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Texto digital de Triunfos de misericordia y la justicia vencida

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Triunfos de misericordia y la justicia vencida. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/triunfos-de-misericordia-y-la-justicia-vencida.

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TRIUNFOS DE MISERICORDIA Y LA JUSTICIA VENCIDA

Evid, y adorad, Creaturas de Dios, al Rey de los Reyes, vuestro Crea- venid, y decidle en dulce canción: (dor; Santo, Santo, Santo es el Señor, y Dios: Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dóminus Deus Sabaot. Espíritus bellos míos, hechuras de mi primor: Inteligencias muy altas, Espíritus bellos, obras del Señor, dad la Gloria sin fin a vuestro Hacedor. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Divino Amor, Dios de Dios, Luz de Luz, y Rayo de el Sol: Sanctus, Sanctus, Sanctus, En quienes mi Omnipotencia lúcidamente ostentó los rayos de mi Poder, los bríos de mi Valor. En quienes mi Ciencia Inmensa felizmente equivocó vuestras luces con mi Luz en divina ilustración. En quienes mi Fuego ardiente mil distellas centelleó del infinito Amor mío, con lustrosa elevación. Mucho os gratifico el celo:- Mucho os estimo el ardor: Mucho vuestro obsequio acepto: Con que a mi Hijo, y mi Amor, con que a mi Padre Divino, y a mi Espíritu, y un Dios:- Con que a Dios Padre, Dios Hijo, mi uniforme Espirador: Alabáis. . Cantáis. . Servís. Con sonoroso vémol. Y así en premio: . Yasí en pago: Y así en remuneración: De tal celo: . De tal fe:- De tan rendido fervor: Con que nos desagraviáis: De la alevosía atroz:- Con que aquel Querub altivo: Aquel infeliz Dragón: Aquel Luzbel arrogante: Mi Trono Real conquistó. Emprendió mi Solio Augusto. Sus luces bellas manchó. Eclipsando tantos bellos faroles de su facción. Recibid en premio, pues: De condigno galardón, nuestro favor. . Nuestra Gracia. Nuestra eterna Bendición. Y repetid: . Y trinad: En uno, y otro vemol:- El cántico de Isalas: Que en mi Trono Imperial vio. Gloria al Padre, y al Hijo, y al Divino Amor, Dios de Dios, Luz de Luz, y Rayo del Sol: Sanctus, Sanctus, Sanctus, Y Vos, Hijo mío amado, Soberano Verbo, y Voz, en quien, y por quien formé todo este Orbe Superion: Parto de mi intelectual fecundísima dicción: Narciso mío Divino, consubstancial Esplendor de la fuente de mis luces, Luz de Luz, y Sol de Sol, Mi Unigenito Cambiante, y primerizo Arrebol: Depósito de mis gustos, cifra de mi recreación: Y Vos, Espíritu mío, lazó Divino, y unión entre mí, y mi Hijo, pues procediendo de los dos, sois Fuego, Ravo, y Antorcha Paloma, Roció, y Amor: Venid, y pues somos uno en la Esencia, en la razón, aunque Personas distintas por diversa relación: Venid, digo, y abrazadme, pues vuestro Principio soy, de donde reciprocasteis tan soberano candor. Padremio Soberano: Fuente de mi inspiración: Origen de nuestras luces: Y universal Creador::: Los brazos. . La vida: El ser: . La substancia. Y perfección: Y cuanta Divinidad: Nos comunicáis, Señor: Todo indivisiblemente: Sin ninguna distinción:- Lo volvemos, Padre Eterno: A Vos, donde procedió. Digan los Ángeles todos: Celebrando nuestra unión: Gloria al Padre, y al Hijo, En día de tanta gloria no puede faltar, Señor, la Gracia, y Misericordia: Misericordia soy yo, y así presentaros quiero una justa petición. En la Sala de Clemencia, para despacho m el Hombre, Señor, el Hombre::: No mientes a ese traidor, déjame, Misericordia, que no la hay. . Señor:: . Señor::: Señor, Clemencia, Piedad; Misericordia sois Vos, hechura vuestra es el Hombre, Imagen vuestra salió de la Divina Pintura, de vuestro diestro primor; Traslado es el Hombre vuestro, y aunque es verdad, que afeó vuestra Imagen con la afrenta de el original borrón, bien arrepentido está de su miserable error. Ea, Señor, si los Ángeles gozan de vuestra visión, y os gozarán para siempre en eterna adoración, gócese el Hombre también: qué razón ay, qué razón, para que si el Hombre, y Ángel Creaturas vuestras son, capaces de vuestra Gloria, uno goce, y otro no? Por lo mismo que Vos mismo os debéis, Señor, a Vos, le debéis tener piedad, que en efecto sois quien sois, aunque él sea quien él fuere; pues conocéis su facción, haya Cielo para el Hombre, piedad, Señor, Redención. Ah Misericordia mía lo que puedes! Qué, Señor? luego os inclináis al Hombre? pues adonde estaba yo? dónde está vuestra justicia? donde el eterno blasón de Severo, y justiciero? donde el pacto, y convención de que había de morir, violando lo que violo? Donde, si sois inmutable, le queréis librar, Señor, de eterna, y temporal muerte, dando vuestro Augusto Honor, don de la pena del daño, en que mísero incurrió, que es de vuestra Gracia, y Cloria una eterna privación? Si sois, gran Señor, Piadoso, justiciero también sois; no hay para tan grande yerro igual recompensación en el Hombre, aunque le ayude la mayor elevación. Dice bien, muera, perezca el aleve transgresor, no vuelva más a mi Gracia, justicia es. . Señor. . Señor: justicia, que pasa a ser desapiadado rigor, degenera de justicia, y declina hacia favor. Castigar más con piedad es la justicia mejor: justicia, y Misericordia atributos vuestros son, que en dulce temperatura son de igual ponderación. Bien puede, Señor, el Hombre admitirse a salvación, y quedar reintegrada vuestra justicia, y Honor. No puede. . Si puede. Cómo? Dando igual satisfacción a la ofensa. . Y como puede, si la ofensa que causó fue infinita? con que pide infinito Redentor. Y no bastara, justicia, que se la condone Dios? No, que eso es solo piedad, y quedó agraviada yo. Pues buen remedio, buscar un Divino Pagador. El Hombre solo no puede, y del mismo Dios, adiós no hay justicia, que ha de ser sin terceró el mediador. Pues si Dios solo no es bien que desagravie su honor, ni el Hombre solo no basta, baste, y sobre un Hombre Dios. Hombre, y Dios! cómo? Encamando en hipostática unió una de las Tres Divinas Personas, con que en rigor, hecho Dios Hombre, bien puede ser condigno Redentor de la culpa universal, que a todos es eslabón; porque así un mismo supuesto, Dios, y Hombre, en conclusión, podrá penar en cuanto Hombre, e igualará en cuanto Dios, adiós ofendido, dando un infinito valor a sus obras, y prestando soberana estimación a su Nacer, su Vivir, a su Muerte, y su Pasión. Muera, pues, Dios por el Hombre, en cuanto Hombre, hágase Dios Hombre, porque el Hombre suba a ser Hombre Dios. Padezca, y muera en cuanto Hombre, satisfará en cuanto Dios; y si Dios fue el ofendido, sea Dios el mediador: que uniendo ambos extremos, con divina concesión, amigue Dios con el Hombre, y ajuste el Hombre con Dios, haciendo las partes de ambas con eficaz mediación. Y en tal medio, y en tal modo de lazo tan superior, mi hermana la gran justicia queda satisfecha; y yo, que soy la Misericordia, quedo en recomendación. Tú, porque el Hombre en tal caso te da igual compensación; y yo, porque aqueste medio es todo piedad, y amor, es todo Misericordia, saliendo fiador Dios de las miserias del Hombre, conforme a su inclinación. Oh Divina Amparadora! o Soberana Invención de mi gran Miscricordia! venciste, venciste a Dios: mas quien, si no tú, pudiera serenar mi indignación? Qué dice a esto mi justicia? Gran Señor, que también yo quedo vencida, supuesto que Vos quedáis vencedor, que como yo quede bien, Misericordia, Señor. Ea, pues, de punto al punto póngase en ejecución tan Soberano Misterio, tan Divina Encarnación. Salvese, salvese el Hombre, abranse los Cielos hoy, vuelva a mi gracia, a mi gloria, que para qué quiero Yo mi gloria, sino para el Hombre, que ellos mis delicias son? Por desierto tengo el Cielo, si aquella que se perdió pobre ovejuela no vuelve al Redil de su Pastor, aunque las noventa, y nueve me den continuo loor; mas quien de nosotros Tres ha de Encarnar? Padre, Yo, que de derecho me toca el mediar entre los dos, pues entre Vos, y mi Espíritu media mi Generación. Vuestra Augusta Majestad fue el ofendido, Señor, (aunque todos Tres lo fuimos) con mayor apropiación, con que así otro no ha de ser quien os de satisfacción. Y si un mal hijo adoptivo fraguó, Señor, el error, dore un Hijo Natural el yerro del eslabón. Nuestro Espíritu Divino ha de ser el gran Autor de este admirable Misterio, suya ha de ser esta acción: que si el Amor se le apropia, obra ha de ser del Amor; y si por querer saber tanto corno Dios, pecó mi infiel hermano ador y Yo vuestra Ciencia soy, y el Saber se me acomoda por Teóloga atribución, a mí el enmendar me toca lo que de ignorante erró. Y así Yo ahorro a mi hermano, Yo salgo por su fiador, Yo salgo a morir por él, pues el principal quebró. Yo satisfaré sus deudas, Yo os aplacaré, Señor, Yo me pondré en una Cruz, viva él, y muera Yo; Yo bajaré a hacerme Hombre, porque el Hombre venga a Dios, Amantísimo Hijo mío, dame esos Brazos, que son el dulce Reclinatorio donde mitigo el furor. Partid, Hijo, en hora buena, que pues salís, fiador, lloveré en Vos cuantas penas vuestro hermano mereció. Pues yo os lloveré consuelos, porque en dulce inundación, con todos mis siete Dones descenderé sobre Vos. Idos, quedándoos en mí, Hijo mío, Dios a Dios: mas quién será digna Madre de tal Hijo cómo Vos? Quién, sino mi Esposa Bella, en quien habitando estoy desde el instante primero de su Santa Concepción? Quién, sino aquel Templo Bello del Divino Salomón? Quién, si no la Nazarena del Cármelo, y de Gedeón? Quién, sino aquella Azucena, Linda, y Rozagante Flor? Quién, sino la Rosa Hermosa de Jesé, y de Jericó? Quién, sino la Reina Augusta de las Hijas de Sion? Quién, sino la Tota Pulcra, en quien mancha no cayó? Quien en fin, sino María, ha de ser Madre de Dios, siempre Virgen, siempre Intacta, siempre Luz, y siempre Sol? Ea, pues, vaya Cabriel, la Fortaleza de Dios, por Embajador Real de tan alta Anunciación. Vaya a Nazareth, prevenga el Tálamo Superior, el Santuario Divino, la Oficina del Señor, el Arca del Testamento, a otro Josué mejor, y dando el Si María, es hecha la Redención. Y vosotras, Jerarquías de mi eterno Resplandor, cantad, celebrad mis glorias con mi nuevo Resplandor, haced la salva a los Hombres, que consortes vuestros son. Victor la Misericordia, pues al mismo Dios venció. Qué alegría! . Qué contento! Qué gozo! . Alabado sea el gran Redentor, el Verbo Divino, y Humanado Dios: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Divino Amor, Sanctus, Sanctus, Sanctus, Dóminus Deus Sabaot. A las bodas de Bato, y de Gila, Pastores, venid, Zagales, llegad, que Gila es la gala, y Bato el galán. Vivan bustedes mil años por llas honras que mos dan; voto a tus, que la coprilla dice bien, no hay que dudar, porque si es que Gila, y yo hemos de enmatrimoniar, yo he de ser el marrimacho, que la tengo de guiar; y ella la cabra; o la oveja: mas cabra montés será, y si se junta a otros mochos, siempre me encabronará. Ará us, déjame a mí, que la quiero enquillotrar; más mijor será primero a mi buen suegro Pascual decirle mis arriquoques, porque mala quiero dar; suégrito mío de mi alma, suégrito de barrabás: parece que ya me turbo; no me tengo de entorbiar. Rucio, romo, chato, y chito, gulón, galín, y galán, mayor, que Matusalén, y más viejo, que Abrahaán, aquí está a vuestro servicio: servicio dije? no hay tal, porque eso de su servicio, por Dios que huele muy mal. Aquí está un yerno de hyernos, que quijera enmaridar con huesaste solamente, y con Gila hanvoba. Y prometo, que en casando con Gila, sin más, ni más, luego he de ser hueso yerno, a seré un tal para cual; y que habéis de ser mi suegro, esto por vida de San. Y que luego al punto que enviude, me he de casar con vos, suérguito del llalma, y luego nos nacerán mil suerguecitos, y suegras, que no habrá más que mirar. Y prometo juntamente, que no tengo de llorar, si es que os morís al punto, pero os tengo de enterrar; y si no queréis así, echaros a un muladar. Qué os parece mi callotro? perdiobre no lo dirá mejor que yo el Rey Salmón, ni la Reina que Sebá. El buen Bato es inocente, no sé como le dejó acá el Rey Herodes. s Buen novio mi padre a la he me mal fuego le queme, amén. Ay! tú, Gila, perdida vas: que de esto guste tu padre! pero él me lo pagará: muy bien lo has hablado, Bato. Pues déjámelo juestar, y verás como a mi Gila la requiebro, que no hay más Gila, más belluda, y bella, que la bórrica de Bras; más branca, que llas morcillas, que tiene mi señor Pascual colgadas en el homero, del año pasado acá. Mas gruñente, que una puercr con cochinillos atrás; mas llumpia, que lla sarten poco antes de fregar; más entendida, que yo, a dicho de todo el Llugar; más garbosa, que mi talle; más airosa, que chanfrán; mas alta, que llonganiza, y más gorda, que el carnal; mas::: mas no sé qué me diga, mas, que menos, menos, más. Aquí esta abatido Bato, que quijera, claro está, y pues mi suegro llo dice, tratemos de matrimoniar. Aquí está vueso marido manso, sofrido, y en paz, que nunca dice, aquí estó, ni nunca dice, aquí estás. Aquí está un hombre, y no dos, que hueso novio será, para llo que vos compriere, y llo quijeres mandar. Qué os parece, Gila, Antón? no sabo bien requebrar? Ay tal bestia! Ay salvaje tal! Cielos, hay tal sencillez! si no fuera porque es bueno para Rabadan, y en cuanto se le encomienda es muy fiel, y muy! no le casara con mi hija. Cielos, quien podrá llevar a todas horas un bruto? ay mi inquillotrado Bras! Yo apuesto que están diciendo, que sabo más bien habrar, que el perrillo de Tobías, o la burra de Balán. Y vos, Gila, no sabéis algo con que esperrinchar? decidme algún resquebrajo, que me haga rebuznar. Yo, Bato, digo, que cuando os veo, es tanto el pesar, que me muero luego al punto, y no os quisiera mirar. Ella se muere por mí, mírenla llorar: ay tal? pero no me maravillo, porque yo, soy muy galán: porque esta pata, este talle, este cuello, este espaldar, este cincho, estos gregüescos, este gesto, este ademan, es cosa de andarse todas tras mí, si tras mí se van; y hasta las mismas borricas, aún sin decirme, arre allá, suelen besarme; por señas, que la de mi amo Pascual, por besarme la otra noche, me derrocó un colmillar. Y porque la dije, que era mucha desvergüeza, ya se muere de pesadumbre desde aquella noche acá. Vaya, Gila, vaya de eso, que me hace cosquillear. Déjense ahora de arrico ques, que tiempo les quedará, y vamos haciendo el trato, y lo que se han de mandar, y las capitulaciones, si es que se han de casar. Sí, vamos haciendo el trote, y lo que hemos de mandar, y llas qué? ansi, opilaciones si nos hemos de cansar. Comience Bato, haga el trato. O! pues si yo he de escopienzar el trote, tomaré un trote, que sea nunca acabar. Que no es ese el trato, bestia, salbajonazo. Arre allá, cepos quedos, que os daré con el palo un tarantan, si es que no me habrán al pie, esta noche había de andar mas de soventa mil leguas, sin moverme de un llugar. Bato, lo que aquí decimos de el trato matrimonial, es, que digáis, qué pedís que os dé yo en dote, y qué dais en dote vos a mi hija? que aquesto es capitular. Pues vamos despepitando, si aqueso es despepitar, que yo traigo en mi morra cuanto he de pedir, y obrar. Pues escopienza. Pues escopienzo, y pido en primer lugar, que se muera Gila al punto si nos hemos de casar. Qué se muera? pues por qué? Ay tan grande necedad! Porque diz, que llas doncellas mueren por matrimoniar; y si mueren todas, muera, que después se casará. Llo segundo:- Qué inocencia! Qué os habéis de salludar, Pascual, y Gila primero, que diz, que mucho rabiáis vos por echarla de casa, y ella por enmaridar; y así salludaos primero, para que no rabiéis más. Llo tercero, que yo pido:- Vaya, que todo se hará, llevemos el norte ahora. Y esto sin erfecultad, es, que ha de probar mi suegro si Gila doncella está, que diz, que anda con muchos. Pues cómo lo he de probar? Pues aqueso os da cuidado? con mucha zasilidad: pescudárselo a los que andan con ella tanto tiempo ha, y que lo juren, y digan en conciencia la verdad; y este es el mijor remedio, y con esto se sabrá. Pues yo digo, seor Bato, que Gila doncella está, como quien lo sabe bien. Maldita sea tu alma si en eso dices verdad; en fin, Antón, yo llo creo, y con eso no hay que habrar, que sos testigo de vista, y no os podéis engañar. Lo cuarto es, que mi suegro, y mi suegra han de jurar si estaban ellos doncellos al tiempo de la engendrar. Pues qué importa no lo estén? Bueno; pues si no lo están, como pudieron a Gila hacerla doncellear, si a nadie denguno puede lo que en sí no tiene dar? Si está ya muerta mi madre, cómo se averiguará? Desenterrarla, y que ella llo diga sin fecultad, porque si es mujer, y fuerga, pienso que muerta habrará. Llo quinto, que lla medida a Gila la he de tomar por dellante, y por detrás, para ver lo que ella crece, por alguna enfermedad, que diz, que tiene lla pobre un chichonazo a compás, que se lla hace en lla barriga de nueve meses no más; y así estese queda, Gila: Uno, dos, tres; ay! ay! ay! Valga el diablo lla picaña, mordió entonces así al tal? Llo sexto: Los disparates que ensarta! No me reproche a la mano, porque se me olvidará. Llo sexto, que llos Escribas, y Fariseos, que dan en mirar a Gila allegres de unos días para acá, cuando va sola a Belén, que nunca la han de mirar. Pues simplonazo, tontón, podémosselo estorbar? Sí, sacándolos los ojos, que ansi no la mirarán, o sacárselos a Gila, que en género de verdad, ansí no los podrá ver por más que los quiera amar. Llo séptimo: Pues ya escampa: qué breve es el memorial! Disque dicen, que a este Antón, a Gil, a Bártolo, a Bras, a Sancho, Alfhonso, a Pelayo, a Floro, Celio, y Pascual, llos Escribas, y Llevistas, a el Cura, y el Sacristán, y a otros soventa, y millenta llos han vido retozar con Gila, y que muchas noches juntos se han ido acostar; pero eso no importa mucho, no en eso, no, hay que reparar, en que ella sea comprida con todos llos del Llugar, solo me da mala espina, de que estando en el portal ella con todos llos puercos, dijo Antón, sin más, ni más, muy gordos tenía los puercos, y algo quiere enificar. Pues eso qué importa, Bato? Qué importa? barrabás: soy yo bobo? algo enefica por los puercos pescudar. Llo octavo, que llos chiquillos, que oviere parido ya, si fueren ciento, o dos cientos, a mí no me han de llamar tus, ni mus, ni papa, o taita, porque en eso mentirán, y sello diré en sus barbas, que mi honra importa más; y si es que pudiere ser volverse a desengendrar, llo daré por recibido, que otros engendrando irán los padres, cuando quisieren, que yo no lo he de estorbar. Ay disparates mayores! Cielos, en qué ha de parar? Llo nono, que ha de morirse Gila, y mi suergo Pascual, de cuando en cuando al momento, que ya resocitarán cuando llos dieren licencia, y aquí no hay que repricar. Antes ciegues, que tal veas. Mal haya quien te dio pan: vive Cristo de una puerca, que me lo has de pagar; pues tú sabes lo que has dicho? no es malo el modo de habrar: pues ciegue ella; y su padre, y los que escuchando están. Llo decimo: Qué querrás? Es, que no tiene de estar ningún escriba en el trato: Por qué, simple? Porque el tal ha de traer tintero, y pluma para escribir, y firmar, y tinteros en la boda es muy bellaca señal. Llo ultino, que tampoco nos tiene de enmaridar el Cura de Sanaboba. Pues por qué? Porque al tomar e llas manos a Gila el Cura, qué sé yo lo que ella hará? y quien se toma lla mano, el pie también tomará, sacándolos por el astro, porque quien llas manos da, también da pies, y, y, que todo en el rastro va: este es el mote que yo hago, y aquí no hay que porfiar, que si no se me compriere, me volveré a descansar. Y qué me mandas a mí? Traigo mucho que mandar. Iten más, mando lla albarda de mi bórrica, y no más, porque la lleves a cuestas al tiempo de irte a casar. Iten más, dos herraduras, que se topó mi Zagal, para ponerte las fiestas cuando salgas a bailar. Iten más, este garrote para poderte llumpiar todo el polvo, que cogieres por dellante, y por detrás. Tente, Bato, que me matas. Tate, que no te haré mal. Iten más, las pedorreras, que están en el cú, atrás, de la más vieja, que aquí nos ha venido a escuchar: que aunque viejas, yo imagino, que si las hueles, verás, que huele a incienso conRa que todos pueden pasar. Iten más, el calderete de llas migas; y por San, que si luego no me haces un caldero, que zampar yo solo, que tengo al punto de groñir, y aún rebuznar. Y no entraré yo a la parte? Eso no hay que tratar, que no haremos buenas migas llos dos juntos en jamás. Iten más, otras mil cosas, y más iten, y no hay más. Y con esto, y mi carta de pago; que ella dará, lluego al mimento mi suegro, de que llo entregado ya, aquí grasa, y en la holla, y vámonos a casar. Vamos, que allá en la cabaña todo eso se ajustará. Vamos, Gila. Y la pellizca? harto tiempo allá tendrán; dejela un poquito, Antón, y no me haga amohinar. Ea, vamos de aquí. Vamos, y vuélvase a repicar. A las bodas de Bato, y de Gila, Volcanes infernales de mi pecho, (qué rabia! qué furor! y qué despecho!) qué gran tormento es este, que avasalla mi suerte? Yo tímido? yo hierto? o pese a mi coraje despechado! Yo temer a los Cielos? Como mis ardrentes mongibelos no desquician el mundo? Como no esgrimo mi denuedo furibundo, y a Júpiter Olímpico tonante, no le derribo de ese caro fulminante, pues temió mis volcanes, y le meto de mí caos en lo profundo? No soy aquel Lucero, que al Sol quiso apostárselas guerrero, ensalzando mi solio sobre su inacesible Capitolio? Allá en en el capitel del Testamento no sobresalió valiente mi ardimiento? No pretendí igualdades, apostando con Dios Divinidades? Y en bélicos marciales escarceos arranqué tres partes de los Cielos osado, y arrogante, contra el Marte Divino, y el gran Adlante? No tuvieron suspenso al Cielo mismo las furias infernales del abismo, mientras se dio la batalla por Morfeo al Capitán Miguel su coriseo? Si entonces no logré yo el vencimiento, bástame tan hidalgo pensamiento, que ya le repiten las luces bellas la mitad por mitad de sus Estrellas. Pues como yo (a pesar de mi coraje) me rindo a tan infame vasallaje? Pues como a mi (reniego de los Cielos! una Mujer me causa mil recelos? Aquesta María, aquesta Nazarena, (muero derabía, y reviento de penal) aquesta Mujercilla Hermosa, de los Cielos Maravilla, es el tormento eterno de los muchos tormentos de mi infierno Ella sola, a pesar de mi desgracia, ha sido concibida siempre en gracia; sola aquesta varía no ha sido esclava mía, pues al estampar la S, y Clavo, ella libre quedó, y yo fui esclavo. Después acá (para que yo más arda) todo el Consistorio es su guarda, el Padre con su inmensa Omnipotencia, el Hijo con su Ciencia, el Espiritusanto con sus Luces, horrores para mí con sus capuces. Si es que intento tentarla, mil Ángeles descienden a guardarla; si llegarme pretendo a ver tanto misterio, no lo entiendo; ni aún en venial pecado no puedo blasonar, que le ha causado, aunque más abandono mis huestes infelices, y escuadrones, ejércitos de sierpes, y dragones, nuevos timbres la doy, nuevos blasones Ella es Virgen, casada, ella es llena de Gracia consumada; y aquesta es la Mujer, según me espanta que ha de ollar mi cabeza con su planta, según Dios me lo tiene amenazado, cuando a Eva engañé con el pecado. Viven mis furiosas llamas, viven mis dracónicas escamas, viven mis sierpes, áspides, dragones, y viven mis rugientes leones, vive todo mi abismo y vivo yo, Dios de mí mismo que he de apurar el lance, he de dar a María algún alcance. Furias mías infernales, suenen los horrorosos atabales, arma contra María, guerra. Los ejes ceñidores de la tierra desquiciad, y en estallidos roncos destroncad las raices de los troncos. Mas qué sonoro, y celestial acento, penetrando los rafagos del viento en melodías suaves, es escándalo dulce de las aves, y alborotando el mundo, solo a mí me estremece tremebundo? Con qué retribuciones os pagaré, Señor, tan Santo Esposo? Qué gratificaciones, Dios mío, os rendiré por tal Espolo? con que mi Alma os alaba, Esposa de Joseph, y vuestra esclava. Gran Geoba Divino, adorado del Orbe Soberano, que con amor tan fino, mezclando lo Divo con lo humano, al Hombre libertáis de su desgracia, confirmadme, Señor, en vuestra gracia. Elí, y Elión mío, Inmenso Señor de lo encumbrado, en quien solo confío vivir libre del monstruoso pecado, sirvaos Yo, y ameos Yo, Bondad amada, en vuestro Amor Divino transformada. Cuando vendrá el Mesias, gran Dios de los Ejércitos valiente? cuando las Profecias, el Osana darán a nuestra gente? Ea, venid, venid, mi Sol Divino, alumbrad nuestro heredado descamino. Cuando el Dios esperado, el prometido Redentor del mundo, losué deseado, vendrá, y te librá de tan profundo lago cómo padeces? Ea, Otiente, venid, que ya esclareces, Mil gracias os dédico por mi Esposatan Cándida, y tan Santa, y el Alma os sacrifico, para que en ella imite virtud tanta: dadme, Señor, que la ame, y que la estime, pues es Esposa vuestra tan sublime. Oh l reniego de mí: que aquesto, y mi furiosa cólera no sea para matar dos viles criaturas! vive el infierno: ni aún valerme puedo: o pese a mi denuedo! que como un can atado, aún no puedo moverme de este lado para darlos la muerte, u del alma, o del cuerpo a nuestra suerte. Dulcísima María, mi Corazón, mi Alma, mi Alegría, Esposa mía, Casta, Honesta, y Santa, como tardanza tanta de ver a vuestro Esposo, que os adora, tan casto, y obsequioso? Como os va de Oración, y afectos tantos en éxtafis de amor, tales, y tantos? Cómo os va de regalos, y dulzuras? participadme vuestras luces puras. Oh qué quieto reposo habréis gozado en Brazos del Esposo, Espíritu Divino, que amoroso os adora tierno, y fino! qué era vuestra Oración, María mías qué la contemplación? qué la alegría? qué bien vuestro semblante? decídselo, Señora, a vuestro amante. Joseph, Esposo amado, nunca bastantemente venerado de mi humilde obediencia, por la mucha que os debe reverencia, pues en Vos reconoce el Alma mía Esposo, Padre, Luz, Consuelo, y Guía, como podré negaros lo que el respeto obliga a confesaros, y más mi Maestro siendo, con quién del enemigo me defiendo? Pidiendo estaba a Dios su Gracia, firme para en todo, y por todo resistirme al común adversario, y que fuese mi alma su Sagrario. Gracias le da por tal Esposo, como venero en Vos, Padre amoroso, y después le pedía, que lloviese al Mesías, el Redentor del mundo Soberano, para que le libre del tirano yugo cruel, y fiero de el pecado primero, y en aquesto insistía, que no sé qué siente el alma mía. Pues Esposa adorada, Yo quiero hacer la bella retirada, por no impedir, Señora, la eficacia del inmenso poder de vuestra gracia: otad, rogad, pedid, rogad, Señora, sed por los hombres dulce Intercesora, que en Vos me dice el alma está librada la Redención del mundo deseada. Quedaos con Dios, Esposa amada mía, quedaos con Dios, dulcísima María, y acordaos de este pobre Esclavo vuestro, Discípulo, Señora, no Maestro. La bendición os pide mi obediencia, ya que digna no soy de tal presencia. Yo si os la pido a Vos, Vida, y Dulzura, que más la necesita mi alma impura. Padre, Señor, Esposo, en quien adoro, no hagáis tal indecoro, que hundiré al profundo, Abismo, Minadab, sin segundo. No he de alzarme del suelo, no merezco frisar con vuestro Cielo, si es que no bendecís a vuestra Sierva, indigna, ingrata, y tan proterba. No quiero molestaros, sino siempre más digna confesaros: la bendición, que nos mantenga, sobre mí, sobre Vos, Esposa, venga. Todo es tormento mío cuanto escucho, doblado infierno es este con que lucho; pero solo he quedado aquí de mi coraje renegado. Mas quiero oír lo que dice: ha mísero de mí! ay infelice! Quiero en la lección ejercitarme, para volver con ella a motivarme en la contemplación de un Dios amal que es mi unico norte, y mi cuidad, estas las Profecias son de el Gran Isalas: el capítulo séptimo ha salido, veamos lo que en él ha discurrido, Sabed, hermanos (dice) que una Virgen graciosa, y muy felie, concebirá, quedando Virgen Pura, y parirá una Hermosa Creatura un Infante agraciado, que Hijo del Altísimo llamado, rédima nuestra Plebe del cautiverio aleve, en que mísero yace, porque ha de librar el Mundo: será Emanuel su Nombre, que significa a un tiempo, Dios, y llo No leas, alma, mas: pues qué mas que oh Bendita, entre todas las mujeres? o admirable Doncella, la más Pura, la más Hermosa, y Bela Oh mil veces dichosa la Virgen, que ha de ser Madre amoro de el Divino Mesias, de quien habla a la letra aquí Isaias Madre de Dios, Virgen gloriosa, o quien fuera digna, o quien merecedora de ser Esclava de tan gran Señora! Quien a una Reina de virtudes tantas sirviera de tapete de sus plantas! Oh quien Esclava fuera de la esclava más vil que la sirviera! Oh quien la conociera, y mi corazón por tierra la sirviera! Con estas humildades granjea con su Dios más Dignidades Infierno mío fiero, Aqueronte, Plutón, y Cancerbero, delatad vuestras furias, aquí de vuestras cóleras espurias. Pero qué suave acento iento? rémora viene a ser de mi ardir El Cielo (yo soy muerto!) el Cielo, el Cielo abierto! por los volcanes de su dorado Oriente un Paraninfo arroja refulgente, que una, y otra Ángélica armonía hacia este puesto guía: ay de mí, que es Cabriel! Infierno mío, trágame en tu concabo sombrío. Verbum caro factumest, habitabit in nobís. Ave, María Bella, Ave, llena de Gracia desde el primer Instante! de tu Concepción Sagrada: Ave, de el Sol Divino Aurora Inmaculada: Ave, Estrella del Mar, Dei Mater Alma: Ave, siempre Virgen, aunque estarás preñada, del mismo Verbo Eterno, Fruto de tus Entrañas: Ave, feliz Puerta del Cielo para el Alma: Ave, Eva segunda, que todas las desgracias, que causó la primera, desquitas con tus gracias. Ave, Augusta Señora, Emperatriz Jerarquía de los Nobles Espíritus de la Ciudad Santa. Pasad, Joven gallardo, porque sin duda, errada viene vuestra Misión: dad a otra esa embajada, que sepa merecer tan grandes alabanzas, que un pobre gusanillo, mas nada, que la nada, como Yo, miserable, de todas la más mala, no es capaz, Mensajero mío, de excelencias tantas; demás, que no sé como (tiembla al decirlo el alma) habéis hasta aquí entrado, cuando mi Esposo en casa no, si, señor, señor: . No temáis, Soberana Esposa de el Amor, no temáis, que no hay causa; el Arcángel Gabriel, Fortaleza Gallarda de el gran Geoba, soy, que de las cumbres claras de el Celestial Olimpo, desciendo a estas montañas a anunciaros, Señora, de parte de la Alta, y Augusta Majestad, la Trinidad Beata, como habéis de ser Madre del Autor de la Gracia, Madre de el mismo Dios, visible en Carne Humana; Madre de el Gran Mesias, del prometido en tantas antiguas Profecias, del que ahora meditabas. Esus tendrá por Nombre. que Salvador le aclaman, porque viene a salvar, con obras, y palabras, el miserable mundo de esclavitud tan larga. Él ha de ser muy Grande en todas sus hazañas, con que Hijo del Altísimo le nombrara la fama. El Trono de David será su hereditaria, y eterna posesión, siendo Augusto Monarca del Reino de Israel, y toda su prosapia. Cómo puede ser eso, Potestad Sacrosanta, si a mi Dios, y Señor le tengo consagrada, en total holocausto; la Pureza del alma, y no he de conocer varón; que mi Cuerpo profane, por ser de Dios alhaja pues Joseph, mi Señor, y Esposo, que me aguarda, me ha comprometido el conservarme intacta? El Espiritusanto, Princesa Soberana, que es vuestro amante Esposo, y Autor de toda Gracia, lo será también de esta, preparando la Casa, y el Tálamo Sagrado de Majestad tan Alta; todos sus siete Dones os dará en dote, y arras, y a Dios por Hijo vuestro, sin diligencia humana; y porque lo creáis, aún una Prima Santa, Isabel la de Hebrón, estéril ya, y anciana, del viejo Zacharías está también preñada, porque ha de dar al mundo, el Precursor del Alba, y este es el sexto mes: mirad si es seña clara de que Dios cumplirá, Señora, su palabra. Yo, Embajador Excelso, soy una indigna Esclava de mi Dios, y Señor, hágase, pues, lo que manda. Pues con tal sí, Señora, ya llevo mi Embajada, todo el despacho junto, y cierta la esperanza, pues en aqueste instante ya está en vuestra morada el Hijo de Dios Vivo de librea encarnada: quedad con Dios, Señora, en el Cuerpo, y Alma; y vosotros, Consortes, en dichas tan colmadas, volved a repetir mi celestial entrada. Magnifica mi alma eternamente a mi Dios Trino, y Uno Omnipotente, y alegre mi Espíritu grandioso, en el Divino Amor, mi tierno Esposo porque a esta Sierva humilde que le alan la ha subido a ser Madre, siendo Esclara Ahora sí, con tan fulgidos blasones; que me engradecerán todas Naciones, llamándome la Bienaventurada entre las Hijas de Eva desgraciadas, pues echó el resto en mí de su Clemenea la Soberana Augusta Omnipotencia, será su Santo Nombre venerado, y la Misericordia engrandecida, pues la invicta potencia de su Brazo, de aquel Quérubaltivo, y sus sequaces desvarató ya sus negras haces, premiando a los humildes, y ensalzando y a los vanos, y soberbios despeñando, satisfechos, y llenos los hambrientos, los tristes ya contentos, los pobres va abundantes, omi los chicos mendicantes, con haber recibido Israel al Mesias prometido. Abrahan nuestro Padre, y a sus Hijos, para nuestros colmados regocijos, gloria al Padre increado, gloria al Verbo Encarnado, y gloria sea en regocijo honoroso al Espiritusanto, fino Esposo; como fue en el principio, y al presente y será en todos siglos eternamente. Rita acá, rita acá, rita, cabrito, rita, gran cabrón de aquel Jodio, rita acá, rita acá: o quien tuviera una guerte estaca! el diabro que llas corra: pues a la he, que si las tiro la gorra, o si saco la honda, yo sé que yo te ponga mochimonga, oveja de un cornudo: adiós, y a ventura, y no lo dudo, aquédalas Antón de zago al llato, Hola, aú, aú, hola, Bato, aqueda aquel carnero. El que lo guere, seor majadero. Endirga, que requeje el mansimacho. Querra, y cójale el suergo borracho, que yo mis migas quiero, que me ha dado ya el aire del caldero. Recoge, acaba, Bato, las ovejas. Recójanse una vez las putas viejas, que llas hembras honradas, y perdidas ya han de estar a estas horas recogidas; y si quieren, que ruecoja el hato entero, endirguen cara a ese caldero, verá como recuejo todas las migas dentro del pellejo. Que ya te guardaremos; buenas migas haremos: quien de un Zafir no se fía, merece que le mate Matatía. Dejelol, Padre: por el siglo de mi santa madre, que no ha de probar migas, si no higas. Craro es, que no serán migas. O ha de comer aparte el majadero. Yo comeré aparte, que yo, Gila, no quiero molestarte. No sino aparte, y poco. Pues para qué sabo yo dar un sopramoco, dos puntillones, cuatro mogicones, para semejantes ocasiones? Él es siempre dicho, y hecho en lo abrutado. Ea, déjense de aqueso, y vamos luego con ellas, que de la mano de Gila estarán lindas, y buenas. Llo que es Gila, no hay más moza de sus pies a su cabeza; y si no guera porque es un poquirrítico espesa, dos poquirríticos sucia, tres poquirríticos puerca, cuatro poquitos clara, cinco poquitos Gallega, seis poquitos barriguda de una endegestión novena. siete poquitos golosa, ocho poquitos traviesa, nueve poquitos comprida con cuantos salen, y entran, diez poquitos nariguda, chachirroma, y agüileña, con su barba de lenate, nariz de flectamus genua, si no guera porque tiene lla boba hacia las orejas, un poquito atarascada, como puerta, o como espuerta; si no guera porque es zanquivana, patituerta, traje de daca la maza, zaparastrosa, y eccetera, que parece a la gran Natría cuando estaba paridera: Y si no guera enesento mismamente, y si no guera por otros dos mil efleutos, que quedan en la calletra, y si es que comiera nitos, y con ellos se muriera, guera lla mijor mojer, que se hallara en esta tierra. Abrevia, simplón. Abrevio. . Siéntese ahí. Sin que se sienta. Que se enfrían. No en mis días, porque si sacó mi hortera, en una rebañadura las dejaré paritiesas: muestren aí sus cucharones, y midamos. . Ay tal bestia! Este es el mío. Y este el mío. Muy grandes son en conciencia: aún si gueran como el mío. Ese es cazo. Esa es hortera. Tengo chiquita lla boca, y no quiero engrandecerla, En dos migas más, o menos, no reparemos A ellas. Tenga, tenga, seor Bato, escomienza el que escomienza, Si es que no me habrá a la mano, me abraso toda lla llengua: pues quién ha de escopienzar? pero ya escopienzo yo. Tenga, que es más razón, que primero bendiga Pascual la mesa por muésamo, y por más viejo. i Tiene razón, no estaba en ella: pardiobre que se me va el llalma tras lla caldera. La bendición de Abraham, de Isac, y de los Profetas, sobre nosorros descienda. Pues yo también la he de echar, aunque pese a aquestas viejas: la maldición de Sodoma, de Modorro, y sarna vieja, con tabardillo, y cuartanas, sarampeones, y virvelas, caiga sobre aquestas damas, que son muy patarateras; y sobre nosotros caigan el llechoncillo, ilamprea, llos conejos, y llas llebres, y llas perdices más tiernas. Borracho, que nos abrasas. Había de ser llas llenguas, porque no comieran migas de estas, que a la he que están buenas. Tenga, tenga, que muesamo por más antiguo escompienza. Válgate el diabro por hombre: tenga, tenga, tenga, tenga, pues si escopienzo a puñadas, no ha de quedar en la mesa, ni migas, ni cucharones, ni llos dientes, ni llas muelas; y si es que yo no escomienzo, andará el garrote en gerga Pues para eso echemos suertes, para que nadie se ofenda. Echemos suertes, seor Bat Échense muy norabuena, y ha de ser de esta manera: que el que mijor rehuznare, meta primero la hortera. No es buena esa. O al que más guertes pueñadas diere, y salga ella la primera, si es hombre, y si no, mi suergo: Aprisa; si ellos salen la boca llos he de dar con gran guerza, porque no pueden comer, y yo todo me llo suerba. Que no, no. p Pues vaya a quien baila, y canta mijores lletras, así al rededor de todos, por júntico a lla caldera. Siéntate, que esto es más breve: va el juego de las pajuelas: Vaya, pues: . Helas aquí. Yo saco está. . Yo esta. Pues esta yo. . Yo esta. La mía es la minoreta: esta picaña tiene la culpa, que ella me hizo lla seña; mas yo me desquitaré con llas migas, que están buenas, y con lla bota del vino de Cana de Gililea, ono que traigo aquí en el sobaco, que no han de catar, ni esta. Ea, comience muesamo. Lindas están. Gila, cuen ta un cuento mientras comemos; Antón, retózala a ella. Come a puto el postre, Bato. Cómo tú el postrero seas. Baile Bato ahora un poco. Sobre cuernos penitencia, y mandábanle bailar. Pues no hacías esta apuesta? Antes esa puesta hacía, pero la que hago ahora es esta: mucho me empalagan, saco mi boticaria Flamenca, y echo han taco al alcabuz: brindís, señor Auditorio; yo apuesto, que me le aceptan mas de cuatro Dioses Bacos, y más de soventa viejas: pues el Cura malajote, que otras dos Misas le esperan, y quijera consumir aún antes de entrar en ellas. Brindis mis señores Curas, y chitón, que es Noche Buena. Dame un trago, Bato amigo. No hay que hablar. A mi siquiera. Si quiero, sí, mas no quiero, y yo fuergo bien quijera; pero es vino mata fuergos, como hay vino mata fuergas, Ah mi Bato, que me ahogo, como estaban tan espesas. Eso es lo que yo deseo, Gila mía, ahógate, perra; yo beberé ahora por todos, y os sabrá como unas perlas. . Parbríos que el dicho julepe, que hace allumbrar llas Estrellas, y soñar con aquiluchos. Tened, qué música suena? Pardiobre, que el tal vinillo se le ha puesto en la cabeza a mi fuergo, pues que dice, que sueña mógica, sueña. No sueño tal, escuchad, que parece que se acerca: Gloria a Dios en las Alturas, y Paz al Hombre en la Tierra. Hola, no veis un Pájaro, que hacia acá revolotea rellombrante, y rellociente, como si un huete huera, que se endirga hacia nosotros? ay mi bota, hay mi calderal Válgame San Matatias. San Sansón conmigo sea. Válgame la Sanaboba. Santa Susana me tenga. Y a ti te lleven mil diabros agarrados con mi fuerga. lora a Dios en las Alturas, Donosos Pastores, que en estas malezas vivís sin malicia, con toda inocencia, sabed; que ha nacido entre mil bellezas otro Pastórcico de mayor esfera; debajo de Humano Pellico de perlas, y del blanco Armiño de su nieve tersa, trae disimulada Majestad, y Alteza. Mil Divinidades en su pecho encierra, que es del Mayoral, Hijo por Esencia. Pastórcito a un tiempo, y Mansa Cordera es la Blanca Aurora, que Madre le alberga; Dios, y Hombre es él, Madre, y Virgen ella, de ambos a dos pende vuestra Gloria inmensa. A redimir nace de la culpa fea al hombre infelice, porque no lo sea con ser de su Padre Infinita Ciencia. No busca los Sabios, en quien culpas reinan, sino a los Pastores de cándida muestra, que ha de ser Pastor de humanas ovejas, buscadle, adoradle, y os daré las señas: En un Portalillo de Belén se hóspeda, lo que en nada cabe Majestad Excelsa. Cuna es un Pesebre, Colcha unas pajuelas, entre brutos yace el Cielo, y la Tierra. Al Cupido tierno amantes le cercan María, y Joseph supernos Planetas. Adoradle, hijos, con gran reverencia, y ofrecedle humildes devotas preseas, vuestros corazones, almas, y potencias; es la de su gusto amorosa ofrenda, que no hay para Dios más gratas preseas, que el corazón, y alma, y que las potencias. Pascual. . Bato. . Gila. Antón. . Huese el pejarote? . Sí. Sabéis llo que dijo? . No. Pues ya biensabo, que a mí mo bien se me perrinchó: hola, mirad no nos oiga, y mos rebañe, y alón. No que se fue al momento, por señas que rellumbró con dos alazas tamañas, que era mismamente un Sol. Por qué no le repelabas, Gila, siquiera un cañón, pues tienes tal avilencia para andar al repelón? No me atreví, ni aún a hablar. Mucho fue en tu condición. Qué Ave sería? Águilucho muy grande me pareció; y a ti, Gila? A mí una Grulla. Eso juráralo yo, porque tiene el pico grande como tú. . Y a ti, simplón? A mí un buey, que volaba, se me asimiló. En fin, Bato, que nos dijo? Qué? qué? bien lo sabo yo: dijo esto, y estotro, y aquello, y esotro, y el otro; y yo, ni esto, ni estotro, ni aquello, ni ellotro entendí, por Dios. Lindamente lo tomaste. Eso es milagro de Dios, la memoria, que yo tengo, y que no me se olvidó, ni lla bota, ni las migas, mientras el pájaro habró. Lo que yo llegué a entender fue, que ha nacido un Pastor en un Portal en Belén, que es juntamente Hombre, y Dios, y que está allí con sus Padres que viene a ser Redentor, que es Mesias prometido de toda nuestra Nación. Matias entremetido de toda nuestra Nación, limismamente eso mismo iba yo a decir, si no que no me había pasado, ni aún por la imaginación. Y también dijo, que fuesen a rendirle adoración, y ofrecerle algunas cosas con el alma, y corazón. Si el corazón, y el alma, que enfrezcamos, tienerazón; y así, Gila, ven acá, te sacaré el corazón, y tú se lo ofrecerás después por ambos ha dos. Pues vamos luego al momento, y hagamos la prevención de lo que hemos de ofrecer a tan hermoso Pastor, y a la linda Paridera. Qué le prometes tú? Yo pañales, aceite, y miel, para él mi Niño de amor. Pues yo un pellico curioso, y un zurróncico el mejor. Pues yo queso, pan, tocino, y lo que me diere Dios. Pues yo un recental del hato, y por él al punto voy, y hemos de llevar sonajas, pandero; flauta, y tambor, arrabel, y castañetas, dulzainas, y yo haré él son; i lle daré una alboreada al chicotillo, que no la ha oído quizas tan buena, desde que el Niño nació. Ea, pues, vamos al punto. que ya yo rabiando estoy por ver a la Paridera. Vamos en nombre de Dios. va Segunda vez mi ceño, sin segundo, a talar, a abrasar a todo el mundo, seré de incendio tanto, siendo espanto del Reino del espanto; mas no sé qué tristeza embarga mi fiereza, que apenas puedo dar en fuerzas llenas paso, que no dé a penas: hacia Belén camina mi destino con mortal desatino: no sé qué noche es esta, que me aguardo que tanto me acobarda; ilusiones, cesad, miedos dejadme; Demonios, todos juntos ayudadme, que esta noche presumo entrar al mismo Cielo a fuego, y hume Qué hay que temer al Cielo? No soy antorcha yo de todo el suelo? no soy Señor supremo? qué temor?, si a mí mismo no me temos Si en el campión nocturno, del casco al brazalete, y al coturno, con áspides me adargo, qué desaliento es este de mi embargo? Vive todo mi infierno, que al mismo Setragamantón eterno, si es que subo a los Cielos, le repele, y desquicie en mongibelos, Pero ay de mí! qué miro? en vano contra mí las fiechas tiro; toda esa ethérea diáfana campaña de luz se borda, de explendor se baña: de luminarias bellas argentadas está toda la gloria franqueada. Las nueve Jerarquías Celestiales, millares a millares, en música canoras melodías, al Imperio ha tomado: algún presagio total me vaticina. Los campos de Belén celificados, y en otros nuevos Cielos transformados, es cada escarcha un Sol, y cada hielo una Estrella, un Lucero, un Astro, un Cielo. Sobre aqueste Portal, que vil se obstenta, toda la Gloria baja, y se aposenta: y porque más me asombre, la guerra a mi pregona, Paz al Hombre. Pues guerra contra el hombre, mis Leones, al arma contra el Cielo, mis Legienes, viva mi infierno, y muera el Hombre; y Dios, aunque es Eterno. So, cordero, cabrón, que así te dejo: yo sé, que el llobo hará de ti pellejo: Aqueste rústico viene, que por Víctima Sacra a Dios previene un grueso corderillo, con casto corazón, pecho sencillo: que hasta un rústico simple, e ignorante irrite mi denuedo culgurante, y apure mi insufrible vencimiento! Quiero impedir su intento, por vengarme en sus viles criaturas, del mismo Criador de las Alturas. h. A su enquillotrada Gila comienza Bato a decir: moser, dame los zaparrastrones, que voto a tus que me tengo de ir. Tente, villano: adónde ese cordero llevas, simplón, insensato, majadero? Válame el perrillo de Tobias, la burra de Balán, y Matatías: señor, yo, no, sí, no, tal, no era:: . Dónde lleva el cordero, o la Cordera? Esta, aquella, y ello otro, y todo el hato, y todo cuanto tiene el pobre Bato, el zurrón, llas zamarras, y cencerros, lla camisa, y calzones, lla gallaruza, y los zaparrastrones, y hasta Gila mi esposa, que es muy comprida, y muy hermosa, todo está con profunda reverencia a lla gran jamestad de su ensolencia. Dígame, dónde lleva ese cordero? Señor, yo lo diré, que ya el trasero, con el miedo, par Dios se ha descoidado, con que más de mil presos se han soltado. Señor, un Águilucho nos dijo, muy poco ha, muy mucho ha, mucho, que había ya nacido aquel Señor Matias remitido, y que una hay Morala Parideras (que de Nazaret dijo que era) en aquel de Belén buen Portalejo, había parido ahora un Chicotejo, que diz, que a redimir el mundo viene, del dimoño, que tanto poder tiene: mal fuego en el infierno le ataladre, que tanto mal nos hace cada instante, que si yo al dimuño aquí le cogiera, con esta porra yo se lo dijera. Enefleuto, ahora yo con los Pastores a hacellos mil amores, y dar la bienvenida a Pastor, y Pastora tan garrida, y llevarle al Infante este cordero, para que se le zampe todo entero. De cólera reviento: que no le despedace mi ardimiento! mientes, bruto, villan que no ha nacido ese Dios Humano, ni ha de nacer jamás, que ese que dijo, de una pobre mujer es solo Hijo, y de un oficialillo Nazareno; y ese que os lo anunció, no es Ángel bueno, sino el Demomo, padre de mentiaas, (engañele yo así, ayudadme iras.) Aún por eso yo bien no lo creía que mientras él hablaba, yo engullía: miren quien tal pensara, y rellampompingándole la cara. Y así aquese cordero volvedle luego hacia el hatero, y no paséis de aquí, no ofrezcáis nada, porque os saldrá muy cara la embajada. Viva oste mil años norabuena, y no le dé eso pena, que yo lo creeré, ni iré a adorarle; en saliendo de aquí pienso burlarle; . íreme yo acía Belén por el atajo; Zagalas, corderilas del regazo, que este pienso que miente, y que es algún dimoño, o su pariente, según la cara tiene renegada, y huele a azufre, y pólvora quemada. Ea, señor, adiós, que yo al hato, el Diabro pienso trujo este mulato. Qué es lo que vas diciendo, villano, montaraz? qué vas gruñendo? qué querías burlarte, y por otras veredas escaparte? Piensas que no te entiendo? (de rabia esto muriendo.) por vida de, villano, que has de probar el fuego de mi mano, y que no has de escaparte, sin que primero llegues a abrasarte. Ay, Gila, ay que me abraso! Pascual, Antón, ha suergo: hombre del diabró, eres acaso algún coco de demonios del infierno? Todo el infierno soy; tormento eterno! Válgame Dios, señor! Cómo ha de valerte? que de mi mano Dios no puede defenderte, Cómo no podrá, traidor, blasfemo? vive el Señor Eterno, que has de ver el Taleón de tu pecado, y has de quedarte siempre condenado; suelta a este pobre, aleve Cancerbero, y da honor a Dios Vivo, y Verdadero; ríndete al en la tierra aniquilado, que has de andar siempre despreciado. Reniego de mi (mil áspides concibo Da honor a Dios Vivo: y tu humilde inocente, mira que es el Demonio, no te tiente; vete a adorar a Dios recién nacido, que yo le haré que asista aquí abatido. Yo he de ver tal, Gabriel? yo no, no, no quiero. Da siempre honor a Dios Vivo, y Val parte, hijo, con Dios, y ve seguro. Este es el Águilucho, y el conjuro: qué malo que le ha puesto el mal diablila Digo, ha señor Diablo, ruin trapillo, era dimoño este señor nochorra? más valiera matalle con lla porra; luego que le golí tan inhumano, le tuve por diabro mal Cristiano, que según él hedía, ámbares era lo que yo escorría; adiós, señor valiente, y mire cual de los dos es el que miente , oa a Dios en las Alto Hijo mío Humanado, Dulcísimo Traslado del ser de substancia, y de la Esencia de mi infinita Omnipotencia, qué lindo, y qué agraciado estáis (querido mío) de encarnado, con la humana librea de la culpa dorada, aunque tan f ya estoy desenojado de la ofensa, de la injuria del pecado, que el Hombre cometió: hombre en el nombre, con solo veros Hijo, Dios, y Hombre. Solo el haber nacido, solo el haberos visto concibido, solo el frío, y el hielo del hermoso semblante de tu Cielo, solo una lágrima, perla de tu Aurora, que las que viertes para Hombre ahora, fueran bastante, y aún sobrado fuera a redimir mil mundos, si es que hubiera mil mundos pecadores, sin necesario ser más Redentores: bendígote mil veces, Hijo amado, y bendígate todo lo criado, y los Ángeles, y Arcángeles, Cerubines, Serafines, Principados, y Dominaciones, todas en fin, nueve Jerarquías, en motetes, suaves melodías alaben este, en eterno regocijo, la gran Miscricordia de mi Hijo, pues venció en Dios a Dios, y a su justicia, cambiando los rigores en caricia, y alternando todos para mi consuelo:: Gloria a Dios en las Alturas, y Paz al Hombre en el suelo. Verbo Humanado, y Divino, de quien mi Amor procede siempre fino, Obra del Padre (en cuánto Dios) primero, y Obra mía en cuanto Hombre verdadero; Depósito, y Archivo de mis Dones, en quien los colo qué tan a montones, que del Mar de tus gracias, sin segundo, se riega, y fertiliza todo el mundo: Hijo de mi Paloma Esposa mía, y Bella María, la más cándida Doncella: o que amoroso agrado obstentas Humanado! o como tierno Infante tamañito desenojas así al Uno, y Trino! Glorificuente el uno, y otro Polo por su único explendor, por su Sol solo; y los Doctores, Confesores, Monarcas, Patriarzas, Profetas, Anacoreras, Martires en sangrentados, y Evángelistas Sagrados, todos los escogidos de la Gracia, que han sido, y serán con eficacía salvos, por vuestra Sangre Omnipotente, mi ungido eternamente, diciendo para gloria de tu suelo: Redentor Soberano, con quien está la Omnipotente Mano, alabente, Señor, tus Criaturas, desde el concabo centro a las alturas; sea tu gran justicia celebrada por recompensa tan ajustada; y tu Misericordia engrandecida por lo que ahora usais nunca oída; alabente, Señor, todos los hombres, sus Paralelos, sus Coluros, Signos puros sus Estrellas, Luces bellas sus Planetas, sus Cometas, sus Luceros, sus Ceronas, y sus giros, con todos sus esplendores, Zafiros, pues forman tan canora melodía, entonen en su fulgido desvelo: Gloria a Dios en las Alturas, y Paz al hombre en el suelo. justiciero Señor, y Dios Celoso, mas todo ya Clemente, y Piadoso, cuya Misericordia tan propicia. venció divinamente a la justicia, dente los Orbes todos parabienes, y salvas de mil modos; y pues vienes parabienes, los dos Polos, y no solos, ambos Mundos, sin segundos, el Oriente, y el Poniente, Aquilón, y Septentrión, con uno, y otro Elemento, Agua, Fuego, Tierra, y Viento, todos te den, Señor, mil enhorabuenas, pues naces a romperles sus cadenas, diciendo la Angelica del Cielo: Gloria a Dios en las Alturas, y Paz al hombre en el suelo. Hijo mío amoroso, Padre, Señor, Rey, y Esposo: dulcísimo embarazo, que os gozo ya feliz en mi regazo, jofue verdadero, t Salvador general del Mundo entero, Emanuel, si Divino, mas ya Humano, cuando Yo merecí (oh Excelso Padre!) la dignidad, que gozo de ser vuestra Madre? La siempre indigna Esclava de que es Reina del Cielo ya se alaba. Oh mil veces bendita vuestra Piedad Innmensa, e infinita! el parabién me doy, Señor, pues vienes a dar al Mundo tantos parabienes. En hora buena, Luz Serena, en muy buen hora tu clara Aurora venga a ilustrar la Tiena, y a adorar la S, y Clavo, que la hyerra, a las Flores los olores, los Vergeles, y Laureles, y las Almas en sus Palmas, y todas las suaves Aves, la Azucena de olor llena, el Narciso, el Paraiso; los jazmines, y jardines, los Leones, y Dragones; por Mar, y Tierra, todos los vivientes: alabente, Señor, todas las gentes, bendigante, Señor, los Pueblos todos, pues muestras tu Piedad por varios modos, y dure tu Piedad eternamente, diciendo en uniforme paralelo:: Gloria a Dios en las Alturas, y Paz al Hombre en el suelo. ̱. Salvador Jesús mío, Vellón de Gedeón entre el rocío, Jacob transfigurado, con nuestras toscas pieles rebozado: León de Juda fuerte, Cordero, que das vida con tu muerte: pues Hijo solo sois de mi Dios fuerte, bien venido el prometido Gran Mesias, en todas las antiguas Profecias: Bien aportado, Divino Emperador, bien aportado, dulce Vida, Argentería, Pedrería, y tado lo pr que encierra allá en su estomago esp Ese Monstruo Marino te rinda mil loores de continuo allá con su congenito lenguaje, en feudo de perpetuo vasallaje, articulando en su dorado celo:: Paz en la Tierra a los Hombres, y Gloria a Dios en el Cielo. En nombre de las nueve Jerarquías, Cesareo, y Augustísimo Mesias, os doy la bienvenida, con aquella canción tan repetida de Santo, Santo, Santo, del que es espanto del Reino del españo y Dios de los Ejércitos valiente, ha de vencer a este León rugiente. Ahora el Príncipe negro de este mundo, lanzado, y alanceado en lo profundo, ha de ser desterrado de este suelo donde estaba encastillado. Alávente, Señor, aún los dañados, aunque forzados, y Aqueronte, y Faetonte, despeñado por malvado; y este Lucero, Cancerbero, Gloria te dé, que quiera, que no quiena, aún que rabie, aunque muera, sin que m diciendo, para eterno desconsuelo: Paz en la Tierra, No dices, Dragón fiero, do honorem Deo, Uno, & Vero? Yo decir tal? reniego de mí mismo: déjame, Cabriel, un día sobre mi Abiso glorificar a Dios yo? yo? yo no quiero. Da honor a mi Dios, Vivo, y Verdad o haré, que allá entre tus lóbregas cabena te se doblen las penas; di, pues, Dragón, Lucero anochecido, soberbio, abatido, y engreído, alaba a Dios. Reniego de su Cielo. Cloria a Dios en las Alturas. Y Paz al Hombre en él s h. Vitor el Chiquitillo, Pastor del Cielo, vitor la Paridera, y el Paridero. Déjame a mi rebuznar con mi abilencia; y pergeño, que he de darle una alborada al uso de mueso Pueblo. daca el tamboril, Antón, y guárdame ese Cordero, y veréis como hago reír a todos los Parideros. Si es que venís, Pastorcillo, a llevar almas al Cielo, llevaos el alma de Gila, que me haréis merced en ello. Luego quieres que me muera? No, Gila, yo tal no quiero, sino es que sea al mimento: Ahora, Antón, toca el Canario, tócame un discalza perros, que he de hacer mil abilencias, verán como zapiquedo: miren esta bolterilla, pues miren este Guíneo, pues aqueste Villanillo, yo apuesto, que está diciendo el Chocotillo en sus pajas, que só un grande majadero, no quitando lo presente de llos que delante tengo. Ea, Bato, siéntate, porque vamos ofreciendo, cada uno de por sí, los Dones, que le traemos. Dice bien, siéntome aquí, y venga aquí mi Cordero. Villano, otra vez me pisas? Válgame aquí todo el Credo, menos el Poncio Pilato, con las obras de Quevedo, Señores, quien ha traído a este cara de ventero? San Zuravabel me valga y los Santos Macabeos. No te me apartes, villano, que delante de mí quiero, que estés para no ver tantas maravillas, y misterios. O! pues si por eso lo hace, no me maravillo de eso. Válgate el dimuño, el diabro, quién te ha traído a enfrecimientos? Barrabás, y como hiede, y par Dios que yo no huelo a mánifica tampoco: eche acá sus narices, y verán a lo que olemos. Dios me saque con bien de esto: o quien viera al Águilucho por aquí! mas dicho, y hecho. Ah, señor, digo, señor, vive Cristo, que me quemo. Señor Ángel de los Cielos, no ve osté acá al dilutero? Suéltale Dragón infame: estate aí, no tengas miedo. Divino Zagal del alma, Mayoral del Cielo, y Tierra, Guarda Mayor de las almas, de las vidas, y los cuerpos: Este siervo vuestro indigno, este indigno Zagal vuestro, junto con el corazón, que es el presente primero, os ofrezco este pellico en misterios, o diseños de la humana tosca piel, con que disfrazáis lo Inmenso. También, Señor, os endono este zurroncillo nuevo; que habréis de traer a cuestas, y en él nuestres alimentos, figura de vuestra Cruz, o si no de nuestros hierros, que han de cargar sobre vos, pues salís por fiador nuestro. Recibidlo, gran Señor, sin mirar a lo que ofrezco, sino al corazón, y al alma, con que, Señor, lo presento, que yo quisiera, que fuera otro Cielo Impíreo nuevo. Victor Pascual muesamo, y victor los parideros. Yo salgo ahora. Tente, Buto. Tú lo eres, vive Cristo, cara de chuchurrumeco: Válgate San Satanas, y que mal lado que tengo. Pues yo, Pastor de mi vida, lo que, Señor, os ofrezco, es mi corazón, y vida, cuanto soy, y cuanto espero, y en leve demostración os ofrezco este pernil, que para el puchero es bueno de mi Señor Emanuel, que ya está haciendo pucheros. Este pan, y esta manteca para migas, y torreznos, aunque pan no faltará a quien es grano del Cielo; y Vos, naciendo en Beién, que significa en Hebreo, Casa de Pan, y abundancia; y más Vos, Señora, siendo la Nave del Mercader, que trae el Pan desde lejos. También ofrezco está miel, pues dijo el Profeta vuestro, que miel, y manteca fueron vuestro común alimento, para reprobar lo malo, y para ejercer lo bueno. Y perdonad, Gran Señor, la falta de mí talento, que yo quisiera tener un Seráfico ardimiento. Victor Antón, y Pascual. Yo yo ahora. No has de ir. Válanme mil huevos hueros, y a ti te valgan mil diabros, que te lleven al infierno; déjame, que si esta Gila comienza a habrar, habrará siglos eternos. Pues yo, mi Niño del alma, Infante del Rey Eterno, si de Juda, y de Israel Hijo de David Supremo, os ofrezco cuanto soy, cuanto valgo, cuanto tengo, y cuanto espero tener. Poco lle ofreces en eso, Digo algo? túrbala, Bato. Señor Don Diabro, no quiero. Y Vos, Paridera Bella, Aurora de tanto Cielo, la más bienaventurada de todas las de este Reino, recibid estos Pañales limpios, aunque tan groseros, que si han de envolver la nieve, mas se limpiaran con eso, que yo quisiera que fueran girones del Firmamento: mas si tocan vuestras Manos, qué hay que pretender en eso? d Ese poquito de aceite también, Señora, os ofrezco: aunque si es Cristo Ungido con aquel Oleo perfecto de las Gracias, y los Crismas del Divino Paracleto, no tendrá necesidad de un aceite tan terreno. Aquesta fajatomad, para estrechar aquel Cuerpo, que no cabe en cuanto Dios en todo lo descubierto. Y recibidlo, Señora, con esos Ojos serenos, pagándoos más, que del Don, del humilde rendimiento. Vitor Gila, Antón, Pascual. Gracias a Dios que he llegado, mas no quiero ser grosero, no sea que me rempoje este Diabro mal contento, Seor Diabro, vaya osté, no por mi vida, no haré eso, vuesaste ha de ofrecer, porque lle toca primero. Por vida de:- que un bruto se burle de mí! reniego:- Da honor, Dragón arrogante, a Dios Vivo, y Verdadero. Pues si bosaste no quiere, vaya de mi cufrecimiento; mas déjenme al Chicotillo velle bien, que no lle veo: válame Dios, y qué lindo! todo es a oste, Santo Viejo; se parece en lla cabeza, los vigotes son llos mismos: ajo, ajo, papa, taita, cata, mama, tato, teto; a la ron, ro, calle el Niño, por Dios que se granjeó, y se ríe por San Pito; oyes, Gila, más gordito está, que el nueso, y tiene más linda cara: mo lindamente hace. Chicos, Señor barbón Nazareno. Arre allá, que aqueste Buey me quiere mochar: yo apuesto, que según me hace del ojo, que diz, que nos conocemos; pues también tiembro a la Mula no me tire un par de cuescos: ahora sus, y pus, y bien, vamos ahora enfreciendo. Iten más, ofrezco a Gila su corazón, y pellejo, inmicis ya que otras veces al Diabro, a diós esta vez lla ofrezco. Hola, Señor Cocotillo, mire que aquí se la dejo, tengámela bien guardada, no se vuelva a casa luego. Iten más, este Cayado, que pues viene a nueso Puebre a ser Pastor, bien llo habrá menester, se lo promete: porque hay ovejas tan malas, dimoños tan proterbos, que si no es a puto palo, no hacen cosa con concierto. Iten más, Señor Infante, enfrezco a Pascual mi suergo, que se quede aquí con Gila, hasta que refucitemos. Iten más, Señor Josepe, éndono aqueste Cordero, para que almuerce mañans el Chícote todo entero, y le ha de saber muy bien, porque se le hurté a mi fuergo, y siempre sabe mijor, que no lo propio, lo ajeno. Iten más, ofrezco al Diabro, aquel Dimoño perverso, que está allí puesto a los pies de aquel Águilucho Bello, que me anda repampingando, y saliéndome al encuentro a cada paso que dó, y me quitaba el Cordero el lladronazo embustero; y todos aquestos dedos me los abrasó también, porque está lleno de fuego, y hiede, que nadie puede esperarle sino él mismo. Iten más, enfrezco cuanto se me queda en el tintero, y ecetera, y el per homniz, con el donare dineros. Vitor Bato, victor Bato. Inocentes hijos míos, mucho, os estimo el amor con que a mi Dios, y Señor cortejáis, y celebráis; y os doy de parte suya, en galardón soberano, mucha gracia. Cándidos, de mi Hijo Siervos, mucho os agradezco el celo con que a mi Divino Verbo servís, con tan rendidos obsequios, y de su parte os prometo mucha Gloria. Y espírituales aumentos. Y Vos; Padre Soberano: dre mío En Y Vos, Espiritusanto: Y Vos, dulce Paracleto: Aceptad estos servicios: Recibid estos cortejos: De estos cándidos Pastores. De estos inocentes pechos. Y en matutino holocausto: Y en Sacrificios perpetuos: Ol Os consagro vuestro Hijo: A vuestro Hijo os ofrezco: En la Cruz de este Pesebre:- En este primero Leño: Por los pecados del mundo. Por todos estos sus Siervos. Para que a su vista hermosa: Y por sus merecimientos: Nos echéis la bendición: De ese vuestro Solio Excelso. Yo lo acepto, Hija mía. Y Yo, Esposa mía, lo acepto. Qué puedes Tu rogarnos: Qué puedes Tu ofrecernos: Y Joseph, tu Esposo Casto: Y Joseph, tu Casto Dueño: Que no lo agracie tu Gracia? Que no lo alcancen tus meritos? Y así nuestra Bendición: Nuestra Gracia: . Nuestro Cielo: Sea con todos vosotros: Siglos de siglos eternos. Y digan todos los Ángeles en bien sonoros acentos: Cloria a Dios en las Alturas, y Paz al hombre en el suelo. Y nosotros digamos con puro celo: Vitor el Chicotillo Pastor del Cielo, victor la Paridera, y el Paridero. Sol nobas! Y tú León rugiente, desdichado Lucero, pues has visto lo visto tan Heno de Misterios, cesó ya tu potencia, acabose tu imperio; y así, en virtud de Dios te mando, Can cerbero, no infestes a estos Pastores pobrecitos honestos, sino que así ligado te hundas a los infiernos. Vitor el Chicotillo Pastor del Cielo, Reniego de Dios mismo, reniego de los Cielos, reniego de mí mismo, y reniego del infierno. Tenebrosas cabernas de ese oscuro centro, áspides, basiliscos, dragones míos negros, tragadme (llamas vibro) matadme (turbas vierto) ahogadme (rayos trago) sorbedme (respiro incendios) que ya (ponzoña exhalo) espiró (soy veneno) nuestro Reino (ya muero) porque hecho Dios ya Hombre, el hombre ya no es nuestro, y así, infiernos, lanzadme en los oscuros centros. Vete con cuarenta diabros, o si no, contigo mismo; maldita sea tu alma, y qué hombre tan proterbo! pues los peberes que deja! vive Dios, que si puedo, que he de hacer, que lle veáis en mitad de los infiernos; y si acaso vais allá, decidle, que yo le ruego, que os asiente en la caldera del señor Pedro Botero. Y aquí, gran Senado, acaba el Auto del Nacimiento, Triunfos de Misericordia om ante el Soberano Acuerdo, y la Justicia Vencida en el misterioso pleito; y el Poeta, que lo hizo, por ser así algo moderno, os pide de gracia un victor, quinuldo sin torreci y mejor dos, tres, o cuatro y aunque sean cuatrocientos; y pues es la Noche Buena, buenas noches, y Laus Deo. el Chicotillo, Vusted, si quiere cogerle, le quite a las tercerolas la carga, porque es forzoso que caiga, si se desploma. Y para el casamiento son lindas flores, porque así estarán dadas las municiones. 1. Sus pístolas las acciones de esta ejecución no vede, y sepa en pocas razones, que muy hombre ser no puede guapo, que aún está en cañiones. Y hay unos crudos tales, que fácilmente, como se descañonen, pueden comerse. Yo no me puedo ver libre de una mujer melindrosa, que sobre ser cegibana, de antigua se desmorona. Aquesa vieja regala? 2. Imagínase muy moza. Pues trata de echar al punto por tierra antes que te coja, que una vieja por tierra, puede sin riesgos, solamente ser buena beminio para entresuelos. No con desechar la enfrena el gran peligro que trae, D9 derríbela usted sin pena, que él ser una vieja buena, nunca es más de como cae. Haga lo que digo, porque a una vieja más ofensa la hace quien la adiestra. , 3. Yo quiero a un Poeta. Loco? oos do 3. Es verdad. Aquesta es otra; pero queriendo a un Poeta, me espanto que estéis t 3. Por qué? . Porque haciendo versos pasan, y comen en prosa: mas qué queréis? 3. Darle luz, porque es muy oscuro, Oiga: Los Poetas todo es hambre, y así no tienen persona: pues como queréis dar luz a dosque es solo una sombra? Fuera de que un Poeta por sus caprichos, aunque sea muy claro, nunca es bien visto. 1. Poeta, que oscuro ha sido, si mi discurso no es lerdo, que es un loco he presumido, porque mal puede ser cuerdo hombre; que no es entendido. Y en fin para las trazas de estos preceptos un Maestro aprobado por los Consejos. . Si el hilar me enflaquece? Eso tema, pues antes se hará hilando de buena hebra. 1. Si azoteas no bastan? Vuesarced sepa, que una rienda las hace vivir con rienda. 2. Y si conmigo el guapo casarse intenta? Tendrá para su casa lindas canteras. ordrí vod 2. Para caer la vieja los medios busco. Con decirla, que es vieja, se caerá al punto. . 3. Antes que el baile quiebre fin se le po iga, si se queb es fac