Texto digital de El tirano castigado
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El tirano castigado. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tirano-castigado-el.

EL TIRANO CASTIGADO
JORNADA PRIMERA
Dame, señor, los pies. Seáis bien venido, Carlos, con gran cuidado me has tenido; donde está Vladislao adonde queda el Príncipe mi hijo, porque pueda salille a recibir? . Vuelve los ojos verás su gente. . Y qué es de los despojos? Vencedores venimos. Y traes preso a Ciman? . Si le vencimos, que mayor gloria! . Poco, poco es eso, si no me le traéis, o muerto, o preso. Basta quedar sus Turcos escuadrones rotos, y victoriosos tus pendones; tan costosas las paces que trataron, que con su misma sangre las firmaron Paces? qué dices? . Paces digo. Nada es justo, si excusa su castigo: Cuando el poder me sobra, sepa el mundo; que vive Sigismundo, Reyde Polonia, y sepe ismanque puedo, de quien dicen que no conoce al miedo, eclipsar suvalor, menguar su Luna; y pues nos favorece la fortuna, no me he de retirar hasta acabarlos. Considera, Señor . No basta, Carlos, vencer a Olman si es paces acabaste, y con gente, y con vida le dejaste. Si el caso ignoras. . Dile. Atiende. . Empieza. Diga mi amo, atienda vuestra Alteza? Pastamos, gran señor, de la otra parte del Danubio, que en círculos dilata fugitino cristal, esto es causarte, como decir que corte undosa plata, ni es bien que la Retórica, ni el arte desluzgan la verdad de que se trata: hizose al fin (pasada su corriente) alarde general de nuestra gente. Cuatenta mil quedaron alistados, numero, ni pequeño, ni bastante, en armas, y en valor ejercitados: mas fuerte, mas soberbio, y más pujante se ofrece Osman, y apenas tus soldados descubrieron allí el primer turbante, cuando tan confiados acometen que victoria, y despojos se prometen! Tan numeroso Ejército traía, que en diversos cuarteles le reparte de Damasco, Valaquía, Alejandría, y del Cairo, con no pequeña parte de Tartaria, nación que alaire envía flechas con tal veneno, y con tal arte de los netuiosos arcos despedidas, que ofrecen tantas muertes como heridas. Viste lluvia, señor, que en el Verano es cada gota un pasador de fuego? viste el Iris después mostrarse en vano, pues en lugar de paz, turba el sosiego, rayos flechando el arco soberano? pues oye agora, y con sidera luego si a un solo ardo de Paz tiembla la tierra, que haría a tantos arcos, y de guerra? A un tiempo nos provocan en campaña el pifano, el tambor, y la trompeta, instrumentos de cólera, y de saña. Bibró el Polaco, alli lanza gineta, el Ungaro brioso, a fuer de España, terció la pica, el Tártaro se inquieta inficionando el aire con la suma de flechas, no de víboras con pluma. Sin duda que tu gente desmayara, pero no hiciera, que era tuya, y mía, si con treinta mil hombres no llegara. Viadisido tu hijo, que venía a socorrerme; pyose una algázara en el campo contrario, no sería miedo, codicia si, viendo aumentarse el despojo en que piensan entregarse. Hasta la noche la batalla dura, y más dudosa, cuanto más travada, luces mintiendo en la tiniebla oscura; y a los reflejos de una, y otra espada, y a las vislumbres de la plata pura de tantas Lunas, que a no estar turbada la del cielo, del humo que la altera, en cada alfanje su retrato viera: Allí hiere, aquí mata, allise entrega al fuego el que librarse pretendía, golfos de horror, y sombra este navega, en el mar de su sangre; aquel porfía a escaparse nadando, este se ciega, túrbase el otro, y nadie desconfía, y más tu hijo, en su valor fiado, mas que de acero, de experiencia armado. En ties escara muzas, tres batallas el Príncipe llevó la mejor parte, tanto, que Osman queriendo no vengallas, sino salvar sugente, aunque es un Marte, paces pidió, yo vine a efetuarlas, firmaronse, y a Tracia Osman se parte tan veloz, que aún le viene estrecho el mundo; que hiciera si llegara Sigismundo? Que fuera de él? que fuera si llegara tu Ejército, señor, cuando la suerte aún sin llegar, por nuestra se declara? y en fin para mejor satisfacerte, vuelve los ojos, vuelve allí la cara. y aquí después aquello, y esto ade ertes victoriosas al y aquí firmadas, gran señor, las paces. Con todo siento que las hayas hecho. Todas son en su daño, y tu provecho; aquí están: si lo erre, dame la muerte. Lee, y veremos. . Dicen de esta suerte: . Capítulos de paces entre Sigismundo Tercero, por la gracia de Dios Rey de Polonia, y Sultan Osman, Primero de este nombre, Emperador de los Turcos. Primeramente, se entreguen los cautivos que hu- viere de una, y otra parte. Que el Alcázar de Couchín; presidio de Valaquía y puerta del Imperio se restituya a los Pólacos. Que se guarden los acuerdos hechos entre Casi- miro, Rey de Polonia, y Sultan Mahomer, cerca del dominio alternativo sobre Valaquía. Que se embien Embajadores de ambas partes. Qué firmados los capítulos de las paces, se orde- nen los Ejércitos en forma de batalla, y Osman haga su retirada la vuelta de Tracia, y el Princi- pela de Polonia. Bien está, satisfecho me deja Vladislao, ya está hecho, lo que él firmó, no es justo revocarse, Ni lo que fuerza es, debe culparse. Ansí es verdad, mas yo, Carlos, quería privar a Osman de aquella Monarquía, y que su tío Mustafa volviese a reinar otra vez, que si esto fuese, de la amistad que entonces profesamos, prometerme pudiera: Carlos, vamos, que no es bien discurrir en casos tales, la fe aún más que la paz no hará iguales, Oye, señor, aguarda, que una trompa bastarda se escucha. Será el Príncipe. . Caudillo de Jerges puede ser. . A recibillo vamos, y tu dispente a la embajada. . Ya corona el monte su Ejército, y parece que en marloras de púrpura florece. Mientras llega, y tú aprestas la jornada, a Osman escribiré, y de esta cisibajada firmaré los despachos necesarios. En los casos felices, y contrarios. me has de hallar uno mismo. . A prevenirte, Carlos, te podrás ir . Voy a servirte. La vuelta de Polonia el campo marche, sueñen las trompas, y resuene el parche. Vamos a prevenir esta jornada, Dónde? . A Constantinopla. Al que no es nada. No es tan largo el viaje, y más si vamos por la posta . Hago cuenta que llegamor: agua ardiente infiel melada perra que he de beberos yo, habiendo en mi tierra un clarete Cristiano? Ramón vamos. Puede ser que algún día nos veamos, carete Aragones, Catalán tinto, que en un trago sucinto su gusto compra un hombre, y su alegría, i no allá en los algives de Turquía, donde dicen que tardes, y mañanas en lugar de mosquitos cantan ranas. Oh Aragón patria mialvivir quiero donde se guarda hasta en la olla el fuero, de que en sus matutinos arreboles sea un torrezno el Alba entre las coles. Gran señor, seas bienvenido. Rosa, mi dueña fiultana, dame los brazos; que veo? que hermosura soberana es la que miro? sin duda que de esta Rosa es el Alba llega tu Amurates, llega hermano. . Dame tus planta Gran señor, ya que no fui por mi edad a esta jornada, puesto que el valor me sobra, aunque los años me fintan; si bien ya no son tan pocos, que no pudiera en campaña empuñar lanza ginera, v estir jacerina malla, y en un zósito del Belis con aquesta cimirarra de Damasco derribar de las cala cas Cristianas, más copia que el segador con la hoz, o la guadaña derriba espadañas verdes, y espigas doradas tala. Que soy monte, que soy rayo, que soy furia, que soy parca contra Católicas tropas, contra Cristianas escuadras, que nací para castigo, para estrago, y amenaza de todos tus enemigos, que tengo un volcán por alma, un mongibelo en el pecho, y me tengo a mí, que basta. Eso, y más de ti confío, pero la fortuna es varia. G. Si éntate, señor. . Mal puede descansar quien hoy se halla sin honra, y sin tanta gente, como perdí en la campaña. otra estará más propicia, si aquesta vez tan contraria se ha mostrado la fortuna. Quién es, Rosa, aquella dama que no la he visto otra vez en Palacio? es tu criada? Todo mi consuelo ha sido en aquesta ausencia larga. Por Alá que es bella Turca. Vuestra Majestad de honrarla trate, y no más, que Celima de Visir es primahermana, y es lo menos que hay en ella la hermosura. . Una almohada la llegad. Ella, y su primo están mejor a tus plantas. Siéntese al lado de Rosa. Así estamos bien. Levanta. No gusta de ello suprimo, no porfíes. Dicha extraña! cada día en el Visir será mayor la privanza; mas cuando fue el Gran señor en acciones, ni en palabras constante? Ya lo hemos visto, Bajá, pues por leves causas despose yo del Imperio a su tío, en confianza de que ha de mandarlo todo, y en prisión estrecha, y larga le tiene Buen Mustafa! ahora sentimos tu falta cuando no tiene remedio. Aún está vivo, esperanzas tengo de verle otra vez, Sol de la casa Otomana. Dime, Cristiana, qué es esto? mi prima aquí? Sí, a llamarla vinieron desde Palacio. Dices bien, en mi desgracia está lo más . Ten señor más pecho, y más confianza. No puedo más, que la adoros algunas secretas causas me olvidan del parentesco. Si bien lo supiese. Aguarda, Sultana, no te levantes. O nunca yo de su casa trujera a Celima; y ya que la truje, retirada pudiera estar en mi cuarto, y no donde celebrara su hermosura en mi presencia. Si al amor pintan conalas, no es porque haya de ser firme, que con canas le pintaran, y sin plumas: quien no vuela como mariposa incanta a la luz de aquellos ojos? No ha dejado de mirarla desde que llegué. Un Cristiano que de una posta se acaba. de apear, audiencia pide, Gran señor, y a fuera aguarda. que la licencia le lleve. Qué quiere? Enbajada, y cartas trae de su Rey. Dile que entre: de quién será esta embajada? Cómo? tan presto clvidaste las paces capifuladas. con Polonia? . Razón tienes, no partió aquesta mañana. Celín Bajá? . No me ojvido, Gran señor, de lo que mandas: ya fue por tu Embajador Guárdete Alan Necio, aparta: no te muevas, Granseñor, que vade que una almohada. por Embajador me toca; pero estando con Sultana no me atrevo a tanto. Rosa, dará icencia . Tomadla. Ahora sí, . Qué te parece? Con razón, Leonor, me alabas. el valor de tus Cristianos. Pro sigue con tu embajada. Sigismundo de este nombre Tercero oínulcto Monarca, salud te envía, que goces con tu Imperio edades largas. Después, señor, de pedirte, que le tengas en tu gracia; por otro tanto que el mismo te asegura por sus cartas. Carlos hoy su Esubajador aquí, si ayer en campaña su Generad berza es que me conozcas por fama, cuando no de haberme visto, pelear en la campaña. Digo en fin, pues ja las paces. quedaron por ti firmadas, y por el Príncipe, que hoy te sirvas de publicarlas. por tu Imperio. No prosigas, espera, Cristiano; aguarda, que no es garbo en mi tratar de paces adonde hay damas: ya no están hechas? qué quieres? Aún no están hoy confirmadas; y esto es alo que me envía mi Rey. Basta, Carlos, basta, que por el valor que muestras, mereces la confianza que hace de ti Sigismundo, oye aparte una palabra. Este desnejo, este brío, y aqueste valor me agrada, Leonor; que muestran en todo los Cridmanos . Es bizarra nación: si fuera Español me dijeras . Dijo España? la tal Leonor es sin duda Española, llego a hablarla: por criado, y Español, por cautiva; y por Cristiana no me dirá de donde es, mi Reina? . Buen humor gast Así gastara el dinero, que núnca se me acabara; pues por más humor que gaste, mas me que da. . Y más te fal de juicio . Cómo lo sabes? Quede la hoja doblada para después, que nos mira, y se enojará mi ama. Ya quedo bien informado de todo: mientras despachas, verás de Constantinopla, si gustas, palacio, y casas, fuentes, y tales jardines, que a los de Chipre aventajan, y el de mi Sertarlo, que es verde lisonja del aura. Tu Serrarlo, Gran señor. No pienses, no, que es la estancia donde están mis concubigas, que los Eunucos las guardan. El jardín de mi palacio digo, que es obra tan rara, que para mi es gran lisonja, cuando extranjeros la alaban, Que quien solo para si casas, y jardines labra, sin que los demás lo gocen, es de condición avara. Por si la entrada te impiden sus Alcaides o sus guardas, llevar puedes este anillo con el sello de mis armas. Beso tu mano, que has flecho hoy las de Alejandro escasas. Gran favor! qué culpa tiene quien vino con la embajada de lo que hizo la fortuna? Si en las perdidas pasadas contraria fue, tiempo tienes, Gran señor, para vengarlas. En la empresa de Celima (conquista de amor) tomara . la dicha que hoy me deseas. La ocasión de mi embajada os diré, si dais lugar, Gran Visir en vuestra casa. Yo iréssaberla de vos: vamos; prima. La Sultana me perdone, que Celima, . aunque sea para honrarla, no ha de volver otra vez a Palacio. Oyes, Cristiana, mira si informarte puedes del criado a quien hablabas de este Embajador. Te importa? . No. Diligencia excusada. Basta ser mujer, Leonor. . Para sercuriosa basta. Y te irás sin responderme? En qué quedamos? Doblada quedó la hoja al pedirte que me dijeses tu patria. Ya ves que soy Española. Española, y Castellana, pues ni silvas, ni ceceas. Si está en eso, ya no hay dama que no quiera ser sin serlo Andaluza, o Valenciana: y tú de dónde eres? Yo? soy persona de importancia, Aragones y me llamo Ramón. Y yo lo jurara: cory rimero el nombre, la pe ita me excusaras: esto me ocarvó Celima: tu señor, dica: que lo pasa en Polonia? En ser un Marte. No ha de estar siempre en campaña? No; mas porque lo preguntas? L Curiosidad fue. Y tu ama, porque en preguntas Ramón no quede adcuerte nada, en que entiende? En ser hermosa. Ya me has dicho, que es ingrata, ella es por Dios una perra; perla quise decir. . Basta, Ramón, que burles de mí, sin que de Celima hagas donaire. . Qué puede ser? es más de una perrigalga? Engañaste? . Si salieses con decirme que es Cristiana? Fuera milagro, Ramón? Fuera novedad extraña. Hablemos en otra cosa. Pues no lo has dicho sin causa. Bueno fuera que a este loco . un lecreto le fiara, que tanto importa. Qué dices? Que mi señora me aguarda: a Dios . Cuando nos veremos? Dos mil años vive un cuerdo; Esta noche allá en mi casa; ve luego en anocheciendo, y trataremos de España. Por dónde? . Por el jardín. No esnada, aquel es por Cristo Más qué tienes puerta salla? Claro está; y pared en medio. de donde asisten las guardas. de la prisión en que vive Mustafa, y todo se halla. preguntando. Tasta una vuelta. de coces. . Con esta traza sirvo a Celima, y me informo de todo. Escúchame, aguarda. Verme esta noche, o queda: para menguado. Menguada sen tu vida, si allá fuere, o más que tu puerta falsa: Yo penante de jardín? está encantada Leonor? soy yo andante Galaor? soy yo Frances Paladín? He aquí, que donde me ordena, voy hecho un Marte; he aquí que hallo dos Moros allí, cada cual como una entena. Llego, pues; ea, Ramón, ello ha de ser, meto mano; si labrá hacer un Cristiano de las tripas corazón? Montes son de carne, y hueso; el ser dos me desatina, ya empiezo a oler a gallina, comila, yo lo confieso. Ya en la ocasión me metí, pues en ella estoy de pies, no ndando atrás; no es chuzo aque? en necio fuy. si es lanza; que hemos de hacer? librarla; luego ha de ser lancada de Moro irquierdo. Abindarráez, si, eles, con lindo compás de pies. me planto; y luego le envisto: Por parte de adentro, a fuer de nuestro Español Narvaez, pues es zurdo Abindartaez, por la deafuera ha de ser. Alzó el punto; que me excuso? mas no es segura la treta, que sulanza es linca reta, y aqueste es ángulo obtuso. Ánimo, mueran los dos; car o el curdo de un revés, fuéseme el otro ponpies. Qué es aquesto? Bien por Dios: no hay humana resistencia contra este brazo. . Qué haces? Ya llegan tarde las paces: vamos, que tras la pendencia, si la memoria no pierdo, te comaré cosas grandes. como venir no me mandes. otra vez con Moro izquierdo, que como es zurda la lanza, y yo derecho he nacido, tretas, y ángulos olvido del Pacheco, y del Carranza. Aguarda, que casa fuerte es esta? . Cuando pasamos. algo, señor, escuchamos (no tienes que detenerte) de un Turco que preso está en ella de gran valor, deudo de lEmperador. Debe de ser Mustafá. tío de Olman, qué reinó pocos días Es ansís. Mustafa preso, que oí? Yo he de verle. Pues yo no, que hay guardas. No hay que temellos, que en viendo el ello de Osman, y un aplauso popular la prisión nos abrirán. Aunque tuvieras más sellos que un privilegio rodado, no te han de dejar entrar. Ello lo hemos de intentar. Yo lo doy por intentado. Casas fuertes, y jardines. me dio licencia de ver el Sultan, y esto ha de ser. L. Qué aver prisiones te inclinas? ese Embajador extraño? Llama. . Luego será sordo un Alcaide. . Desde afuera. Dos palabras, es quimera, y parlará más que un tordo, si empieza. Basta este sello? Si es el que os dio el Gran señor, bien podéis, Embajador, entrar. . Salinos con ello. Hasta cuando, Olman (ah cielo! me has de tener en prisión? contra ti las culpas son, tarde me vendrá el consuelo. Las que hubiere cometido contra Alá, deben pagarse; más culpas no han de llamarse las que piedades han sido. Blafecto a los Cristianos, que mastre en el tiempo breve que tuve este Imperio, debe de ser la causa; ah tiranos Ministros! sin fundamento mi muerte le aconsejáis; no veis que así apresuráis: su ruina, y fin violento? Que el pueblo está en mi favor, puede abatir, y aún cortar los vuelos al Gran señor. Perdónerre Vuestra Alteza si vengo a inquietarle. Di . Un Embajador. A mí Embajador? qué grandeza vio en Mustafaro a que vino a mi embajada? es engaño, eso a Osman, a mi sobrino, que aunque el laurel me usurpó, y a ocupa el lugar primero. Que es tan noble Caballero te aseguro. . También yo lo soy, y me falta todo: Demás esto, es General, y victorioso . Haces mal en porfiar de ese modo. Yo saldre con mi intención, . si por Cristiano ha perdido. Entre al punto No ha podido encubrir su inclinación. . De mi otra cosa no esperen estos bárbaros, que hablarme de un Cristiano, es obligarme. con lo que ofenderme quieren. Quién será este Embajador Cristiano? mas no se engaña: Carlos es, que en la campaña le aclamaron ven cedor, y hoy dicen que a firmar viene las paces con mi sobrino, y aunque a paces, no me inclino, disimular me conviene. Así Mustara os espera, que es mucho en su condición. Quién inquieta la prisión? quienas inquietud nos altera? Repórtate, un extranjero que de ti se compadece. Vive el cielo que parece medio brujo, y aún entero. Bien puedes asegurarte de mí, que si al Gran señor vienes por Embajador, yo con tu Rey, oye aparte. No hay duda el debe de ser hechicero, u estrellero, y más me atengo a hechicero, que es ejercicio a mi ver de Moros viejos, y sabios. Quién vio alhajas se mejantes? todo esferas, y cuadrantes, todo es globos, y Astrolabios. El Cristiano es maldiciente, El Moro es vociferante: estando Carlos desente, que aventuro en ser valiente? estoy por; qué es lo que mira? Porque está? bravos exceños! Por estrellarle, los selos en la sarten de miira: y si no, hacerlos saltar del casco, si aquí le pego a esfera de mayor fuego, que si los saben guisar allá estarán extremados, y no será matavilla que haya sesos en tortilla donde hay cielos estrellados. Si no fuera por estar donde estamos, por mi ley que le arrojara. Te Rey bien puede; Carlos, fiar tales materias de ti. Sus intentos me ha fiado, y estar quisiera informado de los tuyos. Oyé? . Di. Suitan Mahomer mi padre, que Alá con los suyos tiene: perdona Cristiano ilusire si aquesto no lo consiente tú ley, mas la cortesía cabe aún en contrarias leyes: dejadnos solos uiirato. Ha si Mustafa supiese en lo que de mi se excusa, cuán de su parte me tiene! p pero en tanto que lo sabe, me toca el obedecerle. . Ma homer, pues, ya trofeo, despojo ya de la muerte dos hijos dejó, que fuimos Hamete, y yo reinó Hamete siendo el menor, y yo fui tan amado de la plebe, que por quietarla; el Tirano en aquesta casa fuerte me piendió (injusta razón de estado) barbaras leyes! que haya de ser desventura nacer hermano, si pariente del Gran señor! que esto solo sea delito que merece. castigo!ni aquí hay razón; ni hay estado; como quieren que nuestra casa Oromana. viva eterna entre las gentes, si quien más debe ilustrarla es el que más la oscurece? Hamere al fin, que l lamaron el vicioso (y justamente, que quien al ocio se entrega tales renombres adquiere? quitarme quiso la vida (mas fue en vano) portres veces consejo de sus válidos, y de los sabios que quieren ser dueños, rara ignorancia! de futuros contingentes. Dos veces lo consiguiera sin duda a no defenderme el cielo, hasta que obstinado, ya sus precepros rebelde quiso por su mano el mismo ser el autor de mi muerte Puso una flecha en el arco, y al apuntarme; que aleve! las fuerzas, y el pulso a un tiempo le saltaron, de tal suerte, que a providencia Divina se atribuyó, y si se advierte, o a mayor malime dispone, o para algún bien me quiere. Gobernó; si bien; o mal, digan lo contrarias suertes que tuvo esta Monarquía, ya en Levante, ya en Poniente. La Mámora, y el Larache decirlo en África pueden, que un Mendoza; y un Fajardo conquistaron; y hoy posee Eslipo el Cuarto: ah Españoles! allí vuestro nombre crece a pesar de los Jarifes: perdone Alá a Muley Jeque. Dígalo aquella Naval victoria, que el rayo ardiente de los Cristianos, el Disque de osuna con seis bajeles ganó de cincuentay cuatro galeras, mengua que puede disminun nuestras Lunas, que ya estuvieran crecientes. Murió en aquel mismo año de pena in hermano Hamete, que a vivir más, acabara con su tesoro, y su gente. Por Gran señor me aclamaron los míos, mas no dos meles el laurel en el turbante me lisonjeo las sienes, cuando otra vez me volvieron a esta prisión, porque quieren que pierda por incapaz el trono que ahora posee Sultan Osman mi sobrino, hijo de mi hermeno Hamete. Sabe Alá que no he tenido mas culpa; que ayudar siempre a los Cristianos, pasión en que o puedo vencerme, y aún llegó a tantó mi afecto, que permitique se hiciese un Convento de aquel pobre que vuestra Iglesia enriquece. Pienso que allá le llamáis Francisco, y decís que puede tanto con Alá, que aún yo de su ayuda he de valerme. Aquel fui, y aqueste soy; pero mi quietud previene que de pasadas fortunas, ni me aflija, ni me alegre. En esta prisión concedo treguas al alma, y en ese bello zafiro gravado de lúcidos caracteres, segundas causas consulto; pero todas se resuelven en que su primer Autor, ni mentir, ni engañar puede No se quieta mi discurso, ni la razón se convence en los más de los preceptos, que nuestro Alcoran contiene, Ni es posible que sea falsa vuestra ley, pues la defiende vuestro primer Alfaquí, que de Alá tiene las veces. Y nuestro mayor Profeta lo que primero establece. es, que demos a las armas lo que al discurso compete. Ley que en las armas se funda, mucho a la fortuna debe, que la verdad por si vale, por si vive, y por si vence. Alumpre el cielo mis ojos, no permita que me cieguen tales nieblas, que no en balde de la parte he sido siempre de los Cristianos, y tú por lo que he visto mereces que los extraños te sirvan, y los tuyos te respeten. ni fortuna ha sid mi estado, Carlos, es este, el Imperio que mejusurpan, la sciencia que me divierte, la ley que me escandaliza, la verdad que me convence: El justo, el supremo Alá vida, y auxilios me preste para que en su eterno Alcazar con él viva, o por él reine. Admirado estoy de oírte, Mustafa, y si algo valiere para servirte Ya Carlos, ya sé lo mucho que puedes con tu Rey, a quien he escrito que venga encubierto a verse conmigo, dando su Alteza orden primero a sugente, que en el presidio le aguarde de Valaquia; y si esto hiciese Sigismundo, ser podría que segunda vez mis sienes ciñera el Griego laurel de Levante, y él tuviese las plazas que Olman le usurpa, y lo que es más, que nos vieses entonces, Carlos, tan unos en el Imperio, y las leyes; pero quédele esto aquí, que pienso que viene gente. Señor, mire vuestra Alteza. Ya te entiendo, que anochece dirás, bien sé que tenéis ordenque con luz se eche el rastrillo; Embajador, esto es forzoso, y advierte que no sea aquesta visita sola. . Vendré muchas veces a servirte. . Alá te guarde, Y a ti el cielo te prospere. Bien podrá venirse solo, que no quiero que se vengue este mastín, que aún los sesos en la cabeza se tiene. Vamos de aquí. . Pensarás que eres tú solo el valiente? sabe que Leonor, criada de Celima, hablarme quiere. por un jardín esta noche. Aún no has llegado, y pretendes en casa del gran Visir enamorar, y ponerte, Ramón, a tan granpeligro? Y si la tal prima fuese Cristiana? . Qué es lo que dices? Que el jardín sin duda es este del Vasir, pared en medio de donde las guardas tienen su estancia, según me divo Leonor; mientras anochece podré informarte de todo, escúchame atentamente. Qué curioso es el amor! Mas que lo dices pormí? no es amor querer yo aquí oír las nuevas, Leonor, que de Carlos te han de dar, ni quien me ha de ver, haciendo la noche oscura? en viniendo, desde aquílos podré escuchar, pues quedó el cuarto cerrado, y por esta reja puedes hablarle. . El límite excedes del recato que has guardado. Tan grande es mi inclinación a los Cristianos, y tal su trato, que hiciera mal en perder esta ocasión A todo he de estan presente, pues ves que ya ha anochecido. Y si fueses conocido? No es pequeño inconveniente. Quien tus finezas no estima. No es lo que me obliga amor; no te dio a entender Leonor que era Cristiana Celima? No faltó más de afirmarlo. Y dí, la Mora lo sabe? . No, Esta es materia grave, yo tengo de averiguallo Una ventana sin abierto, Cén, es Ramón? El mismo es, para que quiero los pies? ni a huir, ni a llegar acierto: Llégate más. . Besta, amigo, desde aquí mucho se tarda mi amo, Leonor, aguarda, que se me cae una liga. Aparta, yo en tu lugar la hablaré, apartate a un lado. Yo me doy por apartado. Ramón, bien puedes llegar. Vaya, que yo aguardaré; pues que de bravo revienta, mi vida está por mi cuenía; y si la pierdo, acabé. Aquí seguros estemos de jardineros, y guardas: ea, Ramón; a que aguardas, que de la patria no hablamos? De otra cosa hemos de hablas, escucha De buena gana. Que al fin Celima es Cristiana? Ya empieza a desvariar este loco: harlo soñado? Oh por lo menos lo diste a entender. . Necio anduviste; per nole habrá escuchado Celima, él debe de estar cual sucien los de su oficio: diiértolo; que ejercicio taviste allá en tu lugar? De adónde le ha dicho que es? pero no la habrá engañado. Responde: o él se ha turbado, o no es Ramon: digo, pues, Qué dices? Yo aquí, el dudarlo. No te turbes. Ruido siento hacia el jardín, al momento volveré, voy a mirarlo; pero si allá me tardare, será señal que no ha sido en el jardín el ruido. Si acaso alguno llegare, avisa: Ramón cansado de aguardar, el ruido haria. Y aún se está allí todabía. Aunque más lo he procurado, nada les pude entender. Vuelves ya? dime, Leonor, labes quien hizo el rumor? No me atrevo a responder, . pero ya es forzoso hablarle, pues por Leonor me ha tenido: no hay que temer, que el ruido debió de ser en la calle. No es esta voz de Leonor; mas que fuera ser la prima de Visir: si eres Celima? No por ser de Embajador criado, tan atrevido os mostréis: Ramón, pensad en que fue curiosidad de mujer haber venido donde a ver no estoy en mí. Que esto Celima confiese! . masbien puede ser que fuese el haber venido aquí invención de la criada; sea piedad, o amor, la empresa he de seguir; no me pesa de verla aquí tan turbada: digo que vuestro seré, si os fiasedes de mí. Loco estáis? . Pienso que sí, que por Carlos os hablé. Por Carlos habláis? qué es esto? Tan unos sómos los dos, que os digo por él, que en vos toda su esperanza ha puesto. Qué esperanza? . De obligaros a que de un error lalgáis. Yo error? sino os declaráis, por loco habré de déjaros. Escuchadme, hagamos cuenta, que os ama el Embajador; si os estáis en el error de vuestra ley, y él intenta proseguir su amor, no es llano, que siendo de Religión contraria? . Espera, Ramón, que si Carlos es Cristiano, nada perderá por eso en mi estimación. . Por qué? Porque nunca me ajuste tanto a la ley que profeso, que algunas veces Leonor, que en esto me suele hablar, no me hiciese confesar que es vuestra ley la mejor. Qué escucho?? extraño suceso! ya en mí el empeño es forzoso. Parece que estáis dudoso? Dudo, señora, si en eso podrá fundar su esperanza Carlos. . Que calléis os pido, y pues yo no la he perdido, tenga Carlos confianza. Este rumor si que fue dentro del jardín, Ramoni a Dios. Perdí la ocasión de declararme: y vendré para mejor confialle. con Carlos mañana aquí? Aunque no digo que sí, no me pesará de hablarle. Vendrá; y tendrá por tiranas, sino corren; a las horas, que aún que suele amorzar Motas, hace el pacto de Cristianas. Oh émpleo el más soberano, si doy en Celima al cielo, un Ángel en mortal velo; y a mí un Sera fin humano!
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA De vuestro amigo me precio. Siempre trataste de honrarnos. Solos estamos los tres, y así quisiera informaros de mi intento, oídme aparte, que aunque estamos en Palacio seguros, es bien guardarse de los mal intencionados; Pero decidme primero, si podemos confiarnos de Halí? . Según las materias fueren. . De guerra y estado. Qué prevenciones son estas? es quiere conseguir algo de parte del Gran señor. Que no haya considerado que es Car itán de la guarda de Genizaros, y Aspaquíos el bajá, y si los reforma, como ya se ha murmurado, . él quedará sin el puesto, y yo que soy del Serrarlo Alcayde sin ejercicio! mas si los dos nos juntamos, no saldrá con sus disignios, Deja, Visir, de obligarnos, y dinos que es lo que intentas, Escuchad, pues. Ya escuchamos. Lo que intento, es advertiros, que aqueste Imperio Otomano, aunque es dueño de lo más del mundo, tiranizado le tienen unos cautinos, unos infames esclavos, unos mal nacidos Griegos que no es justo que vasallos se llamende esta Corona los Genizaros, estando sus padres actualmente en la ley de los Cristianos. Estos son quien nos gobiernan, estos son a quien fiamos nuestro Príncipe; estos, pues, enemigos no exculados le defienden; que habéis visto en Genizaros, y Aspaquios, que a unos la guarda de a pie, y a otros la de a caballo les encargáis? conoced en la experiencia los daños. Qué Gran señor ay seguro con ello? quién en su Estado puede decir que está firme? si es por dicha cuerdo, y manso, dicen que es nocio, y cobarde; si es altivo, si es bizarro, dicen que es grave, y soberbio; si es apacible, si es franco, dicen que es fácil, y que es prodigo de los Erarios, y teloros del Imperio; si es bravo, que es temerario; si es justiciero, cruel; si es provido, que es avaro; si llueve el cielo castigos, dicen que es por los pecados del superior, siendo ellos. los que hacen abrir la mano al inmenso Alá, y que arroje contra el pueblo tantos rajos cuantas son sus demasar: paciencia, y vamos al caso, que en sin son Griegos, y juzgan al Príncipe como a extraño. Mudemos esta milicia en naturalos vasallos, con que estaremos seguros: no tenéis de que admiraros, ni temáis, que aunque quedasen vuestros puestos reformados, el Gran señor os sabrá honrar con mayores cargos, Ya sé que es dificultoso, y que su numero es tanto, que podrá en Constantinopla alterar el vulgo en bandos. Mas para todo hay remedio, no es bien que esté tantos años la Corte en esta Ciudad, entre Damasco, y el Cairo elijase la que fuere mas capaz, y más poblado, su distrito. Yo os confieso que han de ser grandes los gastor; pero el padre del Sultan mando enterrarse con tantos teloros, tan ricas joyas (vilacción de un pecho avaro!) que no será menester obligar a los vastallos a nute iacontribuciones, pero al tierpo remitamos la ejecución, y advertid que será bien intentarlo con cautela, con secreto. Gran Vientan bien mirado lo tendrás, que excusar puedes nuestro vote. . Aquí es en vano el replicarle, bien nizo Hali en conceder. . El caso pide, que sin dilación la materia dispongamos: Bajá, vos sois Capitán de la guarda, y por el cargo os toca (oldme, os diré como habéis de gobernaros, Que sino que anda el Visir con Olman, y que engañado que vive, y más si supiese, que a noche me dio el Tirano orden que hoy en todo el día le tuviese en el Sertarlo a Celima; y será fuerza cumplir lo que me ha ordenado, Esto habéis de hacer por mí. Poco a poco hemos llegado al cuarto del Gran señor. Y omo está abierto el cuarto dónde duerme? . Aguarda, Halí, que pienso que ha despertado. Cómo sale tan inguieto? Desde que rompió el Cristiano sus escuadrones, le afligen melancólicos cuidados. Qué me quieres, luz funesta? déjame, sueño pesado, que (ay de mí!) que confusiones, que prodigios que presagios confunden mi entendimiento? Basta, cielos soberanos, que ya estáis bien entendidos; si he de morir, ya lo hago; que me queréis? . Gran señor, sosiega. . No estoy soñando, verdad es lo que estoy viendo. Bien cumplirá con el cargo de este In erio él está loco . sin duda, o no ha despertado. l , - Qué tiene el Sultan, señor? (no? Quién ha ofendido a mi herma. que si lo llego a entender, por nuestro Profeta santo, que he de hacerle más minutos, que he de hacerle más pedazos que tiene arenas el mar, y el Negroponto peñascos? Dejadme, que me que queréis? todos son mudos presagios, esperad en esos cielos, no veis conjurar los Astros contra mi vida? no veis que enciende los aires vanos aquel Cometa sangriento, que dio los años pasados que temer a los Monarcas, y qué estudiar a los sabios? Sosiega, señor, que es todo ilusión. . Todo es engaño. Posible es que no le has visto, Halí, tú que sabes tanto de las esferas? . No dice que es ilusión? . Ya pasaron sus efectos; si el cometa que dices ha ya cinco años que se vio, como hoy le temes? Cómo? no fue al tiempo cuando recibí de aqueste Imperio la corona? no ha dejado de seguirme desde entonces, de mis ojos no le aparto. Un alfanje fue en la forma, sangriento color, y el rastro mas ardiente señalaba entre Levante, y el Austro, que es lo mejor de mi Imperio, Mira que estás engañado, señor, que sus amenazas fueron contra los Cristianos. Dice bien, que contra España fue todo este año pasado no murió el Tercer Filipo, de quien dicen mis esclavos, que oy le dan nomibre de Bueno los que no le llaman Santo? Tal fama dejó en sus Reinos, que aún acá lo confesamos. Ya en él sevio ejecutada la sentencia de los hados. Pudo ser, aunque no estoy seguro; ya que es tan sabio, Halí, declareme un sueño que aquesta noche he soñado. Gran señor, alienta, y dinos lo que fue. . Determinado de ir al sepulcro de Meca, adonde el Profeta santo milagrosamente yace, me recogí apenas, cuando soñé que iba en un camello por desiertos Africanos, y con llevarle obediente al freno, y con gran cuidado, porque el bruto caminaba mas que un veloz dromedario, se despareció en un punto dejándome a pie, y burlado, sin más prendas, ni despojos, que las riendas en la mano. Este es el mal que me aflige, este es el mayor presagio, este es el sueño que temo, y está la muerte que aguardo. Toma el turbante, y sosiega. Aún no está firme en mis manos, pero estaralo en mis si enes a pesar de sueños van os. Misterios incluye el sueño. Yo me atrevoz declararlos. a con haber visto mas libros. . En tales casos tiene más fuerza el discurso, que las ciencias que estudiamos; mas si mi hermano pretende salir hoy de aqueste engaño, mejor lo entiende, sacadlo, de la prisión, id por él, y dadle cuenta del caso. No verás el juicio que hace: tu hermano. Diga entretanto. Es cndente: el camello, que tuviste sujetado, Gran señor, es tu enemigo, es el soberuto Cristiano, que sobre sus hombros lleva tu nombre a pesar de cuantos le defienden; el huirse, fue quedar por tuyo el campo; y el dejarte con la riendas, entregarte el cetro, y mando de los Reinos que hoy posee, conmque serás el más claro entre tus progenitores, de quien los dos heredamos el valor, que agora infamas. con esos mudos presagios. No pienses, no, que es lisonja, ni vebéis de que admiraros vosotros, que yo me atroje a interpretar sueños vanos, sin valer me de las ciencias, supuesto que en tales casos. quien estu lía en su valor, ya que no havierte, el aplauso se anticipa, y la victoria, pues no sin carisa me ha dado el cielo estal acanía, osaltos sto esta condición briosa, y este espíritu bizarro. Tu confianza me alienta; si eso es así, a que aguardamos; que no vamos contra ellos? dame a Mustafa . Ninguno . Mustafa queda espantado que le deslicencia. . Entre mi tío: cielos sagrados, que será de mí? acabadme, o acabad de declararos. Gran señor, sobrino mío, deme Vuestra Majestad su mano . Al pecho llegad; que por anciano, y mi tío respeto os debo, y amor. Bien le aconsejó Amurates. Almohadas. No me trates como a extraño, Gran señor: no he de sentarme, perdona, no quiero cuando te incites, que la almohada me quites, como hiciste la Corona; porque te pienso decir la verdad desnudamente. Eso intento. . Qué prudente! Ni ré adular, ni mentir. El Visir, Gran señor, fue quien del sueño me informó, y avaque el lugar que me dio fue corro, en mi ciencia hallé, que el bruto que sujetaste, es el Imperio Otomano que has de perder; si en la mano con las riendas te quedaste, lo mismo fue que quedar con la vida, espacio breve; y en fin, por un trato aleve los tuyos te han de dejar fin este imperio burlado, y ha de sentan brevemente, que algún her mano, o patiente ha de tener el Estado en que hoy te ver. Hh enemiga estrella! . El supremo Alá las rige; y a Mustafa manda que así te lo diga. No lo afirmo porseguro, mas rayos de Astro infelice. son lenguas con que nos dice lo pasado, y lo futuro. Uno soy de tus parientes, y estoy siempre a tu obediencia, mas puede ser, y esta es ciencia de futuros contingentes. Qué notable desarino! eso es lo que tu querrás. Esto . No me digas más. Esto soñaste, sobrino. Ni más pariente, ni hermano que Mustafa. y Amurates tengo vivos. Aunque trates de matarnos, será en vano. Quién me lo puede estorbar? triste yo! qué barbarismo! aún no quepo yo en mí mismo, y ha de caber un pesar? Vaya a una mazmorra oscura, y no le den de comer, porque allí venga a tener juntas muerte, y sepultura. Y advertid, que el sitio sea cerca del gran Panteón, donde, yacen cuantos son de Real sangre, porque vea, que si en vida le persigo, en muerte honrarle procuro, con que yo estaré seguro, y verán en su castigo, si la ciencia que ha estudiado podrá librarle de mí. Encárguese de ello Halí (presto saldré de cuidado) y veremos si es Autor de su buena, o mala suerte el cielo: dense la muerte, y allá será Emperador. Ha Sigismundo! ha valiente Rey de Polonia! mal haces en tratar ahora de paces; ya pudieras con tugente venir contra este Tirano, pues que me lo has ofrecido. Llevadle, y verá que ha sido mi sueño; y su aviso en vano. Por eso que vive Alá, que sabrá volver por mí Qué aguardáis? Vamos, Halí. En dejando a Mustasa en la prisión, no olvidéis, Halí, lo que os hemandado. Pobre Celima! en cuidado lo tengo. No os deseuidéis: esto solo me podrá divertir: en prisión muera ese necio. Considera, Gran señor, que es Mustafa nuestro tío. Y vos por él me hableis? en otra prisión le ponec. . Qué sintazón! Qué sentencia tan cruel! Así no habrá quien me quite el Cetro. . Hermano, señor. Vaya el ropaz. Qué rigor! No sé como Alá permite tal maldad, ya no ai naciencia. Cuando de un penoso abismo te saque. . Por eso mismo; quisadle de mi p resencia. Cuando expliqué en tu favor el sueño. . Lisonja ha sido. Si es delito haber nacido tu hermano, advierte, señor. Nada advierto. Hermano mío. Busca en Alá tu consuelo. Que se cumpla, ruego al cielo la explicación de mirío. Llevadle: cielos, qué haré? Ya no habrá quien te dé enojos. Como si aún llevo en los ojos. lo que vi, y lo que soñé? pero no soy Olman? sí; quién se me puede oponer? el cielo no ha de querer quebrar su cólera en mí; y cuando quiera, disponte, corazón; a la batalla, para asaltar su muralla pondré monte sobre monte, que no ha de decir Tiseo, que pudo hacer más que Osman: En todo responderan tus obras a tu deseo. . Y en Celima he de proballo, que es un cielo para mí; lo que no pude hasta aquí, conseguiré en mi Serrallo, donde es forzoso que luego su esquiva condición tuerza, o remitiré a la fuerza lo que no ha podido el ruego. . En otra calle me aguarden los soldados, porque pueda. lograr este breve rato sin testigos con su Alteza. En qué historia le hallará; de que bárbaro se cuenta, que por no escuchar verdades, se vengue en su sangre mesma? Y por mostrarle mi afecto, pues si en mi mano estuviera, desde luego le jurara por Granseñor. . Que esta fiera por explicarle del sueño misterios que Alá decreta, mande que en un mismo sirio muerte, y sepultura tenga? A otro pudiera asombrarle, pero a mi apenas me altera, que apesar de sus mandaros, mi vida el cielo conserva. Aquél es el Panteón, donde una mina secreta hallaréis, que viene a dar a la prisión que os espera; retiraos allí, y creed, señor, que a mi cargo queda. el cuidado de traeros el sustento, y Alá quiera que no lo hayáis menester, pues ya tenemos tan cerca la venganza, lo demás os dirán las experiencias. Si ha de ser esa venganza contra mi sobrino, llueva sobre mi nodo el castigo, que mi constancia no espera el remedio en su ruina; pero si de aquel cometa, y de este sueño coligen los Sabios tan gran tragedia, del Supremo Autor se cumplan los decretos, y hoy se vea mi verdad acreditada, y abatida su soberbia, Hacia allí he sentido gente, y no es bien que aquí nos vean discurriendo, cuando Osman vuestra prisión me encomienda Lo que ha ordenado se cumpia Yo voy a abriros la puerta con la llave que me toca por Alcaide, no quisiera que nos viesen; quien será el que a nosotros se acerca? No es el criado de Carlos? parece que se recela, y vuelve atras? Gran señor, entrad, y el cielo se duela de vuestra persona. . El mismo, Halí, volverá por ella, que es justo, y no ha de querer que padezca la inocencia, que sus leyes se deroguen, ni mi verdad le oscurezca. La puerta cierra, y por mí, aunque la dejase abierta, no me cogieran allá, que la chanza no es moneda que corte entre los difuntos, que aún entre vivos se hiela. Voya ejecutar la orden que me dio Olman, pues tan cerca está la casa del gran . Visir, y mi gente espera en la otra calle, ha Celima quién te excusara esta ofensa! pero es forzoso cumplir lo que el gran señor me ordena. Esperando está mi amo de aquella esquina a la vuelta, que le avise cuando es hora de hablar por aquesta reja a Celima, como suele, mas vendrá cuando anochezca, y entonces hablela él solo, que hay trancas, y centinelas para medirme lo que hay destalón a la mollera. Rumor siento en el jardín, escuchemos, y ojo alerta, Yo al Serrarlo? Esto ha de ser, que así el Gran señor lo ordena, Pobre señora. . Qué pena! Vamos. Qué infeliz mujer! Vive Dios que estoy porie tras él, y desbaratarlo; un Ángel en el Serrarlo? que esto consienta el Visir? sino la defiende (ah cielos!) poco amor tiene a su prima el Turcón, o no la estima, o no sabe que son celos, pero Leonor viene allí. Por aquí alcanzo a mi ama, Tente Leonor. Quién me llama? huélgo me de hallarte aquí: dia Carlos. Dime primero si le has dicho a tu señora que es Cristiana. Escucha agora. Si esto no dices, no quiero. Digo que aún no se lo he dicho, pero a tu señor, y a ti digo mil veces que sí, Cristiana, y por un capricho se lo tengo hoy de callar, pero lo labrá mañana. Ella en efeto es Cristiana? Quiero acabar de escuchar. Y es noble? . Y como si es, y de la sangre Real de Fi Ay fortuna igual! na ̱Lemas sabrás después: di a Carlos. Aquí estoy yo, que os escuché cuanto hablastes. Sabed, pues tarde llegastes, que Halí a Celima llevó al Serrallo, y por ahora basta el auno que os doy, de fendedla, que yo voy a seguira mi señora. . Del empeño de este amor no me dirás lo que esperas? pero de aquestas quimeras la culpa tiene Leonor que aún no le ha dicho el secreto, más dice que lo dirá a su tiempo . Y no lo es ya? puede haber mayor aprieto, que estar expuesta al rivor de un Turco, que con cautela; que dudo? defenderela, que soy noble, y tengo amor. Quién nos ha merido en esto? Eso dices? empeñarfue con Celima es ya forzoso por muchas razones. . Cuáles? Por Cristiano, y Caballero, por celoso, y per amante, y cuando las tres cesaran, bastara para empeñarme la Religión que profeso; pues si de Oiman se obligase, que hoy la tiene en sus jardines, su honor pierde, y somos parte los dos, para que también pielda la Fe, pues sus padres no sabe que eran Cristianos. Si de este peligro sale dibre, y cala con suprimo, no hay pensar que se declare Leonor con ella, que teme al Vilir, y no ha de darle tal pesar, que una cautiva solo atiende a rescatarse. Yo en sin he de proseguir la empresa, que en sances tales. no hemos de dar ocasión aque se condene un Ángel. Aventurese la vida, que todo ha de aventurarse por nuestra Fer cuanto más que no es el rielgo tan grande, pues ya sabes que no importa que renga el Serrarlo Alcaide, llevando en aqueste anillo la entrada, y salida fácil. Es la univer al ganzua de jardines; es la llave maestra, que a todas guardas; y a todas las puertas hace. Vamos, que quien tiene amor justa empresa, y noble sangre, desconoce inconvenientes, y vence dificultades. . Todo está en que no nos vean pero si allá me en contrase en su Serrarlo el Sultan inquietándole las aves, de ahorcado, o de empalado será imposible escaparme. De fregamiento de agallas libre el cielo mis gaznates, o de una vara que aguda me ronde los arrabales. El pensamiento divierte por esos jardines bellos. Leonor, cuanto miro en ellos un recuerdo es de la muerte. Hoy con el alba no viste en mi rostro nacer flores, oyendo a Carlos amores? pues el atarde tan triste, y tan robado el colo: me verás, como en su fin el clavel, rosa, y jazmín, expuesta a un tirano amor. Clicie, aquella flor gigante me cuesta más de un suspiro, creyendo cuando la miro, que es del Gran Turco el turbante: siendo los que hay para eso gente viene Entre las ramas de aquel cuadro ver podemos si es él . Si nos escondemos, tu valor, señora, infamas. Mi honor con servar pretendo. Allí tuercen una llave Esto es mejor. . Quién lo sabe? . Aunque en su poder está Ven, Leonor, que yo me entiendo. Celima, ampatarla intento, Con seña tan conocida, el tesoro os franqueara de Olman. . Y no se engañara. se obligue, ni el su galán, Breve, será la salida: vamos, Ramón, y veremos estos jardines, que son de la vista suspensión. Ello ha de sor, ya volvemos. Yo entre tanto a Mustafa, aunque aventure la vida, le he de llevar la comida a la prisión donde está, pues tiene mila secreta, que al Panteón viene a dar; y pues me llegó a fiar la llave, nada me inquieta que diga el Turco arrogante, que no le den de comer, que he de asistirle hasta ver el laurel en su turbante. A grande peligro estamos, si nos halla en sus jardines el Turco, hoy son nuestros fines. No hay volver atrás, y aentramos Aí el delito es mui niño, si nos halla en su Sertarlo Olman, de estas aves gallo; mirad que Eunuco lampiño para fiarme la estancia, la gente de menos peso, y de más poca sustancia. Deja esas cosas, Ramón; siempre de humor has de estar? Apenas se dan lugar una a otra confusión. no falte a su nacimiento, y lo que es más, en la Fe, que lo hará, pues ya es forzoso que se case, o que de Olman ni el Visir será su esposo. Si pudresemos saber que dicen. Está apartado: llégate más. Ten cuidado. Ya se les puede entender lo que hablan. . En todo caso he de vencer, o morir, que de mí no han de decir, que en la Fediatras un paso. Bien puedes fiar de mí, Carlos, no hay que recelar, que la Fe te ha de guardar. Dichoso en hallarte fui. No estáis seguros aquí. Pues que, Leonor, nos verán: Aún no ha venido el Sulan. Ni venga, ruego a los cielos. No quieres que tenga celos? Zelos tú de quién de Ciman? De quién mejor que de un Turco, y más; no hay más: muerto soy. Qué tienes? Mal de Serrarlo: mal tengo de Gran señor, y no es gota. . Fuerte lance! él es quien agora entró con Halí Qué dices, Carlos? Sosegad la turbación: para agora es el discurso; que aunque le embargó el temor, todabía un si es no es de discurso me quedó. Mientras que desde la puerta, llegan a este cenador donde estamos, me prestad cien pasos que hay de atención, ante todas cosas, luego vaya a esconderse Leonor en ese primero cuadro. Haz lo que dice Ramón? Y si descubriere el rostro, pase allí por gira sol: a Celima no le digo que se esconda, que es error pensar que desde la puerta no la hayan visto los dos, mas no la habrán conocido, y así fingiendo la voz, y cubriéndose la cara con un volante. . Por Dios que tienes gentil dicurso, siendo aquí el riesgo mayor, que la tengan por alguna de las mujeres que hoy goza Olman en el Serrarlo. A qué mujer le faltó excula en el mayor riesgo, pues lo es este, y mujer soy. Ya llegan Pues nada os turbe, y tú no vuelvas, Ramón, la cara. Estatua me llamo. Llegue ahora el Gran señor: no te parece bien, Carlos? O si fueramos los dos, como de un parecer somos, de una misma Religión! Todo Alálo puede hacer, y amor, que en efeto es Dios: hablemos, Carlos, aparte. A cuando aguarda Leonor a de cilla que es Cristiana? Qué dices? Que estatua soy Dos hombres en mis jardines? Sí, tu anillo me mostró Carlos . Disculpado estáis: aún no me han visto, idos vos, Halí, y mirad que no entre nadie aquí. A servirte voy. Ya sé que entrastes acaso, Carlos, con la permisión del Sultan, a ver curioso estos jardines, que son verde lisonja del aura, que así os los encareció, cuando os entregó el anillo; pero el encontraros yo turbada, no ha sido acaso; amigo del Visir sois, y como tal miraréis por el suyo, y por mi honor. Docidle que está su prima (por si acaso me buscó en casa, y no me halló en ella) en el peligro mayor, que esto, y más de vos confío; y pues con tar atención me escucháis aún desde agora agradecida os esto Esto es lo que a mí me toca; lo demás os toca avos. Su respuesta esperar quiero para irritar el furor. Aquí importa la cautela, . confieso que amigo soy del Viuir, pero no tanto. Pendiente estoy de su voz. Que al Gran señorle anteponga. y en efeto al Gran señor he de acudir lo primero. . A qué aguardo, que no os doy los brazos? Carlos, llegad. Bien se logró mi intención! . la mano, señor, me basta, que para mi es gran favor. Halí es aquel A qué vuelves? Con decirle que mandó tu Majestad que ninguno entrase, el Visir se entró, diciendo; que le aguardabas. Sí, más no en esta ocasión. Si ve asu prima conmigo, . y en el Serrallo, mi amor descubro, y pensé lograr primero mi pretensión; que lo supiese el Visir, que después a gran favor tendrá el hacerla Sultana. Válgame aquí una invención, cúbrase el rostro Celima. Esto es lo que no haré yo, que no soy de las que allecho llegaron del Gran señor. Cubierto el rostro, es forzoso que divierta la atención, y no llegue a conocerla. Esto a mi honor le importó, y pues Carlos viene en ello, debe de ser lo mejor. Sin duda viene a decirme, . que el tesoro que mandó mi padre enterrar consigo, hemos de sacar los dos esta noche, y es forzoso. Oye aparte, Granseñor. Seas bien venido, Visir. Sabes que has de sacar hoy el tesoro? . Razón tienes, con una escuadra, u condos de soldados de mi guarda me espera en tanto que yo: que miras? . Voy a servirte. Qué aguardas? . Nada, señor, Ni aún alzar es permitido los ojos donde yo estoy. No es posible conocerla; a dar crédito a mi amor, y aún a mis ojos, dijera. Mucho mira, muerta estoya Que la tapada es mi prima, pero todo es ilusión; que me proponen los celos, por cuanto dejara yo que faltade de mi casa! seguro a servirle voy. . Vos, Halí, mientras yo vuelvo, que será sin dilación, a la puerta del jardín podréis aguardarme, y vos Carlos, hablad a esa cama. Por quién es, y por quien soy, como en caso propio mío, la aconsejaré . Pues no? Y advertid. Carlos, que a nadie la fiara, sino a vos. Hace muy como quién es: va de consejo. . Ramón, no hagas donaire el peligro. Este al menos ya pasó, ya se han ido, salir puedes de entre las matas Leonor. Ya salimos de este aprieto. Y el volver sin dilación. Calla Ramón, que tener celos de Olman es error. De quien los puedo tener, Celima, con más razón? el mostró aquí su intención, es mozo, y tiene noder, mal te podrás defender, que no hay con él cortesía, ni desdén; la pena es mía, suya es la dicha, ay de mí! no hay duda! yo te perdí, vencerá Olman si porfía. Primero, Carlos, verás sin flores la Primavera, sin luces la cuarta esfera, antes irá el tiempo atrás. Y lo que tengo por más, habrá dicha sin temor, sin oposicion favor, que yo te llegue a ofender, que de poder a poder la victoria llevó amor. Escollo al mar, torre al viento, diamante al acero agudo se rendirán, no lo dudo, antes que a un amor violento se tinda mi pensamiento, sea poderoso el amante, preciese el Turco arrogante de acero, viento, y de mar, que en mi firmeza ha de hallar escollo, torre, y diamante. Será firme tu afición? Más que al mar barquilla leve, que al fuego blanca nieve, mas que al soberbio Aquisón de la veleta el arpón. Dame que un Turco acometa el fuerte. . Nada me inquieta, sea un fuego, un viento un mar, que en mi firmeza ha de hallar barquilla, nieve, y velera. Esto seré, no perdamos, Carlos, el tiempo, y las vidas quizá Serán mal perdidas. Y aquesto no es morir? Vamos de aquí. . Seguros estamos, que la muerte no llegó a quien firme la esperó, y yo Ramón por instantes la deseo . Muera antes Olman. . Y lo vea yo. Oluidará me? . Jamás. Iré satisfecho? . Pues? ni hay fuerza, ni hay interés que me rindan. . Y qué harás? Triunfar, como lo verás de todo. . Es el enemigo cruel, así yo contigo quédase aquí. . Fuera en vano. No he de temer a un tirano! . No, que yo quedo conmigo. Volver yo aqui: en eso das? Cuando verme determina? Cuando salgas de gallina. Esto por ti lo dirás, pero tú nunca saldrás de gallina. . En qué lo ves? no reñí a noche contres? En que tienes con que engañas en el pico las hazañas, y las alas en los pies. .
JORNADA TERCERA
TERCERA JORNADA Al Sultan aguardáis. . Sí, paralo que él más desea. Ya os entiendo aunque eso sea no venará esta noche aquí que otros mayores cuidados le ocupan; en este instante, sin permitir que delante fuesen más de diez soldados, que obedecieron sus leyes, aunque de mí se encubría, vi que hacia el jardín venía, donde se entierren los Reyes, que otros llaman Panteón. Solos él, y yo tenemos llave del jardín. . Que haremos para saber su intención? Ya está el caso declarado, presos su hermano, y sutio, querer ver el marmol frío donde su padre enterrado aguarda el último día; que más indicios? No hay duda, de Hamete el cadaber muda al Cairo, y aún ser podría, que según es de avariento el Visir, de plata, y oro le haga mudar el tesoro, que es, Halí, lo que más siento; y sin duda los anima el ver que en solo el turbante hay tanta perla, y diamante, que por un Reino se estima: Si yo no hubiera tenido otra llave. . No te entiendo. Yo mismo ayer, previniendo. lo que tu agora has temido, con esas joyas que encierra, la plata, y oro saqué a noche, con que hoy podré pagar la gente de guerra, que la habrémos mecestes si Visir mudar prozura la Corte al Cairo. . Eslocura vano su intento ha de ser. Y si duitarnos quisiese los cargos que poléemos, Sertallo, y guarda, que haremos? Aunque al gran Visirle pese, segura está la persona del Sultan, que aunque nacieron Cristianos, nunca le fueron traidores a su Corona le Genizaros. . Si es este, Bajá, el premio que nos dan, no será mucho que a Olman Imperio, y vida le cueste, mas no saldrá con su intento. Y eso no será traición? Mudaremos de intención, si él muda de pensamiento. Ya vienen, si no me engaño. Hacia aquí nos retiremos, y lo que intentan sabremos. Ya llegó Halí, el desengaño. Sin guarda está el Panteón, y en mudo silencio todo. Así es bien pues de ese modo podré lograr mi intención. Del Serrarlo aquí he venido, y a casa no he de tornar, gran señor, hasta sacar el tesero. Él no ha sabido de su prima; esta es la llave, entrad, que luz hallaréis, y antorchas con que podréis verlo todo. Empeño grave. Ni fue a su casa el Visir, ni sabe que está su prima en el Serrarlo, ha Celima! perdonad el no poderir a ofrecerte Imperio, y mano; pero cuando él lo supiese, no es posible que le pese de que el laurel soberano parta caona s VOEADICIEIIIAId con que tendrán si se advierte, el más segura su suerte, y ella el lugar de Sultana. Que si de un Sol a una. Rosa la ventaja es conocida, bien es que al amor le pida que me de un Sol por esposa. Ya tarda el Visir, sin duda pues tan despacio se está, quiere ver si bastará la gente que nos ayuda para sacar el tesoro, mas ya pudiera volver, la ocasión he de saber por el Profeta que adoro. En su sombra tropezó el Sultan . Aguero ha sido infeliz. . Aún no he caído, Gran señor, aquí estoy yo, que seré agora el Arlante del cielo que admiro en ti, como lo he sido hasta aquí de este Imperio de Levante: divertirle es necesario. . no hay que temer gran señor. Cuando yo tuve temor? aunque el cielo mi contrario se muestre, pues lo intenté, el teloro he de sacar, y al Cairo le he de mudar. Cierta mi sospecha fue, oíste el tesoro? . Sí, al Cairo dijo el Sultan. No hay más, resueltos están, yo también mudar oí. Sin duda que algún traidor: en vano el furor resisto. Qué dices? . De lo que he visto te informare, gran señor, l Cara vae cen decoro al nicho . Si lo juntamos, entre los dos escuchamos mudar al Cairo el tesoro; y si llegase a saber, después de haberle informado, que yo soy quien le hasacado, la vida vendré a perder. Ya no hay más que averiguemos, conjúrese la Ciudad. La patria, y la libertad vivan. El vulgo alteremos. Y qué incluyen esos nichos? Ni estoy, señor, en la historia tan versado, ni me fío tanto en mi experiencia corta, que darte pueda bastante noticia de lo que ignoras, pues nunca has entrado a ver esta obra sumptuosa. No será, porque he temido la muerte, que no se asombra mi valor de ver su imagen. Desde mi obicura mazmorra, siguiendo vengo la mina con esta funesta antorcha que encendí, mas no es aquel Osman o como es ociosa la diligencia en aquellos, que en imposibles se engolfan! Válgame el cielo! qué miro? esta es sin dudala sombra de mi tío, que su muerte viene a pedirme, y convoca las tres furias en su ayuda. La furia eres tú, que ignoras cuanto puede el soberano Alá, pues me tiene agora con vida. Y bien, qué me quieres? Qué sosiegues, y me oigas. Al Visir escuchar quiero, que de esos nichos me informa que ha visto, y tener quisiera las noticias de su boca. Mejor te podrá informar, quien está de las Historias mas enterado. Di, pues. Allí, sobrino, reposan algunos prede cesores nuestros, y para memoria en bultos de mármol suplena otros las cenizas propias que consumieron las guerras; o por antiguas se ignoran. El que en la primera Urna descansa con mayor pompa, es Otomano, que origen dio a la Casa más heroica que en sus Anales la fama lisonjea las memorias. Este el Monarcaprimero fue que ciñó la Corona de Levante, este es el Fénix de las cenizas de Troya, que hay quien diga que venimos de Tróyanos, y lo abona llamarle Teveros, y hoy Turcos, aunque en diferente idioma, Orcana le sucedió en el Reino, y en las obras; siguióle el fiaco Amurates; puesto que empresas heroicas lo desmienten, pues él fue quien pasó del Asia a Europa señoreando el estrecho de Elesponto, hasta la corta Ciudad de Avido, que acuerda la tragedia fabulosa del amante que en sus aguas perdió la vida; y la antorcha. Heredole Bayaceto, que entre la fiesta, y la pompa de su gran coronación, dio muerte, y muerte afrentosa a su hermano Soliman por gozar el Reino a solas, Mas al fin vino a pagarlo, pues cautiva su persona en poder del Tamorlan a tal miseria, y deshonra llegó, que de los despojos que de la mesa le sobran al Bárbaro, infelizmente se sustentaba, que cosa para un gran señor! ah cielos, prodigios son vuestras obras! Escapose ocultamente Calpinó de aquella rota, he redándole a su padre corta dicha, y vida corta. De Orcana, y de Mahomer fue después insigne copia Amurates el segundo, y el primero que coloca su nombre sobre las puntan del Planeta que nos honra. Este rompió a Ladislao, Rey de Ungría, y de Polonia, conquistó de la Romaña lo mejor, la Grecia toda, y después la Albanía, parto de la antigua Macedonia. Entre cuya sangre ilustre prendió la más generosa blanta que en Albania tuno la sucesión Castriota. El nuevo Alexandro, digo Escandárbee, cuya instoria merece no humilde lira, sinola más grave trompa, El segundo Mahomer reino con dicha no poca, pues conquistó dos Imperios, este de Constantinopla, que etros llaman de Levante, y el otro de Trapisonda, término el uno del Asia, y el otro de nuestra Eutopa, siendo en su frente laurel lo que en otros fue corona. El segundo Bayaceto, y Selín, por quien oy gozan los Turcos la Palestina, y la Judea, que oi lloran, y con razón los Cristianos, pues el sepulcro, y las otras partes donde padeció su Dios, nuestra gente goza. Sucedioles Soliman, que su edad hizo dichosa, pues fue uno de los tres de que este siglo blasona, Soliman, Carlos de Gante (que así la envidia le nombra) y Francisco, Rey de Francia, graduelos la lisonja. Sobio el segundo Selin al Imperio, el que en las ondas de Lepanto aventuró su armada, y perdió la honra, puesto que vivo a consarla en la nuserable rota de aquel Marte Lusitano, cuyo fin hasta hoy se ignora. De Amurar, y Mañomer, terceros ambos, abona iones haber sido de estos tiempos, sar greeroica de tu Majestad: la urna, que vi más capaz de todas, tu padre incluye, no rmites su vida que es peligrosa, artos eje plares tienes, lee, señor, sus historias, donde hallarás, que suceden los aplaulos a las obras del varón constante, y siguen a las empresas hereicas los triunfos, y aclan aciones, que en los campos de Belona erece el laurel; y al contrario sucede a los que abandonan su opinión; y sus banderas: bien lo dirá el de Polonia. Mas tú a los vuénos te excusas, y a los malos te aficionas, aquellos mutiendo viven, y estos en vida se ignoran; aquellos por inseripciones hablao, aunque en piedras toscas, y estos en doradas urnas de su ambición nos informan. Y en fin, varones ilustres yacen en quietud dichosa, y en piras de bronce; o mármol tan viva está su memoria, que aún allí el valor los tome, y hasta la envidia los llora. Y en efecto no hay más nichos? En la uina sumpivosa de tu padre se rematan estas funerales pompas. Todo es en mi confusiones, todo es quimeras, y sombras, pues creí que era la mía la postrer urna de todas. Abierta estaba, y en ella las cenizas hallé solas de tu padre. . Y no el tesoro? No hallé, señor, otra cosa en ella. Qué hasta aquí, ha cielos! haya manos codiciosas que se atrevan? por Alá que a saber hoy la persona que lo ha hecho, con los dientes, con aquestas manos propias le deshiciera, aunque fuese de los de la verde toca, que por línes recta son descendientes de Mahoma. Allí, sobrino, buscaste entre horrores; y entre sombras, tesoros, y el más precioso es el que te ofrece agora el cielo en esas cenizas mudas, el aviso logra de tu fín, no le desprecies. con los cielos te conforma, pues venciándote a ti mismo, vencerás tu muerte propia. Este hipocrita sin duda. robó el tesoro, y las joyas. del turbante. Advierte, Olman, que eso es quitarme la honra, y basta haberme quitado el laurel que indigno gozas. Yo indignamente poseo el laurel? . Sí, y la Corona: en ti ya es argolla infame, que tus sienes aprisiona. Vuelve al abismo, si no quieres que esa vida poca que has conservado te quiten los soldados, que de escolta me siguen; entra; a qué esperas? Ni me asustan, ni me asombran tus amenazas, que Alá defenderá mi persona, si imuortare a su servicios Vielve, vuelve a la mizmorra, que por loco, y adivino te perdiste. . En breves horas el desengaño has de hallar, y la experiencia a tu costa, pues has profanado el mármol donde mi hermano reposa; que un muerto es cosa sagrada, y como has temido, agora hecho cenizas te espera la postrer urna de todas. Las de mi padre la ocupan, y así has dicho que no hay otía. Ya la tienes prevenida. Déjame, funesta sombra. No está muy lejos el plazo. Tan presto la muerte cobra el común feudo? Tú mismo la has llamado, y por la posta viene va, logra este tiempo, que ya tu vida es tan corta, que durará cuando mucho lo que durare está antorcha. Yo en la una? yo en cenizas? aún las de mi padre propias desprecio, y de ellas me burlo, y aún de aquel que las abona. Ya el mudarlas es ocioso. Vamos, bien puedes cerrar: con quien se dejó robar no he de ser yo tan piadoso; que glorias, que trionfos ganó, en que el renombre me cuadre? ni ha sido Ánquises mi padre, ni yo el piadoso Troyano. Que fuera de mí, si agora Celima en ti no pusiera mis esperanzas; espera, . jas antes que llegue la Aurora, en tus brazos me he de hallar, lleguelos yo a merecer que será tal el placer, que se burle del pesar, Vamos, señor, y no des tanto lugar a la pena. Aunque hoy de mí me enajena, yo la vencere después; pero tan introducida está ya en mí, que se ha hecho lugar dentro de mi pecho para quitarme la vida. El cometa es contra mí, si ha de ser lo que quisiere el cielo, si al fin muriere, para eso mismo nací. Aqueste pliego a un traidor le quité, y con él la vida, con que está ya conocida la intención del Gran señor. Pues de todos se recela, que dudas? bien puedes leer la carta. Qué quieres ver? todo es engaño, y cautela: la voz que ha echado el Visir de que el Gran señor separte a Meca, todo fue arte, al Cairo quiere partir, y aquí le escribe al Bajá que guarnezca sus fronteras, y le aguarde en sus galeras. No lo hiciera Mustafa: que pensamientos tiranos la envidia en él descubrió? Otra falta no le halló, que estimar a los Cristianos. La Corte al Cairo? buen modo de mostrar al pueblo amor. No porque sea Gran señor, tanizar todo, a yo he de avisar a Ceilan que la gente que ha juntado, se prevenga . Con cuidado, no llegue asaberlo Osman: tu avisa mientras yo intento que salga de la mazmorta Mustara. . El cielo socorra su inocencia, y nuestro intento, Quién causa aquel alboroto, cuando el pueblo nos ayuda? A murates es sin duda, que las prisiones ha roto. Vamos, que si a vernos llega, malogrará nuestro intento. Mal conocéis mi ardimiento, esperad canalla Griega, Genizaros esperad, pero ya los sigo en vano. (rano, Muera Osman, muera el ti- y viva la libertad. Morir Olman, qué rigores! primero con este acero, con este alfanje primero mataré cuantos traidores se opongan a su valor, mas ya la Ciudad se ha puesto en arma; como tan presto olvidáis que es Gran señor? y yo una furia, un volcán, que en ira llego a encenderme, y a todos he de oponerme en defensa del Sultan. Que aunque preso me ha tenido, y es con Mustasa inhumano, es enefeto mi hermano, y vuestro Príncipe ha sido, Tan gran delito sería mudar la Corte, y quitaros la guarda para vengaros en su persona, y la mía? pero en vano lo intentáis mientras en mi brazo esté este rayo, que forjé en la ocasión que me dais. La empresa a su cargo toma mi brazo; esperad canalla, y veréis que en mi se halla la ina gnación de Mahoma, lo infalible del destino, lo preciso de la suerte el imperio de la muerte, y de Alá el poderdivino. Porque de estado mejores, todo el caso he reserido. Que aún no hayas dado al olvido las circunstancias menores, habiendo ya como dices tantos años que murieron mis padres, a quien siguieron fortunas tan infelices! yo Francesa? yo Cristiana? Tu Cristiana, y gran señora. Aunque me lo has dicho agora, no fue mi sospecha vana, que hablar siempre en la piedad de la leyen que nací, ni amor de criada en ti, ni en mi fue curiosidad: pero como lo has callado tanto tiempo? . Recelosa de que no fueses esposa del Visir, pues lo ha intentado como sabes; pero ya que te tiene el Gran señor en su poder, fuera error el callarlo. . Bien está, Leonor; perodime agora que será el no haber venido Osman? si se ha arrepentido? otra es la ocasión, señora, algún mal suceso temo, según su vida es odiosa, mas no serás tan dichosa que lléguea tan triste extremo. Todo en el mundo es mudanza, con Carlos ayer me vi, y hoy estoy Leonor sin mí, sin él, y sin esperanza. No es Ramón el que allí viene? Espera. Qué te acobardas? el Serrarlo está sin guardas, alguna traición previene el pueblo contra el Sultan, sino está ya ejecutada. Libre he tenido la entrada, pero allí las dos están. Tú aquí, Ramón, a estas horas? y sin Carlos? qué es aquesto? no respondes? dí. Ramón, dinos que es lo que hay de nuevo? Ay Celima! que son tantas las novedades, que yendo a informarte, se embarazan unas a otras, no acierto a explicarlas, y quisiera que las vieras en mi pecho todas juntas, como hace el que se mira a un espejo, que no le da las facciones una a una, sino a un tiempo. Ya en su turbación pudieras ver lo que niega el silencio. Murió Osman? No solo Olman, si no el gran Visir en medio de su grandeza, que el rayo da en lo más alto primero. Qué dices, muerto el Visir? Tan mal te está que haya muerto? Ya sé que no es mi pariente. Gracias a Dios que el secreto descubrió Leonor: en fin a los dos la muerte dieron por quere mudar la Corte los Genizaros, y el Pueblo. Cómo fue? Las circunstancias ignoro, solo te puedo decir, que ya es Mustafa Gran señor. . No estaba preso? Y en una oscura mazorra, mas ya la prisión rompieron, junto con la de Amurates. aquel bizarro mancebo. ̱. Mucho quisiera saber; cómo pasó? . Por extenso lo sabrás todo, señora, ten paciencia, que en volviendo. mi amo podrá contarlo, pues se halló presente a ello. Y adónde queda tu amo? En un caballo ligero partió a verse con el Roy, y no pienses que está lejos, que en esa primera aldea Sigismando está encubierto, mientras llega Viadislao. con un Ejército grueso al presidio de Valaquía, que es la puerta del Imperio. Y a que efecto viene solo a Constantinopla? . A efecto de verse con Mustafa, que le escribió estando preso que quería ser Cristiano si avudaba sus intentos, dándole favor su Alteza contra su sobrino; y viendo. que estaban ya amotinados los Genizar,e, y el pueblo viene alograr la ocasión vestido el tragé Turquesco para no ser conocido. Es justo, y piadoso intento, mas no lo ha sido que Carlos. me dejase en tanto riesgo. En qué riesgo, si dejaba al Sultan, y al Visir muertos, y a ti, aunque en estos jardines, tan segura, conociendo tu valor, y obligaciones de tu sangre? y fuera de esto me dijo, que le aguardaras en aqueste sitio mismo, mientras con el Rey venía por ti; más no son aque los? Mientras sabemos quien son, retiraos hacia este puesto, Ya reina Mustafa, y en este pliego me encarga que conviene a su sosiego, que los dos si es posible nos veamos, y la materia a solas dispongamos demodo, que se logre su buen celo de admitir nuestra les, hágalo el cielo; Que en el presidió de Valaquía espere tu Ejército, señor, es lo que quiere, por si el pueblo otra vez se conjurase. Bien fuera que un soldado le avisase de mi venida tan secretamente, que no lo llegue a sospechar su gente, si bien con este traje mucho fuera ser conocido. . Gran señor, espera, que aquí dije a Ramón que me aguardara con Celima. . Repara en la gente que allí nos ha escuchado, Ya nos vieron Mi amo ha caminado en las alas de amor, llega Celima. Quién su hermosura, y su virtud no estima? No es esta dama, Carlos, no es aquesta de quién me hablaste? . Sirva de respuesta en tan feliz, en tan alegre día en mi semblante el gusto, y la alegría. Dame, señor, los pies. . Alzad, señora, ya he sabido quien sois, sepa yo agora la tragedia de Osman. Yo fuia su muerte testigo, y sucedió de aquesta suerte, si ya no es que quiera hablar primero que yo Celima. Lo uno, y lo otro espero, diga, pues a las damas seles debe dar el primer lugar. Yo seré breve. Ya puede ser que por Carlos sepas Gran señor quien sea Celima, las circunstancias no es posible que las sepas, Yo misma ayer no sabia si Turca, o Cristiana era, y a Dios gracias hoy me tengo por Cristiana, y por Francesa. Rujero el Duque, y Madama Roselina, que Dios tenga, fueron mis padres, la causa de que yo no lo supiera hasta hoy, fue esa Española; que fuera de mí, que fuera a no ser ella el archivo de mi noble descendencia! El Duque, pues, en el tiempo e Háme te a reinar comienza, vino por Embajador de Enrique Cuarto con muestra de eféctuar nuevas paces, oh firmar segundas treguas, Hamete (cobarde al fin, y de poca consistencia) dio en recelar, y en temerse de Naciones extranjeras, dando a los Embajadores orden, que a sus Reinos vuelvan dentro de tercero día debajo de graves penas. Que un pecho sobresaltado si a desconfiar empieza, como aún de si no se fía, de la amistad hace ofensa. No quiso el Duque salir hasta dar a su Rey cuenta de todo indignado el Turco manda una noche que muera! él, y toda su familia, mi madre turbada, y ciega e Espale pasó en casa de una hermana del gran Visir, que ya es muerta, adonde Leonoriervia de tan tierna edad, que apenas puede acordarse hoy de tantos su cesos, y al ver que lleva. en sus brazos una niña, con otra que traía ella primahermana del Visir, piadosamente la trueca, que cuando el cielo se pone a defender la inocencia, de los mayores peligros hace la mayor defensa. Volvió la noble matrona a su casa, donde encuentra muerto a su esposo, y al verle su verdugo fue la pena. Cuando aquí llega el discurso, cuando a tal extremo llega me desampara la voz, se me entorpece la lengua, y en el pecho las palabras unas en otras tropiezan. Yo en fin le debía Leonor la vida, y en esta ausencia de Carlos la Fenle debo, pues me ha confirmado en ella. Ya no me llames Celima, Carlos, llámame Ilabela. de Valóis, hoja ilustre de las tres Lises Francesas, La Religión nos iguala, la calidad nos empeña, el amor nos favorece, la esperanza nos alienta. Sigismundo nos ampara, porque felices sucedan a las empresas de Carlos las fortunas de Isabela. Suceso extraño! Si quieres, oír señor, la tragedia de Osman, escúchame agora; pasó de aquesta manera. Aclamado Mustafa, y la ceremonia hecha del turbante, y cimitarra a la costumbre Turquesca. Depuesto Olman, se retrujo a la estancia más secreta de Palacio con aquellos que más quiere, y que más precia. Que cuando un Príncipe admite Vanidos (que al fin es fuerza) adonde más se conocen es en la fortuna adversa. El Capitán de su guarda, y el Alcaide de las puertas del Serrallo, con la gente que juntó la industria Griega. Libertad apelldando, hasta el camarín se entran de Olman, adonde mataron al Visir en su presencia. Mal puedo excusar ahora; Gran señor, piadosas muestras, que al fin le debíal Visir paces, y amistad es recha. El Duan, o el parlamento que aquí es una cosa mesma, vistos sus delitos, hallan que deben darle sentencia de muerte, y al mismo instante la ejecución encomiendan a los Genizaros, gente sediciosa, y extranjera. También cabe la piedad aquí, aunque no lo merezca, aquí se arrasan los ojos, aquí el corazón se quiebra, aquí el cabello se eriza, aquí se arquean las cejas, Viendo un Monarca tan grande, de dos Imperios Cabeza, ir al lugar del suplicio a darla suya a una almena de las siete torres, puesto donde acostumbran ponerlas, Llevávanle los Ministros con esposas, y atrás vueltas las manos, él impaciente ya con voces, ya con señas solicitaba piedades en los suyos (qué imprudencia!) buscar piedad en el vulgo, ya empeñado en cosas necias; demás que ninguno allí le ayudara, aunque pudiera, que el más cuerdo en tales días de la desdicha hace fiesta. Viendo que radiele acude, a su incignación apela, quebrantando las prisiones, que tienen robustas fuerzas la cólera, y la venganza, y entre los que halló más cerca buscó alguna cimitarra (mas fue en vano) con que pueda oponerse, o resistirse, pero la canalla Griega sobre su mismo señor caegó con tanta violencia, que aunque probó a defenderse, fue ociosa allí la defensa. Con sus mismos ceñidores, si ya no fue con las cuerdas de los arcos, le ahogaron; quién en llanto no se anega? Que fue de verle arrastrando la marlota descompuesta, en el capellar envuelto, y el turbante, que antes era monte de tocasuevado, descogidas, y deshechas servirle allí do mortaja, sin aguardar a que muera? mas que mucho, si barriendo las calles su Real cabeza, ya en polvo, ya en sangre estuvo enterrada antes que muerta! Allí el sueño, y el presagio del camello, y del cometa sus afectos acreditan, que aunque es dudosa la ciencia, tal vez por segundas causas quien consulta las esferas, suele prevenir futuros, y averiguar contingencias. No le mató Mustafa, más permitio la sentencia, que en un Rey la permisión ya es voluntad manifiesta. Porque adviertas, Gran señor; lo que pueden las Estrellas, lo que avisan las señales, lo que los Sabios penetran, lo que disponen los hados, lo que la fortuna ordena, y el tiempo, y que solo hay en la inconstacia firmeza. Pensará el noble Señado que cuanto ha diebo, es comedía, pues es la misma verdad desnuda como una Eua? En tales casos, mas dice la admiración que la lengua. Gran rumor sueña en el cuarte del Suitan . Aquesto es hecho, Las banderas arrastrando, picas, y arcabuces vueltos lastimosamente inducen a piedad, y sentimionto. Y adóndeirán poraquí? Este es camino de recho. para el Panteón. . Bien dice. que no se entierran en templos los Moros, si no enjardines, y aún fundan su gloria en ellos, adonde piensan coger, sin que les cueste un te quiebro, las doncellas a racimos, fruta nueva en estos tiempos. Gran señor, entre esos ramos, mientras que pasan, podemos. encubrirnos. . Bien ha dicho; . Fuera lo mismo que agora; así están bien encubiertos; pero yo no me conformo, y a mi pesar obedezco, que para un hombre de humor no es fiesta el ver un entierro. Cese la funeral pompa; corred la cortina al cuerpo. Quien podrá enjuntos los ojos . Basta, Sultana, sin duda sin luz mirar un lucero, sin vida el mayor Monarca; sin dueño al mayor Imperio, y más yo, que en él perdí mi luz, mi vida, y mi dueño? Ocioso es aquí tullanto, Soltana, que el sentimiento suele aumentarlas desdichas, y más cuando no hay remedio. Ansí es verdad, pero habrá venganza, y será muy presto, Yo la he de tomar en todos los Genizaros que fueron parte en la temprana muerte (mos de mi hormano Olman, que oyve- muerto a manos de traidores, tan infamemente muerto. Lo que te quiero advertir, Musteía, que aúnes muy presto para que en público salgas, por más que lo pida el pueblo Pues considerar debieras, que si hubo para ti Imperio, puede haber también castigo; y yo por mi parte! ah cielos, si edad tuviera, y poder, como causa, y razón tengo! rapaz. . Si no como a deudo, trátame como aquien soy, Mustafa, que a no haber puesto ya mis labios en tu mano, no me faltara ardimiento, y valor para quitarte el turbante, que del cielo es piramide, en que estriba un Planeta por trofeo de nuestra Casa Otomana, que viva siglos eternos. No le culpes, Gran señor, que le amaba con extremo. queréis que contra mi el puebl segunda vez se conjure, y me vea, como hoy veo a su hermano. Ois? no os digo, Bajá, que le llevéis preso, sino que asista una escuadra a su persona en él mismo jardín a donde yo estuves Y será feliangüero, pues de ese mismo lugar saliste a ocupar el puesto en que hoy te ves, y quizá saldré vopara lo mesmo, que para alguna gran dicha, mi vida guardan los cielos. Vamos, sofante. . Testigo hago a todos, que ob edezco por si matana mi tío. Viva los años de Nector. Será lo que Alá quisiere, que en la fortuna, y el pueblo no hay tener más confianza, que en el mar, y que en los vientos No sin causa estoy de parte de los Cristianos en esto, que a su Rey sirven, y adoran como a deidad en el suelo, Llevad el cadaber frío, siga el acompañamiento su orden, la pompa exceda las que Romanos, y Griegos hicieron a sus Augustos, ya sus Patroclos hicieron, que aunque en vida fue inconstanto en sus dichos, y en sus hechos, poco dichoso en las guerras, y en la paz cruel, y fiero fue en efeto, Gran señor. Esto es hacer por sí mesmo, . que no puede durar mucho quien tan de parte se ha puesto y de la ley de los Crianos, que aún aquí se acuerda Vamos, Sultana, y el mundo tome en Olman escarmiento, que en esto para un tirano y este es elacto postrero, donde Alános representa (pos? la tragedia mayor de nuestros tien Con la suspensión del caso no nos han visto, en volviendo a su cuarto Mustafá, hablarle a solas podremos. Yo ayudaré su disignios, o saldré de aqueste empeño, dando la vuelta a Polonia, y allí, Carlos, con efeto celebraréis vuestras bodas. Tus plantas, Gran señor, beso, y a Isábela doy la mano. Pues que ya libre me veo de infieles, y un Rey Cristiano me ampara, mi fe se ofrezco. Con los brazos lo confirmen, y daremos fin con esto al Tirano castigado, perdonad sus muchos hierros.
