Texto digital de También por la voz hay dicha
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- José de Cañizares
- Atribución estilometría
- José de Cañizares Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de También por la voz hay dicha. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/tambien-por-la-voz-hay-dicha.

TAMBIÉN POR LA VOZ HAY DICHA
JORNADA PRIMERA
Al Heroe glorioso, que Chipre venera, que a Marte conduce las sacras ofrendas: celebren diversas en Fuego, y en Aire, en Tierras y en Agua, anciensos, matices, corales, y perlas. Zagales de estas montañas, Serranas de estas riberas, a quien el piélago undoso bana de continuas perlas: yo os agradezco la alegre, festiva aclamación vuestra, el día en que al Saero Templo, que a la elevada Cimera de ese verde monte sirve terlo plumaje de piedra: Yo, y mi hija Ferila vamos a consagrar las ofrendas de lonocentes recentales (nobles víctimas sangrientas) al Armi potente Marte, porque su Deidad consienta, que Chipre de Creta triunfe; pues declaradas las guerras tantos anos ha, en cada uno los sacrificios remuevan la purpúrea tez, y aclaran al Simulacro la deuda. Y así pues vuestra lealtad con estas sencillas muestras se explica, vuestros disfraces, alegrías, y cadencias prosigan, por si consiguen que Fenisa se divierta. Agradecido, señor, mi afecto a vuestra fineza. solo se atreve a expresaros, que su mayor conveniencia será, que contra Arión, Príncipe injusto de Creta (de quien Chipre ha recibido tan continuadas ofensas) las deprecaciones justas no cesen hasta que mueran de la guerrera Deidad el auxilio en la defensa de vuestro herosco Laurel; pues solo me divirtiera ver tapete de esas plantas tanta enemiga soberbia. Pardiobre, señora Infanta, que si su merced se fuera (que diga su Señoría) a pelear, que su insolencia, yo sé bien que biclera ricia. Por qué? graciosa simpleza! Por que tenéis unos ojor, que por vida de mi suegra, que mataráis más con ellos, que con todas sus recetas el Doctor de mi Lugar. Marido, que sos un bestias eso decís a la Infanta? Por qué no, Florilla? piensas, que las Ducas no se indilgan también cuando las requiebran? Cielos, quien dijera, quien, . que aquella contraria Estrella, que consigue hacer mi vida baldón de sus influencias, por tan extranos caminos me trajese, donde oyera injurias de quien adoro, sin podes desvanecerlas? Ay, Arión, si tu supieses que Doris en tan adversa fuerte entre sus enemigos, de esta rústica correza disimulada; mas qué hago? Como aún al viento mis quejas fío, sin ver, que aún del aire no están seguras mis penas? Disimula, rorazón. Ya el Templo, abiertas las puertas, nos aguarda. . Y a la entrada con la Sace cotal Vesta, de Marte el saeto Laurel (coronada la cabeza del verde explendor de Dafue) hace señal de que espera, Ay, Fenisa, que a tus ojos ni un leve descuido deba! Oh, cuanto, Cielos, me causa la precisa competencia de Lidoro! Aunque a Fenisa tan poco en los dos merezca, ni repetido el obsequio, ni expresada la fineza. Oír, antes que se vayan: Doris, que es la más discreta, llegue a ofrecer nuestro don. 1. Y Batillo dónde queda? Mi esposo, como ha tan poco que vino ha aquestas riberas, perdido en aquesa playa se quedó él, y otras dos bestias, que son nuestros dos bórricos, 1. Mucho falta en que él no venga, que es discreto en todo, aunque es tan tonto de la cabeza. Príncipes, entrad. , . Ya os seguimos, Doris. . Qué decís? No llegas: Dadme, gran señor, las plantar p Oh Cielos, cuanto me cuesta humillar la altivez mía! Y antes, gran Rey que os merezca el Templo, y que sen quejosos los balles de vuestra ausencia admirio en holcuso, paral Deidad suplema, que impetráis flores, y frutos, que es bien que adulen las señar del Arba, a quier a su la lo conduce una Primavera, de quien siendo sombra, el Sol mendiga las lofluencias. 1. Pardiez, que lo dijo bien Levantad, Serrana bella, que yo agradezco, y admiro vuestro ofrecimiento, Entre esas montañas pudo aprenderse oración tan bien dispuesta pa, de donde sola Serr: es fora Yo s Forastera? . Si señora, paco ha que es aquella Aldea mi amparo (oh suerte enemiga!) . quién a estas asperezas os trajo? El Hado, que en mí de representar tragedias jamás se cansa. . Ya hacéis, que entre en cuidado con esas prevenciones; pues ni el rostro, el talle, ni la modestia, de rústica dan indicios; y a tan apacibles prendas algo loclinada, confieso, que gusto saber me diera quien sois. Yo os haré buscas) al punto que se fenezca la religiosa función. ̱. Yo soy una esclava vuestra; esto es lo más que es posible, que de mi vida se sepa. Vamos, hija. . Señor, vamoss La casa ha de estar dispuesta para después? . Sí, Florante. Ya Marte, señora, tiembla de ver vencidos sus rayos solo a vuestras influencias. Valiente exageración? siempre de este me molesta la vanidad arrogante. Si el satrificio os empeña, señora, bastantes almas os pueden servir de ofrenda. Pues si tantas almar tengo no echaré menos la vuestra. Cómo en esa está, supuesto, que dominio no me queda desde que os vi, era, señora, exculado el ofrecerla. Basta, Príncipe. . Oyes, Nise. Qué quieres? . Mal la Princesa trata a Arsidas. . A Lidoro no muy del todo desprecia. No sé yo si elige bien. Vamos con gira, y con fiesta hasta el Templo. . Vamos, pues, volviendo a decir la letra: Al Heroe glorioso, En tanto Cielos, que al Templo acuden todos, y dejan solo a mi pesar conmigo, v amos ajustando cuentas, entre tú, y yo, suerte mía, por si alcanzándote en ellas, en un alivio me puedes satifacer tantas penas, Yo Princela no nací de Egnido, y criada en Creta, la lado del Rey, mi tío, rica no viví y contenta? Y lo que es más, de Arión mi prime a la gentileza, al valor, y al lustre herosco de sus adquiridas prendas del de mi primera infancia no rendí la vida en muestran de un amor; que hicieron fuerto la crianza, y la influencia? Sin que jamás consiguiese penetrar (por más que cuerda lo solicité) si en él hallaba correspondencia? No pasaba, en fin, a Egnido (muerto mi padre) a la herencia de su Estado (ay de mí triste!) ufana, por si pudiera esforzar la inclinación de mi primo al verme Reina? Pues como es posible, Cielos, que entre los casos (que ciega la Deidad de la Fortuna dispone variable) quepa el de hallarme en Chipre, donde de Egnido a un tiempo, y de Creta, mortales odios mantiene las inejorables guerras que tan a costa de Chipre, las tres Coronas somentan, obligándome: . Ay de mí! Supremos Dioses, clemencia, Válgame el Cielo! qué vagas, míseras votes funestas rémoras de mi intención, suspenden a mi tristeza el discurso! Antes que el Mar mi infelice tumba sea, permitidme, que cantando, Cisme de sus aguas muera. Y a mi dejadme que llore, ver que en el agua fallezca quien siempre vivió en el vino, Norabuena, norabuena. A lo que desde está playa (que el Mar a embates argenta) se descubre, un bajel miro, que varado a vista de ella, dos hombres arrojar quiere al agua: bárbara empresa! Y aún desde aquí se distingue que uno de ellos pulsa, y templa un instrumento, y con él a los piélagos se entregan de las ondas: quien vio Cielos, puesta en Música la pena, lisonjeando su desdicha, solemnizar su tragedia? Pero qué miro? un Desfhín (de quien las Historias cuentan naturales, cuanto el dulce músico ruido los lleva) en sus nacarados hombros, que bruñó de plata tersa la naturaleza varia le recibe, y por las crespas ceruleas ongas marino sensitivo esquise vuelas y el otro que le acompaña, asido a sus ropas mismas, libre navega con él. Oh Rey del Mar, cuanto enseñas de piedad hoy, que a los hombres en sus crueltades afrentas? Gran prodigio! . Leva el anela, vira al Mas, iza la vela. Señor, no ceses, pues ver que está en tu vez tu defensa. Marino Rey del golfo, qué bien el serlo muestras, haciendo, que tu instinto copie la Majestad en la clemencia. A la playa me guía, porque consagre en ella Templo a la Deidad Sacra, que influ yó en tus piedades mi defensa. Mi especie me persigue, y la tuya me alberga, y en tu acción aseguras, que hay fieras hombres, y que hay hombres fieras, Rizo dorel te formen por cristalinas sendas, como a Rey de las ondas, rojos cora es, conchas Fritreas. Nada acla el Puer la orilla anhela, si acaso en tal borrasea la playa no produce otra tormenta, Válgame el Cielo! o me miente mi confusión, o las senas del que racional bajel los líquidos vidrios quiebra son de mi primo Arión; si acaso mi vida suena, y lo que el alma apetece le está siguiendo la idea. Pero no, pues más distintas las especies de más cerca me dicen, que es él: las ramas me escondan de esta aspereza, hasta averiguarlo bien, puesto, que acía aquí se llegan, Oh feliz yo si empezase a hallar piedad en mi Estrella. Salve, o tu piado a Madre, que tan perseguida albergas la vira de un infeliz. Salve una vez, y quinientas, que a dos humanas sarinas les tienes suelo en que puedan pisar, así les tuvieses el cielo de una Taberna. Ya el Marino bruto, que pladoso le dio a mi queja (quize a nerced de Neptuno) tabla en sus escamas negras, para lalvarle, en las ondas se sumergión. Y considera, que sin pedirnos un real por el pasaje, nos deja seguros, que solo un bruto tan gran dispárate hiciera, como servir, sin cobrar. Él es: coracón, alienta con tal sicha. Qué paraje será en el que nuestra adversa fortuna ros ha arrojado Quién quieres que habí lo sepa? solo mi tripas me dicen, según lo que me vocean, que está es tierra de la hambre, as peras, Calla, necio, y estas señales (que todas con las noticias funstas confirman del Peregrino, que nos dio noticia de ella) nos dicen, que este es el sitio en que yace la belleza de Doris, mi prima, siendo su sepulcbro las arenas, cuando en su paraje a Egnido corrió su bajel tormenta, y se anegó en estas playas. Oh qué bien hizo su Alteza en morirse. Por qué loco? Porque nos quitó su ausencia, a mí de máreos, y a ti quebraderos de cabeza, yo por aguantar vigilias, y tú por hacerla fiestas. No solo sé qué es él, pero que de mi ausente se acuerda: qué bien hice en ocultarme! Oh, espíritu, que la esfera ocupas de su Deidad! Señor, a quién llamas? Estas memorias que la consagro pon en tus aras perfectas, Cierto que allá a la otra vida le envías a tu Princesa hermosa ayuda de costa. Donde estás, imagen bella, dolo de mis sentidos? dónde estas? En tu presencia. Válganme ochocientos Sastreas Elado el aliento, hyerra la acción: sin mi estol? Voló señor, según estas senas, de parecersenos almas, apostaré la cabeza que estamos en los Infiernos, Sombra, pantasma, o quimera, yo, si que- De qué te turbas? Nunca, pues De qué te hielas? De ver una muerta, que habla, aunque no es mucha extrañeza en mujer, que las mujeres garlan aún después de muertas, Viva estoy, no te retires, Doris sol, en vano intentan huir, de quien en el alma tiene tu imagen impresa, desde que para tu esposa la fortuna lisonjera la dedicó: a Egnido iba, como sabes, cuando en estas playas, perdido el bajel me arrojó, y aquí encubierta, mudando en este buriel las ricas preciosas telas, he vivido, sin que nadie quién soy hasta ahora sepa, y . Ten, que ya agradenco a mi suerte su inclemencia; pues padeciendo contigo, ya es felicidad mi pena. Es posible, hermosa Doria, que estas viva! Hasta ahora muerta estuve: pero sabiendo, que aún vivo en tu pecho, en esa esperanza resucito. Ay, señora, si tuvieras, que darnos con que esforzar estas tripas macilentas! Qué ventura! . No mul grandes Qué dicha! . No muy perfecta, Cómo no? . Como esta Illa, donde la fortuna adversa te arrojó es Chipte, enemiga de tu Corona. Hay más penas! A bella parte venimos. Y luego al punto, que sepan, que en ella estás, si es que el Hado, que lo penetren ordena, habrás de morir. . Tomares. Sin remedio. . Berenjenas, Y cuantos contigo: . A upao Estuvieren: . Tomote esas los Diablos lleven mi alma, si parare en legua y media. Con qué está es Creta? fortuna, para que mudade, y fiera, de una borralca me lloras, si a otra borralca me llevas? Pues como tú di, has podido mantenerte aquí? Encubierra, como te he dicho, del traje de Villana en esta Al lea he estado hasta oy, que a ese vino el Rey, y la Priacesa su hija. Hija tiene el Rey? Sí, Arión; y de que la tenga, qué se te da a ti? A mí? nada. Dajemos esa materia, y discurramos el modo, de que yo encubrirme pueda de mis enemigos. . Si ese precioso traje que llevas no mudas, es imposible, que ser quien eres desmientas: Si algún Villano encontraras, que trocártele quisiera por el suyo, de esa forma, llevándote yo a mi Aldea, un forastero Pastor dijera a todos, que eras mi conocido; y en fin, escondido en la corteza del rústico traje, estabas más seguro. Bien lo piensas: mas cómo podrá lograrse? Nada ha de haber, que no debas a mi amor; y pues el ir conmigo de esta manera es sospechoso, conmigo aquese criado venga, y tú en aquella espesura oculto un rato te queda, mientras voy a disponer donde ir a paras puedas. Vamos, señora: no he visto ap siendo todas malas hembras hembra de mayor provecho. El Cielo con bien te vuelva. Al punto venga. . Que va, que diepan la sorta nos cuesta? . Fortuna, hay más accidentes, que combatan esta vida en tierra, y Mar impelida? hay más rigores qué inventes? Pues cuando libre del Mar salge a derra tu rigor tiene tormenta mayor en que volverme a anegar. Yo en tierra enemiga (Cielos) tan contra mi conspirada, cuando perdi da mi Armada, no les queda a mis desvelos mas alivio, que morir, y para que nadie ignore, ver, que cuando amante adore a Doris, puedo venír solo a verla padecer, solo a mirarla penar, con el susto de aguardar, con el dolor de temer: que siendo aquí conocida, no pudiendo defenderse, llegue su vida a perderse (antes se pierda mi vida.) Pero pues que no es posible emendar la suerte mía, resistir su tiranía será, Cielos, más factible, y en Chipre, hasta conseguír la fuga, estaré encubierto; el olvido será puerto de mi vida, al inferir, que en tan ciego padecer en tan injusto rigor:- Suele el Amor hacer placer el dolor, Oráculo viene a ser, Cielos, esta voz distante, que aquí percibir se deja; pues placer será mi queja cuando de Doris amante, vengo a su vista a penar; pues si aspiro a merecer: 2. Suele el querer hacer dolor el placer. Voz, que pudiste acertar, y luego te contradices, como haces en tu caución árbitro una misma acción de dichosos, he infelices? 1. Como el que adora postrado a todo su amor prefiere, y con lo mismo que quiere lo que quiere esta premiado: y así, pues, de su cuidado labra tu dicha mayor, suele el Amor hacer placer el dolor. 2. Suele idólatras su daño aquel que adora rendido, y ve el error que ha seguido a la luz del desengaño: sintiendo hoy pesar extraño del gasto que tuvo ayer: suele el que hacer dolor el placer. 1. Suele el Amor hacer placer del dolora 2. Suele el querer hacer dolor del placer. No se fie quien ama de su dicha; pues nunca es fijo el estado del mal, ni del bien. No se fíe quien ama, Qué es lo que quiere (destino) darme el concepto a entender de esta contrapuesta unión? pero, pues que la escuché, a esta parte yo me acerco, por si oigo segunda veze Hola, hab- Pero qué voz tercera remora es de mi sentido? Ah, Florilla, que sin ver por donde luce haya a mi mujer perdido! Mas que me aflijo, si hay quien diera cuarenta ducados por no hallar a su mujer! Un rústico es: ha, Villano? Es a mí? . A ti. Sabe bien que es a mí? A ti, no lo escuchas? Pues qué, sabe su merced cómo me llamo? . No, pero aso qué tiene que hacer para llamarte? . Pues no? Mul tonto debéis de ser; pues sabiendo que llamáis, lo que llamáis no sabéis. Mira, yo me llamo Bato, nieto, por más no poder, de Batón el remellado; este, padre día que fue de Batazo el narigón, que me engendro a mi después, que sol Bato, y yo a un Batillo, que ha parido mi mujer, hermanito de una Bata, con que se arropa muy bien, Pues, Bato, llegaos acá: si con este, pues le hallé tan acaso, mudar traje pudiera. . Qué quiere hacer? No se me llegue tan cerca. Quiero que razón me des de cuyas son esas voces, que sonoras escuché. Cacia dónde? Acia aquel lado. No sonaban como quien hace temblar un pandero, y retumba el calcabel? De esa suerte; quiero irle con su tema. . Pues pardlen, que si usté lo que es no sabe:- Qué? . Yo tampoco lo sé: pero si sé, cuánto va. Si se escuchan en anuel Alcázar, que de las Damas de la Infanta son, que al ver, que entra el Rey al sacrificio, mientras ella aguarda al Rey, para salir a cazar (gastando en ese placer lo que ya falta del día) la están divirtiendo. . Bien. Al prado, a la selva, al monte. Miren si yo lo acerté! Aguardad. Qué aún tenéis más qué pescudar? . Yo os daré estos escudos. . A bellos. Porque ese sayo me deis, por esta ropa que visto. A ver, déjámela ver, que este fayo, voto al Sol, que habrá cuatro años, y un mes, que me costo ochenta reales, y estando nuevo, no es bien, que le trueque, sin mirar si vamos horror. . No estéia dudoso, el dinero basta, para que un sayo como él compréís después del que os dolo De esa suerte trocaré, por bacerte la limosna: Apolo me vino a ver con este tonto. . Tomado Suelta, Mellla, el lebrel, 1. Herido va el Jabalí. No hay quien amparo me de Favor, Dioser. Cielos, qué oigo! no es voz esta de mujer, que se queja? Cómo tardo en irla a favorecer? Digo, ha, señor: bueno vas voto al Mundo, que se fue, y los dos layos dejó, este me quiero poner, y guardar para las fiestas estotro: hola, no voy bien, si se endilga por acá. Adonde (el que del bajé! remitieron los Piratas, para darle cuenta al Rey) dijeron que había aportado el Príncipe? 1. Acia aquí fue, Teneos, que si no me engaño, habemos dado con él, las señas son del vestido, que dijeron, y no veis, que quiza por disfrazarse se esta mudando (a mi ver) el precioso traje en otro de Villano? . Valgante dos mil Demonios por layo, no le acabo de entender. Llegad. 2. 2. Daos a prisión. . Ay de mí La acción tened, que a personas tan ilustres respeto se ha de tener: vuestra Alteza, gran señor, conmigo venga. . Por qué? Porque mi Rey me lo manda, Qué le me da a mí del Rey? Decid, que no quiero ir. Por más que disimuléis, os es preciso sufrir, y a mi fuerza obedecer Dele bola: sol acaso ladrón? Vuestra Alteza de:- Qué arreza, ni que barreño, El permiso. . Arrédense, o es abrité los cascos. Pues por bien no obedecéis, habréis de ir por mal: llevadlo. Pues no ha de ser por mi pier Entrad. 1. Venida Tiren quedo, que me del vencijaré. Ya, soberana beldad, a quien le debe este prado más luz que el Alba le ha dado, libre estáis de la crueldad de aquella fiera, alentada qué poco de mis arrojos hubieran vuestros enojos meuester las prevenciones, si en lugar de los arpones os valieráis de los ojos! Gallardo Joven, mi vida agradecida se ve a vuestro brío (yno si algo más, que agradecida) y así, pues fuerza es que pida tal acción paga al momento, yo premiaré el ardimiento de valor tan generoso, que agradecimiento ocioso no es noble agradecimiento, Paga mi atención no esperas pues qué mucho entre los dos, que yo ejecute por vos lo que por mi propio hiciera? Qué beldad tan lisonjera! Perdona, Doris, un rato, si bien otro ol jesto trato, que si no hay quien de él se guarda, podré di currir cobarde, mas no proceder ingrato, Pues ya que no queréis paga, decidme (para lograros la bizarría) quién sol Pues si lo estal ignorando, sabré la acción, pero no quien es el dueño del laurea Yo, señora, cuanto puedo, de mi vida aseguraros, que sol un inferier Hartas senas habéis dado para decir que gozaia de los méritor mas altos, pues pocas veces han sido los indignos desdichados sois forastero? . El primer día es hoy, que aquestos campos pise en mi vida. Hay belda mas di vina! p Qué gallardo! y como en tan pobre traje espíritu tan bizarro sufre astar Soy pobre. . Presto quiso el Cielo (porque hallaseis la fortuna en el acaso) que a la Princesa de Chipre librasteis de riesgo tanto. Luego vos sois la Princesa? Perdonad, que antes mi lablo no haya sellado la huella que estampasteis. . Levantaos, y decidme vuestro nombre. Yo, señora? Si he tardado: ya, Arión: pero detente. Por Dios, que no está mi amo mal entretenido. . Cielos, Arión, y la Infanta hablando solos, y en aqueste volque! recelos míos, oigamos, Pues a la primera vista os debe mi pecho tanto Cielos, qué escucho? Hacéis mal en negar a mi cuidado vuestro nombre. . Con decir, que soi vuestro os digo harto. Y así, perdonad, que yo, de mi vida, y mis acasos, no he de deciros más, Yo sí. Llevóselo todo el Diablo. Doris, pues. . Todo lo he oídos Mira: . Todo lo he escuchado, y has de pagar la traición, que miro en ti al primer paso. Prosigue, villana, di lo que prometes. . Infausto destino: esta vez de Doris . me pierden los celos. . Malo, Arión, Príncipe infeliz de Creta, fatal contrario de Chipre, desde que hicieron los odios hereditarlos, que fuese entre Chipre, y Creta ( aún más que razón de estado) venganza, y rencor la guerra, que ha que dura tantos años; con su Armada al Mar la l obre se arrojó, porque costeando del Archipiélago golfo las playas, fuesen sus vasos, si antes mural de sus Puertos, asombro de los contrarios, Ella le dice quien soy. . De esta vez hay aborcados. En lindo susto los tengo como ignoran lo que trazo! . Pero apenas (de aquel día que se engolfo) los templados rayos de Apolo sedientos (que por beberse el Occeano) fueron cayendo en sus ondas, y en las aguas se apagaron: furioso el Boreas gimiendo, terrible el Noto bramando hinchado el cerúleo monstruo; y en fin, para tanto daño, prestando el Cielo a las nubes la munición de sus rayos, envistieron todos juntos con los lenos desdichados, que elevados en los hombros de los líquidos peñascos de las olas: Llegad todos: hija. Prima . El sobresalto de tu riesgo nos conduce. Ya, gran señor, se ha pasado, La adusta fiera pagó vuestro susto hecha pedazos, a os filos de mi acero. Felice el que hubo logrado la dicha, llegando a tiempo de ver el Cielo en sus brazos. Al Joven que esta presente la vida debo. . Y mul vano de haber servido, señor, en una acción dos tan altos Héroes, las plantas os pido. Venid, venid a mis brazos, que premiar vuestro valor queda desde hoy a mi cargo. Y porque ahora la atención llama a más extraño caso, dejemos para después saber el como, y el cuando de este accidente: Florante. Señor? . Pues os he fiado (por ser mi sangre) la empresa, que importa a mi Reino tanto, trued al Pe cipe A Qué, infiel, ya te has descubierto? haces, aleve, ese caso de tu vida, y de la mía? No doy per mi vida un cuarto, Venid. A dónde me llevan, sayón es descomulgados? Ya, señor, en tu presencia esta (como me has mandado) de Creta el Príncipe. Miente, que yo, señor, no sol Gallo para tener cresta, y pringue. Este no es aquel Villano con quien trodé mi vestido? Sin duda que los Corsarios de mi traje dieron señas, y con el has engañados este villano prendieron: yo he de esforzar este engaño. Dicen, que disimuláis para persuadirnes cauto, que sois un rústico, y no el Práncipe, y es en vano; pues sé quién es vuestra Alteja. En la arteza están majando, y yo jamás he tenido sino una arteza de palo, en que cada quioce días laya mi mujar los trapos. Ciorinda, Nise, habéis visto, ni talle más ordinario, ni peror presencia? El bien puede der Príncipe; pero el garbo no lo dice. . Qué mal hecho! qué tosco! . Yo estol dudando lo mismo que viendo estoy; mas, pues, viene (a aquel engaño, que iba componiendo) bien yo me valdré de este acaso. Vuestra Alteza, gran señor, no lo rente llevar al cabo su fin gamiento; y pues quiere la disposición del Hado, que ha ya venido a poder de tao piadoso contrario, explíquese, porque puedan en su alivio, y del resguardo de Carapte, y Creta tomar vuestr as Atezas para ambos. algún buen temperamento Si señor yo tengo patio, y tomaré el paramento, para que el aire colado no se nos entre el Inviernos Harrible desatinazo! señor, qué es esto? Ventosa, oye, y callas Escucho, y callo. Ya es mucha vuestra porfía y pudierais cortesano discurrir que habláis conmigo. Tiene razón, sol un alno. Miren, yo no acierto a hablas con el estómago flaco, denme para reforzarle cuatro libras de estofado, y azumbre y media de vino, y hablaré como un hurraco. Rey. Florante, este puede ser el Príncipe? yo lo extraño. Señor, sus senas tomé, y según dijo el Corsario, son ellas. Ahora que dudan, mi fingimiento entablando lo emiende: señor invicto:- Qué, aún tenemos otro Dinblo? De qué os sirve (pues la suerte ordena tales acasos) que encubráis quién sois? Y pues el afecto de Vasallo vuestro no ha de permitirme veros, gran senor tratado indignamente: . Señores, hay tal tropa de borrachos! Declaraos, o lo haré yo. Ganome Arión por la mattro, o Teneos, qué es esto? ̱. Señor yo os diré cuanto ha callado el Príncipe Arión. . Pues qué le conocéis? . Su criado fui en Creta, y hasta aquí el Cielo quiso que siga sus pasos. Miente, por Baco bendito que yo, señores, sol Bato, con quien ese acaba acra de hacer un poraje raro: ven acá, demonio de hombr el vestido no trocamos. no ha un instante? . Sí se Yo para disimularos, us qué el villano vestido que ahora os estabáis mudando, para poder de esta suerte téneros oculto: . Andarlo, Del riesgo, que os amenaza; mas si senos ha frustrado nuestra idea, el proseguir nuestra cautela, es en vano. Dice bien, y en no fiar mas de mí, que de un engaño me agraviáis en el honor. Antes que en caso tan raro paséis adelante, el que esta Villana me iba contando (cuando vuestra Majestad llegó) es preciso escucharlo; pues al mismo fin conduce. Ay sucesos más extranos! Si diré, y pues no me niego, proseguiré, puesto que ambos decir una misma cosa podemos. Ya he penetrado lo que me quiere decir. Cómo allí os iba pintando, sanudo, horroroso el Mar, los vientos amotinados, medio cascados los buques, el velamen rebujado, rotas gumeras, y jarcias, la aguja incierta, y vagando; y últimamente, la muerte ambozada en el naufragio, Ma de Arión la Armada yacía, hasta que chocando de unas elevadas rocas con los marinos penascos: lástima fue lo que susto, lo que era terror fue estrago desperdicio el que era medio, y nada lo que era tanto, que puso en consternación los imporios comarcanos. Doria, fingiendo, acertó . con la verdad de mi daño: atalarla importa: En fin, en el confuso tueatro de tanto horror los esquises pudieran poner en salvo algunas vidas, si injustos los rigores de los Hados con no mal se contentasen; mas no fue así, pues tomando el Príncipe, y yo con otros, sus famillares, un barco, vagando el plélago fuimos (a la merced del fracaso) hasta que de otra tormenta el riesgo experimentamos; pues dando en nuestra derrota con un Bajel de Corsarios, Nabli Pirata del golfo. después que nos apresaron, sin mover sus corazones (como en los pechos más bravos de silvestres fieras) ver a u especie naufragando, menos al Príncipe, a todos de sus bienes despojaron; y después sabiendo que era su Alteza el que estáis mirando, por encubrir un delito tal, como el haber faltado de tan alta Majestad al respecto soberano. temiendo que le incitasen (hasta sus mismos contrario:) contra los Piratas viles, sepultarle decretaron en el Mar: quien vio emendarse un daño con otro daño? Yo, que mi Príncipe vi en tal peligro, y estando sin armas, ser imposible de tanta ruina librarnos: a aquel milagroso hechizo, para los pechos humanos acudí a aquella Divina porción del celeste Claustro, vago espíritu, en quien es alma el ruido, cuerpo el tacto, el influjo entendimiento, y omnipotencia el encanto: aquella del Cielo especie, que Júpiter soberano, para senal de su gloria, dejó en la tierra, enseñando, que de aquella línea son (allá en los Eliseos campos) adioma de los Heroes, que están su dicha gozando. La Música, en fin, en quien como la Fama habrá dado noticia, tanta excelencia (siendo yo Croante) alcarzo, que Maestro de Arión la Música le he enseñado, en quien es tan eminente, que a su voz, o a mis trinados se para el rápido río, se mueve el duro peiasco, se ablanda la horrible fiera, olvida lo fijo el árbol, deja el pájaro su nido. Mas por crédito más alto de esta verdad, el prodigio lo diga) que bemes tocado; pues dándome a mi licencia, antes que al agua arrojarnos quisiesen los agresores, apenas informó blando mi accento al aire:- Ua Despío, de los líquidos espacios del Mar escamado Rey, de la dulzura llamado, y al hálago agradecido, que infundió en su pecho el canto, en la espalda los tomó, estándolo yo mirando, y a la orilla los condujo, donde luego me informaron de su fortuna: y yo viendo, que aventuraba en callarlo mi lealtad, cuando llegaste, aba refiriendo el caso a la Infanta mi señora. Y así, señor, no es extraño, que tan raros accidentes en pecho poco enseñado a trances de la fortuna, hayan el juicio ofuscado a su Alteza, y ese sea el motivo de que cuando le solicitáis atento, le halléis tan enajenado de si proprio. Yo os suplico, que hasta que del sobresalto se recobre no intentéis apurarlr. . Lo acertado, a mi juicio, es lo que dice Cruante: Atención, a espacio: . pues un tan corto sujeto como un Músico, y criado del Principe no merece por, premio más que mi amparo. Agradecido a mi suerte estol, de que siendo tanto lo que en servir a mi hija os empeñasteis ostado, recalga en vos ser también (porque logre ese descanso) criado de Arión: con él estaréis, hasta que el caso llegue de que se mejore la suerte: a vos os encargo . su obsequio. Siempre me honráls, y el Príncipe verá cuanto aspiro a dejar atroso en su servicio mi garbo. Yo, aunque escogido no ser a ese fin, seré llamado de mí mi ma obligación, para anhelar corresano los motivos de servarle. Para mí todo eso es barro, en dándome de almorzar unas buenas migas de ajo, todo lo demás me sobra. A la Ciudad nos volvamos, Fenisa. Vamos, señor. Croante yo he de estimaros mucho desde hoy, que es mi genio sunmamente afás nado a la Música: . A ella debo favores tan soberanos. Enseñarels a mí Damas, y desde este punto os hago mi Maestro. Eso es toca todo el Cielo con la an Qué esto escuche! Mas de doj de mul diferente estado quifieran poder, Croante, lograr con Fenisa tanto. Desde hoy, dichoso Extranjero, si conseguis el mi agro de empezar a hucer piadosa la Deidad que idolatramos, tan vuestro seré que en mí no haya nada ve ervado para vor. . La compasión, Príncipes, no es agasajo, esa es la que usa su Alreza. Y esa todos han helamos, sin lograrla: a Diós, Croante. Supuesto, que a vuestro amo he de hospedar en mi casa, después os veré de espacio. Yo os doy mil en hora buenas de que ya estéis en Palacio (señor Músico Croante) introducido, y al lado de la Infanta mi señora, Ahora nos falta este rabo por de sollar? . Doris mía, sino permiten los Hados otra forma de ocultarme, qué he de hacer? Seguir ingrato, el dictamen de encubrirte, conmigo entre los Villanos, y no con indignidad (en un Príncipe tan alto) de servir y de servir sin puesto, empleo, ni estado, mas que de una habilidad tan arriesgada. . Entretanto que hallamos forma de huirbos, buen medio es de disfrazarnos, Si tú le tienes por bueno, quizás con designio falso; por parecerte mejor, que esta humildad, aquel sausto, yo, que para estar también, con la Infanta, he granjeado medio, testigo he de ser de cuanto fueres obrando: mira lo que haces, porque no he de faltar de turtado. . Desconfiada esta, Dotís, Ay, Ventosa, cuan en vano, aunque quiera complacerla, contra mi proprio batallo! que la beldad de Fenisa me ha rendido. Y dónde vamos? Pues al Villano le tienen por Arión, con el Villano a servirle; ya que quiere hacerme el destino infausto criade a mí de mí mismo. Desculdese el mentecato, que por vida de mi padre, le he de atestar de palos, quie
JORNADA SEGUNDA
JORNADAS Está el Príncipe vestido, Croante? . A medio vestir suele a esta cuadra salir. Mi obligación ha venido solo a saber como está de mi cuarto. . Cada día crece la melancholla; y tan excesiva es ya, que es confirmada locura la que padece su Alteza. Tanto puede una tristeza? Tanto, que aún hoy asegura, que es un rústico villano, sin nobleza, y fin valor, y por esforzar su error (bien que se fatiga en vano) finge un estilo de hablar, de su estado diferente, y bárbaro. . Extranamente le quiere disimular: pero en vano ha de ser hoy, que siendo nuestro cuidado el obsequio, y el agrado de Fenila, de quién sol no mal admitido amante. Harto mi dolor lo siente. o Para que su genio ostente, como discreto, y galante, a una sabia Academia, que ya vengo de ordenar, le pretendo convidar, que se ha de hacer este día, en presencia de la Infanta. El como lo acepte ignoro. Vos me cuidaréis del choro que en los intermedios causa, y sé que e Príncipe atento acepte, que no es indicio querer ma tratar su juicio, para ajar su entendimiento. Cielos, qué queréis de mí, padeciendo, y teletando, queriendo, y disimulando? Ya el Príncipe sale a abí. 4. Qué triste volvió la niña del piacer del baile a yar! Mudanzas fueron del baile, que ella alegre al baile fue, Músicos endemoniados, para que es tanto cantar, no valdrá más al morzar? Así alivian tus culdados, no es razón que se les rina. Cierto, que yo aliviaré muy bien el hambre, con que baile, o no baile la niña: decid que no canten más. Pélame de haber llegado a veros desazonado. Estol dado a Satanas con aquestos Musiqueros, todo es morirse de amores, todas son prantas, y frores, Pastores, y ganaderos, y siendo asunto más fino lo que hay deroir a malcar, no oigo una copra cantar a una lonja de tocino. Si la Música os enfada, desde hoy que no venga abono, Haced que en lugar de un tono me pongan una empañada. El Príncipe, gran señor, Lidoro os quiere servir, y así os juzga divertir. Quién os llama aquí, habrados? no sois vos el desvestido y por quien esté embobado, de mi mujer descasado, que ya tendrá otro marido? Aguardad, que yo os pondré eo no merecéis, Teneos: vos con tales debaneos seguís vuestro engaño, en fe de intentar disimolaros? Ya han llegado a conoceros. Son los accidentes fieros de su delirio tan raros, señor, que claro se ve, que su entendimiento humillas Vos me quitáis mi costilla? pues yo os descostillaré. Suspended la indignación, Príncipe, y obrad discreto que ofende a vuestro respesto vuestra disimulación Si dice de vos la fama que sois Arión el valiente, el generoso, el prudente, y aún la misma invidia o de qué sirve que intentéis fingir lo que obrando estáia, si con lo que os ocultáis mas conocido seréas? Quizá el Cielo habrá orden adeo este accidente aportante; porque la paz, que arregante a todos habéis negado, hasta hoy, se con saga así; y dejando a un lado ahora lo que sabéis que no ignor el Mundo, hablemos en mí- Ya sabéis, que soy amante de la Infanta, y a ese intento por lograr su cnsamiento, de mi Reino esto a distante, anhelando esta yentura de Ársidas en competencia; pues sabed, que ln licencia de festejar su hor mosura me ha hecho tener prevenada una justa literarla, en cuya diversrón varia logre estas entretenida; pues siendo tan anclinada a Música, claro está, que de su genio sera, que es vuestra voz extremado, vuestro sabio dascurrir me sabráa desempenar, a ella os vengo a convidar; pues solo podré lucir, si vuestro garbo este día, venciendo este genio triste, en la Acadenla asaiste. Digo, y qué es Academia? Eso ignorale? un hacer ostentación la más brava del ingenio. ̱̱ Yo pensaa que era cosa de comer. Bien sabéis que es un lidian con lo que un asumplo fraguna La boca se me hace aguas pues que la pongan a asar. Yo sé que obraréis prudene Si son dulces, y están frías a car no hay para untarme yo un diente. No admito excusas algunas, en Palacio he de esperar. Haced que para acabar tengan unas aceltunas, Qué seáis tan desatento, tan ciego y tan ignorante, que así hablela al que galante por cortesano, y atento os convida a la función? Ya me empezáis a renir, porque se acaban de le los otros? Vaya el bribón, villano, desvergonzado, para qué el mul atrevido dijo nada del vestido? Yo ereí que no había errado, Si otra vez en eso topa, le he de moler vive Apolo. Señor, en quedando solo me quieren comer por sopa. Vive Dios: No le máltrates. . Déjate estar. No ves, que es darle lugar (viendo que tan mal le trates) a a guna queja, y no estamos para poner el secreto en contingencia? . En efecto, mis criados son mis amos, Señor serviros a vos nos toca solo (ay de mí!) perdón os pido. . Sí, sí, para en uno son los dos. Quién, Cielos santos, creyera, que yo a este estado llegara! Dándome permiso para penetrar de esta manera vuestra habitación, señor, saber que ya estáis vestido, solo a inquirir he venido como estáis. . otro habrador? Cómo la noche ha pasado vuestra Alteza? . Qué sé yo, Mi atención no os mereció, tan injusto desagrado. Señor, callar he elegido, porque una pendencia tape, no sea que se me escape lo del trueque del vestido, Extraño en vos tales vocer. No he de hablar de esos enfados? quiere usted que mis criados me den luego treinta coces? Ya se emienda. No te digo, que no hay remedio a su error? Sabiendo vuestro valor, de que intento ser testigo, y habiendo solicitado disponer para este día Lidoro una Academia, como a versos inclinado, en oblequio de la Infanta; yo que solo a lo que encierra el estruendo de la guerra me aplico, mientras él cauta su pena, quiero explicar mi fineza con unir con el lidiar el lucir; y pues vos sabréis juntar la destreza de los pies con el brío de las manos, uno de los cortéfanos, por mi mayor interés, habéis de ser disfrazado, que el grave festín corone. Señor mío, usté perdone, que estoy de otro convidado. Mi confianza os obliga, vuestra atención me asegura, Pues tengo yo por ventura algún cofre por barriga? Queréis que una aplopejia me casque, comiéndome todo un festín después de zamparme una Academia? Vos estáis desalumbrado, y el que os hubiere renido por valiente, y entendido, mas fuera de juleio ha estado, A vos el Mundo respecta? Corrido estoy de saber que sois vos a quien temer pudieron Rodas, y Creta. Iris, si acalo os agrada, fino hay en que me asombre de vos, que yo no sol hombre, que puedo echar menor nada. . Esta bien me ha agasajado, juzgará bien me porté, Nada di te; ya Que me conduzca a este estado la adversa fortuna mía, y que oyendo mis baldones no pueda con mis acciones desmentir sus tiranlas? Señor? otro penitente. La Jufanta manda a Croante llamar. . Pues vaya al instante. Cómo tu Alteza se siente? De estómago pez con pez, aún que acabo de engullir: y así, pues he de salir, voy a almorzar otra vez. . No he visto bruto mayor. Croantes Fenisa, espera. . ̱. Al punto voy: suerte fiera! Be qué te quejas, señor? otro el no poder hablar con su Dama llora ansioso, y tú eres tan venturoso, que ella te envía a llamar: no has de ir a cantar ahora? Claro está que a cantar voyo Pues di la tu pasión hoy: gime, siente, anhela, y lloras quién tal ocasión no agarra? Tu dolor has de sufrir, pudiéndoselo decir más claro que una guitarra? Tu venceras, si porfías, o deja que yo la cante, que yo la pondré hecha un guante, si me escucha unas solías. Si sabes, que halló camino Doris, mi prima, tirana, de entrar en Palacio, ufana de contrastar mi destido, que el arte y el fingimiento con que a Fenisa ha tratado, o la lisonja le ha dado su gracia, y su valimiento; Y cuantas veces he ido, he advertido (dura Estrella! que jamás se aparta de ella, como hablar habré podido (aunque deba a su hermosura tanto) en mi injusta pasión, si el que no logra ocasión en vano tiene ventura. Algún día la ha de haber- Mientras vivo de esperar, puede a Fenisa casar su padrea no viene a ser permitido galanteo el de Arsidas, y Lidoro, Príncipes, que a su decoro sirven con ese deseo? Pues qué tengo que esperar, sin poderlos competir, mas que en penar, y sentir? Demás, de que ya ocultar es imposible quien soy, pues haber en Chipre es llano, quien concnca a este villano, en quien embozado estoy: o es preciso que mi Armada (pues no es esta acción secreta) sabiendo que estoy en Creta, venga por mi acaudillada, de mi Almirante Rugero que dejé en Creta en su amparo. Ya es ese mucho reparo: qué más hará el que severo viene a lana Comedia, solo a grunir, y reparar, y hallará que pellizcar en un Dístico de Apolo? Yo, jamás me he adelantado, pesadumbres? . Vamos, pues Ay de aquel que a un tiempo es venturoso, y desdichado! . Y ay del ingenio infelice, que a todos una obra ofrece, que el sabio no la agradece. y el necio la contradice? De una Dama en el agrado quien es el favorecido, el que ama bien admitido, o el que afora despreciado? Quién os puso esa canción; Croante. . Y ya no sabia, cuanto de amor me ofendía la más leve insinvación? Por la Música, que es buena, la eligió, sin reparar en la letra. . Vuelve a atar, Nise, el pelo. . Hay más y va de des veces puesto. Afirma más el tocado: el rizo, disimulado, ni natural, ni compuesto. Que esto sufra mi dolor. . Cierto, que hay piedades fieras? no era mejor a galeras condenar, que a tocador? Ahora está bien: Doris mía, tu retirada? . Señora, viendo nacer al Aurora, me tuvo suspensa el día, no teniendo en que servir, me ocupaba en admirar. Tú me sabé agradar solamente. . Con mentira Estoy. Doris a tu gusto? Copiáis del Sol el reflejo. Pues no he menester espejo. Ya salimos de este susto. Todo lo podéis quitar: Viene Croante? . Señora, ya han ido a llamarle ahora. Volver en tanto a cantar. 4. De una Dama en el agrado, Deuna Dama en el agrado: Quién es más favorecido: El que ama bien admitido: Oh el que ama despreciado? Habiendo a tiempo llegado Entrando a tal ocasión: Que ese enigma: Esa canción: Le canta:- Le controvierte: Yo arguyera de esta suerte. Yo siguiera esta opinión. Decid. El que ama dichoso, a qué aspira, siendo amante, sino rendido, y constante? Claro es, que a ser venturoso, Y el disfavor es forzoso, que le explique el desagrado con el rigor, y el enfado: luego más favor percibe quien es tan feliz que vive , . De su Dama en el agrado, En belleza, que es vulgar, solo es favor el favor; pero en Deidad superios es favor el despreciar. La que no sabe estimar, porque imparcial ha nacido, tan otro tambo ha seguido de no ul rajar lo sagrado, que es (quién es más despreciado) , . Quién es más favorecido, Beldad, cuya compasión depone en mí la crueldad, ya hizo allá con su piedad decorosa su elección a ella toca esa razón; si ha faltado, o ha excedido, no a mí, que solo ha debido, sin meterse en disputar, servir, querer, y lograr , . El que ama bien admitido. Qué importa, si en el contento, que tu dicha te asegura, tu tendrás mayor ventura, y yo más merecimiento. Tú a tu bien vives atento, yo al bien de la que he adorado, tú a tu gusto, ye a su agrado: pues cual esta más airoso, el que Idólatra dichoso, , . O el que adora despreciado? Siempre que yo llegue a amar, airoso sabré querer. Nunca es noble proceder tan sobrado confiar. Mi espada sabrá explicar: Mi acero mostrará osado: , . De una Dama en el agrado cuál es más favorecido, el que ama bien admitido, o el que adora despreciado? Tened, pues: como delante de mí obráis tan descompuestos, que remitís las cuestiones desde la lengua al acero? No es bastante, que en ofensa de la altivez de mi genio, todo desdenes, permita amorosos argumentos, por complacer a mi padre, que amablemente severo quiere hacer mi inclinación conveniencia de su Cetro? Pues como así: 2. Gran señora: Idos vos. Ya os obedezco, por no veros irritada, Yo: . Que no os disculpéis qu Idos por esotra puerta: pero ha de ser advirtiendo, que en mí no cabe impresión, ni de amor, ni de desprecio. Así, señora, lo juzgo, que solo fue cumplir esto con el asunto, y la letra, sin ánimo de ofenderos. Te has disgustado? No, Doris, no hace aprensión en mi pecho ninguna acción de los dos. Pues Lidoro por más cuerdo, más galán, mas entendido, no ha merecido en tu pecho algún lugar? . Si le tuvo: pero eso fue en otro tiempo, que en este (ay de mi infeliz!) por más que vencer anhelo esta villana aprensión, este injusto pensamiento, no puedo dentro de mí, dejar de expresar que tengo inclinación a . Croante está aquí. . Pues que entre luego: solamente las que estudian queden conmigo, que quiero tomar lección: Manda, Clori, que traigan los instrumentos. De esa suerte a mí, señora, me comprende ese precepto, A ti? por qué? Porque a esotras mandas salir, y no debo aceptar yo una excepción, que solo es despertar celos, e invidias. . No dices mal, puedes irte, y volver presto. Si haré, pues solo es querer . averiguar, en volviendo, quedándome recatada, lo que dudo, y lo que temo. Qué yéndose a declarar conmigo (valedme Cielos) la interrumpiese el acaso! . Entrad. Qué en vano me aliento! A vuestras plantas, señora, y enturoso mi respecto me trae (sin mí estoy) pues cuando tanta dicha? . Alzad del suelo: qué estáis turbado? . Es, señora, la primer lección el miedo, que da la veneración; y siendo la que os profeso, en mi esclavitud, lo más, no debe cumplir con menos, Qué nuevos tonos traéis, que cantar? . Algunos tengo, A verlos. Este, señora, es de un asumpro indiscreto, Por qué? . Porque es de un celoso, y es necedad tener celos. Antes es mayor fineza. Que los padezcan, concedo; pero es necedad pedirlos el que ha de sentir tenerlos, Y esotro? . Este, gran señora, es muy triste, grave, y serio, y el concepto un desengaño. Quitadle allá, que no quiero, cuando busco diversiones, encontrar con documentos: este parece juguete. Sí señora, pero es riesgo, Riesgo? Es júguete de amor. Para los vúlgares pechos; no decís mal. . Al más noble suelen más herir sus juegos. No hay un duo? . Para qué? Para que ambos le cantemos. Ambos? . Lo extrañáis? Señora, de la Música el precepto (o, si yo explicar pudiese algo de lo que padezco, Amor fin que se enojase!) pide entre los dos accentos, que han de componer un duo, uniformidad; y siendo vos tan alta en vuestro solío, tan bajo yo en mi desprecio; como pueden concordarse lo humilde con lo supremo? Cantando por vuestra cuerda vos, sin exceder atento del término en que ha debido vuestra corta voz poneros. Y si por seguir la vuestra (mucho me declaro, afectos) violentamente atraído, no me cupiese en el pecho el ansia, y vertiese al aire las cláusulas que encubrieron al compás de mi razón las padsas de mi silencio? Puede ser, que me sonase tan mal, que jamás los ecos de tan indigna caución volviese a oír. Veis que presto, aún fin cantar, discordamos? Mas vale que lo dejemos. Canta solo tú: ay de mí! . que cuando su atrevimiento riño, en su propia esadía lo que me adula reprendo. No parece que del todo, la ha agraviado mi inrespecto. Vaya una cosa, Croante, de busilis. . Todo el tiempo se nos va en hablar. . Un tono anda mul valido, y temo cantarle, por si os ofende. Por qué? . Porque dulce, y tierno todo el concepto es finezas, toda la letra es requiebros, Pues acaso habla conmigo, para que me ofenda de eso? De Orpeo, Príncipe insigne de Tesalía, es su contexto, Músico, y enamorado; ved qué ha de irme respondiendo el choro. . Canta, que ya en las pausas entraremos. Por los campos de Neptuno surcaha el Divino Orpeo, . en los Mares de Tesalía, poca nieve, y mucho incendio. De una borrasca arrojado le echó una tormenta al Puerto, sin ver que hay seguridades más cautelosas, que el riesgo, Acosada de una fiera, que iba a Eurídice siguiendo, vino a dar a dorde el Joven la dio dos vidas a un tiempo. Trasla dada ya a sus brazos la pudo decir en ellos, viendo que era su hermosura tan cruel, como su ceno:- Por qué, dulce gloria, por qué, amado dueño, quien vence can penascos, y fieras, no ha de ablaudar tu ingratísimo pecho? 4. Por qué, dulce gloria, por qué, amado dueño: Por qué no ha de ser piadoso lo bello A 4. Por qué no ha de ser piadoso lo bello? Tente, y mira lo que cantas: ese es el mismo suceso, que ha pasado entre los dos. No, señora, no es el mismo, aunque es algo parecido. Sí, pues vele prosiguiendo. Juntos están, no han llegado a mala ocasión mis celos. No juzgues, Ninfa, le dice, que aunque humilde forastero, pudo estar tu adoración en solo un común sujeto. Real sangre late en mis venas, o díganlo mis afectos, que no cupiera tu imagen en menos decente Templo. Transformaciones de Amor pobre Músico me bicieron, que ambas son habilidades propias de nobles alientos. Los montes atrae mi voz, penascos, fieras, y Cielos: mas qué logro sino logro mudanza en mi sentimiento Por qué, dulce gloria, por qué, amado dueño, quien vence cantando penascos, y fieras, no ha de ablandar tu ingratísimo pecho? Vive el Cielo, que con ella se declara! . . Con efecto, tu cauteloso me engañas: pues noble Príncipe siendo, que derrotado has venido al amparo de mi Reino, pobre Músico te finges. Yo, señora? No por cierto? Orpeo es el embezado en el toño, que refiero, por Erudice, yo no. Cantas con tales afectos, que parece que a ti mismo te está el caso sucediendo. Piuguiese a Amor que yo fuese. No me pelara a mí de eso. e. Clori? . Qué dices? . Si acaso se nos descuida el ingenio, y al Monstruo de los Jardines va a parar? . Él sabra presto trocar las líneas, por ir la eqvivocación huyendo. No prosigues? . No es el tono mayor. . Si el paso es entero, respuesta tendrá fin duda. Esa yo la sé; y si puedo mereceros la licencia: Doris es: o, a que mal tiempo vivo! . Yo la cantaré, como no os disguste. . Luego tienes esa habllidad? No señora, afición tengo; mar no destreza. . No en baldo eres tú tan de mi genio. otra habiladad? veamos. De Músicos nos ccmemos. Por qué dulce gloria, por qué, amado dueño, quien vence cantando penascos, y fieras, no ha de ablandar tu durísimo pecho? Así Orpeo cautaba a Erudice fingiendo, que amor que en dos se emplea, ni puede ser leal, ni es verdadero Y oyéndole Florinda, a quien rendido, y tierno, la dedicó en su patria el mismo amor, o el propio fingimiento Traidor amante (dice) como tu aleve pecho, sin borrar una imagen, puede anhelar el culto de otro objecto? YAy, Erudice bella! desprecia sus afectos, y de mis desengaños empieza a fabricar tus escarmientos No creas el blando disfraz halagüeno, que miente dulzuras, y en cubre venenos. No creas, no, que en creer está el riesgos 4. No creas, no, Este mismo, mi senora, es quien en otro tiempo solicitó, en mis ojos, fallecer mariposa de su incendio, Quizás si en traje bumilde le miras encubierto es más, que como amante, como enemigo infiel de tu sosiegos Teme, que a la innocente huella de tu respecto, no muerda inficionado el Áspid del Amor, o el de los celos, No creas el blando disfraz halagüeño, que miente dulzuras, y encubres venenos. No creas, no, que en creer está el riesgo No creas, no, . Teme. En vano, tirana, desluces lo que siento, que yo sé, que no agravio el ídolo, que humilde reverencio, Y quién es esa imagen? La misma que estoy viendo, la propia que me escucha. Ah infiel, que no distiegues los sujetos Esa es desconfianza. Y esotro atrevimiento. Tu abultas el delito con quererte fingir el menosprecios Yo escuché tus traiciones. Yo tu engaño desmiento. Eres traidor. . Tu injusta. Tu mudable. . Tu infielo Tened, qué es esto? 2. De Amor tiranías, que expresan a un tiempo, de Erudice glorias, pesares de Orpeo: Ay, que me abraso! Ay, que me anego en ondas de amor, en hogueras de celos! Parad, suspended las voces; tened, reprimid los ecos, Como delante de mí (de ira, y de cólera tiemblo) andáis los dos tan osados, procedéis tan desatentos, que expresando la ficción, la cautela, o el misterio, tú de fingirte villana, y tú de estarte mintiendo un Músico advenedizo, celos os pedís, groseros? Satisfacelones os dais? Qué traición, o qué secreto hay entre los dos, aleves, que presumo, y no comprendo? Declaradla, o vivo yo, que a las iras de mi fuego seréis fatales pavesas, seréis átomos pecuenos, cuando: . Advertid, gran señora (corazón, disimulemos) que yo jamás a Croante conocí; y solo sabiendo la respuesta de aquel tono, escrito a fin mul diverso, le canté como sabia. Yo os lo podré dar bien presto escrito en la mi ma forma, que Dotis está diciendo. Basta, que hay casualidades (yo me arrastre de mi afecto) que parecen prevenciones: Doris? . Señora? El precepto te impongo, de que jamás, ni aún por acontecimiento, cantes, ni hables con Croante. Cielos, tal oigo, y no muero? Advertid: . Esto te mando, que segunda vez no quiero ver, que hay quien tanto se deje arrastrar de un fingimiento. Hay corazón! qué más claros han de explicarte tus celos? Gran señora, el Rey tu padre, con todos los Caballeros, esperan en el salón para el festín. . Vamos luego, Mucho llevo, Cielos santos, que hablar con mi pensamiento, a Vamos, que habrá linda fiesta. No hay cosa más de mi genio, que un rato de discreción. . A no ser por el silencio, que le han impuesto a mis ansias:- A no ser por los extremos, a que te arrojan tus iras:- Yo te expresara, grosero amante: . Yo te dijera, injusta Doris: . Cuán ciego: Cuán tremenda: Tu mudanza: Tu presunción: en paraje mi rencor, de que me vengue, diciendo quien eres, y lo que intentas, Dilo, acabaré (si muero) de satisfacer a todos los rigores de tu ceno. No ha de ser así, que pues hablar contigo no puedo, yo buscaré a quien hablar. Haces bien, que a mí con eso me das la propia licencia, Si tú la tienes, no tengo que concedértela yo. Pues iguales estaremos, Con eso podrás hablar a Fenisa. . Al mismo tiempo podrás pagar tú a Florante algún bien nacido afecto. Dices bien, Amor te guíe. Bien está, guárdete el Cielo. . d Venid, moradores de Chipre, venid al noble Certamen de Celos, y Amor, a donde en sonora poctica lucha trionfando el logenio, batalla la veze Venid, moradores, Estas carras he tenido, en ellas me han avisado, la Armada, que han aprestado en Creta (habiendo sabido del Príncipe la prisión) con que a libertarle acuda, con que no nos deja duda de que el presto es Arión, Siéndolo como es verdad, en disfrazar su talento procede mul desatento. Cuando vuestra Majestad, mas que como prisionero, como su amigo le trata, mal hace, si se recata de medroso, u de grosero: y si merezco licencia vuestra, probará mi brío en público desafío, que es maliciosa indecencia la de fingirse un villano, cuando no tiene ocasión. Aunque me sobre razón, este valiente tirano tiene sobrado poder, y no se ha de manejar el caso así. . Yo en el Mar, palabra os doy de poner a orden vuestra de mi Armada cien bajeles. . Yo por tierra, para proseguir la guerra, de gente disciplinada, pondré, si a campaña salgo, Ejército competente, y a mí, que yo solamente por muchas Escuadras valgo, No tenéis que recelar. No hay ya para que temera Mucho os debo agradecer socorro tan singular: pero de otra suerte intento la paz, que para lo gralla, no la afirma una batalla, y la adquiere un casamiento; yo lo sabré disponer. Solo os intento pedir:- Que si merezco adquirir: Que si logro merecer: En el favor de su Alteza: Nada en eso me digáis: no basta, que me debáis la decorosa fineza, Príncipes, de permitir la licencia de obsequiarla? Sabed los dos agradarla, que ella es quien ha de elegir: en eso no tengo acción, que es toda de la Princesa. Qué han quitado ya la mesa? Príncipe: . Y la colación? Vos seáis muy bienvenido, Cumplimientos? bello enfado a quien viene convidado, y de hambre desfallecido. No habéis merendado? . Mal, que para mi es darme hierba, trece vidrios de conserva, seis molletes, y un candial. El villano es un bestiazas Si Lidoro sobresale, mucho me temo. . Ya sale la Princesa. Plaza, plaza. Venid, moradores de Chipre, veníd al nuevo certamen Pues este es el sitio, al cual, para hacer demestración de su ingenio, a todos juntos llama el sonoro rumor cada uno tome su puesto. No siendo justo que yo me incluya en festejo, que es solo juvenil función, Juez vuestro seré no más, Este sitio elijo yo. Junto a mí queréis estar? Pareceos mal mi elección? Croante acia aquí se ponga, para que pueda su voz regir el choro. . Qué miro! desquitémonos, pasión: Lidoro, aquí estaréis bien. A sombra de tanto Sol, fueaza es tener buena Estrella. Dorís el lado le dio a Lidoro: o, como empieza a a explicarse su rencor! Yo, hermosa Dama, contento con ser el postrero estoy, Por qué? . Porque me han dejado por último lo mejor. Todos están lindamente: y a mí, como un pantasmón, me han dejado; pues a fe, que no he de estar yo peer. Qué hacéis? Sentarme: ay tal cosa! Sol yo menos comilón, que los otros, para estar ya puesto el aparador, sin probar la Academia? Qué necio! Qué sin primor! Príncipe, sentaos aquí. Mientras llega la cuestión a ventilarse, al sarao vaya llamando la vez. Vaya, que me he de poner la panza como un tambor. En tanto que llega el Amor a explicarse en altos conceptos de la discre ción, muda las más evidentes señales de amor. Cualquiera galán, que a la mano derecha el fijo lugar de su dicha logró, sacando a su Dama, la explique danzando, que mude las plantas, y no el corazón. A su imiración dé la mano siniestra, en Dama, y Galan el airoso primor enreden el alte con sus movimientos, que tales mudanzas las más firmes son. La más admirable Deidad de este Olimpo la última dance con quien consiguió, estando en su mano, la mano del Cielo tocar con su diestra la esfera del Sol. Cuidado, airosa belleza, a quien el Amor no alcaeza, no la continua mudanza produzca alguna firmeza, y en tanto que la fineza amaga el ciego traidor, mudanzas emprenda, pues son las mudanzas las más evidentes senales de Amor. Tened. Qué es esto? . Que el lazo del pecho se me cayó. Este es para quien no danza. Oh, mal hubiese mi error, que no le viese! . Acudiendo, Príncipe, a alcanzarle yo, es demasiada osadía competirme. . Oiga el tontón? todo ha de ser para él? Acábese entre los dos . la contienda, para que quite la prenda mi ardor al que con ella quedare. Qué es esto que viendo estoy! Como delante de mí se usa tal desatención? . Señor, Seltad vos el lazo. Cómo pierdes ocasión tan alrosa? . No sé como: disimulemos, rencor. Qué esto a mí me sucediese! Dame ese laro Arión. No quiero. . Qué es que no quiero? No querer, pues puedo yo tener para atarme el pelo cuatro varas de listón, sin que me cueste un ochavo; y queréis, por ser quien sois, que os le dé? digo cien veces, que no quiero: hubierais vos llegado a tiempo a agarrarle. Como quien es respondió. El por ser cinta la quiere; pero no por ser favor. Mi padre está alrado, Cielos, Agradeced a que no me da lugar, a que tome debida satisfacción, ver que sois un ignorante. Digo yo, que no lo soy? Que a no verlo. . Fueráis ciegos Cómo os quita mi furor la cinta, os quitara el alma. Pues quedara hecho un iergon Príncipe, obrasteis muy mal, y tocándole a mi honor enseñaros como debe tratarse la estimación de Fenisa, ya que hacéis la que era palestra hoy de ingenio, campo de duelo, yo os buscaré, en ocasión, que os pueda enseñar mi acero lo que no os dice mi voz. Enseñarme a mí? soy niño, para que me deis lección? Si Lidoro os ha aplazado, Príncipe, porque mejor obréis de amor en los casos, ya que la justa cesó, que ofrecí, y este accidente impide su ejecución, yo del amor a los lances añado los del honor; pues cuando tan bien os trata, el que engañéis no es razón al Rey, haciendo venir Armala en vuestro favor, y fingiéndoos necio, o loco con engaños, y traición Y así, para que salgamos de una vez de tanto error, en público es desafío: ya no os valdra la ficción; pues si querés; por seguir jusamar vuestro valor; me hastará por despique, que diga el Mundo a una vez, que a Arión desafié, y que no salió Arión. Que a Arión desafie, y que no salló Arión? Y qué se me da a mí de eso? Vuestra disimulación, y la mía llegó ya a término más atroz: ya, pues, vuestro honor peligra, volved vos por vuestro honor. Béjenme ir, y volveré. Príncipe, si como sois discreto, sois valoroso: Mas que lleva un mojicón; Siempre saldréis muy lucido. . , . Vos obraréis como vos. . Como yo obraré, y como ellas, y como quien las parié. Aunque Arión en mi ofensa se declara, sabe Amor cuanto me duele su ultraje, cuanto siento su baldón. Estel hecho un Colodrillo, un Esflinje, y un León, pues creyéndome atestar en el convite de hoy, me convidan a matarme: malas Pasquas os dé Dios. . Bueno estoy yo, Cielos Santos! De qué has quedado, señor, parmado? . De ver mi ultraje, sin que la satisfacción pueda tomar de que Doris lidia contra mi pasión, Lidoro contra mi afecto, Arsidas contra mi honor, y debo salir por él; pues una vez me nombró: Si salgo, pierdo a Fenisa, pues ha de saber quien soy; si no salgo, hay enturada he de dejar mi opinión: válgame el Cielo, qué haré? Qué harás? pensarlo mejor, que no ha de faltar salida; pues yo, y el tiempo a otros dos, Dices bien, y en tanto, Cielos, que acudo a la obligación de amante, de Caballero, de Príncipe, y de Canter, de Huésped, y de Criado, ya Croante, ya Arión: veamos (pues mi voz me empeña en fingir lo que no soy) en lo que viene a parar también hay dicha en la Voz. JORNA
JORNADA TERCERA
Primero, que entréis, Croante, donde la Princesa os llama:- Autes que logréis la dicha, a que el mérito no basta:- Atendedme una razón Escuchadme una palabras De dos iguales impulsos arrastrado, sin que haya en mi respecto motivo de reconocer ventaja entre los dos no sé a cual deba acudir. . En mi instancia, no es la tardanta peligro. Con eso os podré dar gracias, si con el tiempo que os sobra, suplís lo que a mí me falta. Decís bien, aquí os esperos Croante, en vuestras bizarras prendas fiado, a pediros una fineza (entre tantas como os debo) me conduce mi pasión. . Raros panarras? Decid. . Ya sabéis, amigo, que hecho pastoril de Artadía, el cuarto de la Princesa solo de versos se trata, y de Música en su espacio: pero a la expresión negada de vuestro amor; pues a todos callar sus afectos manda. Ya ré que es una tristeza de esta diversión la causa. Ya sabéis que a vuestro cargo corre el llevar a sus Damas Música, y letras, que canten. Es cierto. . Pues hoy mis auñas se valen de vos, Croante, para no morir de infaustas en la esfera del silencio, salgan de mi pecho, y salgan por tan generosa senda, que la quel legue a culparlas, encuentre con el obsequio al castigar la esperanza. A este fin, para que fuese la Música quien lograra hacer pasar en su oído los ayes por consonancias, esta letra había compuesto, no imagino que esta mala; pues aunque no esté discreta, para quien llora, y quien ama, ver que explica lo que siente, solo acierta lo que canta, cantádsela de mi parte, Esperad. . No digáis nada que sabiendo lo que os debo:- Tercero yo de mis ansias! o Ya sé yo con la fineza que haréis lo que os ruega el alma, Es que cuando: . Y no es enoje ver, que he hecho a vuestra posada llevaros tres mil escudos, porque si Música os falta: Qué tal escuche! . . Tengalo con que mandar trasladarla. No basta que quiera hacerme mi cruel fortuna ingrata, instrumento de una pena, sino es también de una infamia Mi amo ha puesto mala cara, qué tendrá? Mucha paciencia le debo a mi tolerancia: y vos, señor, qué queréis? Ya sabéis: . otra embajada Lo que han, que en público duelo aplacé (en jasta venganza del engaño, que nos hace, cuando se oculta, y recara) a vuestro amo, conduciando a estos Puertos sus Elcuadras, Ya sé que el Rey, de los dos instado, alegando causas suficientes, os negó la licencia, y la campaña, mandando, que no se hablase en el caso más palabra, pena de su lndignación, y de perder de la lofanta la gracia al que prosigalese su intención. Eso no basta para sublanar de entrambos el escrápulo en la fama, el que llegare a saber, que dos personas tan alta del lance de un duelo salen, sin reducirle a las armas, juzgará lo que quisiere, y no ha de dejar mi sana expuesto a mi honor a que me dé un tercero (de gracia) opinión, que puedo yo con mi acero asegurarla. Ni sé que Arión permita, que salven las circunstancias un todo tan arriesgado, pierda, o no pierda la gracia de Fenisa el que rinere: que si he de cumplir con ambas para atender a su ceno, también es mi honra mi Dama; y así, al Príncipe decid, que solo, y con sola espada le espere en el Parque luego, Id seguro de que vaya a cumplir su obligación. Si se indignare la Infanta, a bien que con su aspereza no bien quista, mi jactancia se halla en paraje de hacer mul buen rostro a su desgracia. . Qué haya quien sufra estos necios! Ya, Ventosa, mi tirana suerte, mi airado destino cada instante más enlaza este ciego labirinto de mi vida: ahora me encarga Lidoro, que de su parte cante a Fenisa sus ansias, teniendo las propias mías que llorar a quien me mata. En tu mano está el no hacerlos Antes, por saber si se hallan en el pecho de Fenisa bien quistas sus esperanzas, he de hacer una experiencia. Plegue a Dios, que bien te salgas Cuando en fe de lo que debo a Fenila, asegurada quede mi fe en el empeño de mi amor, como mi fama quedará en el de mi honor. Pues aún este rabo falta que desollar? . En el Parque Arsidas a Arión aguarda: si voy yo, no quedo bien; pues aunque soy en substancia a quien desasía, no sol a quien él junga que llama, Si va ese tosco Villano (que dificulto el que vaya) quizás me expondrá a una afrenta, volviendo al riesgo la espalda, y (aún dado caso que rina) el concepto no se salva de que el que reta a Arión, esgrima con él las armas. Con que entre tan ciegas dudas, mas, y más enamoradas la trama de mi fortuna, cuando juzgué, que empezara a desatar imposibles, enreda más circunstancias. Aunque rompa tu silencio, no me dirás a qué llama el Rey con tan gran misterio a este Villano, y encarga el secreto a cuantos somos dependientes de la casa, pues ha ya largas tres horas, que en conferencia se halla el Rey con él en Palacio Déjame, que entre tan raras confusiones, entre dudas tan clegar, aunque intentara decir lo que hay en mi pecho, solo sé (ay, Fenisa amada!) que hay sustos, hay sobresaltos, ay rencores, hay venganzas, hay te rnezas, hay crueldades; pues cuando tan poco alcanzan: Ay, verdades, que en amores siempre fuisteis desgraciadas! Oráculo de mi pena la Música fue. . A esta cuadra la Infanta, y sus Bamas salen, Ya en rigorosa batalla frente a frente se combaten mi susto, y mi confionza. Alcánz ame aquel sonoro instrumento, que es la tabia del nausragio de mi vida, y a la salida me aguarda de Palacio, que yo presto me iré. . Sujeto de farsa me pareces, pues aún tiempo Músico, y Príncipe cantas, y lloras, rabias, y ríes. Qué he de hacer, si en penas tantas. , . Ay, venturas, qué mel quistas vivís con las esperanzas! Aún no ha venido Croante? No señora, y ya hace falta; pues pudiera discurrir cuando tan solo te agrada la Música, cuan mal cumple la obligación que le encargas, no asistiendo: Basta. Doris. . Es que yo: Qué interesada te hallo siempre en mi servicio! O, como explica su rabia Doris aún en lo más leve! No hay que culpar la tardanza de Croante. . Por qué no? Porque suele ser tan rara, que aún hoy es mucho que sea:- Esa, o bien haya tu alma, que no logre su malicia esa mal intencionada! Yo señora, en consiguiendo ver que servida te hallas, no aspiro a más. . Yo si aspiro, es a que sepa la sacra Deidad que venero, cuan inseparable a sus aras (quedando entre las cenizas, aún cuando el fuego se apaga del sacelficio) el deseo no se aleja, aunque se aparta. Ah traidor! .) . A espacio, penas, que lentamente empeñadas en reducir mi albedrío a una violencia tirana, reveláis mi resistencia, contra mi propia constancia! Croante, muy triste estoy, Quién ay, señora, que al Alba de las sombras de la noche nieblas oponga bastardas? No sé, solo sé, que nadio me ha merecido palabra, sin cólera en todo el día, si no es tú, tanto me agrada la Música, que ella sola es la que menos me cansa. Dejad que bese la huella, que estampáis, por ver que tuntas honras os debe una prenda, que de tantos invidiada no basta, para no herirla el interés de gozarla, Harto hará en no reventar este Volcán, que me abrasa. Bispón que se cante, y triste, Triste? por qué? . Por que nada a un melanchólico alivia, como lo que le retrata. Perdonad, que no obedezca, Por qué? . Porque no acertara quien quiere apagar la hoguera en añadir llamaa llama. Pues canta lo que gustares, Sabia Clori, bella Antandra, diestra Nise, afable Irene; Qué nos quieres? Qué alternadas las voces, forméis un choro, y en acordes consonancias en su lugar cada una esta afectuosa cautada entonéis, que os traigo: ahora llega la ocasión de que haga la experiencia con los versos de Lidoro: veamos, alma, donde llega mi fortuna, S lo conmigo no hablas mas yo me desquitaré. Tened cuenta con las pansara 4. Cuál Ave mejor copia las señas de Amor? El dulce Gliguero, que vuela ligero. La Tórrola amante, que llora constante. El Cisne, que bruma la cándida espuma. La Garza, que al Cielo destina su vuelo. 4. Son los que mejor imitan las ansias del Ciego traidor, Mirad, que as error. 4. Declara por qué. Yo os lo explicarér Porque si al Amor el ardor le eternira, y el Péniz renace en su propia ceniza, el Pénix es solo quien copia su fe, y yo que la adoro, la aloto sin vor Pues viva la Puenia, y en mi corazoa lidie oro con oro, fineza, y rigor. Lidie en la batalla, en que el pecho se halla, para que el fuego reprimido evite, antes muera, porque antes resucite. Al ver que Amor toca al arma, y provoca su proprio furor, todo es susto en el alma, y temor; mas luego alentado del mismo cuidado repite fiado amor con amor. 4. Pues viva la Pénix, y en mi corazón lidle oro con oro, fineza, y rigor. Lidie oro con oro, fineza, y rigor Esta es mi letra, yo creo que a buena ccasión llegué. Ese tono juzgo, que enfalis tiene. . Un deseo. Oh, lo que debo a Croante! Que llora, que sufre, y siente, se explica así mudamente. . (Argos soy de su semblante) Qué desdichado que sol! No juzgo que se ha irritado. No sabe obrar recatado quien contra el orden, que dos así su nombre declara. Creí, que de esa manera su pasión no se entendiera, según su fortuna avara aún la voz le usurpa ya. Y qué le disculpa el que se valga de otra su fe? Eso el tono lo dirá. El que de voz ajena su propio dolor fía, aunque dice su mal, calla su pena, pues es propia la voz de su osadía; así en extraño accento siento que callo, y digo lo que siento, Si eres Pénix, Fenisa, en rigor, yo sol Puénix, Fenisa, en amar; no culpes mi amor, que es ciego anhelar causando la herida, extrañar el dolor, y dando la pena, la queja evitar. Si eres Pénix, Fenisa, en rigor, Vos habéis hecho un delito, pues habéis roto un precepto, por lograr ese concepto. Disculparle solicito. Qué esto escuche mi pasión Con que vuelvan a cantar, Croante: . Fiero pesar! Ya que os debe el corazón p esta fineza: . Qué pena! a Perfeccionadla. . No sé, si ya proseguir podré. No me parece que es buena esa música, Croante. No me ha gustado, señora. Por qué? . Porque aunque es sonora, por término extravagante, dudoso, y accidental; canta para mi al desdén, y no viniéndome bien, fuerza es que me suene mal. Mudad de tono. . A dvertido, señora, y escarmentado de lo mal que os han sonado las cláusulas de un rendido, me vol, no a culparos, no, sino a casigar por mí a quien habla mal así de cosa que traigo yo. Ahora a su gusto cante, que yo acía el Parque camino, y allí esperar determino, que os tengo que hablar Croante. . Ya vol con vos. . Qué decís? Solo que me permitáis salir, donde: . No cantáis? Si mi desdoro advertís: Cómo es eso de desdoro? pues, aunque os reprenda en nada podéis vos tener espada para hombre como Lidoro? Qué alegre su vanidad miro ajada! . Si leñora, que la sangre no desdora una ilustre habilidad: que me faltará el poder, no siendo Príncipe, infiero: pero siendo Caballero, nada me queda que ser, y así dejadme buscar. Ay, afecto! no quisiera, que a un peligro se expusiera: . ya os he mandado callar. Canta tú algo de alegría. . Ya, señora, cantarí: pero algo (ay de mí!) será, que explique la pena mía. Cómo, tirano dueño, quieres que alegre viva mi cuidado si el hálago del ceno le advierte complicado, y un leve aliento alcanza cuando se le huye toda la esperanza? Ay de ti, que el bien que adoro se declara contra mí! Ay, corazón! ay de ti! que ya tu consuelo ignoro; pues perdiende lo que lloro, lloraré lo que rení. Ay de ti, que el bien que adoro, Eso no es lo que he maudado cantar. . Si alegre no ha sido, es el metro, que ha sabido elegir un desgraciado. Mi gusto debe adular el eco dulce, y veloz. También se viste la von del traje de su pesar. Qué malogrado lamento! Por qué, señora? . Porqué no siempre es rencor el que parece desabrimiento. Pues Lidoro, gran señora, si ese concepto ha entendido, no muy desgraciado ha sido, No quiero volver ahora a enojarme, que a querer, yo respondiera al que osado apadrina en su cuidado lo que me llega a ofender: di, Antandra, tú tu elección, No era un tono triste, y grave? Viendo el Cielo más suave, estos sus conceptos son. Después de la tormenta serena el Cielo su apacible enojo: Ya no hay nada que sienta, quien en grana nevado en nieve rojo, ve bajar oportuno Iris mejor de más divina Juno. Forme violento Mar arritado, hola sobre hola, para que el viento luego ilustrado, vierta contento gloria, y agrado, siendo el tormento ventura sola, brame violento Entrad, que aquí esta Fenisa. Y cantando, a lo que infiero: Música, que no es pandero, para mi es cosa de risa. Hija? . Señor? F Yo a buscarte, confiado, en que habiendo yo tratado lo que me haya parecido conveniente a tu persona, y al Estado que poseo, convendrás con mi deseo, De obedecerte blasona mi fe. . Pues señora mía, usted (eso que no es nada) de bote en bote casada esta si n suegra, y sin tía, como haya dispensación, con que yo deje de ser marido de otra mujer. Qué oigo, penas? Corazón, qué escucho! Qué novedad habrá este efecto causado? Yo no puedo ser casado, sino es sola la mitad. Dividido mi cuerpazo entre dos, me gozaréis, ved vos qué parte queréis, la del higado, u del bazo? Que yo (en dos mujeres vario) os tendré, pues sois modesta, a vos para el día de fiesta, y a Florilla de ordinario. En esto resuelto estoy, antes que llegue mi Armada: mujer tan endemonlada, según el Rey me ha dicho hoy, que si llega, sin remedio, a estos Puertos por donde anda, os dará una zurribanda, que os parta de medio a medio, Fenisa, el hado lnclemente hace nuestro mal preciso: ayer tarde tuve aviso, que habiendo esforadamento con la Armada de Arión encontradose mi Armada, quedó toda destrozada. Yo en tan no vista aflicción, vien lo que es fuerza venir sobre Cuipre vence lora su Escuadra, triunfante ahora me he querido pievenir. Propuse a Arión la paz y aún mi Reino, como estado tome contigo; y hao tan dudoso, y tan renaz, yerro de su pantaría, quié responde: . Que a quien goza los gajes de otra coroza, le podrán poner la mía, porque yo: . Dejedme a mí vesponder: Antes, señor, que cóndenes a un rigor de tan ciego frenes? la vida, que guardo, fiel daré, con constancia igual, el corazón a un puñal, y la garganta a un cordel. Si tú mismo has conocido, que siempre en mi pecho ha estado Arión abominado, extraño, y aborrecido, Si después a conocerle he llegado, con tratarle, indigno aún de imaginarle, cómo aprenderé a quererle? No eso llegues a tratar. A quién, Cielos, conceder a se ha visto el ser, y no ser bien que no puede gozar? Aquí de mi indignación! no ya Arión declarado logre esta ocasión. . Cuidado, no llevéis un coscorrón, A eso te resuelves? . Sí. Y con gran razón, el día que hacéis una tiranía. Quién a vos os llama aquí? Yo, a quien no sufre mi amor, ver a mi dueño entregado a un loco. . El ser desgraciado causa ha sido de su error: quizás mudando fertuna, de sentido mudará. Siempre enemigo será quien lo fue desde la cuna. Chipre, y Creta en allanza dueños serán de la tierra. Nunca podrá faltar guerra donde haya desconfianza. Amor, Deidad peregrina, milagros hice hasta ahora. Sí, pero tarde enamora quien desde luego no inclina, Haced dichoso a Arión, que él su genio mudara, De vos conocido ya, no haréis tan mala elección Eso es ira. . Aquesto es ley. Tanto empeño: . Injuria tanta no es servicio de la Infanta. No es reverencia del Rey. 2. Pues yo: . Tened: qué es aquesto? vos habláis de esta manera? Doris, idos allá fuera. O, en qué paraje me han puesto mis celos! más callo aquí, para obrar en adelante. No imaginé yo, Croante, que fueseis tan contra mí. Contra vos? Pluguiese al Cielo que no fueseis vos, señora, más contra mí. . Desde ahora prevente a lo que mi anhelo te manda. . Y qué es, gran señor? Que esta tar de al Templo has de ir de Marte, allí ha de asistir Lidoro, y allí en rigor con él quedaras casada; que cuando mi Reino espera, que yo en su defensa muera, el dejar aventurada tu persona, no es razón: y ya que eres su homicida, por si me falta la vida, haya quien tome el bastón en tu amparo. . Sea con quien gustares, el que me vea captiva, como no sea con mi enemigo. . Está blena Terrible sentencia oí. Hay mujer más desgraciada! Qué demonios de ensalada andan haciendo de mí? En fin, casáis con Lidoro, señora, porque Arión no sea feliz? . Es razon Oh, máteme lo que lloro! Mas vos por qué lo sentís? Es mi dueño, esta es lealtad. Pues si he de decir verdad, muy sin motivo plañís: pues si con una mujer me ahogo, qué haré con dos? Mala muerte las dé Dios, Decidme: no sé qué hacer, . si Arión de otra suerte fuera, lograra mejor fort No puede haber forma alguna en que no le aborreciera. De ese modo ya Croante, de vos se despedirá. Por qué? . Porque ofendera, siendo prenda de un amante de tan infeliz Estrella. Deéís bien, que a quien forzada hoy da la mano, no hay nada, que quiera estar bien con ella. De esa suerte me dejáis? Qué he de hacer, si vos queréis, Oh, qué mal me comprendéis? O, qué poco adivináis! Si yo deciros pudiera: pero temo: . Qué? qué os para? No saber si os enojara, que yo Croante no fuera. Qué escucho! pues quién sois vos? No es mala, no por mi vida, plática tan relamida. de cárámelos sintos. Sol algo más que Croante, aunque sol Croante. Puer fundad algún incerés, de que el Hado os adelante. Cómo? . Como no he ignorada algún afecto rendido, que mudamente ha sabido hablar sin haber hablado: no es tiempo ya de callar, habiendo empezado a ver a Troya (ay Cielos!) arder, bien os podéis declarar. Vos sois más que parecéis: las prendas, que en vos he hallado, mucho han dicho; aunque han callados no es tiempo de que neguéis; pues si os halla mi rtención mi igual, como no seal: Arión, vuestra me encontráis. Con que si fuese Arión, no fuerais mía? Es constante. Ay suerte más desdichada! Señora, yo no sol nada. Pues quién sois? . Solo Croantes Croante? . Aún más bajo estoy, No decís que otro habéis sido? Iba a ser; mas he perdido todo el ser por lo que sol. Pues sino podéis ser más, también no puedo, aunque llora, dejar de ser de Lidoro. Acaben con Barrabis. ,̱. Ni yo en tan contraria suerte, siendo mi propio homicida, dejar de perder la vida, si está en mi vida mi muerte: Aa villano! ven conmigo. A donde, seo llorador, de vestidos trocador? Siga, y calle. . Callo, y sigo Vamos, pues ya del de amor infaustamente salí, a salir por mí, y sin mí del empeño de mi honor. Y yo a ser un monigote, ya Príncipe, y ya criado, por la manana estofado, y al anochecer gígote. ̱. Oh, lo que tarda Arión! Ua hora ha, que en este sirio del Templo hermoso de Marte, frondoso ameno recinto, le espero si habrá Croante dadole el recado mío? Aquí a Croante le dije, que le esperaba, si ha sido arrojo de mi coraje, a hombre (de tenir indigno conmigo) sacarle al campos la cólera hizo su oficio, y lo que en otro era empeño, en este será castigo. Quédate, villano, aquí de esas murtas escondido, y a nada de lo que vieres salgas. . Eso yo lo fína pero si es a merendas a lo que habierea venida al campo, y veo sacar una fuente de corizos, usté habrá de perdonar, que no podré más conmigo Arsidar? . Seáís bien llegado, Lidoro? . Saris blan venido, Y Arión? . Arión aquí está. Como estar, sino le miro en todo el cam Ya sabéis cuanto su juicio ajado el Príncipe sigue extravegantes delirios, ya que vos no reparáis para vuestro desafío cuan expuesto está a un desaire, quien fuera está de sí mismo: yo sí, que soy su criado, y su descrédito evito: pues en qué puedo servirle, si en el honor no le sirvo? Lo que yo a este hombre debo! mal año para su hocico. Pues queréis por Arión el duelo tomar? . Es fijo, Que por medio de un criado se haga un cumplimiento he vistos mas reñir una pendencia novedad tiene el capricho. No mucha si reparáis, que el que se hallaré impedido para un duelo, según ley, cumple con el duelo mismo presentando un Caballero, que por él salga al peligro: tan Caballero sol yo como vos, y yo lo digo; Arión impedido se halla. Yo impedido? Vive Cristo! no estoy si no como un monte. Saca la espada conmigo, que ya desnudo el acero, tanto como vos, me hizo mi osadía. . Decís bien, yo con quien me enoja tino: si Arión queda mal, o bien, él se lo habendrá consigo. R. Eso fuera, si Croante tuviera libre el arbitrio de reñir con vos. Pues quién lo estorba? Haber venido de mi aplazado a este puesto, y dejar no puede, es fijo, un empeño ver ladero por un arrojo fingido. Yo desafíé a Arión, y en é a Arión imagino. Yo ha lacé al tampo a Croante, y así con Croante lidio, Primero mi duelo fue, y a reñir primero aspiro. Pues buscad vuestro contrario, que este no lo es, si no mío. A la repárate juegan: buenos están los chiquillos. Yo he de reñir con Croantea Eso es a lo que yo tiro. Por quién viene? Por quién es. Acabad de conveniros, o rimendo con entrambos, ya que mi cruel destino siempre por dos me per sigue, por dos morir solicito. Qué ostadía! . Qué furor! 2. Qué arrojo! . Qué delarino! Oye. . Escera. Al arma, al arma, que bajeles de enemigos se descubren en la playa. Huyamos de los apriscos, acía el gran Templo de Marte. Ira de Dios, y qué ruido tan atroz! Oh, quien pudiera meterse en sus calzoncillos! Tened: qué estruendo es aqueste? Yo qué sé. . Habiendo venido Arión, que no dudo yo, que es a salir por sí mismo, ya tengo con quien reñir. Con quién reñir? has perdido el juicio, demonio de hombre? pues yo me meto contigo? Sacad la espada. Mi espada? primero saldrá un Judio de la Inquifición. Al Templo. No nos cojan de improviso: al Templo, al Templo. Arma, arma. Ay! que no sé lo que he visto. Qué habéis visto? . A mi mujera Vedque habéis perdido el juicio. Ella es la que atravesó, por señas, que los sentidos le enquillotraron al verla, Dejad los vanos delirios del Príncipe, y acudamos a saber que estruendo ha sido de armas al que suena, y quede suspenso esté desafío hasta después. 2. Deéís bien, sepamos por quien se dijo:- En dulte Himeneo hoy logren unidos Fenila, y Lidero de Chipre el dominio. 3. En dulce Himeneo, Mas novedad es aquesta. En ese Templo vecino suenan las voces, y pues son dichoso vaticinio para mí, iré a investigarlas. Yo a ver si es lo que imagino ese Militar rumor, para impedir su designio. Yo a castigar mi desaire. . Y yo a ver si aquel bullicio, que seatí al ver a Florilla, rebuzno fue de marido. En dulce Himeneo Aún no ha venido Lidoro? Encontrarle no han podido en la Ciudad. . Repetid, en tanto que llega, el hirmno. Hoy tienen fin mis pesares. No dupliquéis mi martirio, no cantéis; mas si cantad, que si para el sacrificio de una víctima innocenta, que entrega el cuello al cuchillo, es la Música el idioma, que suple por el gemido; a nadie mejor que a mí le está el accento que dijo, En dulce Himeneo, Que el canto de las Sirenas llame al naufrago peligro del Mar se ha visto hasta ahora: pero que el du ce atractivo de más apacibles voces, y quien a tan improviso bien, tan no impensada gloria, solo sucede en mi alivio? Lidoro, yo en fe de cuanto me habéis rogado, y pedido, en la mano de Fenisa, el premio de amor tan fino he intentado. Al arma, al armo. Puesto que sin ser sentidos de la Ciudad ya las playas ocupamos a su abrigo de los bajeles se dobleo los Escuadroner. . Qué he oído? Hola, qué es eso? El demonio, que anda jugando conmigo. Granenor, aunque pudiera tomar contra vor alblo (de mi Príncipe en defensa) en esa Armada, que miro, no pudiéndome olvidar de tan altos beneficios, como él, y yo de tu diestra en tu prisión recibimos, a que te pongas en salvo tú, y cuantos están contigo, vengo mientras a morir, en defensa me anticipo vuestra, y de Fenila; pues aunque con ser conocido vuestro peligro evitara, mi amante ruina no evito; mi entras repita ese accento contra mí, y en favor mío: Viva Arión y libertemos a nuestro Príncipe Invicto. Viva Fenisa, Vasallos, y muera el que es su enemigo, Arma, arma. . Guerra, guerras Toma, cual anda el alillo. Válgame el Cielo, que presto el rayo, que temí vino! No vino, señor, que yo, esgrimiendo este brunido acero, mereceré el nombre de vuestro hijo. Ay, gran señor! no a Cruante del amparéis, que en su arbitrio se cifea vuestro remerlo. Qué dices, Docis? . Or digo, que si perdéis a Croante, todo, todo se ha perdido, y aún mi vida. Qué veo, Cielos! esto solo al dolor mío le faltaba. . Venal todos venid, veréis como os libro de tanto riesgo, Es en vano gran señor, el querer iros, que al Templo los Escuadrones de los contrarios unidos, y en un círculo formados llegan, sin dejar resquicio, por donde un hombre se salve. Pues aquí no hay otro arbitrio, que salir vos, Arión, a hablarlos, y reprimirlos, Yo salir, señor vejete, después de haberme tenido sin mujer, y muerto de hambre, ayuno de ambos carrillos? No quiero. Ved que os lo ruega quien os trató como amigo, Amigo yo de un pantasma con cara de pergamino? No en mis días. . Humillados, gran señor, piedad pedimos, Ahora sel gran señor, y antes era un gran pollino? Vive Dios, que han de morir hombres, mujeres, y niños, o han de darme a mi mujer, o en su lugar un cochino, que pese catorce arrobas. Ya tanto ruego es indigno: Florante? . Señor? Levadle, y en el último recinto del Templo tenedle preso, que si todos los partidos, que yo pida, no concede, el cuello dará a un cuchillo, Pues es tiempo de matanza? vive Dios, que me aspe a gritos. Llevadle. Asaltad el Templo. Aquí es lo más escondido. Si la entrada no nos dejan, qué hemos de hacer? . Teneos, hijos, dónde vais? . Ay, señor! tenga piedad de estos desválidos, de mí, viuda de Bato, desde que él, y mi borrico, se perdieron en un día. Guerra, guerra. Poned sirtio al Templo, y conmigo vengan esas dos, que de su brío engañados, contra tantos a lidiar se han atrevido. Oh, rigor de mi fortuna! Oh, crueldad de mi destino Cielos, no es este Rugero? Encubrirme solicito. Lidoro, y Ársidas presos? ya mi dolor es más vivo. Sois el Rey de Chipre vos? Yo sol. . Y vos el divino milagro, que Chipre adora por la Deidad de su Olimpo, no sois la hermosa Fenisa? Sí, valeroso Caudillo. Pues no temáis, que hoy cuando solo a libertar aspiro a mi Príncipe, y su prima, para que en lazo tranquilo de honesto amor, como esporos, recobren el Cetro ln victo de Egnido. . Qué es lo que escucho? A lo que anhelo me inclino, sin querer que os cueste más, que darme a los dos, que os pido. Cómo a los dos? yo no tengo mas que a Arión en poder mío. Pues él de Doris sabrá. No entiendo este labirinto: traed al Príncipe, Florante. Aquí esta. Soy Zangadillo, que me llevan, y me traen? Ay, Cielos! qué es mi marido? Bato de mi corazón. Teneos: qué es esto Ay, qué miro! Florilla de mis entranas, Vuelve a casa, pan perdido; No me dejan bien hallado. Aún prosegáis los fingidos delirios vuestros? Aún duran los fingimientos antiguos? Qué poco debo a mi suerte! Qué mal mi dolor resisto! Valeroso Capitán, este es Arión, de él mismo sabréis quién es esa Doria, que nunca hemos conocido; pues yo: . Ten el aecento, que la atención, con que aspiro a no ofenderos, no debe tratarse con tan ludigno engaño. Ese, que me dais, ni es Arión, ni nunca ha sido; sa queréis de mi burlaros, sabrá volver al principio mi venganza. Qué decís? no es este Arión? No le digo, que este es mi marido Bato? qué artesón, o qué embolismo? Hija mía, no me creen. Hay lance más exquisito! Esperad, que esta Villana Extranjera (a quien conmigo llevé del bosque al Palacio, y fue el primero testigo del naufragio de Arión) quizás dará algún indicio. Doris, ven. . Llega, Villana. Mal encubrirme he podido. . En todo estáis engañados, Villana os ha parecido Doris, Princesa de Carla? Dadme vuestros pies lnvictos, gran señora. Qué veo, Cielos! Cada instante es más crecido el asombro vuestros brazos me dad, señora. Los míos vuestra atención correspondan. No es tiempo de resistiros mas, dadme al Príncipe, y sea con todos cuantos partidos queráis, . Si no le conozco, como he de daros (repito) lo que no tengo? Señores, vuélvanse por San Longinos, que no hay tal Arión. Ea, Vasallos, y amigos, ya veis aquí a vuestro Rey. Viva nuestro Real Caudillo. Qué es esto? Qué ha de ser? es (según las voces han dicho) ver a Arión vuestras Tropas, qué es este, según colijo, de haberle aclama lo luegas y con cauteloso estilo negar vos, que es él, querienlo sacar por este camino partidos más ventajosos. Vos me haréis perder el juicio: y para desengañaros, mis gentes han de decirlo, Soldados, es este Arión? Él es, y le habemos visto: entreguesenos, y viva. Ved si estáis ya conveneido, Qué es esto que me sucede? Ahora vuelvo a asistiros, , . En qué vendrán a parar sucesos tan peregrinos? Dadme, señor, vuestros piesa Norabuena hayas venido, Croante, para que puedas desengañar por ti mismo a ese Capitán, que niega quien es Arión. Cuando miro a mi dueño, y mi señor, confesar será preciso, que es venturoso el engaño, que a tal desengaño vino. Altad, Rugero. . Qué hacela como el obsequio debido a Arión dais a su criado? Pues quién a vos os ha dicho que es criado el que es señor? Mámola el viejo Longinos. Cielos, qué ventura es esta? Ese en el Palacio mío por criado de Arión asiste. Y en ejercicio. de Músico. Cielo Santo, ya no podéis ser propieso! Qué haya de morir callando! Vos solo este labirinto podéis desatar. Yo sol, Rey generoso; e invicto, hermosísima Princesa, Príncipes esclarecidos, Arión, que de una tormenta arrojado, y compelido vive a dara d el splaya sta donde troqué el traje rieo, que saque del Mar con ese Villano, a quien han tenido por mí, y a mí por Croante, huyendo por un camino tan raro el odio, que siempre contra mí, como enemigos tuvo Chipre, aquí hallé a Doris, que por otro nunca visto suceso arribó a esta Isla, viviendo entre los apriscos de Villanos, que a sus playas pueblan el frondoso sitio. Si en obsequio tuyo, o Rey, señora, si en tu servicio ya admitido por criado doméstico, he merecido vencer algo con mi Estrella, no vencedor, si vencido, en estas rojas lasignias mi Cetro a estas plantas rindo. Vuestras esas tropas son, deshojados, y marchitos mis laureles os consagro; porque volviendo al prineipio vos vuestra intención, de que merezca el Sal peregrino (Arión) de Fenila, y vos, deponiendo el ceno antigún, no salga de ser criado quien entre a esposo, Mi brío, primero que tal consienta:- Primero (estando yo vivo) que tal sufra: . Suspended, Príncipes, el ceño altivo, que esta es acción de la Infanta, bien sabéis, que a su albedrío siempre dejé su elección, 2. Eso es lo que ambos pedimos, Y lo que evitar no puedo, aunque mi color no ha visto. Pues si he de elegir yo sola, no pudsendo (aunque me animo) no aborrecer a Arión. Ay de mí! yo me he perdidos Ni dejar primero ha quien me dio (en el mayor conflicto) la vida; digo, que a solo este reparo me inclino, siendo un sujeto ordinario quien estuvo en mi fervicio, poco importaba, que hubiese famillarmente asistido a mi lado, pero vienvo tanto sujeto, es muy digno de reparo, que trataste a cual quier hora conmigo. A su voz debió su entrada, no a su ser; con que movido mi afecto de la pasión, con que a la Música admito, le niego a Arión la mano, pero a Croante la rindo: que no es razón (si tan grande hombre admirí en mis retiros) que el que entró como criado no salga como marido. Mi ventura fue mi Voz. Aunque vuestra suerte invidio, si en Doris logro mi dicha, acalluré mi destino. No le debáis a un ingrato lo que os merecéis vos mismo: vuestra sol, Yo en tanto gozo quedaré en Chipte a asistiros, Dulce fin de tantos males, Volvámonos al exido, y has cuenta que nos casamos, pues otra vez nos unimos, Marchén las Tropas al Mar Y este caso peregrino tenga fin, Diciende a todos, que si acertó a olvertiros También por la Voz hay Dicha, no necesita otro Victor.
