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Texto digital de La siega

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Lope de Vega Carpio
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Lope de Vega Carpio Probable
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La siega. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/siega-la.

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LA SIEGA

Si por ventura a estas horas duermes, despierta Ignorancia, que ya de Jerusalén toca la campaña al Alba. Ya la rueda de los días, firme en el cielo, aunque varia, de quien es volante el Sol, de cuya eterna mudanza una vez sola se acuerda el mundo desde su infancia, que a ruego de Josue se paró a ver su batalla, Aves, y flores despierta, que unas se abrén, y otras canta, las Aves parecen flores, entre las ojas las alas; las flores, Aves que mecelan con sus colores las ramas, ya las fuentes sueñan menos, que cuando la noche calla, como los aires del día se ocupan de voces tantas. No me escuchas, no respondes? Verá que de mala gana al yugo se humilla el osco, pues el manchado que aguarda? piensa que pace en el soto los céspedes de la grama? Hablando está co los bueyes, a la coyunda los ata. Que de prisa van al heno, que despacio a las aradas? Qué ay Cuidado? Lo que siempre, despertar por las mañanas la gente de nuestro dueño, tanto el Cuidado le agrada. Cuando está durmiendo el amo esos cuidados le matan, teniendo tan linda Esposa, en cuyos brazos descansa, Ignorancia, bien te viene hoy el nombre. Por qué causa? Porque el Señor nunca duerme, ni se causa, ni descansa. Pues Moises dijo que sí después que crió el Alcázar del Cielo, y la humilde tierra, entapizando sus salas, aquellas diamantes y oro, estas plata y esmeraldas; aquellas de Sol y Estrellas, estas de fuentes y plantas. No ves Ignorancia simple, que es lenguaje que declara, que cesó de tantas obras, que no porque Dios se cansa, porque a la Deidad divina no llega impresión humana? Si le imaginaras hombre, y en la misma semejanza, que tomó forma de siervo; que durmiera es cosa clara, aunque fuera por el mar, y Pedro, y Juan se turbaran de ver el agua en el Cielo, estando el Cielo en el agua. Ahora el Señor del campo, donde siembra su palabra en forma de labrador, que lo divino disfraza la generación eterna de aquella deidad sagrada; que Serafín, que abrasado Cherubín podrá contarla? No te metas, pues no puedes en cosas que son tan altas, que aquí por alegoría, y de su Iglesia se trata, y del Reino de los Cielos, y del alma, que con varias razones puede entenderse la Iglesia, el Reino, y el alma a diferentes sentidos. A donde un Ángel se pasma, y Mariposa, en su luz teme abrasarse las alas, que mucho que yo me anegue? Ya mi gente se levanta, llegad Celos, y Deseo a las puertas de mi amada Esposa, mirad si duerme. Si toda la noche pasas hasta que de su rocio perlas la mañana ensarta en las Nazarenas ebras de tu cabello, que guarda como tú mismo, que sabes, lince de luz soberana, si vela con olio, o duerme. Basta que encubierto anda Cuidado el amo, que tiene? Eso mismo que me llamas. Fuera de ser propio en él disfrazarse, si reparas en los Ángeles de Lot, o en los de Abrahán, y Sara. Así hablaba con Moises en los montes, o en las zarzas, con David, y otros Profetas, no te admires de esa capa, que si es encarnada ahora, después le verá con blanca en su cabaña su Esposa. Llega pues Cuidado, y habla. Los siglos os den Señor gloria y honra como cantan al Cordero que abrió el libro tantas venerables canas. No os digo que os guarde el Cielo Señor de nuestra labranza, con lenguaje de la tierra, si es trono de vuestras plantas. Buenos días os dé Dios labradores de mi casa, mayordomos de mi hacienda, de mi heredad firmes guardas. Qué mejores que con vos, pues no tiene siendo tanta su omnipotencia y su gloria, prenda más sublime y alta. Que si de sus altos Coros, vertiendo luces bájaran Cherubines, Serafines, Tronos, Potestades sacras, y cuantas Inteligencias tres veces Santo le aclaman, no se igualaran con vos. Yo Señor soy la Ignorancia, mas como me dais salario también en vuestra cabaña, y tal vez me reveláis cosas tan altas yraras, que las escondéis de industria a la presunción humana; digo que pudo engendrar Dios de su misma sustancia un Hijo, tan Dios como él, que en el ser de Dios le iguala; pero no otro Dios distinto mas que en persona, y es llana proposición, que si vos venís Señor de mañana a darnos los buenos días, ni el Cielo nos aventaja, ni Dios tiene más que dar. Ya del buey al Ángel pasas, y sin ser Jacob, despierto miras de Jacob la escala. Que mucho si Ezequiel de cuatro animales, llama Buey al uno, Ángel al otro, y todos cuatro con alas: y como del Sol los rayos en los espejos resaltan, de vos espejo divino en mi reververa el alma. Mi Esposa me da cuidado, primero que al campo salga despertemos a mi Esposa, tomad instrumentos, vaya una alborada divina, daréis alborada al Alba. A la Esposa divina cantan la gala pajarillos al alborada, que de ramas en flores, y de flores en ramas vuelan y saltan, a la Esposa bella, linda y agraciada, que le dio el Esposo toda su gracia, cantan pajarillos al alborada, y de ramas en flores, A que mal tiempo las dos Soberbia habemos llegado. Aunque habemos madrugado, no quiso ayudarnos Dios. Que el desdichado, aunque tenga Envidia cuidado igual; él viene a buscar el mal, que no aguarda a que él le venga. Qué importa que yo madrugue si Dios está mal conmigo, pues vengo a hallar mi enemigo primero que el Sol enjugue el aljófarado llanto, que fue de la noche humor, cuando en fuente, en ave, en flor sacude la Aurora el manto. Acechando está celoso por los canceles su Esposa. Dírale en verso, o en prosa aquel coloquio amoroso del libro de los Cantares. Con más ciencia y afición, que le escribió Salomón cuando en requiebros repares; tanto el Labrador divino es de su Esposa calan. Labrador de Vino, y Pan, rico estáis de Pany Vino. Enriqueced vuestra Esposa, sembrad, plantad, que yo haré en vuestra Iglesia, y su Fe, que vos llamáis toda hermosa, el estrago que veréis, sembrando en el blanco trigo tal zizaña, que yo os digo, que tarde, y mal la arranquéis. Si Dios hizo juramento, que no ha de poder romper de nuestro infierno el poder su sagrado fundamento, y a Pedro la llave ha dado de absolver y de ligar, como habemos de segar lo que Dios tiene, sembrado? Entre tanto que a mi Esposa le digo tiernos amores, idea sembrar labradores por esa campaña hermosa. Cuidado, tened cuidado de la heredad. . Cómo ahora, desde la noche a la Aurora pienso velar desuelado. Mirad que tengo enemigo un ingrato labrador. Cuando se ofrezca Señor, a morir con vos me obligo. Lo mismo dijo una vez otro más bravo que vos, mas pudo mirarle Dios mas que el temor del juez, y era persona obligada, de quien resultó la queja, y que sabe alguna oreja, que era hombre por su espada Amo, perdonad, que ya sabéis que un rústico soy, dos cosas admiran hoy, de que el mundo lleno está. Esto de Pedro, y el gallo, y David y Bersabe, que en lo que llorado fue bastantes disculpas hallo. Demás que en tales delitos dijo aquel Rey vuestro abuelo, que no desechaba el Cielo los corazones contritos. Bien has hecho en reparar lo que quieren reprender, saben muchos ofender, peto no saben llorar. Id al campo, que ya es hora, en que mi labranza sundo, que aunque Sol me llama el mundo, aún no ha salido mi Aurora. Alto a sembrar, labradores, ven Cuidado, ven Deseo. Ya me parece que veo cercar el trigo de flores. A sembrar, a sembrar la- bradores, que las aves del Cielo cantan amores, Soberano Labrador, tan de mañana a mi puerta? Por ver si la hallase abierta, Esposa, mi tierno amor. De envidia me muero, o pesía iba a decir de los dos. Y yo sufriré que Dios. diga amores a su Iglesia? Primero, que dos instantes, de su amor pueda sufrir; del Turquesado zafir desclavare los diamantes. Y aunque deje sin alguna. luz el celeste farol, romperé la cara al Sol, y haré pedazos la Luna. No te pude yo igualar. siendo Ángel como lo soy, y a un hombre le pones hoy Dios en tú mismo lugar? Menos que el Ángel se hiciste, claro está que le haces más, si al mismo trono en que estás, unido a ti le subiste. Qué ufana que está la Esposa, que contenta y regalada? No se te dé Envidia nada, aunque te maten celosa. Vive el Labrador ingrato, por quien del Cielo caí, y cuantos traje tras mí, de quien soy cifra y retrato. De no dormir sola un hora, sino es que a triunfar la sube, sin ser a sus rayos nube, y noche eterna a su Aurora. Ven conmigo, y disfrazadas donde siembran volveremos, y en su trigo sembraremos libros, venenos, espadas, confusiones, heregias, vicios, incredulidades, apostasías, crueldades, blasfemias, y idolatrias, malas hierbas, que a su Iglesia pongan tal desasosiego, que tenga fama por fuego, como Erostrato en Efesía. Pues al arma si te hallas con fuerzas tan valerosas, que las empresas gloriosas, basta Soberbia intentarlas. Eso me costó, que el nombre de ser Lucero perdí. Lo mismo Soberbia a mí en rebelarme a Dios hombre. Porque en habiéndome visto Ángel, en mi intento firme no quise a un hombre rendirme. Ya se que en virtud de Cristo alcanzo Miguel victoria, y quedó en su gracia firme, mas no pienso arrepentirme de empresa de tanta gloria. Que ser Dios, si no lo fui, es tanta, que más gané el punto en que lo pensé, que cuanto después perdí. . Cómo te hallaste, sin mí? No pudiera ser sin vos, porque si mi vida es Dios, claro está que vive en mí. Alguno me ha dado aquí este ingrato labrador, que con falso y necio amor me persigue desatento, a que sois el fundamento de mi vida, y de mi honor. Si salgo al campo, me sigue, si a la fuente, con su cara la enturbia cuando más clara, sin que mi desdén le obligue. Un imposible persigue como si posible fuera, porque quiere, y persevera en que ha de igualarse a vos con los ecos de ser Dios en la soberbia primera. Yo se bien de sus desuelos, que es envidia, y no es amor, aunque es la envidia en rigor difinición de los celos. A la traza de los Cielos me habéis Señor adornado de Jerarquías, y dado Ángeles, Sol, Luna, Estrellas, para que de ellos, y de ellas saque el ejemplar sagrado. Ser vuestro Templo me toca mejor que el de Salomón, cuya eterna destruición profetizó vuestra boca. Yo seré tan firme roca, que no me pueda mudar cuanto presume intentar este de mis paces guerra, ni siendo templo en la tierra, ni siendo nave en el mar. Yo fío de tu constancia, y del amor que me tienes, que trocar por males bienes fuera bárbara ignorancia. No te espante la arrogancia de esos labradores viles, que acechando los rediles piensen hurtar el ganado, anegando mi sembrado con argumentos sutiles. Mi cabaña está vestida de flores en vez de yedra, fundada sobre una piedra, de otra piedra defendida. De quien agua y Pan de vida con abundancia saldrán, mejor Mana cogerán, que aunque lo fueron los dos, aquel fue sombra; este Dios con accidentes de Pan. Ese labrador villano verás Esposa algún día rendido a la valentía de mi poderosa mano. Aunque no temes en vano ver tus cándidos corderos entre tantos lobos fieros, que piensan por darme enojos eclipsar tus claros ojos, y mis divinos luceros. De mis corderos que harán, pues al de Dios no perdonan, y de zarzas le coronan, como al de Isac, y Abrahan. Por esos montes irán en viéndome levantado, como Sierpe en mi cayado desierto de más dolor, porque en muriendo el Pastor, luego se esparce el ganado. La leña del sacrificio por figura Isac llevó, mas seré la verdad yo, Esposa, por tu servicio: No puedo dar más indicio de mi verdadero amor, pues antes de este rigor, para darte de comer, tengo de venir a ser el trigo, y el Labrador. Gracia, amor, Pastor, y pasto, Labrador, y Pan de vida, Esposo, vara florida, Monte, Luz, Cordero casto, a daros gracias no basto por tan divinos favores, Yo vuelvo a mis labradores, porque en mi heredad la Fe alerta en la torre esté para confundir errores. Tiernos enamorados Ruiseñores, Enseñadme a cantar tristes endechas, Cárceles verdes, de esmeraldas hechas, Con dulce parto producid colores. Pomposos Cedros de olorosas flores, Ramas de mirra, en lágrimas desechas, Sin reparar en celos, y sospechas, Cubridme pues me veis morir de amoros. Para ver si le busco enamorada Se fue mi Labrador, sin su presencia Ninguna luz, ningún lugar me agrada. Y aunque en todos asiste por potencia, Un alma a sus regalos enseñada, Cómo podrá sufrir de Dios la ausencia? Llega Soberbia, que aquí está la Esposa. Fue mi soberbia de Ángel en el cielo, mas ya cualquiera humilde mariposa, tanto se precia de su frágil vuelo, porque se ve pintada, que se imagina un Águila dorada. Que mucho que un divino entendimiento, que presumió ser Dios, soberbio fuese, pero nunca te pese de ver soberbio un necio atrevimiento, haya soberbios, haya, no te asombres, y abreviese el infierno entre los hombres Ya se que hay Torres de Nembrot ahora, y Cedros otra vez sobre el Aurora, tanto la mía su soberbia excede. Quién hay que piense que exceder no puede cuanto Dios ha criado? Hermosa Reina de este ameno prado, Sirena de la mar, de tantas flores, cuyas ondas distintas en colores, con diferentes visos forma el viento, quien sois, que como somos extranjeras de estas verdes riberas, que el sagrado Jordan corona y baña, que Egipto es tierra de este Cielo extrañas No conocemos de Sion las Damas, ni las sandalías nos mojó en su nieve el arroyo Cedrón, que azares bebe, tomando el nombre de sus verdes ramas para gozar su alcázar eminente. El traje diferente muestra que sois de Egipto. del cielo, quien sois, que en mortal velo más parecéis divina, que formada de la tierra del campo Damasceno, sois por dicha casada? Un Labrador divino Nazareno, de rostro amable, y de cabello hermoso, Señor de cuanto cerca el Horizonte, que corona de palmas este monte, es mi querido Esposo. Mil veces fue dichoso. Mas dichosa fui yo, que envidia he dado al Serafín más puro y abrasado, que en el divino Amor con más decoro bebió centellas en las plumas de oro. La bella Rut, cuando a coger venía las reliquias del trigo del campo de Bohoz, aún no podía igualarse con vos. . Cuando quería dar a Nabal castigo David, con justo celo, menos bella bajaba del Cármelo Abigail hermosa, Con el mismo jazmín bañado en rosas, la bella Ester enamoraba a Asuero, y el Capitán contra Betulia fiero miraba de Judith los claros ojos, por quien arroyos de su cuello rojos el pabellón mancharon. . Ni de Sara la celestial belleza fue tan rara. Ni cogiendo Rachel en la corriente lágrimas de Jacob, y de la fuente, a ver, mostrad la mano, hermoso espacio de su márfil el celestial Topacio, bien puede hacer para correr los Cielos sus rayas a sus rayos paralelos, mas nunca fue dichosa la hermosura, y así en los hijos no tendréis ventura, que os los han de matar con mil tormentos. Mayores sentimientos la esperan de la muerte de su Esposo. Su llanto profetiza Jeremías. Qué importa, si con nuevas alegrías le vuelvo a ver después vivo y glorioso. Peligro tiene en agua como nave. Esa nave será del cielo llave. Un Labrador se yo que la desea, más bello que Absaló. Ninguno crea vencer mi fe. . Sois vos más entendida que Bersabe, más linda, y bien nacida que Dina, de lacob hija gallarda? Yo no se más de que mi fe me guarda. Amón forzó a Tamar. . Susana bella, será mi espejo, y mirareme en ella. Epera, escucha. Entiendo vuestro engaño, que aún el traje me daba desengaño, mal hice en escucharos, pero ya lo remedio con dejaros, culpando mi ignorancia. Qué buena que ha dejado mi arrogancia? Y como quedará mi envidia loca el galán Nazareno? a venganza nos toca. La tardanza condeno. No importa, que aquí queda el trigo en que sembrar- Campos en haberme dado la guarda del trigo a mí, el Cuidado ha sido aquí mas descuido que cuidado. Ando ya con tal desuelo, de los cuidados pensión, que a no ser por el lanzón, creo que midiera el suelo. Ojos sacudid el sueño, de aquí al Alba; hay poco rato, que hay un labrador ingrato, que quiere mal a mi dueño. Ea tener, que me voy muy poco a poco cayendo. Con sueño le voy venciendo. Dormido, y despierto estoy, tener. Mientras yo le aduermo, tú siembra en el blanco trigo de la Iglesia. . Tener digo, tener ojos, que me aduermo. Tanta parte de cizana, que la palabra de Dios se ahogue. . Esta vez las dos saldremos con esta hazaña. Si fu zazana pu Labrador que el trigo guardas, no digas que no te aviso, que del cerco del infierno dos traidores han salido. Soberbia, y Envidia son, hijos del Rey del abismo, que si traidor es el padre, más traidores son los hijos. Cuatro traiciones han hecho, si te duermes serán cinco, alma, y potencias son cuatro, cinco serán los sentidos. Fe divina, mensajera de aquel Labrador divino, no hayáis miedo que me duerma, que ya estoy medio dormido. Los Prelados que se duermen en las cosas de su oficio, del trigo del Evangelio darán cuenta en el juicio. Mire bien las elecciones quien hace Curas, y Obispos, que quien yerra los discursos, es quien hace los principios. En las cosas de justicia no se duerman los Ministros. Yo no lo debo de ser, pues me duermo, y no lo miro. mi nación Si fui más luz que el Sol, si mi nación la patria celestial, reino sin fin Si por la pompa cedro de Setín, Si por la altura, Alcázar de Sion. Si por ciencia, divino Salomón. Si por belleza, Aurora de Jazmín, Si por naturaleza, Cherubín, Si Dios por pensamiento y presunción. Como temo que ya pena me den Los verdes campos del segundo Adán, Aunque sembrados de su mano estén. Mas ay que con razón pena me dan, Pues siembra Dios el trigo de Belen En tierra Virgen para darles Pan. oñor Que hay buen amigo igneracía, como fue en la siembra? Quién lo pregunta? Yo. Fue bien, doblarase la ganancia, sin que lo dude ninguno, pues todos si no sois vos saben que el trigo de Dios ha de darciento por uno. Guardaisle vos? No lo veis? Paréceme que os dormís. Pienso que verdad decís. Oh que mal le guardaréis. Queréis que os cvete una historia para que os desvele yo; de una guerra que pasó dónde Dios tiene su gloria? Antes teniendo atención vendrá el sueño a la quietud, mas quién sois? La ingratitud. Pardiez que tenéis razón, que no hay cosa que más pueda desvelar que un hombre ingrato, cuando paga con mal trato a quien obligado queda. El hacer bien, trae consigo por sombra la ingratitud. Nunca Dios os dé salud si habéis sido ingrato amigo. Un Ángel hubo en el cielo, que dicen que padre fue de los ingratos. u. Ya sé su soberbia, y su mal celo. Él, y los que le siguieron fueron por todo rigor ingratos a su Señor, pero no se arrepintieron. Eran Ángeles, que en fin no dejan lo que aprenden. Si los ingratos decienden de un padre que fue tan ruin, no será menos su madre. Su nobleza fue consuelo, hidalgos son por el cielo, que fue Cherubín su padre. No veis que pierde el derecho hidalgo de mala ley, no hayáis miedo vos que el Rey le ponga Cruz en el pecho. Gran atributo de Dios es hacer bien. En la tierra no se usa, aunque no yerra quien no os hace bien a vos. Confieso, si ha de haber paga, que aún Dios no me ha de obligar, que por no se le pagar no quiero que bien me haga. Soy la ingratitud, por quien, aún de Dios tengo pensado, que a poder ser desdichado, lo fuera por hacer bien. Mas porque el sueño os resista, ya es bien que elcuento escuchéis. Yo pienso que le diréis como testigo de vista. Estando Dios en sí mismo, un Dios, aunque tres Personas, mirando en su Verbo Eterno el resplandor de su gloria. Y el Espíritu divino como lazada amorosa, que es procediendo de entrambos, unión que una esencia forma. Cuando dio principio y luz, vada y ser a cuantas cosas. fueron Idea al conceto de su divina memoria. Entre las cuales fue ilustre la naturaleza hermosa. de los Ángeles, a quien de la unión del Verbo informa a la humana, que fue más que hacer una Labradora. Reina, cuanto más es Dios que un poco de tierra tosca? pero que una vez asunta hipostática y gloriosa, indisoluble sería siendo una persona sola. También les dijo, que quiere, que a su diestra poderosa, la humanidad exaltada adoren y reconozcan con la adoración Latria, que le adoran, y le invocan, Sacramentos que en su mente incircunscrita atesora. Erase un Ángel, que apenas era que lo era un hora; cuando mirándose en Dios perso que esa Dios su sombra. Pintura en que poner pudo su firma la mano autora, si fuera a Dios necesario poner su nombre a sus obras. Y dijo, adorar un hombre, que de tierra el nombre toma será bien, siendo yo estampa de Dios que me dio la forma? No lo verá Dios, ni quiero, que esa humildad me propoga, y que yo me humille a quien humillarse a mí le toca. Estos son cabellos, estos, para que sueltos descojan su Diadema a pies humanos si al mismo Dios enamoran? Mejor es que Dios, y yo, pues más a razón conforma dividamos el Imperio, y partamos la Corona. Oh verá con tantas armas mis banderas belicosas. el Monte del Testamento, que tiemble si se desdoblan. Prorumpe el Ángel apenas, estas voces animosas, cuando sin número Estrellas rebeldes se le aficionan. Había un hermoso Arcángel, de presencia generosa, cuyo esplendente cabello cinta de diamantes borda, con dos esmeraldas vivas, que adornan la faz lustrosa de aquella color, que el nacar adonde nace el aljófar. Este bizarro, aunque humilde, Miguel en nombre, y en obras, que es fortaleza, de Dios el título que le adorna. Oyendo lo que el Luzcor soberbiamente blasona, de estas valientes, palabras baña el clavel de la boca. Quién como Dios, y al instante le siguen diversas tropas de leales a su Dios, para la batalla prontas. Entre espíritus presume la guerra, puesto que importa, que como las de la tierra corporal la pinté ahora. No de otra suerte que cuando las banderas enarbolan dos campos, que determinan vencer, o morir con honra. Que opuestos el uno al otro, cajas, clarines, y trompas tocan al arma, y al arma, no hay monte que no responda. En un espejo de acero se mira el Sol, y trémolan en las celadas las plumas, inquietamente vistosas. Parte una selva de lanzas, resueña en pedazos rota, relumbran espadas blancas, para ser tan presto rojas. Así los dos escuadrones; Ange licos se confrontan, y en el Reino de la Paz sembró guerra la discordia. Los Polos se estremecieron, enmudeció la sonora música, que solo escuchan las esferas luminosas. Cubrio silencio el teatro, y de la tierra en su alfombra temblaron los montes altos, callaron del mar las ondas. Ya resplandece Miguel armado del pie a la gola de una esmeralda, esmaltadas de oro y diamantes las orlas, Comiénzase la batalla, y en un punto se transforma en un Dragón formidable el que fue luciente Aurora. Ya se desnuda vencido, Alba blanca, rota Estola, y sobre coja de escamas se viste de verdes conchas. Ya como vuelta a la tierra se mata encendida antorcha, derretida su soberbia cayó en su luz, y matola. Ya le siguen sus parciales, ya precipitadas cortan tantas rebeldes estrellas, la región caligionosa. Ya premia Dios los leales con la gracia de que gozan, ya por el zafir celeste siembran olivas y rosas. Pero el soberbio Luzbel, ni se arrepiente, ni postra a la humanidad de Cristo, por quien se canta victoria. Mientras durmió la Ignorancia sembré zizaña de modo, que ocupado el trigo todo no le arriendo la ganancia. Pero hasme dado pesar, pues habiendo otras historias, le refieres las memorias de nuestro antiguo lugar. Envidia, no ha sido exceso, no pudiendo arrepentirme, deleitarme siempre firme en referir el suceso de las batallas pasadas, donde suimos los primeros, y como los hechiceros de las palabras sagradas se valen por dar color del Demonio a sus engaños, yo le he contado mis daños para engañarle mejor. Téngase allá cuantas palmas Miguel por leal quisiere, que yo haré cuanto pudiere porque pese pocas almas, Que más oloria, como has visto resulta Envidia a las dos de haber querido ser Dios, que a el de adorar a Cristo, Ahora si que blasfemas a mi gusto. . Qué saldrá de esta zizana? Verá la Iglesia heregías, temas del Hebraismo, la seta de Mahoma, la porfía de la necia Idolatria, que al Sol por Dios interpreta, Ven, que el Labrador divino temo que enojado esté. a su atalaya la ne a la Ignorancia previno. Pues desengañese Dios, aunque el no puede engañarse, que el trigo no ha de lograrse mientras vivimos las dos. Que pues es cierto que en el la vida, y la muerte están, mas de dos le comeran, que han de reventar con él. Porque pienso hacer de suerte, aunque a vida Dios convida, que pocos coman la vida, y muchos coman la muerte. , q Qué es esto cielo? ay de mí, muerto soy, Cuidado, Celo, Deseo. De qué das voces? Rindiome amigos el sueño, y ha nacido lo que veis en un instante de tiempo en el trigo de la Iglesia. Por fiarme, lo merezco de la Ignorancia. Quién sois, Villanos? Yo el pueblo Hebreo, aquel que Dios quiso tanto, que pasando el mar Bermejo le libró de Faraón. Por este más pena tengo, que como está tan rebelde, tan obstinado, y tan ciego, no tiene la espalda Cristo, aunque glorioso en los cielos figura de sus azotes; y tú quién eres? Lutero me engendró, soy la heregia. Qué buen padre? Para el fuego. Mala hierba. Mala. . Infame. Tú del Turvante de velos quién eres? La. Seta soy, que de Asia, y África vengo a mezclarme en vuestro trigo. No le preguntéis al Negro quién es, que ya lo sé yo, porque donde hay Seta, es cierto, que ha de haber Ungo. Es verdad, en Manicongo tenemo al Sol que vemo por Dioso, inorando el verdadero. Dónde bueno Labradores? A vos que solo sois bueno, mirad cual han puesto el trigo estos enemigos vuestros. Pero si queréis Señor que le arranquemos. Teneos; buen cuidado. No fue culpa de mi cuidado, y desuelo, la Ignorancia se durmio, culpa su descuido y sueño. Engañome una mujer, que en esto de hacer enredos saben más que las culebras. otro Paraiso nuevo queréis hacer mi Cabaña. Señor, al punto que os vieron se han escondido en el trigo. No importa, id los cuatro pres- y segando la zizaña (to, con el trigo, apartaremos, el trigo para las trojes, la cizaña para el fuego. Oh esposa como te esperan persecuciones, efetos de la Envidia. Los secretos enemigos que me alteran no ven Señor, que si vieran excusaran tanto error, más defendedme Señor, que siendo vos mi adalid, seré torre de David, y vuestro Monte Tabor. Dos Egipcias envío a vuestro trigo el ingrato, con que el ábito, y el trato de sus engaños inostró; y aunque la Fe le avisó, la Ignorancia, que rigores dio lugar a su errores, con que pudo el enemigo sembrar zizana en el trigo, áspid escendido en flores. La cabaña ya fundada es fuerza que tenga Esposa contradicción rigurosa por nuevo cielo envidiada; la triunfante sagrada vio Jerarquías mayores, y vi tronos inferiores, y en la Militante aquí tantos Martires por mí, Confesores, y Doctores. Vio de la Virginidad la Reina Aurora del día; la Rosa intacta María, Oliva, Palma, y Ciudad: envidio su claridad; y zizana el pan sembrado, dulce divino bocado contra el bocado de Adan, pensando a negar el Pan, siendo Dios Sacramentado. No los habéis de llevar; que no son de vuestro campo; míos son estos manojos, y del Labrador ingrato. Y dos con Dios, aunque vos no queréis por no adorarlo. Soltad los manojos digo. Sois la del disfraz, Gitano; que con palabras de Dios me echastes sueño? Soltaldos. A gente precipitada del cielo, y su monte santo; sabéis quién soy? Si él lo dice, mas que viene algún Hidalgo por imitar a su abuelo las escaleras abajo. Agradézcame el sayón; que mi sanpedril no traigo, que aunque no creyera el Crucis, viera el persignun de Malco. Dulce Esposa, aquella piedra fundamental, que llorando quedó enjuta de tal suerte, que fue cabaña de mármol. Cuya Cúpula y Colunas adornan perfidos varios, Crisólitos sus paredes, su techo, y suelo Topacios. Como la que vio bajar del cielo mi Secretario, aquel que durmió en mi pecho, y dijo después velando, que ver a Dios no podrían sin morir ojos humanos, tendrá en tanto que milita de la triunfante reparos, con defensas de Escritores, y guarnición de Soldados. Morirán por su defensa muchos Labradores sacros, muchas valientes mujeres, niños, mancebos, y ancianos, por los discursos del tiempo, verase el Altar bañado de sangre, pidiendo a Dios venganza de sus agravios. Mas siempre llave y espada firmes en Pedro, y en Pablo, que no han de mudar la piedra, ni se ha de quebrar el vaso. Escribirán tales plumas, que confundan tus contrarios, a quien echarás al remo de mi Leno sacrosanto. De cuyas entenas cuelgue árbol vencedor de el árbol del primero Labrador, (uos. del mundo el precio en tres cla- Y entre los Reyes de buropa deberás a un Quinto Carlos oponerse a la heregia de un Labrador temerario. Por quien a sus decendientes, Segundo, Tercero, y Cuarto Felipes dará otro mundo, nunca visto, el cielo en pago. Mas para hacer de mi amor epílogo soberano, vuelve el rostro a mi cabaña, de mis tesoros retrato. , de , Esta suente procedio esposa de mi costado, con los siete Sacramentos, que de su herida emanaron. Llegue quien tuviere sed, que del agua, y el Pan santo le daré satistación. No le bastaba ser hombre a Dios, y entre ellos vivir, nacer como hombre, morir como hombre, y darle su nombre: sino hacer porque me asombre, como quedarse, y partirse, y estarse después de irse; de tal invención de amor, quien si no Dios fuera Autor para jamás dividirse! Fuente de Pan, Agua, y Vino, quien la hubiera imaginado, y que salga del costado de tu amor santo divino el Pan del cielo, y el Vino, que engendra vírgenes palmas, agua que en ardientes calmas la sed mortal satisfizo, parece divino hechizo, para enamorar las almas. Mi cizaña que ha servido, si en su trigo la convierte, y en la que no, rayos vierte, de su dureza ofendido: del Pan que mi muerte ha sido decir mil blasfemias quiero, pero que venganza espero, si compitiendo los dos él se ha de quedar tan Dios, como lo estaba primero! Yo Señor dejo mi engaño, reducido a vuestra Iglesia. Y yo mi Profeta sallo, y el santo Bautisino os pido. Yo Sínolo simple samo, haya en Congo me dijeron, que era Dioso el Sole craros; mas ya veo que sois vos verrarera Dios sangrado, y el Niño del Portalicos, que adoraron Reye Magros, y Gacipa Golo mío. Y tú qué dices? Qué aguardo el Mesías prometido. Oh rebelde porfiado, tú solo me niegas, tú, que has visto tantos milagros, las Profecias cumplidas, y que vives desterrado sin Templo, sin Sacerdote, sin Rey, sin amparo humano, echadle en el luego eterno. Cámina perfido, ingrato. Qué querías, no le bastan a Dios tres partes de cuatro? hase de estar el infierno vacio? . Si este verano ponéis cédulas por frescos, alquilaréis muchos cuartos. Oye siñolo. Qué quieres? Si no hay carbón, aquí estamo, que dejaremo quemar, porque quema ese enviacos, que fue crucificandera, que Negro a Belen yebamo de oro decentos y mirros cargados cuatro cagayos. Venid todos a mi Iglesia, Esposa dadme los brazos, y demos fin a la Siega, Perifrasís del sagrado Texto Evanjelico. . Y yo pido perdón por aplauso.