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Texto digital de San Francisco de Borja, duque de Gandía

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Atribución tradicional
Melchor Fernández de León
Atribución estilometría
Melchor Fernández de León Probable
Género
Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de San Francisco de Borja, duque de Gandía. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/san-francisco-de-borja-duque-de-gandia.

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SAN FRANCISCO DE BORJA, DUQUE DE GANDÍA

JORNADA PRIMERA

Rompiendo esas doradas luces bellas, que adorna el pabellón de las estrellas, y ala rica techumbre, del hermoso palacio de la lumbre, a asistir a Francisco, en este velo la virtud ha bajado desde el Cielo. Añadiendo más nieblas a las nieblas; siendo el horror la guía en las ti nieblas, desencajando con afan eterno los lóbregos candados del infierno: ahora subo a la tierra solo contra Francisco, o qué vil guerra! Mas qué miro! qué presto que se halla el enemigo a presentar batalla: pero que importa, cuando el enemigo de la victoria, es el mejor testigo. Mas qué miro! qué presto en mi tormento es la Virtud opuesta de mi intento; pero cuando ha llegado tarde la oposición aún desdichado! Dónde vas, dueño del eterno abismo, en nadie más cruel, que es en ti mismo. pues pruebas tus rigores en el rigor mental de tus dolores? Eso preguntas, cuando mi desvelo, lidia en mortal coraje contra el cielo? y tanto, que no solo perder quisiera de uno al otro polo, cuantas gentes parece que se sorbe esta robusta máquina del orbe; si no también quisiera dejar pobre de espíritus la esfera. Ya yo sé que tu enojo, cruel tirano, opuesto es siempre del linaje humano, y sé también, que ahora, con quien menos descuida, y que más llora, es Francisco de Borja; entre los hombres quien de Dios tiene. Calla, no le nombres, que solo con tu acento temo sentir aún más de lo que siento. Ya sé, que conociendo por tu ruina los dulces pasos con que a mi camina le intentas atajar con lo que hicieres. Pues, Virtud, si lo sabes; qué me quieres? Advertirte dos cosas; la primera, que es su Virtud su amiga verdadera, y venceré, no solo tus traiciones, si no que publicando sus acciones, como presto verás, será mi gloria el buril inmortal de su memoria, con que escriba en eternos pedernales la carrera feliz de sus annales. La segunda, que sus inspiraciones, desde aquellas primeras vocaciones. han crecido su grado, con que su perfección más se ha aumentado, y creciendo su vida virtuosa; se hace tu pretensión dificultosa. Aún más me enojo en lo que estoy oyendo: pues él es algo más de que naciendo de Real Estirpe? Y. Calla, que pues quieres? atormentarte más, con lo que oyeres me has de escuchar. No solo he de escucharte, si no con la atención acompañarte, aunque ya lo sé todo; y no embaraza ser yo quien se aborrezco, antes es traza notar los triunfos de quien yo persigo; porque cuando es muy grande el enemigo; sabe encenderse con afecto vario el valor, en la gloria del contrario. Pues ahora me he de valer de una prevención: Aa tiempo? Tú; que llevandopor alas, días, horas, y momentos exáminas en tu curso; obras, casos, y sucesos: sal ami voz, que bien puede de la Virtud el precepto suponerte aquella forma que ella para si ha dispuesto. o Aquí me tienes dudando, y aún casi desconociendo. el verme aquí: Es que lo raro, se usa para mi termento. Pues tanta moral figura encómica empresa? . Eso es reparo, que después. no le pondrás, en sabiendo para que te llamo escucha Quedando el reparo puesto, La Virtud; que es de Francisco, (ese, que por haber hecho grande tú siglo conoces? El principal instrumento baja a dos cosas; la una, a vencer a este soberbio (do monstruo, que ahora está fraguan- sus iras en su silencio; y la otra; a dar noticia de algunos de sus portentos. Para esto me he valido de ti; pues en tu concepto como tan general, cabe referir lo que se ha hecho, pues nadie de todo da mejor noticia que el tiempo: y habiendo una docta pluma en este mismo argumento, con pincel armonioso, y colorido discreto, copiado también, que nadie pasará ya de bosquejo, es menester, que de ti, y de el por breve compendió se tome lo que escribió, para hacer memoria de ello, y ensíncopa disculpada, recopilar los sucesos. Este es el motivo; ahora a tu duda voy: no es esto una memoria de un grande Varón, de un Varón perfecto, que para que la enseñanza pase en el divertimiento entra la moralidad con el disfraz del recreo? Pues si esto es así, habrá alguno, que culpe, que en un intento, cuyo fin de lo moral, el punto toca postrero, se valga de la figura moral para proponerlo? Yo solo? . No prosigas, si no asísteme, advirtiendo, que lo que habla la Virtud lo habla de lante del Tiempo. Que pueda junto a mi rabia asistir mi sufrimiento? De Don Francisco de Borja, Duque de Gandia, Excelso, contar la extirpe, sería ajar apoder hacerlo sus luces, pues cuando son con repetidos trofeos en las láminas del siglo su coronista ellos mismos: lo tan sabido, quizas desestimará el recuerdo. Nació, y aún antes prodigio fué el suyo, qué nacimiento! pues por anuncios hablaron las profecias del cielo. Criose entre las delicias de su grandeza; mas esto con las delicias también de su virtud; cuan gran hierro será juzgar que no puede tener amigable asiento, el ejercicio virtuoso en el trono de lo regio. La música, y caza, eran los permitidos recreos de que usaba, con primores ejecutados de él mismo, imitando armonioso, con el acorde instumentos ya del ave la dulzura, ya de la rama el meneo. ya del céfiro el susurro, ya del arroyo el estruendo. Doctrinose en las escuelas, aprendió, no solo aquello, que basta para añadir realces a lo caballero, si no lo que le sobraba para vivir del ingenio. Que error será presumir, que aquel que nació supremo no ha menester estudiar mas que el inferior, supuesto que grandes obligaciones, piden grandes desempeños, y en materia del saber nadie dudará, que es cierto, que hamenester saber más el noble, que no el pleveyo. Fue a la Corte, halló priban granjeó aplauso, ocupó puest pues con Corte, con pribanza y con aplauso, fue el mismo que antes era, el mismo caso sirva de encarecimiento. Casose con la igualdad que prometían hacerlo, virtud, y nobleza; diole sucesión cumplida el cielo; fue a habitar su azul morada, la Emperatriz, a este tiempo en carga el Emperador al cuidadoso manejo. de Don Francisco de Borja, que lleve Agranada el cuerpo. Ejecutolo, y llegando dentro del Panteón funesto, para hacer la entrega, abrió la caja en que iba, y viendo que en la estación abreviada de seis días se había vuelto, tan deseado lo lindo, tan horroroso lo bello; nada, lo que antes fue tanto; polvo, lo que se vio cielo, le despertó el desengaño que oculto tenía dentro del corazón, donde estaba estorbando el mundo necio, con este ruido fingido; aquel ruido verdadero. Considera sus acciones el Emperador, y luego le envía del Principado de Cataluña al Gobierno. Ejércitó allí primores de un muy mañoso precepto, ni despreciado por dócil, ni temido por severo. Fueron sus santas aciones, de los subditos maestro, e y es este de doctemar oy el camino más perfecto, pues solas palabras suelen, o por pronunciarse quedo, o por no ser muy activas, hacer sordo al más atento; y ninguno se hizo sordo a las voces del ejemplo. Llegole la nueva triste de que su padre había muerto, y fue aún más que del estado, del sentimiento heredero; que pocas veces se juntan estados, y sentimientos. Viene aquí a Gandia, a donde se halla ahora, y donde haciendo, de los dóseles augustos, desengañados desprecios. Con su real familia vive, no solo en estado quieto, si no en perfección compuesta de aquellos actos diversos, que ejercita virtuosos esperando, y previniendo, que se aumente cada día: mira ahora, si todo esto, tan ayudado de varias circunstancias, como el cielo tiene prevenidas, puede desmayar tu vil esfuerzo; desvanecer tu coraje, desesperarte en tu intento, pervertir tus intenciones y ajar tus atrevimientos. Juzgarás, que porque estado esas glorias atendiendo, me desvía le razón del propio conocimiento? pues juzgarás mal: qué imparta que en repetidos agüeros, y en contiuuados prodigios que tan a mi costa remo, santo le llame esa voz que va su fama esparciendo, si estando entre los errores lel mundo, vive sujeto a mis iras? tu no sabes, que basta solo a mi aliento a des vocar esos mares de aquel arenoso freno, A que con nieblas de humo se cubra de luto el cielo? A que confundidas crujan las tres negiones del viento? a que deshecha encenizas baje la región del fuego? A que en átomos sutiles de shaga. Calla soberbio, qué puedes tu más que hacer una fantasía, un sueño, que se deshace, con solo mirarse un hombre a sí mismo? Yo haré como tu conozcas los triunfos de mis trofeos, y con Francisco ha de ser, porque tu alabanza ha hecho, que yo le aborrezca tanto, cuanto es querido del cielo. Yo haré, que a mí solo atienda. Pues porque veas cuan presto solo a mí mesigue; oye, que en corta experiencia intento que lo conozcas, fiando solo en las manos del sueño esta acción. Espera, aguarda, que es justo que sepatemos los casos en que es preciso que asista el Tiempo; y supuesto, que ahora no eres menester, te puedes ir, conociendo, (nes, que cuando es tiempo de accio- de las palabras no es tiempo: Yo te llamaré otras veces. (to, Siempre a tu obediencia aten- a tus ordenes serán suspensión mis movimientolo O astre Qu Prosigue tú. . Mirale to en esa cuadra durmiendo: T Pu Mira con que leve voz, qué digo voz? con que eco se viene tras mi bullicio, dejando allí su sosiego. s , .ve Sígueme, Francisco, aprisa, la L oye en mi voz; mas qué veo!P como estando tu durmiendo que no me escuchas, cuando creo que mis falsas voces, solo quí los dormidos las oyeron? Pe En esa propia experiencialuz has de acreditar tu hyerro. N po Si Francisco, sigue mi voz. Aguarda dulce portento, un ignorado enigma, espera, que ya el apacible estruendo! de tu voz sigo. . Repara, como con distinto afecto, para ti duerme dormido, para mi duerme despierto. Qué importa que yo haya esta experiencia, si veo, que el errar una, será de buscar otras empeño? El cielo le amparará, y yo a su lado asistiendo, holo serán tus traiciones, astre de sus lucimientos. Qué importa, si le persigo? t. Qué importa si le defiendo? Tú verás lo que yo valgo. t. Tú verás lo que yo puedo: Pues guerra contra el Impirio. ̱. Pues guerra contra el infierno. Luisa, mientras que yo ahora emablo a Don Antonio aquí, ve si sale por al a Duquesa mi señora. Pierde, señora, el temor, o que aquí por tu guarda quedo. Como ha de perder el miedo, quien no ha perdido el amor? Por allí la soberana ialuz viene; que me cegó. Qué ame aún tiempo, y finja yo? . Mi señora Doña Juana, vsno os vais, esperad, la acción ba suspended, que es tiranía equitarle a la cortesía por el desdén la atención. Si causa dulces enojos o, vnestra vista en mi temor, ya que yo siento el dolor, ol no dejaréis ver los ojos? No se esconde el homicida, ni su crueldad se lo advierte; la aquel que ha de dar la muerte el rato que da la herida; enadie la vida deshecha. tiene con arco severo; que no haya oído primero aquel ruido de la flecha, Nadie con tosigo lleno. de rigor desapiadado. muere, que no haya gustado la confección del veneno: y así, pues, que doy la vida a rigores tan costantes, dejadme que adore antes, veneno, flecha, y herida. Quién con esto que ha escuchado, . y con un afecto ansioso, podrá tener lo amoroso junto a lo disimulado? pero mi honor es primero. Antes el haberme oído; más piedad hubiera sido, señor, que rigor severo; porque si el hado terrible hizo imposible lo vario, se irrita más el contrario con la venganza imposible. Ni nguno pierde la vida a mano cruel, y violenta, (sienta que aún más que el golpe, no la vista del homicida. Ninguno la sinrazón lloro del arco violento, que no quisiera en su aliento hacer ceniza el arpón. Y a ninguno el cruel acaso dio veneno con rigor, que de rabia, o de foror, no quiera beberse el vaso. Luego si perdéis la vida, que quiero ignorante creeros, soy piadosa en esconderos, veneno, flecha, y herida? Más cruel ahora os considero que antes, pues allí constante, me matabáis como amante, y ahora como grosero. Grosero? . Sí, por creer, que he de llegar a sentir, mas que el dolor del morir, la felicidad del ver Si veis que no lloro en tanto matarme de no mirar, había yo de aguardar para vuestra vista el llanto? Si siempre a mi cruel desdicha alumbró mi fuego ciego, queréis que yo apague el fuego, cuando ha de alumbrar mi dicha? No paséis más adelante, señor Don Antonio, cesen encarecimientos, que tal vez la verdad ofenden, que en las pasiones de amor hemos visto las más veces, que el que mejor las explica, es el que peor las siente. No me quiero ahora valer de esta razón, que bien pueden en un sujeto juntarse, lo amoroso, y lo elocuente. Yo creo que mequeréis, y advertid, que no se debe el creerlo a vos, sino a mí, y la presunción de pende de diferencia, que en esto ay de hombres a mujeres, pues de ellos ay infinitos, muy falsos, y muy aleves, y no hay una de nosotras, que juzgue que no la quieren. Vuestro amor, vuelvo a decir, no tan solo no lo cree mi pecho, mas (tente labio) iba a decir, le agradece; lo dije? busca tu allá modo de oírlo sin creerme, y si acaso no le topas, pues que no hay remedio atiende. Sabrás que los imposibles son quien causan mis desdenes, pues yo llego a confesar, que los imposibles tienen h mas fuerza que mi rigor, o! al verás lo que me debes) A ti los piadosos hados llevaron a que nacieses hijo del Marqués de Priego, cuya casa en los laureles o de la fama tiene escrita C su generosa progenie. A mí solo hidalga sangre hí me dieron mis ascendientes; e tu del grande Don Francisco de Borja, Duque prudente de de Gandia, en esta casa por primo estimado eres, yo dama de la Duquesa; tú el cariño que me tienes e no pasará de un deseo, que nace, que vive, y muere a de una pasión, que se acaba er luego que mi amor se empiez P Yo he nacido tan altiva, que no solo estará fuerte mi corazón apartidos lo que lo desigual ofrece; u pero aún para ser tu esposa ni la mano diera rebelde, e a no juntarse en un caso, lo amoroso, y lo decente. C Mira con lo que has oído, si con razón se resuelve mi pecho a ser firme roca a los envates crueles i del mar de tus persuasión es; t a ser encina valiente, t al aire de tus suspiros; a ser, mármol duro, y fuerte, al buril de tus alagos: a ya que vencedores queden, la roca, la encina, el marmon de olas, aires, y sinceles. Don Aquí de mi industria, pues nengaño servir puede, ontra este, y Francisco. lira, ue ella, y el Duque se quieren, ues ya le dejo celoso, . o hago falta. Qué previenen nis celos, pues celos solo on aviso indiferente ye un recelo? ngrata, juzgas, vé por que el respeto tiene ludo mí la bío, e ignorado ve esa disculpa previenes ontra mi amor, en favor e otro que más temerece? sas, pues, tu injusta crueldad hace que desencárcele entimiento a quien tuvo reso mi pasión dos veces, o he de decir; no lo ignoro, si el reparo pusieres le que como, si yo sé ue a otro adoras, se resuelve ni pasión a proseguir, eso sabré responderte, ve el querer apurar yo oda la ponzoña, aleve, tu traición, fue la causa le que antes te fingiese inezas, que siendo ingrata, si aún fingidas las mereces: a sé que el Duque es quien logra con mucha razón. . Detente, lo prosigas, que a no ver que tu ceguedad te tiene lan sinti, hiciera mi enojo, ue en más átomos tuvieses l aire, que aún con ser antes njuria, nadie te viese. Dejo aún lado ser quien soy, mira cuan sin razón debe de ser tu sospecha infame, pues para fatisfacerte dejo tanto, y no me importa, que de quien soy no me acuerde, solo con tu presunción misma, quiero convencerte. Si sabes, que el Duque es un espejo, donde pueden juntas todas las virtudes retratarse vivamente. Si sabes, que en esta vida temporal, tampoco tiene, que de ella solo recibe la memoria de que muere. Si sabes, que su ejercicio encontró lo penitente en el camino difícil, que nace de conocerse. Si sabes, su perfección; como, dime, así te atreves aculpar? pero no quiero proseguir, que está indecente la satisfación, a donde es culpable el defenderse. Quiero ahora con otro engaño esta razón esconderle: oyes, la Duquesa sale. . Señora, mira que viene miama. . Ay de mí no me vea Espera, aguarda, detente, que no basta: mas qué miró? el Duque, ha celos crueles! como salía, qué presto huyó de que a quí la viese. Aunque he visto a Doi Juana, y a Antonio hablarmuchas veces, no puedo creer que a mi casa ingrato el respeto pierde: mas por lo que toca a Dios, disimular no se debe nada, aunque no haya evidencia, pues grande distinción tiene el punto que toca a Dios, de aquel que toca a las gentes: en que os divertiáis, primo? (. Su Señoria, aqui suele divertirse en hacer coplas. (de, Pues es Poeta? . Lo preten- y ya para que lo sea; las pruebas hacerle quieren de pobre, de loco, y puerco. Su mucha inocencia tiene gran disculpa en lo que dice. (des A mí me han dicho que entien- muy bien tú de versos, Nuño. Los días de fiesta suele mi musa salirse al campo, y allí un poco se entretiene en cazar algunas cosas para bailes, y entremeses. Preguntabáisme, qué hacia? Miraba al campo desde ese mirador, a quien sutiles murtas, y jazmines tejen? Bien mirabáis, si mirabáis una enseñanza que ofrece, desde el árbol más copado, hasta la flor más alegre. Sermóncico? atención, Nuño, ya sabes que te diviertes estos días en ser santo, y así, pues de tu amo aprendes, cuidado con las liciones; Oh recelo, y quien pudiese sacarte de aquella cárcel, donde mi pasión te tiene! Mira aquella dulce rosa, pompa del Mayo encarnadan que tuvo lo desgraciada al primer paso de hermosa y verás, que apenas vierte C el alba su aljófar frío, cuando tiene aquel rocio por lágrimas de su muerte Mira aquel tierno jazmín, que con un gorjeo blando. parece que esá juzgando con cualquier flor del jardí pues a penas al sol bebe su aliento, cuando ya llora y se deshace en una hora toda la edad de su nieve. Mira aquel roble pomposo que muy galán, y engreido, hizo que lo presumido diera la mano a lo hermoso pues vuelve un aire la ese pobre de hojas su eminenei muere? no, más diferesicia no ay de morir a estar pobre Rosa es este humano aliente poripa, y vida se le ofrece; i mas en lo breve, parece il que está lo vivo violento. lazmín es el alentar del hombre, y tan cerca ves su muerte, que casi es el el respirar, espirar, que el hombre es árbol ardid planta que Dios poner quise cada soplo es un aviso del Invierno de la muerte. Y así es cierto, nuestro fin está solo en este acento, que acaban soplo, sol, viento el roble, rosa, y azmin. Según lo que ahora he escu os hombres (que linda cosa) robles, a razmín, ya rosa, aní amo los ha comparado. Con que de esto saco al fin, (bre, (qque con buen talle, aunque po- no me hicieron para roble, yo nací para jazmín. ̱. De todo, pues, la Virtud los da ejemplo, y desengaño, a culpado nuestro engaño, ya nuestra ingratitud. an ingratos, pues, estamos lo que de Dios tenemos, ue ya con el vicio hacemos ala de que no pagamos. Ce ave vuela en las sumas apacidades del viento, endo en aquel ele mento dabe abánico de plumas, de no reciba a el albor con acorde melodía, es que encarga a su armonía ldar gracias al Criador? Qué fuente de risa llena, núsica dulce del prado, le cuyo son ha llevado. ambién el compás la arena, iendo que debe la vida l Criador que en todo está, lprimer paso que da, lo es correr a gradecida? Qué bruto a partes manchado en quien la naturaleza liquiso que hasta la fiereza isgozase de lo aliñado, al esperezar el hielo; e, que tendió la noche firia, no reconoce del día el Autor mirando al cielo? Pues con esto, considera cuanto a Dios dessatisface, serque no hagamos lo que hace la fuente, el ave, y la fiera? Fiera dijo, somos bobos? aquí meterme no quiero; si no se sabe primero, si es que son fieras los Jobos. De oír, su voz he quedado . tan sin mí, que no he sabido, si esto propio que he sentido lo puedo haber escuchado. Miente mi recelo esquivo, v engañome lo celoso, que un malo hacia lo virtuoso, no es nunca tan persuasivo. Mas razón, no está deshecha esta cruel duda en que estás; pues porqué he de ereer yo más su voz, que no mi sospecha? Señor, ya los intereses de tu ejempló has satisfecho, y una plática aquí has hecho para hijos de Marqueses. Porque esté la obra acabada, aunque te cueste trabajo, vaya otra por lo bajo. de hombres de capa, y espada. A toda esfera de gente viene lo que has escuchado. A mí señora le ha dado ahora un muy grave accidente; entra presto, que por fía el mal de malicia lleno. Perded el susto, que bueno será, pues que Dios le envía. No entras? . No. Por qué razón, cuando nadie excusa tiene? Porque a mí, mas me conviene estudiar esta lición. A qué ciencia tu desvelo se muestra tan aplicado? A ser Poeta consumado, Luisa, y a buscar el cielo. El cielo? si, que he atendido la virtud de mí señor, y he escrito este borrador de lo que hallar he podido. Si quieres, te daré un tanto; es bueno por vida mía: dice así: Jesús María, receta para ser santo, Mi amo viene por allí, y pasa por esta pieza, para entrar al Horatorio. Pues vámonos no nos vea juntos, porque toda via no estoy en esta carrera de la virtud tan trocado, que no pueda dar sospecha. Tú con ese talle? . Sí. pues quien la ha dicho a la puerca que salvo lo santo, yo no enamoraré a cualquiera? En medio de la congoja, que se acometió violenta a mi esposa, la he dejado por más amor, que si pena lo que se adora, se pone delicada la fineza, tanto, que a su vista está aún la lástima grosera: Déjola entre los remedios, que aplicados por la ciencia, alivian aquel instante, que el que han de aliviar se espera, y conociendo cuan poco todo lo humano aprovecha en quien es enfermedad la misma naturaleza; dígalo este pobre barro, en cuya frágil materia juzgo que asiste corrido aún el nombre de ser tierra: vengo a este único remedio cuya piedad siempre atenta cuando no le piden, viste a su cariño de queja. A vos, señor, sobre tantos beneficios, tantas deudas, que aún no sabe mi obstina ingratitud esconderlas. Dígalo a verme formado de la nada, y hecho de ella tanto, que capaz estoy de verme en la gloria vuestr Dígalo aquel redimirme de aquella culpa primera, que tan cerrada tenía la gracia, hasta la inocencia. Dígalo, siendo su precio la inocente sangre, aquella, que se sacó en más martirios que halló en vuestro cuerpo ve Dígalo aquellos azotes, en cuyas, manos violentas, aún siendo para hacer mal, no sé, como se halló fuerza, Dígalo aquellas espinas. en su sagrada cabeza, cuyas puntas asilaba el deshonor de la afrenta, Dígalo: Pero qué digo! pues como mi voz intenta decirlo todo, si son mas que mis voces, sus penas! Solo este último prodigio lo diga todo, pues llega a que la parte que toma para darnos vida, muera, y en una cruz al entosa para que infinita sea la satisfacción, que pague nuestras infinitas deudas. A vos, como dije antes, señor, sobre todas estás mercedes, y otras a quien, o a, mi voz de corrida deja: llego hoy a pediros una, culpando más mi bajeza que yo os pida, cuando vos tanto me franqueáis la diestra, adí que el alivio llega amí, aún antes que a vos mi queja; pero sirva de disculpa esta ignorancia tan necia, que no se sabe excusar, tra aún del pedir la vergüenza. La salud, señor, os pido de mi esposa la Duquesa, que de un violento accidente, casi tan sin vida queda, que es a cuenta de la mía aquello poco que alienta, A hora, señor, registro menos ciego Ved, señor, que me la disteis porque fuese compañera en este destierro, donde lo que se vive se pena. Ved, que es de mi corazón tanta parte, que no queda aliento que me le rija, cuando me faltare ella. Ved esa flor de sus años que en fragrante Primavera ha tan poco, que en sus hojas del berde botón despliega, que parece que el ocaso la aguarda por poco abierta. Y ved, señor, sobre todo este llanto, en que se encuentra un sentimiento muy vivo, con unas voces muy muertas, Si quieres, la daré vida, mas te conviene que muera. Si quieres, la daré vida mas te conviene que muera? los dulcísimos rayos de tu fuego, y de explendores pueblas esta humana región de mis tinieblas. Yo, mi Dios, ignorante, y atrevido, llevado de la sangre, te he pedido, tu misericordioso, y apiadado tanto, Señor, me has dado; que hace tu gran clemencia, jues a mi gusto de mi conveniencia, y pones con mis cortos sacrificios en sola mi elección tus beneficios. Y pues he conseguido el favor nunca oído de dejar (gran ventura) obra que es de un criador a una criatura, para cumplir con todo, de tal favor, hoy uso de este modo. No solo de mi esposa tan querida os ofrezco la vida, que siendo para vos llega a creerse, lo que dichosa gana con perderse. La de mis hijos; que pimpollos viven, y tiernas ramas a la edad reciben; si no os consagro con unfirme intento esta vital carrera de mi aliento, córtese con un soplo, si conviene, esta ebra sutil que le detiene, y si en la cárcel de este mundo vano de algo puedo servir a vuestra mano, sean todas mis acciones mis sentidos, a vos tan reducidos, que haga para servir vuestra grandeza, mi propósito paz con mi flaqueza. Mas que ruido es el qu La Duquesa es muerta. Éntralo a decir a mi amo. 1. Gran lástima! 2. Gran tragedia! Qué has visto en mí, que me haces nuncio de tan malas nuevas? Sin vida llego! Primo? . Señor? . La Duquesa. 2. Quiso el cielo. . para sí. No prosigas, cesa, cesa, que en este dolor, conozco lo que esa voz tirubea. ay de mí! . Mira. Repara1. que en lo humano. 2. Espropia deuda. s. . Dejadme todos, dejadme; idos todos allá fuera. Primero, Señor, advierte, que el consolar. No pretendas juzgar el que pueden ser escucho? alivio las voces vuestras: que me dejéis solo os pido. Salgamonos, que en su solo le puede buscar alivio su gran prudencia. Ya que solo me han deja qué al priesa, señor, que a p vuestra orden se ejecuta! perdonadme tantas señas de dolor, que también hay dolores en la paciencia. Estas lágrimas, no son sentimientos de que sea vuestra voluntad cumplida, porque son solo unas mue que no hubiera yo nacido humano a quedar sin ellas. Mas, pues, han cumplido ya con esta precisa deuda a quien un necio dolor puso el nombre de primera: conformes, señor, ahora a vuestra piedad se vuelvan. Ya me habéis dejado solo, y esa rara providencia, a impulso de este accidente, mas vuestro camino muestra. Ya os sigo, señor, ya os sigo; mas perdonad, que la lengua no acordándose de que habla con vos, tirubea. Vos sois quien; pero mi llanto en sus raudales me anega, tanto, que juzgo no oye lo que digo, ni aún mi queja: Y así mientras que prosigo con la voz; hablen las señas de mi corazón, y pues le miráis, veréis impresas dentro de si estas palabras, que en vos solo son enteras. Francisco de Borja, busca de mi Jesús la bandera.

JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA ̱. Posible es que no me dejes, Luisa un rato, cuando sabes, que las dos ocupaciones (des, en que ahora estoy, son tan gran- que ha menester cada una un hombre como un gigante? ̱. Tu ocupaciones, qué son? No empieces a preguntarme, ,que a tres vueltas de pregunta d ninguno niega el cansarse: len la primera jornada te lo dije. . no te enfades, ra y vuelvémelo a decir. ̱. Ser virtuoso es lo impor tante, ser Poeta también conviene, haben lo de santo se hace lo que se puede, en estotro de Poeta no es muy fácil, y más con unas obrillas que ahora traigo. . pues qué haces? Qué hago? no me veo libre de trabajos semejantes. Dejo a parte diez octabas que mandaron ayer tarde que hiciera; y que en cada una de las diez, se dispurase cual era peor, ser bermejo, o ser calvo? . Y cual probaste? Ninguno, porque se puso un corcobado delante pidiendo unas enderechas por poder enderezarse si quiera en verso; también, Luisa mía, dejo aparte, decimas que me han pedido gran cantidad de galanes, para regalar sus damas en el día que se sesangren. Coplas, para cumplir años y villáncicos a pares, sonetos para sepulcros, redondillas para amantes, celosos, y otras cosillas muchas, aunque notan graves, y voy solo a una comedia que me da cuidado grande. Comedia; qué dices? . Sí bobilla, pues ahora sabes que en dando en ello, cualquiera con ser. Poeta se sale? Y, di, cómo se intitula? Hasta ahora no puedo darle el nombre, porque primero que esto se bautiza nace; pero es a lo divino de algún Santazo notable, el primero, que en abriendo el Flos Santoron se halle. y tienes ya mucho hecho? Tengo hecho lo bastante, sabiendo yo unas cosillas con que ya no puede errarse. Y cuáles son? . Lo primero, las tramoyas muy puntuales con chirimias, y aquí le pongo vuelo a la margen. Lo segundo entra la Escala de Jacob. . Para qué lance? Porque haya Ángeles que suban, y haya Ángeles que bajen. Lo tercero, en el tablado con cuatro clavos gemales me clavo, porque el gracioso de las tablas no se aparte, a si no es para que haya bota, o porque a los pobres saque lá bota, y porque si acaso, como es uso, se encontraren, sobre el caldo, el manco, y ciego que el lego ponga las paces. Mas un diablo diligente que con el Ángel se ande. a pleitos, sobre que quiere la pobre ánima llevarse: pero a la postre a de hundirse el diablo, y llevarla el Ángel. Mas. Luisa has visto. . viste Luisa Si Don Antonio. . Si sale. Doña Juana? más qué miro? Pero que ven mis pesares? Ven Luisa, te enseñaré, si quieres siete romances que escribí en un día a los siere pecados mortales. Corazón, dime, qué temes esta turbación no sale de celos? pues en qué tiempo ha a vido celos cobardes? Nace en mí un temor des mas como sin culpa nace: dime, pecho, cuando ha sido temeroso lo inculpable? Ya me ha visto, y no me mí Me ve, y no vuelve a mira Ha desdén, como el matar aún infelice te es fácil, supuesto que aún no te pone en la costa de mirarle! De lo enojado a grosero, que fácil que es el pasarse, pues al no atender, no hay que desatención no lo llame. Pues yo he de vencer con Vencerele con dejarle. Pero no; vuelva mi queja a dar su aliento a los aires, pues morirá por lo menos suspiro, si razón nace. Pero no; vuelva mi pena a que publique sus males, pues hallarán a lo menos el alivio de quejarse. Si mirara. . Si volviera. Porque fuese. . porque hal Mas no resisto. . No pues Piensas, cruel. Juzgas, fácil. Que vengo muy satisfecho de lo que llegué a escuchar Que me ha puesto tu mentir menos rigurosa que antes? Pues piensas mal. Pues mal juzgas. Porque vengo. Di a qué? acabe tu lengua de referirlo, porque mi castigo aguarde a que el nombre de ser Justo se le dé el último examen. ̱. Quien podrá entibiar las voces y al tiempo que el pecho arde? Vengo a que sepas, tirana, y que mi enojo no me trae aquí, y es porque no juzgues que puedo desenojarme. Mi desengaño es, quien solo mi mudanza me persuade, y mi desengaño es quien me manda que aquí te hable, y te diga, como ya se acabaron en mis males aquellas penas, que hizo increibles ser verdades. Aquellos dolores firmes, que lo hacia el juntarse, lo indigno de merecerte, con lo ansioso de alcanzarte. Aquella tan descontenta pasión, que no sabia hallarse gustosa con los favores, ni triste con los pesares. Que ya trató de vi vir, y de que se desembargue un aliento, que parece, que solo llegó a formarse, para servir, siendo mío, de que tú siempre le mandes. Que ya no atiendo en tus ojos aquel hechizo suave, a quien era menester agradecer el matarme. ri in Que de tu traición olvido, con ser traición los ultrajes, y por alivio, propongo el saber, que me engañaste, y para decirlo todo, que extraño, Fénix renace mi vida de no quererte, pues que murió de adorarte. Ay de mí; sin vida estoy! no sé, si podremos males. . a la pasión impedirla el que desmienta el semblante. Ingrato, mal caballero, que desde que me escuchaste que yo te quería, hiciste lo que los queridos hacen. Tú que en necias presunciones anduviste tan infame, que te fuiste a lo celoso, por no proseguir lo amante. Juzgara tu ingratitud que con mucha razón sale, y queserá tu mentira. motivo para dejarme, y que yo muy pesarosa vengo aquí solo a buscarte, para que invente disculpas, aunque las culpas me falten como si yo consiguiera tanto con desenojarte, que no hiciera para ello punto en parecer culpable? Pues te engañas, que no vengo a esto, ni tampoco a darte respuesta a lo que ahora has dicho, pues es respuesta bastante en tus desvarios necios, el castigo de escucharte; sino a decirte que ya (ahora valor no me faltes) . (tes dispuso el cielo piadoso, que aún las cortas señas, que an llevada de tuporfía menos cruel me escuchaste, no las volverás a oír, por dos cosas; porque sabe mi corazón tan decierto la línea del estimarse, que para ello, no solo podré resistir constante este engaño apetecido, este venenoso áspid, que incauto alimentó el pecho, y el alma abrigó ignorante: si no, yo misma supiera el corazón arrancarme, si supiera que habías sido, tú tan feliz yo tan fácil; que en él se viera corrida de tanto culto tu imagen: y porque (ay de mí! el aliento aquí fallece cobarde, porque como ya murió la Duquesa (pena grave) al Duque ayer escribieron desde Navarra mis padres, para que me de licencia. No puedo hablar, tú pues sabes lo cruel, puedes. Qué; qué dices? Para decirlo ayudarme. El Duque viene, ay de mí! entrate presto, que sale, y yo porque no me vea me voy por aquí. . Piedades son de mi Estrella no dar lugar de que en esto hable. Tú verás presto. Yo hareque mi tormento me aca Dónde estás sombra mía, imagen dulce de la luz del día, que al despertar, faltando tu luz pura, quedó más soñolienta mi ventura? Dónde estás hoy, repito, pues hoy fuera más piadosa tu luz que la primera, pues en dudoso abismo, soy confusión yo mismo de mí mismo. Murió mi esposa (aquí el sentido pierdo, dolor, déjame tú, que ya me acuerdo, y para que en la lid tengas victoria, bien sobrado enemigo es mi memoria) y habiéndome ya el cielo repetido con este golpe, mas aquel ruido, que interior llama auxilio verdadero, y el ser tan grande, le creí el postrero. En una Religión la tabla fundo, para salir de tanto mar de mundo, donde en representadas confusiones, en las aguas se ven tribulaciones. Y para que este intento pase a la ejecución del pensamiento, he dispuesto, y tratado, que mi hijo el mayor quede casado, y mis hijas también: mas dejo ahora de hablar en esto, porque quien ignora el suceso acertado: qué llegará a tener, quien ha llegado a nacer por su gloria, y por la mía, de un Don Francisco, Duque de Gandia? Pero ay de mí, qué vano desvarío! qué puede tener bueno siendo mío? Y voy solo, a que nada a mi atención la trae tan desvelada, como elegir la Religión que pueda ser de mi salvación vtil vereda. Mi ipclinación ha sido, seguir al Serafín, tan encendido en la llama amorosa, que feliz mariposa, del fervor con la vista, y de amor ciego; mereció cinco llamas de aquel fuego. Pero hame embarazado, este dictamen, el haber llegado. de Ignacio de Loyola en mí la fama, que Justo le pública, y Santo llama, y la correspondencia que tenemos, por donde ha mucho que nos conocemos. A Encender otra luz que más me guía, a buscar la preciosa Compañía, su fundación, que tan felice crece; que tanto como sube, mas florece. Este vario sentir, vencer pretendo muy apriesa, temiendo. que de la vida breve, y edad mía, solo en deliverar se pierda el día: Y mientras más me entrego a la luz del discurso, estoy más ciego. Qué mucho, si yo invisible con fantasías te asisto, y tan probables que fuera la incredulidad delirio? Presto las verás deshechas, con ese proprio motivo de que te vales, haciendo tu oposición tu enemigo. Válgame Dios! no tan solo ahora con la duda lidio, que antes dije, pero creo rebeldes mis sentidos, huyendo de la razón, se van con el desvarío. Mi memoria me atormenta, y revolviendo los libros de mi vida estoy notando en cada hoja un peligro. Ea espíritus rebeldes, todos asistid conmigo, no quede pasión, idea, dolor, recuerdo, o aviso, que allí no se le proponga, hasta la voz, que si ha sido a la música inclinado, como se advirtió al princio, ha de llegar mi rencor a ejecutar el prodigio de que contra él parezca armonía aún mi martirio. También la virtud sabrá, en bien alternados tirmos, reducir a consonancia las voces de los auxilios. Todo es temor cuanto pienso, todo horror cuanto imagino, y parece que los ojos se me andan tras los oídos. Goza, goza la edad, goza la edad Francisco, haciendo vida todo el regocijo. Goza, goza la edad, goza la edad Francisco, muriendo el rato que estuvieres vivo. Aquí de todo el esfuerzo, dadme hoy un favor, Dios mío, que a mi corazón le ponga fuerzas de favorecido. Encontrados ecos cercan mi corazón, y al oírlos juntos, quiere la traición, pasar por entre el aviso. Goza esta vida alegre, que su agradable hechizo te da para gozarla, por precepto la leide haber nav Como la naturaleza se llega frágil al vicio. Ese gozar la vida, es alto precipicio, donde asiste el engaño, para desvanecer el albedrío. Oh como esta voz, por cierta se llega más al oído! Lo jeven se malogra, y dejando este siglo, el tiempo también cuenta, los años del tormento por vivi Qué cruel representación, y qué casero enemigo. El vivir bien es solo del nombre vida digno, y así, el que más temprano fuere bueno, ese más habrá viv Como tanto me detengo, y tan dulce voz no sigo? Mira esa varia pompa, de que haces desperdicio; si no es para gozarla, dime, ignorante, para qué se hiu Ay de mí, mi Dios valed me pues solo por vos resisto! A quien más la desprecia, lograr su gloria miro, que bienes, que se acaban, tienen la posesión en el olvid Pompa del mundo, qué pre tu máquina se deshizo. Ahora de todo mi esfuerzo, para no quedar vencido. Tiempo en la vida queda, no son grandes tus vicios, llega a lo delincuente, para pasar más bie lo arrepentido a. Francisco, no desmayes, que en presencia te as isto del Nombre a quien se rinden toda la tierra, el cielo, y el abismo r - Dígalo yo, que ya huyendo me voy con haberlo visto ivid. . Válgame el cielo! es iagene del sueño? no, que imagino on, que un sueño no tiene fuerza para engañar los oídos. Yo oí dos distintas voces, de dos conceptos distintos, vi vi el uno encubriendo el riesgo, y otro mostrando el peligro. yo, El uno con sus traiciones disfrazando aquel hechizo, ial tenía como violenta la voz en lo persuasivo. El otro, dulde tirano de potencias, y sentidos, dejaba con tanta fuerza se hir sin mérito al albedrío. d m Y esta voz se parecia a aquella que en mal distintos. acentos, en aquel sueño, cía, que la siguiera me dijo. Pues como tan perezoso no voy; mas qué es lo que miro olvid é pre Qué hermosa cifra, del aire ocupa el diáfano sitio! rzo, Oh Jesúslahora conozceo que de vos solo asistido podía estar, quien se libraba de tan tirano enemigo. Dos cosas os agradezco, y es que dos cosas admiro, en que está mi indignidad ajundo tal beneficio. La una es el haberme aquí en un cómbate asistido, donde a mi contrario estaban ayudando mis delitos. Reducida mi defensa al frágil aliento mío, entinola: en cuya flaqueza es impropio lo resistido. La otra, en que me confieso más deudor (si no es delito lo que me dais continuado separar agradecido) es, que estando yo en la duda de cual Religión ha sido la que ha de tener esclavo de méritos tan indigno: Te Y llamándome de Ignacio de Loyola el nuevo abrigo, que en vuestro Nombre fundado perpervó el edificio; Aún no resuelto del todo, habéis vos, Señor, venido tan piadoso, a que una duda la satisfaga un prodigió, Sois, con un silencio sabie, mi Consejero vos mismo, n porque el acierto no quede escrupuloso por mío. Y así, por no malograr favores tan excelivos, voy luego a escribir a Roma, pidiendo humilde, y rendido a Ignacio, que me conceda. el que me llame su hijo. Pediré la Religión, no os desdeñáis os suplico, el que esperen mis ofensas el teneros tan propicio. Dad mérito a mis acciones, haced mis deseos dignos, pues son solo los deseos el caudal de los rendidos: no salgan mis delitos (pido. a ponerme embarazo en lo que os Válgame Dios, si los hombres que se meten a ser Poetas de rumbo, antes de empezar alcanzaran lo que cuesta. Oh qué pocos oficiales este ejercicio tuviera; dígalo yo, que juzgaba que no tenía más ciencia que andar siempre pensativo, estirar mucho las cejas, morderse todas las unas, y algunas veces la lengua y después de haber pasado por tan raras diligencias, en cuatro días cayales no he hecho sino dos comedias. una obra me han encargado, y pues acabarla es fuerza, Nuño, manos a la obra, aquí de toda mi vena. Asunro a un tuerto, quintillas. Maldito mil veces seas: no quiere salir ninguna; válgame Dios, quien supiera que ojo era el que le falta; pero vaya, sea el que sea. Tuerto infernal, tuerto burdo, tuerto, gesto contrahecho, si te falta, aquí me aturdo, de los ojos el derecho, llegarás a mirar zurdo. Esta salió tan redonda, como vaciada en Turquesa: veamos si es que la segunda sale como la primera. Al sueño muy reducido, a este señor tuerto advierto, y esto muy fácil ha sido de creer, pues aún despierto está la mitad dormido. Señores, el bien de Dios; qué prodigiosa insluencia! por Dios que si no la pagan que se han de ir a otra tienda. Cuando la fatalidad disparó su cruda maña, él vso de la piedad de decirle a la pestaña, busque usted comodidad. Ya escampa, y llovian quin tilla ahora discurramos esta. Vengo hoy necia como amante y como amante resuelta, a decir a Don Antonio los pesares que me cuesta: y que son tantos, tan crueles, que a fuerza del rigor llegan a que el remedio le haya de buscar en su fineza: Consejo vengo a pedirle, muerame yo, pero muera; sin que con mal, y sin medio dos veces llore la pena. En este papel le escribo; por excusarme liquiera el pesar de que me oiga, que hay no sé qué diferencia de decirlo cara a cara, o hacer la pluma tercera; que aunque se diga lo mismo, se dice de otra manera. Aquí está Nuño, y yo quiero dársele, porque esta fuera Don Anronio, y él podrá buscarle; que mi impaciencia no sufre las di aciones de que ahora aguarde que venga, porque Luisa se le dé! ̱u. Qué consonan e habrá a vela? Cazuela, chinela, Nuño, yo vengo. . Acabose; corrió la fama, y viene está a que escriba alguna obrilla. N. A que por mi hagas. . Espera señora, que no es posible: servirte, porque me cercan, así así a los asunros, y ya no tengo cabeza. Ja. Que este papel. . Lo que ofrezco es, señora, porque veas lo que te estimo, llevarlo y a un amigo de aquí cerca, mi discípulo, que es y de los mejores Poeras que he sacado en esta vida. Qué dices? . Es obra sería? porque si no, aunque ahora estoy ocupado, daré priesa para servirte. . Hay tal necio? lo que en cargarte qusiera, es solo que a Don Antonio buscaras, y que le dieras este papel, recibiendo por hacer la diligencia esta sortija. Perdona; señora, que estoy tan fuera del mundo, que no sabia lo que las damas ordenan a los Graciosos, y pues ya lo sé, mi ligeleza te responda. . Pues a Dios, ve a buscarle. . Oyes? espera, que es menester que me digas. Qué? . Si acaso estorbar pueda: dudoso estoy, . Dilo, acaba. Lo alcanuete a lo Poeta. Eso no es lo que presumes? ve aprisa. . Yavoy. . ha penas! o sed tan pocas, que viva. o sed tan muchas, que muera. . Si acaso aquesta sortija alcanzar a tanta fuerza, que la habilidad me quite, pues valiendo algo, pudiera destruirla, pues se opone al voto de la pobreza? mucho debe de valer, hagamos aquí la cuenta. Cualido será aquel día que vencidas las nieblas, deshechas las tinieolas, de tanta culpa mía, llegue a gozar dichoso la deseada mansión de mi reposo? Cuando será; pero Nuño, donde vas? Ahora me pesca: señor, aquí estaba haciendo. Qué papél es ese? muestra. No es más de unborradorcillo, Daca. . Señor, no le veas, que todabía no está en perfección, y quisiera antes de sazarle a luz. alumibrarle con la enmienda. Yo te le corregiré, Tú no eres ingenio, . . Suelta, no hagas el que me cueste el tomarle una impaciencia. Cuerpo de Cristo: señor, pues acaso, entra en la cuenta de la ración el quitarle a un criado lo que le cuesta gorás de sangre? acabose; ya le abrió. . . Salte allá fuera. Juanaos. . No me hables, vete. . Señor, considera: no hemos librado muy mal, pues hay sortija, y cabeza. . Como vuestra clemencia coletar ha podido daño tan repetido, que ocupó la paciencia de vuestro sufrimiento, tanto, que ya se queja el escarmieto? Mas por qué yo incito la Justicia Divina, pues contra mi inclina, si atiende mi delito, el que el castigo nace (ce? para quien tanto culpa lo que él ha- Doña Juana imprudente, o contra si irritada, o ya de si olvidada, aquí quien es desmiente, pues pone a sus acciones, en el confuso mar de sus pasiones . Oh pese a mis sentimientos! Ciega mujer; qué intenta tu vano desvarío, haces que el albedrío corra infeliz tormenta en golfo tan violento, (to? que cubre el norte del conocimien- No en vano yo aquel día con Don Antonio hablaba, y es que esto sospechaba, y como lo temía, prozuré sin arrojo, consejo hacer las leyes del enosa Y habiendo proseguido n (según lo que he notado de este papel que he hallado) su error inadvertido, esforzaré la ausencia, d de que su padre me pidió licendo Pues le importa a mi casa, la ocultando con priesa esta oscura pavesa, esta funesta brasa, fin que con tanto horror ciego, sin pasar a ser luz, quiere ser f Y veré si es que vale contra el camino erra do de un joven engañado la voz; pero aquí sale, libradle, Dios amado, de las duras cadenas del pecad Sin mi estoy. Que este Francisco, no solo me de tormento por sí, sino que también quiera llevar a perfecto estado a este Don Antonio que obedece mis preceptos? Primo? . Señor? Quiero hablarte. que el hablarle, y reducirle es todo uno. . . Estame aten Pero para qué es mi industr con fantásticos acentos, que él solo escuche, y no otro? Confundiré los consejos del Duque. . Ya mi atencio pendiente está de tu aliento, y también del respirar se me va olvidando el pecho. Enamorado Dios Hombre de ti, por ti en un madero dio la vida, y la fineza la escribió con el tormento. Enamorado vive de ti un dolor que ha hecho fineza con la vida, ecomo con el tormento. t. Las cláusulas que mi primo empieza a articular, veo que las cierran poderosas las razones de otros ecos. Tus culpas son las que están dándole el filo al acero, ya bien pudieran dejarle, liquiera por haber muerto. Las culpas del cariño las paga con su aliento, pues no quiere dejarle il dolor, ni aún por muerto. No le ofendas más, advierte que su piedad no se ha hecho para delitos que hacen obstinación los recuerdos. No ofendas la fineza de tan nobles afectos, qque son al venerarlos, aciosos los recuerdos. Quiero escuchar a mí primo, si todas sus voces pierdo un otras, que de lo suave ysan para lo violento. Antonio, teme su enojo, oira que es muy corto el tiempo, piden largos delitos, rgos arrepentimientos. Teme que no se mude, aunque es tan corto el tiempo, que también el cariño sabe arrepentimientos. Muévate verle clavado, tan herido, tan sangriento, que ya los golpes ignoran donde ejecutar el yerro. Muevante las verdades de su constante pecho, que dejó a su albedrío esclavo de su yerro. Más tenía que decirte; pero mi dolor ha puesto por recuerdo lastimoso, grillos para mis acentos. Mas te dijera fina una ansia a quien ha puesto el sentir lastimoso grillos a sus acentos. De todo lo que he escuchado, solo lo que sacar puedo es, que aquí acababa amor, lo que alsí empezó consejo. El papel de Doña Juana al Duque se cayó, quiero con este acaso poner a mi engaño más esfuerzo. Este papel se cairia al Duque al sacar el lienzo, si le dará a su virtud, y a mi sospecha sosiego? La letra de Doña Juana es, sin respirar aliento: ea ojos, idle apurando todo el rigor al veneno. Bien mío, ya mi recato perdió el temor al silencio, y aunque mi ausencia eres tú quien la trata con esfuerzo, pues tu sinrazón licencia me da para que. Qué leo? Mas, si de que la permita irfe, quejarse la veo. Aa mortales, para cuantos. engaños estáis dispuestos, pues llora este injuria lo que se formó para requiebro. Haber si es que Nuño halló a Don Antenio aquí vuelvo: Mas, señor? . Hh alevosa, bien hizo mi sentimiento en hallar el desengaño en las sombras del recelo: y qué bien hizo también, cruel injusto Caballero, en no creerte por solas las voces de lo modesto. En fin, ingrata. . Qué dices? Escribistes. . Para ti. Eso, sirvan sus celos contra todos . Y le tiene el Duque . Cómo? si es cierto juntando sus piedades que Nuño fue. . Quién le trajo con tus merecimientos. a su amo; ya lo veo. Mira que yo. De qué modo de ti, y de él a un mismo tiempo tomaré venganza? , - . Ya, qué aguardo? Ye, qué dudo? Así. . Qué oigo? Qué escucho? . Qué veola. Qué Que contra Fran cisco no hayan lagr de hallar el engaño tiempona. No r Sube feliz Franciscont. No al estado perfecto; que alcanza aquel que sube por la virtud al premio. d. Qué Qué asombro es este que nsube fi en la admiración tropiezo. al esta Válgame Dios, qué de luzeque a me ilustran ya los reflejos, por la que al borrar la ceguedad, me van dejando más ciego! . Rayos son de quien no hu don porque me den más tormente Jesús te espera, sube, y hallarás en el centro R de esta amorosa llama. la región de tu fuego. Francisco, perdona, esperde la V no me dejes, pues has hecho lo más, habiéndole dado luz a mi conocimiento. o Quien a vista de un prodigiestas, no hará el error escarmienemp. Este papel. . No te entiendo. . Eso sí, llegaos adonde parto ya aho yo tanto acercarme temo y ta Con seguirás los tri sin e que ha prometido el cielo, que qu me Piedad tuya es, Señor, tol porque yo nada merezco. id Humildemente te sigo, y ya mi dolor se ha puesto más vivo que en el engaño en el arrepentimiento. Qué consigo? Pues qué espero? Qué de afreniado no hur C. Qué agradecida. . Deshecho yin lágrimas. . Pues qué oigo? No me postro, pues atiendo. No me rindo, pues escucho. Qué repiten estos ecos, nsube feliz, Francisco, al estado perfecto ceque alcanza aquel que sube por la virtud al premio. s nt

JORNADA TERCERA

̱. Oye mi voz, Tiempo, adonde guestas? Adónde? en cualquiera parte que tú me buscares, ya acción, ya suceso sea, y tan en todo (pues nada ri sin el tiempo vivir pueda) que en ese término corto que dio tu palabra misma q me pudiste hallar, qué quieres? Acordarte (no te ofendas de que en ti suponga olvido, que juzgo que a veces llegas a olvidarte aún de lo mismo que hace grande tu carrera.) Acordarte, pues, que habiendo advertídote, que a cuenta dé la virtud de Francisco, corría el que se supiera alguna parte de tantos prodigios como le cercan. Y válido de la traza de que tú la parte fueras instrumental; pues tenías por ser Tiempo, mas licencia; o más noticia de dar de sus obras clara muestra, te dije que prevenido a otra ocasión estuvieras, porque yo te buscaria. Y pues ha llegado, sea tu asistencia quien me ayude en la jornada postrera de su vida, y no, no extrañes que la voz jornada sea con que me explique, supuesto que equivoca, saco de ella la razón para valerme de ti, pues la historia misma de la vida de Francisco nos le propone, y le cuenta tan fervoroso en los actos propios, y de su obediencia, que era su ejercicio andar móvil continuo las tierras, con que su última edad, fue una jornada perpetua. Mixticamente no hablo, que ya sé que en la tarea de la humana vida es aún el sosiego carrera, sino corporal, que es lo material que aquí suena, pues de otro modo, imposible, y tan imposible fuera, que aún siendo tú el Tiempo, dudo que decirlo todo puedas. Dices bien, porque es tan rara de ese Varón la pureza, que temo que en el decirla, ha de estar el ofenderla, y más diciéndola el Tiempo, que es compusto que se llena. de vatiedades, en cuyo espacio viven revueltas de unos, y otros las acciones, teniendo, porque se sepan, tan ocupado el lugar. las malas, como las buenas. Eso es para la memoria, no para alapanza; y está relación a que te llamo, te obligará a que no atiendas. (aún con tener tanto tú a que atender) sino a ella. Pues ya empiezo a obedecerte, y anudando aquella ebra, cuyo hilo se cortó, cuando después de resuelta, por inspiración divina la Religión, siendo esta la Compañía sagrada. A Roma con santa priesa despachó Francisco propio, pidiendo, que le admitiera por su compañero Ignacio. Aquí quedó, y aquí empieza el Tiempo a servirte. Ignacio le dio a esta carta respuesta con la ternura que supo granjearle tan dulce nueva. Díjole, que en el tomar el Hábito, sería fuerza haber dilación, supuesto que aquellas precisas deudas. de dar estado a sus hijos. impedia el que se hiciera. Mas porque a la dilación no la llamara tristeza, allí le daba permiso para profesar la Regla, aunque el traje no mudara, cí suy y que le enviaba licencia del Papa de administrar ya e sus Estados, y sus rentas, por cuatro anos, cuyo espad en P con era bastante a que diera con cobro a sus cosas; así lo ejecutó, y la presteza. tod mostró bien, como en el mu Juli con era su vida violenta. de la Casó primero a sus hijos, Quie estudió la clara ciencia de Teolojia, tomando por el Doctor la borla en ella. de que de A Viéndose ya casi libre tan del lazo en que se tropieza, pues con color de preciso, lapi que la virtuosa vida enreda. Se resolvió en ir a Roma, es el dispusolo así, y se lleva. yco consigo los Religiosos, (huy Y de de más confianza, y prudeno Y aunque Duque con famio con de la para su estado pequeña, pedi pues solo iba Don Antonio al E su primo, y . Detente, es reno que le importa a la Virtud, sale que en esta plana se lea por el parentesís de que con no apagadas, sino muertasN en el corazón de Antonio Que aquellas llamas violentas a que de su amor, por el ejemplo pros del primo seguirle intenta, hasta haciendo cuerdo el olvido, que con olvidar la belleza volo de Doña Juana, la cual con dos ejemplos, se emplea n, en un Monasterio, adonde su desengaño aprovecha. Y porque estás son las propio acciones que manifiestan su virtud, te he interrumpido, ya el parentesís se cierra. Con corta familia, pues, que en Roma Francisco entra, comunica con Ignacio, conocen sus grandes prendas todos, y su fama al Papa Julio Tercero se llega, con alas, que sin el viento de las alabanzas vuelan. Quiere hacerle Cardenal, por quien es, y en recompensa de que fue él antes hechura de Alejandro Sejto, que era tan pariente de Francisco, la púrpura le amedrenta (que miedo tan poco usado es el de las conveniencias) y con consejo de Ignacio, huye el peligro en la ausencia. Y dejando ya tratadas con él las cosas diversas de la Religión, y suyas; pedida ya la licencia al Emperador, de hacer l renuncia de su grandeza, sale de Roma, y pasando por Loyola. . . . Jesus sea contigo. . Válgame Dios! Mula maldita, hay mi pierna! Qué es esto? . Es haber llegado a que las acciones mismas o prosigan. . Pues, Tiempo, a Dios, hasta que preciso sea que de esta vida el glorioso volumen se desenvuelva. ea pia Ay Jesús! . . Dios sea bendito. C Caso, señor, admirable, pues yendo por esas penas cayó el Padre Bustaman te en un principio, donde, ni la vista pudo hallarle fin; pero apenas oyó tus voces, cuando al instante se detuvo, sin que hiciera en él el golpe señales. A Dios se atribuya todo. Y Dígame, en qué ley cabe, cuerpo de Cristo conmigo, que haga milagros a pares con los extraños, y a mí, que soy su criado, me trate como a un Indio, pues me deja caer, y conmigo no hace un milagrillo siquiera de pie quebrado, porque hable de términos de Poeta; aún para caer? . . Ignorante, Dios, remedios, y castigos él con su mano reparte, a este libra, a aquel aflije, a uno enfalza, a otro le abate, pero son de su Justicia dos testigos tan iguales, que tanto estimar debemos lo airado, como lo afable; y así, ten paciencia. . Como habrá paciencia que baste? Dónde ha quedado la gente? 1. De aquí bien poco distante, está en un pajizo albergue, aguardando a que llegases. Pues id todos a cuidar del régalo de ese Padre, que habrá hecho en la caída quizas de su susto achaque, que Antonio, y yo vamos luego. Deja, primo, que no acabe de besar tus santos pies, pues cada día se añaden prodigios a tu virtud. Levanta; primo, qué haces? no me mortifiques tanto, (ra ni tú tanto a ti te alabes. Yo, cómo? . . Pues quién igno que tu virtud es bastante para obrar prodigios, pues tanto en ella crecer sabes? Cuando yo tuviera algo que la alabanza alcanzase, a tu ejemplo se debía. Antonio, de eso no me hables, y dime, cuando tendré licencia de despojarme de esta inútil apariencia, de esta sombra, de este traje, que hipócrita de mi vida, con este vestido hace, que con el nombre de Duque, del de polvo no se trate? La púrpura, el cetro, el mando, no son más que unos culpables laberintos, donde vive oculto el ser de mortales, que rara vez el recuerdo de la muerte asistir sabe entre las pompas que adoran solo del mundo la imagen. El fausto camino solo a vivir, pues como cabe, que en solo alagar la vida, recuerdos del morir se hallen? Este mundo es un pensil, que la ceguedad le hace una apacible armonía de lo vistoso, y lo suave. Flores son cuantas delicias mueren al punto que nacen; y está el engaño fingiendo a lo caduco durable. Estas flores, un ejemplo, y un peligro juntos traen; el ejemplo es, ver lo poco que duran, pues es constante, que antes de la posesión el deseo las deshace. El peligro; áspid incauto, llega oculto a disfrazarse, y mata al que haciendo apre las coge para recrearse. Mira ahora quien podrá peligrar de dos que entraren en un jardín, quien cogiere un desengaño, o un áspid? Cómo contigo ejecutes esa lición, pues que sabes hacer desprecio las flores, de lo rico, y de lo grande, y ya te olvidas de todo; y tanto, que estudio haces de no pasar por Gandia, por si acaso de los Reales aparatos el rumor, y quiere torcer tu dictamen. Sí, primo, que pues resuel vivo, no han de embarazarme la voluntad de estos bienes, memorias de aquellos males En un concavo profundo que el conocimiento hace, se han de arrojar por trofeo las humanas vanidades. Primero te las pondrán mis engaños tan delante, que ese tu conocimiento, o se te esconda, o te falte. Ea espíritus valientes, aquí todos ayudadme, y tú no juzgues, Antonio, que de mis iras triunfaste, que también para tu ruina labré yo fingir la imagen. 1. Venid a avisar al Duque, que el jabalí hacia esta parte se esconde herido. 2. A la fuente, Al risco 4. A lo espeso. Alballe. 1. Y la música le sirva de senda entre estos jarales. De Ninfas Diana cerca oda la florida margen, las fieras que no mata, mueren de que no las mate. ̱. Válgame el cielo! qué veo? qué oigo, pues quedan iguales ojos, y oídos confusos, pues igual confusión nace mirando este bosque ameno, que oyendo aquella voz suave. t. Esta, señor, no es la selva que junto a Gandia yace, el dónde tú a caza salías? Y estás voces que escuchaste (o es ilusión del oído) llesón de aquellos más parciales criados que entonces seguían es mi inclinación: como sabe esel cielo acordarme el tiempo que desperdicié ignorante! Qué lo tentado le lleve a lo arrepentido! . Al valle. señor, dónde estás? 3. Al monte. Suscadle todos, buscadle. Clori, no aprovecha el arco, porque el arpón penetran te, la vista de sus ojos puelve el acero cobarde. Oh humana pasión, qué presto eligro el recuerdo haces! Rara confusión. Ahora ilusiones. 1. Aquí hallarle espero, seguidme todos, a la llanura. . . Amparadme divinos cielos. . Qué escucho? Doña Juana en lamentable voz se queja; buscarela: mas cómo, si me persuade la nueva vida a su olvido? 1. Aquí está. Desdicha grande! Cada uno a su pasión atienda. 1. Como mandaste está todo. . . Yo? Qué miro? Donde llegaron mis males a tomar puerto? qué veo? En ti ingrato? en buena parte para acabar de morir. 1. Advierte, señor, que es tarde, goza del día. . Ay de mí! Gozar es desperdiciarle. Que después de mi peligro, aún no te deba el mirarme? Antonio, a Dios, acudamos, porque en su auxilio se halle remedio. . Oh pese a mi rabia! 1 Señor, mira. . Antonio, sabe. 2. Que estas voces. . Que mi amor. 3. Te avisan. . Te persuade. En sacrificio te ofrezco mis sentidos, porque hallen un objeto, siendo tuyos, que sea a tu vista agradable. Señor, ayudadme vos, porque en mis voces no cabe servor. 1. En fin no nos sigués? En fin, cruel, me dejaste? Por sacrificio repito, mi ser te entrego; bien sabes que el ansia con que le doy, dora la indigno de darle. Ese rayo envía el cielo, en señal de lo aceptable que es tu sacrificio. . Siempre has de vencerme, cobarde! huyendo iré, pues consigo menos dolor con dejarte. Válgame Dios qué prodigio! en el viento se deshacen las sombras, que nos cercaban; pero qué mucho si sale al opósito tu ruego a hacer, señor, que se aparten? Mira lo que a Dios debemos, pues nos libra de un combate, donde hacían nuestros vicios. la invasión incontrastable. El medio fue la oración, y si acaso yo me hallase con mérito de juzgar, que en la mía poder cabe fuerza de llegar al cielo, te dijera que es tan grande el poder de la oración, que ese rayo, que flamante cometa de luces, iba en alas de sus celajes, sulcando a esferas, las oaduiel a de la raridad del aire, era la misma oración que se hizo a Dios, que al fornaa del ruego, exhalación breve; imaginado caracter subió al Imperio, y allí, encendida en aquel grande piélago de luz, adonde la esfera del amor arde, rayo bajó para alivio, porque es cierto que Dios que al que a él subió solo. prodigio, y remedio baje. Antonio, ven, no nos busque Con cadaacción tuya na otro prodigio que pone a la admiración más grando De una muy alegre nuev cuenta, señor, vengo a dar y es, que Don Carlos tuh y mi señor en Oñate, lugar que de aquí se mira, queda, y dudando la parte por donde vienes, temiene errar la senda, no sole Vamos a verle; ay mí n nuevas gracias puedo darte de ver cuán presto hacer que mi deseo se alcanze. Su virtud atemoriza lo indigno del imitarle. Dame, señor, a besar tu ejcelentísima planta, si no es que se me ha perdio después de ausencia tan la dael modo como se besa. Cárlito, señor? . Levanta, Niño, y a mis brazos llega. Tú has crecido media vara, . No medirás, como pasa es y cinco dedos, y medio. La cuenta de qué la sacas? Esto no puede faltar; de tú ha seis años me llegabas, salvo el lugar hasta aquí, desde aquí aquí es cosa clara que hay cuatro palmos y medio, s quitados dos que se sacán, de ponlevies, se quedan en dos y medio: ahora falta squ poner lo que yo he menguado; ay con que la cuenta ajustada. de lo que has crecido, monta de lo que dije. . Y no reparas, que lo que tú te has bajado. a no puede crecerme? . Calla, señor, cuantos hay que suben solo de lo que otros bajan? Como mi padre me tuvo estudiando, hasta ahora estaba, desde que murió mi padre fuera, y es esa la causa de que juzgue que he crecido tanto: mas como te tardas. en decirme como viene mi padre? . Si no mirara que eras su hijo. . Qué dices? son los más frecuentes platos Que vive Dios que me trata como a su criado. . Pues qué te ha hecho? . Al que no es nada, no querer hacer conmigo un milagro, cuando anda. dándolos por Dios a todos. Esta pierna tengo mala de una coz que puso en ella una mula, que la llaman. la cigueña, y es porque toda ella es pescuezo, y cancas, y no ha querido sanarme. Pero dejando las chanzas, es un pasmo de virtud! los días? . Muy brevemente lo diré, porque se tarda, no venga, y me oiga, porque suele gruvir su alabanza. Lo primero, no se sabe a que hora se levanta, y es porque hace en la oración, que sean las noches mañanas, Lo cierto es, que según cuenta que acá tenemos, no se halla, que hora cabal noche alguna la haya tenido en la cama. Desde las dos, y aún desde antes hasta las ocho, elevada su alma con Dios en continua oración su celo abrasa; a esta hora comulga siempre, y después de dadas gracias, cuando no camina a oír lección de Escritura pasa, y hasta las doce, en negocios precisos, da audiencias varias. Come luego; aquí; señor, quisiera yo que llamaras un paje, que de hambre entiande porque su diera explicara: que sirven a su vianda; ejemplos, y lo que come es solo por verbi gratia. En lo que pasa la tarde, es, en visitar las casas de los pobres, dar limosnas, y en conversaciones santas. con el Padre Espiritual. Antes de la noche, en casa. se recoge, y es la cena el rosario, y dos bien dadas disciplinas, que a dos manos sin temor de si se casca. Disimula, que se acuesta; y tiene junto a la cama dos colchones bien mullidos, que son de pluma de tabla, y en él los el breve rató que el preciso feudo paga, con la esperanza, de que durara poco, descansa. Contarte otros ejercicios, mortificaciones raras que ejércita no esposible, porque son tales, y tantas, que ni yo hallaré voces, ni. . A péate presto, aparta. Tu padre, señor, es este. Deja que mi boca salga a ser cariñosa, humilde alfombra de sus pisadas. A todos nos da los pies. Padre, señor? Prenda amada, hijo mío? . Cómo vienes? Primero que hable palabra, todos levantad del suelo, mirad que esa es reservada ceremonia para Dios, y aquel, que de Dios la saca, o ya sea en su conveniencia, o en su respeto idolatra. Qué amor! qué virtud! qué agrado! Qué dirán de esto las criadas; porque ya no hay sabandija, que no quiera que en su casa, hasta el darles de vestir sea con la rodilla hincada. Carlos mío, bueno vengo más hijo; como no abrazas a tu primo Don Autonio? Dios, hijo; como él te haga. Mi cortedad es indigna de tanto como la ensalzas. Y a mí, señor, no me das a besar tus pies? . . Qué can a eso te obliga? . El venír sin ellos de esta jornada, y querer que con los tuyos se me socorra esta falta. Pues no vienes acaballo? Venir a caballo llamas el venir en una mula; tan amarrida, y tan flaca, que de una coz que tiró, dejó en la pared pegada toda la parte que al desde la erradura al anca? Tus hermanos, como están mi carlos? . Con la esper- de verte, los sentimientos de que no te ven engañan. Quedo pasión, dónde vas? no prosigas, no reparas, en que mi resolución desautoriza tu instancia? puedo decirte, hijo mío, que ha mucho que no se halla mi corazón tan elegre, porque la causa deja de verte, que es de contento, que dicta el amor al alma. Alguna otrad cha ofrecen unas secretas instancias, a quien no desacredita la razón de no haber causa y está a preensión, es tan fuerr que parece, que. Ahora acaba llegar aquel criado le despachaste a Alemanía, desde Roma, siguiendo viene tus propias jornadas. Mi Dios, misericordioso, . con qué piedad que me tratas, pues haces que sean tus obras bono de mis palabras paldrele yo a recibir. Dichoso quien de tus plantas la esfera goza. . . Oh Gaspar, mas dichosa tú llegada, será, dime, cómo vienes? Señor, como quien aguarda recibir las honras tuyas. No lo dilates, traes cartas del gran César mi seño? En las riberas pobladas del Danubio le encontré en Augusta, que es fundada Ciudad, que ocupa los medios de Babiera la alta. No dijera yo Babiera, aunque el lugar me dejara. Allí tu pliego leí, y después de acciones varias con que me honró; esta respuesta me dio. Después debesada la abro, y tiene mi con ento mi veneración turbada Ilustre Duque primo: Con Gas- par de Villalón recibí vuestra mi resolución reciben? carta, y aunque la derminación . Pues así nos desamparas? que me escribís, tenéis de trocar . Mira que a mi cortedad, lo del mundo por lo del cielo, es más que la subes, la agravias. santa, no se escosa qu la sien- ta, más el sentimiento no estorbar a el daros la licencia que me pedis de renunciar en vuestro hijo Don Car- los el estado, que esta yo os la doy; y en dejar a vuestros hijos me obli- gáis a que yo mire por ellos. Guie Dios vuestras determinaciones, y en comendadle mucho las nuestras, y cosas de la Cristiandad en vuestras oraciones. Augusta rz. de Febrero de 1s51. El Emperador. Mil veces selle mi gozo tal nueva; pues a otras tantas da motivo a la ventura, el aprecio de estimarla. Y pues ya llegó este día, que tanto yo deseaba, no quiero que ponga pleito a la dicha, la tardanza. Y así, hoy pública escritura, siendo mis fieles palabras mi deseo, que la escribe; y testigos muestras tantas, como habiéndola ya hecho di para ratificarla, suplicando otras ceremonias, que hoy por hoy son excusadas. Renuncio (escuchadme atentos) en mi hijo, todas cuantas grandezas, cuantos estados me ha dado la soberana mano de Dios, sin que deje para mí, mas de aquella ansia que de haberlo poseido, siendo indigno, me acompaña. Y os ruego que le admitáis por. Pero qué tiernas ansias No lloréis, no os desumparo, ha valor! por qué desmayas . llevando paz, vida, cielo por polvo, por muerte, y nada? A Dios, Nuño, tú te quedas de tu amo con la mudanza, criado de Corregidor, después que dejó la vara: si no tuviera el oficio de Poeta bueno quedara? Yo espero en Dios, que mi hijo os consolará, y ya dadas, Carlos, todas estas glorias, que son las dichas mudanzas. Escucha, porque te dé unas postreras al hajas, que la fuerza de ser padre, se las dictó a mi ignorancia Mas estimará él ahora la tenta, que la enseñanza. Dios, Señor, ponga en mi oído la fuerza, que en tu palabra. Carlos, hijo, Dios que es Rey de las leyes poderoso, dice, que será dichoso el que anduviere en su ley: y así de tu corazón todo él lleno ha de ocupar, con eso no habrá lugar donde entre la sinrazón. Los vasallos adoptados, son hijos, y como enfrutos el señor, lo es de tributos, es señor de sus cuidados. Y así, pues, no ajó el valor, ni la grandeza desdijo, que mandase como a hijo, quien manda como señor. Haz que a tu vista, y oído mas veces hayan llegado los requiebros de estimado que los ceños de temido. La igualdad, el noble dueño sea, que en tu go vierno mis al ni al grande mires por grana ni al pequeño por pequeños Echar el vicio conviene, en tu estado no le admite, porque es el que le per mite aún peor que el que le tiene Pa En ti por ser estimada s. la virtud, halle acogida, y haz que la más abatida, Pi sea la más venerada. O Porque eres más que otro, en no tener gloria alguna, que os hizo iguales la cunaN y os hará iguales la muerte Solo feliz grande, es quien lio supo liberal medir lis al paso del adquirir, dé la mano del hacer bien. e Pues que Dios, hijo, te ha daN entendimiento cumplido, has de lucir lo entendido, siempre con lo aconsejado, No juzgues, que toda acciona en tu entendimiento cabe, porque es potencia, que sabe o do ajarla la presunción. Mas nombre de amigo adquí si en ti la duda se hallare la que el que un defecto culpao que el que a un vicio persuala mas te podía decir. Mas todo cuanto hay se encle en decirte que eres tierra, hijo, y que te has de morir. Qué pecho habrá, si ha excuda lo que mi padre a advertido que lo más en durecido, no lo vuelva aconsejado? Dejadme aquí descansar, porque a esta naturaleza, R tiene en la humana flaqueza aliento al respirar. La obediencia el responder la pues que nos gua el paso. Pues, hijo, a Dios, por si acaso o no te volviere a ver. Padre, pues como. . Señor. Qué dices? . . Abrázame. Pues me dejas? Pues por qué? . Qué ansia! Qué mal! . Qué dolor! Confuso mi corazón o alienta. . Ay de mi infelice! No sé que el alma me dice? Presa tengo la razón, lios. . Señor, los dos. lisieramos hoy saber; sé es esto? . . esto es el hacer; de no vuelva, a Dios, a Dios. No sé de qué modo aliento? El dolor pierde el suspiro. Con la confusión respiro. ué ansia! qué mal! qué tormento! Mi Dios, ya he restituido lo que me disteis, bien creo, ue lo habrá menoscabado o indigno de poseerlo! las para esta cuenta, a toda a mi sericordia apelo; al deudor soy, recibid poco, antes que sea menos. bien sabéis vos, que no solo diera lo que es tan vuestro: tro si mío se hallara anto cubre ese azul belo, en mansiones ab solutas, en coronados preceptos, crificio vuestro, humeara a las aras de mi afecto. señor, y quien supiera, acaso llegó al supremo dosel de tu aceptación, la cortedad de un deseo!! No tan solo ha llegado, pero ha dispuesto; que a la virtud te ofrezcas tendrás el cielo. Qué dices voz, que presagio, siempre por feliz te tengo? mira qué es mucho; y que en mucho se juzga el anuncio incierto? Tu salvación segura lograrás; siendo el premió anticipado dos veces premio. Quien tanto favor alcanza, no espere ya más, su puesto, que ni la imaginación llegará a más con su ahelo; y pues tal dicha consigo, muerame ya, pues es cierto, que a vista de tal favor está el vivir muy grosero, (no No viva más quien ve, Señor eter de vuestra gran piedad el don inmenso (eterno No viva más quien ve Señor, de vuestra granpiedad el don inmenso? Tiempo. . Virtud, 2. A los dos hoy nos arrastra esté acento. Que ya la vida reusa. Casi sú sin previniendo; y si en la vida de un Justo cualquiera caso es misterio, mal hará en no aprovecharse de aquella voz nuestro acento, para decir como ya viéndose en lo pobre absuelto de aquella deuda en que estaba empeñado su sosiego, trocó vestido, Y. Qué dices? pues de tan raros portentos de tan gloriosas acciones, y de actos tan perfectos, quieres referir la suma? No conoces, no estás viendo, que tirando hoy a excusar algún reparo indiscreto, en quien no fuera disculpa el ceñirse al argumento, dirían todos si azaso se tomaba el instrumento de tu relación, que había con facilísimo medio a lo cómico, buscado. lo historial el desempeño? Pues cómo ha de ser? No eres tú el Tiempo? Sí? . Pues sea haciendo moralidad de la propia moral figura, y supuesto que ejecutoriado puede tener el conocimiento, el que una vida es tan breve cuando está delante el tiempo, que apenas vivir la vimos, cuando ya morir la vemos. Con pasarte tú a esta parte, se llegarán a oír los ecos, que llegada otra edad, dicen con más felices acentos Abrid las puertas, abrid Príncipes del claro Reino Esto es robarnos la accio el mismo caso. . Y esto, pues Francisco muere, abrino por puertas de luz el Cielo? Para que entre a gozarte Francisco, en todo lo eterno A Dios, hijos, por qué ya llegó mi hora. Quién viendo a sus ojos tal pesar, dará salida al aliento? La música celestial es dulce estorbo a su acento Padre? . P. en tus manos, S el espíritu encomiendo! Ya espiró! s Qué triste caso! como se hallará consuelo a tanto dolor? . Mirando que esos Espíritus bellos, a la gloria le trasladan, con eso feliz se ha hecho, Mas felice será, cuando con milagros, y portentos le celebren sus virtudes. Más feliz será si haciendo Urbano Octavo el examen Canónico, en su decreto le beatificare. . En eso. más feliz será, llegando aquel venturoso tiempo, en que le canonizare. el Grande Clemente Decino Y más feliz. . Más did Mas durable. . Mas él Si estos triunfos. Si estas fiestas. . Si estas voces. Si estos ecos. Persuadieren, a que ha sido en la Historta de un perfecto Varón, honrosa disculpa, la devoción de los hierros.