Texto digital de El saber por no saber y vida de san Julián de Alcalá de Henares
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- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
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- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El saber por no saber y vida de san Julián de Alcalá de Henares. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/saber-por-no-saber-y-vida-de-san-julian-de-alcala-de-henares-el.

EL SABER POR NO SABER Y VIDA DE SAN JULIÁN DE ALCALÁ DE HENARES
JORNADA PRIMERA
Sin replicar se desnude quítesele el hábito presto Quien por bueno me le ha puesto que por malo me le mude Desnude, acabe. . No pude más aprisa desnudarme, hele aquí, manda quitarme otra cosa más? . Advierta; que no se llegue a esta puerta. Cómo eso puede mandarme: mas no se como ha de ser, si le digo la verdad, que esta es puerta de piedad, y la habré bien menester: no dan aquí de comer a los pobres? yo lo soy. Tierno de mirarle estoy: padre, si vale mi ruego, escuche. . Váyase luego. Válgame Dios, ya me voy. Mire vuesa reverencia, que es inocente Julian. Déjeme, padre Frai Juan. No le mueve su inocencia? Calle pena de obediencia. Julian paciencia, es rigor. Calle padre, que es mejor, aunque con rigores tantos, que no ha de estar entre santos un hombre tan pecador. J. Dios le dé paciencia hermano. Ya con ella me socorre, como por su cuenta corre este huérfano gusano: Dios mío, Dios soberano, veisme aquí por noco aviso, echado del Paraiso de Francisco Serafín, y en la puerta el Cherubín de mi destierro preciso. Ángel Serafín me abrio cuando el ábito me dieron, riguroso le pusieron después que me le quitó para que no entrase yo, pero a la se, que he de estar a la puerta, sin quitar de ella un instante los ojos, que la humildad los enojos aún de Dios sabe aplacar. El Guardían se ha enojado, porque dice, que el Convento con mi poco entendimiento tuve anoche alborotado: pensaba en Cristo azotado a una coluna, y a fe, que tales me los pegué, sin reparar en el modo, que rotó el silencio, todo el Convento desperté. Por una falta, o por dos, azotan algún criado; y a mí, porque me he azotado, Francisco, me echan de vos: si ver azotado a Dios, no es disculpa de sufrir, bien me pueden despedir, que hombre, que no se murió, y a Dios azotado vio, con piedras ha de vivir. Pero mi amor me asegura, que seré en aqueste umbral, cual suele el perro leal morir sobre sepultura: mientras que la vida dura, aquí podré fabricar una cabaña en que estar sirniendo siempre al Convento, que como el destierro siento, aún no me voy del lugar. A imitación viviré del Purgatorio, esperando el cielo, y su Autor mirando con los ojos de la fe: en esta tierra estaré, y aún aquí será mi entierro, aquí lloraré mi yerro; pero es consuelo mi Dios, salir del lugar por vos, con azotes y destierro. Envaina cuerpo de tal. Lindamente le pegué. Fue estocada? Y que tal fue. Mal hiciste. En qué hice mal? En que no te dio ocasión. Pues si él ocasión me diera, dos mil pedazos le hiciera. Y tiene mucha razón. Con ocasión de una ofensa venga un hombre su disgusto, el pegar sin ella, es gusto, cuando el otro no lo piensa. Estaba este buñolero perro Morisco, en calzones blancos, pensando traiciones, y llevó un perol entero de masa, o miel, que no se cual de aquestas cosas era, por las tablas desde afuera con la luz le columbré: metí la espada entre dos, y píquelé demanera, que el grito que dio, se oyera en escuelas vive Dios. Que alma tienes tan cruel. De esto gusto: donde iremos Tomé, mientras hora hacemos de hablar un rato a Isabel? A matar Moriscos puedes andarte toda esta noche. Vino de Madrid el coche? Ya quieres echar las redes? Viene tarde, no ha llegado. Qué mujeres hay aquí dónde vamos? . Pesia mí, dos ninfas que han desterrado. Dícese porque? . La Corte porque puede desterrar mujeres? Y aquí han de hallar cosa que a su toldo importe? No vienen a pretender Catedra, o Colesiatura; yo he visto cierta figura, que llaman de mantener. Pues donde hay mantenedor, no cabrá un aventurero? De día has de hablar primero, que hay su poquito de honor. Ay vieja? Y tan entonada, que añade al Paternidad reverendísima. . Edad? De la vieja? Mas no nada. La mayor tendrá cuarenta. Paso. Descartaste? . Sí, dos de a veinte para mí fue siempre más fácil cuenta. No tienes señor razón, que es linda edad para amar, porque saben estimar sin interes la afición. Que no quiero yo regalos, si no celos y desdén, que amor no se guisa bien, si no es a coces y palos. Yo señor, a lo gorrón, mas quiero una cuatentona que no pide ni se entona sin melindre y sin traición, mujer, que sin confianza, de su verde Primavera, porque la quiero me quiera, que esto del amor es danza. Que todas a un mismo son la saben desde que nacen. Señas pienso que nos hacen. Yo he visto abrir el balcón. . Desdichado Isabel soy. Quién dirá, que un Caballero . Habla quedo, no despierte de las prendas que yo soy, y en la pretensión que estoy, quiere Tome dónde quiero? Si es hermosa esta mujer, . A qué mal que importa, que venda vino su padre. No es desatino? Porque, señor, lo ha de ser? si dijo el otro Poeta, que dañaban de una suerte el amor y el vino. Advierte, que es tan hermosa y discreta, que a tener mi calidad, yo arrimara la sotana. Ah nos de hallar la mañana, Julio, en esta liviandad? No es mejor, que aquí se esté, que no donde su insolencia nos meta en una pendencia? Es posible, que este fue hijo de padres tan buenos? Basta que le llaman ya el Roberto de Alcala. Sois vos mis ojos serenos? . Pues para qué? Antes don Claudió los tuyos, ya los serenos serán, pues a tal sereno están. Mios los llamas? Pues cuyos? De ese cielo, que en razón de tanta serenidad, engañan con amistad, y matan con dilación. Puedo yo más de quererte en el estado que estoy? mi padre, que en honra, y celos, ningún hombre principal le hace ventaja. me condenaron los cielos. Tu imposible en el estado que dices, y yo perdido, porque soy tan bien nacido, cuanto el de ser desdichado. sino te dueles de mí (que no todas las mujeres, aunque no fueras quien eres, tratan los hombres ansí) Amor nunca dio lugar a la razón. . El honor no es razón, si no valor, y al valor se le ha de dar. Que quieres tú más de mí, que decirte, que te quiero? El premio de amor que espero. No es premio quererte ansí? No Isabel, si no bajar de esa ventana a esta puerta, y que yo la viese abierta. Para entrar. Mas parece, que ha entrado, y de lo que aquí se vende bebido. Si amor me enciende, lo que has vendido me has dado. Yo vendido? mira bien, que no me has de hablar tan mal Melindres? o pesia tal. Melindres y honra también. Piensas que tus trabesuras se han de entender con mi honor? Oye, escucha, qué rigor! Si tú le dices locuras, no quieres que se disguste? Ventanazo a mí! rompamos la puerta. Y en puerta estamos, cuando tu humor de eso guste, que ganaremos honor. Vive Dios, que si no fuera tabernera. Quién ama espera, mas tú no tienes amor. Vámonos señor de aquí, que pierdes honra por Dios. Ahora bien, llama a esos dos. Julio, Hernando. Es hora? . Sí. Venid, que voy enojado. Qué ha sido? Ciertos enojos, bebe el vino por los ojos, y es por los ojos aguado. Este es demonio, no es hombre. Locura es andar con él. Qué tuvo con Isabel? No nada, díjole el nombre. Un hombre que yo le di, Padre a vuesa reverencia, virtuoso y servicial, le trató de esa manera? ol ábito le ha quitado? Padre, de mí celo entienda, que le tuviera en los ojos, si para el Convento fuera. Parecer fue de los Padres, dicen, que los inquieta, y siendo loco, no es justo, que el ábito santo tenga. Loco es Julian? . Pues no? Puede ser que lo parezca a los ojos de los hombres, y a los de Dios no lo sea. Mándele llevar un día (pocos antes que le diera el ábito) unos dineros al Síndico (pienso que eran de cierta limosna) y diolos en el camino a las piedras, que en ellas los arrojó, y al fin se hallaron en ellas. No es loco quién esto hace? Mas por vuesa reverencia, y algunos Padres de casa, que juzgaron que la regla entendió que le culpaba, como si ya Fraile fuera, le di el ábito, y después dio en irse al monte, y las peñas eran su conversación: todo lo cual con paciencia tolerábamos, pensando, que era vida más perfeta. Y el Jueves Santo en la noche, por el Claustro demanera se azota, y se baña en sangre, con tales ansias y quejas, que con inquietud notable todo el Convento despierta, y todos de común voto despedille me aconsejan. Qué hizo entonces Julian? Aquí enfrente de la puerta una choza en que ha vivido, desde donde a veces entra en el Convento, y nos sirve con notable diligencia, dándose a entender, que es Fraile va y viene por las aldeas, y trae grandes limosnas, porque en todas le respetan. Mire padre, que por dicha hay aquí más que sospecha. Bien sabe, que a los pequeños Dios sus secretos revela, cuando no fuera virtud, sufrir con tanta paciencia la deshonra de quitarle el ábito, sin que diera más causa, que el azotarse, cuando tiemblan cielo y tierra, de ver azotado a Cristo; a que corazón de piedra no obligará esta lealtad? y que persevere en ella al Sol, al agua, y al frío, en una choza desierta. De que venerable anciano de la primitiva Iglesia, cuentan mayor perfección en los desiertos de Tebas. Padre, vuélvale su honra, Padre, el ábito le vuelva, que no es loco, ni es posible; quien despedido se queda, quien deshonrado se humilla, y agraviado no se queja; enséñeme donde está. Padre, su posada es esta, no tiene más que esta choza. Julian, Julian. No está en ella. Lo que hay dentro quiero ver. Pues abra Padre la puerta. Jesús! aquí está Julian; que elevación tan intensa. Respeto causa el mirarle, ya de su agravio me pesa. A hermano Julian, a hermano No responde. está suspensa el alma en delerte santo, que es una de tres maneras, en que el éxtasis dividen despierta hermano, despierta; tu Maestro soy Julian. de esta suerte se respetan los Maestros? Si él se tiene por Fraile; que mayor prucba: hable luego a su Maestro Julian, pena de obediencia. Padre mío Fray Francisco? Salga hermano, salga fuera, deje los pies, bueno está; qué hace aquí? qué vida es esta? r parécele bien perder el ábito que profesa, por inquietar el Convento? Vengo a reñirle, y quisiera hallarle con más salud para darle penitencia; la que ha de hacer, ha de ser puesta en razón, y secreta, sin escándalo, sin nota, y medida con sus fuerzas, porque todas las virtudes se guisan con la prudencia. Pardiez Padre, yo no pude mas; la noche de la Cena vi el Cordero desollado, y dije: si tu inocencia entre estos lobos rabiosos está pagando mis deudas; como tendré sufrimiento? híceme entonces a fuera, y dije: perros Judios, canalla bárbara y ciega, salid, salid de la tabla, dejad esas carnes tiernas, que no las crió su Madre para vuestras manos fieras: salid, aquí estoy, matadme, y desnudando la jerga, esperé que me azorasen: no salieron, era fuerza pegarme yo, pues no había quien mejor los mereciera. Vino el Padre Guardíán, y otros Padres muy apriesa a conjurarme, pensando, que era alguna anima en pena Y en esto no se engañaban, pues tantas mis penas eran de ver con ellas a Cristo, siendo yo la causa de las. Trajeron agua bendita, y andaban todos en rueda con el ísopo mundabor, cruces, estolas, y velas; y en sabiendo que era yo, otro día me desuellan. y para tonto me envían a que viva entre las bestias. Fue muy bien hecho, y aún pienso que por ello mereciera una gentil diciplina. Eso no se lo agradezca, que si hallarán cosa sana lindamente me la dieran. Ahora bien, si me promete de aquí adelante la enmienda, yo le prometo de darle el ábito. Si la tierra de esos pies besar merece Julian, mil veces la besa. Agradézcaselo al Padre Fray Francisco. Quién pudiera Padre hacerme tanto bien. En lo que le han dicho advierta. Padre, yo doy la palabra de hacer todo lo que pueda, que no siempre es Juenes Santo. Ahora bien, entre y no tenga de aquí adelante esas furias. Oh Virgen de la Salceda, que entro en vuestra casa libre, loco estoy, loco. . No sea desde hoy más furioso, entiende? azótese con modestia. Yo lo haré Padre y señor. Pues con esto, en casa queda. Yo me daré tan quedito, que aún yo propio no lo sienta. Pero no he de ver atado en el Claustro, ni en la Iglesia, a la coluna el Cordero; porque como yo lo vea, así me pueden quitar, no digo yo vuestra jerga, Francisco, pero el pellejo, como ha de haber linda fiesta. Está revuelta Alcala con la Canonización de san Diego. Efetos son de su amor. . Qué alegre está El Rey Felipe ha venido con sus hijos. Justamente honra a san Diego. . La gente de todo el Reino ha movido. De tan Carólico Rey, que menos pudo esperarse. De los Reyes ha de honrarse nuestra Religión y ley. Que noches para un amante, pesar de quien me pario, que ahora estuviese yo firme, perdido, y constante. Cuando todo es devoción ando yo en aquestos pasos? Dejarlos, y tales casos no piden tal ocasión. Suelta la escala gallina, y vete a azotar. . Yo soy gallina, porque te doy tan buena y santa dotrina. Fuera de eso, si el lugar está tan lleno de gente, será justo, que se intente lo que puede resultar, en prisión he infamia tuya, si donde hay mil alguaciles se intentan cosas tan viles, y más en presencia suya. El cobarde con el jaco, y la soga mal ceñida, vive, reniego, por vida, que si la de Juanes saco, que le he de dar. . Ahora bien, no blasfemes como sueles, saquemos mil Isabeles, y al tabernero también. Vive Cristo, que no deje cuero, medida, ni jarro. Eso sí, por lo bizarro, y quejese quien se queje. Haz la seña. . Ya salio, que debe de haberte oído, Eres tú? Yo soy, y he sido, quien alma y vida te dio. La escala truje, Isabel, seguro de tu palabra, sino es que las puertas abra tu amor a mi amor fiel. Don Claudió, con la venida del Rey, y de tanta gente, que de tan nuevo accidente no pude estar prevenida. Ni abrir puedo, ni tu puedes subir, vuélvete a acostar, que mañana habrá lugar. Más terminos me concedes, que pide un Procurador, cuando algún pleito trampea, como como esta noche no sea Isabel, cesó mi amor. Mira que muero por ti, tus brazos no me dilates, que haré dos mil disparates. No puedo triste de mí; que han venido aquesta tardo tres carros de vino a casa, con lo que en la villa pasa, que en gente y fiestas se arde. Y están cuatro carreteros en el portal acostados. Carreteros y cansados tendrán los sueños ligeros? Y más si han cargado bien de do mismo que han traído; Isabel achaque ha sido, y aborrecerme también. Recoge amores la escala, déjame subir. . Detente, porque está llena de gente la casa, en portal y sala, mira que no puede ser. Determinaste a matarme? Pues tengo de aventurarme como alguna vil mujer? Pues también me determino a romper la puerta yo. aquí todos. . Eso no. Dentro y fuera todo es vino: cayó la puerta. . Era vieja. Entrad todos pesa tal. Qué golpe es ese Pascual, yo me voy a retraer, es en la puerta, o la reja? Alguien que vendrá por vino. Levántate, que hay ladrones, siempre en estas ocasiones sucede algún desatino. Dame una espada. Llorente, Antón, que roban la casa. Ya tu atrevimiento pasa los términos de insolente; déjame. . Cómo dejarte? Julio, Hernando, detened esa gente. Ay Dios! . Haced como buenos. Calla y parte. A ellos, que me han llevado mi hija. . Mueran. . Mal suceso; que de un amo tan trabieso viniese yo a ser criado? Hízome un hombre un reparo, las puntas son más seguras, llegué, y aunque estaba a escuras pásele de claro en claro. Qué he de hacer? perdido soy! gente me viene a prender, a san Francisco me voy. . Estoy contento en extremo de Min de ser morador mi Padre de una Casa, ilustre Madre (aunque ser indigno temo) de virtud y Religión; si bien allá se me queda la Reina de la Salceda con todo mi corazón. Pero tan devoto he sido de nuestro hermano san Diego, que como a sus fiestas llego, de alegre pierdo el sentido. De la caja le sacaron, y en la nueva le pusieron, Padre estos ojos le vieron y tiernamente lloraron. Mas a fe, que recogí los clavos y barras luego, y a devoción de san Diego los junté y los retorcí, y he hecho aqueste rosario. Qué dice? del hierro ha hecho rosario, qué es de provecho? Con todo lo necesario; hele aquí. Pues con qué fuego? Con los dedos le labré. Con los dedos? Pues no ve, que es del arca de san Diego. Hierro con los dedos labra? Pues siendo para rezar el hierro ha de replicar, ni tan sola una palabra. Si esto fuera para hacer cerraduras al dinero, bien mostrara el rigor fiero; que el hierro suele tener. Pero para hablar con Dios, aunque un niño se lo mande, hará que el hierro se ablande. Gracias le demos los dos. Pues dijo Dios, que con fe los montes se mudarian, con manos que en él confían todas las cuentas labré. Esta no es de hierro. . No, que es de nuestra santa Juana, aquella bendita hermana, que al cielo las envió. Ve aquesta? pues no la ve diablo que pueda sufrillo. Gran virtud! . Son su cuchillo Favor nunca visto fue: Cuenta, si yo fuera vos, y allá en el cielo me viera, a la se que no volviera, sino es mandándolo Dios. Cuenta, si donde él está ir a dársela tenemos, plega a Dios, que tal la demos, que no bajemos de allá. Recibe el diablo pesar de aquestas cuentas sagradas, mas de las cuentas erradas mucho se debe de holvar. o qué pena! oh qué temor! hablar de esto de dar cuenta. Bien san Mareo lo cuenta de aquel siervo y su señor. Piadoso Dios, no toméis cuenta estrecha a mis pecados. Padre, bien se los criados que en el Convento tenéis; pero mi gran devoción no merece acogimiento? Sus letras y entendimiento no no son de esta ocupación. Qué letras Padre? que soy un hombre que aquí servía, ni una palabra sabia. Qué humildad! Temblando estoy de la justicia! qué haré sino quiere recibirme. Cómo podré persuadirme, de que lo que dice fue? Examíneme, y verá Padre, que soy un rocín; para mi cualquier Latín en Griego o Hebreo está. Cuando ha visto examinar a un hombre de no saber? Así se había de hacer Padre en aqueste lugar. Que hay muchos que quieren honra con los estudios ajenos de mil ignorancias llenos. Qué importa, si es su deshonra? No ve, que si un ignorante, que es conocido por tal quiere ser al docto igual, será también semejante al jumento, que llevaba la imagen, que imaginó, que el pueblo que la adoró a la bestia se humillaba. Mire, para ser donado, mas ha de ser labrador que estudiante. . Qué rigor! él piensa que soy Letrado. Padre y señor, esté cierto, de que hay muchas opalandas, que son como paño de andas, que cubren un cuerpo muerto. Vive Dios Padre, que apenas un nominativo se. Deo gracias, jura? . Juré? estamparé las arenas de sus sandalías benditas con la boca. Buen donado. Padre, aún ahora no he entrado No sabe que están escritas mil maldiciones, a quien jurare, y que han de llegar? Vive Dios de no jurar. Y ahora? Ahora también? Padre deme penitencia. Sabe lo que es ser donado? Se que es no más de un criado sujeto a toda obediencia. Sabe, que siempre le pueden despedir? . También lo sé. Pues confiésese. . Si haré, Bien será, porque se queden las cosas del mundo a fuera; oye Padre Fray Francisco. Confesar, qué áspero risco! Deo gracias, Julian espera. Confiese aqueste mancebo, que perdonado recibo. Entre en la Iglesia. Hoy me privo de todo bien, no me atrevo. Como puedo confesarme, si he de confesar la muerte del carretero, de suerte, que es a perderme obligarme. No porque el Padre podrá revelar mi consesión; Ma pero pero con esta ocasión en el Convento dirá, que no conviene que esté en casa por los respetos que él sabe, que otros efetos de aquella causa esperé. Al más bárbaro del mundo serví, ya en toda Alcala, que le maté se sabra; y aún es delito segundo, al principal, que es sacar una hija a un padre honrado; Ya estoy bien examinado, bien me podré confesar. Pero no lo pienso hacer, volverme quiero a mi tierra, Indias ay, también hay guerra, necedad será poner en contingencia la vida. Adiós Templo soberano de Francisco. Tente hermano. Padre déjeme, no impida que me vaya. Pues porqué no se quiere aquí quedar? Mandáronme confesar; y en confesándome se, que no han de tenerme en casa. Pues por qué? Por travesuras Escolásticas. Locuras, todo eso luego se pasa. Habrá destruido huertas, viñas mesonares, cosas de comer. Bien dice Padre. Pues esto hermano, qué importa? Hay otras cosas también. Codversaciones de mozas, y otros desatinos tales, Caredras, pasiones locas. Ay Padre! a un hombre serví de vida y almá tan rota, que una noche me obligó a que cierta moza hermosa sacasemos a su padre. Nada de eso se le ponga (para no se confesar) en el pensamiento ahora, mas puede Dios perdonarle. Eso Padre quién lo ignora? pero si yo me confieso aquí de una cosa sola, se que no han de recibirme. Cómo él con Dios se disponga no haya miedo a todo el mundo. Demanera me provoca, que le he de decir lo que es. qué es risa? Risa? pues oiga. Esta casa era taberna, y estaban a aquellas horas seis carreteros en casa, todos juntos se a borotan. Entró la espada desnuda, fiado en broquel y cora, que para más valentía por liga ataba una soga; mal agüero, si se sube de la petrina a la gola, porque el delito os tan grando, que amenaza carce! y horca. Todos callaban entonces, yo retirado a una lon bra paso a un hombre de dos puntas, y llegaron tan furiosas, que me alpicó la sangre: si esto confieso, es chacota para recibirme en casa. Hermano, toda su historia no es parte ha dejar de ser en esta casa devota Donado como pretende, que esas estocadas todas dio en unos cueros de vino, de cuyas entrañas rotas salió el licor que tenían. Qué dice? Que aquesto sobra para que seguro viva. Cueros? Es cosa notoria. Vive Dios que lo sospecho; porque al romperles las ropas de pellejos, o de martas, que han cubierto a tantas monas, con un olor celestial me dieron algunas gotas en la cara, que al limpiarlas me confortaron la boca. Créame, y quédese en casa, mire que el mundo pregona vino, y que verde vinagre, por aquí se va a la gloria; por allá se va al infierno. Su buena gracia me exhorta; cómo se llama? . Gusano, viento, nada, polvo, sombra. El nombre de pila digo. Julian. Pues Julian; hoy cobra Dios por él una perdida oveja. . Cómo esas toma en sus hombros. A la Iglesia voy. . Sérale provechosa esa purga. Ruegue a Dios, que este corazón me rompa. El Rey y sus hijos vienen; sería en hora dichosa, si vuelvo a ver a san Diego, que es Rey de mayor Corona. El Claustro donde están cuerpos tan santos, con los ojos había de pisarse. Cierto, señor, que aquí lo fueron cuantos de su virtud merece imaginarse. Tener aqueste santo Templo tantos, es grande privilegio. . Respetarse merece por reliquia cualquier losa. No hay casa en mi opinión tan religiosa. En fin aquellos cuadros cultivaba nuestro santo? . En sus flores divertido a su Hacedor divino contemplaba. En esta caja trasladado ha sido. Mn3 Mi devoción tu amor solicitaba, y juntamente, Diego esclarecido. tu gloria accidental canonizado, mi servicio te ofrezco, y mi cuidado. A Felipe, a Isabel, y a Catalina mis hijos te encomiendo. . Diego santo, a nuestra voz tu intercesión inclina. Alégrome de ver, que le honren tanto: oh virtud celestial! virtud divina, de un humilde sayal; mas que me espanto, que esto pueda en el cielo, si da leyes tal vez en tierra a los mayores Reyes. No puedo encareceros el contento, Padres, que tengo en este alegre día. Próspere el cielo con divino aumento, Católico señor, tu Monarquía. Cuándo será la procesión? . No intento cosa en esto, señor, por orden mía. Vamos a ver la casa. . Si en el suelo hay esta Majestad, que hará en el cielo?
JORNADA SEGUNDA
Dónde me llevas ansí? o somos Eva y Adan, que estos ábitos nos dan? Si Dios me maldijo allí con más ira que a los dos, también quiero yo labrar la tierra, pues arrastrar me manda en la tierra Dios. Eso en forma de serpiente, pero no de labrador. Cultivaré mi dolor con mi envidia eternamente. Entre el hombre que pecó, y Dios, puso Dios en medio su Hijo; mas qué remedio para mi culpa dejó? Ninguno, ni yo le quiero, que aquello que aprendí, ha i4 ha de ser lo mismo en mí, y yo el mismo que el primero. La envidia de ver tan alta la humanidad, pues he visto, que en la unión de Dios en Cristo sobre el Serafín se exalta. No me deja descansar, ni puedo ofender su nombre; pero vengarme en el hombre, quién me lo puede quitar? Mil trabajos he tenido después que han las Religiones santos y ínclitos varonés, en la Iglesia introducido. Y no se lo que se tiene la del Serasín llagado, que a darme nuevo cuidado con mil ignorancias viene. Que sean Buenaventura, y un Antonio Portugues mi cuchillo, justo es, y para mi desventura. Que un Escoro (está en razón) llámose el Doctor sutil; pero legos gente vil, puede haber más confusión? Y que estos produzga España, mas que otra parte ninguna sin ingenio y ciencia alguna! No ves, que es de Dios hazaña revelar a los pequeños sus secretos? . Agustín dijo de aquestos, que al fin eran de los cielos dueños, quitándolos a los sabios. Y sonlo más que los dos. No hay con que me pueda Dios hacer mayores agravios, soberbia, que aquel Fray Pedro de Alcántara llegue a santo, vaya, pues que supo tanto; poco entre los sabios medro. Mas que a saber tanto llegue el saber por no saber? Es soberbia para hacer, que de mí mismo reniegue. Pensé yo, que con san Diego estaba acabado va; y sáleme por acá otro ignorante, otro sego. Si el salvarse viene a ser el verdadero estudiar, estos vienen a alcanzar el saber por no saber. Es acaso este Julian, el que ahora te atormenta? El mismo, que aún de rombrarle pienso que el infierno tienbla. Nacio de padres humildes en Medinacelí, y piensa, que fue Medina del cielo, quien dio un Ángel a la tierra. De un Frances que allí vivía, y una Castellana honesta fue hijo, porque el León coronen Lises Francesas. Ya estaba puesto a oficial, cuando un Padre Torres llega, que tiene Torres Francisco, que pidor al cieo almenas. Dice a Julian que se siga, como si otro Cristo fuera; síguele el mozo animoso, vístese la parda jerga, y loco o sabio, ha llegado a tal santidad sinetras, que me ha quitado más almas, que truje al infierno estrellas. como entiende pensamientos (que al fin Dios se los revela, estorba dos mil pecados, que por su causa se dejan. Quítame muchos, que ya se despeñan y condenan; tanto puede su oración con la Majestad suprema. Esta hace muchas veces en carcos de agua, y se queda entre la nieve elevado, Come en el suelo, y tan poco, que otra virtud le sustenta: duerme en cardos, y en abrojos con una Cruzy una piedra. con ellas se abre los pechos, y los cerca una cadena de veinte libras de hierro. Para tal ciudad tan cerca, quién le ha de poder entrar? Más fácilmente rompiera . Advierta hermano Tome, (que la de su pecho santo) la cadena de Marsella. Mucho lo debe de ser, pues que tú su vida apruebas, que un demonio coronista, hace mayor su excelencia. Discursos suelo yo hacer, mas es de vidas ajenas. Cómo ya no tienes honra, quien quieres tú que te crea? Padre soy de la mentira, ojalá lo fueran estas. En fin para qué es el traje? Anda siempre en las aldeas, pidiendo para el Convento, donde en el trigo que siembra quiero yo sembrar cizaña. Y porque ahora desea convertir un Moro Alarbe, no quiero que le convierta. Es de un Contador esclavo; pero por más que él lo intenta, y su casa y sus amigos, no hay remedio, ni aprovecha; temo que pueda Julian. Pues haremos que no pueda; mas para tanta humildad, cómo traes la soberbia? o en el Sol que no le quema. . Calla, que viene; y con él un donado, a quien enseña virtudes que no sabia, que era de la infame escuela de don Claudio, aquel perdido. Yo haré, que no las aprenda. que siempre se ha de mostrar humilde, ni aún ha de hablar. Que ni aún he de hablar, porqué? estamos en el Convento, o aquí junto a Torrejón? Sepa, que en toda ocasión es bueno el recogimiento. San Pablo nos aconseja orar en todo lugar. Quién le ha enseñado a acotar que sin sentido me deja? Estas cosas, y otras tales, yo las oigo por ahí. Muchos acotan ansí sin ver los originales. No ve, que aunque yo los viera, no los supiera entender? Así suele suceder. Si es bueno Tome, no quiero saber como se estudio, sino aprovecharse de ello. Yo siempre he sido un camello Rezó el Rosario? Quién, yo? Padre, como a saber vino (cuando de puño tiré) que no era hombre el que maté sino pellejo de vino? Como ahora no ha sabido, que palabra no he rezado? Pues en qué vive ocupado? En pensar que no he comido. Asentómonos aquí, y saquemos el alforja. Cosas de demonio sorja. No hay demonio. Hablan de mí. Si debe de haber Tome. En el infierno estará. También andan por acá, y piensan, que no se ve. Comamos padre. Qué dice? no era mejor, que tomemos una diciplina? Extremos para que me escandalice. Calle, que es bien menester. Yo me siento desmayar, sin comer no hay caminar. Fiesta habemos de tener. Aquí me tiendo a dormir. Descansa un rato si quieres. Cobarde con estos eres? Pues no, si me hacen huir? Dígame padre, voy bien para Torrejón de Ardoz? Para Torrejón de arder pudiera decir mejor. Ayúdeme por su vida, que allí mi mujer cayó. Mujer tiene? Mujer tengo, llegue. . Extraña compasión! Ah mucho que son casados? Muy poco padre. Mintió, que yo se que aquesta dama tiene más años que el Sol. Mire que es muy bien nacida. Ya se yo donde nacio, y que de lugar más alto cayó en mayor ocasión. levántese, que bien puede, quien levantarse intentó, quiere que lo diga? . Sí. Con todo el poder de Dios. Ay que poca caridad. Venga acá, cómo cayó? siempre ha de andar en caídas? Era la bestia feroz, espántose, y fuese huyendo. Debió de ser como vio el ábito de Francisco, que tiene miedo al cordón. Ya se yo; que aquella bestia, Dios una vez la enfrenó, mas con todo eso se suelta. Padre no le entiendo. . No? en Toledo el Padre Ruiz, viviendo en la Concepción: con el cordón ató un macho, de quien años se sirvio en traer ladrillo y piedra, hasta que le desató un hombre, sin conocerle, cuya carrera veloz paró en el in fierno mismo, como pararéis los dos. Hablas claro con nosotros? Pícaros, con que ocasión andáis en aquesta aldea? Luego no soy labrador? De maldades, quién lo duda? Luego no soy labrador? De maldades, quién lo duda? Vive el cielo, motilón, que no has de vencer el Moro. Vencérele vive Dios. Ay que jura. . Vos mentís, que vive Dios, digo yo. No sabes, qué eres un loco? No sabes que eres ladrón? Yo? . Tú, que pensaste hurtar el cielo a su mismo Autor. Vete ignorante. . Es verdad. Tú no eres Fraile? . Si soy. Eres despensero vil. Sí, pero no soy traidor. Qué sabes para salvarte? Los Mandamientos de Dios, y se como en dos se encierran. Oh qué gracioso Doctor! Pues si esto os parece poco, menos supo Salomón; pero arguyamos. Un Ángel con un rústico pastor? Ángel sois, pero con patas. Mi nobleza es mi valor. Fingi ahora un visabuelo, y decid, que hidalgo sois. Pues que quieres argüir, responde. Aguardando estoy. Qué leguas hay de aquí al cielo? Quién las sabe cómo vos? que como albañil caístes de los andamios del Sol. Cuál es la cosa más alta? La humildad. A quién oyó este necio estas razones? Adiós, que no hay más razón, y así está escrito en la puerta del Alcázar de Sion. Quién se humilla, Dios le ensalza Muestra el libro. Qué mejor, que enseñaros en el cielo, el humilde, que ensalzó, pues dio a Francisco la silla, que habéis perdido los dos. Huye soberbia mía, que no puedo mirar quien me ha quitado la silla que tenía, cuando era cedro yo tan levantado, cuando era yo Lucero mayor que el Sol, porque lo fui primero. Que este Francisco venga a ocupar el lugar que habemos visto? Que quieres que no tenga la más divina imitación de Cristo. Que aquesta silla tuve, cuando fui Aurora, que tan alta estuve? De mi Sol fuiste Aurora, cuando hicimos los dos temblar los cielos. Adónde vas ahora? Voy a Roma a imprimir ciertos libelos. Con tan santos varones, siendo quien eres, contra ti los pones. Qué es esto que he sentido? pero debe de ser que lo he soñado: oigan, que divertido está Julian, es piedra? a Padre amado, a Padre, no responde? Padre adónde se fue? . Dios sabe adonde. Qué es esto que ha pasado? Tome, no es nada. Cómo, que no es nada? el alma me ha turbado. Es cosa solamente imaginada, bien ve por las señales, que aquestas no son cosas corporales; velar siempre conciene, que anda suelto el León, Pedro lo dice. Hermano, cosas tiene, que aunque por santidad las autorice, no hay quien pueda sufrillas, porque o locuras son, o maravillas; ando de mala gana con él, que si no es loco, lo parece, que tiene esta mañana? que ha visto? qué le alegra y entristece? Bien dice, yo soy loco, sepa que con razón me tiene en poco: anda aquel arrogante conmigo, sobre un Moro, en competencia. Quién? . El primer gigante que usúrpaba de Dios la Omnipotencia, de varias formas viene, que tal envidia y desvergüenza tiene. Padre, por Dios le ruego, que pues para pedir andamos juntos, yo donado, y él lego, no me meta con diablos ni difuntos, pidamos llanamente. Calle, que este patillas habla y miente. Haga lo que le digo, o vuélvome a Alcala. . Ya pido hermano, venga, venga conmigo, no tenga miedo. . Es predicarme en vano, no me entiendo con gente que anda denoche, y se entra de repente. . Y dístele de comer? Ya tiene todo recado. De qué vienes enojado? Ocasión debe de haber. Es por dicha la ocasión (que otra ninguna no sé) el haber venido a pie de Madrid a Torrejón? n No señor. Qué tienes perro? No basta lo que en tu casa con toda tugente pasa? Yo se si acierto, o si hyerro; no ha de haber nadie que a mí no me hable en ser Cristiano. Pues qué pierdes? Y qué gano? Desventurado de ti! Vengo mohíno de allá, y no llego a Torrejón, cuando con largo sermón, cansándome el Cura está. Luego los Clerigos vienen, y todos de armada mano, quieren hacerme Cristiano. No ves que es celo que tienen Alí Alí de tu salvación. Salvense ellos, que yo se por donde me salvaré. Dios te dé luz. Ellos son, Deo gracias. . Padre Julian por acá? Todo lo andamos, en fin a casa llevamos lo que estos Santos nos dan. Él me lo parece a mí. Pues engáñase a la fe; soy un loco, no lo ve? todos lo dicen así. Mire, yo soy un jumento de los Padres de Alcala; de allá vengo, y vuelvo allá hecho arriero del Convento. Llevo pollos, huenos, vino, y todo lo que me dan; sabe que soy? ganapan. Qué ganapan tan divino. Ganar el divino pan dice? o que cosa tan buena; es pan que salva y condena, dichoso el buen ganapan, Y no puedo yo creer, que haya pierde pan ninguno. Coma conmigo. Hoy ayuno, otro día podrá ser. Mire señor Contador, yo voy a cierto lugar, quiéreme su Alí prestar? Dársele fuera mejor. Ve Alí con el Padre luego donde te mandare ir. Todos hemos de servir a Dios, yo ansí se lo ruego; ea, vayase con Dios. Deme la mano y los brazos; qué es esto? Unos embarazos, Alí vamonos los dos, Cuando le abrace sentí cierta dureza en el pecho, que era cadena sospecho, pues no será de oro allí, aunque el hierro se mejora, pues oro por Dios se llama, que los hierros de quien ama dicen que el amor los dora. Caminemos buen Alí. Padre haré lo que quisieres, Si lo que quisiere hicieros, será gran bien para ti. Eres noble? Noble soy. Buen entendimiento tienes. Padre dime a lo que vienes? ya que en tu servicio estoy. Vengo solo a darte el cielo. Tienesle tú? Tú podrás tenerle. . Despacio estás. Si con puro y limpio celo te sujetas a la Fe de Cristo; que te ama tanto, y con el Baurismo santo. No digas más, que me iré: no ha podido mi señor, ni todo Madrid hacerme Cristiano, con prometerme libertad, honra, y favor, y tú con ese costal intentas tal desvarío? Este costal hijo mío tiene valor celestial. Lo que viene dentro de él yo te confieso que es rierra, polvo, nada, y viento; y hierra quien piensa que hay algo en él. Pero mira, que ques Dios te ha traído donde estás, más culpa que otros tendrás, busquémosle pues, los dos. Que alguno que está en Argel, le puede decir Señor, si me hicieras tal favor como a Alí, no fuera infiel. Que luego me convirtiera dejando a Mahoma infame? Que aqueste al Profeta llame infame de esta manera? Por Alá que ha de morir, que la honda que traía para perros, no sabia, que hoy me había de servir para los perros Cristianos: muere Papaz, o Mahoma! qué es esto? las piedras toma (que le tiro) con las manos. No más, él es hechicero, no hay que tirarle. Ay Alí! no topa en ti, si no en mí, el ser tan bárbaro y fiero. Vuélvere a Dios, mira, advierte que con su sangre te llama, desde esta sagrada cama de nuestra vida y su muerte. Fraile, o lo que eres, no más, que este cuchillo. Ay hermano! si por ti el martirio gano, que corona me darás, ya de rodillas estoy. Por Alá que he de matarte. Llegad presto que le mata. Oh perro Mahoma, al Padre? Dale con ese cayado. Dale. Villanos dejadme. Déjale que esta empertado, y puede ser que te mate, T No le asentara seis palos? Dejade hermanos, dejade, volvamos hacia el lugar. Venga Padre, y Dios le guarde de estos perros que aborrecen a los Santos. Fue bastante la ocasión que yo le di: pedile se bautizase; y él sintiolo con extremo; váyanse con Dios, que es tardo para su lavor, pues ya quedó en el lugar. Cómo hable al Contador, yo le juro, que nunca el perro se escape de pringado, o de vendido. Váyanse, y Dios se lo pague. Siempre ha de andar en ruidos? siempre ha de hacer disparares qué es esto? Un hermano Moro que quería apedrearme, no más de porque le dije, que era bueno vautizarse, pero nunca me acertó. Que siempre en locuras ande? quien le mete con los Moros? quiere que le descalabre alguno de estos esclavos? No le he dicho, que no trate con perros, vacas, y toros? deje estar los animales, trate gente de razón. Mire Tome, no se espante, sepa que yo soy un tonto. Quién cometió la otra tarde en llegarse a la manada de los toros, que dejarle con vida, milagro ha sido. Eso fue historia. Y que tales que le suelen suceder. Escuche así Dios le guarde. Estaba un carro de bueyes dos días ha junto a unos sauces ya desuncidos los dos, que el heno dos veces pacen. Un anciano labrador con una niña en la margen de un arroyo, y en las ramas pareciome al nacimiento de Cristo. Qué dispárate! El carro el portal, los bueyes aquellos dos animales; la niña la Virgen bella, aquel viejo venerable Joseph, y el ave cantando la gloria que dijo el Ángel; vi que faltaba pastor, híceme pastor, y alabe a Dios, que me estuve allí dos días sin asentarme. Qué disparate! Enefeto, como después me acordase en el prado del portal, quise otra vez contemplarle; no eran bueyes, eran toros, llégueme. Qué disparate? Vivose un tostado a mí, y cuando quiso pegarme saqué el rosario, y dejome; es disparate? . No Padre, pero mire por su vida, que al torillos que no saben rezar, y alguno podría echarle por esos aires. Para que anda con mastines? quiere que una vez le agarren? Una oración en Larín se yo contra perros tales. Aay perros que no le entienden, y morderán como rabien, ni hay cosa que más codicien, que los ábitos de un Fraile. Ahora bien, pida que es hora. de un osmo cantando un ave, . Comience por esa parte. Para los Padres de santa María de Je sus de Alcala. Para los Padres de santa María de Jesus de Alcala. Tome Padre. Huenos son. Nuestro Señor se lo pague. Padre de este pan se sirva. Hijo en el cielo lo halle. Trae bota Padre? Si hermana. Sople. . Soplo. Llegue y pare. Vaya echando poco a poco, que buena cara que trae. Ay! requiebro? Pues no ve que soy Doñado, y no fratre? Mal imita la virtud de esotro bendito Padre. Eche quedo, que se vierte. Tenga él quedo, y no me hable. Decir, que tiene la cara buena, es ofensa tan grande? dijele yo que era mala para que se sobresalte? Quédese con Dios donado. Donada, Dios me la guarde; divertido está Julian, yo bebo, que es bueno el vino. Den gracias. Tocan a pino, por alá responderan. Deo gracias. Por siempre hermano. Así la limosna bebe? Pues no es razón que lo pruebe? que siendo malo, es mal sano, y llevarlo no es razón. No mienta ya que lo bebe. Tome por su vida, pruebe. Deo gracias, vaya al mesón, deje la limosna allí, y suelte en aquel corral los pollos. No haré yo tal, que se irán todos ansí por las tapias derribada y después me reñiran. No harán. Yo hermano Julian no hago cosas tan erradas, tome esto, y sueltelos él. Pues yo iré. Vaya en buen hora, o gracias a Dios, que ahora podré alegrarme sin él. Por aquí, por allí, por allá anda la niña en el azaar; por acá, por allí, por aquí anda la niña en el torongil, Bravo balle, vive Dios que me retozan los pies. Es Tome? ves no lo ves? o que bien bailan los dos. Paréceme que lo veo con gusto de que. Yo? . Sí. Deo gracias. Pues para mí que N que le entiendo, y no le creo? Jesús! Balle, acabe ya. Dirá la copla? . Diré. Veralo Julian? . No sé. Vaya, que exos está. Deo gracias, Tome, qué es esto? Padre, un poco de solaz. Esto ha de hacer? Puse paz entre esta gente. Tan presto el demonio le engañó; váyase luego de aquí. Pues esto le ofende? . Sí, no lo haga más. Por que no? Váyale digo. . Oye Inés, en la plaza los espero. Oíd, qué reñiros quiero, y consolaros después. Padre, no ha de haber Sermor, vaya con Dios, que es muy lego que oigáis su palabra os ruego. Inés balla. Toca Antón. Por aquí por allí, . Que no han querido escuchar la palabra de Dios, cielos! aves, cuyos altos vuelos puede a escucharla parar, oíd, pues no quiere el hombre. Oíd; ay tal maravilla, que bajen aves a oílla, y que a los hombres asombre? Aves, el hombre cantaba no alabando a Dios aquí, ni aún quiso escucharme a mí, que alabarle deseaba. Oíd, oíd dulces aves, como a Dios se ha de cantar; aunque podéis enseñar a los más sabios y graves. A la risa del Aurora los gilguerillos pintados, saldrán a los verdes prados trinando la voz sonora. Mirlas, Pardos, Solitarios, y quejosos Ruiseñores, Tiples, Altos, y Tenores, voces he instrumentos varios. Su capilla formarán sin saber remifasol, sirviendo de sacisto! el más florido arrayan. Alabarán lo primero la individua Trinidad, esto con gran suavidad, y afecto puro y fincero. Luego a mi Jesus aparte le dirán una canción, que enternezca el corazón, y de la tierra le aparte. Luego con gran melodía la calandría más sonora, a la Reina mi señora, y siempre Virgen María. Di- Dirá la Salutación, como si fuera un Gabriel; y un pajarillo, que de él se tenga satisfacción. Cantará glorias y amores de las celestiales aves, de los Ángeles suaves, de su Capilla Cantores. Y mirad que no cantéis aves, con celos jamás, cantad al cielo no más, porque viváis y os gocéis. Que si andáis en celos vanos, y de esto no os enmendáis, mirad la ocasión que dais a los cielos soberanos. Vendrá luego un cazador, que con red, con arcabuz os prive de aquesta luz, tened al cielo temor. Enmiéndese la que fuere celosa, y ninguna cante, sino a Dios, aunque la espante el contrario que tuviere. Ninguna envidiosa sea, coma, y no destruya nada, que está la ballesta armada de quien matarla desea. Tendrán (haciéndolo ansí, y advirtiendo la memoria) aquí gracia, y después gloria, a ellas gracia, y gloria a mí. No digo yo, qué es loco? qué es posible que siempre ha de hacer cosas semejantes? Qué tenemos Tomé? . Qué linda flema no estaban los pollos encerrados en la banasta? . Y ellos que abían hecho para estar en la cárcel todo un día? No comieran allí salvado y trigo? que daremos ahora a los enfermos? en un corral los hecha derribado? pues sepa que se han ido. . Adonde? . Al rollo, que de once que eran no ha quedado un pollo. Calle que ellos vendrán, no le de pena. Calle, que ellos vendrán? vendrán el día de san ciruelo; van por esos campos. Pollos de san Francisco, vengan luego a su banasta, miren que nos vamos, y que hay muchos enfermos. . Por la pila del agua santa, que ya van viviendo, y uno a uno se van entrando en ella: uno, dos, tres, ya vienen cuatro juntos, Nua ocho con el blanquillo, nueve el pardo, diez, uno falta solo, hay tal ventura? No falta hermano. . Cómo que no falta? si eran once los pollos? . Si él le tiene, y se le quiere dar a quien él sabe, no falta el pollo. . Yo? . Muéstrele acabe. Quién se lo dijo? a se que lo había visto, hiceso por burlarme. . Así lo creo; partamos a Alcala con la limosna. Este hombre es santo, y digo yo que es loco, por el agua de Dios que ya sabia, que el pollo hurtado para Inés querría. No tiene el mundo poder. Dicen, que a la Corto es ido. Amenazas de ofendido cuando no puede ofenden Pésame que hayas tratado tan mal la justicia aquí. Pues no me persiga a mí, que soy Caballero honrado. Si me sacas de su casa de mi Padre con violencia, ha de callar tu insolencia? Como eso en el mundo pasa, tu padre tiene razón, que eres su hiía, y ha sido en el honor ofendido, y estos hombres no lo son. La justicia no se ofende de los delitos, ni quieres que castigue? No te alteres, que conmigo no se entiende. Ay del que me entrare aquí! Bien por las obras se ve, por eso a la Corte fue para quejarse de ti. Allá están muy ocupados, que es muerto el Rey don Felipe Segundo. Qué participe con los que fueron culpados del castigo mi inocencia, no quieres que sienta yo? No Isabel. Pues porque no? Conmigo estás, ten paciencia Deo gracias. Quién está aí? Yo soy. Hermano Julian, quie quiere algo? allá le darán. Lo que yo pido está aquí. Es algo de Isabel? . Sí; mire hermano, que es error quitar a un hombre el honor: deme a Isabel por su vida, que ha mucho que anda perdida aunque la disculpe amor. Ya sabe que es Caballero, y que a tal obligación acudón los que lo son, como de quien es lo espero: baste el deshonor primero, y baste de Dios la ofensa; que su Majestad inmensa está enojado a la fe, ni es bien que seguro esté, que no hay para Dios defensa. Para Dios es niñería el presumir de la hoja, porque cuando Dios se enoja, no puede haber valentía; a la mayor bizarría, con sola una calentura derriba en la sepoltura, que es el alguácil, que a quien prende, por más que se le defiende, le lleva a cárcel tan dura. No se resista en sus vicios, que es de hombres bajos y viles, no querer que haya Alguaciles que ejerciten sus oficios: resistencias, son indicios de delitos, esto es llano; tema la justicia hermano, tenga a las baras respeto, que es Dios juez, y en efeto tiene la bara en la mano. Hay mayor atrevimiento? hipócrita, sabe bien con quién habla? Y Dios también. Que tengan en un Convento tan santo y sabio, un jumento? voto, reniego, por vida Jesús, qué alma tan perdida! Váyase de aquí, o haré que le maten. Yo me iré, mucho de quien es se olvida; Dios te de luz. Esto has hecho con un Santo! Julio, Hernando. Qué mandas? Seguid volando ese Santo contrahecho, y dalde mil puñaladas. Por dónde va? Al campo va. Que buena tu alma está, de estas crueldades te agradas? a Julian mandas matar? a un Santo, que de mil modos veneran, y estiman todos? ay de ti. . Isabel callar. Pues esto es bien hecho? . Sí, los desvergonzados mueran. Que desventuras me esperan, duélase el cielo de mí. . A Madrid nos mandan ir, Nu se señores pies, caminemos; dice el cuerpo que no puede, que está desmayado el cuerpo. Qué todo ha de ser comer? Pues cómo hermano jumento? en verdad que te has de hartar, no te quejes, no me quejo. Quieres comer? si señor: señor soy? gusano necio: ea, sea lo que fuere, pues fiéntese, ya me siento. Saquemos de las alforjas el pan; que duro, por eso nos dio el Señor este arroyo, aquí le remojaremos. No le admira lo que sabe Dios regalar a su siervo? moje y coma, así lo haré, pues dele gracias primero. Es aquel? El mismo es. Toma ese lado derecho, yo le daré por aquí. Sacar la espada no puedo. Ni yo la mía. . Qué tiena este hombre? Favor del cielo. Ya que habemos dado gracias, y el pan estará más tierno, comamos. . Extraña cosa! Qué suaves instrumentos! Cantan? . Escucha. Las voces oigo, y los dueños no veo. Comed, comed Julian, comed, comed sin recelo, que con música del cielo no hay manjar como ese pan. Ea cuerpo, no diréis que no lleváis buen sustento. Ah decir voy lo que he visto. Yo voy temblando! Yo muerto! . Ea pies, no hay que esperar, vamos a Madrid, que creo que sois allá menester. Oh cuanto, Señor, te debo; perdonad si os piso, hierbas, no me tengáis arroyuelos, que si pienso en quien os hizo, nunca a Madrid llegaremos.
JORNADA TERCERA
Esto ha de hacer por mí. . Vuestra Excelencia quiere hacer digno de su mesa un hombre, que es un ejemplo al mundo de imprudencia? la Corte hará que con razón se asombre. Mucho merece la obediencia, y donde quiera tiene el mismo nombre. Pues que dirá, quien viere que a su mesa pone un costal? . Que su grandeza es esa. Con don Pedro de Medicís rehuye de comer Julian? dígame hermano, cómo tiene este humor? . Dice que huye la inútil pompa del regalo humano. De su humildad, su gran virtud se arguye. Come en el suelo, y bebe con la mano, del arroyo primero, el agua pura. Es plata más lustrosa y más segura. Ayer le hicieron una limpia cama, y durmió con un perro en una estera; viene a pedir aquí, si bien desama, que el Rey, o el grande le honre, aunque él no quiera Muchas cosas aquí dice su fama. Pocas serán, por muchas que refiera, túvele en poco, y ya le tengo en tanto que le estimo, y respeto como a Santo. Es verdad que las aves le obedecen? Sí señor, y los fieros animales, comiole un gato un pájaro, y riñole, y luego le volvió vivo y entero: corriendo toros se salió del coso el más bravo, y queriendo acometerle poniéndole el Rosario le tuvo. Con el demonio dicen, que le pasan cosas notables. . Toma varias formas para engañarle, ya es dragón, ya es sierpe con otros mil enredos y amenazas. Las mesas cubren. . Llegue hermano mío, que me ha de hacer este favor. . Espere, espere por el santo Jesús mío. Qué ha visto hermano? Espéreme un momento, que volveré al instante, porque importa al servicio de Dios. . Mire que espero. En prendas no se queda el compañero? . Buena debe de ser pues él la deja. Soy miserable polvo, nada, y viento. Qué profunda humildad! . De tal Maestro Mucho quiero a Julian. . Él lo merece. Por si no vuelve, y algo le acontece (con que se va por una tarde al cielo) me zampo en la cocina o el tinelo. . Qué sirve la dilación dónde no hay otro remedio? La vida se pone en medio a un valiente corazón? llega desesperación. Hombre, que aguardas, que quieres? Tú que me hablas, quién eres? Quién a tantos remedio. Pues incitarelos yo, si su valor me refieres. Porque su hacienda perdió Menipo (en Filosofía tan docto) la vida un día en un lazo se quitó; de una reja se colgó Iphis, que amaba a Anajarte: Filida por otra parte, Erigone, y Calucea, que cuando morir desea, dulce el espíritu parte. Arague hermosa, vencida, se suspendió de una cuerda; y Amata siendo tan cuerda, con ella acabó la vida: Gídica de amor perdida de su Alnado el grande Homero; porque en los sabios primero no acertó de un pescador un enigma; así el honor desespera. . Desespero. Mira como Arquitofel, por no tomar Absalón su consejo, con razón se suspendió de un cordel, Antolía no fue cruel, ni Silano, si no honrados; y los vio el cielo colgados de un árbol, porque la vida, de que sirve aborrecida. De matar desesperados. Muere de una vez, que esperas? para que mueres de tantas? Oh muerte! porque me espantas con ansias y sombras fieras? Eso ahora consideras? que no es el morir dolor. Del alma tengo temor. Que no hay alma, desespera. Pues si no hay alma, que espera de la vida el necio amor. Este es el hombre, aquí están los que ayudan al enfermo; que buenos Padres del yermo, que consejos le darán. Demonio, aquí está Julian. Pues ahora no comía con don Pedro? que no hay día que algún alma no me quite! esto el infierno permite? Que quieres si Dios le envía. Por qué Dios le ha de enviar? Porque este hombre le costó su sangre. . A quién respondió? Consigo debe de hablar. Deo gracias, no aí que turbar, míreme bien. Qué me quiere? No más de que en Dios espere que Dios le ha de remediar. Padre, yo voy por aquí a entretenerme. . No va, sino sino a matarse, y está desesperado. . Yo? . Sí. Padre no hay tal. Vuelva en sí, saque, saque ese cordel; no hay más de poner en él alma que a Dios costó tanto? hága se fuentes de llanto. Ay desdicha tan cruel? Padre, deudas me persiguen, no tengo remedio ya. No diga tal, si tendrá, yo haré que por él se obliguen. Quién padre, los que me siguen? bueno, si lágrimas llora no le darán sola un hora. No será bueno don Pedro de Medicis? Qué bien medro con imposibles ahora. Déjeme Padre, que son mis acreedores tan fieros. Ya se que son usureros, que no admiten dilación. Don Pedro en esta ocasión le ha de dar dos mil ducados, con que han de quedar pagados: qué aguarda? qué considera? mire que a comer me espera con otros dos convidados: vamos, que es descortesía. Ay padre! a sus pies estoy. Deo gracias. No soy quien soy, si a este no le mato un día. Dios le trujo, Dios le envía Qué hay buena gente? Ignorante, estáis muy loco y triunfante, pues presto veréis. . Gallina, con cierta prenda divina, no hay pícaro que me espante. Yo pondré por Alcala con almagre tus maldades. Aunque las tuyas traslades, que piensas que se me da? Para aquel Moro (que está en casa de Sardeneta) motilón, no tienes treta. Eso verás algún día, que se lo ruego a María. Confieso que me sujeta. Pésame de haber tomado con un bárbaro esta empresa. Y a mí en extremo me pesa la parte que me ha tocado. Señores, yo he profesado (desde que nací) vivir como mis padres, decir que soy bárbaro, es disculpa, que puede en cualquiera culpa vuestro disgusto advertir. Cristianos allá también toman mi ley, luego es buena. No es por buena, que es ajena de todo nombre de bien; hácenlo porque les den remedio en tanta aflicción; pero bien saben que son infames a tierra y cielo. A nuestro piadoso celo duele Alí tu perdición. No conoces claramente la limpieza y la verdad de nuestra Fe? y la piedad, trato, y virtud de la gente? no te has hallado presente a las fiestas de los Santos? Si me persuadiesen cuantos hoy adoran vuestra Fe, no lo haré? Que un perro esté tan revelde, a ejemplos tantos? Si os canso de esta manera, vendedme y descansaréis. Mejor es, que le dejéis, y que Moro viva y muera, que buen infierno le espera, perro, bárbaro. . Ay de ti! Señores, haced de mí lo que fueredes servidos. De áspid tiene los oídos. El daño no es para mí. Hay crueldad como querer que sea Cristiano por fuerza? La ley a ninguno fuerza, que voluntad ha de ser: por Ala, que he de tener la que he tenido y guardado; y tengo de madrugar, aquí me quiero olvidar, que el sueño olvida el cuidado. Mal hice, y no como sabio en decirle a Julian (cuyas armas siempre están velando para mi agravio) que no se convirtiría este Moro, porque yo le guardaba, pues me dio por lo menos con María, por lo menos, y están llenos los cielos adonde estás. que después de ti, no hay más, y son los Ángeles menos. Muy necio se ha de llamar (de que yo seré testigo) quien avisa a su enemigo, cuando le quiere engañar. Hay hombres! cual de vosotros con María desconfía? solamente por María no somos nada nosotros. Pone en paz toda batalla, toda sentencia deroga, en todo mal pleito aboga, en toda muerte se halla. O que mal hice en decir a este Fraile mi intención! duermes Moro? No hay razón, que me pueda persuadir. Tú ley es ancha y gustosa, tus padres la profesaron. ya es tarde, yo estoy cansado, . Mis padres no se engañaron, ley dulce, ley amorosa. Es linda cosa vivir sin dar cuenta de la vida, ser ladrón, ser homicida, decir mal, jurar, mentir, y no temer, ni aún a Dios. pero cómo hay luz sin día? si es María? pues María no quiero nada con vos. Piedad Virgen. Oye Alí. Señora, que me queréis? que el Sol que con vos traéis ya es fuego de amor en mí. Vuélvete luego a la Fe de mi Hijo, por los ruegos de Julian. Mis ojos ciegos alumbrad, no se qué haré? La espada de su justicia sobre tu cuello verás, si te resistieres más por ignorancia o malicia. Quisiera ser cuantos Moros tiene el África este día. Gracias os den, Reina mía, todos los celestes Coros. Ay de mí! qué es lo que vi? si dormía? o si soñaba? Señor, Señor, aquí estaba todo el cielo. . Llaman? . Sí. Qué dudo de esta verdad? Señor, señor. Qué das voces? Alí soy, no me conoces? Pues perro, no es novedad? Habiendo ocasión, señor? Pues qué ocasión has tenido? Una Señora ha venido cercada de resplandor, con un Fraile, que sin duda es Julian de Alcala, y amenazándome está con una espada desnuda, sino me vuelvo Cristiano. Cosa extraña! Peregrina! Pedí a la Virgen divina su luz, su amparo, y su mano; que Cristiano quiero ser luego como llegue el día, no vuelva otra vez María. Quien la mereciera ver Alí! mas no seas Alí, qué nombre te llamarán? Julian Señor, que Julian es el que vuelve por mí. Pues Julian, con grande fiesta tu Bautismo haré mañana. Madrina tan soberana la merece. El alma apresta. Aquí estoy con humildad. Pues libertad te prometo, aunque el Bautismo enefeto es la mayor libertad. Id vecina en hora buena, arre acá, señor jumento, decid, que voy al Convento a mi mujer Madalena; que estaré dentro de un hora en casa. Pues a que vais al Convento, si llegáis a Alcala Lorenzo ahora? No es mejor que descanséis? vos andáis entre comadres. Callad, que es para los padres lo que en el jumento veis, que me pidio el buen hermano Julian, que se lo trujese, y que al portero le diese esta limosna en su mano. Perdonad, porque pense que a otra parte se llevaba, viendo que no descansaba quien viene a su casa a pie. Yo le diré a Madalena Lorenzo, que luego vais. Antes no se lo digáis, no reciba alguna pena, sino entraos en vuestra casa sin darles nueva de mí. Que me prace, harelo ansí. No ha de saber lo que pasa, voto al Sol, que no he de dar esta limosna al Convento, no piense que mi jumento de balde se ha de cansar. Luego a cualquier labrador de su limosna le carga, y que la traiga le encarga a costa de su sudor. Pues en trasponiendo Inés, doy en mi casa con todo, que yo sabré hacer demodo, que no lo sepa después. Arre aquí, vamos a casa, no ha de comer el Convento a costa de mi jumento, verá el diablo donde pasa. lo pues, aquesta es mi puerta Madalena, o la mujer; pues no quiere responder, no debe de estar despierta. Deo gracias, porque da voces? parécele que aquí dentro ha de estar mujer ninguna? Vos en mi casa a qué efeto? Esta es su casa buen hombre? o viene falto de seso, o lo nuevo le ha estragado las vislumbres del celebro. Pues es razón, que en mi casa esté un hombre, ausente el dueño? y que su mujer. . No más, que está sin entendimiento; adónde ha cogido el lobo? diga buen hombre, está ciego? que no conoce que está a la puerta del Convento de san Francisco? Qué dice? Abra los ojos. Qué es esto? No ve qué es la portería? Tiene razón, ya la veo; tome hermano esta limosna que me dio aquel santo lego, pero no le diva nada, que algún demonio me ha hecho. quererle hurtar la limosna; pues cuando pienso que llego a la puerta de mi casa, llamó al propio Monesterio. Entre, y con mucha humildad de la limosna al portero. No le diga nada hermano. Entre, acabe, no haya miedo, que quien aquí le ha traído, mejor entiende su pecho. Oye, no le diga nada. Entre, acabe, no sea necio. Por vida suya señor, que no se lo diga. . Creo, que os he de dar a los diablos; hombre, o demonio, entrad presto que mejor sabe Julian, que vos mismo, todo el cuento, pues a nuestra portería os trujo de los cabellos. Ya todo el mundo es engaño hurtar a vinos y a muertos, ya con escrituras falsas, ya con fingidos enredos. Ni hay temor de la justicia; y es lo peor, que hombres de estos quieren honra sin tenerla, y aún quitársela a los buenos. Quién dijera, que un villano . Mire Padre, la razón tuviera este atrevimiento? o varón santo! oh Julian! Oígame Pare, esté atento. Ya le escucho, porque tenga cuando yo hablare, silencio. El pecado origina! (por difinición de Anselmo) es privación de justicia original, advirtiendo, que sue debida y acepta de nuestro padre primero. Y así perdida por él, opinión en que asintieron comunmente los Doctores, como es el Doctor Angelico Tomas, Ricardo, y Escoto, de que trataremos luego. La partícula debida no añade Tomas. Confieso, pero al fin se ha de añadir, pruébase así. Qué hablen estos en cosa que yo no entienda! Que bien es gastado el tiempo, pero tal dueño tenía, y así me parezco al dueño; con todo eso les digo (algunas veces que miento) que se Griego, y se Latín, y se Latín como Griego. Los libros Italianos hacen mil hombres soberbios, oh ignorancia! invención rara, docta en doctrina de enredos. de la duda, que he propuesto es, porque aquello se debe de que tenemos precepto. Concedo. . Si de guardar Adan no le tuvo puesto la justicia original como sujetos nacemos a guardar precisamente precepto que no nos dieron, pues que privados nacimos de esa justicia. Resuelto el argumento. Qué voces dan estos Padres Maestros; oyen Padres, no haya más, que están cerca los enfermos. Oh Julian? sepa que es causa en que disculpa tenemos; del pecado original se arguye. Su nacimiento, Job maldice, por la culpa, que naciendo contraemos en el cuerpo, y en el alma, materialmente en el cuerpo, y en el alma formalmente, como en su mismo sujeto. Sola el alma es susceptiva de vicio, o vírtud, mas pienso, que por la unión se le pega la mancha de malo o bueno. Es la causa original el padre, de la que vemos en el hijo, pero en genero de causa eficiente entiendo. Por concupiciencia todos hijos de ira nacemos, y en alma y cuerpo incurrimos en esta mancha y defeto. De aquí la muerte se sigue, y la pena en que perdemos el ver la visión divina, y la gloria de los cielos. Pero llega el agua santa del Bautismo, y al momento como la nieve quedamos; bien haya tan buen remedio! Qué es esto? él sabe materia, tan altas? e . Padre fray Pedro, por aí lo oigo decir. Toda la duda ha resuelto. Padre, pues lo sabe escuche. Diga en buen hora, y depresto, que tengo mucho que hacer, y no haya probo, ni nego. Como el que lava el Bautismo engendra el hijo sujeto al pecado origina!? Sembrar el trigo no vemos desnudo, y nace con pajas? pues así el niño naciendo sale con mancha, aunque el padre se limpio de ella primero. Notable respuesta! Extraña! Miren, yo soy un grosero; el padre no engendra al hijo como fue criado y hecho en la mente, bien lo ven? Pues cómo? qué bien lo vemo Según que fue corrompido en la carne, decir quiero según es carnal, no como espiritual, y advierto mis Padres, que me perdonen, si en esto que digo yerro, que soy tonto, ya lo saben. Dios habla en aqueste lego sin letras, extraño caso! F. Pedro, al claustro pasemos donde podremos hablar. Loco voy! Yo voy suspenso! . Diga Padre, como sabe estas cosas? Soy un necio, que como otros muchos hablo en las cosas que no entiendo. Miedo me causa tratarle. Tome las alforjas luego, porque habemos de ir a Torres. Mucho sus cáminos temo, que anda con poca salud. Tome, Dios me dará esfuerzo Llevaré el jumento, hermanó, por si son cosas de peso? Cierto que es olvidadizo, aquí no lleva el jumento? Siento el salir de mi tierra. Segura conmigo vas. Ya no te faltaba más, sino traerme a la guerra. Si me tuvieras amor no lo sintieras ansí. Antes viene amor en mí entreteniendo el temor. Dejo yo por ti, Isabel, mis estudios, perseguido de la justicia, que ha sido hazaña a mi honor cruel. Desprecio mis pretensiones, olvido mi calidad, haciendo mi voluntad tan locas trans formaciones. Truoco en plumas el bonete, y la sotana en espada, porque la justicia airada (que perseguirnos promete) no te ponga en ocasión de la venganza que trata; y corespondes ingrata a tan justa obligación? No quieres que algún efeto haga en mí el dejar mi tierra? yo entre soldados, y guerra? Volverte a Alcala prometo en andando algunos días por estos alojamientos. No con buenos pensamientos de mi tierra me desvías. Tú no te puedes casar por desigualdad conmigo; pues donde podré contigo vivir, ni segura estar? Déjame, que yo sabré llorando alcanzar perdón de mi padre. En ocasión me pones. . Yo a ti porque? Qué diría el Capitán si ahora me fuese yo? y la gente que me vio a su lado por Guzman? vive Dios . Yo no te digo que te vayas tú. Pues quién? Yo sola Clandio. Harro bueno! Tú no puedes ir conmigo, que a más peligro to pones, Por vida. Deja la daga, que no es bien que infamias haga quien tantas obligaciones tiene de mirar quien es, y estas lágrimas bastaran, a que tus manos miraran que estoy llorando a tus pies. Levántate, que no soy tan tan bárbaro como entiendes; con lágrimas te defiendes? por ellas perdón te doy. Y cree, que si tuviera quien seguro te llevara, que a tu padre te enviara, y que perdón le pidiera. Que sabe Dios que procuro remediar tan loco exceso. Pues no lo deje por eso, que en verdad que soy seguro. Qué es esto? Ya no lo ve? bien me la puede fiar, que yo la sabré llevar adonde segura esté hasta que a su padre vea contento y desenojado. Padre, por dónde ha llegado? Aquí estaba en esta aldea; ea hermanita, que aguarda? Iré con el Padre? . Sí, que ya con él, desde aquí llevas un Ángel de guarda. Perdone hermano, el haber su injusta muerte intentado. Ya le tengo perdonado; eso estaba por hacer. Pues calle, que a Dios le pido su remedio. En él le espero. No lleva buen escudero? Y cómo! Estoy mal vestido. . A quien no da confusión un suceso tan extraño? como no me desengaño de mi loca perdición? enmendar quiero mi vida. En no viendo el Capitán, que se hace un hombre Guzman? le falta cama y comida? Por esta campaña quiero ir mi remedio pensando, que si Dios me está llamando, escuchar sus voces quiero. Para un hombre como yo una boleta no más? Bien aposentado estás, no te quejes. . Cómo no? si aquí no viniera Juana no me diera pesadumbre. Mal huésped, aún no da lumbre? debe de ser demañana. Vive Dios, que ha de quedar cierta persona viuda aquesta noche, aunque acuda todo el mundo del lugar. No por Dios, que vengo aquí, y lo tendré a mala suerte, que cualquier desgracia o muerte ha de llover sobre mí. Pero quién, dime, imaginas que ha de enviudar? Eso calla? Dila por tu vida. . El gallo matándole las gallinas. No ha de quedar una polla; que pensaba el cabráismo, de pedazos de sí mismo dar a tales hombres bolla? No iría un villano de estos Nu a ver a ver dos arcabuzazos? Cuando volvemos los brazos mancos en orquillas puestos, y limosna le pedimos, bien se vengan con las trancas. Mas de cuatro manos mancas tal vez Mendoza fingimos. Dios los bendiga señores, que buena gente a la fe. Buenos pies para ir a pie. No los tenemos mejores. Donde norabuena van, a Italia, a Oran, o a Melilla? verán de la mar la orilla? no, que antes se volverán. Aquí en un lugar cercano se queja un hombre de bien, que le llevan, ya lo ven. Quién le mete en esto hermano Diga allá sus oraciones, y deje estar los soldados que sirven al Rey, y honrados en todas las ocasiones. Digo yo que no? más crea, que esta moza me ha de dar, que se la quiero llevar a su padre. . Si desea Padre, darnos ocasión, o por dicha es mentecato, mire que no es ese el trato que enseña su Religión. Pero tengo para mí, que debe de ser rufian. Conoces a Julian? gallina tú hablas ansí? sal al campo, sal conmigo. Sin duda, que aqueste fue algún valentón. . Saldré, y me mataré contigo. Si el lego no lleva espada, a que vais? . Él la tendrá. . No os acerquéis, que os dará zaino alguna puñalada. Tú quédate en el mesón, iremos a ver lo que es. Si él es quien pienso, a sus pies quiero pedirle perdón. . Ahora quiero yo ver, como riñe en la campaña, quien blasona entre la gente. Y yo veré como habla unlego tan atrevido, que con soberbia me llama vestido de pobre jerga, siendo una mujer la causa. Tiene algún orden? . No tengo más orden, que la que guardan los Frailes de san Francisco. Adónde tiene la espada? cual árbol de estos la esconde? Soldado, estas son mis armas, para pelear con ellas te he traído, en confianza de su divino valor, que con esta espada santa vencio el Capitán diviro la más sangrienta batalla, matando la muerte misma, aunque murió por matarla, y reparando la vida este este montante jugaba a dos manos mi Jesús, aunque en sus brazos clavadas. No es esta la que traía el Serafín con las llamas, que aquella enojado Dios la puerta al hombre cerraba, y está la del ciolo abrio. Padre, Padre, porque trata un hombre Cristiano ansí? que ha visto en mí, que me saca de esta suerte? pues pensé que era algún hombre, que andaba como muchos que castigan, que con la corona engañan. Porque se, que esta mujer quiere llevar a una casa toda de ofensas de Dios, de la República infamia, habiéndosela quitado a sus padres. . Cosa extraña! Padre, es verdad que tenía ese pensamiento, y daba traza de la ejecución, sin saber nadie la traza, Cómo lo sabe, si yo huyendo a retraerse no lo he dicho a nadie? Basta lo que he visto, no pretenda saber por donde se alcanza. Mire la ofensa de Dios, y aunque está sola bastaba, la de la guerra también, que es gran bajeza mancharla. No se atreva hermano mío a la honra de las armas, que después de la de Dios a las demás aventaja. Un soldado ha de hacer esto? nombre de gloria tan alta, que los Ángeles le tienen, y que ejército se llaman? Ande acá, venga conmigo, que me ha de dar la palabra de volver esa mujer a sus padres, y a su casa. Con lágrimas se la doy, y la tierra donde estampa los pies, besaré mil veces; porque al tiempo que sacaba la Cruz, vi un rayo en sus manos Camine, y no diga nada. e Quién ha visto jamás, que entre el que ofendo en la casa del mismo que ha ofendido; o Templo santo, o cielo, que defiende a quien en tanto mal pudiera verse, si aquí de vos no fuera socorrido: Francisco, a vuestras puertas ha venido el ofensor del Serafín llagado, que esas divinas armas os ha dado. Yo le puse en la Cruz, yo fui aqnel fiero, que le clavó las manos amorosas, que os ordenaron de esas cinco rosas: Oaa y vengo a vuestra casa, donde espero remedio en el peligro, que amenaza, la vida más perdida, que se ha visto: aquí llagado estáis, allí os abraza enamorado Cristo, llevadme pues a mi divino Padre, porque perdone el prodigo perdido, intercediendo aquella hermosa madre, de cuya Concepción devoto he sido: O que de cosas veo, que juntas favorecen mi deseo! En este Claustro santo, en este santo suelo, jardín de flores que trasplanta el cielo; allí está la Capilla, otava maravilla, que la debota España estima en tanto, allí el sagrado cuerpo de san Diego, aquel divino lego, que estudió en Alcala con Serafines; allí las sepulturas, coronadas de cándidos jazmines, y de purpúreas rosas, de aquellos cuerpos, cuyas almas puras gozan de Dios la soberana Esencia: Oh Padres, enseñadme penitencia, por estas amorosas lágrimas que produce el sentimiento; adónde está Julian? Julian, que ha sido lu estrella, que a este Templo me ha traído? Cuando este celestial conocimiento no me diera la Fe, que he profesado, después que con el agua del Bautismo quedé regenerado, y salí de la noche del abismo, ver este santo Alcázar, este Templo, me diera luz, y soberano ejemplo. Ea Caballero, pues que de esta casa sabréis mejor que yo, que hoy vengo a ella, aunque su luz en santo amor me abrasa, dónde hallaré a Julian? . Con una estrella los dos debemos de venir guiados, que los mismos cuidados traigo yo de buscarle. Los pies vengo a besarle para partirme a Oran, porque le debo la libertad, la vida, el alma, y todo mi ser, porque de un modo por él soy hombre nuevo; era Africano Moro, la Ley de Cristo adoro, por él me vauticé, por él me ha dado la libertad mi dueño, y por soldado me lleva a Oran el Conde de Alcaudete. Qué dichoso habéis sido; mas no menos remedio me promete Julian, el que a buscar habéis venido. Busquémos le los dos, que yo contento, si su favor me anima y acompaña, servir pienso en Oran al Rey de España. Qué dice hermano Tome? Que de una gran calentura (que poca vida asegura) aquí en Torres le dejé. Tan malo está el buen Julian? Muy acabado le siento. Pues tome hermano un jumento de los dos que en casa están, y tráígale luego aquí. Voy con lágrimas. No quedo sin ellas. . . Decir no puedo, Padre, lo que siento en mí! Gran sierno de Dios nos falta! y quien, a mi parecer, supo más, por no saber en la materia más alta. No había en casa cuestión de la mayor Teología, que sin saber no sabia. Obras de los cielos son; grande fue la penitencia, y su profunda humildad, con su fe su caridad, sola entrará en competencia. Escucha sus alabanzas. Tuvo don de profecia. Pensamientos entendía con con que acusana mudanzas en muchos grandes pecados, y en lo que es revelaciones se vieron en ocasiones casos, que admiran contados, Del Rey Feline Segundo vio salir del Purgatorio el alma. . Fue muy notorio tan raro suceso al mundo. Enfermo debe de estar, no tienen satisfacción de su vida. . Qué ocasión de tanta pena y pesar! Vamos Padre a prevenir donde nuestro hermano esté, Cuando yo a vivir llegué, viene Julian a morir; a mala suerte he tenido faltarme en esta ocasión. No hará, porque su oración a nadie pone en olvido. Debe de llegar el día en que le han de dar el grado que no alcanza algún Letrado a un hombre, que no sabia; y verán que puede ser, que el no saber, saber sea, pues hoy el cielo laurea el saber por no saber. Es posible que no quiso venir en aquel jumento? Mejor he venido ansí, Padre no se enoje de esto. Pena de obediencia hermano se ha de echar. y, . , Yo le obedezco, guarde Tomé las alforjas, esto en caridad le ruego. Yo lo haré mi buen amigo, mi padre, mi compañero, mi hermano, mi defensor, mi remedio, y mi Maestro. Muestre Tome las alforjas, Encoméndome el secreto. Muestre acabe. A la obediencia. no hay réplica. Abrirlas quiero. Aquí un canto, un silicio, unos córdeles sangrientos, y esta cadena. . Esa Padre hoy se ha quitado del cuerpo. Qué buenas prendas nos deja Padres, nuestro santo Lego, que les parece? . Que admira, que pudiese humano pecho sufir, y por tantos años cadena de tanto peso. Vamos, pues está de prisa, Padres, a darle sustento que lleve para el camino, Lleva al cielo al Rey del cielo. Oiga hermano Qué me quieren? que voy llorando y sintiendo la muerte del Padre mío. Dos, que no la sienten menos, querrían su bendición, Aguárdense, y le veremos, que el Pan le están dando ya; o Pan, soberano efeto de amor, y el mayor amor entra en ese limpio pecho, acompaña esa alma santa, ilustra ese virgen cuerpo, que no pecó mortalmente. Hermano, en gran desconsuelo nos deja a todos. . Mis padres yo pienso que no los dejo, allá nos veremos todos, que si me parto primero, como mozo del camino voy a hacerles aposento. Hécheme su bendición Padre Guardián. . El cielo te bendiga alma dichosa. Padre, pues ya no podemos pedir remedio en la tierra, pídale a Dios en el cielo. Hijos, no me olvidaré, que me encomende is os ruego a su Majestad divina, a quien el alma encomiendo. Favor, Reina soberana, Francisco, mi amado dueño, Antonio, Agustín. . Partio mi querido compañero. Esta Senado es la vida de Julian, mapa pequeño de sus inmensas virtudes, de sus mi agrosos hechos. En su muerte gloriosa el Autor pone silencio al saber por no saber, que supo ganar el cielo.
