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Texto digital de El ruiseñor de Sevilla

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Lope de Vega Carpio
Atribución estilometría
Lope de Vega Carpio Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El ruiseñor de Sevilla. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ruisenor-de-sevilla-el.

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EL RUISEÑOR DE SEVILLA

JORNADA PRIMERA

Ya estas en tierra. en la tierra que deseo que por la tierra que veo cuanto al nacimiento soy. A la inmensa maravilla del cielo debo la parte, del alma que dejo a parte, y la del cuerpo a Sevilla. Vuélvete a traer el barco que de Sansucar aquí hago cuenta para mí que de la Habana me embarco, Mayor trabajo he traido quiero un rato descansar; Si posada has de tomar aquí soy muy conocido, Darétela de mi mano, Yo la tengo. . pues a Dios, y veámonos los dos en este arenoso llano, Que os he cobrado afición. La voluntad agradezco capa, espada, y barco ofrezco si se ofreciere ocasión, Ciudad que a Tebas en grandeza igualas a Roma en letras, y armas preferida del árbol generoso guarnecida, en competencia de Neptuno, y Palas, Por quien te ofrecen naves llenas de alas el oro, y plata en Potosi nacida, envidia del licor que en estendida verde corona por tu campo exalas. Betis que bañas sus cimientos duros en la eterna cadena que contemplo con eslabones de cristales puros, Sevilla hermosa, de grandeza ejemplo, la blanca arena beso de tus muros en reverencia de tu insigne templo. Ahora es tiempo de hacer señor don Juan, no de hablar, El hablar suele excusar si el hacer es menester, La espada se me ha caído. pues dejalda y retirad vuestra persona, . pensad que soy hombre bien nacido Y que antes me dejare matar que volver sin ella: No es rendilla, que es perderla y solo desgracia fue, Volved don Juan a Sevilla Este campo de Tablada verá su hierba manchada y la arena de su orilla, El río que ya murmura en sus corrientes de mí con la sangre que ofrecí a quien mi muerte procura, Antes que dejar la espada, Qué honrados competidores, sin duda es cuistión de amores, mucho el vence dor me agrada, Que tiene término y talle, En fin que no dejaréis la espada? . Que me matéis os ruego. . Estoy por hablarle Señor Do Juan. . no hay quien sea de más valor que mi honor don Felix. . pues no es mejor que vivo Lucrecia os vea? Si ella fuera tan honrada como mi amor merecía no hubiera visto este día entre vuestros pies mi espada, En fin la queréis tomar? Si me dais licencia sí. Aunque la doy contra mí como la puedo negar, Que no quiero que penséis que de miedo no os la doy. En obligación estoy por la merced que me hacéis, Hidalgo término ha sido darle al contrario la espada, todo el don Felix me agrada, Afirmaos. . Licencia pido Para volver contra vos esta espada que me dais, Muy como quien sois habláis, De Vos deprendo por Dios, Ah se visto cortesía tan honrada en tal pendencia. Cay don Felix paciencia, Don Juan no estáis este día Para tener buen suceso suplicoos que lo dejéis, que no por eso perdéis que desdicha, . En grande exceso Matadme ya, Fy Reportaos que viene gente. . otro día tendréis más dicha, hoy querría que me matéis. F. Levantaos. Voyme, porque viene gente, No os venga daño en matarme don Juan, procurad honrarme, Siempre fui quien soy ausente Que pues en estas arenas las espaldas no os volví bien podéis fiar de mí que ausente las tendréis buenas Por los ojos me ha llevado el alma este Caballero su nobleza considero, y su pensamiento honrado, Qué gallarda valentía y cortesano vencer. Esto te atreves a hacer sin mi lado, y compañía. Vive Dios, . Oye Riselo, Que he de oír si al campo sales, y con enemigos tales que era forzoso el recelo. Tan poco puedo contigo, tan poco fías de mí solo para gustos fui tu servidor, y tu amigo, No vale Ríselo más que para donaire, o risa? Quién sale a reñir y avisa no fue valiente jamás. Muchos tontos han salido sin saber adonde van, y cuando en el campo están sale el amigo escondido. Y con paz, paz caballeros danle al pobre un esperon que le pasa el corazón con los traidores aceros, Luego en la ciudad se sueña don fulano le mató, y a se que lo he visto yo cuerpo a cuerpo en el arena, Pesia a tal no es más cordura que esté el amigo a la mita que entre traición y mentira volver a la sepultura, Don Juan Ríselo es honrado, salió solo, riñó diestro, igual salió el honor nuestro, y ninguno aventajado El ver gente le aparto. Qué riñe tan bien? . Tan bien. Quién obra bien, habla bien, que bien honra al que vencio. No solo este caballero tiene el ya visto valor, con que me mata de amor lengua y espada es de acero, Todo tiene un temple mismo, mas si riñe por quien muere que pensamiento me quiere meter en tan ciego abismo. Violo alguno? . Aquel rapaz Llegaos aca gentilhombre. qué mandáis? . qué patria y nombre? Ydos señores en paz, Si teméis que cuente el caso, que soy más hombre de bien. Más hombre no se. . qué bien pues soy negro? . Por lo raso, Y sepa que aquí nací, entre las siete revueltas Rano hay Troya con tantas vueltas, De aquí sois? . Mi señor sí, Venís de Indias? . Sí señor con los galeones fui que llevo don Luis de aquí, aquel de cuyo valor Tiembla el mar, y el apellido de los Cordovas se humilla desde la Bética orilla, hasta el Sur de perlas nido Merece ese nombre y loa, desde su patria Ayamonte hasta el Antártico monte de la Indiana Finicoa. Vuestro nombre? . Tengo nombre como papagayo chico, Será a la cuenta? . Perico, y Pedro si soy más hombre. Pedro, y de Sevilla? . Sí, Qué fuistes? . puje de nao, puedes lo ser de un saraó. De alguno por Dios lo fui. Aunque el despejo os abona parecéis señor Perico papagayo por el pico, y urraca por la persona, Vos queréis servir en fin? No soy carne para cuervos, Ni yo me sirvo de siervos que trepan como arlequín, Yo? . Sí, vos no sois grumete que por las ganías andáis? Si no es que a la mar volváis como el habito promete, Y queréis servirme en tierra Pedro mi casa tendréis? Merced notable me hacéis, que ya me cansa la guerra De sus vientos, y sus oías, pues vamos a la ciudad que os quiero hacer amistad, Oye dos palabras solas, Como piensas salir bien del negocio de don Juan. Sus amigos lo dirán, y nuestros deudos también No hay sangre, no hay cosa fea. no hay palabra desabrida. Que pendencia mal nacida entre bien nacidos sea, Parecera a todos mal. Mal nacida? . Sí, pues nace de mujer que a todos hace, qué escucho. . Una cara igual, Lucrecia no era mujer para matar un rocín con su silla, y su cojín, cuantoy más, e. qué puedo hacer A un caballero tan noble un Saabedra de lo bueno de esta ciudad. . Qué veneno hace que mis males doble, A celos, crisol en quien apura amor su fineza, Tiene singular belleza tiene un disereto desdén, Tiene un sabroso fingir, tiene un lisonjero hablar, Tiene un generoso dar, tiene un bellaco pedir, Tiene un en gaño solene, tiene muchas falsedades, y tiene tantas maldades que cosa buena no tiene, No hables Ríselo ansí, di que tiene el rostro bello de un Ángel, di! que el cabello de un Absalón. . Ay de mí, Rostro de Ángel, que confío? y de Absalón el cabello mas yo seré a quien por ello amor suspenda del mío. Ay tan crel melecina como ver a una ventana una esclava, o dueña anciana, entre bruja, o Celestina, Está mi señora fuera, mi señora esta ocupada, vino a noche muy cansada, ya don Cancamurria espera, Ah de salir avisita, doña Cánea murió ahora, no está en casa mi señora, mañana el luto se quita, Una ave se le antojo de estas de pies colorados, hoy compramos los estrados, el sereno la mató, Mándome que le pidiese de encarnado raso de oro quince varas, di que Moro es posible que sufriese Mas revencazos torcidos, de un comitre Calabres, huye de amor de interes, busca amores bien nacidos, Busca una doncella honrada, que no ve cuando va a Misa, más tierra de la que pisa, y ama en viendo que es amada, Oh alguna viudaza de estas, con más tocas que el gran Turco, que es tierra que sufre el surco, y vuelve el pan que le prestas. Que lo demás es por Dios sina mosca telería. Ay Ríselo yo lo haría, intentémos lo los dos, Llévame por esas calles, despídeme de mujer que me mate con hacer rostro a tantos buenos talles, Se maestro y yo seré dicípulo. . Ven conmigo, que a enseñarte a amar me obligo. No amar, que yo me lo sé. Olvidar no más querría. Amar digo lo que vieres, pero en esto de mujeres es la primer lición mía El precepto, no darás. Nunca has dado nada? . No. Si el olvida, y entro yo, amor no te pido más. Nada has dado? . Eran taimadas Di verdad? . Si di por Dios. Qué por vida de los dos? Lisonjas, y bofetadas. Extraña tristeza tienes, Antes es muy propia en mí, que para triste nací, Por qué causa a estarlo vienes? No tengo causa. . Es mentira, que no hay tristezas sin causa, porque en efeto se causa, de amor, de pena, y de ira, Ni tengo ira, ni pena. Tendrás amor? . Amor yo? aquien he visto, o me vio de tantas defensas llena. Ay Castillo de Milan, con más fosos, con más tiros? Ay Lucinda unos suspiros, por donde entrar no podrán? El recato de mi padre, Argos que mis ojos duerme, en celarme, y defenderme, después que falto mi madre. Y mi hermano se partió, a Indias, prima es de suerte. que solo el hablarte y verte para consuelo me dio. Y aunque este remedio sea el que ves aún no es igual a la calidad del mal que en acabarme se emplea, Tú que no llevas Lucinda naves a la nueva España ni temes que se te aneguen entre sus montañas altas, Tú que en Burgos no pleiteas en la Corte, ni en Granada, ni por la sentencia esperas de tu provisión mudanza: Tú que pretendiendo oficios no paseas por las salas del señor, ni del juez ni en la calle le acompañas, sino es amor que causa (ma pone en tus ojos el dolor del al Tú no sirves con envidia de quien priva a quien le ensalza, ni la tienes de hermosura, pues el cielo te dio tanta: Tú no pretendes nobleza que enemigos te contrastan, ni por falta de las tuyas murmuras ajenas galas. Tú no has recibido agravio de hombre, ni de palabra, que te obligue a desafío, ni a buscar amigos ni armas, Si no es amor que causa (ma pone en tus ojos el dolor del al Tú tienes hacienda y honra, tú la nobleza que basta padre rico, y bien nacido, sin deudas, con deudas tantas, Eres la luz de sus ojos, el tesoro de sus canas, es Veinticuatro en Sevilla linda ciudad, bella patria, La mejor huerta es la tuya, vive en noble calle y casa, por la barra de Sansucar te vienen barras de plata, si no es amor que causa (ma, pone en tus ojos el dolor del al- Hay primo que no consiste en la nobleza heredada, en la edad, o la hermosura, en la riqueza, o las galas El contento, ni el sosiego, pobre estoy, algo me falta, naves llevo por la mar llenas de vana esperanza, Pretensiones tengo en Corte con pleitos ando en Granada, pero no espero sentencia, ni de mis servicios paga: que quien ama sin causa el viento coge en red, siembra en el De esta nuestra cala enfrente (agua puso el cielo y mi desgracia un Caballero por quien se puede perder mi casa: Don Felix de Saabedra es prima el pleito, la causa, la pretensión y la envidia, él me entristece, él me mata, Por entre estas celosías que cubren estas ventanas le veo vestir mil veces, y desnudar otras tantas, y amor que nunca para (ma entra por ellos a abrasarme el al No sabe que yo le quiero ni que desde allí me abrasa; prima porque no me ha visto, y así mi tristeza es tanta: Porque he propuesto en mi pecho que si con él no me casa, mi padre en toda su vida me verá alegre la cara, Estoy celosa de verle salir de noche con galas, de día con mil favores que deben de dalle damas, mira si aquesto basta, (y armas. mas que pleitos, envidias, naves, Pésame no de que quieras mas de que quieras a un hombre, aunque noble y gentilhombre, lleno de tantas quimeras, Es un mozo distraido, que por cuantas veces pierde, porque él tiene el seso verde y el pensamiento florido. Cada noche le apedrean mujeres a esas ventanas tardes, noches, y mañanas le rondan y le pasean, Mala elección has tenido, No ha sido prima elección, sino acidente y pasión que de mi estrella ha nacido, La suya tiene sin duda tanto imperio sobre mí que puede matarme ansí, Lucinda de intento muda, Antes que crezca el deseo cultivado de la vista, No hayas miedo que resista al principio en que me veo Porque es ya resolución que de consejo carece, Quién el consejo aborrece poco estima la razón. Pues qué os escribe vuestro hijo? . Escribe que no puede venir en esta flora por despachar el pleyto de don Tello, vendrá en los galeones donde viene la plata de que os viene buena parte. Para mí no hay tesoro de más precio que es su persona y su venida a España, pues ya como tenemos concertado será mi hijo como vuestro ahora casándole con Celia mi sobrina por despicarme de mi hija ausente, o muerta en Indias como me han escrito. No lo creáis, pues no es la carta digna de crédito, pues ella vive en Mejico, y el que escribe la carta vive en Lima. Aquí está vuestra hija con su prima, Oh Lucinda, . Señor, . Cómo te ha ido después de tu visita? . Aunque me hace tanta merced mi prima Dorotea la falta de salud, y de alegría no me permite que me huelgue tanto. Deja Lucinda esa tristeza; deja ese enojoso humor alegra el rostro en que se mira esta salud, y advierte que eres el dueño de ella, y de mis años que te falta en mi casa, que deseas? yo haré para alegrarte, aunque soy viejo, oficio de galán y de marido, pídeme galas, pídeme regalos, que por las galas y regalos llaman galán al que regala a las mujeres, quieres ir hoy a alguna fiesta, quieres ir en un barco discurriendo el río, para que cuando vengas por sus aguas me venga en ti más oro, plata, y perlas que de todas las Indias viene a España, quieres ir hoy a una comedia? . En todo muestras señor que tienes en los ojos a mi difunta madre, por quien pienso que esos favores y mercedes haces a quien solo por ellos te da enojos, Yo no me siento con lud ahora, antes con tu licencia padre mío, me voy a recoger a mi aposento, con alguna senal de calentura. Calentura por Dios, muestra ese pulso, calor tienes alguna, mas no es cosa que le destemple, no te cause pena tomal de Fabio vos, yo os doy licencia. A los viejos como eso se permite, los pulsos son al fin como instrumentos que afina el que los templa más o menos, débil está, pero templado acude, y antes con intérbalos que con golpes, tristeza es esta. . Alégrala sobrina. o. Harto lo intento, pero no aprovecha. Voyme con tu licencia, y con la tuya, Afligido me dejas. . Ay Justino como se ve donde la piedra lleva, Aunque os parezca humilde la metafora que puede ser que los cause a vos malicia. El ordinario mal de las doncellas el inmortal deseo de casarse, si ve que os descuidáis de su temedio que ansí le llaman ellas, y es muy justo y que solo gastáis tiempo en guardarlas de qué queréis que esté Lucinda alegre? pues de eso es la tristeza? . qué pensabades, casalda, y vos veréis si es mejor medio que aplicarle las huertas y los campos el río y la comedia; y cosas fríbolas quiere marido esotra, concertadme este remedio y este mal: . pues Fabio remediare su mal si toca en esto, quien os parece de estos Caballeros que ahora están en cierne de maridos que sea tal como merece un Ángel: Los que están por casar más a propósito son Bernardo de Páez, don Diego Arcilla, don Juan de Saluatierra, y don Fadrique Marinas, don Esteban de la Vega don Sancho de Valdes, Beltran de Silva. Alberto Franquís, y don Felij Este: Jesús tene en don Felix Fabio amigo, no la diera a don Felix si me diera cuanto rentan las Indias en seis años, no es ese Caballero mi vecino: El propio y Saabedra de lo fino, No le nombréis que trae revuelto el mundo el galán de Lucrecia, el que acuchilla a el sol porque entra adonde Dios le manda, no ha de ser de esa data el yerno mío, Bernardo que os parece? r que es muy pobre, Ramiro? . No es el talle a mi contento, y oí contar a cierto amigo mío, que tenía una negra muy hermosa, que criaron sus padres, y tratando de casarla en Sevilla donde hay tantos, mandó buscar el negro más hermoso que se hallase en el mundo, pues más cierto será, buscar para mi hija un hombre ien no tenga que envidiar las otras, van? . Aún ese es hombre más discreto, más cuerdo, más afable, y entendido, Pareceos bien? . Tratadlo por mi vida, como, que vos lo hacéis, y si gustare, a casa me venid a dar las nuevas, l lobo está en la fábula, . Yo espero. Esto que os digo pasó. Y vos que pensáis hacer? Estimar, y agradecer, la vida que allí me dio, Qué se os cayese la espada? Tiene gran pulso, y sería, que dio en lo flaco a la mía, una gentil cuchillada, Por rebatilla de tajo, y una estocada de puño, de que me alcanzó un rasguño, por venir uñas a bajo, Tropece, cay, y llevome la fuerza el cuerpo hasta el suelo, yuame a alzar con recelo que fuese el que es, y dejome, Paso que está Fabio aquí, ̱. Oh caballeros, . Oh Fabio, ̱. Pienso que os hiciera agravio, Cómo? . Si pasara así, Y no os dijera que acabo de ver la cosa más bella, que crío el cielo, pues de ella, el mismo amor es esclavo, Y Fabio de quien es hijas De Justino, . Y con razón merece esa perfeción, que muchos estados rija, A don Juan amores locos, para que pueden ser buenos, que la hacienda viene a menos, y la salud libran pocos, qui Pluguiera a Dios que yo os viera, en esos pasos, Dn . Por Dios, que me vieran más de dos, si yo apropósito fuera, Apartémonos de aquí, que tengo que hablar con vos, 1. Primo a Diós, Fi. don Juan a Dios, Voy con vos? . Venid tras mí. Ninguna me agrada, . A quién sin hambre agrado el manjar? Qué mujer puede agradar, aquien jamás quiso bien: Diga Pedro si son bellas, cuantas ha visto, . Serán, bellas si a solas están, mas no Lucrecia con ellas, Que bien dicho, vive Dios, que te he de dar un vestido, El paje te ha conocido, para en uno son los dos, Pues Pedro la de la esquina, no es bella! . Estaba hecha maya y es muy boquirrubia, y baya, La blancura te amohína? Lo blanco hermosura es, cuando es Ríselo encendido, pero ablanco desleido. nunca ese nombre le des, Mujer, y peces cocidos, no los comas sin pimienta, que aquello que pica, alienta, la fuerza de los sentidos, Mira Ríselo el que tiene mala gana de comer, regalos ha menester, mas no quien con hambre viene, Don Felis quiere a Lucrecia, no tiene gana de más, si regalos no le das, será tu receta necia, Pedro que sin duda creo, que sois Pedro de Urdimalas, después que os dieron las alas, con que sopláis su deseo, Como ha de ser la mujer, para este enfermo de amor? Yo oslo diré mi señor, de esta manera ha de ser, Que sea blanca, o sea morena, no lo quiero disputar, lo primero ha de mirar con vista clara, y serena, Los ojos dulces, risueños, claros, blandos, atractivos, con una punta de esquivos, dos dragmas de zaareños, Libre lengua, alegre boca, burlona, discreta, y grave, con no sé que de suave, buena risa, hermosa, y poca, Lindo cuerpo, lindo brío, el pisar como un caballo, que pueda solo en mirarlo, encender un hielo frío, Limpia, como un vidrio, y clara, por natural condición, y más en los pies que son, antipodas de la cara. Gallarda, que en los chapines, parezca que va en dos lunas, porque parece que algunas, van sobre dos celemines, Los melindres cortesanos, disfrazado el interes, y cuidado con los pies, porque son segundas manos, Que cierto galán decía, de no mala condición, que era pájaro de halcón, que siempre a los pies dormía, Y finalmente ha de ser la que para ti gobiernes, como comida de Viernes, que abre la gana al comer, Pues cuando de ella salieras, harto, y los deseos llenos, dentro de un hora, y aún menos volver a comer quisieras, Pedro del diablo en que escuela aprendiste picardía? Esta yo me la sabia, Qué te pareció Clavela? Muy floja, panda, y aún sucia, Pues qué dirás de Leonor? Deslumbrome el resplandor, que estaba entonces muy lucia, Y Fenisa no es hermosa? La mujer que a mí me agrada, ha de ser como la espada, aguda, tiesa, y lustrosa, También dirás mal de Octavia? Es un ripio, . Cómo ripio! Pues sobre débil principio, fundar no es opinión sabia, Felisarda! . Es melindrosa, con el manto haciendo va, caireles acá, y allá, Y Pánsila? . Mala cosa, Qué tiene? . Enrubiarse basta, toda es názulas, y miel. Y la morena Isabel? Esa no es de mala casta, Pero salió una esclavilla, alumbrar con un candil, y una pobreza tan vil, quien se animara a servilla! La mujer a mi juicio. no este tan en cordoban, que la reciba el galán como moza de servicio. Algo ha de tener, . Bien dice, deja Ríselo esas damas, si no quieres que mis llamas, tu vano remedio atice, Por Lucrecia estoy muriendo. O lleve el diablo a Lucrecia, todas desde aquella necia al mundo están revolviendo, Quieres bella? . Adónde? . Ahora en su ventana estara, Pues vamos todos allá, Tú verás del sol la aurora, Ríselo. . que e. Hablarte quiero, que tengo unos tejos de oro, en cierta parte. Eso ignoro, Verlos esta noche espero, Si llevo tu compañía, Trajiste los de Indias? . Sí, porque el registro temí, los escondí el propio día Qué desembarque, . Y adónde? En su orilla, . Están seguros? No esta lejos de sus muros. la orilla que los esconde, Tú quiero que entres por ellos. Por oro entrara en Volcán, tú sabes adónde están? Una piedra enfrente de ellos. La noche siempre embozada, dará silencio, y lugar. A se que habéis de nadar, y que todo ha de ser nada. No es menester que aquesto se dilate, sino ponerlo por la obra presto, Haced que mi esperanza no me mate, que a recibir tal gloria estoy dispuesto, Vino el Notario? . Lo demás se trate, que yo pondré señor cuidado en esto, vayan por los testigos mientras viene, Hartos criados esta casa tiene, Pero yo ire por ellos, no hace al caso. Lucinda sale, . Ya en su luz me abraso, de que se muestra triste, y se detiene? No sábelo que intento, y ya comienza a hacer su rojó efeto la vergüenza, sabes a lo que vienes por venturas No mi señor, más vengo a tu obediencia. Yo te he casado. . De eso estoy segura, Ya tienes a tu esposo en tu presencia. Vuestro yerno está aquí con el Notario, Enseñarle la casa es necesario, Al yerno una vez sobra, Don . Hablad más paso; Ahora quiere hacerse la escritura, Según eso tardo tu diligencia, Que se casa, y con quién? . Ya esta presente, Dicha he tenido amor, mil ansias siente, Con don Juan vive Dios, . Que siempre cielos don Juan me quita el gusto de las manos, Fuy por testigos, y a la puerta hallelos, Qué honrados son, . Ay cielos soberanos, Este es don Felis, dueño de mis celos, Basta que fueron mis intentos vanos, Casada está Lucinda, . No es hermosa, No hay en Sevilla tan hermosa dama, paréceme gigante de su fama. Triste de mi Dorotea, no bastaba sin mi gusto, este casamiento injusto, este mal que nunca sea, Si no venir por testigo, don Felis, que hara? . No sé, Notable desdicha fue, la nuestra Riseio amigo, Cómo? . La mujer es bella: Agrádate? . Estoy perdido, y que don Juan haya sido, el que se case con ella. Dónde quiera te ha de dar este Caballero enojos, Tarde mirastes mis ojos, mas os valiera cegar, No desmayes si te agrada, tuya ha de ser vive Dios, De quién hablaran los dos? De que estás mal empleada, Porque don Felís te mira con notable devoción, Luego paga mi afición, Pienso que por ti suspira, Pues si don Felis me quiere, que estrella, o fuerza podrán darme por dueño a don Juan, La que hoy a don Juan te diere, Cómo oráculo respondes, Pues ya acabas de tratar el casamiento, . En pesar, fortuna el placer escondes, Contento estaba Riselo, de servir tan bella dama, venció la vista a la fama, y diole otro dueño el cielo, Calla que aún no es puesto el sol, que aún están en el concierto, Que ya se me pone es cierto, mira el opuesto arrebol. Prima un remedio he pensado, para no hacer la escritura, Mientras el concierto dura, será el remedio acertado, Quiero un desmayo fingir, y pasara la ocasión. Siempre nuestras armas son, y nuestros pies para huir. Finge que en tus brazos fue, de que me ha dado este mal, Ay prima, hay desdicha igual, no puede tenerse en pie. Qué es aquesto Dorotea? Mortal desmayo señor, Ay tal desdicha, Fe Ay amor muy enhora buena sea, Desmayo, no estaba a caso, mi Lucinda con salud, Ay sortija de virtud, traigan agua, . Quedo paso, vuesas mercedes me den lugar que le de un remedio, Son palabras? . Es un medio, Salmo, y oración también, Déjenme solo con ella. Nadie lo ha de oir? . Ninguno Si tenéis sentido alguno, oídme Lucinda bella, A ti por ser de quién eres, te escucho. . Quedo, ya estoy al cabo, sabed que soy, gran médico de mujeres, Por el pulso he conocido, que este don Juan no os agrada, Antes que con el casada, me verán muerta. . Eso pido, Vos queréis un Caballero, que de mi mano os daré. Quié? . Don Felix, . Si querre porque ha mucho que le quiero, Pues yo os casare con él, volved en vos, . Ay de mí. Ah vuelto en sí, Señor sí. Gran Salmo? . Hay misterio en él Hija, . Señor, . Cómo estás. Mas aliviada me siento, Da el Salmo mucho contento, Qué has dicho? . Tú lo verás Llévenla donde descanse, y hárase en estando buena, Podrela hablar en mi pena, cuando el sentimiento amanse, Vámonos señor Notario, y al señor don Juan llevemos, Cuándo señor volveremos? Cuando fuere necesario, Qué mala suerte he tenido, No se os podrá despintar, Mucho tenemos que hablar, No me dirás lo que ha sido, Por ti se fingió el desmayo, y por ti resucitó, Qué he sido la causa yo? De esta torre fuiste el rayo, Tú diste con ella en tierra, Pedro no es bella? . Extremada muerta soy, . La desmayada, en que te adora se cierra, Yo te la pondré en las manos, Ríselo, R. que hay? . Cuandoiremos por las barras? . Hoy podremos Partiremos como hermanos, tú sabes nadar? . Oh, soy como un bucano en el agua, Qué es lo que a solas se fragua? Ciertas liciones le doy, Volvera don Juan al plazo, Ella quererte promete, Para esta cara alcahuete que habéis de llevar gatazo. No me tengas,

JORNADA SEGUNDA

Ten Ríselo, R Ea pues, . Hoy es tu muerte, Favor señor, . Mira advierte que en un muchacho te vengas, Cómo muchacho? . Pues no, Es un gigante en enredos, Vengado estas en sus miedos, mas dime en qué te ofendió? Señor yo lo contaré, Querra volver a mentir, yo no lo sabre decir, Sepamos pues lo que fue, Pedro don Felis ayer, Pedro que si se perdiera, la picardia pudiera, hallarse en él, dio en hacer (tes Burla de mi poco seso, Yo plegue a Dios. . No me cor el hilo, . que te reportes te ruego. El rapaz travieso Me dijo que, cuando vino, de las Indias trajo a España ciertas barras, . Cosa extraña, De oro codicioso, y fino, Que fuese con el al río, que por no lo registrar, lo dio en su orilla a guardar, en su mismo centro frío, Yo creilo, . En eso estuvo, Qué fino debe Persuadido en A que entrase por elo o, fui con el díjome aquí, Ríselo amigo escondí, este precioso tesoro, Con que me podrá pagar este amor con que le hable? En fin yo me desnude, determinado, de entrar, Y dando al aire un retrato, de san Nuso, o san Panucio, menos belloso que sucio, las Ninfas de amores mato, No hubo Sirena ni anguilla, que por verme no sacase la cabeza, y codiciase verme desnudo en su orilla, Cáleme al fondo del río, como dice Garcilaso, buscando de paso en paso, el oro en su centro frío, La codicia, y no le hallar me detuvieron de modo, que perdí el sentido todo, y agua comence a tragar, Pero en mudas oraciones, rogaba a Dios con fatiga no quedase mi barriga por baul de camarones, Y como pude saliendo a la orilla viento en popa, ni halle a Pedro, ni a mi ropa, y al fin me enjugue corriendo, Volví a casa como un loco, en el puro cordoban, que a ser el tiempo de Adan, las luces tuviera en poco, Pero las muchas que había de las tiendas me alumbraban, demanera que obligaban la gente que me seguía, Ya comenzaba la fiesta, el gritarme, y el reir, mas yo comence a decir, fuera que va sobre apuesta, Y creyendo ser así llegue sin peligro a casa de mucha gente que pasa a tal hora por allí. Llame, y saliendo al balcón Pedro con un cabo de hacha, Pedro que no tiene tacha, que todas tachuelas son, Me dijo válgame Dios, Ríselo no te ahogaste, quita la luz dije, y baste la burla, no intentes dos, Mas el diciendo que yo era de un cuerpo ahogado espíritu trasnochado, la vec indad obligó A sacar luces de modo que cuando mevino a abrir, estaba para merir de vergüenza, de agua y lodo, Si creyo que te ahugaste, no erró en traer el vestido. Creo que cómplice has sido, y con él lo concertaste. (dia. Yo? . Tú pues. . Pues como en que te estoy tan obligado, de ingratitud me has culpado. Luego inocencia sería, De Pedro el irse, y dejarme, sin los vestidos allí. Si otra cosa crees de mí no te merezca agraviarme, Plegue al cielo que a traición. No quiero plegarías tuyas, que son para ti alesuyas, las que para mi pasión. bu Su amigo has de ser, . Está, señores Ríselo aquí? Quién le busca? . Sois vos? . Sí. o su espíritu soy ya El Venticuatro os suplica, porque a Lucinda le ha dado un desmayo, y su cuidado varios remedios aplica, Que os lleguéis allá conmigo, y aquel Salmo le digáis. Bueno es esto, . Qué aguardáis loco amor, dulce enemigo, Que otra vez se ha desmayado, ve por Dios presto Riselo, Esta convertida en hielo, Lucinda sobre su estrado, Tal como si algún pintor, retratara el alba en nieve, apenas un aire leve respira, . Extraño dolor, Vamos, . Seguidme, R. Lucinda. don Felis muere por ti. Venturoso yo, . Ay de mí, Que aura que el amor no rinda, Que rinda amor libertades, no es milagro, es natural, más amar amor igual, parecen desigualdades, Tú no amabas? . Sí, . Pues dí, como de ese mismo amo: otro amor fue vencedor, Porque fue la guerra en mí, Nunca dos contrarios Reyes la tiene? . Sí, . Y vence el uno? También, . De efeto ninguno me fueron jamás sus leyes, Lucrecia? . Era amor infame. Qué es infame? . Si en verdad, que quien no guarda lealtad, es justo que así la llame, La mujer que admite a un hombre no hay honor que se le quite, pero la que a dos admite, no merece honrado nombre, Con deseo de olvidar, vi a Lucinda Pedro mío, que vence el calor al frío, para poderle templar, Vila tan bella y tan linda; que esto, y ser de ella estimado, apretender me ha obligado, la hermosura de Lucinda, Ay de su parte estimarme, ser solo, ser limpio amor, ay de Lucrecia el rigor, de pedirme, y despreciarme, Pedirme, y tratar mentira, parécenme Pedro tratos, para ricos mentecatos, no para quien oye, y mira, Ven que desde esta ventana quiero oir sola su voz, Bravo amor, entras feroz, no más esperanza vana; Que pues hoy me quita el cielo, que tenga mi amor lugar, solo habemos de tratar, de hacer burlas a Riselo. Mientras llega su remedio, de mi esperanza se trate, No hayas miedo que dilate, tu bien, . Hay un mundo en medio A Riselo espero hoy, que en el tengo confianza. Yo tengo en Dios esperanza, si este remedio le doy, El del Salmo viene aquí, Oh Caballero, i. Oh señor, Háceisme tan gran favor, Ire por Lucinda, . Sí, Que porque esta desmayade, las palabras que sabéis, le digáis, . De mí seréis servido? . Ay mi prenda amada, Es posible que nací para verte de esta suerte? qué imagen? . que hermosa muerte Es Lucinda? . Señor sí. Llegad señor por mi vida, decilde el Salmo? . Si haré, como lugar se me de, Apartaos, nadie lo impida, En esta silla esta bien, Aquí hablaremos nosotros, Desuiaos allá vosotros, (bien, Vives? . Sí. . Escuchas! Li- Puédote hablar? . Bien podrás Luego esto es fingido? . Sí. Don Felix muere por ti, Ya vuelvo en mí, dime más, Deseo hablarte, y saber, como será tu marido, Este desmayo he fingido, porque me vengas a ver. Haz que me quieres tomar el pulso, y toma un papel que le escribo. . A mal cruel y remedio singular. Ver quiero el pulso que tiene que intercadencias tan bravas si hoy este negocio acabas para que este necio viene. Don Felix será tu esposo, remedia a un hombre señora que tu pensamiento adora. Hablarle será forzoso Vete, y dale este papel no demos que sospechar. Ya pueden todos llegar. Gran salmo. Riaimisterio en él Suplícoos me deis licencia, que queda otro enfermo allá, y si me tardo tendrá poca esperanza y paciencia. Id en buen hora Riselo y de esta casa os servid en ella entrad y salid sin recato, sin recelo. A cuantas horas queráis como quien tiene virtud de dar la vida y salud que a nuestra enferma le dais. Besoos por esa merced las manos. . Y a mi señor muy por vuestro servidor desde ahora me tened; Pues sois en fin el que dais a mi esposa tanto bien? Aún vos no sabéis tan bien la obligación en que estáis. Pero estad muy confiado que estando yo de por medio, tendrá Lucinda remedio, y vos saldréis de cuidado. Hija ya que estas en ti habla a tu esposo. . Señor no me ha dejado el dolor, puesto que me ves ansí. Bien que estoy con esperanza de que se hará todo bien cuando mis cosas estén de esta tormenta en bonanza. Ríselo me ha prometido que veré lo que deseo, y mientras que no lo veo licencia señor te pido. Que he menester soledad. en que pasar la tristeza. Qué eclipse tanta belleza tan ligera enfermedad? Ve con ella Dorotea; procura dalla alegría. Pienso que mi compañía no es señor la que desea, presto la verás contenta. Sin duda que habla pormí. Vamos hijo. L.deshorarme mi esperanza se alimenta. (ansi O Tarda, mi bien, amor, y el mal me mata. Mátame el mal del mismo bien que espera Dilata amor el bien del mal que muero. Yo muero, y mi esperanza se dilara. Ya la esperanza mi remedio trata. Ya de cuanto esperaba, desespero. Qué brevemente un imposible quiero. Que presto he sido a un largo amor ingrata, Deje a Lucrecía, y a Lucinda adoro. Deje en las Indias al que fue bien mío. El tiempo que he perdido, siento y lloro. Lo que es ajeno merecer confío. Tú sola eres mi bien. . Tú mi tesoro. Ardo. . Aguardo. . Porfío. . Desconfío. (hablas? blas? Pedro? . Señor. . Con quién Contigo. . Qué me decías? Qué justamente porfías en el nuevo amor que entablas. Tarda Rífelo, qué haré? Esperar, que el esperar el gusto suele aumentar. Y aún desesperar. . Por qué? Porque no hay mayor tormento que la esperanza dudosa. De amor la más dulce cosa es dilatar el contento. Bien que no llega esperado señor, no le llames bien, ni aún el mal es mal también prevenido y dilatado. No tarda en vano Riselo, Ya Ríselo viene aquí. Para desdichas nací, todo ha dado por el suelo, qué hay amigo? . Sin embargo del desmayo y la pasión, como las mujeres son, poco dulce, y mucho amargó. Como son un viento leve, ya son cobardes, y a un Cid, ya como el cielo en Madrid, que esta haciendo sol, y llueve. Como el hacernos llorar es lo que desean ver como su mayor placer, es darnos mucho pesar. Lucinda mudó de intento; y con don Juan se casó. Qué dices? . Lo que vi yo. Alégrate pensamiento, Da albricias a mis oídos de esta nueva? . Qué cruel fortuna. . Diome un papel suma de bienes perdidos, Con que de esto se disculpa. Muestra esa sentencia fiera: porque en leyéndola muera. Ay dulce amor quién te culpa: Ay mi querido Riselo, que a este hombre burlase yo, que por mí en el río entró, y estuvo desnudo al hielo. Que le hiciese ver ansí de toda la vecindad? Ay Ríselo, esa crueldad sin duda que estaba en ti, No en Lucinda, no en mi bien, no has visto el papel? . Yo no Si has visto, que bien vi yo tus burlas, y amor también, Ni se ha hecho el casamiento, ni me deja de querer. Comes con lima el placer. Entristeceos pensamientos no le deis a los oídos albricias, o mal Riselo. Escucha. . Di. . Plega al que perdiera los setidos. (cielo Don Felis mío, que mío tan lindo. . Pasa adelante. Qué mío tan semejante a mi muerte y desuarío. Dad orden para que os hable, orden mi bien, quien pudiera dar orden que luego fuera! Yo la daré razonable. Qué orden? . De la Merced. No me hacía en esta poca, calla Ríselo la boca. Prosigue. . Escucha, creed Que me tiene amor de suerte, que antes que don Juan me vea y sea suya, y me posea, me daré la muerte, advierte. Ríselo, que es menester poner remedio, y a prisa, que se matará me avisa. No te avisa que es mujer? Luego no se matará? Qué gracioso mentecato más almas tiene que un gato. Dejemos las burlas ya, Tratemos cosas de verás. Luego esta burla será! yo te juro que tendrá fabricadas mil quimeras. Que cuando se determina una mujer ya resuelta, corre siempre a rienda suelta, y vuela como una mina. De suerte que si tu esperas, vendrás tu remedio a ver. Dificultoso ha de ser, si el peligro consideras. Qué peligro, vive Dios que le he de dar la respuesta, si veinte vidas me cuesta, y os habéis de hablar los dos. Por dónde? . Por el jardín del Venticuatro. . No sé, si entrar, que es alto, podré, El quiere intentar tu fin, El Veinticuatro es el hombre de más recato en Sevilla. Hacer esta maravilla será de mi industria nombre. Vamos Ríselo, que en ti estriba todo mi bien. Y mi mal en ti también, que todo es mal para mí. Y pues hoy os quita el cielo el bien que Lucinda alcanza, volvámonos esperanza a las burlas de Riselo. (llas: No es desprecio el no quere Pues unas joyas que os doy ya que vuestro esclavo soy, teméis que hay veneno en ellas. Mientras no está confirmado este sí, que os he de dar, cómo me puedo obligar? Teniéndome a mi obligado: Pero decís que no estoy confirmado en vuestra gracia, y ansi es bien temer desgracia, aunque tan humilde soy, Que el haberme ansí atrevido, ya es lisonja, aunque recelo, que me derribáis del cielo, donde el amor me ha subido. Que puesto que es mi humildad tanta, en pretender favor, ya fue soberbio mi amor contra vuestra calidad. Señor don Juan, mi salud no da lugar, como es justo a acudir a vuestro gusto, vivo con mucha inquietud. No sé el fin de un pensamiento, estoy triste hasta saber, que suceso ha de tener el tratado casamiento. No os parezca que me esquivo de admitir mercedes tales, mientras que en prendas iguales llena de esperanzas vivo. Cesen ya tales tristezas, sumo bien de mi esperanza. Los tiempos hará mudanza, cesarán las asperezas. El mar quedará tranquilo, llegará la nave al puerto, parece oráculo incierto este no entendido estilo. Que en un equivoco igual hallo al parecer también, que de donde nace el bien, puede resultar el mal. Tanta tristeza sin causa de qué puede proceder? Dorotea, de no ver la causa de quien se causa. No te declares ansí. Después que me dieron grado, soy en casa Licenciado, y entro a visitarte a ti. Quién es Médico, bien puede. Soilo de suerte, señora, que he hecho una cura ahora, que al arte Mágica excede. En quién? . En un Caballero que estaba enfermo de triste. Qué medicinas le diste: Las mismas que darte espero Dile señora, un papel. Y vivio con él? . Vivio, que le aseguraba yo muchas verdades en él. Está más alegré? . Sí. Creyolo todo? . Esa fe le dio salud. . Bien a fe, lo mismo me pasa a mí. Esta dómina, o bolsilla tiene unas letras notables, que os han de ser saludables. Mostrad a ver, podré abri- Saldrásele la virtud, (lla. si la abrís, señor don Juan. Dejad, que no me la dan a mí por vuestra salud, Si no de quien tiene el mal. Celos comienzo a tener, que este hablar, y responder me ha dado mala señal. (dos? Pues no se han de lablar los llevarme quiero a Riselo. Que nos entienden, recelo, a Dios, mi señora, adiós. Y el quiera que os aproveche, lo que en esas letras va. Justa sospecha me da sin haber de quien sospeche. Ríselo hablarte querría, de aquí a la puerta, no más. Y donde quiera podrás. a diós. . Adiós salud mía. Que vendrá aquí Dorotea. Qué dudas algún papel? Sácale, hay si viene en el lo que tanto amor desea. Notable fue la invención. Es Ríselo hombre discreto. De suerte que te prometo que le he cobrado afición. Hay prima, quiérele bien, que si le tienes amor, hará mis cosas mejor, y él lo merece también. No es de los lindos de ahora, gente enfadosa y cansada, es de lo noble que agrada, y del brío que enamora. En los instrumentos son las falsas de grande efeto, mira el dulce de discreto, y el agrio de socarron. Mira el donaire . No más, digo que tu papel leas, que yo haré lo que deseas. esucha. Do, perdida estás. Lee la carta. h Déjame parar aquí: yo tu vida, Felis mío? ardo, muero, desvarío, prima, estoy fuera de mí. Yo tu vida? . Di adelante, que estás loca. . Con razón, oyendo en esta ocasión una razón semejante. EE. (st: Cierra el papel. . Cómo han Tu padre. . Hy triste que ha- si le haura visto? . No, sé mas muestra, dámele a mí. (ré? Qué es ese hombre tan famoso músico: Canta apaciblemente a lo moderno. cántonos de Juan Blas letras de Lope. Son honestas las letras? . Son conformes al estad y virtud de una señora. Tratán de amor? . De amor pienso que tratan. No le traigas acá. . Señor qué es esto? Hija, querría que viniese un músico a alegrar tu tristeza. Antes solpecho, que me la aumentará, mas si tú quieres, yo tengo mejor músico, . Y adondes En el jardín de casa, en ese huerto, mas no puedo gozarle cuando quiero, y ansí mi señor padre te suplico, pues ese cuarto está desocupado, que tiene en el jardín los dos balcones, permitas que en el tenga mi aposento: porque viene este músico de noche, quiero decir, cuando se rompe el alba, y oirle me dará salud, y vida. Qué músico, qué dices? . Padre mío, un Ruyseñor que viene cada noche, y puesto en los naranjos alentado del blanco azahar con dulce melodía me cuenta los amores de su dama. Hija estarás muy lejos de mi cama, y no es razón para el estado tuyo, si quieres Ruiseñores, veinte jaulas te haré traer, que tu aposento cerquen. Señor la fruta que a la mesa viene, no agrada tanto, como entre sus ramas, y así mi Ruyseñor sobre esos árboles me agrada más cantando, cuando quiere que no forzado en cárceles de jaulas, si este bien no me haces. . Cese el llanto, espejo de estos ojos, no te enojes, pero duerma contigo Dor otea. porque no diga a caso el desposado, que ha sido libertad, que duermas sola. Quiero echarme a tus pies. . Ten alegría, y ven a ver dos joyas y una tela. que te he comprado. . Vamos señor mío. qué has de hacer? . Escribirle que me vea. Notable industria el aposento ha sido, y el Ruiseñor. . Ay Ruyseñor querido. Cuéntate ya por casado. Buen de samártelo ha sido. Mi peligro conocido, antes ha sido acertado. Sin perder la libertad desamarás a Lucrecia? O lo que Pedro se precia de su ingenio y voluntad. Todas las que libremente un hombre pueden amar, le han de obligar a pensar lo que de Lucrecia siente. Yo, Pedro, se que el querer está muy asido al dar, si amor se ha de conservar con el dar aura de ser. Las conservas a que efecto se hicieron? . Para que dure una fruta, y se asegure de perder. . Oye el conceto. Amor en verde se daña, y con el dar se conserva, sirviendo de contrahierba, como el membrillo a la araña. Aunque puedo asegurarte, que en mi vida di un real a mujer por bien, ni mal, y lo demás es cansarte. Pues yo espero ver tus bríos debajo de algunos pies, y por muy lindo interes. No serán entonces míos. Está aquí Ríselo? . Sí. Mi señora agradecida a la salud recibida después del cielo, de ti En esta caja te envía una joya. . Es gran señora. Esto me dijo, y que ahora toda su salud confía De la industria de tus manos, que la avises, y la escribas aquel Salmo, ansí recibas de los cielos soberanos El debido galardón. Yo lo haré Leoncio luego, y que recibas, te ruego, tan corta satisfacción. No lo tengo de tomar. Haslo de tomar por Dios, o reñiremos los dos. Eso me puede obligar, Adiós. . El cielo te guarde. Qué le diste? . Dos doblo- porque en tales ocasiones (nes: no soy don Felis, cobarde. Pues no dices que no das! Pedro, por amigos sí. Mira lo que viene ahí. La caja siento, y no más. No hay peso? . No. . Pues de- esa cinta, con que viene. (sata Dentro un solo papel tiene. Tus invenciones retrata, Lindo garazo te ha dado. Esta joya es para ti, si el porte fue para mí, mi amor le tiene cobrado. Eso no. . Cómo? . Por él te darán hoy cien escudos. Hablen en tu loor los mudos. Quiero ver que dice en él. Esto es hecho. Dama me pide a mí que a verla vaya? Dama te pide a ti que a verla vayas. Y no dicen en qué forma? . Aquesto escribe. Si como Ruyseñor te manda que entres, que pájaro seré? . Paloma, o cisne Bien dices, por lo blanco viene al propio. De mi consejo escoge, cuervo, o grajo. No os pido yo consejo a vos. . Advierte, que se acerca la noche. . Pues qué haremos? Vaya Périco en casa de don Alvaro, y pídale su jaco. . Armar te quieres? Es hombre de valor el Venticuatro, y puede ser, si el Ruiseñor le enoja, que le quiera coger dentro del nido: armémonos muy bien, . Diré otra cosa? Solo le pide el jaco. . Yo voy. . Parte. desprende venturosa noche mía de los azules hombros de los cielos el negro manto de diamantes lleno, para que el Ruiseñor más venturoso que desde su tragedia tuvo amores, entrando en su jardín cante a Lucinda, y entre los dos un nido fabriquemos, que conserve este amor por largos años. Desprende noche el manto de tres suelas de los hombros del miedo, y del silencio, con que sueles cubrir tantos engaños, ague su vino el tabernero entonces, pique un rocín el pastelero en sotano, hable la doncelluela, mientras duerme el descuidado padre, y la casada sin temor del vecino maldiciente: hurte el ladrón, el delincuente ronde, para que yo en figura de galápago goce de una mujer de tan mal gusto, que le tuvo de verme, y de quererme, e. despierta noche, en tanto que el sol duert Ce Caballero. , quién llama? Una mujer, Ri mujer? . Sí, Dice que me llama a mí, Gentil talle, Ri. Hermosa dama Pues voy a bella, en que puedo serviros? . El ir conmigo es gran merced, Rasoy amigo de asegurarme del miedo Vi merced es casadas No mi bien, Rimi bien? . Si a fe Y libre? . Libre seré mientras soy de vos comprada Que después seré cautiva de ese despejo y donaire: Lindo, pico, mejor aire, Mil años el vuestro viva, Para que le hagáis merced a esta vuestra servidora, Vi merced dónde mora? Vida mía a la erced, Harámela si allá voy? Bueno es eso, estoy perdida, Por su vida! . por mi vida, Ea. . Dios. Ratentado estoy Hay gigante en vuestra puerta, guarda perro vuestro, umbral? No tengo quien me haga mal solo un reloj me concierta Y cuál es? . Él de mi gusto, Váis derecha a casa? . No que hoy cierto joyero dio a mis criadas disgusto, Y voy a darle cien reales teneislos a caso ahí? Cien reales? . Mi señor sí, Y diga han e ser cabales? Lleve el diablo la mujer y quien acá la envío, como le diré de no, 17 parte; pero ya no puede ser, Que por los ojuelos muero don Felij. F. qué ay, que tenemos? Todos aquellos extremos de quererte y no te quiero Pararon, F en qué? . En cien reales tienes los? . Este rubí Muestra, Fr Toma? . No entendí que aqueste mata zorzales Cayera con poca liga de él me tengo de vengar Una prenda os quiero dar tanto ese buen talle obliga, pues seguidme. . Aquí esperad por, que luego vuelvo, . Advierte que es esta ocasión muy fuerte, Voyme yo de la ciudad? Mira que te aguardo en casa, Donde es la vuestra? . Aquí vivo y pues tal merced recibo entrare a ver lo que pasa, Y si no hay gente que os vea en mi aposento entraréis Digo que merced me hacéis, sino es más que necia fea, Un Ángel será a la cuenta notable lance gran cosa ella es principal y hermosa. aunque perdiz con pimienta, Cogiome por cortesía, aunque una mujer gozada siempre es ella la burlada; a su luz se acerca el día. Don Felix con ansias tales me dará culpa de todo. omalo Yo lo diré de ese modo, Es Pedro? . Sí. Ride aquí sales? Vive por el jaco . Aquí? Aquí. Ripués esta es la casa de don Alvaro. . Así pasa, Del recién casado? . Sí, Tiene veciudad? . Ninguna, Entró aquí una mujer? . No Gentil gatazo me dio. Mas qué te ha engañado alguna? Hay puerta falsa? . No sé, Tras ella voy. . No podrás hallarla por donde vas, porque está aquí la que fue, Mas no es esta la ocasión en que he de desengañarle quiero este jaco llevarle al dueño de mi afición, Que pues ya no puede ser que ya por suya me nombre seré amigo mientras hombre, pues mujer no fui mujer. No hay tormento como amor. L, para quien le tiene ausente Murmura con esta fuente, Mucho tarda el Ruiseñor No tarda si ha de venir, cuando todos se recojan, Celos del viento me enojan, Del sol se pueden pedir. Ay Dios si en aquestas ramas con las alas del amor se sentará el Ruiseñor. Si con suspiros le llamas No dudes de que es reclamo que le traera presto aquí, Sueña alguna gente? . Sí, Si fuese el ave que amo, Venturosa cazadora que no a silbos, a suspiros que amor no prende con tiros trajese a mi ausente ahora: Muévense aquellos jazmines, Saltaron? . Ruido siento Mas si nos engaña el viento que el eco engaña en los fines, Ay Dorotea hombres son. No tengáis miedo mi bien, que no son hobres. Lpues quién? pájaros, . Seréis falcón Vendréis por el a cazar esta perdiz encogida, Yo fui el rendido mi vida y vos quien me ha de matare Soy pequeño Ruyseñor que al reclamo de esos ojos os vengo a dar los despojos de un cautivo servidor. Vos imagen soberana no me matéis porque vengo con la dulce voz que tengo a cantar por la mañana. Y vos sois pájaro? . Sí, y de pluma tan pesada que he dado una pajarada de las más lindas que vi, Qué bajando esos jazmines puse tan en vago el pie que ya menester aure, o colchones, o cojines, Dopájaro sois y pesado, Soy pajarote embutido, que a ser el tronco he venido de un Ruiseñor trasnochado, Qué nombre tenéis? R. soy buo aunque por lo negro urrazo, Qué canto tenéis? . Bellaco, pues a tales horas ruo, Si yo os quisiese tener dejaréisos enxaular Como vos me sepáis dar de comer y de beber Lucinda del alma mía si soy vuestro tuy señor, y he de cántaros mi amor antes que amanezca el día Advertid que he de comer picado ese corazón dola amorosa pasión con que me habéis de querer. Don Felix de aquestos ojos si en mi corazón estáis vos veréis si le sacáis para ser vuestros despojos, Que os aseguro mi bien del corazón que os adora que si no os sustenta ahora os daré el alma también, Y vos que me habéis de dar? pira ténemme presente? Si sois buo solamente noche en que podáis mirar, Cuál es el cuarto en que estáis Lucinda bella, . Él de en frente Velle quiero solamente si vos licencia me dais, Mejor hablaréis allé don Felix dice muy bien. Iremos los dos también, porque haya testigo? . Sí, (cuya Sois de Don Juan? . no. F. pues Vuestra; Fadadme a que sa mano decir y vuestra es en vano L. pues cómo hel dle decir? Fe tuya, Tuya soy, F. Oh gran favor Y ella cuya es? . Soy vuestra Dadme esa mano por muestra Doila por muestra de amor, No digáis vuestra, Do, pues co tuya. Don tuya soy mi bien. (mo: Oh gran favor, o gran bien, pues yo señora la tomo, Con mis manos atezadas para que más resplandezca y porque entre ellas parezca mantequilla entre tostadas.

JORNADA TERCERA

que tan único remedio ha sido aquel del jardín. Estando la muerte en medio Fabio de uno y otro fin halló mi ventura el medio, Huélgome que hayáis tenido tan buena dicha señor, puesto que el no haber salido de mi hija, mi dolor se aumenta. . Desdicha ha sido Pero presunciones tengo de más bien, . A tiempo vario Vendrás triste? . Alegre vengo más fingir es necesario mientras la boda entretengo, Don Felix prima en efecto te agrada? . Es hombre discreto si lejos me enamoró, cerca prima me abrasó. Qué pasastes en secreto! Anduvo tan cortesano, tan tierno, tan amoroso, que aún para tocar mi mano se mostraba temeroso con estilo humildey llano, No se puede encarecer tan discreta cortesía, tal dulzura en responder, tan alta estimación mía, ni tan alto proceder, Eso mismo era Riselo, por tu vida? Don No ha criado un hombre tan libre el cielo, diome notable cuidado, vime en terrible recelo, No he visto tal libertad tales burlas, tal despejo, Con que amorosa humildad me llamó su luz, su espejo, su vida, gusto y verdad, Con que extraña picardía mi picaña me decía mil Bernardinas me echaba, sol de su sombra llamaba de su escura noche el día, Yo te juro que me vi en gran peligro. . Aquí está mi padre. . hablárela? . Sí, Cómo Lucinda te va? Mejor señor, . Cómo ansí? Estoy con tanta alegría que aumentas la vida mía en hacerme este favor. Vino a caso el ruiseñor? Vino, y fuese en viendo el día, Cantó? . Cantó de manera que el alma me suspendió nunca en su tragedia fiera la que Tereo cortó tan dulce lengua tuviera. Parece que me decía Lucinda ten alegría S que aura en tus cosas mudanza espera que al fin alcanza quien esperando porfía. Aquí estoy yo para darte todas las noches placer, y mis deseos contarte, Luego te das a entender que el ruy señor puede hablarte? Fabio si le entiendo yo no es lo mismo que si hablase? Ved la locura en que dio, En que un pájaro cantase todo su remedio halló, Mirad la melancolía es principio de locura, Tenga Lucinda alegría que es Fabio lo que procura la sola esperanza mía Y diga que un buey hablo, Y tu Dorotea tienes algún pájaro? . pues no; Que también alegre vienes de que esta noche canto, Un buo Fabio, o corneja me contaba una conseja de una mujer que engañaba ados viejos cuando hablaba a su amor por una reja, Mas con proceder afable que de temor me escondí, Es pájaro lamentable, y anda de noche, Doo. Es ansí, de noche quiere que hable, En fin Lucinda buscaste tu remedio en el jardín Haz cuenta señor que hallaste por la pared del jazmín de mis tristezas contraste, Pero advierte que me espantan criados el ruyseñor, que a madrugar se adelantan, y hasta saber si hay rumor de ninguna suerte cantan, Manda señor que temprano se recojan, que en sintiendo gente es esperarle en vano, Llama Dorotea esa gente, Aquí viene Feliciano, Leonicio, Autelio, y Gerardo, Hola? . Señor. . Ya sabéis como solamente aguardo vida de Lucinda, y veis al desposado gallardo. Todos esperan el día de su salud yalegría, mil remedios he buscado, y solo el cielo le ha dado que solo el cielo podía, Este envía un ruyseñor amigos a mi jardín que sobre la blanca flor de la pared del jazmín canta a Lucinda su amor, Este quita la tristeza de su corazón de modo que hoy tiene aquella belleza de suerte que estriva todo en conservar su cabeza. Nadie tire, nadie cante, nadie en casa se levante hasta que las nueve den, hable recio ni con quien este ruyseñor espante. Apenas por los dorados cercos del ocaso el sol vaya a los Indios cansados por nuestro mar Español, cuando ya estéis acostados. No haya hombre que se mueva ni ver el jardín se atreva, ni pise recio, ni escupa y entras sus plantas ocupa ni entre sus flores se ceba, Hareislo ansí? . Sí señor pues vamos Lucinda mía muéstrame el árbol o flor donde te causa alegría este galán ruy señor, Ven y verás mi aposento, y venga Fabio también Fabio ya tiene contento el cielo bendiga Amen de este bien el instrumento, Echad todos bendiciones al pajarillo galán a su pico y sus canciones, Todos señor se las dan, y tú pues letrillas pones Haz una del ruyseñor que dé a Lucinda alegría, Yo la pediré señor a un hombre cuya poesía le ha enseñado el mismo amor Y la pondre en la guitarra, Hija ponte muy bizarra que estimo más tu alegría, que si me entrara este día de oro un millón por la barra, Hacesme en todo favor. Hola, . qué ay? . hablad quedito sin género de rumor, pisad con tiento pasito no espantéis el ruiseñor, No llames hasta saber si está en casa el Veinticuatro, o Sevilla, o gran teatro adonde se suelen ver Espectáculos del mundo dentro en tú mismo hemisferio, cual las vio Roma en su imperio ya en tierra, ya en mar profún Si en otra casa llámaras (do que de tu padre no fuera no me espantara si viera el temor en que reparas. Pero de quien ser te ha dado que tienes tú que temer. Que alguno me acierte a ver que me dé Alberto cuidado, Ya sabes que vengo huyendo por la ausencia de Lisarda. y así el temor me acobarda, y recatarme pretendo. Qué miras? . Que vive aquí en esta casa adornada de aqueste escudo y celada, un don Felix de quien fui En tiernos años amado quiérole hablar. . Llega pues es este? . El mismo que ves. Qué temes? . Aquel criado. Pues retírate hasta ver si se aparta, . Que me place tu gusto me satisface hasta ver que puede ser, Que este es mi amigo querido, y he de hablarle: . que gran cuenta. ha menester cuando mienta quien huye de haber mentido No decías que no dabas y era tu mayor blasón? De prendas que bajas son hablaba yo. . De eso hablabas? De eso hablaba? . Y no darás, aunque amor tan alto sea, un regalo a Dorotea, No di regalo jamás, Ni dineros? . Ni dineros Ni joyas? . ni joyas. . Mira que he de cogerte en mentira. Hazme por tu vida fieros, No te dije yo que había de engañarte el parecer de aquesa falsa mujer, Y engañome? . El mismo día, Oye Pedro, luego ha sido lo de aquella dama engaño? Y el enredo más extraño que auras en tu vida oído. Fe pues cómo? . Auras de saber que soy en este lugar sin ser fanfarrón del dar galán de cierta mujer, Que la dé, o que no la dé yo se que solo repara en no se que de la cara y brío de pierna y pie, Fuera de que Dios loado me enseñó en Indias Carranza por cual ángulo se alcanza mas o menos pecho o lado. y con esto antes de ayer, di la temeraría a un bravo, con que dicen que está alcabo, y adórame la mujer. Róguela que se pusiese anoche un manto, y llegase a Rífelo, y le obligase a que dineros le diese. Y supolo hacer de modo, que aqueste rubí le dio. que a ti entonces te pidio, buen testigo eres de todo. Llévola más moscatel, que está un recién heredado, dándole manto de un lado, y por el otro un cairel. A la casa al fin llegó, de don Albaro tu amigo, y en el umbral del postigo, al mentecato dejo. Donde dando de ti cuenta, a un amigo su criado, se escapo, y dejo picado, sin perdiz, y con pimienta, Ve como el que sabe más en materia de mujer, es una bestia? . Sin ver no daré un cuarto jamás. Oh falsa mercaduria, siempre engañosa en la muestra; y Pedro en la escuela vuestra, quiere aprender picardía? Dadme por Dios el rubí volvérésele a su dueño, que mi palabra os empeño, de decir que bestia fui. Y aunque es destinto bocablo, diré pues que tú lo quieres, que muchachos, y mujeres, pueden engañar al diablo. Tome, y ríndase. . Si haré. A Ríselo tu rendido. No es posible que hombre ha sido, quien de mujer no lo fue, Llegare? . No se ha de ir. llega pues, . Granvalor muestro, si puede un amigo vuestro, señor don Felis pedir. Si merezco vuestros brazos. Sois Adrían? . Soy aquien un tiempo quisistes bí, dadme señor mil abrazos. Válgame el cielo que veo, quiero retirarme aquí, Adrían es ay de mí. Cumplido se ha mi deseo, En Indias habéis estado. Y me desembarco ahora. Y aquí vuestro padre mora, abuen tiempo habéis llegado. Que vuestra hermana se casa. Con quien por si acierta, o hierra. Con don Juan de Saluatierra. Y esta ya dentro de casa. No que solo esta tratado. Vamos allá? . Que me place, ir con vos me satisface, que el para bien no le he dado, Al Venticuatro, y querría parecer cortés vecino. Aunque el fin de mi camino, después de la patria mía, Es ver mi madre, y mi padre, no los puedo ver, ni hablar. Porqué? . Hay mucho que contar no hay camino que me cuadre. Y aveisme de hacer merced, de ver a mi padre luego. Al punto voy, . Yo os lo ruego pues con brevedad volved. Pues en mi casa podéis aguardarme, . Que me place, mucha merced se me hace. Mejor amistad diréis, Vaya Ríselo con vos, porque os entretenga un rato, No seré en mi vida ingrato a este bien, Fy Adiós. . aDiós, Ríselo. Ríselo, Ri. Voy a acomodar un cuñado, Pedro, . Señor, Fy que has pensado del laberinto en que estoy, A dar voy el parabién a Lucinda de don Juan, y presto me le darán de Lucinda a mí también, O que noche, y que ventura, oh Pedro que discreción, Tus propios méritos son causa de mi desuentura, Mas ay de mí que no puedo alegrarme de tu bien, aunque tus bienes me den más esperanza que miedo, pues Pedro por qué razón? Ya es razón decir porque, oye un rato y te diré mi desdicha y la ocasión. En esta ciudad insigne puerta de las Indias ricas por donde se pone el sol para dar oro a las Indias, En esta máquina bella que a su Rey Felipe envía, más rayos a su corona que mil ciudades y villas. Nací de Fabio y Lisandra, Fabio que tener solía pruesa hacienda, mas por eso al mar un peso le pintan, Pero no tiene fiel, porque con igual justicia con bonanza a unos levanta, con tormenta a otros derriba, Pasaba Antonio su hermano a Méjico en que vivía triste y sin hijos don Félix triste y descontenta vida. Ofreciome de casarme con un hidalgo que en Lima tenía un mi llón de hacienda con más codicia que Midas, Agradoles el tesoro, y en mi verde edad florida me dieron por un millón para un millón de desdichas, Que en efeto soy mujer, y no el Pedro que imaginas, Lisarda es mi nombre propio, Trazas alguna mentira Quiéres me Pedro engañar, quieres que de mí se ría Ríselo, . pluguiera a Dios oye, escucha, no me impidas, Fe pedro quien suele mentir a una desgracia se obliga que cuando dicen verdad se la tengan por mentira, eres mujer? . Mujer soy Y que de Fabio eres hija. Hija señor soy de Fabio Ya lo creo pues lo afirmas, Seis años estuve en Mejico tan regalada y servida, que a porfía para mí nació la plata en sus minas, En varias conchas de nácar sus perlas blancas y lisas criaba el Sur para adorno de mis ropas y basquiñas Del cabo de Paraguay, a la sierra de Capira no vino tela de España que no me fuese ofrecida, Creció mi dicha y mi edad más acabose mi dicha, así la edad se acabara, pero siempre el bien declina, Vino el rico mercader de los famosos de Lima a dar agrío al dulce pecho en que yo entonces vivía, Y al mismo también de España vino Adrían de Sevilla ese que en tu casa queda ese hermano de Lucinda, Que aunque yo no supe allí los padres que aquí tenía por lo que he visto lo entiendo ya no se como prosiga, Di por Dios, que estás suspensa Vino y viome un día en Misa donde aquel hidalgo estaba como más de asiento en silla, Bien supo su pretensión, bien supo a lo que venía, pero siose en su talle que en tierna edad mucho inclina Servía me Feliberto dentro de mi casa misma Adrían solo en la calle los dos al igual porfían, Aunque el que en mi casa estaba lejos del alma vivía, y el de la calle tan cerca que se me entro por la vista No me osaba declarar, mas la fortuna enemiga quiso que entrando en la Iglesia la mañana del Bautista Con galas de desposada con esposas de cautiva, aunque con ojos de ajena que adonde los llaman miran, Llegué a la puerta, cay y los dos que juntos iuan fueron a darme la mano, negue lamano al de Lima, Y aconsejada de amor la di alegre al de Sevilla, por levantarme con él, ganando el estar perdida, Fuy a la pila desde allí, y al tomar agua bendita un guante se me cayó don Felix junto a la pila, Fuéronle los dos a alzar, y por asirle de prisa uno al otro descompuestos se travan y se de suían, Sois un necio Filiberto dijo a Adrían, pues es mía esta prenda y soy su dueño, pero el respondió, es mentira, Pero Filiberto entonces sobre la color perdida, porque la tuviese el rostro le tiro el guante con ira Sacó la espada Adrían, que cuando el guante se tira diz que es bofeton con vaina, y mentís con presa y pinta, Sin respeto del lugar, al fin los dos se acuchillan, pero el diestro Sevillano le dio tres o cuatro heridas, Luego me culparon todos luego trató la justicia de preuderme como a reo mientras el caso averigua, Oí decir que Adrían en los galeones hiua, tomé el vestido que viste, y vuelvo a la patria antigua, Pero no le hallé en Sanlucar y ansí por la blanca orilla del Betis llegué una tarde donde no hay más que te diga, Pues tú sabes lo demás, y que el ser mujer te obliga a procurar mi remedio, ansi goces de Lucinda. por los dos arcos Lisarda de las cejas con que tira flechas de sus bellos ojos, cuya luz el sol envidia, Por la garganta de nieve de azules venas partida que imitando un blanco mapa pone los cielos en cifra, Por la mano que me dio te doy Lisarda la mía de procurar tu remedio, aunque aventure la vida, Vamos los dos a su casa que a pesar de su desdicha tuyo ha de ser Adrían, y mía ha de ser Lucinda. Echarme quiero, F. Detente, Los altos cielos permitan el fin de nuestros deseos, y que largos años vivas. e Si con esta ocasión de tanta pena no pierdo los sentidos y la vida, no es posible que tengo entendimiento vuestro hijo esperaba como es justo para casar con Celia mi sobrina anticipose a destruir mi honra, o nunca yo tratar a una hora en Indias Fabio no me culpéis pues está cierto que no he tenido culpa en vuestro daño, que cuando Filiberto se tardase Adrían suplira este casamiento. Cómo eso fuese para dicha mía no tengo que sentir; pues por mi gusto nunca la mereciera Filiberto deshaciéndose esta Lisarda en lágrimas, yo parto a consolarla. . El cielo os guarde, y os traiga nuevas de mejor suceso, Fa perdiendo voy de pesadumbre el seso. Medrando voy de ventura en los dos hijos que tengo. Que siempre a mal tiempo vengo Vuestra prenda está segura, Así Lisarda estuviera y supiera de Adrían, Los dos juntos estarán, Qué receláis, que os alteta, remedio aquese mal tiene, Dalde un medio a ese dolor téngole muy grande amor quedo que Lucinda viene. Vienen los músicos? . Sí, Sentaos y toma alegría para que mañana estes tan hermosa que nos des Lucinda un alegre día, Que de ninguna manera pues en Sevilla es notorio se dilata el desposorio, Don Felix está aquí fuera. qué don Felix? . El vecino que a ti ya don Juan también viene a dar el parabién Este será buen camino de hacer nuestras amistades di que entre si das licencia, Ya llega a vuestra presencia Hija en mil dificultades Nos pone tu dilación toda Sevilla lo sabe, Digo señor que se acab cuando os parezca razón: pues no pase de mañana, Digo que mañana sea A mañana yo te vea. esperanza vana. Será tú Mirando la amistad y obligaciones que mis padres señor con vos tuvieron y que como a vecino me tocaba no ser de los postreros que os visiten y os den el parabién del parentesco, a todos tres ahora vengo a dalle, vos gocéis muchos años vuestro esposo, y vos señor don Juan de vuestra esposa, y el señor Veinticuatro a entrambos goce, largos, alegres y felices años. Yo de mi parte agradecido digo, que estimo la merced, favor y honra que hacéis en esta casa a quien nos honra vuestros padres don Felix que Dios tiene Yo señor de mi parte os agradezco el parabién que a todos nos alcanza con tal merced, y en tan alegre día y nuestras paces confirmadas queden. Hija responde a aqueste Caballero, mira que es de lo noble de Sevilla, convidadle pues es vecino nuestro, di que tu desposo río honre mañana. Señor mi padre me ha mandado os diga vengáis cuando sabéis, y ansi os aguardo, sin que haya falta, porque importa mucho, que sin duda es mañana el desposorio. Vendré a serviros como está tratado a la hora que fuere conveniente, que deseo en extremo vuestro gusto, y yo se que vendré primero que otro, que estoy más cerca como soy vecino, más ruegoos que por mí no cese ahora el entretenimiento comenzado, Sentaos y cantarán, F. Ya estoy sentado, Si os partiéredes al alba quédito, pásito amor no espantéis al ruyseñor, Si os levantáis de mañana de los brazos que os desean, porque en los brazos no tos vean de alguna envidia liviana. Pisad con planta de lana, quédito, pásito amor no espantéis al ruyseñor, Buena letra, quién la ha hecho? Yo señor. Fi pues idme a ver que os quiero hacer un placer, La letra os ha satisfecho, Tiene un no sé que de nuevo que me pareció muy bien, Si tu pretendes por quien. No te rías. . No me atrevo, Fe por quién se ha hecho señor? por Lucinda se ha compuesto, F, cómo? . De un mal tan molesto la cura este ruyseñor, Qué hemos dado en celebrarle, Un ruyseñor la curó? Don Juan lo dirá, . Si yo supiera en su lengua hablarle Notables gracias le diera Diose una tristeza tal que pense que de su mal la muerte el remedio fuera Mas quiso enviarme el cielo por la pared del jardín al blanco azahar, al jazmín, y al cristal que baña él suelo, Un amante ruyseñor que con su pico dorado las tristezas le ha quitado cantando quejas de amor, Y porque suele espantarse de la gente he yo mandado que esté todo hombre acostado cuando el sol vaya acostarse, Y que por no hacer rumor se levanten a las nueve, la letra lo dice en breve, repetilda, . Es gran favor. Si os partieredes al alba, quédito, pásito amor no espantéis al ruiseñor, Dichosa el ave que os da señora tanto contento, Todo el que desoir le siento es pena cuando se va, Qué os dicen aquellas quejas? Qué hemos de anidar los dos, Fplegue a Dios. . quiéralo Dios Advierte que al novio dejas, Mi Ruy señor está aquí, en viéndole has de creer, que cualquiera aucha de ser, murciégalo para mí, Que viene en efeto a veros, cada noche, extraño caso, Y esta le espero, Don Habladpaso, no venga el novió a entenderos, Quiero quitar la ocasión, señor yo tengo que hablaros. Yo he de serviros, . Yo daros unas nuevas, . De quién son? Devuestro hijo, . Y son buenas? Venid conmigo, . O si el cielo, me diese justo consuelo, de tantas injustas penas, Vendrá conmigo don Juan? También lo puede saber, Pues vuestro yerno ha de ser, merced me hacéis. . Ya se van, Paje, . Señora, . Sois vos, Pedroel! que don Felis ama! con ese nombre me llama. Dime así te guarde Dios, En que se entretiene ahora? En que se ha de entretener, en querer cierta mujer, que por todo extremo adora, Qué quiere bien? . Y es querido Goza? . Pues no lo merece. Es bella? . A él se lo parece, Qué dices? . Lo que has oído, Dónde? . En su casa, . Ay de mí No os aflijáis de ese modo, Traidor don Felis, . Que todo por pícaros lo finjí, Paje soy de sus secretos, Y Ríselo tiene dama? Ríselo pienso que os ama, No es bellaco? . Alo discreto Dile Pedro a tu señor, que esta noche venga a verme, mientras esta gente duerme. Ya se que es tu Ruyseñor, Yo le avisare, aunque sabe, cuanto será menester, la noche quiere tender su manto pesado, y grave. Voyme que ya le han hablado a tu padre, y vendrá aquí. Dile a Ríselo de mí, que me tiene con cuidado; Desde a noche que se fue, Es hombre de tal humor, que haberle obligado amor, milagro del cielo fue, Y no menos ha de ser, si es la fortuna conforme, cuando Pedro se transforme en Lisarda, y en mujer. Señores no haya rumor, todo hombre se acueste quedo. Tan temprano yo no puedo. Mándalo así mi señor. En que convento se vive con tal silencio! . No des esas voces, . Ten los pies. Sobre que quieres que estribe! De puntillas has de andar, que vendrá ya el Ruyseñor, adormir sobre la flor del jazmín, o del azar. Plega a Dios que por bien sea, que no se que he sospechado, de ver con tanto cuidado a Lucinda, y Dorotea, Y espántame mi señor, que a tales cosas se rinda, Todo es amor de Lucinda, y siempre es ciego el amor Si va a decir verdad notable melindre ha sido A se que haberlo creído no fue menor necedad. quédito no habléis ansí; no lo escuche el ruyseñor, Él no viene sobre flor, pues ello es flor para mí. Ea váyanse a costar, Fabio y don Juan no se han ido Si el ruiseñor ha venido por los tres ha de cantar. Mentecato desposado que creyó melindre igual mas la bestia más leal es el hombre enamorado: Pedro pues entraste acá mira si parece gente. Solo se escucha esta fuente que murmurando estara. Ese es un gran testimonio que levantaron poetas a las fuentes, . No te metas en cosas de matrimonio, Si no deja concertado que vayan mañana a Misa: Ya el mismo deseo le avisa que el Ruyseñor ha llegado, Y el cuervo de san Antonio que viene a traerle el pan, pero no no le faltaran tentaciones del demonio, Dónde dejaste aquel hombre? A dar una vuelta fue por la ciudad, . Si diré quien soy, mi suceso y nombre? cuando llegue la ocasión. Mi bien ruiseñor del alma, que mayor victoria y palma de un rendido corazón, Cuervo mío el más querido, Arca mía de Noe, Sois el cuervo que se fue? No soy, soy si no el que ha venido Pues ya soy vuestros despojos no me daréis de cenar? Yo os querría yo criar que me sacaréis los ojos, Périco ha venido acá! Acá estoy. F. Mi amor le abona No soy yo también persona pues mañana se verá: Un estudiante decía que echaba por su deleite de noche a la gente aceite que mañana se vería, Ansí pienso que ha de ser, y yo el cuero del mañana, Mañana mi muerte es llana Lucinda que hemos de hacer? Entra mi bien a tratar como me puedes pedir, Y yo qué os he de decir? Allá podremos hablar Entra y no te de cuidado, Si ellos se desposan hoy yo podré decir que soy la selpa del desposado. s Estáis a mi contento concertados, y tu obligas don Juan con tus razones aquí vienen Justino y tus hermanos, En contingencia de reñir me pones, Leonicio cuando tengo tanto gusto. Oye y sabrás que a lo que vengo es justo. No te tengo mandado que a estas horas no esté por acostar hombre en mi casas puesto que de Lucinda el gusto adoras no se, excusa decirte lo que pasa, Es mala nueva. . Antes el bien mejoras, pues cuando mi señora en fin se casa, Adrían mi señor viene a la boda, Antes la volverá en tragedia toda, porque no puede ser que acompañado de quien sabéis, abrid las puertas luego, Yo la abrí luego, y como ves ha entrado: De noche cual mandaste a ver te llego. Antes de ahora en fin le habéis hablado? Esta tarde le halle que no os lo niego hijo Fabio está aquí, . Señor yo he sido leal a vuestro hoñor. Fa pierdo el sentido, Pues dónde está mi hija? . Señor queda como sabéis en casa de su tío, pues siendo ansí no lo será que pueda culpar Fabio a Adrían tu desvarío mi hijo en fin el mayorazgo hereda fuera del dote de Lucinda es mío, cuanto es de bienes libres, y se guarda Fabio para dotar vuestra Lisarda, Según eso mis brazos quiero daros Y daldos a don Juan cuñado vuestro, por Lucinda señor quiero abrázaros, Pallamalda luego, . voy, . que gusto muestro quién pudiera lustino consolaros ya que del parentesco tanto os muestro con mi Lisarda ausente, . Si eso fuera que tesoro mayor le enriqueciera mas pues ha de volver forzosamente el aviso podreisle dar aviso, para que vuelva a tiempo conveniente, Contadme hijo como os vio, y os quiso. No se señores como diga, y cuente un caso tan extraño y de improviso, turbado y muerto vengo, P. Deo Desmáyose Lucinda, . Escr Entre la cuadra señor donde Lucinda dormía, y vi que cogido había su querido ruy señor, Cogido? . Y está en sus brazos durmiendo, . Durmiendo, quién: El ruyseñor, . Él también? Y aún hay doblados abrazos, De qué suerte? . Dorotea otro pájaro te asío y a la fe que se durmió con el vino, y la jalea, Porque no hay volver en sí, aunque un najecillo luego desperto y me vio. . Yo llego a buena ocasión aquí, Hombre señor con mi hermana, Calla que es un ruiseñor, A. Que más ruin pues tanto honor todo por el suelo allaba, Hombres son, Crino si no el alba Mueran. . Hijo ten un poco que no es un hecho tan loco él que nuestra opinión salva, A mala hija traidora, más mío ha sido el error, y suerte? ucha, advierte pues quise que un ruiseñor te hiciese ruin señora, Fabio que me aconsejáis, (pada F. que entréis, A yo entrare y mí es Tente que no importa nada, Señores adónde vais? Quedo señores, qué es esto? Cómo que es esto traidor, Don Felix soy, Don Juan tente, Don Felix? . El mismo soy, Quédito, pásito amor no espantéis el ruiseñor, pues don Felix tú en mi casa contra mi honor y opinión? Don Felix tú con mi hermaba Los dos somos de las dos desde esta noche maridos, Hija qué es esto? . Señor el ruyseñor me ha enguñado, y pido a tus pies perdón, que bien merezco disculpa: Dirás que amor. . Antes no pues Ena dijo, culebra, y yo digo Ruiseñor, Adrían ponte a mi lado, y pues somos dos ados, mueran Ríselo, y don Felis. Quédito, pásito amor, no espantéis al Ruiseñor. Hijos. . Señores. . No pue hacer menos, aquí estoy. (do ni dejara de vengarme de esta maldad y traición por padre, ni por el mundo, si no es que Lisarda hoy llegara a tenerme el brazo. Detente. . Quién? . Aquí es- Lisarda del alma mía. (toy. Hija qué es estos . Yo soy, aunque paje de don Felís. Yo quedo esta vez al sol. Mas a la luna de Paita. No os vais ansí. . No es ra Con cuarenta mil ducados (zon, mi sobrina Celia os doy, que está con su tía en Gelues. Ella es buena, y bueno soy. Pues dense todos los brazos, y con amistad y amor cenemos en el jardín. No se espante el Ruiseñor. No me dais la mano, cuervo? El pico, y el corazón. Dadme Ruyseñor la mano, pues de mi vida lo sois. Aquí el Ruyseñor se acaba, si cual debe, no cantó, el señor será el Senado, y el autor el Ruiseñor, pues el señor al que es ruin bien puede dalle perdón.