Texto digital de El rey sin reino
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rey sin reino. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rey-sin-reino-el.

EL REY SIN REINO
JORNADA PRIMERA
Hoy te partes en fin? . Con tu licencia Con notable secreto te has casado, Cómo murio, señor, Alberto de Austria, Rey de Unoria, Bohemia, y Trasilvanía dejando a Elisa su mujer preñada en cuatro meses, sus vasallos todos, para su esposo me eligieron luego, o ya por ser tu hermano, Casimiro, o ya porque pensaron que del Turco conmigo aseguraban sus fronteras. Pues como casas con la Reina, hermano. si preñada quedó? . Porque el concierto es, que si pare hijo varón, sea Rey de Ungría, y después para los míos queden, señor, Bohemia, y Trasilvanía: mas sería desdicha mía, y tuya parir hijo varón. . Concierto es este, en que perder es imposible, y juegas con la Fortuna a hacer una ganancia, que darte puede estos famosos Reinos: mas ya sea varón, ya hembra sea, mientras tuviere edad, tu reinas solo, y será maravilla que se logre, naciendo en tal desdicha, y después de esto, viviendo tantos años, como faltan, entre tanta ambición, y envidia fiera. Aquí ha llegado ahora Juan Huniades, Ungato noble, y Capitán, sfamoso. Sea mil veces bien venido. . Él viene a darte la obediencia de su parte, como vasallo en fin, y pues es hombre de tan alto valor, que el solo tiene libre la Trasilvania de los Turcos, hónrale, que las honras ganan pechos, que pierde la soberbia altiva y grave, que los Reyes que van a extraños Reinos con esta humanidad se hacen legitimos. Aunque perdonéis, señor, a mi Rey, pues ya lo es, beso primero los pies. Haceisme en eso fabor. Dade vuestros pies a Juan Huniades, Rey de Ungría. Con mil abrazos querría, o más fuerte Capitán Que Alejandro y Cipión, dáreos el alma, y el pecho: alzaos. . Ya señor, he hecho lo que fue mi obligación. Ahora, Rey de Polonia, los pies me dad. . Capitán, a quien hoy ventajas dan en Grecia y Lacedemonia Aquellos Héroes pasados, vos seáis muy bienvenido, y pues justamente han sido tales sujetos honrados De Príncipes y de Reyes; ola, dos sillas nos dad. Está aquí su Majestad, y no serán justas leyes. ̱. Muy justas leyes serán, que os sentéis con vuestro Rey, y si no, yo haré esta ley de que os sentéis, Capitán, Dadnos sillas a los tres. Juan a mi lado os sentad. Apenas mi indignidad merece estar a esos pies. Si a vuestra Alteza parece esté en medio de los dos. Bien lo merece, por Dios! Nadie, señor, lo merece. Sentaos, y no porfiéis, que un hombre cual vos es justo honrarle así. . Siendo gusto vuestro el honor que me hacéis, No será bien replicar. ̱. Muy bien parecéis aquí, quien Reyes defiende ansí; con Reyes se ha de sentar. Válgame Dios, si me viera l envidia, a quien he pisado, entre dos Reyes sentado, qué es lo que de mi dijera? Dijera, que era razón, que se le diera este asiento al de más merecimiento de cuantos fueron, ni son. Lavirtud son santas leyes, que esté en lugar semejante, porque es la virtud diamante. digno de engastarse en Reyes. Envidien vuestra nación, Juan, del mundo las naciones, No aumentéis obligaciones sobre tanta obligación. Luego que en la Trasilvanía de esta elección tuve nuevas, aunque andábamos a pruebas lo con Bayaceto de Albanía, Dejé la gente, dejé mi casa, y vive a serviros con mi persona, y pediros, como ya vasallo, el pie. Juan; yo estoy agradecido, y hasta haberme coronado, y con mi Elisa casado, jurado al fin, y admitido, No os pago la obligación tan grande en que me habéis puesto. Reinad vos, y gozad presto del Reino la posesión, Que yo tengo por allá para criar mis hijuelos. Veaislos, quieran los cielos. Basta donde el padre está, Que un vasallo, a toda ley, tienda fortuna el compás, no puede llegar a más que a sentarse con su Rey. Marte los haga tan diestros en las armas; que yo sé, que con igual pecho yfey han de servir a los vuestros, Capitán? . Señor. . Creed, que en mi vida más honrado me he visto; que a vuestro lado. Gran señor tanta merced? Pues no es gran felicidad el verse al lado de un hombre de tan alta fama y nombre? Ya se corre mi humildad, Qué veces hauréis vencido al Turco en campal batalla, que lo que la envidia calla claro por la fama ha sido. Si me acuerdo bien, serán treinta yseis veces, señor. Ay tan notable valor! ay Cristiano Capitán, Ni Gentil, que haya ganado treinta y seis victorias solo en cuanto de Polo a Polo cubre el círculo estrellado? No hay laurel, no hay interes de triunfo; que iguale al premio. Un Caballero Bohemio os quiere besar los pies: Díjome, que se llamaba Jorge Pogebracio? . Di, que entre. . Qué Jorge está aquí? Quién es Jorge? . Hombre que alaba Bohemia por su valor, y un noble vasallo vuestro, sabio en paz, y en guerras diestro. Dadme vuestros pies, señor. Oh Jorge, seas bien venido, besa a mi hermano la mano. Perdonad, Rey soberano. Jorge no me has conocido? Juan Hunmiades tú eres, pues aquí sentado estás. Su virtud merece más, el Rey soy, habla si quieres. Así es verdad, pero no hablaré, si está sentado, que si es bien haberle honrado, honrado también soy yo. Como yo vasallo es de la Corona de Ungría. Jorge, si la virtud mía me ha dado el lugar que ves, Habla, o mostrarete yo de que manera has de hablar, que tú no me has de quitar de donde un Rey me sentó. Aún aquí soberbia tienes? Si Dios subiera a Luzbel a ser tan Dios como él, ya que con su envidia vienes, No hubiera Luzbel pecado, y así no he pecado yo, pues hoy el Rey me sentó adonde me ves sentado. Habla, que aún hay diferencia de ti a mí. . Si mi embajada fuera buena, ni tu espada, ni tu soberbia imprudencia Me la hiciera dar, mas quiero darla, porque siendo mala dé pesar a quien te iguala, adonde verle no espero: Y así digo, que pario Elisa un niño, que Ungría aclama por Rey. . Si haría, pues que su Rey le engendro. Más Elisa, con temor que le mate su marido, a Alemania se ha partido, para que el Emperador Crie el niño como tío, y le tenga en su poder, negando que es tu mujer. Ese es mayor desvarío, Esa es locura notable. Consejos del Conde son. Quién? . Él de Cilia. . En traíci ha sido el Conde culpable. Yo soy su Rey. . Es verdad. Propia mudanza en mujer. Debe el Conde de querer con alguna novedad Tomar el cetro de Ungría. Para cualquiera traición tiene el Conde inclinación, arrogancia y rebeldía, La envidia que me ha tenido, el mal que me ha procurado lo dicen bien. . Que ha faltado Elisa a lo prometido? Es mujer. . Herede a Ungría el niño Rey, que es razón, como los conciertos son. A su pesar será mía. Yo sé, que soy muy leal a mi patria en ayudarte, porque de no coronarte y hacerse concierto igual, Resulta que mil traidores, por ser Reyes han de ser su destruición, y poner el Reino en daños mayores, Haz ejército, y camina donde tomes la corona. Basta sola tu persona. Buen Juan? . Señor. . Encamina Los negocios de mi hermano de manera que te deba ser Rey de Ungría. . Por prueba no basta besar su mano? Ya es mi Rey, mirara Ungría, primero que Rey me dio, que mano que besé yo se ha de servir de la mía. Del ir presto siempre nace gran efecto. . Es buen consejo. Pagarme tiene este viejo las afrentas que me hace. En estas variedades han andado, sacro señor, los Ungaros, haciendo cada uno el Rey que tiene imaginado, Los Bohemios a Alberto persuadiendo, cumplieron su deseo mal en todo, que no ha querido ser su Rey diciendo: Que no era bien quitar de ningún modo a un niño la corona de la frente, con valor de Aleman, y Español Godo. Los Ungaros hicieron, finalmente, a Uladislao del Casimiro hermano, Rey de Polonia, y de Polonia ausente Su Rey, y Elisa prometió su mano, más pariendo varón, pienso que niega! todo el concierto, y que le sale en vano. Si el casamiento de los dos no llega, Severo, a efecto, yo pretendo a Ungría; anque respondas, que ambición me ciega, Que si la junto a la corona mía, no dudes que es mejor que el grande Imperio, pues es por elección su Monarquía. No estabas tu remiso sin misterio en las cosas del Ungaro, pretende, que de eso no rusulta vituperio. Una señora, a quien entrar defiende la guarda, Ungara en traje, quiere hablarte. Hola, dejalda, una mujerqueo Conocesme Emperador? Conozco por tu presencia tu nobleza, que tu cara trae escrita tu nobleza. Yo soy la Reina de Ungría. Señora, de esta manera? Detente, y escucha. . Haré mi obligación. . Solo es esta, Que si conocer de agravios, y oír las tiernas quererlas del pobre, si hacer justicia al humilde que se queja, Es del Imperio el oficio, todo se cumple en que tengas atención a mis desdichas, Qué descansaras quisiera En el lugar que mereces. No hay descanso en tantas penas, Ya sabrás, gran Federico, como por la muerte fiera de tu hermano, y de mi esposo, antes de nacer le hereda el hijo que me dejó, y que el Ungaro concierta con Uladislao casarme? Ya sé qué obligada quedas por gusto de tus vasallos, a quien la palabra quiebras, qué ofende? por haberles dado un Rey. Fue cosa justa y honesta: los Ungaros en sabiendo mi parto, con ansia extrema De ver su Rey, su Rey piden, casi me rompen las puertas: yo triste, salgo, y les digo, bañada en lágrimas tiernas: Nación belicosa y noble, Cristianísima defensa de la Fe, si al Rey buscáis, veisle allí, dejad que duerma. La cuna les muestro entonces, uno de los cuales llega, y alza el velo de su cara, como de la noche negra Levantando el manto el Sol se descubren con su fuerza las azucenas y rosas a sus rayos de oro abiertas. Dan mil besos a la cuna, dos mil bendiciones le echan, todos lloran de alegría, y de sus lágrimas riegan El suelo, que desde entonces la cuna es barca y navega en el mar de su fortuna, donde ya corre tormenta. Lleváronle a Alba Real con gran placer, y en la Iglesia del Rey san Esteban santo, de su avuelo el Rey Estedan. El Arzobispo Dionisio dijo Misa, y después de ella saqué la corona sacra, que de todo el oro y piedras De Ungría hurté solamente. mostrándome sus riguezas, el Cardenal se la puso, haciendo engaste a una perla Con el oro de sus rayos, que hicieron Sol su cabeza, juráronle por su Rey, mas en jura como aquella No le besaron la mano, porque las tenía envueltas: por el niño a quien saltaba para el juramento lengua, Le hizo el Conde de Cilia, y así, con aplauso y fiesta partímonos a Belgrado, porque aquella fortaleza Guarda la corona sacra donde yo fingi ponerla, dentro de su cofre de oro, de todos en la presencia; Pero al echarla, escondila, yeché apriesa la cubierta, que imaginando los Reyes tranos que Ungría espera, Quise que el mío llevase la corona verdadera: luego vi, que divididos ada cual por la soberma De su aumento y ambición hacer nuevo Rey intenta; omí la vida del niño, y porque ninguno pueda Quitársela, te la traigo, para que en tanto que llega poder cobrar su Reino, su tutor, y guarda seas. El Archiducado de Austria es lo primero que hereda, patrimonio de su padre, tu administraras su venta, que Ungría en teniendo edad él la cobrará por fuerza. Guárdale con la corona, que tanto el Ungaro precia, y ves aquí el Rey sin Reino, que llorando tus pies besa. Extraña y notable historia! querra Dios que llegue el día, ángel, que goces a Ungría, para aumento de su gloria. Que de padre tan Cristiano ya parece que se ve la defensa de su fe en esa encubierta mano. Id señora a descansar, y del deudo, y del amor fiad, que no halló tutor mas que padre pudo hallar. Yo lo seré suyo ahora, entrad, y descansaréis, que después que descanséis sabréis lo demás, señora. Y no temáis, pues a cuenta del cielo, y su coro eterno queda guardar este tierno ángel, que corre tormenta. No será barca la cuna, y si lo fuere, será o porque ya en el puerto está del mar de tanta fortuna. Rey sin Reino me le dais, yo os le daré Rey con él. Su sangre sois, haced de el como quien sois. . No temáis Que como guardarle intente Dios, que mirándole está, ningún Herodes aura contra su cuello inocente. Llevalde, y duerma, que un día despertará de este sueño el Rey sin Reino, a ser dueño de Trasilvanía y de Ungría. Yo voy segura, señor, de que en vuestro amparo queda. Hay ventura que se pueda llamar con razón mayor? A la intención que tenías de juntar a tus Estados este Reino, a los cuidados, que eran de su cetro espías. Cual tan dichosa esperanza te pudo el cielo ofrecer, como ver en tu poder, tútela, amparo y crianza El Rey sin Reino, que en fin no reinará, si no quieres? Lisonjero y necio eres; este tierno Benjamín, Este Joseph se ha de ver triunfar de sus enemigos, y yo los haré testigos si vivo y lo puedo hacer, De que por mí tiene a Ungría, porque tomarle su hacienda el mismo a quien la encomienda es la mayor tiranía, En mi poder se entregó, yo le tengo de guardar, porque no le he de tomar lo mismo que me fio. Hable, señor, conociendo tu gusto. . Fue sin saber que vendría a mi poder la vida que ya defiendo. Que quitas a quien no entiendo que le quitas, o que espadas tendrán dos manos fajadas con que este Reino pretende? otros no le han de tomar? Si el muriere en mi poder yo le sabré pretender, mas vivo no hay que tratar. Por una ciudad no más, y aún por lugares sin nombres, no se matan cien mil hombres? pues que delitos harás, En que por un Reino mates un niño que ayer nació? Cuando te replico yo no es bien que de esto me trates! No quiero cuentos, Severo, con pobres, con inocentes. Pues no es mejor? . Son valiente y muerto me considero. Y para hacer resistencia tendrá espada un niño? . Sí, porque basta contra mí la espada de su inociencia, No fies de que entre fajas ahora este niño esté, que desde que Dios lo fue y se vio al hielo entre pajas, No hay niño por quien no vuelv y esas dos manos atadas sabrán jugar mil espadas, cuando Dios las desenvuelva, No quiero tentarle en fin, y que por serle cruel resucite con Abel, y yo muera con Caín. No con menos ventura le sucede en todo lo que intenta y determina, a quien en todo; como tú, procede. Todos los Reinos a servirle inclina: Rey tiene Ungría, más regir no puede, mientras la nave de su edad camina, tan belicosa gente, pues es cierto, que ayer nacio, que fue salir del puerto. Conozca vuestra Alteza mis dos hijos Ladislao y Matias, pues han hecho a su elección notables regocijos, y aunque mozos, estime su buen pecho. Si los ojos al Sol tuvieron fijos de su padre, yo quedo satisfecho, que ningún Rey ni César poner pudo dos águilas mejores en su escudo. Si el padre, gran señor, de quien tenemos este ser, nos abona y acredita nuestra lealtad y vida te ofrecemos. Tu nombre. . Ladislao. . Tu padre imita. Yo pienso que los dos satisfaremos a su esperanza. . A entrambos os incita su gloria y famardime el nombre tuyo. Matias. . Tu suerte de tu nombre arguyo. Yo con tal Ladislao, con tal Matias, herederos de Huniades famoso, del mayor enemigo en breves días pienso quedar vengado, y victorioso. Cómo recibas estas prendas mías debajo de tu amparo generoso, tendrán valor, señor, que el suyo es poco. De verle en tanto honor me vuelvo loco. Qué importa que se acabe, y envegezca Huniades, si quedan estas plantas para que su fortuna resplandezca, que las ha puesto sobre envidias tantas? Para que toda Ungría me obedezca, ya que mi nombre, Huniades, levantas, ar con sujetar a quien rebelde ha sido Mas qué dice que él solo le ha vencido! Si te parece a ti será acertado coronarme, pues hecho el juramento quedará sin disculpas obligado todo vasallo al reconocimiento. Hoy serás, noble Príncipe, jurado, que es de tu pretensión el fundamento, con la corona sacra, que este día en tal veneración ha puesto Ungría. No puede ahora el Reino coronarte, porque siendo costumbre antigua nuestra, que esta corona sacra ha de adornarte, cuando el cetro levantes en la diestra, y que ninguno pueda Rey llamarte, en tanto que tu frente no la muestra ceñida al Reino; la corona falta, que constituye dignidad tan alta. Pues cómo, amigos, falta la corona? Desde el primero Rey que tuvo Ungría se guarda en su tesoro, y la persona mas noble es el Alcaide, a quien se fía: la Reina que tan mal te galardona el amor que la muestras, aquel día que coronó su hijo, y fue jurado, envuelto en las mantillas y fajado. Haciendo que en el cofré la guardaba la hurtó y llevó a Alemania, y Federico la tiene ahora. . Elisa imaginaba los pretensores de este Imperio rico: cuando Alejandro junto al yugo estaba, que en la misma ocasión me significo, viendo que desatarle no podía, córtole, y dijo, lo que yo en Ungría. Tanto monta, vasallos, coronarme con la corona que estimáis en tanto, como de otra cualquiera, que el jurarme es de vuestra obediencia el yugo santo: que no fuera bien hecho dilatarme el cetro de oro, y el purpúreo manto, porque falte un pedazo de oro yp coronas dan también lauros y yedras, Qué Iglesia es esta, a que he venido a Misa? Del santo Rey Esteban es el templo, adonde está su bulto por divisa de aquel valor que fue del mundo ejemplo. Pues que puede importar que lleve Elisa al César la corona que contemplo, como de la discordia la manzana para vuestra nación y la Alemana. Quitad al bulto santo la corona, que más sacra será, pues fue de un Santo, y coronad, honrando mi persona; mis sienes de un laurel que estimo en tanto. Tú, claro honor de la nación Polona, y de esta protector, mereces cuanto cabe en humanos límites, y es justo llamarte padre de la patria Augusto. La Capilla es aquesta, y el que miras el santo Rey Esteban. . Humillado le reconozco por quien es. . No admiras el grave rostro en resplandor bañado? d , Divino. Esteban, a tus sacras Piras humilde llego, y para ser jurado por Rey de Ungría, esa corona pido. No siempre es un milagro concedido, alguno se la quite de la frente. Yo no me atreveré por el respeto que debo por vasallo. . Humildemente la tomo yo para este solo efecto. Parece que empuñó la espada, tente. Pues porque, si volvérsela prometo? dejad vanos antojos, coronadme, y el cetro de oro, y las insignias dadme. Siéntate, que yo quiero hacer por todos el juramento de obediencia. . Creo, que haréis como reliquias de los Godos. Tu imperio y vida, gran señor, deseo, y pues no puede hacerse de otros modos esta coronación, mayor trofeo pongo en tu frente, y obediencia juro. Por ti de toda Ungría estoy seguro, Y así juro guardaros noblemente cuanto os han concedido los pasados Reyes, y que jamás quebrar intente los estatutos que tenéis jurados. En día que tu sacra invicta frente ilustran estos círculos dorados, haz mercedes, señor. . Pedid mercedes. No hay que pedirlas, cuando hacerlas puedes. Gobernador de Trasilvanía quiero que sea Juan Huniades, y sea Capitán General, de quien espero que el fiero Turco sus hazañas vea: y sea Ladislao mi camarero, aunque en las armas su persona emplea; hago a Matías mi caballerizo. Solo a Juan, y a sus hijos merced hizo! Qué es esto cielo, di señor, qué es esto? a Jeorje Pogebracio no das nada? Buscarase en que haceros merced presto, y estimaré vuestra persona honrada, Sin duda Juan Huniades me ha puesto mal con el Rey. . Tu frente coronada veas en paz, señor, por largos años. El cielo te cóndene a eternos daños. a Adónde está la defensa? adonde el famoso amparo de Trasilvanía, y de Ungría? adónde el nuevo Alejandro? adónde está Juan Huniades? Adónde está el Rey, soldado, para que por mi preguntas? Qué Rey? . El gran Ladislao, el Príncipe de Polonia del gran Casimiro hermano. Ungría no tiene Rey, Después de haber concertado que se casasen los dos, pario Elisa; cuvo parto apenas le ha visto Ungría, yo que he besado la mano al Rey que hicistes, no quiero quebrar la fe que le he dado: haceisme dar la obediencia a un Rey tan noble y Cristiano, y ahora queréis que sirva a un Rey sin Reino y sin brazos? mirarades lo primero, con Elisa está casado. Mientras no veo otro Rey, yo sirvo el que habéis jurado. Señor, los que aquí venimos a la Reina hacemos cargo de que por malos consejos la palabra os ha quebrado, el traidor Conde de Cilia, aspirando al Reino en vano, Vuestro casamiento impide del Pontifice aprovado: de las maldades que ha hecho, robos, traiciones, y daños No tengo que referiros, porque todas, se hannfiado en ser de Dios enemigo, y a su santa ley contrario. Protector de los herejes, y nuevo Elvidio y Pelagio, la manó os besamos todos, y de veros coronado gran contento recibimos, pero solo os suplicamos, que enviéis por el Rey niño, y como turor y amparo Le criéis en vuestra Corte, y prosigáis lo tratado, que la Reina vendrá en ser vuestra mujer, en dejando De oír al Conde de Cilia, porque esto solo es reparo de tantos perdidos Reinos, que ya por el Transilvano Ha entrado Amurates fiero con el más lucido campo que ha visto el que está presente, aunque le ha vencido tantos. Como se cubren de flores Parte ao. las zarzas, y espinos altos, así en campaña parecen tocas y turbantes blancos. Las hastas parecensellas, montes las tiendas, y ramos las banderas que tremolan, y jardines los penachos. Las pistolas y mosquetes parecen truenos y rayos, los carros aldeas parecen, los elefantes peñascos, Dijéronle que al Rey niño el Rey sin Reino llamaron, y dijo. Que no era Rey sin Reino, sino al contrario, Reino sin Rey llamó a Ungría, y destruyendo y matando jura que ha de echar por tierra a Viena, y a Belgrado. No me espanto que Amurates cobre arrogancia, vasallos, viendo un Reino sin Rey viejo, y a un Rey sin Reino muchacho. Elisa será mi esposa, puesto que el Conde tirano por ambición la desvíe de lo que tiene jurado. Y cuando no, mientras puede tomar el cetro en la mano, Ladislao, yo seré Rey, que también soy Ladislaos Vaya el terror de los Turcos, vaya Juan a castigarlos, que ya le conocen ellos, de los encuentros pasados. Yo se que verán muy presto, aunque blasonan de bravos, que tiene este Reino Rey, y que soy yo quien le guardo: Que si no voy en persona es porque quiero entre tanto ver si puedo hacer que cumpla Elisa lo que ha firmado. Dadme, señor, vuestros pies, que yo detendré los pasos del Turco feroz tan presto, que de sus turbantes blancos Para cuando os coronéis de la corona que hurtaron con más aplauso de Vngria podáis hacer el teatro Mis hijos lleno conmigo, porque sepansque a mi lado han de morir con serviros, Mil veces os doy los brazos. Vamos, y veré salir de Alba. Real los soldados. Veréis un viejo, señor, si me miráis a caballo, Cual suelempintar al tiempo, que es caduco, y un volando. V Quien no revienta de envidia, de ver este Trasilvano, Medió Español por su madre, subir a lugar tan alto? yo he gobernado a Bohemia, yo soy Jorge Pogebracio, Mas quiero callar, que en fin dijo un Sabio Que los Sabios. negocian lo que desean, dando gracias por agravios. oenlto Todo este mal te ha venido de Juan Huniades. . Creo que mi destruición ha sido. Que mal encubro el deseo que de este Reino he tenido! Él me dicen, que el primero besó al Príncipe la mano. Quiso como lisonjero anteponer el tirano al legítimo heredero. La disculpa que aura dado, será decir, que sabia el casamiento tratado. Ya que tiene Rey Ungría, cómo al tirano ha jurado? Mucho temo que ha de ser mi destruición su favor, porque se dará a entender, que a quien le di por señor odor es razón obedecer. Y como el niño he llevado, y del no le consié, debe de estar agraviado. Traidor ha sido a tu fe, no puede ser disculpado. Con gentil descuido estáis! qué hay de nuevo? . que ya Ungri tiene Rey. . No lo creáis, De la poca dicha mía tales fortunas dudáis? Su hermano del Casimiro queda en Buda coronado. Verdad, será, no me admiro. Quién la corona le ha dado? tarde a la corona aspiro. Juan Huniades. . Pues di, no está en Alemania? . Sí, pero al santo Rey quito la suya, y se coronó. Vístelo? . Testigo fui, Y vi, que Esteban al punto que se quitó la corona, a vista del vulgo junto oro estremeció su persona, y vivo el color difunto Puso la mano en la espada, de donde se conjetura, que antes, Reina desdichada, que goce la enuestidura, y la corona sagrada El Rey sin Reino, ha de haber tantas guerras, tantos daños, que a penas ha de poder Ungría por muchos años volver a su antiguo ser: Sin esto, Amurates fiero destruve la Trasilvania. Que más desdichas espero! Dejó la guerra de Albanía? ̱. Juró por un año entero paces Jorge Castrioto, que llaman Escanderleco, habiendo a Amúrates roto, an Sin aliento a vente llego, Hay otro nuevo alboroto? ̱. Ladislao viene aquí. Ladislao? . Señora, sí. Huye Conde, . Por adónde? ̱. En esespaño te esconde. Necio he sido. . Loca fui. No te alborotes, pues llego, Reina, solo a tu palacio. Que no me ofendas te ruego. Y yo a ti, que un breve espacio me escuches con más sosiego. bien lejos queda mi gente, que a las puertas he dejado tien soldados solamente. Prenderme haurás intentado. No quiera Dios que lo intente, Mas fuera justa razón, que te pusiera en prisión tu palabra. . No se entiende que a la mujer comprende. Si hace, si nobles son. No juraste, y lo firmaste, casarte conmigo? . Sí. Pues di,como lo quebraste? Porque heredeno parí, que para disculpa baste. Ese por nuestro concierto herede, señora; a Ungría, los demás, está muy cierto, que siendo tu mujer mía. Que no lo digas te advierto. Han de heredar a Bohemia, y a Trasilvanía, si es justo: Elisa, este celo premia. Ningún noble a su disgusto una mujer libre apremia, Libre en negar, que en efecto no es libre, si no sujeto o quien sin fuerza se obligó, Lo mismo confieso yo, pues fui forzada en efeto. Forzada fuiste? de quién? De muis vasallos. . Lo justo no es fuerza. . Querras también hacerla, Príncipe! al gusto? No se fuerza el gusto al bien. Cuál es el bien? . Lo que pide un Reino a un Rey que se mide con la justicia y razón. Sí, pero la distinción los argumentos divide. Cuando prometí forzada a nada quedé obligada, y si obligada quedé, con heredero me hallé antes que fuese casada. Si tengo un hijo heredero, dime tú; para que quiero casalme, y darle vn hermano, que sea Caíntirano. de un Abel tan verdadero. No lo será, pues tendrá a Bohemia. . Bien está heredero en tu poder, y niño no ha de poden vivir. . Dios le guardará. Serás tú el Ángel de guarda? De su vida lo feré, oque uiid Mejor su tío le guarda, Mal agradeces mi fe, o el ser mujer te acobarda. Sosabes lo que es mujer, cuando en no querer porfía, no me fuerces a queror. Mira que soy Rey de Ungría, y que estas en mi puder. Ves que me amenazas ya? Qué bien enseñada está del traidor Conde villano. Habla bien del Conde. . en vano noo. 1. amenazarla será Adónde está aquel infame, aquel traidor, aquel fiero, que así es razón que le llame, para que con este acero su baja sangre detrame? Bien su consejo has tomado, yo le tomaré su Estado, yo escribiré la razón al Papa, pues su traición tiene este Reino alterado, Los que Dios junta apartó. Dios, Rey, nunca nos jantó, porque si Dios nos juntara, ni el cielo nos apartara. Si juntó, cómo que no? No ves tú que el Sacramento cae sobre voluntad, a su forma el casumiento presta en conforme igualllad materia el consentimiento. Y aunque hubiera consentido delante de quien ha sido, para que obligada quede? Que tanto un consejo puede de un villano mal nacido! No estuviera ahora aquí, cuerpo a duerpo le matara, aunque le igualara a mí Cuando bla si te igualara algo perdiera de sí. Mientes, Elisa, que pierde mucho en eso mi valor, tu dormido amor recuerde, que en tocándome al honor no hay amor que se me acuerde. Señor? . Señor? . A no haber aquesta gente delante, de quien se puede saber, castigara con el guante palabras tan de mujer. Con un villano traidor a Ladislao! . Señor, mire tu Altezara quien es. Quién me ha de besar los pies se ha de igualar a mi honor? Voyme, porque no querría daría la colerá mía lugar con una mujer, peno ese Conde ha de ser el Conde Julián de Ungría. Libre has estado, y pudiera prenderte, vuélvele a hablar. No sale el Cónde acá fuera? Hale estado bien callar. No era mejor qué muriera? Si como tutor recibe al niño, al César escribe. Cómo? Vine el cielo santo, de no me casar en tanto que aquel Rey sin Reino vive.
JORNADA SEGUNDA
Propuse en mi pensamiento desde que con más edad llegó vuestra Majestad a tener entendimiento hablarle en cosas de verás. Pues Ayo, y maestro mío, de cuya verdad confío liciones tan verdaderas, Sepa que hay valor en mí. Bien tiene a quien parecer. Diga, quiéreme leer otro libro? . Señor, sí, otro libro diferente del que hasta ahora he leido, que es para lo que he nacido con cercos de oro en la frente. Nacer el Sol coronado, y la frente envuelta en oro es símbolo del decoro a que está un Rey obligado, Vuestra Majestad nació de esta manera. . Es ansí, ya se, que cuando nací mi madre me coronó, Sí, mas de que sime ser Rey sin Reino? si saliera el Sol, y mundo no hubiera en quien mostrar su poder, Y a quien dar su claridad, que sirviera el cerco de oro? comunicar su tesoro es la mayor Majestad. Díceme el César mi tío, que en siendo mayor seré Rey con Reino, porque iré a regir el Reino mío. Ah señor, todo es engaño, que si quien su Reino tiene a verse con hijos viene, y crecen por nuestro daño, También querrán heredar: pues para sacar a Ungría después de su tiranía menos le darán lugar. Seré yo grande, y por fuerza tomaré, la posesión, pues me ayuda la razón, y la justicia me esfuerza. Esas palabras convienen con el valor que heredó, pero, señor, temo yo los enemigos que tienen. Si ahora el Emperador no le ayuda, no está claro, que no le ha de dar su amparo cuando venga a ser mayor? Pues como podrá cobrar su Reino de un Rey tirano, sin su favor? . Pues no es llano, que el César me ha de ayudar? No señor, porque su intento es también tomarle a Ungría. Pues como en la sangre mía cupo tan vil pensamiento? La codicia del reinar tal vez los hijos ha hecho matar los padres, sospecho, señor, que os han de matar. (lo Matarme a mí? . quedo. Rielcio: no permita esa traición. Mal pagáis esta afición, mal conocéis mi buen celo: No os alteréis, escuchad, que si lo decís, me iré. Alberto, yo callaré, si os enojé, perdonad, No os espantéis, que no hay hombre tan hombre, que oír tratar su muerte, pueda callar, no es mucho que yo me asombre. No mi Rey, pero entender es bien, por los hechos que hacen, que los Reyes hombres nacen, y que vos lo habéis de ser. Yo intento que vos viváis, y pues por injusta ley sin Reino habéis sido Rey, que Rey con Reino seáis. Traza, señor, dar querría como os hayáis, y nos vamos, pues más seguros estamos en Bohemia, o en Ungría, Que sois su Rey, y veréis, que si os ven, han de tomar las armas, y os han de dar el Reino que no tenéis. Pues cómo será posible huir del Emperador? Yo os avisaré, señor, aunque os parezca imposible, Qué temo que os han de dar, si más aguardáis, veneno. Ayo mío, Dios es bueno, y Dios me sabrá guardar. En la primera ocasión haré que os den el dinero. En gente? . Sí, el Tesorero. Haced que tomáis lición, Este nombre, como os digo, es neutro, y así diréis, hoc Regum, aunque tenéis por él tan grande enemigo. El Reino es neutro? . Pues no? Más bien decís, si es el mío. Declinadle. . Eso purfío, pues Rey sin Reino soy yo. Qué es esto; Alberto? . Enseñar al Rey. . Muy bien me parece. Al Reino que Dios me ofrede me ha mandado declinar. Ah hecho el maestro bien, pues anda en declinación, mientras tomáis posesión, que vos decliháis también No importa; que del podero? del gran César mi señor espero presto favor con que le podré tener. Decid el nominativo. Hoc Reguún. . Bien me parece, pues género neutro ofrece. Y Regní en el genetivo: Pero este Reino no es el mío, porque por Dios, que casi es común de dos, y se va haciendo de tres, Que hay más de tres pretendientes, Grande agudeza! . Adelante. Dativo Regno, aunque espanto este dativo a las gentes. Que habiendo sido de Dios el dativo de reinar, me le han podido quitar! más, señor, confianza en vos, Regnúmes acusativo: que Reino más acusado, que el mío, sin ser culpado, y lo mismo el vocativo? Mas vocativo es llamar, y pues mi Reino me llama, sin duda me quiere y ama, s y que tengo de reinar: Pero viene el hablativo del Reino que me han quitado, puesto que fui Rey llamado en este nominativo El plutal, no sé que os diga, muchos Reinos es plutal, querrá el poder celestial, que en el cobrar los prosiga, Y dejemos la lición, que en ser de Reino este nombre yo lo sabré, si soy hombre sacar de declinación. ̱. Si de esta suerte aprendéis, mejor diré que enseñáis. Ah, qué mal disimuláis! mirad, señor, que os perdéis. ̱. Ya que al César he besado los pies; al mi Rey querría. Este es un noble de Ungría, que con el César ha estado. ̱. Podré, señores, saber donde el Rey de Ungría está? Delante de él estáis ya Ojos que os pudieron ver Cieguen llorando, señor, y salga el alma por ellos. Brazos tengo yo, que en ellos, amigo, estaréis mejor. Dejad los pies. . Ya Rey mío, que a vuestros pies he llegado, y esta licencia me ha dado vuestro generoso tío, Sabed, que por vuestra ansencia todos lo pasamos mal, aunque yo en seros leal bien puedo hacer competencia Con cuantos allá tenéis, tan deseosos de vos, que todos ruegan a Dios, que vuestro Reino cobréis. Vuestra madre no ha querido casarse, que si lo hiciera en paz el Reino estuviera. Pues qué causa le ha movido? Decir, que ya tiene Ungría Rey en vos, y que no quiere que haya otro Rey, y que espere de vuestra venida el día, Y os pida al Emperador, mas como no os quiere dar, cansándose de esperar os niegan la fe, señor. Con esto el Turco se os entra por mil partes, aunque ya mal con Ungría le va cuando con su Rey se encuentra; Digo su Rey, el tirano, que usurpado el Reino os tiene, Huniades le detiene también con su heroica mano, Aunque este por dar favor al Rey, deslustra las glorias de sus insignes victorias: y a mí me debéis, señor, Algunas, que os he ganado, Jorge Pojebracio soy, que en toda Boemia estoy por vuestro tutor nombrado. Tengo infinitas reidas, y no tengo galardón. Dado me habéis compasión, quisieraos dardos mil vidas: Tesorero? . Señor mío. Cuatro escudos me prestad. De buena gana, tomad. Pagarte, amigo, confío, si llego a ser Rey con Reino, toma lo que puedo darte, porque no puedo pagarte mientras que sin Reino reino. Hay semejante piedad! Gran muestra del corazón. Rey mío, aqueste doblón que me da esa tierna edad Quedará en la sangre mía por vínculo y mayorazgo, y yo le tomo en hallazgo de la libertad de Ungría. y para poder hacerlo de mayor estimación, le traeré como Tusón con una cadena al cuello. Pésame que no ha querido daros el Emperador, para que fuera el amor que os tenemos conocido. No sé en esto la intención que tiene su Majestad. Esta respuesta les dad, yo sé que tengo razón. Esto te suplica Ungría, y el Rey mismo. . No hay que ha- (blar, yo no les tengo de dar lo que es propia sangre mía, Sin tener más fundamento. Pues no es bastante haber sido de Ladislao admitido, qué presta el consentimiento? Si el Papa entre Elisa, y él su autoridad interpone, si paz entre los dos pone. y cesa el odio cruel. Y si están ya concertados, que del niño sea tutor, y para vivir, señor, le dan sus rentas y Estados. Y Ladislao, y su hermano casan con tus dos sobrinas, que novedad imaginas cuando está todo tan llano? Danos el niño, señor, goce su Reino a su Rey. No alargües tanto la ley de ser libre Embajador, Responde a Elisa, que yo voy a Italia a Coronarme, y que del Rey quiero honrarme, Honra el Imperio te dio Para dársela a los Reyes, sin él te coronarás. Partios, no me habléis más, Divinas y humanas leyes Disponen lo que estos piden, dadnos, señor, nuestro Rey. Con el autor de la ley nunca las leyes se miden. Ellos, y tú, Capitán, salid de mi Corte luego. Lo que no alcanzare el ruego las armas lo alcanzarán. Prendedle. . Por que, señor? Por esa amenaza. . Entiendo lo que digo, que no ofende tu soberano valor. Digo; que si con el ruego del tirano, no se alcanza, las armas dan esperanza, y las tomaremos luego, Que no lo digo por ti. Dejadle. . Venid conmigo. El cielo te de el castigo. Qué hacéis vos, Alberto, aquí? Al Rey le daba lición. Pues llevadle, que no gusto que hable ahora, pues no es justo con nombre de su nación. Ni quiero que mi sobrino oiga estás cosas. . Yo haré lo que me mandas. . Si fue su petición desatino, Yo, señor, no soy culpado, que aunque licencia me diera vuestra Majestad, no fuera en esta edad a mi estado, Y así os suplico, señor, que no me dejéis llevar. Yo sé que os debo guardar y me debéis este amor, Aprestaos a la jornada, que a Italia conmigo vais. Mientras vos, señor, me honráis todo el Rey no tengo en nada, Y en justa razón lo fundo, porque precio más por Dios ser Rey sin Reino con vos, que sin vos ser Rey del mundo. Poco me agrada, Senero, ver tanta bachilleria. Esperas cobrar a Ungría? A Ungría cobrar espero. Pues ponle guarda, que aquí le vi glosar la lición, en que vi su inclinación, y su intención entendí. Fuera de eso al Capitán, que llorando se quejó de que nadie le pagó las heridas que le dan, Pidiéndome cuatro escudos se los dío como en señal, que de ver presteza igual estábamos todos mudos. Mira que se te ha de ir, y ponerte en confusión. Yo tendré más atención. guarda le quiero añadir, Deja que enflaquezca a Ungría de armas y gente no más el Turco, que tú verás por donde viene a ser mía. . El parabién te doy de estos conciertos desparte de mi padre Juan Huniades, que supo en Trasilvanía, que eran ciertos. y que sin casamiento paz teniades? los cielos vi también, señora abiertos, cuando llegando, supe, que comiades juntos los dos, pues ya del todo amigos hacéis de vuestro amor tantos testigos. Y para que te alegres, ha vencido nuevamente mi padre a Bayaceto, de que Amurares, dicen que corrido; envía con ejército a Meceto: nuestras tierras ha entrado, mas ya es ido adonde el castigarle tenga efecto, plega a Dios que al volver con la victoria halle tu hijo aquí para más gloria. Suplícate que creas que haber hecho ad la parte del Polaco, no es su culpa, la mano le besó, rindiole el pecho, que firmarte su esposa le disculpa: bien creo que está el Reino satisfecho, si alguna envidia de su honor le culpa, y que tú lo estarás de sus servicios. que han hecho a Ungría tantos beneficios. Ladislao, yo tengo como es justo del Capitán tu padre la debida satisfacción, y en día de tal gusto estimo el que me ha dado tu venida: el Pupa Félix, que el estado injusto miro de aqueste Reino y de mi vida, hizo estas paces para bien de todos. y sin casarme yo por otros modos. El tírulo de Rey deja el Polono, y él y su hermano el Casimiro luego se casan con mis hijas, y corono al niño que en tutela al mismo entrego, que siendo el Papa del concierto abono, gobernará este Reino con sosiego, hasta que tenga edad. . Bien muestra cierto ser de un santo Pontifice el concierto. Y viene el niño ya? . No le ha querido dar su fío hasta ahora, y se ha tratado. por concierto a los otros añadido, que le cobre el tutor, y él se ha obligado: pon mis Embajadores se le pido, puesto que por los suyos le ha negado, no se excusa la guerra. . Extraño intento muestra el Emperador! . Culparle siento. Parece que no estás aquí con gusto, que te desasosiega? no estás buena? La comida me ha dado algún disgusto, de dulces que me dan fastidio llena. Pues que descanses me parece justo, quemo quiero, señora darte pena; loy en tul colon se ve lo que padeces, Justo consejo, hadislan, me ofreces, Vete con Dios y guarde el alto cielo a tu padre, y alti, y al buen Matías, Él te guarde. . Detente; qué recelo que llega el fin de mis amargos días, dame esos brazos, pero ya en el suelo cayeron hoy las esperanzas mías, y mi vida cayó. . Tan de improviso! qué es esto cielo? . Qué matarme quiso. Ah Caballeros, gente de Palacio, guardas, nobles, amigos? i Qué es aquesto! Sil A lí La Reina, cuyo sol en breve espacio al Polo de la muerte se ha traspuesto! Ay desigual dolor! llamad a Estacio, vengan remedios: a mi bien; tan presto os vais, y nos dejáis? . Traidor villano, Dios te castigue con su eterne mano. Murió. . Y te deja culpado en las razones postreras. Míralo bien, Ladislao. ̱. Llevad adentro la Reina. e Que si ella come contigo, y muere de esta manera, y te ha llamado traidor remitiéndote a la pena que Dios te dará en castigo, di, que disculpa que te queda? Bárbaro, tú no conoces, que si entonces no muriera, y la razón acabara, puesto que en traidor comienza dijera, que si no hiciese bien la jurada tutela del Rey niñoy entonces Dios me castigase por ella? Esto quería decir, mas las nizones primeras cortó la muerte, y quedaron anano. desotra parte las medias. Ay mi bien, hay mi señora, ay mi Elisa, aquestas tiernas lágrimas hago testigos de mi lealtad y inocencia: bien puede ser que traidores, pero no que yo lo sepa, te hayan muerto con veneno, tú sabes, si con Dios reinas, que yo no he sido culpado. No es posible que lo sea, porque llora; y es un hombre tan feroz en paz y en guerra, que por mil Reinos del mundo no se entresrecieta apenas. b Los Bajaes de Amurates traen las juradas treguas para que las firmes. . Di, que de aquí a un hora se vuelvan, pero vuelve, y diles que entren, no sea, que sea rrepientan; que más importa la paz después de muerta la Reina. Guárdete Alá, Rey de Ungría. Dios os guarde. . Aunque en la pe de esta desgracia era justo (na no interrumpir tu tristeza, porque el Gran señor aguarda de estas paces la respuesta para dar la vuelta al Asia, es fuerza venir por ella. Leed el Papel. Mez Escucha, más mejor es que tuseas. Ladislao, Rey de Ungría, de Trasilvana y Bohemia, hago juramento a Dios, y de la ley que profesan los Cristianos, a los cuatro Evangelios de la Iglesia: a María, que de Cristo es Madre, y señora nuestra, de no hacer guerra en diez años, hacer gente, alzar bandera contra Amurares, y aquí firmo, y juro aquestas treguas. Y yo Amúrates, señor del Asia, y África entera, de Costantinopla Rey, Emperador de la tierra. Duque de Jerusalén, señor del mar que rodea el mundo, juro al gran Dios, y al Alcorán del Profeta, que en los desiertos de Arabia el Moro y Turco veneran, de no hacer guerra en Europa, ni que con armas me vean, y lo firmé de mi nombre, sino les para mi defensa. Dada a quince de la Luna de Jumer, y de la Hijera, mil cuatrocientos y doce, según los Cristianos cuentan. Eso viene ya firmado de Amurates, solo resta tu firma. . Mostrad la pluma. Lo que firmas considera, que a Dios y a su Madre juras, y antes de jurarlo, piensa que lo has de cumplir. . Si haré. El Rey de Ungría y Boemía. Tomad; y a vuestro señor le decid, que al punto vuelva su Turco ejército al Asia: Él lo hará, con Dios te queda. Ay Elisa, hay Reina ingrata es posible, que me cuestas lágrimas? sí, pues las lloro, grande amor, o gran flaqueza. No tenéis que porfiar, pardiós Crerigo ha de ser. Tenéis muy buen parecer, bien le queréis emplear, Pero yo no tengo hacienda para que estudie importante, pues ser Crerigo ignorante non es razón que lo emprenda. Pues cual oficio, Belardo, os parece a vos mejor? Uno que tenga valor, que cubra el capote pardo. Sastre es bueno? . Para que, para aprender a mentir? Y mercader? . El medir oficio dicen que fue De la justicia y templanza, pero siendo mercader para el trato ha menester dicha, hacienda, y confianza. Zapatero no querréis? Perdóneme san Crispin, que es muy trabajoso. . En fin de albañilos pagaréis? Ya que es hombre, no le quiero hacer Ángel, y que vuele oqu por donde ninguno suele. Pues aprenda a carpintero. También andan por lo alto. Y tornero? . En un invierno descalzo un pie, buen gobierno para andar de salud falto. Escribano será bueno? ni ̱. Si es bucno, bueno será, pero es oficio que está de muchos peligros lleno, Cuál es la cosa, decid, más arrogante. . No sé. La pluma. . Cómo, o porque Sino lo sabéis, oíd, Aunque po la ligereza pintan al Ánge con alas, cuando a las supremas salas quiso oponer la cabeza, De soberbia alas tomo, y aunque de viles espumas fueron las primeras plumas, que el cielo, ni el mundo vio, Desde entonces para el cielo esta soberbia heredaron, porque cuantos levantaron, tantos bajaron al suelo. No en valde dicen, Belardo, qué caducáis? . Es ansí, pero ya solo de ti, Parte zo. Lucindo, este oficio aguardo, A qué te inclinas? . Yo padre quisiera ser Sacristán. Sacristán! afe que están de un voto el hijo, y la madre. Antes no, pues ser casado puedo? . De oficio me tratas, que es como el de las beatas, que ni es carne, ni pescado. Con hábito clerical sl tendrás hijos y mujer. Muerome yo por tañer, y cantar en el Misal. Echad por aquí señor, y no os canséis. . Ayo mío el bien que tener confío quita el cansancio y teor. Este monte es muy seguro, aquí nos esconderemos. O plega a Dios que lleguemos Alberto, al bien que procuro, que yo os juro, que ese día en pago de tanto amor os haga el mayor señor de todo el Reino de Ungría. Aquí hay pastores; hah gente vamos bien a la ciudad? Muy buen camino en verdad si vais por agua a la fuente, Dejáis el camino allá, y venís a dar al río. Él no saber, pastor mío, en estos peligros da. Ya es tarde, hasta la mañana, no querría caminar. Aunque yo os quiera albergar, que lo haré de buena gana, Si podéis vivir conmigo, no puedo, porque también voy de camino. . Está bien, el cielo os lo pague, amigo. Traigo este niño, que veis, y no podrá caminar, que no ha sido poco andar hoy cinco leguas, o seis. Cómo está tan bien tratado, y viene a pie? . Ya os dirán soldados de un Capitán, que bajan del monte al prado. Qué casallos nos quitaron! mal les haga Dios, amén. Este zagal anda bien, dónde el hato le compraron? Si vos, zagal, le queréis, trocade al vuestro, y si vos id queréis el mío, por Dios ir buen hombre, que le toméis, Que de pastores vestidos nadie por está montaña nos hará mal. . No se engaña que hay soldados forajidos. Dalde ese gaban, Belardo, y al niño el tuyo, Lucindo. Si padre, que aquel es lindo. Veis aquí mi gaban pardo. Tomad mi capa y sombrero, y aún esta espada tomad. Y vos conmigo trocad, que quiero ser Caballero. Mi capa y sombrero son muy lindos, veislos aquí. Elpina, estoy bueno ansí? Estáis como un Salomón, Madre no me ye pulido? vámonos presto de aquí, porque me vean ansí los muchachos del exido. O si trajeran mujer para ponerme galana, que vas noble, y yo serrana, que habemos de parecer? Callad, que yo os haré luego una saya en la ciudad buen hombre con Dios quedad, Que no digáis nada os ruego si alguna gente topáis. No tengas miedo, señor. Padre, así estaré mejor, porque a oficio me pongáis, No por e atajan, co pasos s que oficio quieres? . Oh y quiero me pongáis a Caballero, que comen, y no trabajan. Qué bien estamos ansí! descansad, señor, un rato mientras algún ave os mato, y os enciendo fuego aquí. , Tiralda vos hayo mío, que yo el fuego encendere. No mi Rey, vos no. . Porqu Porque fuera desvarío, Que vos tanto os humilléis. Callad, que en una ocasión tan hombres los Reyes son como los demás que veis. Por aquí dicen que van. Pues atajad por aquí. Dan voces? . Ay mi Rey, sí, voces en el monte dan. qué haremos? . Ya no hay remedo gente del César parece. Haced fuego, si anochece, de aqueste monte en el medio, Y del con hachos corred por una, y por otra parte. Adónde podré guardarte? Ay cielos piedad tened, No de mí, mas de la vida de mi buen ayo. . Señor, de mí no tengáis temor, que a vos la tengo ofrecida. Yo he nacido para ser Rey sin Reino. . Quién va allá? Pastores, señor, que ya se empiezan a recoger. ̱. Reconoced esa gente. Detened los arcabuces. Mal se puede entre dos luces reconocer claramente: un pastor, y un niño están solos. . Niño? . Sí señor. Has visto acaso, pastor por cual de estas sendas van un hombre, y un niño? . Ahora señor, ivan por aquí. Este es vuestro? . Señor, sí. Mora con vos? . Aquí mhora, Dádmele pues, porque guíe estos soldados. . Señor, vo iré con ellos mejor. No padre, no se desvíe, que me comeran los lobos, no ve que anochece ya, y que cerca de aquí está el ganado en que hacen robos. Pues alto, venid los dos. Echad por esta laguna. El Rey sin Reino, Fortuna, hoy pone su vida en vos. . A lo que digo estoy determinado. Cómo podrás romper el juramento habiéndole firmado de tu nombre? Palabra quieres que le guarde a un bárbaro? No está la calidad en el sujeto, de tu parte, señor, que eres Cristiano, Príncipe de Polonia, y Rey de un Ungría, está el honor, y obligación que tienes. Si el Pontifice, Huniades, si Reyes, si Príncipes me mandan, y me ayudan, que la cerviz del Turco, aunque domada tantas veces por ti con mil victorias, acabe de rendir, decir podemos, que no se quiebra el juramento. . Mira, que donde quiera es uno el juramento, juraste a Dios, y en un Misal juraste los Euangelios, santos, y la Virgen que fue de Cristo soberana Madre, pues como quebrarás el juramento mientras el Turco su palabra guarda? No pude yo jurar en daño, Huniades, de los Reyes, y Príncipes Cristianos, Ha todas son menores D Caballeros, es justo que el Rey ele parece cosa justa. A Ju aquello que los Reyes en por su defensa. . Por mi fe, Matias, que no aprendiste de tu viejo padre esas lisonjas. . Luego sonlo aquestas? Todos los más que sirven a los teyes hacen traición, Matias, en dos cosas: la una, en que jamás al Rey le acuerdan que ha de morir, la otra, que le encubren por su gusto las cosas en que hierra; yo que tengo los años que me bastan para que acabe mi cansada vida, que todo como veis soy blancas canas, y más que canas tengo, tengo heridas, con cuya sangre escribe mis victorias la fama, que mis hechos eterniza, no quiero las mercedes, de los Reyes, decir quiero a los Reyes las verdades: vosotros hijos, aunque ahora mozos, no quedaréis tan pobres, que os obligue necesidad de hacienda, ni de honra, pues de uno, y de otro cantidad os dejo, ganada a puros botes de una lanza. Señor, no miego yo que el juramento no cumpla el Rey: pero si el Padre santo le manda, que no deje que en diez años descanse el Turco, y prevenido en ellos, vuelva, y destruya a Italia por las costas de Chipre, Candía, y todo el Archipiélago paréceme que tiene gran disculpa. Hunmades, no más, mi gusto es este, el Turco se previene en estas treguas, yo juré sin poder, marche el ejército, que no os pido consejo. . Por mí, marche a Trasilvanía, y al infierno mismo, La Fe de Dios se ensalce, el Turco muera. No ensalza poco a Dios el que procura no le jurar, o cumple lo que jura. . Las flores de este jardín, las aguas de aquestas fuentes, espejos en que presentes se ven la rola y jazmín, Bellísima Solimana, hago de esta fe testigos, aunque parientes y amigos de esa beldad soberana. Cómo puede un Capitán tener amor? . Ya, señora, no soy Capitán ahora, treguas las guerras me dan, Ya sabéis que están juradas por el Ungaro, y por mí, mi ejército despedí, todos cuelgan las espadas. Diez años tengo de estar en ocio, haced me favor, que con diez años de amor, que amor me puede igualar? Eso dices por vencer este desdén que os enfada, que amaros yo, siendo amada, no era difícil de hacer. Pero apenas tocarán una caja, cuando luego diréis, que el amor es juego, y os llamaréis Capitán. No hay en todos mis Estados quien pueda tocarme a guerra, si el Ungaro, y yo en su tierra estamos pacificados. No temáis, que es ofender, señora, vuestro valor, Esta no es caja señor? Caja, cómo puede ser? sin duda es algún ruido, Parte zo que mucho a atambor parece. otra vez el son ofrece a la puerta del oído. Oh Ala! quién para enojarme ahora toca atambor? Yo apostaré que es amor, porque queréis engañarme. otra vez, qué es estol gente quién toca ahora esas cajas? Aquellas banderas bajas que asombraron el Poniente, Vuelve a levantar, señor, y saca luego la espada, que tenían envainada ocio, descanso, y amor. Hase rebelado alguno de mis Bajas, Alibeyo? es escándalo plebeyo? No es por vasallo ninguno, El villano Rey de Ungría el juramento ha quebrado, y con su ejército entrado hasta llegar a Sofhía. Dos, o tres veces pasó el Danubio, destruyendo a Misia. . Que estoy oyendo, que el juramento quebró? Yo te digo lo que pasa. Saca mi ejército luego. (go que ay de amor, Príncipe? . es jue- cuando tierra y honra abrasa tn El Ungaro desleal, toca esas cajas, partamos, que pues justicia llevamos, no ha de sacedernos mal. Por todo extremo estoy desconsolado, que no parece el Rey? . Está muy cierto, que no es del ayo solo aconsejado. Sin duda, que algún Ungaro encubierto con gente le robó. . Severo viene. Corriendo el monte, hasta el vecino puerto, que el mar de Italia por espaldas tiene, hallamos solamente dos pastores. Qué furia de matarte me detiene? Oye, señor. . Qué os he de oír, traidores? Pues si es el uno el Rey, y el otro Alberto, qué señas te podemos traer mejores? Así llevaba a pie por un desierto al niño Rey el Español infame. Ladislao? . Gran señor. . Su voz es cierto, Dónde ibas de esta suerte? . No se llame traición irme de ti, libre he nacido, no te espantes, que el serlo estime y ame. Rey soy sin Reino, llámame afligido, voile a buscar a pie, pues no me dejas, sin el perdido estoy, sin mi perdido, A Italia ahora sin razón me alejas, aconsejé a mi ayo me librase en este traje de pastor de ovejas, Mi madre es muerta, no es razón que pase, porque un tirano goce lo que es mío, y que por tu descuido un Reino abrase. Que bien que te ha enseñado, yo lo fío, palabras son del ayo claramente. Mas son de mi inocencia, señor tío. Mi madre me dio a vos, más libremente. Poned al ayo en una cárcel luego, y vos no estéis de mí un hora ausente. Por su vida, señor, no más te ruego, Mátame a mí, . No ruegues, hijo mío, por quien ya de llorarte viene ciego; tú vive, y muera yo. . Tu desvarío Pagarás, Español. . Por serlo muero, que esta lealtad nacio con este brío. Alberto, si murieres, morir quiero. Ya, gran señor, se mira claramente desde estos campos Mérulos de Barna el Católico ejército furioso acometer el tuyo. . Nunca he visto tan espantoso ejército, Alibeyo. Aquí viene de parte del Pontifice el Cardenal que llaman Cesarino, viene el Despoto, y Rey de la Valaquía, y aún se dice que el Príncipe de Epiro Jorge Castrioto Escanderbec llamado, sin otros muchos belicosos Príncipes. No viniera, Alibeyo, Juan Hunjades, que los demás yo los tuviera en poco: de manera, que el Bárbaro Rey Ungaro, porque se vio favorecido de estos quebró las treguas que juró conmigo. Envía luego los seis mil caballos contra los Trasilvanos, y no temas, que Alá de todos te dará victoria. Las cajas sueñan, atrevido viene, batalla me presenta, no es posible que la pueda excusar, pero primero que acometamos, el papel firmado de la mano del Rey saco del pecho, y al Dios de los Cristianos de esta suerte quiero quejarme. . La traición le advierte. Jesucristo, aquestas son las paces que tus Cristianos firnaron tener conmigo, y que por tu ley juraron Tus Evángelios, tu nombre, tu Midre, que antes del parto, en él, y después fue Virgen, todo cual ves lo han firmado. Pues si eres Dios, como dicen, y fiosotros ignoramos, venga tu injuria, y la mía de quien la venganza aguardo Contra los que siendo tuyos perjuran tu nombre santo. Bien has hecho. . ay Alibeyo, que corazón he cobrado con las palabras que he dicho, toca al arma, acometamos. Hoy han de morir, no temas, cuando fueran otros tantos Vasallos, adónde vais? la espalda volvéis, vasallos, a quién mil veces vencistes? pero para que los llamo. Herido vengo de muerte, el Cielo me ha castigado el perjuro de su nombre, victoria van publicando: Piedad, Señor, no del cuerpo, por vuestra sangre la aguardo del alma, peque, Señor, y pienso que vuestro agravio venga el Turco, a quien tomáis por instrumento en mi daño. Esto es hecho, morir quiero como Rey, como soldado, vendiendo mi vida Turcos, yo soy el Rey Ladislao,
JORNADA TERCERA
Muerto el Rey, como digo, en la batalla, por permisión de Dios, que el pensamiento juzga, y vertiendo por la rota malla La sangre el alma, y el soberbio intento; y pagando a su gente, en mil combates haber quebrado al Turco el juramento. Quedó sin Rey Ungría. . No dilates el bien presente en los pasados daños. Hubiera el ferocísimo Amurates Tomado a Ungría, si estos ocho años no hubiera Juan Huniades vencido sus bárbaros ejércitos y engaños, Que de aquella batalla mal herido escapó con sus hijos, y aquel día por Virrey de este Reino fue elegido. Ocho años al sin estuvo Ungría sin Rey, negando siempre Federico a Ladislao, que en su poder tenía; el Rey sin Reino tan leal y rico vivía pobremente. . Qué mal hecho! Pues aquí no te digo, y significo Lo que su Reino por cobrarle ha hecho, pasó el Emperador a coronarse, y llevole consigo a su despecho: Después de coronado, y de tratarse con Leonor Española, Infanta hermosa, hija del Rey de Portugal, casarse. Huyose el niño a pie, y en la fragosa cumbre de un monte, en hábito villano fue preso de la guarda belicosa. Porque el Emperador era tirano del niño Rey? . Quedarse con Ungría era su intento, pero intento vano, Porque haciéndole guerras cada día los de Austria su Ducado, al fin le ha dado, y hoy con notables fiestas y alegría entra en su Reino, y cobra al fin su Estado. ; d, Dadme vuestros pies señor. Padre del Reino de Ungría, por quien la gozo este día los brazos con mucho amor, Y aunque yo sé que no os pago haberla en tantos combates defendido de Amurates Conde de Bistricia os hago. Ypues que como león lvencistes sa poder fiero, en campo blanco os le quiero dar por armas y blasón, Que yo sé qué corresponde con vuestro invicto valor. ̱ Mil años viváis, señor. Viva el Conde, viva el Conde. Ya veis que mi tierna edad por quien Rey sin Reino he sido, pues que de un mes fui traído a tanta cautividad, No permite, que por mí gobierne tantos Estados, y así serán gobernados por quien os nombrare aquí. Humades tenga a Ungría, Jorge a Hohemia, y mi tío a Austria, patrimonio mío. De todos, señor, confía, Que tendrás satisfacción. Conozco vuestra lealtad. Licencia, señor, me dad, pues ya tenéis posesión Del Reino; para que vea a mi mujer. . Mucho siento que os vais. . Vuestro regimiento en vuestro tío se emplea Tan bien, que yo no haré falta. Id en buen hora, y daréis de mi parte un gran recado a la Condesa. . El Estado mil siglos, señor, gocéis. Hijos, vuestro Rey cautivo quince años tenéis aquí, muy viejo estoy, ya serví mozo, brioso, y altivo. Ejemplo os dejo de fe, de valor, y de lealtad, en este espejo os mirad, Dios su bendición os dé. El cielo alargue tu vida como tus dichas. . Adiós, y al Rey servid, que a los dos la tuve siempre ofrecida. Tu hechura somos, señor. Oíd las palabras mías; tu Ladislao, a Matias enseña, como almenor, y tu obedece a tu hermano. Dónde vas, que nos enseñas? Soy mortal, y tengo señas de que está mi fin cercano. En vuestra vida juréis, y si por dicha juráis, advertid que lo cumpláis, pues tan claro ejemplo veis. Tened gran veneración a la Iglesia y su cabeza, y al Rey lealtad y firmeza, obediencia y afición. Que con esto espero en Dios, que el nombre que os he ganado se verá presto aumentado por el uno de los dos. Caso extraño! . Con gran pena me ha dejado el padre mío. Mientras que descanso, tío, esto que te digo ordena. Vaya vuestra Majestad. Acompañemos al Rey. Jorge amigo, si la ley de una sencilla amistad Obliga a perder la vida, dame esa mano. . Ya sé tu intento. . Cuando al Rey fue Ungría restituida, Por la mala información de Huniades, que decía, que tiranizaba a Ungría mi codicia y ambición, Euy, como ves, desterrado, ya que posesión tomó a su gracia me volvió con ser yo tan desgraciado. Mas traza debe de ser que al Ducado de Austria vaya, de este cuya edad desmaya, y quiere, Jorge, poner Sus hijos en alto estado, matarle no es discreción, veneno sus años son, su edad veneno le ha dado. Para que tú y yo quedemos señores del Rey muchacho, y en el gobierno y despacho de guerra y paz nos entremos. Hoy, Jorge, quiero matar a Ladislao, y a Marías, que traigo puestas espías, aunque ha faltado el lugar. Lugar por qué? . Porque creo que andan juntos con cuidado; apartarlos, he pensado con un extraño rodeo. Una hija hermosa tienes, haz que entretengan a Matias, y le llame algunos días mientras a Palacio vienes, Qué es tan bravo, que a su lado no hay orden de acometer a Ladislao. . Podrá ser que entiendan nuestro cuidado Si nos ven juntos, de hoy más nunca te llegues a mí. Bien dices, harelo ansí. A hablarla voy. . Mientras vas quiero tener prevenidos los homicidas. . Adiós. Pero aquí vienen los dos, que arrogantes, que atrevidos! Al despedirme, Matias, el Rey sus brazos me dio. Mucho nuestro padre honró. Estime el fin de sus días, Que si le falta este viejo queda entre muchos traidores. Adónde bueno, señores? fuese ya el divino espejo De la virtud militar? Ya, señor Conde, es partido. Pero no pienso que es ido, pues os deja en su lugar. Para serviros quedamos en lo que el Conde faltó, qué hace el Rey? . Solo quedó. En su jardín le dejamos. (o voile a ver. . guardeos el cielo. Qué muerte os espero dar! Que este vuelve a gobernar! C. No hay tan vil hombre en el suelo, Si hasta salir de Viena no le hubiera acompañado en el destierro pasado, la calle de nobles llena, El vulgo le hubiera muerto. Él es notable traidor. Ya con ser paje de amor será mi remedio cierto. Ah Caballero. . Quién es? Cierto paje de una dama. Conoceisme bien . La fama me ha traído a vuestros pies. Matias no sois? . Si soy. Pues tomad este papel. Veré lo que dice en él, confuso por Dios estoy! Mientras que lee mi hermano os querría preguntar cuyo sois? . No hay que tratar de tener sospecha en vano, Porque es muy noble mi dueño. Quién? . Rosimunda, señor, hija de Jorge. . Aunque amor es poderoso, esto es sueño, es burla, es prueba, mas sea lo que fuere, hermano, a diós. No será bien ir los dos? No es bien que conmigo os vea guiad paje. . Voy delante. Mira que es error. . No es. Desde aquí os advierto pies, que es el negocio importante, Mirad que habemos de ir con más presteza que un rayo. Este es Roan, un lacayo que me solía servir. l uil Adónde bueno Roan? Oh señor, dame esos pies. A quién sirves? . Aurá un mes, señor, que sueldo me dan En cas del Conde de Cilia por correo. . Mi se empeño, que has mejorado de dueño. Tiene una honrada familia, Que el no tiene cosa buena. Dónde llevas la derrota? Que dé esta carta al Despota su suegro, el Conde me ordena. Carta el Conde, y con tal prisa? sospechas me dan por Dios: que tratan Roan los dos? de lo que pasa me avisa, Y vuélvete a mi servicio. Mejor estaba yo acd, que esto de a pie siento ya por temerario ejercicio. Cien escudos ay aquí, dame esa carta. . Es traición. No es, si por dicha son estas cosas contra mí, Que tú mí pan has comido, y es obligación hidalga, porque si es traición, me valga de este favor que te pido. Hazme este bien. . Soy contento: Judas vendió a su Señor por treinta como traidor, yo a un traidor vendo por ciento. Vete a mi casa, y allí ocho días estarás. Serviros quiero, no hay más, presto negocié, y volví. Quiere ver lo que le escribe a su suegro este traidor. Cuando llegues, gran señor, a Alba Real, recibe Al Rey con mucho sosiego, que quiero por alegrarte dos pelotas enviarte para principio de juego, Porque aquestas dos seráa las cabezas de Matías, y Ladislan, que estos días solos en Viena están. Cielos esto se trataba! esto pasa, y esto intenta! o envidia fiera sangrienta dónde la inocencia acaba! Guiado del Cielo ha sido este papel a mis manos; pues no lograréis tiranos la tela que habéis urdido. Yo sabré guardarme, fiero, que es remedio singular al que trataba matar, dalle la muerte primero. El más verdadero amor comienza por la piedad, porque en mi vida, señor, te miré con voluntad, ni para hacerte favor. Mas cuando mi padre fiero tu muerte me proponia, y este papel lisonjero me hizo escribir, y quería que fuese mi amor tercero, Comenzó por la piedad a entrarse amor poco a poco al alma, y la voluntad, y lo que el mintió por loco, por cuerda hago yo verdad. Y pues os he descubierto, que os quieren matar, creed, que es amor seguro y cierto. Es amor, vida, merced, y de mis fortunas puerto. No me alzaré de este suelo sin que las estampas bese de esos pies. . Guardeos el cielo. El hombre que ingrato os fuese, Ángel en humano velo, La muerte merecería, y aunque mi padre aquel día que su bendición me dio, el no jurar me encargó, o cumplirlo si lo hacía, Hago juramento a Dios, si soy algo, de pagaros este pensamiento a vos con lo más que puedo daros, que es con casarnos los dos. Trágueme la tierra luego, máteme el Conde traidor, dando a una pístola fuego, si faltaré a tanto amor, de otro amor interes ciego. Yo quedo tan confiada cuanto de vos es razón. Vos seréis mi prenda amada. Marias, esta afición bien merece ser pagada, No os querría detener, aunque me huelgo de veros. Mi hermano me importa ver, que sus enemigos fieros ya le querrán emprender. Ya os he contado que ha sido lo de aquel papel fingido, porque yo os entretuviese, guardeos Dios. Aunque les pese, para ser vuestro marido. Si la mujer es de importancia al hombre, Díganlo humanas letras, y divinas, El bulto de Micol, y las cortinas, De Sancha el hecho, y la prisión que asombre. A Rosimunda desde ahora nombre La fama entre las Griegas, y Latinas, Pues para sus historias peregrinas Ganará mi valor inmortal nombre. Matias, como al Conde de Castilla, Hoy te libré, no pagues con engaños Fe que al valor del hombre maratilla. Mas no son en mujer casos extraños, Porque como salió de su costilla, Siempre pone los hombros a sus daños. Tú de la Iglesia me sacas la hablarme? . Por qué no? Enojado estaba yo, harto bien mi enojo aplacas! La Iglesia no ha de valer a quien la obedece mal. Yo soy Católico. . Igual, Ulrico, debes de ser a los herejes maestros de tu setra. . Pues tú a mí? Hoy se han de acabar aquí, Conde, los agravios nuestros. A mi padre has pretendido matar, mas Dios le ha guardado, pues a la edad ha llegado, que tan necesaria ha sido. Y ahora quieres cruel apostata, hereje fiero, matar sus hijos. . Qué espero! Conoces este papel? Conozco esta letra mía, mas mientes en lo demás. Cómo sin honra podrás quitarla a quien Dios la envía? Ya no lo puedo sufrir. Ni Dios a ti. . Qué es aquesto? Ladislao, y Ulrico. . Presto, presto. . A cuál se ha de acudir? A Ladislao, mis soldados. Pues muera el Conde traidor. Muerto soy. . Huye, señor. Los Ungaros alterados van dando a un hombre la muerte, es mi hermano, Capitán? Antes a Ulrico la dan, Matias heroico y fuerte. A librar voy a mi hermano. Del Rey, señor, le guardad. Qué es esto? . Tu Majestad hoy se libra de un tirano, Ulrico tutío es muerto. Quién le mató. . Alguna gente de Ladislao. . Qué intente tan infame desconcierto Ese villano a mis ojos! muera, matadle. Si pasa esto al umbral de tu casa, y con tan justos enojos Dejas de aqueste linaje un hombre vivo, señor, no creo que tu valor de Reyes Ungaros baje, Mataron de mil heridas a tu tío estos villanos. Que estos soberbios hermanos son de mi sangre homicidas! Por mi tío han comenzado, mañana acaban por mí, en que mal punto nací, el Rey sin Reino llamado! En mantillas fui cautivo, y cuando libre me veo en el Reino que deseo, con más enemigos vivo. Dichoso yo, si aquel día que me vi pastor, lo fuera, que más seguro viviera en un monte, que en Ungría. Haceldos, Jorge, prender. Cómo es posible, señor, que de su padre el valor, los hace honrar, y temer? Pues qué haré? . Disimular, para aguardar ocasión. Por más disiniulación quiero partirme al lugar donde Huniades fue a ver a su mujer. . Bien podrás Por el Danubio, que iras en una nave a placer. Capitán, apresten luego una nave, porque al Alba no he de estar en Nandoralba. Yo voy. . A este punto llegó! Viendo voy, que son engaños mis pensamientos por pantos, ay, que tantos Reinos juntos no son para pocos años! La noche nos favorece. La escuridad es notable, dame lugar a que hable a quien tan bien lo merece. ̱. Mira el peligro en que estamos. Peligro donde yo voy? Hermano, a fe de quien soy, que pienso que nos perdamos. No dicen, que muestra el Rey enojo del muerto Conde, viendo que el vulgo responde, que muere con justa ley. Antes esta agradecido, que era su tío un tirano, sola esta merced, hermano, te pido, si te he servido. ̱. Déjale, señor, hablar, no estoy yo aquí; qué teméis? ̱ Plega a Dios que no intentéis lo que no podáis llorar. Guarda, Roan, esa esquina, tú, Ladislao, esa toma, que ya por su cielo asoma aquella estrella divina, Mal dije, aún el Sol es pocó. ̱Es Matias? . Sabes ya q Ulrico es muerto? . Aquí está lorge, volviéndose loco. Pero vase con el Rey por el Danubio en secreto. ̱. Ello tuvo alegre efecto, y pues reserva la lev De castigo a las mujeres, que sus maridos encubren, mientras su pecho descubren el Rey, y tu padre, quieres Guardarme contigo esposa? Yo lo hiciera, dulce amigo, pero casa de enemigo paréceme sospechosa. Si en el alma estar pudieras, donde por mi amor estás, no dudes de que jamás visto de traidores fueras: Mejor es de mi consejo, que con vuestra madre os vais. De espacio por Dios estáis, señora, de ti me quejo. Ay Ladislaó, que amor no sabe temer la muerte. Ya sé en el grado que es fuerte, pero la vida es mejor, Para que os podáis gozar. Gran gente siento, y ruido. Sin duda que te han venido a su ventana a buscar. Mi bien por quien muero, y vivo presteme el cielo paciencia, pues estoy para esta ausencia puesto ya el pie en el estribo. Que en pensar que no he e verte no partiré, moriré. abrid Y yo como quedaré con las ansias de la muerte? Mayor mi bien la recibo en pensar que tengo de ir donde no pueda decir: Señora, aquesta te escribo. S Ahora en requiebros locos! tentáis el Cielo? . Ay Matias, que para las ansias mías son tus sentimientos pocos. De verte, y vivir me privo. Qué indicio quieres más cierto. de que vuelva a verte muerto, pues partir no puedo vivo. Qué lo sientes de esa suerte? No pienso que he de vivir para poderme partir, cuanto más volver a verte. Acosta, acosta, pon presto la plancha. . Ya de la barca el mozo Rey desembarca, gallardo, aunque descompuesto. Qué hermoso cabello cría! Casi hasta el hombro le llega. Toda la vida navega quien ha navegado un día. Si tal es su brevedad, un día es todo el camino. Dele al Conde Palatino los pies vuestra Majestad. Que aquí le he venido a ver, porque no entienda que doy, puesto que su suegro soy, y es mi hija su mujer, Al honncida de Ulrico favor en esta ocasión. Conde, ya esas cosas son pasadas, yo más me aplico A la piedad, como quien fue preso desde la cuna, que aún pienso, que la fortuna no sabe tratarme bien. A Segismundo, señor, dad las manos. . Oh pariente! Vuestra vida el cielo aumente; y llegue vuestro valor A sen igual con los Reyes vuestros abuelos divinos, que fueron del nombre dignos de Santos, por santas leyes. Qué gente es esta enlutada? La mujer de Juan Huniades. Luco? . Pues vos no sabiades, su tragedia desdichada? Sabed, señor, que ya es muerto, Muerto Hunades? . Señor, hoy hizo fin su valor, y llegó su vida al puerto. Ya se acabó el Capitán de más honras, y memorias, que las antiguas historias, ni las modernas tendrán. Aunque para enternecerme veros bastaba, señor, aumentándome el dolor en tantas desdichas verme. El ver que os han ofendido mis hijos, es de tal suerte, que os vengo a pedir su muerte, mi muerte, señor, os pido. Porque la suya, y la mía sola una muerte han de ser. Oh valerosa mujer del gran defensor de Ungría! o matrona, que a la par de las Griegas y Romanas tus virtudes soberanas son dignas de celebrar, Césares, y Cipiones, Alejandros, Pirros, Darios, Trajanos, y Belisarios, y otros ínclitos varones, Así como, no igualaron a Hunmiades en poder, en tan heroica mujer todos atrás se quedaron. Pésame porque perdí padre, amparo, y protector, Ungría su defensor, y el Rey que reinó por mí. Dónde tus hijos están? Señor están recogidos. o Pues de mí han de estar huidos hijos de tal Capitán? No basta para abonar mayores culpas su padre, y el ver a su honrada madre? Los pies os vuelvo a besar. No fue vana la esperanza, gran señor, que tuve en vos, mil años os guarde Dios; mas si la desconfianza Es tan hija del amor, y amor de madre es tan grande, vuestra Majestad me mande asegurar del temor. Que si los servicios hechos de Huniades tales son, que merecen su perdón, vendrán a postrar sus pechos. ̱. Digo, que yo los perdono, haced que vengan a verme. No deja amor atreverme, aunque es tan grande el abono. Fiad, señora Isabela, de la palabra Real. Soy mujer medrosa al mal. ̱. Del Rey presumis cautela? No presamo, Segismundo, mas digo, que soy mujer, tuya pena fue el temer desde el principio del mundo. ̱. Tengo de dar por escrito, que ya no estoy enojado? Parterao. Cómo vos lo hayáis jurado aDios, señor, lo remito. Por el alto Sacramento de la santa Encaristia juro, o que no goce a Ungría desde el castigo un momento, Si los tocare en un pelo: decid, que a la Corte voy. que vayan adonde estoy. Aumente esa vida el cielo. Yo me parto; y tan contento de haberos visto, señora, cuanto lo veréis ahora después de mi juramento. Añado a vuestros Estados esta villa y puerto, y quiero que os acuda el Tesorero con cincuenta mil ducados. A vuestras mujeres den a mil, y a esotros criados a quinientos. . Los pasados Reyes imitáis tan bien, Que los dejáis inferiores. Adiós Isábela, a diós. El vaya, mi Rey, con vos. Adiós Condesa. . Señores mis hijos os encomiendo. No basta que el Rey juró? Fuese el Rey? . Ya se partió, aquí le estoy bendiciendo. Fuera de vuestro perdón me ha dado esta villa y puerto. Cierto, mi señora? . Cierto, sin las mercedes, que son De más de cien mil ducados de valor, con lo que yo tengo de haber, y que dio a mujeres, y criados. Ladislao, no fue verdad lo que siempre te decía? Luego es temor? Ser podría. Mas es liberalidad, Y forzosa obligación, que tuvo al Conde mi padre. Hijos, yo soy vuestra madre, y aunque el Rey os dio perdón Con tan grave juramento al santo Pan del Altar, un consejo os quiero dar, que antes de hacer testamento Vuestro padre me mandó, que os dijese. . Y cuál; señora? Y este os viene bien ahora, supuesto que el Rey juró. No vais juntos a la Corte, vaya el uno, que el valor del que queda, hará temor para que el Rey se reporte. Nunca estéis juntos los dos, siempre el uno esté en su tierra prevenido para guerra, y con esto guardeos Dios. Él os dé tan larga vida cuanto habemos menester. Qué es lo que pensáis hacer? Apercibir mi partida. Que yo vaya no es mejor? No hermano, que a cualquier con es mi persona forzosa, fuera de ser el mayor. Ay. Ladislao, por Dios vivo, que de mi amor no te olvides, porque si con él te mides, ya sabes que es excesivo, Y que no solo seré mayor que tú, mas que el mundo, Si el Rey juró, en que me fundo, que no ha de guardar la fe. Vamos, Matías, los dos, que a los dos nos temerán. Bien dices, que no osarán mirarnos. . Librenos Dios. Páreme que ya que estos conciertos se han firmado, señor, no se dilaten. Pienso que acierto en este casamiento. Es Carlos Rey de Francia ahora el setimo, un gran señor, bien quisto en todo el mundo, su hija, la más bella que el Sol mira desde las puertas donde sale a Europa, hasta la mar en que se va por África, por ella envía, que tus Reinos todos A solo desean este alegre día. Vayan dociensos nobles de Bohemia, otros docientos de Austria, y otros tantos de Ungría, con la casa más esplendida que se contó de Príncipe en el mundo. Bien es que a tu prisión, a tus fortunas sucedan cosas prósperas. . Ten ánimo. Dadnos, señor, los pies. . Quién me los pide? Ladislao, y Matias tus criados. Yo no tengo criados homicidas, ni doy mis pies a bárbaros traidores. Traidores, gran señor, dos hombres, hijos de quien te defendíó deciséis años el Reino, de Amurates, y a quien debes estar en el lugar donde nos niegas los pies? . No te lamentes de esa suerte, que mi suegro traidor nos ha vendido, y Jorge por su parte, porque creo, que aún muerto se da envidia nuestro padre, salgamos de Palacio a toda prisa, y en nuestra tierra nos hagamos fuertes. Bien dices, caminemos. . Por adónde? Las puertas, vive Dios, están tomadas. En entrando, Matias, las cerraron, que yo sentí los golpes, y las guardas. Un Capitán, y seis arcabuceros vienen aquí. nao Calad los arcabuces. Es morir, Capitán? . No Caballeros. Pues qué? . Prisión no más. . Y vamos junto A diferentes torres el Rey manda que los lleve. . Obedecer al Rey es justo. Caminad por aquí. . Bien lo merece quien no toma el consejo de sus padres. Ay, Rosimunda, el alma me decía, que vivo, si el partinera mi muerte, era imposible que volviese a verte. tantas no podéis o mis días. la injusta ausencia, Ansias y congojas mías, que poco poder tenéis, pues que tantas no podéis traer al fin de mis días Bastaba la injusta ausencia que me causa tal dolor, sin que en sueños el temor quite al alma la paciencia. Soñaba que me sacaba un coronado león con la mano el corazón, en que a Matías guardaba. Aunque después muchas aves me le intentaban poner, que siendo al amanecer me dio pesadumbres graves. Triste de mí! ningún bien me promete mi temor. Hay más notable rigor! Tú, amiga, lloras también? Vinieron los dos hermanos Ladisfan, y tu Matias seguros. . Hay penas mías! A besar al Rey las manos debajo de juramento, y prendiolos el cruel. Los cielos me venguen de él. Guarda para más tormento, Si eres servida, el dolor. Qué mayor que sus prisiones? Que con públicos pregones, en que le llaman traidor, A Ladislao ha cortado en la plaza de palacio la cabeza. . Algún espacio de vida a mi muerte has dado. Y mi Marías? . Espera lo mismo. . Cuando? Fe mañana. Hay pena más inhumana, más insufrible, más fiera! Dame papel. . Para qué? Quiérole al Rey escribir. De qué te puede servir? Ay mi Felicia, no sé; Pero ven; que por ventura si mi desdicha declaro, tendrá su vida reparo. Qué dolor! . Qué desuentura! Ya, señor, se ejecutó. Fue justo, y está bien hecho. Alzad el paño. . Mi pecho su infame sangre templó. Válgame el cielo, que veo! Su cabeza, gran señor. Su cabeza? . Qué temor! Que está arrepentido creo. Qué tienes, señor, que allí no hay más del plato, y cabeza de Ladislao? . Qué fiereza, que gigante contra mí Tiene desnuda una espada sobre el cadahalso puesto! cerrad, Conde, cerrad presto. Veislo vos? . No he visto nada. Señor, como sois mancebo, poneos el temor delante ese espantable gigante. Ya vuestra justicia pruebo: Ya, señor, mostráis en mí como al Rey mi antecesor, que no he guardado, Señor, lo que a Isabel prometí. Herejes sacramentarios andan ahora en Ungría, a quien Roquezana guía, y otros enemigos varios. Y como yo, que soy Rey, juré el Sacramento santo, que debiera estimar tanto, mataisme por justa ley. Porque cuando el Sacramento un Rey Católico debe ensalzar tanto, y se atreve a quebrar su juramento; Bien es que muera, Señor, Rey toda mi vida fui sin Reino, y cuando me vi con él, y con tanto honor, No supe estimar el bien, ni agradecerosle a vos, de los Reyes reina Dios, y así es bien que gloria os den. Muera el Rey, que no os la dio, y así os ruego, pues podéis, que mejor me perdonéis, lque a mis enemigos yo. Espiró? . Pienso que sí. Malogrado Rey, que en flor lleva la muerte! . Dolor tan grande en mi vida vi! Llevalde vos Palatino ya su cama: y sosegad, Segismundo, la ciudad. ̱. Su esposa vendrá camino, Pensando hallar alegrías, tristes exequias vera. ̱. El mundo estas vueltas da, y no va mal en las mías: Capitán? . Señor. . Ya veis que ningún hombre ha quedado de mis prendas, de mi estado a quien obediencia deis. No digo, que es mi intención alzarme por Rey de Ungría, pero que este mismo día de Rey hagáis elección. Nobles, y ejército luego en una sala juntad, Parte ao. Rey que os novierne nombrad, antes que se encienda el fuego, Y acudan los pretensores, y porque no hay ya quien trate de que Matias se mate, aunque lo pidan traidores. Sabed que tengo pensado del rescate aprovecharme De su prisión. . Con mandarme Gran señor, me has obligado. Cien mil ducados y más is pienso a su madre pedir. Sí, pero puédese ir mientras ocupado estás En esta nueva elección. Pues ponle una gran cadena, y a mi casa luego ordena con gente de guarnición Que le lleven, porque el vulgo viéndole, no se levante. Voite a servir. . Si adelante mis pensamientos divulgo. Yo sé que saldré mejor, que publicándose ahora, que Ungría en el muerto adora, y es bien, que temple el dolor. Todo me sucede mal, porque cuando al Rey cruel quisieron darlé el papel dicen, que estaba mortal. Toda la ciudad se altera sobre quien ha de reinar: o si esto diese lugar a que Matias no muera! Que me está diciendo amor, que tema mi desventura. No es amor el que procura ponerte tanto temor, Que aunque amor suele temer, el mismo suele animar, solo el curso del pesar te va escondiendo el placer. Advierte, que haberse muerto el Rey, dio vida a Matias. O si las desdichas mías con mi muerte hallasen puerto. Gente sueña, y gran ruido. En casa, quién puede ser? Nuevas deben de traer de que es tu padre elegido. Aquí os manda poner, señor Matías. Agradecede a Jorge Pogebracio, Capitán, de mi parte estas mercedes. Hola, vosotros a esa puerta luego os poned, con las cuerdas encendidas: vos, señora, advertid que sois Alcaide de aqueste preso? . Y lo seré de suerte, que no salga de casa hasta la muerte. Rosimunda de mi vida. Matias de aquestos ojos. Alcaide de los despojos del alma a vos ofrecida. Preso mío, en quien se funda el bien de mi libertad. La mano, y brazos me dad bellísima Rosimunda, Que ya no es esta prisión, pues que mi Alcaide os han hecho Pues yo más preso os sospecho, Es verdad del corazón. No quiero entrar en vuestras elecciones, si pasión os obliga a tomar armas, Qué es esto mi señor? . Señor qué es esto? Matias, yo no pienso que ha criado el cielo algunos bárbaros tan locos. Están en la elección de Rey de Ungría? Carlos el Rey de Francia la pretende, y Guillermo, gran Duque de Sajonia, pues Federico Emperador ya piensa, que la Corona en la cabeza tiene: pues que dirás también del Casimiro, Rey de Polonia? Alberto, y Segismundo quieren llamarse con las armas Reyes, Obispos, y Arzobispos los conciertan, mas no hay remedio de concierto alguno, dme a comer, y allá se maten. Dasme licencia, que a tu mesa sirva? o trato yo tan mal, Matias, los huéspedes, que huésped eres tú, puesto que preso, conmigo comeras; y con mi hija. Vivas mil años. . Ah soldados, presto, que es día de comer con poco espacio. Siéntate aquí, y de esta parte tomará mi hija asiento, que la cabecerá en fin siempre se la toma el dueño. A un preso todo lugar le sobra, que al fin es preso; enfrente estoy de tus ojos, no es tal lugar el Imperio. Señor, el preso está triste, cántenle mientras comemos. Canten, que es mucha razón. Esta no es prisión, es cielo. Entre las penas de amor. algunos dicen, que celos es la pensión de su gusto, que el alma paga por censo: A la ausencia llaman otros martirio del sufrimiento, a los desdenes porfía, ya los desengaños fuego: Todos los males en fin ya que no tengan remedio, pueden tener esperanza en las mudanzas del tiempo: mas ay del preso, (seso que entre memorias tristes pierde el ̱. Toma de esto por mi vida, espera, muda de asiento, siéntate donde yo estoy. Triste de mí, yo soy muerto! Hijo toma este lugar. Este papel es, que luego me corten el cuello hay ojos, esta vez sin duda os pierdo! Hijo comé; ola cantad, haya alegría y contento, regálale, Rosimunda. Qué le regale, qué es esto! Mas ay del preso (seso. que entre memorias tristes pierde el Señor, si verdad os digo, ni comer, ni beber puedo, temblando estoy del papel que du Palacio os trujeron, Si no le leo, señor, mi señor, si no le leo no he de comer más bocado. Matias, si te le muestro, que albricias me piensas dar? Albricias, si algunas tengo de libertad, yo las doy. Pues escúchalas, que quiero: Dame palabra, Matias, de que has de casarte luego con Rosimunda, y verás de este papel el suceso. Digo que la doy mil veces. Pues lee. . Temblando leo. Ay papel eres mi muerte, tienes mi cuchillo dentro! pero pues este me casa con su hija, porque temo? Todos los nobles de Ungría, aunque con votos diversos se encerraron a tratar la elección, qué es esto cielos! Y aunque por ti daban voces los del Austria, y los Bohemios, los Ungaros con las armas prevalecieron, y hicieron: Qué hicieron, cielos sagrados! muero, vivo, abraso, tiemblo; hicieron Rey a Matias. Los pies te beso el primero. Yo la segunda. . Eso no, mi esposa sois, vos mi suegro. Abrid las puertas villanos. Estos son nobles, y pueblo que vienen por ti, Matias. Soldados abrildes presto. Si no quisieren abrir echad la puerta en el suelo. Ea señores, entrad. Dónde está el Rey? . Rey, y pa Esa cadena, señor, será para nuestros cuellos. La suerte cayó en Matias, tú eres Rey. . Gracias al cielo besad la mano a mi esposa. Por Reina la obedecemos. Ungaros viva Matías. Aquí acaba el Rey sin Reino.
