Texto digital de El rey ángel
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- Atribución tradicional
- Pedro Calderón de la Barca
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- Comedia
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- El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Madrid. BNE: T/55270/21).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rey ángel. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rey-angel-el.

EL REY ÁNGEL
JORNADA PRIMERA
Después de comer, Leonido, quien jamás le persuadió a un Rey mozo, como yo, en sus gustos divertido; y en su cuarto retirado, ceñoso hablas cuanto oculto, sabiendo, que aún dificulto en público ese cuidado. No ostentes, pues lo se yo, el grande ingenio que tienes, solo a advertirme vienes, no a darme dotrina, no. Gasta toco ese moral adonde audiencia te den, mis gustos me saben bien, tus advertimientos mal. Que de tu filosofía, no corriendo por tu cuenta, podrá ser que alguno sienta, que pique en hi pocresía. Si codicias acertar con el favor, lisonjea al gusto, el gusto desea del que quieres negociar. Y pues llegas a saber mi corazón elevado, competidor declarado de Dios a todo el poder. Habla solo en alabarme, en ensalzarme, en temerme, honrarme, y engrandecerme, en servirme, y adorarme, en mis libres mocedades, desgarros, y travesuras, en violencias, y hermosuras, fuerzas, y temeridades. Puede el buen celo valerme de servir. . Es de servirme, con título de advertirme, atreverse a reprenderme. Yo con mil colores pago mi mal cuerdo proceder. Es decir lo que he de hacer chender lo que no hago. Venga el busón. Aquí está contra vuestra melarquía toda la bufonería. Di de Repente. . Ya va! Rey de tan alto poder, Rey eterno habrá de ser: el mundo suspenso quede con un Rey que tanto puede a todo humano poder, Rey eterno habrá de ser. Oh cómo me has dado gusto con lo que dicho me has; no digas más, que no hay más. Voyme. . Tan presto no es justo Podré en comiendo volver, pues habéis comido vos. Hoy no has de comer por Dios. Condenarme, a no tomer, es crueldad. . Haste tardado, sabiendo que de ti gusto: ayuna. . A quién? . A mi gusto. Qué santo para ayunado. Es muy malo? . Si le ayuno, no es muy bueno. . Es de guardar? Para vos será de holgar; pero para mí de hay uno. A las tres has de venir, pícaro, a bufonearme. Si voy al Alba a acostarme, algo tengo de dormir, vuestra es la culpa, y no mía, que hacéis que siempre trasnoche: queréis que vele denoche, dejad que duerma de día. Porque razón, porque ley, respondedme, bellacón, ha de dormir un bufón, y estar desvelado un Rey? Por eso porque no tengo yo los cuidados que vos, ni los tengálplega Dios; y otra más fuerte os prevengo, mas no la habéis de saber. Pues llevarás pescozón. Dírela con condición que tengo de ir a comer. Difrión. . Mas lo seré si no como, y si no bebo; porque sin comer, las gracias se me helarán en el cuerpo: porque sin Ceres, y Baco, somentadores de Venus, el más agudo es más flaco, y el más gracioso es un hielo. Digo pues. . Has de provarme que es mejor que te despierte un Rey. . Y que si lo fuere no quisiera dormir sueño, que puede soñar un Rey, mejor, aunque sea más bueno que ser Rey, porque no hay cosa que se compare con sello. Entre tanto que un Rey duerme, no es Rey, pues deja de serlo; porque un dormido, es sin duda que tiene mucho de muerto. Sileña que un toro le sigue, que le da un traidor veneno, que le ahoga, o que de un monto vuela con triste despeño: que va a correr, y no puede, que le acomete algún muerto; que algún incubo le oprime entre dormido, y despierto: pero despierto, se halla Rey absoluto de un Reino, que todo lo puede, y manda, todo a su gusto sujeto: señor de las hermosuras, de haciendas, y vidas dueño; todo en fin favorecido, con pedirlo, o con quererlo. Yo que duermo como pobre, descansadamente duermo; me sueño gran Taborlan, y Pepitipao me sueño. Sueño que gobierno el mundo, y que muy mal le gobierno, y que de los pescozones que me dais, os vuelvo el trueco; que me cantan, que me bailan, que voy acaza, y que juego; que como más que un gorrón, y bebo más que un Flamenco. Despierto por mis pecados, hallome en mi pobre lecho, caballero de placer, mal andante caballero: y así es bien que duerma yo, pues que descanso durmiendo, y pues despierto sois Rey, que siempre veléis despierto. No lo has provado muy mal. Yreme. . Dime primero, que te comieras ahora? Un toro, una vacar un pueblo, veinte frailes, treinta monjas, diez Canonigos rellenos. Tanto comieras, borracho? Sí, de mazapanes hechos. Anda bellaco, a comer, mas mira que vuelvas presto, que tengo de ir a bañarme, y entre tanto, venga el juego. La Reina va a la Capilla, Y va con ella mi cielo? Cuál de ellos, que tenéis más que hizo Dios. . Majadero. Celía, como sé que sois cuantas veo tantas quiero, que tenéis más que el gran Turco, fuera de palacio y dentro, que como no sea la Reina. a quien miráis con desprecio, porque es buena, porque es santa, todos son antojos vuestros: más Celia con ella pasa, Solo sus bellezas quiero. porque son solas, y solas, dignas de todo mi empleo. Este es paso a la Capilla galantearla pretendo. Rey a Dios. , . Reina, y señora! Muy tarde a vísperas vengo. Cómo? . Cómo no pensé salir de mi cuarto. . Quiero acompañaros. . Rey mío con el alma os lo agradezco. Buena estáis. . Estoy muy via. Mil años ha que no os veo. Y yo a vos. . Conmigo habla, Todo soy, señora vuestro. Ya la Magnifica dicen, oigamos desde aquí un verso, no estorbemos. . Quién le canta? Fabio. . Canta con extremo. Deposuir potentes de sede, exalcabit humiles. Entiendes lo que este dice? Sí señor, Latió entiendo. Qué dice? . Qué Dios derriba los poderosos soberbios, y a los humildes levanta. Ríome. . Del Evángelio? Pues que, puede Dios privarme de mi poder, y mi Reino? Sí, que es Dios Omnipotente. No le temo, ni le creo. Posible es, que un Rey Cristiano, así a Dios pierda el respeto! Digo que no puede Dios quitarme el Reino que tengo. Ay de ti, si como puede . te le quita, Rey blasfemo. Señor sed más religioso, corregid el desacierto. Lo que digo es la verdad: esto digo, y esto creo. Teme a Dios. . Qué es temer? ni que es Dios, yo nada temo: antes puede Dios temerme, si por su mal embravezco. Soberbia Luciferina. Teme a Dios. . Oh blasfemo. Que le injuriaré su rostro, y le quemaré sus Templos, Yo se que a Dios, si es que hay Dios, que si le hay, yo no le niego, le está muchas veces bien, dejarme, pues que le dejo; porque si no, vive yo, que con poderoso esfuerzo, a pesas de su poder, le escale sus altos rechos. Yo solo temo dos soles, que por dioses reverencio, que si se enojan, disparan rayos de invencibles fuegos. Entrad, Reina, en la Capilla, y con solicitos ruegos, pedid a Dios, que si puede, que no me prive del Reino. Él os mueva el corazón. Corazón, yo no le tengo, que es de ciertas hermosuras voluntario prisionero. A fe de vuestra, Rey mío, que tanto amor os merezco. Esta noche me esperad. Esperaré al que poseo. Celia abrasado me dejas, ya de amores, ya de celos; aunque decir que te adoro, por tu galán no me atrevo. Dios puede privarme a mí de mi corona; y mi cetro? O es Dios, o no es Dios; si es Dios será su poder eterno. Bien dices Delio. . No dice. Hablar alto el Rey, qué es estos? Estos necios. . Neciarrones, majaderones, pleberos; queréis que los desafíe? queréis que los heche un reto? queréis que a puño cerrado, animoso dé tras, dé tras? Has comido? . Sí, y muy mal. Cómo ansí. . Como me dieron hecha un fuego la bebida, y la comida hecha un hielo. Caballero de placer soy, y daros mil deseo, decidme de estos neciazos, que os han dicho, que os han hecho. Porfían que puede Dios quitarme el Reino que tengo, y yo que no: tú que dices? Nunca yo con Dios me meto, apenas me acuerdo de él: mas aunque de él no me acuerdo le tengo por muy buen Dios, y para quien es lo dejo, Dejemos a las escuelas esos teólogos pleitos, y démonos buena vida y los gustos desfrutemos, Tenéis de ir al baño. . Sí: tráiganme el caballo luego, y los pájaros me lleven, que quiero volar con ellos. Tienes con que divertirme? Tengo unos muy malos versos. Cuyos? . No soy persona? Qué eres poeta? . De viejo. Seguid al Rey el humor, haced favor, y dineros. Moscon tú no crees en Dios? nosotros en Dios creemos. Yo creo en Dios más bien creído que el más ranciano Manchego, y quiero ser confesos, que a ser martir no me atrevo. Oh torre al cielo atrevida, que con presumido vuelo, en el camino del cielo te perderás confundida. Teme tu fatal caida, que con locas alas subes al Sol que ciega Cherubes; teme a sus bellezas ciego, que entre Occeanos de fuego te han de sepultar las nubes. Faraón, al Dios que adoro tercamente no te atrevas, loco Baltasar, no bebas profano en los vasos de oro. Y religioso Eliodoro, ten cuerdo, de Dios acuerdo, espera, espera al recuerdo, haz recuerdo, espera un poco, que el que es por la culpa loco. será por le pena cuerdo, Dios a enmendarte me envía, tenga yo en tu enmienda parte, porque harás con enmendarte mayor la ventura mía, Para amansar tu osadía te tengo de empobrecer, y sin transformar tu ser, te tengo de transformar. Yo no, Rey, he de Reinor, y tu Rey, no lo has de ser? el ayuno, y la oración que por ti la Reina ha hecho, ablandan de Dios el pecho, y amansan su indignación; tu remedio, y tu persona, cuidadosa solicita, y cuando tu error incita a que desnude la espada, ella en lágrimas bañada, de las manos se la quita. Ella sale condolida del mal engañado Rey, de que sin Dios y sin ley le niegue la fe debida; y juntamente encendida tiene a Celia. . Puedo yo negarme al Rey. . porque no, si por sus pasiones ciegas por el Rey con Dios teniegas, que ansí por ti se negó. No he dejado persuadirme, si bien he dejado amarme de su amor, galantearme, y cortésmente servirme, no te canses en reñirme. Allá con Dios te lo haurás. Persudirme es por demás. Dejasme, y vaste grosera? Pues quieres que no le quiera querer que le quiera más. . Señor, no por mí; por vos, enmendad piadosamente el frenetico accidente con que os ofenden los dos. Poned ceniza, mi Dios, en la altivez engreida del Rey; porque embevecida para la muerte despierte. Que si despierta la muerte, verá que es sueño la vida: desengañado verá su error, y vuestro poder. Por ti, devota mujer, Dios le desengañará. Águila en el baño seas, adonde las plumas seas de tus errores desnudes, y remozando en virtudes, renazcas, como al Sol veas. Adiós voy a encomendarte, que te encamine, y te alumbre. Y yo de tu altiva cumbre, por tu bien, a derribarte, a mudarte sin mudarte; y tras quitarte tu Estado, tan pobre, y tan despreciado, y mudado quedarás, que engañando a los demás, quedes tu desengañado, Campo siempre agradecido, virtuosa soledad; retrato de la verdad, y memoria del olvido. Rincón, si breve, dichoso, que a un alma en ti retirada le das con mesa templada desengañado reposo; donde nu severo sueño turba altiva pretensión; ni donde vana ambición engaña a gustoso sueño. Puerto donde salgo a nado de los peligros del mar, en tu templo he de colgar por voto un desengañado. Muélamo en buen hora esté, Árgóneo seas bienvenido; cómo vienes? . Mal comido, como suelo. . Pues por qué? porque si comido has? Porque aquí don tragazón no tiene harto en su ración, no, ni en otras quince más. Lo que hay de nuevo me cuenta, y iraste a comer. . Par diez Cierto. . A comer otra vez? otra vez. . No se arrepienta. No haré. . Quiere jurar? Cuenta, y lo verás, cumplido. El Rey al baño ha salido. no tengo más que contar. Voyme a comer. . Es rigor no contar más. . que he de her, que en hauiendo que comer, so maldito contador. Al baño el tirano va de espejo le sirva el baño, donde mirando su engaño. mire cuan sin Dios está. Quiérome entrar a bañar, que hace apacible la tarde, algún milano cobarde os podéis ir a volar. A mi volarme podéis, porque soy, y en serlo gano, mas cobarda que un milano, y más gallina que seis, Bien lo dijiste Moscón, Si os ha parecido bien, mandaldos que algo me den. Cada uno un pescozón. Un pescozón, abernuncio, quiero el dicho desdecir. Mi manda se ha de cumplir. Manda; y herencia renuncio. Conmigo de guarda quede quien me desnude, y me vista, quien me guarde, quien me asista. Leonido quedarse puede, que le toca? , muy privado quedo, y muy favorecido. Ydos. . A Celia te pido. Siempre fuiste de mi amado. Guarde Dios a Va Alteza como puede. . Puede Dios, Leonido, insnos guarde a vos; guardarme a mí? . Su grandeza por Omnipotente alabo, y solo os puede guardar, ensalzar, y derribar, No puede. . Hay error tan bravo! esto se, y esto aprendí de mis padres, y esto es Fe. Aprended lo que yo se, y es que nunca lo creí El baño templado espera. Empezadme a desnudar; mi ropa podéis dejar dentro, y salios a fuera. Ved cual ponen los sembrados con los caballos, o huego, prego a Dios, y lo que prego les alcance a los pregados. A pregue. . Qué ha de pregar a la caza Real aleve? Que el dimuño se los lleve allá al infierno a cazar. Es del Rey. . Del Rey es esto? pues mejor le pregaré; no me emberrinche a fe, porque so sopitañoso, y habrá guijarro pelado, que os aturda patifrio. Matárete. . Teneos tío, y daos por descalabrado. Por vida del Rey, grosero, que te tengo de matar. Si queréis ver granizar, aquí a lo raso os espero. De Dios es bien que veáis el poder, Rey atrevido, donde vos, desconocido de todos, os conozcáis. La Majestad deponed, que ostenta el oro; y la seda, y de la pomposa rueda la vanidad recoged, que sin la grandeza Real, solo, y desnudo, no dudo, que cualquier solo, y desnudo, pueda ser al Rey igual: porque trocando el vestido, serán el Rey, y un cuirado, el Rey por pobre juzgado, y el pobre por Rey tenido. Es de Dios orden, y ley, que de esto que le enemista tome forma, y traje vista, con traje, forma del Rey: y que el Rey desacordado, la forma mude, y vestido, para que desconocido. sea de todos humillado. Cuando pida de vestir al que de guarda quedó, conmigo le tendré yo, donde no le pueda oír. Nadie, aunque más voces dé, servirá a tu vanidad. que conmigo a la ciudad a todos los llevaré. Saldrá del baño desnudo, y no hallando su vestido, se vestirá, mal sufrido, este que es de un pastor rudo. y vistiéndonos los dos, cuando no Rey os halléis soberbio, conoceréis lo que sabe, y puede Dios. Hola Leonido. . Señor Vuestra Alteza se ha vestido sin llamarme? Si Leonido, avisad a un cazador, que me vuelvo a la ciudad. Tira a un ave. . A una tiré, y aunque Real la derribe, lo que he mandado avisad. Hola Leonido, Leonido; hola, de vestir: adonde estáis? Hola, no responde: dónde tenéis mi vestido? Aveisme de hacer salir a buscaros? Buen cuidado, Leonido bien me ha guardado, solo me hauré de vestir. Donde el vestido dejó, pese a la pesada burla, hombre hay que del Rey se burla, y más de un Rey como yo? De Leonido me he espantado, que es atento, y cuidadoso. vestirme será forzoso; dónde el vestido ha dejado? posible es, que tal bajeza use conmigo este necio, y que con tanto desprecio se atreva a mi Real grandeza! Qué es del vestido, qué es esto? Cielos tal puedo sufrir! que a un Rey falte de vestir! en confusión estoy puesto. Yreme ansi a la ciudad: más desnudo, qué sería? mejor es a una alquería de las de esta soledad. Un vestido, algo raido miro allí, que puedo hacer? que mi fausto, y mi poder necesite tal vestido! Cómo, un vestido, que pudo algún gañan desechar, venga un Rey a desear, mas que su dueño desnudo! A necesidad villana, que al fin careces de ley, pues tiranizas de un Rey la grandeza soberana. Este es traje convenible, y propio para quien soy; sin duda dormido estoy, que despierto es imposible. Por vida de mi grandeza, que impaciente, y mal sufrido, que la burla de Leonido le ha de costar la cabeza. Voy a buscar mis criados, que aguardándome estarán, sino es que todos están en mi ofensa conjurados. Y a pie voy, viven los cielos, o no vivan, que he creido, que de mi poder temido, llegó Dios a tenen celos. Detaneos en mal hora, acatad que os despeñáis. Quién me habla? . Errado vais Ya mi suerte se mejora; que oigo gente; que decís. Acatad que os perderéis. si altivo subir queréis, pues para caer subís, Habláis conmigo zagal? parece que habla conmigo. Cérril novillo, yo os digo que subís por vueso mal. Abro aquí con un perdido novillejo, que se llama soberbio, que se encarama por el risco más erguido. Quiéresme hacer un placer de bajar de adonde estás, y verás lo que te doy. Digo que os le quiero her. mas habéis hecho traerme Con que pastar. . Es llamarme con añagaza de darme, y será para pedirme: porque que me puede dar quien no tiene para sí? Baja, y fiate de mí. Pardiez no hallo en que or fiar, pero bajo. Que a esto llegue la mudanza de un vestido, que a un hombre no conocido, necesitado un Rey ruegue! Daré gritos, daré voces, sin juicio, y sin paciencia. Y con quién es la pendencia? Di zagal, no me conoces? Porque le he de conocer, si en mi vida os he vido: más conozco ese vestido, avéysmele de volver, que es mio:sos un ladrón, que tras habelle hurtado, para matarme engañado me llamáis; hay tal traición! Desvesti. . Déjame hablas. Para darme me llamastes, dadme lo que me robastes, o sabreoslo yo quitar, que habrá chinatro. . Detente, mira que soy el Rey. . Quién? El Rey. . Y se os parece bien en el traje, y en la gente. Haseos puesto en el majín? El Rey soy. . Pluguiera a Dios, que por ruin que lo sos vos, es el Rey harto más ruin. No cree en Dios, y es mal hecho; porque su eterno poder, lo no hecho puede hacer, como deshacer lo hecho. Es un hereje traidor, quemáranle, claro está. Al Rey? . Si no fuere acá, no hay infierno, que es peor. Merá, si Rey queréis ser, y que os quemen, que pardiobre mil veces quiero ser pobre antes que una de creer. Mas de locuro acortad, y mi sayo os desvestí, que mejor me estará a mí, que no a vuesa jamestad, Que un Rey, no ha de menester vestido tan remendado. Darétele de brocado. Para vos le podéis her- Desnudad? . Deja. . Mosamo que está aquí su jamesta. A Fisberto. . Así me llamo. quién sois? . No me conocéis? Vuestro Rey soy. . Picaron Es Rey enjerto en ladrón, mi vestidillo no veis? Para que me conozcáis, oíd, y os daré las señas. Hombre delitas, o sueñas? malas señas enseñáis. Un día con vos me enojé, y de la Corte salistes, porque me contradijistes en las cosas de la Fe Que las orejas no corte a aqueste Rey porquerizo: miren que merced le hizo, son echarle de la Corte. No os acordáis, que a mi lado os premié, y acrecente, que os favorecí, y honré con mi Consejo de Estado? Los favores reconzco a mi Rey que guarde Dios? pero hermano loco, a vos no os he visto, ni conozco. Mas pues en esa locura habéis dado es justa ley, por lo que estimo a mi Rey, en quien mi se, y amor dura; mientras pasa su rigor, que aquí en mi casa os quedéis, donde curado seréis con caricia, y con amor, Que si así a la Corte vais, abrá pepino sin tasa. Que esté el Rey en vuestra casa, y que no le conozcáis! Hablad ahora en juicio, si es que alguno os ha quedado: ya el Rey del baño ha pasado a la Corte. . Aprende oficio, y mi sayo os desnudad; porque si no voto años, que al Rey si es tal como vos, se le quite. . Enmendad. este bárbaro. . Si haré, s, Miren que hinchado la abró; piensa, porque en lo queció de Rey, se le he de dejar? Desnude digo. . Detente, que otro te daré. . Eso sí. Qué voces son estas, di. Viene del campo tu gente, y llevan a muesa aldea para la fiesta de Dios, una invención. . Queréis vos que por todo extremo sea. Quiere, allá no lo verá. Voto añosla, que le cuesta el hato para la fiesta. Qué tanto? . Mas costará; porque van aparejados muchos, y buenos danceros, vallentemente emprumados, y más de treinta cruceros a la diosa peres vi: A la diosa Ceres? . Sí, que ansi la llamó el porreta, que entre ramos, y entre flores va multiplicando espigas, tras las rústicas fatigas, premiando los labradores, que como Dios se da en pan al hombre con larga hartura, esta admirable figura para la fiesta le dan. Porque su merced la vea y la traen por aquí. . Su fe alabo, yo la veré, Suenen las trompetas, ea. Qué le dice la invención? Que puede la Corte entrar. . La Virginal Ceres el Pan nos trujó, que es Maná de los cielos, que mana gustos. Pan de vida, Pan del cielo, que en esa esfera de hieve, a dar vida, y gloria al hombre, cubriendo gloria deciendes. Pan que se niega a los ojos, porque su luz no le ciengue; y porque la Fe merezca; que le está viendo sin verle. Reciba de nuestra aldea, si bien corto, este presente, pobre no de voluntades, rico sí, porque al más tiene. En este carro triunfal, enramado de laureles, que de azucenas, y espigas corona a la Virgen Ceres. No la Ceres fabulosa; inventora de las mieses, que enseñó del blanco Pan las labores, y los bienes. Mas la Ceres, que en Belen, casa de pan, Virgen siempre, fecundada del rocio del Espíritu celeste, puso el Mana de los gustos, que los Ángeles mantiene, porque en el coman los hombres cuanto hay bueno que deseen. Los sagrados labradores, con soberanos poderes, gozosamente le cogen, y le reparten alegres. Los Ángeles oficiosos. con repartidos moteres, le cantan, y le celebran humillados altamente. Por los laureles, y cedros hay blancos panes pendientes, fertilidad de los años, del cielo cosecha fértil, La Virginal Ceres, Que le dice a su merced de la historia el argumento. Por cierto bien. El porreta lo pinta bonicamente, después de yo en el puebro, que hago copras de repente, la más brava habelidad, más supérsulo caletre. La devoción, y la Fe me edifica de esta gente. Pues parños que no hay nenguno, que el poder a Dios le niegue; porque todos creen en Dios, mejor que el Rey treinta veces. y todos comen tocino; aún desde antes que naciesen inventaron el tocino mis aguelos y parientes. No hables mal del Rey, grosero, que el Rey es mi Rey, y advierte. Es un villano, es un Moro, un Garamanto, un hereje; y a ser vos el Rey pardiobre que hubiera liudo cachere. Por vida del Rey, villano, que si más hablar te atreves mal de mi Rey, que te mate. Oh qué bravas sopiteces. escriben los Reyes mal, han de habrar bien de los Reyes? Oh Fisberto! . Oh mi Lucindo! Mis albricias me promete, De qué Lucindo? . Esta carta toma del Rey. . Villorete, albricias, voto a mi sayo. que a la corte me le vuelven. Lucindo, no me conoces? Es vueso Rey, conocelde. Diré, que nunca os he visto. Tu Rey soy. . qué humor es este? A tu Rey niegas Lucindo? a tu Rey eres aleve? Y no es peor, me decid, que el Rey al mismo Dios niegue? Que ya el Rey está muy otro. Oh villano, matarete. Su mal le toma, . Detente. Su nuevo estilo me admira, que de otro Rey me parece: que honrado, que cuerdo es; esto algún misterio tiene, mil veces beso la carta, a mi ocupación me vuelve. Deme su merced licencia, que la bese, y la rébese. Vení, y mudaré vestido, y partiré a obedecerle. Para que allá alegre el Rey, este Rey loco le lleve. Bien has dicho, ven Lucindo, y tus albricias darete. Alá Corte quiero ir y saber que encanto es este. JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA
Auran enmienda en lo pasado, y en lo por venir perdón, en lo presente atención, y en todo nuevo cuidado, Por el Reino se publiquen éditos de esta verdad, y con devota piedad los templos se reedifiquen. ve el supremo poderio de Dios confieso, y conozco, y en mi propio reconozco el pasado desvarío. Las virtundes se refermen, que me daré por servido, y de lo mal sucedido a los Consejos informen, Con celo, y con atención toda culpa se castigue, si bien el rigor mitigue, detenida discreción. Con cuerda solicitud se desagravie el quejoso, y siempre en premio honroso se corone la virtud. La sagrada religión mas no se turbe, ni estrague; a los soldados se pague, y aventaje, que es razón, haced al pobre consuelo con limosner a clemencia, que se que su Omnipotencia rompe las puertas del cielo Mas de una vez, y de dos, se que no solo llegaron donde los cielos talgaron, mas las entrañas de Dios. Todo lo he de reformar conforme la ley de Dios; podréis creerme los dos, que empiezo ahora a reinar. Dadme rey, el parabién del acierto sabio vuestro. Del buen acierto que muestro, reina, es justo que os le den. Corregiré lo pasado con enmienda de mi vida. Tan presto su amor olvida un rey tan enamorado! Fisberto está aquí. . Es cuerdo, y muy buen Cristiano, entre. Que aquí a Va Alteza encuentro! No diréis que no me acuerdo de vos. . Dejadme besar, soberano rey, los pies, Levantad, que razón es que ocupéis vuestro lugar. puede tener conocidos. vuestra Alteza mis deseos. Mas venturosos empleos. os son Fisberto debidos. Deme los pies V. Alteza. Los brazos será mejor. Es tan excelso favor hijo de Va grandeza. Volved a vuestro ejercicio, los memoriales tomad, consultad, y despachad; que me haréis gusto, y servicio. Con la bien venida os doy del oficio el parabién. A mi es bien que me le den, ya sabéis que vuestro soy. Sin duda aquesta mudanza es de la diestra de Dios. Que también se os debe avos, que la oración mucho alcanza, Mucho al baño alabaré, pues deél tan otro venistes. otro vine, bien dijistes, otro soy del que allá fue. que en el baño se quedó con su lepra el rey pasado, y sin ella muy mudado, a guardaros vengo yo. Tanta merced me debéis, y que os quiero más que vos. Que os quiero testigo es Dios, todo cuanto merecéis. Llevad Fisberto a la reina a su cuarto? . Adiós Rey mío, Él os guarde. a- Tal desvío, en rey tan amante, y reina! de celos voy abrasada. Celía, Celia, adónde vais? Adónde no me veáis, bien celosa, y mal pagada. Es porque anoche no fui al concierto, no convino. Del baño mudado vino Alteza. . Así. Toda la noche me hicistes esperar, como mandastes. Mirad bien si me esperastes. Se muy bien que no venistes. Celía vuestro bien deseo, y creed que os le procuro. Bien a mi galán perjuro, cuando tan mudable os veo. Yo mudable, sabe Dios. Qué? . Que no lo puedo ser, querer puedo, o no querer, como ahora podéis vos: pero ya determinado, jamás me pude mudar, mas no es justo placear vuestro amor, y mi cuidado; y ansí que miréis os ruego mi opinión, y vuestra fama. Siempre es ciego quien bien ama. Pues yo asoro, sin ser ciego, que amé siempre tan en mí, que no cegué en lo que amé, y no solo no cegué, más cara a cara lo vi. Siempre gocé poseyendo, deseé siempre gozando, siempre de ver deseando, lo que siempre estaba viendo. Quisieraos desengañar, por lo bien que me queréis, Ay, no me desengañéis, que estoy muy enamorada. Procurá vuestra ventura. Ya no la quiero sin vos. Si nos queremos los dos, y las gozáis más seguras. Estoy de amores perdida, y de celos rematada. Yo os deseo tan ganada, cuanto de mí sois querida. Quiero bien; y mi mal veo. La consulta espera. Voy, a Diós? . Loca estoy, ved que vuestra soy. Grandemente lo deseo. De manera, que en el baño vuestra Alteza enloqueció, que rey en el baño entré, y que salió el rey picaño, y fue con unto de bruja; y de mona. . Loco a mí te atreves. . Si enlo quecí. ya me sacáis de la puja. Moscón, que no me conoces? Y cómo, pluviera a Dios, que os conocierades vos como yo. . Pues demos voces diciendo que soy el rey. Y este otro rey, que dirá, La vida le costara. Y será muy justa ley. quiero seguirle el humor. . que el hombre está rematado. De cuantos gustos me has dado, harasme uno? . Sí señor, que temo algún aporreo si su Alteza se enfurece; digame que se le ofrece, porque servirle deseo. Que digas al rey intruso, que quien le manda reinar, viviendo yo; en mi lugar, y que quien en él se puso, que con que título reina. Quién a entrar se atreviera, si acaso con Celia está, o en el cuarto de la reina, Con Celia, viven los cielos, que pegue fuego a palacio. Señor loco, mas de espacio, que no he de llorar sus duelos. Con mi Celia: hay desdichado, con la Reina no es peor? hay tiranizado amor, y hay honor tiranizado. Puede haber pena que sea a la mía comparada? de ver a Celia mudada, y que a mis ojos lo vea. Y que la Reina atrevida violar quiera el honor fanto; perder el Reino, no es tanto; ni con el Reino la vida. Mis gustos perdí, y mi fama, porque no hay más que perder, que el honor de la mujer, y la lealtad de la dama. Vuestra Alteza se sosiegue. Que ansi los dos me injuriasen, o mis celos los abrasen, o mi llanto los anegue, Celos tenéis, ya os disculpo vuestra locura. . A Leonido, bien me guardaste el vestido. Quién es este? . Es el rey pulpo. Leonido, mal caballero, y vasallo desleal, Con vos le toma su mal. Es tu padre, o compañero, o es del arte, o profesión, Donde el vestido tenéis, que me llevastes? . Qué os ponéis, siendo quien sois, en ladrón! Es bueno falso Leonido, en el baño desnudarme; y no solo no esperarme, mas llevarme mi vestido, y hacerme venir así, roto, descalzo, y a pie? Sígale él humor. . Si haré, que es donoso el frenesí. deme perdón vuestra Alteza. quiero divertir un rato. . Lo mejor para un ingrato, es cortarle la cabeza No es mejor, que es ladrón, mandarle ahorcar? . Y el proceso? Piensas que he perdido el seso, o qué déliro, Moscón? Vive Dios, que estoy en mí: mal he dicho, en Celia estoy, y que Ludónico soy vuestro Rey. . Pobre de ti. La reina me está ofendiendo, Celia ofendiendo, y matando: otro en mi lugar reinando, y aquestos escarneciendo. Puertas patios, corredores cómo en mi favor no habláis? mas pienso que os conjuráis con todos estos traidores. Daré voces, daré gritos, hasta que la reina ingrata, que deshonrado me trata, diga avoces sus delitos. Reina adúltera. . A las voces, Celia al balcón ha salido. A falsa. . Señor Leonido. quies eso? . El rey no conoces? Este loco, este buen hombre. Mienten los dos, vive Dios: celia decídselo vos. Pues cómo sabéis mi nombre? No le tengo de saber, si soy el rey que os adora. el rey soy, engañadora, Y se echa bien de ver. Que tan presto has olvidado a un rey amado; y amante? El rey es el incostante, que en mi daño se ha mudado. Mudado, si me he mudado me maten estos traidores: no goce vuestros favores, si de adoraros dejé Vos le hacéis en lo quecer. Por qué? . Porque de mil modos, Celia, en lo quecéis a todos los que merecieron ver vuestras amables verdades. No seréis vos de esos pocos: Pues porqué? . Porque los locos, dizque dicen las verdades, y en eso no las decís. No es loco, loco de latar quién ama sin esperanza? Esperar, . Mucho subís, las alas os cortaré, porque al rey vuestro señor no ofendáis. . El rey amor no guarda a los reyes fe, y más un rey que a Dios niega su potencia de tal modo. Mirad que el rey lo oye todo, y que la pasión os ciega. Celoso estoy, y no pozo. Celoso está el loco. . Y vos. Celia, de celos, por Dios, que estoy más loco que el loco. Por muy poco que lo estéis, lo estaréis más que no yo. Solo un rey os mereció. Y solo un rey merecéis, yo lo soy, que esotro no mirad que esotro os engaña. Harto más me desengaña, de lo que quisiera yo. El rey soy. . Cuando lo fueras, me estuviera a mí muy bien, porque en fin me quieres bien, y gusto de que me quieras, que no vi loco más cuerdo, ni cuerdo más cortesano. Qué pierda yo lo que gano, cuando gano lo que pierdo. Ea, repor taos un poco. Qué es esto, siempre al balcón? Y algo turno el corazón de escuchar a un cuerdo loco, que dizque el rey ha de ser, aunque pese al rey que reina. Oh aleve, adúltera reina, o mal nacida mujer. Que necio loco. . Traidora otro triunfa de mi honor? Dios guarde al rey mi señor, a quien esta esclava adora. Guarde, que a mi guardará, que soy el rey tu marido, que esotro es un rey fingido, mas él me lo pagará. Mandárete quemar viva, y a el cortarle la cabeza. Qué rematada flaqueza. Que estos agravios reciba. Leonido, haced recoger a ese pobre desdichado, y cúrenle con cuidado, que me ha hecho enternecer, y átenle, porque parece que se enfurece. . Llegad. Llegue el diablo. . Tu maldad será la que me enloquece. Entra Celia, . Espera, espera, Celia hermosa espera un poco, Harto me lástimas loco. . Pluguiera a Dios que lo fuera; pero presto lo seré con agravio tan injusto, reina, tu adultero gusto contra la conjugal fe, a estar loco, no sintiera; siento, porque no lo estoy: pues que no mando que muera, de mi paciencia reniego, fuego al palacio pondré, que en mi pecho le hallaré, dentro del infernal fuego. A de la guarda, a soldados. Estos te quieren atar, Moscón quiéresme ayudar? Que podremos dos menguados; más vale falto de mata, huye. . Bien dices. . Corred, y aquel hombre me tened. Hacedle puente de plata. Ved que es orden de la Reina. El Rey de consulta sale. Nadie hay que en prudencia iguale a la grande con que reina. Por un Ángel le he juzgado. Lo mismo me ha parecido. Ejecutad advertido lo que habemos decretado. Fisberto, con atención toda culpa se castigue, si bien el rigor misigue, detenida discreción, Con cuerda solicitud se desagravie al quejoso, y siempre con premio honroso se corone la virtud. Haced al pobre consuelo con limósuera clemencia, que se que su Omnipotencia rompe las puertas del cielo. Mas de una vez, y de des, se que no solo llegaron donde los cielos rasgaron, mas las entrañas de Dios. El Rey quiere dar audiencia, tras que de consulta sale. Ay violencia que se iguale del gobierno a la violencia; que es intolerable agravio, Descanse, que es justa ley vuestra Alteza. El que es buen Rey, de nadie es menos que suyo, nadie tiene menos parte en sí que el Rey. . Es ansí, Que en todos fuera de sí, sin solir dé sí se parte. Por lo cual alabo yo una enfendida persona, que hallando la Real corona en el suelo, no la alzó, mas dijo; Aquel te levante, que tus trabajos conoce. Tal Príncipe el Reino goce por tiempo, que al tiempo espante. Los que los Reyes alaban, y sus venturas admiran, solo el Regio ornato miran, no las flechas que los clavan, Entren pues los negociantes. Entrad, bien podéis entrar. Su prudencia singular tiene de hacer que te espantes. Soberaño Rey, yo soy una labradora pobre, y aunque pobre, tan honesta, como dirán mis colores. Yendo a deshora a mi aldea, me deshonró este mal hombre, atando a mi resistencia con duros lazos a un roble. Como no tengo testigos, niega sus obligaciones: justicia, señor, justicia. Espera, no te alborotes: qué dices de esto? . Señor, que engañosa lo compone, mas que si provarlo puede, que seré su esposo entonces. Cómo lo puedo provar, Sábrase el lugar adonde dices que te ha deshonrado? Si por mi desdicha. . Corre, y del roble en que te ató, dos otres ramitos coge, que ellos dirán la verdad. Voy. Espera tú a que torne. A vuestra Alteza consultan un caso los Senadores, de grave dificultad, cerca de un delito inorme. De una casada mujer un plebeyo enamorose, y ella; vivo su marido, dificultó sus favores. El hombre, con la pasión, por gozar de ella, mátole: y al cabo de algunos días, con la tal mujer casose. La mujer sufrió impaciente, largas disimulaciones, y en la primera ocasión sangrientamente vengose. A un hijo del matador, hermoso como mil flores. mató, en su padre lloviendo un dilubio de dolores. Y hallándole a el sepultado en vino, y en sueño una noche, despertó en la otra vida. con la punta de un estoque. Los deudos del padre, y hijo, piden la venganza a voces; ella confiesa las muertes, mas que son justas responde. Los Senadores perplejos, y en sus sentencias discordes, los unos dicen que muera, los otros que la perdonen. Y en manos de vuestra Alteza todos el proceso ponen, seguro de que los votos prudentemente conformen. Aquí el justo sentimiento a la justicia se opone, mas la justicia, no es justo, que sus aceros embote. Al Senado responded, que a estudiar el caso torne, y que pasados cienaños, de nuevo a su Rey informen. Cien años, ya serán muertos ella, y los acusadores. Y aún por eso. . Tu prudencia admire, y celebre el orbe. Yo, señor, perdí una bolsa conciento y treinta doblones, prometí al que la hallase cuatro, hallola aqueste hombre, y me saltán de ella diez, y no solo desconoce la falta: pero me pide el hallazgo. . Qué respondes? Que es verdad, que me la hallé, mas que oyendo los pregones, se la volví sin contarlos, que temo a Dios, aunque pobre. pedile humilde el hallazgo, y con soberbias razones, diez doblones me demanda, metiéndome el pleito a voces. Dame el bolsillo. . Vesle aquí. Vuelve a hacer que se pregone el que perdiste. . Este es. Si le faltan diez doblones, cómo puede ser? . Ay triste. Tú con este te socorre, mientras parece su dueño. Empero advierte buen hombre, si el que este perdió hallares, pues ya también le conoces, que al momento, se le vuelvas, sin que una blancas le tomes. Ya conozco mi pecado. Qué pecado? . No te enojes, Mi bolsa es esta, y cabales están todos mis doblones. Justo fuera que mandara darte docientos azores. Vuélvele el bolsillo, y dete sobre los cuatro otros doce. Que me place. Y vuestra Alteza felices ededes goce, cuanto el mundo alumbra, el Sol en su infatigable coche. Cómo la mujer no vuelve? Media legua hay de aquí al monte, aún no puede haber llegado, Qué tan lejos es? . Cogiome. Qué os parebe del villano? A esa pobre mujer dote, y del roble en que la ató le condeno que la ahorquen. Yo me casaré con ella, pena a mi culpa conforme, y casado a mi disgusto, seré eterno galeote, Cásese con ella luego. Al Rey estorbáis traidores? Quién da voces? . El rey loco. Entre, ninguno le estorbe. Señor suele enfurecerse. Yo templaré sus furores. Por vida de mi Corona. que las cabezas os corte. Rey intruso, Rey mentira, que tiranizas mi nombre, y usurpas traidoramente mis heredados blasones. No ostentes lo que no eres, y lo que eres reboques, pues no eres el Rey, y sabes, que lo soy; no me deshonres. Qué dices? . Que soy el Rey. El Regio ornato te abona; y el Majestuoso aparato con que engrandeces la Cortes debes de andar de rebozo por ocultar pretensiones, y disimulaslo bien, pues ninguno te conoce. Quién me conoce me niega. Al que por Rey desconocen sus vasallos, y criados, tiene tiranas acciones, Este traje, esta persona. este talle, estas sacciones, cuyas te parecen? . Mías. Y las tuyas. . Tuyas. . Hoy Luego en rostro, talle, y traje, venimos casi conformes. En el rostro, y talle sí, no en el rústico capote. Decilde si me parece? Son unos aduladores. Que en tretenga a V. Alteza un Rey en paños menores! Antes me lástimo de él, que sin duda es hombre noble, y quizá se ha visto en honra. Qué es quizá, en duda lo pones? vive Dios que soy el Rey. Menguante la luna corre. Es posible, que de todos seas tú soló el que ignores? Qué te parece? . Que hablan con segundas intenciones, y que l. Rey, como si fuera, el Rey, el loco responde, y que el Rey con él se entiende. Los dos hacen que me esombre, y en tan peregrino caso, todo soy admiraciones. Pues ves que se lo que dices, no verás cuanto te importe para que vuelvas en ti: volver en ti, no te cortes de dejar de ser quienmeres, y ser quién eres? Disponte para ser lo que antes fuiste, a ser lo que eres. . Dónde se vieron jamtás, Leonido, más escuras confusiones? No parecen los dos locos? No sino muy cuerdos. Oye. Si no soy tú, ni yo eres, dime, ansi en, tú sesto tornes, quién te parece que soy? Contra mí, del cielo azote. Pues qué has hecho? s Hablar de Dios con desprecios mosadores, envilecer su poder, pmestr y blassemar de su nombre, Pues que conoces, tus culpas, razón será que las llores. Que llore, llora las tuyas para que yo te perdone, y deja la Real corona, o viva yo, que te arroje al abismo de las penas, Que entre tinieblas y errores, a mí te atreves blasfemo. Qué tremendos resplandores fulminan tu rostro airado, que ciega más que mil soles, Echad fuera ese menguado. Menguado? Sí de savores, como creciente de injurias, perpetuador de traiciones. Lo que puede un Rey airado. Entre abrasados temblores, la invidia de haberte visto rabiosa mi pecho rompe; contra las iras de Dios montes pondré sobre montes para echarle de su cielo, pues del Reino me dispone. A lástima me conmueve. Rematado está. . Al infierno, si el corazón de Dios tierno el suyo no inspira, y mueve, de sus daños condolido, conforme a la piedad suya, el seso le restituya, con todo lo que ha terdido. Desde cuando con Moscón tumaña severidad. De palacio desterrad todo juglar, y busón Conmigo os burláis, quien duda, que entrevayo vuestras flores, porque de vuestros amores he sido perro de ayuda; he sido perro de muestra en la caza del amor, y aún astuto corredor de toda flaqueza vuestra, que he comprado, y que he vendido, solo por daros placer, mas de una honesta mujer, y más de un noble marido. Cierra la boca atrevida, hombre indigno, que lo aseas, pues en vilezas tan feas has ocupado la vida. Dos raciones se le den por lo que en palacio ha estado, mas viva en algo ocupado. Mal haya el ladromamen, que en tan vil oficio da, Un loco ha de estarlal, cúrale. . A el loco, . Sí, contigo se entenderá, que os simbolizáis los dos. Tú le cura, tú le asiste, tú le regala, y le viste, servirás en algo a Dios, Dice el loco, que el Rey es, a Rey de tal condición puedes gracejar busón, como más gusto le des. Puede haber igual castigo: Tal busón para Rey tal, y por mi corona Real, que si no haces lo que digo, que haga demostración con castigo más severo. Loco seré, no lo quiero. Embuen hora sea Moscón. . Mal haya el hombre que fía en antojadizas leyes; los que priváis con los Reyes, mirad bien la historia mía. Todo me pareció poco. cuanto ayer me pudo dar, y hoy me manda desterrar, y ser motilón de un loco. Pues si no hago lo que ordena, ha de ser mucho peor, que apuesto que este traidor a galeras me condena. Hay sentencia más esquiva; pegárseme ha el loquear; don Moscón solía privar, privaba, mas ya no priva. Mas de qué es este ruido. Picarones poco a poco. De la cocina el rey loco, a ser pícaro ha venido. A 1. Salga acá el sorbicaldo, lame platos. . No he comido. 1. Cómo se halla Va Alteza en este Reino cocino? He de decir como? 1. Sí. Como en el infierno mismo, que esos gestos y esos talles) son de espíritus malinos. 1. Pues en el infierno está, y en el todos son testigos, vive Dios que ha de provar el horror de sus ministros. 2. Caballeros más respeto a nuestro Rey Ludóvico, Vive el cielo que lo soy, pícaros descomedidos, 1. Daca la maza rey maco, de la cocina ministro. Echadle en un muladar. 2. Que más muladar que el mismo. 3. Considerad caballeros, que es mal hecho, y permitido, que le tiznéis, ni hagáis mal. Daré voces, daré gritos. 3. Juraros quieren por rey, todo noble cocibismo. 2. Ocupe la silla Real, o habrá sartenazo fino. Humillado de rodillas, humildemente os suplico, hijos, que me conozcáis. 1. Ya os habemos conocido, y por eso es justo daros corona y cetro debida. 2. Ocupe luego la silla, y que obedezca le aviso. 3. Tomárale juramento Maese Julio, grande antiguo a la generosa acción decentemente vestido. 2 Los atabales tocad de todos los tablerillos donde se pica la carne con disonante ruido. En lugar de los clarines, con mil sones repetidos resueñen los almireces, y digamos todos victor. Viva el Rey zarabullaque, viva el Rey pantonomico. 1. Viva, viva. 2. Viva. viva, beba, mas no vino. Qué desmesuras son estas, gente villa del gordillo, con el Rey nuestro señor? Socorreme moscón mío. 1. Buf, bus. Pícaros vergantes. 2. Traga aldabas. 1. Cena frío. 3. Molde de toda mamona. 4. Alcáguete. 2. Sopla vino. Pues ministros de Bulcano. desde cuando acá conmigo se burlan? 2. Come fiambre, 2. Chín, chin, corre. 3. Quita pelillos. 4. Ay tizne; y barredero, y hurgunazo. . Vive Cristo, que a docenas, como ranas, os ensarte si me indigno. 1. Loco nuevo, loco nuevo. 2. Está bien dicho. Huyamos, porque a dos locos no pondemos resiscillos. Moscón detente, mira que es grande peligro, y que para mi defensa de tu amparo necesito. Obedezco a vuestra Alteza. De ti me doy por servido. Soy muy poco pendenciero a fuerde los de mi oficio; a agradarte el Rey me envía, harto desfavorecido, caidó de mi privanza. Moscón! yo soy el caído, pues aún tú no me conoces, que soy el Rey. . El Rey mismo. que cabeza. . Vive Dios, que soy el Rey Ludóvico, que transformación es esta; que me han dado, que he comido, que así, sin dejar mi ser. dejo de ser lo que he sido, Pobre de ti Quieres que pierda con la paciencia el juicio? si me aprietas perderele. No se yo que más perdido. Pubiera a Dios no sintiera agravios tan conocidos, pero dándome la muerte saldré de esté laberinto. Dame la espada Moscón. Triste yo, mi muerte miro. Quiero matarme, y matarme, justamente embravecido. Mísero yo, que esto es hecho. Dame la espada te digo, matáreme, y reme al cielo, empero irás tu conmigo? Soy un grande pecador, y no se bien el camino. pero si quieres que vamos. no es mejor qué vamos vivos? Podemos ya sin morir? Pues no? Con cierto artificio que yo se. . Pues alto, vamos. Quién en esto me ha metido? No podrá ser que seamos Ángeles? . Lindo juicio; Ángel yo con esta cara. Porque no? . De los caídos. No menos desesperada, que de la Reina ofendida, la paciencia aborrecida, y la lealtad olvidada. La vida le he de quitar, aunque la sepa perder: matarme quieres mujer. pues téngote de matar. Cuando la copa me pida, la emponzoñaré de suerte; que con espaciosa muerte, pierda rabiando la vida. No la puedo ya sufrir, revienta el alma en el pecho: resuélvome, aquesto es hecho, quiero matar, y morir: a estas horas tomar suele una pócima cordial, mas yo se la daré tal, que otra vez no me desvele. Celía escoge una de dos, que el Rey quiere remediarte. Triste yo. . Tú has de casarte, o has de consagrarte a Dios. Ninguna cosa al Rey ruego; verdad es, que todas son muy puestas, Celia, en razón, que no las otorga luego. Prométote, que es un santo, y que un Ángel me parece; pienso que Dios favorece piadosamente mi llanto: mas hay trae la vebida, que mis tristezas me aliente. Ánimo pecho valiente, para, matar homicida. Reina! . Mi Rey, y señor! Vengo a veros. . Bien hacéis, porque viéndome paguéis tanto amor con vuestro amor, Y de la melanzolía, cómo va? . Pienso que en vos puso su remedio Dios pues sois toda mi alegría. Ya la pócima está aquí. Bien has dicho, que aquí está el rey, pócima será, y la mejor para mí. Y sin duda le ofendiera, si otra pócima tomara, que más que el rey me alegrara, ni que más salud me diera. Y por los ojos bebida, me conforta el corazón. Ved, que en esta ocasión la pócima os da la vida. Siempre me la dais, que os veo. Pues siempre viéndoos estoy, y si la vida no os doy, creed de mí que os la deseo. y aquí lo echaréis de ver. Celia, porque triste estás, la pócima tomarás, Aurela yo menester, si vuestra Alteza se inclina a hacerle tanto favor. Tómala Celia. . Señor, no soy de tal merced digna. Si eres, que yo lo sé. Beuela. . Tu pecho ablanda. Bene, que el rey te lo manda; muera yo; y obedecele. Celia bebe. . Ocasión fuerte. Qué te tardas? . Fuerte caso. Muerte te dará este vaso, y he de ejecutar la muerte. Ay Dios mío! . Qué se atreva mujer noble a tal traición! la pena del talión, se ejecute. . No la beba. Confieso que la pasión me cegó traidoramente. Arrodillada humilmente, por ella os pido perdón Perdón, mil muertes le den a mujer tan desleal. No la ha de dar mal por mal, sino hacerla mucho bien; halle está clemencia en vos. Digna es de atroces castigos. Rogar, por los enemigos, lo deprendimos de Dios, Dios manda que se castigue, Dios manda que se perdone. La ley su muerte dispone. La clemencia la mitigue. Que muerte me pueden dar, como traidora vivir, Ose atrevida vivir, quien traidora osó matar. Metérela en un convento, donde viva, y donde muera, con penitencia senera, y amargo arrepentimiento. A de la guarda. Qué ordena. vuestra Alteza? Ay de mí triste. Leonido, a tiempo veniste. a esa loca me encadena. A quién? . A Celia, en el fuerte del palacio me la pon. Librarte ha de la prisión quien te libró de la muerte. Ten ánimo, ten paciencia, Celia fiate de mí. No hay castigo para mí, como tu noble clemencia. Celia hermosa, al corazón vuestros pesares me llegan. Celos, y desdenes ciegan la más hidalga intención, aunque nada me disculpa el almo, que me condena, la culpa me da más pena, que la pena de la culpa. Aunque de vos olvidado, y nunca favorecido, he adorado vuestro olvido, y el desdén vuestro he dorado: y en otra ocasión veréis las finezas de mi amor. Conforme a vuestro valor en todo procederéis. Que a vos, reina, se atrevió a dar, aleve, veneno. Sin duda, que el Ángel bueno de la muerte me libró, Sin duda que el Ángel fue. Vos diré que el Ángel fuisteis, como su traición supisteis? Mucho más que pensáis se, Y dos donde gracias deis de la vida recibida, porque luego a esa perdida en un monasterio entréis. Besoos por mercendes tales los pies, todos os bendigan. . Vuestras entrañas me obligan, piadosas cuanto Reales, Celia, ya atemorizada; mudará de pensamiento, o reclusa en un convento; o con Leonido casada. Mas al rey, que rematado, y en sus maldades sufrido, siempre de Dios olvidado, tengo de representar la Omnipotencia de Dios; porque vuelto en sí, por vos, Señor, os pueda aplacar. Recibid esta ovejuela, al aprisco, buen pastor, que yo se que vuestro amor en sus bienes se desvela. Con turbado debaneo dice, que al cielo se va: plega a Dios que vais allá, Rey, como yo lo deseo: que en esta razón; por vos haré más que merecéis, porque a conocer lleguéis la Omnipotencia de Dios,
JORNADA TERCERA
Ya venimos de camino, mas yo apercibido vengo de mi vota, y mis alforjas, porque está el cielo muy lejos, y será razón tomar de cuando en cuando refresco, Para que son las espuelas, tenemos de ir caballeros? Faltarame un hipogriso, émulo del pensamiento, o un aguilucho que sea caballo Ganimedeo; o el tragáleguas Pegaso, rocinante de Perseo. Mejor es irnos volando, pues buenas alas tenemos. Peso más que un abestruz, y una abestruzada temo. En empezando a volar perderás Moscon; el miedo, Como la pluma es ajena, de la conseja me acuerdo de Oracio, y voy con cuidado Deja esos vanos recelos, A eso respondo señor, los vanos son los celebros. Moscón, no es tiempo de gracias. De desgracias es el tiempo: mas dígame señor Rey, que delitos son los nuestros, que a la vergüenza nos sacan emplúmodos? . Calla decío. Mejor será que a un tejado; de nuestra casa bolemos, porque es tarde, y no es razón, que tarde al cielo lleguemos: y más que no haura mesones, hosterias, ni venteros; porquede de estos no se hallan en el camino del cielo, No tengo para el camino, quita soli ni quita hielo, quita sol ni quita nubes, rayos, relámpagos, truenos. Que al cielo no quieres yr Moscón, que no eres más necio, que con el cielo te ruegan, y no quieres ir al cielo? Tengo muy grandes pecados, y no me abrirán sospecho Por pecados, no le dejes, que yo de todos te absuelvo. Seguiré tus tabaneras, que vive Dios que le temo. Bolemos: mas no querría. Qué? i que nos desvanecemos. Ven tras mí. . Yo ya te sigo. Desde éncima de aquel cerro volaremos. . Para mí lo juzgo despeñadero. Si cayere, como loco, delda aquí al cielo, protesto, que has de ir solo, sin peligro del hermano compañero. Comienza pues. . Qué meplace. Corre. i corro . Vuela. . Bue Apriesa; apriesa tras mí (lo. Famoso oficio depiendo. Ya llegamos a las nubes. Que me mojo, que me quemo. Ánimo, que ya pasamos las tres regiones del viento. Haste mojado? . Pues no? Aquí nos enjugaremos. Del fuego es esta la esfera, Que me abraso; que me quemo. Ya a la Luna hemos llegado, a su puerta hos sentemos. En aqueste cielo? Astolfo buscó de Roldán el seso. Miremos desde aquí el mundo. Válgame Dios, que pequeño. Qué tan gran de te parece? Poquito mayor que un huevo. Qué te parecen los hombres? Maldito el hombre que veo, sino es unas hormiguitas, como el mismo pensamiento. Qué buscas? . La ciudad, que es cabeza de mi Reino. Y no la ves? . Si es el mund como un punto; cómo puedo? Hele allí porque sus torres me la enseñan. . Me rehuelgo por tu gusto. . Pero mal a las personas discierno, qué haré? . Ponte unos antojos de algún amante deseo, que hacen las cosas mayores, miradas desde muy lejos. Buenos son, pero yo se de otros antojos más buenos. Y son? . Los de un envidioso, pues ven, aún lo que no es cierto. Ay. . que has visto. . Al rey fingi- pero cercado de perros, (do, que las llagas de sus culpas, se las lamen lisonjeros. No ves aquel vende humo? Vende humo? No lo entiendo, Es un privado, que vende humos, que envanece el tiempo. No miras los Senadores; o que venerables viejos! blancos sepulcros de fuera, huesos podridos de dentro. Moscón déjame reir. Ríe, pero dame de ello. A los mayores ladrones, mira, prender los pequeños: mira prender los quirites. Qué es quirites? . Caballeros, que hacen siempre lo que han dicho, y que deben lo que han hecho. No miras las doncelluelas de diez y siete, y aún menos! que quita el alba a las puertas, cuando dan voces sus hyerros. Mira una viuda llorosa; amortajada entre lienzo; pero dime por quien llora, por el vivo, o por el muerto. Por el tiempo llorarán, que son lloronas del tiempo, del presente que se pasa, y el pasado que perdieron, Miremos un Esctibano. Señor, no te lo aconsejo, porque nos hará la causa, aunque estemos en el cielo, Mira la traidora Reina, la fe conjugal rompiendo con el Rey falso; Moscón, que yo soy el verdadero Pues no está consumando? Con su marido? Oh perro, matarete. . Qué es matarme? no puede ser en el cielo, que el cielo, que es para todos treguas de puro contento, haya de ser para mí de mogicón, y aporreo. No es buen cielo vive Dios, y digo que no es buen cielo, donde lloro aporreado, y donde rabio con celos, Moscón, a Celia me busca; ten que desde aquí no la veo. lb No me espanto, que está presa. Celia presa? Pues qué ha hecho? Para dar muerte a la Reina, dicen que le dio veneno; y el Rey; que todo lo sabe, la ha aprisionado por ello, Presa Celia, Celía presa, a la tierra nos tornemos a libertar a mi presa, o a quedar con ella preso, Volveremos a bolar? Sin volar, como podemos volveral mundo. . Ea pues, alas, y plumas estiendo, ahora que es onesta abajo, mucho mejor volaremos, Dices bien, mas poco a poco corre, vuela. . Corro, y vuelo. Cómo llegas de camino? Menos cansado que hambriento: cómo viene el señor Rey? Tan cansado, que me duermo. Repose soble estás flores. Bien dices, reposar quiero, Seré sumiller del cuerpo, y grulla del regió sueño. Porfiado, sueño, estáis. Porñado será un sueño. Veniste sueño. . En tus manos este loco te encomiendo, mientras que en aquellos sauces, sombra del blanco arroyuelo, tomo cuenta a mis alforjas, y le doy del vino añejo. Rey soberbio, y obstinado, retrato de Faraón, que a mayores maravillas, mostró dureza mayor. Adiós niegas el peder: que bárbaro le negó, por más que cerró los ojos al uso de la razón? y contra lo que experimentas con temosa obstinación, te desmientes a ti mismo por dar esfuerzo a tu error, Tú mismo mas de una vez, acosado del temor confesaste lo que niegas, de que buen testigo soy. Antroquio descreido, del cielo despreciador, mírale llevo de podrés, de tu mismo torpe error. Con alma tu bien despierta, mira en estas almas dos, que Dios ensalza al humilde, y al soberbio derribó, , i , Mira la ciega soberbia en su espejado pabón, que mil Ángeles hermosos en demonios convirtió. Mira la mayor belleza vuelta en la fealdad mayor; un lucero en Luciser, y un Cherubí en dragón. Mira la atrevida torre del arrogante Nembrot, que subió para caer en turbada confusión. Mira la estatua soñada, que el soberbio Rey soño, de oro, plata, bronce, y hierro, que en humo se envaneció. De la vengadora enciva, mira el soberbio absalón, a quien su misma soberbia fue el verdugo que le ahogó. Mira el mal sufrido Aman, que con Asuero privó. cuya envidiada privanza en el airé se quedó. Mira el aire, a cuya sombra. con estendido favor el ave guardó, y al bruto, que un Ángel le destronzó. Mira como Baltasar, del Templo profanador, en los consagrados vasos bebe su condenación, En tempestades de llamas, con su ejército frroz, segunda vez anegado el contumaz Faraón mira en el fin de los siglos, de Cristo competidor, precipitado al infierno al hijo de perdición . Escarmienta Rey soberbio, y mira con atención, que Dios ensalza al humilde, y al soberbio derribó. Ministros ejecutores de la justicia de Dios; a fuego y sangre asaltad al arrogante escuadrón. En esotra parte mira, con soberano esplendor, a la humildad coronada con el laurel vencedor. s , - De aquella nube de plata, entre uno, y otro arrebol, que por las alas abiertas. encubre, y descubre el sol, mira el Verbo Omnipotente, luz de luz; y Dios de Dios, a su divina persona, que la humanidad unió que por el hombre soberbio hacerse Dios pretendió; que Dios hasta hacerse hombre, humilde se ononadó mas hasta la de la Cruz, que fue la humildad mayor; que en aquel pan de los cielos, con que siempre los hartó, para enseñar su humildad, disfrazado se quedó. Mira la humilde Madre, que por serlo, mereció ser madre de Dios, y ser después de Dios la mejor. Mira los Ángeles bellos, adorar, siendo quien son, la humanidad de Jesús con humilde adoración. Mira el humilde Abrahán, con Isac, y con Jacob, dichosos progenitores de la Madre del amor. Mira el virginal Joseph, al criador de su Criador, que por morar con su esposa, por indigno se juzgó. Mira la voz del desierto, si fue del Verbo la voz, que dándole el mayorazgo, por humilde le dejó. Mira clavero del cielo a un humilde pescador, y a Pablo, que por humilde, fue el mayor predicador. Mira al humilde Francisco, que así mismo se negó; y a Domingo humilde mira. aunque Guzman Español. Mira del trono divino, que ciñen al rededor religiosos, que vencieron al mundo lisonjeador; que coronado de estrellas, a la celestial Sion suben a llenar las sillas, que la soberbia perdió. Escarmienta Rey soberbio, y mira con atención, que Dios ensalza al humilde, y al soberbio derribó. Reconoce Rey soberbio la Omnipotencia de Dios, o seré de su justicia impecable ejecutor. Válgame Dios, qué he soñado! mas que miro, triste yo! Tu vida, y tu muerte miras, que tu vida y muerte soy, Detened, señor, la espud que por vencido me doy; y pues confieso mi culpa, no me neguéis el perdón. Leventa, y a dios le pide. Señor decidme quien sois. que me parecéis al Rey, y solía serlo yo. Tu soberbia, Ludóvico, del Reino te despojó, que Dios ensalza al humilde, y al soberbio derribó. De posuír potentes de sede, exaltavir, humiles. Yo soy de los que asisti en la presencia de Dios, que a castigar tu soberbia desde el cielo me envió, y es tan misericordioso, que pudiendo a su rigor condenarte para siempre; a pena sin redención, quiere con amor de padre, porque es de padre su amor, como al prodigo, volverte, enmendado de tu error. Los dilubios de mis ojos, movidos del corazón, para que el perdón me dé, a tus pies correrán hoy. entrareme en su costado, sagrado del pecador, que es de salvación la puerta, como puerta de perdón. Qué tengo de hacer? . Llorar, y con una contrición, confesar todas tus culpas al discreto confesor, y hacer de ellas penitencia. Ángel enseñadme vos. Que me place, ven conmigo. Pequé, señor, contra vos. e Venís armados? 1. Y cómo, con chuzos, y con ballestas, con hondas, y capaceres, con lanzones, y escopetas. 2. Antes que nos embolquemos, Argóneo mira si sueñas. Por estos ojos lo vi, qué tien de comer la tierra; entre corriendo, y volando por somo de aquella cuesta, vi dos huertes pajarotes, que aún me rechinan las piernas, que iuan gruñendo entre sí, quizá abran en su lengua; de prumas negras, y blancas, con sus alazas abiertos, si no me engañó el temor, que dicen en muesa aldea, que hace las cosas mayores, para mí dos brujas eran; y por si acaso lo son, pardiez de parecer huera, i que huera hallá el sacristen, que los quiries les dijera. De ver las dos malas cosas, me atrebulé de manera, que no tenéis que admiraros, cuando menos, quien bien huella. 1. Ánimo valientes mozos; toca al arma, guerra guerra. Mueran los brujos dimuños, haya temeraria piedra. 2. Quedo, que entre aquellos sauces un pajaron se menea. San Jorge mata el araña. 2. Ay de mí, quien huir pudiera; ya del suelo se levanta, parece que revolea. 1. Zagales jugad las armas, disparad las escopetas. Yo no so para estas cosas, mas quedare en centinela, haciendo oración devota a la virgen santa Elena. Santa Elena la Cruz perdió, y luego la halló. Santiscarco; san Panuslo, san Misco, santa Gadea, y todo santo que cura a los que de miedo enferman. Puestos están fronte a fronte, ya se traba la refriega, ya se engrisa el pajarote y las garras les amuesa; se emberrinchan, se embravecen, y con las hondas chasquean. Quiere volar, y no puede; ellos le gritan, y ceban, y al volverlos las espaldas, la de semejante bestia, le ha quebrantado llorente un alón con una piedra. Tendido en el duro suelo. brabosamente bravea: mas ellos mal ennotados. con las sogas lo encordelan. 1. Victoria, victoria. Ya la victoria publican, y con voces placenteras le traen preso: aqueso sí. matémosle, muera, muera, 1. Valiente has andado Argoneo. Soilo en ninguna manera, y más con brujos barbados; queréis que ganso me vuelva. Advertid que soy Moscón. Ay qué habró! 2. Si es Moscón, sepa, que le ha cogido el araña, y entredado entre sus telas. Moscón dice; mas parece zangano de colmena, y de la tierra de lauga, zarnícalo de uñas negras. No he vido grullas con barbas otra vez en esti tierra. 1. Tú no ves qué es arpía macho? Qué es arpía, o arpillera. Que soy el juglar del Rey. El juque, y con quien el juega. 1. Del Rey mismo? . Del Rey mis- 1. Mándole que brujo huera. (mo. 1. Corocesa habrá parños. Damón, tú nos aconseja, que haremos de este emprumado? 1. Yo os daré mi parecer, que pues tiene prumas, y alas, que de en somo de la sierra le arrojemos, para ver el buen aire con que vuela. No sesvolar vive Dios. Pues qué brugerias son esas? Efetos de una locura, que más que pensáis me cuesta. No es mejor que le pelemos, como algún pabo se pela; y le cenemos asado? a 1. Huego de Dios en la cena. 2. Al Rey se le presentemos. Pastores, mil veces muera, primero que ansi en palacio, el Rey, ni nadie me vea. 2. Si este es baujo, y ha pecado, allá le darán su pena. y si no pecó, será burla que los entretenga 2. Bien dice. No dice, 1. Calle, o habrá mámona soberbia. Y que se la selle yo. 1. Huego de Dios, como sella. Dóleos de mí! 1. No es busón? Qué es busón? es la gran bestia. 1. No desea hacer reir, pues hará lo que desea. No replique don busido, mire que habrá pelambrera. Toca la caja, y marcemos. En Valde el ruin se ruega. Celia, quiérote obligar, a que como debes vivas, con que la vida recibas, que me quisiste quitar. Empero con condición, que te cases con Leonido; yo te le doy por marido, y tú sabes su afición. Trátate de desposar, pues que a monja no te inclinas. Mercedes son esas dignas, de tu valor singular, pues me tratas de esa suerte, cuando pudo tu rigor, de mí ya llorado error, vengar tu muerte en mi muerte, de que humilde perdón pido. Gustosa te le concedo, que más victoriosa quedo de haber sin sangre vencido, En efecto, que vos fuistes quien el rostro me mudastes, y el vestido me quitastes, y con Leonido os venistes? De todo lo sucedido en palacio; y en él Reino, desdé que en tu lugar reino, Ludóvico, te he advertido. Como a Fisberto volví, a su lugar, la traición de Celia; y como a Moscón de palacio despedí. Y pues ya restituido te vesla tu antiguo estado, de tus culpas enmendado, tanto como arrepentido, procede como discreto, temiendo, y amando a Dios; y advierte que entre los dos, todo se quede secreto: disimula. . No me dejes, Ángel bueno. . Aún no me voy, que tu consejero soy. Haré cuanto me aconsejes. Quién sacó de la prisión a Celia? . Yo Ludónico, que arrodillada os suplico, que la otorguéis el perdón; yo la perdono, y os ruego, que el perdón le concedáis. Hágase lo que mandáis, salga de palacio luego. Si hará, mas otra merced os tengo de suplicar; yo la pretendo casar. Vuestro gusto en todo haced. con quién? . Con Leonido. . Sea muchas veces para bien: yo se que la quiere bien. y que amante la desea. Pues habémosles de honrar, siendo padrinos los dos. Siéndolo, señora, vos, no lo puedo yo excusar. Fisberto está aquí. . Hónrale por un vasallo leal, por ministro sin igual, y coluna de la Fe. Su prudencia es admirable, su nobleza y lealtad. No estéis así, levantad, y cubríos Condestable. Mucho a Dios os parecéis en hacer hombres de nada. Por vuestra virtud amada mayor honra merecéis. Y Leonido? . Humilde espero que me mandes. . Tú querrás a Celia? . Si me ladas, me darás al bien que espero. Digo que te la daré. Vivas mil años, señor. Advierte, que ley, y amor no guarda a los Reyes fe; y más un Rey, que a Dios niega su potencia de tal modo. Ves como el Rey lo oye todo. Que tanto su amor te ciega; Celia; que se lo dijiste! No digó, que yo lo oí: sin que me vieses te vi. que viéndome no me viste, porque los Reyes tenemos mil ojos, y mil oídos, y sin ser vistos, ni oídos, todo lo que oímos; y vemos. Por tu mujer la recibe, y será tal para cual; tu ingrato, ella desleal: con tu igual, Leonido vive. Daos las manos, salid luego. . de la Corte desterrados, si no contentos, pagados del uno, y otro error ciego. Justo será obedecer, Y vuestro castigo justo, el uno ingrato a mi gusto, y otro aleve a mi mujer. Si vuestras Altezas quieren tener un buen rato, salgan al balcón, donde verán una fiera estraordinaria. un ave mayor que un hombre, que tiene de hombre la cata; el cuerpo todo de un griso, y de un águila las alas. Dicen, que unos labradores, cuyos frutos les talaba, al son de cajas salieron armados para matarla, y ella brava, les hería con el pico, y con las garras; Mas ellos lo desterraron a flechazos, y a pedradais. Sobre una acemila viene, más metida en una jaula; que el Concejo de Parés N al Rey le trae presentada. Este es Molcón. . Vamos pues. Tu locura el pobre paga. Pues aquí le han de traer, tendrá buen fin su desgracia; sin la jaula acá le metan. Sin la jaula, si es tan malo? No tengáis temor, que es hombre. Hombre? . Sí, y de vuestra casa. No os arrepintáis Leonido. Cómo puedo, Celia amada, que sois mi cielo, y en el nunca se arrepiente el alma. Pesaos mucho de salir desteraado por mi causa? Nada deja quien consigo lleva todo lo que ama. Ya está fuera el mostruo. Ay Leonido. . Entre. A mi lado la espada, no hay que temer. . Guarde Dios a su inocencia prenaría: es el Rey su remenencia? Si pastor. . Diga, tiene alma, para no creer en Dios? crea en él en hura mala. Ya me he mudado. . Pues cree todo lo que el credo manda? Si Argóneo. . Mi nombre sabe? Y tus dichas envidiaba. Traémosle un pajarote de figura temeraría, que habra más! que un sacamuelas, que el ave busón se llama. Moscón, qué mudanza es esta? La locura es como farna; por mi mal, como a la hormiga, me nacieron estas alas. Pues el loco, que se ha hecho? Aún peor está que estaba, pedírmele por de hurto, después de penas tamañas, al cielo quiso llevarme; y pluviera a Dios, que al cielo nunca el diablo me llevara, o que como el Ángel malo, di, con horrenda perrada, en manos de esos traidores, que maduran a pedradas. Moscón, ya está bueno el loco, Pues yo no. . Vuelve a mi gra- donde te satisfaré (cia, lo sufrido por mi causa. Por rémate de la fiesta, escuchad, que alegres cantan. Dios ensalza al que se humilla, y derriba al que se ensalza. Y con esto, a la soberbia. se de fin, desengañada, pidiendo humilde, perdón, de las no excusadas faltas.
