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Texto digital de La rendición de Belgrado

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Ignacio Simón de Layusa
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La rendición de Belgrado. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rendicion-de-belgrado-la.

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LA RENDICIÓN DE BELGRADO

JORNADA PRIMERA

r. O? Heroicos Jefes, cuya Marcial zaña arbiria del poder de la campaña, a pesar de la indomita fortuna en más esferas fijara a la Luna. Ya el tiempo a las armas nos precisa, y en los bellos pensiles que matiza, que hálaga, y que recrea el delicioso Imperio de Amaltea, tributa con verdores que reparte, en campañas en flor, campos de Marte. Ya del Asia, del África, y de Europa veloz transciende con lucida tropa a quedar lleva en estación ufana con belico esplendor Luna Otomana. No os amedrente, no, el orgullo vano, con que el triunfo dichoso del Cristiano en Peterbvardéín cantó victoria, cuya soberbia gloria debió a la gallardía de la fuerte Imperial Caballeria, No el ver que en Temesuvar los Alemanes enárbolen Austriacos rafetanes; ni el aparato fiero que promulga severo el asediar osado la bellísima Plaza de Belgrado. Que allí será la formidable pira, donde vibrando el rencor de mi ira, la furia de mi brazo vengativo, veréis en fuego activo, que rayo de la Luna se eterniza, al Águila Imperial vuelta en ceniza. Allí veréis que el Enemigo queda. imagen del gusano de la seda, que ideas levantando artificioso, después del grave afan presuntuoso, en la tela que labra su ventura erige a sus desvelos sepultura. Dejando allí a la Cristiandad vencida en tierra, fuego, y agua sumergida, pasará nuestro Ejército arrogante, con ceño vencedor gala triunfante, cuanto el Danubio baña, y talando la Hungara campaña, se estienda mi laurel en gloria sunma. de el Negro mar a la Italiana espuma, y obediente al placer de midecreto, desde el pequeño junco al alto abeto, y desde el valle, al encumbrado monte, y desde nuestro Clima a otro Horizonte, todo ha de ser en deuda reverente tributos al Imperio del Oriente. Y vos, Raa Ábdala, disponed presto, que marche luego a congregar el resto de mi Campo, que dejo confiado a vuestro gran valor, celo, y cuidado, mientras que yo en persona, celoso del laurel que me Corona, a ostentarme no marcho en brío, y arte en la sangrienta lid, Oriental Marte. Puntual, gran Señor, a vuestro agrado persevera mi obsequio consagrado. Vos, Ibrahím. Baja de Sinistria, luego a Adrianópolí subid, donde os entrego la inspección de ordenar las prevenciones de viveres, pertrechos, municiones precisas a la empresa. Con celo, con lealtad, y con presteza a esmerar me apercibo la gloria de serviros que recibo. Vos, Janaucha, que en el mar salado por Caudillo Neptuno os ha jurado, y en los lauros que vuestro brío fragua, os aclamáis Legislador del agua; regid feliz, al naútico Besubio de la fluvial armada del Danubio. Por vos en paz, y en guerra mirir deseo en río, mar, y tierra. 1 a Be mirir deseo en Y esas máquinas de leño, tuyo velamen altivo produce en el Negro mar cándido campo de lino, y en Adríáticos golfos, siempre con norte propicio, se hizo respetar de el agua, y temer del Enemigo; (si os pareciere) penetren, gobernados de mi brío, de el encontrado Danubio los Cristales fugitivos, y contra su fuerza surquen, para pasar oprimidos, de la Puente de Trajano los portentosos vestigios, el grado por uno, y por otro río. Disponed con fiel conducta todos los preparativos a la gran de expedición, túmulo del Cristianismo. Postre el Aleman orgullo a mi poder vengativo la soberbia, que le dieron tantos triunfos aplaudidos. No se agoten en mi diestra los rayos embrabecidos, las Águilas de dos cuellos pierdan su Cesareo nido. Y las Lunas vencedoras, con esplendores lucidos, trasladen su noble Imperio al Imperio del Empireo. Príncipes, cuyo denuedo se estiende sobre ambos mun- Ya la bárbara caterva (dos. del fiero persido Turco, prepara de sus Regiones el belico poder junto, para oponerse al designio con que los Cristianos triun- aspiran sobre Belgrado (fos lograr trofeos augustos. Todo el cuidado descansa sobre los hombros robustos de vuestro brío constante, a quien sirva de tributo la cerviz presumpruosa de tanto Otomano orgullo. Mientras que el Abril matiza la aridez del frío adusto, van gallardos descendiendo con vanaglorioso rumbo los vencedores caballos, a apacentar de el Davubio el oro que nace en hierba, y espira su flor sin fruto: Allí los fuertes infantes arreglarán el concurso militar de sus banderas, y entrambos brazos ya juntos con pertrechos, que Vulcano para el asedio dispuso, esperarán aprestados vuestros órdenes augustos. Todo a vuestra gran con- confío. (ducta Yo bien seguro de que mi invencible pecho sacrifica a vuestro gusto en purpúreos vasallajes nobilísimos tributos, debajo vuestras banderas vuestro soldado me juro Incliro Infante, agradeo el majestuoso orgullo, que a las Lusitanas Quina; esmalta con lustre sumino que si a bárbaras Escuadoa vuestra sangre puso en yuo en las Otomanas lides labra vuestra sangra triuso; pasando vuestros aplauso del Occeano al Dambio. También, gran César, mi bro se dédica a vuestro gusto; y en amorosa oblación viene marchando el concio de uno, y otro Regimieno que Marte en la Flandes tún Vos, Príncipe Elector de Babiera, con el sumno valor con que os ofrecéis a mis designios augustos, establecéis en mi agrado la aceptació que os vinculo Mi Marciar resolución con celo constante, y puro os reítera con mi vida el vasallaje más justo. Alejandro Vvitembe de vuestro valor no dudo, que emulación de Alejando continuaréis vuestros triunfo Mi valor, lealtad, y rid se perpetuan tributo debido a vuestra grandeza en que mi fortuna fundo. Mariscal Conde de Pali que a los potentes orgullo de Escuadrones enfrenáis, eincitáis en un asunto; mi Cesarea gratitud para siempre os aseguro. Mas, qué soberbio estallido de el cañón brama confuso, dando suspensión al aire con el trueno, y con el humo? Señor, los nueve navios, Marcial padró de Neptuno, tuya máquina soberbia sojuzga el fiero Danubio, altiva, y presuntuosa, Argos en ambos asuntos, ya en el poder con que vuela, ya en lo que guarda su estudio, cortejados de la espuma marchan con feliz influjo. Sigan su triunfante norte hasta los piélagos Turcos. En la antecedente lid, con valeroso infortunio, el General Ayudante Palsí, quedando difunto, hizo a su heroico denuedo de la altiva parca triunfo. Y así os debo suplicar, que decrete vuestro gusto, otro que se sustituya cabal en el lugar suyo. Don Perafán de Rivera, Grande de España, presumo, que a la entidad de ese empleo es desempeño seguro; y si es mi Genti! hombre de Cámara, también tuvo en Lusitanas Escuadras. militares atributos. Humilde, y agradecido beso vuestros pies augustos, de quien hollados se vean las cervices de los Turcos. Yo al despacho me retiro, mientras os ponéis a punto de marchar para la Armada, cuyo belico concurso, con la dicha de teneros se baticina los triunfos. . Debajo del orden vuestro militará mi obediencia esta segunda campaña. En mí será la primera, que desfrutaré el honor de dedicarme a esta guerra, de quien siendo vos Maestro, será de Marte la Escuela. Yo continuaré a vuestro las militares tareas, (orden que siguiendo al gusto vuestro van con venébola estrella. Entre escuadrones altivos, que en formadas alas vuelan, vuestros preceptos Marciales observará mi obediencia. Y yo con la sunma gloria de servir a vuestra Alteza, cedo el cortesano adorno a la militar fiereza, y dejando los Palacios, voy de Palas a las Tiendas. Puesto que labrando Flora los pensiles de Amaltea, siembra campos de laurel en las campañas de guerra; nuestras armas se dispongan a la más gloriosa empresta, que en el volumen del tiempo la observancia nos acuerda; y en tanto que se prepara el tren de la marcha nuestra, ceñiré en breve resumen de estas lides las prohezas, y los triunfos que entallos para esta Marcial contienda, siundo de estos dos extremos erigida la prudencia, de un tiempo que ve pasado, y un otro tiempo que espera. Cuando al duodecimo Carlos, que hoy dómina a la Suecia, vio barida su osadía por la orgullosa potencia del Czar Pedro Aléijovirz, este concluyó la tregua con el Adalid común, quien de cierta inteligencia de Miguel de Brancovvar, que en aquella estación era Príncipe de la Balaquía, astutamente se acuerda, e infeliz Miguel consagra, por Otomana sentencia, en una ejecución sola quince trágicas cabezas, la suya, y de trece hijos, y de su consorte bella. En la vacante Provincia fue nombrado a poseerla su sobrino Constantivo Cantacuseno, de excelsa Imperial Casa de Oriente; el que por intelligencia, que con el César mantuvo, fue por la espada sangrienta del verdugo degollado en sucesiva tragedia. Declarado por traidor Bancoivar, pide la Puerta, los cinco mi llones, que este tuvo en Venecia; quien niega cederles al Otomano sin hereditaria letra. Irritada la Turquía contra esta justa protesta, fulmina en el Veneciano esa lamentable guera, por cuyo estrago hoy ocupa las Plazas de la Morea, y en Adríáticas playas otras bellas fortalezas, que en vez de un León ala lucientes Lunas ondean. Imploran los Venecianos la alta Protección del Cesa quien requiere a Achuerte a que pronto se resuelva so a hacer la restitución de tanta preciosa presa. Fuerte el Oriente se opone a la Cristiana propuesta, y entre si se rompe, o no la mal observada tregua, contra la Hungria dirige con fementida cautela, en muchos pequeños came crecidas huestes Turquesas que ya en unido concurso, con equivoca presteza, a Peterbbardeín vienen. Mis májimas que esto ebsen no distante de la Plaza el Ejército congregan; pasan cinco mil caballos con Palsi, la forealeza, por tomar a la otra parte acampamento, y apenas, fiados en su valor, el basto bosque penetran, de la Porciuicu la en día, con religiosa brabeza; cuando atacan orgullosos los Tartaros, cuya escuela tan solo Lidia fiada en la indomita caterva. Allí la Parca vibró cuatro horas sus iras fieras, a cuya altiva guadaña gallardamente desprecia nuestra gente, que luchando entre plomo, sable, y flecha, retirarse supo firme con gala, valor, y regla. Y acelerando el Visir la ejecución a su idea, se empeña intrepidamente a aprochar la fortaleza. Mas cuando Diana cubrió, al esplendor de la esfera, con el denegrido caos de día favas tinieblas, ahombros del fiero Danubio, que soguzgado se queja, empece a pasar las huestes con ordenada cautela. Y apenas empezó alegre de el Sol la luciente hoguera a esparcir lucientes rayos del plaustro de su grandeza, la infanteria Cristiana el duro ataque comienza, usurpando luz al día cn sulfureas nubes densas. Después de largas tres horas de la expedición sanprienta, la Mahometánica furia el último esfuerzo alienta, ocupando a la montaña la principal emivencia; y al corobar con las Lunas las ya sangrientas triucheras, a promulgar gran victoria por el Oriente comienza; cuya fortuna trocose a la voz de la trompeta; de cuyo eco incitada con intrépida presteza la Imperial caballeria transciende la áspera peña, que a un tiempo mismo inundada de ardiente sangre guerrera, y su dureza encendida de la pólvora a la fuerza, era en margen del Danubio alto formidable etna, que en el día en que María de las Nieves se celebra, con voracidad de incendios estremecía agua, y tierra. Así cual suele en el aire, en pavida noche negra, desalojar a las sombras la rapidez de un cometa, lograron nuestros ginetes, en la veloz interpresa, sojuzgar en el avance a la fortuna Turquesca. Huyó eclipsada la Luna, y entre sunebres malezas, roto el plaustro de su lustre su apagada luz encierra, dejando su fuerte Campo con sus pertrechos, y tiendas por teatro de la victoria de las Escuadras del César. Siguiose el augusto triunfo, entre muchas consecuencias, la presa de Temisvvar, que feliz ve en sus almenas con triunfantes tafetanes las satras Águilas negras. Esto es solo lo que mira a pasadas dependiencias, y paso al noble designio de nuestra projima empr Yace a influjos de suave Aura, una punta de la Servia, a quien el Danubio halaga, y el undoso Saba besa: Así erígida la hermosa Belgrado (a quien Alba greca los Latinos apellidan) su grave máquina ostenta; a cuyos altivos muros deliciosos lisonjean; con arrullos argentados, dos brazos de Teris bella, siendo bullicio cortés de una, y otra agua tersa las rizadas expresiones de cristalina grandeza en un golfo que recibe, y un otro golfo que entra. Esta, pues, Ciudad que a un tiempo! gallardamente soberbia blasona de inacesible con sañudas fortalezas, es la Región ansi adonde las Águilas nuestras vuelan. Allí es adonde el denuedo tiene la gloria dispuesta, para eternizar su gala en lid de agua, fuego, y tierra. Y puesto que ya el clarín toca n rechina la voz de leva, . vamos a tomar la marcha de el Ejército a la Servia; donde al poder de los rayos, vibrados de nuestras diestras, la media Luna Otomana en nuevo eclipse fenezca. Quién va con vuestros desig- sigue su feliz estrella. (nios Tan gloriosa expedición, tiene su triunfo en ser vuestra. Cualquiera será brillante a la luz de vuestra Alteza. La fama en este hallar? un nuevo asunto a sus lenga, Me aventajo con segurr a tal norte tan de cerca. Tanra galante expresio mi agradecimiento empeña con amor de camarada a vivir con noble deuda. Desplegue la Capitana la máquina de sus velas, y el fuego en cauces debrone pregone la voz de leva, Descanse la atareada fuerza de el remo a la man y haga al puente de Trajan alto la fuvial Armada. A los Esquifes atena. Bata su altura la entena Saltad para ollar la a de esta margen. Tierra, tierra. Fátima, a cuyo esplendo cede el día su gran bien, y a cuyo altivo desdén temen las armas de amor Vuestro brío, a quien repir con rendida compostura trofeos de la hermosura el imperio de Ansitrite; descienda a la arena ahora para que también presun tener Diosa de la Espuva la bella región de Flora. Ni los cristales del ma ni de la tierra las flores, engañarán mis rigores para rosolverme a amar Bien lograréis arrogante, según el hado demuestra, verme prisionera vuestra; pero nunca vuestra amante. Presumió vuestra locura, con sacarme desmayada, alevemente robada, ser dueño de mi hermosura? En eso vais engañado, y erráis de amor el camino; que quien quiere sin destino, ama por razón de estado: Ya una empeñada entereza hija de la antiparia, mas irrita la porfía, que no obliga la fineza. Y aunque hubierais conseguido verme en amor oprimida, nunca vierais redimida la pena de aborrecido. Y así seguid vuestro intento con hálago, o altivez, que no os dará mi esquivez, ni aún el agradecimiento. Todo, el tiempo lo convence; y aún la torre más altiva, o cansada se derriba, o combarida se vence: El diamante, que no parte la fortaleza en que luce, si al golpe no se reduce, se rinde al poder del arte. Y aún el Cielo, cuando en ceño se nos enfurece altivo, se deja ver compasivo de los ruegos al empeño, Yo rendir procuraré vuestra aversión inhumana, y si hoy no, será mañana él día en que triunfaré. Bien a una, u otra ofrenda llega el arbitrio a ablandarse, y humilde deja vendarse de la pasión con la venda: Mas es ese un argümento, que viene muy a despecho, para convencerse un pecho, que ama el aborrecimiento. Quien conquista un corazón, que no se inclina a otro amar, áspira firme a triunfar con sola una expedición. Mas si va a otro está rendido, en doble lid se ha empeñado, desalojar al amado, y lograr el ser querido. Yo os confío cautivar, con ser vuestro prisionero. Mas, qué emboscado grosero osó mi amor a escuchar? Un Galeote cazador con una perra robada. Atiche, tú no me dejes sola con este Pirata. Si fiel Criada he de ser, me escurro a la desfilada; porque no debo estorbar las entruchadas de el Ama. Pero no querer a solas, es querer de patarata. Sorbeta, yo me retiro ahora a la Capitana; tú te vendrás escoltando a Fátima; y pues que hallas más gracia que yo en su trato, se intercesor a su gracia; y al tiro de recoger volved con presteza el agua. Al vino fuera mejor, que tu orden me comandara; pues tanto tiempo ha que Baco por mi garganchón no pasa, que por Sorbeta que bebo, Sorbera todos me llavian, y con agua de Sorbeta me bautizo por la panza. Mas vámonos paseando a las Galeras, Muchachas. Yo me ofreciera mejor al golfo precipitada, fugitiva Galatea de este Poliphemo. Él anda arrullando a tus desdenes, con una prisa de rabia. Juzga que lograr amores es mondar una castaña. Bien sabes, que lanaucha, ese bárbaro que manda con inaccesible suerte esas fluviales escuadras. Ese, pues, Trausfuga impío de la Religiosa Italia, de mí, fiero enamorado me ha robado de mi casa, trayendo por consecuencia a esa infeliz Criada; y en sucesivos embates, quiere su lasciva llama a sangre, y fuego postrar mi deidad, que siempre casta, es altiva emulación de los ceños de Diana. Ya sé, que tu fugitiva siempre das en retirada, y que el ataque defiendes con zarpadas contrascarpas. Ya temísimos arrullos corresponde a plantosadas. Pero tuve un cierto amor en Caliópolí, mi patria, que no pasó de cuidado, ni llegó a avivarse llama. Cómo ratón, que hocique al quesillo de la trampa. Ya oí, que un tal Abier te iba rondando la albarda, y tú le correspondías con un amor de terciana, y entre frío, y calentura dabas mueca en esperanzas. Pero ahora; qué hay que hacer? Ya te tiene en la emboscada mi amo, y el otro amante no se sabe donde danza. Y así, date tú a mi amo, y serás a perros dada. Que un Cristiano me aconsej resolución tan liviana. Que mi amante sea alcahuete! Por cierto que es linda tacha. Y si no pilla la carme el perro me despedaza. Pues que sabes mis tragedias, y la dirección te falta para consolar mi angustia, refiéreme las que pasas; que es alivio a una tristeza el eco de otras desgracias. Pues vaya una descrición, que aunque molesta, no es larga. Como digo de mi cuento, yo servía en buena gracia al Marqués de Villanueva, Caballero de Granada, que de Cataluña iba a la Región de Alemanía con el César. Yo seguía en un Jabeque la rauta con su vagaje, y un día Neptuno de mala cara nos jugaba a la pelota con revotes de borrasca. Allí los Dioses conjuran, en bramidos que regañan, con los fuelles de Vulcabo del alto Jove las ascuás, y los peces se sorbian rayos pasados por agua. Y en fin, yo vine volando ráfago sin timón, ni alas a no sé que escollo, donde me tisvo una corta Escuadra de el poder de Janaucha, desatacada pirata, quien con benevo la fache, envabucado en mis chauzas en su servicio me toma. Y al pasar junto a tu casa vio tu carilla de perla como una cara de Pascua, y enamorose de ti el perro con tantas barbas, y yo del Plutón marino me hice Sátiro sin gana. Sigiote anciosa: ay de mí! Ligera como liviana. esa beldad de cocina, aquesa Ninfa tiznada; esta Ariche, cuyo nombre en Ralendarios no se halla, esa a quien rindo un amor picante como una farna Válgame Alá! y que Galán que tengo, que tanto habla, taravilla de dislates para molernos el alma. Seña de recoger tiran. Déjalos irnoramala. Así pudiera yo huir de esa bárbara canalla, que estrépito de nusvenas, es caos de mis desgracias. Mujeres a la Galera. Voy brincando como cabra. Hermosa Emina amada, cuyo donaire sacro, deidad en paz, y guerra, es vencedor presagio, (puma, y Diosa erigida en riveras de es- Palas galante brilláis en Belgrado. Os promulga ya Marte un sitio apresurado, en cuyo fuego avive su fragua el Dios Vulcano; y Jove destina a tus plantas her- mosas en triunfos gloriosos, tapetes Cristianos. A tu belcad dédico este Cielo guardado de el bárbaro embate, del cañón tirano, y del globo cruel, que oprimido revienta, a un tiempo dando estallido, y estrago. Esta será la concha, cuyo precioso erario conservará a la perla de mi mayor cuidado, hasta que Marte otorgando vie- torias dispense a tus pies, hollar esos caminos Agradezco amorosa a tir apacible agrado, lisonjas que expresas en arbitrio bizarro; (amores y a mí me verás en ofienda de vivir en tus brazos, morira tú De las altas atalayas, ya, Serrasquier, se divisan las Otomanas Galeras, que a la Plaza se encaminan. Mucho estimo a la fortuna la ya cumplida alegría, de que lleguen a laplaya tan a tiempo. Vos Emina, retiraos al Alcázar, mientras mi cortesanía se adelanta a recibir al General. Se dédica mi albedrío a complaceros. Yo, Abier, bien gustaria, de que en mi casa alojase janaucha; pero arriba en el Castillo habitar fuera tares prolija por la distancia de el agua. Y puesto que más vecina tenéis al río la casa, os pide la amistad mía el que le alojéis en ella, mientras que se le destina otro cuartel. Mucho estimo conseguir por vos la dicha, de que en mi casa aposente huésped de tan alta línea. Ya desde la Capitana, que se descubre vecina llega en esquise a la playa. La voz de la artilleria al General de las aguas trabute la bienvenida. . Ya dejé la providencia de que Fátima se quede dentro de la Capitana, cuya camara luciente será esfera de su Cielo, hasta encontrar otro albergue, Yo a tu gran lealtad confío la asistencia que merece el dueño de mmis cuidados. La gracia de mequetrese, que a mi conducta fíáis en amantes entremeses, a tiempo de viva guerra, mi fortuna os agradece; pues de un peligro me saca, y en un Serrarlo me mete. Generoso lanaucha, felice vencedor siempre, a quien laurel de coral la espumosa Tetis teje; la común aclamación, que la Ciudad os ofrece, con particular aprecio, es justo que yo festeje; pues en lance inopinado llega vuestra armada a verse de los golfos al Danubio; que aunque con empeño fuerte se oponga a tan grave marca la marcha de sus corrientes, te tributan paso franco sus rápidas altiveces. Heroico Ismae? Zaidí, las expresiones corteses, con que me obligáis me desan vuestro apasionado siempre. También a vuestro servido mi capacidad se ofrece. Este es el Aga Abier, que generoso, y valiente, os dédica su denuedo, y su cuartel os ofrece; porque más vecino al río vuestro alojamiento quede. Con una fiel gratitud sobsequio consecuente, que ruestros bríos elogie, y ruestro cuartel acepte. Y que con firme amistad. Al agua. Al Castillo. C. Al fuerte, arma, arma. En marcha llegan de la parte de Occidente embreados torreones con Austriacos gallarderes. Pues mientras vos, Janaucha, os aprestáis diligente al golfo de entrambos ríos voy a coronar los fuertes. . Parentesís del alarma, en otro extraño accidente me valgo de vos, Abier. Mandad, que yo firmemente de serviros la palabra lealos doy. Conmigo viene una Dama, de quien vivo enamorado, y en este tropel que ahora nos ocurre, preciso será se óspede con silencio en vuestra casa. Vos sois dueño, y os promete mi amistad el observaros lealtad, y silencio siempre. . Sorbeta, mientras gobierno las naves, ve diligente, y a la casa del Aga disimulado, y prudente transfiere a Fátima, y queda a servirla. Te obedece mi resolución gallarda tan fina, como valiente. . Tanto formidable leño a naval combate apreste sobre campos de Neptuno las armas, y gallardetes.

JORNADA SEGUNDA

El ejército en batalla haga en la rivera alto, hasta que la puente ofrezca a la hermosa marcha paso. Nunca en la guerra se vio el Marcial Dios tan gallardo como ahora, cuando se admira venir a un tiempo marchando con armado tren por tierra, y por el río engolfado. Doma al Davabio la puente, cuyos fustes enlazados son puerta que cierra el río, yabre a la campaña el paso. Ya, Señor, se halla Mercy a la otra parte formado con los catorce escuadrones hijos de el Boreas alados, y el cuerpo de Gravaderos, que condujo en su comando, De la parte de la Plaza suzurro se escucha armado; mas no se ve de salida ningún pequeño aparato. Aunque el Enemigo, aún no haga oposición al campo, es de lospechar la intente siendo su concurso tanto, que sola la guarnición de presidiarios armados es de treinta mil infantes, y de nueve mil caballos. Y aunque el cuerpo de Meroy basta para rechazarlos, me resuelvo, antes que el día vuele medroso al ocaso, pasar a vista del fuerte el ejército formado, a tomar el puesto al sitio: porque admire el Otomano en la gala y el poder del ejército Cesareo la hermosa escuela de Palas, en Templo abierto de Jano. Señor, sirve a mi valor de triste desasosiego, ver que el Enemigo pase con despejado denuedo a ocupar a nuestra vista del garbe sitio los puestos, sin que de la Guarnición se haga generoso empeño de desalojar la línea de ese anticipado cuerpo. Es un sentimiento ese propio de un valiente pecho; mas respondo con él orden, que me ha inhibido el hacerlo; pues la idea de la Puerta Otomana; se ha resuelto a no querer disputar en la campaña otro pleito, que el que en una expedición de sable, de agua, y de fuego bata al Águila sus plumas al triunfo de nuestro Imperio. Dejad que el sitio se forme, y en su regular proyecto los aproches escudriñes de la tierra incultos ceno, dejad que al muro coba, las duras iras del yerro que en descubrirse el socon serán los sitiados ellos, y entre un poder que les baso, y otro que hallan al encueno un río que les acosa y otro que les niega puero en sucesivos asaltos verá el Cristiano desveío que las líneas de Belgrado son su infeliz monumeno, Y aún por eso en este tran la artilleria he dispuesto que con la polvora escasa no invie los rayos lejos; hasta que proporcionados los contrarios, satisfechos en laboriosas trincheras, belico afán de el ingenio, sufran de nuestros volc la bala, el daño, el incendio Todo es política proo de un militar majisterio, Pues en la actual estado queda ya todo dispuesto, por si un ímpetu enemigo emprendiese algún debuedo yo me recojo a observar los contrarios movimiento desde la Atalaya. Y vos podréis ir a recogeros. Con puntual ejecusión obedezco el orden vuestro, Entre náuticos afaves, y entre confusos al armas miro oculta mi belleza en una cerrada estancia. A qué esfera me trae el hado? Donde el destino me arrastra a derar en este seno i hermosura sepultada? No bastaba a mi fortuna? a mi estrella no bastaba el terror de un rapto altivo, el ceño de tantas aguas, los embates de un tirano, vel golfo de tantas ansias? Pues para qué han de cerrar los Cielos a mi desgracia el incognitos retretes dentro una plaza sitiada; donde la ira de una bomba, del rayo de. Una embajada te doy; y es que entra a verte el Aga Patrón de casa, que como él es el dueño, veve con entrada franca. Dile que entre enhora buena. Digo, que entre enoramala. Bella Dama, en vuestro obse- Válgame Alá! (quio. Alame valga. Este es Abier, ay de mí! are, o espira mi esperanza? Deidad, en quien la fortuna enignamente tirana a mi propio albergue ofrece egue a mi propia Dama: Dama que de otro amor de en posesiones sacras; ado mi aliento, y mi muerte aación inopivada, da cuantio tu luz veo, eca en mirarla anazada ca mi amor cuando brilla en otro objeto bizarra. La suspensión de mirarte en una estación tan varia, al animar mi razón mis razones acobarda. El tratarme vos aquí, y el mirarme como extraña, aunque es entidad distinta, se origina de una causa. Y para que no sospeches sobre presunciones falsas, oye mi satisfacción. Satisfacción? aunque darla procure vuestra atención, o vuestro arte clausularla; ni vos tenéis que decirla, ni yo para que escucharla. Tan de mudable os preciáis, y hacéis de variable gala, que os fastidia mi razón, y aún mis voces os enfadan? No. Porque este rehusar es efecto de constancia, y no quiero ser curioso con más costosas ventajas, en la pena de perderos con trágicas circunstancias. De hallaros en mi cuartel, ya yo lo veo. La causa siendo de por si evidente es ocioso examinarla. El efecto, cuál será? Amarte. Fátima, calla, que es muy elocuente empeño de retórica elegancia, el engañar a unos celos con el motrvo a la cara. Cuántas veces habéis visto arder en amantes ascuás a mi fino corazón de vuestra beldad en aras, sin merecer más agrado de vuestra belleza avara, que una tibia indiferencia de equivocas esperanzas? Veo ahora que resuelta abandonáis vuestra Patria por un amante que os guía, y os oculta en esta Plaza: pues con estas evidencias, para excusaros de falsa qué razones? Ya se tisva Janaucha a para llava, y en llegando, se entrará como Pedro por su casa. . Abier, guarda no observe que con secreto me hablas. Procurar excusar celos es prudencia de las Damas. Ved que os quiero describir con recato mi desgracia. Aquesta embozada puerta, que de la sombra amparada no permite descubrirse, a otro retrete pasa. Retirome cauteloso con las infelices ansias de dejar con otro amante oculta a mi propia Dama, siendo mi deuda guardar urbanidad, fe, y palabra. De Adrianópolí a la vista acampé el Campo Otomano, donde apreste su denuedo al socorro de Pelgrado. Los Genizaros atentos, a que en el guerrero Cam vuestra sagrada Person, será el principal cuidado, piden que a Constantino os dignéis volver, dejano a que sus corajes obren con mayor desembarazo. Yo les estimo el fielaeo mas, a la expedición mado a gobernar como César, y a lidiar como Soldado. Los Genizaros, Seño, cuyo gremio fue fundado por Amurates segundo, de prole de los Cristin con tantas prerrogatira; con fueros tan observado se han perpetuado siem que en su metodo reglado una República forman de fuertes hombres amudo a vuestro orden, en sema del alto Imperio Otom Su valeroso denuedo es temido, y celebrado por heroico, he invencibe en los Climas más estaño Y el propio amor conzo inotiva a representaros esta atenta petición. Resuelvo ahora ir con la armada, mas deso consuitaré el consolaro. Decidles que a su propiea no la desdeña mi agrado Con el noble regor de la gracia, va su Cam con resolución alegre, y con sacrificio grato. ̱. Estraña máquina ha sido de el enemigo empeño, querer abrasar la puente con un búrlote de fuego. Y curioso el desenfado con que pronto paso abrieron a la máquina las guardías, y la corriente siguiendo, fue vistosa luminaria surcando cristales tersos. Nuestra circunbalación a fuerza de brazo, he ingenio, se hace inacesible muro contra el socorro, y a un tiempo al Danubio hace tratable la altiva línea de leño, siendo la otra quien al Saba sojuzga en continuo peso. A la parte de Cemplín queda aquel campo pequeño bajo el comando de Hauben. Ahora, pues, os prevengo como reinando la noche en letargos del silencio, he tenido cierto aviso, con unos indicios ciertos; de que esta noche en la Plaza todo el nautico armamento se prepara a expedición: de que puntual infiero, que atácar nuestros navios son los hostiles intentos. Vos, Villanueva, partid a Templín, para que presto estén ocho culebrinas, que rasas bibren el hierro; avisando en aquel Campo a que se halle bien dispuesto, por si hubiere desembarco, o otro designio siniestro; y prevenidle lo mismo al Jese de nuestras naves, que resista en arte, y luego al orgulloso designio de tanto Lunado leño. Veloz ejecuto el orden. . Y feliz sea el proyecto. Gima en el río su ruina, quien fue en el mar tan soberbio. Vamos a observar la lid de encontrados elementos. Gigulloso se venara nuestro amo, como viste. Él se embarca en el Danubio, y yo me engolfo en Atiche. En mi hallaréis una playa con escollos de melindres. (guas, Yo, mejor, Ficio enare, ega. que en las aguas de Anfitrite. Paréceme que Abier- de cuando en cuando reside a solitas con mir Ama. Justo es que rezabacite en el arte del amar el dormio, dormís, domire. Ruido de gente sueva. Pues roca a cmiboscar lriche, s. Armados hios de la altia espubia, cuyo denuedo en vanagioria sumina, puso audaz, eimportuno yaeudoa atrnado, a megio uento sotopone ese belico armamento. para atacar con nobles invasiones los soberbios embreados torreones, que las Águilas negras tremolando, quedaron hasta ahora blasonando el burlar con altiva gallardía este naval poder de la Turquía. Batan la fuerza de su orgullo alto al ataque, al abordo, y al asalto; que ardiendo el río en formidable fragua, y quedando por nuestra toda el agua, el Enemigo se verá oprimido, a mísero terreno reducido, sin que quede a su armada consternada esperanza de alguna retirada. Apreste el remo su veloz tarea, y la pólvoras él sable, el plomo, y brea prevengan su conato en furor ciego r a combates de agua, sangre, y fuego. Con estas prevenciones, regidas por valientes corazones, de Caudillos, Soldados, y Caballa, nuestra armada fluvial marcha en batalla. La armada del Enemigo marcha a atácar con denuedo a la nuestra, que la espera caóazos con defensado soberbio. Etnas unas, y otras naves jos abortan fulfureo incendio. El agua se trueca en llama por la potencia del fuego. Marcial torenta se forma en humo, en llama, y en trueno. Ya atacan la Capitana con intrépito despejo. Y ya la fusileria burla al osado ardimiento, dando con lluvia de plomo al río, arroyos sangrientos. Ca Nuestra bateria rompe de las Zaicas el empeño, que en el cristal sumergidas penetran del río el centro, Ya confusos se retiran los Enemigos al Puerto, dejando en teatro de agua campaña franca a los nuestros, Y pues que ya esta fufición la decidió con acierto el poder de los navios; vamos ahora a otro intento. Para batir a la Plaza fuera regular proyecto el atacarla por tierra; más es preciso no hacerlo a ocasión que la Ciudad tiene un nunero tan grueso en su armada guarnición, a tiempo que está dispuesto el Otomano socorro con ejército soberbio: y aprochando por la parte de tierra, nos hallaremos con gran parte de la gente ocupada en sostenerlo; y es preciso que en Cemplín quede aquel acampamento. Y pues a difinitiva ha de llegar el empeño, yo resuelvo que a la punta de la Saba se haga luego una gruesa batería, cuyos volcanes soberbios con la bomba, y el cañión a la ruina batiendo obren, mientras llega el trance del grave choque sangriento. Para lo cual dispondrá los necesarios pertrechos Mejandro Vvitemberg, acuya conducta dejo la gente que necesita de Soldados, e Ingenieros. Ejecuto vuestro orden sin intermisión de tiempo. Y en tanto que la tarea conta de ese bosque espeso, las faginas que nos faltan para el trabajo dispuesto, yo me parto a establecer precauciones al empeño. Todos con celo leal os queremos ir sirviendo. Haga alto sobre Nisa el ejército otomano. Tanto Mahometano Marte al orden vuestro reglado su indomito orgullo para. Ya condeciende mi agrado, según vos me propusisteis en no seguir más el Campo. que en fieras alas contiene treinta y cinco mil bizarros Genizaros, y diez mil Montenegrinos gallardos, otros diez mil Albaneses, veinte y dos mil Africanos, casi veinte mil del Asia, y setenta mil caballos hi jos veloces de el aire entre Espáis, Asianos. Tarraros, Griegos, y Bosnios; y al trabajo dedicados van veinremil gastadores. Os siguen de bronce armados doscientos treinta cañiones con morteros; aparato, que de los rayos de Jove labró industrioso Vulcano. Este ejército invencible, que confío a vuestro mando, y otro de cuarenta mil con que sostendrá Belgrado por su parte, es el poder con que el Imperio Otomano en el trance de batalla abrasará rayo a rayo entre el Saba, y el Danubio a las huestes del Cristiano. Yo a Adriánopolí me vuelvo; y mientras que va llegando de Mhemeth Baja Palanca la artilleria, id marchando de el Moraba a la rivera en dos marchas, de allí el campo pasará a Arambaija, donde haréis tres días alto. De allí a Samandría se parta corto cuerpo destacado, e ibraim preceda en marcha con fuertes diez mil caballos hasta Joller, donde espere al grueso de nuestro Campo, de donde en regladas alas iréis marchando a Belgrado. Nuestra sangro, nuestro afán, nuestra lealtad, nuestro brazo desempeñarán resueltos cuanto dejáis comandado. Todo es a vuestro alto Imperio subordinado holocausto. Vuestra empresa guíe Alá, y del Júpiter Cristiano, Águila, y esfera abara con las iras de sus rayos. Las cataratas fecundas contra el Orbe se desatan, y la alta región del fuego esgrime rígidas asquás. Eolo hinchado nos sopla con carrillos de culata, y en torbellinos furiosos nos va jugando a la taba. Aguantemos, Corafía, en el remanso del Saba. Y si los Tártaros tisvan, que andamos a mojigaras, encontrando dos gazapos nos meten en empañada. Luego que el furor terrible amaine un poco, la marcha hacia la puente tomemos. Mejor será que en volandas vamos a merced del viento y puedas en breve andanz pasar a reconocer a las regiones del Asia, o nos vamos a enjugar al Alambra de Granada. No perdamos tiempo mien la cruel tormenta amaina Yo estoy del agua pasado y ella ya pasa que rabia. Nuestro camino sigao pero rotas ya las tablas de la puente; cortó el paso de las aguas la borrasca. Pues aquí esperar podeno a que se rinda la Plaza. Yo me resuelvo a pasa el aviso de la marcha del Visir, usando luego del arbitrio de una lancha No es mal remedio clao huyendo de una borrasea Pues permite sobre a la boca de este retrete un anchuroso prospecto, libre divertirte puedes con mirar la expedición que la ocasión nos ofrec en la tempestad pasada rota del Saba la puente: sin recelo de socorros hoy la guarnición empreide arrojarse a la otra parte a desalojar la gente enemiga, y destruir esos entallados fuertes. Mientras que no peligre en riesgos de Marte ardien tale al orbe viva guerra y todo el campo, se queme. Pues que va la gente marcha a la interpresa que emprende, voy para animar la empresa desde bajo de los fuertes, e ir inviando socorros donde la urgencia pidiere. Intermedio de mis dichas te dejo en este retrete hasta volver a tus luces mariposa diligente. . Tráígate el Cielo a mi vista, que vive solo con verte. . Fiero aborto de las aguas, armado rayo de tierra, no quede cuello Cristiano; que a vuestro alfanje no sea sacrificado tributo en una oblación sangrienta. . Imperiales a las armas. Arma, arma, guerra, guerra. Sobre el Campo, a quien inundansa de la sangre los verrientes, (llo (pe marche a asaltar vuestro orgu- al fuerte que cubre al puente. . C A ellos, avanza, avanza. Mahometanos al fuerte. Aunque le guarde ceñido el número de la gente, le erigirá inaccesible el valor que le defiende. Es en vano vuestro empeño contra el asalro valiente. Ya de los fuertes corazas el bronce clama impaciente. A recoger, Mahometanos. Al agua, Orientales fuertes. Canalla, el remo veloz a la retirada vuele. Nos cabé gran sentimiento de que haya la parca fiera esmerado su cruel saña en el joven Heister. Pena, es que un pimpollo de Palas en temprana edad fenezca, y que el Mariscal su Padre haya perdido tal prenda. No pierde su hijo, quien tan voluntario le entrega a una muerte tan gloriosa, en que concorde se templa lo sangriento del obsequio con lo noble de la ofrenda. Bien sí, ha sido perjuicio, que en la veloz interpresa funesten nuestros trabajos mil y trecientas cabezas de infantería Cristiana degolladas en pelea. Parece que el Enemigo ya puesto en marcha se ostenta al promulgado socorro. Y acelerando se acerca a dejarnos por trofeo Plaza, monte, llano, y selva. Sin duda en breve veremos adquirida en lid sangrienta, sin el afán del aproche, postrada la fortaleza. pionc tzan Orgullosos Cristianos mal seguros en la máquina débil de esos muros, que a falta de poder de altivo Marte, de rústicas faginas labró el arte. Ya llegaron las huestes, que severas os han de sumergir en las trincheras, bibrando en contra vuestra sin desmayo el horror, el incendio, el trueno, y rayo, viendo en las iras, que el casión fulmina, estragos de vuestra última ruina. No cese, no, el ceño del ardiente furor de vuestro empeño, y desde que nace, hasta que espira el día. voraz aborte tanta artilleria de su indómito ceno, al sulfureo volcán padre del trueno. Y mientras que la noche cubre al Cielo, con la lugubre tez de oscuro velo, la bomba forme con lucido amago el veloz estallido de el estrago, y baje por el aire con cruel arte en rápidos fragmentos Anajarte. Conozca el Enemigo, en la saña feroz de este castigo, su intento ya trocado; pues viniendo a siriar, queda sitiado. En once baterias bien dispuestas las obras de Vulcabo quedan puestas, y baten con la ira tan reglada, que no queda ya tienda reservada de bombas, y cañiones. En tanto se darán las prevenciones, porque ocupando vayan los labores al afán de los fuertes gastadores, sin que tiempo se pierda para atácar por derecha, y por izquierda. ve impaciencias la batalla al Otomano. deseando No hay alguno que no anes los tiempos apresurando, rpo a cuerpo Señor, con gra el Campo esta salir a dar cuen y por izquiero la batalla al Otomano No hay alguno que o los tiempos apresura salir a lidiar valiente en lo espacioso del Campo. Es fastidiosa ruina aguantar aquí encerrados. Todo lo ve la experiencia; mas no estamos en estado todabía de aracar: es preciso resiguarnos al cañióneo, entretanto que se abre positura por nuestro ataque, o su asalto para función general. Bien veo, que los pedreros de la plaza dan gran daño a todos los Regimientos a aquella parte acampados. Bien observo que enternecen, tantos míseros acasos de pechos a sangre fría del globo despedazados; y ahora propio se mira el Príncipe Don Fernando de Cardenas, con el muslo partido de un cañonazo, y de otro Clerici queda en su tienda destrozado. Pero en belicos alientos es un emblema muy sabio la coluna; espada, y palma; pues en el Marcial teatro, el denuedo, y la constancia tegen los triunfantes lauros Pero, qué curiosidad extraña mueve al reparo de algún accidente nuevo? El Príncipe Don Fernando Piñatelí, Comnel de Cordoya, y a su lado Don Perafán de Rivera, y otros Jovenes gallardos Caballeros Alemanes, Españoles, e Italianos burlando lanzas, y alfanjes (vuelvan; escaramucean. Alto. Y al punto a las líneas que esos combates bizarros son, aunque vana gloriosos, a disciplina contrarios. Y vamos a la tarea, que aviva nuestros cuidados. Con que sabéis, que inocente presa de ese vil Pirata, violentamente feliz me encontráis en vuestra casa? También juzgáis que mi pecho, aunque tiernamente os ama, es preciso, que en mi amor nada os hable, por la causa, de que otorgué a vuestro amante (cia de serle leal la palabra. Cuando a una corresponden- impiden las circunstancias, no calma amor en vivir por vivir amor en calma. Para que el mío respire, alentad a mi esperanza. Los suspiros que me cuestas, son reenes que me afianzan. No es felicidad de uno, hermosura que ha dos ama. No llames dichoso al que es querido con repugnancia. De el trato lo poderoso cualquiera aversión allana. Y el que ama fino a un objeto teniendo otro a quien trata, en el certamen de amor lidia con mucha ventaja, en competencia de quien solo adora a quien no alcanza; pues en este el sufrimiento tólera incierta esperanza; y aquel tiene a cualquier trance seguía la retirada. Por más que el arte consiga, o algún infortunio traiga, que subsista alguna cosa fuera el centro que la llavia, es preciso que violenta en cualquier resquicio que haya, natural se restituya a aquel centro que la abraza. La voluntad de sí libre al primer objeto que ama hace centro de su arbitrio, y hace punto de sus ausias. Y así a una nueva pasión cualquier contingencia extraña, mas la que ocupó primero a los cuidados del alma, en pudiendo desasirse de opresión que la embaraza, ausiosa corre a encontrar la inclinación que la arrastra; si la restaura es fineza, y si la pierde es desgracia. En queriendo hallarme tú, seguro el centro te aguarda. Mientras que a despecho vivo, os ruego con eficacia, que si acaso la violencia se arrojase temeraría a mi honor, defenderéis el pundonor de mi causa. También la palabra os doy; mas pues pasos se oyen, vaya a otro retrete mi pena. Hermosa prenda adorada, ya que el imperio de el día a otro orbe sus luces pasa, dando lugar con las sombras, a las amorosas ansias; logre mi mérito ahora a tu deidad más humana, otorgando dulce premio a mis pasiones. Aguarda. No así indomito te atrera a lo que alcanzar no bastas Qué novedad he encon en ti? qué idea te ampana quién te podrá defender de lo voraz de mi llama? Yo, que no he de tolen arrojo de entidad tanta. Cómo con un trato dode de confederación falsa, gobernáis una traición a sombra de una alianza Traidor no soy, mas de el decoro de una Davía. No os sobrara tanto en si tanto amor os faltara. Cielos, qué funesta esteí me arroja a mayor desgrda Janaucha, yo me predo de noble, y pues que me lla tu voz, traidor, tengo ya la queja muy bien fundada para la satisfacción Y porque en mi propiacsa no se decida este duelo, y vulgar aprención van juzgue en mí el moriro aleo y en vos liviana la causa quédese esta noble lid para otra parte aplazada. No hay otro arbitrio: ay de Janaucha, si la varia contingencia del acaso, es estar aquí alojada; a otra parte me conduce, donde la ira calmada trate yo de esa amistad, y esos celos satisfaga. Decís bien, vos sois primero, seguidme ahora, y vos Abier, depositada la Dama, haced que nos encontremos a la lid que está retada. Seña de seguir me ha hecho; sigo, y salga lo que salga, que al empeño de los celos migún opuesto acobarda. Para mí tantos desdenes, y en otro tal confianza? A no tenerme el amor todas las fuerzas atadas, yo vengara en tu hermosura tu aleve. El Cielo me valga. Ay de mí! Las fieras ruinas, paso, y aliento embarazan. De la violencia feroz, toda la estancia arruinada es sepulcro de mi vida sin dejarme aliento, para. Bella Tátima, infeliz, tuya trágica desgracia auyenta la ira a los celos, ya tristes ternezas llama: respire al aire de amor tu infausta hermosura ajada. Pero, albricias, que ya alientan sus potencias desimayadas. Y pues el caso da tieguas, y la negra noche ampara, en litera de mis brazos la vuelvo a la Capitana. Con que sustos se estremecen mis trágicas nuevas ansias, al ver de Tátima el riesgo, en otro amante amparada! Con la envidia, y el temor, corre el corazón borrasca. Vecinos lamentos oigo, y si el susto no me engaña es. Pero las luces propiias, que esos terrores nos causan, son las que ahora descubren, a la luz en que idolatra mi fe. Ya, Tárima bella, me has infundido nueva alma, si la muerte de perderte, me sacrificó a la parca. A donde queda Janaucha? Nada se en confusión tanta. Proberbio es de enamorados, el que la ocasión es calva. Recobre tus esplendores bella Fátima mi casa, que si una vez tu Galán te sacó en desconfianza, sin recelos de traición mi fineza te restaura. Sorbeta, mi compañero, entre hombas, y carcazas, para no pagar el juego deja perdida la Dava. Pero a la luz que dispensan las sulfúreas luminarias, esta huronera he risvado, y me resuelvo a alojarla hasta el día. Multitud de alquitrán, bombas, y balas forma en esta noche lluvia de rápidas crueles ascuás, y a esta parte se dirige lo más de su altiva rabia. Quiero entrar a ver si Emina; mas, lóbrega, y arruinada la fábrica de la gruta: válgame Alá! Alá me valga! que no sé que fantasmon me va tentando las faldas. ̱. Suave imán de mis cuidados, cuidado suave del alma. Él me enamora a lo lindo; si será el Calán Fantasma? Sin duda que hablar no puede con tanto susto aterrada. Y pues empieza a reír . la Aurora, aunque en nubes pardas, y lluvia embozada; quiero ponerla en la Capitana de Janaucha, donde pueda alorar más resguardada. Yo con dejarme llevar mejoraré de posada. Alto allá. Si no habla quedo no le topo la parada. Sorbera, a buen tiempo te hallo, Fátima ya recobrada del desmayó está, y tú con recato has de llevarla a la cámara de popa. Será nuestra camarala y cambiando la que pierdo agarro con esta alhaja. Mientras que el día a con claridades nubladas registraré las ruinas; pues Fátia asegurada se establece en mi cuartel. Ya la fortuna en bonana hasta el puerto me condue, Abier amigo, está en taa Janaucha? Ni está, ni habita mas en esta mi posada. Pues aquí, amigo, os en en depósito a mi Davia, y vuelvo a encontrarla ente La conduciré a una est que sea de su belleza interina retirada. Y pues ya esta mujer quela en independente cuadra, voy a encontrar a Jauaudo como que es del duelo causa y disvadir la sospecha de que esté mi amor en casa Mi amistad con fiel dest a feliz tiempo os alcanza Todo justo llego ahona (a mal tiempo es mi llega pues que Sorbera me avisa que Fátima dentro se halla Perdonad, que aquí os deto? fuera la cámara, a causa de estarse ahora compoviendo minas de la batalla. Enviame aquí mi Dueño, y afuera oigo que habla. Curiosa Fátima dentro, la puerta entreabriendo anda, Parece que el verme aquí janaucha os sobresalta. Si os molesto, en otra parte hablaremos. . Pero aguarda, o es ilusión, o traición la que al ánimo arrebata. Vio a Fátima el Serrasquier, y pierde color, y habla. Cielos! huyo de unos celos, y estotros celos me atacan. Janaucha, yo no puedo contenerirle, pues recatas a mi propia Favorita. Como vuestra temeraría ceguedad, me capítula de que yo trate a mi Dama? Si es vuestra, o nua, es cuestió, que la decide la espada. Y sea a la vista de esta aleve, tirana, falsa, decuyo traidor designio no puede huir mi desgracia; pues si alojo en otro albergue, se rinde al Patrón humana; si la restituyo al mío, vuelve otro amante a buscarla. Pues sable en mano veamos sies mía, o vuestra esta Dama. Por qué motivo, amor mío, empeñáis vuestra arrogancia? Aleve, frágil mujer, fementida, infiel, villana, antes que con mi enemigo el agravio satisfaga, he de vengar en tu pecho tu infidelidad. Aguarda, que he de defender honrado belleza que está en mi casa. Sea el filo del acero quien a entrambos satisfaga. Yo la causa no defiendo, pero defiendo a la causa. A reñir vengo a esta armada, y encuentro travado duelo. Alto entrambos aquí hagan, No hay alto alguno que hacer. Hara que le haya mi espada. Pues por qué? Ya desde anoche con Janaucha aplazada tengo la lid, y pues le halla mi cuidado, antes que en mí, ningún duelo tiene plaza. Yo he de vengar un agravie a los ojos de la Dama; y así tiene privilegio mi duelo en primer campaña, y aún contra vosotros dos. A vos despertando el día os dejé depositada en casa a mi Favorita; y aquí mi estrella la halla en la nave de lanaucha, y vos venís a buscarla. Sea quien quiera el Galán, en ambos quiero venganza. De Janaucha, porque deteniéndola ocultada, injustamente estudioso la defiende, y la recata. De Abier, o por ser su amante con capa de confianza, o por cederla a su amigo, o por no saber guardarla. La Dama que me entregaste queda en mi casa ocultada. Cómo? si la veis allí. En respuestas, y demandas yo estoy con dos enemigos, y soy el Galán sin Dama. Yo no quiero otro argumento, que el que probaré la espada, con el uno mi inocencia, y con el otro su infamia. El estrago de la mina lo, sorbe todo. Arma, arma, El aire embotado en humo forma en pavida borraso lluvia de hombres, y ruina; sobre la tierra, y el agua. Parece el horrible estruo que desde la peña brama, que al salir el Dios Plutos rompe el globo sus entraña, Pues en el presente estr el calor del duelo calma. Emina, que salte a tiena, y nosotros en la causa común, atentos corramos al reparo, y a las armas. Y para que el enemigo no aliente en esta desgratia y nuestro campo se avise de nuestra heroica constanto los Cañones, que quedare a esta parte de la Plaza, con iras de yerro, y fuego, hagan formidable salva, JORN

JORNADA TERCERA

Horrible fue el estrago, que el acaso arrojó al aire vago de la volada mina a la inclemencia. No solo acaso fue, fue diligencia; pues observando un Artillero atento, que astutas penerraban lo violento del concavo del monte algunas gentes, gobernó con sus reglas diligentes dos morteros, cuyas bomvas luego respiró al monte, dieron con el fuego, que exaló con tan subita ruina al bramido horroroso de la mina. Y antes que el opaco albor del día despertase al Aurora que dormía, a Febo deteniendo la luz rubia con prolijo embarazo de la lluvia: notose desdé el puente de Saba, que surcaba la corriente un Eriope, que lidiando ha nado negro pez racional, iba a Belgrado, sostenido de sombras al aproche como a hijo adoptito de la noche, llevando már segura esta cifrada Arabiga escritura En tiempo apresurado sea su contenido intespretado, y de todo lo que entidad importe luego volved, y me daréis reporte Tuisteis a reconocer las generosas fatigas de los gastadores? Ya con corbas regladas cimás los duros centros de Ceres altivamente registran, y casi doscientos pasos del foso contrario distan. Para el día diez y siete, antes que el Padre de el día sustre a este ameno horizonte con claridad matutina, han de llegar los aproches hasta la Cristiana línea; pues para esta estación, sañudo Marte destiña el más formidable asalto, que han practicado sus iras; y así a Isinael, Serrasquier de la Plaza, se lo avisa el Eriope, que anoche le despaché; y a la misma hora ha de salir también con acelerada prisa la guamición, a arázar la contraj alada línea. Y con ambos brazos fuertes, estrechada la enemiga Águila, será preciso, treis re que en sangrienta lid reñida, a flechas, balas, y sables sus Augustas pompas rinda. Y ya que el campo Alemán sus fuertes armas matiza con gallarda concurrencia debellas guerreras Ninfas, con suntuosos equipajes decuriosas piendas ricas, ya con Águilas gravadas, ya con Leones esculpidas, ya con Lices hermoseadas, ya enriquecidas con Quinas; dispuse que de la Plaza, sobre la expedición misma, a la puente de la Saba el Serrasquier se dirija; y Tárraros de esta parte, con su rápida osadía, a la del Danubio tijen, sostenidos de las iras de nanticos armamentos. Para que si la divisa de nuestro primer Pendón, que Luna en creciente pinta sobre Orbe, a caya mitad solo sus rayos registran, con un do . no pudo verse cumplida en Preteris ardeín, logre con creces más peregrinas en las líneas de Belgrado, sus glorias ejecutivas. Bajo tu heroica conducta; será la victoria fija. Y todo ceda en honor de nuestras armas invictas. Advirtió un Sabio, que aunqu las cosas más bien se salvan con más; pero que el secreto con menos, mejor se guarda. Y como en raro accidente Fátima vuelve a mi casa, y Atiche, a una de otra mi precanción las recata; y a está la restituyo a quien me la hubo entregada; después quedaré observando lo que lanaucha traza. Sigue Ariche. S11 Creed Abier, que os sigo de mala gana, que una mujer a Galeras va andando como forzada; mas menos mal si hallo allí a Sorbeta con mi ama. Sin duda. teti Para encontraros vienen veloces mis ausias con nuevo abismo de dudas en mos de mis desgracias. Y yo voy de cado, en cado, hurón a caza de gangas. Para todo me hallaréis. Y yo hallo pintiparada un poquillo de Sorbeta, porque estoy acalorada. Atichilla de mi vida; gado chinche del Alma. e Qué es eso Sorbeta? Una mitad de lo que buscaba; Atiche es, que va de embozo donde sabe. No sé nada, si que a Dios, y a la ventura voy andando. Tente, aguarda; que otra novedad aleve mis confusiones agrava contra del infiel Abier. Enfrena de tus palabras el orgullo temerario. Entrégame la Criada, que después disputaremos el pleito sobre su ama. Eso no. Pues cómo falso; a mi propia vista tratas retenerla siendo mía? Porque me ha sido entregad de otro, que vos, y él solo de mi mano ha de cobrarla. Quién es? Recarar debiera . el decirlo; pero nada del secreto me encargó. Yo cumpliendo en consignan disuado una sospecha, y él el enigma deshaga. Isibael me la entregó, y yo la guío a su casa. Cielos! qué que yo conflicto mis confusiones ataca? Ello va de enredo ha eedo El Diablo está en Cautillao Pero quizá querrá el Cielo abrir espacio a mis ansias. Porque si a la Favorita . del Serrasquier trastrocada a mi cámara conduje, y el entregó mi Criada a Abier, es muy factible resucitar mi esperanza con equivocos acasos de estar Fátima alojada en la casa de Isinael. La precisión de las armas no da tiempo a soliloquios. Qué pretendéis? Qué calmadas sobre Fátima cuestiones nos vamos juntos a casa del Serrasquier. ol Norabuena. Sorbera, sé buena guarda de Atiche. En lugar de fuertes ejerzo de guarda Damas. Pues guárdate bien ahora; de que otra bomba no caiga. Inclitos, brillantes astros de la esfera del Dios Marte, llegó el anhelado tiempo del más glorioso certamen, que en las belicas Escuelas vieron Marciales afaves. las májimas del Visir son arrimar sus araques, en que pasado mañaba salude a la bella Aurora con asaltos generales de las huestes del Presidio, y de su Ejército grande; para que altivo corte su alfanje, al Augusto vuelo de la Imperial Ave. Y así, acelerarse debe nuestro valor; porque antes, que nos ciña en el terreno, podamos desalojarle de sus soberbios trabajos con universal abance: con que es preciso salir esta noche a los parajes concervientes a la empresa, en que poder ordenarse para la acción general, del desado combate. Y si altiva Luna brilla formidable, del Águila en garras gima el menguante. Tiene esta constitución tan extraños los parajes, que es fuerza que nuestras líneas se formen irregulares; que es el poder muy crecido del Visir, no hay que negarse; que la guarnición es fuerte, también es indubitable; que con once baterías en eminencia nos bate al Campo, lo muestran continuas fatalidades, y que ya están sus aproches de estas líneas no distantes, la observancia lo examina, porque el denuedo no aguarde; que en todas lides de Cupido, y Marte, es fuero prudente ganar los instantes. Hoy el Carólico culto celebra a la Virgen Madre en su gloriosa Asunción al Empireo; y de observarse es digno, que ya se cuentan setenta, y tres generales Victorias de Austriaca Casa en las Tiestas Virginales; y son ya veinte y un triunfos los que a mis táreas caben; con que por sagrado elogio llega vulgar a cantarse: n Divina Bellona sabe aclamarse diestra invencible en suelos, y mares. Juan Conde Palsi, el primero saldrá, que con su coraje, a los heroicos Corazas incite, y contenga iguales, gobernando de Dragones escuadrones adaptables, de la circunvalación por derecha. Y con Infantes por la siniestra Alejandro de Vvitemberg, con enlaces de escuadrones, que gobierna el Conde Merey, y que guarden las trincheras desmontados, he impedidos que quedaren. Cinco mil caballos han en línea de sirvarse con los nobles Españoles de Galve, Cordoba, y Vazque? que al ímpetu presidiario enfrenen siempre constantes, contrabalación sostengan, e impidan incorporarse. Que a Abdalid, que osa veloz arrojarse, rayó haya que corra veloz a enfrenarle. Para el centro, cuyas hoyas hacen tan arduo el araque, ceñidas líneas se rijan de los gallardos Infantes con Ahumada, y Alcaudete, los de Marulí, y de Faber, que en suportadas palestras blandieron fieros al aire, con el brío de Leones, Españoles tafetanes. También de Caballeria pequeñas líneas volantes se ordenen para ocurrir a donde pidiere el lance. Que en expediciones preciso es reglarse a lo que el acaso quita, da, o reparte. Regios Héroes, que pimpollo; son de este pensil de Mane el Numa Marcíal Cifuente, y los Príncipes de Sangre, que inoficiosos al ocio vienen codiciando afanes, y en Leones, Lices, y Quitis ornan armas Imperiales, se esmeren, donde el devuedo brille más en el certames. y con mi Persona asistan los Cesareos Generales Ayudantes, que conduzca los movimientos, y ataques Y a lidiar todos con fuego, y con sangre por la Fe, y el César, vamos al combate. . A toda la quinta esfera nuestros denuedos asalten Burle nuestra diestra ufim balas, flechas, lauzas, sables, Al clamor de la trompeta el Otomano se pasne. e Tanto Lunado Pendón rinda a la Cruz vasallaje. Para granjear mejor los apacibles desvelos, comprar debieran los celos los placeres del amor. En renovada alianza, más tierno amor se maneja; pero me queda la queja de vuestra desconfianza. A un ordinario querer ningún riesgo le desvela; el poco amor le consuela de lo que puede temer. Mas quien más ama, dequicia mas presto en el sospechar, porque en el auje de amar adora con más codicia: luego cuando una mujer, de el celoso está invadida; mas que quejarse ofendida, tenida está a agradecer. Quien mucho en celos ataca, sin quererse disuadir; con tanto celos pedir, ya se pasa a dar matraca. Conozco, que esa opinión es de amor fiel interés, mas no milita en quien es celoso de profesión. Son de estimar los recelos; mas de continuo, es odioso, que una cosa es ser celoso, y otra cosa es tener celos. Cuando trae la ocasión de celos un incentivo, amor se esuera más vivo para la satisfacción; mas si pasa a ser costumbre de celos adolecer, un siempre satisfacer es prolija servidumbre. Atiche, tienes intentos de amar? Yo de filogismos no entiendo, y en mis guarismos amor es cuento de cuentos. A amor, para un fiel proyecto da el entendimiento parte, y en faltando a amor el arte se queda amor imperfecto. La discreción no da alivios a la llama del querer; pues a una amente mujer no bastan cien Titos Livios. Eso es materialidad de comunes liviandades. Muy sabias formalidades reñían a una Beldad, porque estaba enamorada de un mozo, gran badulaque; y ella rechazo el ataque diciendo formalizada: Qué le va a vuestra porfía en que yo ame a un majadero? pues para lo que le quiero sabe harta Filosofía. No aprendiste a enamorar de Fátima, y janaucha? Otra cosa no se escucha, que tonos de regañar. Todo un Palacio es estrecho para habitar la discordia, y apacible a la concordia aloja un pequeño lecho. Atiche, qué hora será? Corren tres de la mañana. Pues, Fátima soberana, tu beldad sosiegue ya en soñolento arrebol, mientras es de rondar hora; y al despertar de la Aurora volveré a brazos del Sol. Sobre lenta marcha doblen los escuadrones la fila, de suerte, que los trabajos de las Turquescas fatigas no los descubran de lejos a la luz de Proserpina. que idolo de sus timbres. veneran los Ismaelitas, y ahora en densos vapores sus bellos rayos marchita. Y el todo de nuestras armas en su ordenada salida podrá formarse en batalla antes del albor del día. . A nuestros trabajos llegan las escuadras enemigas. Al arma, armada Otomana. Avanza Caballeria. Las Imperiales banderas con gloriosa gallardía, estiendan triunfos al aire en las trincheras vecinas, y fuego a fuego transciendan el volcán de la colina. Ea otomanos valientes, Genizara infantería, en quien Oriental Imperio su gran poder eterniza. Defensa, y abance a un tiempo vuestros corajes incitan; mientras que del Cristianismo las inopivadas iras, a la esfera de la Luna estienden las osadías. Por más que vuestra bravez intrépida se resista, a la espada Lusitana cedan las corbas cuchillas. La voracidad del fuego de esta altiva batería, a los globos de Vulcano aborte en sañudas iras. Alientos Electorales; con valerosa porfía, sostengan vanagloriosos el cerravien en la fila. Valor, y constancia junten en generola codicia, con lo ardiente del denuedo la belica disciplina. El Alá de Mercy ocupa una fuerte batería, que por la Turquesca derecha hizo Etna a la Colina, cuyos potentes pertrechos son ya contraria ruina. De Ronigsegg, y de Dan los batallones consigan sostener fuertes la presa contra la furia enemiga, mientras que Alejandro por pasar el barranco lidia. Ya raudales de la sangre por él, al Saba caminan, y con el humo, y la niebla se envora el Padre del día. Con la opaca densidad, que al aire el vapor enluta, de operaciones Marciales nada se ve, ni se escucha; como que Marte se duerme fatigado de coyundas. Si bien en esta estación me desvelo con la duda, de no tener del Visir orden, ni noticia alguna ya ha cuatro noches. Y puesto que nuestra guarnición junta apostada la teneníos a la expedición que ocurra; discurramos del empeño de Abier, y de Janaucha. Temerario me increpó de aleve. En eso se funda mi razón para retarle. Trató su pasión injusta con mi Dama, que alojó en su casa, con fe astuta; ahora ella no parece: con que presunción resulta de que él la tiene. Y así dos motivos hay de lucha, uno porque infiel me fue, y el otro porque la oculta, Lo primero no es así, lo otro protección no justa; que aunque yo la recatara no fuera vileza alguna; que si en casos semejantes que con amigos ocurran le explica desconfianza, ya el lance de especie muda, y puede el amigo amar, sin caer en infieles dudas: si no la alcanza, paciencia; y si la logra, es fortuna. Para espíritu celoso son las comprensiones mudas mejor se sabe explicar con una espada desnuda. Dilátese, pues, el duelo, hasta esperar la resulta de la guerra, y mientras tanto a poder de Janaucha vuelva Atiche. Norabuena. Pues Sorbeta la conduzca. Ya que me citáis, será en amorosa dispura. Ve con Atiche a la popa. La pobre llevará zurra, y yo al punto a la Galera la ataco como una mula. Vuestras gloriosas fatigas la altiva ensinencia cubran, sin que el bramido del bronce el retiraros presuma, Austriaca Infanteria, que en púrpura al fuego inundas. Españoles Batallones, si en Temisvvar a la espuma, y a la llama sogusgasteis; el León trepe las alturas, burlando en valiente saña al fuego, y la tierra dura. Cómo heroicos Musulmanes vuestra brabeza sañuda en cinco horas de combate deja eclipsar a la Luna? Cómo de once baterías la formidable brabura, ya a nueve presuntuosas Cristianas banderás cruzan. Rehaced vuestras nobles fuerzas para las dos, que aún ocupan los otómanos pendones. Y rápidos luego ocurran los cuarenta mil Caballos Tártaros, que con la furia restauren la de la izquierda, que los Corazas ocupan; y sables, lanzas, y flechas tienten de Marte fortuna. No hay constancia que resista a invasiones tan continmas. Ya a las baterias nuestras cubren Águilas oscuras, y la Milicia Cristiana nuestros ataques soguzga, sobre alfombra de pendones selva de turbantes, y husmas. Inclira Caballeria, de el fuerte Imperio coluna, a sostener el abance contra la Turquesca chusma. Y si fue vuestra osadía la que comenzó la lucha, sea así vuestra constancia quien la victoria concluya. Ya en siete horas de combate que a la quinta esfera asusta, de el Águila entre las garras se ve eclipsada la Luna, de quien temeroso el Sol que hasta ahora en niebla se ofusca, ahora en fulgentes rayos, de la opaca niebla triunfa. A recoger Musulmanes, y cediendo a la fortuna todo el Campo, penetrad de ese bosque la espesura. Vencida ya se retira toda la potencia Turca. Todo el ejército quede en aquella positura en que ha vencido, pues que la gran caterva confusa de las Otomanas armas, la experiencia nos anuncia, que tal vez cobra rehaciendo lo que lidiando no ocupa, Solo sigan en batalla a la retirada Turca. bajo el orden de Heberge con arreglada conducta esos cinco Regimientos Hungaros. Y si la astucia el rehacerse practicare, hagan alto. Fiel tributa a vuestra Alto mi obsequio este Pendón, que cúmula en purpúreo alto velamen cifras, Estrellas, y Lunas. No a nosotros, no a nosotio, si a Dios glorias se atribuya A formidable Decreto de la celestial altura! que en la expedición cubrió su luz el Sol, y ahora alumbra para admirar la ruina, que con rragedia confusa de un inopinado golpe gime la Otomana Luna. ses Triunfantes Cristianas hu uno, y otro Campo ocupan; y las nuestras ya penetran fugitivas la espesura. . Ya de el cañón enemigo la voracidad pronuncia, que intrepidamente aviva con la victoria la furia. Seña de capitular la Atalaya constituya; vos, Abier, saldréis a Eugenio a ver los pactos que gusta. Janaucha me manda ir con Atiche a la Galera; pero este cabe de pala ne ha argollado la obediencia, y pues da zurras al viento de rendición la bandera, yo me entretengo, hasta que algunos Cristianos vengan, con quien poder escurrir de esta servidumbre austera, y manejar el que Atiche siga como consecuencia; que estas Turcas fácilmente a bautizarse se llegan, porque que sin alma viven el Alcoran las enseña: y si por ser como Diosa vansgredió el precepto Eva, ved si querrá ser Cristiana por tener alma una perra. Yo confieso que es galante el Príncipe a mis propuestas, y que cuanto capitula inviolablemente observa; mas ceder los desertores fuera en mi grave inclemencia. Sin ese punto no quiere aceptar vuestras propuestas. Y proseguirá el asedio veloz a la fortaleza. No obstante, mientras la noche aquí pasa Va Alteza, proponer a Eugenio quiero ciertas nuevas ocurrencias. Con lo que pedir quisiereis podrá pasar Villanuera. Correrá pronto mi afán con eficacia, y piesteza. Pues voy a juntar consejo para tomar providencia. . Alojaré aquí esta noche con la quietud de las treguas . Yo esperaré aquí observando curiosidades Turquescas. Con cornucopia colmada la fortuna se me acesta; pues dentro este Alcázar vi al Marqués de Villanueva de las Torres, mi señor; y es este que atento observa, y con pasos de pabana los corredores pasea. Yo abanzo a él. Amo mío, restaurado a tus pies llega tu pobre Fámulo Ambrosio con renombre de Sorbeta. Con bullicioso placer mi amor de hallarte se alegra; pero recatarte ahora es preciso. Abajo espera Corafía, con quien puedes practicar lo que deseas. . A mi amigo Corafía caminan mis pies que vuelan, y en metamorsosi Atiche veré de arrastrarla a fuera. . Puesto que ya la indonira fomuna indomita fortuna le la predomina a la esfera de la Luna saldrás mú, Sol luciente, a ilustrar las campañas, ansi a Oriente pues con honroso militar pasaje de la Plaza saldrán gente, y bagaje Contigo irá segura la altiva majestad de mi hermosura, trepando aún en remotos orizontes adustos valles, y breñosos montes; que amor sin el valor en su proyecto, si es acaso que le hay, será imperfecto. Una beldad resuelta, y halagüeña, a más finezas al amore Los tres que siguen conmigo al acampamento pasan. . Pues que vayan de uno a uno! pasando a la desfilada. Tú, en paso, y repaso quedes, mas pasado que una pasa, mientras que salimos yo, y Atiche a punta de lanza. . Con botas, y a la ligera voy tras de mi camarada; y por medio estos lanzones me escapo como una galga. . Y yo guiando la tramoya en la postrera jornada, afianzando el contrabando salgo cubriendo la marcha. Antes de verme embarcada a fuerza de cruel destino, monumento cristalino tomaré precipitada. Qué motivo te precisa a la desesperación? si la armada guamición pasará marchando a Nisa. Que aunque la Plaza ceñida once semanas ha estado, y alguna gente ha dejado en el río, y la salida; y aunque se haya consumido en la llama, y la ruina empeña. de la formidable mina un nunero tan crecido, aún quedan sin los vasallos, los Hebreos, y mercantes, diez y siete mil Infantes, y más de seis mil Caballos; que con colas, y banderas, y todo el tren concemiente han de pasar ausí a Oriente por las Cristianas triuchera; Y alejándote de el austro, con el bagaje escoltada, una Carroza embozada será de tus soles plaustro. Dichosa la expedición me ha sido en la fatal lucha, pues segura de Janaucha restauro a mi inclinación Y tu amoroso favor me da más próspera parte; pues si un triunfo perdió Mara me da una victoria Amos. Caso inopinado ha sido que de nuestro amo en Tiendi haya alojado el Aga, y que os haya visto en ella, y él se vuelva, y os quedéis. Ah sido un vuelco de sme que allá nos trajo arrastrand y aquí bebiendo nos deja. Qué bendiciones Jauano nos dará cuando lo sepa! Autifhona entonará que aturdirá las Galeras. Y en punto de Religión, qué resuelves en tu idea? A mí me place la moda de estas gallardas Tudescas, y parecen vuestros Ritos mas propios a las potencias lacionales, con que así, quedo a vuestra Ley resuelta; y el nombre de Carariba al de Atiche desvanezca. Yo te hartaré, si me quieres, de Ambrosia a tienda suelta. Yo te quiero, y te requiero, a que siempre mío seas. Con ese recado al Cura, y andad a tomor la fiesta. e LIEIII IL , s Esta vez mi fortuna varia confederada de la Luna, sin que alivio permita, a dura adversidad me precipita. Mis Naves que vinieron venciendo al río en temos que batieron, hoy fastidiosamente se dejan arrastrar de la corriente, muchas quedando (pese a mi deseo) ya deshechas en lid, ya por trofeo. A Fátima inhumana, que llegó invidia a Tetis soberana, con ajenos placeres la ofrece campo la Deidad de Ceres; y cauteloso, y bravo con Atiche deserta un vil Esclavo. A donde resguardado hallaré protección contra mi hado? El Cielo vaticina al temor mío, que aún i . De mi impiedad vencido, tragico me despido de la hermosa Belgrado; y guiando al mar salado, el fluvial armamento, marchitos gallarderes suelte al viento. la victoria sublime. Mi regocijo os tributa, con placeres indecibles, mas congratulaciones, por la victoria sublime. En elogió al valor vuestro, de la fama los clarines, vuestros triunfantes aplaus de polo a polo publiquen: Y en el Orbe no cabiendo tus blasones invencibles, Absorto Marte traslade hasta los astros tus timbres. Y en próspera consecuencia de victoria tan plausible, hasta el negro mar estiendan las Águilas sus confines. Vuestras congratulaciones mi ánimo fiel recibe y os tributa atento gracias por el valor invencible, con que vuestra heroica diestra en cerrámenes horribles, dio con las ojas de acero al laurel nuevos matices. Y pues ya la Luna corre la vereda de su eclipse; después que el celo devoto en salvas, y ecos sublimes gratuita víctima ofrezca a diós, que las armas rije; y a la Austriaca Protectora Purísima Madre Virgen (de quien la Sabiduria Sacro Oráculo predice, lo que ya cumplido visteis, Pasara el Campo a Cemplín, donde glorioso se aliste, hasta que fuerte la Plaza con guarnición se habilite, y apostado de Corazas, y Dragones en confines de Nila, Samandría, y Vosnia el Postirung, fiel camine a gozar de los cuarteles los descansos apacibles, que suele dispensar Marte fatigado de lo horrible, mientras que la adusta Ceres nevado ropaje viste. Y en Templo de jano arado se esculpa en inmortal parte, por nueva escuela de Marte, LA RENDICIÓN DE BEIORA