Texto digital de Remedio, industria y valor
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Remedio, industria y valor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/remedio-industria-y-valor.

REMEDIO, INDUSTRIA Y VALOR
JORNADA PRIMERA
dos, por Dios que es bueno. . Quieres callar? Antes de entrar a jugar ya sé que tómaras dos. menos pienso que tomara. No jures que yo lo creo; dempretemió mi deseo que la suerte se trocara, y perdieras. . Si perdiera, disimular; y sentir. Un Turco puede surra perder. . De qué manera? Un Cura de mi lugar; de cuento va, más primero tocar el barato quiero. Primero te he de pagar? Cualquier mercader que venda, puede a la tabla sacar lo que vende, y concertar hasta asegurar la prenda. Y si el merchante procura un recipe de futuro, suele hiporecar un juro debajo de una escritura. Música, soplos y cuentos, se cobran adelantado, que todo cuento soplado tiene su fineza en vientos, Y si el pobre no repara lo que dice, y va a cobrar, por premio le suelen dar un beneficio en la cara. Aguarda, ombozados son. En la trampa hemos caído; si no es pendón detenido, que aguarda la procesión; es son, no hay más que aguardar. Valdrame la cortén Quién lo que come de día viene de noche a buscar, quieres que guarde respetos Guardaránsele a mi espada. Volvámonos si te agrada por otra calle. En efecto temor tienes. . Yo temor, vive Dios. . A Caballero. A mí, o a mi compañero: A entrambos será mejor: la bolsa hemos manester, capas, y espadas. . Mi capa tiene buleto del Papa; y no la pueden prender. que es de grados, y corona: Aparta, necios soldados atrevidos, o animados por necesidad, que abona el delito que se intenta, este bollilio van cien escudos, que podrán suplir algo de la cuenta en que de ordinario alcanzan la Cortea los que pretenden. Liada flemi, no lo entiendon, y ponon la confianza en sus locos desvaríos? las capas, y los dineros. Bueno está así, caballeros. Cuerpa de Dios, con los brío de los ladiones. . Tú mientes Ja más ofende un ladrón. Esta es forzosa ocasión. Ea dejen los valientes, capas, cineros, y vidas. Así lo podréis cobrar. s. Un ladrón no sabe dar mas de a las bulsas heridas. Tente hombre. od grande afrenta herido estoy, vive Dios han de morir . Tú a los dos, que de este yo daré cuenta, Muerto soy. . No hay que aguar- A la justicia savor. (dar. Gran gente viene, señor, aquí te puedes entrar. Cuya será aquesta casa? Del diablo, eso te detiene, que es justicia la que vienes Entremos pues mientras pasa. Las cuentas serán? . Señora, las doce. . Vete a acostar Querras ahora rezar hasta que salga el Aurora, sin mirar por tu salua. No me aconsejes, Leonor, pues el regalo mejor se engenora de la quietud. Qué dichoso vendrá haler quien te alcance por esposa. Yo vendréa ser la dichosa si lo llego a merecer. Pues yo sé. . No sepas nada, corre a acorarte, ̱ Eeo que nunca sano el honor con recetas de criadas. Burlando fue, que te alteras? Sea, Leonor, lo que fuere, quien las burlas oye, quiere estucuar después las verás; deja la luz. . Ya la dejo, guarde el cielo tu hermosura. Tengo para esa locura, por desengaño el espejo, jamás me he desvanecido, pero llego a conocer, que no hay tan fea mujer que le pese haber nacido. Mas cuando la feliz suerte tras como mi vida engaños, mas vale en los tiernos años pagar tributo a la muerte. Las Oras quiero tomar para salir de cuidado. Esta sala es del estrado, y esta cuadra puede dar admiración al acierto, con las joyas que atesora. Todos duermen en Zamoras Que no ayamos descubierto es la verdad, juro a Dios. criado a quien preguntar cuya es esta casa? . Ay triste! quién es? . Cón un Ángel distes herido estáis. . Sí señora. Bien os podéis sosegar. Cormo sosegar? criados, ola, gente. . En cortesía os pido, señora mía, que no aumentéis mis cuidados. Quién eres hombre? Leonor. Peor está, vive Cristo. Sosegaos, que no conquisto descréditos del honor. Suce dio me una pendencia, don de dejo un hombre muerto, y por no ser descubierto, ni hacer una resistencia a la justicia, el zaguan por estar oscuro, entré, a la escalera llegué, que tales licencias dan los recelos, o el temor de los que quieren prenderme: llegué por favorecerme don de conocí mi error, no hallando a quien preguntar; aún que con mucha evidencia me negaba la licencia lo que pudiera admiras a venir con más sosiego; pero el cobarde sentido, ni fue curioso advertido, ni fue discursivo ciego, REZ DE MONTALV Si bien todo me dio aviso en mi apresurado fin que había dueño Serafín de tan bello Paraiso. Este ha sido mi cuidado, no ocasionéis más enojos, que pueden ser vuestros ojos de mi delito sagrado. Lo que ha contado mi dueño Sosegaos. . Si haré, que en voy hay reliquias del empeño, Qué gallardo talle tiene! Amor, la suerte previene peligros que el alma adora, Es cuidadosa la herida apretaos este lenzuelo. Si ofrece remedio el cielo, segura tengo la vida Apretadle bien. . Si haré hay rostro más saberanos No podréis con una mano, mostrad, yo lo apretare. Tanta merees? . La ocasión me da licencia atrevida, perdonad. . Quién dando vida se humana apedir perdón? no apretéis tanto. . Os quejáis? Muy grande descuido ha sido, pero estoy del brazo herido, y en el alma me apretáis. En el alma? . No lo veis? Yo, de qué suerte? . Es verdad si os falta la voluntad, sin duda no lo sabréis; mas yo que sentí en la herida diez flechas de fuego, y nieve, duda el alma si les debe los dolores, o la vida. Hay más bello enamora; en medio de sus fatigas? Si a mayor pena os obliga, el lienzo quiero quitar. Quitadle. . Mostrad, Qué hacéis? Acabaos de declarar. Para volvérmele a atar os pido que le quiféis, que cuantas veces llegáis vuestra mano, huye el dolor; y en negándome el favor, con la pena me dejáis. Lisonias en tanto aprieto, dejaos primero curar. Cómo puedo lisonjear a tan divino sujeto? Divino? Jesús: Leonor. Paraqué llamáis? . Sospecho que en las lisonjas del pecho esta la herida mayor, y que engañando queréis aprovechar la ocasión, cuando mi reputación en las estrellas veréis. Leonor. . Señora. . qué hacías que mi voz no has escuchados En los balcones he estado mirando la valentía de un hombre de lindo talle, que de tres mató el primero. Curad ese caballero, y enseñareisle la calle. Señora, menos rigor, Echo el falso, vive Cristo. Leonor mi disculpa ha visto. Asístid más tuerdo amor, No os ausentéis agraviada, yo me iré, menos enojos, queden en paz vuestros ojos, aunque me mate la espada de un enemigo: Tristán, por dónde entramos? . Advierte que vas a buscar tu muerte. STRIA YVALOR Los que seguron están, quién disgusto les procura? Por no daros más enfado. Cómo Leonor ha infermado, tengo el alma más segura, y hasta quietarse la calle no habéis de salir de aquí. Guardándome el cielo así, no habrá pesar que me halle. (vo Sentaos. . Sal quiere este hue- es como vuestro el favor. Oíl viva es la Leonor. Hlí curdo es el mancebo. Tenéis dolor en la mano? ̱a Aunque le tengo, la ignora con vos el alma, señora. Haz Leonor, que un cirujano se llame con gran secreto. Basta vuestra mano hermosa Es la herida perigrosa, y tendréis el pulso inquieto si yo os la llego a curar, no que en mi meritos son, si no que la inclinación jamás se pudo templar: Bien haya tanta hermosura gm Y así sosegaos, señor, que os quiere curar mejor quien vuestra salud procura: mucho me voy declarando, amor, déjame la vida. Él es quien tiene la herida, y ella quien se está quejando; por Dios que hemos de salir a nado de aquesta casa. De humanos límites pasa lo que no os podré servir en la merced que me hacéis. Os sentís más sosegado? tened el brazo aliviado, porque mejor descanséis, DEL DO CTOR JUAN Podrele en vos aliviar? Indiscreto estás, señor, no fuera mucho mejor hacerlo sin preguntar? Tienes razón. . Pesia tal, apenas yo lo entendiera, cuando ambas manos pusiera en las suyas de cristal. El respeto me acobarda. Muero, si amor no socorre. Caballo que tan mal corre no está lejos de una albarda. Gran mal, señora. . Leonor que tienes? . Que está a la puerta la justicia. . Y está abierta? Pienso que si. . Grande orror Dicen que un hombre mataron, y el matador está aquí. Ay desdichada de mí. Lo peor es que acertaron. Muerta soy . No hay que temer. Ay de mí. . Rindió la rosa a la pasión amorosa, el divino rosicler. ̱. qué hacéis, que van entrando ciento y treinta alabarderos, y tres mil arcabuceros. . Amor, honor, y fortuna, Amor me está disculpando. Llamando están. . Eso es bueno que me vi libre a las doce, que no puede entrar quien llama. Mariposa de mi llama, volved al rostro sereno la bella luz eclipsada, si bien no se lo que pido, que en el sol restituido veré mi dicha acabada. Ay de mí, señor, señor perdonad, que estoy turbadas solo de quien las merece. esa pared le vantada cae a un rico cenador del jardín de un caballero, VAN PEREZIDE Eso es quererme matar agua roar la suerte quiero, Y el crédito de mi honor? Decís bien. Vamos por Cristo, Si su belleza conquisto, que agravios me dan temor? Esto importa a mi quietud. Vamos alpunto. . Ay de mí, os vais? . No decís que sí: Mirad por vuestra salud. Poca el alma sin vos goza, ce yo os veré. . Si vos gustáis. Mi bien si . Cómo os llamáis? Don Rodrigo de Mendoza. Gracias a Dios que dio fin la devota Letania. A Leonor. . Señora mía Enseñales el jardín; y mira bien que al saltar no se haga mal don Rodrí como a mi pesar le oblia a padecer, y callar? Ay de mí, tú eres amor, que cuando a los ojos llegas? a ya con el al ma navegas por el golfo del temor? cual de vosotros conoce. y estoy cautiva a la una: Ay de mí, si habrá bajado sin peligro de su vida? si la justicia atrevida habrá ya en mi casa entrado: Que de peligros ofrene la suerte en esta ocasión, sin duda las dichas son Dejen me entrara avisar, Acabe el escuderon Los de mi linaje son Montañeses de Águilar, de Laredo, y Santander, con un cuarto de Corito, y el servir no es sambenito, para que quieran hacer heregia mi cuidado. Qué es esto Sanchez? No es nada, soseguos. . No estoy turbada. Un hombre que aquí le ha entrado buscamos, que deja muerto otro en la calle. . Y aquí hombre entro? . Dicen que sí. Pues juro a Dios que no es cierto, porque yo soy el pentero. Callad Sunchez. . Si haré. Y si no yo callaré: si estuviera el caballero, dueño de esta casa, en ella, mas respeto se guardara, y ningune atropellara Yo que ahora se atropella. Es esta casa sagrado? Segrado es aquesta casa;. Y quien los límites pasa de atrevimientos llevado, tiene muy pocu razón. Ja más tuvo atrevimientos la justicia. . Sus intentos sen hijas de la ocasión. Echar la puerta en el suelo, entrar contreinta criados, sacabuches graduados en las lecciones de anzuelo. Maltratar a quien lo impide. con obras, y con razones, y en palos, y mojicones darle más de lo que pide. Repartirse los sayones por las cuadras, y aposentos, logrando sus pensamientos STRIA, YVALOR en algunas devociones, que aplican con atención en oculta faldriquera, que pudiera serpatera de su misma inclinación. Llegar con ruido notorio adónde está mi señora retirada como Aurora, en la luz de su Gratorio, y querer violas sangriento su clausura, esto es justicias No será si no malicia de su mismo atrevimiento. No hay puerta para llamar, dejar la gentea la puerta, entrar en estando abierta, y con licencia buscar la causa, con el decoro que es justo a la cortesía? Yo pienso, señora mía, que no es neda lo que ignoro de cortesía, y respeto, y que todo lo he tenido. Señora: Leonor, que ha habido? Saltó seguro en efecto. Ya la casa está mirada. Grande obligación te debo, tornadla a mirar de nuevo, no haya cosa reservada. Basta ya la diligencia, Tórnele a miror mejor, que para el Rey mi señor no puede haber resistencia en la casa, ni en la vida. A Diós os quedad . Si haré, y al Vizconde le diré mano, esta merced recibida. Es vuestro esposo? . Es mi her- Perdona el no conoceros, DEL DOOTOR IUANP que a tan grandes Caballeros siempre sirvo, y siempre gano. vamos. . Vuelva por acá alquilado por un mes. Escudero Montañés. Es de honra? . Si será. Mientes por cuarenta barbas, y cincuenta y dos mostachos, hijo de treintaborrachos, y otros cincuenta si escarbas, que mi abuela fue vian eta de un nieto de Lain Calvo, y por mi padre me salvo con la sangre más perfecra que tuvo Nuño Ralura. Sanchez, váyase a acustar. Mañana te he de buscar, Alguácil de la Vasura. Ven acá Leonor, bajó bien don Rontigo? . Señora, como a los valles la Aurona, de sobresalto llego al jardín. . Be sobresalto? hizose mal? . Bien podía, pue midio su amntía toda la pared de un salto. Jesús mil veces, la herida se daba mucho dolor? Antes heridas de amor le lastimaban la vida. Heridas de amor, de quién? La pregunta es excusada, no quieres que sepa nadas Y es lo que me está más bien: mas de mí, que preguntos Si eres noble como hermosa. Y no te dijo otra cosa? Que te adora, y no mintió, que por sus ojos lo vi- Mirastelos tan de espacio. Como es pequeño el Palacio, hasta el alma conocí: REZ DE MONTALUA es mañana te vendrá a ver. Estando mi hermano ausente no hay ningún inconveniente: más primero has de saber si con nobleza ha nacido quien tan bellas partes goza. Don Rodrigo de Mendoza no es malo para marido, Quiéralo el cielo Leonos, pero soy muy desdichada. A las doce muy guardada, y a las dos con muevo amor, a Esto ha deser. . . Es ragón, que está nuestro honor sin vida. La sangre de la homicida nos dará satisfacción. A mujer, al fin liviana. Muchas hay que no lo han sido, Retórico presumido, a no serlo nuestra hermana, mas que ninguna lo fuera. p No hay reala sin excención, Para mi regulación, esta ha sido la primera, Una mujer tan guardoda? vive el cielo que lo ignoro, La liviandad por tesrro tiencia más encerrada. No afrentes a tantas buenas, ̱. Qué poco sabes de honor! no haberías fuera mejor y se eclipsaran mis penas. Mas yo soy como elladrón; que viendo mi honor perdido, por engañar el sentido, pienso que todos lo son: que no ha querido decir el padre de la criatura. Dentro de la se pultura pienso que lo ha de encubrir, Date priesa. . . Ya lo hago, a desdichada mujer! Comiénzate a en ternecer, y verás si satisfago mi honor perdido en los dos. Es mi sangre, que te alteras? cómo, señor, a esta triste. dais tan horrible sentencia: Ángel mío, quejaos vos, que a las divinas orejas llegan las quejas de unjusto. Cerradas están las puertas, ay de mí! los golpes oigo, y a mi ventura le aprestan el tálamo de las bodas en lo oscuro de la tierra: que terrible confusión! que profundo el golpe sueña! sin duda es la seoultura. Alma, corazón, sospechas, sentís, escucháis, que hacéis, si aún le negáis a la lengua el discurso de quejarse: ya parece que se aumentan los golpes, hay triste vida, que te estoy llorando muerta! qué hemos de hacer del infante: Criarle, y hacer ausencia a Valladolid nosotros; donde sabrán como queda muerta Leonida, llevando honrosos lutos por ella. No es me jor darla a un Convento, Remédiase así la afrentas la criada que lo supo, el galán que la festeja, no han de saber el Convento, RIP, YVALOR y no han de hacer diligencias por hablarla, y por sacarla de la clausura violenta, donde Juez, Monjas, y el mundo han de saber su flaqueza? muera, hermano, y traiga el tiempo los siglos de su carrera, por sagrado del olvido. He dicho yo que no mueras muera, y viva nuestro honor. Ya parece que se acercan los ministros de mi muerte. Tened la espada sangrienta, hermano, Juan, con Fernando dadme lugar con que pueda decir mis culpas al cielo: no he sido yo la primera, ni en delitos de un esposo no puede caber afrenta Don Diego, esposo, señor, como es posible que dejas enmanos de lobos fieros, esta corderilla tierna? Si es que te cansas; mis ojos mira las dichosas prenoa de tu vida entre mis brazos, sin que defenderlas puedan de la muerte mis cáricas, del peligro mis promesas. que me matan, que me matan, locorro, cielos; que llega la espada más atrevida que ha visto bárbara ofensa: humilde os pido, señores, que hagáis primero experiencia de las partes de mi espolo; cerráis al bien las orejas, los ojos a la razón, y el sentido a la clemencia? No hay piedad, no sois Cristianos? válgame Dios! qué quimeras engañan mi fantalía, su eño, vivo, estoy despierta: claro el desengaño muestran, los golpes oigo otra vez; en que profunda caberna la posada me aperciven: qué confusas voces suenan! qué lamentables gemidos! que desesperadas quejas! que tumor tan insufrible! ya me matan, ya me llevan a enterrar los homicidas, san que la más triste vela altombre mi sepultura, y solo llora mi efrenta la sangre de las heridas. La sepultura está hecha. Vamos pues: y los criados? Ocupad es alis fuera, y las puertas bien cerradas. Ya siento, que abreo las puertas, y a llegan, tente Fernando. Esta os la vitima sentencia, le onida tú has de morir. Bien sabe Dios que me pesa, pero no puedo estorballo. Qué dices, don Juan, que intentas con mi eesdichada vios? detente harmano. . Es quimiera . Hízome escala una reja dejar de morir, Leonida. Si acaso lágrimas tiernas, si acaso rezones julas, si acaso amorosas quejas ablandar tu corazón pueden, ques ablandan piedras, te pido que sola un hora me des lugar en que pueda de dir mis culpas al cielo. en las dudosas materias los términos se adelgazan, porque el tiempo no se atreva ONTALUAN a estorbar la ejecución. mas ay que sí, en mis desdichas . Qué contradicción de estrella sigue mi confusa vida: u na hora es mucho, sea media, Cristiano eres, ten piedad: ay de mí. . Rindio la pena su espíritu, no la mates, aguardemos a que vuelva del confuso parasismo, sino es que el dolor se aprieta tanto que pierde la vida Vamos pues, cierra esa puerra, por Dios, quue hemos bajade El salto fue a una corea de lacasa. . Así es ver le escuridad es inmensa, Y los caminos muy malos, si esto fuera en la Cuarelma pasara por volarín Vete poco a poco, y tierta si hay por donde bajar, dame la mano, y descuelga el cuerpo, a ver si esta hondo. Por Dios que muy bueno fuera prueba tú. . Dame la mano: mas estos palos me enseñan por donde he de bajar. . Vaste? g del jardín. Ya voy trarti: Valgame lanta Quiteria. Qué es eso? . Una sepultura, y estoy enterrado en ella. Sepultura, estás entis Pluviera a Dios no estuviera? Si es Donvento aquesta casa. Y ha de enterrar en la huerta? Válgame el cielo! qué es estos no has encontrado la puerta del jardín? . La de la muerta es la que he encontrado abierta. Ay de mí! . San Blas, San Jorge. Que voz tan horrible es esta que ha llegado a mis oídos: Tristán, oyes que se quejan: Señor, que se quejan oigo, si habita algún alma en pena dentro de esta sepultura, y yo le pise las muelas, cuando en ella me tendí! Ay de mí! . otra vez suena a friste voz. . Fiero hermano, porque darme muerte intentas? ye Tristán. . Ya lo escucho, sin poderlo remediar! y el rumor de las cadenas d el alma está junto a mí, sin duda es de algún Porta, que por no dejar las flores le sepultaron con ellas. Calla por Dios. . Por Dios callo, su vida en un parasismo, pero señor, si me lleva el alma no he de quejarme: Llorad las tristes obsequias de vuestra difunta madre, mi bien, pues son las postreras, si os darán la muerte a vos? quien duda, pues no alimenta menos que inocente sangre, traicion es de esta manera. Sin Bautismo, qué rigor! vengangas donde no pueda suplir arrepentimiento la ejecución de la ofensa. Pero supla vuestra sangre lo que mis lágrimas niegan, que aún les falta a mis desdichas maes que declaren penas. Estamos buenos ahora Escúchate, que esta reja mi duda ha desengañado: con una mujer intenta, IRIA YVALOR hermano, padre, o marido alguna crueldad sangrienta, y la ha de libras por Dios. Señor, si vuestra clemencia no me ampara, que he de hacer? Juro a Dios que son quimeras, que es alma pues que te ha visto. Cómo ha de tener paciencia con tanto aguardar, Fernando? Aay tristella muerte llega, misericordia, Dios mío. Qué desdich ada tragedia Muere infame. . Cómo muera No escapo de aquí con vida, que solo por excelencia me llaman infame a mí. Si ha estado rindiendo treguas dale lugar con que pueda decir sus culpas al cielo, Qué más lugar? Bueno fuera que la piedad te faltara. Vide a Tristán, en la puenta, y el zaguán. . Yo te la pido por la sangre que gobierna tu vida, como la mía. La vida quieres que pierda con tanto aguardar, Fernando. . Leonida, hermana, confiesa con Dios, que no puedo más, Que me dijiste de puerta y zaguán? . Que la he hallado. Pues qué aguardas? La más nueya hazaña que el mundo ha visto. Pues yo te aguardo allá fuera, Allí elta una lamparilla, y a este lado se alimentan DEL DOGTOR IUAN PE los hijos que el Betiscría, y aquesta es una escalera que sube al pajar, alcanza la luz. . Yo, de qué manera: Con la escalera, Tristán: bien sabe Dios que no intenta ninguna crueldad mi brazo, sino librar de la ofensa a esta mujer afligida: Pues cómo, la lumbre llegas a la paja? . Si aristan, que quiero de esta manera lograr la más fuerte hazaña. Fuego, fuego, que se quema la casa, favor, favor. Ahora mi industria empieza. Fuego, fuego. Hay desdichada. Ea valor, haced prueba
JORNADA SEGUNDA
PORNADA SEGUN DA de la sangre que heredáis. Tan presto, hermano, me niegas el término prometido: ay de mí. . Tened prudencia, porque no soy vuestre hermano. Quién eres hombre? . la priesa e no da lugar a decirlo, quien vuestra quietud desea, librándoos de este peligro, mirad que el cielo lo ordena, dadme el infante, y seguidme. El peligro me aconseja, tomad, y vamos, señor. a Valor, haced resistencia si hubiere algún enemigo, que quien noble sangre hereda, remedio, industria, y valor lo tiene de esta manera jornada segunda Si aquesta venganza hasido, amor, vuélvete a vengar, pues gano por adorar lo que olvidando he perdido en el pecho agradecido son tus flechas interiores descanso de mis temores, y alivio de mi tormento, pues con cada flecha siento lison jearle los dolores. Si quiero oísimular en el alma lo que adoro, aquel mismo punto ignoro el remedio de olvidar: en mi engaño quiero estar penando de agradecida, muera el olvido, y mi vida en las batallas de amor, sepa que cura mejor el mismo que da la herida. Da el recado, y volverás a vermo, Tristán, de espacio, Un privado de Palacio no pudiera decir más. Tengo yo la pretensión en Nápales, o en Milan, o mis servicios están como pleito en relación en la sala de mercedes para tantas dilaciones? Es que entales ocasiones suelen oír las paredes, y yo soy muy recatada. Es, Leonor, mucha virtud, así tengas la salud. Pues qué dices? . que me agrada el recato. . Que hay Leonor? Mi señora, ten prudencia. De luz es la penitencia en la procesión de amor? Don Rodrigo de Mendoza mil vec es bela tus manos, que de estilos cortesanos todos los que un noble goza. Y que en la cama ha pasado, del brazo, y el alma herido, si bien por favorecido pudiera haber mejorado. Mas al fin, como te adora, a Tristán envía conmigo que es de esta verdad testigo, Tristán, y es cierto? . Señora: aquí me he de hacer turbado Pues cómo te has suspendido? De mirar que te han mentido en to do cuanto ha informado. Mentido? . Si mi Leonor. Qué dices hombre? . que digo, e si en su casa soy testigo no lo he de saber mejor? Que don Rodrigo imprudente me olvida siendo adorado. Ahora que has confesado, yo solo soy el que miento. Es señora, un en bustero. Que poco sabes Leonor: si el alma de mi señor yo le enseñara primero, no pudiera confiada. sin las pasiones que ves alargar el pleito un mes? La diligencia me agrada, si lo quisiera negar hiciera a mi suerte agravio Desde el cerazón al labio hay siempre en que tus pezar Ven acá por vida tuya, que sientes de esta aficion? Que con igual confesión e es tuyo, y tu eres suya. Qué gran contento me has dado tonía, amigo, este diamante, STIA YVALOR Tlenes el mejor amante: mas ya Leonor te ha informado, y aquí no hay más que saber, que es treinta veces tu ciposo. Si quiere amor poderoso, poco tienes que vencer, cómo quedaba? . Mejor. Véndrame el ver? . Claro está Oh iré yo, Tristán? . Será mas la fuerza del amor. Culpará mi atrevimiento? Si enti su salad mejora que te ha de culpar, señoras Ay Tristán, mucho lo siento, que no conviene a mi estado. Pues no vayas . Es meror, que en le vantándose, amor me sácara de cuidado, trayende le a que me vea. Será cumplir su deseo. Hasta verle no lo creto, En este punto se apra el Vizconde mi señor, y un caballero con él, orró mi suerte cruel las diligencias de amor: ay Tristán, qué hemos de hacer? que es el biztode? . Mihe reñano Osta puto, un cirujano que me sangre he menester por el susto recibido; tu hermano, tírate afuera. Que suben ya la escalera. Pues di que soy tu marido: mas no lo digas, Leonor, que aunque meves alustado, un sertido me ha quedado para escoger lo mejor. Escondete. . No hay que hablar. Que llegan ya. Bueno fuera cogerme en laratonera, sin VAN PERE sin poderlo remediar. en Escóndete por tu vida. Por mi muerte habrá de ser, Mulciplique el irle un hombre a esconder es cosa muy recebida, mas voy de muy malagana. Jesús, qué flema! Leonor, irme no fuera mejor? Si no es por esa ventana no hay por donde salir. Do so lo de dos la una. Hay bestia más importuna? Por todas que he de decir? Ya llegan a la antesala con Malcela de la mano. vengáis muy en hora mala. por ibrarnos del calor, Seáis mil veces bienvenido, . No le he visto divertido hermano. Adónde Leonor? En esa cuad a menor puedes estar escondido: mal haya amen tu tardanza. Tan de secreto os venís? Corazón, que mal sentís mi ya difunta esperanza! Oh peregrina hermosura! Qué tenéis, que no me habláis? Señales deel fuego halláis, que consumió mi ventura Por Tristán lo dice, hay triste, si le ha visto. Hermana mía. Señor. La me lancolía que en mi corazón asiste no me concedió lugar al contento Qué tenéis? Desdichas, como queréis acabarme de matar! Habla al señor don Fadrique tu primo: no estoy en mí. Perdonad, no os conocí, primo mío, mi humildad nueva alabanza, a vuestros pies ofrecida. Mirad que de agradecida también tengo confinza: muy géntil hombre venís. A vuestro servicio vengo Corazón, como entretengo la venganza que pedís? Desde aquí podré escucha: al hermano, y torastero Mientras más lo con sidero, menos lo sé remedias. Dirá Márcela a su hermano, . Qué trae mi hermano, señor? No lo sé, así Dios os guarde, toda la noche, y la tarde, con gran gusto caminamos. Pues qué le habra sucedido? hasta que en la calle entramos, Valgamos Dios, que será Mi primo vendrá cansado Márcela No os de cuidado A mí, señor, me le da, vaya Leenor a en señatos vuestro cuarto. Dios os guarde. Descansad, y aquestatarde mitad que tengo que hablaros: Márcela. Hermano querido. Ahora tengo que escuchar. Solo me quise quedar, pues que no pierdo el sentido, podo adoro a mi Leonida. Qué dices, señor! Quisiera que tu hermosura se viera a su sangre agradecida. o Si dije que a Barcelona me partía, engaño fue, a Sevilla si, y hallé EMEDIO, INDU los méritos, y perona de tu primo, que de las Indias me escribio, y de su rizueza yo vengo muy bien informado, que es canticad supurior arrecientos mil eseugos, letrados, que aunque son mados inferman siempre mejor en las andiencias de estados trujeles Madrid, y crao que provaras su deseo, y estimarás mi cuy dado, recibiendo por esposo un primo rico,y galán. Yo apostaré que dirán pados, que estoy muy quejoso, g no lo estoy juto a Cridto, aún anévase Márcela. Hechoa el alme centinola, a mis pesares resisto. qu dies Hy desdichada, ame ocatar. Poco se puede dudar en la elección de este diena. Deno, y llaar a mán. uando mis glorias están en pederle entreteners Anaba pues. igo hermano que mires en quien se emplea mi honor, y tu gusto sea, tu parecer me allano. Preveleció su parna, no aguardaré un punso aquí, por salos. . Qué buicáis aquí? Servira Uue Señoría. Dona Luisa mi señora de Alencastro, y de Alenque,, por el estado, y mujer que fue del Conde de Mora. ERIA Y VALOR vio pasar esta mañana, habrá un hora, por la calle, dos hombres de liadotarle, desde sa misma ventana. Y confusa, y admirada, a un criado preguntó quien eran, y respondió: el Vizconde de Igualada, y don Fadrique Lujan su primo, que viene a ser (aquí pueden conocer lo que las venturas dan) digno esposo de Márcela su hermana hay un paje aí pregunto, yo estaba allí, deja de corrrer, y vuela me dijo, y dile a mi amiga, que estimo su nuevo estado, y el mandamiento bolado cumplí con muy gran satiga. Entre, y no halle la presencia de Márcela, y el recado di a una dueña del estrado: yo me voy con tu licencia; ensartelo lindamente. Márcela a su quarto entró, habladla. . El recado oyó una dueña suficiente, que me dijo muy compuesta, mi sevaraa nupada. El Vizconde deIgualad. a Entro, y truan la tespuesta que voy, señor, a llevar. No os valí, daréis el recido a mi hermana; el ha trocado los nombres. Vóysele ada Él se oísido se turbo; mas yo en mi acuerdo turbado los contentos he olvidado, pero los pesartano. En la casa he de saber el mal que mi pecho abrasa, mas no le quedo a la casa lengua para responder. Por las calles quiero andar preguntando a desatino; lo que no sabe un vecino a quien se ha de preguntar? Morir callando, y suscir la triste suerte me ordena, porque ya es el callar pena, que se siente hasta morir. Mas no concede el dolor ese alivio a mi cuidado, voces daré enamorado, que es la locura mayor. He querido dar lugar, Leonida hermosa, a los malos, que en vos descansen humildes, aunque en mí viven gigantes, para veros, y saber como estáis, si el hospedaje, si bien tan mal prevenido, os ebliga a que yo al carce relación de una desdicha, donde quise abentuarme por vos a perder la vida. Aunque negar las verdades tal vez al honor conviene, mi triste vida, que sabe con la obligaciónque vive; obediente, aunque cobarde, que las memorias afligen, no que sean dificultades para serviros, oíd. Decid, así Dios os guarde, tomando silla primero. En una de las Ciudades que celebra España, el cielo de la tierra el homenaje, de nuestros Reyes lo hermoso; del objeto lo camblante, de lo rico lo apacible de humanas divinidados. A La deseitosa en la vista, aes la majestuosa en lo grave, en los Templos la más bella, en las plazas la más grande, de los frutos la más fértil, la más lúcica en las calles, Un Peraise en las huertas, en las riberas un Flandes, en árboleda Aranjuez, que a pesar de los celales, tal vez a los cielos suben desvanecidas deidades, que es Valladolid la rica, mi patria, e dichosa madre vi la primer luz del sol, no entre las purpores Reales, ni en lo humilde del sayal, pues en riquezas, y sangre tuve medianos principios. Atres lustros cuando el arte perfecciona el pesural, sin que atrevidos ultrajes desmientan la fantaña, pues no hay floridas edades que lloren haber nacido, aunque la verdad se engañe, fáltome madre a mis dichas, y a los remedios mi padre, y quedando huérfana, y triste, aunque pudiera animarme poca edan, y mucho dote, no contrarias calidades para vanas presunciones. pues adera el mundo fácil en ídolos la hermosura, la cantidad en Altares, e y en bosquejos las virtades, B mas los discursivos traten de estas materias; al fin, fue forzoso el ausentarme a Madrid con mis hermanos, apretensiones: mal hace el discreto en pretendsa, pues dice un Auror, que nacen estas locuras del mundo de ciertas temeridades que concibe la experiencia, pues la fortuna bien sabe la casa de los dichosos. Llegamos a los umbrales de la Corte Babilonia de estos tiempos, bello ultraje de oposicianes caqueas, don de suspendido el arte puso tuuio a la idea, y en un gallardo hospedaje, prevenido por la industria, hicieron las amistades e cansancio, y el sosiego, no que se atreva a negarme en tud su discurso, la jo el volante, pues apena, y Pruesas oohemio, sombre dejaron mi rostro afable, según dicen, más sereno, cuando a un bascón arrogante, por lo gallardo, o lo fuerte, llegue a tiempo que la calle en un Andaluz tordillo, que agonizaba falajes; de cresposos laberintos, nevadas liberidades, pasaba un Aragones no os quiero vontar sus partes, basta decir que le adoro, y la pasión puede hurtarse a los efetos del alma, de atrevida, o de cobarde: volvió los ojos cortés, y apaciguando el semblante lo vuelvo haber sinsentido, miró tierno, y sentí alable. que nacen correspondidos ascendientes celestirlas. Y redimido a preceptos, el bruto tan veloz parte, que las corbas herraduras arcos de flechas arbes, del carcaj de su cureza clavo tiran que en los airos por átomo se acredita, cuando pudo por aigante: y en medio de su correra, Rémora con al erines fue la rienda, pues redujo mucho vuelo a poco instante, para su dide el que fue rayo, volvio tierno el que fue Marte, ados oje borser míoas, con una viva agradable, e sirviome, estimelo que, aunque el terrrin se agravie, monentos de mi renal, y de m esperanza enades. Porfío, sertran orcia, ciertas paredes hsaben, que ase que escucharon mines le que Enojeme, persuadiame, despédil, fue consanto, era nobra, y yo mujer, quise mucho, y dienla fácil; mas con palabras de es of, cuyos lazos invio abies llegaron de dulce objato, atérminos de adorarle, retóricas suspensiones; vi tal vez, comuncarse los ojos, a quien el alma suele decir lo que sabe; las recatadas finezas, quisieron cesafiarle con el amor, que atrevido las desmintió por cobaades Al fin, del recato al gusto pudo amor aventurarme, perdimo, que dicen muchos, la desdicha es que se embarque; mas hay cielos hizo ausencia, forzado de liviandades de sus vasallos mi esposo: es imposible acabarse mi discorso, hay dueño mío! despidiose: los que saben de amor, experiencias lloren, que ya pudiera anegarme en llanto, a no haber suspiros que na vegan por los mares, y más cuando la evidencia me descubrió por celajes la luz de amor en bosquejo de aquel desdichado infante que disteis conmigo vida; y como se apresurase sin ombargo de temores, el milagro por los aires estafeta de suspiros, y por a ragón un paje, mesamientos de postas, navegando, mas la instable ahortuna no dio lugar a tarminos de librarmo del parto, y que mis hermanos lo supieran, que al instante, enojados, y ofendinos, fratricidas de su sangre, hicieron lo que sabéis; mas no son desdichas parte temores, sospechas miedos, penas, agravios, pesares, ofensas, desasosiegos, rigores, aulencias, males para negar que le adoro, ni dejar de confestarmo REZ DE MONTALUAN por esclava agradecida a vuestras dichosas partes; Por más priesa que me he dado llegó primero Márcela, que un agravio es centinela del amor más descuidado; (ra podré hablarte? Aguarda afue, Cierta visita. . Ya sé de adonde vienes. . Entra. No me digas nada, espera. No me entiende, vive Dios y esta Márcela en la sala. La contraria suerte iguala, Leenida hermosa, a los dos, confuso me habéis dejado, gran crueldad. . En mi ventura siempre la suerte asegura cualquier lance desdichado. Don Márcelo está agurdando ee en la antesala, haslo oídos Como estaba divertido, se fue el alma descuidando, perdonad bella Leenida, y entraos a este camarín: es Márcela? . Un Serafín no dirás? . Dude mi vida tanto favor, ve volando; mas ven acá, que te dijo? Estas sin seso? . Colijo que me engañas. Aguardando esta, vive Jesucristo. Dile que entre; hay suerte mía! en abismos de alegría tormentas de amor resisto: mas con heroica alabanza, diré, estimando favores, que vienen a ser mayores los guslos que la esperanza, Si la saldré a recebir. que le diré: estoy turbado: mas quien muy enamorado finezas supo decir? Habré de entrar sin licencia, pues que tanto se dilata. Siempre la dicha se trata, mi bien, con inadvertencia: tiene la culpa este loco, pues Eisonjeando el amor la gloria de este favor me fue dando poco a pocos como estáis minien, Márcela, señora, cómo venís? En las penas que advertís, hecha el alma centinela, hay don Rodrigo! hay señor! Lágrimas en mi prosencia? Hace el cristal resestencia, al rayo de mi dolor, que tanto fuego de enojos el corazón me consume que destilado presume toner alivio en los ojos, y así no tengáis, señor, por liviandad mi visita, que así mi honor facilita el remedio de mi honor. Turbadamente interesa el alma en vuestras acciones evidentes presunciones, que ni arguye, ni confiesa, pues cuando mi triste suerte tiene en vos restltuida su salad, le dais la vida con hálagos de la muerte qué tenéis? seamos, bien mío, dadme parte en vuestra pena. Ay de mí! . Dulce Sirena, de mi encantado albedrío, VVALOR S11 hablad, que me hacéis dudar, en tan confusa ocasión; si hay del labio al corazón quien os lo pueda estorbar, pues cuando miro el efecto, ni oculto ni declarado, quiere decirme el duidado lo que me niega el respeto, Hablad, bella suspensión de mi vida, que tenéis? no diga que le debéis pesares a mi afición. Excusad, pues que sabéis, señor, lo que preguntáis, si no es que me confesáis, porque matar me queréis: de todo ha sido Tristan testigo, y lo habrá contado, que en un caso desdichado, lengua los recatos dan. Mas ya juzgo que os da vida mi muerte, a triste recelo! pues queréis por más consuelo que os duplique la si es así dabin a pues Tristaa taa mengo dice a eraros do la uagua, mas yo los del corazón. Bien sabéis, que soy hermana. Teneos, mi bien; que sospecha el alma en las prevenciones; que la clara luz le niegan de vuestros ojos, lritan no me lo ha dicho, mis penas lo presumen, voz turvada, yo poniendo resistencia a las razones del pecho la turbación de la lenaua? Digo, Rodrigo. . Gallad que si es prevención postrera, de mi muerte, cosdré vida, lo que ignore la sentencia: se ha persuadido el recato, agraviose la belleza en la humilde del objeto? o hay algúa vaidor que intoo descompaner mi ventura? No, Rodrigo, mi tristeza. Aguardad; pero matadme, pues miro en vuestra belleza amor que desmiente agravios, temor que anima sospochas. Mi hermano quiere casarme, Rodrigo, y con tanta priesta; que ya queda el novio en casa, si es que librarme deseas de la muerte, y las caririas son gala de tus promesas a los ojos que te adoran, al alma que te desea, a la vida donde vivos, al corazán donde reinas, d isculpando atrevimientos; y apadrinando firn ezas, da algún descanso a mis males pues la calidad, la hacienda, el susto, el desalosiego, amor, respeto, fineza, te piden que los amparos, si mi desdicha no trueca tus palabras en agravios, tus acciones en cautelas, tus verdades en lisonjas, y en mudanza tu firmeza; que entonces desengañada daré mi gloria a la pena, mi esperanza a la desdichas mi sosiego a la impaciencia, mi humildad a los rigores, a mis agravios la rienda. al viento tiernos suspiros, al cielo piado sas quejas, a la muerte mi esperanza, mi voluntad a una reja. Y si tu padioso animas mi vida, que en tu respuesta; ya atrevida, ya cobarde, ya sosegada, ya inquieta, en dudoso para sismo está haciendo intercadencias, ya con brájulas de vida, ya con amagos de muerta, daré descanso a mi vida daré alivio amirristeza e sosiego a mis aflicciones, saranided a mis penas, remedio a mis esperanzas, afilo a las inclemencias, de un temor hermoso puerto, de una paa en dulce guerra. Bueno está prenda querida que duda el alma si acierta mi dicha en la prevención: se apacible la belleza; tratable el sol a la vista, y humanadas las estrellas, qua suerte lo ha merecido? que valor no suspendiera presunciones más gallardas, nogando el cielo a la tierra, lo imposible a lo posible, a la humildad la grandeza? esposo no, vuestro esclavo quiero ser, pues que gobiernan mi cuerpo vuestras acciones, y el alma vuestras potencias, Hay más dichas Hay más ventura? Un título está ela puerta y quiere hablarte. . Que enfade decid que he salido fuera. Sabe como estas en casa. Hermosísima Márcela, aguarda en ese retrete. Despacha presto. Si fuera lo que te adoro el despacho, durara una vida eterna: dónde estaba? . En la ante sala. Lleve esta banda bien puesta? Si señor. . Decid que salgo, aunque el amor me detenga. Por muerta os había tenido. Fue mi ventura mayor. Mi vida murió, a traidor, que un hombre tan bien nacido engañe. . Qué os suspendéis? Admito vuestra ventura, que don Rodrigo asegura lo mucho que merecéis, Todo el suceso ha contado? Y que os estima. . Es verdad. que mayor seguridad, después de haberme librado de la muerte en su valor, he hallado que merecía, pues el regalo podía las diligencias de amor suspender. . Estasis contenta? Estoy tan agradecida, que a méritos de esta vida, si corrieran por mi cuenta, le hiciera muy gran señor. No hay que aguardar, a cruel, pues confiesa sin cordel la circunstancia menor. Cielos, tendré sulrimiento cuando el alma se me abrasa? que tanto le debéis? . Pasa de humano encarecimiento los regalos, y favores. Esto es perderme el respeto? Y os dijo todo el secreto. Hay más qué saber? . Temor tiene la lengua, quisiera, para poder descansar, hay mi ausente, preguntar. El hacerme su tercera falta solo. . Amiga hermana, si celos, si amor, si ausencia, tu viste. . Dadme licencia, que se hace tarde, mañana volveré a veros: favor, que se abrala el alma, cielos, No me remediéis los celos, aseguradme el temor con las de mi ausente. Cóncelos quiere abrasarme, Podrá mi dueño al vidarme. Ya estáis muy impertinente. Perdóname:a dueño amado. Seías, señor, muy bienvenido. Pues que no pierdo el sentido, poco debo a mi cuidado, traidor. . Qué es esto bien mío una mujer desdichada, una lealtad agraviada, y un engañado albedrío. (triste Qué tenéis? . Mi hermano, esta vez he de perderme. mas no podrá conocerme, que en el vestido consiste mi engaño. Ocupado estáis. Mucho pienso que he tardado, vive Dios que esta enredado el nogocio. . Os apartáis? escuchadme. . El morcades está, señor, receloso, DEL DOCT JUAN PER diciendo que es poderoso su hermano de esa mujer: no me ha entendido por Dios. Cuando una mujer honrada se ve de un hombre agraviada, no digo yo como vos, sino del Rey, la venganza procura aún contra su honor. Aquí viene a ser mayor el temor de la esperanza: qué es esto mi bien Márcela? Bueno está cuerpo de Cristo. Aparta necio. No has visto, mi voz sirvió de cautela, . porque el nombre no escuchara; con que dice el mercader, que es su hermana esa mujer de la visita. Dudara de lo que os puedo obligas si el perdón no mereciera. ien santes, amigo, quisiera no haber venido a estorbar. Es persona de respeto. No entiendes? Calla por Dios, y aquí para entre los dos. Él le descubre el secreto. Lo hizo de favorecida. Poco durará el pesar. En qué la pude enojar? si no es que encontró a Leonida. Volviendo a lo comenzado, digo, que llegué a Sevilla. Bella Ciudad, tomad silla. Y estáis tan bien opinado entre aquellos Caballeros, que os escriben cortesanos. En todo, los Sevillanos son del mundo los primeros. , muerta soy, socorro cielos Y es voace de Andalucias Y en el Peru confirmado, Buena tierra. No ha criado mejor temple el claro día. A ser posible os contara una tragedia de amor. Contádmela, si el dolos en aumentos no repara. Se fue ya vnestra visita? Cielos, otro nuevo engaño, Sueño, o velo esposo mío? Esta es otra. Du los amparo de mi vida, que es aquesto? como le niegas los brazos al alma que te desea! En qué confusión de agravios sucha el alma, vive el pecho? pero salgamos a nado del golfo de la desdicha, aparta mujer ingrata. es ee Tenea la espada, don Diego, mirad que estáis engañado de mi fe, y de su lealtad, porque no da el Sol sus rayos mas puros. Cómo más puros? No as de batalla este campo, de satisfacciones sí, que aunque de mi pecho hidalgo no le había de presumir ninguna cosa en contrario, mirando al honor que os toca, la obligación de mi cargo, lo noble de esta mujer, lo riguroso del caso, satisfacer os pretendo. Ay desdichas, hay agravios, Qué satisfacción aguardo, cuando en vuestra casa veo el incendio en que me abraso? Oíd, y tened paciencia. Salieroneres embazados a noche, por darme muerte, y venturoso, a gallardo, de una punta mate el uno, cuando el tropel delmandado de la justiara se acerco, y ea un oneharoso espacio de un suntuoso edificio, sin que pudiera el recato de fenderse, come puerto, y al tien solio lle gando, pienso que del mismo sol, y esta da a estaba a un lado de la casa de Leonida Mayor desventura ayardo, T. Ahora la el ha a perdor, a señor, senor su hermano, no meciene . o la entiendo Juro a Dios que no ha rieva lado aimarlas en su vida. No es satisfacción contaros si quede muerto de amores, y correspondido. . El dablo que ahora se ponga en madio. Mas la justicia llamando. Sin sentido estoy paor Dios. Fue forzoso el ausentarnos, que Tristán iba conmigo. Antes me quedé buscando las vamas de las espadas. Vive Dios que es el criado que vi en mi casa, esto es cierto. Por unas paredes salto de la casa da Marcela digo Leonida. . Qué aguardo; Puese cen la lengua el almo, donde hallé que ine hermanos darle muerte pretendían, resueltos determinados. la casa puse fuego, y acomodando en mis brazos espada, infante, y mujer, señorlos los puse en salvo; Esta es la verdad esposo. Si la deshonra declaro de Márdela, estame mal, STRIA, Y VATOR si aquí a don Rodrigo mato, pierdo el honor, y la vida; aconsejadme cuidados: pero en el campo es mejor; allá fuera quiero hablaros. Vamos pues. . A mi desdicha todo el remedio ha faltado. .
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Qué temor, que desdicha, que quimera en mi pecho se altera que trunco desvalido, lamiendo en perlas lo que nieve a sido, no pindió a su esperanza alguna presunción con la mudanza; Que pajarillo al desmentido intento del cazador sangriento las alas no aprovecha, volando pluma a pluma con la flecha; y entre el hierro, y la vida, distancia poca la esperanza asida, buril de escollos, si pincel de estrellas copiando sus quererlas va, y él engolfado, no dividió las ansias el cuidado, pues casi a un tiempo invoca la muerta, y lu Qué bronce duro de una celca piedra, la desválida hyedra amorosa no tratas lineand de zafirmpos de platas y el clavel del o can labios de coral veve el rocio? solo mi suerte desdichada, hay triste, la bonanza re siste, y en goltos de tormenta, ni el puelto busca, ni remedio intenta, que quiere mi cosmento temitir la esperanza al sufrimiento Hermanos a atricidas, no satisfecho don Rodrigo quejoso, (esposo, el remedio ignorado, y viva yo amor tan desdichado, negad las cortellas. que hace la muerte a mis confusos días; T a y en círculos de vieve, palpitando las flores, ni lo dejan de ser, ni sus colores, que mirando, a infeliz suerte! amagos de la vida, y de la muerte. su es hace el Sol la cándida clausura, que activo, que confiado y ánima su hermosura los bosquejos de Mayo, ofreciendo un pincel en cada rayo, y en cada paralelo cólora de carmín, líneas de hielo o lisonjeno tiempo, claro ayiso, adonde el oselo quiso que la confusa idea alcance la verdad, si la desea, que reina la mudanza cualquiera presunción de la esperanza. Cual de estas dos es la casa, Solo mi combatido pensamiento flutua en un tormento, sin que pueda afligido hallar venganza, ni buscar olvido, que muere su cuidado en la misma verdad que fue engendrado, trócara algún accidente Injustos celos, pensamientos varios, no me arguyáis contrarios, que si bien lo pretende, cubre la nube al Sol, mas no le ofende, y aquí con más cautela, mi pensamiento es nube, el Sol Márcela, Esta es mi casa, responde, e Jaela perdido: si paciencia cielos. desdichas no son celos, méritos no es ventura, el bien, y el mal, la fuerte lo asegura; y no por desdichado he de negar la gloria a mi cuidado. Pero no pude yo, no pude ingrato hacer aleve trato, que un esclavo no es suyo, a mi Márcola el alma restituyo, y la palabra, y mano, pues no soy mío altaté a su hermano; pues no soy mío, faltaré asu hermano qué es esto amor tirano? qué es esto, don Rodrigo? Otto nuevo pesar, otro castigo, otra desdicha nueva, solo porque al amor pesares deba. DE MONTALVAI Sali discreta Leonida, con nuestro don Biego al campo a estorbar su pensamiento, o a satisfaces mi agravio. mal haya amén, mi desdicha, vuestra verdad defendía, y animaba vuestro amparo. Llevome confuso, hay cielos, dende las reliquias hallo de aquel incendio de Troya; solo en ruinas de mármor. Aquí oprimió el sentimiento, si bien no pudo negarla, que tiene el alma en la vista lengua para los cuidados. preguntó, que el paso franco os dio para que Leonida viese el puerto a sus nanfragias, Esta? más pluviera el cielo, le dije, que al pronunciarlo reda la palabra entre los labios, Mirome, y mal prevenido el semblante, y el recato, si en las acciones difunto, no en las palabras curbado. yo soy de Márcela hermano, aquella deidad que adoro, pienso que sabéis el caso. Perdonadme, que es amor, y fuera mayor agravio que confesarla dichoso, negarla por desdichado. Bien sabéis de amor, Leonida, sentid, sentid, pues hay tanto del oído a la piedad, como del alma a los labios. Tal quedé, tal, que mi vidas en la verdad, o el engaño, era hidrópico en la fuente, ya bebiendo, ya dudando. segunda vez don Rodrigo, me dijos de un pecho hidalgo, que en erenrlos de Auraras nació Sol para ser rayo, nunca la verdad se niega, aunque recelos bastardos presunciones apadrinen de pensamientos contrarios; Vuestra calidad confieso, y que mal pudo el recato. con desvelos de amoroso. tener reliquias de sabio. Fuerte es la ocasión, Rodrigo, no os culpo no, ni he llegado de la ignorancia del gusto a la presunción de honrado, Vos amáis correspondido, y así quieno preguntaros, si en Márcela, si en mi honor, antes del conjugal lazo, que a todos nos está bien? que poco sabe de engaños la sencillez del que adora, porque aquí más alentado, casi en posesión el gusto, y el firme pecho en los brazos de Márcela, dije, amigo, ya que os habéis declarado; ya que os habéis persuadido a un amor, a un gusto, a un trato amable, invencible, honesto, cuyo valor, simulacros gozará en hombros del tiempos a tener menos de humano, Yo a Márcela, yo a un lucero, yo a la Aurora, yo al Sol claro, más hermosura del día, más Primavera del año, si la quiero, si la adoro, nunca el pensamiento casto de la esperanza de esposo llegó a posesión de ingrato. Quién pretende por marido no ha de humanar lo sagrado. del honor, porque no arguya la enseñanza en su deseargo. Mas limpios que el Sol, Márcela, puedi dar al cielo rayos, porque son de su hermosura o los recaros, TRIA TVALOR. Aquí. Leonida, fue Troya, aquí me perdí, y se hallaron rendidas mis esperanzas a lo fácil de un engaño; porque estando el alma atenta, hecho el pensamiento un Argos, bebiendo de sus palabras el si que estaba aguardando, dijos Señor don Rodrigo, los sucesos ignorados. breve disculpa merecen, y pues amor no ha llegado en vos, mas que a ser deseo, dejad que la fe, y la mano, empeñada a un Caballero cumpla, que sucesos varios, donde el honor no interviene, cerca están de perdonados. En la Corte estáis, Rodrigo, donde hay sujetos bizarros, dignos de vuestro valor? en lo demás no reparo, Leonida es mi esposa, y vos Caballero tan honrado que miraréis por su honor. Y aunque pudiera obligado ofreceros a Márcela, as imposible, que traigo de Sevilla adón Fadrique su esporo, y así me parto luego al punto a Villaverde, para excusar el cuidado de vuestro amor, y sus celos, adonde estare aguardando que me mandéis mú, has cosas de vuestro gusto; y gallardo le entro en cara, y pidió el coche y él Márcela, y mi cuidado partieron a Villaverde. Ne has visto ligaro varo, pabón del agua en lo hermoso, tocar de la merte un banco, y hecho fábula del viento ser de las ondas peñasco? tal quedé, tal, que el sentido cobarde, ndeterminado, ni daya un sopio a la vida, ni daba a la muerte un paso, que aunque es verdad que hi árcela me previno confiado, entendí que eran cautelas, porque fuese amor más sabio: pues cómo os vais escuchadme. Rodrigo, dos desdichados mal se consuelan. Rigoros, sin duda en el alma traigo veneno, pues con los ojos atormento a cuantos hablo. Muera, pues me dejan todos, si ahora no as tiempo, cuando me habéis de mator memoria? Yo en mi casa, yo en mis brazos Alba fui del sol más bello, pues como en tan breve espacio, del Oriente de mis dichas llego su luz al Ocasos Mo lloraba, no decía, finezas, comunicando por dos claveles el alma, y el amor por dos topacios? Negó su memoria el día. a nego su amparo, sus mevimientos el cielo, su discurso el aire vago, sus pensamientos el triste su altivez el confiado, y la palabra Márcela, siendo un hermoso milagro de todos los imposiblas; mas es mujer, que me espanto? La olvido: mas que olvido, sitodos comunicaron, las potencias, y sentido, la suavidad de su agrado, lo hermoso de sus donaires, lo apacible de su encanto, honesto de su hermosura? MONTALUAN y es imposible que a tantos pueda vencer el olvido: pues que he de hacer desdichado si no morir? mas la muerte jamás concedió sus brazos a quien la llama afligido; pues como desconfiado he de vivir de remedio quiero animar los cuidados, quiero halagar las desdichas, quiero olvidar los agravios, desmentir las impaciencias, disimular los recatos. Vuelvo a querer a Márcela, capensamientos varios a comunicadme secretos, podrá ser con este engaño piense la muerte que es dicha, y acaben mis tristes años? a a A via de hallarte, señor? gracias a Dios, no he dejado callo que no haya buscado, con mi espada y mi valor toma al punto este broquel, y este estoque de seis palmos, que no curancien ensalmos la herida que dan con él. y bolvamos apelear: mas dame albricias primero, Sin Márcela, majadero, de que te las he de dar? Vuelve a guardar el papel. Qué, es de labella Leonor? al viento será mejor que vayan las letras deel: de Leonor, cosas pasadas, cuando se me abrasa el pecho. Cuerpo de Cristo que has hecho? las de Márcela, y mi vida, temo el peligro mayor, porque renueva el dolor cualquier genero de harida. Cuanto va que has de cogen sos pedazos? . Loco estás, Albricias no me darás, pues las llego a merecers Vive Dios. . Detén el brío, piensas que todo es cautelas a Leonor, la de Márcela conoces. . Ay dueño mío! engaños. . Qué engaños? ella me dio este papel: no has visto hermoso clavel en lu primer perfección, así Márcela, y Leonor, en un coche que servía de esmetalda; pues cubría la más celebrada flor, ivan entre mil congojas, no del Sol, mas de sus penas, endiendo por las almenas las casi difuntas hojas, me dijo, no articuladas razones, mas con los ojos, por señas, tantos enojos, de sus dichas mal logradas: Y yo de lanovedad, casi admirado llegue al otre estribo, y hallé con mayor seguridad a Leonor, que temerosa me llamaba, y defendía, tal que en su rostro cabia al suneto de la rosa. Al descuido este papel dejó caor, y aftigida, dijua ya que no la vida, la esperanza queda en él, engo la culpa, y me admiro. A señord Márcela? . Y al vienta con cada perla un suspiro. Preven caballos. Qué dices? Partamos a Villaverde. Mira que mi honor se pierde. Pues cómo me contradizos? vive Dios que entre mis brazos. Señeros, hay tal coleras le el papel. . De qué manera? Juntando aquestos pedazos, y verás lo que has de hacer. Dices bien, hay triste vida! la firma está aquí rompida, y el Cela se da a entender. Cela, que he de doclarar, si en tan confusos recelos dejas el mar de los celos para poderme anegar? Mar dice aquí. Muestra a ver: Márcela parte afligida, si quieres verla con vida, señor, procuraldo hazor, que aunque su ánimo celoso estorba mi pretensión, yo os pondré en la posesión y el cielo os haga dichoso: vamos, Tristán, al momento. Vamos, señor; mas quisiera por si acaso hay ratonera, me digas tu pensamiento. Traerla si ser pudiere. Y en sabiendo la cautelas Quédeme yo con Márcela y venga lo que viviero. Yo no entiendo tu intención. siempre has de ser mejorado? guardar la ropa primero es discreta prevención. Desdicha, celos, y amor me combaren, triste agravio, sus celos remedio sabio, para aumentar el favor: más ausente el ofensor, que consuelo ha de adquirir? sentir, merir, y desesparar, que desdichas no han de hallar remedio para vivir. Mas hay pesares, qué intento? calma el fuego que me abrasa, si esta Bon Padrique en casa, para mayor sentimiento: sufra, sufra el pensamiento, falte la esperanza vana, que más gana en tan coniusa partida quien hoy muere agradecida, que quien mudable mañana. Qué me afliges pensamiento? Hasta cuándo has de buscar sarme el mar, sereno el viento? de don Rodrigo el intento, por noble se ha conocido, pues que intentas atrevido, negarme el agradecer, si amparar a una mujer es lustre de un bien nacido? No ha llegado a conocer, si amagos de bien querer, presunción es de atrevida: honor, Marcela, y Leonida no tienen causa que implique, pues el cielo comunique gustos sin desasosiego, a leonida, y a don Diego, a Márcela, y don Fadriques Primero mi muerte vea. Dón Diego . Harmano, y seño Siempre está anmentando amor la ociosidad de una aldeas y domo el alma desea d remedio en tan triste calma, le da al pensamiento palmas que en dilatarse un empleo, viene a ser cada deseo en una exclusión del alma. Negadme la confusión, sacadme a la luz deldía, que no es amor cobardía, para tanta dilación. Fadrique, tenéis razón; pero hay un incenveniente. En mi amor No es accidore, que estorba vu estro deseo, que es fiaros un empleo como a discreto, y veliente? yo, Fadrique, estoy casado, Mi hermano, quiero escuchar. . Qué decís? . Válgame Dios! Y pues el cielo a los dos una misma sangre ha dado, quisiera. . Qué es esto cielos? Salid de la corfusión. Dando una satisfacción, desengañar de unos celos: don Rodrigo, un Caballero, de Mendoza ilustre rama. fatasa Pues Márcela. . Ay triste vida . Muerta oy. . que da en su gloria al siglo venidero, tiene en su casa a Leonida mi esposa; que la libró de un peligro, en que se vio cerca de perdor la vida, donde pudiera, ignorante de su lealtad, y mi agravio, a no ser Rodrigo sabio, hacer locuras de amante. a EMEDIO INDV Es larga la relación. yo, Padrique, estoy corrido de ver que no haya tenido sufrimiento en la ocasión Si bien de tan loco exceso, don Rodrigo, que es prudente, sabrá que no es aparente. la discreción, y el suceso. Y así al momento os partid, y contodas su misiones le daréis satisfacciones a don Rodrigo, y venid con Leonida, que aguardando quedo amórosos extremos, y que los dos celebremos nuestras bodas en llegendo. Adiós, que parto al momento. Llevad quien sepa la casa. Si el tiempo ligero pasa, poco falta a mi contento. Esta desengaño, amor, cuando ves que estoy sin vida, irle ingiriendo la herida para anmentarme el dolor: apartarme de un tamor, y en otro temor dejarme, si es, amor, por consolarme; advierte que es mayor daño dar la vida a un desengaño, si otro engaño ha de matarme, Que de intentar ofrecerme a un tirano no es razón, y aventurar la opinión por don Rodrigo, es perdermes cielos, quien podrá valorme de amar, y de aborrecer? porque amando he de teme? la muerte; y aborreciendo, a mar lo que estoy temiendo, sin descuidarme en temer. Mejor es desesperada darme la muerte. Señora. qué ay Leonor? El Alba llora? qué tenéis? . Ay desdichada. No te aflijas, que no es cierta tu pena, aunque me has dejado albricias. . De qué: Embogado Doñ Rodrigo está a la puerta Eso cómo puede sea? qué dices? . No es tiempo ahora de relaciones, señora, después lo podrá saber, recogele en tu aposento. Dime Leonor. Que porría hijo es de la industria mía este han oroso portento. No me dirás. No hay que hablar; mira que es tarde, y tu hermano como galán cortesano, te aguarda para cenar. Cena, y vente a recogor, que lo mismo hará don Diego, que con el silencio luego a Rodrigo he de pones adonde le hables, y veas y haga el cielo lo demás Leonor. . Y entoncos fabras señora, lo que deseas. Pide albricias Ve al momento. Con qué susto he de cenar Cuidado porque ha de en tras don Rodrigo en tu aposento. En el alma no dirás Ay tal flema? . Dime, ahoro será mi esposo? , Señora, no si me preguntas más, DEE DOCTOR JVAN PI Ya me voy; mas no es mejor llamarle antes de cenar? no se canse de aguardar. Y el peligro de tu honor? Pues no he de ser su mujer? No lo ha de estorbar tu hermanos Dices bien, traele temprano, pues sigo tu parecer. . Válgate Dios por amor; toda tu vida es cautela, yo apastaré que Márcela está pidiendo favor al cielo: pues don Bodrigo entre infinitas quererlas, siendo jueces las estrellas, hará la Luna testigo. Todo será admiraciones, y entre aguardar y temer, que es la seña de entender cualquier sombra en los balcones Pues Márcela en su cuidado, ya se aflige, y acobarda, ya le parece que tarde un siglo en cada bocado. pora quiero hacer la seña, muera el cuidado: Y a don Fadrique ha llegado? con esto me ha de entender. La seña hicieron, Tristán. Sí señor, la seña hicieron Recogidos están todos. No hay tormenta sin Santelmo, Por Dios, que es bizarra casa. Si será, mas yo no entiendo de Arquitecturas de noche. y de día? . Poco menos. , que presto sintió el reclamo: as dan Rodrigo? . Ya tengo surto el bajel en mis dichas, yo soy. . Todo está en silencio, y tu Márcela aguardando. Con que amorosas efectos, con que galas, con que joyas te ha de pajir? . Con dineras y entregársela a Tristán, para que de cuenta de ellos, Hemos de hacer lo tratado? Hagamos, señor, mas temo el disgusto de Márcela. A la vista del remedio, con los disgustos muy ablos Por servirte me reserve Todo es fineza de amor Y este, señor, su aposento, mira que no te conozca. Llama, que ya estoy cobiertn E Es Leonor! Leo yo s Viene mi querido dueño? Viene tu dueño querido Mis bragos, y mis deseos, ea que a ser deidades aspiran por lo que tienen de eternos le salen a recebir: mi bien pues como suspanso, después de tantas desdichas después de tantos sucesos? Aguarda Márcela, aguarda lo que determina el cielo, no es agravio, no es traición mi ilustre hermano, y mi dueño tiene la culpa Márcela, yo soy criada, obedezco, no es desdicha, cierra el labio, y pues todos gustan de ello, Fadrique como tu esposo ha de entrar en tu aposentos Qué dices, mujer, que dices. si ya a don Rodrigo tengo dada la mano, y el alma: T. Vive Dios que es todo ented del Poeta que lo escribe, que en llegando al aposento de Márcela se acostaron, y amenecieron contentos. Aquesto ha de ser, Márcela. M Como que ha de seriprimero esta desdicha da vida ha de ver su fin sangriento, tray dora, a fementida, y to infame Caballero salta luego de mi Alcázar, de secuda los excelsos timbres de aqueste edificio, mira, ad vierte, ten respeto a mi sangre, y a mi esposo, que si la tocan tus celos, será surioso el casta vere al punto, vete luego, antea que abrasada el alma, y antes que exhalado el pecho viertan rayos por los ojos, con las palabras veneno, con las razón es injurias, y con los suspiros fuego. Como a mi cuarto llegaste: quién engañó a mis porteros? quien las centine las mías entregó al profundo sueño del olvido? quién mi vida que an helaba en un deseo, que esperaba en una dicha; que aguardaba en un lamento de gloriosas esperanzas, de procurados contentos, saco de un mar de tormentas para anegarla en el puerto? Así el honor se arropellas ni eres mi sangre, bien puedo dundarla nobleza tuya, que los nobles caballeros apetan a las mujcros. STIA, Y VALOR Parécete bien, es bueno; la retirada doncella, entregada en al silencio de la quietuo de su casa, con hermano, amigos, deudos, dueño abioluto a quien todos miran como en limpio espejo las faltas, o las virtudes, y unida por casamiento con lo mejor de Castilla, venir de otro munde nuevo a perturbar mi clausura, violar mi recogimiento con mi pederosa armada, cuyos embreados seños, sobre mantes de cristal forman ciudades de lienzo? ign de esta suerte se pretende? e estos son henrosos medios; no basta ya el desengaño? no bastaba el complimiento de avisarte o de decirte, que si llegaras primero fuera tuya, mas ahora es imposiole, que tengo por señor de mis acciones al que es mi esposo, y mi dueño? Qué es esto cielos, porfías? pues sepa el mundo que tongo puerta para un atrevidoa, y valor para un aprier Edo no, mi bien Marcela, que estaba ya el sufrina ento aporreciendo la dicha, y solo el estarte ovendo razones en quien mis da la tantos desengaños vieron, mi deseuide acreditara; dame la pena, pues tengo la culpa de los agravios, avido,e DELDOC JUAN PEREZ DE MONTILUAN a majeres principales las ponen en este riesgo de perder vida, y henor? A la vista del remedio son discretos los pesares. Esa conse cuencia niego, que todo acerdente es malo, cuando el natural es bueno. tienen culpa los recelos, bachilleres graduados en el Tribunal más cuerdo. Recelo es mayor agravio Soy vuestro esposo, Y me tengo por dichosa. Pues, Márcela, los agravios no nacieron, como de la aprensión, de ejecutados excesos? aando casado es hallara avieron nuestro contrato, pere si en vos el respeto fue noble, y en mí la duda no sin tener fundamento, vos gloriosa, y yo advertido, hemos de abrázar contentos esta ocasión, pues quedamos, vos a mis ojos sin riesgo, yo a los vuestros sin sospecha, que no admite el sentimiento . Que no he de tener, menos que allanar la duda, ni la mujer más remedio que desengañar humilde, no alegando, ni admitiendo, ni la vasión, ni el agravio, porque en la verdad del hecho está la disculpa, y basta, si fue ruin el pensamiento, a vias sor buena, y a mí Tenéis, esposo, razón, si los brazos no merezco, perdón pido a vuestros pies Este es solo advertimiento, que en lo demás sois mi vida: con dos caballos ligeros está aguardando un criado. Vamos, que temo adón Diego, Señor, yo no he de quedarme. Cómo quedarte? Yo tengo g maleta para las ancas, Yo para la silla quiero. Bueno está, prenda querida, . Vamas, mi bien, que es muy tarde? Vamos, señor, que tuvieron dichoso fin mis de dichas. Mi amor ha premiado el cielo, Tened los perros al punto, mirad que sale la Aurora. La caza, y su llanto ahora has de mirar todo junto. Vizarro campo! e Extremado, cuanto Manzanares baña. Eel mejor sirio de España goza Madrid. No ha criado la comios naturaleza cosa o Es así. For divertirme sali al camrapo. ̱. a qne iaa s Extraña tristeza cienes. si en mi sangre, y en mi honor vi la desdicha mayor que me pudo suceder? Y lo que más me atormenta el alma, es considerar, que al cielo tengo de dar de aquellas dos vidas cuenta. Caso impensado no obliga satisfacer, ni es razón. la vergüenza de emprenderlo. . Matarlos fue mi intención, y la intención se castiga. Si la causa es suficiente. No me atormentes la vida, disculpa es para eonida, mas no para un inocence ̱ u ̱ y a masrieron, que has de haze padancia Detén cochero las mulas. , . Jesús, qué muero? Detente triste mujer, se sus mil veces, favón. Cayó el coche, vamos prosto a socorrerlos. Qué es esto. cielos tan grande rigor! , h . Aguarda Márcela hermosa. Quieres malograr mi dicha? El remedio en la desdicha es la hazana más honrosa, Leonor, y lristan le quedan Las espadas hian sacado. Vive Dios que han de morar. Yo estoy Marce la empeñado. La mujer quieren quitarle ̱s ̱ Primero me haréiso le ofender esta muve Fadrique es, sucesa alrano? P hay desdichada de mí. Caballero, a vuestro lado me tenéis, mueran los dos Si se puberan más rayos que surcan el cielo estrellas ha de moro Feliz caso! que es don Rodrigo, señor, en vuestra defensa, hallaron el ramedio mis desdichas. queste caballo, que son ellos mueran, raueran. Cielos, d. Diego mi hermano. don Rodrigo, don Redrigo. Volvió el cielo por mi agravio muere infame. Aquesta espada del más valionte colado la defiende. Muerta soy. A quién los cielos han dado de dos batallas de honor en un mismo tiempo el campo Caballeros, Caballeros, si es que lo sois, vuesero amp merezca mi tierna esposa, que en ley de pechos hidalgos, no os ha agraviado mi espada. p Bien dice, don Juan Mua pues vamos que el vielo pusoa los para sucesos pallardos. ̱̱ T Es imposible, estos son los dos nerma de Leonida, que he de Tenerme, esposo, a tu lado Y a mí al tuyo don Rodrigo. ̱. Cielos, otro nuevo engaño. Cielos, otra consuos Muera . Muera. Paso, paso, Caballeras des palabras? Aquí se desengañaran des casto honor del eonida, y de la palabra y mano que dio Márcela a Rodrigo, si hubiere algún enojado s de que no se casan, vea; a la Corte, que allá vamos y en llegando, si es pro los verá a todos casado; a
