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Texto digital de Reino en cortés y rey en campaña

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Reino en cortés y rey en campaña. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/reino-en-cortes-y-rey-en-campana.

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REINO EN CORTÉS Y REY EN CAMPAÑA

Cuanto alcanza a ver por los ámbitos fatales de esta inmensa Monarquía, arde en estruendos marciales, gime en guerrera armonía. De este clarín al acento, que habla en soplos animado, palabras que entiende el viento, colérico hedespertado del sueño del sufrimiento. El Reino soy del temido Rey que el Grande es su apellido, por atributo, o renombre: del que en Fe empieza su nombre, del que del Austro ha venido, del que el Orbe está a sus pies, del que a otros Reyes excede tanto, que vale por tres, y él solo llamarse puede Católico, pues lo es. Y pues su silla se ve en mi y donde el Rey este, siempre la Fe le acompaña, bien puedo llamarme España, pues es centro de la Fa. Varias Provincias contienen mis términos, que remoras, en un yugo el cuello tienen: y de esotro mundo en floras, auxilios de Dios me vienen. gr desde el Sur al Norte pasa, tan ancho es el cuerpo mío, que esta mano se me abrasa, cuando estotra tiene frío. Mas de humores diferentes de Provincias desunidas, por la maldad de las gentes, misfuerzas miro extinguidas, como arroyo en muchas fuentes. La parte inferior de mí arde en insultos, la tierra, que bañada en sangre vi teatro de dura guerra es, que Joblo dice así. En mi gran circunferencia, rebeldes han sacudido el yugo de mi obediencia, porque el Rey nunca ha querido dar libertad de conciencia. Furor generoso inflama mi pecho, todo es malicia, apague Dios esta llama, llamar quiero a la lusticia: a Justicia. . Quién me llama? Presto a mi voz has salido, si el Cielo tú asiento ha sido, tan preso bajaste al suelo? Sí, que llegan presto al ( las voces de un afligido: qué quieres? Hablar de espacio al Rey: llegue a sus oídos. mi voz, llamando en Palacio conaldabas de gemidos. a esas puertas de topacio: llévame hasta su dosel. Yo soy su Reino, y soy fiel, A aunque su atributo he sido: no soy su primer valido, mas puede el amor con él: por desgracia, Reino amigo, no castigo a la malicia. lusticia, usticia digo. Pues es cosa de justicia, habla, descansa conmigo. Esta inmensa Monarquía, que empezó de nada, siendo el mismo Rey que la rige, quien la formó con el dedor Creció tanto en siete días, que en un mundo no cabiendo, y se ensancha a dos, y consta de once Reinos, y un Imperio. Suieta a sola una ley, reducida solo a un Cetro, obediente solo a un yugo, y a un Rey solo obedeciendo. Pácificamente unida se conservaba, viviendo el Rey en aquesla paz, que procede de sí mismo. Mas la Política envidia de Potentados pequeños; que del inmenso poder de mi Rey tuvieron celos. Movieron guerras civiles, queriendo igualar con esto esas eternas balanzas de su gran poder inmenso. Mas quien como el Rey, vencidos (no del rayo del afecto) de su General quedaron la primera vez deshechos. Las reliquias de esta guerra, que turbando mi sosiego han durado tantos siglos, costosamente padezco. Allá en los Paises bajos, que del patrimonio fueron del Rey, porque todo el suyo entre riberas de hielo. Entre pantanos de azufre, entre trincheras de fuego, por lo intratable del sitio su plaza de armas han hecho. Sin poder los Generales del Rey, milagros haciendo, venciéndolos muchas veces, acabar de una con ellos. Porque sin poder morir, hidras inmortales fueron, que de un cuello que les cortan, niete les renacen luego. Políticos, pues pesando olas fuerzas, y los intentos, el interes, los metivos de Provincias, poco afectos a la devoción del Rey, liga los vicios han hecho; conspirando los vasallos, que con humores inquietos son apostatas del Rey, faltando a su juramento. La guerra nos han metido en el corazón del Reino, esa Provincia del alma, tan libre, que con sus fueros, a su mismo Rey no sabe sujetase en no queriendo; el loco humano albedrío, que rebelde, altivo, y ciego, es mística Cataluña, que tiene sus privilegios en el libro verde escritos del Paraiso terreno. Contra el Rey se ha conjurado, y degollado resuelto esos tercros de virtudes, que son acciones del Cielo, que por presidio alojados, estaban en sus afectos. Pasándose a más insultos, hizo pedazos sangrientos al Virrey, que es el temor de Dios, con cuyo respeto, en la parte que él no asiste, no tienen los vicios freno. Ejércitos suyos talan mis campos todos a un tiempo, los enemigos del Rey le despedazan su Imperio, hasta ese rebelde, que era el más cercano Lucero del Rey Duque de Berganza, que enlo Occidental del Reino, una Provincia le usurpa: y no contento con esto, se sale a hacer correrías, y hostilidades, corriendo rebaños de Extremadura, que guardaba el pastor bueno. Por todas partes estoy cercado de armas, estruendos de Marte ajustan mi oído. Si miro, males en ventro: si toco, lástimas hallo: si piso, en males trapiezo. El inmenso caudal mío disipado en los excesos de la guerra, ha de acabarse: Si el Rey no pone remedio, sus heroicos Generales dos mil prodigios han hecho: ya haciendo parar al Sol, ya leyes al mar poniendo; ya en las piedras con la vara rocas de cristal rompiendo, ya en la grande retirada. de Egipto por los desiertos, marchar sin viveres, ya haciendo llover al Cielo, de nevadas mariposas, esos copos lisonjeros, que con neutrales favores en el paladar suspensos, estaban a lo que el gusto se declaraba con ellos; pero que importa si el mal tan envejecido veo, que pide un remedio grande. frivolos son los remedios naturales, al que pide sobre natural hablemos al Rey: justicia que aguardas, prosígase a sangre, y fuego esta guerra, gima el aire, hágase el último esfuerzo, salgan todas las milicias, las cataratas del Cielo otra vez sus senos rompan, y el coto que Dios le ha puesto, de esa Provincia de arena, rompa el mar bravo, y soberbio, y esa eterna artilleria, cuyo Colibre es el viento, dispare, crugiendo en sombras de Planetas, y Luceros: e rebelde vivo, no qued restitúyanle a su dueño las Provincias que le usurpan, sepan el poder inmenso del León abra las garras. no sieupre ha de ser cordero. Brame, y al rugido suyo, pues sus palabras son truenos, que así lo dijo Isalas. asústese el unjuerso, y esta liga, aquesta unión de Potentados pequeños, que son nublados del Rey, que de uu calor se han hecho, vuelvan otra vez a ser átomos, pues que lo fueron: y viéndose sin su ayuda, creyendo al Entendimiento, a la obediencia del Rey, vuelva rendido, y sujeto el Catalán albedrío, muy preciado de sus fueros. Bien dices Reino, bien dices, haya venganzas, borremos segunda vez los vivientes, de la faz del unjuerso: lleva de maldad está b la tierra esgrima el acero mi orazo hablemos al Rey, Rey piadoso, pastor bueno. Si le llamas a castigos, porque atributos como esos le da lllámale con otros, o entre los dos le llamemos. Bien dices. . Rey de justicia. Sumo jeoba, Rey inmenso de los ejércitos. . Dios de las ve iganzas upremo. Justiciero. Vengador. 2 León de Juda qué es esto, como a tantas señas suyas no nos responde? Probemos con otros. Rey amoroso. Rey blando. Manso Cordero. Rey de las misericordias. Rey de amor. Piadoso. . Tierno, El perdonador de injurias. Por esas señas entiendo, a aquesos nombres respondo, esos atributos quiero. Señor. . Habla Reino mío, que nunca audiencia te niego. Señor tu Reino afligido, el llanto hablar no me deja, con lo blando de la queja, quiero alagarle el oído: teatro contiuuo ha sido de guerras propias y extrañas, ejércitos mis campañas, cubren, que al verlas parece que alguna montaña crece, que cubre esotras montañas. Como el rigor de la guerra me gasta en cierne los frutos, pagar no puede tributos el villano que es la tierra. Sus trojes desiertas cierra, bañada en sangre, y marchita, y aunque sangre solicita, regarla el riego no luce, que con el agua produce, y con la sangre se irrita. La guerra que susteté con tesoros y trabajos, allá en los Paises Bajos, tantos años por la Fe, aunque sepultura fue de mis hijos malogrados, no me dio tantos cuidados, que antes era su inquietud escuela de la virtud, que enseñaba a los soldados. Mas hoy que en el corazón los enemigos campean, hoy que en mi casa pelean, flacas las defensas son: Jobentre la confusión de los males que le herían, los gusanos le dolían mas, y de ellos se quejaba, por ver que los sustentaba con su sangre, y le mordían. Job soy, lo mismo me pasa, guerras mil me han perseguido, mas aunque males han sido, males de fuera de casa: hoy, pues que el Reino se abrasa con rebeldes, a quien di el ser, más dolor sentí, que estos súbditos tiranos, son domésticos gusanos, que se alimentan de mí. Tus ejércitos, Señor, sin tu presencia divina, están ya sin disciplina, todo es malicia, y furor: ninguno tiene temor al superior que le dan: de tus banderas se van? y como abajo no hay paga que al soldado satisfaga, todos quejosos están Reino, tu voz escuché, tus quejas me han lastimado, mucha lástima me has dado, mas yo te remediare: que aunque ha mucho que lo sé, pues nada le me ha escondido, mil veces me hago dormido, y escondo de mí el pecado, dando plazos al que ha errado, por si vuelve arrepentido. Remedio quiero poner de una vez a tanto mal, para una culpa mortal todo yo soy menester. Yo en persona quiero hacer la guerra, saldré a campaña, o. y haré la mayor hazaña de amor ventiendo escuadrones de afrentas, y de baldones, con el bastón de una caña. Señor, que dices, tú quieres salira campaña? Sí. Amor inmenso hay en ti, o te olvidas de quien eres: toma, Señor pareceres de tu Consejo de Estado. Con un rebelde has pensado medir tu espada, si fuera contra un Rey, si alguno hubiera tu igual, aún fuera acertado. No basto yo; yo saldré, que Jefieral tuyo fui, cuando lenguas confundí, cuando la tierra anegué, cuando a Sodoma abrasé: y ya que más glorias quieras, acércate a las fronteras con auxilios, que serán tan eficaces, que harán lo mismo que tu hicieras. Eso suficiente es para un Reino que está en paz, mas no es remedio eficaz, cuando tal malicia ves. lunta mi Consejo, pues, que aunque en mi mente pen lo tengo, y determinado, por justificarlo, quiero oír los votos primero de mi Consejo de Estado. Abre ese eterno salon de los años, y los días, donde sabrás profecias, vote el Consejo, que son cuanta materia de Estado. a mi Reino ha convenido, política que han bebido de mi espíritu sagrado, Ya está abierto, que su muro, aunque eterno, han penetrado ideas de lo pasado, presencias de lo futuro: has de entrar u desde aquí oír lo que hablando están del caso. Cuanto dirán lo escucho yo desde mí; abierta tengo ventana, que sale al Consejo, donde ningún pensamiento esconde. de mí la malicia humana: por esa me asomaré al humano entendimiento, y el más leve pensamiento a su pesar le sabré. Oye pues, que en profecias uno a votar ha empezado. Oigamos lo que ha votado. Quién es aqueste? Isalas. Ves aquí que clama el Reino desde su tribulación, al Rey, que envie a librarlos el soldado, y salvador. No me conformo con él, es viejo, y apasionado. Soberano voto ha dado. Oye, que vota Daniel. Llegó el fin de las semanas, y bajó el Rey, porque tenga porestad sobre los Tribus, y los Reyes le obedezcan. Divino voto. . En la lid del lago de los Leones, votó aquestas opiniones. Oye el voto de David, El Rey se ciña su espada, vibre sus agudas flechas, despoje a sus enemigos, y con cetro de yerro al mundo ve- Su voto no seguiré, (ga. buen Consejero de Estado, Poeta, y enamorado, y músico, bueno a fe. En él habló la voz mía. De esta vez remedio espero. Escucha otro Consejero. Quién es? La Sabiduria. Cuando la noche fría con el silencio suyo, ierto de escarcha, y el cabello ca el mundo escurecía, (no, entonces tu palabra, el verbo tuyo, saltando de su trono soberano, esgrimirá en la mano el victorioso acero, (ro. fuerte soldado, y lidiador guerre- Los demás dan por escrito sus votos, y a aquesto mismo se reducen, Jeremias dice pasaran los tiempos, y despertando la extirpe de David, Rey justiciero, hará justicia en la tierra. Zacarias dice luego: Hijas de Jerasalén alegraos que el Rey inmenso baja a ser libertador, y así os dice refiriendo mis palabras. Yo la tierra, el mar moveré, y el cielo: Elenaré el mundo de gloria, deseado de mis pueblos, mis ejércitos mandando, pues Rey, y Señor soy de ellos. Ea señora, que dices, pues todo el Consejo pleno vota en mi favor? Qué dices Juslicia? Que aquestos viejos, al paladar de tu gusto han votado lisonjeros, como tú les revelaste tu resolución primero: afe que a no revesarles tú mismo lo que dijeron, que no votaran así (llos, Es verdad yo he hablado en es y cuanto han dicho no es más que adivinarme el intento. Ea lusticia, preven mi ejército, que yo mismo, reformando Generales, proveere en otros los puestos. Y en lucida infantería, que es la fuerza y es el nervio de mi Milicia que yo los soldados que más precio, son los que a pie en los peligros van descalzos por los hielos. Salga mi Caballeria conmigo, y aquel soberbio caballo en que Ezequiel me vio desnudo el acero. Le reserva mi persona, háganse levas de Luevo, bajen Alemanes altos de inspiraciones al suelo. Costosa jornada intentas, Señor, y si todo aquesto ha de ser a costa tuya, se gastará (aunque es inmenso) todo el caudal de tu sangre. El Reino ha de dar sus medios también, que si él no se ayuda, yo no haré nada sin ellos, Yo, Señor, llámare a Cortes mis Provincias, y te haremos un gran servicio, que ayude a mi defensa, Pues luego despache convocatorias Juan, Secretario del Reino, que si él las refrenda todas, las tendrán por Evangelio. Salgar también a campaña. los diez viejos Regimientos, que sirvieron con Moises, siendo del orbe preceptos, Las Ordenes Militares, las tres leyes que yo mismo incorporo a la Corona, alisten sus Cabalieros, y pues su Maestre soy, salgan, y sigan mi ejemplo. Soberanas prevenciones. Ven lusticia vamos Reino. Sueñe el clarín. , . Gima el parche. Sabes, Señor, lo que veo, que en todas las prevenciones que de tu jornada has hecho, de ti nusmo no te acuerdas, que entrar de carrozas bello, que hagaje que familia de Espíritus, y Luceros he de prevenir! Justicia, no prevengas nada de eso, que a la ligera he de ir: y pues voy a dar ejemplo, como el más pobre soldado, sabré a la escarcha y al hielo sustir una rociada, aunque me escarche el cabello. A generoso albedrío, a Cataluña, que estás rebelde al Rey. Qué me quieres? Escúchame, y lo sabrás: Sobre la espalda valiente de aquesa bestia inmortal, que te di que es mi retrato, y aún soy yo misma, quizá, has de correr a tu intento, sin temerte despeñar. Discurre por las Provincias, que ardiendo en armas están, a dar pretextos de guerra, y a no permitir la paz. Aunque la culpa en común soy, pues vicios siete están en los cuellos de ese bruto: ahora en particular soy la Hipocresía, soy la Política mortal, que todo es uno, pues anipas con igual oficio dan un vestido a la mentira, con que parece verdad: Pólítica hipocresía soy, pues que la oculto mal: con aparencias de bien de pongo un bello disfraz, Postema soy interior, que esconde el humor mortal, sin que el pulso de noticias de lo que se engendra acá. Manzana soy de Sodoma, que en roja exterior verdad brinda a los ojos, y al gusto, sino le averiguan más. A la ambición de los Reyes doy luces de autoridad, con colores de salud N desmiento la enfermedad. Llamo al engaño fineza, bobería a la verdad, materia de estado a todo lo que es fingir, y engañar. Y en fin Estadista grande, y Hipócrita pues igual es en los dos el oficio de saber disimular. Soy Política virtud, aunque soy vicio mortal: el Rey ejércitos junta inmensos, acabará aquesta guerra, si yo no le sé balanezar el poder, pretextos tengo, que el mundo a mi voz traeran. Escribiré manifiestos, que tú me los notarás, para que esparcidos sepan mi razón justificar. Pues ea. Estadista soy, mi fin unico será mi conservación, rebeldes haya, que turben la paz del Rey, Provincias del mundo, Príncipes, que oyendo estáis mi acento, Paises Bajos, Duque, a quien nombre dan ya de Rey, algunos rebeldes de ese Reino Occidental, adonde hay muchos leales, que como en el limbo están esperando a que su Rey vaya a sacarlos de allá. Humano libre albedrío, generoso Catalán, yo manifiesto en tu nombre, que el poder del Rey, que da recelo al mundo, pretende todo el mundo sojuzgar. Su Monarquía, que es formidable a las demás, y Potentados arroyos se los sorbe como el mar. En nuestro daño se aumenta, y si cual diciendo están los Profetas, a campaña saliese, a que fin saldrá? todo a su ley, a su Imperio lo ha de querer sujetar, y quitarte a ti los fueros de tu verde libertad: Pues no lo sufras, convoca ejércitos, que vendrán en tu ayuda, y a ese Rey, que tiene en su escudo Real esas tres doradas Lises de Memoria, Voluntad, y Entendimiento, que son armas que el Cielo le da al hombre, Rey poderoso? con que conformando está con ese Monarca inmenso, que el Pitíneo no más, de la vida, le divide de ese Reino de cristal. Aunque mil causas le obliguen de alianza, y amistad, pues por parte de la Reina tantos parentescos ay.? Le haré yo romper con todos, razón de Estado será suya, ayudarele yo, derechos sabré buscar, que le muevan, que por solo una manzana lo hará. Empieza pues a esparcir manifiestos. Inmortal hidra sube a las regiones: mas qué fama celestial es la que enfrente de mí surca el aire, quién será? Provincias del universo, el Reyos manda juntar a Cortes, el verbo suyo de su asiento ha de bajar: venid a escuchar su ley, convocatorias de Juan traigo refrendadas de él: hombres, crédito les dad. Oíd mortales oíd mortales, oíd, oíd, y escuchad la justicia del libre Albedrío, que guarda los fueros de su libertad Venid a ayudar a las Cortes del Rey, que pretende dar leyes al mundo de gracia, y ver Como con falsos pretextos, (dad. quieres cubrir mi verdad? Manifiestos hago al mundo, que fundo en ley natural. Pues mi voz la tuya encubra. Pues la mía sueñe más. Venid mortales, venid. Mortales oíd. Venid, y llegad. Oíd, y escuchad. A las Cortes, La lusticia. Hombres, a todos convoco, que todos voto tendrán, Príncipes, causa es común defender su libertad, ningún rincón de la tierra de mi esconderse podrá. Todo el universo veo. Esparciré en tierra, y mar mis convocatorias, nadie pueda ignorancia alegar. Derramados por el orbe mis manifiestos serán. Prosigue siempre, no ceses, que en tu ayuda me tendrás. Oíd mortales, oíd. Mortales, venid. Oíd, y escuchad. Venid, y llegad a las Cortes del Rey, Justicia del libre, Bien haces, rompe veloz fama divina, y sonora, esos canqios del Aurora, con el eco de tu voz, que ya de ella convocados, o traídos a tu imán, llegando a las Cortes van, de los climas apartados. Que vario el tiempo engendró con Ábregos, o con Nortes, Procuradores de Cortes de todas Provincias. . Yo en las Cortes me he de hallar, seré la espía mejor, y en algún Procurador disimulada he de hablar. Quiero ocultarme, que espero entrarme después con ellos, ya llegan, a conocellos ponerme a la entrada quiero. Ya al pretexto de tu aliento a entrar en las Cortes vey. Quién eres? La piedra soy primera del fundamemo, de Pedro el nombre me dan, y esta roja Cruz que ves, es la misma que después a la espalda me pondrán. Pues di, por quién has venido? Por la Ley de gracia. Nueva Castilla, que serlo prueba, pues su ley Castillo ha sido de defensa, y pues mi silla en ella se ve, desde hoy la Ciudad Imperia? soy, cabeza de esta Castilla. Entra pues, que con razón, el primer voto te ha dado la Fermas otro ha llegado. Ya a tus mandatos, que son clarines de aquello mismo que de mis Profetas tengo escrito, a las Cortes vengo. Quién eres? El Judaismo. Por quién vienes? quién te deja su voto? La ley escrita, la Ciudad de Dios bendita, que es ya Castilla la Vieja, en cuyos Burgos sagrados, que población se interpreta, la silla estuvo quiera aquellos tiempos pasados. Según eso, Burgos eres? Burgos me puedes llamar, puedo en las Cortes entrar? Bien puedes entrar, si quieres: otro llega. Conbocado de tu mandato, he venido a las Cortes, trompa has sido, que Climas has penetrado. A qué Provincia darás la Fe, por quién traes el votó? Por el Indiano remoto. Cómo es tu nombre? Tomas. Bien a mi mandato acudes. Entrate? Puedes entrar. Dudo si tendré lugar. Tendrasle, como no dudes, entra pues más otro llega. Ya vengo a tu voz, podré entrar? En trayendo Fe. la entrada a navie se niega, entra pues, mas di quien eres. Yo soy la Gentilidad, verme te hará novedad. Moderna conquista eres del Reino. Y quien le dará al Rey que de nuevo adoro, más riqueza, más tesoro? Por quién vienes? quién te su voto? La Zona ardiente, que el Sol grosero hatostado, el Antipoda ignorado, y en fin la Anérica gente, por todos vengo, entraré? Hasme de enseñar primero la Fe que traes. Antes quiero que tú me enseñes la Fe. Pues entra en las Cortes, llega Por donde, enséñame a entrar Ven por aquí. Temo errar, que ha muy poco que era ciega. La Gentilidad entró, bien puedo entrar, pues ha en el error. otro ha llegado. ̱. Yo mo encubro. Quién va? Yo, con este disfrez podré pasar. Quién eres? Tuceada estoy. Quién es? No soy nada. Humilde respuesta fue, por quién vienes? He venido por los pobres, qué inquietud? Quién eres? Soy la vitud. Entra, ya te he conocido. De la virtud traigo el manto. Que dudo, que hay que temer; la virtud debe de ser, todo lo exterior es santo. Qué respondes? Virtud mía, entra en buen hora en mi casa. De aquesta manera pasa por virtud la hipocrefía, uno he de ser de los trece, que al mundo ha de dar salud. Si aquesta no es la virtud, alomenos lo parece: mas que súbito alborozo, que modertio Rosicler de los vientos, y los días, Aurora segunda es. Despertad pajarillos, Aves despertad, que amanece el Alba de Señor San Juan. Un nuevo Procurador llega a las Cortes. Tras él estruendos vienen de luces, la verdad sin duda es. Grande aparato de graci le sigue. Debe de ser algún Grande; pues ninguno se levanto mayor que el Despertad pajatillos, (ño No soy grande, el más peque- soy de cuantos pueden ser. Quién eres asombro hermoso, que tanta tu gracia es, que si al Rey no conociera pensara que eras el Rey? No soy si no sombra suya, y el calzado de su pie no merezco desater. Comendador eres bien, pues todo el pecho te cruza ese cándido nivel: es de gracia, o de justicia esa Cruz? De gracia es, que en el vientro de mi madre de ella el Rey me hizo merced: Bien es hallarte en mis Cortes. Claro está. Pues di por quien Sil soy voz de los desiertos, por el desierto hablaré. Sale el Rey presto a campaña. Yo vengo a hacerle el cuartel, y traigo un grande ingeniero, que la penitencia es. Cuártel? Maestro General soy, y trompeta fiel. Afé que para tan niño grandes oficios tenéis. Mas ay Dios, el Rey va allí, desde aquí le adorare. Adónde está? no le veo. Salto, y brinco de placer: va corridas las cortinas, y por eso no le veis. Es, dime, aquella Carroza de nácar, y cedro, aquel dulce Pozo de aguas vivas, aquel místico Vajel, aquella Rosa, aquel Litio, esa Palma, aquel Cipres, aquel roquero Castillo, aquel cerrado Vergel, aquella dorada Casa, la que le encubre? Si es. Pues cumpliose mi deseo. Pues oye, porque te asombres. Paz enla tierra a los hombres, y gloria in excelsís Deo. Reino, pa salgo a campaña, ya de soldado me veis, y antes que tome el bastón las Cortas empezaré. Dónde está el Rey? no le veo. Allí está pues no es aquel? No es aquel, yo le conozco. Antes no le conocéis. o ha mucho que en mis Profetas le vi, tu naciste ayer. Yo ha menos que le conozo, más conoccole más bien. Tomen sus lugares todos. Inmensa mi gloria es. Sentaos, pues significáis mi Reino. Grande merced! Jnmenso favor! Cubrios. Silencio, silencio, que la proposición empieza. Mis Provincias, atended, yo que soy vuestro Señor natural, Monarca. Rey, gran Maestre del Tusón, que es Cordero de la Fe, y Administrador perpetuo de aquesas Ordenes tres, que son las tres leyes mías, la paz os vengo a traer. Yo mismo en persona salgo a hacer la guerra, y tome traje de humilde soldado, esto habéis de conceder. Yo mismo salgo a campaña, algún servicique me haced para ayuda a esta jornada, que aunque a mi costa ha de ser, todos vuestros medios quiero, de esta suerte os salvaré; pero no si el hombre aguarda a que lo haga todo el Rey. Hable el Reino. Yo en común nada soy, allá os dejé mis votos, vuestra conciencia es la que os ha de valer. Voto decisivo os doy, vuestras Provincias podéis o salvar, o condenar. Eso no, suave es mi yugo, que solo voto consultivo han de tenera aunque a estos Procuradores ocbir mi ley, Provincia en común no todo su poder, enester que les quede a uno después edrlo dicesivo, er si le está bien. es según eso empezad. que el primero he de ser. que he de hablar el primero. ni me toca tener rvoro en las Cortes. la preeminencia es e tantos siglos, emorial viene a ser. Ciudad Imperial soy anueva ley: a ha de ser siempre, ferusalén, hurgos sus Burgos, rimero hablaré. illa la nueva es ya emprefue Vieja Castilla. Edesde que yo empeze espoblando tú. ley escrita. lad, callad, os dos os compondré, la antigua Castilla a, que tu después mor, proteso y de gracia la ley, lorra le reforma, e mis antigua fue, o sprecininencia. Aún no ha cesado, hasta que se rompa el velo del Templo, hable más sola esta vez. Yo que el Pueblo significo Ebreo, y también la ley escrita en los dos sentidos, variamente votaré como ley, hablando ahora, que buena hasta ahora es, te concedo para ayuda de costa millones diez, diez preceptos te concedo, que en mi decalogo hallé, que en la nueva Ley de gracia han de servirte después. Es verdad, gran concesión me has hecho. Muy poco es, rica estas de ceremonias, pues que concedió tu ley, los Mandamientos, concede los Sacramentos también. Eso no, lo que no tengo, no lo puedo conceder. Habla en el otro sentido. Cómo Pueblo de Israel, como Judaismo digo que yo te concedo. Qué? Que el Rey bajará a campaña, mas no que es aqueste el Rey. Oh incrédulo, que eso digas, por las orejas la Fe entra yo te haré. Qué haces? tente Pedro, y mira bien que a hierro muere quien mata; teme incurrir en la ley. Esto concedo, y no más. Vaste de las Cortes? . Pues peregrino por el mundo me voy a buscar mi Rey, que si este no es el que espero, yo no tengo aquí que hacer. . Yo que la Gentilidad soy, te quiero conceder, todo cuanto hubiere en mí, una ceguedad fiel, un creer sin saber como, y no quererlo saber, que eres Rey, que eres inmenso, que eres uno, que eres tres, que eres hombre, y que eres Dios. Afe que concedes bien. Concédote el oro, y mirra, y incienso, que el fruto es, de mis Provincias, las piedras de quien eres Mercader, las mineras, los zarcillos, para que a tu esposa des, y la Margarita en fin, que se te perdió una vez. Y qué efetos tienes tú para dar tanto? No sé, yo sé que te lo concedo, busqueme efetos la Fe. Yo por el desierto hablo. Que me concedes por él. La misma pobreza soy, doite langostas, y miel, la penitencia, el ayuno, Ea vida te daré Cumplirás eso que dices? Bonita tu duda es, a que tengo de cumplirlo. Y la cabeza apostaré. . Hable Tomas. Yo, serior, te concedo tu poder, tu deidad, tu ompotencia, tu muerte, Concede pues alguna cosa increible, algún gran servicio, que resucite mi grandeza. Para eso es meneser ajustarse mucho un hombre al dictamen de la Fe. Pues ella no te lo ha dicho? Yo señor, ver, y creer, hasta tocar con las manos, la necesidad del Rey, no he de conceder. Pues llega, que el pecho te mostraré, mete en mi caudal la mano. Ahora concederé. Fe que consta de esperiencia, es groseria, y no es Fe. Señor, por desenojarte un gran servicio he de hacer, concedérete un tributo, que en la comida echaré. Cuál es? El ayuno. Quede impuesto en mi Iglesia, pues. Eso sí, cargar el Reino de tributos, y que esté sin gota de sangre el pobre, a. sustentándose con él la superfluidad del vicio: pues no era mejor vender el Rey el precioso ungüento, que no pedir que le den? esto no puede sufrirse, de las Cortes me saldré, que con esto no me ajusto, echen suertes otra vez, y caiga sobre Marlas que afe que el conceda bien. Oh áspid entre las flores! bien te dejas conncer. Bensé que era la virtud, y la Hipocresía es. Yo que el último he queda. (do, te concedo inmenso Rey, no testigo de vista, nto en el Tabor miré, dad, la humanidad, nidad, el saber, asible, lo posiblo; pendencia del ser, cndrarse del uno, tro el proceder, infinte lo concedo, uicio fiel da a aquesta guerra en pesona a hacer, ma por ciento, Sí na mucho pues tuno nos das, oe ciento te dé. n esos medios, ya la podré hacer, aliía campaña. aor, será menester hombre de negocio; efetos; en fe, sein asiento, para corriendo con él ijército. Cntista fiel, etras aceta mía l Mareo? mismo os, mi palabra sola ta. Elleva interes. gloria. y que es buen logro. no se quiere perder; ya las trompetas, y cajas avisan. Debe de ser que está puesto en escuadrón el ejército, Eso es. Cuando el bastón tomas, cuando en cuerpo te hemos de ver? Él sueves me pongo en cuerpo, mi cuerpo entonces veréis. Hoy es jueves. Pues si es hoy, hoy en cuerpo me pondré. Ya excelente señor, en escuadrones se ve tan regular, que los Fieles solo se han hallado en él En qué sitio acuartelado está? En un fuerte cuartel, que a la Ciudad predomina, ya caballero la ve la eminencia del calvario, que el sitio más sano es, pues del saldrá la salud para tú tienda ocupe. Bien has hecho, que mejor desde allí me podrán ver: es grande mi campo? No, pocos, señor, ay en él, pero son los escogidos, todos soldados de ley. Has hecho levas de nuevo? Visoños hay que aliste en el Oriente. Hay quintados? Solo un soldado quinte. Cómo se llama? El oído que es quintado de la Fe, pues de los cinco sentidos le quiso escoger a él. Ay buena caballeria? La de las Ordenes tres, con Diego, que es tu Teniente General, y el que se ve inútil para servir como un substituto de le excusa. . Y de quien no sirve, quién el substituto es? El deseo de servir que substituye por él. Siempre del que más no puede los deseos aceté, ea, que ya empieza el día de mi campaña, veré mi ejército. . Ya Felipe, que General tuyo es, y es del Avito de Cristo, pues que le imita fiel, sale a recibirte. . Hora (se. de nona debe de ser, entro haber los escuadrones. El Rey viene, el Rey, el Roy, Ya le aclaman, y le ponen el títuio en lenguas tres. Ya llega a los escuadrones, y la gente empieza a ver. el Ya el capote de campaña de plata, y rojo, que es la saliva, y sangre le viste. Ya el bastón sagrado, que se hizo del árbol de vida, se le han echado a los pies. Ya porque de todo punto, no se bajase por él, le ayuda a que le levante, el vastallo más fiel. , . Ya le empuña, y con él marcha, hacia su Real cuartel. Ya le brinda allí un soldado, y el Rey, aunque tiene sed, le llega al labio no más, y no le quiere beber. Ya le abaten la bandera, que el velo del Templo es, con tal fuerza que se rompo. Y ya en furioso vaiben, esa eterna artilleria desasida de su tren le hace salva general. Ya puual, y cortés a sus armas, que es la Cruz, la cabeza inclina el Rey. Ya en su tienda se descubre. Debe de querer hacer mercedes a los soldados. Oíd hombres, atended. , Soldados, a la campaña he salido, ya me veis, con esto solo he venido, vosotros proseguiréis con todas las fuerzas mías. Bien pudiera yo, a querer sujetar esta Provincia, mas redúzgase por bien, que en fin son vasallos míos, y no los quiero perder; que los fueros que les di siempre se los guardaré, y siempre abiertos los brazos, a la paz los rogaré. o ya que los soldados han visto, hacerles merced to, una paga les doy, en mi caudal consigne, tre cajas, que llenas ejo metal se ven ados los que han seguido evérpito, absolveré sla imposición severa, isa media anata, que es riginal tributo, gartodos debéis, primero que renta la, y trayendo Fe eso, que es el Bautismo, pena os libraré. a premiaros más, se habéis servido bien, o de ventaja sobre el sueldo gozaréis. Qué escudo, Señor, es ese? Qué escudo nos das? cuál es? Un escudo que os defienda aqueste escudo ha de ser, tan seguro, que yo mismo he de subirme con él, que aunque soy inmensidad, en su círculo cabré. Alegrías, alegrías, fuene el clarín, y la caja, que premiando nuestra ley, da a sus soldados el Rey un escudo de ventaja. Y acabe el auto, pidiendo de los hierros que en él hay perdón don Antonio Coello, bien le podéis perdonar.