Texto digital de El reinar para morir
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El reinar para morir. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/reinar-para-morir-el.

EL REINAR PARA MORIR
JORNADA PRIMERA
Aqueste ha respondido Oráculo santo, que temido y por sus respuestas tanto ya todos causa admiración, y espanto s laque hoy ha confirmado. Que corazón, que espíritu alentado Lnque de ello se precie, si de poder se hallar, que menosprecie Euvir de esta suerte (muerte pese entregue en los brazos de la emismo por un año (traño! J Cielo aún no concede, caso es- devida al que ser quiera ley de Grecia infeliz: Sentencia fiera pero la hermosa Infanta ya saber la respuesta sacrosante del Dios alegre viene plresto en tristezas las que ahora tiene señales de alegrías, veréis volver con razones mías. Un curioso deseo efecto de mujer, de quien no creo que ninguna ha podido librar la inclinación, a que nacido tan sujetas habemos, y el poco sufrimiento que tenemos (mos si saber deseamos aquello en que el afecto aún no media a saber me ha traído lo que el piadoso Dios ha respondido De mí, que por más viejo me toca el responder, y el dar consejo: escucha la respuesta del Oráculo santo, que fue aquesta. El invencible Ariolante cuyo espíritu valiente, por Rey de Atenas, y Esparta hizo coronar sus sienes tuvo un Astrólogo insigne en su Corte, a quien dio siempre más crédito que debía, indigna acción en los Reyes. Saber pretendió curioso los futuros contingentes, cuando presentes acciones hay quien apenas acierte. Entre las cosas que quiso saber, o ignorar, que vienen a ser ciencias de futuro, ignorancias de presente. Viéndose viejo, y sin hijo, varón que su cetro herede; porque este Reino no llama si no albaron solamente. Casi en las últimas líneas de su vida, o de su muerte, porque la decrepitud, no es vida, aunque lo parece, saber deseó si el Rey, que había de sucederle, sería de mayor nombre. más valeroso, más fuerte, más amado de los suyos, mas rico, y más excelente en las virtudes, en quien llegó a ser unico Fénix Aristipo, que fue el nombre del Astrólogo imprudente, que inevitables desdichas nunca el cuerdo las previene, los Astros consultó, y dijo, que el Rey que le sucediese un año, aún no reinaría por su acelerada muerte. Tu padre, pues, que infalible juzgó aqueste contingente, secreto el prodigio tuvo, y a mi lealtad solo quiere manifestarle, mandando que vaya, y secretamente al grande Apolo consulte, que me respondió tres veces lo que el Astrólogo dijo, lo cual mandó el Rey tuviese oculto, que así impostaba. Murió el Rey pero a saberse de mi jamás no llegara, si antes de morir no hiciese un error tan sin consejo, desterrando para siempre de toda Grecia a Aristipo, pensando que de esta suerte mas se ocultaria el caso. Mas viendo él, que injustame le desterraban, a todos la ocasión dijo; y la pleve, que siempre en las cosas mira no más de los accidentes, la injusticia condenó, dando crédito más fuerte a lo que dice Aristipo. Porque como son los Reyes espejos en que el vasallo siempre se mira obediente el imitar sus acciones, como ven que el Rey ofrece tal crédito al baticinio, fue ocasión de que se aumente entre el vulgo, desde el cual por toda Grecia se estiende. Y así, aunque murió tu padre, no ha habido Griego que intente del Reino la posesión; porque hinguno no quiere re nar perdiendo la vida antes de un año, que tiene la muerte semblante orrible, y en todo el mundo; si adviertes no hay riquezas que la doren, ni hay imperios que la aferten: temiendo, pues, mayor daño, porque el vulgo se sosiegue, que en verse sin Rey se altera, prrevido, he impaciente, humildes al Dios pedimos, que ya que no le remedie en tan forzoso peligro, padoso nos aconseje, qque de elegir nos dé modo ubeza que nos gobierne, cual así nos responde: Antes que el Sol su luz muestre las puertas de la Ciudad añana ocupad alegres, el primero que dichoso rare por ellas, ese suestro Rey será, elegidle; B respuesta, hermosa Irene, Oráculo fue aquesta, uvalor la considere uun atención, que el casarse uestra Alteza, no se entiende e el que fuere elegido, Nlo es para que pruebe Cielo el rigor airado, s después seguramente, el famoso Lisandro rimo, casarte puedes, el Reino hereda: y vosotros niegos nobles, y valientes, les del mismo Dios oísteis que mi lengua refiere, sad si el modo os agrada, mano del Cielo viene, puede errar su decreto, Erza será obedecerle: semedio es ya preciso, scasión ya le requiere, brevedad es forzosa, sino lo es en resolverse: RReino a voces lo pide, Embres, niños, y mujeres, modo es como del Cielo, posible es que se yerre, así al pueblo sosegamos, así al gran Dios se obedece, y así de aquesta desdicha salimos más brevemente. A tu voluntad conforme estoy, y al Cielo obediente, porque el Cielo solamente en mi voluntad informe. Lo mismo todos decimos. Pues a dar el orden vamos; porque mañana tengamos Rey, que si bien lo advertimos, el pasado desconsuelo hoy con la alegría igualo, porque no puede ser malo Rey de la mano del Cielo. Sin salud, y sin dineros, que es la desdicha mayor, apie, y temiendo el rigor de otros ladrones, que fieros, sin que humildes ademanes su enojo puedan templar, nos acaban de dejar en los puros cordovanes. Insigne Ciudad, tocamos tus siempre invencibles muros, en quien pienso que seguros de todo punto aún no estamos de nuestras fieras desdichas, que son de especie tan alta, que aún para dichas les falta el no ser a nadie dichas. Quieres saber el desvelo de mi suerte sin igual, pues si de muchos el mal suelen decir que es consuelo, nuevos modos, como ves, de rigor obstenta en mí la fortuna pues a ti darte desdichas no es porque tú me consolases entre el penar, y el morir, si no por darme a sentir el ver que por mí las pases. Pues aún no están acabadas nuestras desventuras ciertas, que de la Ciudad las puertas, señor, hallamos cerradas. Tan cerca de amanecer, qué será? válgame Dios! La desdicha de los dos: qué otra cosa puede ser? Siempre estos mares navega mi vida, al mundo importuna. Debe de ser tu fortuna como sarna que se pega; pero que habemos de hacer después de tal trasnochar? Beleta amigo, esperar que acabe de amanecer. Ese me parece a mí que es el último remedio, cuando fuera el mejor medio no haber llegado hasta aquí. A que piensas que un soldado, que honor pretende adquirir va a la guerra? va a morir, y a matar determinado. Pero en la paz, al revés le debes considerar, que va a morir, no a matar, aunque arrogante le ves. Y si quieres entenderla, va entre su fortuna escasa, no a matar la hambre que pasa, si ambrir a fuerza de ella. Pero no te quiero dar pesadumbres con memorias de contingentes historias, que puedes verifiear en ti mismo con el tiempo: divirtamos las desdichas, porque no para las dichas se nizo solo el pasatiempo. Y pues serenos se están en nuestras penas los Cielos, sentémonos, que los duelos mas ya sabrás el refran. A que varios movimientos tu natural se sujeta. Por eso soy yo Beleta, que me mudo a todos vientos Mas ya que estamos sentados, y así la pena en ti crrce, un remedio se me ofrece para aliviar tus cuidados. Ya te la deseo oír; ha fortuna en que me pones Pues en todas mis acciones me has de imitar, y seguir, recuéstate como yo, todo cuidado desecha, tiende esa piernia derecha, encoge esotra, o si no, tenderte a lo largo puedes; no vas olvidando ya tus cuidados? . No cuerí con tan crecidas mercedes darme el cielo nuevos modos! con que los olvide? . No; pues duérmete como yo, y olvidaránsete todos. Ay Beleta, no te atajen tus intentos de esa suerte, mira que me das más muerte que con ella con su imagen. Procuraré divertir, que me matan mis memoria! Puesto que yo no sé historias, y tú no gustas de oír la vana murmuración, que ella sola suele ser la que vienea entretener cualquiera conversación. Cierta satirilla escucha, que a una vieja escribí, que presumia de sí hermosura, y gracia mucha. ̱. A mujeres tratas mal? P. Las viejas no son mujeres: y si saber como quieres, oye. Por un arenal me iba paseando un día, un vulto en el suelo vi, y de su forma creí que algún culebrón sería; siempre me lo pareció, hasta que la toqué, y vi ser un pellejo que allí una culebra dejó. Así que como en espejo se engañó mi fantasía, pues serlo me parecía, y no era más que el pellejo. De que si entenderlo quieres, y en este ejemplo lo fundo, saco que son en el mundo solas las mozas mujeres, a quien mi musa celebra, las viejas no, en mi consejo. Pues di, qué son? . El pellejo que ha dejado la culebra. Mas ya con luz indecisa del día el Alba da muestras, y en ver las figuras nuestras crece el Aurora la risa: mas de la Ciudad las puertas parece que abriendo van. ̱. Y en ellas, Beleta, están, al parecer, encubiertas muchas personas. . Señor, algún grande mal sospecho. Antes en mi altivo pecho aumén mucho valor. No sé qué deidad oculta, después que esta gente vi, infunde espíritu en mí, que en nada ya dificulta mi aliento determinado: pero porque no quisiera que entrar de aquesta manera me vieran. . Ya es excusado lo que decirme has querido, que ya lo entiendo. . De qué? De que siempre, señor, fue el miedo muy entendido. y porque loveas, es que con ánimo valiente entre yo, y mire qué gente es esta, porque después, no siendo de quien tú puedas recelar te reconozcan, y algún día te conozcan, con que pensarás que quedas, sin los honores ganados, por ese estendido mapa, como si el andar sin capa no fuera tan de soldados, me sigas a mí, a que yo, sin que a mi temor resista, que soy muy corto de vista, te responderé, y que no es posible el conocerlos, porque si quiero llegarme mucho, que es fuerza acercarme, para que reconocerlos pueda, si de condición algo airada alguno está entre ellos se enfadará, y me dará un tresquisón. Desvía, que a tus extremos cobardes no he de aguardar; ven, que delante he de entrar; Rey tenemos. Rey tenemos. Qué es esto, Griegos famosos? No temas, noble mancebo, que aunque te parece mucho el suceso, y tan forzosos ya los temores en ti serán todos los desprecia, que Rey de toda la Grecia eres sin duda, y así ven a Palacio, que yo, porque no puedas dudar, llego el primero a besar tu Real mano el cielo dio este modo de elegir Rey, porque muchos querían serlo, con que divertían la paz, y así a concluir venimos de que el primero que hoy en la Ciudad entrase, a aquel dde le coronase: tú lo fuiste y así infiero, que contigo se corrige el mal que temi vecino, y que has de ser un divino Rey, pues el cielo te elige, suyos son estos favores. Qué te suspendes, qué dudas? verdades son muy desnudas las que hablan estos señores. Tal dicha en mi pudo haber? Así muchas elecciones de diferentes varones se han visto, y aún se han de ver, que no, como yo el postrero serás a tales regalos, que a ser a llevar de palos, yo hubiera sido el primero, A cobardía tan fiera, como hermoso al vil menguado, que Reino que me has quitado como de la faltriquera. No hay mal que ya no se postre, pues que cruel, he importuna ha jugado la fortuna hoy conmigo a puto el postre. Mas qué lloro, si del cielo no estaba determinado? apelo a un buen consolado, si esto no me estaba a pelo. Mirad Griegos, que os advierto, que no deseo reinar, y que en mí habéis de llorar el mal que miro tan cierto. Porque hoy le quitáis la dicha a vuestro Reino fiel, puesto que a reinar en él lleváis la misma desdicha. No hay temor que nos asombre; vamos porque más de espacio nos puedes en tu Palacio decir tu patria, y tu nombre; y mudando de vestido, que nuevo ser vendrá a darte, luego puedas coronarte: hoy tu fortunal has vencido. En todo soy prodigioso; que Aristómenes me llamo. Vitor mil veces mi amo. Hasta en el nombre es famoso Apenas de mi tío valeroso llegué a saber la muerte desdichada, con él grave dolor que tan forzoso se debe a tal valor, y tal espada, cuando en Tesalía, prima, no reposo, juntando el sentimiento, y mi jornada, aunque mi enamorado pensamiento antes la concibió que el sentimiento. Porque como a gozar tus ojos bellos había de venir, no el Reino tuyo, que más codicia me causaban ellos, por quien de tanto bien me destituyo, solo en considerarlos juzgué el verlos, con que no hay dilacionque no concluyo, jaunque en alas del viento caminaba, siempre me parecía que tardaba. con este afecto de mi amor nacido; slegué anoche a tu tierra, porque hallé el más nuevo suceso que se ha oído, que aún causahorror solo imaginarle; si aunque le heredaba no he querido Amitille; mas antes despreciarle: (te pues temor de la muerte, que el perder apara mí la más penosa muerte. Agradecidas a tan gran fineza qida, y mi belleza estar podemos, Ento que entre tu vida, y mi belleza, sdo cual de las dos más te debemos; Jagradece a tu amor la sutileza, so son cortos de la suerte extremos fieruna mujer agradecida on las comodidas de una vida. Ila que estimación tiene mi pecho, sno la mía propia, amado primo, quien mayor presumo que has hecho, sno ves que por ella el ser animo, que el guardar tu vida yo sospecho, solo por saber cuantó la estimo; isí como en mi gusto te prefieres, si más afecto conservarla quieres. basérvala feliz, y el soberano No, tu vida de manera aumente, Ecedas en la edad al tiempo cano, vengas a morir sin accidente: yo sospecho que tu acuerdo sano, ando Apolo tu vida no acreciente. poder quitará a la Parca altiva (va. ̱. Aristómenes Rey de Grecia vi- Qué es eso? sDelelegido Rey la gran coronación, para darle posesión e este Imperio, en que tenido será, y por Rey adorado. Villano; aquese soy yo; que aún que el cielo le eligió, supuesto que le ha heredado el valor de mi persona; porque mi poder te asombre, él ha de tener el nombre; pero yo el Cetro; y Corona. Perdona si te ofendí. Quitar quiero la ocasión, que si le han de coronar, la mano le han de besar los Grandes, y en esta acción será imposible excusarme de besaserla el primero; y siendo quien soy, no quiero a tal bajeza humillarme. A esta parte te retira, que sin que podamos ser vistas, habemos de ver a este nuevo Rey, Yopira, Este es el solio Real, donde has de ser colocado; y como Rey coronano de esta Corona Imperial: puesto que por varios modos, para aumentar tu valor, el nombre de Emperador; y de Rey te han de dar todos. Primero que a tan crecido honor mi humildad subáis, quiero, Griegos, que sepáis, el Rey que habéis elegido. Qué presencia! Qué cordura! Si el dolor, y la piedad suelen en la voluntad abrir puerta tan segura, tanto su presencia agrada; que en su desdicha forzosa, por verme tan piadosa, me temo ya enamorada. Yace entre Tesalia, y Grecia la insigne Ciudad de Doris, donde entre verías fortunas naci desdichado, y noble. Diez y siete veces dio vuelta el Sol a todo el Orbe, que hasta allí libre gozaba las libertades de joven. Cuando el amor (qué trabajo!) malograba al aire arpones, aunque para un desdichado no hay ninguno que malogre. Con uno me rompió el pecho, porque Aurelia, que conoce puerta al alma, por la herida posesión del alma tome. Pero ya a fuerza del hado, y de fortuna rigores, pues de sus golpes horribles no me ha perdonado golpe. Premiar quiso el amor mío, para desdichas mayores, que glorias que han de perderse, mejor es que no se gocen. Sin más terceros que amor, en nuestras almas conforme, y una escala, a quien fiaba privilegios de la noche. Tres años gocé sus brazos, aunque a mi amor pareciole solos tres instantes breves, compuestos de elevaciones. Admiración di a la envidia, y ocasión a que traidores un nudo de amor tan ciego deshacer quieran de noche. Y aunque con la acción pretenden infamarle por inorme, con la sangre de mis venas honrar quieren sus estoques. Mas salí de este peligro, como en tales ocasiones de entre traidores cobardes salen los ánimos nobles. Pues muerto de una estocada uno de los agresores midiendo el suelo pagó en esta muchas traiciones. Esto, pues, y el ver que Aurelia, dueño sus padres proponen; a quien ella obedeció, mas que yo pensaba, dócil. Me hicieron dejar mi patria, y de Marte los furores seguir osado, que mal sosiega en la saya un noble. Causa, que desde este día, de suerte el vivir me enoje, que solo por deseada, la muerte de mí se esconde. Pues habiéndola buscado por diferentes regiones, ya penetrando montañas, ya sulcando aguas salobres. Aunque la busco, y la llamo, ni me entiende, ni me oye, que no hay para el triste muerta, si en ella sus dichas pobe. Mas porfiando en buscarla, nuevos rumbos me propone mi desatinado afecto, mis más crecidas pasiones. A Tesalia, pues, me incito, y después de mil furores, incomodidad, desdichas, que traen las navegaciones. Habiéndolas ya vencido treintay seis días conformes, que aún se conforman las penaso si dan en seguir a un hombre. El puerto otra vez tocamos, de quien salimos, y adonde enfermo, pobre, y sin dicha llegué aunque bastaba pobre, no por remediar la vida, si no el peligro que corre mi honor, que ya la pobreza ses la infamia de los hombres. Del Rey de Asiria el amparo busque, que le reconocen mi salud al primer lance, mi reparo al primero toque. e todo, pues, reparado segunda vez se dispone mi valor al mar tranquilo, ninquirir nuevos rigores. Dia pues, en que de Apolo jelebran los Gladiatores la sus glorias, y a sus triunfos, sestas trágicas, y atroces, pontienda nabal se ofrece contra Afirios, que feroces petenden con tres havios naquirir altos blasones. llogróseles este intento, somo siempre se les logre, liendo de él como suelen eotras muchas ocasiones. qui cruel una flecha, mas que las balas le rompe, no puerta al alma, al dolor pra aumentarlos entonces. vues pensando ser mortal agradecido golpe, siendo engañado el deseo, s aumentaron mis dolores. ontra injurias, que la suerte laguno a intentar se arroje, que al infeliz le desprecian, plomo, el hierro, y el bronce. Etre estas, y otras desdichas, si fatigando los montes, la despreciando los mates: llatro años ha que corre mi vida tales fortunas, hasta que advirtiendo el orden con que opuesta me persigue mi desdicha, siempre es móvil, sin más saber que ser viernes, aunque dicen que en las Cortes, por más méritos que haya suelen vencer los favores. Con solo aqueste criado, leal en las ocasiones, arrojado en los peligros que nunca los teme un pobre, a la Corte a pretender, o a averiguar, si en la Corte mi fortuna se mostraba contraria como hasta entonces, vine: pero en el camino emboscada de ladrones, robándonos obstentó mi desdicha y sus rigores. Con la descomodidad que en tales sucesos corre, quien sin dinero, y a pie, penetra el valle, y el bosque: anoche a Atenas llegamos, pensando al mirar sus torres, no ver rigor, que yo tema, cuidado, a que ya me postre, peligro, que no le venza, fortuna, que ya me enoje, hasta que con esta Aurora, después de pasar la noche a sus puertas hallar pude, desdicha, que no me toque, disgusto, que no le temo, temor, que no me congoje, y todo en aqueste Imperio, en quien los divinos Dioses, para las desdichas vuestras infelizmente me ponen. Que este hombre ha de morir cuando ya le llego a amar? que su mal no he de estorbar, pudiéndole yo impedir, no es posible ven Yopira, que hoy he de hacer de manera que este mancebo no muera. Tu facilidad me admira, tanto amor tan presto? Sí, que es terrible su rigor. líbreme el Cielo de amor sia todos los trata así. Sube al soberano asiento, porque mientras más te humillas, digno aún de mayores sillas te juzga mi pensamiento. En qué razón de hombre cabe acción, di tan importuna? no había de tener fortuna quien conocerla aún no sabe. De ti pudiera creerlo, por Apolo, hay tal enfado? que andas ya demafiado, si por corto puedes serlo. Quién tal ignorancia tuvo? que aún a replicarles oses, Si así lo quieren los Dioses, en su nombre al Solio subo. Pues la corona Imperial, que es la que en mi mano ves, por Rey te pongo, y después, a besar tu mano Real segunda vez vuelvo. Altiva Majestad . Todos seguid mi acción, y a voces decid: viva Aristómenes. . Viva, Con esto constituido en la dignidad de Rey quedas, por la justa ley del Cielo. . Y él solo ha sido a quien mi humildad desea obedecer, y agradar. Pues éntrate a descansar, porque hoy el pueblo te vea. Que viniese me ha mandado la Infanta, y que este papel diese al Rey, mas su criado es este, dérsele a él pienso que será acertado, pues a otra ocasión no vengo para hacer lo que mi ama me ordena; el manto prevengo a caballero. . Quién llama? es a mí? . Sí. Pues yo tengo talle de poderlo ser? Es un modo de llamar a un hombre, más detener no os quiero; este habéis de dar al Rey que importa. . Y sabe no puedo quién se le envía? Es imposible por ahora. Es amor por vida mía? De quien hoy le vio, y le ador Tal pasión en solo un día; y yo acaso conseguí la dicha que él mereció con alguna dama? . Sí. Podré saber quién es? . No Pues cómo te vas? . Así. En confusión me ha dejado la novedad de esta acción, hoy venido y hoy amado; no es este amor, cosas son de más peso, y más cuidado. Mas detenerme no quiero en discurrir, y en pensar, que algún mal suceso espero. EEl papel le voy a dar, mas este es, ya por ver muero soque se contiene an él, qque ya le contempló un rayo; afortuna cruel! que aún no perdonó a un lacayo confusión de un papel. fortuna ya soy Rey ya colocado s rueda en la cumbre soberana, que todo tu poder lo allana, prigualas el cetro, y el arado. no aunque a tal grandeza lebantado o contemplo aquesta gloria huma- Imbiciosa soberbia no profana (na, i humildad el templo respetado: sigua fue mi pena; y o terrible, Blibre de ella en tanto bien la temo, mudada, el miedo no se muda. fime fortuna tal favor creible, sique la costumbre de este extremo, emo pasado ponga en duda. señor. . Beleta, amigo. puédote hablar? es cuando tu conmigo Prales prevenciones es usar? son pocas ocasiones s que ofrece el estado su los Dioses hoy te han levantado; oa solas quisiera siblar contigo. Solo estoy. . Espera: simo en vario intentos haigo tan repartidos pensamientos, sida cual me parece si hombre que a la vista se me ofrece no mi miedo es mucho: Rúcheme tu Alteza. la te escucho. Una mujer me ha dado aqueste para ti. Pues qué ha turbado tu espíritu? No es nada el ver que me le diera muy tapada, qué te importa diciendo. Cualquier desdicha de mi suerte entiendo El Reino en que hoy tu infeliz for- tuna te ha puesto es la última prue- ba de la contraria que te persigue, pues lo que en otros hubiera sido princi- pio de sus dichas, en ti lo viene a ser de tus desdichas, si bien el fin deto- das ellas si este se halla en la muerto que tan cerca te amenaza, puesto que dentro de un año has de probar sus horrores, que así lo tiene dicho en sus respuestas nuestro grande Apo- lo amenazando al primero que ocu pare el lugar en que hoy tan liberales te han puesto tus infelices hados cau sa que Lisandro legítimo heredero de este Imperio, ni otro alguno en to- do él no haya puerido admitirle Esto te avisa quien después que te vio te adora, y que te quiere más en la hu- mildad de tu primero estado, que en la desdichada Majestad de que hoy gozas. Qué te parece de esto? Que echó la fortuna contigo el resto: un año por Apolo, que causa horror aún el pensarlo solo, que bien aquí conviene aquel refran que tanta verdad tiene entre infeliz estrella. pues a mí me la dan, tal será ella. En cual hombre importuna ha obstentado la fortuna evos, ni mayores! a sin piedad tantos rigores? (cha! eve fue mi dicha, la estorba tan presto la desdi- eñor, dime, y perdona, de ser esta muerte motilona? porque saber quisiera si ha de tener hermana compañera. En qué, Dioses divinos, os ofenden los hechos peregrinos mi valiente espada? enojado el ver que respetada stra deidad ha hecho bárbaro cruel, de cuyo pecho has se vio adorada? (cuidada, Digo que anduvo necia, y des- aique ignorante anduvo (tuvo que esto escribió, pues que no ertido cuidado oner a la margen, y el criado (muere infeliz que fuere ha de entender que muere, o que no o será acertado. Pero si del vivir desesperado ntas veces la muerte (advierte llegue a buscar, porque la que hoy me este papel altera mi espíritu alentado? pero era o ayer la buscaba mi voluntad la que incitaba (lo, obstinado desvelo; o como interviene la del Cie- an inobediente ombre a su poder, y solamente ser él quien lo ordena, (na. lo que ayer yo buscaba hoy me da pe- Vuelvo ha decir que es sea, y que tiene mal gusto, pues emplea todos cinco sentidos un traer los lacayos afligidos. rigores mas nue Cielos ta que bre pues! S ha de aos uue de el jan y a la qu ado de po de él se h est ta A1 si y sol- mí pero es ta el ho por lo e Para gozar tu presencia, y alabar al Cielo en ti, el pueblo alegre te espera, entra, señor, a vestir las Reales vestiduras; porque tu entrada feliz se haga con la obstentación digna a tu persona . Oíd Grigos, nobles, y valientes, el engañar, el fingir es de pechos generosos? así os ofendéis, así vuestro nombre deslustráis? cuando solo el infeliz Aristómenes, oy era lícito, os fue el encubrir lo que me descubre el Cielo; pero cuando ya Rey fui, especie de traición fue, que el engaño, que el ardid en cosa que toca al Rey, es traición es cosa vil. No digo aquesto vasallos, porque quiero desistir del cetro que ya poseo, que tengo de ver el fin del prodigio amenazado, porque se ejecute en mí la voluntad de los Dioses, que no quiero resistir a su celestial decreto, pero una cosa advertid, que si por vuestro Rey quedo con pecho más varonil del que podéis esperar, Griegos os he de regir. Mirad si así me queréis, que he de ser si lo advertís, un Rey que viva muriendo, y Reine para morir. Así te queremos todos. Mirad bien lo que decís, que arrepentidos os temo. Y yo lo mismo de ti, señor de aquí a pocos días. Pues mi entrada prevenid, que si me ayudan los Dioses, pues tan infalible en mí (miro su decreto ya: lantes que dé a su Zenit uvuelta el Sol, sabréis lo que es el Reinar para morir.
JORNADA SEGUNDA
jornada SEGUNDA n Vuélveme a dar los brazos, hede amistad serán eternos lazos, isas, Pinabel, tan bienvenido, panto esperado, has sido mi ardiente deseo: Ecartas he leido, por quien veo ibien que me has servido en esta au- (sencia, Ibuena diligencia, mi hermano el cuidado, ngre mía en efecto, y que ha llegado, tno en esta me escribe, y es tanjusto Eentir mi disgusto, idesdicha pudiera sr con más razón, nunca viniera Mesalia, pluviese a Apolo santo, onvertir en llanto sigres regocijos, ensaba aumentor con dulces hijos mis felices bodas, sas solas fueron esperanzas todas; porque puedas ver cuán injustamente fartuna inclemente hequejo desdichado, stucha la ocasión de haber mandado e en toda diligencia te partieras Hesalia, y trajeras Alciades fuerte, Eraque ejecutando ciertamente lirio dé mis penas desiguales, que ya juzgo inmortales, por ser quien las padece esta vida, que el cielo así aborrece. Esperando licencia para poder llegar a tu presencia; en esa cuadra queda. (pueda Imposible es que hablarme ahora porque me importa, y darte cuenta quiero de mis males primero; atentamente escucha, verás que mi razón, y pena es mucha. Por la hermosura de Irene, empleo que yo codicio, mas que de Grecia el Imperio, aunque es de derecho mío. A su Corte llegué adonde infelizmente examino vencido amor de interés; mas cuando no fue vencido? Pues cuando en los ojos bellos, cuando en los brazos divinos de mi prima hallar pensé justo amor, y regocijo. Este asombro de la tierra, este portento, este abismo de confusión, que me pone en riesgos tan conocidos. Este Rey que eligió Grecia por el extraño prodigio del Oráculo de Apolo, y el agüero de Aristipo. Este, pues, Pinabel noble, al postrero precipicio de mi perdición me trae, que él es de mi mal principio Sabe que yo he sospechado, y aún del efecto averiguo que Irene, y el Rey se aman, que el haberse resistido mi prima a mi casamiento, y haberme el propio Rey dicho, que importa que le dilate, me da bastantes indicios para lo que ya sospecho, después que yo he conocido amor en sus ojos, que ellos son los mejores testigos. Esto, y llegar a pensar que habernos Irene, visto a el Rey, y mi vasallo, en efectos tan distintos, de haber por temor dejado el Cetro a que ya me animo; quitársele ahora quiero, que han turbado mis sentidos celos y envidia cruel, mira que dos enemigos. Y así el haberte enviado a Tesalia, no el aviso fue que dije que llevaste de mi llegada, designios diferentes lo causaron: oye lo más escondido de mi corazón, y advierte que el secreto solicito. Yo, pues, escribí a mi hermano, que al asombro, que al prodigio de Tesalia me enviara, al vencedor, y vencido nunca, Alciades fuerte, porque del intento mío sea ejecutor, matando al Rey, porque tan bien quisto este monstruo se conserva, que hombres, mujeres, y niños, y toda Grecia a una voz que restaurador benigno de la patria ha de ser dicen: y al noble Cleón que ha sido por quien de tanto bien gozan, y Pribado de mi tío fue mientras vivió, le cantan graves versos, dulces himnos. Mira tú si solamente por haberles prometido que ha de deshacer agravios, que ha de castigar delitos, que ha de reformar a Grecia, amor tan grande ha infundido entre todos sus vasallos, desde el pobre, hasta el más rico qué harán cuando ejecutados vean tan justos designios, que aunque mi enemigo sea, de aqueste nombre son dignos Por esto, pues; envidioso, y cobarde por lo mismo; no me atrevo a darle muerte por mi mano, que imagino que el pueblo a mí me la diera: y así, pues que conocido no es Alciades, él al deseo vengativo en que me abraso, dará ejecución: este ha sido, pinabel de mis intentos, el fin que ahora te digo. no para que me aconsejes, sino para que atrevido, ayudes en mis deseos, temerarios por ser míos. Qué mañana, si los cielos me amparan, verás cumplidos del Dios, y Santo Agurato la respuesta y vaticinio. Aunque mi lealtad ofendes, cuando fiar no has querido del valor de aquesta espada venganzas en que te incito, por justas al sentimiento, como criado, o invicto Lisandro, mandarme puedes. No por falta de los bríos que en tu valor reconozco te dejé de dar aviso. y el cargo de esta venganza, uque el riesgo tan conocido u que en ella se ofrece quise pexcusarte; ven conmigo darete el orden que en todo Ihas de guardar: o atrevido! Voadvenedizo! oh villano! oy de los disgustos míos pierá el mundo, y verá Grecia mi venganza en tus castigos. Desde aquese corredor, esalguno me quiere hablar, puedes, Beleta, avisar (que doy audiencia. . Señor, posible es que cada día as de oír, y despachar? ̱ Eso es, Beleta, reinar, eeso es ser Rey. . Quién podrá llas pensiones de este oficio Isufrido, si no el que soldado asido, y está enseñado Elmilitar ejercicio? Que guerra entre el enemigo, que campo, y Ciudad abrasa, como la que aquí se pasa; mor con el más amigo? Qué riesgo tiene el soldado Eentre el hierro, y plomo ardiente Romo el ver un pretendiente por lo, puntual, y cansado? Que centinela en efecto homo el haberles de dar El mismo tiempo, y lugar Enecio, cómo al discreto? Munque viniéndote a hablar muchas veces he notado que más que reír me han dado, En el modo de explicar, lo oculto de sus conceptos, porque turbarse ante el Rey prece por propia ley pasión de solos discretos. De aquesta philo soñía la causa igupro, y de ti, pues tan cuerdo te advertí, saberla, señor, querría. Porque el discreto advertido en lo grande de la acción, se pierde en su confusión, y borra por prevenido. Y aquesta es la diferencia, porque en verlo no te espantes de que pocos ignorantes se turban en mi presencia. Satisfecho me has dejado y así voy a obedecerte. Desde hoy reino, desde hoy, cinco meses que he gastado, averiguando delitos, contra los que virtuosos, debían, por poderosos vivir, quo son infinitos, restauro en solo este día, y hoy, Apolo soberano, pues tu poderosa mano de mí un Imperio confía; mostraré, observando leyes, contra la humana malicia; que desde que hacen justicia empiezan a ser los Reyes. Poco a poco han de ir llegando, porque los vaya escribiendo, que lleguen solo pretendo como los fuere nombrando: Cómo os llamáis vos? . Dinar Y vos, buen viejo? Cleanor, Y vos? . Beleta. Señor. Qué es eso? . Por excusar su confusión, su desorden; de que pesares recibo, los que te han hablar escribo, para que lleguen con orden. Haces bien, aunque se incitan de impaciencia a mil furores, viendo que de dos favores para una acción necesitan. Dos medios buscan así, sin excusarse a ninguno, para hacerte escribir uno, y otro para hablarme a mí, Pon los por su calidad, los nobles siempre prefieren, y en los que no la tuvieren supla méritos la edad. Señor, un hijo tenía, diómele muerte un traidor, y porque tiene favor, o porque es la causa mía, que soy pobre, y desdichado, en dos años no he podido, con haberse concluido el pleito, y verificado el delito, hacer que el Juez le vea: a tu Majestad suplico tenga piedad de esta mísera vejez; preso el agresor está, pues mató, quiero que muera. Pues quien una ley al era que es tan justa, no podrá tener de hombre en casos tales el nombre; si al que da muerte, el Juez no la da, y previerte las órdenes naturales, que arguye tan poco celo, así en Jueces, como en Reyes, o ignorancia de las leyes, o poco temor del cielo. Y quién es elluez? . Conrado. Pues del suelo levantad, y ese memoria! me dad, que el alivio descado en su castigo os prometo, si este en sola la venganza le libra vuestra esperanza, que hoy haré que tenga efecto. Qué sintiera entre esas quejas, que fuese, y es caso llano, hechura de aquesta mano ese Juez de quien te quejas. Que cuando por indiscreto quejas de alguno al Rey lleva parece que le reprueban la elección de aquel sujeto. Tres veces, señor, pedí por aqueste memorial a su Majestad Real el Rey muerto lo que aquí te pido, y tan desdichado fui, que cruel lo negó, puesto que me remitió siempre a Cleón su Privado. Y cuando por mal premiado quejas de alguno previenes, de cual de los dos la tienes, del Rey, u de su Privado? Del Pribado, pues, cruel el premio me dilató. Y a quién serviste tú? . Yo al Rey, señor. . Pues si el de tu servicio obligado, que hacerte merced no trata, pues el premio te dilata, remitiéndote al Privado, qué mucho que él divertido de despacharte no trate, y que el premio te dilate, no habiéndole tu servido? Pero dame el memorial, lo que pretendes veré, y si hay méritos seré en premiarte liberal. la Infanta viene. . Despeja. Ya no da su Majestad pas audiencia, despejad cuadra. que mal que deja mor sosegar el pecho, lcuya jurisdicción s tomado posesión! ifortuna amor ha hecho dliene; y malsatisfecho, la de mudanza alguna, mala suerte importuna yo en ella; aunque mal digo, prque cuando a Irene sigo yo la mejor fortuna. señora, tanto favor? ayor tu Alteza le espera. Juando el Sol dejó su esfera? pien vio prodigio mayor? desagio de algún rigor, un de mi muerte también Asi lo miro más bien, Belefecto se infiere, se cuando un Monarca muera, fuudes prodigios se ven opues, mi suerte es esta, Elvos sol en que me abraso. Eeliz, señor, el Ocaso snde este sol se acuesta. i desdicha es manifiesta, dos se quieren; qué espero? biando de celos muero: las pues, me matan memorias, forrando es sus glorias, spedir mis penas quiero. r el primero querría aila junta que hoy prebienes, sinque a darte parabienes, Enso que serlo podía, pensé que venía, mas yo lo contrario siento; engañome el pensamiento, por mío tan mal fundado, pues hallo que se te ha entrado el sol hasta tu aposento. Gózale, y mi amor no impida dicha que solo mereces, mas mira que algunas veces mucho sol custa la vida: mi fortuna está vencida, y tan desdichado he sido, que con haberte tenido por infeliz sin igual, con ser tu fortuna tal, a mi fortuna ha vencido. Y tú, aunque sean injustos; si de ello te satisfaces bien, Irene, en darme haces a una ocasión dos disgustos: y aunque lo fuera a mis gustos, cuando tan cercana advierto la muerte del Rey, es cierto que a dos penas me apercivo: una en vértele amar vivo, y otra en que le llores muerto. No son celos, que no miro, sino al quererte excusar lágrimas que has de llorar en su muerte, a que yo aspiro? . que como cerca la admiro, y estimo en tanto tu gusto, aunque por tu amante injusto, es en mí aqueste trofeo: aún su muerte no deseo por no verte con disgusto; Con esta humildad mentida, . mejor a los dos engaño. Arte nuevo, modo extraño, y fineza desmentida con una humildad fingida; mas pues, sol me has advertido, y de hallarme aquí has tenido velos que en ti contemplo Sol con tú mismo ejemplo de dejar convencido. lanta menos rica pa, y de Majestad, de su actividad or pompa comunica, do tal nombre me aplica or, porque me limita er y así se incita; er que tan cerca toco lor, que poco a poco iempo me la marchita? luego ya tuya la llama? go cómo a tal la estimas? muerto a querer te animas? iyo cadáver amas? mor las ardientes llamas ma un muerto? Es muy cierto, lque me ha de amar te advierto, ea si aún no se ha de querer, mira quien podrá tener menos que querer que un muerto. Por muerto le estimas? . Sí. Pues por triunfar de tu olvido, y llegar a ser querido por algún modo de ti, la muerte he de darme aquíí hoy con esta daga, advierte mejor mi infelice suerte. Mejor será que tu vida tenga más noble homicida. Qué haces? . Excuso tú Sácar la espada arrogante (muerte. y excusas mi muerte así Cuando en tu mano te vi el acero penetrante; pensé que celoso amante se incitaba tu furor, lo52 d él So te hede Si a la de pom el Sol mayo cuand tu amo el pod BOr esta f el ti L lueg un un V de a ani I que e qu y el moverse mi valor fue, porque mejor te asombr no creyendo yo que hay hom que se mate por amor. Echose como mandaste el bando, señor, y apenas la novedad se entendió, que no es acción poco nuev mandar un Rey pregonar, que cuantos tuvieren quejas de algún señor poderoso, por agravio, o por violencia, ya en su honor, ya en su perso a pedir justicia vengan, cuando los patios, y salas ocupan gentes diversas, unos a pedir justicia, y otros haber la prudencia con que tu ingenio divino aún tiempo castiga, y premia Esta ocasión es precisa, y a quien aunque yo quisiera no era razón excusarme. No hay disculpa en quien no ye los Dioses, señor, os guarden Vamos prima. Vuestra Alteza se ha de quedar; porque impo Es prisión. . Cuando quisien prenderte, de mi valor me aprovechara, que es meng de la autoridad de un Rey para prender en su tierra al vasallo que le enoja valerse de estratagemas. Muy diferente es mi intento, y porque mejor lo entiendas, quiero, pues, has de ser Rey, que de aquesta acción aprendas el arte dificultoso. de Reinar, que no se encierra sino en un solo precepto, de si le guarda el que Reina, brá imposible el ierrar su cuanto intentar prentenda. Yo no he menester preceptos, que al valor, y a la prudencia o hay acción que no se rinda, u estos en mí se contemplan. Boberbio es sobre ignorinte. Es posible que con quejas fanta gente como ocupa del Palacio la grandeza tenen del pregón llamados? sintos quejosos encierra a Corte; mas qué me espanta, toda esta vida es quererla? nadie en su confuso abismo con su suerte se contenta. A tu mandado obedientes podos los nobles de Grecia, hra besarte la mano ssolo tu licencia esperan. los que en aquese papel han escritos, solos puedan Entrar, los otros aguarden, de los que hablar intentan pira pedirme justicia, león, vuestra diligencia eciba los memoriales, que yo haré que al punto tengan efecto sus pretensiones, omo con justicia sean. Voy a obedecerte. . Hoy pues es tanta la caterva de pretendientes, al Rey quiero entretener con cierta patarata que he pensado. Hy es el día en que empieza resplandecer el sol le mi justicia, en la Regia silla, y solio levantado me siento, de vuestra Alteza es este lugar. . Qué escucho; qué esto sufra? eso consienta mi valor? no le bastaba dármele a su mano izquierda, sino que en grada inferior, siendo el Príncipe que hereda este Imperio? ya no hay sufrimiento, no hay paciencia Dioses; más callar importa, pues de tantas afrentas, como ellos mi intento amparen, ya la venganza se acerca. Solos los que por tu escrito que viniesemos ordenas a tu presencia señor, estamos ya en tu presencia. Ya sabéis Griegos, que el día que la fuerca de mi estrella siempre infeliz me condujo de este Imperio a la grandeza: os dije que Reinaria, como un Rey que considera que ha de morir, y que hay Dioses a quien el hombre da cuenta de lo bien, o mal que ha obrado, correspondiendo a la deuda de su estado a cada uno; hoy, pues mostraros desea mi afecto, que su deidad temeroso reverencia; por lo cual considerando la perdición manifiesta de Grecia, que en el postrero detrimento se contempla, remediarla he procurado, y en vigilancia perpetua de cuidados, y desvelos, que no pocos ya me cuesta, ha cinco meses que estoy. Mas porque principio tengan mis pensamientos, que han sido restaurar la infeliz Grecia; hoy por mi cuidado así su restauración empieza. Y como en el cuerpo humano el primer lugar posea la cabeza, a quien sujetos están con tal obediencia los miembros que la componen, que cuando ella se destempla por alguna enfermedad, ellos parece que enferman; así yo, que he conocido por infoamación secreta, diversas enfermedades de este Imperio en las cabezas: por ellas quise empezar, porque empezando por ellas, al temor, y a mi justicia, den ejemplo, y den materia, Menécrates, el primero sois que en esta residencia tiene lugar, escuchadme. Diez años ha que de Creta, a servir al muerto Rey venisteis con tal pobreza, que dé una ayuda de costa, para traer vuestra hacienda, y vuestra casa tuvisteis necesidad, de qué hecha tengo información bastante, vos no habéis tenido herencia, vuestros gajes son no más, que mil ducados de renta, hoy pasan de doce mil, casa familia, y riquezas, que a las del mayor Monarca pueden hacer competencia; discreto sois, Menecrates. Señor. . A la Diosa Besta vi emplo, y Hospital santo quiero edificar en Creta; del suntuoso edificio, que pienso hacer la asistencio y el cuidado he de fiar de vos solo, y porque tenga luego principio, seis mil ducados de vuestras rentas goce la fábrica, el tiempo que durare. . Mire, advier vuestra Majestad. . También para que comprarse puedan materiales a Cleón daréis luego, sin que tenga dilación diez mil ducados, y dentro de un día sea vuestra partida, que importa. Harelo como lo ordena vuestra Majestad. . Vos Nist olvidando la nobleza que heredasteis codicioso mas de lo que justo fuera, me dicen, yo no lo creo, que tenéis correspondencias, y aún trato con mer caderes, muchos que por vos emplean en varias mercaderías, las cuales, los que gobiernan la república, o ya deudos, o ya amigos, en aquella postura, que vos tenéis mandan, Nisias, que se vendan, Señor, a tu Majestad han engañado. . Que sea así, os estará mejor; pero por si no se prueba, como he mandado se haga, y es la culpa tan secreta, Nisias, mirad que es justo. Acciones son tan ajenas de un Rey las que estoy mirando en ti que no sé si entienda si es de la ilusión engaño, o es ilusión de la idea En tan apretados puntos, en tan bajas sutilezas, en tan humildes acciones, la Majestad, la grandeza de un Rey así ha de ocuparse? Solo he querido dar muestras en estos dos ejemplares, que la culpa más secreta, si quiere saberla el Rey, como es razón que la sepa, no es posible se le encubra; y así cuantas con prudencia javeriguar he podido de muchos que en la soberbia de su estado se juzgan ibien descuidados de aquesta sinformación; que llamar puedo oculta residencia, en este papel escrites van; a vuestra diligencia sencargo la ejecución de lo que el papel encierra. Premios lleváis, y castigos: as con esta diferencia; remios para el que ha servido, y que nunca le tuviera lano reinar yo, que intento inostrar al que me suceda n el lugar que hoy ocupo, hasta que los Dioses quieran, que ninguno ha de servirle que infelicillarse pueda, tomo delinquir tampoco quien castigado no sea, ssin distinción de personas, porque el Rey que así no Reina, ia su obligación responde, si que ha de morir se acuerda. Obediente a tu mandado los memoriales junté. Buenr comisión le has dado, que volviera no pensé con vida, ni que acabo de recibirlos pudiera en un día, si no fuera por mí, que tan advertido tu viceptivado he sido. O si tu Alteza nos vieras en tan confusa armonía, o por el tropel extraño entre tanta tropelía, como el que en esteril año despacha mercadería, oyendo, señor, señor, el mío, el primero a mí; y yo con grave exterior, muy del que te imita a ti, despachando al sin favor, acción a que tan sujeto estuvo por el efecto que de ello sacar pensé, porque divertirte fue mi intención, que te prometo que me espanta el ver que estés sin divertirte un instante, la semana, el día, el mes, siempre muerto en el semblante, y aún en las acciones; pues no hq de ser así, que hoy quiero divertirte. . Vos Cleón, pues a todos os prefiero, de ellos me haréis relación esta noche . Solo espero que me mandes. . Advierto que siempre en el despachar contigo, el mejor lugar tiene el que más desvalido, que así los destribuí, porque no se me olvidaran entre esotros, y tuvieran mas presto el despacho, aquí Mi destribución empieza; y así queriendo imitar en todo a naturaleza, a los calvos di lugar, por ser suyo, en la cabeza, Estos, pues, de los lisiados son que tristes, y agobiados, y por semejantes modos, como ellos lo están, a todos quieren dejar lastimados. De estos vieras mil figuras, de quien para forjar diablos pudieran hacer molduras, de cuyos fieros retiblos he sacado estas pinturas. Cierto contrahecho vi, que a su córcoba inhumana los pechos decían así; que nos abrumas hermana, tente un poco sobre ti. Beleta, ya es otro tiempo, toda gracia, y pasatiempo no es para publicidad, porque toca en frialdad, si es donaire sin tiempo. No prosigas adelante, vamos, que perder no quiero del tiempo solo un instante, que no se cuando el severo de Apolo, y siempre constante decreto, en mi ejecutado veré, y cuando despojado sea de esta breve vida; aún no quiero que me pida este tiempo mal gastado. Mañana destituido de ella serás: voy corrido, mi rabia, y mi envidia es mucha. Vamos, Príncipe, y escucha el precepto prometido. Rey serás, si en el concepto de todos quieres vivir, estimado por discreto; piensa que te has de morir, y serás un Rey perfecto. s
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Cómo mandaste llamé al Príncipe. . Y qué respuel te dio? . Que al punto venía Yo, señor, a la Nobleza de Grecia, de parte tuya dije también que viviera hoy a Palacio . Es posible que son cosas tan secretas las que con todos los Grandes, y con Lisandro deseas comunicar, que se ocultan a la lealtad verdadera con que siempre te he servido! que hay duda, tu muerte llega, muy a los fines estás de tu vida; cosa es cierta, puesto que ya no conoces, pues no conoces las deudas en que me estás por seis años, y diez días, y una y media semana que ha que te aguarda mi más que humana paciencia esa condición terrible, y puntualidad molesta que escucha ese tu enfadoso, que ese vos airado tiembla, que tu dame cuenta aguarda, y nunca tu toma llega; ni aún después que Reinas, cos que nota bien mi paciencia: pero aquí quiero quedarme. Yo dejaré satisfechas presto, Beleta, esas dudas, por no decirte esas quejas. e. El Príncipe viene. Aquí me tienes, (qué es lo que ordenas? Que soberbio, y que ignorante: (dejadnos solos. Qué intenta el Rey, que la llave ha echado. sal aposento, y se cierra conmigo a solas? si acaso sabe mi traición? mas sea lo que fuere, mi valor me acompaña. . Cosa cierta, Lisandro que aquesta acción mil recelos, mil sospechas. Idudosas habrá causado en ti: pero bien te acuerdas que de prudencia, y valor Iblasonaste ayer; pues piensa que esos dos efectos, vasas Een que estriban las perfectas partes de un insigne Rey; porque el que sin ellas Reina; no tendrá de sus vasallos el aplauso, ni obediencia: pprobar en ti quiero ahora, y pues la primera prueba es del valor, la ocasión le luce en el que le obstenta: lica la espada. . Qué dices? Que en la ocasión más estrecha que piensas tienes la vida: Isácala, pues o sin ella edaré muerte; el que ayer, por amor, hazaña sea quiso matarse, en las causas de honor cobarde se muestra? Cobarde: eso no, que tengo sangre Real. Porque entiendas que no me muevo sin causa, Príncipe, a acción como esta, no es poca la que me incita, pues he sabido (que no será acción de un Príncipe noble) que opuesto a cuantas desea ejecutar mi valor, émulo suyo en mi ausencia, de todas sientes tan mal, que no solo las desprecias; pero aún áspiras osado a procurar deshacerlas. De todas cuantas acciones has visto en mí; cual repruebas por contraria a un Rey? procura satisfacerme a esta queja, que es la que cual ves me obliga a determinación tan nueva en un. Rey, que si conozco que con razón las repruebas, agradecimiento en mí verás, y en ellos enmienda. Así pruebo su valor, y sé de este en lo que yerra ni afecto, que aciertos solos aspira, no a fama eterna. Menos, sabe que pensaba; . ánimo esperanzas muertas, que pues mi traición ignora, no hay peligro que ya tema. Que muchas de tus acciones no las murmuro, y que quisiera, a ser posible; enmendarlas: la es verdad que la indecencia ablo suya, a turbar es bastante la inclinación más modesta. Si no hay noche que no salgas i la como un Ministro pudiera de tu justicia, a buscar por la Corte los que en ella sabes que con mala vida la turban, y la inquietan. Si en casa de gente humilde, como son pobres doncellas, y necesitadas viudas, todos los días te encuentran: con quien ya casando a unas, ya socorriendo la inmensa necesidad de las otras, como esta notoria sea, casi las rentas Reales consumes, cuando en la guerra los soldados que te sirven, y por su patria pelean, mas que a las del enemigo, mueren del hambre a las fuerzas. Si cada femana un día ves las cárceles, y en ellas de los delincuentes oyes las causas, y las sentencias. Y pasando a más humildes acciones, aunque no estás, en averiguar te metes, en si el Príncipe se empeña. más ostención teniendo de la que sufren suerentas. Si el otro tiene dos hijos que por la Corte pasean, haciendo que te de el uno S R para servirte en la guerra, y otras cosas a este modo, de tan humilde materia, con que de ti no se escapa el Mercader en su tienda, el Alguácil en su vara, el delincuente en la Iglesia, en los estrados el Juez, el Labrador en sus tierras, el Escribano en su pluma, el oficial en su hacienda, en su Templo el Sacerdote, y el Caballero en sus rentas, sin que perdones estado, que no examines, y quieras saber de su vida el modo; y esto por la diligencia de un excesivo desvelo, con que tu propio las llegas a ejecutar, sin fiarlas de ninguno, cuando eran cosas dignas del cuidado de un Ministro, a quien pudien encargarlas, y no al tuyo, causando a la Real grandeza desautoridad tan grande: y entre causas tan disversas no quieres que te murmuren, y osado las reprenda? Vuelve el acero a la vaina, que me has templado con esas razones que te escucho, pues veo que cuando pecas en mi ofensa, es de ignorancia, no de malicia discreta. Mas porque satisfacerte pienso después, tu prudencia quiero examinar ahora, que aún es la menos perfecta parte de un buen Rey; tu ingen aquí ha de saberse: de esta pequeña aldea, que dista de la Corte algunas leguas, por este memorial dice, que porque en parte muy seca está fundado, carece de lo que la vida nuestra para su conservación más necesita: ya es fuerza que sepas como es el agua, por lo cual para tenerla suya, y no necesitar eir como suelen por ella a otro lugar, donde a veces ssobre cosas muy pequeñas, cuando los de esta van atraer de esotra aldea el agua de que carecen, sienen algunas pendencias, piden reuse este daño, mandando que se haga en Deesta un pozo, o fuente, con que eexcusen tantas contiendas: ppregunto, pues, si tu fueses Rey, qué mandaras se hiciera, fuente, o pozo? . Me parece. Que es jeroglifico pienso de un buen gobierno, el que está debajo de la corteza de esta pregunta cifrado; piensa un poco la respuesta. as más pensadas acciones lalgunas veces se yerran; y así respondo, que un pozo mandara yo hacer, y aquesta sis la razón; porque en él sstá el agua, demanera uardada, que aún una gota no se desperdicia apenas, templo del Rey, que debe hacer en la Real hacienda, l que hace en el agua el pozo, guardarla, sin que se pierda por mal guardada una gota. Ni tan escaso le quieras, i tan liberal tampoco, que todo extremo por fuerza, Lisandro, ha de ser vicioso; pero en el blanco no aciertas: mas no penetrando el alma de la pregunta, no es nueva socasión de errar; mas oye stodo el trabajo que pueda excusar a sus vasallos. El Rey, que es Dios en la tierra, es bien, y aún ley que lo haga, el que pozo hacer intenta, el agua que son los bienes, da a costa de diligencia, y trabajo del que va a buscarla, pues le cuesta ir desde su casa al pozo, llevar vasija en que cuepa cuanta entonces necesita, sacarla de sus cabernas, y otras incomodidades, Príncipe, al paso de aquesta! Pero el Rey que fuentes hace, excusa de tantas penas al vasallo, pues si ya él por su gusto no quiera ir a la fuente, ella misma, con los raudales que engendra, le busca en su misma casa; y a veces por ella se entra, con que su sed se socorre; que el agua es gracia, y la inmensa mano de Dios la reparte, y el Rey que imitarle intenta, no solo la da, mas él la mete por nuestras puertas; Esto baste por ahora en esta parte, y pues resta satisfacerte a los cargos que me propusiste, piensa que cuantas de mi murmuras, si mejor las consideras, efectos, y acciones propias son de un Rey, que un año apenas, por voluntad de los Dioses, tiene de vida, y desea de tan peligroso oficio, llegar a dar buena cuenta, pensando que cada día se la toman, que si fueran todas las glorias del mundo de esta calidad, en ellas. todas de esta suerte obraran; pero aunque la muerte es cierta, siendo a cada cual tan propia, todos la juzgan ajena. Oh adbenedizo! oh villano! de este desprecio, esta afrenta presto tomaré venganza. Con esto pienso que quedas, sino enseñado, advertido, de lo que es justo que sepas, para cuando el otro rijas, que hacer de tu suficiencia a experiencia, no ha sido o por lo que desea afecto, el bien de la patria; rque dejarla quisiera un Rey que aumente su fama, y que su nombre engrandezca. Corrido voy. . Vamos, pues, que con aquesta experiencia de tu ingenio, y con la carta que hoy de Aristipo me llega, en que su traición me avisa, . si los Dioses no desean lo contrario, serás . Dilo. Serás. Rey antes que piensas. Qué tan descortes anduvo? Tan necio, y precipitado, y en hablar tan arrojado conmigo el Príncipe estuvo; y en fin fue su demasía, y su altivo proceder tal que me obligó a temer alguna descortesía. Después que me declaré del Rey en el firme amor, parece que su furor con sus celos desperté. Por eso te mandé hacer lo del espejo, Yopira, que entre su enojo, y su ira, si vuelve, ha de conocer que anda temerario; y necio, y si lo quiere advertir, de esta acción ha de argüir su ignorancia, y mi desprecio Él viene. A tus bellos ojos, que ellos la ocasión han dado, celoso, y desesperado, pues gustas de darme enojos, siempre con las mismas que ja y con mayor altivez, vuelvo a oír segunda vez, que por un muerto me diejas. Mi dicha el Rey excedió, mas por los divinos Cielos, pues es causa de mis celos, pues mi muerte ocasionó, que sin que Apolo lo impida, ni otra alguna fuerza humana, su palabra soberana por mí se ha de ver cumplida, Pasaré su aleve pecho; y pues llego a declararme, en su vida he de vengarme, del agravio que me has hecho. Y porque más se publique, y mis venganzas aclame el mundo su sangre infame, cruel haré que salpique tu estrado; porque en tan fuerte rigor para darte enojos, ingrata a tus mismos ojos le tengo de dar la muerte. Y así pues a tal me obligas, sabré si llego a Reinar, con desprecios castigar. Lisandro antes que prosigas, quieres ver lo que merece sn amante despreciado, ccuando necio, y enojado sante su dama se ofrece! quieres ver que mal parece, y que nadie dificulta cuanto en su daño resulta cualquier furioso ademan? pues aquí te lo dirán, eestos amigos consulta. Un libro, y espejo son, álgame Apolo! qué feo entre su cristal me veo, puesto me han en confusión. lobras de Seneca, acción sotable. . No has entendido o que decirte ha querido sa infanta en libro, y espejo? No. . Pues oye, que un consejo a de ti poco advertido: Dice Seneca divino, e por hermosos que sean, Ahombre, y mujer afean scosas, enojo, y vino: es a cualquier desatino, llas que vences exponen, ltanto los descompone, ve al rostro, y talle más bello, Esde la planta al cabello, prece que otro ser ponen. . JOye, aguerda, de mi amor as dos se burlan, qué aguardo? tomo en la venganza tardo, dando incita mi furor? Oor Júpiter superior sidad. , . lisandro, qué es esto? li jurando descompuesto? qué tienes? qué recelas? Deben de salirle muelas, no se lo ves en el gesto? Príncipe, de tu pasión. de tus amantes enojos, dicen por señas los ojos, lo que siente el corazón: si es del Reino la ocasión, como del efecto infiero, en ti renunciarle quiero, mira si tendrás valor para esperar el rigor de la muerte, horrible, y fiero. Cuando a su temor rendí la Majestad, y el valor, solo de Irene el amor era el que habitaba en mí: mas cuando veo que a ti ha dado en favorecerte, de la muerte el rigor fuerte, no temen ya mis desvelos, que entonces amé sin celos, por eso temí la muerte. Acetas el Reino? . Sí. Es cuerda temeridad, para que la voluntad del Cielo se cumpla en mí, y si a Irene pierdo así, lo mismo es en mi desvelo, pues que de Cielo en el suelo tanto su hermosura tiene, morir por causa de Irene, que por voluntad del Cielo. Mira quien decir pudiera, como tú lo has ponderado, que un hombre tan desdichado tu fortuna excedirá: mas si bien se considera, ninguno a desconfiar, de su suerte ha de llegar; tomando ejemplo en la mía, que ayer capa no tenía, y hoy tengo un Reino que dar. n el que me constituyes, tu quejando estás, igas que me le das, que le restituyes. es la silla en que amí. o se mayor necedad? as que soberbia humildad o coronarme aquí, ella te sienta. . Advierte que es disparate en rigor. Cómo mandaste, señor, venimos a obedecerte. Amigos, estadme atentos, y no os cause admiración la novedad de esta acción, lo extraño de mis intentos. Hoy os mandaba juntar, para tratar de las cosas convenientes, y forzosas, para poder gobernar en paz este Reino, y creo, que en el valor que ha mostrado el Príncipe, se ha logrado mejor el justo deseo que tengo en ver gobernada la patria con rectitud, premiada toda virtud, toda maldad castigada. Y como en aquesto estriba, hoy, Lisandro valeroso, siendo vuestro Rey famoso, que por muchos años viva, ponerlo en ejecución desea, y así he querido, de su justicia vencido, pues darle el Reino es razón, que él le gobierne, y le rija, él ha de ser vuestro Rey, puesto que por justa ley debe serlo, no os aflija, pensar que han de ser forzosos y que noda sino Esta Vi Ma pud en e los decretos celestiales, que ya sabéis que señales, vencen hombres virtuosos Y esta es verdad tan sabida, que el que infelice nacio, y el cielo le destinó, término breve a su vida, si con ajustado celo a vivir se persuade, plazos parece que añade a los decretos del cielo. En lo cual, pues, confiado Lisandro, y que virtuoso, en los Dioses temeroso, siendo de Reyes dechado, piensa vivir, como fío de su valor, y cordura, con que mejor se asegura, ver revocado el impío decreto del Cielo así; la corona me pidió, que aquí la renuncio yo, que usurpada estaba en mí. Mi acción el primero siga, vuestro Rey, Lisandro es. A todos nos da los pies. Hoy la celosa fatiga, que este villano atrevido causó en mi ardiente deseo, he de vengar pues me veo poderoso, y ofendido. Mal el pueblo ha de llevar de Aristómenes la falta, y hoy contigo no le falta que temer, y recelar. Pues el año no es pasado, y la palabra del Cielo no puede faltar. P recelo digno de vuestro cuidado, y aunque le estimo, no puedo dejarle de condenar, (que algo al valor ha de de dar, uno todo rendirse al miedo. Demás de que con una traza que ha ya días que pensé, el peligro evitaré del rigor que me amenaza: juraisme por vuestro Rey legítimo? . Sí juramos. Y como a tal te beso la mano. No es justa ley sexcusar el propio daño, sin que se juzgue a acción fea, vasallos, aunque eso sea con el ajeno . En qué engaño del Rey el intento estriba? Eso, señor, es muy llano. Ju. Pues prended a ese villano, si pretendéis que yo viva. ̱̱. Qué es lo que dice tu Alteza? ̱. Lo que digo ejecutad. Viose mayor crueldad! . ̱. Y cortadle la cabeza. En qué te fundas? . Advierte sconsultándole aquel día, que un año aún no Reinaría, ppor su desdichada muerte, o dijo el Dios del primero Rey que ese Imperio tuviera? Es verdad. . Pues considera, que en este, o Libón, espero er del santo Dios cumplida palabra que él pronunció, con que me aseguro yo, Iquitándole aquí la vida: sra qué aguardáis? . Advierte. Mas me indidnas de esa suerte, Eesto que he dicho ha de ser. Ya que tengo de morir, Y tu muerte he de excusar, ejamela ponderar, y en esta acción discurrir: verte ingrato, y ver sentir, mas cuando advierte la idea, que hasta con el cielo emplea el hombre tan vil renombre, no me espanto de que un hombre ingrato con otro sea. Solo me pesa de ser, este cuidado me aflige, por quien hoy tu mano rige este Imperio, en que a temer llego, que no has de saber conservarte al pueblo ingrato; y es tal la verdad que trato, que si en Dios caber pudiera pesar, solo le tuviera cuando cría un hombre ingrato, Bien pudiera atribuir a falta de tu valor aqueste cruel rigor, aunque has querido decir, que eres hombre, y acudir al ser que así te ha vencido; pero aunque lo has parecido nadie cobarde te nombre, que nunca has sido más hombre que el día que ingrato has sido. Piensas que de esa manera del cielo decreto, y ley se cumple en mí no que Rey, para que en mí se cumpliera, era fuerza que muriera; en ti sí, si bien se advierte, pues obrando de esta suerte, si así piensas proseguir, Reinas, no para morir, para apresurar tu muerte. Fiero asombro de los hombres, vil afrenta de los Reyes, hombre ingrato, que aquí solo no a maldad que no se encierre. Porque le quiero le matas, ve le estimo le ofendes; sas que para olvidarle e ser causa la muerte? no pienses, no imagines que tus rigores crueles podrán del alma borrarle, en quien ha de vivir siempre. Que antes que a tu amor me traigas y a su olvido me despeñes, que es a tu amor, y a su olvido, el pensamiento más débil. Del menor impulso entonces verás que naturalmente cailenta la nieve, el fuego enfría y cuanto quisieres imaginar imposible, reducido a contingente, que de este intento me apartes, que a tu amor puedas traerme, que soy mujer principal, y amo declaradamente. Pero cesen los rigores, y las amenazas cesen; mi Rey, mi señor, mi primo, tú me estimas; tú me quieres, y si me quieres, y estimas, con crueldades me pretendes obligar? no, mal lo piensas, que si en mis brazos te viese, cuando fiero te imagine, cuando cruel te contemple, en vez de tener amor, temor habré de tenerte. Ah cruel ya, y dueño mío, como ni un instante brevo de mi memoria te aparta el pensamiento! quién fuese a morir también contigo! pero ya que ser no puede, supla la imaginación lo que a las obras se niegue. Ya contemplo, dueño mío, que los Ministros crueles de este injusto Rey te llevan a ejecutar (tiembla, teme el alma solo en pensarlo) la sentencia de tu muerte. Yo, que como tú la siento, los llamo atrevidamente, mas no, que la cortesía negocia mejor a veces. Y digo amigos, mirad, advertid, que no merece la muerte que vais a darle: mándalo el Rey, es aleve, es tirano eso a nosotros; señora, no nos compete averiguar, a él le toca ver lo que manda, y ordene, pues ha de dara los Dioses cuenta de ello, y solamente a nosotros con lealtad servirle, y obedecerle: tenéis razón . Ah señora, prima mía, hermosa Irene, mira que pienso que el juicio has deperder. . Que me ofend tirano Rey imagina, solo en pensar que pudiese estar con él, cuando es tal la causa, y para perderle, en una mujer amando basta el menor accidente. Mas hay que me he divertido, y ha llegado velozmente al cadahalso, que fue hombre poderoso, y tiene enemigos, por haber procedido rectamente. Y como el Rey que lo manda es hombre, y mudarse puede, al animal que conduce el mísero delincuente, el movimiento apresuran, cuando él en piedad excede pal racional que le incita; pues en los pasos parece que dice, llega piedad, tiempo te doy, llegar puedes: na quien el hombre replica, (que parece que le entiende; torpe irracional ánima Beltardo paso; no esperes la que llegue esa piedad, que no quiero yo que llegue. Mas ya le vendan los ojos, y unos suspiros ardientes, que del corazón arranca; sentre la vida, y la muerte: resta embajada me traen, Isuspiros decid a Irene; que en ser de mi muerte causa; lmuero contento, y alegre, que nunca al Príncipe estime, que siempre su amor desprecie, que se acuerde que me quiso, y que la quise se acuerde. Pero cómo qué me quiso? so suspiros descorteses! al el Rey deciros pudo; mequiso, no me quisiera? masois criados del alma, suspiros, y pocas veces flejé de ver que en recados, llos criados más prudentes, por no hacer cosa cabal; de añadir, o quitar deje. Pero volved por respuesta; que buen cuidado se tiene lla Infanta en lo que la pide, y apresuraos diligentes, qque ya el verdugo levanta Elbrazo, y de un golpe fuerte, Puerpo, y cabeza divide; como mi alma tiene; la a un tiempo por una herida salir dos almas pretenden, palpitando el cuerpo, yaza; y como sus nobles sienes ha de coronar Apolo en las esferas celestes, cortés cada cual se excusa, para que la otra llegue a coronarse primero, que no hay almas descorteses. Mas voy a ver el cadáver, y a los Dioses, pues advierte tu sinrazón, ruego, ingrato, que de esta verdad me venguen, tus vasallos se conjuren contra ti, todos desprecien tu persona en guerra injusta muerte desgraciadamente. Oye; prima, aguarda espera. Déjame cruel. . Detente, qué quieres? Desde Tesalia; como vasallo obediente de Lisandro; a quien hoy sirvo, osado vine a dar muerte al Rey, a quien no conozco; que como enterrado siempre he estado, por más oculto; en un aposento, verle no he podido, ni tampoco al Príncipe, a quien hoy viene a servir el valor mío: pero Cleón dijo que este (que hasta aquí me acompañó) era del Rey el retrete. Quiero mirar quien le ocupa; un hombre, y mujer se ofrecen en él a la vista solos: ea corazón valiente, ya estamos en la ocasión Mi prima, mi bien, advierte maravilla, no sin fuerte que soy Rey, y que te adoro ocasión, nuestra lealtad Rey dijo? sin duda es este; no ha querido obedecerle, muere villano. Ah traidor? guardando tu noble vida Lo infalible de la suerte muerto soy, Dioses vale lo inexcusable del hado, Qué miro! . Viva Lisandro ninguno evitarlo puede famosos Griegos, y así, Rey de Grecia. . Ah aleve, pues en Lisaadro se advierte matasle, y por Rey le aclamas? cumplido este gran prodigio, Dijo Pinabel que diese voces en ejecutando tan temido en Grecia, y tiene vuestra lealtad Rey, que noble la acción, aclamando alegre y justiciero os gobierne, por Rey a Lisandro en ellas. Hola, guardas, amigos, gente, y yo esposo en él, a quien a vuestro Rey os han muerto, mi voluntad se resuelve aquí está el traidor, prendedle. darle la mano, y no a otro, aún aunque por ello perdiese vida, y Reino; que aguardáis, Muerto el Príncipe, qué es esto? que segunda vez no vuelve Sin duda trocó la suerte vuestro valor a aclamarle la fortuna, y a Lisano por Rey de Grecia? por yerro maté. . Oh aleve! Quién puede date a prisión. . Resistirme quitarlé lo que tan suyo os imposible, valientes es de justicia mil veces, Griegos, quien es de vosotros por nuestro Rey le aclamamos el Rey? . En este retrato Aristómenes, y Irene, por Reyes de Grecia vivan. nuestra lealtad ha tenido A todos haré mercedes de los rigores crueles en premio de esa lealtad; de la muerte preservado; a este villano le llevan pero qué es lo que queréis? donde despeñado muera: y a ti, Beleta, que siempre, Confesando mi delito, con tal lealtad me has servido, decir que te favorece seis mil ducados te premien la fortuna por mil modos, que te doy de renta . Vive pues yo vine solamente mas que yo, como no llegue desde Tesalia con orden tu muerte de aquí a mil años. del Príncipe a darte muerte, Pues dando la mano a Irene, a él mismo por permisión tenga fin este suceso, divina, los Dioses quieren porque mis dichas empiecen. que le la haya dado. . Rara Biblioteca Nacional de España
