Texto digital

Texto digital de El rapto de Elías

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Matías de los Reyes
Atribución estilometría
Matías de los Reyes Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de un impreso.

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El rapto de Elías. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/rapto-de-elias-el.

Logo BICUVE

EL RAPTO DE ELÍAS

JORNADA PRIMERA

Tornad a referirme! Conseguida en Moab, pues mi alegría Redunda Capitán de vuestra gloria. Cómo dije al principio, el mismo día Que sus muros excelsos descubrimos, Que al punto fue que el sol los descubría. El ejército en orden compusimos Con brevedad tan grande, que un instante Del llegar al asalto no perdimos. Tanto, que la ciudad de esto ignorante, No pudo prevenir la resistencia Necesaria en aprieto semejante. Allí consideré la diferencia Que va del vencedor, al que es vencido, Y es la que hay desde el cetro a la obediencia. Que era ver todo el pueblo divertido De los desconsolados Moabitas, Huyendo aquí y allí despavorido! De quien los vencedores Israelitas Usaban con rigor en la victoria Con muestras y algázaras esquisitas. Este viendo su muerte, ya notoria, Olvidaba la esposa, y los hijuelos, Trocando por la vida esta memoria. otro daba mil quejas a los cielos, Viéndose sujetar del enemigo, De quien ayer triunfaron sus abuelos. otro huyendo la muerte (yo testigo) Los vestidos trocó de un muerto Hebreo Por el temor, fingiendo ser amigo. Pues que diré de aquel, que del trofeo Gozaba lo mejor? triste suceso! Qué bien satisfaccia su deseo! Vierades, caro amigo, con exceso, Cual gozaba la timida doncella, Cuál dejaba Fabricio, al que fue Creso. Al decrépito viejo este atropella, Quita el otro la esposa al desposado, Y la vida, si quiere defenderla. Diose el asalto en fin como he contado, Saliendo nuestro campo victorioso, De quien triunfos mayores ha ganado. Retirarse a Mesa, le fue forzoso, A un castillo, en que hacerse fuerte pudo, De mayores desdichas receloso. Pero considerando cuan desnudo Esta va de favor en su defensa, Y que era la humildad mejor escudo. El cuerdo Rey en una traza piensa, Con que quitiendo Acab, podrá librarse De la fortuna que le oprime inmensa. A decir envió, que sujetarse A nuestro Rey pretende, y con tributo En su antigua amistad reconciliarse. Y que como a señor suyo absoluto Quiere darle de parias cada un año En sus Reinos y Estados usufruto. De su fértil cabaña en un rebaño Docientos mil carneros y corderos Todos con lana. Oh frecimiento extraño! Y que tengan tal fuerza aquestos fueros, Que si envía sin lana este ganado, No lo pasen en cuenta sus renteros. El Consejo de Guerra se ha juntado Sobre este caso, y todo ha concurrido En que darle el partido es acertado. A consultarlo al Rey solo he venido De parte del Consejo, porque vea El estado en que está lo sucedido. Para que con su acuerdo se provea Lo que más al presente caso importe, Y sus estados en quietud posea. Mas decidme, qué fiesta hace la Corte? Hase sabido a caso ya este intento, Y de las paces el trazado corte? No es ese Capitán el fundamento De las fiestas que traza el Rey instable, A otro blanco endereza el pensamiento. otro ha sido el motivo detestable Que las fiestas previene. No lo entiendo! Decid la causa. Oh caso lamentable! Qué pasa? . Oíd. Atento estoy oyendo. El Rey Acabde Israel (para nuestra perdición) se caso con Gezabel, hija del Rey de Sidón, al Dios supremo infiel. y ha podido con su encanto esta nueva Circe tanto, que al Rey trae a su opinión, para que la adoración niegue al Dios supremo isanto. Porque dice la imprudente, que solo a su Dios Baal por más santo y preeminente la adoración principal debe dar toda la gente. De lo cual el Rey llevado, (cuyo miserable estado por el más triste contemplo,) a su persuasión un templo a Baal ha levantado. En quien ha puesto un altar, en que la estatua maldita pretende reverenciar, y en ella el honor le quita al Dios que le debe dar. Y el pueblo como recibe el caso? no se apercibe ninguna contradicción? No, que siguen la opinión, que solo el que vence vive. Como les falta un Moisén que los desengañe, Abdías? el daño juzgan por bien? No les falta, pues Elías vive en Samaria también. Mas qué importa el desengaño, cuando eltá en el alma el daño con raices de ambrción, que casan la pretensión amigo con el engaño, Títulos y magistrados gozan los de su opinión, que ya por nuestros pecados, los aduladores son en el mundo anticipados. La fiesta siento venir, de aquí, si podéis sufrir tal absurdo, la veremos. Esto permitir podemos? no es menor pena morir? Viva viva Gezabel. Y Baal también. Viva la Reina famosa. Y Baal también. Que dio a Samaria dichosa. Y Baal también. Dios de condición piadosa. Y Laal también. Y la libra generosa. Y Baal también. De la mano rigurosa. Y Baal también. Del Dios que adora Israel, Viva, viva Gezabel. Y Baal también. Aquí ha podido llegar la fuerza de mi afición, pues por solo os agradar hoy niego la adoración al Dios que la debo dar. Aunque dársela a Baal con aplauso general, siendo el Dios que adoráis vos, no es mucho, pues como a Diós os doy obediencia igual. Y sin encarecimiento, porque de esta afición rara podáis sacar argumento, advertid que tenéis ara dentro de mi pensamiento. Pues porque se satisfaga vuestra Majestad, y haga consecuencia de mi amor recíproco, si en rigor amor con amor se paga. Repare, que haberle dado luz en el entendimiento, que es haberle encaminado al santo conocimiento del Dios que hoy ha consagrado. Prueba con mucha evidencia aquesta correspondencia, pues de tanta ceguedad sacó a vuestra Majestad a gozar la nueva esencia. Y que en aquesta Deidad, como en su centro el asiento haya hecho la Deidad: provar con ejemplo intento si importa, mi autoridad. Y es, que habiéndole ofrecido, que en habiendo merecido vnestra mano, le daría esta honra: he visto el día que este bien he conseguido. Siendo así, todo Israel la adoración que pretendo mandad que le dena él. Todos lo vayan haciendo como manda Gezabel. Dios santo, que tal consientes o Israelitas imprudentes, así os ciega la cudicia, castiguen vuestra malicia otras segundas serpientes. Pueblo ciego de Israel guiado por un Rey ciego, oídme antes que caigáis en el hoyo del infierno. Eljas Tesuites soy, alumbrado con el celo de la honra de un gran Dios, a quien solo reverencio. Atended a mis palabras, que aquí de su parte vengo a prevenir el castigo con que amenaza este pueblo. Y para confusión vuestra os quiero traer primero ingratos, a la memoria sus beneficios inmensos. Bien sabéis que os eligió a su patrocinio y gremio, pudiendo hacer elección en todos los demás pueblos. Y que por antonomasía en mil lugares diversos sois llamados su heredad por privado privilegio. Que del poder del Gitano os saco de cautiverio, haciendo que os diese a todos franco paso el mar Bermejo. Y que en aqueste camino, para que el nocturno tiempo no os molestase, os previno una coluna de fuego. Y que en diversas batallas siempre la victoria ha puesto en vuestras manos, por daros del mundo todo el Imperio. Pero para que relato lo que con propios ejemplos exprimentado habéis todos los que aquí me estáis oyendo? Pues si esto es así verdad, que desagradecimiento es, que a quien tanto os obliga ofendáis con tanto exceso? Que no levantéis estatuas os ha mandado en el exodo: como transferis, decidme tan provido mandamiento? No os avergüenca ofrecer a un tosco madero incienso? a quien vuestras manos propias el ser que tiene le dieron? Como dará la salud (decidmelo) el que está enfermo? lengua el mudo, pies el cojo, oído el sordo, ojos el ciego? Supuesto que en la apariencia veo que tiene estos miembros, poco importa que los tenga, si le falta el uso de ellos. Solo quiero disculparos, imaginándoos un cuerpo, cuya cabeza enfermando conturba todos los miembros. La cabeza de Israní, que es Acab, enferma veo, y así he menester curarla, si vuestra salud pretendo. A ti Rey instable y vario mis justas razones vuelvo, apercibe tus oídos, y oye la razón que tengo. Advierte por que camino sucediste en este Reino, que solo fue por castigo del que a Baasa quitó el cetro. Que no faltará un Lambrí como el primero, te advierto, que castigue tus pecados, sino te abstrajeres de ellos. Con Gezabel te casaste, idólatra, conociendo que el que con perversos trata sin duda será perverso. Estatua a Baal levantas a su persuasión, y es cierto, que el ídolo que tú adoras son tus lascivos afectos. De esta diabólica setá original te contemplo, porque tus antepasados tuvieron diverso intento. Pues cuando Hyeroboan levanto aquellos becerros, en ellos reverenciaba al Dios que estás ofendiendo. Los muros de Hierico permites alzar, sabiendo que el que los reedificare es maldito de sus cielos. Y mira si hablo en vano, pues al abrir los cimientos un hijo perdió Ahiel, y otro las puertas poniendo. Pero para que me canso tus pecados refiriendo, pues ningún Rey de Israel llegó a tus vicios protervos. Y tu Gezabel maldira, de estos daños instrumento, deja el engaño en que vives, teme a Dios, que es justiciero. Haz derribar ese altar, y levántale a Dios luego, quémese luego esta estatua del que preside al infierno. Mirad que la provisión que sellada con el sello de la palabra de Dios traigo, notificar puedo. Guardaos de mi maldición, que si la echo, os prometo, que hasta que yo se la pida no os ha de dar agua el cielo. Señor, de la suspensión que oyéndole habéis tenido, infiero, y con ocasión, que os ha hechizado el sentido, y el uso de la razón. Por Dios que es gentil paciencia la vuestra, dadme licencia, sino lo pensáis hacer, castigaré, aunque mujer, tan atrevida insolencia. Cómo! a un Rey se han de decir las cosas tan claramente? Eso es lo que hay que sentir, que vaya al Rey diferente la verdad de lo que ha de ir. De que pensáis que ha nacido el daño que ha divertido del mundo la santa paz, sino del falso disfraz que la mentira ha vestido? Con religiosa apariencia del pecho más recatado, capta la benevolencia, con quien al mundo ha ganado ya la superintendencia. De los Palacios Reales con sobornos liberales a los porteros encanta, para que la verdad santa nunca toque sus umbrales. Esto es ser Rey? por Baal que si sufris esta afrenta, cualquier vasallo hace mal que levantarse no intedta con la corona Real. Qué confusión tan terrible? o como es incompatible querer servir uno a dos, porque si pretendo a Dios y a la Reina, es imposible! Bien reconozco que Elías me predica la verdad, más crecen las penas mías si disgusto a la beldad que pretendí tantos días. Pero tiempo no me queda en que arrepentirme pueda de este error, si es tan injusto? y pues cumplo con mi gusto, suceda lo que suceda. Reina! . Qué bien Reina yo? a mí me llamastes Reina? lisonjas conmigo? No, que el Rey que en vuestra alma reína tan digno atributo os dio. La lisonja ha estado brava, no me ilaméis Reina, esclava me cuadra mucho mejor. Basta mi bien, que su error oía, no le aprovaba. Reina más no me llaméis, mientras que de este atrevido la cabeza no cortéis. Si así vuestra pena impido, a vuestros pies la veréis. Elias, quién te ha incitado? El Dios que os he predicado, y a quien honras tú tan mal, contra ti y contra Baal su brazo fuerte me ha dado. Pesadas son tus razones! tú nos maldices también: mas si son tus maldiciones como las que echó Moisén, en poco aprieto nos pones. No dijo, que no lloviese en las tierras del que diese a otro Dios adoración? pues nunca esta maldición vimos que efeto tuviese. Bueno es darnos a entender que puedes tu disponer las influencias del cielo. Dios me lo manday fido eco con su divino poder. Y porque del Señor mío conozcáis el poderio, el vive, que vuestras mieses en tres años y seis meses no humedecerá el rocío. Predeldle, prendedle, muera ha de mi guarda, mataldle, Profeta atrevido espera, que no compratás de balde tan descompuesta quimera. Publiquese al punto un bando, que seis mil sextercios mando a quien me dé su cabeza. Si eso cumple vuestra Alteza de nuevo me irá obligando. Por esa hermosura rara, que excede a lo que es más bello, que si no se me ausentara, que la cabeza del cuello yo mismo le derribata. Guiad hacía Gezrael, que no he de ser Rey, y de el os vengaré en breves días. Digan todos, muera Elías, Muera, y viva Gezabel. caso? . Qué recelo orosro. Qué dices de estec Ver esta maldición cumplida presto. La indignación divina esta incitada. Alce el gran Dios la espada rigurosa, Y no mire a las culpas de su pueblo, Si no al randal copioso de clemencia, Atributo condigno a su grandeza. Oh miserables tiempos los que alcanzan Reyes tan perniciosos, y lascivos. Vamos a proponerle mi embajada, Porque hoy he de tornar a mi jornada. Bien el ingrato Rey le corresponde Al Dios de quien recibe merced tanta, Mucha es su ingratitud, su amor m Huyendo de una mujer vengo por vuestro mandado, que solo este pudo hacer huir al que ha deseado por vuestro amor padecer. Esta es la parte de Oriente, y de Carith la corriente, donde me mandáis que venga, porque en sus márgenes tenga el sustento conveniente. Cansado en extremo vengo, en esta sombra apacible pasar la siesta prevengo, y en ella al Dios invencible diré la queja que tengo. Veamos por que razón me decís que fui cruel en echar la maldición que del pérsido Israel mereció la obstinación: Quien que os amara sufriera cuando vuestra causa viera tan por el suelo, Señor, no improperará su error cuando la vida perdiera? Que quiere decir, Señor, que pueda más vuestro amor, que el rigor de la justicia? castíguese su malicia, conozcan vuestro valor. Si en vuestra divina esencia alguna culpa cupiera, para que culpa os pusiera, la Israelítica insolencia atrevimiento me diera. Quiso ser Moises borrado en el libro de la vida, si su pueblo encomendado de la culpa cometida no era por vos perdonado. Pero yo al contrario pido; que a trueco que este atrevido pueblo castigado sea, y quien sois conozca y crea, gusto de ser excluido. A dónde pues me lleváis de un desierto a otro desierto? sin duda consideráis que ya mi estómago es muerto, pues tan poco del cuidáis. Cara de hereje, enemiga, quién a mi daño te instiga? en que te he ofendido, di? que quieres vengarte así a costa de mi barriga? Todo es silvestre manjar en esta tierra remora, en qué tengo de parar? soy puerco, que con bellota me tengo de sustentar? Dios se lo perdone a Elías, que estas son las granjerías que de su servicio saco, roto, huyendo, triste, y flaco, y sin comer muchos días. No me dejara si quiera un arroyo en que beber, y pan harto que comiera? que después pudiera hacer que eternamente lloviera. Pero que aosolutamente, ni un arroyo, ni una fuente su maldición no permita cosa que mi sed irrita con fuerza más vehemente. Cómo sufririo podré? mas es tan grande el amor que le tengo, que no sé si es mi hambre aquí mayor, ay Dios dónde le hallaré! Este es Giecí, y murmurando mi rigor viene: ocasión es, pues me viene buscando, de que tenga refección su hambre. . Voy espirando. Giécí! válgame el Dios santo! Levata. . No me levanto, primero que no me des para besarte los pies que estos han buscado tanto. Mucho es amigo el contento que con tu venida siento: pues bien, qué pasa en Samaria? Su desdicha extraordinaria va por puntos en aumento. Quebrárate el corazón, (no lo dudes) si miraras su miseria y confusión, y aún que les solicitaras sospecho la absolución. Que ver una madre pía, que la boca hambrienta y fría del hijo con nudo estrecho, aplica al esteril pecho de quien quitado le había. Y un padre triste afligido, a quien los hijuelos dan música extraña al oído de un alternado pan, pan, con descompuelto alarido. Qué pecho habrá de diamante tan duro, que no quebrante esta desdicha y rigor? La culpa ha sido mayor, aunque la pena te espante. Yo tampoco he de comer? he adorado yo a Baal? Tú no tienes que temer, que el tesoro celestial hoy nos ha de proveer. Un cuervo nos traera pan, y estas aguas nos darán el cristal de su corriente. Padre, Profeta detente, dónde tus promesas van? Cuervo me dices señor? que donoso despensero! Él nos ha de dar favor. De su favor desespero, cuando reparo en su humor. Si fuera sacar un ojo, no me pareciera antojo, que lo sabe hacer muy bien! yo no lo entiendo, ahora bien, al ver y creer me acojo. De los secretos divinos alcanzas poco Giecí, por no esperados caminos de su poder siempre vi misterios más peregrinos. Ponte un rato en oración con toda preparación. Si el trajese de comer, prometo de le tener en mejor reputación. , q Recibe celador santo este divino presente, que divino ha de llamarse pan que del cielo desciende. él venidero Abacuch en este cuervo se ofrece, que al hambriento Daniel a darle provisión viene. De este arroyo de Carith se enjugarán las corrientes, en Sarepta hay una viuda que tu hambre refrigere. Cómo podré regraciar tanta merced y favor? quién os mueve a tanto amor? en qué os merecí agradar? Con pan regaláis hoy vos a los dos? grande consuelo! que pan que baja del cielo algo ha de tener de Dios. Giezí toma, come ya, mata a la que te mataba, al sumo Hacedor alaba, pues él es quien nos lo da. Cuiervo de mi corazón, que Ángel llámaros querría, pues que de la hambre mía fuistes refrigeración. Desde hoy vuestro coronista tengo de ser cuervo franco, ya no negro, si no blanco os imagina mi vista. Y aún par diez que a decir iva, pues me trugistes que coma, que fue cuervo, y no paloma quien trujo al arca la oliva. Las gracias a Dios pública, no al cuervo, que es instrumento, porque en el mantenimiento ahora nos comunica. Y entremos en esta cueva, que está el sol ya en su Cenith, y cogeras de Carith un poco de agua que beba. Prodigiosos sucesos, que Planeta Tan fiero predomina, que en mis días Con tales infortunios nos aprieta? No hay Astrólogo alguno (dime Abdías) Que intérprete las causas de estos daños, Si podemos creer sus profecias? Puesto, señor, que todas son engaños, Por falta del autor, no de la ciencia, Que tiene autoridad de muchos años. De uno sé, que observó con diligencia De los siete Planetas los aspectos, Términos, amistad, y competencia. Y hallando tan contrarios los efectos De las causas agentes determina, Que son de Dios intrinsecos secretos. Que como Autor de todo, predomina En esta su celeste compostura, Y puede repugnar lo que ella inclina. Y quien aqueste caso más apura De aquella maldición del gran Profeta El presente castigo conjetura. Y sin duda ninguna que interpreta El que da este sentido a tanto daño, Con interpretación pura y discreta. Mas porque de castigo tan extraño Al sumo Dios aplaques, si pudieres, Y te sirva señor de desengaño. Mi relación es bien que consideres, Aunque según es triste y lamentable, Valor tendrás, si no te enternecieres. La seca de Israel, que memorable Será de nuestra edad a la postrera Por más cruel, y menos tolerable. Nos aflige y maltrata de manera, Que desde lo animado a lo insensible Su daño siente, y fin acervo espera. Harásete (quién duda?) un imposible, Si te cuento, que alguno se dio muerte Por huir de la hambre aborrecible. Pues dígote señor, que de esta suerte, Muchos, que no uno solo, han perecido Huyendo su guadaña por más fuerte. Las aves, que la falta han conocido Del agua, por buscarla en otra parte, Del tercero elemento se han valido. Del triste labrador puedo contarte, Qué grano de semilla ya no arroja, Porque en vano a la tierra la reparte. El caudaloso río ya no moja Siquiera de su centro las arenas, Ni viste el olmo como suele de hoja. No atesora la tierra ya en sus venas El humor que la riega y vivifica, Ni ya son sus dhesas tan amenas. Con las bocas que abre, nos pública Su sed insaciable, y dice a voces, lio Que por esta ocasión no frutifica. Los brutos animales más feroces, Si escapan con la vida, es ayudados De sus plantas ligeras y veloces. Que los tristes domésticos ganados Que de aquestas carecen, han perdido Las vidas, y a sus dueños los estados. No puedo decir más, si no que he sido Corto en la relación, porque la pena El corazón me deja enternecido. Ahora tú con providencia ordena Alguna repugnancia, si hay alguna, Que los contrastes horridos enfrena Del globo deleznable de fortuna. Nunca defiendas la entrada al que hablar al Rey quisiere, que hay ocasión, que en negarla, mas que le sirves, le ofendes. Dame los pies Rey invicto, a quien la fortuna alegre el cetro postre del mundo, porque solo le gobiernes. Y con oídos atentos a mis razones advierte, que así a los casos adversos como a felices se deben. Después que el Siro arrogante lenadab, quiso oponerse a tu Corona Real, que el Dios supremo defiende. Después que de los tesoros se apodero, por quererle convidar tú con la paz que ha rompido tantas veces. Después que pidio arrogante, que tus hijos y mujeres en señal de vasallaje por sus esclavos le dieses. Después que tanta arrogancia castigaste con las muertes de tantos vasallos suyos, cuya sangre está caliente. Soberbio, cuanto arrogante ahora de nuevo vuelve, pregonando, que en tu Reino ha de abrasar cuanto encuentre. Treinta y dos Reyes le ayudan, y de sus vasallos fuertes seiscientos mil, que diez mundos rendirán, cuando lo intenten. Los carros de vituarla tantos son, que bastecerse mas de seis años podrán, si tantos te defendieres. No encuentran ningún lugar, que en un instante no dejen más lano que aquesta sala, sin perdonar torres fuertes. Los muros de Gezrae! divisan ya sus paveses, preven la defensa al punto, que tan cerca de ella vienen. Acude al Dios de Israel, pues sabes, si lo hicieres, que en mayores ocasiones te ha dado la mano siempre. Ánimo Rey poderoso, que si este nos favorece, no hay valor en todo el mundo que nos rinda ni sujete. Bien vengas mal, dijo un sabio, si solo a afligirme vienes, no viene uno contra mí, porque muchos juntos vienen. Secretos son de los cielos! haz notorio el trance fuerte en que se ve todo el pueblo, y haz que su defensa apresten. Que yo al gran Dios de Israel aplácare, pues que suelen aplacarle presupuestos de un pecho que se convierte. Qué propio es del pecador aborrecer el deleite cuando se ve atribulado! que de promesas que ofrece! Y después de aquel naufragio con facilidad vuelve a entrarse por los umbrales de los antiguos placeres. Cuantas veces Rey instable presupones abstenerte de tus normes pecados, y otros de nuevo cometes? Cuantas el Dios poderoso, por si obligarte quisieses, sobre ti, y sobre tu casa repartió cien mil mercedes? Pues de su inticia santa es justo castigo teme, que quizá llegará en tiempo @ Biblio que aún el dolor se te niegue. , n Señor, si caminas tanto, solo te irás todo el día, por tu vida, y por la mía que de verte andar me encanto, Si piensas que son de hierro mis pies, vives engañado, y aún hierro hubieran gastado tanto demonio de cerro. Y si tanto te anticipas, bien es en la cuenta des, que tripas llevan a pies, y no los pies a las tripas. Desde que a Carith dejamos, y aquellos cuervos de Dios, no te acuerdas que los dos ni comemos, ni cenamos? Pese a tal, un poco espera, pon al camino intérbalo, quizá nos traerá Gonzalo un par de panes si quiera. No te aflijas más Giecí, porque ya muy cerca está la ciudad de Sarepta, y podrás comer allí. Fía en el sumo poder, que remediará a sus siervos. Ya yo fío, mas los cuervos me holgara mucho de ver. Que me da mucho cuidado maestro, cuando imagino, que en un tan largo camino ningún cuervo hemos topado, Y vengo a conjeturar, por solpechas que me incitan, que donde cuervos no habitan nadie debe de habitar. Aquí viene una mujer, como podré asegurarme si es esta la que ha de darme lo que tengo de comer? Cuenta el sagrado escritor una traza que Eliecer tuvo para conocer la nuera de su señor. Pidiole a Dios con fe viva, que aquel a quien el pidiese de beber, y se lo diese, fuese la que a buscar iva. Oyole el Dios de Israel, porque Rebeca le dio el agua que le pidio a los camellos y a él. De esta misma traza intento valerme en esta ocasión. Yo nací camaleón, pues me sustento del viento. Quieres mujer piadosa darme de beber? Señor, de beber pides? qué error! pídele pan, o otra cosa. Venid beberéis vos dos, que es lo más que daros puedo. Muy agradecido quedo, tanto bien os pague Dios. Esta es la mujer sin duda a quien el Señor me envía; oídme por vida mía piadosa y noble biuda. Traed también un bocado de pan con que beba. . Así, y otro poco para mí también, que estoy desmayado. Vive tu Dios y Señor, que no tengo ningún pan. Buenos mis negocios van! esto está mucho peor. Solo de harma un poquito como el puño en casa tengo, ya coger lerojas vengo, que a tanto me necesito. Porque con el poco aceite que tengo en una aceitera fría una torta si quiera para comer. Qué deleite! Hartaraste comilón! a buen puerto hemos venido! nunca os echaré en olvido cuervos de mi corazón! Tanta es la necesidad que en Sidón hay estos años, que aún son los menores daños los de mi casa en verdad. Y aquesta suerte contraria que nos aflige y aprieta, dicen que es porque un Profeta maldijo a toda Samaria. Y como Sición confina con esa tierra maldita, todo el sustento nos quita, y causa tanta ruina. Sabe el cielo que quisiera daros mi pobre ración, mas daría será ocasión que mi hijo de hambre muera. No temas, lleva tu leña, (si el temor te escandaliza) cuéceme entre la ceniza una tortilla pequeña. Y tráímela al punto aquí, sin tocar a parte de ella, para remediar con ella la flaqueza que hay en mí. Qué después podrás hacer con más gusto y regocijo para ti y para tu hijo muchas que podáis comer. Pues mientras ha de durar esta secay hambre fiera, de esas tu tro y aceitera sultento no ha de faltar. No se lo que miro en vos, que un grande bien me asegura, yo voy, y parto segura de que os envía algún Dios. La torta voy a hacer, verdos los dos tras mí hacia mi casa. . Giecí ya tendrás hoy que comer. No miras cuan admirable es el Señor en sus obras? como, dime, no le cobras. un amor insaciable. Dime, ya no te provoca tanto amor a mucho amor? Veo el peligro señor que hay de la mano a la boca. Temo que la vejezuela no trocará (caso es llano) el pájaro que en la mano tiene, por buirre que vuela. Ofrécesle lo luturo, porque te de lo presente, temo, que es vieja, y prudente, y estas juegan al seguro. Y más si viene a entender, que este daño, y perdición vino por tu maldición, ha de echarnos a perder. Pues no solo no dará la torta que te ha mandado, pero al Sidonio Senado @ Bibliote N a los dos entregará. Quiera Dios que mienta yo, porque siempre oí decir, que jamás llevó a cumplir el que de presto ofreció. Santo varón que es aquesto mi sustento te ofrecí, y pagasme ahora aquí con daño tan manifiesto? La torta que me pedistes. a mi casa fui a hacer, pusela luego a cocer del modo que me dijistes. Y mi hijo fatigado, pan a voces, me pedía, y aunque penosa le hoía macilento y traspillado. Cómo viéndoos, me obligó vuestra gran necesidad, la materna caridad de mi pecho se ausentó. Apretáronle de suerte la hambre, y sus cortos plazos, que de mis maternos brazos le paso a los de la muerte, Mis tinajas y paneras en tanta abundancia vi, que luego de vos creí las palabras verdaderas. Por cuya causa no dudo, que podrá cuando lo pida, darle a mi lonas la vida, quién hacer estotro pudo. Ello va en mi dicha corta, bien a la vieja obligamos, de aquesta vez nos quedamos hecho el milagro, y sin torta. @E No lloréis, esperá en Dios, que vuestro hijo os dará, dádmele en brazos acá, y apartaos allá los dos. Del cielo te sea pedido niño, aunque en el Limbo estés: no te murieras después de qué hubieramos comido! l ano Dios de Irael supremo y soberano, hoy miro en vuestra mano vuestra honra y la mía; y supuesto que es así, pedir querría que la mía tratéis como la vuestra; pues siempre el dueño muestra. honrando a su criado, el valor, y las prendas de su estado. Hoy en Sidón aquesta mujer pobre aqueste hijuelo cobre, pues más que no la muerte queréis la vida del que se convierte: esta buena ocasión es bien os cuadre, pues por esta ocasión vendrá su madre a conocer que fuistes el que la vida al muerto hijuelo distes. Recibid mi calor pequeño infante, que si este es importante para daros la vida, cuanta en mi corazón está escondida, por el temor de mi vejez cansada, toda os la doy, pues yo con poca o nada para mi vida corta harta me queda, y cuando no, qué importa? Tomalda niño tierno, que os prometo, que no sé qué secreto me dice, que algún día ha de ser de provecho esta porfía, cuando de una ciudad impenitente trueque la vida la viciosa gente; ea Jonas tomalda, tornad en rosa la color de gualda. Tu voz ha sido bastante santo varón a volverme a tus otazos vivo y sano de los de la horrible muerte. A ti te debo la vida, mucho con el Señor puedes, pues si engrandeces su nombre también el tuyo engrandece. Ven mujer, toma tu hijo reconoce las mercedes que el sumo Hacedor te hace, adórale eternamente. Ahora vengo a creer viejo venerable que eres santo, y que al Dios que tú adoras solo adoración se debe. Instrúyeme en su dotrina, que será notable suerte, pues la ocasión me convida que ingrata no la desprecie. Vamos a comer, que estás, según lo que me parece, de hambre tan fatigado, que a penas tenerte puedes. Bien dice mi madre, Padre, por vida suya que entre, que tengo que le contar muchas cosas que le alegren. Y deme licencia madre, que desde hoy quiero ofrecern al servicio de este Santo, si el admitirme quisiere. De lo que el gustare gusto Yo la recibo, por verle tan inclinado al Señor, conmigo irá donde fuere. Hoy escapan de mal año mis tripas, que con aceite y harina, si no me engaño, buñucios pueden hacerse, Veniste en fin, el como te pregunto, que la desigualdad fue tan notable, que a no traer a Benadab cautivo, dudara del suceso. Puesto caso, que con cuatro descalzos Israelitas a un empresa tan ardua me enviaste, el Dios de los ejércitos piadoso la palabra cumplio, que por la boca de su Profeta dio, de libertarte. Partí en efeto, como si partiera con dos hatos de cabras sin gobierno a combatir de tigres un ejército, diome su ayuda Dios, y en breve espacio desvaratamos al soberbio Siro, a cuchillo pasamos cien mil de ellos, como si fueran tiernos corderillos. A Phaleg se escaparon los que huyeron, donde un muro cayó (milagro grande) que a veinte y siete mil de los contrarios dio muerte irreparable, y la victoria al dichoso Israel, que Dios ampara. Pusose Benadab en nuestras manos, por tu esclavo le traigo, determina lo que piensas hacer de su persona, con su muerte aseguras tu Corona. Señor, si del amor señales ciertas aseguran el pecho de un amante, en ocasión estáis que podéis darme señal de vuestro amor, si es verdadero, soltad a Benadab, goce sus Reinos, pues con nada podréis eternizaros, como siendo magnánimo y piadoso: suertes son de la guerra, que mañana lo que hoy por él hacéis podrá pagaros. Su Religión profeso, esto me mueve, . págueme vuestro amor lo que me debe. Qué me podréis pedir que no os conceda? en vuestra mano está darle la vida, goza ya Benadab tu Reino y gente; y no solo pretendo libertarte, sino aún testituirte tus estados, el despojo del campo todo junto mando que se te vuelva, sin que pierdas solamente un caballo; y si en mi mano estuviera dar vida a tus soldados, ya te esperaran en el campo armados. No menos confianza Rey invicto tuve de tu valor, que el bien supremo que gozo de tu pecho generoso, esas manos te beso con las bellas de la Reina piadosa, que han quitado el laco que a mi cuello Marte puso, y confieso que quedo muy confuso. Vamos, que detérmino hacer gran fiesta, para confirmación de aquestas paces. y dadme vuestros brazos por premisas, de que han de ser eternas e inviolables. Así lo certifico, mientras vuelvo, . y recupero el daño que causaste con la gente visoña que enviaste. Qué hechizo es el que bebo por la vista que tanto la de aqueste Rey me abrasa? nunca Israel ganara la victoria, si la ha de tener este de mi alma; de aquí nació el piadoso sentimiento que de su desventura me ha obligado: más ay de mí! si le amo, como pido su libertad y ausencia? no lo acierto. Remediarlo podré, con divertirle algún tiempo a lo menos en la Corte, en cuyo tiempo de mi amor espero coger de mi esperanza el fruto. . Vamo que en la correspondencia nos pagamo Daré crédito a caso a lo que he visto? o variable Rey! oh Rey liviano! a un blasfemo la vida le concedes, poniéndole en tus manos el Dios santo, porque arrancases su blasfema lengua? Así le dejas ir? así le honras? por dar gusto a la injusta que lo pide? si a caso caridad la conmoviera de la aflicción del projimo era bueno; mas es su intento torpe, y va fundado en el lascivo fuego que la abrasa. pues de parte de Dios te certifico, que antes de largo tiempo, tu y tu casa despojados seréis del cetro Regio, en castigo de haber tan mal usado de este favor (oh ingrato!) que te ha dado.

JORNADA SEGUNDA

acto segundo o Hame mandado el Señor, que de la suerte que fui ministro de su rigor del pueblo a quien oprimí, venga a ser restaurador. Que como es tan sin medida su amor, aunque divertida con vicios está esta gente, me manda el Ommpotente que su remedio le pida. o celoso de su honor, viendo cuan sin penitencia van prosiguiendo en su error, apelé de su clemencia al tribunal del rigor. las réplico, al punto parte, que puedes desengañarte, que de los acervos daños que han padecido tres años estoy satisfecho en parte. Que no todos han pecado, pues de la gente sencilla fiete mil se han excusado, que el alma, ni aún la rodilla a Baal han inclinado. oncluyome esta razón, porque para mi opinión, alma en Israel no había que a sus aras ofrecía encienso, ni adoración. (como me aseguré, que entre uno y otro ofensor hay quien le sirva, olvidé el entrañable rencor que a todo Israel cobré. Púseme luego en camino, y con el favor divino a Samaria hemos llegado, donde lo que me ha mandado ejecutar determino. A no haberme asegurado que Dios te mando venir no te hubiera acompañado, que esto señor de morir me da terrible cuidado. Sé yo que te andan buscando, y prometen en el bando seis mil sexterjios por ti, mira si te hallan aquí, que han de hacer? estoy temblando. No temas, en Dios confía, que pues su causa defiendo guardará la vida mía. G esto señor bien lo entiendo, por la mía lo decía. Que a no tener buenos pies, mas de una vez, y aún de tres me colgaran al desgaire, que tú vaste por el aire cuando en aprieto te ves. Señor, en resolución, mucho este miedo me inquieta, demás que mi inclinación no me aplica a ser Profeta, ni por imaginación. Porque cuando considero, que en el mundo lisonjero la moneda de verdad no tiene ya calidad, por la mentira me muero. Tú quieres verme medrado? pues déjame, y lo verás, y en tan diferente estado, que viéndome, dudarás si soy, o no tu criado. En la Corte me entraré, a mentir me aplicaré, con lo cual vendré a medrar mejor, que no con andar tras ti todo el año a pie. Qué dices? estás en ti? la dotrina que te he dado has de profanar así? Si es todo mentir pecado, pocos justos conocí. Todo hombre que vive miente, y es negoció tan corriente, y tan antiguo en el mundo, que solo en el mentir fundo el ser de todo viviente. Miente el otro que blasona de su sangre y descendia, cuando su misma persona no tiene correspondencia al otro con quien se abona. Miente el otro que sustenta con muy moderada renta lo que mucha no bastara, sin medirse con la vara de la providente cuenta. Miente el que con sumisión y reverencias pretende apoyar su pretensión, pues lo hace porque entiende que es mejor negociación. Y miente un casamentero, cuyo estilo vitupero con todo encarecimiento, porque decir casamiento, que casa mintiendo infiero. Estos mienten bravamente, porque su intento se entable, y más si es deudo, o pariente el que vende a un miserable partes de la contrayente. Miente la que amanecio un infernal Cernbín, y porque diestra mezcló al blanco el rojo carmín, Ángel celestial quedó. Miente el que cisne a la aurora (milagro que no se ignora gracias al unto proterbo) queda transformado en cuervo en menos tiempo de un hora. Y miente la dama en fin cuando pretende que sea gigante tu faldellín, si ella en efeto pigmea, y no cuerpo el que es chapín. Estas y otras cosas son señor, las que en nuestros días acrecientan la opinión, no verdades, que son frías, y duras de digestión. Eso apruebas? . Yo señor sigo siempre la mayor vereda que seguir vi, muchos veo ir por aquí, yo no sé si es la peor. Cualquiera vicio es pecado Giecí, y el mentir es vicio detestable en sumo grado. No es de que lo sea indicio ver al que miente aumentado! Tuefeto ese es aumento, que pasa cual veloz viento la gloria que del redunda, que como en viento se funda falta por el fundamento. Y así te aconsejo yo, si áspiras a ser y hacer, trates verdad, porque no le quedará que perder al que la verdad perdió. La verdad es una puente por quien el río creciente se pasa del deshonor; hacia aquí siento rumor, corre, ve mira si es gente. Desde el centro de esta cueva podré verlo sin temor. Haz amor divino prueba del exceso de tu amor, pues en ti no será nueva. Duélete de tu criatura, que aunque te ofende perjura, más mostrarás los quilates de tu amor, cuando la trates con tu paciencia y blandura. A honísima ocasión el cielo te trajo Abdías. Es fantástica ilusión? o sois mi señor Elías? dadme vuestra bendición, Dónde está el Rey? No ha un momento que de él me aparté, Qué intento le trae por aquí? Señor, porque su penay dolor entendáis, estad atento. Tres años ha que Samaria por tu maldición Elías no ha visto cubrir de nubes el rostro a la región fría. Y tantos, que el Tevero Acuario t Bib ote su vernegal no declina, aunque el dueño favorable con buen aspecto nos mira. Y tres, que la madre tierra por aquesta falta imita de la zona más adusta el más abrasado clima. Flora viendo cuan esteril en esta región vivía, se fue a Chipre, sin dejarnos una inútil florecilla. Ceres también nos dejó, viendo que de sus espigas los granos rojos en vano a la tierra repartía. Baco no les dio a sus vides aquella cosecha ópima que en otro tiempo, excusando a los hombres la vendimia. La tierra por sustentar este tiempo su familia, gastó con provido pecho el tesoro de sus minas. Mas vino a esterilizarse. tanto, que nos nece; sita a que en ajenas regiones busquemos joyas tan ricas. Y bien le doy este nombre, pues quien tiene tanta dicha de hallar fuente, con muralla la corona y fortifica. Y no exceptan la persona del Rey aquestas desdichas, pues también a que la busque por su persona le obliga. A esto viene, y se quedo allí donde se declica la cumbre de aquella sierra que de de aquí se divira, Dividimonos buscando al de Es cio por entre estas vegas frías, si tienen en sus entrañas algunas fuentes nativas. Porque en sus márgenes verdes, (si las tuviese) querría de sus bestias y caballos dilatar algo las vidas. Parte al punto, y dile al Rey que estoy aquí. . Si cudicias mi muerte, de ir donde mandas seme seguirá precisa. an mierte? parte al momento, haz lo que ordeno, camina. No me envíes varón santo donde al Rey tu nombte diga. Mira que me pagas mal la fe que con las divinas cosas siempre he profesado, y he de adorar mientras viva. Que de la persecución que aquesta Reina maldita hace contra los Profetas, he sido amparo estos días. Pues tengo ciento escondidos en dos cuevas divididas, con cuenta en cada una de ellas que sustento a costa mía. Pues de decirle a este Rey que estoy aquí, te podría venir la muerte? por qué? Pues me mandas que lo diga. Porque con notable instancia darte muerte determina, según dice, como a causa de toda esta ruina. Pues si viniese a buscarte, y no te hallase, podría estrenar en mí el cuchillo que para tu cuello afila. Que el espíritu de Dios que tanto te comunica, te llevara en otra parte por librarte de su ira Vive el Dios de los ejercitos, y de las caballerias, que ha de verme el Rey Acab hoy en este mismo día. Parte con este seguro. Esa palabra me obliga a cumplir lo que me mandas, yo parto al punto. . Camina. Temblando salgo de la cueva lóbrega, Hy vida que a la nuestra se compare! Señor, no digo yo, que aquesta vida A la casa nos lleva de la muerte? Giecí, nuestros trabajos han llegado a la cumbre más alta, ten buen ánimo, el Rey ha de venir a donde estamos, el milagro mayor que jamás viste por tus ojos verás. . Oígate el cielo, y a mí me quite el miedo que me pones, diciendo que del Rey tan cerca estamos; pero dime, a que efeto hablarle intentas @ Biblio cioñal d @Es prie voro primero, que a las aguas que previenes el enojo le quiten? . Porque viene, y podrán tus oídos responderte, yo no lo digo. Dónde está el escándalo de Samaria, y ruina de mi Reino? dónde el encantador? dónde el hipocrita? No escandalizo yo, como tu dices, a Samaria y tu Reino, que tu padre y tú, que originarios habéis sido en el pueblo de Dios de tantos males, hecho lo habéis, dejando los preceptos y adoración del Dios más poderoso, dándole a Baalín inútil torpe, demonio en fin, en que se cifra todo. Por tan justa razón, por esta culpa la maldición que eché fue prevenida, de que el castigo sale que habéis visto. Mas porque reconozcas cuan errado has vivido hasta ahora, y que te enmiendes, en el Monte Cármelo donde estamos, (que es suerte de Epráín) junta mañana todos los principales de tu Corte, y entre ellos cuatrocientos y cincuenta de los falsos Profetas que en la mesa de esa Reina tu esposa le sustentan; y de los que en los bosques sacrifican a ese Dios, o Demonio, cuatrocientos, y háranle todos ellos sacrificio, pidiéndole que dé a los campos agua; yo solo al de Israel, a quien adoro, haré mi sacrificio en su presencia, esto, sin que en la víctima pongamos el fuego acostumbrado unos ni otros; y resuélvome en fin, que el holocausto que con fuego del cielo se abrasare es más acepto a Dios; y por lo mismo, el Dios que le aceptare el verdadero, y el agua que lloviere, se presuma que viene de su mano. . Aunque pudiera la muerte que te espera, darte ahora, lo dejo de hacer, y no por darles crédito a las palabras que propones, sino porque tus culpas multipliques con la nueva quimera que fábricas, la gente que has pedido vendrá junta, y no te digo más. El cielo quiera darte en todo sucesos tan felices, que le des a entender a este Rey ciego el engaño en que vive. Dios te guarde. Vamos Ciecí también. . Dios te conceda, que me quites el miedo que me queda. Al partir de Gezrael me mando el Rey que te diese aquesta caja y papel, y que con secreto fuese. pues qué me ordena por él? olo sé, porque la extrema instancia con que se extrema en este secreto grave, fue para la caja llave, y para la carta nema. Eso me da admiración, pues cuando os celo, decí, secretos del corazón? Debió de importar así, aunque ignoro la ocasión. Ay amor en que me pones, . todo tú eres invenciones, quien, si no tú, esta quimera rapaz inventar supiera, que las mayores compones! cion Queréis hallaros presente al aurir la carta? . No, quizá es inconveniente, pues el Rey me lo encubrío, que lo sepa. . Sois prudente A mi cuarto me retiro, que nunca a cosas aspiro en que parte no me dan. quedaos a Dios Capitán. Mas me suspendo y admiro? A que puedo atribuir, que el Rey no me descubriese este secreto al partir, y a la Reina lo encubriese? carta y caja quiero abrir. Lo que no puedo entender, por ellas podré saber, y salir de tanto miedo, pero con más duda quedo, que la letra es de mujer. do Dice: Si del amor la flecha aguda Tú libre corazón hirio algún día, En que no me prometen mucha duda Tus prendas, tu valor, y cortesía: No me darás gran culpa cuando acuda A decirte, o Jen, que aquesta impía Flecha, mi alma atravesó de suerte, Que me tiene en los brazos de la muerte. Y no te admire mucho ver, que fío Secreto semejante de tu pecho, Pues ha muy largo tiempo que en el mío Prueba de tu valor mi industria ha hecho: No juzgues este intento a desvarío, Hasta quedar del todo satisfecho, Que merece el sujeto por quien muero Mas de lo que por el hacer espero. Pero por no causarme; lo que quiero En pago de fiarte mi secreto, Qué inmortal en tu pecho considero A ley de caballero tan discreto, Es, que de estos amores seas tercero, Porque premio tan alto te prometo, Que puedes desde luego asegurarte, Que en el bien del que adoro tienes parte. Y porque te imagino cuidadoso, Culpando (no me admiro) mi recato De aqueste mi adorado venturoso, Quiero que consideres el retrato, Gallardo te le muestro, y tan brioso Como dentro del alma le retrato, Esa caja le guarda, abrela, y luego Darás disculpa a mi amoroso fuego. Considérale bien, aunque estoy cierta Que conoces el dueño que retrata, Y dile de mi parte, que es muy cierta La fuerza del amor que me maltrata, Y que como en el alma tendrá puerta Por el jardín, si de estimarme trata; Ocasión hay ahora, el Rey ausente, Y nunca el que la pierde es muy prudente. Viose mayor ceguedad? no a que estimo al Rey, y que de necel adad enblosleve por ley deco aunajestad? Mal haya el legislador, que conciendo el valor del genero mujeril, sobre el libro al varónil el mayorazco de honor. Tocres tundo sonte arena, o sobre el mar incon lante, creyo la voz de Sirena, dio el secreto a un ignorante, y al viento puso en cadena, Pero para que dilato el mirar de este retrato, y conocer el sujeto, que viqne a ser el objeto de su pensamiento ingrato. Que vive el Dios de Israel, que si en aqueste pecado concurre con Cezabel, que he de nacer al Rey vengado, y he de matarme con él. pero qué es esto que veo? este no es espejorsí: si de amor tan torpe y feo ha querido hacerme a mí objeto: qué debáneo! Si pretende en mi lealtad hacer prueba esta mujer? donosa dificultad, cuando la pretendo hacer timore de mi calidad Mas provarme Gezabel, conociéndome fiel, @ Biblioto a Na con pretensiones lascivas? no: que son razones vivas las que dice en el papel! De dar el recando gusto al que adora, aunque esta ley se arrima poco a lo justo, que en fin lo que manda el Rey se ha de cumplir, aunque injusteo Alto pues, vaya en buen hora, sen la Reina os adora, a mí me hace su tercero, gustáis de ello? qué espero? la resolución ahorar Pero adviértoos de camino que es el Rey vuestro señor: tanto temor abomino, amigo, si a tal error presumistes que me inclino. Decilde a vuestra señora, pues que decís que me adora, y que sois vos su tercero, que honrar a mi Rey espero, y que esto respondo ahora. Muy bien habéis respondido, vuestro nombre eternicáis. con mi honor el vuestro mido y por lo que me tocáis os estoy agradecido. Esa respuesta daré a quien el papel me dio, pintarele vuestra fe, y después de oficio yo cuanto alcance anadiré. No os desvanezca el pensar, que la puerta del reinar os abre aquesta ocasión, que nunca del ambición el fin se ha visto lograr. Hoy en el monte fragoso del encumbrado Carmeio, vengo a buscar deseoso el camino para el cielo, pues que buscarle es forzoso. e la extraña oposición que una y otra Religión vienen entre si a causar, he de venir yo a sacar aquesta resolución. acerdotes de Baal, hoy se pone en competencia la Majestad celestial, hoy veré con evidencia quién es el Dios inmortal. y con el Dios de Israel la guirnalda de laurel en esta justa corréis, mirad bien si os atrevéis a aventurarla con él? orque primero os advierto, que si en la estacada entráis defendiendo caso incierto, las vidas con que engañáis dejaréis en el desierto. advierte también Elías, que si de tus profecias no acrisolas la verdad, que de su instabilidad nacerá el fin a tus días. Acab, el Dios de Israel ha de abominar en fin el sacrificio infiel a vvue, del invidioso Caín, mas no el piadoso de Abel. Hoy el santo desengaño con este milagro extraño que presto sucederá, a los ojos os pondrá el rostro de vuestro engaño. Aunque se vuestra malicia, el pecho no os ocupara del gran Dios que os acaricia, por evidencia muy clara tenéis bastante noticia. Si en el gran Dios de Israel una Deidad confesáis, por que honráis junto con él un demonio, a quien alzáis altares con lezrael? No me diréis hasta cuando andaréis prevaricando de Dios en Dios? no advertís, que la verdad confundís, tantos Dioses adorando. Estas aras han de ser crisoles que han de apurar de aquesta Deidad el ser, del que las ha de abrasar conoceréis el poder. Supuesta la calidad de nuestra conformidad, que os concede el medio día, porque comience la mía, vuestra oración comenzad. 1. Si de vuestra deidad en algún día pretendéis dar al mundo prueba clara, en este que os ensalzo estimaria que tanto bien al mundo se mostrara; no despreciéis señor la oración mía, pues si no os conociera, no os honrara, fuego enviad sobre esta humilde ofrenda, santo Baal, que el sacrificio encienda. 2. Hoy la lengua de un hombre te disfama, hoy se pone tu honor en opiniones, la mía instruye, y de tu amor la inflama, porque aprueven quien eres mis razones, de gente en gente volara tu fama, harante altares todas las naciones si enviares el fuego a nuestra ofrenda santo Baal, que el sacrificio encienda. 3. No permitas señor, que confundidos quedemos de un hipócrita ignorante, lleguen a ti señor nuestros gemidos, pues la piedad en Dios es importante, abre Dios verdadero los oídos, satisfaz este vulgo circunstante, enviándole fuego a nuestra ofrenda, santo Baal, que el sacrificio encienda, 1. Santo Baal. 2. Baal supremo y santo. 3. Baal divino escucha nuestras quejas. 1. Oye nuestro clamor, oye mi llanto. 2. Si eres Dios, o Baal, cómo nos dejas? 3. Si eres Dios, como creo, sacrosanto, por que de nuestro amparo así te alejas? 2. Por que no envías fuego a nuestra ofrenda santo Baal, que el sacrificio encienda? Alzad un poco más, alzad el grito, que estará por ventura reposando, y no oye vuestra voz. 1. Dios infinito, muéstrate a nuestra voz afable y blando. 2. Qué pecado, señor, o qué delito habemos cometido, donde, o cuando, Sibo por que el fuego no baja a nuestra ofrenda santo Baal, que el sacrificio encienda? Pues a voces tan grandes no responde un Dios tan poderoso, me parece que está en otra Provincia, desde a donde no oyendo vuestra voz, no os favorece, y si oyéndoos está, no corresponde al amor de quien tanto le engrandece; o por dicha estará en el diversorió, si ha rato que salió del refectorio. En fin quedáis vencidos, pues del día la parte que os tocaba habéis gastado, justo será que goce de la mía, pues el campo dejáis desocupado, que en el sumo poder mi Fe confía, que dejaré a Israel desengañado, cuando abrasar el sacrificio vea, y en sus campos el agua que desea. Dios de Israel, mostrad con claro indicio como solo lo sois al pueblo injusto, y que aunque en monte os hago sacrificio, cual si fuera en el Templo tenéis gusto, que tenéis por acepto mi servicio, y para prueba de que todo es justo, bastante lo será, cuando descienda fuego, gran Dios, que el sacrificio encienda. Conozca, mitigándose el castigo, que sois fuente de gracia generosa, que si cuando fue vuestro enemigo, su culpa llorara facinerosa, y si n Epor el llanto vuestro amigo, ofrea para vos muy poderosa, los campos que pisamos agostados el agua dejará fertilizados. Reconozco el engaño en que he vivido, cione lloro mi ceguedad, mis culpas lloro. El Gran Señor es Dios, él solo viva. Viva y Reine el Señor de los ejércitos. El que es tres veces Santo viva, viva. El tiempo llego ya del desengaño, enmienda Rey tu vida, y persevera en el temor de Dios Omipotente, éntrate en la ciudad, porque una nube que del mar se levanta, nos promete llubia copiosa, y si te coge fuera te mojarás muy bien, sube en tu carro. Pues sígueme también varón bendito. Primero que te siga, me conviene dar cabo de esta gente miserable: todos los que el honor del Sempiterno estiman, y siguieren su estandarte, síganme a mí también, porque acabemos de estos Pseudoprofetas la memoria; mueran todos amigos. . Mueran. Mueran. 1. Santo Baal socorro, que morimos. 2. Reniego de Baal, si en este trance desampara los suyos. 3. Yo soy muerto. Morid gente sacrílega y perjura, pagad como debéis vuestra locura. Murieron en conclusión ochocientos y cincuenta, con cuya sangre Cisón la estéril corriente aumenta que enjugó mi maldición. Ah señor, y que porrada a un profetazo pegué. Montduier Grecolo fue nada, la cabeza le corté de la pumer voleada. acerme fieros, otro que Pa sus compavero, mas si gracias al hermano leño, dile un palo, hizome un ceño y quedo haciendo pucheros Al sumo hacedor regracio por merced tan señalada. Caminemos a Palacio, que la hambre desmesurada Dnueia, me tiene lacio. Si pretendes que se impida tu muerte, parte en huida señor porque Gezabel ha prometido cruel, que ha de quitarte la vida. El Rey le contó la muerte que a sus Profetas les diste, y jura, que de la suerte que a sus ánimas pusiste, la tuya piensa ponerte. Por Dios que su rigor huyas, tu vida no diminuyas con muerte. . Si del Señor las manos me dan favor, que podrán hacer las suyas? Esto te vengo a avisar, y voyme. Porque celé tu honor, me quieren matar, inmenso Señor qué haré? Huye, y podraste salvar. Quien no os obedece hierra, que aunque aquesta me destierra, bien considero mi Dios que yendo conmigo vos no puede faltarme tierra. Es juego de pasa pasa? quien hay que pueda crcer tros pasa? lo que por t vive Dios esta mujer manda más que el Rey en casa. Esto se puede sufrir? que porfíe yo en vivir así gastando mis años con tan conocidos daños, y no me vaya a mentir? No puedo más, no os espante Ya es esa mucha tristeza, esa ocasión es bastante a poner a vuestra alteza en aprieto semejante? En que tan bárbara ley hay establecida ley, que aunque la vida le pida, le pueda negar la vida el buen vasallo a su Rey? Nabot la viña dará, o juntamente con ella vida y honor perderá. Quién si no vos Reina bella mi tristeza excusara. Dichoso el punto y el día que mereció el alma mía gozar vuestro entendimiento. Basta el encarecimiento, serviros señor querría. Mas decidme, que razón a comprar la viña os mueve, o la causa, y ocasión que pone, porque no debe cumplir con su obligación. Preténdísela comprar mi señora, por estar tan junta con mi palacio, porque en su fértil espacio huerta pretendí plantar. Ofrecile en cambio de ella otra mía, y si quería por precio alguno venderlo, pidiese, y le pagaría lo que pidiese por ella. Dijo, que la autoridad de su sangre, en la heredad se la libro su linaje, cioini al de Eda y que tendrá por ultraje venderme su calidad. Resolución semejante causa mi melancolía. Porque no pase adelante, dentro de este mismo día pondré remedio importante. A vuestro cuarto os entrad, y haga vuestra Majestad se quede Jeu conmigo, que con su ayuda me obligo a entregaros la heredad. Quede; y parto confiado, pues de vuestro entendimiento utilidad he sacado, siempre que tenéis asiento en mi consejo de estado. Jen? . Señora? . qué es esto como me turbo tan presto si antes que entre en la batalla tan flaca el temor me halla, mi peligro es manifiesto. qué me madas? . tú me mandas, porque tienes sobre mí estrella, así te desmandas fiero pensamiento? así mi pecho de tigre ablandas? Soy la cruel por ventura? Ya entiendo su pretensión. A dónde está mi cordura? como con mi discreción no modero esta locura? qué me quieres? . yo te quiero tanto, que por ti me muero, . fiel secretario mío, no culpes mi desvarío, puesto que le vitmpeto. Biblioteca Nación Miraste de aquel retrato la gentileza y valor? pues el es por quien dilato esta vida, y por su amor mancho el conjugal recato. Ya le vi. . Que te parece, no es muy galán? no merece ser dueño de mi afición? No, porque tu pretensión ni la estima ni agradece. Qué dices? . Digo verdad. Dístele el recaudo? . Sí. Y qué respondió? . Mirad que eso no se dice a mí, y esto con gran sequedad. En fin respondíó, señora, decildle, que si me adora, (pues que vos sois el tercero) que honrar a mi Rey espero, y que esto respondo ahora. Extraña resolución! pues dile, aunque me aborrece, que es tan grande mi pasión, que al paso que en el descrece se aumenta en mí la afición, Como mandas lo diré, mas de su entereza se, que cuando creas que está mas en tu pecho, estará en la casa de su fe. Por tu vida, no me quiere? no es posible! Amado as Y dime, si yo le hiciese Rey? . Es intento terrible, tu pretensión se modere. Que si viene a creer tal, le imagino tan leal, que descubrirá tu intento. Hay tal desconocimiento en hombre tan principal! de Quieres hacerme un placer? dale este abrazo por mí. Perdida está esta mujer, mejor es irme de aquí, porque ha de echarme a perder Al Rey mi señor le ha dado un accidente impensado, y que vais a verle importa. Viose ventura más corta en punto más apretado? Hay hombre más venturoso! Hay mujer más desgraciada! Dios me ayuda; a penas oso mirar su rostro. . Oh perada carga del iugo forzoso! Plegue a Baal sacrosanto que este mal te apriete tanto, o Rey, cuando llegue a verte, que te haya puesto la muerte su negro y funesto manto. El cielo me dé favor, que este es aprieto terrible, este es furor, no es amor, que pare en bien no es posible, ausentarme es lo mejor. Hoy con el Virrey de Egipto en persecución compito, pues si el de su dueño amado, yo soy del mío forzado a semejante delito. Pues atiza mi presencia el fuego de su insolencia, visto el peligro que espero, dejarle en los ojos quiero hoy la capa de mi ausencia. Licencia al Rey pediré para volverme a la guerra, donde menor la tendré en la ajena que en mi tierra, cuando de ella ausente esté. , n Muera el perjuro, matadle. Pierda el blasfemo la vida. Herilde, despedazadle. Ninguno su muerte impida. Muera. Muera. Apedreade. Que me maltratáis ansí, viendo que hay Dios en el cielo? en que os ofendéis de mí? decidme por mi consuelo, que pecados cometí? Decildo antes que concluya la vida, que ya fenece, porque el dolor diminuya, que es consuelo al que padece saber que es por culpa suya. Yo no sé que haya pecado contra el Rey nuestro señor, en lo que se me ha impurado, si ya no es que fuese error no haberle mi hacienda dado. Ya vengo a dar en la cuenta, viendo lo que por mi pasa, que el que a los Reyes frecuenta uentras más cerca se abrasa, y muy lejos se calienta. En En, por venir a estar mi visa junto a Palacio, con quien la crey amparar, la veo ya en breve espacio y a mí con ella abrasar. Mi suceñor me perdone, pues ve que el poder Real de la herencia le depone, que a resolución igual ninguna razón se opone. De la sangre que derramo le de to por heredero, llámese como me llamo, que aunque por justicia muero, en ningún modo le infamo. Vos señor Gobernador, que de la injusta sentencia habéis sido ejecutor, juzgad con mayor prudencia, no os ciegue interes, ni amor. Mirad que en este ejercicio dejáis de ser hombre vos, y que ejercéis el oficio que en el cielo ejerce Dios, y el es recto en su juicio. En lo que págaros puedo, el lauro con que me honráis, pues ya por el Martir quedo, es diciéndoos no os venzáis de amor, interes, o miedo. Porque estas tres cosas son bastantes a destruir la más altiva opinión, y estas suelen concurrir siempre en vuestra profesión. Bien se que es muy riguroso este consejo (aunque sano) SiDROtC que el mandar es deleitoso, y el soltarse de la mano negocio dificultoso. Cumplistes el mandamiento (no se cierto por que ley) en fin dístesle contento, fuerza será que os de el Rey en sus consejos asiento. Cuantos hay hoy en el mundo que en fe de su pretensión, si bien en lugar segundo fundan del Rey la opinión, y es del modo que la fundo. Tiniendo de esto noticia, pidio un sabio cierta vez para tenerla propicia, fuera un Ángel su juez cuando tuviera justicia. Y que cuando le faltara hombre por juez quisiera, pues aunque la diera cara, aqueste se la vendiera, y el otro se la guardara. Pero en vano os aconsejo cuando me voy a encubrir como sol caduco y viejo, harto bueno en el morir es el ejemplo que os dejo, Ya por llagas inhumanas el espíritu se exhala, y sin bastar barbacanas, la muerte a la vida escala por estas rojas ventanas. Oh cuán en vano pretendo el ánimo en tal dolor, ya el aliento voy perdiendo, en vuestras manos señor el espíritu encomiendo, Llevaldle a dar sepoltura, o insaciable ambición, que vida hay de ti segura? que corona, ni opinión no pierde en ti su hermosura! De aquí infiero, y ya no dudo cuan fuerte de la razón es el diamantino escudo, pues las de este buen varón me dejan confuso y mudo. onfieso que he procedido en su causa con rigor, de que ya quedo advertido, cuan caro cuesta un favor por mal camino adquirido. Prometiome Gezabel una plaza en el Consejo, si aquesta sangre de Abel que virtió este santo viejo derramase en Gezrael. sombre soy, y pretendiente en su Corte, que disculpa mi ceguedad evidente, la ambición en mí fue culpa, y este efecto su accidente. a provisión ordenó ella, por dar gusto al Rey; pero el mismo la firmo, y así ofendimos la ley Acab, Gezabel, y yo. dándome que le prendiese, (y aunque falsa) información a su proceso sudujese contra su reputación, y muerte infame le diese. a hacienda le confiscase, y que conforme a la ley al fisco se la aplicaste, y que contra Dios y el Rey por traidor le publicase. Él fue temerario intento, sabe el Dios de Sabaot lo que esta desdicha siento, y que en dar muerte a Nabotia solo he sido el instrumento. Pero ya el Rey viene aquí a tomar la posesión que injustamente le di, quiera Dios que esta traición no redunde contra mí. Ya me parece Abiatar que de Naboth la sentencia se acaba de ejecutar. Si me concedéis licencia os la quiero relatar. Luego que llegó a mis manos vuestra Real provisión, que era en suma la sentencia del ya difunto Naboth. Ordene publicamente por un édito y pregón, que todo el pueblo ayunase con intrinseco dolor. Que ya sabéis que es costumbre de que uia el pueblo de Dios, hacer ayunar la gente cuando muere un malhechor. Junté a los nobles del pueblo, y Nabot por su opinión, entre los más principales le cupo el ingarmejor. Adelántele en tal honra en semejante ocasión, para que no sospechase lo que después sucedio. Estuvimos en consulta desde que nos mostro el sol su tubia madeja de oro, Nacional d hasta que al Zenith subio. Todos echaban juicio, y nadie en limpio sacó la causa de que nacía aquella tribulación. Hasta tanto que en la sala un tropel de gente entró, diciendo, muera el blasfemo, muera el injusto Naboth. Mil testigos hay que afirman que del Señor blasfemó, que al Rey traza dar la muerte, muera el perjuro traidor. Quedaron todos confusos, el conclave se admiró viendo que Naboth estaba en diferente opinión. Todos se encogieron de hombros, y en fin se determinó pagase si lo debía, y muriese si pecó, A penas el Consulado el derecho pronuncí? cuando no le admitio el pueblo excusa ni dilación. Fue al punto al campo sacado, a donde le apedreó, y su hacienda para ti dejo confiscada yo. Por el gran Dios, que confieso que aunque abstenerme he querido el pecho me ha enternecido, que es lastimoso el suceso. Pero en fin, ello está hecho, no se puede deshacer, y para dejar de ser mi pena no es de provecho. A la viña caminad, pues no importa la pasión, para que en la posesión os ponga de la heredad. graves si pecó, Ya llegó Rey de tus pecadorares al punto más supremo la insolencia, ya llegaron tus días miserables a la última línea de las cosas. Siervo de Dios, en que te ofendo tanto que siempre te me muestras enemigo? Porque lo eres de Dios, porque profanas sus divinos y aceptos sacrificios, porque a Naboth, de Gezrael espejo con la hacienda privaste de la vida, el último serás que empuñe el cetro de Israel en tu casa y descendencia, esto te dice Dios por su Profeta, y que sabrá cumplir lo que promete; Baasa, y Hyeroboan, y otros que fueron antecesores tuyos en maldades como en aqueste Reino, te lo digan, Y a ti en particular, por el pecado de avaricia que añades, te predigo io que morirás, y que será tu sangre lamida de sabuesos en la parte que Navor derramó la suya noble. Seguilde todos, que me importa hablarle. Aunque al que Dios esconde es imposible, yo haré por hallarle lo posible. Pequé Señor, conozco mi pecado. mas también juntamente considero que en las cuentas de amor ha sido un cero, que deja vuestro amor multiplicado. Como el mundo quedara asegurado de que sois vos el Dios más verdadero, a no saber que habiades primero culpas cómo las mías perdonado? Siendo esto así, vos sois el deudor mío, y yo el acreedor a los sufragios del misericordioso erario vuestro. Haced Señor como de vos confío, que vea en breve tiempo los presagios, de que admitís este dolor que os muestro.

JORNADA TERCERA

acto tercero Despareció en fin Elías, y el Rey a priesa nos dijo, seguilde, porque me importa que vuelva a verse conmigo. Seguile yo, y aquel día mi buena fortuna quiso que en un bosque le encontrase al pie de un sauce dormido. Própusele mi demanda, pero respondiome, hijo, el volver a Geciael será imposible contigo, Yo le dije como Acab quedaba tan reducido, que prometían buen fin sus penitentes principios. No le creas, replicó, que desde aquí pronostico, que durará su dolor lo que llubia en el estío. Ves aquellas compunciones, y aquellos graves suspiros, no de amor, de temor son del castigo merecido. Pero mira quien es Dios, que aún este dolor no quiso quedase sin premio alguno, porque es recto en sus juicios. Pues que ya por el dilata mucha parte del castigo que yo le profeticé hasta en tiempo de sus hijos. Pues el cetro de Israel han de empuñar (ann que indignos) Ococias, y loran, tanto como el padre iniquos. De cuyo fin nacerá un milagroso principio, que destierre de Ifrael la idolatria, y sus vicios. Deseaba yo saber lo que había sucedido, después que de los Profetas la justa venganza hizo. Preguntelo, y respondiome, que conocido el disinio que el mostró, de darle muerte Cezabel, había huido. Y que andando unajornada por un desierto escondido, le convidó con su sombra un espacioso junipero. Dondé vencido de sueño, le despertó un Paraninfo, que a su fatiga y cansancio le fue de notable alivio. Diole para que comiese. entre ceniza cocido un pan, y para beber de agua un cristalino vidrio. Diciéndole que comiese, porque muy largo camino. todabía le faltaba: y luego el varón bendito co otoo oli Comio y bebio, y en virtud de aquel manjar peregrino anduvo cuarenta días por entre breñas y riscos. Y llegando al Monte Oreb, tornó a ver al Ángel mismo, que de parte del Señor estas cosas le predijo. Cese varón tu tristeza, porque el Señor es servido de pasar por este monte hoy a tu intento propicio. Esto escuchándole, un viento sintió venir de improviso, y al Ángel le preguntó; viene ahora el Señor mío? Respondió, no viene en vientos: y tras esto sobrevino una comoción extraña de otros nuevos torbellinos. Tras esto un fuego espantoso apareció en aquel sitio, y de que allí no vema el Angel le satisfizo. Después de todo sintio un amodo de sivilo, en que el Ángel le avisó venía el que es uno, y Trino. Entonces el viejo santo, viendo lo que he referido, con su manto se cubrío, dando de respeto indicio. Preguntole Dios: qué haces? y el respondió: Señor mío, porque con celo cele vio honor me han perseguido. Derribaron vuestras aras, y a los Profetas benditos han muerto; y por ser mi amparo vos, estoy yo solo vivo. do Díjole, pues ve a Damasco, porque en ella determino unjas por tu propia mano a Zahel por Rey de Sirios. Y por Profeta a Eliseo, para que en tu lugar mismo después de ti profetice, mientras te llevo conmigo. Que luego al punto partió, y en aquel mismo camino le reveló de Naboth el protentoso martirio. Por lo cual vino a increpar al Rey el grave delito, profetizando en su casa los castigos que os he dicho. Maravillosos sucesos! de modo a Elías estimo, que sus razones las juzgo por oráculos divinos. Muchas novedades hallo en la Corte, y no he sabedo la causa; qué liga es esta? que jornada? qué disinios? Es el caso, que pretende cobrar Acabdel Rey Siro a Ramoth, y Galaath, que se la usurpa este mismo. Ya sabéis que esta ciudad desde tiempo muy antiguo es por mandado de Dios amparo de fugitivos. porque cuando Josue el repartimiento hizo de ciudades de refugio, las nombro con otras cinco. Que son Cades, en el Monte de Neptalín, y en el sitio del Monte Epráín, Sichen: sus comarcanas no expligo, Cariatarbe, que es Hebrón, y a esotra parte del río lordan, hacía Hyerico, Borso, y Galón. . bien. . prosigo Que fue la lexta Ramoria en Gadh, de donde le vino el nombre de Galaath, y esto desde su principio. Esta pretende cobrar el Rey, y así le ha pedido al santo Rey losapat para esta jornada auxilio. Que como en el patentesco tienen grado tan propinquo, por la Princesa Athalía valerse de él ha querido. Y el como tan santo y bueno de su parte le ha ofrecido su persona y sus vasallos gallardos como habéis visto. Diciendo que sus personas en un grado alternativo están para socorrerse en semejantes peligros. Pero a la sala de audiencia los dos Reyes han salido, veamos lo que resulta de aqueste Real concilio. Solo nos resta saber en la empresa comenzada va de nos ha deseeede,, y si al sumo Dios le agrada lo que vamas a emprender. Vuestra Majestad Real hará mi fama inmortal, según estoy informado del orácelo sagrado del sacrosanto Baal. Sedechías me asegura que alcanzaremos victoria en la jornada futura. Si buscas eterna gloria, partir al punto procura. Parte, que ya la ciudad de Ramoth de Galaar ha de poner el señor en manos del Rey. . que autor de opinión y gravedad! A que Rey la entregará no dices distintamente, quizá a Benadab será, pues la que ciñe su frente título de Rey le da. De aquesta gente confías, o Rey, cuando desafías a tan grande Majestad? no nos dirá más verdad el gran celador Elías? Supuesto que he procurado conservarle en mi amistad, en mi Consejo de Estado; es tanta su autoridad, que siempre lo ha despreciado. Tiene extraña condición, témole en el coracón cuando se enoja, de suerte, que temo menos la muerte que temo su maldición. Y no hay aquí del Señor otro Profeta ninguno? Un escandalizador tan pesado, e importuno, que me enfado de su humor. Nunca bien me profetiza, todo el Reino escandaliza. Cómo se llama? . Micheas. Ese es más justo que creas señor, pues Dios le autornza. Dios te defienda de aquel que siempre a tu gusto es justo, no creas jamás en él, porque te azúcara el gusto para alimentarse de él. Llamad a Micheas luego. No lo permitas te ruego, si no quieres enfadarte. Lo demás es arrojarte inadvertido en el fuego. Para más calificar un experto y sabio viejo, las partes que se han de hallar en el que pide consejo, y el que se ha de aconsejar. Dijo que era de importancia la uniforme consonancia entre quien le day recibe, para que de él se derive la principal circunstancia. Y cuando el aconsejado fuere Rey, es importante al sosiego de su estado, que sea el aconsejante hombre desapasionado. De que vengo a ponderar, que primero ha de asentar el Rey con larga experiencia la virtud y suficiencia del que le ha de aconsejar. Que no todos han nacido vnversales en todo, pues mal dará si le pido del bien gobernar el modo, quien nacio al arado asido. El que no viene desnudo de intereses, núnca pudo aconsejar libremente, que el interes elocuente es en las verdades rudo. Y resuélvome en efecto, que cualquier hombre discreto que aconsejarse pretenda, con acuerdo cauto entienda del consejero el sujeto. Porque si cobarde fuere, le imprimirá cobardía; si valentía tuviere, todos serán valentía cuantos consejos le diere. Conforme a lo cual señor, donde se aventura honor y tanto como el presente, sin duda que es conveniente que el consejo sea mejor, Todos concurren en esto, y así puedes tú también del modo que te amonesto, profetizarle al Rey bien, sin serle siempre molesto. Vive el gran Dios de Israel, que cuanto dictare el a mi lengua, he de decir, y que tengo de morir cuando importare por él. Micheas. . Señor? . Aquí una cuestión se me ofrece, a conquistar voy por mí a Ramoth, qué te parece? he de ganarla, no, o sí? A lo que me habéis pedido responderé, dadme oído: a Israel miro señor cual ganado sin pastor, confusamente esparcido. Lo cual habiendo mirado el Señor, dijo, esto pasa? pues tan mal se ha gobernado, tórnese luego a su casa sin su pastor el ganado. Y que quieres entender de esto? . Qué te ha de poner en manos de tu enemigo, y de cuantos van contigo ninguno ha de perecer. No digo yo, que jamás este dará buena nueva! acaba no digas más. Si mi aviso se reprueba, presto esta verdad verás. Claro desengaño os muestro, porque miro al Señor nuestro de Ángeles rodeado, los buenos al diestro lado, y los malos al siniestro. Ya les comienza a decir el divino Sabaot, quien se atreve a persuadir a Acab, qué suba a Ramoth? porque en ella ha de morir. Opositores hay varios en opiniones contrarios! uno del siniestro lado se levanta, y dice osado, no son tantos necesarios. Que en todo soy general; como a mí me lo cometas, seré Señor celestial la lengua de los Profetas del ídolo de Baal. En ellas persuadiré en Acabatrevimiento, porque con presteza dé último fin a ese intento, en quien muerte le daré. Ya le permite el Señor licencia, y el con la forma de Baal, incitador, a sus Profetas informa el lenguaje exterior. Con que a la empresa te incitan, más rigurosa, y más fuerte, sin mirar que solicitan (quiero decirlo) tu muerte, que los cielos no permitan. En conclusión determino, que el espíritu malino puso el Dios Omnipotente en las lenguas de esta gente, este será tu camino. Hipócrita, por ventura hale en la tuya quedado Dios en esta coyuntura? toma, que esto ha granjeado tu fríbola conjetura. Esta verdad sustancial verás el día fatal en que huyendo de la muerte procurarás esconderte en el retrete Real. No me afrenta el bofeton, que antes me honraste con él, pues en alguna ocasión otro a quien imito en él será nuestra redención. Y no por esta mancilla, que hoy al más altivo humilla, a Nación Bibliote dejes de vengar tu pecho, que si no estás satisfecho, aquí está estotra mejilla. Oh qué afectada humildad! entréguenle luego a Amón Príncipe de la ciudad, que en una escura prisión castigue su autoridad. Con pan de tribulación se castigue su opinión hasta el día de mi gloria. Si he de aguardar tu victoria larga será mi prisión. Ya es este mucho rigor, i dos señor a la mano. He de permitir señor que se me atreva un villano ignorante, y envaidor. Vuestra Majestad conceda licencia, porque se pueda comenzar hoy mi jornada. Vamos, según va trazada, quiera Dios que bien suceda. Aquesta es Abel mcula, y toda aquesta labranza que con la vista se alcanza tributo a Sapat le da, Allí su hijo Eliseo con doce yuntas sulcando está la tierra ignorando su felicísimo empleo. Qué ocultos son los secretos, Señor, que prudente causas; quien conocerá las causas antes de ver los secretos? Alábote Rey eterno, pues tan acordadamente lo que encubriste al prudente revelaste al pequeñuelo. De Elileo la ignorancia en la profecia instruyes, y de esta ingenios excluyes que prometen importancia. Cieci. . Señor. . Quién te ha dado ese pan? . Dios. Pues de qué modo? Pues has de saberlo todo? por Dios qué es cuento extremado? Un Gónzalo me lo dio. qué Gonzalo? . Ya te olvidas de aquel que en Carith las vidas un tiempo nos sustentó? Cuervo dirás. Cuervo, o cuerva, Cónzalo le llamé allí, y este nombre para mí en mis archivos reserva. Pues bien? . Viviendo delante algo apartado de ti, un Cónzalo o cuervo vi con otros sus semejantes. Y un poco más apartado arando estaba un gañan, que de la alforja del pan la desterraba el arado. Pues viendo tal ocasión, llego a la alforja Conzalo, y del agreste regalo tomó al punto posesión. Comenzo a de valijar, y una cebolla encontro, mas luego la desearto, por no ser de su manjar. entregósela a unos grajos, que dizque son sus parientes, tornó, y mostrole los dientes una gran cabeza de ajos. Dejó aquel y otro camino, tomar desde allí intento, y en la otra alforja hallo la calabaza del vino. También un tasajo había en esta arca de Noc, aquien el pan que aquí ve de sepulcro le servía. Diole un osculo de paz, sacole fuera, y al punto trasladó al dicho difunto a su estomago boraz. Quiso también trasladar el sepulcro con el muerto, y tiniendo el pico abierto en fin para comenzar, Vido el gañan el estrago de su alforja sacueada, arrójole una pedrada, dio el un salto, y ella en vago. Y de rebote cogió el pan que le había sobrado, quedo el villano surlado, y Gonzalo le escapo. Endereze el vuelo a mí, y en el punto que me vio pieno que me conoció, a lo que del eosega. Porque me divo: Qué has? yo le dije, hambre Gonzaro: respondiome, aqueso es malo, mas con esto comerás. Soltó el pan, cogile yo, acabe la obra empezada, y esta historia si te enfada también señor acabo. a Oye, que habemos llegado a donde Eliseo está, Aa Bragado, huste acá. Aca dimoño, ha Bragado. Verá, verá la bosquilla que hace de respingar. Echad, bien podéis echar, pues da Dios harta semilía. A merendar, desuncid en acabando esa punta. No sé que este buey barrunta! Esa reja más bundid. Vos no veis que os apartáis mucho del surco pasado, apegad más el arado: y vos por que no picáis? Sin duda este labrador será de mucha importancia, si con tanta vigilancia labra la viña al Señor. Ya las coyundas Giezi a los bueyes van quitando, ya están todos merendando, y Elíseo viene aquí. Quiero ver por que razón no merienda con su gente, hacia esta parte detente, que esto no es sin ocasión. Luego que al alborada el pajarillo avisa de que viene el sol a dalle lo que la noche fría para buscar su vida le quitaba; al sumo Antor alaba con aquella armonía que el mismo para hacerlo quiso dalle, antes que del granico con que ha de alimentarse ocupe el pico. Pues si un abe pequeña reconoce la mano que le envía aquel sustento; mejor quedo obligado a conocer lo mismo, pues que vengo con la razón que tengo a conocer que ha dado a mi cuerpo por hoy mantenimiento; y así antes que le pruebe es bien le dé las gracias que le debe. irtud es singular! bien supo Dios la elección que hizo en este varón, quiérole llegar a hablar. Y yo al refectorio, en tante de los gañanes me iré, porque me ha brindado a fe verlos comer, tanto cuanto. Eliseo. Quién me nombra? Quién tu virtud ha invidiado, el que mirando tu estado, y el que te espera se asombra. Decidme quién sois por Dios? que en la persona mostráis un no sé que, que os lleváis mis potencias tras de vos. Un siervo soy del Señor. Y cómo os llamáis? Elias. Ya las esperanzas mías llegan al gozo mayor. Largo tiempo esta ocasión en el alma he deseado, y pues a verla he llegado dadme vuestra bendición. La de Dios es la perfeta, pues que detérmina darte hoy de sus secretos parte, haciéndote su Profeta. ponte esta capa. Qué dices? yo Profeta del Señor? no de tan alto favor un gusanillo autorices. Estate así arrodillado sin replicar . No replico, pues que me dejáis tan rico en dignidad y en estado. Recibe varón bendito mi profetica sustancia, y en fin de ello la ignorancia común al hombre te quito. De mi anhelito la unción, y encárgote en virtud de él el amparo de Israel, y el Alcázar de Sion. Milagrosa novedad es esta que siento en mí! soy por ventura el que fui? qué es de mi rusticidad? Soy, pregunto, aquel villano que ahora estaba en su arada? el mismo, pues la aguijada todabía está en mi mano. Aunque mude el pensamiento, el traje no mudaré, porque el vestido me dé de quien fui conocimiento. Llegara con cortesía, y diéranle de comer: buen modo de proceder es ese por vida mía. Dale Casino. . Por Dios de un perjuro villanaje, que si me enojo, que raje de un palo a entrambos ados. d - Qué es esto? . qué es esto? Espera. Yo lo diré. . A mí me toca, supuesto que tengo hoca gloria a Dios como cualquiera, Aunque ahora embarazada. Yo lo diré. . pues que ha sidor Aqueste descomedido. La cecina esta salada. Estabamos todos tres comenzando a merendar. Y a mí me empezo a priuda: la hambre. Este descortes. Viendo que no se dolían de mi hambre. . Arrelaó un pan, y se le comio. Y por eso me molían, No habéis tenido razón, porque la necesidad del projimo, es caridad socorrerla en ocasión. Si este cuitado muriera de hambre (que fue posible) esta desgracia terrible por vuestra cuenta corriera. Tened por Dios caridad, pues para que merezcamos, los pobres que remediamos nos ofrece su bondad. Bien haya quien te pario, y que bien has predicado! gracias a Dios que he matado a quien matarme intento. Oh hambre verdugo impío cuando me veré sin ti? Vámonos señor de aquí a casa del padre mío. Para que hagamos matar dos bueyes con que comamos, porque luego nos partamos donde me queráis llevar. Señor, qué intentas hacer? Voy a servir al Señor. Tú a servir? notable error! no te acabo de entender. Ya no soy el que solía, a servir a Dios me parto; con esto os he dicho harto. Escucha por vida mía. Así dejas la labranza? Qué mejor agricultura me asegura la ventura, que la bienaventuranza? Vamos señor. . Fervor much atesora en si Eliseo. Qué notable debaneo es Casino este que escucho. Dos bueyes? pese a mi avuelo alto, mi cingulo ensancho, porque ha de salir mi pancho del mal año de este vuelo, a , los este es el tiempo, Capitanes novica, en que el valor de vuestros pechos fuertes. ha de dar a entender al arrogante. Israelítico Rey, que su demanda es injusta del todo, y que poseo a Ramata con razón y juto título, pues mis antecesores la ganaron con precio de la sangre de sus venas. Pero advierto también, que en la batalla solo quiero por premio su persona; a él solo prended, y vivo o muerto le traed ante mí, porque pretendo blio que no uso conmigo, cuando ostuve Y hago voto a los Dioses inmortales de dar a mis halcones de su pecho el falso corazón que le gobierna, y el cuerpo a mis lebreles, pues me precio de desagradecido al beneficio prodigo que me hizo, libertandome. Tomad cargo Naaman de ejecutarlo, vaya Azahel con vos. . Tus manos beso. Pondré mi diligencia en tu servicio. Y porque ya de la enemiga tropa las trompetas y cajas nos incitan a la batalla, amigos guerra guerra, al arma Capitanes esforzados, a vencer o morir como soldados. Conviene, como digo, que las armas entre los dos troquemos, que la guerra todo es ardides, y este ha de importarnos, como después veréis. . Tomad las mías, si la victoria está solo en trocarlos, Con aqueste disfraz el Rey perjuro no saldrá con la empresa que pretende, la espía me dio vida, que me trato del enemigo campo aqueste aviso. A priesa Rey, que el enemigo cierra. Arma fuertes soldados, arma, guerra. Viva el Rey Benadab, viva, victoria. Acaby Josafat, al arma, al arma. Oh te rinde, o la vida has de dejarnos. No me rindo jamás de aquesa forma. Muera. . Bravo valor! Esfuerzo grande. Qué es esto Capitanes? plaza, plaza. Aquí tienes a Acab, Benadab fuerte, con vida te le entrego. . Y con espada, con que sabrá guardarla en mayor tratos, Prendedle, qué aguardáis? . Lllegad, prendedme. Qué es aquesto soldados! oye, espera, aqueste no es Acabl . Lo mismo digo. Pues quién eres? . Soldado suyo. . cómo sus Reales vestidos y divisa te pones tú? . Secreto es, que no es justo ahora revelarte: acaba presto, o me despacha, o mátate conmigo, que tengo que hacer. . Valor notable! Ya estoy al cabo del intento suyo, sin duda que le dijo algún Profeta del Dios en quien adora mi disinio. Dad paso a este soldado por mi campo, no ofendan su persona, que ya he dicho que no ha de morir hombre de su ejército, sino es el mismo Rey. . Mucho agradezco de tu cortés valor el grande exceso. Ahora he conocido el fundamento del trueco del vestido; bien merece esta correspondencia mi llaneza! Yo voy a recoger mi gente toda, que a Jerusalén quiero dar la vuelta, sin darle de mi intento parte alguna al apostata Rey falso y perjuro: ya de Micheas veo el vaticinio, frustrose Rey perjuro tu disinio. Busquese luego a Acab, al arma amigos. Esta flecha encomiendo al aire vano, encaminela el cielo de manera que a la batalla ponga fin dichoso. Victoria, Acabmurió, pasole el pecho una aguda saeta. . Qué es aquello? Que es muerto el Rey Acabla voz pública. Venturoso mi brazo, si la flecha la victoria nos dio que pretendimos. Busquese en el ejército, y al punto se publique por mía aquesta gloria. Viva el Rey Benadab. . Viva. Victoria, Cuando del Rey mi señor la venida hubiera sido, es tan crecido el valor, que no hubiera recibido gusto (Ococías) mayor. Puesto que es favor materno, así haga el cielo eterno este cetro en nuestra mano, que me deja más ufano que si fuera de amor tierno. Y esta verdad evidente tiene provanza bastante, pues mi ejército valiente ofrezco cual veis triunfante a vuestros pies obediente. Pues aunque quiso Israel darme en Samaria el laurel de las pasadas victorias, porque gocéis de mis glorias se le pido en Gezrael. Que como a causa segunda aqueste triunfo os dirijo, y en justa razón se funda, pues siempre el honor del hijo en el del padre redunda. Y por si saber desea mi padre, cuan bien emplea este bastón en mi mano, sepa que le dejo llano todo el Reino de Idúmea. Ya del fin de su jornada he tenido relación, y a no estar ya comenzada, si valiera mi opinión, nunca fuera efetuada. Porque estoy muy temeroso, que el Siro está poderoso, y con ventaja en la guerra, porque en efero en su tierra el más flaco es valeroso. No recele vuestra Alteza ninguna infelicidad, porque con mucha presteza triunfará su Majestad de la Sira fortaleza. Yo lo tengo bien mirado, y tengo profetizado en la guerra buen suceso. Tú lo dijiste! aún por eso crece en mí tanto el cuidado. , n Si queréis saber la nueva de más lástima y pesar, oh Príncipe de Israel, un rato oídos me dad. Después que de Gezrael partió vuestro padre Acab a la infelice conquista de Ramot de Calaath. Fueron los campos marchando, suyo y del Rey Josafar, hasta llegar a la vista del enemigo Real. Avisó al Rey una espía, como el Siro Benadab había mandado prenderle, y no pudiendo, matar. Uso de una industria extraña que le pudo aprovechar, a no estar determinada por Dios su muerte fatal. Que fue trocar su divisa con la del Rey Josafat su yerno, sin descubrirle su disinio artificial. Mas no le pudo encubrir el industrioso disfraz, que la muerte, si no hay puertas, por ventanas entrará. Tiró una flecha un soldado, y aún dicen que fue Naaman, del ejército contrario el Capitán General. Encontro (triste suceso) con nuestro Rey, y fue tal el golpe, que la victoria con su muerte al Siro da. El sintiéndose herido, para poderse curar a su cochero mandó le sacase del Real. Murió en fin: pero el suceso que en aquesto admira más, es, que no falta soldado de cuantos fueron allá. Benadao con mucha instancia le mando al punto a buscar, pero nuestra diligencia por entonces valió más. Trajímosle a Gezrael, y a la entrada del lugar de más de un mislón de perros no nos podemos librar. Porque desde que llegamos a entrar por el arrabal a donde Nabot murió, como habéis sabido ya. La sangre que desde el carro del Rey vertiéndose va la men los perros hambrientos, sin poderlo remediar. No ha faltado quien sospecha que así cumpliendo se van las amenazas de Elías. Basta, no prosigas más. Oh desdicha lamentable! pero este ha de pagar la profecia que hizo, de que nació tanto mal, Muere perjuro. . Señor. Ya no profetizarás, ni todos los embusteros del ídolo de Baal. Meted el cuerpo vosotros a la Cámara Real mientras se le da sepulcro. Se muerto soy. e. el murio ya Jen. , señora. . Mis dichas con próspero viento van, que mayor bien de su cielo Baal me pudo enviar? Ya falta el impedimento, por que tan tímido estás? ya murió el Rey, tuya soy, goza la comodidad. Mandas otra cosa? . Espera Que tengo ya que esperar, si vengo a creer de ti semejante liviandad? Caliente del Rey el cuerpo en el ataud está, llora tu mucha desdicha, y deja esas cosas ya. Eso me respondes? . Sí. Hy tanta riguridad en una tigre de Ircania? escucha. . No hay que escuchar. Corriendo tras Sedechías, de las varandas que están en aquesos corredores el Príncipe caído ha. Y el Profeta desdichado muerto también queda ya, l como Micheas predijo, en el retrete Real. Conviene que acudáis presto, porque su Alteza está tal, que peligrará su vida. A muy buen tiempo será. Plegue a Baal poderoso, que antes que yo llegue allá, en el ataud le halle a donde su padre está. . He de seguirte señor a la más remota parte, que no permite dejarte la pureza de mi amor. Cuando partiste a Betel, en Galgalís me dejabas, y allí quedarme mandabas cuando te patriste deel Seguite hasta Eperico, y allí quisiste también dejarme, mas por mi bien no quise dejarte yo. Esta es la vega florida del caudaloso lordán, donde tus hijos están aguardando tu venida. Con tu vista los regala, antes que a todos nos dejes, que no es bien que así te alejes de quien al alma te iguala. Con ese intento he venido del Jordan a la ribera, no creás que me partiera de los que tanto he querido, Sin consosarlos primero: hoy a todos los veré, y notorio les haré el camino que ya espero. Pasemos pues del Jordan las inundantes corrientes uedel lejos de esta parte están. Quién dio por el rojo mar paso al pueblo Israelita, nunca su poder limita: por aquí se ha de pasar. Y pues la vara de Aaron viene a faltarnos aquí, servirá mi capa así de vara en esta ocasión. Qué notable maravilla! Entra ya. . que no hará Dios santo Profeta por vos? Ya estás en estotra orilla. Lllega más, sal por aquí. Pues hay ya comodidad, a vuestra listoria tornad. Prosigo diciendo así. Qué fuego que midio el suelo el nuevo heredado Rey de las varandas abajo, comó primero conte. Viendo en peligro su vida, (que tan grande el golpe fue) y que remedios humanos no le podían valer. A consultar envío en peligró tan cruel al Dios de Acharon; que oráculo para darle tanta fe Yo por mandado de Dios a sus nuncios increpé de aqueste absurdo, diciendo, no tiene Dios lirael? Por que a consultar demonios de esta suerte var: bolve lacie Bey o eocid que digo, ve morirá des Pues tiene en tan poco a dios, sabiendo que solo es él Camino, Verdad, y Vida. y estotro un demonio es. Fueron, y habiendo sabido quien el que lo dijo fue, mandó a cincuenta soldados me viniesen a prender. Hiciéronlo, y en llegando dijo el Capitán; el Rey hombre de Dios ha mandado que te llevemos ante el. Yo respondí, si soy hombre de Dios, a vuestro infiel ejército fuego encienda, lo cual hecho al punto fue. Viendo que estos no volvían, por saber que podía ser, envió a que los buscasen otros cincuea después. A quien sucedio lo mismo: y tras de aquestos también con otros cincuenta Abdías fue a buscarme: pero él, Como del Dios poderoso amigo en efeto es, con numildad vino a mí, y así le sucedio bien. Porque habiéndome pedido que no le pusiese a el como a sus antecesores, no solo se lo otorgué. Pero al Rey con él me fui, y estando delante de él, lo que a sus ministros dije a él le notifique. Finalmente motirá? y decid maestro, quien sucederá en su lugar en el cerro de Israel? Jora su hermano, aunque aquese durará poco también, por ser muy aborrecible, por áspero, y por cruel, No digo más de lo dicho, lo demás sabrás después durante la vida tuya, en quien has de suceder. Y porque ya mi partida en breve tiempo ha de ser, pídeme lo que quifieres, si quieres que algo te dé. Pues que me mandáis que pida, lo que pido es, que me deis doblado espíritu al vuestro, pues Dios por vos lo ha de hacer Mucho pediste Eliseo, mas tendrasle si me ves cuando de ti me apartare, esto a Dios le pediré. En aquesta larga ausencia solo te encomendaré a los discípulos míos que en el Cármelo deje, Porque estas fértiles plantas tanto han de prevalecer, que aunque del Cármelo ahora, serán del cielo después. Una santa Religión se tiene de establecer, que ocupará muchas sillas de las que perdió Luzbel. Aprovarala una Virgen, y después de ella, también los Pastores que en la Iglesia nos tienen de suceder. Pero ya mis hijos vienen, que deben ya de saber nuestra venida. . Admirado quedo de cuanto escuché. Padre nuestro. El hijos amados Mi maestro. . Gieci amigo. Después que no ando contigo mis trabajos son doblados. De qué modo? . cuado andaba señor en tu compañía, sino comia en un día, en otro me desquitaba. Mas después que en el desierto me dejaste, todo es hambre, ya mis miembros son de alambre, según estoy flaco y hierto. De que me acuerdo señor de Carith, y el cuervo santo, por Dios que lo siento tanto, que reviento de dolor. Pues que aquellos panecillos de la biuda Sareptana, a un muerto abrieran la gana, un mudo sabrá pedillos. Sácame de aquí por Dios, aunque huyendo siempre andemos, que a lo menos comeremos andando juntos los dos. Pues la cosa más preciada que hallo en este yermo agreste, es fruta acerva y silbestre, y agua de riscos helada. Giecí, pues el premio eterno no facilita esos daños? Sí señor; mas son extraños, y yo por extremo tierno. Abrazadme hijos queridos, 1. Esa es nuestra mayor gloria. , tened siempre en la memoria que sois de Dios escogidos. 2. Dadnos vuestra bendición. la dDios alcance a todos. é. Por que de diversos modos nos muestra su perfección. Hijos, hoy una jornada precisa se me ha ofrecido, y a despedirme he venido de vuestra presencia amada. El donde no es bien sepáis, después lo dirá Eliseo, a quien maestro deseo que en mi ausencia recibáis. Obedecede, que os digo que es digno de que le honréis; y si ver quién es queréis, Dios le estima por su amigo. Y a vos también os encargo su dotrina y protección. otro de más perfección honrara más ese cargo. Pero pues me lo mandáis, forzoso es obedecer. Cómo me podré abstener de llorar; a dónde vais? Así me queréis dejar? llevedme por Dios con vos. No Giecí, quedad con Dios, hoy nos hemos de apartar. Adiós hijos. 1. Padre nuestro Dios os guíe. . Dios os guarde, 2. Id con Dios. Esi ya se hace tarde. Ya de vivir desconfío. . llegado de partirme, y persevera asta la muerte, en su gloria meparte El tiempo ha ya aqueste abrazo toma, en el temor de Dios ha esta vida en efecto es transitoria, lo estable es Dios, lo eterno está Adiós Padre y señor, que se viendo partiro