Texto digital de Los ramírez de Arellano
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los ramírez de Arellano. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ramirez-de-arellano-los.

LOS RAMÍREZ DE ARELLANO
JORNADA PRIMERA
Carlos Rey de Navarra. Don Rodrigo Ruya. Apriétame el pecho bien, que como ve la ocasión, por salir el corazón quiere que lugar le den. Tanto en el pecho te crece? pues por Dios. Qué estás dudando? Digo que te están temblando las carnes. . Qué te parece? Que aunque tu valor perdone, es al corazón común el temor. . Tienblan Fortunio Don Sancho Caballero Navarro. del estrecho en que las ponen. Si le llama el Africano tan aprisa a combatir, que carnes podrán sufrir un corazón Arellano? Todos esos cielos mueve no temer perder su asiento, mas tiemblan del movimiento de aque! Ángel que los mueve. Este que me mueve en mí las Esferas del valor, es alma, que no es temor. Navarra lo dice ansí, que de ver se maravilla tu bravo hacer, y decir. Bien le puedes añadir Francia, Aragón, y Castilla. Toca otra vez? . Sí señor. Pues vamos. Detente. . Oh Flores, que hay por allá? . Las mayores congojas que ha visto amor. Mi señora doña Elvira, viendo que a la guerra vas, entiende tú lo demás. Pesale? . Llora y suspira, y te ruega le concedas (do. sola una cosa. . Eso aguar- Que vayas don Juan gallardo donde verte, y verla puedas. No sé si será posible detenerme. . Anda señor, que a tanta fuerza de amor será desamor terrible, y de paso bien podrás. Voy, y tú lleva el caballo a la puerta. . Y tal caballo no ha tenido Rey jamás. Ay del Moro, que midiere hoy con él la espada, y lanza. Es de Navarra esperanza, su antiguo valor prefiere, que a los insignes varones de su apellido aventaja. otra vez toca la caja, ea Cristianos pendones, que hoy veréis del Africano victoria, pues basta el nombre, para que el África asombre, del valeroso Arellano. En cuál balcón? . En aquel. Mal hice en esta ocasión de preguntarte el balcón, pues estaba el Sol en él, Que aunque igual en resplandor el que por el cielo va, bien se ve en que parte está, pero en fin es ciego amor. Sois vos Juan Ramírez? Soy quien a partirme y serviros, las cajas, y los suspiros me llaman que oyendo estoy. Los suspiros me detienen, las cajas priesa me dan, todos llamándome están, pero unos van, y otros vienen, Los suspiros son de amor, las cajas son de la guerra, mi gusto el amor encierra, la guerra Elvira mi honor. La fuerza está de su parte, y declarado el consejo, mas va el cuerpo, el alma dejo, amor queda, el honor parte. Carlos es Rey, deudo soy del Rey, y vasallo luego, lo que es de amor os entrego, lo que es de César le doy. Si me da vuestra partida cuidado, pena, y enojos, ya lo hauréis visto en los ojos, guarde el cielo vuestra vida. Y con la victoria os vuelva digna de tan gran soldado, y si el cielo está enojado su enojo en mí se resuelva. Bien se qué Carlos mi tío acierta en que con el vais, aunque pues tal me dejáis no acierta en el gusto mío. No quiero aquí deteneros, que sé que os llama el honor, mas nunca le quita amor a los buenos Caballeros. Que su nobleza se llama en España, defender hasta morir, o vencer, la ley, el Rey, y la dama. Esas tres cosas os juro que son muy dignas de un noble, porque le aumentan al doble, y que seguir las procuro. La ley es lo principal, luego el Rey, propio señor, y siendo justo el amor, en virtud, y sangre igual honra micho un Caballero preciarse de ser galán, prisa las cajas me dan, y en la vaina el blanco acero dadme señora un favor, y el cielo os guarde. . No sé que favor daros podré. Cualquiera vuestro es mayor. No hallo por vida mía, porque salí descuidada. No se os de señora nada, yo estimo la cortesía, porque el deseo de hacerle fue siempre el mayor favor, que amor no es mostrar amor, que solo es amor tenerle. Cosa que me habéis pedido no os había yo de dar? del cabello la he cogido, la toca os doy Arellano, y en el cabello me quedo. Decir mi señora puedo, que así la ocasión en vano, pues de la mano se escapa pidiendo el cabello yo, y la toca me dejó como al toro con la capa. Cabello queréis? Mostrad con que le corte. . Eso no, porque no digan que yo hice tal temaridad. Que aunque fuera hecho Español, no es bie que un hombre atrevido diga en el mundo que ha sido quien cortó el cabello al Sol. Quedad con Dios pues que basta, que sea del Sol la Aurora, pues a su cabeza ahora quité la cortina casta. Que no puede en más criso! apurarse amor tan fino, que en decir un hombre indigno, que fue Sumiller del Sol. Y os juro a esos rayos bellos, que son divinos tesoros, que hoy he de matar más Moros, que ella ha cubierto cabellos. No os espantéis que mi boca consiese que he de hacer tanto, pues con la toca, y el llanto me dais tormento de toca. No más que es fuerza partir donde ahora manda el Rey. Solo el Rey hiciera ley, que me obligara a morir, Dios os vuelva victorioso. Y me vuelva vivo a vos. Adiós mi don Juan. Adiós mi Elvira: pecho animoso mirad quien sois, y cumplid esta promesa bizarra sangre del Rey de Navarra y de las hijas del Cid. Qué viene el Rey Cristiano? . Y tan furioso salió de Estella, o Rey en busca tuya, como deciende el rayo poderoso. Así fenezca la arrogancia suya, sabe Carlos que soy Alid famoso? Sabralo, cuando muera, o cuando huya. Sabe como en el cuerpo soy Gigante? Milón en fuerzas, y en firmeza Atlante? Sabe que la frontera de Castilla dejo talada y convertida en fuego; y que del Duero a la famosa orilla llegué con más furor que a Troya el Griego? Sabe que al resplandor de esta cuchilla tiembla el Frances, y está el de España ciego? Sabe cuan libre hasta Navarra bajo desde los campos fértiles del Tajo? No debe de saber que gente alisto, no debe de saber que fuerzas tengo, con que furor sus límites conquisto, ni que de Fez a ser su incendio vengo. Carlos aunque te ha oído no te ha visto, General porque él viene me detengo, que a no saber que llega a ver la prueba, yo le llevara de quien soy la nueva. Vencí, deshice, ronquiste furioso el furor, el valor, la fuerza extraña, con armas, gente, y arte belicoso, lo que el Betis, el Tajo, el Duero baña. Soy Marte, muerte, estrago poderoso de Fez, Túnez, y Argel, y vice a España a herir, matar, quemar, gente, armas, tierras, Rey, furia, y fuego en ira, sangre, y guerras. Aquellos tres antiguos Geriones, a mi temido alfanje, y cimitarra presumo opuestos en los tres varones de Castilla, Aragón, y de Navarra; Pero ya sus Castillos, y Leones la cadena, y la roja, y aúrea barra el nuevo Alcides dejará la mano que él era Hércules Griego y yo africano Qué haces famoso Alid, cuyas azules banderas han sido espanto de España, qué teme otro Muza en ella? Tu fuerte gente apercibe, que de la Navarra Estella desciende el Navarro Carlos a detener tu soberbia. Que no entraras en Navarra, ni en ella pondrás tu enseña viene jurando a su gente por animarla a tu ofensa. Antes dice que en lugar de las lunas, que sangrientas pensaste ver en Pamplona, pondrá tu infame cabeza. Que si tú de ser Gigante en cuerpo y fuerzas te precias, el trae consigo un hombre que es David en cuerpo, y fuer Esto ha contado una espía, (zas. que entre una verde alameda haber vio pasar el campo. Detén Tarife la lengua, Carlos osa hablar en mí? Carlos se pone en defensa? mira que vendrá a pedirme piedad, el pecho en la tierra. Hombre alguno tiene Carlos, que me iguale en cuerpo, y fuer- habiéndome hecho Alá (zas, monstruo de naturaleza? Toca esas cajes, levanta las lunas a la Estrellas, no, que aún ellas no están seguras de la creciente que llevan. Hoy llevaré preso a Carlos donde los ojos le vean, que pueden venoerme a mí, porque es deidad la belleza. A dónde vais fugitivos, no son trofeos más ciertos, quedar con honra aunque muertos, qué volver coperla vivos? Cuando fue mejor la vida que el honor, pues si es mejor, a donde vais sin honor con tan vergonzosa huida? Volved, porque os apercibo sino os mueve Rey, ni ley, que perderéis vuestro Rey, porque no he de volver vivo. Tente señor, donde vas, que ya el Moro victorioso corre el campo más furioso que se vio rayo jamás? Ya es tu valor sin piovecho, la gente a Luir se resuelve, que al Moro la espalda vuelve, porque ve la muerte al pecho. Todo el daño ha procedido de aquel valiente Africano, que el alfanje hasta la mano lleva de sangre teñido. Es en el cuerpo Gigante, en las fuerzas Rodamonte, que tendrá en el hombro un monte, como tiene el cielo Atlante. Esta es fortuna de guerra, vuelve a Estella gran señor, que no ofende a tu valor lo que la fortuna yerra. Don Rodrigo, aunque la suerte en la guerra puede echar del encuentro; del hazar de la victoria, o la muerte. Mal será contado a un Rey, que vuelva, huyendo, y vecido, si a defender ha venido su estado, vida, honra, y ley. Si queréis, venid conmigo, a morir voy por mi Dios, y mi patria. . Voy con vos. El Rey es, y don Rodrigo, con que valor van entrando a morir, que ya sin gente la muerte famosamente van con honra procurando. Huyendo van los Navarros por el gran valor de Alid, volved, volved a la lid o Caballeros bizarros. Volved, volved; como van las banderas por el suelo, el temor los vuelve en hielo ni hay pendón, ni ay Capitán. Pues Capitán ha de haber, y pendón no ha de faltar, esta toca quiero atar a donde la puedan ver. Ea toca de aquel Sol, que al cielo sus rayos junta, pareced en esta punta resplandeciente farol. Haced oficio del Faro a tantas naves perdidas, por tener en más las vidas, que el honor unico, y claro, Que si os ate por favor del Sol al brazo, sería al alba que a medio día, en alto estaréis mejor. Adónde podré esconderme de este riguroso trance, que el fiero Moro no alcance en todo este campo a verme. Penas no me respondéis? Árboles no me llamáis? lo que a las fieras les dáis, a un hombre negar podéis? Quién me sacó de mi tierra donde era un pobre pastor, para venir al furor de la siempre infusta guerra? La toca está bien atada, ea Navarros valientes. Válame Dios! No te ausentes soldado, toma la espada, porque la dejas caer? De miedo de vuestra voz. Parézcote muy feroz? Muy feroz debéis de ser, Dónde hiuas? . Huyendo de un Gigante que no hombre. Sabes soldado mi nombre? Pienso que os voy conociendo. Tienes mucho miedo? Tengo el que basta para huir. De qué huyes? . De morir, porque a solo vencer vengo. Pues huyendo no se vence, conmigo osarás volver? Haré lo que viere hacer, todo será que comience. Piensa en la infamia de huir, y en la gloria del vencer. Ya lo pienso. Eso has de hacer. Con vos me atrevo a morir, pero decidme a quien sigo. A Remírez de Arellano. Pues cierra España Cristiano César que vos vais conmigo. Tan presto tanta mudanza pese a la fortuna esquiva, ya se escucha Carlos viva, ya Carlos victoria alcanza. Diosa mudable, y ligera estás loca por ventura? Tan poco el humor te dura? Tan presto el aire te altera? Volved Moros, dónde vais? No te espantes fuerte Amir de ver nuestra gente huir. No me he de espantar que huya si ahora el Cristiano huía, y el Moro en tanta alegría públicaba la victoria, y ya el alcance seguía? Bien puedes doblar las lunas de las arrogantes hastas, sino es Amir que contrastas tú solo a tantas fortunas. Un valeroso Cristiano no pude saber quien es, la seña es blanco paves, aunque ya jaspe Africano. Puesta una toca en la punta de una lanza en que se libra su victoria, y que la vibra tanto que los cabos junta. Por medio de la batalla a buscar a Alid entró, que bañado en sangre halló mano, alfanje, escudo, y malla. Y afirmándose con el le abrio con tal fuerza yarte el pecho, que en la otra parte vieron el fresno cruel. La lanza luego le arranca, donde la toca que moja en su sangre salió roja, aunque entro en el pecho blanca. No cayó apenas Alid cuando desmayando todos huyen de diversos modos, y desamparan la lid. Carlos pública victoria, y animado su escuadrón, siguiendo el rojo pendón rinde al Cristiano la gloria. Muerto es Alie? Muerto es. Pues qué haré si todos muere? Huir si sus manos quieren dar licencia a nuestros pies. Huid perros, que ha salido un León ya sin cuartana de la leonera Arrellana. Amir todo va perdido. Retírate que es fortuna desecha. . huid, huid galgos, que en estos bravos hidalgos traigo la cruz de esa luna. Quién eres fuerte Cristiano? Una vela que encendio Juan Ramírez de Arellano. Arellano? huye Leocan. Qué es esto fuerte soldado? Las liciones que me has dado invencible Capitán; hagolo bien? . Has de ser un Ector. . Ya lo verás, basta que no topa en más que pegar, y no temer; pues voto. . Tente y no jures. Como encarnizado estoy, hablo al lado de quien soy. Qué mejorarte procures es lo que de ti deseo. Yo he de ser un gran soldado, que el Sol que me ha levantado me ha dado el ser que poseo. Y que aquesto ha sido an sí está muy claro Señor, vos sois Sol, yo era vapor, desde el suelo a vos subí. Y como me levantastes, en rayo me convertistes, con que tal fuego me distes, que todo el campo abrasastes. Solo quiero que sepáis, que desde hoy he de serviros, vos habéis de persuadiros, que un perro en casa criáis Y os juro a Dios de ser tal, para llamarme de ayuda, que antes de vos tegáis dud que de mi pecho leal. De dónde eres? . Montaño De qué Ciudad? Soy de Ouiedo. (pued Qué nombre? . Susteno que hay mejores solos tres. Cuáles? El de ser el Rey y el vuestro que sois famoso Arellano de su primo, primo hermano defensor, y amparo nuestro. El otro es el de Vivar, que por madre os dio Castill de aquel Cid, cuya cuchilla hizo a los Moros temblar. Luego Arellano entra el mio que soy Volaños. . Volaño Así me llamo los años que tengo. . Famoso brío Fue tu hidalguía solar, oh hecho notorio? . Fue una cosa que os diré cuando haya tiempo, y lugar, porque viene el Rey a veros Dadme esos brazos sobrin Señor de ellos soy indigno. Pues señor de los Cameros como amigo me los dad, sino queréis por pariente. Beso os los pies. Qué esto intente? Su valor paga, y lealtad. Cubrios Don Juan cubrio Estáis presente señor, y carecen de valor los cortos servicios míos. Cubrios. . Vos sois mi Rey. Rabio de enojo. . Callad, que esta es deuda, y amistad. Es necesidad sin ley, no debe más a estas manos que estos Reinos le aseguran? stenn . Que estos bellacos murmuran del valeroso Arellano; pues por vida de Volaños, que a no estar el Rey aquí? Estos murmuran de mí? No hay amistad sin engaños, no hay hazaña sin envidia, no hay privanza sin cuidado, que lo que alegra al honrado al que es villano fastidia. El haber muerto al Rey Moro de aquella fuerte lanzada, cuya toca ensangrentada luce más que listas de oro. Hoy me ha dado la victoria, el honor, la fama, y vida, que vien sus manos perdida, y ganada en vuestra gloria. Blanco el escudo traéis, por lo que Navarra os toca partidle con esa toca, y el medio rojo pondréis. Así que de hoy, mas don Juan ese escudo, o paves franco será colorado, y blanco. Bueno es esto, armas le dan. Señor todo eso os debía, mas como Sol del valor no perdéis el resplandor por comunicarle al día. Las manos vuelvo a besaros. Alto marchemos a Estella. Yo haré que esta honra os duela donde no podáis quejaros. Caballeros vamos todos a alegrarnos de este bien, pues lo habéis hecho tan bien. A ti Fénix de los Godos, a ti Navarro Pelayo, después de Dios gracias debe la patria. . Y a quien hoy mue- aquel invencible rayo. (ue Señor? . Que quieres. Escucha, es tu amigo aquel que allí va murmurando de ti? La envidia sé yo que es mucha, no sé si lo es la amistad, pero son de la virtud la envidia, y ingratitud contrarios. . Así es verdad, pero no podré yo hacer a aquel hombre un desafío? Si fuera el agravio mío Volaños pudiera ser, mas siendo de la virtud corre por cuenta del cielo; ven conmigo que recelo que no intentan mi salud, y los Reyes suelen ser fáciles de persuadir, difíciles de servir, y airados en el poder. Pues pesia a quien me pario si se me cayó esta espada, y ser de esa mano dada tan grande valor me dio, que hoy he muerto con su acero mas de cien Moros, es bien, que estos envidiando estén, a quien más debo, y más quiero espera traérete aquí sus orejas, y narices. Paso Bolanos, qué dices? Hablen, murmuren de mí, ten por hombre desdichado el que envidia no merece, pero si ocasión se ofrece estimaré tu cuidado. Ven que voy a ver a quien estas envidias causo, que merezco el favor yo, y dan a Sancho el desdén. Cuerpo de tal, ya he caido, de que aljaba es esta flecha. Don Sancho tiene sospecha de que soy favorecido. Mucho contento me has dado porque valiente no fueras Ramírez, si no tuvieras dos dedos de enamorado. tin , e La Ciudad se defiende. . El Moro tiene de algún socorro incierta confianza. Pues sufre los alaltos de tu gente. Encarecida con decir que es tuya. Rey de Aragón, famoso Rey don Pedro, Valencia es fuerte, el muro belicoso, y enseñado a sufrir cercos y asaltos, no se si ha de seguir su justo efecto a la esperanza de tu pecho heroico. Antiste noble, y Pardo de la Casta, Caballeros ilustres y famosos, y los demás famosos Caballeros, ya de mi intento habéis sabido el alma, no he de volver a Caragoza vivo sin humillar los Muros de Valencia; falta de un hombre que a la empresa asista, con espada y con seso me ha obligado a no apartarme, como veis del muro, no porque no le hubiera entre vosotros; mas porque entre tantos nobles Caballeros, y tan grandes soldados de una patria fuera agraviarlos elegir alguno, mas esto tiene ya justo remedio. Qué determinas no elegir un hombre de tu famoso ejército, y que quieres traerle de otro Reino? . Fuerte Lope, si tantos sois en la nobleza iguales, si tantos sois iguales en la espada, no yerro en elegir el extranjero. Envías a Castilla, o por ventura de Portugal te inclina algún pariente del Rey don Pedro? . Ni Castilla ahora, ni Portugal a mi intención se ofrecen: tiene Navarra un Caballero ilustre, sangre de los Ramiros, que pudiera ser otro Epestión con Alejandro en la lealtad, y por la heroica espada con los Stridas, otro fuerte Achiles, llámase Juan Ramírez de Arellano, famoso por sus hechos, que mil veces contra el Frances, y el Afrícano bárbaro ha conservado a Carlos la corona, tiembla el Moro su espada, el Frances tiembla, y solo con su nombre están guardados los límites del uno; y otro Reino, al Rey escribo que para este cerco me envíe a Juan Ramírez de Arellano. Es Arellano insigne Caballero en cuanto mira el Sol. . Por toda España tiene nombre. . Aciertas en pedirle a Carlos ese ilustre Caballero. Pues alto, suspendamos el asalto hasta que venga; pues está tan cerca, y entonces su consejo, y experiencia nos mostraran camino, y con su espada tendrá mejor suceso nuestra empresa. te diré ,y Jn , . Llega al balcón, y por Dios que puedes llegar seguro, que soy lo mismo que un muro, y tú, y yo para otros dos. Gentil encarecimiento. Bien habrá que hacer nos den dos si son hombres de bien, bellacos pocos son ciento. Y pues tú me has enseñado a que fansarrón no sea, como tu amor me lo crea se dno que he pensado. Que piensas en la ocasión que estamos? . Si verdad digo pienso que vengo contigo, y que dos mil hombres son. Que cuando te hicieran guerra, solo que hacer me dejaras, despojará lo que echaras banando en sangre la tierra. Quedo, en el balcón está la divina doña Elvira, Volaños la calle mira. Mirada la tengo, ya, habla digo, o hablarela. Qué la has de hablar? Que aquí estoy para servirla, y que soy de Ouiedo, y que aquí en Estella me has armado Caballero para guardar esta esquina. No es ocasión. . Pues camina, que aquí te aguardo, y te espero. Es Don Juan? . Ay prenda mía, ya dudáis de conocerme, o vuestra memoria duerme, o la voluntad se enfría. Cuerpo de tal, y que bien, que nunca el Diablo me enseña a decir esto a mi dueña. Durmiendo queréis que esten memorias que vuestras son, ni voluntad que os adora se puede helar, siendo ahora un incendio el corazón? Qué vocablo tan subido? Incendio, o qué lindo hablar? Mal se puede el fuego elar, si Fénix el alma ha sido. otro vocablo. . Mi vida cómo pasastes mi ausencia? Con esperanza, y paciencia mi bien de vuestra venida. Aún esto es ya más casero, porque mi vida, y mi bien yo me lo digo también aunque venga como un cuero a cualquiera fregatiz, mas incendio, y fénix, no. Temí la fortuna yo, que soy amando infeliz. otro, vive Dios de hacer un Vocabulario nuevo. Mas ya confianza llevo, aunque es mudable, y mujer, pues os dio el cielo victoria, y al Rey mi tío por vos. Señora es causa de Dios a quien se daba la gloria, El Moro fue castigado, murio Alid, el Rey me honró. Lo que os ha honrado sé yo, y aún sé que os han envidiado. h, , Aquel sin duda es Don Juan. Dos hombres vienen aquí. Solo esta. . Pienso que sí. Hablémosle don Beltran. Si son los traidores fieros, mucho miran, ellos son, hoy pagaréis la traición envidiosos Caballeros. Qué dice este hombre? Señora del balcón os retirad. F. Ay triste. . Qué es esto? Hablad Conde con Don Juan ahora. Aunque os pese ha de vivir Juan Ramírez de Arellano. Tened hidalgo la mano, que ese vengo yo a servir. Volanos tente, y repara que no es Don Sacho. . Aquí esto contra el Infierno. . Yo so el Conde de Trastamara. Don Enrique soy, hermano del Rey don Pedro. . Señor? En busca de tu valor vengo famoso Arellano; ese hidalgo es de fiar? A no ser Rey quien lo dice por vida. . No contradice la verdad el preguntar. Yo pregunto noble hidalgo. Yo soy vuestro servidor si con mi corto valor os puedo servir en algo. Volaños soy montañes, lo demás dirá don Juan. Conoced a don Beltran. Dadme don Beltran los pies. Dejad ínclito Arellano los cumplimientos aquí. Señor dónde vais ansí? Huyendo voy de mi hermano. Mas estadme un rato atento, sabréis mejor la ocasión, que a los que como vos son digo ansí mi pensamiento. Que por vuestra calidad, y hazañas, pasando a Francia tuve por más importancia negociar vuestra amistad, que el peligro de mi vida. Decid señor, que yo creo, que es buen fiador mi deseo de la merced recibida. Yo soy famoso Ramírez hijo del Rey Don Alonso, de aqueste nombre el onceno de los Castellanos Godos. No fue pues lo sabe el mundo legítimo el matrimonio de doña Leonor mi madre, mas no por eso antepongo la de don Pedro a la mía cuyo apellido famoso fue de los buenos Guzmanes, y ella por si buena en todo. Hubo en ella a don Fadrique, hoy Maestre generoso de Santiago, cuyos hechos se estienden de Polo a Polo. Hubo también a don Tello señor de Águilar, y a otros, que han parecido muy bien a su padre invicto heroico. Murió en Gibraltar de peste, reinó don Pedro, que solo era justo que reinase, yo lo obedezco y conozco. Llevamos al muerto Rey en triste escuadrón lloroso para enterrarle en Sevilla como sus hijos nosotros. Entró en Medina Sidonia mi madre, y los envidiosos de aquel Rey se la había dado con las Villas del contorno. Trataron de que se alzaba con el favor poderoso de sus hijos, y parientes en daño del Rey notorio. Concertaron de prendernos, más poniéndonos en cobro, yo alomenos a la envidia di con la capa en los ojos. Repartieron los oficios, Alferez del Rey famoso fue don Juan Nuñez de Lara, que lleva el estoque ashombro. Pero Suarez de Toledo fue Camarero, aunque poco, y el gran don Pedro de Castro fue su mayor Mayordomo. Tuvo el Adelantamiento de Castilla, oficio honroso Garcilaso de la Vega, buen soldado, y hombre docto. La copa Alonso Fernandez Coronel, en fin a todos premiaron, y solamente nos quitaron a nosotros. Lo que ha hecho el Rey no digo, dígalo el Reino quejoso, que ya me llama su Rey, sabe el cielo que lo estorbo. Pero ahora que a mi madre, que con lágrimas la nombro, no solo prende en Sevilla con temerario alboroto. Pero a un escudero vil, llamado Olmedo, o Reinoso manda que la pase el pecho, de furia me vuelvo loco. Cayó mi madre Arellano, que el día antes este rostro me bañó de tierno llanto, diciendo entre mil sollozos. Adiós hijo que no pienso que más te verán mis ojos, cayó en fin sobre el estrado, a quien un lebrel piadoso guardó la sangre aquel día, a cielos como no rompo vuestras puertas con suspiros, flechas que del alma arrojo. Dejole según me han dicho todo el puñal alevoso metido en el blanco pecho, ved que sangrientos despojos. Esto a sus hijos Ramírez, y otras razones a otros han movido a lo que sabes, yo con razón me provoco. A Francia voy por saber que Eduardo ilustre mozo, Príncipe de Ingalaterra viene en favor de este monstruo. Si tu Caballero fuiste, sabio, iovicto, victorioso, para la ocasión me ayuda, (otro. pues ni eres de un Rey, ni de Tendré mi empresa por fácil, y si la corona de oro Castilla pone en mi frente, y el cetro en la mano tomo, Yo te daré parte en ella, y ella y yo seremos poco para pagarte Arellano, en cuyas manos me pongo. Rey famoso de Castilla, que ya este nombre te doy, lo poco que valgo soy una Fortaleza y Villa. Hoy tendrás como este pecho llava y fuerte a tu servicio. Bástame a mí por indicio lo menos de lo que has hecho, dame esa mano. . Señor de rodillas pidiré las vuestras. . Dn Juan yo hallé en ti un hombre de valor, en fin palabra me das de ayudarme en la ocasión. Y los que mis deudos son. Anade otros pocos más, que tienes muchos criados. A Volaños conoced. Harele toda merced. (dos. No hay como el cuatro solda Cómo cuatró? Luego no? Gracia por Dios has tenido si yo no hubiera nacido no había otro como yo. Vaya vuestra Majestad a Francia, y vuelva a Castilla, que al pasar por esta Villa le haremos toda amistad, y como lleve a los dos llueva don Pedros el cielo. Yo agradezco ese buen celo, a Dios Arellano, a diós. El cielo señor te guarde, no te ofrezco aquí mi casa, que quien con secreto pasa, no la querrá. . Ya es muy tar las posas vuelvo a tomar, de, a Dios Volaños. . Adiós. Adiós Ramírez. . Yo y vos despacio habemos de hablar, cuando volváis por aquí. . Y yo en cosas de importancia, para la vuelta de Francia. Está aquí mi señor? . Sí. Este hidalgo Castellano, que el Rey Don Pedro te envía, te ha buscado todo el día. Dadme esos pies Arellano. Alzaos hidalgo del suelo. Esta carta es de mi Rey. Estimarla es justa ley, lo que me pide recelo. Ramírez de Arellano mi pa- tiente, conociendo vuestro mu- cho valor, y la presente necesi- dad en que estoy, os ruego que vengáis a Castilla, donde os haré el acogimiento que merece un Caballero tan leal, y de tan alta fama, y opinión. Fuera de esto, sí a caso Don Enrique mi hermano pasare por Navarra a Francia, sig nificaréis al Rey; a quien escribo también, lo que gustaré; de que le mate, o prenda, y si lo hacéis por vuestra persona, os haré igual con la mía. Dios os guarde. De Tole- do, el Rey Don Pedro de Castilla. Diréis al Rey mensajero, que yo tengo ahora dueño a quien la lealtad enseño, que debo a ser Caballero, y que no puedo faltar por ajenos intereses, mientras Moros y Franceses no le dejan sosegar; que Don Enrique está en Francia haurá más de quince días. Que las diligencias mías fueron de poca importancia? hablar quiero al Rey. Venid conmigo. Que este es aquel, que los Moros tiemblan del? Este mató al Moró Alid, que era nieto de Mahoma. que aún no me han dado lugar mi bien de poderte hablar, la toca Bolaños toma, y haciendo seña al balcón, dirás que si la conoce a dona Elvira; y que goce su parte de aquel blasón. Vive Dios que viene el Rey. Escondela. Aquí la meto. Los Traidores en efecto. De baja ley. Esto que digo escriben los dos Reyes. Aquí está Juan Ramírez. . Aquí tiene un hidalgo que viene de Castilla, requiere más secreto. . Sea en buen hora Juan Ramírez. . Señor? . Estas dos cartas son de dos Reyes, y los dos son Pedros, uno de Portugal que ahora tiene pesadumbres, y guerras con su hijo sobre el amor de doña Inés de Castro, con quien quiere casarse sin su gusto. Y el otro de Aragón, entrambos quieren que los sirváis, entrambos me han pedido que os envie a sus Reinos. . De esa suerte, tres Reyes todos Pedros, todos fuertes quieren señor que vaya a su servicio, porque esta es del Rey Pedro de Castilla, y de Aragón, y Portugal esotras. El de Aragón os hace Juan Ramírez su Camarero, y general os hace para el corco famoso de Valencia. Y yo tendré más gusto de acudirle por la amistad que entre los dos tenemos, pues vos queréis que os deje. . Y lo deseo. Si no hubiera en ausencia. . No prosigas, que el Rey también desea. . El Rey gustara que un hombre como yo no le sirviera si no hubiera traidores? . Mientes. . Muera. Aquí deudos. . Al de Arellano. Muerto soy. . Acabaron tus engaños, ven por aquí. . Contigo va Volañor.
JORNADA SEGUNDA
Asaltar hoy la Ciudad desea el Rey. . Solo en mí verá vuestra Majestad la humildad con que nací. Ya es vuestro aqueste bastón. Tomándole de esa mano veréis que él, y el brazo son del gran Templo Valenciano las colunas de Sansón. Que pues ya ha venido aquí, donde deseos me traen de lo que hacer prometí, si el bastón, y brazo caen caerá el Templo sobre mí. Hablad estos Caballeros. Todos los vengo a servir. Y todos a obedeceros. Sus piedras ha de rendir el muro a vuestros aceros. Alomenos dando en ellas muchas, finas cuchilladas, sacará don Juan centellas, que las que están apartadas puedan abrasarse de ellas, que lo sabe hacer la mano de Ramírez de Arellano. Volanos no habléis aquí, que ya lo saben de mí, y lo tienen por muy llano. Yo puedo hablar muy sin men- pues traigo cenida al lado (gua, de cinco palmos la lengua, y hago, y digo, y soy criado de quien tantas, Lunas mengua, aunque crecientes estén, y tantas flores de Lises tiene marchitas también. Que no hay porque los avises, ellos lo saben muy bien. Envidia saca y allá boto al diablo, si me enojo. No ves que el Rey aquí está? Pues por eso no me arrojo, que hubitra mil muertes ya. Quién es este nidalgo? Un hombre (do, de mi casa. . Un hombre he si- que a la sombra de su nombre tantos hombres he vencido, que no hay hombre que no asombre. Vamos a ver Arellano, por donde asaltar podemos el muro. . Lo flaco, y llano de aquella parte asaltemos. Enojado me ha el villano. Pero señor vuestra Alteza se retire a lo seguro, mientras reconozco el muro, que os guardo como a cabeza, y como pies me aventuro. Eso no, vaya un soldado. Yo iré, y echaré los muros a coces del otro lado, para que veáis seguros lo que está dentro encerrado, para que sepáis quien es Volanos el montañes. Señor un caso tan grave halo de hacer quien lo sabe, dame Holoriz el paves. Ahora bien yo me retiro. A la mira quiero estar, de quien de mirar me admiro, que no acabo de mirar lo que en sus hazañas miro. Mi envidia confieso. Y yo. El Montañes me cansó. Aí le cantaré la malla. z También acá envidia? Calla. Vas al muro? . Luego no? Mira que pueden tirarte un flechazo de una almena, yo iré, retírate aparte. Si fuera tu vida ajena no fuera mucho dejarte, pero si es la propia mía, que diferencia es matarme? Oh bendiga el cielo el día que te conocí? . Llegarme quiero, de mí te desvía. Eso puedes perdonar, que contigo he de llegar. Volanos? . que no hay Volaños, para estos Moros picaños tanto es menester pensar? Quedo que vienen dos Moros con furia a entrar por allí. Ya tendrán de verte aquí, nieve por sangre en los poros. Cristianos hay junto al muro. Si se ha perdido Valencia, que no es el Lugar seguro. Nobles son. Gentil presencia. Culema a entrar me aventuro, si fuese el Conde de Rueda el que el paves blanco engasta en rojo, y el que atras queda, aquel Pardo de la Casta, que no hay valor que le exceda. Por codicia del cautivo no habrá cosa que no intente. Quién eres Cristiano altivo, que junto al muro, insolente muestras valor excesivo. Con cual armado escuadrón esta campaña paseas, que es loca satisfacción si vienes solo, que creas tu arrogante presunción. Eres el Cónde de Rueda? eres Pardo de la Casta? Ten Moro la lengua queda, que ser yo Cristiano basta para que esto intente y pueda, ni el corazón me ha engañado. Ni arrogancia me ha traido, porque a mí, y este soldado la obediencia solo ha sido quien puede habernos forzado, el efeto que ha de hacer mañana lo habéis de ver. Cuerpo de Dios con tu flema, ola Mahoma, o Culema, o lo que quisieren ser desnudense luego aquí, que los quiero abrir a azotes. Fanfarrón estás en ti? pero porque no alborotes la Ciudad, y el campo ansí, déjame entrar en Valencia a dejar este cautivo, que volveré a tu presencia solo por la se en que vivo, si un hora tienes paciencia. El cautivo, y las dos vidas dejaréis, y no entraréis. Cuando las espaldas midas veréis. Oh infames no habléis, sino es por bocas de heridas. Yo te mataré Cristiano. Perros no sabéis que soy Juan Ramirez de Arellano? Aquí está Arellano? . Estoy sobre el muro Valenciano. Huye Culema. . Ay de mí! Debajo del muro están, Don Juan retírate aquí, que tiran flechas Don Juan. Abriéronlos? . Señor sí, Cristiano llégate acá! A tus pies senor está el cautivo a quien das vida, que bien es que el pie le pida a manos que vidas da No acierto a hablar? Ni yo a hablarte? Doña Elvira? . Don Juan mío? qué es aquesto? . Por buscarte hice aqueste desvarío, si fue desvarío amarte. Qué me dices? . Lo que ves. Señora dadme esas manos. Y a Bolanos esos pies. De don Sancho los hermanos mi muerte intentan después, que de Navarra saliste yo en tantas desdichas triste, de mi tío aborrecida, y ausente de aquella vida, que en tu presencia me diste; con Fortunio, y con Rojerio hasta Valencia te sigo temiendo mi cautiverio, pero no hay suerte enemigo, donde amor tiene su oimperio. Quiso Rojerio engañado gozar don Juan la ocasión, una noche que en un prado lequito amor la razón, que es bestia amor desatado. Yva Fortunio a buscar a un Lugar algún sustento por no me atrever a entrar, y el para su atrevimiento buscó también el lugar. Hallole, pero no en mí, que con palabras fingidas, que le amaba persuadí, porque amaba en el dos vidas, que ahora viven por ti. Con esto el cruel vencido, del sueño quedó vencido, atele, y quedó en el prado amor como bestia atado, y el como de antes florido. Que el loco se persuadía, que me podría gozar como yo le prometía, luego que diese lugar Fortún, que temor fingía. Mas corrí sin esperarle como me ves prado, y valle, y al pie de una fuente fría, que en el verde manto hacía de cristal limpio una calle. La blanca Aurora que daba nuevas del Sol, me mostro, que por el monte bajaba el Moro que me prendió armado de Persa aljaba, Huir quise, pero viendo, que la flecha prevenía, detuve el paso, fingiendo ser un mozo que venía solo de la guerra huyendo. Asiome el Morisco Alarbe, que me trujo donde viste, oiciendo, saliste tarde, mas si de la guerra huiste, allá volverás cobarde. Mas mintieron, pues a ti me trujeron desde allí, que aunque es la guerra en su tierra eres la paz de mi guerra, y el alma que vive en mí. Notable fue la ventura con que saliste de tantas, pero encubrirte procura, que del cabello a las plantas se hace lenguas tu hermosura Ya has hecho mostrar valor a la fortuna, es mejor, fuera del servicio estaba de Carlos, pues me enviaba el propio al Rey mi señor. Ni podrá saber de ti si en la guerra, ni en la Corte vienes a mi lado ansí. Provó la fortuna el corte; pero hase mellado en mí. Qué nombre me llamarás? Carlos ha de ser tu nombre, para que te acuerdes más, de que te persigue un hombre a quien ese nombre das. Mas quedaos los dos aquí; que quiero reconocer el muro. . Pues solo? . Sí porpue ya no puede ser que me acompañe de ti; que no será bien dejar sola a doña Elvira. . El cielo te guarde. Irasme a aguardar a la tienda. Qué recelo me dejas? . Deja de hablar, que vive Dios si lloviesen flechas como en el Estío granizo, y si le saliesen más Moros que lleva el río arena, no le ofendiesen; es encantado Arellano. Ah Volaños, el amor es niño, y teme. . Es en vano, que es sobre todo el valor de aquella invencible mano. Tú has amado? Sabes bien lo que es amor? . Pesia tal, era yo bestia, pues quien no ha querido, o bien, o mal con el favor, o el desdén? De aquí a la tienda te quiero contar más de mil amores desde el primero al postrero. Que uno bastaba no ignores si fuera amor el primero, esa es condición liviana. No es si no muy cortesana, que el amor, y la camisa le han de mudar muy aprisa. Cómo? . Tres cada semana. Bien venimos de esta suerte como Moros disfrazados, para dar sin ser notados a Juan Ramírez la muerte. Acerquémonos al muro, que ya debe de volver. Con dos hombres le fue a ver. Hizo bien por ir seguro, mas no lo esta de los tres. Tres a tres verá el bizarro si ha de mandar el Navarro donde está el Aragones. Mas embrazad las adargas, que siento gente. Ver quiero como da este Caballero a la fama historias largas, Aquí os embozad los tres. Paréceme que es muy alto, pero tentado el asalto será más bajo después. Que aquel lienzo que lo está, esta más fortalecido, que buena dicha he tenido el volver con vida acá Ninguna flecha me ha dado, tres me han dado en la rodela, que de Moros, que hay en vela! está el muro coronado. Esconderlas quiero aquí, en el pecho están mejor, será aljaba del amor, pues traigo flechas en mí. Mas las que traigo en el centro son de persona más fiera, ojalá que a las de a fuera resistiesen las de adentro. Gente he sentido y sospecho, que Volaños ha tornado, en Moros por Dios he dado. A Cristiano. . qué queréis, que en llamándome Cristiano respondo con rostro humano. Vienes solo? . No lo veis? Dos no vinieron contigo? Es verdad que aquí han estado, pero solo me han dejado viendo que hiua yo conmigo. Que donde voy tantos van, que no es menesterr inguno. Pues eres tú más de uno? Provadlo. Dia dónde están. Moros cobardes no soy hombre que hablo acompañado, de que sois tres me ha pesado. viendo que conmigo estoy. Que esto tanto os aventaja, que yo quisiera de mí la mitad quitarme aquí, por no renir con ventaja. Extraña satisfacción. Antes propia de mi pecho, de quien esta satisfecho, y mirad que pecho es, que tengo dentro tres flechas que me han tirado sospechas, y no me han muerto las tres. La una de envidia ha sido, la otra de enemistad, y otra de poca verdad, Vete Cristiano que aquí, si con otros dos vinieras tres atres en campo vieras, que uno sobra para ti. Que porque nobles nacimos. los tres no te acometemos. Aunque sois tres sois extremos, cuya virtud nunca vimos. Y no os vais porque sois tres mas tanto miedo os he hecho, que en iros por tres, sospecho, que os queréis ir con seis pies. No huyáis que hoy es el día; en que tres flechas fue agüero que me señaló primero, que entre los tres me vería. Ea pues envidia fiera, maliciosa, y disfrazada, saca la espada. . Esa espada, otra espada sola espera. Tú solo a morir venías, pues villano en que te fías? Aquí señores aquí, . que es temeraria su fuerza. No te lo dije? . Detente. Tente Cristiano valiente. Aquí va a ganar por fuerza, no huyáis, no os retiréis. Tres no queremos matarte. Ya puedes señor lavarte. Oh Conde en buen hora estéis. Coma de espacio tu Alteza, que Ramírez no ha venido. Algo le habrá sucedido, y estoy con tanta tristeza, que dejaré la comida solo por verle volver. Con gusto puedes comer, defender sabrá su vida. Y aunque me lavo las manos para comer, mas quisiera, que para el asalto fuera mesa de Reyes Cristianos. Oh Valencia cuando en ti comera el Rey de Aragón, cuando de Cristo el pendón verán tus muros por mí. Presto señor lo verás, y más con este bizarro, nuevo Alejandro Navarro a quien hoy tu bastón das. Cielos si le haurá ya muerto? En Dios tengo confianza, y en el valor de su lanza. Qué es esto, tal desconcierto, pues cómo en mi tienda espadas? Hola daca una alabarda. qué es del Capitán, no hay guarda? Estas son Aras sagradas, perdona entrar en tu tienda ínclito Rey de Aragón; pues estos la culpa son de que tu respeto ofenda. Son Moros de una celada, que cuando miraba el muro salieron sobre seguro a darme muerte pensada, y en fin huyendo de mí llegaron a donde ves. No huyendo, que somos tres, mas por cubrirnos ansí Pues qué es esto? Disfrazados en el ábito que ves, yvamos a ver los tres los muros de Ali guardados. Por hacer alguna hazana digna de vuestro valor, cuando le vimos señor pasear por la campaña. Hablámos le rebozados, y el presumiendo celada sacó gran señor la espada con otros siete soldados. Y por no nos descubrir acosados como ves hemos llegado los tres solo a darte que reir. Caso notable, es posible que don Juan no os conocío? El ábito me engañó, y mi condición terrible. Que en viendo Moros no quedo con sentido para ver si son, o si pueden ser, . trocaron la envidia en miedo. No será bien deshonrar tres tan nobles Caballeros, aunque envidiosos, y fieros me pretendieron matar. Hareles un gran servicio aunque nadie me obligó, que yo he de hacer como yo, y la envidia como vicio. Dadme gran señor perdón por esas virtudes raras de haber pasado las Aras de vuestro Real pabellón. Que en todo dicen verdad estos nobles Caballeros, cuyos valientes aceros muestran bien su calidad. Que a no ser con ocho a tres, y todos ocho tan buenos, que a ser por dicha uno menos, no intentaran lo que ves. Porque tales tres espadas no las he visto en mi vida, pues con una, y otra herida de que vienen esmaltadas, muertos dejan a los siete, que ya no hay memoria de ellos, solo a mí de todos ellos vida el cielo me promete para que servirte pueda. Ay tan notable virtud? que viendo nuestaa inquietud lo que decimos conceda? Gran Caballero! . No solo valiente, pero disciero. que no hay su igual os prometo desde el nuestro al otro Polo. Yo le he cobrado afición. Perderé por él la vida. De los tres tengo entendida la envidia, y mala intención. Sin duda que le han querido matar, y que es tan honrado, que honrarlos ha procurado cuando ellos le han ofendido. Vuestra Majestad perdone darle esta mala comida, y el ofrecerle la vida mi loco servicio abone. Que todo el muro miré, sus defensas, y pertrechos, hasta el valor de los pechos donde tan cerca llegué. Y pues que comer quería, y las manos se lavaba, cuando mi ignorancia estaba disfrazada en valentía. Aunque parezca insolencia para antes le quiero dar fruta que pude alcanzar de las huertas de Valencia. Fruta de las huertas? . Sí, y tan cerca de sus muros, que quizá los huesos duros me costarán caro a mí. Que hay ejemplo desde Adan de que la fruta vedada es más cara que comprada. Dadme esa fruta don Juan, que pues el principio es por esas mnos traida, que tal será la comida que espejo por vos después. Estas flechas son señor fruta que Valencia lleva, con estos principios prueba tú siempre Augusto valor. Estas naranjas despide con ramos de blanco azar, que de estas ha de alcanzar el que la puerta le pide. Muchas señor me tiraron, las tres que te presenté de la rodela quité, donde temblando quedaron. Come, y la gente apercibe, que hoy será tuya Valencia, pues del Sol de tu presencia rayos Aragón recibe. Vayan al muro derechas conmigo escuadras, y tropas, que hoy te humillaran sus copas los árboles de estas flechas. El ánimo que me das, o generoso Arellano, dice que el sustento es vano; y que el de tu esfuerzo es más. Yo quiero ordenar la gente, no quiero comer. . Señor el alma tiene valor del corporal diferente. Que comáis es menester. (go, No lo haré, Dios me es testio sino es que comáis conmigo. Señor entraos a comer, que el hidalgo, aunque extranjero no es bien que se iguale al Rey. El gusto del Rey es ley, aquí es el Rey Caballero, aquí es soldado no más, vos General Arellano. El eco del nombre es llano no ha de ser otro jamás. Yo comeré gran señor con aquestos Caballeres, cuyos famosos aceros os mostrarán su valor. que no es bien que a parte esten cuendo vos tanto me honráis. Pues si vos de eso gustáis, yo gusto de ello también. Con que discreción obliga sus enemigos a amor, no he visto mayor valor bien los ablanda, y mitiga. Hacerle este honor quería, mas confirme esta amistad, que para mi voluntad aura lugar otro día. Venid conmigo, que quiero, que a mi comida asistáis, y que una espada os cináis de antiguo, y famoso acero. Que fue de mi padre estima mas que la mejor Ciudad. Señor esos pies me dad. (ma? Si ha entendido el Rey la enig- qué juro en vuestra presencia si hoy es Valencia asaltada, poner la cruz de esa espada sobre el muro de Valencia. Mal ha sucedido. . Mal, pero el hombre es de valor, y obliga a tenerle amor. Cuando la virtud es tal la mayor envidia vence. Con fuerza, y con humildad nos obliga a su amistad. Hoy nuestra amistad comience. Sin Volaños, y con Moros, rabia me sudan los poros, desvía. . Detén la mano. Qué es esto? . Volanos es, que viene a ver quien ha sido con Arellano atrevido, sois Moros? Pocos sois tres, que yo buscaba trecientos. Cristianos somos, y amigos, que con traje de enemigos engañamos sus intentos. Sosiégate que Arellano comiendo está con su Alteza. Hace bien, que en su cabeza pondrá el laurel Valenciano. Hónrele que lo merece mas que cuantos han nacido. Vamos que viene perdido. Poco a su dueño parece. El otro es todo humildad. Alomenos discreción. Si llego a buena ocasión, amor mi intento ayudad. Un Morillo viene aquí. Muera. . Tente que es rapaz, y con bandera de paz. Pues hay paz en Moros? . Sí. Sabreisme decir señores donde se aloja Arellano, aquel Navarro Cristiano? Mira que estos son traidores, y le debe de buscar para hacer algún enredo. Pues decir que yo soy puedo, y el podrá seguro estar. Que si fuere desafío bien podré salir por él. Moro, hablando estas con él, este es don Juan dueño mío. Tú eres Juan Ramírez? . Sí. Tú? . Yo. Mirándote estoy. Qué miras? . No sé. Yo sol. . No. . Yo mismo. Escucha. . Di. A los muros de Valencia llegaste, o galán Ramírez de Arellano, cuyo nombre los Polos del mundo mide. Llegaste por ver los lienzos, que la antigua Ciudad ciñen con las bien labradas puentes, que el fresco Turia dividen. Era ya tu nombre claro por cuantos la Ciudad viven, desde la dama a la esclava, desde el soberbio al humilde. Tanto que por las Mezquitas, por las Zambras, y festines, no se trataba otra cosa entre Albucares, y Alifes. Diose a una dama gallarda, aunque generosa, libre deseo de ver el dueño de quien tantas cosas dicen. Y vino de este deseo a estado tan loco, y triste, que si no se llama amor, es pensamiento imposible. Sucedio que en la campaña traera dos Moros viste un esclavo de tu tierra a la que tu espada rinde. Y no siendo viles hombres, sino que hay quien los estime al uno en lugar de César, y al otro del Griego Áquiles, Sobre quitarles el preso, tantas heridas les diste, tan gallardo te mostraste tan diestro, tan invencible, que fue público en Valencia, y el Rey, y cuantos le sirven temblaron más que Arellano los campos del Turia pise. Que de cuantos en España lanza empuñan, armas visten en las Barras de Aragón, en las Quinas, o en las Lises, Ya no pudo aquella dama, cuyos deseos te dije sufrir más sus alabanzas. sin verle, hablarle, ni oírle. Tomó vestido de Moro, y en dos tocas Tunecíes ato el femenil cabello, del Sol algún tiempo eclipse. Y saliendo de Valencia sus tiernos pasos dirige a las tiendas de Aragón, (ce. hecha un argos, vuelta un lin Su pensamiento es notable, y aunque a su ser contradice, no es mucho error, pues le ha- por un hombre tan insigne. Quiere servirle y quererle, porque en quererle y servirle tiene Rosarda por cierto, que todo su bien consiste. Dírale grandes secretos, por donde al Rey encamine a lugar que halle muy fácil esta conquista difícil. Solo quiere que le pague, en que también facilite la muralla del gozarle, para que su amor conquiste que con esto le promete leal, amorosa, y firme, darle la Ciudad, y el alma, donde tanto amor le imprime. Y dónde está Moro noble esa dama? . Ven conmigo. Ay traición? . Alá es testigo, que no vengo a trato doble. Pues cómo la podré ver? Solo mirándome a mí. Qué tú eres Rosarda? . Sí. No eres hombre? Soy mujer. Paje. . Señor. Qué me dices? Que estoy rabiando de celos. Esto te causa desuelos, cuando es bien que solenices la burla que el ha de hacer? Hay no le des ese nombre, que pocas veces el hombre se resiste a la mujer. Que si nosotras teniendo tanto honor que aventurar aún no sabemos negar, que harán los hombres pudiendo? Cómo la echarás de aquí? Señora si ella ha creído que yo soy el que ha querido, y está contenta de mí, no me la mandes echar, que soy tierno aunque robusto. Que este es Ramírez? Ni es justo tan bella ocasión dejar. Él es hombre de valor; y puesto que no me sale tal, que al pensamiento iguale que siempre es grande pintor. Basta ser único ahora en las hazanas que ha hecho, para sujeto de un pecho, que por su opinión le adora. Ahora bien, señal es esta- de marchar al muro en orden, plegue a Dios que este desorden no tenga fin como fiesta. Que los principios contentos suelen tener fines tristes. Qué poco en esto resistes tus celosos pensamientos. Mora noble, agradecido estoy a tu voluntad, el Rey marcha a la Ciudad, mi ayuda le he prometido. Ven conmigo, que en la tienda ahora podrás quedar, mientras voy a pelear. Guárdete Alá dulce prenda, y vuélvate vivo a mí. Qué te parece? . Qué rabio. Qué temes? . Algún agravio. Marcha el campo? . Mi bien sí. Perdido voy. . Mi Don Juan si este asalto no hace efecto, mostrarte lugar prometo por donde entrar la podrán. Vamos Rosarda querida. Oh celos rigor tirano! Yo te llevaré Arellano donde te quiten la vida. La ocasión ha llegado Caballeros es que vuestros valientes corazones el valor de Aragón muestren al mundo, no tengo que deciros, honra es vuestra, que aunque os parece que la gloria es mía, vosotros sois por quien el Rey la tiene, la de Dios se procura sobre todo, de quien depende todo el bien humano, el dilatar su se mi pecho mueve mas que otra causa, y luego el dolor grande de ver que esta Ciudad hermosa, y rica esté en poder del Africano Moro, debiendo ser Corona de estos Reinos, como lo espero si ha llegado el día, que la pongáis en la cabeza mía. Cómo ha de remitirse a nuestras obras tan presto la respuesta Rey invicto, no es razón ocuparte con palabras el tiempo que dilata el gran deseo que tienes de ceñir de laurel santo las sienes tantas veces victorioso, acómete seguro, que con vida no ha de volver Aragones contigo, o que has de entrar los muros de Valencia. Daremos el asalto Juan Ramírez? Ya tengo dicho gran señor la parte por donde habéis de entrar, que de la mía no suelo decir nada cuando tengo tan cerca la ocasión en que mostrarla, hoy cenaréis en el famoso Alcázar del Moro de Valencia, o esta sangre quedará por testigo de mi celo, haciendo jaspe las almenas blancas. Pues alto generosos Caballeros, al arma, al muro. . Áquiles te acompaña. Aragón, Aragón, Santiago, España. no hará tanta resistencia. llano. so. Mucho resiste Valencia. Es el muro fuerte, y alto, perdida al segundo asalto no hará tanta resisten A dónde está ese portí que dices que está más! Está detrás Arellano de aquel ya roto Castill Mira que falto al asalto, y murmurarán de mí, que el resistillos ansí nace también de que falto. que Moros so estos? . Oh perro, date a prisión. . Oh villanos. Ya no hay espada, ni manos, querer defenderte es yerro. Rosarda? . No hay que mirar- para quitarte a Aragón (me, fingí tenerte afición. qué mujer pudo engañarme? Mas quiero disimular, que vengarme por el filo. 3 Este en la guerra es estilo siempre al contrario engañar. 4 Sabemos que tú podrás dar al Rey nuestra Ciudad, que de tu felicidad no está segura dos días. Y con esta estratagema prenderte hemos procurado. Aún más habéis negociado, no hay porque Valencia tema. Porque ya de la hermosura de Rosarda estoy de modo, que he de ser Moro, y en todo tendréis mi ayuda segura. Palabra os doy en echando el Rey de Aragón del muro, de volverme Moro, y juro de cumplirlo. . Estás burlando? Prometed que me daréis a Rosarda en casamiento, y sabréis después mi intento, y lo que he de hacer veréis. Jura como Caballero Juan Remírez, que nos tratas verdad. . Las manos ingratas de Rosarda por quien muero me den muerte si no es cierto lo que digo que procuro. Cierto? Y por Mahoma lo juro de cumplir vuestro concierto, 4 Pues alto Rosarda es tuya. Dadme un vestido de Moro para más honra, y decoro de mi pecho, y la ley suya. Y subidme en ese muro, donde no entrará Cristiano mientras no quiera Arellano, cuya defensa proculo. Gran dicha habemos tenido, entra en Valencia. . Guiadme, y por el portillo entradme que habéis vosotros salido. Rosarda hoy a tu hermosura debe esta insigne Ciudad su rescate, y libertad. Y yo al cielo esta ventura, vamos famoso Cristiano. Yo os haré. . Qué? Resistencia. Segura está ya Valencia, pues la deñende Arellano. el muro Famosamente nos defiende el por esta parte el moro. . No te espantes, que a la primer defensa esté tan fuerte, gente le faltara, que has hecho daño, y a la segunda mostrará flaqueza. A dónde están aquellas valentías de Juan Ramírez Pardo? . En la campaña será valiente Conde con un hombre, mas no subiendo un muro. . Estos murmuran, a Caballeros hoy el Rey desea entrar en la Ciudad, si alguno quiere arrimar una escala; y dar principio, seguirémos le todos. . Eso importa. No responde ninguno? Hola soldados mostrad la escala; el que quisiere siga. El que llegare aquí sabrá que tiene otro Marte en defensa aqueste muro. Perros yo soy Ramírez de Arellano. Ese nombre esperaba, afuera perros, haced lugar al hombre más famoso, que ha nacido en España, ni en el mundo. Quién eres? . Tente pues no me conoces? Quién eres? . A Volaños desconoces? Por dónde estas aquí, y en este traje? Tiempo habrá de decírtelo, pública ría. . Ea Caballeros, yo he cumplido labra que he dado al Rey don Pedro, aquí levantada sobre el muro uz de esta espada, arriba, arriba, con, Aragón, victoria, viva, viva. Gu ̱. Por Ties victor la par veis la cro Arao Elvira n Montero de Espinosa. Mendo Rodríguez.
JORNADA TERCERA
Ya que tienes a Valencia claro invencible señor, bien es que me des licencia, porque es forzoso a mi honor hacer de tu casa ausencia. En Navarra prometí al Conde de Trastamara, que pasando a Francia vi, porque desde allá le ampara, contra el Rey su hermano aquí. Ayudarle con mi espada, y la palabra jurada, ya sabes tú que es razón cumplirla en esta ocasión. Porque cumplirla te agrada. Pero no de otra manera, pues siendo mi Camarero muy justa excusa tuviera cualquier noble Caballero, que me amara, y me sirviera, Enrique solo alborota Celí a España con sediciones, y ambición que el mundo nota, pues con basardos pendones los vanos vientos azota. Créeme que no será Rey en Castilla esta vez. Si hará que enojado está con su hermano aquel juez, que el castigo, y premio da. Y pues Pedro no se enmienda, ni quiere acortar la rienda a la crueldad, y ambición Dios dará la posesión, a quien servirle pretenda. Pues como sale vencido, siempre que con el pelea? Darle victoria ha querido, porque a tales obras sea humilde y agradecido. Que a veces quiere que estén los que lejos de él se ven con gusto, y satisfacción, y es para más confusión. Habla de los Reyes bien. Quién sabe hacer bien por ellos, también sabe bien hablar de lo bueno que hay en ellos, así supiesen pagar, como. . Qué dices de ellos? Que el bueno es la semejanza, que es a Dios más parecida en el mundo, pues alcanza el poder peso, y medida, justicia paz, y templanza. Dadme licencia señor, que Enrique haura menester de un Arellano el valor, que a donde no es menester cansa el que sirve mejor. La licencia tú la tienes, pues como extranjero vienes, y cuando quieres te vas. Si hay en que servirte más esos son mis propios bienes. Y pues que vine extranjero, ya vuelvo como he venido; alomenos decir quiero, que llevo haberte servido, que es el mayor bien que espero. Pero diré en tu presencia ya que me has dado licencia, que te hallé Rey de Aragón, Antiste viene. que hay de cosas y quedas por mi ocasión Rey de Aragón, y Valencia. . qué os parece? . que ha sentido que un mundo no le hayas dado de un hora que te ha servido, y que por él has ganado lo que por tantos ha sido. Si nuestra sangre no cuenta, y se atribuye la gloria, tendrémos lo por afrenta. Dios, solo da la victoria, y los imperios aumenta. No hay duda que me ha servido, y que es un gran Caballero, que haber su ausencia sentido me ha mostrado más severo, y menos agradecido. Fuera de esto ir a servir a don Enrique, me ofende. Bien lo puedes impedir. Ser Rey de Castilla emprende. Pienso que emprende morir. Yo como las partes sigo del Rey Don Pedro su hermano, de quien soy deudo, y amigo, no admito a Enrique tirano, y a sus parciales persigo. Está Castilla quejosa de Pedro, y pide que reine Enrique. . Es injusta cosa, por más que a la suya aplique. Bien venido seas, Cida de Castilla? Poniéndose personas de importancia de por medio en las guerras de Castilla, y con su autoridad el Santo Padre quieren que Enrique, y Pedro se concierten; las personas que nombran señor invicto, es la tuya, y de Carlos de Navarra, habéis os de juntar en el Castillo de Fos, que divide los tres Reinos, tú, y el Rey de Navarra, y don Enrique, que don Pedro consiente en el concierto que hicieredes los dos. . Huelgo en extremo, que se hayan los hermanos concertado, y ser tercero de esta paz estimo, pero cómo vendrá seguro Enrique? Han nombrado senor un Caballero, que con armas, valor, y sangre ilustre asegure el Castillo a los tres Reyes, y de cuya lealtad todos se fien, porque dicen que es único en España. Qué Caballero tan leal es ese, que puede asegurar tres Reales vidas? Señor es Juan Ramírez de Arellano, que allá tiene ese nombre, y otros muchos que le han dado sus obras, pero advierte, que luego has de partir. . Si el asegura, al Castillo hauré de ir solo. . Es forzoso. Vamos porque mi amor le signifique a Pedro el bravo, contra el loco Enrique. Pasa perrona adelante, que de todos los despojos que dio Valencia a mis ojos en victoria semejante. Solo te quise escoger por vengar mi pecho airado, sino te vale el sagrado de ser mujer. . Soy mujer. Pues valgaos el diablo a todas, digo cuantas malas son, y a ti porque esa razón tan sin razón acomodas, a cuanto queréis hacer, aunque nos hagáis hastillas no hay más de dos lagrimillas, y decir que soy mujer. Pienso que Adán os mostró este término prolijo, cuando convencido dijo, que la mujer le engañó. Ya sé yo que mujer eres, bien haya aquel que decía, que la espada se cenía para perros, y mujeres. Que te hacía mi inocencia para llevarme engañado, de tu hermosura colgado a las puertas de Valencia. Parécete a ti que es bien por la traición que conciertas, que como a perro entre puertas muerte a un Hidalgo le den? Pues confiésate a Mahoma, que hoy has de morir aquí. Ten la espada. . Estás en ti? venganza en los hombres toma, y no infames el acero, en quien no tiene valor. Carlos mi vida, y mi honor solo de tu mano espero, detén la furia a Arellano, que me quiere dar la muerte. Siempre vienes de esta suerte, a ser Ángel de mi mano, palabra no he de escucharte, yo me voy tras mi señor. Merecieras el rigor con que ha querido acabarte por la traición tan cruel, que a un hombre inocente hacías. Confieso las culpas mías, y el valor que vive en él; envidiosos de su fama me obligaron. . Vete pues. Dónde si Valencia es, de quien fue su incendio, y llama. Antes pues que ya no tengo, casa, hacienda, ni lugar, te querría suplicar, pues a ser tu esclava vengo, me llevases en tu amparo. Duéleme el verte mujer, mas como podré poner a tus traiciones reparo? Fiándote de mi amor, que te le tengo en extremo. Eso es lo mismo, y más temo tu amor que tu desamor, hasme de engañar? . El cielo me castigue cuando intente tu daño. . No me consiente dejarla un piadoso celo, ahora bien quiero llevarte con palabra que has de ser. Carlos aunque soy mujer, la palabra quiero darte de serte fiel, y leal. Pues ven conmigo. Está cierto, que tu hermosura me ha muerto. Bueno afe, no digas tal. Pues mírate en el espejo de estos ojos, y verás si puede obligar a más. Muda Rosarda consejo, que quiero yo bien. . A quién? Acá lo sabrás, camina. Ay hermosura divina, no me tratéis con desdén. Lo que intentas te pregunto. Gozarte. . Gran prisa es esa, mas quede en paz la traviesa. Porqué? . Tenemos un punto. otra vez me de los brazos señor vuestra Majestad. Debéis a mi voluntad Rey esos tiernos abrazos. No pensaba yo que aquí nos juntara esta ocasión. De Enrique la condición nos tiene a todos ansí. Quiera Dios que se concierte esta paz tan deseada de España. . Mas concertada la pudo tener la muerte, cuando Enrique fue vencido. Notablemente porfía, hoy es de la junta el día, sabed si el Conde ha venido. Gente ha puesto en el Castillo Juan Ramírez de Arellano. Hácele seguro, y llano, pero yo he de hallar portillo si es posible a su lealtad. Yo le tómara a su pecho. Algún disgusto os ha hecho. Señor vuestro honor mirad, cuanto más que no se sabe, que vuestra sobrina tenga. Ya es hora que Enrique venga, y aún hora que Enrique acabe. Sean vuestras Altezas bien hallados. Seáis Conde mil veces bienvenido. Rey le llaman a Enrique? . Quién? . Castilla. Castilla tiene Rey, y aquí se trata de convenir a Enrique con su hermano, porque para ser Rey, de que ha servido la junta que se hace en este Fuerte. Don Beltran no tratemos de esto ahora, despídase la gente. . Don Enrique gran Rey, o Conde en el Castillo entremos, que allá sabremos que partido acetas. Llamad a Juan Ramírez de Arellano. Él viene. . Oh Caballero generoso! Oh Príncipe famoso Castellano! Sois vos don Juan el Príncipe famoso? Príncipe le llamó siendo tirano. Mi vida está Ramírez valeroso en esas manos hoy. . En ellas fía, que soy quien soy, y ya tu vida es mía. Qué gente tienes dentro? . Brava gente, mas de seiscientos hombres Castellanos. Caballeros retírense a la frente de aquellos valles por sus verdes llanos. Todos nos vamos. . Capitán valiente mi vida fío en tus hidalgas manos. Alza el restillo, y entren los tres Reyes. Séralo a falta de armas, y de leyes. Alerta famosa gente, todo hombre aliste sus armas. Para quién soldados armas noble Capitán valiente? Oh Elvira del alma mía cuando llegaste? . Ahora llego. Qué te detengas te ruego el término de este día, que está don Carlos aquí. Mi tío? . Pues no lo sabes? Tú tienes armas, y llaves de este Castillo, y de mí, que importa cuando me vea, mas no me conocerá. Bien dices, y en arma está la gente cuando eso sea. Qué bando sigues? A Enrique. Pues de Enrique soy. Castilla le ofrece corona, y silla puesto que Aragón replique, temerosos de tener cerca tan grande enemigo. Si Enrique es de gloria amigo que conciertos ha de hacer? No lo sé, Dios les de paz, y cuando no se la dé, mi espada a su lado esté; si es de su amparo capaz. Que he de ponerle en Toledo, o no he de ser Arellano. Gete sale. . Huyes en vano. Segura a tu sombra quedo. Famoso Arellano escucha. qué hay de paz invictos Reyes? Que no aprovechan las leyes, cuando la ambición es mucha. Enrique quiere reinar, y no hay tratar de concierto, y no siendo Pedro muerto, que medio se puede dar? Si quiere reinar Castilla debe de llamarle a él. No hay ley que vuelva por el para ponerle en la silla. No solo puedes don Juan hacer un servicio a Dios, obligarnos a los dos, y a cuantos pidiendo están, La paz de un Reino perdido obligas a Inglaterra, que le ayuda en esta guerra, y al Rey don Prdro ofendido. De la crueldad de su hermano pones en obligación, que es pequeño galardón darte su Reino Arellano. Puedes, y querrás sospecho, pues Enrique trata engaño, dar remedio a tanto daño procurando tu provecho. Que un Cristiano Caballero, no ha de querer pues no es ley quitar al que es propio Rey, y poner al extranjero. Y aunque tu Navarro seas debes mirar que lo soy, y que al Castellano doy lo que quitar le deseas. Conozco que fuera justo, que el Rey don Pedro reinan cuando España le llamara patria de la patria Augusto. Pero es diferente el nombre, con que se queja, y no sé cuando sin nombre se ve, si acierta en pedir un hombre Este llama el más cercano, pues es por madre Guzman, pues como dice el refran llena el caballo la silla. Yo favorezco en los dos, el que el pueblo favorece, porque en aquesto parece, que su voz es la de Dios. Y no siendo Castellano puedo ayudar al que quiero, pues que como Caballero di a Enrique palabra, y mano. Don Juan sin morir Enrique, que tantas muertes, y guerras ha causado en estas tierras, no quieras que a ti se aplique. Solo pedimos lugar, que aquí habrá quien le de muerte. Yo hice seguró el Fuerte, y a Enrique no han de matar si se junta el mundo todo. Título de Duque tienes, con diez Villas si a dar vienes solo el lugar, que no el modo. Ni el lugar para matarle, ni dejar de defenderlo hasta entre su gente velle. Déjanos entrar a hablarle. Quedo Reyes. . Arellano, la espada para tu Rey? Para tu señor es ley, poner a la espada mano. Tú no has sido mi vasallo? Tú no eres mi Camarero? Reyes yo soy Caballero, y jure a Dios de ampararlo. Fiose de mis razones, no he de ser jamás traidor, ni a mi Rey, ni a mi señor debo obediencia en traiciones. Carlos fue mi Rey, tu fuiste mi señor, ya lo es el Conde, la misma razón responde, Mano a la espada pusiste. Para defender mi pecho, (nor? y vuestro honor. . Nuestro ho Sí, porque un hecho traidor no le manche sin provecho. Que mi vida, en cuanto a vida también la debo estimar, que a quien me la puede dar solo es razón que la pida. El título aunque os de honra no puede tener honor, pues me queda el de traidor, que mi linaje deshonra. Mas quiero de hacienda falto, un título de leal, pues no hay corona Imperial que tenga valor tan alto. La palabra a justa ley, el guardarla corresponde, cuado con el Conde, al Conde, cuando con el Rey, al Rey, Que en siéndolo de Castilla no le faltará que darme, aunque yo tengo en que estarme buen solar, y buena Villa. Entra paje, y dile al Conde que salga con mis soldados. Voy. . A sus hechos honrados esta lealtad corresponde. No tenéis que os enojar. Oh famoso Caballero, si su virtud considero antes tengo que envidiar. Advierte Don Juan que Enrique te ha de pagar mal después. Si fuere Rey, serantres a quien esa culpa aplique. Que tú me pagaste mal un gran servicio en Estela, cuando el Moro con cautela vencio tu pendón Real. y tú el haberte rendido Rey los muros de Valencia. Dejásteme con tu ausencia Juan Ramírez ofendido, por Enrique me dejaste. Tu mataste un Caballero, y lo que decir no quiero, contra mi honor intentaste, de que algún día verás que te retan en mi nombre. Si te ha engañado algún hombre, Enrique sale, no mas. Qués esto Juan Ramírez? . Mis verdades, y que a pesar del mundo te defiendo. Estas son las propuestas amistades? De qué te ofendes? . De los dos me ofendo. Si así pagas las buenas voluntades, con que estamos tu vida previniendo y excusar estas guerras entre hermanos, porque te llaman Rey los Castellanos? Si hubierades tratado como amigos de mi hermano la paz, nunca tuviera las armas el concierto por testigo. Mirando estoy si mi señor se altera. Volaños pocos son los enemigos, aunque se acerquen . Mas que a Dios pluguiera, y fueran más que arena tiene el llano a donde están Volaños, y Arellano. Vente señor conmigo, en salvo ponte, antes que venga multitud de gente, que cubre el pie de ese vecino monte. Tuya es mi vida Capitán valiente. Aquí llevas señor a Rodamonte. Es Volaños? . Yo soy, que cuando intente seguirte el mundo, comeré a bocados canastas de escuadrones de soldados. Corrido quedo. . De esta injusta ofensa tiene culpa Arellano. Qué es aquesto? como Enrique se va con tal defensa? Don Juan en salvo como ves le ha puesto. Declarole tu intento? . Pues el piensa, que va ofendido; y a vengar dispuesto, el no guardarle la palabra dada, quien duda que ha infamado nuestra espada. Retar quiero a Ramírez de Arellano, y matarle en el campo sobre el hecho. Veamos lo que intenta el Castellano. Que le busca su ejército sospecho. Pues luego que seguro de su mano en su Castilla tenga Pedro el pecho, le haréis Conde un valiente desafío. Entonces tú verás el valor mío. Quitádmele de delante, no le vean más mis ojos. Vuestra Alteza no se espante. Todo para darme enojos, no siendo el mundo bastante. Quién puede darosle a vos, que os hizo Príncipe Dios de un Reino como Castilla. Enrique puesto en mi silla? Era haciendo paz los dos. Como paz, dice el villano, que mi hermano ha de matarme, y que ha de reinar mi hermano? Nunca han podido espantarme falso agüero, o sueño vano. Y no hay porque os alborote, que el que os dijo esa locura fuese señor Sacerdote. Dice que el cielo procura este vengativo azote. Dice que le apareció; Santo Domingo, y le habló, Volverá como Guzman, por Enrique, a quien hoy dan nombre de Rey. . Antes no. VA1 Porque es él de la Calzada, el que dice que le dijo, que me ha de matar su espada. Si el santo Rey lo predijo, la del cielo viene airada. Aunque también Ecechías, porque lloró merecio diez años sobre sus días, pero ese Clerigo habló por solas sus fantasías, Y por dicha le ha enviado Enrique con este enredo. También me dicen que ha entrado hasta cerca de Toledo, con ejército formado. Mueve el tuyo gran señor, y acábese de una vez con el daño, o el temor, que Dios, que es sunio juez dará a Castilla el mejor. Y pues siempre le has vencido claro está que no es servido que reine Enrique. . Es ansí por Dios que me ha vuesto en mí, lo que me habéis advertido. Muera Enrique, marcha, toca. Dónde irás hoy? . A Montiel, tanto el furor me provoca, porque hasta verme con él fuego arrojo por la boca: bueno es que el hacer justicia llame Castilla crueldad, y que digan que es codicia el dar la muerte a Mahoma. Es la popular malicia el vulgo desenfrenado, al Rey justo llama airado, (do. y cruel al justiciero. Muera. . Eres Rey, y solda Pase la palabra luego, digan todos muera Enrique. Muera Enrique. Aquiles Griego va a Troya. Haced que publique, (go. guerra un bando a sangre, y fue Llegad esta mesa aquí, no hay tinta, pluma, y papel? Todo recado subí. Cada uno escriba en él lo que desea de mí; haga cuenta que el Rey soy pídame Villa, o Ciudad, que desde aquí se la doy. Alto esa mesa llegad. Suspenso de oirte estoy. Arellano firmar quiero estas mercedes a todos por bueno, y dichoso agüero que estos términos, y modos confirman el bien que espero. De los que aquí habéis entrado escriba el noble, cual noble, como soldado, el soldado, que daré a todos al doble lo que dejare firmado. Si esto te parece agüero de reinar, escribir, quiero lo que te quiero pedir. Yo también quiero escribir. Y es el galardón que espero. Vive el cielo doña Elvira, que hemos de escribir los dos. Yo también. . Eso te admira? escribe aquí. . Plegue a Dios, que no sea todo mentira, con deseo de reinar este ofrece montes de oro. Vuelto el río veo andar, tiende la red al tesoro, que algo habemos de pescar. Yo he escrito ya. Y yo también. Ese pape! queda bien? Si supieses lo que he puesto. Yo pues? Dadme el papel presto. Quieres que pluma te den? Si que lo quiero firmar. Este es mi papel. . Ya leo. No se si le ha de dejar. Señor a Soria deseo. A Soria te quiero dar. Este lee. . Que me place. Dadme a Plasencia señor. Yo lo haré porque esto nace de la merced, y favor, que el Rey de Castilla os hace, Muestra, veamos soldado, Toma y con rico trofeo te vea España coronado. A Juan Ramírez deseo. Hola el papel ha serrado. No hiua firmado ansí. Pues puedo yo darte a ti a don Juan? . Tuyo es Don Juan mientras es tu Capitán, tu puedes dármele a mí. Para que le quieres? . Quiero solo este bien. . Él se ríe, firmo. . El bien que espera. Ya querrás que el Rey me fíe. Amo, y temo. Y tú el postrero. Toma señor mi papel, porque eres tan liberal, y Arellano tan fiel, que no has de tener caudal si le has de pagar a él. Bien dices leerle quiero. Dame Alaesos, y Coca. Volaños que te provoca? Bueno afe de Caballero, ya no sabes el licor, que esos Lugares benditos encierran en sus distritos? Qué es, qué quieres ser? Señor de vasallos, y mosquitos. Muestra Arellano el papel, que si yo te he de pagar el mundo has cifrado en él, pero que puedo firmar, que no te diera sin él. Aquí no hay escrito nada. Al Rey no se ha de pedir señor cosa señalada, y así no quise escribir el interes que me agrada. Si adios se pide que de lo que al hombre le conviene, el que al Rey besare el pie si a pedirle merced viene, miren que su imagen fue. Vos sabéis vuestro poder, y mis méritos Rey franco hoy que vos lo queréis ser os doy el papel en blanco, pues veis lo que he menester. Bien decís, yo firmo aquí, yo os daré la firma en blanco que dando la firma ansí, vos venís a ser el franco, pues escribiréis por mí. Quiera Dios que llegue el día, que lo podáis vos cumplir, que esto es placer, y alegría de veros, yo el Rey, decir. Castilla es vuestra, si es mía. Qué haces gran señor de esta manera, sal luego de Toledo con tu ejército, que el Rey don Pedro viene en busca tuya. Salio ya de Sevilla el Rey Maestre? Eso respondes, de aquel vivo rayo? Pasó furioso la Morena sierra, y hasta el campo llegó de Calatraba, a donde en un Castillo de mi Orden se aloja con su gente. . Referidla. Viene con él el Príncipe de Gales heredero del Rey de Inglaterra, de Sevilla, Jérez, Carmona, y Ecija, los Concejos sin otros Caballeros. Y qué serán por todos? . Tres mil lanzas, sin los Moros ginetes que le envía el Granadino Rey. . No es mucho ejército! quién me acompaña a mí? . La flor de España, los dos Maestres de las rojas Cruces Santiago, y Calatraba, don Fernando Perez de Áyala, y el valiente Pedro Gonzalez de Mendoza, don Alonso, que es ahora el mayor Adelantado, y de Monte Mayor tiene apellido, don Gónzalo de Cordoba, y don Diego García de Toledo, don Felipe de Castro, Sancho Sanchez el de Rojas, y con Pedro Fernandez de Belasco, el Mariscal de Francia, y los presentes, que bastaba Ramírez de Arellano. Bastaba Don Beltrán. . Pues marche el campo al de Montiel en busca de don Pedro. Ya te espera el laurel, el cetro, y silla. Viva Enrique. . Quién es? . Rey de Castilla. A suerte cruel, y esquiva! Señor guarda tu persona. Morir no es mejor? Perdona; que no has de ir. Enrique viva. No escuchas aquella voz? Viva Enrique. Es maravilla, Enrique Rey de Castilla. Oh suerte enemiga atroz déjame morir primero, con acero que con voces. Mal la fortuna conoces, vive que mudanza espero, éntrate en este Castillo. Quiero tomar tu consejo. Espantoso estrago dejo. Entrose? . Caló el restillo. Por dónde se piensa ir, ya de mi gente cercado. En la torre se ha mostrado, algo nos quiere decir. Aquel Beltrán no es mi herma (no Mando de Sanabría, sí. Don Beltran llégate aquí. Conocesme Castellano? Pues te llamo, que lo dudas, dónde está Enrique? . Recoje la gente. . Oye, y no te enoje si de propósito mudas, y sacas al Rey de aquí te ofrece de su tesoro docientas mil doblas de oro, y estas tierras. Oye. . Di. Soria, Atienza, y Almazan, Moron, Monteagudo, y Deza, y el laurel de su cabeza pondrá en la tuya Beltran. Hablaré a mi primo. Parte. . Qué es eso? El Rey me ha ofrecido, si de donde está oprimido le saco a segura parte, oro, y tierras, como quien tiene por mayor tesoro la vida. . que es tierras, y oro, no las tengo yo también? Dile que salga Beltran; y que lo aceptas. . Yo voy, que en tu pensamiento estoy. Tu entretanto Capitán (go. recoge toda mi gente. Voy a servirte . Hola Hidal Habéis reparado en algo? Dice Oliver mi pariente, que jure el Rey de cumplir esto que darme promete. Jurará una vez, y fiete. Pues el Rey puede salir, Vóiselo a decir. Camina, Enrique hoy has de reinar. Los brazos te quiero dar. Tu Reino el cielo encamina, vete, y en mi tienda espera. Allí con mi gente aguardo. Ya vengo Frances gallardo. Cómo irás? . A la ligera. Pues tomemos dos caballos. Fiarme en tus manos quiero. Ven a mí tienda primero, que todos son tus vasallos. (ras? Siempre has de estar en locu Pues es mi esclava Rosarda, vive Dios si el Moro aguarda. Qué es lo que de ella procuras? Voyla aguardando hasta ver señor el fin de esta guerra, para llevarla a mi tierra. Y allá que piensas hacer? Quemarla por la traición, que quiso hacerte, aunque el cielo movió mi piadoso celo a tan discreta invención. Luego no eres Arellano? Borracha Bolanos soy, que en servicio suyo estoy, aunque hidalgo, y Asturiano. Dame esas manos señor. No importa no se las des. Son celitos? . Son amores. Grandes voces. Gran rumor. Ya hizo fin la contienda de los dos hermanos bravos, ya estará libre Castilla. Oh Maestre de Santiago, que ha sucedido, qué es esto, que da voces todo el campo? Salio de Montiel Don Pedro pensando ponerse en salvo, hallole Enrique en la tienda de Mosen Beltran el franco. Apenas le conocía, porque había muchos años, que los dos no se habían visto, mas siendo Enrique avisado sacó la daga, y hiriole cayendo en el suelo entrambos. Donde dicen que fue Enrique de don Beltran ayudado, muerto yace el Rey don Pedro en su sangre revolcado. Mas enemigos que amigos tienen su cuerpo cercado, unos dicen que le entierren, otros que no sea enterrado; porque en fin viéndole muerto dice a voces todo el campo, Castilla por don Enrique. Viva Enrique muchos años. Cumple lo que has prometido. Para ti es poco mi estado. Dadme los pies Rey famoso. Oh Ramírez de Arellano, ahora nobles que reino quiero de mi Reino daros, Soria, y Almazan es tuya, y a las que te dio mi hermano Beltran, por tantos servicios quiero anadir otros cuatro, a Ramírez doy diez Villas, y mi General le hago de la mar, y de la tierra. Beso tus Reales manos. Y a Volaños no dan nada? Ya no es del mundo Volaños? De un Lugar te hago señor. Ya soy señor de vasallos. Cúmpleme Rey tu palabra. Pues qué palabra te he dado? De darme a Don Juan Ramírez. Quién eres? Del Rey Navarro, su sobrina doña Elvira. Su sobrina, extraño caso! dale la mano Ramírez, que yo la daré los brazos. Y esta galga no merece, que la den sí quiera un galgo? Yo me contento contigo. Tuyo soy corta otros tantos. Viva Enrique, decid todos. Viva Enrique Castellanos, y a qui Señado se acaba los Ramírez Arrellanos.
