Texto digital de Quien habla más obra menos
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Antonio Enríquez Gómez (Fernando de Zárate)
- Atribución estilometría
- Antonio Enríquez Gómez (Fernando de Zárate) Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto ha sido preparado por Iván Rodríguez Caballero.
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Gómez Caballero, Iván. Texto digital de Quien habla más obra menos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/quien-habla-mas-obra-menos.

QUIEN HABLA MÁS OBRA MENOS
JORNADA PRIMERA
¿ Pues qué no es bastante el ruego, el cariño que te alhaga, ni la razón que te obliga ? ahora he de ver si basta á detenerte el impulso de mi mano. Suelta ingrata. Primero dejará el Cielo por líneas de azul y plata las estrellas, dividiendo los círculos de oro y grana , que te deje sin decirme de tanto en ojo la causa. ¡A y tormento mas terrible ! déjame por Dios, Diana, que no ha y amor tan civil, que con las finezas vaya con otro amor á la parte; y mas cuando desengañan permitidos galanteos, Icaros, con cuyas alas vuelan hasta levantar al Cielo sus esperanzas : ¿ por qué mi amor entretienes si solo al español amas ? ¿ Luego tienes celos? Tengo veneno, locura y rabia. Ay Duque! grandes tormentos tienen los que celos pasan, ¿ Luego tú los has tenido ? ¿cómo puede ser, Diana ? si yo nunca te los dí, Como yo me los tomaba. En mas confusión me ha puesto , porque es consecuencia clara, si hubo celos, que hubo amor distinto del que me agravia : Imitando al Sol te sigo, y tú como Aurora ingrata en Don hallas tu esfera, obscura niebla á mis ansias. ¿ Eso crees ? Solo creo , que cual Sirena me engañas. En fin, ¿qué me pides celos f ¿ de quién? De un español. Basta ; sin causa, Duque, los tienes; pero yo haré sin tardanza , que te los dé aquel que puede: oye Inés. ¿ Qué me mandas ? Haz que avisen á Don luego, que corra mañana la sortija en esta calle, pues que mi licencia aguarda. Voy al punto. Espera Inés, ¿dónde vas ? No hay que llamarla, señor , porque solo á mí me obedecen mis criadas. Si te burlas, muy de veras , el sentimiento me abrasa ; fingiste que me querías, pero fue antes que herederas, por solo verte Duquesa conveniencia fue fundada. A Y de Partán a el Estado , las letras, sino las armas, han declarado por tuyo y poderosa ynfana enriquecerás tu amante, y si contigo se casa, la gloria de hacerle grande á la vanidad le llama. Pobre me dicen que está por tu ocasión , y me holgara en parte, que agradecida su fe constante premiaras, porque tan costoso amor la restitución aguarda. ¿A qué propósito, Duque, argbyes con arrogancia ambición á mi nobleza, codicia, que interior n, ancha ? Yo confieso de Don las fin ezas estremadas; el no admitir Ias me toca , no me pesa que las haga , porque á ninguna mujer le pesa de ser amada. Luego mantener sortija en tu calle, donde aguarda la destreza de Sicilia, postrar su altiva arrogancia y. ¿ no es favorecerle el darle licencia para que salga ? claro está, pues cuando, supo que el Estado publicaban por tuyo, diversas joyas dio en albricias, y esperaba el logro de todas juntas de tu hermosura bizarra. ¿Y tú qué albricias has dado de mi dicha ? Al viento daba con una y otra inventiva las colores de mis galas. Deudora soy de festiva ¿ De suerte, que el interés es quien te obliga ? La clara luz en las estrellas puesta es quien me influye en el alma inclinación á tu amor: confieso, que en dos balanzas dividido el albedrio, Por obligación se halla; y a un que pesa mas el verme de Don tan obligada, como es juez un ciego amor, solo en tu favor declara de mi gusto la sentencia: deja , pues sospechas vanas, porque celos ningún cuerdo ha y que los pida á su dama, y los guarda si los tiene hasta tomar la venganza. Hechizo son tus razones , veneno que dulce mata, y así creo lo que dices ¿Correrás por mi mañana ? ¿Si tú gustas, porqué no ? Pues, ponte, Duque, esta banda, y irás del color del aire o puesto á la azul campaña. Cruce mi pecho en tu nombre, y porque gustosa vayas, aquesta flor de Isabela, que así su color se llama , pon señora, en el tocado sobre las hebras doradas. Bien á Isabela conozco, que de Don es hermana; d es favor suyo ? ¿ Eso dices, cuando te venera el alma? no quiero enojarte mas, puesto que es sospecha vana. Bien puedes estar seguro. Tendré victoriosa palma. Ceñirá el laurel de amor á tus sien es de esmeraldas. Voy á prevenir caballos. Y yo á ver si el Sol se para por verte. Dame colores de tu gusto. Azul y macar: á Dios, dueño á quien adoro. A Dios, Princesa adorada. Suplico á tu Majestad me diga su sentimiento. Rey. Manfredo, el entendimiento hoy sigue á la voluntad. ¡Ay, bellísima Isabela ap. tanto tu amor reverencio , que aun no dice mi silencio la pasión que me desvela. Morir del cuidado puedo mas de prisa que despacio; pero ninguno en Palacio sabrá que es de amor Manfredo, en mi Consejo he mirado que con justicia y razón, sin género de pasión , á Partana os han quitado. Llegó, en fin , vuestra sobrina , por ser su justicia llana , el Estado, que á Diana hace dos veces Divina, Y porque justo no es que os tenga mi amor quejoso, pudiendo haceros dichoso, de Gebelina Marqués os hago. Manfredo. Rey Soberano diré en aquesta ocasión , rama ilustre de Aragón , que muchos blasones gano; mil veces los pies te beso. Alzad, que por obediencia, el rigor de la sentencia que lo he sentido os con fieso. Manfredo Por ver la benignidad hija de vuestro valor y por ver con el amor que dais premio a mi lealtad, es muy justo que imagine , por ser peligro que excede, el ver que Diana herede á Partana, y que con fine con el estado famoso del Duque Astolfo, constando y si se casa, es forzoso que la Galia luego intente algún infelice caso , y darán á Francia el paso contra el honor libremente ; y si se ayudan los dos , y libre paso le dan, bien á su salvo podrán quitaros el Reino á vos. A Sicilia has de perder, si en la Princesa hay traición , y no admite dilación . el remedio , da poder á quien tienes por amigo; que si yo su casa a llano, te he de poner en la mano las cartas del enemigo. Tus dichas serán felices sin limitación alguna, á pesar de la fortuna, si pruebas lo que me dices. Esta es verdad, Con efecto, orden mía has de llevar, , , , su casa has de visitar, , , , , , ven te firmaré el decreto. Manfredo. Las armas, no la pasión, me dieron el Principado, lo que me quitó el Senado querer cobrar no es, traición. Si es mío, como tal puedo tomarlo, no hay, quien lo impida ganarlo, ó perder la vida, ya es reputación. A Diana muestra amor y mira cuanto se hace, que la traición siempre aplace, mas nunca a place el traidor. ¡Qué á esto obliguen las estrellas ! qué esto un desdén solicita aquestas galas me quita, ó te he de abrasar con ellas : en el fuego las arroja, pues solo sirvió mi intento de dar con ellas al viento , como del árbol la hoja : ¿ así Diana premió si mi pretensión soberana ? r . Como se llama Diana, “: o á la Luna te dejó. º "" . z , "quema luego aquestas plumas veloces, º quema. , Quedo, no dés vo i ¿quieres que toquen á fuego e iº contra su desdén precito s." diera yo una industria bella, ¿Y cuál es ? Quemarla á ella i pues que cometió el delito. Sin juicio estoy. No he de darte ahora los parabienes, que ya sé que no le tienes de treinta años á esta parte; pero escúchame : ¿Tu estrella no consiste interiormente en estar tan sumamente empeñado por querella? Si. Pues cesó ya tu cuidado : Dí que pague esta mujer tus deudas al mercader, quedarás desempeñado. - . Infame, soy hombre yo? Dale, Asi aprietas la clavija º lleve el diablo la sortija, y el alma que la corrió. ¿Pues no me dirás á quien mas finezas se le debe º a: Al demonio que te lleve jamás amen. Dime, aquella luz serenas aquel talle. Esto ha de ser , talle tiene esta muger de nunca hacer cosa buena. ¿Qué mis sus piros veloces .. .. no ablandarán su rigor f ... . No eres hombre de valor , , , si no la matas á cocés. - º a Es una fiera Es un risco. Es inhumana, Es infiel. Es tirana. Es mujer... Es basilisco. Es homicida y es una veleta al viento Es cruel. Perdióse mi pensamiento. Es una mujer perdida Es una deidad tirana, que asi es razon que la llame. Es una picara. Infame, ¿ tú dices mal de Diana ? , Dale. Pues si tu la tratas mal, ¿ quieres que la trate bien f Yo condeno mi desdén como causa principal : ¡Ay ! A y demonio. ¿ No es Diana angel humano ? Camelote No sé nada, un escribano dará dello testimonio. Yo he de perder el sentido, Siempre estuviste sin él. Dime, aquel Angel cruel, Hasta ahora no ha caido. ! Por el Duque me ha olvidado f Por el Duque te olvidó Por el Duque me dejó. Te dejó por un ducado. ¿ Pues qué remedio darémos, si pronuncia n sus corales estos celos desiguales f s . Señor, el no hacer extremos. seré del Duque homicida ho y se rn ejo re mi suerte; a Duque he de dár la muerte Y él qué te ha de dar ¿ la vida ? De su cielo soberano me arrojó el hado preciso. Si te echan del paraíso, toma el Cielo con la mano. Fortuna, yá sé quien eres , ¡oh que presto te volviste . Señor mío, siempre fuiste desgraciado con mujeres ; á una vieja que te amaba , y ella se desbautizaba de ver la Fe del bautismo, y teniendo años sesenta , sin contar un día más, no fue posible jamás de que cayese en la cuenta : pues no te admires ahora si Diana con desdén. Mal haya tu lengua amen : mata rete. Mi señora viene aquí. Vete, o por vida de Diana, yo esto y ciego , vete digo. Voyme luego, pues echas ese por vida. Seas, hermano, bien llegado : mas siendo mantenedor , ¿ cómo solo del valor has venido acompañado º ya sabes que no te vi por ser mis tristezas raras. Bastaba que tu falta ras para sucederme así. Viendo que el Duque me olvida, fuera locura y error verle adorar otro a mor tan á costa de mi vida. ap. ¿Qué novedad sucedió al festejo de tu dama º ¿ qué es esto, la ardiente llama en su esfera se a pagó ? Ser Diana mi pesar causa de tan los en ojos , en el fuego de sus ojos fueron mis galas azar. ¿De qué suerte tal mudanza º Desta suerte , Isabel mía : antes de es pirar el dra vi morir á mi esperanza. Por festejar de Anarda la excelencia, del Imperio heredado amor procura dar en albricias ya por la sentencia, todo el oro de Ofir á su hermosura. No ha y amor donde no hay magnificencia , fiestas el alma su dey dad a pura , y fiado en su gusto y valor mío, á una sortija á todos desafío. Alborotó á Sicilia la armonía de música y rumor de los carteles, siendo la obscuridad un claro día ; poblados los balcones de claveles , de da mas sicilia mas parecía que á un tiempo se miraban en doseles, presidiendo Diana á todas ellas, la Aurora, el día, el Sol y las estrellas. Corrió su velo azul la blanca Aurora , y volando la fauna á los con fines, á la calle del Sol, que el alma adora, partía la dulce voz de los clarines. Una llama de amor abrasadora , cada cual de diversos Serafines se ostentaba en mirar , por lmizarría , si yo en su fuego Fénix renacía. En un bruto andalúz saqué encendido un diluvio de rayos y de enojos , y aunque obediente al freno detenido, centelleaba fuego por los ojos. Quiso el bruto, elemento presumido, subir al Cielo á dividir despojos , y como tanta espuma salpicaba, pareció que era nube, y que nevaba. Entré de verde y nácar la librea, y un Cupidillo, á quien por mas decoro, que con uno y otro rayo lisonjea , desde su Oriente un Sol bordado de oro : en los labios un lazo que desea diamante ser del celestial tesoro , y el ni o te dice: El modo reverencio; la firmeza de amor es el silencio. Sobre un blanco hipo grifo corpulento, del Betis superior armiño puro, salió el Marqués, hollando por el viento la vaga luz del rayo mas coluro: iba el bruto feroz con paso lento del aire haciendo inexpugnable muro , dando á en tender con natural instinto , que era Pegaso del Lucero quinto. En un melado que bordó la nieve, lunares blancos, copos naturales, tascando fuego, que el aliento bebe, duplicación de espíritus vitales, el Conde Ludovico el aire mueve, animando los rayos celestiales; y al volar la carrera parecía bajel de plumas que surcaba el día. Don César, nuevo Adonis, se me ofrece de encarnado y pajizo sobre el viento de un tostado alazán , tal , que parece que danzaba al compás del uno viniento : una y otra herradura resplandece, y el que en ella retrata su ardimiento , á la luz que le ofrecen sus reflejos, se iba mirando el bruto en cuatro espejos. Decirte los de mas a ventureros será querer sumar de amor rigores, o reducir al número luceros, de contar los matices de las flores. Los premios que gané á los Caballeros, á Diana ofrecí por vencedores, y puesta en pie con suma bizarría , no articulando voz, respiró el día. Quitóse del balcón, hasta que orlado de oro y azul vio entrar de terciopelo su amante, en un rodado, y tan rodado, que sin duda al rodar rodó del Cielo: de estrellas la piel blanca, todo matizado de estrellas que le alientan para el vuelo, que por alas, sin verse otras ningunas , pisó el Cielo, con cuatro medias un as. El Duque en sus intentos arrogantes la Medusa sacó de las gorgonas, pintando una montaña de diamantes, y en la soberbia cumbre tres coronas. Luego la fama, que de dos amantes dice la unión : ó amor lo que blasonas ! y el note, que la sirve sola mente , con todas tres se coronó su frente. Los dos corrimos la última carrera, y sin azar, ni imaginarlo, antes que la sortija el golpe diera , en un Peón tropieza su caballo. Apéome del mío, y con ligera cortesía le ayudo, cuando hallo, que la Princesa brota por los ojos, rayos de amor al Duque, á mí de enojos. Airada del azar dejó el asiento, y menos obligada, que ofendida, bien sin razón, á mi amoroso intento, la culpa atribuyó de la caída. Cesa la fiesta, doy plumas al viento, aborreciendo hasta mi propia vida , viendo sin gloria mi esperanza van a , con vida el Duque, y sin amor Diana. Bien, Don , debes sentir del desprecio el accidente, mas sufre como prudente los desaires del vivir. El valor todo lo alcanza no dejes tu pretensión, que no hay firme posesión . si desmaya la esperanza, Oyes, señor. ¿Qué me quieres ? ¿qué hay de nuevo f Brava nueva , bien puedo pedirte albricias. ¿De qué, ? Espera; Diana forzada de su pesadumbre y tu queja , se embarcó ahora, señor. ¿A dónde? En una galera, ¿ Síguióla el Duque ? Siguióla, y pescola en la ribera, y si no la sigues tú, no sabes lo que te pescas. Apartóse el que, y yo la dije: ¿va Vuestra Alteza, aunque lo sienta mi am o , prendida por excelencia ? Si lo dices por el Duque, respondió, sin duda aciertas; y si por Don , advierte, que no admito competencia. ¿ Quiéreme mucho tu amo ? él te quiere sobre prendas , le dije, porque ha empeñado cuantas tenia: ¿ de veras ? no si no de burlas : basta , pagarle á Don quisiera , dijo, finezas tan grandes : ya las paga Vuestra Alteza , repliqué á lo cortesano, eon esa risa de perlas. Toma este diamante. Tomo. ¿Qué agradeció mis finezas ? Si señor, de agradecida cuando el Duque llegó á verla, le dijo, que había de ser por su mucha gentileza, para lo de Dios, es poca , para lo de a mor, cadena. Acompañóla no mas hasta las olas primeras, diciéndole: Sol y Aurora, Alba Lucero. La lengua, infame te he de sacar, ¿ esa es la dichosa nueva, que me traías? Señora detenle. Deja Isabela vengar mis celos en él. ¿ No es mejor en la Princesa Permita el Cielo, que el mar, apenas el bajel sienta sobre sus ricas espumas cuando sus olas soberbias, bajándole á los abismos , su viéndole á las estrellas, gina á los golpes del Austro, y divididas las velas, desde la proa á la popa cruja el errante cometa , bra me el cristalino monstruo, y vuelta la quilla , sea tu nm ha el nº a r , urna el abismo, porque acabe , porque sienta , ¡ pero qué digo esto y loco : viva Diana y yo muera. Mas el Duque viene, Cielos, solo falta á mi desprecio oír las quejas de un necio: ¿ si viene á decir sus celos ? Isabela Prudente eres ; yo me voy, que hablar al Duque podré cuando mas despacio esté. ¿ Voy me? Sí sin alma estoy ! Ya Don , que ha llegado mi sufrimiento á extremo de cuidado, por vuestra de masía, que el amor nunca admite compañía , s vengo á deciros, pues que veis que adoro, . que sirvo, que enamoro á la hermosa Diana , Princesa de Partana, que escnseis los paseos » las músicas, saraos y galanteos ; que indigna cosa fuera, que yo de un español celos tuviera : y así os advierte mi valor famoso , que aunque ofendido estoy , no estoy celoso ; ¿vos a revido al Sol, que al mundo asombra , siendo una humilde sombra? ¿vos a mais á Diana ? injurie á su hermosura soberana. Duque, mas cortésmente tratad al que os escucha tan prudente, que en vos venera ahora el nombre de la dama á quien adora , y por eso no ha dado sin tardanza principio, medio y fin á la venganza. Duque en Sicilia sois, y teméis llenas de sangre real vuestras heroicas venas : de los Reyes de Francia extirpe º rza ; pero yo so y Don , y se y ºlo doza , de quien Reyes descienden a ºs a a ; y así es navor y mas gloriosa haza fia el dar que el recibir, luego os excedo , pues que necesitas decirlo puedo . que os den para nacer de su nobleza; y yo por mas grandeza . antes doy, á pesar de humanas leves , sangre, para que de ella nazcan Reyes. Mi padre por Mendoza, y en Castilla el titulo remito á la cuchilla, porque la envidia desterró su nombre, y el Rey Alfonso, In victo en su renombre de Nápoles primero, recibió mas victorias de su acero , que puede recibir la mayor lista, pues de ellos solo el tiempo es coronista. Heredé su valor en esta corte y cuanto el Sur y el Norte riqueza tiene, el corazón confiesa » que gastara en servir a la Princesa. Este os he confesado, Porque es en mí su amor razón de estado, si bien aborrecido; contentaos, pues, con ser favorecido; porque yo me contento de vivir de tan alto pensamiento. Duque. Sino es tenerme en poco, disculpado estaréis si amáis por loco. Pésame de escucharos Pues no he de responderos sin mataros, Sois descortés, y castigaros puedo Por arrogante y atrevido. Quedo ; para vengar mi enojo la llave quito, y en el mar la arrojo, ya , Duque, está perdida; búsquela el que quedare con la vida ; y pues la puerta la miráis cerrada, solo resta, señor, sacar la espada. Duque. s Ya, español arrogante, A este acero será rayo triunfante, Riñe. Que se anega, que se ahoga Diana entre los cristales. ¡Qué escucho Duque, el acero se suspenda, cese Marte hasta socorrerá Venus, después el duelo se acabe, que peligra la Princesa; y pues arrojé la llave, bajaré por el balcón sobre los hombros del aire; aunque yo pierda la vida, seguidme, pues sois su amante, Cielos, Diana se anega; Pero aquí una puerta abren , y podré salir por ella. Por esta puerta que sale al Jardín, de donde siempre tengo yo oculta esta llave. Perdona , Isabel, que veo á una deidad a negarse , y va a enfrenar mi valor los soberbios huracanes., ¡Ah, ingrato cómo es posible que así puedas despreciar me, cuando por ti muestro al Rey alma y corazón de jaspe ? Mas ya animado delfín corta el agua y rompe el aire , mi hermano ya la Princesa saca del bajel errante , que peligraba en las hondas; y pues el Duque su amante vé que Don la libró, porque de celos se abrase le impediré que no entre en este cuarto: a m paradme , Cielos, pues a doro á quien desprecia finezas tales. Don con la Princesa en brazos, Princesa soberana restituya áDiana , no eclipsen los temores de tantos resplandores. Duque, turbada , sin alma, sin aliento y anegadº me ví; pero el deseo • Duque, de vuestro amor» ¡Cielos, qué veo! ¿ Don , vos me habéis librado < de ese monstruo cristalino No señora , vos á mi me librastes del peligro; porque siendo deidad que gobierna mi albedrio, y adorando con decoro vuestro sobera no auxilio, ese me pudo librar Luego el Duque habiendo visto sobre las ondas del inar mi persona, no ha corrido tormenta en esta ocasion ? a . Señora, si habrá corrido; ¿ pero no o iste decir que cuando ván al abismo del Inar á sacar la perla, es necesario y preciso, que el que la saca, la lleve en el corazon nativo - y s. retratada, pues adonde está el tesoro escondido allí está su corazon ? pues a si me ha sucedido á mí y al Duque, los dos á buscar la perla fuimos, él la buscaba en la sierra, y yo en el mar cristalino; y como la perla estaba corriendo peligro, fuimos á un tiempo los dos; y yo, aunque soy aborrecido, os saqué, porque os levaba en el corazón, que ha sido la concha donde la perla ha vivido sin peligro. ¿Supo el Duque mi desgracia º Riñendo estaba con migo en esta cuadra sus celos cuando las voces oímos , y por libraros á vos los aceros sus pendimos. ¿ Pues no le viste romper de usas campañas de vidrio , golfos de nieve soberbios , y huracanes cristalinos por librarme á mí? Señora , solo vuestro Norte he visto. La vida os debo, Don . Si la mía os sacrifico, la voluntad viene á ser víctima del sacrificio. ¡Ah in grato Duque, alevoso , en las palabras tan fino, y en las obras tan cobarde ! . quien se ha mostrado tan fine nobles favores merece. Respirad corazón mío ; digo, señora , podré ( perdonad mis desvaríos) atreverme á competir con tan soberbio enemigo sin daros disgusto ? Ya vuestra competencia admito; del Duque venga rme intento : idos Don . Gran señora, una palabra os suplico, balle gracia en vuestros ojos. Con el silencio os lo digo. Pues con esa confianza. Con ese alentado brío. Seguiré mi pretensión. Daré á vuestro amor oídos. Para que diga la fama. Para que sepan los siglos. Que muero por adoraros. Que por estimaros vivo. A Dios mi bien. Dios os guarde. Loco voy. Yo voy sin juicio
JORNADA SEGUNDA
Don , disculpa mi error, pues que salir ne culpa, una a morosa disculpa, y un lison jero rigor. Sin tí tan solo mi amor se hallaba, que ya importuno, no admite consuelo alguno ; y asi se engaña la ley de aquel que dice, que el Rey no ha menesterá ninguno. Señor, quien ha merecido tanto favor escuchar, con razón puede quedar ufano y desvanecido. Esta noche divertido por tí esto y de dos cuidados, amor y honor porfiados hoy me dán, en conclusión, ambos en gusto, y traición la vida, y muerte encontrados. ¿ traición ? Sí, y primero es justo, siendo mas a petecida, dar el re medio á la vida con un amoroso gusto; y antes su rigor injusto de tí quisiera saber : y pues que sabes querer bien le puedo persuadir, que me enseñes á sufrir, pues que ya sé padecer. ¿ Dime, enamoras, obligas del amor la ardiente llama º que aunque no digas la dama , quiero que sus señas digas. Válgame el Cielo, qué he oído, op. que me causa tal temor! sin duda el Rey tiene amor a Diana; estoy perdido, y un hielo el alma ha cogido! ¿ No respondes Solo espero saber, ¿qué causa (yo muero) te obliga f Callarla es justo, que aunque primero en el gusto, lo has de saber tú el postrero. ¿Qué aguardo cierta es mu suerte, al cielo de amor sube y de su esfera caí en los brazos de la muerte; Para poder responder dame tiempo señalado, Tus dudas me han admirado ¿ tiempo un hombre ha de pedir e para que pueda decir si está , ó no está enamorado º Aunque el secreto jure en cualquier lance y rigor, á Ia causa de mi amor, para mas segura fé la misma causa diré, Pues en saberlo te empeñas. Las leyes de amor enseñas, tu obediencia me a ficiona. " Son sus hermosos cabellos un mar en ondas rizado, pues cada vez que al marfil vá su inmensidad buscando, sobre la cara le pone una cortina de rayos, para que tanta hermosura tenga culto venerado ; . mas con el aire las olas vá lisonjero rizando, tal vez descubre la luz de aquellos hechizos claros, que salen á ser trofeos de las almas que anegaron. Su hermosa y cándida frente es de tan hermoso a plauso, que estando para salir puesta una flor en el campo, le pidió á naturaleza un color honesto, y casto; y aguda le respondió, , , , á su frente señalando : : para salir azucena, , como esto ha de ser lo blance: Las cejas Iris de Juno, menos los colores varios, que como dulce tormenta . vió de su oriente el ocaso, o , fué providencia amorosa que pusiera n paz dos areos. Sus ojos resplan decientes .. . . . son dos globos de luz claros, y aunque con firmes opuestos, en lo unido y lo rasgado, cada uno puede ser mas perfecto, mas bizarro; e y como han de ser iguales, a ar amor, por no ver contrarios, puso la nariz en medio para que estén apartados, Las mejillas tan hermosas, que en copiarlas las agra vio , porque al nacer en su rostro. dos colores, se encontraron : el Jazmín quiere ser solo , el coral no acompañado , cada uno presumido se defiende porfiado : mas viendo naturaleza que la estaban enfadando, los dos colores cogió, y uniéndolos con las manos, se los arrojó á la cara, y así quedaron entrambos. La naríz, que es donde pierden los ingenios mas delgados, es esmalte á la pintura, la vá el Cielo perfilando ; tanto, que por mara villa de misterio Soberano, frente y nariz forman una Cruz hermosa, en cuyo campo está una vena que cifra, donde dice: Aquí mataron á un hombre, porque miró esta hermosura de espacio : rueguen á el amor, que es Dios, le haya su error perdonado. Su boca un clavel partido que puso el Cielo por labios, tan bello, que una a vejuela, engañada de su olfato, para hacer blanco panal, llegó á beber lo rosado: mas viendo que no era flor, quiso dejarlos en blanco, y satírica escribió un dulce renglón, picando para quitar el color; pero leyendo el engaño, en lugar de decir nieve , dijo el renglón encarnado. La garganta hermosa y lisa, es columna de alabastro, el edificio á quien vá de azules venas bordando Sus pechos, amor me valga , como están tan escotados los vestidos, manifiestan que nacieron por milagro; y fué que estando riñendo Cielo y tierra por criarlos, entró la nieve diciendo : este de mu esfera es parto a yo no soy tierra ni Cielo, el aire me ha congelado, madre soy de la blancura, y está mi hija tirando dos pellas de blanca nieve, dejó dos pechos formados. Esta es la que dulcemente mis sentidos ha robado , esta hermosa tíra nía , esta de Venus encanto , esta, asombro de bellezas , esta del Cielo milagro, esta el alma de pincel, y esta la deidad que alabo , mira si tendré razón de estar muy enamorado. De tal suerte la pintaste, de modo la has dibujado, que puedes encender fuego á pecho de nieve y mármol: no sé como amor te enseña aquesos Divinos rayos : no te dibujo mi dama Porque la conoces tantos que el original supieras z.- con solo o irme el retrato. ¡Ay de mí! con razón temo : apº ¡Santo Cielo ! ¿qué mas claro ha de decir que es Diana ? Don , de un traidor el daño has de remediar, a visa á Manfredo que aqui aguardo, y luego sabrás lo que es, en su casa y en Palacio le busca, ¿Pues queda solo tu Alteza ? No hago reparo en eso, que siempre quedo de mí mismo acompañado. Ya te obedezco. Rey. Con esto , de su sospecha le aparto. El Rey queda solo, y cerca ape de mi casa , donde hallo que está mi hermana y mi dama : paciencia , Cielos sagrados Señora, advierte el peligro, pues á un tiempo está tu hermano esta noche con su Alteza, y la Princesa en su cuarto. Isabel. Celia en amoroso fuego , cuando va en poder fundado, jamás ha mirado riesgos; á Don habrá ocupado su Alteza, Diana está , como sabes, en su cuarto; y así he de hablar con el Rey en un fingido agasajo, y darle celos al Duque, Por ver si á mi amor le traigo. No es el miedo muy seguro. Una ventana á este lado abrieron, y hay gente en ella : ¿es Celia ? La voz que ha hablado es del Rey ; yo hablo por tí; es quien viene á suplicaros, que desde mas cerca abrase el favor de vuestros rayos : i qué finja yo estas fin ezas por amor del Duque ingrato! ap. Esta es la voz de Isabela, ap. y no me puede haber dado mayor gusto, solo vengo, y está de la noche el manto tan obscuro, que sin duda las estrellas espiraron : º ¿ en traeré á ver tu hermosura por el Jardín º Isabel. Mi recato será igual á tu valor. A Dios, porque siento pasos. El Cielo os guarde. ¿Qué intentas ? Un imposible, un engaño , pues pretendo que a rda el Duque en el fuego en que me abraso. s. Buscando á mi a mo vengo , y mejor fuera buscarme á mí, si pudiera hallarme, que yo con quien vengo vengo; pero allí á lo que sospecho veo un bulto, á que me oculto , que este, me menea el bulto. ¿ Quién vá ? , • ¿ Quién viene ? esto es hecho, aquí ha de obrar la malicia : diga quién es: acabemos f ¿ Quién lo pregunta f Callemos i no conoce á la Justicia ? ¡Qué escucho! Saco el rosario: diga quien es en con ciencia ; por si hubiere resistencia , tinta y pluma, secretario; en qué te metes ? mira el riesgo á que te pones. Escribano á los botones, porque lleguen los corchetes: ¿ quién vá digo º diga el nombre. No le sé. Como, malilla, no arrastre con la espadilla, porque soy hombre, y muy hombre: Este es , oírlo, quiere conforme á la ley; el Justicia soy del Rey. Cáscaras, dijo Andresillo. ¿Y él quien es con la discordia , de su fingida malicia f Yo , señor, soy la Justicia , que pide misericordia. ¿Es de ronda ? ¿ No lo vé? de rondar estoy deshecho. ¿Pues qué prisiones ha hecho ? Escuche, y se las diré : prendía un ca pon por vicioso y á un ermitaño barbado. ¿ Por qué causa ? Porque he dado en prender roso y belloso : prendí á una dama en diablada. ¿ Luego espíritu tenia º Si señor, porque bebía a tu tía preparada. No hizo bien. La causa es boba: La prisión ha sido mala, \ ¿ pues qué ha de juzgar la sala Los delitos de la alcoba. Ya os conozco, no sois vos Justicia, y he de llevaros á donde puedan colgaros. ¿ A mí? Justicia de Dios él me ha conocido el juego. ap. ¿ Vos á Don no servís ? ¿por qué Justicia os fingis f Tomo las de Villadiego , ap. cuerpo de Cristo con migo, este es el Rey, y mi casa , donde sin duda se abrasa por mí ama; señor, digo que soy de Don criado. Decidme, ¿ quién sirve ahora á su hermana ? No se ignora su secreto, ó su condado, mas soy criado de ley, y es mi lealtad peregrina. ¿sabéis vos á quien se inclina ? Si señor, al mismo Rey. ¿ Qué decís ? Esto es verdad en cargo de mi conciencia. Rey, ¿ No quiere ser Excelencia f Es dama de Majestad. Rey. Eso es cumplir con la ley de su nobleza y su fama. Yo espero en Dios, que mi ama ha de ser pieza de Rey. ey. ¿Qué Isabela al Rey adora r fiaros podéis de mí. ¿ Cómo he de decir que sí, Justicia preguntadora ? Tomad aqueste diamante, que yo os hablaré en Palacio, y allí me conocereis, Digo, el secreto os encargo. Basta, id con Dios. - Ya me voy ; lindamente he negociado : digº, advertid que de secreto. Rey. No teneis que recelaros, idos luego. Ya me voy, con mi diamante en la mano ¿ ois ? mirad que el secreto. Si yo le tomo á mi cargo, ¿ qué teneis que recelar º Que no lo sepa mi amo. Despejad la calle luegos Sí haré, que os he despejado de juicio y diamante á Dios, que yo ine voy paso á paso A la puerta del jardin, por donde he de entrar, hablando presumo que están dos hombres ; cerca están, quiero escuchallos. Luego al punto has de partir , que ya la carta he firmado , de parte del Rey ofrezco al Príncipe de Casaro á la Infanta, si esta muerte se ejecuta. Cielo santo, apa contra qué inocente vida será este traidor amago por un indicio á Diana he de traer á Palacio, y con nuevas obediencias , distintos traidores hallo. Manfredo. En nombre del Rey escribo, y su firma he falseado ; con que gozaré á Partana , siendo el Príncipe mi am Paro Rey. ¿Partana dijo sin duda que es Manfredo este tirano que mi muerte solicita. ¿Y tú no le escribes, dando seguro de la promesa ? Eres cuerdo y a visado; aguarda aquí te traeré, pues junto á mi casa estamos las cartas. Ya Don tarda. ¿ Si dirá el Rey que he tardado? mas él ha mandado puesto, junto á mi casa le hallo. Sí es el que viene Don . Si señor, y no he hallado á Manfredo. Ya lo sé : á ese hombre que ves parado , pon le preso en una torre, la mas fuerte de Palacio. Voy al punto á obedecerte : lo que me pasa es encanto. ajº, Parece que viene gente ; . dos hombres si no me engaño, vienen á reconocerme : yo me retiro ¿qué aguardo ? ya se acercan. Y yo le sigo; lo que intenta el Rey no alcanzo. - ¿ Es Lucidoro ? Rey. Yo soy, prosigue. De tu cuidado está pendiente mi dicha. Ya sé cuanto importa al caso. En esta carta del Rey, aunque falsa, está el Estado que el Consejo me quitó : dentro de ella va el retrato, de la Infanta ; y en esto tra le aseguro yo y le allano el todo de la privanza, si le da muerte su brazo , á quien ; pero y a lo sabes a ¡Qué he escuchado! a y maldad, ni alevosía º mas notable ! Ve volando. Vive el Cielo que es Manfredo. ¿No me respondes r Callando se obra mas : dame la carta. Toma con ella los brazos: Daisela" parte a priesa, pues y a sabes donde te a guarda un caballo. A Dios, A Dios, ¡Ay suceso como el que me está pasando ! gracias le doy al Amor, pues me ha dado un desengaño, de quien penden muchas vidas; mas voy me , y las cartas guardo, hasta que vea Palermo al traidor en un cadalso; pero ya la puerta abrieron, y del jardín me llamaron : ¿ es Celia ? Es quien espera ver vuestros gustos logrados, En busca de la Princesa le diré á Don que he entrado : bien me dijo , premiar su verdad aguarde, Duque, En casa de mi enemigo (sea arrojo singular) os viene el alma á buscar, celoso mi norte sigo: sentaos, que tengo que hablaros, pues le debe á mi grandeza este afecto vuestra Alteza. Deseo para obligaros que ¿ mi fé vuestro noble entendimiento ; decid vuestro sentimiento. Brevemente os lo diré : Vuestra Alteza bien conoce, pues es Divina de y dad, de mi albedrio el amor que dentro del alma está... Dejo a parte los favores que un tiempo pude gozar, su puesto que hallo mudanza en quien juzgaba lealtad . Si fue la causa, Princesa, haber librado Don á vuestra rara hermosura de las tormentas del mar, llegar primero fue dicha; pero no temeridad, porque yo cuando celoso, enamorado y leal, por la puerta del jardín valiente os quise librar de tanto golfo de nieve, de tanto horrible n racan , ya mi enemigo dejando la vereda principal que yo seria animoso, os llevaba ( qué pesar!) por diferente camino á su casa, y por mi mal no le encontraron mis celos; º que á encontrarle, claro está, pagara su atrevimiento con la vida; pero ya que pende de tanto duelo su atrevida libertad, y que se debe cumplir, os quisiera preguntar: e ¿ qué destino, qué mudanza, ó qué estrella desleal º se opuso al grave cariño sido de mi firme voluntad º º" Desengañarme procuro, - º porque pareciera mal e que un hombre de mi valor º con engañoso disfraz, , º siguiera el laurel de Daphne, " " debiéndose transformar . los rayos de mi grandeza en mayor severidad, pues con el amago solo he de dar muerte á Don . Diana. A Vueselencia suplico me escuche, que siempre está de parte de mi razón la nobleza y la verdad. Yo confieso que le debo sobre palabra no mas, finezas que siempre fueron muy fáciles de pagar. Cuando Don se arrojó para poderme librar dese balcón, Vueselencia , como se vió, (claro está) iba á librarme también : , de túbole cierto imán , que al yerro de la memoria pudo muy bien dispertar. Las finezas se conocen de la dama y el galán , en que habla el entendimiento lo que obra la voluntad. • y Detenerse Vueselencia , llegar primero Don , obrar uno de palabra , y otro con el alma obrar, ; si son acciones iguales en el valor que le da la sangre, se diferencian en el modo del premiar. Yo debo á Don la vida , no me lo podéis negar , á vos un firme deseo , que obra menos y habla mas; o en este estriba un afecto, y en aquel una lealtad. diréis que os quise, concedo, y diréis como Don en el corazón entró donde yo estaba , escuchad : ¿ No suele un diestro pintor sobre el lienzo material pintar un rostro imperfecto, y venille (cla ro está) otro mejor á la idea, y con el pincelliuear el segundo, y del primero no haber memoria jamás f Pues así en el corazón os pude yo retratar; pero en el punto que ví g: la fineza de Don , tomó colores el alma; y en el corazón vital le fue pintando de suerte, viendo que vida le da, que no le quedó al primero sino la sombra mo mas : porque la luz del segundo quedó por original. Y supuesto que os he dicho sin embozo ni disfraz que a Don debo la vida, mi desengaño estima d Anaad, señor, á Isabela, pues ella os pudo estorbar que no lograse el valor todo su esfuerzo marcial. Con este amor, como es justo, satisfechos quedarán los duelos que habéis tenido, como decís , con Don . Y con esto á Dios que os guarde los años que deseáis , para dueño de Isabela, pues yo lo soy de Don . Esto escucharon mis celos ! este desengaño alcanza mi nobleza! á la venganza a pela el agravio, Cielos. Preso dejé á Lucidoro, y cuando volví no hallé al Rey donde le dejé; si Diana, á quien adoro : ¿ pero el Duque aquí? Don , supuesto que en este sitio quedó el duelo de mui honor pendiente de vuestro arbitrio, pues por librar la Princesa se suspendió mi castigo : ahora que esta unos solos, el valor haga su oficio. Decís bien, diga el acero , , , Itiñeri el Blasón con que he nacido. , ¿ Qué es esto el Duque y mi amo riñendo pues no me han visto, mato la luz . () Aunque el aire apagó la luz, remito al valor el desagravio. Duque. Yo también digo lo mismo Buscando á Isabela vengo; . pero rumor he sentido - en este cuarto. " " Sale Diana. si el Duque...; Señora , que se están matando digo el Duque y Don . ¿Qué es esto? Es Ilusión del sentido ! el Rey ama á la Princesa ! Rey. Disimular es preciso ap. mi pasión : ¿ Duque, Don , los dos en este retiro riñendo ? Señor, si es que causa formó duelo tan preciso. Duque. Señor, cierta oposición de Don . ¿ De qué ha nacido f De querer bien á una dama. Haga el diamante su oficio : ap. Señor, el Duque á Isabela pretende, y ella le ha dicho á Don el galanteo, y él viéndose aborrecido, quiere matar á mi amo. Rey. , -, "y ¿ El Duque pretende altivo á Isabela ? Si señor, Rey. - - En tanto que determino averiguar si Diana al príncipe mi enemigo escribe, ó sí está culpada en la traición que me dijo y Manfredo, de la prudencia me he de valer: al Castillo de Guiana os retirad , Señor... Lo que os digo, es que no salgáis del Fuerte sin mi licencia. - Si ha sido delito querer, señor, No da mi grandeza oídos á vuestra soberbia , Duque, retiraos. No solícito sino solo obedeceros Salió en vano mi designio : ¡ el Duque preso ! Celia, Señora , disimular es preciso. Isabela. En vano fueron mis celos ! A vuestra casa he venido, Don , á ver la Princesa ; y entre tanto que averiguo cierto disgusto que tengo, á Palacio determino llevarla luego. - Diana. - Señor, tan grande favor estimo, i Cielos, qué escucho Esto importa, que á los blasones antiguos de vuestra casa se debe mayores finezas. Digo señor, que el obedeceros. i Ah ingrata! ¡ah cruel! Diana. Ha sido el triunfo de mi lealtad. Vamos, pues, que determino llevar el Sol á su esfera ; el vuestro, Isabela, digo , Pues que mi alma os adora : á Dios Don . Jesucristo sea conmigo y con mi amo; él queda perdiendo el juicio : i ah señor, quedamos buenos ! ¡O es Ilusión lo que he visto, ó es sueño lo que he mirado, ó yo no tengo sentido, ó esto y loco - Eso será. Dime, ¿ Diana se ha ido ? ¿ sabes tú si el Rey la adora º ¿sabes, a migo , si me olvidó la Princesa . ¿ Pues ella cuándo te quiso r ¿ si te olvidó dices? bueno; un ciego verá este tiro : ¿ pues no la oíste decir, señor, cuando el Rey la dijo : vamos, Princesa, á Palacio, tan grande favor estimo r ella le quiere, y el Rey la quiere como á sí mismo, pues de puro querer tanto no sabe lo que ha querido : no hizo mas caso de ti. Calla, villano atrevido, que el corazón me traspasas. Pesea el alma que te hizo, ¿ así tiras á Inatar? ¿Estos eran los cariños, las finezas, los favores de aquel ídolo fingido º ¿ Qué cariños voto á brios que eres un loco sin juicio; ¿ cariños llamas gastar con ella cuanto has tenido ? ¿ no era mejor ahogarla , cuerpo de Cristo con migo » en el una r , y no sacarla con tan notable peligro f ¿ Sabes tú dónde ella estaba cuando yo con mi enemigo resina en aquesta cuadra f Sospecho, á lo que imagino , que estaba asentando paces con el Rey. Muy bien has dicho : acabose , muerto soy Acabóse, yo estoy vivo. Estoy por desesperarme. Eso es irse á los abismos. Ya se acabó la prudencia. En tu vida la has tenido. Faltóme el Sol que idolatro Mas falta te han á un colmillo. Mira si se fue Voló, ¿Qué dices ? Lo que has oído. ¿ No se despidió de mi De tí no se ha despedido. Pues mátame, , Mátete Dios, que te hizo. ¿Don ?, ¿ Señora ? Entretanto Alentad corazón mío. Diana, y Que habla el Rey con lsabela, vengo á decirte que vivo, en fe de tantas finezas como has usado conmigo . El Rey me lleva á Palacio, y según lo que me ha dicha , en ni lealtad ponen dolo dos traidores enemigos, y hasta saber la verdad, el Rey á lo que imagino, presa me lleva á Palacio. . ¡Qué escucho, Cielos divinos ! ¿ luego no os pretende el Rey f ¡Qué celoso desvarío! no, Don , que solo ves mi corazón ha rendido. ¡ Presa vos, y libre yo! lluevan los Cielos prodigios : sabré quien son los traidores, y en un campal desafío sabrá Sicilia. No es tiempo de esos blasones antiguos; vedme en Palacio mañana. De aquí á mañana hay un siglo. ¿ Defenderéis mi lealtad Mil vidas pondré al peligro. La mía es vuestra, Don : Me olvidareis, dueño mío ? No mi bien, porque os adoro. ¿Qué bien amados cariños ! Diana. ¡Qué bien pagadas finezas ! ¿Qué bien logrados sus piros ! Que viene el Rey, acabemos. Diana. A Dios mi Don querido. A Dios mi Diana hermosa. A Dios, que ha volado el juicio.
JORNADA TERCERA
Pisa quedo. Muy bien dices, con pasos de plomo voy, y á cada paso que doy echa n mis plantas raíces. Celia. Hombre, demonio, ú quien eres , pis a quedo donde vas. Mujer, diablo, ó Barrabás, ¿ que mas despacio me quieres? Levanta los pies del suelo. Yo pienso que con desaire; los levantaré en el aire. De que te sientan recelo. ¿ No me dirás dónde vamos ? Celia, Al infierno, Yo lo creo, Cumplióse nuestro deseo, en puerto seguro estamos : ya sabes que mi señora con la Princesa en Palacio está Vete muy despacio. No puedo, que esta es la hora en que ha de venir Don á hablar con Diana. Bien. Celia Oyes , ten cuidado, pues que te dan este oficio de tercero, º de que no dejes pasar, por este oculto lugar, á hombre humano Oye primero; mi amo dice que aguarde su persona aquí. El vendrá, y de guarda te ha la rá; ¿ en tiendes lo ? Dios te guarde : , que yo de guarda me quede, y que no deje pasar por este oculto lugar á hombre humano, quedar puede; pero parece que siento : ¿qué be de sentir ? lindo humor : ¿eres tú, señor tenor ? él es; ¿ quién va ? lindo cuentos no es nadie ; si no lo es , pase muy en hora buena ; pero á mí, ¿qué me da pena ? voy meneando los pies, y por esta puerta : malo, con un gigante encontré. ¿ Quién va ? ¿ quién es ? No lo sé. ¿ No me responde ? Remalos ¿ mas qué dudo, es mi señor á pagar de mi dinero: dos horas há que te espero , entra no tengas temor; ¿ no respondes? Despejad. Despejad dijo , si haré, luego al momento me iré. es este, Entrad, qué hombre es este ? entre Vusia. Hablaré con Isabela, y si viniere Don , diréle que á la Princesa quise hablar entróse por Excelencia : ¿ quién será este filisteo, que la palabra primera que dijo, fue : despejad º despejemos morabuena : por mí mas que sea el turco antes que mi a no venga iré escurriendo la bola , y venga á guardar la puerta Belcebú, y pues me dio el Rey libertad, obre mi estrella. ¿Quién es ? Andarlo, este me abrió la cabeza. ¿Quién vá digo ? ¿Si es mi a mo ? él es, porque siempre llega de esta suerte: oyes, seño r , , y si has de hablar con la Princesas advierte... Duque. º . . . Basta , no mass recogeos. º - Norabuena , Este es . - Y sea para no salir jamás. Aunque mil vidas perdiera , con la Princesa he de habla r: no os halle yo cuando vuelva porque os quitaré la vida. No quitará Vuestra Alteza , Recogeos. , Buena es esta :, ¿ quién será este cananeo, que me dijo con soberbia , s recogeos sea el chino, ó el sátrapa de Ginebra, que el que dijo, despejad, a llá le da rá respuesta. Aquí no hay mas que aguardar, dos tenemos en la t rena, antes que venga m i a un o árom perme; Santa Tecla. ¿ Es ? Es el diablo, ¿ ahora sales con esa ? ¿Qué tienes ? ¿ Qué he de tener? Voy á hablar con la Princesa, es péra me aquí, ya vuelvo. Cuerpo de Cristo con el la : ¿ no sabes lo que ha pasado f dos hombres por esa puerta se han entrado, vive Dios, como por su casa nº es un a. ¿Qué dices? Lo que has oído. ¿Y no supiste quién eran ? El Conde de despejad era el uno , el otro era el Duque de recoge os, Pues infame, ¿no pudieras dalles muchas estocadas ? Y ellos á mí, qué me dieran ? - "nº La Cielos, ¿ qué aguardo sabré Hombre, ¿ quién eres ? ¿qué intentas , Este es el Rey, poco á poco con viene coger la puerta : ya dí con ella; impidiórne el no hablar con la Princesa , pero aguardaré ocasion, y cuando á su cuarto vuelva el Rey, volveré á esta cuadra, Vase; ¿ Dónde vas, señor ? espera. Diga, ¿ quién es ? A esta parte he sentido ruido. ¿ quién está en aquesta cuadra saca una luz. La Princesa con el Rey Cielos, qué miro Despejad salió con ella. ¿ Vos os encubrís de mi, Don Señor, Vuestra Alteza considere, que yo ahora quise hablar con Isabela, mi hermana, y este criado dijo , que por esas puertas vió en trar dos hombres. ¡Qué escucho! mayores son mis sospechas. Despejad y recogeos entraron, señor, por ella. Yo vine á verá Diana, y á dalle á Dou la nueva de su segura lealtad : sentí rumor en la puerta , y juzgue que erades vos. El Rey quiere con prudencia ap. disimular su pasion por desmen tir la sospecha de mis celos , *. dos hombres viste f Ellos eran dos como dos Filisteos, uno dijo con lla neza : despejad. Ese fué el Rey. Otro dijo con sobervia : recogeos. Si era el Duque. ¿ El Duque como mi abuela. ¿ Celia f ¿Señor ? Yo venia á visitar á Isabela ; ¿ qué hombre es este que escondido hallé en su cuarto ? Recelas con justa causa, señor , el Duque am a á la Princesa, y seria el Duque. Basta , el Sol de mi amor penetra esas nieblas atrevidas. Diana. Si el Duque te Galán tea, seria, Isabela, el Duque Ya sabes la competencia que hay entre el Duque y Don , pues adoran tu belleza. Diana. A solo Don estimo, quiere tú al Duque, lsabela. Esto, Celia, le dirás. Ella estima tus finezas. º I)ía na, ya los traidores, que ofendían la pureza de vuestra sangre, murieron , pagaron con las cabezas su traición , que mi justicia sabe castigar ofensas : y su puesto que mi amor da ros estado desea : rra la eleccion se acredita el favor de mi grandeza, yo os tengo casada ya , estimad aquesta nuxeva. ¿Qué decis? * - , Lo que escuchais : dueño de mi casa mesma será vuestro esposo, á Dios. Vase. Guarde el Cíelo á Vuestra Alteza. Aquí mi vida acabó el Rey quiere á la Princesa. Sabe el Cielo que me pesa, tu principado voló. ¿ Estarás muy disgustado, Don , de lo que has oido r Está perdiendo el sentido, si es que alguno le ha quedado. ¿ Qué te suspendes r Ines. Señora, mi suspension ha nacido de dos causas, la primera y de saber que el Rey os dijo que de su mano os tenia casada, y este cariño nació de amor generos o ; cuya inteligencia aplico á que yo soy desgraciado : la segunda, que escondido estaba en aquesta cuadra un hombre. ¿ Qué ha sido º El Rey te envia á llamar ; y que es negocio imagino de grande importancie. Advierte, que en aqueste cuarto mesmo te aguardo, para que sepas, que lu persona estimo : toma la luz, , alumbra á Don . Preciso es obedecer al Rey; yo vuelvo luego á este sitio á saber si vivo, ó muero : Celia, tú darás aviso ámi hermana, que se venga son la Princesa. Diana y despues el Duque. ¿Qué abismos son Cielos! los que se atreven al Sol, que lueiente miro en la lealtad que profeso , y en el amor con que rindo á finezas bien pagadas lo mejor de mi alvedrio? Con quien el Rey ha intentado casarme, cuando no admito, mi del Duque las palabras, ni las promesas que hizo i siendo en las obras Don , por su sangre, por su brio , el dueño que mas venera el alina. Del cuarto mismo á donde me retiré, que salió Don he visto á hablar con el Rey, Diana con lsabela. ¿ Se vino don ? ¿ cres tú , señor f Yo soy. El haber venido sin luz , y con el secreto que se debe al honor mío, es acción de tu cordura. Diana me ha conocido, y del amor que me tiene , en este oculto retiro satisfacción quiere-darme. Yo he venido, dueño mío, á solo que desengañes mi corazón afligido : ya sabes que mis finezas, mis ansias y mis sus piros.... Diana. No prosigas, que me agravias en imaginar que ha sido mas puro el Sol en sus rayos que mis afectos lucidos, N Y para que lo conozcas con el secreto debido que á mi grandeza se debe , en la Quinta de Lisipo, del estado que poseo, Soberano paraíso, te a guardo mañana, pues el Re y prudente ha sabido la lealtad con que mi sangre esta Corona ha servido; pedirle licencia aguardo esta noche. Duque. Iré, bien mío, á gozar de tus favores. Que venga á espía r me dijo mi a mo, este cuarto; quedo, parece que siento ruido. Sabe el Cielo que te a doro. Malo, vive Jesucristo, que te a doro, dijo, y es la Princesa. ¿ Quién ha oido ese favor Sobera no , qué puede temer, bien mio ¿ Bien mio, dijo acabóse; o mi amo, á lo que imaginos en conjuncion de Diana está entre los doce signos. A Dios, porque puede el Rey volverá este cuarto mismo • y no es bien que aquí me halle. Vae. Duque. A Dios, mi bien , ¿ quién ha sido tan venturoso Chameiote, Yo traigo muy mal oficio. () ¿ Quién vá? ¿quién es ? Los demonios andan sin duda conmigo esta noche. ¿No responde ? Animo, que todo es vino º ¿ quién lo pregunta? Quien puede. Ninguno puede conmigº mas que yo: pase adelante. ¿ Es la guarda del castillo de Palacio ? soy quien soy , (*) Encuentra con el Duque. r á la del Angel Divino me atengo , diga su nombre. ¿ Mi nombre ? no le castigo por no inquietar el Palacio; retírese. - , Me retiro por mandarlo Vuecelencia. Sin duda me ha conocido. Este es el Duque, señor. No prosiga. - . No prosigo. a Duque. Recójase luego...... Basta, yo me doy por recogido : este es el Duque, acabóse, roilagro de Dios ha sido no darme dos estocadas, pues que sirvo á su enemigo : hay mas bultos, hay mas sombras º perdiendo estoy el sentido, y de miedo se ha quedado - el corazon tamañito : otro viene, si , otro. viene, no han de parar hasta cinco; este parece un gigante cana neo, si y me dijo : ¿ qué hace aquí? yo le respondo, ánimo, corazon mio : ¿ quién le mete á usted en eso? ¿ cómo el pícaro atrevido me ha hla asi ? ¿ Cón, o he de hablalle f matarele fuera digo, () allá vá la irremediable : Jesus, dejéle tendido ¿ , qué es aquesto ? Matarnos como cochinos. ¿Estás loco ? Tú lo estás, pues que me has quitado el juicio. ¿ Pasó la Princesa al cuarto de mi hermana Vive Cristo, que te dan con la de rengo. ¿Qué dices ? Lo que te digo. ¿ Pues qué ha sucedido? ¿ Qué no es nada lo sucedido. A penas entré en el cuarto, cuando aplicando el oido, oigo... ¿A quién ? ¿A quién al Daque, que á la Princesa le dijo: Mi bien , ser virte deseo ; y ella con dulce cariño, le respondió: Sabe el Cielo que tu persona estimo. ¡Válgame Dios ! ¿Para qué? ¿Qué dices? Lo dicho. El Duque con la Princesa ! mira lo que dices. Digo que hablaba el Duque con ella." ¿ El Duque ? . No sino el Chino, gracias á Dios ¿ somos locos ? vive Dios, que lo que se usa contigo, no se usará con un calvo. Que la Princesa le dijo al Duque Saben los Cielos que tu persona estimo. ¿Eres sordo, hombre del diablo, no sabes cuantas son cinco f Alborotar el Palacio fuera imprudente delito, porque lo sagrado tiene privilegios de Divino. Mejor es morir callando, que no romper vengativo con las leyes de celoso los preceptos de en tendido. Muera y o con desengaño, pues de esta suerte confirmo la mudanza en la hermosura, y lo firme en el destino. Y sepa Diana cruel, entretanto que averiguo su ingratitud y mis celos, su mudanza y mi retiro ,. que aunque tiene por grandeza , el Blasón con que ha nacido, mo, la escusó de mujer el que Princesa la hizo. que encontraste con el juicio. La alqueria de Diana, dulce emulación de Flora, es la que borda el Aurora con matices de oro y grana : a qui, Riselo, he de ver "" á la Princesa; este prado, , hoy se verá coronado " d . de su hermoso rosicler. .” Riselo. Ya al sitio llegaste. Aquí la pienso aguardar, pues fuí dichoso en a mar. ¿En fin, con el Rey hablaste, y te ofreció en casa miento la hermosura peregrina de Diana, á quien se inclina tu amoroso pensamiento º De ella estoy favorecido, y del Rey estoy preuniado , y quisiera que á mi Estado, pues cerca de aquí ha caído, fuera la Princesa luego, supuesto que el Rey me ofrece su hermosura. Riselo. - Bien merece (pues amor es niño y ciego) ese favor tu cuidado. El Rey dijo que vendrá para celebrar el dia. en que he de tomar estado; y advirtióme, que ignoraba la Princesa esta eleccion; pero pues mi corazon en el suyo idolatraba, que lograría mi amor su bien fundada esperanza, Riselo. La música suena, () é Isabela con Diana, de la carroza se a pean, y por la verde esmeralda de este valle dan al Sol envidia, pues viene el Alba en Isabela, y el día en la Princesa; á quien cantan (salva haciendo á su hermosura) las Filomenas de plata, y las cítaras de pluma, canciones en a moradas. Cantan dentro. Los rayos del Sol coronan la belleza de Diana, Princesa hermosa del dia en los imperios del Alba. Brillen las luces y de la esfera sacra, que sale, que vive, que muere, que mata , las venas del Orbe, deidad de las almas. No conviene que me vea Isabela con Diana hablar, supuesto que tiene de aquella espera nza vana , ai no firmeza, deseo. Riselo. Entre aquestas verdes ramas nos podemos ocultar, señor, en tanto que pasan los luceros de Sicilia, á quien viene haciendo salva la música , repitiendo su armonía soberana. Con justa causa , Princesa, te saluda la mañana , suave aliento del Sol , sirviendo esa fuente clara á los rayos de su Aurora, (estrella que el prado esmalta) de espejo al mayor lucero : ¿qué mucho , si por tu gala , tu donaire y hermosura , discreción , nobleza y gracia, luce o , hermosa Princesa, viven , divina Diana , lº ralo, fuente, Aurora , estrella lucero, Sol y mañana f Isabela, la fineza de tu amor estima el alma : ¿ antes de nuestra partida no te vió Don ? Isabela. Burlada dejó mi esperanza , pues a penas entró en la sala II, elancólico y sus penso, cuando sin hablar palabra de Palacio se salió Entremos en ese alcazar, que tengo que hablarte á solas Si el Rey te tiene casada.... . . No prosigas, Isabela. De tu disgusto la causa sospecho, pues ella misma gobierna nuestras esperanzas; º y asi porque dén alivio á tu pasion y mis ánsias, digan las voces sonoras : trinando la esfera vaga, Los rayos del Sol &c. , , Princesa, mi bien , yo soy. () ¿ Quién es ? El Duque; esperad. Duque, ¿qué queréis ? hablad. Aquí aguardándoos estoy. () ¿ Vos á mí º al paño. ¡Cielos, qué miro al paño. ¿Estás contento, señor, díjete yo con valor, que un ciego verá este tiro ? Con toda una muerte lucho. Si por discreta fingís. Duque, ¿qué es lo que decís ? , escucha. Escucho. Con el orden que me diste anoche, cuando os hablé en el cuarto de Isabela , Detiene el Duque d la Princesa, Al paño Don y . vengo aquí logre mi fe los méritos de su a ni or; pero porque viene el Rey, y me ha encargado el secreto, que con brevedad sabréis; á Dios mi bien Esperad. No me puedo detener. Advertid. Mi amor no admite satisfacción , cuando sé, que yo seré vuestro esposo, y vos seréis mi mujer. ¡Cielos ! ¿qué enigmas son estas º Lló . Bien claras son de entender. ¡Ay lance mas a pretado! ¡ay fortuna mas cruel! Don : vive Jesucristo , que estoy hecho un Lucifer : ¿ qué Don , ú que demonio ?. Sin duda que anoche hablé ap, con el Duque, presumiendo que era Don Jnan ; y pues sé que con el Duque pretende casarme esta noche el Rey, y que yo solo á Don por mi dueño he de tener, aunque perdiera mil vidas; a purernos de esta vez las finezas de mi amante; sepamos, pues soy mujer , si habla menos, y obra mas el amor que vive en él : ¿De qué os habéis suspendido, Don , no me respondéis En mí no son las palabras las que me pueden valer contra un amor desleal , las obras saben mas bien acreditar mi valor : y pues al Duque escuché, que seria vuestro esposo ; yo veré al Duque y sabré vengar mis celosas ansias. Don , lo que ordena el Rey, decreto ha sido del hado, que la fortuna cruel nunca detuvo su rueda, Cuando comienza á caer contra la soberanía de la Majestad no ha y ley que se oponga, ni hay valer que derogue su poder al destino, las estrellas nos inclinaron tal vez á moderar las pasiones. Habla d esta noche al Rey, que si los astros no fuerza, de ellos me podre valer: y cuando todo falte, con mi hermana os casaré, que es la fineza mayor que por vos se puede hacer en lance tan apretado, y fortuna tan cruel. Los diablos lleven tu alma si la volvieres á vérás; Jesús que descara miento Jesus, Jesus, que revés le dieras de rostro yo, aunque pensara perder doce principados. Calla. s, No quiero : ¿ pues díme, Ines, pudiera hacer mas conmigo? Un volcan mi pecho es: Oyes, por esta a la meda no sºpa seemos, por ver en fortuna tan contraria mi honor lo que de be hacer. ¿Quieres que nos paseemos ? , . Si, . - Alto, pues , paseemos, que en mi tienes quien te aconseje y te dé, ... , , mejor que el mayor letrado , un maldito parecer. , Que me olvidó la Princesa no admite duda. Eso es tan claro, como ese arroyo que corre á mas no poder. . . uara. . . Que la perdi , no lo dudos, No la perdiste , porque , nunca fué tuya , adelante llevótela lucifer. , , , , , Que el Rey la quiere casar con el Duque, yá lo, vés, Que la case con el Turco, para tí lo mismo es. Yá no me queda esperanza, ... pues ha faltado á mi fé. --, - e Eso es cierto, con el Duque, caridad ha de tener. Yo os casaré con rai hermana, dijo : ; ó tirana ó cruel Mira si te quiere mal, cuñado te quiere hacer. , yo me abraso de celos. -- Y yo también. Para no ver ( loco estoy ) esta mujer : ¿qué he de hacer Meterte luego cartujo, ó fraile de la Merced. Diréle mi sentimiento, Eso es echarte á perder Escribiréle mi agravio. Si, como sea el papel vadero de artillería, ¿ Luego bien puedo creer que se casa con el Duque Como yo con mi mujer. a. Pues si es asu, , hoy me tengo de perder : al Duque he de dar la muerte, Vas errado , escúchame = ¿ quieres acertarlo ? Si. Pues dí que te lleve Inés al jardín con la Princesa; y si entra res con buen pie, dale cuarenta patadas : que lo demás es perder el tiempo y quedar celoso. Mal haya tu vida amen. Al Duque he de dar la muerte, ¿Qué dices Esto ha de ser, . ¿Pues tiene la causa el Duque f Si porque mi enemigo es. Pues si ella le quiere ? - Calla, que con mi acero sabré." y. despicarme del agravio que fulminó descortés y el Duque; sirva mi muerte, ó la suya, de romper tan grandes dificultades , como entre los dos se vén, pues solo el valor ha sido el mas heroico poder. Atén gome á las patadas, º que sin que ni para que, de entre los pies se levantan, y no vuelven á caer. Este decreto ha salido de mi Consejo, Diana: al estado de Parl na, y al Blasón , nunca vencido , , de Sicilia le conviene que deis al Duque la mano. Con esto á Isabela gano : qué decís ? Diana. Que siempre tiene, señor, el libre albedrío su inclinación natural, : Rey. Siendo aqueste lazo igual, en su grandeza confió el, acierto soberano. Don , y al paño, Mira que te has de perder. o Sabré morir, ó vencer. El dar al Duque la mano ... e , de esposa , pende señor, de la propia voluntad ; y aunque vuestra Majestad tiene imperio superior , debe ante poner primero á su engañada pasión mi justicia y mi razón. Rey. ¿Qué razón saberla espero : bien sé que os ha pretendido Don de Mendoza, y sé que por su fineza y fe el Duque fue preferido; y supuesto que merece, por amante singular, el Duque el primer lugar: ¿ qué discurso se os o frece que se pueda anteponer / á su afecto y á mi empeño ? ¿ No debo escoger el dueño que me pueda merecer ? Si , Princesa. Pues yo espero haceros el Juez á vos del mérito de los dos, ¡Cielos ! ¿qué es esto º yo muero. Dos amantes son , señor, los que mi discurso labra , uno es fino de palabra, y otro fino en el amor; y aspirando agradecida á gratificar su empleo , al uno debo un deseo , y al otro debo una vida. Al argumento jamás se le debe anteponer la pasión, y este á mi ver consiste ¿ á quién debo mas , al galán que me libró de la muerte, ó al ue tarde hizo del valor alarde, pues que pudo y no llegó ? Confieso que interiormente el amor los ha igualado , aquel en lo ejecutado, y este retórica me is te; Pero el que logró su idea platicando los estrenos , como o habla mas, obra menos ; pero el otro que se emplea en justificar la acción , obrando lo imaginado, como está mas bien prendado , me rece mas atención : que el amor sin fundamento surca las rizas espumas » porque palabras y plumas siempre se las lleva el viento. Y supuesto, gran señor, que luz del discurso llevo , vamos ahora á quien debo dar el último favor. Yo, señor, desde aquel día que de las olas soberbias del mar me libró Don a conocí que sus finezas eran decretos firmados al calor de las estrellas Que el Duque quiso librarme, también el alma confiesa; pero detu vole entonces de un a dama la belleza, Y amante que en el peligro, su dama por otra deja , tiene el amor repartido, en diferentes ideas ; y no puede ser amor el que reparte finezas : porque una vida, señor, en solo un amor se emplea. Desde entonces á Don con un alma y tres potencias, le rendí mi corazón; que si de aquella tormenta , donde naufragó la vida me dio la vida, ella mesma se ofreció de voluntad al irn pulso de su diestra. Que le habrá informado el Duque, que a noche entre las tinieblas le di parte de mi intento, no lo dudo; pero crea que le tuve por Don ; rogando , señor, que viniera á esta Quinta á remediar la elección que la grandeza de vuestra Real Majestad hizo en casarme, si fuera elección tomar estado una mujer de mis prendas, contra el decreto interior del alma que la gobierna. Si es conveniencia de estado que el Duque mi esposo sea para heredar á Partana, de quien he sido Princesa. Si esta joya está pendiente de este lazo que desea Sicilia ; yo desde luego, llevada de mi entereza , ú de mi amor, que es la joya de mas valor y grandeza , la renuncio, anteponiendo la que el corazón venera : cuyo diamante labrado en la soberana rueda , de los vitales impulsos, mas que la vida se precia. Esta dedico á don , para que goce Isabela el Estado de Parta na con el Duque; mi nobleza , dándole á Don la mano, tendrá la mayor diadema; sin él, desprecio ciudades , con él, admito una aldea , donde viviré gustosa, ante poniendo discreta , á la vanidad sin gusto, la elección mas verdadera. Esto, señor, os suplico, no dividáis en mi ofensa dos afectos en un sér, dos almas en una idea. Y si con vos no bastaren las leyes de la obediencia siendo de mayor valor, o la opinión , o la fuerza; advertid que el desengaño que yo digo en la presencia del Duque, puede servir de remora á su violencia : porque si aspira al poder, yo al Blasón de mi nobleza. Si es Don enemigo, mi amor sale á la defensa , si pretende ser mi esposo, Don en mi pecho reina , si al Estado de Partana, de él me habéis hecho Princesa , si de vos su amor se vale, á vos mi justicia a pela : y su puesto que Don , a un que el mundo se opusiera, á de ser mi esposo, ú yo he de morir, trace, emprenda, solicite, venza, humille , tira nice, viva , ó nuera , que yo á quien debo la vida se la ofrezco por ofrenda, en el altar soberano de la voluntad suprema. Y yo á vuestros pies rendido, si me concedéis licencia , sustentaré como noble, lo que ha dicho la Princesas Diana ha justificado su pretensión, de manera , que hablar menos y obrar mas , será la mayor grandeza. Vencer mi loca paso n , pues quiere al Duque Isabela , será de mi Majestad justificada sentencia Esto con viene, Don , dad la ina no á la Princesa , y vos Isabel al Duque; cesaron las competencias, logrando en la n nobles da mas de vuestro a mo r las finezas. Dichoso yo que merezco, au, bien , tan gloriosa en presa. Isabel , esta, es mi mano. Ll silencio la venera. Inés y Celia aquí estoy : y aquí acaba la Comedia, quien habla mas obra menos ; perdón os pide el Poeta de los yerros, pues su ingenio solo serviros desea.
