Texto digital de El puente del mundo
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El puente del mundo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/puente-del-mundo-el.

EL PUENTE DEL MUNDO
C Esto se dice por cierto, o n. Cualquier suceso en mi da no será Soberbia, engaño. Si fuera bien, fuera incierto. Pero quien te ha dicho a ti, que ha de venir a la tierra el Caballero que encierra tanto valor contra mí? como a de querer bájar desde el seno de su Padre, y tomar humana Madre? Porque queriendo librar al hombre de la prisión en que le tiene el pecado, aquel pecho inmaculado en su pura Concepción. No querrá que horror le dé, de quien se dirá una cosa, que no es bien por fabulosa, que crédito se le de. Si del cielo al suelo miras distancias tan apartadas, y al fin de largas jorñadas se cuentan grandes mentiras. La distancia yo la sé como quien ya la midio cuando del cielo cayó, lugar donde me engendre, En verdad que os alabáis de una cosa bien famosa; necia sois, mas sois hermosa, no es mucho que lo seáis. (to, Siempre habláis Soberbia a tien- nunca tuvisteis cordura, que es pensión de la hermosura tener poco entendimiento. De vuestra naturaleza no tenéis que os alabar, pues en tan bello lugar se engendro tanta fiereza, Si este loco viene aquí nunca hablaremos en seso. En lo del loco os confieso, por vos Soberbia lo fui. El Mundo soy, qué miráis? vos me habéis enloquecido, que desde que habéis caído, a ser loco me enseñáis. Que estas colores, par díos, que son de vuestros efetos. Lios se hacen de discretos. Pues no se dirá por vos. Pues ver aquel loco sueño, que os hizo perderlo todo, ande yo de aqueste modo, y como veis vuestro dueño como quiso hacerse Dios, lo mismo le dijo a Adan, y a fe de loco que están muy bien medrados los dos. El uno vuelto serpiente va por la tierra arrastrando, y el otro la anda cabando, porque su vida sustente. Óyete Mundo, que estoy para truhanes muy triste, de quien Soberbia supiste tan extrañas nuevas hoy? No son extrañas, ni nuevas, la gaceta de Israel dice aquestas cosas de él, si nuevas suyas apruevas. Jacobdice que vendrá, y con sus hijos lo trata, porque hasta entonces dilata el empeño de Judá. Moises Profeta le llama, Salvador, restaurador Rey Saul, intercesor, David músico de fama. Ya se cantan por ahí de su Psalmos mil trasados. Por mi temor, y cuidados satiras son para mí. Quién tanto estimó su ta que pierda tan altas sillas, y que os canten seguidillas los muchachos de la calle. No en versos tan levantados de un Rey tan grande Profeta, sino de un vulgo poeta en los cases desastrados. Sacerdote a Dios le nombra Zacarias; y Samuel fue sombra, y figura de él. (bra. Ya con la sombra me asom- Finalmente le ha llamado Ezequiel gran Pastor; que vuelto un Argos de amor guarde, y defienda el ganado. Ya yo he visto este lugar, y dice David. No has visto, que en David se entiende Cristo? Las cosas que dan pesar, no las saben entender los que las quieren sentir. Bien sabes tú que el morir es fuerza si ha de nacer. El nacer, y de Doncerla claro lo dice Esaías. Que luego tú no sabias lo que de esta Virgen bella dijo Dios a Ezequiel; cuando le mostró la puerta a su Sol divino abierta, cristal de los rayos del? Ay de mí que ya sabia esto que a decirme vienes. Años sospecho que trenes, y más edad que la mía, pero no tratemos de años, que es conversación odiosa. Su muerte ya es cierta cosa para bien de tantos daños, que lo refiere Esaías como si pasada fuera, y teñido en sangre viera su vestido aquellos días. Al fin es cierto el venir. Yo me tengo de guardar, Rey soy de la tierra, y mar, con Dios puedo competís. Y no es nuevo en vos condios, pero mirad como os fue, pues de solo un puntae: dio en el infierno con vos, Ahora bien cuando él viviere a provar esta ventura, no la ha de hallar tan segura, ni tan fácil como quiere. Las selvas donde yo vivo están todas encantadas, pasos, y puertas cerradas, y con cuidado excusivo. Ese Amadís celestial de Grecia, y de gracia venga, y el alta Alemania tenga por su patria natural. Que yo me abendré con él. El vendrá con traje humano. Si es Cristianísimo, es llano pues tiene el Mundo por él, que vendrá en el traje hermoso de la bella Flor de Las, pues la dio el cielo a Paris para su Imperio famoso. Que estas cosas de aventuras, de bosques, selvas, y amores, todos los historiadores, ya que hablamos por figuras las dan a los doce Pares, y pues las han de tener Cristo, ahí se pueden hacer metaforas singulares. y que nombre le han de dar al Príncipe de la luz? Caballero de la Cruz dicen que se ha de llamar. Porque desde el mismo instante de su pura concepción ha de pensar su pasión; como bueno y firme amante. Esto le ha de entretener nueve meses que ha de estar en aquel claustro sin par. Si que después de nacer cierto estoy que será Cruz cuanto ha de pasar por él, luego este apellido en el viene como al Sol la luz. Ahora bien, el alto fuerte de este valle y bosque umbroso tenga un río caudaloso de los que el infierno vierte. Llamémosle Flegetonte, y hágase en el una puente, que divida su corriente, y llegue de monte a monte. Esta será levadiza, y con dos fuertes cadenas colgará de sus almenas. Que bien el fuerte autoriza, mucho se ha de parecer a la puente de Mantible Será aventura imposible de conquistar y vencer, aunque venga Carlomagno, y tondos los Doce pares, Vengan de Francia millares, que será conquista en vano. Para defensa del puente quiero poner un Gigante, que con solo verle espante al más gallardo y valiente. Y pondrele un nombre fiero. De su nombre temblarán. El Gigante Leviatan Soberbia llamarle quiero. No se si aciertas. Por qué? Porque en Job se ve rendido, y de cierta argolla asido, A y con su cadena al pie. A Leviatan? Si era Dios el que le ató, qué os espanta? Yo le daré fuerza tanta, que salgan mundo los dos algún día a la estacada. Será necio en porfiar, que a palos le ha de matar con cierta leña cruzada. Necio estás. Siempre lo fui, y quizá de andar con vos, no hay. Gigantes para Dios, el si cuando corra aquí correrá como Gigante. Cómo le das ese nombre, pues cuando venga a ser hombre será enano, y tierno infante, porque al fin ha de vivir como siervo. Es verdad, pero aquella Majestad cifrada se ha de encubrir. Mas dadme aunque no la muesa que la entienda, y veréis vos, que le llega el pecho a Dios, y que aún le asienta a su mesa. Dadme Soberbia el papel, que esta mañana escribí. Toma, Qué dices aquí? Qué sepan todos por él, que el pasar es imposible por el Puente ningún hombre sin que mi esclavo se nombre. Esclavo? pensión terrible. Cuélguenle, y toque a guerra. Para Dios Puente, eso no? sino es la que Tacobvió para bajar a la tierra. Por estas selvas oscuras pienso que vamos errados. Qué propio de desdichados es el buscar aventuras? Después Eva que salí de aquel bello Paraiso, toda cuanta tierra piso es encanto para mí, y aún cantos dijera bien, pues toda produce abrojos. La memoria causa enojos del bien perdido también. Bien estabamos allí, que era un Paris paraiso tan celestial, cuanto quiso el gran Señor que ofendí por la engañosa Serpiente, que nos dío aquella manzana, Desdicha tan inhumana con el castigo se siente. Bien lo pagamos los dos, y lo que es mayor cuidado, es ver a Dios enojado, que está enojado, y es Dios. Estoy de tristezas loco, grandes mis desdichas son, que Dios, y con gran razón no se enoja para poco, Verdad es que en cierto sueño me reveló cosas tales, que en la copia de mis males no fue consuelo pequeño. Desde que peregrinamos por estas selvas del mundo, donde otro mar profundo. de la grimas fabricamos, No hemos topado aventura, que no nos salga a la cara. En que se cumple repara. lo que Dios promete, y jura, y que fue su maldición. El encuentro era bastante de la envidia, aquel Gigante que mató a Abel a traición, Qué paso es este? No sé. Un Río se mira aquí, y una fortaleza allí entre mil peñas se ve. Esta tierra esta de guerra. que no ha de faltar recelo, porque quien ofende al Cielo no ha de hallar paz en la tierra. Vuelve atrás, más poco atajas la muerte fin tuyo y mío. El Puente han echado al Río, y al arma tocan las cajas, Quién va soldados, quien son, que se atreven a llegar al Río y Puente del mundo dónde mi defensa esta? Tened las armas Señor, que no venimos por mal, aunque de males tenemos ma copia que de agua el mar. Digan quien son, o por vida del poder mismo infernal, que los atraviese a entrambos; Los dos venimos de paz. Si sois guarda de esta puente, y sus derechos cobráis, decidnos lo que se paga. Por bien me podrán llevar hasta el infierno sí, quieren, mas no iré al cielo por mal. Decís muy bien Caballero, por bien van los que allá van; porque en la patria del bien por mal nadie puede entrar. Aunque del Reino del cielo algún tiempo se dirá, que padecer fuerza puede, pero no entrarse por mal. Quién es Señor de estas selvas? Porque vos lo preguntáis, que la hermosura que miro se puede hacer respetar, el Príncipe de tinieblas selama, y también le dan nombre de Señor del Mundo; Pues no es el Rey celestial? Aquí no hay Rey, que el del cielo después que enojado está dejo su Imperio a Luzbel. Los dos queremos entrar, que venimos de Paris paraiso terrenal, de aquella Francia divina, que los dos perdimos ya. Decidnos lo que se paga. Hola mundo. Quién va allá? Un Caballero, y su Dama la Puente quieren pasar, alcanza el cartel. Buen talle, por mi vida que es galán, y huélgome que el primero que en el mundo quiere entrar traiga tan ermosa Dama, cómo Señor os llamáis? Adan me llaman a mí. Adan sois? Yo soy Adán, Vos el que tal me pusistes? El Amor podéis culpar, que por gusto de esta Dama quise hacer su voluntad. A erros Adan por amores dignos son de perdonar. Par diez que fuistes un loco, que pudierades andar de selva en selva contento, y de Ciudad en Ciudad. Y sin gastar en comida. ni en vestidos un real gozar una alegre vida. Quise bien y pude errar. Qué os atrevistes a Dios? o que hermosa necedad, no teniendo en todo el Mundo sagrado donde os guardar. Cuando haya Santos en él, y una Virgen que tendrá nombre de advogada nuestra, sagrado, y puerto hallarán, pero vos en qué os fiastes? En la misma que ha de dar el fruto de mi remedio. Pues Dios lo dijo, será. Vos veréis que a la serpiente estampa el pie de cristal a la frente de diamante. Ea déjense de hablar, en aquí el tributo, Señor el cartel mostrad. ̱. Cualquiera Caballero venturero, que por el Purente de este Mundo entrare, del Capitán de las timeblas fiero por esclavo, y cautivo se declare: Desde el hombre que Dios formó primero la herencia cobra ln que nadie pale, que es deuda de su carne contraida, y tiene sucesión de vida, en vida. Ella es fuerza. Entrad alegre. Dadle pluma, y firmará. Tomad tinta. Por los ojos la pluma quiero pasar, que tan desdichadas letras con llanto se han de firmar. Señor Adan advertid, que aquí habéis de trabajar, porque en aquesta Ginebra el hombre más principal no ha de comer sin sudor, que la mayor majestad come de cuidados llena, y desde el cetro Real hasta el pastor más humilde. Bien se que comen el pan en el sudor de su rostro. Alza el Puente Lematan en pasando aqueste hidalgo, si hidalgo se ha de lamar con tantos hijos pecheros, que menos que estrellas hay. Corrido va el Caballero. Gritad que corrido va, tal mayorazgo instituyo del pecado original. Cantadle por vida mía en tanto que se levanta. De que lo digas me espanta, pues vela Dios noche, y día; que vela mi corazón dice el mismo cuando duerme, Este gusto habéis de acerme. Escoge tú la canción. Decid una que le quite el sueño al Rey en mi nombre, y que el remedio del hombre tiernamente solieite. Si dormis Principemio, si dormides recordad, que vuestra querida Esposa en manos ajenas va. Cautiva la tiene el Moro, y si vos os descuidáis quitarle quiere la fe después de la libertad. Tomad las armas de presto, o Príncipe de la paz, que el de las tineblas quiere eclipsar su claridad. Pásense ya los enojos divino Rey celestial, que en un pecho como el vuestro no es justo que duren más. Mirad que el alma es mujer, harto os he dicho, mirad, que no puede durar firme con la vida que le dais. Señor mío el amor soy, el amor soy, escuchad esta música divina, que os sirve de memorial. No permitáis que se pierda, Príncipe no permitáis, que desagan la pintura de quien sois or iginal. El cruel Príncipe Moro un fuerte labrando está, cercado de almenas fuertes para prisión inmor tal. Sobre el foso, y contrafoso a donde hay de fuego un mar una Puente levadiza a nadie deja pasar. Todos le pagan tribruto desde la culpa de Adán, sin que nadie se reserve, que a todos hace pagar. A la entrada con sus armas a puesto por más crueldad, para cobrar los derechos al Gigante Leviatan. Del Mundo loco se sirve con harta desigualdad, que viste varias colores en figura de truan. Doleos Señor divino, tened Príncipe piedad, que en los mayor es peligros se conoce la amistad. Tan demañana Amor mío? No es nuevo eterno Señor daros mil voces amor, y justamente confío de que le escucháis con gusto, y que del Alma os doléis, que entre glorias que tenéis, es la de piadoso, y justo. A todas horas querría, deciros el triste estado, a que cautiva a llegado el Alma que en vos confía. Ya no tiene amparo alguno sino es a mi gran señor, no os espantéis, que mi amor parezca a Dios importuno. A quién ama, no lo es el cuidado de lo que ama, tu Amor me provoca, y llama, no es mucho que me le des. Tu música me ha movido, y bastaba Amor tu nombre, que a memoriales del hombre nunca he cerrado el oído. Que en viéndolos en efecto decir que esto pide Amor, es cierto que en su favor a de salir el decreto. Basta que el Rey arrogante de las tihieblas a echo fortaleza sin provecho cuando fuese de diamante. Puente labra con defensa, Gigante pone en su guarda, álgimas guerras aguarda, algunas desdichas piensa. Pues no sabe su temor la fuerza de mi poder, y no sabe que ha de ser tan poderoso mi amor, que del celestial Paris me ha de llamar a su Argel. Señor bren teme Luzbel que cumplís lo que decís. Y que palabras de Dios no pued en volver atras, fiase en que el tiempo es más para que salgáis los dos al campo del desafío donde le vais a vencer, que en el fuerte no hay poder, ni en la Puente, ni en el Río. Aunque es terrible aventura la que vos queréis probar, que al fin os ha de costar la vida, y la sangre pura. Ay del cuando levantéis como sierpe de metal ese cuerpo celestial con que el Puente, quebrantéis. Que con dos palos quebrados una espada habéis de hacer, que pueda a esos pies poner sus enemigos domados. Amor de mí, a manzana primera, que dio tal denterá a Adan en un botado de pan les quitaréis la dentera. De la Ballena de mármol saldréis dentro de trea días, donde las victorias mías os ciñan de Febo el árbol. Y a su pesar de Luzbel entraréis Rey de la luz con la corona, y la Cruz, que es la espada, y el Laurel. Que aunque la formen de espinas, cuando subáis desde el suelo, primero que a vos el cielo le correrá las cortinas. Dirán entonces, quién es este que viene de Edón, pues que de púrpura son sus ropas hasta los pies. Todos verán que sois vos Caballero de la Cruz, que hazañas de tanta luz solo son de un hombre, mortal sabiduria era deleite, porque no te asombres, que siendo yo quien veis que soy, temía el jugar con los ojos de los hombres: A las tablas en fin, jugando un día, porque mi Cluz la fiesta, y juego nombres entro el Emperador mi Padre amado, de cuya luz estoy clarificado. Ahora es tiempo dijo, que se goce el Príncipe del Mundo, de que viva su Esposa, que un tirano desconoce por tantos anos en su Argel cautiva: Baja a la tierra, y con tus nobles doce, de su poder la Puente vil derriba, porque solo aventura tan gallarda al Caballero de la Cruz se guarda. Toma tus armas fuerte Caballero, pues loleres como yo, que no es hurtado el nombre que te iguala verdadero al mismo de quien eres engendrado: Parte, que orillas del Jordan te quiero llamar a voces hijo, y hijo amado, porque como testigo en fin de vista, diga tu nombre el Precursor Bautista. Yo Amor como me precio de obediente, y porque solo yo satisfacia a mi infinito Padre Omnipotente, tomé las armas de mi Cruz un día. Hola mostradme aquel resplandeciente escudo a donde de la lanza mía se miran los despojos, y trofeos, y cúmplanse del Alman los deseos. Dadme ese yelmo, que el Laurel corona de mi Pasión, que vamos a la tierra a ver este enemigo que blasona. Armas Señor, comiéncese la guerra, que en viendo los contrarios tu persona, pues la divina luz, que el Alma encierra laldrá por el vestido acuchillado, da aí la Puente, y el Gigante atado. Ay Amor, que me cuestas, pues acuestas tengo en fin de llevar aquesta lanza, pero yo lograre lo que me cuestas, cumpliéndole a mi Esposa la esperanza. Oh que bien tus grandezas manifiestas, toma Señor de este traidor venganza. Vamos Señor, la lanza pon al hombro, pues Caballero de la Cruz me nombro. la Ansí pagan de esta suerte? Todos como digo pagan. Notable Puente habéis echo, nadie, sin tributo pasa, pobre mundo, cuál estoy? Pasó Adancon una Dama, que se la dio el mismo Dios por mujer. sa? Lueg Pues no? a los que junta Dios, ay de aquel que los aparta. Eso es, cuando hay causas justas. El que no da justa causa a sí se engaña. Es verdad, mas cuando el Amor les falta buscan tantas que es vergüenza Y qué hace Adan? Trabaja como los demás cautivos. De esta Ginebra del Alma pasaron Caín, y Abel, Ser, Enoc, y con sus canas Matusalém, y Lamer, y el artífice del arca con Sem, y Cam, Jafet, (rías que el Mundo entres partes va dividieron, y tras ellas el heroico Patriarca Abraham, Isac, Jacob. Y todos tributq pagan? Todos. Y quién más pasó? Joses de hermosura rara, Moises, Josue, Sansón, Samuel, Saul, y el del arpa. David el Profeta Rey? o que lindamente canta, y de este también cobraste? Ninguno Mundo se escapa. Pasó el Sabio Salomon; y con el cuantos Monarcas. el Mundo tuvo hasta César, el Emperador de Italia. Pero estando Leviatan del Puente una tarde en guarda, llegó una Niña a pasar de rara hermosura y gracia, no de al Puente del Mundo nada, porque para madre suya Dios la preserva, y levanta. Qué dices? Que no pagó. Que no pagó? cosa extraña. Yo no se más de que dijo, que María se llamaba, y cayose Leviatan, de sí mismo a esta palabra. Porque cual suele una Rosa. abrirse por la mañana, ansí su boca divina. perlas, descubriendo nacar. Pues no os dijo la razón, siendo májima tan clara, que todos en Adan pecan? Querrá el cielo reservarla, aunque hay tantas conveniencias. para saber que sin mancha de pecado original paso aquesta. Niña Santa; que ha de ser Madre de Dios, que se dejan por ser tantas. Quién os mete con María Príncipe de estas montañas, no sabéis que ha de poneros el pie sobre la garganta, pue ha de llamarse Madre de mi sericor dia, y gracia? No queréis que pase el Puente por rogativa tan alta, una tan blanca paloma, no ha de pagar una blanca, aunque os pese por los ojos (ua? Luego no ha de ser mi escla- Mentís, un instante solo no podrá vuestra arrogancia decir que fue esclava vuestra quien de Dios Madre se llama. No pudo como al Bautista su hijo, santificarla? No os metáis en eso vos, Gente sueña. o Toca al arma. Qué es esto Príncipe invicto? Que viene por la campaña grande ejército de gente? Tu injusto temor te engaña, que cuando mucho serán los doce Pares de Francia. Y el claro Delfín del cielo no será de aquesta escuadra el Capitán General? En una bandera blanca vienen flor de Irses de oro, Calices, y Hostías de plata. Fuerte Leviatan, al Puente. Soberbia a mí no me espanta cuanto poder tiene el cielo. Valiente sois de palabra, pues afe que Don Miguel os hizo en cierta batalla con solo quien como Dios, volverá Dios las espaldas. Aquí parad, pues aquí está la famosa Puente. Que este defenderse intente con esta Puente de ti? Notable es esta aventura, la selva tiene encantada. pero no hay para mi espada fuerte ni fuerza segura. Las almenas echan fuego, Si te han pensado espantar? Soy un Oceano Mar, mayores fuegos anego, fuera de que el tuyo Amor cónsume fuegos humanos. Menester habéis las manos indictísimo Señor. Aunque las tenga clavadas juntamente con los pies, en ellas verás después rotas sus armas, y espadas, El Gigante sale a ti, y huyeron a sus lugares muchos de tus doce Pares. Fue Amor cuando preso fui, que aquel traidor Galalón dió a mis enemigos fieros mi vida en treinta dineros, Estos enemigos son. A de la campaña, a gente, sabéis que soy el Gigante Leviatan? otro arrogante derribó un pastor valiente, a quien yo llamo mi padre. Cosa que seáis el hijo de la que ser libre dijo por ser vuestra Virgen Madre. El mismo soy. Muerto soy, ciego de tu pura luz Caballero de la Cruz que quieres, rendido estoy. Cortarele la cabeza, y en la lanza la pondré, y a tu pesar sacaré de esta infame fortaleza la prenda que me ha robado el Alma que vive aquí. , e a. Señor si venís por mí con amoroso cuidado, aquí estoy a vuestros pies, Y yo Señor en buen traje dejad que a besarlos baje aunque subir pienso que es. Que a vuestros pies no es bajar sino subir asta el cielo. Mundo, yo he venido al suelo solamente a rescatar el Alma de esta prisión; y a romper aquesta fuerza con una divina fuerza, que mis Sacramentos son. Él del Bautismo ha de dar limpieza al alma cautiva, y porque en mi gracia viva, la ley de gracia en mi Altar. Donde ya la mesa puesta a de ser mi convidada, que darle a mi Amor agrada. eso mismo que me cuesta. A Pedro le dejaré, que es de mis doce el mayor tesoro de tal valor para que siempre le dé: Y porque el Príncipe fiero de las tinieblas hacía Puente, a su fuerte, la mía Esposa enseñaros quiero. Y porque también sepáis, que para subir al cielo no hay otra puerta en el suelo, y que esta silla tengáis. Que yo mismo entré por ella, y fue llave que se abrío. Subiré por ella yo, será Puente, y estrella por donde al cielo camine. Hola, la Puente arrojad, no hay Alma otra claridad, que más al cielo encamine. Puente en que pasó la vida, que nos la dio muerte en vos, tabla que lleváis a Dios al Alma en la mar perdida. Cama donde Dios firmó el codicillo postrero, árbol fanto, y verdadero, que el mejor fruto nos dío. Imperio del hombro santo de Dios, y que solo Dios cayendo en tierra con vos. supe que pesasteis tanto. Por vos tengo de subir, vos mi palma habéis de ser. Alma, de Cruz ha de ser para que puedas vivir. Déjame arrimar a ella, que estando abiertos mis brazos gozarás de mis abrazos, y me gozaras por ella. Pues Señor si en ella estáis cómo subire? Muy bien, que os unis a mí también los que me servís, y amáis. El Alma, la Cruz, y yo juntos habemos de estar, de esta suerte has de pasar, y de otra manera no. Con este listón enlaza Amor su cuello, y el mío en esta Cruz Yo la fío, y os muestra amor tan profundo Cantad, y celebre el suelo la victoria a la del cielo contra la Puente del Mund
