Texto digital de El premio en la tiranía
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Francisco Valcárcel y Lugo
- Atribución estilometría
- No es posible No concluyente
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El premio en la tiranía. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/premio-en-la-tirania-el.

EL PREMIO EN LA TIRANÍA
JORNADA PRIMERA
t JORNADA PRIMERA Iraña crueldad, qué intentas? Resolución del deseo, qué pretendes? Lucha cruel del agonal pensamiento, a donde tan presuroso me llevas? Siendo el desvelo de una temeraria acción, precipicio de mí mismo. Yo contra Dios? Él me valga: oponerme yo protervo al Gran Romano Pastor, en donde está de los Cielos, si el tesoro resguardado, la piedad, y fanto celo? Águila atrevida, como bates las alas? Qué intento? Mira, huye del peligro, derén la furia a tu vuelo. No hallo claros desengaños en mis difuntos abuelos? Con la fe qué profesaban? Las victorias que tuvieron? Pues cómo sin luz camino? como me animo tan ciego, deslustrando a mi Corona, y gravedad de mi Cetro? ER No soy Católico? Sí: pues como intento soberbio negar a la Iglesia danta, precipitado, y resuelto, la obediencia inadvertido, las Imágenes, y Templos. por una mala porfía, profanando, y destruyendo? No sé que haga; pero ya es difícil el remedio, pues para yo conseguir ahora el arrepentimiento, mil imposibles fábrico, nacidos de un embeleso. Siga yo pues mi porfía: Arrio me da en sus preceptos bastantes causas: Dabad, no da a entender en sus versos, que a los que a los Simulacros, o bien formados maderos, adoran son confundidos, y aborrecidos del Cielo? Pero no es bastante prueba para lo que ahora intento emprender, pues me detiene el Area del Testamento, siendo prueba a mi dictamen, y siendo un fino madere, la veneración que todos le daban con culto inmenso. Siendo prenda señalada, y símbolo verdadero de varios sigificados para con Dios de aquel Pueblo. Mas que un palo haga milagros, y prodigios no lo creo; error es bien conocido; Pero puede ser, pues veo la Serpiente que Moises; levantó allá en el desierto, por disposición de Dios, cuantos la vista pusieron en su forma de metal, quedaron de enfermos buenos, y como te, presentaba a Jesuchresto Supremo, parece, por ser su Imagen, la ilustra con sus efectos. Luego virtud Soberana es la que allí obró? Es muy cierto: pues si Dios para hacer prodigios tan verdaderos se vale de esta Serpiente, porque representa al Verbo en el árbol de la Crua; como los Sacros Maderos, que representan su forma, errado no reverencie? Arrio no lo ha escrito bien, no acomoda bien el texto: pasemos pues, a otra hoja, a otro discurso pasemos. como un solo Dios Eterno; y así solo ha de tener una cabeza un gobierno. Jesús qué grande heregía! Cielos, mas qué es lo que leo? Yo inclluarme a aquestos libros? Yo rendirme a estos preceptos? Fantástico hace este Autor es de Jesucristo el Cuerpo: que error? Cuando de Jeava, los Sagrados Evángelios, de su Humanidad hablando, las circunstancias, y estremos de su Pasión no pudieran ser fingidos; si no ciertos. Dígalo pues tanta Sangre, sospiros; y hanto tierno; ayunar cuarenta días; tener hambre en el desierto; llegar de atrevido, o vano; el demonio, conociendo su flaqueza a querer darle las piedras por alimento. Pues como habla tan errado este herético, y protervo Autor, contra el Cuerpo Santo de Jesucristo Supremo? Si estos libros no leyera por un curioso deseo, no títubeara; mas yo el corazón suspendiendo me rindo? La Fe me valga, en ella por firme creo. Pero una prueba me mata, un reparo bien dispuesto me turba, y me destituye de los vitales alientos. i padre no comenzó las opiniones que llevo a autorizar vengativo, perdiendo al Papa el respeto? Pues había de querer, no siendo su fin muy bueno, perder el alma? Pues como sus mismos hechos no emprendo? Cómo me dilato tanto? qué es lo que aguarda mi pecho? en llamas se abrasa el alma, en furias me ensoberbezco. Destrúyanse ya, y padezcan en los rigores del fuego, las Imágenes, o Ídolos, desprecios y vituperios. Yo al Pontifice Romano he de obedecer? Yo? Siendo la cabeza principal de este dilatado Imperio? Mueran los viles Católicos, y los que intentaren tercos, tenaces en su porfía, no obedecer mis decretos. Pero aquí Florencia llega, disimular ahora quiero, que por ser dama de Esteban la saqué de su Convento. Desde el día en que a Pa cio la traje, mis pensamientos a su desdén riguroso en mí se visten de fuego. Por adorar su hermosura, a Rosimunda aborrezco; hoy pretendo disponer se vuelva a Bohemia luego. Pero yo pretendo amar a quién ama un tronco seco? un cadáver que en las grutas de aquel monte, su alimento es hierba? Que si ignorante, Esteban; vive en sus yerros, como bruto solicita pos no le falte este sustento. Calisto me tiene dicho de este hipócrita embustero, el mal trato, y descamino con que vive en aquel yermo. Dice que a Florencia adora, y por encubrir sus hechos, con el ábito de Monje disimula sus intentos. Yo averiguaré esta enigma, quedarme escondido quiero, a oír de esta enigma, la voz, y suspiros tiernos. Buscando alivio a mis males como la Nave perdida naufragando en la borrasca, solo encuentro con desdichas. O! No permitan los Cielos, que el decreto que me anima, de tal padre malicioso, sea blanco de su mentira. Cómo, Padre, y Dios Eterno, permitís tal osadía, cuando vos a mi inocencia la tenéis bien conocida? Como vuestro siervo Esteban permitís, que lengua impía afrente con testimonios, porque vuestra Ley predica? En vos mi honor afianzo, y mi recato confía, que declaréis la verdad ta gente tan maldita. Muévate mi llanto tierno, que a mí no me atemorizan los tormentos que disponen del Emperador las iras. Si siento por Religiosa, de que en el vulgo se diga, ha oídos del ignorante, esta maldad conocida: y así en vuestra mano pongo mi causa porque peligra el crédito de este Santo; y en esta fuerte agonía pongo por intercesora a la Paloma María, a la Torre de David, al bello Cipres, y oliva, Plantano, y Cedro oloroso, al Lirio que en Palestina brotó la flor más fragante, que coronada de espinas, sujeta a la mano ingrata, las almas nos vivifica. Hay mayores desatinos . con que esta mujer se anima! Su petición me da enfado, su creencia me da risa: dice que a la Virgen pone en su pena por madrina. Quién de este riesgo podrá librarme, Virgen María? Yo solo. . Qué es lo que veo? Vuestra Majestad se aplica a librarme? . No inhumano me juzgues, cuando tu altiva condición la mía excede, que tirano me pública. Dime ingrata, si librarte quieres del mal que te arvina, deja el amor en que vives tan engolfada, y metida, amando a aquel enhustero. Dime, qué es lo que en él miras? aquella barba, que al ampo, le robó la color fría; y ciñéndose la piel, con ella misma se abriga? Cuando árbol inútil, vano, tantos gajos multiplica, que mi valor no ha podido a sus ramas destruirlas; porque está tan arraigada en todas estas Provincias? Ya Fe que guarda que no, puede mi ley estinguirla, sin mirar que Religiosa eres cuando me lastima, que de tus prendas, y garbo estas afrentas se digan? Y pues tal pasión te lleva, cuando mi amor le dedica a tu hermosura lealtades de una voluntad rendida, intentas tú con desprecios, por otra afición seguida, no admitir el galanteo, que con lealtad tan fina un Emperador te hace, en que su aflicción explica? Mucho, gran señor, ofendes tu discurso, que me admira. habiendo dicho, señor, lo mal que te parecía; que una Religiosa adore, y tenga humanas delicias, y así, pues rapendido mo habéis, muy mal determina. vuestro afecto, que yo os ame, que es acción mal parecida, reprendiendo, intentar que una culpa se aperciba. Con vuestra luz Celestial, y hermosura peregrina, he quedado tan turbado, que la razón confundida, mal artícula sus entes, mal sus discursos medita. Mucho ha que se conoce. . Merezca mi mano indigna de tu nievo. . Qué decís? El candor, mi fragua viva, aplaque con su hermosura. Detened vuestra osadía, mirad que soy Religiosa, Hay acción más atrevida! . soltad, . De cortés lo hago, Dios mío, valedme aprisa, con tu rigor, bella ingratas me das vida; más es prodigio en tisosa ser premio la tiranía. Si a quien te ama por rendido darle muerte solicitas, injurias a tu decoro, ofendiendo a quien te estima. Será porque eres hermosa. y es propia soberanta de la beldad con rigores tratar mal a las caricias. Bero gustoso mi amor, siempre amando te úplica. no ceses en tus crueldades, que también ama las iras. De fiera tienes las veces, y así no me maravilla, que cansada de lo hermoso, de la fiereza te vistas. Monstruo es amor, y asi ciene con justa causa le pintan, que no disparara a ciegas, si viera lo que hacía. Para domar su brabeza, que de la esquivez te vistas es razón, que a su alpereza causa inferior nos avisa, esta ilusión de las almas, este Áspid, que aniquila en las flores de los años la joventud más lucida. Si con imperio pretendes, mostrándote siempre esquiva, deje de amarte es engaño; que mal pensado imaginas: antes llorando amoroso, como le falsa la vista, idolatrando en tu cielo, emprende mayor porfía. Será con muchos alientos; animado en sus cenizas. Fénix que nazca a mis penas, Argos que en prisión esquiva al corazón le sujete, y en triste cárcel le aflija, hasta que Mereurio llegue con la sabrosa armonía, a rescatar por mis males su libertad ya perdida. neno sará en mi pecho, que una ponzoña bebida, no es indicio de su daño, asta que la ruina indica. Quién al peligro se arriesga antes que el daño no mira, no hay imposible a sus pasos, no hay empresas que no siga, aunque torres a su esfuerzo la razón las premedita, que es crisol del niño ciego siempre empeñarse a las ruinas, Y supuesto que conoces las saetas que me incitan de este incendio de las almas, de este encanto de las vidas, muevare el conocimiento de ver que una fantafía a un Emperador sujeta, y le contrasta, y humilla. Señor, si de una mujer te obliga la pena, y llanto, y te mueve el celo santo, que has en mi llegado a ver usa aquí de tu piedad, mira que soy Religiosa, y que es acción afrentosa de una tan gran Majestad pretender que yo rendida; por tus caricias; y ruego, se satisfaga a tu fuego: antes perderé la vida. Mirad, pues, que el Soberano jardinero de enojado, viendo su jardín ajado con tan rigurosa mano; si de la piedad se precia, ejecutando rigores, sabrá defender sus flores, que en mucho valor aprecia sus olbrosas fragrancias: envíame donde están, mis compañeras. . Verán en que paran sus constancias. Por Cristo yo he de murir, y por su Rey verdadera. . que es la tuya una quimera. Eso llegas a decir? allana; como atrevida. rajarme pretendes, y en mi presencia defiendes lo que te qluta la vida? Vive Dios que si mi ardor antes era sacrificio, sacándote de tu quicio te deshaga mi furor. Tú te opones cómo osada? por tu ley has de morir; Ahora lo vuelvo a decir: Pues tu cuello de mi espada, porque ya que morir quieres, experimentará el rigor. Valedme Dios, y señor, por tu piedad, y quién eres Señor, señor, los Soldados. u. Oh mal haya! Quién pudiera darle muerte: reprimirme será acción aquí más cuerda. Qué deáís? . No puedo hablar; así ultrajas tu grandeza? Con esta vil atrevida, por una porfía necia, me provoqué: calle el labio. Mi Dios, recibe esta pena, a tu Pasión Sacrosanta desde hoy mi alma se encomienda. Mirad, que es débil empleo. No es bastante causa esa antes que ser enemiga de mi ley tan verdadera, seguida por un dictamen de mal formadas ideas, merece por pertinas, de mi ira las violencias. Los Soldados, gran señor, de alborotados intentan, con las pláticas que hace en toda la tierra Esteban, defender al Papa. . Hará venga luego a mi presencia, para que de mis rigores, por su mal formado tema, experimente las crueldades; y ahora esa mujer necia lleva a una cárcel, porque vea en pesadas cadenas, apa viene a librarla, o si es su Ley verdadera Ah bárbaro! Qué blasfemo a la Ley de Dios desprecias: quien dijera a tus abuelos, y quien le dijera a Grecia, que había de padecer tan lastimosa tragedia! Por morir por Dios, y el Papa, a la prisión boy contenta. Llevad aquesa tirana, Leonardo. . Ya la obediencia te rindo: vamos señora. A morir yo voy dispuesta. Ponedle unos fuertes grillos, Tus hierros ya to despeñan. . Llevadla. . Vamos. . Señor, or ti a morir voy resuelta. 2. Que sea tanta la osadía. que una mujer tenga fuerza para no temer un daño, con tan grande resistencia? Pues qué me detiene el paso? Por qué mi espada sangrienta no destruye atrevimientos, que deslustran mi diadema? A más venganzas me animo, destruya toda la Iglesia; estatuas dejaré al Mundo de una bien formada idea; de una viveza profunda, y de una Religión nueva. Mas mi privado Calisto para esta parte se acerca, consultar con el intento de este punto las materias, . Gran señor. . Calisto? . Cómo parado aquí vuestra Alteza, no prosigue lo empezado, no ejecura la dispuesta intención que entre los dos quedó fraguada, y resuelta? Porque todas esas calles, de hombres, y mujeres llenas, la Fe Católica aplauden con demonstraciones teréas, contra el Edicto que está promulgado, y así vea vuestra Majestad, señor, que es mucha altivez aquesta. Siendo la causa aque hipócrita Anacoreta, a que siguiendo las pláticas. que hace en tonda la tierra, no teman de tu poder la publicada sentencia. Importanos, señor, que Esteban en tu presencia confirme de aqueste Edicto las muy verdaderas letras del Concilio que hemos hecho. Con acertada elocuencia los Obispos declararon, que hemos granjeado, que buen- es la Religión que sigue; pero faltanos que Esteban, confirme, echando su firma, sus actas, con su gransciencia, y su persona, que el vulgo con todo afecto venera, siendo su virtud la causa. Será Esteyan de mi fuerza. compelido. . Es lo que importa porque si él no firma, arriesgas todo tu Imperio, a que no tus decretos obedezcan. Y cuendo por porfiado obedecerte no quiera, con cariño, y voluntad le ha de traer tu grandeza, que también no con rigor una materia como esta se ha de piocurar lograr. Bien discurre vuestra idea; con promesas mirad si puede vencerse tal fuerza, que al más duro corazón siempre ablandan las promesas, Y así al Augenciano monte iréis con toda presteza, y con amables palabras facilitad la materia, y llevareisle un regalo de datiles, y de almendras en mi nombre, que es sustento común con que se alimenta. Y si ingrato a las caricias, desatento las desprecia, traedle preso a Palacio, supuesto que tenéis hecha contra él una causa, que nos disculpa. . Muy sangrienta está aunque saben los Cielos, que padece su inocencia. Cinco testigos afirman, y han declarado ya en ella, como a Florencia la adora. y la entró Monja por fuerza. Industria es, y testimonio, que tengo urdido, aunque pierda el alma, me he de vengar ade este Monje, que se muestra tan altivo contra todos, Tanto disimula ella con su fingida virtud, despreciando su belleza, que a todos desdice de su muy verdadera afrenta, El fue causa que dejase casa, parientes, y hacienda. Vamos pues, a disponer, que aqueste Monje obedezca nuestros decreros. . Desde hoy a la Iglesia he de hacer guerra. El Calisto es grande hereje, y ha sido causa, señora, de la mortal agonía, que siente Constantinopla; que mi primo en los principios de tal ruinadle congojan de Calisto los intentos. El alma lo siente, y llora. Nunca de Boemia yo o llegado hubiera a esta Troya, para ser de ese tirano. o de aquese mostruo esposa. Nunca yo de esas campañas pisara la verde alfombra; nunca llegara a admiras sus fábricas tan hermosa:: pues viendo tan grave daño, y cisma tan enconosa; apesarada mi alma, padece por cada hora, Felisardo, por tu vida, pues tu primo la provoca, seguido de un mal Privado, luego los dos por la posta nos partamos a Bohemia. que es mi patria en fin. . Penosa desgracia. . Bien la conoces, Obedecerte es forzosa obligación de mi afecto. Tuya he de ser. . Una roca, sacrificándote el alma, abrasada Mariposa tengo de ser de tus rayos. Buena está le traza. . Importa, que mi señora, mal año, no había de ser esposa de un hereje. . Han visto tal? ya Calisto mala concha le consuma el corazón y las chinches, y las moscas, todas opuestas le piquen, le consuman, y le coman los gatos, y los perrillos, la maldición de Sodoma, la de Datán, y Avicón caiga sobre su persona. Qué dices Jorgillo? Qué? una Culebra, una Zorra, como la del Paraiso, siempre a su inténtose oponga, ya que en el árbol vedado aqueste heregillo toga. Parece Jorgillo, estás siempre de gusto, y de gorja: el venidero martirio no temes? . Ninguna cosa. Por qué? . Porque soy valiente, y ahora una pepitoria. tomé para que la muerte con buen corazón me coja. Mártir serás. . No lo dudo. Aprende de mí. ̱. Ah golosa, martir sería por virgen, si en ti aprendiera gorrona. Jorgillo. . Invicta Princesa, qué ordenáis? . La Religiosa, que Constantino sacó con arrogancia imperiosa, del Convento, sabes donde está? . Ya la pobre Monja, Leonardillo ese heregillo, lleva presa a una mosmorra. Yo la tengo de librar: lo hay acción más rigurosal Muy grandes culpas arruinan a toda aquesta Corona. Temiendo estoy, Felisardo, eso Nerón que se oponga a nosotros viendo que Católicos somos. . Soba, ya a mí me dan calorfríos, como si estuviera en horca, temblando estoy por Dios Santo. No temas nada, señora, teniendo a Cristo por norte. Él mi firmeza conozca. Despejad los dos la sala. Dejadnos ahora a solas Por Dios que me huele mal. . Ya lo hingo, gran señora. ̱. A solitas? bueno va, azafran quiere esta holla, ya está de temple hirbiendo: obedezco a tu persona. Vamos, señor Don Jongillo. Vamos, señora glorona, a merendar? . Ya le comen. los sabañones? . Galiota, es continua enfermedad. Vamos, y no hable cosa. Felisardo por mi afecto, y mi amorosa porfía, de ti mi pecho confía, me has de guardar un secreto. Dilo, que yo te prometo con silencio verdadero, a fe de buen Caballero, de callar. . Ya que me das tu palabra lo sabrás? dame acá luego tu acero. Pues qué pretendes con él? Librar a la Religiosa Hay acción más presurosa! es chanza? . Mi se fiel te lo suplica . Aquí está: hay mayor resolución! Ya me llama la ocasión, fortuna Dios me dará: a la cárcel tengo de ir, dame la capa, y sombrero. También contigo yo ir quiero. si De aquí tú no has de salir, ste gusto le así me obligues amante? He de ser por ti un diamante Ya me entra mayor empeño: aquí le tenéis. . Adiós. , , n Mira, detente, señora. No me repliques ahora. Como un ave va veloz, yo voy lleno de cuidado: bien mío, detente, aguarda, en fin, nada la acobarda, valedla Cielo sagrado. Divino, y piadoso Dios, como permitio, Señor, de este tirano el furor, siendo así; qué es contra vos? Mirad que por él perdisteis la vida puesto a tormento, donde de vuestro ardimiento generoso alarde hicisteis. Mirad, pues de aqueste Reino una agonal confusión, que se opone a la rajón todo el ardid del Infierno. Muévate Señor mi llanto, y pues os busco piadoso de este Imperio escandaloso destruid el fuerte encanto. No permitáis vuestra Ley, gran señor, que así se ultraje, y que vuestro nombre se aje por este tirano Rey. Bien sabéis los inocentes, que son muchos, y padecen, porque a defender se ofrecen su Fe Santa heroes valientes. Paro retirarme quiero, que ruido de gente siento: que este Imperio tal tormento e padezca! De pena muero Aquesto, Jorje ha de ser, toma, pues este postillo. Él me ha puesto de amarillo. A Esteban has de ir a ver, Ay tal en lo que me mete! el intento es bien extraño: no sirvo para hermitaño, mejor soy para alca huete. le has de fingir, que quieres de Anatoreta el sayal. Por Dios me pone en gran mal. Por si lograrlo pudieres, te mando que vayas luego a aquella áspera montaña, discurriendo con tu maña el modo. . Válgame un ruego. . Señor, por quien eres, que no mandes haga tal cosa, porque es culpa escandalosa, dispuesta contra mi Fe. Luego Católico eres? hola, Soldados. . Señor: ya me ha olido aquesta flor. . Llevad este hombre. . Si quieres ejercitarme. . Réplicas? te he de ahorcar, vive Dios. Ya me resuelvo, en los dos, ya que a tal cosa me aplicas, se ha de quedar en secreto. Yo te prometo callar esto que pienso lograr: tú te has de hacer muy perfecto, y con artificio, y maña, así que hayas conseguido el sayal, con el vestido te vendrás a la montaña, viendo si puedes primero ese Manje reducir venga a Palacio. . Impedir no puedo su intento. . Espero esto lo hangáis vos así: quedaos con Dios, esto importa. Contra mí, no se reporta, qué mala palabra di! El hábito será brasa, en que pone la atención Esteban, siendo ilusión del fuego en pública plaza. Jorgillo, pobre de ti, en qué entedos te has entrado? no fuera más acertado estudiar para albañir? Yo a un Santo he de ir a engañar? y si me lee el pensamiento, y por batrerle el Convento me quiere el polvo limpiar? Eso no lo he de hacer yo: . doblones me dio? cuidado la petición me ha causado. por Dios que ya me obligó. Con la bolsa estoy ufano, qué obligatorio es el oro! no importa que sea ahora Moro, después no seré Cristiano? Voyme a hacer Anacoreta con el buen Esteban; mas a dónde, Jorgillo, vas? a tu barriga armas treta? A hacer penitencia tú? pero no, que el ayunar siempre te podrá graduar por un Profeta Abacue. Si sabré ser Santo? encanto me infunde aqueste temor: no sabrá tener fervor, quién juzga engañar a un Santo! Mas la razón considera, si el intento no resisto, y de su hábito me visto. siempre he de ser de su esfera. Con él yo me he de quedar, por Lego le serviré desde hoy; qué buen Santo haré! pues voyme a disciplinar. . De Soldados era el ruido, que con varios desafueros, contra el Cielo sus aceros, el Convento han destruido, que una legua de aquí está. Señor, mira en esta pena los rigores, y cadena con que este tirano va a tu Iglesia fatigando: mira, mi dulce Jesús, los dolores de la Cruz, y que tu nombre mofando, tus Iglesias destruyendo, tus Sacerdotes, y Esposas, con acciones rigorosas los están por ti afligiendo, Y pues eres obligado a defenderlos, Señor, muévate aqueste dolor, y el ruego de mi cuidado. Oblíguete la piedad, que a David, y a Magdalena tuviste, cuya melena fue redide su voluntad. No venza el tirano impío, triunfe la Fe en todo el mundo, y su fruto tan fecundo, nunca padezca este Estío. Penitencia a toda prisa a un hombre desestin Pero aquí voces han dado: quién así se afervotiza? Budre mío, por su vida acuda a unariste afligido. Sea, hijo, bienvenido. Dios dispuso esta venida. Quién suis? . Un pobre hombre soy, que por hasir del martirio, huyendo vengo a este monte, por no puder resistillo. Católico solo? . Si padre. Abranadme ahora, amigo, . pues oja son anardada con las señales de Cristo. Iomia me flaneo? . Bí, y del rebaño Elivino. En mi vida he sido Oveja, ni Carnero, ni Cabrito, solo cacólito soy. Aún no me habéis entendido: parece un poco ignorante; . prefenden aalgo conmigo? Que el hábito Anacoreta, si os parece que yo os sirvo, me deis padre, y muevaos, que vengo a buscarlo yo mismo. De dónde sois? . De la Corte, en donde siempre he asistido. En la Corte? . Si mi padre, y humilde a vuestro servicio tendréis un buen cortesano, que sabe hablar muy polido. En Palacio, de Lacayo he servido a Constantino, y reparando en la flota, que ahora ha entrado de palillos, huyendo vengo, porque- me hallo puesto a peligro de que si no evito el riesgo, dejaré la Fe de Cristo. Buélvase luego a Palacio, que también acá al martirlo está expuesto, que dispuesto no viene de este designio. Cogiome en la trampa, zape, sin duda me ha conocido. No me creéis, Santo Esteban? dadme aquesto que os suplico. Diones el Santo, que yo soy un pobre gusanillo. Me déis el cábito os ruego, mirad que el servor Divino toy dispuestuo men domía, q a hacerión desvurío. Quiero estar aquí con vos, pñar en estos fríos los temblores del Invierno; muevao el afecto mío. Mirad que si de aquí voy, perderé, por Dios bendito, la Feo ue guardo. . Jesva, qué mal dispuesto ha venido! Yo con cólera he jurado, por Cristo no sé que digo. No ve que no está dispuesto; véngase ahora conmigo, que en esta cueva de espacio noblaremos. . Buen arbitrio, vamos muy en hora buena. Y cómo os llamáis? Longinos pariente del ciego, que dio aquella lanzada a Cristo, que si él supo herir a muertos, yo también se herira vivos, más advertid vos que no tengo nada de Judio. Vos gastáis muy buen humona: Ya el malo lo gaste niño: Jorge me llamó mi padre, aunque otras veces, Jorgillo, y si el Santo venció aranas, mato yo también mosquitos. No nos dilatemos más. Vamos pues . Vamos, amigo: en escrúpulo me pone no darle lo que ha pedido; quiero conocer de espacio si es seguro su designio. Prisión oscura, emulación del día, calabozo de sombras adornado, caberna cruel, a donde el alegría tan intrépidamente has desechado? No juzgues ya con tu melancolía, de mí, en tales rigores has triunfado, que antes gozosa pasaré tu tiempo como en el más gustoso pasatiempo. No pienses, que con la pena el gusto me has impedido, que por Cristo el padecer, es mi contento, y alivio. Rero desde aquí una luz, si no me engaño, diviso, del carcelero será, por ella ahora lo colijo. , a Las guardas durmiendo están, y por el respeto mío el carcelero me ha dado la llave, y así prosigo a buscar la Religiosa, válgame el Cielo Divino; pero ya de la masmoria las jurisdicciones piso. Qué oscura está! pobre albergue! o qué miserable sitio! que en estos horrores tenga aqueste tirano impío a una Religiosa Santa, porque ella de sus cariños no admite la voluntad! pero una reja diviso. Ruido siento, a mí se acerca la luz, que será Dios mío? yo llamo: Luz, que en tinieblas, del Sol eres claro indicio, qué buscáis en este caos? Darte libertad . Distintos ecos me responden, Cielos, libertad me da, qué he oído? Piadosa vengo a librarte, saldrás por ese postigo. Cómo, si cerrado está? Traigo llave para abrirlo. Ea, pues, salte acá fuera. Ya que tengo merecido a tu piedad el favor. Habla paso. . Ángel Divino, no sabré yo quien me libra? No es posible, mas te digo, que una mujer te ha librado; anda vete, y el peligro excusa. . Ya te obedezco: los brazos en sacrificio te doy, que de agradecida ruego al Cielo, que mil siglos a tan católico pecho . aumente la vida. . Avisos son de Dios, y ha sido suerte haberte hallado sin grillos. La piedad del carcelero, causa es no haberlos tenido. Pues vete ahora al instante, que algún día conocido ten recibes. . En Dios confío. Ya queda libre Florencia; pero de una luz los visos veo de aquí, pasos siento: quién habrá a esta hora venido? mas a esta parte (ay de mí! al Emperador he visto: él al sitio donde estoy entra ya, a un susto me rindo; la puerta cogida tiene, no puedo salir, preciso es apagar yo la luz: hay lance más afligido! Ya que así tan disfrazado a la cárcel he venido, he de gozar a Florencia, pues presa ya, sus suspiros; en una oscura masmorra, no habrá quien los oiga: invicto valor la defiende; abierto de esta puerta está el postigo, yo me entro: de este enemiga, de este cruelbasilisco he de gozar la hermosura, y por disímulo urdido, la vida le he de quitar en saciando mi apetito. Instrumentos traigo para abrir la puerta. . Qué miro? a apagar la luz me llego: lance extraño! yo me animo. Pero la luz me apagaron, y aquí dentro siento ruido. Quién va? más, no me responden, yo estoy dentro de un abismo: quién va? La espada me valga de Felisardo. . Atrevido, no me respondes? haré que de este acero a los filos. La muerte tengo de darle a este cruel enemigo. Mas la espada (pena grave!) de la mano se ha caído; qué haré? si la buscaré? turbada pierdo el sentido? muerta voy, yo me retiro, la puerta es esta. . No habla? Soldados; Soldados míos, ha de la cárcel. . Quién llama? Señor, aquí? no, perdido. estoy. . No os turbéis. . Pues como Acabad. . No sé qué digo: . Decid, como vos, estando en vela, os quedáis dormido? quién entró aquí? . Yo no sé. Mirad en todo ese sirio si hay algún hombre. Una espada solo encuentro, lo lucido de ella su dueño declara. Veámosla acá, que imagino; un rótulo en ella está, que dice muy bien escrito, soy de Felisardo: Cielos, qué ha sido aquesto que he oído? Dónde está la Religiosa? abrid aquese posigo, y reparad por la reja, que cae al patio vecino, si está al. . No está, Señor. De ira pierdo el sentido. Abierta yo hallé una puerta: estas traiciones conmigo? Felisardo a mí se opone? a matarle ya me irrito. Ah mal vasallo! ah traidor! ha infame, y tirano primo! Donde tenía mi gusto haré; que del rigor mío con tu cabeza tu culpa te disculpe en el cuchillo. En ti aplacaré mi saña, y si alegares servicios, el premio en la tiranía te daré en teatro temido. Duras cadenas tendrás, y verás en cruel castigo si tu Religión te vale: hay hombre más atrevido! la espada bien lo declara, averiguarlo es preciso. Cerrad la cárcel. . Temblando estoy. . Tened advertido; que diréis al carcelero lo que ahora aquí habéis visto.
JORNADA SEGUNDA
jornada segunda Dígame, hijo, hallase bien en lo áspero de este monte? no está más seguro así con el hábito de Monje? Sí, mi padre; más del alma unas ocultas pasiones retozan tan maliciosas; por lo flaco que me cogen, que a hacer un desatino por instantes me disponen. El sayal por Dios me apura, y en tal extremo me ponen, que en mejor saco quisiera dar un asalto sin orden. Sufra, y lleve con paciencia, que por Dios tales rigores son suavidades, que al alma alegran en ricos dones. La penitencia es la senda por donde a esos Sacros Orbes, con llama de amor Divino, han de caminar los hombres. La abstinencia, y los cilicios, el ayuno, y los azotes. son las llaves que a los Cielos las puertas abren, y rompen. Tiernos suspiros que causan, en sus Esferas se oyen, cuando pronto Dios al premio, amante les corresponde. Regocija tanto a el alma con unas tan suaves voces, que suspendida en sus gustos, toda es fuego, toda ardores. Tan apoderada queda de los Divinos favores, que desestimando el mundo, no ama sus estimaciones. Porque este gran Dios Cupido dispara tales arpones, que es breve encuentrodel alma para resistir sus golpes. Bien, padre mío, lo ha dicho, pero también Dios al hombre quiere le alabe, y así si ayuna mucho, y no come, no tendrá fuerza que pueda a sus santas intenciones animarlas: porque no ha de ser todo dolores, Seodo llotar, suspirar; porque si las temaciones no resisto de la carne, y flaco en ellas le coge, puede ser que su flaqueza a otra mayor le provoque, aunque se halle en la unitiva, y aunque su alma la remonte como flaco pajarillo, a calitar dulces canciones. No hable tantos disparates. Esta es la verdad, que un Monje, si le pica la pimienta, de chicharos, y frijoles puede hacer una ensalada. Dios en la hambre socorre. No me ha socorrido a mí. Por eso el Señor no le oye, que si tuviera paciencia diera oídos a sus voces. Padre, no se aflija, que tengó un mal de sabañones, y es fuerza buisque que darles de cenar aquesta noche; y así una ensalada intento hacer, con alcaparrones, con berros, nabos, lechugas, con berenjenas; y coles, con pan caliente, y torreznos, con pepinos, y melones, azafrán, mostaza, y clavo, y su poquito de achiote, que no será mal principio, para tener un buen postre. Jesús qué grande ignorancia! No ve que tanto me comen los cuitaditos, que ya al pie los huesos le roen? Su sencillez más me admira! Para hacer las colaciones, también ha denver un trago, que algo temple los humores; mas no, porque he de en bestir, aunque sea con un bronce. No sea de ese modo hermano, mire son imperfecciones de su virsud lo que habla. No ha oído, que el vino bone, autotiratem. Galení, por medicina lo pone en él libro de sus cuentas? Ya me cansan sus verdores. También no hay Sansos, que v andan? o porte el labio (grande ignorancia!) vaya, y dese unos azores. Pues acaso es Jueves Santo? Cada vez está más torpe: no me entiende? en unas zarzas se eche. . Mal me dispone: si entendiera mi malicia; . si a las zarzas me echa, voyme. Por qué? . Porque puede ser que puesto entre esos cambrones, pensando en alguna mora, con tentaciones me arronche, y pierda yo el ser Cristiano. Pues en tales tentaciones, resistiendo se merete. No hay en este áspero monte quién a una mujer socorra? Pero quién da aquestas voces tan lastimosas a el aire? Serán quizá salteadores. Vamos a saber quién es, porque el corizón me tompen. Piedad, Dios mío; piedad. Mas ya con nuevos favores se artículan sus acentos; . sígame, hermano. . San Cosme. qué piadoso es! ya le sigo: bien se la armé, buenas noches. No paso yo aquí más días, ahora me voy a la Corte, pues tengo ya con seguido el hábito, y los doblones: lo que pueden! el más Santo apenas en ellos toque, será un Judió, un Herege, será un Sayón, y un Herodes. Por esta causa, mi padre, dispone sus pretensiones, que son quitaros la vida. Dios ofrezco este gol pe. Una causa tiene hecha, por maliciosos informes, de que me hicisteis por fuerza Monja. . Vengan más baldones, bien lo sabéis vos, pues viendoos con voluntad tan conforme, os hice el hábito dar por vuestras de nonstraciones. No es necesario, mi padre, me deis vos fatisfacciones, quise vivir en la Orden. Al vulgo quiere engañar, con afrentas tan disformes contra vos, que aún no las creen los heréticos traidores. Sea el Señor alabado por tan inmensos favores, que es quererme regalar con tales disposiciones, Y dice que yo os adoro, y que lo sabe, y conoce? Lo afirma. . Hay mayor maldad? Oh qué culpas tan enormes! Pero el Cielo lo permite, que Jesucristo, hecho hombre, padeció en Jerusalén afeentas mucho mayores. Y quien fue el sujeto, que te libro de las prisiones? A Una piadosa mujer me sacó de sus rigores, no la pude conocer, si solo sé que me pono en eterna obligación, con mis cortas oraciones. Católica parecía, y el más alentado joven, de ella pudiera sacar valientas demostraciones, Socorro fue milagroso, y así en este hermoso bosque, donde Primaveras crían los arroyuelos con flores, retirada en una gruta, que está junto aquellos robles, aquí pasarás la vida: que también yo en estos montes una tengo, que si es cueva; sepultura me recoge: servirate aquí de albergue, hasta que a nuestros clamores se muestre el Cielo benigno contra estas persecuciones, Para mí será un Palacio, y así desde luego voyme a gozar ya de mi Esposo, échame tus bendiciones. Padre, Hijo, y Espíritu Santo sean contigo, y en su nombre la recibe, y él te guarde con su gracia muy conforme. Adiós, padre. . Vete en El Cielo tu vida logre. En él nos veamos amén, qué virtud! . Oh qué fervores! Y yo también irme quiero a mi albergue, que por pobre me enriquece de espirituales gustosas contemplaciones. Luce el Monarca mayor con la gloria de sus hechos. cuando funda su poder tan solo en el buen gobierno. Que le sirve al Sol lucir en tan dilatado Imperio, si un eclipse a su hermosura afrenta los lucimientos? Venga el Cetro, y la Corona que un Emperador no pueda autorizar su razón sin el laurel en las sienes; porque aunque intenten traidores, sus vasallos oponerse, basta vestirse de Juez, para castigar aleves pechos, que intentan mover escándalos, que despierten a la dormida piedad, que la venganza detiene, El Cerro, y Púrpura sean rayos, que arvinen, y quemen los impulsos atrevidos, que mis intentos, defienden, Felisardo (hah infame primo!) enamorado pretende gozar la sacra belleza de Florencia, que absaurece, si al Cielo los explendores, a el Alba la tez de nieve, Andad, y déjame solo, y a Calisto advertireisle, como le estoy esperando. 1. Premio es el obedecerte, invicto señor. . Andad. 2. Permita el Cielo mil veces, vivas más largas edades, que las que cuentan del Fénix, Qué nadie tema mis iras! que a nadie el teatro amedres es a mi espada opuestos mis vnsallos, se defienden. Aquel hipócrita Monje, que engañado al mundo tiene, no pueda haber a las manos, ni su ilusión convencerse! os ciego en su idolatria, todo el emperio mueve, con una engañosa vida, a que no me reverencien. Serás (oh vil, atrevido!) ibaldones que te afrenten de cadenas, y de azotes, os afrentoso a las gentes. lcanes el alma brota, en furias me oysoberbece la pasión, que me fatiga donde el ánimo se mueve. A tu precipicio vas, y si tu reñoor no enfrenas, dispone tu propiaruina el mismo error que te ciega. Esta musica me aflige; pero mi onimo emprende empresas dificultosas, que ya vano me envanecen. Dónde camino veloz? Contra Dios. Quién oscurece mi honor? Rigor. Y qué son mis intenciones? Baldones. Voz que en tristes suspensiones me llegas a entristecer, qué dispone mi poder? , . Contra Dios, rigor, baldonas. Quién mi valor hará eterno? El Infierno. Pues llevárame él a mí? A ti. Qué dices de mi porfía? Te guía. Mucho ya me desconfía la conquista que pretendo, porque de tu acento entiendo: , . El Infierno a ti te guía. Contra mí esá el Cielo airado? Tú cuidado. Y premiarme a mi pretende? Ofende: A Esteban le lleva el celo? A el Cielo. ̱. Mas se confunde el dese de mi veloz pensamiento, cuando responde tu acento. , Tu cuidado ofende al Cielo, Con mis fines qué consigo? Castigo. Guerras turbará mi paz? Tendrás! De dónde vienes? oh voz! De Dios Y aquí tu atento veloz a mis desastres entona, cuando a mi poder baldona. , . Cas sego tondrás de Dios. Quién más rencores me causa? Tu causa. Pues tan sangrienta ella está? Está. Dios la ha tomado a su cuenta? De su cuenta. Mas ahora me amedrenta tu armonía en tal pesar, que llego a considerar. , . Tu causa está de su cuenta. Pero una voz me confunde? un acento me detiene? una armonía me apura, y me turba, y me suspende? Que los músicos, que a el ocio hoy cantando le divierten, dicen, Dios toma a su cargo los impulsos que me mueven a castigar osadías, que contra mi culto crecen? En nuevas iras me abraso, nuevos volcanes me enprenden, el recuerdo, que me anima, la verdad que en mi parece. Calisto, Teodoro, amigos, en este ahogo valedme, no os dilatéis un instante; pero allí Calisto viene. Con el cuidado, señor, de aquella roca vencerle, vengo de camino ya, por ver si aquestos presentes a aquel hipócrita obligan. Tu puntualidad me tiene mas obligado. . Es fortuna; señor, así obedecerte. Con cariñosas palabras, de mi parte en fin dirciza que quisiera ser su amigo, y como deseo verle. Quiera Dios que obre el regalo. Cuando no quiera rebelde recibirlos, ni firmar, bárbaro, ciego, imprudente, traedlo preso a Palacio. Eso es lo que nos conviene. . No permitierais, gran Dios, que Calisto convenciese de Esteban las intenciones, que las mías las desmiente. Bien conocéis a mi celo, pues, Señor, favorecedme en la verdad con que vivo. castigad este imprudente. Pero preso Felisardo, a mi cuarto viene a verme, trae consigo a Rosimunda; mas ella no ha de valerle, que haré que vuelva a su tierra, porque de una vez yo quede sin embarazo, que pueda mis intentos defenderles. Allí está el Emperador, llegué nos, amigo, luego. Yo pretendo con mi ruego aplacarla su furor. A vuestros pies gran señor, Felisardo vuestro primo se postra. . Yo me reprimo. Qué causa me culpa a mí? Bien la conocéis: así ingrato le desestimo. Yo no conozco ninguna. Ah atrevido, ya negáis? De ese modo me ultrajáis? Mal le ayuda la fortuna. Cómo osado, di hombre infame, a una Religiosa Santa vuestro arrojo se adelanta a que os adore, y os ame? Vos mis iras no teméis? si de noble prefumis. Señor, qué es lo que decís? Así al Cielo os atrevéis? levantad de aí, qué hacéis? así mi sangre afrentáis? . no teméis a Dios? . Oídme, invicto señor. . Decidme, sois Cristiano? . Eso duda Como una culpa tan gravo; intentáis vos cometer con una santa mujer? En mi pecho eso no cabe. Negáis? . Señor, escuchad Que sea yo la culpada, y él lo pague. . Aquella espada no os digo más. . Apurada estoy, mi bien (qué aflicción!) como podré yo librarte? . Qué espada? . Ahora a matart me obliga tu pretensión. Deteneos, gran señor; pues aquí de esa manera vuestra sangre degenera? Llevad a aquese traidor, Leonardo, a la cárcel luego, que si en ella pretendía dar el logro a su osadía, padezca en ella su fuego. Mirad que inocente estoy, Vos con pasión maliciosa. sacasteis la Religiosa: con esto señas le doy del celo que me engrandece. El tiempo doy por testigo de aquesta causa. . Ah enemigo! Señor, a tus pies se ofrece Rosimunda, que yo he sido quien por su Fe la ha librado. Qué oí? señor el culpado está a vuestros pies rendido, Así pago su fineza. Así mi amor lo asegura. No creo de tu cordura se opusiera a mi grandeza, que esta espada considero lo da a entender claramente. Yo la he librado. . Imprudentes de sus letras bien lo infiero, seedlas. . No es necesario, que lo confieso. . La culpa mía es. . Qué mal se disculpa! este hombre es temerario. Señor, porque Felisardo inocente no padezca, mi afición hoy te merezca, is en mí no ejecutes. . Ya te entiendo, así librarlo pretendes: mal tus designios emprendes, que castigarlo pretendo. Oblíguete, que mi esposo has de ser, y que he venido desde Bohemia. . Atrevido: ahora estoy más sospechoso Mi padre es quien os suplica, que no le prendáis, señor. Nada me obliga tu amor. Vuestra piedad no se aplica a perdonarle? . Cansada estás. . Mi bien Constantino. He de lograr mi destino, basta lo diga su espada. Yo la culpa cometí; qué no vale mi fineza? Mas írritas mi entereza. Mira. . Qué? . Préndeme a mí. lo hiciera. . Señor, advierte, que yo merezco la muerte. Aún das en esa quimera? Constantino, Rosimunda, hija del gran Rey de Hungria, no ha de lograr su porfía? No déjame. . Fiera inmunda; desde hoy no me verás más, que yo no he de ser tu esposa; antes valiente, animosa, mi fuerza experimentarás. Lle ad, Leonardo a ese hombre preso. . Ay de mí! . Vamos, señor. Hay más extraño rigor? Llorad ojos, no os asombre, . corazón, este mal trato. Contento voy primo ingrato, . que Dios está en tus prisiones. Llevadle. . Amor, pues dispones tal pena, dadme buen trato. . Quedarte, fiero enemigo, León voraz, Lobo sangriento, que no has de lograr tu intento; y así al Cielo hagón testigo de aquesta injusta prisión, mi patria le ha de librar. No acobarda tu pesar mi justa resolución. T que el pan no lo crió Dios para que lo coman asos. Yo a ser Santo me metí? ay intento más extraño, que quisiera yo ser bueno, siendo de corazón malo? Buscando al Emperador vengo, porque es mejor Santo, que sin hacer penitencia hace muy grandes milagros; pero allí esta, a liudo tiempo de la montaña he llegado; pero no hay tiempo perdido al que en tiempo se ha pagado. Hacia allí un hombre descubre en el traje de Hermitaño: si será Jorge? pero él me parece es: qué busca hermanos A una tía. . Tía busca? no sabe que está en Palacio? Véngola buscando, que una herencia me ha dejado. juzga que no le conozco: . pues cómo? . Por buen despacho de su conciencia, dispuso que me entrara en este saco. . Cómo os llamáis, padre mío? Yo? Matatias me llamo: no me conoce, por Dios que vengo disfigurado. Ella Anacoreta os hizo? Sí señor; ea, burlamos? Jorgillo, no me conoces? Ya le conozco: no es mi amo el Emperador? . Yo soy. Pues deme luego los brazos, que ya logró el pensamiento. . Ya gozoso así lo hago; como te fue en la montaña? Cómo salteador he andado. Pues no es buena aquella vida de Esteban? . La doy al diablo, Por qué? . Porque ayuna mucho, y en una gruta hecho pato nada, en la nieve comía, que consolara al buen Santo, Gracias a Dios, que libré de este hombre tan ingrato, que con azotes a todos hace buenos agasajos, para en todo hacerme el gusto. Y es? . Qué digas, que forzado te dio el hábito, porque. me importa. . Por San Pablo de no entrarme en más historias. Haz esto por mí. . Burlamos? no hay ya que pedirme más. Por qué? . Porque estoy cansado. del camino, y vengo ciego. Ya te entiendo (ay tal villano!) toma aqueste doblón de ha ocho. De ha ocho es? venga ese ochavo, que será ahora solo de uno. Pues no te contenta? . Escaso andas mucho. . Ven conmigo, que a más mi gusto adelanto. Ea, pues, ya te obedezco, haré luego tu mandado: por levantar testimonios he de hacer un mayorazgo. . h, En este de Abril fértil empleo, man de la atención, dulce recreo, donde en varios claveles hermoseado, presta a la Aurora Rosicler el prado; porque al son de arroyuelos tan suaves canten sus dichas las acordes aves. Oh Cruz Divina! Oh Árbol Soberano! gloria de Dios, y norte del Cristiano! junto a esta cueva enarbolada, intento seas hoy mi defensa, y mi contento. En ella pasaré, siempre metida, el resto que me queda de mi vida. Y tú, del hombre vivo desengaño, imegen olvidada de su daño, copia de su hermosura verda dera; hija ya del horror, si calabera que reías las glorias de tu dueño, sin el reparo de que todo es sueño: dónde está la arrogancia, y fortaleza? mirparó saciencia, y gentileza? la calidad, el mando, el pundonor, la vanidad de ser tan superior? No respondes a quién así te haja? responderálme ya, que en la mertaja. Donde está el mayorazgo, tu riqueza, tus criados, tu pompa, tu grandeza? La blanca ter, o nieve de tu frente, junto de las que al Cielo adornanberlas? La nariz, que perfecta señalaba la perfección con que se equivocaba? Las mejillas que rosas producían, que en tu boca de nácar se teñían? No fuiste luz del día? el Sol no te envidió la bizarría? Afable tu semblante, al valor le templaba lo arrogante. Pues como así temor infundes con horror? que si fueras capaz de que te vieras, viéndote tan horrible, de ti huyeras; y del hombre más fuerte, y atrevido, siendo ya su memoria, eres su olvido. Mas ay de ti, si con castigo eterno padeces por tu culpa en el Infierno! Quédate al pie de este Árbol como pena, despojo de la muerte, hasta mañana; que yo metida en esta gruta ahora, contemplaré en el bien qeel alma adora. El Emperador, mi padre, me mandó con gran cuidado, que en su nombre yo os hiciera aqueste humilde agasajo. Amigo, con confusión me tenéis, que mucho extraño, que el Emperador a mí me haga favores tantos. Él os ama tiernamente, e untenta desde hoy honraros con su amistad. . La de Dios es la esencial, que hombre humano, por más amistad que tenga, su afecto siempre es muy falso. Él me dijo, que os dijera si queréis ir a Palacio, que no es bien que estéis aquí metido entre estos peñascos. Cristo, gran Rey de los Orbes; entre pajas reclinado estuvo por fino amor, puesto al frío tiritando, con sunma pobreza, quien el oro, y plata ha criado; y así yo, vil criatura, que soy un pobre gusano, no importa que esté metido las grutas de estos campos. da a entender, que en puel se alaba más al Señor, y no en montes retirados. Mirad bien lo que decís, que eso hablas por pueblos santos, y reparad que no dice, ya que de él habéis hablado, que con Príncipes; y Reyes le está el hombre a Dios más grato. Y San Gerónimo dice, pues en esto habéis tocado, que en la soledad se evitan del alma muy graves daños. San Agustín lo asegura, y el Evángelista Marcos declara, que donde hay discordias no está el Espíritu Santo. Y así es vitud huir de pueblos, que no son muy ajustados, que quien el peligro ama perece en él, es muy claro. Y el hombre que está en el yermo es más bienaventurado, que el Rey con toda su pompa en su Corte acompañado; porque el Rey todo su anhelo, fatiga, pena, y cansancio, tiene por no verse así de los hombres dominado. Pero el desvelo que tiene en el yermo el solitario, es ver como ha de vencer las pasiones, y pecados. Allí trata con Jesús, a. con Geremias, y Pablo; con San Juan, y San Miguel, y los demás congregados. Pero el Rey con hombres; que todo es lisonja, y engaño, oficinas donde el vicio está siempre bien hallado. Y a sí Dios, mortificar a Jobquiso con trabajos, quitándole hijos, y hacienda, y en un muladar echarlo: que es la riqueza enemigo de los hombres, tan tirano, que con la capa de amigo los despeña en lo más alto. La virtud vive arriesgada con aqueste cruel cosario, que andar con las brasas, sin muy gran allagro. Válgame el Cielo, qué he oído? o qué virtuoso es, y sabio! de parte de mi señor os pido una zosa. . Veamos. Qué firméis este Concilio Santo, en que se ha declarado la Religión verdadera. Qué blasfemia! ay tal engaño? cómo el Cielo permite esto? mirad que habláis muy errado; porque si vos profanáis de los Santos los retratos, y los perseguís tan crueles, como así lo llamáis, cuando a quien los Santos veneran luego mandáis ahorcarlos? Que Religión puede ser la que habéis vos inventado? mirad que aquel Padre antiguo, de virtudes un Erario, hijo de la misma ciencia, aquel glorioso Atanasío, que Religión profesó? no fue la mía? es muy helato. Pues cuando el Símbolo hizo, en que de la Fe va hablando, profesaba la que vos ahora estáis profesando? No. . Pues como en él dice, que el que hubiere profanado la Fe Católica, no es posible que sea salvo? Es así que en él lo dice; mas qué importa, si engañados nuestros abuelos vivieron. Pues la Ley que ellos guardaron, no fue la mía? . Concedo. Pudo el mundo haber estado sin Religión verdadera hasta ahora docientos años, cuando Cristo a redimirnos vino solo por salvarnos? Padre, aqueso a vos no os toca, que esto está ya averiguado, y a que firméis solo vengo, sea el Concilio bueno, o malo. No paréis aquí un instante, idos, llevad el regalo, que yo no como manjarés, que son de un excon nigad Y en balde venís a que no tengo de firmarlo, aunque vuestro Emperador su Imperio me hubiese dado. Con que vos resuelto estáis a no hacer lo suplicado? v. Mil vidas perderé cierto, por no llegar a firmarlo. Muy desahogado habláis. Por mí, Dios es quien ha hablado. Pues de este modo pretendo vuestro arrojo castigarlo. 1. Ea, señor, paso, quedo. Deja castigue un villano. 2. Eso no se logra así. Mi Dios, recibe este agravio. Ya que por bien no quieres, os tengo de dar mal trato, preso os quiero ahora llevar. Cristo por mi amor fue atado. Pues de este modo iréis preso. Así mil contentos gano. Veremos quien puede más, si vuestra cientia, o mi brazo. Así queréis convencerme, remitiéndolo a las manos? Amigos, atad ese hombre. Ya te obedecemos. . Vamos con este hombre tan ruin a la Corte. . Bien ha hablado, que peor soy de lo que piensa. Vamos con este malvado. En esta cruel agonía valedme vos Cristo Santo. Pícaro, dame el doblón; de este modo despojado me traéis? dádmele luego. Hase visto en lo que ha dado. Atrevido, ladroncillo, ahora me lo habéis quitado. Diga, padre Fray Golondro, dónde el hábito ha dejado? No os pregunto a vos por eso, que sois un gran mentecato: no tenéis miedo de hurtar. lo que tengo bien ganado? Con enredos, y maldades ande el hereje pagano? lcriadillo se me va desvergonzando. Dura cadena, mi pesar divierte, no tu peso desmaya mi contento, porque el Cielo me da tal sufrimiento, que no temo las iras de la muerte: si solo lloro por mi poca suerte verme ausente del bien del pensamiento; pero apurar con tu aspereza intento mi amor, que el daño llega a agradecerte. Siempre fino estaré, como constante, sufriendo el alma si me juzgas muerto; porque pienso llegar por este instante, de mi fortuna al más felice puerto: y así preso en tus hyerros, por amante, consiste todo mi mayor acierto. Ay Rosimunda! ay bien mío! solo lo que ahora lloro, sin gozar de tu hermosura, verme ausente de tus ojos. De una vez vengan más penas, que el pecho más valeroso, aunque se resista, no puede resistirse en todo. Pero doy por bien empleado la causa de mis sollozos, que padecer yo por ti, es un padecer muy corto. Salid, lágrimas, salid; corazón llorad ansioso, aunque el pensamiento intenta divirtir tu triste lloro. Mas quiero ser, dueño mío, yo el reo porque ya logro no padecer mayor muerte, viéndote a ti en calabozos. Llevada de mi afición, discurriendo varios modos de librar a Felilardo, vengo vestida de enojos. Esta es la, cárcel (ay Cielos!) allí veo a quien adoro, no sé como aliento tengo, yo me llego poco a poco. Ay Rosimunda, que así de mí te olvidas? es propio de las mujeres pagar mal a quien más ama. Qué oigo? Felisardo. . Quién me llama? La que con amor heroico ntenta favorecerte. Ya, bien mío, te conozco. Cómo te va en la prisión? En ella estoy tan gustoso, que el temor de salir de ella me hace estar más penoso. Solo siento, Rosimunda, verme ausente de tu rostro, porque padecer por ti, es un padecer dichoso. ̱. O! permita la fortuna, y los Celestiales Globos, que ese Emperador tirano pague daños tan notorios: qué, tanto afecto te debo? Aún lo ignoras, dueño hermoso? No, más es mucha fineza, a quien merece tan poco. ̱. No me ofendas de esa suerte, porque bien me reconozco átomo favorecilla del Planeta luminoso. A mi padre tengo escrito, dándole cuenta de todo lo que pasa, y que se venga con escuadrón numeroso a castigar este Atila, hombre a Dios, y al mundo odioso, No temo na a contigo. No sé como tengo ojos para verte padecer. Oh quién de aquese horroroso sitio pudiera librarte. En Dios la esperanza pongo. Llevadlo preso Soldados. Mas qué voces son las que oigo? ̱. Son los Soldados que traen preso a Esteban con oprobios, Ya habrá logrado su intepto ese hombre ercandaloso. Retirarme quiero por que andan tan sospechosos, viendo me empeñé a librarte, que al disímulo es forzoso apele. . Y te has de ir, señora? Qué te he de dejar, esposo? No acrecientes más mi pena. No me hables de ese modo que vierte perlas el alma del corazón por despojos: que te vea padecer, y no te libre, qué ahogo! Y de aquella Religiosa, que tu valor fervoroso libró, sabes dónde para? No lo he sabido, he ignoro la parte donde pueda estar. Nunca tu afecto amoroso a ese lance te moviera. Por qué? . Por nuestro amor propio, y se me imposibilita aquel día venturoso, en que espero con tu mano sea mi gusto notorio. Qué bien previne advertido, porque estaba receloso, no darte la espada. . Mira, señor, mi bien, que es impropio pesar en un pecho noble de empeño tan decoroso, y tan grato a Dios, y al mundo. Ya me vuelvo, y me recobra, no sé lo que tengo dicho. Entradle en un calabozo a ese hipócrita embustero, a ese hombre necio, y loco. Señor, humilde te ofrezco por tu Pasión este oprobio. Felisardo, retirarme quiero. . Ya te es forzosos porque a toda priesa vienen con el Santo Religioso los Soldados: ah tirano . quien lance tan lastimoso pudiera evitar. . Adiós. Él te guarde. . Seré escollo contra esta fiera, la vida le he de quitar a este monstruo. 1. Con recado de escribir el Emperador nos manda; despacha, Celio. . 2. Ea, pues, no tan altivo. . 1. Despacha; deja bien puesto el tintero: las plumas están cortadas? 2. De corte están. . 1. En Palacio bien sé estarán cortesanas. Vamos ahora a cor que quité con buena mañana al Apostata Jorgillo un doblón de buena márea, y trocándolo podremos darnos una buena hartada; aunque el trueque no nos cueste, que troquemos hasta el alma. Aquel pícaro, criado con mal enseño, y crianza, ha de pagar con la vida del doblón la mala chanza. Ladrón de sierra morena pudiera ser por su traza; pero él con esta pistola ha de llevar buena carga, Pero mayor oficial soy yo, de mejores mañas, pues a Calisto le he hurtado esta pistosa dorada. Armas. Reales la hermosean, mas no le valieron armas; por Dios que vale un Peru: hay más dichosa ganancia? Vino, pan, dinero, ropa, tendré con grande abundancia; pondrela al instante en venta, que en esto las prendas paran. Quiero tratar de la guerra, y así pretendo cargarla, aunque algo cargado yo, me vendré a echar con la carga. Unos humillos me apuran, y el ánimo me desmayan: mas no ha de tener ya humos quién rico con oro se halla? Ocultarme quiero, que podré escondido cebarla; mas del doblón las memorias un instante no se apartan. Ay doblón del alma mía! con quien con toda arrogancia hacía cara a la más linda, siendo doblón de dos caras. Tu perdida, doblón mío, con razón puedo llorarla, pues de tu propia moneda hoy ya ninguna se halla. pero de allí veo baja el ladroncillo del Paje, para aquesta hermosa sala. Quiero escondido matarle, que esta pidora, esta bala con fuego, y ansia mortal, será para el bien amarga. ensando en aquella enigma, I que encierra en si aquella espada, confuso en un labirinto, ya no sé lo que me haga. Presos tengo mis contrarios, y en esta hora sosegada, donde el Sol de su cenit muy poco ha que se aparta, discurrir quiero los medios, para humillar la arrogancia de este Monje, que ya tengo en cadenas bien pesadas. Contra él toda la pla con ira esta alborotada, por haber yo puelicado, que a un criado de mi casa el hábito dio forzado, contra mi gusto, esto basta. Pero lo que más me aflige, y lo que me sobresalta, es la guerra que pretende hacerme el Scita, estas cartas lo anulán, responder a ellas. ahora quiera no aconarda este bárbaro el valor, que me asiste; pero es causa. que divierta mis intentos, defiéndanme mis palabras. Escribo así, pero el sueño, atormentador del alma, me aflige: quien no se rinde a esta pasión no excusala? Vuelvo a escribir; mas la tinta el papel ya me le mancha: renduse ierá mejor, que es pretensión muy extraña, cuando un pesar se anticipa, querer la pena aliviarla. adida me hall una ejecución me llama, si vengativa, ofendida por una afición hidalga, a rendir con el castigo imposibles, que maltratan con intrépidos intentos de mi amor la heroica causa. A Felisardo librar quiero ya de penas tantas, y al pueblo de Dios Sagrado libertar, no por las plagas que Dios dispuso enojado por la misteriosa vara de Moises; si por el brazo de la mujer más bizarra, que en los Anales del tiempo hoy ha de quedar gravada. Oscurézcase de Porcia la valentía, y la fama, y bórrese la memoria que hace el mundo de Cleopatra. Y así disfrazada vengo dispuesta con mejor arma, a triunfar de este enemigo, que aquella en la vez pasada. Armar quiero el instrumento, que es ocasión adecuada, donde recogidos todos ahora la fiesta pasan. Durmiéndome estoy, por Dios; el picaroncillo tarda: también los lacayos duermen la fiesta? linda empañada. Testeres por allí veo, por aquí una enmascarada: de mascarilla su rostro, figura es de mojiganga. Detén, atrevido, el brazo: por qué, alevoso me matas? así a una deidad te opones? a una Majestad ultrajas? Mas qué me detiene el paso? muera, y vénguese mi saña. Espera, villano, aleve, Erré el tiro, qué desgracia! . Hola, Soldados, Soldados, traición en Palacio, aguarda hombre ingrato. quién a esta parte nos llama? Amigos, nobles vasallos, buscad en aquesta cuadra un traidor, que pretendió el darme: yo pierdo él habla. Dinos, señor. . No sé qué (el ánimo falta a el alma) matarme quiso; no oísteis el tiro? . Señor acaba. Durmiendo aquí descuidado, en aquesta cuadra estaba, cuando entre sueños la idea me da a entender que me matan, y disparando, al sonido de una pistola, embaraza mi quietud su estruendo. . Aquí dormiré hasta mañana. Buscad en todo este cuarto, quien con intención ingrata me quiso quitar la vida. Ya te obedecemos, basta; qué traición! . Qué grande agravi Qué ruina se aparejaba a toda esta Monarquía! Las pulgas me dan picadas. Un hombre aquí está, señor, escondido. . Una hartada de vino tengo de darme. . Llamadlo acá. . Quién me llama? Debajo de este bufete durmiendo está, y a sus anchas. No os digo lo despertéis? . Alce arriba. . Quién me habla? Despierte; el Emperador. El Emperador? mal haya. El parece está borracho, según muestra sus palabras. Gil, vete ya en hora buena, o te enviare en hora mala: anda a la fiesta de Toros, y armate de buenas Bacas; o sino, vete de aquí tocando pitos, o flautas, a bailar una Mariola, o a danzar una Pabana. Jorgillo es; pero qué veo? una pístola declara, que es quien quisodarme muerte, ya son testinos que basta está acaso descargada. Lo está. . Miradle el vestido. En la faltriquera balas tiene. . Hacia aquella parte hay pólvora derramada. Él es sin duda el traidor, que quiso. . Traidor me llama? Llevadle luego a una horca, donde pague su arrogancia la traición que pretendía. A mí a la horca? almendrada fuera mejor. . No os detengan sus gracias disparatadas, que eso hace de malicia, por librarse. . Mala cama se me previene; es de veras? miren que es chanza pesada. No es, si no que has de morir, llevadle. . De mala gana voy: señor, mira ya, que por vos con muy grandes ansias Fraile me metí; por fuerza he de ir a morir? . Qué aguardas? Yo no fui, que ya me acuerdo, una mujer disfrazada entró aquí, no sé qué diga. Llevadle, dadme acá esa arma. En cuartos, Leonardo, haced paque su delito. . En cuartas, o en cuartillos, vamos luego. Ay simplicidad más rara? . Aqueste villano ha sido el que matarme intentaba; pero qué reparo, Cielos? esta pístola me causa admiración, que fue mía, y por prenda señalada de mi amor la di a Calisto, por demostración sagrada del afecto que le tengo: pues cómo en Jorgillo se halla? sin duda infiero, los dos alguna traición trazaban, que es amigo sospechoso el amigo de Monarca, y con engañoso amor le hace al Rey siempre dos caras; una con voz de Sirena; que con suavidad encanta; y otra que al vulgo inocente, justa sospecha la idés contra Calisto levanta: ha tirano! esta traición pretendo yo averiguarla. Y si antes de mi afecto imagen idolatrada eras, serás en incendios del fuego, ceniza helada. Ya vengativo te sigo, irritado a la venganza; seré rayo, que te arruine; seré León, que te deshaga. Oh ambiciones de los hombres! que a mi diadema sagrada haya traidores, que intenten de mis fines derribarla, pretendiendo darme muerte, valiéndose de mis a más! o prosperidad instable! oh grandeza mal fundada!
JORNADA TERCERA
jornada tercera Que el Scita está sosegado me escribe mi Embajador; y ejecutose el decreto? Sin que hubiese dilación. Las orejas les cortaron? Solo a esteban se exceptuó. Veré con esta fineza si le mueve la atención. Hh sido muy gran crueldad la que hoy se ejecutó. Pobres Monjes! del infierno es esta persecución. No ha sido si no piedad, porque si su persuasión me motiva a darles muerte, mientras yo no se la doy, es usar piedad con ellos. Hh sido acción muy atroz, y ellos con tanta humildad sufrieron este dolor, que todos se edificaron movidos de compasión. Dícenme que de la cárcel Monasterio han hecho. No sé, conviene negarlo, . pues parece que ya Dios me da luz para que siga de Esteban la Religión; que ya me parece error. Gran desacato será, qué intenten en la prisión autorizar sus quimeras. No creas eso, señor, pues temiendo tan mal trato los Monjes, puedan dar loor al Grande Dios de Israel. A Calisto sí, vi hoy, que lastimara una piedra oyendo su ronca voz; porque señor, él está tan lleno de confusión, tan flaco, y despavorido, que no tiene ni aún color. Esas son májimas tuyas, no nombres ese traidor. Téngolo por imposible. sacro, he invicto señor, en el pecho de Calisto. que cupiera tal traición. La pistola lo declara, y es bastante información, para que en un cadahalso pague la mala intención. Por tan sola una sospecha quieres pierda la opinión, juntamente con la vida? No es mi sospecha ilusión, Cómo puede aqueso ser, cuando siempre mereció muchos favores? . Pues eso aumenta más mi razón: pero no me maravilla se corresponda a un favor con ingratitudes, cuando es el uio que anda hoy. Felisardo más culpado está . Contra la opinión de Florencia solicita dar eclipses a su Sol; pero sabré castigar su loca, y vana afición. Y el carcelero no está preso? Ya en la prisión le tengo, como mandaste. También aquese traidor es cómplice en el delito; disponed que con cordón, en un potro, atormentado haga su declaración. está di P pien es a gente se añadió, que está guardando la cárcel, cien hombres. . Y cuantos son los presos? . Seiscientos Monjes están puestos en prisión. Y Rosimunda ha sentido aquesa demostración? De su piedad lo conozco, y benigno corazón. Oh quién, Leonardo, pudiera enviarla a su patria. . Acción fuera, señor, rigorosa, cuando a este Imperio llegó, como otro Éneas, a darnos de la paz la posesión. Y ya que está contratado tu casamiento, señor, por qué le dilatas tanto? Conviene la dilación que yo no puedo casarme con mujer, que Religión profesa contra la mía, siguiendo mala opinión. Ella viviendo en la suya, paréceme a mí, que no s causa para impedirlo: y si tal resolución tienes, advierte, y repara, que Polidoro valor tiene para resistir al mayor Emperador. Pues viendo a su hija, que desairada su opinión, en varias Naciones anda con grande murmuración: con Ejército bastante pretenderá, y con razón, vengar desaire como ese, que tiene por Protector. al que domina a Alemanla, y le hace mucho favor. Villano, quien atrevido pudiera contra el valor de mi poder oponerse, que como átomos del Sol no quedara, si deshecho, convertido en un horror? A mi diadema pudiera haber brazo, que vapor le vantase a oscurecer el lustre de su explendor? Callo, señor, si te es quiero aplacar su furor. El vulgo, pritado está contea Esteban, y a una voz dicen todos le castigues, por ver la resolución que tuvo, no respetando tu persona, pues le dio a Jorje el abito, cuando sirviéndote estaba. . Horror causará a cualquiera, viendo que a mi criado le dio por fuerza el ábito, cuando a mí me asistía. Ay Dios, que yo lo he dispuesto así. por tan solo mi rencor. Por que la pleve, Leonardo, reconozca mi razón, traed a Esteban a Palacio, que he de hacer información, arguyendo yo con él, si es mejor su Religión que la mía. . Bien está, ahora a buscarle voy. O quiera el Cielo Divino, . yo logre la inspiración, que a Católico me inclina con tan crecido fervor Amigos, dejadme hablar con su Majestad que quiero saber el mal por que muero. 1. Aquí lo podéis lograr, que allí está. . Quiero llegar. A tus pies sacros, señor, me postra humilde mi amor, que quiero de ti saber, por qué me hiciste prender? Ah mal vasallo! ah traidor! . No me respondes? . Qué quieres? a un ocultas tus engaños, cuando te amé tantos años? Señor, si aquí me ha tendieres, digo. . Aún me hablas atrevido? si vos matarme intentabáis, de ese modo me engañabáis, con afecto tan fingido? Cuando la voluntad mía; con tanto favor tuvisteis, con mis armas pretendisteia dar logro a vuestra osadía? Como con tal desahogo preten diste darme muerte: que si no fuera mi suerte me hallara en mortal ahogo. No sabéis vos, que es el Rey amigo muy verdadero. que guardando a Dios el fuero es espejo de su Ley: Qué ofensa, decid os hecho? mis secretos no sabiáis, y de mí no conocíáis lo más oculto del pecho? Por qué prentendéis ingrato sacrílegamente atroz, contra razón; contra Dios, darme muerte con recato: Si dormido como muerto estaba, tened advertido, que el Monarca más dormido se ha de amar, como despierto, Mas si os amé con desvelo, con reposo, y sin enojos, cerrados tuve los ojos, y ahora me los abre el Cielo: la pistosa que yo os di lo afirma muy claramente. Fortuna qué brevemente . ya te has vuelto contramí. Señor, con gran confusión me tenéis: yo daros muerte? (o que pena, y dolor fuerte me atraviesa el corazón!) Yo a voz! pues de mi lealtad, y servicios que os he hecho, no estaréis bien satisfecho, conociendo mi verdad? En mí tan mal pensamiento? Ah infame! niegas traidor? Así me ultrajáis, señor: Bien conozco vuestro intento; que un átomo levantado, como el Sol le da calor, se envanece en su explendor, viéndose de él ensalzado. Vos con tal alevosía coronaros pretendíáis, y así embelesada traíáis, a Gracia, porque os temía. Señor. . No repliquéis más. Advierte. . Me he de vengar. Yo te merezca. Es cansar. Mi lealtad. . Tú la verás. De este mondo. . De La injurias? . Porque es razón. a Sospecha es. . No es ilusión. Mi afecto? . Lo sé ya todo. Tu piedad? . Y si es justicia? Tu Cristiandad? . Mi Corona? Segura está. . Mal lo abona. El qué? . Tu grande codicia. Llevad aquese hombre luego de mi presencia. . Ya voy donde mandas: muerto estoy; . qué no le aplaque mi ruego! Vamos amigos. . Pondréisle una bien gruesa cadena, que así mi razón lo ordena, y en la cárcel dejareisle. Ah fortuna, y con qué ansia ya no te hallo oportuna; pero toda tu fortuna, viene a ser una inconstancia. Aún das en qué he de morir? Lo manda el Emperador. No es fino por tu rencor, ya no te puedo sufrir. Así ve bien preparado, v porque allí te he de colgar. Pues quiérote perdonar el doblón que me has hurtado. Déjame ya, hombre inhumano; he de morir por tu antojo? La muerte tienes a el ojo, si ya la soga en la mano. Por tu ignorancia, y tu mengua, y tu infamia, y pertinacía, para decir tu desgracia, nunca te faltará lengua. . Si conoces mi pasión, es muy necia pregunta esa, cuando los pesares vienen con tal fuerza a contrastarme, que infiero que han de acabarme, según mi muerte previenen. Que más pena, o qué dolor, que tener mi dueño ausente, y que padezca inocente por aqueste Emperador? Y si está de mí adorado, Rosaura, ya he conocido, por verlo tan perseguido, será por yo haberle amado. Pero confío en el Cielo de castigar esta tierra, haciéndole fuerte guerra, que esto solo es mi consuelo; que pienso que estará Dios contra este Imperio enojado, y se quedará burlado ese enemigo feroz Con tan grande testimonio quiere a Esteban maltratar, que parece que a inventar lo llegó solo el demonio. Y el Apostata Jorgillo, quizá por algún doblón, le da visos de razón, que es muy lindo ladroncillo. Válgame Dios, qué maldad! del ábito chanza ha hecho? En partes roto, y deshecho. con grande riguridad, a vista del Santo Esteban, en el suelo lo arrojaron, y después que lo pisaron: a él luego preso le llevan, diciendo, que había inquietado a ese malvado Jorgillo. Ya no puedo resistillo, valednos Cielo Sagrado. Por ese mismo delito repara, invicta señora, que Jorgillo paga ahora, y lo han puesto tamañito. Y es, que según he entendido, conforme lo he sospechado, una pistola que ha hurtado, de su ruina causa ha sido. Dios lo dispone de suerte, que todos han de pagar. Constantino, a veriguar quiere quien le daba muerte. Pues como tú has reparado, que él a Calisto la hurtó? De su cuarto le vi yo salir con ella turbado. Oh como el Cielo permite, que pague los grandes daños, que ha echo con sus engaños! Quiere que a Judas imite, llevando buen cordelejo. Rosaura, aqueste papel R te suplica mi amor fiel, fiada de tu despejo, vayas a la cárcel ahora, y lo des a Felisardo: y repara que Leonardo no lo sepa. . No señora. Que aunque palabra te ha dado; de que has de ser su mujer, Católico no ha de ser, sino está desengañado. Buenas esperanzas da de que lo ha de hacer así. Eso te dice él a ti, muy amante, y fino está Hacia allí está la Princesa, yo llego a muy lindo tiempo. Qué Paje es este que aquí entra? llámale acá. Ah mancebo. Señora. . Aquí qué queréis? Hablar a la Princesa quiero. Pues llegue. . Turbado estoy: . aqueste pliego me dieron para vuestra Alteza. . Dónde es? De Ungria sospecho. De Ungría? el alma se alegra; qué contendrá aqueste pliego? Idos, toma estos escudos. Humilde tu mano beso. A fe que el buen pajecillo siempre quisiera traer pliegos, que pliegos de oro tuviera con que armarse Caballero. Hija, querida prenda de mi alma, así que vuestras cartas recibí puse en ejecución lo que me pediste, y setenta mil hombres tengo prontos, para arruinar a aquese Emperador, hombre de Dios, y el Mun- do aborrecido. Salte al instante de la Corte, que estoy ya de camino: el Cielo quiera triunfe la Fe, de aqueste iniquo Atila. Dios te guarde. Tu padre el Rey de Ungría. Rosaura, qué es lo que he leído? vámonos de aquí al momento, salgámonos de la Corte, que mi padre vendrá presto. Oh Señor, como permites, paguen los soberbio pues aunque piadoso eres, también eres justiciero! Vámonos de aquí señora. ahora te pones con eso? Déjame que a Dios alabe. En dos caballos ligeros, por pacientes del Pegaso, de la Corte nos saldremos. Dame, Rosaura el papel, que le enviaba a mi dueño. Aquí está. . No es ocasión esta de enviárselo, quiero guardarlo, que brevemente saldrá de donde está preso. Vámonos luego a reñir, que la mujer de buen pecho ha de tener corazón valiente, fuerte, y guerrero. e Virgen Sagrada, si vos nos daje tan gran vencimiento, os prometo de fundas para vuestro culto un Tem Qué conmigo quiere arguir? Para eso os manda buscar, que su error querrá dejar. Dios lo puede convertir; porque concluirlo pueda, una moneda me dad. Sí, padre mío, tomad: qué hayá con esta moneda? . Dadle vos gracias al Cielo por la gracia que os conduce. Ya en mi corazón produce grande fervor, y consuelo. Mirad, hijo, no seáis como Jorje aquel criado. Él muy bien os ha engañado, porque tanto padezcáis. . cn Ya que del Alba el explendor brillante por golfos de zafiro argenta Estrellan ya que el Sol de Gigante abrió la boca, y escupió centellas, dando de su diadema los fulgores us matinando Bore detérmino que junto de esta fuente, que aqueste valle con cristales baña, mi Ejército valiente sosiegue su vigor, temple su saña, hasta que con hermosos escuadrones se ilustren mis banderas, y pendones. Y vos famoso, y noble General, de quien Ungría espera la victoria, que por ser tan leal, en bronce os da la fama inmortal gloria, con los mejores hombres de mi guardia ireisme vos haciendo la vanguardía. Porqué logréis, señor, vuestro destino, ligera exhalación cortaré el viento, y verá Constantino, que arruina su poder solo mi aliento, que Dios nos dará fuerza, que agraviado está de aqueste Imperio desdichado. Aún dais en esa quimera? Porque es verdad, que se anuda en mi corazón, pues veo os errores con que usurpas a jurisdicción al Papa, vina, que ya te sepulta en donde el Rico Avariento lamaba con su sed mucha. Decidme, como intentáis, válido de vuestra industria, que unos hombres buenos se veneren cuando es injuria contra Dios porque a él tan solo a veneración es justa? Constantino, no reparas n la Sagrada Escritura, os favores que Dios hizo Moises? las veces suyas daba constituyéndole, ara que a Faraón confunda, or Vice. Dios de su Pueblo, en su rescate le ocupa. Abrahan familiarmente ios sus cosas le consulta, pidiendo por Sodoma, miendo no le destruya, sponde Dios: Por diez justos erdonaré las injurias, me me han hecho esas Ciudades, ni engolfadas en culpas, lías, cuando Israel o ruega, cuando la tierra agua anunda. Y pues Dios por sus amigos tanto hace, y los escucha, por qué no ha de venerarlos el hombre, vil criatura? En sus Cánticos sonoros Isalas me asegura aquesta clara verdad; viendo su Pueblo en angustias, con desdichas, luego ruega por él a la Majestad sunma. Mil años era David muerto, y Deidad pura le responde: Por David le perdono; hay cosas muchas con que deshacer tu intento en la Sagrada Escritura. Cómo puede Dios hacer por sus Santos cosa alguna, si no es por Cristo, pues dice con palabras bien agudas Juan, que hay un Abogado para el Padre? . Eso dudas? No habla por Cristo? . Sí; pero él no dificulta, que porque Cristo uno sea, no haya otros que rueguen; lucha inútil es de tu juicio. No dices tú, que es muy justa la petición de los hombres vivientes? . Sí. . Pues si es una solamente la que vale; por que confesáis las suyas? Y así como el Padre es uno, Cristo Persona segunda uno es Abogado, como uno el Espíritu, en una Esencia las tres distintas; y San Jacob asegura, que la oración de los justos, si siempre se continua, vale mucho: y ese tejto, que tan bárbaro así impugnas, al son de tu paladar, sin que nada te confunda, le das tú muy mal sentido. Qué es aquesto? ya me apura? Y si Dios por sus amigos, que estando en came corru as Ci por qué estando allá en el Cielo con dicha tan oportuna, y con Coronas de gloria, que lo haga dificultas? Esas son sosisterias, que tu discurso artícula: piensas que has de convencerme? El Señor hoy te reduzga. Decidme, como intentáis, que Imagines de escultura se adoren, y se veneren, cuando el Rey David asegura, que los que adoraten formas de palo, o otras pinturas, serán confundidos? mira si hay razón contra esta alguna. Si fueran de Apolo, o Marte las Imagines, locura fuera entonces venerarlas; mas si son de Dios, es justa la adoración: el Cordero, que en la ley Judaica usurpa las atenciones de todos, con reverencia tan sunma, era Dios? . No. . Pues por qué el Pueblo Hebreo se ocupa a celebrarle su Pascua? Por representación pura del Meseías prometido, luz que a todos nos alumbra. Pues así adora el Católico, por representación suya, las Imagines Sagradas, no de otro modo presumas se les da la adoración. Ya este Monje me importuna. Y porque este ejemplo sea de más condenación tuya, aquesta moneda piso, en donde está tu figura. Así atrevido te opones? de esa manera me injurias? Si tú lo sientes, porque no la reverencian, justa. queja tendrá Dios de quien no reverencia las suyas Llevad este Monje luego, por su gran descompostura, a que pague en el cuchillo contra mí tantas injurias. que es gloria la sepultura por Dios. . Llevadle de aquí. Vamos, padre. Dios me acuda. . Así vengaré mi agravio. Él tiene razones muchas. . El Embajador, señor, que por ti estaba en Ungría, ahora entra en Constantinopla, diciendo que a toda prisa, con Ejército muy grande, el Rey de Ungria venía. Qué es esto, Leonardo? vamos con la gente más lucida a esperar a Polidoro. Ya logré mi profecia, a fe que te lo advertí. Aquesta guerra es urdida por Rosimunda. . Ahora haces ese reparo? . Imaginas, que mi valor se acobarda? Perdiose esta Monarquía. . Hombre estás endemoniado? por qué me llevas así? Pon tu alma bien con Dios, que aquí ahora has de morir, mira que Apostara eres. Ya yo sé que soy Gentil. Gentil asno, no lo ignoro. Pues apártate de mí, porque estoy ya encabestrado de que aquí hemos de reñir. Tanto puede tu soberbia, que no me temes? . A ti? con un palo te haré, que bailes el Matachín. Ea, ha sido aquesto chanza? déjame libre ahora aquí: quieres pague a la Cruzada lo que nunca le dabí? Mira que he sido muy llano, y que se podrán reír viéndome del estirado. cuando tan jovial yo fui. Para los graves es bueno, que experimentarán allí, que es muy grande cordelejo el soplarse hasta morir. Esto ha de ser, y así quiero junto a este arroyo sutil que sea aquí. 3. Por qué? . Porque en todo el año ja más el agua bebí, y el vino me pondrá pleito, y se quejará de mí. g. Atado a este roble queda. . Vaya, señor Paladín. Por mi piedad así lo hago, supuesto que conseguí escoparte. . Dios le pague esta caridad tan vil. Oh vida regalada! gustosa vida, soledad dichosa, de mí tan celebrada, cuanto dulce, y gustosa: o saludable píctima sabrosa! Aquí me hacen salva las flores, y Leones con bramidos; y cuando sale el Alba, en sus amados nidos los pájaros entonan sus chillidos. Aquí con Dios a solas, con dulces oraciones me entretengo, y con las hierbas solas a sustentarme vengo, y en contemplar el Cielo me detengo. Ya pasa de dos años, que en este monte he estado detenida, huyendo los engaños de una Ciudad perdida, estando solo en Dios entretenida. No hay piedad para un pobre hombre, que aquí usando de crueldad, sin ser día de su Santo, solicitaron ahorcar? Para esta parte oigo voces, allí un hombre atado está a un tronco; pero él es Jorge. llegome a él, quiérole hablar: Jorgillo? . Quién aquí me habla? es duende? no me haga mal. Parece está dementado: no me conoces? . Ya, ya; no es la señora Florencia? ella es. . Cómo así estás? Desáteme su merced, y mi desgracia sabrá. Ya lo hago; como así . tienes las manos atrás atadas contra este roble? Por lazos de Sate a este monte vine. . Acaba, no lo dilates ya más. El Emperador mandó me llevasen a ahorcar y un Paje, por ser mi amigo, conmigo uso esta piedad, dejándome en esta selva. Por qué envió eso a ejecutar? Por traidor, mentira, que él ha querido inventar, como hombre que no tiene alma, y así, pues tal caridad habéis usado con migo, quierome de aquí escapar, que buscándome juzgo andan, adiós. . Qué grande maldad! Lo que hace el miedecillo. . Que no se arte de matar esta fiera! pero el sueño me llega ahora a molestar: descansar pretendo un poco, y así me quiero acostar entre estas flores hermosas, que ambares alegres dan. De mi gente retirado, por esta senda he venido, cuando el camino he perdido, que a fo que me da cuidado. Mas Cielos, qué es lo que veo? aquí Florencia dormida? la que siendo mi homicida, es de mi amor el empleo: Quiero lograr la ocasión, y así la cojo una mano. Qué intentas, hombre atrevidos así ofendes mi opinión: Pero mi amor ya no acierta a lograr lo que pretende; si dormida se defiende, qué hará estando despiertas Yo me retiro; qué bella está! si mostrando enojos con las flechas de sus ojos, la hermosura de una Estrella. Logre Cupido este afán, que infunde el arco veloz. Hombre, no temar? donde tus intentos Ya que el fuego el pecho empeora he de aliviar su amargura, que esta dormida hermosura, como despierta enamora: qué me detiene? yo llego. La hermosura más entera, es piel sobre casabera, no te apresures tan ciego. Qué tengo aquí de hacer? Temer. Si amor me ha de consumir? Huir. Y quién me hará el olvidas? Dejar. Pues tengo de procurar escapar por este medio pues es el mejor remedio, temer, huir, y dejar. Qué gano yo con no huir? Morir. Si no huyo he de acabar? Sin gozar. Yo llego aquí a hacer mi gua No es justo. Ah tirano amor injusto, que de tus males infiero, que si no la gozo muero; morir, sin gozar, no es justo? Qué espero por lo que intento? Tormento Busco alguna cosa buena? Pena. Qué es lo que da en premio amor? Dolor. Ah falso, cruel, traidor; por qué engándome estás, si por premio me darás tormento, pena, y dolor? No hay quién me acuda? miserable suerte! yo estoy en la agonía de la muerte; la rienda rompe el bruto desatento, porque se juzga fuego, cuando es viento Cielos, qué veo? una mujer perdida por ese bosque va bien afligida en un caballo, aunque sin plumas, alas le dan su furia, y sus espumas, y como otro Faetonte se despeña abrasando todo el monte: yo voy a socorrer esta mujer, a Florencia después volveré a ver. e estuviese yo soñando, que Constantino quería gozarme, y que a su porfía le estuve yo replicando! quimera es del pensamiento, que el sueño llega a engendrar; mas quiérome retirar, que ruido de gente siento. . En mis brazos desmayada Rosimunda! ay lance tal! ella en suspensión mortal está muy desfigurada. A qué habrá al campo salido? pero sin duda sabría de que su padre venía, y a recibirlo ha venido. Quiero desahugarle el pecho, que en difuntos arreboles, el explendor de sus Soles está en tinieblas deshecho; y aunque ha sido mi enemiga uso corn de piedad, y además de su beldad hoy la caridad me obliga as un billete hallo en él, y declara el sobre escrito, que Rosimunda lo ha escrito, quiero leer esto papel. Felisardo, bien sé qué injustamentep deces, habiendo sido yo el motivo, y desde la noche que valiéndome de tu el pada saqué a Florencia, por haber apag do la luz al Emperador, no pudo co cer el dueño de obra tan piadosa, y se halló con tu espada, valiéndose de para matarte. Yo por defenderte, y lib este Imperio de la tiranía de Constanti no, le quise dar muerte; y él atribuyen dolo a Calisto, por una pistola que halló en Jorgillo que le hurtó, también lo ha infamado de traidor, teniéndolo preso, sin que pueda yo remediar tantos dañor y así te lo aviso, para que pidiendo? Dios el desengaño del Emperador, lo- gremos el fin de nuestros deseos. Cielo te guarde muchos años. Cielos, qué es lo que he leído? Rosimunda tal traición, al paso que la opinión le Calisto ha padecido: También la culpa ha tenido de que preso Felisardo esté; mas qué es lo que aguardo, cuando estoy tan ofendido? Qué me detiene el intento? muera este cruel enemigo, porque merece castigo un tan grande atrevimiento. Pero así tan presuroso, de la cólera llevado, no advierto precipitado, que no quedo victorioso. Con una mujer no hay duelo, mejor me podré vengar, haciendbla degollar sin piedad, y sin consuelo; y es del valor grosería, cuando ella está de esta suerte, pretender el darla muerte tan resuelto a sangre fría. Quiero ahora con agua ver si vuelve de tan gran mal, que allí peremne un raudal, hace las flores crecer. De mi rigor oprimida, a Palacio presa ha de ir, y porque pueda morir le restauraré la vida. Ay de mí! piedad gran Dios; no hay quien en este Horizonte me acuda? . Por este monte he oído una gran voz, así vengo por aquí a ver quien se queja ansioso, Señor, pues sois tan piadoso, tened vos piedad de mí. Mas qué veo? es ilusión? Rosimunda aquí dormida? tan sola, y tan desválida? llena estoy do confusión. Rosimunda? . Quién me llama? Despierta, señora. . Quién me hace aquí tanto bien? Una mujer que te ama, levanta. . Ya te obedezco: no es Florencia? . Ella es, señora. Dame los brazos ahora, pues tal favor te merezco. . Cómo habéis aquí llegado, que en esta florida esfera, de amápolas Primavera, cómo difunta os he hallado? Ay Florencia, que es la causa ese Emperador tirano, ese nuevo Diocleciano. Aún nos persigue? . Y sin causa cada vez más irritado. Mas dime, como has venido a este monte? . Dicha ha sido haberme yo de él librado, que una piadosa mujer me sacó de la prisión. Mía fue aquesa atención, llégala ahora a conocer. Tú fuiste quién me libraste? Yo. . Pues a tus pies rendida me confieso agradecida. Levanta, que ya pagaste la referida fineza, socorriéndome ahora aquí. No me dirás por qué así pálida está tu belleza? Ven conmigo, y lo sabrás. Vamos muy enorabuena. Hoy la causa de mi pena, amiga, conocerás. Con el agua buscando a mi enemiga, hoy la piedad me obliga; porque olvidar agravios, es blasón de hombres cuerdos, y de sabios, que ofensas no olvidadas, deslustran la nobleza por vengadas. Mas dónde voy? frustróseme el deseo, pues aquí a Rosimunda ya no veo. Muy mal dispuse el lance, y ya me pesa, no haber trocado en lirio su belleza; y por inadvertido a Florencia he perdido. . Cómo aquí; gran señor, tan descui- de tu Ejército estás tan retirado? dado, cuando el Hungaro bien fortalecido está a punto de guerra prevenido. No teme su altivez el valor mío, porque el Cielo tal brío (cho. ha infundido en mi pecho, que cualquiera imposible hallo deshe- A este prado llegué por accidente, perdido, y retirado de mi gente. cuando tú con las tropas voladoras, por mejores cáminos te mejoras; y agradezco a mi hado haber aquí llegado, pues me ha dado bastantes desengaños, para que sin engaños conocise el traidor, que quiso darme muerte sin temor. Y así te iré contando lo que ahora estoy llorando, pues sin justas prisiones desmayan todas mis resoluciones. Claudiano, tu valor se ha de ver en esta empresa, que de tu lealtad confío. Seré un rayo, una saeta, Despeñada por aquí, Jerje, el caballo la echo, y no la he podido hallar. Dios en el Cielo la tenga. Peso qué ruido de espadas hacia esta parte resuenan? Espadachines serán. que siempre andan en revueltas. Pero desde aquí (ay Jeava!) grande Ejército se muestra, temblando estoy. . Ah gallina. Tú la eres, ponedera. Muere, sierpe escandalosa, ahora mi fuerza experimenta. Castigue mi espada así tu vejez caduca, y necia. No temáis, viles vasallos: acábeme aquesta pena. Retiraos, gran señor, que vienen a toda prisa. Leonardo, Soldados míos, no desmaye vuestra fuerza, mirad que el Sol que os alumbra, su explendor trueca en tinieblas. De la Ciudad ya han rendido las mejores fortalezas; retirarte es lo que importa; que herido estás. . Mi grandena ajar de aqueste mon Mas la lengua tirubea, el ánimo se acobarda, el corazón se amedrenta, y con sudor frío exhala el humor que le alimenta, lucha en angustia mortal, en tristes ahogos timbla, muera yo con mal tan grave, n acábese mi soberbia. Qué es esto, señor? mas ay? que se ha desmayado, advierto vuestra Majestad. No me hables. Ay de mí, qué maté a Esteban! Dios venganza ha de somar. Pídele perdón, que inmenso piedad muestra al pecador, que arrepentido a él se llega. No os posible perdonarme. Qué desgracia! qué tragedio! No desconfíes, señor: ya espiró, la herida es puerto por donde el alma ha salidos ha miserable! en qué penas estarás? llevarla quiero a Palacio, porque vea Constantínopla a su dueño, que tanto amaba, hecho tierra. Ya he castigado, hija mía, el intentado desaire, que quiso haner Constantino a tu decoro, y mi sangre. Buscándota mi obediencia, por entre montes, y valles he seguido tus pisadas, sin que mi honor peligrase. Ya príncipe generoso, triunfaron tus Estandartes. Los enemigos en huida, se acreditan de cobardes. Por soberbio, a Constantino quiso el Cielo castigarle. A tu precepte obediente Constantinopla te aplaude. Viva Polidoro, viva. con demostraciones lrales. . agradecido al favor que vuestra piedad me hace. Alzad, porque fue justicia de la prisión el sacarte, que injustas prisiones, no era razón las pasaseis. Qué piedad! . Qué Cristiandad! Ay Amor! pues me flechaste . el acibar de tus flechas, hoy dispone que sea suave. Lleguemos todos unidos, la obediencia al Rey a darle. Yo se la daré de verás, cuando me vuelva a entrar Frailo, A tus pies, sacro Monarco, . la obediencia, vengo a darte en nombre de la Ciudad, que ya te envía las llaves. Todos hacemos lo mismo. Y yo por teverenciarte, por chinela de esos pios estaré en tus carcañales. Ay simplicidad más fiera? lo que habla de disparares. Esta Corona te traigo, porque puedas coronarte por Emperador de Grecia, porque Constantino yace. Levantad? que ya él es muerto? De una herida penerrante, . murib obstinado, y rebelde contra Dios, y su cadáver para darle sepultura, a Constantínopla, traje. Y Esteban vive? . Señor, días ha que a degollarle mandó. . Qué crueldad! El Cielo parece quiso premiarle las penas que padecía en aquesta vida, y antes de que al martirio le lleven, un Soldado vil, he infame le dio un golpe en la cabeza, porque de una vez acabe, sin que el cuchillo pudiera calificarse en su sangre. Desesperado en cadenas, Calisto, ha muerto en la cárcel, y porque padezca más, permite el Cielo que pague. Una declaración hizo, con que piensa descargarse, diciendo, como a Florencia le levantó por vengarse, de que andaba en mal estado con Esteban. Ah hombre infame! También tengo muchas cosas de que haceros capaces; y el carcelero sabed. que ha muerto con gran coraje, viendo que vos, gran señora, nunca de él os acordasteis, Diligencias hice por ver si podría librarle. Dios por la honra de sus siervos siempre vuelve, que es gran Padre. Jorgillo ha sido la causa de que a Esteban lo matasen. Cómo es eso? A ti te culpan, que enredos grandes causasto. Y el señor Leonardo no? como piensa Cristianarse, quiere que todas sus culpas las lave yo con mi sangre. Fue Estedan, si hermosa flor, por Cristo firme diamante, que con su sangre labrado, subió a mayores quilates. Qué música tan acordo es esta? que por suave parece que fue armonía de Músicos Celestiales. Desde que Esteban es muerto, en esta Ciudad admirables voces siempre se han oído, con claridad bien notable. En dónde su cuerpo está? Porque más le despreciasen, el Emperador dispuso en un muladar le echasen; desde aquí le podrás ver. Qué rigor! Qué ira infaciao El premio en la tiranía quiso el Cielo a Esteban darle, porque siendo su lucero, goce sus felicidades. A este martir celebren hombres, y aves, fuego, tierra, agua, y viento, montes, y valles. Pues así Dios con aplausos a su Santo quiere honrarle, vamos en su nombre luego, con aparato bien grave, en el Templo más suntuoso hoy todos a sepultarle. Le dio el Cielo a sus virtudes, y su fortaleza grande el premio, en la tiranía de ese Emperador infame. Señor, si mi amor te obliga, y la voluntad de padre, una cosa te suplico, que no has de poder negarme, porque no es bien mi decoro en murmuraciones ande, por haberme yo empeñado con Felisardo en librarle. Yo también, sacro señor, te lo pido de mi parte, así a tus pies todo el mundo por dueño suyo te aclame. Bien está, fortuna mía sa es, Felisardo, que case mi hija con vos, y así ahora, Rosimunda dadle la mano. Con ella el alma. No hay dicha que a esta se iguale; qué fortuna! . Amor, desde hoy he de dar a tus Altares arumas en sacrificio, por dichas tan abundantes. Y yo, señora, te pido. te entiendo. En vidia, zapo. Dadle, Leonardo la mano a Rosaura. . Por amarle es mi gusto. . El mío es este: o qué fortuna tan grande! Católico seré luego. Señora, a Jorgillo ahorcarle, pues él ha sido la causa de tun conocidos males. Oye señora Rosaura? ha hecho pleito homenaje de vengarse, porque no quiero con ella casarme? Yo con hombre, que ya estuvo para ahorcar? . Válgala un Sastre; quién se lo dijo? . La vida a mí me debe . Ea talle, no tan vano, ni tan tufo. Razón será castigarle. Señor, el perdón te pido, . que si en un tiempo fui Fraile, desde hoy te prometo ser cocinero de tus pajes. Un San Macario seré, San Melórico te aplaque: pequé, pequé, perdón pido. Señor, por Dios perdonadle que desde hoy se enmendará. Yale perdono, ea, baste. Conmigo estarás, Florencia, hasto que haga mi padre se reedifique el Convento a donde tu estabas antes. Fiel criada seré tuya, el cielo tu vida guarde. Esta historia verdadera, aquí es razón que se acabe, del premio en la tiranía, perdonad hierros tan grandes,
