Texto digital de Pobreza no es vileza
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Pobreza no es vileza. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/pobreza-no-es-vileza.

POBREZA NO ES VILEZA
JORNADA PRIMERA
De ver, Tiburcio, estas tierras recibo grande contento. Pienso que en buscarlas yerras. Es notable atrevimiento en tiempo de tantas guerras. Bien segura estoy aquí, pues que no son contra mí, ni contra el Conde mi hermano. Ser neutral pretende en vano. No lo es ya? . Pienso que sí. Quién duda que su afición sigue la parte de España? Si aquestos paises son de su Rey, no es mucha hazaña. A no ser fuerza, es razón. Murió el Archiduque Ernesto, que estos estad por Felipe. . Verá presto, que falta en su Monarquía la de su persona ha puesto, Aunque haberle sucedido aquel bizarro Español, amado cuanto temido sobre la Esfera del Sol de verde laurel ceñido, Don Pedro Enríquez, samoso Conde de Fuentes, le ha dado consuelo. . Tan victorioso Príncipe, de este Condado será defensor dichoso. Yo me alegro en esta villa puesto que a Bruselas dejo, porque más me maravilla, que este río forme espejo a los sauces de su orilla, Que su Corte, y la riqueza de sus damas. . Si contigo traes su gala y belleza, no auras menester restigo para abonar su tristeza, ni te puede faltar nada de ti misma acompañada. Claras fuentes aquí estoy, dadme el parabién que os doy amada y no murmurada: Y vosotras varias flores, que al engaño en sus cristales dejáis retratar colores, volved a mi gusto iguales, y a soledade; y amores: Aves parleras pagad, dejar la Corte y ciudad en música a mis oídos, que no están bien divertidos donde no tratan verdad. Acentos dulces y graves forme vuestra melodía, corred arroyos suaves, que ya sois mi compañía. ríos, flores, fuentes, y aves. Siéntate, mientras la sombra sirve de ameno dosel a su cristal, y de alfombra tanta violeca, que de él azul guarnición se nombra, y para no ser ingrato a la merced que me hacéis, haré un bosquejo al retrato de nuestra edad. . Ya sabréis con que respeto y recato. Érase, mas qué es aquesto? Ay, señora, gran ruido! En qué confusión me has puesto! Éranse los que han venido; lo demás se sabrá presto. Pues donde vais por aquí si en esta casa no hay gente? Gente, y aún cerca se siente. Soldados? . Señora sí. De qué nación? . Españoles Liranzo, tened el paso. Es algún respeto a caso? Dáseme dos caracoles de respetos sin comer cuando voy a pecorea. Brava dama! . Y no fea. Bien te puedes recoger en duda a la caseria. Qué habemos de hacer Cabrera qué es gente de paz? . Espera. No hay con hambre cortesía. Si vos no queréis, Peralta, tomad el bosque y a Dios. Durán, váyanse los dos, que yo si veo, y me falta lo quitaré del Altar. Acabose. . Esto es comer: señora, yo vengo a ser hablando en lengua vulgar Embajador del sustento de aquellos pobres soldados, estos diamantes sobrados, de vuestro pecho ornamento, dicen que faltan allí, y que luego os los quitéis. Españoles, no penséis, que vine sin gente aquí, mirad que os haré matar. Déjese Uueseñoria de obligar con su porfía a lo que puede obligar. Cómo soldados del Rey roban sus mismos vasallos? No venimos a roballos, la necesidad sin ley Nos obliga, como gente mal pagada, mientras llega dinero de España. . Entrega. Madama tú, blandamente las joyas para empeñallas, que en pagándonos el Conde, la misma razón responde, que vendremos a quitarlas. Sabéis quién soy? . Quién serás en este bosque? . Qué caro os ha de costar. . Reparo. Yo tiro y no juego más. Qué es esto? . Quién lo pregunta? Yo soy. . Oh señor Mendoza, no es nada, pase adelante. De aquel álamo a la sombra Aguardaba mi bagaje, cuando de aquesta señora oí las voces: no es justo ya que he visto su persona, Que se le haga este agravio. Pues de cuando acá le toca, no siendo oficial del Rey? De ver que es injusta cosa, que infamen vuesas mercedes a la nación Española, y el ser de su compañía, y testigo en sus victorias, Me obliga por hijodalgo, a que vuelva por su honra. Aurá comido. . Por Dios, que desde ayer a estas horas pienso que no me ha debido si no suspiros mi boca si llegare mi bagaje de la pobreza forzosa tomarán vuestras mercedes, y ójala que fueran joyas: pero las de aquesta dama se han de reservar ahora en el pecho como están, o con las cuatro pistolas hacer pedazos el mío. Señor Mendoza, si toma vuesa merced la defensa por valiente, también cortan nuestras espadas sin fuego. No hay cosa de que me corra, como de que nadie entienda, que soberbia me provoca. Esto pido en cortesía, por ver esta dama sola con el sombrero en la mano. Con menos término sobra: vamos de aquí, que el señor Mendoza basta que ponga su mano en esto. . Yo espero que habrá tiempo en que conozcan vuesas mercedes, que soy su amigo. . Quien hoy os cobra con ese nombre, más gana que pierde en aquestas joyas. Soy hombre que cumpliré lo que digo. . La oratoria. de este soldado me enfada. Ofreciéronse dos cosas, o matarle, o confiar de su lengua la deshonra, que resultarnos podía. La confianza era loca, la muerte injusta. . Ya es hecho. Aay hombres hechos de alcorza, que engañan como los versos, con el buen término en prosa. Español, aunque en el traje pobre, si bien la nobleza del alma no es la corteza, ni le puede hacer ultraje, por más que te humille y baje necesidad de la guerra, se ve la que el pecho encierra, que el Sol ilustre Español nunca deja de ser Sol, aunque le eclipse la tierra. El termino que has tenido, demanera me ha obligado, que me ha puesto en más cuidado, que el agravio recibido: manos y abrazos te pido, y a nuestra usanza la cara. Madama ilustre repara, que ensalzando el beneficio harás pequeño el servicio, que en noble término para. Esta fue mi obligación, que soy hombre bien nacido, y la que ves ha corrido por cuenta de mi nación: para pedirte perdón del término que han usado, huelgo de haberte obligado, perdona su atrevimiento, si sabes el descontento de un soldado malpagado. Qué te prometo, señora, que son el mismo valor: pero el más dorado honor necesidad le desdora: yo te prometo, que ahora bien arrepentidos van con temor del Capitán, si son culpados en algo, que Peralta es muy hidalgo, y muy valiente Duran. Liranzo y Cabreta son la misma honra y nobleza, la causa fue la pobreza, y dar el oro ocasión: mientras se hizo elección hubo estos inconvenientes, ya nos gobierna el de Fuentes, para quien traigo fabores de algunos grandes señores sus amigos y parientes. Mira que mandas, que quiero ver si llega con mi hermana mi criado, que hay villana gente, y desde ayer la espero, que con término tan fiero tratan al que solo ven, que puedo temer también, que algo le haya sucedido. No haurá, pues que prenda ha sido de quien procede tan bien Y paes que tienes en Flandes hermana, dale en mi nombre estas joyas. . No soy hombre puesto que tú me lo mandés que con favores tan grandes me pague de tan pequeños serincios. . De los empeños de esta merced, en mi vida podré salir, y ofendida dejáis la casa y los dueños. Si estas joyas os tomaban, y ahora os las llevo yo, en qué os sirvo? . Quién llegó cuando ya me las quitaban, y agraviada me dejaban de manera me obligó, que las joyas mereció, porque hay mucha diferencia de tomar sin resistencia, o dar porque quiero yo. Perdonad, aunque el indicio del traje causa os ha dado, porque adonde se ha pagado pierde el nombre el beneficio: si os he hecho algún servicio, quede por satisfacer, pues no se puede perder, y quiero que viva en vos, si en algún tiempo los dos nos volvieremos a ver. Pero allí a mi hermana veo, y el criado que os decía, hacia aquesta caseria los ha inclinado el deseo de descansar, porque creo, que todo les ha faltado. o Huélgome que hayan llegado, pues si la causa le digo, ha de ser mujer conmigo, que vos sois hombre y soldado. Harre, maldígate Dios. No le deis de esa manera. Cómo le tengo de dar? vas tú a caballo y te quejas? oiga la bestia del puto, vive Dios que se derrienga. ̱. Con menos fuerza Panduro. ̱. Panduro con menos fuerza, haz melindres, que con eso favorecido solfea, hermano para la carga. Basta que voy con dos bestias! Cómo quieres que le trate? Como a projimo siquiera. Hartos hay gracias a Dios que lo son, y no lo piensan. Laura mía? . Hermano mío? Mas que anda ahora? . Qué pena me ha causado tu tardanza. Bien pudieras no tenerla, sabiendo que no venía en carroza, ni en litera, sino en aqueste espantajo compuesto de hambre y flema, que no es más decirle harre, que hablar en Griego a una dueña, Vendrás cansada. . Perdida. Pues advierte que te apeas solo a besarle la mano a esta señora Flamenca, Cuya es esta caseria. Luego no es mesón, ni venta? No Panduro. . Pues por Dios, que puedes llevar a cuestas a Laura, porque el frisón como piensa que le piensan no ha de dar paso adelante. No la aguardes, pues ya llega. Señora Española, el Cielo guarde esa rara belleza. Mas justo será que alcance esa bendición la vuestra. Ya tenía por desdicha haber dejado a Bruselas, que me han querido robar estas joyas y cadenas Unos soldados, de quien con generosa nobleza me ha librado vuestro hermano, pero ya es bien que la tenga por dicha, si en este bosque vengo a ser huéspeda vuestra. Yo no encarezco la mía, porque no es justo que quiera, ni aún en cortesía igualar señora de tantas prendas. Que diese aqueste pollino en viendo un puño de arena en echarse con la carga! Mosiur, qué dama es aquesta? Hermana del Conde Fabio. Nombre? . Madama Rosela. Esta casa de placer es suya? . Y bosque y ribera. Aurá acaso algún bagaje para llegar a Bruselas? Ay carro largo y caballos: no os dé la jornada pena. Válate el diablo por aso, que en viendo un cardo, una hierba. a darle dos mordiscones se apartase de la senda! Pues en topando mojado luego alzaba la cabeza, y arremangando el hocico pudiera desde una legua saber su edad en sus dientes el menos cursado albeitar. Eso os daba pesadumbre? Cuando la dama más bella hace gestos con la boca, porque los dientes le vean, que es falta en muchas personas, de los asnos se me acuerda; porque no puede una dama tener costumbre más fea: pero dejando a una parte estas quejas borriqueñas, aurá que veber? . Aurá una extremada cerbeza. Vino Español? . No se gasta, bebemos a la Flamenca. Oír cantar en falsete un hombre con barba negra, que hable de niña una dama, que haya pasado de treinta: peinarse un galán lindoso atada la vigotera, C y que con ojos azules trate un hombre de pendencias, que ande diciendo sus versos eternamente un Poeta, que un escudero se precie de entendimiento sin letras, que califique discretos una doña hermosa y necia, que sea gracioso un frío, porque perdió la vergüenza, que quien viste a la Española traiga rosetas Inglesas, que se descuide jugando quien tiene mujer y suegra, ver con despensero y coche quien tiene en aire la renta, y un rico por la fortuna desvanecido en soberbia, es lo mismo para mí; que hacerme beber cerbeza. A mí me es fuerza partirme por no perder la ocasión. Prendrás me dejáis, que son bastantes a persuadirme, Que me volveréis a ver. Antes si a Bruselas vais, quiero que merced me hagáis, si la puedo merecer, Que vaya Laura con vos. Será favor para mí. Panduro. . Señor. . Aquí podéis descansar los dos. Y cuando Madama quiera acompañarla. . Pues donde te hallaré después? . El Conde es nuestro centro y esfera. Allí con otros soldados me hallarás, porque pretendo hablarle, a quí te encomiendo la causa de mis cuidados, Pues no tengo más honor, que a doña Ana, a Laura digo. Para qué cifras conmigo? parte, y descuida, señor. De la merced que me hacéis estoy tan agradecida, cuanto prendada y rendida a las gracias que tenéis, Dicha ha sido de mi hermano que os acertase a servir. No lo muestra el encubrir su nombre, mi Laura, en vano, Aunque sea honesto intento. Yo os he dicho la verdad, porque sangre y no amistad nos dio un mismo nacimiento. Basta, yo lo creo ansí, y a prevenir donde estéis voy a la quinta. . No habéis de embarázaros por mí. Soy ya tan amiga vuestra como veréis. . Dios os guarde. Qué te parece? . Qué es tarde, y que está huéspeda nuestra Se querrá quedar aquí. Qué importa? . Ay sola cerbeza. No ha sido poca fineza. Novedad ha sido en ti. A la puerta de la quinta ay gente. . Españoles son. Dama. . Sí. . que perfección hoy la Primavera pinta Demás hermosas colores estos cuadros. . Gente viene. Dama Española, si hoy tiene al Sol que engendra las flores, Esta casa de placer, que tendré que desear, y como el Sol puede entrar no se la pienso ofrecer. Mas por el nombre de mía serviros de ella podéis, daréisla luz, pues tenéis en vuestros ojos el día. Que serán con vos más grandes, si venís a ser su Sol, que importa un Sol Español para las nieves de Flandes. Esto es bueno para mí! Sois vos de esta casa dueño? De este campo, aunque pequeño para serviros, lo fui Hasta que vos le pisastes, el Conde Fabio es mi nombre: quién es este gentilhombre, que de vuestro lado honrastes? Mas que quiere ya saber si soy marido? . Señor, bien se ve vuestro valor sin que le deis a entender, Paso a la Corte, que tengo en ella un soldado honrado, este bosque, fuente, y prado viendo que cansada vengo, Con su hierba, y con su risa me han detenido, que arde el Sol, a esperar la tarde, dadme licencia. . Hola avisa A mi hermana, de que tiene una huéspeda Española. No viene esta dama sola, con dueño esta dama viene. Ances que Vueseñoria viniese, pudiera ser, mas ya no puede. . Es hacer agravio a mi cortesía. Yo me volveré a Bruselas, quédese aquí con mi hermana, la gente Flamenca es llana, no hay de que temer cautelas. Ya he visto, y hablado aquí a Madama, de quien soy huéspeda, y por vos me voy. Pues no os habéis de ir por mí. Entrad, que sin que me vea quiero volverme. . No es justo. Pues no recibáis disgusto de que vuestro huésped sea, Que os doy palabra de ser defensor de vuestro honor. ̱ . Fiada en vuestro valor quiero esta noche tener En vuestra casa posada. Entrad, señora, segura, que tan honesta hermosura de sí misma está guardada. Pienso que yerras. . Si aquí me dejó mi hermano, en qué? Ah Español. . Qué le diré? Lo que quisieres le di. Qué mán a Vueseñoria? Quién? . No pases de ese quien, que yo te entiendo también cuanto responder querría. Esta dama es de Toledo aquella insigue ciudad, que dio a España Majestad, y a toda África miedo. Llámase Laura, es hermana de un cierto galán Mendoza, que por privilegio goza la nobleza Castellana. Viene a servir a Felipe después de sucesos largos, y para que de los cargos de la guerra participe, Trae cartas a don Pedro Enríquez, Conde de Fuentes, de sus deudos y parientes, yo le sirvo, aunque no medro. Porque salimos de España huyendo, más tengo amor, y un póquito de valor, que su pobreza acompaña. Es mi apellido Panduro, y el nombre de pila Juan, que da la fortuna el pan a unos tierno, y a otros duro. Esta es la historia, el camino, los nombres, y la pobreza, voy a provar la cerbeza a falta de Español vino. Aunque con mejores ganas tómara una purga yo, pues pienso que la ormó algún rocín con tercianas. El despejo y bizarría de todo Español. . A ti bien te agradan. . Cuando vi la hermosura y gallardía De esta Española, quedé destumbrado de su Sol: bravo es el brío Español. laurel y palma le dé toda nación! . Ya estarás enamorado? . Querría, esta mujer fuese mía. En casa está, bien podrás. No sé si me ha de querer. Luego piensas que el Mendoza es su hermano? . Si la goza presto se podrá saber: Pero está cierto de mí que no ha sido liviandad el rendir mi voluntad luego que sus ojos vi, sino influencia del cielo, causada de las estrellas. Disculpan las cosas bellas. Bien haya el ameno suelo Qué produce tales flores, voy a ver si puedo hartar los ojos. . Dónde hay lugar presto acuden los favores. Hermosos ojos, rayos habéis si En la presteza con que habéis llegado, Y al alma con el fuego penetrado, Dejando sano el esterior vestido. Si las almas se hubieran conocido Por opinión gentil, fuera un traslado De Ero y Leandró el amoroso estado, Dulce prisión donde me habéis traído, No elijas General, Felipe, ni andes, Marte, abrasando con tu guerra el suelo, Ni soldados marchar, Enríquez, mandes, Tu empresa justa favorece el cielo, Pues viene un Sol de España a ser en Flandes Incendio vivo de su eterno hielo. Aquí podréis hablar, Mendoza; al Conde. En fin vencio, Duran, nuestra porfía. Al de Masfelt la patria corresponde, que a Lucemburque gobernar solía: mas como a los Flamencos se responde, que en tan justa elección se obedecía del Príncipe Archiduque el testamento, cesó de su esperanza el fundamento. La toma de Huí, los despojados Olándeses, que ricos se acogian con los carros del saco tan cargados, que de trigo en Agosto parecían, del gran don Juan de Córdoba guiados, con los famosos tercios que regían a el de Velasco y Zuñiga, dos hombres que a la Fama inmortal dieron sus nombres. Hh movido al de Fuentes, que promete exceder en ventura y valentía los nueve de la Fama, como excete de Carlos el valor, que vive hoy día, a partir a sitiar a Jatelete. Con qué gente? . Serán caballería y infantes ocho mil. . Es suficiente con tan gran Capitán tan poca gente. Que si el bravo Anibal, que honra a Cartago, el Griego Pirro, el fuerte Macedonio, y el que deshizo con fatal estrago el Triumvirato del Romano Antonio vivieran hoy, o en el profundo lago del Lete dar pudieran testimonio de su valor, rindieran al de Fuentes los dorados laureles de sus frentes. Faltó el gran Duque de Alba, heroica hazaña de la muerte cruel, mas ya camina tras ella el Sol, que en cercos de oro baña la tierra menos de su luz vecina: pusose el Alba que alumbraba España, y que saliese es bien con luz divina, para quitarle de la noche el miedo, Enríquez Sol, en Alba de Toledo, confieso que le soy aficionado, y que a venir a Flandes me provoca. Si el Capitán es de su gente amado de Batro puede conquistar la roca. Quieroles dar, si puedo, algún cuidado, aunque la ofensa les parezca poca. Muchos quieren hablarte. . Todos lleguen, ni aún las ventanas quiero que les nieguen. Voyme. . Por qué? . Si dice que no quiere antes de hablarle hacer lo que le pido, que quieres que después de hablarle espere? Tenéis razón, donaire habéis tenido. Queréis algo, soldado? . Aunque refiere la Fama tu valor, y yo he venido desde España a servirte, como puedo pedirte nada, si me pones miedo? Si niegas sin hablarte, y sin pedirte, y me dices de no con la cabeza, a no me quiero cansar con persuadirte. Luego no ves, qué es de la edad flaqueza? En esto bien podré contradecirte, Pues eres todo heroica fortaleza. Los soldados quisiera de este modo si por vida del Rey, y el campo todo, Acércate a mis brazos, que aborrezco soldados temerosos. . Tus abrazos me pegarán valor, si los merezco, déjame refregar en esos brazos, ahora, vive el cielo, que me ofrezco a hacer a Liramonte mil pedazos, y yo solo ganar a Jatelete, Hará todo Español lo que promete Tu nombre? . para ti traigo fingido el hábito, y el nombre: aquí te aparta sabrás quien soy, mejor que del vestido, de la firma y renglones de esta carta. Yo leo para mi . Solo te pido calles mi nombre, que después que parta, y por algunas obras lo merezca harás lo que más justo te parezca. Ya con el Cónde está hablando, aguardarle será bien. Ya le parezco más bien pues valciendo y mirando; todo me está tanteando, porque mi suerte cruel causará piedad en él: si no le agrada el vestido, y por ventura ha querido que le hagan otro por él. Diga el mundo cuanto quiera, que en fin fin los trajes son la primera estimación, y las andas la postrera: no hay cosa que más adquiera honor, sin ser conocido: de donde queda advertido, que se conoce sin mengua como el alma por la lengua, el honor por el vestido, Sin nombraros, pues no es justo, mis brazos, señor, os doy. Mendoza por Flandes soy, y que así me llamen gusto, Pesado me ha del disgusto que habéis tenido, por Dios, hola, sillas a los dos. No es disgusto si he llegado. a merecer ser soldado de un General como vos. Aquí os sentad. . Obedezco, señor, a vuestra Excelencia, efetos de la prudencia, que en vuestro pecho engrandezco, sol parecéis, y parezco campo seco y agostado. Vos sois quien sois, tan honrado que igualáis al mismo Sol, Que esté un pícaro Español con el General sentado! El Conde Fabio está aquí. Entre el Conde. . Ireme? . No, que a los buenos quiero yo honrar y tratar ansí. Vuestra Excelencia me dé la mano. . Una silla presto. Vengo a serviros dispuesto. Por una carta lo sé, mas quiero a Vueseñoria en algún cargo emplear, y así en habiendo lugar acepto la cortesía, Por ahora estese aquí. Si es servin obedecer, réplica fuera ofender, yo lo haré, señor, ansí. Cuando parta el de Pastrana será mejor ocasión. No hay hombre de mi nación, que sirva de mejor gana. Ni que más opinión cobre. Con vuestra licencia quiero hablar a este Caballero. Qué Caballero tan pobre, Bien se puede llamar sola esta nueva maravilla: mucho ha sido dalle silla a la soberbia Española. En ese bolsillo van docientos doblones de oro, muy conforme a su decoro se me vista, y muy galán, Que en la primera ocasión le daré una compañía. Mis ojos desde este día de esos pies esclavos son. Dinero el Conde le ha dado, misterio debe de haber, sin duda debe de ser algún valiente soldado. Ya le he cobrado afición. Ocupado estoy, señores, adios. Con eternos loores diga al mundo tu opinión El sonoroso metal de la Fama voladora, y del Ocaso al Aurora lleve tu nombre inmortal, Téngase, señor soldado, aunque atrevimiento sea. Manda vuestra Señoría algo en que servirle pueda? Hame causado afición verle honrar de su Excelencia, de esta cadena se sirva. Será ponerme cadena de esclavo en la voluntad. Hablar al Conde quisiera, luego salgo. . Aquí os espero, que aunque con esta pobreza os tengo de acompañar. Acompañar, no lo crea. Qué es esto, Panduro amigo, dónde vas de esta manera? Bastaba entrar de Palacio, señor Mendoza, las puertas para aprender a tomar, pero aquesto es gran bajeza. De un señor, de un Conde Fabio descortés necedad fuera: adónde dejas a Laura? A Laura tengo en Bruselas. Vino con Rosela? . No. Pues cómo venir la dejas? Porque sin que lo supiese, en aquella misma bestia, que ya descansada estaba, la saqué, cuando las perlas del Alba enjugaba el Sol, y sacaban las cabezas a beber átomos de oro las flores por verdes rejas, Pues no me dirás la causa? No quiero más de que sepas, que no es bien que tomes nada, porque no es justo que entienda aquella Flamenca dama, aquella hermosa Flamenca, que a la Espáñola te mira, que te da nadie preseas: porque esta noche le he dicho que eres de tan altas prendas, que no se te acerca el Sol con más de cuarenta leguas: cóntele desdichas tuyas, y vi más de cuatro perlas deslizarse de sus ojos, aunque las niñas risueñas Parte zo. las pestañas alargaban para pensar detenerlas: pero como las mejillas, que eran de claveles hechas, solicitaban sus fuentes para regarlos con ellas, bajaban unas tras otras a un lienzo de puntas bellas, porque en ellas se ensartasen, para no perder las perlas: extraña cosa es amor! apenas al pulso llega de la enferma voluntad, cuando purga la cabeza: tú piensas volverla a ver? Ahora, hermano, la guerra me llama a diversos casos, esas cajas y trompetas son del Duque de Pastrana, digno de más alta Esfera, que sobre el orbe del Sol ilustra el quinto Planeta: aquellas son de don Juan de Cordoba: mira en ellas el Moro Rey de Granada, armas de tan alta empresa: Las de don Antonio mira, que parte la banda negra de los Zuñigas, y el parte resplandor con las estrellas: Las de don Luis de Velasco cual ánimo no despiertan? a que cobarde no animan? a que animoso no premian? De don Agustín Mejía es este terció, que tercía los blancos fresnos errados, que ya los contrarios tiemblan: si de don Sancho de Luna los soldados confideras, dirás que ánima Alejandro las fuertes naciones Griegas. Este es ahora mi amor, y la dicha que me espera: Fama se llama mi dama, que no Madama Rosela: Salí de España, Panduro, y aunque por desgracia ajena, ya estoy en Flandes, ya sigo las venturosas banderas del Católico Felipe, que dignamente gobierna el claro don Pedro Enríquez, a quien el mundo laurea con más glorias que a Alejandro dieron Macedonia y Grecia. No se ha de tratar de amor en tanto que Marte reina: mira al Romano vencido de su deleite sin guerra: Mira como el Macedón el oro a las armas trueca: yo soy quien sabes. . Detente, que no quiero que revuelvas historias para conmigo: bien sabes tú que a la guerra vienen muchos Caballeros a servir damas Francesas, mas si aveníos de partir adonde a doña Ana dejas, porque llevarla contigo es imposible que puedas? Ya sabes tú que mi honor compite con las estrellas, y que la saqué de España por las peligrosas fuerzas de señores poderosos, es mi hermana, y tengo en ella depositado mi honor, hasta que los cielos quieran que la entregue a su marido, después corra por su cuenta: con ella te has de quedar. Dónde? . En casa de Rosela, que todo estará seguro si tú te quedas con ella. Soy alguna mandria yo? soy gallina? qué coneja me parió, por vida tuya, que entre mujeres me dejas? Para eso me sacaste de capigorrón de Escuelas, y por bonete y sotana me diste plumita y cuera? Por la tribuna de Dios, que a ser brodista me vuelva, y a escrinir mil solecismos a Alcala contra la guerra, en un Latín remendado, que ningún hombre le entienda, y que a cualquier boticario pueda servir de recetas. Panduro, si te saqué de Alcala, quiero que sepas que fue más para ser ayo de mi honor, que porque vengas a graduarte de bravo. Qué bien mis servicios premias Quieres guerra? . Sí señor. Pues donde hallarás más guerra que guardando una mujer? Cuerdamente me aconsejas, porque más fácil podré guardar de gatos manteca, de estórninos aceitunas, y de gorriones brevas, que hay mujeres tan de miel, que es menester para ellas un aventador de moscas que alcance toda la tienda.
JORNADA SEGUNDA
Extremada infantería! Si entre todos no viniera quien tan bien te pareciera pocos extremos tenía. La Española gallardía no se puede encarecer sin interes de querer. Si puede, por su valor, mas suele por ciego amor imaginar, y no ver. Verdad es, que yo miré aquel Español que adoro, pero no con el decoró que de su valor pensé: aunque yo le imaginé más galán con su pobreza, que los que con más riqueza salieron a la jornada. Es con la fortuna airada piadosa naturaleza. Él tiene gentil persona, pero no se trata bien: Para que cargos le den no poco el talle le abona. Mal te empleaste perdona. No te espantes, soy mujer: pero si no le he de ver mas en mi vida, qué importa? Amor, sin ver se reporta. Ni fue amor, ni lo ha de ser. Demás que en esta jornada este Español matarán, si amor. . No harán, el temor me agrada. ara si fuera amada, lo ha sido, tenido le haya lgún presencia, de ícil se ausencia eterno elle olvido. Si te dijese quien viene a verte, no me darías crédito? . Por estos días nadie conmigo le tiene. Acuerdaste de un soldado que en el bosque te libró de unos Españoles? . No, porque nunca me he olvidado. Pues que dirías si fuese el mismo que quiere hablarte? Querría en albricias darte lo que el de gusto me diese. Pero haste engañado acaso, que ese soldado partió con el Conde, y le vi yo medir con la caja el paso. Airoso y galán salio de Bruselas. . Si estuviera fuera de mí, ser pudiera; salió, señora, y volvió. En tal fácil desengaño no des lugar al temor. Desconfiado es amor, da crédite al daño. Puesto que te parezca atrevimiento, Madama, el verte un Español soldado, y no menos humilde pensamiento, querer pagarse del favor pasado: seguro de tu noble entendimiento, y de tu sangre ilustre confiado, a suplicarte vengo, que este día halle en tu casa defensor la mía. Laura, que esta presente, a quien de España truje por mis desdichas a esta tierra, que con piadoso amor las acompaña, y no con menos culpa se destierra: no es mujer para andar en la campaña, ni seguir los peligros de la guerra, y así viene a valerse de tu amparo, en fe de tu valor, como el Sol claro. Si puede ser sin pesadumbre alguña, mientras que vuelvo yo, si volver tengo, llevando tan dudosa la Fortuna, a suplicarte que la guardes vengo: ella también con ruegos me importuna, viendo que por su causa me detengo, agradecida a la merced pasada, y de tu amor, y partes obligada. Habiendo de partir forzosamente mi hermano a la jornada, le he rogado me deje en vuestra casa, en quien presente tendrá su honor, de vuestro honor guardado: amor y confianca justamente nos obligaron del favor pasado a tenerla de vos, que a tal nobleza solo pudo igualar vuestra belleza. Laura, con mis abrazos, con mi pecho solo pudiera el alma responderte a la merced y gusto que me has hecho, cuando apenas pensé volver a verte; mi amor de que le pagas satisfecho, no tiene si no el alma que ofrecerte, ya la casa era tuya, y tú su dueño, que dado con amor, no hay don pequeño. Vos, señor Español, estad seguro, que la dejáis en fe de mi nobleza. No quiero yo mayor defensa y muro, si fuera la de Elena su belleza: aquí con ella quedará Panduro, no para guarda, no, que era bajeza, sino para servirla a la Española, porque no se halle entre Flamencos sola. Pasad por esto vos, si sois servida, por el gusto de Laura. . Solo gusto de lo que fuere el vuestro. . El alma y vida, y muchas vidas fuera daros justo: la trompeta me llama a la partida, pártome de esos ojos con disgusto, pero con esperanza de la vuelta. Oíd a parte una mujer resuelta. Señor Español, vos vais a la guerra, la trompeta os llama. la victoria os lleva. Las armas son honra, gloria las empresas, ya sois conocido, ya el partir es fuerza, Mas deciros quiero, que mis ojos quedan en guerras mayores, y en mayores penas. No pensando veros siento vuestra ausencia, que como os he vistó veros más quisiera. Elevad estas cintas, uso destar que lo y a ver sitios y trincheras, Acordaos de mí. Tened las estrellas, y entre los claveles esconded las perlas. Aunque en Españoles agüeros no puedan lo que en estas partes, que más los profesan. Si os enternecéis temeré que sean de mi mal suceso las primeras nuevas. Pues el Sol se eclipsa de vuestra belleza, y quisieron juntas llorar dos estrellas. Fuiles a la mano, aunque bien cayeran sobre tales flores tan hermosas perlas. Sus claros cristales, como cuando hiela quedaron asidos a las niñas bellas. Yo les doy palabra que estás cintas sean de mis armas cajas, de mi honor trompetas. Si de esta jornada quiere Dios que vuelva, seré yo muy vuestro. No quiero más prendas que la bella Laura. A serviros queda, porque voy seguro de vuestra nobleza. La palabra os doy de ser su defensa. Panduro? . Señor. . Advierte. No tienes que me advertir, cuanto me puedes decir lo se de la misma suerte. Parte seguro, señor, ya que me dejas aquí. Confiado voy de ti como de mi propio honor. Adiós, Laura. . Adiós, hermano Madama a Dios, . Él os guarde Pensaba hacerme cobarde amor con su tierna mano, Mas fuera de su nación, si en casos de honor se emplea, no hay Español que no sea un Afrícano León. Digo, señor, que aquí entró. Pues en casa de mi hermana? La suya, es cosa muy llana, que en su defensa dejo. Rosela? . Cónde y señor. Laura hermosa, estos favores ya no pueden ser mayores. Qué es esto? . No hayas temor, Señor, mi hermano ha elegido de su honor esta defensa. Siendo imposible la ofensa vos la habéis favorecido. No va vuestra Señoría a la guerra? . Ya ofrecí mi persona, cuando aquí el General se partía, Mas no quiso que sirviese su cargo a quien soy igual, que puedo ser General, si el Conde a España se fuese. Conde, para otra ocasión la conversación se quede, que Laura ahora no puede haceros conversación. Vamos, que después vendréis. Qué cruel conmigo estás! Guárdola de vos no más, porque se que la queréis. Y yo me sabré guardar, que tengo pecho Español. En vano encierras el Sol, Quiero a Mendoza avisar De que este se queda aquí, que no sabe que es hermano de Rosela, pero en vano pretendo inquietarle ansí: Pues aunque sacarla quiera, como la podrá dejar en más seguro lugar? Español? . Señor. . Espera, Mucho he deseado ser tu amigo. . Mucho me espanto que lo deseéis. . Es tanto, cuanto puedo encarecer. Yo no tengo que prestar, ni puedo haceros favor, mi entendimiento, señor, es entre noble y vulgar. No soy bravo, ni persona de provecho, y así os pido licencia. . Dame tu oído. No le puedo dar, perdona, Que está asido a la cabeza. Ay Español! . Aún sería el diablo, si en fantasía se hubiese puesto otra pieza. Soy yo muy aficionado a la Española nación. Secretos del cielo son. Laura me ha puesto en cuidado. Mayor me le ha dado a mí. Este Mendoza es su hermano? No es la palma de la mano más llana. . Creolo ansí: Mas ya que me la has mostrado las rayas te quiero ver. Acá suélese saber de esto con mayor cuidado. Muestra. . Ay raya por ahí de qué volveré a mi tierra? En acabando la guerra lo dice esta raya aquí Y esta muestra, que en tu mano está una bella mujer, de que puedes disponer, sin ser melindroso y vano: Esta dice que la adoro, y esta que la hables por mí con este bolsillo aquí, y cien doblones en oro. Desviade por mi amor, y sabed que yo también estudié esta ciencia, y bien, en los libros de mi honor. Mostrad la mano. . Eso sabes? Esta raya da a entender, que es hija aquesta mujer de padres nobles y grabes. Esta, que en esta ocasión llega tarde este bolsillo, aunque el metal amarillo es notable tentación. Aquí dice, que su hermano vendrá por ella muy presto, si sabe que me habéis puesto esa blandura en la mano: Porque todo lo corrompe, que aqueste metal bendito es como hierba del Pito, que las cerraduras rompe. Cuantas rayas hay aquí dicen, que os cansáis en vano, pues yo no cerré la mano cuando los doblones vi. Fuese. . Qué le estás mirando? No tomó el oro. . Es verdad, aunque mostró volvetad, y estuvo abriendo y cerrando; Como en el pulso el Doctor, las intercadencias vi. Qué será, Friso, de mí, que estoy muriendo de amor? Qué torre, y en medio el mar como a Leandro te impide? entra, conquista, habla, pide, promete. . Tiemblo de entrar. Si parte el Conde a campaña, don Pedro Enríquez, de aquí por opinión para sí, y por laurel para España A conquistar cuando menos a Jatélete y Durlan, y él, y sus soldados van de mil esperanzas llenos. Tú, que sola una mujer emprendiste conquistar no te atreves a llegar? El Cónde lo puede hacer, que lleva ocho mil soldados. Lleva tu ocho mil doblones, porque a tiro de ocasiones derriban muchos honrados. Bien dices, que como al fuego no hay materia que resista, a lo que el oro conquista todo se le rinde luego, Oro me sobra y amor, y Laura está en mi poder, si dejare de vencer, será cobarde temor. , h , , Alojarte, señor, es imposible, que con flechas de fuego desde el muro abrasaron las casas, con el trigo que en ellas recogieron los villanos. Trocar por los de polvora sus granos: pero gaste las flechas Liramonte en abrasar las casas del castillo, que el día que le demos batería pudieran abrasar mejor la polvora. Asistirá don Agustín Mejía con su tercio gallardo a las trincheras para batir el caballero luego que mira al Norte. . El aire enciende el fuego. De humo, como en nube polvorosa se cubren los soldados. . Esa nube no cubre el Sol, que del Oriente sube, del valor Español, donde le llama a su verde laurel la inmortal Fama: la lavor es moderna, aunque muy fuerte con cinco caballeros continuados al lienzo de los muros, y aunque tiene secos los fosos, por estar tan alto, las bóbedas que dentro están más bajas impiden mucho que minarle pueda, y harto difícil de batirle queda. id Opuesto a la famosa Citadela, que el padre de Filipe, Carlos Quinto, hizo en Cambray, labró Francisco el fuerte de Jatélete, y más cuidado fuera el que pusiera entonces, si sapiera que había de batirle el más valiente Capitán, que salió jamás de España. Soldados, no hay lisonjas en campaña: al Duque de Alba demos lo que es justo, César de Flandes, y Español Augusto, eterno honor del nombre de Toledo, que oponer al valor de Áquiles puedo: esto es en Flandes, que en Italia vieron aquellos siglos otro Macedonio, como quedó por claro testimonio el nombre que de Grande ocupa el mundo, primero que Alejandro, aunque segundo. Es digno de tu loor, famoso Enríquez, aquel gran Capitán, gloria de España, de la casa de Cordova, y de Sesa, bien lo dice de Nápoles la empresa: pero también entonces florecían Pedro Navarro, y otros Capitanes, a quien el Rey hacía mil mercedes, y bastaba García de Paredes, hombre, cuyas hazañas prodigiosas no las puede igualar lengua, ni pluma, ni habrá vida, ni edad que las consuma. El Duque de Pastrana, invicto Conde, General de la gran Caballeria de este famoso ejército, que donde llegó el de César exceder porfía, como a la luz de su valor responde, águila al Sol en la mitad del día, ya partió de Bruselas, ya promete rendir con su valor a Jatelete. Llegaron tarde algunas compañías, mas cuando vio ocasión marchó con ellas, que con tener los de Cambray espías, no osaron por el Duque acometerlas, si fueran Musas, como son las mías Marciales armas, fama en las estrellas tuviera el gran Rodrigo, el Silva Áquiles, Cipión Cristiano en años juveniles, O si viera, señor, vuestra Excelencia con unas armas, que de fuegos llaman, y Amberes de Milan en competencia hace pensar que en torno los derraman del generoso Duque la presencia, que por valiente, y gentilhombre aclaman, dijera al ver su rostro, que había sido Adonis en diamante convertido. De raso cármesí llevaba encima una casaca, que bordada de oro con mil laureles, de su triunfo enigma, daban a su belleza Real decoro. y porque montes de soberbia oprima con freno que melaba esmalte Moro, un caballo Español era su Atlante, Hércules de caballos arrogante. Tascaba el freno en rosicler bañado de espuma y sangre, y con los piea quería romper el paramento, que bordado el aire de las manos le cubría, cual suele descuidada con cuidado mostrar dama gentil por bizarría los ricos bajos, el caballo hermoso mostrar quisiera el pie galán y airoso. Máscara el rostro, y acerada punta cubre el copete que la frente enzarza, si es Unicornio, el vulgo le pregunta, Cisne en color, en ligereza Garza: la crespaclín, que en lazos verdes junta. plata permite que a la tierra esparza, sellando tan ligero sus arenas, que el círculo del pie mostraba apenas. Así pasó Pastrana, así la gente siguiendo a Marte, y esta noche llega, porque mejor vuestra Excelencia intente vencer fuerte que rendirse niega: presto al laurel de su temida frente pirámonte se le entrega, e cia man preámbulo divino de la gloria, que esperan a las ínclitas vitorias que esperan a su- Oígame vuesa merced aquí a parte dos palabras. Qué manda vuestra Excelencia? Cómo de esta suerte anda después que le di en Bruselas el porte de aquellas cartas? Es bueno, que un Caballero mas pobres vestidos traiga, que de munición del Rey? Dirá que el cuerpo de guarda. tuvo la culpa, llegué a mirar como jugaban, téntome el dado, esto paro, perdí, píqueme: no basta por disculpa, que primero es hacer lo que le mandan, bando son todas las cosas, aunque no se toquen cajas, que mandan los Generales. No jugué, señor, ni osara, por vida de la ocasión quiero decir, de una dama a quien vestí del dinero. Dama tiene? . Desde España hacia Flandes me he traído de mi destierro la causa. Amiga suya? . Peor? (mana? Mujer propia? . Peor. . Her- Por ella fue, pesia a tal, aquella danza de espadas, que la carta refería. Y tiénela en la campaña? No señor, si no en Bruselas con una cierta Madama mujer principal. . Mal hizo. No hice mal, que está guardada de ser quien es. . Dice bien; pero mujeres que andan de las glori ínclitas victorias. desde unas tierras a otras suélense cansar, y paran. Ah estudiado Astrología vuestra Excelencia? . No basta saber las cosas del mundo quién muchos años le trata? Tome este dinero, y luego bizarramente se haga de vestir, que este es mi gusto, que en lo que toca a su hermana, si Dios nos vuelve con bien a Bruselas, y a la patria, yo miraré por su honor. Gaste la sonora Fama mil trompetas en tu nombre, y a tus victorias España haga fiestas desde adonde comienza su mar, y acaba la tierra, hasta las Colunas que baña en ondas de plata. Ahora bien, pues los disfraces ya no aprovechan, ni dañan, vistamos sedas y telas: la soldadesca bizarra no tiene menos honor por la riqueza, y las galas, que la más lucida Corte: o qué de tiendas gallardas! quien dirá que hay estas sedas en una Marcial campaña? quien no sabe que es la guerra, que en este punto se halla una portatil ciudad, Ah señor maestro? Manda; soldado, en que le firvamos? Aquella tela de Italia me ha parecido muy bien: con que jubón se acompaña aquel calzón y ropilla? Con un tabí, cuyo nácar siembran clauellinas de oro, que cercan ramos de plata: mas viendo a vuesa merced puesto que el talle me agrada, me parece que es muy caro: ay uno de raja parda, que puede ponerle el Rey. No baje de tela a raja, así Dios le dé salud, entre, y saque de esas arcas cuanto bueno tiene en ellas. Aura ganado. . Qué extraña condición de mercader, busca dineros de España, o calidad en quien compra? Bien se os parece en la cara que cubre mucha hidalguía el capote de dos haldas: voy a sacar seis vestidos con guarniciones, que bastan a volver más oro al Sol, que el saca por la mañana. . Vive Dios que de esta vez, si me encajo el de oro y nácar, no me ha de reñir el Conde, y quizá la roja espada asentaré en la ropilla, que no sale de la vaina, por no tener donde asiente. Hay más notable desgracia! hay semejante desdicha! Qué hay, señor Duran? Don No acaba la fortuna de acabarme. Estese quedo; no haga extremos de hombre de poco. Si a dar garrote le sacan a mi hermano por la muerte de aquel huésped, será hazaña no hacer sentimiento, y más cuando la parte contraria por cien doblones perdona? No los tiene? . Ni una blanco En esta bolsa los ay, sino es que el peso me engaña, sin cuenta los recebí, sin ella los tome, y vaya corriendo a darle la vida. La mía, la suya, y cuantas hay en todo mi linaje son de vuestros pies esclavas. No se detenga, camine. (. Don Plega al cielo. . Plegue y vaya, que en las muertes de la guerra no hay Iglesias, ni paradas; un árbol, y medio Credo tienen por mucha distancia. Yo he sacado seis vestidos que valieran en España seis mil escudos. . Por Dios? Lucen, brillán, bullén, saltan, entre a verlos, Maoiga. . digi Dará sobre mi palabra vuesa merced esa ropa para la primera paga? Por Dios que lo imaginé en viendo las alpargatas, hoy solamente no fío, vuelva por aquí mañana, basta que es hombre de humor el capote de dos haldas. Porque con verdad lo diga aguarde. . No aguardo nada de quien sin dinero compra. Pesia, fuera de las armas, al dinero, han de horcar al otro porque yo salga a dar que mirar un día? vamos al cuerpo de guarda, que pobreza no es vileza mientras no hace cosas malas. Ya le trato con desdén, por ser hombre desigual. Lo que me parece mal no acierto a decirlo bien. Laura, Laura, en las ausencias se conocen las verdades, para que me persuades con vanas impertinencias? No es mejor el Conde Fabio que tú, bien sabes quien eres, de parte de las mujeres ha estado siempre el agravio. Un hombre puede querer a una rubia, blanca, o negra, al Turco, al diablo, a una suegra, cuanto más a una mujer, Criole Dios Veneciano, libre República, exento a cualquiera pensamiento, o bien sundado, o liviano. Pero una mujer no puede sin atreverse a su honor. Disculpa tiene el amor cuando del honor excede. Es amor una pasión reina de cuantas pasiones han dado imaginaciones a nuestra imaginación. Es amor atrevimiento del sentido más hermoso, de la voluntad reposo, y error del entendimiento. Es amor enfermedad, que con los remedios dura, y un género de locura en que da la voluntad, Es amor un accidente, que no puede difivirse, pues cuando acierta a decirse es cuando menos se siente. Laura, o doña Ana, o quién quiera que eres, o has de ser en Flandes, amor en ingenios grandes mas yerra, y más persevera. Dime que tienes amor, sin buscar difiniciones, y disculparé traiciones al más obligado honor? Desde que este Caballero, que por rayas conocía, en la mano me ponía esto que llaman dinero. Dije entre mí: Si anda aquí este metal sonoroso, no será dificultoso lo que pretende de ti, Que puento que una mujer no tenga necesidad, y tenga la voluntad sobre ellas mayor poder, No sé qué hechizo se tiene este amarillo señor. Yo no tengo a Fabio amor, y se lo que me conviene. Mira que andan el y Friso, con grande solicitud, tu honor, Laura, tu virtud, no dirán que no te aviso. Mendoza está peleando, pelea tú aquí también. Si yo le quisiera bien pudieras estar dudando De mi flaqueza, o mi amor: pero vive confiado, que si al alma no ha llegado no ha de llegar al honor. Tengo Españolado el gasto, no creas que otra nación merezca su posesión. Harás, Laura, lo que es justo; Recogete, que ya es tarde, aunque el buen recogimiento consiste en el pensamiento. Panduro a Dios. . Él te guarde. Ya las Cabras, o Cabrillas van saltando por el cielo, y al Sol en el Indio suelo. saca el Alba de mantillas. Todo calla, todo está puesto en silencio, y el sueño de todo sentido es dueño, doña Ana se acuesta ya. La casa está recogida, mas de celos del honor de Mendoza mi señor soy centinela perdida. Vive Dios que he de saber si entralen casa el Conde, o no, que a noche ocasión me dio, y Laura al fin es mujer, No hay confiado discreto, ni hombre ausente que lo esté: solo he quedado, que haré? quiero decir un Seneto. Dieron por competencia los Planetas En conquistar a Venus amorosa, Júpiter gran señor, con poderosa Mano, engendraba rayos y cometas. Mercurio en Oradores y Poetas Versos crueles, temeraria prosa, Valiente Marte, la cuchilla airosa Brillaba al son de cajas y trompetas, Pero el discreto Sol de su tesoro Labró unas joyas, con que Venus bella Puso a Vulcano sobre el signo Toro. En fin el claro Sol se vio con ella, Y como estaba imaginando el oro, Nació de amor en su dorada estrella. La puerta habéis de guardar. Válame el cielo, qué es esto? gente en casa! . Llama presto. No es necesario llamar, Luna concertó conmigo, su dorada estrel que el aposento abritia, Pues si esta noche te guía, César, señor, ya contigo. Entró. . Vive Dios que entró con una pistola: ha cielos! no fueron vanos mis celos, dos, tres, seis hombres dejó, Qué haré, daré voces? . Siente ruido, y no veo adonde. Laura quiere bien al Conde, Fabio ha entrado en su aposento, Soy hidalgo, soy leal, soy sangre de los Panduros, pobre Mendoza en los muros de Jarélete. . Mi mal os debe mover, señora, Hay tal maldad, tal traición! El Conde y doña Ana son. Mi vida el Conde os adora. Mi vida! pesia al bellaco, que nos trujo a aquesta tierra! (rra. Vuestro hermano está en la gue- Aquí la hojarasca saco; Pero si me han de matar la traición se ha de encubrir, pues de que sirve morir, sino a mi dueño avisar. Demás, que Laura, o doña Ana puede ser que se resista, que no es firma a letra vista, que se ha de pagar mañana. Escucho más, oigo? no: pesiatal! ya están callando, callando, amando, y forzando, hoy me matan. . Quién va? . yo. Que yo? . Panduro, señores. Ahora está levantado? Ando un poco resfriado? Cuanto va que son amores de Madama Luna. . Quién? en mi vida fui Mosiur, para partirme a Anamur he de madrugar también, Denme licencia. . Seguro. la tiene:a la estusa vamo,, que no hay vino, y nos clamos. . Quién dirá que soy Panduro? Panduro mi padre hidalgo, mi abuelo Panduro, hay triste! mal el poder se resiste uno soy, por uno valgo. Aquí hay pistolas, y espadas, lo mejor es escuchar; pero ya deben de hablar con razones encontradas. n Quién va? . Panduro, señor. Sabes quién soy? . Gracia tienes, de mí te encubres, y vienes de atreverte a tanto honor? En mi tierra un Licenciado la hermosa mujer tenía, que a cierto galán quería bien necio, y bien confiado. Pusole una noche al tal de tras de ciertas cortinas de una cama, por vecinas alcahuetas de su mal, Y díjole. Si por mí, o por vos se hace ruido, y despierto mi marido dijere. Quién está aí? Con los guantes haced son, porque piense que es galgo: a media noche el hidalgo habló reció en ocasión, Y diciando el Licenciado: Quién es el que hace ramor? le dijo: El galgo, señor, que está aquí detrás echado. Tú, Conde, vienes de allá, y preguntasme quien eres. Hombres, Panduro, y mujeree son el mundo. . Claro está. Calla la boca, y manana sal con aquesta cadena. Para Luna será buena, que te dio puerta y ventana. Hárete matar. . No harás. que tengo pies. . Oye, esperas criados matadle, muera: errele. . San Gil, san Blas, Aquí quiero yo ver la bizarría de vuestros corazones, Españoles, aquí vuestra gallarda valentía, del mundo envidia, de las armas soles. Si con el Norte, que las naves guía caminan por el campo los faroles del mar, aunque sus montes fuentes hacen, donde por flores las estrellas nacen, Que mucho que contigo a la victoria camine de esta empresa el valor nuestro? Hoy habéis de ganar eterna gloria. la voz es mía; y el esfuerzo es vuestro. Aquí no hay más honor que la memoria, el ánimo es el fuerte, el sabio, el diestro. Oh buen Mendoza, qué hay? . La bateria ha hecho poca escarpa, aunque porfía. Valientemente la ha reconocido. Sirvo a vuestra Excelencia con deseo de acertar a servirle. . Aunque he tenido gusto de verle en tan honroso empleo, me pesa de que traiga ese vestido; no le dicien doblones? . Bien lo veo; pero en aqueste Cto yerro fuera, si más que el corazón vestido hubiera. Luego no se vistió? . Famosamente; pero han me de romper a cuchilladas vestido que me dio vuestra Excelencia? Caminen pues en la vanguardia luego el Capitán don Pedro de Guevara, el Capitán Nodera, que ha provado en el Peñón tan bien su heroico esfuerzo, don Francisco Mejía, y don Francisco lCorral, como Alferez valeroso de del Maese de Campo generoso don Agustín Mejia, y vaya entre ellos el Capitán don Diego, que promete su bandera poner en Jatelete, y el Villalobos en la misma Fama. Tu frente adornará la verde rama, primera gloria del valor Romano El Caballero, Reina, Italiano lo acuda con valor, . Subir porfía, señor la valerosa Infantería. Jueguen las bomvas, y guirn 3a arma. al a Sant Hoy ha de ser aquel día; que gane tan alta fama que pueda decir quien soy, y que por la blanca espada me pueda poner la roja. Qué ventura tan extraña! ̱. Quién es? . Panduro, señor. ̱. Pues como dejas a Laura, serto? . Detén el acero. Dárete una cuchillada. ̱. Mi lealtad pagas muy bien! Que hay de Laura, o de doña An Estoy turbado, señor, puesto que entre gente tanta fue notable dicha el verte. l Cierra España, cierra España. Pandaro no escuchas esto? voyme sino hablas. . Para mientras me sosiego. . Di. Aguarda pues. . qué es aguarda? Madama Rosela, . o perro; iempo es este de Madamas. Oye. . Qué tengo de oír? Es del Conde Fabio hermana: el Conde a Laura. . Qué dices? Que como yo sospechaba, que el Conde a Laura quería, vele de la noche al Alba, y vi, que el Conde y seis hombres a su aposento llegaban, ellos se quedaron fuera, digo, adentro, digo. . Acaba. Fuera u dentro el Conde entró con una pístola armada en el aposento mismo de Laura. . Pues abrió Laura? Abrió Laura, una doncella de la Marca, o Dinamarca, de estas de dígalo ella, Luna en fin; Luna eclpsada, Luna menguante. Santiago. Presto, infame, que me llaman. Pues llamaste tu Santiago? No miras que el fuerte asaltan, y que esto es grande bajeza? Entró el Conde por la cuadra, y abrazome luego. . A ti? Que no digo sino a Laura, y ella respondíó: qué es esto? traición. . Tú que lo escuchabas porque no entraste? . Esperé a ver en lo que paraba: En fin besándome el Conde. Qué dices? . Que no besaba sino a Laura. . Estás en ti? España, Felipe, España, Luego ya no tengo honor? o perro, o villano, o mandria, no le mataras? . No quise, por ver en lo que paraba: al fin el Conde salio. Luego? . No, por la mañana. Vete, infame, que me has muerto. Santiago. . Por qué me matas? Triste, qué tengo de hacer? ni a irme, ni estar me atrevo, cumpliré con lo que debo: si es mi sangre esta mujer podré dejarla perder? sin pero que dirán de mí si ahora falto de aquí? las cajas me están llamando, y mi honor me está incitando si es verdad que le perdí. Mas porque no se anticipe la afrenta, vamos honor a castigar al traidor, y de mi mal participe: mas la lealtad de Felipe me incita con fuerzas grandos; honor no hay para que andes estorbándome a quedar; pero que puedo ganar, si pierdo el honor en Flandes? Ea valientes soldados. El Cónde es aquel, qué haré? Hoy lo que tengo veré en vuestros pechos honrados. Todos suben animados de su divino valor: acometer es mejor Felipe ha de ser servido, que si el honor he perdido él me volverá mi honor: Mas si entretanto que quiero asistir vallente al muro a Laura goza seguro aquel traidor Caballero, que venganza del espero? Ea valiente Mejía, hoy ha de ser nuestro día, ea Duque de Pastrana. Piérdase mi honor, mi hermana, mi vida, y la sangre mía. Voy al asalto, pues creo, que muriendo con valor vengo a cobrar más honor, que en la venganza deseo: allí por mujer le veo perdido, que más disculpa? miente el honor si me culpa, pues lo que un hombre defiende si no lo sabe, le ofende, y si lo sabe, le culpa. Claró está que si yo falto en aquesta batería, dirán, que es de cobardía desde el humilde al más alto: morir en aqueste asalto el honor que pierdo adquiere, si en mi paria se fiper? a un tiempo el bien como el mal cierra España, pesiatal que no puede más quien muere gua la ofnos,
JORNADA TERCERA
Pues esto has de hacer por mí. Bienaventurados son los que están en posesión, que una ley lo dice ansí. También dice en otra parte, que si aquello que se entrega naturalmente se niega, no se conceda por arte. No es eso en cosas gozadas. Propiedad y posesión dos cosas diversas son, quiero decir separadas. Quién posee el bien de amor con buena, o con mala fé, yo sé que es dichoso, y sé, que es la propiedad mayor. Pierde el bien la calidad, si gustos forzados son, ni se llama posesión un alma sin voluntad. Y por tenerla te pido sin finjas que es muerto su hermano. Dicen que todo el Verano l valientemente ha servido en Jatélete y en Han, Clarí, y Cambral, y en la gloria a que dio a España la victoria del socorro de Durlan. Y será fácil decir, que en alguna batería murio. . La esperanza mía si podrá fingiendo vivir, Que si Laura se imagina en Flandes sin defensor, lo que es fuerza, será amor. Mucho la defensa inclina, Y conociendo que ya fuera de ti no la tiene te querrá bien. . Laura viene, mas no a quererme. . Si hará, Pero presente no estés, porque no le des sospecha. Mucho el engaño aprovecha, raunque se entienda después, Amor, que no es amor forzado el gusto, tener de desamor nombre merece, donde la posesión forzada ofrece deshonor, confusión, pena y disgusto, Donde hay amor cualquiera engaño es justo, si con igual correspundencia crece, pero si no provoca y enloquece será traición y atrevimiento injusto, No siempre han de obligar las cosas bellas, de inclinaciones puede, y igualdades, nacer amor, si el trato está con ellas; amor es igualdad de voluntades, que en el cielo conciertan las estrellas, antes que la ocasión las amistades. No quisiera por verte tan contenta interrumpir tu gusto. . En qué has hallado que tenga gusto yo? . Porque aposenta el semblante al placer, como al cuidado: mas ya que el avisarte corre a cuenta del mío, escucha. . Qué temor me hasdado! Rendido Jatélete, y en su monte la soberbia del bravo Liramonte, El Conde, su guión y entretenidos tercios, coronelias y escuadrones a comboyar salieron los rendidos, Corteses en el trato y las razones, dejando finalmente guarnecidos los muros de defensa y municiones, caminaron a Clarí. . Di adelante. Rindiose Clarí, menos arrogante. Durlan, bella ciudad en Picardia, por el famoso Conde fue sitiada, en cuyo rebellín se vio aquel día España de laureles coronada, y en uno y otro asalto y batería de felices victorias ilustrada, donde ganó Mendoza nombre eterno para todo lugar, plaza, y gobierno. ui Ganose en fin Durlan, de dondo parte para Cambray, del Cambresi cabeza, el fuerte Enríquez, valeroso Marte, Símbolo militar de fortaleza, allí el ingenio, la experiencia, el arte mostraron su valor, fuerza y destreza, y por extremo bravos y galanes, Hamencos y Españoles Capitanes! De don Luis del Castillo valeroso hable la fama, a Salamanca honrando, de don Carlos Coloma el sonoroso bronce, por toda Europa dilatando, del gran Sotomayor viva glorioso Henares, sus hazañas publicando, y en don Sancho de Luna la fortuna no permita jamás menguante alguna. Nombre inmortal don Juan de Silva adquiera, don Pedro de Guevara justamente con don Alonso de Mendoza espera Mural corona digna de su frente: sobre el Planeta de la quinta Esfera la virtud militar triunfos aumente por tanta copia de una y de otro hazaña, de don Luis de Velasco honor de España. De Villálobos a don Diego cante el premio de la espada y de la pluma, y de Esteban de Ibarra, a quien levante donde imperio jamás la edad presuma: en láminas escriba de diamante, que envidia de los tiempos no consuma la famosa memoria de aquel día, con su valor don Agustín Mejía. Hecho pues un reducto, en que plantaron cuatro piezas a cierta plataforma, en cuyas esplanadas asentaron otras por los traveses de otra forma, reconocer a tu Español mandaron, así la fama su desdicha informa, por donde la ciudad batiese el Conde, bravo Mendoza, con partir responde. Pero la pieza que apuntada estaba de aquella plataforma en los cestones cuando animosamente se acercaba. No digas más, en confusión me pones! Vololé la cabeza. . Aquí se acaba mi vida. . Escucha solas dos razones. Que tengo que escuchar en mal tan fuerte, trágico mensajero de mi muerte? El Conde lo sabia, en él te queda mejor hermano. Así es verdad mi Laura, conmigo no hay temor que ofender pueda, pues lo que pierdes, mi valor restaura: Fabio su sangre, su defensa hereda, pues mientras me animare vital Aura tendrás en mi más obligado hermano. Ya mi remedio y tu consuelo es vano, Primero se verán bordando el suelo las estrellas esplendidas mayores, y por las listas del celeste velo sin Capitán ejércitos de flores, déjara de moverse el claro cielo, que lleva tras su curso los menores, y quedarán en paz los elementos, que se rindan a ti mis pensamientos. Violentamente nadie amó querido, ni se obligó la voluntad forzada, humildemente te suplico y pido te deba yo gozar mi patria amada. No fue tu hermano, Laura, tu marido, que fe le guardes necia y engañada, mira que pierdes mucho, si me pierdes. De lo que pierdo, Fabio, no me acuerdes, Todo lo sé. . Pues qué es lo que pretendes? Que me dejes volver a España. . Mira, que si llorando así mi amor enciendes, tu desesperación me mueve a ira, detente, espera. . Tu valor ofendes. Tu resistencia y mi desdicha admira: Friso, qué haré? . Señor, tener paciencia, que son el fin de amor, muerte y ausencia. Alabar la virtud de los soldados fue siempre de excelentes Capitanes, así en Farsalia César a los suyos, así en la India el próspero Alejandro. Cuando no fuera ejemplo tan antiguo, le hallara tu valor, Conde magnánimo. Esto les debo a todos de justicia, y fuera de ser leyes de milicia, a vos con más razón; señor Mendoza. Dichoso el que tal premio y lauro goza, He reparado en vuestro descontento, y si lo estáis de haber tan bien servido, y que satisfacción no habéis tenido, yo os nombro Capitán, y os haré presto mayor merced; pero advertid con esto, que os habéis de tratar con vuestro nombre, y que se ha de saber que sois. . Teneos, que ya vendrá ocasión de daros gusto. Aún no templáis la causa del disgusto? qué tenéis? qué os aflige? oíd a parte, es falta de dinero, o por ventura deseo de volver a España? ahora suspiros y mirar, Mendoza, al cielo! amigo vuestro soy; hablad conmigo. Que no es nada señor. . Soy vuestro amigo Es mi señor vuestra Excelencia. . habladme, y partícipe yo de vuestra pena. Acordaisos que un día me dijistes, que hacía mal en confiar mi hermana, y que las esperiencias que teniades de las cosas del mundo os lo enseñaban? pues ya, señor, me han dicho que procura mi deshonor un Príncipe extranjero; y así pediros por entrambos quiero licencia para dar remedio a entrambos. Escribeos ella que la sirve alguno? Este criado mío, cuando estaba vuestra Excelencia sobre Jatelete, me vino a dar aviso. . Y desde entonces habéis siempre asistido a la campaña? Ántepuse a mi honor vuestro servicio, y el del Rey mi señor, que guarde el cielo, sabe Dios cuantas veces de los muros el amor de mi honor me retiraba, y cuantas el serviros me volvía. Tenéis honrada sangre, y sangre mía: ha gentilhombre, oídme? . Soy por dicha el gentilhombre yo de vuestra boca, o a quién de los que están aquí le toca? Cómo os llamáis? . Panduro me apellido, aunque de carne y tierna soy nacido. Hidalgo sois? . Deciendo de las piedras de que quería el diablo que le hiz ese pan el Señor, por eso soy Panduro. Humor gastáis. . Si humor gastar pudiera, con más salud sospecho que viviera. Mas diciendo os verdad, mi bisabuelo era Alcaide de cierta fortaleza, resístiola a un ejército de Moros, y dándole las gracias su Rey, dijo, que un mes la sustentó con un pan duro, y el Rey le honró de aqueste nombre, y tiene por armas este pan en campo de oro: aunque otras dicen, que tiraba al Moro piedras desde una almena de aquel muro, diciendo: Tomad pan, aunque pan duro. Y que descalabrados le dejaron; y del pan de Panduro se acordaron. Cómo pasastes, a esta tierra? . Andando sospecho que pasé. . Con quién os digo? Con el señor don Juan, digo, pasamos Mendoza y yo con ciertas compañías del Capitán Cimbrón, natural de Avila. Qué erades antes vos? . Era estudiante. Qué facultad? . Compraba la comida. Nunca fuistes pasante? . Antes pasaba mucha necesidad. . Pues de ese modo sabréis poco Latín. . Griego se un poco: pregúnteme, señor, vuestra Excelencia, y verá como en Griego le respondo, Si no sé Griego yo? . De esta manera mil dicen que lo saben, porque el Griego, como nadie lo sabe, callan luego. Qué vistes en Bruselas? . Yo no he dicho que vi cosa ninguna, solamente sentí una noche aquel rumor gozoso y estrépito de amantes amoroso: y aunque en todas las cosas hay engaño, que malo fue avisar, para que el daño no cunda, tunda, y hunda el honor nuestro. Y aquí habéis peleado? . Pesia al diablo, eso sé yo mejor que no Latines de estos que escriben bárbaros Pasquines: por el agua de Dios, mire seor Conde, ya sabe, que pobreza no es vileza; aunque es ramo de horca, y picardía, si bien Adan más pobre se vestía, en llegando a sacarlas de Toledo, puesto que recibiendo algunas veces, Panduro daba un pan como unas hueces. Hombre me parecéis de buena traca. En la traza, señor, me gano, o pierdo, que en lo demás procedo honrado y cuerdo. Poneos esta cadena, y en España decid que yo os la di. . Guarde tus años mas que sus fueros Aragón, el Cielo, mas que un cobarde guarda su cabeza; mas que su ejecutoria un escudero, y más que un hombre Indiano su dinero. Mendoza, si a invernar vuelvo a Bruselas juntos podremos ir, que el tiempo impide proseguir las empresas comenzadas. Deme los pies, señor, vuestra Excelencia, y para adelantarme la licencia, que tan justa parece. . Sea en buen hora, que todos casi a un tiempo llegaremos. Previenen tantas fiestas justamente para vuestra excelencia en el camino, que ir delante, señor, me determino. El Cielo os guarde. . Y vuestra vida aumente. Licencia tengo ya, vamos Panduro. y cobremos mi honor. . Ciña la frente de este gran Capitán laurel eterno. Ve presto, y junta nuestra pobre ropa. Juntada y buena está, pues todo es nada. sí se hará más breve la jornada. Quien dice que pobreza no es vileza, Nunca pensó dejar de ser honrado, Que aún hombre en bajos paños, disfrazado Se atreve fácilmente la riqueza, De mi parte no estuvo la bajeza, Si no de mi desdicha, que ha llegado A perderme el respeto en el estado, Que menos me defiende mi nobleza, Mas culpar mi nobleza son engaños Mientras mis pensamientos son mayores, Que mis desdichas por ajenos daños: Las almas no las visten exteriores, Que muchos pechos hay en pobres paños, de pudieran ser almas de Difícilmente podría consolarme de mi mal: Para mi señora es tal, que no admite compañía; Y si alguna puede haber es pensar en la pobreza de Mendoza. . La nobleza, que nunca ha dado a entender, Haré que os diga el de Fuentes ya que murio peleando mi hermano. . Están murmurando. tu sentimiento estas fuentes, Que el Conde Fabio te adora, y ya le has cobrado amor; que el trato hablanda el rigor de los desdenes, señora. Después que faltó mi hermano puse mi esperanza en él, que no tengo fuera de el, Tiburcio, remedio humano. Si el Conde a España me envía, que puedo hacer en España, ya para mi más extraña, s de señores. supuesto que patria mía? Así que es fuerza vivir sujeta a su voluntad, y sobre aquesta verdad, no tengo más que decir. Este bosque; en que ha querido, que pasemos estos días, fue de las desdichas mías principio mal prevenido. Que bien mi hermano pudiera temer de ausencia y de mí, cuando permitio que aquí aquella noche estuviera. Laura, ya tienes amor al Conde, ya no hay que hacer extremos, fueres mujer de tanto lustre y valor, Aquí le muestra en pasar la fortuna como viene. Partes este bosque tiene para poderse alegrar, Y si quieres el jardín echen el agia a esas fuentes, cuyos espejos lucientes retratan hyedra y jazmín. Advierte con que donaire, como ya de amor seguras, de este estanque las figuras tiran diamantes al aire. Y aunque salen tan helados poco en serlo perseveran, que si no se deshicieran valieran muchos ducados. Mira esta Venus que aquí está azotando al amor. Laura, el Conde mi señor. No puede vivir sin ti Fabio mío? . Ahora sí, que me llamas Fabio mío. Pues no fuera desvarío dejar de amarte? . Si fuera, que desdén que persevera, marchita al amor el brío. Ya de que vos me queráis estoy, señor, tan gustosa, que temo que de amorosa como hombre me aborrezcáis: aborrecidos amáis, amados aborrecéis, gusto notable tenéis, pues una hermosa rendida dejáis, y por desabrida la más fiera apetecéis. Por esta causa engañaros a la mujer se concede, poco el estímaros puede, mucho puede el despreciaros: gustáis de los gustos caros, y así me doy parabienes, sabiendo que vuestros bienes consisten en largos plazos. pues para comer los brazos hacéis salsa los desdenes. No querer luego, no es cosa que Puede ofender quien ama, que pierde mucho una dama cuando comienza amorosa: y debe de estar celosa si es mentira, o si es verdad: nunca la facilidad solicita estimación, porque toda privación enciende la voluntad. Laura de mi alma y vida, solo dueño de las dos, poca me conceda Dios sino sois de mi querida, y en posesión preferida a mi esperanza y deseo, mas ya que contenta os veo, y que cesan los enojos, gozad, Laura de mis ojos, cuanto yo tengo y poseo. Friso? . Señor. . Han traído los regalos que mande? Midas pienso que no fue, como tú serás servido. Los músicos? . Ya han venido. Los cazadores? . También. Pues mi bien conmigo ven. Aunque estuviera sin ti fuera contigo, que en mí ya no ay, mi Fabio, otro bien. Mucho quisiera excusar el caminar por aquí. Pues yo te juro, que amí no me da poco pesar. Que descuidado venía por este bosque una tarde, haciendo, Panduro, Alarde de tanta desdicha mía, Cuando a Liranzo y Duran con otras dos camaradas vi con pistolas y espadas, y quise hacerme galán de una madama, u demonio a quien desnudar querían; de la hambre que tenían no pequeño testimonio. Pluguiera al cielo que allí una vala me tiraran, o las espadas sacaran sin amistad contra mí. Aquí comenzó tu mal, aquí tu desdicha fue, aquí con Laura llegué en aquel caballo asal: Aquí, que nunca le viera, aquel escudero vi, aquí fue donde bebí cerbeza la vez primera Mal agüero, o el peor, pues desde entonces acá traigo los vigotes ya a lo Flandeseo, señor. Cuando beberé con nombre más claro que el mismo Sol, aquel vinazo Español, que hace barbinegro un hombre? Cuando aquel licor de vino, que en fin cerbeza es mujer, y el vino es hombre? . Hasta ver el fin de aqueste camino, Fundado en justa venganza, no he de mudar el vestido. Tu disfraz por dicha ha sido causa de tanta mudanza, Y yo lo mismo he jurado, porque no tengo con que, que si no, claro se ve, que me le hubiera mudado. En lla margen de esta fuente la fiesta quiero pasor. Busquemos que manducar, será corriente y moliente. Parte a aquella caseria, mal fuego en ella se encienda. No hay argen. . Pues dauna po Basta la palabra mía. Sueño, si tal vez habéis algún enfermo engañado, y que está bueno ha soñado, engañadme pues, podéis: si al preso bursar sabéis, y sueña su libertad, tenerme será piedad por algunas horas muerto, aunque después de despierto me mate más la verdad. Truje ignorante en mi engaño a Flandes, que no sabia; que quien la causa traía no estaba libre del daño; bien me muestra el desengaño de la desdicha de España cuanto a sí mismo se engaña, si alegre piensa volver el hombre que con mujer camina por tierra extraña. Quiero enseñarte a tirar, y será pintura nueva; ver que haya trocado amor por el arcabuz las flechas. Aunque ya la antiguedad para exagerar su fuerza le pintó rompiendo rayos. Tengo temor. . Pues no tema Vino de Chipre Cupido cierto día a Venus bella quejándose que le había picado el dedo una abeja, y respondiole la Diosa: la queja excusar pudieras, pues que tan pequeño picas almas que abrasas y hielas, Mas fuego tienen tus ojos, que su elementar esfera: toma, tira, ponte así, y en estando bien, aprieta. Allí hay un bulto. . Pues tira. Miedo me ha dado. . qué piensas? No es temor del arcabuz, causa parece secreta. Secreta, espera, no tires, Que no sin causa recelas, aquí hay un hombre durmiendo. Dicha tuvo. . Y no pequeña. Sí, porque quien menos sabe Para hacer mal, más acierta, despiértale. . Dame a mí el arcabuz. . Toma. . Fuera notable cosa matarle, o Laura, la vez primera que te enseñas a matar. Pienso que me sucediera lo que a médicos modernos, que la primer cura yerran. Antes acertaras, Laura: hombre despierta, no duermas. Soldado me ha parecido. Hombre parece de guerra. Si es Español, ay! . Qué hay? No es este mi hermano? espera. El mismo. . pues no era muerto? Así se dijo en Bruselas. Qué es esto que viendo estoy? sueñan mis ojos, o sueñan mis pensamientos? . Hermano. Hermano, en esta bajeza! Parte ao. que aguardas hidalgo brazo, aquí tu deshonra muera. Tente, Español, o haré yo que tu soberbia detenga, sin que muevas otro paso el alma de esta escopeta. No me detiene el morir, que solamente pudiera el no ser con honra mía; mas pues de noble te precias, arroja ese fuego vil arma de cobardes fuerzas, y saca la blanca espada. Soy tan noble que lo hiciera, si tu fueras igual mío, Pues si por eso lo dejas, yo soy don Juan de Mendoza. de la casa que celebra España, entre las montañas, de cuyo origen se precia la casa del Infantado, la Cruz de aquesta venera: por la pobreza en que estoy traigo, como ves cubierta, Servia un hombre a doña Ana, no Laura, como tu piensas, avísele que dejase, aunque igual, tan loca empresa, no quiso, y en desafío, y cuerpo a cuerpo en la Vega de Toledo le maté, y porque no me ofendiera ningún atrevido ausente, pues hubo alguno en presencia, Saqué a mi hermana una noche, y a Flandes vine con ella tan pobre, que nos mudamos los nombres por la pobreza. Respeto de no poder valernos de nuestra hacienda, que nos quitó la justicia costumbre de aquella tierra. Y por la Cruz de esta espada, que vendimos en Valencia los vestidos, por no dar de nuestras personas cuenta, Bien sabes tú, Conde Fabio, que pobreza no es vileza, cuando a los hombres honrados ponen desdichas en ella. En las victorias del Conde y me he portado de manera, que me dio una compañía: y si estas cosas son ciertas, Acvérdate que me viste sentado un día en Bruselas a su lado en este traje, que pobreza no es vileza, Si no rigor de Fortuna, Fortuna mujer y ciega, tan inconstante de pies, que son sus chapines ruedas. Aquí hay dos cosas; o tú, pues ya sabes mi nobleza, seca la espada conmigo, o vete, y matarme deja Esta villana mujer. No acepto ninguna de ellas, don Juan, porque sé quién eres; que de otra suerte, lo hiciera, Mira tú si puedo yo satisfacerte, y no seas tan Españor en la honra. Cómo te cases con ella no tengo que replicar. Yo lo haré de esta manera, que primero han de saber en la Corte tu nobleza. Cómo? . Yo quiero casarte; seis mil ducados de renta te haré dar con una dama de lo mejor de esta tierra. Casado y puesto en estado, cuando en Bruselas te vean con tu Cruz, y con tu nombre, y tu calidad se entienda, Daré la mano a doña Ana, y haré que el padrino sea el mismo Conde de Fuentes. Acero el partido. . Queda de esta suerte. . Ve delante, Podré hablarte? . No, ni creas que has de merecer mis brazos, hasta que marido tengas. Vienen ya las compañías, y presumo que se esconde. En fin, quiere estarse el Conde en el bosque tantos días? Con Laura la soledad tiene por Corte, y la Corte por soledad, aunque importe menos a su calidad. Que bien fuera que se hallara a la entrada del de Fuentes. Amor es todo accidentes, solo en sus gustos repara, Como ha perdido el temor después de muerto Mendoza, a sueño suelto se goza libre del ajeno honor: que piensa mi hermano hacer, con esta bella Española? Qué ha de hacer, si es bella y sola, y no ha de ser su mujer? Aún salir a recibir al Cónde, no fuera justo? Es como Ginebra el gusto, sin leyes quiere vivir. El Conde. . No puede ser. Cómo no, si ya le veo? El Cónde sin Laura? . Cr que no hay paz donde hay mujer Por mucho que la causa te desvele de mi venida no sabrás la causa. Será después lo que entre amantes suele, cualquier enojo estos efetos causa: mas lo poco que duran te consuele, la gracia de la música es la pausa, que después de celosos intérbalos crecen las amistades los regalos. Lejos, Rosela, estás del pensamiento con que he venido desde el bosque a hablarte, solo vengo a tratarte un casamiento. Eso ha podido ahora desuelarte? en eso se ocupó tu entendimiento? Pues adónde mejor que en remediarte? Algo te ha sucedido, triste vienes. No sé si amor, Rosela, a España tienes? De una dama Francesa se decía, que al señor don Juan de Austria tan extraña afición, tan inmenso amor tenía de verle tan galán por la campaña, que en lugar de la blanca se ponía la banda roja de que se honra España debajo del jubón, y yo sospecho, que la traigo en el alma, y en el pecho. Por la nueva te doy este diamante, y seguro que estimas Españoles tu marido lo es, aunque arrogante nación en armas, y en nobleza soles, hombre en aqueste ejército importante, que cuando más le aputes y acrisoles no le hallarás defecto, y cuyo pecho honra una Cruz. . Parece que le has hecho. Soy muy interesado en que te agrade. Salid pasión del Español ya muerto con un vivo Español, si persuade amor con otro amor nuevo concierto. Como ser Español no desagrade, estoy de su valor seguro y cierto. Viene con el de Fuentes? F di que entre iOor Por Dios que vienes galán! Y necio vendré también, pues que me caso. . Con quién? Mis desdichas lo sabrán, Que yo no se más aquí de lo que ellas han causado. El Español ha llegado, halle buena gracia en ti. Buen talle! . Yo voy a hablarle. Señora, que pensamiento trae al Cónde? . Un casamiento. Bravo Español! . Lindo talle! Don Juan, yo he tratado ya con esta dama el concierto. Qué dice? . Que será cierto. Pues cómo en tu casa está? Porque yo la truje aquí, llega a hablarla, porque vea en que persona se emplea, y tú que mujer te di. Panduro yo voy a hablar la que ha de ser mi mujer. Mayor cosa vas a hacer, que quien se embarca en el mar: Descubre la Cruz, que son como diablos. . Quién pensara que doña Ana me obligara, Panduro, a tal confusión? Señora, el Conde ha querido que os hable en que habéis de ser museñora, y mi mujer, yo vuestro esclavo y marido: ?. Ya ha venido: tro parece bien vestido. si os ha dicho lo que he sido, y lo que soy, qué es aquesto! en más confusión me ha puesto. Qué es lo que mirando estoy! eres Mendoza? . Yo soy. Dale Cruz, dásela presto. No eres muerto? . Quién no tiene honor, debelo de ser. No le aura muerto mujer, pues con mejor pelo viene. La Fama siempre entretiene los ausentes con mentiras. Mucho de verme te admiras, don Juan soy, Mendoza soy, no soy muerto, vivo estoy, aunque con la Cruz me miras. Conde, ya no puede ser que te cases con doña Ana, que aunque es tan noble tu hermana, no la quiero por mujer, que quien no supo tener guardada la que le di, ya no es buena para mí, ni yo lo soy para ella, pues pensaré siempre de ella, que no ha de guardarse a sí. Si ella la hubiera guardado, grande mi ventura fuera, que su mano mereciera, habiendo mi honor cobrado; mas como el ser hombre horado, Rosela, al encuentro sale, ningún remedio me vale, pues casarse con recelo es tener llovido el suelo adonde el honor resbale. Mi hermana está en mi poder, yo sabré darle castigo, pues que casarse contigo dices que no puede ser, si no es dándome mujer que pueda darme valor, en mi culpa, y en ti error, que marido acreditado por mujer, o es desdichado, o sabe poco de honor. Noblezas, Conde, y espada acreditan bien en Flandes hechos y servicios grandes en seis famosas jornadas: las mujeres más honrada lo han de ser por su marido, el que por mujer lo ha sido sujeto vive a mujer, que basta una vez nacer de mujer el bien nacido. Espera. . No hay que espe cosa buena de los dos. Óyeme a mí. . Bien por Dio Pues déjame disculpar. V Qué disculpa puedes dar, si fiado en tu valor me quita el Conde el honor, y de mi infamia se goza? pero un Español Mendoza sabrá cobrarle mejor. Yo te haré matar. . Pues ver y sabremos si doña Ana es tu dama, o es mi hermana. Hablaré al Conde también. El Conde es mi deudo, y quien sentirá este agravio más. Criados. . Pues voces das? en tu tierra la dejé, ven y cobrala. . Si haré. erta no la querrás. V palabra Panduro? a Advierta Visiñirla, que en guardar la lealtad mía soy como las piedras duro. Honrar a don Juan procuro. Pues mucho os ha de costar, si es que os har beis de casar, porque deje de vengarse, pues quien pasa por casarse Por todo puede pasar. Friso, . No sé Mátame amor, E este Español, señor, bizarro valor se ve. Luna, Mendoza se fue. Qué harás? . presto lo sabrás, que no ha de volver atrás la nobleza de los buenos, que ni a mi honor debo menos, ni a mi amor puedo dar más. Bravas fiestas. . Cortas son, bien merece su Excelencia, que imitando el de Trajano hiciera un arco Bruselas. No le mereció mayor Scipión, Mario, ni César, que el Conde do Pedro Enríquez. Gran soldado. . Fama eterna promete el cielo a su nombre: V que villa, que corta aldea por donde habemos pasado no le recibio con fiestas! Acuerdaseos de este bosque? De este bosque se me acuerda; donde el valiente Mendoza sirvio a la dama Flamenca a costa de nuestras joyas. Bravamente le celebra el Conde. . Con gran razón, que en todas estas empresas ha mostrado igual valor. En fin en la Corte queda? Ya debe de estar casado. Yo sé que el Conde, y Rosela no pierden nada en su sangre. Quién es Mendoza? . No sepas mas de que es Mendoza. . Basta. Qué bizarra soldadesca se va descubriendo ya. Sin duda que el Conde llega. Ah Caballeros? . Quién llama? Llega el Cónde? . Ya se acerca: Aura, señora Española, alguna cosa que pueda refrescarnos del camino? Entren por aquella puerta, digan que yo los envío: vos Tiburcio esas almenas cubrid de mil luminarias. Eres Española? . Piensa que las victorias del Duque como a su sangre me alegran. Aquí está por Dios, señor, que no manches la grandeza de tus hechos en matar una mujer. . Suelta, deja? Huye doña Ana. . Qué es esto! Vive Dios, si no me sueltas que he de comenzar portí Oh señor, qué mal comienzas! advierte; que las mujeres no se hicieron de cabezas de hombres, si no de costillas, y en viéndose a espaldas vueltas, sillas de costillas son, aí que a pocos lances se quiebran: si del corazón del hombre fueran las mujeres hechas, o que tuvieran don Juan, de virtud y fortaleza! son flacas; son temerosas, que si tuvieran más fuerza nos dieran dos mil azotes, Tú me prédicas y enseñas? Qué conclusiones me has visto de mil desatinos llenas, que tal presuma de mí? Tente, hermano, escucha, espera, Esto ha de ser vive Dios, Laura, o doña Ana, encomienda tu vida a Dios. . Tú me matas? No mata, ni Dios lo quiera. Si mato, aparta, desvía, No mata tal, váyase ella. Ay qué me matan! Las voces entre estos árboles sueñan. Gente del Conde, señor. Quién eres? . Quién verte espera muerto a sus manos. , Oh perro. Huye entretanto. . No creas que puedo estimar la vida. Muerta soy. . qué dijo? . Muerta Es mujer? . Veré la herida? Desvía, quién es? . Rosela. Pues ni de esta suerte? . Sí. Maldita la espada sea, y el brazo también. . No es nada. Con este lienzo te aprieta. lpecho infame, can menos soberbia. Dónde está Laurm . Aquí está Mira que el de Fuentes llega, Es algún soldado mío con la gente del aldea? No señor. . Quién contra el bando sacó la espada? . Si fueras, invictísimo señor, menos mi deudo, y las deuidas de mis serinicios menores justo perdón mereciera por una cosa tan justa: mi hermana doña Apa es, esta, y esta del Conde, aunque enttraje de hombre, Madama Rosela, déjésela en confianza, spara servirte en la guerra, vendiola al Conde, a quien yo dije después mi nobleza: diome a Rosela, y dudando de su valor; despreciela; D siguiome para matarme, herila sin conocerla: esta es la suma señor. Si juzga vuestra Excelencia oiga primer Si haré. Vino con tanta pobreze Mendoza a dejarme a Laura, que no defendí su ofensa, porque no le conocí: y si tú me conocieras hirierasme? . No, que ha sido desdicha de mi nobleza, Juan? . Señor. . Escuchad estas amistades sean debajo de mi palaora, y más con las almas hechas que con los brazos. . Yo soy su amigo. Doña Ana sea mujer del Conde, y don Juan le dé la mano a Rosela, No darán algo a Panduro? De Mendoza la bandera, y ocho escudos de ventaja. Aquella Luna Flamenca me dio cerbeza, mandad que la cerbeza le vuelva. Aquí se acaba Senado La pobreza no es vileza, más riqueza, si os agrada, para el Autor, y el Poeta.
