Texto digital de La pobreza estimada
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La pobreza estimada. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/pobreza-estimada-la.

LA POBREZA ESTIMADA
JORNADA PRIMERA
Sale Isabel esclava, y credo criado. Tan. No me niegues Isabel que tu ama no ha entendido lo que la quiere Leonido, y que no repara en él. Que aunque esclava honrada eres, y me quieres bien también, y no se que el querer bien sea afrenta en las mujeres. Que el no querer, y engañar debe de ser más delito. Necio estás. Tan. Mi dueño imito. Isab. Lo malo no es de imitar. Tan. Quieres que te quiera bien: Isab. Si quiero. Tan. Pues si Leonido S. Par. quiere más que hombre ha querido, debo imitarle también. Isab. Mira Tancredo, en mujer es gran daño la ocasión, que es fácil su condición para inclinarse a querer. La que es cuerda sabe huilla, y del peligro se guarda. Tan. Ya tu Retórica tarda, a que piensas reducilla: Isab. A que viendo Dorotea que la ocasión suele hacer a la más cuerda mujer que más arrojada sea. Guárdase de la ocasión! Tan. Tan poco fía de sí. Isb. Lo que yo fle de mí; cuando escuché tu razón. Que se guarde una doncella de padre y madre, guardada, como la fruta cercada que es imposible cogella, No me causa admiración, mas guardarse ella a si propia; muestra una divina copia de entendimiento y razón. Eso de las pomas de oro, y el Vellocino dorado, fue de mil fieras guardado, y fue inviolable tesoro. Mas como vino Jasón, rindio lo todo Medea, porque en ejemplo se vea la fuerza de la ocasión. Mi ama pues, no guardada, de padre que está cautivo, muestra valor excesivo siendo por si sola honrada! Tan. Bien hablas de la ocasión, que es grande peligro en ellas, Fidias puso a las doncellas por guarda un fuerte dragón. Es animal de gran vista; símbolo de vigilancia, aunque de poca importancia cuando el fuerte la conquista. Y pues que sabes tan bien; que a la ocasión poderosa, no se le resiste cosa de ocasión a su desdén; Háblala en Leonido, y di; que estará mejor guardada con un hidargo casada; que no de sí, ni de ti, Si su padre está cautivo, que cosa habrá que le cuadre como dar a nuevo padre. ese cuidado excesivo, Si de Tidias la intención fue guardar a Palas bella, hoy Leonido a, sus pies de ella puede servir de diegón. Qué Jasón habrá que intente su mal, mientras no se abrasa, que en fin un marido en casa mas verá que un padre ausente; Si yo Isabel te dijera que a Dorotea allanaras, y que a Leonido entregaras lo que lítito no fuera, Pudieras reprenderme, mas dalle padre y marido a Dorotea, no ha sido ni ofenderla, ni ofenderme. Digo, que me persuades, y a que lo intente me animas, y estimo el ver que la estimas con tan honradas verdades. Que aunque esclava; ya otras veces te he dicho mi nacimiento. Tan. Por el, y tu entendimiento ser Reina Isabel mereces. Isab. No lo dudes, que pudiera serlo, pues de Rey nací. Tan. Algunas veces te oí hablar en esa quimera. Pero entiendo que son leyes de esclavos, hacerse altivos, porque siempre los cautivos os fingís hijos de Reyes. Y esto aparte, como, di, le darás este papel? Isab. Haré del ladrón fiel diciendo que es para mí, Obuscaré la invención que mejor me pareciere. Tan. Pues sabe que darte quiere Leonido para un jubón. Isab. Bien conforma esta presea al osicio do los dos, démele, y guárdeme Dios que de la justicia sea. Pero vete, que ella sale, esta noche te hablaré. Tan. Iras a la fuente? Isab. Iré, si algún achaque me vale. Sale Dorotea dama. Con quién hablabas aquí? Isab. Con una veciha hablaba. Qué mujer contigo estaba Isabel? . Señora sí, bien me lo puedes creer. Dor. Pues de que te has alterado. Isab. De pensar que has escuchado lo que dijo la mujer. Dor. Era cosa sospechosa? Flaqueza suya. Dor. Qué fue? otra vez te lo diré, que ahora estoy vergonzosa. No lo digas, si no es conforme a mi honestidad, que hay de nuevo en la ciudad: Isab. El ver que tan sola estes. Que se tiene a novedad, que vivan con tal clausura necesidad y hermosura, que no sufren soledad. Dor. Donde tú vas no me espanto, que como es gente ignorante en plática semejante mi honor se atreva ranto. La horestidad recocida, conra la necesidad, es la cierta horesidad, que no por fuerza oprimida. Qué te dijo la mujer? No me mandaste callar? Dor. Y quien se sabrá guardar del deseo de saber. Bien dices, no me lo digas, llevaste aquella labor? Isab. Leonarda estaba mejor, y estima cuanto la obligas. Dice, que si en casa estás. Dor. Quiéresme hacer un placer? Isab. Servicio. Dor. Aquella mujer que te dije? Isab. Eu eso dar? Dot. Si verdad te digo, muer por sabello. Iab. Este papel me daba, y dijo, que de él era dueño el caballero que el Domingo, Dor, No más loca quítale allá. Iab. Tú no tienes la culpa. Dor. Que necia vienes, oásgale, y calla la boca. Isab. Pues papel que un hombre honrado le escribe a aquella mujer no le pudieras leer. Don Suyo? Il. Sí. Do. Cuento extremado Muestra que papel de amores ajeno, leerse puede. Is. Toma. Dor. Mi término excede saliéndome van colores. Papel. No creo que servir un hijodalgo una dama de vuestros, méritos, con santo deseo del Sacramento del matrimo Sivy mio Jesús que devoto amante, toma allá. . Qué te amohína? Dor. Creo que de la dotrina sacó papel semejante, Sacramento, y matrimonio, Isab. Fara ti fuera extremado pues en hipócrita has dado. Doro. Eso es mayor testimonio. Que si lo fuera no ves que ese papel me agradara. Isab. Pues por vida de tu cara que le leas. Dor. Muestra pues. Lea Es negocio de tanto escándalo, que apenas os dejéis ver, cuanto más hablar, pues por vida de esos ojos, que son todo el regalo de los míos. Aquí jugó del bocablo. Isa. Si pero no lo sacó de la doctrina. Dor. Esto no, si no es doctrina del diablo. Tómale allá, que es lascivo. Isab. Ya es santo, ya es amoroso, todo lo vuelve enfadoso tu estragado gusto esquivo. Que no hay buen manjar sin gana ni a la gran hambre mal pan, que yo se bien que el galán escribe a la Cortesana. Dor. otro capítulo quiero Quiéresle? Doo. Sí. Isa. Ylo jurara. Dor. Qué gracia de Caballero. Isab. Sabes que te ha sucedido, como el que del plato toma fruta que la vista coma como primero sentido. Escoge la más madura, y va la dura dejando, mas cuando se va acabando también se come la dura. Dor. Oye verás lo que dice. Isab. Ya se que lo has de leer, que eso estima la mujer que al principio contradice. Lea. que me debe vuestro rigor más honrado acogimiento, y que no sería malo un marido hidalgo, adonde falta un pa Ay Isabel, cómo es esto? es por dicha para mí? Señora. Dor. Di presto. I. Sí. Dor. En que confusión me has puesto. Este papel es de un hombre que anda por mi divertido? Señora sí, y que es Leonido a lo que pienso su nombre. No aquel rico que pasea esta calle muy galán, en un caballo alazan con seis pajes de librea. Sino aquel que tiene solo un gentilhombre de espada, que pasea la estacada apie, más bello que Apolo. Dor. Cómo tomaste el papel? Isab, deseando tu remedio, por verte, señora en medio de tanto daño cruel. Para tu mucha hermosura tu recogimiento basta, que la que es por fama casta esa la tiene segura. Pero tu necesidad por grande enemigo tiene tu recogimiento, y viene a ofender tu calidad. Cásate, que en fin casada de todo estaras segura. D. Lo que ese hidalgo procura no niego que es cosa honrada. Ni del papel, ni de ti, ni del me quiero enojar, antes hoy le quiero hablar. Isab. Hablarle? Dor. Digo, que sí. Isb. Cuando o cómo te has mudado! Ahora me he persuadido, que no ha de estar sin marido del vulgo mi honor guardado. Bien me has sabido engañar, rompiste más que el acero con un papel tierno, hoy quiero a su hidalgo dueño hablar. Mas di, parécete a ti hombre que me estará bien? Isab. Ya te doy el parabién solo en verte hablar así. Que si en el mundo ha nacido a tus méritos igual es este hidalgo. Do. Si es tal, yo tengo Isabel marido. Cuanto a su talle, ya estoy satisfecha, si es quien pienso, lo que es a su amor inmenso, algo inclinando me voy. Su nacimiento es honrado, solo una cosa le temo. Isab. Que es gentilhombre en extremo bien nacido, y bien criado. Es sin duda, y si esto es, cual otro miedo te queda? Doro. Suele tener esa rueda cierta fealdad en los pies. Isab. Présumes qué es jugador? qué es mal quisto? qué es valiente? de los que llama la gente matachines del honor. Piensas que es loco, o avaro: o gastador en extremo: ro. Que no entiendes lo que temo? pues no es este sol tan claro. Isab. Qué trata alguna mujer! que la tiene obligación! D. Qué necia estás. . Con razón, si me haces desuanecer. D. No puede ser ese hombre pobre, y hidalgo! Isab. Confieso, que no he reparado en eso con ser anejo a su nombre. Válgate Dios por faltilla; en verdad que no era nada. Dor. El gentilhombre de espada no te ha dicho la cartilla: El ser hidalgo es el diablo, para que sospecha cobre, que parece que ser pobre anda con este vocablo. Luego le verás asido como si fuese su hermano, hidalgo honrado es fulano, y aunque es pobre, es bien nacido. No sabes que el Rey Fernando al Cid una vez pedía, que de fronteras venía gran riqueza publicando, Que diese al de Ordoñez algo y que proseguía luego que sabed Cid que don Diego, aunque pobre, es buen hidalgo. Dor. Reir me has hecho, en efecto pobre será! Isab. Que lo dudas, pero de estado no mudas, que es un notable secreto. Mudar estado, es casar tú no por pobre, empobreces. Dor. Si tan buen aire me ofreces, aureme de resfriar. También puedo yo engañarme, que sus galas no proceden de pobreza. Dor. También pueden sus galas asegurarme. Que son gallardas, y honestas. Isab. Bueno, es más limpio que el Sol. Do. Si no es como el carácol, me que trae cuanto tiene acuestas. El trae su calea, y su cuera de ámbar, cadena, y cintillo. Dor. Fino todo? Isab. De martillo. Dor. Haslo tocado? . Pudiera. Dor. Mira que hay cobre afeitado que engaña como mujer. Isab. Bien puede Leonido ser pobre, pero es pobre honrado. Él viene denoche aquí con su calzón de color, zapato blanco, y olor, media azul, o carmesí. Flumita, garzota, airones, en fin bien puede haber sido este hombre niño movido, mas con todas sus sacciones. Ay, a la puerta han llamado. Dor. Pues parte, y mira quien es, la virtud, y el interes hoy en acuerdo han entrado. Mas como pueda vivir la virtud ha de vencer. Sale Ricardo Caballero rico, dos criados, Celio, y Julio. Isab. Bien podéis la casa ver. Solo os pretendo servir. Es esta dama su dueño? Do. Qué es lo que mandáis, señor? Háseme huido un azor de las manos como sueño. Y dicen, que ha entrado aquí, si el buscarle os causa ensado volvereme. Do. Aquí se ha entra (do? Jul. Sí señora, yo lo vi. Dor. Por dónde? Jul. Por la azutca. Dor mandaldle señor buscar. Si dais licencia, y lugar. Do. Que muy en buen hora sea. Estos criados iran. Dor. Vaya esta esclava con ellos. Bien decís, aunque fiar de ellos, en otra parte podrán. Doro. Y en esta mucho mejor, pues aunque vuestros no fueran, no hallarán en que pudieran hurtar cosa de valor. (no. l. Venga hermana. . Vaya herma Jul. Cómo se llama? . Mi nombre. Jul. Dígame algo que me asombre Isab. Toque, y dárele de llano. Cel. Pellizcalda en la escalera. J. Es un oro la esclavilla. Vanse. Que entrase me maravilla, que hay una red por defuera. ic. Mucho siento que haya entrado si os ha causado disgusto. Dor. Ya que de serviros gusto lo doy por bien empleado. Que una simple palomilla, que allí me puede haber muerto, no era tesoro encubierto, si a tan vil presa se humilla. Si la ha muerto, vive Dios de cortarle la cabeza, si no usais de la nobleza que os dio el cielo con los dos. Que como es azor culpado, a vos me lanzó el amor, por presa de más valor que el cielo a esta tierra ha dado, En el vuelo que he traído; parezco azor de Noruega, que voy temiendo que llega la noche de vuestro olvido. Mas cómo, si vuelo ciego puedo acertar a seguiros en aire de mis suspiros que se exhalan de mi fuego. Que el aleto más gentil que la India a España ha dado, se quedará atrás cansado en vuestro vuelo sutil. A buscar vengo un perdido ciego, y loco, halladme vos. Celio dentro. Ucho o@ono Dor. Ay Dios, y que descuidada he sido. Suplícoos que os vais de aquí; que ya se lo que buscáis. De esto solo os azoráis? pues no busco azor aquí. Que soy, señora, un galán, que más virtud, qué hermosura de vuestra casa procura. Dentro Julio. Si se entró en este desuán? De vuestro merecimiento estoy, señora, informado, que hasta ahora he deseado deciros mi pensamiento. Heredé tanta riqueza, que solo en decir, Ricardo, en competencia acobardo a la mayor gentileza. Sé, que sois pobre, y que está Aurelio vuestro buen padre cautivo, y que vuestra madre de este dolor, murio ya. Y que nunca ha sido oída de la fama en altas cumbres tal santidad de costumbres, ni tal limpieza de vida. Esto solo he menester, que es virtud, y gentileza, el pobre busque riqueza, y el rico honrada mujer. Nacistes para ser dueño de un mundo, y así soy, loco en ofreceros tan poco, que sois grande, y soy pequeño. Pero lo que puedo os doy. Dor. Teneisme tan obligada, que no os digo de turbada de la suerte que lo estoy. Que como los casamientos bien por terceros se tratan, aquí ahora se dilatan mis justos atrevimientos. Yo estoy muy agradecida del ofrecimiento hecho, que de vuestro noble pecho dio muestra tan conocida. Y para daros respuesta solo hasta mañana os pido de término. i. Largo ha sido por lo que al alma le cuesta. b Y corto por la merced que espero de ese valor, basta que he hallado el azor que osó romper vuestra reda Pero si en vos so perdió, adónde hallarse pudía? cansaros, no es cortesía hola, Julio, uhoo, ichoo. Do. Bien disimula. . Desea, que acierte hallarse el perdido, Julio dentro. Ju. Sin duda que se ha salido por la misma chimenea. Isab. Era brujo por ventura? Celio, Julio? . Señor Ric. Hola D. Cómo así me dejas sola? Sale Julio, Celio, y Isabel. Isab. Si sola no más segura, No estaba Ricardo aquí? En fin que mañana vuelvo, hasta entonces no resuelvo lo que pienso hacer de mí. Ric.oh noche larga, y pesada por verte de luz vestida diera diez años de vida. l. Mas que dice la pasada. Jul. Cómo has negociado! Ric. Bien. si no se me trueca en mal. Jul. No es hermosa? . Celestial, y más con menos desdén. Vanse. Isab. Que sientes de la invención de este galán halconero: Dor. Que no ha sido muy grosero para rico fanfarrón. Hoy sin duda la ventura debe de estar muy ociosa. No suele en mujer hermosa durar gran tiempo segura. Do. Y el cielo debe de estar de gracia. Isab. Con dos sentidos hablas. Dor. Hoy llueve maridos. Isab. Quiérese aqueste casar? Ay algunos ricos de estos, que entran con esa añagaza, y fundan toda su traza en pensamientos honestos. Isab. Sí, que eres bobilla tú, engañante de ese modo! mas que respondiste a todo. Dor. No me lo mientes, Jesú. Isab. Pues de qué contento parte! Do. Espera resolución, pero tengo inclinación la aquel pobre Durandarte. Isab. Que me maten si su talle no es autor de esos antojos. Dor. Téngole más en los ojos, mas no para desealle. Ve por tu vida, y preven que esta noche me hable aquí. Isab. Harelo, señora así, Dor. Ya le voy queriendo bien. aunque aqueste Caballero es hombre de granvalor. No me espanto, es niño amor, y derríbale el dinero. Vanse, y sale Leonido, y Tan- credo. eo. En fin, que con ese engaño Tancredo tendrá el papel? Tan. Este es el punto, que de él sabe tu amoroso daño. Pero no habrá sierpe herida, y del labrador pisada, cuando esté desengañada más soberbia; y desabrida. eo. Como eso suele vencer largo amor, fuerte paciencia. Tan. Es mayor la resistencia. No es mujer. Tan. Sí, que es mujer. eo. Pues bien de que se formó! de qué porfido! qué mármol: de que metalló que árbol: no es de carne como yo! No ha de amar por fuerza amada mientras que no quiere bien? Tan. Tiene por guarda un desdén, y una virtud siempre armada. eo. Qué Argos dormir se ha visto! cuanto más, que su intención está muy puesta en razón, virtud con virtud conquisto. Este es buen medio, que esotro ya yo entiendo, que es cansarse, y así vendrán a labrarse como un diamante con otro. Posible es que ha de enojar a una mujer, sola el ser de un hombre hidalgo mujer. Sale Isabel con un manto. Isab. Albricias me puedes dar. Leo. O mi Isabel, bien venida, o alba de aquel lucero por quien ver el sol espero en la noche de mi vida. De tus cabellos hablando estábamos yo y Tancredo, si es que albricias darte puedo, de qué son? yo telas mando. Hh recibido el papel aquel juez riguroso? ha respondido quejoso? hale rasgado cruel? Que aí del que aí de mí? que aí de ella? he de morir, o vivir? Isab. Esta noche puedes io mi señor a hablar con ella. En la ventana te aguarda a las diez. Tan. Famoso hechizo. eo. Efeto notable hizo, ay diez, hay noche, ya tarda. Toma este anillo Isabel, y este abraco. Tan. aqueso no. Cómo? Tan. Dárésele yo, y holgáreme más con él. Isab. Licencia señor Leonido que es ya tarde. Lla Dios. Is. adiós. Tan. Y diga, iremos los dos? Isab. Oh matarele. Tan. Eso pido. Vase Isabel. eo. Esto es hecho, vente a armar, Tan. Felisardo viene, espera. eo. Así la noche viniera, y el sol se fuera a acostar. Sale Felisardo. Dónde bueno? . En busca tuya, eo. Ay algo nuevo? . Y tan nuevo que del enojo que llevo no hay amigo que no huya. Leo. Felisardo, si has perdido, yo no estoy para esos duelos, si vienes con mal de celos, yo con placer de marido. Dame licencia, y a Dios, serán por dicha las diez! Tan. Ni aún las seis. . Oye esta ver que nos importa a los dos. Cómo? Fel. Es ese casamiento con Dorotea! Leo. Pues quién puede enriquecer tan bien mi esperanza de contento. Resueltamente la he escrito, que para mujer la adoro debajo de este decoro la pretendo, y solicito. A las diez la voy a hablar; mi mujer será a las diez, el. Tanto diez, algunabez haurá de salirte azar. Y pues debo, cuanto a ser tu amigo, desengañarte, oye, que quiero informarte de esa tu honrada mujer. Qué dices? . Quién la pasea aura dos meses. Leo. Ricardo, rico mancebo, y gallardo, que como yo la desea. el. El y sus criados hoy salieron públicamente de su casa. Leo. Oye, detente, confuso en extremo estoy. Pero no, no puede ser en aquel fuerte cerrado, Ricardo ha entrado? . Y rondado puerta y calle a su placer. o. En aquella torre fuerte con el terrapleno, y foso, de su desdén victorioso, contra el amor, y la muerte. Donde más fuertes que en Flandes o cuando a Celanda apliques, tiene de dunas, y diques fortificaciones grandes. Tiene Inclusas contra el mar, tiros, ingenios, defensas, contra amorosas ofensas, y fuegos para arrojar. Cuerpos de guarda del suyo, plazas de armas, y soldados viejos, sin viejo guardados que a más valor lo atribuyo. En fin es inexpugnable, porque desde el caballero de su valor verdadero, no yerra tiro notable. Feli. Leonido, esa torre y foso, terrapleno, duna, y dique, ese Ambers, ese Mastrique, esa Inclusa en mar furioso Tiro, ingenios, y defensas, cuerpo de guarda, y soldados, plaza de armas, donde armados velan los Argos que piensas, Ese fuerte caballero, en el suelo ha derribado otro Caballero armado de solamente dinero. No te canses, que por Dios que le vi salir de allá. Leo. Soñástelo? Fel. bien está, el salió, y aún otros dos. Leo. Pierdome triste de mí, que era su virtud fingida, necesidad atrevida, que no podrás? el. Eso sí. Di que fue necesidad, y no que no puede ser, Tal estoy que he de saber lo que ya se que es verdad, Tú mismo esta noche quiero vengas conmigo a su casa. Pues tú verás si no pasa este fuerte aventurero. Y que me maten a mí si no te quieren vender decentada la mujer por pobre. Le por Pobre? l. Sí. Compras con necesidad, y fiado, que es adonde gana el mercader, que esconde lo mejor, y la verdad. Abre los ojos de un palmo, para ver toda la vida, que no es el casarse herida que se cura con ensalmo. Informate bien primero, no te engañe el mercader, que en moatra de mujer se pierde todo el dinero. eo. Estoy como suele estar aquel por quien ha pasado hora menguada. Tan. Hh menguado tu bien. Leo, crecio mi pesar. Ya me espantaba por Dios que se me rindiese así, vístele en fin? Fel. Sí, re sí, a Ricardo, y otros dos. Leo. Por dicha trata casarse. Pues allá dentro con ella, No es buen casar de doncella entre los novios tratarse. Oh casa sin padre al fin, o pobre viejo cautivo. Tan. Si hemos de ir que te apercibo? Es Ricardo espadachín? Que ya el tiempo se pasó de los bravos Machabeos. eo. Cómo es eso? . Y los trofeos; que al templo con armas dío. eo. Es mal nacido Ricardo. e. Por cierto que te mintieron, su abuelo y padre lo fueron, que él es un mozo gallardo. Es confeso, y confesado por boca de san Benito, un santo en la Iglesia escrito, donde también es guardado. que me cuentas? . Lo que es llano, o santa y noble pobreza. Oh poderosa riqueza que me ganas por la mano. Y aunque al dolor se atribuya, digo, que por tanta gloria trocará mi ejecutoria por la rica infamia suya. No por lo que toca a Dios, sino por lo temporal. Si sientes bien, no hables mal, bien estáis así los dos. Que por la que un siglo leas contra el Fiscal gran sentencia, diera el otro con su herencia mil cargas de Doroteas. Leo. Anda, que aquel no tener pienso que es mayor bajeza, porque la naturaleza cómo puede agravio hacer? Son hidalguías molestas, cuando no hay plata que sobre, que hasta una Cruz, cuando es pobre dicen que se lleva acuestas. Los Sacerdotes no pueden sin patrimonio ordenarse, ni estas armas deben darse a las que tan pobres queden. No hay mayor caballería que portarse un hombre bien, di que a un hidalgo le den dineros, sobre hidalguía. Fel. El competidor alabas. bueno estás, vamos que es tarde. Leo. Dinero no suas cobarde, que cuanto quieres acabas. ino aiíón Vanse, y sale Dorotea, y Rísela su prima, y Isabel. Que me envíes a llamar no quieres que estime tanto? Dor. Tan esquiva soy? . Me espanto de que me aciertes a hablar. Doro. Hazte más Cruces, Jesú que de melindres. . Que ya no pienso que Aurelio está tan cautivo como tú, Tienes cartas, sabes de él? Doro. Tan aprisa las querías suelen ir en cuatro días cartas de Valencia a Argel, Es tan amargo su estado, y tu soledad, que creo que las lleva tu deseo, y las vuelve su cuidado. Pues que es lo que me querías si de mi tío no sabes? Doro. Prima, entregarte las llaves de todas las cosas mías. Hoy es el día que el cielo remedia mi soledad. Ya lo adivino en verdad si tiene tu igual el suelo. Doro. Oye si lo has entendido que dos casamientos son. ie. Ya pido difinición Doro. Y yo consejo te pido. Hidalgo y pobre es el uno, no ha un hora que me informé. Tiene buen talle? Dor. Nosé, que no he mirado a ninguno. Quién podrá mejor juzgar, que tú si estás sin pasión vaya la difinición del que debes de estimar. Hasme la capa arrojado de ese pobre, por cegarme, bravo golpe quieres darme. Dor. Grande, pero no pesado. Es un rico mal nacido el otro que me pretende: Uno es tesoro de duende, y otro labrador vestido. Si rica fueras, sospecho que supiera aconsejarte, pero pobre, aun pobre darte, es darte honor sin provecho. Pues darte el rico en ofensa de tu sangre y calidad, la misma necesidad se levanta a la defensa. Letrados has menester, que digan lo que te cuadre, aunque mejor que tu padre ninguno lo puede ser. Escribele lo que pasa. Doro. Y entretanto no podría mudarse la fantasía o el amor de esta, a otra casa? No hayas miedo, que eres tal, y de tal fama en Valencia, que aún no pudiera el ausencia engendrar mudanza igual. Sábelos entretener, míralos, habla, regala, todo aquesto con la gala que tú lo sabes hacer. Que un amante ent retenido tras la esperanza se va como el pez que asido está río abajo, y siempre asido. Do. Esta noche has de quedarte conmigo, a cierto suceso. Esta y muchas, que por eso me das de tus cosas parte, Do. Entra y vamos al balcón, que hay cierta sombra en la calle. No parece de mal talle, Isab. Leonido y Tancredo son. Sale Leonido, Tancredo, Felisardo, de denoche bien puestos de ar- mas y galas. eo. Estaban en el portal: Así me lo pareció, que pudiera llegar yo, y hablarla desde el umbral. Pero guardad esta esquina mientras por la llave miro. Tan. Mete por ella un suspiro. Sale Ricardo, Julio, Celio, de deno. che, bien puestos. Que la despierte. Ri. Camina, Y llega sin alboroto. Jul. Tomada la calle está, y en el locutorio ya cierto cofadre devoto. Válgame Dios, tal mujer, y habla denoche, mirad si es la puerta. Cel. que Ric. Llegad. Y eso es tan fácil de hacer: Y es hazaña muy distinta del valor de un hombre honrado, Tú no ves que me han parado un hombre, y dos a la pinta. No estamos tres? Fel. Gran tropel. Oye hasta ver lo que pasa. l. De ser la casa, es la casa, mas no le ha venido el miel. Fel. Ce, Leonido. . qué ay! Fitres hon Ricardo debe de ser. (bres. Cúbrete bien, hasta ver o sus señas, o sus nombres. Salen a la ventana Rísela, Dorotea y Isabel. eo. Ya se ha puesto a la ventana. Tan. Alquilada puede ser, si el torneo sale a ver. eo. Pues que le abra cosa es llana. Do. No es posible que es Leonido ni tanta gente trujera. Leo. Leonido señora espera el si de ser tu marido. Dor. Cómo podremos hablar con la gente que traéis mientras que no la apartéis? o. Estos me manda apartar. Fel. Piensa que vienen contigo? No lo ves? l. Pues no se yo como ha de ser. Leo. Cómo no? a hidalgos. i. Quién es? . Amigo Diga adelante. o. Querría en esta ventana hablar. Eso que puede estorbar lo que pretendo en la mía? Cuál es? . Esta de aquí enfrente. eo. Señora por vuestro honor pierdo aquí de mi valor, y nos escucha esta gente: Lo que hablamos es honrado, y ellos están divertidos, cuando llegue a sus oídos, no os puede causar cuidado. Qué respondéis, que ya espero? Do. Que esta tarde, o invención entró buscando un halcón en mi casa un caballero. Finalmente me pidió, que me casase con él, que haciendo el halcón papel, lo que escribistes me habló. De los dos me informé luego, cuyas partes gesiguales 18 parte son tales, y no son tales, yo ni concedo, ni niego. Mañana a mi padre escribo, y de esto cuenta le doy, de quien él me diere soy cautiva, como el cautivo. Si hasta venir la respuesta os diere gusto esperar, si lo que se ha de estimar, es por lo mismo que cuesta, Aquí estoy la misma yo. eo. Que le escribís que tenemos, que no quepa en dos extremos vuestra virtud. Do. Eso no: No me mandéis que os lo diga, solo os suplico que os vais, y que escándalo no hagáis, que mi opinión contradiga: Que esta noche solo os digo, que inclinación me debéis. Leo. Razón señora tenéis, ni os culpo, ni os contradigo: Esperaré que de Argel, y de la remota China, de la Libia que camina el Troglodita cruel, Venga mi bien, o mi mal, no años de esos temores: pero mil siglos mayores, que el tiempo, y tiempo inmortal: Solo os pido que seáis piadosa de vuestra vista. D. Quién tan humilde conquista lo merece, en fin os vais, Vanse mirando a lo baliente a los otros. Leo. Ya me voy, no me aviséis, que aqueste se quede aquí? Fuese ya el hidalgo? Do. Sí. Vamos. . Paso no os entréis. Don Quién es? . Aquel cazador, que tuvo tan mala traza, que le ha espantado la caza el otro competidor. Ya se lo que pasa todo. Do. Yo os lo dijera a ignorarlo. Si ese es vuestro gusto, callo. Do. No supe hallar otro modo. Si os está bien esperar, aquel cautivo es mi dueño. Mi bien se convierte en sueño, y más pasando la mar. Pero si escribís quien soy, seguro estoy que me elija. Do. Ansí no es bien que os aflija la resolución que os doy. Y más que la adelantáis: pues al término corría. Tardávase mucho el día. Don Yo me entro. . Enefeto os vais? Dadme señora un favor, con que aquesta noche duerma, un alma de amor enferma. No duerma quien tiene amor. Do. A no estar mi prima aquí creo que esta cinta os diera. Prima del cielo, oye, espera, prima duélete de mí. Dásela acaba. Dor. Tomad. y agradecédselo a ella. Vase. Oh prima hermosa, y más bella, que fue la misma beldad. Oh prima, neblí, o mi prima de la vihuela de Apolo. Sale Leonido. eo. Al puesto me vuelvo solo, tanto el amor me lastima. acompañado de celos. quién va? . un hombre. . Pase pues Ju. Este es uno de los tres. Muera, y mueran mis recelos. eo. O perros todos a uno; y denantes tan cobardes. l. Dale por detrás, no aguardes. Leo. Ay. Jul. Huye. . Espéreme al- (guno. Salen Tancredo, y Felisardo, metien do mano. Fel. Eres tú? . Yo soy, y herido. Dónde? . Por detrás me han dado, seguillos es excusado. el. Cómo ho? por donde han ido. A vil Ricardo no esperes, ni tu infame espada aguarde, que en solo verte cobarde he conocido quien eres. Sale Aurelio viejo cautivo.
JORNADA SEGUNDA
libertad preciosa, que el oro de la tierra precio vil para poder comprarte: o virtud generosa, descanso de la guerra, que a la naturaleza ha dado el arte. O siempre en toda parte, diosa adorada y santa, a la salud querida, igual y parecida, pues cuando falta la que hace es tanta, que vuelve a un hombre loco, y cuando sobra más, se tiene en poco. Que mucho que llorara, atado a un palo infame, Creso que tuvo tanta copia de oro, o que con triste cara, que ansi es bien que se llame, Bayaceto infamara su tesoro, si a quien el Turco, y Moro por señor adoraba, y el más feroz Cristiano temblaba de su mano, en una jaula de madera estaba, de donde cada día en su caballo un Bárbaro subía. Lloró al Frances soberbio que el águila de España se le trujo en las uñas en Pavia, que el más precioso nervio, que del Reino acompaña el cuerpo, y toda humana monarquía, es libertad que cría, la paz, letras, y leyes, un pájaro la llora, de la noche al aurora, los animales, cuanto más los Reyes, y el pez más pequeñuelo, mientras vive en la red se queja al cielo. Por libertad dejaban los Reyes sus Imperios, los sabios sus haciendas, y regalos, que en efeto llamaban del alma cautiverios. las Cortes en quien viven tantos malos: pues que si tantos palos, si tanta sed, y hambre, si tantos boferones, si tan feas razones, con que se acorta la vital estambre. En un Argel sufrieran, que hicieran? qué dijeran? qué sintieran? si calabozos, vaños, mazmorias, y sajenas, vieran en Susa, Tripol, y Biserta, hierros, prisiones vaños. No hicieran de sus penas comparación con nuestra vida muerta, cama y comida incierta, el vestido un jaleco, el trabajo en la tierra, un hacha; un remo en guerra. el agua hedionda, el pan bizcocho y seco, y aún esto poco fuera, si otras memorias de dolor no hubiera. Hay carta mía, hay carta de mi querida hija, ay si estuviera yo de donde vienes, pártase el alma, parta, y el deseo la rija, Oj1 a ver en tantos males, tantos bienes. No hay letra en cuantas tienes, que al alma no le cueste mil suspiros bañados. en llanto, y mil cuidados, cual será el daño, si el descanso es este? ay dulce, y cara España, que a mi Valencia baña. hay mar de Arge Sale Audalla Moro, Aud. Aurelio? Aur. Mi buen señor. Aud. Qué lloras? Au. Mi libertad, no porque siento el rigor de aquesta cautividad con tu presencia y favor: Pero al fin aquella prenda no es mucho que el hielo encienda de la nieve de estas canas, en las playas Africanas, a quien su llanto encomienda. Aud. Aurelio haberte estimado, para mi amigo y gobierno, la libertad te ha quitado, cuando más piadoso y tierno me ha tenido tu cuidado. Como te puedo dejar, si apenas se gobernar mi familia sin tu acuerdo. Au. De suerte señor que pierdo, por lo que vengo a ganar. No hay desdicha cual la mía, pues me quita mi remedio, lo que dármele podría, haciendo otro mar en medio de Valencia, y Berbería. Afligios tristes canas, volad esperanzas vanas, y decilde a Dorotea, que no os acoja, ni crea, por pesadas y lluianas. Aud. Si Dorotea te aflige, quiero decir, no tenerla, siendo el alma que te rige, envía Aurelio por ella, como otras veces te dije. Muestra esa mano, esta toma, que por Alá, y por Mahoma de casalla con Zulema mi hijo. Aur. Graciosa tema. Aud. Deja ese Alfaquí de Roma Con todos sus embarazos, venga Dorotea a Argel, goce Zulema sus brazos. Au. otro mayor habla en él, que es el que pone estos lazos: No es solo el mal del cautivo el estar sin libertad: si ese favor no recibo, es por la dificultad si de la ley santa en que vivo. Venir aquí Dorotea 18 parte es imposible. Aud. No sea, sigue tu ley, y tu Dios, que él sabe cual de las dos es más razón que se crea, Au. Pues hablas de casamiento, como a señor quiero darte parte del que ahora intento, y como a viejo informarte de todo mi pensamiento: Que he menester tu consejo. Aud. Como amigo, y como a viejo, pedirle Aurelio podrás, que el que mira juega más, y vese el hombre en su espejo. Au. En Valencia a Dorotea dos casamientos le salen, que cada cual la desea, lo que son, y lo que valen, aquí está. Aud. Quieres que lea? Au. Sí, pues lo sabes tan bien. Aud. Siempre al Rey parece bien saber las lenguas que trata, en fin casarse dilata, hasta que sepa con quien. Au. Pide consejo y licencia. Aud. Bien hace, porque tu ausencia mejor pasara casada, es su letra? Au. Sí. Au. Extremada la fecha dice en Valencia, los Cristianos escribís al reves del Moro, en todo de nuestra ley diferis. Au. El vuestro es bárbaro modo, pero tal como vivís. Aud. Porqué arriba ponéis Cruz? Au. Porque para todo es luz, que alumbra el hombre más ciego. Aud. Y quién te trujo este pliego? Au. Un mercader Andaluz. Lea ansí. Cuidados de tu remedio padre otras veces te escribo: pero esta vez solamente de los que importan al mío. Doite cuenta como a padre; consejo, y licencia pido para casarme, cansada de aguardar tantos peligros. Qué mejor que tú, podrá guardar mi honor mi inarido, estando libre en Valencia, que no tú en Árgel cautivo. Dos a un tiempo se me ofrecen, no buscados, ni adquiridos, en las ventanas las noches, ni en la Iglesia los Domingos. No con galas, que no tengo, ni con requiebros que digo, ni con visitas que hago, ni con billetes que escribo: Porque mejor las doncellas hallan remedio, y maridos, encerradas en su casa, entre la lavor, y el libro. Las señas de ellos son estas, el alma y cuerpo les pinto, respondiendo, como Apeles, lo que en el convite dijo. Es el uno hidalgo, y pobre, de sus cuatro abuelos limpio y tanto, que lo es también de entendimiento y vestido: Es galán por todo extremo, es bien hablado, y bien quisto, que se conocen los hombres, a veces por los amigos. Ha estudiado en su niñez, de que sabe unos principios, que el hombre que no los tiene no puede ser entendido. Nunca le he visto a caballo, por dos cosas que me han dicho, sino es porque no le tiene, por no perder el juicio. No juega, porque no sabe, que no por pobre, que he visto mil que son pobres y juegan, mas que los que son más ricos. No se acompaña de mozos valientes, ni distraidos, que amigos de poco seso destruyen a los amigos. El otro es rico y mancebo, heredado, y mal nacido, cofrade de san Audres, devoto de san Benito. Es gallardo, humilde, alegre, galán, vistoso, pulido, hombre de a caballo airoso, y de apie de gentil brío: Leberal con los extraños, y con los propios propicio, gran justador, y que armado parece un César invicto. Deseanle muchos nobles, y que es la causa averiguo, desear lo que no tienen, y dar descanso a sus hijos. Este mozo es hombre cuerdo; y aunque en la sangre ofendido de Adan decendimos todos, mírale con los oídos: Ahora de aquestos dos escoge y piensa el más digno, que pueda darme hijos pobres, o que te dé nietos ricos. En Valencia diez de Marzo, año de sesenta y cinco, sobre los mil y quinientos del nacimiento de Cristo. Aud. Ahora envidio más lo que deseas. Au. No es necia. Aud. Es una Safo, una Sibila. Au. Qué me aconsejas? cual de aquestos quieres, que le escriba que elija por marido? Aud. Oye lo que no entiendo de la carta, y luego te diré lo que te importa: lo que toda al principio está bien dicho, en razón de ser justo el casamiento, que una doncella, Aurelio, hermosa, y pobre, con padre ausente mal podrá guardarse, la descrición me agrada de dos novios, y aunque consejo pide te aconseja. Au. Cuando por quebrantar la ley que toma, Moro, Gentil, Hebreo, o otro alguno, la Inquisición de España le castiga, y al Cristiano también si da en hereje, échanle al cuello un hábito que tiene las armas de un dícípulo de Cristo, que son un aspas Cruz, en que fue muerto: este es aquel Andres que allí refiere: el hábito hmbién tiene aquel nombre del otro sa la razón es larga, y atribuyenla aa costumbre. Aud. Ya lo entierdo, mas oí, angnifica decirte, cuando habla del segundo, que le puedes mirar con los oídos? los oídos no miran, si no escuchan. Au. Como ese es rico, y mal nacido dice que escuche su dinero, y que a su sangre cierre los ojos, tú que me aconsejas? Aud. Si lo has de hacer direlo, si no Aurelio la autoridad de Rey, señor y viejo, no la estimes en poco. u. Rey invicto, a quien el gran señor por tantos méritos, te dio en gobierno a Argel, por Dios te juro de tomar el consejo que me dieres, y hacer que Dorotea le ejecute. Aud. Pues mira, dala al pobre bien nacido, que te ha de dar Aurelio honrados nietos, que al fin cuando morimos todo sobra, y nadie lleva más de la mortaja, es la nobleza un sol de las costumbres, es honra de la vida, gloria, y credito, es santa inclinación, es puerto, y norte del bien obrar, es condición legitima, el mal nacido finge las costumbres, en el hidalgo viven naturales: no vendas por dinero a Dorotea, que es infamia y deshonra de los padres, y nunca de dos sangres diferentes Genizaro se vio menos que bárbaro. Au. Aconsejado me has como Filosofo. Aud. Piensas tú que ignoramos la Política? y que no hay en Arabigo Aristoteles: por materia de estados te aconsejo, y por el Dios que adoro te conjuro, como señor te mando; y como amigo te ruego, que la des a ese hombre hidalgo. Au. Tú no ves que mi hija es pobre? Aud. Basta, que tenga compañía que la honre, No hay honra allá en España sin dineros. Aud. No es posible que allí sean tan bárbaros. Au. Quién tiene, tiene deidos, quien no deudas. Aud. Quien no rien n obleza vive esolavo, y cueada dicanza estima es a su costa; y no le honran a él, sino al dinero. Au. El virtuoso es noble entre Cristianos. Aud. Y entre Moros también es santo y noble. Au. Mil Reyes comenzaron por esclavos, y esclavos han venido a ser mil Reyes: de un hombre hemos nacido. Aud. Ya lo entiendo: pero de tres que el mundo dividieron, Dios bendijo los dos, maldijo el uno, Au. Con la escritura acotas? Aud. Luego dudas, que no la lee el Moro. Aur. Si la sabes, mira el valor de los Hebreos, mira el libro de los Reyes, y Jueces. Aud. Antes que a vuestro Cristo maltratasen tuvieron gran valor, mas mira ahora, que son esclavos del Cristiano, y Turco. Au. Luego conoces el valor de Cristo? Aud. Y le adoro también como a Profeta, y a su madre santísima, que el Moro confiesa en vuestra fe muchos artículos: mas dejemos la ley, que no consiente dispura la que yo profeso Aurelio, y por las de nobleza te aconsejo, des tu hija al pobre. Au. Ansí lo haré sin duda por no degenerar de mis abuelos. Aud. Dile que el Rey de Argel, cuando le escribas te dio el consejo, porque bien te quiere, que si viviera ahora aquella hija, que tantas veces he llorado en vano, y entiendo que en España está cautiva, la diera a un pobre noble, y bien nacido, y no a un rico villano, y porque creas, que la nobleza viene a casos prósperos, mira que yo nací pobre en extremo, y que en mis mocedades fui soldado, serví en Persía a Selín, hizome Alferez, suy Azapo, y Belerbeí, que es hombre de armas, y últimamente a Argel por Rey me envía. Au. Al pobre al fin me mandas que la entregue. Aud. Y te quiero notar la misma carta. Au. Beso tus pies. Aud. Bien puedes, que un conse en más se ha de estimar que mil mercedes. Au. Hoy va nave a Valencia. Aud. Enviarla Sale Dorotea, y Isabel. Que ya está convalecido de la herida aquel galán. Isab. Todos señora le dan parabienes a Leonido. Do. No se sabe quién le hirio? Isab. No lo ha querido decir. D. Sin duda debió de huir, que en las espaldas le dio. Isab. Antes dicen que eran tres, y uno le dio por detrás, y esto se presume más: porque es honrado. Dor. Siles Dejarse un hombre matar ejo medes es lo más que puede ser: pero la espalda volver, no se puede disculpar. Isab. A bellacos en cuadrilla huir la cara es deshonra? Dor. En hombre que tiene honra no es infamia, es maradilla. Isab. No es mejor jugar los pies, donde no valen las manos, y conocer los villanos, para buscarlos después? Hombre verás que en cuadrilla muy armado, y fansarrón, a media noche es león, y a cuanto encuentra acuchilla: Pero cogele apartado, y verasle sin consejo, más humilde que un conejo, y más que una liebre helado. Dor. Yo entiendo poco del duelo, ni obligaciones de Malta: pero no cayera en falta, si hombre me volviera el cielo. De noche solo anduviera: si cuadrilla me afrentara, no conocido, callara, y conocido, riñera. A bellacos fanfarrones déjara desuanecer: más después había de ver las obras, y las razones. Sufrir de noche cuadrilla muy de cuerdos dicen que es, con dos riñera, que a tres fuera tomando la orilla. Que quien cuando muchos son entra en medio y se aventura, es martir de su locura, y hereje de su opinión. Isab. Divinamente está dicho, que varonil presupuesto, tuvo Leonido sobre esto desesperado capricho. Riño solo, y si no fuera en Valencia, que es hoy día Reina de la cirugia, en su tierna edad muriera. Dor. Ya no hubiera que escoger, solo Ricardo quedara. Isab. En extremo me pesara, y que fueras su mujer. Que no se que se murmura de su herida. Doo. Yo muy tarde la supe. Isab. Ansi Dios te guardo que tu deshonra procura. Dor. No lo creas, mas no puedo, pues ya a mi padre escridí, dar sin su licencia el sí. Sale Tancredo. Quién es? . Tu esclave Tancredo Do. Tancredo que hay de Leonido? Tan que ha visto el rostro a la muerte más gracias a Dios que a verte viene ya conaulecido. Licencia pide, entrara? Dor. Allega una silla aquí. Tan. Con silla dijiste sí, y el Eco ha sonado allá, el entra, ti atate bien, que ha menester tu regalo. Sale Leonido de color con una van- da a lo convaleciente. eo. Tanto mal señora a un malo, tanto descuido y desdén, Tanta falta de memoria, tanta esquividad, y olvido, posible es que os he reñido en día de tanta gloria? Perdonad mi atrevimiento, que en esto a un niño me igualos pues me enternezco y regalo, cuando más el vuestro siento: Y siéntome aquí, que estoy más flaco de haberos visto, que no del mal que resisto, bien haurá tres meses hoy. Cómo esáis? Do. Muy deseosa de vuestra salud y vista. eo. Yo del fin de esta conquista tan heroica y peligrosa: Qué es un gran competidor la riqueza de Ricardo, y que ha de tener aguardo de Argel sentencia en favor. Si vuesten padre viviera en Valencia, libre y rico, la victoria que le aplico, mas de mi parte estuviera. Mas cautivo y pobre, creo; que le ha de cegar el oro. Dor. No estraga el noble decoro el estado en que le veo: Y si es discreto, creed que hará la elección de vos. Leo: A ninguno de los dos entiendo que hacéis merced. Tan esquiva os hizo el cielo, o a lo menos tal cordura ha puesto en vuestra hermosura, y en vuestro amor tanto hielo. Do. Isabel? . Señora. Dor. Escucha jamás he visto a Leonido de tan buen talle. . Qué ha sido? Do. No tengo razón? . Y mucha. Aurale purificado el crisol de aquesta herida aquella sangre encendida. Dor, la del corazón me ha helado. Isa. Qué te ha parecido bien? Don En extremo. Ia. Amor se entabla ha regalado la habla, con la enfermedad también. Toda mujer es piadosa, in por lo tierno te ha cogido. Tancredo. T. Señor. que ha sido estar mi bien tan hermosa? Tan. La privación de estos días, que deseado el amor parece al gusto mejor. Sale Ricardo, Celio, y Julio. Entra, o llama. . Entrar porfías Perdonad, que sin licencia que aquí no pensaba hallaros: he osado entrar. Don Perdonanos, sino es razón, es paciencia. Tomad señor esta silla. Vos seas bien levantado, que a todos nos ha pesado vuestro mal. . No es maravilla. Tuérzase Leonido. Tenéis ya salud? . Si tengo, a pesar de quien le pesa. Razón equivoca es esa. e. Ya con muchas bocas vengo, Y aún se mueren en los labios razones más atrevidas: porque suelen las heridas ser bocas de los agravios. Con quién habláis? . con aquel que las espaldas me hirío, cuando las suyas mostró a los que fueron tras él. Vos señora cómo estáis? Do. A vuestro servicio buena Ric. Parece que alguna pena de haberme visto mostráis. Dor. Venís vos también herido? De vuestra mano señora. Do. Que la que yo tengo ahora no es vuestra, que es de Leonido. Pluguiera a Dios me la diera otro enemigo aquel día. Leo. No fuera como la mía: pero en las espaldas fuera. Ri. que hay de Argel, no han respondido? Dor. Por horas respuesta aguardo. Isab. Temeroso está Ricardo. Do. Y despachado Leonido. quiérole favorecer, r que sin duda este le hirio. No lo hagar. Do. Cómo no? Isab. Si no has de ser su mujer. Dor. Leonido digo. Isab. Eso sí, que lo seas, o no seas. Dor. De hoy más es bien que lo creas que el alma lo dice ansí. Leonido cómo calláis? Leo. Por no decir lo que siento. Don Ay sangre en la herida? . A tiento la verdad adivináis. Do. Reñir con tres es valor: pero valor muy costoso, que ay del brazo? . Oh venturoso herido y sano amador. Leo. Bueno está, que aquesta banda es de la espada disculpa, Do. No tien la espada culpa que tal coracón la manda. Ay de mi Celio. l. Señor. Dame otra herida. . A que efecto A efeto que te prometo, que la trueque a tu favor. Dor. Dadme esa banda Leonido, si no la habéis menester. o. Es querer favorecer mi herida. . Dichoso herido. Dor. Ponérmela quiero al cuello. eo. Había de ser de diamantes. Ay requiebros semejantes, ahogarme puede un cabello. Que bien la banda os está, queréis que aquí la rifemos? Don Jesús. Ri. De qué hacéis extremos? Do. No es juego, verás son ya. Feriádmela. Do. Linda cosa. Collar y cintura bella de diamantes doy por ella. Qué necedad tan donosa, como el vender, y comprar fue en vuestra casa primero, que el blasón de caballero no lo podéis olvidar. Esa banda en mi poder pocoli vaor atesora: pero el pecho en que está ahora no es tienda para vender; Y si yo tuviera espada allá fuera, ser pudiera, que las espaldas os viera, como vos mi cara honrada: Que entonces con más recelo, que dueña de toca y faldas me sajastes las espaldas oficio de vuestro abuelo. Aquella herida aunque brava, no fue herir, ni fue blasón, sino hurtar sangre a traición, para honrar la que os faltaba. Heridas con tal violencia daldas en buen hora, daldas, que heridas por las espaldas, es como hablar en ausencia: Y este agravio pensar puedo, que fue de otras manos hecho, que aún por la espalda sospecho, que me tuvierades miedo. Que habléis, o no sin espada, a un mismo fin se endereza, que en efeto la pobreza fue siempre desuergonzada. Qué hidalgo seáis no se; pero cuando lo seáis, ni con hablar lo mostráis, ni en vuestro talle se ve. Son las cartas de nobleza, de solar, y hechos notorios, líbelos infamatorios contra la naturaleza. Al que es vil recibe el cielo descargo de qué es hidalgo? estima la muerte en algo al más hidalgo del suelo? Son las hojas de que fundo la más noble ejecutoria, cédulas de vanagloria que da firmadas el mundo. Yo soy de mis obras hijo, mis padres fueron honrados, tengo amigos, y criados, de quien me acompaño, y rijo. Si la noche que os hirieron las espaldas les mostráis, en la cara que les dais, en esa la herida os dieron, Gran blasón de Marquésotes, el decir que fue sagía, si en espalda no hay sangría debieron de ser azotes: Pero tan hinchado os siento de hidalgo hasta en el decir, que no os debió de salir sangre entonces, si no viento. Vuestras palabras lo son, y el no os haber castigado es que la casa he mirado, y a mi propia obligación: Pero acá afuera os aguardo, y veréis si tengo miedo. eo. Dame esa espada Tancredo. Do. Leonido, señor Ricardo, Pues cómo aquí? . Afrenta mía es matarte desdichado. eo. Sí, que no está un afrentado, sin afrenta ningún día. Matadle. . Fuera. Don Detente, en mi casa está deshonra. Por la opinión de tu honra vive aqueste injustamente: sal acá fuera arrogante. eo. Espérame malnacido. Y.o Mientes. . Ya estás desmentido pero recibe este guante. Criados vamos con él, si acaban de predicar, que me le debe de dar, para que pida por él. onin Tome el guante y vayase. Esto, Leonido, os debía mi amor, y mi buen deseo. eo. Ahora mi culpa veo, perdonad señora mía, que el primero movimiento no se puede resistir. Do. Ni de los dos concluir el tratado casamiento, lon us condob agnavón Sale Felisardo con unas cartas. Al alguna novedad? Leo. Siempre a buen tiempo te ofreces, como Santelmo apareces después de la tempestad. Fel. Salio Ricardo de aquí? Va muy furioso? l. Jurando, que ha de matar. . Dice cuando? Quién y cuando no entendí. Dor. Han hecho estos caballeros en mi casa esta locura, con mucha descompostura, malas palabras y fieros. Fel. La cólera ciega mucho, que templéis la vuestra os ruego señora con este pliego. (cucho Don Es de Argel? . De Argel. Dn qué es. Fel. A Dema llegó un navio, con viento airado, y contrario de un Redentor Trinitario, y diola a un pariente mío, que aquí me la despachó. Doo. Oh letras de mi cautivo a buen tiempo la recibo. Leo. Ay Tancredo si soy yo? Tan. Que me mandas si lo eres? Leo. Hasta el coracón te doy. I. Ya mí? . Pobre Isabel soy, tocas, guantes, y alfileres. Felisardo tú has traído mi vida, o mi muerte. Fe. Creo, que a tu esperanza y deseo traigo el remedio, Leonido. Leo. Señora queréis que yo las lea? Dor. Y yo no sabré? Leo. No se si sufrir podré la dilación. Dor. Porque no? eo. Mostrad por Dios si es veneno dejádmele a mi tomar: porque si me ha de matar no venga de brazo ajeno. Lea así. Al Rey de Argel mi señor. Hija tu carta he leido, para pedirle consejo, que es cuerdo, viejo, y amigo, y habiendo mirado bien, con libre seso y arbitrio, las partes y calidades. eo. Cielo mi remedio os pido, osaré pasar de aquí? Fel. Avuelo mira lo escrito, como quien juntos los naipes mira si la suerte vino. Lea. Las partes y calidades de esos dos máncebos dijo. eo. Qué dijo cielos, lecrelo? ved a que tiempo he venido, que pleito de dos Cristianos pase en tribunal Morisco. o Moro de mi remedio, el instrumento divino, di que goce a Dorotea el pobre hidalgo Leonido. Ansí reines desde Argel, hasta los remotos Indios: ansí tus helados huesos, engastados de oro fino Cuelguen de la imán preciosa en el aire sostenidos. Leo Fel. Lee acaba. Dijo en fin, que no se la diese al rico. eo. No dice, mira Tancredo. Tan. Ya lo veo, y ya lo he visto. Qué loco está. Lea. Si no aquel pobre, hidalgo, y bien nacido, que me dé nietos con sangre, que no los quiero vacios. Leo. Oh Moro discreto y sabio, Moro filosofo, y noble, Moro hermoso, Moro lindo. Cuando tengas el tormento temple el cielo tu martirio, por este santo consejo, y piedad de tu cautivo. Si la lengua de Trajano, porque siempre verdad dijo, quedó fresca siendo muerto, de ti se cuente lo mismo. o Mórito de mis ojos, tu ingenio alabo y bendigo, beso desde aquí tus manos, y a tus alfombras me inclino. Dor. Abeisnos de dar lugar qué hablemos? . Perdón os pido que no puede celebrarse tal bien teniendo juicio. Ya sois mía, ya soy vuestro, aquí esposa viene escrito. Dor. Al cielo, a mi padre, al Rey se lo agradezco infinito. Veis aquí señor mi mano. Leo. Yo con la mía confirmo, mi fe, mis deseos, mis obras. y soy vuestro esclavo indigno. Fel. Y yo el parabién os doy. Tan. Tancredo señor lo mismo. Isab. Y vuestra Isabel, a quien pagaréis mal lo servido, sino le dais a Tancredo. Tancredo escucha. . Di. . digo, que aunque esta es Mora, los Moros son nobles, son bien nacidos: mayormente los de Argel, más sabios, que los antiguos. Tan. Qué pleito me han sentenciado que siendo yo un hombre limpio me quieres mezclar con ellos? si el Rey dijera lo mismo, nunca diera a Dorotea a hombre pobre, si no al rico. Leo. Bien dices, vamos de aquí, venga clerigo, y testigos. Do. Qué hará con esto Ricardo? eo. Matar a traición Moriscos. Vanse. Grita de desembarcación, y salgan Zulema hijo de Audalla, Alimo, Limamí, Arnauto, Elizbey, Moros. No he tenido por Ala Argel tan grande deseo de verte. Arn. En él estás ya. Zul. Gracias a Ala, que le veo, Y que en él mi gente está. Eliz. Miedo has tenido. . Y amor, que el deseo, y el temor, más aprisa me han traído. Hoy la Cruz blanca he temido, y de su espada el furor, y a Celinda he deseado, como quien ya no penso. Volverla a ver. lí. El cuidado, que Malta esta vez te dio, yo se que tú se le has dado. Pluguiera Alá, que en la tierra volver la espada a la guerra se usara, como en el mar, sin ser deshonra el mostrar el miedo que el alma encierra. Si a un hombre dos acometen, no ha de huir, ni hay ocasión, de quien al honrado excetén, que ha de hacer buen corazón, si mil muertes le prometen. Que bien pudieran gritarle a un hombre por una calle, huyendo de su enemigo, del mar el mayor castigo es cansarse en alcanzarle. A. En el mar no es cobardía huir una galeota de una galera a porfía. Zu. Ni meterla en Argel rota por un cañón de crujía. al fin estamos acá. All. Tu padre el Rey viene ya. Eliz. Sin duda estaba en su Quinta. Ali. Todo el viaje le pinta. Z. Oh padre guárdete Alá. Sale Audalla. Aud. Desde esa torre te vi, y la señal de tus gabias mi Zulema conocí. Zul, favorecesme y agravias señor en venir ansí. Aud. Qué nuevas traes de Alara? Zu. Por ventura me costara ir en su busca la vida. Aud. Está de mi alma asida. Zul. Escucha atento, y repara, Con Alimo, y Arnauto, Elizbeí, Llmamí, y otros. Las márgenes de Valencia, de Denía a Torrosa corro, vi a Córcega, y a Cerdeña, y de Españoles y Corzos, dos barcas, y tres tartanas, con cuarenta esclavos tomo, Cuando las torres hacían humos, riyendo nosotros, mirábamos desde el agua los caballos perezosos. Como no era mi intención robar, la derrota pongo a la fueza de Tabarca, de esclavos puerto dichoso. Lomelinos. Ginoveses Son sus dueños de quien cobro rescate de mis cautivos, y allí se los dejo, y torno. a Alimami pongo en tierra junto a Valencia animoso, en el valle de Sago, y cuando se puso Apolo, Iva en traje de Cristiano: entró en ella, y por el modo de la instrucción que me diste, hice información de todo. Era muerto el caballero, que robó del barco solo, tu hija y mi hermana Alara, de seis años, con diez Moros: Por el nombre Castelví, y Cruz de Malta le informo: de suerte que halle esta nueva, y no del precioso robo. Aunque algunos me dijeron, que en su almoneda, que es como decir nosotros, vender bienes de muerto en elzoco. Fue vendida a una doncella, su nombre, y su casa ignoro, y ansi me vuelvo a la mar, trayendo a la espalda en corso Dos galeras de Cruz blanca. doy remos, velas desdoblo, que temo más estas Cruces, que mis estandartes rojos. Aud. Que no quiera Alá que halle nuevas de mi bien perdido. Zul. No te canses en buscarle, descansa ya tu sentido, de pretenderle, y llorarle, Y vamos a descansar, de tanto peligro, y mar señor si nos das licencia. Aud. Cuánto me cuestas Valencia? A Celinda quiero hablar. Sale Ricardo, Celio, Julio. Cartas decís que han venido? l. Dame albricias, que esto es cierto Ri. Si soy vivo, que si muerto dártelas debe Leonido. Jul. Cómo es posible señor que no te escoja su padre? que hay en ti que no le cuadre de honra, hacienda, y valor? De que serás preferido no debes duda poner. Ay Julio, que esta mujer se inclina más a Leonido. Jul. El gusto del padre importa mas que lo que ayer pasó. Que no le matara yo. Cel. Calla, el enojo reporta. Que mayor muerte que ver, que gozas de Dorotea? que no es posible que sea de un pobre y loco mujer. Riete de su pobreza, honra esta casa. . Bien dices, cuélguense aquí mis tapices, viértase aquí mi riqueza. Haya carroza, haya silla, en que Dorotea salga, que aquella pobreza hidalga al mismo suelo se humilla, Cuando en mi cama bordada durmiendo con ella esté, o cuando esta mano dé, a su mano delicada: Y vamos juntos a Misa, me acordaré del hidalgo. verá entonces lo que valgo, y le matare con risa: Que es su vida tan incierta, y con tal descortesía, que puede ser que algún día le dé limosna a mi puerta. Esta es la de Dorotea, llama aí. l. Quién está acá. Isabel en lo alto. Quién llama? quién ya? l. Si va. Isa. Es pobre, Dios le provea. No es sino el rico por Dios: Isabel Ricardo es. Tancredo en lo alto. Tan. Hola hermano ya es después. Burlándose están los dos. Cartas de Argel han venido. Isab. Por el ánima Tancredo de mi confesor, que he miedo, que no le sienta Leonido. Tan. Pues déjame hablar con él: señor las cartas vinieron, y un decreto nos trujeron de los chupeques de Argel. Qué es chupeque Julio? Ju. Perro en Arabigo lenguaje. Pues qué decretaron paje? Tan. Vuestro forzoso destierro. Escogieron a Leonido, que anoche se desposó, y doy se que le vi yo con la paloma en el nido. Ri. Ay de mí, que se ha casado? Tan. Esto es lo que pasa, adios Isa. Adiós hidalgo. l. Los dos sus pobrezas han juntado. Vanse. Ju. Cuando no haya que comer, ni de que, me lo dirán. Cel. Contentos ahora están. Jul. Aún corre sangre el placer. Sábete que el casamiento quita a amor las cataratas. Qué es mi señor lo que tratas con el cielo, pico al viento? Ay de mí que soy muerto, muerto soy Celio, Julio, vencio el vencido, el vencedor perece, mátome Dorotea, o mátome su padre, cuaya debe de ser Bárbaro, y Moro. Pues que dio tal sentencia: pues tal sentencia ha dado, así lo dijo el paje, sentencia fue de perro; mas que pudo de Argel venir a España, l. Voces das en la calle? No es tiempo ya que mis agravios calle, no en balde estaba tímido, suspenso, y melancólico, no en balde en sueños una sombra pálida me dijo con voz trémula este suceso trágico. Ju. Mas que se vuelve de dolor frenetico. Oh corazón astrólogo, ya se ha cumplido el termino, cierto salió el pronostico. l. Parece que habla en recipes. Jul. Cómo señor ansí se pierde el ánimo. Cuando es razón mostrarle. No es tiempo ya que mis agravios calle, hay tesoros esplendidos, quede empresas difíciles, os parecieron con el oro fáciles, quitar la clava a Hércules, el rayo al mismo Júpiter, coger el sol, el viento, en él los pájaros, juzgastes facilísimo, haciéndome fantástico, y pretensor legítimo de la hermosura angelica, que goza un pobre rico, alegre, y próspero. De aquí quiero llevarle. No es tiempo ya que mis agravios calle: Id esperanzas frágiles, mal empleadas lágrimas, a Dorotea de mi pena incredula, bañad su alegre tálamo, decid que sois de un mísero, que ayer fue rico, y fuerte, hoy pusilánimo. el. Pon a las quejas limite. Calla ignorante bárbaro. Cel. Por eso estás colerico? es honra dar escándalo a la calle y la casa. Ri. Calla rústico. J. Salgamos de la calle. No es tiempo ya que mis agravios calle. Salen Leonido, y Dorotea.
JORNADA TERCERA
Do. Si con mi sangre pudiera, y ofreciéndote mi vida, pedirte que esta partida después de mi muerte fuera. No dudes que restaurara, por un instante mi pena, y el alma del cuerpo ajena por lo menos descansara. Mira que no es buen acuerdo irte ansi desesperado. eo. Ya Dorotea he pensado lo que gano y lo que pierdo. La dura necesidad, que paso, y pasarte veo, de este mi injusto deseo, quito la dificultad. Un año habrá que casado contigo estoy, sabe Dios lo que nos cuesta a los dos de pesadumbre y cuidado. Eras más pobre que yo, cosa que nunca entendí, juntámonos pues ansí, que honra y amor nos forzó, A los principios vivimos conforme a nuestra nobleza, gastando aquella pobreza, que por entonces tuvimos. Luego la necesidad, su vil cara nos mostró, que mozo nunca vi yo en ella tanta fealdad. Comenzaste a entristecerte, comencelo yo a sentir, que no te poder servir no era vida, si no muerte. Ya el amor andaba flaco, puesto que en el alma ardía, porque en efecto se enfría Venus, sin Ceres, y Baco. Ya el criado no me hablaba, que más afrenta el criado a un hombre necesitado, y si hablaba, murmuraba. De esta tristeza tu puedes ver si es bien que pena tome, que en casa que no se come lloran hasta las paredes. Vendí joyas y vestidos, y a los tuyos me atreví, que cuando se llega aquí, ya están los gustos rendidos. Como sabes he quedado, soy hidalgo, y en razón de mi esquiva condición, no acierto a pedir prestado. Soy maldito notador de billetes de pedir, vivir del juego, es vivir muy a costa del honor. Hacer moatras, si hiciera; pero de qué he de pagar? hidalgo donde he de hallar quien darme esos lances quiera. Pues servir, no tengo a quien, ni se lisonjas decir, ni ya conoce el servir los que son hombres de bien. No porque falta el valor en los señores de ahora: mas porque es mayor señora la avaricia, que el señor. Estar un hombre casado en brazos de su mujer, y pedir para comer, por la mañana el criado. Y entrarse por el resquicio de la puerta aprisa el día: yo se a quien le parecía la trompeta del juicio: Pues levantarse a buscarlo, y al deudo y amigo ver, y sin pedirlo volver: mas lo encarezco si callo. Tener hoy, y no mañana el ordinario sustento, es dar al entendimiento una enfadosa terciana. Por esto mi bien me voy, donde pueda procurar con que os poder sustentar; tan pobre he nacido, y soy. Despedid ese criado, y quedaos con Isabel, mientras el tiempo cruel pone en razón nuestro estado. Sustentaos de esa labor, como antes de él casamiento. Do. No se como el sufrimiento resiste vuestro rigor. No os vais mi bien, que cosiendo y labrando noche, y día yo os sustentaré. Leo. Alma mía mirad que de eso me ofendo. No tengáis por hombre honrado aquel que viene a comer lo que busca su mujer, bien labrado, o mal buscado. Mirad que entra mucho el día, y me verán ir a pie. Qué a pie vais? . Medir podré a pies la desdicha mía. Dor. Pasos tan desesperados dan más culpa a vuestra ausencia. Si mi bien, porque en Valencia van a pie los justiciados. Dor. Gran consuelo de los dos fuera a caballo partir, pues pudiera yo decir, que otro os llevaba; y no vos. Tomad mi esposa este escudo de dos que anoche busqué. Dor. De paciencia me le dé, quien darme la causa pudo. Llevadle, no seáis extraño, que más os importa a vos. eo. De paciencia sí, que aún dos son pocos para mi daño. No porfiéis. Dor. No mi bien, no veis que es crueldad. . Callad partid la prosperidad, como el trabajo también. No os encargo que en mi ausencia miréis por mi honor, yo se de lo que por vos pasé vuestra honrada resistencia. La doncella que no ha sido con su galán atrevida; después por toda la vida hace seguro el marido. Adiós amores. Dor. Adiós dueño mío. Leo. Adiós, a cielo? Do. Dónde vais? . No se. Don Recelo que lo sabéis. Leo. Cómo vos. Do. Dios os me traiga con bien, y os dé por allá ventura. Qué dolor. Don. Qué desuentura. Adiós alma. Do. Adiós mi bien Oíd. . Qué queréis? Do. Por donde o porqué puerta salís? (vais? Por la de Cuart. Dn Qué os partís? qué os vais? mi bien, no responde? Vanse. Salen Ricardo, Julio, y Celio. i. No he visto peor mujer. Jul. Tampoco aquesta te agrada? Si una noche tanto enfada, no pienso volverla a ver. Tienes el gusto estragado, que pardiós que es como un oro. Jul. Siempre juzgan manso el toro los que están en el tablado. Qué comparación tan necia, resuélvome en que es demonio. Jul. Aún bien, que no es matrimonio. No entiende lo que desprecia. Si hay penas en el infierno de tener mujer al lado quien de otra está enamorado, él es un tormento eterno. Que necio se acuesta un hombre en los brazos de una fea, con el alma en Dorotea. Jul. Aún no se le olvida el nombre. Decid, porque una mujer, que de otra está enamorada, no siente el verse gozada, de quien no acierta a querer. Jul. Que no sabes en que estriba. Ni su razón apercibo. Jul. En no tocarle lo activo, sino la parte pasiva. En cualquier cosa que informa su autor que es harta miseria, no se cansa la materia, sino el que imprime la forma. Finalmente yo no veo remedio para mi amor. Jul. El ausencia es el mejor. Ese temo, y le deseo, pues no me cura mujer, mi amor es Celio inmortal. Si amor mal pagado es mal, no hay mal que lo pueda ser. Jul. Busquemos una hechicera. Sabrá desapasionarme? 1 parte. Jul. Pues no, con darte un a darme de infernal adormidera. Yo se un recipe. . A ver di. Jul. De seso de Orlando un poco, de los discursos de un loco, de las barbas del Sosí. De la espuma del Pegaso, con un diente de Holofernes, destilados en un Viernes, y cada mañana un vaso. Después con polvos del mar, y humo de nieve quemada, con los aires de Granada, y el cerco de Gibraltar Untarse muy bien el pecho da al celebro gran virtud. Tal te venga la salud, como la receta has hecho. No fuera mejor buscar una gentil alcahueta, principio de la receta del amar, y del gozar. Y ofreciéndole dinero, pues tan pobre está, vencerla. Ju. Que está pobre? . Hasta vend erla su hacienda aquel escudero. Jul. No supo la desdichada conocerte. Ric. Mucho erró, cual la regalara yo. Sale Tancredo. Tan. Paga por mi vida honrada: Quién sirve a pobre que espera? Jul. El criado es de Leonido. Pues gentilhombre que ha sido, dónde vais de esa manera? Salió la necesidad, de madre en cas de Leonido? Tan. Y llóvosele perdido, huyendo de la ciudad. Llámome luego mi ama, y con este que me dio, treinta meses me pagó, de mala mesa y peor cama. Pero ya en culparla dudo, que a tal extremo ha llegado, que no se adónde ha buscado este desdichado escudo. Y aún en alto cadahalso me saquen a justiciar, si yo le osare trocar. Cómo? . que aún pienso que es falso Mustrad, qué queréis por él? Perdere los tres cuartillos. Tomaréis los amarillos, y demás valor qué es el? Ta. Qué me dais? . Seis veces más, veis aquí estos tres doblones. Tan. En obligación me pones. Alzate, tente, do vas? Tan. No te hubiera yo servido, y no al hidalgo pelón. Si quieres, a la ocasión mejor del mundo has venido. Tan. Beso mil veces tus pies, tu esclavo seré. . Hoy Tancredo, hoy pienso que vivir puedo. como tu favor me des: Pues eres ya mi criado, y en la casa que has servido puedes ser ladrón fingido, y enemigo disfrazado, Mi desuentura te duela. Tan. Tu remedio está en mi mano, el paso te ofrazco llano, para cualquiera cautela. La esclava me quiere bien, puestó que no la he gozado, que para el fin deseado podrá ayudarnos también. La mujer es pobre y sola, cuera con facilidad, que está la necesidad, con los pies sobre una bola. Dicen que tiene a los lados hurtos, riquezas, tesoros, libros Hebreos, y Moros, traiciones, gustos, y estados Y quie un viento de ocasión la sopla con tanta fuerza, que como la bola tuerza, cae en cualquiera traición. Se tu amor, se tu deseo, y su pobreza, y su casa: presto verás lo que pasa, y que en servirte me empleo. Amigos, médico hallé, remedio, salud, y vida, ya no hay, que busque o que pida, el escudero se fue, Y Dorotea quedó; Tancredo es ya mi criado. Jul. Agradécele el cuidado, con que la vida te dio. Que acá le regalaremos lo que toca a nuestra parte. Hoy te rindes valvarte de inacesibles extremos. Tan. Decirlo puedes. Ri. Bien puedo. Ta. Ven, y por sus rejas pasa. Tancredo manda mi casa, manda mi casa Tancredo. Vanse. Sale caja, bandera, y soldados, don Francisco Capitán en tropa a embarcarse. Ea señores soldados, alto a embarcar, a embarcar. o. 1. Comprastes pan, Escobar? 2. Y dos gambetes salados. Buen vino va en la galera, en eso no hay que gastemos, el poco argen que tenemos, lleva a la Fraila Ribera. Con su servicio del diablo se embarca el pobre señor. 2. Callar en diciendo amor. Aborrezco su vocablo. Fra. Caminen pues, ea caminen. Entraran que no es ganado. Entrad vos, qué hacéis parado? 3. Aguardo que me encaminen. Hola haced que esté el sargento alerta, no se nos vayan, porque en viendo el mar desmayan, y le iran de ciento en ciento. Sale Ribera soldado con una mujer- cilla, y un pícaro, con vagaje, y una guitarra. b. Haga pucheros ahora si le parece provada. Hola qué es eso? . No es nada. Va allá también la señora? Si va, o no a Dios daremos la cuenta, que acá no somos de los que atientan los lomos, cara a cara acometemos. Si hombre es flaco donde ha de ir con las cosas no excusadas, ha de ir a las arrumbadas? Héchome ha por Dios reír. la recámara me agrada. Lleva la guitarra encima, y no le quiebres la prima, que llevaras tabalada. Mu. Ay, ay, y que mar tan grande. Que te espantas socarrona, si en tu golfo de Narbona, no hay ganapan que no ande. a. Alto a la mar, a la mar. ea soldados. 4. La fruta. Vayan pasando soldados, y baga- jes, y arcabuces, y armas. comte. 1. Tagastes la fruta? 4. Allá quedó Salazar. F. Buena es la gente, y no toda visoña, que al fin de España, en un hora a la campaña, hielo y frío se acomoda. De dónde sois? o. De Jétafe Buen soldado. . De Madrid está dos leguas. ray Y Decid, que os den buen puesto al viaje. Vos compadre? . De la Mancha, y máteme un esmeril, antes que espere otro Abril, cuando no llueve y se ensancha. Salen Leonido, y el Alferez Rosado. Mirad que tengo entendido, que nos embarcan a Oran. Donde vos vais, y otros van, ire ganado o perdido. Yo estoy tan desesperado, que el mayor mal me está bien. F. Es camarada también? Ros. Es muy hidalgo soldado, señor capitán, Leonido, y es amigo de Valencia. F. Muestra en su talle y presencia, que justamente lo ha sido. mi mesa tenga de hoy más, y de mi escuadra se nombre. (bre. Dadme esos pies. R.y es nuy hon Leo. No lo fui menos jamás. Huyendo de una mujer salgo de España; mirad, que valor, y calidad. Y que mayor puede ser. Traiga aquesos mosqueteros de guarda Sargento, y vamos. eo. Ya esposa en la mar estamos, si podré volver a veros: Ay dulce señora mía, ay Valencia, ay Cartajena. Ros. Parece que lleváis pena. eo. Yo os la contaré algún día. Vanse. Salen Isabel, y Dorotea. Isa. Aquestos cuatro reales me dieron por la lavor. Dor. Haré dos partes iguales, que la tiene tu señor, como bienes gananciales: Dos Misas di con los dos, para que le guarde Dios: rogad por el almas santas, pues que ya lágrimas, tantas todas las dirijo a vos. Isa. Tu virtud señora es tal, tu vida tan limpia y sana, que te ha de dar nombre igual de Penelope Cristiana tipo de amor conjugal. Que ventura de Leonido, ya que desdichado ha sido, en no poder sustentarte. Dor. Por eso de mí se parte, desesperado y corrido. Con que lágrimas bañaba ojos, y cama aquel día, que estrechamente pasaba, que sola la falta mía, pena y confusión le daba. Con verme tan afligida, aún no estoy arrepentida, ni de este arrepentimiento aún primero movimiento, podré tener en mi vida. Sale Tancredo. Tan. Cómo de casa en efecto, aunque de ella me han echado, vengo a servirte sujeto, y sin licencia me he entrado. Dor. Has hecho como discreto: Pues Tancredo cómo va? Tan. Bien gracias a Dios señora, que halle mi remedio ya. Dor. Y con quién estás ahora? Tan. Con el que más bien me está: Estoy con un caballero Ginoves. Dor. Con extranjero, por ventura medraras. Tan. Y tanto que yo no más soy llave de su dinero: Viendo la necesidad, que pasáis, os he traído esta poca cantidad, por lo que a vos y a Leonido debí de amor y amistad. Tomad que en esta bolsilla va más alma, que dinero, y bien podéis recibilla, que es deuda sin lo que os quiero que debo restituilla. Siempre con lo que tuviere; acudire de este modo, si mi señor no viniere. Dor. Muestras ser hidalgo en todo, gran nombre tu fama adquiere. O ejemplo de gran lealtad, criado reconocido, o luz de fidelidad, obligado agradecido, y dechado de amistad. Tomarlo quiero, que empieza a darle mi obligación lugar sobre la cabeca; mas porque tenga ocasión tu virtud, que mi pobreza. Que no querer dar lugar a lo que en esto mereces, pudiera el cielo culpar otro Nicolas pareces en la bolsa, y en el dar. No eres siervo lisonjero, que al señor presta dinero, codiciando su riqueza, que quien da a tanta pobreza es liberal verdadero. Si a tomarla me he atrevido, es porque puedo pensar, que te ha enviado Leonido. Tan. Deja señora de honrar hombre que tu hechura ha sido. Pluguiera a Dios que tuviera un mundo pequeño ahí: un paje me aguarda afuera, de quien no me despedí: mientras me despido espera. Isab. Notable lealtad ha sido, mira si tenerle amor debalde ha sido. Don Has querido al hombre de más valor de todos los que han servido. Al más honrado y leal. Cuenta el dinero señora, consuele el son nuestro mal. Do. Que de escudos. . Sueña ahora, o campaña celestial. Do. El pensamiento me ha dado, si este mozo los ha hurtado. No le ofendas de ese modo. Do. Si son falsos. J. Eso y todo. Dor. Si por ventura ha jugado, un papelillo está aquí. I. Papelillo, aguarda a ver, no sea el aforro. Do. Así, cédula debe de ser de como los recibí. Leonido tu esposo te ha dejado por pobre, ahora echarás de ver, que mintió el Moro en despreciar el marido rico, y que en efecto fue consejo de enemigo, sírvete de eso, y pide lo que hubieres menester en su ausencia, porque el te goce, y yo lo pague. Ricardo. Válame Dios, vil Tancredo, vil hombre, criado vil. O perro, tan fiero enredo. Dor. La industria ha sido sutil. Vuelva Tancredo. Tan. Leyo el papel, entrar puedo; ya señora se fue el paje. Ruin hombre, de ruin linaje, deseal, fiero, atrevido, este es el pan que has comido. a tu señor tanto ultraje: Toma vil tu bolsa allá, y el veneno en taza de oro, que aquese papel, que ya osó ofender mi decoro, cual áspid en hierba está. Mi necesidad discreta, por otros pasos camina, que es medicina imperfeta que dentro en la medicina, me dé a comer la receta Vuélvase el oro a su centro, di que resisto su encuentro, que no es dado, ni prestado; debe de ser alquilado, pues tiene cédula dentro. Era esta bolsa campaña, lengua el papel que traía, mira si tu culpa es llana, pues tocándola diría, que fui deshonesta y vana. A bolsa que sabe hablar, echarle los cerraderos y a quien sabe disfamar, mostrarle honrado aceros: yo os haré infame matar. Salid fuera, y al Hebreo el dinero en que vendido habéis por delito feo a vuestro señor Leonido, le volved para su empleo. Que no os faltará un sahuco. Tan. Señora. Don Que no te var? Isa. Vete infame, que trabuco, deja, y verás si habla más, que la cara le machuco. Tan. Isabel tú a mí? . Alcahuete, ya no soy la que solía. Dor. Vete traidor, Judas vete. Tan. Pequé? Don Cierra Isabel mía. Tu Cristiano, perro Hamete. rabla. Sale Leonido mojado asido a una rabla. Leo. Valedme Virgen bella, mas pura que los Ángeles, estrella de la mar valedme ahora, virgen que del Milagro os llaman en Valencia, sacadme a tierra, a tierra, a tierra, a tierra, yo colgaré esta tabla, y en ella pondré escrito este milagro vuestro, sin duda que estoy libre, toda aquesta es arena, orilla, y algas, las cosas veo distintas, jardines hay aquí, huertas y quintas, lugar es grande aqueste, las casas son extrañas, torres y capiteles diferentes, no veo en ellas Cruces, adónde estoy Dios mío? Madre de los perdidos pecadores, adonde mis pecados me han traído perdido, a Oran dijo el Alferez, que el Capitán venía, si es este Oran; más ójalá que fuese, hay esposa querida, ya se parte de mí tu media vida: sentarme quiero un rato, cubierto de estos árboles, solo, mojado, hambriento, flaco y triste, mientras que veo gente. Ay mísero Leonido, Moro es aqueste, entierra estoy de Moros, quiero ver lo que hace, que sale de esta huerta, y a la playa se inclina, honrado aspecto tiene, sin duda es principal, ventura ha sido, del cielo fue clemencia, aprender el Arabigo en Valencia. Sale Audalla con arco, flechas y alfanje. Aud. De este fresco jardín salgo a la playa, del mar azul, porque en sus claras hondas limpio mi cuerpo, y descansado vaya: o soledad; ahora es bien que escondas mis cuidados en ti, gente, y disgusto, y que con dulces ecos me respondas, no siempre los palacios causan gusto, los pinos verdes, mas que los dorados, objetos son del ver más sano y justo: dejo la cama rica, y los estrados, con las alfombras de oro y tornasoles, y los lienzos del ámbar perfumados, las granas que nos venden Españoles, el traspontín de raso, y la almohada, labrada de colores y de soles, este fresco jardín tal vez me agrada: los paramentos de la verde hyedra, de quien está su casa coronada, el madrono que crece entre la piedra, donde el oso peludo se embriaga, la verde palma, que casada medra, el agudo cipres que al cielo amaga, y el bajo y salutifero romero, contra toda hinchazón, dolor, y llaga, y en el Julio abrasado, o fresco Enero, miro la cabra asida del tomillo, y colgado del pampaño al cordero, tañer su ruda flauta al pastorcillo, y buscando los pechos de la cabra, retozar a la tarde el cabritillo: baja de aquella amarga cornicabra, haciéndose pedazos una fuente, que me murmura sin decir palabra, y por aquestas guijas blandamente, jaspes tornasolados, y pizarras, piensa que aumenta el mar con su corriente, Yo sentado a la sombra de estas parras, estoila oyendo, y canto las canciones, de las sierras Bermejas, y Alpujarras, cuando puso Fernando sus pendones en el Alambra de Granada hermosa: y el Rey Chico lloró tales razones, de aquí corto el jazmín, violeta, y rosa, cojo la roja guinda, o verde pera, la cermeña amarilla, y olorosa: pero la soledad de la ribera ya me obliga a bañar, guardadme el arco, y mataré volviendo alguna fiera, que si a la isa con el sol me embarco, de aves del cielo, y liebres de la tierra, suelo colmar la voluntad y el barco: dejemos el alfanje, pues no hay guerra, hurta la hierba ya, la ropa estafa, tanto en sus hojas, y frescura encierra: aquí pongo el turbante, y la almalafa, que basta que me quede esta camisa de cándida, y bruñida finabafa, de estotra parte el agua con su risa me está llamando. . Alfanje, y flechas tomo a Moro date preso, y date aprisa. Aud. Quién eres di visión? y donde y como veniste aquí? . Pues ríndete primero, o asentárete de la punta al pomo. Aud. Mira que soy honrado prisionero. Leo. Seas quien fueres. Aud. Yo me rindo basta, quién eres? eo. Español y caballero. Aud. Basta Español que de su espada, y hasta, pues hasta Argel llegáis ansi desnudos, tengo noticia. Leo. Argel, o esposa casta. Aud. Dime por Dios, pues no soléis ser mudos, como en mi propia tierra me cautivas? pues no somos tan bárbaros y rudos. Leo. Moro, necesidad. Aud. Fuerzas altivas, solo vienes a Argel a prender hombres, como es tu nombre que inmortal recibas? Leo. En Argel te dijeran bien los nombres de mi esposa, y de mí, que el padre suyo está cautivo en él, Au. Qué? . No te asombres. Aud. Cautivo está en Argel el suegro tuyo. Leo. El Rey le tiene. Aurelio es su apellido. Aud. Conózcole, y por ti, que es noble arguyo. Leo. Aconsejole un Moro, que a Leonido, un pobre que soy yo, su hija diese, y no a un rico, porque era malnacido: cáseme, ay triste, y como no pudiese sustentar mi familia, al fin del año, pobreza me forzo que me partiese: pasaba a Italia, aunque si no me engaño, un Capitán de Infanteria Española me llevaba a lugar de mayor daño: corrió tormenta, y mi persona sola escapó donde ves, triste, y perplejo, con una tabla entre una, y otra hola. Aud. Que eres tú aquel por quien le dije al viejo, que diese, aunque eras pobre, a Dorotea: mal haya yo que di tan buen consejo. Eres el Rey? Aud. Quién quieres ya que sea? Leo. Toma señor tus armas y vestido. Aud. Será porque tu hidalgo pecho crea, que harás de mí? Leo. En trueco solo pido mi viejo suegro. Aud. El viejo, y tu rescate: mas di dónde mi lengua has aprendido? Cualquier Cristiano que en los pueblos trate de Moriscos del Reino de Valencia, la aprende como yo. Aud. Con este embate nos iremos a Argel, y la presencia de Aurelio gozarás, y de mi casa, como señor y dueño, sin licencia. eo. Tu esclavo soy. Au. Por esta azequía pasa. Salen Tancredo, y Ricardo, Julio, Celio. Tan. Lo que no puede interes, quién lo basta a derribar? Que allí no tenga lugar, novedad extraña es. Sabe señor, que hay mujer, que es Flamenca en el rendir, que el hombre no ha de decir, que con su gusto ha de ser. Fuérzala, que muchas nacen tan duras de los talones, que si no es con encontrones, jamás cosa buena hacen. Hay mujer que no ejecuta con palabras, ni regalos, que es nogal, que a puros palos rinde a su dueño la fruta. i. Pues Tancredo de que suerte, si me atreviese a forzarla, podré entrar? Ta. Será obligarla a que procure tu muerte: Aunque por lo que es su honor, no dudes que ha de callar, que Lucrecia en porfiar, lo será en callar mejor. Ello es muy tarde, un enredo para la puerta buscad. Tan. Las espadas desnudad, como que herís a Tancredo: Y en abriéndome entraréis: o perros, pues tres a mí. Muera, muera. Tan. Ayuda aquí. No digas tres, di que seis. Tan. A señora Dorotea, a Isabel, Jesús, hay triste. Dorotea dentro. Dor. La voz de Tancredo oíste? I. Y que dudas de que sea. Tan. Abrid, que me matan. Don Corre, que aunque es traidor fue criado de Leonido. . Entra cuitado. dido an. Diol Salen Tancredo y Ricardo. Tan. Algún ángel me socorre. Quedaos vosotros aquí. Do. Estás muy herido? Ta. Muerto. Do. Daca esa luz. Jul. Ello es cierto que bien se ha trazado ansí. Vuelvan a salir todos. Do. Adónde tienes la herida? Yo soy señora el herido. Do. Oh vil Ricardo atrevido, y de mi honor homicida. Con vanas industrias sales a conquistar mi desdén, que para matar mi bien, siempre de heridas te vales. Mira tu cuales heridas son las que a mi honra das, las que aciertas por detrás, y las que yerras fingidas. Señora escucha. Don Oh traidor, descuelga aquellas espadas. Isab. Voy por ellas. . que te agradas de mi muerte y tu rigor, a mi bien? Do. A infame y vil. Sale Isabel con dos espadas. Toma señora. . Qué quieres? Do. Qué conozcas las mujeres en acto más varonil. Sacude Isabel, echemos estos cobardes de casa. Ay tal cosa, que esto pasa. (mos? Qué haremos? . Fuera. . qué haré- Denles lindas cuchilladas, hasta echarles del tablado. Jul. Defiéndete, que por Dios, que las juegan lindamente. Tente Dorotea, tente, Do. Déjame con estos dos. Mira que te puedo herir. Do es tu espada muy cobarde. Huye, que ansi Dios meguarde, que no se puede sufrir. Ya los podemos dejar. Don Bien huyen. . Su infamia es cierta. Do. Pues cierra Isabel la puerta, y vámonos acostar. Hermosamente acuchillas. Do. Y tú en extremo me agradas. Entra. Don Cuelga estas espadas, donde están las almoadillas. conido su yerno. Sale Aurelio viejo cautivo, y Leo Leo. Hízolo el Moro honrado con extremo. Au. Si puede haber Leonido en pecho Moro entrañas de Cristiano, aquel las tiene, no ves que honradamente nos envía. o. Veo que del consejo que te ha dado, ha resultado todo el bien que has visto, traerte libre es el mayor de todos, fuera del gran rescate prometido, cuando venga Zulema de Biserta. Au. Con que lágrimas tristes ha sentido nuestra partida. Leo. Tuve a gran ventura, que estuviese aprestada aquella nave, que no quiero regalos entre Moros, sino necesidad entre Cristianos: mil escudos me dio para el camino, y con Zulema me promete cosas, que por ser tan extrañas no las creo. A. Si hay verdad entre bárbaros, no dudes, que está en Audalla, o mi querida patria, es posible, que pudo mi desdicha vencerse a sí, trayéndome a gozarte, ahora gran señor pon justo limite en los brazos del ángel, que me espera: pero sospecho que en llegando a ellos, como en otroJordan me tornen mozo. Leo. Ya señor se acabaron tus trabajos, ya quiere el cielo que descanses libre de cautiverio de tan largos años: estas son las campañas fertilísimas del Reino de Valencia, este camino nos llevará a poner mañana en ella. Salen cuatro salteadores con cuatro arcabuces. Si hacen cortesía no dispares. 2. Hola que digo. Leo. Mi señor escucha. Au. Ay Leonido con esto nos recibe nuestra patria cruel. 2. Ríndanse presto. eo. Un padre, y hijo peregrinos somos, que de cautivos en Argel venimos. 4. Suelta la espada. . Espérate Ruperto, no le quites aquí más que las armas, que en nuestro rancho los desnudaremos. Au. Pobre viejo que aún esto te faltaba. Leo. Amigos desnudadnos en buen hora, y reservad las vidas: a los menos la de este honrado viejo, que es mi padre. Au. Amigos si piedad no os enternece de dos cautivos, que en Argel pasaron tan miserable y trabajosa vida, guardad, ansí la vuestra guarde el cielo, la de este honrado mozo, que es mi hijo. 2. Caminen donde digo, y manifiesten el plus de argen. Leo. Que han de traer cautivos. 3. Gofredo de estos pobres peregrinos se ha de quemar la ropa como tela, para que salga el oro entretejido. Au. Ay triste Aurelio. Leo. Ay mísero Leonido Salen Tancredo, Celio, Julio, y Ricardo. Qué tiene tanta pobreza? Tan. Hoy supe de una vecina la reférida fineza. Tanto ayuno, y disciplina, tan flaca naturaleza. Tan. Digo señor, que contaba, que sin comer se pasaba algunas veces dos días. Come las entrañas mías, ave de Sísifo brava, porque te matas ansí? ya no quiero pedir nada: quieres tu pedirme a mí, que por sustentarte honrada, ya te sustentas de ti. Que te adore, y que le sobre a los perros de mi casa, que vida en viéndote cobre, y que con mi mano escasa te deje vivir tan pobre. Oh fiera crueldad no vista, ya mi bien no te conquista amor si no obligación, ya pido a tu condición, que de nuevo se resista. Ya tu santidad, señora, mucho más que tu hermosura me deleita, y enamora, que vivas no más procura este que tu vida adora, Dineros me sobran, toma. Tan. Hablas, señor, como honrado, pero no se ablanda, y doma, Ri. El darle me da cuidado siquiera para que coma. Si de un real de su lavor, da el medio aún pobre, yo puedo con ella partir mejor. Ya es tarde, y dice Tancredo que no está en casa, señor. Que al Remedio fue a rezar, vamosa al campo a espera que es denoche, y miedo, o fuerza causarán que el rigor tuerza con que te suele matar. Julio, ya estoy muy trocado, su virtud estimo sola, aquí la historia ha cesado de esta Lucrecia Española, y este Tarquino afrentado. No más amor, antes creo que si viese en esta calle alguno con mal deseo fuese mejor a matarle. que por mi agravio el más feo. Lo que quiero ahora hacer es en este umbral poner este lienzo con dinero, que ya solamente quiero remediar esta mujer. Cietra lnvención viene aquí, para que lo tome luego, vosotros venid tras mí. Hoy está santo, ayer ciego, si ha de ser mañana así. Celio dale cantonada, y volveremos por ello. Calla. . qué es eso? . No es nada Si aquestos piensan cogello tomada está la posada. Salen con manto Dorotea, y Isabel Dor. Muy tarde habemos uncido, cosa que la vecindad lo tenga por liviandad en ausencia de Leonido. Abré esa puerta Isabel, que más dé las siete son. Isab. Es muy larga la estación, y está el camino cruel. Ay, señora, Do, que ay. Isa un lienzo con dinero en los umbrales, A pensar lo que es comienzo. Isab. Como a Francisco reales. Que lo pienses me avergüenzo. Demonio es este sin duda. otro papel. Dor. Muestra a ver, que a verle la luna ayuda, la letra es esta de ayer, treta, ni letra no muda, Cetra peroja de la Jeseña que sabe vuesta viday ne cesidad, os envía ese divero, seguramente lo podéis to mar, pues es como limosna como amor siendo desno va dais limosna, y dinero: up No ha sido mala la treta, en conmigo. Isab. Dónde yas? Do. Adónde presto verás que soy honrada, y discreta, Sale Julio Jul. Fingiendo cierta invención, de Ricardo me escapé, que bien a Celio hurtaré el iienzo, y la bendición. Puertas de mi alma, y vida, vive Dios, que lo han cogido, aquel bellaco ha venido con la treta de esta herida. Pero allí viene, no ha hecho, otro el venturoso ha sido. Mi agro escaparme ha sido, que llego a tiempo sospecho. A Julio le he de negar que no vine, ni lo vi. Jul. Ya no hay pájaros ahí, todos echamos azar. l. A traidor, que lo has cogido. Otro ha venido primero, Sale Tancredo. Codicia de aquel dinero, sin aliento me ha traido, Mas umbrales más Reales que de la casa Real, que no hay más Real umbral, que el que da tantos reales. Que le digo, está cabal Tan. Oh ladrones, bien sabia que corristes a porfía al palio de aqueste umbral. Enviome mi señor a ver si lo habéis tomado. Sale Ricardo. Que los tres me hayan dejado hay desvergüenca mayor. Sin duda han venido aquí para coger el dinero. (llero Ju. Quién va? . Un hombre, un caba. Si es este Ricardo? Ta. Sí. Señor, eres tú? . Yo soy. que hacéis aquí? Ju. Yo a buscarte vine. . Yo vine a aguardarte. Fan. Pues yo aguardando te estoy. Sin duda me he convertido en dinero, e interes, que este pienso que los tres a buscar habéis venido. Jul. Tancredo dijo, que tú le enviabas a saberlo. Tan. No debí bien de entenderlo. Yo a ti Tancredo, Jesú. Sale un pregonero, Isabel y Dorotea. Dad hermano otro pregón. Cualquiera que haya perdido cierto dinero. . Si ha sido el de mi nueva invención. Vengan las señas, y hallazgo, que yo le pondré con quien lo tiene. . Ce, hombre de bien: Dor. Este es nuestro mayorazgo. Yo he perdido ese dinero. Cuánto es? . Quinientos reales y un papel. . Buenas señales. Dor. Dádsele ansi Pe. Todo entero Do. Decid, que el hallazgo os dé para vos. . Tomal de vos, ce, señora; ella es por Dios, suese, entrose, al fin serfue. Hay valor más invencible, tomad amigo. . Señor, ya os conozco. . Y yo mejor este divino imposible. Si algo fuere menester allí en el encante estoy. No poco encantado voy del valor de esta mujer. Hay tan heroica matrona. tny,yol Salen Aurelio; y Lenido, como pica ros muy rotos, de poder de ladrones. Aquí vive Dorotea. Au. Ven por donde no nos vea; ni nos conozcaspersona. Quién ba allá. Auvan dos cautivos, que ladrones han robado. Abuen puerto habéis llegado. No es malo llegando vivos. Este, señor, es Ricardo, que hace a mi puerta? Ay de mí. Au. Hijo, si él ha entrado aquí, vengarte, y vengarme aguardo. Mataré a mi hija, en vez de dalle el primer abrazo, haciendo a su cuello un laco del cordel de mí vejez Ah traidora, así guardaste el casto amor prometido, necesidad te ha vencido. Tú, que el ala me robaste. Fiera, esquiva Dorotea, darás causa a mi remedio, que yo pondré tierra en medio, y aún cielo, que cielo sea. Que en ausencia de tu esposo dinero no te havencido, y en los tiempos que te ha sido so. para el su Que toda ica emiga, ha sido en va ni mi presencia te obliga, ni de Leonido la ausencia. Mas que me quejo de ti, santa, honrada, casta, hermosa, pues has sido poderosa que hoy vuelva a vivir en mí. Ecnete aqueste dipero o solo para que comieses, y que tan honrada fueses que le has dado al pregonero. Pues no ha de volver conmigo, cautivos, toma ese lienzo, que desde ahora comienzo a ser de pobres amigo. Goce mi renta mi hermana, a vu monasterio me voy. Síguele. . Sin seso estoy. Tan. Estás contenta inhumana. Oh padre, dadme esos, brazos. Hy vida del alma mía. quien con tal valor porfía deme infinitos abrazos, yn Llama, toca. Leo. A Lor otea! osna Dentro Dorotea. Do. Ricardo, vete en buen hora. Leo. No es Ricardo, mi señora. Dor. Él, o quien quiera que sea. eo. No desconozcas mi voz, mi vida, yo noy Leonido. Au. Todo me has enternedido. Leo. Pudiera a un tigre feroz. Dor. Traidor la voz de Esaú, y las manos de Jacob. Mas la paciencia de ob mi bien. Dor. Señor, eres tú? Yo soy. Dor. Sin duda que es él, abre, ay triste. . No te espantes. Hay visiones semejantes. eo. No tiembles, vuelve Isabel. Yo soy, que ciertos ladrones me han robado, esposa mía. Dor. Ya te conozco. Au. Desuía, aunque en buen lugar te pones. Déjame, pues fui primero que goce lo que he engendrado. Don Ay Dios. Au. De que te has turbado tu padre soy verdadero. No soy sombra, ni fingido, toma estos brazos bañados Abrácense, y sale Zulema, y ocho Moros con cofrecillos, y maletas. en lágrimas, Zul. Bien guiados del cautivo habemos sido. Zul. Aquí vive Dorotea. Isab. Gente viene, recordad, que a salir de la ciudad madrugan. Leo. Quién fuere sea. Dor. Ponte esta ropa, señor. Au. No te desnudes. o. Es justo. Isab. Y tú aquesta. Leo. Por tu gusto, aunque así estaba mejor. Pónganse las ropas de Dorotea, y Isabel. Zul. Gente ay aquí, llegar quiero pues traigo salvo conduto. Leo. Sin duda es este el tributo del rescate. Zu. A caballero vive Dorotea aquí? Au. Ya con el alba te veo Zulema. . Aurelio. Au. No creo tanto bien. Dor. Qué es esto, di! Leo. Mi esposa! del Rey de Argel, que he cautivado, el rescate. Au. Deja que después se trate. Don Tú al Rey? . Yo al Rey, quepor él Me dio a tu padre. Zu. Y aquí señora, te envía un presente, obligado eternamente a tu marido, y a ti. Caro le costó el Consejo, aunque fue bien empleado de haberte a un pobre entregado las causas aquí las dejo. Su hijo soy, y me envía, a que en pago del presente, que de una prenda que siente haberla perdido un día. Le han dicho que eres el dueño, Si la tienes, se la des, que no es poco el interes, aunque el servicio pequeño. Diez mil ducados en oro te traigo, y otros diez mil en joyas, por la gentil prenda Cristiana de un Moro. Y esto fuera del rescate, que aparte traigo a Leonido. Dor. Que prenda decidme ha sido, porque de darosla trate? Z. Una esclava, que cautiva tenéis en vuestro poder; que es su hija. Isa. Puede ser que tanta gloria reciba Zulema? . Sois vos, señora! Isab. Aunque niña, no he perdido tu memoria. Dor. Di Leonido, sueño, velo, o duermo ahora. Padre, marido, y hacienda, y padre para Isabel. Isab. Este es mi nombre, por él el Rey lo que soy entienda. Soy Cristiana. Zu. Ya él lo sabe, entra, y sabrás su intención, que a su fe tiene afición. Isab. Solo en ella verdad cabe. Zul. Cristianos queremos ser, no lo oigan estos aquí, Regalos te traigo a ti, muestras de amor, y poder. Au. Entra Zulema, y descansa. eo. Dónde está tu galeota? Zul. Bien puedes llamarla flota, trecientos remeros cansa. Salveconduto he traído, con esclavos rescatados. Au. Todos sean bien llegados, y tú en buen hora venido Entra, que esta es tu posada, eo. Acabe con tu venida, la riqueza mal nacida, y la pobreza estimada.
