Texto digital de Peor es hurgallo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Antonio Coello y Ochoa
- Atribución estilometría
- Antonio Coello y Ochoa Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Peor es hurgallo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/peor-es-hurgallo.

PEOR ES HURGALLO
JORNADA PRIMERA
s. Vuelve a casa pan perdido, que sin ti no valgo nada, la más esencial criada eres que en el mundo ha habido. Dame los brazos. . Sin mí estás fuera de tu centro. Mira, las cosas de dentro solo las fío de ti. De haberte echado me pesa, mas ya lo enmiendo, qué quieres? Qué brava hechicera eres! en efeto Portuguela. Y quieres bien todabía al encubierto don Diego? Luisa, por él no sosiego. Cómo sin ser Señoría! Mira, a toda ley quisiera, para emplear mis favoros, si hay en que escoger, señores, y a mas no poder, cualquiera. Todavía en eso das? todos nacimos de un lodo. señores me llevan más. Mira, la que habla a un señor ruidoso, como tú sueles, corre con más cascabeles, pero no corre mejor. Calla, que es grande primor hallar un ilustre pecho. Anda, a toda ley, provecho. A toda ley, pundonor. Pues ya te vino a querer un Conde. . . Quién? don García No era Cónde, y Señoría? Eraso por su mujer. Que, pues por eso ha perdido? Sí, Luisa, que no es airosa señoría contagiosa que se le pega al marido. Pues como a un particular hidalgo tu amor le inclina? Yo predico la dotrina, mas no la se ejecutar. Y el buen Rodríguez, de España el más famoso tercero, que p De solo hablar de tu semblante. . Es hombre honrado Sabe meter un recado por el ojo de una fuegra: en negocios importantes está hoy, él vendrá ahora, porque fue. . Dónde, señora! A echar ojeo de amantes. Cómo? . . Ya sabes que fue gran política entre fueros, disfrutar los forasteros. Y yo te lo aconseje. Y que para aquesta treta tengo con cuenta y razón, espía en todo mesón, centinela en la estafeta. Ya se que no se te esconde ninguno, ya es cosa enseja. Pues de Castilla la vieja dizque ha venido un Visconde que grande fausto apercibe, porque viene aquí a casarse, Rodríguez fue ya a informarse de la casa donde vive, Sudado vengo y molido. Oh buen Rodríguez! . Oh Luisa! Hase informado? . Conprisa, más con duda. . . Pues qué ha habido? Qué andando buscando ciego donde el Visconde se pasa, enseñándome la casa, es la misma del don Diego tu galán, y averiguando más; por salir de este abismo, dijeron el cuarto mismo de don Diego, señalando que era en el que el tal Visconde vivía. .. No puede ser. Hay más de volverla a ver? Eso algún misterio esconde. Y después que determino volverme, al quererme ir, vi al tal don Diego salir con vestido de camino Sí fuese el mismo Vivonde que siempre tuve recelos de que su nombre encubría; Pues a qué fin? .. El sabra el intento que tendrá. Esa es ciega fantasía: mas él viene por el Prado. Tor adónde? dices bien. Y ahora encontró . Con quién? No lo ves? con su criado; y vienen juntos vestidos de camino. . . Qué será? Ellos vienen hacía acá. Quizá a la larga escondidos podremos averiguar algo de esto que temí. Bien has dicho. . Pues aquí nos podremos retirar. A recibit a mi hermano iba yo. . Pues no te canses que ya el Visconde tu hermano está en Madrid. . . En qué parte? Llegando a los Recoletos mandó que me adelantase con esta carta, señor. El humor suyo es notable, pero sobre serlo mucho erró mi Padre en criarle siempre en Castilla la vieja sin la línea, y sin él arte de la Corte, que es enmienda y disciplina elegante del natural más rebelde, y en una aldea quien sabe? Está Castilla la vieja tan vieja ya, que le nacen en vez de frutos y trigo don Quijotes, y Refranes. Pero ahora que me acuerdo, como te va con el Ángel de Doña Antona María, que ha dado en que ha de adorarte Mira, yo voya su casa no más de porque me abren; sientome un rato no mnás de porque quiero sentarme, asisto porque no tengo que asistir en otra parte, estoyme de perezoso, y voyme por orearme: vuelvo otra vez de costumbre, y ella piensa que es de amante; requiebro por responder, porque ya que hayá de hablarse, tanta sativa me cuesta un requiebro que un desairé: escucho por no hablar yo, y finjo que es elevarme, callo por pensar en otra, y digo que es de cobarde: enojome por mudar conversación y lenguaje, pido celos por oírla del modo que satisface: regálola con sonetos, señas, promesas, visajes, y ella me regala a mí no más de con no costarme: mira cómo puede irme con dama de aquestas partes. Por Dios que me ha enamorado la relación que me haces: qué linda mujer! por cierto que se hace querer de balde. Sabe tu nombre? . . Don Diego sabe que soy, mas no sabe mi apellido y patria, tanto que cree que soy Infante de Aragón. . Pues a qué fin? A fin solo de llevarle el humor, que es linajuda, y dada a Príncipes grandes, tanto, que el ser galan suyo acto positivo hace, y pasan por el Consejo de Ordenes su anes, y al empezar a querella se le ha de enviar delante la ejecutoria. . Pues quiere) hidalgos particulares? Sí, que los admite para esconderse de los Grandes. Ella es loca de justicia, al punto se le despache un capírote en Toledo el primero que vacare. Leamos la carta: espera, quién viene allí? no es Alcalde? Sí. . . Para quién anda oculto por una muerte, es buendance. Pues arremeter. . . Camina hasta que vuelva la calle. Y yo te sigo también, aunque no haya muerto a nadie, no más de por la carroza, que yo sé quien se retrahe en sucediendo una muerte, aunque en ella no se halle. Yvanse? . Sí. . . Pues lleguemos. yo soy. . Soltose la loca, Don Diego. . Lindo don Diego, buenas son las falsedades. Qué es esto de esta mujer? No más que don Diego? . Tate, A hidalgo. . Quién es? . Aguarde irme quiero, perdonadme, pues sigo a don Diego. . . A quién? cómo se llama mi amante? ya se de donde adolece, ella quiere que sea Infante; pues lleve soga mi amo, con los misterios que hace, por llevarla así el humor, la echa a perder a remate. Voy porque me espera ya su Señorí: mas qué haces lengua vil, que me destruyes? Qué dices? . Nada, que e Dios. . Ven tarde Por Dios que ha obrado el jarave: es diamante? . . No lo dudes. Es fino? . . Es deel sol imagen: Tiene algún pelo? . . Es perfecto? Es fondo? . . Sí, no te causes, Y el oro de la sortija es fino? . . De mil quilates. Pues no lo puedo decir, que es cosa muy importante, Acaba, o viven los cielos. Señora, aunque me matasen no lo diré, que no puedo, decir más que es. . . Quién? . Un sastre. Necio estás. Habrado en verás, yo no puedo declararle quien es, que importa encubrilló; mas solo decirle baste que es más que merced. .. Qué dices? Baste que a decirme allán- que es leñoría. . . Pues cómo se llama? . Basta que sabe que es. . Quiént Jítulo en Castilla Siempre conocí su sangre. Luego lo dije yo. . Luego se lo ley en el semblante. Buena queda: a Diós. .. Espera. No puedo: a Diós, que es muy tarde. Aguarda, pero una carta se le cayo al apartarse. Alza, haberla, diré así A mi hermano que Dios guarde. Aver. . otra trae dentro. Lue aquesa. . De esta tarde. es la fecha, porque dice de Madrid ya dayo hoy Martes aveinte y tres: hoy le ha escrito. Pues según eso, se sabe que don Diego es quien ha escrito este pliego, y que al llevarle va el criado a quien se enivía, Pero hay más en que repares; la firma dice el Visconde don Blas de Villoria: Madre Dios, don Bias y Villoria. si es don Diego, como firma Viscónde y don Blas? . . Ya sale de la duda mi sospecha, sin duda a fin de ocultarse se mudó el nombre don Diego, y viene bien, no hay dudarse con lo que el criado dijo. Leamos a ver si abre más luz la carta. . Bien dices. Dizo así notable lance. , que ̱ ; que l , qu ue Hay tal maldad! vive el cielo que el traidor vino a casarle ocusto, y por eso encubre su nombre: oh fingido amante! Yo no extraño tanto eso como el estilo y senguaje: yo no tenía a don Diego por menguado: ay disparates cómo los que escribe aquí? Ay algunos que no saben más de parlar la cartilla; y si llegan a apurarles, descubren aquesta hilaza. Ello han menester tratarse. mucho los hombres. . . No hay quien de loco, o menguado escape: solo está la diferencia en tener menos notable la tema que todos tienen, una tema en que disparen, E que debe de ser celoso sin prudencia, y al tocarle en esta tecla, disuena. Que tanto disimulase? Mira si lo dije, Luisa, que este hombre quiere engañarme. Pues tú a caso tienes celos de que el Visconde se cases hale de casar contigo? Aunque no haya de casarse en el galán de mi gusto entrar con otra a la parte, aunque le a su mujer, es muy costoso desaire que le amanezca con otra, y yo de celos me abrase. Ahora yo lo entiendo menos, pues como si es de esta tarde la fecha, y es de Madrid, se escribe, y puede enviarse a este hermano, si también está en Miadrid Eso es fácil; porque él oculto temía aún de su hermano fiarse hasla aquí, más desde ahora porque debe de importarle, muda de intento, ya dice que es fineza al deciararle. Voamos pues lo que escribe a su esposa, que Dios guarde, A doña Juana de Vargas mi mujer, vive en la calle del Frado, en una casa de tres rejas. . Señas trae, por si queremos hacer alguna visita al Ángel. Pues por Dios que si yo puedo no han de haber venido enbalde las señas. . Bueno será: está otra carta adelante. Ant. , - : que , s -̱ No digas si no maldades: Ay disparates cómo estos? que me engañase el Visconde? vive Dios que he devengarme, si el mundo, si el sol, si el cielo, Josús, tenedle, atajadle. Qué ruido es aqué?P . De un coche desbocados, y arrogantes los caballos, precipitan la gente, n . . El cielo os ampare. Señor, mujeres van dentro. Pues que dudo que no sale esta espada a socorrersas? Un hombre furioso parte. a desjarretar los brutos. Ya tiñó el acero en sangre, y si era prestado el coche el ducño a echado buen lance. , ; , a Llevadía a su misma casa: Está cerca? . En esta calle. Pues guiad. . . No era don Diego? Él era. . . Oye, mira. . Aparte, que hay desmayada y no puedo faltar allí por mi parte. Hay tal vergante? . . Camina Luisa, este hombre me trae fuera de mí. . Pues qué intentas? Ver su esposa, y con vitrajes deshacer con mis noticias cuanto él con finezas gane. Bien harás: . Aqueso apruebo. Y si él acaso lo sabe? Rom Re Muera este fingido amante. Alarma contra Villoria. Guerra contra los don Blases. Aquesta es su misma casa: ay desdicha más notable? Es muerta? . . No, que aunque tiene de muerta tantas señales, el pulso muestra que vive. Pues vaya depresto, llamen quien algún remedio aplique. Yo voy por él b. A su padre voy a buscar, porque sepa esta pena, aunque le mate. Y yo a la botica voy por un jarave. . . Pues sabes tú cual ha de ser? . Qué importa! basta como sea jarave, que los Médicos tampoco saben más que recetarle a bulto, y así traeré el primero que topare. . Con el susto y el recelo, sin reparar me han dejado a solas, y no he mirado quien libré, corro el velo: pero qué miro? del cielo, aquí la lumbre mayor entre eclipses de temor perplejo tiene su fuego; o por no parecer ciego se hace dormido el amor. Bella mujer, suspendida la vida en ella estoy viendo, que aún no le faltan muriendo los aplausos de la vida: si no es que así esta homicida quiere a su salvo matar, y haciendo adrede parar la armonía del vivir; finge que sabe morir, por no dar que recelar. el desmayo, y sostituye tibio calor a la nieve: ya poco a poco se embebe el cielo en ardor sutil, que bizarro y que gentil volverá a arrastrar su cielo aqueste móvil de hielo en sus ejes de marfil. Ya el alma hasta aquí encogida se va dilatando, y salen algunas perlas que valen el alma, y cuestan la vida: ya vuelve en sí mi homicida. Ay de mí. . . Suspiro? sí: Amor, qué es esto que oí: quien ha visto extremos tales que padezca yo los males, y ella suspire por mí? Ay infeliz! dónde estoy? Ines, Beatriz, mas que veo? quién es? . . Un mudo deseo rendido sin manos soy; un ciego que incauto voy a mi mal por senda incierta, un pájaro que concierta limar el hierro y huir, y no se atreve a salir estando la jabla abierta. Caballero, si sois vos quien me ha librado, no acierta la voz, poco acostumbrada, a hablar en estas materias. Si sois pues quien me ha librado, creed que la recompensa tan segura está, que sale por fiador de ella la deuda. Yo os estimo como el alma el empeño, y no es fineza extraña al recato mío que con el alma agradezca la vida, pues vida y alma son siempre muy compañeras. Pero yo soy tan extraña con cualquier hombre, y que con el desmayo mismo, y así os suplico que: apenas puedo hablar. . . Divino asombro, cuya luz al sol remeda, si para quitar la vida os habéis fingido muerta; que hará un alma que ya estaba rendida a vos por ofrenda, aún cuando os robó el desmayo la mitad de la belleza, si ahora cuando más viva la esgrimisteis toda entera, acreedora de otra vida me sois aquí sin tenerla. Si habrá vuelto del desmayo? señora. . . Beatriz: . Las nuevas de tu accidente, estendidas por todo Madrid, no dejan pesar que no soliciten, ni remedio que no venga a procurarte tu vida. Pues haz avisar, que buena estoy ya: y mi padre? . Ya habrá sabido las nueuas, aunque yo no lo he encontrado, Pues fuerza será que venga al punto: por Dios que os vais, que aunque yo disculpa tenga de que os hallé aquí, no es justo darle con cosa tan nueva, ni aún aquel susto que habrá de la duda a la respuesta. Poco os obligan mis ansias. No os entiendo. . . La belleza siempre es áspid que no escucha. Si escuchar entender fuera, ya yo os hubiera entendido, pero están muy forasteras en mi recato esas voces, y en mi pecho esas ternezas. Con un desengaño pagas deudas de la vida. . . Deudas de la vida no las paga el honor, abre esa puerta Beatriz, que este caballero Cruel estás. Cruel no; pero me pesa de estar tan agradecida, y creed, pero la lengua con la turbación se pasa a muy cortés de grosera, perdonad, no estoy en mí. Si tanto recelo os cuesta mivista, ya os dejo. . . El susto perdonad, que yo quisiera, mas no quisiera, mal digo: a Dios. . . Adiós: qué extrañeza! Creed que os está mi ama obligada; y que yo sea buen tercero en vuestro abono. Mi vida está a vuestra cuenta, lo más de mí se os encarga. Vuestra seré. . . Tan apriesa amor? sin duda que tienes de pólvora las saetas, Puese? . Sí. Válgame el cielo! que susto este hombre me cuesta! Beatriz quítame este manto. Triste estás. . . No se qué nueva inquietud tengo en el alma que va a padecer tristeza, y otro efecto no entendido no deja que lo parezca. Es amor? . . Amor! qué dices? qué es amor? . Pues eres piedras No si no honrada, que es más, No todo amor es flaqueza, bien pudieras inclinarte, y ser honrada. . . Las penas en mi condición estudian a no sentir yo ternezas: fuera de que como sabes, estoy casada; y muy cerca de llagar ya mi marido, que aquesta noche le espera mi padre. . Que sin saber como se llama, quien sea, que talse tiene, o que r Mira Beatriz, las mujeres, si algún amor no las ciega, con los ojos de su padre miran mejor lo que aciertan. La que se enamora, suple con el amor la nobleza, o la hacienda de su esposo, y cariñosa atropella por lon tres primeros días que dura de amor la fuerza, la comodidad continua de la vida que le queda. Mas los padres como nunca se enamoran ni se prendan de sus hiernos, solo miran la ajustada conveniencia. Mi esposo dicen que es rico y noble, no hay más que sepa, que a mí que no me anamora, bástame, aunque no le vea, riqueza y sangre. . Y añade el salir de ser doncella, cosa que una vez dejada no ha habido jamás quien vuelva a ello en toda la vida; pero dime si saliera al reves este marido! Echar la culpa a mi estrella. Sí fuese necio? . . Sufrirle, que para aquesto soy cuerda. Sí receloso? . . Quietarle, que para eso soy honesta. Si es mujeriego? . . Halagarle mucho por ver si lo deja. Si es de mal talle? . . No ver otro que mejor le tenga. Si es tahur? . . Jugar con él. Si es calvo? . . Tener paciencia. Si es zurdo? . . No quiera Dios que tan desdichada sea. Ya está aquí el jarabe. . . Qué es aqueslo? . Remedios eran de tu salud. . Que se enfría, el g tómele usted por mi cuenta. Ya estoy buena; Dios os guarde. Pues tomadle aunque estéis buena por no perderse la hechura, ya que la costa está hecha. Quién es? . Con el otro hidalgo llegó a tu socorro. . . Ea, pues despídelo. . . Mi hija dónde está? . Tu padre llega. Señor. Juana, grande susto me dieron tus malas nuevas: cómo estás? . . No ha sido nada. Qué quiere hidalgo? . Severo pregunta. . . Qué vaso es este? que pretende aquí? qué intenta? Señor. . . Quién es? . Boticario que traje para la muerta esta purga. . . Pues qué aguarda si la ha traído? qué espera? vaya con Dios. . Falta ahora. Qué falta? . Ajustar la cuenta, Hidalgo, vaya con Dios, que sus dudas dan sospecha, y yo para nada tengo necesidad de que mienta. Pues cómo? . . No es boticario sino aquí llegó. . Él me cuelga. Con otro hombre que acalo ha de tener la violencia de los caballos llegó, y si no los desjarretan, a estas horas no estoy viva. Sí señor, y por más señas que el caballo que me cupo está bueno de la pierna, porque he sabido después que traía espinillera. Pues si es así, para que singió mentira como estás Señor, es costumbre antigua eso, y fuesene la lengua, y para decir verdad; sin quitarme las espuelas con el Visconde don Blas de Villoria, que aquí llega en este punto a casarse. Qué dices? . Es cosa cierta. Sirves tú al Visconde? . No, sino a su hermano. . . Las nuevas del mundo mejores son que darme ahora pudieran. Juana, ya llegó tu esposo, cómo, cómo, no te alegras? Porque yo no lo deseo ni lo rehuso. . . Qué cuerda! aprendan a responder de este modo las doncellas. Luego el Visconde es su esposo? Si Beatriz. . Y es Viscondesa mi señora? . . Claro está. Ah lindo menguado esperan. Contenta estás, y que albricias me has de dar por estas nuevas, señora? ̱. Beatriz, no es tiempo de hablar ya de esa manera, trátala de señoría. Eso es desear pendencias: queríá tratarse igualmente, que Beatriz es caballera. Y decid, donde el Visconde está ahora? no se apca en mi casa? . No señor. Cómo no? mucho lo hierra: Es Vizcaíno encogido. Y decidme, dónde queda? En los Recoletos. . Tues voy a traerle por fuerza. Si él lo sabe, escondérase. e . Cómo? . Porque tiene temas y caprichos muy notables. Eso he oído; y pues es fuerza que le conozcáis, decidme para que yo se lo advierta antes que acá se lo noten, si como criado fuera, de la Corte tiena acaso aio en que emendarse pueda? pero no tienen enmienda. Cómo no? . Porque es muy vano, y en nada piensa que hierra. Acha que de hijo mayor, que naciendo con riqueza, se crían sin desengaño; alaban les lo que aciertan, y lo que yerran les callan: más decid por vida vuestra, que a mí cargo está el págaros, en que el Viscónde flaqueas hacedlo por mí! Jesús! no es menester diligencias, yo soy tan criado suyo, que diré del cuanto sepa Cuanto a lo primero, el traje del Rey que rabió se acuerda, zapato romo, gorrilla, peto, espada, rodillera y capa corta. . Adelante, esa es culpa forastera, para aquesto basta un sastre, esa es falta muy pequeña: adelante. . Habla a lo antiguo; y por éncima les echa unos pocos de refranes como azucar y canela. eso no importa, hombre en fin que se ha criado en aldea, hoirá hablar bien a los otros, y el trato le hará que sepa. Está tan puesto en el duelo; que toda la noche sueña diciendo: Eso pide palos Y si da en aquesta tema; aunque el sueño le haga Papa; en los palos no dispensa. Caballero de ciudad, esa es culpa de la tierra, y dobio de salir bien de la primera pendencia. Qué más? . Es muy satisfeclio de su talle, y luego piensa que to de haber tratado con feas, y culpa de haber vivido en lugar sin competencia. Es celoso tan terrible, que de Doña Juana bella el retrato que traía, para que nadie le viera, le cerraba con candando, porque de la faldriquera no se le sacase alguno; y tras esta diligencia, se echaba luego a dormir encima de la maleta; mira tú si es bien celoso. Eso solo me da pena. A mí no, porque si yo por mi ser honrada es fuerza, no he menester para nada yo que celoso no sea; y después que él haya visto lo que soy con experiencias, se quietará; y cuando no, que él sea muy centinela que me ha de importar, si yo no he de tener qué me vea? La primer mujer has sido que habla así en esta materia, Ay respuesta más prudente? o bien haya tu obediencia: voy por el Visconde? . . Sí, Pues ese cuarto adereza para mi yorno, Beatriz, que en el otro de allá fuera estaremos yo y mi hija hasta desposarse; ea, ven tu conmigo, que voy a que el Visconde se venga; y enseñarásmele tú, que un buen vestido te espera por las nuevas. . Luego tú de su condición te huelgas? No, sio de su venida, que lo demás lo remedia, el tiempo; prevente, Juana. Vamos aprio tu padre, la boda es hucha. Pues yo te confieso que tan desabrida me deja la relación, que no se entenderá acá una pena que me aflige. . Pues hay más de nocasarse? . . Ya es fuerza, porque yo no tengó causa que me obligue a esta flaqueza: que estas cosas de mi esposo cuando embarazo me hicieran, podrá ser que no sean todas verdad, y que lo encarezca demasiado: que un criado siempre que murmura aumenta, Dices bien, pero quién es quién se entró Un hombre en mi pieza? qué es esto, Beatriz? pues como estaba abierta la puerta? Quién es? . . Un esclavo tuyo, que se vuelve a la cadena. Qué culpa, dulce homicida, tiene mariposa ciega, si el nacer la llama hermosa le cuesta morir en ella? Yo festejando el peligro, me vuelvo al inceudio, sea la voluntad de morir disculpa de que yo muera. Yo pues muriendo a porfía, rondo la luz, y si ella me quema porque la busco, la busco porque me quema. Harto le paga la llama el que se ha atrevido a verla con morir, sin que también cueste el morir diligencia. Caballero, qué queréis que ya que la vida os deba con todo el honor la pague, valiendo menos la deuda? Qué pretendéis en mi casa mirad. . . El fuego se queja de abrasar: o mariposa, que desdichada te quemás! Yo no agradezco osadías tan desbocadas, que intentan obligar con desenfados que no compro, y ya me cuestan: idos con Dios; y creed. Ya la llama regatea abrasarme, y es su oficio, mas no me espanto, busquela. No por buscada os respondo así, si no por honesta, que no soy de las mujeres que son honradas por tema: yo lo soy porque lo soy, y cuando aquesto no fuera. tengo dueño. . . Qué decís? Qué tengo esposo; y tan cerca está ya de serlo mío, que aquesta noche se espera, y podrá ser que en sabiendo quien soy y quien es, no quiera: Mete esas musas Joachín Qué ruido es ese? Hay más pena? mi padre. . . Avisa a mi hija que está aquí su esposo, . Buena la hemos hecho: hay tal desdicha? Qué os aflige? . Linda flema, que os allige y es su padre y un marido? . Ydos apriesa: caballero de esta cuadra os salid antes que venga, y buscad alguna excusa. de estar aquí, que allá fuera no importa tanto que os hallen. Bien decís? . Vamos apriesa, mas no puede ser, que ya entra. . . Mote esas maletas. Hay tal desdicha! . Mejor es que se entre en esa pieza, que después habrá ocasión de sacarle. . . Es cosa cierta. En buen susto me ha metido por la cuadra? . . Gran desdicha perderos anntes que os tenga. Adónde está mi mujer, que aquesta noche he de verla? El gusto con que os aguarda no de otra suerte tuviera satisfacción, llega Juana. No, no es razón que se mueva a buscarme, que aún a mí fuera el buscarme indecencia: yo es más razón que la busque, que soy hombre, y ella es hembra y no ha de buscar a nadie, decidla que se esté queda. Ya se va soltando el nobio. Ay desuentura más nueva? vive el cielo que es mi hermano, Beatriz, no me descontenta tanto el talle como el traje. Ridícula es lallibrea. Llegad pues, que ya os aguarda. Llega señor. . . Llego a verla, Dios vaya conmigo, Ortuño. Señor. . . Si acaso es tan bella como el retrato, a mi honor se le previene gran guerra. Al santo Cristo de Burgos le prometo una novena. si to pasa de bonita. Nunca los pintores dejan de añadir en la pintura!! Tues llego. . No dides, llega. Mas vale pájaro en mano dijo un antiguo problema, que vueitre volando, aplico: Vos nacisteis, para Reina por vuestras partes, y el cielo hace que un Visconde os tenga, Yo soy el pájaro en mano, el Rey el vueitre que vuela, poco soy yo para vos, más bien un Rey os viniero nin es mal pájaro un Visconde a falta de un Rey, mi Reina. Ortuño. . Señor, qué mandas? No ha estado buena la arengas Famosa. . . Ya me parece que estará la novia tierna. Qué terrible necedad! Ya está dicha la primera. En las gracias de mi hyerno le faltó al criado está por decir, que no parece que despunta. . . Cuando hubiera, que no es posible, en el mundo mas que ser esposa vuestra, lo ajustada que yo vivo de mi padre a la obediencia, no me déjara pensar que subira más pudiera. Y así de ser vuestra digo que estoy dos veces contenta por ser vos a quien elige, y por ser él quiesillo ordena, Ay Beatriz, necio marido, gran desdicha, más paciencia, Ortuño. . Señor. Pues privas, no guitarás que lo sepan? llégate, que te parece? Parédense hermosa y cuerda. Lo cuerda vaya con Dios, mas lo demás . Que hay qué temás? Temo Ortuño. . Qué, señor, Que esta casa no esta necha en horma de mujer propia, que es demasiado de buena. Parece que estáis extraño. y supuesto que es tan vuestra aquesta casa no es justo. Si os he parecido fea, con procurar agradaros tendrá aquesta falta enmienda. Antes es el suspenderme culpa de vuestra belleza, que me parecéis tan bien i me pel demasiado me contente? perdonad la demasía de hablaros de esta manera. Bravas necedades dice, puede ser que acaso sea turbación aquesto ahora. Quien de una jornada llega, la mayor lisonja es que descanse, dad licencia de que Juana se retiré a su cuarto. . Enhorabuena, forzoso es obedecer, aunque me cueste perderla este rato. . . No podéis perder vos a quien es vuestra. Cómo esto fue de repente, no es mucho que no parezca vuestro hermano. . . Poco importa. Avisárele que venga a casa también, que no es razón que pose fuera. Cómo es eso? ni mi hermano, ni mi padre que viviera; ni ningún criado es bien que viva y more de puertas adentro con mi mujer. Lo que vos quisiereis sea. Parece que ha adivinado mi incendio? Eñaquella pieza es nuestro cuarto, quedaos. Hasta dejar a mi prenda en vuestro cuarto, no tengo señor de apartarme de ella. En el cuarto de mi dama me quedo, qué ocasión esta a no ser ya de mi hermano: Yo aguardo a que por mí vengan de allá dentro: ay esperanza aún no nacida, ya muerta! Entrad señor, entrad Juana. Que esté escondido, hay tal pena? Oyes Beatrizi . Ya te entiendo. Que le habrá dicho a la oreja? Toda la hilaza descuil Ya voy, olivme la treta. Entrad Ortuño. . Señor. Aunque el mundo se revuelva, no ha de tener mi mujer criadita consegera.
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA Entró el Visconde en su cuadra? Ya entró. . . Pues mira no venga. El y Ortuiño están ahora desenvolviendo maletas. Pues saca ese hombre, qué aguardas? que yo entretanto que Celia me desnuda, voy, que es tarde: que haya mujer que se meta en estos sustos? gran dicha ha sido, que no le vean. Ya el alma en la cárcel presa, adonde fuera dichosa mas que el vivir, la cadena esperaba por instantes, como el preso la sentencia, como el sentenciado el día, que a sacarme ya vinieran de la prisión: quien ha visto que la libertad se temas Salid presto que el Visconde está en su cuadra, no sea que salga. . . Vamos: adiós, y goce con más estrella Caballero? . . Sois vos? . Sí. mi hermano, el bien que he perdido, llore el alma. . Luego era (mía vuestro hermano? . . Ay Beatriz pluguiera a Dios que naciera antes un rudo villano, que hermano de quien me lleva lo más del alma . Hablad paso, ahora salid apriesa no salga. . . Vamos: adiós, a Dios casa en quien se alber- De esta vez echamos fuera: más esperad, que peor es esto? . . Qué? . Yo estoy muerta; que vuelve (ay desdicha igual?) esconderos será fuerza, y después si hay ocasión, podrá ser que por vos vuelva. Hay tal pesar? que aún huir de dónde muero no pueda? Señor, qué inquietud te obliga a salir de aquella pieza a esta cuadra? . . Es que no caben y a mis suspiros en ella. Sosiega, que has caminado. Un triste cuando sosiega? Amigo. . Señor. . Yo estoy perdido. . Pues qué te quejas? Quéjome de mi desdicha. Pues qué hay ahora qué sientas? Que me hubiese de topar mi luegro esta tarde misma, para no haberme informado como pensé, con cautela, de la opinión de mi esposa antes que me descubriera, cómo le escribía mi hermano? Que esté yo oyendo las quejas de quien me mata, y que yo quejarme también no pueda? Qué le escribiste a tu hermano? Que él hiciese diligencia (en tanto que yo llegaba, pues conocido no era) de la opinión de mi esposa: que mujer en Madrid bella, es mucho peligro habiendo. tantos ojos que la vean. Esta es sin duda la carta que no seí, ya penetra. mi discurso el fin que tuvo. Que mi hermano no parezca? Si acabamos de el descansa. . . Ortuño? . Qué intentas? No me conviene esta nobía que es hermosa y bachillera, y también tiene criada que habla en secreto con ella Entra a recogente. . . Cómo recogerme? bueno fuera: ve por una luz, Ortuño, que antes de acostarme es fuerza, mirar toda aquesta casa. C. Tu desconfianza es necia. Qué dices? no ha de quedarme desban, retrete, alacena, aposento, o camarin que no examine. . . Él me encuentra hay tal lance? . Mira bien que te ofendes. . . Yo por ella, cuando no fuera mi esposa, de curiosidad lo hiciera. oo Qué haré?, si aguardo me halla aquí sin duda, pues venga, del mal lo menos, ahora está escura aquesta pieza, quiero salir, por el tino encontraré con la puerta: yo salgo. . . Pasos parecen, alguna persona entra: os Beatrizí quién es? quién val Encontrome: ya la misma ocasión me dé el remedio; . No has de salir, tente, espera. Quién eres hombre atrevido? Hombre cualquiera que seas que profanas esta casa, yo haré que en mis brazos sepas como castigo osadías. Tú verás, aguarda, deja. Aquí está la luz. . Qué miro? mi hermano: el alma esta ciega Qué miro? es sueño? es engaño? tu, hermano, tú, hermano eras Mucho agradezco a la luz este desengaño, llega Qué haces dentro de esta casa? Ser tu hermano. En que lo muestras? En mostrarme de tu amor cuidadosa centinela. Leiste mi carta? . . No ves señas de tu obediencia! Haste informado? . . De todo. Qué has sabido? . . qué es muy buena tu esposa. . . Sabelo? . . Sí. Cómo? . . De aquesta manera Pendiente tengo el honor y la vida de tu lengua. Leí tu carta; y el nombre de tu esposa supe apenas, cuando a su calle camino por lince de tus sospechas. Bregunto por los vecinos, que no hay quien mejor lo sepa, y dan todos en su abono las noticias que deseas. Llegué a su casa, y también hallo ventanas y rejas cerradas: que es gran virtud en casa donde hay doncellas, En esto un tropel confuso, entre lástimas y quejas, por el zaguán de su casa, desmayada y mediomuerta; perdido el color del rostro, con desorden la belleza, ajado y mustio el somblante, en brazos de un hombre llega doña Juana. . . Quién? mi esposa en brazos de un hombre muertas ̱. Pues desmayada qué importa? ̱. Pues si en su juicio estuviera, cualquiera sela matara, vive Dios. . Oye, y sosiega. En fin escucho, examino la causa; y la causa era que fue el desmayo del susto de un coche que se despeña. Procuro saber si acalo supe en fin que acaso llega. Y no contento, en su casa me introduzco, a ver si en ella hay señas de amor oculto; y oculto; sin que me vean, averiguo, advierto, miro, y oyendo en aquesta pieza pasos, asustado salgo a averiguar mi sospecha, Oigo un hombre, airado envisto, conozco en fin que tú eras, y agradezco al desengaño no haber hallado tu ofensa. Bien está, mas como entraste acá dentro? . . Mucho aprieta. . Una criada; a quien yo fingí mil amantes penas, diciendo que me importaba dar a su ama una queja, sobornada me ocultó. Luego has hablado con ella? No, que por venir su padre no hubo ocasión que la viera favorable; porque yo no quería hablarla y verla, si no mirar escondido si algún amor la desvela. Mala es aquesta disculpa. pero a más no poder sea. Pues peor está que estaba. Cómo? qué temes? qué piensas? Casa donde una criada tan fácilmente se deja sobornar, y un hombre oculto, algo la hace que se atreva. El oro todo lo alcanza, no hay criada que no venda a su ama. . . Al arma, honor. Qué determinas? qué intentas? Yo averiguaré mis dudas con la más rara esperiencia que haya inventado la industria, y con la traza más nueva de los celos. . . Pues, qué quieres? Aún no es tiempo que lo sepas: Qué quieres saber? . . En esta cuadra no esperabas tú a ser. Argos de mi pena Si hermano. . Pues vete y calla. Qué intentas? Oh culto en ella yo mismo he de ser testigo tus ojos de mis indicios. de mi cuidado. . . Hay más penas? Vive Dios que soy perdido, que es fuerza que cuando vuelva por mí la criada, hable algo contra mi cautela, pensando que habla conmigo: mas qué he de hacer? más sospecha será el resistir? . . Aquí, he de averiguar si hay señas de mi mal en esta casa: sube y en mi cuarto espera. Bien dices. . . Pues ea hermano, vete, y atalaya sean Yo buscaré tus sospechas, Abrázame? . . Soy tu hermano. Vete t. No sé si aciertas. Honor, apenas marido y ya desuelos me cuestas? Oh amor, que en la cuna tengas Lince seré de mi honor. Ya mi esperanza está muerta. Pues calla no te conozcan. Pues silencio no te vean. Cierta mi desdicha fue. Cierta tu sospecha ha sido, Tan llano está este marido, pues a Dios. . . Adiós, que es tarde: tu sepulcro! apenas naces y ya sepultado quedas! porque en su casa he sabido. que de todo me informé; que el Viscondo ni su hermano a acostarse no han venido. y este negocio es tan llano que ya se queda a dormir? hurale el suegro no J. Por que? . Porque ha de impedir, viviendo dentro de casa, todo cuanto intento hacer: Pues por fuerza se ha de ver? Bien un amante lo pasa. Sin haber amanecido, hechos lechuzas andamos por las calles, que intentamos? Ya Sabéis que me he vestido, que estas mañanas de Mayo salgo a tomar el acero. Y fuera a ser por Enero lo mismo, lindo los layo: pues conmigo aquesta falsa? Es verdad. . Que de un traidor no te empalaga el amor? Los celos sirven de salsa. Poco a poco hemos llegado al centro que ya me abrasa, esta es sin duda la casa por las señas, la del Prado es esta calle; y las señas conforman, aquí la esposa de mi enemigo dichosa se encierra. . Pienso que sueñas: que así un hombre te sujete? Luisa, qué tengo de hacer? Buena casa al parecer, nobleza el dueño promete, Aquí el nobio a su placer se dormirá, y no en las pajas. Las ventanas están bajas, miremos por aquí, a ver cómo está el cuarto. . Cerradas están, mas está un postigo medio abierto. . Haber, ya digo. que es casa noble, aliñadas alhajas a nadie veo. Sola una luz está allí sobre un bufete. . Ay de mí! yo celo; tondo, y deseo, yo estoy loca, yo estoy muerta: vamos Luisa . Al volver del Prado podemos ver más espera; que ha la te Quién será? . Válgame el cielo! Algún gran daño recelo. Qué temes Matusalén? Si es mi enemigo, De vos quedaré siempre obligado. Salid, que me habéis costado grande susto. . Adios. . Adiós. No le viste? recatado salió un hombre . Al parecer no es él .. Su hermano ha de ser si fuere amante embozado. El honor mi industria alabe; mas ahora para entrar, que tengo de hacer? llamar, a Ortuno, que tiene llave de la puerta, mas allí viene gente, si me han visto salir? . . En vano resisto conocerle. . Estás en ti? A mí se llegan; y quiero irme a dar vuelta a la calle, que querrán? No es malo el talle, mas él se va: a caballero, él se fue, seguirle trata. Si es amante? Adiós pluguiera: Por qué? . Porque a celos muera como yo; al que a celos mata. V. Trae aquella luz acá. Válgame Dios! quien ha sido tan desdichado al olvido, antes que al amor será. Tero yo tengo de ver en poder de otro a quien quiero? ha de ser, (de celos muero) ha de ser? pues no ha de ser. Ese es buen pleito, se juez tú mismo, no siendo tuya. He de verlo, aunque sea suya que esté a su lado? . Una voz. lo de ver que estaba preñada la mujer de su devotó. Y qué intentas? . . No morir, reprimir mi ser honrado, irme, y dejar mi cuidado, Pues dónde te quieres ir? No me repliques. . Espera que amanezca. . . Hay prenda mía! para que quiero yo el día pues vivo de esta manera? Por Dios que ha de ser así. Acaba, pruebalo todo. Ya voy. . . Muera de este modo mi amor, no llamaron? . Sí. . Quién será? Ortuño. . Oh es vana tilusión, o es el Visconde. Qué habemos de hacer? . . Responde. Asómate a esa ventana, mira si salió. .. Fue cierta sospecha. . Quién es? . b. Yo soy, abre. . Por la llave voy. b. Abre sin rumor la puerta, que Ortuño tiene la llave. Vive Dios que estoy perdido; él salio, y vuelve ofendido, sin duda mi engaño sabe: pero qué tengo de hacer? es mi hermano, su pasión refrene mi corazón, íreme a morir sin ver. Ya viene. . . Salte allá fuera Calabazas. . . Cierto es. Estás solo? . . No lo ves? Pues oye don Diego. . . Espera: viote la criada? . Sí. Y qué ha habido? Heme informado. Y qué hallaste? . . Mas cuidado. Pues de qué manera? . . Ansí, Quedé oculto como sabes, sostituyéndote a ti, fiándole mis secretos por mudo a ese camarín. la respiración sutil dejaba salir, porque no diga que estoy allí. Antojoseme ene feto ver cuanto la sala en sí encierra, y curiosamente salgo del retrete en fin: Nada encuentro, nada veo, todo en silencio lo vi; que en la cartuja del sueño se enseñaron a dormir. Andando en estas, y otras, brillar reparo y lucir una luz como un cohete, que salió de hacía allí. Voy caminando tras ella, y a pocos pasos que di, miro entreabierta una cuadra, cuyas rejas a un jardín cayendo, acechando siempre, como vecinos en fin, la muda conversación, que tenían entre sí las flores, que por librarse de su registro infeliz, se las tapaba mañosa la estatura de un jazmín. Y cuando la vista apenas empezaba a introducir, miro a mi esposa que al cielo: más espera, que pedir quiero al amor una flecha, pintarela más sutil con su arpón, y de camino la enamoraré de mí. Estaba la cuadra toda en silencio, y por allí desperdiciaba la noche cuando el día ha de venir. Miro bien si hay alguien dentro, soledad reconocí, abre un poco más la puerta, atrevome más, y en fin con tal silencio pise, que aunque nunca conocí con miedo estoy por decir: sin duda que a mis recelos prestado se le pedí. Entro en la cuadra en efecto, y en cama de evano vi fiada: ya no hablo yo, amor habla desde aquí, no lo extrañes si me vieres a más estilo subir. Fiada en dulces silencios al sueño, ladrón sutil, que a sobornos de descansos la procuraba rendir. Junto al lecho en un bufete trémulá una vela vi arder como con vergüenza, de ver él sol junto a sí. Si no es ya que deseando con gusto verla dormir, temblaba como diciendo: Duerme más, deidad gentil, duerme, que si abres los ojos, no me has de dejar lucir. Yvagando airosamente, por la cándida cerbiz se derramaba el cabello, lluvia olvidada de Ofir. Un brazo fuera del lecho quiso al aire permitir, que reclinado en el viento se le llevaba feliz. Y él murmurando invidioso del lecho, le oí decir: No te lo tengas tú todo, algo ha de haber para mí. El blanco tejido velo que nació para cubrir a ruego de su recato aquel vivió Potosí, descuidado dio licencia que se asomase el márfil de sus pechos: o cambray quién se hará de ti! Lo demás que encubre el día, sio la noche a un telliz, era enigma carmesí: y de avariento, y de honrado nada quiso permitir, que la guardó más celoso para lisonjearme a mí. Yo desconfiado y loco, empezando a discurrir dije: Mujer tan hermosa, quien dudará que en Madrid será Circe, en quien se anegue tanto ocioso: y si es así, quien dudará que ella (ay cielos) pueda escuchar, o admitir? Intento hacer experiencia, mato la luz, llego a asir la mano, y ella asustada despierta y dice: Es Beatriz? Callo, y en el tacto extraña la mano, y vuelve a decir: Quién es? con más alboroto: y a media voz dije: Aquí me tenéis, yo soy señora, no me conocéis? y en fin, o fuese honor, o extrañeza, Padre, esposo, Ines, Beatriz, empezó a decir a voces, ladrones, y sin sentir quedó del susto hecha estatua, que en el tacto conocí. Remitió el aliento, el rostro bañado en sudor sutil; muy latiendo el corazón el pulso; y al fin la vi algo más nieve la nieve, y casi hielo el marfil. Salgo asustado y confuso, y encuentro ciego al salir la criada, que a las voces vino; y llegándose a mí, dijo: Mucho habéis errado en atreveros así, que si amáis como esta tarde habéis dicho, mal sufrís dilaciones, que aunque fuera mi amo mas cened ánimo, y salid no os sienta el Visconde. Yo; por esforzar nuestro ardid, la sigo, y al despedirme me dijo: Fiad de mí, que aunque es un ángel mi ama, el tiempo suele rendir un monte. Y aunque irritado intenté matarla allí, se me ofreció una cautela la mayor, la más sutil que ha imaginado el honor: yo he de mirar y batir esta fuerza de mi esposa; y esta criada civil ha de ser crisol por donde quilates me ha de añadir: yo he de probar si es honrada, Calla, que de solo oír tus razones me avergüenzo, eso llegas a decir? Su puesto, hermano don Diego que le dijiste a Beatriz que amanas a Doña Juana, y ella hablándome pon ti me dio esperanzas, tú tienes para esta guerra civil lo más entablado ya, tú has de ser el adalid, de mis recelos. . . Qué intentas? Tu otra vez has de fingir que eres su amante de verás. Qué dices? estás en ti? Amor, que ocasión es esta . con que me brindas aquí? Si acaso con esta traza, quiere mi amor discurrir? pues quiero estorbar lo mismo que deseo. Pues que en fin te alienta? mirá que es necio. Don Diego, y alo temí: curiolidad de mi amor es esa, yo he de salir de las dudas, y he de ver si se sabe resistir. te llamarán desde aquí. Curarse en salud don Diego, siempre es cuerdo prevenir. También los humores quietos suelen despertarse así. Pues con salud tan dispuesto al mal no es bueno vivir. No sabes tú que es honrada tu mujer? . . Hermano, sí, mas que se yo si después, como mujer slaca al fin, persuadida de finezas con escuchas, conoír a una criada, con celos, con verse siempre asistir, hará después con el tiempo lo que no ha hecho hasta aquí? Que hay algunas que hacen tema de ser honradas, y al fin suelen cansarse de serlo con la ocasión, y venir después de haber sido avarás, a ser prodigas de sí. Quién es honrada de verás, lo es siempre. . . No sé, (ay de mí) que al trato de una criada, no hay tan fuerte rebellín, y ya ves cuan fácilmente a ti te admitió Beatriz. Contra ella ha venido a ser la disculpa que le di. pues despedilla. . . Qué importa que todas serán así? Yo quiero ver si ella pone de su parte el resistir: que los criados ya sé que cualquiera ha de ser vil, y esta es mejor, pues mi intento me ayudará a conseguir. Tú has de fingir que la adoras, tú has de hablarla, y persuadir. Albricias amor, albricias; es sueño aquesto que oí Si es traza? verdad parece, quiéroselo rosistí que es necio, dichoso fui. mira bien. . . Esto ha de ser, no me tienes que decir. Mira que el honor es vidrio, y guardado ha de vivir, que al primer lance se quiebra. Para que quiero elegir mujer de vidrio, si hay muchas de bronce, y la quiero así Mira que nunca la espada se ha de probar sin reñir, que suele en las experiencias la mejor faltar. . . Pues di, no será peor que falte en la ocasión, que no aquí? Espada segura quiero, sufra experiencias, que en fin para que es buena la espada que ha de faltarme al reñir? Y al fin aqueste es mi gusto, que te va de aquesto a tis el primer cuñado eres con buenas entrañas. . . Di el primer Predicador sin gana de persuadir; ha de ser? . . Aquesto intento. Pues no te quejes de mí, si te sucediere mal lo que intentas conseguir. Peor fuera que después hallará lo que temí; que ahora tiene remedio, y después solo morir. Aquesto es cierto; esperanza, amor, volved a vivir, con el bien me está rogando, mi desdicha fue feliz, necio seré en no aceptarlo, Qué dices? . . Digo que sí; pero advierto que hago mucho, solo lo hiciera por ti: Has de servirla. . . Ya pienso que la quiero desde aquí, tanta es la gana que tengo de servir? ndi m has eres mi hermano al En. Qué mal mis intentos sabes? mas llegando a discurrir, oye otra duda. . Cuál es? Cómo se ha de persuadir, sabiendo que soy tu hermano, a qué a amarla me atreví que si quiero ser su amante conocerá que es ardid. Bien dices, mas un remedio, hallo para aquesto. . . Di. Yo tengo un retrato suyo, y con él; mas vesle aquí, puedes decirla que ha mucho que la amabas, y ella así no pensará que la engañas: lo que llega a discurrir un honrado! . . O pobre, como discurres si es contra ti! Bien has dicho, esta es la copia. , s. Abierto está. . Ya está aquí el Visconde. . . Apártaté escuchemos si habla en mí. Qué te parece? Aún no es de día . . Vamos allí a la luz, si te parece. Aparta. . Llégase? . Sí. Todo es suyo el rostro; en todo el arte supo mentir otra Doña Juana. . Aquesta es tu dama; desde aquí la puedes llamar tu dueño. Este es ya el sol que seguí como Clicie. . . Esta será. Ingrato, no será así, l , si yo puedo . . Que es aquel el retrato p. Vive Dios, aguarda, di mujer qué intentas ? . Pudiera bien el Visconde. . . Que oí. No pagar de aquesta suerte a quien por él anda así. Qué es esto? . . Quién puede ser? Aún no he llegado a Madrid, y ya empiezan las mujeres a perseguirme? . . Por ti es sin duda, que el Visconde nombraron. . Qué haremos, di; Salir a seguirlas. . . Bien has dicho, vamos de aquí. Amor, ya empiezo a esperar. Fingiraste amante? . . Sí. Harás finezas? . . Ya empiezo; pero vuélvote a advertir. Qué. . . Que después no te tijes. ̱ No me quejaré de ti: pues vamos honor al arma. Amor, hacedme feliz. Mis diligencias me cuesta si soy honrado en Madrid. Si soy dichoso en tir daño, echa te la culpa a ti . Qué dices Beatriz? qué hermano era del Visconde, y no sabia que fuese yo del Viscónde esposa? . Es llano Mas dichosa hubiera sido en que naciera el mayor don Diego. . . Nada es mejor que lo que el cielo ha querido. Prométote que le vi anoche al irle a sacar, con tal amor suspirar, que si le vieras allí tan tierno y tan entendido, aunque finezas no sabes. Calla Beatriz, no mhe alabes sino solo mi marido. Calla sirena cruel, que temo ya si te escucho, que esta inquie Pero miento, esta tristeza solo nace de que ha dado la novedad del estado, a mi recato extrañeza. Yo solo quisiera hacer tu esposo al que amante está. Pluguiera a Dios, pero ya eso cómo puede ser? Pero, infame pensamiento, qué novedad hay en mí? yo me reprimo, mentí, muera yo, o muera mi intento, y aquella ciega osadía que tuvo anoche de entrar en mi cuadra. . Eso es amar? ceguedad de amor sería. Ya le disculpas? oh cómo esta fuerza del honor bate ingeniero el amor con alabanzas de plomo! Mas qué importa? que esta noche con el Visconde me caso, salga su respeto al paso: más oye, no paró un coche? Sí; y apeándose están mujeres, a lo que creo: Dos son, desde aquí las veo Desde aquí se ve el zaguán. Mira quien son, si es visita, a buen tiempo está mi peña, esta será norabuena, Una mujer solicita hablarte. .̱ . Ah dicho quién es? Dice que no es conocida por el nombre. . . Estoy perdida, a pie volveré después, . váyale el coche. . Halta aquí se entran. . Bueno enverdad Por fingir autoridad, vine en coche. . Importa? . Sí. Buen desembarazo afé, acá se viene tapada. Luisa no me no estéis así por mi vida. Yo estoy bien, ya estoy corrida. No os sentáis? pues con licencia Qué mandáis? Qué buena cara! y qué tez! Dios os bendiga tomad, tomad una higa, a fe que no anduvo avaba con vos la naturaleza. Yo agradezco la lisonja. Luisa, respuesta de monja; que hermosísima tibieza! Decid pues, aunque es malicia no veros cuando me veis. Que me descubra queréis, en esso pedís justicia. Será favor muy cumplido. Lo demás fuera extrañeza, esta es tal, cual la belleza que mi Dios darme ha querido. Mucho os agraviaba el manto, hermosa sois. . . Pasadera. Que tan bello sol pudiera cubrir una nube tanto! Qué dientes! perlas se asoman, ninguna con vos se mide: que boca! . . Por lo que pide. Qué manos! .. Por lo que tomán. Creed que me he aficionado de vos. . . Y debeislo estar porque os vengo. . . A que ? . . A avisar, porque lástima me ha dado vuestra beldad, que os libréis del estado en que me veo. En qué estado? mas yo creo que habéis errado: sabéis quién soy yo? .. Sois doña Juana de Vargas? . . Sí. . . Y no oscasáis con el Visconde? . . Acentáis. Pues vos sois, ved si fue vana mi sospecha: Luisa ahora conozco a los hombres ya. A engañar también vendrá a esta otra pobre señora. Pues qué decís? . Ahora digo que son los hombres traidores. Conocéis este retrato? Sí, y es mío más responde. Pues no os fieis del Visconde, que es un traidor, un ingrato. Hablad claro, qué es mi esposo, Luego es vuestro esposo ya? No lo es, más lo será. Qué traidor! . . Y que engañoso Qué lástima! pues señora, si me guardáis el secreto, os descubriré mis males, aunque no pensaba hacerlo. Ay alguien? . . Solas estamos, Beatriz avisa en viniendo mi padre. . . Yo no quisiera que cuando por vos me atrevo a descubrir sus engaños, me viese el Visconded. . Bueno: ya os digo que estáis segura, hablad, sosegad el pecho. Seis años ha que el Visconde: deciros quien soy no puedo, que soy tanto que quiza os espantara el saberlo. Bien se ve en vuestro semblante la nobleza que os dio el cielo. Seis años ha que el Visconde me sirve, y que yo le quiero no se si para marido, aunque con este pretexto triunfo de mi honor si el llanto se allomare a decir esto, perdonad, que cuando llora el honor: mas no me atrevo a pasar más adelante. Decid pues, cobrad aliento. Frosigo. . Brava embustora. Porvos a mi historia vuelvo. Viome, ya veis no soy fea, hablé, tengo algún despego, requebrome, es engañoso, oi S lo demás ya se está dicho ya me entenderéis, mas dejo en silencio lo demás para explicarlo con esto; que en solo que no lo diga, hay harto para entenderlo: y si no entendéis, fue en fin. No es menester, ya os entiendo. De ese amor, que aunque le dura, hay un testigo hechicero, Hijo? . No, pluguiera a Dios que hubiera en parte consuelo, una niña; y por más señas Luisa dirá mejor esto. Qué he de decir? la cabeza es cortada de su abuelo. Qué decís? pues el Visconde es tan bárbaro que al cielo le pierda tanto el decoro, que habiendo ya de por medio tantas prendas os olvida: No olvida, lo malo es eso, que os engaña a vos y a entrambas nos echa a perder a un tiempo. Luego os quiere toda via? ̱. Y pidiéndole yo celos de que con vos se casaba, me dio este retrato mismo, diciendo que no lo haría, y echando unos juramentos; Luisa no estabas allí? Qué quieres que diga? cierto que hacía temblar las carnes, maldiciéndose. . . Lo creo: Son desalmados los hombres Y más este Caballero tiene el alma de un caballo. Conciencia y entendimiento deben de correr parejas. Pues también na descubierto acá esotra habilidad de ser moderado ingenio! Sí señora. . . Tan apriesu? Mucho al Visconde le debo; mi retrato os dio? ,̱. Aún a mí me causó por ser desprecio: no os fieis en el Visconde, que es traidor. . . Yo os lo prometo Ello sí, a puros ultrajes se le he de sacar del pecho. Ya un hermano del Visconde conoceisle? . . Sí, don Diego, ese sí que es hombre honrado. Y es un muy buen caballero. Qué galán! . Y qué cortés! A fe que no hiciera eso. Parece que con industria da el amor contra mi pecho alabanzas en el vnno, y en el otro vituperios, Pues decid. . Señora mía: don Blas, tu padre y don Diego vienen juntos. . . Ay de mí, si me ven todo mi enredo. se averigua. . . Qué decís? Que el Visconde es tan resuelto que si sabe que he venido a avisaros sus enredos. me ha de matar. . . Yo tampoco, hasta que más por estenso lo sepa, quiero que os vea: Entraos en este aposento, que es el cuarto de mi padre, y más deespacio hablaremos después. . . Bien decís. . Apriesa. Entra Luisa. . Bien has hecho. Yo no pienso dilatar aquesta boda un momento. has prevenciones que faltan me dan pena. . Yo las tengo. ̱. Quieres que me case yo como un cuitado escudero? Yo no tengo de casarme; siendo quien soy, por lo menos sin un torneo. . . Que ya se convierten los torñeos en gastar poco la boda, y guardar aquel dinero para después. . . no se han de hacer? Ya se han hecho. Vive Dios que soy perdido si aprieta en esto Don diego. Nunca faltan dilaciones en estos casos. . . Es cierto. Ten ánimo, y cuando no excusas habrá. . . Muy bueno es esto para mi humor. Bueno a fe para mi intento, allá fuera os aguardamos. Esperad; Juana al momento te has de desposar. . . Hay triste dónde vas? . . A ese aposento. peor es esto; a qué vas? Voy a sacar de allá dentro la licencia. . . Espera, aguarda. Si nos halla aquí, la hacemos . buena, todo se descubre. Qué licencia? . . La queé tengo para que os desposen. . . Pues si el entrar es para eso, no entres señor tan apriesa, porque me queda harto tiempo de ser casada. . . Eso dices? Esto digo, porque temo dejar de ser tuya en todo, pasando a ser de otro dueño. Dios te guarde, mas mi gusto es este. . . Fues, claro hablemos. Yo he sabido que el Visconde anda divertido y ciego por una mujer, y es bien averiguarlo primero: que no quiero yo marido que en otra parte queriendo, la memoria de otros brazos solo pague yo a desprecios, Pues de que lo sabes tú? Yo lo he sabido, esto es cierto, y es mujer a quien estima, y que hay prendas de por medio. Mas que ha de hacer que salgamos a decirlo. .. Ya lo temo Ea que es cosa de risa, Juand el Visconde soltero haya algún amor tenido, que yo no me espanto de eso, en llegando uno a casarse se dejan esos empeños. No lo escuchas? nuestras trazas nos echa a perder el viejo. Cómo si a mí me lo han dicho que hay obligaciones. . Eso extrañas? todo se olvida en llegando el casamiento, y yo he pasado esos lances. A, mal haya sus consejos: él me destruye. . Ya sé lo que hay en esos emplcos, que en mi mocedad estando, yo en Portugal algún tiempo, por haber muerto en Castilla mi Capitán, me fui huyendo a Lisboa, donde el nombre mudé en don Luis de Vivero, por ser menos conocido, y tuve allí un galanteo dé una señora tan noble. Luisa no oyes aquesto? En doña Ines de Figueira, viuda hermosa en extremo, tuve una hija; o memorias! pero viniéndome luego a Castilla, fue forzoso olvidarme con el tiempo: y así como con tu madre me casé, que esté en el cielo) me olvidé por acudir a mi obligación habiendo una hija, y con querer a Doña Ines por extremo. En casándose no hay hombre que no procure ser quieto, yo amaba y lo dejé todo, y el Visconde hará lo mismo. Has entendido el sermón: Y de memoria lo tengo, pero yo he de remediarlo, no ha de casarse si puedo: el mismo viejo ha de ser de mí l instr Cómo? . Yo te lo diré, (vo. Qué has hallado? . . Embuste nuea Esto ha de ser, bien has dicho: yo divertiré a mi suegro, empieza a batir hermano, porque no perdamos tiempo, esta roca de mi honor, para ver como al primero golpe se resiste. . . Pues llévalo de aquí. . Don Diego y el Visconde están allí. Él nos ha visto, lleguemos Visconde hijo. . . Señor, aquí me escuchad. . . Ya llego. Este es mi enemigo Luisa, fuerte amor, de verle tiemblo. Dulce ingrata de mi vida, aunque allí a la vista tengo a mi enemigo, estoy loco, y he dequejarme pues muero. Estáis en vos? qué decís? mirad que está allí mi dueño, y vuestro hermano. . . Perdido estoy, ya he perdido el seso, No puedo oír lo que dicen, que se hayan puesto a hablar quedo! Yo os adoro, echad la culpa a vuestros ojos. . . No pienso que sabéis que soy esposa de viestro hermano. . . Yo intonto morir sin premio, por vos me abraso. . . Ya hablan más recio Pues no esperéis que en mi vida alivie vuestros incendios. Ya le desprecia, y lo hace por lo que ha sabido: hay cuento más gracioso? muere falso sin saber el instrumento, Aunque vos no lo queráis, yo he de morir por ser vuestro, yo os adoro. . Oh fementido! Sufre y calla. . . Cómo puedo? Juana, todo ha sido engaño, y ya está el Conde dispuesto a casaplo A que el hermano ha satisfecho al viejo. . . Y es tan dichoso el Visconde, que ser vuestro merece. . No puedo más, revolver la boda quiero Mira que han de conocerte. Con aquesto lo remedio. Ya lo cater con mis ollos, caón negaréis o qué vejo. Qué es esto que escucho y miro por ún se que es lindo cuento. Aquí se descubre todo: qué es esto? mujeres dentro de tu aposento? . . El Viscondo da ocasión para este es ceso: en mi aposento me esconde mujeres, bueno por cierto, e . Señor Visconde, en verdad que guardáis bien el respeto de vuestra esposa. . . Por Dios que pierdo el entendimiento: síguelas. . . No hay que seguirlas, buena desecha, que luego dijera el criado que no sois vos por quien vinieron Mucho conmigo ha perdido el Visconde. . . Todo aquesto es en favor de mi amor. Así la boda suspendo. Vive Dios que no se como han venido. . . Bueno es eso, no os falta si no decir que han venido por Don Diego, Por mí? no doy ocasión a aquestos atrevimientos. Esta sin duda es la misma del retrato mas tan presto se ha enamorado? ahora digo que con las mujeres tengo brava estrella: perdonad el disgusto. . . Sed más cuerdo y si habéis de ser mi esposo, vuestra dama atrevimientos? Qué dama? . No lo neguéis, que irrita más: lo que vemos queréis negar? . Eso es, darnos papilla, y no es bueno. Don Diego. . . No has hecho vie en ocasionar tal riesgo. Tú también? todos lo dicen, verdados, pero qué es esto? Quién será aquesta mujer! pero en parte lo agradezco, pues suspendiendo la boda, se cumple todo mi antento. Bravo trabajo es el mío, en llegando luego pego: válgate el diablo por talle lo que cuestas de desvelos. e .
JORNADA TERCERA
Aquesta mujer me mata; Calabazas que he de hacer? Beatriz, este hombre ha de ser mi muerte, aunque soy ingrata, Pues qué temes? Que la adoro, y que en desdenes porfía, y se aumenta cada día mas mi amor con lo que lloro, Pues qué temes si eres roca y su disfavor se aumenta? Que ha de alcánzamme de quenta su porfía; que estoy loca. Vuelve el rostro a su pasión. Ese remedió tradlano, mus luego mi hecio hermano me brinda con la ocasión. Pues desengáñale ya. Ya lo hago, más porsía, ver a cada día; p continuación de una gota suele cabar una piedra. Pues hablale ya sin miedo, Ya lo intento y desconfío, Pues despídele conbrío. Ya voy a hacerlo, y no puedo, Olvídala. . . No podré. Háblale mal. . . No aprovecha Vete de casa. . . Es sospecha. Pues óyele. . . Bueno a fe. Pues qué es tu desinio? Amar. Pues qué harás? . . Estar en mí. Más hablale, que está allí. Allí está, llégala a hablar. Yo te dejo, ten valor. Yo le injurio, vete pues. Yo me voy, mueve los pies. Pues vete, venza mi amor. Yo voy, despéñese un ciego, Esperad, no os vais, segura Claro está que yo lo estoy, mas qué queréis? Que este rato al cincel de mis suspiros se sabre un pecho de mármol. Es posible ingrata mía qué mi amor? . . Don Diego paso que se ofenden mis prajas de tan necios defensados: qué intentáis? no soy esposa Si sois, ya se que os perdí, yo he de vencer mi locura: está la nieve del fuego. del Viscónde vuestro hermano? no me acordéis cuando os amos que sois ajena, que muero solamente de pensarlo: mirad señora. . . Yo pienso que alinque os escucho y os hablo, es sueño que no lo creo, porque hay delitos tan malos, que por hacerse increibles se permiten algún rato, tan grande como la culpa, y así lo que estoy dudando no es que os permito el delito, si no que me turbo tanto, que por castigar lo mucho me quedo sin castigarlo, Esperad. . . Qué pretendéis? qué me escuchéis. . . Será en vano. i Yo os adoro. . . Pues yo que lepuedo hacer? . . Qué? escucharlo. No estéis grosero. . . No estéis vos ingrata. . . Ea apartaos, porque llamaré a mi esposo si otro remedio no hallo, Si muero a vuestro desdeñ qué importa muera a sus manos? Y mi opinión? . . Y mi vida? Y su recelo? . . Y mi llanto? Eso es traición. . Es amor. Qué amor si no he de pagarlo; Pagarlo fuera interes, yo medro con desengaños, y he de morir. . . Pues morid sin que a mí me cueste caro, porque en llegando a mi honor, sabré yo sin hacer caso de nada, veros morir, y aún sabre también mataros. Válgame el cielo, quien vive sobre tantos desengaños? Incurable a los remedios estoy; pues de ellos no sano; que el desprecio suele ser medicina del honrado. Para que, loca fortuna; con el bien me estás rogando para que si eres desdicha vienes con risas y halagos de gloria, porque me brinda la necedad de mi hermano con el bien, siendo tercero contra sí de mis cuidados, si todos estos alomos oría, esto mas que sentir, cuando alcanzo experiencias que me sirven de ver lo poco que valgó Pues no ha de ser, vive el cielo, que he demorir (pues me abraso) de una vez, y no de muchas: yo me voy más empeñando en este amor cada día, pues no ha de ser, yo me aparto del veneno, hoy ha de ser la triaza de mi llanto la ausencia: para que quiero que este idolatrado encanto me mate a puros desdenes? Adiós dulcísimo engaño, a Dios Circe de mi vida, quédate donde a tus manos muera quien vive a tus ojos, que yo a no verlos me aparto, Don Diego, hermano, que es esto dónde vas? . . otro embarazo! (sile importa) no ha de hallar un desdichado? Qué ha habido de mis intentos? Bueno es esto. . . Solo aguardo Soy dichoso, o desdichado? Ay talmuerte? si le digo que aún la muerte al crisol de tu experiencia para casarme. . . Ha muentado. la fortuna más rigores? que es honrado, y que lo es tanto, se ha de casar, y la pierdo, cuando la adoro y me abraso. Pues si mintiendo le digo que no es tan honrada, agravio a mi dama infamemente: que he de hacer, cielos sagrados? No respondes? . . Mas qué dido? morir yo no importa tanto Don Blas lo que siempre he dicho vuelvo aquí a revalidarlo. Tú eres dichoso, tu esposa es quien es, no son tan él del sol tienen, que su honor, a cada lance la hallo más firme, cada experiencia es otro huevo milagro de sus virtudes; qué quieres? déjame, que ya me canso. Es posible que mujer que las fiestas en el Prado sujeta a las impresiones de tan ociosos citidados vivió, atenta a cada acción, es firme, y resiste tanto? no me encaja, no lo creo, Una de dos, o tu falso yendo a la parte con ella, me engañas aquí. . . Te engaño! aguarda, quieres oírlo? tu ver. slí puede el ampo ser limplo junto a su honor. i . Es verdad, don Diego, hermano! l. . Digo, que viven los cielos, que tu propio has de tocarlo con los ojos, porque dudes en mi fe, y en sus recatos. Sola esta vez ya en mi vida, la he de hablar, y has de escucharlo tú mismo. Que yo esté haciendo apu diligencias en mi daño atrueco de que me deje, iré a morir, sin mirarlo ̱. Pues ella sale, escondido mas desengaños aguardo. ̱. Pues retírate, qué presto verás esto que has diidado, ̱. No me engaña, pues me pone apa en lánice de averiguaro No arriesgo nada en i escuche so desdén, pues está claro; y por salir de una vez de este termento, lo hago s , J Aquí está don Dlego, y cielos! lingire que peso al cuerto por no vorle? Qué dulce es el desengaño! déjame comer más de él. Qué quieres? .̱. otro bocado, hablara. . . Que a espacio pisa mi desdén! más está helado: casi deseo; que llegue a detenerme, y me mato: voyme. . Eshalación divina, que me alumbráis tan de paso, esperad, estese un poco quiero a su pesar el rayo. Si sois cometa, que anuncia mi muerte, oíd, que os halago con las uevas de que es cierta, no se eche a mal el presagío; muera yo porque se cumpla lo que habéis amenazado, y quedaos donde os fuerte- mas venturoso mi hermano: (si es que tienen parentesco dichosos, y desdichados) Dame licencia enemiga de mi bien, y de mi daño, porque ausente de esos vjos dulcísimos y tiranos, vaya a morir de no verlos, pues me muero de mirarlos. Por Dios, que no apretado much para ser esto burlando; ya me pesa, mas si ella se está en sus trece recatos, todo esto es ni el sobre ojuelas: desengaño otro bocado, Dadme licencia cuefecto, y oiga yo de vuestros labios la sententía de mi muerte, porque a vueltas de mi daño, el ser vos quien la pronuncia hace el veneno dolado. Cruel sos en ise ausente que haré? dudosa me halló. Don Diego yo el thoy confusa ya que os vais (yo estoyte sabed, que ante algo más, (deme el recaro licencia de que me atreva) algo más de que ya os pago, en sentir de vuestra ausencia las nuevas tristes, y es tanto. Qué es esto? es verdad, o sueño? mi hermano lo está escuchando: amor; en fuerte ocasión me das el bien; yo la atajo. Mirad, que yo si me ausento es porque vos. . . Ya lo alcanzo, y el saber que es la ocasión me obliga. . . Esto se ha echado a perder, si se declara conmigo ahora es el caso, que hasta en no venir a tiempo la dicha soy desdichado. Yo porque siempre tan firine, y tan honrada os he hallado a mis quejas pormorir. r Ya lo se, y de suerte os pago, que me obliga ya a romper aquestos midos caudados Qué es lo que escucho, cuidados! Qué se deciare a este tiempo? . del silencio, yo lo estimio. esto es honra, y resistirse vive Dios que ha sido engaño. vive Dios que me ha pesado, siendo lo que más deseo. Ya señora, os he escuchado hartos desaires, no quiero hoir más, porque mi hermano, No soy tan cruel que ignoro lo que os debo, y lo que gano, yo lo estimo, y lo conozco, y si queréis escucharlo; valved después, porque ahora tengo el pecho tan tibado, como es la prlmera vez que oa le desbozo que os hablo, y el recato me enmidece, esto basta, a dios vuedaos, ragora los que Vive Dios, qué he de matarla pues me ofende, y soy honrado: mas qué hago? que aún no es mía, y yo ofendido me hago: en sacudiendo la capa de toda esta ofensa salgo: pues sacudola, que aún no está maduro el agravio. Mas vive Dios, que la quiero; y aunque de la ofensa lano, no he sanado de los celos, muerto estoy, ya no me caso. Albricias amor, albricias. Este traidor me ha engañado. Yo hermano, siempre creí. No me llaméis vuestro hermano, que no tiene sangre mía quien me da celos tan craros. Pues que culpa tengo yo, si atendiendo a tu mandado la he enamorado por ti cómo ves? . Eso es el caso que enamorándola vos, vos la habéis enamorado: vive Dios. . Qué ruido es este? los dos son, quiero escucharlos. Vive Dios, que fue traición Pues si fue industria de entrambos fingirme su amante yo, en que puedo eltar culpado en haberla hablado? . . En que la aprestaltes demasiado, y yo os mandé enamorarla; mas no enamorar! a tanto, Qué es esto que escucho cielos? vive el cielo que fue engaño todo el amor de don Diego: qué es esto? si estoy soñando? No te quejabas de mí, persuadiéndome al enfado de singr amor a quien no quiero? b. Eso Yo pense. . . Vos a mi celos? celos a mí? ni aún burlando: segundón, escuderillo. De mí te quejas en vano, que todo ha sido fingido por hacer de su recato experiencia, y a lo has visto; si fuiste necio en pensarlo, quéjate de ti y no quieras que te sufra por hermano demasías: tú lo hiciste ya te avise, sufre el daño, y no hagas más exporiencias en mujer, que no es de sabios, viendo que el vaso es de vidrio, probar con golpes el vaso. Victoria, amor; yo vencí, . ella me quiere, qué aguardo? . Espera, aguarda bien dices, yo tengo la culpa, alto, desconcértose mi boda: quien quisiere ser casado, casese a Dios y aventura, porque peor es hurgarlo. Esto sois mujeres? fuego; Ortuño, ya no me caso. Apenas me queda aliento sobre aqueste desengaño, para pensar en la pena según de oírlo he quedado. Hay tal traición? que don Diego (loca estoy, muero en pensallo) por probar mi amor fingiese tantos amantes halagos? Posible es que fue fingido el ruego, la queja, el llanto? También se llora mintiendo? las lágrimas de él engaño se parecen a las mías. o Cocodrilo! qué falso! Pues vive Dios más que esto? en a muerte he tropezado: quiza me pone el honor nioso entre las manos pero aún viene muy tempraño, que yo hasta ahora he perdido no más de haberme empeñado en las palabras, que apenas a esperanzas se asomaron. Que bien hice en no creerlo! cobrémonos pues recato, que a buen tiempo convalece, quien apenas ha enfermado. Y pues él tan bajamente me engañó, por remediarlo tornemos a deshacer su esperanza con estragos de palabras; pues que fueron palabras no más el daño. Qué me dices? . . Estoy loco; los favores soberanos de suboca fueron vida de mi amor. . Bienempleado ha sido; mas como fuer No se, pienso que he soñado, Y aún yo lo pienso también. Qué volviera de allí aún rato a hablar me mandó, mas oye, que allí me está ya esperando. Dichoso eres con mujeres. Oye, y verás lo que alcanzo. Aquesto es verdad. . Qué dices Ortuño, ya no me caso; despide aquesas libreas. Quizás te habrás engañado. Cómo? por aquestos ojos lo vi, mas oye y veraslo. Cómo no llegas? .̱. Espera. Suspenso está; amor que aguardo? a no lo creo, no es posible que fuese su amor engaño, que don Diego. . . Quién merece que su nombre en nuestros labios este dichoso, bien puede. Ay tal traición? otro engaño a vendrá a hacerme, loca él egidólatra mi llanto) merecer que se mejore. De cólera es toy rabiando, Él ha querido apurar otra vez su esror! . No ha errado. Ea desdén, remediemos mi mal. . . Yo vuelvo alentado (como mandáis) otra vez a oír de vos más despacio favores. u. Que por probarme finja esí? hay hombre tan bajó? Yo os mande volver a verme. Oyes? mira si me engaño. Entonces con un intento muy diferente y muy vario. Pero sois ya tan dichoso que viéndolo más despacio, he templado mis intentos, y mi colera he templado: porque irritado mi honor de unos intentos tan bajos, como osar infamemente determiné hacer la acción a mi honor y al de un hermano, más resuelta, que han mirado los siglos: porque un traidor castigándole a mis manos, fuera ejemplo a las historias de mi honor divino y santo. Para esto fingi favores, porque más jistificado quedando vuestro delito, atraidó a mis halagos, sin querer dar cuenta de ello a mi esposo, fuera estrago de mis manos vuestra vida con este acero, que acaso no sin providencia el cielo me le puso entre las manos. Mas ya pasado el enojo, me contento con mostraros mi intención; y el instrumento ya lo habéis visto, templaos, y sabed que a aqueste fin os anime con er a y en mi pecho limpio, y casto no hay amor, no hay rasgo, o seña de algún afecto bastardo; que solo se le tiviera a mi esposo; y tan templado, tan ajustado a las loyes, tan dentro de mi recato, que a no haber de ser mi esposo, le tratara como a extraño. Esto ha de ser, enmendomos amor, lo que hemos errado. Válgame el cielo! qué escucho? Buenos habemos quedado. Ortuño; viven los cielos que es un asombro, un milagro, No te lo dije yo siempre? Y fuego dirán que es malo ver un hombre lo que lleva, y que peor es hurgarlo: mejor es hurgarlo Ortuño. Hermano dame los brazos. Muerto estoy: viven los cielos, que fue su favor engaño. Luego dirán que soy necio. Dichosísimo es mi amo. en mujeres, ya le quiere Doña Juana, mas matarlo. Loco estoy, apenas puedo hablar, estatua de mármol me tiene lo que escuché: o bienes del desdichado, que os asomáis como glorias, y sois anfiernos al cabo! Porcia fue cosa dé burlas, Lucrecía se dio al soslayo, esta mujer me conviene. Qué contento está mi amo. Ortuños . Señor, qué mandas? ainovedad? . Ya me caso, no despidas las libreas. Mi amo está de arrobado. Vamos señor. . . Ven don Diego Loco estoy: pero yo extraño los males? venga la muerte, que sin hacer de ella cal Amorir. . Cómo; ahorendo? Harto corde! son las penas en que me ahogo, y me abraso; Válgate el diablo por niña y con tu daga en la mano . Entrad, que aquesta es la casa. Mirad que tengo que hacer, y al punto me he de volver, porque esta noche se casa mi hija; y faltar no puedo, Por eso solo os llamé con tal prisa, avisare que aguardáis; no sé qué enredo . intenta con este viejo doña Antonia, el la se entiende. Quién aquesto comprende? que me queréis? . Aquí os dejo, ya vuelvo, esperad ahora. Ay tan graciosos extremos? esperad, y no sabremos quién es aquesta señora? Aún hasta ahora no tengo mas orden de lo que veis. Pues en fin no me diréis. Esperad que luego vengo. . Hay misterios más extraños? llamado aquí de un papel vengo, avisándome en él que a fin de excusar mil daños antes de hacorse la boda me esperaba una mujer, y he venido, sin saber a que fin, cuando ya todo la casa esta alborotada a previniendo el casamiento: Mujer a mí? pues que intento puede tenor? ̱. No se nada. Braba autoridad!en. Sin duda, que es mujer de grander prendas que buen aire! que buen modo! luegó se ve la nobleza (sin saber a que la serviros en todo aquello que pueda. Deos vos guarde: chegar sillas naón faléis de esta manera, el corazaón y el honor, sidalgo y tendes nobleza; que amparéis una muller a quien o Viscónde lleva Qudí vos queréis, es fuerza que la boda nón se faza, sentá. . . Por darse a entender prueba a hablar en nuestra lengua; y con la nuestra y la suya hace una graciosa mezclo pensando que no la entiendo. ya estoy sentado, que es fuerza obedeceros a todo, qué mandáis? . Porque se entienda mearazaón, lo más que poso salo en lengua de Castela. En so viuda de lo Conde de Alentejo, que Deos teña, que morren por los pecados meos, o nunca morrera! He sabido, que casáis al Visconde con certeza con vosa fila. . ̱. Es verdad. Pueis antes que a boda seja, vengo a avisarnos, si sois Cómo no? de qué manera? Como en so sua muller antes muiro que no ela, y he de casarme; este escrito falará, que naón me deja ct la vergoña. . De la carra del Visconde se aprovecha Vive Dios que estoy confuso buen hierbo escogír la lotra es suya, quiero leer, No me ditás lo que inventas? Con aquesto se deshace el casamiento, andanecia Pues no ha de saberse luego Pues esta en mí, mas que no amor, y he de hacer cuanto yo pueda por estorbar que se case, y porque disgustos tenga. Y si acaso no tó vale? Que habré perdido? paciencia. Brava necedad! aquí dice, que esta tenga fuerza de cédula, en que se obliga a casarse, y en lo necia muestra ser la nota suya: pero esta carta no reza de vos, que no dice el nombre de esta esposa, a quien confiesa obligaciones tan grandes. aunque bien se ve que es cierta su maldad, porque esta carta se escribió (según la fecha) la misma tarde que vino a casarse, porque intenta o disculparse con vos; o engañarme a mí. . . La misma carta que escribió a su hija . el Visconde, es contraierba para embarázar la boda. Sin erguirme de la tierra, os pido por humildade, que miño honor no fallezca. No es nada lo que me pide. Pues decid, para esta empresa, que más empeños tenéis que el de esta carta, que esfuerza a venirnos a estorbar está boda tan resuelta; Hay empeño (hablemos claro) en que vuestro honor padezca? Naón ya más, que una minina, que todo se le semeja a su pay. e . Hija? . En creciendo ha de ser otra Forneira en el valor. e . No fue vana de mi hija la sospecha: bien informada me habló, y ahora caigo en aquella mujer que estaba escondida, qu habló en lengua Portu iguesa la mesma debe de ser. Vive Dios, que es cosa racía, que el remedio de mi hija por esta mujer se pierda. En sin casarle trataba con vos, y antes que tuviena efeto la boda, tuvo esa hija, y vos resuelta venís a impedir la bodas Faláis toda la certeza. e . Pues es posible, señora, que mujer tan noble, y bella, se rindiese, sin casarse; que os rindio? .. Miña flaqueza Tanto os cegasteis? . . Amor como es cegueciño, ciega. Y es culpa de la nación también ser un poco tiernas, Yo lo confieso corrida, y vergonzosa merezca vuestro amparo; que a demás, que por noble y forastera, debierades darme ayuda porque tengo de Castela. la mitad. . . Pues Castellana sois vos? . Men pai lo era, que miña may por la culpa de una inclinazaón como esta, padeció lo que padece. Siempre del amor se cuenta mil errores; mas decidme cómo fue? . . Que de Castela se fue a Lisboa un sidalgo fugiendo de una pendencia ya miña may sucediole también la desdicha mesma, que a mí; para qué queréis que yo recorde mi pena. Válgame el cielo! parece, que a mí me habla por señas no se que, sin declararse. A, doña Unes de Figueira, quien dijera, que túa filla andara mezquina en estas andanzas! . . Válgame Doi Doña Ines Figueira fue vuestra Madre? . . Sí. . Ya pega. De vuestro padre, decidme su apellido. . . Don Luis era de Vivero mío pay. Qué decís? Ay dulces prendas! - Qué sacéis? . . Hay hija mía, dame los brazos, qué esperas? Yo soy tu padre, don Luis de Vivero soy; no temas que así disfracé mi nombre: no en vano el alma, con nueva inquietud me lo decía; la sangre tiene gran fuerza. Yo de ventura tamaña naón es justo que enmudezca. No tienes que estar corrida de lo que sé en tus trajedias, que tu honor como el de Juana corre ahora por mi cuenta. Contigo se ha de casar el Visconde, aunque el no quiera, ven a mi casa, qué oculta has de estar hasta que tenga efecto tu intento. . Aquesto es peor, mi industria misma me echa aperder. Que yo vaya a ver la miña flaquezá Jesús, padie te verá, porque has de estar encubierta, solo te verá mi hija. La maraña de esta hecha (si él aprieta) se descubre. Si resisto, doy sospecha. Qué hay qué dudar? en mi casa estarás con más decencia, vamos. . . Venid vos conmigo Violante. . Dime, qué intentas? Calla y sígueme . A un desairo te pones? . Cuando se sepa parara por travesura: Que buen rato, que le espera a tu hermana! . Vamos, vamos, llegaivos Basco Figueira: a obedezco: oigan que grave Entrad. . Dejadme que os fa- primero la reverencia. Qué cortes, y qué entendida! Vamos. . Vamos: no quisiera que le cargasen de palos al señor Basco Figudira. Qué intentas hacer? qué ya el Visconde con gran pricia se está vistiendo de nobio: dime, señora, si intentas casarte? . . Callá Beatriz, y déjame. . Buena flema es la tuya. . . Que mi padre a estas horas no parezca Está allí don Diego? . Sí, pero si tú le desprecias, porque preguntas por él? He menester su presencia para mi intento . Ya sube el nobio, no hay quien te entienda Yo me entiendo, mira y calla. Obedezco, mas ya llega. Vengo bien vestido, Ortuño? Galán vienes. . . Aunque muera he de arriesgarme. . Qué dices? que es locura . . Avaque lo sea. Beatriz me ha dicho, que fue su desdén pensar que era mi amor a fin de engañarla, y ha de saber que es de verás. No viene mi padre? . No. Pues aguardo hasta que venga. A quién se aguarda? . . A mi suegr que es el hombre de más flema que hay en el mundo, ya rabio por casarme . Tenpaciencia. No quiero, que a dos tirones no hallaré mujer como está; que es hermosa, y es honrada, y esto a prueba de experiencia. Hermano. . . Qué? . Yo me aunque mí Bien harás . Pues ea, llega, y díselo tú a mi esposa. Si haré, mas haz que parezca tu esposa. . b. Pues no está allí Adónde está? . . En esta pieza. ̱. No la veo d . Cómo no? no la ves? pues no es aquesta Aquesta? aquesta es mi dama; quieres casarte con ella: Qué es lo que escucho? Beatriz, que es lo que don Diego intenta? Acaba, déjame, acaba llegaré yo. . Bueno fuera sabiendo ya que la adoro. Toda via la cautela quieres llevar adelante? ya el alma está satisfecha, ya no es menester que finjas. Cómo fingir? no es tan cierta la luz en medio del día cómo amarla. . Hablas de verás? vive Dios. . . Ten, no te arrojes, ya ti habí sé que no hicieras experiencias tan costosas, y que no tuvieses quejas de mí; yo me he enamorado, y nadie habrá que se pueda templar, si al lance se pone de que trate, mire, y vea una mujer tan hermosa, y ansí mira lo que intentas, que si me haces mil pedazos no te has de casar con ella. Amor, albricias: don Diego me adora: . Mas que hay trajedía. Estás locos di, a tu hermano te atreves? pues cómo intentas? Porque en llegando a mi dama, no hay hermaño que lo sea. Vive Dios. Pare la boda que hay impedimento. . Ea, gran día. . . Don Blas oíd; conocéis aquesta letra! r. Pues aquí está la Condosa quejosa de vuestro amor, y no es bien que causa sea Doña Juana a que se falte a obligaciones como estás. Qué Condesa? . . Bueno es eso; ahora os hacéis de nuevas? La Condesa de Alentejo a ampararse de mí llega, y porque no lo neguéis, esperad, iré por ella: Todo aquesto, se dispone en mi bien, no te arrepientas fortuna. . . Todo en favor de mis intentos se ordena. Yo Condesa? esta sin duda es la Dama Portuguesa que anda de mi enamorada, y estoy deseando verla, y agradecerle este amor. Qué Condesa será aquesta? Digo que habéis de salir para ver como lo niega. Esta es la Condesa; ahora negadlo delante de ella, Vive Dios que es muy hermosa. Aguarda Beatriz, no es esta la tapada? . Sí señora. Calabazas, no es aquella doña Antonia? . Vive Dios, que es la misma; pues que intenta con tu hermano esta mujer? ella es terrible embustera. Calla;, y déjala hasta ver en que para. . Ya que es fuerza que no os caséis con mi hija, por pagar aquesta deuda, Vilcónde ved que empeñado estoy en favorecerla. Oyes, a estotro ha llamado Visconde. . No hay quien lo entienda. En buen engaño has estado. Pues si confesáis que es vuestra la cédula, que dudáis? Digo, que es mía la le yo a mi esposa: . . Briena es esta: pues cómo había de estar en su poder? . . Habla, llega don Diego, no se la diste a Doña Juana? . . Tu sueñas, vive Dios, que no la he visto. Pues si dado me la hubiera, como estuviera en pode no conozco, doña Juana de esa dama? . Todos niegan: la carta que yo perdí es esta, pues calla lengua, que en esto está mi remedio. Calabazas no te acuerdas; Yo no me acuerdo de nada, ni he de cargar mi conciencia: si a la Condesa le debes su honor, que pague quien deba. Condesa hablad. .. En naon poso parlar, que a saudes mismas de mi amor me derritaón o corazaón. . . Dios te entienda: que lengua es esta señoras aquesto es querer que pierda el juicio, . Aquesto es justicia Visconde. . . Yo a la Condesa es mi esposa. . . Bueno fuera: yo no tengo de casarme con quien con viles cautelas encargó a su mismo hermano, que por hacer experiencia de mi honor, me solicite. Ni yo tampoco sufriera, habiéndome enamorado, que se casara con ella. e . Ni yo que se haga tan grande sin razón a la Condesa. Pues queréis que yo me case con ella sin conocerla? Claro está que aquesta firma vuestra obligación conficisa; Y eso un Vicario de palo lo condenará en mi tierra Alto, yo vuelvo enseñado de Madrid, y busco enmienda. Yo no soy para casado, y ansí porque la Condesa. me deje en paz, y porqué, esta cédula me vuelva sinaberlo yo comido ni hebido, por no verla, la daré dos mil ducados. Dos úril ducados? acepta. Vengan pues, que yo me bajo por ellos de la querella. Dos mil ducados la honra de mi hija? bueno fuera. Yo me contento. . Pues ya está esta boda deshocha, pues hoy mis celos han sido contra mí misma cautela. Case don Diego en buen hora con doña Juana, pues queda desengañado mi amor. Luego mi hija no eras? No lo soy, todo es fingido. Y el señor Basco Figueira? Es Rodrigo mi escudero. Jesús qué bravas quimeras! habernuncio de casado. Don Diego allá te lo avengas, cásate con doña Juana: y ya ninguno se meta en probar a las mujeres, que es peligrosa experiencia. Don Blas, peor es hurgarlo. Nadie piense que no es buena la suya, que le labrá avinagre si la prueba: y así perdone el Sanado, que aquí acaba la Comedia: Si hubiere tenido faltas, Don Antonio Coello os ruega que el deseo de serviros perdón y piedad merezca
