Texto digital

Texto digital de El paje de don Álvaro

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Pedro Calderón de la Barca
Atribución estilometría
Sin resultados estilométricos disponibles
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Viena. Österreichische Nationalbibliothek: *38.V.4.[Vol.7,8]).

Aviso

Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.

Licencia

Este contenido se ofrece bajo la licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0. Reutilización permitida con cita; usos comerciales no permitidos.

Licencia Creative Commons CC BY-NC 4.0

Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El paje de don Álvaro. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/paje-de-don-alvaro-el.

Logo BICUVE

EL PAJE DE DON ÁLVARO

JORNADA PRIMERA

i. Tiene gran dificvitad, lo te creo. . Propiedad le a nante, a quien el amor por adar nes da el favor, orlibras la voluntad, or atrobas los deseos, or quintales las pasiones, orque de amor los empieos on atajos los celones, de esperanzas todeos. Y que al fin diste el papel? Sí. . Cuandos Aurá media hora. A quién? Dile a tu señora. A dona Elvira cruel? No sino a tu bella Aurora, enciole mi atrevimiento su desgracia, y tu suerte. Qué desgracia? No es de muerte, frena tal pensamiento, le paso de aquesta suerte: con tu papel atrevido, lleno de esperanza, y miedo, salí esta mañana al mundo, y del por ir a tu cielo. Oh que bien lo significas, que singular epitecto, pues siendo cielo su cara, soles son los ojos bellos! No me vayas a la mano, a la lengua decir quiero, no soy muy lenguaraz, lantes tropiezo. arpor lceale, de tu sol Oriente eterno, que como el curso le falta, jamás ve el Ocaso negro. Vila salir, ilustrando desde la vasa hasta el techo aquellos altos Palacios, ya más ricos que soberbios. Colgaduras recamadas falta alguna allí no hicieron, ni las constosas libreas A El Paje de don Alvaro. de los tardos escuderos, pues con la luz de sus ojos, y el oro de sus cabellos, edificios, y criados quedaró de oro cubiertos. . Qué te paras? Esperando que alabaras los conceptos, el decir, el modo. Alabo como mi suerte tu ingenio Sospeché que iba a oír Misa, y así con paso ligero, atravesando dos calles, aquí a san Benito llego, llegó mi señor, tu dama. Mira que dices. . Direlo, a pesar de todo el mundo, que es tuya. . Pluguiese al cielo. Al emparejar conmigo torció el chapín, yo al momento metí el brazo, ella acudió al más cercano remedio, y de esta mano dichosa vi asidos aquellos dedos más hermosos, y más blancos que el márfil bruñido, y terso. No se si fue de turbado, o por coger el cabello de la fugaz ocasión que me ofrecieron los cielos, pues abierta se le di, y en ella el papel entrego, cogiole, y amor las rosas que en sus mejillas salieron: entró en la Iglesia con él, Y yo tus brazos esperó, para mostrar algún tanto el justo agradecimiento. Sean los brazos un vestido para mí de más valor que verte al cuerpo ceñido. Toma. . Cuál? El de color mas tico, y bien guarnecido: ahora me abrazas? . Sí. Oh Zuñiga, en lo que a mí si hay respuesta, estimarete, El Paje de don Alvaro. Por escala de alcaguete, hasta tus brazos subí. Qué gozaste la ocansión! Y dichosa a mi opinión. Qué tropa es esta de cruces? Sobrepellices, y luces faltan, al ser procesión O es don Albaro de Luna dichoso desde la cuna, sin contrastes, ni baivenes. Pues yo no envidio sus bienes, porque lo son de fortuna. Qué viene tu padre? Viene a Cabezón esta noche. Que le recibas conviene, Morales, entre en mi coche quien tal hijo, y honor tiene. Con que notable afición ha subido el Rey don Juan este noble de Aragón! Y cuantos como yo están sirviendo, y en un rincón? Acompañen a Morales esta noche a recibir su padre. . Señor. Más vales. Seremos entre servir todos a tu gusto iguales c , y Paso, que las dos hermanas salen de Misa, y sermón más hermosas y lozanas que dos lonjas de jamón, que aguardan dos buenas ganas, mas lindas, y más discretas, Come dia famosa que del licor San Martino dos olorosas limetas. Qué dices? Lonjas, y vino, son dos cosas muy perfetas para hacer comparación de tan grande perfección. Es un bendito el Benito. 2. Sí, mas de ser tan bendito fue tan prolijo el sermón. Sobre la cabeza lleva de mi adorado la mano el Condestable. Qué nueva aficiónimás será vano su pensamiento en la prueba. Mira el Conde tu galán. No dirás mejor mi enfado? Aquí paradas están. Irtengo Qué porfiado! Váyanse, que los verán. Ire a servirte, señora, silicencia me concedes. A mi rubicunda Aurora. Quedarte, mi señor puedes. Esto tenemos ahora? que quiere el Cónde extranjero? Una Condesa de España. Mirándole desespero pues le mira, y no se extraña, cuando yo de celos muero. Terrible, y pesada eres, deja que nos acompañe. Háblale tú si le quieres. Es pedirme que se engañe. Pues todas somos munjeres, noiré si Vue Señoría no se queda. . Quién porfía, dicen que es necio, y pesado. Quedáreme pues te enfado. Efeto es de mi alegría. Come dia famosa Es de mi Elvira este lienzo? Será. . Dichosa ocasión, o venturoso pendón de la paz que a ver comienzo en guerras del corazón. Un panuelo el Conde alzó. Doña Elvira le arrojó por entre el manto, y la saya. Bien haya amor. Y bien haya la madre que le parió. Zuñiga, este no es papel? Tal es, a lo que yo veo. Yo le toco, y no lo creo, ya no es fortuna cruel con tan glorioso trofeo. Ya mi proceder celoso atropellará su honor en este trance forzoso: a señor Conde. Señor Morales, que venturoso encuentro Qué desgraciado azar! que en él he perdido cuantó de amor he ganado. Yo quiero estar prevenido, por si hubiere toqueado. Deme vuesa Señoría ese lenzuelo, y papel, que es de cierta ingrata mía. Está mi esperanza en él, en él está mi alegría; respuesta es de otro que yo acierta dama envié. qui ahora le arrojó, ey o prono lelene. mi mano se le entregó. El nombre de aquesa dama me dirá, cómo se llama? Eso no diré, señor. Ni es bien decir el favor sin licencia de su dama. Quién os mete aquí? Agalán, apártese. . Si no quiero? Mis manos le anartarán. A2 El Paje de don Albaro. Soy un Conde. Un caballero soy, y basta. . Malos van. El papel tengo de ver, señor Code. . Cómo, un paje conmigo se ha de poner? Las obras de mi linaje en mi espada se han de ver. Saque la espada conmigo, valiente. Harelo si puedo; tan mala bama maldigo: tiene llave. . Tiene miedo. Así atrevidos castigo. Lienzo, y papel alzare, que al Conde se le han caído: No le alce. . Apartese. A bama. . Ya estoy herido en la mano Yo en el pie. 2. Paz caballeros. Morales, qué es esto? . Señor, pensar que so mos todos iguales; dar Uue Excelencia lugar que a los hombres principales se atreva un paje, que herido estoy de su mano? . . El paje es mío; y habrá tenido causa, la cólera ataje, que es Morales bien nacido, y es mi paje, y corresponde a quien es. . Por tu favor. Por su valor dirá el Conde, y que responde al valor aquesa herida responde: ven Morálicos. . 2. Notable: favor! . . Váyase a curar; decid que después me hable. Manda que le vaya a hablar Vue Señoría al Condestable. Harelo: o soberbia Luna! El Paje de don Albaro. a donde piensas llegar con tu creciente importuna? Si es Luna, haurá de menguar, como bajar si es fortuna. Si a hablarme viene; responde que mi padre me ha ocupado: por tu vida, no es enfado la pretensióndeeste Conde? Qué terrible condición; sin tener sangre villana! Que tengo de hacer, hermana, si tengo así el corazón? Un Cónde desprecias? Sí. Por qué? Porque no me agrada. Eres en todo extremada. Con este extremo nací. No es géntil hombre? Y galán, que no es justo hacerle agravio. No es discreto? Sí, y muy sabio. Qué buenas las dos están! No es rico, y con deudos ricos? Déjate de esas quimeras, que es imposible que quieras que no quiera a Morálicos. Qué cansancio! . . Di que tienes amor harasme callar. Amor tengo entanl lugar que sobran todos los bienes, dasme ocasión a que hable, amor tengo. . . A quién? Direlo, que de ti no me recelo: al paje del Condestable. No pones a tu amor velos, a Morales? . . A Morales. Hizó amor las dos iguales, mas yo tengo amor, y celos: quiérete? . . Cómo la tierra el agua en el seco Estío, como la planta el rocio, y co- Comedia famosa. y como la paz la guerra. Palabra de casamiento tengo suya. . . Estás gozada? Al menos de ti afrentada, que tienes tal pensamiento. Soy yo mujer que a mi honor diera semejantes fines? Si han de ver los dos chapines del sol bello el resplandor? Que no fueras la primera. Fuéralo de mi linaje. Si te casas con un paje, esotro que muciso fueras Del Condestable, Morales ha sido paje de ley, y de los que tiene el Rey pocos a su sangre iguales. De doce casas, que dan nombre, fama, honor, y lustre, a Soria en su casa ilustre, estos Morales están Es pobre. . . Si le ha criado el Condestable otro Midas, cuando su grandeza midas, su riqueza auras contado. Con que dejo concluido, en lo menos que público, que es más que no el Conde rico, y que ha de ser mi marido. Echó el fallo. . . No será. Si será, que yo lo quiero. Espérame aquí. Ya espero Y mi padre lo sabrá. Aldonza. . Zuniga. Puedo llegar a dar un recado? No serás muy bien llegado. Yo traigo ese mismo miedo. Con mi padre me amenazas ingrata hermana? . Conmigo llega, Aldonza, que contigo nadaré con calabazas. No serás bien recibido, que está enojada. . . Quién es? Comedia famosa. Zuniga, beso tus pies. Oh Zuñiga, bienvenido, que hace el Conde? Yo me artojo; está herido. . . Quién le hirió? Morales, señora Yo. Perdido soy, yo me acojo. Aguarde a la residencia mi señor arcabucero Aguardarán, majadero, y necio por suficiencia. Al templo del desengaño vengo, ingrata de mis ojos, a colgar cuantos despojos gané con tu falso engaño. Que si me embarqué en el puerto que llamen Buena Esperanza, el viento de tu mudanza me arrojó en paraje incierto. Que digorincierto en la roca del mar de amar más subida, donde se pierde la vida, cuando en sus alturas toca. En las Sirtes de unos celos tocó mi nave, y tocando, la muerte estoy esperando. Quién causa tales desvelos? Este lienzo, de muralla fuera mejor que cayera sobre mí, pues no tuviera mas rigurosa batalla. Habla quedo, con paciencia. Bien es tenerla, a cruel, pues contiene este papel de mi muerte la sentencia. Quién la dio? . Tú. Yo señor? has la leido? . No ingrata. Con más respeto me trata, que es sentencia en tu favor. Este lienzo, este papel no arrojaste al Conder . . Sí. No lo niegas? ay de mí. Sí, no lo niego. . A cruel. El Paje de don Albaro. Ese es un papel del Conde, que ese criado atrevido me dio. . Desdichado he sido. Conoces ester responde, responde. . Dejen pasar la saliva del gaznate, que yo daré buen remate a ese tan grande pesar; suyo es de su mano escrito. Cuándo me le diste a mí? Yo, mi señor, se le di al entrar de san Benito. Fue a caer, largué la mano, y con pequeño trabajo, mi mano en la suya encajo, que fue el remedio más llano para entregar el billete, que recibió por su honor, y yo la ocasión señor, que me ofreció su copete. Yo hice como mandado, su merced como quien es, que estoy pidiendo a tus pies perdón, cual Fraile Donado. Arzaos. . Ya cómo quien eres haces, pues lo mismo hiciera cuando tu criado fuera. Seraslo si tú quisieres: quiero leer. . Hoy me despido del Conde, aunque me avergüence, que si soy viva quien vence, serviré al favorecido, que Aldonza me hace cosquillas en el alma, y entrecijo. Ya aqueste papel me dijo tu fe, de anor matadillas. Poco crédito fue el mío con vos, o señor Morales, pensamientos más leales, siendo hombre vos de vos fío. Perdonad mi desvarío. Oh cuán bien mostráis, señor, en las obras el amor! que siempre el justo, y perfecto mi de prudente, y discreto has injurias del honor. El Paje de don Albaro. No tiene amor quien la amada prenda con celosa furia a voz desigual injuria, haciendo la lengua espada Mi querida, mi adorada. Qué justa satisfacción daréis en tal ocasión, pues ninguna habrá bastante, si fui veleta inconstante en vuestra imaginación? De vos estoy ofendida, que vuestra desconfianza ha costado a mi esperanza la flor más bella, y crecida. A señora de mi vida. No me podréis detener, que cualrío he de corter, sin poder tornar atrás, y no me pretenda más quien me tuvo por mujer. . Sentencia difinitiva. No fue, que fue la primera. Oh bella Atalanta, espera, para que Hipómenes viva. No aguardas, Aldonza? No, suelte. Minina del cielo, aguarda para consuelo del que tu sombra adoro; espera. No quiero. . Espera, aguarda, pecho de tordo. Negra soy, mas él es gordo. Esta es gordura ligera. Soy negra, y delgada, prendas que necios no las conocen, discretos solos las gocen. Burlábame, no te ofendas Negra soy, y negros duelos le mando, si me pretende. Quién no te llama, te ofende, la morena de los cielos. Qué es esto? El Conde, tus amas, de que Comedia famosa. don Sancho. Hay tal cón un paje? el blasón de tu linaje con tal casa iento infamas? El cielo te dio belleza y discreción, raros bienes, ese es tu dote, y más tienes el dote de mi nobleza; dos cosas que estiman hoy poco, aunque el valor es mucho. A l palabras que escucho, sierpe ya entoscada soy. No se arteverá a romper el gusto a mi padre. . Cielos, creo en tantos desconsuelos que la ruego, y que es mujer. Dame él sí, que al fin es Conde. quien te pide, aunque extranjero, la justa respuesta espero que a tu nobleza responde. Primero. . . Deja imposibles que mi gusto haurás de hacer, mi hija al fin . . Y mujer, con un amor increible. Señor Conde, como a vuestra esposa podéis llegaros. Mostraisme los cielos claros, ella turbada los muestra. Mostraisme un mar cristalino en calma, claro, amoroso, ella airado, riguroso, con hambriento temolino. Mi palabra os doy que esposa será vuestra. El Condestable mi señor os llama. . A instable fortuna! . . Mudable Diosa, no ruedes. . . Voy luego, Conde acompañadme cual yerno. (no. Vamos mi cielo. . . Mi infier- Contrapuesto le responde. Voluntades desiguales, quién las puede conformar? Comedia famosa. Mi industria me ha de casar con mí adorado Morales. Toma esa silla, Morales. Oh señor. Toma el asiento, que estamos solos, y así lo mucho que os quiero muestro. Ah de venir vuestro padre, y ha de venir vuestro suegro, y quiero a los dos mostrar en que os tengo, y lo que os quiero. Sentaos Señor, por quién eres. Sentaos. No es atrevimiento? No, si yo lo mando. Callo, y como humilde obedezco. A Morales, a Morales! Cuál se ha quedado suspenso! qué es esto señor? . . Amigo, propios efetos del tiempo, consideraciones todas de hombrehorado y denombre cuerdo qué suspiro! . . No es muy grande, que mayor queda en el pecho. Manifestadme, o señor, la causa, si lo merezco, que penas comunicadas, alivios son; y son menos. No sé qué imaginación contra mi dicha se ha opuesto, que amenaza una caída hasta el más profundo centro. Poco a poco va faltando aquel resplandor supremo que a mi Luna presto el Sol, y notables sombras temo. De Nabuco Donosor en mí la estatua contemplo, de oro; y polvo levantada, que deshecha vino al suelo. No está el Rey de vuestra parte? El Paje de don Aluaro. Sí, de mi parte le tengo, pero es hombre el Rey don Juan, y escucha ya lisonjeros. Un declarado enemigo pone a mis venturas freno, de la codicia engendrado, nacido en el hondo infierno, Y qué has de hacer? Qué he de hacer? tratar de tu casamiento con fiestas, saraos, festines, señales que no los temo. Respuesta de tu valor. Válgame el cielo! qué veo? de asiento está la amistad, pues da a Morales asiento. Señor. Qué hay? no te levantes. A tu antecámara a un tiempo llego el padre de Morales, don Sancho, y el extranjero Conde su huésped Pues entren, no los detengáis. . Ya es tiempo que deje la silla. . . Estate, yo lo mando, no seas necio. Sentado está con el Conde estable; válgame el cielo! Con el Maestre sentado está mi hijo? qué es esto? Mirando estoy este caso, y me parece que es sueño. Cómo me alegro de ver hacer a los tres extremos! Cómo no llegáis? . Turbado de ver un caso tan nuevo, y en tanto honor a mi hijo, o Condestable, no llego. Ahora es tiempo, Morales, que los dos nos levantemos a recibirá tu padre. A mí los brazos? primero las manos, o gran señor; El Paje de don Aluaro. pretendes, señor, en eso, hecho Atiante de mis brazos, llegar mi cabeza al cielo. Cómo venís? Cómo estoy preguntad, señor, primero, diré que turbado, y loco; mas para serviros vengo. Tenéis un hijo en Morales, que no vio el señor de Delo otro semejante, en cuanto baña con sus rayos bellos. No dudo de sus virtudes, si aprende de tal Maestro, que según lo que he mirado, este nombre daros puedo. Y lo estimo. Qué enseñanza, que grave, y noble respeto! pues no me llega, aunque padre, a hablar, por su noble dueño, dadle, o gran señor, licencia, y dadme licencia os ruego que me abrace, y que le abrace aquí donde estoy Qué tiemo ellá el padre! . Ay hijo mío. Padre y señor en esuelo aguardo tu bendición Tengas la de Dios etemo Don Sancho d Medrano, porque el gozo del padre de Morales lea cumplido, porque será el mayor verle casado, habladle como a deudo, y doña Elvina como nueta le hable. Es imposible, ogrín señor. . . Por qué? Por qué es mi esposa? Dio doña Elvira el sí? Diole su padre por ella como padre. Señor Conde, esposa es de Morales, y don Sancho querrá mi gusto, y le conviene. En todas mis acciones, señor, al noble origer de Comedia de mi casa, y solar antiguo, y noble debo acudir, al Conde di palabra, y no me mandarás. Si mando. . Manda. Qué os vais, Conde, de aquí, dejad mis cuadras. Haré lo que me mandas, pero advierte que soy. . . Callad, no más. Señor, suplico no le quites su esposa, que yo dejo en Soria concertado un casamiento rico, y noble, que presta al sol los rayos la hermosura que tiene doña Sancha de Morales su deuda. Padre mío. doña Elvira Medrano es ya su esposa, aqesto quiero yo, señor don Sancho, aquesto se ha de hacer, este es mi gusto y en cuanto a su palabra con el Conde, yo lo tomo a mi cargo, doña Elvira se yo que no lo quiere, y matrimonios forzados, y sin gusto, tienen fines desastrados a veces. Tú no hablas, contradiciendo al Condestable? callas? mira que te he casado, y vengo solo para llevarte a Soria, que me dices? Que al Condestable mi señor le debo honor, y hacienda. A mí que soy tu padre? Padre, no le apremiéis. Con tu licencia, ha de ir conmigo a Soria. Cómo él quiera, vaya en buen hora, quieres? Señor mío, por lo que debo a Va. Excelencia, advierta que es mi padre. Partid muy en buen hora, llevadle norabuena. No permitas darme nombre de ingrato, que a mi padre debo no más del ser, y el ser que tengo, honor, y hacienda debo a V. Excelencia, solo lo que os suplico, o señor mío, famosa. y será la mayor merced de todas, no permitáis que afrente aquestas canas diciendo en su presencia. Ya lo entiendo, quedaos con él, don Sancho, vuestra hija me habéis de dar, y yo la pido. Harelo, pues pedirme mi hija el Condestable es muy grande favor. Eres mi hijo? Cómo podré negarlo? Escuchar quiero lo que hablan los dos. Si eres mi hijo, que me debes? No hay límite a las deudas del hijo con el padre. Ya confiesas, y no dijiste al Condestable, quiero obedecer mi padre. Padre, escucha. Murió mi madre, que en la gloria vive, según las obras, y la justa fama, quedando de once años y a los trece me diste una madrastra no tan noble, pero muy puntual en ser madrastra: dejé tu casa, por guardar respeto a la prenda adorada de tus ojos, con un vestido pobre, y fue tan pobre, que al pasar por un monte dejé ramas, a mi pesar, y sin querer, vestidas, donde como otro Marte vi al Maestre mi señor que Dios guarde tantos años como Nestor vivío, siguiendo el monte que corriendo veloz, seavía un venado: corrí tras él ligero, y fue de suerte, que cayó Marte, el Condestable digo, tuve el caballo, y del estrivo tuve, subió ligero en él, y agradecido a tal servicio, me subió a las ancas, y hasta encontrar al Rey le fui diciendo quien eras, y quien soy; llegó a Palacio, y mandome vestir, su pajehe sido, hoy su Caballerizo, tengo en joyas cuarenta El Paje de don Albaro. cuarenta mil ducados, tantos días como cuentan al año, de vn vestido. puedo mudar, y nueve mil ducados de renta, que en Truxillo se me pagan, Aguarda, espera. No me detengas, que será imposible, esto le debo, piensa que hoy me casa, Padre, y señor. y juzga tú si debo obedecerle. Servirle debes Obedecerle debo. Primero que a tu padre? No me apures, que es apretarme mucho. Estoy resuelto a negarte por hijo, pues me niegas la deuda que me debes, como a padre, y al Condestable das lugar primero, resuélvete en quedarte, o en seguirme. Mira padre, y señor. Ya esfa mirado. Considéralo más. Tu considera que el Condestable es hombre que se llama don Alvaro de Luna, que en la Luna hay creciente, y menguante que mañana puede menguar, si hoy crece, que sus bienes. son bienes de fortuna, que fortuna es inconstante varia, antojadiza, rueda de añoria, de arcaduces llena, que baja aqueste, cuando el otro sube, y que puede muy bien quien lo ha subido al cielo de privanza, siendo cielo, bajarle, y detribarle hasta el abismo, que infierno es verse el hombre desprivado, y poniendo en ti mismo el propio ejemplo el Condestable derribarte puede si subiste a lo sumo de privanza, (bre, que es nombre el Rey, y el Condesable es hon y aunque lo soy también al fin soy padre, y no puedo faltar en ningún tiempo; vente conmigo, hijo. Es imposible. Es imposible obedecerme? Advierte. Advertid vos este desprecio injusto. Desprecio? no le deis injusto nombre. El que merece doy, quédate ingrato al ser que os di, a la nobleza, y sangre, El Paje de don Albaro. y no me llaméis padre en niún tiompo, que no soy vuestro padre: cielo justo, castigad este ingrato, y sea la culpa a su pecado igual. Aguarda, espera. No me detengas, que será imposible, y quien ya no es mi hijo no me hable. Padre, y señor. Llamad al Condestable. Bien el lugar que le he dado metece por su valor, que según mostró su amor, el mío corto ha quedado: hoy como noble obligado, la paga ajustando cuadre, que si por mi niega al padre, ya me dicta el albedrío, que para su bien sea río, que salga, y corra sin madre. Deten el curso ligero, notaría Diosa, a tu curso, y tú, Luna, no hagas curso de la mudanza que espero: y tú tiempo lisonjero para la veloz carrera, porque llegue a donde espera Morales, por mi subiendo, que levantarle pretendo, como Luna, hasta mi esfera. ̱t. Señor, señor. 2. Señor presto. Qué traéis? 1. Que te han cercado la casa. Eso os da cuidado? 2. Huye pues. No seas molesto 2. Qué echó la fortuna el resto con absoluto poder. Callad, que bien puede ser, mas no lo tengáis en nada, que esté mi casa cercada: mas quién me osará prender? viene el Rey? 2. Señor, no viene, Comedia famosa. mas vienen grandes escuadras Sin el Rey? puertas, y cuadras les abrid, esto conviene, entren ya, quién los detiene? 2. Señor, teme a la fortuna, mira que no siempre es una. Su efeto pretendo ver que nadie ha de osar prender a don Albaro de Luna. Pues tenéis espejos claros de mil pasadas desdichas, cuando el tiempo os da lugar, las señales os avisan, a las pasadas mercedes no miréis, que ya declinan, que Rey que prenderos manda, ya solo mira justicia. Y pensad que habéis subido al extremo de la dicha, y levantada privanza, os amenaza caída. De envidia una oscura nube vuestros reflejos eclipsa, PORNAD A EGUNDA del Condestable los bienes, Comedia famosa. y de esos divinos rayos la luz de privanza quita. Muchos, señor, conocéis que os tienen grandes envidias, el Rey es hombre, vos solo, guardaos de encubiertas minas. No seáis en vuestras cosas la flor de la maravilla, que crece al salir del sol, y el mismo sol la marchita. Arrimad la aguda espuela, mirad non vos falten cinchas, dad oído a mis razones, que el amor la lengua incita, dejad la Corte, señor, que esperar no es valentía; qué es esto, señor, dormís? Por mi fe que me dormía, no haciendo caso. Señor. No digas más, por mi vida. Vamos no me prenderán, si no es que el Rey, y su firma lo manden, que yo soy yo, Condestable de Castilla. A

JORNADA SEGUNDA

Notable gente, notable! No te espante, no te asombres, que vienen a ver los hombres degollar un Condestable. Vienen a ver si la ley se ejecuta en su grandeza, y cortar una cabeza, que fue estimada de un Rey. Vienen a ver si el privado del Rey don Juan el Segundo ha acabado con el mundo, que tanto del ha gozado. Y vienen a ver iguales, no en él acto riguroso, a Morales vuestro esposo, sin hojas ya los morales. Pues el Rey ha confiscado PORNAD A EGUNDA del Condestable los bienes, y del esposo que tienes, joyas, vestidos, y estado. Toda aquella Majestad en lo que escuchas quedó. Pues no por eso paro su curso mi voluntad. Eres peña. . . Soy mujer. que monta tanto, obligada de una pretensión honrada, y de un noble proceder. Den para enterrar el cuerpo del rico ayer, y hoy tan pobre, que si no le dan mortaja, no la tiene, ni hay de adonde. Al que tanto dio, y dar pudo, dadle limosna, señores. A e Tonad. . Tomad No hay dudar que le das limosna, Conde, no por Dios. Por quién? . . Por ti la diste aunque me perdones. Tomad. . . Tomad. Allá va mi cuarto. Confusión pone la cofusión de la gente, que por esas calles rompe. Laguarda del Rey don Juan, dividida en escuadrones, al sol muestra las cuchillas, y parecen muchos soles. El tu multo es tan extraño, que apenas nigo las voces, ni el cadañallo se ve. ni se oyen los pregones, si encio grande. . Será que dice alguna razones al pueblo. . . A, quién le oyera! Romperá mil corazones. Jesús. Sin duda que ha muerto, que el alboroto es disforme. Quien oyerá lo que dijo a las uitimas razones! Aquí viene un caballero: señor aunque nos perdone, cuentenos de aquesta muerte el suceso. . Grima pone. Tocaban las oraciones las campañas del silencio, y tiende la noche oscura al mundo su manto negro. Divídense los corrillos. de lo ilustre, y lo plebeyo, y votan allí si acaso fue bien hecho, o fue mal hecho. Unos dicen que el castigo es muy digno de su hierro, otros, que la envidia sola fue quien le echó por el suelo, Albero. Paré el paso presuroso, y allá camine derecho, y vi el Monarca del mundo poniendo espanto su pecho en las manos de un verdugo, y volviendo el rostro al pueblo, vio a un Mayordomo del Rey, a quien pide que esté atento. Dirasle al Rey mi señor que ya se cumple el deseo de maldicientes vasallos, polilla de honrados pechos. Que hoy pago en un cadahalso, la muerte que no le debo, a quien para el mismo Dios, de esta sinjusticia apelo. Derramando tiernas lágrimas, llamó a un pajécito luego, al cual con tierno dolor le dio un avillo del dedo, y con voz ronca le dice, que apenas se oye el acento: Esto es lo que la fortuna me ha dejado, y darte puedo. Abrazole, que dolor! y luego el verdugo fiero pone con sangrienta mano en el sol que alumbró, un velo. Pidiole perdón, y dijo, yo te perdono, y diciendo, Creo en Dios, corrió el cuchillo, y el al ma corrió del cuerpo. Oyose un hay lastimoso, que pienso que llegó al cielo, y entre los suspiros graves se hoía una voz, diciendo: Denme por Dios hermanos, para ayuda enterrar este Cristiano. Llegué cerca al cadahalso, vide sin cabeza el cuerpo, y a los pies el pajecito, llorando con ojos tiernos, que los besaba, y regaba solo con lágrimas de esos. Sobre el pecho vi fijado deletras grandes un retulo, que Comedia famosa. que dice. Yo soy la Luna que alumbraba todo el suelo. Yo soy aquel que llamaban los ancianos, y modernos, gran Monarca, y ya me llaman de desventuras ejemplo. Consideren ne bien pobre los que ayer me conocieron, que no me entierran, por falta de ventura, y de dineto. Enhombros de cuatro pobres, movidos de amor, y celo, llevan el cuerpo a enterrar; mas el paje obedeciendo. De me por Dios hermanos, para ayuda enterrar este Cristiano. Don Alvaro ni señor, a quien hoy la tierra dura con estrecho abrazo aguarda, ufana con tal ventura. Viviendo hiciste por muchos, no hay quien en tu muerte acuda, ni aún a darte una mortaja, si este triste no la busca. Tú mueres, sabe Dios como, hombres son los que te juzgan, mucho pueden envidiosos, y más cuando los escuchan. Digan al Rey, que Morales dice mil desenvolturas, que le embien con su amo, que será sentencia justa. Cómo lloral Ay señor mío. No lloráis con él? Escucha. Y aún porque escucho sus quejas lloro, Qué desenvoltura! Deja ese tema, o la vida dejarás. . . Padre, si apuras mi paciencia, daré voces, que son graves mis angustias, Comedia famosa. Vive aquí un cerero? Pienso que si vive. . Noche muda, no tiendas el negro manto; ay día, cuál te apresuras! Qué buscan? Dos hachas quiero. Medias, o enteras? Preguntas bien, amigo, si en dos medias está partida la Luna, sean enteras. Voy por ellas. El alboroto no escuchas de la gente, que saliendo, ya la plaza desocupa? Oigamos, Zeniga amigo, lo que va diciendo pueblo. Las hachas traigo. Qué peso? No son grundes con exceso. Ocenta y ocho reales. Vengan. . El dinero. Espera, que está el paje aquí veremos que cera compra. . Daremos; el dinero de esta cera. Yo lo daré. . A daré no conozco que hoy aquí no fían manana sí. Fiad que las pagaré. Si los bienes confiscados tienes por el Rey, que bienes ya para pagarme tienes aquestos ocho ducados? Yo soy. . Dudo que seáis, según pública la fama, que fuistes de un tronco rama, y va sin el tronco estáis, mirad como puede ser rama sin tronco, y raíces? Dices muy bien, verdad dices, no V El Paje de don Alvaro. no te sabré responder. Bien le dijo, con el tiempo corte todo. Fiad de mí. Hoy, señor, no fían aquí, mostrad, no gastemos tiempo, ya pasó el suyo. Es verdad. Una prenda, o irse sin ellas. Oh rigor de las ustrellas! pare esa infelicidad. Miras tal mi sería? . Elija desocuparme la tienda, o darme prenda. Qué pienda? Si lo vale, esa sortija. Mas vale Venga si vale. Deldedo aquesta ceñida saldrá, al tiempo que la vida de la estrecha cárcel sale. Por qué? . Es la joya postrera que el Condestable me dio, a donde el amor mostró que me tuvo. . . Ocasión fiera! hay quien aquesta cadena entregata a aquel tirano! Tomad esta capa, hermano. Cuál pena iguala a mi pena? Por no consentir ponerme luto, quedó en mi poder. Qué duda? Si lo he de hacer. Antes parece que duerme, linda flemaza, Cerero, acabemos. Sí, bien vales ochenta y ocho reales, la capa por prenda quiero. Dale la capa, oye esposo. Sin alas imita el viento. Alivio de mi tormento, inquietud de mi reposo. Aguarda, que yo te fío no vayas sin capa, espera, El Paje de don Alvaro. F tienes el trato de cera, el alma de bronce frío. Toma esta cadena, aguija, dala a mi esposo, y señor. Hija, qué tienes? . . Amor Y de amor pareces hija, V pues semejantes locuras haces. . . Cérero villano, mas que una Tigre inhumano, como el paso no apresuras a llevar la capa al hombre mejor que tiene Castilla? Está loca? o qué mancilla! Tú le has dado lindo nombre, ese efecto riguroso le ha de quitar un Contiento. Contra el rigor de tu intento será Morales ni esposo. Firme mujer. qu No ha de ser qui. siempre firme, no lo dudes, pues antes que un monte mudes se mudará, que es mujer. , e Aldonza, Aldonza, Aldóncica, oye, aguarda, escucha, espera, mas inhumana, y más fiera que Atalanta, corre, y pica; asite. Yo me saldré, si tanto afirme celebra. Cómo? Cómo la culebra, que el villano puso el pie, que vuelve la cola, y dale, y la suelta. Esa es la mano, mas con favor de tu mano mi caraza se regale. Por no hacerle ese favor, un bofetón le he de dar No quieres favorecer a tu constante amador? Comedia famosa. no dejé al Cónde por ti? que fue dejar la riqueza por la mi sería, y pobreza? Es verdad. ̱. Confiesas? . Sí. n Favorizame. Lenguaje nuevo para mí. . Es suave, es blando, amoroso, grave. ̱. Será de grande linaje. Al menos, para grandiosas damas, como tu morena, alanbícame la pena, como el boticaño rosas. ̱. Qué es alanbicar la pena? ̱. Adelgazarla. . Es hilado? yo le pondré tan delgado, que parezca anima en pena. ̱. Fertiliza con favores esta planta, si te agrada, que por ti fertilizada, brotará copiosas flores. Qué es fertilizar? u Regarme tu favor. . Harelo, espera. Con qué? Con una caldera de agua. ̱. Niña, es mojarme, y si ha de ser tu favor aguado, no fertilices, que del amor las raíces se han de regar con calor. Amilana tus desdenes, asacrarás mi esperanza, para que mi confianza colme el alma de tus bienes. ̱. Asacrarse, amilanarme me declare que nefica? Néfica es bueno, Aldóncica, abatirte, y levantarme. ̱. Soy niña, y delgada, él gordo, cómo le podré subir? ̱. Siempre el que no quiere oír viene a ser el mayor sordo, Doña Elvira viene, Comedia famosa. El resto de mi honor quiero atrojar, Zuñiga parte a llamar a Morales, presto, presto, iguala a mi pensamiento, si a mi pensamiento igualas, irás, amigo, en las alas del más presuroso viento. Mediré con tus deseos mis pies mas ya viene aquí. Fin han de tener así del Conde los debaneos. No me casará mi padre por su gusto, hay dueño mío, que amándote, seré río que salga de curso, y madre. Morales, Déjame hablar, señora, y hacer memoria de aquella pasada gloria que pude un tiempo gozar. Yo tengo de hablar primero, y tienes de responder. Calla. Quiero obedecer, mostrare cuanto te quiero: dejadnos solos. . Mejor para los dos. Entre presto. Atenta me escucha el resto de mi desdicha, y mi amor. Señora de mi esperanza, yo soy aquel desgraciado, que fui del mayor privado del Rey don Juan la privanza. Fui, como sabéis por ella, sin contradicción alguna, si el del Rey don Juan la Luna, yo la más cercana estrella. Don Albaro la nobleza que mi prosapia me dio; con riquezas la esmaltó, que es su esma te la riqueza. Diome El Paje de don Albaro. Diome su privanza amigos, que tuve por verdaderos, mas que fueron lisonjeros son mundo, y tiempo testigos. Diome, y tuve tantas galas envueltas en sus mercedes, que eran de oro las paredes de mi recámara, y salas. Diome el ser parcial conmigo, no siendo ajustada ley, el Rey don Juan que hablé al Rey como un amigo a otro amigo. Alas dio a mi pensamiento, y a mayor altura mido de ser Ícaro atrevido, y pedirte en casamiento. Y cuando mi confianza, estatua con pies de barro, presumía más bizarro, me detribó su privanza. Que el Rey confisco sus bienes, y los muchos que me dio, como suyos confiscó. Aclara lo que previenes, que es la espada que pendiente de un nilo colgó el tirano, o de Baltasaria mano, según el alma lo siento. Prevengo que acabó ya el olmo, y que fui su hiedra, y que pocas veces me ira cuando sin atrido está. Que soy de miserias mapa, y sirá a cuanto he llegado, que hoy el mundo ne ha quitado, co no buen ladrón, la capa. Digo que fue buen ladión el nundo, pues a empeñé por cerá, con que alumbré, ay Dios, safrid corazón, con que alumbre aquella Luna, que ya puesta en el Ocaso no alú ebra memoria paso, no obréis, que sois importuna. Creí que el Rey amparata esta mieria, y pobreza, El Paje de don Albaro. y vi en él que la nobleza nunca en los pobres repara. Las rodillas por el suelo, le dije. Rey y señor; mirome, y con tal rigor, si es cielo el Rey, como el cielo, que rompe nubes, flechando rayos de fuego en despojos, que tales fueron sus ojos, diciendo, aparta, y mirando. Mis amigos le siguieron, y solo, ay Dios, me dejaron, en que señora, mostraron lo que soy, y lo que fueron. Qué sois? Quién ya no merece ser vuestro esposo. . . Parad, que la firme voluntad mas con los trabajos crece El mundo pudo quitaros el oimo de vuestra medra, sedio vos, yo seré hiedra, y a mi podréis enlazatos. Si es riqueza la constante mujer, lerás otro Midas, pues cuanta riqueza pidas tendrás en este diamante. Tenme por Rey de tu aumento, y a Millares contar puedes las amorosas mercedes que te hará mi entendimiento. Que si voluntad goierna, más que Rey fir he deré, pues hacienda te daré co no mía, que es eterna. Tenme por amigo estrecho, y haré en tu plolija calma de las dos almas un alma, viviendo siempre en tu pecho. Y tenme, pues soy dichosa en serlo y somos iguales, en la voluntad. Morales, por tuya, que soy tu esposa. Y tu padre? . . Tú lo eres, bien es tal nombre te cuadre; que yo no teago otro padre. Oh gloria de las mujeres! Dispón de mí. Pues mi Aurora, yo quiero a Soria partir, y con mi padre venir, por merecerte, señora. Vendrán mis deudos conmigo a honrarme, por merecerte. Ordena, que obedecerte tengo, que tu gusto sigo. Aunqué el infierno de ausencia ator siente la memoria por lo que tiene de gloria esa agradable presencia. Y más que allá casamiento tuvo tu padre tratado. Eso no te de cuidado, gloria de mi pensamiento, que el tuyo converás trata tu padre, y bien satisfecho, parte, señora, mi pecho, que no vives alma ingrata. Señor viene. ̱. No pudiera ser menos? . Por esa puerta falsa; pero esta que abierta, detente. . Aquí perecemos. Esposo, aguarda. Qué tropeles este? qué hacéis aquí, señor? Con tu licencia, hablando con mi esposa. Si algún tiempo esa licencia di, ya se ha pasado, esposa es ya del Conde. A Padre, escucha, del Conde mujer yo, vivo Motales? mira, padre, y señor, que es más posible pisar el Conde altivo en tus Palacios per ladrillos estrellas de topacios: para casarme el si no me pediste con Morales, señor, ya te arrepientes? Fue en tiempo que viva el Condestable, fue en tiempo que Motales daba en hojas Comedia famosa. esmetaldas finísimas, por fuuto tubies preciosos, ya cortó la muerte hojas, y fruto, reservando el bronco (que así llaman al pobre) inútil tronco. Morales, yo no tengo bienes libres en que dotar a Elvira. Yo los tengo. (mana, Dejadme proseguir: Reatriz su her hereda el mayorazgo de mi casa, y como Elvira os quiere por esposo, el Conde estima a Elvirá; por mi vida que troquemos las manos; que responde? Que mi hermana se case con el Conde, que de esposo me dio palabra, y mano, y tú me lo mandaste. No lo niego; pero ya su pobreza. . Padre tengo a quien heredo. . . Es rico? El mayorazgo tiene dos mil ducados. Hijos? . otro no más. . . Mayor? Menor diez años, que tiene de segundo matrimonio. Parezca esa verdad por testimonio, que mi palabra cumpliré teniendo hacienda que sustente la nobleza que lleváis en mi hija, partid luego. Con qué mosca Qué es mosca? Argen, no entiende? aquello que derriba fortalezas, y las fábrica de la vasa al techo; quiere que me declare? Ya te espero. Estamos con amor, y sin dinero. Yo, Morales, daré cuanto conviene para llegar a Soria; pero advierto que en espacio de un mes, sin más espacio conviene que vengáis. Vendré, y mi padre, mis deudos, mis amigos, toda Soria, vendrán a honrarme. El testimonio venga, que en estos casos la riqueza importa, que ya me consta, y se vuestra nobleza. Advertid El Paje de don Alvaro. Advertid que en un mes el testimonio ha de venir, que son dos mil dacados de tenta lo que tiene vuestro padre, y que sois el legítimo heredero, porque en pasando el olazo, mi palabra sin fuerza queda, y casaré a n hija. No casará. . . Qué dices? Que a tu gusto me ajusto, que es razón, por ser tan justó, Qué ajustada señora! Qué tienes, señor, que apenas Vamos, hijo, a prevenir las postas, que el dinero prevenido le tendo en mi escritorio. Porque, si es tu edad la flor Yo tengo de ir contigo? Porque es breve, y porque alcanza Quién lo duda? Ay esposo querido. Ananda esposa. Mi padre vuelve, entrad. Ingenio veloz, constante, Haja, no vienes Ya voy, padre, y señor. Como pregona, que aunque es grave señora, es socarrona! voy a Soria o no voy, señor: Aldonza, con el amo que tengo por su gusto? porque si voy, y vengó, matrimonio ha de haber como el puño. Casamiento de puño, no le quiero, que da en rostro No digo casamiento de puñadas. Como le quierer diga. De este lazo. Ahora porque se ya, dolle un abrazo. Larga vida, prisión arga, pues de eslabonadas penas pones al hiombre cadenas de grande insufrible carga: a la futura te alarga, o quita de la presente un muchacho impertinente, flechero ni no arrogante, con efecto de Gigante en el corazón valiente. No haya este fuego escondido, El Paje de don Alvaro. que siendo fuego, se bebe como cristales de nieve, que el solclaro ha enternecido: no haya un desagradecido con nombre de agradecer; pero como puede ser lo que pide mi cuidado, si Dios del hombre na formado la beldad de una mujer? Qué tienes, señor, que apenas dejas hablarte, pues tienes tantos bienes? . Tantos bienes, numero son de mis penas. Porque, si es tu edad la flor de la más viva esperanza Porque es breve, y porque alcanza el fiero Cierzo de amor. Es flor la edad, y se trueca, como hace el tiempo las ramas, que amor hielos, y amor llamas, sa marchita hiela, y seca. Ingenio veloz, constante, tienes, Conde. . Solo quiero confesar que no es ligero, constante sí, que es amante Tienes notables riquezas. Tengo envidado placer. Grande ciencia! . No hay saber sujeto a humanas flaquezas. Tienes Tengo cuanto encierra el pensamiento lozano, y todo es aire en la mano que no guarda lo que cierra. Pues todo el bien, el poder que esa tu lengua previene, que bien tiene pues no tiene el gusto de una mujer? Dices muy bien, si la Ircana doña Elvira, fiera Tigre, porque tu vida peligre, grandiosos montes allana. Que a su voluntad iguales tiene (como en mis desvelos un Gigante de mis celos) Comedia famosa. padre, y Morales. la? La de tu padre? Increible te parece? no te asombre que mi padre al fin es hombre, donde no cabe imposible. Ya la tiene, y parte a Sotia, en postas del pensamiento, dejándome en el tormento. que padece la memoria. Fues a qué parte? A traer testimonio de la hacienda de su padre, más entienda mi hermana que soy mujer; Cónde, quiéreslas enmudeces? callas? . Quién no callará al imposible que está en la pregún a que ofreces? ̱. No es tocar los paraselos del Sol, cuando más bizarro los ilustra con su carro. Pues qué hay posible? El de celos, dale celos. . Es prudente. Es mujer, y despreciada la mujer más estimada, verse despreciada siente. Y más cuando hace la ausencia su oficio, que siempre danza con la ausencia la mudanza, y a veces con la presencia. Quién le dará celos, quien, a su presunción lozana? Nadie mejor que su hermana. Y sabrás fingirlos? . . Bien; que mujer fingir no sabe celos desdenes, y amor, si el más pequeño dolor finje agudo grande, y grave? Allí viene, no hagas caso. Señora, como podrán mis ojos, que allá se van amorosos paso a paso? Jente, y finje. . qué mal sabe Comedia famosa. fingir quién ama de verás! Entre las penas más fieras de amor, aviencia es más grave; ay ausente dueño mío Qué te suspendes? no empiezas? dime amorosas termezas, tratarete con desvío. Allí está el Conde, y mi hermana. Señora. . . Aparta. A señora, el alma que ya te adora se rinde. . . Tarde se allana, tarde, si es verdad, suspira por mí, déjeme pasar, hombre que ha sabido amar a mi hermana doña Elvira, desviese. Ingrata, espera, a mi bien. . . No le responde, si a mi hermana sirve el Conde, yo serviré de tercera Cónde. . Qué mandas? Servirte. Ya tiene celos, o cielos! tanto pueden unos celos? Óyeme. . No quiero oírte; que celos son ya esperanza! ya no te estimo ni precio, que es mi gloria aquel desprecio. No es infierno tu mudanza. Como sin hablar mi hermana al Cónde, desprecia el Conde? amoroso le responde, cuando ella más inhumana. El Conde a mí me desprecia, que lindo el desprecio ha estado! como a mujer me han tratado, y como mujer, y necia. Esta de mi hermana es traza, según puedo colegir, pues si es suya, ha de morir como Perilo, en su traza Esta es Soria? . Soria es esta, en otro tiempo Numancia, El Paje de don Albaro. que a pesar del tiempo vive en los hombros de la fama. Esta es Numancia? yo hacía sus Templos torres, y casas Atlantes de las estrellas, y son como verdolagas; tú eres de gentisciudad. De las mejores de España. Esta? . Esta. Juro a Dios. que es aldea, y muy bellaca, esta acipión no rindio? Seipión fue gallina. . Calla, que son los nijos almenas, cuando los padres murallas: Las más gáritas parecen, las más parecen berracas. Pregunto, pierden valor las perlas más estimadas, cárbuncos, diamantes, pierden, los topacios, esmetaldas, balajes, tubies, jacintos, cuando un plómo las engasta? Señor, no. El buen bebedor, por la sucia rota capa como la tuya, no pierde, si es buen bebedor su fama. Todos bebemos. . De ahí, con tu buen discurso saca que hay en Soria casas nobles, digo, nobleza estimada. Diamantes de gran valor guardan estas toseas cajas, que solo humildad los rinde, guardando su semejanza. Considera mis fortunas, con iderá mis desgracias, y por ser de Soria tengo tan admirable constancia. Y cuál es tu casa? Aquella, aquel mi padre que pasa. Hacéis buen Corregidor. 2. Bien representáis la vara. El Paje de don Albaro. Con la vara de justicia parecen muy bien las canas. Cómo gobierna tu padre en Soria, siendo su patria? Es Regidor más antiguo, y gobierna cuando falta el Corregidor, que a veces de Valladolid le llaman. 1. Qué gente con luto es esta? 2. No es de Soria. No me agradan, que parecen vagamundos; a quien digorgente honrada, dónde vais . Por ironia nos llama honrados. . Señor, llamarme honrado podría, que os imito en el honor, pues vuestra honra es la mía. Pues quién eres? Ya me aflijo, mirando vuestra extrañeza, que ya es un rigor prolijo, que este velo de pobreza haga que se encubra un hijo, padre y señor. 1. No conoces a tu hijo? . Sosegad, no diguis mi afrenta a voces. donde está la Majestad dónde las alas veloces? qué es aquesto? . Ya, señor, murió con fiero rigor don Avaro, y con su muerte, murió mi dichosa suerte. 2. Muestra el pasado valor. Qué hacienda traéis? Ninguna, que el Rey me la ha confiscado, pues siguiendo su fortuna, solo en morir no he imitado a don Alvaro de Luna. Vamos a casa. 1. Contigo llegamos. . Por estar cerca no réplico. . Cielo amigo, ya la comida se acerca, mi buena suerte bendigo. Desde aquí os podéis volver. 2. Qué- Come dia famosa. Queda en paz. El cielo os guarde. ̱. Ya no tienes que temer. El bien llegó, y aunque tarde, sin duda engenira placer. Dónde entras? Padre querido; entro a que ampares mi vida. Si ahora vienes perdido, sigue tu estrella perdida. Oye. Detente, atrevido. Eres en aqueste mar mi puerto. su inobediencia quiero ahora castigar: la Majellad, o Excelencia, puede tu vida amparar vuelve al Condestable fuerte, que ampare tu desconcierto. Ya acabó su infeliz suerte. luzgarme puedes por muerto, que también mi enojo es muerte. Si cuando yo te mandé casar, hicieras mi gusto, no se viera cual se ve en ti este castigo justo. Padre, escucha. Di, si haré. Come dia famosa. Padre, a un alma lastimada, que sus desdichas te pinta, no es razón negar la entrada. La comida se despinta, mas pienso que fue pintada. Si das voces, hallarás en cambio de ellas regalos, con que satisfecho irás, mandaré darte mil palos. Padre noble, airado estás, escucha. . Ya esta pagado ese pecho inobediente, de mí estás desheredado, no te conozco. Detente. Buenos habemos quedado; después de tanto pesar, veniste señor, a hallar aquesta pena importuna? Del convite de fortuna viene a ser este manjar. Plega a Dios, padre enemigo, que en afligidas prisiones tengas el justo castigo; mas con estas maldiciones mi propia vida maldigo. Si este mal terrible, y fuerte consuelas con encerrarte padre noble, escucha, advierte, si con ella has de alegrarte, plega a Dios que veas mi muerte. FORNAD A

JORNADA TERCERA

A tiempo a mundo a fortunal queda ya desdicha alguna que mi suerte no ha probado? Hay hombre más desgraciado? 1. Sí, don Albaro de Luna. 2. No es nala suerte quitaros el vestido, y el dinero, y con la vida dejaros, y de otro, aunque nas ligero, ERCERA A a los dos acomodaros. Dios se lo pague a vuestedes, senores ladrones nobles, por las pícaras mercedes. 1. Sirvan de hiedra a dos robles. Qué tapizadas paredes! recio tronco. . 2. Atado en él determinamos dejarlo. Qué suerte adversa, y cruel! 1. Un hombre veo a caballo. 2. Sigamosle. 1. Voy tras él. El Paje de don Albaro Ay cielo! Entre estos escobos, otro nuevo tropel siento, cuando estamos como bobos hechos de lobos sustento, si a Zuniga ofenden lobos. El pecho noble, y prudente, poco una desgracia siente, cuando acaso viene sola, mas la paciencia acrisola este que miro presente. Con un criado partí a la Corte por quejarme al Rey, cansado me vi, quise un poco recostarme, y sin pensar me dormí. Desperté ahora, y hallé, digo, no hallé al criado con el caballo le fue, que siempre en un desdichado no hay daño que solo esté. A caballero, a señor. Cielos! qué llego a mirar? Muerto me tienne el temor. Fortuna llegó a quitar mi vida. . Fiero rigor! hijo, que desdicha es esta? La fortuna descompuesta nos trata de aquesta suerte. Esta es vigilia de muerte quiera Dios llegue la fiesta. Aquí me ataron ladrones. De fortuna los blasones son rigores semejantes, soy tu padre, no te espantes de esta, y de otras aflicciones. Por don Alvaro de Luna son las desdichas que toco, suerte inhumana, importuna. Desdichas me tienen loco, y así me ató la fortuna. Los nudos quiero quitar de tus manos, a pesar del alma que está ofendida, porque el nudo de la vida El Paje de don Albaro quiere el dolor desatar. Señor, confuso me hallo, viéndote a pie, triste, y solo. Un criado, y un caballo saqué. Dónde está? Llevolo, y dejome así. Fue a herrarlo, señor, desatame, ven. que siento pena mortal que así mis brazos estén, juntos gozamos el mal, gocemos juntos el bien. Ya estás libre. Qué es aquesto? Con anzuelo, siendo atún, me pescó un ladrón dispuesto, desdichas de mancomún de esta suerte nos han puesto; a sentir penas iguales me obligué ya con Morales mi señor. De buen criado grandes señales has dado. Obras son, que no señales con más fe, con más lealtad que en la más felice dicha, me sigue en la adversidad. En efecto, es la desdicha contagiosa enfermedad. Ladrones nos han dejado arrimados como cueros, los aires nos han hinchado, porque de ropa ligeros, solo viento hemos cobrado. Pues aunque me sucedió la desgracia referida, no vengo tan pobre yo, que un amigo en la partida mil escudos me prestó. En doblones me han quedado quinientos, porque el criado llevó los demás en plata. Bien la fortuna nos trata, pues el remedio ha enviado. Comedia famosa. 1. otro en el lazo ha caído, dé la bolsa, o dale muerte. Los ladrones han venido. 2. Hidalgo, camine. Advierte. Yo estoy muy bien advertido; vamos, que aguardando están diez compañeros, y todos con priesa le ayudarán a desnudar Por mil modos mis males creciendo van; o espada! 2. Quiere la vida? calse, y no se descomida; haga así, que solo quiero que me la de este dinero, y darle buena comida. ̱. Qué he de hacer, que sin espada me dejó aquel enemigo? C. 1. Aquesa humildad me agrada. Fortuna, tu curso sigo. 2. A lo espeso, camarada. . Cielos, que tal llego a ver, y no pueda socorrer a mi padre! Hijo, sosiega. Que a tan grande extremo llega de la fortuna el poder! cielo justo, es este sueño? qué es esto fortuna airada? grande sentimiento enseño, que una parte lastimada siente el golpe más pequeño. De humano bien desconfío, pues por verme en tal estado empobrece el padre mío, que es peñasco el desdichado, cuando la ventura es río. Iriste fortuna, detén, pues en tal golpe, o vaiven me declaran mis cuidados, que siempre en los desdichados hace poco asiento el bien. Señor, nuestra vida triste Comedia famosa. podemos llamarla muerte, y si la vida consiste en comer, de aquesta suerte la mía poco resiste. Si aquí habemos de acabar de hambre, será rabiar, desgajemos de estos robles, y muramos como nobles, que nobleza es pelear. Bien dices, vida es morir, quiero el consejo seguir de tu corazón valiente, que menos la muerte siente quien la sale a recebir. Embistamos con fiereza, desgaja esa rama empieza. No es tan mala la armería, pues aquí la guarda, y cría la madre naturaleza. Gallardos lenos señor. Para abrasar con rigor un escuadrón atrevido basta este leño encendido con el fuego de mi honor. 1. Sin duda renace al mundo el nuevo Tebaño Alcides. 2. Tiene valor sin segundo. Bien las costillas les mides. En ti mi esperanza fundo. Huye canalla. 1. Huyamos. Por entre peñas, y ramos van más ligeros que cebras. Por esos cerros, y quiebras van imitando los gamos. Ventura notable ha sido, pues te habemos escapado. Qué importa que haban huido. si el dinero se han llevado? que no importará el vestido, y es El Paje de don Alvaro. y es terrible la espesura que los guarda, y asegura. Hoy mi desgracia me advierte, que viene la buena suerte mezclada en la desventura: querido padre, que haremos en tan confusos extremos? Ira la Corte. Los dos, si hemos de pedir por Dios, ya los bordones tenemos. Vamos, porque a mí me importa cumplir cierta obligación. Nuestra dicha ha sido corta. En tan grande confusión, nada mi pena reporta, salid, suspiros, en tropa. Si otro remedio no topa, seremos, por ser felices, de algún Bulcano aprendices, pues que ya vamos sin ropa. Buena casa de placer compró don Sancho. Ya pasa de ese nombre, y ha de ser casa del cielo su casa, pues te llega a merecer. Alguna melancolía a verla sin avisaros me trujo. Esta galería es buena, los cuadros ratos. Buen jardín, por vida mía: don Sancho está enzasa? Es ido a Valladolid, señor. Avisadle que he venido. Haces e grande favor. Su huésped siempre habéis sido. Señor sí. Traes instrumento? Ofendesme en preguntar si le traigo. El Paje de don Alvaro. Toma asiento, y comiénzame a cantar verdades del pensamiento. Es instrumento el que oí templar, Conde? Señor, sí Damas tañen. No han sabido que estás aquí, y han salido para divertirse allí. Quiénsan? De don Sancho es hija la una, y la jardinera la otra. . Jesús prolija está esta falsa tercera, y más fuerte esta clavija. Conde, a don Sancho avisad que estoy aquí. Sabrá al punto como vuestra Majestad le hace merced. En buen punto está templada, cantad. En ombios del pensamiento, y mejor diré en las alas pongo, amado dueño mío, las verdades de mi alma. En tu ausencia soy, mi ausente, toca firme, y levantada, a donde quiebran las olas del mar de las amenazas, y te aguarda la Penelope tuya: pensamiento, vuela ligero, y volverás contento. Y te aguarda la Penelope tuya pensamiento, vuela ligero, y volverás contento. Bien canta la jardinera que voz en tosca garganta! Afe que la que se escucha que no está sana del alma. En cuanto viene don Sancho esos memoriales saca, despacharelos. Prosigue. Comedia famosa. Destémplose la guitarra. Ya que mi padre ha quedado en el camino cansado, qué haremos, Zuñiga amigo? Si te aconsejas conmigo, pues otro bien no ha quedado, si no es Dios por Dios pidamos en aquesta cala, o torre, que descubre entre estos ramos, y Dios que fieras socorre, aquí dará que comamos. No cantan? Están templando. Qué enfadoso es el templar! No dudes, que estás dudando? A tal tengo de llegar Peor es morir rabiando de hambre, voy a pedir limosna. Para afligir eres un notable amigo. Señor, pesia tal conmigo, habémonos de morir de hambres yo soy Elías? soy un pobre pecador, que ha que no come tres días. Comí yo? Frutas de amor, y comer de ellas porfías. Jú tienes el pensamiento de tu dama por sustento, yo para sustento quiero una pierna de carneto, y si hay falta, de un jumento. Bástame, señor, que en Soria día pase, y fue buen día, dando vueltas a una noria con agua salobre, y fría, y una grande zanahoría. Así ahora lo que hicieron mis tripas, mal enseñadas, cuando el agua recibieron, direlo? . Sí Demojadas se corrieron, y corrieron. Comedia famosa. Deja que limosna pida en esta casa, que amor se sustenta con la vida. Si te conocen? Señor, conozcan, y haya comida. Gracias a Dios. Tente, espera. Cantaré otra letra? No. Proseguiré la primera. Doña Elvira es. Acabó tu pena, si la hambre fuera. Vuela pensamiento, y dile que le adoro, y que se tarda, mas si no puede venir, que no pierda la esperanza. Que soy la misma firmeza, que soy la misma constancia, aunque mujer, no mudable, que es el blasón de quien ama: y le aguarda la Penelope suya; pensamiento, vuela ligero, y volverás contento. Y se aguarda la Penelope suya; pensamiento, vuela ligero, y volverás contento. Si habla contigo el Romance? Quién duda con nigo habla? Y pregunto, no podría ir este recado a Italia? No, llegar quiero. Señor, mira que estás sin espada, y servirán, si nos cogen, de broqueles las espaldas. Si por mí, amada señora, canción tan sentida cantas, aquí me tienes. Quién sois? Morales, no estéis turbada. Qué traje es este? Señora, el del invierno, que es planta El Paje de don Albaro. el hombre, y desnuda el tiempo los hombres, como las plantas. Fuisteis a Soria, señor? Fui a Soria, y fortuna varia, y yo llegamos a un tiempo a sus puertas, y a mi casa, que aunque fortuna, es mi bien una cosa imaginada. En los actos de un juez vi su furia, y vi su cara, digo, que liego fortuna; como juez con su vara; y una cédula Real, por el Rey don Juan firmada, en que a mi padre, señora. Quién da estas voces? Mandaba confiscar todos sus bienes, y llegó con furia tanta, que no juez parecía, sino alguna Tigre Ircana. No es Morales estes El mismo No prosigues? qué te paras? Considerando, señora, que te adoro, y mi desgracia. Quitole su mayorazgó, los bienes libres, las casas, sin dejarle en que dormir, ni una hunilde y pobre cama, y vango (ay mi doña Elvira, que se encuentran las palabras. con el dolor, al salir, y se anuda la garganta) a pediros, no señora la ya invencible constancia, la no vencida firmeza, virtudes vuestras tan raras, si no que os caseis, mi bien, pues que fortuna contraria trocó mi esperanza verde en desesperadas gualdas, en esta vayeta triste, tantas, tan costosas galas, y a mi padre le quitó su tenta, a mí la esperanza; El Paje de don Albaro. quedaos a Dios, mi señora. Aguarda, mi bien, aguarda; détense Zuñiga. Tente. V Esposo mío, repara en que soy yo quien te adora; ten en quien soy confianza. No os estime cuando rico, no por las costosas galas, no por las tentas sino por las riquezas del alma. Qué discreción cual la vuestra? y tenéisla bien probada, sufriendo tantas fortunas; y ningunas más contrarias. Qué valor igual al vuestro? pues vencéis en estacada a la más grande fortuna, y a la más fuerte desgracia: Qué teméis? No la pobreza, que fuera de mi estimada; temo, soñora, perderos, porque en mí no hay más ganancia. De vuestro padre el rigor temo. Pues no temáis nada: por lo que os quiero, mi bien; os juro que si no ampara vuestra pobreza supiiendo como prudente eltá falta, de seguiros, y por vos calzar una tosca abarca, trocando en buriel humilde los bordados de mis sayas. Aquí viene. Padre mío. Ya es mujer determinada, y a su padre le conviene, por no perderla, casalla. Alza del suelo. Señor. Aza del suelo, levanta, qué gente es esta? Comedia famosa. Mi esposo. Traéis testimonio? Basta, señor, el de su nobleza, para ser mi esposo. Qué hablas? mira a quien llamas esposo. Siendo noble, que le falta? Entrate. Ya te obedezco; sígueme Zuñiga. Manda que obedecerte es mi gusto. Motales, yo mi palabra camplí, pues pasado el mes, no está mi hija casada. Vuestra pobreza os la quita, y si conocéis mi casa, como merecen mis obras, me estimaréis, estimadla. Cuando yo dote tuviera que darla, no os la quitara, que os tengo amistad creedme, que voluntad no me falta. No deis ocasión a Elvira a que siendo quien es haga al contrario de su honor, que soy noble, y tengo espada. Cuerdas palabras, entrose. Bejemos esta ventana. Que haya el Rey visto tal caso, y que su furia no ablanda! . A tiempo, a mundo, a fortuna; mas que me quejo, y contemplo mi suerte, con el ejemplo de don Alvaro de Luna? tuvo el tiempo gloria alguna, co no la pudiese dar, que no llegase a gozar por gusto, o por pasatiempo? más Primavera del tiempo, en invierno ha de parar. En los gloriosos trofeos que el mundo al hombre reparte, tuvo el todo, no la parte, al lleno de sus deseos: Comedia famosa. mas tus locos debaneos, cuando más altivos son, mundo, por tu imperfección fueron, fueron, bien lo pruebo, para el Condestable Febo, y don Albaro Faetón. Y tu, fortuna, que fuiste tan semejante a tu nombre, en España, di, a cual hombre a más altura subiste? que pidió que no le diste? pero claro habéis mostrado todos tres, que fue prestado el bien, como en mí también, pues él muerto, ningún bien, como veis, me habéis dejado, Señor Morales. Pasión, déjame, que tu fiereza declara nueva intención, pues nunca oyó la pobreza lisonja, ni adulación. Enternecido el dolor me tiene en mirarle así, que fue mi amigo el mayor: señor. No me llama a mí, pues que me llama señor. Casi en llanto estoy deshecho; Morales, amigo estrecho, no me respondéis, amigo? Habláis, mi señor, conmigo? Mirad que serompe el pecho, con vos hablo. No creyera hallar quien igual favor en esta ocasión me hiciera, que me llámara señor, y que amigo me dijeta: por esto no respondí, perdonad Tenéis en mí, como un amigo, un criado. Harto bien me habéis honrado, como fuera lo que fui. El Paje de don Albaro. No me puedo detener aquí, seguidme. Señor, no acertaré a responder. Hacedme aqueste favor, porque le debéis hacer a mi amistad. Aquí estoy. No dudéis, amigo estrecho, que don Juan Pacheco soy. La nobleza de tu pecho conozco. Nobleza os doy, venid Morales, conmigo, y tenedme por amigo. Al nombre de tu amistad se rinde mi voluntad: sígueme tú. Ya te sigo. Pero no, a mi padre avisa donde voy. Harelo así, que llevo hambre precisa. Seor galán, yo estoy aquí. Yo también, mas voy de prisa. Téngase, don harambel. Tenido soy, doña Urraca. Como a mí me da matraca un molino de papel? A dónde halló el vestidazo? galán ha dado la vuelta, y muy lindo, estoy resuelta darle un amoroso abrazo. Quita, pícaro, espantajos he visto más bien vestidos, usanse ya los vestidos galanes de estos handrajos? Tú me riñes? No regalos. serán encima del sayo, que haré a un membrudo lacayo que me le derriengue a palos. Y membrudo? El Paje de don Albaro. Sí, y membrudo, porque le de mayor pena, y reciba esta cadena que mi ama darme pudo, para que diese a Motales, y váyase el picaron a comer a un bodegón con aquestos ocho reales que de limosna le doy, porque un tiempo le he querido. Y me querrás? El olvido me llamo. Ju olvido soy? Dígale que la encerró su padre en un camarín. Y que me olvidaste al fin? Si te di dineros, no. Esa respuesta me agrada; mas hambriento aquí, qué espero? si no con este dinero darme una bodegonada. Qué es esto señor don Juan? Caminad, que andáis de espacio. Buenos mis sucesos van, yo en este traje en Palacio? de verme así que dirán? El Rey os vio ya una dama que os lla no, entrad, que os llama el Rey, no hay que reparar. Qué quiere el Rey? Pemediar vuestra gran pobreza, y fama. Decid que me habéis buscado, y que no me halláis. Advierte que he visto al Rey inclinado a ti, qué temes? . La suerte de mi dueño desdichado. Entra, que te quiere dar grandes bienes, según pienso, ven, no tienes que dudar. El hombre da bien a censo, con el cargo de pagar. si el triste ejemplo previenes Comedia famosa. de mi dueño, en sus baibenes, no quiero imitarle yo, que sin duda le acabó el peso de tantos bienes. Triste favor considero cuando el Rey manda llamarme. Honrarte quiere. Yo quiero, para no caer, sentarme en el escalón primero, queda en paz, Es imposible irte sin hablar al Rey. Confusión grave, y terrible! Su mandado es justa ley. Entro. Tu rostro apacible podrá remediar tus males, vamos, mudarás vestido. Serán impropias señales, que en el invierno afligido hoja vistan los morales. El tiempo, en rigor eterno, ha sido invierno tirano, y si en razón me gobierno, para vestirme es temprano, que no es pasado el invierno. El Rey me ha de ver así. No te quiero importunar. Vamos pues. Ya viene allí. El pecho empieza a temblar. Ya está Morales aquí. Quiero al Conde, hate querido, es mi enfermedad desvelos de unos mal formados celos, entre temores de olvido. Y quiérote de manera, herimana del alma mía, que es en mi melancolía lo que mi remedio fuera. Porque casundo con él, fuera el remedio forzoso, Comedia famosa. y siendo el Conde mi esposo, cesaba el dolor cruel. Cásate, cesando así ese dolor inhumano, dale la mano. . . La mano no se la he dado por ti. Sin dote te considero en medio de este cuidado, y Morales ha quedado como su nombre el Enero. Al fin, hermana, quería mas tu bien, que mi provecho. Yo conozco bien tu pecho, hermana del alma mía. Si está sin hojas Morales, aún bien que hay Mayo, vendrá Mayo, y hojas brotará. De amor eternas señales: que esta disimulación celos no haga descubrir! Invente, que ha de morir, si puedo, con su invención. El Conde. A mi padre llama. Oh qué venturoso encuentro! mas sin pensar llega al centro el amante, de quien ama. Cómo estaba violentado sin vos mi bien, como el fuego sin su esfera, a vos me llego, como a centro deseado. Respondedle, doña Elvira, como su centro amoroso. Vos sois mi centro dichoso, doña Beatriz. Y suspira? Vos sois. Quédito, señor, aguarda aquí retirado, e verás lo que te he contado verás su encubierto amor. Llegue hasta darme la mano de esposo nuestra invención. Sois dueño del corazón, de El Paje de don Albaro. de tan grande gloria ufano. Oye lo que no has creído. Válgame Dios! quién creyera del Cónde tal? Oye, espera, esto muy poquito ha sido. Con tan alegres favores se alimentara mi vida: bien finje el alma afligida en tus confusos temores. Eres mi gloria. Mi bien, eres centro de mi gusto. Tu mano aguardo. Que al justo llega un testigo! Qué bien! Conde, ofendido me siento, viendo la ocasión presente, cuando yo estuviera ausente, culpara el atrevimiento. Pues cuando alegre trataba casaros con doña Elvira, vuestro pecho se retira, que al parecer firme estaba. Mas si gustáis de escoger a quien ya la mano dais, todo mi enojo quitáis, dádsela, qué os detenéis? Conde, respondedme al punto, que estoy de cóleta ciego, y en esta edad soy de fuego, aunque ya cuerpo difunto. Mudo me tiene el temor. Fin justo a mi pensamiento. Si declarando mi intento fuera seguro el favor de doña Elvira, dijera a su padre la invención: pero ya mi pretensión con esta ingrata, es quimera, y pues ya mi voluntad nejor fin no ha de tener, casarme quiero, y hacer virtudl la necesidad. Qué dudáis? El Paje de don Albaro. Casarme quiero con doña Beatriz. Qué duelos ha sacado de unos celos fingidos, el majadero! De amor son estas quimeras. Ya tu bendición aguardo, y el perdón Cuento gallardo. Ya estoy casada de verás. La bendición, y los brazos, que soy mil veces dichoso, dale la mano a tu esposo. Y a mi hermana mil abrazos. 1. Señor dón Sancho de Mediano Amigo don Juan de Benavides. 1. El Rey viene a vuestra casa de placer, y manda que una sala aderece, y que prevenga el aparato, y cosas necesarias para dar del Patrón Gallego nuestro el Hábito, y cuchilla a un caballero. Y no fuera más justo en Santiago, o en su Palacio? No hay pregunta al gusto de los Reyes; quién es quien le recibe? 1. No lo sabré decir, esto me dijo entrando ya en el coche; mas ya viene Retiráos hijas. Es dichoso encuentro, son hijas, buen don Sancho? A tu servicio. Casadas? No señor, haurá media hora que concerté la una con el Conde, que en esto paga el hospedaje. Ah hecho como quién es el Cónde, cual casastes? La mayor, que es aquella. La segunda? Es incasable La razón? . . Ignoro la razón. Comedia famosa. No la ignora, pues yo quiero casarla por mi gusto, y con el suyo; queréis que os dé marido? El Rey habla. Señor, quiero serviros; mas. Yo tengo igual marido a vuestra sangre ilustre, daisme licencia habladme. No permitas que se escuche contigo, que es resuelta. No lo será conmigo, y si lo fuere, es mujer, y no importa;a un caballero de ilustre sangre de solar antiguo, a quien yo dontaré de tales rentas, que no envidiéis de vuestra hermana el título, os tengo prometida, por mi aguarda ser vuestro esposo, y yo, señora, espero vuestro sí, y vuestra mano. No repliques. Señor, yo te suplico. ̱. Ya os entiendo, queréisle verra don Francisco llama! ̱.̱. Quién puede ser aqueste don Francisco? Alguno de la Camara. Ay mi Aldonza, donde estar. Morales? . Se habrá ido. Hermana, qué has de hacer? Morir primero que don Frandisco goce los despojos que ya son de mi dueño, hay dueño mío. (to Déjame entrar al Rey, que en este habí puedo llegar a hablarle, que soy noble. Quién causa ese ruido? Un hombre desdichado bien nacido. Oh Rey don Juan el Segundo, sin segundo altivo Marte, por quien Castilla, feliz ha de venir a llamarse. Yo soy un noble, a quien dio Soria la nobleza, y sangre en una casa de doce antiguos nobles linajes. Cómo os hablo ahora, Rey, en las pasadas edades, Comedia famosa. a vuestro padre, y abuelo los habló en diversas partes. Cuando me hicieron mercedes, que vos venís a quitarme, porque dicen que mis bienes son bienes del Condestable. Ningunos, Rey, tengo suyos, aunque suyos muchos males, que sin ser hijo heredero, en ellos vine a heredarle. Tengo un mayorazgo, Rey, que se ganaron mis padres entre Moriscos ginetes, entre Afrícanos alfanjes. Y por decir que un mi hijo, privado del Condestable, Luna que en el Occidente: de la oscura muerte yace, me dio mis bienes, llegó a mi casa un vuestro Alcalde, como el caudaloso Betís, cuando de su margen sale, no perdonando las huertas, casas, viñas, olivares, que de su centro amoroso con furia, y priesa no arranque. Pues sin dejarme ni un lecho humilde en que me acostase, me quitó mi mayorazgo, y los bienes libres, antes me puso Rey en prisiones, huí de la estrecha cárcel, amparado de un amigo, que pobre fue mucho hallarle. Mas como en el desdichado jamás desgracias no falten, mil escudos que me dio en dobiones, y enreales, ladrones me los quitaron, mas no es la desdicha grande, pues que llego a vueltros pies, justo Español Alejandre. Qué mandaréis al juez con justicia que repare que herede mi mayorazgo, no del muerto Condestable, El Paje de don Albaro si no de mi abuelo noble, que fue Manuel de Morales, y de mí le ha de heredar, como tú, señor, lo mandes, aquel sin ventura hijo, por sus desgracias notable, de don Alvaro privanza, siempre con nombre de paje. Rey don Juan, señor. No llores, que prometó de ampararte; el mayorazgo te vuelvo, que de tu abuelo heredaste, los bienes libres; sin esto, hoy te haré mercedes tales, que te alegren, y que admiren a todos los circunstantes. Beso tus pies. Vos, don Sancho, en vuestra casa hospedadle. Cómo lo mandas lo haré. Yo lo haré sin que lo mandes; hay padre del dueño mío, el alma por mí te abrace. Qué ruido es ese? Señor, los Comendadores salen. Venga muy enorabuena de Santiago el alarde. Ay hijo del alma, cielos, que ven mis ojos? Qué graves ocasiones de alegría! Qué es esto, don Sancho? Calle mi lengua en tal ocasión. No es el que miro mi padre? El Paje de don Albaro Vos, Morales, queréis ser caballero? . Sí. Qué afable! , h. Hagaos Dios buen caballero: pedid, pues que está delante vuestro padre, antes que a mí, la mano. . . Bien sabe honrarle. Señor. . Haced lo que mando Dios te bendiga. No sale este que ha de ser tu esposo? Antes la tierra le trague. Puedo pedirte la mano? Sí, y con ella quiero darte la Encomienda de Segura, de mi Cámara la llave, y por tu esposa esta dama, que yo sé que la estimaste. Queréis? Quién dirá de no? No estaba de ello ignorante, que supe vuestra firmieza; qué decís don Sancho? Hable la fama en tus alabanzas, y con voz sonora cante. Y tú, sin que lo oiga el Rey, quieres que contigo case? Si quiero. Seré el padrino de las dos. . . sus pies Reales beso. . Señor. Cumplimientos cesen para que se acabe la comedia, que su Autor, supuesto que está os agrado prómete con grande afecto escrinir segunda parte, que aunque no lo sean los versos, la historia será agradable.