Texto digital de Obrar bien que Dios es Dios
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Juan Pérez de Montalbán
- Atribución estilometría
- Felipe Godínez Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
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Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Obrar bien que Dios es Dios. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/obrar-bien-que-dios-es-dios.

OBRAR BIEN QUE DIOS ES DIOS
JORNADA PRIMERA
Alguna gran hechicera ay en Palermo sin duda. Que siempre el diablo me ayuda, y ahora que más quisiera, se declare contra mí. Es falso, aún siendo alcaguete. No puse en este bufete la llave esta noche? . Sí, No ha treinta noches, y más, que en parte cierta la he puesto? Testigo soy. . Pues qué es esto? como no la hallo jamás, cuando quiero abrir la puerta? y después cuando amanece, y no es hora, se aparece en la misma parte cierta. donde digo que la puse. Pues ya ha salido la Aurora. Fuerza será que Teodora de falso amante me acuse. Sí, que en ciego amor se abrasa, y a más de un mes que te espera. Ya amanece, y ya no era hora de salir de casa, aunque tuviera la llave con que abrir. . Piensa señor que tienes competidor, que de arte mágica sabe. Vive Dios, que a creerlo vengo sobre el bufete dejé la llave, y mientras entré adonde esa imagen tengo de san Juan Bautista, a quien suelo rezar cada día tasada una Ave María, el diablo me lleve. . Amén Cuando de rezar volví ya no vi llave, y conquisto dos años a, voto a Cristo, esta fuerza que rendí Y como ahora pase tanto mar solo por bella, vengo a pensar que por ella toda la tormenta fue. En que ya me vi anegar, y dijo Osorio el piloto que al mismo Juan mi devoto vido entonces sobre el mar Llegué en fin, y desde el día primero que salté en tierra me hace el diablo esta guerra. Digo que es hechicería. Por lo menos habrá sido el diablo. . El diablo pues se lleva la llave un mes cuantas veces has querido ir a verte con Teodora, y con la misma porfía la vuelve al romper del día cuando se pasa la hora: no cierres de hoy más la puerta Ni esa industria ha de servir, que quien no la deja abrir, la cerrará si está abierta Y de día está cerrada, por miedo de la justicia, que me sigue la codicia de aquella mujer cuitada Cuyo maridillo eche a la mar, y así me escondo, mas como me correspondo con Teodora, ya se ve, que saliendo tú a llevar, ya el papel, y ya el recado, viéndote, habrán sospechado que yo estoy en el lugar. Pues su hermano de Teodora anda celoso de ti Ya es de día, mas que aquí se nos aparece ahora la llave aquí, que es adonde la puse añoche Él no sabe, que quien le esconde la llave de Dios airado le esconde, no ejecute este pecado, porque con él no se llene su maldad, que todo tiene número determinado. Roberto no digo yo, ves como la llave está sobre el bufete: quien va quien de repente se entró invisible en mi aposento, y la llave me ha traido. E El aire vano has herido. Esto es todo encantamento, abre esa puerta, y procura ver a Inés, y darle cuenta de este enfado, o de esta afrenta. Si está aquí la cerradura. Esperé Leonardo amigo, que abriésedes para entrar, que tengo bien que os hablar. Vos tenéis que hablar conmigo sois Anacleto muy santo, y no me entiendo con vos. Que sabéis lo que hará Dios, aunque vos resistáis tanto Mas que a reñirte ha venido, por Teodora su sobrina. Qué miserable ruina del tiempo hubieradeis sido, si una gran piedad no fuera. sentémonos en efecto, y os diré cierto secreto, vos amigo salios fuera. Ya me siento, y os pregunto lo que me queréis. . Leonardo; yo que por puntos aguardo la muerte. . Vamos al punto. Ya sin prologo os lo digo, yo amo al Bautista. . Por Dios que le amo yo más que vos. El mismo efecto es testigo, pues como este amor se lleva en mí el afecto primero, me envía a vos mensajero de tan importante nueva, este primer Capitán de Cristo, y su Luz también Revelación cita, y bien, que es lo que dice san Juan? Dice, que ve en vuestra vida maldades muy prodigiosas, que Dios da a todos las cosas peso, número y medida Y que vos loco y perdido solicitáis un pecado, que no habéis ejecutado, porque el mismo os lo ha impedido. En lo cual erráis tan ciego, que está en el número fuera, quizá la culpa postrera, y os condenarades luego. Y así Juan más que Profeta, me envía a vos, y os avisa, que os llama enmienda precisa a la humildad más perfeta. Quiere Dios, que penitente se emplee ese ingenio vuestro, y estudios, en ser Maestro de la más humilde gente Tenéis ciencia y calidad, más gusta Dios que enseñéis humilde a humildes, ya veis si será su voluntad. Y porque oigáis con asombro prodigios tan manifiestos, yo confieso a un mozo de estos que llevan la espuerta al hombro En quien es tanto el amor, que aunque es un pobre ignorante, parece que cada instante le sube Cristo al Tabor. Ved pues, que Dios os provoca en el ejemplo que os dan las obras de este, y en Juan que os predica por mi boca. Juan es voz, a Juan oís, que clama en vuestra conciencia. penitencia, penitencia ay de vos si resistis. A2 , e Bajó el Bautista del cielo a daros ese recado, o habéis dormido, y soñado, hablemos acá del suelo, y dejemos en la gloria a los Santos, que allá están. No por glorioso San Juan pierde de vos la memoria: lo que le rezáis al santo, ya veo que apenas es una Ave María. . Pues. Eso con el puede tanto, que tal aviso os envía. Quién a vos os informó, que suelo rezarle yo al Santo esa Ave María? El mismo Juan, a quien vi salir de vuestro aposento, por señas que en un momento estaba, y no estaba aquí una llave, que buscáis tantas noches sin hallarla, que el mismo suele llevarla, porque a pecar no salgáis. Cuanto ha dicho, voto a Dios, con esto solo se prueba, San Juan la llave me lleva? Sí, porque no pequéis vos, que Dios suele poner coto a los pecados, no lleguen a tanta carga, que aneguen el navichuelo ya roto. Cuantas veces dice Cristo a Pedro que ha de negarle. Tres veces. . Pues es librarle de otras muchas, que ha previsto; decir tres, no solo es señalar cuantas serán, sino que a tres llegarán y no pasaran de tres. En fin habéis acabado vuestra embajida, Anacleto? Todo lo he dicho. . En efecto, San Juan es el que me ha dado este enojo a más de un mes; Porque a penas le rezáis una Ave María: halláis tan soberano interés, por eso el aviso os doy del riesgo en que os habéis visto. Por eso pues, voro a Cristo, de no rezarle desde hoy Por eso solo me esconde la llave, y me impide el bien de aquel vencido desdén, que leal me corresponde. Por eso solo deshace cuanto en dos años consigo; voto a Dios, que no es mi amigo quien pesadumbres me hace. (dos buen viejo de aquí, y pues sois su mensajero, decildle a Juan, que no quiero que se acuerde más de mí. Canonigo soy Reglar, a mi celda me recojo, si se os quitare el enojo, que en fin se os ha de quitar, la confesión es forzosa, y hallareisme en la ocasión. Para hacer la confesión? no me faltaba otra cosa. Dios os guarde. . Adiós. Qué a habido? Roberto, tú has visto ya que unas treinta noches ha la llave me han escondido. Y que la vuelven también, cuando ya no es de provecho. San Juan es el que me ha hecho la burla, pero está bien. Luego con san Juan estás enojado? . Yo te juro que puede estar bien seguro de que no le rece más: quítame de allí al momento su imagen, que no me agrada, sufrir burla tan pesada dentro en mi propio aposento. Qué dices? . Esto ha de ser. Yo voy. . San Juan perdonad, que se acabó la amistad: si a Teodora no he de ver, yo olvidaré la costumbre de rezaros, que es atajo con que ahorraré trabajo, y excusaré pesadumbre. Este es el cuadro. . Esto pasa Juan santo, esto tengo en vos, pues salga cuerpo de Dios, salga el contrario de casa. Tened mucho cuidado, Ducindo, de la casa, y del ganado, voy a hacer este empleo, que de una vez enriquecer deseo Quien tiene este ganado nunca es pobre. las ovejas dan cobre, las vacas plata, y los lechones oro, pienso que haréis hogaño un gran tesoro. Cómo está el encinar? . Mejor que antaño, pesarán este año, que damos las bellotas, a montones, a más de diez arrobas los lechones. Casaréis a Teodora vuestra hermana, aunque dicen que tiene poca gana. Lucindo, pues tocáis esa materia, mientras yo me detengo en esta feria, miradme por mi casa, no esconda la ceniza alguna brasa: un mes a que a Leonardo todas las noches con secreto aguardo, y ninguna ha venido, con que templé los celos que he tenido. Pues dicen que está ausente. A su criado veo comunmente; no dejéis entrar hombre por mi puerta, no esté de día, ni de noche abierta, la gente esté temprano recogida, a la mañana, id vos por la comida, y cuando no podáis, dad el dinero, a aquel a aquel esportillero, que es conocidamente virtuoso. Ya se que siempre fuisteis muy celoso, Flavia es esta que viene. Tan buena cara como talle tiene. Dicen que aquesta dama no es muy escrupulosa de su fama. vejete. No vi gala con más aire, ni aliento con mayor brío. Si la razón escuchare lisonjas de los sentidos, yo querre bien a Leonardo: Fíneo yo determino hablarle esta noche, y quiero que tú le des el aviso. Si no tuviera opinión de desalmado y perdido, le quisieran mil. . Teodora es su dama, y yo compito con ella, avisa a Leonardo. Calla que a Fulgencio he visto. Vos me habéis visto a mi Flavia? pero yo a vos os he oído, dándole a mis mismos celos venganza en los celos mismos. Quered, quered a Leonardo, que a un hombre amáis cuyos vicios se cuentan como patrañas, se admiran, como prodigios. Fulgencio no negaréis, que Leonardo es bien nacido, y tiene géntil persona, y si no viste silicio, ni sirve en los hospitales; advertid que no le elijo por padre espiritual, sino por amante mío: y no es amor tan Cristiano, que entre lo tierno, y lo lindo no sea un desgarro airoso; la salsa del apetito. Huélgo me que améis a un hombre de todos aborrecido. De todos, mas no de todas, que en vuestra casa es querido, si más no, alo menos tanto como en la mía. . Lucindo, públicas son mis afrentas. Ven Fíneo, y como he dicho avisarás a Leonardo. Su hermano soy, no permito a mi valor este agravio. Dices bien, mas con que arbitrio lo remediaras. . Con este, dejo mi jornada, y finjo que estoy ausente estos días, y si en ellos averiguo, que entró Leonardo en mi casa. Podréis hacerle marido por justicia, de Teodora, que Leonardo es noble y rico, aunque es travieso. . Está bien? después sabréis mis designios, si le veo entrar, al punto a la justicia apercibo, porque le prenda, fingiendo que está en mi casa escondido, por los hombres que echó al mar, que yo por este camino me libraré de un contrario, y el pagará su delito. r Bien se ha negociado así. Pagó el diablo a letra vista, el no rezar al Bautista. Hallé la llave, y abrí, vine pues hice la seña, y estoy en el aposento de Teodora. . Estás contento; Todo así se desempeña, todo esta nochese hizo como pude desear, por Dios que con no rezar emos deshecho el hechizo. Piensas hacer la visita, también esta noche a Flavia? Sí, que a Teodora no agravia lo que ocasión no la quita, su criado me ha avisado, y quiero hablarla también Por si una falta haces bien. ̱ El alma a Teodora he dado. Pues ya la tienes presente. En fin la noche llegó tan deseada, mas no, que estando el Sol en su Oriente de noche no puede ser: tu Leonardo eres el sol que con alegre arrmbol has venido a amanecer ahora en el alma mía, y así ni ahora ha llegado a noche que he deseado, que no llegó si no el día. Después me darás de ti largas noticias, da ahora los brazos a tu Teodora; cómo enmudeces así? Pero mirasme, y parece que hablas mejor sin estruendo de palabras, ya te entiendo en amante que enmudece Mas atiende el corazón, porque hablando. en el ruido de las voces el oído, se lleva alguna atención. Ya te he dicho en mis papeles el encanto de estos días, que solas desdichas mías pudieran ser tan crueles. Pero a pesar de los vientos conjurados en la mar contra mi amor, a pesar de todos los elementos Y quizá a pesar también de mi mayor devoción vengo a darte el corazón, dime tú a mí el parabién. Y los brazos que me ofreces. Los dos somos de vayeta. llega Inesilla, y aprieta este cuello dos mil veces. Que firme en tu ausencia he sido, compararme a Porcia puedo. Qué memorias para el dedo del corazón te he traido. Aquí está el dedo. . Cuál es? Esto. . Ese en mi opinión no es dedo del corazón, sino de la mano, Inés. En cuál le quieres poner. Para un anillo mental el dedo no corporal, si no místico ha de ser que este es el del corazón: dame una mano. . Alma mía, a anillo de fantasía mano Cimaginación. Oye, cacheres sensibles a manos imaginables. Oye, celitos palpables a anillos intelegibles. Leí tu carta a penas, cuando luego Ya esa es mucha Teología. Amigo quien no penetra, que o bien anillo a la letra, o mano en alegoría. Leí tu carta a penas, cuando luego Ahora puedes contar tus sucesos desde el día que tuviste carta mía, en que te envié a llamar. Leí tu carta a penas, cuando luego busqué bajel alegre con la nueva, y tan piadoso amor oyó mi fuego, que un bergantín entonces toco a leva dejelo todo, y embarqueme ciego y ya en el mar, que mis finezas prueba; las áncoras levamos, o esperanza, crédula al ejemplar de la mudanza, Ya es cuna el nivichuelo, ya recela, ser ataud, si al hondo abismo baja ya el cáñamo tendido al viento vuela; que hizar la chusma, y aferrar trabaja: sin duda con el lienzo de la vela, presagio de su muerte, se amortaja, pues fía a tanto golpe frágil pino, y a tanto impulso trabajado lino. Dos días sin haber inconveniente, vi los lienzos pender de las entenas, pero una nubecilla de repente se levantó, vaposhumilde apenas, cuando se miran todos tristemente i helado horror discurre por las venas, viendo de Polo a Polo en todo el eje el enemigo velo que se teje Ya pues el viento brama, el mar se enoja el cielo encapotado, el sol severo, agua la nube, el aire fuego arroja, riñe el soldado, tiembla el pasajero: desmaya el flaco, el fuerte se congoja, hiza el grúmete, amaina el marinero, duda el Piloto, el Capitán vocea, A y la nave turbada titubea. Neptunorama, y Eolo la enviste el más experto gobernar no sabe, pero quien a tanto ímpetu resiste? quién es contra dos Dioses una nave? a ambos lados se acuesta el leño triste, veñto y entre uno, y otro vacilando grave, parece en el recíproto moverse, que duda hacía que lado, ha de perderse. Ya sube en montes de agua a las centellas, que forma el trueno, porque allí presuma sus velas encender en las estrellas y luego en hondos Valles se consuma: ya en el bajel lavondas, y él en ellas, bartiendo casi la salaqvespuma, besar algran Neptuno que la moja, a la preñada vela sele autoja. Al cabo el bergantín dio en una fiera roza, impelido del airado Notho, ya nuestra nave parto a luz no espera, en el gostrer dolor clamó el Piloto. la chasupa haga oficio de partera, y aborte en fin el navichuelo roto que él será cuando al mar nos entregare víbora que revienta cuando pare. Si la nave pariere, Dios la alumbre, dije a lo bravo, mas también temía, y recé, que hasta ahora fue costumbre, al Santo Precursor mi Ave María diome la chusma vil gran pesasumbre, que el miedo fácilmente desconfía no echaban el batel al agua, y luego yo en mi cólera misma los anego Que enfadado de tal desconfianza con dos que al agua a su pesar bajaron di tal golpe en el mar, que el por venganza el agua me tiró, que levantaron, si Ya no fueron en tan gran pujanza las gruesas gotas que al comves saltaron, cuando mi furia así le amenazaba, lágrimas que del golpe el mar lloraba. Pues mientras hice yo tan loca hagaña, sin que ninguno a mi furor resistas dijo el Piloto, que con luz extraña vio andar sobre las aguas al Bautista mas la imaginativa que se engaña, lo que fantasma fue, dice que es vista, o fue Gracias a Dios, que te veo o fue tema en el mar contra la nave, como en tierra lo ha sido con la llave. En fin en el batel la playa amiga, nos acogio, llegué, dite el aviso, mas por lo que eché a la mar hay quien me diga, que la justicia ya prenderme quiso, y así mi bien a no salir me obsiva; sino es de noche, riesgo tan preciso, esperasme a esta hora un mes entero y esperándome tu yo desespero, Todas las noches con igual locura no hallé la llave, hasta el romper del día, y tu tío Anacleto me esegura, que ha sido burla que san Juan me hacía: no le recé esta noche, y ya segura gozo esta gloria aquí, Peodora mía, porque si el Santo en perseguirme ha dado; con no rezarle más está acabado. Gracias a Dios, que te veo libre de tanta tormenta hoy, que mi hermano se ausenta. Lograré así mi deseo, gran dicha esta ausencia ha sido, pero estoy con un cuidado, san Juan me ha deseñojado, que en fin a verté he venido. Allí me aparto, no más que a rezar mi Ave María, perdona Teodora mía. A la puerta le quedó Jesús, que devoto estás, Leonardo vente conmigo. Quién va? quién eres? . . Qué esperas. . Cómo no sale? qué es estó? seguirasme, aunque no quieras. Aunque no quiera te sigo Fuese, ay Dios, ya no pa Leonardo, señor, lospecho si invisible no se ha hecho, que en sombras se desvanece, Mi bien, a mí tal desvío? mi bien dije, dije bien, que en desparecerse el bien, se echa de ver que es bien mío, No acabo de persuadirte. Eres muy mal orador. Ines, Unes, tu señor: Roberto procura irte, mira que es Fulgencio aquel. A la puerta le quedó la justicia, entraré yo, y con esto saldrá el. No podré salir tan presto, Quién va? quién eres? . . Qué esperas. . Cómo no sale? qué es estó? porque ha tomado ta puerta Fulgencio, aunque estaba abierta, si la puerta es por aquí, mas dentro está pues está su criado allí; quién va? Mas que llueve sobre mí. La puerta quiero cerrar antes que me diga nada. Él la quiere hacer cerrada, si no hay nadie por entrar aún falto yo por salir. otra sala hay más adentro, veré si en ella le encuentro. Yo no me puedo escurrir, ya tomo cincuenta azotes, que tienen un encinar, y se deben de gastar en casa lindos garrotes. Teodora está recogida, y el no está en la sala, cielos, si se engañaron mis celos: yo me puse a la salida, y sin verle yo, no pudo salir él, más su criado trujo papel, o recado de su señor, no lo dudo, o entró aquí como ladrón, qué haces aquí? . No lo sé, mas yo me declararé con una comparación. Un predicador cruel, una tarde se subio al púlpito, y no acertó. en toda ella a bajar de él. No hallaba gracia, ni gloria, antes debíó de jurar, que había de predicar cuanto tomó de memoria, Piensas librar por truhan, dime la verdad sin miedo. Soy parabola, no puedo, oye, que el punto es galán. Estaba llena de gente la Iglesía, mas no pudiendo sufrirlo, se hiva saliendo, en efeto oyente a uyente Se fueron con tal porfía, que ya allí solo quedaba el padre que predicaba, y el sacristan que lo oía. Pareciéndose forzoso aguardar, mas como vio la Iglesía sola, y notó al padre más fervoroso En aquella soledad, díjole; Padre la llave le dejo aquí, cuando acabe cierre su paternidad. Ahora el cuento acomoda, yo prediqué en conclusión a Ines, fue largo el sermón, y fuese la gente toda. En fin pues todos se van, y estamos solos, señor, yo soy el predicador, tú en tu casa el sacristan. Déjame la llave, pues mientras estoy predicando, que yo me iré en acabando de hacer mi sermón a Ines. Quién estaba aquí contigo? Fulgencio, auditorio había. Tú señor? . Ya ves que haría, que como no es muy amigo de sermones, repare, que el primero se salió. Dónde fue? . Pude ver yo del púlpito donde fue. Es cierto que estuvo aquí? Sí señor. . Conmigo ven. Quién nredicara tan bien, que te avirtiera atí, En tan humilde estado me amaneció, Señor, tu luz divina que el claro Sol se inclina B2 así e sufrirlo, se hiva saliendo, así a la choza del pastor helado, como a la regia silla, que ardiendo en asquás de oro, fuego brillas también, o pecadores, cantad glorias a Dios, decildle amores, que su luz por lo menos saldrá para los malos, y los buenos. A este portal me llego, este será mi albergue, este mi cama, que a la amorosa llama que arde, gran Dios, en mí de vuestro fuego, tan dulcemente alegre el pecho mío, que no padezco frío, que no se siente el hielo, frío de tierra con calor del cielo, y es verdad soberana, que da la nieve Dios como la lana. Desde este portal miro en otro más humilde a Dios pequeño, al que pisa cual dueño el globo inmenso de la luz Zafiro; o como era en los cielos, mas vivo entonces el color de celos, que el cielo los tenía de verte, o Niño, en brazos de María, o siempre tus criaturas canten el gloria a Dios en las alturas. Obedeciendo a Deidad, que en mi ocultamente manda, me lleva violencia blanda por fuerza, y por voluntad. Pero ya tengo por cierto. que es siempre opuesta a mi bien voz de Juan, que hoy es taobién, voz que clama en el desierto. Ya te dejo donde veas tu desengaño. . Quién eres? Curioso saber lo quieres, canten el gloria a Dios en las alturas. y así en vano lo deseas. El desapareció ya, pero la culpa fue mía, pues recé el Ave María, mas no, bien rezado está. Esta es la casa de Flavia, si esta con algún hechizo, todas las burlas me hizo, y no es san Juan quien me agravia. Si enamorada de mí me sacó celosa ahora de su casa de Teodora: que qué es esto! quién está aquí? A la inclemencia del cielo se alberga un hombre cuitado lástima por Dios me ha dado verle dormir a este hielo. A buen hombre, amigo, amigo dormís? . No, que me mandáis? Cómo a ese frío os estáis? Yo tengo aquí más abrigo que otro en tapizadas salas. Si así estáis contento vos, buenas noches os dé Dios. Nunca yo las tengo malas. No las tenéis malas? . No. Qué techo os cubre? . Él del cielo. Tenéis cama? . En este suelo duermo lindamente yo, aunque ahora la esportilla hace, oficio de colchón Quebrado me ha el corazón pipaciencia es maravilla: quedaos con Dios, y él os dé lo que le pedís. Dios ya lo que le pido me da Lo que le pedís. . Si a fe De puro ser desgraciado pienso que dais en gracioso; a Dios, que os haga dichoso. Nunca yo fui desdichado. Ven acá desprecio triste, de la fortuna, ejemplar del novísimo lugar donde el sumo mal consiste; no eres desdichado? . No Ni tampoco a estos serenos pasas malas noches? . Menos, En tal hombre tal doctrina, Y dices que Dios te dio lo que le has pedido? . Sí. Dejarte quiero por loco. No os vais, que sabéis muy poco y habéis de aprender de mí, Aunque en aqueste portal todas las noches me quedo tenerlas malas no puedo porque de pasarlas mal. Por Dios solamente gusto, mirad porque no os dé pena, si tendrá la noche buena el que la pasa a su gusto. Yo pido a Dios con buen celo, que se haga su voluntad, esta con puntualidad se ha de hacer en tierra y cielo. Pues esta se ha de cumplir, y en mí a mí me satisface, ya echáis de ver, que Dios hace o que le suelo pedir. Desdichado, de que modo lo puede ser? serlo puede aquel a quien le sucede contra su voluntad todo. Mas yo que amor tan ardiente a Diós, como puedo pago, siempre mi voluntad hago, porque si conformemente Una voluntad nos guía a un mismo fin a los dos, haciéndose la de Dios, se havenido a hacer la mía. De donde ahora se infiere si desdichado será quien ve que haciéndose está siempre todo lo que quiere. Veis aquí como en mi estado mala noche no he tenido, tengo lo que a Dios le pido, y nunca fui desdichado. En tal hombre tal doctrina, que Ambrosio dijera más, oye, si conforme estás con la voluntad divina. Supongamos, que Dios quiera echarte echarte al infierno. . Allí no es Dios amado, y así entrar allí no quisiera, que es más infelicidad, que arder en el fuego eterno, pero deme en el infierno humildad, y caridad Humildad con que allí sienta, que es la culpa aún más infame, y caridad con que ame a un Dios que así me atormenta, Que como esté en aquel fuego humilde y caritativo, mande al demonio que vivo me arroje en sus llamas luego. Que si a Dios así le aplace, gloria tendremos allí. Dios de hacer su gusto en mí y yo de ver que lo hace Dios quiere que manifieste este espejo en quien yo soy, Gracias al cielo le doy que no soy yo como este, En qué diferente estado nos hallamos hoy los dos. Llegué al sumo amor de Dios, nadie como yo le ha amado, que amor de Serafín pudo ser igual a mi ardimiento. más ay Dios, ahora siento como Adán, que estoy desnudo elándome estoy de frío, ya tómara una posada con una cama abrigada. Qué sentís hermano mío? Estoy temblando. . Dios ama al pequeño, no al pequeño que no lo será si es dueño de más fortuna, y más fama. Al que lo es por elección, luego más a Cristo aplacen u los pequeños que se hacen, que los pequeños que son. Este es pequeño, y si ha visto cuanto en serlo le agrado, hareme pequeño yo, nora y agradaré más a Cristo. Oh como tiembo. . Queréis qué troquemos suertes? . Cómo? Si yo vuestra ropa tomo, vos la mía to maréis. Si no me burlas, yo acepto. , Ya me desnudo. Aquí aguardo a ver si viene Leonardo. Si te importara el secreto, mal le guardara esta Luna. Ni así podré calentar. Con vos quisiera trocar el alma con la fortuna, este bolso lleváis lleno de doblones, i d con Dios, que yo esta noche por vos quiero pasar al sereno. Capa me hepuesto, y ropilla, mandáis otra cosa? . No id en buen hora, que yo me quedo con la esportilla. Este es Leonardo, ce,ce. Esta espera algún galán, posada aquí me darán en que abrigarme podré, Anacleto es confesor que me espera penitente, iré a sus pies. A quí hay gente. Un Leonardo, un mal hechor paso pasó a caso por aquí? Aquí estuvo, pero ya no es Leonardo el que aquí está que soy otro del que suy. Con este traje mudado me libré de la justicia. y con la misma noticia también de Dios me he librado. Que si es otro el que se enmienda, y llega Dios con rigor a prender al pecador, ya no hay pecador que prenda
JORNADA SEGUNDA
ACTO segundo Flavia no me pidas celos, ya se ha despechado un hombre, que pensó imprimir su nombre carácter fijo en los cielos. Seis meses debe de haber, que te hablé en conelusión, como llegué en ocasión; no la dejaste perder. Yo entré por hallar posada, peerabas a Leonardo diblo a un mismo tiempo, y ardo quise ser todo, fui nada Tomas, tu suerte, o la mía, con no esperado favor, te entró en mi casa, que amor es ciego, y a ciegos guía. Vite, y el alma te di y cuando a Leonardo amaba, era que en él me enseñaba mi bien, para amarte a ti: Tú me predicas en vano, yo adoro ciego a Teodora, y tu puedes desde ahora, Flavia, querer a su hermano. Que siente tu ingratitud, sino tu amaste primero a Leonardo el heredero de mi espuerta; y mi virtud Pobre, mas que os he de dar Vuelve a amarle, y para mí será Flavia algún consuelo, SE verle caer de aquel cielo de donde Luzbel caí. Ver que por el pleito dio su hacienda a aquella mujer, y que hoy le da de comet la espuerta que le diyo. Ver que el mundo tiene en poco, y entre esportilleros viles dice conceptos sutiles, fingiendo estiló de loco Verle andar por esa calle tan humilde, ya he tenido (aunque no lo he consentido pensamientos de matarle. Que al tiempo que me sastidia virtud tan heroiea en él, si en soberbia fui Luzbel, ya su parezco en la envidia Yo haré lo que me aconsejas, querré a Fulgencio, y Teodora te sustente desde ahora Por hoy no averiguo quejas que quiero excular mohinas. Flavia estás loca. . Un amigo cena esta noche conmigo, yo te enviaré dos gallinas, haz que senaderecen lllego. Pobre, mas que os he de dar con con la espuerta. . Haced lugar, Simón a buen tiempo llego: que a habido? . Este mal Cristiano que a aquel pobre maltrató. Bueno estoy, señor Tomas. Diome ocasión, no soy yo mejor que el pobre? . No hermano mirad el pobre de Dios, porque le queráis más bien, esportillero es también, y más honrado que vos. Pobre que tiene que ver con esportillero? Bueno, Simón, llevando lo ajeno ganáis vos hoy de comer. Adiós, que bien puedes ir Tú estás con tu espuerta aquí, que quisieras ser borrico, Dime una verdad, Leonardo. todo el día, y viene el rico, Fuiste estudiante? . Si fui. y date la carga a ti, que el había de llevar. Yo se la llevo, así pasa. Llévasla, pues a su casa Y no pasaste la puente? Antes fui el más valiente adonde la ha de gozar. Pues yo porque tuve en Artes Ahora verás que el pobre es de nuestra cofradía, viene el rico cada día, que quiere Dios que le sobre Y dando con mano larga a los que Dios le encomienda, descárgase de su hacienda, Harto he hecho en resistir que peregrinando es carga, para quien bien lo conoces y el pobre es esportillero, Diome dineros mi padre que le lleva su dinero al cielo donde le goce. Y así diré sin recelo, cual es mejor el que va de esportillero de acá a esportillero del cielo? Él nos da buenas doctrinas, loco, o no loco. . Adiós pues hasta que vuelva después, luego irá con las gallinas Leonardo el esportillero. Oh Leonardo, cómo estás? Bueno estoy, señor Tomas. Compra por ese dinero dos gallinas, y con ellas ve en casa de Flavia. . Iré a comprallas, pero a sé que esta vez no ha de comellas. En fin ya andáis con señores, y os tratáis como señor, tendréis la cama mejor, pero las noches peores. Adiós, que bien puedes ir tú solo, y allá te aguardo. Dime una verdad, Leonardo. No todas se han de decir. Fuiste estudiante? . Si fui. Y yo también. . Yo estudie, fui vicioso, y lo dejé. Lo mismo me pasó a mí, y a las súmulas llegaba. Y no pasaste la puente? Antes fui el más valiente estudiante que cursaba. Pues yo porque tuve en Artes el grado de Bachiller, dice el refran que he de ser majadero en todas partes. Mas si se calienta bien el celebro, y estoy loco, entonces tengo mi poco de Teólogo también. Harto he hecho en resistir el ser ladrón. . Arre allá, en que súmulas está ese modo de arguir? Diome dineros mi padre para el curso, dime al juego, híceme pícaro luego; está está con pena mi madre. Porque no sabe de mí, cualquier travesura hiciera por cien ducados si quiera, pues me remediaba así; volviendo al fin bien tratado. A fuera de hiporresía, y vaya de Teología, que la locura me ha dado; quién es Dios? . Es una esencia, en tres personas. . Profeso la misma Fe, mas sin eso suele declarar la ciencia con alguna semejanza las propiedades de Dios, bobon figuraldo vos, según vuestro ingenio alcanza. Yo le figuro en mi idea la más perfecta criatura. Famosa está la pintura, pero yo quiero que sea en los concetos humanos, belleza que a ser tal viene, que solo una oreja tiene, y dos ojos, y tres manos. Una oreja, de qué modo? Porque horando le importuna, tampoco el hombre, que una basta para oirlo todo. Y los ojos, porque son dos, y no uno? Porque porque más miserias ve de las que oye en la oración, Dígole orando mi queja, y el que de todo es testigo, ve más que oye, y yo digo, y así le basta una oreja. Pero ha menester dos ojos para ver lo más que el vio, y no supe decir yo de mis trabajos, y enojos: que le decís? Ore Bueno es, en fin el oído en Dios es uno, y los ojos dos; las manos, porque son tres? porque una mano le añades? De sí mismo da ello indicios, porque son sus beneficios mas que mis necesidades, Porque no le satisface, que igual el bien al mal sea, pues por grande mal que vea, es mayor bien el que hace. Así que para escuchar, una oreja ha menester, y dos ojos para ver, y tres manos para dar. Qué te parece? . Capricho el mejor que nunca oí. Ahora has de ver en ti el ejemplo de lo dicho. Allá que oración se gasta? Yo hermano, solo a Dios ruego, que me dé con que irme luego, Para eso una oreja basta. Eso pides solo, y tienes necesidad de remedio para el alma, en fin en medio de pedir caducos bienes. Por gracia a Dios no rogaste, y él ve que sin ella estás, mira como en ti ve más de lo que oyó cuando oraste. Tu pedías cien ducados: para un suceso guardé esta joya, que yo se vale esos ciento doblados. Dios te lleve a la presencia de tu padre sin desgracia, y para que tengas gracia, te da auxilio en mi advertencia. Advierte como Dios ya C con con una oreja te oyó, y con dos ojos te vio, y con tres manos te da. Yo voy a vestirme al punto, y como el Prodigo a ver a mi padre. . Así ha de ser, ya está vivo este difunto. Yo que en material sustancia espíritu incorruptible, émulo a Dios el primero me vi de los Serafines. Yo que sacudí la cola, dragón del Apocalipse, y estremeciendo alta esfera, luces aborte infelices Yo que exhalando ardimientos a Región inaccesible, ambición del Sol me opuse, vapor de Dios me deshice. Yo que burlé estrellas fijas, errante lucero vine, donde mi soberbia toda a un esportillero envidie. Pero no se alabe Dios, que en otra igualmente humilde, abrí portillo en los muros, que la santa Ciudad ciñen. Mas, o furias de mí mismo, como en seis meses de lides sufrí, que un Leonardo solo cuerpo a cuerpo me derribe? En importuna pelea yo vencido, el invencible, a Leonardo sobran fuerzas, y a Luzbel faltan ardides. Ejércitos del infierno vuestro capitán insigne, de estratagemas se ayuda, de ajeno traje se viste. En el cuerpo de Teodora con añadidos matices, de Ángel de luz vengo a darle el combate más terrible. Porque a su misma belleza natural, eché perfiles de esta Angélica hermosura, que más divina la pinten. Dejo pues su cuerpo ahora, y ella como ella le incite, que no hace falta un demonio donde una mujer persigne. Qué es lo que por mí ha pasado? dónde estoy, mi bien? ya ríe en brazos del Sol el Alba, coronada de jazmines. Sin duda el amor me adado cándida estola, que imite brillante luz de Ángel puro, porque más bella te incline. Aparta, aparta, Teodora, qué traje es ese que vistes? quien prestó a tus ojos rayos, que falsa deidad fulminen? Pero aunque astuta Serpiente, Ángel mujer te acredites mujer te desmientes Ángel, luego no eres lo que finjes? Mas aún siendo Ángel, si un Ange aconseja, mal o dice doctrina a la Fe contraria, decir (aunque es imposible) al Ángel mismo que miente, que así san Pablo lo escribe. Prodigio de ingratitudes, monstuo de mudanzas, dime, (si a ti mismo te conoces) quien eres hoy, y quién fuiste? Soy el que tras un diluvio de pe- z de pecados insufribles con verde oliva en la boca cándida paloma gime. Soy quien su muerte celebra, porque muere, y se concibe siempre mejor, y así a un tiempo fénixnace, y muere cisne. Soy un mortal inmortal, que en su fin, y nuevo origen siempre entre si comparado, muero bueno, y mejor vive. Porque Dios creciendo siempre a virtudes más sublimes, quiere que aquel, bueno muera y este, mejor resucite. Pero ni yo me engrandezco, ni tu Teodora me estimes, porque por mí no soy nada, y soy por Dios cuanto dije. Este es cielo, qué impresiones peregrinas no recibes pues no, no, no te has de salvar, que eres precito; volvime al cuerpo de esta mujer. En ti juntaste sutiles los engaños de Sirena, y los encantos de Circe. Ángel de luz me he vestido, hablaré con voz sensible a Anacleto, que es el padre que le confiesa, y le rige. Ya le acomete la vana curiosidad, hoy se rinde con esta ilusión el Cedro del Libano más sublime. Eterna causa, aunque siempre serán incomprensibles tus juicios con tus santos, permíteme que averigue; Porque a Judas reprobaste? z porque a san Pablo elegiste? porque es Leonardo dichoso, y Tomas es infelice? Varón de Dios, porque ahora tu entendimiento cautives en servicio de la Fe, manda Dios que te visite Ese Tomas, que perdido seis meses a, ciego, y libre ama torpemente a Flavia, y hoy a Teodora persigue Ese volverá a ser santo, pero un Leonardo, que lince de los divinos secretos a palmos el cielo mide. Ese asombro de humildad, que entre esportíderos viles, siendo Maestro de todos, los enseña, y los corrige. Ese, que en las penitencias, y en los ayunos compite con los Antonios, y Pablos, que en las soledades viven. Ese es reprobo y precito, esa es alma aborrecible adiós, y a los cielos todos Ese pues, porque te admires, se condenará, Anacleto, ya es fuerza que te lastimes, viéndole tan penitente; porque es desdicha terrible, padecer en este mundo, y en el otro, ya supiste el fin de su penitencia; bien harás si se la impides. Oh lucero, que destierras con esplendidos visibles las sombras de mi inorancia: que Dios previo fin tan triste a Leonardo? . Sí, Anacleto, sus juicios no examines C de un de un Dios, que abita tinieblas y luces inaccesibles, Señor no hay apelación de esa sentencia. . Infalible es la presencia de Dios, Anacleto no repliques. A sido ardid extremado para verme como amante, vestido así de estudiante, ser de Anacleto criado. Con él a mi casa vas, cuando visita a Teodora su sobrina. . Pues ahora hay más que piensas. . Qué más? A de tomar la mañana, que va fuera de Palermo, duerme en tu casa, y yo duermo también, que todo lo allana La opinión que en pocos días he adquerido de Beato, que a sombra de este recato hago muchas obras pías, Qué son? Hacer caridad, a todo hombre enamorado; llevo papel, o recado con toda comodidad. Nadie del precio se agravia, un doblón me valió ahora este que llevo a Teodora de cierto amante de Flavía. No hay ganancia descubierta, como marido sin vista, ni oficio como aljebrista, que voluntades concierta. El triunfa a costa de amantes que en este trato de amor enriquece el corredor, y empobrecen los tratantes. Porque es como el garitero, mientras coje la moneda, que pierden todos, y el queda ganándoles el dinero Roberto esta noche aguardo, mas sabes a qué he venido? a pedir, que sin ruido lleves a casa a Leonardo. Besca traza, y haz por mí esto, que fía a tu pecho Teodora. . Dalo por hecho, y vete, que él viene allí. Oh Roberto, bueno estás de estudiante. . Ya en efecto soy criado de Anacleto. Quién duda, un santo serás mas cuando otro es el segundo del primer amo, a un varón, sirves de gran perfección. El más dichoso del mundo hoy, ya no hay en mi pecado. Dices bien, gran dicha es. Solo en aquesto de Inés soy un poco desgraciado Eso es cierto? . Y muy cierto Pleitean el diablo, y Dios sobre cuyo es de los dos, el corazón de Roberto. Guarte Robertillo, guarte, dice el diablo, Me contento, que quebrando un mandamiento el corazón me dé parte. Todos los ha de guardar, dice Dios, que yo no quiero el corazón; si no entero; el diablo le ha de llevar. Si de uno solo se aparta; entra, y dice Salomón, que es de Dios el corazón, pues no quiere que se parta Tengo entre otras obras buenas otra otra desgracia estos días. Cuál es? . Querer hacer mías algunas cosas ajenas. Peor soy yo, no me espanto. Hurto, no soy muy honesto, soy alcáguete, y tras esto me quiero vender por santo. Así, que se me olvidaba, Anacleto va a un lugar aquí cerca a predicar, que prédica, y nunca acaba. Mándome que le llevase en casa de su sobrina los trastes con que camina, no hay otro ahora que pase, cuanto he de dalle al amigo por llevar ropa y maleta? Si pesa poco. . Esa treta no hay que jugarla conmigo; no me darás cantonada, que te echaré yo delante Desprecia un amor gigante la carga que no es pesada. Pues esta no pesa mal, ponla en la espuerta, y camina; dentro he de echarle una china, que pese más de un quintal. Flavia viene a visitarte, aunque es ya noche. . No sean celos de un galán, que necio neciamente me pasea: pensé casar a esta dama con mi hermano; donde queda mi tío? . Con mi señora, entretenido en la fiesta de ver matar los lechones, algunos ciento y cincuenta, estan ya como una nieve. Flavia viene, voy apriesa a recibirla. Roberto viene también. . A la puerta queda Leonardo, que viene con la ropa, mas no entra hasta que a Teodora avises. Doite una muy mala nueva. Qué ha habido? . Quedase en casa Anacleto, pero ordenan que te vuelvas al convento. Y que la ventura pierda de hablarte esta noche? . Mira para que quedarte puedas, haz una cosa. . Yo pongo en tus manos mi conciencia. En ese pario segundo están tendidos en tierra muchos lechones pelados. le Qué es lo que estos dos conciertan? Entre estos lechones puedes ponerte tú, y a mi cuenta queda el buscarte a sus horas. Ines santa; Unes discreta, voy, y entre esos animales, ya no animales de cerda, me tiendo de largo a largo. Señor hablemos de verás entre tanto hablar de burlas. Roberto un instante espera mientras aviso a Teodora que está aquí Qué joya es esta? si la olvidó aquí Teodoras aquí la desgracia entra, que me ha tentado estos días, nadie hay aquí que me vea, hurtarela, ya consiento, y en consintiendo, que resta? ejecu ejecutar, ejecuto. Que tiene en esta maleta el padre, que pesa tanto, mas pese, que no me pesa. No fue nada la chinilla, que le eché dentro en la espuerta, pesará sus cuatro arrobas. Oigan, oigan, que esto era lo que pesaba también, es de Anacleto esta piedra? Si hermano, que es un segundo san Gerónimo, y se pega con esa piedra en los pechos Gran mentira. No es pequeña, la verdad, es la almohada que pongo en mi cabecera. La almohada, hermano mío, si hacéis tanta penitencia, trajeráis la piedra vos, Peco más con la cabeza, que con los hombros, ni brazos, y así quiero darle a ella ese trabajo, y no a ellos. Luego en pensamientos pecas? Yo peco en vender corchetes. Corchetes? . Sí, pues hay venta mejor que de hembras y machos, mas con esta diferencia, la hembra que menos, tiene dos machos como litera, y cada macho es un bruto, sin que sean Porcias hembras. Santas son muchas mujeres, y será Ines, una de ellas. Eso pienso yo también, no hay mujer que no sea buena, solo las viejas son malas, y más si sobre ser viejas, son suegras, diablos es menos. Una sé yo, y es aquella, que no pudiendo casar una moza, fue alcaguera, a más no poder el diablo, porque no pudo ser suegras pienso que todo aljevista de amor. . Eres una bestia, A piénsate a ti, y dejarás de pensarte, si te piensas Pero que has pensado hacer de ese billete que llevas? Qué billete? . El que en el seno se asoma, porque le vean: Dios se lo dijo a Caín, si pecares, a la puerta estará siempre el pecado, que el mismo se manifiesta. No se descubra la joya, y lo demás vaya, y venga. Hipócrita sois Roberto, quieres que no tenga lengua el papel para infamarte: rompelle. . Hay cosa, tan necia, que has hecho? . Antes he desecho culpa y papel. . No lo creas. Roberto diste el papel? El papel discreto era, que es fortuna del discreto andarroto, y del poeta el audar desaliñado. Quién le rompio. . Esa pendencia reñilda vos con Leonardo. Vive Dios, que persevera . este hipócrita en amar a Teodora ingrata y bella: le que haré? matarle, matarle, ya he consentido en que muera, solo ejecutarlo falta, mas será cuando convenga, disimulemos ahora: que hay Leonardo? Que hay luz muertas buenas noches os dé Dios. Nunca yo las tengo buenas Nunca las tuvistes malas, Dios os las dé como aquellas, si buenas las deseáis. Quién tiene lo que desea? El esportillero humilde, que con serlo se contenta Vive Dios, que ya no hay hombre tan desdichado en la tierra, ni aún en pecar tengo dicha. Qué necedad, el que peca con dicha, ese es desdichado, porque al dichoso, que fuerza le harán, para que no peque, desengaños, y esperiencias? o ruego a Dios, que en pecar siempre tan mal os suceda, que de puro desdichado en hacer a Dios ofensas, vengáis a ser tan dichoso, que dejéis de cometerlas. Tú a mí me prédicas loco, levaste para la cena las dos gallinas a Flavia. Ya las llevé, mas no a ella. . Yo te mataré a su tiempo. . e Adiós, que al portal os vuelva; porque se haga a un tiempo mismo en su voluntad la vuestra. Mas dilatados favores a mi voluntad se deben, Fulgencio, a Flaviade lleven un lechón de los mejores. Aquí está el esportillero. Pues id, y escogede vos. Yo voy a escogerle, adiós. Servir el regalo espero. Aquí dejé por olvido la joya, y no está aquí, Ines. Buscarémos la después. o Por Flavia no había venido a buscarla antes. h. Chitón; así se estorba el pecado 9b que quiso, o no, yo he cargado con este hermano lechón. Señores míos que haré, que me descubro si hablo. Este fue como el diablo, que entre los puercos se fue; o como el Prodigo. . Ay cielo Llevaislo ya? . Sí señor, ya llevo un puerco el mejor, con su lana; y con su pelo. Ines, Ines. . No gruñáis, p cochino, que os descubris. Que me llevan . Si gruñís vos mismo os manifestáis. Jesús, que gran desatino. Cochino yo? . Y es muy llano si sois pecador hermano, que os falta para cochino? Qué es esto? Acá ha sido un poco, no es lechón, hombre es de bien, que es aquí donde le ven, un santo, yo soy un loco, y con la burla os alegro. Que fue Roberto, . Epasado plaza de lechón pelado con todo este pelo negro; no me la iréis a penar alotro mundo la joya, diré que hurtó, y aquí es Troya. Yo os tengo de acompañar, no he de perder la ocasión. Vos sois el dueño de todo. No os ensuciéis en el lodo, otra vez señor lechón. Aquí el penitente está, el hlumilde, el desdichado, el que ha de ser condenado: a Leonardo, cómo os va? Bien, a Diós gracias, y a vos? Con salud estoy; suspiro dentro en el alma, en el miro un enemigo de Dios. Oireisme de penitencia después habiendo lugar, y ahora he de consultar un casillo de conciencia. Cierto galán me mandó, que a su casa le llevase dos gallinas, esto pase, pudiera llevarlas yo. Sin concurrir al pecado, y ganando mi interes, pero yo que sé quién es la que está en tan mal estado. Viendo que es rica, y que es dama muy viciosa, por mi fe, que las gallinas llevé a un pobre, que está en la cama No hay nadie a quien Dios no acuda mas ya dudo, y con razón, si me corre obligación de restituir. . No hay duda vos estáis en ese empeño. Fue ignorancia, no manicia. Sea bueno, o malo, es justicia, que deis lo suyo a su dueño. Ni al pobre habéis de ayudar con lo ajeno; advertid pues, que lo que de Cesar es, a Cesar se debe dar. Trabajar mas, y comer menos algo, y pagar luego. Ay de ti, que en aquel fuego eternamente has de arder, antes es demasiado lo que la carne afligís, menos basta. . Eso decís a quien como yo he pecado; más Dios es Dios, y no en balde no hay pecado que me asombre, que después que Dios es Hombre, tiene el hombre el padre Alcalde. El Águila, cuyo vuelo fue hasta el mismo Dios (yo he visto el lugar) dice que es Cristo nuestro. Abogado en el cielo. Diga cualquiera Letrado, si tiene cabeza cuerda, si habrá pleito que se pierda con semejante. Abogado. El padre a quien se atribuye el poder, tiene a sudiestra a mi Redenptor, que muestra u piedad con quien me arguye. Y así deje de temer el malo, y pida perdón, pues está la redención a la diestra del poder Saví fue Rey escogido por santo, y se condenó, si al fin no soy bueno yo, que mé importa haberlo sido? Judas fue Apostol primero, y se y se perdió. . Esas desgracias bien las se, mas a Dios gracias, no soy Rey, ni despensero. En salvarse hay muchas dudas. Ooce Apostoles sagrados fueron los predestinados, y el precito solo Judas Seguir a Cristo es lo cierto, y si le sigue, ninguno piense ser uno de uno, pues uno de once es más cierto. Que notable compasión. Por qué suspiras tan triste? Mal a los ojos resiste la piedad del corazón. Mal debéis de estar conmigo, acaso viviendo así, no sirvo a Dios? . Ay de ti, con lengua de agua te diga en mis lágrimas tu daño. Vos con estilo tan nuevo me tratáis ya. . No me atrevo, y así no le desengaño. Fuese llorando, no sé cual es la causa, aunque infiero, si así corrige severo los deferos que en mí ve. Si, pero como se fue el médico espiritual sin hacer remedio al mal? cuando el médico no cura, o es la enfermedad segura, o está el enfermo mortal Decir, que desafuciado me deja a mí, y se retira, no, pero vase; y suspira, y llora a un enfermo amado. Mi Jesús si no te agrado, y Saulo te perseguí, como Pablo digo aquí pues derribado me hallo de mí, como el del caballo Señor qué queréis de mí Leonardo, Agustino soy, tú con mucha brevedad dejarás esa ciudad, y yo la nueva te doy. De Canonigos Reglares fue mi fundación primera, esta Religión te espera, para que en ella te ampares. Hazlo ansí, si agradar quieres al gran Bautista, de quien fui yo devoto también, como tu ahora lo eres. Gran Agustino, gran Padre, de quien mi remedio espero, y hijo tan verdadero de la Iglesía nuestra Madre, ya hasta el aire sutil, con tales plumas es abe pero en Religión tan grave un esportillero vil. Bautista santo ayudad a Agustín en mi bajeza, que la humildad no es vileza, y el dijo que era humildad.
JORNADA TERCERA
ACTO tercero Padre, el mismo Agustino, del gran Consejo limbajador divino, bajó bajó a esto solo del Impíreo cielo, como a mi confesor te lo revelo; bien que no mudas el semblante triste con que otras veces mi deseo oiste. En ti no fue vileza el ejercicio de tan humilde oficio; pudieras ser, Leonardo, por quien eres, Canonigo Reglar, serlo no esperes; y decir que te envía el gran Padre Agustino, es fantasía, no es para ti la Religión, Leonardo. Mejor respuesta del Abad aguardo. Un precito, a los Ángeles odioso. Canónigo Reglar, y Religioso, o triste joven, como hubiera sido más bueno para ti no haber nacido. Porque lloras ansí, porque suspiras, porque tan melancólico me miras? Pésame que Teodora te infame de ladrón, diciendo ahora, que una joya le hurtaste, nada ay cierto, más testigo de vista fue Roberto Sábelo Dios. . Un imposible intentas esa visión que de Agustín me cuentas, fue ilusión declarada de fantalía entonces perturbada. Vuélvome a mi humildad, mi espuerta llevo, mi confesor por quien regirme debo, dice que es ilusión, y fantasía, más creo a su censura, que a la mía El Padre Abad es este. Tu voluntad gran Dios se manifieste, Padre Anacleto un poco a parte os quiero hablar. Vuelvo a ser loco. Religioso eso no, que hay quien lo impida. Ella sigue perdida a Leonardo, que espero; que no mato a este vil esportillero: ya El presente se halla, ya consentí el pecado no sé porque razón no he ejecutado Buena joya me traigo aquí conmigo, y el hurto le han echado allá al amigo vinome al pensamiento hurtarla, y conseguí luego mi intento Tomas siguió a Teodora Déjale por Fulgencio, que te adora, porque Sicilia no se escandalice de tan antiguo error, que a voces dice. Resueltamente digo, que no ha de ser, por hurto y hay testigo le pide una gran joya mi sobrina Pues Padre a darle el ábito me inclina impulso del espíritu, que tiene fuerza de imperio en mí. . Pues no conviene. Yo padre Abad. . Quién es? . Sobrina mía. En fin he de ser loco toda via Pido, y justicia aguardo, que no le deis el ábito a Leonardo, sin pagarme una joya que me debe, ya traigo aquí testigo que lo pruebe. El presente se halla, no será Religioso sin pagarla. Señor vaya de locura ve esta gente, Padre Abad Dios la remedie. . Qué es esto ya la locura le da. Si como Agustino dice, el que nos vino a salvar resucitó muchos muertos; que es la causa principa! de que los Evángelistas cuenten tres solos? tomad si fue la pregunta boba. Mi joya pido, ojala la hayas hurtado mi bien, aunque hurtado dije mal siendo mía, si la hurtaste, al fin no me dejaras como hasta aquí, por ser santo. De modo que he de librar por ser ladrón, eso mismo le sucedio a Barrabas: vaya de los tres difuntos, cuál es el primero? . Cuál, yo le respondo una hija doncella de poca edad da Jairo Archi Sinagogo. Y el segundo cual serás El hijo de la biuda de Naín, . Derecho vais. El tercer resucitado fue Lázaro. . Ya no hay más, pues noten ahora todos la diferencia que hay D entre entre aquestos tres difuntos. Dios vino a resucitar a la doncella a su casa, que estaba muerta esta ta dentro de su casa misma. Ansi lo dice san Juan. Al hijo de la viuda al salir de la ciudad la resucitó en la calle, que hivan a enterrarle ya. Ya falta Lázaro solo. Lázaro que holía mal, ya estaba en la sepoltura. Venlo, pues ha de parar todo lo que está diciendo en alguna necedad. Vos feréis el necio. . Él habla sin atar, ni desatar Bachiller, mas que desato lo que ha atado Satanas, todo pecador señores, es muerto espiritual, y estos son en tres maneras. Hay pecadores, que ya dentro de su corazón consintieron sin llegar a ejecutar el pecado. Ay otros, que también dan el consentimiento, y llegan a ejecutarle; otros hay, que no solo lo consienten, y ejecutan, pero están muy despacio en el pecado, llegando a escandalizar. Consentistes, tenéis dentro del alma culpa mortal, esa culpa, ese difunto es la doncella a quien da vida Dios dentro de casa consentís, no ejecutáis, en casa tenéis el muerto, no me lo podéis negar, y aunque soy tan majadero, como vos imagináis, diga el señor mi compadre, si lo que he dicho es verdad. Dios le revela sin duda, que le he querido matar, S milagro es este; ay de mí. La vida os da ese pesar, chitón que he de hacer mil rabias a un diablo sacristan, que es el que entierra estos muertos, ninguna le ha de quedar. Vaya lo segundo ahora, consentistes la maldad, y ejecutáisla después, con eso la publicáis: ese pecado es el hijo de la biuda, ya está fuera de casa el difunto, ya le llevan a enterrar, ya está el pecado en la calle; y averiguarle podrán, si miento en esto, o no miento, el hermano lo dirá. La joya se me ha caido. Venlo, de pura bondad os da la joya Roberto. Hay más que irme a confesar Mas. . Qué? . Confesarse bien. Cómo de aquí no te vas hipócrita? . Soy un puerco, vuelvan a ponerme allá donde estaban los lechones. Dios confirma su bondad, y su inocencia. . El precito. Judas, como los demás hizo al principio milagros. Vámonos de aquí. Esperad Lázaro de cuatro días enterrado, mortandad antigua con mal olor, aún a Cristo hizo llorar Pecador envejecido sal de tu pecado, sal del sepulcro, o que mal hueles, la nariz me he de tapar. Si digo verdad, ono, sentencielo el tribunal de estos tres votos conformes, Teodura, Flavia, y Tomas. Yo soy el Lázaro Padres, Cristo a la doncella va, solo una vez; que se enmienda con mayor facilidad el pecado consentido, que ejecutado no está. Al hijo de la biuda tocó el lecho, y con piedad clamó, Mancebo a ti digo, levántate, y sin tardar obedeció, y levantose: la grande dificultad que en Lazaro, lloro Dios, bramó el León de Judá, para dar vida a su Hijo, que le amaba como a tal: Cristo me da grandes voces, yo obedezco a lo eficaz de sus auxilios; o Padres, las ligaduras quitad a Lázaro, pues os toca absolver, y desatar. La revelación del Ángel se va cumpliendo, Tomas vuelve otra vez a ser santo. Fíneo yo he de tratar de casarme con Fulgencio. Esta resucitará cuando Dios fuere servido. Ven, que al punto te he de dar el ábito de Religioso. yon n Venzan Agustino y Juan. Oh infeliz joven, si hoy eres, tan santo tiempo vendrá ez en que lo dejes de ser, pues que te has de condenar. Aquí dio fin mi esperanza, ya se fue a ser Religioso; Apóstata de otro amor, aquel tirano que adoro. Ya de concibidos bienes son mis suspiros abortos, y de pesados alientos sea el último soplo. Ya locas finezas burlo, ya efetos nobles malogro, necias confianzas dejo, vanos favores arrojo. Males gano, agravios siento, gustos pierdo; penas gozo, rabias paso injurias sufro, lágrimas siembro, ansias cojo: Envidio, deseo, clamo, suspiro, lamento, lloro, padezco, ardo, desespero y soy el infierno todo. Ruego a Dios que males tan rabiosos padezca la mirad, pero no todos, que como bien te quiero (muero. no ruego a Dios que mueras como Teodora ya te has perdido de todo el punto el respeto. Espera imposible mío, que locamente deseo, no padezcas de igual causa, nunca entendidos efetos, No Bíboras alimentes, como como en el mío en tu pecho, no rabies como yo rabio; no penes como yo peno, no sufras lo que yo sufro, no sientas lo que yo siento, no pases lo que yo paso, ansias, dolores, tormentos, osonpno desengaños, rabias, iras, desesperaciones, celos; que como bien te quiero (muero, no ruego a Dios que mueras como porque en rigor de males tanrabiosos yo que te pierdo los padezca todos. Dame, Anacleto, los brazos como a hermano, y Religioso, pues une hoy amor forzoso recíprocos estos lazos. Vete Leonardo por Dios, que ya no puede con tanto el corazón. . Ese llanto ya es muy misterioso en vos. Si os parece que quien fue pecador tan insolente, no ha sido tan penitente, que Dios satisfecho esté. Siendo otro Pablo segundo, ya crucificado aquí está el mundo para mí, y yo Padre para el mundo. De que darán testimonio desde hoy penitencias tales, que no han de ser desiguales a las de Onofre, y Antonio. Antes puedes moderarte en las asperezas. . Cómo, si en nueva milicia tomo armas de Cristiano Marte? Porque, hay de ti desdichado. Tal dice mi confesor, amigo, padre y señor. Cómo tomaste el estado de Religión, dame pena, porque en tu infelice vida la penitencia es perdida. Esa doctrina no es buena, es heretica. . Leonardo no digo yo, que no es bueno ser Religioso, condeno a quien condenado aguardo. Sé que no puede faltar la ciencia de Dios, por Fe, y por evidencia, y se que tú te has de condenar. Un Ángel de Dios me dio esta nueva desdichada, mira si a tal embajada debo estas lágrimas yo. Maldad sin duda previenes, que a eternas llamas te obliga, quédate, no sé si diga, con Dios, pues a Dios no tienes. . Quién de Dios tanto se aleja, que oyó tal desdicha? cielos siempre en lo azul mostráis celos del que por la tierra os deja: mas ya, gran Dios, formo queja, no de ti, si no de mí, que eres justo, y puede así faltar en toda ocasión en mi justificación, pero no justicia en ti: Mas si gustas, siendo justo, que me cóndene, aunque no, porque condenarme yo, antes es contra tu gusto: y ha de darte eso disgusto, una de dos, o no es de las culpas que en mí ves bastante pesar el mío, o con mí mismo albedrío he de he de hacer otras después. Que habrá tiempo en que padezca en tan miserable estado, que ya de Dios reprovado le blasfeme, y le aborrezca: y que esta pena merezca yo mismo, porque yo quiero; quien tuviera en aquel fiero rigor de la eternidad la caridad y humildad, que dijo el esportillero. Yo vuelvo al Convento, Ines, y he de hacer un desatino. Ya no te lleva el camino, Teodora, si no los pies. No es este Leonardo? . Él es, que grave está, y que galán. Leonardo. . Ay Dios, aquí estar dos mujeres. . Oh qué enojos, das, dueño mío, a unos ojos, que vida, y alma te dan. Mira engañada mujer, que no es tiempo que nadie ame a un pecador tan infame, que Dios ha de aborrecer; a un hombre que se ha de ver, por su culpa, en el lugar donde es eterno el pesar. Quien esos fines no ignora, Ay revelación, Teodora, de que me he de condenar. Pídeme albricias. . Detente. Ya mi bien amarte puedo, y ser amada sin miedo, al apetito obediente, corra el alma libremente, o convenga, o no convenga, que cuando ocasiones tenga, no habrá pecados que evite, pues no hay gloria que le incite, ni infierno que le detenga Oh adulador apetito, que ansime aconsejas ciego, pero áspid soy a tu ruego, y tus encantos evitó: a ti misma te remito, que juzgues cual puede ser el amor de una mujer, que alegre me quiere dar eternidad de pesar, por momento de placer. Solo allí me dará pena, que no amaré (triste cosa) a una bondad tan hermosa, y a una hermosura tan buena: en fin el que se condena, blasfema a Dios, pues yo quiero esto, que vivir espero, amar a Dios, y alabarle, porque entre mis ansias halle si quiera este bien postrero. De que sirve ese amor tuyo alabar, ni bendecir si precito has de morir? Teodora, con Dios no arguyo, yo he de obrar bien, y concluyo, que entre rigor tan extraño, dice previniendo el daño, que en Dios espere la Fe, que esperar en Dios, yo se que no puede ser engaño. A Abrahamque lo ponderá; le tiene Dios prometido de Isaaclinaje estendido, y manda que este Isaaé muera: y el del hijo muerto espera sucesión con confianza, como ha de ser no lo alcanza, mas tanta fe le previene, que aún así esperanza tiene contra su misma esperanza. Si Si Dios me tiene precito, no puede faltar su ciencia, mas con la buena conciencia que su amor siempre infinito, si no cometo delito, podrá salvarme también, yo no sé cómo, ni a quien, Dios se comprende a sí, él se entiende allá, que a mí solo me toca obrar bien. Señor un pobre os invoca, haced en mi Jesús mío, que rinda el libre albedrío a Fe que así me provoca: lo demás que a vos os toca claro está que lo haréis vos, porque debemos los dos, al mío, y a vuestro Nombre, vos mirar, que el hombre es hombre, yo obrar bien, que Dios es Dios. . Aguarda, Inés, mientras hablo con Anacleto mi tío. Tú en tu amor, y yo en el mío, damos de comer al diablo Ines, que lleva Teodora, porque Leonardo impelido del Espíritu de Dios, todo en el nada en sí mismo. Arrebatado, y diciendo, que va al campo a cantar himnos a diós, salió como loco, aunque como cuerdo a gritos. Repetia muchas veces, Jesús, Jesús sea bendito, a Dios amo, Dios es bueno, y otros elogiós divinos. Hay una gran novedad. Cómo? . A Leonardo le han dicho que bajó del crelo un Ángel a decir, que era precito: en fin, que ha de irse al infierno. Aún bien que hace mucho frío, mañana son seis de Enero, que es el día en que a Dios Niño adoraron los tres Reyes. Líbrete Dios del abrigo que hay en el infierno. . Inés, moy bellaco es aquel sitio. Bien que le temíó una dama, y después habiendo oído a un Predicador la historia, o parábola del Rico, que a Lázaro pidio el agua, no es malo el infierno, dijo pues en el también se pide; ir a pedir determino en el infierno a los muertos, como en el mundo a los vivos. Lo que habrá allí de mujeres (dijo un diablo conocido a cierta vieja hechicera) que en quemar moños y rizos habrá que hacer muchos años. Yo apuesto que están los lindos con su bigotera siempre, por prevenir el peligro del fuego con los mostachos. Y entre tantos mal sufridos, lo que sufrirá un casado, que pensó llevar del siglo paciencia a prueba de infierno como a prueba de marido? Pues que un mercader, habiendo toda la seda escondido, me la daba en gran secreto a mí, porque era su amigo, por precio doblado, que antes vendiéndome el beneficio a tiempo que quebrantaba con mi dinero, y conmigo las premáticas humanas, y aún y aún el arancel divino. Y era el concierto con carga de encubrir contra mí mismo el hurto, y tener tras esto obligación de encubrirlo. Qué padecerá un Lerrado con todos cinco sentidos, porque en dar dos a la ley ocupaba todos cinco? Pues que un médico, fisca! del crimen, y el tabardillo? dicen que los condenados, siendo el tormento infinito; quisieran poder morirse, y que hay grande regocijo cuando un médico se muere, porque están muy persuadidos, que aquel ha de ir a matarlos: que habrá en el confuso abismo de taberneros, y sastres? estos haciendo vestidos de llamas a los demonios, y aquellos buscando arbitrios para echar agua en el fuego como la echaron al vino. Ines, dónde está Teodora Con Anaeleto su tío. Alborotado la busco. que por la muerte de un primo Flavia heredó un mayorazgo, la nueva ahora le vino, y al mismo punto trató su casamiento conmigo. Ven lo dirás a Anacleto y a mi señora. . Ines digo, que nos casemos nosotros, y no estemos en servicio d del diablo. . Ya yo soy tuya Pues la jornada apercibo, al infierno con mi amo. Harás un gran desatino, al infierno? . Sí, al infierno, o a casarme que es lo mismo. Artífice divino, que tu poder escribes con dorados caracteres de estrellas, y en este pergamino dilatado describes tus alabanzas, que predican ellas, hablen sus luces bellas, (tes en firmamento igual siempre constan con debido decoro, sino con lenguas de oro, indicando con dedos de diamantes el ser de quien son señas oscuras, limitadas y pequeñas. El Planeta que envía fuego desde alta esfera dividiendo su imperio con la Luna, pues mientras el al día, ella a la noche impera, no libre entonces de mudanza alguna que afectó la fortuna esta jurisdicción aún en el cielo, con sus rayos sutiles, ya plumas, ya buriles, para estamparse en el salado velo hace en sus vegas llanas laminas de cristal, de zafir planas, El Ruiseñor amante, i que en el florido ramo, se duda si él, o el mismo ramo canta cuyo metro elegante, o pintado reclamo va a la consorte en pasos de garganta, d a ti la voz levanta mírole pues, escúchole, es un abe, si te canta loores, si si calla es muchas flores, y tel oído, y vista burlar sabe, que acabado el morete, si cantó ave, vuela ramillete El Corderillo tierno, a quien voces influye la providencia por su madre ausente, cuando al airado invierno, solo por ver que huye pone en prisión la líquida corriente de tu auxilio pendiente salta, corre veloz, brinca, pasea hasta que satisfecho de su madre en el pecho, ambrosía dulce bebe de Amaltea, y con mudo bálido reconoce a su autor agradecido Rojo candor ardiente de su Dios representa, recién nacida Rosa al Alba fría, y entonces impaciente del capillo revienta, por ostentar beldad del que la cría: y al despuntar des día, clavel hermoso con purpúreo aliento clavo con que procura fijarse la hermosura en valos de coral bebe sediento, aljófar, que ha cegado, tiembla de verse en aguas desatado. En papel de Azucena el Aurora te escriba con licor, que no manche su blancura, y a maravilla llena de sí misma aperciva, alegre admiración a tu hermosura la clavellina pura si penitente, no disciplinada, por si faltó a tu gusto te tema juez justo con gotas de su sangre salpicada, y enojos de sus hojas tus títulos replique en letras rojas. Yo solo desdichado, tiempo habrá en que no pueda, ni quiera abrir la boca en tu alabanza, pero este limitado que de vida me queda con esperanza en ti contra esperanzas porque una voz no alcanza al digno logro de tan alto empleo, a alabarte convido a todo cuanto es, será, y ha sido, Ángeles ayudad este deseo, y en acordado coro dulces himnos cantad al Dios que adoro La música que destierra dolor, llanto, y desconsuelo, canta a Dios gloria en el cielo, y al hombre paz en la tierra. Adiós nacido en Belen es esta música, el día es hoy de la Episania, que es de los Reyes también Aves los coros seandos, cantad en perpetua Aurora, pues por mi culpa habrá hora en que yo no alabe a Dios. El coro que el cielo encierra, a quien ya acompaña el suelo, canta a Dios gloria en el cielo, y al hombre paz en la tierra, Padre si queréis venir unos pastores de bueyes hacen fiesta a los tres Reyes, y a se que podréis oír bien templados instrumentos, y bien acordadas voces, pero oíd, que ya veloces. legan llegan acá sus acentos. 1. Sabes Gil que gente es esta, que en el portalejo ves? 2. Tres Reyes que están de fiesta, que hoy fiesta de Reyes es, leguen pues, y al uno de tres, que es uno, de uno en uno adoran tres, y todos juntos después, antes no quede ninguno que al uno de tres, que es uno, no llegue a besar los pies. Tres son los Reyes, y son tres las Potencias del alma, luego en tres con igual palma dé a su Dios adoración Nuevo Oriente la razón, que si el alma es una, y tres, y Dios es tres, que uno es, en uno y tres, no hay alguno, que al uno de tres, que es uno, no llegue a besar los pies. Pues llego yo diligente, y en memoria, entendimiento, y voluntad le presento tres Reyes de nuevo Oriente, uno y tres son juntamente en un alma, que tres es, lleguen los tres Reyes pues, no uno, tres, mas tres en uno, y adoren de tres a uno y en ese uno a todos tres. Que dan los tres en Belen a Dios? Mirra, Incienso, y Oro, lo mismo doy al que adoro, en tres potencias también: la memoria será bien que le dé mirra en dolor, en fe que él solo es Señor, el entendimiento incienso, y oro de valor inmenso la voluntad en amor. Pero el oro viene a ser poco, que amo como pobre, y que incienso habrá que sobre, si en el amor ha de arder? lo más que puedo ofrecer es mirra amarga de llauro, quiero (o gran Dios) llorar tanto que muera aquí con verdad, porque ofendí la bondad de un Dios tan justo; y tan Santo. Por aquí dicen que vino, busquemos le mientras voy buscando yo el desengaño en mi propia confusión. Los dos estuvimos ciegos, que sabe él, ni que se yo, si quizá no es verdadera aquella revelación. Padre Abad, padre Anacleto, humilde a esos pies estoy, con lágrimas de mis ojos os pido; y ruego por Dios, que me admitáis por criado del Convento. . Desde hoy, a ser vir en él te quedas; qué es esto! qué división hacen entre si los ramos! este es Leonardo. . Señor, como puede condenarse quien tiene tal contrición, lágrimas tan eficaces, tan vehemente dolor, que está ya exhalando el alma Leonardo. . Padre a su Autor vuelvo el espíritu mío, a todos la devoción de de san Juan os encomiendo, que cuando Dios con amor viene a algún alma, san Juan previene posada a Dios. Cuando vino Dios al mundo, no fue Lucero del Sol San Juan, que vino a anunciarle? y este mismo Juan, no es Voz, qué clama, haced penitencia? Pues si siempre precedio voz de penitencia, cuando viene Cristo al pecador, en cierto modo se puede decir, que en la contrición cuando viene Cristo, viene San Juan como Precursor. Para asistirme en mi muerto del mismo cielo bajó aquel que más que Profeta mostró el Cordero de Dios, No perdí, pues la esperanza de su divino favor, que me le mostró Cordero, aunque le temí León. Ven a gozar de tu Fe, de tu esperanza, y amor, el más soberano precio, que el mismo Dios permitio este dilatado engaño en ti, y en tu confesor, en ti, para que creciese a tan divino favor, y en él, por justo castigo de su vana presunción, que es ambición temeraría querer con curioso ardor examinar los secretos de la predestinación: y siempre en caso de duda, obrar bien que Dios es Dios. La voz de la penitencia esfuerza en mi exhalación, del alma es este suspiro, y sube al que la crió. Gran prodigio. . Gran milagro. Que desengaño mayor. Yo también quiero ser santo. Flavia la mano te doy. Fulgencio yo desde luego me voy a una Religión. Aquí damos sin Senado, aprendamos desde hoy de este verdadero ejemplo a obrar bien que Dios es Dios. a
