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Texto digital de El nuevo oriente del sol, y mas dichoso portal

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El nuevo oriente del sol, y mas dichoso portal. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nuevo-oriente-del-sol-y-mas-dichoso-portal-el.

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EL NUEVO ORIENTE DEL SOL, Y MAS DICHOSO PORTAL

Oh vosotros los que dais feudo a Roma, triburarios del siempre César Augusto, como a Señor soberano. Oíd la voz de la Fama, que del Orbe los espacios discurre, a cuanto domina el sacro Laurel Romano. Al Tarraro, Scita, Asirio, al Caldeo, al Manritano, en las cuevas al Rifeo, y en las montañas al Caspio. Al Arabe, al Aleman, al Macedón, al Gitano, al de la Tracia, y la Persía, al de la Dacia, al Albano, Al de la Mayor Armenia, al de Tesalia, al Greciano, al Ungaro, al de Fenicia; al de Lituanía, y Polaco. Al Flamenco, al Español, y de las Galias al Franco, al Británico, y Tudesco, al Bohemio, y Transilvano. Moscobia, Vulgaría, Frigia, Panonia, Licia, Tebanos, Tebaida, Candia, Boecios, Cretenses, Jonios, Pichardos, Al de Oriente, y Occidente Indio, Medo, Transmontano, Gabaonitas, y Amorreos, Negro. Pontos, y Espartanos. Al Imperio Israelita, y a todo el Pueblo Judaico que con Fe al Santo Mesías, por horas está guardanbo; que según las Profecias de los Profetas Sagrados, Isaias, y Miqueas, el Verbo Dios ya ha encarnado. Y a todos cuantos rendís parias, y sois feudatarios de la Sacra Cesarea, exhorto, requiero, y mando que en las Ciudades, o Villas donde sois originarios, la razón de vuestros nombres tome legal Escribano, el señalado tributo, pagando allí de contado, para lo cual prevenidos hay suma copia de Erarios, La primera discreción de dos que ha dado el Senado, es aquesta en el Imperio del Augusto Otaviano. Un tanto alarga el paso, Esposa dulce; celestial María, que ya al oscuro Ocaso el rubio amante con veloz porfía aprisa acerca el coche, y llega la funesta, y triste noche. No os quiero dar enojos, que sabe el Cielo como yo quisiera llevaros en los ojos, y ser Arlante de esa clara Esfera, que lo soy no recelo, que en vos llevo, Señora, al mismo Cielo, porque si tiene Estrellas, ricas, y hermosas, como vos ninguna; la luz que tienen ellas por vos la gozan, y la blanca Luna sus claros resplandores, Mayos, y Abriles, olorosas flores; y el brillante Lucero, Astros cambiantes de uno, y otro Polo, en vos lo considero, el Medoro Clímene, el rojo Apolo, que sois, Señora mía, de la noche el farol, la luz del día. Si las Síbilas bellas, la Líbica, la Persía, y la Cúmea, hablaron todas ellas del Verbo en carne, Samia, y Eritrea, a la invencible suma, vos les dictasteis, y les disteis pluma. Y aquellos Patriarcas, justa esperanza, y firme pensamiento, los Reyes, y Monarcas la Fe imprimieron sobre el Firmamento los Jonases, y Elías, luces brillantes en sus profecias. Galán, por la fe mía, estáis, Joseph, cuando con penas tantas sucede, que este día apenas puedo aún estampar las plantas: las flores son abrojos, donde estampo los pies, pongo los ojos, sin duda estoy cansada, andar no puedo, cuando más me aliento, Ay dulce prenda amada, yo lo confieso, grave es el tormento, hay penosas porfías! mas siento vuestras penas, que las mías. Si con glorioso empleo dentro del alma, que es el centro mismo de amor a igual trofeo, os pudiera llevar, glorioso Abismo, que alegre caminara con vos cuando afligido descansatal La más fragosa tierra fuera un Hibleo de jazmines lleno, la inaccesible sierra el bello Elisio, el campo Damasceno, no hubiera suerte avara con vos, cuando afligido descansara. Obedecer sus leyes son en los nobles celebres hazanas; pero si al Rey de Reyes lleváis, Señora, vos en las entrañas, esta ley, Virgen bella, en nada os toca la observancia de ella. Si entre tantos renombres, que al alma causan celestial consuelo, sois de Ángeles, y hombres Reina, y Señora de la Tierra, y Cielo, suspenda ingenio, y labio, el hombre docto, y el Cherubín más sabio. Por aquestos caminos, por un edicto, Celestial Lucero, como otros Peregrinos: volved el rostro, la respuesta espero. Que así el Señor lo ordena. Pues si lo quiere; sea en hora buena. Voluntades secretas son del inmenso Autor inescrutable, que honra así sus Profetas, habló por ellos, y es promesa estable, paciencia en tanta pena. Pues si lo quiere, sea en hora buena. Bien cerca una cabaña he visto acaso, si serán Pastores? Ventura ha sido extraña, vamos aprisa, cesen los temores; una Venta es, sin duda del santo Cielo por divina ayuda; que han de darnos posada es infalible, luminosa Estrelia, viendo que estáis preñada, es cosa llana, y más siendo tan bella, mujer bella, y preñada, es evidencia que hallará posada; Ah de casa? Quién? Quién llama? Habrá posada, señores, por amor del Rey del Cielo, para una Señora ilustre, y para mí? . Lindo cuento; miren qué bravo aparato! que medraremos, es cierto; gentil ropa, por mi vida, a fe que es gente de pelo. Las mulas, y los caballos, las carrozas, los cocheros, la recámara, si llega? vienen los acemilaros? Llega el aposentador? prevéngase el aposento; el Secretario, si viene? vendrá presto el Tesorere; los Pajes, y los Lacayos, Ayudantes, Camareros, y el Sota. Caballerizo? Mujer, gran señor tenemos; lindos huéspedes, por Dios, pienso que no traen dineros para dormir en un poyo, cuanto más en limpios lienzos Bien pagaremos, mujer, con aquestos Caballeros cuanto la Venta nos cuesta, ahora cumple por Enero; ha mal haya el Conde Audrajo, abrasado sea en mal fuego su Venta, y él: Silvia, al punto que cumpla, dejarla pienso. cincuenta maravedís cuesta al año, cuando menos, bien la podremos pagar con aquestos pasajeros. Yo pienso, si el plazo cumple, y pagarle no podemos, ampararme de mi dote, que será gentil remedio. Pues si me prenden a mí, no es peor? qué amor tan tiern Por pobre os pueden soltar luego al año venidero. Dadnos posada por Dios, mirad estos ojos bellos, que pues da perlas la Aurora, perlas os darán en premio. Mirad que viene preñada de un Hijo que es tan inmenso; como el Padre que le engendra, y es su principio abeterno. No hay posada, por mi vida, excusados son sus ruegos; en esa primera venta vive Dorindo el Ventero, ese les dará posada, que es agradable en estreme, como en mi nombre la pidan; que es pariente de mi suegro. . Esposa amada, paciencia. Esposo yo la prometo, que la tengáis os suplico. Que he de tenerla confieso: qué estás afrentas, Señora, padezcáis, y estos naufragios. siendo vos el Alba hermosa, y el mismo Apolo dorado? siendo flor de Jericó, Pensil, y Huerto cerrado, de aguas vivas Pozo dulce, Cedro en montes levantados. Torre sois, y sois Castillo, y sois del Rey Soberano Ciudad, donde él mismo asiste con sus Nobles Cortesanos. Vos sois la Divina Ceres, por quien florecen los campos, y la fecunda Amaltea, que ilustra el monte, y el llano. Doctora de los Doctores, que lo sois, caso es fundado, y de la ciencia de Dios. glorioso, y Real Santuario, Profeta de los Profetas, que a todos les fue dictando, y vos sois, y habéis de ser honor de todos los Santos, El coral, perlas, y aljófar, y el oro más acendrado, los diamantes, y zafiros, crisólitos, y topacios, el rubí, y las margaritas, y el blanco mármol de Paro, el jaspe bello de Epiro, los pórfidos, y alabastros, todos gozan su valor por vos celestial Retrato. Con esas tiernas finezas dais alivio! mis cuidados. Señora, otra venta he visto, cerca está, junto a ella estamos, quiero llamar, que respondan con amor estoy dudando: ha de la venta? ah señores? Quién? Quién llama? Salga hermano, y verá quien es quien llama. Miren qué gentil recado: dos pobres son, cuando menos. Cuando más, vaya despacio, que debajo del sayal a veces está el brocado. No porque no toce un hombre seda, telas, ni bordados, cuando es noble, esmerece, como lo merezca el trato. Caso que en paños humildes venimos, de extirpe claro procedemos, y el Señor sabe si somos honrados; mirad que viene preñada mi esposa. . Trabajo en vano tomáis, y es bien que notéis que ya está todo cuidado. Amigo, el osro Ventero para vos me dio un recado, y buenas nuevas también como sois piadoso, y grato. Pues quien a Julio le mete conmigo? el necio, villano, piensa que estoy bien con él? a fe, si cojo el palancho. Vamos de aquí, bella Infanta. Admira el suceso extraño. Tigres son aquestos hombres, no tienen nada de humanos. . Corinda, por vida vuestra acaso habéis escuchado de Julio nuestro vecino? Qué decís? . Aquel recado? que les diesemos posada, dijo en suma, a estos hidalgos: lo que él no quiere, eso envía mucho me va enamorando; voto a tal, que he ir allá, y decirle al muy bellaco parte de mi sentimiento, que estoy de él muy agraviado. En qué os ofendió, marido, que también yo me he indignado con él. . Largos cuentos son. Decid, pues, los cuentos largos. Sabed, pues, que el otro día. yendo los dos al mercado a comprar, como es costumbre, cebollas, pimientos, y ajos, puso lengua en el borrico; y el bórrico es muy honrado. Yo a su padre conocí; a su madre, y sus hermanos. Mas qué dijo del borrico? Yendo los dos caminando, él en su burro bermejo, y yo en el bórrico pardo, le miro, y dijo riendo: El pardillo está muy flaco, cuantas mataduras tiene? no piquéis, vaya despacio. Dais e acaso la ración en dinero de contado; o se la libráis (pregunto) acaso en letras de cambio; Yo por entonces callé, como soy tan bien mirado; y ahora, que estamos solos, el cuento iré relatando. Qué ventaja tiene el suyo al nuestro; si el suyo es falto de un ojo, ya labéis vos que el nuestro es tuerto de entrambos. Si el suyo es cojo de un pie, el nuestro de todos cuatro; si anda con un palo el suyo, para el nuestro es poco un dardo; si el suyo cae con la carga, el nuestro sin ir cargado, se tiende, y no se levanta con molerle a garrorazos. Si arroja coces el suyo, el nuestro a coz, y bocado se defiende, cuando quiero andar en él algún rato. Vos tenéis razón, marido, pero advertid que he pensado que si esta flaco el borrico, que debe de ser muy sabio. Si es por ventura Poeta; pues los hay como unos asnos, que de discurrir conceptos, están transidos, y lacios. Pues si el bórrico es Poeta, no le dará en cien ducados, aunque me costó diez reales, de un cierto amigo Gitano. Y aún pienso que es repentino, porque cargando en los brazos todo el cuerpo, y los dos pies un buen trecho levantando, cuatro coces en dos veces de los hijares a un lado me dio, que rodando fui media legua un monte abajo. Pero si el tal es Poeta, lo doy por bien empleado; aunque es cosa peligrosa andar, y tratar con zainos: otra cosa también dijo Julio, que me causó espanto. Que la digáis os suplico. Direla, mal de mi grado. Pues qué dijo el Venteron? Lo que dijo en tono bajo, tan quedito que lo oyeron los sordos, y los finados, fue, que a mi poder venisteis siendo dueña. . Qué milagro? tan difícil fue el enigma? Yo entonces no miré en tanto, ni me lo dijo mi abuela, mis amigos lo callaron: con ser el caso notorio, quedé ignorante del caso. Y que si acaso venía algún recuero entonado de estos que bailan folías, la chacona, y el villano, que os llevaba el tal recuero con un hilo muy delgado, por el Mundo aventurera a buscar los pitos pardos. Porque me fui el otro día con mi primo el Ordinario de Tarso, Tiro, y Sidón, miren lo que han levantado, Y fui a curar a una prima doncella, enferma del bazo, que a nueve meses cumplidos quedó libre de sus daños. Ay Dios, y qué malas almas! qué buen lance hubiera echado con tal tercio, a no ser vos tan afable, cuerdo, y manso! Mas dijo, que sois golosa, gálamera, lame platos, y que tanto los laméis, que vos ahorráis del fregado: Y tanto dijo de vos, que de mi propio me espanto, como viva no os sepulto en un rincón del establo. Y de vos no dijo nada? tan bonito sois, tan santo, que os regaláis con mi mal? Barrabas lleve el regalo; algo dijo de mí al fin, mas no es cosa de cuidado. Pues qué dijo? Que era yo paciente animal con ramos, porque pasaba por todo, sin advertir en mi agravio; y que si vive, que entiende que me ha de ver coronado, no con mirtos, y laureles, si de papelón pintado. Y aqueso es poco? Y muy poco, por ser suceso ordinario: que la costumbre hace ley, afirman muchos Letrados; como de comer no falte, ni vestir, digan bellacos; que ser paciente, y sufrido es propiedad de hombre sabio, Dejadlo, un Jobo os meriende, que esos son cuentos del diablo, de la venganza tratemos, con unos gruesos cayados, Vamos a tomar garrotes, aunque estoy tan bien armado en la cabeza por vos, que parezco al Minorauto. . Oh qué importuno moscon! ya la paciencia me falta: qué quieres, moscón de un puto? Hola, mujer? (cosa rara!) Mujer, mujer, no me veis? cual, si no fuera casada, no hace caso del marido: qué mal hace el que se casa! Qué me queréis? estáis loco? voces dais desentonadas, en tiempo que hay en la venta tanta gente, y tan honrada? Quieres que tenga paciencia viendo lo que me maltrara un moscón, que no me deja dentro, ni fuera de casa? Moscón os sigue, marido? pues si aprieto el aguijada, llevará su justo premio. Pondré que me descalabra. Ya se fue, maldito él sea, qué rezunvidos que daba! si un poco me persigue en el pozo me arrojara. Vení acá, decid, marido, sabréis dar razón que valga, por qué vienen, y a qué vienen los moscones a las casas, y a las personas persiguen, que parece que las hablan? No lo sé, decidlo vos, que os rengo por avisada. Es la ocasión, que a aquel tiempo de aquellas personas hablan otras que viven ausentes, y a veces tratan su infamia, y el moscón avisa entonces, como desde la atalaya la posta despierta al hombre; en vez de trompeta, o caja. Y así Julio, mirad vos si alguna gente agraviada tenéis, que avisa el moscón, como aquel que roca al arma, Digo que tenéis razón, Silvia, y que sois extremada, y el corazón, como es noble, por maravilla se engaña. De mi dijo mal Dorindo, no es sin causa la embajada del moscón; el vil Ventero a mi limpio honor agravia? Mujer, aquel enemigo, como es de malas entrañas, pienso que hablan mal de mí, sin haber razón fundada. Yendo, como ya sabéis, los dos, habrá dos lemanas; al mercado a prevenir las cosas más necesarias, sin darle alguna ocasión, (ya sabéis cuan bien mirada persona soy de continuo) me dijo cosas pesadas. Falras puso en el borrico, y también me dijo faltas, que aunque yo me las sabia, por mi honor me las callaba. Pues que dijo el muy ladrón; sin oírlas ni escucharlas, he de arrancarle la lengua, y sacarle las entrañas. Lo que dijo solo era, que sois una desollada, mal hablada, y mal nacida negra, floja, fría, y flaca, y que de bruja tenéis aquella breve distancia que hay de la planta al cabello, y del cabelllo a la planta. Una parte de alcahueta, y otra de fina borracha, de ladrona un gran giron. porque tenéis uñas largas, que andáis riñendo con todos; y por cubrir vuestras faltas, las ajenas descubrís, y a veces las no pensadas, de mala cara, y mal talle, parituerta, y corcobada, y en los guisados que hacéis los mocos echáis, y babas, dormilona, y perezosa; y que fingiéndoos preñada, cuanto veis, tanto pedís, por llenar mejor la panza, mostachones, rajadillo, y del Duque anís, y valas; y con su trago de vino, se os antojan empañadas; que hacéis de la melindrosa, y andáis muy acicalada con afeites, y con rizos, y en una Ventera es falta. Julio, no me digáis más, paso, pese a esas bellacas, que si no me vengáis vos tomaré de vos venganza. Vamos a tomar garrotes, que ha de haber empalizada; como hace el Músico él son, así suele andar la danza. . Hola? hah marido? ah Dorindo, hombre flojo, y descuidado, en qué pensáis, o qué hacéis? salid presto, tontonazo, cuando excede mi furor las furias de Marte airado, dormís vos? Yo no dormía, que un poco estaba roncando. Por el siglo de mi padre, que le vi colgar de un palo, solo porque era ladrón, que mi honor me va incitando. Nunca he visto vuestro honor con estar con vos casado diez meses ha, que prometo que me parecen diez años. Pues qué estáis arrepentido? a vos no os viene muy ancho? Mas aucho me viene a mí treinta veces que este sayo; decid, pues, mujer ahora? dejando este punto a un lado, qué me queréis? qué mandáis? pues yo en casa nunca mando. Con qué salís? fuego en vos, no os acordáis del agravio de Julio? . Por vida vuestra que ya se me había olvidado. Miren aquí que marido, mal haya el viejo bellaco que me trató el casamiento, que sois más bruto que un asno; No lloréis, Dorinda mía, que ya me voy enojando; y pues tenéis dos garrotes, poned uno en estas manos. Julio, a quién digo? hah marido? digo a vos, o con quién hablo? vos dormido, y yo despierta? es buena razón de estado? Cuando como grulla velo mi honra, mi honor heredado, estáis durmiendo la zorra, que os cautiva a cada paso? Ya voy, ya voy, mujer mía, porque estaba descansando a la boca de una cuba. Yo pondré que está borracho. No duerme Dorindo, Julio, ni su mujer, bien armados en ese campo los veo, nuestro cuidado es en vano, durmiendo pensaba yo hallarlos, o descuidados; de dos robles, o acebuches tienen dos gruesos cayados. Pues qué teméis, vil gallina? Más gallina soy que gallo; si algún macho simbolizo, mas me parezco al venado. No hay más cuenta con mi honor, de la ofensa, del mal trato que ha tenido con nosotros ese Ventero villano? Es más honrada que yo, su mujer? y es más honrado su marido, que sois vos? Si él es ciervo, yo cervato. Pero qué digo! si aquellos que están mirando al sosla yo, son los falsos enemigos, que va mi furor buscando? Ya estoy temblando mujer, el demonio me hizo largo de pico, mucho mejor me estuviera estar callando. Qué teméis vos? no venís como un toro bien armado? que Anteón ha visto el Mundo, qué tenga tan fuertes ganchos? Quién me trajo a estas pendencias, no siendo Alcides, ni Orlando? Ánimo, que no hay ventaja, que dos para dos estamos. Pues nos embisten, Corinda, el huir es excusado. Ahora es tiempo, Dorindo, pues sabéis mi noble trato, que satisfagáis mi honor a ley de buen Cortesano. Yo solo agraviado estoy; vos solo sois mal hablado. Vos mentís como un salvaje. Vos mentís como un zamarro. Reparad, y recibid este envite. . Ya reparo, y recibid, majadero, los regalos que voy dando, Y tú, mujercilla vil, pues que estamos en el campo, defiendete. Haz tú lo mismo, y recibe aqueste palo. Ya me han quebrado, Corinda, un ojo, tuerto he quedado. No importa que a su mujer de Julio la quebré un brazo. Ya por un golpe furioso estoy de narices chato, pues sabéis, mujer, que de antes pasaban de más de un palmo. Yo la di un golpe a Corinda, Julio, y fue tan bien pegado, que seis muelas, y tres dientes van rodando por el llano. Ruin mujer. Mujer tacaña. Ande por parejo el ajo, vos sois un gran cueretón, Vos un gran borrachonazo. Julio, todos lo hebemos. Dorindo, todos chupamos. Hola, justicia nos sigue, huyamos todos, huyamos. Yo más, que a los golpes, temo Alguáciles, y Escribanos, Huyamos, y a la mañana volvamos de nuevo al campo. . Custodia soberana, Templo vivo del Hijo, que reengendra eternamente causa primera en su concepto altivo el no engendrado Padre Omnipotente: en la fecundidad ser primitiro, de cuyo Padre, y Hijo esencialmente por vínculo de amor el admirable procede, que es Espíritu inefable. Cándidato farol, o luz cambiante, por quien enamorado, el alto Cielo dejó Divino, y Soberano Amante, que su ser inmortal de mortal velo vistió de tierno amor, fiel observante, y a lo mutable de terrestre suelo bajó de eterno, de inmensible coro, uniendo al cobre los quilates de oro. Las Celestes Milicias, gloria nueva en vos esperan; fin de su destierro los tristes, y afligidos hijos de Eva, cautivos, presos de la culpa, y yerro, costoso feudo de la infeliz prueba, por vos se han de eximir de duro hierro ejempros de mortifero tributo, con el de a ciento duplicado fruto. A quien alfombra de esas plantas bellas han de servir en Regio, y feliz día, con gozo igual Seráficas Estrellas, como a Señora, llenas de alegría, y de la tierra en fleviles querellas continuo clamarán, Virgen María, volved, Reina, a nosotros esos ojos, de amor, y de piedad ricos despojos. Vuestra afición entrañable, vuestras discretas razones, Esposo, dentro del alma hallaron lugar conforme: tan peregrino lenguaje, qué alma habrá que no enamore? y más cuando el semimiento en las obras corresponde. Mucho os amo, estimo, y quiero, esta obligación me corre, que en fe del Mayo galán, brotó vuestra vara flores. Cuando para Esposo mío el Padre de los dos Orbes os escogió, fue, por ser vos el mejor de los hombres. Y en dos venideros siglos los Reyes, y Emperadores han de honrar vuestras virtudes con más que humanos renombres: Padre de Dios os dirán; y yo misma, porque importe el testimonio, he de ser quien dará principio al nombre. Esposa, no digáis más, que esos divinos favores pueden abrasar el alma, y corazón más de bronce. Ya de Belén se divisan los muros, puertas, y rorres, donde tenemos parientes, de esta Ciudad los mejores: aquí vive un primo nuestro, que es honrado, rico, y noble. Mayor fe tuviera de él, Joseph, cuando fuera pobre. Ya junto a la puerta estamos, yo llamo: ah primo? Celrompe la puerta con tanta furia? Joseph soy, no me conoces? María, y yo, primo, venimos obedientes, y concordes a los edictos del César, que esta obligación nos corre; somos de aquí originarios, y quieren que en los padrones de esta Ciudad, como tales, se describan nuestros nombres; y así, primo, acá venimos a posar. . Primos perdonen, que está la casa ocupada, y no habrá lugar que importe. . Pues aquí vive una prima, que no dudo que se goce de vernos: recién casada está con un bello joven: ha mi señora? a mi prima? . Quién llama con tantas voces en tiempo que está la casa con tales ocupaciones? María, y yo, prima del alma, venimos acá esta noche a posar, que no hay posada en las ventas, ni mesones. Todo está ocupado, primos, suegro, y suegra mis señores, y otros parientes, ocupan salas, cocinas, rincones. Por esta vez, prima amada, en cualquier parte acomode la necesidad, que es mucha, pues la mayor se supone. Mi dulce Esposa María viene en los meses mayores preñada, y parirá presto, dad a nuestras penas corte. Ni se cansen, ni se cansen; primo, en otras ocasiones pueden venir más propicias, y en tiempo, al fin, más conforme. Que para Dios no hay posada, que en las entrañas se esconde de la que Reina ha de ser de Seráficas Legiones: Qué mis amigos se extrañan? mi sangre me desconoce? como en traje humilde estamos niegan las obligaciones: por un rico hará otro rico por finezas tratos dobles, y por un pobre no hará la acción de mayor renombre? Inútil trabajo es este, y serán presto las doce horas de la noche oscura: parece que se dispone mi parto, Esposo querido, el Señor de los señores dé su favor. . Un Portal está aquí, pero muy pobre. Entremos, que escrito está, y el Cielo así lo dispone, que han de adorar al Mesías en un Portal los Pastores. . Pastores, que veláis con ojos vigilantes sobre el ganado vuestro, que el Cielo libre, y guarde. Que ni el cordero os roben, ni ofendan a sus padres animales furiosos, ni las fieras rapantes. Que os conceda en los montes laureles, y arrayanes, y en los prados amenos el acebuche, y sauce. Sabrosa miel silbestre en ásperos jarales, y en las fecundas vegas frondosos naranjales. En el furioso Estío, y en los caniculares, que de Faetonte el carro, airado el Mundo abrase: Mil opacos cipreses, mil fuentes de cristales en las excelsas cumbres, y en los floridos valles. Y así, tengáis, amigos, más perlas, y corales, que el Sur guarda en sus senos, el China, y el Arabe. así viváis más ricos, que los antignos Padres, Isaac, Jacob, David, en virtud abundantes. Qué escuchéis amorosos en sabroso lenguaje preciosas maravillas, sucesos memorables, que tanto desearon en tiempo innumerable Elias, y Eliseos, Enoches, y Abrabanes. Las nuevas que os ofrezco por ser tan celestiales, es bien que os las refiera la clara voz de un Ángel. Que el Padre de las Lumbres, el ingenito Padre al único engendrado en tiempo, y gloria iguales, que a su profundo pecho aquel que es inefable Espíritu, impelió infinidad de edades, por indecible modo instó que se dignase t en dar su Hijo al hombre, que fue favor gigante. El Hijo así lo quiso, que muchos siglos antes aspiraba a la empresa, porque es muy firme amantes Aquel, que es la palabra divina, tomó carne del Cielo de María, que es una Virgen Madre. En esta helada nocha al Mundo viene, y nace; y aunque es tan rico, envuelto está en pobres pañales: Id, alegres Pastores, a ver el admirable Niño Dios, que está haciendo de amor divinidades. De un Portal en las pajas está, y entre animales la gloria de los Cielos, y el bien de los mortales. El Arcángel Gabriel pública estás verdades, del Cielo Paraninfo, y Nuncio de las paces. . Dómingo, Miguel, Filardo, bueno será, si ahora duermen; Ríselo, Celio, venid, que os traigo nuevas alegres: Los Albammos, los Lisardos, que vestís de azul, y verde, que en las colotes mostráis las penas que el alma siente, con los favores suaves, con los desdenes crueles, con la variedad de causas siempre andáis indiferentes, idolatrando la sombra del mal, que por bien se tiene, lo de vida y cor venís a buscar la muerte; venid todos, y sabréis las soberanas mercedes, que para gloria del Mundo ofreció el Rey de los Reyes, Filardo, Miguel, Menalca, Pastores, que en los albergues estái de estos bellos montes, que esmalta esmeralda, y nieve: voces nos dan, Gil nos llama, algún gran portento tiene; si viene a la tierra Atila, o el Ejército de Jerjes? o viene contra Betulia segunda vez Holofernes, que ha rompido las prisiones del Reino oscuro, y funebre? Doristo, Domingo, Gil, que bebéis de aquestas fuentes, que es su cristal ambrosía, sus márgenes de claveles; qué ilusiones son aquestas? qué confusión nos previne? son máquinas, que fábrica el Geometrico Archimedes? o viene el Magno Alejandro airado a vengar la muerte que le dio envuelta en veneno aquel Médico insolente? Filardo, Arfenio, que el Cielo vuestro ganado apaciente: del Edon a las orillas, circundadas de laureles, decidme, qué maravillas en este tiempo os suspende? quiere el Cielo descolgarse de sus inmutables ejes. Oh fiero Nabuzardan, abrosado en llama ardinoa de Jerusalén asalta los muros, y torres fuertes? Engañados estáis todos, la dicha más excelente goza, y tiene el Mundo ahora, que han visto, ni verán gentes. Qué hay de nuevo, amigo Gil? Vosotros sois inocentes, pues no sabéis lo que pasa; y ignoráis inmensos bienes. Dilo, Gil, no tardes más, causa es justa que reveles a tus amigos las dichas, para que en todos se aumenten. Este es bien universal, a todos nos comprende, conviene al rico, y al pobre, al sabio, y al inocente: Es, pues, que el Rey inmortal encarnó, y nació (gran suerte!) y come como nosotros, y como nosotros duerme. Dime, como lo supiste, que el alma mil glorias bebe? como la nueva es del Cielo, es su dulzura celeste. Estando yo, que velaba el ganado, de repente en el airé un Garzón bello, mas lindo que Ganimedes, me lo anunció, y dijo: migo, parte luego diligente, y haz que lo sepa el que vela, y el que duerma, aunque despierte. En un Portal en Belén ir a buscarle conviene, que es verdad que allí está Dios en las pajas de un pesebre. Esto me dijo, y voló, que era Ángel, bien se infier- porque tenía pies alados, y el rostro resplandeciente. Que en efecto encarnó Dios, y nació? . Y a fe que miente el que sin Fe a esta verdad, como falso, se opusiere. Si es así como decís, Gil, el Portal es aqueste. Los acordados acentos nos lo predican, y advierten. Gloria en las alturas, paz a los hombres, pues el Dios de venganzas, ya es Dios de amores. Antes que hagamos, señores, de Jesús la adoración, saber quisiera si son hombres los que son Pastores. Mucho me pesa que ignores tal, Domingo; enfrena el labio. De vos, Míguel, que sois sabio, y del amigo Filardo, que tiene ingenio gallardo, lo quiero saber, que rabio. Caso que yo en mi conciencia, aunque de sabio desisto, en ocasiones he visto ya expresada la experiencia; que a muchos hombres de ciencia he visto comer, dormir, amar cantar, y reír; y valientes, como atunes, como unos Martes, o Lunes, en ocasiones reñir. Por mí os juro, aunque grosero, mirad si la acción fue vano, que me almorcé ayer mañana de migas un gran caldero: pues cantar, como un flautero; dormir son las ansias mías; si aquestas son varonias. OOO a eso aspiro sin defero; pues de una vez, os prometo, dormí más de ochenta días. Pues reñir, a mis pecados voto, que le hice astillas a mi burra en las costillas mas de cuarenta cayados: siendo esto así, condenados han de quedar los errores de los fingidos Autores, yo pienso que burlas son, querer decir, que no son hombres los que son Pastores. Después de esto (santos Cielos, a deirlo soy forzado) por ser hombre consumado, amor tengo, y tengo celos: mas de cincuenta desvelos entre amorosas porfías padezco, y penas impías, sino al Filósofo Arato doy trasunto, soy retrato del fino amante Macias. Pues que la historia tocáis, que saber he deseado de ese firme enamorado, decidla, pues la esfáis. Ved a quien la preguntáis; que a mi es ociosa porfía, volveos por acá otro día. Luego, aunque la repetís, no sabéis lo que os decís? Esa es verdad, a fe mía. Yo os la diré. En la Bandalía cierta Provincia, que baña Betis en la ilustre España, donde reinó un tiempo Vvalía que en ecos sabrosos Talia repite, nació un amante tan perseron Van constante, que arde entre cenizas frías, a quien llamaron Macias, porque fue en amar gigante. Esta en la flor de sus anos amó, y quiso a una señora, que era más bella, que Aurora, pero ocasión de mil daños: obligada sin engaños, le quiso, y él la adoraba; él la amaba, y él penaba con un extremo profundo, dando testimonio al Mundo, que en vivo amor se abrasaba. Pero al fin de algunos días, (suerte avara!) pagó en cobre firme amor, que por ser pobre nuestro constante Macias, se la dio el padre a un Elías. Celador en casamiento: el joven sintió un tormento infernal en las entrañas, esparciendo en las montañas suspiros tristes al viento. Y no pudiendo enfrenar su cruel amor con paciencia, quiso intentar con violencia en la cala ajena entrar: el marido, que en velar era un Argos firme, y fuerte, el fiero rigor advierte, y prevenido del hecho, con cortante espada al pecho, furioso le dio la muerte. Funestos los tristes ojos, y el alma puesta en los labios, la ocasión de sus agravios, la causa de sus enojos, triunfales de amor despojos llama en amor abrasado, cuyo nombre eternizado la fama gravó en diamante del Amador más constante, y Amante más desdichado. No fue gran severidad, y más en caso pensado, matar tal enamorado? Si hemos de decir verdad, motivos dio a la impiedad, tratos alterando injustos, de los casados los gustos frustrar, es vil testimonio, que en la Cruz del matrimonio tienen ellos mil disgustos. Volviendo, pues, a la historia de los que guardan ganado, que saber he deseado, haced de algunos memoria, que redunde en nuestra gloria. Hombres son, y hombres ha habido, d pesar de falso olvido, Reyes, y grandes señores, que han sido, y fueron pastores, que a la alta cumbre han subido. Muy bien arguye Miguel, como insigne Historiador, que Martir fue, y fue Pastor aquel inocente Abel, que por ser su ofrenda fiel, bajaba fuego del Cielo, en Fe de su ardiente celo, y el hermano airado, y fuerte de envidia le dio la muerte, y terror, y espanto al suelo. Jacob, y el suegro Laban, como es caso averiguado, los dos guardaron ganado. Notable gusto me dan: no fue Jacob un galán, el cual por ciertos engaños se ausentó a Reinos extraños, y por amor, como un negro, de unas hijas, a su suegro le sirvió catorce años? El miso fue, no hay recelo: quién a su grandeza iguala? él fue quien vido la Escala, durmiendo en el duro suelo, por donde del alto Cielo bajaban sus Cortelanos; con uno, con fuertes manos, que fue un hecho nunca oído, peleó a brazo partido, con alientos soberanos. David, cuyo nombre iafama a Hector en fuerza, y valor, antes que Rey, fue pastor de los Nueve de la Fama, a quien todo el Mundo llama a voces, Profeta Rey, deuda debida a tal grey, digna de inmortal renombre, pues de ella viene, en cuanto Hombre, Jesús Divino Aguus Deí. También fue Joachín pastor, y persona preferida, de nuestra recién parida padre, y el más superior padre en el Mundo, el mejor abuelo, en que no hay porfía, que si es padre de María, es su Nieto el inefable, el argumento es probable, y está más claro que el día. Y nosotros, que estos prados pastamos, y estos exidos, fuimos de los escogidos, y los primeros llamados, guardando humildes ganados; y el Parinfo del Cielo, que bajó con ágil vuelo, que tal bien al alma eleva, primero nos dio la vueva, que está Dior en moresfieo, Y el Señor de los señores, (con lo cual pienso acabar) es Dios, y se ha de preciar de Pastor de los pastores, cuyos divinos favores animan nuestra esperanza: entremos, que en la tardanza mil peligros suele haber, y es de necios entender, que en los bienes no hay mudanza. Virtudes Celestiales, bendecid al Señor a instancia mía, pues sin que a los cristales causase detrimento de MARIA, dejándola tan bella, tan Pura, tan Doncella, parió al sacro Cordero, que es Dios eterno, y Hombre verdadero, Y a mi Divina Esposa dad tierno parabién, al rico Oriente de la luz porrentosa; que parias rinde grato, y reverente aquel que el Orbe dora, y la ignorancia adora a título de Apolo, siendo criatura, y Dios, siendo Sol solo. Y aunque tanto se humilla el bello Infante que la mano toca, me arropa, y maravilla (raro prodigio!) que la lengua; y boca, el misterio tan lleno enfrena, y pone freno: pues penetráis mis fines, hablad por mí, gloriosos Serafines, Pero de qué me aflijo en darle el parabién yo por mi labio, si es de mi Esposa Hijo? hablarle quiero: Niño inmenso, y sabio, para bien sin segundo, a edificar el Mundo vengáis, dueño del alma, a honrarlo todo, y a ganar la palma: y a vos, Pensil de flores, por todos, y por mí, por mil edades, por pobres, por señores, por cortos anos, por eternidades, aqueste indigno Esposo, por serlo, el más dichoso, el parabién consagro de lo infinito a su mayor milagro. Vuestro justo deseo hace el gusto sabroso al alma justa, por ser fieles empleos, imponen gloria a la Deidad Augusta, sin la que por esencia tiene su Omnipotencia, del Justo la victoria a diós accidental le causa gloria. De mi felice parto confieso que tenéis igual consuelo, yo que de vos no aparto mi pensamiento, bien lo sabe el Cielo, con vuestra compañía gozo nueva alegría; después del Niño Dios, Joseph amado, sois mi gloria vos. Si es, Gil, aqueste el Portal, lleguemos, vos el primero, pues que la nueva os disteis de este admirable portento. Vamos todos, que es razón; pero a fe que voy con miedo, que para hablar con un Rey, confieso que soy grosero. Pues yo pajas, voto al Sol, que no soy más que un jumento, pues a Toribia jamás la supe decir tequiebros. Mirad este Niño Dios, a quien yo por tal confieso, mas quiere silencios justos, que lenguajes lisonjeros, Vamos con ánimo todos, ya parece que me aliento; que si faltaren razones, habrá muy buenos deseos. Hincad todos las rodillas, humillaos; besad el suelo, que pues quien le habita es Dios, sin duda la tierra es Cielo. Anímese la esperanza, haga el alma justo empleo, y explique la lengua, y diga la Fe real que esconde el pecho: Y yo, que a la adoración doy principio, aunque pequeño en mérito, al Niño Dios la vida, y alma le ofrezco, y de mi humilde ganado lo más granado, y grueso, doce encellas de natillas, y un costal de hermosos quesos? y para cuando se vaya, doce sielos, cuando menos, que para andar por caminos, es linda cosa diveros. Yo el segudo, aunque el menor, porque haciendo está pucheros el Niño, para un zamarro le quiero dar seis pellejos, y el alma en primer lugar, que gustará por extremo verla casada con Dios, que acá hay malos casamientos; de cucharas un zurrón, y mi morterillo el nuevo, con que canto a las Zagalas algunas letras, y versos. Yo, Miguel, pastor humilde, que vengo a ser el tercero, después de darle la vida al Niño, que es Dios Eterno, de mis cándidas ovejas le mando treinta corderos albos, y de blanca miel cuatro cántaros bien llenos, con otros treinta cabritos de los más gordos, y tiernos, sacrificio de mi gusto, víctima de mis deseos. Y yo Domingo el zagal, que vengo a ser el postrero, después de ofrecerle el alma, mando al Niño seis carneros, cuatro cencerros también, dos cayados, y un caldero, adónde pueda hacer migas, si quiere ser Ganadero; y para cuando se vaya, le daré un lindo jumento, que es muy bonito, y gracioso, del tamaño de un sardesco. Qué os parece de esta gente, Joseph? Qué reina en sus pechos la caudidez sin envidia, sin soberbia el noble afecto. Yo por cierta inclinación; que me abrasa, y enamora, de nuevo vuelvo a ofreceros la vida, y mi hacienda toda, porque mirando que sois de Dios Madre, como Aurora, que un Sol produce, que es Dios, ma os adora. Ordenad, mandad, pedid, que por la luz poderosa, que iluminando destierra cuanto la ignorancia borra, Señora, que he de serviros. Qué voluntad generosa! vuestros afectos, Pastores, le benignidad piadosa de mi Hijo premiará con alta, y súblime gloria. Miguel es el más discreto zagal del valle, pastora no ay, que en común no le alabe, y que no le adore a solas. Y a fe que por su ocasión tengo celos en mal hora, porque pienso que Toribia, hija de Antón, y de Aldonza, es amiga de Poetas, pretende por ingeniosa, y por serlo Miguel tanto, anda por él muy golosa. Miguel, pues que sois Poeta, referid aquella Loa, que escribisteis en aplauso de esta celestial Señora, Si os da gusto, alegre, y grato obedezco. Va de historia. De un admirable Rabino, que la Nación más remota, por el valor de su ingenio transformó en Patria dichosa, adquirí ciertos papeles, y fue la ocasión forzosa, que yendo enfermo a mi Aldea, vino a morir en mi choza, en cuyos escritos graves profundidades gloriosas hallé de sacros misterios que los espíritus roban: de los Doctores Sagrados, que vienen ya por la posta, lugares que han de escribir con sus plumas voladoras, un Gerónimo, un Dionisio, un Pablo, y otros, que tocan de Celestes Jerarquías, y de Divinas Personas: de Ignacio, Buenaventura, de Ambrosio luz misteriosa, el Águila de Agustino, el Damasceno, y las doctas plumas de Anfelmo, y Bernardo, que a los Cielos se remontan, para esparcirlo después de la una a la otra Zona: y al fin, para las edades futuras, preciosa Concha de aquesa Perla Divina, aquesto hallé entre otras cosas. Cuando se hallen opiniones adversas, varias, dudosas, sobre si fuisteis tocada de la original carcoma, si de la culpa primera os tocó la vil ponzoña de aquel Rey, que sus Palacios son lamentables mazmortas; y al fin, a lo más provaba dirigiendo la derrota, esto describí, y firmé con mi pluma zafía, y tosca: que espero en Dios, que algún día, no solo la que es piadosa, pero Católica Fe, tiene de cantar victo ría. Perenne Mar de dulzura, cuyas aguas abundosas producen mil claras fuentes, que vencen las Eliconas. Soberana Emperatriz, que goza las laureolas de Virgen, de digna Madre, de Martir, Santa, y Doctora, lustre del Empíreo Cielo, en quien sus Santos se gozan, y de su Arabia celeste, mucho más que Fénix sola. De aromáticos claveles Pensil, de aguas olorosas de la inmensa Trinidad preciosa, y fragrante aroma: Sin pecado original, sin átomo, rasgo, o sombra de culpa, sois Reina, y Reina a quien los Reyes adoran, de no manchada limpieza, porque fuera cosa impropia fuese esclava un solo instante la que es Suprema Señora. De ese brocado, María, de aquesa tela preciosa se vistió deel Uno, y Trino la que es segunda Persona. Del Ángel la Real pureza tenéis, cándida Paloma, del ser humano el candor, pero no la baja escoria. No os tocó, Princesa amable, la culpa facinerosa, que sois más limpia que el Cielo, aunque de Adán sucesora. Os preservó el Padre inmenso, fue voluntad digna, y docta por su Jesús, Perla Sacra, de quien sois Nácar, y Aurora. Vos disteis al Salvador la carne, y sangre preciosa, para adquirir para el hombre los quilates de la gloria. La carne, dirá Agustín, que al Verbo del Padre adorna, es la misma de María, carne es de su carne propia. Lo que por partes se dio a todos, y dará a todas) las criaturas, solo en vos el Inmenso lo atesora. La Zarza que vio Moises sois, que entre llamas furiosas ardía, y no se abrasaba, porque era, al fin, vuestra sombra. Vara florida de Aaron, que como por Fe nos consta, al Hijo de Dios brotó, fragrante flor olorosa. De madera de Setim Arca, en quien la inmensa copia de Dios puso sus riquezas con horroso aplauso, y pompa. Limpia Escala de Jacob, cuya luz los Cielos dotan, de cuyos rayos se alumbran las Naciones más remoras. De Jedeón Vellocino, lleno de divino aljófar, Puerte Real de Ecequiel, toda de piedras preciosas. Y en las futuras edades de esa inmensidad que asombra, han de cantar dulces Cisnes en heroico verso, y prosa; no en Judea, y Palestina, pero en las partes famosas del Mundo, América, y Asia, en el África, y Europa; la Italia, Francia, Alemania, feliz Nación Española. Este Misterio han de hacer triunfal dentro en la gran Roma, Orden Militar harán, y en azul celeste horla, de vuestra Imagen la estampa pondrán por Real Protectora: En letra Gótica, y cifras de oro, las almas devotas tienen de escribir, María es sola, cual Fénix sola, sin pecado original concibida, deuda proptia debida a tal. Dignidad, que es entre espinas la Rosa: Y en las Universidades título ninguno, o borla de Maestro, u de Doctor se dará por ley forzosa, sin que hagan solemne voto; que han de defender la joya de vuestra pura limpieza, que elección fue prodigiosa: Filardo, Gil, y Domingo por zagales, y pastoras, que amenos valles habitan; y en altos montes, y rocas, bendecid, amigos caros, con Fe viva, y voz sonora a la Limpieza sin mancha de esta Soberana Aurora. Filade lo mismo aprueba cuando la luz luminosa el Mundo de horror destierre, y en la noche tenebrosa. Y lo mismo Gil afirma entre las llamas furiosas del Estío, en el Juvierno, dentro, y fuera de su choza. Domingo lo mismo abraza, (sin duda el diablo se ahorca esta vez, y lo defiendo con cayado, y cachiporta. Recibid nuestro deseo, y amor, que la ignominiosa vida del alma destierra, y en nuevo ser la transforma. Muy ingenioso es Miguel. La Majestad Poderosa premiará su buen afecto. Sois mi Reina, y Protectora. Voto al soto treinta veces, y otras tantas a la sota voto, que anduvo discreta Toribia la socarrona, noble Miguel, en quererte; que la facundia abundosa de ese ingeniazo, merece que le quieran diez mil mozas. Pesia tal, y quien supiera ser Poeta, y hacer coplas; y aunque no fueran muy buenas, para unas ciertas fregonas, que cuando me ven, se burlan, y hasta que la calle toda paso éncima de mi aso, tonto me dicen las tontas. Escribir satiros versos es una cosa sabrosa, ven todos la falta ajena; y todos la suya ignoran. Si Toribia me quisiera, no fuera poco dichosa, que ya que no soy discreto, callar sé, que es lo que importa. Yo la llevara a las ferias, y a los mercados, y a todas las fiestas que ella quisiera, se fuera sola a las bodas, nunca la pidiera celos, y ella no fuera celosa por mi talle; y siquiera, me hiciera la mamona. No te aflijas más, Domingo, que pues tus penas me constan, y tu amor, yo te prometo que has de gozar la que adoras, aunque con cierta cautela. Toca aquesa mano, toca, mi vida pongo en tus manos, une yo aliento el alma cobra. Señores, no hemos de oír lo que ha compuesto Filardo, que es hombre de buen ingenio, y escribe sus ciertos ratos? Filardo es muy buen Poera: Y como a fe, de los bravos, y me admiro que lo sea, cuando no es enamorado. Es lo que yo tengo escrito un parabién extremado a esta Reina Soberana, en su parto prodigioso. Ya escuchamos. Ya atendemos. A vuestro gusto me allano que en efecto un poco escribo, aunque algunos Licenciados procuran oscurecer la gloria de mis trabajos; porque en aquestos montañas he vivido tiempo largo, los conceptos que fulmino, canonizan por extraños. Señores, hay en el Mundo muchos Poetas hogaño, y los más de ellos Pastores, que ha hecho Apolo un gran milagro Ay Homeros, ay Virgilios, ay Ariostros, y Horacios, Sanázaros ay, y Arsenios, Voscanes ay, y Menandros, Cuadratos ay, y Auristides, Enios ay, y Garcilasos, ay Tansilos, y Auristeos, Euripides, y Epicarmos, ay Ríselos, y Damones, Lucindos ay, y Lisardos, Coridones ay, y Alceos, Cardenios ay, y Velardos, Filenos ay, y Menalcás, Bernardos, Clarindos, Tasos; ay Rosardos, y Lupercios, ay Almendares, y Fabios, ay Albanios, ay Anfrisos, Dantisos ay, y Menalios, ay Delios, y también Celios, ay Filenos, y Gerardos: yo me perderé muy presto, porque si anda enamorado un hombre, y entre Poetas, dispuesto está a mil naufragios. Vaya, Filardo, el discurso. Vaya, si Gil ha acabado. Decidle, y vaya deprisa, porque para hablar descanso. Mi padre, Reina Divina, me puso a servir seis años a un Sacerdote eminente, que era en todas ciencias sabio. Tuve ocasión de adquirir, a costa de mi cuidado, algunas santas lecciones de los Profetas Sagrados, de Elías, y de Eliseo, de Avaeue, del que llamamos el Psalmista, de Isalas, Amós, Natán, y el del Lago. Lo que a las doctas Síbilas el Señor les fue dictando, lo pasado, y lo presente, y aquello que no ha expresado. Con esta oportunidad escribí algunos tratados, de mayor ingenio dignos, y de sujetos más altos. Entre otros, hice un papel a vuestro glorioso parto, el cual con vuestra licencia imploro, expreso, y relato. Para bien, Santa Princesa, el Cielo os dio el bello Infante, que él es solo el rico, y noble, aunque humilde, y pobre nace. Para bien, dulce María de esas telas Virginales venga a amplificar sus Reinos el Príncipe de las paces. Tantaa finezas celebren las criaturas celestiales, Arcángeles, Serafines, Virtudes, y Potestades, el Trono, y Dominación, el Querubín sabio, el Ángel, y el glorioso Principado, bienes tan dignos dilate. Patriarcas, y Profetas, que en tristes oscuridades están del profundo seno, hagan su esperanza estable. Hoy, Belén, Ciudad dichosa, bien puedes Cielo llamarte, pues de ti, como de Oriente, el Sol de justicia nace. Los Cortesanos a coros del Cielo, rompiendo el aire, canten gloria en las alturas, paz a los hombres mortales. Júbilos de gracia llenos a Pastores, y Zagales, que velan sobre el ganado, con prompritud vigilante, les anuncie San Gabriel, diciendo que el inefable está en Belén disfrazado del sayal de nuestra carne. Corred, parientes, y amigos, los que vestís pobres trajes, que aunque es Dios, solo se precia de las limpias humildades. Ya de Juda aquel León de robustas fuerzas graves, es Cordero manso, y tierno; ya llora, ya tiene hambre, ya hace tiernos puchericos, ya a la dulcísima Madre pide con ternura el pecho, ya muestra alegre el semblante. Siendo, Señor, como siervo, sufre mil penalidades; pero está dispuesto a todo, como verdadero amante. Llegue el alma deseosa a ver el caso más grave que Ángel pronunció, y dijeron los Profetas admirables, Naturaleza Divina con el Humano Linaje, en un supuesto enlazada, la Palabra está hecha carne. Ya el impasible padece de la miseria en la cárcel, ya es corporeo el invisible, llegad bien podéis tocarle, que ni se agravia, ni ofende, ni hace del intratable: qué apacible, y manso viene, porque ha venido a humillarse! Oh culpa terrible, y fiera, que a tantas penalidades vino por tu causa el hombre, que hiciste degenerase! qué el hombre perdiese a Dios! Y que Dios, por restaurarle, esté, como el más agreste, entre brutos animales! Y aunque puesto en tal pobreza, da muestras el inmutable de sus consejos, que son llenos de Divinidades: Pues de un humilde Pesebre hace trono de oro, y jaspes; del Portal, Palacio rico, que fue traza memorable: Ya la pasión amorosa, que hace sabroso, y suave cualquiera rigor adverso, justo es tal letra le cante: Fuerte gigante es Amor, tal, que es su Imperio Divino, pues por él el hombre indigno tiene un Dios por Salvador. El discurso es admirable, extremo ha sido de extremos. Vuestra discreta alabanza, no dudo que el Rey del Cielo os la premie, y galardone. Pues no hay que admirarse de esto, porque aunque somos pastores, tenemos bravos pergeños. Pues si a mí me conociera, hallara en mí un gran sujeto: conozco cual es oveja, conozco cua es carnero; cual es vaca, o buey conozco, cual es jumenta, o jumento, y mucho más que ahora caso Tenéis buen conocimiento. Vuestros trabajos, y ofrendas merecen copioso premio, Dios os le dará, que es Dios quien premia tales empleos, y os guarde a todos, Zagales, los más dichosos, que el tiempo tendrá, ni tuvo, ni habrá en los siglos venideros. Yo le suplico, Señora; cuando asista allá en su Reino, que de nosorros se acuerde. Domingo, yo lo prometo. Vamos, gallardos pastores, pues que somos los primeros hombres que en carne mortal vieron encarnado al Verbo. Digamos todos festivos en dulces, y acordes ecos, que el Nuevo Oriente del Sol hoy en Belén atendemos, y el más dichoso Portal, a quien el Rey de los Cielos en Real Palacio transforma: y así, cantando, y tañendo, repita nuestra alegría con los Espíritus bellos. Gloria a Dios en las alturas, y paz sl hombre en el suelo.