Texto digital de La nueva victoria del marqués de Santa Cruz
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Lope de Vega Carpio
- Atribución estilometría
- Lope de Vega Carpio Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la edición de Obras de Lope de Vega. RAE. Nueva edición.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La nueva victoria del marqués de Santa Cruz. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nueva-victoria-del-marques-de-santa-cruz-la.

LA NUEVA VICTORIA DEL MARQUÉS DE SANTA CRUZ
JORNADA PRIMERA
Ah del Castillo. Quién es? No me conoces, yo soy, di Atalaya lo que ves. Si buenas nuevas te doy, bien es que albricias me des, sino lo son, no las quiero. Hoy Cariadeno has cumplido, con tu gobierno. . Ya espero, saber que Bajá ha venido, si es Plebeyo, o Caballero. Aradín oigo en la playa. Aradín venga en buena hora, respóndele, y haz que vaya, la vala por donde ahora del mar los límites raya. Con bala? Si que es grandeza de un Capitán General. Hola pon fuego a esa pieza. Véndrale a Aradín igual el laurel de la cabeza. Yo pienso que el Gran señor no envía Gobernador, porque en tu gobierno faltas, porque en empresas más altas quiere oponer tu valor. A quién gobierna señor, nunca faltan enemigos, siempre a los Príncipes dan, música falsos testigos, siempre murmurando están. Yo creo que viene aquí este Bajá sin sospecha, Bien puede ser Ruzalí, que a toda envidiosa flecha aura resistencia en mí: y así poco me fastidia, ver que me ofenda en ausencia la que a tantos buenos lidia, porque es la buena conciencia Diamante contra la envidia. Ya de la Ciudad te aguarda, a las puertas Cariadeno. Vista, y presencia gallarda, dame esos pies, vienes bueno? Parece que se acobarda. Bueno a tu servicio vengo. Ya sabes la obligación, que no de admitirte tengo, hasta saber la razón, Darte la razón prevengo, ella cédula Real es del Gran señor. Su firma, pongo en mi frente, a hombre igual justamente le confirma Seliman, gobierno tal. Noticia de tu valor tengo. . Y yo también del tuyo? Gobierno mayor mereces. Fue gusto suyo, obedezco al Gran señor. Selín Sultan Soliman. Emperador Oromano, señor del Asia, A mi servicio ha convenido, que Aradín Baja tenga el gobierno de esa Isla de Lango, por ser una de las más importantes del Ar- chipiélago, respeto de los continuos daños que esas costas reciben de las Gáleras de Nápoles, y Malta, porque estoy sentido, que Don Pedro de Toledo, a petición de Don Francisco de Castro, hijo de él Conde de Lemos, haya corrido estos mares, hasta Jerusalem: Entre- gareisle la Ciudad, y el Castillo, y vendréis con sus Galeras la vuel- ta de Alejandria, para mayor seguridad de mi Carabana, que ya se queda aprestando para Constantinopla. Diez y ocho de la Lu- na de Julio, y de este año, En mi cabeza la pongo, por Capitán General te acepto, y te entrego a Lango, toma este bastón Real. Con el entrarme dispongo, hazme entregar luego el fuerte. Con salva vienen a leerte. Qué soldados. Cuatrocientos, que todos están contentos Aradín de obedecerte. Esta Capitán famoso se te rinde. . Soliman os doy escuadrón generoso Soldado, y no Capitán, y en serlo vuestro dichoso, que estima vuestro valor, desde que con tanto honor, esperabades sin miedo, al de Castro, y de Toledo armados de ira, y de rigor: Id a colgar la bandera, por mí en nombre de Selín. Entra que la salva espera, viva Aradín (todos) Aradín viva. . La Ciudad se altera. Todos se salen a ver, que las Galeras me entregues Baja será menester. Darántelas cuando llegues, que no tengo allí que hacer. Abrid la puerta, levad el puente. Ve al mar, que esperas. Partire con brevedad. Yo te entrego las Galeras, Yo te entrego la Ciudad. Seas Aradín gentil bienvenido. Resplandeces como Aurora en fresco Abril, que poco a poco amaneces con pies de rosa, y marfil. Quién eres, o pensare que eres el sol, donde vas, que aunque este campo te ve, y sobre él los pasos das, pones en el alma el pie. Si de Mahoma supiera que hija alguna dejó, por su hechura te creyera, o eres ángel que envió A la de su hermosa esfera; si en Chipre desembarcara, como en las Islas que miras, por su Venus te adorara. Dame esos pies, que retiras, humilláreme a tu cara, si vienes como la Diosa en las desdichas de Eneas. Dame tumano piadosa, más Dido es mejor que seas, siendo mi huéspeda hermosa, que te prometo de ser mas que el Troyano leal y eternamente volver a Italia. El hospedaje igual, Bajá te vengo a ofrecer, alegrome tu venida, por las nuevas de tu fama. La casa esta apercibida su dueño, y huésped te llama, el alma esta defendida, vive en ella si te agrada. Que al aprestar tu jornada, ni me llevaras la honra, ni yo por tanta deshonra me mataré con tu espada. Pero si saber deseas quien soy, dame atento oído, porque en mi discurso veas, que ni seré Elisa Dido, ni tu lisonjero Eneas. que si el cuento de aquel día tantas desdichas Apoya, antes que tu alevosía me diga historias de Troya, quiero que sepas la mía. Enloquecesme de suerte, que ya por oirte, y verte. de Éneas, me vuelvo Ulises, para que hablando me avises, que eres Sirena en mi muerte. Di quien eres, que ya en Calma la razóno inde a tu gloria de sus discursos la parma; daré a tu voz la memoria, como a tus ojos el alma. En la armada de la Liga; que Roma, España, y Venecía hicieron contra Selín, noble agüelo del que hoy reina. El cielo Aradín famoso hizo esta Liga pequeña, con mis estrellas contrarias, con mis opuestos Planetas, contra mí, puesto que entonces, ni los Planetas, ni estrellas mi narimiento sabian, sino solo el autor de ellas. Filipo, el que ahora llaman el prudente, y de quien vuela su nombre por toda el Asia, tanto que aún muerto le tiembla. General hizo a Don Juan, un mancebo, que pudiera competir con Alejandro, en desdichas, y en grandezas. Pio quinto Pastor de Roma, que ellos laman de su Iglesia, a Marco Antonio eligio, y a Bárbarigo Venecia, contra aqueste Triunvirato Gerión de tres cabezas; eligio Selintres hombres de igual valor, y experiencia, era Vehalí Rey de Ángel uno de ellos, mas no era tan Aquiles, como Ulises, ni tan Pirro, como César. Piali Baja fue el segundo justamente, pues no hubiera quien al muerto Barbarroja mejor igualara en fuerzas. Pero esta sangre de Carlos, como al otro en las riberas, del mar de Tunez rindio, a quien Lepanto desprecia. Alí de quien ya la fama te ha dicho veces diversas los consejos, y las manos, la fortuna, y la prudencia, fue escogido sobre todos, y de este quiero que sepas, que soy nieta; Aradín fuerte, yo soy Fátima su nieta. No te quiero reserir de la batalla sangrienta, lo que tú sabrás mejor, y hoy canta el Asia en endechas, No de mi famoso agüelo, las militares defensas, con que tantas veces puso la victoria en contingencia, Díganlo Melta, y sus Cruces, y aquella abierta Galera, donde tantas Cruces blancas, rojas de sangre se muestran. Pues desde el estanterol es, hasta la vase cureña, un Filarete no había, que no tuviese cabezas. Si como Uhasí cobarde, mi agüelo famoso fuera, y volviera las espaldas con tan vergonzosa afrenta, nunca el Españel Don Juan, en Mecina las banderas de Selín vuestro señor arrastrara con vergüenza. Pero murió como bueno, donde para siempre queda vivo su nombre en su fama, que es vida que nunca cesa. De Don Albaro Bazan tengo desde entonces queja, por cuyo consejo osaron emprender tan alta empresa. Que como muerto el que allado del Príncipe a serlo llega, no hay quien del suelo levante su mísera descendencia. Aja Alí su mayor hija, y su más amada prenda, no caso con tanto honor, como en su vida pudiera. Nací yo de sus desdichas heredera, triste herencia, donde solo el referirlas, es mi nobleza, y hacienda. Después sabo que vivo en estas Islas quen me uro pues no es bien que te detengas, Ven a mi casa Aradín, para que te sirva en ella, quien quisiera ser Cleopatra, porque Marco Antonio fueras. Tanto estimo conocerte, que me obliga tu desdicha a llorar de Alí la muerte; aunque he tenido por dicha mececer Fátima verte, tan bella te hizo Alá. que a esta gobernación vine forzado de allá, y hallo que en su pusesión todo el bien del mundo esta. Cuando el gran señor me hiciera General de todo el mar, a Filipo hacer quisiera guerra, y me diera el lugar que él en su armada tuviera, pienso que no le trocara por este humilde gobierno; tanto estimo ver tu cara, donde puso el Cielo eterno, tanta luz, beldad tan rara. Y porque aquestas no sean palabras como lo son las más de los que desean, y antes de la ejecución mis pensamientos se vean, quiero casarme contigo, que no tengo, Alá es testigo, mas de dos mujeres solas, diez Esclavas Españolas, y tres que vienen conmigo, así que serás señora de ellas, y de mí. Quisiera servirte Aradín ahora, si ser casada pudiera, así tú talle enamora, pero tengo un imposible. Como no siendo casada, dímelo, y será posible, que en lo que a mi gusto agrada soy poderoso, y terrible. No es cosa que hacer la puedes, Fátima, si me concedes tu mano, es pequeña hazaña ganar otra vez a España, para que obliga de que des. Dime en que servirte puedo, que atravesando la amar, haré que ensanche de miedo, sus estrechos Gibraltar, para llegar a Toledo. Y si esto es poco, imagina, que a donde el Ártito Polo corre la Oriental cortina, desnudo este acero solo, pondré tu imagen divina. Que del Danubio, al Hidaspe, seré en hazañas segundo al amador de Campaspe, y en las márgenes del mundo pondré colunas de jaspe. De otro monstruo nunca visto, pienso ser Belorophonte, y tú verás que conquisto, desde el Atlántico monte, a donde alumbra Calisto. Dime Fátima querida, el juramento que has hecho. Del Bajá, toda su vida tuvo mi madre en el pecho la triste historia esculpida; pedía venganza al cielo, por la muerte de mi agüelo, de Don Alvaro Bazan, por cuya cruz santa están tantas lunas por el suelo. Yo aunque niña la escuchaba, y aquel odio, y desamor, dentro del alma estampaba. Murio, heredé todo su rigor, que infuso en la sangre estaba; y así sabiendo su muerte, después de tantas victorias, en que le ayudo la suerte, donde el convirtió sus glorias, mi furia el rigor convierte, Un hijo dicen que tiene, que así y guala su valor, que a ser con hazañas viene de nuestras lunas terror, sino es que el mar le detiene. Y así estoy determinada, de no me casar con hombre, que no traiga ensangrentada en tres vidas de este nombre, la mano, y la Turca espada. Pídenme mil Capitanes, mas que ha de gozarme advierto, de los que son más galanes, solo aquel que hubiere muerto tres Caballeros Bazanes. Extraña furia. Esto intento. Y si son de otro apellido? No hay tratar del casamiento. Tres pides. Tres vidas pido. Vengativo pensamiento, y por fuerza del linaje del Marqués de Santacruz? Esa sangre fue mi ultrane. Pues pide que al sol la luz en medio del curso ataje, pide que un rayo le quite, si esto decirse nermite. Estrellas, Pídeme pueo gara ellas mostor lacile, Pídeme que tener pueda de aquella primera rueda el cristalino edificio, que haré estar por tu servicio toda su máquina queda. Pídeme las pomas de oro, pídeme el dorado Toro por donde camina el sol. Pídeme el Ceptro Español, que desde el mar Indio al Moro, no hay perla en concha, no hay piedra en mina, no hay ámbar en mar, ni coral, su centro en piedra, que no te de por llegar a ser de tus ramas yedra. No solo quiero que saques tres Bazanes de partido, para que la furia aplaques, sino a cuantos han traido blancos, y negros escaques; todo el linaje te ofrezco, pasaré a España armaré cien Galeras. Si merezco tanto favor de tu fe, hoy mi esperanza enriquezco, ven a descansar valiente, famoso, noble, galán. Que esto un hombre cuerdo intente, todo el linaje Bazan le ofreces. Y diez, y veinte, mas sabes que es desear, dejarme tu prometer, hasta que llegue alcanzar, que ejecutado el placer, quién se acuerda de pagar? Bien dices, estoy corrido de no te haber entendido. Engañarla quiero allá. Luego el Bazan vivira? Lo que Alá fuere servido. s - Baja la voz pregonero, o no me vendas a mí. Tres blancas dan. Eso sí, que agradecértelo espero, Tres blancas dan. No levantes la voz, o harasme que pierda el seso. Si se te acuerda de otros palos semejantes, como Don Pedro no miras los muchos que te han de dar, y dejando el porfiar de tu opinión te retiras. Porque no me ha de vender, Cariadeno aunque se vaya, o he de quedar en la Playa muerto. Y no hay más que perder, ya que desprecias la vida, ten del alma algún cuidado. Porque estoy desesperado, soy de mí mismo homicida, piérdase, perdido el bien, alma, y vida. En un Cristiano es hecho torpe, y liviano. Venden la Esclaur? También. Quién compra los cuatro Esclavos, ay quien puje, hay quién de más? Peralta engañado estas, si mil cadenas mil clavos, mil hierros, cien mil esposas me echase en tantos enojos, basta por gloria a mis ojos, ver sus estrellas hermosas, muero por ella, que haré, si a Constantinopla quieren llevarla. Si me la diere por lo justo, comprate. Dalí la Espáñola Esclava. Llega, y del precio te informa, si con el gusto conforma determínate, y acaba. Qué piden de la Esclavilla? Cómprala, con lo que ves, que los tres, cantan a tres, que es única maravilla. La Esclana solo me agrada. Trecientos zequies pido. Gran precio. Pequeño ha sido. Por qué? Porque es extremada, que canta, y hace lavor, y sabe el Turco lenguaje. Baja del precio. Que vaje. Es excesibo rigor. Dale a Jafer por docientos. la Esclava, y yo comprate ese Esclavo. No podré. Conoce mis pensamientos, él me ha visto apasionado. Cuanto quieres por aquel. Cuál? Ah fortuna cruel. Ese Español arriscado. Este mando Cariadeno dar en menos, aunque es hombre de valor. Cómo es tu nombre? Pedro. . ? El bueno. Porque le da en menos precio? Es fugitivo, es ladrón? Por celos. Vastantes son para enflaquecer a un nevio, de quién los tiene? No se, pienso que es de cierta Esclava, que este le solicitaba. Pequeño delito fue. Pequeño si la quería. Nunca fue culpable amor. Qué piden. Poco valor, Pues alto la prenda es mía, dale la Esclava a Jafer. En él la Esclava remato. Turco. Esclavo. Ese contrato sin mí no se puede hacer. Cómo? Quiérote informar, de lo que a tu casa llevas. Dame de ti mismo nuevas. Soy muy amigo de holgar, esto cuanto a lo primero, luego aunque mi amo de voces, no respondere palabra en un año entero; como por seis duermo tanto, que no despierto en tres días. Buenas partes. Cómo mías. De que te escucho me espanto Pues estos principios son. Que aún tienes más tachas? Mas, no tandrás mujer jantas, en quien no ponga aucion soy tentado por blandura, entre otras faltas que tengo, y tras todas estas vengo, por puntos a tal locura, que desnudando una espada, doy tras la casa de suerte, que no es más fiera la muerte, por un ejército airada, son lucidos interbalos. Poner un remedio en medio. No tiene mi mal remedio. Si tiene. Qué? Muchos palos. Y darásmelos tú a mí? Perro infame desviad. y matarele. Llegad. Mátale, y págale. Ansí, provad villanos a ver. Cuchillo escondido tiene. El nuevo general viene. Español había de ser. Qué es esto? Llega, y sabrás quien alborota la tierra. Cristianos canalla perra, Y Españoles. Eso más. Vende, como ya se parte, Cariadeno sus Esclavos, o por tenerlos por bravos, o porque piensa engañarte con fingir necesidad, habiendo sido tirano. Qué miras? Jile verdad, sido a concertado, de servir, que e hrlo ha sacado, que en el Aaleco traía, y nos intentó matas Querra el perrar el dueño con quien vinras, ponelde en un palo luego. Señor pues por juez vienes oye, a spartes. No tíe les disculpa. Escucha te ruego. Qué puedes decir? Advierte. Cuchillo un Esclavo. Mira que dar lugar a la ira, es de hombres de baja suerte. Ya te escucho. Si has leido divina, y humana historia, verás que de amor la gloria natural disculpa ha sido. Un Alejandro verás por Campaspe loco, y luego un Masinisa más crego que amo a Sopenisma más. A un César en el Senado, reprendido de Catón, Áquiles muerto a traición, Sansón de Dálida atado. Aristoteles, que apenas hay quien sus grandezas diga, por adorar a su amiga le desterraron de Atenas. De vuestro mismo profeta, dicen que una Hebrea amó, no soy piedra, hombre soy yo, el mismo amor me sujeta, al na tienen los Esclavos, alma tengo Esclavo soy. En tu pensamiento estoy, tiene amor encuentros bravos, digo encuentros, porque es ciego, y a cuanto encuentra derriba. Amo una hermosa Cauriva, Esquinta esencia del fuego, es eelemento puro lo más acendrado, y raro. Es el sol cuando más claro sale del nublado escuro, es del mar de amor la carta, entre sus olas confusas, la décima de las Musas, y de las gracias la cuarta. Es ángel en mortal velo, pintura que sabe hablar, la Venus de aqueste mar, y el lucero de aquel cielo. Es música en los oídós, y regalo en los enojos, es gloria para los ojos, y es infierno en los sentidos. Es hechizo que enamora, es una circe que encanta, una sirena que canta, y un cocodrilló que llora. Es en desdenes crueles Scila, Caribdis, y Euripo, una Elena de Lisipo, y una Andrómeda de Apeles. Es un campo de traiciones, y finalmente una fiera, en sus potencias quimera, y Ovidio en transformaciones, Quiérola bien, tiene celos Cariadeno de mí, y quiere venderme, porque prefiere a mi interes sus desuelos. Y así es justo que repares, que sus celos vende en mí, mira lo que pasa aquí, que hay quien venda sus pesares, Este compra sus recelos, y yo digo que es error, dichoso aquel amador, que puede vender sus celos Hoy Esclavo la Cautio debe de llevar con sigo. Hoy la embarca, y hoy mal digo mi suerte, y fortuna esquiva, véndeme por no llevarme, y estos tres vende también, porque intentando mi bien, trataban de remediarme, que como cantan, solían ser su regalo. . Qué historias notables cantáis? Memorias, del bien que llorar podrían, los ojos que ya no esperan ver un día de placer. Selín. . Señor. Yo he de hacer, aunque los celos no quieran, que esta Esclava quede aquí, y de este Cristiano sea. Justamente el cielo emplea esta dignidad en ti, plegue a Dios que tu fortuna, a tal lugar te levante, que corones el turbante de los cercos de la luna. Plegue a Dios que en dulces ecos, tu nombre con el sol rise, con más dichas que el Jarife, que fue Señor de Marruecos. Plegue a Dios que a las extrañas tierras, que aún él sol enoja llegues, y que a Barbarroja venzas en fama, y hazañas. Mas que Nestoran más fuerzas que mas que Pompiitostosa y más que Ulises engaños. Mas tierras ganes que Eneas, seas España en poder, gran Hurco vengas a ser, y el mismo Mahoma seas. Que te mueve a que este goce la Esclava. . Querer yo bie a Fátima, que es por quien, mi amor al suyo conoce. Aunque no se hayan tratado dos que de una tierra son, no se cobrán afición si en la extraña se han hallado? Pues así le doy favor, porque si yo quiero bien, es de mi patria también, cualquiera que tiene amor. Darás pena a Cariadeno, y quejarse ha Selín. De que viniera Aradín estaba Leonor ajeno, pero ha lo tomado bien, pues muestra el papel en fin, que está en gracia de Selín. Él lo merece también, mas pues sus esclavos vende, cómo me mánda embarcar? Porque te quiere llevar, donde regalarte entiende; vamos verás la galera, que dicen que es la mejor, que ha tenido el gran señor, ni vio el mar en su ribera. No lleva a Don Pedro allá? Mandó a Don Pedro vender. Son celos? . Deben de ser, y es bien dejarlos acá. Aradín, mso Da en lo sereno del Cielo, en el mar, entí, y en mí, en todos los elementos, en las aves, en la arena, de granos de aljosar llena; en los árboles atentos, en el agua que derriva este penasco de sí, no echas de ver que está aquí aquella hermosa Cautiva? Tienes por Alá razón, cierto estaba hermosa prenda, no me espanto que te venda, que justos sus celos son; o peregrina belleza, en el todo, y cualquier parte, asombro eterno del arte, luz de la naturaleza. Oh tabla, o colores raras, o mármol blanco, o figura, que a no hablar, eras pintura, y siendo pintura hablaras. Cómo es eso? . Dónde vas? Señor a embarcarme voy, que de Cariadeno soy. Eso no lo digas más, no eres tal, porque en el suelo, nadie te ha de llamar suya, di Cautiva que eres suya, aunque des envidia al Cielo. Y como escribe la gente, dese esta carta a sulano, y en su ausencia al más cercano vecino; amigo, o pariente. Diga el Cielo en esta calma, pues que te escribió también, que en su ausencia te me den, y daré de porte el alma. Por mi fe, que lo remedias, no la has visto, y ya te admira. Amor no yerra al que tira, toda su historia es tragedias, ten paciencia Español bravo. Razón tiene el Español. No tiene, que no es el Sol para el cristal de un esclavo, cuando da el Sol en el oro, crece el valor celestial, mas cuando da en el sayal, pierde su lustre, y decoro. Dando aquesta esclava en mí, honrase naturaleza, que es infamar su belleza, que den sus rayos en mí. Flaqueza es amar señor, todo aquello que se ve. Flaqueza hasta verlo fue, después yo se que es valor: Si un caballo me enseñaras, alguna casa, o vergel, y me enamorara de él, bien fuera que me culparas. Pero viendo la hermosura, de una mujer, como ahora, ni es mozo el que no la adora, ni hombre el que no la procura. Vosotros que hacéis ay, ya no se vende aquí nada. Ya nos vamos, pues te agrada. Y tú también Ruzalí? Qué le diré a Cariadeno? Que esta esclava quiero yo. Bien la palabra cumplio, yo quedo por Dios muy bueno. No se yo si la dara por ningún precio. . Pues di, que cuantos he hallado aquí quedan secrestados ya, por el Gran señor. Si haré. Siéntate en esta almohada, mujer la más acabada, que vi del cabello al pie: y vosotros prevenid los instrumentos, cantad, decilde mi voluntad, mi pensamiento decid. Señor, si mandas, en pie podré estar. Siéntate digo, porque quiero hablar contigo, y no es bien que yo lo esté: cantad, cantad. Ya he templado. Mis destemplanzas espantan, yo llorare mientras cantan. Comenzad. Ya comenzamos. Los que soberbios asisten sobre las Islas Terceras, al Marqués de Santacruz muestran las rebeldes fuerzas. Mas el famoso Bazan, levantando la bandera del Segundo Rey Filipo, así dice, así pesea. Cierra España, cierra, cierra, a la Cruz de su apellido, las confiadas banderas, no trémolan por el viento, mas trémolan porque tiemblan. Disparó la Capitana, responde el mar a lagulezas, y el Marqués sobren apopa, dice en la dicha, otro César, cierra España, cierra, cierra. Canitan envía Bien por Ala buen Cap. el Gran señor; bien entra, bien gobierna las Islas, cuya costa, y mar temía, si el de Toledo en Nápoles invierna, Eres tú aquel, a quien Selín confía; la gente de su ejército moderna, para que a sombra tuya, en cuanto emprendan, la diciplina militar aprendan? Eres tú aquel, por quien a mí me quita el cargo de estas Islas, así infame, la fama, la opinión se solicita, para que con el prives, y él te ame? Por el que cuelga en la mayor Mezquita, que a penas llegue, cuando haré que llame tu vil persona, y te cóndene a fuego: deja villano mis esclavos luego. Esto sufris lumbreras celestiales, las del primer móbil, y el segundo, sin romper vuestros lucidos cristales, para que caigan rayos sobre el mundo, Villano insame, en tanto que te vales del túrbulento mar, en lo profundo, huyendo mi furor, toma en castigo. Detente. . Cómo tente? Tente digo, no pongas en un bárbaro la mano, llama tu guarda. Bien has dicho, a gente. Si te ofendio, pasarle el pecho . Tente, mejor es que le pruenes, que el tirano, tuvo estas Islas. . Aradín valiente, cuerpo a cuerpo es mejor, no con enredos. Soy tú juez. . Disfraza bien tus miedos, La comisión del Gran señor es esta, yo sabré lo que has hecho? . Los esclavos, que me has robado, le daré en respuesta, así proceden Capitanes bravos. Llevaldle luego, y tu Selín apresta, levando ferros, desatando cabos, las Galeras del puerto, y pues hay viento, vuelve a Constantinopla? . Yré al momento. Dirasle al Gran señor lo que ha pasado, y como queda Cariadeno preso. La Esclava henor, y vida me ha vostado, prendéis al que os rigio mudable excello, mire quien juzga, que ha de ser juzgado, y que el mejor gebierno es un proceso, así del mar las olas lo celebran, que en las que vienen, las Ya comienzas a costarme Esclava desasosiego. Que templéis la furia os ruego, de castigarle, y amarme, mirad mi humildad señor, y que tales capitanes, de Marte han de ser galanes, no de amor, que es niño amor. Cómo fuiste su cautiva? Es prolija, y larga historia. Tengo el oírte por gloria, di, porque entretanto vivo. En la Ciudad, donde Alcides puso por límite, y margen del mundo las dos columnas, que el César puso más grandes. Pues llegaron sus pendones a los Autárticos mares, de donde a España oro, y perlas carros maritimos traen. De nobles padres nací, pero quitome a mis padres el Conde de Leste Ingles, cuando vino sobre Cadiz. Allí en tan grande desdicha, yo triste en los arenales del mar desnuda corría, Ninfa de fortunas tales. Cuando en un barco pequeño, sin alas pude arrojarme, sino es que las tiene el miedo, que en el peligro le nacen. Allí anduve con las olas. fluctuando por mil partes, que van se quiebran. ya mirando los socorros, ya mirando los combates. Pero solo vi entre todos, los de galeras, y naves, un mancebo, que sentía de España el injusto ultraje. Tenía el rostro encendido de furia, y de roja sangre, ajena, porque la suya daba al corazón embates. No por eso estaba feo, antes con gracia admirable, que no por el fuego pintan mas feo el rostro de un Ángel. Discurriendo la crugía, animana a la cobarde chusma, porque a los soldados decir que eran suyes baste. Deseaba yo saber, quien fuese cuando en un Cable veo subido un Piloto, que así dice con voz grave. Gran Marqués de Santacruz, vuestra Excelencia se aparte, que es el puesto peligroso, y poco el truto que hace. Yo viendo que era el Marqués de Santacruz Dios me guarde, dije, y híceme mil Cruces, para que amor me déjase. Porque entre el agua bendita, si son benditos los mares, y la Cruz, andaba suelto amor, que es demonio en parte. Que de verle tan galiardo el alma, quiso tentarme mil veces, porque los ojos tienen mul fáciles llaves. En el discurso del día, fue su valor tan notable, que aunque no rindio al Ingles, pudo rendirme, y matarme. Al fin yo quede cautiva, de la guerra más suave, que tiene el entendimiento, porque es amor, muerte, y Marte. Solí del mar, como Venus, mas no pudo ser que hallase remedio por muchos días, ni a mi amor, ni a mis pesares, Velvió el Marqués a Lisboa, yo con intención de hablarle, que es verdad que no la niego, por ser la causa tan grave. En una barta Flamenta, pense que le diera alcance, más llevaba alas de fuego, yo pies de hielos de Flandes. Oh gran señor de mi entierro iren ataud de nave, cantar el viento, y llevar la luz, y la Cruz delante. Perdí de vista la Cruz, cierta señal de lugares, y así nunca entre en Lisboa, que no la vi, y era tarde. Luego tres fuertes navios nos altanzaron un Martes, y por la Reina Isabel, mandan que la vela amaine. Amainan, y entra la gente, y como sola me hallasen, de esta nación a mí sola me desnudan por rescate. Echáronme en unas Islas solitarias, que el mar vate, con pescado, y con bizcocho, breve vida, y larga cárcel. Mas viniendo a hacer aguada en ellas Morato Arráez, suy de Morato Cautiva, y en Argel vendida a Zaide. Este fue a Constantinopla, a negocios importantes. y me llevó, y me vendíó al Belérbey Amurates, de quien el Bajá que hoy prendes me compró, y trujo. No hables de más desdichas Cautiva, que las entrañas me partes; cómo es tu nombre? Leonor. Pues Leonor, tu puerto hallaste, si mi buen celo agradeces, y lo que mereces sabes; tu Pedro solo en la tierra; a donde la planta estampe, quiero que pongas los ojos, seguidme. El Cielo te guarde. Vas contenta? Yo que puedo, Don Pedro entre tantos males, nací en Eclipse del Sol, tengo las dichas iguales, más primero que Aradín me goce sabre matarme, Cumplirarlo? Afe de honrada, de mujes noble, y de amante. Fírmalo. . La pluma es pena, sea el papel el dolor. Mirad lo que ordena amor, Mirad lo que amor ordena. Esta arena podrá ser, escribe, y en ella quede. Qué pondré? Lo que amor puede, y lo que nos da a entender. Pues ya ser tuya me agrada, y ha de ser hasta morir, quiero en la arena escribir, antes muerta que mudada. Mejor es no suponer Porque si me obliga amor? Porque no tendrán valor cosas dichas por mujer, vete que el viento que sueña borrara cualquier razón, si ve que de mujer son, y escritas en el arena.
JORNADA SEGUNDA
Esta es Nápoles. Es bella. Que vista, que Majestad. Aurá en España Ciudad que se compare con ella? Granada tiene hermosura, Imperio, y valor Toledo, Valladolid lustre, Quiedo fortaleza, Cuenca altura, Lisboa tiene riqueza, Avila armas, Salamanca letras, Antequera es franca; Segobia trato, y limpieza, León tiene antiguedad, Toro, y Zamora abundancia, Soria haber sido Numancia, Zaragoza Majestad, fuerza, y soldados Pamplona, campos Truxillo, y Plasencia, nobleza, y galas Valencia, gran tesoro Barcelona, Córdoba caballeria, altos Blasones Baeza, los dos Jereces nobleza, mar, y defensa Almeria, y por no te cansar más, con referir más Ciudades, ni de sus antiguedades, decir lo que ya sabrás, sola Sevilla la iguala, en comercio, trato, y gente. Brava máquina. Excelente. Altas grandezas señala deseo ver el cuartel de los Españoles. Tiene la grandeza que conviene a los que viven en él, mas no es ahora ocasión. La Galera me ha cansado. Pues por mi vida que ha dado el viento siempre a traición. Triste vida. Es para gentes de valor. Fáltame a mí? Valor ay Rosela en ti. Es el más que yo valiente? asienta mejor el pie? ciñe todo el hierro aún lado con más gracia? Es más honrado? De qué te enojas? De qué? De no me tener por tal como al mejor Español. Si te tengo por mi sol, con el solte juzgo igual, desemboza el capotillo, que los ojos te reboza, así viva quien te goza, que ya no puedo sufrillo, acaba pues, y perdona. Capotillo, por sus ojos cuando me da estos enojos, no es si no capa Gascona. Si lloras será aguadera, deja chacotas a parte, y antes que el Marqués, o Marte, desembarque de Galera, escucha cuatro razones porque te quiero enseñar, como en Italia has de andar que a gran peligro te pones, Aprende tu soldadesca, bisoño, que libre Dios, que yo se para los dos lo que en Italia se pesca. Y pues desde que salí de Valencia solo un hombre, no ha penetrado mi nombre, que es lo que temes de mí. Mira que hay aquí soldados, que son linces. Yo diamante, que no habrá vista bastante, para romper sus candados. El diamante es transparente, Sí, pero de igual dureza, y su luz, y fortaleza, ímito bastantemente. Lo que avisarte quería, es que en las conversaciones, no llegues con tus razones, para defender la mía, no te entremetas en nada, que te podrán conocer. Celitos deben de ser, y desfrazarlos te agrada, o que donaire tan bobo, que de eso estabas con queja, por tu vida que aunque obeja se donde me aguarda el lobo. Yo celos, de que, de verte así con menos belleza. Sin duda que es gran vajeza tener celos. De qué suerte? Porque cuantos tienen celos, no los quieren confesar, aunque los vean andar llenos de locos desuelos. Pues por vida del Marqués; y así Dios le de ventura con Filipo, a quien procura servir del modo que veis, que no los tengo de ti. Deja que el Marqués se goce, que ya Filipo conoce sus prendas como yo a ti, déjale, pues que le ha dado de Nápoles las galeras, que del Asia las riberas, y hasta las del mar helado tiemblen el santo apellido de su Cruz con que ya sale, y que en hazañas iguale a su padre esclarecido, y no jures cuando mientes su vida. Yo se que juro verdad, Y yo que procuro, que solo el amor aumentes. Grande estruendo. El mar se cierra. Es que el Marqués desembarca de la Galera a la Barca, y de la Barca a la tierra. Por ella viene gran gente. Es que el Marqués se apercibe a salir, y le recibe el Conde de Benavente. por una parte el ra en piernas, Haran su salva al Conde, y entrara Marqués a hombros de dos Turcos de Galer- con sus grillos al pie; acompañado de Víllegas su Secre- tario, Don Antonio de Velasco, y el Capitán Gines de Torres: y por otra parte el Conde de Benavente con guar da de Alabarderos, tocando a toda la entrada Chirimias. Vuestra Excelencia sea bienvenido. Vuestra Excelencia bien hallado sea. La gallardia con que sale a tierra de preguntar por su salud excusa. De que vos la tenéis es claro indicio, la merced que me hacéis. Pienso que ha sido próspera la jornada, mas quien duda, si tal Ángel de guarda os acompaña. Tratole a mi señora la Marquesa el mar con aspereza? . No creyera, que tal comedimiento hubiera usado. Antes de ser cortes, era muy cierto, respeto del que os debe por vos mismo, o en la virtud de vuestro insigne padre, que como los antiguos en sus fábulas, llamaban Rey del mar al Dios Neptuno, a quien las altas olas se humillaban, y los monstruos del mar obedecían: Así de Marqués, en todo el grande Oceano, y no solo del agua el movimiento, pero las mismas Naves, y Corsarios. A los varones de la ilustre Casa de Pimentel, antecesores vuestros, viniera justamente esa alabanza, pues no solo la mar, pero la tierra, les ha reconocido vasallaje. Aquí imagino a vuestro padre heroicó, en la Naval batalla de Lepanto, con el consejo, y la fámosa espada, teñida hasta la Cruz de su apellido, hacer hazañas dignas de memoria, hallada de aquel joven ilustrísimo, hijo de Carlos Quinto, César májimo, del Prudente Filipo hermano, y tío del Tercero que hoy vive, y viva, y reine para gloria de España dos mil siglos. Vuestra Excelencia crea, que en poniendo los pies en las arenas de esta Playa, me vino a la memoria de improviso, del Marqués mi señor, esa jornada, y que he sentido el corazón dispuesto a toda empresa, aunque imposible sea. Si de tal ejemplar, si de la Esfera de tan famoso Marte cobráis animo, y él con sus rayos vuestro pecho anima, quien duda que emprendáis mayores hechos, Admírome que España, como Roma, a Marco Antonio General del Papa, y la sabia Venecía a Barbarigo, no levantase a vuestro padre estatuas sobre piramidales edificios. Tantas mercedes generoso Conde. Más basta el nombre, que en el Templo eterno de la inmortalidad dejó sagrado, hoy aquella Casa que en el viso tiene, como Altar de la fama en que se miran tantas victorias, triunfos, y laureles. Alomenos yo se, que si viviera, estimara de vos esas palabras, mas que los triunfos de sus claros hechos; tanto valor merece el alabanza, de un hombre tan prudente, sabio, y justo. No os doy el parabién de las Galeras de Nápoles, que hallar en vos tal hombre, ha sido más ventura, que fue vuestra llegar al cargo que tan corto os viene, y espero que tendréis del gran Filipo mércedes sin iguales, porque creo, que todos cuantos Reyes ha tenido, juntos España, nunca hicieron tantas, como este soberano, y claro Príncipe. Viniendo yo después de Generales de tan alto valor, y nombre insigne, y ahora de Don Pedro de Toledo. tan digno del gobierno del mar todo, que puedo hacer que alguna estima tenga, que así como Aristoteles deshace el nombre de Filósofos tan raros, como después vinieron la grandeza de tales Capitanes, desminuye cualquier acción de mis deseos, y fuerzas. No es tiempo de tratar de esto, ni creo, que os harán más servicio las lisonjas, que el descansar del mar, venid conmigo, que os aseguro que esta Cruz famosa hará temblar los términos del Asia, con las banderas del tercer Filipo, Galán anda el Virrey. Fue siempre el Conde, grande honrador de los que tienen meritos. Los suyos son bien grandes, que ellos solos suplieran los gobiernos de dos Príncipes, como fue el de Miranda, y el de Lemos, el uno Presidente de Castilla, y el otro ya del Cielo Presidente, que quien en la presencia de Dios vive, en el cielo preside. Ya se parten. Yo vuelvo a las Galeras, Yo con ellos. Notable fiesta. Que contento es verlos. Los dos Príncipes se van de este mar, y de esta tierra. No es el Marqués muy galán? Todas las partes encierra de un famoso Capitán, así Alejandro sería, así el suerte Escipión, cuando de Ásrica venía, y así sería Catón, como el Conde. (ya. Alegre día. Ya hay tienda, y juego en la pla- Ya desembarcan los bravos, Ligero el Sargento Anaya hace armarla a los esclavos. Déjame Carpio que vaya, y pruebe la mano allí. Déjame llegar a mí, que se el oficio mejor. Eso no, porque en rigor, quiero acreditarme ansí. No te conozcan. No harán. O mi Señor, el Capitán Don Antonio de Velasco. Vayan Zamora, y Anasco, Pedro de Leiva, y Lujan, y cincuenta Moros lleven, con que ese bizcocho embarque. Menos la Galera mueven. Que cuando los fardos mar quén, les pagaran lo que deben. Y la ropa del Marqués? Esa sacarán después, si en la Ciudad quiere estar. Dormita siempre en la mar? De cuatro noches las tres, los baules pon en orden, y haz que esos barcos aborden, a la Capitana. Voy. Con algún cuidado estoy. De qué? De que habrá desorden. Desorden ay, no galera después del orden que mueve señor la celeste esfera, a quien del mundo se debe más palma que esta quimera. Hay cosa cual la obediencia, del comitre oyendo el pito, y aquella correspondenala, en un número infinito; sin mínima diferencia, cuando el bonete sacuden, el capote, o la cadena, cuando quieren que algo muden, o hagan cualquier saena, con que diligencia acuden, en corso de un enemigo, quién sufre así su molestia? Lo mismo que dices digo, pero teniega de bestia, que se mueve por castigo; ve, y dile a Amete de paso, que aconche nuestra pinata. Hoy dio a la chusma Tomasco, haba, y garuanzo. Es Baral. y en las fiestas no es escaso, mísera vente agradece. un puño de habas, y sal, que con mil gusanos cuece, pena por cierto infernal, si en la vida se padece. Entre otros muchos refranes, que en galera hacen Guzmanes, dicen que en Estío, y Invierno, es de soldados infierno, y gloria de Capitanes, quien viste, quien come, y duerme mas limpio que un Capitán? Yo no puedo detenerme, hola esos Moros no van? mas que he de descomponerme. Si él en un banco durmiera, entre cuatro, o séis remeros, de otra suerte respondiera; qué gente es esta? Sin fieros, todos somos de galera, no me le pidan ansí. Buarce hidalgo ha ganado? que yo le miré. Y yo fui, mirándole apasionado. Quizá gano por mí. Seor Campuzano yo creo que me miro con deseo de que ganase. Es razón paparur buena intención. Ya su buena intención veo, tome ese escudo, y perdone. Tu escudo, Campuzano, que setenta escudos pone por armas. Tenga la mano, para que se descompone? Rosela ha ganado, quiero ver como vuelve por sí. Por la fe de Caballero, que también yo dije allí, apagar de mi dinero, y Buarce, señor Hidalgo, tiro treinta escudos juntos, y no se comide en algo. Oh que bien, conmigo en puntos, váyase a espulgar un galgo. Yo espulgarme bien pudiera, que en las calzas, y la cuera, aún se aloja infantería, que por ventura podría poblar alguna galera, Cuanto a galgo, vive Cristo, que no soy Moro, y que tengo mi ejecutoria, y la ha visto el señor Aguado. Yo vengo, no a ganar, a ser bien quisto, por fieros no hay que tratar, pídanlo por cortesía, que del pedir al tomar, hay lo que de noche al día, y del decir al obrar, todo hombre quede avisado, aunque de bravo reviente, y se pique de taimado, que aunque soy bárbiponiente, tengo el corazón colchado; el señor Aguado, y amigo se sirva de ocho reales. Qué dice? Lo que digo. Eso hará con sus iguales, no conmigo. Ni conmigo, que si los vuelvo a ennbolsar, y pongo mano a la boca, no me los podrá quitar el mundo. Calle la boca. Callar, no quiero callar, digo bien seor Lorenzana? Dice bien aqueste Hidalgo, y parte de lo que ganta, y yo a defenderle salgo, con la misma Durindana; oyame. Qué? Bien merezco, que de hay me de un doblón, pues a su lado me ofrezco. Pues antes de la cuestión? De verla hablar me enloquezco, Antes el bien me le de, porque si mato algún hombre riñendo, tenga con que, por ser público mi nombre, si quiera me vaya a bie. Piensan ellos que he nacido en las maluas. Calle ahora, que es mozo, y reciénvenido. Sobre cuantro reales, llora? Ya he dicho lo que he sentido, vive Cristo que no es el barato, ni el dinero. Es fuero, Si el fuero es, por vida de la que quiero, y pintada del Marqués. Pues denos en cortesía, por vida de aquesa dama, y deje la valentía. Por su vida, y por su fama, daré hasta la propia mía, teme el seor Campuzano otro escudo, y un doblón Lorenzana. Heroica mano. Estos tres de a ocho son, tome Aguado, y nada gano. A provar voy mi ventura. Yo la mía. Y yo tras vos. n. Quién por esa vida jura, que no podrá? Bien por Dios, y a muy buena coyuntura, como fue tan limitada, de su señora la vida, tan corta, tan malograda, tan triste, tan abatida, que para mí no hubo nada, no hace caso, vive Dios; a seor Sollado que digo, seor Soldado, oigamoros, tanta gravedad conmigo? Finge, escupe, y tienetos, oigan el descuy dchechizo; echó a los oídos llaves? O soberbia, quien te hizo, que en entrando en hombres graves, luego les das romadizo, o mezuelos papa higos, y tú que aquí no me sientes, calla, y tendrás enemigos; a seor Soldado a señer, hola, que debe Quién es ecador, Un Soldado que dando barato a tres, no alcanzo un cuarto de honor, si es porque estoy mal ceñido, el buen talle hace al galán, nuevo fue, y hase rompido. El primer hombre fue Adán, y andaba peor vestido, estas calzas eran joyas para un Rey, ya están a tiempo que se vuelven con tramoya si mi calza acabó el tiempo, no es mucho, acabose Troya. (llas Vuelva a hablarme, y vuelva a be que puesto que remendadas, sino me da para ellas le daré más cuchilladas, que ahora me cuelgan de ellas. No tengo por Dios trocado, Dios gentil hombre os provea. Cómo es eso? Extremado pobre. Pese a la librea, no soy pobre, soy soldado, si el verme roto os esfuerza, de ese propósito os tuerza, que quien pide con espada, no quiere limosna dada, sino tomada por fuerza; por vida del General, que ya no estimo el barato, sino su mal trato. Cuál? Dejarme así, no es mal trato? soy por ventura hospital? Hombre que os venís a mí? Hombre soy, que cuando fui di más honras que tenéis barbas. Pocas dado habéis, veis un real de a ocho hay. Arrojado, lindo brío, este tomo como guante que se arroja en desafío; saco ahora la tajante, riese? De vos me río. Meta mano. Si entendiera, que había en vos que cortar, mano a la espada pusiera, pero no veo lugar, ni en las calzas, ni en la cuera, estáis todo tan cortado, que donde os tirar no sé, porque en vos señor soldado, que cuchilladas daré, si estáis todo acuchillado? Meted mano? Meterela como aguja con que cosa tanto remiendo. Ay Rosela. Hasta la espada es mohesa. Sí, pero en sangre se amuela Paz señores, paz Soldado, mire que es mi camarada. Ay que me han descalabrado. Qué es aqueste? Ya no es nada. El Soldado han maltratado fuera. Señor Capitán, mire que le voy huyendo. Prendedle. No prenderán. Quién es?? Yo que lo defiendo. Oh que gracioso Guzman, echade al remo. . Aunque pierda la vida, y si se le acuerda que el huirle es ley. Cómo? Por vida del Rey que le de un trato de cuerda. Paso mis mejores años en una oscura prisión, donde apenas la otasión sobe que lo es de mis daños. Ya no aprovechan engaños para dilatar la vida, o escura noche vestida de estrellas, y de temor, gran secretaria de amor, y en su peligro atrevida. Después que Aradín cruel, y Carladeno quito el bien que gozaba yo, celoso del sol, y de él. Tu noche amiga fiel me traes entre estas rejas, donde a la voz de mis quejas sale la causa, mas eres como sueño en los placeres, que al mejor tiempo me dejas. Mas pues sirves, no he amiga, de descanso al corazón, o dulcísima ocasión, de tanta pena, y fatiga. Dame lugar que te diga el estado de mis males, sal como el sol, que si sales darás al alma alegría, y harás esta noche día con tus rayos celestiales. Es Don Pedro? A quién pudiera de cuantos amor rindio, ni quejarse cemo yo, ni sufrir pena tan fiera. Quién si no yo mi cautiva, a tales horas despierta, para llorar a tu puerta, el bien de que amor me priva? Quién pudiera, que no fuera yo mismo vivir sin ti, o quien, que muriera ansí, para tanto mal viviera? Aquí la noche me tiene, sin cansarme de esperar, entretenido en pensar, aquel, si viene, o no viene? El viento me está formando tu voz, la noche tu sombra, todo pienso que te nombra, todo que te está llamando. Yo esperando que regale tu sol mis ojos difuntos, estoy mirando por puntos aquel, si sale, o no sale. En fin, cuando yo te veo, acabo con la esperanza, que es el mayor mal que alcanza la ejecución del deseo. No digas tal, que si vale para aumentar la afición, a esa misma dilación, no hay placer que se le iguale al que esperanza entretiene; que bien tras largo esperar, se iguala al bien de llegar, de cuantos el amor tiene, y más que tengo trazado, que esta noche entres a verme. Si piensas enlo quecerme, no hay lugar desocupado, ay Leonor, yo entrar a verte? Sí, que no viene Aradín, es peligro, mas en fin amor no teme a la muerte, cómo a la muerte! Si hubiera más muertes que en mis cabellos o fuera cada uno de ellos una vida que perdiera, por gozar de esa beldad todas las tuniera en poco, que amor, Leonor que no es loco, no es amor, si no amistad. Aquí tengo un Alquicel toma, y pontele, y allega sin temor, la noche es ciega, ciega las guardas con él, diles que eres Aradín, que ya las tengo avisadas, y al fin están descuidadas, de que pretendo otro fin. Ya le villo. Yo también bajo a la puerta. Pues baja cuando sirvas de mortaja Alquicel, que mayor bien a la puerta voy, abrid. Quién va? Vuestro dueño soy. Dentro entra, mi bien, que aquí estoy. Guardas cerrad, y dormid. í t. Dame Villegas recado de escribir a quien la popa. Sueña el piro fuera ropa y hallase la Cusma alterado. Pues decid que echén la tienda. Comitre la tienda echad. Esa cubierta levad. Puede ser que el viento ofenda la luz. No hará, que no es tanto. Echa tienda, tienda aprisa. Que se sobieguen avisa. De que lo mandes me espanto ya saben que te recoges, aquí está tinta, y papel. Poned Villegas con el uno de aquellos relojes. Para que, si has de escribir, y te podría enfadar? Ves habéis de trasladar, que solo quiero advertir. Comienza pues. Que se ha hecho el papel que os di? Aquí está. . Leedle. Cansaste ya? Hoy no estare de provecho. No se puede encarecer el alegría, que esta Corte ha sentido con la venida de sus Altezas, los Príncipes de Saboya, ni otra cosa he visto de mayor grandeza, que su entrada, aunque me hizo venir a la me- moria el día que entró en Madrid el Marqués de Santacruz padre de vuestra Excelencia a besar las manos a su Majestad del Rey Fili- pe el prudente, porque como venía de tantas victorias, se me repre- sentó a Julio César cuando triunfando en Roma, tomo como dices me que lea, y duérmeste? Estoy cansado, dejadme, y tened cuidado, de que ninguno me vea. Yo lo haré, cuando me mandas que vuelva? Cuando te llame; zo; Pues no naces de ocio infame, di sueño, en que pasos andas, ahora bien, te has de vencer, basta que ya se escribir, es salsa para dormir, cansancio debe de ser. buene una trompeta, y dando vuelta un boferón; salga por alto la Religión, dentro de un medio Castillo: y por la otra parte en otro la Vitoria sobre una Gálera pequeña, y cesando la Caja, di- gan. Ya generoso mancebo, que el noble pecho te armas, de la Cruz de tu apellido, para gloria de tu patria. Ya que sales, como el Sol, entre los brazos del Alba, sobre los paternos hechos, y las heroicas hazañas. De tu esclartcido padre, a quien mil templos consagra, la inmortalidad del mundo en la casa de la fama. Mueve esas fuertes Galeras, que el invicto Rey de España, te dio, seguro en tu nombre, y en la alta sangre heredada. Parte de Nápoles luego, corre las costas del Asia, haz que tiemble el Turco fiero la santa Cruz de tu espada. Quién eres tú que me animas y desde esa Torre llamas? La Religión soy Marqués, y este Castillo es la patria, Yo soy, por quien tu gran padre tantas Navales batallas vencio, como ahora muestran las paredes de tu casa. Aquellos cuatro Fanales, de Ingalaterra, y de Francia, África, y Asia te muestran señas de victorias altas. Sobre su famoso entierro, has visto banderas varias, desde el Altar a la puerta, cubrir la máquiña santa. Como a Capitán del mar, de velas pardas, y blancas, has visto entoldado el techo, todo te anima, y levanta. Animo valiente soven, ánimo, saca la espada, vuelve hacia el Asia las proas de tus Galeras gallardas. Rompe las saladas olas, harás sus campos de plata, el cielo te dará viento, el mar promete bonanza. Llevaran sus blancas Ninfas, aunque les pese a las aguas, por aligerar el peso, las quillas en las espaldas. Y después, para que vuelvas, con las victorias, que aguardan, te apercibirán coronas, de Corales, y Esmeraldas, Es posible Damas bellas, que que merezco vuestra gracia, quien eres tú que me nombras, y a quién mi ánima acompañas? Soy la Victoria Naval, que en esta Gálera pasa, los Golfos, y los estrechos, cuando se ofrecen batallas. a tu padre, que otras tantas vencio batallas del mar, por la Religión Cristiana, Y para que más te animes mira esa gallarda estatua, que de su retrato vive en los Templos de la fama. Yo coroné treinta veces, Corriéndose una cortina en medio del Teatro, se vea una vasa de Pirámide, y sobre ella el Marqués Don Alvaro armado, con un bastón, y al rededor muchas banderás, y diga el Marqués. Salve heroico padre mío, salve defensa y muralla, de España, y la Religión de Cristo, honer de tu patria. Dame esa espada señor, porque si heredo tu espada, haré en el Asia mil cosas dignas de eterna alabanza, A señor no me la das. Ea Marqués, ya se tarda, tu valor hice a las velas, toca al arma. Al Asia. Al Asia. Tocando la trompeta se corra la cortina, y se vuelvan los bofcrones, y el Marqués despierte alborota do. Qué es esto válgame el cielo soñaba a caso, o velaba, ola Capitán Velasco. Vera, Villegas, Ayala. No estáis nadie? Sí señor. Aquí no estaba una espada Sobre esta mesa ninguna. Ninguna? Lurgo soñaba? Pudo ser? Van que imaginación extraña, míralo bien. No está aquí. Así, no se me acordaba, ya se donde la dejé, levantadme de mañana, que quiero hablar al Virrey. Qué tiene? Sueño. Oh qué gracia. . Ya el Alba resplandece, coronando aquellos montes, descubre los Horizontes, ciñe de rosas la frente. Ya toda cosa distinta, seve por el verde suelo, y el día, la tierra, y cielo divide con blanca cinta. Ya en los valles aparece, la parte más escondida, vete esposo de mi vida, vete, y mira que amanece. Así me apartas de ti? así mi vista te cansa? Sabe el amor que descansa, mas el alma en ti, que en mí. Creo que aún piensas. En quién? En aaltu Marde. Cala, de lo que nunca se halla, nunta se da parabién. Quísele, pero perdí tiempo en buscarle, llegué a verte, y me despique, y así más te quiero a ti. Ruido sueña, y parece, que en casa se han levantado, vete mi Don Pedro amado, vete, y mira que amanece. Qué haré de aqueste alquicel? Llevártele, por si hubiere otra ocasión. Si amor quiere, bien puede cubrirse de él, tendrás memoria de mí? Siempre tengo el alma en vela, si fuera mi amor cautela, no estuvieras Pedro aquí, mira que amor te es loquece, y a los dos nos pone antojos, vete esposo de mis ojos, vete, y mira que amanece. Ay triste el Bajá ha venido, que yo lo siento en la puerta. Es sin duda? Yo soy muerta. Mis celos la culpa han sido. Desnúdate el Alquizel, ponte detrás de aquel paño. que quiero hacerle un engaño. cielos defendedme de él. Tan de mañana? He tenido la noche con mucha pena. No estás buena? No estoy buena. Qué ha sido? Celos han sido, Finges? Quisiera. . Qué haces con ese Alquicel. Querría, labrarte uno. Aún sería parte para hacer las paces. Allá le quise enviar, porque si te viene bien pudieses por estambién, hacerse, que se de alabrar. Quieres que lo pruebe aquí? Harasme placer. Pues muestra. Viste, y salga en suerte diestra, tal el que guardo de ti. Ay tal ingenio. Está bien? Paréceme, que es al justo, no me has dado mayor gusto, en tu vida. No me den otro ninguno, hasta tanto, que me acabes el que emprendes Gallardo estás? Qué pretendes? que me favoreces tanto, dente seda, perlas, y oro, para hacer ese Alquicel. No estarás también con él, por el que tienes te adoro. Santo Alá, que este vestido, tenga tal virtud en sí, la que siempre airada vi, tan tierna he visto, y oído: Por Mahoma, que han de verme los dos que celos me dan, a tu lado tan galán. Gran merced quieres hacerme. Que envidia que les prometo, Selín, Zaidan. Señor. Corre, saca luego de la torre a Cariadeno. A qué efeto? Traele con guarda aquí, no preguntes la ocasión: . tú a Pedro de la prisión. A Pedro? Muero por ti, Qué importa si le aborrezco, En día que yo te agrado, quiero que quien te ha mirado, conozca lo que merezco; llegad esas almohadas, siéntate Cristiana aquí, que te agrado tanto así? Notablamente me agradas, Aquí tienes señor a Cariadeno. Qué me quieres Bajá? Que seas testigo de la gloria que gozo. No condeno, que de esa libertad uses conmigo, que no me puedes dar mayor veneno, ni imaginar más áspero castigo. Atadle a esa coluna en esa parte. Que aunque me pese tengo de mirarte, El Cristiano está aquí. Qué es lo que quieres? Darte envidia, no más favorecido, atadle de esa otra parte. Dueño eres, serás de mi humildad obedecido. Diles Leonor, que a entrambos me prefieres, y lo que te agradé con el vestido, diles que me dijiste que me adoras, diles que de mi talle te enamoras, mata Leonor, de envidia, y celos mata, estos dos enemigos. . Claramente, a lo que ese Alquicel en ti retrata, digo que adoro, pues está presente, y que no me podáis llamar ingrata, si me tienes amor eternamente. Ni quien me escucha mudará mi intento, mas que a las voces de la mar el viento. aquel concierto que los dos hicimos, es el que a toda voluntad prefiere. Ya sabes la palabra que nos dimos, tuya soy, y seré mientras viviere, y pues también de lo que ves salimos. con aqueste alquicel, que aura que espere un firme amor, que no lo alcance, y goce. Que mal el Turco la traición conoce. Oís aquesto amantes envidiosos, villanos, no tenéis envidia de esto, no estáis los dos de tanto bien celosos, no veis en qué lugar Leonor me ha puesto? Da gracias a tus hados venturosos, pero los tiempos, que se mudan presto, por ventura traeran mayor venganza, la fortuna es mujer, y ella mudanza. Subirse Taborlan sobre la frente de Bayaceto, no fue tanta injuria, como que goces, cuando estoy presente, de la que mi valor, y el suyo injuria. Que tú como tirano, e insolente, me la robastes con violenta furia, ya lo sufrí, mas que ella así te quiera, la vida acaba, el alma desespera. Y tu Pedro, qué sientes de mi gloria? Estoy contento de tu propio gusto, trayendo la ocasión a la memoria, con que salí de mí mo tal disgusto, tú que saliste con igual victoria, paga la deuda de un amor tan justo. Por el consejo libertad mereces. Y porque te he engañado tantas veces, Oh famoso Aradín, Bajá valiente, Quién es? Fntima soy, no me conoces? Qué quieres en mis baños diligente? Por muchos años la Cautiva goces, bien cumples las promesas, bien pariente, a los Bazanes de la Cruz seroces muestras las Lunas de tu azul bandera, tres prometiste, dame dos si quiera. Cuando lo prometí, pense que hallara orden para salir en desafío, si cárteles en Nápoles fijara, en el Frances, o Turco señorio; más para empresa tan heroica, y rara, no tengo de pasar en un navio: dame docientos, y estos bien armados de munición, y treyuta mil soldados; dame diez mil caballos, y con ellos de oro un millón, porque pasando a España yo pueda conquistándola prenderlos, y en tu servicio hacer tan alta hazaña. Si en estas Islas estuvieran ellos, Fátima mi valor te desengaña, que te diera Bazanes como arena, mas al Tajo no llega Turca Entena. Si ellos venir quisieran a esta playa, aunque el mismo Marqués, Fátima, fuera, yo le tuviera cuerpo a cuerpo a raya, y al pie de esta Cautiva le pusiera. Pues sabe que me ha dicho una Atalaya, que llegará un Bazan a esta ribera antes de un mes. De qué lo sabe? Sabe lo que en la tierra, y el infierno cabe. Sabe de Geomencia? Yo te digo, que sabe como en Nápoles se apresta; y que de Malta ha de traer consigo Cruzada gente, a nuestro mal dispuesta. Désata a Carladeno, hoy por amigo quiero tenerte. A mí? . Mi mano es esta, dejare tus agravios si me ayudas. De esta Ciudad, y de su gente dudas? no ves como se cierra con dos puertas, que tiene foso, y puente levadiza? todos han de quedar presos, o muertos, desde hoy el vencimiento soleniza. Hechos en amistad nuestros conciertos, con la se que en el alma se eterniza, podrá ser que te de la bella esclava. Lo que puede el temor. Todo lo acaba. Vamos, y haremos de la gente alarde. Fátima, di que los Bazanes vengan. A lá te de victoria. Alá te guarde. Será Leonor verdad, que intento tengan. Ay quiera el cielo, que el Marqués no tarde, ni los vientos contrarios le detengan. Celos me has dado. Denme eterno lloro; si no aborrezco al bárbaro, y te adoro.
JORNADA TERCERA
A tal determinación, no tengo que aconsejar. Hoy tengo resolución, señor, de alargarme al mar. Altos pensamientos son; Comenzad, noble Marqués, a imitar al valeroso padre que os dio el Cielo. Él es, quien me alienta a un hecho honroso si pongo en Asia los pies, nueva tengo, y es muy cierta, que de partirse concierta, del Turco la Caravana a Constantinopla. Es vana esa intención, nunca acierta. Alguna vez podrá ser, y está lleva un gran tesoro. Gente será menester, que la codicia del oro, suele por ganar, perder, llévanle al Turco su renta, eso llaman Caravana, y pues la partida intenta, no irá sola. Es cosa llana, mas como a caso no sienta, que está mal seguro el mar, no suele llevar defensa, y la que suele llevar, no puede hacer mucha ofensa, en fin lo pienso intentar. Que cuando en ella no acierte en la costa haré algún daño, porque de una, o de otra suerte pasa la sazón del año, Y el mismo tiempo me advierte, Filipo se ha de servir, a esto vine de España, hoy Conde intento salir. Parte pretendo en la hazaña, y pues yo no puedo ir, vayan mis hijos con vos, que Don Alonso, y Don Diego, pienso que valdrán por dos, y que me creáis os ruego, que los envío por Dios. Y que los demás los diera, si en igual edad los viera, de que van a ser soldados debajo de tal bandera. Que yo os tengo en opinión, que no les diera más honra militar con Sripión, así vuestra Cruz nos honra cualquiera Español blasón. Beso os mil veces las manos, señor por tanto favor, que con tales dos hermanos, seguro va nuestro honor. De Turcos, y de Africanos, notable fruto darán, para honor del Capitán, aunque Soldados noveles. Dos pimpollos Pimenteles, en el árbol de un Bazan, mas aunque digo Soldados, yo lo tengo de ser suyo. Ellos van con vos honrados, Ya mis victorias arguyo de sus brazos esforzados, no es menester para el mar mas dicha, o para la guerra más armas, no hay que aguardar. Hoy me alargo de la tierra, Señores alto a embarcar. Toca a leva, y zarpa. . A dónde i réis desde aquí? Iré a Malta, ya el mar nos llama, y responde, solo Señores nos falta, que pidáis licencia al Conde. Vuestra Excelencia nos dé su mano. Hijos no tengo que os decir, claro se ve, Fe, y Rey tenéis. También vengo por esa mano. Daré, todos los brazos con ella. Alto a embarcar. Llega, Acosta. Adiós hijos. Clara estrella, yo voy del Asia a la costa, tuyo soy vuélveme de ella. Desde aquí los quiero ver. Disparó la pieza a leva. Ay viento? El que es menester. Qué lucida gente lleva, Dios se la deje volver. Lleva tus gallardos hijos, y el del Marqués le acompaña de Guadaleste, famoso mancebo. Cómo se llama? Don Alonso de Cardona. Quién már? Don Diego de Ayala, cabo de la Infantería. Qué Capitanes? De fama, Juarez y Gines de Torres. y Villalobos, que igualan cualquiera de los antiguos, y a Camo famosa espada, a Don Diego de Alderete, digno de toda alabanza, a Don Luis de Leiba lleva, que el noble apellido ensalza; lleva a Gónzalo de Vera, laurel, y honra de las armas, Don Antonio de Velasco, en la patrona levanta el nombre de Capitán, con mil trofeos, y palmas, Y sin estos Capitanes, con igual valor se halla Don García de Toledo, que ser Toledo le basta. Don Juan de Castro, y Don Diego de Vega, de quien no habla soldado, que no celebre sus valerosas hazañas. Sin estos van otros muchos, cuyos nombres celebrara, Gran señor, si los supiera, su fama por ellos habla. Que tantos entretenidos, y Caballeros se embarcan? Y pues va a Malta no dudes, que allá otros muchos le aguardan. Boga canalla. Ya parten. Ya se van. Boga canalla, arrolla de avante, presto, el vastardo desamarra, revilla todos, revilla. Que alegre retumba el agua. Bien parece en el Garces la bandérola de España. Qué ufana va la Patrona. Qué fuerte la Capitana. Eso le has dicho a Aradín? Esto le dije, y sospecho que los reparos que ha hecho, no han sido por otro fin. Qué te pide? Que en el mar una tempestad levante, tal, que a todo navegante arroje al muerto lugar. Luego sin duda han salido de Nápoles las galeras? Cómo, si salir las vieras, lo puedes tener creido. Y viene por general ese Bazan que me dices? Ay qué fortunas felices? llenas de suma inmortal, y a las de su padre iguales, le ofrece el cielo. Ay de mí, estorba que llegue aquí, pues con Alá tanto vales. Fátima la ciencia mía, se estiende alterar el mar, porque le nuede alterar quien este favor me envía. Estiéndese a prevenir, por las nuevas que me dan, los daños que le podrán, con el remedio impedir; pero no puedo yo hacer, que trueque su curso el Cielo. En que mayor desconsuelo me puede el Cielo poner, cuando esperaba venganza del Marqués de Santacruz, y vio en las promesas luz de este Aradín mi esperanza, dices que hallas por tu ciencia que a nuestras Islas vendrá? No digo que viene acá, pero que está en contingencia, a buscar la Caravana, que trae del Turco el tesoro, es su intención, porque el oro; mares, y montes allana; mas no topando con ella, por no volverse vacio a Nápoler, que su brío llega a la mayor estrella, querra intentar algún hecho, de que a España venga honor, y no puede ser mayor, que poner a Lango el pecho, pue es Isla mayor que Rodas, y Ciudad que en si contiene dos mil Turcos. Si ya viene, remedia esas cosas todas, con tus encantos Dalisa, mueve el humedo elemento, haya entre el mar, y el viento notable contienda, y risa, que yo se que una hechicera, cuando Carlos intentó pasar a Argel, levantó tal tormenta en su ribera, que dio con el derrotado en Cartajena de España, que fue la primera hazaña, en que anduvo desdichado. Fátima, si me mandaras, que a ese Bazan te rindiera, en llegando a esta ribera, porque de su amor gozaras, yo lo hiciera fácilmente. Yo amar al de Santacruz, antes de su hermosa Cruz me prive Alá eternamente. Esto va de nieto a nieto, que yo soy nieta de Aly, y el de aquel Bazan que allí su mujer puso en efecto. Gran mal la fortuna ordena, nunca salgo de Cautivo, si escapo de aquesta pena, piedra soy, y en piedra vivo, no es posible que soy hombre, No quiero que este me vea, ven por aquí. Que esta sea vida, que vida se nombre, como, que dos enemigos se concierten contra mí? Y que por mi daño aquí, esten de manera amigos, que Aradín vuelva la Esclava a Cariadeno, que haré, pues de este Bárbaro se, cuan locamente la amaba? De esta vez pierdo a Leonor, pero perderé la vida, porque tal prenda perdida, ni quiero vida, ni honor. Con dos Turcos se la envía, quien algún arma tuviera, para que a entender les diera, que esta prenda solo es mía. No hay un árbol que me de una rama, loco estoy, pues llorando humor hoy doy, volvedme lo que os preste. Ya el campo me ofrece piedras, las piedras mucho a dolor, con tantos dueños Leonor, poco por mi vida medras, y menos, y más tu vales tanto, que haces gloria el daño, ya la llevan, o me engaño, mas nunca me engaño en males, siempre son ciertos en mí. Cobarde ha sido el concierto. No das Leonor en lo cierto. Antes yo pienso que sí. Temiendo que el Gran señor, si alguien viene a esta ribera; y nuestras costas hallara con atrevido furor, atribuya el desconcierto, a estar los dos enojados; quiere tener reparados con la paz el muro, y puerto, y como entregarte a ti, es defender la Ciudad, hace esta paz, y amistad. Pues quién la defiende así? La concordia la defiende, y el ser Cariadeno amado, que esta gente le ha tratado, y le obedece, y le entiende. Todos somos conocidos, el valor de Aradín fuerte, pues con amarte, y quererte, te ha entregado, y te ha perdido. Que siendo del estimada me entrega? Piensa Leonor, que en tocando al Gran señor, no hay voluntad reservada, si el gran señor en Turquía dijese a un Turco, se echase de una torre, o se matase, sin replicar se echaría, y así Aradín se ha quitado su gusto, porque imagino, que le sirve. Hazaña indigna. De amante, no de soldado, y no pisen esta playa, este verano Chistianos, que él te volverá a sus manos. Qué me anima, y desmaya? amor, me anima, y temor, me desmaya, mas pues vence amor, a mostrar comience, que es siempre animoso amor, suelta el alfanje villano, y la Cautiva los dos. Qué es esto Cristiano? Ay Dios. Huid perros. A traidor. Loco está. Dejadla luego. Al Bajá perro. Esto es fuego. . Qué dices? Esto es amor. Ve Zaidan, y di a Aradín, que nos quitan la Cautiva. Qué ha hecho? El amor me priva de considerar el fin. Triste de mí, Pedro mío, que me enviaba el Bajá. Ya es hecho, y llorarlo ya, será Leonor desuarío, árboles tiene ese monte. Salgamos de la Ciudad. Amor es temeridad, la toca en el rostro ponte, que ya si no es esconderte, no secual remedio impída el peligro de tu vida, y los pasos de mi muerte. Guíame, que en tal fortuna, mas quiero morir contigo, que a volver a mi enemigo, no iguale muerte ninguna. Que presto amor se concierta a cualquiera desuentura. Mejor es muerte segura, que una vida tan incierta, Todos se desembarquen con silencio, las municiones a la tierra saquen, que está la empresa en esto. Sa Excelencia hace una cosa, a lo que yo imagino, de Capitán valiente. Ya no puedo, o General de Malta, con la gente tan valerosa que saqué de Nápoles, volver con honra si no empeendo cosa en que emplearla, porque me han escrito, que lajornada, que los Españoles intentaron a Argel, fue murmurada de muchos, que en sus casas ven el mundo, y juzgan del peligro de las armas, en esplendidas mesas, Informado de Don Veginió, Ursino, su Excelencia, y de los Griegos de San Juan de Pathmos, que ya la Carávana del Gran Turco, lleva de Alejandria diez galeras, sin otras más de Chipre, y Damiara, y que de la Sultana juntamente, vienen con ella cuatro Galeones, sin los caramuceles, que la esperan, dejo la empresa desigual en nunero, pero quiere intentar en esta Isla, algún hecho en que tenga eterna fama, Esta Isla se llama Lango, y tiene fertilidad notable, y aún riqueza. Mas tiene la Ciudad de dos mil Turcos, y un Castillo fortísimo que cercan famos Valuartes, y Traveses. No se podrá tomar ese Castillo con escalada? No, que tiene un foso tan grande, que en sus aguas se fabrican galeras, y fragastas. Tiene puente? También tiene su puente levadiza. Qué guarnición? De cuatrocientos Turcos, y sin duda, si no es por vateria, tengo por imposible que se tome. La Lazana es grande, y digna de esos meritos, Oh fuerte Don Alonso de Cardona, las grandes cosas, grande peso quieren. La Ciudad es cercada con dos puertas, y tiene un arrabal grande. Pues quiero, si esto le agrada el General de Malta, que le envistamos con aquesta orden, Diga vuestra Excelencia. Dos retardos, y de San Juan cincuenta Caballeros vayan delante. Es poca guarda. . Poca? Pues vayan otros tantos Españoles, y el Capitán Gines de Torres vaya. De esa suerte señor irán seguros. Vaya después el Capitán Gonzalo de Vera, con docientos. Tome el paso, que hay desde la Ciudad hasta el Castillo, para que naide en el entre, ni salga. Y lleve Don Antonio de Velasco, que es Capitán de los entretenidos, y los aventajados de Galera, ciente, y cincuenta infantes. Acompañele también el Capitán Don Luis de Leiba, con otros tantos de su compañía. Estos han de romper con las defensas, que estarán en las casas, y terrados han de entrar la Ciudad, y saquearla. El escuadrón volante, a quien le encarga vuestra Excelencia? De Don Juan de Castro, y Don Diego de Vega le confío. Y qué tendrá? Cincuenta arcabuceros, y otras cincuenta picas, que en el nuestro, donde vayan Don Diego, y Don Alonso de Pimentel, iran los que quedaren, y Don Diego de Ayala como cabo, que es de la Infanteria. Y las galeras? Esas a Don García de Toledo encomendadas quedaran. Y es justo. Que le parece a Va Señoria? Que he conocido su Marcial prudencia, y que solo su padre belicoso, semejante escuadrón pusiera en forma; márchese con silencio, que la noche nos favorece. Cuando ría el Alba, auremos asaltado el fuerte. . El día nos favorece, y téngolo a ventura, Decís muy bien, que yo salí de Nápoles día de Santacruz de Mayo, y día proprio de apellido de mi casa, y asaltare mañana este Castillo, del Espíritu Santo día, y Pascua. Él nos ayude, váyase formando para marchar el escuadrón. Oh espíritu santísimo que das gracia, y que puedes dármela a mí para tan gran victoria, en tus manos me pongo, en ellas dejo la causa de la Fe, el honor de España, de ti Filipo, mi Rey, la justa gloria, dame ayuda, favor, gracia, y consuelo, que si tu inmensa gracia me acompaña, eguro tiene el fin tan alta hazaña. vendrán en mí se a Camina mi bien sin miedo. No hay miedo donde hay amor, y en brazos de tu valor, qué peligro temer puedo? Áspera es esta montaña, seguros vamos por ella. Sí, mas como saldrás de ella, para dar la vuelta a España? No soy el primer Cautivo, que algún barco fabricó, con que la vida libró, y llegó a su patria vivo. Árboles tiene esta sierra, Jarcías de esta junca haré, velas de este lienzo en fe de que el viento, el mar, la tierra, todos me darán favor, por respeto de que llevo, en ti un simulacro nuevo, para las Aras de amor. Ay triste, ruido siento, si son Turcos? Si serán, que ya Selín, y Zaidan niento, escondete. Aquí he sentido Turcos, apresta Rosela, cuerda, y fuego. Centinela perdida, sin duda ha sido. si ha sentido la Ciudad, que echamos la gente en tierra? Oh como el alma no hierra, dispara. Quedo. Esperad. Qué gente? Cristianos. Quién? Cristianos aquí escondidos. Cautivos somos huidos, la cuerda Español detén. Cristianos? Sí no lo ver? Notable encuentro. Aay soldados en la Isla? . Y muy honrados, Quién los conduce? El Marqués. Aquí está el de Santacruz? Y hoy por Filipo, y España, ha de intentar una hazaña, que de a sus grandezas luz. Tanta su padre le ha dado, que como Faetonte al Sol, puede este Sol Español, regir su carro dorado, y así con estas galeras, abrasa del Asia el mar, Bien se ha visto en intentar los puertos de estas riberas. Estaran bien defendidos? Por todo extremo lo están. Estos al Marqués dirán, de lo que están advertidos, llévalos a su presencia. Venid Cautivos. Oíd, desde aquí al mar nos decid lo que intenta su Excelencia. El Marqués de Santacruz, día de la Cruz de Mayo, de Nápoles, con buen tiempo, salió animoso, y gallardo. Que como el tercer Filipo sale al mundo, y no ha gozado en su tiempo las victorias, que el hijo del quinto Carlos. Quiere cualquiera Español, que tiene vastón a cargo, hacer que su nombre teman, desde el Aurora al Ocaso. Y el Marqués con más razón, por ser alma de aquel brazo, de aquel Capitán del mar, divino Jasón Cristiano. De aquel que en el agua fue, lo que en la tierra Alexandro, y más, pues el agua es más, y pudo en el agua tanto. Finalmente, el gran Bazan llegó a Malta, y consultando su intento, la Religión que adora el Bautista Santo, cinco galeras le ofrece, y Caballeros cruzados, con que alegre hacer aguarda, llegó de Buen Andro al cabo. Desde allí reconociendo a Candía tan reforzado, tuvo un Maestral que dio fondo en la Isla del Cristiano. Salio cuando el Alba hermosa viene delante del carro, del sol esparciendo flores, y en el mar cristales claros. Topó una nave cargada de ropa, y menejes varios de Turcos, y Hebreos, que iban de la gran Venecía al Cairo, Y como era de Venecía, no quiso tomar el casco, sino la ropa en la parte, que llaman de Policastro. Que había nuevas en Chipre, dijeron los Venecianos, que de galeras de España, andaba el mar alterado. Y que intentar, no era bien la Carávana, pues cuando saliese de Alexandría, era forzoso el cuidado. Comunicolo el Marqués con el de Malta, y hallaron, que tomando lengua en Rodas, era el camino acertado. Qué travesías, y golfos de aquel mar, son tan extraños, que prohesas con las Galeras, era imposible trabajo. Que astque armadas iuan todas, de paco a cinco por banco, eran los forza los nuevos, y no hay forzado, esforzado. El Archipiélago entro el Scipión Castellano, haciendo temblar las aguas, como el vencedor Farfalio. Mostrando entre blancas Cruces del Precursor degollado, la roja del vitorioso, primo de Cristo Santiago, Y va en el alto Garces la bandera tremolando, del Gran Felipo Tercero, allanando al Golfo el paso. Las ondas reconocidas, humillábanse, bajando las cabezas, y hasta el fondo de los cristalmos campos. De Navios de Florencia, supo el General más claro, que la Caravana iua con más de seis mil soldados. Ya en Naves, y ya en Galeras, ya en Caramuzales, dando seguras velas al viento, os Cristianos Corsarios. Con esto el Marqués resuelto, ya que era imposible caso ofender la Caravaña, por ser el número tanto. De no se volver a Italia, sin que el Turco, y Otomano conociese su valor, y de Españoles tan bravos. Y que la persona misma, de aquel Bazan, siempre magno, representaba su hijo en máritimos teatros. Desembarcó en esta Isla, con más secreto, que aplauso, donde pretende mostrar, del pecho, del nombre, y manos. Las tres Cruces, que le adornan, del pecho, la de Santiago, de las manos, la que ciñe, del nombre, la de su Estado. Y sacueando esta tierra dar principio soberano, a las glorias de Filipo, que guarde Dios muchos años. A notable tiempo allega, día de Espíritu Santo, es hoy, vencera sin duda, vamos todos al asalto, que aún puedo ser de provecho. Eres noble? Soy hidalgo. A ella digo, es su mujer? Serelo señor soldado, si Dios me da libertad, y saca de tantos daños. Dijérale dos requiebros, sino me hubiera avisado, que soy con las Damas tierno, y con hombres temerario, por eso, si vivir quiere, no se aparte de este brazo. Yo lo creo, y así os llevo, por mi amparo. Toque, y vamos. En sin vino el Marqués, Su nombre dice el mar, la tierra, el viento. Extraño caso. Que se atreviese a entrar, Mozo infelice, Salga una escuadra a defenderle el paso. No haura cosa que más le atemorice, que ver que de sus armas no haces caso. Toquen en la Ciudad con voces nuevas, flantas, cajas, dulzainas, y jabebas, recíbele con música. . Ya treo que la música tiene apercibida. Zaidan tú en tanto intenta algún trofeo, con la gente del muro prevenida. Ver al Bazán de Santacruz deseo. Querrás que hoy quede Fátima servida de tu valor. Hoy quiero que en su cuello, ponga el pie, yo el laurel en su cabello. Oh Españoles bravatos, fansarrones, que atrevidos que son. Estos Bazanes, presumen de sus nombres, y blasones, en afrenta de nuestros Capitanes, a Fátima ofrecí tres. No te pones a mucha empresa, cuando a España allanes, que amando todo es poco. Bravo estruendo? Por Alá, que la gente viene huyenlo. Caballeros de San Juan, a ellos, a ellos, mueran. Turcos, no huyan, que esperan, haz rostro, y muere Zaidán. En la Ciudad se han entrado, li puerta es fuerte, el Petardo venga. Capitán gallardo, ya está el Petardo asestado. Rompío, mas es poca parte para entrar, hachas aquí, Ánimo señor, que allí viene airado el mismo Marte. Señor Gónzalo de Vera, la muralla resistid. Gines de Torres abrid, la puerta en tanto que muera. Los unos rompan la puerta con alabardas, y los otros resistan con rodelas la vateria del muro, en que haura también alcancias, a un tiempo todo: y entren el Marqués, y Don Antonio, y el General de San Juan; y todos lo que puedan con armas, y en rompiendo la puerta, entren todos. Ea Españoles valientes, ánimo, que hoy es el día, mirad que el nombre nos guía para hazañas excelentes. Hoy el Espíritu Santo, nos da la dichosa hora, en que a la mayor Señora, del cielo consoló tanto. Felipo nos da favor, la madre España su brío, a mi fuerza el padre mío, y a todos la Fe valor. Ea que nos mira España, ánimo Leones fuertes, que a tan venturosas muertes vida inmortal acompaña. Ea hijos generosos, de un Conde de Benavente, ea General valiente, ea Soldados famosos, Fuerte Don Diego de Áyala, y vos Don Diego de Vega, que ya la victoria llega, a quien ningún bien se iguala. Don Juan de Castro, y Don Euis de Leiua, romped, derribad, y las casas ensalzad, de cuya sangre venís. Que de Lango por el suelo, demos a Filipo gloria, que si el cielo da victoria, también la causa es del cielo. Camina perro? Cautivo, sabes que soy Aradín? Ya tuvo ese nombre fin, el Marqués vive, y yo vivo. Mira que suy tu señor, mira que soy General. Cuando me tratabas mal, mirabas tú mi valor? camina perro a Galera. Antes morire a tu mano, que triumfe el Bazan Cristiano, de Aradín. Aradín muera. Pase adelante perrona. Trátame bien Español. Mas que pide un guarda sol la muy. Detente. Perdona, que te he de dejar en cueros. Yo te daré un gran tesoro. Mucho me enternece el oro; lágrimas trueque a dineros. Mira que puedo mostrarte con que mil te querran bien, y cuanto quieras te don. Sabes hechizos? Se el arte de ablandar un corazón. Miente la perra perjura, que verde edad, y hermosura, los ciertos hechizos son. Calla, y no seas ingrato, aprende esta ciencia, y fía, En amor perraza mía, no hay hechizo como el trato, camine, y deme dinero, venda ese loco engaño a las bobillas de hogaño, que yo soy perro de herrero. Pues que dirás si te digo un secreto. Dile, a ver. Que eres mujer. Yo mujer, camina, y serás testigo, de que soy hombre, perraza. Quieres me? Pues no. De verás, pues hombre soy. Si de estraza. Que sea tal mi desdicha, que en todo el saco de Longo, no me de la tierra un hongo, que haya nacido por dicha, que no tope un almaizal, o un alquicel, un bonete. Este es aquel matasiete, con quién me llevo tan mal? Bien hayan guerras de Flandes, que si un lugar se saquea, ya que desdichado sea en hallar tesoros grandes, halla un hombre una bodega, donde se tiende, y regala, y en pasando de una sala, luego a la cocina allega, en cuyo negro cañón de chimenea, hay colgados los churizos ahumados, y el chamuscado jamón, la longaniza, y morcilla, hasta un obispo, que puede, si el Papa se lo concede, sentarse a su mela, y silla. Pero aquí, que cuando más, halla un hombre pasas, y higos, y el cuzcuz, que gente? . Amigos. Bueno, y con sombra de tras, suelte la Galga soldado, varbiponiente hablador, si se acuerda del rumor en que fui descalabrado, que hoy es día de venganza. Pícaro sabéis quién soy? Qué cintarazo le doy. Fuera. Ay, diome por la panza. Notable ha sido el vencimiento. Grande. A las casas señor de los Hebreos, que pongan suevo, tu Excelencia mande. Los Españoses pierden mil empleos, por reservar los Templos de Cristianos. Si están entre ellos, cesen sus deseos, que han muerto de los Turcos a las manos de nuestros Españoles. Cuatro cientos, sin los heridos, y otros Africanos. Y de los nuestros? Treinta, mas contentos de muerte honrosa, que de inútil vida. Qué Cautivos vendrán? Mas de trecientos. Empresa en estos tiempos preferida a cuantos hemos visto, y que hará eterna tu fama por tu Cruz esclarecida. Mucho me pesa el ver en su flor tierna dilunto a Don Alonso de Cardona, que hay de Gines de Torres? Una pierna le llevó, sin mostrar en su persona temor alguno, un grande esmerilazo. Merece de laurel digna corona. Don Antonio está herido de un flechazo, El de Velasco? Si señor. Promete salud? Poco detuvo el fuerte brazo, el Capitán Don Diego de Alderete, lo está de una pedrada en la cabeza, después de haberla roto a seis, o fiete: Juarez, y Villálobos, que en destreza, exceden otros muchos Capitanes, estando heridos muestran más firmeza: y a vuestro lado, honor de los Bazanes, al Secretario vuestro. Estoy contento, de que los Cortesanos, y galanes, sepan que no van todas por el viento, las plumas del papel, cuando la espada, las lleva por más solido elemento. Laso tiene la cara tan quemada, que piensan todos quedara sin vista. Laso verá a sus pies la envidia helada, Así la eterna fama se conquista, qué ruido es aquel? Extraño caso, vuestra Excelencia tanto mal resiste? Hola qué es eso? Pontevedra, y Laso una nieta de Alí robaron juntos, o estaban juntos esperando al paso, y sobre este interes andando en puntos, la dieron tres, o cuatro puñaladas, mira sus ojos ya casi difunto Ay tal rigor, quitadlos las espadas, llevadlos presos a galera luego, que por vida del Rey. Esas airadas voces reporta, y que la excuses rueg Ay generoso Bazan, que caro que me has costado. Ay remedio? Es excusado, no te aflijas Capitán, nieta soy del Turco Alí, a quien tu padre mató; y así deseaba yo darte Bazan muerte a ti mira como fue al reves. Pero consuelome ya, que me diese vida Alá, hasta verte gran Marqués; que tu talle, y gallardía, de tal manera me agrada, que doy por bien empleada la muerte de Alí y la mía. Llevadla luego a curar, y póngase diligencia. Póngala vuestra Excelencia señor en irse a embarcar; que ya desde las galeras Don García de Toledo le esta llamando, No puedo desamparar las riberas hasta que se embarquen todos. Toda la presa se embarca. Siendo a sí, acosta la barca, ea sangre de los Godos, ea Españoles de mar, hinchid las manos de oro, de cautivos, de tesoro, pues los supistes ganar. Corra la fama parlera a España, y diga a Filipo, que hoy en parte le anticipo al galardón que me espera. Pues después de dar a Dios las gracias, la gloria es suya, y a ti después. . De la tuya podemos partir los dos, haz que pongan las cabezas de Aradín, y Cariadeno en dos picaS . Hoy enfreño al Turco, disparad piezas hundid el mar. Eres luz de España. Con esta gloria da fin la nueva Victoria del Marqués de Santacruz.
