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Texto digital de Nuestra Señora de Regla

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Ambrosio de Cuenca
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Nuestra Señora de Regla. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nuestra-senora-de-regla.

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NUESTRA SEÑORA DE REGLA

JORNADA PRIMERA

Pordar alivio a los cuidados míos y buscaros a vos, Dios soberano, a esta playa salí: derramen ya mis ojos claros ríos, pues atendiendo solo al polvo hu tan tarde os conocí, (mano, tan antigua hermosura, así perdí Gracioso FrGazapo. de conocer primero, eterno Dios, Monarca verdadero Yo no te conocí como tú eres para ti que tu ser es más que inmé y corto mi caudal; conocité, Señor, como tú quiere ser para mí, y aún como yo te pienso eres sin otro igual en ti a ti te conozco, y el raudal no comprendo de tú ser Divino, aunque se que eres luci vido, y camino. lnmenio; Trino, y Uno; mas que digo? esta duda me abrasa, y ddesvanece tocando en Trinidad, (go, como entraré yo en cuenta oycónmí y la duda cruel que tanto crece. la podré hacer verdad? eterno Dios, Divina Majestad, S. Rey de ese Firmamento, (to le alumbra, o gran Señor, mi entendimien Mas la quietud, Señor, mi ingenioati no la apetece, pues errante, i vago (uo me atormenta cruel,vino Trino, y Uno; pues como? qué un Dios Tres sean sus Personas? mas que hago, alma mía fiel, cree, no dudes; pues lo enseña él, el mérito no pierdas, que conquisto en creer lo que dudo, y que no he visto Padre llaman la la una, la otra Hijo, Santo Espíritu llaman la postrera, y son un solo Dios, ninguno hizo al Padre, y David dijo, que engendró el Padre al Hijo, y la procede de los Dos: (Tercera favor os pido en esto; solo a vos mi ingenio se ha postrado, merezca alguna luz tanto cuidado: mas que hermosísimo Niño, en esta playa desierta, entre fulgores concierta lo pobre con el aliño. en un círculo profundo, según veo en lo que ostenta, con una venera intenta encerrar el mar profundo. Pues divirtiéndote estás, Niño, qué intentas hacer? El mar quiero aquí meter, Imposible ̱. El tuyo es más. Más imposible es que yo te pregunte lo que haces, cosa que aún no satistaces, que encerrar los mares? . No; pero el intentar altivo, con poca capacidad, saber de la Trinidad los secretos de Dios vivo, es más imposible cosa, o Agustino, que encerrar el agua de todo el mar en esta pequeña fosa. Dices bien, aguarda, espera, divino Niño; rasgando la variedad va, y volando a esa celestial Esfera válgame Dios! qué del mar, piélago inmenso; y horrible, sea cosa más posible las aguas aquí encerrar, que saber de este Misterio lo incomprensible, y Santo? llorare mi audacia en llanto, o un mar haré el Monasterio. Fray Cebrían hacia allí; Fray Esteban hacia dea, quedan orando, y me da tentación de sueño a mí; oren muy en hara buena, ayunen muy en buen hora, que mi panza pecadora me llama a dormir bien llena; solo el beper me ha faltado, que nuestro Padre Agustino manda que no me den vino, y en agua vengo anegado. Llorando mi arrevimiento estare toda mi vida, mi ciencia desvanecida, perdido mi entendimiento Pero allí está; yo me escapo. . . Todos son cono cidos. Hermano porque no llora sus pecados? no este ocioso. No padre, que cuidadoso de mi oración vengo ahora. Gente pisa aquesta tierra, y de Tagaste parece. De allá vendrán, porque crece el mal con tan dura guerra. Hay patria mía querida, al Rey Vándalo entregada, ya te lloro de solada, ya te juzgo destruida; como Geremias, yo lloraré mi patria aquí. Yo el vino, que no bebo, yo que el gusto se me aguo Lo más que el alma alborota, es los que mueren perdidos. Los que vienen son rendidos, con que no tendremos vota. Dejuel llanto, señora, el comundaño de esta Arrianagente, qua propio se tome es muy estrade quien teme el rigor todo el Horien toda el África fiente. a Tagaste ha ganado. y toda su Provincia ha doblado, las ruinas de Roma bien temidas, vino a Tagaste, y vino por mi agra ya son bárbaro empleo do Gesérico, y a sus pies trofeo, Rícelo, no importuna. qme ves lamentar tanto, y regar esta tierra con mi llanto, viéndome pobre hoy, si ayer tenía Quién es? . Un pecadordelos. . Tristes vienen, sin duda, son tendo dos que alli dejó Fray Gazapo (tres . Aquí está Agstín tu Obisposanto Su vista solo aliviara mi llanto dame padre los pies. Oh Claudia mía! de tu semblante huye el alegría, tu tristeza conozo; hay patria ama. perdiose en fin Tagaste? (dal Ya entregada, al bárbaro le dejo poder oso, todo el suceso escucha lastimoso Gesérico, de triunfos coronado, de beber sangre, y de vencer cansado que no hay humano lance, aunque lleno de glorias que no canse se retiró contento a sus fronteras agozar treinta y cuatro Primave. (ras capituló con migo juró las treguas, de mi Estado amí mi esposo ya difunto, (go, que siempre un malcón otro viene juto seis meses reposarón mis ciudades, or de las inormes bárbaras cruelda. (des, te (ño, que el África abrasada, del Vándalo el rigor, pues ya poté no del ardón dela ol, si de su espada, (te, con tan triste memoria, llora tragicamente nuestra historia. y de Cártago insigne, ya perdidas. En estetiempo, pues curioso y abio pues me vio, y por los ojos (uío, el mal le entró, que me causa enojos dale gracias del Cielo los favores, amante me requiere, y galantea pues te dejaron vida sus rigores, finezas hace empeños me desea, para mostrar su aliento, me juzgues, si avirando mi fortuna. queamorleincita, i rige el pensamiento tratóen fin, ya resuelto, y amoroso de querer ser mi esposo; pero apenas tu amor, o su malicia al Cetro de esta antigua Monarquía pasó atanto, que vino a mi noticia, cuando le día entender muy rigurosa, . Llorado se va elpadre, a eso vino, que Claudia no podía ser su esposa, juro a Dios que el recadoque ha traído con mil pretejtos que mi lengua calla, que si una mujer quiere, muchos halla Corrido de esto el bárbaro tirano, deldeñoso, cruel, altivo, y vano, vuelto su amor en guerra, con enojo, y amor dejó mi tierra; trató para mi ultraje, las treguas quebrantar, y el homenaje, que jurado tenía; pero de un hombre infiel que se pedia? Guerras publicó, pues, contra mi Esta y dicen que colerico ha jurado, (do, que ha de triunfar altivo, y arrogante de mi honor, que es más firme que el día- a Tagaste llego, llenando luego (mante he de ser Reina; mayor mal me aflije sus capañas de sangre, horror, y fuego Tres meses la sitio, mas declarados contra su esfuerzo todos mis soldados comunica a un vasallo verdadero. mucha gente perdí, con que lo altivo, y orgulloso perdí, hasta allí vivo; y con pactos en fin, ya mal armada la ciudad le entregue tanto llorada. Instó contradicciendo el primero capítulo, queriendo que yo quedase allí, mas mis loldados, y quietud a tus tierras de valor noble, y de razón armados, la primera pedian que saliese, Mas nuestra resistencia, vencio de Geserico la violencia, ya tus pies llego ahora vencida, mas de honor la vencedora el estío le sigue caluroso, (moso Hay hija, Cladudia, el cielo santo, nos mire con piedad en dolor tanto; y así a el acudamos con oración, y ayunos; y ahora vamos en madeja se admira ya de plata: porque Hipona te espera, que aunque regocijos sielquisiera recibirte contenta, y populosa, Viéndote triste, la verás llorosa. . una fiebre derriba, es bueno por mi vida, ayuno habrá sin cuenta ni medida y Deja ya la tristeza, olvida el llanto no te rindas, señora, a dolor tanto; si es por la guerra, o porque has perdido. de tu. Reino lo más noble, y florido; el valor de quien eres, para cuando lo guardas? las mujeres de tu sangre, y tu estado ha de menospreciar fortuna, y hado? Ay Ricelo! no es ira cuanto el alma suspira; no es por verme de Reinos desporada que en cuanto yo ciñere aquesta espada ya lo habrás entendido, pues lo dije Explícate, señora, mal tan fiero Adoro a Gesérico, estoy en calma yen fin Rícelo, le he entregado el alma Pues porqué te resistes tan constante? porque esposo no admites de un aman- (te? si el te adora, que es cierto dal. Señora, a tus naufragios puerto, pues su desprecio es causa de estas guer No hay cosa enelo criado eras; o que el sitio sangriento prosiguiese. qué supensión no tenga, y su cuidado, al claro día, madre, de explendores, sigue la noche artifice de horrores, al Abril que es de Flora amante her- a la hermosura amada, la vejez, y a la trencha más dorada que lazo azul, con artificios ata, al bajel más gallardo en banderolas la borrasca le aflige entre las olas; al león, rey de tanta fiera altiva, y sin fiebre, solo oyendo el gallo se amedrenta cobarde de escucha (llo; y la pompa gallarda del hermoso pabón, el pie le guarda mi amor es como el día, como el Abril, que tantas flores cría; como hermosura rara; como crencha que al Sol rayos re (para como la ufana nave, como el león sin fiebre, o canto de como el pabón pomposo, (ave, sin los pies que le afrenta tan hermoso; mas le es de contrario noche escura Juierno frío, y la vejez madura: vuelto en plata aquelororesulgente tormenta, sebre, y pluma, que al valien amor, león hermoso, (te, como al pabonlos pies hacen lloroso Explicare señora, tú no puedes amar al joven Rey que tato quieres? tú siendo soberana, quién te lo impide? Quién? el ser Cristiana Carólica, y el Rey bárbaro, y fiero Arriano cruel, y carnicero; cosaque nuestro Obispo Agustin santo con tan justa razón prohibe tanto. Mucho tropelde gente es el que aso porla cumbre, señor de aque lla loma (ma Sin duda es Geserico, que me sigue. Y ostinado hasta Hipona te persigue. Que ventura, que a vista de Agustín estoy segura Marche el campo: Hiponaescucha ciudad del África bella, clara emulación de Roma, hermosa envidia de Grecia: escucha un rato mis voces oye acentos de mi lengua, si puedes acaso oírlos, sin que tiemblen tus almenas. Yo soy el Rey Gesérico, perseguidor de la Iglesia, y entre los Bándalos todos, el Monarca de más fuerzas. Cien mil hombres me acompañan, de quien los dos Polos tiemblan de quien los Orbes se erizan, de quien los altos se hielan. Rendidas ciudades dejo al impulso de mi diestra, que a un amago de mi brazo todo el mundo se sujeta. Siguiendo vengo enojado, y amante, que son dos penas, la que el alma me ha robado, la que me provoca a guerras. Esta mujer adorada, es cierto que en ti se encierra, al amparo de Agustino, que sus disignios gonierna. Juro por el alto Dios. que esas pesadumbres bellas de tanto zafir lustroso pinta, colora, y renueva, que ha de pagarme Agustino, y Claudia, que es tu Princesa, los incendios que me inflaman, las iras que me espolcan, la envidia que me apasiona, los enojos que me inquietan, los agravios que me irritan, y las furias que me alteran; y para decirlo todo, los desprecios que me afrentan. Por lo cual, ciudad rebelde, al momento te apareja a rendirte a mi servicio, y a postrarte a mi obediencia antes que ese Fénix de oro, que alegres coluros trepa, de mi espada, y de tu gente centellas, y sangre vea, mas que clarines, y cajas del aire oprimen la esfera? La ciudad hace salida, y puesta toda en desensa, deshace tus escuadrones, y aprisiona tus banderas. Pues toquén luego a envestir. Que tú lo mandes esperan. Aquí, Señor, me vengo, ante vuestra piedad, do el alma ten y vos, Señoria mía, (go; Princes acelestial, dulce María, acudid a mi llanto, si es que puede Agustino con vos tanto escuchad mis dolores, y muevaos de este pueblo los cla- pedid al Hijo vuestro, (mores misericordia en el peligro nuestro que si no nos defiende, en vano vela, quien sin el pretende guarnecer por seguros la ciudad fuerte, ni los altos muros Abanzad Vándalos fieros, que el muro sirve de estorbo. Si Dios, o Hipona te guarda, todo el mundo será poce. Mucho la plaza se guarda, vive el cielo que de un soplo, de mi cólera rabiosa, ha de acabar tanto monstruo. Bárbaro Rey Gesérico, que inquietas el Orbe todo, buscas tu muerte en mi furia? buscas tu mal en mi ahogo? tantas ciudades ganadas no te bastan? pues asombro del África; solo aquesta me has dejado, que aún la lloro: que me quieres? qué me sigues? vuélvete, lo poderoso no arriesgues, que un imposible, valor añade al más corto. Retiraos, soldados míos, . que en solo ver aquel rostro, segunda vez me he rendido, sin ser nada del enojo. Vuélvete digo, otra vez, sino quieres ver destrozos de tu gente, que atrevida, bárbaramente, el oprobio solicita de mis tierras, procura de mis contornos, antes que con esta espada, que ha sido del mundo asombro, al prado aumente claveles, que en desatados manojos, si no de púrpura ríos, de grana corran arroyos. Has dicho, bella Africana? has dicho, prodigio hermoso? Ya he dicho, estás son palabras, las obras en tiempo corto verás, si de aquí no partes; vete luego. . Espera un poco, que no puedo resistir la pena con que me ahogo. Qué galán es! qué cortes! . más volved; tened reposo, corazón que estáis turbado. Ya aquí mi perdida toco . Ya lo pública el semblante. Ya lo declaran los ojos No te vas? Tú no te rindes? Cómo, si en mi pecho herozco hay más valor encerrado, que en ti porfías, y oprobios? Cómo puedo retirarme, divina deidad que adoro, si faltando de tu vista otro cualquier triunfo es corto. Pues que has de hacer? queé es tu intento Qué? dar al descanso, y ocio mis soldados, porque puedan otro asalto darbriosos, Yo voya solicitar contra tus disignios otros, ya prevenir resistencias; o a morir de amor, y es poco. . A prevenir voy rigores contra mí, pues amoroso, tu vista pretendo, cuando, muerto voy ya de tus ojos. . En trance tan importuno, y en tan adversa ocasión, de armas sirva la oración, peltrecho sea el ayuno. No es mejor para poder los trabajos resistir, si hemos luego de morir, hartarnos hoy de comer? El que del comer me aparta, ese la vida mida me quita, vive tú con tu pepita, muera Marta, y muera harta. Calle, hermano Fr.Gazapo, siempre hade estar de ese humor? Si padre que tal rigor, me ha de hacer soltar el trapo. Recójanse a la oración, que es mensajera divina. Recojome a la cocina, a contemplar mi ración. Mi Dios, excelsa bondad, dulce esposo de mi vida, esta Ciudad afligida, miradla con piedad. Y pues sois, Señor Divino, quien tanto un amigo quiere, si por su Pueblo no fuere, hacedlo por Agustino. Que os adoro, es cosa clara, mas que a todo lo criado, y por vos, o Dios amado, aún a vos mismo os dejara. Aurelio Agustín . Quién es; quien mi nombre al viento ofrece; Tu Ángel soy. . Tanto merece mi humildad? dadme los pies, y adoraré en vos postrado al Dios que veis cada hora, que amante que mucho adora, estima al menor criado. Quiéreslo mucho; Agustín? Si lo quiero? a mi entender, más amor no ha de tener el más alto Será fin. Si yo fuera quien Dios es, y Dios como yo hombre fuera, déjara de ser quien era, porque fuera Dios quien es. Pues Dios que tanto deseas, quiere darte la corona, porque al Bándalo, de Hipona triunfar altivo no veas Agustín, . Agustín. . Señor, hermoso Sol, radiate Aura (Señora a este humilde gusano tanta dicha, favor tan soberano. Llega. . Llega. Qué haré? pienso que sueño, en tan neutral empeño, que entre Cristo, y María, turbada la razón, y el alma fría, no sé a donde me vuelva, (suelva ni a quien llegar primero me de porque allí deshojados, con claveles me brinda liquidados y aquí del sacro Oriente, de aquesta Aurora intacta reful- en dos pomos nevados (gente, con jazmines me alientan desata- (dos y con cortes decoro. aquíen me vuelva, puesto en medio Llega, Agustín, a mí. (ignoro Yo te obedezco (na pues tu favor merezco. Y en esta fuente de carmín, igra pon tu boca. Dulcura sobera Llégare a mi Agustino. (na AObedezco preceto tadivino (sabio Llega a este pecho, pues amate, y tata dulcura merecio tu labie, Basta señor, no más enamorado, que vuestra amor me ha flechado. Pero que armonía es esta, que este cuarto enriquece? (cha, La respuesta por mandado de Dios te daré, excu- Contanta luz mi sobrefalto lucha Ya Agust murio, y en luces bellas vestido claridades, pisa Estrellas del Vándalo Arriano (no, que hoy Hipona entrarán menos tira. la Imagen de María, que Agustino adoraba fiel, amaba fino, guárdala, no la vea, que la debota España la desea. Allá la llevarás, y entre ermita que hamás de veinte años, (ños que Paulino fundo, varón piadoso de Agustino dicípulo dichoso, estarás, que tan bien el cuerpo Sato de Agustino, gozando culto tanto trasiadará a Cerdena Fray María que después honrara lagra Pabia; válgame Dios, ya es muerto! ya sus trabajos alcanzaron puerto Ay Padre del alma mía, bien te hallaras en el Cielo. Qué es eso, hermano Gazapo? Como un pajárito ha muerto Todo lo sé. . Si lo sabe, soy un humilde jumento: los Salmos Penitenciales explicaba, y no pudiendo ya escribir, a Fray Simono le dictaba sus conceptos, leyéndole Fray Marías delsalmo el último verso. Murió el gran Padre Agustino. Como un santo por lo me nos, 1. En casa de nuestro Obispo, os recoged, que sangriento, niños, hombres, y mujeres pasa acuchillo. . Qué es esto? No lo huele, padre mío. La Imagen es lo que siento, no la de al fuego la furia de este Arriano sobernio; hermano, póngala en cobro en algún lugar secreto, hasta después? . Voy volando. Válgame aqueste sagrado, este sea el fuerte templo que me libre de tal furia . . Ya derrotado el refuerzo con que acudía la muralla, huyo buscando el consuelo Hh señora, tarde vienes. Porque? . . Porque ya Agustino goza descansos eterpos. Esto más, llorad ahora ojos. Entrad todo sdentro. La furia de Geserico ha profanado el respeto con que se mira esta casa con que se pisa este suelo. , s Dónde está Claudia villanos; Ay Dios, Agustín, si el Cielo. gozas, refrena el furor de este imprudente mancebo. No temas, hija, que Dios te ha de ayudar. Yo estoy ciego, no se que impulsos ablandan la fuerza que arde en mi pecho. Señor todos a tus pies postrados. . No sé qué hielo .̱ el corazón me perturba, lebantad. . Ya llegó el tiempo en que triunfes de mi vida, aquí estoy, pera te advierto, que de mi honor no podrás. Ya me falta el movimiento. . Merezcan, pues, tus favores los que jamás te ofendieron Alzad padre, y vuestro Obispo, dónde está? . Tan alagueno, . tan afable, y piadoso: vive Dios que ñolo entiendo. Vive gozando las dichas, que tanto afan merecieron Murio Agustin? . . Señor, no, que el justo, el santo, y el bueno no muere, porque es la muerte del justo; un vivir eterno; vive gozando de Dios El Rei llora, no lo creo, . grande novedad me hace, que aquel corazón de acero de cera esé . Hoy conozco. . lo mucho señor que os debo. Dónde está, porque abesarle los pies, oculto misterio me inclina, y de su doctrina a que siga los preceptos, Aquesta es su humilde cama, este su pobre aposento: este cadaver que miras es de Agustín, el portento de las artes, y las ciencias, y el arca del Testamento. Al que dos veces pario su madre Mónica, siendo un Fénix, hijo del llanto de segundo nacimiento. El que de la Trinidad alcanzo docto, y modesto, a penetrar humillado, los más arcanos secretos, De la católica Iglesia sol radiante, que en reflejos la oscuridad desmintio de ignorancias, y de hierros. El Doctor de los Doctores, de los Herejes el freno, quien fue norma de Prelados, u fue de Obispos espejo. En quien los pobres hallaron la caridad, pues del Templo, los vasos ciando vender, para darles el sustento. A quien buscaban los tristes con lágrimas, y el consuelo en sus palabras hallaban, que eran néctares del Cielo. De las viudas fue amparo, de los huérfanos remedio, y de todo el mundo ha sido. luz norma, Sol, y maestro. Este es el que yace allí, solo para el mundo muerto. Sus pies llegare a besar. Todos haremos lo mismo. Y de la Princesa Claudia, pues tantos daños la he hecho seré esposo, pues prudente la Fe católica creo Dichosa yo pues tristezas por tanta alegría trueco. Obediente, y cuidadoso! . haré lo que manda el Cielo, llevando a España la Virgen que he guardado, que el precepto aunque es Católico el Rey, sin discurrir obedezco, que Dios lo manda, y aquí sin tendrá el acto primero de la Virgen Africana, de España ilustre portento.

JORNADA SEGUNDA

ACTOSEGUDDO. Cierra el labio, no prosigas; mi honor del Rey ultrajado? . así mis canas se afrentan? mis servicios, y trabajos. así se estiman? llegó de las injurias, y agravios el último silo al alma; muera, pues, quien ha manchado tanto lustroso explendor que de Griegos, y Tebanos heredé siendo de España el Príncipe más amado: sus escuadrones no rijo? no soy caudillo bizarro, de sus fronteras? yo haré que la venganza que trato, asunto de a las historias, y sea de España estrago. Su furia temo, que pena ̱ o nunca le hubiera hablado, y en el pecho sepultara tanta injuria, y tanto agravio. Buena ocasión; mal contento está don Oppas mi hermano, también este agravio es suyo sepalo pues, y pongamos remedio a tantos ultrajes, y fin a desprecio tanto; venticá, Florinda. . Muerta llegaré Tú has publicado tu desdicha? está en secreto de nuestro honor el gran daño? Sí señor porque aún la vista la dispensa con recato, solo a ti en aquella carta, y ahora me he lamentado. Disimular es forzoso, oculte en mi noble labio . lo que en el pecho se fragua, y cual Paladión Troyano, o cual Etna entre la nieve fuego esconda ardiendo en rayos; pues, hija, disimular, que un poderoso tirano, con el silencio se vence: el sale, vete a tu cuarto. Respóndate mi obediencia; . muerta voy . Quedo rabiando. , , e Que en fin Sinderedo a Roma se partio, muy disgustado, a dar quejas que en la silla de Toledo, acompañado de vos don Oppas estaba? . Si se No importa, vamos, (nor mas don Julian, Conde, amigo vos sin verme? . En el despacho sirviéndoos esta mañana, gran señor, por vos he estado, que quien a vos, por vos deja, es fiel, no es mal vasallo; que así hable aquien mi honor. infamemente ha robado? Y que novedad tenemos en África? Que han llega, a Marruecos, Silebuto, y Euan, y hijos desterrados, de vuestros tío Ubitiza. y Está bien, aseguramos con su destierro el reinar; si el Conde sabe su agravio, . lo ha de sentir porque es noble, y en fin, en lo que quedamos de los negocios con Muza que haremos, que en gran cuida- las fronteras estaran (do de Mauriranía? . Aquí abro. . a mi venganza la puerta, yo, señor, que he comenzado, con mi asistencia, atratar con Muza Abdalí, acabarlo quisiera, y sentar las paces, porque queden en descanso Zeuta, y Tanjer, y tu amigo Miramamolín. . Reparo, que ha poco que de Toledo sois vecino, sentá el paso, las delicias de la Corte gozaldas, Conde; el regalo de la amada patria es bueno, sois mi amigo. . Soy tu esclavo pero importa a tu corona, que en un negocio tan arduo asista yo. . Sois en fin, Conde, mi derecho brazo: haced lo que más me importe. Que viva tan confiado quien agravia sangre noble, perdone lo Regio, y Sacro, que he de vengar de Florinda el desprecio, y el agravio. Por lo que el Conde me toca, vidáis, señor, muchos años, será a mi pesar, pues dentio . de mi triste pecho, guardo el fuego con que mi enojo, incendio promete, i daños, Alma, y vida sacrifico, a tu servicio. . Quedaos, que entrar quiero haber la reina, y aquellos hermosos rayos. . con que Florinda en mi pecho fundó imperio soberano. y Tenéis, don Oppas, que hecer? Nada, fuera de Palacio. Pues veré si estamos solos, qué intentara? . En este cuarto no ai nadie, ver quiero el otro. En confusos sobresaltos, . el alma fluctua. . Bueno, no hay nadie, solos estamos. Qué es lo que intentas? . Saber de vos, si por haverdado, el Reya ese Sinderedo, a ese hipócrita villano la Silla que a vos tocaba estáis algo disgustado. Yo no siento, no la silla no que el Arzobispado a Sinderedo, que arde más espíritu gallardo en mi pecho, si que iguale al explendor heredado de nuestra sangre, la humilde de Sinderedo, tratando, de que yo le acompañase cosa que aún ha recusado, y no ha querido admitir, y a Roma ha partido. Rabio de enojo. Para dar quejas al Papa, de ello informado, y otros disgustos que Alcaide guarda el pecho, y sella el labio, vive Dios, que si hallara quien mi aliento soberano animase, que del Rey vengara. Tente, espera, hermano, que no es la pena mayor, no es ese el mayor agravio que del. Rey tu sangre heroica ha recibido. . Escucharlo solo, me causa la muerte. Pues este papel, estando en África yo, el aviso me llevó de dolon tanto; toma, leelo, y verás el más iniquo, y más raro suceso que las historias han escrito, ni han contado de Rey más ingrato, y torpe contra el más noble vasallo. Padre, y señor, en tu partida fiaste de los peligros de palacio mi honor; flacas son las armas feméniles para defenderlo, cuando con violencia, y tiranía un Rey se resuelve a contras- tarlos: lo que en esto me ha pasado, podría descubrir el tiempo en mí persona, y entonces hacerme com- plice en el delito el silencio; no te pue do decir más, turbada con la verguen za, o irritada con la infamia. Válgame el cielo piadoso! apenas la carta entiendo. Yo sí, que siempre temiendo mi afrenta estuve celoso; y aunque el papel no tan sabio, dijera lo que pretende, honor que recela entiende. a pocas señas su agravio. Y que medios tomaremos para vengarnuestro honor? Con la traición, y el rigor la venganza alcanzaremos; quien es traidor pierde el ser, el honor, y la nobleza, si el nuestro perdió su Alteza, que más queda que perder? quien lo llegare a escuchar, sepa también admirado, que si mi honor fue agraviado, también se supo vengar; agraviado mi honor fue, más vengado lo verás. Qué disposición le das? Escucha; y te lo diré: Ciego, a manos de Rodrigo, murió Ubitiza; ya labes aquesto, y que por violencia viste púrpuras Reales. También sabes que a sus hijos Silebuto, y Euan, sangre de sus venas; pues Vitiza era hermano de su padre. Mandó desterrar, temiendo algún tumulto; notable es en un tirano el miedo, mas no tengo que admirarme, que la conciencia instimula, y siempre teme sus males. Que soy Conde de Consuegra también don Oppas lo sabes, y que válido del Rey, gobierno de España Atlante la gran Monarquía Goda, desde Narbona hasta Cadiz, de Carrajena a vetubal, moderando sus dos mares, cuanto adquitieron los Godos en África, y otras partes está a mi orden; y todo se rige por mi dictamen. Con esta ocasión, don Oppas; las causas más esenciales. para su ruina intento instrumentos de vengarme; seis meses ha que llegó ese papel aquejarse del Reya mi yotros tantos ha que dispongo arrogante mi venganza y su castigo. su muerte, y mis crueldades; que una disposición buena promete el acierto fácil; El militar ejercicio, y el uso tan importante de las armas, hoy se ignora, cosa a mi bien favorable: por mandado de Rodrigo, y del Rey Uvitisa antes, todos os muros, y fuerzas ya desmantelados yacen: dada tengo España al ocio, hecha ya a comodidades, con delicias la entretengo y la divierto con paces. Los morriones de acero se olvidaron, y galanes mujeril guedeja peinan, vistiendo costosos trajes: no doy premio a los soldados, que derramando su sangre, aseguran las coronas siendo en las deudas marciales, acreedores del Rey, y amigos más importantes. Si algunas mercedes hago, las dispongo con tal arte, que sirven de menosprecio de aquellos aquien se hacen. A consejo al Rey, por ser dado a sus comodidades, que no dé audiencia, causando que lo aborrescan, y ultragen. Con aquesto lo mal quisto, de tal suerte, que vengarse solo cada cual intenta, al paso que a mi adorarme, las legiones de las guardías, cuyos saeros están dantes, rige el y ríncipe Pelayo; que es el que puede estorbarme mis disinos a Narbona hoy he mandado que marchen, a castigar sediciones, que yo he somentado antes, por asegurar mejor, mi venganza, y sus pesares. En este estado esta España, Muza pretende ayudarme, que es hombre vano, ambicioso, y amigo de novedades Sisebuto, y Euan, tienen diez mil hombres de su parte, y están del Rey agraviados, por la muerte de supadre; y viéndose deesterrados, tratan solo de vengarse; mañana es fuerza partirme a Mauritania, y llevarme conmigo a Florinda, puesto que he fingido que su madre enferma desea verla, no ha de quedar de mi sangre en poder de este tirano gota en que pueda vengarse; tú, don Oppas en Sevilla podrás después esperarme que allí me verás altivo, no de laureles triunfantes, coronado, si ceñido de venganzas, y crueldades, y por alfombra amis pies el que ha ofendido a mi sangre. Muera, pues, quien el cando de nuestra sangre ha manchado muera, pues, quien ha intentado la injuria de nuestro honor, el Rey sale. . Pues callar, y lo tratado, tratado. Lo dicho dicho, y vengado tu agravio, podrás hablar. Don Oppas? Don Julian? gloria del Godo Español. Señor, como el giraso! a ti nuestros pasos van. En fin con esta ocasión, . un mal me viene a enseñar, lo bien que sabe engañar, y fingir una traición. Que hoy ha de ser. Y quisiera partirme, y también llevar a Florinda. . Qué pesar! . Porque a su madre asistiera, solo aguardo tu licencia, que todo está prevenido. Cielos, que es esto que he oído, . esto es morir con violencia; mujeto estoy . Dame abesar tu mano. . Qué es lo que escucho Entre mil temores lucho . al ir la mano a tomar. Rey los brazos, Conde; ay de mí! . hoy daros mi amor pretende. Que aquel que mi honor ofende tan seguro me honre así? Que se esconda una traición . cual áspid, entre el halago? Este abrazo será amago, . de toda su perdición. Ay Florinda, aicruel Conde . la vida, y alma me llevas. De mi lealtad daré pruebas, que a mi valor corresponde. A acompañar mis hermanos, señor si gustas saldré. Bien está El Cielo te dé vida, que acabe a mis manos . Vamos, hermano, que allá como ha de ser trataremos, Como del Reinos venguemos nada cuidado me da. Muerto quedo, y a tal rigor entregar la vida quiero; si de esta pena no muero, poco le debo al dolor; sueño siento de este suerte pienso mi pena engañar, y el sueño me ha de ayudar, si es imagen de la muerte, Victoria, victoria, por Africa se cante valerosa, 2. Llore la triste España, por delitos de un Rey viéndose es- Hermosa, y noble España (clava madre de tanta ciencia, y tanta ha el llanto deja triste, (zaña tanto dolor resiste, disimule tu pecho tanta pena, de amor es, no de orror esta cadena Tu esclava me confieso, África belicosa, y no por eso los continuos taudales mi pecho inundan, mas sensibles mi corazón padece (males, mi tristeza no crece, por verme esclava tuya, y abatida por insultos de un Reysi destruida de mi Fedespojada, deextrañas gentes bárbaras poblada pero delito tanto, desposeido el Rey, pagará en llanto victoria, Sombra, ilusión, santasma, que hiela tu visión, tu especto pasma y con pasos veloces, (ces, ni organizas, canción, niforma yo que vaticinios son (oh triste fuerte los que me intimas dedesdicha, y muerte más que digo, de un sueño alborotado de una ilusión de sombras agravado yo no soy don Rodrigo, de la varia fortuna firme amigo, cuyo valor admira España toda, y de la sangre Goda no soy electo Rey, por más valiente? pues como he de tendirme ala impru fantasía de un sueño riguroso? (dente todo es falso, supuesto, y fabuloso; mas no, que las especies que han quedado; mudamente mi culpa ha despertado que son hijos, según el pecho siente, de mi conciencia torpe, y delinquente permita el Cielo Santo, que mi castigo solo sea el llanto. Es don Julian, señor, muy noble, y lo que promete será cierto. . Su palabra, fuerza de ley tendrá siempre. ̱. Dígolo, porque esta carta me escribe, y tras ella viene a ejecutar lo que dice; y del agravio que siente, me da larga cuenta, en fin que a su venganza me apreste pide, y la clara nobleza, que de heroicos acendientes heredó, para incitarme, me representa, y advierte de Euan, y vos, Sisebuto, la injuria; y como en crueles prisiones, a vueltro padre mato en Cordosta, el aleve su Conde don Teodofredo, por mandado del Rey. . Muerte también; no bastó la vista. E Cielo me dé pues, puede tiempo en que pague Rodrigo a mis manos lo que debe. Por esto escribe también, que la nobleza y la pleve están hoy de vuestra parte; y aún deseando que llegue tiempo para declararse en vuestro favor, que deje dilaciones, que prevenga para este intento mi gente; que España está descuidada, con que podré fácilmente, quitar al Rey la corona; pues tirano la posee, y acualquiera de vosotros dársela yo, y que promete que a Vlit Miramamolín seréis tributarios siempre. Si a mi hermano le das la posesión que merece del Reino. . Si a Sisebuto mi hermano que está presente, le restituyes su Reino, no lo que el Conde te ofrece solo, pero nuestras vidas será muy poco ofrecerle al gran Miramamolín. Él solo será el que reine en España, si cualquiera de los dos el Cetro tiene. Pues aprevenirse todos, porque al instante que llegue don Julian, con Taríf marcharan copiosas huestes, que a Rodrigo atemoricen, que a toda España sujeten, que os restituya el Reino, y al Conde su honor le venguen. Pues con tu licencia iremos a prevenir nuestra gente. Alá os ayude . Y a ti te favorezca, y próspere. Para que logre el amor que abrasa y que me enciende especho, de que Tarir es el estorbo más fuerte, por ser Zoraida su dama; que le estima, y que le quiere, al paso que me desprecia, al paso que me aborrece, es esta buena ocasión; pase a España, llote ausente, Zoraida, rindan mis ansias sus soberbias altiveces: demás que Tarifva a España a morir, porque esta gente Cristiana no guarda fe; si ella a sí misma se ofende, como guardará palabra anosostros, si en las leyes somos contrarios; no importa, algo por mucho se arriesgue: pase con siete mil hombres el mar, que si cierta viere la conquista, con el resto, haré que España me tiemble. Que me llamañas me han dicho. Si Taris; que amor me apremie a tal injuria! . Ay amor! . quiera Alá caro no cuestes. Miramamolín me manda que pase a España, y que intente dar al Conde don Julian, que sus venganzas previene, auxilios, yo para esto te elijo, ninguno puede mas bien que tú, tanta empresa gobernar, ni más valiente. El viento azoten triunfantes nuestros estandartes verdes; ocupa Tarifa España, que aunque los Cristianos quieren reinar, Miramamolín ha de reinar solamente, a No en vano temía el alma, tanto daño; que atormenten celos, y honor a mi amor? paciencia. . Muy elo cuentes son a persuadir los celos, que dices? . El almá teme: . que a cuanto me has ordenado estoy promro, y obediente. Pero que salvas son estas? Señor, con mil gallardetes y flámulas, que los vientos azotan, y el agua beben: una galera ha llegado, y en ella dicen que viene el Conde don Julian. Pues ea, Tarif, prevente, que al instante has de partirte: hay Zoraida! esto me debes; salgamos a recibirlo. Voy rabiando. Quedo alegre Viéndome salir aquí con mi habito hermitaño, dirá alguno: cómo así? en las jornadas de aquí hay Fray Gázapos de antaño? porque es fuerza que haya muerto, según el tiempo ha pasado, mas yo desharé este tuerto, con decir que les advierto, que en esto el poeta ha errado; mas el autor lo advirtio en uno, y entro ensayo, y el poeta respondío; señor, no puedo hacer yo de mis graciosos un sayo? Este Gazapo es pariente de aquel Gazapo, criado de Cebrían el prudente, que a esta Virgen excelente este Templo ha consagrado; Con el a España pasó, compañero en su derrota, y en ella luego casó, y el tal Gacapo dejó su generación en Rota. Desta, pues, Gazaperia, se origina mi linaje, que así el Poeta decía, y aunque el Autor sercia, vestir me hizo este traje. Salgo Donado Agustino, pues así el nombre me dan cuantos pasan el camino; pero con un Peregrino allí viene Fr. Roman. Hoy he llegado, y quisiera, pues su retrato ya he visto, que me contéis, si no os canso, el origen, y principio de su historia; pues orillas de este mar, con tal retiro, tantos anos la servís según los padres me han dicho, Qué curiosidad secreta, que impulsos, o peregrino, te mueven a preguntar secretos tan escondidos? Haber más de veinte anos, que con devoción camino de Europa, y Asia deboto, los Sentuarios divinos, y más prodigioso bulto no haber venerado. . Afirmo, que me hallo edificado; y pues en ello te sirvo, te he de informar de su historia, con autoridad de escritos, y tradiciones, que son los más seguros archivos. Atento escucho. . Pues, oye lo raro de este prodigio. Desde el tiempo que contaron nuestros pasados antiguos cuatrocientos y treinta años del nacimiento de Cristo, hasta el presente en que estamos, que tan felices vivimos de serecientos y trece, en que amenaza el peligro de perderse nuestra España. Horóscopos y Planetas, presagios, Astros, y Signos, nace cerca de trecientos anos que pasó el conflicto de la gran persecución que el Vándalo Geserico hizo en África a la Iglesia persiguiendo el Cristianismo, en cuyo tiempo fue entrada Hipona, donde Agustino mi padre murio, y de donde a tanto mal, fugitinos. salieron sus ermitaños con su cadaber divino; a quien dio culto Cerdeña entre mármoles bruñidos. otro, pues, según se dice, de mi padre el más querido dicípulo, el más amado, también a esta playa vino: Cebrían era su nombre, el cual por Dios conducido, con otros de su instituto, aportó en cierto navio, y trajo aquesta teliquia, de mi padre sacro asilo. Desde este tiempo se admira, en este desierto sitio, esta Imagen Sacrolanta, obrando Dios los prodigios, por su intercesión sin cuenta; pues como profundo abismo, munda en milagros, cuanto mira el Sol de hito en hito. Los trabajos que he pasado; de soles, aguas, y fríos por venir aquí contento, por más que dichas estimo: pero dejando esto aparte, de aquello que me habéis dicho me maravillo. . De qué? De qué decís que es destino de la suerte contra España, las señales que habéis visto. Así lo publican, cuantos astrológicos juicios España ha hecho. . Pues yo mas señales, mas indicios, y causas más eficaces he observado en mi camino. Y cuáles son? . Escuchadme que lo que de vos he oído, o padre, ha hecho que os cuente cuanto de aquesto colijo. Habrá tres meses, y aún más, que viniendo de camino a vuestra Iglesia, pasando por un corto lugarcillo de aquí no lejos, venía también otro peregrino maravillado, diciendo, que en Sevilla había visto al Conde don Julian, que a Málaga, muy sentido del Reyiba mas la causa no sabia, según dijo. Cóntome, en fin, que temía algunos graves peligros en España, porque el Conde sembraba por el camino odlos contra el Rey, causando en los ánimos más limpios, alguna rebelión, de un gran daño claro indicio; a los nobles, y leales represerttava, y fin celo del biende a los buenos el delito del Rey, la ira de oios, castigadora de vi a los inquietos, la insamia de tener un Reyiniquo, pudiendo hacer a su gusto mejor Rey, y más propicio. A los que via agraviados, (que el Rey más justo, y más pio es fácil tener quejosos, si tiene malos ministros) incitaba a la venganza, diciendo que eran caltigos, Con todos así tratana, ya sus parientes, y amigos declarado más, su honor les encargaba perdido. Esto supe, y también sé que de Málaga ha salido mas ha de un mes, no le más. Más quiere de lo que ha dicho. Ruegue a Dios, no se acrediten con eso los baticinios. Vive Dios que es el diablo el hermano peregrino! mucho sabe. . Virgen pura amparad a vuestros hijos. Adónde cielo santo, esconder me podré do rigor tanto? la piedad de esta Iglesia solicito. Este es oro cantar Sa Tantodeli pagará España ahora, (to pues su cerbiz oprime gente Mora Qué dice esto suldado? La desdicha de España que ha llega Nuestra patria es perdida, (do. del infiel Africano es poseida. Qué decís? . Lo que digo, de tan granderbina soy testigo, os campos de Jerez queda sangrientos Contadnos lo por Dios. Estadme atentos. Del infelez Rodrigo, el mal estado, de Julian el Conde las traiciones, de Florinda el honor tan mal vengado, con que ejemplo da España a las naciones de nuestra patria, en fin, tanto pecado, tantos insultos, tantas disensiones; ya lo sabéis, pues escuchad ahora, lo que yo he visto, y vuestro llato ignora De los ruegos del Conde, persuadido Muza ambicioso, treinta mil infantes con Tarifenbió, que luego a Asido, ya Gibraltar, ganaron arrogantes; sin resistirse España lo ha temido, viendo inundar sus playas de turbantes, Muza lo supo, y con ardiente zaña, a proseguir el triunfo pasó a España, Este, pues, general, Moro valiente, de presunción, y de soberbia lleno, entro en España, joven floreciente, en un bayo veloz, rayo con freno; bizarro el Moro, como el Sol fulgente por la campaña se acredita trueno, batiendo al bruto la dorada espuela, que exhalación de fuego el aire vuela. Depunta en blanco armado, se acredita escollo de metal, monte de acero, que a la batalla, Alarbes solicita, siendo allí su valor siempre el primero; al ligero animal soberbio incita, que de mirarse tan feroz guerrero, horror se intima miedo se ocasiona, temiéndose a sí mismo en su persona. Ginetas treinta mil fuertes traía, dado de su ardimiento heroica muestra que el Sol por ver su brío, y bizarría, doró de luces la marcial palestra; seiscientos mil peones conducia, tan parecidos hijos de su diestra, que aún antesde envestir, en sus enfayos revientan nubes, y fulminan rayos De su parcialidad, diez mil famosos Españoles, seguían los Infantes Euan y Sisebuto, que orgullosos, su venganza pretenden arrogantes; de lo ilustre, y lo noble, numerosos escuadrones les siguen, que costantes al preso, y muerto Rey desposeido vengar contra Rodrigo ha prometido. El falso Conde, cinco mil vasallos, traidor conduce, bárbaro acaudilla, y en un morcillo de tonantes callos, óprime el lomo con el cuerpo, y silla vivas centellas, los demás caballos, parecen de este rayo, o maravilla, a cuyo incendio, árboles, y ramas temieron, si arrojaba el bruto llamas El Obispo don Oppas a su lado, un cándido Andaluz soberbio bruma sobre un telliz de nácar recamado, que lo costoso en él no tiene suma; por lo ligero, y blanco, el bruto airado era hijo del viento, y de la espuma; risco nevado, liquidado hielo, que por codón, y crines riega el suelo, Nuestro Rey Don. Rodrigo en la batalla entró en un catro de márfil bruñido, donde en molduras el ingenio entalla cuanto el diamante, y perla a guarnecido la admiración en su artificio halla lo que muda, y callado ha encarecido, y más viendo que el carro hermoso tira seis caballos, que un céfiro respiran. once mille seguían Españoles, y en caballos diez mí!, no bien armados galanes los Caudillos; eran soles, en las telas, los oros, y brocados; de vergüenza, los rojos arrebobles del Cielo; a tal curso vi turbados; los Moros mudos surta la campaña, en calma, el mar, y en suspensión España Copiosos los ejérciros se vieron uno al otro en los campos deleitosos de Jerez, que por fértiles les dieron nombre de Eliseos, casos fabulosos, ricas plumas el viento en mudeciero que los turbantes pueblan más vistosos y de las limpias armas los reflejos de un ejército, y otro eran espejos. Apenas los clarines, y tambores, de acometer la seña hicieron, cuando tanta en ristrada lanza, los valores de un ejército, y otro iban buscando Saetas, o venenos voladores la fueron neruiosos arcos arrojando; crece el empeño, y la menor hazaña voces da al viento, y sangre a la campaña El carro de márfil dejó Rodrigo, las viendo ya la batalla en mal estado, y en un rucio veloz, a su enemigo, ma con laza de dos hierros busca airado, fiero le enviste a darle su castigo, mas él le rompe, y ya desesperado de salió huyendo, lo que pasa es esto, allá tu padre, considera el resto Fatal desgracia! lo. Digo; vienen lejos? illa No podrán ya tardar. lo, ll. Vinos añejos, a Dios. dol . Qué gran desdicha! (chicha A Dios jamón de Rute, a Dios sal Pues padre, a esconder vamos o, la Imagen Santa. No es mejor que huyamos, si ya los perros vienen? Calle hermano, que el favor soberano, de la Virgen tenemos., (temos será la del Testamento Como emos de esconderla aquí tra . , Las dos tablas de la ley ña De la batalla cansado, he salido, y el aliento me va faltando, allí aigente a su piedad me encomiendo, quien estas armas Reales dejado hubiese, aunque el yelmo orillas de Guadalete perdí en el primer encuentro, por ellas, sin duda alguna me han de conocer. . Qué veo! padre mío, este es el Rey. Oh del mundo raro ejemplo; De este modo son los Reyes, jubones tienen de hierro; bien me atrevo yo a ser Rey. Padre dadme algún sustento, por Dios. . Vuestra Majestad señor, agradezca al Cielo la vida que le ha dejado para llorar. . Si a gradezco, y de tanto bien las gracias le doy, No perdamos tiempo, vamos a esconder la Virgen. Vamos todos, hoy comienzo, cuando para el mundo acabo, a vivir. . Todo está puesto, hagamos la procesión, pues tanta gente tenemos. Esta es la voveda en que esconder mi bien pretendo; deme hermano el arca. . Tome La vara sois de Moises, hermosa Reina del Cielo, y pues sois vara esta arca, se encerraban también dentro: este Misal son las tablas de la Ley, y el Evangelio, vestidos sacerdotales el mana, y vasos del Templo son esta casulla, y caliz, ya vos, Virgen la encomiendo; cerraré ahora, y la llave quedará puesta, algún tiempo querrá vuestro amado Hijo que os hallen así sus fiernos. El Tabernáculo santo, sacro erario de misterio, Geremias escondio, yo os escondo; y nunca os dejo. Los Sacerdotes antiguos, cuando a Gerusalén vieron destruir, como yo ahora, guardaron su santo fuego. Esta lampara, Señora, como mi fe queda ardiendo, recibid con vuestro Hijo, nuestra devoción, y afecto. Déjeme, padre, cerar, que vienen cerca los perros. Vamos, señor, vamos padre porque nos vienen siguiendo los Moros. Una barquilla podrá ser de nuestras vidas. amparo. . En ella podremos pasarnos a Lusitanía Vamos donde daré ejemplo, pues lo di de pecador, de penitente, y austero. Y de este segundo acto tiene aquí fin el suceso.

JORNADA TERCERA

ACTO TERCERO (no. Mal haya amén quien inventó el cami- hermano, la paciecia esdón divino. que paciencia a de haber que llevar pues tanto camino, cuando no mequeda (da ya pierna, pie, ni dedo que deshecho no tenga, ya no puedo dar un paso apie. Sea sufrido, ofrezcáselo a Dios Diga, he salido a ser su compañero para venircual mulo de harriero? si de León salió muy presuroso. para Jerez andando cuidadoso ciento y treinta y tres leguas, donde cuando a Jerez dejamos? (vamos sus designios no entiendo. Yo sé muy bien lo que pretendo busco un teloro santo aquí escodo (do Pues laquémoslo ya. No es permitido (ño en tierra ajena, que esnotable empo sin licencia primero de su dueño. Ese dueño quien es que le alborota? Pero Ponce, el gran señor de Ro (ta; en Jerez lo he buscado, y dél su éroica fama me a informa que cuando no, en Marchena. (do con el Rey ha de estar. Ocasión buena será de ver al Rey Es el Onceno Alfonso, del Moro duro freno los campos de Tarisa valeroso, con ejército ocupanu meroso, que los Moros de Ronda, y de branada con auxilios del África enojada, sin temer nuestras Cruces, los campos amenazan Andaluces, y el Rey, por impedir invasió tata en ocupar los puestos se adelanta; dicen que allí le asiste con su gente Pedro. Ponce, Capitán valiente; mas que gente es aquella? (ella. No se por Dios; mas ya lo dirí Este es Nuño el salado de Tari Tu gente lo ha ocupado (fa. Así el Rey me lo ordena, porqu que si el Moro viniere (quiere, por esta parte asista a su defensa. Llegue, y pregunte, teme alguna No, antes parece (ofensa que es gente noble, y mi alegría crece. Llegue, que es gente honrada. Vamos a ver al Rey. Es excusada aquesa diligencia, que a esta parte camina. Qué prudencia! que valor! qué cuidado! no en balde de Castilla es adorado Señor, mi atrevimiento perdonad, y el vecino alojamiento o tienda me decid, adonde asiste el gran don Pedro Ponce. Hermoso chiste. El que buscáis soy yo, decid ahora que es lo que me mandáis? Dios que atesora en vuestra tierra una riqueza santa es el que por mí os busca; gloria tanta solo a vos concedio: dichoso he si en hallaros. (do Seáis muy bien vevido, padre, la dicha es mía, (gría, pues vos me prometéis tante ale mas el Rey viene aquí, darle intento cuenta de mi alegría, y mi contento. De Cordova, y de Jerez la nobleza y el valor llegue otra vez a mis brazos. Aquel que tus pies tocó, que más dicha? El que a tus plantas llega. ogran Marte Español, que más tiene que pedir? Levantad, noble blasón de Castilla, levantad. Este es el Rey. . Gran señor! Don Pedro, del Moro, que nuevas trajo el pastor anoche; Que con gran prisa junta uno, y otro escuadrón, y viene a buscarte. . Venga, que el Castellano valor no puede faltar. . Yo aquí vengo de parte de Dios, y la victoria en su nombre te prometo, y triunfador de las huestes Africanas, y el Granadino pendón te verás, dando a la historia alma, y a la fama voz, y al Salado de Tarifa nombre, mas con condición que tus auxilios prometas a la más rara invención que las memorias celebran, ni cuenta la tradición. Padre, mi auxilio prometo; pero decidme quien sois, de donde, y a que venís? Escucha con atención. Leon, ilustre Ciudad de España, cuya grandeza, cuya antiguedad, la fama pública en canora lengua. Cuyos altos capiteles, cuyas erguidas almenas, si no registran las luces t del Sol, peinan su guedeja. Me dio la primera cuna, aquí mis voces no ostentan mi nobleza; ni lo claro de la sangre de mis venas, ni de ascendientes heroicos las apláudidas proezas, que llora el Moro a su costa, y España alegre celebra; que es culpa en un Religioso, cuando del mundo se aleja, con memorar de su sangre las antiguas excelencias, que él que profesa humildades, lo que ha drofesado niega. Idolatrando del siglo los engaños, y quimeras, escollos en que naufraga aún la virtud más perfecta: inclineme a los estudios desde mi niñez, primera obligación de hombre noble es hacer las diligencias de saber, que cae muy bien sobre el lustre cualquier ciencia Pasé en esto, de mi infancia los términos, y a la experta juventud, luego llegando, con la que bastó experiencia. Para dedicarme a Dios, guardando la común Regla de Agustino, vini pobre, dime al Coro; y vestijerga. Canonigo Reglar ya, siempre asistía en la Iglesia, donde en debotas plegarias, con lágrimas, y ternezas, a la Virgen suplicaba, que aunque indigno, se sirviera de mostrarme alguna cosa que más de su gusto fuera, mas de su servicio, en que me empleara, que no hierra, quien con deseos se ofrece, aunque no basten sus fuerzas, que Dios interiores ama, y afectos estima, y premia. En estas continuas ansias se me pasaron cincuenta anos, mas yo amante fiel de esta Raquel Santa, y bella, la servía más alegre, la quería con más fuerza. Un día estando (que dicha) en el Coro (que contenta lo pronuncia el alma) y que pisando nubes densas de nácar, y de carmín bajaba una escuadra entera de Querubines alados, que con cortés reverencia, de sitial servia humilde a la más Divina, y bella hermosura, que de humano cupo en la frágil idea. Calzaban sus pies la Luna; Coronabase de Estrellas, el Solera su vestidó, y su manto aquesa Esfera. El cabello dividido en dos bien parridas crenchas, ni muirubio, ni muy negro, haciendo una diferencia tan afable, que a la vista; cuando el Sol muere entre grana o nace el día entre perlas. Su rostro, que maravilla, moreno pero pudiera la misma luz envidiarlo crepúsculo menos era, cuando más rayos ostenta. Injuria del mismo Sol, un Niño hermoso en su diestra descansaba, que agradable, mirándome, daba señas de su amor, y en lo risueño del gusto de tanta enpresa, En fin, cuanto vi fue glorias, y cuanto escuché ternezas, y dulzuras, que mi alma perspicazmente, aunque ciega, via en lo intererior, y sorda nunca estuvo más atenta. De dos claveles partidos salió un habla, que laIglesía de suavidades llenó, y a mí de dichas inmensas; Hijo mío, tus afectos tan continuos, Dios los premia, declarándote un secreto, que en edades venideras se admirara por prodigio, y se tendrá por riqueza. Sabe que baña un lugar el Occeano, con crespas olas, que en sus precipicios siempre promete tormentas. Cerca donde Guadale, con espumosa diadema entra al seño Gaditano, a pagar tributo en perlas, Donde escondieron piadosos, huyendo de la Agarena invasión, ciertos Cristianos un bulto mio en la arena; Ve que en los campos de Rota, entre la menuda hierba lo hallarás, yo te daré del lugar más propias señas, con luces, y resplandores, que rayos del Sol se crean. Ponte al instante en camino, que el Rey que en Castilla Reina, después de una gran victoria, en que Africanas soberbias deshaga, te ayudará; yel dueño de aquella tierra me dijo, y fáltome luz. como la vista que atenta los rayos del Sol miro, quedando pasmada, y ciega. Así quedé, volví en mí, y pidiéndole licencia a mi Prelado, obediente cumplo lo que Dios me ordena. Hoy he llegado, señor, y antes que el rojo Planeta, en monumentos de vidrio sepulte rubia madeja, has de vencer, y más Lunas que el cielo adornan Estrellas, que flores visten los campos, a tus pies has de ver puestas. Esta, señor, es mi historia, tus dichas, señor, son estas, todo le esposible a Dios, da crédito a sus promesas, Admiro, padre, con causa tan extraña cosa nuevas son a mi oído de gusto; vuestro intento, en cuanto pues he de ayudar. ada Dele el Cielo larga vida a vuestra Alteza. Y pues es el territorio de Rota, con tu licentía ofrezco labrar un Templo a tan Soberana Reina. Yo de mi parte lo estimo; pero que cajas son estas? La nobleza de Sevilla, es señor, esta que llega, llenando el viento de plumas las garzotas; y cimeras. Ya el socorro va llegando. Muestran, señor, su obediencia en venir. . Pedro Ponce, gran victoria España espera. Hoy verás vencido al Moro. Dios no falta a sus promesas, hoy vencerás. . Las banderas Africanas se divisan, y las marlotas se acercan. Toma, señor, tu caballo. Pues al arma el campo cierra. Que envistiese acon sejé. qué aguardase en las trincheras fue mi parecer; y vos lleno de orgullo, y soberbia contra mí siempre votáis. Yo aconsejo lo que hiciera si gobernara. . También yo, pero no en la presencia del Rey, si pensáis que en mí, hay menos valor, o fuerza, aquí os traigo donde haré que me conozcáis. . La lengua calle, y hablen los aceros. Gran valor. Mucha de estre Es tiempo ahora de duelos (za. Caballeros, tanta excelsa altivez, hoy se ha de ver compiendo adargas Turquescas Por no alborotar el campo y porque el Rey no lo sepa, como en pie quede este duelo, se aplacará mi querella. Por las causas que habéis dicho mi enojo también lo aceta. Pues ya tocan a envestir, caballeros, nuestra ausencia no se conozca, seguidme. . Quién me ha metido a mi engue señores? mas escondido (rras de aquí he de ver la pendencia: cómo pelea el Cristiano! si estos perros no mordieran fuera bueno, como huyen! ellos van que se las pelan: esta es gente más gordilla, y a fe que tiran de verás. Todos sois pocos, cobardes para el valor que me alienta: cansado estoy. . Gran valor . Fáltame el pulso, y las fuerzas, A Lonso Perez no he visto, más aquí está y es muy buena . la ocasión ea Guzman, ya tenéis quien os defienda. Huyamos que es un demonio. Más he sentido que sea . este Jerezano ahora mi socorro, y mi defensa, que si en el campo quedara. Ya huyeron, y no quisiera que os mataran, hasta tanto que mi valor conocieráis. Morir me pesara a mí, hasta que quien soy supierais. Ya se que sois muy valiente La batalla va sangrienta, en acabándola os busco. Mi valor siempre os espera. y 1. Victoria por los Cristianos. 2. Victoria, y los Moros mueran. Gracias a Dios; ya he vencido; del Moro la resistencia ha faltado, y en huida sus tropas van descompuestas: tocar quiero a recoger, mas ya cajas, y trompetas hacen señal, que gustoso me retirare a mi tienda. . A Dios Religión, camino de la perfección amada, a Dios Correa Sagrada de mi gran Padre Agustino; a dios Hábito, a quien yo dejo por seguir el vicio; pues la quietud de novicio, n breve me enfadó. tal Bien me parece la espada, de mí se vino a valer. pues mejor la he de mandar, el vestido de seglar bien me está, mucho me agrada. mi casa, cuando del hado mas un vuelto a mi entender, entre sombras viene allí, antes que se llegue a mí, lo saldré areconocer; quién va? . Una desdichada, una infelice mujer, si sois noble, por quien sois os ruego que me amparéis, huyendo de aquesos hombres vengo. . Nada receléis, que yo os desiendo; s. señores, vuélvanse luego. 1. Volver, no hay más? Pues aquesta espada. provaran. 2. Todos ael1. que valor. muerto aún antes de nacer, Mucho me aprietan válgame Dios, tropecé Virgen pura, gran María, amparadme 2. Que al querer herirlo, el brazo me tengan! 1. Vive Dios que no se quien también me lo tiene a mí. Aquí todos moriréis. quien soy, y mi historia fiel. 2. Huyamos, que es el demonio, hombre tan fuerte, y cruel. Fueronse; válgame Dios, entre la luz que admiré, y me ilustró; que Deidad al tiempo ya de caer- me detuvo? Qué belleza me defendió cuya tez, aunque morena injuriaba del albor el rosicler? mas del susto, y sobre salto son fantasías; labré quién es la mujer que huyendo, Que infaustos sucesos tristes A, vea ya? apenas dejé golpes llegó a padecer? estáis herido? . No. . Gracias al Cielo, por tanto bien Decidme, quien sois, señora, y eso os digo si podéis, sin que vuestro honor peligre? Soy una noble mujer, sucesos de la fortuna padezco, harto sabéis de mi historia, yo os suplico que salgamos de Jerez, porque me importa la vida. Pues sabed que yo también deseo eso mismo, vamos. Su sagrado el campo de a mi fortuna, a mi amor de la soledad amparo. Ya señora, si queréis, podéis descansar, que el campo hoy ufano a vuestros pies, sus flores ofrece amante, su hierba el prado cortes. Pues entre tanto; escuchad Esa Ciudad, cuya cesarea planta hermosea vistosa almena tanta, y Guadaleté lame sus umbrales, con lengua siempre rauda de cristales es, Jerez, nací en ella, o nunca fuera propicio el Cielo a tanta primavera ni me diera hermosura, pues cruel me negó mayor ventura, Ignorante de amor mis juveniles años pasaba, y de mis veinte Abriles toque apenas el término florido, cuando me vi al mentido, ciego Dios, tan postrada, tan sujeta, y humilde, que engañada a Tarifa socorre, dando muerte la voluntad tenía, como lo conocí, si digresiones admiten amorosas relaciones, pues me escucháis atento, os tengo de contar, pues yolo siento undón Diego, un macebo, cuyaespada más aunque amor es niño, escándalo es de Ronda, y de Granada jamás dejó el cariño, pasó un día valiente, siguiendo la costumbre impertinente antes entre veligeros horrores, de Jerez, tras de un toro, la vergüenza perdone, pues hay amor que tanto yerro abone, no el ver ajena tierra, pasar en fin le vi, y aún sin enojos le entregue luego el alma por los o- entréguele la vida quede muerta, y sin alma y mis potencias sin razón, y en calma quien explicar pudiera, Dejoaquí de explicaros, que no quiero cansaros, mis ansias, de mi amante ya rendido a uno de estos ahora respondía, los suspiros, mi amor correspondido, cuando mi padre entró, desdicha mía y mi afecto estimado, este crecido amor hecho cuidado, dando voces, colerico, irritado, este cuidado lleno de contento, un suave tormento, mas yo aunque compasión, consideraba Sus rigores temiendo, el infe ice logro que esperaba nuestro lazo amoroso, por ver dificultoso el fin de ciertos bandos, y pasiones de su rigor, y fuerza me librastes, mas con amante estilo, mis desdichas lloraba hilo a hilo. En este tiempo, Alfonso de Castilla mi prima, que debo hacer famoso Rey, del mundo maravilla, en tan extraña ocasión? con ejército fuerte, al Moro en la campaña, aún cuando no era dueño de la mía; añadiendo a sus timbres esta hazaña por lo cual! que agonia) de la nobleza que Jerez envía, caudillo fue don Diego dile el alma que sin vida, y sin mi dueño en calma por oír de las trompas los clamores más fuerte se ha mostrado, por mi calle; perdone aquí el decoro porque en brazos de Marte icha criado no ausente, no la guerra; fue causa que mi dueño me olvidase, que de escribir dejase; (jos; el Sol jamás en pabellón de espuma, desde entonces, señor, quedé tendida topacio se acostó, sin que a su pluma y a su letra ternezas le debiera, los conceptos, ternezas, y razones, que discretos me hablan sus ringlones; la letra conocio y alborotado, el antiguo rencor, y las pasiones de nuestros dos linajes, y blasones y este tormento dulce, de tal suerte, renovaba decrépito, y lloroso, que era ya de los dos continua muerte; favor pidiendo al Cielo riguroso. como frágil mujer, salime huyendo criados me seguían, ya los vistes su furia resististes; de nuestros dos linajes, y blasones, el suceso es aqueste que mandastes Válgame el Cielo piadoso. aquesta es doña Leonor a Rota pienso llevarla, antes que amanezca el Sol, alli estara, que el Alcaide es nuestro tío, y su honor guardara, pues es su sangre, como yo también. . Señor, vuestro amparo no me deje. No temáis, que noble soy; lo que os suplico es, que aquí me aguardéis, que entre el horror de la noche estáis segura que ya vuelvo. . Del rumor, y el peligro del camino me apartaré. . Pues a Dios Padre, que si no eres brujo, lechuzo eres racional, para tratarte tan mal, porque no fuiste Cartujo? porque sin dormir así me traes, contigo arrastrando? soy tu maza? dime, cuando. me veré libre de ti? Desde Tarisa venimos, y a lo que vengo no sé: otra vez en Rota? fue esté el viaje que hicimos? Calle, hermano, su inocencia le disculpe, pues no sabe, el bien que en el hombre cabe, que se adorna de paciencia; Alfonso vendrá temprano manana a Rota, y quisiera, que el Cielo me descubriera el teforo soberano, antes que el Alba a reir comience, vamos a orar. Vámonos, padre, a cenar, ya artarnos de dormir Ya se fueron, mas a quí, otros de acaballo vienen; retírome; ya me tienen mis penas fuera de mí, En este lugar podemos concluir el duelo. . El sitio es seguro, que ya el Rey aura de Jerez venido a Rota, ya nuestro intento es el acaso propicio. Pues si os parece, huyamos el estorbo del camino, y mandad que los caballos estén allí prevenidos. Guiad, que todo se hará Seguidme. Yayo os sigo V Aquí mi prima quedó esperando. . Aquel ruido, es que la gente se va. Mucho siento que mi tío no esté en Rota, porque al Rey a recibir ha salido; esta es mi prima, Leonor. Sois vos señor? . Pues os sirvo seré vuestro esclavo. . El Cielo os guarde infinitos siglos; mas si os parece que entremos en Rota. . No; es preciso por ahora retirarnos porque importa al honor mío. Lo que me han contado en Rota, es don Pedro cosa extraña, músicas dicen que oyen en el aire, y que señala un lugar con sacras luces el Cielo. . Aquesa campaña de músicas, y armonías se puebla, según declaran los vecinos de la villa; y que en una higuera para el concurso celestial me han afirmado, . Me holgara de este secreto misterio saber la escondida causa, bien nos dijo el Religioso, verdades son sus palabras, si yo la reliquia hallo, por la victoria alcanzada del Salado, aquien algunos de Benamarín la llaman; Templo ofrezeo suntuoso, rico le prometo Alcazar a este culto, que ha guardado este sitio, edades largas El Cielo, señor te deje ver por ación tan Cristiana, de las banderas Moriscas, limpio el límite de España. Vive Dios que Alonso Perez . no viene, y don Diego falta a acabar el duelo han ido pesarame su desgracia. Señores, socorro presto, que como puercos se matan dos hombres. Qué es eso hermano? Qué ha de ser? ustedes vayan, y lo sabrán; cara el Rey que también viene en demanda del tesoro que esta tierra, según dice el padre, guarda; que un loco hace ciento, dicen, que gran verdad, y que santa. 1. No hemos hallado otros hombres Hay más notable desgracia! . Ay caso más afrentoso! . Después que dejé la casa . de Agustino, y su correa no ciñe mi humilde planta a penas tierra que huelle, y campo que pise hallá, No son estos los que vi, que mi vista no se engaña, doshombres eran . Pues donde esos dos hombres estaban? En ese campo de Dios; vaya, y busque los pues habla. El valor aquí veréis que me nustra. Áquíla espada del Guzman conoceréis. En tierra que esta sagrada reñís así? reportaos, vuelva el acero a la vaina. Vive Dios, que está aquí el Rey . El Rey está aquí. atus plantas gran señor. . A tus pies. Está este acero. Do. Esta espada Levantad. . Cielos, que veo . no es don Diego dicha extraña. Bien dije yo, nunca en vano recelosa temio el alma, para este lugar el duelo guardaron. . Dadle las armas luego a don Juan, y al castillo, de Rotá, con veinte guardas, los llevad. . Cielos que escucho! Esto ahoro me faltaba. . Onceno, y famoso Alfonso, invicto, y grande Monarca, cuyas heroicas proezas a voces dice la fama. Después de tanta victoria, que las fuerzas Africanas vencidas, y descompuestas sus Lunas viste a tus plantas es tiempo de hacer castigos? es tiempo de dar venganzas? tiempo si de hacer mercedes, perdón, favores, y gracias; y más cuando quiso el Cielo, que está dichosa campaña, el tesoro descubriese de la Virgen Sacro Santa. Ya señor hallé el tesoro del Cielo, en aquesa playa, al pie de una hermosa higuera luces vi, que me enseñaban el lugar, centro dichoso de esta reliquia ignorada. Es un bulto, cuyo rostro, aunque moreno, es del albía, que al Sol Jesús trujo al mundo, y lo dio hermoso entre pajas. Sentada está en una silla, y de una hoja de plata de rica labor, cubierta, antiguedad Africana. En su diestra mano tiene, dando al niño, una manzana de oro, señal que a la otra quitó el agrio con su gracia. Dos estados en la tierra piadosas almas Cristianas, me ayudaron acabar, y con decencia, en un arca, halle la que cubrío en sí aquien todo el Orbe abrasa. Santa María de Regla su nombre ha de ser, por causa que en la Iglesia de León de tanto prodigio patria, el Altar Mayor ocupa otro bulto, aquien mis ansias, y mis suspiros le deben esta invención Sacrosanta, y se llama así, o por ser de mi Religión la casa, donde del grande Agustino, la común Regla se guarda, o por otra antiguedad que las memorias no alcanzan; ven, señor, y vamos todos, veréis que un libro declara su historia, que allí he hallado entre otras sacras alhajas. Venere, en lugar decente, este gran milagro España, yo espero que con tu auxilio Templo tendrá, que a la fama de asunto, mas bien que aquellos que celebra en lenguas varias. Qué prodigio! Gran portento! Quién tal cosa imaginara! . siempre dije que era Santo. No sé que me dio en el almaA. cuando del color hoy, y me acorde cosa extraña,) de lo que en mi fantasía vi, cuando aquella desgracia, que por su amparo estoy vivo. Válgame Dios! si me engaña A la vista; no es mi Leonor? En mi don Diego repara. . No es su primo? no es don Nuño aquel que allí la acompaña? no puede ser, que don Nuño viste la jerga hermitaña, de Agustín, válgame el Cielo! que confusión! . Pues las armas les volved, y de este duelo, sino lo impide la causa, yo quedo aquí por padrino; sean amigos, ya basta. Yo lo soy de Alonso Perez. y yo de vos, pues que gana, mi valor en ser lo vuestro. Vamos, padre, donde aguarda la intigua Imagen, que quiero que engrave procesión salga al sitio, donde una Iglesia se fabrique, dedicada a su nombre. . Yo señor, si alcanzo de vos la gracia, a mi costa la he de hacer. Mas merece vuestra casa don Pedro Ponce . También arrepentido a tus plantas, llega un hombre que ha dejado, de la Religión Sagrada el Habito, y desde el punto que pise en ardientes llamas del siglo la tierra, un mar de procelosas borrascas he corrido, y ya del puerto vuelve a la querida playa; sea esa Iglesia, el retiro, donde en repetidas ansias, con austeras penitencias llore mi vida pasada. Este es don Nuño mi primo, . que cortes me acompañaba. Corazón, ya menos mal . tenéis que sentir. . Levanta, y pues el yerro conoces de enmendar tu vida trata. Leonor? . Do. Diego? . Como has venido aquí? . Son largas de contar mis penas, oye. Este hermano vuelve acasa, . en faltando el refitorio lo sienten todos que rabian. Señor yo con tu licencia quiero también emplearla, en servir a Dios, trocando el acero en jerga basta, ciñendo Sacra Correa, en vez de luciente espada, que para ganar el Cielo son estas mejores armas, y dedicarme al servicio de esta Imagen, y esta casa. Apruebo vuestra intención, y dejáis edificada, y aún envidiosa la mía Un prodigio es cuanto pasa . Al Rey hablare sobre ello. Y quién es aquella dama? Señor, decirte quien es, y el amor que nos abrasa y el estorbo que lo impide, parece cosa excusada, por ahora solo aquí ella, y yo, hoy a tus plantas, te suplicamos humildes, que des logro a la esperanza que nos sustenta, i darás vida, con eterna fama, al más excelente amor, que las Historias Romanas, Griegas, y vulgares cuentan, demás lustre, y demás alma. Yo, don Diego, os lo prometo, vuestra esposa es; y la causa yo la allanaré, bien se lo que de esto en Jerez pasa, quedad gustoso. . Viváis, señor, las edades largas de ese luminar luciente, fénix de luces, y llamas. Unos a Frailes se inclinan, y este acasado se allana, el diablo, que os entienda. Vamos, señor, que os aguardan Vamos, padre, Vamos todos, y aquí la comedia acaba Nuestra Señora de Regla la milagrosa Africana.