Texto digital de La niñez de San Isidro
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- Lope de Vega Carpio
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- Lope de Vega Carpio Segura
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- Comedia
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La niñez de San Isidro. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ninez-de-san-isidro-la.

LA NIÑEZ DE SAN ISIDRO
Sin vuestra gracia y favor, no puede haber bien humano, Rey eterno, y soberano de cielo y tierra Señor, si para hallar el mayor, Se ha de ira la Teforera de vuestros bienes, no fuera justo dejar de buscar, a quien por vos le ha de dar, y al Sol en su misma esfera. En vos, de vos, y por vos, Virgen esta, viene, y tiene el alma, el favor que viene de Dios, o Madre de Dios, a buscar vengo a los dos. Porque en vos cielo animado se halla Dios, como en sagrado centro, celestial Señora, porque sois cándida Aurora, y previene al Sol dorado. Para que necesidad no se halla en vos acogida, que sois fuente de la vida, y Madre de la piedad, Seguramente, Elvira, todo suceso tiene fin dichoso, cuyo principio mira al autor de los bienes pederoso, porque sin Dios no hay cosa, ni al alma, ni a la vida provechosa. Deseo que tu estado fuese para el honor en nuestra casa mi humilde voz escuchad. Oh Virgen de la Almudena, que esta devota novena es solo para alcanzar, que me deis que os pueda dar; no para alivio a la pena. Dadme un hijo, gran Señora, que como de vuestra mano, para el vuestro soberano se le ofrezco desde ahora, y aunque pobre labradora, Algo del trigo que espera mi amado esposo, y quisiera (así vuestro amor me obliga) que cada grano de espiga precioso diamante fuera. Dadme un hijo que sea santo, que si ha de ser para Dios, y me le habéis de dar vos, es fuerca que valga tanto, con esto el alma levanto. A pensar que será ansí, diré yo entonces, que os di el fruto de mi deseo. Ay Dios. a mis, dueños veo, buena señal para mí, tres siglos profesado. Cuando, señor, tu voluntad me casa, no tengo diligencia mayor, que sujetarme a tu obediencia. Que a Dios se ofrezca todo, es digno fin de tu Cristiano pecho. Yo pienso de este modo quedar de mis intentos satisfecho, que no pude emplearte, ni en más segura, ni en más noble parte. Es don Juan Caballero de gran valor, ente udimiento, y brío, de su nobleza espero tan buen suceso del intento mío, que des envidia, Elvara, a cuantas damas hoy Madrid admira. Ines. . Señora mía. Dura la devoción de tu novena? Hoy es el postrer día, que a la Luna, y al Sol de la Almudena pedí del parto mío el fin dichoso que de entrambos fío. Cómo sola veniste? Está Pedro en el Campo, que a la siega como sabes asiste. A la divina Virgen, Ines, ruega, que aquesto que desea, don Alvaro en servicio suyo sea. Y vos, señora mía, pedid el buen suceso de mi parto. Con justa conardía, del Sol de su beldad la vista aparto. Bien puedes atreverte, que se huelga don Albaro de verte. No está tan adelante, Mendoza el casamiento, que me atreva, A qué cobarde amante ayudó la fortuna, llega, prueba, que yo se que te mira, aunque a traición, con justo amor Elvira. Quién es la labradora con quien hablando está. . Mujer sospecho de Pedro, a quien ahora de su labranza mayoral han hecho, Pedro el que hablaste un día, que a casa de don Alvaro venía. En la Capilla entremos hija, que el Capellan está vestido. Ellos entran, lleguemos. Elvira me miró, quien atrevido le volviera en despojos mil almas a los rayos de sus ojos. Esta vela le llevo, que Pedro me compró, los corazones admite Dios. . Yo apruebo el valor de las limpias intenciones, Inés pues eres buena, pide a la Reina de tesoros llena. La pequeña Capilla me acobarda de entrar. . Tu pensamiento me admira, y maravilla, si ha librado el amor su atrevimiento sobre el nombre de esposo. Eso mismo me tiene temeroso, deseo con recato obligar a don Alvaro de Vargas. Entra, no seas ingrato a la ocasión, que si la mano alargas después que se haya ido, sin tiempo lloraras que le has perdido. Mi honesto pensamiento dirígido a casarme, no merece por este atrevimiento más pena que la misma que padece, y una esperanza justa, ni al cielo enoja, ni al honor disgusta. no tenéis que relinchar. Así del fuerte segar se alivia Antón el trabajo. va por la veg s De estar en pie como grullas, aunque corra viento manso, tengo fundado el descanso en los relinchos, y pullas. Si aquí estobiera Gines, que bravas que las dijera. Hay hambre por allá fuera? Si Bato, que tarda Inés. Oh bendiga Dios el trigo, y que fuertes canas tiene. A romper los dientes viene de las hoces, Bato amigo. Echa Dios su bendición, según que se ven de largas a don Alvaro de Vargas. No he visto en su hacienda Antó Mengua jamás. . Ni la esperes. en quien tiene caridad. Si de su noble piedad Antón ejemplos refieres, No acabarás en mil años. Rico, que quiere obligal a Dios, sepa que ha de dar, y el que no padece engaños. Allá se dijo en la villa. que a doña Elvira casaba Un máncebo la miraba de lo bueno de Castilla, Y con el debe de ser. Don Juan Ramírez se llama el novio. . Moco de fama, El lleva linda mujer: Prométanse historias largas, como en el tiempo del Cid, si se juntan en Madrid los Ramírez, y los Vargas. Ya no cáledes cuidar, Pedro hacía las hazas viene, que buen reliente que tiene, ni hay comer, ni hay almorzar. Loado sea cagales el que tales campos cría, y los mozos que a porfía aran, y siegan iguales. A la fe que el regocijo de buen caletre os ha puesto. Pedro así os de Dios muypresto de vuestra mujer un hijo, Pues anda en viésperas ya, quemos dejéis ver la bota, No pienso que tiene gota, espiró, sin alma está: Pero no os desconsoléis, que entre aquellos jucos queda, quien os dará cuanto pueda, para que mejor tornéis A derribantrigo al suelo. Es fuente azaso? . No es fuente, que la misma arena ardiente, por la inclemencia del cielo No tiene ahora humidad, mmeto de las cepas es, vebed a placer los tres, y a la sombra, descansad, Que habéis madrugado mucho, La primera vez acoto. Que Ruiseñor en el soto con tan dulce voz escucho. ̱ El que la hallare primero ese la tien de pegar. Ya me escopienca a sonar el elo, elo, por el guarjero. Hacedor de aquestos campos, autor de estas verdes selvas, pintor de estas varias flores, sol de estas fértiles vega. Pastor de tanto ganados como cubren esas sierras, cuya nieve entre las nubes presume helar las estrellas. Dios de los cielos que miro, de donde con mano inmensa conservas la vida a cuanto dio ser la naturaleza. Con mi rústico discurso conozcó las excelencias de tu poder; a mi modo, y admirada el alma en ellas. Solo te doy bendiciones, bendígate cuanto encierra esa máquina dorada, que por su autor te confiesa. Las conlunas celestiales, que en tu divina presencia, con ser sus basas de gracia, en sus fundamentos tiemblan. El Sol, y Luna que pisas, los elementos que templas, esa esfera de las aves, y esta ciudad de las fieras. Esta casa de los peces, y cuanto en agua, aire, y tierra tiene de tu mano vida, y de tu luz se alimenta. Después Señor de pediros, lo que a serviros esfuerza, y encomendaros mi dueño, que en su casa me sustenta. Después de vos, que esto hago luego que el Alba recuerda, desde que me dio el cuidado. de su labranza; y hacienda. Os pido que de mí Inés tengáis memoria, por ella que no por mí, que en efecto, yo soy malo, y ella es buena. Anda ya cerca del parto, no os pido yo que no tenga los achaques heredados, con más, o con menos fuerza. Si no que saliendo a luz el fruto que vuestra Iglesia. bendice, y que así le llama, mejor que sus padres sea. No digo que se mejore en estado, ni en riqueza; sea vuestro, y labrador, que vuestro es riqueza eterna. No del trigo de Cain labre sudando la tierra, que de la región del aire a las mismas Aras vuelva, Imite del santo Abel mi Dios, la pura inociencia; que como vos sois Cordero tras si los ojos os lleva. Sea en fin a vuestro gusto un labrador, cuya fiembra colme de frutos de gracia de vuestra Iglesia las eras. No se yo deciros más, perdonad mi rustiqueza, que retóricas con vos, que importa divina ciencia. Quiero descansar un poco, que me da notable pena que tarde mi amada Inés, como está del parto cerca. Pero ya hubiera enviado. algún labrador, si fuera la causa de su tardanza, a quí parece que sueña más fresco el aire, que coge la regalada márea del agua de Manzanares, que estos álamos alegra. Venturoso el labrador que coge tan rica prenda del fruto del matrimonio para enriquecer la Iglesia. Y venturosa Madrid cuando por hijo le tenga, pues le ha de dar más honor aunque los Reyes lo sean. T Detente sueño, de tente, o quien se fuera tras ti, cielos que es esto que vi en vuestro divino oriente. Esto se puede soñar, esto mirar los sentidos. esteriormente dormidos? Volvamos a trabajar no nos riña Pedro, que es en esto de la lavor más gruñidor que el señor, sin ser suyo el interes. Bato, el que es buen mayoral tratar tien la hacienda ajena como propia. . Norabuena, pero no tratarnos mal, o hele allí, . Dónde mira? No se pardiez. He tente un poco Si a caso se ha vuelto loco, persuadido a la mentira de estos pronósticos vanos, que nos quitan el sembrar, y a veces hac en holgar los más fértiles Veranos. No anra trigo, haurá lantejas, será mal año de coles, aura en Julio caracoles, pocas mozas, muchas viejas. En Poniente, y otras partes serán falsos los esclavos, Jópiter promete navos, mostaza Viernes, y Martes, Porque están engeminados con Merengurio, y la Luna, elarase la aceituna, reñiran los mal casados. Aurá un clís en las ciudades donde el Preste Juan está, miren quien ha de ir allá a saber si son verdades. Las mujeres moriran, y hay después tantas mujeres, que a pesares, y a placeres cien mil hombres mataran. Pedro si mirar al cielo es pronosticar el año, por este tiempo es engaño, pues que ya lo dice el suelo, vuelve en ti. . Válgame Dios, y que de cosas que vi. No lo digo yo. . Si aquí no llegarades los dos, con mi buen amigo Bato, loco me vuelvo a la fe, mas decirlo no podré, ni seré en callarlo ingrato. Diréis que ha de haber buen año, y que os dicen las cabrillas, que haurá por estas orillas mejor cosecha que antaño. Diréis que siembre, y que espere buen año, a cuenta de vos, sabéis que veo, que Dios hace después lo que quiere. Cuando se vuelve al reves el mundo, como ocontece, un humilde se engrandece; y un soberbio está a sus pies! Cuando muere el avariento, y vive en descanso el pobre, cuando no hay plata, y el cobre se trueca a fiere por ciento. Que astrólogo el año antes, dijo, que socedería, no ascanza la Astrología mas que a engañar ignorantes. No soy yo Bato de aquellos que estrellizaron jamás, lejos de mi intento vas, yo vi dos máncebos bellos Con cuatro bueyes arando, y un mozo lleno de estrellas, que estabiera el sol con ellas dos mil mundos ilustrando, Hacia la parte que al sol envuelve niño la Aurora, y el traje como el de ahora de labrador Español. Con tres letras coronadas, Y, de, y eme, éncima de él, de oro el sayo, y zaraguel, y las abarcas doradas. Una corona de rayos, y una aguijada de plata, que cuando más se dilata causarán al Sol desmayos. Qué os parece que sería? Despierto le viste? . No, sino durmiendo. . Eso yo fácilmente lo diría. Diga Helipe lo que siente. Qué sueño de tal placer te debió de proceder de beber gloriosamente. Que hay vino que si porfía un hombre, aunque mucho sea, le hará que de alegre vea estrellas a medio día, La Y, de, y eme, dirán, Juan de Medina. . Estás loco. De sueños entiendo poco, como se vienen se van. No me parece que aciertas, diga Antón. . Decirte quiero, no lo que Josephdijera sabio intérprete de sueños, pero lo que alcanzo en fin. Cómo? . Aquellos dos mincebos significan que dos años será bien arar como ellos, el labrador estrellado. que ha de mirar siempre al tiempo el buen labrador, que el campo está a sus lluvias sujeto, que la Y, de, y eme, dicen, juntos de Madrid salieron, Juan de Marcos, que era el uno, y el otro Juan de Mateos. Disparates. . Yo que se. Bato de que estas suspenso? Estoilo Pedro estoriando, y no puedo dar con ello. En fin que sientes? . Los mozos que van arando los cielos, pienso que son Luna, y Sol, que van los surcos haciendo, que son los días del año, y el zagal que está con ellos, el tiempo, que se remoza con su propio movimiento, las abarcas de oro, el trigo que trilla con pies contentos, como sustento del hombre, oro de tan alto precio, y la aguijada de plata, las aguas, porque el gobierno de los campos es el agua, los rayos, soles a tiempo: la Y llama al labrador, jumento del acarreo, de las ciudades del mundo, la de que ha de ser despierto. La Mamaestro dice, pues la ciencia en que es maestro es de las ciencias del hombre el primero fundamento. No me agradáis. . pues ditu lo que sientes. . Lo que siento, es que aquel mancebo hermoso ha de nacer por bien nuestro en Madrid, Madrid fundada en los llanos que dijeron Carpéntanos los antiguos, por los carros a quien dieron ocasión sus grandes llanos, y así en su primero tiempo Mantua Carpentanea fue su nombre, hasta que vinieron los Moros, en quien fundaron sus escuelas, y por ellos fue Madrid madre de ciencia, que esto contaba mi abuelo, que había sido estudiante, así que aquellos mancebos con los bueyes son el carro que al norte luciente vemos, él las armas de Madrid, cuyas estrellas pusieron al derredor del escudo, de donde tengo por cierto, que en el nacerá el que digo, para algún grande suceso, en la corona de rayos muestra tenerla en el cielo: las abarcas, y aguijada, que le sirven de tropeo, labrador le constituyen, y las estrellas el premio: las tres letras, Y, de, y eme, de esta suerte las entiendo, Jesús de mi alma, en fe de su amoroso deseo. Par diez que tiene razón, mas quien alcanzará el tiempo de ese labrador divino, voto al Sol, Madrid, si es cierto que habéis de tener buen hijo, desde ahora os digo a tiento que le aparejéis mantillas de brocado: porqué creo, que quien de estrellas se visto aún no querra terciopelo. Pienso que ha llegado Inés vuestra esposa. . Oh qué contento, que como anda tan de parto estoy con algún desuelo. Ella es, no hay que dudar, yaa he conocido el jumento, que somos grandes amigos, y cuando yo caballero en el me ayuda a cantar, que en diciéndole arre, luego piensa que esre, y me responde, sol sol, br, vt. . Calla necio, que es rebuznar. . Rebuznar es canto de muerganero. Loado sea Dios Zagales, y la que le trujo al suelo, sin pecado concibida. Y yo morire por eso, como te has tardado tanto, que estos zagales han echo fiesta aún antes de comer. Disculpa pienso que tengo. Si es la de tu mal, esposa no la admito pues que viendo que no podías venir pudieras al dueño nuestro pedir que enviará un hombre, Yo hubiera venido a tiempo que a buen hora de la villa salí al campo que cubierto de gente a pie, y a caballo, por la parte de Toledo, me detuvo a preguntar quien eran, pues desde lejos se divisaban colores, y en efecto me dijeron que aquella gente llevaba del divino Isidro el cuerpo, Arzobispo de Sevilla, para el Rey Fernando el bueno, que en la ciudad de León le estaba labrando un templo, a santa Justa, y Rufina, pidió el Rey, mas no pudieron hallar los cuerpos los Moros, ni los Cristianos con ellos, aunque cabaron los campos donde estaban encubiertos, que para otras ocasiones guarda su tesoro el cielo dicen que a los de León se apareció Isidro en sueños, y dijo que le llevasen enseñó el lugar, y luego con licencia del Rey Moro, le buscaron, y le vieron, l como el día de su muerte con el sagrado ornamento, pusiéronle en una caja y en los hombros le trujeron respetándole los Moros por los lugares, y haciendo milagros en los Cristanos; yo pues zagales con esto guío el pollino a la puente desde las cuestas y veo la devota procesión, y de los Cristianos pueblos, las danzas y los pendones, y que rompiendo el silencio de los campos le cantanan Hinmos motetes, y versos, adoro el cuerpo de Isidro que de un brocado cubierto venía entre algunas luces Clerigos, y Caballetos, y con devota piedad de rodillas le prometo si Dios me diere varon llamarle Isidro. . Tú has echo Inés, lo que se esperaba de tu blien entendimiento: aura entrado en Madrid? . No, que sale al recibimiento nuestro Obispo, y el aguarda. Desde el alba lo dijeron las lenguas de las campañas, y yo vi cruces, y cregos, que juan a santa María. Zágales a Dios, que quiero ir a ver al santo Isidro. Pardiez, después comeremos, y vamos todos allá. Por mi vamos. . Pues yo Pedro también quiero ver a Isidro. Pues ida la puente presto, que puesta la olla al sol, yo aseguro que primero volváis que se haya enfriado. Oh que se ven por los cerros de Canonigos, y cruces, Santo Isidro yo os acepto por mi abugado desde hoy. Y yo por padre, y por dueño No puedo encareceros el contento, señor don Juan, que con razón me ha dado, haber con tan dichoso casamiento, nuestra antigua amistad perpetuado, la fama sola de la guerra siento, que habiéndose en Castilla publicado, contra los Moros, vuestra edad obliga, que las banderas de Fernando siga. Pero si ahora se hace, me parece, que la boda os excusa, y que no es justo, que dejéis vuestra esposa, aunque se ofrece en que servir al Rey, y darle gusto, no pienso que mi amor os encarece, con que troquéis la suerte su disgusto, pues con los bríos que en la plaza muestro podré salir don Juan en lugar vuestro. No asoman sin valor las blancas canas, por la celada del lustroso acero, tal vez tardías, y tal vez tempranas, Habláis como tan noble Caballero, pero si las banderas Castellanas. al Afrícano amenazaren fiero, no es justo que empuñéis lanza, ni espada, del pasado valor acreditada. No porque en esta edad os falta el brío, pero para suplir lo que obligado debe tener en la que tengo el mío, si antes de la jornada estoy casado, de tal intento con razón desvío vuestra opinión, que amí por el estado, me excusa, y porque tantos Caballeros saldrán de aquesta villa los primeros. En viendo los pendones, las enseñas del Rey, nunca al valor de España ingratas, armáranse Luzones, y Ludeñas, Ramírez, Vargas, Arias, y Zapatas, del hijo que en vuestronor labrador del cielo espero. e̱̱̱ ḻ̱ La casa está alborotada, y Inés, señor, ha parido, que de mi señora ha sido en extremo regalada. Que su mucha Cristiandad, y más en tanta fatiga, saldrán Toledos, Cardenas, y Peñas, y tú que como en Grecia aquí retratas al sabro Nestor, aunque no tan viejo, la espada trocarás por el consejo. Hijo, que de este nombre quiero honrarme, vuestro valor también os acredita, y puesto que os caséis, podré quedarme, aunque el Marcial estrépito me incita. No es justo tanta gloria dilatarme, si sabéis que a quien ama solicita, loco el deseo, incierta la esperanza, mientras del bien la posesión no alcanza. Por lo menos ahora viendo a Elvira, oiga su gasto de su hermosa boca, que la esperanza dilatada espira, si los principios del favor no toca. Parte Mendoza, en lo que entiende mira, que no menos su gusto me provoca, y dile que le tengo de que vea, a quien con tantas ansias la desea. Pienso que estaba con Inés, que creo, que anda con los dolores desde anoche. Esto que digo le dirás. . No puedes hacerme más favores, y mercedes, Que asegurarme el bien de mi deseo. Ya de experiencia lo que sientes creo. Mi honesto amor a marrimonio santo, desde el primer intento dirigido, debe señor don Alvaro, obligarte, que el justo aumento que conserva el mundo, no puede ser ofensa de los cielos. No se yo si su aumento te ha movido. Dices verdad, que la hermosura ha sido. a todos, obliga e - a todos, señor, obliga a tenerla voluntad. Huélgome del buen suceso, que también la quiero bien por Pedro, que es Pedro en quien de mi casa estriba el peso. Son los dos buenos Cristia anos, que pario? . Varón señor, Mejor suceso. mejor aunque pronósticos vanos que siempre desfavorecen, las mujeres. . Es verdad que en casas de calidad con más razón se apetecen, pero si siempre nacieran hijos, presto se acabara el mundo, pues no quedara con que aumentarle pudieran, pero la naturaleza se venga de esta opinión, pues da mil por un varón. Dueños son de la belleza, y del regalo del hombre, y mil vec es del gobierno que nuestro cuidado eterno pierde en sus brazos el nombre. Con tan justa ocupación pienso que estoy disculpada, Ya de mi alma turbada pasa el hielo al coracón, no ha sido señora culpa dar favor, perdido estoy. Ser criada, y mujer doy por piedad, y por disculpa. Hija ya el señor Don Juan es de nuestra casa el dueño. Es mi valor muy pequeño. aquí el que tengo me dan, Don Albaro mi señor, podrá responder por mí. Cuando yo anticipo él sí, licencia te da mi amor. Bendígate Dios amén, ajo, Isidrito, ajo, ajo, voto al Sol que se riyo, Quién, el muchacho? . Pues quién Tan presto? . Quizá está veza. algo que le está esperando, que todos nacen llorando, y este muchacho riyendo. Déjámele Bato a mí, que harto tiempo le has tenido. De mala gana despido tanta belleza de mí, toma, y mira que te doy una estrella, un Ángel bello, Qué cárita, que cabello, por darle un pecilgo estoy, verá que ojuelos que tien. Parece que quiere hablar. No le acabo de mirar, y de admirarle también. Mostrad acá ese muchacho. Aquí el buen zagal está, Con tales bríos que ya, puede comerse un gazpacho. Dios te bendiga. . Y te guarde Y te haga un santo. . Si hará que Dios puede, y Dios querra, y para Dios nunca es tarde. Hh sido dichoso agüero, en casa de desposados. Par diez que ellos son honrados, y tal el muchacho espero. Cómo le quieren llamar? Albaro decía yo por ti, mas no aprovechó, que el nombre le quieren dar, de aquel santo que pasaron antiyer por nuesa villa, Arzobispo de Sevilla, que a su nombre se inclinaron, Inés, y pedro, por voto, Ellos hicieron muy bien. Si me caso yo también, para el primer niño acoto el nombre de Isidro santo. Bien le viene a un labrador nombre de quien fue pastor, aunque diferentes tanto. que Isidro de almas lo fue, y este lo sera de ovejas. Tírale delas orejas que se duerme. . Para que. Para que vea que sale a un mundo tan trabajoso, que no permite reposo aunque con el Rey se iguale, no se porque ha de dormir, aunque sueño tan suave, pero duerma pues no sabe que sale para morir. Calla que eres tonto. . Yo? Y tu necedad condeno, que nace para ser bueno, y el bueno nunca murio. Hacedme Esposa un favor. A serviros obligada nací, pues ya estoy prendada de vuestro noble valor. Saquemos este muchacho de pila los dos. . Sea ansí. Él se alegra voto a mí, como ha entendido el despacho, no se debe de hallar bien con ser Ángel, y ser Moro. El aagal es como un oro. Razón será que tan bien visitéis a la parida. Vamos. . Llevade a su madie. Cien reales doy a su padre. Aumente el cielo tu vida. Pardiez Antón que anda bueno, está vez Pedro levanta los bríos, para ser rico. Qué hará? . Comprará una casa, de estos cien reales. . Bien puedr, y algún buey para la arada. Oh como son liberales, Antón, los hombres que amán, y aún presumo que por esto pintan al amor sin bragas: yo me campo en la cozma, que pienso que Antona, y suana andan haciendo torrijas. Si haciendo torrijas andan, serán para la parida. Todos también parte alcanzan: o como huele el aceite. Aquí sueña la cuchara con que se baten los huevos. Parece que se levanta la espuma, y que con el pan se envebe Antón, y se baja, tragando estoy las torrijas. Haz cuenta que el viento tragas. Dominga, y Helipe vienen. Tan presto el bautismo trazan? Pues que quieres si el muchacho parece que pide el agua. A la cocina me voy. A la fe, si tu gustaras, Dominga, yo fuera tuyo, que los señores se casan, y mos hicieran merce. Mucho, Helipe, te adelantas, Que Domitiga ha de ser mía. Qué presto los necios trazan, su gusio, no siendo el mío. Viva muchos años Juana, que tal plato de torrijas me ha dado. . Bien te las zampas, dame pues somos amigos una. . Antó mucho te engañas, que en habiendo tiempos dulces, las amistades se acaban. Pues dámela a mí, que he sido quien te ha dado veces tantas de todo lo que ha tenido. No sabes tú que es desgracia del bien el pagarle mal? Apostaré que me aguardas, que aquesta empresa buen Rey para mi estaba guardada. Mas que has pensado que son estas torrejas la carta del bendito san Alejo. Dame la más empapada. Tomará la más enjuta. Yo la pido en confianza; del amor que me has tenido. Siempre es necia, y siempre engaña. Yo te prometo un favor. Favores en esperanza torres en el viento son, y así es prometerme nada. Y yo quiero más Dominga, aunque eres tan linda dama, torrijas en posesión, que torres en esperanza. Déjame con él a mí. Pésame que ya se acaban. Por esas dos que te quedan te daré, Bato, una flauta, que no la hay tal en la villa, que es la que llaman dulzaina en los Reinos de Aragón. Muestra a ver. . Cosa extrema Muchos agujeros tiene. (da. Aquí están las consonancias. Así son los maldicientes, tratando de ajenas faltas, que con la lengua las dicen, y con los dedos las tapan, tomo la flauta, y te doy, (tanto la música engaña) el plato de las torrijas, Razón será que repartas. Dulcaina se llama aquesta, yo toco, toda la cara se me ha cubierto de humo, venga mi prato. . Oh qué gracia, si la tocas por ahí, no está claro. . Yo pensaba, que por aquí daba el son. Vuelvela, y toca. . Eso pasa, vuelvo, y toco. Ay. . buena burla Así los ingenios pagan a los ingratos, que sirven. Yo me voy a ver la cara en algún charco, o espejo. Hola Dominga. . A quién llamas? Quiéresme hacer el favor. No me detengas, que acaban de comerse las torrejas. Ya que no hay que fiar en flautas, tal son los soplos del mundo, que cuando esperan que haga dulce consonancia al gusto, sale polvo, viento, y nada. A daros gracias, Señor, antes, ahora, y después, de vuestro Apostol Andres vengo al templo, y viene amor a agradecer el favor del hijo que me habéis dado, desde aquí queda sagrado A vuestro servicio, y quiero ofreceros el primero fruto, en tan justo tributo, porque siendo vuestro el fruto que será dichoso espero. Mi Isidro quieren traer a darle el agua sagrada, de aquel fuego acompañada, que de nuevo le ha de hacer, hoy Andres habéis de ser De Isidro amparo, y padrino, hoy a vuestra casa vino Apostol la vez primera, por agua; que regenera con el bautismo divino. Desde hoy en su protección tenga vuestra alpa sagrada de un labrador la aguijada, aunque tan distintas son, aquí por mi devoción me habéis de ser favorable para que le enseñe y hable, como ha decreer, y obrar. Aquí ha de tever lugar tu hijo. . Que voz notable, si mi hijo ha de tener lugar aquí, claro está, que dice que morira, que pesar en tal placer Aquí ha de vivir y ver muchos siglos esta villa, con notable maravilla del mundo. . Prodigio extraño, mas debe de ser engaño. No hay mejor hombre en Castilla, ni ha tenido san Andres parrochiano más galán. Diga señor sacristan, será esto ahora, o después? Qué gracia, pues tú no ves, ya puesta la capa el Cura. Qué bendición, que ventura, Ay allá gran colación? Nobles mis señores son, la paga tenéis segura. Comeran el mazapan. Pienso que ha de haber gran fiesta. Quién son padrinos del niño? Quién queréis vos que lo sea, mejor que don Juan Ramírez que de casarse concierta con doña Elvira de Vargas voy por la Cruz que ya llegan. Pedro decid que llegamos. Ya lo dice con más priesa. la música. . Espero el día, que esté con vos a esta puerta. Y yo mi ventura en él. Bato relincha, voltea, hazte rajar. . Viva Isidro. Viva. . Y prega a Dios que como si fuese señor (cenga capilla en aquesta Iglesia. Temprano del campo vienes, y no me vienes a ver, con que he venido a entender el amor que a Isidro tienes. Isidro te trae tan presto. Tú me traes dulce esposa, si de Isidro estás celosa, disculpo tu celo honesto, Y si celos han de ser, será la causa mayor, porque venciendo tu amor no te le dejo querer, Crece, y crece, el niño hermoso, en virtudes, y en costumbres, tienen sus ojos las lumbres. de nuestra vida y reposo, en estos primeros años, muestra bien quien ha de ser aunque el amor sabe hacer a la voluntad engaños. Pero en aquesta ocasión no puede serengañada, Inés, porque está fundada en su virtud mi afición no ha venido de la escuela. No ha venido el Ángel mío. Que ha de ser en Dios confío tal como el alma recela. Plegue a Dios que le veáis Cura en san Andres, Amen. Haced que a comer nos den, con que linda flema estáis, diste a comer al pollino? Así lo tuviera yo. Vino Helipe? . No volvió con el rocín del molino Inés. . Bato. . Echad acá la holla por vuesa vida. No se si estará cocida. A estas horas no lo está? La holla del labrador cuando se suele comer, menos que al anochecer. Al acabar la lavor que si se acaba temprano, temprano se ha de cenar. Pues bien puedes esperar con paciencia, Bato hermano. Pues el estuegamo mío si tardas Inés te advierte, que ha de quedar de tal suerte desocupado y vacío, que pienso de puro hambriento, poner en esta barriga, una cédula que diga, quien alquila este aposento. Tanto ha que no has comido? Preguntado a mi compadre. Loado sea Cristo, y su Madre, bendita. . Bien seas venido prenda de mi corazón. Dadme mi padre la mano. Hijo de Dios soberano te alcance la bendición. Y vos mi madre también. Con un beso en esa cara. Quién Isidro imaginara aunque yerro en decir quien menos virtud que hay en ti, de tales padres nacido. La mano también te pido, Bato a ti. . La mano a mí, aún cuando yo Esidro fuera (tal tu ser me matavilla) archipampaño en la villa, par diez que no te la diera abrazo sí, con amor. desde que te vi nacer El que te debo tener hacen tus brazos mayor. A la fe, que si te vieras, como naciste en mis brazos, que pienso que estos abrazos con mayor pracer me dieras el primero que te dio después que la de Miguel te envolvió, sabrosa miel, yo fui, y aún me acuerdo yo, que quede como una estauta, viendo tu gran perfección, hubo Torrijas y Antón me engañó con una frauta que no hay quien su voz gobierne, convirtiome en monicongo, después más branco me pongo que Dominga cuando cierne, pues que cuando tu Bateo, yo fui en la danza de espadas con polainas bigarradas, par diez como un Filisteo: y a la se que daba el brinco, que era groria de mirar, iva yo con Baltasar: y Helipe con otros cinco, pues decir las zapatetas, que hubo en el baile después, es nunca acabar, que Ines, nos hizo a todos poetas, y tú a mí, porque aún allí, a ser dichoso comiences, que pienso que dije estuences esta copra, voto a mí: Tiniendo al cielo por capa, nace Isidro de luz lleno, plega a Dios que sea tan bueno, que de en que entender al Papa. Siempre te he debido amor Déjanos a Isidro un poco. Par diez que me vuelvo loco, zagal de ver tu primor. queréis me decir a mí la lición. . Comienco ahora. Pues qué importa? . Yo, señora, para labrador nací. Isidro, estudiar procura, que aunque labrador te ves, Has de estar en san Andres en mejor lugar que el Cura. Calla Bato, que yo tengo de ir al campo en siendo grande, pues cuando en sus vegas ande, si a verme con bueyes vengo, que importa saber leer, aunque yo llevo estudiado un Cristus, que me ha enseñado un niño vecino ayer. Decid, hijo, alguna cosa, con que a los dos alegréis. Pues escuchad. . Qué diréis con esa boca de rosa, que no nos cause alegría. Escuchad, todo es de Dios. Ya las almas de los dos cuelgan de vos, vida mía. Cristus. A. . . mi lengua para su eterna alabanza. A, que amarle es lo primero. B. luego por la mañana bendecir su santo nombre. C. confesar lengua y alma, que es un Dios, y tres personas. Don que es Dios: uno en sustancia. E, que de su entendimiento fue su palabra engendrada. F, que la Fe me enseña después que me limpia el agua. que goza eterna gloria, quien sus mandamientos guarda. A. qué hacer, y creer llevan el alma a su patria. J. que al nombre de Jesús, cielo, tierra, infierno bajan la rodilla, que este nombre, sobre cuantos hay se ensalza. que la ley de Dios dulce, y suave se llama; que en dos preceptos de amor encierra cuanto Dios manda. M. que María Virgen fue su Madre sacrosanta, antes del parto, y en él, y después limpia, y intacta. N. que nunca le ofenda. Oh, que en la Hostia sagrada está Dios como en el cielo, para sustento del alma. que al projimo le quiera como a mí. La Qudeclara, que cuando el hombre pecó nos hizo perder la gracia. R,. que nuestro error trujó a Dios desde su alcázar eterno a la humilde tierra, padeciendo injurias tantas. S. que siendo Señor, por los esclavos que ama tonó la forma de siervo. La T, que todo se acaba. La Vi que la vida eterna con buenas obras se alcanza. J, que vuelve al Cristus, por donde comienza el alma, que es principio sin principio, fin sin fin, círculo que anda de Dios a diós, pues la Omega vuelve otra vez a ser Alfa, porque del Padre increado es la divina palabra, Dios de Dios, lumbre de lumbre, y el amor que los enlaza, el que de los dos procede: pero el Abece remata, que el Aes el Padre: la B. el Hijo, la Case llama el Espíritu, y aquí los Serafines se hallan admirados, y al tres veces santo eternamente cantan. Bien haya quien te enseñó, Isidro, tal abece. Pienso que el mismo Dios fue, cuando su ley escribió. Boto a mi sayo, pascual, sino es que mal lo penetre, que me has puesto en el caletre, que has de ser lindo cagal. Válgate Santiago el verde, y que de cosas que ensartas. Estas cartillas son cartas, Bato, de la ganapierde. Porque el que las guarda gana, y pierde el que las desprecia. Sin comparación que es necia toda la que fuese humana. Me parecistes los tres, Jesús, Joseph, y María, no con humana osadía, que Dios ha de ser quién es. Su Madre Reina del cielo, y Joseph su dulce esposo, mas un retrato dichoso de aquel cielo en este suelo. Dios dijo, que el que guardaba sus Mandamientos, sería su Madre, y hermano. . El día su curso pienso que acaba, Y no tratáis de comer. Ya el comer se me olvidó, Y a mí también, con ser yo quien también lo sabe hacer. Entrad, comed un bocado, Entra Isidro. . Luego voy. Alafe mi Inés, que estoy de nuestro Isidro admirado. Con razón, pero venid a comer. . No tiene igual. Veis los dos este cagal, Pues ha de honrar a Madrid. No te vas? . Luego me iré, Vete. Bato. . Ya me voy, aquí escondido me estoy. Señor, enseñad mi fe. Sed vos el maestro mío, enseñadme solo vos, porque solamente en vos lo que he de saber confío. Vos solo sois perfeción, letra en quien mis letras fundo, porque las ciencias del mundo todas ignorancias son. Oigo decir que hay letrados, letrados debe de haber, que en el humano saber deben de estar enseñados, Pero en el saber divino, como pueden estar diestros, si a los mejores maestros no les decís el camino. Yo solo quiero leer en vuestro Cristus, mi Dios, porque solamente en vos el alma puede aprender. Dice el maestro, Señor, que con sangre entra la letra, pues que sangre más penetra, que la que vierte ese amor? Ahora que soy papel blanco, imprimidme de suerte, que a leer un libro acierte, que está todo Dios en él. Aay quién dé por Dios, señores a aqueste pobre soldado, Bien erido, y mal pagado, y lleno de mil dolores. Ay, quien dé para estos brazos. unos paños de limpieza: quien remedia la pobreza de un Cristiano hecho pedazos. Ay Dios por siempre bendito, a quien esto no da pena. La Virgen del Almudena sea con él, señor chiquito, Y la de Atocha bendiga sus años, hay que me dar, que siento olor de cenar. Comen, amigo, que obliga A estas horas la labranza, porque en el campo almorzaron. Si alguna cosa dejaron, duélale mi pobre panza, Que está en ayunas desde hoy. No ha comido? . no he comido Pues tome aqueste vestido. Qué dice? . Que se le doy. El gaban? . El gaban pues. Dios se le vuelva de plata, que un Ángel bello retrata, si por dicha no lo es. Ténga se buen hombre. . Quién me detiene. . eso es bien hecho, tomar un gaban de un niño. Él me le ha dado, y yo puedo tomarle por Dios. . No sabe que es inocente, aunque es bueno, suelte el gaban. . Calla, Bato, calla, y déjale. . No quiero. Dios me ha dado este gaban. Suelta, gallófero. . Creo, que no sois Cristiano. . Yo soy mozo, y Cristiano viejo, su elta, pulpo. . Por el agua de Dios, que si el brazo suelto, que no penséis que soy manco, que os he de dar cuatro muertos, que por dicha en muchos días no podáis mover los vuestros. Bato, qué se te da a ti? Niño, cuando seas mancebo da limosna, más ahora que no es tuyo este dinero, no tienes razón. . Si tiene. Muladar vivo yo pienso que debes de ser. . Detente. Algún demonio, Qué es esto? Es que este pobre, señor, porfía necio, y soberbio, que este gaban que le ha dado Isidro, tan lindo y nuevo, se ha de llevar de limosna. Hermano, aunque fue bien hecho. el darle, siendo por Dios, el recibirle condeno, que no podéis vos tomar de un muchacho tan pequeño lo que le cuesta a su padre tanto sudor. . Si no puedo, deme su merced limosna, que con eso el gaban dejo. Tomad. . El cielo le guarde, hay quien de a un pobre dineros, y no gabanes por Dios, pues que se los quitan luegos Échale, Bato, de aquí, no se lleve (tal le veo) alguna cosa de paso. odo tiene aliento. P Isidro, no habéis de dar los vestidos. . Está enfermo. otros le darán limosna, que vos sois niño muy tierno. Cómo la daré siendo hombre, cuando llegue alguno de esto a mi puerta, si a piedad cuando niño no me enseño: todas las demás virtudes se enseñan; y yo pretendo aprender la caridad, porque la Fe ya la tengo. Cierto, Isidró, que sois tal, que de oiros me prometo, que seréis hombre de bien, Allí está Isidro. . Allí está. Isidro amigo. . O mis amos, dónde bueno? . En busca tuya. Aquí estoy. . Ah nos mandado. Señor divino; tierno soy, ya veo el ejemplo de un árbol en mi vida, guiad la rama a vuestra mano asida, para que llegue al fin que adoro y creo. El Cristus en que ahora el alma empleo, a su divina ciencia me convida; si yo le sé, que error aura que impida el camino que lleva mi deseo? Mis letras son vuestro divino arado, pues yo soy labrador, con él os siguo, que seguir vuestra Cruz me habéis mandado. De un labrador es la riqueza el trigo, trigo sois de Belen, y pan sagrado; que riqueza mayor, que vos conmigo? y que por esto deseo que a Iban mi hijo enseñéis, y aún a su primo, que pienso, que a diferencia de vos se han criado muy traviesos? por vida vuestra, mis ojos, que les deis buenos consejos, que sois cuanto niño en años, viejo en el entendimiento. Yo, señor, eso decís, si yo puedo aprender de ellos, demás de ser mis señores. Esto os pido, que aún yo puedo, Isidro, aprender de vos. Mil años os guarde el cielo. nuestros padres, que contigo nos acompañemos. . Cuando yo merecí tal favor, siendo un humilde villano. Vos, señor Iban, sois hijo de don Alvaro, que ha dado honra a esta villa, con ser su Regidor, y su amparo. Vos señor don Luis Ramírez. sois hijo, hechura; y retrato de don Juan Ramírez, hombre de quien fía el Rey Fernando. su ejército, cuando viene contra el Moro Toledano, como se puede juntar tal sayal con tal brocado? Isidro, aunque soy Iban de Vargas, tú de un criado de mi padre hijo, estimo tu virtud, tu amor, tu trato, tu compañía, de suerte, que lo que sin ella paso, lo paso en mortal tristeza. Y yo te juro, que cuando estoy un hora sin ti, como del alma me aparto, qué haremos? . no se que os diga, habéis ya los dos rezado vuestras devociones? . Sí. Y el rosario? . Sí, el rosario. Pues mirad lo que queréis. l. Juguemos, Isidro, un rato. Decid el juego. . Juguemos al marro. . El marro es cansado. Vaya a la gallina ciega. Harémonos mil pedazos. Sea al toro de las coces Los menos han de ser cuatro. A las ollas de Miguel. Somos pocos, y es cansancio. Juguemos a los oficios Quién ha de estar cabizbajo, pudiendo mirar al cielo? Pues vaya, aunque estoy cansado al esconder. . Ese es bueno. Echo la china. . Qué falso está. . Perdiste. . Di, Jsidro. Esta. . Ganaste, yo guardo. Pues vámonos a esconder. Por aquella parte vamos. Yo duermo, y pues quedo solo, quiero pensar, que cuidados son los de este viejo niño; viejo en seso, mozo en años, extrañas cosas nos dice, pensamientos tan extraños, no parecen de su edad: pero ya me están llamando. Llegué. . Dónde queda Isidro? Yo que se. . Ni yo le hallo. Débese de haber dormido. Duermes, Isidro, o jugamos. No responde. . Si se fue? Bien podría ser burlarnos, y irse arezar, o acostar. Dale una voz. . Ya le llamo. Hola, Isidro. . Allá responde. en un aposento alto. Venite. . Venite dice. Pues él nos lo dice, vamos. Venite. . Ya voy, señor. Amigo Isidro, aquí estamos, aquellas voces no juegan. Muriéndome estoy de espanto. Yo de gozo, y alegría. Parece que está rezando. Que bien juega al esconder. Quién en Dios se esconde tanto, cuando él le diga: Venite; respondérale llorando, Ay don Luis que ejemplos estos. Oh niño bendito, y santo, que así te escondes en Dios, del mundo, y de sus engaños, Confieso Moros que enojado estuve, de que el Alcaide nuevo injustamente las parias me negase, y que entretuve, por ser cortés la conducida gente, porque no suele tronadora nube abrir la puerta a la saeta ardiente, con más velocidad que yo saliera, si doña Elvira Rémora no fuera. Tantos años negarme a mí las parias, siendo su nieto yo de don García, que en campos de Madrid, y en partes varias, de su abuelo vencio la valentía, las cosas a la guerra necesarias: no ha un año, que enojado prevenía, a no ser, como digo, por mi esposa. La guerra fuera justa, y no dichosa; que no estaba el Alcaide descuidado, si tu emprendieras inquietar su villa, hombre que tiene algún pendón cruzado, con las mejores armas de Castilla. Con celada le aura Almanzor ganado, que no resplandeciendo la cuchilla, que acá traen de las vuestras los caballos, mantas, que cubren los errados callos. Vive Dios. . No te enojes, Caballero, que venimos de paz solo a tratarla, parias traemos, que el desnudo acero, de los alfanjes en las vainas calla. Toma las parias, que ofrecerte espero alguna vez entre acerada malla, y no blasones Vargas, que esta villa algún tiempo fue nuestra, y aún Castilla. Yo no respondo, por no inquietarme, rqu porque fe que mi yerno ha de seguirme. Hacén, cuando yo puedo concertarme, no quiero de mi casa dividirme, las parias que venistes a pagarme, a vuestro amor pudieron reducirme. Alá te guarde con dichosa suerte, Alcaide de Madrid Ramírez fuerte. Aún no se olvida el odio que has tenido, señor, a esta nación. . Mal me conoces, mas que me digas la razón te pido, porque parias te dan estos feroces, Harelo, si me das atento oído. Comienza, así tus verdes años goces. Ya pues que con pina el rústico pinto, reducírelo a término sucinto. Los Moros en linaje Almorabides bajaron de los campos Andaluces, cual suele al trigo, y a las tiernas vides, de langosta escuadrón entre dos luces. Cuando Horizonte con los ojos mides, sus Lunas estamparon nuestras Cruces, de suerte que al temor le parecía, que nuevamente España se perdía. Mi avuelo Alcaide entonces, como sabes de esta villa señor, en su defensa mostró en valor sus ascendientes graves, contra la furia de la guerra inmensa, y para no rendir su honor las llaves, que fuera de su sangre eterna ofensa, hizo una cosa más que Castellana, Griega, Lacedemónica, o Romana, Junto la poca gente que tenía, y a salir a morir determinado, la mujer, y las hijas que tenía pusieron al honor en más cuidado: si las dejo a los Bárbaros decía, no puede ser que a más infame estado llegue mi sangre, y opinión, que es cosa que triunfa de la muerte victoriosa. Y entre honra, amor, y pensamientos tales, de la Virgen de Atocha fue a la ermita, donde después de lágrimas mortales, se enfurece, resuelve, y precipita, transformando las perlas en corales, de las gargantas cándidas les quita la vida a todas tres, famosa hazaña, si estuviera la Fe lejos de España. Asiendo pues los falgidos cabellos, pasó en la ermita la sangrienta espada, Oh gran dolor, los inocentes cuellos de sus dos hijas, y su esposa amada, salio, y habló con los soldados, y ellos libres de la tragedia lastimada, le prometen morir alegremente, que aunque eran pocos, era hidalga gente. Acometen al Moro, que burlando, su desesperación los coge en medio, los atambores bélicos sonando, la guerra autora del sangriento asedio, ellos la Virgen, sin cesar llamando en todo mal el último remedio: Atocha van diciendo, Atocha, y juntos ocupa el nombre los celestes puntos. Entonces con igual gloria, y decoro, vestida de diamantes resplandece, nuve divina, y entre cercos de oro, la soberana Virgen aparece, al Sol del pecho da la espalda el Moro, vence el Alcaide, y luego se entristece, de forma, qué supieron informados la sangrienta victoria sus soldados. Mas al entrar en la pequeña ermita, para dar a los cuerpos sepultura, vivas las hallan, todo resucita, todo es vida, favor, gloria, y ventura, Esta victoria en la memoria escrita de la alta fama eternamente dura, y de ella aquestas parias resultaron, que los Almoravides nos pagaron. La historia me ha bañado en alegría, Nunca he visto mejor año, Bendígale Dios amén. Ello va de bien en bien. A la fe Pedro que hogaño, Han de rebosar las trojes con la abundancia del trigo. Su divino autor bendigo. Mas de mil hanegas coges. Desde el año que nacio mi Isidro, que Dios me guarde no le vi mejor. . Ya es tarde, y la siega se acabó. Hemos de comer aquí, o en el lugar? . Aquí creo. Pues cómo el zagal no veo? Desde la cuesta le vi, Si por dicha no me engaño. Ya los árboles le encubren. Ya por donde le descubren se ve claro el desengaño. Fácil está de pasar Manzanares. . Comedido corre entre el margen florido. Mas que no tarda en llegar. Cómo? . ha pasado el molino Dices bien, mi Isidro es. Sus pies con flores besé, En vez de arena el camino. Pardiez, Pedro, que es rapaz, para envidiar, y querer. Bien dijiste, que fuera grande azaña, a estar como entre bárbaros solía, sin Carólica Fe la noble España: pero primero que se pase el día podremos discurrir por la campaña, y ver a la Patrona de esta villa con mayor devoción. . Mendoza, en sí Aunque no era menester, ha sido un Ángel de paz, Entre mi mujer, y yo. Muchos tengáis, siendo tales. y O mi padre. O mis zagales. Traes la comida? . Pues no, Y alafe que viene buena, como es el último día. No lo será si se enfría, ay col? . Col, y berenjena. Si supiese algún señor el valor de aquestas ollas, sus perdices, y sus pollas trócara a solo el olor. Verdad es, que come allá más ocioso, y con más vicio, que a tener nuestro ejercicio, supiérale como acá. En verdad que hoy no ha faltado pluma en la olla. . Oh buen mozo. Cayose el gallo en el pozo, por revolar al tejado. Sácole Dominga luego, y alafe que le peló. Si en la olla le campó, cantaría como un crego. Tiende, Bato los manteles, que encima vienen doblados. La mesa ofrecen los prados, de Tauxia de claveles. Alto amigos a comer, porque temprano llevemos el carro. . Ya le pondremos tal, que no haya más que ver. Rosas tengo prevenidas, que la Cruz de espigas toda cubran, pardiez. . Tú acomoda las manadas más floridas, que con cantar, y bailar, y echar Bato de repente, hoy verá nuestro presente la Virgen del Atochar. Oh que de cosas Dios mío el libro del campo abierto muestra con tanto concierto en la orilla de este río. Para contemplar en vos, pues que la flor más pequeña me está diciendo, y me enseña que sois. Dios. Estos verdes altos muros, formados de ramas tantas, los árboles que las plantas bañan en cristales puros. Las aves de dos en dos, por esos aires volando, van con dulce voz cantando que sois Dios. Las flores que nos deleitan tornasolando los prados, blancos, y rojos ganados que la verde hierba afeitan. Estos trigos, a quien vos dáis la lluvia celestral, dicen con aplauso igual que sois Dios. Isidro amigo? . Quién es? Un labrador tu vecino. Por mi fe que sois hermoso, nunca otra vez os he visto, adónde vais por aquí? A holgarme vengo contigo, que suele ser mi deleite. No se qué gracia en vos miro que todo en gloria me baña, y en alegre regocijo. Mira que habemos de ser amigos. . Desde aquí digo que lo soy vuestro, aunque siento que de serlo soy indigno, después que seamos hombres seremos grandes amigos. Ya soy hombre yo. . A la fe, que nunca amigo he tenido como vos, que parecéis cuerdo, honesto, sabio, y limpio Decidme por vida mía vuestro nobre? . El nombre mío es Manuel. . Que buen nombre, y decid de quién sois hijo? Está muy lejos mi padre, aunque siempre está conmigo, cuanto él tiene tengo yo, porque son correlativos hijo, y padre. . No os entiendo. Imagen del padre mío soy, que no soy a su imagen. Nunca esas cosas he oído. Soy esplendor de su gloria; respecto a ser producido, figura de su sustancia soy. . Y yo estoy sin sentido, donde tenéis vuestra madre, ya que el padre me habéis dicho? Mi madre fue de esta tierra. Tan sabio sois, que me admiro de escucharos, y no entiendo lo que ahora me habéis dicho. Cuando estemos en mi casa, donde eternamente vivo entenderás muchas cosas. Oh que alegre estoy de oiros. Tienes algo por ventura de lo que al campo has traido, qué darme de merendar? Son cosas, os certifico, muy groseras para vos, que vais a la villaos pido, y rogaré a mi señor Iban de Vargas el chico, que me de alguna conserva de las que su madre hizo, que tiene extremadas gindas en almibar, y un cestillo. de cermeñas en azucar, fin esto, aunque yo le sirvo de lo que veis, suele darme algún sombrero, o vestido, que me pone Inés mi madre para ir a Misa el Domingo, y de él os daré también, para que vais más herguido a Misa a vuestra parroquia, fois de S. Andrés? . no amigo, sino de san Salvador, aunque en efecto nacido en la de santa María, y allí también desde niño me he criado. . Sois devoto de oír Misa? . En ella asisto, como si fuera en el cielo. Tales amigos codicio, y no muchachos traviesos, que dan en la Iglesia gritos, tenéis Rosario? . En rezando un Paternoster, prosigo a las de más oracionos, que es el Paternoster mío. Sabáis el Crodo? . Pues no, si ha pasado por mí mismo. Los Artículos? . Enseño yo la dotrma, y mi oficio fue siempre enseñar la Fe. Vuestro buen padre bendigo, que tan bien os ha enseñado, pero decidme, os suplico, donde le tenéis, que quiero porque os engendró tan lindo darle milgracias. . No puedes verle por ahora! sidro, que ha días que está en el cielo Qué gloria que habrá tenido, ahora bien, pues no me das de merendar? . Dulce amigo tomad vos mi corazón, que aunque fuerades Dios mismo pudierades contentaros. No es por eso lo que digo, sino porque quiero yo, que en efecto soy más rico. darte a ti de merendar. Será favor infinito, pero yo os juro que soy de tal suerte, que me inclino mas a ayunar que a comer. Hoy has de comer conmigo. qué es esto señor? . No temas; llégate a la mesa Isidro. Sentaos vos que estoy temblando. Ya me siento, y la bendigo. de rodillas estaré, porque pienso, y imagino, que soir más que parecéis. Soy quien soy, y soy yo mismo, que el ser igual a mi padre pastor div esos pies, Yo me rin Pienso que habemos don Juan al mejor tiempo venido a visitar nuestra Reina. La que lo es del cielo impíreo. No tiene mayor retrato El amor de haber nacido en Madrid, por vuestra boca ese pensamiento dijo. No puede encubrirse amor, y yo confieso que el mío smelleva tras sí. . Y es justo que retrato tan antiguo, que es del tiempo de la Virge Qué es esto que ofrecieron a mis ojos mis imaginaciones, son sueños, o ilusiones, sin duda sueños son, o son antojos, que como a tan pequeño, con tales sombras se me atreve el sueño Qué es aquesto que vi, pero sería mi de mi niñez efecto, que niño tan discreto, y dijo que le dio santa María, parroquia, y nacimiento, aunque en san Saluador vive de asiento. Fuese, mas no le vi, por donde creo, que es más de lo que dijo, mas ya con regocejo. llevar el carro de la siega veo, seguir quiero a mi padre, porque si falto, llorará mi madre. bien merece ser tenido en igual estimación, y por eso a Iban mi hijo esta devoción le enseño. Yo pienso que en ella imito, señor el ser vuestra hechura. Ya comienza el regocijo, que de nuestros labradores trujo la siega del trigo a la Ermita de la Virgen. Oh cómo viene lucido el carro, y la cruz. . Es Pedro muy su devoto. . hoy confirmo sus santas costumbres. . Creo que de aquesta villa han sido ejemplo en sus labradores. Con sonorosos relinchos vienen a ofrecer la Cruz. Con lágrimas los recibo. Suspended los instrumentos, que el fin de nuestro camino es la señora de Atocha. A los humbrales me humillo de su puerta, como al cielo. Nuestros amos han venido pardiez a ver nuestro carro. Ya la azucena, y el lirio está descubierto, Bato, Y tal es, que no ha tenido. todo el jardín de los cielos, ni flor, ni fruto más lindo. O patrona de Madrid. O paloma a cuyo nido. vino el Espíritu Santo. Oh Madre del mejor hijo que tuvo Dios. . Oh bendita entre cuantas han nacido. Vaya de baile zagales, cantemos mil villancicos a la divina abogada de Madrid por tantos siglos. Vaya, y ofrezca la Cruz el niño Isidro a su niño, y daremos fin con esto a las niñeces de Isidro.
