Texto digital de Las niñeces de Roldán
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las niñeces de Roldán. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nineces-de-roldan-las.

LAS NIÑECES DE ROLDÁN
JORNADA PRIMERA
JORNADA PRIMERA Deme Vuestra Majestad Augusto César Inuicto, a quien apar de los triunfos numere el Cielo los siglos, a besar sus plantas, donde venturoso sacrifico, el logro de mis fortunas, el premio de mis disignios, el laurel de mis hazañas, y el blasón de mis servicios. Conde Arnaldo, amigo, alzad a mis brazos, pues son dignos los vuestros, de que mi pecho dé a entender cuanto os estimo en el amor que os confieso, no sé si Caslos mi hijo os excede. . Yo señor, que por él vuestro me guío, con el de amigo le pago; con el de hermano le admito. Sois, en fin, heroica rama de aquel Troyano Caudillo, Laurel, que a pesar del tiempo le privilegia el olvido. Vosotros Pares valientes, de quien el Planeta quinto puede aprender el manejo del militar ejercicio; dadme los brazos. . Seáis, Conde amigo, bien venido, tanto como victorioso. El veros partir, fue indicio de conseguir la victoria. Siempre vuestrobrazo ha sido, si honor de Alemanía, y Francia, de África fiero cuchillo. Oh como en vuestros afectos estáis trasladando el mío! es de vuestras alabanzas el Conde Arnaldo tan digno, cómo lo es de mis favores, es de mi Reino el asilo. Y el Atlante, que en sus hombros sustentó el peso Divino de la Fe, cuando mi afecto, de ardiente celo movido, quiso arrancar las raíces del supersticioso rito del Alcorán, que en mis Reinos introdujo con dominio la tiranía del tiempo, siendo ojeriza a los siglos. Providencia fue del Cielo, que a los primeros motivos ilode este intento, de Alemanía llegase el Conde, impelido de la injusta tiranía, que descomponerle quiso de sus Potentados, viendo que se descollaba altivo (siendo deudo muy cercano de sus Césares Invictos) ya en las lides de Minerva, ya de Marte en los Archinos, con su le altad juntamente trujo la dicha con sigo; pues es de toda Paris tan amado, y tan querido, que se mueven sus acciones al móvil de su albedrío. Si así mi humildad ensalzas, soberbio, y desvanecido, desde el trono de tus huellas temeré mi precipicio. Qué ufanos, y que gozosos están todos, ahora digo, que la fortuna feliz trae cara de regocijo, mas la adversa, siempre tiene cara de pocos amigos. O si esto viera la Infanta! Pero lengua infiel, que has dicho? Que ofenderás el secreto aún con el silencio mismo: que a verla vaya, mi amo me mandó, y si lo consigo, cumplo tres obligaciones; la una, que le doy aviso que está en Palacio; la dos, que sé que en esto le sirvo; la tres, que me sirvo a mí si las albricias conquisto, con que a un tiempo quedo bien con él, con ella, y conmigo. . Carlos, hijo, a quien el cielo con piadosos vaticinios de Magno, os promete dichas, y de invencible prodigios, Pares de Francia, parientes míos, y heroicos Candillos de la Militante Iglesia; Colunas, y Polos fijos, donde descansa triunfante de tanto fiero enemigo, Conde Arnaldo, General contra el Agareno impío, siempre vencedor heroico, y amigo, a quien más estimo. hoy es el más feliz día que en los míos he tenido; pues hallo al sin de mis triunfos de mis dichas el principio. su querida Galiana a Carlos le hadado un hijo, y a mí un nieto, siendo en ambos este el gasto más propicio, que en el árbol del amor goza el fruto primitivo en imperios de deseo mavorazgos del cariño. La Infanta mi hija (aquí el pesar, y el placer miro juntos) el placer juzgando que la entrego a esposo digno mañana; y el pesar, viendo que el ausentarse es preciso; quién vio que vaya contento arrastrando el albedrío? Cielos, donde irá a parar con la novedad que he oído? El Gran Príncipe de Ungría es en fin el eligido para esposo de la Infanta. Valedme Cielos divinos: como es posible casarse mi esposa, estando yo vivo? Mañana llega; la causa. de no haberlo hasta ahora dicho, ni publicado a mi Reino, han sido ciertos motivos de razón de estado, que hay contra el Retórico estilo, política de talarte, que su acierto conferido tiene el logro en ocultarlo, y en publicarlo el peligro. A estas dichas se ha juntado haber el Conde venido victorioso; ya le juzgo, siendo su pecho mi archino, quejoso de este secreto, mas fue en su ausencia preciso, Y así a todos os encargo, que juntando al regocijo del nuevo Delfín, la dicha de la que ahora os publico, ostentando vuestro celo en el término sucinto que hay de aquí a mañana, vea Paris, que solo ha podido la prevención del amor hacer de las horas siglos. Yo, señor, que interesado en ambas dichas me miro, lo imparioso depondré por ostentar lo festivo. Yo haré que Paris ignore hoy del Sol el precipicio, haciendo en gozosas Troyas que le suplando lucido. Yo con máscaras diversas Agricultor poregrino, jardines haré animados de los tres meses floridos. Yo en cuad illas guerreadoras haré que ignore el sentido, si es la mentira verdad, o la verdad artificio. Y yo haré, porque me ahogue lazo del aliento mío, que me ha inficionado el pecho el áspid por el oído. Qué tenéis Conde? parece que con poco gusto os miro; si es causa pensar que yo de la victoria me olvido, no juzgáis bien, que antes quise lisonjear vuestro cariño: porque me diga sus triunfos, hauiendo oído los míos, contadme, pues la victoria. Señor, sin alma respiro, por no arriesgar la modestia con episodios prolijos, no pretendo que mi voz embarace vuestro oído. El triunfo solo fue vuestro, porque siendo al conseguirlo vos la causa, yo el efecto, vos el Sol, yo el fuego activo, vos el Júpiter, yo el rayo, vos el brazo, yo el cuchillo, vos el Juez el Moro el reo, y yo su fiero ministro, fulminé, rendí, burlé, máquinas, vidas, peligros; y dán dole en tiempo breve al voraz diente del siglo solida materia, a quien no roa su injusto olvido, cante el triunfo como vuestro, y le goce como mío. Conde, de vuestra cordura, de vuestro valor invicto, de vuestra muchal caltad, y de vuestro celo altivo, no esperé menos fortuna: y mientras que os apercibo el premio honroso que os guardan mi amor, y el Reino propicios. Mañana quiero que vais, porque el de Ungría mi hijo de vos entre acompañado, ya que el Cielo ha permitido que paravos se guardase la dicha que os significo, Quedaos, pues, y descansad, . que de vuestro amor confío, que la Aurora, y vos salgáis de Paris a un tiempo mismo. A cual hombre la fortuna eltiva quiso encumbrar, que así le llegue a arrojar sin esperanza ninguna? Ay de mí, que un caos profunde encierra mi pensamiento todo el fuego mi tormento, mi confusión todo el mundo! La Infanta casarse? cielos; es quimera fabulosa? no ha un año ya que es mi esposa, y que al fin de los desvelos de seis en que un firme amor nos unió con lazo fuerte, premió mi felice suerte con tan inmenso favor? No vivo en el cautiverio dichoso de este cuidado, esperando que mi Estado me restituya el imperio? Alberme lloraramante, de mi ventura envidioso, no me dijo: amado esposo, no temas mi fe constante, que primero ha de faltar luz al Sol, al campo flores, agua al mar, a amor rigores, que a mí el dejarte de amar. Y por último tributo de amor (recataos alientos) no esperamos por momentos del Sacro Himéneo el fruto? Pues cómo se ha de casar? o cómo lo he de impedir? que remedió habrá morir al veneno del pesar. Es espoder sin segundo del Franeés Emperador; pero es mayor el de amor, pues le reconoce el mundo. Ver a la Infanta no puedo si al Príncipe he de buscar; todo es morir, y penar, si me voy, o si me quedo, fusión es notable, mi remedio inaecesible, mi pensamiento insufrible, y mi muerte irremediable: extraña temeridad fue la de mi pensamiento! Aquí esta, llego con tiento por si corre tempestad. Señor, mientras tu victoria a su Majestad contaste, cuerdo, y fiel, como mandaste, fui a dar parte de tu gloria a quien hoy causa tu pena; viome, y como el Alba hermosa, entre confusa, y medrosa, que te de aqueste me ordena, y que anime tú osadía a que le obedezcas fiel. Quien duda, Celio, que en él se cifre la muerte mía? Dame luego la sentencia de aqueste pleito de amor, veamos si su rigor me ha condenado a su ausencia: el corazón me penetras; o papel!o letras tristes! como se ve que venistes. con más lágrimas, que letras. Celio, tú solo el testigo fuiste de mi bien pasado, firme amigo; y fiel criado, consuélame como amigo. Que como a aquel que fallece: la dulce vida acabando, le alimentan, esperando. si algún milagro se ofrece. Así en el mal que me advierte: mi ya perdida esperanza, espero alguna bonanza. que pueda trocar mi suerte. Antes de verle pensemos, si habrá mudanza en mi mal de aquí a mañana, y leal consolaras mis extremos; de aquí a mañana podía faltar el de Ungria, haber guerra en Francia, o suceder. Deja esa necia porfía, abre el papel, con él cierra, no es mejor ver lo que escribe, que estar si vive, o no vive, si habrá paz, o si habrá guerra? Ay Celiolamar es temer. Teme, y ama, y lee. . Espera, que cada letra me altera. Ánimo, y toca aleer. Conde, si tienes valor, mi peligro considera, que entre la noche, y el día dos muertes mi vida cercan. La del día ya la adviertes, si acaso el Príncipe llega: la de esta noche, que temo, que aquella mina secreta, que en el crisol del amor el sacro Himeneo acendra, quiere ostentar su tesoro: los dolores que me aquejan índices son, que señalán lo que oculta mi prudencia. Mi esposo eres, y tan digno, que si fortuna pusiera tu razón en tus estados, no eran menester cautelas. El intento para el cielo es justo, aunque el mundo sienta con un caballo esta noche me esperarás en la puerta del jardín, que has de llevarme adonde la suerte adversa quiera que a tus ojos viva, antes que sin ellos muera tu esposa, heroica mujer, de valor, y amor profundo celebre tu nombre el mundo: Esto es hecho, esto ha de ser; la Jufanta con el dolor tiene en peligro la vida, hoy verás, prenda querida, si hay en tu esposo valor, dejarte fuera crueldad, en tal peligro morir. Si has de hacer, como decir, que mayor te meridao! No me aconsoles grosero; si pierde por mí la vida, no seré infame homicida suyo, y del Ángel que espero, cuando yo quien soy no fuera, y causa de mal tan fuerte, por librarla de la muerte a lo mismo me atreviera. Que me perdones te pido, que solo tu bien miraba. Oh Sol! tu carrera acaba, cubre tu rostro de olvido, borda tu manto de estrellas noche, mas no, que sería hacer tus tinieblas día, y descubrirme por ellas. Vamos Celio. . A tu valor imitar el mío pretende. Oh noche! tu capa tiende sobre el hurto de mi amor, porque en tus nocturnas galas con que el Horicontea humas, halle mi fama las plumas, y encuentre mi amor sus alas. El dichoso parabién, hermana querida, vengo a darte, del digno esposo que te ha concedido el cielo en el Príncipe de Ungría, y a que me le de tu afecto del nuevo Sol, que mi esposa le ha dado al Frandes imperio. Con justa causa recibo el parabién; mas supuesto que tengo con que pagarle, y que deudora no quedo, diré Carlos, que has venido en alas de tus deseos, a que te de el que posees, mas que atraerme el que espero. Gocéis el Infante hermoso mil siglos, y de mi afecto, puedes creer que he estimado la nueva feliz que advierto del sobrino, mucho más que la de mi casamiento. Su avuelo está tan gozoso, que borda los hilos bellos, de la plata de sus canas el aljófar de su afecto. Toda Paris prevenida en duplicados festejos, trasladan sus atenciones del original del dueño. De ti, como interesada, en ambas dichas espero, que dispongas con tis damas el sonoroso concepto de un festín, que en la Palestra del cortesantrofeo, es el Polírico triunfo de su militar estruendo. (O como para mi industria me abre caminos el cielo! pero como es causa suya me dispone los efectos.) No solo haré lo que dices, Carlos, más será el primero mi amor en ejecutarlo, mira que hará en disponerlo. Y porque mejor se logre la fiesta, salir pretendo. disfrazada entre mis damas, pues da lugar para ello la mal carilla, a mi padre dirás, que estoy previniendo un nuevo disfraz, que tú me encargaste, porque quiero que no me vea, hasta que se logre el fin de un intento, que he reservado, en que estriba; mas tu verás a su tiempo, con la novedad que digo, el fin que tiene el restejo. No espere menos de ti, preguntártelo no quiero, porque sea más festivo el ignorar tu pretejto, yo lo haré como me ordenas. Pues a Dios, Carlos, que quiero ir a ver a Galiana. Será el cuarto un Emisferio breve, pues tendrá en los tres, al Aurora, al Sol, y al Cielo. Aquí está su Alteza. Primos? Buscándoos nuestros deseos vienen, ya están prevenidos los caballos, tan inquietos, que deseando su dicha; parece que en el soberbio. idioma de su coraje, avoces están pidiendo la obediencia de la espuela sin la corrección del freño. Ya con trajes de colores, tan ricos, como diversos, parece esa sala hermosa, portati jardín Hibleo. Ya es toda Paris Castillos, as, pero el celo aquín de tus vasallos leales, arde en mejores incendios. Vamos, pues, a disfrazarnos, y dese principio luego a la mascara. . Que traje, y que color saber quiero eliges? . La color que tuviere el traje Agareno, que es el que elijo, que en fiestas de Galiana, deseo lisonjearla, con el traje, dulces memorias, haciendo de la hermosura Africana, y Palacios de Toledo. Pues nosotros por servirte: elegiremos el mismo. Yo elijo el traje Español, que como soy tan afecto a su valor, con el suyo logros al mío le aumento. Con justa causa, Almirante, hacéis ese digno aprecio, porque son los Españoles. ardientes rayos de Febo. Ya él va escondiendo su luz; dejando nuestro hemisferio más velozmente que nunca, o de envidioso, ode atento. El Conde Arnaldo estará descansando. Así lo entiendo, que ha de partir con la Aurora De su ardimiento, no puedo creer, que falto en las fiestas esta noche. Fue precepto de tu padre, y si las ve, será oculto. . Vamos luego que ya las luces avisan, y llaman los instrumentos. Cómo el caballo has dejado? A los pies cuatro sombreros le he atado, porque si pisa recio, causa más estruendo que un herrero a su vecino en la estación del silencio. Y no le pusiste antojos? Quise los de tus deseos ponerle, y no me atreví, porque no quedara ciego. En las determinaciones no te valgas de conceptos, que obedecer, y callar es el más seguro acierto. Es tal la tuya, señor, que si se logra, sospecho, que ha de alborotar el mundo. El esta lleno de ejemplos semejantes: y en historias Divinas, y humanas vemos artastrara amor, si es triunfo, entre cayados, y cetros. Demás de que las razones que me animan a este exceso, son tantas, que se han juntado en mí solo más aciertos que cuantos en las memorias grabó el buril de los tiempos. Supón mi esposa la Infanta un año ha (ya se hizo el yerro de ocultarlo, y así ahora sea el adbitrio el remedio.) Supón si el Príncipe llega, el peligro en que nos vemos; y si no, llega el peligro que amenaza el otro empeño, y verás como criado, prudente, fiel, y discreto, que arrestado mi valor anadvertirme los riesgos, querer que muera cobarde al amago del intento, pudiendo vivir osado de la gloria de emprenderlo. Digo que tienes razón; pero fuera más secreto otra noche; porque en esta son tan diversos los fuegos, que toda la luz del mundo en esas calles contemplo. La torre de San Dionis brilla tanto, que sospecho, que horlando están su remate todas las achas del Cielo. Si dos ojos de un vecino son para un amante agüeros, que eran mil luces vecinas, cuyas lenguas son incendios. Cuando todo eso suceda, saldrá mi valor del riesgo; y si perdiere la vida por conseguir el empleo, todo Parisserá tumba de mi trágico suceso, y las luces que la ilustran los blandones de mi entierro. Relincho el caballo? . Sí. Vete con ela otro puesto mas retirado, que yo hacia el postigo me llego del jardín; y pues las voces confusas causar estruendo, con que no se hará repato, al oír pronunciar recio, el oleroso jazmín sea la seña, con que al puesto acudas donde la oyeres. Vosme con mi compañero a mormurar, mientras tú das materia para ello, que aunque sea de tu historia la verdad este suceso, no ha de faltar quien confiese si fue malo, o si fue bueno. Vitor Vriel, y Dardín. Gran pareja. . Santos cielos, nazca de esta confusión la quietud de mi tormento, Aparta, aparta, que van el Almirante, y Rujeto. Vitor, vitor. . Las cuadrillas. con alboroto, y estruendo corren las parejas . Vivan Carlos, y el Príncipe nuevo. Vivan, vivan El postigo del jardín es este, y siento abrirle; amor si eres Dios, a tu deidad me encomiendo. Es Arnaldo? . Si señora. Llegó mi dicha a su centro, dulce esposo por quien vivo. Bella Infanta, porquien muero, dame los brazos. . Feliz seré como muera en ellos. La dicha de conseguirlos no embarace nuestro intento; vamos, espola hacia adonde nos está aguardando Cello con el cabarlo. . Aguardad que dividiros pretendo. Ay de mí! que este alboroto hacia acábiene. No hay riesgo, porque con la mascarilla. nadie podrá conoceros, y aunque lo intenten sabré estorbarlo: mas ya veo que han pasado de este sitio, y a lo que a la luz advierto, son los presos, que han gozado Viva el bello, y el oloroso jazmín del ramo de Cladóbeo. A que buen tiempo el acaso dio de la seña el acento; animaos querida esposa, que ya vendrá. Señor. . Celio. Gran desdicha! . Y el caballo Al estruendo de los fuegos, y al que hizo una cuadrilla que pasó junto a él corriendo, se alborotó, y sin poderle sujetar, rompiendo el freno que en las manos me dejó, partió a correr más ligero que un Águila, cuando surca por las rafagas del viento. En su seguimiento voy, y que me aguardes te ruego a la puerta de Tolosa, que hacia allí fue, por si puedo encontrarle. Mi desdicha tocó ya el último extremo, faltó el caballo, y sin él en gran peligro nos vemos, Ay de mí! qué del pesar, y el dolor mover no puedo las plantas, que ya en raices las ha transformado el riesgo. Podéis seguirme? . no esposo Pues en mis brazos. Teneos, . que otro peligro se acerca. Y es el mavor que podemos esperar, pues vuestro hermano con luz, y acompañamiento de los Pares, se avecinda. Valedme, piadosos cielos. Qué haré en daño tan preciso, dónde es la vida lo menos? Retirarse. . Aqueso no, quedando vos en el riesgo; sosegaos, quizá en elgo fo dará la fortuna el puerto, Famosa fiesta. . Extremada; los caballos su contento en lo obediente mostraron, y en lo veloz aplaudieron. Bien lo ha hecho el Andaluz. Si estabáis en él, no es cierto que habían de darle alas ir los favores de su dueño. Yo bien corriera hasta el Alba; mas que me aguardan sospecho de mi padre la alegría, y de mi hermana el festejo. Aquí hay gente, llegad luces. No las lleguéis, deteneos. Quién es? . Yo soy, no me veis? Oh Conde, los brazos vuestros me dad. . Muy galán venís; pero sois el Lirio bello de la flor de Lis de Francia. Decidme, que os habéis hecho esta noche? . He dado vuelta a Paris congran secreto con una dama en un coche, que como al Autora espero para partirme, no quise recogerme, y con intento de llevarla a su posada, la he apartado del estruendo. de lagente. . Y dónde está? Retirada allí la tengo. No lleguéis luz, apartad, que la que del Conde ha hecho aprecio, susargre abona en la elección de tal dueño. Guárdete el cielo mil años; que a no haber impedimento, tú vieras en su hermosura de amor, el mayor trofeo. Quieres achas, y criados? No señor; solo te ruego, que un caballo me des tuyo, que en él llevarla deseo, y con él mismo partir a cumplir con el precepto de tu padre, y mi obediencia. Traed el Andaluz luego, y dejádsele al al Conde. Aquí está. . Vamos, que temo que se malogre esta dicha, . Muerta voy, valedme, cielos. Lindo talle! . Si es la cara tan buena, Ángella contemplo. Nunca el Conde en menos para. Tiene altivos pensamientos. Es un famoso Aleman, a quien le debe este Imperio más triunfos que la gran Roma a su César, y Pompeyo. Vamos, que estará aguardando tu padre. . Verle deseo, que ha mucho que su cariño juiente está de mi afecto. A la Palestra del triunfo Marte salió con sus tropas, y con sus flechas Cunido a la defensa se arroja. 1. Las cajar, y clarines, que al viento dan lisonja, los corazones mueven, y espíritus ardientes les informan. 2. Las flechas, que el veneno áspid dorado embozan, caracteres de pluma. imprimen en el alma sus memorias. A la batalla, a la batalla, que en lid travada forman las flechas, y clarines que aspiran a la gloria. Que bien suena al oído el dulce acento cuando el concepto nace del contento: si habrá venido ya Carlos mi hijo a dar principio al noble regocijo? Ya entra en la sala. . Quién vio dichas tant Dame, señor, tus vencedoras plantas. Y a nosotros la tierra de sus huellas. Hijo, levanta, no es tu centro en ellas, si no en mi pecho, y bracos amorosos, alzad a ellos Pares valesosos: ha sido buena fiesta? . Unió el desvelo en Paris, un Pensil, un mar, y un cielo. Siempre estaré a su amor agradecido; llama a tu hermana, porque el prevenido festin comience. . Gusta su belleza de ostentar con sus damas su fineza, y asistir al festelo disfrazada, para un fin que yo ignoro Es extremada su gracia en todo; siéntate, que infiero que salen ya. . Con tu licencia quiero, pues ella asiste, no faltar tampoco Anobg de entre mis Pares. Qué desdichas toco! cual será de estas mi querida Infanta? juzgo que es la que a todas se adelanta. Al feliz nacimiento del Lirio, . rama dichosa delgran Clodóbeo, tp0 el Sacro Himeneo de surosa divina, venturas repite, v aumenta trofeos, B0 Cese la fiesta, y tú, señor, peldona, oye la novedad. . Cual ocasiona la que decí? . Al punto que llegaba a Palacio, advertí que se apeaba, de una posta en el par oún Genti hombre; llégueme a él, y preguntando el nombre, algún daño previene de este efeto! Ya yo extrañaba, cielos, que fortuna para tu Majestad me dio este pliego, diciendo que venía sin sosiego, despachado del Príncipe de Ungría. Pregúntele las nuevas que traía, el cual con el aliento algo turbado, dijo, que al pliego remitia el cuidado. Leedle, pues: ya el corazón inquieto juntase tantas dichas, sin alguna pensión de las que ofrece su mudanza entre la posesión, y la esperanza. Cese, pues, el festejo, y tu hija amada, a quien la novedad tendrá admirada, descubre el rostro, y cese tu desvelo, que más piadoso el Cielo mejorará en su vida pena tanta. . Mirad, señor, que no está aquí la infanta. Pues dónde está? . Señor, no sé a que efeto que al festín asistiese con secreto con sus galas mandó, y no descubriese el rostro; y al rogar que me dijese la causa: dijo, que era un gran disgusto que la privana de salud, y gusto; y aunque para alegrarla la he buscado, no encontró su retiro mi cuidado. Cielo, otra pena may!pues como u donde esa pasión su luz hermosa esconde? id a buscarla. 2. Ira nuestro desvelo pisando sombras hasta hallar su cielo. . Diime, tú la has buscado? . Si señor, por señas, que buscándola mi amor, mas indicio halle. . Qué confusión? de una criada ver desde el balcón, qu ; , que hace frente a la puerta del jazmín, andar apresurada en el jardín una dama, a quien daban ricas sumas, mascara, capotillo, y blancas plumas. Pues a que efecto? cielos, que quimeras son las que escucho! . Confusiones fieras me asaltan! mas que fuera que yo mismo; pero es engaño. . De tan fiero abismo, el discurso se anega entre las olas, que nunca las desgracias vienen solas. Carlos, hijo, buscando algún pretejto, envía aquesa gente presto, presto; que no es justo, ya en bienes, o ya en males, que haya testigos de sucesos tales. Primos, antes que el Conde Arnaldo parta, buscadle con cuidado, y de esa carta dadle las nuevas, porque se detenga, y decidle que luego a verme venga, (con esto cumple a un tiempo el pensamiento, con la sospecha mía, y con su intento.) Qué recelos! . Qué dudas! . Y qué extremos Ya señor vuestro gusto obedecemos. Plumas, capote, y mascara! tetrible confusión amenaza un imposible! 21. Señor, todo Palacio examinado, su Alteza no parece, ni se ha hallado noticia alguna; y yendo registrando todo el jardín, y hacia el jazmín llegando, hallamos, que el postigo estaba abierto. Callad, callad, que vuestra voz me ha muerto. Señor? 2. Señor? . Dejadme, que ella ha sido veneno al corazón introducido. Carlos, qué es esto? . Siempre su tristeza pronósticó algún daño en su belleza. Yo he sido, padre; el fiero el homicida, que ha dado muerte a nuestro honor; y vida; (oh como nunca el corazón engaña!) cómplice he sido en esta vil hazaña. Sácame de esta duda en que estoy ciego. Sin duda el Conde fue el Ulises Griego, y el Paris, que robó a mi injusta hermana. Carlos, Carlos, qué dices? o inhumana pena! mi vida acabe en tal tormento. Yo he sido para el robo el instrumento; yo le di mi can allo para llevarla en él, al pronunciarlo la voz me ahoga, y en mortal despecho, alpe es el corazón, volcán el pecho. Dime si es cierto el mal, de que manera ha sucedido? . Cosa injusta fuera, gastar el tiempo en referir el medio, debiéndole ocupar en el remedio. Tómense luego todos los caminos delos Reinos remotos, y vecinos, no haya en la tierra parte retirada, desde la adusta Zona hasta la helada adonde no se busquen. . Oh alevoso! así has pagado amor tan generoso! en empeño tan grande, infiel amigo, me dejas? pongo al cielo por testigo que si tu voz su mano me pidiera, era tanto mi amor, que te la diera; atropellando con mi celo justo, Reinos, y Monarquías por tu gusto. Vamos, señor, ha injusta, y fiera hermana! ha traidor Conde! quien en la tirana sangre vuestra apagara tanto fuego! En pena, en llanto, y confusión me anego. Suerte cruel! Fortuna fementida! Dame venganza, o quítame la vida. Sí me ha hecho mal?
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Dejadme, que vive Dios que he de matar al villano. Teneos. . Soltad la mano. Dejele tía, hay de vos! Decid, que sufra Mauricia una desvergüenza igual? Si os ha hecho el mozo mal, querellaos a la justicia. casi muerto a mi hijo le ha dejado a coces. Que aún no ha espirado? pela me mucho, por cierto que su lengua disoluta eso, y aún más mereció. Pues qué dijo? . Me llamó. Dilo, acaba. . Hijo de puta, y haberle muerto, era nada. Padre no le conocí, mas yo sé bien que nací de un madre muy honrada. La esmeralda, y el diamante nacen de una misma tierra; ni uno acierta, ni otro hierra en ser blando, o ser constante. A quién de nobles nació, si es ruin, se puede culpar, pues ha llegado a infumar la nobleza que heredo. Si yo nací sin nobleza, por mí mismo soy tan bueno, que estoy de nobleza lleno contra mi naturaleza. Mi madre es de buena gente, y por si muy virtuosa, y a quien dijere otra cosa, digo tres veces que miente. La primera, porque es santa en sufrir tanta pobreza, porque con tanta belleza es mucho pobreza tanta. La segunda, porque ha sido Penelope en los engaños de amor, por más de doce años de ausencia de su marido. La tercera, las iguala con que yo su hijo fui, porque quien me hizo a mí no pudo hacer cosa mala. F. Hay tan gran disolución! Pues Feliso, que decís? Que en mi vida vi, mentís con tanta difinición, no hay corra con tantos artes, Es un Ángel Roldánico. Que mentís de hombre tan chico se repartiese en tres partes! Mas quiérote responder, para que a todos tres cuadre, que mienten tu padre, y madre, y tú en decir, y en hacer Hasta aquí pudo durar; afuera. . . Detén las manos. Hav. . . A mi mentís, villanos. Huye. No te has de escapar. Adónde vas de esa suerte? A vengar mi honor perdido. Perdido? . Basta ofendido para vengarme en su muerte. Pues que fue la ofensa? Fue el hablarme de vos mal un atrevido zagal. Pues qué importa? . Bien a fe Tienes sejo? . Tengo honoro Rapaz. . Ya no soy rapaz. Ten paz . Ya no quiero pac Pues que? . La guerra es mejor que de vos no haya alcanzado saber quien es; o quién era mi padre. s. Si lo supiera no te lo hubiera negado. Pues que pudíste me hacer sin saber quien me engendró? que estoy por decir, que yo me senti hacer, y nacer. Sí, en rigor: que aunque era un hombre al parecer bien nacido, jamás de cierto he sabido calidad, patria, ni nombre, que un impensado accidente abrevió el plazo a mi herror. Con que murió vuestro honor cómo dicen, de repente? Fuy mujer. . Eso está bien, que no seréis la primera; más para serlo siquiera no supierais con quien? De mi casa me sacó una noche el padre tuyo, y con un criado suyo a ese monte me llevó. Por la mucha cercanía en él no fuimos buscados de dos parientes honrados. que yo en la Corte tenía. En la aspereza mayor del monte, ocuita, y extraña, de ramas una cabaña formaroniesto en rigor es lo que decir podré; que del modo que vivimos, y como nos dividimos agora no hay para que, y en fin esta fue mi suerte. Y así digo, que en la Aldea no es bien que nadie te vea blasonar de noble, y fuerte; humillate, y querrá Dios que te ensalcen, que si das en soberbio, no darás buena cuenta de los dos. Nunca el noble es riguroso, ni el soberbio fue bien quisto; que no hay humilde mal visto, ni hay cruelque sea brioso Buenos sermones por Dios, después de estar informado de que no he nacido honrado, madre, predicaos avos. Que aunque muchas habrán sido, o por liviandad o amor las que han perdido su honor, hasta agora no he sabido, (perdonadme que atroperle su honor tanto a una mujer) que se anime a conocer a un hombre sin conocelle. Mas pues mi desdicha fue tan grande, que no supisteis vos el padre que me disteis, por quien soy, quien era sé, oíd, veréis como copio al vivo su original en todo a quien era igual, retratándome a mi propio. Él era un hombre galán, fuerte, robusto, y bizarro, con un Español desgarro, con un Francés ademan, con ingenio Veneciano; con tesón Aragones, con ligereza de Inglés; con pecho; y valor Romano, con cortesía Italiana, y con Troyana hidalguía; con Aleman bizarría, y conlealtad Castellana. Este que he pintado aquí es su mismo original, en todo a quien era igual, y efecto de quien nací. Y pues por flaqueza vuestra tanto he llegado a perder; por ser mujer, y mujer siempre fue desdicha nuestra; quedaos madre, que no quiero estar un punto con vos. Oye Roldán. . Madre a Dios. Espera hijo. . No quiero? . Quiero seguirle, y contarle la verdad de mi suceso, callando puestos, y nombres de su padre, y de su avuelo, que si se va soy perdida. Si no se pone remedio en tantas disoluciones, han de asolar nueso pueblo los mozos de Villaflor. Y será forzoso hacerlo. Ellos la frutanos llevan; la hortaliza, y los corderos. Y aún las corderas también. Esas nos las vuelven luego, es fuerza juntar los mozos que de mueso mismo Pueblo hubo quien les avisara de que juntarnos queremos. Y ya se estaban juntando aprisa más de docientos para salir a buscarnos. Pues cuerpo de tal, qué hacemos? que saquearán nuestras casas estando a salir resueltos, si no les mostramos dientes. Mirad, para defendernos, porque son más que nosotros; es menester que formemos escuadrón de nuestra gente. Porque estando singobierno, y sin orden, y tan pocos, a los primeros encuentros apelaréis a los pies; mas no falta para esto cabeza que nos gobierne, de valor, y entendimiento, y a quien todos obedezcan. Ah dicho muy bien Merencio. Pues eso puede dudarse? Pues a quién elegiremos para nueso Capitán? Solo uno hay que pueda serlo. Mas que es Roldán el que dices? Pues hay en catorce pueblos mozo cómo e? . No pardiez. Pues alto, a Roldán nombremos. Solamente se ha escapado de peligos, y resquiebros de los contrarios la madre de Roldán. . Eso es más miedo que virtud, que es un demonio. Y el Lugar pusiera fuego si a su madre la llegaran al corpiño, o al sayucio. Vámosle, pues, a buscar, que si él quiere, de ducientos mozos no se me da un higo. No hay para que le busquemos, que él viene aquí. . Si par diez. Roldán, dónde tan suspenso? No sé, reñimos mi madre, y yo, sobre que en secreto me vio hablar con cierta moza, que porque yo no la quiero, ha dado en que ha de ser mía, y en fin se salió con ello: mas que hacéis juntos aquí? Como han dado los del pueblo de Villaflor en meanos la pajuela; hacer que remos Capitán. . Y te han nombrado por tu valor; y pergeño para mueso Capitán. Amigos, yo os lo agradezco, mas ya sabéis que estoy pobre, y el que tuviere ese puesto lucimiento ha menester. Qué tienes por lucimiento? El adorno del vestido. No hay que excusarte con eso; que tú has de regir la gente. Como soldado os prometo acompañar, nombrad otro por Capitá . Tú has de serlo En fin, qué has menester? Dos vestidos, y algún dinero, porque es forzoso tal vez el daros algún refresco. Tiene razón, cada uno a su padre algún dinero le pida. . Y si no lo dieren, hurtarlelo. . Será cierto, Bien haréis, que los soldados han de oblervar porlo menos tres preceptos en campaña. Dilos, pues. Es el primero el hurtar, pero se entiende, que ha de ser solo el sustento; la segunda, obedecer. El tiene valor, y ingenio. El tercero, anteponer el honor en cualquier riesgo ala vida. . Voro a tal; que es demonio. . No sabremos . Eso déjalo a mi cargo, dónde aprendiste esas cosas? Tirlo, el valor, el ingenio, y la honra, no se aprende, conmigo al nacer nacieron; mas el dinero buscad, pues estar pobre os confieso, que el Capitán en la guerra ha de tener, por lo menos, tres, o cuatro camaradas. Haz cuenta que ya está hecho, que falta? . Juntar la gente para que al punto marchemos, Yo me encargo de juntarla. La bandera es lo primero. En mi casa ay dos cortinas. Pues cosidas por enmedio nos servirá de bandera; pero de tambor, que haremos? yo le haré de dos panderos. Viva mueso Capitán. Soldados, no me contento con ese nombre, llamadme Capitán Genetal vuestro. u. Viva mueso Capitán General. . Yo os lo agradezco. Vamos, pues. Yo he de ir delante. Bravo General tenemos. Criminalmente me quererlo, Alcalde, de este rapaz, prendedle, y castigadle. Que tantas quejas cause, y tantos daños, aún antes de cumplir diezy seis años este Roldán? o Belcebú? . A patadas, le deshizo a mi hijo las quijadas. Y a mí de una pedrada una costilla; y aún no sabe leer en la cartilla. Haced justicia, Arcalde. . Vos Rebaldo, pues que sois mi Alguácil, id, y agarradlo, que he de ahorcarle luego incontinente. Para eso es menester armas, y gente. Que no tengáis vergüenza de decillo; gente para prender a Roldanillo; que no ha que trae calzones cuatro días? miren por cierto, que Gigante Olas, no basta un hombre para eso, y bonda? Ni tre inta bastan si una vez la honda se desciñe el cagal, ni el Puebro entero; acien pasos, y más, un bujero tapa; y si alguna vez ierra, aunque sea solo un dedo, de cólera patea. Dos ondas trae por ligas, y muy lleno de unas piedras peladas todo el seño, de cuyos tiros tiembian los novillos, y en cada faltriquera dos cuchillos. No hay mujer en los pueblos comarcanos que no esté pecilgada de sus manos. Esa en los mozos es maña muy vieja, y no hace poco si las muesas deja. Alcalde, remediad esta insolencia. Feliso, si yo puedo, en mi conciencia que no vaya alabándose el mancebo, mas lo que es a prenderle no me atrevo. Qué decís? Que no hyerra tiro; es cierto, y al que la piedra da, dadle por muerto. Veislo, si cabe a hombre por pedrada, será dejar la Áldea despoblada. otro daño hay mayor. Mayor? Sin duda, y es fuerza que pidáis favor, y ayuda a los pueblos vecinos, porque todo será bien menester. . Pues de qué modo? Porque todos los mozos se han juntado, y desafío tienen aplazado con los de Villaflor, y a Roldanillo los nuesos han nombrado por Caudillo. Quién duda que serán delincitados? No hagáis cuenta de trigos, ni ganados: que pariese mujer tanirtuosa criatura tan mala, y perviciosa! pues si a Roldán acaso asirle puedo, ha de decir en un olivo el Credo. qué decís de Roldán? . qué hubiera sido mucho mejor, cuando recien nacido, de ese monte todó por la ladera, que un lobo le tragara, o que cayera en uno de los pozos, o cisternas, o ahogarle al nacerentre las piernas. No hay moza en estos pueblos, ni casada que no este de su mano pecilgada; y si alguno lo impide, solo medra, a bien librar salir con mal de piedra no hay fruta, ni hortaliza que no tome; y no bastando lo que lleva, y come, adrede lo que queda desperdicia: Pues asos guarde Dios, esto es justicia? él come los cabritos del ganado mucho mejor que el que los ha criado, porque escoge los gordos, y chiquitos. Los puercos coge, y aunque den más gritos, y el puerco sea el más crecido, y gordo, dizque ha de ser el porquerizo sordo; en todo son sus modos disolutos. Y al de los ganados, y los frutos, sin ser Cura se lleva la Primicia, y el diezmo; pues decid, esto es justicia y para rematar, a la campaña, con la mala intención, y buena fama, dizque todos los mozos ha sacado, y desafío tienen aplazado con los de Villasor; mirad que niño paristeis. . Qué he de hacer? barto le riño. Pues voto al Sol, si a Roldánico pesco, que he de ponerle de una encina al fresco, Si vos podéis, prendecle, y castigadle; solo os advierto, que miréis Alcalde. como llegáis, porque es determinado. Ya yo estoy de sus mañas informado. Con prenderle estorbáis un mal suceso. Si él se deja agarrar, dadle por preso. . Qué hare, que de Roldán la travesura mis males, y los suyos apresura? Dónde van estos, madre? . Ay Roldán mío, que te van a prender! . Buen desvarío. Vete, y en poder de estos no te veas, Tieven muy poca gente estás Aldeas para prenderme a mí, perded cuidado; tomad este dinero que me han dado unos soldados de mi compañía, ya Dios que esperan la persona mía para envestir al enemigo. . Tente. pos frente a fre Estarán yd Ay de mí! qué he de hacer, que su castigo ha de ser cierto, si quién es no digo? seguírele, y dírele, que esta tierra deje, y viva en la Corte, o en la guerra, sinque el corro trabajo de mis manos; pero quedarme sola entre villanos, pueda valerme para sustentarme, no es posible: mejor es arriesgarme a lo que la fortuna dispusiere, y seguir a Roldán adonde fuere; aunque permita mi desdicha fiera, que a manos de mi airado padre muera, si no hace el Cielo con piadoso efecto, que perdone la hija por el nieto. Esperad, que no vais bien, que vais mul desordenados, marchad iguales, soldados, porque es menester que estén siempre en forma de escuadrón dispuestos, y prevenidos; por si son acometidos; marchad de la caja al son. . A ver cómo marcho yo? Que desairado que vas, echa los pies a compás pesar de quien te pario: toca tú, y miradme a mí, porque os podáis enseñar. Eso parece danzar. Pues esto ha de ser ansi. . ̱. A ver yo? . Tente menguado. Pues no pongo bien los pies acaso? . Tonto, no ves que el compás llevas errado. Para esto es menester treta, A que torne hará; el son, se le enseñará el bastón Bastón? pues no era ginera? Eso es siendo Capitán; que en quien rige un escuadron por General de valor, nombre a esta ingsinia le dan; esta da el Rey alsoldado más valeroso, y esperto. Claro es que ha de estar despierto Esperto digo, menguado; este nombra Capitanes los de más merecimientos, Alfereces, y Sargentos, en quien cargan los afanes de la guerra, disponiendo el orden para marchar, pedir nombres que ha de dar, postas quitando, y poniendo. Hay un Maestre de Campo, que es puesto de grande honor hay un Sargento? Tayor, que ordena a su tiempo el camae Llaman bagajes las cargas de armas, de ropa, y sustento, la posada, a ojamiento después de jornadas largas; cuando yo haced alto diga, sdés que os habéis de parar. Pues alto es decirandar. Tiene el diablo en la barriga Maestre de Camposea, Glarís, sea Capitán Tirso, que es mozo, y galán. Di a mi mujer que lo crea. Alferez sea Serbando. Eso lo haré con primor. Toca despacio tambor, y vayan todos marchando, y no salga de la orden ninguno; porque por vida del Rey, que el bastón le mida, porque el marchar con desorden esta el perder una empresa. Qué haces tan descuidado, Roldán, que por nueso prado el enemigo atraviesa? cárganse, que es compasión de almendras verdes, y duras; de las abas mal maduras, y las peras sin sazón; del membrillo sin provecho, que apenas el bello arroja; la guinda, y cereza arroja entre la huerta, y barbecho. Lo que a su hambre conforma, pepino, y cohombro son, porque en su cama el melón apenas pepitas forma. Cortan racimos aprisa; haciendo en las viñas parbas, corre el mosto por las barbas manchando pecho, y camisa. Y ya de comer contentos, como es costumbre de amor, para meyor de honor buscan entretenimientos. Llevaron una serraña, que es sobrina de Llorente, estando junto la fuente, y de Merencio la hermana. En mí nern ana no hará mella. Eso me ha causado risa. porque? . Porque están de prisa, y es la muchacha doncella. Agora es buena ocasión de envestirle. . Pues qué hacemos? Que Patrón invocaremos para envestir? . Qué es Patró Un Santo, cuyo favor al tiempo que a envestir toca, cualquier ejército invoca, que causa aliento, y valor. Hh dicho bien, es verdad. Elige tú el que quisieres pues nueso Generaleres. Pues a San Dion sllamad: toca a envestir. . Brabos bríos! Invocad, pues ya enbestis, a San Dionis. . San Dionis. A ellos, soldados míos. (to? Teneos, estáis locos? qué es aques- porque os matáis zagales de este mode? Rosdá entantos male lesha puesto Claro está que elbendra culpa de nuesa gente llamad. (todo: Acudid presto. Todos que damos hoy puestos de Y aún de sangre también (lodo. Llamad sus madres, pues no respeta a sus viejos padres. Hay tal bellaqueria? Roldanillo ha muerto dos, o tres. Allá va huyendo. (llo. Dejó la onda, y apeló al cuchi- pnesno escape, vamoslesiguiendo si he huye, no será posible asilo. Allí está Bato confesión pidiendo. Vamos, que si se mete por la fie- no hay para que ir tras él sira, Suelta el cuchillo. Y si acaso me viniesen aprender, con que me he de defender? Sucita. . Paso madre, paso, que no estoy tan bien con vos. qué has de hacer, tres hombres muer Irme por esos de siertos. (tos? donde me guiate Dios. Temo que te has de perder. Vos la culpa habréis tenido, porque un hombre mal nacido, como ha nacido ha de ser. Y pues ya no puedo estar en la Aldea, ire a la Corte, que puede ser que me importe. Pues en qué te has de ocupar? No faltará a quien servir. Llévame contigo allá. Pienlo que mejor será, que entre villanos vivir, porque muy mal quisto quedo, y en vos se pueden vengar; mas vos podréis caminar? Con amor todo lo puedo. Pues valor, y andar. Yo haré. labor para mi sustento, ypara el tuyo R. Eso es cuento, yo madre os sustentaré. Sirviendo? . Sí. No hay señor, como quien eres supieras; a quien tu servir pudieras, sin o es al Emperado Madre, hacéis burla de mí? No por tu vida. . No afé? Bunta de ti, para que? Luego en mí hay nobleza? Sí, y pues a la Corte vas, porque sepas que te pones en grandes obligaciones, oye quien eres sabrás. El disgusto con que os via se ha trocado ya en amor. Camina: vo, y el rigor, hijo de la suerte mía. Un Aleman Caballcro, de lo mejor de su tierra, sirvió a mi padre en la Corte, que era gran señor en ella. Tan valiente, tan galán, y de altivez tan resuelta, que se atrevió a presumir que merecerme pudiera. La licencia me pidieron sus ojos, que era la empresa tal, que aún siendo tan altivo, no la intentara sin ella. Y en fin hallando en mi pecho ya la matera dispuesta, de que se la congediesen les di a los mios licencia. Que rerle tanto mi padre, sobre la mucha asisiencia. que en nuestra casatenia, y de Francia la llaneza, hizo que de amor la llama comunicada oreciera, sin valerse de terjeros, por eso estuvo secreta. Siempretuve yo creído que desba servicios fuera, por ser tan grnndas, y tantos, mi manora recompensa. Porque alabana mi padre con tanto extremo sus prendas que muchos amigos suyos lo daban la nombuena. En fe de lo cual, después detres años de finezas, palabra le dide esposa; pero no pude con ella, ni con mi mano vencer de sus temores la fuerza. Yo la violencia del ruego, que ruegos ay que violentan, a casarme de secreto se rindió mi resistencia. A pocos meses mi esposo, sin que excusarse pudiera, a negocios de mi padre hizo de Paris ausencia, Téniame ya casada, sin haberme dado cuenta mi padre con el más grande Príncipe que hay en Suevia. El día que entró mi esposo en Paris, entró la nueva también de que el que me daba mi padre estaba tan cerca, que a la Corte llegaria la mañana venidera. Avisé luego a mi esposo de todo, y de que tan cerca juzgaba el parto, que hacía primicias de la certeza, con que aquella misma noche fue precisa nuestra ausencia. Permitió, pues, Roldán mío, la Divina providencia, que a la falda de aquel monte el parto sobreviniera, con que fue fuerza quedarnos en lo oculto de sus breñas. Y yendo subiendo el monte, en la mitad de la cuesta naciste, y fuiste rodando hasta la falda por ella. Role Rodar significa en nuestra lengua Francesa; por eso nos pareció que Roldán tu nombre fuera; Ya te dije, que formaron cauañas de ramas secas entre lo más encumbrado, y oculto de su aspereza, sin que en seis meses tu padre, ni yo saliesemos de ella; que un criado; el más fiel que las historias nos cuentan, traía de campo, i río leches caza, fruta, y pesca. Y buscándonos en todo el ámbito de la tierra, reservaron ese monte, de Paris aún no dos leguas? Antes de un año en tu padre vino a ser tanta la pena de ver mi necesidad, desnudez, hambre, y miscría, que se resolvió a buscar en Naciones extranjeras algún alivio, sirviendo él, y el criado en la guerra; y que yo, Roldán, contigo, me viniese a aquesa Aldea, donde labrando he vivido tú sabes con que pobreza. Pero mi mayor desdicha es, haber tenido nueva que a mi esposo cautivaron las galeras de Viserta. Noble padre te dio el cielo, y de tan ilustres prendas, que a dar el mérito imperios, los del mundo mereciera. Y pues que ya de la Corte, Roldán, estamos tan cerca, mira que en parte me pongas donderezararme pueda; que es preciso el ocultarme, hasta que los cielos quieran, o que de fortuna mude, o que infelizmente muera. Que, está cautivo mi padre? Si él es vivo, es cosa cierta. Yo pediré su rescate, yo iré por él a Viserta. Mucho prometes Roldán. Si no lo cumpliere muera. Ya en el arrabal entramos, en una casilla de estas, de pobre gente habitada, tú me has de dejar. Nhorabuena. Cuando salí de la Corte, de quien ya estoy a la puerta, con más carga caminaba, aunque salí más apriesa. Entrad, madre de mi vida, que vos viviréis en ella con vuestro esposo, y mi padre, aunque el mundo lo impidiera. , . Pierde el cuidado. De Rámiro, de León Rey, Embajador ha entrado en Paris. . Ya que ha llegado tres años contra el Inglés. supe, y la proposición de su embajada, y me admiro siendo Español, que eso noto. Y es en fin? . Para Carloto me envía a ofrecer Ramiro su hija. Estimo el intento. Pues en eso hay que dudar? Sí, que en efecto es rogar. Pues no es para casamiento? Senieto; pero es razón, por justo, y natural fuero, que seproponga primero por la parte del varón. Agora es poca la edad de mi hijo. . Poca? Sí. Quince años ha que nací, mirad si es poca. . Callad, no traigáis al pensamiento la memoria de aquel día, que no igualó su alegría de la noche el sentimiento. Lo que más llego a admirar, es, no haber de ellos sabido en quince años. . Yo he creído que les dio sepulcro el mar, que por tierra no podían haberle escapado. . Es cierto, en el más cercano puerto sin duda se embarcarian; y pues de ellos no tenemos noticia, el mar te vengó. Menos cruel fuera yo; a la Capilla pasemos, y vos al Embajador visitad. Duélase de este soldado Majestad, señor. Dónde servistes? He servido en el puerto de Calés Tomad. Hoy comprovestido, y aún sobra, si escudos son. Lindamente me he molido; pero a buen tiempo he venido, no he de perder la ocasión: Señor Rey, puesto que Dios les da por diversos modos. lo que ha menester a todos, y en su lugar estáis vos, doleos de este soldado pobre, y perdido a remate, y dadme con que rescate un padre que tengo honrado; que pues iros a servir fue causa de su prisión, ya veis vos que no es razón que a otro lo vaya a pedir. Qué gracioso atrevimiento! Donoso modo de hablar! Ea, qué me mandáis dar? Quitado me ha el sentimiento que tenía, este rapaz. El talle, y gracia aficiona. Así Dios vuestra Corona dilate, y conserve en paz, y su divino poder, pues puede hacerió en s-- nto; de Carloto vuestro neto visnietos os deje ver, que me deis, no como a mí; mas como vos podéis dar, porque no ande en el lugar un hombre de bien así. Hay muchacho semejante! No vi donaire mayor. Que de en Palacio, señor, si es que mi ruego es bastante, por er la cosa primera que os suplico Ro. Tuspies beso. Sea arisí, más yo os confieso, que por mí mismo lo hiciera: quién eres? . No sé, por Dios; en una Aldea nací, mas según pienso de mí soy tan puevo como nos, Graciolo arrojo. . Dijiste que eras soldado. R. Si he sido. De qué, y adónde has servido? Yo fui General. . Qué fuiste? General; de eso te espantas? No me tengo de espantar? No señor, que en mi lugar también hay guerras, y tantas, que solo yo las pudiera poner en paz; porque un día vencí con mi Infantería una batal la bien fiera. Batalla? . De ondas feroces; mas yo en fin, que era el caudillo, saqué, por Dios, un cuchillo, y dejándome de voces, a tres, o cuatro esperé, y me he acogido a sagrado. El rapaz es extremado, cuanto pida se le de; a Carloto servirás. Pues es mejor que vos? No, tan bueno sí; pero yo, aunque no mejor, soy más. Es que propuesto tenía no servir sino al mejor. Eso es no pagar mi amor. El servirte, es dicha mía. No te hallarás mal conmigo. Un esclavo en mi tendrás. A mi nieto serviras, no a mí, que has de ser mi amigo; tu nombre? . Roldán, señor, porque rodando nací. Vamos pues, llégate a mí Roldán. . Notable favor! No dudes, que rodarás siendo ya amigos los dos. Pues he rodado hastavos, ya no quiero rodarmás.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERcera Aquí podéis aguardar que salga el Emperador, que a cualquiera Embajador suele en esta sala hablar. Siendo vos el Girasol que me conduce a esta parte, será la esfera de Marte. Con vos lo será del Sol; ved que soy apasionado de la Nación Española: y no es esta la vez sola que es he servido, y hablado, que me acuerdo haberos visto en León. . Favorecéis por Español, y bien quisto, que pocos lo suelen ser, fuera de su natural. Favor, y merced igual os quisiera agradecer, si estuniera donde puedo seros de alguna importancia. h, - El Almitante de Francia está con él. . Habla quedo. Ya sale su Majestad. Dadme los invictos pies, Gran señor. . Más justo es. que os dé los brazos, llegad; soy yo muy aficionado a la casa de Guzmen. Por los que en España están, señor, me muestro obligado, y os beso en nombre de todos los pies. . Tiene su opinión muy gran fama, y sublasón es de Alemanes, y Godos; dad una silla a Don Juan. Merece todo el favor . vuestro el heroico valor de la casa de Guzman Esta, señor, de creencia es la carra. . Aunque faltara, es mi báculo, y árrimo. para el crédito bastara ver vuestra noble presencia, Pues no me mandan sentar, yo me asiento, que no es bien aguardara que me den lo que me puedo tomar? Ahora podéis decir lo que pretende Ramito: que miráis? . Gran señor, miro mi amor. Vos lo merecéis. . Muy bien podéis proseguir. Miro al que silla ha tomado. con vos, para conocelle, y la reverencia hacerle, que merece a vuestro lados es por ventura Carloto? deme su Alreza los pies. Teneos, Don Juan, que no es? No soy sino un Carlos roto; Carlos soy por presunción, y roto por nacimiento. La razón es argumento de que le falta razón ella misma me ha advertido de que es hombre de placer? De pesar pudiera ser; que os hubiera parecido. Callad ravaz. . Que es callan si tocándome al honor mandas que calle, señor, para cuando es el hablar? y a decirme esas razones! donde responder yudiera; pero saldréis allá fuera. Decidme las condiciones, señor, de este Caballero, antes que palabra os hable: Es un hombre inestimable por lo mucho que le quiero; nació en una pobre Aldea, y por su ingenio e eestimo, Todo eso es justo que sea? Es un hombre muy yaliente, allí donde le miráis. Por las señas que me dais perdone lo mal hablado. Contra mi nadie habla mal, porque del que es desigual no puedo ser afrentado. Pues yo soy desigual vuestro? Sois un Español, Don Juan, mar yo soy Roldán. . Roldán? Roldá soy; pues no lo muestro? Si mostráis. . Tiene valor; de mi nieto es grande amigo. Desde esta pendencia digo, que lo soy suyo, señor; dadme Don Roldán la mano. Dale la maño. . Si haré; cuando? . Haced que me la de ya que por padrino os gano. Me he de enojar? . Ya señor os sirvo, vivid ufano, que al contacto de mi mano tendréis de Allante el valor Ea, volved a sentaros. Alla tenemos, señor, un rapaz de este valor, de quien pudiera contaros mil espantosas hazañas. (bre; Yo soy rapaz? . Sois muy hon al otro doy este nombre: cuentanse cosas extrañas de Bernardo? . Quién es? Bernardo el Carpio se llama, que presto sabréis su fama, y su desgracia después. El gran Conde de Saldaña, que en Africanas victorias fue asunpto de las Historias, que ir mortalizan a España; de Alfonso con una hermana en secreto se casó; de quien Bernardo nació. Hay hijoaleve, y tirana! no quisiera haver oído ejemplo de tu maldad. El. Rey con riguridad, del noble Conde ofendido, le tiene en dura prisión en el Castillo de Luna, sin esperanza ninguna, ya la Infanta en Religión. Por hijo del Rey se cría Bernardo, de esto ignorante, y a Roldán tan semejante, que imaginé que le via; será de su misma edad, pero es valiente, y travieso. No lleva ventaja en eso a Rolcan. . Así es verdad; quién es ese Bernardillo que conmigo comparáis, Español? sabéis que habláis con Roldán? . A rapacillo, salios al punto allá fuera. Yo callaré, vive Dios. Hémos de reñir los dos? Que así un Español me altera. Decidme, pues, lo que intenta Ramiro vuestro Rey? . Creo que conocéis el deseo que su heroico pecho alienta: en esta orden, gran señor, reconoceréis su intento. Ya sé que del casamiento de mi nieto, su valor espera nuestra amistad; pero es muy niño Carloto; y no sé si tengo el voto de su padre. Oíd. . Hablad. Decid a ese Bernardillo; que paso el margen de Andaya, y se venga hasta la raya de Navarra. . A rapacillo. Yo callaré. Qué es aquesto? Y que allí podremos ver cual es más hombre. Iré a hacer lo que me mandas muy presto, que es hombre el otro, que a ti no te tendrá mucho miedo. Posible es, que sufrir puedo que esto se diga de mí? desde aquí le desafío, y pido al Emperador campo. . Gracioso furor; gusto me da ver subrío; si al reñir su rostro miro, el enojo dificulta. mas que amor es causa oculta la que en el rapaz admiro! callad, Roldán, que me enfado. Yo callaré llevad vos un papel, y entre los dos quedará el campo aplazado. Veníos, Mendoza, conmigo, que en secreto os quiero hablar con Carlos, para tratar lo que convenga. Ya os sigo, . Roldán, si a Bernardo ves, que el furor temples me allano, que es un Hector Castellano. Yo soy un Roldán Francés. De su Infancia el arrebol, anuncia en felices glorias, que han de exceder sus victorias a los átomos del Sol Pues yo sin dar al abismo de anuncios mis realidades, haré mis triunfos verdades a que no alcance el guerismo. Aunque en repetidas sumas viesen desvelos humanos, todo lo insensible manos, todo lo animado plumas. Yo respondiera a tu intento como el Rey no me esperara. . Pues si eso no me templara disonara el instrumento. Vive el Cielo que he quedado de este Bernardo envidioso, y el corazón receloso, parece que se ha inquietado. Pero como a este recelo doy lugar tan neciamente, cuando a otro nuevo accidente sujetó mi orgulso el Cielo? Ignorante del rigor de amor vivio mi sentido, mas viendo a Doña Alda, he sido despojo al triunfo mayor. En tu busca ando perdido más ha de un hora, Roldán. Con perdidos me hallarán después Deifín, que lo he sido; no sé como no me hallaste; que hay de nueve? Un gran favor. Tu Carloto con tu amor ese favor alcanzaste; triste de mí, que rendido a todo el rigor que alcanza, el favor de una esperanza nunca mi fe ha merecido! A quién amas por tu vida? Han me mandado callar, deja por Dios de jurar cosa de mí tan querida: si no dime tu favor, que toda la envidia mía me quitará la alegría de tu contento, señor. Eres mi dueño, y mi Rey, soy tu hechura, y tu criado, vino por tú causa honrado, siendo yo espada sin ley. Que aunque es verdad que mi acero dos limpios filos abarca, sospecho que sin la marca no parece Caballero. Hame dicho cierta dama (que pues me niegas la tuya, cada cual guarde la suya por lo que importa a su fama) que aquesta noche le dé música por el terrero. Gran favor! Hablarla espero cuando en las rejas esté; quiero, pues, Roldán amigo, pues tengo de irembozado, llevar tu espada a mi lado, y otros dos hombres conmigo, porque se puede ofrecer sin conocernos cuistión. Sí, más di, para que son esos hombres menester? Han de tocar, o cantar? han de llevar instrumentos? o que son tus pensamientos si a mí me quieres llevar? Bien para mi intento el fin me dispone su osadía, . pues por ver su valentía si es cierta, mande a Dardín, y al Almirante, que acudan si obráis como presumis. con gente luego al terrero; así que conozcan quiero su valor, por si lo dudan. Roldán, yo he considerado, pues ocultarnos queremos, que otros dos hombres llevemos (así encubro lo trazado) porque tú con otros dos saldréis bien de cualquier caso. No he de dar contigo un paso Por que? . Porque no por Dios, dónde llevas a Roldán? cuando ejércitos viniesen contra los dos, y trujesen a César por Capitán, hay más armas, mas conciertos, mas defensa, mas espada, que aquesta desenvainada para que se caigan muerto:? Satisfecho estoy de ti, pero es más seguridad. Esto que digo es verdad, yo lo dije, y será así. Vamos, que a toda Paris bastamos solos los dos, veré esta noche, por Dios, Tras tantos años, Celio, no imagines que seremos de nadie conocidos. Cuando a entrar en Paris te determines; mucho nos aseguran los vestidos. En qué lo fundas? En que son tan ruines, mas que en los años, y en estar perdidos en tierra, y mar con tanto cautiverio. Oh Corte Ilustre del Frances Imperio, ya vuelvo haberte libre de los daños, en que de la fortuna el blanco he sido, sin libertad sujeto a los extraños; con ellaentre los propios abatido, si es mar, nademos que para eso vamos. Por calles diforentes divididos azu Palacio, nos encaminemos, allí te aguardo, encarga a los sentidos el cuidado, quizá nueva hallaremos de Roldán, porque el nombre a los oídos extraño, facilita estos extremos. La Luna sale, amparanos fortuna, porque sino quedamos a la Luna. Di que empiecen a cantar, y aquí me deja esconder. Quién es aquella mujer dónde me hiciste esperar? Mujer que me cose, y laba, hace labor, y almidona. No tiene mala persona; diverdad. Déjame. Acaba. Una pobre la bandera que vive en el arrabal. Aunque el traje no era tal, en el rostro un Ángelera; no vi más bella mujer. Qué dices? . Esto que digo, y a no ser prenda de amigo, yo sé lo que había de hacer. Repórtate en esas cosas, porque eres más antojado, que con el primer preñado, las mujeres melindrosas. Si es mía, o si no la hembra, que te va Carloto a ti? aquella tierra está allí, y ha días que no se siembra, que anda ausente el Labrador, que el primer fruto ha cogido, porque pagar no ha podido los censos a su señor. Y como su amigo siel por si fuere de provecho, doy en guardar el barbecho que no entren bestias en él. Digo que eres un demonio, cantad. . Qué hemos de cantar Al podeis levantar a Porcia algún testimonio. Por retitarse a la causa, murió Porcia del efecto, mas quien huye del amor para que se acerca al fuego? Cómo os he dicho, Carloto me mandó que a aquesta parte os trujese, porque intenta ver si Roldán arrogante, pelea como blasona, y cuando él no lo mandase, yo lo intentara por mí, que me ocasionó esta tarde a desear el suceso; y pues solo a provocarle venimos, con gran cuidado se ha de gobernar el lance, no sea que nos sueeda algún caso lamentable. No adviertes que con la Luna puede conocernos? . Trate cada cual, pues los broqueles son al reparo bastantes, de retirarse, sin que pueda conocernos. . Nadie en los balcones diviso, si me habrán oído? Tate, . embozaditos tenemos? señor, del fin este lance deseaba mi valor. Sin duda es el Almirante, . que hemos de hacer? Apretar los puños con lindo aire, y que muera quien nos diere ocasión, que nos enfade. Cuántos son? Uno . Qué dices? no reparas que es notable el tropel? . Qué es uno digo, que una tropa de cobardes aún no hacen uno, ni medio. Que lo son, de que lo sabes? De que vienen muchos junto según dices. . Pues no trates de que me conozcan. . Bueno ahora con eso sales? no sabe que estoy contigo? Esfuerzo muestra admirable. Idos vorotros, que solo servitéis de embarazarme. Quién va? un hombre, que es muy hombre Al punto deje la calle, porque la hemos medester. Pues alto, con ella carguen. Desocupada decimos. De so cupada? pues traten de irle de ella, y lo estará, primero que se lo mande un Júpiter, que fuimine dos rayos que los abrasen. A osadía tan resuelta así respondemos. Dales por este lado, seño que por este contrastarme no podrán, aunque trujeran animados balvartes. Vive el Cielo que es un Hector; retiraos Almirante. (cerlo, Por fuerza habremos de ha- porque ya no hay quien le aguarde. Muerto soy. Tente Roldán Si no es que acaso me engañe el deseo, Roldán dijo aquella voz, y no es fácil haber otro de este nombre. Ya conocéis cobardes quién soy? La espada en la mano viene un hombre hacia esta parte, forzoso es sacar la mía. . Mucho que no me esperasen siento; pero uno haquedado: como tú solo a esperarme te atreves? Mirad que yo no soy. . Solo han de librarte tus pies de las manos mías. Nunca el que tienes delante la espada volvió a diluvios de flechas, lanzas, y alfanjes. Presto veré; pero ya de mí es fuerza que os ampare vuestra edad, no vuestro brío, aunque debió de ser grande, pues to ha podido la mieve de esas canas apagarle: ya creo que no vendríáis con los que eché de la calle, aunque he sentido que huyesen, porque más señas llevasen de quien es Roldán. . Mi hijo es este. . Ya que mi sangre. ̱. Sangre; hijo, estás herido? Buena llaneza; no padre. Parece que lo ha sentido; no estuve en mí, perdonadme si fue ofensa. . En vuestra edad bien esas licencias caben. No fue de la edad licencia, que estás canas son pesares, pues no ha quince años, mancebo, que era su nieve azabache. Y entonces, que aún no tendría yo treinta y cinco cabales, no había tan corpulento frisón, ni tan indomable bruto de los que en el Betís, en la Gamenosa margen viento por cristales beben, y fuego por hierba pacen, que sin sujeción de rienda, ni castigo de acícate, de la rodilla al arbitrio no corriese, y no parase. No habrá diezy seis, que en busca del Africano Aliarde el Mantible hundoso río, que jurisdicciones parte, armado me vio primero que la Aurora despertase, siendo la escarcha en el peto de la gravazón esmalte. Y poco antes que nacieráis, (si no es que el rostro me engañe) en demanda del Piamonte marchaba yo por los Alpes. Mas no marchaba (mal dije!) navegaba por dos mares de nieve; si fijo el uno. otro en el viento portátil, siendo de los condensados golfos, el bridón la nave, yo el árbol, o vivo escollo, de tanto monte al embate, Y la nieve, que en el velmo sirvio entonces de velamen, penacho de blancas plumas, fue después bajando al valle, que rizándolas el yelmo, las iba peinando el aire. Bien honrados puestos tuve, y cuando sea muy grande vuestra nobleza, estad cierto, que aún que fuera vuestro padre yo, nada hubierais perdido, que aunque lo desmienta el tranje no puede haber diferencia. de la mía a vuestra sangre. Contento estoy con la mía, que aunque ignore sus quilates, en rigor sé por lo menos que hay muy pocos que me igualen! Y mentirá quien lo dude: o quién pudiera abrazarle! más quien sois? Yo soy Roldán. Raro nombre! No os espante, porque en nombre, nacimiento, y valor, diferenciarme de los demás quiso el cielo. Yo lo creo; si no sabe quién es, callar es forzoso: Pero quién es vuestro padre? Curioso es el viejo; un hombre en cuyas heroicas partes está de más su nobleza. Eso no puede dudarse; mas yo el nombre os preguntaba Casi estoy por enfadarme; su nombre no le he sabido, preguntadielo a mi madre. Eso es lo que yo deseo. Ya es de día, Dios os guarde. Hasta la posada vuestra me dejad que os acompañe. No tengo posada, a Dios os quedad. . Pues que os abrace permitid, que os he cobrado grande afición. . Abrazadme norabuena; mas de que lloráis? . De mirar la imagen en vos de mi juventud. Yo hago falta perdonadme. A quién hacéis falta? . Al Ce que habrá enviado a buscarme, (sar, sin duda . Oíd. No es posible, e, que me detenga un instante. ̱ Válgame el Cielo! si el César que es Roldán su nieto sabe? mas no, que también Roldán supiera quien es su padre, pues fue público el suceso. Seguirle quiero, y hablarle con alguna ocasión nueva en Palacio, y esperarle, hasta que salga después, para saber de su madre, siguiendo siempre sus pasos; que llegar a declararme o con Roldán, puede ser yerro, hasta saber el dictamen de mi esposa: el justo cielo piadoso su vida ampare, permitiendo que yo solo el yerro de los dos pague. La afición que le tenía es ya mayor. . Un criado la salió muy bien maltratado, porque algo menos corría. Yo solo lleguén a temer que algo a vos os sucediera con Roldán. . Forzoso fuera, porque yo no sé correr. Resuelto es. . Que aquel valor no es de villano, recelo. No sepa nada mi avuelo, que le tiene grande amor, y sentirá con extremo que ayamos examinado su brío, Si habré tardado? El viene. . Su enojo temo; Qué hay Roidan? Qué hay Almirante? Bueno, tú me hablas así? Pues hablaros como a mí me hablaréis vos, no es bastante? El Almirante. Roldán, es mí primo por su madre. Y yo por madre, y por padre. Quién fueron? . Eua, y Adán? Advierte que soy tu amigo. No es mi amigo el que dudó que era muy honrado yo. Y eso se entiende conmigo? V. Alteza es mi señor, y donde hay desigualdad, no puede haber amistad; que de ti solo en rigor queja mi brío tuviera, que a los que anoche llegaron claro es que se lo mandaron. Aquí está mi hijo, espera. Pues el haberme reñido basta, no estes enojado, que ya quedo castigado. A mucho te has atrevido. Cierto estoy de tu valor. Señor, de los que aquí están cuál es tu hijo? . Roldán, no sepa el Emperador nada. Géntil advertencia; me había de quejar yo? Ya por ti me respondió el uno. Dadme licencia . hidalgo, por forastero, de preguntaros quien son estos Monsiures? . Borbón, de los Pares el primero, y de Francia el Almirante es el uno de los dos. Temblando estoy vive Dios. El que está más adelante del Emperador es nieto, y de Carlos hijo. . Gozo me ha dado el verle; y el mozo que está con él? . Os prometo que no lo sé? . Mi temor por lo menos salió vano. Solo sé, que es un villano, a quien el Emperador ha dado en favorecer mucho, que es medio truhan. Vive Dios. . Tente. Roldán, a mi madre voy a ver mientras que sale mi avuelo, a Dios. . Pues de eso haces caso? mas ya se van, sal al paso. No estoy en mí, vive el cielo. Este es el viejo de anoche: queréis algo? . Dos palabras quisiera hablaros. . Decid. Solo de vos puedo en Francia, señor Roldán, amgararme. Yo estimo esa confianza. De un bien largo cautiverio, fiado de mi palabra, me sacó, no ha muchas diar, un mercader de mi patria; para pagarle es forzoso partirme a mi pobre casa a vender lo que hay en ella; mas para haces mi jornada no tengo medio ninguno, porque estoy tan pobre. . Basta, dónde amigo cautivastes? En el mar estando en calma nuestro bajel apresaron, sin que un hombre les costara, las galeras de Viserta. Dadme los brazos. . Extraña alegría. . Esta cadena el César me dio, te madia. Como quien sois procedéis; mas no me dicéis la causa, de que al nombrar a Viserta tan gustoso me abrazabáis, y enternecido? Sí. . Y es? Tener la mitad del alma cautiva en Viserta. . Mucho temo, que deshecho en agua el corazón por los ojos, a decirle quien soy salga. Supuesto que vuestra madre me haben dicho que está en Francias será quien decís, sin duda, vuestro padre, o vuestra hermara? Mi padre es, y el cautiverio menos pesar me causara, que la duda de si es vivo; mas presto de dudas tantas saldré partiendo a Visierta. No digas quién eres. Calla, hombre de prendas, solo uno conozco allí, mas si en Francia nació, no será el que digo, que es natural de Alemanía. Pues Aleman es mi padre. Ese fue mi camarada, y me contó, que tenía su esposa, y un hijo en Francia, pero en una pobre Aldea, que Villa. Real se llamaba. Loco estoy, ese es mi padre. Pues nuestra amistad es tanta que por él he dereñiros, aunque os disguste. . Aquí en caja lo que le dijo el criado. . A mí? Sí, la ilustre casa de vuestro padre no debe a ninguna Real nada; portaos bien, y hablad de verás, que ya sois hombre, y las gracias, si las nineces adornan, las juventudes ultrajan. Vive el cielo; pero quien mi lengua, y mis manos ata? vete, o por vida del César. Mira que las mesas sacán. Que no se hubiera enojado sintiera mucho. . qué aguardas? Guste sovoy. . Vamos presto. Mas mi paciencia me espanta, que el atrevimiento suyo. Roldán, que es aquesto? . Nada, señor. . Con quién has reñido? No fue cosa de importancia. Ya sale mi padre. . Él viejo se reja de mi rabia. Roldan. . Señor. Muy perdido andas . Desde que nací. Ya no me ves. . Ni aún a mí. En confusión me ha metido el viejo. . Quién te ha enojado? No estoy enojado yo. Si estás. Pues ra se pasó. Mucho me huelgo; a mi lado te sienta a comer conmigo. Yo con V. Majestad? Una sillale llegad. . Señor. Haz lo que te digo, que tú no haces ejemplar. Yo así lo entiendo, señor. Quise decir en mi amor. No es discreción replicar, ̱. La obediencia que es procisa, fue siempre el mayor respeto Hh dicho muy bien mi niero. Es que yo como de prisa. Pues come una vez de espacio, Siéntome por ser forzoso, y porque a hombre vergonzoso. le llevo el diablo a Palacio. Por un delito amoroso con una engañosa carta, el Rey Don Alfonso el Casto prendió al Conde de Saldaña, No jueguen bobos. Porque lo dices? Porque si abriera la carta, no le prendiera. Mayor mi desdicha fue, que la de Alfonso . Callad. Y yo fuera más humano, lo que va de padre a hermano. Perdone tu Majestad. Dónde vas de esa manera? Llevo este plato, señor, a quien debo mucho amor. Llevelo un criado, espera. De nadie le deja ver; perdona que no es razón, que a quien tengo obligación esté, señor, sin comer, y yo muy desvanecido de vuestra grandeza honrado. . Seguidle vos con cuidado, y sabedme donde ha ido. 1. Yo voy. Las niesas quitad; yo estoy con notable susto. Pues eso te da disgusto? 2. Señor. . qué queréír, hablad. 2. Entre los pobres, a quien mandas que dé cada día de comer, hay una espía con traje de hombre de bien. Juzgolo, porque al tomar un plato, se le cayo una cadena, que yo le vi de presto ocultar; ya vienen con él aquí, informate de quien es. Es extranjero? . 2. En Francés habla. Es este? 2. Señor, sí. Quién eres? . Un Aleman. Por Dios que la hicimos buena. Quien te ha dado una cadena que trais contigo? . Rondan . Cristia nísimo Señor, de limosna me la dio. No miente, yo se la día a Roldán. Tras Roldán fui, y en una casilla entró donde dando a una mujer harto pobre, la comida, volvió a salir. . Que en mi vi- hijos, me he llegado a ver (da, tan asustado, os confieso. Pues con traer la mujer, el susto podrás perder. Id por ella. . Él es travieso, será su dama. . Es verdad, y eso que importa en rigor? Sabeslo tú? . Si señor, yendo con él, le vientrar en su casa, y me dejó en la puerta solo a mí, por, un resquicio la vi, y muy bien me pareció. noces a Roldar mas que de haberle pedido limosna? . De ayer venido a Francia, y siendo Aleman, de que le he de conocer? . El vie Di, como hiciste (ne, tal locura? dónde fuiste? Donde fue bien menester; que a quien con necesidad, señor, la comida aguarda, cada minuto que tarda, parece una eternidad. Tu piedad he conocido, pues le diste a este soldado cadena que yo te he dado. Con eso tendrás sabido que no se la dia mujer. Basta, que tienes valor. de ti quisiera aprender. 1. Entrad señora. . Ay de mí, que desdichada he nacido! Qué es esto? quién ha traído aquesta mujer aquí? Yo. . Tú? Sí, que quiero hablarla. Que esta es mi esposa, recelo. Toda me ha cubierto un hielo. No sé que siento al mirarla: quién eres? . No sé quién soy. De dónde eres? . De Paris. Nuestra muerte esta en un tris En gran confusión estoy. Levanta el rostro. . Mi muerte. llegó ya. . Si es ilusión? mas ya dice el corazón, que es verdad. . Señor, mi suerte. Oh infame mujer. Qué intentas? Dar la muerte a esta homicida, si acaso puede vea vida pagar tan grandes afrentas, Carlos, aquesta es tu hermana. Qué es lo que dices, señor? Ved, sobre el primero error, con quien ha sido liviana. Quedo, que estoy aquí yo, y esta es mujer muy honrada. Loco, tu empuñas la espada? Por mi madre, porque no? Tu madre? Mi madre es pues, que no Infanta, Roldán, mira lo que dices. Qué os admira? digo que mi madre es; y quien diga que mi madre no es muy honrada, y lo ha sido mas que cuantas han nacido, en ansencia de mi padre, miente, del César abajo. Temo que el placer la vida me quite. Madre querida, que os faltaba este trabajo? Roldan, que es mi hija advierte. Roldán, que es hermana mía. Roldán, mira que es mi tía. Pues que soy yo de esa suerte? Tú, mi nieto. Y mi sobrino. Y mi primo. . No juzgué menos de mí . Llegaré a tus pies? . Con tal padrino bien puedes; y si del Conde sabes, ya está perdonado. Todo el bien junto ha llegado, pues yo sé dónde está? Dónde? . A tus pies. Llega a mis brazos, que ya te desconocia. . Esposo, Qué llegó el día? . Padre, dadme mil abrazos. Cuando tan buen fruto dan, aciertos son los errores. Y aquí tienen fin, señores, las Niñeces de Roldan.
