Texto digital de El nacimiento de San Francisco
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Román Montero de Espinosa y Francisco de Villegas
- Atribución estilometría
- Francisco de Villegas Probable
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El nacimiento de San Francisco. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/nacimiento-de-san-francisco-el.

EL NACIMIENTO DE SAN FRANCISCO
JORNADA PRIMERA
o JORNADA PRIMERA Viva el Imperio. Tiranos, viva la Iglesia. . Detente. Que es detenerme con gente, que olvida el ser de Cristianos? Asís es aquesta, aquella de Italia triste progreso. Pues que tiene que ver eso con que me enoje con ella? En rebelde obstinación confuso el pueblo batalla. Mire usted, siendo canalla, si es justa mi indignación? que aunque digan con misterio Imperio, y Iglesia, réplico; que en viniendo Federico todos dirán luego Imperio. Ese de la furia arrojo, que viene con buen compás a destruir a Asís no más, si usted no lo ha por enojo. Y así, que cuadre, o no cuadre, yo empiezo a descalabrar, y luego, mas que a contar se lo vayan a su padre. Téngase, hermano Bodigo. Qué es tenerme? por San Blas, que estos no han de hacer de hoy más muy buenas migas conmigo. Téngase; y tenga advertido que Dios permite lo injusto a veces, porque es su gusto. Yo no soy tan entendido: pero soy Cristiano viejo, y sabré. . Acción de estemplada Qué ha de saber, diga? . Nada zurrarles bien el pellejo. Ya ha anochecido, y se espera menor el riesgo; entre ya, entre pues? . Mejor será, que le espere yo acá fuera. Teme? . Pues no? Mudo quedo; pues su Feno le hacía ufano? Una cosa es ser Cristiano, y otra cosa es tenermiedo: y más cuando ya inhumanos de su discordia el error, vuelve a decir el rumor. Viva el Imperio. os alivie. . Es imposible. , . Villanos, que a Nobles no os restituyo, viva la Iglesia decí. Hh ingrata patria! de ti salehuyendo un hijo tuyo. Quede el rebelde, que solo sigue la parcialidad de aquese, cuya crueldad no hay simil de Polo a Polo, de ese Federico injusto, y huya el que sigue al Sagrado Pastor, porque nunca ha estado bien el malo con el justo. Un hombre miro acercar hacia aquí. . Llegue. No quiero. Qué es llegue? llegue un cochero, que a él solo toca llegar. Si de la Iglesia la Alteza sigue, sepa, que si no le pondré a puñadas yo la Tiara en la cabeza. qué necedad! . Pues no es bueno? Noble ciudadano. . Quién a vista de tal desdén me da nombre tan ajeno? Sois del bando que soy yo? Del Pontifice, y por él perderé la vida fiel. Por su pico se valió, que le machaco las nueces si un poco al nombre se esconde. Adónde vais así? . Adónde pueda huir las altiveces de una madrastra. . Me alegra. De una patria, que me arrastra. Hace bien, que una madrastra tiene las veces de suegra. Deteneos. . No es posible; mas decid quién sois los dos? Quién pudiera ser, que a vos Mas ya que es necesidad decirlo en tan cuerdo fin, yo soy hermano Joachín. De Santa Eufemia el Abad vos? oh Varón singular! según el Orbe lo aclama. Pues conocél, me? . La fama lo sabe bien publicar. Prometo que no os conozco. No me espanto, porque aquí no habla la fama de mí, de vos sí, en quien reconozco otro espíritu de Elias, que en todo Italia se aprecia, pues me dicen que en Venecia dejáis grandes Profecias de sucesos que se esperan, ya amigables, ya enemigos, siendo mármoles testigos, pues en bronces reberberan. Pues Padre, aquientre los dos, si aquesta virtud tenía, porque este riesgo no huía? Calle, que es gusto de Dios. Y qué también, no os asombre, Profetizasteis ha engaños! aquestos presentes daños. Sin que sea Profeta un hombre, si llega con la razón, con cordura a discurrir, será muy fácil decir todo eso; la indignación de Dios en peligros tales temamos, porque si está airado, quien no será fiel Profeta de sus males? (mos; Dónde vais? . A Roma vas más decid por vuestra vida, que os ocasiona a esta huida? No es mejor ver si cenamos? Sepa la ocasión, o el modo de esta discordia. Es bien grave; mas como en vos no se sabe? Selo en parte, mas no en todo. Pues supuesto, que tormento! que la noche divididos los tiene ya, y divertidos, escúchame. . Estaré atento. El terror de los vivientes, el horror de nuestros siglos, el asombro de la Italia, el racional basilisco: pues solo consigo propio puede compararse él mismo. Federico Barbarroja, que por aqueste apellido, tan noignorado en el Orbe, mas que por el nombre indigno de Emperador de Alemanía, pudiera ser conocido. Habiendo bajado a Italia la primera vez que vino, y hecho a la Iglesia los daños, que por nuestro daño vimos: Y habiendo después en Roma, en mucha paz recibido la Corona del Imperio del gran Vicario de Cristo, y hecho voto en su presencia de serle obediente hijo; como si engañarle a él no fuera engañarse él mismo. Llegó a su Corte Imperial, y lo primero que hizo, fue hacerse supremo Juez de las causas, y delitos de todo el Clero, diciendo, que él solo tenía dominio, y potestad soberana sobre todos los nacidos, como Emperador supremo del mundo, a cuyo juicio habían de estar los hombres. Qué bárbaro desvarío! pasa adelante, decid, que hizo el Papa? . Con avisos y documentos de Padre, mas que de Juez vengativo, pensó templar la fiereza de tan furioso enemigo. luntó su gente, y partió tan presto, que le tuvimos en Italia, antes que en Roma se tuviese de ello aviso. Cercó a Roma, y la dejara desierta, según le vimos obstinado un año, y otro, perseverando en su sitio: Si Dios, que al tirano injusto tal vez toma por ministro de su venganza, y a él no le deja sin castigo, no enviara peste sobre él, rebelde escuadrón de Egipcios. Temió a Dios, huyó su furia, levantó el cerco prolijo, salió de Italia, dejando. casi del todo vacios de gente todos los pueblos, que encontraba en el camino. Antes que bájase a Italia pensó un ardid, un arbitrio, que solo él le imaginara, para mejor destruirnos; Fue, escribir a las Ciudades, que él venía con disignio de reformar su conciencia, si hallaba al Papa benigno: que le dejasen pasar a Roma sin perjuicio de Italia, que el entraria, como por tierra de amigos. Por otra parte escribió, mostrándose a los Patricios, y a los nobles Ciudadanos franco, humano, agradecido. A quien ofrecia dineros, a quien honrosos oficios, y a quien, que injusto también dio favor no merecido: que en nuestra naturaleza es pensión de cualquier siglo, que los hierros de un error, se doren con beneficios. Con este ardid en Italia, sin advertirse, ha metido una discordia, una guerra doméstica, un ciego abismo de opiniones, que ha hecho en ella mas extraños, mas propinquos daños, que hicieron los bandos de los Romanos antiguos: Porque no ay Ciudad, ni Aldea, que no se haya dividido en bandos; unos se llaman Guelfos, otros Gebelinos. Los Guelfos a la defensa de nuestra patria han venido, por ser muchos los Pichardos, mas bien a su costa ha sido, pues que Fabricio, y Leonelo quedan muertos; no he sabido los que faltan de mi parte, por ser tan grande el abismo en que me hallé: yo escapé como pude del peligro, dejando en él, por ingrata, a una patria que ha venido a ser ruuna miserable, como Roma, de sus hijos. Esta, señor, es la historia, que a Italia la ha suspendido; mirad si con justa causa, mirad si con fiel motivo nace mi pena, mi ahogo, mi pesar, y mi martirlo, al ver un tiempo, que fuera mejor el no haberlo visto. Horror extraño! con causa vuestro malhabéis sentido; no os aflijáis, que pues Dios todo eso lo ha permitido, él a su tiempo enviara el remedio, yo os lo afirmo. Para un buen renegador, por Dios que el remedio es lindo! No sé al mirar este hombre que anuncia el cielo propicio? Qué nombre es el vuestro? Pedro Bernardo. Vénis herido? . No lo vengo. Sois casado? No lo soy, porque me aplico a la Religión. En ella, (sin duda el Arcano Archivo me inspira tan fiel secreto) daréis un fruto escogido, si os casáis. . Eso no entiendo; a ser Religioso áspiro. otros lo serán por vos. otros por mí? . Bien ha dicho: ha de faltar quien lo sea? cásese, no sea prolijo, que para un hombre tan grande no es ya bueno el ser novicio. Venga acá, y denos posada, aunque sea en un cortijo, que como haya que cenar, yo no reparo en pelillos. Por alójaros, señor, que es ya tarde, detérmino volverme a Asis. . Guarda fuera: digo, vusté es echadizo, o hace burla de nosotros? Qué es en Asís? por Longinos que antes entrara en Marruecos. Por esta noche; yo afirmo, que aunque está el lugar revuelto, que dormiréis sin peligro, porque es muy fuerte mi casa, y tiene cerca un postigo del muro, por donde puedo, antes que haya amanecido, sácaros seguros, dándoos alivio para el camino. Eso aún no es descaminado; digo, que acepto el partido, que soy tan de la razón, que la sé hacercón el vino. Yo os lo agradezco, llevadme donde fueredes servido. Si va a decir la verdad, yo no las llevo conmigo. Hija, María, mi bien, qué es esto? como el Abril de tus dos ojos, al cielo de aquese hermoso zafir, en perlas de lluvia ofrece cristales de mil en mil? No me tengas tan suspenso: el mal que tienes me di, quién le causa, o de qué nace? De aqueso mismo. . Qué oí? de aquesto mismo? pues tú acaso (o llegue mi fin!) conoces de los contrarios a alguno por quien pedir te obligue a piedades? . No. Pues que te obliga a insistir en tu error? Causa hay bastante. Causa bastante (ay de mí!) para sentir que no sea su fiero contrario? . Sí. Pues dila, o mi mal me ahoje? No una, si lo advertís, ay, sino dos, la primera, es, señor, solo advertir, que todas las cosas tienen su principio, medio, y fin. El principio de estos bandos no fue un necio competir, por aspirar a ser más, pensión, que por infeliz siempre se halla en la riqueza? El medio no es advertir los daños que esto ha causado, pues a penas el clarín les avisó la venida del mismo que vos decís, cuando buscándose fieros, se encontraron, y a herir se empezaron crueles, tanto, que a no llegar el matiz de las sombras de la noche sus rumores a esparcir, pudiera ser, que a la Aurora ninguno viera salir? El fin, no es el que esperamos en tragedias, si inquerís como discreto la causa: pues Federico, ese vil parto de las fieras, solo intenta, no desunir su gente en las invasiones de la Italia, hasta feliz llegar a Roma, y triunfando de su Vice Dios, venir, y sujetarnos, pues de ello tantos daños advertís? Pues de un principio tan flaco, de un medio como el que oís, y de un fin, como el que a instantes se ve a uno, y otro gemir, estatuas fundáis del odio, sin que la razón sutil sea piedra que deshaga de este Nembror la cerviz, Y cuando justificada fuera la causa, al oír que esta es la segunda que (afirmaros prometí) el que defienden la Iglesía no ha de hacer fuerza, decid en vos, para que con ellos os volviesedes a unir; dejando humanos rumores por Divinos duelos, sí; que a tan fuertes argumentos quién se podrá resistir? Ea, señor, que esto es justo, esto importa, esto es lucir, y esto es querer. . Calla, calla, porque dudo: pesia a mí! si eres tú la que has hablado, pues en lo mismo que oí hallo encontrados efectos en tu voz, y en mi sentir. Que es vencerme en mi rencor, cuando es más fácl medir los átomos de esta Esfera, que borrar los que aprendi por caracter en mis iras? Discúlpete ahora aquí no entender estás materias; mas sírvate de advertir, que no me hables más en ello. Y dime, ha pesar en fin! fue cruel el encuentro? . Y tanto. Qué haces, señor, al oír el que Fabricio, y Leonelo, a quien ardor juvenil supo empeñar por tu vando, en la contienda civil, amanos de sus contrarios hallaron muerte infeliz? Qué aguardo? ah viles cobardes! que me pudiese eximir de aqueste riesgo mi ausencia? Mira si puedes pedía por ellos ahora? . Escierto, pues si es, que bien lo advertís, con sola la paz pudieras tantos daños impedir. No me enojes más, María, que es irritarme: y decid, dónde esos cobardes quedan? A Pedro Bernardo vi, que con otros dos entraba en su casa. . Pues aquí, que guardamos? a avisar, porque logremos su fin, vamos a nuestros parciales: o quiera mi ira admitir la ofrenda de mis venganzas! Señor, espera: ay do mí! Qué quieres? Que te reportes. Qué es reportarme? ah infeliza si no es que quieras que empiece hoy mi venganca por ti. Deja que se vaya, y dele su cruel castigo. Ay de mí! que no se remedia el daño con crueldad tan infeliz; con que den muerte a ese joven que se viene a conseguir? sino antes solo con eso, que vuelvan a recibir más encendidos los bandos: que en casos como estos vi, que un mal a otro mal sucede; y no es consiguiente, sí, que él no les diese la muerte? Luego ya es crueldad herir al que está sin culpa? Pienso, que a no haber, señora, en ti tu honestidad, que juzgara, perdona mi discurrir, que le querías escrito. Ni puedo decir no, o sí; solo te afirmo, que aunque siempre de todos cí. que es muyamado del pueblo; no es eso lo que insistir me hace a piedad, si no solo el celo que vive en mí Pues ya que remedio tiene? Es verdad; mas si admitis, Señor, de este noble afecto mi intención, justo es pedir, que evitéis hoy tantas muertes, si es que conviene; y tú aabrir vuelve la puerta, no vuelva con algún penoso fin mi padre, y la halle cerrada. Cierto, que estás on un tiis. de ser Profeta; ella es buena, sobre ser un Sera fin. Ya yo estoy como conviene, y es hora de echar el resto. Pues tiene sueño tan presto? Yo? no señor, él me tiene. Razón tiene; entre a acostarse. que la afligen invasiones Padre Joachín, la una es. Quién por dos horas, o tres había de desnudarse? Recostado en este asiento descansaré un poco. . A mí mas que no se acueste, aquí dormiré, que sea un contento. Vuesa merced se recoja, no el cuidado le desvele. Qué es desvelarme? qué vele Federico Barbarroja, yo os despertará advertid, la adiendo amanecido; quedad con Dios. El os guarde. Ha Señor, como miráis con providencia prevista por mi humildad, pues a vista del riesgo alivio me dais! Oye Padre, lindo empeño! Qué es lo que quiere decir? El que me deje dormir, que soy ligero de sueño. Pues no es más justo interés darle a Dios agradecido. las gracias, pues ha comido? Yo se las daré después. Que así su humor le desvele! Oyeme. . Vana porfía. No finja en su fantasía. ver visiones, como suele. . Todo es fingido cuanto hace el hombre a su gusto fiero: y solo en si es verdadero con lo que a Dios satisface. Señor, pues poder tenéis, como al fin supremo Dios, volved, gran Señor, por vos, y por la Iglesia, pues veis de un cruel; remedio enviad; mas que muda novedad embarga, entre suspensiones, de mi quietud el contento? O qué penoso letargo! mal de vencerle me encargo! resistirme es vano intento, pues parece que luciente el aire en vivos celajes. me ofrece en pardos ropajes; mas rindiome el sueño. que yo no quiero. . Ello es tarde; Tente Empirador, tente fiero. A dol de vas? . A cercar a Roma, voyla a abrasar. Oneuece a Dios primero. No soy contra Dios. Si vas, pues vas contra su Vicario. Qué importa, si es mi contrario? Contrario de Dios serás. A un Emperador del mundo no le da Dios superior. Ni puede serte inferior quién es de Dios el segundo. Por eso en mi brazo tengo la ruina que busco. Por eso le amparo yo. Pues contra time prevengo, que tienes tanto valor; quién eres, que no lo sé? Imagen soy, y seré. De quién, dime? . De un Criador. Qué ha de criar? . Un linaje de muchos hombres, que crezcan en virtud, y me parezcan en la humildad, y en el traje, Antes de Roma echaré al que amparan tus favores. Son sus fuerzas superiores; tú le has de besar el pie. Yo besarle el pie? Y la tierra, que él písate has de besar. Antes la sabré abrasar. Guerra contra Roma, guerra. Aguarda, esperate. . Quién, Padre, así le ha alborotado? Un sueño fue, pues armado, y feroz, como le ven los Guelfos, en sueños vi a Federico, que entraba por Italia, y la abrasaba. Pero también advertí, que contra él se le oponia un Paraninfo delante, y con voz fime, hecho Atlante de otro que Anuncio decía, quien como Dios? vuelve atrás, ten respeto a su Teniente, que para Dios no es valiente, sino el que se humillamás. No le dijo mí porfía dne gs. que no empezase a soñar? Mas este es otro cantar; tomo estar en Lombardía; a la puerta, bien lo entablo, están llamaudo, a mis pies apelo. . Mire quien es. Yo? vaya a saberlo el diablo. Romped las puertas vosotros, mueran todos; que aguardáis? San Jorge! no lo escucháis? Llegó Herodes por nosotros, en trampa nos han cogido, Padre mío, esto es verdad. No se vio mayor crueldad! Pues, señor, que ha sucedido? De los Pichardos su anhelo, que aún no del todo escarmientan, vengar las muertes intentan de Fabricio, y de Leonelo. La casa con ira fiera me han cercado, hasta el postigo que al muro cae. . Seor Bodigo, cavó vite en ratonera. Pues qué habéis de hacer? Morir en defensa de Alexandro, a quien la Iglosia venera por su Pastor; mientras salgo a embarazarlos podéis, (pues quien duda que en mi amparo mis parciales estarán?) poneros, señor, en salvo: que más importa esa vida, que la mía propia. . Hermano, aguárdese. Mo es posible. Viva el Imperio. . Villanos, decid que la Iglesia viva. No en valde el cielo anunciando está en tu aliento otro aliento, por iris de tantos daños. Ninguno escape con vida, muera todos. . Digo, entramos en este todo nosotros, que no es muy bueno? Th cuidados! ya con el día se mira, que otros se han puesto a su lado; y todos crueles se envisten; el cielo te dé su amparo. Mas que aguarda mi furor, que yo con mis propias manos, aunque lo estorben los pies, no voy a hacerle pedazos? Jesús! pues los hermanitos se enojan también? . Lo airado nace de un ardiente celo, que mi Fe está iluminando. Ea, sígame. . No quiero. Habla de verás? . Pues; hablo en Griego yo? . Pues al Papa. no defienderes un ingrato. El defenderle es muy bueno; mas bueno es ponerme en salvo. No tema, que estás discordias. las verá en paz muy temprano: B. Yo por lo presente juzgo, lo por venir no lo alcanzo. Luego no invoca a la Iglesia? A Oraciones, que no a palos. Iglesia. . Imperio. Ya vuelven a encontrarse más airados; piedad mi Dios, más yo voy a ver si pueden mis años ser muro que los defienda. Está ese muro cansado; vaya usted con JesuCristo, que yo ni tiro, ni pago, que soy Bodigo mendrugo a gallinas inclinado. San Blas, y cómo se pegan! más poco a poco me he hallado fuera de la calle. . Mueran los Pichardos. . Eso es malo, que no habrá con que beber, si es que nos faltan los jarros. Y vivan los Bernardones. No me toca lo Bernardo, que en mi vida fui valiente; mas la peor parte llevando. los Pichar los, con un viejo; que en su irava tropezando, se retiran; esta casa, que aquí me hallé más a mano; me valga; mas hay señores, que la escalera bajando viene una mujer con ellos, y se han entrado hasta aquí. Ingrato, tu casa no ha de valerte. En ella morir de honrados sabré antes, que rendirme. Tente, señora. Es en vano? . Rindete. Ya será fuerza, pues que los pies me han faltado; mas verás. . Que de tu vida. Será la mía el reparo. Válgame el cielo! . Ya un Sol venció todo este nublado. Quién sois? . Apártate, hija. Ya esa voz os ha informado; ved si al librarle le vuelvo el mismo ser que me ha dado. No vi mayor perfección! no vi más raro milagro! vos le amparáis? . No lo veis? Si es este Pedro Bernardo a quien la fama encarece? Apártate, que en mis daños mas siento tu intercesión, que no mis propios agravios. Adentro han entrado, mueran. Qué aún no está aquesto acabado? mas por Cristo que también entre ellos anda mi amo. Mueran todos. . Ya con esto vuelve mi aliento al reparo. Mueran tam bien todos. Como, si aquesta luz me ha cegado? Tened, pues basta a impedirlo. Quién bastará? Yo: lo airado, (Señor, inspirad mi lengua, pues veis que lo pide el caso) suspanded de vuestras iras, que al mismo cielo enojaron. Si del árbol aún la hoja, herida del viento vano, sin gusto de Dios no intenta alterarse, como ingratos, teniendo más heneficios, os mostráis menos humanos? Los que a la Iglesia seguis no veis que es abuso raro dejar por injustos duelos, duelos que Roma ha llorado? Pues qué intentáis? Conocelsme? . Si conocemos. Y es llano, que os propondré lo que es justo. También eso confesamos. Y no creéis que es error dejar al Pastor Sigrado por el Imperio? . Es verdad, nuestros odios son culpados. Tenéis, decidme, mas causa para tan cruel estrago, que las muertes infelices, según de ello me he informado, de Fabricio, y de Leonelo? otra ninguna no hallamos, Pues si acaso os propusiera un medio, en que hoy ajustados quedaráis, sin que pasaran a verse mayores daños, vendréis todos en él? Si vinieramos. . Miraldo muy bien antes que me empeñe. otra vez te lo afirmamos. Pues estas muertes, supuesto, que sin más causa se obraron, que del confuso tumulto, con una vida han bastado a restaurarse. . Y cuáles? La vuestra, pues si este bando fue el que pudo ejecutarlas. también el que estáis mirando, teriendo os él a sus pies, fielos perdogó al sagrado de vuestra hija: y así, puesto que habéis afirmado pasar por lo que yo hiciese; para que en todo ajustados para adelante quedéis: Pedro Bernardo la mano le dé a vuestra hija; si esto luzgaren que ha sido acaso, harán mal, porque el que quiso que aquí me hallase, ha ordenado, para más grandeza suya, aquesta unión, este lezo: pues de él espera tener un fruto en sí tan colmado, que en propagadas Familias restaure pasados daños. No basta adivino, si no casamentericor malo, por Dios, que para una gorra bravos oficios ha hallado. Dio Qué mé replicáis? puede haber duda? Oiga el diablo; es casamiento de Negros, que se hace a coz, y a bocado? O lo que la voz de un justo puede siempre! Tan turbado estoy, que aún no acierto a hablar. Sin duda el cil ha guiado sus palabras. . No responden? que se detienen? . Mi amo, están ajustando el dote, por si ha de ser de contado. Que razones bastarán a replicar? varon Santo, no solo mi hija, yo, y todos los de mi bando, pesarosos de no haber seguido el mejor rebañio; en su Nombre a tu gran celo nos rendimos, y postramos. Que diré yo, cuando en ello venge a ser solo el que gano? Viva la Iglesia decid, y su Cabeza Alejandro, a quien ya to dos seguimos, Qué fácil. Rey Soberano, cuando gustáis de una acción, sabéis disponer los casos! D. Qué cice de esto vusteo? a. Que todo ha sido un milagro. Es verdad; mas una cosa solo armiré. . Qué ha admirado? El que haya un casamentero, que una boda ayaacertado. Pues casemones. . Eso era deshacer el tal milagro. Dale la mano, María. Esta, señor, es mi mano. Como aturdido está el novio. No es para menos el caso. Pedro Bernardo, no habláis? Confieso que me ha dejado el placer de tanta dicha, tan si mí, que ni en los labios, ni el pecho encuentran razones, señora, para explicarlo. Y creed, que a ser posible, trocara para enmendarlo, al mérito de serviros, dichas de ser vuestro esclavo. Vuestros deseos estimo; y aunque es cierto que este acaso fue disposición sin duda de los cielos Soberanos: y que me mandó mi padre, que os entregase mi mano, y era fuerza obedecerle; también puedo aseguraros, que nunca con tanto gusto sus ordenes he guardado. Con que decencia los dos corteses se han requebrado! . Pero qué nueva ocasión este rumor ha causado? Ciudadanos invencibles, como estáis tan descuidados, cuando el cruel Federico a Asís se viene acercando? No temáis ya ningún riesgo, que pues Dios hoy lo ha ordenado, . Grande dicha al mundo espera! todos somos Guelfos ya. Valientes nos resistamos, la Ciudad no se le entregue, sino antes por Alexandro sacrifiquemos las vidas. Amigos, no os cause espanto, . Porque se come muy poco que no ha triunfado de Asis el Emperador. . Pues vamos diciendo, viva la Iglesia,
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA , , s. y su Vice. Dios Sagrado. No voy en mí de alegría! Del cielo ha sido milagro. Vamos hijo. . Soy tu esclavo, María, ven con tu esposo. Ya, señor, voy a su lado. Elisa, en casa me quedo. Pues porque de amo has mudado? en las casas de los Santos: y porque aquesa carilla me hace dos mil arrumacos. No prosiga la marcha, y hagan alto en aquesa eminencia, no lo altivo del belico furor forme el asalto; porque aunque a ejecutarlo me apercibo, no es bien que a mi valor digan que falto a la heroica palabra por quien vivo. Ved que soy Federico Barbarroja, de la fama el horror, aquel portento, que causa a Italia su mortal congoja; Aquel cuya altivez, cuyo ardimiento nunca supo temer y si se enoja, tantos alientos quita con su aliento, que se puede dudar en tanto estrago, si fue el morir aún antes que el amago. Cómo no respondéis? como las puertas de ese Babel confuso a mis alientos no se estremecen ya, no están abiertas? aguardáis a mis duros escarmientos? Estas son las palabras, las ofettas, que hicisteis por templar mis sufrimientos? mas quien duda que al verme enfurecido aquí responderéis? . Ya han respondido. Pues qué dicen, Ruperto? . Que primero, que se entreguen, señor, a Vuestra Alteza, se verán esas cumbres al Enero sin la escarcha que ilustran su rudeza. Saben que estoy aquí? . Yo así lo infiero: Saben mi condición? Ven tu entereza. Pues si eso saben, cómo serror profundo!) no solo ellos me tiemblan, si no el mundo? No saben que el vencerme, y el templarme no ha sido por temer sus escuadrones, sino por mi palabra, que obligarme pudo a olvidar por fiel sus sinrazones? Pues cómo? qué pesar lahora irritarme intentan, sin temer mis invasiones, cuando es más fácil, si a enojarme llego, templar todo un volcán, que no mi fuego? Qué causa a tal error ciegos los guía? No imagino que en ti se está ignorando, que Filipo, señor, tu voz seguía. Cómo pude ignorarlo? . Y que aclamando ahora tu Real nombre, en cruel porfía dieron muerte a dos nobles de su vando. Aqueso lo ignoraba; es bien constante, mas pues que yo lo sé, pasa adelante. Pues ahora por la Iglesia, al fin tirano, mil vidas perderá. . Raro desvele! la causa di. . Que alir, como inhumano, a vengar su furor, templó su anhelo su hija, y un Joachín, con dar la mano a su propio enemigo. . Extraño celo! heroica acción, y digna de memoria! mas llorarala Italia en triste historia. Con qué resueltos ya de defenderse a Alexandro apellidan. . Grave pena! Dad orden de envestir, nadie atreverse pueda a pedir piedad, que en mi es ajena; todo ha de ser rigor, a resolverse llegue en humo, en ceniza, hasta la almena mas alta del Babel que me ha ofendido; vuélvase en polvo lo que polve ha sido. De los soldados, pues, la presa sea, solo la hazaña intento por gloriosa; más aguardad: qué acción turba mi idea? De Sicilia su Rey. 2. Tu invicta esposa. A hablarte viene. 1. De un bridón se apea. Y el Príncipe también, . Vendrá piadosa a aconsejarme ya, solo he extrañado, que venga el Rey, no llegan? Ya han llegado. Federico, que en bronces esculpidos de ti solo la fama fue a informarme. Federico, que en triunfos no vencidos; mas hable vuestra Alteza. . Es agraviarme. Vuestras Altezas sean bien venidos; que pretendéis, si es que venís a hablarme? A tal grandeza privilegia el fuero: Vuestra Alteza, señora, hable primero. Hanme dicho, señor, que es vuestro intento rendir esa Ciudad? . Bien informado estaba el que os lo dijo. . Qué tormento! y a Roma saquear, donde el Sagrado Supremo Vice Dios tiene su asiento. También eso es verdad. . Fiero cuidado! Pues es bien que la Iglesia al Orbe diga, que haya un Emperador, que la persiga? En tiempo estáis de remediarlo ahora, de una acción desistid, que ha aborrecido vuestro mismo valor, y el mundo llora. Nunca en vos lo piadoso nuevo ha sido: mas esto importa; perdonad, señora. Sí; pero reparad. . Yo he respondido: y pues ya habéis hablado. . Fiera pena! Vuestra Alteza, señor, mite que ordena. Mi intento, gran señor, fiel se dirige a que hoy con mis armas soy llamado del que de Pedro la Tiara rige, por decir, que las vuestras le han negado la obediencia, con que fiel nos corrige: y hasta oíros a vos no lo he aceptado, la causa me decid? . De sus razones no da un Emperador satisfacciones. Si debe darlas, cuando en si es miseria de este caduco ser lo más visible: y cuanto triunfo vano el mundo fería, humoson de la Iglesia a lo infalible, Eso es salirse ya de la materia. Pues qué me respondéis? . Como es posible, si oís lo que a mi esposa aquí he advertido, que vos no os deis también por entendido? Aunque a vos, gran señor, no es bien replique; pertidmo que os hable en este empeño. Para estás cosas sois muy mozo, Enrique, Aunque en edad, señor, soy tan pequeño, mi celo a esa piedad os bien aplique, como mi Emperador, mi padre, y dueño. Yo os lo estimo, dejadlo. . El mal es fijo; solo el obecer le toca a un hijo. Que a Roma en fin, le declaráis la guerra? Pues no he de recobrarla cuando es mía? Que a mi ruego el oído en vos se cierta? Pues no veis, qué es forzosa mi porfía? Que una impiedad de mí así os destierra? Templanza la llamad, no acción impía; y basta que mi orgullo, y mi ardimiento, se corren de mirar mi sufrimiento. Pues con respuesta tal voy obligado. Pues ya aquesa respuesta me provoca. A qué os obliga? a qué os ha provocado? A sentirlo no más, que eso me toca. A seguir la facción que me ha llamado. Qué importa la sigáis, si el que me invoca, furor, volcán, y rayo, que en mi toco, no solo a vos, al mundo tiene en poco? En Roma esa altivez mirar quisiera. Pues en Roma, y aquí lo que yo digo sustentarán mis armas. . Crueldad fiera! A responder allá solo me obligo, que este no es buen lugar. . Pues si lo fuera, vuestra arrogancia en él viera el castigo; mas pues seguis del Papa el falso intento, mi acero os dará en Roma el escarmiento. De cruel blasonáis. . De eso blasono. Que vais contra Alejandro? Ese es mi intento. . Vuestro riesgo mirad. Yo os le perdono Re. No halléis en él. Mi triunfo, y su escarmiento. No hay remedio? . El que he dado es el que abono. Pues toca a marchar. Qué sentimiento! Pues tocad a envestir. Seré el primero que en la campaña os busque. Allá os espero. Con Guillermo me aseguro. Cristiano celo ha mostrado. Qué temple el orgullo osado de Federico procuro. También diz que cerca viene. El cielo estorbe sus pasos. De tan infelices casos, él solo la culpa tiene, yo entre tanto tu licencia espero, para partir a mi retiro, y pedir de mi Dios en la presencia, remedio a tanta fatiga. Tu retiro, y tu oración medien esta ocasión. Un nuevo impulso me obliga. Fatigado pecho mío, que de la Divina empresa ministro os hizo el acaso del poder, o de la tema; pues la ambición no os engolfa, pedid puerto a la grandeza. Si soberbio Barbarroja los muros de Roma cerca, como en Milan, donde ha sido azote de la inociencia: quién resistirá su furia? quien, Dios, que atento pelea, por el que humilde os suplica, o escuche ya las quererlas de tanto fiel, que al abrigo de mi cortedad se alienta! Aquesto os pido, Señor, que si mis culpas no os ciegan los lamentos de mis ansias, abrirán vuestras orejas. Y vos Sera fin, previsto en Profeticas ideas, de quien Joachin veces tantas misteriosos fines cuenta, si habéis de ser luz, alumbre su crepúsculo a la Iglesia. Estas Armas, que os señala piadosa Fe, que os espera, esgrimid contra el poder de la ambición, y soberbia. Venid ya, venid a tiempo, pues más que impulso me fuerza, que de los sentidos turba la República más quieta, éxtasís, arrebatado de Soberana violencia, mayores cosas previene, que de altos fines dispensa. Tiemble al enojo del cielo la fábrica de la tierra, que tres castigos crueles le amenaza en tres saetas; con ellas manda el poder de Dios destruya sus fuerzas: y así a ejecutarlo bajo. Detén la mano sangrienta, Ministro de Dios, que en mí ya te llama su clemencia: por el que ha de ser me envía piadoso aún antes que sea. Por él estas señas traigo, sello Real de la grandeza de Dios, que a fineza tanta lo moverá su modestia, A su humildad, y a su vista cualquier castigo se templa; venzan esas esperanzas estas amenazas ciertas; recoja otra vez mis iras en puridades aéreas, el brazo de la justicia, que solo por él suspenda. . Y al no ser, de que el ser formo vuelva a buscar la entereza de mi Profética sombra, hasta que a ser sin ser vuelva. Será fin humano, aguarda, detente Divina idea; pero que rumor es este? el corazón se me inquieta. Al arma, al arma, Romanos, que el rayo de Dios se suelta. No sé qué me dice el alma? Si es Federico el que altera a Roma con tanto estrago? Guerra contra Roma, guerta. Algún grave riesgo espero. Misericordia, clemencia. Viva la Iglesia, cobardes; a ninguno el temor venza. Aqueste es Pedro Bernardo. Viva el Imperio. Qué pena! Vuestra Sontidad, señor, nuestras desdichas atienda, que la prevención no pudo cuadir a la presteza con que Federico viene; y mientras Guillermo ordena sus gentes, y yo las mías, que a poca distancia quedan, será bien se ponga en salvo huyendo. . Quién tal intenta? yo he de huir? pues no es mejor que si contra mi es la queja, en mi sangre, y en mi vida satisfaga su sed fiera? No, que en vuestra vida solo consiste, señor, la nuestra; si en vos la Iglesia peligra, en vos se libra la Iglesia. Si aqueso es verdad, huyamos, no por mí, sino por ella; mas como dará el destino trazas a la diligencia? Una puerta del Palacio sale al Tiber, su ribera os dará un barco, en que al agua os entreguéis, y por ella a Venecia os retirad, que yo os dispondré la vuelta con el ayuda que ofrecen Génova, Milan, Venecia, y Guillermo cuyas armas se miran de aquí tan cerca. Mueran todos los que ingratos me negaren la obediencia. 1. Federico viva. . Al arma. Qué crueldad! Imperio, igsesía. No ves el estrago? Ay cielos! Pues, señor, no te detengas. Vamos, que en mis desventuras solo vive mi paciencia. Ya, Católicos soldados, de las rebeldes banderas del soberbio Federico Barbarroja estamos cerca. Muy tarde nuestras reclutas llegaron, pues por la ciega obstinación de sus tropas Alemanas, y Tudescas, llora ya la infeliz Roma su lamentable tragedia; con que habrá de ser venganza lo que intentamos defensa. Haced alto en ese llano, y descansad, mientras vuelva de Roma Pedro Bernardo, a quien la gente de guerra la Ciudad de Asis encarga en defensa de la Iglesia, de quien justamente fío, que me traiga nuevas ciertas de las fuerzas del contrario. Si eso solamente espera, ya no es posible que tarde, si el bermejo no le pesca, que le freirá en acelte, porque tiene grande tema con mi amo. . Eres criado de Pedro Bernardo? . Etíam. Has estudiado? . En España. En qué Ciudad? . En Ballecas. Ay allí Univeesidad? Y mucha gente de guerra: sus paisanos son famosos en las armas, y las letras, que a sus fuertes argumentos no solo no hallan respuesta los hombres, mas ni aún los tiempos, se ha visto que los convenzan. Y si la guerra publican, plazas, y Provincias tiemblan, que a su gran caballeria no hay humana resistencia. Cómo te llamas? . Bodigo, por nacer la noche misma de la boda de mis padres, habiendo dos Primaveras, que el casamiento trataban: si bien los más en mi tierra otro nombre me llamaban. otro? . Si señor. Cuálera? . Causa. Causa? el nombre extraño. Porque le causa extrañeza, si procedió de una causa? Pues dime, hay quien no proceda de una causa? . Fue al contrario: nadie sin causa naciera; pero de mis padres solo causas proceder pudieran, que mi padre fue escribano, y mi madre vendedera. Viste tú el saco de Rema? Si señor, desde acá fuera, que mi amo me emvió a que te diese la nueva de que Federico estaba cerca ya de sus almenas, mientras al Sacro Palacio llegaba, para dar cuenta al Pontifice de como marchaba ya vuestra Alteza con la gente de la Liga. La Emperatriz, que se precia de piadosa, y de Cristiana, caminando a la ligera, toda cubierta de luto, quiso estorbar la soberbia temeridad de su esposo, mas fue vana diligencia, que cuando; mas mi amo dirá lo demás que resta, que ya en tu presencia está. Deme, señor, vuestra Alteza los pies. . Seáis bien venido; ya sé por mayor la nueva de la desdichada Roma. Fue tan grande la presteza de Federico, que fue inútil su resistencia. La Emperatriz llegó tarde; pero mayor daño fuera no haber llegado, pues viendo que ordenaba la fiereza de su esposo del Sagrado Palacio romper las puertas, para prender a Alexandro; pudo su mucha prudencia entretenerle mañosa, mientras que por una puerta excusada el Pastor Santo, enterneciendo las peñas, al Tiber se entregó solo en una barca pequeña; con que sin que le siguiesen podía llegar a Venecia, donde aguarda con las armas, que en favor suyo fomenta, que a Roma le restituya. Si no vengase su ofensa, perderé por él la vida. En fin con la misma priesa, que asoló a Roma volvió Federico a salir de ella en busca tuy a marchando, y ya esta, señor, tan cerca, que solo este monte impide el eco de sus trompetas. qué informe traéis? . Bien seguro; tres Regimientos gobierna el que me informó de todo, (con quien tengo muy estrecha amistad) de infantería, según la vitima reseña, vienen setenta mil hombres, lanzas tres mil y quinientas, diez mil caballos ligeros, y de corazas Tudescas, que gobierno el de Sajonía, seis mil de la Selva negra; dos mil que vienen a cargo del Palatino. . Las fuerzas del Emperador son grandes. Pero mayor su soberbia, pues sabiendo que ligada Ipalia buscarle intenta, trayéndote por Caudillo, tan graude poder desprecia; si bien no mostró descuido. cuando tuvo nue va cierta de que casi a vista suya estabas ya, pues apenas lo supo, cuando yo mismo le vi formar las hilerias en un caballo de Frisia, y tan feroz, que pudiera ser el engaño de Troya su corpulenta grandeza. Terciada la banda blanca, y la sobrevista negra bordada de letras de oro, en que su poca prudencia referia vanos triunfos de sus injustas empresas; según dijeron, que yo no vi más de que eran letras. El juzga por imposible, señor, el que te resuelvas a envestir, por ser su gente muy superior a la nuestra, si no en numero, en la mucha. disciplina, y experiencia; mas cuando es de Dios la causa. él por los hombres pelea. Demás de que nuestra gente ventaja a la suya lleva en lo poco que aventura, pues quien muriere en defensa. del gran Vicario de Cristo en la batalla, granjea por una vida tan corta, la que le asegura eterna. Hasta en la guerra mi amo, que nació mercader muestra. Pedro Bernardo, yo estimo. vuestro valor, y prudencia, y el premio queda a mi cargo, No metecen recompensa, señor, de facción ninguna los Soldados de la Iglesia, pues igualmente les toca a todos el defenderla con haciendas, y con vidas. Solamente la fineza de haber dejado a mi esposa con una tan grave pena, como haber muerto su padre, pretendo que me agradezca el Pontifice Alexandro. Decis bien, a marchar vuelva el ejército en buen orden, y en la frente de banderas el Legado fiel Pastor, a quien en aquesta empresa el Mavoral Alexandro sus rebaños encomienda, absolución general a todo el campo conceda, porque transforme en leones sus Católicas ovejas. Ay Bodigo! mueres martir. La gente a marchar empieza. Vamos, pues; ea soldados, la victoria tenéis cierta, que un Alejandro os defiende, si es vuestro contrario César. A buscarme Guillermo en fin se atreve? Y ya, señor, le tienes a la vista; Italia toda contra ti se mueve. Luego tienes creído que me envista a mí? que si por uno de los nueve la fama, de mis hechos Coronista, me intentara poner, por gloria poca el clarín le quitara de la boca. Se han de atrever, a más furor me obliga! ligados veinte pueblos desleales? Hay quien ignore acaso, que con liga no se prenden las Águilas Reales? De su Obispo Alejandro la voz siga en Venecia Guillermo, y sus parciales, que en lugar de Calijto, la Tiara pusca Pascual, a quien mi brazo ampara. Siendo yo Emperador no es tiranía que en dos electos uno confirmase; de Roma eché a Alejandro, pero es mía; no es bien que quien me injuria la ocupase. La Emperatriz causó que yo aquel día no le prendiera. . De que le amparase, su mucha Dignidad pone por capa. De Sacerdote si más no de Para. Ya el alboroto dice de tu gente, que se acerca Guillermo. . Así lo creo, @ Biblioteca Nacional de Españamas mas no es posible que envestir intente. Yo presumo que sí, por lo que veo que en buen orden se ha puesto frente a frente; mas ya el clarín pública su deseo; sin duda te presenta la batalla, Desvergonzole en fin esta canalla; Guilllermo con visoños mal armados. a un ejército enviste victorioso, que se compoñe decien mil soldados, siendo yo su Caudillo valeroso? Palatino, y Lanzgrave sus costados a un tiempo envistan, y el Sajon famoso, de esos dos montecillos, por las faldas con sus lanzas les pique las espaldas. De un Crucifijo todas sus banderas traen la efigie. . Mi enojo templo en vano? vienen a pelear sus armas fieras contra el Tártaro, Persa, o Africano? Ya están de suy anguardía las hileras cerca. . Dame el bridón Napolitano; ninguno haga al rendido buena guerra. Viva Alejandro, y Iglesia. Imperio, cierra, Aunque por cuarro partes he envestido, el contrario pelea sin recelo; pero el César de pocos asustido su persona empeño, válgame el cielo! del caballo cayó muerto, o herido. socorro al César, que cabó en el suelo. Federico cayó, muerto es sin duda. Ea, amigos, que el cielo nos ayuda. Válgame el cielo! dónde estoy? qué es esto? yo en sangre de mi gente revolcado? sin armas, solo, y en aqueste puesto de tantos cuerpos muertos rodeado? Federico en el suelo? quién tan presto a mi pudo ponerme en tal estado? De mi venganza quedará memoria en todo el Orbe, vive Dios. . Victoria. Ya aclaman la victoria mis soldados, fin sin duda los contrarios van hubendo: mas como de mí están tan olvidados, que a buscarme no vienen? no lo entiendo; pero de mi valor asegurados juzgarán que el alcance voy siguiendo: no habrá piedad en mi para el rendido. Victoria Iglesia. . Yo soy el vencido: Vencido yo? mas cómo, o quién podía? pero quien como Dios solo pudiera triunfar así de la persona mía? Pero me ensalza más que vitupera, que si porque inmortal me presumia, siendo contra su Iglesia boraz fiera, el ser hombre me trajo a la memoria, suyo es el triunfo, y mía la victoria. Sí, porque ya me acuerdo es evidencia, que al incitar el bruto al fiero choque, solo un Anciano me hizo resistencia, levantando un cayado en vez de estoques y del caduco amago a la violencia, sin que el plomo, ni acero nos provoque, en tierra dimos, como ya lo advierto, yo sin sentido, y el caballo muerto. Nembror fui, más no fue su atrevimiento tan sacrílego, y loco desvarío, pues escalar el cielo fue su intento, y el oponerme a su Criador el mío. Mas ya que es barro sé mi fundamento, pues cuando de oro me juzgo mi brío, un amago hizo efecto de trabuco en mí, que soy la estatua de Nabuco. Echó en mi contra la fortuna el fallo; mas ya se acerca el Sol al Occidente: que haré solo, y a pie? dudoso me hallo! No sé qué medio de escaparme intente? quién lograra el hallar suelto un caballo? . Perdido soy, que ya se acerca gente, mas que preso, quisiera verme muerto! en este monte esperare encubierto. Del parche, y del metal, que en la campaña valor infunden con marcial aliento, al eco se estremece la montaña, cuando en sus huecos se introduce el viento. Señor, cese el rigor, templad la saña, y pues es Federico el instrumento, haced que a vuestra Iglesia no sea ingrato: y vos también Seráfico retrato. No pudo conseguir humana idea copiar lo que en un sueño le previno con tanta propiedad, que el mismo sea: sin duda es obra del Pincel Divino! Si al que vino a borrar la mancha fea del hombre has de imitar, como imagino, humano Sera fin, que te derienes? no lo dilates más, pues alas tienes. Oh cuán perfectamente le parece al que vi! . De este monte por las breñas pude escaparme, pero, ya oscurece: del rumbo que seguí perdí las señas; pero qué es esto? el monte se estremece, no afirmo bien los pies sobre una peña? La tierra me faltó; válgame el Cielo! pesado soy, pues no me sufre el suelo. Qué es esto? quién ha caído? Válgame Dios! dónde estoy? Quién eres? . El César soy, que voy huyendo vencido. Vencido? quién pudo tanto? Un hombre de poco nombre, Alejandro. . Ese no es hombre, que es como Dios, no me espanto; cómo vienes solo? Huyó mi gente. No se hallo alguno. contigo allí? . Cada uno, como pudo se escapó. Ves como en hombres no hay ley: Dios es el que te ha guardado, que por más acompañado. no esta más seguroún Rey. Dejaronme echado en tierra por muerto. . Ya tú lo estabas. para Dios, a quien juzgabas, que puede el hombre hacer guerra Conjurose contra mí Italia, con mi enemigo. Quién había de ser contigo, si Dios era contra ti? Advierte por tu locura. donde has venido a parar, y hallarás más que admirar en ti, que en esa pintura a quien Dios está animando. Yo he visto este hombre; quien fue? o quién es? . Eso no sé. Pues estasle retratando, y no le conoces? dí su nombre? . No sé su nombre: quise retratar un hombre perfecto, y píntele así; no le hay ahora enefecto vivo, y este he retratado; porque sisquiera pintado hubiese un hombre perfecto. Y cómo este hombre ha de ser? Como yo le pinto aquí. Para ser perfecto? Sí. Jerga basta ha de tener, y ese nudoso Cordón, para ser hombre escogido, y perfecto. . En el vestido virtud, que es la que te falta: mira este retrato fiel, conocerás en un punto la virtud de todo punto, y de cada parte de él. Sus ojos la honestidad significan claramente; sabia sencillez su frente, y su aspecto la humildad. También muestran las mejillas su vergüenza en la color: el pecho herido, el amor de sus entrañas sencillas. En el traje pobre has visto el desprecio de quien es, en las manos, y en los pies, y en él todo al mismo Cristo. Esa pretendo saber de tu boca más despacio. Esta gruta por palacio solo te puedo ofrecer, mientras se declara el día, para poderte mostrar por donde podrás llegar sin estorbo hasta Pavia. En vez de haberme irritado, porque me has reprendido tan claramente atrevido, me siento de ti obligado; no seré ingrato contigo. Eso has de decirle a Dios. Luego hablaremos los dos. Verte espero muy amigo de quien hoy persigues tanto. Ya cesó mi indignación. Sí, más pedirle perdón es fuerza, que es Padre, y Santo. Si la absolución me diere, yo en mi nombre enviare quien la obediencia le dé. Harás lo que Dios quisiere, que es su poder inferior; ven descansarás un rato. Este hombre, y este retrato . me dan respecto, y temor: vamos. . Vuestra Majestad perdone, que irle guiando es fuerza. . Veme alumbrando, que es mucha mi ceguedad. Dichoso yo, si consigo poder alumbrarte! . Creo, que lograrás tu deseo. Entra, señor. . Ya te sigo.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERcera Tierra mucha he rodeado por venir desconocido a Pavia, y he llegado más corrido, que cansado, más dudoso, que corrido. A loachín le prometí cuando cél me despedí, pedir humilde perdón al Papa, y la absolución por el Imperio, y por mí, mas no han de creer que ha sido, si la obediencia le doy en esta ocasión rendido, porque reducido estoy, si no por verme vencido. Pero mi propio valor ofende su perdonar, porque el humano poder no me pudo a mí vencer, impulso fue superior, porque sin golpe, ni herida solo pudo derribarme Dios, sin sentido y con vida, porque fuese mi caida medio para levantarme. Ya a las puertas de Pavía estoy, pero no quisiera entrar por ella de día, porque la persona mía nadie de esta suerte viera. . Mas si alguno sale, advierto, que es el conocerme cierto, aunque vengo disfrazado . con el traje de un soldado, que en contré en el monte muerto. De marciales instrumentos oigo festivos acentos, cuando de banderas bajas, sordinas, y roncas cajas. esperaba sentimientos, pues por muerto me ha juzgado. Tanto alborozo festivo pena, y furor me ha causado, o yo soy muy poco amado, o ya saben que estoy vivo. Mas presto saberlo espero; entrar en palacio quiero por el parque, que esperando, mayor causa estoy juzgando, cuanto más lo considero. Yo voy, que cuando haya gente, no es tan grande inconveniente, como el verme entrar de día a pie, y solo por Pabía, y en traje tan indecente, Esto, señor os suplica; la nobleza del Imperio. Pues responded de mi parte, que su lealtad agradezco; pero que no será justo, que cuando apellas sabemos con certeza si mi padre el Emperador es muerto, me corone, sin mostrar el debido sentimiento de tan desdichado caso. Decidles también, que tengo muy justa queja de todos, pues permiten desatentos. populares alegrías, y locos atrevimientos de palabras descompuestas, aumentando el desconsuelo tan preciso en mi faltando del Emperador el cuerpo. Que es preciso que lo sienta Vuestra Majestad confleso; pero como han de estorbarlo los Nobles, cuando ellos mismos lo fomentan? . No lo dudo. Viva Enrique. Bien su afecto declara el poco cariño, que a Federico tuvieron. Tan poco, que antes, señora, de saber que fuese muerto, estaba determinada. la Nobleza del Imperio a coronar a su Alteza, la persona deponiendo del Emperador su padre, llevando por fundamento ser de la Iglesia enemigo. A ser vivo, yo el primero sus intentos somentara; mas ya que no quiso el cielo, que se redujera vivo; dejad que le llore muerto. Nuestro César se corone. Su aclamación va creciendo. Señor, deles ese gusto, pues solo pretende el pueblo ver la corona en tu frente, que con aparato Regio podrás después coronarte. Be decís. . Traed, Ruperto; la corona. Aquí la tiene. Sabe Dios lo que lo siento. Vuestro César se corona, Enrique viva, Tercero de este nombre. . Enrique viva. Decid, que viva primero el Pontífice Alexandro, a quien le doy desde luego la obediencia, como hijo de su Católico gremio. El Pontífice Alexandro, y Enrique vivan. . qué es esto? Esposo, señor. . Desvía. Una estatua soy de hielo. De qué os admiráis? yo soy. Mucho su colera temo. Esposo, dónde has estado? No en vos, según lo que veo. Corrido estoy! . Tú te atreves en su corazon estuve a coronarte, viviendo el Emperador tu padre? Yo no faltoa lo que debo, que el intentarlo ha nacido de haberte juzgado muerto: Pues no, Enrique, vivo estoy; mas no admiro, que tan presto se haya creído mi muerte, pues según muestra el efecto, vino la nueva en las alas de vuestro propio deseo. Los juicios remerarios. en cualquiera humano pecho no los concibe el cariño, si no el aborrecimiento. Recelar castigos míos pudieras, mas no creerlos, que en dos sucesos posibles elegir puede el afecto. Seis dies ha que se dió la batalla, y a ser menos tu ambición, aún a la duda debieras darla más tiempo, pues no es la primera vez, que en lo, marciales encuentros soy el etimero a envestir, y al retirar el postrero Temeroso de mí un monte, hasta su cóncabo centro fue obedeciendo mis plantas, haciendo lisonja al miedo. Mas piadoso fue conmigo, que tú has sido, pues pudiendo elegir en muerte, y vida uno de los dos extremos, inclinándose a la parte del catiño, o el respeto, lo que pudo precipicio, quiso que fuese trofeo. Y naciendo tú mi hijo, y el un monte, a un mismo tiempo vivo, y en el tuyo muerto. Pero es madre en fin la tierra, y no es en las madres nuevo el amparar a sus hijos, aunque en injustos intentos? Federico escucha. . Aparta, que tú eres el instrumento de este alboroto, alterando todo el Aleman Imperio, en mi contra, y en favor de Alejandro. . Yo te ruego, que te reportes, señor, que en obedecer su afecto a quien representa a Dios; pues en su lugar le ha puesto; mejor que tú ha procecido. Hay mayor atrevimiento! pues tú el respero me pierdes? No haje tal: pero no piento que cuando te le perdiera pudiera ser desacierto perder el respeto a un padre, que pierde a Dios el respeto? Que aquesto escucho? piendedle. Perdóname, que no puedo obedecerte. . Pues vos replicáis a lo que ordeno? ponede en aquesa torre. Mira que ya es otro tiempo. De cólera estoy rabiando. Como hijo te aconsejo, que des la obediencia al Papa, y mira, que de no hacerlo, te la negaré yo a ti. Un volcán tengo en el pecho. Hijo, mira que es tu padre. Qué importa? Dios es primero. Hola, soldados. . Advierte. 1. Qué mandas? pero qué es esto? Prended a Enrique. 2. Nosotros obedecer no debemos a quien la Iglesia persigue. 3. Solo a Enrique conocemos por Emperador. 1. Al Papa le da la obediencia luego, porque a Coronar a Enrique todos estamos resueltos, si el pie a Alejandro no besas. Estas injurias consiento? Señor, repórtate, mira. A mí me ponéis preceptos, con título de lealtad, yo oprimido? yo sujeto a mis vasallos? a mí se me oponen? vive el cielo! Yo amenazas de mi hijo, la Enmperatriz; el Imperio forzado? el furor me ahega: Oh pesia mi sufrimiento! Qué es esto? . Ay de mí! Laara, que irritó vuestros desprecios, viéndose de la razón oprimida, como es fuego, encendió la altiva mina de mi corazón soberbio; con que impelida la sangre a la boca desde el pecho, con mi cólera mezclado, arrojé todo el veneno. Fedérico no te admires de tan justos menosprecios, cuando de tan grande chusma eres solo el instrumento. La Iglesia, segundo Atila te llama, y en el primero por no conocer a Dios, no fue tan culpable el verro. Las batallas que venciste son infames vituperios: y está donde te han vencido, victoria si es escarmiento. Pontífice es Alexandro, Canonicamente electo, a Dios en el obedece, pues en su lugar le ha puesto: a Dios te humillas, no a un hombre. Es verdad, yo lo confieso: hijo pente la corona, pues que yo no la merezco. Esa, y muchas, en tu frente quisiera ver mi deseo. Dame los brazos. . Los pies hi milde señor, te beso. Ruperto, preben caballos. Dónde vais? . A obedeceros: por la absolución del Papa a Venecia parto luego; de qué lloráis? . De alegría. Mucho el llanto os agradezco. Con tu licencia a Biena mi madre, y yo partiremos también. Llevad con cuidado, y con decencia los cuerpos de los tres Reyes de Oriente, que saqué de Milan. . Temo que el Pontifice los mande restituir. . Ese empeño corre por mi cuenta. . A Dios, señora. El os traiga presto. Dame tu mano. . ADios, hijo. Él te guarde. Ven, Ruperto. . Enrique, notable dicha! Tan grande, que aún no lo creo. Que le reciba Alexandro con mucha aspereza, temo, que es tu padre temerario. No hay de que tener recelo, que quien dispuso lo más, sabrá desponor lo menos. Santísimo Padre, a ti se te debe esta victoria, tuya, Alexandro es la gloria, que yo en tu nombre vencí. Ya de su soberbia vana has triunfado, poned, pues, ese estandarte a los pies. de la Cabeza Romana. Aquí el Imperio te humilla. su poder, pisa sus dos Águilas. . Derribo Dios al soberbio de la silla. Murió el Lansgrave, señor, y el Salón en la batalla, y hasta ahora no se halla rastro del Emperador. Qué dices? Que no se ha hallado a Federico muerto, ni vivo. Más pena de eso recibo, que gusto el vencerme ha dado; el premio quisiera darte, Guillermo, que has merecido, pues la Iglesia has defendido como Católico Marte. Y pues la Iglesia te está en obligación notoria, quede en el mundo memoria de lo que en premio te da. Vicario quiere que seas General en tus Estados, y Prevendas, Obispados, y Beneficios proveas. Y pues hoy me reconcilias tantos Rainos, también hoy nombre, y título te doy de Rey de las dos Sicilias. Tú me has dado tanto honor, que a suplicarte me atrevo. Pide, Guillermo, mas debo a tu fe. . Énrico, señor, Rey de Inglaterra. . Di. Pide perdón, y quisiera que por mí le consiguiera. Digo, que lo heré por ti; a un Obispe muerte dio, porque defendió el derecho de la Iglesia, cruel despecho! Mas como va he dicho yo, la absolución le prometo, si acepta de su inclemencia una justa penitencia. Pues yo en su nombre la acepto. No ha de ser cosa que espante: el Soldan la Santa Tierra destruye con fiera guerra, quince mil hombres levante, y por un año pagados ayuden a esa defensa, de su culpa en recompensa, brevemente, y bien armados. El para bien puedo darme de vuestra mucha piedad. Deme vuestra Santidad los pies. . Llegad a abrazarme, Joachín. . La dichosa nueva, y de tanta guerra el fin supe, cuando un Sera fin pintado estaba en mi cueva, por las Divinas noticias, que después le mostraré. Vuestra Santidad me dé a besar el pie, en albricias de otra victoria mayor, que desea su clemencia. Cuáles? . Pediros licencia Federico, Emperador de Alemania, como cierto de que no la ha de negar tu piedad, para llegar a besarte el pie. . No acierto a responder de alegría! que no es muerto Federico! Yo, que es vivo certifico. Oh eterna sabiduria! que viene a pedir perdón!! más disimular conviene mi gozo. . Rendido viene pedir tu absolución. Guillermo, feliz suceso! Jamás de él lo presumiera. Qué se rindió aquella fiera! Que lo dudo te confieso. Yo no, tenedlo por cierto. Señor, mi gozo os consagro; tenedlo por más milagro, que resucitar un muerto. Casi parece imposible: Pues bien lo podéis creer. Solo él se pudo vencer, que es Federico invencible. Por muerto le tu ve yo. Y todos; mas por Pavía, Señor, entró al quinto día, que la batalla sedió, y jamás ha declarado adonde estuvo encubierto. Estaba en la gracia muerto, y yo le tuve enterrado; tu ahora le resucita. Yo debo obrar según Dios; entre, pues, sentaos los dos. Tu Santidad no permita, que haniendo de estar en pie el Emperador, me siente. Sentaos que esto es conveniente yo su órgullo humillare. Ruperto, quién está allí? Guillermo el Rey, y el Abad Joachín. . Pues al Rey llegad y decid, que me haga a mí gusto, y que yo se lo ruego, de que con el Papa quede solo. . Nada le sucede como pensó. . Andad. Ya llego. A los pies de un hombre yo? Qué es eso? Vergüenza tiene de ver que a rendirse viene el que nunca se rindió, delante de tanta gente. Ven, calla, que eso ha de ser lo primero que ha de hacer para ser buen penitente, El Papa me ha dicho. . Di. Que han de estar todos delante, Ay agravio semejante! que quiere este hombre de mí? han de ver los que allí están mi afrenta? quiero volverme. Señor. Yo no he de ponerme a sus pies si no se van. Aquí veniste rendido solo a mostrar humildad. También es temeridad apurarme. . Ya has venido. Bien dices, yo llego: un caos es mi pecho. Ya, señor, se acerca el Emperador. Qué haces Gulllermo, sentaos. Paciencia el cielo me dé Adónde vas de esa suerte? desvía. Alejandro, advierte, que soy. . Bien quién eres sé? eres un hombre sin Dios: a que vienes? . A pedirte me absuelvas. . No puedo oírte. Mal nos llevamos los dos. Quién viene a helarme el pie, y a recibir penitencia, llega mostrando obediencia descubierto y bien se ve, que contrito no veniste de tan inorme pecado, pues que traes a espada al lado con que a la Iglesia ofenciste; Que estoy soñando parece! Señor, a Dios obedece, pues y enes buscando a Dios. Quebradla. . Porque? yo fui el que procuraba darte el brazo, y la espada sí; como no te has descubierto? no ves que estás en juicio? quitadle el sombrero; indicio das de tu ambición. . Ruperto, Señor, todo es menester. Mira que estás riguroso. Así este potro furioso se ha de domar, y vencer. Puedo llegar? Aún no es tiempo. Pues ay que hacer más de parte mía? . Aún no estás para llegar a mis pies, que venir en ese traje fue altivez, y es menester, que quien viene a merecer, tanto como suba baje. Vistere de pecador, y echaré de ver que tienes contrita humildad si vienes desnudo de Empetador. Pecador fuiste, a mis pies has de venir como tal, que es justo que cada cual se vista como quien es. La púrpura te antoriza, viste un saco. . Saco vo? Sí, que también le vistió, y se cubrió de ceniza Devia, y fue Rey ungido, no según hamana ley, sino por Dios: y tú un Rey por los lombres elegido. Yo un saco me he de poner? quitadle esa espada vos. . No pierdas con un despecho, seña, los actos que has hecho pon los que dejas de hacer. Ho pierdes la autoridad, que tienes de Emperador, por humillarte, señor. muerte. . No puedo quebrarte . Vamos; venció la humildad. Por cuán extraño camino su Santidad le rindió! . Su soberbia se humilló: cuan otro está del que vino! Quieno niviene humilde a mí no puede venir dispuesto. ya su soberbia por esto la fui disponiendo así. Ya está aquí su Majestad. Mejor la soga vendría al cuello. . Así la traía un Retrato de humildad. Ya la que muestras me agrada: oye ahora la sencencia, y advierte la penitencia de una vida tan errada. Su plena jurisdicción a la Iglesia le has de dar, y también le has de tornar las tierras que suyas son. Treinta mil hombres de guerra tú en persona has de llevar a Jerusalén, y echar los Turcos de aquella tierra: Aceptas la penitencia? habla. . Digo qué la acepto, y que cumplirla, vrometo. Pues escucha, y ten paciencia; a Roma voy vencedor, y tú me has de acoapañar, como hombre particular, y no como Emperador: Qué dices? . Que a Roma iré como gustares. . Provedes como hombre cuerdo: ya puedes llegar a besarme el pie. De la Iglesia nuestra Madre por Cabeza te confieso, como su hijo te belo el pie, Santísimo Padre. Sobre el áspid andarás, y el basilisco al león soberbio, al fiero dragón con las plantas hollarás. Esto lo dijo por mí en sus Psalmos el Profeta, pues tengo humilde, y sujeta su altivez de ellos en ti. Tal mudanza en solo un día a quien no le causa espanto! Que a un hombre se humille tante el que a Dios no obedecía! Cuando Padre te he llamado Vice. Dios te considero; mientras me pintas más fiero, mas altivo me has dejado; De haberme tu planta hollado, Padre; o Vice. Dios te nombre, queda más grande mi nombre, y mi pundonor más fijo; si Padre, porque soy hijo, Vice. Dios, porque soy hombre. A ninguno es bien que espante ver mi grandeza en el suelo, que si está sobre mi el cielo, del cielo soy el Atlante. De la Iglesia Militante Cabeza eres, mi grandeza los pies; sobre su firmeza por Cabeza es bien que estés, que es oficio de los pies el sustentar la Cabeza. . Hijo, recibe mis brazos en los tuyos, que si allí te negué los pies, aquí te ruego con mis abrazos. Allí como Juez reprimo lo pecador riguroso, y como Padre piadoso aquí a mi pecho te arrimo. Vamos, que estoy satisfecho, que has de ser mi amigo grande. Vuestra Santidad me mande como a un hombre que hoy ha hecho. Id vos delante, señor. No haré tal. . Esto os suplico. Yo voy como Federico, no voy como Emperador. A la Hermita a parir viene nuesa ama? . No hay que dudar, ya no tardará en llegar. Pues di, qué misterio tiene? Justa causa la obrigó: oye, que es caso notable. Un pobre muy venerable preguntando en casa entró; que como estaba nuesa ama? Dijéronle, que con harto trabajo de un recio parto, sin haber entrado en cama en tres días: y el anciano a nueso amo entonces dijo: tu esposa parirá un hijo; mas que no patirá es llano hasta llevarla a la Hermita, que linda con aquel prado, donde asiste tu ganado, que aunque parece exquisita cosa, pues solo se ha visto en Cristo lo que has de ver; tu hijo hasta en el nacer se ha de parecer a Cristo. Pardiez en terrible día viene al campo! . Ya anochece. Y las nubes me parece, que van nevando a porfía. Hola, rara novedad! Novedad? . Sí. Cuál? . Aquella; no ves que sola una estrella campa en tanta oscuridad? Si pardiez, y es peregrino su resplandor. . Grande estruendo de gente sueña. . Ya entiendo, que vienen. . Licio, Lerino, nuesos amos van llegando. Es verdad, ya están aquí; si en un portal no paría: y apenas llegado había, cuando echó el muchacho fuera; viva la gala de la paridera. Entre los vueves de Mingo, y la mula de Pascual, que los recibió muy mal con uno, y otro respingo, quiso parir un Domingo, y parió una Pascua entera: viva la gala de la paridera. Apartad, porque veamos esta novedad; quién es? Dadme, señor, vuestros pies, tu esclavo soy, aquí estamos mi esposa, y yo a tu servicio. Qué dices? vuestra mujer es esta? yo he de perder de admiración el juicio! qué hermoso niño! qué nombre le queréis poner? . Su madre dice que Juan, por mi padre. No ha de tener común nombre el que nace extrañamente; Fráncisco le pongo yo. Jlmás tal nombre se oyó. Pues por ser tan diferente, Francisco se ha de llamar. Cómo lo mandas lo haré, Francisco le llamaré No me acabo de admirar! portal, pesebre, animales, pajas, pastores, y bueyes, la Estrella, los mismos Reyes del Oriente, generales paces, y escuchar del viento, que a Cristo hasta en el nacer el niño ha de parecer; prodigioso nacimiento! Volvamos a nuestro aprisco. Y perdonad si lo erraron los que escribir intentaron como nació San Francisco.
