Texto digital de Música enseña el amor
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Música enseña el amor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/musica-ensena-el-amor.

MÚSICA ENSEÑA EL AMOR
Música enseña el amor porque llegue el feliz día, en que temple la armonía los suspiros del horror. Abrese un peñasco, y sale de su seño el Príncipe, repitiendo la letra. Música enseña el amor rino. sonoro enigma que mi sciencia honora, luciente anuncio de suave, Aurora acordé pasmo de mi noche triste, dulzura que en el número consiste, que impresión misteriosa, Qué virtud poderosa. en mis iras atroces, Caracteres de luz vibrando yo amparado mares de humo surque en ondas de pirata de mí mismo naua primero del abismo, siendo de inteligencias el contado para la eternidad, mortal naufrago en cuyo seno escuela de baldones, astros los que son carbones me atormentes, me irrites, si es que otra vez repites, Música enseña el amor pero como mi rabia que es más cruel por conocerse sabe huyendo de un pesar imaginado encuentra todos los que no ha olvida del monstruo terrible, en sus necias desdichas invencible, en sus triunfos oscuros desdichado de amara palidez alimentado desvelo eterno de gemido ronco, rama de sierpes y de llamas tronco, rayo funesto, que en mi albor serán bajo ceniza y le escupe veneno. de mí envidia? le la envidia coronada de Sierpes. En vano me has llamado pues soy tu sombra y nunca te he dejado desde que al ver más soberana altura aspiraste a criador, siendo criatura. es que en la duda que mi pena siente cifra armoniosa, en que lo inteligente, descompasado corre tu inquietud solamente me socorre, y mi altivez con esto te declara que si tú me faltases, te buscara. Príncipe tenebroso, cuyo reino violento y pavoroso, ha de esprimir para inmortal quebranto, gusanos de dolor, fuego de llanto Qué intentas, ¿qué imaginas? si tu atención inclina al concento del mundo no dudaras, en que mis ansias fundo pues desairando al garbo de mi ciencia enigmática dice su cadencia el y Música Música enseña el amor porque llegue el feliz día, en que temple la armonía los suspiros del horror. Aunque no entiendo día tan felice como esta letra cándida predice a la envidio, que quien conmigo lidia, niega lo bueno al paso que lo envidia. Mas ¿qué discurres tu principe sabio que una voz; pero aquí el labio duro candados de mis yerros labra, sin poder pronunciar una palabra que a Israel llegará por Isaías, viendo Jacob en estas prophecias, la palabra del cielo y sin correr a la armonía el velo, aumenta se profeta mis cuidado diciendo que los montes y collados cantaran alabanzas y los troncos con lenguas de esperanza aplaudirán en blando movimiento cláusulas verdes que susurre el vio, David también dice adoraciones te de toda la tierra y sus canciones a tu nombre consagre, y antes persuade en otro texto, Cantad, cantico nuevo acordemente, unidas voces vuestro coro aliente porque es recta es perfecta y armonía del señor la palabra misteriosa. Cantad, sus maravillas, celebradla, referirlas, contallas, que yo le alabaré, mientras viviere, estos lugares mi dolor infiere, de otros infinitos, que no refiero; porque van escritos sin duda vendrá quien los comento lo que no sé decir, aunque lo intento mas ya lo entenderemos si el hombre canta lo que no sabemos esta música, pues, qué prevenida antes que declarada, hoy defendida de Filosophos oigo, sea acaso o vaticinio del que temo caso en la inferior naturaleza humana después que quiso idea soberana que a una mujer temiese y que entre sombras a sus pies me viese, de suerte me atormenta, qué imagino humano accento, y explendor divino rabiosas ansias mi desvelo enciende, Nada mi pena entiende y en la armonía desagradas letras Yo sólo envidio lo que no penetras, Primas a esta parte llega. en quien La humana Naturaleza y aunque escuela vana de griegos, hoy se empeña, en defender que amor música enseña, disuadirlo pretendo la contraria opinión por mí defiendo si es que en similitud, y a una logía, quieren probar que amor es armonía Dejarte no podré Qué mayor pena, que arrastrar de la envidia la cadena? Pues a la empresa Princ. Triunfo a la victoria. Con el deseo trae a la memoria esclava vil de mi asombros sea, pues altiva, dejo lo que hoy desea. a Naturaleza humana y la memoria vestido de luto, y delante el deseo galán con las Deseo no vueles, para al precepto de mi angustia, si es que manda el infeliz con la voz que no pronuncia detén el vuelo tus penas son mis alas; y si juzgas, detenerme cuando vuelo, corta a tu dolor las plumas. triste memoria tus ansias no me olvidaron que nunca en desgracias poseidas, pasadas glorias se ocultan, porque la pérdida sea, con el recuerdo más dura Parece que la memoria mas es mía que no suya. Yo con el deseo corro, que el siempre a la envidia busca, Con dos afectos iguales memoria y deseo, estudian mis lágrimas vergonzosas, cuanto mis ojos enjugan, con el fuego que destilan sobre las flores que aman, que como a Dios ofendí, tan ciegamente absoluta, que ni aún tuve para errante la detención de confusa, y aquella sierpe. Ay de mí! postrada al dolor. a levantarla el príncipe. cabe ya acuda a levantarla, mi engaño. que siempre intento mi astucia, para crescer el despeño tenia sempiten diabola, en monte excelsos balde, guiar a mayor altura. Quién eres tú que sirviendo de báculo, a mi caduca, desgracia estado humilde que el olvido me sepulta, me levantas, y me dejas más vana, y menos segura? Soy quien ignora, bien dije, pues según los artícula, Cap. 12. la ira la muerte al necio y prosigue en sus angustias, la envidia al pequeño mata, la par Verdad digo, no me sufras. Soy vuelvo a decir, hermosa Naturaleza quién duda a fuerza de inteligencia que si la verdad se apura, poco en lo difícil sabe, aquel que no dificulta, la substancia de esa letra, que antes repitió confusa? el música Música enseña aunque me constan sus males no importa que los resuma, repitiendo la noticia del crimen con que me adula, y más cuando entre sus males busco ardientes conjeturas, cuando misterioso atiendas no has de oir lo que procuras, ciendo en mi comprensión lo que niegas a tu industria; mas no obstante autorizando mi inteligencia y la tuya, en mí, por lo que refiero, y en ti por lo que me escuchas, oye el suceso, que dio principio a mis desventuras, si en mis lamentos te debiere alguna Cap. 12. atención no culpes ansias que me turban. del silencio de la nada sacó la voz absoluta, de Dios a la armoniosa perfección cuantas criaturas despertó el fiat, sagrado proporcionando las unas al dominio de las otras observando todas juntas número peso y medida. y en la metria muda, fue música de los ojos la luz, color y hermosura que en varias especies de la unión fecunda, concordaron todas no faltó ninguna. midio los cielos, peso las aguas y la caduca, gravedad de tierra y montes dejó librada y segura dice Isaías hablando de Dios y David a justa la firmeza de los cielos con la palabra difusa de la boca del señor cuya virtud los ilustra, el concento de los cielos contempla los y disputa, de sus de Musi, en mejor edad tendrán los sabios sobre si pulsan física armonía, y no ha de faltar ave, Augusta, Africana, que describa con los rayos que descubra que es el orden de los cielos un hermoso verso cuya sílabas altas humildes templadas graves y agudas, forman larga consonancia y en la universal fecunda, colocación de entidades Viva elocuencia pronuncian, metro de los años que en minutos funda oios que se lloran trabajos que fruta Esto supuesto que todo puede importar, para alguna mula fiel, que quizá sin alegoría anuncian para de esterrar lamentos tantas veces de escritura volveré a la creación, porque a mi principio acuda salí de la poderosa mano de Dios, viva hechura de su idea soberana y en fin, tan imagen suya, como imitación acorde, de su peregrina y dama, virtud, dejando en mí, cierta especie impresa e infusa de divinidad, que siendo destra grandeza suya, comunicarse según que en literarias consultas de oráculos doctos, bien será que el bien se difunda me hizo capaz de imitarle en la línea de criatura; la omnipotencia mi error se confunda, Pues iluminaste, a la sombra oscura? puede en la potestad regia sobre las sañudas fiera y canoras aves, siendo su obediencia bruta tan conforme que alternaban el halago sin la injuria sin garras la utilidad y la sujeción sin pluma Sacerdotisa me vi e interprete de la pura razón que participada, como sacro don que alumbra, antes era inteligencia que se conociese duda, obedientes los sentidos a la razón sin la lucha, intelectual, que es campo de laureles y disputas, al pleto del corazón que el primer aliento pulsa, apaga el último para llamamiento de la tumba, blandamente gobernados del compás de mi ventura sin falsas respiraciones ataban cláusulas justas, irme de pendencia del centro que buscan líneas racionales, que corren seguras transcendiendo mansos soplos, inquietas ondas purpúreas las hojas de labios tiernos sílabas eran menudas, que al sol que entonaban sólo no se desojaban mustias, los arroyos apacibles que la ardiente arena enjuta, Hidrópico vaso bebe, suspiro fogoso chupa, Entonces todos templados, al punto de su dulzura clarificaban risueños, cadencias pausas y fugas, el sonoro paso. de la blanca espuma hizo era siempre precipicio nunca esta música expresada con alientos y figuras en la substancia distinta en el modo acorde, una oídos y ojos, lograban contemplando en todas juntas la obediente perfección especias de su conducta; esta dicha, qué poco las felicidades duran, cuando promete el engaño lo que la soberbia busca, una sierpe mas la voz próximo el temor me ocupa, infestando en vano el alma pronunciaciones estudia, mi quietud, ¡ay de mí, triste! no sé que sombra me turba, que castiga en mi desgracia la memoria que me culpa? me dejó abiertos los ojos con ceguedad tan impura, que en la bronca escandalosa, fértil, lamentable cuna, de un árbol, donde escupió, áspid fiero, amarga fruta, discerniendo el bien y el mal miré mi fealdad desnuda, perdí el compás de la gracia Seguí el metro de la culpa sin el orden de la luz tome mudanzas nocturnas, dejé el punto olvide el canto llorelo mi desventura. qué alivio fuera de mi amarga angustia, el tener mi llanto tenor de disculpa? pero viendo que en Atenas, y en otras escuelas muchas y defienden que el amor música enseña, y se fundan en que la filosofía el amor de ciencia, a cuya Viva diligencia que la comprensión estimula, se ennoblece intelectiva, la ignorante humildad ruda, quiero amar a una esperanza porque el amor me haga culta, discreta agraciada y docta, mis imperfecciones pula, y mis cánticos suavece, mayormente cuando ayuda Debora a las profecías, que en mi fineza redunda, abeja estudiosa, dice entre judiciarias juntas Oíd, príncipes. Yo soy, la que cantaré en voz justa al señor Dios de Israel cuanto a su gloria conduzca, y prosiguiendo se texto de los jueces, se apresura Débora al cántico, y fina a la alabanza madruga, aprehendiendo el alba los candores que hurta, a labios que cantan verdades que juzgan al primero de los reyes se dio la señal segura del reino a Saul en que junto a la encina robusta del Tabor encontraria cion de las Y vino o cuánto alumbran a mi esperanza estas voces después desto le anuncia, Samuel, un alegre coro, de Prophetas que le infundan alborozo, con psalterio y citara; y pues se ajusta después del pan y del vino la música es bien que cumpla mi pecho con esperar esta armonía futura que con tantas ansias errante y confusa solícito en premio de amor que las junta cuando David subió el arca, al monte sión no hay duda, que cantaban en octavas porque a Dios ensión, le gusta la música; y si reparo en que el cenáculo ocupa la eminencia de ese monte me será preciso el que una música y cena, manjar de alimento y de dulzura Yo he de esperar, pues atenta esta voz de las alturas, a sus cláusulas me estrecha, a sus preceptos recurra, ya mi amor la solicita, mi estudio no la rehusa los prophetas la proponen, las escuelas la proponen Amor me enseñe las reglas, dela que es música suya. Y cuando benigno su palabra cumpla, verás que sus ecos en Gracia redunda. Ay de mí! ¡Válgame el vulgo de mis infernales furias, errada naturaleza tu idea te desalumbra pues de contrarios extremos el medio imposible buscas, a la pasada armonía ya la disonancia tuya. aquí importan de mi ciencia las demonstraciones juzgas, que las experiencias son las que claramente apuran la verdad, sin que arriesgados los principios se discurran o lo sofístico engañe, o lo probable presuma las dos los gloria dudas que si pudiera Esa música, en qué fundas, tu alegría componerse otra vez fuera sin duda comenzando por el orden natural, uniendo algunas porciones elementales que unidamente confusas como primeros principios de todo ser dieran suma, cantidad, peso y medida a esa dulce Architectura, Pues mira los elementos verás cuánto repugna, la consonancia que aguardas con el desorden que escuchas qué ves en la tierra Abrese el P. Carro y severa Hierusalem, representada en una muger cautiva, vestida de luto, con su cadena, atada a un árbol, de cuyas ramas estaran colgados algunos instrumentos músicos, Ay triste tierno el corazón se angustia, Esclava Jerusalem, en la Babilonia inmunda, sin olvidar asión en sus sollozos fluctúa, a quien no enternece el ver que esta ciudad la más justa y más amada de Dios, llore servidumbre dura y que se vendan sus reyes al precio de sus injurias al aire entrega de pecho diciendo cautiva y vida Quién dará a mi cabeza carta gente agua y de llanto fuentes a mis ojos para llorarla que perdí grandeza sepultada en cenizas de despojos lloraré noche y día, buscando soledad la pena mía, bre la arena torpe destos ríos de Babilonia lloro enternecida con la memoria de sión perdida corriendo fuego mis alientos fríos. entrestos sauces, fértiles, pendientes mis instrumentos armoniosos dejo, siendo sepulcro trémulo y espejo de mudos cuerpos, rápidas corrientes Cómo podré cantar en tierra ajena cánticos del señor a oidos broncos que menos blandos, que insensibles troncos redoblan el rumor de mi cadena? de mi destra me falte la memoria y mi lengua se pegue a mi garganta si en tanta esclavitud si en pena tanta olvidaré los siglos de mi gloria. Hierusalem cautiva, su voz al aire entrega, es llanto repetido el eco que resuena ¿Qué sentimiento? ¿Qué ansia! Qué dolor Qué desventura la envidia es fuego, pues no hay envidia perfección que no consuma? y así yo le manifeste, para que en las llamas luzga, ¿Qué ves en el fuego brese el P. Caro, que será un orno ardiendo, y entre sus llamas se verán los tres niños paseandose que esto vuestra piedad sufra? Sidrach Mesach y Abdenago porque adoración tributan adios, despreciando aquella que la Idolatria usurpa, en culto de altiva estatua que fácil cimiento ocupa, pies de barro para el golpe, de oro madejas rubias, para la lisonja al horno, de Babilonia se arrullan. salamandras amantes dicen con voces maduras Daniel ca. Bendito sea siempre Eterno, señor. de nuevos padres poderoso Dios porque en todo guardas Justificación tus obras enseñan, la verdad mayor. todos tus juicios verdaderos son y tus sendas fueran sin desliz ni error. en Hierusalem, en nosotros vio, sombras y delictos. tu justo explendor Lisonja son los incendios, para nuestro corazón Dios con su rocío templa, la actividad del ardor Contra nuestra fe las llamas no tienen jurisdicción. Bendito seas siempre Eterno, señor, de nuestros padres poderoso Dios Mira al viento y sus horrores a tu esperanza concluyan, Abrese el carro en que se vera Daniel dormido sobre un peñasco y desde unas nubes elevadas bajaran quatro vientos, que respirarán sobre las quatro bestias, que pinta el mismo Propheta en su cap. Daniel propheta sagrado mi vista y mi voz se inmutan, de cuatro vientos furiosos, que mares y montes turban, suena la visión, en que de cuatro bestias sañuda, a lo misterioso atiende diciendo en la noche obscura? en confusos desalientos al como soñando soñada verdad me asombras pues siendo monstruos las sombras imágenes son los vientos en cada fiera imagina el susto, un tirano dueño siendo el golpe de mi sueño amago de su ruina del cielo en la amenaza el sueño del profeta descubre cuatro vientos que bajan a la tierra que ves en el agua Abrese el carro, que será un mar borrascoso en un sonas fluctuando entre las olas tre que el profeta zona sulca tribulaciones de nieve, en quietudes de amargura, y arrojado de la nave que en la tempestad fluctúa, dice convocando escamas, sobre el rostro de la espuma Mi obediencia constante en volubles espejos, sombra mira de llanto que hilan mis ojos y que teje el viento al nive, camino para voz de los cielos y anunciar una ruina que no deje memoria de su aspecto arrojado del débil, vano veloz tropiezo, que nunca va seguro siendo portátil machina de riegos A ti, Señor, te invoco, que me oigas espero en las contrariedades de esta lid de cristal campo de ruegos, de flujos y reflujos, entre los movimientos son mis ojos perennes, amargas fuentes del dolor que bebo, mi cabeza inundan ofensivos, reencuentros, dudando en canos rizos, si son espumas, o si son cabellos y aunque tan apartado España de tus ojos me veo, Señor, en ti confío vuelva yo a ver tu soberano templo De la nave le arrojan, al que justo navega, y el mar que le recibe sus lágrimas venera. no espere dulces concentos tu mal fundada opinión, cuando disonantes son los primeros elementos. vuelve a tu infausto gemido, que el orbe el alterna y en una desgracia eterna sea tu pena el sonido, mi malicia enfurecida busca en el alma culpada, llanto de desesperada, no dolor de arrepentida. que imaginado Que aunque veo discordia tan disonante, espero dulzura amante Quién la ha de ir mi deseo. Naturaleza, no estoy para oirte en este estado Después que has pecado tras de mi antojo me voy rayo de la posesión para el dolor que respiro, Desde que esclava te miro no obedezco a tu razón su esperanza desvanece este rebelde trofeo. Sí que siempre es el deseo quien primero te obedece a injusto ha traidor, tu gloria desobedeciendo pierdes y porque de mí te acuerde, vaya tras ti mi memoria. No le sigo. Dura suerte que no puedo persuadirte? no; porque quiero afligirte menor sin que llegue a obedecerte. todo afecto es enemigo nas en la desgracia mortal Tirana, ha desleal siempre he de quedar antigo. que en bienes que has de llorarlos, para volver a tenerlos, más que el susto de perderlos, es el dolor de acordarlos, la para la munca prometida que siempre hiere a mi oido, voy a escuchar, escondido con el disfraz de la vida humana, que el adversario del hombre para vencer suele vestirse, y mover las armas de su contrario. quede sola y sin disculpa La torpe indigna querella? mas yo no me apartó de ella estándose ella en su culpa A mi príncipe emulando seguiré su rumbo mismo pues soy sombra del abismo y siempre voy tropezando conturbado el corazón suspira, entre mis temores Velad, hermanos pastores dentro el mundo. porque un rugiente león va por el monte, buscando a quien despedace, hambriento Qué susto, que desaliento el mundo como despeñado desde un risco, El mundo viene rodando porque llegué a ser tan leve que en el Etna de mi cara, el menor gusto me para y cualquier rumor me mueve, mundo quién te despeñó, con descompasados modos es que yo ando como todos todos van como yo como a tu seño poder la indigna burla le alcanza? metiéndolo todo a chanza, nada tengo que perder Nadie habrá que te disculpe, cuando tu risa castigue. Si el que me culpa me sigue no me siga, o no me culpe En la angustia cruel de ti mis ojos se alejan, muchos ay que al mundo dejan por estar mejor con él. eres mordaz, pero fundo en tu verdad tu castigo Si es cierto que verdad digo, creeré que soy otro mundo. Mi cara vuelta en llanto y mi armonía en lamento sea la voz del tormento respiración de mi canto Señor, al cordero envía dominador de la tierra de la piedra del desierto hasta el monte de la bella hija de Sión, suaves culos tu boca tierna principio de mi armonía dulcemente me conceda, porque mejor que no el vino es de tus pechos el nectar, sobre aromas sedientos fragrantes unguentos siembra, por más que repita el monte cuando fiero León nos cerca. Dios gloria en los cielos Música dentro. paz el hombre en la tierra Pero ¿qué voces alegres Pero ¿qué armonía nueva Qué música nunca oida, dice en viento en monte y selvas ellos y música Dios gloria en los cielos paz el hombre en la tierra No sé qué favor concibo de estas cláusulas, que internas me inflaman, y a entender vengo que ya de Isaías llega la música prometida, pues los cielos la comprueban, ecos de alegría esparcen los extremos de la tierra. en los claustros de los montes las alabanzas resuenan, los collados y los troncos el júbilo representan unos con acientos de hojas, otros con voces de penas y yo tan otra me suyo, que en la pauta de terrena creo que un hombre del cielo busca a mi naturaleza corramos tras el perfume de los aromas que eleva, pues tres veces me ha llama Esposa con tres diademas te busca ansioso, Sin duda la voz de mi amado es esta. Saltando viene en los montes y por los collados trepa; atar Vamos a encontrarle mientras repite la letra. y música Dios gloria en los cielos paz el hombre en la tierra. Id vosotras a buscar a este que las ansias vuestras como palabra aguardan como músico esperan que yo al compás de mis gustos entonando ligerezas, cantaré engaños que son las cláusulas a la dueña, que grita la adulación y la malicia bocca. yo aprehender músicas no que en mi desorden, no asienta bien la habilidad que ocupa sino el delicto que sueña, studien los desdichados que a mi vanidad le cuesta menos el ocio que logra, que el trabajo que desea y así los que aman y cantan, repitan en hora buena Sale un choro de Pastores cantando y bailando, y depues el Verbo divino con la grava vestida de blanco, y todos adorarán al Verbo. pastores, y digamos alegres con júbilo y fiesta adorémosle, adorémosle, que en la casa del pan portal de Belehem, La eterna palabra resuena muy bien. adorémosle, adorémosle. Estos son los pequeñuelos, que mi amor le manifiesta lo que a los sabios esconde porque con esto se entienda que una humildad resignada, es una virtud discreta, y obligado della quiero decirles de esta manera Oíd, oíd, pastorcillos, Cándidos sencillos la tierna música, que ha de ser rica, y última ley de quien canta amoroso rendido, obligada del pellico redil, y ganado con voz que resuena en el tono de un rey y ay, ay, que yo lo diré, escúcheme, escúcheme, no se pierdan las voces del que canta bien Humilde traje que me enamora con tu candidez, al alma de las vidas llega a encender. y a que yo lo diré. decoro bello. que me sujeta a tu especie fiel, y el color de los montes te dejó cortés ay, ay, que yo lo diré, Al medio día, busca la sombra del mejor cipres, tu fin, contemplando huyes del laurel y a Humildad pura, tierna azucena del feliz vergel, que inclina tu cabeza a adorar mis pies Ay, ay, ay, que yo lo diré, Escúcheme, escúchenme, no se pierdan las voces del que canta bien Turbado quedó hasta luz, que luce entre mis tinieblas, sin que me sea posible el que su esplendor comprenda Mundo, cómo así te apartas, de la debida obediencia a verbo, que se hizo carne, porque a sus plantas no llegas? mundo porque yo no le conozco. Fábrica eres de mi idea, no conoced, al que quiso y pudo hacer que fueras? Yo soy cordero de Dios, que quitó las culpas feas, del mundo, y el que quisiere seguir de mis voces tiernas La armonía soberana tome su cruz, porque en ella bronca citara, pesada, que templará mi fineza hiriéndola flacos hombros con el pleto de mis venas, cantaré, siete palabras el morosamente tiernas de suerte que aprisionando las plumas de mi grandeza que no será novedad que piadosas alas tenga para congregar polluelos verdadero sea, que para que el hombre viva cantando de amores muera, pero perdida y errante, la humana Naturaleza con deseo y con memoria camina con que se acuerda de lo que un tiempo perdió, de lo que ahora desea. para que vuelva a tus ojos rabia yo que soy la gracia eterna, tan tuya, que soy espejo que hace brillar tus ideas, la viaré. Y aquí vendrá la voz de Pablo a la letra, cuando diga, que yo huiré, revocar fugaces fugit, porque al fugitivo vuelva a mi presencia amorosa bien así, como el que lleva delante su sombra misma que para que la detenga para quitarla el ser sombra en la tierra se estrecha, y cuánto se agobia más, menos de sombra la deja, Pero ya viene mi amada que siempre el alma me encuentra amante y esposo cuando en gracia y con amor vuela, le la gracia y siguiéndola la naturaleza con sal, muy rica, la acompañan deseo y memoria Sígueme, sígueme, Naturaleza que el autor de la grada con fina eficacia de amante destreza, te dice conmigo. Ven, queda a tu bien ella y el verbo, ven, ven, Esposa graciosa, que amor que te ruega, canta llora, suspira, Jorgea, en cielos y entierra los astros las luces las flores las perlas cánticos envidian la hormas aprecian. canta el verbo atado, a la humana regla, sin salir del orden de pasión y penas Llega, llega que amor que te ruega Canta llora, suspira, crea, verla llanto lo suspiro es para que vuelva en mi aliento libre tu correspondencia Llega, llega Llora su cariño al ver tu tibieza, que en desvíos vanos se andaba grosera, las dos llega Dulces mis gorjeos, y en las estrellas y aprehenden ternuras, la inteligencias las dos llega, llega que amor que te ruega canta llora, suspira, crea, en cielos y en tierra los astros las luces las flores las perlas, cánticos envidian lagrimas aprecian, en presto Con luz que es vida no erraré, postrase a los pies de ver toda eres bella con la gracia esposa mía, llega a mis brazos. La estrecha, unión parece armonía interesada concuerda un misterio que con voces sobre sensible materia te explicará la dulzura, de consonancias eternas, y para que manifieste mi amor la enseñanza y sepan su música los mortales, olvidando las severa, lamentaciones que fueron de una caida cadencia desciendo como palabra que lamente sempiterna; habla con limpia expresión en cándido rigen, muestra el padre que es la luz misma que en su imagen reverbera, cuya producción sibila, que es principio en la influencia no causa como tomad el ángel de las escuelas, explicará en el idioma, Latino, contra las riegas, frases que errores pronuncien, volviendo a la propuesta armonía, para que en similitud, defienda, lo que defiende mi esposa inspirada de mi idea, la música se reduce a tres voces que son estas mi sol, en que se funda cuanto el sonido concuerda cantantes ingrata de infide fundate el habiles. aquí del misterio trino la consonancia se prueba pues las tres voces distintas componen sola una esencia de armonía; y siendo así que yo dejaré por prenda de mi amor, un sello vivo de la divinidad mesma música sacramental sa será que a la interna de Dios imite, y por eco a la música fiel tenga del humano corazón que sentidos y potencias echando el compás la gracia cantarán como a la letra Pablo lo dirá también en las tres voces propuesta tendrán la fe la esperanza y la charidad, su nueva Música, la fe en el que es el que funda y gobierna La armonía la esperanza en el mí que es la voz media en el arte de cantar y la de mayor firmeza La caridad en el sol contrato que a la soberbia del alto Luzbel castigue, y con estas evidencias la naturaleza humana por mi voz se desempeña, puesto que trazo el amor mi desposorio con ella hallando una mujer fuerte de los valles azucena cuya inclinación humilde, como su cántico prueba con la palabra de esclava, me trajo verbo a la tierra y siendo así que infinita Distancia hay desde la inmensa naturaleza divina a humana Naturaleza pasé toda la distancia uniéndolas de manera que soy hombre, siendo Dios que poder amor y sciencia en cuanto a mano estarse tuvieron por conveniencia este lazo, misterioso, de las dos naturalezas, Pues esta es la prodigiosa Música de amor, en esta ha de provar Augustino de la numerosa regla, del concento el ritmo, dando difinición, que establezca, lo acordes en lo disonante, lo hora, en lo agudo y tenga el número bajo voz alta que templarlo pueda en tanto que caminando voy por las aridas sendas, y entre las nubes de espinas, desojadas rosas llueva, cielo que empañe una mano sol, que una muerte obscurezca, estos cándidos pastores me alaben, porque se vea que la voz de los humildes es la que mejor me suena. dos conmigo igualmente la enseñanza te agradezcan Y digamos a llores, pastores canta con tuvio y fiesta adorémosle, adorémosle, que en la casa del pan y portal de Belen, La eterna palabra resuena muy bien Caminen muy en buen hora, por las incultas veredas, donde no hay risco, que no vista zarzas, como suegra, como dueñas calce abrojos, que son perniciosas yerbas, que por enfermo vomito, cuando puras me recetan Vaya el músico a lucir, con su voz que si las señas y el timonio que da de su luz, se considera voz del que llama en desierto podrá ser que turbas necias le llaman samaritano, Y que tiene diablo el príncipe y la envidia risa el mundo quién de esta duda tico en nos saque tada las iras nuestras experimente, si acaso con la ignorancia nos deja Con miedo soy, pues parece que el monte dio por respuesta de un diablo, dos malas caras, donde huiré que no me vean quiere apartarse y le detiene el Príncipe Detente movil cabo, de la vida, cuyas señas en ceniza vil acaban, y por llama ilustre empiezan donde mis engaños con bello color se expresan, siendo a la vista de un punto sombra, ilusión y apariencia delicioso globo, en cuya variable, inconstante rueda, el que sube más ha sido cae con mayor violencia primer valiente enemigo del hombre que en tu palestra riges por espadas flores las aras por saetas y en fin mundo, que mi amigo eres, desde la primera campal, a cuyo triunfo me ayudó en armas tiernas un árbol alimentado de la infancia de tus venas, Oye, escucha Tus razones son tan mías, que pudiera con motivo de escucharlas, obligarme a defenderlas, y aunque he perdido los ojos lechuza de las miserias, tu voz me declara, que eres Príncipe de las tinieblas, príncipe poderoso en el mundo. es evidencia que tú eres su envidia, pues sólo del poder te acuerdas, Qué mandas príncipe adusto, del cabo eterno en que abrevias el nunca medido cuerpo disforme de tu soberbia? Qué quiere Ay infeliz! Mi desgracia es tan violenta, que lo que habló como alivio lo interpreto, como ofensa de forma que, aunque procuro pasar la vista a la lengua de la presunción me arrastro, me niego a la evidencia que viviente prodigio agobia a tu espalda seca, a quien la tierra y el cielo rinden unida obediencia rústicos pastores cantan con armonía tan nueva que ya sus albogues rudos son cítaras de las selvas una estrella envió el cielo y aunque mi altivez inquieta viendo tres adoraciones tres majestuosa ofrendas movió al corazón de Herodes, para que envía más fieras bárbaro cierzo agostase, la purpúrea primavera de tantas flores benignas, que aún no había por pequeñas arrancado la malicia del vergel de la inocencia y corro mayor borrasca, tan en mi fuego deshecha, que viendo a unos pescadores salir del mar a la tierra dejando sus redes, para celosías de la arena me anegó en golfos confusos, de amargas dudas; y apenas voy, midiendo la distancia del tiempo, sin que se pierda la atención de los discretos pues estas sacras empresas miro como sucedidas, fuera de la continencia veo que a Jerusalen, un hijo del hombre llega que según presumen es alguno de los profetas, entre palmas y entre olivas, triunfos y paces celebran diciendo para mayor fusión de mis tristezas Bendito el rey que viene en nombre del señor su paz, canten los cielos en gloria de su acción. Qué dices mundo, qué inferes de aqueste hombre a quien festeja, tanta populosa turba vana, y fácil Mundo yo quisiera seguirle, y con esto ya te doy la mejor respuesta. Porque todo el mundo va tras él, y en mi conciencia debo seguir al servido. que ésta es del mundo la regla, Pero lo que he reparado si es que las voces horrenda de los que compran deleites, y pregonan penitencia dejarán ocioso, algún Martillo de mis orejas la condesa es que la voz deste hombre que no he conocido, llena tan dulcemente mis seños, que un difunto se espereza del sueño en que ya su vida durmio para cosa muerta, Ya volvió en sí y sacudió, la ceniza soñolienta en que su memoria sana, El polvo presente observa Grande fue el prodigio, o quién de obrarlo el modo supiera Y por estraño camino que esta maravilla echa, pues cuando en aquestos tiempos los muertos se desentierran, para matar a los vivos, en este caso se prueba que hay quien ánima a los huesos, por dar vida a su nobleza Pese a mi rabia, o pese, a mi feria. ¡Oh, nunca oyera, los ecos, cuyo compás, las palmas y afectos llevan, repitiendo para nuevo castigo de mi fiereza. Bendito el rey que viene en nombre del señor su paz el cielo cante, en gloria de su acción En este confuso abismo donde la desdicha nuestra camina a la disonancia y en la armonía tropieza, en este mar proceloso de prodigios, donde huella de luz estampa, el que hombre pasidamente navega. Dígalo el suceso, ¡ay, triste de haberse creido que era Fantasma del aire que sobre la cerviz traviesa, del mar, calzado de espumas batia pluma ligeras, y el haber librado a un pobre pescador que a la funesta verde boveda del agua en fe se arrojo de Piedra, y dígalo, pero ¿cómo mi inflexible altivez fiera no desmiente lo sabido para qué asombros desmienta? la envidia mordaz viento dela que piso tormenta sin que espere más bonanza, El buque de mi soberbia desde que arrastró mi prosa tanto piélago de estrellas la mundo desde hoy templemos las banderas, en que alistados los vicios que mi ardor capitanea, las virtudes se abandonen y las fealdades se atiendan Yo ofrezco entender el pedro de la gente envidiándole sus glorias, al ver que ya no aprovecha su hipocresia y que el pueblo a ninguno reverencia Yo daré los instrumentos y armas para que le venzas, Bonos tengo yerros y oro, cruz doy clavos y monedas, para que algunos le compren, y para que otro le venda Pues colligados Vea el cielo El mundo vea, que exhalando testimonios Qué sepultando evidencias que sembrando cizaña, Se rinde a las armas nuestras A la lid. la batalla Al campo A la competencia todo el abismo me anima Todas sus llamas me alientan Todos mos riscos pronuncian, Dentro voces, arma, arma, Arma, arma, voces guerra, guerra Guerra, guerra y sordos los pechos en iras deshechas digan en fuego y viento en agua y tierra Arma, arma, guerra guerra Vanse. y salen el verbo y la Naturaleza: y se verá un Manzano, canta el Verbo recitativos, de cuyos labios néctar, y ambrosía, recogen las abejas y las flores Tú que esparciendo olores de adquiridas virtudes peregrinas, eres reina de nácar entre espinas, venciendo a los aromas elegantes, aprehende, tiernos cánticos amantes, que de tus pechos la verdad hermosa Cándida, explique, cante deliciosa, contra las engañosas la mía fiera de las aulas del mundo lisonjeras, para cuyos delitos castigos infinitos, guardo león terrible, rayo seré de luz inaccesible, y majestad airada, que esgrimiendo los filos de mi espada sin perder mi justísima armonía, le negaré la claridad del día. cuerdo esposo mío, que dejándome libre el albedrío suavidad del yugo que me pones porque al mérito fraguen mis acciones sin que violencias de injusticia tema, quieres que yo me labré mi diadema, Yo cantaré amorosa Quitarme un meditabitar, y mi garganta imitará gustosa lo quien tan el coloquio suave que me enseñes; ahora te pido que me desempeñe, con la enseñanza del amor propuesta Ven a la sombra deste tronco a esta en con el donde te desperte, y dónde perdiste, e innocente con malicia triste, hoy a la sombra suya quiere mi fino amor te restituya. la celeste armonía que sea gloria tuya y pasión mía, al árbol llegó con temor y espanto Siéntase debajo del Manzano, Figura es de la regla de mi canto, No temas, pues la música que enseño tendrá por voz a un sol, por pauta un leño Obedeciendo llego temerosa, porque aunque bella soy por ser tu esposo soy negra, si reparo, si repito, que el estímulo ardiente del delito me enferma, aunque el espíritu se aliente Pues por me como sello permanente, sobre tu corazón que el amor fino, ha de ser fuerte; mas por el camino de mi luz, qué infinitas sendas tiene vienen cantando los pastores pastores dentro La música cantemos y bailemos y al triunfante y bendito coronemos en los pastores cantado y bailando, con ramos de via Flores, y palmas, que ofrezerán arrodillados a los pies del Verbo El que tiene en sus labios La gracia bella el que es flor de los campos Bendito sea, Al que tiene a sus plantas palmas y olivas como a Rey le corone, nustra alguna lirios, Claveles y rosas son las ofrendas que admito de vuestras manos por ser todas flores que he previsto como figuras fragrantes de mis dolores esquivos, a duro cierzo de azotes, de fría cadena al silbo, stiré funestas hojas de claveles fugitivos al pesado movimiento de una mano en rostro limpio cinco disfrazadas hojas dejarán abierto un lirio, Las rosas en mi cabeza han de tener dos oficios viendo entre espinas y nácar rigurosamente unidos verde ejército de punta campo de púrpura vivo. mi gloria al oír tus voces en pena se ha convertido Siempre te ame, y hasta el fin tendrá mi amor su ejercicio Id en paz y acordaos siempre de mis voces pastorcillos. Con esa memoria vamos diciendo alegres y unidos El que en sus labios tiene la gracia bella el que es flor de los campos ante los pastor Bendito sea, aunque a muchos llame, aquestos pocos son los escogidos a triste humildes son Por si acaso ignorases tu principio Bellísima esposa, sigue de cándidos corderillos, las huellas junto a los pobres rudos albergues pajizos. destos pastores la de canto mi humildad he conocido Pero pues llega la hora del último aliento mío, a cuyo triste suceso en volubles torrellinos, ha de hablar la tierra, hiriendo pardos dientes de sus riscos quiero darte una lición para la música. herido de tu agonía, mi pecho derrama amantes suspiros y tus manos que están echas, a torno me han parecido nevados los que explican mi pena, pues las diviso llenas de amorosos ayes, con las flores de jacintos. Gracia deseo y memoria han de ser los puntos fijos con que ha de cantar tu lengua el glorioso metro, el fino, que en siete números tenga accidentes del sentido que sin sujeto acompañen, al que de palabras cinco atienda a la forma y baje a la dimensión cenido de suerte que, aunque dividan, los accidentes el mismo que estaba en él todo, esté en las partes indiviso cuerpo que realmente suene, en cada una escondido Ese es notable misterio. Será de fe; y aquí elijo, que tu deseo me busque sin verme no voy perdido. buscando al dueño amoroso, de mis potencias. Amigos, Hola, de la sierra dentro la gracia cantando el que arrepentido subió por las asperezas, de este monte y busca al mismo que le ama, la gracia y canta que yo te guió hacia el verbo, para hallar las dulzuras. que el amor canta debe todo deseo llegar en gracia el que vista la gala, de penitente, probará las delicias que el amor tiene pruebese, pues el hombre no llegue reo, comiéndose el juicio contra sí mesmo Feliz, señor, ¿quién te halla Nunca por este camino de rectitud y de paz me perderás, me olvido de este músico que pone en consonancia al cariño. La memoria, cuidadosa viene también Verbo he querido ceñir, como memorial el círculo a que me ciño, porque tenga quién me logre memoria del beneficio y se acuerde mi pasión Dentro voces. Muera, muera. No hay delito Pero ¿qué alboroto Verbo, pues es preciso que pase por mí este cáliz, de amargura, padre mío, cúmplase tu voluntad Qué temera? Qué cariño? a una parte el Príncipe y la envidia Aprenderle llegan ya. Pero ¿qué es esto ¿qué miro? junto a un tronco, ¡ay de mí triste orando rabias incito, está cuando un árbol fue Catedra del precipicio Llega a quitarle Aunque más me animo no puedo porque en este hombre he descubierto unos visos de prodigioso, mas nunca le comprendo lo divino voces dentro. Muera, muera Verbo esposa amada este tropel, este ruido es de mi prisión anuncio, de mi muerte último indicio; De pena en sollozos repartido mi corazón por los ojos habla el idioma de vidrio. Verbo canta la paz de mi boca, se quede contigo y el bien de los bienes tesoro escondido tus campos bañados del blanco rocío a Ruth acrescienten las trojes del trigo, En tus viñas Envidie racimos. que nunca los talen los brutos ni el frío, A fin, de que vivas morir solicito porque me voces de ti me despido. Deseo que sentimiento Memor, qué ansia Qué innocencia Qué martirio? Que irá Qué furia? mi cuerpo verle bañado de sudor frío, dejo impresos en la tierra carácteres sensitivos, Vamos luego a practicar, los misterios ofrecidos en que sean las palabras números de lo infinito. en vida Sin duda y con la música dimos Seguidme. tan deseable, eres, esposo querido que tu suave garganta da aficiones al más tibio, Gracia deseo y me amante músico ya tu voz y tu amor seguimos Sobresaltos, confusiones miedos, horrores, abismos llamas incendios, Vesubios, sustos, afanes, peligros me amenazan me arguyen en tal pena, En tal conflicto. Sólo las iras del pueblo Sólo del vulgo los gritos Muera, muera. Dentro voces me sosiegan. Mas a esta parte escondidos veremos el fin de aquesta música, encanto y hechizo, Retíranse a una parte, y sale el mundo como alborotado En el confuso desorden, donde es virtud el arbitrio facilitándose el odio, al paso de lo que envidio, precipitado y furioso con el rumor incentivo de todos los que me llaman parte de sus desvaríos, como si acaso ignorasen que engaño en cuánto convido, padezco entre varias turbas el achaque de ofensivo, pues aquel hombre que excede al conocimiento mío, diciendo que deste mundo no es su reino y que ha venido a fin de dar testimonio de la verdad nos predijo, que vendrá día en que digan sus sañudos enemigos montes, caed sobre nosotros, y con nocturnos vestigios romped, soberbios collados el herido claustro frío, que nos fabrique, a fragmentos de peñascos desasidos, sepulcro de eterna infamia, cuna de ardientes suspiros todo es clamor, todo es susto, cuanto en mi centro diviso, del poder me sobresalto, del gusto me atemorizo, temo lo mismo que intento culpo lo propio que elijo, pero fatigado el joven, de su dolor asistido, de paz enarbola un leño y en el sangriento camino cayó tres veces. Maturaleza Memoria, y deseo llorando, y luego la gracia y el verbo vestido de Nazareno, que caera al salir, y le ayudarán alevantar la gracia, y la Naturaleza; traera una cruz hecha en la forma de una citara, en el clavo del pie estará el libro del Apocalypsi cerrado, y desde él se extenderán hasta los brazos de la Cruz, siete colonias de diversos colores, y a cada una le correspondera un sello en lugar de clavija Las cuerdas falsas de tantos delitos pesan infinito más que el instrumento que rijo, sonoro instrumento hoy a tus cuerdas fío, delicados primores, que sostiene el cariño de los cedros más altos Dulce seño mío, sobre excelsos verdores, han de verte los siglos oyo estandarte sacro, serás de mis dominios, y a la voz de tu insignia, se postrará el abismo y aunque duro acompañas a mi cuerpo rendido después por el contacto resonarás prodigios por timbre he de guardarte del triunfo que consigo subiras de punto clave del paraíso y gloria del alma pena del sentido No me dejes, no pues los ecos míos cláusulas han de ser Eternamente de Angélicos coros de espíritus dignos. Quién no se enternece al ver ¡Ay, amado dueño mío! que cantes entre tus penas la gloria de mis alivios. Música es, pero muy triste la que oigo Bien la percibo aunque atiendo mal. En estas cláusulas, he comprehendido un cantar que no me agrada porque en fin, no es como el mío. Esta es la sagrada ira, cuyo pesado artificio me quita humanos alientos y mueve acentos divinos, siete palabra en ella se oirán y los siete signos, que ajustadamente sellano a este misterioso libro dejarán patente al hombre el arcano de su escrito y siendo siete palabras, siete sellos, siete visos de artículos de la fe mi divinidad explico, y también mi humanidad multiplicando el guarismo, como lo dirá Ruperto, a su tiempo y pues aspiro, a la música de amor cuando en el monte se ha visto mi dulzura levantada entre mi esplendor cabido, la gracia, que es voz eterna diga por mí en dulce estilo va pasando el verbo con la cruz mientras canta la gran Para sañuda sierra, en cuyos obeliscos Eterno sol amante sepulcro solicita a giros, último escalón fiero del paso más benigno que articulando angustias serenará las sendas del peligro Terme estupenda, así, en cuyo ardiente sitio la principal columna, Ganará de la Iglesia el edificio. Oye sagrado monte La armonía que imito, arrancando a tus plantas ya trayendo al remate de tus risco, hoy a mis voces los que eran verlo prisioneros del abismo con sus cítaras saldrán entonando alegres himnos, y explicándose mi amor en él convite más rico, dará fundamento al noble claro ingenio comprensivo de tomas, para que ajuste, el más soberano oficio de mi sagrada pasión con sus cánticos y ritmos Venid todos Mientras yo sonoramente repito, Oye sagrado monte la armonía que imito. y quedan el mundo, príncipe y envidia. Esta dulzura, Este canto Mundo este misterio Este libro esa música, que pueden en el verbo el espíritu mío. Pongo señor en tus manos ruido de temblor de tierra Temblando estoy imagino que dándome con las piedras de un terremoto tirito, ¿Qué novedad? ¿Qué discordia? Descubrese la Cruz con el libro abierto y en el taran escrita stas palabras: x vi verbrum piones mos en los sellos sta siete. Parvitas, quantitas. Levitas = Rotunditas: en la caveza de la Cruz se verá un cáliz, y un corderillo sacrificado que le corone ¡Oh prodigio de prodigios Venid mortales, venid, pues suave Música dejo el libro que al La música, guarda que enseña el amor Furias, ¿qué es esto que veo? Rabias, ¿qué es esto ¿qué miro? mundo verdaderamente creo que este era de Dios el hijo Abrese el V. Carro y vease Hierusalem coronada y triunfante, y en el foro, una ciudad hermosísima. sus glorias cantar podré triunfando en sublime sitio pues libre mi grandeza de Babilonia, encuentra en el cordero música y gloria brese el D. Carro y aparecen los niños arrodillados con palmas batidas por el suelo junto a la ara en que estará un cordero al cordero solamente palmas y vidas rendimos porque todas las obras Música que hizo su mano alaben al más grande de sus milagros en el Sn. Carro se descubre Daniel, pisando a la Bestia de los diez cuernos, y las otras de su visión starán postradas e inclinadas al cetro de oro que tendrá en su mano el profeta Ya despertando del grave Triste horrendo parasismo en que movían los vientos la fiereza que ahora piso al altísimo se dé, la potestad y el dominio y le obedezcan los reyes por los siglos de los siglos el con la música porque todas las obras que hizo su mano en el y carro se verá sonas arrodillado fuera de la y en ella donde tuvo el navio una ballena, Pues en tan glorioso puerto Felizmente resucito, después de tres días que escamado laberinto habite, y más que alimento le fui embarazo vivo el música cantare tu alabanza, señor eterno entre las dulces voces de tus misterios. ¿Qué gloria Que suavidad que a que gusto Qué alivio Qué congoja Qué tormento? por no verlos. por no oírlos. envido, Náufrago vuelvo a las llamas Fiera busco los gemidos los dos con estrépito llamas y humo, pues ya en su analogía, está el auto concluido, pidiendo por el ingenio perdón de yerros escritos, y celebrando de amor la consonancia decimos todos con la música. Venid mortales, venid, pues suave el libro que abierto el cordero dejo, con palabras y con accidentes la música guarda que enseña el amor
