Texto digital de Las mujeres cuando quieren
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- Atribución tradicional
- Pedro Calderón de la Barca
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- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Madrid. BNE: T/55360/50).
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Las mujeres cuando quieren. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mujeres-cuando-quieren-las.

LAS MUJERES CUANDO QUIEREN
JORNADA PRIMERA
Quién te llamaba: Señora, don Esteban de Alvarado. Ese hombre sin duda ignora Lucia, que es porfiado. Porfía porque te adora. Hoy a Sevilla le envía su padre; y solo quería tu licencia, y bendición, efetos de su amor son Qué cansada demasía! Abajo espera, qué haré? A la vuelta le veré. Advierte señora mía. No quiero advertir Lucia. Eso mismo le diré. JORNADA PRIMERA Cuando a su hermana Teodora mas cuerdo que don Juan quiere, no solo no me enamora, pero el sufrimiento muere, o. y la crueldad se empeora. Ven lo que ahora he sentido, e eeeea claramente he conocido que obliga siempre a rigor la sangre del ofensor donde la ve el ofendido. Tu primo viene leyendo un papel. . Carta será de mi padre. Así lo entiendo. Razón tiene, y no me ofendo de las quejas que me da. Tu padre, prima, me escribe que le tiene ya tu ausencio sin salud y fin paciencia, JORNADA PRIMERA y el disgusto con que vivea, Que licencia le pediste para un mes, y que has estado un año, y dice enojado, que once meses le mentiste. De Sanlucar a Gravada te truje a ver al lugar, y te volveré a llevar, pues pues hay fuerza en tal jornada. Esos suspiros que das son un dudoso alimento del confuso sentimiento que dilatando me estás, Y que rareme de ti, si en tal confusión me dejas, pues das al viento las quejas que me estás negando a mí. Ay García, a Dios pluviera que a quien mi mal se declara, si es el viento, me negara la respiración postrera. Aunque ya mi muerte trato, y no con menos crueldad; pues puse mi voluntad en un hombre que es ingrato, por otra me deja a mí. Quién duda que te goz?? Lo que amante pretendió como noble defendí, y de esto pensar podría que ha nacido su mudanza, que si aborrece el que alcanza, también el que desconfía. Y visto su debaneo, quedamos, o trato infiel, yo con amor, y sin él, y él sin mí, y sin su deseo. Y el perdido amor que lloro es mayor que el que tenía, que amada solo quería, pero aborrecida adoro. De transformarse en lo amado tiene el amante deseo, y lloro porque le veo en otro ser transfermado. A una mujer eligió que, si soberbia no fuera, que no tiene te dijera, primo, más partes que yo, Y quiérela bien? . La adora. Dime quien es por tu vida. Díralo el alma ofendida, por quien me deja es Teodora. Qué dices! aguarda, espera, es la que yo adoro! Sí, asa es su dama. . Ay de mí, el amante ingrato muera; muera la torpe esperanza de un año de pretensor, muera el imprudente error de mi loca confianza. Muera el primer accldente de la causa de mi daño, y muera el último engaño que el alma ofendida siente. Muera quien ha de marir, si soy yo el que está mutiendo, un alma está padeciendo, quién lo podrá resistir: Mira si te engañas, prima. Ay García, adiós pluviera que el engaño solo fuera de la que tanto te estima. Yo propia le he visto entrar de noche en su casa. . Cielos, esto más, misero de celos, sin tener a que aspirar. Conforo es los dos están triunfando de mi dolor, que como es nifío el amor; se va donde más le dan. Y el quién es? . Aunque es cruel negarte su nombre quiero, si no me juras primero que no has de reñir con él. Bien puedes estar seguía. Estas celoso, García. De mi palabra, aonfía, dime su nombre. . Pues jura, Por el cielo soberano juro que no reñiré, y jurote por la fe de Católico Cristiano. Y juro, y prometo a Dios, que aunque me vea morir que no habemos de reñir por esta causa los dos. Pon en esta Cruz la mano. Si pongo, mucho me aprietas, Quiérole bien. . Tu sujeta? tu voluntad a un villano. Noble como tu nació, don Juan ha sido el cruel. Don Juan; sin reñir con ol tracare su muerte yo. Podranse certificar mis ojos de tantas verás? Si tu denoche le esperar, le verás salir, y entrar. Por la puerta entra temprano, y sale? por una escala, diligencia que señala el recato del tirano. Y es que el padre noble y sabio, como su infamia no sabe, con solo coger la llave se descuida del agravio. Habla primero a don Juan, que podrá ser que de fista de su pretensión mal quista, y enojos se excusaran. Quédate adiós Primo mío. Vuelvo a jurar, y adecir; que con él no he de reñir. Así de ti lo confio- Al templo del desengaño ofreten injusto amor, mi edad su primer ardor, y el alda el último engaño? su no conocido daño, mirespíritus rendidos, sultiz mis ojos dormidos, y una imagen de mudanza, mi ya difunta esperanza, y tu encanto mis sentidos. Quien ama por elección puede abeverse de hacerla, yo amé por fuerza de estrella, y sigo mi inclinación, conozco la sinrazón de una volvurad perdida, y aunque me cueste la vida una fetan mal pagada, es fuerza segun dejada, y querer abo recida. Desde aquí puedes volverte. Si a refiir vienes, advierte que es la que traigo de Ortuño, y las arrojo de pusto, dirígidas a la muerte. Cuando llegó don García a ti a decirte, señor, que hablarte a solas quería, perdido todo el color del rostro vi que tenía. Vete, y déjame. . Quisiera que a tu la lo me cogiera un diluvio de estocaras, por quince brazos tiradas, que díos sabe quien huyera? Vengan si estoy a tu lado, Hulosernes, y Quitinos. Solo advierte que me enfado de tus locos de satinos, No quiero ser porfiado. Estaremos bien aquí? Si estamos fin gente sí. Solos los cielos están por testigos. . Pues don Juan; quien es aquel que esta allí: Bárbaro; quiere probar mi paciencia? . Si es rifar una ordenada cuistión, bien puede haber un mirón, enojose; no ha lugar. Decid, y si es el hacer lo que está determinado, con esto he de responder; sacad la espada. . He jurado, mal haya tu amor mujer. Yo, don Juan no he de reñir, que solo os vengo a pedir que una preteniión dejéis Decidme que pretendéis, veré en que os puedo servir, Qué favores os vadado Teodora? . . No me confieso, y aún hatiéndolo, excusado fuera el confesar en eso culvas de ajeno pecado. La mujer noble mereje siendo amada, y desmerece amando, y por su decoro, solodité que la adoro, mas no que me favorece. Cómo vos le deis de mano, si de su amor de sistis, a hacer lo mismo me allano. Justamente a ser venís el perro del hortelano. Sí. pero no interpretáis el caso como debéis, que vos que a comer entráis de la fruta, os la coméis, y de la huerta me echáis; y justamente ofendido hoy de la huerta ha salido corrido el perro fiel, porque no ha de comer el lo que vos habéis mordido. Aquí metaforizamos neciamente, al caso vamos, que una principal mujer, por si sabrá defender lo que los dos deseamos? de mí que queréis; Que ahora me deis feo, palabra, y mano de no ver más a Teodora. Un hombre tan cortesano eso dice, y eso ignora: que no la vea decís, y que no podré ignoráis; no na lugar lo que pedís. Resuelto en efeto estáis? En vano me persuadís. Mal haya el hombre que jura por lágrimas de mujer, cuando a sufrir se aventura un villano proceder, y una arrogante locura; yo sé que me quiere a mí mas que a vos. . . Pues si es así, qué dudáis, o qué teméis! Es mujer. . . Pues no la améis Como si el alma le di y debe a mi voluntad, puesto que es de más edad, mayor respeto en rigor. Si no es Colegio el amor; qué importa la antiguedad: Mas no el derecho se pierda, que os juro, si se me acuerda, y amor pretende igualarme, hablar postrero y sentarme con vos a la mano izquierda, Pero, si os hacéis Retor, por fetar superiormente mi voluntad inferior, el Colegial más valiente tomará el lugar mejor, Por jurar sufro, y me apoco, que he de hacer si me provoco a celos? . . Tener paciencia, pues en esta competencia pedís mucho, y reñís poco. Esperad, vamos yo y vos, y ella elija al que quisiere. Temo, y con razón, por Dios, que ha de decir que no quiere a ninguno de los dos. Es porque saber deseo a quien ama. . . Yo os lo creo; pero no quiero esta vez que por mí se ajuez en causa en que ha de ser reo. Vuestra codicia en amar, y mi interes en querer que vadie llegue a gozar lo que no pude, han de ver el pleito, y le han de votar; y por más paz, y concordia, yo os le remito en discordia, Responde pues mi codicia. que sigáis vuestra codicia, y yo su misericordia. Mi justicia he de seguir apasionado juez; condenásteme a morir, pero muriendo esta vez te tengo de perseguir. El Capitán Albarado, padre de Teodora, ha sido el más valiente soldado, de los Rebeldes temido, y de. España celebrado. De los Flamencos cañones la conocen ya las valas, porque en varías ocasiones subió por leves escalas a sus fuertes torreones, Tal vez con sola una espada, y tal rodela embrazada, más cabezas derribó que estrellas el mundo vio, en su máquina estrellada. Este pues ha de vengar juntos mi agravio, y su honor. que aanque no le da lugar su edad, quien tuvo valor jamás le puede olvidar. Como está la noche oscura no se ven, que aquí empezaron a barajar su locura, y a mí del juego me echaron por conocida figura, Quedo que un hombre está aquí Quién es! es Márcela? . Sí, Márcela soy, es García? Sin pulsos estás, y fría. En triste signo nací; has reñiido con don Juan? No, que de su parte están tu amor, y mi juramento, aunque mil agravios siento que atormentando me van. Primo, de mi casto amor te duele, así del rigor de tu pasión, y tus celos te dejen salir los cielos, como amante vencedor. Solo inquieta su afición, pero no riñas con él, que mi amante corazón, más piadoso que cruel, te pide satisfacción. Y yo pido que por mí suspendas la tuya aquí. Es posible, prima ingrata, que quien te ofende, y me mata te parece bien a ti! brava pasión. . No es pasión amor tan puesto en razón, que este es un conocimiento que aprueba el entendimiento, consultado en su opinión. Cuando está en su prenda amada la bondad manifestada, no pone el amante en sí mas que el conocer allí la perfección declarada, Pues Márcela ten paciencia, que don Juan solo apetece tu daño, y mi competencia, e. y en esto solo te ofrece, la paga de tu imprudencia, y la que a un villano humilla su lealtad sin resistilla, de sus culpas sea juez. De injurias salió esta vez, triunfemos con la espadilla; mi amo es hombre de bien, y quien otra cosa dice, Aguado. . Aguado me llamo, pero puro lo derramo. Aguado mío, por mí lo has de hacer. Voyme por ti; pero sabralo mi amo? . Bueno estoy. Un ignorante, a las bestias semejante, en que te pudo ofender? Pluviera el cielo, mujer, que eligieras otro amante, que no me fuera tan caro otro cual quiera está claro, pues cuando sale mi ofensa a la venganza en que piensa, halla en tu sangre el reparo: y cuando por mis enojos su vida fueran despojos de esta ofensa declarada, detengo la diestra alrada, por no sacarte sos ojos. Quieres, primo, remedia? todo tu daño, y el mío? pues en la casa has de entras de esa ingrata, que yo fío que habrá oda sion, y lugar: la seña propia has de hacer que hace don Juan, que es toser, y al abrir entrar procura, que la noche es muy oscura, y no te han de conocer, y una vez dentre, ensareje, solicita, pide, y ruega, enamora, y enternece, que en una ocasión si llega alcanza el que se aborrece. Bien dices, voyme a poner un vestido de color. Presto procura volver, E qué es hora de entrar? . Amor me dé su esfuerzo, y poder. C Ya mi ventura en que seas al que esta gloria poseas: mañana importa, Lucia. que a don Juan de parte mía, lo vifites, y le veas; un recado le darás, en que le digas mi fe, y si harertado le das, una juya te daré, y más si quisieres más: haz cuenta que él está aquí, y damé el recado a mí. Señora. . Por vida mía que no repliques Lucla. Va pues de recaso . Di. De parte de la que es vuestra siempre, a vuestros pies vengó a decir su afición. En ese más alma pon, y quitámela después; di con resuelto ademán, mirando siempre a don Juan: los olos de mi señora, en señalde que os adora, lágrimas de sangre dan, y esto tan sentidamente, que por ti aprensivamente mide, y voluntad se arguya. Tú hablas en caussa taya; y yo como duien no siente. intunde en mi corazón esa amorosa pasión, y verás que en mi elocuencia cada palabra es sentencia, y das a más cada noción, El sentido llteral soló me puedes pedir, sinota,ea ecadontal, que del hablar al sentir hay lo que de bien a mal. Pero a casa ven, que arlí lo estudiaré de tu boca. Muy bien dices . Ay de ti. Yo conifieso que estoy loca, don Juan, por mi mal teví. Brava oscuridad, no veo, muy tempranduengo a entrar, que me ha engañado en el dar el reloj de mi deseo. A tu negro manto debo, noche oscura mi alegría, y esta resuelta osadía. pues solo por ti me atrevo. No ai nadie en la calle, el mundo en quieto silencio esta, quica a la seña saldrá la gloria en que yo me fundo: arriba siento rumor. Es Jon Juan? . Teodora sí. Ya bajo. . . Y veréspero aquí; que cuidadoso es amer, que temidos, que esparados, y siempre bien recibidos, que son los favorecidos, y que mal los despreciados. Cuando un hombre no gorara sino esta puntualidad, que mayor felicidad justamente deseara? Y por lo que siempre he visto, que es, es cosa conocida el infierno de lu vida, vivir un hombre mal quisto: Porque que gloria nayor hubiera ni se alcanzara, si un hombre solo tratara con quién le tuviese amor? Deseado dueño mío, entra, y dárete mis brazos, De esos amorosos lazos todas mis glorias confío. En Noruega había quien crea la oscuridad que se of ce, por Dios vivo que parece, noche nacida en Guínea. Y cuanto menos se alegra, mas su henor debo inferir, pues le podemos decir que es noche de capa negra. Mi amo no puedo hallar, mas no importa, que ya es hora de la estación de Teodora, y aquí le pienso esperar, que no tardara en venir, y le podré conocer en la señaque ha de hacer: el susto me ha de reñir, que por valiente que sea de noche un hombre, se espanta, y le parece fantasma cualquiera bulto que vea. De Garcís ha de saber la desvergüenza por Dios, y antes que entre, entre los dos le habemos deir amoler. Pasos siento, aquí me pongo, como si fuera estantigua, en viéndome se santigua, y lo turbo, y descompongo. Noche en las sombras oscuras que tu sueño al mundo vierte, se encubre mi alegre suerte para mayores venturas. Si conocida mi fe en la ausencia de tu Luna favoreces mi fortuna. negras ofrendas te haré. Esta es la casa, yo llego; ruego al cielo que esté abierta a mis intentos la puerta. y a don Juan cerrada luego. Mas ya lo está, si llegó don Juan y entró, toser quiero, quiza llego yo primero, . y me abrirán. . Ya tosio. Qué es esto? Jesús mil veces, si es aquel bulto don Juan. De aquesta vez se le van ones las heces. Si me havisto volver atras. . Ya me ve. y se admira cera vende, y se retira poco a poco: a caballero. Descubierto es mi delito, y conocido mi intento; perdone mi juramento, que este es caso fortusto: Quién es! . Detente señor, que soy tu fámulo Aguado. Por su amo me ha juzgado, disimular es mejor: donde has estado? . Riñendo una pendencia por ti, a don García le di con alboroto, y estruendo en relación dos lopapos. Aunque atrevido anduviste, de ciertos hidalgos se la pendencia, y se que fue mucho menos lo que hiciste. Aunque haya nuevos antores, de la verdad no me alejo, que al a la reña en bosquejo, y aquí le doy las colores: ya con la seña que hiciste abren la vertena ahora. Sínduda, ingrata Teodora, la seña a otro amante diste. Llega, y a Teodora di que me abra, que aquí estoy? Quieres entrar? . Sí. Pues voy. Cielos amparadme aquí. Ce.. . Quién llama: El triunfador de esta Troya conquistada, S abrid Elena abrasada. Quién es? Don Juan mi señor. otro don Jnán cielo santo, perdido soy. . Calo atroj, barbas denota esta voz, y fuéname mal el canto, En viple soléis hablar, y en tenares respondéis, mal condos bajos podréis a un mismo tiempo entonar. Ya llegó tú fin postrero, y aquí fenece tu gloria, ganote la palmatoria otro que llegó primero. Murió la esperanza mía, tarde ya no hay bien que espere! Quémenme a mí sine fuere el ladrón de don Gare antes que tú la adoró. y así llegó, y sin tardar debiósela de calzar, o su antiguedad le valió. Pues Aguado fuera espera de la calle haciendo espía, y en saliendo don García, dale, porque el traidor muera. Bien dices, yo esperaré, y en saliendo el que está dentro diestro le laldré al encuentro, y dos tiempos le daré. Con esto sin quebrantar lo que a mi prima he jurado, morirá pues su criado al salir le hade matar. Oye, don Juan, mi disculpa. Déjame ingrata, arrojar la escala para bajar, que no hay descargo en tu culpa. Mi bien, por amor de Dios. Esta es la fe fementida O me has de quitar lavida, o hemas de bajar los dos; repórtate duefo mío. Suelta enemiga. . No quiero, que me has de escuchar primero contra tu ingrato desvío. Sin duda que me detienes porque no conozca, y vea a ese don Juan, que desea esla muerte que me previenes; fingido fue tu recato. De una mujer principal, traidor, imaginas tal: arrojara arroja, y plegaa los cielos que cuando vuelvas esté tan sin amor, y sin fe, que no me duelan tus celos. Ya han arrojado la escala, y antes que baje por ella el inventor de mi agravio, me he de vengar de esta ofensa. A mí señor, a mi bien. Déjame bajar Sirena. Por la punta de esta espada has de bajar si lo intentas. A Capitán Alvarado, ahora duermes! recuerda, que un enemigo te asalta tu honor en tu casa misma. Tú que velabas en Flandes de las pistolas Flamencas el movimiento primero, durmiendo estás a tu afrenta? Ay de mí, perdida soy. Suéltame. Detente, espera, que te matará en la escala el que procura mi afrenta; a caballero, a señor. Hombre, cualquiera que seas, si yo te ofendí, ya bajo, no llames a nadie, espera. No bajes, que vive Dios, autor de infamias, y afrentas, que has de dejar de la escala teñida en sangre las cuerdas, Triste de mi, muerta soy. A Capitán. . Qué te duelas de mi infamia te suplico. Dime solo lo que intentas hombre, o demonio. . Ay de mí nada con el aprovecha. Mi atrevimiento perdona si eres principal, y en prendas de un justo agradecimiento te sirve de esa cadena. A Capitán Albarado. Quién a tal hora me inquieta, quién me da voces, quién es? Un Argos de tus ofensas, un celoso de tu honor, ya perdida centinesa en los muros de unagravio, que rindió tu furtaleza; en tu ca está el contratio, y tu hija se le entrega. siendo el corco, y el ardid lascivas intelicencias. Ho la criados; Truxillo, a dónde está mi rodela: Eso sí, toma las armas, y el que te ha ofendido muera. Perdidos somos, don Juan, ven y abrírete la puerta, si puedo coger la llave para que salgas por ella. Villano, aguarda a que salga. Sangre ha que dado en las venas del Capitán Alvatado, a quien la fama celebra; y podrá ser que te impida la veaganza que deseas: que si fue fácil la entiada, la salida será incierta, y cuando te hibres de el, otra aventura te queda que en tu criado te he puesto con fingidas apariencias. Ya los dos están asidos, s si, que las espadas fuedan, pero arguren gran valor los golpes en la rodela, no es seguro él esperar, que está la victoria incierta, y suele ser peligrosa la venganza tras la ofensa. Solo advierte que respeto tus canas, y si me aprietas, Capitán, que es natural en los hombres la defensa. Solo que hagas te pido lo que tu edad te aconseja, pues no consiste tu vida sino en que yo me resuelva; detén la elpada Albarado, podrá un noble que incenta disculpar con sangre tuya su conservada nobleza; dime quien eres villano. Dos imposibles intentas en rendirme, y conocerme. Aquí estoy yo, dale, muera. Eres tú, nífame, el don Juan que cometió tal vileza! Qué cuchilladas que tira, demonio es el Garciguela. Esto es hecho honor perdido, a un justo temor que os deja, perdonad paterno albergue, aunque mis culpas me ausentan. Tan enamorada estoy, que entre la culpa, y la pena ni permite que me quede amor, ni que me arrepienta. A Diós padre, a Dios honor: porque tarde cuando vuelva en saber de mí, y buscarme le quiero aerrar la puerta. Cieleea donde me ire pero en casade Márcela me voy, que Munque está celosa, es amiga, y vive cerca. l, , . Bejadme artimar aquí en tanto que cobro aliento. Estáis hierido? . No siento mas que la vejez en mí Solo os consolad, señer, con que si esto nos cogiera más mozos, no se nos fuera por las uñas el traidor. Que siendo yo desbarbado, oí ados soldados grandes, que eláis el coco de Flandes buen Capitán Albarado. Pasó vuestra edad florida. Siempre fue la juventud, señor, como la salud, llorada cuando perdida. Diome mi vejez cansada honor fuerte, y pulso flacos y así entré a vencer, y saco hecho báculo la espada. Pero si el caso sabéis, y sois el que me llamó, ahora os suplico yo de rodillas que me honréis. Dos cosas, señor, os pido, la una que me digáis, si acaso no lo ignoráis, quien es el que me ha ofendido. Y lo otra que guardéis secreto en esta deshonra, que si sabéis lo que es honra, y lo que vale, si haréis. Mi amo me fingiré, ya que me caballerea; sin ver la santa librea, y don Juan pico, y se fue. En cuanto toca a decir, Capitán, quien fue el traidor que se atrevió a vuestro honor no os lo tengo de encubrir, porque soy el que os llame al punto que le vi entrar. Dadme los pies a besar, No no, que os ensuciaré; el traidor fue don García, el pretensor de Teodora. Muera la infame traidora, causa de la infamia, mía Y vos quién sois? . Soy, señor, don Juan de Leipa y Guzman, vigilante Capitán en las milicias de amor. Sin duda el cielo lo guía, don Juan, de aquesta manera, que de vos mi mal creyera ̱ ,p pero ya desengañado de vuestra culpa he quedado, Ordénolo el cielo así, entrad Capitán. Si haré señor dón Juan. . Pues adiós. Mi honra consiste en vos. Cómo en Misa callaré. Desde hoy, por la suerte mía, don Juan denoche me llamo, pues denor he soy mi amo, y su la cayo de día. Ya, Teodora fementida, contra ti seré esta vez para tus culpas juez, y verdugo de tu vida. A mis manos morirás: qué es esto: si erré la puerta; que la mía que dó abierta; mi casa es esta, esto más: De miedo la habré cerrado la enemiga de mi honor, para mis manos temor, y no para mi cuidado. Llamar quiero, podrá ser que Trucillo esté despierto, nor esponden, yo soy muerto, aquí me ha de amanecer: qué es aquesto que he tentado? esta no es escala: sí, en triste signo nací, mi casa me han escalado. Por esta escala que han puesto, solo con fin de afrentarme, quiero subir a vengarme, echó la fortuna el resto. Quien tantas escalas puso por su Dios; y por su Rey, y en defensa de su ley, en esta se ve confuso. Todo es guerra pero allí como era premio el honor, por su interes mi valor me dio es fuerzo, y yo vencí. Y aquí incierta es la victoria, pues halla en tada escalón. un agravio mi opinión, y un tormento mi memoria. Y aunque allí se conquistaba mayor poder, y osadía, el vencido no perdía, ya que el vencedor ganaba. y aquí cierto está el perder, porque en las Fuerras de honor quien la puede hacer mayor es una flaca mujer. Ladrones hay por Dios vivo, y nos stbenta rahar? perró, muerte has de bajar, si no es que te cojo vivo. Detente Trujillo, espera. Perro, el nombre me sabéis, y robarnos pretendéis, no hay Trujillo, el ladrón muera. Detente que soy tu amo. Oigan aquí la invención del embustero ladrón. Detente. Iglesta me llamo. Bárbaro, estas sin sentido: a tu amo no conoces! Él me parece en las voces. Sin duda que estás dormido. Señor qué es esto? Ay de mí. Si un momento más aguardas, y en el dar voces tetardas, te estrellaba desde aquí; qué es aquesto! qué locura en esta escala te ha puesto: Baja a abrir la puerta presto, y sabrás mi desventura. Alguna gran vobedad recelo por Jesucristo. Después que rondo no he visto tan notable oscuridad. La ronda conmigo ha dado. Llegad esa luz acá, que es rquello que allí está? Un hombre que esta parado, téngase, y rinda las armas el ladrón. . Quién es: Señor, un laarón escalador. Ya tú también me desarmas! Lindamente esta agarrado. Diga su nombre el ladrón, y si hay otros, y quien son. El Capitán Albarado. Qué es esto? . La suerte mía; hanme mi casa robado, y pienso que me han llevado lo mejor que en ella había. La prenda más estimada pierdo por mi desventura: porque no hay joya segura si es de muchos codiciada. A los ladronos seguía, y cuando vuelvo, he hallado que la puerta me han cerrado, y por su escala subía. Una cadena está aquí, y una llave, y de esta puerta, que ya con ella esta abierta. Pondónde van: Pordr. Qué encanto es este señor, que pienso que estoy dorrmido? Verdad mi desdicha ha sido, perdí el ser, perdí el honor. Sigue, Trujillo, al momento el camino de Sevilla en esa yegua morcilla, que picada excede al viento. Y a mi hijo, y tu señor dile porque no se ofenda. que deje pleitos de hacienda, y que vuelva al de su honor. Pero yo le escribiré mientras que tú te apercibes. Y yo en tanto que le escribes, en mil dudas penaré. Mas pocas puedo tener si discurro en lo que pasa. Teodora ausente de casa, moza, y de buen parecer, su padre triste, y quejoso: ella amada, y pretendida, y cuando desvanecida, su hermano ausente, y celoso, puesto el buen gusto en oír, y el buen término en hablar, poco dan que asegurar y mucho que presumirso Porque cuanto más dijeren las nobles que se limitan; mienten, que a todo se incitan las mujeres cuando quieren.
JORNADA SEGUNDA
Desuerte me has obligado con ampararte de mí. diciendo lo que ha pasado, que quisiera dar por ti fin a mi inquieto cuidado. Pero de suerte, Teodora, mi amor ha crecido ahora, que cuanto más obligada tanto más enamorada el alma padece, y llora. Goza tú la posasión, y la esperanza me deja, que llega aser mi pasión tal, que apetezco la queja de ajena satisfacción. Todo lo que es ampararte en cuanto pueda lo haré; pero como soy en parte interesada, no sé si en tu amor podré ayudarte. En un pleito es calidad no tener enemistad las partes, y así podemos seguir este que tenemos, y no perder la amistad. De suerte obliga, y ampara tu sabar, que confesara a tu antiguo amor mis culpas, si de tus propias disculpas mi descargo no constara; Y tanto llego a quererte, que en aqueste trance fuerte dudo cual sea mayor, o la pasión de mi amor, o la pena de ofenderte. Y en fede tu proceder. aunque llego a conocer nuestras celosas contiendas, no pido que nogne ofendas, que es lo más que puedo hacer, Sigue el pleito. Pues Teodora a Lucia espero ahora, que llevó una petición que escribió mi corazón para el juez que te adora. Si viene, bien prubeida habrás de teuer paciencia. , que aguardas, muerte atrevida, si apetece tu inclemencia esta desdichada vida? Muy triste viene Lucia, sin duda no respondió el traidor como debía; que hay! . Ya el ausencia dio. fin a tu inquieta porfía. Teo que ausencia? La de don lanme Muerta soy. To, Y yo perdida De aquí una legua estarán el, y Aguado, y conocida es la sospecha que dan, según de tu hoca oí lo que avoche sucedió: celoso parte. . Ay de mí, seguírele también ya, si yo la causa e di. Bien el don Juan representa. sus celos, amor, y afrenta, que el más rústico pastor dirá si ha tenido amor, este es amante, y se ausenta. La rienda le detenía a un machuelo en que salía, que aunque ya resuelto estaba, de picado no picaba, ni el lugar dejar quería. De amor pareció el salir delincuente desairado, y aún mortal podré decir; que un ausente despreciado va como el que vaa morir. Aguado, a quien pregunté donde iva, solo diré ma dijo de estas quimeras, que va a buscar las galeras para embarzarse, esto sé, ni me entiende, ni lo entiendo, con cuanto digo le ofendo, todo dice que es locura, duélate mi desventura. Lucia, pues voy muriendo. Y esto apenas pronunció, cuando en altas voces yo, mal haya, dije, el ingrato de tan fementido trato, y él a mirarme volvió. Y como que burla hacía de aquello que le decía, con un quejoso desdén, mal haya dijo también, el hombre que en mujer fía. Con esto aplicó al machuelo las espuelas que llevaba, corritras él, y alcancelo, mas como vi que pitaba callé, víneme, y cejelo. Mal aye el hombre que fía en mujer? ingrato espera, te obligaran mis razones, y te moverán mis quejas. Aguarda injusto Vireno, mira en mis lágrimas tiernas el descargo de mis ansias, dirigido a tus sospuchas Mi padre, y mi honor perdí, y debe de ser qué intentas: que pierda también la vida; para que todo lo pierda; Confianza inadvertida en un hombre ingrato puesta, deseos mal consultados en mi amor, y en sus cautelas; dejadme, todos en paz, si hay paz entre tanta guerra, dejad libre un triste pecho que entre vosotros revienta. Infiarno son mis desdichas, y fuego eterno hay en ellas, pues sin entrar en el cielo, mis esperanzas me dejan. Tú misma vida, señora, te obligue, si la deseas, y advierte que mi señora lo adora, y tiene paciencia. Ya no vivo yo, Lucia; que soy una sombra muerta, y un retrato de quien fui, sin sentisos, mi potencias. Un eno soy de mi voz, y una cafra de mis penas, si pueden todas cifrarse en que vo sola padezca. Para que me enamoraste. inventor de tantas penas? hize yo más que adorarte? pudo haber en esto fuerza? quedaos a diós. Dónde vas? Tras de un tradior, que me lleva robada con se fingida de mi honor la mejor prenda: Y tu honor? . Ya lo pordí. Y en fama! . Ya me deja. Tu padre? . Ya me negó. Y tu discreción? Es muerta. Luego todo lo has perdido? Sí, que todo lo desprecian las mujeres cuando quieren. Oye amiga, aguarda, espera; pero donde se permite, ni que ley puede hacer fuerza a dar consejos de sano la que también está enferma? Si Teodora to ofendió. escucha, sugrato, a Márcela, que no te afendió jamás, vuelve a escucharme. otra es esta. Pues señora, tú también das causa a que el mundo entienda que te olvidas por un hombre de tu ser, y tu nobleza: Sí, que una fábala soy de las mujeres que siembran firme voluntad; y cogen injusta correspondencia. Despedid un rayo vuestro, cielos de bondad inmensa, contra un hombre fementido, que me enamoró, y me deja. Un coche me busca luego Lucia. . No cansideras Un caminante ha llegado como un oro, y no llego apenas, cuando cayó de la mula desmayado. Pero ya le traen aquí, y una cara le verán mas rubla que un Aleman. Yo lo haré volveren sí, lu na poca de agua preste. Difupto tiene el color. Desabrocharle es mejor, que él se aliviará con esto. Qué bien huele! no déis vos harriero. . Ya prec que se alienta, y estremece, Lástima me da pormos, Aquí está el agua. . Un rocio le echad, huéspeda, en la cara. Mas el vivo aprovechara, si fuera el desmayo mío. s En si vuelvéis. . Ay de mí, Caballero, qué tenéis? Deciónosso si podéis. Estáis malo? . Señor sí. Y adónde vais? A Se villa tras de un hombre a quien fie roda mi hecienda y serves Qué lastima! Qué mancilla! Si hay una cama en la, venta, que me la deis os suplico. Qué es la diera oncertifico si corriera por mi cuenta. Perdone el señor Soldado, que fue a buscar de cenar, que se la tengo de dar, aunque lo gruña enojado. No hará, que en ella ocasión, cuando menos noble fuera, yo fío que se la diera. Y yo soy de esta opivión. Pues lleverboslo a acostar. El cielo os pague, señores, tal bien, y lantos favores. No se puede ya prestar. No, que tal tiempo se alcanza, que to prestándose sin prenda, se va el deudor con la hacienda, con el gusto, y la esperanza, No tenemos que cenarí Paciencia pues, y dormir. gre es Yo solamente podré con lamelced que me hicistes Después que de aquí os partistes Pasó lo que os contaré. Un mozo que va siguiendo a un hombre que se le va con su hacienda, de quien da tristes quejas padeciendo. Apenas aquí llego cuando con la que tenía, de la mula en que venía desmayado se cayó. y viendo de esta manera su lástima; la tuvimos, y así a muelpedle pedimos que vuestra cama le diera. ̱ o Con fianza fue, señor, de la vuestra, peldonad. Puesto que etra pena a mí algo sin salud me lleva, será fuerda que se atreva en algo mi malad Allí en el proplo apusento, una estera pediré me pongan, y pasar la noche en igual ooniento. Término al fin de soldado. Quién es este caballero Hijo, y vulco heredero del Capitán Albarado. Legitimamente hereda a epadra tan valeroso estrío tan generoso. A No hay quien en eso le exceda, y si por cierta ocasión sin gusto no caminara, la venta regocijara su buena conversación. Esa esta nocho nos valga sin dormir, pues es verano, en lo fresco de este llano, hasta que la Luna salga. Ya yo estoy acomodado. Todos contemos, señores, cada uno un cuento de amores, y empiece el leor Licenciado. Importa dormir ahora sin desvelarme, ni hablar, que tengo de madrugar. Y adónde va? . A la Mamora Pues coma va con sorana? Porque yo resuelto estoy a ir porque vean que voy, que no voy de buenagana. Y así se debe inferir, si preámbulos se acortan, que los habitos no importan a quien ve solo por ir. En este punto ha llegado un ciego sabio, y prudente, que echa coplas de repente; Entre. . Buen rato. Extremado. Loado sea el Redentor. Un ciego Redentores con más erres, si prosea, que un Retórico orador. Adónde bueno camina! Voy de Granadaa Sevilla a despachar cierta obrilla. Profana, o santa? . Divina, y tan digna de memoria, que es, si la pasión no engaña, la mejor que hay en España. Y que contiene la historias Verdadera relación de un Gatólico cautivo que anocheció en Argel vivo, y amaneció en Aragón. Muy bien pudo anochecer en Argel sin su remedio; y después de un Año en medio en Elpasa amanecer. Muy buen milagro seria si en un año sucediera, y buena la historia fuera, todo sucedso en un día. Y en que está escritas En cuarteros. Y al sin hay algo gracioso? Un románcito doñoso contra pobres, y Poetas. Pues no es mal lugar Granad para despachar tal obra. Ay de ellos ya tanta sobra, que no se despachanada. Ara vaya de repente, dáranlo para un rocio de vino. . Así lo confío de junta tan excelente. A muchacho, adónde estás: mira cuantos hay aquí, hay cuatro! . No. Cinco! . Sí. Vuelve a mirarlo. No hay más. Aquí llegué con ahinco a esta venta a descansar, y fío que me han de dar una limosua los cinco. Bien su musa infunde, y sopla. Ay aquí algún Estudiante: Uno. . No pasa adelante? Ya voy que busco la copla: Aunque entiendo Latinorum por librarme de contienda, pido a Dios, que me defienda de Dóminus Deminarum. Esa copla es estudiada, y acra la acomodó. Los Peetas como yo jamás estudiaron nada, y el que habla no lo entiende, y prováréselo luego aquí. . Démoño es el ciego, lindamente se defiende. Es hora ya de dejar estas voces, y alegrías? Si huéspeda, buenos días. Es hora de caminar? La Luna ha salido ya. Ea pues, a ensillar vamos. Sin limesna nos quedamos. Quién la prometió la da. Vuesarced señor hidalgo se sirva de estos dineros, y llévelos caballeros, y deles a comer algo. A quién: Al ciego, y su mozo. Que me place, así lo haré. Dios en el alma le dé entera quietud, y gozo, por su santa redención. Los que vamos a Granada, salgamos de camarada, y en buena conversación. Ya las estrellas desmayan. Ea Casteñeda ensilla; y los que van a Sevilla. con Dios queden. Con el vayan Quién debiera madrugar por la falta de su honor, es el que duerme mejor, buen talle de irse a vengar, de entrar en el apasento del otro que desmayado llegó sele habrá pegado la perdida del aliento. A llamarlo quiero entrar. ya sale, Quién está aquí? es Trujillo? . Señor sí, no es hora de caminar? De dudar dirás mejor, téngole de conocer si aquí supiese comer. Al desmayado, señor? Con mil suspiros que ha dado mil veces me ha enternecido, y de suerte lo he sentido, que me siertolastimado. Pregúntele si tenía dendos en Granada yo, y él a mí me, preguntó, si a mi padre conocía. Y al decirle que muy bien, con un afecto piadoso, y un suspiro lastimoso, ay dijo, perdido bien. Quién habrá que eso no entienda? Cómo lo entiendes? . Señor, que era tu padre fiador del que le llevó su hacienda. Y en suspirar no anda mal, que aunque es fiador abonado, n al cobrará de un soldado si se le va el principal. No Trujillo, aquel dolor no arguye hacienda perdida; perdida de honor, y vida si, que es perdida mayor. Por don Juan me pregantó, que es aquíen ayer hablé, y al decir que le encontré, un triste suspiro dio. Mas viendo que le apretaba con preguntas que le hacía. a nádame respondía, pero sentí que lloraba, y dame que sospechar. Entra, y procúrale ver el rostro. . No es menester; que él nos le sale a enseñar. Cielos, quien es el que ha estado esta noche en mi aposento; que así de mi sentimiento se mostraba lastimado! Las preguntas que me hacía, mucho cuidado mostraban, natural mente aumentaban mi llanto; y melancolía. Y es tal la pronunciación de su voz halara, y entera, que mi hermano no pudiera causarme más confusión. Yo traigo aquí un botecillo de manteca de azabar, toma, y llégásele a dar. Eres discreto, Trujillo. Si los desmayos que os dan proceden del corazón, esta mán, si es ilusión del demonio, no hay dudar. Cielos, qué er esto que veo? cogiome, perdida estoy. Dime quien eres. . No soy quien piensas. . Y así lo creo, Que pues llegaste a saber lo que puedo yo pensar, lo que era en mi sospechar ha sido en ti resolver. Bien escaparte quisieras. Mira; ay cielo seberano, muerta soy, que este es mi hermano Ea corazón, qué esperas? A tus pies arrodillada apelo de tu rigor. Muere infame. . Ten, señor Muere dijo, estoy turbada. Oiga señor su disculpa, que en la cama que durmió, mi marido se la dio, que el mozo no tiene culpa. Y si por esta ocasión nos puecura tantos males, yo le daré los dos reales que mos dio por el gergón. Trujillo, lleva de aquí esta mujer. . Idos vos, que no reñirán los dos. Danme la palabra! . Sí. Júrelo el señor soldado, que afe que si lo supiera, que en la cama no durmiera el mismo Rey desmayado. Juro que no reñiré. Pues voyme. Huéspeda. . Infame, tu sangre harás que derrame si hablas. Yo callaré, Cómo vas así? Señor. Mas que pregunta mi afrenta, si te hallo en una venta cuando has vendido el honor? Ni errores preguntar quiero, que cuantos una mujer hace dispuesta a querer, todos nacen del primero. A quién sigues . A don Juan? Pues cómo, si don García causó tu afrenta y la mía? Mal informado te han. Mi padre me lo escribió, y cuanto pasó en su casa, infame. . Lo que en mi pasa quien lo sabrá como yo! Diome cautelosamente palabra de casamiento, que por conseguir su intento el más ajustado miente. Por la carta no vengamos mi afrenta. . Por Dios, señor, que se le mudó el color ayes cuando lo encontramos. Cómo mi padre podrá Trujillo, en esto engañarse? Quiza don Juan por librarse dijo que era don García, que la noche desdichada de esta infeliz desventura era en tanto extremo oscura, que hizo un Imbo a Gravada; disculpose, teme, y vase. Qué te parece que hagamos; Que tras él, señor, volvamos, y le hagas que se case. Solo a la muerte violenta de esta hermana vil me incito, Eso castiga el delito, mas no remedia la afrrnto, mayor hazaña será volver con el ofensor a restaurar el honor que en opiniones está. Bien dices, pero a Granada parte, y a mi padre cuenta lo que has visto en esta venta, sin que le reserves nada. Dile que no es don García a quien estas culpas dan, y que vuélvo tras don Juan con esta enemiga mía. Que el pleito a que me envió a Sevilla por mi ausencia, ha menester su presencia, porque ante ayer se votó Que el vaya allá, que es mejor; porque su edad no se ofenda, que acuda a los de su hacienda, Y yo a los de nuestro honor. Di que del propio don Juan supe que iba a las galeras, y porque de las riberas del Riosalido han, voy a Sansucar tras él, donde sin tardar un hora se ha de casar con Teodora; o con la muerte cruel Y que no se me ha olvidado quien soy, la espada que rijo; y que esto basta, y ser hijo del Capitán Albarado. Cuanto me has dicho, señor, y lo que he visto, diré. Pues ve con Dios. . Él te dé más gusto, y suerte mejor. . De aquel padre que te dia el cielo no te acordaste? mas si de ti te olvidaste, para que me admiro yo! Jamás su valor ignoro; pero padre, obligaciones, justas confideraciones, patria, nobleza, decoro, opinión, honestidad, recogimiento, poder, conoesmiento en saber, y recato en castidad, y otras partes que requieren nuestras vidas concertadas, desprecian determinadas las mujeres cuando quieren. Esto es lo que yo culpo en los amates, si había de dolerte la cabeza, para que eran bravatas arrogantes? de que sirve la matria, y la tristeza, si saliste alentado de Granada. culpando de Teodora la extrañeza? ya tenemos moscones en celada, a Sansucar se fueron las galeras, abrevia con un barco tu jornada, que vive Dios, señor, que vituperas el blasón de tus padres heredados pues mécela amor sus burlas con tus no que daste, señor, desengañado (verás aquella nocho lóbrega, y oscura que don Gardía te dejó burlado? Ya vuelve a su frenetica locura, él está loco cuando estoy muriendo. El seso, y la paciencia se me apura, no tosiste en llegando, y en tofiendo. te paraste! . Eso hice? Y no me hablaste? Digo que nite hablé, ni vi, ni entiendo dormido pudo ser que lo foñaste. Señores, yo me voy enloqueciendo. Sevilla insigna, si está en ti Teodora escondida, ruégale que baste ya los tormentos de mi vida, que tan sin causa me da. Déjámela ves, y luego sopla mi encendido fuego, y dárete por despojos la clara luz de mis ojos, si con amor no estoy ciego. En el camino la eeré, pero si en nada acertó con ella, no es mucho errar, cuando la vengo a buscar. adónde estará, que haré: cielos, este no es don Juan? Señor, este es nuestro día, juntos los sampos están; pero por Dios que el García que riñe como un Roldán. Aquí importa resolverme, y el agravio averiguar, quiero esta vez es reberme, a solas os quiero hablar. Aay más preguntas que hacerme? Mejor fuera el embarcarte. Luego al momento me embarco, tu puedes ira infermarte, si hay para Sanlucar barco, o si el de lavez se parte. Déjame siquiera oír lo que dice este atrevido. Sin ti lo podrá decir. Basta que yo no he nacido con estrelra de refiir. . Ya estamos solos. . don Juan, los caballeros que están en buena reputación, tienen más obligación de aprobar la que ses dan- Si el Capitán Alvarado dentro en su casa os halló, porque con pecho dañado le dijisteis que era yo, pare quedar desculpado? Que dirán de vuestro intento; y mi justo sentimiento, con Juan, los que lo supieren: Este, y mi criado quieren que pierda el entendimiento. Y también me negaréis que no ha venido tras vos Teodora, y de ella sabéis. Si no es que os remedia Dios, juicio, vos os perdéis. Don García, el que de mí creyere, o imaginare lo que me decís aquí, y mi nobleza culpare, diciendo que os ofendí, mil veces digo que miente. Quitarme la posesión de un año de pratendiente, culpas sin deseargo son. Satufago brevemente. Nunca fue nuestra amistad de suerte que me oprimiese a guardar tanta lealtad, ni sé yo que me advirtiese nadio vuestra voluntud. La infame que me olvidó por vos, decirso pudiera. Solo advertid que soy yo, cuando habléis de esa manera, quien su voluntad gozó. Y en eso no habéis mostrado el ser que habéis heredado, porque un hombre bien nacido, lo que confesó querido ha de debir despreciado. También yo vengo culpando su amor, y en celos rabiando; pero es más en la mujer lo que obliga con querer, que lo que injuria olvidando. Y así os hago juramento con un noble sentimiento, que si habláis más en su mengua, que os he de cortar la lengua, y clavarla en su aposento. Quién en desvergüenza tal, dicha a un hombre principal, paciencia podrá tener? El que contra una mujer que quiso bien, habla mal. No le mates hombre, tente. Téngase todo viviente, sin que más voces se den, que el que no es hombre de bien, es hijo de pura, y miente. Vuelvan luego a sus abrigo los respetos, y castizos. Bien dice el leor Olmedilla; y es el valor de Sevilla. Por vertude mis amigos, Qué es esto! . Ya se acabo Nenguno donde estó yo se meta en saber que ha sido. Ay barco? . Uno se haldo, pero el de la ves quedó, y luego se partirán. Alto pues, a embarcar vamos.
JORNADA TERCERA
Sin dar la mano se va. Donde mosotros estamos que manos importarán Este que es el más cuitado es bueno para estafado. A eso voy. . Por eso digo. Voaced diga como amigo si en algo quedó cargado. Si sé mi hacienda gastar, y aunque por su muerte pene. le tengo de hacer matar. Pues con dinero se viene a Sevilla a pelear, en todo agravio, y afrenta tengo mi pensión, y renta, que hombre entre las tres está que mata por tarja ya, para no perder la cuenta: como voarced se concierte. se le echaremos en sal, porque hay ministro tan fuerte, que trabaja por jorval en la tienda de la muerte. Hablen más quedo voacedes mientras que tiendo las redes de las linternas, que en esto del pecado junto al sexto suelen oír las paredes: ya está todo avilorado. Gien doblones de ados caras daré. . Dele por virlado si trajerade dos varas un mosquete reforzado. Pero en esto del divero que orden hemos de tener? Soy noble, y soy caballero. Razón en todo ha de habor. Esa pido, y esa quiero. Aquí os daré la mitad, y lo demás en Sanlucar, sin poner dificultad. Veto al soto que os un Fucar. Importa la brevedad, porque él a Sanlucar va, y embartado estará ya. En el mismo barco iremos, y en llegando le daremos todo su recado allá: vaya por tierra, y chitón. Decís bien, por tierra iré. A herida cada doblón saldrán, y se las daré limplamente, y de antubión: cómo se llama? . Don Juan- Dios le perdone. . Aún están sus años en el camino. Qué importa, si predomino contra los hijos de Adans Yvo con razón quejoso le busco un fin alevoso, porque paga con rigor en las manos de un traidor un agravio cauteloso Y los que el caso supieren, ni culpen, ni vituperen mis intentos, antes digan, que a más que esto nos obligan las mujeres cuando quieres. a Que me ahogo, Virgen senta. Virgen de la Caridad de Illescas, tened piedad de mí en desventura tanta. Suéltame Aguado. . No puedo, que no sé, señor, nadar. Suelta, y podrete ayudar. Es agarrativo el miedo, esta será la postrera si escapo de tal rigor. Beves agua? . Sí señor, mas de la que yo quisiera. Ya tocas la tierra firme, suelta. . Aunque la toco, y veo, tiéneme asido el deseo, y no puedo desafirme. Mil gravias a Dios se dén. A esto llaman navegar, mejor dirán auegar, los que lo supieren bien Dos hombres que están luchando entre la muerte, y la vida; tienen una tabla asida, y les va el vigor faltando: el cielo acuda a mi intento, que hoy le pretendo imitar, pues dos vidas puedo dar con un fácil mavimiento. Dañosa te puedeser esta atrevida locura. El que anádase aventura, pocó sabe merecer. Señor. . Suelta que ya están cerca, y con solo que de a la tabla con un pie, vivos los dos llegaran. . El mar sus ondas desata, si a don Juan guardas decoro, te ofrezco tres naves de oro, y una ballena de, plata: a la tabla llega ya. Que me ahogo. Ya llegó, y por un lado le dioo 1. Ya los socorre el que va. Decí al Duque mi señor, que perdone su Excelencia, que ya voy, que en la inclemencia del mar admiro el rigor. y. El barco se trastoinó. Cobra del suelto Neblí, mientras espero yo aquí el que a la mar se arrojó. Qué hombre que salió del mar, y volvió a favorecer a los que vio padecer, es noble, no hay que dudar. Quién sois vos? . Soy con perdón un lacayo remojado. Qué nombre? Llámome Aguado. Por el nombre, o la ocasión; Las dos cosas mele dan. Quién es el que te ayadé a salir, y al mar volviós Don Juan de Leiva y Guzman. De Granada? . Señor sí. Quien si no un Guzman pudiera proceder de esta manera: Ya sale. . Y yo espero aquí. Fues las vidas nos has dodo, bien puedes darnos los pies. Y a mí los brazos después por amigo no olvidado, y por pariente. Señor, ya del mar deyo inferir, que me ha dejado salir. a gozar tan gran favor. Pues señor denJuan, qué es esto? Veníamos nueve, o diez- en el barco de la vez, y echó la fortuna el resto. El mar cruel se enojó, y contra su demasia, muchos Amielas hania; pero el César nos faltó. Todos por estas riberas con las vidas han salido. Y señor, hanse partido de Sanlucar las galeras? Tres horas ha que partieron; pero luego volverán, si a este impensado Hluracas otra puerto no cogieron. Solo en su busca venía, yero habré de detenerme, si vuelven, a rehacerme de la ropa que traía. Vuestro amigo soy, don Juan, y conozco el deudo nuestro, cuanto yo tuviere es vuestros Sois en efecto Guzman Hola Lujan. Señor. . . Parte a la ciudad, y a don Diego de Orellana le da luego un recado de mi parte. Que le llevo un huéspedidí? pero que no me atreviera, si en Gravada no estuviera su hija. . Dírelo así. La ocasión me hará que pique. Da ese capote a don Juan. Ya que un capote le dan habrá para mí un repique? Que os vea mi padre quiero, que quedó cérca de aquí viendo cobrar un Neblí. Sus pies besaré primero. Vosotros aquí esperad, que también os llevaremos. Hoy es fuerza que esperemos en tan noble caridad. Qué decís de este Olmedilla: Hermano Perpiñan, yo, que el demonio nos sacó engañados de Sevilla. La cara le vi a la muerte, y antes que el cielo permita otro trance, en una Ermita haré que el alma despierte Que mi culpa conocida, de mis delitos me advierte, pues ivamos a dar muerte al propio que nos dio vida. Quedo, que el traidor que fue ingrumento de este engaño viene. . Vendra poy su daño. Cómo estáis así! . No se, preguntádselo a la mar, que el barco nos trastornó. Y mi enemigo murió? No ha dado el tiempo lugar. Ahora se fue de aquí, y como los dos estamos sin armas, no le matamos. Si os doy esta arciero . Sí. Tomad . Confiésate luego sin engaños, ni disculpas, que hoy has de pagar tus culpas. Solo que me oigáis os ruego, Atale con una liga a un lentisco, Perpiñan, pues la bondad de don Juan también nos ata, y obliga. . El divero no es castigo si mitigáis el rigor. Dice don Juan mi señor; que os vengáis los dos conmigo. Volved, y decidle vos que él se llegue aquí, y verá, quién, y porque atado está. Qué es esto! válgame Dios, o famoso don García, así os vengo yo acoger, azote sino ha de haber chiquichiquimorena mía. . Sepa yo por que me atáis, y me tratáis de esta suerte. Solo porque vos la muerte de don Juan solicitáis. Los dos, a quien cometistas esta venganza homicida tenemos por él la vida, que a peligro nos pusistes. Y aún el más fiero animal del dañó injusto se ofende del que le saca, y defiende de algún peligro mortal. Qué dices, estas en ti? Di que esto es también locura, pues esta no es noche oscura; quien es aquel que está allí: Qué es esto . Satisfacerte la dádiva recibida, un seguro de tu vida te damos con esta muerte. Tente. . Déjale tirar, que de este infiel sobornados, veníamos conjurados a procurarte matar, y esta escopeta nos dio para ejecutar el hecho. Noble hazaña, hidalgo pecho; dadme tirarele yo. Confiesasme, don García, que puedo matarte? . Sí. Y que justamente aquí vengarme de ti podría? Si confieso. Pues no quiero, cuan do así puedo matarte, otra cosa, que enseñarte las leyes de caballero. Y así podrás confesarme, que si veniste a ofenderme, tienes ya que agradecerme, cuando puedo yo quejarme. Y a vosotros os advierto, que el que a cuanto aquí pasare un punto se meneare. puede contarse por muerto. Desatad a don García: traía espada . Esta es. Hacens a un lado los tres. Esta si que es valentía. Toma tu espada . qué ordenas? Que si estas quejaso, aquí te satisfagas por ti, y no por manos ajenas. Que en esta satisfacción mayor crédito se alcanza, porque esta es noble venganza, y esotra infame traición. Y que procurabas, di, si te vieras vencedor, dar vida a tu muerto honor, cuando tú la muerte a mí. Saca la espada. . Qué fiera se viera de ti obligada como lo estoy, que indignada ofenderte pretendiera Si de algo estoy agraviado, es que haciéndome enemigo, quieres que riña contigo, después de haberme obligado; A tus pies estoy rendido, pues no se debe inferir que obligado he de reñir, cuando obligar tu ofendido? Esta escopeta me llevo. Y ser puede información, don Juan, de esta obligación, pues la vida, y ser te debo. El hijo del Duque vienes A buscarme vuelve; adiós: El vaya, señor, con vos, qué lludo término tiene! A Sevilla nos volvamos Olmedilla. . Ferpiñan. un penitente san Juan seré si en el yermo estamos. La muerte vimos los dos, y desde hoy en ser me fundo muy cobarde para el mundo, y valiente para Dios Y dar por su omnipotencia pienso armado de razón, reveses de contrición, y tajos de penitencia. Con un noble proceder dijo, y con razón un Sabio, que no hay poderoso agravio que no se pueda vencer. Don Juana Sanlucar va, y mi prima enamorada habrá vuelto de Granada con su pasión, claro esta. La palanta que le ha dado haré que le cumpla allí, y quedaremos así, yo sin celos, y el casado. Muy bien de nuestra amistad puede el señor don Antonio tener tal seguridad, de que le dan testimonio mi deseo, y su bondad. De esta pobre casa mía, y de los que en ella están; se sirva su Señuria, que al más mínimo Guzman se debe esta cortesía. Y caso que no lo fuera el huésped, apadrinado de tal mano, mereciera ser justamente hospedado de quien más vida tuviera Y si capaz fuera el mar de poder considerar esta sangre ilustre, y clara; por un Guzman respetara a los que quiso anegar. Es mozo, señor Lujan! Mozo, y como el Sel galán, y de suerte es alentado, que a tres hombres sacó a nado, Cómose llama! . don Juan. Aunque ya hubiera venido Márcela, a quien hoy espero, fuera támbica recobido ese noble caballero, come estimado, y servido, por Guzman, por valeroso, por desgraciado en el mar, y en sus endas animoso; le quisiera aposentar esplendido, y Peneroso. Ya llegan. . ves la subida les podremos excusar, que en una sala escogida que hay abajo podrá entrar, donde hay cama apelcibida. Dijeron que vive aquí el padre de aquella ingrata. Esta es su casa. . Ay de mí, que aún la memora me mata en la gloria que perdí. Del infurmarnos podremos si han de volver las galeras. Un barco hermano, fletemos. Lien mis penas aligaras, como está el más medra emos. Por no llegarclamente dos horas antes, perdí mi gloria, mar inclemente, pide a Nepruno que en ti luegue el humedo Tridente. Ruega a Bóreas enojado que detenga el Huracan que te tiene alborotado, mientras que vuelve don Juan a este puerto deseado. Y tú en tanto no respetes las galeras Españolas, a quien es bien te sujetes, el montante de tus olas saca contra sus trinquetes. Que si mi llanto, y mi fe no te mueven, claro sé conocidos mis enojos, que en dos mares que mis ojos me ofreced, me anegaré, Acabar fuera mejor a manos de mi rigor tu vida. . Al cielo pluviera, que ni yo mi mal sintiera, ni tú tu perdid honor. Si a ti el amor de Márcela, porque bien te pareció, te da cuidado, y desvela, como podré sufrir vo una amorosa cautela! Déjame, hermano, llarar una esperanza perdida, que site pude afrentar, te conservó así una vida para que puedas quitar. Y puesto que a ti un deidén te tiene inquieto también, si culpas afecto tal, pensaré que juzgas mal, cuando sabes querer bien. Gente sale, suite ahora, y di que eres mi criado. Ay desdichada Tendora. y di her mano digraciado, despreciad cuando adora. No he visto tal cortesía, tal er y tal galsardía, de vi. Rey fuera justo ser. ha ésped. que tal proceder myor ca a merecía. Din Antonio va a buscar a su recámara ahora uni vestido que le dar. todo el tiempo lo mejora, si todo lo inquieta el mar. Marce la a decir me envía, que está en una caseria que aquí cércatengo yo, donde indispuesta llegó, y recibirla quería. En trayendo de vestir a don Juan, he de partir, y aún ahora, si aquí hubiera un criado que pudiera el vestido recibir; quiero ver si alguno viene. De atreverte un forastero a preguntar, siempre tiene disculpa. . Y de vos la espero. Disimular me conviene. Nací en Gravana, he llegado con intento de embarcarme, y por haberme tardado, de vos quisiera informarme peraroso, y lastimado, si a este puerto volverán las galetes desde Oran. Mándolo así su Excelencia, y será corta su ausencia por la priesa que le dan. Tres horas ha que partieron; y apenas al mal tendieron los trinqueres, y bastardos, cuando los vientos gallardos el mar cano embravecieron. Y esto me da a sospecehar, que oprimidas a tomar puerto, a Sanlucar se vuelven; pero si no se resuelven, os será fuerza esperar. Y solo porque en Grañada racistes, si va ocupada esta caraso estuviera de otro huésped, os la diera. sin extrañaros en vada. Que en vuestro lugar nació un hombre que al Rey sirvió, y en ocaliones muy grandes me amparó olando en Flandes, y su bandora me dio Vive, señor todabia el Capitán Alvarado? l. qué escucho? Ay desdicha mía. Aquel fue el mayor soldado aentonces el Rey tenía. Tres venes mi adversa suerte, en la conquista de unfuerte por difunto me dejó, y él otra atres me libró de los brazos de la muerte. Muy viejo estará . Señor, si está, pero su valor en el Jordan de su ser se remoza por tener las colunas de su honor. Ay ingrata si no fuera por ser parte apasionada, mas de su valor dijera. De persona tan honrada sin pasión os lo creyera. La que yo debo tener es muy grande. . Puede ser mas que la mia crecida! Sí, que a vos os dio la vida, y a mí la vida, y el ser. que es mi padre. . Ya mi raba en vos un traslado sayo, que del caso me informaba, y de esta verdad arguyo que el alma contenta estaba. Mas pésame que lleguéis en día que he de deciros, señor, que me perdonéis. no porque no he de serviros, que lo haré como veréis, Viéneme una hija mía de vuestra patria, y querrla irla ahora a recibir. Revaced para vivir difunta esperanza mía. Solons suplico, señor, me dejéis acompañatos. Yo agradezco ese favor, y le pago en no cansaros. Permitirlo es el mayor. Aquí podréis esperar. Yo os tengo de acompañar. Si gustáis venid. Teodora déjame en mi causa ahora, que aquí te puedes quedar. Es criado? . Señor sí. Pues el nos espere aquí, y si un vestido trajeren para don Juan, y le dieren. mi huésped es, y está allí. . Ay de mí, don Juan se llame, paciencia perdida gloria, parece que está en la cama, hoy e admenta en tal memoria de mi amor la ardiente llama. Don Antonio mi señor, dónde está el señor don Diego? No está aquí. Duermo don Juan: Es el vestido? . Y os ruego que se le entréis. . Si entrarán. Resuelto es el paje a fe; también este a su criado se dé luego. . Si daré. Parece que está enojado, sirve a don Diego? No sé. De qué gusta! . De hablar poto. Quién lo enoja . Que sé yo. Lindo paje, humor de laco. no está de humoribas! . No. Pues adiós, que yo tampoco. . Muy pobre debe de ser Caballero a quien le dan esto que se ha de poner; con el nombre de don Juan me ha llegado a enternecer. Hay tirano dueño mío, si llegar a ti pudieran los suspiros que te emblo, que justas quejas te dieran contra tu ingrato desvío. Mas no lleguen, que aunque son ardiente respiración de mí ya encendida esfera, darán viento a tu galera, y cubía a mi perdición. Parece que dio un suspiro, en aquel afecto miro obro amoroso cuidado; otra vez ha suspirado, y cuidadosa me admiro. Y si aquel dolor profundo es pasión enamorada sin premio, en decir me fundo; que es un alma condenada al infierno de este mundo. Cemo en la cama he de estar si toda el agúa del mar no pudo apagar mi fuego? Abráfate, y ten sosiego, no demos que sospechar, y en trayéndonos vestidos. volvámonos a Granada, que según de tus sentidos trianta amor en tal jornada, yo los cuento per perdidos. Bien dices. Gente hay aquí? Quién eres? . Este vestido: qué es esto cielo . Ay de mí, o yo la vista he perdido, o estoy con ella, y sin mí. Sin duda en tantas locuras, naturaleza, procuras ver mi vida remediada, y de variar cansada dúplicas ya tus pinturas. Si esto no es soñado, cielos, hoy se acaban mis recelos con la ventura a que áspiro. Mientras más lo juzgo, y miro mas se aumentan mis desvelos, Los dos me miran a mí. Ser quisiera zcahorí para solo ver, señor, ya entiende el sabio Letor, Disimular quiero aquí. Si sois el señor den Juan, don Antorio de Guaman mi señor, estos vestidos os envía. . Y mis sentidos ya de confusión lo están. Yo belo a su Señoría las maros, y en cortesía os suplice me digáis quien roís. Si de espacio estáis, yo no, direlo otro día. Porque de aquí no se ausente no me quiero declarar, a diós. Espera. . Detente si te procuras curar, de mayado pentente. Qué es ella, Aguado, imagino. Una mujer priacipal no vendría en traje tal a servir, y a padecer. Yo lo fundo en que es mujer, y en que no me quiete mal, Pero no quiero perder el juicio en discurrir, que ello se vendrá a saber; ven, y dame de vestir. Digo, señor, que estara tu padre en el lugar ya, que por mis ojos le vi dos, otres leguas de aquí, venir aprisa hacía acá con Trujillo su criado, tan presto, y determinado por nuestro coche pasó, que aún los ojos no volvió. Qué broselos un cuidado. Tácil será de hallar: las posadas del lugar son poeas, id a traelle, y de mi parte ofrecerle mi cara, y mi voluntad, que el una vida me dio, y no es mucho darle yo una pobre casa aquí. De darme su hilú a mí ya su palabra empeñó. Ea esperanza baldía, no te máis que esté es el día en que ha de permitir Líos que concluyamas los dos con que Marcela senmía. . Ea encubre tu pasión, si no quieres que tu padre sepa tu loca afivión No hay consejo que me cuadro en tanta resolución. A solas quistera estar, Lucia, por descansar dando voces. . Sufre ahora, que tiempo vendrá, señora, en que te puedas quejar. Dime, hija, como estás. Muriendo, y no puedo más, Márcela, di lo que tienes, a tu cala, hija, vienes; bien allviarte podrás. Y para más consolarte, una nueva quiero darte que ha de aumentar tu salud, Solo hallo mi quietud, don Jnan mís, en desearte. Don Esteban de Alvarado es tu marido. . Ay do mí- El cosor se le ha quitado. La honestidad obré aquí. Mejor dirás su cuidado; desmayadn esta, señor. Y a mí me mata el dolor, hija Márcela, qué es esto? una poca de agua presto me trae. Lo que hace amor. Si do mi vejez cansada escuchas los ecos tristes, vuelve hermosa desmayada. Mas ay de lo que pediste. Sin duda es casa encantada, esta, señor, no es Lucia? Jesús, este no es Aguado? Sin duda mi fantaría los rostros me ha retratado con que turbame podía. Hija, Márcela; ay de mí. Señor dón Diego, qué es esto? Lo que ver podréis aquí, mi hija. . El cielo ha dispuesto que pierda el juicio así. Esposo del alma mía- Esto es peor, loca está, como esposo le decía que tiene, sin duda da en este tema. Desvía? A la cama la llevemos, los dos llevarla padremos. Dejadma que me matáis, mirad que me atormentáis, Suelta, no la disgustemos, Yo la llevaré, señor, ella tiene algún doloro, Quiza yo sabré acertar? Y aún yo lo podré jurar. Cómo te sientes . Mejor aquí a mi padre detén, mientras que hablo a mi bien, que el cielo lo ha puesto aquí. Yo lo haré, señora así. Don Juan la lleva muy bien. Voto al soto que es Márcela, y que la mete don Juan, famosa está la eazuela, hoy a esta casa vendrán hasta mi madre, y mi abuela. . Señor, su melancolía nació de que don García la dejó, y sola ha venido. Es un traidor fementido, y no tiene sangre mía. Muy buena disculpatengo si a mi prima no he traído, siguiendo diré que vengo su cauteloso marido, cuya venganza prevengo. Diré que don Juan le dié palabra, y no la cumplio; mi tío está aquí, señor, dame los brazos. . Traidor que de si dejeneró; villano inconfiacrado, atrevimiento has tenido deverme: En que estoy culpado, que te muestras ofendido, y ofendes cómo agraviado? Cuando a tu prima dejaste venir sola, desconoces lo mucho en que me agraviaste? Escúchame, y no des voces, daré disculga que baste. Si no he venido con ella, he venido en seguimiento de quien tu honor atropella. Di, que ya te escucho atento contra el rigor de mi estrella. Un caballero, señor, de lo mejor de Granada, ya quien ella tuvo amor, le tiene palabra dada de esposo, y hasta. Ay honor. Yo irca saber su posada, y iremos de mano armada; y en tanto ten avisado algún pariente alentado, hombre de bien por su espada, que es valeroso. . Y quién es? Su nombre, y su calidad te diré señor, después que ahora en la brevedad consiste nuevra interés, . Qué pariente puede haber como un noble, y le al amigo? de don Juan me he de valer, y lo he de llevar cenmigo, Perdida este la mujer. Quién pensara que don Diego era su padre! De aquí nos importa partir luego, que ya con idero en ti las estoras de este fuego. Ya, señor den Diego, está Márcela más aleveada. Sus males me constan ya; trae un dolo? de Granada, y hase de cusar acá. A u aber, y ermesurá se debe cualquiera cura Y yo ampararbe de vos, pues os hizo noble Dis, cuando nací sn ventura; mandada vuestro criado que se retire allá fuera. Déjanos solos Aguado. Invimble ser quisiera; ya que soy tan desgraciado. . Señor den tuan, el honor no se puede confiar de hombre de me os valor, hoy me habéis de acomp añar, y haré mi suerte mejor. Un caballero le dio palabra de de casamiento a Márcela y la quebró. Por aquí escaparme intento si otro también la engañó. Vive el cielo que ha de ser hoy Márcela su mujer, si el lugartodo estuviera de su parte, y defendiera su engañoso proceder Dicen que es de estirpe clara, y valiente. . Si repara en eso vuestro cuidado, si el Cid fuera el obligado, y viviera, se casara. Don Juan de Leyvay Guzman soy, y resueltos están mis obligados deseos, no le han de valer todeos si fuese un nuevo Roldán. Solo quien es me decí. Ahora llega a aquí quien os diga con verdad sus partes, y calidad. Él le casará por mí. Dónde le iría a polar hombre que satió del mar, pobre, mojado, y desnudo? que me pueda, quedar dudo, posada ya que mirar. No parece Señor no. Dile aquí al señor don Juan, supeesto que es otro yo, por ser Leiva, y er Guzman, quien es el que me ofendió, que si él va de nuestra parte, si fuese el contrario un Marte, cumplirá lo prometido; pues de que te has suspendido, hay aquí de qué espartarte? Dadme los brazos, don Diego Jesús, señor Capitán, que me deis los vuestros ruego Qué dudo, que este es donzon! Qué oigas aparte te ruego. Conocesme! Señor sí, esto solo me faltaba. Contra mi esposo! ay dé . Hoy don Juan tu vida acal o te has de casar aquí: sin dudo sabe ya el caso, y me ayuda. Oh le case, o morira. A él le está bien, y lo hará, aunque lo piensa, y lo auda; muera o dé amno luego. Oh valeroso don Diego, amigo al fin de valor Quién no vuelve por su honor? Apartaos que daré fuego. Muera el traidor. Vive Dios, que os azunte, padre, a vos. A tu pade ingrata. . Sí, a mi padie, y alos dos, y ellos silo se tuvieren solamentí considaren, si contrasón Juan se inquietan, que aunspadres no respetan las mujces cuande quieren. Revmeda un ser, y una fama si se casa los Teodora. Márcela, señor, se llama. Ma hija. . La mía. Ahora (empieza a urdir etra trama. CeJula de caamiento se su firma, letra dio A Tedora, y solo intento que la cúmola, También yo por Márcela. . Lindo cvento? El remedio que hay mejor, es, que muera este traidor. Quién ha de morir? Don Juan. Cómo, si a su lado están mi fe, esperanza, y amor? Quién eres Tu hija soy, pero de su parte estoy, porque amor con ser mi culpa. ya estoy tal que me disculpa. Muera. . Tente. Loca estoy. Contra mí muev Matárala mi rigor, Detente, y no intentes nada, que soy mujer con amor, y estoy ya determinada. Dos padres nobles, y viejos tratáis así? Hermana advierte. ̱. Ya es tarde para consejos, que entra flaco, y sale suerto amor, y causa estos dejos. La espada, y furia detén, que soy tu padre. . Preven más causa, que aunquies así. no hay padre que tenga iquí, que he llegado a querer bien: que procuréis remedurnos, está bien, mas no quitinos el consuelo, y la esperinza. De espadas es esta dinza, y vienen a concertarnas. qué es esto don Juan . Reñir. dos me quieren alquitia para yerno, y conrazón pudiera aquí Salemón mandarme, señor, partir. Pues yo fin serlo esta vez seré del pleite juez. Yo lo apruebo. yo consiet Yyo la acepto contento. Así se juzgan en Fez. A don Juan, señor, pedía que con Teodora, hija mía, se case, porque le dio palabra. . Y lo mismo yo, por ser deuda que el dería. A Márcela tiene dada palabra de cusamiento. Verdad, mas no importa nado pues no corre detrimento mujer que no está gozada, Solo a la hija, señor, del Capitán Albarado debo palabra, y honor. ase sentenerado, que ese es el daño mayor. Sí, pero como estarán, cuendo tal premio me dan, reportades mis desvelos con mujer que me dio celos, señor, con otro don Juan! Ese den Juan era yo, y el que ese engaño causo, porque hallé en su calle a Aguado, y lo duji disfrazado. Estoy loco ahora! . No, yo soy! que me ongañe. Haz, señor, que a mí me de la mano también Márcela, y por fin de esta cautela con tal premio quedaré. Que admiras por tu marido a don Esteban te pido supuesto que él lo desea. Yo soy ya la que granjea, y la doy. Y yo la pido. Principio di a mi alegría. Yo fin a la pena mía con lo que el cielo me ofrece, pues pierdo al que me aborrece, y gano al que me quería. Quién duda que habrán dejado a Lucia para Aguado? Yo no me quiero casar. Ni yo, que eso fuera andar toda la rida atrastrado. A mi padre se ha de dar cuenta de esto, y celebrar con su licencia en Palacio eestas horas más de espacio. Sus pies deseo besar. Y los que ver pretendieren sus ve luntades premiadas, Jimén, confien, y esperen; aquí acaben perdonadas lis mujeres cuande quieren.
