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Texto digital de Monarquía del alma, y guerra de los sentidos (primera parte)

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Francisco Zapata Pimentel de Herrera
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Francisco Zapata Pimentel de Herrera Segura
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Monarquía del alma, y guerra de los sentidos (primera parte). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/monarquia-del-alma-y-guerra-de-los-sentidos-primera-parte.

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MONARQUÍA DEL ALMA, Y GUERRA DE LOS SENTIDOS (PRIMERA PARTE)

VáLGAME el Cielo, que ven? o qué bellísaima estancia! qué ameno jaréín! qué flores! o que sueos la que dorados que hermosa media que enarchitrabes de or sobre colunas de piata, Vasa, y plintos de cristal hay rosamente descansa! que tálamo tan florido! que espaciosísimas las? Que colgaduras de tela, gua necida de esmeraldas! Sin duda que para mí fabricó Dios esta casa Onjectos crió tan bellos, que en mi presunción vizarra la vandad de mis otrodueño no repara, H. Míralo bien, no te engaña tu vanidad, pues de nada te formó el Autor del día, para que a su luiz temprara reconuznas lo que fuiste, y lo que ierás manana. Ya sé que de las tinicnias nací en los brazos del Alba, y que es la primera vista que al mundo doy. Pues repara como a la primera vista la vista (ampre se engaña. Quién, me ha sentido? El Oido, porque tiene dos ventabas por donde le entran las voces, los ecos, y las palabras, mira bien si pres sentido? Suurida suy, mas e majestad me considero, que ninguno me adolanta. pues hoy el primer sentido Corporal. De tu arrogancia me da el humo en las narices, Ay abanoija má este es el que no me deja comor carne con mostaza? Quién eres tú? Yo? el Oífato, Y, tú? Yo? el Gusto, mis ojos, no me lo ves en la cara? Humor tienes. Gasto mucho, tanto que por mí se gasta cuanto se asta en él mundo, que soy el Gusto. Pues basta; y aqueste que a mis balcones, y a mis niñas, que encerradas en tálamos de cristal, porque aún del habré que pasa se ofenden, los hace punta, las ronda, estornuda, y anda sonando sus instrumentos por las calles, y las plazas anda contigo? Con migo, porque tiene sus ventanas sobre mi puerta anda siempre, y es figura tan sobrada, que se nos pone delanto, y aún se nos viene a las berbas. Es colerico? Es ahumado, tanto, que si se amostaza nos da con un soplameros por la mitad de la cara. Y de qué vive? Del hay porque es figura muy varia, vive de Camaleón, come almízcle, ambar, y algalia, y quiere que entre las flores le hagan siempre la cama. Aquí entro yo. Quién es este? Este es otro que baila, pero no, si no el que toca, porque es un ciego que anda al uimo de los sentidos, pero no reza palabra, porque es mudo, y cuando quiere hablar; en su idioma habla, pero aunque habla con tiento es a coces, y a puñadas. Líbreme Dios de al ciego, Qué dice el Oido? Nada, porque no sabe el Oido lo que se dice, si falta el ciego quién tocará? Perderá en las consonancias de su ejercicio el objecto. Ya el Oido atiende, y calla. Queréis ir todos con migo? Adónde? A ver mundo. Guarda, porque no hay gusto en el mundo con o el eltarle crisa caraa Yo miro vuestros armentos. y siguiendo ne pasaras seguros iréis a or migo por dor de quiera que vaya Nara mes,no, tas seguros, que tomoneos Piratas ermmado, y no le tnnces, aunque ntas sus midanzas, Pues a caso soy yo el ciego? Tienes antojos, que basta, y de ti no te asegures, aunque está el mar en bonanza, Yo de mí mismo, porque? siendo yo mi misma guarda, Ya te lo he dicho otra vea, porque la vista se engaña. Todos no sois mis vasallos? no soy la primer ventaja del Reino de los sentidos? todos no estáis a mis plantas? Cada uno en su rincón, pues que sus acciones manda, es dueño de sus acciones. Pues qué soys? Tus camaradas, pues que con tigo a la mesa nos sentamos, y en campaña te asistimos siempre en cuerpo mientras dura la batalla de la vida; que a la vida hacemos cuerpo de guarda. Rayos arrojan mis ojos, Que no son si no pestanas, Sabes quién soy, loco, de? Presto la vista se cansa. Loco, eso no, vario sí, pues la variedad se halla en mí como en propio centro, Te lo diré en dos palabras: mieres Conde de Altamira, De que tan bien de Veraguas, ingerto en Marqués del Viso. Gesto siempre estás de charza. se nuerote obedece, (auque siompre te acompañay es el que no puedes ver, es un señor de Garnac ha, atró es que según lo ahumado ande, y aunque todo es de alánbique, por no decir de alquitara Prétame su descendencia de su casa de Anumada este, que la vida en flores, elaro, que por las ramas. Fruto, y flor de libertad con migo cogiendo pasan. quieres tú que te obedezcan ciego do puras lagañas? Y tú noeres siempre vil? No siempre, aunque una hornada de pasteles me da gusto mas que a ti todas las damas. Ciego de cólera estoy, vere de aquí que me cansas. Qué será de ti sin mí? Contago, Gusto, todo se halla. Que hay ciegos que tienen gusto, y vista sin gusto es nada. Idos, o venid con migo. Por donde tuviere gana se podrá ir cada uno Solo esto me faltaus, Te falta mucho que ver. Por dónde entraste en la sala? Yo soy el Libre Albedrío, que siempre, Vista, se halla con el que libre nacio si el sentido no le falta, y estos han de audar contigo, mas con voluntad forzada ninguno te ha de servir. Ro qué? Porque Dios lo manda. me, en que Región vivimos? En el Imperio del Alma. Ahora si que vivo yo con gusto en aqueste Alcázar, porque es el objecto mío esta voz que me regala. Sobre esa torre eminente, que hayrosamente elevada sobre ese humano edificio hasta el Cielo se levanta. Como cabeza que a un tiempo cinco Reinos avasalla, pues ya conocéis el dueño hauréis de quedar por guarda. Esta es vuestra obligación, pues para guarda del Alma crio Dios cinto sentidos, solo en vuestra fe se halla, y se fía su defensa, su ventura, o su desgracia. h Aquí tenéis vuestro asiento, subid por aquesta escala, A mí me toca subir por el aire. ve. En esta casa, advvertid, que sube más al que nmas humille baja. Señor, qué Región es esta? El Reino que te previene para ser obedecida el Amor, que es Rey de Reyes. Con migo entrarás segura, para que segura Reines en la Corte de este Imperio, que a cinco Reinos le estiende. Y todos cinco sentidos por diversos accidentos están siempre: mas tú, o Ley! tam sabia, como prudente. Los gubierna, que regidos, aunque variamente sienten, sus leyes, y sus sentidos a una voluntad se mueven. Que es una estoica armonía la variedad que contienen Polítics natural. Si hay Política que puede conservar sin artificio sus estados, y sus leyes es el estado del hombre. , Dónde está la Corte? Atiende: Yace la Corte del Alma, Reina de los cinco Reyes, que aunque la sirven sentidos de la Ley, sin Ley la ofenden. En una breve campaña, coronada de claveles, que es el corazón del Reino, donde vive como quiere. Aunque ceñido de bosques el sitio escuro es alegre, fuerte por su fortaleza, y más por sí mismo fuerte. Vitales aires respira, que varen sus capiteles, trincheas, cabas, y solos, cuyas murallas guarnece. Una fuente tan copiosa de randales tan peremnos, que ni los seca el Verano, ni los eriza el Diciembre. De cuya toja afluencia abundosamente beben vitalidades las plantas que gozan de sus corrientes. Mares por donde navega el sustento suficiente, que de esta Región aporta a Puertos tan diferentes. Bíos por donde discurren sin cesar continuamente muchos animales, que como espíritu se mueven. A quien el mar en sus brazos ansioso recoger suele, porque a su vista en los golfos las ondas vitales crecen. La cabeza de este Reino, puesta en lugar eminente, proside en un moble Alcázar para que mejor gobierne, Un Sabio Juez entendido, Noble Archibo de sus leyes, Consejero de su Estado, de su Audiencia Presidente. Tampariento de su Reina, que hay al gunos pareceres, que no les hallan distintos del ser esencial que tienes se tan presto en sus despachos que tantos antos prones cuantos registros la informan incelenibles especies, Que sos orros Conscieros que informan lo que pretenden, los que al Tribunal Augusto quieren ha larse presentes. Aquí está el Archino, adonde se guardan eternamente, los memoriales del Reino, y hay del si una vez se pierden! Que ni tendrá paz el Reino, ni seguridad sus bienes, ni el juicio andará acertado, ni haurá firmeza en sus leyes, En este Aleázar el Alma da audiencia a sus pretendientes: habla a quien quiere hablarla, y ve a quien verla no puede. Porque está como encantada en los vitales retretes, ya de encarnado azabache, y ya de rojeada nieve. Que aunque para registrar en el mundo cuanto quiere tiene este moble Palacio sendas ventanas patentas, Están, con tal artificio, que su vista Real defienden en dos rasgados balcones dos cristalinos canceles. Y todos, sus cinco Reinos a un mundo entero se estienden, pues mundo menor el hombre se llama, si bien se advierte. Esta (Ley mía) es la Corte del Ama, donde conviene, que por ti viva segura de tres enemigos fuertes. Que a fuego, y sangre procuran, si con lisonjas pretenden quitas (oh mano atrevida!) la Corona do sus sienos. El Alma es Esposa mía, mi gloria, y todos mis bienes, por ti sola ha de gozar, como por ti le gobierne, El Alma de mis sentidos es el Almala quien se ofrece mi Amor, tan sacrificado, que por ella he de perderme, y aún la vida ha de costarme si las espaldas me vuelve. Bastantemente, Señor, vuestro querer se encarece, pero yo soy tan severa, que ese Amor no me enternece. Porque como soy la Ley yo, tan inviolablemente tengo de guardar justicia, que en el lugar eminente que me ha dado vuestro Padre vos habéis de obedecerme. En sola razón me fundo, y así mire el delincuente, que lágrimas, ni suspiros, ni me ablandan, ni me mueven. Aquesta es mi condición, aunque suave parece, que soy celosa, y la Ley, ni se dobla, ni se tuerce. Y si yo ruego a mi Padre por el Alma? Aunque le rueguen vuestras lágrimas, Señor, ni el sudor de vuestra frente, hasta que a arroyos de Sangre convierta el prado en claveles. El Pecho de vuestro Padre no ha de ablaudar, y en aqueste trance, si hacéis por el Alma; cuando culpada se viere, algún empeño, veréis como en brazos de la muerte será vuestro mismo Padre quien os desampare, y deje. Y así mirad que Precepto le ponéis, para que Reine eternamente con vos, sin que vuestro amor desprecie, Ni olvide por otro dueño, que hay mucho peligro en este Imperio, donde se queda Reinando tan libremente. Mando, que de un solo árbol, (por lo que del árbol pende) que está en el Parque hermoso, donde los sentidos duermen, ni un solo bocado coma. Con esta industria pretende . provar mi Amor las finezas del suyo, si es tan valiente, que su gusto por el mío con sigo mismo pelee. No la quites el bocado, porque no se desenfrene. Yo le daré otro mejor, con que esté más obediente al precepto de las riendas. Cuándo? Cuando menos piense, que aunque es larga la carrera, el discurso será breve. Y ahora en una manzana, que hermosamente alegre es lisonja de la vista, quiero que el gusto atormente. Porque no hay mayor tormento para el gusto incontinente, que es, viendo el fruto en la mano el no gozarle, y tenerle. Si en la fruta de este Arbol está el tormento, y la muerte de esa inconstante mujer, ella es tan poco abstinente, que le tragará el tormento, aunque la vida le cueste. Pues qué remedio, Ley míar Vos mismo habéis de ponerle. Cómo, si tú no me ayudas? Para que no se despeñe yo el freno, y vos el Bocado seremos del Alma siempre. Esta Escala misteriosa setenta y dos gradas tiene que con otros tantos nombres, misteriosos caracterés, el Nombre de Dios explica cuando disfrazado viene, para luchar con el hombre, porque con la lid despierten todos sus cinco sentidos, que aquí sin cuidado duermen, Tendido está por el suelo, aunque por el Cielo quiere subir a escalar la Gloria el hombre dormido vele, y alcanzará desde el suelo el Tesoro que pretende, porque no es para dormidos Tesoro de tantos bienes, Que así se duerma este hombre? Que siendo de cinco Reyes, y Reinos todos sentidos el dueño no se desvele? Pues duerma, porque dormido aún del mismo Dios no tiene por Príncipe Soberano que tantos Reinos posee hoy seguras las espaldas, Ya su acerca, ya le hiere, ya le arranca una costilla, y ya de ella hermosamente le labra un nuevo cuidado, que sus cuidados aumente, Ya a este cuidado despierta, ya a su vista se enternece, tanto, que del duro hueso múltida carne le ofrece. Nueva conyunda las dos cervices amantes prende en dar Ley, pues por ella todos los sentidos pierde. Esta escala es la ocasión en esta ocasión, y pende siempre del Libre Albedrío, que aquí la tiene pendiente del muro de los sentidos para el que subir quisiere. Vuelvo a subir, porque vea el hombre cuando comience a repechar la virtud que en esta escala se advierte, que por sus grados, y gradas mas sube el que más deciende. A de la vela? Quién llama? Abrid las puertas, abrid a la Ley de los sentidos. h. A mí me toca el abrir. A mí me toca primero verquen nos llama. Ya mí darle, o no darle posada, porque yo libre nací. La Ley he visto, y de paz la Ley parece venir, La Ley dice, guarda fuera, no entre esa dama aquí, que algún papelón nos trae, algo quiere proibir, porque es dama muy mandona, todo es mandar, y reñir. Qué nos dice el Albedrío? Que abráis, o no. hHoy. Resistir no podemos a la Ley. Qué presumirán de mí? Abridme, que en buena fo que os vengo ahora a advertir como habéis de conservaros en el Reino en que vivís. Con dificultad la Ley. el hombre ha de recibir; subamos por esa escala. Yos nunca podéis subir, yo si subiré por vos, pues vos mismo me subís Bien puedo. Cómo? Bajando, y también lo haré por ti. Las puertas de los sentidos tenéis abiertas, venid, que en la sala de mi Audiencia nos habéis de Prosidir. Cerrad primero los ojos, porque no podrr ia sufrir de tanto Sol tanto rayo como el cándido tellía esconde de ese embozado, hoy. Aunque embogado venía, la dulce dueño de mi vida, ya os conozco. Aún discurrir no le deja al pensamiento, algún misterio hay aquí. Grande Sacramento encierra el embozado que vi al entrar por el Palacio. Mucho da que presumir. Si viniera a darnos Pan fuera más que Serafín. Yo cuando entró por la puerta Pan toque, Yo Panolí. Solo el Oído se inciena. Porque solamente así el Oído te conoco? Entre la Te poraí, que el corazón fincero Y tú, Almas me conocer Sin ver te adoro, ay de mí! con que temor te recibo. Siempre se ha de recebar con temor un Embrordo, ̱. Como delante deta en el Tribunal le ha entrado de jazmirr? Porque es el pramio, y la Ley siempre delante de si trae el promio, porque el Alma se adelante en el servir, Bien está, y en ese premio tenemos Pan qué engullir? Pues porque pides más Pan que otro manjar, bestia, di? Porque todo es carne, y sangre lo que hay en este Páis. hoy. Es verdad, yo así lo siento. Y aunque lo quiera encubrir lo verán hasta los ciegos. Aquí Dios, en mi sentir, es Hombre tan Liberal, y tan Prodigo de sís que viene a hacer Carme, y Sangre todo su caudal por mí. Sentaos. Ay Pan qué comor? Oh qué sentido tan vi Sentaos, digo. Quién lo manda. La Ley lo manda; Eso sí, o. Cuerpo de Dios con migo, y con todos! qué gentil mándona es la Ley, ya en pieca; harro he dicho, discurrid. Esto Tribunal es Masa, y todos lien de asistir tentados Ya nos sen amos de buendagana. Decid, a E las tres Potencias del Alma me estan escucha Sí, que estasares sillas son suyas, y este Trono de marfi, Dondo están? En mi residen, Pues todos ahora oíd: Manda Dios, que de aquel Árbol ninguno coja la fruta, ni la coma, porque así conviene a su Real servicio, pena de muerte, Ay de ti, Gusto, que palo de ciego te dan por pan Oh alguaan oh juez de palo! que mandas mas que un Chino mandarín, protesto la nulidad. Yo lo atentado. Oh futn, que nos quitas el mascar! Al fin, Gusto, eres ruin, no te desazones más, porque Dios te dará al fin Pan blanco por esa fruta, Pues ya callo, si es así. El Precepto esta intimado, a obedecer, o morir. Libre Albedrío Qué mandas? Has visto mayor rigor que el que descubre la Ley. Gusto; no es si no es si no favor, pues te deja mejorado en tercio y quinto el Amor. En tus manos puso el plato, y a tu pala sar brindó el Pan, y Vino, y la fruta, y el Pan, y el Vino escogió, Vamos a ver el jardín. Puesto que Dios lo crió para todos los sentidos, gocen osle todos hoy, en paz, y amistad de tudos, pues la tenemos con Dios. Y mañana? No sé, Gusto, que temo tu condición, que es muy varia. En qué te fundas? En tu mala digestión. Vive sin cuidado ahora. Alma huye la ocasión. Quién canta? Algunos siljeros serán, o algún tuiseñor, Si estás triste en el jardín descubre ese mirador, que yo andaré por las ramas. Yo también de flor en flor. Yo andaré a tienta paredes. Guárdate del culebrón, que se ha entrado por las tapias en ol Rociro. Pues yo me andaré como quisiere. Tan desvergonzado sois, que todo el mundo es ya vuestro Libre nací, y libre soy. No se aparten los sentidos de mí, porque el corazón ya no me cabe en el cuerpo, solo siente. Qué? Ambición. Parad que no se que he visto Un extraño Embajador está hablando con la Reina, y habla muy a su sabor, que discurre como un Ángel, y no es si no escurridor, De escamas trae el vestido. De conchas dirás mejor, mas que la viene a engañar, o trae otro papelón como la Ley. is. Ya se va. Al diablo me pareció, Quién te hablaba Reina mía? No dirás, quién te silbó? Un Príncipe soberano que en el Cielo se crió, Pues como viene vestido de serpiente? Hasta el jubón trae de hollejo de culebra, que a alguna le lo quitó. Es prudente, y la prudencia se viste de este color. Qué olorcillo de alcróbite en el rastro nos dejó. Aqueste, si no me engaño, es un cierto, logreron, natural de cumbres altas. que por el pan se bajó. Cuando el pretendió subir los Cielos amorinó, y anda ahora desterrado desde aqueste rebelión. Y bien, qué es lo que pretende? Le oiste alguna razón? Co. No, porque no tiene alguna Con el parabién me dio del buen estado, que tomo un pejamen de que estoy muy desabrida, Por qué? Porque no soy como Dios. hoy. Pues no eres su semejanza? Mas alta es mi presunción: Serás como Dios, me dijo, y sabrás en conelusión del bien, y del mal, si comes del Árbol que prohibió la Ley Divina, H. Qué engaño! mas al punto te habló la Ley en el Tribunal, atiende a su inspiración. Tacto. Qué dices? Qué reces. Dime, por quién? Por losados. Por qué? Porque estamos cerca de caer en tentación; sabes que digo? Qué dices? Que el amigo que salió de hablar con nuestra Reina, y tan triste la dejó es tu pariente. Por qué? Por qué? porque es tentador. Ay de mí! podré salir con tan alta pretensión? hoy. Pregúntaselo a ese Ángel, Qué dice? hoy. Atiende a su voz. Aquella tropelía Cel que n alcanzó pantico Luzbel, bajar para subir, en que Babel tropezó, en el sentido materiar. Es del Cielo camisto tan Real, aunque parece estrecho, que por el iguala la humildad con un nive. con el cayado el Cetro Imperial. Porque en su escuela con Realprimor el humildo, que sabe divida (ber, el bien del mal, bajando ha de sa. que en curso tan difícilq en rigor, bajar para subir es buen subir que subir si aiba tan más es caer. Pues la Ley ha de bajar, porque pueda subir yo Pues yo volveré a subir, castigando tu traición . Pues a dios que se le da que baje, o suba? Es error. Sabré del mal? Eso si Sabré del bien? Eso no. Seré cómo Dios? Si quieres a. bien puedes ser, pero no comiendo de ese bocado. Pues de cuál? a De otro mejor. Dónde está? P En el Pan. Es carn? Hasta el Cielo se subió. Quién le subió? La humildad, Quién lo bájará? El Amor Y lo podré yo albanzar? tando, porque no? A Palacio, que es ya tarde, y se va poniendo el Sol. hoy. Cómo, si no es medio día? Aquella mala visión te dejó corro de vista, pues que la luz te falto; y hemos de comer? Sin falta. Sin falta no lo haréis vos; pero ya vamos llegando al Árbol que nos mandó que guard asemos la Ley. Ya la Vista tropezó. Caiste? Yo aún no he caído, porque no he de caer yo que es Potencia necesaria la Vista vosotros dos, el Gusto, y Tacto, tenéis mas a mano la ocasión. Bien decís. Mirad qué ramas! qué frescura! que verdor de pimpollos; y de hojas! Mas que fragancia, y olor arroja su hermosa fruta! Aténgome a la sacón, con que está brindando el gusto desde aquel verde balcón, hipócrita una manzana, con su mucho de arrebol; Tacto llégate más cerca. Tate, que siento rumor en las ramas, y no siento quien el Árbol mendó. Mas que es alguna culebra que anda huyendo el calor, que arde mucho en esta fiesta. Llegue el Alma, pues su humo le tiene tan conocido. Yo, cuándo? Cuando te habló al oído, y te arrimaste al tronco de su opinión Gusto, dime lo que siontes. Una cierta comezón que me está haciendo cosquillas. El sentir nunca pecó, El consentir es el diablo. Pues yo consintiendo estoy, que el peligro en la tardanza está siempre; a comer voy, que el bocado prohibido es el que sabe mejor. ho. Detente. Quién me detiene? ho. No escuchas el atambor? Un ejército de males nos cerca, el muro asaltó, y está pendiente la escala. y es la escala la ocasión. Coma yo, y haga la guerra contra mí, aún el mismo Dios. Adónde vas dueño mío? como alteras la quietud en el rigor de la fiesto con amorosa inquietud? Dónde estás Esposa mía? qué ingratitud! no me oscuchas? Muerta soy. Esposa mía eres tú? Los Reinos de los sentidos se han rebelado, la luz ha falcado de mis ojos, la tarde el negro ataud. De sombras previene al día, y el Sol funesto capur se viste, y la Luna ensangre se tiñe; ese velo azul del Cielo, mi primer Templo, se rompe, que multitud de gente armada en el Huerto siento venír! Desde el Sur, hasta el Norte se revelan cuantos me hicieron la buz, aves, peces, y animales con osada intrepitud, quién me podrá defender? Yo solo, que a tu salud brindaré en copas de sangre la más violenta segur. Sudando estoy ya en el Huerto; o amante sulicitud! Que aunque mi Amor despreciaste, verás en mi juventud, que armado de punta en blanco, Sobre el caballo Andaluz del ser humano que tomo, más valeroso Saul. a punta de lanza gano. librando tu esclavitud esos Reinos que perdisto, Mas quien de mi gratieno destempla el blando cariño estra mí a restitud, Ninde esta la fortaleza? No, porque está sin virtud, Temo, por sentan humano, la lucha de este Elan Esposo mío. Ya subo con amante prontitud, que juré, y no me arrepiento de subir. Por esta Cruz. Qué es lo que miro? vasa los acompañad vuestro Rey. El seguirlo es justa ley, más primero es castigarlos. Y aunque estén todos sentidos de vuestra justa pasión, veréis como en la ocasión los halláis todos dormidos. Ya el enemigo ha asaltado la torre, y en su poder vuestra Esposa ha de tener porque ella se le ha entregado. Mucho habéis de padecer hasta sacarla de penas, que son muchas las cadenas que por vos se han de romper. Sus males siento de suerte, que me han de costar la vida, Bien deáís, porque vendida la tenéis hasta la muerte. Ley, si es posible que pase, pase de mí este dolor, es posibie, que el Amor es fuerza que el pecho abrase, Juez sois, pues tanta luz apagó tanta malicia, es fuerza hazar justicia, pero será en esta Cruz. Conozco su deslealtad, y lo que he de padecer, pero si no puede ser hagale tu voluntad. A de la guarda, Soldados, romped, aquese escuadrón, mueran, o dense aprisión los sentidos rebelados. Y advertid, que si atrevidos no se quieren entregar, es menester pelear con todos cinco sentidos. Y vos, pues que por amar su fiador quisisteis ser, id ahora a padecer, que yo os iré a castigar. Vayan todos desterrados, y vivan como animales, y en la cárcel de los males anden siempre aherrojados. Ay desdichada de mí. y de mi infeliz estado. Que fuera yo el más culpado! Todos pagamos por ti. Cómo así habéis irritado a la Justicia Divina? Yo por una golosina, Aqueste por mal mirado. Aqueste señor Oidor . porque de clismes le precia. l ho. Aquesta dama por necia. . Este por galán en flor. . Este ciego desdichado porque no reza en su vida, y porque con su caída lindo palo nos ha dado. No hay si no hacerle la Cruz, y Crucificarlo luego, que si es ciego, aura otro ciego que halle en ella la luz. Adónde me he de esconder porque nadie no me vea? Escóndase, que es tan fea, que el diablo la puede ver. Si el Albedrío anda diestro aquí nos ha de dejar. No os puedo desamparar, que en todo lugar soy vuestro. Este Árbol prodigioso nos dé a todos acogida. oy. Si hará, que de la vida es el Árbol Misterioso. Ay Dios, si hallarán perdón a su sombra los esclavos! Si hallarán, que tiene Clavos, y nos tendrá compasión, Aunque esa, Cruz para todos una sombra ha de hacer: cada uno ha de tener su Cruz por diversos modos, Que pues por sunculpa grave esta puerta se corró, si la llave, se perdió vuelva a abriracón esa llave. Mas porque a todo viviente causaron tantas ruinas, siembren, y cojan espinas con el indor de su trente. Qué guardando este jardín me manda Dios que trabaje, pues hasta que el Pan le bajo ha de durar el motín, Pues por más que solicite con lágrimas el perdón, le ha de durar la prisión hasta que Dios le visite, Pues solo de su tormento le ha de librar en su mal la visita general por fiesta del Sacramento. Aunque es el sumo derecho suma injuria, y sumo horror, viendo en mí tanto rigor verá el hombre lo que ha hecho. A del monte, qué hora es? Por diez líneas que hay atrás allá en el reloj de Achaz dice el Sol que son las dies. Hasta la hora de nona todo ha de ser padecer. Orá, si quieres volver a tus sienes la Corona, Padre mío, Padre mío, porqué me desamparaste? Porque del hombre fiaste, teniendo Libre Albedrío. Pues ya ha llegado la hora en tus Manos me encomiendo. Pues vaya el Alma saliendo de la prisión donde mata, que el rescate está pagado con moneda tan de ley, que no la consume el Rey, aunque tanto la ha bajado. asador de aunque es un fie el hombre de esta moveda, con sumiéndola se queda en su intrinseco valor. Adorado Dueño míe, que en la Pasión que traéis enojos, y desenojos al Alma hacéis padecer. Vendados traeis los ojos, y vendados los queréis, porque es vuestro Amor tan claro, que un ciego lo puede ver. Aunque robado el sentido se halla en vuestro Poder, u2 es, en buena fe jurada, posesión de buena fee. De la cárcel me sacáis para volverme a poner nuevos grillos, y cadenas a mis sentidos, que bien! Carne pura en Pan de leche en el cándido distrea traéis, aunque descarnado el gusto le ha de comer. Y aunque venís tan desnudo como a todos parecéis, por veniz en carnes vivas, como venís de Belen. No podrán decir, que no tenéis ui Pan que comer, aquí estáis tomo vna de tan estra sa no es el precio, porque no hay ver, y creer. Vuestro valor infinto nos da tanto en que entender, que quien no os conoce os compte, mas mírose en ello bien; Queréis que sin vista os vea? mirad como puede ser, que amor de tan lindo gusto os ame, y no os pueda ver? Si fueran, Esposa mía, como ahora son las tres, cumplidos en los tres días los términos de la Ley. Se cumplieran tus deseos, más presto verás, mi bien, tus cinco Reinos sentidos sintiendo mejor que ayer. El Oído sea indultado, con tal previlegio, que los demás le estén sujetos, para que Reine también. Con el vivirás segura, mientras durare la Fe, y palabra que me ha dado, que la ha de tener de Rey. que después a tanto amor del cristalino cance! romperé la blanca nema, para que puedas leer a la luz de tanto rayo en aquel blanco papel. Memorial maravilloso de mis finezas, lo que me cuesta tu libertad, pies con mi Sangre gané los cinto Reinos sentidos que perdiste, y que después cara a cara han de gozar lo que adoran, y no ven. Que el Objecto que se adora en este velo, a no ser tan ingenioso el Amor, y en mí de tanto poder, no cupiera en pecho humano, y es fuerza que ha de caber. Con que el resto de mi Amor, con primoroso interés, vendrá a ajustar la fineza del Amor, sin poder ver. Mi obediencia será ciega, puesto que así me queréis, que en haciendo vuestro gusto me iré con vos a comer. La visita genera! tenemos hoy, y el Consejo pone la vida, y la muerte en las manos de los Reos. Alegre día, Albedrío. Contentos están mis presos, Que no hay presos. Si hay, mas no forzados. Remeros de la Nave de la Iglesia serán los sentidos, menos el Oído, que indultado se quedó por Consejero. Atiende de la visita los predigiosos sucesos. La visita de la cárcel tenemos hoy, y el Consejo pone la vida, y la muerte en las manos de los Reos. De un blanco Dosel se cubre un Tribunal tan severo, que j uzgado, y sentenciado vuelve a hacer juicio de nnuevo. De allí salió condenado un tan extraño logrero, que su muerte fue de horca, porque del Pan bajó el precio. Por treinta dineros dio todos los trojes del Cielo, y aunque murió ajusticiado recibió los Sacramentos Fue el pobre tan libera! de lo suyo, y de lo ajeno, que dio halta las entrañas cuando derramó el divero, De allí destierran a un hombre, tan pobre, que sale en cueros, porque no trujo el vestido de la Palcua al complimiento, A una mujer pecadora la ocasión le vino a pelo, porque hubo unto de manos, y la asió por los cabellos. Y a una Casa de Clausura mandan, que la peguen fuego, de quien todos se hacen Lenguas por una Dama que hay dentío. Libre, y sin costas salió un Ladrón, a quien cogieron con el hurto entre las manos las ganzuas de sus hierros, Tormento de toca dan de San Juan a un Cabarello, porque el Juez salió de Madre, aunque se tragó el tormento. Perden general han dado a todo el mando, y es cierto, que en la prisión hace más por los que pretenden menos. Acabada la visita se van saliendo los presos, cententos como unos Padres, que esperaron tanto tiemno. Solo el Juez se queda en blanco, porque todos le vinieron a ver la cara del ller con las manos en el seo. Quédele el Juez en la cárcel, haciendo tantos extremos, que como esta apasionado su Pasión le mueve a ello. Y los cinco libertados del primer levantamiento, aunque se ha bajado el Pan, vuelvan a prender de nuevo. Solo se indulte el Oido, porque al sin es Consejero, y es alta razón de estado que goce este previlegio, También hablen con asombro de esa cárcel los porteros, porque es Tribunal de Dios, y atrende mucho al de Pedro, Que el Júpiter Soberano tiene partido su Imperio con el César que en la tierra tiene las Llaves por Cetro. A de la cárcel dorada. Solas dos puertas se abrieron, que son las dos del Oido, los sentidos que muriero y estaban ya libertado; se ven allí como muertos. Aunque mudos te parecen hablando están de misterio, solo el Juez que está en la carco es como el Rey encubierto. Yo de parte de los cuatro sentidos, pues de sus Reinos, como Agente principal, y general Comunero, de tan violenta prisión de este Tribunal apelo, que es contra la Regalia, y libertad de sus fueros, obligarles a dar Fe, y a sentir lo que no vieron. En el Acuerdo de Dios traslado se dio primero a las partes, que por ser interesadas se oyeron sus exenciones, y causas, que libremente absolvieron. Tomada la confesión los Ministros del Acuerdo, por comisión delegada, aunque es su poder tan plena, que de su justa sentencia no hay apelación, ni al Cielo. Fueron tan justificadas, que mandaron darles luego na provisión Real, sellada con siete sellos, Fue el auto tan favorable, por ser el Juez tan discreto, que sin perder la justicia un punto de su derecho, univocada la gracia con la partida del ruego, como se recibe a prueba a prueba se dio Sistanciose todo er fin, y accidentose el gubierno de los sentidos rebeldes, mas los sujetó el Consejo. Y en la Sala del Oido dieron su consentimiento en revista los domas sentidos que le siguieron. Y a su obediencia rendidos de su libertad cedieron, que hay prisión de tan buen gusto, que sus cadenas son premios, Política es Soberana, que cuando es por sus aumentos, el Príncipe que en rehenes vive, vive más contento. Estás satisfecho? Sí, pero en este resdimiento se anonadan los sentidos, en de sin ismos. Bi ta el el juego del mundo se vio más perdide el Verbo, pues con una carta blanca lo ha misde envidó su resto. Que la blanca vestidura no es de tanto lucimiento, que en el Tribunal de Herodes fue traje de menosprecio, Mas esta humildad le sube a tan soberano asiento, que se nos pierde de vista cuanto él se pierde en el suelo, Y como en esta partida son todos de un mismo cuerpo, lo que en la tierra es de todos, es de todos en el Cielo. hoy. Y aquí Senado se acaba, con perdón de nuestros hierros, el primer Auto del Alma, y cárcel del Sacramento.