Texto digital de Milagros del serafín
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Milagros del serafín. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/milagros-del-serafin.

MILAGROS DEL SERAFÍN
JORNADA PRIMERA
Tiradle, muera, y después de ese risco despeñadle. Francisco, aquí que me matan. e. . Pues que ya las balas abren puerta a su pecho, por donde el alma rompa la cárcel, despeñadlo de ese risco, dele sepultura el valle. Sera fín humarto, aquí tu devoto ha de invocarte, Jesús Francisco. Ay de mí, que dos nombres pronunciasto, tan uno por el amor, tan uno por las señales, que aunque sé a cual obedezco, hace el otro equivorarme! Desuerte, que viendo a Cristo, miro a Francisco delante, y viendo a Francisco, dudo, siendo el que todo lo sabe, si es Cristo, como inmortal pudo hacer titubearme. Jesús, Serafinhumano? pero de mi cuerpo caen ya las balas en el suelo; o pobre, y humilde Padre! Ya agradecido, Francisco, a mis muchas cortedades, cuando merecí de tanto peligro que me librases? Ah cielos, que esto consiento de un humilde que es tan grave? de un Francisco que me meta? acabadle, o acabadme. Dónde estoy? Conmigo estás. Quién eres? Un caminante, que en la jornada primera que comenzó mi viaje, despeñado bajé, y tuve socorro entre mis pesares; y vos? . Cansado me siento, y si queréis escucharme, atended, que) a que el cielo os trajo por esta parte; con contaros mis descichas, si un triste puede, descarse. Aunque maré a mis criados que un poco se adelantallen, y a la margen de una fuente, que con broche de diamante ciñe al pie de aquese risco el verde capote al talle, me aguardasen, mientras yo examinaba constante, y atrevido, de unas voces, que me afligieron mortales, la ocasión, legue a este puesto, bien que con mejor seblante que pensé vuestra persona, de que he llegado a espantarme; y aunque nada miro, pues fueron mis sucesos tales, que en nada tropieza un hombre, que no conozca su echaque, para aconsejar mejor, de vos pretendo informarme. Pues oíd mi pena, pues, escuchad un breve anstante mi historia, y si fuere larga, atendedme, y perconadme. Nací en Virerbo es mi patria, en ella mis penas nacen, mas cuando la partia propia se ha preciado de ser madre? Noble nací, poco importa, nada valen los quilates de la nableza sin dicha, y, con ella todos valen. Pusellos ojos, a y cielos, y dije bien, pues fue un Ángel en quien los puse, no pude el ay cielos excusarle. porque si en Ángel los puse, claro está que he de acordarme del cielo, invocando al cielo, como patria de los Ángeles. Boberto Vifino un varón ilustre, de nob es partes, que aunque ha sido mi contrario, no excusaré el alabarle, trató casa se conasle no lo reuseron las, paeres; y así dando angelanteo licenciosos ademanes, siendo en la escuela de Asis el más lucido estudiante, dejo lo crespo de Apolo por lo ruidoso de Marte; achacándose de Vonus los deliciosos vitrajes. Supe su intento, y aunque Margarita en despreciarle puso todo su cuidado, dada a la atención de amarme, fue forzoso entre los dos nacer envidias mortales, en él, por verme querido, en mí, por verle estorbarme; Divididas las familias. en fieras parcialidades, eran testigos las noches de desaciertos fatales. A estrecha amistad con él dio ocasión el engañarme un caminante, diciendo, que de Viterbo a matarme enviava Ursino, fingiendo el matador el semblante de pobre, siendo una lesna, y un eslabón las señares de mi muerte, más mintiome! que era el mejor de sus Erailes un lunipero; a quien pude si le conocieran tarde, quitar la vida, y pedile de aqueste yerro ignorante, perdón a Fravcisco, el cual, disponiendo mis crueldades, sazono de mi llisgusto tan ciegas dificultades. Casome en fin, y ha tres años que gozo de dichas tales; de aquí recelo; no hay duda, que salieron a matarme A. los criados de Roberto, y dudo por otra parte que no dura tanto el ddío en quien tiene noble sangre. A la vuelta, como veis, o darme la muerto salen, y Francisco me ha librado, esto no puede negarse, pues las balas lo publican, cayendo se al levantarme. o Y que tanto precipicio sin hucerme mal fosalbe, favor que a cualquier deboto. suyo Francisco le hace, porque quien le hizo bien que al momento no le pague? Tenaz pesadumbre lidia en mis ansias inmortales, Francisco entre los mortales, tú solo me das envidia. No es mucho que me deshagas en ponzoña tan sangrienta, pues Cristo, para mi afiata, te imprimió sus cinco llagas. Cómo no me respondéis? Estoy, señor, admirando cuanto me estáis alabando, y cuanto en él confiereis. Digo, en aquese Francisco, que yace ya manitroto, de quien por piadoso voto creéis que en aqueste risco al caeros ayudó; no puedo decirlo así de él yo, pues siempre le vi que en todo me persiguió, Los amigos que tenía a mi modo, y a mi mando, me los ha quitado; cuando más menester los había. Que como tratante soy en el mundo, mi interes tengo repartido, pues yo alimentándole estoy. En lo hermoso; en lo agradable en lo vario, y lismonero; en cuyos lazos espero hacer al hombre tratable, Pues cebado en la codicia, atento al galán decoro, le en moro con el oro, le prendo con la abaricia, con la soberbia le obligo, que se sujete a mi mando, con la lujuria le ablando, con la ira le castigo, con la gula la torpeza le incito, y con ella lidia, consumble con la envidia, y óprimo con la pereza. Rero después que plantó Francisco, porque le riña mi enojo, esa pobre viña, todo el caudal me faltó. Que como puede ayudarme para comprar, y vender, siendo humilde mercader, que solo para injuriarme vende ayuno, y humildad, perseverancia, y paciencia, desnudez, y penitencia, obediencia, y castidad, y otras cosas semejantes, que no siendo necesarias, para mi intento contrarias, me van quitádo marchantes; y que sienta, no te asombres, siendo tantos mis despojos, que riquezas por abrojos. hayan trocado los homibres, con que su vital estambre Franciseo a cabando está, pues que se los leva al a para matarlos de hambre. No he visto lompre como vos, pues solo vos de Francisdo sentís mal, parto de un risco debéis de ser, vive Dios. Y así déjaros pretendo; quién vio desatino igual? vos de Francisco habíáis mal? en vivo enojo me entiendo. No me acompañéis, no quiero, aunque sin armas estoy, que me dé su amparo hoy quien habla de él tan grosero. Cerca de Asís estoy ya, quedaos con Dios. Qué decís? Que si yo os ver en Asis, vengaré a Franciseo halá. . Siempre para más tormento salen mis intentos vanos; pero a aquestos dos villanos apele mi sufrimiento. Esto ha de ser. No ha de ser. Este ha sidobuén encuentre, invisible los asisto a estos dos que están riñendo. Este labrador, deboto de Francisco, con extremo le faverece, y le falta. a él mil veces el sustento, porque se le da a sus Frailes, contra el enfado, y despecho, de su mujena quien yo he de asistir encubierto, porque a persuasiones mías, le estorbe tan been ceseo. El pan se dáis a los Frailes, la cecina, y el torrezno, y mis hijos que no coman? malos años para ellos. Eso sipa caridad contigo ha de ser primero. Qué lindamente que ahora me apuntó mi pensan iento! primero a mí que no a ti dice un refran verdadero, ya sé todo lo que pasa; vuélvame otra vez ellego, o morilón, que yo haré me haga la cruz desde lejos. Veis que a ejecutarnos vino desde la Ciudad Giiberto por veinte reales, y tiene allá en prendas el jumento, y que le quiere vender sino le pagamos loego, y dais el pan a los Frayres Franciscos? gene consejo. Callad, Barrola, que Laos nos lo pagará. . Me atengo a que Dios lo pagará; y yo estoy muy bien con eso, mas por si acaso se tarda, lo que tenemos guardemos. Digo que haré vuestro guste. Pues Toribio, esto supuesto. tomad estos veinte rcales, que van en este ralego, y llegaos a la Ciudad, pagad, y traed el jumento. En buen hora, echad acá. Guardaos Toribio, y dejemos. la devoción de Francisco, y de sus Frailes, no demos de comer al diablo. . Basta, ya he dicho, que ya os entiendo, Ah visto la flor que trae, vistiéndose de lo ajeno, y con título de pobres comen, y acá no comemos, Para los intentos míos, bien sueña aqueste instruniento Quedaos con Dios. Yo me voy a echar más leña a este fuego. . Id con Dios, mirad que aguardo, o el jumento, o el dinero, y los Frailes que trabajen, pues tienen buen pestorejo. Padre mío, poco a poco guíe el hermano jumento por ese arroyo, que loco corre de puro contento! y yo a risa me previace, que piensa que son cliveres las de los pies, y las manos, que con airosos pinceles, entre impulsos soberanos, señaló el divino Apeles. Sin duda que de su orrilla. teme que los atrancó, pues muestra tanta rencilla, pues arroyo mío, no merecéis tal gargantilla. Que esos claveles que ves, son rubies soberanos, humillate, arroyo, pues, porque esos pies, y esas manos, ni son manos, ni son pies. Eltas son unos desvelos de Dios, que secretos suyos les dieron divinos velos, no son los claveles tuyos, que son flores de los cielos. Las flores del cielo son Estrellas, no es esto así? luego cierta es mi razón? los pies, y manos que vi, cielos son, que consazón, del mismo Dios cultivadas, dispuestas, y preveridas, en pies, y manos sagradas, brotaron de cinco heridas cinco flores encarnadas. Ya mi Padre poco a poco, arrimado a su cayada, viene allí, volverme loco, mirando en el retratada, por las señales que toco, o mortal, y que tú has visto la imagen de Crido en ti, mal la devoción resisto, le adore. Qué adoras? di. En ti, Padre, adoro a Cristo, una imagen que un pimor hizo de Cristo, no es bien adorarla con amor? pues yo la imagen también que hizo aquel some Hacedor El escultor, al martilio, al escoplo, y a la azuela, al barreno, y al cuchillo, hace la imagen, que vela el corazo: más sentillo. Yo la que Dios con sus manos? con su costado, y sus pies, hizo en lezos soberanos, luego imagen mejores que la de alientos humanos? Luego, Padre, esta atención en mi hallarás disculpada? luego diré con razón, imagen de Dios labrada, disculpa mi devoción? Levane, hermano, que es esto? yo soy un pobre gusano. Gusano, pero bien puesto, pues te levantó la mano de Dios a tan alto puesto. Siénte se entre aquesas flores mientras aquel jumentillo en lo prodigó del prado le da a su cansancio alivio. Que pues ya cerca de Asís, hermano, nos hemos visto, en descansando podremos proseguir nuestro camino. Cómamos también nosotros un bocado, Padre mío, que pues el jumento come, yo que soy casi lo mismo, para imitarlo comiendo, la misma licencia pido. Coma en buen hora. . y mi Padre coma también un poquitó. También comeré, pues no? Cómo me huelgo de oírlo; saco la alforja, en que viene le que habemos recogido de limosna, coma queso, el queso no habiendo vino me relajará el estomago; mas no lo hará este codillo de puerco que es de lechón, que presentó agradecido, porque él un piele cortó, el hermano porquerizo. Este aunque el hermano arroyo a la sed sirva de ainio, sufrirá mejor el agua: pan hay aquí, y por principio unas pasas, de la libra que de limosna un amigo nos dio, que como es tan bueno tiene Faancisco infinitos. Para acabar, Dios loado, el hermano rabanito, y si pícate, paciencia; no ai bora, pero hay buen río, eche vuestra caridad. la bendición. Ahora digo, Juns pero, que me espanta lo mal que aDios le servimos; no se acuerda que es mañana el Nacimiento de Cristo? Pues hagamos colación pues son cerca de las cinco, Sí, pero tocino saca para comer hoy? No he visto mayor jumento que yo; no es tocino, Pues qué ha sido? Un ramillete de flores que huele como un tocino. Oh simplicidad dichosa, qué portento es el que miro! El codillo se volvió en ramillete florido, para darnos a entender que son flores las que ho dicho. Francisco, que de ejemplos para ser buenos tus hijos, te da: perdóneme hermano el haberle reprendido. Ay Padre, en que tierno amor, de escucharle me derriro! Quédase aquí, mientras tanto que a dar gracias me retiro a Diós. De que son las gracias si nada habemos comido? Dé que me consienta a mí tan malo en aqueste siglo. Pues si eso dice, mi Padre, que diré yo? mas yo digo que consiente buenas cosas Dios, pues que le ha consetido. Fuese como un santo, hay tal virtua? qué eguardag Juspero? él no ha comido, porque mañane recién nacido. celeoran a Cristo, así, pues si mi Padre lo dijo, y Cristo nace mañana, no quiero comer por Cristo Vuelva a la a forja el hermano queso pues no ha florecido como el codillo de puerzo, que le guardo, y le bendigo, por si acaso le arrepiente, y se me vuelve tocino. Rira acá, verá el ganado, y como se me ha esparcido, el chasquido de la honda no ha de ir esta vez vacío. Este es pastor, hola hermano, miré como tira amigo, que no es carnero el jumento ni yo tampoco so he sido. Mátele de una pedrada. . A quién ha matado? digo que no tiene alma, no mate a nadie. Trepó aquel risco un cárnero, y le maté. Abrase hecho mortecino, como hace el hombre, si el toro le alcanza con el hocico. Muerto está. Y después de muerto qué has de hacer? Venderle. Digo, no es mejor dármele a mí de limosna? Padre mío, yo vivo en aquestos campos, a los soles, y a los fríos, y no puedo hacer largüezas comoa la pueden los ricos. Ah Francisco no conoce? Ya me han dicho de Francisco su virtud, y su pobreza. Pues sepa que es buen amigo y sabrá pagario bien. Yo lo creo. . Y yo lo afirmo Cansado vengo, mas ya las torres de aquí diviso de Asis Deo gracias, nermano Toribio. Pues Padre mío, dónde buene? . Voyna Asis con Francisco. Yo camino para alá, juntos iremos. Sabe que se me ha ofrecido? Qué, Padre? . Cómo yo sé su caridad, determino contárselo; este pastor maro un carnero, y Francisco va a Aís a ver a tus Frgiles, es Pasqua mañaro, he dicho que me le cen de limoina, y no quiere, he conocido la devoción que nos tiene. Eren, Padre, ya le he entendido perdóneme mi mujer, y la deuda, que si he visto la ocasión de dar al pobre, no quiero perderla amigo, cuanto vale ese carnero? Echamos pullas? pasito, que si levanto el garrote. Deo gracias, que no lo digo por tanto. De treinta reales por él. . Aunque fuera vivo; quiéreveinte? . Tome veinte bueno está. . No lo replico, porque en efecto es limosna. Gran caridad ha tenido, Dios se lopague. . Aquí está veinte reales. . Buen Toribio no le de pena, que yo se lo contaré a Francisco, y tendrá presto la paje. Yo lo fío. Y yo lo fío. Pascual, volvedme el ralego, que yo voy aquí al cortijo, donde queda mi mujer, y si falta algo, me obligo de pagarlo. Adiós. Adiós, vaya con él, Padre mío, y encomiéndenos a Dios. Voy volando, salto, brinco, a mis hermanos les llevo este hermano, carnerito, para que coman mañana, que afe que si yo le guiso, que hasta el pellejo ha de ser sebroso como un tocino. . Francisco, mis veinte reales van allá, quede el borrico empeñado, hasta juntar otros veinte, en vos me fío, que ahora no temo más del torbellino de gritos que me ha de dar mi mujer: pero si llivo conmigo a Francisco, claro está que ella amanse el torbellino. Mi cortijo está bien cerca, que va de aquí le miro; columbrome mi mujer, y a recibirme ha salido. Paciencia, yo siembro bien, y no ha de perder el trigo, riña, o no, por Dios se hace, y Francisco es mi padrino. Toribio, como tan presto volvéis, y sin el pollino? no estaba en casa Gilberto? no me respondéis? decidlo, que no es posible que vos llgaseis allá, Toribio. Si mujer, ya di el dinero, son que no estaba el pollino en el lugar, y Gilberto mañana; sin falta, dijo que le enviaria. . Está bien; pero mejor parecido fuera traer el dinero hasta que diese el borrico; muestra el talego. Aquí está; pero qué es esto que miro? dinero tiene; mas como, si se los vacién yo mismo en el capote al pastor? En fin os buriáis conmigo? aquí traéis el dinero. Si es señado lo que miro? no sé lo que responder. Qué embuste es este, Toribie? Milagros del Sera fín, que así llaman a Francisco: los veinte reales le di, de limosna, y él ha sido el que ha obrado lo que veis. Pues si así nos paga, digo que soy de Francisco esclava, y que más no he de reñiros. Porque como a las mujeres el interes ha movido, no ha sido mucho me mueva interés a lo divino. A buscarle voy, y a echarme a sus pies. . Tálego mío yo os enviaré muchas veces, como no volváis vacio. Que desdichado nací, que ni en choza, cueva; o risco no hallo a mi Padre Fracisco, quién le ha visto por aquí? Pastores de aquestos valles, decid, responded pastores, si habéis visto cinco flores, que en las apacibles calles del jardín del Paraiso han sido, y son las mejores? no las encubráis pastoros, dadme nuevas del Narciso más galán que el mundo ha visto, tanto, que de enamorado, el cielo la vio anegado en el costado de Cristo, No son las señas pequeñas, decid pues si le habéis visto; pues conoceréis que es Cristo un Francisco por las señas. Qué buscáis, rústico, aquí? Válgame Dios, habéis sido por dicha más entendido vos? . Yo presumo que sí. Qué gracioso yo presumo! anda pastor, no blasones, pues todas las presunciones acaban en polvo, y humo. De mi cólera reniego, mal tus ojos se engañaron, que las mías no acabaron en polvo. . Sería en fuego. Dejemos bachillerías, y dime, tonto, que buscas. A Francisco; en qué te ofuscas de oír su nombre? ya sé, por tu altivez en hablar, quien eres, y a tu pesar con mi cordón te ataré . De villano te has vestido para engañarme, traidor, haces bien, nunca mejor tu traje me ha parecido. Que si ha querido el villano, cuando soberbio se ve, dándole a besar el pie, el atreverse a la mano, lo mismo entiendo de vos, y aún peor os he juzgado, pues siendo de Dios criado, quisisteis ser como Dios. A buen tiempo habéis venido, disfrazada bestia, afen, mas con este os ataré, responded a lo que pido. Que pues así, perro, te hallo, entre aquestas sierras frías, sin duda a Francisco espías, di donde está, no hay negarlo. Dilo, pues todo lo sabes, y aquestos valles conoces, desde que abollaste a voces otras esferas más graves. Dime luego donde está. No lo sabes tú? No sé. Déjame, y te lo diré. Yo dejarte? quita allá, por obediencia te mando no desates el cordón. Que este necio motilón así me esté sujetando! no sé qué fuerza secreta me obliga a temerte aquí. Dónde está Francisco? di Que así un cordón me sujeta! No ves que este ha sujetado a Francisco, y le ha ceñido? pues quien a un justo ha prendido prenda ahora a un desalmado. Ea dime donde está, o con aqueste bordón. te doy mucho coscorrón. Cómo engañarle podrá mi cólera, si le veo con el mismo Cristo hablado? de furor estoy temblando. Dime, pues, lo que deseo. Vesle allí, que yo le he visto hablando con. Qué enmudeces? Con Cristo. Dilo mil veces. Digo, que hablando con Cristo; pero para qué me matas? mírale allí, mírale; suelta, que me moriré, simple si no me desatas, que aún que henacido inmortal, ya no puedo eternizarme, pues basta para matarme este Francisco mortel. Aquí has de estarte conmigo, y oirás la conversación de dos amantes, que son. Cada uno mi enemigo. Señor mío, qué es aquesto? mañana habéis denacer, y aquí os miro padecer en una Cruz? pues tan presto? Hoy os celebran pastores en el pesebre en Belen, y vuestra Madre también, y el cielo arrojando flores, y vos en la Cruz bajáis a visitarme, Señor? como con tanto dolor las buenas Pascuas me dais? A favorecerte vengo mi Francisco, Vuestro soy. Sube Francisco. Ya voy, pero que virtudes tengo para que yo llegue a vos? Una escalera de tres. pasos, servirá a tus pies, para llegar a tu Dios: en el paso de Pobreza pon el pie. . Tu hechura soy y a subiendo, Señor, voy humilde a tanta grandeza. Sube al de la castidad. Paso a mayor eminencia. El último es la obediencia. Subo con mucha bumildad. Abrazame. Qué esto escueho! Calle, y alabe a mi Dios. Ya que abrazados los dos. Esto es apura me mucho. suelta, no me apures más. Aquí te has de consumir. Ni verlo quiero, ni oír. Perro, aquí regañarás; este se quedo le digo. Muéstrame aquí miretrato pues que yo enseñarte trato el que me asiste contigo. qué extremo de amor tan fuerte! Esto matándome está. Pues, Señor, cómo será? Mi Francisco, de esta suerte. z Qué extraña transformación! Toda la vida perdí. No cantan ahora? si, músicos del cielo son. Llegue el que más se retira. verá como en esta prisa en Dios se mira Francisco, y en Francisco Dios se mira. Déjame, que al fuego eterno doy mi desesperación. Desátole mi cordón, y vaya ahora al infierno.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Déjame, que estoy mortal. Acuérdate de quien eres, y de tantas pretensiones, atención que a ti te debes, a tu sangre, y a tus prendas, siempre noble, grandes siempre. Desde que a Roma partiste, con orden de tu pariente el Cardenal, despachado, de ver cuan mal te saliesa el intento que tuviste de dar a Oracio la muerte, porque goce más dichoso el hechizo mis alegre, y en el cielo de su esposa los dos hermosos claveles, que en su boca cierran uno, y abren dos cuando amanece las dos nevadas hileras, estimación del Oriente, que solo Auroras engendras lo que su boca contiene. Eso, amigo Lucio, es, darme celos más crueles. Tienen de esta hermosa junta un infante, un cielo breve, que de tan perfecta concha nació pimpollo de nieve, De claveles, y de rosas jaspeado airosamente, hermoseando su brío la nieve con los claveles. Tiene por nombre Francisco, nombre de aquel penitente que yace aplaudido santo, y su humildad lo merece. Celos de casarse bastan. sin los de que fruto tienen que hijos en casamiento, dice amor que a celos mueve No me digas que tiene hijos, porque de suerte me enciendes en celos, que será poco vengarme en este inocente, como efecto de la causa del grande amor que se tieren Hoy, pues que con tu licencia el proseguir me conviene. viene a Viterbo Francisco, porque Oracio, que le debe las finezas que tú sabes, y ahora con celos sientes, le trae, para que predique aquel misterio evidente, de la Concepción, a donde María, Aurora celeste, preservada del pecado, original, se celebre, devoción, y firme arrículo que a los Fraciscos compete. Porque de la Concepción son los defensores sieles, para cuya fiesta, Oracio, le tiene en casa por huésped. Ay de mí, que no es posible resistir pesar tan fuerte. Vuelvo a Viterbo perdido, a ver si remedio tiene una voluntad, rendida. a quien no se lo agradece. Pero si mis ansias locas en sus desprecios padecen, ay de Oracio, y de Francisco, pues hipócrita me ofende, desde el día que a las paces dio principio, porque fuese dueño Oracio de mi vida. buelando mis altiveces. Aguarda, no es esta que sale del Templo? . Ay amor en un perpetuo temblor, solo de verla quede Válgame Dios! vuelve atrás A has visto? . A Roberto. Qué mal el llagar resisto! A sengra dónde vas? A estorbar esta ocasión: Señora mía, escuchad. Señor Roberto, mirad. No puede más mi pasión. Soy noble. . También lo soy. No lo mostráis. . Oh que extraña. Ma dejadme. el amor me engaña Pues qué importa. . Sin mí estoy No he de escuchar. . Mas espacio podréis ir. . No podré. Yo de la mano os tendré. Qué es esto? . Señor Oracio, hoy lleguén, vi a Margarita mi señora aquí, lleguén, y preguntarle inventé por su salud. . La visita estimo, peto en la calle no es bien parecido, no; casa, y vuestra tengo yo. No me atrevo a replicarle, mucho empeño me ha salido, mas mis bríos que dirán, sino le temi galan, y aquí le temo marido? Mas que diferentes son, cuan otro respeto alcanza un galán en esperanza. que un marido en posesión. Idos a casa, señora. Primero que la licencia, ha sido en mí la obediencia. Que esto sufre quién adora! demasiado es este empeño. Mi casa es aquella, allí me mandad. . Suplicar sí. Ella es vuestra, y yo su dueño. Amigos somos. . Por tal os trato con este aujor, Conozco vuestro valor. Vive Dios que estoy mortal de celos; qué necio estoy! en mí cupieron desvelos tales? como tuve celos, pienso que los tengo hoy. No los tengo, como vi que la hablaba, me acordó del tiempo que me los dio cuando pretendiente fui. Pero ahora no he tenido tal achaque, porque celos son del galán, y recelos se llaman en el marido. Pero con tanto valor que no se den a entender, que entonces vendrán a ser celos infames de honor. . Sin despedirse se fue. Sin duda que le turbaron celos. . Tampresto le hallaron porque crédito les dé. Como fui su pretendiente galán, posible sería. Galán de ti los tendría; mas qué marido consiente pasión de celos tan presto? no has de creellos, señor, porque celando su honor, procede un hombre compuesto. Porque aelos, Dios nos guarde, si mujer propia se cela, son cadallo valenzuela, que en el marido hacen tarde. Sentidos, qué hemos de hacer? de amor me siento abrasar; queza dejase casar, pudiendo ser mi mujer! Que este Fraile engañador, a quien destrutir pretendo; tanto coniedos me ofendo, eligierla por mejor que gozasen Margarita Oracio y en breve espacio le hiciese su dueño a Horacio! tanto el pensarlo me incita. Que sea santo, o no sea, perseguirle es mi intención, hasta que su Religión sujeta a mis pies se vea. Ten ese estribo. . Quién es el que en el mesón se apea? El que tu vista desea; . para vengarme después. . Este quejándose está de Francisco, y con desvelos, por él le atormentan celos, quien mejor me vengará. Pues de adónde, caballero, a aquesta tierra veís? Vengo de Asís patria mía, que está bien cerca de aquí, a buscar a ese Francisco, que el humano Serafín llaman todos, si será, que eso no me toca a mí. Pues para que le buscáis? Obligareisme a decir de sus Frailes, o sus Hlijos, la acción más torpe, y más vil. Y como no lo remedia, me ha forzado a discurrir lo que hay de Asís hasta Roma, aunque pierda el ver a Alís. Pues sus hijos vitienmar? Cómo pueden bien vivir unos hombres holgazanes, que introducidos los vi con el título de pobres por este hermoso páis del mundo, de quien se llevan lo mejor de su telliz? A ni solo me han quitado la mavor parte, y pediall remedio al Papa pretendo. no se consienta, que así. con vicios que le diré de su modo pevivir, que la república estragan. Papeles que llevo aquí lo dirán mejor, no saben los mortales cuan sutil es el ardid con que viven, y como han de destruir, si el Papa no lo remedia, el mundo, pesar de mí. Perdonadme si el despecho este modo de sentir me ha dado, que si mi hacienda me quitan, no he de infrir que crezca el desmedro mío, porque ellos suban así. Perdonad si os he cansado, que me importa prevenir algo para mi viaje, para que me deba a mí el mundo el reparo grande de este daño, y conseguir con aquesta diligencia honras del Papa, que en fin, aviso tan importante me le ha de premiar allí. El encontraros estimo, informadme bien, decid de la Religión Francisca todo el daño que sentís, que de ella estoy agraviado, y solícito su fin. Yo tengo en Roma un pariente honrado con el carmín de un Capelo, que ha de ser quien la puerta os ha de abrir de esa pretensión, aunque no me puedo yo partir tan preso, por muchos días es fuerza el estar aquí. Decidme el nombre, que quiero unas cartas escribir, para que allá su favor ayude a lo que pedís. Hareisme mucha merced? pero mejor será ir con vos, que en este negocio, pues tenéis, como decís, tanta mano, quiero yo con vos la merced partir. Esto me está bien, yo quiero ir con él, y hacer allí de modo que el Papa entienda lo que le intento servir, pues celador de la honra de Dios, le declaro así, con los papeles que lleva este, buscando yo ardid para quitárselos, pues fuerza es los ha de pedir mi tío; el modo que tienen estos Frailes entre sí, para que engañando el mundo le lleguen a destruir. Picose de la ambición, llevarele por aquí, yo le fingire papeles que le puedan prevertir el discurso, y poco a poco vaya turbando esta vid, que en breve tiempo tan grandes racimos vi producir; ueamos si de aqueste saco tosco; puedo divertir esta devoción tan grande, que me mata sin morir. Cómo os llamáis? Es mi nombre, amigo, Bruto, infeliz, apellido antiguo, pues en una trabada lid, que se perdió infelizmente, me quedó este nombre a mí, Siempre de grandes hazañas los apellidos que vi más nobles tienen principio; Antiguedad le debí a mi sangre. . Pues queréis. si merezco recibir tal favor, vivir conmigo el tiempo que estéis aquí? Estimo tanta merced, mas he de volver a Asís a hacer cierta diligencia para el caso que emprendí. Pues a la vuelta os aguardo, llámome Roberto Vifin; mi casa es bien conocida. Yo os buscaré. . Pues venid y comeréis hoy conmigo. No me puedo divertir, y importa partirme luego. Pues adiós. De Buen despedir Buscadme. . Yo os buscaré lréa vengarme de ti, Francisco, pues tantos males. por ti he llegado a sentir. El alma con Margarita me quitaste, descubrir tus maldades, de tu honor he de ser el triste fin, Pero de ella, pues me abrasa con celos, y quiere así matarme a puros desdenes, el alma que ya la di, he de vengarme; buscando medios, antes de partir, de gozarla, y deshacer de su tálamo gentil. la vid que se abraza en ella, pues me da celos la vid. . Cuando descansar podré de aquella envidia ruin, que sin poderme matar, aún no me deja vivir? O si consiguiese yo destruirte, que aunque alfín tu gran paciencia no pueda derribar, darte a sentir pesares he de poder, consumirte como a mí. Hoy la Concepción celebras de aquella Aurora que vi hollar con su intacto pie mi no domada cerviz. Que sola ella es sola, hay triste, aunque el veneno espareí, a quien no tocó el contagio de la primera raiz. AOració amparas, yo quiero tanto placer divertir, celos tiene de Roberto, su forma tomo, y así morirán esos favores que está gozando de ti, entre el acibar amargo, de una pasión tan civil. esto ha de ser, allá voy, guárdate, Oracio, de mí; y cuantos por sus devotos. a Francisco le asistis. Con qué pesar he venido. Todo re pone cuidado. Es fuerza estar enojado Oracio. . Es bren en tendido ya sabe que en cortesía. pudo Roberte llegar Todo en amor as azar: Qué amor de ti desconfir? Hermanito, a toda prisa. venga conmigo al Sermón, que ya llega la ocasión, que han comenzado la Misa, Y la hermaba Margarita venga con los dos también, verán mi Padre cuan bien en el espíritu imira a un Pablo, que de las gentes fue Dector, que aunque Francisco anda de un risco a otro risco. Con palabras inocentes, y amorosas, mueve sabio al corazón más dormido, porque es muy bien entendido sin hacer a Pablo agravio. Es verdad que no ha querido decir Misa, tanta es su humildad; pero lo que es en puro amor encendido de Dios, hablar muchas veces con mil gustos le he escuchado y cuando hombres le han faltado le oyeron aves, y peces. Hoy que es de la Concepción el día, ha de echar el resto, ea hermanos, vamos presto, porque pierdo la ocasión. Que su hermano compañero soy, y es forzoso asistir a su lado, ea venir, miren que a los dos espero. Mi bien, no me habláis? . Porque Margárita? en dulces lazos, mil veces ciñe en mis brazos, los que yo tanto estimen. Y ella, hermanita, no va a oír el sermó? Hermano, pasa toda por mi mano! la comida. . Y no podrá? No, porque hay muchos guisados de manjares diferentes, que con vamos accidentes he de dejar sazonados. Calle, que no sabe nada en materia de guisar, todos los puede juntar, y menos embarazada, tantas viandas en una holla las campe, y tendrá menos trabajo, y verá que corte linda fortuna. Que allá en mi Convento yo, peces, y carne junté, y sin desollar, afen, carnero, y cábrito entró, Y aunque yerro parecía, comió bien mi Religión, sabiendo allí la sazón que cada cosa pedía. De eso yo no hago espantos, cuentos serán verdaderos, porque allá los cocineros se deben de usar muy santos. . Vamos Junipero. . Vamos pecador de mí, que es tarde. En fin quieres que te aguarde? La obligación en que estamos pide toda esta atención. A tu voluntad me ajusto. Este es mi gusto. . Sies gusto tuyo, piérdase el sermón. Frasquito está aquí. Ya viene tarde, porque ya se fue su padre. . Madre, porque vengo tarde? . Tan solemne fiesta, pregunto, señora, celebramos tan apriesa, que oyendo a las siete Misa, no vas al sermón ahora? Es gusto de Oracio. . Es justo pero yo en esta ocasión no podré oír el sermón? Biempodrá, mas no es injusto si Francisco ha de comer en casa, que la comida no este, Libia, prevenida? Eso se puede temer. No es posible, tú podrás irte al sermón, mas yo no, porque Oracio lo mandó. Voy pues licencia meda. . Frasquito. . Señora mía. En este estrado os sentad conmigo. . Mi voluntad para ser vuestra se cría. Habéis rezado? . Pues no? Almorzasteis? . Al rezar le sucede el almorzar, y nunca me olvido yo, que he de almorzar cuando rezo, y si alguna vez, afe, rezo con gusto, es porque sé que me aguarda el almuerzo. Tú lo has dichocon buen aire mas que madre no diría, que esta niña demasía era discreto donaire? Al empezar el sermón Francisco; o necios desvelos! sin que me huuiese; que zelos tan desatinados son los míos! vuelvo a mi casa, que como faltó Roberto de la Iglesia; yo estoy muerto; secreto impulso me abrasa el pecho; necio he creído, mas no digo tal, qué haré? no me han visto, volveré a la Iglesia, estoy corrido. Yo le traje, y él se vuelve, en la forma de Roberto le busco. Qué miro! es cierto? Ya me ha visto, el se resuelve con celos logrén mi rabia; cierro la puerta. sus brazos. Ay de mí, cómo Oracio, estás en ti? Jesús. Roberto me agravia, dentro de aqueste aposento se encerró, de un puntapio abrir la puerta sabré; logrose mi pensamiento. Madre, madre, ay Dios, señores si la matará mi papre, a madre, a señora madre. Óyeme, niño, no llores, Margárita, vuelve en ti. Por dónde, cielos, se fue? Oracio. Ciego quedé; pues tú, Padre, estás aquí? dime cómo? no quedaste predicando? Bien dijiste. Pues cómo, dime, veniste? Con tu pena me obligeste, aquí asisto a socorrerte, y allá asisto predicando. Vi mi agravio. Estás soñando. Vi mi muerte. No es tu muerte; por donde, dime, salió el que te hacía ese agravio? (bio Aquí entró. . Pues sé más sa- hallastele? . Padre, no. Vístele entrar? . Si le vi. Pues bien, si le viste entrar, por do se pudo escapar? el que me persigue a mí te persigue a ti, no quieras más seguro testimonio, ilusión fue del demonio, vente a la Iglesia, qué esperas? Padre, Padre soberano, todo el cielo te bendiga, donde hallará mi fatiga más remedio que en tu mano? Mi esposa dormida está, y desmayada, qué haré? dejarela así? no sé. Mi padre, lléguese acá. El corazón me ha dejado. el rapaz enternecido. Ay de mí. . Su vozhe oído Ya mi madre ha despertado Margárita, qué es aquesto? dormías? . Sin duda fue que dormía, y que soñé; cómo volviste tan presto? Ella el suceso ignoró; por una carta volví que importa. . Y vuelveste? . Sí que Francisco me espezo. No faltes en su presencia. Voyme. Francisco, hoy por vos vide a paz en los dos. Madre en Dios, y en mi conciencia que cuando dormía estaba esta sala como un cielo. Pues di que viste. . Direlo? Si Franciseo, dilo acaba. Pues mire, el señor que anocha se acostó en aquella estera, habló con mi padre. . Espera, el que no quiso en el coche entrar ayer? . El que tiene con agujeros los pies, y las manos. . Ya sé qué es el que mi amparo previene. El que tiene aquí en el pucho por curar una lanzada, y aunque no está bien curada, que está muy sano sospecho. Francisco aquí, y predicando, esto cómo puede ser? curiosa soy, soy mujer, así me estoy disculpando. Deseo me ha dado de ir, por ver si es esto verdad, que aunque de su santidad mas se puede colegir, quiero informarme mejor, sin que lo llegue a entender Oracio, aquesto ha de ser, a verle voy sin temor, porque si allá no ha faltado, sería aquesta ilusión, y de camino el sermón oiré, si no le ha acabado. Sola, y tapada podré. porque nadie disfrazada me conozca, pues tapada mal conocida seré. Oírle, verle, y saber si esto pudo ser verdad; cuando la curiosidad no obró mucho en la mujer? Francisco, quédate aquí, toma estos dulces, que yo vuelvo luego: lloras? . No; son muchos los dulces? . Sí. Pues madre, yo callaré, como las manos me endulce; pero si tarda, y el duice se me acaba, lloraré. Yo vuelvo luego. Pues cómo, y vaya madre, con Dios, abrazémonos los dos. Pesar de escucharte tomo, casi estoy enternecidas. Este abrazó os causa enojos? Adiós hijo de mis ojos. Adiós madre de mi vida. Adónde habrá pae encia para sufrir tan grave resistencia? hasta cuando, hasta cuando, Francisco, me has de estar atropellando. yo buscando rigores, y tu trocando penas en favores? o en cólera me anego, aumentando a mi fuego mayor fuego (do, Déjote predicando, y aun mismo tiempo cuando, cielos, cuán tal extremo se ha visto? allí asistes, y asistes donde asisto; porque te alabes, si a injuriarme partes, que a un mismo tiempo asistes endos par no reniego de cuantos (tes: te siguen, y reamparan siendo tantos, matarelos a todos con graves penas, inventando modos, que digan en mi aprisco: aquí penan devotos de Francisco. Ahora, pues, intento, y aúnque mío, un extraño pensamiento: Roserto, a la criada de Margárita habló, y ella obligada; que cuando amores siento, ayudan las criadas a mi intento: sola queda le dijo, Oracio está en sermón, yo que colijo su celoso despecho, (cho, me entre en el libre espacio de su pe- y ya desatinado a la puerta ha llamado, pensando que está en casa, y pues de envidia, y celos hoy se abrasa la puerta abrirle intento, que he de lograr así mi pensamiento; ya se la ofrezco abierta, poco fue obedecerme aquella puerta; invisible le asisto, con celos le consumo, y le conquisto. Quédate tú a la puerta, en la Iglesia está Oracio, ahora es cierta la ocasión, que me abraso, y doy de ciego un paso, y otro paso. Cuando empiece la gente a salir, da me aviso diligente, que él no saldrá, ocupado en su fiesta, tan presto, ten cuidado. Yo voy a obedecerte. Tengo yo de morirmedesta suerte? por fuerza, vive el cielo, sino la obliga amor a mi desvelo, gozaré de sus brazos. Ocuán fuertes le voy poniendo lazos Nadie en la casa veo; Margarita. . Señor. Si es este empleo de los rabiosos lazos, que el corazón deshacen a pedazos? este, sin duda, el fruto ha sido de su amor, porque el tributo que a él le paga amoroso, me quite a mí la vida de celoso: a dónde está tu madre? Cómo semuere tanto por mi padre (pesía a verle fue a la Iglesia. Este es buengolpe. . Así lo dices? el bachiller tributo, derramaré de su cosecha es fruto. Jesús. . Demil pedazos (zos. pe entre los despechos de misbra Fracisco. . Mas me incita aquese. Que m matan. (nombre. A lentos tienes de hombre, a abadeesta suerte. Jesús. . Ya lémate daré la muerte cuanto viviente en casa de mi enemigo encuentro, que me abrasa mortal desasosiego, como noarde esta cuadra con mi fuego? Aquí, aquí, que me abraso, lo cuerdo olvido, a lo furioso paso; qué es esto santos cielos? que me deshago en un volcá de celos; que me llama sospecho Lucio, dejé mi enojo satisfecho. Voyme, pero de suerte que la sálida puede ser no acierte; veledme santos cielos, que muero amando, y me despeñan celos. (ta Volví a cerrar la puerta, mas ya deotro instrumento yace abier pere como he ignorado que es Jargarita la que ahora ha entrado? encuntró con Roberto, ya más pesares miro, y a estoy cierto que el disgusto presente acapará con bandos mucha gente: y a llega, ahora intento el espacio ocupar de este aposento. Ay cielos, qué asustada estoy! Roberto, ahora estoy turbada, de mi casa ha salido, quién le dio llave? cielos, me ha vendido alguna vil criada? hlo Francisco, con la pena helada, moriel, cielos, me siento, práncisco hijo, fáltame el aliento, no me esponde? a dónde estás, Fra cisco? a donde a donde no quedó en el estrado? mas ay de mí, de sangre está bajado, valor cielos os pido, detrás de aqueste estrado está caído: ay cielos, qué tormento! aquí el valor me falta, dadme aliento hay hijo de mi vida, Roberto fue sin duda el homicida, vengando sus enojos en las mejores niñas de mis ojos. Ay cielo, que me anega el llanto hay triste, que el pesar me ciega; qué haré, yo soy perdida, mi muerte es cierta, peligró mi vida; salí necia de casa, qué disculpa daré? que si se abrasa en su desasosiego, miesposo esfuerza ahoraestarmás ciego mas; a la gense siento, Francisco a comer viene, hay descontento cómo el mío? en esta arca, aquesta vil hazaña de la Parca esconderle he pensado, y encubrir esta sangre del estrado. Quedad, muerta hermosura, por ahora en aquesta sepultura; cierto, ayudadme cielos, porque son muchos ya mis desconsuelos. Hermana Margarita. En hora buena venga esta visita, sentaos en este estrado, Padre mío, divino señalado de aquel manso Cordero. que mucha paz has de tener espero no me abrazas Oracio? (cio Para decirle no me ha dado espa la pena en que me asijo. Si Padre; Margarita, y nuestro hijo? A la calle se fue, mi pena ignora. amenle pues, que nuestro Padreahora querrá verle, y honrarle. Es niño, deja ahora de llamarle, quizá estará jugando con otros niños, vendrá llorando, tendrá ahora ese gusto, y quitársele yo no será justo; ea hermanos, comamos, pongan la mesamientras gracias damos a mí Jesús por todo. Qué santo que lo dice, y con que modo obliga el Padre mío! Mi cortedad que la perdones fío, que servirte quisiera en la comida, si posible fuera, el Fénixsazonado. (acomodado. No hay fruta? . No es el tiempo Comiera yo, que gana tan simple! . Qué apetece? Una manzana. Ahora, Fadre mío, como es posible en el Diciembre frío? mucho dudo el hallarse. (darle Oh es flaca mi memoria de acor- yo en esta arca las vide ayer. . Ay cielos. No pienso que se olvide tan presto mi memoria. Aquí dio de mi vida fin la historia Abrela Margarita. Padre mira. El deseo te permita mirar si me he engañado. (bado, Digo Padre que es cierto, heme tur- hay tal desdicha! Dame la Pave, por que abrir querría Dale la llave al Padre. Tóvengo a sería más infeliz madre aquie murde todo, que aguardo muerta estoy. De aqueste amadas veré si sueron mis sorpachas parar. Mi Raome aquestas dos mán, uas, Ay Dios, y que alegría, hijo de mis entrañas, alma mía, cómo, qué vivo estás; No he de estar vivos Qué es esto? El desengaño te apertibo. Dame tus pies, o Padre. Mucho le debe a este santo, madre. Aquestas maravillas de mi Padre son muerte de patillas. Después, Oracio amigo, sabrás este suceso, solo digo, para satisfacerte, del daño que el demonio quise hacerte, que de aquese aposento, que con paso violento ocupó de ti huyendo, salga al momento. Con aqueste estatiendo Válgame Dios . que se matrvillas este causó u enojo, y su rencila; ha fiero basilisco, corrido vas porque venció Francisco. La tierra, Padre, beso que pisas. Y no ha sido poco exceso, que quien besa ese suelo que ha pisado Francisco, tucó al cielo. Vamos a darle gracias a la Iglesia, aunque es tarde. Deo gracias, comeremos primero. (ro. Ya ha dado Fray Júnipero en groso Allá en nuestro Convento. Deo gracias. (cios. Depues de haber comido damorgra Venid Eráncilco vos As madre, si Dios me hiciera a mi con
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA Fuiste al mesón? . Y le hall é Qué dijo? . Que ya venía. Verle quiero, porque ponga. remedio a tantas desd hos. Loco estaba, ciego estaba, pues celos me precipitan, a un arroyo semejante, último fin de mis días. Qué ocasión te di, perdona este ultraje, Margarita, para que en tu amor liviana, al mío fueses esquiva. O ye, señor, que ya viene. Fue el no haberte oído dicha. Señor Roberto. . Señor Bruto Infeliz, suerte es mía el no haberos ido a Asis. No fue poca, por mi vida, porque embarazos forzosos me handetenido. . Querría de una pena muy del alma dar cuenta. . Sin que la vigas te del mal de que adoleces. mas yo le echate el acibar que he menester, para que si ahora te precipitas, arrepentido te vuelvas a entender con llamas vivas, que a mayor despecho llamen la actividad de tus iras. Vete, Lucio, porque tengas en casa ya prevenidas las postas, que quiero entrar en Roma, antes que el día por libres puertas de nácar le de el mundo la salida. Obedezco. Qué ocasión has tenide que te aflija tan o que desde el instante que te vi cobre a tu vista inclinación, y quisiera servirte en cuanto me pidas, que yo estimaré obligarte, si tú, Roberto, me obligas con tu amistad, porque al paso de ella te sirva la mía. Oye por Dios. Ve adelante. Viendo, pues, que a mí me fías sin conocerme, las cosas mas en tu pecho escondidas, y que por mí te detienes en ira Roma, la misma fineza he de hacer contigo. que no hay amistad partida verdadera. . Yyo la estimo Tuve amor. . Ya sé la enví que causa, si hay ocasiones (dia de celos que se lo impidan. Casose un cielo, a quién quise tanto, mi pena lo diga, que por defender sus soles de otro que los solicita, se anegó en bandos Italia, y tanto en ellos se irrita, mal logradas juventudes, que rindieron lo atrevidas al breve mortal espacio, que tan fácilmente olvidan. Hoy, pues, entrando resuelto a gozar a mi enemiga, leno de celos, no sé si les de este nombre, mira que otra cosa hay más cruel, cual es la que más incita, cual la que más atormenta, con cu al más ciego delira el hombre, que si hay alguna que con los celos compita de mayor pasión, aquesa en mi pecho se avecina. últimamente, no quiero cansarte, a partirme obliga a Roma un suceso grande, si acaso te determinas, ven conmigo, que yo llevo con Francisco tanta ira, que de tu queja ayudada mi pretensión facilita. No puedo partir tan presto, pero pues tanto me obligas, lleva, amigo, estos papeles, leelos de espacio, examina desta Familia engañosa, que por el mundo mendiga, las cautelas, y las cosas mas retas, más esquiritas que en comuninad humana, ni que en Religión divina, se han consentido halta hoy, verás con cuanta mentira con la capa de pobreza siembrandañosa semilla en la viña de la Iglesia, que estos la cubran de espinas. Que una vez bien informados, cuando tanto favor fías del Cardenal, y llegando a besarle el pie en la silla de Pedro, a quien hoy la asiste, viendo que por ti se alivia de esta carga, y le dispones buen temporal a la viña, te harás buen lugar con él, para que el premio consigas. En esto me favoreces a mí, que ofendido iba a Roma, sin conocer de quien valerme podía. El daño que esta Francisco me ha hecho con su samilía, es inteparable, y quiero si puedo, que no prosiga. para esto dichosamente encontre contigo, aplica a la sombra de tus ruegos, y en Roma me solicita el amparo de tu tío, mientras que yo fidedignas letras, que afirmen mis quejas, en las culpas referidas, llevo de Afís, que bien presto llegaré a Roma, camina. Con él haré presto que satisfacciones recibas de tus agravios, y yo, ya que pierdo a Margarita, justamente de Francisco me vengo, pues con justicia, y favor, pondré a mis pies aquella virtud fingida. . Recio golpe ha de ser este, si del Francisco te libras, será mucho, aunque ya temo que todo lo facilitas. O lleve el diablo el lugar, y quien aquí le fundó, que en todo él no halle yo quién limosna quiera dar! Pues para mi condición es bien que avaricia sobre, que si no me dan por pobre, lo he de quitar por ladrón. Oh cómo me das placer, este se despeña así, no tengo que hacer aquí, rentarle no es menester. Que hay hombres, cuyos arrojos por lo pecadores bellos, sin hacer yo caso de ellos, ne los llevo a cierra ojos. . mib pras mul Cristri no o que esá en la mano te vuestro renombre? de avariento sobras, sin que otro nombre te dé? que no basta el de la Fe, te falta el de las obras. quiero con gritos vanos e de importuno me arguyas, que si no me dan las tuyas, te lo quitarán mis manos. Solia en Viterbo haber con el pobre más piedad, faltó en él la caridad, pues ladrón me vuelvo a ser. Que si están los corazones llenos de tanta avaricia, que se espanta la justicia de qué demos en la trones? Quiero ayudar mi razón, volviendo a ver si me dan, y si no, disculparán el que me vuelva a ladrón. Pido en esta casa, veamos si nos dan. . Quién está aí? Un robre, que pine aquí a.. Ahora no estamos ara cara. Dios hermano, le oróvea. . Voto a Dios, iencia, aquí hay orras dos; vez pruebo la mano: te una limosna, así le haga bien. . Perdono la paciencia descompone. me respondena mí? ahora bien, vaya otra vez, queda en esta hacera cera, ca pardiez, y más que pacientia, por amor de Dios. ay que dalle, que acá hay dos de mejor conciencia. Sin duda que mis pecados estorban la caridad, Rusino amigo, a pelad a vuestros robos pasados, No han de quedar esta noche las tres casas con ajuar, en todas tres no hay que dar, dejen que se ponga el coche del Planeta que nos mira, que yo sabré si hay que dar, lo más seguro es robar, que lo demás es mentira. Deo gracias, hermano mío. qué me quiere Padre? . Tome por sus pecados no come, y aunque me muera de frío, pongáseme muy galán con este habaros, que así esconoido en él, aquí que es pecador no verán. Y la caridad, que abierta niega la puerta a su vida, si hasta aquí estuvo dormida, él verá como despierta; al se le dejo, y a dios. Oiga Padre. . Váyase. ̱. Entrose el Padre, qué haré? liagamos burla los dos de esta gente, más aguarda; Rusino, que ya ha pensado otra traza mi cuidado, ahora bien, qué me acobarda? lcaila Francisco me haré, lindamente me he dispuesto; pues con el hábito puesto en las calas a ver si hay que con mis tra os han de lo que a la no No me está mel es en ponerme el cordonta nombre de Prailedgardo solo yo lo he merecido. Ell esfimosa divisa, ahora bien, vamos de aquí, por Dios que de verme así me estoy cayendo de risa. Un Frail. Francisco pasa limoina, madre, lo cen. Tome Padre, aquí esta bien la limosna de esta casa. Válgame escielo que es esto? oh caridad dulce madre! No se vaya, tome Padre, aqueste torrezno, presto, no le vea mi mujer. Santo Dios, estoy turbado, o como el cielo ha mostrado que no llego a merecer por mis pecados socorro! Deme el hábito a besar, que de cuá, quiera pesar en belándose me ahorro, y aquesa Sota de vino, que el sarián pecuaña siento, n, Padro, a su Convento. al finar pre dicivo! est G a me entraré, aurtar, villanos ai dores arrojos purtar mis ojos oche mis manos. avestido, ado, de aquel hombre m O; ahora aquuleví que es aquesto intentos n donde al Fraile viendo esto vi al hombre el Fraile no claro está, que aguardo pues que a buscarle no me vo O no es este, o quiere Di oS que ahora le desconezca, porque en el traje conozca la diferencia en los dos. Fraile Francisco, que per donde estaba llegue a ver, hoy no me ha de suceder, ni es posible, cosa buena. Caridad santa, qué es esto? con mi vestido pedí por Dios, rada recibí, y ahora con este puesto, más devoro, más honesro sin que lo pida por me e y ahora en mí se verá que no le dan por quién pide, pues la deveción se mide este sayal lucido, cuando por Dios lo pido lacosna no me dan, y ahora dándola están por lo que traigo vestido. Gran fuerza este saco tiene, no dan a Dios invocando, y converos entran dando, mucho mifrerio contiene: en vos escondido viene un pecador, y en los dos, en mi mal, virtud en vos, que da con toda verdad tal fuerza a la caridad, que me disimula en Dios. Todo yo hequedado en calma todos mis vicios dormidos, porque obrando mis sentidos den a Francisco la palma: por defuera traigo el alma, este sacoo ha de ser, que lo que yo llego a ver dentro de él, todo es mortal, en hora buena, fayal, os llego yo a conocer. El corazón más dormido yace a vuestra luz despierto, llevad poco a poco al puerto este bajel reducido: Señor, este hábito os pido, merezca yo tal rescate, porque de serviros trate; olvidad mis pesadumbres, no informe demis costumbres el demonio, y me le empace. Hermano, gracias a Dios, que está con mi hábito, quién va? conozcámonos los dos. Cómo le va de vestido? aquí de Dios, que galán está! mas que ya le dan la limosna que ha pedido. Es bendito este sayal, nadie, hermano, se vistió de él, que al punto no se vio sin la ponzoña mortal. Con él cualquier culpaborro, pero sabe, soy cruel, lo que ahora siento de él? que tiene malo el aforto. Confesando su malicia, otro con él se verá, lo de fuera bueno está, lo de dentro es inmundicia. Ese pensamiento vano confiese, pues luz le da, y luego le servirá el sayal de pasamano. Hermano, Padre, y señor, recíbame en eal prisco de Francisco. Ya Francisco está oyendo su dolor. Deo gracias. . Yo se la doy oiga vuestra caridad. Ya sé tu necesidad. A tus pies humilde estoy; el hábito que me dio este Padre. . Cómo hermano está de esa suerte? . En vano el negarlo me importó. Padre, aqueste pecador, limosna el pobre pedía, y el pueblo que conocía de su conciencia el error, no le daba de comor; cuando lastimado yo le doy el hábito, no fue para echarlo a perder. Pues apenas se lo puso, cuando sus vicios tapó, la caridad le escucho, y la limosna dispuso. Yo desnudo en el zaguán, su conversión aguardaba, vi que a voces te llamaba, y que limosna le dan. Salia darle el parabién, diga lo demás que ha habido el hermano convertido, pues él la dirá más bien. Padre, pues este vestido que me han dado sabe tanto, mas sabrá el humilde santo que aquesta gala ha elegido. Lo que yo puedo decir, que a tus pies rendido estoy, que esta gala vestíi hoy, y con ella he de morir. Mis pecados imagino que son en mi reservados, porque si ha habido pecados, yo solo los determino. Si la confesión profesa virrud, hallarla intenté, disculpado se halla el que en público la confiesa. si te obliga arrepentida, y tanto favor permites, el hábito no me quites, que me quitarás la vida. Padre, dársele podrás, que yo no le pediré, como otro nuevo me de, no se lo quite jamás. Rufino, al santo camino hoy te recibo con llanto, no dudes que has de ser santo de mi Religión, Rufino. Ay Padre, bañe tus pies Y bañelos tanto, mi llanto, que se aneguen en su llanto los dos claveles que ves. Porque el llanto en pecadores, no el mío, pues le resisto, hacen hermosas en Cristo las cinco divinas flores. La culpa en el hombre fea resocita su dolor, y el llanto del pecador las halaga, y hermosea. Afrente el profundo abismo tu llanto, con pena extraña, y las de Francisco baña, que casi casi es lo mismo. Llévele a nuestro Con vento? Venga, y se confesará, y mientras tanto verá después el mejor sustento, cuando indigno pecador llegue al Altar a comer a Dios; o qué gran placer! o qué grandeza, Señor! Qué favor tan soberano! quién le mereció alcanzar? pero limpio ha de llegar, que si no va limpio, hermano, y entre sus malicias terco no da al corazón cencillo, mire, aquí traigo el cuchillo con que corte el pie de puerco, Ahorremos malos caminos, si al Altarva sucio hoy, los pies le corto, que soy el corta pies de cochinos. Señor, po empiezo vuestras grandezas, que sojdan tndo, que ignoro. aún estás primeras serrás. A danlición mi ignorancia en vuestra cartilla empieza, que es tan torpe Francisco que en ella aún no deserica. Por sus letras examino. mi ruda, y libre conciencia, y mostraré lo que en vos significa cada letra, alabaré vuestro ser, admiraré mi bajeza. Cristus, diar, que con Cruz las buenas oblas empiezan. pues presínoime, que es bien emprnce de esta manera, A dice Altísimo, sobre cuantas cosas tenéis hechas, y yo en cuanto habéis criado el más viagusano eurre ellas. La B, bonísimo os llama, y que sois la bondad misma, cuando la misma malicia soy yo en el haz de la tierra. La . Criador, claro está, del mundo, cielos, y estrellas, Yy a mi criatura me hama la más vil, la más pequeña. Dios la Don que por librarme. a mí de la muerte eterna, en una Cruz os pusisteis, pagando mi culpa en ella. En la EEierno os aclama, sin principio, y fin, y vuestra bondad, siendo yo un moniento pasó por mí tanta afrenta. Fuerte, la Flo diga, y el suñerno do confiesa, y yo flaco, y miserable po temo esta fortaseza. Gloria vos, en cuanto sois, dice la G, y yo miseria, la El Honra, y yo infamia, Jullo Juez dice esta ietra, y yo el teo más injusto: Caridad os llama esta, y yo una perpetua envidia, la L, Luz, yo tinieblas. Médico la M, enfermo. yo, y la N, Nobleza significa en vos tan grande; que haciendo envidia las pruebas por justicia os dio la Cruz roja con la sangre vuestra, y al paso que vos tan noble, yo de villana correza. Omnipotente la Oh, os pregona, y manifiesta, y yo sin ningún poder, soy altivez, y soberbia. Perfecto la P,os aclama, y a mí la imperfección misma; Quietud la O, y yo inquietud; que halla el alma misma inquiera Roy, y yo esclavo, aunque estas armas me sellan: Salvador dice la S y yo la perdida oveja. Todo la Tipada yo, la Vy Vida: y muerte fiera yo la J. Ipto, cuando por mal Iotiano me afrentan. Yu comprensible la Y, y yo de fácil materia: la Z,os llama celoso de mi alma, a mí con ciega inclinación enemigo, que la mata, y la despeña. Esta la lición ha sido, mira pues si mi roneza dice bien lo que sois vos, y bien lo que soy confiesa. Y si por mal estudiada. he merecido la pena, peque, Señor, de ignorancia, ya aguardo la penitencia. Francisco. . Señora mía, Virgen, Madre de Dios Reina de los Ángeles, Aurora del día que hermoso muestras. en tus brazos, Altar sante de las tres en una esencia. Árbol, cuya flor es Cristo, del Pan de los cielos Mesa, Rosa que promete fruto santo, Abogada perpetua del pecador, Madre suba, cosa que al oírlo tiembla, pues siempre procede mal teniendo Madre tan buena. Monre enquien la ley de gracia tuvo su primera escuela, Iman que atrae voluntades, de los enfermos receta. Memorial que nos disculpa; en la más sepera Audiencia, Antorcha que nos alumbra, Reliquia que el mar sosiega, Jerusa en adorada, Fortaleza de la Iglesia, Resugio del que persiguen, Atalasa que despierta, cuando mereció Francisco. una visita como está? Cuando de mi Concepción el gran misterio celebras, y sabio humilde le alabas, racén es que le agradezca. y I sus en tus brazos. e . Señor, a tan baja esfera. muy niño venís Dios hombre. Como tu verle deseas. Sí, que en Belén entre pajas niño el alma le contempla estos días, hay mi Dios. Hay mortal, si tu supieras lo que ama Dios al humilde, tuvieras menos soberbia. Los dos aquí me acordáis, aunque en la gloria no hay pena, los Misterios del Rosario, que mis devotos me rezan. Los Gloriosos, y Gozosos, mi Hijo amado me enseña, cuando tan niño le miro en aquesta patria eterna. Los Dolorosos, Franciseo, en aquellas cinco letras, que en pies, manos, y costado vuestra pasión representan, desuerte, que entre los dos esta es amante fineza. La memoria de mi Hijo está partida, y entera, en Jesús por la verdad, y en Francisco por las señas. Francisco amigo, ya es hora que con nosotros te vengas. Señora, esta voluntad no es mía, siempre fue vuestra. Esa guirnalda de flores por humilde te laurea, y esta palma que te doy diga al mundo tu limpieza: vuelve, y dejar a tus hijos mi Francisco, no lo sientas, que Jesús no ha de faltarles, esa es la mayor riqueba. Vuelvele acra a mis brazos. El alma, Señar, me llevas. lo Ángeles os alaben. Ya con música lo muestran, y los cielos llueven flores, con que el aire se entretenga. Gracias os doy infinitas, o Señor del cielo, y tierra! ay de mí, con cuanto olvido os pago tantas finezas! Ya en la dignidad de Obispo sobrino, estáis consagrado. Ya con tu favor merezco tanto honor, beso tu mano, Alzad, y dejadnos solos, que quiero hablaros despacio. Admirado desde anoche de sucesos tan extraños como me habéis referido de aquestos pobres descalzos, hijos de Francisco, y de él, que tiene opinión de santo, de quien informáis delitos, que decís que averiguados están, cosa que parece dudosa al hombre más sabio. Casi a las primeras luces del día aqueste cuidado me despierta, y de la cama con gran pesar me levanto, digo Misa, y encomiendo a Dios negocio tan raro. Y después de celebrar un sacrificio tan alto, a su Santidad visito, y aqu este caso tratando entre los dos muchas veces, ya el discurso comenzado, nos divertimos de suerte, que las razones trocando, en virtudes discurría el que comenzó en engaños. Y otras tantas veces, cuantas volvia otra vez al caso, se convertía el informe en bueno, empezando en malo. Admiración me causó, y no pequeño reparo, a este tiempo otro suceso justamente me acobardo. Y es, que en el Templo que veis enfrente de mi palacio, un devoto de Francisco labró una Capilla, y tanto la devoción le llevó, que de Francisco, y de Pablo el Apostol, mayor luz aquesta Capilla dando, en el claro pordo entraba, puso de cristal un arco, a donde Pablo, y Francisco, retratos bien imitados. Hubo envidias, pretendieron hacer caso temerario el que viviendo Francisco le venerasten pintado. Mandaron que se quitase, rompiose ayer su retrato, y hoy, Roberto, amanecieron del mismo modo en el claro de la Capilla, el cristal juntos los rotos pedazos, y con más primor Francisco en el cristal retratado, con que sacó ejecutoria de justicia este milagro, sin que se hayan atrevido a hablar más en este caso. Mirad bien lo que intentáis, volved a mirar despacio esos papeles, que yo dudo lo que os he escuchado, que cosas de tanto peso se han de mirar muy despacio, Vuestra Ilustrísima crea, que todo lo que ha contado son astucias del demonio, que como ve que yo traigo informes tan verdaderos de sus astutos engaños, ha prevenido prodigios para asegurar su daño, Y aún en la misma razón de esa pintura lo saco; es justicia que se dé lugar que en un Templo santo junto a Pabio esté Francisco, un hombre pobre descarzo, que hoy el mundo le sustenta, y quiere canenizarlo un denoto, contra el orden de los estatutos sacros? Luego si esto no es justicia, ha sido aparente, y falso el milagro: yo no pido que se dé deprabado este modo con que viven sus Frailes, hasta escucharlo, Que yo, señor, tengo cierto en los papeles que traigo, y en los sucesos que a mí con Francisco me ham pasado, que conviene a mucha priesa ceñirlos, y aún castigarlos. Ahora bien licencia tengo, Roberto, para llevaros a Palacio, donde quiere su Santida a escucharlos. de vos, volved a leer esos papeles, y daos. sin pasión a su noticia, que mañana en todo caso el Papa los ha de ver, recogeos para mirarlos. . Oh lo que sabe el demonio! mas quién ha sabido tanto? No está este proceso aquí con testigos comprobado, y lleno de testimonios de uno, y otro Secretario? esto no puede faltar, ahora bien, yo los repaso. Culpos bien gueriguadas, delitos, injurias, daños, que hacen los Frailes Franciscos a los pobres, usurpando la limosna, pues les quitan el sustento cuotidiano pues por dársele a Francisco no les alcanza un bocado, y en el mundo como corte no hay límosna para tantos. Mas qué es esto? un accidente de repente me ha quitado que en el informe prosiga, esto es del mucho cansancio del camino, y del desvelo que estas noches he tomado, repasando estos papeles: parece que va apretando el accidente, hola Lucio. Aquí tienes los criados del Cardenal mi señor. Desnudadme, que me ha dado un frío, grande, y no puedo resistirle levantado. Ponme estos papeles, Lucio, a mi cabecera, y cuando pase el frío los veré, porque aunque me apriete rato, he de pasar todo el día en tan forzoso repaso, A mi tío le diréis, que si de la mesa falto me perdone, pues es causa mi accicente, y mi cuidado. Francisco, como consientes tan apacible, y tan manio, la persecución de aqueste enemigo declarado contra tus Fravles? pues ya pisas los celestes campos, venga a Francisco, pues eres tan parecido retrato suyo, porque le respeten, y le teman retratado. Yo, Pablo, no tengo espada como tú, para vengarlo, porque aquesta cruz, paciencia, y humildad me está enseñando Pues toma mi espada, y orme esa Cruz. . Ahora parro a vengarle, que esto ordena el decreto soberano, Morral escarmienta, y no te atrevas a lo sagrado, mira como Dios castiga los intentos temerarios, pues una pintura basta a castigar tus osados pensamientos, si hablas libre de la virtud de los santos. Ya quedan libres mis hijos, Pablo, de aqueste tirano, sin que Francisco en persona baje, Pablo a castigarlo. Porque diga este suceso, siendo justo el ampararlos, que no hace falta Francisco a donde está su retrato. Roberto malo, qué dices? Que en la cama le he dejado Corred aquesa cortina; que suceso tan extraño! La cabeza está en el suelo, y el cuerpo ya degollado. en la cama. Santo Dios, pro igios vuestros no alcanzo. Los papeles son aquestos contra Francisco, y en blanco están todos: mas ay cielos! ya desde aquí estoy mirando mayor prodigio, la espada le ha dado a Francisco Pablo y Pablo tiene la Gruz, ya conozco el desengaño, ya humildad santa, vengaste tanto género de agravio. Correo aquesa cortina, porque con este aparato, milagros del Serafín honre el devoto Senado.
