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Texto digital de Más puede amor, que dolor

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Atribución tradicional
Pedro Calderón de la Barca
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Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta (Sevilla, Francisco de Leefdael, s.a.).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Más puede amor, que dolor. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-puede-amor-que-dolor.

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MÁS PUEDE AMOR, QUE DOLOR

JORNADA PRIMERA

Pues a Sicilla con bien hemos llegado, cuéntame ahora, dime tu cuidado, y la causa, señora, que has tenido, para que en ese traje hayas venido: Pues cuando acompañarte me mandaste, tu palabra (cuál sabes) empeñaste de que en llegando, parte me darlas de aquesta novedad . Las penas mías quieres hoy renovarme, pues procuras, Roberto, ejecutarme, cuando apenas del plazo llegó el día. Confiésote, que ha sido grosería; mas no puedo dejar de suplicarte (si es posible) de todo me des parte; pues será hacerme agravio, te prometo, negarme este favor. . . Aunque al respeto falte, Roberto, que a mi honor le debo, y aunque reviente el corazón de nuevo, declarártelo es fuerza, aunque el recato de lo justo tuerza. Don Juan, pues, de Guamán, ese pariente (por quien ves, que padezco este accidente, y a quién vengo siguiendo) un cierto día (presagió triste de la pena mía!) le mire, y luego al punto con mirarle, el amor me vino junto, y él, a mi fe rendido, le fue correspondiendo agradecido; de forma, que en dos años esta la causa fue de tantos daños, como ciega vivía en sus amores, nunca pude negarlen le permití paseos, rondas, múlicas, fiesas, galán teos; y al fin (por no cansarte, pues me he determinado a declararta mi amor, o mi flaqueza) triunfo, Roberto, en fin, de mi belleza (por mi mal) una noche, que Faetonte ausentó su hermoso cocha, o carroza dorada, cuya luz, por entonces, retirada a otro Ocaso tenla el Planeta mayor, padre del día, con que logró su intento, sin opuesto temor, ni impedimento Pue esta llama creciendo, yo amándole, él queriendo con efacacia tanta, que de vernos amor, tal vez se espanta, Hasa que cierta noche quiso hablarme (sospecho que esta pena ha de acabarme!) y al llegar a mi puerta (ta, Lope mi hermano, por no hallarla abler- con la espada llamaba a una reja: Don Juan, que allá llegaba, como reparó en ello, procuró temerario, defenderlo, o celeso pensando; echó mano a la espada con fuerte laña, y furia aceleradas a mi hermano le emviste, y aunque él bizarro su furor resiste, (no, Roberto fuele en vano, pues tan mortal herida dio a mi herma- que no le permitió al último aliento lugar de recibir el Sacramento; y fue tan de repente el herirle con ánimo valienta, que con solo una herida dio fin a mi esperanza, y a su vida. Huyose de mis ojos, temiendo de mi padre los enojos (muerto, mira, en suma, Roberto, viendo ausente a Don Juan, mi hermano como yo quedaría, adivipalo tú, como estaría con tantas confusiones, anegada en el mar de mis pasiones, y verás, en efecto, lo que yo sentiría en tanto aprieto, y más viendo enojado, y con tanta razón apasionado un padre, que ha perdido un hijo, como sabes, tan querido, y que intenta vengarse, sin que pueda bastar para templarse algún humano medio, que a mis congojas sirva de remedio. De esta suerte he vivido. sin que en todo este tiempo haya tenido un átomo de aliento, un alivio pegueño, ni contento, hasta ahora que veo, en parte, satisfecho mi deseo, con haber recibido de su mano la carta que has oído. Tanto su amor me lleva, que no dudo, parezca cosa nueva en mí este rendimiento (mento, mas li un Dios fue, Roberto, el instru- que movió mi albedrío, no le quedaba acción para ser mío; que aunque le pintan niño, es muy gigante, y no hay bronce tan firme, ni diamante, que en cera no trans forme, y con su voluntad no le conforme. Y aunque presente miro (piro muerto a mi hermano, si alguna vez sus- por divertir mi llanto, en medio de mis ansias, puede tanto de Don Juan la memoria, que trueza aquel tormento en dulce gloria, y aún apenas me acuerdo de aquel hermano, que infelice pierdo, porque en él trasladada me considero estar, tan elevada, que prometo, Roberto, que mas lloro al ausente, que no al muerto, Si por dicha has amado, ya vivirá mi hyerro disculpado; y si no, allá en tu idea escribe aquesta historia, porque fea ejemplo cuando amares, por si acaso, Roberto, me culpares. Cuando yo te culpara, tan grande asunto el yerro dilcialpara, Mas pues soy tu criado, y tu amor, y tu pena me has fiado, favor no merecido, de que estoy con extremo agradecado; si el mundo se opusiera, y tirano el servirte me impidiera, su poder atropellara, y en tu servicio mil vidas arriesgara. Tu vida el Cielo te guardle. Para servirte sea. . . Aquesta tarde procuraras saber, a dónde asist, para buscarle. . Nunca se refasta a tu servicio mi afecto, y obediencia. Mi vida solo está en tu disagencia. Dime, pues, de qué suerte te he de llamar del de hoy? (troza. Roberto, advierte, Don Juan, como hasta aquí, de Hi Fue de tu ingenio la elección fumola pues a tal apellido, cualquier aplauso le será debido. Vuestra Majestad me dé sus Reales pies. . Mejor fuera, para que vida me diera el Sol, que ya en vos se ve, que a sus rayos me postrara, y fuera justa razón, que en tan dichosa ocasión de su luz me coronata; pues a tan feliz victoria como la que hoy he tenido, dejando al de Asa vencido, fuera el laurel de más gloria, Alzad. Florela, del suelo, pues ves que aguardan los brazós, para que en estrechos lazos pueda gozar tanto Cielo: sino es, que en llegando a ver tan cerca en su esfera al Sol, ciego de tanto arrebol el Ícaro venga a ser, que habiéndose levantado al Cielo, soberbio, y ciego deshizo su cera el fuego, con que quedó castigado; por lo cual podré temer, por ser de méritos falto, subir soberbio tan alto, por no llegar a caer, Cielo, y Sol, señor, me hacéis; mas cuando en mi considero, que aún apenas soy lucero, temo que os adelantéis en darme título injusto; pues si dijerades hoy como vuestra esclava soy, no pasaráis de lo justo: que a ser Sol, es caso llano, que si Ícaro quisiera vuestra Majestad mi esfera tocar con su heroica mano, que templaría el ardor de mi fuego, y le juzgara esa acción, a cosa rara, aunque indigna a tal favor, y en vez de desestimar el quererse a mi oponer, no le déjara caer, le ayudará a levantar. De Faetón, Ovidio escribe, que a la esfera del Sol claro subió (que fue caso raro!) cuya hidoria en bronce vive, Vio una sala de cristal con el techo de esmeraldas, adornadas de guirnaldas, de perlas, y de coral: y en ella una hermosa silla, a donde el Sol se sentaba, que sola en la sala estaba: peregrina maravilla! Su coche de oro le dio, porque el Cielo discurriese; y aunque en esto el celo fuese, que a hacer esto le movió, mal regidos los caballos el pulso desconocieron, y tan furiosos corrieron, que no pudieron pararlos, Vino, en efecto, a caer, porque pudiese templar su ardiente llama, en el mal, sin poderlos detener. Así, Flórela, he querido, por gozar de la luz pura de tan divina hermosura, haber tan alto subido; por ver si tanta extrañeza se llega, en fin, a templar, y me recibe en el ma de tan profunda belleza. Tanto habéis envanecido el alma con tal favor, que en mi culpaba el rigor, que amor con vos ha tenidos y así, porque echéis de ver cuanto os adoro, y os quiero, y lo que estimo, y venero vuestra grandeza, y poder, podréis, cuando el alma os doy cautiva, y la voluntad, y en prisión la libertad tenéis puesta desde hoy, mandarme, que es justa ley, que antepongo a tal grandeza lo el quivo de mi extrañeza, que soy vustra, y sois mi Rey. Así entretengo su amor. Ya está, Florela, entendido. Que adoro al Rey he fingido, por asegurar mi honor, De haber tardado, el perdón me dé vuestra Majestad. Conozco vuestra lealtad, Duque, y el darlo es razón: Viene el Español? . Señor, aquí le tenéis presente, cuanto bizarro, valiente, como se ve en su valor. Si acaso es noble, creed, que le he de honrar, y premiarle, Bien lo pública su talle: digno es de toda merced; pues cuando en algo dudar de sus partes, y nobleza, prométole a vuestra Alteza, que no poco lo declara el ver, que sin conoceros, con toda resolución se entró por el escuadrón contrario, de los primeros, así que os vido caer en tierra, a vos, y el caballo; que a no llegar a estorballo, pudo su daño temer Sicila; y con tal coraje, y esforzada valentía, aquí mataba, y hería; allá era terror, y ultraje del contrario, que vencido se halló, cuando vencedor se imaginaba señor, lo, inecido, Yo os confieso, que le debo la vida, y si lo he llamado, es por mostrarme obligado a la que me dio de nuevo. No es galán el Español Es bizarro, y agradable. Brioso talle. . Admirable. Cada una, hermano, es Sol, Aún estando en la presencia del Rey, y en su propia casa, no te reportas? . . Me abrasa tanta luz. . En mi conciencia, que puedo apoltarte aquí (si es que la hay en un Soldado) que ya estás enamorado de las dos. . . Vete de ahí, mecio. . Me puedes megar, que así que entraste, y las vistes, que en el pecho no las distes justo, y debido lugar? Conmigo aquesos turrones? al perro viejo, tuz, tuz? mas si no habemos un plus, como sin favor te opones a la cahedra, sin ver, que en no habiendo que gastas, mal premiado ha de quedar tu galante proceder? Si por bizarro, y galar tu dieran la posesión, ffuera lograr la ocasión, y que de tu parte está los votos; mas no es sin favores, ni digero pensar halle un foras tan impendada ventura Pues querer tus argún un conciusones de amo salir hoy con lo mejor, son bárbaros pensa ma porque, aunque hayas de amor la Filososía, responde por vida mía, quien sin dar, salió pren dame tú el oro brilla; si la pretendes llevar, que en las escuela es el perfecto el Aparta, que su Majel? Qué hay el alma tal Maje Qué? sin empach o do, sin turbación, hable que te haga Señoria, no digo bien, Excelencia; que Señoría, en conciencia, que aquí es común cortesía, Deme los pies a besar vuestra Majestad, señor. Alzad, que en mi fuera error pudiéndoos los brazos dar, y mil abrazos con ellos. Ser vuestro esclavo profeso, Que vivo por vos confieso, y es bien lo publiquen ellos: Alégrame el veros bueno, que deseaba en Palacio veros, y hablaros de espacio. Estoy de favores llenos siempre me tendréis postrado a vuestras plantas, que es justo, que obediente a vuestro gusto me reconozca obligado. Decidme, pues, qué ocasión a Palermo os ha traído, nombre, patria, y apellido? Ya os sirvo, dadme atención. de , - Yace en el Andalucia al pie, señor, de una sierra, a cuya eminencia el Sol sirve de rica diadema, cuelta floresta, por quien Abril, celoso de verla, le pide flores al Mayo, para hacerle competencia. Sitio, en efecto, que a él mismo, si permite que le vea, viene a ser por celosías de azahares, y violetas; cuya fragrante hermosura tanto le agrada, y le alienta, que a sus olores tributa con oro, plata, y conperlas, Obelisco tan galante, que mirado desdee cerca, es un bello laberinto, que los ingenios eleya, Al pie, gran señor, de aquesto émulo de las Estrellas, garzota hermosa del Alba, si admiración de las selvas, está Cordova, Ciudad, señor, cuya planta besa con a el Betia, tan humilde, que si era antes asombro del mar, cuyas eminentes fuerzas en opolición de atlanta mundos de beldad lustentan; ya, quien le viere postrado, y encogido en sus arenas, dando humilde vasallaje al mapa de la nobleza, al non Plus ultra del Orbe, cuyo valor, y grandeza, no conoce superior en las armas, ni en las letrass no juzgará, que es el Betía, a quien la fama celebra, sino que alguna sangría le han burtado de sus venas, En ella nací mi padre (que en las celestes esferas pisa campañas de luz vací no al mejor Ploneta) fue Don Luis de Guzmán y Cordoya, cuya hacienda, y mayorazgo herede, y mi madie, Deña Elena de Cardenas (que tambiér el Cielo quiso ponerla en su eterna Jerarquía, por solo aumentar con ella las Deidades, que la habitara, los Ángeles, que la cercan.) Quedé, después de sus días (si heredado, enedad tiera en casa de un deudo, el que administró mi hacienda, hasta que llegué a tener aún no veinte Primaverás que pareciéndome a mí era capaz de tenería, la pedí con el estilo que el derecho, y ley ordena en España; y él me puso en posesión de ella misma. Ful inclinado a letras, y almás, ejércitábame en ellas (que en los hombres de mis partos luce, y honora el saberlas.) También las armas jugaba, con tal valor, y destreza que a los que lección me daban, en señé leccsones nuevas, tanto, que asombro de Marte algunos por excelencia me llamaron Mas no es justo que os molesde, ni señera propias alabanzas mías; pues no soso no es prudencia, pero será dar motive que descréditos padezca mi valor, pues yo las digo sin dar lugar a que pueda hacer su oficio la fama, pues corre tan por su cuenta. Mas, en efecto, mi arrisco, que tal vez (y aún muchas) llega, gran señor, a ser hechizo, cuyo efecto impreso deja en quien ama, cierta Dama, cuyas partes os dijera, a no temer ser prolijo estando en vuestra presencia, o que el sentimiento mismo viendo, que otra vez mi lengua vuelve a repetir memorias, que en silencio es bien tenerlas, me acabe sin promunciarlas, o en el corazón la pena llegue a hacer tal impresión, que la turbe, o la enmudezca. Puso sus ojos en mí (mejor pienso que dijera Soles, que un Cielo componan de rara luz, y belleza) aquesto, o al verme entrar a torear unas fiestas, en un fámoso alazan, tan garboso, que pudiera competir con los del Sol; tan hijo del Bornas era, que ya que le negó alas, le calzo de pluma el puelas, Era tan bizarro el bruto, que en el tascar, y en las huellas, majestuoso obstentaba imperiosa fortaleza, El movimiento era, en luma, de la crin a la cerneja, tan galán, que a un mismo tiempo unas con otras le peinan. En fin, con doce la cayos, que doce rejones llevara, vestidos a lo Francés, de tabi, de plata, y seda hierde, color en que tuvo toda mi esperanza puesta. Voy discurriendo la Plaza, que tapizada, y compuesta, era un jardín agradable, que envidio la Primayera. Sol, Cada ventana eray cada balcón mil Estrellas, y toda junta, era un globo tan compuesto, de diversas hermosuras, que del Cielo fue viva copia la tierra. A la fiesta dio principio, para que mejor luciera, un Toro, que de ser rayo juró, y le mintió saeta. Este furor animado, este irracional cometa, este asombro de los hombres, y este pasmo de otras fieras, tan robusto ejecutaba lo tremendo de sus fuerzas, que en faltando a quien herir, chocaba con el arena. Parole en medio del coso, por no hallar en quien pueda examinar su rigor con su media luna envaes tan ministro de la muerte (a quien le cedió sangrie do corbo de su guadana, porque mate más apriesa. Voile arrimando el Caballo, mas cuando le tuvo cerza, sacudiendo la cerviz, tan temerario se apresa a embestirle, sin mirar lo fatal que se le muestra el acero, que en mi mano su ruina representa. Antes tropellando riesgo con él mismo se aconseja, fuego exhalando en la espuñ del veneno, que desprecia, que entre el amago, y el golpe tan poca distancia deja, que ejerció el rejón su oficio, y dio su fábrica en tierra. Esto, o el ver Doña Juana de Figueroa y Cabrera (que así se llama quien fue asunto de tantas penas, mutivo de mis desdichas, y la ocasión de mi ausencia) que de todos los que entraron a querer lucir en ellas, ningono con más ventura, ni que más aplauso tenga que yo; procuró ocasión para que a solas la viera, a donde a nuestros deseos amor les abrió las puerta aquesto con el segu de palabra verdadera, que ambos nos dimos de ser un alma, una cosa misma. Pue creciendo nuestro amor, con tan efacaces verás, que le causaron a él mismo asombro nuestras finezas: hasta que yendo una noche (aquí el corazón se anega en un mar de pesadumbres, y en un golfo de impaciencias a ver a mi Doña Juana, hallé señor, a su puerta a un hombre, que con la espada daba golpes a su reja, Yo entonces desesperado, y el rojo humor de mis venas difunto, por solo ver a los ojos tal ofensa (que donde hay amor, y honor, supuesto que es cosa cierta que las sospechas infaman, que han de hacer las evidencias?) Saco la espada, y en suma, colericamente ciega la razón, sin reparar en respetos, ni quimeras, le dije, que desocupe el litio, y deje la puerta, antes que fulmine rayos mi azero, y le arroje de ella, El haciendo poco caso de mi enojo a mí se llega, y baja la voz, me dice, que yo me vaya, y que crea que dejarla no es posible, porque ser noble profesa; y menos que hecho pedazos, de ella no ha de hacer ausencia, Yo entonces, brotando furias por los ojos, la respuesta remito a la ejecución de mi espada y no a la lengua? y aunque es fuerza confesa que al empezar la pendencia me pareció ser hermano de mi dama; aquella seña, que hizo cuando llamó (como ya dije) a su reja, que era la que yo hacía cuando iba a hablarla, y a verla, no dio lugar a mis celos, ni permitió a mis sospechas alguna reporta y a castigarlo me esfuerzan. Tírole una punta, y él reparo con ligereza, y me vuelve una estocada; más fue su fortuna adversa, pues cuando pretendió harirme, hallando mi espadarata, se entró por sus mismos filos, y por ella se atraviesa, tan de rapente, que a un tiempo se vieron en competencia en lo hueco de la herida su vida, y mi espada misma, sobre cual de ambas saldría por sus bocas la primera; más fue tan corta su dicha, que vino a ser la postrera que salió mi espada, cuando (sabe Dios cuánto me pesa!) hallo mayor mi desdicha, pues Don Lope hermano era de aquella, que el alma adora, de aquel monstruo de belleza. Déjome el difunto, y voy a dar a mis deudos cuenta del labimoso frazalo, porque el remedio prever antes que ha oídos del Re Don Pedro, que ahora herer de Cruel nombre enC llegue la confusan y haga que a tal delito satásfaga mi cabeza. Todos, del caso advert que me ausente me acón porque el más prudente en ocasión como hau es dar al duelo lugal y desahogo a las pe con buscar un delin que el sagrado de la ausencia, Partí con este criado a Nápoles, di la vuelta a Sicilia, donde hallé. cartas de un deudo, y en ellas me refiere, que Don Pedro, a quien llegaron las quejas de su padre de Don Lope, que la venganza desea, ha mandado a quien le diere mi persona (presa, o muerta) en su Corte, mil ducados en cada un año de tenta. Y sabiendo (oh gran señor!) que en persona a la de salió vuestra Mage contra el de Asia, que infesta vuestras tierras, y Ciudades, a quien hizo cruda guerra, he venido, por si acaso conspiraba alguna pieza rayos con que darle fin a mi vida, y a mi pena, antes que en manos de un Rey tan justiciero me vea, expuesto a que su rigo ejecute con mi afrenta, Llegué, en fin, a vuestro campo, a tiempo que vuel? a Alreza con sus Tropas embestia las del contrario, que intenta, no solamente venceros, sino coronarle en éllas; y la fortuna me puso en ocasión que pudiera serviros con mi Andauz, viéndoos postrado por tierra; por mataros el frisón una exhalada pavesa, átomo breve de plomo, o conspirada centella, arrojada de la furia de la Aliana soberbia. Alentáis vuestros Soldados, cuyas cuchillas sangrientas de su púrpura cortaron a vuestros campos librea, Retíranle los contrarios, los vuestros en gloria truezan el rigor, el Campo marcha, rico de victorias vuestras, a esta Corte, donde a mí me mandáis, señor, qué venga; yo os obedezco, y os ligo, y vengo cual veis a ella. Mi propio nombre es Don Juan, que el noble apellido hereda de Cordovo y de Guzmán, de quien tendréis largas nuevas. Mi patria ya la sabéis, y lo que de ella me alejo, Mirad la puedo serviros, que aquí estoy mi historia es esta. Gusto me ha dado el oíros; y doy a vuestros sucesos las gracias; pues dieron causa a que os grerezca Palermo, a donde por gloria suya, cual rayo, que disparado de las nubes cometas forma en el viento, centellas bomita airado, cuyo volador incendio, precipitado en sí mismo, baja abrasando, y rindiendo la tierra, sin reservar, ni aún lo que ocultan sus seños; donde ya que no mitiga de su rigor los efectos, viste de horrores los campos, ya los montes más soberbios, si emulación de los Astros, ya val trasunto del miedo, Así, en vos, Guzman famoso, frue rayo el luciente acero, cometa, que al Abano desvaneció lo soberbio, centella, que le ha abrasado, luz, que le ha dejado ciego, trueno, que le cabsó espanto, y por quien yo vida tengo, y he salido vencedor, y próspero de trofeos; siendo vos solo la causa, y a quien debo el vencimiento, Mire vuestra Majestad, que es tanto favor excaso. Duque de Asís, desde hoy me ali diréis en Palermo; porque tengo que fiaros cierto cuidado secreto, que me trae fuera de mí. Mil veces los pies os basos los favores que explicáis, cuantos más son, hacen menos la acción, que debí a mi sangre, Menos he dado, que os debo; vos, mas que estáis obligado, Corrido estoy, conociendo, que faltando en mi servicios, os sobre agradecimiento, Almirante de Sicilia, no estéis así descubierto. Vivid (oh nuevo Alejandro!) en dilatados Imperios mil liglos, y vuestra fama en bronce la imprima el tiempo. Ay Español! ay de mí! amor (poderoso dueño de las almas) en la mía te ha dado el lugar primero. Por los ojos (ay Guzmán! hay gallardo forasero!) le has comunicado al aln un dulcísimo venego con que sin aliento (ay triste!) y ace difunta en el pecho. Esto si cuerpo de tal, salgamos, pesí a mi miedo, de caminar a la posía por intrincados rodeos: ya no más, rucio maldito, que me ha dejado el asiento tu sobre paso pasado, y hechos ceniza los buesos, Ya no más de peregrinos, por Hóspitales durmiendo, en lo blando de voa estera, y en lo mullido del suelo; rodeados de mendigos, y llorones pordioseros, vestidos de varias chías, guarnecidas de lo mismo; a donde a toda mostaza viviente, que condujeron de diferentes Provincias, fui miserable alimento: a cuya mi serl cordia, después que faltó el dinero, mas de una vez apelamos, por no hallarla en mesonero, un huésped, que trae la bolla próspera, y rica de viento. Mas dejando aquesto, vamos a esta dicha en que nos vemos? Duque, Almirante mi amo. gran ventura es, si no duermo, y si duermo, gran pesar ha de causarme despierto: por no ser como un hidalgo de madro talle, que un Reino soñó que había heredado, y que les daba a sus deudos oficios, títulos, tentar; mas que llegando uno de ellos, con quien había tenido días antes cierto encuentro, a pedide que lo hiclesa Marqués de aquesto, y aquello, se vio tan precibitado, de enojo, y cólera lleno, que le dio un gran punta pie y tal vaiven hizo el cuerpo en la cama, que estrellado se halló en el suelo despierto, donde conoció su engaño, y su desvanecimiles pues de Rey, en un instante se halló nada, y casi muerto. A Soldado, a Gentil hombre, a Caballero, a Hidalgo, a Español: fingís el sordo? Conmigo habláis? . Con vos hablo. Conmigo? qué gran ventura. . Repiquen luego a milagro, pues me habla un Serasan, y una Deidad me ha llamados aquesto es hecho, sin duda que de mí se ha enamorado, viendo este talle, y despejo, este arrisco, aqueste garbo, si me ha tenido por otro; mas de mi industria me valgo, Perdonad, señora mía, que me ha tenido pasmado esa que admiro hermosura, esos que de amor son arcos, esas de carmín mejillas, que codiciosas hurtaron su color a algún clavel, y a ellas la trasladaron; ese Sol, con que los ojos, al verle, a oscuras quedaron, y todo yo absorto, mudo, y de mi ser traosformado en hielo, en cera, o en lebo, cómo galán Lulitano, que esa luz me ha derretido con el calor de sus rayos: y decidme, qué mandáis? Saber la es que sois criado del Español Caballero, que su Majestad ha honrado con el título de Alas. Si soy? qué lindo despacho! mas pues todo está en silencio, . y despejado el Palacio, la tengo de dar un co No respo Me haca la sion la tal pregunta. yo así? . Porque engañado vivido, presumiendo bastaba para informaros de quien soy, ver mi persona; mas supuesto lo contrario, sabed, que para serviros soy, señora, Don Fernando de Málpica, Caballero de solar (mas no zapato que si pespunté algún cuero, fue con la alecna del trago, de que soy grande oficia!) mas no de él de Asas criado, sino un grande amigo suyo. (si, vive Dios) más que hermano, que por quererle amparar de ella espada, y este brazo, y de este valor su miedo, le he venido acompañando, Es muy medroso? . Es gallina, es una liebre, un gazapo, y cuanto comió, y bebió, antes, y después del parto su madre fueron gallinas; y si ve un escarabajo, una liebre, o un ratón, parte huyendo como un gamo. Iten más, el otro día, aunque veis aquel corpacho, con un alfiler se dio un piquitillo en la mano, y así que miró asomar el coral, por el desgarro, al mismo tiempo cayó casi mortal de un desmayo, Buen humor; no conoceros, fue causa de haber andado sinadvertida con vos: el Málpica es extremado; nunca oí tal apellido. Pues ved el Vocabularlo Balberil, y lo hallaréis a fojas selenta y cuatro; y veréis que le deriba de un Barbero temerario, deudo mío, que a sangrar fue en Sevilla, a un Indiano, muy enfermo de miseria, con grandes siebres de avaro, Lígole el brazo, y sacó de un estuche un garabato, con que el tal sacaba muelas, de que estaba examinado: tírose con él un tiempo, y el pobre medio turbado con el dolor, dijo a voces: Mal pica, Maestro, paso, que me ha muerto; dale otro, con lo cual, desesperado le volvió a decir: Mal pica, Maestro, viene borracho? y pidiéndole perdón, le respondió: Yo lo he errado, que en li sacaba elas y por eso el garabato saque, en lugar de lanceta; por cuya causa le honraron al tal deudo con el nombre, y los demás lo heredaron, hasta que por línea rectoa de varón, vino rodando a mí, que Málpica soy de todos cuatro costados, Esta bien; pero decidme (sino os molesta el enfado) quién es este Caballero? Los prólogos exculando, sabed, que es Guzmán, que en esto digo mucho, en poco espacio. Madáis más? . Que os guarde el Cielo, y remedies un cuidado, que atormenta el corazón. Saberlo estoy deseando, Yo vi, yo miré (teneos, honor, que os vais despeñando) a Don Juan; ya no es posible encubrirlo, ni ocultarlo, pues le concedió a la lengua sibre permisión el labio. Digo, que vide a Don Juan, acuase Español bizarro vuestro amigo, cuando entró a besar al Rey la mano: pluguiese a Dios no le viera! porque el alma me ha rebado, y me ha dejado sin vida. A ser demonio mi amo, señora, pudiera ser; pero es un hombre Cristiano. Pues ya es Don Juan vuestro dueño? Fue como vuestro el reparo; pero como me tuvisteis, señora, por su criado, seguiros quise el humor, prometo, ha fe de soldados por Dios, que por muy poquito . al traslo con todo damos. Bien creo, que juzgaréis a imprudencia el declararos (cuando no os he conocido, ni os he vesto, ni tratado otra vez) una pasión, una inquietud, un cuidado, una pena, y un incendio, en que me hielo, y me abraso, donde vivo, y donde muero, y cual mariposa ardo; y así, porque pueda en vos vivir algo disculpado este yerro, si lo un amor desatinado, querer bien a un extranjero, y el amar a un hombre extraño. Digo, en fin (más ay, amor. como niño te pintaron, siendo gigante en las fuerzas? cómo ciego, siendo un argos? un lince, pues lo ves todo, y si Dios, porqué vendado? siendo tu trato el rendír desde el cetro hasta el cayado; y esto supuesto, qué mucho, cuando a sujetos tan altos no perdonó tu rigor, que hoy en Don Juan me hayas dado un encubierto veneno, para matarme tirano? Y viendo lo que padezco, y que remedio no hallo, que de esperanza a mi vida, la solícito en sus brazos por medio de este papel; en que le aviso, le aguardo esta noche en el jardir, que le daréis en su mano, sin que mi hermana lo entienda, ni otro alguno de Palacio; debaos aqueste favor, y portaos con el recato, que sio de vuestro ingenio, Prevenirme es excusado, cuando el serviros es ley, que he de ejecutar obrando. Dónde me llevas, amor? a dónde guías mis pasos? mira que me precipitas, y vas mi honor despeñando. Mas qué es lo que miro? ay, Cielos mi hermana en secreto hablando con el criado, quien duda que están mi muerte trazando? Digo, qué seréis servida. Por tal merced, quieror daros este diamante en albricias. Necio fuera en replicaros; al del corazón le aplico, por ser joya de esas manos. . Nada he podido entender de cuanto han estado hablando; mas pues le fue, yo podré? poco, o saldré de ese encanto. otro demonio tenemos, aunque en Ángel disfrazado; toda es de nieve, y jazmín: bien puede arrimarse a un lado la azucena, que en blancura la excede; brioso garbo. mas qué digo? toda es Cielo. A Español. . En que teatro se rapresentó, o le ha visto embeleco más extraño? habláis acaso conmigo? De qué os turbáis con vos hablo, Soy de muy poco provecho. Mi sospecha he confirmado en solo su turbación: de qué tembláis? qué os ha dado? no visteis jamás mujeres, que el verme os ha perturbado? mujer soy. . Mejor diréis de belleza un Occeano, donde el Piloto más diestro incierta lleva laNao. Ya la voy perdiendo el miedo, algo más me he recobrado; porque entendí, vive Dios, que nos había escuchado, y era notorio el peligro. Cielos, en qué estoy dudando? . sin duda el papel es suyo; más de estas dudas salgamos? amóa, celos, deteneos, no atormentéis tan temprano; sos pechas, tened paciencia; recelos, idos aespacio; confusión no me acabéls, hasta que cierto sepamos de aqueste papel mi muerte, o el fin de mi desengaño: venid acá, dónde vais? Voy a buscar a mi amo. Decidme, aquese papel le lleváis también? . Negarlo fuera dispárate en mí. Escribiole a un Boticario le hiciera cierto remedio, para un achaque en diablado que padece, y le responde, que beba agua de esparto seis mañas en ayunas, y jamás se hará preñado. No es cosa de pesadumbre. Prenado un hombre? . Preñado; Uno conocí en mi patria, que parió dos de un bolazo. No debéis de ser del siglo, pues ignoráis se han trocado ya los varones en hembras, y ya las hembras en machos, No hay hombre que no trae mono, y todo el pelo rizado, siempre escupiendo deseos, y a todo haciéndole alcos: bien haya, amén, las mujeres, que todas toman tabazo, beben vino, y galantean. Gracial ahora, villano, cuando yo de celos muero Muestra el papel. . Guarda Pablo! No quiero más de leerlo, y esculármelo es en vano, porque ya resuelta estoy, y por fuerza he de tomarlo. Óyeme señora, espera, repórtate, y habla paso. Suelta. Con tal condición que he de cubrir con la mano la firma. . Yo lo consiento. Lee, pues, y no deespacio, porque no me lo permite mi prisa, ni mi cuidado, Su letra aquesta parece, aunque la forma ha mudado. Y yo lo quisiera estar, por librarme de sus manos, aunque fuera en Hy estruz. Muerta leo, Estoy temblando. No cause admiración a V. Excelen. esa el declararle una mujer de mis b gaciones, que le adora, que es muy grande el asunto, y podrá disculparme; yo le vi con el Rey, y al mismo instante le de cautiva el alma, de tal forma, que si no le merezco esta noche en el jardín, donde estabé aguardando, temo perder la vida. Una funda se os cayó de una de esas bellas manos, digo cárcaj de las flechas de cristal ti de alabastro, que para rendir más presto sus fuerzas a amor hurtaron. Doña Lavra: muerta soy sin mí me tiene este agravio. Qué será, que está suspensa, y el color se le ha robado de tal forma, que el jazmín, y el clavel, juntos quedaron, sino del todo difuntos, por lo menos, muy al canto? Muerta me tiene esta pena no acierto a mover el labio, para explicar las pasiones, las ansias, los sobre saltos, que dan guerra al corazón, y con él están luchando. Que estoy sin vida confieso, en mí! confusiones ardo, entre mi! dudas peleo, en un monjibel me abraso. Toma tu infame papel, tercero de mis agravios, vil correo de mi muerte, mentido Sinón, villano. El alma es toda de fuego, cuyas llamas han sitiado al corazón en el pecho, de cuyo incendio acosado parece que tituvea entre pálidos desmayos; y la fábrita del cuerpo, a quien siento organizado de volcanes, y rigores, parece que desgajados los miembros del frágil tronco (antes pimpollo gallardo) en precipicios de celos vuelven a su centro helado, Mas yo me quito la vida, cuando puedo remediar.o sin ser de nadie sentida, pues la llave de mi cuarto hace también a la puerta del jardín y habiendo entrado, podré echar el pasado por de dentro, y entretanto gozar el bien que deseo, pues cuando ella venga, es llano, que no pudiéndola abrí se irá, mientras yo le hablo a Don Juan, sin reparar, que soy quien la estorba el paso. dre esta noche al jardín, a donde, amor, en mis brazos me permite le merezca, que si piedoso te hallo mplo conmigo en tu sacro te y en tus aras te consagro desde luego tanta dicha, en vez de dulce holocausto. Pues que ya le fue, me escurro, que ha mucho rato que falto a la presencia de un Duque novicio, pues he escapado de aquel Faraón de nieve, de quien también he librado el papel, que no fue peco, pues que no hubo, a criados, dadle muerte a este traidor, o por lo menos, mil palos, que no fue poca ventura; porque siempre a los lacayos les fue anejo en la Comedia salir, sino apaleados, las manos en la cabeza. Mas vive Dios, que reparo (después que de aquí se fue con aquel semblante airado) que yo la culpa he tenido, y este disgusto la he dado, porque bajé inadvertido (digo mejor) cortelano a alzarla el guante del suelo, y camo quite la mano de la firma, ella la vio, y algún celo la ha causado. Corrido estoy; mas qué importa, pues ya no tiene reparo? sienta, llore, sufra, o pena, que yo de todo me hago dos mil cruces, y me voy, como otras veces, andando. ORNA

JORNADA SEGUNDA

Prosigue. . Campordenaste, digo, que sin descansar, tu orden quise guardar, y hacer lo que me mandastes Fui a Palacio, donde hallé muchos de varias Naciones, en pleitos, y pretensiones, y a algunos les pregunte cuidadoso, por tu amante, y todos diciendo están, que es Duque de Alís Don Juan, y de Sicilia Almirante que no es yequeña ventura; he llegado al) y al 1 qu DE de mis afectos guiado a dar parte a tu hermosura, de dicha tan impensada, gustosa estés, para que las alblicias me des, si es que la nueva te agrada. u Con esta joya, y mís gusto a pagar. te empiezo el Que pudo más desear quién hoy mereció estos lazos? más di, qué piensas hacer? Partir a verlo al momento. No apruabo tu pensamieto. Por qué? . Porque podrá ser como algunos, que se vieron de de su primara cuna tintenta, ni hacienda alguna, que a esfera mayor subieron, que habiéndolos levantado la fortuna a lo emisiente, el no ver lo antecedente fue en ello razón de estados que si les llegó a padir alguno, que rico fue, porque ya pobre se ve, no le quilieron cis; eria desairar, enera; tu pundonor, si de preciase tu amor, o queríen dote escuchar terte sola, y mujer, él en tal puello, en efec porque al fin mudó el sujeto grande se llego a ver. lo menos lo que hiciera tu no me empeñara, otro medio buscara, incención descubriera. El medio que puede haber, que he dicho, Robelto. Lo hierras. Yo sé que aciergo. Pues oye mi parecer. Dilo pues, Tú has de escribirle como que en Cordoya estás tú mil mallevarás el plaego, y podrás decirle en él, eres Caballero de lo ilustre de Sevilla, que del Betis en la orilla quito una viva tu acero; por lo cual, te fue forzoso ausentarte de tu tierra, que esto en fia te destierra DON PEDROCALE de la guerra codicioso; y que por saber venías a Sicilia, en conclusión, por no perder la ocasión con él el pliego le envías; con que saldrás de cuidado la lo recibe contento, si no su pensamiento quedará más declarado; no aventuras mada y así de tu opinión, ni tu honor, vendrás a estar mejor estando desengañada, o bien para descubrirte, si es que lo llega a estimar o al sin para confirmar lo que acabé de decirte; pues en dos años, no creas cuado en hobre traosformada, vienes tan bien disjrazada, que de él conocidas seas, Tú parecer, y consejo quiero, Roberto, seguir; y vamos, que quiero escribir. El fiel amigo es espejo donde el alma se retrata. Así, Roberto, lo creo, y sé, que tu buen deseo solo mi remedio traza. Es tu ingenio superior. Para servirte nací, Vamos, puesoy puede en mí más el amor, que el dolor. Esto por mí habéis de hacer; decidla, como la adoro, que guardarla el decoro, y no uiar de mi poder, es cumplir la obligación, que de ser quien soy me corre; pero que si no socorte tanto mal, tanta pasión, como yo en el alma siento de que son causa sus ojos y no templa los enojos, que ocasionan mi tormento, donde la nocho, y el día paso un perpetuo penar, san que pueda remediar algún tanto su porfía; procuraré más severo, resuelto, o desesperado, ií de aqueste cuidado, sañar del mal que muero, Y decidla, que no es justo, que altiva, vana arrogante, presumida de constante, quiera tropellar mi gusto; porque podré no mirar la obligación de pariente si da lugar a que intente por fuerza mi amor que en un vasallo es error, y aún delito, no pequeño; ir contra el gusto del dueño, y oponérsele al señor, con desprecios, con rigores, loca; vana, y presumida, que me quite la vida, cuando la ha, no favores. Que se resuelva a quererme, procure no matarme, que trate de remediarme, y deje de aborrecerme; con liderándome Rey, VB7 amante, loco perdido, sin dar lugar, que ofendido haga de mi gusto ley. Decidla, Duque también, que si más blanda, y suave, no tan esquiva, y tan grave, ni con tan fiero desdoda le conduce a mi deseo algún pequeño favor, con que mitigue el ardor, en que por ella me veo abrasas, de aqueste modo, la rendiré a su persona mi poder, catro, y corona, la daré el Reino todo; que dueño de él, y de mí se promete desde hoy, y como sin alma estoy, porque toda se la di. B717 Debaos aquesta fio.a y aquesta dicha que espero, que de vuestro ingenio infiero, que ha de ablandar su dureza, ̱a En todo estará servido vuestra Majestad, señor, y esté, cierto, que su amor se ha de ver correspondido. Si aquesto os lle y a deber, p también lo podéis esta. que el Reino habéis de mandar, otro yo hor tengo de hacer. No ha de quedar en mi acción, que no os ceda al mismo nstante, para el gobierno almirante, con plena jutil dición, MAS Gócele felices años, señor, vuestra Majellad, en igual conformidad sija, y mande los extraños; que si llegué a merecer ser de aquesta mano hechura, no hay más dicha, ni ventura mayor, que poder taner. Podré hablarte? Bien podrás, supuesto que ya le entró su Majestad en su cuarto, y está solo el corredor. En que está solo te engañas; pues siendo el corredor yo, no me ves acompañado? Quié te acopaña. F. Un temor que no es posible dejarme, desde que en Palacio estoy. Acaba, dime, qué quieres? gas muda la voz, no ten pues todo está despejado, y estamos solos los dos, qué y en fin, no nos oye nadio? Digo mil veces que no. Pues toma, y le ese pliego. Sin duda que lo envió Doña Juanas qué ventura n Tu deseo te engañó, que no es Juana, sino Laura la que este pliego me dio para ti. . Di quién es Laura? Una de oro, que te vio cuando entraste a hablar al Rey, y hermana de aquella Flor, go Flórala, su hi,a digs de Mayordomo mayor, a quien el Rey galantea, como él mismo te contó, Mal dígate el Cielo, amén, que me has muerto el corazón, con decirme, que no os de quien el alma creyó. Pues ya está el pliego en tu ma y tu enfado, o tu rigor, (no, con no ser a letra vista, el porte ya me pa pues no acierto a darte gul con tu licencia me voy. ̱. A dónde vas? . A servir PUEDE AMOR V1 ÉL a un Lucites, a un Narón, a un Calvinista, o un Sasire, que hasta acabar el pandón no me sustente, y después del huevo, que les sobró a los liete, me de a mí tan miserable ración, que me haga de por fuerza que deje para otros dos, con que saldrá de común el refran, pues que pasó de liete Sastres a diez, que es el milabro mayor, que puede hacer un Sastre; y esto, hablando con perdón, que habrá al guno que le pese de que con tanta porción no sobre del dicho huevo para toda una legión. Aguarda, espera, detente, di primero, qué ocasión tuyo Laura para hablarte, cuándo este pliego te dio? Aunque no pensé aguardar, digo, señor, que llegó tan cortés, como bizarra, y este pliego me entrego, diciéndome, que en tu mano te lo diese, queda a Dios, nn que no pretendo enojarte. Mas aquí Flórela entro. Dices bie quiero guardarle para mejor ocasión. No puedo, amiga, negarte que no es gran resolución la que empredo; mas qué importa, si amor, cual sabes, es Dios, y temeré, que enojado pruebe en mí su indignación, si voy contra su poder? que es, Celia, tan superior, que no hay fuerza, que no rinda, ni velor, que no vencio. Señora, yo lo confieso, mas no me falta razón para culparte, supuesto que todo tu pondonor solicita a un forastero, y a su Rey desestimó. De eso nace mi disculpa, supuesto que se empeñó para que yo no le quiera, al Duque le tenga amor, Repara, que esta en la cuadra, DOLOR Yo llegué a buena ocasión parece que el pensamiento, como esta en él, le informó de improvilo, que le adoros y así, al paso me salió, a darle reconocido aliento a mi pretensión. En mi cuarto Vuexcelencia? Perdonad, si interrumplo cas el orden la cortebía que se os debe. . La ocasión . vino juzgada (que dicha. para decirle mi amor. Y así, perdonad, que entrase sin vuestra licencia . Vos la tenéis, porque sois dueño del alma. Su Majestad sin mí esto rendido a tanta belleza, si ofendido del rigor con que le tratáis cruel; hoy, señora, me mandó, que de su parte os hablase, os dé a entender la pasión, que solo por vos padece desde el instante que vio el cielo de vuestro rostro, los rayos de tanto Sol, en cuyo fue, babrasado tan hecha Troya quedó, sin haber sido posible hallar para tanto ardor remedio alguno, que alivio la llama que le abraso; que os resolváis a quererle. Ya tengo resolución de quereros; pero al Rey, me dice el alma que no, Oh procurara severo sin mirar la obligación del deudo, y el parentesco salir de la confusión en que está por vuestra causa; porque su amor no es amor, que es un tema, una locura un delirio, una pasión, lal led y alcanzará la violencia, lo que el ruego no alcanzó, Dígale a su Majestad Vuexcelencia sin mí esto esto que digo ha de ser que solo os adoro a vos, que no me culpe, supuesto que forzó mi inclinación el amor, a no quererle, y a vos el alma entregó; vuestra es, aquesto es cierto, y por quien padece sois. Tratadla, Almirante, bien, tened de ella compasión: no hay quien lo pueda impedir, solos estamos los dos; merezcaos, por vida mía, sino en justa posesión, una mano, una lisonja, ya que no os deba un favor, Fortuna, en qué me has metido? . pero aquí importa el valor, para sacar de este empeño airosa mi obligación. Qué belleza, qué agradable! y el Rey, que de mi fio secreto: lance fuerte. en gran confusión estoy Piadosos Cielos, qué haré? que si la sigo el humo me pierdo, y corre peligro mi lealtad, y mi opinión, Si su favor desestimo, quedará la presuneción contra mí, y ha de pensar que en mí el ánimo faltó, y que dejé por cobarde de gozar tanto favor. Ea, pues, yo me resuelvo, del mal se elija el menor, que no es bien que por un gusto yo deje de ser quien soy. El Rey, señora, en efecto, dice (lalengua mintió, pues tiente el alma otra cosa de lo que explica la voz) que si acaso más piadosa correspondéis a su amor, de su cetro, y su corona dueño leréis desde hoy. Esto me mandó deciros; lo mismo os suplico yo, aunque reviente en el pecho de pesar el corazón, que no hacerlo, es tiranía; y negarlo, sinrazón; excusarlo, ingratitud; no darle gusto, es error; matarle, grave delito; no remadiarle, rigor; y en fin, que un Rey ofendido con tal desesperación antente vivir, señora, a costa de vuestro honor, Lindamente habéis cumplido con la ley de Embajador. Esto ha sado obedecer, y excusar tenga ocasión de hacer el Rey lo que he dicho manchando vuestra opinión, No hará, que pues en vos vivo, cuando intente esa traición procuraréis defenderme. Soy leal. . Y vuestra yo. Guiada de mi cuidado, y de mi ciega pasión, vengo, cual la tortolilla que a su consorte perdió, buscando para vivir aquel Guamán Español, a quien he dado en el alma dichosa jurisdición Mas ay amor! no quisiera que algún atrevido Azor sangriento pirata fuera de tanto bien salteador; o que por mi mal le diese (cuando no aleve, y atroz) la muerte, para acabarme injusta, y dura prisión. Pero qué miro en las uñas de aquella (ay triste!) feroz Águila rapante, cruel, fiera racional, cayó. la cual pretende en el pecho sepultarle, porque yo muera, anagada en mi llanto, o a manos de mi dolor. Pero cómo me detengo? que entre mi propio rigor, y mis celos, no le quito la vida, al ejecutor tirano, que al Almirante. . Tu hermana, Fer en la trapa nos cogió Mejor dijerar mi muerte, Ay de mí! mortal estoy. más disimular conviene, que esto le importa a mi honor. Esto le dad por respuesta. . Así como el alma oyó el eco de vueltras voces, Laura hermosa, respondió, que eltá aquí para serviros. Mirad que se equivocó; porque fue, Duque, a mi hermas a quien solo dirigió la respuesta, que explitáis, y al pronunciar la razón, el eco por mis oídos sin detenerse paso; que hay palabras, os prometo, que hacen tal vez alusión al trueno, que al despeñarse de la fogola región alguna centella, o rayo, cuando lo denso rompió de algún vapor exhalado, que le hizo oposición, causó, como ya habréis visto, el incendio volador, que solo escuchó el oído aquel tronante rumor, que al romper la nube hizo de su ardiente exhalación el amago; porque el rayo, como distante cayó, no le percibió la vista, y solo quien lo advirtió vino a ser aquella parte donde, Almirante, causó de su irreparable incendio el efecto abrasador. Aquesto mismo que digo he venido a hallar en vos, cuando fino, o lisonjero, por colorar un error me habláis a mí, siendo así, que el mismo efecto causó en mis oídos, que el trueno cuando el rayo despidió de sus razones el alma, y como en ella imprimió sus efectos, quedó firme, y asegurado su amor; al paso que a mi esperanza, con el soplo que la dio el cierzo de aqueste agravio, la dejó marchita en flor. Mucho siento, Laura hermosa, que el vuestro padezca hoy descréditos de prudente, cuando le juzgaba yo, sino cuerdo, retirado en el último rincón del pecho, sin conocer si era amor, o no era amor, Fuera de que no es cordura, cuando está sin posesión un alma de lo que ama, si de aquello que adoró, quererlo solicitar con celos, y con rigor, que es del pojar la esperan de aquello que se tomo tal vez sin haber tenido opuesta contradición. Yo confieso, que obligado, y reconocido estoy al favor, que mi ventura, san pensarlo, os merecio; y que os di el alma en albricias, sin quedarme alguna acción a ella, que tanto pudo ser su dueño hermoso vos. Mas esto no ha de ser parte para hacer demostración de celosos sentimientos, con quien la causa no os dio. Si el verme con vuestra hermana os pudo dar ocasión, creed, que fue obedecer un decreto superior; no culpa, que no la tuyo quien por sí mismo no obró, Así la quiero obligar, que disgustar a las dos es comprar con un despego una continua pasión, con que vivirán seguras mi lealtad, y mi opinión, puesto que en Laura no tengo ningún Rey competidor. Cobrad aliento esperanza, pues la tormenta celtó que ocasionaron mis celos, y mi sospecha engendró, Perdóname, si grosero anduyo mi amor con vos, que entendió el alma perderos, y esta desdicha temió; porque es tan escrupuloso, que a la más leve ocasión, le ofende, y le descompone el vientecillo menor, sin que pueda resistirles que es, Duque, como la flor de la maravilla, que aún en su primero albor, cuando primero que a esotras el Mayo la celebió, si quiso para lucir en la presencia del Sol hacer de su hermosa gala una vana oblientación (y él de su luz avariento retira su resplandor) viendo que de paso bebe toda el ámbar a otra flor, aquella pompa bizarra que en su presencia obstentó, quedo sin ella marchita; y en fin, la que antes se vio asistida, y cortejada de su radiante explendor, se halló tan otra, que apenas en la misma distinguió si era, o no, la que antes fun de las demás girasol. Lo mismo pasó por mí, busqué maravilla al Sol para vivir; pero hallele divertido en otra flor. Sobresalto me esta pena; mas luego que conoció el alma, que fue un engaño, y que todo fue ilusión, volvió del susto a cobrarse, y a su antiguo ser volvio. Puesto que estáis satisfecha, señora, de que os trató mi afecto con la llaneza, que os debe mi obligación, dad me licencia, que es tarde, y aguarda el Rey mi señor, y me es forzoso asistirle. De mala gana os la doy, que siento, Duque, que os vais, Mal se irá quien os dejó el alma cautiva, y presa. Dichola quien mereció escucharos, aunque sea risonja, aquese favor. No es lisonja, que no sabe ser lisonjero mi amor. Mirad, que guardéis el orden, que en el papel que os llevó Farnando de parte mía, señor Almirante, os doy. En todo estaréis servida. Adiós, Duque. . Laura, adiós. Ya, como ves, tengo escrito; cierra, Roberto, ese pliego, y en cerrándole, pon luego de tu letra el sobre escrito; porque mudando de forma, la duda le hará sabe quien le escribe, y podré ver, sa con mi amor se conferma? con que saldré del cuidado, que al alma tiene oprimida, o bien para tenener vida, o morir. Ya esta cerrado; he de ponerle Excelencia? si solamente a Don Juan de Cordoya y de Guaman? Robeto, es clara evidencia (cuando que escribo he fingido en Cordova, y que no sé el estado en que se ve tan dignamente subido) que solo habrás de pones a Don Juan, y no Excelencia, que sería inadvertencia darle, Roberto, a entender, que de tanta dicha fui sabidora, cuando espero desengañarme, y no quiero parezca desaire en mí cuando le escribo, el no darle de ella el justo parabién. Ya esta puesto. . Está muy blena Vamos los dos a llevarle. Ya su papel he leido, y me dice en él, en fn, que me aguarda en el jardín. Notable fineza ha sido más di, qué piensas hacer? Lo que pienso es ir a verla, a servirla, a obedecerla; esto, Fernando, ha de ser, por ver si puedo, aunque ausente de mi Doña Juana estoy, viéndome con Laura hoy, templar el fiero accidente, que me tras fuera de mí; con que les daré a los ojos de barato, en los enojos que padecen, gusto así. Un hidalgo Sevillano dice, que te quiere hablar. Pues dile, que puede entrar, que para hablarme, es llano, que no ha menester licencia ninguno que Español es. Bien podéis entrar. . Los pies me dé a besar Vuexcelencia, Los brazos será mejor: muy bienvenido seáis. Serlo es fuerza pues me honráis; de aqueste pliego sabréis quien soy. Bien ha lucedido. No hay rostro más parecido a Deña Juenas no eséis, Cayallero, descubierto, cobrios: no va jamás quien le pareciese más; aquesto, Fernando, es cierto, Lee, y de dudas saldrás, que tengo grande cuidado, hasta ver quien lo ha enviado. Ahora verlo podrás. e , . De Doña Juana es la firma. Conviene disimular. No hay qué ocultar, ni dudar, que el bien mío lo confirma. Bien mío, el que esta te dará es el señor Don Juan de Hinestrosa, de cuyas partes, calidad, y nobleza, te hará sabidor el apellido: auséntale de su patria cierta des- gracia, no menor que la que lloro: Supli- cote, que le ampares de suerte, que conozca no que valen contigo esos borrones, mi padre no cesa de estar terrible el Rey aira do, y yo sin vida, porque tú me la tienes, Dios te guarde, . Yo helsido (ay prenda mía!) . perdona si niego el labio a tu firma, que esto ha sido proceder con el recato, que se le debe a tu honor, No miraste el poco caso, que ha hecho de mi papal? Mucho siento haya acertado mi pronóstico contigo: en fin, con el nuevo estado se mudó su condición; paciencia, y mira deespacio, que no es justo, ni razó que te haga un Duque p de deuda, que Don Juar cuando es prescripto el Aqueste joven lampiño hoy camarada, o es amo del tal Español? . Lo es todo. Es capón? . No es sino gallo, Implica contradición Hácelo el ser muy muchacho, Por eso le acompañáis. A ser yo Sicillano como vos; mas vive Dios, que a no estar dentro en Palacio. Qué hiciera? . Qué hablaráis menos. y Cómo así? . Dándoo? Qué es aquesto? Pregúntele, si en Moguer había estado? y me respondió, que sí, que es un Lugar junto a Palos, cerca de San Juan del Puerto, donde hay fámosos lenguados, Señor Don Juan, yo he leido la causa que os ha obligado a veniros a esta Corte, y os prometo, que me he holgado conoceros, porque vea quien este pliego os ha dado lo que estimo sus renglones, Descos mil veces la mano, por el favor que me hacéis, Oficio de Secretario mío, ejerced desde hoy, en tanto, Don Juan, que hay yaco otro mejor, en que pueda como a quien sois ocuparos. Agradezco esa merced: qué te parece? . Que ha dado digno premio a tus finezas. No te parezca muy malo, que de esta suerte podré, sirviéndole de criado, alguna vez descubrirme, y averiguar entretanto, si en otra parte su amor vive, Roberto, ocupado, para ponerle remedio. Cuando aliviar tus cuidados presumiste, hoy has venido a servirle de criado, a quien te debe el honor, y dio la muerte a tu hermano. A tanto pudo obligarme la desdicha de mis hados. Mientras más vuelvo a mirarla, te doy palabra, Fernando, que mi sospecha acredito, y que es ella, no hay dudarlo, porque es su talle, su rostro, y es en todo su retrato. En cierta Ciudad vivian dos parecidos hermanos, tanto, que naturaleza (si ya no hizo milagro) quiso ostentar lo valiento de su pincel soberano; en ellos oponer quiso toda su ciencia al copiarlos? tanto, en En, se parecían, que muchos casa dudaron si era un alma con dos cuerpos, o sonvía de algún encanto, Uno de ellos, cierto día, pidió a un mercader fiado un corte de tafetan, dije mal, de verderaso, para hacerle un tapa pies a una ninta de alabastro, almarada en lo buido, o punzón, por lo aguzado. Diole el corte, como digo; más viendo cumplido el plazo, y que estaba su dinero con el corte en mal estados viendo pasar por su calle una tarde al otro hermano, salió corriendo tras él, colérico aliole un brazo, y le dijo: Lindo modo de hurtar, págueme el raso, sino quiere, vive Dios, que lo haga mil pedazos El pobre, que no sabía el embeleco, extrañando su furia, y resolución, entre confuso, y turbado, lleno de enojo, y pesar, le dijo: Hobre del diablo, sabes quién soy? qué me pides? y él (tijeretas) mi raso, o mi dinero; y aquesto, no obstante, que le informaron muchos, que le conocían, y a las voces le llegaron, que el otro hermano sería el deudor; y él porfiando, que no era sino aquel. Vístole en ello empeñado, por excusarse una afrenta, y escaparse de sus manos, sin comerlo, ni bebello, se lo pagó de contado. Cuento de tu ingenso al fan Aunque te parezca malo, presto, señor, le verás al propósito aplicado. Pues di cómo? . Tú no dices, que aqueste Español hidalgo a Doña Juana parece? Todo él es su retrato. Pues haz lo que el Mercader? llega, y ásele del brazo, dile muy fino, y muy tierno mil amorosos halagos; que si ella es, yo lo ho, que le pague de contado a tu amoroso de és por entero todo el raso, Y si fuere otra mujer, viéndote determinado, te pagará en tercio pelo por librarle de tus manos, Y si hombre, por no verse oprimido, y afrentado (aunque después lo calienten) te pondrá el postigo falso abierto de par en par. Sin duda que estás borrachos quita allá. . Su Majestad a verte viene a tu cuarto. . No hay majeltad, ni hay grandeza, amor, que se haya librado de tu poder, ni hay imperio, que a tus pies no hayas postrados Duque? . Señor. No sos iego, ni puede hallar mi cuidado algún alivio a la pena, que verdugo le está dando al alma dentro del pecho fiero tormento inhumano; y así, como el que en el golfo (después de haber zojobrado el bajel, en que su vida encontraba a cada paso entre confusos clamores de su desventura el fallo) se halla tan desvalido en aquel celeste espacio, sin tener si quiera un leño, ni quien le ofrezca una mano, para poderse librar de los cristales salados, que ya montañas de espuma, polifemos plateados, nubes que al Sol se le oponen, del Cielo atlantes nevados, procuran darle sepulcro en su Alcázar de alabastro; que a pesar de los peligros, de sí mismo haciendo barco, sin más timón, ni más remos, que los que el valor le ha dado, va navegando las ondas, cuyo copete escarchado de los vientos impelido, que también le son contrarios, pues intentan su mergirlo en aquel azul teatro; el cual con mayor esfuerzo, haciendo escudo el un brazo, y alfanja el otro, divide sus cristales en pedazos, y su derrota prosigue hasla el puerto deseado, a donde (aunque sin caudal, por habérselo usurpado tiranamente las olas) pone en su arena los labios, en recompenda de ver que como madre le ha dado piadosamente acogida, y a sus fatigas descanso. Así yo, que en este mar de mi amor desatinado me he visto, Duque, anegar, sin que pueda remediarlo, y que hallar no he podido quien me haya dado la mano para poderme librar de tanto desdén tirano, he pasado ha nado el golfo, hasla llegar a encontraros, por ser como sois el puerto donde mi remedio aguardo. Decidme, qué ha respondido aquel dulcísimo encanto de mi vida? aquel hechizo, aquel prodigio, o milagro de hermosura, o aquel Sol cuya deidad idolatro? Hacedme, Duque, este gusto, contadme lo que ha pasado, o bien para tener vida, o morir. . . Temo en ojaros. No haré, decidlo, aunque muera, sin acabar de escucharos. Que debe más a su honor, y a la sangre que ha heredado, que a vuestra llama amorosa. Hará por fuerza, o de grado mi gusto, porque no es justo, cuando en sus soles me abraso, que ella me quite la vida, cuando puedo remediarlo: yo no soy Rey, pues qué espero? no es mi vasallo, qué aguardo? no es ingrata su hermosura? pues toque al arma mi agravio, que hoy ha de triunfar mi amor de este imposible tirano. Vamos, Roberto. . Señora, sufrir importa, entretanto que hallamos ocasión mejor para declararnos. No te acabo de entender, notable suno me has dado, acaba, dima, qué tienes? quien, señora, ha ocasionado tanta turbación en ti? Cuando ves el sobresalto con que vengo, no adivinas que podrá haberme obligado a venir de aquesta suerte? Sácame de este cuidado, y no quieras con rodeos tan confusos, y excusados ofuscar mi entendimiento, que es ya rigor temerario. Por desahogar mi pecho de este pesar, que inhumano le está dando al corazón mil repetidos asaltos; con una comparación veré si acierto a explicarlo, No viste algún acueduto servirle de oculto paso al cristal de alguna fuente, que risueño, y alentado, por su concayo pequeño ya por la posa, llevando en desperdicios de aljo far un Boreas en cada paso, a quien tal vez se le opone (aunque suele ser en vano) algún terron, que pretenden sus cristales plateados prender, cual ministro fiero, de cuya causa irritado valiente se le resiste, poniendo todo el conato de su rápida corriente contra su poder tirano, que de su enojo el incendio a la mina de su enfado le pone fuego, y vomita balas de cristal, y rayos, que el acueduto revientan, por cuya brecha olvidado de la injuria fugitivo, elige el mar por sagrado? Pues lo mismo me sucedes yo estaba, Celia, en mi cuarto, llego el Rey (qué grosería!) resuelto, y determinado, y con violencia pretende prefanar mi honor bizarro, y aunque le puse delante lo que debe ha mis pasados, el deudo, y el parentesco que me tiene, y todo cuanto a un Rey decirle debía, amiga, un noble vasallo; pemerario se resuelve; grosero va porfiando, poderoso nada tame, Rey (aunque conoce el daño que se le sigue a mi honor) quiso, Celia, aventurarlo. Por lo cual, como el cristal, vine a romper por un lado con todo, y así venció mi valor su amor tirano. otra Porcia te imagino, de este tiempo eres milagro; pero repara que es tarde, señora, para que vamos al jardín. . Dices mu bien: trais la llave? . Aquí la traigo. Pues abre, y amor permita que al Duque goce en mis brazos. h , . Ya está abierto. . Entremos, pues, y tú echarás en entrando por de dentro el pasador, porque mi hermana en llegando sin poder entrar le vuelva. En todo tendré cuidado, Aquí me habéis de aguardar. Ay Cielos no estoy en mí. Guardando el orden que os di, sin dejar a nadie entrar. Dos bultos veo en la calle; si será el Duque? . Señora, eso tu discurso ignora él es. . Pues quiero llamarles cejes el Duque? . . Aguarda, espera, Don Juan, llamaronme a mí? Que te nombraron oí. Quién tanta dicha creyera. sí, Laura hermosa, yo soy. Abre; Celia, aquesa puerta, Ya el Du que la tiene abierta, Loca de contento esoy; dile que entre, y cierra preso. Bien puede entrar Vuexcelencia, Ya se acabó mi paciencia, aquí echó fortuna el resío. Quedad con Dios, y tened con lo que he dicho cuidado. De todo quedo avisado, y que os serviré crced. Copiote amor, en bosquejadas sombras, el pincel de una noche elada y fría; más apenas salió a lucir el día, cuado te halló una fiera con que asombras, Si eres Dios (como dicen que te nombras) no desluzcas su hermosa valentía, ni ofrezcas a los ojos una barpía, áspid en aromáticas alfombras, Si fuiste un dulce hechizo de los ojos, por que en horribles formas te trasmudas, y tratas de matarme con enojos? armás villanas de que, amor, te ayudas, pues cuando te di el alma por despojos; de aquel tú ser divino te desnudas. Hay más linajes de agravios hay más pemosos tormentos que padecer, mas si habrá, que son muy pocos aqueltos, y un traidor a cada paso hallará otros muchos nuevos, para atormentar el alma en el potro de mis celos. Qué me engañase un traidor, y me entregase a un desprecio, que es el infame verdugo de las penas que padezco. No dibo de estar en mí, el juicio perdido tengo, pues no acaba de quitarme la vida mi sentimiento. Cómo sufro estas aojurios? como sufro ellos desprecios? cómo paso estos desaires? como eltos pedares llevo, cuando es el alma un volcán, cuando es un etna mi pecho, una Troya el corazón; y toda yo un mongibelo; que no fulminan mis ojos, que no vomita mi aliento, para que le maten rayos, para que le abrasen fuego? Ay de mí. Cielos, qué haré? mas qué pregunto a los Cielos, cuando puedo por mí mil ma, sin valerme de otros medios, vengarme de este tirano, ingrato, y falso Vireno, aunque todo se hayentura; que ya previene mi ingenio el como quedar vengada, san quedar expuesta al riesgo? Daré al Rey de lo que pasa cuenta, con todo lecras para que el suyo, y mi agravio, en él castigue le vero. Esto ha de ser, vive Dios, que ha de costarle el veneno que injustamente me ha dado la gracia del Rey, si puedo. Noche (a quien en culto reverente en tus aras humilde a tu deidad, religiosa ofreció la anciguedad sacrificios de púrpura inocente.) Mi amor te invoca, muéstrate ciemente, usando (oh noche!) con él de tu piedad, permitiendo a tu opaca oscuridad, que no apresure el paso, ni se ausente. Hasta que tome posesión dichosa un amorosos, cuantos dulces lazos, de aquel que mis potencias dejó en calma. Que si a mis ruegos te muestras ta piadosa y por ti tanto bien gozan mis brazos, te daré en holocausto toda el alma. Gozadle por muchos años, y muera yo de mis celos. Dónde vais? . . Vengo a serviros, Cayóleme el candelero, y quedeme con la velas qué infelice, y qué funesto árfil, amor, han tenado mi esperanza, y mis deseos! Turbada estoy, que entendí era el Rey, y está en mi pecho con el susto palpitando el corazón san aliento. Dadme la luz, . Qué queréis? Servirle, señora, quiero de bufete, que os cansáis, y excusáros lo pretendo. Estimo aquese favor; pero (ay de mí!) idos luego, que temo venga mi padre, y si os hallase aquí dentro oy preciso dar luga? a alguna sospecha; esto os suplico, que exculcis. Ya os sirvo, y os obedezco? Cielos, qué es esto que escucho? qué es esto que miro, Cielos? que aún que lo veo, y lo toco, ni lo alcanzo ni lo entiendo: qué enigma es esta, desdichas no está Don Juan aquí dentro? no va que le abrió otra dama? pues como en un sitio mismo puede asisir un amor en dos distintos sujetos? no puede ser, si no es con veniencia infame en ellos, o hacen del agravio gala, y sambenito del duelo, Esto puede ser posible, que hay amor tan poco atento, que hace de participantes sus guisos, y sus deseos; dando permisiones libres, porque les callen sus hierros, Acabemos ya, pesares, acabemos ya, tormentos; matadme, pues que no hallo a tantas penas remedio. Mas teneos, pesares, y tormentos, que no hay más muerte que mis propios celos. Supuesto que ya se fue, yo quiero abrir, que sospecho es hora que venga el Duque: mas ay, Cielos, qué es aquesto? que dando vuelta la llave, cerrada está por de dentro la puerta: llegó mi muerte a impedirle a mis deseos tirana, un bien que juzgaba en la idea por muy cierto: qué será? mas que pregunto? qué es lo que dudo? qué pienso? mi hermana, sin duda, está en el jardín, y me ha puesto este lazo para ahogarme, sino lo hacen primero mis celos, fieros verdugos, que me eltán dando tormentos porque ha rato que en su cuarto no asiste, y aquesto ha hecho avilada de este ingrato, villano, y mal Caballero, porque a la posta mi vida camine a su fin postrero. Mas que aguardo, que no voy, y le doy cuenta de aquesto a mi padre, para que vengue su honor, y mis celos? Esto ha de ser, que soy rayo, soy un abismo, un infierno, en cuyas vorajes llamas quedará, traidora, hecho DE D y en amor tirano, por tu causa muero. CORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Prosigue y dime, Don Juan, lo que pasa. Gran señor no de un traidor asá ven mi agravio) los dos están, como he dicho, en el jardín: p un volcán mi pecrso abrasa. . Aquesto en Palacio pasa? él, mi opuesto Serafín, se atreve a mal Majeltad, desvanecido, y cruel? pero será otro Luzbel, verá su temeridad, prueba de mi rigor opellada y abatida, si antes no acaba mi vida, y no me mata el dolor. Ah de ver hoy mi venganza, pues ya no se atrevió al Cielo, derribando por el suelo su privanza. su soberbia, Hoy verá en él que la ley go, queda igual con el castig y que como Miguel, digo: Villano, quien como el Rey Retírose a aquesta parte vuestra Alteza, que han abierto, Para qué, si ya estoy muerto, van, que me aparte quieres, Don antes sirva de ocasión ver el agravio patente, para morir de repento, o con tal dilación, zg que una muerte dilatad. cuando a padecerla ven, si la excuso, o la detengo, será la pena doblada. ,e Vuexcelencia fue tan corto, como de ventura soy. fe de quie soy Prometo que en la ocasión me reporto y mIv cuando impor ,y4 no porque en mí fue desprecio AANA sino por ver que sace aprecio el Rey de aquella beldad, un vasallo y es delito en ea oponerse al señor, N PEDROCAEDERON que se apoya de traidor, y así procuré excusarlo. Gracias a Dios, que salí de aqueste intrincado entedo, de este oscuro laberinto, y de tan confuso empeño, donde fortuna cruel, si piadosa en otro tiempo, en vez de entregarme a un Ángel tirana me entregó al riesgo; a una Sirena, que ha dado a mis oados veneno; a un Áspid, que de las flores me labraba monumento, un Cocodrillo, que aún antes de escuchar sus tristes ecos, a la imitación del rayo, tiene obrados sus efectos; un racional Basililco, que con la vista me ha muerto; una Víbora balagüeña, en quien admiro, y contemplo copiada sin artificio toda la imagón del dueño, todo un Rey (a quien el ser, tantos honores debo) que la adora, y a quien yo debí tan justos respetos, sin faltar a lo cortés, i excularme de lo atento, garme a lo leal, mime cuando de serlo me precio. o sé, Don Juan, si he tardado. Rey. venido presto, Antes has para matarme, traidor: ho etna abrasa mi pecho Yo, Don Juan siento al cotrarlo, pues cuanto el luve allá dentro OS? fueron siglos; qué son s mal eterpidadas fueron. Pues qué ha habido? No lo sé. . Dilo, acaba. Vengo muerto. Te vio el Rey? Aquesto fuera echar la fortuna el resto para acabar de perdarme; cuando la paciencia pierdo. Pues cuando el Rey te halla. a solas con Laura, es cierto, que es precepto de la ley quebra a contigo en eso; un privado claro está, porque ha no ha de igualar con aquellos en la ley comprendidos, y más siendo su consejo, su confidente, su amigo y todo su fiel secreto. Y si me hallase, Don van con otro hermoso sujeto, llegase a presumir que ingrato el respeto pierdo que debo a su Majestad, y la cólera, o los celos, no le dejasen lugar, con el mucho sen timiento a mis disculpas, por ver aparentes los efectos, que deslucen mi lealtad, cuando inocente me veo, no sería a enturar mi vida, y poner en rieso ma opinión? . Tienes razón ya es más fuerte mi tormento, pues dice que no fue Laura causa de su atrevimiento; mas yo lo averiguaré. Corrido estoy, te prometo, cuando lo más me has fiado, gues lo menos? de que me mís pueslo es el declararme quien fue el hermoso sugu que hallaste en el jardín aunque bien lo están diciendo las ansias del corazón, cus gecaros, mis celos. Pues Pero ven a mí barto lo sabrás por extenso. Vamos; y mira, villano, no seada que sos pecho, que te costará la vida; o mi gracia, cuando megos, Al cuello me tiene puesta una cuerda aqueste agravio, vida, que no permite a mí ni un solo pequeño espacio, para que pueda en suspiros, ya que no pueden los labios, y contar mi dolor al Cielo, y repetar más agravios; pero el jardán han abierto yo quiero irme acerdando a la pueta, podrá ser B que aun que está Don Juan culpado puedan hallarle mis celos, en dtance tan apretado, a pedar de la evidencia, algún pequaño descargo. Mira si podré salir. Todo está desocupado. Pues cierra esa puerta, ve. Dónde vas? Voy a mi cuarto a lamentar mi desprecio, Injusto título has dado a lo que en él fue respeto No lo fue, pues ha faltado cobarde al que le me debe. Vio el ríes, yo, y quiso escu pero aguarda que esta aquí (sarlo; Ay, amiga, yo le hablo, quizá vuelve arrepentido de haber en poco estimado y mis finezas y mi amor. No dudes, que ue ha trocado el viento, y que vuelve a verte más amoroso, y más blando. Ce, es el Duque? Aquesta voz por el Duque ha preguntado; . quiero fingir que lo soy: quién me llama? Habla más paso, que quien lo pregunta, e la que solo está esperando el hallaros más piadoso, menos cruel, más humano. No os entiento. Soy Florela, y aunque pudiera culparos, Duque, un aquesta ocasión, es de suerte lo que os amo, lo que os estimo, y os quiero, que os vuelvo otra vez buscado para poder tener vida. a Según esto, no ha faltado . Juan a quién es conmigo? Don demos celos otro paso, y averigüémoslo todo, pues tal principio llevamos, Señora, no os espantéis, que está mi amor enseñado a solicitar cavores, a costa de muchos pasos; y como los que me hacéis no le han costado trabajo, si lo es el pretenderlos, sientela empeñaros, amoso va hasla aquí. Con mucha razón eltran MAS PUEDE AMOR ÉL en vos, tan grosero estilo, y aunque en mi condeno el daros satisfacción, no pretendo que os vais, sin ir informado primero, que no fue culpa de mi amor, ni mi recato, el deciros, que os adoro, si no influjo de los astros, o fuerza de algún destino, que no penetro, ni alcanzo, para que tan poco atento hayáis hecho poco caso de mi amor, siedo a mis quejas tronco inútil duro mármol. Injustamente, señora, cuando a quie soy no he falta- culpáis a mi cortesía. do, No es posible disculparos, pues viendo lo que padece quien el alma os ha entregado, dejar de darle remedio, por cobarde, y por sasgrato, Muy mal título le dais a lo que ha sido recato, en quien solo ha pretendido cuál sabéis) desengañaros; pues no era justo, sabiendo que un Príncipe soberano es dueño de esa hermosura, que le compita un vasallos fuera temeridad cuando se conoce el daño, (ro, solicitar el pelig y no tratar de excusarlo; porque arrojarse a la muerte, cuando no lo pide el caso, o está el honor de por medio, si no es de discurso falto quien lo intenta, se acredita de necio, y desesperado; y temiendo esta desdicha, he querido no intentarlo, ni aventurar vuestro honor. Mucho mi amor ha tardado esta noche, no quiliera, que en este chipre encantado, o laberinto confuso, le diese al un Minotauro, sino muerte, pan de perro, que es el minus temerario; si ha llegado a enterder, que adultera en su Palacio, caso que no lo ejecute, DOLOR, le hará pagar de contado; mas pues no hay una Princesa, que de lástima prestado me dé su ovillo, apelemos, para que pueda buscarlo, a la luz de mi linterna, la cual del monstruo cebado en su propia sangre, quiere hacer conmigo otro tanto: aún primero que lo intente la tendrá puesta en los cascos: Yo entro muy poco a poco. hacia aquí he setido pasos. . Dios vaya conmigo, amén, que ya siento en el olfato que huelo; pero no es ámbar, que es el olor muy bellazo. ̱. Permitid que reconozca, pora, cierto embozado, que muy curioso, presumo que nos ha estado escuchando, e importa saber quien es, que por fuerza, si de agrado le vuelva. . Decís muy bien, Quién va? Quién viene buscando a un Duque, que se ha perdido, y es el hombre tan muchacho, que temo no le suceda, por descuido, algún frazaso, aunque ha días que barbo, Muchacho, y está barbado? No os espantéis, que es mí due- de la calidad del nayo (ño que barbó antes de nacer. Si la vos no me ha engaña- es aqueste Fernandillo. (do, . diga quién es? . El diablo debo de ser, pues que tiemblo de ver la Cruz en tu mano, No habla? diga quien es, Digo, que soy un meguado, Acabe. . No puede ser, que no está cumplido el plazo, Hable, o le daré la muerte. Será merced, y no agravio; pues teniendo yo a la muerte, le haré como Cristiano, que guarde los Mandamientos, con que irán los Boticarios, Médicos, y Sacristanes, Barberos, Citujanos, unos a matar langosta, otros a espulgar un gal vO Pero diciendo verdad (vive Dios que estoy temblando) digo, que soy el Mercurio del Almirante mi amo, Embajador de Cupido, que en lenguaje Castellano, es, corre, ve, dile, y soy Recadista graduado. Mas yo no sabré quien sois? Gusto en eso quiero daros, yo soy Don Juan de Hinestrosa, Y yo me llamo Fernando, que aunque todos me dan Don, mientras que no me lo ha dado el Espíritu Divino, me hallo bien indonado, Deja donaires ahora, y por tu vida, Fernando, que digas que soy el Duque, si llégare a preguntarlo cierta dama, que ellá aquí; porque importa a cierto engaño, que podrás saber después, Pierde, señor, el cuidado: y di, si trae compañero, a quien yo pueda entretanto que tú a esa dama en amoras decirla dos requebrajos? Una amiga trae consigo. Pues yo quiero por un lado meter ahora mi triunfo; y si quiere, aunque de falso, la envidaré todo el resto. Quién era? . Es un criado, Con la mucha oscuridad ofrezco idos al diablo cuanto veo; mas por Cristo, a que un Serafín he topado con pollera, y del de el tronco discurriendo hasta lo alto, parece, si no fue a Roma, que el Serano es muy chato. Las manos secas, y quedas. Según colijo del tacto, me parece aquesta Celia, por quien ha días que ando fuera de mí, tan sin mí, que solo en ella me hallo. Dame una mano que bese, aunque esté de haber fregado; porque es de tal condición mi amor, que no ha reparado jamás en aquesas galas, No vi hombre más pesado! Soy gordo, no os espantéis, Y muy necio, . No me caso, que me halló bien soltero. Que no ha podido obligaros mi amor? . Ya os he respondido, que esto no es desestimaros los favores que me hacéis. En fin, pues con nada basta a que os ablandeis, veré si puede aqueste regal merecer algo con vos. Que lo hará, no hay dudarlo; porque el dar para conmigo tiene lo más negociado, Pues tomad aquesta jova, para que podáis limpiaros las muelas. . Yo no la veo. Está oscuro, no me espanto; mas yo vengo prevenido de una linterna que traigo, para que la podáis ver, Es como tuya, picaño, Ay de mí, que no es el Duque a quien imprudente he dado parte de mi loco amor No tenéis que alborotaros, que esto no pudo ser menos. Dima, qué has hecho, villano, que me has echado a perder? Qué he hecho más que alumbraros, porque estabades a oscuras? Es tan grande el sobrelalto que padezco, que en el pecho siento, Celia, palpitando el corazón: que he de hacer, cuando este hyerro ha causado tanta turbación en mí, que no sé cómo enmendarlos pero válgame la industria. En la trampa habemos dado con toda muestra tramoya. Quien se fio de un borracho, tiene la culpa de todo. Siempre he sido el dedo malo de todas las pesadumbres, y así aquesta no la extraño. Señor Duque. Vuexcilencia goce con el nuevo estado, y el título aquella dama felices, y eternos años, Siendo vos, el disimulo viene a ser aquí excusado. Miradlo mucho mejor, que en eso estáis engañado; y también id advertido, que en los Reales Palacios, memores atrevimientos suelen quedar castigados. Y procurad que no entienda nada de lo que ha pasado el Duque, porque si sabe que hoy habéis representado su papel con ella dama, podrá ser que os cueste caro, Cielos, ya es mucho mayor mi confusión, pues no salgo de mis dudas, y mis celos quedan en eor estado, Luego que sea el papel! por ver que me manda, llego al jardio, ha dos de hallé que Flórela. . Está muy bueno; mejor dama es que no Laura, más garbo, mejor afeo, más hermosa, más bizarra, y tiene mejor ingenio: No proseguís? . Gran señor, solo en serviros me empleo, Digo, que tenéis razón, asá entendido lo tengo, pues que servís a quien tirvo. Hay mayor desdicha, Cielos! qué dudéis de mi lealtad, es, gran señor, lo que sientos Dadme lacencia, y varéis como ni aún el pensamiento os llegó a ofender jamás. Así creído lo tengo; proseguid. . Digo, señor, que asá que con ella encuentro, de improviso, al mismo instanto me retijo, y me sulgendo; que esto fue cumplir con vos, conmigo, y con lo que debo a quien soy; mas ella en tonzos de su amor vertió el veneno, diciendo: Duque, Almiranta, desde que os va (estadme atento) yace en el pecho abralado el corazón, por vos muero. Y yo de oírte, villano, no sé cómo me detengo, que no te quito la vida; o no estoy en mí, o no siento, que este modo do dil cuipa s por matarme de celos. onces, seño Viéndome el expuesto a tan grande riesgo, la procuro divertir de aquel más que injusto afecto; mas él la más encendida en un amoroso incendio, queriéndome retirar, por verme en tan fuerte empeño, con sus brazos me detuvo, lazos echando a mi cuello; mas yo. . Me queréis decir, que allí os estuvisteis quedo, y que el labio no llegasteis a embargarle de su aliento alguna parte del ámbar, que sus claveles rindieron con lo tierno, y con lo dulca de aquellos lazos estrechos: así lo tengo entendido. No digáis más, que no quiero que os causéis, cuando ya he dicho, que me tenéis satisfecho; sois mi amigo, aquesto basta, que yo de quien sois infiero, que a un mismo tiempo obrarían en vos prudencia, y respeto. Señor. . No me repliquéis, ni empecéis prólogos nuevos, cuando, Almirante, os ha dicho, que de todo estoy muy cierto, y de que sois un traidor. Qué me escuchéis no merezco tantos báivenes, fortuna! mas porqué de ti me quejo, cuando yo he dado la causa, cuando yo fui el instrumento de su enojo y mi desdicha, de mi muerte y de sus celos? Qué fuese el Rey (sin mí estoy y no a Don Juan (pierdo el seso a quien dije inadvertido el fremetico amor ciego de Florela! aqueste susto me ha de coltar, cuando menos, sino la opinión, la vida, porque está en notorio riesgo, Decidme, Cielos, qué haré, que en un abismo estoy puesto de confusión, que me tiene turbado al entendimiento? Que no oyese mis disculpas qué se fuese tan levero, diciéndome, ya os he dicho, que de todo estoy muy cierto que es lo mismo que decirme? tengo la culpa, a vuestro delito, cruel castigo os prevengo: hay más desdichas, hay más pesares, y desconsuelos? más tormentos para un hombre vengan, que ya los espero, acaben ya con mi vida; porque no hay mejor remedio, que morir, para acabar con las penas que padezco. Gracias a Dios que te hallé, Di vivo, amigo Fernando, pues por poco me hallas muerto. Qué ha habido? . Nada, hoy nos vamos a España los dos. . San Cosme. Qué dices? . Que eres criado, y que en nada me repliques. Ni réplico, ni te canso; pero dime, el Rey Don Pedro, si nos cogiese a las manos a los dos, dáranos guindas? Menos importa, Fernando, morir en España, siendo fábula, prodigio, espanto, a quien viere mi desdicha, que no vivir afrentado, y expuesto a tantos peligros. Ya conmigo estás extraño, dame parte de tu mal, quizá podré remediarlo, y si no descansarás con referirlo, y contarlo, pues fueron menores siempre los males comunicados. Vamos, pues; adiós, Palermo; adiós, Corte; adiós, Palacio. Adiós, a Dios, que me fuerza a que te deje mi amo; porque va ahora a oponerse a unajábala, que ha vacado en la casa de los locos; famosos lleva los cascos. Duque, por mi cuenta está vuestro agravio. . Gran señor, así mi perdido honor restaurado se verá. De vos fío su prisión, partid luego con mi guarda, y prendedlo. Nunca tarda el castigo a la traición, Su cárcel sea una torre, y vedme luego en Palacio, Mi dolor no quiere espacio, hoy el Cielo me socorre, De vuestro cuidado solo nio aquesta diligencia. Y yo, que vuestra sentencia satistaga el honor mío. Dime, señora, qué tienes desde que fuiste al jardín, que con nada te doy gusto, mi te acierto a divertir? Tengo, Celia, una pasión, que me trae fuera de mí. Quieres que yo te entretenga con un juguetillo? . Dis mas no te si ha de ballar a poderme divertir, cuando como ves, estoy san la vida que perdí; pero remite a la voz (pues tu gustas) el decir algo que pueda alegrarme, o que me acabe infeliz. . Ay, que un rapaz me ha burlado! tirano me hirió, y se fue ay Dios! dónde lo hallaré? que alma, y vida me ha robado, Paréceme, Celia mía, que su autor habló por mí en los versos, ti que ye materia al asumpto di. Repítelos, por tu vida, que otra vez los quiero oír, por glosarlos a mi intento. Tu gusto quiero seguir. Ay, que un rapaz, Oye la glosa. . Ya estoy deseándotela oír. A donde vais, pensamiento, llevado de una pasión tereos, que no es razón que le hurtéis su curso al viento; más deteneros intento cuando vais precipitado, siguiendo vuestro cuidado! déjaros será mejor, volad, y diga el dolor: Ay, que un rapaz me ha burlado, Si es el remedio llorar para templar mis enojos, dalgan ríos de mis ojos, formen sus niñas un mar, porque acaben de anegar toda el alma, mas qué haré? que como se la entrego y de mí se ha retirado, ya cadáver me ha dejado, tirano me hirió, y se fue. Pero si dsfunta estoy, cómo hay en mi sentimiento? como un cuerpo san aliento penas puede sentír hoy? Según esto, en vano doy quejas, pues que no tendré quien resucite mi fe; mas si he perdido el consuelo, si no lo hallo en el Cielo (ay, Dios!) dónde lo hallaré? Querer buscarle es en vano, y es más frenela que amor, cuando a mi esperanza en flor la cego tirana mano mas aunque fue tan villano su trato, y fiero ha negado lo que debe a mi cuidado, como soy, al fin, mujer, por fuerza lo he de querer, que alma, y vida me ha robado, Ni tienes más que decir, ni yo que alabar: tu padre. Mi padre? triste de mí! alguna novedad temo. Tú Celia, no estés aquí, salte allá fuera, que quiero con Elórela consultar un negocio, que la importa, y es para los dos no más. Ya te sirvo. . . Así podré más prudente averiguar su culpa, y mi deshonor? Muy triste, Elorela estás; dime, dime, por tu vida, qué te pudo disgustar, para que yo lo remedie? dame cuenta de tu mal, que me tiene cuidadoso el verte dos días ha cubierto tu rostro hermoso de tanto ceño, y pesar: Si acalo, por mí desdicha, llegó alguno a profanar el sagrado de tu honor, entre los dos quedará el secreto, que en un padre mucho mejor ha de estar; pues cuando sienta el agravio, piadoso habrá de buscar medio, que fue de la injuria, aunque sea a su pesar, onde, qué te suspende R Al puro, y limpio cristal de mi honor, y de mi fama, nadie se atrevió jamás, Solo la tristeza mía la ha podido ocasionar Laura tu hija, y mi hermana, por verla en secreto hablar con un criado del Duque. Qué buena mi casa está! A quién vi le dio un papel, de quien me pude informar iba al Duque dirigido, enviándole a avisa lo esperaba en el jardín; pero yo, sin aguardar dilaciones, me fui a él: bien juzgo habrás de culpar la acción en mí; pero fue a fin solo de excusa una desdicha a tus canas: si fue, o no temeridad tanto arrojo, ya se ve, más disculpa le hallarás. Fuime al jardín, como he dicho, y a las once, poco más, de la noche, vino haciendo ademanes de galán, pensando que yo era Laura; a quien le dije: Don Juan, Duque, o quien sois, advertid, que es Elórela a quien habláis, su hermana, hija del Duque Alberto, que bien podrá aún todabía su nieve este agravio castigar; con que se volvió corrido. Y con eso a un padre das la vida, dame los brazos; mi honor por tu cuenta está. Ah traidor, hay enemigo quién creyera tu crueldad? ni que en tu propio delito fueras aleve Escal contra tu sangre? mas hoy, infame hija serás con el traidor, un ejemplo a la venidera edad. . ̱. Detrás de aquese cancel me puse para escuchar el suceso, y te prometo, que así que le hoí tocar en aquello del honor, que casa quedé mortal del susto que me causó, y aún no me he vuelto a cobrar con saber que te libraste de aquel temido pesar, que a no andar tan advertida nos pudo a las dos causar, de que doy gracias al Cielo, Y yo las doy de que va muy creído que le he dicho, y le he contado verdad, con que le encubrí mi yerro, y con que mi amor podrá vivir algo mál seguro, y justa ocasión tendrá de vengarse, y de vengarme de una ingrata desleal. h . Secretario? . Gran Respondisteis a la ca del Ganeral? . Señor, si. Mostrad, qué quiero firmarla, . Ya lo está; ponedle nema, y con cuidado enviadla. Consultad los memoriales, En este pide Madama, viuda de Hortencio, que fue proicedor de las Armadas, por aber quedado pobre, que los gajes, que le faltan por liblar, que se le libien. Pide bien: cuenta le haga, y dese libranza luego, que no es bien, cuando le falta el marido; detenerle, ni dilatarle la paga. En este pide un Soldado que Vuestra Majestad haga, en premio de sus servicios, que se le ocupe en la plaza de Alferez, que por la muerte de Octavio ha quedado vaca. No ha sido más que Soldado el que pide? . No se halla en el memorial que fuese; aunque sarvió tres campañas, mas que Soldado. . Pues sea desde hoy Cabo de Escuadra, y farva, que de esta suerte merecerá lo que falta. En este pide el de Asís. No le leáis, que me cansas mostrad, que aqueste decreto . a tal memorial le balta; y decidle, que esto mismo a su cuello le a mío Qué severo! y qué terrible! tiembla en su presencia el alma, Aquelta cédula es del gran Consejo de Cámara. Qué contiene? . Que Guido, Conde, y Capitán de la Guarda, que eltá preso en una torre. Id Secretario, a la causa. Porque a un Alcaldle de Corte, que fue a prendes a su casa a un criado, le trató mal gran señor de palabra, Omitida viene en ella la principal circuntancia; enmendadla, y añadid. Iten, le quebró la vara, y hirio mal a un Ministro; elto es evidencia clara, que todo lo sé muy bien, que compuesta, y comprobada se me consultó su culpa, porque cupiese la gracia. Adelante, Secretario, preseguidla, y acabadla deleer. . Que le remite la cuipa, y os sirve en plata doble con seis mil ducados, Cantidad es la que basta para que disculpa tenga el Consejo; esta ajustada, y medida a su prudencia. Proseguí antes de firmarla, . que es cuanto haberle tratado, como dice, de palabra mal, que le perdono: Mas que el quebrarle la vara de justicia, que en el todo a mi Majeltad retrata, y haberle herido el Ministro, mando, que por la mañana lo pague con su cabeza, y que los seis mil de plata se graten en decir Misas, Secretario, por su alma, Ya está puelto; ya más va leveridad más extraña. Ha pobre Conde, y qué poco término a tu vida falta. Tal estás, por vida mía, que pareces alma en pena, todo el día en esta torre dando suso MAS1 3o al aire; pues que no tienes, señor, quien de ti se duela, ni quien venga a vilitarte, para alivio de tus penas, sino soy yo, que parezco, metido en estas timiablas, el eco de tus suspiros, que tú los das, y en mi sueñan; li me hablas, te respondo; me quejo, si tú te quejas; si te veo llorar, lloro; ale alegro, si tú se alegras; más duran las alegría. en esta oscura caber dimbo del Rey de Sicilia, donde sus privados penan, tan poco, que vive Cristo, que andan contigo las penas, y conmigo ya tan listas, que unas con otras tropiezan; no sé que habemos de hacer. Qué calles, y no me mueras, que más me cansa el oír tus locuras, y quimeras, que esta prisión, en que está padeciendo mi inocencia, Y dime, si al Rey oíste alguna cosa, que pueda consolarme en mi prisión, oh acabarme más apriesa? Refiéreme la verdad. Siempre mi fe la profesa, no, que aunque talí dig de omparidado allá fuera, que al Rey no le vi, ni hable; solo consulté a Florela tu prisión, y te prometo, que lo sintió de manera, que vi llorar sus dos soles más de mi! lartas de porras, Yo sé que está de tu parte; pero repara en que llega con sus rayos a dar luz a la nocho que te cerca. C Esto solo me acatada? hay más desdichas que vengan, Cielos, a acabar a un hombre! pero diréis que Elorela sfalta para concluir vida, y mi paciencia. con mí Todo lo allana el ingenio. Mejor dirás lo atropella aquel vendado rapaz, cuyas doradas lantas a los Reyes, ni a los Dioses, no perdonan, ni reservan. Muy bien se logró la traza, pues con descuido se entregan todas las guardas al sueño. Mi dicha lo quiso, Celia, porque me diesen entrada las de esta llave maestra. Señor Duque, sabe el Cielo cuanto en el alma me pesa preso, y aquí, de hallar? con que es doblada mi pena, que como sois su mitad, que lo ha de sentir es fuerza su parte, la otra mitad de lo que pasáis en ella; el corazón no hace manos, que como de él Vuexcelencia es mitad, la otamitad que dentro del pecho queda, como aquí os ve padecer, tanto llora, y le lamenta, que lo que dentro es coral, asomo a los ojos perías; y así, aunque preso vivís en aquestas sombras uegras, y yo allá fuera en mi cuarto vivo retirada de ellas, igualmente padecemos un accidente, una misma enfermedad, un dolor, unas ansias, y unas penas. pedo Ay de mí, que apanas hablarla, ni responderla. porque me tiene el dolor tan embargada la lengua, que lugar no le permite para promus ciar sus quejas, Los favores que me hacéis cómo es justo) agradeciera, a ser yo (como es el Rey el dueño de esa belleza, mas en un pobre y amarlo no sientan bien las finezas, más hallándose indigno, e intapaz de merecerlas, ni tampoco es bien que os pase mi obligación hoy en cuenta es docarme dosa mitad del alma, ni que lo sea del corazón; porque a serlo, como decís, era fuerza, que siendo los dos un todo, un ser, una cosa misma, EL DOLOR, precisamente, y sin duda, sentiríamos a medias entre los dos las desdichas, con que más suaves fuerams unnáis ni como me insig el coral, que vuelto perla suele asomarse a los ojos, pudo darle a su materia ocasión para sentir V el verme, que así padezcas porque si el tal sentimiento i saere dos mitades es sin duda, descansará en maaito que las vertieras con que viene a estar probado que todo fue una cautela, un engaño, una lisonja, y una fingida apariencia; con que solo habéis querido obrigarme a que lo teng por favor, siendo al contrario; pues calo que ser pudieran las dos mitades un alma, clara está la confecuencia, que un mal entre dos llorado mucho menos grave fuera, la pena menos pesada, la prisión menos molerta. No es bien que juzguéis a engaño pa lo que probarse pudie muy fácil, a ser posible, que cateriormente se viera el corazón, ni tampoco que atribuyáis a cautela el llegar a declararos una mujer de mis prendas lo mucho que le costáis; pues el negaros lo fuera, no tan solo ingratitud, pay sino de mi amor Daoy y así, tened por muy cierto que si trocarle pudieran los sujetos en los dos, de tal fuerte, que el Rey fuia el Duque de Asas, y el Duque fuera el Rey, que le quisiera no dudéis, al mismo paso que el alma os aborrecieras porque suponen muy poco el poder, ni la grandeza, si la sangre no confronta, hay desiguales estrellas porque al imperio del gusto ningún poder le sujeta. Hoy a ser su Alcay de vengo que me dicen, que le sueltan de las prisiones, y anda lo más del día sin ellas, y quiero hacer la requiza, que fiarla de quien pueda por el interés abrirle halla las últimas puertas, es error, y así he querido venir en persona a hazarla, que los ministros tal vez, aunque confidentes sean, suelen al orden faltar, que les da quien los gobierna, con que halla un reo ocasión y la ausencia; pura la fug y así con este cuidado Vengo, Don Juan, mientras llega el fallo que ha de servar a su vida de tragedia. EAA Vuesta Majeltad en todo ajusta con su prudencio el recato, en el cuidado de tan suya diligencia; pero antes le suplico aunenra heroica grandeza, que le escuche desde aquí, que me dicen que se queja fasimosamente, tanto, que a los broces, y a las piedras hay ternece con noes sensible ninguna de ellas: así le quiero obligar a que de él se compadezca. Que sea con vos tan corta mi fortuna, y tan adversa, que un favor aún no permita, que mis afectos os deban. Ya, señora, estáis cansada, dejadme, por Dios, que muera de seal, y no queráis muera de aidor por Fueras Ceslán ya vuerras porfías, dejadla que padezca en sus prisiones el alma, mientras dura el padecerlas, No dupliquéis sus tormentos, B7 dando,atrote a las cuerdas s. de sus perares, que en ellos a sus solas se consuela. U L dy pOr Dios, naut CALI DE DON PEDRO pues caso que no le crea mi ignorancia, y que padezco B tan injuscamiente en ellas, me vendrá a servir de alivio el morir en vuestra ausencia, sin ver, que para acabarme pongáis a mi vida es puelas, msa emonagano; Ya sabéis, que cuando fui al jardín (o munca fuera llamado de vuestra harmana, que os hallé a vos, y no a ella; a donde, así que me visteis, menos prudente que necia, licisteis público alarde O de vuestras pasionesazas; y que guardando el decoro, que no guardáis a vos misma, de vos me fui retirando, hasta encontrar con la puerta del jardín. . Ya sé que os fuisteis, dejándome dentro muerta. Y a mí, Cielos, co la vida . después que oa tales nuevas. Ya se acabaro mis dudas; . basaemente se prueba, ingrata, que sola fuiste el asunto de mis quejas, Piero como ya es potorio, su Majestad (qué impaciecia! me vio al salir (qué sigor.) y sin oír mis defensas, ni más disculpas, mandó a vuestro padre me prenda, p y me ponga en esta torre, qué afrenta donde padece tantas injurias mi honor, siendo vos la causa de ellas; y a donde estoy aguardando el golpe de una sentencia, que por horas me amenaza ego con la muerte, que me espara. Todos aqueros agravios, todas aquestas ofensas, todos aquestos rigores, estos hierros, y cadenas, esta muerta, m desdichas, que me aguardan, y me esperan; todas por vos las padezco, todas por voz me atormentan, y no os obliga el mirarme. hecho Clanco de ellas mismas, para excusar con no verme otras que el alma recela. Ya no hay más que averiguar, el Duque a mi gracia vuelva; ERON Don Juan, aquesto ha de ser, haced que al momento vengan Alberto, y Laura, que importa. La obediencia es mi respuesto, Conviene disimular: . quien os ha dado licencia para entrar aquí? Señor. . Señor. Señor. . Vuesta Alteza. De qué os turbáis? qué podedo decirme ahora que pueda disculparos, cuando es vuestra culpa manidiesta pues yo propio os he hallado en el delito? . Merezca quien no os ofendió jamás alguna piedad (afiera! porque, ciuel, me has buscado nuevos tormentos, y penas? Ya en mí no tiene lugar. Lus pie Alberto merezca, Solo, Duque, os he llamado, porque vueltras canas vean más patentes sus agravios: al Duque hallé con Elorala en la torre. Muerta soy. Mas le alborota, o inquieta el alma; ay, hija traidora. yy has de ser la primera en quien pruebe ma venganza. Esta es, Duque, mi sentecia, y esto es vencerme a mí mismo, pues con esto le remedia: A tento que yo en persona he hecho las diligencias en orden a comprobar su delito, y las defensas son de suerte, que le abonan con conocida evadencia; mando, que le de de esposo la mano ahora a Florela el Duque. . No puede sor, Porqué, Don Juan? Porque sepa n vuestra Majeltad, que el Oique esta casado en mi tierra, Qué es lo que dice: Aquesto. Mayoras yo mis afreras, . A A̱ t Prosigue, Don Juan, piosia q. Vuestra Majestad atienda como es de otra mano dueño la que le ofrece a Florela. Yo soy, señor, Doña Juana de Figuerna y Cabrera, no Don Juan, no hasta aqu he sido en vuestra presencia: Querer deciros mis partes, mi calidad, y nobleza, es cársaros, cuando basta, que solo, señor, refiera, que soy hija de Don Juan de Figueroa y Cabrera, de cuyo nombre Alamar, y sus medias lunas tiemblan: Tegítimo descendiente de los que a su propia tierra amaron, conque sú tamía quedó para siempre eterna; cuyo valor invencible, porque más servido fuera su Rey, vestidos de pieles de Cabra, entraron en ella, por lo cual, desde aquel día pusieron dos Cabras negras en campo de oro, en sus Armas, por gloria de sus proezas. Mi madre fue, gran señor, Doña Costanza de Heredia que en Orbe mejor asiste pilando globos de Estrellas tan noble, como mi padre, gp cuya hermosura, y belleza gualó con su virtud, pues que vive, aunque esta muerta. un ella tuyo dos hijos pon. Lope, y yo (adios pluguiera, que el día de su partida los dos fueramos con ella, pues en ello se escuraran a un tiempo tantas cagedias, gos, desdichas, tantos año, dolores, fulios, y penas Don Juan de Guzmán, señor, Duque por hechura vuestra, título que reconoce a vuertra froica grandeza, mi primo, pudo rendirme, que amor todo lo atropella, todo lo postra, lo rinda, lo sujeta. lo avasalla Creció nuestro amor de suerte, MAS PUEDE AMOR que dar envidias pudiera al mismo amor, nuestro amor tales fueron sus finezas pero en fin, por mi desdicha, que a la hermosura es opuesta, queriedo hablarme una noche, halló llamando a mi reja a Lope mi hermano, cuando sin reconocer quien era, precipitado, y celoso le dio una herida tan fiera con que le quitó la vida, y me dejó sin paciencia. Ausentose de mis ojos, donde sin que de él supiera, estu vo más de dos años toda mi esperanza muerta; asta que supe asistía en Palermo, donde le era vuestra Majestad amparo, defensa; custodia, muro y a donde, con un criado, de su amor más que mi pena llevada, porque le pague a mi honor tan julta deuda, vine, como ahora veis, encubierta, con este a. donde he asistido hasta hallar ocasión, en que pudiera descubrirme, declararme; mas ninguna como aquesta, que hoy me ofreció mi ventura, porque mi honor no perezca. Dienoieo que juzgaréis, y7 que en mujeres de mis prendas nue una acción más que liviana el venir de esta manera en seguimiento de un hombre, que ingrato a mi sangre misma fue rigoroso homicida; pero respondo, que fuerza amor, y honor mi albedrío, y me estímula a que pueda más el amor, que el dolor, que en mí causó la tragedia. i esta, señor, fue la causa que de mi patria me ausenta, justa, solo os suplico si aunque Flórela lo sienta que halle en vuestra piedad, prandeza, en vuestra heroica una esta acción; disculpa al pues fue del amor cautela, EL DOLOR porque recobre mi honor, que humilde a esas pratas pues pido, que me restitu ta quien ingrato me la nieg Admiración me ha causado tu historia; mas pues es fuerza como Rey, hacer justicia, del Duque tu mano sea, a quien de nuevo le dos seis mil ducados de tenta, en premio de su lealtad; con que satisfecho queda Laura me dé C MOAOr, la suya, porque ya es Reina pues su hermana de Sicilia; desestimó el serlo ella, elija a su gusto estado, Pues a mi elección le deja; yo elijo el de Religiosa. Y yo en tanto que procesa, le mando dos mil ducados; y después, quiero que sean duplicados cada un año. Tus Reinos, y EladosVa tan dilatados, señor, que ambos Orbas te obedezc. Esta es, Duquesa mi mano. gozo está el alma llena. dc qué soy, señor, vuestra pre el alma confaesa. a Ba Permitid, nuevo Alejadro, que mis labios hoy merezcan ser tapete de enas plantas, Pues qué uadia no se acuerda en o de nosotros, dame to de esposa la mano, Celia; porque sería desay a4 no pequedo en la Comedia, gasan, que una dama, y un que en el gracejo se emplean, quien de casarse, cuando puede excusarlo el Poeta, Esa petición presente en Tribunal donde tenga mejor despacho, que en esto B7 no quiere el juez proveerla, aunque pela al auditorio, Y aquí dichoso fin tenga, Mas puede Amor el Dolor; por quien hoy su autor merezca el perdón, si no os agrada. pues su voluntad fue buena,