Texto digital de Más poder tiene el amar que la gloria de inmortal
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Más poder tiene el amar que la gloria de inmortal. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/mas-poder-tiene-el-amar-que-la-gloria-de-inmortal.

MÁS PODER TIENE EL AMAR QUE LA GLORIA DE INMORTAL
espumosa trite, a tus ondas se entrega quien milagro de amantes Quién entre sus mudanzas ravillar milagro de muestra en sus inconstancias la firmeza lises es triunfantes, el que en tus brazos llevas con el laurel, que supo de Troya florecer entre pavesas. del fuego vine al agua porque hallé en ambas pruebas Penélope divina Salamandra, y escollo mi fineza conducen a sus aras donde consagrar pueda aun más que estos trofeos de mi esclavitud dulce las cadenas. Marqués Ulises, rey de Ataca, Señor mío, demos fin a este andante desvarío. Diez años porfiaste, por abrasar a Troya, y la que maste, que quien tanto porfía al mundo quemará por vida mía hoy por ver a Penélope tu anhelo, insiste en vano y lo resiste el cielo Ulises. El fuego inclemente mi amor provara. el mar inconstante mi firme mi amante te combatira, más roca y diamante mi pecho leal no teme mudarse ni al agua entibiarse, ni al fuego acabar Marques dice muy bien, si cuando se encapricha como tiene razón tuviera dicha Cantan las Sirenas lejos x Amaina la vela, veloz marinero. no lleve envidioso, tus glorias el viento Espera, y verás el templo de Tetis, que ofrece delicias que glorias promete No huyas tu dicha, descansen los remos Amaina la vela, veloz marinero. Quién en aquel escollo canta, tan dulcemente que la roca enamora, y la pena enternece mezclando con espanto el duro, risco con el dulce canto? Sirenas más cercas, Espera, y verás el templo de Tetis, que ofrece delicias que glorias promete Ulises. ¡Ay de mí! Cuál será mis desventura si aún es hoy mi enemiga la dulzura, Sin duda que son estas las sirenas, sus voces oigo de peligros llenas. ¡Ay de mí! Ya no es posible pues solo inflexible por allí nos conduce y tal recelo de una armonía huyes que es del cielo Vamos a ver el templo de esta orilla, Mira que es grande cosa la capilla, eres las sirenas, No huyas tu dicha descansen los remos Amaina la vela, veloz marinero. Ulises. ya perecemos, ¡ay, amigos fieles, a vil traición de monstruos tan cruelos y si a su voz no hay pecho que resista; quien huirá los peligros de la vista. Como va cantando el Aria con la cera del fanal de la nave irá, tapando los oídos a los compañeros. ellos después le atan al astil. la voz lisonjera; y el alma traidora, si blanda enamora, es para que muera mi fe verdadera inmortal, hasta aquí. negad las orejas al eco, a laqueño prisiones liga quién huye su ceño, previene ese gusto y excuse el empeño el que quiere vivir. concera las orejas nos defiendes? y los bella y aflones Bien se ve que lo entiendes. para la de no era basta y no son de este tiempo las sirenas. pues a sus voces de dulzura llenas, no eran puertas bastantes las murallas de bronces y diamantes. Ulises remo al remo, amigo Huir es la victoria Remando. donde el morir halaga, el vencer aprisiona, Si huir conviene y la razón se inclina, por qué quieres huir a la sordina. Vi. Es porque los oídos las puertas son del alma y si estás no se cierran, la libertad, naufraga qué misterio hallastes en la cera, para que nos sirviese de barrera? Pues déjalo sus alas de cera fábrica, de amor el laberinto con cera he de huir yo, Desde que a ensordecer nos reducimos ni a las sirenas, ni aun a ti te oimos, Quién entre el bien y el mal no sabe distinguir, cierre el oído a todo si no intenta morir Mar, samos de esta y vemos otra playa. quiera baza, que sirenas, no haya Pues otra tierra vemos poned allá la proa, al remo, al remo, amigos es la victoria. carrera se acaban de entrar, y se muda el teatro en bosque donde se ve la gruta de caso y ella sabe con que infas Calypso inquieta sombra que la fantasía me asustaba agorera presagio del dolor que influye, fiera alguna estrella impía, del blando sueño que feliz tocaba, la dulce suavidad me emponzoñaba, Si algún más qué imagino qué riesgo puede haber en lo divino la tierra me obedece lisonjera, el mar viene a mis plantas presuroso, Y cuanto cruza el ámbito anchuroso de Juno me adoró más que sé yo Que a una felicidad la más altiva asusta el no sé qué que no comprehende altera el que será que no lo entiende y es inquietud mayor El que se yo ruido de mar, pada, Mas ¡ay Dioses, Neptuno embravecido nuevo susto a la vista y al oído su agitación violenta lo que pasa en el alma representa Dentro. Ulises. Piedad Dioses marinos, Dejad a un infeliz besar la orilla. y en vuestro primer templo aquesta quilla, voto será de destrozados pinos, Dentro el Mar Piedad, gran Baco, y al lagar primero en romería iré, si aquí no muero. Calipso Mas ¿qué es aquello el mar ha derrotado una mísera nave, y a la tierra piadoso un tronco guías, a un triste pasajero? ¡Ay, suerte fiera! Griego es el traje y que es Ulises creo objeto de las iras de terco, Joven, guía a esta playa deleitosa; caso te asegura que es su diosa. reparara y el marqués de repente a tus pies bella cligo escollo, viviente de mar y fortuna Llega quién viéndose en ellos aun más que en las ondas en dichas lucho, Casso, Gallardo ves, levanta pues de tus hazañas la fama asegura que en mis generosidades descanso mejor encuentres que juegas? recido y quieran los dioses que tu vista no esconda, el veneno más que vana inquietud me asombra? Ulises Vamos donde veneré, Cas. Vamos donde conozcas, señas de tus piedades Cas. efectos de tus glorias lo que puede lo grande lo que la fama logra, el mérito sabe canviar la desgracia. cuando hay poder que lo que vale conozca. Éntranse los dos y queda el marqués, y coqueta Mar Usted, señora Ninfa, no se aleje parece buen anzuelo, Usted, buen pere que viene usté aquí a ser, sino es Diana. Soy una semi ninfa, y que no es rana, diga su nombre si es ninfa corriente. y sabrá luego el mío muy de grado, coqueta me llamó de pensado. Pues yo marqués me llamó de repente, Mal aguero es marqués tan repentino Mar coqueta no es bueno yo imagino coqueta Marqués de repente, te vean mis ojos que vivas con gusto y mueras de un soplo. con tu facha subita, y aspecto diabólico, me asustas intrepido quítate allá, coco. ria. Marqués Miren que espantadiza y remiada, que escrupulosa, plega y delicada la señora coqueta Yo diré lo que es ella; pues me aprieta, son las coquetas comunes alhajas con todos el chiste, con todos la gracia de todos admiten el dicho y requiebro. y piensan con esto que a todos engañan. Pero el que es diestro en las armas de amor, aprecia lo mismo el favor que la saña, finge el temor y de fruta el agrado. y ella la boba se pica, y se clara coqueta Dejemos ya estos puntos delicados Venid a descansar, que estáis mojados Qué mañana dirá lo que ello fuere Vamos allá saldrá lo que saliere, ende. se muda el teatro en salón, donde estara Penelope, emisión y criadas, caracteres divina Penelope, Quién sino tu rigor y tu hermosura dos lustres sustentara en mí tanto desprecio y tal ternura? Si un amor, que no admiten tus desdenes a fuerza de belleza lo mantiene no te ofenda mi instancia fervorosa, deja de ser ingrata, o ser hermosa que si en oprobio de Venus abrasó tu amante a Troya, el hado, ya se cumplió, Llora Penela, a Ulises sacrifico, en venganza de la diosa, Mi reino y mi vida tienes por recurso en tu congoja, no expuesta, y sola ser quieras el blanco de penas fieras por una soñada gloria le saca Infelice de mí, que muerto Ulises? Demophon Desdichada Penelope, no eclipses, de tus luces el bello firmamento. Triste de mí! qué caro fingimiento? con tan costoso engaño quise librarme de dolor tamaño, Penélope entre sí Dioses, si el alma se arranca violenta donde está lises, que de mí se ausenta? Cerbero, Radamanto fieras sombras del reino del espanto dónde estoy que no os veo como a Ulises no encuentra mi deseo A qué mortal, cuando el morir se llega el paso del Leteo, se le niega? Levantada Sin duda vive, Ulises, pues vivo a tal dolor pues en tanta fineza no es posible sin alma estando el tenerla yo. la hubieran mis gemidos del Cocito feroz la inexorable saña enternecido y visto en los Elisios a mi amor. Demon. No dudes de su muerte mejora en mí tu lamentable suerte. Cielos! Este es engaño y escusar no podré mi mayor daño, sino finjo creerle, qué tormento oponiendo un engaño a un fingimiento Perdona, amor, pues todo es en tu abono bien puedes perdonar, pues yo perdono. seguidillas. Resuélvete, señora, que la fortuna por agravio, si es grande toma la duda, y sus favores resivo un desprecio vuelve en rigores. enel. Yo, Señor, vuestra afecto, si es generoso, de mi honor, el esmero tenga por odio, pues sola un alma no puede sacrificio ser en dos aras. vemos Quien te amó siendo ajena, sin esperanza era mucho la aclamo, No harás mucho si libre vuelves el alma Pues qué merezco por mayor sacrificio mayor el premio. Penélope tan reciente la pena, como es posible que a otros lazos el alma se determine. deja que el tiempo para nueva pintura prepare el lienzo, al oráculo sacro de Diana siendo sacerdotisa, ofrecí hacerle una lámide rica, que yo misma matizase de perlas del oriente. haciendo voto que antes que la acabe nunca resolvería en cosa grave. Sólo este plazo pido, con el llanto el sollozo y el gemido. Yo estoy ya tal, que aun viendo el nuevo en no puedo resistir mi proprio daño. porque las esperanzas, aunque fingidas, como son las primeras, me dan la vida. que al que no alcanza Es sabroso el engaño de la esperanza. FIN DE LA JORNADA PRIMERA JORNADA SEGUN DA Descúbrese la ruta dónde estara Ulises, calypso, loqueta el marqués y acompañamiento Callo, siete años hace hoy ingrato Ulises, que a mi playa impelida, tu suerte de las ondas, luchando con la muerte, halló la vida y siete ha que mi afecto soberano con tu desatención porfía en vano siendo a mi sentimiento el no poder morir mayor tormento Sin duda Troya fue modelo de mi mal en ella traidor Griego, aprendiste del fuego los pechos a abrasar, abrasa hablad Mas ya que me rendiste, pudo tu vanidad gozar de la victoria añadiendo a tu gloria la dicha de inmortal. una vega Toma, Venus en mí, saber no pudo igual dolor mi siempre mis males la rueda de ción vuelven sañudos, de Sisifo el afán cruel repito. de Tántalo las glorias solicito Señora, diosa, infa, muevante mis desgracias tan fatales, que solo ellas en mí son inmortales Si yo advitrio tuviera no sólo por tu esclavo me ofreciera con premio tal; mas si inmortal me hallara por adorarte a ti el morir buscara, si un alma que no es mía te ofreciera de tu culto el altar necio burlara y el premio que me ofreces excesiva, con sacrílego intento profanara Mas, pues soy de otro dueño y tú eres diosa, premia un pecho leal que igual no halla y entre el ser inmortal, y no ser fino, morir quiere y que viva su constancia Raras cosas suceden a quien ama, coqueta, no seas tú como tu ama, coqueta No me prevengas tú, ni me lo avises, que no temo que sea otro pises. Mas ¿quién pensará que tu desestimación a hacer hoy se arrojara, de una mortal a mi comparación. Ulises. caigo, si eres diosa, También es Dios amor, Dios que dioses rinde, pues tú experimentaste su rigor. Dios y Dios tirano que su justo cifro, en burlar lo que amante a su cruel imperio se rindió, Callo, fingieras que en un griego no es nuevo el fingir, no. y un dolor engañado parece suavidad, aunque es dolor para fingir prudente riego, y Ulises soy, más fingir a una diosa fuera ya sacrilegio y no fución. Amor, que no es leal no puede ser amor, y injuria los altares cuando es tan fementida la oblación. Yo sigo el ejemplar de mis mayores Yo me ausento. ¡Ay, Roqueta, adiós, no llores, No te temo por fino, y por estable sino por perdulario y por variable, i otra inmortalidad fuera tu dote Yo me endiosará en ti de bote en bote ¿Qué dices bestia? Yo marido temo? mi diosedad parará en el infierno y en esta pena eterna de que se habla en lugar de ser diosa fuera diabla. no es que de Plutón la saña impía, por ser tan grande cruz no la admitia, Dio mar y coqueta el fina querer yerro es de entendidos sendas de perdidos El juicio vacila, lamente aniquila, Líbreme Dios de él querer más de moda, es que el alma toda no me de una vez fuerza reservada, por lo que de nada puede succeder. En fin, callo, pues está en tu mano no juntos lo divino a lo inhumana por ser leal de tu favor me privo, con mi suerte mortal gustoso vivo Mas si a piedad mi fe no te provoca, precipitame luego de esa roca, arme blanco a tu flechas vengativas no en competencia con un triste vivas o permite ausentarme; o si no acaba, de vengar tu desprecio con la aljaba, Cal. Cielos, porque el destino ha de hacer irrisión de lo divino Fiero amor, que no libras las deidades ni de tus burlas ni de tus crueldades; ¿qué injusta es la queja mía, Si aquel infeliz día, que ahogó al fallo griego, El cielo me dio luego presagios de mis males con anuncios y agueros tan fatales, Vete, pues que mis rayos te lo consienten porque ni tus cenizas conmigo queden Ahora sí que de diosa muestras el timbre, pues hace un dichoso de un infelice Vete que estoy cansada? de ser constante y un tono mismo siempre No es agradable Ahora sí que eres ninfa, de la Zarzuela, que luce en las mudanzas la ligereza. pues Neptuno a mi orilla trajo tu buque, de tu traición el peso su espalda bruma, Y de que soy escollo tiene experiencia y en vano contra el pecho sus olas quiebra. Vete por esos mares Marqués amigo. que yo pretendo andarme, por esos trigos largo Ya su imperio destino sabe reclino. soy vasallo de Baco, y Apolo al vino vaya libre el ingrato que a tal delito sería darla precio darle castigo Vanse los dos ¿Qué hecho, qué ignorante la pena me obligo a dejarle libre? penará antes esclavo de mi ofensa y mi cólera insufrible, viera imposible el ver a la que ama, y abrasarase el perfido en mi llama, Déjame ir, señora, que yo me acuerdo ahora cuando daba demidos muy ardientes por ciertos pretendientes cuya instancia porfiada Su dama tiene ya desesperada, el pagará con celos el no admitir favor tan de los cielos Callo, perfido, Ulises los mares Fuerte me venguen de tu impiedad las harpas te horroricen. las furias te martiricen porque sientas mi pesar. Patética. Mas ¡ay, que, si ya te amé, y no te puedo olvidar yo me ahogaré en mi llanto y se mire mi quebranto, logra tu felicidad se muda el Teatro en Salon con el estrado, y bastidor de y sale Ulises, y el Marqués con disfraz de pastores dire Dirce. Tal dicha, señor mío tú en este traje? Es sueño o desvarío? Industria fue portante por deslumbrar la astucia vigilante, con que tanto alevoso, de Penélope inquieta el fiel reposo, por si posible fuera conseguir su traición que no me viera Así estaré, hasta el caso en que me avises, y yo les dé a entender que aún vive, irte Pues déjame avisar a mi señora. Ulises No ha de ser eso, y pues que sale ahora con emoción aleve, Déjame el gusto breve, de ver como mi fiel esposa amada, doliente, temerosa y fatigada, burla con industrioso fingimiento de un poderoso el fiero atrevimiento Di, ¿cómo te va de pretendientes? docientos hay en Salen todos mis ay desatención más estupenda, A nadie dejas tú que te pretenda Escondeos, no se advierta, se cancel el hueco de esta puerta se esconden, y sale Demophon y Penelope, que sin mirar se pone en el bastidor y queda dire. ca ayer Si aún no es cumplido el voto Qué industriosas mis manos adelantan, porqué, señor, renuevas mi enojo y mi dolor con las instancias Vis. al paño. qué prudente, que fina, ¿qué modesta, Ay de mí! ¿Cómo acabara esta fiesta? rana, porque ya para tanto engañar, no hay sufrimiento y del fingido voto mostró el ardid interesado el cielo. ya cayó la tramoya. Él ha sabido que por nunca acabar este vestido, lo que boda de día, de noche desbarata el ama mía. Y así, señora, ya que aunque tibias, me distes esperanzas No burles mis afectos que el fingimiento a tu beldad desaira penel. Yo esperanzas? ¿Qué dices, fementido? Miente, mas ¡ay de mí! Yo me he perdido. Dioses qué mal tan fiero son los celos. si aun sin temerlos matan sus desvelos. Pen. Vale Apolo; Júpiter, Diana, Dem. Ya no te han de valer fiera, tirana que si mi amor hasta hoy burlaste en vano Hoy sabré yo pagarme de tu mano se va a asir la mano, y ella le desvía con violencia Pen. atrevido, villano, Ulises mío, dónde estás? Dem. El llamarle es desvarío Vuelve a llevar mía has de ser por fin. Penes. Que me detengo? si a Ulises en el alma yo le tengo. lises quitará tu infame vida. y mi cólera justa embravecida, de su amor animada, quiere la te hará dejarla con tu propria espada que vas a hacer. Matarte? Que así trates, a Penelope, no le mates; echa la espada al suelo, y de que seria lisonja a este tirano la levanta el suave instrumento de tu mano Dem. Quién eres atrevido Pastor, que a mi presencia así he venido Ulises soy que quise con mis ojos ver el bárbaro fin de tus antojos, Demoph. Tú aquí, adión, se la guarda Tú aquí, mi bien, lo otro, y no lo creo. Salen soldados. taguardia está que nuevo asunto, Aquí tu campo todo junto, Dem. Quitad la vida a Ulises luego al punto VII Es para esso tu poder muy flaco, Avisa a mis pastores elemazo, que yo con ellos y tu esfuerzo extraño los lobos echaré de mi rebaño. Telem y pastores con armas oculta su hijo y tus pastores de tu parte solo el orden esperar de vengarte, con sobrado valor sabrán, se ponen en fila los pastores con Thelemaco, y lises, y de otra parte otros tantos soldados con de Viva el gran dimión y creta altiva Pastores, Ulises valiente, taza viva. Mientras la primera parte del ria se dan la batalla cesan mientras se canta la otra mitad; y cuando vuelve a la primera vuelve la batalla retirandose los soldados y emoción hasta entrarse, y los pastores siguiendo, y detrás las damas ria en confusión Ahora veréis cobardes, Mi venganza sangrienta Batalla Quitando aleves vidas gargantas fementidas, y vengando sacrílegas ofensas Vi. ciudadanos de Ataca, pastores de estas selvas de quien por ser leal, ser no quiso inmortal la voz seguid, venid a las banderas, Dentro Soldados. el alcance seguid con firme anhelo, dentro de me Soberbia altivo castigo el cielo Penélope, lo el marqués, di, pastores y pastoras coronados de flores en dueño mío adorar el triunfo que tus vasallos a tus glorias dedican, Abra siendo el ara mis brazos vieses. tanto poder ha tenido en mi pecho el adorarlos, que en sola mi formara la inmortalidad halló Telem Ya tus pastores llegan a celebrar el gozo en que hoy se anegan. se forman los pastores y pastoras: y cantase la primera copa para empezar el baile y ultima para acabarle con la fe Minuet. Viva el que fue honor de la Grecia Viva el que a Troya valiente rindió, logre de Hector el triunfo invencible, que a lo imposible su gloria extendió Rinda el amor su cetro imperioso, al que su astucia constante venció, y de lo fino colmando la gloria dio la victoria a la hazaña mayor
