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Texto digital de La manga de Sarracino

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Atribución tradicional
Álvaro Cubillo de Aragón
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Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La manga de Sarracino. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/manga-de-sarracino-la.

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LA MANGA DE SARRACINO

JORNADA PRIMERA

Perdona, que más no puedo, Ay atrevimiento igual? Amor es Dios inmortal, no sujeto a humano miedo. Pues qué intentas? . Esperar que salga aquí doña Elvira. Tu resolución me admira; no ves que ha de resultar contra mi cualquier disgusto que a mi señora le des? Y tú que es ciego no ves amor, que gobierna el gusto? Ahora sabes que es amor; puesto que ciego, y vendado, un caballo desbocado que no conoce el temor? Toma, Aldonza, esta cadena, que en las prisiones que adoro, de más peso, y menos oro, me atormenta, y me da pena. Y pluviera a Dios te diera JORNADA PRIMERA un mundo en sus eslabones. ̱. Graves prisiones me ponea, el peligro considera en que por ti me he metido; ponte detrás de esa puerta. A, como el oro concierta cualquier desigual partido! Sujetome el interes cuando la piedad no pudo. El oro da lengua al mudo, vista a un ciego, a un cojo pres. Posible es que no me das cuenta de tantos enojos, si en las niñas de mis ojos pendiente vives, y estás? Cuando ya por padre no, por la autoridad de viejo. Ni admite mi mal consejo, ni sabré decirlo yo. Alguna causa secreta, de que yo ignorante estoy, Do La manga de Sarracino. me oprime. . Ocasión te doy, pues eres cuerda, y discreta, para poder declararte conmigo, que si es amor igual, el medio mejor para tu mal, es casarte. Ya te he dicho muchas veces que a ti solo tengo amor, pues eres padre y señor, y solo tú me mereces. Y así, lo que te suplico, es, que me dejes aquí. Si te has de alegrar sin mí, a tu mal mi ausencia aplico. . Siempre la melancolía nace de un bien deseado, porque hasta verlo alcanzado oscurece la alegría. Tristeza es en mí pues veo que para haberlo de estar, ni tengo que desear, ni entiendo lo que deseo. Aquí estás? . Aquí me tienes a tu servicio, señora. Yo también estoy, que pongo sobre vuestros pies la boca, porque a mi humildad le sirva ese chapín de corona; y os suplico perdonéis mi atrevimiento, que abona el amor. Qué es esto? . Aquí, sin ser con el poderosa a resistillo se entró. Mucho debo a tu persona, por el cuidado que tienes de mi casa. . . Si te enoja mi presencia, yo me iré; solo te pido que me oigas dos razones. . . Qué razones? Que un hombre soy que te adora, que vivo por ti sin mí, y en mí vive la memoria que a tu hermosura se debe, por obligación forzosa. La manga de Sarracino. Mil años ha que te quiero, y los ojos, que habladoras lenguas son del alma, te han dicho mil veces mi historia. Los Templos he frecuentado, no con intención debota, mas solo por verte a ti: y en el de nuestra Señora de Consolación un día, haciendo mis manos pomas, agua te ofrecí, y sacando del guante la tuya hermosa, entre las mías la vi, como de nieve, o de alcorza, hecho un Tántalo, mirando el fruto y agua a la boca. En el insigne Convento de Manjas Comendadoras de mi Orden, otro día, desde el chapín a las losas caiste; mas yo Santelmo de mi tormenta en las olas te di el brazo, y al alzarte, del amor acciones propias, turbado te quise hablar, y no concluyendo cosa, te dije, que era tu esclavo, sabe Dios que no es lisonja. otras veces, y otros días, con acciones, y con obras, te he declarado mi amor; mas tú siempre desdeñosa no le has querido entender, por ser mi ventura corta, o porque Águilas Reales, que en el cielo se remontan, no se precian de mirar tan humildes mariposas. Atentamente he escuchado de tus pretensiones locas las atrevidas razones, las historias fabulosas. Y por vida de quien soy, que me espanta, y alborota el ver tus atrevimientos, cuando los corrige y doma mí Comedia famosa. mi honestidad, y es bajeza de los hombres que enamoran perseverar, si en los ojos de la ya amada persona no reconocen el gusto que a su afición corresponda. Y espántame que conmigo e te engañases, pues pregonan los míos, que honestamente con poco gusto se enojan de verte, y fuera mejor que entre las banderas rojas de argentadas medias Lunas, que en Toledo se tremolan, y hasta nuestras puertas llegan audaces y valerosas, ese atrevimiento emplees, pues allí se ganan honras, y aquí no; vete de aquí, y en tu vida no me pongas en esta casa los pies, pues en los casos que importan, la invencible barbacana de un padre la guarda, y ronda, Y cuando todo faltase, para mí me basta y sobra ser doña Elvira Carrillo, y tener sangre Mendoza. Bien, por Dios, discretamente nos ha despedido, airosa es mi sehora doña Elvira. Ni te ofendas ni te corras, persevera, que es mujer, y aquella que más se enoja se huelga de ser querida, de que la rueguen se goza. No desconfíes jamás, por áspera que responda una mujer, que después, por aquella causa propia de hablarte con aspereza, te mirará más piadosa. Corrido estoy, vive Dios. Vaste sin hablarme, Aldonza, o estás también enojada? Claro está que soy la sombra Comedia famosa. de aquel cuerpo. . Según eso no desconfío. . Bien tomas la lición. Cómo tú el oro. Aunque airada te responda, aunque te de treinta palos, (ra, me has de sufrir. . Quién lo igno si te has de ablandar después? Del corazón a la boca balas despidió crueles. y en la natural concordia tan gran bateria hicieron, que apenas en mi memoria las abrasadas cenizas tienen resistencia propia. Qué pareciera mejor entre las banderas Moras me dijo, y dijo muy bien, pondrelo al punto por obra, que es razón que se ejecuten obligaciones forzosas. Pero cómo he de poder dividir un alma sola en dos partes tan distintas, en dos causas tan remotas? Quejáreme a doña Elvira, pues ella misma me estorba lo que me manda que haga; y pues que ya no lo ignora, diré que me dé a mí mismo, que estoy sin mí en ella propia. . También yo me perderé, que estoy metido en Aldonza, y si Aldonza no me saca, sacaré el alma a una bota. Yo soy poderoso? Quié más bien merece ese nombre que un Rey? As dicho muy bien, mas dudo que es Rey el hombre que está sujeto a un desdén. Si su grandeza se emplea en los fines que desea, y esta abate una mujer, en duda llego a poner A S La manga de Sarracino. que un Rey poderoso sea. Por mí lo dice. . No hay cosa que a un Rey, por derecho y ley, le sea dificultosa. Cómo es amor también Rey, tiene mano poderosa. El pastor el Rey, el fuerte, y el flaco en las ocasiones de amor siguen una suerte, que iguales juridicciones tienen amor, y la muerte. Avenamar. Gran señor. Siempre el olvido en la guerra es el orín del honor, porque en el propio se encierra la bajeza del temor Dejad ahora a Toledo, y dando terror y miedo a fronterás de Cristianos vosved alegres y ufanos por el Tajo manso yledo. Tres mil ginetes llevad, y con ellos derribad los muros de Calatrava, que con arroganciabrava le atreve a mi potestad. Los pies os quiero pedir por mercad tan deseada. Mañana os podéis partir. . Salga la tajante espada, emulación del vivir, y conozcan los cruzados que a Calatrava defienden, en su cestrso encerrados. que ni sus cruces me ofenden. ni sus pabeses dorados. Vamos, que yo pienso haces, antes que el Sol llegue a ver esos campos Occeanos, almoneda de Cristianos dentro de Zocodover. Cuándo os partiréis? Mañana saldré con vuestra licencia. Sa deé a verte a la ventana. Y yo ire con tu presencia La manga de Sarracino. solo a vencer Galiana. Qué hoja haurá en el Estío que se iguale al brazo mío, cortando con ambas manos más cabezas de Cristianos que arenas tiene ese río? Suene la caja, y trompeta, que los ánima, y inquieta, y dame un favor no más, que con el que soy verás un rayo, un trueno, un cometa. Eso pasa? . Vive Dios, que no he de volver a hablarla, aunque me lo mandes. Calla, bárbaro . Cuál de los dos más bien merece ese nombre, yo que a la razón me llego, o tú que en ella estás ciego? posible es que quiera un hombre cómo tú? que si pudiera tu merecimiento ser pagado de una mujer, una deidad mereciera: estar sujeto al rigor sies? de doña Elvira. . . Que quie- Que en su amor no perseveres, pues que no te hace favor. Trátate muy mal? . Si yo fuera algún negro y criado de otro negro y fuera errado con el yerro que te erró pudiera estar ofendido. d . Leyó acaso mi papel? La respuesta traigo de él, después de haberle rompido. (ra, Adónde? n En mi honor repa- pues desenvainando el guante, llamándome de vergante, puso la mano en mi cara. Y con palabras crueles dijo, a tu dueño dirás que yo no respondo más a semejantes papeles. Esto me pasa, que estoy Comedia famosa. de cólera que me abraso; bofetada a mí? . Oye, paso. Qué he de oír? Mendoza soy, que de antigua mi nobleza Es don Diego aqueste, di? se come ya de polilla, y el llamarme Mendocirla no arguye infamia, o bajeza. d e Bárbaro qué es lo que dices? aquella mano del cielo puso en tu rostro? . Recelo que con ella me autorices. Mano esquiva mano abará fue para mi aquesta vez, y aún fue mano de almírez, pues me deshizo esta cara. Pluviera al cielo, villano, que tan dichoso me hallara, que en mi cara se estrellara el cielo de aquella mano. Si de mis atrevimientos ella me diera el castigo, no se perdieran conmigo mis honrados pensamientos. Sicuando a hablarla llegara me asentará un boferon, lo pusiera por blasón en las puertas de mi cara. A no haberte despreciado no pudieras decir más. d . Sus desprecios precio más que ser de otra dama honrado. Resista tu condición una encina un duro roble. que yo soy Mendoza, y noble, y tú don Diego Girón. Qué ponga sobre mi boca su chapín, es honra mía, pues cuanto más me desvía, a más amor me provoca. El desear, el temer la incerteza de alcanzar, el llegar, él no llegar, el tropezar, el caer, es la salla del amor, que aunque el fines ser querido, enfada más que un olvido Comedia famosa. un ordinario favor. Ve recatada. . No puede conocerme un zahorí. Es don Diego aqueste, di? Sí señora. . Al sol excede. Señor; oye, escucha, atiende, mira que talle, que brío, anégate en este río, échate a nadar, emprende, y deja imposiblidades, milagros de doña Elvira, oye, mira que te mira, no te pagues de crueldades; mira que promete ser un Ángel. . . Quieres callar? Pésame de verte estar tan sujeto a una mujer, que afe de hidalgo, y honrado que no es hermosa . Estás loco? Ni discreta no es tampoco. El lacayo se ha vengado del bofeton. . . Yo no soy dueño de mi voluntad. Grande amor. . Grannecedad, enterneciéndome voy. Si nos haurá conocido, y por eso le habla ansí, ̱. El decirlé mal de mí casi a habla le me convida; pero aún de burlas no quiero favorecerle en hablarle. De burlas más es, burlarle, haz burla de él. . Caballero, es regra de cortesía él no hablar? . Tengo respeto a una afición. Sois discreto. Al menos serlo podía. Ya sé que tenéis amor a una dama principal, que os despreció, y trató mal en vez de haceros favor. Que la estimo, y que la adoro os confieso; mas creed que me hace mucha merced, q La manga de Sarratino. cuando sus desprecios lloro. Mayor merced se os hiciera cuando os diera algún favor. Bien admitiera mi amor si yo su amor mereciera. Y así llegándola a hablar, puesto que a penar me ofrezco, más merced que yo merezco me hace en hacerme llorar. Aunque os haga muchos males? Si yo los llego a tener por bienes, como han de ser causa de mudanzas tales? Nunca los males de amor por males los tenga el dueño, que un desprecio es bien pequeño, y el mayor bien un favor. Gran fineza. . Amor profundo, Y muy digno de estimar, porque este modo de amar ya no se halla en el mundo. Yo no soy del mundo ansí, como el que un Ángel adora, y como no soy, señora, del mundo, le halláis en mí. En premio de firme amante esta banda os quiero dar. De que la sabré guardar satisfacción hay bastante. Pero más merced me haréis si la banda no me dais. que aunque con ella me honráis en ocasión me ponéis de descortés, y no quiero, puesto que adoro a esa dama, cobrar con vos mala fama, que nunca he sido grosero. Pues que os impide? . . Si acaso quiere esa dama tomar la banda, se la he de dar. (so. Bravo engaño. Lindo pas Yo os la doy, para que en nombre de esa dama la traigáis, y que dársela podáis a ella sola. . Yo soy hombre que siempre trato verdad, La manga de Sarratino. y a otra ninguna del mundo la daré. . Amor sin segundo, que no recibe igualdad. Mas don Diego me ha obligado despreciando mi favor, que con finezas de amor, puesto que ha sido engañado. Gran fe te tiene. . . Confieso que me ha inclinado a quererle. Obliga a favorecerle de su lealtad el exceso. Y no es mucho cuando quieras un caballero galán, en quien relumbrando están tantas partes. . Qué prefieras a quien te tiene en tan poco, despreciando tu afición, y dejes una ocasión como esta, o amante loco! Que le quieras en efecto te aconsejo, y es razón, porque es don Diego Girón tan galán como discreto. No habrá una banda que dar a un amante agradecido? Cuando esté enfermo, o herido la procuraré buscar. Mi primo el Maestre, quiero hablarle. . . Ponte a este lado. Primo. . . Señor. Con cuidado me tiene esta carta . . Espero, por saber si comunica alguna cosa con él. Dicen que el Moro cruel ha hecho una presa rica, talando toda la tierra, sin atender a la paz, desde Malagón a Orgaz, donde con ella se encierra para volverse a Toledo, logrando la presa y lance. Saldre, señor, en su alcance, si en ello serviros puedo; que Comedia famosa. que me concedáis licencia Has visto como han estado os pido. . Que luego os vais importa. Cuando me honráis dudáis en mi diligencia? Satisfecho estoy de vos como de amigo y pariente, que miraréis por mi gente, pues es mirar por los dos. Que sabré morir creed por ella. . Alto a prevenir, que hoy os habéis de partir, y como quién sois haced. Esto tenemos ahora? Si el cielo dado me hubiera la suerte mejor del mundo, y sobre esta Cruz bermeja me encomendara el Maestre con la mejor encomienda, no estuviera más contento. Por qué, señor? . . Porque tenga doña Elvira en sus crueldades ocasión con esta ausencia de vengarse, y por buscar entre enemigas banderas la muerte menos cruel que de sus ojos se espera, pues ella misma en mi cara me lo dice, y aconseja. Mejor fuera que miraras por ti, y que no te pusieras en ese peligro, ni otros, por quien paga esas finezas tan mal. . Qué dices? Que soy otra de la que antes era, que ya no soy doña Elvira, ya de su ausencia me pesa, ya de sus peligros lloro, pluviera a Dios nunca fuera a la jornada. . Es posible qué eres tú? tú eres aquella que abominabas su nombre? No soy yo, aunque soy la misma, pues de mis terriblidades Comedia famosa. estoy ahora suspensa. Has visto como han estado las dos oyendo cubiertas el suceso, y la jornada? yo apostaré que les pesa de tu ausencia, y doña Elvira apostaré que se huelga. Pues porque ella tenga gusto voy yo con gusto a la guerra, que aperezco los peligros, porque ella mi mal desea. Señora ved que mandáis, y concededme licencia para partirme. . . Que al fin os vais? El partirme es fuerza. Lo que os pido es que os paséis por esa calle primera cuando marchéis. . . que me place, mandáis más? Qué llevéis puesta esa banda a la jornada, que aunque vuestra dama sea tan estimada de vos, yo sé que cuando lo sepa lo tendrá por bien. . . Yo os doy palabra de ir a la guerra con ella, y de no quitarla de mi cuello hasta que muera, o viva, que cierto estoy que siendo vuestra la prenda tendré felices sucesos. y la victoria más cierta: y ojalá que este favor agradeceros pudiera, más perdonad . . Aguardad. Qué mandáis? Tened paciencia. Voy de prisa. A dónde? . A ver. A quién? A quién me destierra. Al Maestre? No al Maestre. A vuestra dama? A ella misma. No lo sé. Y ella os verá? . Di La manga de Sarracino. Cuánto dierades por verla? Diera mi vida, y aún más. Si yo hago que ella os vea que me daréis? . . No hay tesoro con que pagároslo pueda, pero con la voluntad os pagaré. . . Gran moneda; os acordaréis de mí? Eso no. . Cómo? Es muy cierta señal de haberse olvidado quien en efeto se acuerda. Luego no me olvidaréis? Eternamente. . . Y la ofensa de vuestra dama? . i Se entiende que todo es sin ofenderla. Cumpliréislord . Cómo noble. Qué os obliga? Vuestras prendas. Guardareislas? En el alma. (tras. Estimaislas? . . Cómo vues- Id con Dios. Con Dios quedad, Dios os guarde. Dios os vuelva. Posible es que oigo de ti razones tales cómo esas? que tu corazón altivo se rindió? . Tanta es la fuerza de un buen término, que obliga, oprime, rinde, y sujeta los corazones más libres; hay amiga, quien pudiera seguise, o quien estorbara esta partida que en ella mi muerte mirando estoy. Que esto hacer el amor sepa? que doña Elvira Carrillo eres tortu eres aquella, cuya firmeza excedía a las de Porcia, y Lucrecia? Resuelta estoy, no hay remedio. Señora, en que estás resuelta? ̱ En seguide ire con él La manga de Sarracino. a la guerra. Hablas de verás? De verás, Aldonza, hablo, que amor que es Dios de la tierra aquestos milagros hace, porque su deidad se crea: iré a la guerra sin duda. Y luego? Sin que él lo sepa estaré siempre a su lado, y mi persona dispuesta para arriesgarme por el cuando en peligro le vea. Y tu casa? . que no hay casa. Y yo? d. que calles mi ausencia. Y tu padre? . . Qué perdone. Y tú honra? . . Que se pierda. Cómo perder? Pues qué importa? Mucho. Necia consejera, pues a quien no le pedí contra el gusto le aconsejas; que honras has visto en el mundo cuando el amor se atraviesa? Ven y sigue mis designios si verme quieres contenta, pues enirme aquí a la mano mas mis deseos aumentas. Atreveraste a llevar un recado? Aún no he llegado a querer desesperar. d Ya estás Mendoza, cansado. Perdona, que no he de entrar; no quiero que tus amores me saquen rojos colores (cer? al rostro. . Pues que has de ha. que yo tengo de esperar por ver si la puedo ver. Al cabo te has de cansar. Sí, mas no de padecer. Mal conoces el rigor de una mujer obstinada, no perseguilla es mejor, que aborrece siendo amada, y olvidada tiene amor. Comedia famosa. Si arrepentirme pudiera no fuera tan desdichado, pues cuando libre me viera, referido entonces fuera bien presente el mal pasado. Esperar sin esperar remedio, es loca esperanza. Bien lejos vive de amar quien cordura amando alcanza para dejar de esperar. De la noche a la mañana llorando estoy, esperando tardo amor, crueldad temprana, y digo mi pena amando, oh larga esperanza vana! Al desengaño camino, y estoy tan ciego en mi daño; que apenas le determino, que es divino el desengaño, y le pierdo por divino. Infinitas vueltas doy al laberinto en que estoy, y como en amor me anego, nunco al desengaño llego cuantos días ha que voy. Desesperada esperanza, que ánimas mi pensamiento, cuando al cielo se abalanza, que torres fundas de viento si el viento apenas te alcanza? Si un escollo en el mar soy, donde combatido estoy del amor que me desprecia, porque estás tan cuerda, y necia, engañando el día de hoy? Pero qué digo? qué ofendo mi honor, mi fe, mi lealtad? de mí mismo me defiendo? vivi esperanza, esperad, pues espero yo muriendo. No menos laurel se gana que de amor del sufrimiento, vivid alegre, y ufana, sufriendo de hoy el tormento, y esperando el de mañana. . Por si acaso divertido Comedia famosa. la guerra se te ha olvidado, áplica al son el oído. La ley de amante he cuplido, cumpliré la de soldado. Vamos, amigo, a morir, la vida al cuchillo ofrezco, pues al quererme partir, despedirme aún no merezco de quien dueño es del vivir. , Ea, señor, ten paciencia, con la caja te provocan esperando tu presencia. Y a embestir dirás que tocan, y amorir, si es muerte ausencia, Porque le pedí pasase por esta calle a don Diego, me pongo en este lugar, que puesto que me he dispuesto en hacer esto, ha de ser sin que llegue el a entenderlo, Yo me atreveré a jurar, que anda el pobre caballero hecho un Argos en tu calle por verte. . . Fue lindo acuerdo señalarle calle ajena, para dar fuerza al secreto. Desesperado estará, viendo que no quieres verlo al partir. No tiene duda Eres de crueldad extremo. El pensará que me escondo, y estoy primero en el puesto aguardando que él se parta, para partir al momento. . Oyes la caja, señora? Ya me alborotan sus ecos el ánimo, y el temor del rostro el color ha muerto. Ya marchan las compañías, lisonjeando a los vientos las Católicas banderas, de mil colores diversos. Ya de las lucientes armas pira La manga de Satracino. piramidales reflejos salen, heridas del sol, que en ellos se mira atento; Ya llegan, ya van pasando, y ya gallardo don Diego, cabo, y General de todos, pasa con mi banda al cuello. Qué bizarro, qué galán! Al fin a vernos salieron las tapadas. . Son curiosas, Tienen amor en efecto; perdóneme doña Elvira, que con esto ha echado el sello, pues aún no ha querido verte al partir. No es parte aquesto para dejar de adorarla. Necedad de pelo y medio. Ya se alargan, ya se encubren, ya en tropas van repartidos. la gente, y los oficiales, con gran gusto, y regocijo. Plega a Dios que victorioso llegues triunfando a Toledo, y en su Alcázar tus banderas hagan lisonjas al viento. Plega a Dios que de sus manos, los arrojadizos hierros. vuelvan a tus enemigos, homicidas de sus pechos. Ay de mí, cómo me tardo? qué aguardo? qué me detengo? dame unas armas aprisa, dame mi espaldar, y peto, dame mi espada. . Qué dices? que armas? vuelve en tu acuerdo. Luego yo no he de ir con armas? que al finas de ir? . . Sin reme- Dame el peto de paciencia, (dio. si hay en la paciencia peto, a prueba de los flechazos. del niño amor, lince ciego, La manga de Satracino. Venga el espaldar de ausencia, mas no hay espaldas de acero que estén seguras jamás de sus mudanzas, y efetos. Brazales, y brazaletes me da; pero no los quiero, que nunca hiere en los brazos quien tiene por blanco el pecho, Enlaza luego la gola contra el cordel de los celos; pero que gola es bastante, si es verdugo el pensamiento? Los cañones, y las cañas me pon para dar ejemplo, que pues hacen hierros tales, han menester ser de hierro. La celada de sospechas me enlaza, llevarla tengo, porque todos mis sentidos estén en celada puestos. Ya en efeto estoy armada, bizarramente parezco, bien puedo entrar en batalla con el General don Diego, podrá conocerme? . Cómo, si estás armada en efecto? Y más, amiga, si yo calo la visera al yermo. Ea, ea, que aguardamos, a Dios te queda, que quiero ir por más disimulada entre la gente del terció. Oh amor poderoso Rey, de cuyo inmortal imperio en mis ruinas se ven los milagrosos efetos. Ayuda a quien derribaste, pues que tocaste en mi pecho con la saeta dorada, habiendo sido primero, con el plomo del olvido, para doblar mi tormento. Ten buen término conmigo, pues a las penas que siento solo ha podido obligarme un pecho hidalgo, i buen termino. JOR Comedia JORNADA

JORNADA SEGUNDA

Entre mis manos, traidora, la vida, y alma darás. En mi castigando estás desgracias de mi señora? Desgracias, infame, llamas a la que es pura bajeza? Cuando importe a tu nobleza esta sangre que derramas, que soy mujer considera, y en tu deshonra inocente. Que ansí mi hija me afrente, nunca en mi casa naciera, cuéntame como paso. No sabré decirte nada, úzgala tu enamorada de don Diego, y que el partió lleno de plumas, y galas con que la pudo obligar. Y para haber de volar, sus plumas le dieron alas. Que a ver esta afrenta llego sin morir, suerte contraria! como a mujer ordinaria trató a mi hija don Diego, No tuvo ley, ni razón, pues cuando quien soy no fuera, solo obligarle pudiera ser el don Diego Girón. Por sí mismo, ya que no por su prima, y por mi honor, pudiera tratar mejor el honor que maltrató. Yo estoy de cólera ciego, pero aunque el caso me admira, lo que mi hija no mira tiene de mirar don Diego, Desdichada de la casa donde nace una mujer, pues aunque no se ve arder, desde que nace se abrasa. Ya la fortuna procura dar con mi vida al través, desdichado el padre que es Alcaide de una hermosura. . famosa. EGUNDA La culpa a don Diego he dado, por no culpar el honor de mi señora que amor disculpa cualquier culpado. , , , s Grande es tu valor Cristiano, Pésame de ser tan fuerte, pues huye de mí la muerte cuando con la muerte gano. Rinde las armas. . . Primero aguardo que me matéis. (ceis Date a prisión . . No me ha, merced si viviendo muero, A perros, por el Gallego Patrón, que son infinitos. Victoria. . Miren que gritos, de tales voces reniego. Porque tu edad se atraviesa, que me sástima, y divierte, detendré el brazo a la muerte. De que le tengas me pesa, Mátame, el morir me aplace, tal beneficio reciba, porque no es razón que viva quien con poca dicha nace. Quién eres? . . Quién he de ser? un soldado desdichado, que indigno de ser soldado, quebrado ha perdido el ser. Eres noble? . . Si lo fuera, no estuviera donde estoy, pues hago ofensa a quien soy, aunque vencido te viera. No es de nobles ejercer la guerra? . . Es en mi bajeza lo que en otros es nobleza. Porqué razón? Por nacer. Quién eres? . . Ya no lo ves? ciégate mi desventura. Dice bien, que su hermosura a voces dice quien es; La manga de Sarracino. con quién veniste? . . Ay de mí, con el General don Diego, a quien abrasó mi fuego, porque me abrasase ansí. Por la ley santa de Moro, que es bellísima mujer. Dime. . Qué quieres saber? ya la estimo en un tesoro. Del General desgraciado el suceso no sabré? No lo has sabido? . No sé si su fortuna ha parado. Pésame de darte nuevas que tanto te han de pesar. Si al alma me han de llegar ni lengua ni labios muevas; pero dilo. . Para qué? de otro lo sabrás mejor. Si ha de matarme el dolor, dilo presto, mátame. (vierte, Digo. . . Espera, escucha; ad que por ser más lastimada, en una taza penada gusto de veber mi muerte. Sé que ha de pesarte mucho. Pluviera a Dios me pesara de suerte, que me acabara, perdona, y di que ya escucho. Ya viste como envistieron vuestros soldados altivos, que de valientes los nombres, ni les niego, ni les quito Cuando los nuestros estaban en la presa divertidos, que la codicia es aveces causa de infames delitos, fue en el encuentro primero don Diego favorecido de la fortuna, que siempre ampara a los arrevidos. Pero volviendo después las manos, y los sentidos a los nuestros que los tabo sin ellos a los principios, la muche dumbre de gente, ibtaleza del sicio, La manga de Sarracino. la ventaja de las armas, la certeza del peligro, rompió vuestros escuadrones, haciendo un confuso abismo de los vencidos las voces, las quejas de los heridos. Viendo el valiente don Diego su ejército fugitivo, con ruegos los obligaba, animábalos con gritos. Mas ni con voces, ni ruegos fue bastante persuadirlos, que si el temor se aprende, es poderoso enemigo. Volved cobardes, decía, afrenta de los antiguos pasados que os dieron sangre, vertiendo la de enemigos Volved, no volváis al miedo el rostro nunca vencido, que los pechos de esas cruces nunca excusaron ser vistos. Volved a verme morir, seréis si quiera testigos de mi muerte, y que yo solo a un ejército resisto. Esto pronunciaba apenas, cuando cercado se vido dé un ejército de lanzas del adalid Sarracino, Volvió el rostro, y cara acara con la muerte cosas hizo, que a ser la guadaña humana pudiera envotarle el filo, Mil heridas recibio con valor tan peregrino, que enamoraba con él a sus propios enemigos. Murió al fin de mil lanzadas, que con manos imagino no le pudieran matar, porqué viéndole herido, no se tuvo por buen Moro el que no hizo lo mismo. Ay de mí, que tus razones fielos lanzadas han sido, que Comedia famosa. que atravesando mi alma penetraron mis sentidos. Ya no hay vivir; hay fortuna, que apenas tuvo principio la vida, cuando la muerte, cortó del vivir el hilo; todo se acaba de un golpe. Consuélate, con que quiso el cielo que tu vinieses a mi poder: ya ha creído que don Diego es muerto, y dando crédito a mi hablar fingido (lo, vendrá a olvidarle. . El consue por ser tuyo, lo recibo, que soy tu esclava. . En Toledo conocerás si te estimo. Harás en fin como noble. De su belleza me admiro. Posible es que mi corona y amor quieres despreciar. Sé que te debo estimar sin ella, y por tu persona, y se que la estimo, y precio como de mi dueño y Rey, pues por razón, y por ley, de ser su sierva me precio; pero es bien que consideres. A quien ciega una afición pides consideración, razón de un amante quieres? Manda en mi Reino, concedo poner, porque el mundo asombre, en el Alcázar tu nombre, tus órdenes en Toledo. Manda ordena mis vasallos, no dejes de hacerlo ansí, que obedeciéndote a ti, correrá por mí el premiarlos. De mi puedes disponer como un alma que te adora, que como a Reina y señora te prometo obedecer. Pues si soy Reina, y me das para que mande licencia, Comedia famosa. mando así. . Tendré paciencia para obedecer, y aún más. Mando que mis pensamientos contigo a Faetón no imiten, porque no los precipiten tus altos merecimientos. Que no los levante al cielo el verse favorecidos, pues de tus rayos heridos necios bajarán al suelo. Mandoa mi libre albedrío que use de su potestad, siendo de la voluntad tan dueño como lo es mío. A la razón que se anega en piélagos de afición mando viva con razón, siempre alerta, y nunca ciega. Mandoa mis ojos que estén en mi humildad divertidos, que a tus voces mis oídos sordas orejas les den Mando al tacto, olfato, y gusto cumplan lo que estoy mandando, y a vuestra Alteza le mando me obedezca, pues es justo. Y puesto que Reina soy, y que mi lealtad me abona, el mundo, cetro, y corona, a vuestra Alteza le doy. Y le suplico perdone tan justos atrevimientos, para que mis pensamientos de nuevo estime y corone. Por Mahoma soberano que no espero conocer mayor crueldad en mujer, ni corazón más tirano. Si yo del honor soy dueño, porque temes deshonor, correspondiendo a mi amor con un favor tan pequeño. Dueño es, señor, vuestra Alteza por leyes establecidas de las honras, de las vidas del poder de la riqueza. de La manga de de los vasallos, y yo, que en esta verdad me empeño, confieso que de esto es dueño; pero de las almas no. El serenísimo amor, que es en el alma su asiento, y como Príncipe exento no conoce superior, causa aquesto, y de aquí nace, que ciego en una afición, no quiere donde es razón sino donde más le aplace. Y pues son libres las almas, vuestra Alteza me perdone, porque esa frente corone de mil laureles, y palmas. Ya no quiero que recibas mi fe, un pesar te he de hacer, pues te he de amar, y querer a tu pesar mientras vivas Será pena conocida, que correrá por tu cuenta, juro de penas de renta, que siempre son de por vida, De la caja en mis oídos toca el son. . Los nuestros son Saldré a verlos al balcón vencedores, o vencidos Y pues no alcanzo la gloria que de tu favor intento, ni sentiré el vencimiento, ni estimaré la victoria. Admira el Rey, y con razón admiro la fuerza inmensa del rapaz vendado, viendo que a su pesar, con pecho osado, del triunfador amor el carro tiro. Entre uno, y otro abrasador suspiro mira el cetro y corona derribado, y puesto en las estrellas el cayado, por cuyas luces en sus alas giro. Oh poderoso Dios, cifra, y enigma de los cielos, como ellos mismo fuer en arrastrar los cetros y coronas. (te De tu deidad a mi humildad anima lo parecido que eres a la muerte Sarracino. pues a Reyes, ni a Roques no perdonas Como a causa principal, de cuya extraña belleza nace el amor, y ardimientos, que nuestras acciones muestran, vengo a ofrecer el despojo, y el fruto que de esta guerra traigo, y puesto a aquesos pies, suplico a vuestra belleza perdone el atrevimiento y admita esta humilde presa Por ser vuestras y por ser cosas que valor nos muestran las estimo, y las recibo por ellas, y por ser vuestras. Es el valor del Cristiano tal, que asegurar pudiera que no recono ceigual Bien su presencia lo muestra. Es caballero y muy noble. Tanto de horarme te precias, que es calidad ser tu esclavo. Cómo osllamáis? En mi tier tengo nombre; mas aquí (ra es fuerza que no le tenga; penar me llamo. . Penar? y ha mucho tiempo que penas? Ah un siglo. . Luego no es la prisión quien te condena a penar. . . Antes, señora, el cautiverio me alegra. Gusta mucho de penar, es hidrópico de penas. Y tú quién eres? . Yo soy el cuerpo de esta alma en pena, la voz de este condenado el suspiro de esta ofensa, el parche de esta herida, el ramo de esta taberna las vueltas de este danzante, y el compás de estas floretas, la lumbre de este farol, y el farol de estas tinieblas a. Comedia famosa. Gran hablador me pareces. Soy lisiado de la lengua, aunque no soy, pues que hablo lisamente. . . Es linda pieza. Ya se que es vuestro criado. Pluviera a Dios no lo fuera. Pues que en efecto sois noble, quiero que vuestra nobleza se trate bien en mi casa lo que habéis de estar en ella, No vistáis como cautivo, vestid como libre, y sea a nuestra usanza el vestido porque el vulgo amor os tenga (ca Tráiganle aquí de vestir. Como al fin me honráis, es fuer obedeceros. . Y a mí me han de vestir? . Cosa es cier- Pues yo también, que me honráis, (ta. es fuerza que os obedezca. Mucho merece el Cristiano. A piedad mueven sus quejas. Hacedme gusto de darme su vestido, porque pueda vestirse como Cristiano cuando su traje apetezca. Está bien, hoy se pondrá en la recámara vuestra sus armas, y su vestido: mucho en su faver se muestra, mucho le mira, y se admira. Aveisos vestido? . . Es fuerza que esta vez me tarde mucho por ser en mí la primera. Yo pienso que me he vestido al revés. . Tu nunca aciertas, si no es a decir locuras El decirlas, y el hacerlas es fácil. Bizatro Moro, muy bien el traje os asienta. Ya me tiene más celoso. Advierte, señor, no sea traza para que reniegues vestirte de esa manera, Comedia famosa. y no está un dedo de hacerlo quien como tú el traje acepta, y más viendo que le alaba dueño tal, y ama tan bella. Bestia, eso dices, sabiendo quién soy? . Pediré licencia para hacer en vuestro nombre juego de cañas, y fiestas en Zocodover? Y yo, para que saquéis en ellas, os labraré de mi mano una manga . Será empresa que como en bronce, en el alma quedará fija, y eterna Por pagar alguna parte de lo que es fuerza que deba a la merced que me hacéis. Solo de amor es la deuda. Perdonad, si antes, señora, que a vos, quiso el Rey le diera cuenta, como General, del suceso de esta guerra. Pero pues ya hauréis sabido que fue la victoria nuestra, lo que hallé en el despojo, de más valor, y riqueza, mas que el oro acrisolado, mas que las labradas piedras, mas que las conchas del Piro, y que del Ceilan las perlas, fue esta dama, que es muy dama, como el hábito lo muestra, y más que lo referido el mucho valor que encierra A lo monos su hermosura nos asegura que sea noble, que ella, y el ingenio son señales de nobleza. Puesto que soy vuestra esclava, y que soy noble en mi tierra, haciendo como quien sois, no es mucho honrarme en la via Cómo os llamáis? Esperanza, aunque La manga de Sarracino. aunque ninguna me queda. Oyes? . Señor. d Has mirado aquel rostro? . Sí, y es bella la cautiva. . Mentecato no digo si no que atiendas que es doña Elvira. . Estás loco no basta que le parezca? Vino con el General Cristiano, en cuya defensa de Semira mis fue espejo, como de Cleopatra afrenta. Conmigo, cómo es posible? aún no saben que yo sea el General. . Es ansí. Die Impórtame, no me pesa, conmigo dice que vino. Dice bien, de qué te alteras? todos venimos contigo. Oh mal lograda belleza! a entender que doña Elvira me tuvo amor, yo creyera que era ella misma. . Yo y todo, pero son vanas quimeras, quien tanto te aborreció había de hacer tal fineza? si fuera la de la banda pudiera ser que lo hiciera, más doña Elvira, es locura que es Carrillo, y es muy tiesa. Dices bien, que yo no soy tan dichoso que merezca tal favor, ni es doña Elvira tan desdichada que pueda emplear prendas tan altas en un hombre tan sin prendas. Vos, Esperanza, asistid en mi cuarto por doncella de lavor; y vos penad, puesto que la misma pena sois, con vos mismo os quedad, si el placer os atormenta. Cristiana hermosa, escuchad, así de vuestra belleza La manga de Sarracino. gocéis el Abril hermoso, libre en paz en vuestra tierra. Así dejen vuestros ojos de ser mineros de perlas, por ser milagros del sol, o por ser del cielo estrellas. Así lo que deseáis alcancéis, y así convenga con vuestra ventura el nombre, siendo la esperanza cierta, que me digáis. . Cielo santo, o forma lo que desea el pensamiento, o los ojos viven sin lumbres ya ciegas, o es don Diego aqueste Moro, o quiso naturaleza, para burlarme, dejar del vivo la imagen muerta! que me preguntas . . Quién eres? no lo ves? . Di. Dime en que tierra naciste. . . Mi natural (ella patria es mi desdicha. . . En fue mi triste nacimiento. Ay de mí! . . De qué te quejas? Eres Mero? . . Aunque se a Moro no es el alma tan de piedra que deje de ser piadosa Pues porque saber deseas quién soy? . . Quise yo una da- digo un Ángel en la tierra, (ma, un Serafín de los cielos que de ambas a dos bellezas debió de formar la suya la diestra naturaleza. Pues bien. . . Y se parecía a ti. . . Notables quimeras; y era Mora? . . Cómo yo. Nueva confusión es esta; quísote bien esa dama? d Die lamas. . Fue ingrata. Die Fue cuerda. Cómo? . . No la merecí. d Obligastela? d Die Adorela. Eres noble? Noble soy Y la dama? . . Era mi deuda. Pues qué te faltó? Comedia famosa. Ventura. Bien has dicho. Es cosa cierta. Es viva? . . Viva será. Vive aquí? Infinitas leguas vivo de su pensamiento. Pues si vive, qué te quejas? ay de mí, que quise a un hombre, a quien sepulta la tierra, sin tener más esperanzas de verle, que tu presencia. Pues mi presencia qué importa? Le pareces de manera, que a no ser Moro, pensara que eras tú, y aúnlo creyera. Válgame Dios, que es posible que nos iguala una estrella en suertes! . . Consuelo tienes, triste de quien no le queda. Dame licencia, Cristiana, que te sirva, y que te quiera favoréceme, haz por mí, digo, por el que deseas, alguna cosa, si acaso te obligan sus muertas prendas, y el parecerle yo tanto, que yo por la causa misma te adoraré con el alma Aunque amor fingido sea, te miraré con amor, y estimaré tu presencia como un retrato pintado de aquella persona muerta pero has de mudar de traje Cómo tú quisieres sea. Vestiras como Cristiano. Y aún lo seré si me aprietas; pero has de quererme? . . Sí. Qué tanto? Cuanto convenga a mi honor. . Eso te estimo, abrázame. . . No me pesa; pero después. Cuándo, o cómo? Cuando en otro traje vengas, Pareccote bien . . Muy bien, Comedia famosa. Quién ansi le pareciera a Elvira, dame una mano. Quién a don Diego la diera. Dasme la mano? . . Ya es tuya, como he dicho. . . Besarela, o dichosísimos labios loco estoy; mas quién me ciega advierto, advierto, señora, que este amor fingido sea, porque yo adoro a mi dama. Bien es que en esto se advierta que yo a vos no os quiero más que una sombra, o una imprenta del que pareces. . . No más? Ni una tilde, ni una letra, Pues con eso iré a vestirme, adiós. Él os lleve, y vuelva. Loco, cuerdo, inprudente, lince, ciego sosisteria, y imposible encanto, (to, fantasma, duende, viento, hechizo, espan amargo, dulce, acedo, hi elo, fuego. Guerra, paz, y quietud, desasosiego gusto, disgusto, triste, alegre, llanto, sagaz, mudo, parlero, cisne, encanto, necio, discreto, inquietud, sosiego. Engaño, desengaño, luz, tiniebla, confusión, pensamiento, sombra, Luna, imposible, visible, flaco fuerte: doméstico, indomable, humo, niebla tormenta, puerto, rueda de fortuna, amor te llaman, yo te llamo muerte, Labrando tu manga estoy, pues son las cañas tan ciertas Bien es que de ello me adviertas cuando envidia al mundo doy; diomelicencia su Alteza. Y a tu costa se han de hacer? A la suya haurán de ser, pues pagas con tal largueza. Yo se que le costará más caro al Rey, cuando vea que en mi manga, y mi librea su cifra divina está. A La manga de Sarracino. No es bien que labrarla veas, vete, que aguardo a mi esclava. Solo por eso esperaba, mas haré lo que deseas. Sabes labrar? Aunque alaba el mundo la aguja Mora, algo se labrar, señora. Pues aquesa cifra acaba. Si haré. . Estaré contenta con tu labor. . Poco sé, pero al fin procuraré tener de servirte cuenta: ay de mí, que me ha traido el cielo a besar tu mano! A dónde estará el Cristiano con el Cristiano vestido? Que aunque me pidió licencia para vestirse, y la di, no se acordó más de mí, mucho excusa mi presencia. Y si va a decir verdad no me pesa, y si me pesa, pues en verle se atraviesa mi gusto, y mi libertad. Vestime bien? . Lindamente, y yo abrí con linda gracia el cuello. . . Acerté a ponerlo? Hace un garbo que me espanta, esto sí, cuerpo de Cristo, y no estar entre las faldas de una márlota, o aljuba, más larga que una mortaja, un turbante como un monte, con más vueltas de vengala que un bailarín cabezudo de cascabel, y sonaja. Con todo es galán el traje. Basta pues que tú le alabas; pero yo más bien me agrado de la gala Castellana. Estas calzas es lo fino, callen barbas, y hablen calzas La manga de Sarracino. un coleto acuchillado, es galilla que se halla tras de la puerta y al fin todo lo que es ropa larga se quede para las dueñas, que gastan sabanas blancas. Allí veo a nuestro dueño. Si verás, que Galiana cuidadosa está en Toledo labrando una rica manga, para el fuerte Sarracino, que por ella juega cañas. Qué matiza? . Una divisa con seda amarilla, y parda. Y es? n La flecha de Cupido, que un pedernal la tocana, sacando muchas centellas. Y por letra? Pocas bastan. Empresa es que saca el Moro en el campo de la adarga. A su lado izquierdo tiene a la cautiva Cristiana. Llorando memorias vivas entre muertas esperanzas. Lloras? . . Sí señora, lloro. Enternécenme tus lágrimas, Galiana le pregunta del llanto la triste causa. Y los ojos en la flecha le responde la Cristiana. Libertad tuve algún día, mas fue libertad de dama, pedernal algunas veces, y otras veces cera blanda. En este tiempo dichoso me quiso más que a su alma un Cristiano caballero de la Cruz de Calatrava. Híceme lorda a sus quejas, mas fue su porfía tanta, que vino a sacar centellas de una piedra fria helada. Apenas le quise bien, cuando fortuna voltaria quiso que la muerte dura probase en el suguadaña. Murió Comedia famosa. Murió, por ser cosa mía, entre mil Moriscas lanzas, quedando yo prisionera de tu pariente Avenamar. Es mi alma el monumento do sus cenizas se guardan, y la memoria importuna de cenizas fuego saca. Ansi te dé Dios ventura, señora, en eso que labras, que mires por tus deseos, que son ladrones de casa, y que dejes que mi llanto apriesa del pecho salga, que aunque ves que lloro mucho, mucho por llorar me falta. Tu historia me ha enternecido, y antes haré cuanto valga mi persona en tu remedio. Si confuso antes estaba, mayor confusión me ha puesto la Cristiana en sus palabras. Que al fin murió. . . Sí señora. Cómo el muerto se llamaba? Don Diego Girón. . . Ay triste otras desdichas me aguardan. Quisistele? . . No lo supos Y él te quiso? . . Me adoraba, Hicístele algún favor? Al partir le di una banda sin que el supiese que yo andaba con él tan franca. Era galán? . . Como el Sol. Buentarle? . . El mismo le alaba, Discreto? . . Cómo galán, Buena cara? Linda cara. Era valiente? Era un César, Bienquisto? Todos le amaban. Liberal? Cómo Alejandro. Cortesano? . . Con las damas. Mucho en su alabanza dices. Mas merece en su alabanza, Comedia famosa. Por muerto llorado has sido, Oh cómo nunca se engaña el corazón, hay amigo, doña Elvira es la Cristiana. Notable ventura ha sido, que la que te dio la banda fue doña Elvira. . . Ella fue, Pues que lloras, El hallarla en el estado que ves; mas quisiera que en su casa se viera, y me aborreciera, que aquí cuando más me amara. Te vestiste. . . Aquí tu escla- que me mandes solo aguarda. (vo Sombra triste, sombra fiera, que me quieres, tente, aguarda. qué es esto. . . Cosas, señora, que apenas sabré contarlas; dice que yo le parezco al caballero que alaba la cautiva, y como es muerto, de verle vivo se espanta. Mas si eres tu d . No señora Por cierto bien nos estaba si quien ella dice es muerto. Pudiera estar engañada; Esperanza, aún no responde. Traigan una jarra de agua, pues no es cara medicina, que a ser de vino era cara. Jesús mil veces. Que ha sido vuestro desmayo Esperanza. Lo que te he dicho es sin duda, ya no estás certificada de quien soy, y que parezco a quien estos males causa. Ay de mí, que estoy sin mí. Aún no te descubres. . . Calla. En cualquier traje que vistes a los demás aventajas, muy galán estás, a ver, que tienes aquí. . Estosadas ambas partes del jubón. Para que. . Pero se llama, hace La manga de Sarracino. hace a los hombres más hombres, y a los pequeños realza, supliendo a naturaleza los defetos, y las faltas. Y estas que son? . . Estas, ligas. Es famosa circunstancia del vestido: y estos? . . Puños, Y este? . . Cuello. Es linda gala; paseate. . Dices ansí? Sí da otra vuelta. . . Voltaria es mi fortuna, y dará mas vueltas que tú me mandas, En ese traje podrás, Penar, salir a la plaza a jugar cañas, y a hacer, Penar que penen las damas. Yo mi señora? . Tú. Advierte. No repliques, bastad Di Basta, lo que me mandas haré. Mucho se me entra en el alma este Cristiano, sin duda para volverme Cristiana tienen sus ojos virtud: caballos tienes en casa para salir queda a diós. Dios te guarde. Tú, Esperanza, traete esa lavor. Al punto voy tras ti . Linda borrasca tenemos, amor hay fino como un coral . . Si se pagan voluntades conocidas, cuando descubiertas se hallan, puesto que nunca quisieron, si no es con obras tan claras, descubrir el rostro honesto, hoy descubierta la cara, acredito con las obras lo que sin ellas negaba. Yo, don Diego, soy mujer que de tu talle obligada, sin que tú de mi supieses, seguí tus banderas altas, La manga de Sarracino. Acompañete, y sin duda te acompañó mi desgracia, porque ella sola podía desbaratar tus escuadras. Lloré tu muerte, y de mí la desdicha en que me hallaba, que uno, y otro pudo hacer derramar lágrimas tantas, que hecha un diluuió de fuego, me abrasaba entre las aguas. Vesme aquí puesta a tus pies, si quieres tomar venganza de mis pasados desdenes, puesto que puedas tomarla, en un rendido es bajeza, y arguye mal. Que me llamas don Diego, advierte señora, Qué he de advertir? Que te engañas, que yo no soy el que dices. (ña, Pues lo niegas? . Cosa estra Mendoza, no eres Mendoza? porque mis verdades callas? Yo? parézcole yo y todo al criado de quien amas, porque estás carzas me ves? piensas que por estas calzas dejo de ser don Hamete, hijo de don Auenamar? d i Loca me hacen aquestos, y pues como a tal me tratan, como loca haré locuras. Locuras? cuando las haga, no será la vez primera. Dices bien, justa venganza de mi liviandad testigo. Por lo menos tiene cara de volver locos a muchos, a ver alce, si se pasan tres días sin saludarse, ha de rabiar, y si rabia, la he de matar con un soplo. Que estosufro? qué esto pasa? Yo me atreveré a decirla en las rayas de la palma cuanto Comedia famosa. cuanto ha pasado por ella, y aún en el rostro señala que es soberbia; y muy altiva, y que dio una bofetada a mano abierta a un honrado, sin darle ocasión, ni causa, y es muy gran bellaquería; pero es mujer, y no agravia. Basta que ya como a loca me burlan, y me maltratan: doleos de mi cielo santo, y pues piedad no se halla en los hombres, en las fieras me da término a buscarla. Advierte, señora, escucha, ese don Diego que llamas no es muerto? Para mí sí. Testigo de su desgracia fui yo, y aún de que murió, quejándose de su dama, por ingratitudes suyas; esto no es ansi? Es sin falta, Jesús, quién duda? . . Traidor, ese rostro, y esa habla, ese talle, ese vestido, esa Cruz y aquesa banda que te di tapada un día, que no eres muerto declara. Qué importa que me dijese el falso Moro Avenamar que eras muerto, si en efecto fue porque yo te olvidara, y veo en ti el desengaño? Ahora, mi bien, me abraza, que ya tu razón me obliga. Mejor dirás que te enfadan mis brazos, y que apeteces los brazos de Galiana. Cómo eso dices, sabiendo que te adoro con el alma, y no solo a ti te adoro, más adoro las ventanas de tu casa, siendo el cielo sus balcones, de mi alma; mi término no conoces? Ya, ya se lo que pasa, Comedia famosa. por ella el traje vestiste de Moro, y ella te manda que salgas en ese tuyo a los toros en la plaza. Si es mi dueño, y yo su esclavo no he de hacer lo que me manda? Para esclavo es mucho amor, tú no eres esclavo. . . Basta que estás celosa. . . Qué mucho? Mucho es siendo tú mi alma. Lo que pasó ya no es. En mí lo que es nunca pasa. Primero verás los cielos que de sus ejes se arrancan, y hechas pedazos decienden sus bóvedas soberanas. Primero del manto azul verás que se desencasan las estrellas, y a racimos de sus epicielos faltan, que falte yo a ser quien soy, con género de mudanza, pues cuando no te quisiera, el verte ansí me obligara a quererte con la vida, a adorarte con el alma. Y tú, Mendoza, qué dices? Que mis embustes se acaban, como hasta aquí me perdones, pues hago lo que me mandan. Yo te perdono el pesar. Y a quien está avuestras plantas no perdonáis? . Si perdono. Sois mi vida. . Y vos mi al- Con vos no fiero mis penas (ma. Con vos mis males se acaban. Ay que venturoso día. A tenerle en Calatraba, no había más que desear. Querrá Dios que tras de tantas desgracias llegue esa dicha. Hla Penar. Esperanza, dóde estáis? . . A fiero dueño. d oie (omo cruel nos apartas. Yo, mi bien con vos me quedo. Y a mí me lleváis el al JOR La manga de Sarracino.

JORNADA TERCERA

JOIRNA Matadle. . Muera. Eso fuera mas que vuestra culpa mía. Qué es esto, tal villanía. Dadle al traidor. Muera, muera. Que así perdáis el respeto que se me debe tener, cobardes, no echáis de ver que es mi esclavo. . A estar sujeto conforme a su esclavitud con más amor se tratara. Sola esa razón declara vuestra envidia, y su virtud porque se aventaja a todos le queréis matar, ya veo que vuestro infame deseo lo pública por mil modos. Porque se ha de aventajar puesto que es tan inferior. Más caballero, y mejor que vosotros es Penar, y basta ser cosa mía, para que ninguno mueva las armas, ni se le atreva a perder la cortesía. Basta, señora, ya está bien reñido. Yo quisiera ser persona que pudiera bajar a reñirlo allá Porque pasión no presumas, no es poca afrentosa hazaña, que ha quitado caña a caña cuantos penachos de plumas se le han puesto por delante, y por afrenta más larga a mí me rompió la adarga, y a Auenamar el turbante. Luego por eso le dais La manga de Sarracino. ERC ERA la muerte, el caso está llano, pues ensalzáis al Cristiano cuando abatir le pensáis. Afrentarle no presumas, pues el mejor presumir fuera saberte cubrir, para no perder las plumas, Y si de afrentarle tratas tú, y los que vienen contigo, la pesadumbre es conmigo, Sin ocasión nos maltratas, siendo un perro la ocasión. Die Dame, señora, licencia, y verás si en tu presencia no tomo satisfacción. Entra aquí vos, y no habléis palabra En otro lugar veremos si esáis ladrar como aquí ladrado habéis que es posible que aquesto se consienta, que así a sus deudos trate Galiana, por un esclavo, a su nación afrenta, con libres voces desde la ventana: amor es quien la obliga, y la violenta, amor tiene al Cristiano, es cosa llana mas dirase por mí, que yo he traído quien el fruto cogió que he merecido. Sembré esperanzas, i aunque Abril hermoso verdes hojas produjo, y bellas flores viví temiendo un Aquilón furioso, un Cierzo de desdenes, y rigores: y al fin cuando pensé coger glorioso el fruto que esperaban mis amores, hallo que mano ajena lo ha cogido, cuando lo tengo yo tan merecido. Famosa hazaña de alabanzas llena, cesen las fiestas ceso la alegría, (na y empiece pues empiece en mí la pe desde este triste, y desdichado día: o manga vil, tan de verdad ajena, cuanto de glorias la esperanza mía; que importancifras, si en mi propia cara vuestro Comedia famosa. vio dueño os desmiente, y os declara? Que el día del favor, aquese día fue día del desdén, gran desconsuelo! mal haya el hombre que en mujeres fía, hoy con su manga me levanta al cielo y hoy al abismo su desdén me envía, volviendo en triste precipicio el bue quien esto mira i no se vuelve loco (lo o es falto de razón, o siente poco? Justamente se queja Sarracino, no vi en mujer mayor desenvoltura, puesto que es el Cristiano peregrino, como lo es Galiana en la hermosura: piadoso sus disculpas imagino, y nada que imagino la asegura, más viéndola mujer, y enamorada, vengo a hallarla del todo disculpada. Estás triste? d Triste estoy, que al fin aunque no merezco tantas honras, y mercedes como recibo, y me has hecho, cáusame pena el pensar que ya de la voz del pueblo he de ser aborrecido. Pues si yo te favorezco qué importa? d Ya se, señora que sois el sagrado cierto de sus iras, y rigores. Por otros fines secretos será la mel ancolía; cubríos. . He de estar cubierto delante de vos Qué importa si os lo mando yo? . Qué necio está mi amo, y que tonto por Dios que es amante lerdo; no echa de ver que es amor cuanto le dice su dueño. Mirad que aquí me ha saltado un diamante de este dedo, buscadre. dDie Entre vuestros pies, no dignos de pesar menos que diamantes, le he hallado, veisle aquí. Comedia famosa. Quitad el lienzo, que salva tan excusada Por no parecer grosero no le toqué con mi mano. Mostrad, y advertiros quiero que la mano no ha de darse calzado el guante, ni puesto lienzo que el rostro la cubra que quien el rostro cubierto lleva, sus faltas le obligan, o le avergüenzan sus hechos. En mi tierra es cortesía Ahora estáis en Toledo, y manos amortajadas, entre Moros son agüeros. Perdonad mi inadvertencia. Porqué os he reñido quiero daros el diamante, a ver dónde os vendrá? Sé de cierto que me ha de venir muy grande. Por qué? . Por no merecerlo, Cielos esto llego a ver! otra fantasma tenemos, el diablo ha sido el diamante. En qué laberinto ciego me ha puesto el amor? señora. De qué os turbáis? Causa tengo, pues me hacéis tanta merced. Ya tu turbación entiendo, salte allá fuera Esperanza. A padecer a un infierno de penas, iré a penar a un fiero abismo de celos. . Pasose la turbación Fingir quiero que la quiero, Cómo se podrá pasar, si miro en mi propio dueño los rayos del sol, que turban a cuantos llegan a verlos? A dichosísimo esclavo, a dichoso cautiverio donde se cautivan almas, y se cifran pensamientos. En La manga de Sarracino. En vuestras luces me abraso, para renacer de nuevo, como el pájaro Fenicio, gusano en palos Sabeos. Qué dices, que estás hablando atrevido, loco, necio, ausí a quien soy has perdido la vergüenza, y el respeto? haré que te den mil palos, bien lo que escucho merezco, por haberte hecho yo a ti las mércedes que te he hecho; desnudate luego al punto. Cómo? en camisa, o en cueros? Acaba, no me repliques. Señora, que soy confieso tu esclavo, y que un loco he sido, perdona este atrevimiento. Si en alas de cera quise subir cual Íearo al cielo, ya de atrevimientos tales el justo castigo tengo. Yo me quitaré el vestido, que tantos males ha hecho, yo me miraré a los pies para deshacer ligero la vana pompa fingida, rueda de pabón soberbio. Bueno por Dios no hay Doctor que entienda aquestos enfermos, más intercadencias tienen que tiene el pulso de un erico, más fríos, y calenturas que un verano, y un invierno, o que una cuartana doble. Amor, que entedos son estos, que le adoro, y le maltrato, que le desprecio, y le quiero? que le he de ver mal vestido? Mendoca ruégame presto por él Men Pues cuerpo d Cristo no era bien mirar primero lo que hacía. . Presto, acaba, Dueño hermoso dueñofeo, por san Cosme, por san Gil, La manga de Sarracino. por san Lupario, y Lupercio, por san Panucio, y san Rorro, por san Calixto, y Santelmo, que perdones a mi amo. Por ti solo pienso hacerlo, que a esos santos no conozco, e. No me espanto, que en el cielo no tienen correspondencia lo Agarques de Toledo; beso mil veces tus pies, y el suelo que pisas beso. No os desnudéis, bueno está. Miren que grave se ha puesto la muy perra, aunque perdone, que se esté por el muriendo, y le hable palabras tales; monstruos que ha criado el cielo para fingir son mujeres. Aunque obedecerte tengo, si el favorecerme es causa de tantos males, mas quiero servir humilde, y desnudo. A quién tiene entendimiento no es menester advertirle. Confieso que no te entiendo, Haz tú lo que yo te mando, y no errarás. . . Yo prometo d hacerlo ansí. . Queda a Dios. Dios te guarde. Extraño efecto; quedas enojado? . . Cómo contigo enojarme puedo? triste sí, por no agradarte. Por eso no más? . . Por eso. Pues alégrate. . . Con qué? No basta si yo me alegro? Basta, mas tú de mis males te alegras, y yo con ellos me aflijo. . Qué males tienes? No es harto mal si te veo enojada, y mis servicios todos por el suelo puestos? y sobre todo, señora, que cuando pienso que acierto, estoy mil laguas del blanco, y tu altada con mis hierros. Comedia famosa. Pues has errado tú en algo? Que se te ha olvidado creo como me reñiste ahora por mis desalumbramientos. Yo a ti, cuando o porque causa, o como reñirte puedo, si desde que te conozco alabo tu entendimiento? Die Famosa memoria tienes, menos ahora te entiendo. Si no refieres la causa, confieso que no me acuerdo. No me atreveré a decirlo. Porque no? . . Fuera yo un necio si te volviera a enojar. No quieres decirla? . i Temo, Ahora quédate con Dios, y cuando estés más contento me verás. . Siempre, señora, como yo soy Penar, peno. Aunque esté con gusto yo? Sí que somos dos extremos, tú tienes razón de estarlo yo de estar triste la tengo. Prevén luego tu partida, ya la libertad te ofrezco: de esta manera sabré si es verdad lo que sospecho. . Ay Mendoza, como miro, que para ser desdichado, muchos puntos me han sobrado, los restos de todos tiro: a una gana pierde aspiro, y he venido a conocer, que porque quiero perder la libertad que he envidado, fluj de setenta me ha dado la mano de una mujer. Si acepto la libertad, y a doña Elvira me dejo, es tirano, es mal consejo, leño de toda impiedad: que haré, que desigualdad me pone aquí la ocasión, y los sentidos, que son los que en tal guerra padecen, Comedia famosa. pues la libertad me ofrecen cuando adoro la prisión? Sabes qué puedes hacer? No. Yo sí, que es cosa llana, engañar a Galiana y a doña Elvirá querer Y quién le ha de hacer creer a doña Elvira ese engaño? Sí, pero de cualquier daño el menor se ha de tomar. Y no ves que ha de llegar de ese engaño el desengaño? Cuando el consejo autorices, poco en el puedes perder. Ningún amor puede haber como el mío desdichado, pues el bien más deseado, que es la libertad, desprecio finjo amar un amor necio, y encubro amar el amado. Podrá hablarte una cautiva, haurá un poco de lugar para que te pueda hablar quién de milagro está viva? Mi bien, si el cielo nos priva de la libertad, y el cielo quiere en tanto desconsuelo darnos dueño tan tirano, que con poderosa mano nos puede hundir en el suelo, qué he de hacer? qué culpa tengo si desde el primero día, resistiendo su porfía, mil muertes a sufrir vengo? Si por bien no la entretengo, y tú, mi bien no concedes en ello, contarme puedes con los muertos, que hoy me da libertad, mas quien se irá, como tú, mi bien, te quedes? Yo he de ver que en mi presencia requiebres a Galiana? Cuando la fuerza es tanllana, fácil se alcanza paciencia; requiebros con tu licencia castas La manga de Sarracino. castos serán. . No lo sé, quién lo asegura? . . Mi fe. Cómo le dirás? . . Mi dueño. Casto favor. . . No es peque- si en efeto mentiré, ño, Ay mi bien, como eso sea, yo procuraré sufrir, mas un tan largo morir quien lo busca, y lo desea? Querrá el cielo que se vea la fortuna ya cansada de nuestro mal, que aunque airada, siempre en nuestro daño rueda: ya no hay mal que darnos pueda, y algun bien podrá forzada, dame los brazos. . . Y en ellos la vida, y el alma os doy, que como en mi centro estoy, muero cuando estoy sin ellos, Asida por los cabellos, vengo a buscar a Penar, quien hay que quiera hallar la pena que voy buscando? sin Penar estoy penando, y con el todo es Penar. Pero hay cielos, esto veo! con Esperanza abrazado? esto miro, y lo consiento? tomaré venganza de ambos; perros, qué es esto, en mi casa tal libertad? los esclavos se atreven a profanar las casas de nobles amos? yo os haré quitar la vida. Señora, advierte en el caso, díjome Penar, que se iua a su tierra, y como es llano que en ella ha de ver mis deudos, quise escribir en sus brazos una carta que llevase del cautiverio que paso. Demás, que no es gran delito, si en cautiverio han estado dos personas que se apartan, al partir darse un abrazo, La manga de Sarracino. y más si son de una tierra, y si de una ley son ambos. Quién ha dicho que Penar va a su tierra? . . Él ha contado que tú le has hecho merced de la libertad. . . Yo alabo las mercedes que recibo de tus generosas manos. Podré arrepentirme yo? Podrás hacer de tu esclavo cuanto quisieres. . Pues ya de lo dicho me retrato, porque quien ingrato ha sido a beneficios tan altos como de mí ha recibido, tampoco tendrá cuidado de agradecer libertades, cuando de librarle trato. Mas que el cautiverio, siento que metengas por ingrato, que nunca la ingratitud se ha visto en pechos hidalgos. Tan agradecido estoy de las honras que me has dado, que me pesaba me dieses, antes de servirte en algo, libertad, y te agradezco el habérmela quitado. Yo te creo. . . Esto es ansa, Yo sabré trocar las manos, y quitarte del peligro: Esperanza, yo he pensado, digo, yo te tengo amor, y para poder mostrarlo con obras, y con palabras, quiero excusarte el trabajo de que escribas a tu tierra cartas en ajenos brazos. Libertad te quiero dar, preben de lo necesario lo más forzoso, y al punto te parte. . . Vinas más añor que átomos al sol se cuentan, si tienen cuenta los átomos. Está muy bien advertido, y ha sido consejo sabio, Comedia famosa. Oh disimula, o no siente su ausencia. Buenos estamos cuando pensaba mezclar de Ciudad Real, y de Almagro, del Pozuelo, y la Membrilla, el haloque tinto, y blanco, por Galiana en Toledo nos han cesado un embargo. Sientes mucho el cautiverio? El ausencia de estos cuatro vinos me tiene afligido, porque en Toledo he enfermado. Cómo? . Bebiendo agua fría, que en mi tierra poca gasto. El agua de Tajo es mala? No, más decía un Asturiano que era mejor cualquier vino de revés, que agua de Tajo. que he de hacer? . . Disimular, mientras el remedio trato, para partirme. . . Y si quiere que me parta luego? . Extraño laberinto de desdichas, ciego abismo. . Siempre os hallo en secretos. . . Por tu vida que la estaba encomendando viese a mis deudos. Muy bien de una disculpa han usado los dos, no te vas? qué aguardas? Aguardaré mientras hallo quien me acompañe, señora, demás, que yo no he olvidado las mércedes de tu casa para salir tan de paso de ella. Agradecerlo quiero, tu comedimiento alabo; vete de aquí. . Justo cielo, que esto permitís? De espacio lamentarás su partida. d Mucho señora, me espanto, Ya he sabido que eres tú el querido, y el llorado caballero, de quien dijo Esperanza vienes tantos. Señora, cuando yo fuera Comedia famosa. no procurara negarlo, pues no es delito querer, ni a ti te causara espanto, señora, que yo quisiera. Luego tienen los esclavos libertad para querer? Ese privílego ha dado el cielo a la voluntad. Qué privilegio, villano? sin mi gusto hay privilegio? El albedrío es tan franco que al cielo aún no se sujeta. Pues yo sabré sujetarlo, y aún quitaros esa vida. De mí, señora, no trato, porque no sé que es querer, solo cautivo me hallo de mi dueño. . Dueño tuyo? quién es tu dueño? . Di. Excusado preguntar, pues eso ignoras? No ignoro tampoco tanto, que ya se que tienes dueño. Y que lo estimo, y alabo podrás saber. . Atrevido, tanto le estimáis, veamos si con esa estimación os escapáis de mis manos. Señora, señora que haces? en estimarte he pecado? tú no eres mi propio dueño? yo no soy tu humilde esclavo? Villano, ya os he entendido, más poco podrá duraros. Ea señora, es posiblo que ansi gustes de afrentarlo? Afrentarlo, honrarlo ha sido llegar a poner las manos en él. . . Y puesto a tus pies, te pido para besarlos licencia, y para que excuse tu presencia, pues no hallo camino para servirte, ni modos para tu agravio. Confieso que no te entiendo, si amorosamente te hablo me La manga de Sarracino. me tratas como cautivo, me desprecias como a esclavo, Si ves que a Esperanza miro, o de otros amores trato, celosa, que celos son, aunque más quieras negarlo, los que te obligan, señora, a poner en mí las manos, me tratas de esta manera, y yo confuso, y turbado, ni a querer otra me atrevo, ni contigo me declaro, temeroso de tus iras, y de tus ojos airados, que fulminan, y despiden contra mi tremendos rayos. Señora, no somos lerdos, ni dejan de ser tan claros tus afectos, que se encubran, puesto que quieras negarlo. Yo he de hablar claro contigo, pues a términos llegamos que forzoso me ha de ser. Yo, señora, no me llamo Penar, don Diego Girón es mi nombre, cuyo claro principio fue del gaban del Rey a quien dio el caballo mi asendiente valeroso, en el campo peleando, Cisneros hasta aquel día, desde allí Girón llamado. Yo soy primo del Maestre, por General, y por cabo de su gente me envió, tus Moros me cautivaron Donde sin ser conocido, dichoso por ser su esclavo, he vivido tantos días con tus favores honrado. Si por tu nobleza niegas el amor que me has mostrado, yo también, por ser quien soy, aunque lo conozco, callo, Solo es bien que consideres impedimentos tan altos La manga de Sarracino. como delante se ofrecen, siendo Mora, y yo Cristiano. A esto solo es bien que atiendas, pues siendo de ley contrarios a mí me está mal quererte, ya ti muy mal intentarlo. Noble caballero, el de la Cruz roja, esclavo en el nombre, señor en las obras. Ya pues claro me hablas, es fuerza responda, siendo tú quien eres, y yo quien te adora. Que sirven todeos, cautelas que importan, pues se encubren mal penas amorosas? Nunca a Dios pluviera que tan a mi costa ganara Auenamar tan alta victoria. Volviera a Toledo fugitiva y rota su gente vencida, sin vida, y sin honra. Y tu vitorioso con gloriosa pompa dieras a la fama materia copiosa. Tú diste el asalto, pero en el yo sola fui vencida, y presa del valor que gozas. Ay Girón famoso, oye, escucha, torna, redime a tu esclava, que a tus pies se postra. No vuelvas el rostro a quien siente, y llora lágrimas de amante, penas de celosa. Oye, no respondes? pues las peñas sordas se mueven mirando mujeres que lloran. Comedia famosa. Si eres noble, y tanto, si la sangre gozas del que espanto ha sido de las Lunas Moras, piadoso has de ser, que el noble se adorna de ánimo valiente; pero bien perdona. Yo seré Cristiana, ponlo tú por obra, el bautismo pido, pues tanto me importa. Ahora sí, dueño hermoso, por ese dichoso empeño, os llamaré propio dueño, y os estimaré celoso. Y con amorosos lazos, después de tantos despojos, el alma os daré en los ojos, y el corazón en los brazos. Cielos, abrazos don Diego! Cielos, esto llego a ver! Mariposa vengo a ser que me abalanzo en el fuego. Qué mire afrenta como esta, y su sangre no derrame! mataré el esclavo infame sicien mil vidas me cuesta. Por eso echarme procura de Toledo, hace muy bien, ella venga su desdén; y el castiga mi locura. También yo quiero abrázar: Sarracino nos ha visto, ya temo, por Jesucristo que me mandan lardear. Señora allí está Esperanza, y Sarracino está allí A qué vuelves? Entendí que lamabas. . Cuando alcanza a ver la cara al señor que sirve, el que algún disgusto pudo darle, es caso justo perdonarle aquel error, Comedia famosa. Yo que temeroso vivo de tu disgusto, es razón se me conceda perdón: o venturoso cautivo! A muy buen tiempo has llegado, que quiero que hagas por mí una cosa con que aquí cese el enojo pasado. Dispon manda, ordena luego, que si fuere menester, verás a Toledo arder como a Troya por el Griego. Ningún imposible pido, mas que acompañes ahora a Esperanga . Ya, señora, lo tengo yo prometido, que ella me ha pedido a mí la sirva en eso. . Está bien, y yo os lo pido también. Iré por ella, y por ti. También habrá de ir Penar, que un caballero Cristiano, o primo suyo, o su hermano, le ha venido a rescatar. Huélgome mucho! . Di Hacéis como noble. . A que me atrevo! La cortesía que os debo podrá ser que la cobréis en mi término algún día. Al fin nos deja Penar. Fuerza es que os he de dejar, no es más la ventura mía. Yo iré, señora, a llevarlos hasta que en Almagro estén. Con ellos irá también el que vino a rescatallos. Sin alma estoy de contento. Loco estoy de estes finezas. Cuando a prevenirte empiezas. Luego voy. Parte al momento, y tú también, Esperanza, puedes irte a prevenir tu ropa. . Sí, que al partir podrá causarnos tardanza. Mis camisas, y mis cuellos La manga de Sarracino. a mi maleta me aplica, entiendes Esperáncica? Ya entiendo, y voy a ponerlos. A dónde vas Galiana? Contigo me voy. . . Y luego? A ser Cristiana, don Diego, que muero por ser Cristiana. Confuso me tiene el trato de esta mujer, que es razón corresponder su afición, y arguye mal serle ingrato. Temo el enojo de Elvira cuando a Galiana vea, donde es fuerza que se crea, no la verdad, la mentira. Pero salgamos de aquí que puestos en libertad, conocerá mi lealtad quien menos hizo por mí Qué dices? . Di que te agradecco con el alma estos favores, que ni pueden ser mayores, ni imaginarlos merezco, tu esclavo humilde nací. Ven conmigo, y considera, que por hacer más quisiera menos méritos en ti. Mendoza, qué dices de esto? Par Dios que es muy linda flema, de amor la perra se quema, aeude con agua presto no se arrepienta, y quedemos como peces del agalla. Y no es mal hecho engañarla? Qué importa que la engañemos, no es Mora, y somos Cristianos? si ella nos da libertad, dime, es gran dificultad hacer sus deseos llanos? Cómo? . Hase de bautizar? Sí. . Pues en razón me fudo, cuando falte todo el mundo yo no te puedo faltar. Calla, y sígueme, animal. Hoy trueco el cachumbanchuz, higos, pasas, y alcuzcuz La manga de Sarracino. al blanco de Ciudad Real. , , n. qué hay Albar Gómez? . Señor muchas veces he venido a pediros lo que ahora de palabra, y por escrito. A vuestros pies he llegado muchas veces, y he sufrido dejarlos sin las premisas de las mércedes que os pido. Ya sabéis que a doña Elvira la persuadió vuestro primo, y en efecto persuadida hizo el agravio que hizo a su honor ya aquestas canas, que ya sin honra las miro: obligaciones os corre, no por ellos, por mí mismo, por estas canas que arranco, y tantas veces he visto teñidas en sangre propia, y en ajena de enemigos, peleando como noble por vos, y en vuestro servicio. Mal haya el hombre que engendra hijas, fieros enemigos, que en su casa permanecen forzosos contra si mismo. Pluviera a Dios que primero que la luz hubiera visto, aunque un alma se perdiera, ganara la suya el imvo; o que al nacer reventara la hibora con el hijo, la inocente madre suya, a quien sin culpa maldigo. Basta Albar Gómez, no más, ilustro, y noble Carrillo; que el veros ansi enojado me ha lastimado infinito. No de mis obligaciones os parezca que me olvido, pues tengo para el rescate de doña Elvira, y mi primo, docientos marcos de plata, que el Orden de San Benito, digo digo sus Comendadores, Comedia famosa. por un singular subsidio, me han dado. . Vivas más años que vueltas en todo un siglo da el Sol por las estaciones de los argentados Signos. Quién os parece que irá a Toledo? . Yo os suplico me deis licencia, pues nadie como yo sabrá serviros. Id vos muy enorabuena con salvo conduto mío, y cartas para Almadan, tirano Rey de ese risco, de ese turbante de casas, que se compone en el río: y llevaréis para el Rey un bello Andaluz tordillo, hijo adúltero del aire, en una bruta nacido, que sin alas puede ser afrenta del hipogrifo. Una mochila Turquesca, de mano de un Berberisco labrada en Túnez, que puede, por lo cardeno, y lo tinto, hacer competencia al Iris que pone en las nubes Cintio, Bozal de plata dorado, con encaladas y estrivos, pretal, espuelas, y hasta las bevillas de lo mismo; partid mañana Albar Gómez Mejor es hoy, no remito cosas de hoy para mañana. Esos valerosos bríos, y ese ardimiento bizarro, en vuestras canas admiro. Puesto que el cielo, señor, este bien me ha concedido, que me concedáis los pies humildemente os suplico. Qué es lo que mis ojos ven? Comedia famosa. primo, sois vos? . Vio primo, y vuestro esclavo está aquí. Cómo mi enojo resisto? perdone vuestra presencia, señor, que pierdo el sentido viendo al ofensor delante, y cual Fénix resucito, si son cenizas las canas, para cobrar lo perdido de un caballero tan malo como vos, que os desafío para probar en campaña mucho más de lo que he dicho. Cielos, mi padre está aquí, mi muerte en su rostro miro. otros delitos mayores, dignos de mayor castigo, ha cometido el amor, pero los disculpa el mismo. Disculpa tiene el venirte sin Elvira? . . Si el delito es ese, Elvira está aquí. Para matarla la pido. Pues a los dos nos da muerte. Eso es matar vuestros hijos, que aún las fieras no lo han hecho, que los perdonéis os pido. Humildes a vuestros pies nos ponemos. Padre mío, da muerte a tu indigna hija. Su rostro me ha enternecido, míreme en el como espejo, padre al fin, y amor de hijos, levantad que yo os perdono. Casi el corazón me ha dicho que en mi daño han de acabar estos dichosos principios. qué Moro es este? . Yo soy, gran Maestre, quien público vuestras gloriosas hazañas? mándome el dueño a quien sirvo, que también lo fue en Toledo de estos señores cautivos, que a acompañar les viniese, porque generoso, y rico les La manga de Sarracino. les concedió libertad. Yo, cómo es razón, estimo esa mercedd . Le debemos las vidas a Sarracino. Pues que ya están perdonados, que les concedáis os pido licencia para casarse, que el rescate prevenido para libertar los dos, para su dote lo aplico. Ya no es posible callar, ese casamiento impido, que está mi honor de por medio: cuan engañada he venido, que de disparates hace el amor a los principios! a mí la palabra debe don Diego. Pues no es su primo? vive Alá que es Galiana, mi ofensa truje conmigo. Caliana, yo confieso que de ti favorecido, la vida gozo por ti, la libertad ya se ha visto, que es deuda en que llego a estar, siendo su precio infinito: mas puesto que a doña Elvira, antes de ser tu cautivo, debo amor, y voluntad, pagarle es fuerza conmigo, y pues es deuda interior, a pagarla me anticipo. A falso ingrató don Diego, compones en olvido cuanto por tu amor he hecho? Soñora, de Sarracino te acuerda, que le tuviste con tus favores subido sobre la corona misma de Almada que estos prine resucitarán membrias, ya difuntas en tu olvido. La manga de Sarracino. Si yo quiero ser Cristiana que me aconsejas? Lo mismo, querrá él. Ansi es verdad, que solo tu gusto sigo. Por fuerza falso con Diego; tu ingrato consejo admito, Penar fuiste para mí, que así a penar mis sentidos condenaste. Vuestro esclavo seré por eternos siglos. Gracias a Dios, que enefeto para gloria suya han sido estos sucesos de amor; seré el compadre, y padrino de los cuatro, y vos, señora, con vuestro esposo os suplico, que en mis casas Maestrales toméis posada Recibo merced de vuestra grandeza. Don Diego, y yo prevenido? al servicio de la boda estaremos. Todos fuimos vuestros esclavos, y ansí conocimiento preciso de obligaciones nos corren. Y yo, que estafermo he sido de estos golpes de fortuna, todos me han puesto en olvido. Mendoza, qué es lo qué pides? A mi Aidonza solo pido, si es que es viva. Linda pieza. Tuya es Aldonza, y de oficio mejoras, siendo en mi casa, Qué? e Sotacaballerizo, Y aquí da sin gran Senado, la manga de Sarracino, en término de amor, de o perdónos pido.