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Texto digital de La igualdad de los sujetos

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Atribución tradicional
Diego Muxet de Solís
Atribución estilometría
Diego Muxet de Solís Segura
Género
Comedia
Procedencia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La igualdad de los sujetos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/igualdad-de-los-sujetos-la.

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LA IGUALDAD DE LOS SUJETOS

JORNADA PRIMERA

a humor gracioso; de cuando acá Gonzalo da en furioso? no le basta ser loco? . mentecato, yo soy hombre que pido, y doy barato, escupo, como el más valiente, en rueda, para que en el hablarnadle me exceda: se decir un mentís, y si me enojo, dejo de un mojicón a un hombre cojo, entiéndese en mi idea; . yo le creo: si a caso con despejo busoneo, sigo en aquesto a muchos, que en la corte, llevan aqueste humor por guía, y norte: por que en ella Guzman, no hay quien se aplique, si no a vender palabras de alfeñique, para que por sútiles se celebren, sin advertir que es malo que se quiebren, que ya por no cumplirse las palabras, mujeres toros vemos, y hombres cabras. Qué tiene eso que ver con mi porfía? Yo digo que hasde ver aqueste día preferido a Fernando: . por valiente, cubrira de laurel su ilustre frente el famoso don Juan: . Fernando solo es digno del laurel, árbol de Apolo. En qué entiendes Guzman? . qué haces Gonzalo? Prehérote a Diana, G al Sol te igualo: por que es ángelical esa hermosura: por que adornan tus rayos su luz pura. Por qué era la pendencia? . ese ignorante, Por qué enojado estas? . ese arrogante, dice que a don Fernando, por ser hombre de admirable prudencia, Fama, y nombre, hade mandar el Rey, que por tropeo, cifa el verde laurel, cetro feueo. Defiende que don Juan, por ser escudo del invencible, y sabio Rey Bermudo, para que el nombre suyo en bronces viva; dará al verde laurel su frente altiva. Agravio que vengara, a estar en parte, que pudiera aprender de mí el Dios Marte. Ofensa que vengara, si en el campo, estámpara las plantas que aquí estampo. La prudencia fue siempre preferida; la fortaleza es alma que da vida. Yo defiendo tu parte, . yo la tuya. Soles de España sois, . Elvira arguya: juntos los Reyes salen: . di a Fernando que gustare de hablarle. . Dónde, y cuándo? esta noche a las once en el terrero: di a don Juan que esta noche hablarle quiero. Qué puesto? , el ordinario, . él lo desea: dile Guzman que venga, cuando vea que hay silencio en palacio; . en esto advierte, no procuro más bien que obedecerte. Siéntese aquí vuestra Alteza. Don Diego Osorio, Di señor, ya saves que de mi amor nace tan grande tristeza. Consuélame tú entre tanto que tan bellos soles miro. Suspiráis señor? R suspiro, por no dar entrada al llanto, que aunque el real sufrimiento llegue al extremo mayor, con lágrimas de dolor no dice su sentimiento. Suspirar el Rey así? no se que sospeché Cielos, amor será, que los celos se hacen ya dueños de mí. Que no puedo yo saber que pena os aflije? R no. Doña Leonor te miro? preséntala mi poder trono real, y grandeza. Vive el Cielo que te mira. Quién Don Diego? . doña Elv Rerinde a su rara belleza (ra la corona de León, por que a sus pies la pusiera solo porque un sí me diera. No es pertinaz confusión; di don Diego, Di. no es locura querer a dos? . no lo niego, pero en Rey, amante ciego, no busques jamás cordura. Yo señor, R para después deja esta planca, . es justo que no salga de tu gusto. Quién viene? . Fernando, Ries famoso Solón Hispaño: no pierde punto don Juan, e no fue tan gran Capitán el invencible Africano. Los pies pido a vuestra Alteza; merézcalos yo señor. R. Estimo vuestro valor, alabo vuestra nobleza. Bella Aurora de este Sol dame los pies; . Porcia bella de aqueste lucero estrella, como del Reino Español clara, y apacible Alba, dadme las plantas hermosas, pues entre purpúreas rosas les hace el Aurora salva. Don Fernando alzad del suelo: R don Juan no estéis vos así; vuestro es el ser que hay en mí ser, para ti, me dio el Cielo. Bien sé que no tiene el Mundo dos hombres más principales, más prudentes, y leales, es por ser vos sinsegundo. R. Vos merecéis nombre eterno: vos memorables historias. Quiero contar mis victorias. Quiero decir el gobierno con que procedí, durante vuestra real comisión. R. Licurgo sois de León, sois de León fuerte Atlante. Yo Señor, Fe yo invicto Rey. Fernando hablad vos primero: preferiros don Juan quiero, la razón dicen que es ley; vos la tenéis, y así es justo, que os oigan primero a vos; no lo hede hacer vive Dios no quiero daros desgusto. Con seis mil de tus leoneses, tan gallardos, como diestros, si con el humilde humildes, con el soberbio soberbios, del coronado León, temido en cuantos Imperios, Reinos, Provincias, y Estados baña el mar, y alumbra Feno salí un jueves por la tarde con tan alentado esfuerzo, como firme confianza. en los cristalinos Cielos. Hallé delmoro atrevido. Rey cordoves bravo, y fiero, el ejército animoso, a la entrada de tu Reino. Veinte mil moros traía tan arrogantes, y diestros, tan resueltos, y esforzados, tan gallardos, y parejos en las cifras, y en las bandas, en las adargas, y peros que no pudiera pedir más bella vista el deseo. Desde el punto que llegó tu ejército a vista de ellos, hubo algunos desafíos, donde el valiente Cisneros, valeroso Benavides, bravo osorio, y fuerte Tello, mostraron el valor noble de sus belicosos pechos. Ocho días estuvimos frente, a frente, y al noveno me presentó la batalla el Rey cordoves Mahometo, diciendo a sus Capitanes; en esto que ahora emprendo tendré la dicha de César no la del Magno Pompeyo. Recivile con tu campo, acometiendo ligeros los indomitos caballos, que al son del belico estruendo, rompiendo pequeñas guijas, rociando argentados frenos, ya hipogrifos parecían, ya sierpes, que siembran fuego. Viose en un momento el campo sembrado de cuerpos muertos, y en balsas de sangre mora, piernas, ojos, brazos, sesos, pero tan sangriento estrago, no influyó en mi gente miedo, antes para pelear les dio reforzado aliento. En medio de la batalla, vi a un Fatiman (cuyo cuerpo de gigante parecía, por lo robusto, y soberbio) hacer tales maravillas, que desde su quinto Cielo. envidioso le miraba el feroz Planeta belico. Obligome su osadía, a que enojado, y pidiendo justo socorro a Santiago, valeroso Patrón nuestro, llevando con entereza, moderado atrevimiento, con mi lanza me opusiese a su brazo altivo, y fiero. Picó a un Caballo morcillo, hijo de su pensamiento, cuando yo a un rucio rodado; con poblados cabos negros. En fin fatiman, y yo, de duro arrugado fresno, robustas lanzas rompimos, sin que tan valiente encuentro nos hiciese hacer mudanza, solo el veloz movimiento de los caballos, estuvo por breve espacio suspenso. Pico al suyo el fuerte moro, yo desperté con el freno, al que este brazo regía, volvió el caballo en su acuerdo, al punto que Fatiman, con peregrino despejo, crujiendo un diente con otro, desnudaba el corvo acero. Meti mano, y él, gallardo, metió la adarga, y a un tiempo, rebatiendo el golpemío, dio con mi escudo en el suelo. Fue un halcón en revolver con dos reveses, que hicieron lo que ninguno ha podido: por que mal herido, y ciego mas de cólera española que del fuerte peso de ellos, llegaron muchos a verme en la silla descompuesto. quiso concluir, mas yo, en sudor, y sangre envuelto, al cuarto golpe del moro hurté con destreza el cuerpo, Abrile con una punta el fiero, y alarbe pecho, por donde en lugar de sangre, salió ravioso venenó. Piqué al caballo, animoso; obedeciome ligero, por que es animal que lleva en los cuatro pies al viento. Cojí sin defensa al moro, llego mi espada a su cuello, uua enojada, y así hizo lo que siempre ha hecho: porque caueza y turbante volaron a un mismo tiempo, ella con alas de sangre, yel con cien plumas de celos. Acabada esta batalla, entré en el campo, diciendo: viva Bermudo, victoria; dionosla, con Dios, el eco de tu nombre heroico, y alto, por que desde que le oyeron, los que al principio eran Tigres nos parecían corderos. Tuvo por bien el Rey moro de escaparse huyendo, y luego seis mil moros que quedaban, desmayados le siguieron. Seguí el alcance, y ganeles dos ciudades, y diez pueblos, en los cuales cautivé mas de seis mily quinientos. En fin en esta batalla quince mil moros murieron, cuyos despojos señor en mi lealtad te presento. De ella, y los cautivos todos. puedes disponer, que en premio de lo bien que te he servido, solo que me mandes quiero. Yo, Señor, de tú León, (que a los más fuertes de Albanía, hace temblar con la voz que da desde estas montañas) salí para que en tu Reino tus órdenes observaran los Numas en los consejos, los Césares en las armas. En entrando en las ciudades, de sus cosas me informaba: por que el buen estado de ellas, si da ejemplo, adquiere Fama: entendiolo así Catón, cuando estableció en su patria el político gobierno, que tanto Tácito alaba. Con severidad piadosa, diligente ocupe el alma, en desterrar de los hombres la siempre ciega ignorancia: porque al fin si un sabio cae, fácilmente se levanta, lo que no hace el ignorante, que como ignora la causa de imprudentes desuaríos, que dan muerte, y quitan Fama, siempre que en pecado está le parece que está en gracia, Esta ignorancia Señor, cuando en los jueces se halla, es polilla que destruye, es Basilisco que mata: porque si dan honrra a un Reino las memorables hazañas de sus valerosos hijos, también le hilustra, y ensalza, ver la justicia en sujetos, no solo de nombre, y Fama, pero de virtud, y letras, partes que en pocos se hallan. No admití la crueldad: porque siempre la templanza en el rigor, y castigo, es virtud bien necesaría; que el juez que es prudente, y sabio al perro imita, que ladra, antes que a morder su dueño le obligue furiosa ravia. Ordené que sus ministros, en lugar de blancas varas, trujesen en la memoria el honor que ilustra el alma: porque pienso, (y no es engaño que hay ya varas tan delgadas, que el peso de cuatro reales las dobla para una infamia. En los escritorios públicos, (donde dan buenas palabras, mas lo que es una obra buena, es pedir a un monte alas) puse un rótulos, que dice: si el corazón no me engaña, no se mira aquí a interes, aquí el interes no para; pero en esto me engañé: porque es su codicia tanta, que le tienen puestas redes, para que no se les vaya. Hice que el pobre, y humilde, antes que el rico, que ablanda entrañas de pedernal, con jarabes de oro y plata, fuese con amor oído; que no es poco desdichada la república, que al rico, da por oro audiencia grata. De la mentira engañosa, (a quien pintan con dos caras) contradiciéndome el Mundo, reprové las obras falsas: por que es verdad evidente, que donde verdades faltan, sobran discordias, rencores, penas, males, y desgracias. Condene el ocio pesado (que de solo holguras trata) no menos que a travajar: porque si el cielo le llama, Padre de todos los vicios, donde manos holgazanas se armaren de ociosidad, no podrán faltar infamias. A la lisonja, retrato de pildora vil dorada, pues cuando más bien procede vende fingidas palabras, puse en cadenas, diciendo: si eres sirena que engaña, por que los Reyes te escuchan, cuando para encantar, cantas? Huye traidora a los montes, donde te oigan fieras bravas: porque monstro sin razón, con quien la tiene, no habla. Puse ala ambición altiva (que piensa volar sin alas) antojos de adversos fines, para que cuando intentara subir como Ycaro al Cielo, la hiciera tenera raya, la memoria de la muerte. fuego que en flor nos abrasa. Reprove en los poderosos, la presunción y arrogancia, menos precio, y vanidad: porque sin humildad sancta, no hay Reino que no se pierda, no hay Príncipe que no caiga: ejemplo de aquesto sea la república Romana, pues con sus primeros muros, se vio Roma más honrrada, que con los sobermos triufhos, que adquirio en Europa, y Asia. en fin (Señor) en tu Reino, mi noble intención cristiana dejó aquesto establecido, pero a la primera causa toca el hacer que ninguno de lo establecido salga, que yo en premio de mi celo no pido más que tu gracia. (te, Si en vuestros hechos se advier pienso que a nadie haré agravio si os llamo a vos Platón Savio, cuando a Fernando Hector fuerte. En el grado que discretos valientes os hizo Dios; tanto, que se halla en los dos la igualdad en los sujetos. Si se ofreciera ocasión, se que Fernando de Estrada, regiera también la espada, como gobierna a León: pues de don Juan, quien inora, que a querer tomar la pluma, mas leyes que escribió Numa, pudiera darnos ahora. Muestre en pórfido immortal su valor vuestra opinión. Honrrad don Juan mi bastón de Capitán general. Tenga en el Cielo estrellado vuestro nombre eterno asiento. tan sutil entendimiento doy al consejo de estado: por que fuera injusta ley, ordenar que en el consejo, no entre un Sol, del Rey espejo: el Sol perfecto es el Rey. Venid vos señora mía: viváis mil años. . don Diego, de ver tanta luz voy ciego: nunca está sin ella el día. Tú eres Sol, y ellas estrellas, los rayos salen de ti; a menos que Sol soy aquí, pues que recivo luz de ellas. (co. Escucha a parte, Go, oye un po Qué quieres? . doña Leonor te quiere hablar: . con amor algo hede tener de loco. Dijo a que hora? . a las once. En qué parte? , en el terrero: en callar lo que la quiero hesido i majen de bronce; dices bien, por que hasta ahora no he desbuchado un secreto, , como fiel, eres discreto. Esto me dijo tu Aurora. Escogio el terrero; Godigo que en él te estará esperando. Mandáis algo don Fernando? que os preciéis de ser mi amigo, pues yo losoy vuestro, . adiós. Oye el lacayo? . qué quiere? de verme aquí no semuere? quién deél me trata, oiga un vos, que yo lacayo pepino. vendo hazañas, no razones. Quién dirá; no más leones, haya paz, y venga vino. Quién dice, estando aquí yo? Pues vamos que ya condeno dos azumbres de lo bueno: no lo bebo malo, no. Escucha, y responderé a tu discreto argumento: yo te he dicho lo que siento, para decir lo que sé respondo de aquesta suerte. Quién más sagaz, y entendido? Siempre el amor repartido tuve yo por menos fuerte: pero esto se entiende amando, mujer, si fea, briosa, en ocasión que una hermosa el alma me está abrasando: por que en tal caso es forzoso, aunque contra razón sea, que amor que doy a la fea lo quite al sujeto hermoso. Pero cuando una belleza, una misma calidad, firmeza, y honestidad, discreción, y gentileza halla el hombre, que no ignora ser dos las damas queridas, hace de aquellas dos vidas sola una alma a quien adora. Si trújesea tu presencia, un pintor de ilustre Fama, un retrato de una Dama, hermoso por excelencia, en cuya contemplación, causa de tu triste calma, a sus dos soles sin alma rindieses el corazón: que agravio el pintor te haría, si habiéndole de llevar, te déjase en su lugar otro que luz diese al día? en ese caso, ninguno. Presume que no hay pintor, que mejor que el ciego amor, (por lo sutil, importuno) sepa retratar don Diego. Bien se que este nuevo Apeles tiene de sangre pinceles, gasta colores de fuego. Preséntame este rapaz, por usar de su rigor la hermosura de Leonor, Irís, que promete paz: en viendo perla tan rica, la ofresco en lugar de palma, no el corazón, sino el alma, que le alienta, y vivifica: pero cuando mis enojos, hallan en ella consuelo, como es Sol, súbese al Cielo dejando llanto en mis ojos: entonces el mismo amor, que de verme así se admira, me presenta a doña Elvira, en ausencia de Leonor; contémplola, y como veo las mismas gracias enella, que en mi Leonor, Fenis bella, queda en su ser el deseo: por manera que en tal caso, si triste un Sol me dejó, en el otro que salió, con el mismo amor me abraso. Y cuando con Majestad salen juntos? e ciego quedo: porque auque soy Rey no pue- (do sufrir tan gran claridad, que si hermosos arreboles, deja el Sol a penas ver, que vista puede tener quién juntos ve cuatro Sole,? Qué arguyes encontra de esto? no tiene contradicción, tan sabía difinición. Pienso que he llegado al puesto donde la hermosa Leonor escuchar puede mis quejas, pero hasta sus mismas rejas hallan gusto en mi dolor. Bellanoche: . en el balcón se ha puesto una hermosa Dama. Ce, . parece que nos llama, llegaste a buena ocasión: embozado la hede hablar. (los Sois don Juan? . tan presto Cie permitís que me den celos. Que a don Juan debe de amar sospecho yo: . Leonor es la que en el balcón está. Si mi pena enfado os da, Fama tenéis de cortés; decídmelo, que no es bien. que os dé desgusto Leonor: gallardo don Juan, Señor, no me dais el para bien del gusto que reciví, cuando me dijo Guzman, la llegada de un don Juan, que hade vivir siempre en mí. No me habláis? mas si no es él, necia con extremo he andado. Sois mi don Juan? , he callado por solo oírte cruel. No tenéis lengua? . Señor, el otro Sol sale allí: Refíngete don Juan aquí. Bella causa de mi amor Perdonad si me he tardado Quién sois? don Juan. De mi amante vengo a ver la fe constante. los celos me han abrasado. Hombre es aquel, el será: por mi mal vine el terrero. Decid quién sois caballero? Quién diré que soy? . más ya vuestra gentileza y brío, por lo bien que el suelo pisa, que sois Fernando me avisa, venturoso amante mío. Reventaré vive el Cielo, si más audiencia la doy. Doña Leonor don Juan soy: no se engañó mi recelo. No me respondéis señora? no sois el que busco yo? Ya aqueste Sol se ausentó. Elvira soy que os adora: hay confusión semejante. Leonor se fue: e cómo así? a un que ser don Juan fingí, conoció no ser su amante. Yo habré de morir callando. Tu doña elvira a quién ama? Re es de don Fernando Dama. Pues calla, no es don Fernando: grande fue mi inadvertencia. ̱ También Elvira se ha ido: la paciencia que has tenido, llámela el Mundo impaciencia. Quejáreme del valor de don Fernando? no es que si al poder Regio Augusto se atreve el bendado amor, cuando a Fernando se atreva su innmenso fuego cruel, no vendrá a ser para el difícil empresa nueva. Culparé a don Juan? tampoco: por que siendo tan galán, valiente, y noble don Juan, que Leonor lequiera es poco. Pues qué haré? Di quejarte de ellas. Su Rey soy, mas no lo apruebo. por que tal Marte, y tal Feno merecen tales Estrellas. Solo de mi adversa suerte me podré quejar, y así quejándome de ella aquí quiero que me halle la muerte. Un hombre viene, R. y sospecho que es don Fernando de Estrada. Luna de estrellas cercada, las mércedes que me has hecho en haber visto por ti mi gallarda hermosa Aurora saure agradecer, si ahora la dices que estoy aquí: vuela, que te vas despacio. Si puedo, no rondaran don Fernando, ni don Juan el terrero de palacio. Hombres son estos. Detente generoso Caballero, si temerario, imprudente: por que este oculto terrero, pasos de un Rey no consiente, Si alentado de un Dios ciego tu interior desasosiego, precipitado se atreve mira que aquí sobra nieve para dar muerte a su fuego: que a un que amor motes allana, por ser como es Dios sin ley, el vasallo no profana el sagrado de su Rey por la más bella Diana. No por mujer que merece resplandor que el Sol la ofrece, pierde a su Rey el respeto por que no hay amor secreto cuando de temor carece. Si eres noble, estima el celo con que te llego a avisar, si eres cuerdo, abate el vuelo: por que no podrás llegar con esas alas al Cielo; (dea que a un que el valor de tui- verde laurel de un Rey sea, si quiere el Regio poder, vendrá sin duda a caer, cuando más alta se vea. El Rey procede de modo que da ejemplo a sus vasallos: por que sabe el Reino todo, que solo trata de honrrarlos, dilatando el nombre Godo. Tú que aquí me estas oyendo; si este es el Rey, qué pretendo? vuelve en ti considerando; (rrando que cuando el Rey te está hon- no hasde estarle tu ofendiendo. Esto te obligue a imitar la virtud, del Rey amada; témele, y para acertar, habla a Fernando de Estrada, que él te sabrá aconsejar. El Rey es, que con razón ha culpado mi afición. Sospecho que me he tardado, es don Luis hombre cansado: pero en aquesta ocasión, sin haberme, conocido; un hombre está allí Guzman, he sido del reprendido. Quién será? . este es don Juan, que a ver su Dama ha venido. Sí es Don Fernando? . no sé: no, que a ver al Conde fue: será el Rey mi señor? . no. Consejos que el Rey medio daré yo a Don Juan. . Qué haré? Caballero si es que tiene como yo pienso nobleza, irse de aquí le conviene, si no quiere que su Alteza vanos intentos condene: que como es tan virtuoso, siente que su real reposo perturben locos desuelos, por lo cual, sin tener celos le guarda, y ronda celoso. Si divina Scintia hermosa, que ahora en palacio está, causa su pena amorosa sepa que luz no dará en noche tan tenebrosa: por que como su hermosura recive clara luz pura de un Sol, cuyo gusto es ley, en recogiéndose el Rey, cuanto queda es noche oscura. Tan grave presencia airosa, de quien el gallardo Moro tiembla en su Cordova hermosa, perdiendo al Rey el decoro, mal podrá hacerse famosa: mas ya que busque el efecto de su ardiente amor secreto, con recato, y cortesía, habla a su dama de día, el amante que es discreto. Con aqueste aviso enfrene su pasión desenfrenada, rémora, que aquí de tiene la más belicosa espada, que gloriosa opinión tiene; que lo que en esto granjean cuantos su quietud desean es que no diga León, que Fernando, y don Juan, son los que el terrero pasean. (Baraja n . la suerte que ves. . No ves, que solo al Rey doy ventaja: sabré vive Dios quien es, si al infierno no se baja Mucho se tarda mi amo: un hombre aquí? seré un Gamo. Mas no es Gonzalo? . Qué es esto? mi contento envida el resto. Señor, . Tragantón me llamo. No es el que allí está un Gigante: un Gigante? treinta son. Que no trujera el montante? Cojile a linda ocasión; piso el suelo a lo matante. Tiritando estoy de miedo: ya semueve. Paso, quedo; (ñor; más alto hade hablar: se- quién fuera un palmo mayor que el Alcázar de Toledo. Mas que el que mis ojos ven, es mi Senorchico, y flaco; maldigo el tabaco, amén, que hombre que toma tabaco, no puede parar en bien. San Esteban, san Crispin; mas teniendo un San Martín, para con Dios liberal, temo zaina coz bestial? Hombre, si temes tu fin; esto es hecho, confisión, humillate luego al punto al furioso Tragantón. Tragantón? yo estoy difunto, bien se logra mi intención. Quién eres? . un inorante, lucero de un necio amante; lacayo serás, no hay duda. Fue mi madre la Bárbuda, mujer del Rey Agramante, que después que vencio a Ciro, en las navas de Tolosa, por el valor de un suspiro, con preeminencia de esposa, la nombró Reina de Tiro. Ven acá: . Rey Tragantón; bueno va; . la turbación me hace decir disparates: mírame bien, no me mates, que lloraran en León mil lágrimas engañosas, dos mozas como unos Tigres, que son de este cuerpo esposas. Para que aquí no peligres te hasde obligar a dos cosas. Libre a Tecla hasde dejar, Por no verla suspirar, porque tiene un no se qué en el índice de un pio, que la impide visitar ciertos deudos, más cercanos de su pecho rostro, y manos, que de su sangre gallega, gustaré que en esa vega la despedacen alanos. La segunda halde jurar que no beberás más vino, eso es quererme matar: esto me importa, Goimagino, que no hede poderte dar gusto en aqueso. . Quédices? Manda que tiernas perdices jamás Gonsalejo coma, que lo que vedó Mahoma solo llegue a sus narices. Manda que a ajeno rocín haga treinta años la costa; que sirviendo a un amo ruin, seis meses corra la posta, (do, sin estribos ni cojín. Mándame; . aquesto te mán. Tragantón! . Que estas pen juro que lo cumpliré. (sando? Cuenta contigo tendré. Voyme; no quedas temblando? Vive Dios que es como un pino: ay Tragantón más notable? hay cuento más peregrino? es quitarme que no hable querer que no beba vino, Pero Tragantón, yo escojo beber de lo blanco, y rojo, es camino bien trillado. Cuando lo bebiere aguado, sacame. Qué hermano? unojo. Tú que humillando altivo real decoro, beligero rapaz, Cupido ciego con alas de zafir, y pies de fuego, pisas de jardín verde, flores de oro; di que celebre alegre el sacro Choro, la se con que a don Juan el alma entrego, pues que a tu más suprema gloria llego, con solo declararte que le adoro. Para el curso veloz, que fugitivo, triforme Luna pálida parece, en usar de creciente, y de menguante: por que para saber que en don Juan vivo, basta considerar que me merece, que si Rugero es él, soy Bradamante. Tú que de estos laureles verdes ramas, mal sufrido rapaz, que al mundo domas, cuando el arco de fuego, airado tomas, consumes con un rayo de tus llamas; di a las Ninfas del Betis, a quien amas, cuando entre su cristal la frente asomas, que en pomás de zafir, consagro aromas, al hombre más galán que amaron Damas. No te admires de ver que mi albedrío se regle por los méritos de Estrada, que la ley de virtud constante observa, pues para publicar que es dueño mío, basta saber yo del que soy amada, que si Mercurio es él, yo soy Minerva. Llega sin miedo Señor. No preguntaras si puedo? yo soy Miner Cuándo el amor tuvo miedo? e antes es, todo temor. El Rey es este. . Leonor; dame tus pies, Ridoña Elvira. Por humilde se retira mi afición, . Leonor levanta: ay que esta beldad me encanta, ay que este valor me admira. Queréis en este jardín, (dónde vais intentos vanos) afrentar con esas manos el más cándido jazmín? este purpúreo carmín nieve será si las toca, adulación, . y no poca, penas me da É. y a mi enojos: ay que me alegran tus ojos, ay que me alienta tu boca. Mucho la Reina te estima, pero más te quiero yo, siempre su Alteza me honrró: en el grado que a su prima quiere a doña Elvira, E ánima con eso mi amor: Resosiego quisiera tener don Diego, anda amor contigo escaso: ay que en esta luz me abraso, ay que enestemar me anego: por que así como es profundo el soberbio mar, así, la beldad que adoro en ti es admiración del Mundo. Tan tierno el Rey? yo me fudo en que procede de amor. e Silla don Diego. Leonor, tu esclava soy, Rasiéntaté: no estes doña Elvira en pie. don Diego, en el corredor dejé ahora al lusitano, suspenda mi sentimiento, su ingenio, voz, y instrumento: él sale Señor; Rien vano me esfuerza el amor tirano: tus temores te aconardan; Re dudosas glorias aguardan; doña Elvira, aquí te asienta, que estando en medio, haré cuenta que dos Ángeles me guardan. Si quiere a Leonor su Alteza? si el Rey quiere bien a Elvira? Ya se queja, Leo ya suspira, es Leonor sola en belleza, no hay dudar, naturaleza hizo de la frente al pie hermosa a Elvira. . Qué haré, que no puedo sosegar? No cantas? . Qué hede cantar? R. la letra que ayer te envié Cómo diré mi desuelo. cuando más triste suspiro; si a cada parte que miro hallo por mi daño un Cielo? Quién me servirá de escudo en tan dudosa conquista, si cuando el uno sin vista llo, el otro me deja mudo? Quiero bien, y aún que es mi bue- como el del Sol, me retiro: por que a la parte que miro hallo por mi daño un Cielo. Que me dices de la letra bella, y gallarda Leonor? ,. que tiene ingenio Señor, como es del amor, penetra. Tu doña Elvira? respondo, que aquí no estoy en mi centro. Temes? é. anegarme si entro en un piélago tan hondo. No es el Rey tu centro? . no, que si el de sabio se precia, mal lo será de una necia, cuerdamente respondíó. (veo? Qué es lo que miro? . Que aquí Leonor? . aquí Elvira? no poco triste me mira, del Rey envidio el empleo. (teres, Don Fernando, Rey no te al- Don Juan señor, R. no desmayes, conviene que así te ensayes. Fernando qué es lo que quieres? Don Juan, qué buscas aquí? Caballeros principales, estos cuatro memoriales fiaron ayer de mí, pero no te hade enojar, lealtad que tu amor no inora, porque te diga que ahora no estas para decretar. El aviso de una espía, que amigo de verás es, dice que el Rey Cordones. levanta con osadía nuevo ejército en su tierra; mas no te enojes señor por que diga que al amor fue siempre odiosa la guerra. Hombre. bien intencionado, la otra noche me aviso que jamás róndase yo puesto, si oculto, vedado: confesando allí mi culpa, tuve a mi pasión la rienda? por que en el noble, la emienda es la más fuerte disculpa. Díjome: si a dar áspiras con heroica estimación, timbre honrroso a tu opinión, como en tu Rey no te miras: sujeto que no se cansa de dar a todos ejemplo, por que su virtud es templo. dónde la Fama descansa? Lo que dijo apércebí con ánimo fiel y honrrado, pero cuando apasionado vengo Rey a verme en ti, virtud que imitar no veo: por que de amor persuadido, cuando a un músico el oído das a su engaño el deseo. (quien La otra noche un hombrea bastante crédito di, por que en su buen celo vi que procuraba mi bien. vigilante, y pesaroso de que me trújese inquieto un rapacillo indiscreto, si temerario, alevoso, me hablo, diciendo: esa espada, terror de un Rey africano, sirviendo al amor tirano mal se podrá ver honrrada. Tan gran Locura destierra: por que amor locura es, que solo el vistoso arnes, parece bien en la guerra: (tes que aún que amor hace valien- no se entiende encasos tales: por que instrumentos marciales no piden llamas ardientes. Quise responder, mas luego dijo en altavoz: Bermudo, recive en famoso escudo, flechas que tira un Dios ciego. Este escudo es su valor, defensa hallaras en él, si avalerte llegas de él, siempre que te envista amor. Fuele con esto, y pensando que en ti, remedio hallaría, la amorosa pasión mía, que ahora me está abrasando, vine a buscarte, mas veo que tu valor está en calma, pues cuando a Cupido el alma das el oído a un Orfeo. Yo Señor, L.yo Rey augusto; R dejadme. Tienen razón, enojado se ha el león. Elvira, y Leonor, yo gusto de que a la Reina veáis, venid que os está esperando, celoso queda Fernando, con causa Elvira lloráis. Mi don Juan queda celoso. Don Juan, señor, Reven con migo. No tiene el Mundo castigo para un vasallo famoso, como que su Rey le deje cuando opuestos suyos llama: por que da causa a su Fama, para que a voces se queje. A privanza, que aun que sales bella un tiempo en nuestro oriente, más bienes que en tu creciente, diste en tu menguante males: llamete el mundo villana, que errado cnesto no voy, pues el bien que hiciste hoy, te causó pesar mañana. No por que en los Reyes vives pierden de su ser los Reyes; por que tus mudables leyes tú las ordenas, y escribes, (lla que a un que siendo entre ellos be son de tus mudanzas causa, no está la culpa en la causa, si no en los efetos de ella. ,y (creo. De Paz venimos, O yo os Podrase hablar a su Alteza? el que allí está os lo dirá. Buen talle. a gentil presecia. Moros qué es lo que buscáis? hablar a don Juan quisiera. Para que le buscas moro? Para en esa hermosa vega darle a entender que no sufre este valor competencia. Soy primo de Fatiman, moro, cuya Fama eterna, si le cubre losa fría, pisa como el Sol estrellas. Dícenme que le dio muerte cierto don Juan, y es afrenta de quien su esfuerzo heredó que vida un mumento tenga, Solo eso te mueve? . si, humillaras tu soberbia. Eres Don Juan? . don Juan soy. Pues sígueme, guía, (trada, espera. Qué quieres moro? . un Es- que admira con su prudencia dónde le hallaré cristiano? platicando con su Alteza. Saldrá tan presto? . no sé. No le conozco: las señas? banda, y un penacho azul. Quiero que Velasco vea el amigo que en mí tiene. Por Alá que da mil muestras de valeroso el cristiano, ánimo tiene, y nobleza. Para informarse mejor de lo que el Rey moro intenta me llamó el real Bermudo. Si es que me atengo a las señas este es don Fernando. . Moro qué aguardas aquí? . Tu cien que por ser tan peregrina, (cia, con alas de Águila vuela, me trujo a ver de un León la no vencida braveza. Con Muza, un moro valiente, llegué a Palacio, y apenas (lla, entramos en esta sala cuando halló a un don Juan ene cristiano a quien rinden parias mil africanas banderas. Murió a sus manos un primo de aqueste moro, en la guerra que con nuestro Rey de Cordova tuvo el que esta corte alegra. Desafiados al campo van juntos los los, y esfuerza, que lo que tu ingenio alcanza, yo en el mismo campo vea. Con intento de provar, yo mi estudio, y él sus fuerzas salimos juntos de Cordoba, yo muro el Betis besa: sígueme pues don Fernando. Con causa el Cielo laúrea los hechos del noble Estrada; más vamos, para que entienda que si el me iguala en las armas le igualo yo en la prudencia.

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda Tente cristiano valiente, que a tus pies estoy rendido, mide el suelo con la frente, confieso que me has vencido, más que cruel, soy clemente. Hoy gano un amigo en ti. Temes ya mi espada? . sí; levanta, y dame los brazos. Qué peña no hará pedazos quien pudo vencerme a mí: por que por Ala te juro que no está el León más bravo de mi cólera seguro. Noble moro, . di tu esclavo, la livertad te aseguro. como quede en tu amistad: en más que la livertad, no quieres que estime yo deidad e el Cielo soberano que por darte gusto niegue al bravo Zaide mi hermano. Para que al yugo me entregue basta lo dicho Cristiano. De mi palabra te fía, dice mi sabiduria, que ser tu esclava no es mengua: J mejor que ha hablado la lengua, save obrar la espada mía. (do Tarfe es este, Fer y don Fernan es el que viene con él, este es don Juan, . celebrando el gallardo valor deel suspenso le estoy mirando. (da. Fuerte don Juan, e. noble estra Puede asombrar vuestra espada las cuatro partes del Mundo: en que merecéis me fundo. ver en la esfera estrellada. tan raro ingenio español, coronado de los rayos resplandecientes del Sol. Vos entre floridos mayos, dar con solo un arrebol luz a las estrellas todas; mejor que al nembrot de Ro se puede venir a ver (das, vuestro ilustre proceder. Laurel de banderas Godas, volveremos juntos? . soy quien os hade servir. Muza, sujeto a tu gusto estoy, la cruz que el pecho me cruza en fe de mi amor te doy. Quicas cristiano seré, nuestra Católica Fe da gloria a los hombres, . digo que por ganar tal amigo, mal de mi Alcorán diré. Pensamientos obstinados, infierno de mis sentidos, dónde camináis perdidos? dónde voláis desuelados? Si jamás os veis ganados, porque celosa porfía, entristece el alma mía? pero podréis responder, que solo amor puede hacer oscura noche del día. Por que con tal barbarismo me atormentáis la memoria, sabiendo que no hay victoria como vencerme a mí mismo? Salga de tan fiero abismo mi entendimiento, y reciva luz de verdad con que viva, mas ay que si a hacerlo llego, despide rayos de fuego, frágil voluntad cautiva. Callar, y amar? Oh cruel fuerza de amor, que engañosa de la razón mariposa eres abrasado Argel: pero si cautivo en él, no espero en tan ciega calma, que den a mi amor la palma. que mucho que a mi despecho, calle el amoroso pecho la pena interior del alma. Callar, y amar? Oh rigor! Yo callar? mas qué hede hacer, si para más padecer me tiene sin lengua amor. Que me llamabas Señor, me dijo ahora don Diego, sus soles me tienen ciego: turbado la lengua mueve. Que a mí me abrase esta nieve? Que a mí me hiele este fuego? Leonor. Pensamiento tente: el Rey se declara ahora, sauras que mi alma adora; oh riguroso acidente! De amor ephimera ardiente es lo que al Rey atormenta; temiendo estoy, no mi afrenta, mas de un Rey apasionado el poder precipitado. Qué es lo que mi amor intenta? Qué procura? qué previene? Pero morir no es peor? Quiero bien, pero el temor. Su respeto me detiene. Si muere quien celos tiene, muerta debo yo de estar, pues ni aún para procurar, con ingeniosa cautela, saber lo que al Rey desuela, me dan los celos lugar. Hermosa Leonor. . Mi esposo está con Leonor hablando? pene mi amor escuchando, pues ya el hacerlo es forzoso. En hablarte temeroso te declaro mi afición, que a un Rey en tal ocasión, solo amor pone (y no esmengua) cuando silencio en la lengua, (nas, temor en el corazón. Yo Leonor te adoro: . Ape- de un amor tan atrevido el eco llega a mi oído: tú eres causa de mis penas; turbada estoy: . tu condenas mi sosiego a eterno llanto, de oirte Señor me espanto; no me dejes padecer, que estoy tal, que vengo a ser Cisne que mi muerte canto. No parece bien Señor, que te tengas en tan poco, que un mudable rapaz loco pueda más que tu valor: no pienso yo que mi honor te atreverás a ofender, que aún que soy flaca mujer, antes que manchar mi Fama, como el Romano, en la llama dejaré este brazo arder. Mal escucha mi tormento su loca conversación. Leonor a un Rey de León desprecia tu pensamiento? , perdona mi atrevimiento; furia soy rayo, y centella. Doña Elvira sale, en ella podrás señor emplearte, que Elvira sabrá estimarte, es como tu Fenis bella: no has dicho mal; voy me ahora, Ya doña Leonor se fue. El suelo en que pone el pie sirve de trono a la Aurora. De tristeza el alma llora; mas no es esta doña Elvira? Qué belleza. Ra el Rey la mira: que gravedad. . Si también quiere el Rey a Elvira bien? Ciega estoy, y ardiendo en ira. Doña Elvira. . Que me ordena tu gusto Señor? . pedirte. Tengo yo quedar? . decirte; declárate bien, R mi pena. Bívora de ravia llena es mi corazón ardiente. Que esto mi afición consiente? Doña Elvira. . Abrasarelos con el fuego de mis celos. R. Vuelueste? Señor: Redetente, que no te he enviado allamar, para que dejes tan presto este solitario puesto. El Rey me debe de amar. Qué prudencia hade bastar dónde esta beldad preside? Venganza mi pena pide. ̱ Yo adoro tu honestidad. Invicto Rey, mi lealtad con tu afición no se mide. Timbre soy de las mujeres que saben volver por sí, tan conocida por mí como tú por ser quien eres. No es razón que degeneres de tu valor soberano; demás de que antes que ufano venzas mi honesto decoro, podrás ver énjaula de oro preso el sutil viento vano. Ya no tengo sufrimiento: daré voces; mas no es justo que la infamia de un mal gusto manche mi mericimiento. Leonor tiene entendimiento para dar vida a tu idea; en estimarla te emplea, que yo gran señor nací muy humilde para ti, necia con extremo, y fea. Que esto sufra mi real ser? estoy dormido, o despierto? Estoy vivo, o estoy muerto? mas que vida hade tener cuerpo en quien no entra placer: por lo cual, (oh suerte impía) pública la pena mía, que estoy. (oh tormento esquivo) cuando para el pesar vivo, muerto para la alegría. Ruego a Dios. Pero que ruega mi insufrible confusión, si en el mar de mi pasión ciega la razón navega. Quiero salir, que se anega mi amor en un mar de llanto. De mi paciencia me espanto. Tan triste estoy, que no sé si disimular podré. Qué bebedizo, que encanto es este amor? . Hablarele rigurosamente? No: porque es darle fuego yo para que el alma me hiele. Pues sufrir que me desuele u ingrata solicitud, es darme eterna inquietud. La Reina me ha estado oyendo: sufrir quiero, que sufriendo venceré su ingratitud. R. Tanto como yo impaciente, estará triste, y celosa, la Reina Estela mi esposa. Hablarle amorosamente será justa acción prudente. R. Oh qué batalla de Celos temen mis locos desuelos: quien por no escucharla ahora, diera entre algázara mora fin a tantos desconsuelos. Señor; qué eslo que tenéis? que señales son de amante las que dan vuestro semblante. Celos, aunque me abraséis, no quiere mi amor que habléis cosa que a Bermudo enoje. Perlas suyas el Sol coge. No me respondéis Senor? Si le enojasteis amor, haced que se desenoje. Paréceme que os enfada el hablaros yo, y así quiero dejar (ay de mí) la sala desocupada: por saber que esto os agrada, padezca mi pecho, o muera, la despejaré ligera, que cuando propia mujer enfadosa llega a ser ̱ e ae ora mare Qué es esto locos sentidos? Tan ciegos estáis, que cuando la Reina os está adorando pasos abonáis perdidos? Mas como desvanecidos mis ya rebeldes intentos, de ajenos merecimientos se valen para olvidarla, solo es bella en cuanto calla bárvaros atrevimientos. Aflijido estas señor. Cansome don Diego en vano: mas ya que engolfado estoy en mar tan furioso, y bravo, hede morir en sus ondas, o en el puerto deseado, gozar yo glorias de amor, cuando otros lloren agravios. (za Qué es tu intento? . uiar de fues Con las dos? . En verde campo ve un cazador cien palomas, hace su tiro pensando que no hade escaparse una, mas como venga a sus manos la menor de estas palomas, queda contento, y pagado. Hasme entendido? Di y muy bien. Que nos deje Apolo aguardo. Cuándo hade ser? . Esta noche. Breve (Señor) es el plazo que a la razón das; Recon ella pudiera atajar mis daños, mas desde que tengo amor de lo que es razón me aparto. Gran señor, a tus pies tienes tu vasallo don Fernando. Tu mano (Señor invicto) pide don Juan de Velasco, No sin muy grande ocasión los nombres traen trocados. Este moro te presento, que dice es deudo cercano, del Rey moro tu enemigo. Yo también a tus pies sacros, con mi noble frente, rindo la de este moro bizarro. Vencile en batalla yo: el quiso a mi ingenio claro oponer el docto suyo, vencile, y preso le traigo. (cio, Don Juan (gran Rey) me ven- siendo yo el moro más bravo, que del cordoves distrito pisa los floridos campos. Yo que se de las estrellas, planetas, signos, y astros, las influencias celestes, justo estudio de hombres sabios, rendí a Fernando mi ciencia. Es muy sabió don Fernando: es don Juan muy valeroso, con razón puedes honrrarlos, por que no tiene tu Reino dos tan famosos cristianos. De los presos disponed: (zon danos tus pies, Racon mis bra premio yo tales hazarías. Venciendo al Rey Africano, vivas católico Rey. pacifico lustros largos. La igualdad en los sujetos se ve en Estrada, y Velasco. Daldes lluertad. . Ahora que licencia el Rey me ha dado para disponer de ti, quiero cordoves gallardo, que te vuelvas a tu tierra: también a ti moro hidalgo da livertad mi clemencia. Seré como antes tu esclavo, por más que ausente de ti, sustros pise alarves campos. el menor de tus blasones, prudente, sagaz Fernando. es el rendimiento mío, Reescribirse puede en mármol. Conóceme por don Juan, tenme a mí por don Fernando. Luego no eres tú el valiente? Luego tú no eres el sabio? Yo tengo manos, y lengua; yo se tener lengua, y manos. Para ser sabio y valiente, salí con su nombre al campo; yo con el suyo salí, para ser valiente y sabió: admirado me has de nuevo, de nuevo me has admirado. Dios os de vida. Al Rey moro vaya a vencer don Fernando, quede don Juan en León, en su lugar gobernando: porque con aquesto espero adquirir yo triunfos varios. Entienda el Rey que no tiene solo un Ecipión esforzado mi Reino altivo leones, del suyo andaluz espanto, sino que para ofenderle hay tantos de que hechar mano, que como soberbia a él, nos sobran acá Alejandros. Mira Señor que la guerra (do quiere experiencia, y que erran fáciles principios suyos, produce mil fines malos. Mi natural no me llama, para ver en verde llano, ginetes que lanzas bibren, ni infantes de acero armados: que como en cosas de paz lo más del tiempo he gastado, seré en sacándome de ellas como el rústico villano, que para rejir un Reino le sacaron del arado. Yo invicto Rey, como saves, en la guerra me he criado, siendo de mi entendimiento lonoro instrumento claro, el eco de una trompeta, el relincho de un caballo. Pues como gobernará hombre que está acostubrado, ya a formar un escuadrón, ya a dar de noche un asalto, si en tratar de paz, se aparta del arte que ha profesado? Esto hade ser, . no replico. Partid luego, y mis soldados vuestras órdenes observen; harelo así. . A vos os mando, que con mi poder real ejerzáis el noble cargo de Gobernador del Reino: sois mi Rey, concedo, y callo; no replicar a su Rey, es de prudentes vasallos. Mucho, con muy poco amor puede un Rey determinado; que hará pues Rey, que pública muere de un amor ingrato? El tiempo es breve, el Rey mozo, grande el mal, mi pecho hidal- partes que podrán culparme (go, si en esta ocasión no amparo la voluntad de la Reina; demás de que el ser navarro me obliga a hacerlo, pues es Rey de Navarra su hermano. Voy a avisarla, que enesto lo que importa a los dos hago, pues no yerro en procurar de todo un Reino el descanso, que la ocasión que he tenido para haberlo dilatado nasta aqueste punto, fue, por no poder creer que a tanto llegara el amor de un Rey: encamine Dios mis pasos. Celos, que con señorio, tan grande como tirano, sujetáis mi soberano, jamás vencido albedrío. Quien a vuestras duras leyes dio tan grande poder fuerte, que tengan, como la muerte, imperio sobre los Reyes, Mas si para bien del alma, español Catón moderno, furia os llamó del infierno, que soberbia, se desalma por alimentar injurias; celos que no venceréis, si siendo furia, tenéis dentro del pecho mil furias? Llamabas Señora mía? Mortal estoy. Si Leonor. Quién no envidia este favor? Muchos que el Rey recibía de cierta dama bizarra envidia mi amor: Ra tu Alteza tiene superior belleza; Ratengo un hermano en Navarra, que cuando el Rey dé León, por Dama, si principal, imprudente, y desleal, no estimare mi afición, saurá, aún que sea Venus bella, cuando sabió, y valeroso reprender al Rey mi esposo, no dejar vil lengua en ella, No pienso yo que hay ninguna en el palacio real, que atrevida, y desleal, de aquese Indimión sea Luna: por que la menor que ahora te procura a ti agradar, fama quedar podrá hallar en la Fama voladora. Si por que el Rey me habló aquí juzgas cosas que no sor, advierte que este León no tendrá dominio en mí, que yo para no hacer cosa de que se ofendan los Cielos, no hede mirar a tus celos, sino a mi opinión famosa. Pierde esas vanas sospechas, que en mirando mi valor, el rapaz, bendado amor, vuelve a su aljaba las flechas? por que cuando más airadas las despide el arco entonces, sus flechas, que abrasan broces, llegan a mi pecho heladas. Cortar lenguas, no se entiendo con mujeres como yo: no conmigo Reina, no, que mi Fama a nadie ofende: más reservando los Reyes, en cuyo servicio estoy: porque en reservarlos doy nueva obediencia a sus leyes, se qué si injustos enojos lo llegaran a intentar, los supiera yo abrasar con los rayos de mis ojos. No culpes esta osadía, por que humilde hede servirte, que esto (Señora) es decirte la noble entereza mía, que las leonesas matronas, que como yo honestas son, estiman más su opinión, que soberanas coronas. La respuesta te agradezco: por que en volver por tu honor muestras tu antiguo valor; retírate allí, , obedezco. Elvira sale. . Doña Ana me dijo en su cuarto, aparte, que éntrase (Señora) a hablarte, cumplio mi gusto. Aliviana. Pues merezca yo saber en que te puedo servir? Solo en no dar que decir. Quisiérate responder, pero lo que me detiene, es no saber la ocasión de tu injusta indinación. Quién a ajeno dueño tiene recíproca voluntad, bien hace en apercevirse, que no pueden encubrirse, el amor, ni la verdad. Yo he sabido que en mi oscsa, ay ya mérito inferior que a mi esposo tiene amor. Engáñase quien lo piensa: por que de criadas tales se sirve ahora tu Alteza, que en virtud, sagre, y firmeza, dudo hallen hoy sus iguales. Con él os he visto hablar. (no Qué viste más? . Qué algotier os llamaba Cielo. Infierno quiso el alma pronunciar. No niego que aquí me babló Rey que estima tu grandeza, pero se que mi nobleza, ninguna ocasión le dio, para que ofendas (Señora) la más insigne lealtad. que engrandece esta ciudad, siempre ilustre, y vencedora, Si celos imaginados culpan resistencias mías, serán claras fuentes frías espejo de mis cuidados. que entre sus perlas hermosas estarán mucho mejor, que sujetos al rigor de confusiones celosas. Cuando el Rey, a quien respeto, con firme fe me sirviera, no fuera yo la primera, que tuviera a un Rey sujeto: pero cuando más rendido su amor me solicitare, las flechas que él me tirare, no han de pasarme el vestido. Con esto dejarte quiero, hasta que con más prudencia consideres mi inocencia, que en el Cielo justo espero, hecharas de ver que reinas, para hacer estimación de matronas, que en León, pueden de León ser Reinas. Leonor. Mi Señora, Elvira. (os ruego, Qué nos mandas? . Lo que es que no os abrase el fuego de un Rey que sin alma os mira. (rio? Reina Estela. . Que hay Oso. Mi lealtad viene a decirte que el Rey tu esposo pretende. Qué es lo que pretende? Ay triste, D. vencer de Elvira, y Leonor, la fe y honor invencibles: será derrivar al Sol de su trono de rubies. será hallar estando hambriento benignidad en un Tigre. Díjome el Rey su intención, pero fue sin advertirme que no lo díjese a nadie por lo cual, pues que consiste tu quietud, y el bien del Reino en oponerse a sus libres locos pensamientos; sean, (bres, dando a su honor nuevos time tus Damas Leonor, y Elvira de tan justa empresa origen. Llaves tiene contra hechas, presto vendrá que le afligen raviosas penas de amor: dichoso el que las resiste. Hidalgo soy, y vasallo de tu hermano el Rey Herrique; no te descuides señora, que más quiero me castigue el Rey de León tu esposo, que verte un momento triste, que quien tiene amor, y celos, tiene dos penas terribles. Ay Leonor. . Señora mía, mal haces en aflijirte, que lo que procura el Rey no es menos que un imposible: qué haremos? . De la comedia que hicimos del griego Ulises. doña Juana, Elvira, y yo, junto condoba Ana Henríquez, dos vestidos de varón quedaron en ser, Ra prosigue. Las dos con capas, y espadas. siendo soldados, que viven con vigilancia y cuidado, haremos que se eternice nuestro admirable valor, nuestra honestidad insigne: que esperar al Rey (Señora) entre olorosos jazmines, o solas en nuestros cuartos, somos mujeres, y enviste con grande fuerza el amor si ve ocasión, . muy bien dices. Tú (Señora) que en beldad, gracia, y discreción compites con la más bella del suelo, podrás retirada oirle las razones que dijere, para que después humildes reprensiones tuyas, sirvan (me. de que él se enmiende y te estí Llega a mis brazos Leonor, (me , soy tu esclava, el Cielo aní vuestros pensamientos, él vamos Angelico norte os guíe. Cómo mandaste, Señora, viene un rato a divertirte el lusitano; entretanto que Elvira, y Leonor se visten, de este nuevo Orpeo oire (tra? sonora voz apacible. Quiéres que cante? . Que le Romance, y nuevo? . sea triste, para que me alegre yo. Escucha, , silla Fadrique, Desesperado de amor, pisa la escarchada marjen de un cristalino arroyuelo, el bello amante de Dafne. Desprecios llora. Ay de mí que si a un planeta insensible, no solo aflije un desprecio, pero de suerte le rinde, que en su clara hermosa luz influye pálido eclipse; que hará en persona que tiene razón, lealtad, y amor firme, si no atormentarle el alma? Volveré a cantar? . Prosigue el romanze comenzado: paciencia amor, ciego lince. Desprecios llora. no cantes esa copla más. Quién pide prudencia a mujer celosa, pretende que el imposible de hallar firmeza en el viento pierda su valor. . Permite, que una letrilla te cante. Qué valerosas que envisten, para asolar el sosiego de mi firmeza invencible, con balas de celos fuertes, inquietudes insufribles. Por que no cantas? . Aguardo que cantar me mandes. . Finje que en su cabaña un pastor, que grosero sayal viste, se burla de quien ufano, pompa de un Dios niño sigue. nto a un ve Calla; que pues mi suerte permite, que el árbol de mi esperanza de fruto de llanto triste, no es bien que verdes alisos, lenguas del viento apacible, vivan en prados amenos, sin que sus ojas marchite la fuerza del Sol. . Señora, quieres que cante de Tisbe sonoro romance trágico? Quiero que a León admire la constancia de mi amor. Canta el de el famoso Aquiles, cuando vio el troyano imperio, que fue de su esfuerzo timbre. M4. Al arma Troya. Arma amor, que es cierto que se aperciven, solo para destruiros, no enemigos invisibles, sino un abismo de celos, que exhalan trágicos fines. Mirad que locos desprecios dos corazones dividen, cuya concordia pudiera con letras de oro escribirse, si como constante el mío, fuera el de mi esposo firme. Dejadme sola, que quiero, que vuida Tórtola envidie. las penas que me atormentan, los males que me persiguen. No morece su hermo tan mal pago. Maven Fad Quién os aflije memoria? Ver que fui de un Rey querida. para verme aborrecida. No es dios amor, que da gloria. Con pena, poco notoria, niñas que mis daños ven, lloran de un Rey el desdén. Pues memoria no me espanto, que con tan contino llanto lloréis un perdido bien. Entendimiento aflijido, quién causa vuestros desuelos? No menos que ardientes celos que nacen de injusto olvido. Rigor extraño. Vencido de su violencia, intereso padecer con grande exceso. celosas penas tenéis? Si tengo. Pues no os quejéis hasta haber perdido el seso. Voluntad, quién os da pena? Ver que estimándome en poco, proceder, si libre, loco, me deje por prenda ajena. Fuerte dolor. Suerte buena mi temor no me asegura. Sufrid. Dadme vos cordura. Es infierno una mujer, cuando le sobra poder para faltarle ventura. Vengo bien apercevida? Vengo Reina bien armada? Mi bien remito a tu espada; pongo en tu valor mi vida. Tu esposo viene Señora. Retiráreme allí? . Sí. Verasme ser rayo aquí: , mi valor verás ahora. R. Que me quieres amor ciego, de mi gusto ingrata yedra Qué intentas pesada piedra, sepulcro de mi sosiego? Donde con tal tiranía llevas a un Rey, aquíen niegan los rayos con que al Sol ciegan, dos Albas Reinas del día? Mas ya que ciego me abraso en tu fuego amor cruel, favor pido, que sin él, no daré adelante un paso; que cuando violentamente procede un Rey en su amor, pálido inútil temor, es corona de su frente. Al cuarto de doña Elvira se entra por aquí. . Quién va? Un hombre a su puerta está, tan gran novedad me admira. Qué busca hidalgo? . Por Dios que es la voz de Elvira: él acabes Requisiera entrar. . Con que llave Con la que me daréis vos, si puerta, y espada gano. Retírese, que esta puerta, no está para el Rey abierta; Reentraré yo, El intento vano. Estáis vos de guarda? . Sí. Quién os puso hay? . Una Dama, que hade eternizar la Fama: e alma de mi vida di. Si es ladrón que viene a hurtar su más que ilustre opinión, Rey sabió tiene León, que le sabrá castigar. Ladrón! . Ya me va enojando; vuélvase, que si se tarda, es mal sufrida la guarda, volverá a salir volando: que ningún Fevo Español, valiente más que el Dios Marte, estampa los pies en parte donde a penas entra el Sol. Esto le importa, no sea, pues es hidalgo leones, atrevido, y descortes, con quien su aumento desea; que cuando este atrevimiento en el mismo Rey se hallara, de suerte, que procurara violar el recojimiento, que estoy guardando animoso, de quien hoy le ocupa, se, que primero que su fe, estime a un Rey, de otra esposo resuelta, y determinada, sin admitir dilación, ensartará el corazón en los filos de una espada. (cio. No se va? . A un estoy despa- Poco le hade aprovechar; pero por no alborotar gente que guarda el palacio, quiero tomar otro acuerdo, que en quitar a su intención tan mal sonante ocasión procederé como cuerdo. Entrose, y cerró la puerta. Escucha Anajarte ingrata, Dafne que con rigor trata mi loca esperanza muerta; hermosa para mi daño, discreta para mi mal, pues más que verme mortal, temo solo un desengaño: ya que vencido me dejas, pide al Sol su honrroso árbol, mientras que montes demármol mueven mis confusas quejas. Mas ya quemarchito el fruto que pensé hurtar a tus flores, solo al mar de tus rigores doy lágrimas en tributo; cese tan gran desvarío, salga tu luz de mi idea, no más desengaños, sea doña Leonor norte mío Este es su cuarto, entrar quiero. Quién va? . Qué curso veloz ne se detiene a esta voz. (muero: Decid quien sois, Rerabio y hablad, Re un hidalgo soy. Qué queréis? . Entrar quisiera; mejor estáis allá fuera, mi muerte buscando voy. Vuestra muerte? . si. Mas quién me defenderá la entrada? Este valor, y esta espada: R, pareceisme hombre de bien. Dícelo el talle? . y el brío: , soilo tanto que por Dios, que más bondad que hay en vos se encierra en el pecho mío. Doña Leonor es. Qué haré? Hidalgo avisaros quiero, que tiene un Rey justiciero esta ciudad, . bien lo sé. Ay tal rigor? Ay tal calma? Si aquesta verdad sabéis, cómo hidalgo no os volvéis? un Volcán tengo en el alma. Que si su Alteza supiera la ofensa que le habéis hecho, pedazos de vuestro pecho tocaran la cuarta Esfera. No por que el duerma seguro, os determinéis, pensando, que un Rey que está reposando, mal será invencible muro del recato de Leonor: por que cuando recojido (do, duerme un Rey; Re estoy perdí Le entonces mucho mejor verá humano desconciertos, si es cierto, que a imitación del bravo albanes León, duerme los ojos abiertos. No pudiera ser el Rey el que ahora os está hablando? Siempre un Rey visita honrrando, Redice muy bien, . esto es ley que vive inviolable en ellos, que si en lugar de dar honrra, dieran infame deshonrra; quién hiciera caudal de ellos? Pero cuando con violencia, (resolución mal sonante) voluntad de un Rey amante, sin respeto, y sin prudencia, quisiera intentar la entrada, se de quien ocupa ahora, cama que bordo la Aurora, para verla en ella hechada, que antes que amorosa y fiel de a sus congojas consuelo, verán trocados en hielo sus dos lavios de clavel. (jos No os volvéis? . Vuestros eno detienen mi pecho helado: pues siempre al que es porfiado doy yo con esta en los ojos. Fiera, (por que mi tormento te moviera a ser mujer) donde dando envidia al viento, te procuras esconder de mi veloz pensamiento? Donde te vas, y me dejas, refiriendo a mudas rejas, finezas de tu rigor? Piensas que un Rey es pastor que guarda mansas ovejas? Rey soy; aunque despreciado de tu beldad, (si hede hacer discurso de enamorado) mucho menos vengo a ser que hombre que guarda ganado. Yo hede sufrir que te asaves de qué eres cruel? No sabes, que si me enojo de veras, temen mi furor las fieras? huyen de mi voz las aves? Tiempo es ahora. . La puerta me cierras tú. . Y yo Señor; vuelve vívora encubierta, cuando esta cierra Leonor, tengo la del alma abierta: vuelve a darme mi albedrío. Reide cuyo amor me fío, que bárvara ceguedad persigue tu voluntad? No eres dulce esposo mío? Mira Rey que no es razón, que diga el pulgo de ti, que mal rejira a León, quien deja llevarse así de una amorosa pasión. No llores Señora; Ra lloro, por que entre púrpura, y oro el niño amor te desarma, cuando arrogante se arma del pie a la frente el Rey moro. No llores. . Cómo consientes que un moro sin ley te exceda? No es mejor que armado intentes, que la Fortuna en su rueda tema tus hechos valientes? (te, Sepa el Sol, que en diestro Etón el Cordoves orizonte tiñes con vil sangre mora: que es tu esfuerzo desde ahora, un risco, una peña, un monte; que con esto amado esposo, mejor que a ingrato albedrío sirviendo el pecho animoso, desde el Sur al Norte frío se hará tu nombre famoso. Tan obligado, y contento me deja tu sentimiento, que te afirma mi valor, que mayor que fue mi amor, es ya mi arrepentimiento. Si el Rey moro al arma toca, yo saldré de aquesta calma, que arrojando por la boca ponzoría que guardo el alma, vencere su furia loca. Blasone el bárvaro altivo, que si solo un año vivo, tendrá mi esfuerzo leones, para su nombre un cipres, para mi fama un olivo. Ya Reina a muerte condeno fuego que tu aliento aplaca; malo he sido, ya soy bueno, por que es tu valor, triaca de mi amoroso veneno: venga el Rey moro arrogante, que ya soldado, y no amante, haré con rigor mortal, que a mi corona real rinda el morisco turbante. Cuando no fue tu sosiego principio de mi alegría? Pagárámelo don Diego. Ven amada prenda mía. mi desasofiego. Ya los Reyes se han entrado. Bien doña Elvira has andado. De ti gallarda Leonor recive Elvira valor; , bueno está señor soldado. Que el bravo Almanzor murio? Por impensado camino el regio trono heredó Abderramen, su sobrino. Qué al Cielo no teme? . No. Su trágica muerte temo: Que su poder es supremo, es bien que a todos avises. Hade faltar otro Ulises para aqueste Polifemo? Son sus arrogancias tantas, que un Áspid de Libia nace donde el estampa las plantas: si tan malas obras hace, de qué noble Aly te espantas? Dice que en la opuesta zona piensa hallar mejor corona, tierra no han de hallarsus pies: más que Rey bárvaro es, Rey que a ninguno perdona. Abderramán, Rey nuestro viva. Viva Vasallos, pues el peso real sustento, en bronces quiero hacer que el Sol escriba hazañas que ya emprende el pensamiento. Tiemblen de aquesta mano vengativa, el Sol, la tierra, el mar, el fuego, el viento: por que hade ser mi esfuerzo sin segundo, rayo que encienda el aire, abrase el mundo. Véranse en breve tiempo mis pendones, tremolar en los muros montañeses, sin temor (vive Alá) de sus leones, que destruyen mis campos cordoveses. Sepultando sus ínclitos plasones, talando con rigor sus rubias mieses, han de arrastrar mis bayos andaluces, con presteza veloz, cristianas cruces. Platón en ciencia soy, y en fortaleza no me excede el que quiso a Deyanira: humíllese el Cristiano a mi grandeza, pues émula del Sol, soberbia admira. Cortaré al gran Velasco la cabeza, para en parte aplacar mi ardiente ira; triunfaré de Fernando, y con mis brazos, los dos ejes del Cielo haré pedazos. a castigar rebeldes Rey famoso Abderramen jamás al Cielo se atreven, soberbios disinios locos, ni pensamientos valientes. que como su Imperio sacro todo lo que quiere puede: como mosquitos humildes son delante de él los Reyes, armas de fuego le sobran, paraca gigantes de polvo vil, sujetos a infamia, y muerte. Rey que comienca a reinar si adquirir opinión quiere, haga que fines adversos, lo que es, y hade ser le acuerden; que la ocupación de un Rey, que eternizarse pretende, hade ser mirar el fin que después de lustros breves, tuvieron en este mundo, muchos Monarcas, que hoy tienen solo memorias, que hilustran sus hazañas excelentes. Si la ambición le inquietare, en julio César contemple cuan mal a un hombre le está procurar ajenos bienes. Si no admitir igualdad desuelado le trujere, a Pompeyo en frágil barco zurcando el mar considere, para llegarse a fiar, de quien con abrazo aleve, de su poder fugitivo, hizo un presente ala muerte. Si regocijos, y fiestas, costosas varias, y alegres, de sus dormidas potencias fingidas sirenas fueren, póngásele por delante el Griego, que en un banquete, vio en menos de un cuarto de hora, el fin de sus glorias breves. Esto (Abderramen) que he dicho, es lo que más te conviene, que del montañes Estrada, (nuevo Solón, que ser puede, por animoso, y por sabio, admiración de los nueve) decir Rey que hasde triunfar cosa de burla parece. Yo que de Almanzor tu tío soy tan cercano pariente, que en Cordoba no hay quien diga lidad me prefiere. Yo que he estudiado (Señor) cuarenta y dos anos leyes fui delante de ese estrada, raro, y peregrino Fenis, como mendigante estrella junto al Sol resplandeciente, fui como pequeña brasa, opuesta a un monte de nieve, Tarfe, poderoso Rey, ha hablado tan cuerdamente, que en las verdades que ha di- Cielo abreviado parece; (cho cuantos le oyeren hablar, dirán que virtud le mueve, si tú lo dijeres Rey, diré que eres Rey prudente. No injuries (Señor) al Cielo? por que si te ensoberbeces, la corona que el te dio, te quitará de la frente, dándosela a quien mañana, cuando en caballo del Betis quiera salir de palacio, rendidas sienes estrelle. Tú piensas que ese Velasco, famoso leones valiente, no sabrá enfrenar la furia de tus Cides cordoveses? Pues yo, quetambién soy deudo de cuatro difuntos Reyes; yo que en las batallas soy beligero rayo ardiente, me vi rendido a sus pies: mira si en tu Reino tienes hombre más fuerte que yo? Bueno será que escarmienten en solo vuestro castigo cuantos mi enojo obedecen. Prendeldos M. nadie se mueva si aborrecida no tiene la propia vida, . mataldos: M para matarnos requiere que a traidores se lo mandes. No los matáis? Señor tente, por que premio, y no castigo, la lealtad de ellos merece Premio merece el soberbio, el traidor, y inobediente? Sígueme Tarfe. Señor, diez mil cristianos ginetes corren tu reino Qué importa? Es su General. . Qué temes, cuando este alfanje está aquí? Salga en campaña mi gente, que yo haré que la soberbia de esos gallardos leoneses esclava sea de mi furia. Preben al momento Hamete lo necesario, y tu Alí serás mi lugar teniente en esta guerra. . Señor. Sumisiones deja, y tenme por amigo tuyo, el Cielo tu reino, y

JORNADA TERCERA

jornada tercera Pido (Señí de mi justa pretensión quien hoy gobierna a León. Yo he gastado mi edad verde en servir al Rey, y así suplico a uu señoria, que de la justicia mía quisiera tenerla. Habéis servido en la guerra? . He sido terror del moro atrevido. Cuándo? . No me conocéis? Que no muda un nuevo estado! No me acuerdo haberos visto: bien por mi fe. Pues por Cristo, que se sido vuestro soldado; mas de no acordaros vos no es razón que yo me afrente, que ya de la pobre gente, quien solo se acuerda, es Dios. Uno fui de vuestra lista, pero a deciros me atrevo, que es cierto que el cargo nuevo os ha quitado la vista, que quien por otros cuidados, dejó el topo, azar, y encuentro, como salió de su centro, mira con ojos prestados. No entra en el juego que digo el que deslustra el honor, que un soldado jugador merece ejemplar castigo; entra el que laurel previene, para quien deja su tierra por militar en la guerra, juego que mil suertes tiene. Los que puestos semejantes por orden del Rey gozamos, con otros ojos miramos de los que túvimos antes: por que el Capitán famoso, mira para conocer lo que llega a merecer el soldado belicoso: pero el buen Gobernador, como solo hade mirar hazañas que hade premiar, ciega para ver mejor. Si como aquí gobernando, sirviendo al Rey estuviera, en parte donde pudiera ar peleando, mejor soldado os mirara; Que buen despacho. . y así, no conoceros aquí, hace mi razón más clara: porque de honrrados soldados, es en tales ocasiones, dar en lugar de razones, papeles acreditados. Papeles tengo tan buenos, que no los tienen mejores, los que hoy adquieren honores en campos de escarcha llenos; mas como el ser de los dos. No prosigáis; yo veré vuestros papeles, y haré lo que pudiere por vos. Voyme. Y yo Señor? Volved esta noche por acá. Dónde el Gobernante está. Quéle queréis? . su merced. Villano déjame hablar. Señor don Juan yo os suplico. Si por lo soberbio, y rico, a vos os hande escuchar primero que a mí, par diobre, que por la judicatura no daré un higo. . Segura tiene su justicia el pobre, quedó el hidalgo afeitado. pero de mala manera: porque el nuevo don Quíjote, ruego que espejo pidio, no solamente se halló con menos todo un vígote, sino tan desfigurado, que hasta el espejo decía, que su rostro parecía capatillo acuchillado. Viéndose de aquella suerte el inorante Narciso, ciego decólera quiso dar al tundidor la muerte; mas el ledijo. Senor, cierto estoy, que si os tundiera como os aferte, saliera de aquesta empresa mejor. Verdad os trato, y en fin señor hidalgo, no hay cosa tan necia, y dificultosa, como querer de un rocín hacer un lacre ligero, que lo mismo es en rigor, querer que de tundidor me transforme yo en barvero. Entiendes señor? su entiendo. El hidalgo enamorado es el cargo que te han dado; verme libre del pretendo. Este te obliga a emprender cosas que contrarias son de tu antigua profesión: pero lo que habías de hacer para salir de ellas, era ser tú el tundidor. y así, viéndose tundir de ti, libre permisión te diera, para volver a ejercer cargo honrroso militar. Todo un reino hede afeitar? Su tuntidor hasde ser. En que es necedad repara, Necedad? Prosigue. Corta, pues es cosa que te importa, al gobierno media cara: que al hombre que te culpare, podrás decir. Majadero, tundidor soy no barbero, calle el más cuerdo, y repare. Escucha Guzman? . Es nuevo para tu insigne valor el son de un ronco atambor? A marchar toca, . ya entrebo, que de todo se me alcanza, ya que no el todo, una parte. Qué te dice él son de Marte? Qué calles. . Una mudanza puedes hacer a compás; poco de la guerra entiendes. Parece que te suspendes? Qué es de mis armas? . Estas en lo que dices. No ves que es trompeta aquella. Al arma, que el campo moro se arma. Por la fe de montañes que me has admirado. Ahora que administras la justicia, te inquieta de la malicia clara trompeta sonora? Arma es esta que me llama. No me dirás para que? Para que en la guerra, de nuevos triunfos a mi Fama. Pero quien, con tal porfía, toca en aquesta ocasión, al arma en nuestro León? Ya no te acuerdas que envía socorro el Rey a Fernando. Esta es la gente bizarra, que ha llegado de Navarra. Hallo me bien peleando; yo perdigando una vieja. Mas qué tenemos con eso? Si el no perdiere hoy el seso, quiero perder yo una oreja. Guzman. Señor, (nos! a reñir te dispón conmigo. . True- Llover quiere a fe. No es me- que convidarme a morir. (nos, Saca la espada, eso no: disponte, que esto hade ser, no estoy dese parecer que mi madre me mandó, si verdad hede decir. Qué te mando? . Que muriese cuando Dios servido fuese, cláusula que hede cumplir. Concluye, por que se corre el furor que impera en mí, no me sacará de aquí un buey mayor que una torre. Yo reñir estando bueno? yerro más particular, que poner para almorzas diez pepinos al sereno. No me enojes Guzman, . Yo? Riña contigo un Caiman. Tiempo es de mostrar Don Juan el valor que el Cielo os dio. Señor, . Valientes soldados; no lo digo yo, la guerra que el ocio infame destierra es gloria de mis cuidados. Todos ocupen sus puestos. Dame Guzman el escudo. con solo medio estornudo mataré mil moros de estos. Cierre el volante escuadrón pues tiene gente lucida; guardar quiero yo mi vida, que en tan honrrosa ocasión, fuerte, valeroso, y bravo, seré yo delante de él, cuchillo del campo infiel. No fuera mejor de un pavo? No quiero ser el postrero, cuando con tal sencillez, la viene a pedir. . Yo so: el pleito hede vencer yo: quisiera más una nuez, que pedir yo enquillotrado, josticia a un juez injeñero cierto no es por el dinero, sino por que estó agraviado, de que afirméis con malicia, que en lo que yo digo miento. Hable el pobre, Ba estadme aten que lo que pido es josticia. (to, Mire señor. Ya me mira? Qué presto que me miro. Proseguid. . Un hombrefo, que no diré una mentira por todo el mundo. Antiyer perdió aqueste caballero, cierta bolsa con dinero, que ayer vino a mi poder. El pregono, que daría a quien tan honrrado huese que la bolsa le trájese, diez ducados: y a fe mía, que solos eran cincuenta los que yo en la bolsa hallé: fui a su casa, y pregunté por su merced, y ala cuenta el debió de prometer lo que no pensó cumplir, pues me paga con decir, que en la bolsa había de haber diez ducados más, y el Cielo sabe mi verdad señor, que so honrrado, auque pastor: haced josticia, que apelo de este falso testimoño, a vuestro engeño, y bondad. Qué decís vos? . que es verdad; dará su cuerpo al demoño por solo un maravedí, (ta, , que han de ser, según mí quen estos ducados sesenta. Mostrad esa bolsa: . aquí la tenéis señor. M (hombre, que sentenciéis bien. . Si este de rústico traje, y nombre, mas hombre en fin de verdad, como estáis vos, estuviera en lo que decís culpado, ni él os hubiera buscado, ni la bolsa pareciera, que como a nuestra codicia jamás se tiene contenta, para hurtaros los sesenta no le faltara malicia. Este con sencillo intento fue a restituir lo hallado, cosa que en un hombre honrrado causara agradecimiento, pero vos, contra razón, no solo queréis negarle lo que prometisteis dalle, pero afirmáis que es ladrón La bolsa que vos buscáis. no es la que yo tengo, y quiero darla a un villano grosero. (quién, por más que vos digáis? descubre en vos su inocencia) porque fuera un necio yo, alo que dice bien su impertinencia. Señor, . a lo sentenciado, no hay grado de apelación si no es al Rey de León. (rrado. par diobre que es hombre hon Catígome mi avaricia. Quédese con Dios Señor. Por san que es el joez mejor, que enjaminó la josticia. Ya se habrá Vusia olvidado del buen Guzman, pues después que segundo del Rey es. solas dos veces le he hablado. Hame entendido Vusia. entenderme a mi quisiera. Ya soy hombre de montera, que en invierno el vino enfría; ropón tengo ya aforrado: buen humor gastas Guzman. Dícenme señor don Juan. que es Vusia gran letrado, pues presuma que de todo sabe poco, y sabrá mucho. Con gusto Guzman te escucho. Ya yo tengo escrito el modo que requiere este gobierno, para que sin redennción, Vusia no se halle en borrón de patas en el infierno, más guárdolo para cuando que es obra prima. . Que sea tan venturoso Fernando, que cuando en la paz me pierdo gane en la guerra opinión: fuera de su profesión. es loco el hombre más cuerdo. Quién por blanca vara Astrea me quitó el belico peto no anduvo como discreto. Hasde saber que a una aldea, llegó, no poco en collado, cierto amante carácol. que no se acostaba el Sol sin que le viese afeitado. Envío a llamar al barvero en ocasión que no había persona en la barbería, desgustado el caballero habló con la mesonera. diciendo. Honrrada señora, solo aquesta vez la Aurora me ha visto de esta manera: llame luego quien me afeste. Respondiole ella. Señor, cerca vive un tundidor, que tratar suele en acerte; el le afertara, que es fiel. diestro y gentil. Venga luego, replicó el amante ciego. Vino el tondidor, y en él clavando los ojos, dijo. Por que hay falta de barvero, que me aferte (señor) quiero. Yo afertar? No sea prolijo, respondió el ya enjerto encera: en fin por fuerza, o de grado. que a imitación de Hanibas. debe ser el General en la batalla el primero: porque viéndole delante el animoso escuadrón, que cobarde corazón vencer no piensa un gigante? Arma soldados, Qué es esto? En don Juan (cuya prudencia puede gobernar el mundo) cabe tan grande flaqueza, que cuando en la policia de mi reino, que hoy gobierna, debe ocupar con fervor sus generosas potencias, da lugar a que le inquiete la memoria de la guerra? Arma, guerra, . el Rey, señor. Sin duda alguna su Alteza (Juan? me ha escuchado. . Que hay Don Con la ordinaria obediencia, envidiada humildad mía, se humilla a vuestra grandeza. Quién es este hombre? . Señor. La albarda de aquesta bestia, quise decir vive Dios, el ponga tiento en mi lengua. Quién es? . Un criado mío. Soy quien le sirve, y sirviera de mejor gana a un Abad, si los regalos no fueran tan enemigos del alma. Qué es lo que manda tu Alteza? Qué despejes esta sala. Que cupla tu gusto es fuerca: tiemblo por Cristo. Don Juan, de la guerra hay buenas nuevas? que es fuerza que sepa algunas el que siempre trata de ella. Reprensión es esta, quiero escucharle con paciencia. No me respondéis? . Estoy pensando bien la respuesta, que la que a un Rey se hade dar debe ser breve, y discreta. De prudentes es pensarla. De sabios es entenderla, que de no entenderse bien, proceden discordias necias: pero de aqueste cuidado me sacaran los que entran, que de mi mal proceder, vienen a dar justas quejas; vuestra Alteza los escuche, primero que reprenda, sujeto que siempre está metido en cosas de guerra. Fuese, y déjome confuso. (esta? Lleguemos. . Qué gente es Noble, y piadoso don Juan; mira que es el Rey, Gar ya es que sepa a lo que venimos. (fuerza Cómo entrasteis sin licencia en esta sala? da don Juan en ella audiencia. Cómo despacha don Juan? Despacha Rey de manera, que excede al mayor esfuerzo, sucharidad, y clemencia. Cierto cortesano rico, que confiado en su hacienda, para infamar mi opinión inventaba trazas nuevas, me obligó, (por evitar los principios de mi afrenta) a que me quéjase de él: supolo don Juan, y apenas le declaré mi inquietud, cuando hizo que a su presencia el cortesano viniese. (ra, Reprendiole? . De mane que a las puertas de mi casa no llega con media legua: justo es quitar el escándalo. Yo estaba presó por deudas, mas don Juan las pagó ayer: Yo (señor) sobre una herencia, litigaba con un hombre de más caudal que nobleza: llegue a ser pobre, y dos jueces de poca conciencia, y letras, encontra de mi justicia dieron la primer sentencia. Para don Juan apelé, vio el pleito, y como si fuera segundo Jasón famoso, enrriqueció mi pobreza. con sentencia en favor mío. Las gracias de obras tan buenas queremos dalle los tres. Id con Dios. Bien es que vuelda su honor a don Juan. P pongo (señor) en la tierra que tus reales plantas pisan. Don Diego, Señor: quisiera, que sentenciases aquí; mi pleito es este, que pena debe dar un Rey, a quien secretos suyos revela. Responde. . Digo Señor que la gracia del Rey pierda hombre que callar no supo. Don Diego a ti te sentencias, Hase de entender Señor, cuando el culpado no pueda con justa causa alegar dos cosas en su defensa, Es la primera saber. si advirtió el Rey que tuviera guardado dentro del pecho lo que sio de su lengua: por que tiene obligación el que sus cosas revela, de advertir al que las dice que hombre mortal no las sepa, que si se lo dijo el Rey, sin semejante advertencia, para que él lo revelase se dio bastante licencia. Es la segunda, Señor, tener evidentes muestras, de que de ello resultó (gua: más honrra y quietud que men que cuando un vasallo noble el bien de su Rey desea, cuando intentos fieles suyos pensando que aciertan hyerran, no es en negocios de amor, ciego de quien el Sol tiembla, descubrir solo un secreto crimen que merezca pena. Mi justicia está indinada. Quiero apelar a quien tenga memoria de mis servicios. Quién es ese? . Tu clemencia; vuelve a mi gracia don Diego, vivas edades eternas. Verdad te digo, y así, para ser los dos cristianos, nos ponemos en tus manos: tendréis quien os sirva en mí. Si hay ocasión, mil despojos te traeremos cada día: es tan grande mi alegría, que se hallaran en los ojos señales de ella. Hh salido de Cordoba el moro? . sí. Quién es su teniente? . Alí; es valiente, . y comedido. Qué ejército trae? . Sospe que no poco bien armados, (cho traerá treinta mil soldados, honrra nos dará, M, y provecho. Cansados vendréis amigos, id un poco a descansar, desde hoy nos puedes mandar, , y Muchos son los enemigos. Qué tantos son? . Decir puedo que hay Gónzalo para uno (no! cuando menos tres. . S. Bru Tres para uno, y de miedo no me muero aquí? . Cobarde. No tanto, que a un que esto digo, mejor que ser falso amigo, se hacer de mi esfuerzo alarde. Por lo menos bien te pones siempre que hasde pelear. Piensas tú que es encontrar con difuntos Tragantones desjárretar treinta alanos: vive Dios que si me enojo, (jo que hede hechar luego en remo cien lebreles africanos. Al fin se canta la gloria. Si con los moros me dejas, te haré de brazos, y orejas un plato de pepitoria. Fuera regalado plato: por los menos más le quiero, que esperar a que un ventero me venda por liebre un gato. studiante aquí? . Un criad del Capellán mayor es. En qué Gonzalo lo ves? En lo honesto, y mesurado. Cargado de libros viene: será estudiante moderno Retírate aquí; el infierno que de estos Platones tiene: en él, me dicen, que ya suele servir de montante la lengua de un estudiante. Satirico? Bueno está. Decir verdades, es cosa que siempre da honor. (en vano Lucano, Terencio, y Marcial. . Que machucan verso, y roen prosa estos hijos de Mercurio: Pero por qué te retiras? Necio en sus letras no miras, que a las que yo tengo injurio. No eres ya soldado? . Sí; mas podré con tal encuentro dejar de verme en mi centro? Qué harás retirado aquí? Siempre necio? cosa braval Lo mismo me dijo un día cierto gorrón, que comía diez veces más que estudiaba. Tiempo es ya que me entretenga el librejo de Aulo Gelio, pero el Tácito Cornelio. Cornifero lauro tenga; de Comelios trata? Estoro? Miren el capi gorrón, si con Cornelio, o Platón se podrá hacer rostro al moro. Calla digo. Seguir quiero los pasos de este estudiante. Válgame Dios que elegante es en sus versos Homero! De Virgilio, a quien no eleva un arma virvinque cano! No ven el nuevo Lucano? Mas tierno está que una breva. Como si fuera una Dama, se va vive Dios tras él. Dio a Cicerón el laurel con justa causa la Fama. Señor: calla. Esto a ver llego cuando es ora de comer? Alto, el gorrón viene a ser el perro de aqueste ciego. Digo que eres temerario. La aspereza de este monte, que descubre el orizonte donde está el campo contrario, para eternizar mi nombre, me habrá de servir de espía, sino es que la suerte mía traiga por aquí algún hombre, que nos informe mejor del ejército cristiano: el tuyo altivo, y ufano, piensa salir vencedor. son bravos sus cordoveses. No hay de distancia dos leguas, de tus cordovesas yeguas a sus caballos leoneses. No haurás venido Alí en vano, si con secreta cautela, en aquella montañuela, que mejor descubre el llano, puedes poner diestra gente, para que a la retirada, no ofenda contraria espada nuestro ejército valiente. Dices bien, que señorea gran parte de la campaña. Mira que el diablo te engaña. Señores que no me crea este inocente? Pues luego lo hechara de ver. . Penetras con tus elegantes letras los claros muros del Cielo. Que vaya tan poco a poco, por entre aquesta aspereza, rompiéndose la queza con un estudiante loco? Siete horas así? La noche se va acercando. . Por Dios, que pueden servir los dos de caballos para un coche. Ay tal enfado? Ay tal flema? Esto debo a Salamanca, siempre es con sus hijos franca. Siete horas? Graciosa tema. De cuantas cosas criadas tiene este mundo han tratado. Diga estudiante, o soldado? Notablemente me enfadas. Cristianos son: . mi deseo se hade cumplir. . Oh pesar. Calla. . Cómo hede callar, si papando viento os veo. Sin comer? Oh triste calma. Dichoso. Quién? el poeta, que a una plática discreta llamó sustento del alma. Por vida de un fraile lego. Esto a quien no hará seir? Que no pudiera sufrir lo que yo sufro un gallego. (ra. No advertís? . Ten más cordo Moros, vive cristo, y treinta. Que hubo menester pimienta la salsa de tu locura? Tres son. Voyme huyendo; aguarda. Qué aguarde? Viven los Cielos, que la furia de unos celos, (da, que es Rey de espadas con guar no le alcance: . poco importa, que aquel solo supo hablar, mas yo sauré pelear. Ya llegan, de prosa acorta. Gónzalo pues sabe el mundo que fui un Catón gobernando, sepa que soy peleando un julio César segundo; Seré como antes he sido ravo de sus medias lunas. Pésame de que en ayunas los galgos me hayan cojido, pero si callar y obrar es de este mal el remedio, para solo echar por medio me comienzo a santiguar. Cristiano rinde la espada. Cristiano, estando aquí dos? Con quién hablo? . Vive Dios que no me ha tenido en nada. Yo morejos por mi parte, puedo afirmar sin temor, que no tiene más valor en su quinta esfera Marte. (do, Qué dices? . Que solo un de de los que en la diestra mano tiene mi esfuerzo asturiano, puede causar torpe miedo. Treinta sois, y dos nosotros: basta hablador; . si lo soy, cuenta de ello al Cielo doy, no a perros como vosotros. Dígalo el valiente Estrada, que es el que viene conmigo. El General? . Esto digo: por que no acompaña un nada a persona que es el todo. Gónzalo soy, Gonvalón, que mejor que traganton doy cuchillada de un codo. Yo soy quien estando airado da cien higas a Cupido. Por san Pablo que he mentido en todo cuanto he garlado, que si me llega a enuestir su morisqueja crueldad. con tanta facilidad, como he sabido mentir, los que el rostrazo me ven, me verán las herraduras, que esto de quedar a escuras, jamás me pareció bien. Noble Fernando de Estrada. Con esta hasde hablar primero. Tente que soy Caballero: noble es también esta espada, Resuelta gente atrevida es la que me está escuchando. (do Qué importa? . Temo Fernan que aquí te quiten la vida, (tos que a un que das envidia a cuan vienen a sombrar de Alí, bastando yo para ti, mal podrás vencer a tantos: por que aquese impertinente, bien claro nos da a entender, que tiene de bachiller mucho más que de valiente; confirman la opinión mía sus arroganto razones: por que vendida a pregones es falsa la valentía. En la batalla campal, donde verás mi valor, quiero que me des honor, valeroso General, que contigo cara a cara, pelearé bravo español, desde que saliere el Sol hasta no ver su luz clara. Si me vencieres, que lauro me estará mejor, que ver, que el que pudiera vencer al que mató al Minotauro, me vio a sus gallardos pies, mas si tan dichoso fuere que en el campo te venciere, no pediré otro interes, que el triunfo de la victoria, que vencer a un vencedor, viene a ser Cielo de honor, que da en este mundo gloria. Bravo moro: , y estoy cierto, por lo que de ti colijo, que el evanjelio te dijo; ya me contaba por muerto, pero que te vuelvas pido, Mas que justa razón es, decir que un hombre cortes, nacio para ser querido. Eslo el moro con extremo: llámale desde este día espejo de cortesía, Vámonos. Qué temes? (ros, Temo, no a Tigres, ni a humanos to- mas si me anochece aquí, que el ayuno hará de mí lo que no hicieron los moros. Cuando mide esta campaña el furioso Abderramen, mel dnradar leroyes hazaña. Querrá después que le den los Hanibales de España renombre de valeroso, de prudente, y cuidadoso Estara, si viene a mano, viendo algún desdén villano. Infame hablar licencioso. Caballeros mal parece que digan del General, sabiendo lo que merece, que faltar hoy, es sental de que amor le desuanece: mas aún que mi sangre mora en bosquejo a Cristo adora, quiero advertirles aquí, que quien no se mira así todo lo que es bien imora. Bien se, podrán responder, de belico acero armados, que no debe reprender tan valerosos soldados un moro que llegó ayer. Bien se que los más dirán. Cordoves Muza sultan, en frena la lengua loca, que enojará virtud poca cristianos que timbres dan: pero como su malicia el justo límite pasa, mi razón fundo en justicia: porque el murmurar abrasa los polos de la milicia. Cuanto aquí han dicho condeno, que el General es tan bueno. Solo tú dirás que nó. Furias vierto (hidalgo) y cuando tu mortal veneno. Habla más bien. . Enseñarme quieres tú a hablar? . Vive Alá que si aquí llego a enojarme, que en el Cielo? . bueno está: pero quiero reportarme. Nacerá mi indinación de aquesa reportación. No te engañe tu imprudencia, que el hablar mal en ausencia es rueca del corazón. Moro. Chistiano. Qué es esto? Si no me decís lo que es. vereisme aquí descompuesto. Con quién hablas? . Con los De tu proceder honesto (tres estaba yo mormurando, (que tiene ya don Fernando soldados murmuradores) dijéronme estos señores que me enméndase callando, pero cuando, agradecido al haberme reprendido, debiera estimar su celo, puse por testigo al Cielo de haberme de ello ofendido. Esta es la verdad, y así merezco cualquier castigo. Aún que mormures de mí, hasde ser Muza mi amigo. Lo que ha pasado por ti pasará por mi mañana. Siempre la gente asturiana; O gran discrecio, G, gran nobleza, ha tenido por bajeza, ser de condición villana. Estos señores lo han hecho como quien son, y si en algo puedo yo ser de provecho les serviré a fe de hidaldo, la envidia me abrasa el pecho Bravo Estrada, . Capitán. Ven. (señor) te seguiran, para hacer sus lanzas rajas, cuantos entre roncas cajas famoso lauro te dan. Mira (Señor) en hileras, entre dulzamas suaves, mil africanas banderas: suspenden de varias aves alas como el Sol ligeras. Venid, veréis lo que hago. Pasen el Estigio lago estos siervos de Mahoma. Armate, y el bastón toma. Cierra España, Santiago. Cierren por cierto, que yo con una bota de vino cerrara de mejor gana. Yo esperar los dulces filos (do de alfanje que a un hombre arma parte por medio? San Lino, rueca para hilar me fecit: pero qué intento? qué digo? No sois montanes Gonzalo? No tenéis viriles bríos? nuistamos. Fuertes moros, honor del presente siglo, no desmayéis. . Envistamos. Noble soldados de Cristo, pues observáis diligentes sus mandamientos divinos, tiemble el moro, y vuestra Fama llegue desde Duero al Indo, para que remotas gentes os den el lauro debido. Buena anda la chirínola: pero a qué aguardo? Yo envisto. Jesús, y que filisteo me espara junto a aquel risco! Pues soy yo David hermano? No tanto rigor amigo. Yo renir con un gigante? Mal lo entiende por Dios vivo, que soy de corona, y se mas lenguas que Calepino. Mostrad valientes soldados el noble valor antiguo de vuestras ilustres casas. ̱ ̱o sde de memaldan. se hade ver si tenéis honrra. Si fuera guerra de micos, para enuestir el primero armárame de un chorizo. Pero guerra de hombres galgos? Jesús, y que desatino. Muerte de torresnos quiero: por que es gran devoto mío el cochino de Antón santo. Dónde vais advenedizos? Pensáis ganar honrra huyendo? Victoria Españ Esto pido, por que no me diga alguno que tengo algo de judio: pero gente viene allí, moros son, yo me retiro, que entre estos ramos seré, zorra que asoma el ocico, para a su salvo hacer presa en un polluelo perdido. Que no me quieres matar? Si el Cielo cortés te hizo, también te habrá hecho Alí más valeroso que Emilio, por que el esfuerzo del pecho de la cortesía es hijo. Roto el ejército moro pisa levantados riscos, huyendo de nuestra furia, yugo que humilla al altivo. Yo que como el primer César, con piadosos ojos miro, tu adversa suerte infeliz, como el buen suceso mío, quiero que libre tu vida un bayo que es Hipogrifo: por que amistades como esta merece el que es comedido. Huye Alí. . Mal me aconsejas: por que si a mi Rey estimo, como hede poder huir, dejándole aquí cautivo? Tu esclavo soy que es más honrra: por que con aquesto evito la murmuración del bulgo. Ven valiente Alí conmigo. Mi señor, y un moro son, Pero que hago aquí baldió, cuando puedo cautivar cien moros como unos pinos? Mas otro escuadrón se acerca. Date a prisión Rey invicto: no se si sois nobles. . somos hijos de algo conocidos. De quién me fiaré? Den por que a un que soy enemigo de la seta mahometana, no lo soy de quien ha sido Alcides de mi nobleza. Socórreme Muza amigo. Ya niegas a Cristo Muza? Antes de negar a Cristo, será mi pecho sustento del pez salteador del Nilo Pues di por que nos impides la prisión de un Rey vencido? Por que aunque ya no es mi Rey como a Rey le he obedecido. No hade dar Abderramen real alfanje, en sangre tinto, si no es al famoso Estrada. Al valor tuyo me humillo. Alcad (gran Señor) del suelo: noble moro, . peregrino. Venid. . Quién me viere a tan triste, y tan abatido, (quí, no dirá que fui el que hoy pensé ver al Sol con grillos, Seguro está el campo ya; nadie viene, y a un tobillo se me ha bajado el temor mientras he estado escondido. Ánimo Gónzalo, y vamos donde haya jamón cocido, sabrosa anchoba, aceituna, pan tierno, y sin agua el vino: porque en tales rompimientos, gana el menos atrevido, piernas de palo insensible, mendigos ojos de vidrio, si menos hoy media nalga, mañana en el rostro un chirlo, trances de que debe huir hombre que fuere entendido. Escuche Vusia: . di. Para gobernar mejor, haga el buen Gobernador lo que traigo escrito aquí. Almuerce por la mañana seis onzas de letuario, manjar poco necesario, cómese después con gana. Ya disparatas, espere. Espere? Gracia escojida. Para ningún hombre pida lo que para si no quiere. Coma después poco, y bueno, pues de ello hay sobra en la plaza, por que el ingenio adelgaza un caponcejo relleno. ojo de gallo le sobre, grande taza, y veces tres, pero esto hade ser después de haber escuchado al pobre. Agrádame el pensamiento, lo demás no vale un cuarto. Por qué? . Por que vientre harto mal escucha a un pecho hambrién Moral estas. G.moras cómo, (to pero escuche, que prosigo. Si hubiere falta de trigo, no llevando en los pies plomo, sino veloz ligereza, fortalecida de amor. remedie el Gobernador mendiga ajena pobreza: que el que gobierna hade ser hombre anchaso en tiempoangosto, que Gobernador Agosto, convierte el dar en vender. Esto hade ser la merienda. Qué tal la cena será? Para cenar pedirá. (mienda, Qué Guzman? . Una enco- con que ilustre su memoria, por que mañana no olvide lo que hoy el pobre le pide. Aquí paz, y después gloria, Consejos son importantes. Tal vez entre cuatro alisos hallan prudentes avisos los hombres más elegantes, mas discretos, y ingeniosos, Acordaos señor don Juan. Patente de Capitán os ha dado el Rey: A gloriosos. Dejad lisonjas. A vos, luego que yo le hablé, os hizo su primer caballerizo; id a servirle los dos. Recto juez: e. gran caballero. Guzman amigo, . Señor. Qué hará ahora mi Leonor, Alba hermosa, por quién muero? Linda pregunta. Estará tu doña Leonor cenando. Su hermosura estoy mirando? Guzman que hermosa que está. Desde aquí? . Su luz me abra Rompe amor mármoles duros? (sa No, pero es lince, y m de finos diamantes pasa. e tan. Don I Señor. Victorioso viene Fernando, que así me lo escribe en está a mí: es valiente, y venturoso. Que llega me han avisado, salid vos a reciville. Voy gran Señor a decirle lo que de su bien me he holgado, L. Algo contento estoy, pero no tanto que en viendo las dos causas, que sujeto me tuvieron a ser Argos inquieto, no celebre el desdén de ellas con llanto. De que suspire, y llore, no me espanto, que aún que es amor tirano dulce objeto, su vigilante ser, libre, imperfeto, fue acibar para mí, y odioso encanto. No quisiera ver más tan fiero monstro, pero es mayor sufuerza, y culpo en vano estrella al parecer conmigo esquiva: que soy como que el tiene herido el rostro, que a un que cura la herida el cirujano, queda la señal de ella siempre viva. Para hablar a Don Juan. . Agua que me ha abrasado este fuego. El Rey es, volveré luego. gua amigos, que la fragua del ya despierto amor mío comienza a arder. Venga un mar, por que se no hade bastar el cristal del mayor río. (go Venga, por que es grande el fue qué abrasa mi corazón. Qué hoy Fernando entra en León? Para abrasarme Dios ciego, rayos de otro Sol me ofreces. Ay tal crueldad? . El Rey es; de don Juan sabré después la verdad de esto. Enmudeces, por que ves sin alma a un Rey? pero cuando tienes lengua. si no es para nuestra mengua. Bárvaro de Extraña ley, habla, pues tu fuego toco, mas para los aflijidos no tienes ojos, ni oídos, gigante Dios, niño loco, triste infierno, donde en pena infinitas almas tienes, siempre escaso con tus bienes, franco con la hacienda ajena. Por que traidor nos saludas con salutación de paz, si son, mudable rapaz, tus besos cómo el de judas? As gua. Si no son antojos, agua os daré yo señor, que del pozo de mi amor son manantiales mis ojos. Con agua podré serviros, por que son, para sacarla del pecho donde se halla, arcaduces mis suspiros. No llores Estela bella: que ya para desterrar las nieblas de mi pesar, eres luminosa estrella. Tú lloras verme en tal calma, yo el contemplarte celosa, que como tu luz hermosa, tengo tu pena en el alma. En este punto, (oh rigor) decid señor, Reque iba a verte, vi mi bien, (oh trance fuerte) allí a Eluva, aquí a Leonor. Quede (perdóname Estela) como el que sin luz camina, que, amor y ocasión, es mina que con poco fuego vuela. Como abrasado Faetón, agua pedía, y no via que dos danubios, podía darme el mar de tu afición. Siempre que me oigas quejar, ponte delante de mí, traspasaré Estela en ti pena que me hade acabar. Mas ya he pensado el remedio. (jas, Qué es aquesto? . Roncas ca- Don Fernando viene. . Oh lorio, llama a Elvira, . a Leonor lla (ma. Con más despojos quisiera llegar (Señor) a tus plantas, pero quien da lo que tiene a cuanto puede se alarga. Aquel es Abderramen; este Alí, cuyas hazanas memorable historia piden. Prendio al Rey Muza, que basta, para en sus valientes hombros tener la esfera estrellada, que demás de que él, y Tarfe, siguen ya nuestra fe santa, puedo decir que por ellos vencí la campal batalla. Vuestra Alteza se levante, que mi piedad no se cansa de hacer bien a los rendidos. Tu cautivo soy: imañana se tratará de las paces. Alcántara, y Calatraba, tienen para Tarfe, y Muza, dos encomiendas guardadas: habitos les doy con ellas; premias (señor) sus hazañas. Aquí están Leonor, y Elvira. Dad vos Fernando de Estrada la mano a Elvira, , su esclavo no merezco ser; . el alma lo hade ser vuestra, mi bien. Mirad don Juan que os aguarda la belleza de Leonor. (África Que mayor bien. . Toda el de tu heroico nombre tiemble. Hago mi Almirante a Estrada, mi Condestable a don Juan, rijas mil siglos a España. Don Diego Holorio: os señora, vos lo seréis de Navarra, (no, que así lo he escrito a mi herma Guzman, no ves lo que pasa? No se acuerdan de los pobres. Callen cartas, y hablen barbas. Pues yo señores que he muerto mas moros en la batalla que come un cartujo acelgas, hede quedarme en las pajas? Toma Gonzalo esta joya, , Mayordemo de mi casa (Cielo te hago Guzman. . Vive el que hade haber mula, y gualdrapa uizman; tengo poca ciencia, Goba Y aquí senado la igualdad en los suje pue el sa per