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Texto digital de El heredero del cielo

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Lope de Vega Carpio
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El heredero del cielo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/heredero-del-cielo-el.

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EL HEREDERO DEL CIELO

Quién si no tu fabricara viña de tanto primor. Tan celestial Labrador solamente la fundara. Que lindo sitio escogiste, que fértil campo buscaste. Que firme torre fundaste, que hermosa cerca pusiste. Este valiente Lugar su grandeza merecía. Bien hiciste si algún día tú mismo le has de pisar. Todo cuanto pude hacer en esta fértil campiña hice por mi amada viña con mi saber y poder. Yo estoy contento en extremo de que los dos la guardéis, porque como en ella estéis ninguna desgracia temo. Ya no tengo que avisaros de como se ha de guardar, que bien sé que por velar queréis los dos desvelaros. Yo me tengo de partir, aunque siempre en ella estoy, pero en efecto me voy, no tengo más que decir. Como en mi lugar quedáis, mi ley se encierra en los dos. Ella fue como de Dios, y entre los dos la cifráis. Fiad de nuestro cuidado, o celestial Labrador. De dos amores amor, quién no ha de estar confiado? Yo he puesto el cuidado mío en aquesta viña hermosa, y en la guarda cuidadosa, que de vuestros ojos fío. Dos Argos habéis de ser, pues con más ojos que estrellas, todas estas cepas bellas habéis de guardar, y ver. Un pampaño solamente no habéis de dejar cortar, ni por cerca, o puerta entrar extraña y bárbara gente. Porque solo para mí quiero de esta planta el fruto. Cómo señor absoluto se te debe todo a ti. Tu Labrador Celestial labraste el cielo, y la tierra, cuanto ella en su centro encierra, y él en globos de cristal. Tu señor en siete días, la luz, el aire, las aves, los peces, los montes iraves, el fuego y las aguas frías. Tú los árboles y flores, las hierbas, los animales, blancos, y rojos metales, piedras de varias colores. Tú el hombre, que fue favor, a tu amagen soberana, tú diste a su forma humana alma de tanto valor. Tu Señor de tus potencias la diste un adorno tal, que cifraste en su caudal infinitas diferencias. Descansaste del cuidado, y ahora estarlo podrás a donde dices que vas de la viña que has fundado, pues nos encargas su guarda. Llamad los Arrendadores, que de tales Labradores fértil cosecha la aguarda. Ah de la aldea del mundo, Sacerdocio, y pueblo Hebreo. Que me aumentas en deseo aquesta viña que fundo. Ah venido el Mayoral? Aquí estoy. Danos los pies. Esta viña amigo es gran parte de mi caudal. Querría que se lograse este arrenda miento mío, pues de vosotros lo fío; y que el fruto que rentase le diese mayor aumento, que a mi noble condición en tenerla en posesión basta para estar contento. Buena gente parecéis, bien me agradó lo esterior. Haceisnos merced Señor por nobleza que tenéis, que bien se conoce y sabe, que el bueno solo sois vos. Quién ay, ni ha de haber que a co ese nombre no alabe? (Dios otra vez os han servido mis mayores en el Templo. De ellos tomad el ejemplo, la misma obediencia os pido. Melchisedech me ofrecio en aquel tiempo gran fruto, Abimelech por tributo, hasta su sangre me dio. Cuando mandó degollar Sanl, de su Efhod vestidos los Sacerdotes ungidos, porque en el sagrado Altar dieron el pan a David; en fin desde Arón fiel hasta el llamado Samuel los que han pasado advertid. Y vos también pueblo Hebreo mirad que estáis obligado al mismo amor y cuidado, satisfacción, y deseo. No perdáis de la memoria la historia de Faraón, que de vuestra obligación es la más famosa historia. Mirad porque sin recelo paséis el mar desigual, formar sendas de cristal entre paredes de hielo. Mirad la tierra desierta, que tan fértil visteis ya, de aquel sabroso mana; como de aljófar cubierta. Mirad las altas victorias, que os di de tantos contrarios, queces y Reyes varios, ley, templo, triunfos, y glorias. Mirad también los castigos, que como tengo poder, les suelo a veces hacer escarmentar mis amigos. Esta vina corre ya por vosotros Sacerdocio, y pueblo Hebreo, un negocio preciso, priesa me da. Es forzosa mi partida, (cia y así os encargo en mi ausen- fidelidad, y obediencia. Será tu ausencia temida, como tu presencia fuera. La vina dejo cercada, y de los que veis guardada, que la velen dentro y fuera. ste es el amor de Dios, y este del projimo, aquí se encierra mi ley, que así contiene preceptos dos. Aquí todos se reducen, si sois buenos Labradores, veréis que vuestras lavores, en los ojos de Dios lucen. Con el quedad. Qué bondad! que piedad! . Es padre en fin. La viña será un jardín. Mostrad ausentes lealtad. A la fe Prójimo hermano, que amaros con limpio pecho resulta en nuestro provecho. El Labrador soberano nohizo ley que no fuese fundada en el bien del hombre, porque ninguno se asombre, que a obedecer las viniese. Voto al sol que he de quereros. Prójimo como a mí mismo. Vos amor sois un abismo porque si añadiese ceros al primer número amor, mas que arenas tiene el mar, no era posible igualar vueltro divino valor. Amar a Dios es precepto, que el más bárbaro lo guarda. La viña ha de estar gallarda, gran cosecha me prometo, con veros tan obedientes. Oye pueblo Hebreo aparte, que tengo un poco que hablarte, de aquestas guardas que lientes? Todo lo que es sobrestantes. nunca los pude sufrir, que no se puede vivir con dos Argos circunstantes. Ya hecho el arrendamiento, que tenemos que pagar, porque nos han de mirar hasta el mismo pensamiento. Yo quiero querer a Dios, claro está pero también. No digas más. No hablan bien (de, los dos, amor de los dos. Pues si el projimo me ofen- cómo le tengo de amar? En llegando a murmurar, fuego en la viña se enciende. Vive Dios que es fuerte caso querer a quien me aborrece. La opinión que al honor crece se desmaya en este paso. Echemos estos preceptos de la viña, y vengan otros, o guardémosla nosotros. Qué Dios a tales sujetos la vina criada encarga? Amor sus secretos son. No está sana la intención cuando la lengua se alarga. Lo que tarde se ha de hacer ejecutarlo tempraño, Amor celestial y humano yo he de amar y aborrecer lo que a mí me diere gusto, que por eso mi albedrío ya no es de Dios, si no mío. Como Sacerdocio injusto hablas con tal libertad? Salgan de la viña luego. Pueblo Hebreo siempre ciego tu intentas tan gran maldad? Salgan luego, que esto es nuestro, que ya Dios nos la arrendó. De Dios es lo que él os dio, aunque el albedrío es vuestro. Dejémonos de razones, y salgan luego de aquí, esto es mi hacienda. Eso sí, a dios villano te opones? eras tú quien me decía, que me habías de querer? Y no puedo aborrecer, si la voluntad es mía? en mi viña quiero hacer lo que a mí me diere gusto. Vamos amor. Qué disgusto para el Señor ha de ser ver tan grande ingratitud. Amor él sabrá vengarnos. Qué haremos? Tratar de holgarnos, pues hay edad y salud. Van lejos ya los preceptos? Lejos de la vina están. Oh que de cosas dirán. Callarán si son discretos. Por la viña no sé quién entró como está sin guarda. A dónde dama gallarda? Pareciome el campo bien, y andando cogiendo flores con que su prado convida vi aquesta viña florida, y entre a pediros señores de ella me dejéis cortar lo que baste a mis antojos. Quién sabe entrar por los ojos, bien puede en la vina entrar, mas decidme vuestro nombre. Yo me llamo Idolatria. Ansia de veros tenía, aficionado a ese nombre, dadnos a los dos los brazos. Vuestro término cortés me dice que justo es dé tan amorosos lazos. Bien os podéis prometer firme y segura amistad, Hola tañed y cantad. La señora habéis de ser de la viña, y aún del pecho. Vaya un baile, y sea de amor. Esto si que no es rigor de tantos preceptos hecho. Si os quiero querer a vos, porque me lo han de quitar, que yo no quiero negar, que es muy justo amar a Dios. Y si el projimo me enoja cómo le puedo querer? si él me enseña a aborrecer, y lo mismo se le antoja. A la Diosa Astarte, o Venus, que adoraban los Sidonios, los pastores hacen fiesta por selvas, prados, y sotos. Porque les diese ventura en el discurso amoroso de sus firmes voluntades, hasta el dulce matrimonio. Todos hacen reverencia al simalacro famoso, donde su imagen de mármol hace cielo un nicho de oro. Y tomándose las manos, dicen con alegre gozo, ayudando el monte y valle a sus ecos sonorosos. (ir. Al cabo de los años mil vuelven las aguas por do solían Desde los hijos de Adan comenzó la idolatria, que ya oprimida vivía con los que a los hombres dan. Mas cuando pensando están, que en ella quiere vivir, al cabo de los años mil vuelven las aguas, Soberana Diosa, Venus de la tierra, recibe las flores de prados y selvas. Y danos ventura con que siempre sea nuestro amor pagado sin celos ni ofensa. Libranos señora de agravios de ausencia, y de sinrazones por desdenes hechas. Que si tu Diosa de amores nos quieres hacer favor, las alas del Niño amor coronaremos de fiores. Esta si que es dulce vida, llena de contento y gloria, toda la pasada historia Sacerdocio se me olvida. Ausente está de esta tierra el Labrador Celestial, pues todos lo pasan mal, siempre el que se ausenta yerra. En aquesta Diosa adoro, ella goce del tributo de la viña. Cuando el fruto fuera de racimos de oro, solo a Venus le ofreciera. Cansámonos ya los dos de las promesas de Dios, que solo quien ama espera. Y si no le amamos tanto, que sirve tanto esperar? A las piedras puede dar vuestro sentimiento espanto. Cuando de Egipto os sacó, no prometía a Iira el tierra que mánase mi el? pues cuarenta años tardó. Las promesas de Abrahan, Isacy Jacob, qué es de ellas? y el exceder las estrellas los que suberdiendo van. Que es del hijo prometido, ea vámosle a adorar, y a Astarte en su sacro Altar; de verde laurel cenido. Hoy seréis mis convidados, una fiesta os quiero hacer. Tú sola mereces ser dueño de estos verdes prados. Entre tu gente en la vina, ya el Labrador se ausentó, que no hayas miedo que yo a ninguno de ellos riña. Presto verás que es vivir, sin preceptos que guardar, ea volved a cantar, lo mismo podéis decir. s Al cabo de los años, Como se llega el tiempo mis Pastores, que de mi fértil viña coja el fruto en años que a racimos como flores. Quiero como señor suyo absoluto, que vaya alguno, y cobre justamente de los arrendadores el tributo. Yo pienso que la he dado a buena gente, dicha de los señores de heredades, si quieren que el valor se les aumente. . Aunque esto digo, entiendo sus maldades, y se lo que en la viña pasa ahora, y de esta gente vil las calidades. Bien se también que su deleite adora, y a lo que su traición ha de obligarme, puesto que libre su castigo ignora. En efecto yo quiero aprovecharme pastores del provecho de mi renta, y en sus fértiles frutos deleitarme. Porque los que la tienen a su cuenta quien duda que los den con mucho gusto? alquiera de nosotros se presenta a hacer el tuyo, y nos parece justo que goces la cosecha de tu hacienda, pues que no te la pagan con disgusto. Quién quieres tú que este camino emprenda. Vaya a cobrar los frutos Isalas, y cuando alguno el censo le defienda irá para más fuerza Jeremías. Pues antes de nacer santificado quise escoger para las cosas mías, tras el irá después mi primo amado. Que quiero que dé voces en desierto, aunque mal de los Reyes he escuchado, ya miro cada cual de los tres muerto. Pero a quien más que todos ellos vale, aunque tesoro entonces encubierto, todo teñido en sangre al campo sale. Y detrás de la viña en un madero, que no hay dolor que a su tormento iguale, manos y pies le clava el Pueblo fiero. Y mudo al sacrificio está postrado como a las rojas Aras el cordero. Quién apenas señor dé tu calzado merece descalzar el lazo de oro, cuan bien ira de tu embajada honrado, iré como se debe a tu decoro. Y ójalá que la viña dé tal fruto, que aumente de tus glorias el tesoro. A se que ha de costarme su tributo tanta tristeza si en mi pechoscabe, que tiemble el cielo, el Sol se ponga luto. Algunas nuevas de la viña sabe. A la viña viñadores, que sus frutos de amores son, a la viña tan garrida, que sus frutos de amores son. Ahora que está florida, que sus frutos de amores son, a las hermosas convida con los pampaños y flores, a la viña viñadores, Relincha cuerpo de tal vinador dichoso a prisa, que ya las fuentes con risa vierten dichoso cristal. El monte y las varias aves te ayudan con blandos ecos, que hasta en los peñascos huecos sueñan relinchos suaves. Entre todo forastero en la viña a su placer, licencia doy de comer, y que no se guarde quiero. Saquen, destruyan, concluyan con la vina, y no reparen en quien las plantó, ni paren hasta que en fin la destruyan. No toman mal la licencia, que mil varios animales, viendo que hay portillos tales entran sin ver resistencia. No permitáis heregias, pues basto en la viña yo. Heregias, cómo no? entren también Simonias, véndase todo, no quede solo un sarmiento. Es error, que conservarla es mejor, pues daros provecho puede. Que oyendo tales razones, dirá el dueño con razón, que su casa de oración hacéis casa de ladrones. Una vez determinados a perder respeto al cielo, vaya la viña de vuelo, montes se agosten y prados. Y no haya alguno por quien nuestra lascivia no pase, todo pájaro se case, y todo animal también. Coronémonos de flores, viva la presente edad. Un hombre viene Cantad. A la viña viñadores, que sus frutos amores son, a la viña tan galana, que sus frutos amores son, de color de oro y grana, que sus frutos amores son, cubre de bello y flor cana los racimos de dos en dos. A la viña viñadores, que sus, Hola vosotros que estáis en esta viña que planta el Celestial Labrador, de esta suerte se trabaja? Así se cogen las ubas? así la cerca se guarda? así se pisa el racimo? así se tienen las tablas? Así se recoge el fruto, que para el dueño se saca? que bien ocupáis las horas en su cuidado, y labranza? Pues advierte que me envía a que sepa lo que pasa, y cobre todas sus rentas. Quién eres tú que nos hablas con esa licencia? . Soy un Profeta de su casa. El año que murió Ocias, en un trono de altas gradas, visitando al Rey en torno, y un templo de lavor rara. Sobre el vi dos Serafines, cada uno con seis alas, dos le cubrían los pies, y dos la divina cara. al volar las otras dos, tres veces Santo clamaban, ay de mi dije, y apenas pronuncié algunas palabras, cuando un Sera fín tomó una viva ardiente hacha, con que me quemó los labios, y dijo Dios en voz alta, a quien tengo de enviar? y yo que ya limpio estaba dije, gran Señor, yo iré, Luego Isaias te llamas? Ese es mi nombre, mirad si me podréis dar la paga de la renta de la viña. Pues no? de muy buena gana, ven conmigo. Vamos. . Ven. Con que notable arrogancia os habla aqueste Profeta, Ah le de costar tan cara como lo verás muy presto. Siempre aquestos hombres hablan con libertad insufrible, y la de Elías me espanta, que niunca tuvo respeto sobre otra vina, a la airada Jezabel, pero costole supitivo en la montaña, muerto de hambre, y de sed, pedir su muerte a su alma, pues en el monte Cármelo como en Rojelió la espada en Profetar de Raab, pues en llover, cosa extraña parece que el mismo cielo le dio la llave del agua. Cuando el quería llovía, queriendo cesaba, que es decir que se sujeta a los efetos la causa. Pues mira la libertad con que a su Rey desengaña Miqueas cuando el de Siria le quiso dar la batalla, más costole un bofetón lo que le bañó la cara en su sangre Sedechías. El lleva gentil cobranza de la renta de la vina. Qué hay Sacerdocio? Qué acaban de dividirle por medio desdé el pecho a las espaldas con una sierra a Isaias, que es de la renta la paga. Él muere con tal contento, que parece en sus palabras, que como le da dos cuerpos quisiera darle dos almas. Cantad no cese la fiesta. Pues vaya de vailes. Vaya. A la viña, y a las flores que sus frutos ampres son, y racimos de colores, con que alegran el corazón. A la vina, Cómo aunque de Pueblo llena yace la viña sentada, sola y viuda quien era señora de gentes tantas. La Reina de las Provincias quien la hizo tributaria a la fiera Idolatria, que no al Senor que la planta. Ay de mí que es lo que veo, quién es aqueste que pasa con tantas lamentaciones, hola tú lloras, o cantas? Ay de ti Jerusalén, risa de gentes extrañas, ay de ti viña de Dios, que neciamente idolatras, a la falsa Idolatria. Si no obligaran tus canas a respeto yo te hiciera. Mujer atrevida, calla, calla Bavilonia loca, que en esa dorada taza has dado veneno al mundo. Hombre quiér eres? qué aguardas? Yo soy labradores libres Jeremías, mi jornada es a esta viña, su dueño me envía a cobrar la paga de los frutos de su renta. Qué es cobrar? bueno, desata vinador la honda, y muera, y pues que viene a cobrarla lleve la moneda en piedras. De esta manera se trata a los Profetas de Dios? Cayo. ̱. No penséis que paran, porque donde el uno cae otro también se levanta. Hombres haced penitencia, advierte viña engañada, que el Reino de Dios se acerca, y que él te busca y te llama. Que descuidada que vives de que estas en su desgracia Sinágoga, Iglesia, vina, llena de espinas y zarzas. Quién eres hombre? qué buscas con esas pieles manchadas, con esos cabellos hiertos, que en solo mirarte espanta. Juan es mi nombre, yo soy voz que en el desierto clama, abrid camino al Señor, señal del Sol que es el Alba. Sus criados le habéis muerto, ingratos a deudas tantas, todos vivís en mil vicios ya la vina no se labra. Deja Herodes la mujer, y mira injusto Tetrarca, que es de Filipo tu hermano. Así con los Reyes hablas? Quedo, que este es voz de Dios. Pues segarle la garganta, y no aura quien nos predique. Con la belleza más rara, que vio el mundo viene un niño, quién será con tanta gracia? Este es Cordero de Dios y su Heredero se llama, este quita las malicias de la viña, y este labra las cepas que el mundo tiene en sus culpas e ignorancias. De desatar no soy digno las cintas de sus sandalías, manso Cordero de Dios. Ea Sacerdocio, vaya donde le corten el cuello. (uala Cómo ha de entrar quien res en la sangre de su primo viña en ti, que bien que pagas los Profetas que te envía mi Padre, vina engañada. Porque matas los Profetas? porque con piedras ingratas a Jeremias le quitas vida que tanto le ensalza? Porque por medio a Isayas en una sierra nevada de tu ingratitud le pones; aunque de sangre la esmaltas. Porque a mi primo Bautista, de Isabel prenda tan cara, le has cortado la cabeza, tanto la verdad te amarga, siendo tan dulce su lengua? Pues viña bárbara, paga al Heredero de Dios el fruto de su labranza, respeta al dueño si quiera, tú que los criados matas. Yo soy su Hijo, que miras? con esta vina me casa, esta es mi hacienda, y mi esposa, esta es la Iglesia, y el alma, todo aquesto vive en ella, todo lo desprecias. Calla, que vive Dios que de ti lo que de los otros haga. Dejadle amigos que es niño. Mal conoces co quien hablas, que en lo que es ciencia, y poder, a su mismo Padre iguala. Ahora bien, que es lo que quieres? Que pagues deuda ta cara, y pidas perdón a Dios de esta ingratitud pasada. No seas agreste vina tan descortes, pues que basta a volver las piedras cera con esas duras entrañas, ver que su Heredero envíe por estas sierras heladas en la mitad de la noche, y que en tan humildes pajas quiere que nazca por ti. No te entiendo, que te cansas, Ignoras las Profecias, que de mi venida tratan? si mi Reino celestial temporal imaginabas, mira pueblo de Israel, que la ignorancia te engaña. Paga, qué miras? qué piensas? Oye Sacerdocio. Es tanta la envidia que tengo de él, que las entrañas me abrasa. Lo que Herodes no ha podido cuando en sangrentó la espada en los Niños Inocentes, y lloro Raquel en Rama, hoy nosotros lo podremos, que si este el Hijo se llama del Labrador celestial, y de la viña le sacas, donde la vida le quites, la herencia que le tocaba queda por nuestra. Es verdad, pongamos en las espaldas un madero del lagar Ahora en Concilios andas contra mí pura inocencia? Bien entiendes lo que pasa, ciertos azotes te esperan, vivo cruz, y muerto lanza, ea salga de la viña. Padre y Señor no se haga mi voluntad, mas la tuva. Dale pueblo hasta que caiga. Hijas de Jerusalém, de Sion hermosas damas, no lloréis al Heredero, aunque inocente le matan; sobre vosotras llorad, llorad lágrimas amargas, llorad sobre vuestros hijos, porque si maldades tantas, siendo yo como me veis árbol de tan tiernas ramas, en mi ejecutan los hombres, que esperan las secas plantas? Derdónalos Padre mío, que puesto que así me tratan, estas crueldades ignoran. De viña y torre le aparta, y ponle en ese madero. Tú verás si en él me ensalzas un árbol de pan y vino con espigas sazonadas, y con hermosos racimos. Pon de su muerte la causa en un rótulo con letras Latinas, Griegas, y Hebraicas. Que sentimiento os espera, E Madre mía, Madre amada, pero presto me veréis cuando victorioso salga de la muerte. Que le escuchas, muera el Heredero, vaya. Padre mío, Padre mío, porque ansí me desamparas? Ay Dios, y que tiernamente con su Padre se regala, ya todo el cielo se enluta, del Templo el velo se rasga. En vuestras manos señor da vuestro Heredero el alma. Lleváronle, y en mis ojos dejo dos fuentes, o ingrata Jerusalén, con ser yo Gentil, se me parte el alma, y aún las piedras en su muerte, y tu más dura hy helada, de verle en la Cruz te burlas, y el Sol esconde su cara. atristézcase el cielo, los Ángeles derramen tierno llanto, rómpase al Templo el velo, timeblas vista el Sol, la tierra espanto, mátome mi Heredero Jerusalém tu viñador grosero. Que buen frutó, que renta, que vuelves Israel de tu labranza? Quién abra que no sienta este dolor. . Yo tomaré venganza, que como premio al bueno, castigo al malo, y de maldades lleno. po Mirad de que manera sacaron de la viña al Hijo mío, y le mataron fuera, para darle martirio tan impío, mirad a mis Profetas. Bien es que la venganza les prometas. Corred aquese velo, que yo Israel rebelde i obstinado, ingrato siempre al cielo; que tal sustento y libertad te ha dado castigare tu culpa, pues ya no tienes para Dios disculpa. Derribaré tu Templo, y no ha de quedar piedra sobre piedra, para mayor ejemplo, Jerusalém de ti, que hierba y piedra han de cubrir tus calles, sin que piedad en los Romanos halles. Mi viña siempre amada te quitaré villano pueblo Hebreo, y mi Iglesia sagrada daré al pueblo Gentil, pues ya le veo dejar la Idolatria para seguir la ley de gracia, mía. Señor la viña acepto, los dos estamos a tus pies postrados. De darosla prometo, y cercarla de Martires bañados en sangre de sus cuellos, que la defenderán mejor sin ellos. Pondré los Confesores, las Virgines también, y contra tantos herejes, los Doctores, Gerónimo, Agustino, Ambrosio santos, Gregorio, i el divino. Buenaventura, con Tomas de Aquino. Dajarele un tesoro del cuerpo celestial de mi Heredero. Ya desde aquí le adoro. Y yo premiarte con mi gracia espero, mientras que tu Vitoria trueque la viña en la triunfan