Texto digital de El gran cardenal de España (Mendoza)
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El gran cardenal de España (Mendoza). BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/gran-cardenal-de-espana-el-mendoza.

EL GRAN CARDENAL DE ESPAÑA (MENDOZA)
Qué me impedis el paso? Apartad. Tengo orden, señor, para esto de su Alteza, A y no ino ha de entrar ninguno. Yo os prevengo, que la traigo del Rey, cuya grandeza se debe respetar. Yo no detengo las órdenes de Enrico, Qué tibieza! Si no estorbo que entréis? Apartad Tanta libertad en el cuarto de la Infanta? No sabéis, don Andres, que más decoro, se debe a aqueste cuarto, y más respeto aquí guarda Castilla su decoro, aquí admirando su valor perfecto, oculta su nobleza, como el oro, que en la mina oriental está secreto: y en fin aquí, por rara maravilla, se aposenta la Infanta de Castilla. Si esto sabéis por cosa cierta y llana, como tan arrogante y atrevido, con la guarda venís, que así profana su alboroto este cuarto obedecido? volveos, que arrojaré por la ventana a quien fuere, cual vos, descomedido, y viniere a enojalla, y no a servilla; que soy doña Beatriz de Bobadilla. Ángel dirás mejor, que el paraíso defiende con la espada de belleza. a verse en el cristal, fuera Narciso señora perdonad, porque a su Alteza no pretendo enojar, pues solo quiso, mi humildad que venera su grandeza, de su hermano cumplir un mandamiento, es mi Rey, y serville es justo intento. Pues qué queréis con orden a la Infanta? Eso yo lo diré, cuando delante me vea de su Alteza, Ya me espanta lapa? la paciencia que tengo. . Su semblante, con el rigor y la belleza encanta: terrible sois. . Y vos muy arrogante. Perdonadme si he andado descompuesto. Qué es esto don Andres? Beatriz qué es esto? Orden traigo, señora, de su Alteza, que en este cuarto, que él Alcázar guarda para la Majestad y la grandeza, quede tu Alteza presa, con su guarda. Esto es rigor, aquesta es aspereza, Beatriz respeta al Rey. Orden gallarda. Perdonadme si ha habido algún exceso, No puede, don Andres haberse en eso. A mi hermano obedezco como es justo, pero la causa, don Andres, ignoro, porque manda prenderme, que disgusto le he dado, inobediente a su decoro? conspiro yo con pensamiento injusto su Reino, por quitarle su tesoro, como lo hace en Simancas el Infante don Alonso, con ánimo arrogante? Si su paz no perturbo, si no hago conspiración parcial en esta empresa? con él Infante, que en marcial estrago pretende su Corona ver opresa? si obediente, a su gusto satisfago, decid porque me manda quedar presa? Solo se que esto es orden de su Alteza. Y yo obedezco siempre a su grandeza. Respuesta como vuestra. A don Enrique diréis como obedezco el mandamiento, porque su Alteza así se certifique, que pretendo su gusto con su aumento, La fama vividora te publique eternos siglos con sonoro acento: ay amor, preso voy en unos ojos, de quien he sido sin pensar despojos. 2A En fin señora, que presa de tu Alteza, y siendo mío quedas? el tuyo, será forzoso, Esta sujeción que aquesta prisión que vivo, en mí por obligación la tenga por libertad, mi obediencia la confiesa. la juzgue por regocijo. Es Rey, y mayor hermano, De esta suerte aseguraros y así en lo justo, o injusto pretendo, porque he temido, he de obedecer su gusto. hermana que me faltéis Es don Enrique un tiranó, en los mayores peligros. porque si tu hermano fuera, Y por aquesta ocasión, o, como dices, buen Rey, Infanta, os he detenido, por humana, y justa ley, no presa, como juzgáis, agradarte pretendiera, porque no soy vengativo. y no darte este disgusto. Quieroos mucho, y así temo Beatriz, esto te prevengo, que me faltéis, como he dicho, a mi hermano Enrique tengo cuando los Grandes me faltan, por Rey soberano, y justo. los hidalgos, y hombres ricos. Solo el Cardenal de España don Pero Gonzalez, digno Pretendo con la disculpa de las murales diademas, quedar, don Andres, bien quisto que Roma Dio a los antiguos, con doña Isabel mi hermana, Como Mendoza valiente, que juzgará a rigor mío ha juntado en nombre mío la prisión leve que tiene. mas de trece mil soldados, El Rey. y marcha a quitar el sitio Sin duda ha venido a Simancas, que el Infante a visitarme, y será tiene a todos sus vecinos para mi prisión alivio con el cerco temerosos, su visita: gran señor. y con la hambre oprimidos. Hermosa hermana, he querido Perdón merece el Infante como a Infanta visitaros, vuestro hermano, que habrá sido, y como a hermena serviros: señor, mal aconsejado. sin duda estaréis quejosa No pretendo su castigo. de la prisión? Pídeme, hermana, el Infante, Cuando rindo por ser patrimonio antiguo a tu respeto, señor, del Infante de Castilla; todo mi ser, y albedrío, nombre del segundo hijo: ni quejosa puedo estar, El Maestrazgo de Santiago, ni disgustada contigo, que al presente ha poseído y más sabiendo que es gusto don Beltrán, digno sujeto, a quien Perdone vuesa merced, pero. y deme el pliego. Dejad eso ahora, En mil partes y luego al punto llegadme le esparciré por el suelo, un bufete en que poner para que d el le levante. los pedazos, que aunque a partes, divididos, podré leerlos, Vive Dios. y responder al Infante. Tente farfan. Qué me tenga? pesi al ángel que se llevó tras de sí, señor, la tercera parte Si a mí se hubiera atrevido, del cielo, esto has de sufrir, con ser el mínimo paje siendo Mendoza en linaje? delos que están en tu casa, Saca, saca esa cuchilla, había de revanarle y verás cuando la saques, vive Dios, como melón. que no fue la de san Pedro Eso hicieras tú. más buena para trinchante, Y un fraile Una oreja de reves, Cartujo, un monje Benito, vive Dios. un Capuchino, y un sastre. Farsan ya sabes Pues amigo Farfán, prueba, que solamente la saco cuando enojado te halles, contra quien quiere quitarle a concertar los pedazos la Corona a don Enrique, de una carta, no contra aqueste ignorante. Es admirable Mendoza soy quién lo ignora? remedio contra mi furia, en el ánimo y la sangre. si le hay para ella bastante, Y de más valor será sufrir a estos arrogantes, que vencer tantas victorias, Tú Illustrísima perdone, ahora bien, hola ayudadme que mi cólera obligarme a coger estos pedazos pudo a tal atrevimiento. de la carta, y alcanzaldle, Nunca la cólera hace no se vaya sin respuesta, cosa buena, sientese, Señor, desacatos tales, porque con sosiego aguarde, en vez del perdón, merecen entre tanto que respondo; con rigores castigarse, hola, qué aguardáis? llegade porque todos no se atrevan. una lilia. Culpadme todos, culpadme, Ya está aquí, cuando sé que he andado bien. Mejor fuera mantearle. No puede culparte nadie: , El Rey mi señor pretende. e̱̱ Aguarde señor, aguarde, que Rey dice? Don Alonso, que merece ansi llamarse. Engáñase, que en Castilla no hay otro que Rey sellame con justicia, si no Enrique, que viva largas edades, en Sevilla. Los vasallos, que son como yo leales, solo conocen por Rey a don Alonso el Infante? Mi agravio te perdoné, porque pude perdonarle, pero a mi Rey no te atrevas, porque no será tan fácil el perdonarte su ofensa; hola, esa carta cerraldle, porque se vaya. Ya está cerrada, Toma, y dirasle de palabra a don Alonso, que aunque deseo agradarle, tiene aquesto que me pide inconvenientes tan grandes, que no le puedo servir, que en otra cosa me mande que no ofenda mi lealtad, y verá con las señales de amor que acudo a su gusto y vete en paz, que te hace muy atrevido el seguro y me hace amí más cobarde. , El servicio, Cardenal, mayor, que haréis al Infante, Decidme cuál es? , Será que os caigáis muerto al instante Aguardad, de que servicio le es mi muerte? No lo sabes? que tendrá un contrario menos tan soberbio y arrogante. Dime cual lo será más: el que pudiendo matarte. no lo hace, o el que dice aqueso? Aguardando estoy, boto a Dios, hecho un coraje, que le sueltes de la mano, para entregarle a los pajes. Dejade: Primero. Basta: Basta: pesi a mi linaje, cuando estoy hecho un borracho de cólera. Vení a armarme, porque a Simancas defienda mi valor en estos trances: temor me tengo a mí mismo, si puedo temer a nadie? Aquesta prisión, señora, al reves ha sucedido, pues cuando su alcaide he sido, vengo a ser su preso ahora: mas mi afición, que no ignora la causa de mis enojos, echa de ver, que en despojos amor tirano procura que me prenda una hermosura en la cárcel de sus ojos. Tan valiente padecer, quiere igual correspondencia, Obre en vos. la pero no es mi igual, y ansi también a vos os defiendo. cuando me forzáis aquí, co Infanta Infanta. señor, en la fuerza hallo a Señor. que el entregarme a un vasallo, Lo que digo se ha de hacer. no es quererme bien a mí, y mi gusto obedecer. Un Girón que el mundo alaba Sois Rey, y hermano mayor, por su acerada cuchilla, pero mirad que es rigor por defensa de Castilla, ansí humillar mi persona por Maestre de Calatraba. que vuestra sangre blasona. mi igual es. . Bien recelaba Mi provecho ansi procuro, el daño que temer puedo. pues de esta suerte aseguro El pastor que de Toledo en mis sienes la corona. es Arzóbispo llamad, Padre, Rey, señor, hermano, confirme su autoridad, Infanta todo lo soy lo que al Maestre concedo. cuando tal esposo os doy, Casadme de vuestra mano, señor tiene soberano , El Cardenal está aquí, Quién? Portugal, que honra sus pies, Aquel feliz Mendoza, la Galia del Fin Frances, que este siglo de oro goza No tenéis que porfiar Don Pero Goncález. . Sí. porque hoy se ha de desposar Rey, esta venida temí, con su poder don Andres. porque se que ha de estorbar Con migo tanto rigor; o lo que intento efetuar: No lo es haveros casado, Si mi igual fuera en estado, retiraos Infanta. . Iré, donde en tal daño veré, si mi igual fuera en valor, mostraráis tenerme amor: si es el remedio llorar, Ya rendí a tu obediencia en la gente que a Simancas combaria, sin hacer resistencia, li nos viendo que yo portí la defendía, que en tu nombre, yo solo rendir me atrevo el más oculto Polo. De ves estoy servido, gran Cardenal de España, y obligado. Ese favor ha sido el premio para mi más sublimado, Mucho Cardenal debo a los Mendozas, Ese es favor nuevo. obnanelzo ahoy a midmas Por ellos me confieso, de mi hermano a pesar, Rey en Castilla. Y yo los pies os beso p por todos. dle ob Arzóbispo de Sevilla, me Salead, el Merced extraña, ien aa limon due Mas merecéis, gran Cardenal de España, alanaún Desde hoy vuele la fama, porque os llame Sevilla su Arzobispo. La gran Roma me llama poc su Cardenal, soy de Sigüenza Obispo oña, va Pues será maravilla, yool que os haga yo Arzóbispo de Sevilla? scionla lrob Fuera de que he alcanzado lisababo con el Papa también que de Siguenza uie retengáis su Obispado. Fénix hoy mi valor a ser comienza: el en bronces se publique oto aon a la memoria inmortal del Cuarte Enrique, pido Id a tomar sosiego, Cardenal que el Infante os habrá dado marcial desasosiego. Mi descanso, señor, es verme armado por vos en la campaña. Venid, gran Cardenal de nuestra España, aaral la Ya es necia cobardía, mas que nobleza, la obediencia mía: pues mi cruel hermano, nía; con rigores de Rey, y Rey tirano, quiere tener por palma o, freno en mi voluntad, mando en mialma; si y a casarme se esfuerza, fuerza en el cuerpo, y en el alma fuerza: o crueles agravios, mátanme el alma, y cierranme los labios. Pues as Infanta qué es esto? que mu oíbro afe que ocasión vuestro ser ha descompuesto? nague La causa; y mis enojos, ojodios asmin el padre, la podéis ver clara en mis ojos. Pues hablan las estrellas? Estrellas las llamáis? Luces tan bellas, toque ebuoiaa por rara maravilla, sintibudo son, hija, dos luceros de Castilla: oiobuiquorolsA mas ya aguardo la causa t atbio Lieblo que os entristece, y tal disgusto os causa. Padre, oíd los agravios, lo exobunen pues el alma se muestra por los labios mo habempaoga Y Los muchos pesares, Mayor ocasión, Voap las graves tristezas, y más grave ofensa pliaón a los fuertes rigores, sienten mis desdichas, mis ojos lamentan. las injustas fuerzas. im ̱. Casarme pretende, Por los ojos salen Jp Si ropa en lágrimas tiernas, y agravio no fuera, allianos viendo que le ponen si el espeso, padre, tim imperio a la lengua. fuera de mis prendas. ta aloni Mi cruel hermano Al maestre, padre, padre, en vuestra ausencia, de la Cruz vermeja, cuan con poder de Rey, que honra Calatraba, que reduce a fuerza. que España celebra, yo v con rigor me trata, Don Pedro en el nombre, lo añoo. y atal punto llega, Girón en no bleza, onaz que mi mal procura, y vasallo suyo, ongole da pues me tiene presa, dice que me entriega, pestio vnq Y porque afligida Y hoy, hay desdichada, aqu in hay con más causa sienta Enrique le espera, mpes no anque vosta la prisión injusta, porque a mi disgusto qu que al cuerpo molesta me goce y posea, Tirano ambicioso pero antes que llegue de me ha quitado a Cuellar, a gozar por fuerza patrimonio mío, con la mano mía rban cop y toda mi hacienda. él sí que desea pleqo Pero aquesta, padre A la muerte llegur blomal la cosop aunque grave sea y en mi primavera no es la causa sola agoste mis días pos vabos al que allorar me fuerza. con triste teagedia cos Fala S Esta es, padre amado, Cuando os abracéis los dos, la causa que tengan Tuñal traes? lágrimas mis ojos, Sí, que con el y mis labios quejas. le he de dar muerte cruel. A quí hija la prudencia Beatriz, mejor lo hará Dios; vuestra se ha de echar de ver, Yo he de matarle, o morir, haciendo por merecer y con su violenta muerte víctima de la obediencia podrá tu infelice suerte eliiala ob Al cielo, que piadoso de este trabajo salir. nios os dará divina ayuda, Apenas en lazos dos pibla porque él los sucesos muda os veré, cuando este acero cuando es el daño forzoso. le dé la muerte que espero Y ahora quedad con Dios, Beatriz, mejor lo hará Dios. que voy a ver si algún medio da a nuestro daño remedio. . Ya podéis, hija, trocar en regocijo las ansias, Todo mi amparo está en vos los rigores, y las fuerzas Beatriz, que causa te tiene en alegres esperanzas. tan triste? Ay mi padre, qué decís? Deio la , Señoramia, Dos nuevas os traigo, Infanta d a Di adelante. la primera es de alegría, Ay suerte impía; la segunda de desgracia, tu esposo el Maestre viene, Laprimera es, que murio que de una carta lo infiero en Villánueva de Ocaña y hoy sin duda llega aquí. don Pedro Giron valiente, Maestre de Calatriaba. Qué hoy llega? Señora sí. Qué murió padre? olenlay Llegue mi muerte primero. Si hija. Ay cielos, infeliz soy, Que venturosa desgracia ya mi paciencia condeno, mejor lo supo hacer Dios, estoy por tomar veneno, Beatriz, que tú lo trazabas hierbas por tomar estoy. Escríbenme por muy cierto Guarde el cielo muchos años quedijo aquestas palabras: tu vida, señora mía, Ya no puede Dios quitarme y de mi valor confía, que no sea Rey de España, que ha de remediar tus daños. Acóstose confiado, dinoil Que este puñal ha de ser y despértole la basca quien al famoso Girón, mortal de una siebre aguda quitándole la afición, y echo de versu ignorancia. se ha de dar en que entender, Qué Dios abate soberbios, y a los humildes levanta Después de esta alegre nueva cual puede ser desgraciada? Si no es de mi hermano Enrique no hay otra que tema el alma, De hermano es. Ya he colegido de quien es, que no sin causa la adversa muerte temía; la infeliz muerte lloraba de mi hermano don Alonso que fue con ella en España Faeton loco mozo altivo. Despeñole su arrogancia. Murió muerte natural? En una trucha empañada le dieron, hija, veneno Téngolo por nueva falsa: matole su inobediencia, que es de los soberbios parca. Muera Enrique, muera Enrique, y viva la heroica infanta doña Isabel de Castilla, nia Reina. . Quién levanta este alboroto en palacio y a otro Rey que Enrico llama? Si alguna vez, gran Mendoza tu persona necesaria fue para rendir rebeldes, que contra su Rey se arman, La ocasión está en las manos, que te ha de dar mayor fama, y inmortalidad mayor, que la que te dio Simancas. Cuando libertad la diste: acude presto, que asalta, buscando al Rey mi señor m su Real cuarto y Alcázar, un poderoso tumulto de gente, que conspirada, obon e in obediente le niega, y a doña Isabel aclama i a voces por Reina suya, sal gran Cardenal, que aguardas: porque vean tu persona por que es de todos respetada a esta cuadra llegan ya; Que aguardáis dadme una espada y seré con ella aquí Mendoza, pues a mi patria, ya Enrique mi Rey defiendo, de sus alevosas armas. Muera Enrique, sabel viva Deteneos, que esta cuadra guarda el Cardenal Mendoza, que al Rey su señor ampara. 1, Señor don Pero Gonzales, los que contra Énrico se arman tan nobles son como vos pues traen sus ilustres casas, y su noble decendencia como vos de la Montaña. Advertid que no buscamos a vuestra persona sacra, que es de todos en común, de la gente noble, y baja, con estimación tenida, ivio con respeto venerada. él Solo buscamos a Enrique, que tiene presa a su hermana doña Isabel, Reina ya de Castilla, siendo Infanta. Los leales Caballeros que vienen de estirpe clara, nunca contra su Rey propio conspiran, ni toman armas. Envainad el noble acero, que que ha dado honor a la patria, Obedeced a mi hermano, no deslustréis con traición que el solamente se llama vuestra nobleza y prosapia con razón Rey en Castilla. Mirad que una alevosía Oh matrona Castellana, mancha un blasón, y esta mancha tu fama venere el mundo, no la cónsume el olvido, y con ocasión tu fama no puede el tiempo quitarla. envidien, pues las excedes Esto os digo como noble, las Griegas, y las Romanas, dad crédito a mis palabras, Porque dejar la ambición que respetadas han sido corrida yavergonzada, de la gente Castellana. ha de hacer entre las tuyas En tan ilustres empresas, esta la mayor hazaña. y en tanto que Enrique falta, Ya vos valiente Mendoza, besad los pies, no a la Reina, digno de eterna alabanza, a doña Isabel su hermana. os llame como yo os llamo, 2. Denos tu Alteza los pies, su gran Cardenal de España. como Reina propietaria de Castilla. Ya que me atrevo a salir Gente noble, sin temor a aquesta sala, la pasión aquí os engaña, quiero, querida Isabel, porque si me buscáis Reina, daros las debidas gracias. yo soy solamente Infanta. Pues por vos en tal aprieto, Sin esto vuestros deseos siendo el Ángel de mi guarda, no lograrán su esperanza, gozo el Reino, con la vida. porque deseo que viva Qué aguardáis? besad las plantas Enrique edades muy largas. a vuestro Rey, pues la Reina Yo os agradezco el intento, doña Isabel os lo manda y por él os doy las gracias, Reina dije, mal he dicho, mas para que echéis de ver erráronse las palabras, que vuestros deseos no agradan que mi corazón no puede. a Dios, mirad del Infante No podéis errar en nada, la infeliz muerte temprana. reinará después que yo, Y sin esto, gente noble, 1. Con que la juren mañana nunca fue bien gobernada por legítima heredera la República, que a un tiempo de Castilla, las espadas dos Reyes pide y aclama. obedientes rendiremos Esto os digo como quien a tus pies. cupallas que ada os desea en abundancia Yo haré jutarla los bienes, con la quietud, mañana por mi geredera y aumento, de vnel casas. pedila scluma de aquesta suerte a mis brazos Aún más falta. mi voluntad. Pues qué queréis? 2. Goce España 2. Que se case. mil siglos al Cuarto Enrique. También premeto casarla, 1. Viva Enrique, y nuestra Infanta Casárase caballeros. doña Isabel de Castilla. Elija marido en Francia, oñ o en la noble Portugal, Vivan para que a Granada como no sea en España, rescaten del cautiverio con don Fernando el Infante que tiene desde la Caba. de Aragón. Solo me agrada Mucho, Cardenal os debo: de Enrique desamparada tu gusto, que es mi obediencia, me vi más vos me amparastes: En aquesto solo, Infanta no le habéis de obedecer, pobre fui, y en mi desgracia vos me a cogistes piadoso, hija porque el cielo os guarda, dando consuelo a mis ansias, con don Fernando el Infante, Pero confío en el cielo, para, bien y honor de España, que algún día satisfaga Vuestro gusto solamente lo que os debo como Reina, haré, pues me dice el alma, si no puedo como Infanta. que medra en obedeceros, Veis, hija, como Dios premia quien con vos también se halla. la humildad que siembre ensalza 1. Danos ahora los pies, como quien es y el perdón también, si alcanza A él solo, dos cosas nuestra humildad. padre, se le den las gracias, A los humildes levanta. a ACTO SEGUNDO e R. El Cardenal, de aquesto causa ha sido, que sin saberlo yo, no se atreviera mi hermana a dar la mano de marido a don Fernando, que mi Reino altera: y siempre como Rey me ha obedecido la Infanta, y también me obedeciera ahora, si el Mendoza, siendo injusto, no atropellara leyes de mi gusto. No ha de haber en Castilla otra cabeza, l si no es yo solamente, y ansí quiero, que entienda el Cardenal en mi asperezo, que que soy Rey: y enojado, justiciero; no ha de verme jamás. Mire tu Alteza, que del prudente Cardenal infiero que entendió darte gusto. Ya sabia que en tratarlo mi enojo pretendía El Cardenal, señor, licencia espera para ver a tu Alteza. Cómo ignora su enojo, viene a verle. Que se fuera no se dijisteis? Si ha más de un hora que espera. Pues qué importa? , Pareciera, Que puede parecer decilde ahora que no me vea. Cuando está enfadado de esperar. Y yo con el muy enojado. babise Apartada, partad: ansí en palacio se meniega la entrada? mas decoro aquí se debe al pastoral topacio, por la dignidad si que por el oro: fuera de que no vengo tan de espacio, que pueda detenerme, cuando ignoro la causa, que me nieguen la licencia de entrar a ver vuestra Real presencia. am Mas vos os vais ansí, señor, sin darme respuesta, y sin mirarme, qué es aquesto? Mendoza soy, volved Rey a mirarme, mentirá quien con vos me ha descompuesto, por mi consagración que habéis de hablarme. rp Sep Paso, paso, Señor, si he errado en esto, como vasallo ya el perdón ospido, si como Cardenal fuy aquí atrevido. Alzad gran Cardenal, alzad del suelo, don Andres, notable hombre, Siempre ha sido notable en el valor, justo en el celo, , Por mi Corona Real que le he temido: qué queréis, Cardenal? Señor, recelo la ocasión en que os haya yo ofendido, cuando pretendo siempre daros gusto Mi enojo es grave, y mi rigor es justo, R No mandé yo a mi hermana que eligiese esposo en Portugal, o Francia, digno de este nombre feliz, y que no fuese don Fernando, el Infante mi sobrino en Aragón, por más que pretendiese serlo, cuando le juzgo por indigno? pues como, sujetando hoy su albedrío, la habéis casado así a disgusto mío? El Infante Fernando que Girona Príncepe nombra, por su Real alcuña del Rey es hijo de Aragón, Corona que el Piríneo estiende hasta Gascuña: rige también su cetro a Barcelona, y en Algecira dos armas empuña, manda a Mallorca isla, y a Cerdeña hasta Sicilia en su abrasada peña, junta aquesta ejelente Monarquía con Castilla en el mundo celebrada, on tendrá soldados, armas; y osadía. sto para emprender, cualquier empresa honrada: crecerá con augmentos cadadia y rescatando la infeliz Granada; del cautiberio en que la tiene el Moro, tendrá Castilla honor, su Rey tesoro. Y ansí por esta causa suficiente. en Aragón traté con el Infante, el casa. el casamiento, que felicemente mi justo celo efetvo al instante, la disculpa, señor tenéis presente, a mitigar vuestro rigor bastante: mas si acaso no os deja satisfecho, señor, señor, lo hecho está vien hecho. Basta, gran Cardenal, que esa presencia me ha quitado el enojo que tenía. Siempre fue la verdad viva elocuencia: Siempre en vos es mortal filosofía. Nunca adorné mi lengua de otra ciencia, esta aprendí, y aquesta obrar querría, y ansí con ella desinteresado, estas bodas, señor, he efetuado, Don Andres, Gran señor. Ver la riqueza, gustare del Alcázar que poseo, por divertirme un rato en su grandeza: no venís Cardenal? Antes deseo dos joyas presentarle que a su Alteza se rindan solamente por trofeo, cuyo valor merece tal persona, para ilustrar con ellas su Corona. Ya las aguardo, Cardenal. Y es justo: partid por ellas don Andres, Infiero, que en vez de gusto, le han de dar disgusto, aunque enojado con razón severo, Huelgo que el Cardenal por darme gusto, fuese de aquestas paces el tercero. Aqueste es el presente que te espera. Don Andres, qué es aquesto? Ser Cabrera. A tus pies tienes, gran señor, postrado al Príncipe famoso de Tirona, cuya 1o male cuya nobleza, y generoso estado, celebran zaragoza, y Barcelona, si contra tu obediencia; y tu mandado, he elegido por dueño su persona, perdona, gran señor que él solo ha sido quien nombre de mi esposo ha merecido, Sobrino, levantaos hasta mis brazos, porque el gusto veáis que he recibido con vuestro casamiento. En tales lazos me veo, gran señor, engrandecido. Y vos, querida hermana dadme abrazos, porque cumpláis deseos que he tenido de veros, y admirar vuestra belleza Humilde esclava soy de vuestra Alteza. Yo quiero recogerme aunque quisiera que no impidiera el recibido gusto estos achaques míos, que acelera la muerte una alegría, como un susto. Yo he de ser, gran señor, vuestra enfermera. Aquese nombre os viene hermana injusto, Ninguno acudirá a vuestro servicio mejor queyo, señor, y este es mi oficio. Si vos tenéis de mi salud cuidado, mis males serán menos, hoy Mendoza me habéis servido a un tiempo, y obligado Goce a Giranada el Rey que a España goza Ninguno, por feliz, cual yo ha alcanzado tal vasallo. deii Con eso se remoza tomemee mi valor. oyo Cardenal, tan noble hazaña oíbu cistocin onguos satisfaré, si soy Reina de Españao. . Señor, a Vueseñoria Esto se sufre en palacio? este memorial le envía, Quién causa aqueste ruido y le remite su fllteza. Farfanzan sí se ha atrevido Cuyo es este memorial? a alborotar este espacio, De un Colón, que es sin segundo, Qué encierra la Real grandeza? cua afirma que hay otro mundo. Dónde asiste? En Portugal. Escribilde, secretario que no se ha de con sultar pretensión tan singular, como un negocio ordinario, Por escrito que a Castilla venga, y dé satisfacción su persona, y relación de este intento, o maravilla. Ansi lo haré. Tus agravios, me tienen, señor, ansí. Qué dices, Farfan? Que a mí portí me cierran los labios. En este patio primero de la puerta de palacio hay un poyo, en cuyo espacio. está sentado un porteró. Y a los que vienen, y van, cuenta, señor, en tu agravio, cosas que las calla el labio, cuando las siente Farfan. Yo viendo que eran consejas de las selvas de Amadís, acudí con un mentís, que les llevó las orejas A los que estaban atentos: mas así como lo oyó luego a mi rostro acudio con los cinco mandamientos, Mas consuelome que a mí no meafrentó Pues aquién? A ti, si lo miras bien, pues fue por volver portí. Que yo el afrentado soy? Claro está, y aquesta afrenta corre, señor, por tu cuenta. Decid que le llamo. Voy. Ven acá, que murmuraba de mí. Que eres Cardenal con hijos. No habló mal, y la razón le sobraba: dijo más? Que has levantado con el Real patrimonio tu casa. Ese es testimonio digno de ser castigado. Y que con ser Arzobispo de Savilla, también tienes a Sigüenza, que retienes con la renta de su Obispo, Con lo cual indicios das de tu infaciable ambición Dijo más? El bofetón fue lo que dijo demás, Desde hoy te aviso Farfan, que en mormurando de mí, me lo digas, porque ansí las faltas, que causa dan al curioso, que aprende defetos que ajenos son de libre murmuración, sabiéndolos, los enmiende. Ya está aquí: Llegad a migo: Así sabré la verdad. Mire vuestra Santidad, vuestra Ilustrísima digo, que soy portero del Rey, a quien o a quien se debe respeto A Enrique cuarto sujeto estoy por razón y ley. No ha de salir de lasala sin zurra. otra vez requiero que soy del Rey un portero que nunca pagó alcabala, ni bulas tan poco pago, cuanto más pecho ni fuero porque soy tan caballero, como el mismo Santiago. Yo he sabido amigo ya: que en el patio de palacio. Yo vivo señor de espacio, y en un poyo que allí está, digo a la gente de vos. tal vez lo que se me ofrece y del Rey si me parece que solo reservo a Dios, pero aquesto sin ofensa. Puede la tal vez haber, porque se puede poner falta donde no se piensa, Hola, llegade una silla, Ansí señor estoy bien, Amigo sientese A quién su humildad no maravilla. Ahora darle cuenta quiero, ya que está más sosegado, de lo que hoy a murmurado de mí. Qué flema: a un portero quiere dar satisfacción con toda su autoridad? Amigo en mi mocedad tube a una dama afición de la Reina Doña Juana. Aqueso se yo muy bien l y su nombre se también, si no es mipresunción vana, Pien so que Doña María de Lemos tenía por nombre, mi memoria no os asombre, que lo se más ha de un día. Y también se que tuvisteis al cabo de pretenderla, dos hijos, señor, en ella. Decirlo mejor supisteis que yo lo sabría decir. Se muy bien aquesa historia. Pues la sabéis de memoria bien se puede colegir, a questos los hijos son, en fin que los dos túvimos, mas luego nos convenimos, que ella en una Religión espérase retirada, la muerte a todos precisa, y ordenándome de Misa, la imité, que a Dios agrada pero en cuanto a mi linaje, por si acaso lo ignoráis. quiero que razón tengáis. Que así un Cardenal se abaje Yo soy hijo del Marqués de Santillana, el blasón que da lustre a mi opinión, nororio a Castilla es aquel grandísimo estrago de Aljuba Rota en el suelo, le hizo mi visabuelo, señor de Hita y Buitrago. de cuya ardiente cuchilla gozó el premio aún no igualado mi abuelo don Pedro Hurtado Almirante de Castilla. Sin esto también soy tío de cuantos Grandes blasonan la la Castellana Corona, en mí, o en mi dignidad, que da lustre al nombre mío. en secreto me llamad, Y decís, que he levantado si en público lo decís: con el patrimonio Real que sin que nadie lo entienda mi casa, dijistis mal, me reprended, y veréis y estáis, amigo engañado. amigo, si aquesto hacéis, Y en cuanto a lo que decís, como procuro la enmienda que retengo el Obispado Y si no lo hiciere ansí, de Siguenza, y soy Prelado yo os doy desde aquí licencia, de Sevilla, si advertís, que en ausencia, o en presencia, en ello el Rey me alcanzó podáis murmurar dé mí. Breve de su Santidad Y con esto os podéis ir cuya liberalidad con Dios. heroico nombre le dio. Feliz suerte mía: Esto es en cuanto a querer Dios guarde a Uueseñoria. haceros satisfacción Para esto le hizo venir? de mi sangre, y opinión, Aquesto a un Prelado toca pues lo desleáis saber. Farfan, amigo esperad Pero mi queja entra amigo y aqueste añillo tomad. aquí. Con él me cerráis la boca. La manta prevengo Y mi bofetón? En cuanto a que hijos tengo, Farfán, decís verdad, y la digo. no dijiste que yo soy Mas cuanto a lo que decís, solo el que agraviado estoy? que mi casa he levantado Esto señor, lodiran con la hacienda que he usurpado, las piedras pues por volver no vengo, porque mentís, como criado, por ti, Esto es cierto, porque yo, el bofetón recebí. que alcanzo tanta nobleza De esa suerte vengo a ser, con la hacienda de su Alteza yo el afrentado? que quizá Enrique medio Pues quién, Por mis servicios, que son o que doñosa porfía. los que no sabré contar Después, Farfan, no querría no había de levantar que os quejéis, mirado bien. mi casa, y noble blasón. Esto hay, señor, en mi abono, Amigo, no me pongáis Pues si soy el afrentado, mal con el pueblo, que estoy y a mí el bofetón me ha dado, bien con él, y quiza soy y no ayos, yo le perdono. mejor de lo que pensáis. Si alguna falta sentís do Estaes, Colón naofragante, Sevilla, Sevilla, si peregrinas en que haya venidó aquí, en busca de nuevos mundos, porque tengo que mediga hallaraslos en Sevilla mil cosas. . No lo creáis , Oh ilustre madre de todos doncella, que es bernardina, cuantos en el suelo abitan, Doncella dijo, no sabe pues dejan su patria propia como pense Astrología por tu benévolo clima; Marinero soy, y se, O centro de las riquezas, mas de rumbos, y de líneas, pues por la ciudad más rica que de astros, y influencias te venera toda Europa. de estrellas, globos, y cifras. y te confiesa Castilla, Si del mar como decís, y si me amparas piadosa, tenéis tan grande noticia, y me recibes propicia, hablad con Pero Gonzalez, el non plus de tus colunas, que a pura marinería será plus ultra en las mías. tiene remotado el seso, Yo me atrevere Colón porque en su infanzonería a apostar que te imaginas, anduvo por tierra y mar, cuando te miro sospenso, todas las siete partidas en tus no pisadas Indias, del mundo. , Escuchad doncella; Si a caso quieren posada No me llamo si no Elvira. no la hay como la que miran Pues señora Elvira escuche. mejor en toda Triana, No puedo que voy de prisa, porque fuera de ser limpia hablad con Pero Gonzalez, los aposentos que tiene pues sabéis marineria, exceden a la narilla. qué es este que sale aquí. y a la nieve en la blancura Entrose. En uno amiga querría dos camas para los dos Oh qué curiosas y limpias A Inés, a Elvira, se las daré. a mulata; a dónde estáis? Serviremos sin duda que estáis dormidas, esa merced, ̱t o no me queréis oír? Diga amiga, d sacadme luego una silla, tiene acaso un aposento que quiero ver desde aquí apartado de la grita quien pasa. y bullicio de la calle? Bueno sería, Es astrólogo por dicha) pues es este, hablar al huésped, Y famoso por su ciencia, Pigura parece. . Y linda Ventura ha sido la mía Seor huésped, tiene buested v una mareados de la isla una sala fresca y limpia de la Madera, y tenemos para los dos? . al Condado necesidad unos días, me dijeron, señor, que hjuan, porque venimos cansados, y esta mañana salieron de descansar en sevilla. No digo si no si hauría Que de las islas venís dos camas para los dos. de la Maderara gran dicha En la posada de arriba tengo haberos entendido posan aquesos dos frailes, Sí señor, que no posan en la mía. Aderézame esos bledos, Por vida mía que me huelgo que vengáis divertido en la codicia aposar a mi casilla, de su trato está sin duda. porque yo también he andado Mas parece que delira. por la mar, y aunque ha mil días, A hablarle quiero tornar: señor, vuesarced se sirva se sus líneas, y sus rumbos, porque nunca el tiempo olvida de mandarnos dar al punto dos camas. . sardinas fritas? lo que el natural estudia, y el afición ejercita. No digo si no una sala Pero sabreisme decir bien puesta. de un Colón, persona digna Caballeriza? de inmortal fama, pues ella no la tiene tal Triana. por el mundo le acredita. La figura es peregrina, Qué dicen que ha descubierio Un aposento queremos, otros rumbos, otras líneas, huésped, que caballeriza y que detrás de las aguas no la habemos menester, el gran padre comunica que venimos de las islas otros hombres, sin ofensa de la Madera por agua, de los rayos que fulmina? Agua tengo en cantarillas, Yo le conozco muy bien, destilada por mortero. Que nunca he tenido dicha, Sin duda que se diría cuanto ha que lo deseo, por aqueste que miráis de verle. Colón, con flema y con risa: Grande es la mía, hablad con Pero Ganzalez. Está pobre? Él no oir, le inhabilita En tanto extremo, de no enfenderos, que es sordo. que se que no tiene hoy día Sus razones lo decían. para comer, Hablad de recio, y veréis No me espanto, como os responde. que es ingenio: mas envidia Decía le pue den tener por Dios, huésped, que los dos venimos ye yo se lo diera a fe mía, Venid señ Es acienda, y aún Encontrose Sancho aquesta vez por a con su rocín? qué aguardáis lo que desea de oídas, Colón, si hallastes las India de Colón son los papeles, que deseáis a pie enjuto, y el el que los acredita. sin riesgo del mar, que eriza Jesús! Colón en mi casa, al hombre, al liviano pino, quién imaginó tal tal dicha! cuando en sus hombros camina? a Périco, a Cortadillo, hablad con Pero Gonzalez. a mulata, a Inés, a Elvira, que aguardáis, que está Colón en esta pobre casilla. Huésped, mande darme aprisa un aposento, que vengo Aderezad presto, presto de Madrid, famosa villa, la sala más fresca, y limpia, por la posta, a traercartas qué hubiere en esa, qué hacéis? a los Duqves de Medina, esta es mi casa, y familia, para que levanten luego disponed, Colón en ella, por los Reyes de Castilla y vuestro valor la rija: doña Isabel, y Fernando, y perdonadme, que voy que largas edades vivan. haber, Colón, como aliñan Porque el Rey Enrique Cuarte acabó su feliz vida mis criadas vuestra cuadra, de sus notables achaques, y apenas estará limpia, en Madrid. . Qué dice Elvira, cuando yo vuelva a llevaros este huésped? . Tome y ponga en hombros con mi familia. al oído la trompetilla, Qué dices de esto? . Diré ha dicho, que el Rey es muerto. si aquesta pretensión mía tiene el efecto que espero, Eso no fue maravilla, aunque lo estorbe la envidia. que no estaba para menos: que hablar con Pero Gonzalez al aposento de arriba fue el principio de mi dicha. le lleva. a Ya que se han hecho funebres obsequias, con la debida majestad, y aplauso, n que via a la persona Regia, sbar ernando y onsulta e redundará en gravísimos provechos bonos mana; y a Castilla. a la Ig No me descuido en el servicio vuestro, y más cuando conozco el servicio mayor que os puedo hacer es Santo Oficio; mermaneciente quedará en España no obrsop la santa Inquisición, que feliz doma a Calbino, a Nestorio, y a Mahoma. Gran Cardenal de España, mucho os debo, y cada día me obligáis de nuevo. , Del Rey de Portugal, Señor, se sabe, que con gente cercado tiene a Toro, bi y procura rendilla, . Eso me toca: a defenderla voy, que no hago falta, adonde astá su Alteza. nueni copana Por su parte a os tenga de Castilla la Corona. idao Y a vos por su católica Belona. . us Doña Beatriz. o l lo ampi Qué manda vuestra Alteza? ibiva ur No sabéis como os tengo ya casada? Casada dijo? ay cielos, trance fuerte, antes que yo lo vea, vea mi muerte. Y con quién gran señora? Caso injusto. Con quién pienso será de vuestro gusto, Condesa de Chinchón, luego deseo que os desposéis. Quién es aquí Condesa Vos, que aves nerecido mi privanza. Mire, que palabra he de tu Alteza, a don Andres. c De qué, de casamiento? Turbose. No señor Mis desuelos crecen al paso que se angmentan celos, Pues de qué se la distes? Gran señora, dísela a don Andres, de que primero alcanzaría su premio, que no el mío: y ansi antes que me premie vuestra Alteza, liberal le de el premio que merecen sus servicios, que son innumerables Pues Conde de Chinchón don Andres sea porque cumpláis, Beatriz vuestra palabra, Beso tus pies. Alzad, y a la Marquesa de Moya agredeced la merced, Conde, pues ella solamente os ha premiado, que no yo. Pues deme Vueseñoria la mano, porque ansí parte agradezca de esta merced. Tomad. Ay amor ciego. Qué es esto, don Andres, en mi presencia besáis la mano a la Marquesa? Quise agradecer señora de esta suerte la merced que por ella he recibido, Bien se ve que sois, Conde, cortesano: que lindo modo de besar lamano: y vos también que fácil se la distes, De esposo se la di, De qué? De esposa, que casados estamos en secreto. Casados? Sí señora. Yo os prometo, que elegistes mujer como discreto, Falta tengo al presente de dineros, y por esta ocasión será forzoso, Cardenal que toméis al punto cuenta al tesorero, y ver en que ha gastado todo todo el dinero que se le ha entregado. Yo le he de tomar cuentas? Yo os lo pido. Yo he de ser Contador? Qué importa Padre? Mejor os será dar todas mis rentas, que ir a tomar al Tesorero cuentas. . Dejade don Andres, que va enojado. Ausí te irá a servir con más cuidado. . Señor, a vuestra Alteza se atreve a disgustar ningún vasallo? Mendoza, a mi grandeza se atreve quien mancho con intentarlo su sangre peregrina. Quién es señor? R. El Duque de Dedina Enviele con mi firma la Real provisión, y ha respondido, que si no la confirma la Reina con la suya, obedecido no será mi mandado. Cuándo su Alteza no lo ha confirmado? mas pues él lo ha mirado, que importa que la Reina también confirme la provisión que has dado, porque más valedera se confirme? es indicio bastante, que debe ser forzoso, y importante. A buen puerto he venido, parcial sois, Cardenal, de un atrevido? pero no esperé menos. De rigor están llenos del Rey los ojos. Su consejo sigo, señor, que es acertado. Tengo en vos un vasallo muy honrado. Ansí deja tu Alreza conversación del más leal vasallo, que alcanzó la grandeza en en ningún siglo, ni en escritos hallo. Con mirar tu hermosura todo el rigor se me volvió blandura: ya estoy desenojado, tanto puede, señora, esa belleza, que por ella he trocado el mármol, el rigor, y la aspereza, y por daros contento, agradaros, señora, en todo intento: Porque no será justo que pierda vuestra Alteza su derecho, y pues deseo su gusto, nombrar seis jueces quiero, satisfecho de su estudio, y conciencia, que no la habiendo, no importó la ciencia, Señor, si está presente el Cardenal supremo de Sevilla, supremo Presidente de todos los Consejos de Castilla, qué mejor juez queremos? a su juicio, y sentencia lo dejemos, porque será acertado el parecer que diere su persona. Aunque indicios ha dado de ser contrario mío, pues le abono su prudencia, y consejo, en sus manos también el pleito dejo. Veralo quien tuviere entendimiento. Cardenal yo os temo. El Cardenal prefiere a la Reina, no hay duda. Es juez supremo, y su razón advierte. Escribid secretario, de esta suerte. Digo yo don Pero Gonzalez de Mendoza, Cardenal, y Arzóbispo de Sevilla, juez árbitro en este pleito, que aunque la Reina debe ser prefe- rida, por ser la heredera de este Reino, el Rey mí señor, como marido suyo, haya de conformarse con su voluntad, y pueda despachar legitimamente, aunque aunque no esté presente la Reina. Y así lo firmo. Sentencia cuando procuro serviros. como esperé, y vuestra ha sido, Obediente, padre, estoy, y obligándome con ella, y a vuestro gusto me rindo, me habéis hecho un gran servicio: En esa sola razón Discreto sois Cardenal, señor, me habéis parecido mucho os debo. un Católico Teodoro. Hago mi oficio. Y vos, padre, a mí un divino Dadme os besaré la mano. Crisostomo. Señora no lo permito. Pues, señor, si como Infanta os la di solo pretendo serviros, un tiempo, fue permitido comó veréis, secretario a mi dignidad sagrada, escribid. pero ya que Reina os miro, Prudente estilo es otro tiempo, y así para convencer al Rey, a vuestra Alteza suplico el Cardenal ha tenido. me la dé para besarla. Aquí están los brazos míos, Que en todas las provisiones Arzóbispo de Toledo. y privilegios, escritos Quién es aquí el Arzobispo sus nombres de aquesta suerte: de Toledo, gran señora? Don Fernando Rey invicto, Vos Mendoza, que sois digno y luego doña Isabel, de la Tiara Romana, estén, y será lo mismo y del Pontifical anillo en las firmas. . Ya está puesto. Si no me dais vuestros pies Y que todos los oficios, por la merced que recibo, títulos, y Arzobispados, no verá en mí vuestra Alteza los pued a dar el Rey mismo, de agradecimiento indicios, sin aguardar a la Reina, a quien el fuere servido. Hoy he de ver Cardenal, Pero que las Alcaidías, en que he de ser preferido y tenencias de Castillos, de su Alteza. no las pueda dar el Rey. Si eso solo Ese es rigor. queréis escuchad. Ya está escrito. Decildo, R Ansí está bien, secretario, y acabad, que sois terrible, que la Reina solamente y os temo. las dé a su libre albedrío Pues si conmigo a los que le parecieren os habéis de disgustar, beneméritos, y dignos. no pretendo dar motivo y han de jurar en sus manos a vuestro enojo, señor, la fe debida a este oficio Uno halle, señora, lugar, y no en las manos del Rey. porque es muy importantísimo Cardenal que decís? lo que contiene a tu Reino. Digo. Es arbitrio? que la Reina ha de tomarles No es arbitrio, n el juramento debido. pero en el, señora, ofrezco Siendo Arzóbispo, Mendoza, un nuevo mundo. mas me parecéis Rodrigo Ya he visto de Biuar. otro memoria! como este: Pues señor Rey, sois Colón? cuando Arzóbispo, Arzobispo, Yo soy el mismo. y cuando Bibar, Bibar. Hablad con Pero Gonzalez. . Por notable hombre le admiro: Que buen despacho ha tenido falta más? mi despacho, y memorial, No, gran señor: p vive Dios, que estoy sin juicio solo falta, si os obligo, después que en Castilla estoy, que me otorguéis él perdón después que su Reino piso, del enojo recibido: Si voy a hablar al Oidor, Cardenal no estoy de vos me dice entre grave, y frío: ni enojado, ni ofendido, hablad con Pero Cionzalez, antes os estimo en más, si al Secretario, lo mismo. porque me habéis contradicho, Y por último, la Reina Fírmenlo vuestras Altezas. lo propio también me dijo: Cardenal Mendoza, firmo, mas pues todos me remiten que sois el mejor vasallo, a Pero Gonzalez, digo, que Rey ninguno ha tenido. que a Sevilla he de ir por él, Ya tendrá gusto tu Alteza, pues en él mis dichas libro, pues con su intento ha salido. Y pasando a Inglaterra, Ninguna cosa, señora, veré si dicen lo mismo augmenta mi regocijo, como el ver que vuestro enojo que me dicen en Castilla, dichoso fin ha tenido, cuando le lleve con migo. porque os temi riguroso e A feliz tiempo he venido: en la Reina aquesta vez asa mis esperanzas remito. Aquí hay un yerro notable. Entre las ocupaciones, Y cuáles? y prudentes ejercicios, Que dice el libro que a tu alteza entretienen, la cantidad del dinero, aqueste memorial mío y la cédula no he visto que que lo diga, y quiza también nacido Será yerro. como algún Cardenal piensa, Secretario; yo he venido y por eso al Rey le sirvo; a a veriguar solamente y se me ha de dar más credito, las cuentas, y no averiguo sin encontrarse conmigo los hierros que hace la pluma. Vueseñoria, sabiendo A Vueseñoria suplico, que soy legal en mi oficio, que advierta, que en no pasarla y soy hidalgo también: notable agravio recivo. y boto a. Pues mire esta, secretario. Qué tiene? Qué suma el libro más cantidad que esta cedula Espere amigo, se libró. que es escura la escalera. Bien conocido y podrá correr peligro: es ese yerro, señor, esperé, le alumbraré. Son yerros muy excesivos. Señor, cuando ha merecido Este dice, que a treinta años hombre tan desalumbrado, según por la firma he visto, que ha hecho tal desatino, que al Alcaide de Sanlucar que Vueseñoria le alumbre? se libró por sus servicios Pues por aqueso he querido la cantidad que declara, darle luz cuando va ciego. Señor, señor y la cobró Juan Galindo en Toledo habrá tres meses Venga amigo, Fue por un poder porque el Prelado ha de ser Si ha sido siempre fanal encendido, por poder, venga el poder que alumbre a los que van ciego, Yo soy hombre fidedigno, y en camine a los perdidos. y tesorero del Rey, TERCERO ACTO Si merecer upaes disculpa, siendo quien soy, Apartad, en este espacio puedo de Vueseñoria, los dos os descomponéis, podrela dar suficiente: sin advertir que rompéis este hidalgo es impaciente, la inmunidad de Palacio? y obligó con su porfía, Por vida del Rey que estoy porque es algo temerario, impaciente, por hacer a descomponerme ansí, que os prendan: en un memorial que di, túvelo por mi contrario. de Marchena, y que es Guardían Y en fin haciendo desprecio del Arrabida, por ella de mí, y de mi relación, mis papeles acredita, dije: aquí he de ser Colón, Vueseñoria permita cuando fui en mi agravio necio. detenerse solo a bella. Yo tengo de vos noticia, Un hombre de tal consejo que sois hombre sin segundo, se turba en presencia mía? pero quien un nuevo mundo Su Ilustrísima podría dar a Castilla cudicia. juzgar de mí, que es respeto Me espanto que en la ocasión que se debe a tal persona. no se sepa a si vencer, Colón, si en esta ocasión por llegar a merecer fray Juan insigne varón, mayor renombre, o blasón. vuestros papeles abona, El Cardenal viene aquí, para mí no es menester y pues ocasión se ofrece, más crédito que el presente. dalde el memorial. . Yo, y el somos solamente, , Parece, señor, de este parecer. que el cielo me ayuda ansí. El papel trocó, o quiso, porque su pobreza infiera Este es Colón. darme de aquesta manera Y en qué entiende? con discreto acuerdo, aviso aquesto saber deseo. de su gran necesidad. Cosmógrafo es, y aún creo Que ansí ha podido trocarse que un nuevo mundo pretende la carta? no hay disculparse dar a esta heroica Corona. mi notable necedad. Noticia del he tenido, en todo soy desdichado, y un memorial he leido, con tal afrenta que haré adonde su intento abona. Bendito sea Dios, que hallé Suplico a vuesa merced, la carta que deseaba, sobre el crédito de honrado, y mi desdicha ocultaba. que me ha quedado no más, Aguardando a que me dé que veinte reales me dé, algún memorial estoy. que con ellos comeré, Esta vez pruebo aventura, ya que no ceno jamás. y en no hallando la ventura, Quién padeció afrenta tal? a Inglaterra me voy. Estando yo en el lugar, os acostáis sin cenar, Esta carta es de fray Juan hola, dalde dos mil reases de la Rabida. para que cene Colón. Ya infiero Vueseñoria me dé su turbación. los pies se los besaré, Decir quiero Alzaos, porque no es razón, Sobre este nombre Colón, Esta es la carta que escribe me asienta bien el Mendoza. en mi crédito fray Juan Mas la Reina sale aquí, de Marchena, en quien están dadme esos papeles luego, los loores que recibe porque si yo se lo ruego, de la voz común, señal vuestra pretensión ansí de que verdaderos son. tendrá efeto venturoso. De esta heroica pretensión Aquesta afrenta podía habéis dado memorial turbar la ventura mía, a la Reina? cuando me juzgue dichoso: Ya le di, que he de hacer, que he de dacir, Ya quién fuistes remitido? cuando empeñados los tengo? A un hombre, cuyo apellido De esa turbación prevengo me dejó fuera de mí. lo que es fácil de inferir. Su nombre saber deseo. Decís que están empeñados? A Pero Gonzalez dijo: Sí señor. solo en nombrarle me aflijo, No es maravilla. mirad que haré si le veo? En Pedro de Quintanilla Pues no conocéis, Colón, están, que medio prestados por la fama aquese hombre, sobre ellos, señor, sesenta cuyo ilustre ser y nombre, y cinco reales nomás, acreditan su opinión, porque no salga jamás y ha dado a Castilla honor? de una afrenta en otra afrenta, Quién, Pero Gonzalez? Tan graves papeles fía Sí. Colón de ajeno cuidado? El que yo he traido aquí A señor, no os ha tentado no tiene ningún valor, el de monió a medio día. Pues yo soy a quien su Alteza os remitio; ved Colón Ya marcha el Cristiano campo si es sabida mi opinión, a Granada, Cardenal, y notoria mi nobleza. a siriar sus fuertes muros. Qué vos os llamáis ansí? terror de la Cristiandad. Pero Gonzalez me nombro. Ya en cada escuadra parece Con justa causa me asombro, el listado tafetan porque nunca colegí florida pompa de Abril, que un Mendoza Cardenal, que es de Amaltea galán. que da a la fama renombre, Y en fin, Cardenal de España, tuviese tan bajo nombre, vuestra persona nomas que parece desigual aguardo, para seguir del ilustre ser que goza, el estandarte Real, y autoriza su blasón, Esperándome, señora, mi gente está en Alcala deseando combatir los muros que deseáis, y ansí bien podéis partiros, porque antes que alumbrar vuelva dos veces la tierra el rayo piramidal alcanzaré a vuestra Alteza. Pues siendo ansí, Cardenal, dos jornadas de aquí aguardo Señora, antes que partáis, un negoció que os importa por mi habéis de despachar. Qué negocio puedo ser, que ahora me importe más, que el conquistar a Granada Colón llegad, qué aguardáis? Reina, a vuestros pies tenéis postrado a Colón que os da un nuevo mundo, que aborta partos del rubio metal, que guarda en sus ricas venas para vos: considerad si vale más su conquista, que la que hacer deseáis. No puedo ahora, Colón, despácharos, porque hay ocasiones que lo impiden, causas que no dan lugar. Sin esto, cuando pretendo a Granada conquistar, como podré socorrer vuestra conquista? Mirad Reina, que si no lo hacéis, el patrimonio Real pierde el más rico tesoro que cuenta la antiguedad. Cardenal, es imposible, que ahora pueda llegar a efeto lo que pretende. Pues quién lo puede estorbar? La necesidad común de Castilla, porque está con la empresa de Granada, que pretendo conquistar. Sin dineros, y sin gente, muy alcanzada, y será con el empeño que tengo, su perdición apremiar a que me dé con su ayuda la forzosa cantidad para esta nueva conquista Pues por eso lo dejáis, Ved que no es bien que se diga, que os faltó en conquista tal, no como decís, dineros, que nunca a la Majestad faltó en la ocasión socorro de algún vasallo leal, sino él ánimo que corto, temor tiene de arriesgar una (que se yo) miseria, porque miseria será en comparación, señora, del oro que granjeáis. Y por mi consagración, que me corro que digáis, que viviendo yo, señora, vos tengáis necesidad. Decid amigo Colón, el dinero que será menester para esta empresa. Yo pienso que bastarán, señor, quince mil ducados. Cosón, quince mil no más? No señor. Qué grande afrenta será dejar de comprar un rico, y hermoso mundo, por tan poca cantidad. Diez y siete mi! ducados luego luego os libro en el Dean Y yo pretendo, señora, de Sevilla, que pretendo, serviros con brevedad, cuando os doy dos mil demás, como veréis. . que os sobren, Colón, dineros Dios os guardo. en la empresa que intentáis. Feliz jornada será. Cardenal, este servicio El Aragones León el justo premio tendrá parrió como el sol, a dar que merece. . Gran señora, a Granada con su acero obligación la llamad, temor, espanto, y crueldad. y no servicio, que yo Ya el Católico Fernando y mi hacienda claro está con su ilustre majestad, que es todo vuestro, pues vos dando a los cielos envidia, sois mi Reina natural. ofrece en tierra la paz. Colón. Voy a ayudar a mi esposo. Qué manda tu Alteza? Y yo me parto a Alcala, Ya deseo que partáis, para servir con mi gente pues el Cardenal de España. luego a vuestra Majestad. os socorrio liberal, Aquí de blando muro, y leve pica, Santa Fe, como veis, está cercada, cuya estendida población pública, Con ocasión, asombros a Granada, viendo que en una noche solamente amaneció a sus ojos levantada. Ansi Fernando, Príncipe excelente, su Católico campo va formando en escuadrón, que esté del muro enfrente, Para el asalto que le está esperando. en este rebellín ponen la tienda, y también el blasón que la está orlando. Los dos Duques famosos de Medina: pero en aquella encrucijada senda, el Conde de Tendilla determina Poner la suya, porque al Moro ofenda: el de Palma, prosapia peregrina de los Portocarreros, la suya arma En la falda de aquel florido prado: pero para embestir mejor al arma, el Cordoves Cipión, aquel collado Ocupa Ocupa, y con la gente le desarma al Moro Rey el muro Granadino, a de soldados y almenas coronado. Los tres Maestres el muro cristalino tienen de aquel arroyo transparente: mas a sombras de aquel frondoso pino, A quien bela los pies aquella fuente, el Arzóbispo be Sevilla ha puesto su Real pendón, y el de Toledo enfrente. El Duque de Alburquerque, con el resto de toda la nobleza de Castilla, ocupa con su tienda aquel repuesto: Pero esta tienda, que brocados brilla, cuyos Atlantes son firmes cordones de plata, guarnición seda amarilla, Nos muestran los Castillos, y Leones. y el blasón de Aragón, que tiene puesto de los Reyes que ilustran sus blasones Con heroico renombre. Mas qué es esto? quien al Católico escuadrón provoca, que ansí le miro todo descompuesto, y sin pensar también al arma toca? De Aragón Uírea el bravo, y don Artal de Aragón, Puertocarrero gallardo. Y Fernando del Pulgar. Pues apercibid soldados Qué es esto, soldados míos, por si con traición los moros quien en el campo Cristiano envistieren. pone temor, y en su tienda. da cuidado al Rey Fernando? Bravo caso. Qué dices Earsan? Señor, están en Granada cuatro valientes fidalgos, Por Cristo, (a pedir campo a los moros) que los moros están hartos de comer alcuzcuzo de Aragón; y Castellanos, en el infierno. Y por si salieren más, prevenidos otros cuatro Oye. . El diablo a los cuatro se llevó. para salir a la Vega, Qué dices? De un hurgonazo Viva, viva don Fernando. cayo Hamete lafer, Quién fueron Garci Ramírez moro moro que en tiempo de navos mal heridos: dame albricias, iao sembro muchos, yo le vi y marca Cesar Cristián el alma a Mahoma dando, en su favor, porque juran Urrea le dio la muerte: que han de verte coronado salió otro muro gallardo, en el el lhambra por Rey, que pienso que en Zaragoza o quedar hechos pedazos. vendió higos, tan bizarro, Ea Aragoneses fuertes, que llevaba en el adarga valerosos Castellanos, una cola de caballo. ya de Granada habéis visto Y don Artal de Aragón dos leguas plantado el campo se afirmó al perro, y el brazo de nuestros débiles muros con la adarga le llevo, tiemblan los soberbios y altos soltó la rienda, el caballo Capiteles del Alambra, dio con el entre unas peñas, y opuestas a sus peñascos y quedó el perro invocando tenemos de lienzo hechas el sancarron de Mahoma: murallas, y en ese llano mas luego un moro aleñado, cada día escaramuzan bravo oficial de alpargates, Granadinos, y Cristianos. salio batiendo un pieazo. Ya vistes suldados míos, Y Fernando del Pulgar, que el famoso Garcilaso en su Andaluz, con un tajo planto en su Mezquita el nombre al le dejó paras arriba: de la Virgen, y en el campo para pasto de los grajos. vistes, que moro soberbio, Este es bueno vive Dios; que a la cola del caballo salio Ganzul temerario, la ató, faltando el arnes que pudieran sus bigotes quedó muerto entre sus brazos, ser puntas de dos peñascos. hoy se ha de envestir el muro. Este estuy cierto que hizo Aragoneses ya aguardo muchos serones de esparto ver en su muralla el nombre en los dos Caramancheles, de Isabel, y el de Fernando: y buñuelos en el barrio vosotros que tantas veces de Leganitos. . Qué dices? fuistes de nuestros contrarios Digo que salió el vesaco, vencedores, ahora es tiempo, y rompió muy bien su lanza: que de los Moros veamos pero el golpe del biearro anhelando con las vidas Puertocarrero, por Cristo corazones palpitando. que le zampuso en las cascos El Cardenal, y Isabel con la amarilla divisa llegan, nobles Castellanos, i el bonete colorado, vuestra Reina es. Qué es esto? Todos en el campo quedan aunque algunos han quedado Moros, que corren el campo. Ansí se van sin castigo, seis Granádinos ginetes, que hasta el Católico campo, que lo ve, y no lo defiende, llegaron con arrogancia, y con la misma se vuelven, viendo, que ningún soldado a hacer con ellos se atreve batalla, quizá de miedo, porque recelan la muerte? Por vida del Rey que estoy afrentada, y es de suerte, que no me atrevo a mirar al Cielo, que esto consiente. Que aguardáis, dadme una lanza, y un caballo, que en el Betis haya pacido esmeraldas, y haya bebido su nieve, y veréis como animosa, antes que a Granada lleguen los que vuestra afrenta causan, les dan estos brazos muerte. Mirad Reina sin rigor, que esos oprobios presentes no merece la nobleza Sat, Castellana. Si merece, pues me han traído a Granada, para que ansí me avergüencen seis alarbes baharies, que a nuestro Campo se atreven. Qué es esto soldados míos, que cajas son las presentes, que alborotan nuestro Campo- El Cardenal, señor, viene con su gente a la conquista de esta Ciudad excelente, y como a santa Fe llega, todo el escuadrón alegre a un tiempo rompe las cajas, y dispara los mosquetes Venga el valiente Mendoza en hora buena mil veces: cuanto deseado ha sido. Señora, él está presente. Deme tu Alteza los pies, Los brazos si que merece el gran Cipión Español, y el Marcó Tulio prudente. Ya mí no me dais también los brazos padre. Quién puede con retórico lenguaje exagerar las mercedes que me habéis hecho los dos, y procuráis hacer siempre. Señor, albricias, que ya llamarte Monarca puedes de Granada, y coronar de laurel tus altas sienes, pues la victoria alcanzaste de este Reino. Extraña fuerte. Reseridnos de que modo. Los bandos de los Gomeles, Cegries, y Bencerrajes, y el gobierno de dos Reyes Mahomad, y Abdalín, que es tío de Mahomad, que el cetro tiene, llegaron a tanto extremo, que todos juntos convienen, que con estas condiciones, que en aqueste papel vienen se te rinda la ciudad, y las llaves se te entreguen, que aguardas, si ya la torre de Cómares, para que entres triunfante en ella, está abierta: y los y los Tarfes y Gomeles, Qué es aquesto? y nobles Avencerrajes, Un caballo sin ginete a recibirte y a verte, corre el campo y se alborota. vienen con su capitán Un caballo suelto, puede Muza, el moro más valiente, causar aqueste alboroto, que ciño Tuneci alfanje, mis justos recelos temen o y puso gravado almete, de este alboroto algún mal. Gracias a Dios que en mis días Qué daño puede temerse, llegaré señor a verte no os aflijáis. coronar, por Rey supremo, de Granada la rebelde, Gran desdicha. solo falta que Colón Que desdicha os entristece vuelva a Castilla a traerte don Andres. el mundo que prometio, pecided Cayo señora del caballo. para que tu Cetro llegue, Si. Infeliz suerte, desde el Oriente dorado quién a caído, mi hijo? al plateado Poniente. Aún mayor mal fuera ese. Cardenal con el guión Pues quién cayo? Arzóbispal, antes que entre El Cardenal, el estandarte Real, que fue alegre a obedecerte, con aparato soleve ya tomar la posesión tomaréis la posesión, o de la ciudad que posees, de la ciudad que se ofrece pero al entrar en Granada a nuestro amparo. el caballo hijo del Betis, Primero tro pezando dio en el suelo, duvo es justa razón que os ruegue con el Mendoza prudente. que la elijáis Argobispo, Y es acaso de peligro que la dotrine y gobierne. la caida? Ya yo le tenga elegido, D él se infiere, y tal que se que os contente. y de su pesada edad, Pues con eso voy señora, que es la caída de muerte. a obedeceros mil veces. d Vamos a verle señora dadme el caballo, Vamos miseñor a verle: Aquí está, mucho Grañada me cuestas Vuestra Majestad se alegre si mi amado padre muere. . ya cumplio el cielo señora, vuestros deseos de suerte, p Colón decís que se llama? que hoy os rinde la Granada, Sí señor elato, los rojos granos que tiene. Entre Colón, porque no será razón, Fuera, fuera. que le reciba en la cama. Son, que sobre vuestra tienda esta noche aparecio A tus pies tienes señor a Colón, que agradecido una Cruz, cuya belleza daba luz a este Horizonte, al favor que ha recibido, quitándola a las estrellas. de tu grandeza y valor, Y esta señal siempre ha sido quiere ofrecerte el primero favorable, y ansi muestra, a quien se debe decoro, que tendréis presto salud; esquilmos del rubio oro, mirad si son buenas nuevas. y después un mundo entero Antes tengo por muy cierto, Y estás primicias consagro que ese señal es Cometa, a Dios, y después ayos, pues por vos después de Dios que pronóstica mi muerte, se hizo aqueste milagro. que será sin duda cierta. Y ansí quiero que advirtáis, Vengáis Colón en buen hora, que no es vana mi sospecha, pues deseado habéis sido, declarándoos los sucesos mas para mi habéis venido en hora infelice ahora. que me han venido por ella. Porque el dolor conque estoy, Dia de la Cruz nací, me dice siendo profundo, y el día de la Cruz misma, que vos venís de otro mundo, para principio de dicha, cuando de aqueste me voy. canté señor, Misa nueva. Para siemore señor quedo Y el mismo día también, obligado a ese decoro, en favor de las Iglesias, mirad que es el primer oro, salí con un pleito en Roma: Hola ilevade a Toledo, y siendo Obispo en Sigüenza, el Capelo recibí y haré del para memoria de esta felice jornada, de Cardenal en su fiesta: una Custodia sagrada Y también quiso mi suerte, que es para Colón más gloria. que en Roma advocación tenga Los Reyes vienen aquí de Santa Cruz, que este nombre a visitarte señor. es el que más me recrea. Colón tengo por mejor s en Y fabricando, señor, que os vais luego, porque ansí una suntuosa Iglesia el enojo está evitado; con nombre de Santa Cruz, que en sus Altezas infiero, rompiendo una pared vieja, por haberme a mi primero hallé en su concabo el Título antes que a ellos visitado. de la Cruz de Cristo inmensa, que puso el pueblo rebelde Buenas nuevas Cardenal. sobre ella escrito en tres lenguas. Sin duda que serán buenas, Y en un Hospital que hice pues lo decís, mas qué son? con mi devota largueza, en la en la ciudad de Toledo habéis de acudir a ella. se me apareció de hierba Mas si quieren acertar, en un patio, cuyas losas a elijan vuestras Altezas aqueste misagro muestra a Fray Francisco Jimenez, una Cruz, cuyo artificio y verán como no yerran. por milagro lo celebran Cardenal, hasta la muerte los artifices, que admiran mostrastes vuestra entereza, su fábrica insigne, y nueva. contradiciéndome aquí. Y lo que acredita más Vaya, señor, por mi cuenta su artificiosa materia aquesta justa elección, es, que nunca los Eneros porque yo se que es la cierta. con ser de hierba, la hielan: Que cuando me parto a darla Ni los ardientes Agostos, al otro mundo tan recta, con su rigor no la secan: no había de consentir, y ansí puedo presumir, que aquesta elección se hiciera que la Cruz que manifiesta menos que en este sujeto. apareció aquesta noche Aquesa elección se aprueba. con rayos sobre mi tienda, dice cuando estoy malo, Señor, albricias. que ya mi muerte se acerca, De quér a porque si naeí en su día, De que en este punto llega en su mismo día muera. Colón de ese nuevo mundo, Y por aquesta razón, y besar tus pies desea. suplico a vuestras Altezas, Qué aguardáis? decilde que en que el jan otra persona, Dicen, que trae por grandes que a mi dignidad suceda. el más hermoso tesoro Cardenal, con vuestro gusto, del rubio metal, que guarda ya que nos dáis la licencia, el mundo que ha descubierto, ha de aprobar la elección, que se ha visto, para que acertado sea. De su lengua El vuestro, señor, la apruebe, sabremos la relación a vuestro gusto se deja. mejor que no de la vuestra. Decid vuestro parecer: a su Confesor la Reina Denme los pies que merezco quiere dar aquese cargo. por favor vuestras Altezas, Es persona benemerita. o en premio del nuevo mundo, Mas yo quiero engrandecerle por mi desuelo os granjea, con que el Infante le tenga con el oro de sus minas. de Aragón, que es hijo mío Vengáis tan en hora buena Esa obligación es fuerza, como deseado fuistes: y como su Rey, y padre, cómo venís? de las Indias. No le tengan Eso es mucho de aquesta suerte a Colón, porque dan en eso muestras basta, basta la docena, de ser desagra lecidos, y plega a Dios que le dejen cuando un mundo les presenta. vuestros herederos, Reina, Alzaos Colón. la veintena parte. Y ha de estarse, Ahora cuando de camino llega, podéis Colón darnos cuenta de vuestro largo viaje en pie? Cardenal de España, Cumpliré con mi obediencia: salí de la isla de Padmos qué queréis? Qué buena flema, con solas seia caravelas. sino se sienta Colón, No paséis más adelante, me verán morir de pena. que no hay relación más cierta, que haveros visto partir, Sentaos, pues el Cardenal y en tres meses dar la vuelta por vos intercede, y ruega, del mundo que descubristes, y cubríos, y os dio inmensa riqueza. Claro está, que se cubre quien se sienta. Ahora bien, yo voy ahora a pagar la justa deuda, Pues qué queréis, Cardenal? ley natural, que a la muerte Qué premien vuestras Altezas debe mi naturaleza, sus servicios. Mas voy contento a morir, Almirante aunque la muerte no alegra, de las Indias desde hoy sea. pues se cumplio mi deseo: Yo Almirante? hola, llevadme a la Iglesia, Si Colón. que armado de la Cruz santa, Pues dejadme que agradezca quiero esperar a la fiera a vuestros pies tal merced. enemiga de los hombres. Aún el Cardenal espera. Levantaos Duque. De dónde? Sin duda será novela Será de la primer tierra lo que dicen de Colón, que descubristes, Colón. y por muy cierta se sueña, Pero quiérome informar De Veraguas? Ese sea de alguna persona de estas, el título que gocéis. y saber la verdad pura: Merced para mi suprema. que aguardo? no hay quien lo vea. Señor hidalgo sabrame Aún el Cardenal aguarda, decir de un Colón, que llega Pues tenga también de renta ahora del otro mundo, la quinta parte Colón de todo el oro que venga que descubrío por su ciencia? hable hable recio, que soy sordo, Yo se de mil ducado si a caso me da respuesta. Los! lfrica sea El que ve sentado allí vuest icha he tendido. junto a las personas Regias, ̱. Mirad sijo inmensa es Colón, y Duque ya hablar @ Go de Veraguas. El alboroto que sueña Mejor fuera avisa, que el Cardenal de ver vinos. murio Y Almirante No hay quién lo sepa? de las Indias. Ya yo lo voy a saber. A quimera lo tuviera, si sentado, No hay para que: de la Iglesia y cubierto no le viera. donde murió vengo ahora, Espantado estoy Jesús! y donde su cuerpo queda. miren aquí quien dijera Qué murió mi padre? a Colón tres meses ha, Y fue cuando amparé su pobreza su muerte tal, que pudiera en mi casilla, que había envidiarla el heremita de verse de esta manera. mayor que el yermo celebra. A señor Duque Colón, De aquesta suerte murio, escucho a quien lo vocea. asiendo por su defensa su amigo Pero Gonzalez, la Cruz, que quiso ampararse si de amistades se acuerda. de ella en la hora postrera, Es el que tiene presente, como en la vida lo hizo: que le da la nora buena y la señal que en su tienda de su venida, que fue esta noche aparecio, mas presto que algunos piensan. de resplandores cubierta, A señor Duque: no oye? como se ve ahora, ha estado señor Duquesa esotra puerta: sobre su cuerpo en la Iglesia. Pero Gonzalez le habla, hablele también siquiera. Quién es este hombre, Colón? Es quien vendió con largueza, por favorecerme pobre, Esta señal milagrosa por mí su casa, y hacienda, claramente nos enseña; y en fin, mi mayor amigo. que goza esferas de gloria. Amparadle. Y aquí da fin la Comedia Será fuerza, and onsabida del gran Cardenal de Españ partir con el de mis bienes u vi u muerte con licen tu Alte? AV a quien como Rey de mejor estao cuando este cargo le quito y las tres villas, que son Atienza, lugar antiguo: Salvatierra, y Albuquerque, cuya herencia le remito, pues es patrimonio suyo: pero también me ha pedido a Cuellar, herencia vuestra, porque está en aquel distrito: esta no le puedo dar al Infante, sin pediros primero, hermana, licencia: y así por esto he v a suplicaros también, que me ladéis, pues confirmo de aquesta suerte la paz, que Castilla ha pretendido. Aunque esa villa nomas es el patrimonio mío, obediente a vuestro gusto, a vuestras plantas la rindo. Porque echéis de ver así; que ni a Castilla conspiro, ni perturbo vuestra paz: antes, señor, por serviros, deseo vuestro sosiego, y que viváis largos siglos: pobre en vuestro amparo quedo. Yo con vos, hermana, rico, Don Andres sea vuestro Alcaide porque al regalo, y servicio de vuestra persona acuda, con más cuidado que al mío Eres mi Rey. Soy hermano vuestro, Isabel, y he querido que echéis de ver de esta suerte, que ansí del Infante os libro, C mbién Dejadle estar , Si da golpes? Qué importa? hermano dejade, y armadme, porque pretendo de la furia del Infante librar la nable Simancas. Si es posible, señor, antes de este hidalgo nos defiende, que su furia tiene talle de echar la casa en el suelo según son los golpes grandes: del Infante es mensajero, porque ansi lo dice el traje. Pues por eso, amigo, quiero que cuando entre, me halle armado, para que entienda que a pensamientos gigantes, que contra su Rey se atreven, ay Davides Cardenales. Los Cardenales que estorban la humildad, que cielos abre, y soberbias atropella, no han de ser tan arrogantes, Que a un hidalgo como yo, y como Castilla sabe, han de hacer estar dos horas aguardando, para darles aqueste pliego de cartas, Embajador arrogante. A3 Quién da licencia a amor para agradeo orque ten adas en su Alteza. , Don Andres. Señor, Qué hace mi hermana? Ningún contento, gusto, ni entretenimiento, a su Alteza satisface, como el verte. Ansí deshace, de la prisión el pesar, Beatriz en traída a llamar, Esta carta don Andres de don Pedro Girón es con quien la intento casar, hame el Girón prometido de traer a mi obediencia, sin ninguna resistencia a don Alonso atrevido, y sin esto por partido me asegura cierta y llana la corona Castellana, y pues obligado me hallo, no es mucho de a tal vasallo que meda un reino, una hermana. Señor, Hermana querida. A una esclava merced tanta. nana, y sois Infa engo y vos m is, otra fineza mayor sabed que ostengo casada. A mi casada Si hermana Alguna fuerza tirana temo que soy desdichada. Aunque no os tengo empleada como merece el blasón que os da grave ostentación, no me culpéis inocente, culpad al tiempo presente y a la forzosa ocasión. Quién es? Don Pedro Girón, Maestre de Calatraba aquien obligado estaba, por sus servicios que son de gran consideración, por su acerada cuchilla es del moro marabilla: y ansí justamente hallo, que es digna de tal vasallo, una Infanta de Castilla, Señor mire vuestra alteza. No tenéis que replicar esto se ha de efetuar, Ya es esto mucha aspereza a un vasallo tu grandeza. Beatriz defenderme entiendo fuerza es la que estáis haciendo, mas no ha de pasar ansí, porque en defenderme a mí, tamo
