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Texto digital de El generoso en España

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Atribución tradicional
Diego Muxet de Solís
Atribución estilometría
Diego Muxet de Solís Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El generoso en España. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/generoso-en-espana-el.

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EL GENEROSO EN ESPAÑA

JORNADA PRIMERA

Cuarenta años de servicios me paga el Rey con que acuerdo mi pretensión? A soldados, que poderoso no tiene necesidad de vosotros, mas cuando pedís que os premién, quién no cierra los oídos? Plaza, plaza. . Gente viene: el Rey debe de salir de la capilla. Hoy me ofrecen desdichas que me persiguen buena ocasión; hablarele, dándole este memorial. Primo, Señor. Qué os parece del padre Florencio? Digo que estudioso, y elocuente, da ocasión a que le llamen nuevo insigne Castroverde: prédica a gusto detodos. Vuestra Majestad. Túrbeme, que hablando a un Rey se amila el corazón más valiente. (na Guardad este memorial. Que ha grandes, y chicos cieguen los ojos graves de un Rey: pero la razón me advierte, que resplandecientes soles son los ojos de los Reyes. Mi memorial lleva el Conde; ruego a Dios que de él se acuerde, que de manos poderosas papeles de pobres, suelen, con muy pequeña ocasión, Los memoriales que he dado (si bien me acuerdo) son nueve; que para mi condición, bien saben pechos rebeldes de Holándeles, ingeniosos mas que animosos, y fuertes, que hice más en escribillos; que en dar a cien de ellos muerte. Mas no es el Cónde el que sale? Vuestra excelencia se quede. Esto me toca: o P. señor. Bueno será hablarle. . Siempre (re me obliga esta cortesía; mas por vida del Rey. . Quién vuestra excelencia apremiarme? Quero señor: , quedareme: por que la vida del Rey, como es la de todos, puede como provisión real castigar inobedientes. Mejor le hablaré en su casa. Pero que príncipe es este, que acompañar quiso el conde? Quedaos Don Luis, . no se en- con migo esas cortesías. (tienden Escuche hidalgo. . Qué quiere? Saber quién es este principe: bien pudiera conocerle. Quién es? Farnesio: la fama que de generoso tiene toda España abarca, . adiós. Necesidades detienen pretensiones de hombres nobles: por que pobres pretendientes dineros de duende son que en carbones se convierten. Dígolo por que he querido, cosa decinco, o seis veces, hablar al noble Farnesio, pero como prevalecen mis desdichas tanto, triste me niega este bien mi suerte. Mas esto no es necedad? Resuelto estoy, hablarele, suplicándole me asista, que poco en ello se pierde. (amigo, Vos en Madrid? . Noble cuatro meses ha que en ella pisadas de un Ángel sigo. No es populosa? no es bella? El mismo Cielo es testigo de su valor, y grandeza. Don dejáis la nobleza de su cortesana gente? Desde su purpúreo Oriente, contempla el Sol la belleza de mil damas peregrinas, que en su hermosura, y agrado dan muestras de ser divinas. No es gusto ver en el prado, rosas aquí, y allí espinas? Con justísima razón, dan al prado admiración las que a veinte años no llegan, cuantas hay que la edad niegan; espinas del prado son. Pero cómo está Arellano? Casose, o dejó a Valencia? Sirve como yo al hermano, del que es de Parma, y Plasencia. Duque excelso, y soberano tiene valor, . y bondad; servir por necesidad, siempre da provecho poco a gana el cuerdo, pierde el loco, don Pedro es noble, Y escuchad. De Parma, ciudad famosa, vino a España el grandon Pedro, para ser laurel de nobles, pasa ser crisol de ingenios. Hónrrale su Majestad? Las mércedes que le ha hecho, referillas (noble amigo) sin admiración, no puedo: pero bien sé que aún que fueran mas que estrellas tiene el Cielo, no acabaran de premiar sus nobles merecimientos. Su liberal noble mano dicen que no pierde tiempo. Sus rentas gasta de suerte que puede horrarse este reino, de que tiene un Alejandro, que confamosos trofeos, le da más gloria, y honor, (rio. quedió el Magno al griego impe- Si cien ducados le piden, me dicen que da quinientos: publícanlo hidalgos pobres, que de aquí salen, diciendo, dete su laurel el Sol, prevéngate gloria el Cielo, pues consuelan tus palabras, pues tus obras dan remedio. Su casa ilustre no es hospital que cura enfermos, mas su despensa es botica, sirve su bosa de medico. Si en su casa, o en la calle, dama de toldo, y bureo, burlando lepide ferias, sin agradarle el sujeto, toda una tienda le envía, cuando solo cumplimientos bastaran para pagar lo fingido de un deseo. Tiene academia de armas, donde los hombres más diestros muestran su destreza en ella, por el interes de un premio. También la tiene de letras, donde la prosa, y el verso, tienen competencia honrrosa sobre Cicerón, y Homero. En fin son sus ejercicios tan nobles, castos, y honestos, que avergüenza a los ocioses, que enamora a los discretos. Es tan sabio. . Don Juan basta, que de admirado, no tengo para escucharos oídos, lengua para responderos: él es un Príncipe ilustre; lo que os he dicho es lo menos de las excelencias suyas. De qué le sirve don Diego? De camarero. . Está aquí? Antiyer le envió a Toledo. Vos seréis su mayordomo: 1. no es poco honrroso mi puesto, su caballerizo soy. Don Juan amigo, aquí vengo, para ver si tendré dicha, en que juntos procuremos tenerá don Pedro grato no me huelgo poco. . Es cierto que no tiene secretario? Retirarse quiso Aurelio, por que estaba rico. . Aquí pienso que sale don Pedro. Hablade? . Terciaréis vos? Poco con don Pedro puedo, mas yo le hablaré. , Sol mío, pues imperas en mi pecho, luz para ver yo me embien tus divinos ojos bellos, Que tal fue ayer la academia que a Marte está dedicada? Jugó con don Juan de Estrada. cierto hidalgo de Bohemia. Bien, o mal? . Suelto, y brioso, mas confesó ser más diestro nuestro español, . el maestro que le ha enseñado es famoso. Con don Pedro batalló un maestro de Ruiseco; Don . el noble don Luis Pacheco, fue el que a don Pedro enseñó su verdadera destreza, Pero quién se llevo el premio? Al batallador Bohemio siguió, rota la caueza, el de Ruiseco, P. es un Marte don Pedro tellez Girón, destreza, que fue invención, es ya en do Luis ciencia, y arte. Qué versos se han celebrado en la academia de letras? Ligero mas yo qu Cómo lo interior penetras, vengo de verdad armado. Son mis acciones muy claras, Lope de Vega, Señor. De entendimiento inferior quisiera que me trataras. Deja a Lope, que en el suelo da honrra al verde laurel- por que para tratar de él, licencia hade darte el Cielo, Don Luis de Gongora .save lo que el más discreto ignora, es culto, Don Pr de los de ahora es el estilo más grave. El doctor Mezcua, . Mostro su ingenio allí? . Es tal, que admira, , Trata de otro, que de Mira basta decir que escribió. Cierto Medoro discreto, de estos que visten al uso, en la academia compuso al pensamiento un soneto. Qué tal salio? . Razonable. Qué valor, que entendimiento! Di Bernardo, Be escucha atento. Qué bien hablado, qué afable! dicen que eres pensamiento, o defenderé que eres pesado, ando del pensamiento haces cuidado, del ciudado inquietud, que da tormento. Cómo el pecho me abrasas si eres viento? Quién te pinta con alas? Si arraigado al corazón rendido, y desuelado, tienes dentro del alma imnoble así to. Como el halcón serás que al aire vano leves plumas ofrece, reducido a que corto cordel le impida el vuelo: por que a no estar atado, caso es llano, que en la tierra te hubieras escondido, preso te quedaras en el Cielo. o preso te quedaras en e Ingenio tiene. Oh poesía con justa causa alabada, es cosa que siempre agrada. Don Juan, gran Señor. La pía sujétase bien? . Muy bien. Agua lope, . voy por ella. Desde el pie a la frente es bella. Mirad que gusto se den al alazan; y al obero buenas leciones, . señor, bien os sirve el picador. Cantad. Qué romance? Quiero que el del Macedonio sea, por que frisa con mi gusto, que yo te obedezca es justo: la avaricia es hidra fea. Al grande Alejandro Magno, de todos sus grandes hechos, sola su franqueza insigne, fue quien le dio nombre eterno. Hay gloria como tener montes de perlas que dar; tres cosas se han de guardar, virtud, honor, y mujer: por que la hacienda guardada, es como la noche negra. poca luz, y esa no alegra. Qué he dado este día? . Nada: Don P. por vos comienzo don Juan, dos mil ducados os doy: como vuestra hechura soy haceisme merced. . No da sin causa los generosos, den lo que no han de llevar, que recivir para dar es laurel de hombres famosos. Quién no dice bien de ti. (go Vuelvo a cantar? . Pide lue- cien escudos a don Diego. Cien escudos ledas? . Sí. Por qué razón? . Porque en calma mi heroica fama estuviera, si el canto suyo no fuera divino reloj del alma. Vivas mil años. me tiene muy enfadado, mas yo me veré vengado, si salgo con mi negocio. Del Duque de Feria es este papel. . Suerte mía, dadme la secretaria del Príncipe más cortes, que con tan famoso arrimo, os prometo vegez buena. Pretensores me dan pena, tened buen ánimo, er estimo favores que aquí me hacéis. quiero llegar. . Dónde vais? qué pretendéis? qué buscáis? Paso señor. . qué queréis? Este billete os dirá el fin de mi pretensión. Don Juan, pretensores son. También este aprovará mi buena intención: Don P. veré lo que me escriben en ellos. Dos billetes son, . Jeellos quiere don Pedro, . yo sé que no le agradan favores, bien falto de ellos estoy. Si su secretario soy, no habrá tal pascua de flores. El Duque del Infantado es el que os abona a vos: soy de su casa, y por Dios que este día he deseado, solo para que veáis como a serviros acudo. (dudo: No llegáis vos? . Temo, y yo estoy aquí, no temáis. Mi nota os agradará; algo de la algebra se; la grammática estudié en la famosa Alcala; entiendo muy bien el griego; hablo, y escribo el toscano también como el castellano: que me recibáis os ruego, procuraré, con temor, hacer mi amor necesario. Mal sabrá ser secretario hombre que es tan hablador, Él de Feria dice aquí que admita vuestra persona. Aunque el de Feria me abona, merezco mucho por mí: por que a mi ligera pluma, tan grave estilo acompaña, que tengo ya en toda España, más fama que en Roma Numa. Don Juan, la esperanza pierdo. Soy en mi prosa elegante. Este tiene de arrogante lo que le falta de cuerdo. queréis vos algo? . Señor. Temeroso estáis, llegad. Por ser grande mi humildad, carezco de intercesor, (bado que ruegue por mí: Do . tur- me mira, y habla. . Don Juan, mejor mis partes harán vuestro valor, y cuidado; hablad. . Don Fernando es un hidalgo bien nacido, que a serviros ha venido libre de humano interes: fue su padre, don Antonio de Riuera, y Alvarado, tan valeroso soldado, que gasto su patrimonio, con noble y cristiano celo, valor, obediencia, y ley, en servir al mejor Rey que empuño cetro en el suelo. Es también Fernando. . Qué es? (el tiene buena presencia) Humilde por excelencia. Qué pretende? . Que le des; Don Pr habla, . tu secretaria: poco pide. Don Fernando, Fe llego a vuestros pies temblando, Don Prlevantad; que gallardía. No será malo saber, si al Duque del Infantado volveré bien despachado, Qué partes hade tener (da) (mucho esta humildad me agra un secretario? . Señor, en el ingenio valor pensando no saber nada, (ra. Qué bien respondio. . Quisie Indicios de necio dais. Sin que os den materia habláis? Mirad que el Duque me espera. El que viene a negociar hade tener más paciencia, perdone vuestra excelencia, aquí se aprende a callar. Don Fernando, . señor mío; no niego que mucho alcanza la justa desconfianza; pero el humano albedrío, para que sepa agradar, mucho más ha menester: en sabiendo obedecer hade saber obligar; mas un secretario apruebe su entendimiento ingenioso, con ser discreto, y curioso, liberal, secreto, y breve. Dn . Recado para escribir. Cielos si soy el nombrado? Que al de Feria, y Infantado he procurado servir podéis responder, Fe, que dudo, uno de los dos la lleva; Do . pero por que es cosa nueva estar a sus ruegos mudo, que la causa es haber dado mi noble palabra, a quien me sabrá servir más bien. que un necio, y un confiado. Mirome; notable dicha: no hay que dudar, yo vencí, no hay más que esperar aquí, triunfó de mí, mi desdicha. Don Fernando escribid. . Yo? Escribid Fernando, . escribo. Hablarte quiere un cautivo. Cuando mi predad nego la puerta a nadie? . A tus pies llega un viejo desdichado, Pralzad del suelo hombre horrado. Cuándo el que es pobre lo es? Qué os aflige: . Cuarenta años ha que sirvo al Rey. . Cuárenta! Pues qué edad tenéis? . Sefenta, Proseguid. . Mis verdes años me inclinaron a la guerra; entre con un viejo Anchises en los bélgicos paises, polilla de aquesta tierra: fui sargento en ellos, dando envidia con mi valor. Si no me escucháis señor. Si escucho; acabad Fernando, firmar podéis los billetes; notable velocidad. Príncipe ilustre, mirad que a mil rebeldes mosquetes; patenéis razón, . no he temido: por que estas pocas heridas costó al Holandes cien vidas; P. el soldado es mal sufrido, no lo niego; . dígoló, por que no penséis de mí, que vengo sin causa aquí. Decid: a presumiendo yo que en España, P. Habéis cerrado los billetes? Voto a Cristo, que más desciento me han visto con menos causa enojado. (do, Vuestra excelencia, P, ya entien muy bien podéis proseguir, que yo no os dejo de oír. Lo que yo señor pretendo, es que habléis, De su excelencia, esta la respuesta es: Don P, llevalda, y volved después, si el Duque os diere licencia. Esta es la vuestra, A, mostrad. Quién tan nobles partes tiene, por muchas causas conviene que sirva a su Majestad; pedilde que de un consejo os haga su secretario. Para un hombre temerario es bueno aquesto. . Buen viejo, no siempre procedo afí: paciencia tened. . Paciencia? Téngala vuestra excelencia. Corrido voy. , yo sin mí. A mísera suerte mía. Esperad; . por no esperar, me holgue de verme llevar maniatado a Bervería. (da? Que no queréis ver mi enmien Volved, y os remediará: Voto a Dios no vuelva allá, si me da toda su hacienda. Seguilde, por que os confieso que conpesar me ha dejado. Don Fernando de Alvarado es mi secretario, . beso cien mil veces esos pies. Venciome vuestra humildad: vamos a la soledad. Tu lacayo montañes, (que montanes, y lacayo, que domeñar sabe un potro, no había de servir a otro que a un Rey de Asturias Pelayo) viene a darte, . necio eres, mas como ayer, estas hoy: trátame bien, por que soy deudo de Baco y de Ceres, que si ayer calamocano, la qué al campo al bravo Rengo, hoy a tu presencia vengo, mas que tus gustos liviano. Calla, y ten más discreción. Tu doña Sol, . calla ahora; ha que no hablo más de una hora, ya saves mi condición, perderé el seso si callo. Soy secretario. . De quién? De don Pedro. . Hay mayor Di que me den el caballo (bien. te le pondré como un oro. Tu secretario? Esta vez, el de Pinto hade ser juez del blanco de Baldemoro. Sígueme Manzano: . salto de contento, y alegría, Oh santa secretaria, yo os daré luego un asalto, que aunque no soy papelista, bien sé que vuestros cajones, es mina que da doblones pagados a letra vista Muy mal medraras así. Madre, . ójalá yo lo fuera, la mujer que es ventanera, mal sabrá mirar por sí; presume que mis enojos tienen en esto razón: porque suele la ocasión hacer ladrones los ojos. Yo no repruebo que seas en tus cosas recatada. Pero de ser visitada, qué fama pierdes? . No treas que dan honor las visitas: dan caudal, y estimación, virtudes sin alma son; muy poco a tu madre imitas: no puedo más. . Tu donaire, beldad, pico, y discreción, hade ser camalcón que se sustenta del aire? Estáfar con desenfado, y recivir con despejo, es saludable consejo, es provechoso cuidado. por que con pena, y pobreza, hipócritas composturas, es como quien goza a escuras mujer derara belleza. No abrasa celeste rayo con más furia lo que topa, que a un pecho de blanda estopa, el melindre de un desmayo, Pues que si da? . no prosigas, desengañarte pretendo: ya te he dicho que me ofendo de que esas cosas me digas. esto te conviene necia, en todo soy desgraciada, por que después de casada viene bien lo de Lucrecia. Dente a ti que al verse el Alba, perfuación terrible, y fuerte, vega don Fernando a hacerte fingida amorosa salva. Dente a ti que con su canto te venga a inquietar de noche, después que en prestado coche vio tender a Cintia el manto. Dente llamarle el criso! del bien hablar, y vestir, mas para saber vivir no te den la industria Sol. Leonardo pide licencia para entrar a visitarte. (blarte; qué me querrá? . Querrá ha- dile que no doy audiencia al mismo Rey. . necia, loca, siempre hasde ser descortes? Di que entre luego. . Esto es mirar por mi honor? No es po la merced que cada día se me hace en esta casa. Doña Sol? Yelo que abrasa podéis decir pena mía. Hónrraisnos Leonardotanto, que vuestra presencia sola reina en ella: . ay española, principio, y fin de mi llanto. Qué tenéis? . No ha estado bue secretas melancolías (na; son las que tengo estos días, Vio antiyer una cadena casi a esta semejante; conténtole, y pienso yo que la cadena compró con solo el deseo, Leos amante generoso, y noble soy. recivilda, y servios de ella. Yo señor: . como es doncella tiene vergüenza. Yo osdoy con mil agradecimientos las gracias de bien tan grande, de que doña Sol me mande se huelgan mis pensamientos. Cómo le agrada a la vieja el metal del Sol, . Sol llora; volved los ojos señora. (deja. No mengua el mal? . No me No te alegra este diamante? Oh Celestina taimada. No responde: . está turbada, más es niña, no os espante. Dárela el diamante? . Sí: en cien ducados le precio, S. que mal me entiende este necio. Tomad. Yo? Dadmele a mí, que soy de Sol tesorera: de venga, tomo, y recivo, se entiende bien: . por vos vivo. Salte García allá fuera. Aun que no soy español, tengo nobleza, y buen trato. Qué platiquéis quiero un rato solo con mi doña Sol, pero buscad vos el modo, para que yo os deje aquí. Qué aquesto pase por mí? Todo es dolor, miedo es todo. El premio queda a mi cargo, presto. . Señora doña Ana, cierto hidalgo, esta mañana: decid señor , sin embargo de que debe a mi amistad, por causa de unos amores, particulares favores, me pidio con brevedad el romance de Belisa, que a mí me pedistes vos, cuando en la Madre de Dios de la Inclusa oístes misa: dádmele, . Jesús Señor, con el volveré al momento, perdonad mi atrevimiento pues veis no es falta de amor. Señora yo iré, . no es justo que quede solo Leonardo, no tardéis que aquí os aguardo. Dura prisión de mi gusto, sola estáis, oíd mis quejas. Qué dolor, que confusión, Lugar os da la ocasión; lenguas tienen estas rejas, valor mi fe, Aquesto pasa. Hombre con Sol? llama presto. Gente siento; L. descompuesto no hande verme en vuestra casa. Mil pedazos lehede hecer. no te daré yo lugar, déjame amigo llegar. Este es cierto mercader, por lo rico, pretensor de tu Sol de Bonadilla, mas no ha de poder rendilla su riqueza, ni su amor. Espérame, y lediré. (embuste, Quéhasde decirle? . Un con el cual, guste, o no guste, que despeje el puesto haré, Pero lo mejor será fingirme loco, aquí espera; quién tus cuidados tuviera! (ua? Quién es? No hay nadie? quién Manzano es este. . Visita? No me agrada doña Sol. (pañol, qué hombre es este? . Un es- que da espanto, y vidas quita. La verdad, es matrimonio? Tú don Fernando. S. ay de mí: por que este necio está aquí se está ofreciendo al demonio. S. Qué le atormenta? . Tu engaño. Calla; . quiérele matar. Matarle? . y para evitar con prudencia aqueste daño loco me finjo. . A qué efecto? No hablar tanto, y conceder. Quítate de aquí mujer, que las baruas te prometo del famoso Tamorlán; quien save ya que en un monte, di la muerte a Rodamonte. por que no mato a Roldán. Loco estoy, nadie me aguarde, que soy Roberto del diablo. Mas qué digo? Con quién hablo? Mandricardo fue un cobarde. Esto defiendo, y si alguno pretende contradecirme; venga, que un monte soy firme, salgan Nembrot, y Neptuno. Doña Sol es loco? . Sí. Loco furioso? . Y cruel: Jejos quisiera estar deel. (quí. Loco, o no, , voyme de a Quién a un hombre se comiera? Bella doña Sol aDios. Vos os atrevéis? Vos? Vos? Yo con locos? Guarda fuera. qué dices, soy ingenioso? Mira como te ha dejado libre el campo. . Hasme obligado: cuanto va que estas celoso. Hablaré a Sol? . Don Fernando ha visto a Leonardo. Cielos, yo sin culpa, y el con celos? (do. Llega a hablarla, Si estoy temblan. to va que estas ce Loca mujer, liviana: como cuando mi pecho a fuego toca, se burla el coral bello de tu boca de mi esperanza vana? Casta más que Diana, no celebrabas Sol tu heroico celo? Pues como atropellando la lealtad de Fernando, infierno quieres ser, pudiendo al Cielo prestar tus dos estrellas, mas qué claveles pisas, luces bellas? Basilisco a mis ojos, fiero aborrecimiento a mi memoria, desengaño a mi amor, pena a mi gloria, hande ser tus enojos. No quiero por despojos. pues faltaste a mi fe triunfante palma: ya la lealtad perdiste, al amante, aquien diste franca entrada en el pecho, dale el alma, que mal tu amor fingido, podrá con mi valor vivir unido. Hasta ahora engañado, con amoroso aliento, y voz sonora, blasones de tu fadaba a la Aurora, mis lágrimas al prado. Por tu amor desuelado, cuando sin ti me hallaba, parecía mi gusto cipres seco; solo el amable ecco de tu apacible voz me entretenía, furioso me agraviaba, si de hermosa mujer hombre me habla la. Mas ya villana quiero que mi aborrecimiento te de espanto; volver quiero por mí, dejar el llanto; muere tú, pues yo muero. De tu amor lisonjero, tomará mi rigor cruel venganza. Pues me abrasas con celos, penas te den desuelos: pierde pues yo el amor, tú la esperanza, que aunque es castigo necio, liviandad merece este desprecio. tú lí Vamos señor. . Oye advierte, de ti me aparta tu culpa. Antes de oír mi disculpa, riguroso me das muerte? No te vayas de esa suerte: déjame ingrata, Sel hay demí; no me busques más en ti. Fernando, mi bien, señor con tan extraño rigor me dejas muriendo? . Sí. S. Ruego a Dios, si no hasde verme, que no te de dicha alguna la rueda de la Fortuna, que para el mal, nunca duerme. Euelvas a satisfacerme cuando esté más enojada, para que viendo agraviada lealtad que no te ofendió, sienta tu amor, lo que yo sentiré verme olvidada. Ruego a Dios. Hija, qu Responde Sol: . siempre vienes con duevas penas. A qué tienes? Que proceder descompuesto, perlas vio en tu rostro honesto? Tu enojada? Tú quejosa? Habla dolía Sol hermosa. (da? Qué hede hablar? . Tu desgusta Qué madre tan poco honrrada, , que hija tan enfadosa. No le he topado en todo hoy Mucho señor has sentido que se fuese así, Don P. corrido de mi negligencia estoy por que el soldado que así se atreve a hablar a un señor, tiene sobra de valor; la culpa no estuvo en ti: Don P. el primero que le encuentre le diga que aquí me hable. dle S te quiere hablar, Pa dile que entre. La fama que de vos corre, me da para entrar licencia, por ver si vuestra clemencia me ampara, ayuda, y socorre por que es razón evidente, que será noble, animoso, sabió, fuerte, y generoso el Príncipe que es clemente. Un hijo solo que tengo está a muerte condenado, por lo cual tan lastimado a decir mis penas vengo. Por una muerte (oh rigor) me le privan de la vida, si bien la parte ofendida, da por libre al ofensor, como seiscientos ducados le den para su sustento. Todo mi ajuar vale ciento: por que mujer, y letrados me tienen en este extremo; tened compasión de mí, que si Alfonso muere así, supitanea muerte temo. Perdónale el Rey piadoso como la parte perdone. Vos señor (aquien corone de laurel el Sol hermoso) suplid lo mucho que falta, seréis cuando os llame el Cielo, famoso espanto del suelo, Sol en la esfera más alta. Seiscientos pedís? . Quinientos, por que ciento tengo yo, dalde mil: . en quién se vio tan gran valor? . los cimientos casa sean que por que a espanto provo qué torres que sustenten, toquen Los balcones celestiales. O Venid, os daré el din o esb hablar ao hazana de Rey. que darás a tu criado, cuando no los pies, el uno quién sois? . un hombre mas por fuerza que de gr Soy montanes, y he vivid sin hacer a nadie agravio, cosa que engrandece el sabio Buen humor, . entretenido. Qué vida? . sirvo a un jumen por que para mí lo son, (to: los que por poca ocasión dejan su acrecentamiento. Quién es? . Vuestro secretario. Don Fernando? . Si señor: Don Pamirad que le tengo amor, es en todo mi contrario. Don . En fin don Fernando impide, el honrroso justo aumento de su opinión noble? . Albiento, cosas imposibles pide. Do . Esta enamorado? . No. Es presumtuoso? . Menos. Buenos deseos? . Muy buenos. D . Es valiente? . Mas que yo que es cuanto decirse puede. Delisonja? . n desfrio. Es secreto? . Cómo un mudo Principal? . Nadie le excede. Qué pide al viento? Dejó, bien moosos de guardados, mas de treinta mil ducados, que un hidaldo le ofrecio, si honrrado con una Cruz de Alcántara, o Calatrava. con su hija se casaba, Alba del suelo andaluz. Pretendió el habito? . Y cómo: pero ya los caballeros, que pretenden sin dineros son estafermos de plomo, donde caudalosas manos, rompen dádivas de cobre: peruerso mal es ser pobre, Produce efetos villanos. Viendo el padre la tardanza, dejó al galán Alvarado de sus memorias colgado, sin hábito, y esperanza de encontrar otra ocasión que a la pasada se iguale. Si lo que he dicho me vale, verá Fernando quien son los montañeses honrrados Pues en que de ella se acuerde que acrecentamiento pierde? Diole amor anticipados los suspiros de su dama; pudo gozarla, mas él, por será su padre fiel, timbres añadio a su fama: que si toma mi consejo, de manera negociara, que en Sevilla se casara con los treinta mil del viejo; más perdió dinero y moza: pues le dejó, que la olvide, mal con la razón se mide quien pide lo que otro goza. Bien. Mas de su sentimiento, que daño resulta? . Mucho: por que mientras yo le escucho, de congojas me sustento: el pierde el tiempo, y pudiera (pues es tan hombre de bien) servir, y agradar, a quien hábito, y renta le diera. Este me avisa. . No es buena lazarza en que me he metido, Como Faetón he caído, para vivir con más pena. Dejadme con don Fernando, mucho priva. , más merece. Don Pedro está aquí. . Parece que se queja suspirando. Don Fernando, qué tenéis? señor, P descansad conmigo, que soy mejor para amigo, que para señorí, . podéis servir de ejemplo al más noble. Es acidente de amor? Vendiome aquel hablador: no os turbéis, Fa con pecho doble no os hede servir. Yo adoro; por discreto no os tuviera si libre de amor os viera, dama que el mayor tesoro, mucho menos que ella es rico: porque su rara belleza tiene en el alma firmeza, en el cuerpo, gracia, y pico. si quiero manar en oro, voy por él a sus cabellos: por que es el que tiene en ellos mejor que el que alaba el moro. Si perlas quiero cojer, me las da su boca, tales, que las ricas orientales sus conchas quisieran ser, Devajo de humilde techo, mis pensamientos ufanos, hallan márfil en sus manos, descubren plata en su pecho. Casi en ella jdolatrando, con limpio amor la he, servido. Miren por donde he savido la inquietud de don Fernando. Es pobre, más virtuosa, que no es poco que lo sea. Qué ingenio tiene? . Defea, que es más que ser muy hermosa; mas no por ella, P yo os creo. La pretensión que tenéis. Yo pretensión? . Bien podéis remitilla a mi deseo. Pretensión yo? No me acuerdo. Hábito no habéis pedido? Ni pienso pedirle: . hasido respuesta de hidalgo cuerdo; que por que no sepa yo su pasada afición ciega, pretensión que tuvo niega. Si hacienda, un viejo os quito, hacienda os he yo ofrecido, No esto así? . No os entiendo, si bien me estáis prometiendo bienes que no he merecido. Quiero dejar esto así. Triste estáis? . Estoy celoso: que ponga paz es forzoso; sois quién me honrra. . Está aquí? Junto a san Juan vive. . Digo que esta noche habéis de habla- mas yo no hede visitarla, (lla, por no perder tal amigo: quitar la ocasión es justo, no se alabe el amor ciego, de que me abrasó su fuego en daño de vuestro gusto, Noche, cuyos bellos ojos, son luminosas estrellas, mas que rayos tienen ellas sustenta mi pena enojos. Tú que a un pecho enamorado, que tener quietud procura, das espanto cuando oscura, cuando clara das enfado, no cóndenes mi dolor, que quien no siente un desdén, no sabe que es querer bien, ni que es vivir con temor. Finezas de mi amor firme dan a mi fe desengaños. que aún que tengo pocos años engaños no hande rendirme: mas como hede tener lengua para abonar mi opinión, si hallo en mi madre ocasión para anticipar mi menguas (ta No me inquietes madre ingra- Madre te llame? Mal dije. Tu mal proceder me aflije, tu atrevimiento me mata: que como resguardo en ti, halla el humano interes, vida que me ofreces, es muerte cruel para mí. Ay Fernando. Vuestro nombre ha llegado a mis oídos. Estos suspiros perdidos; Es ella? Sí. Ningún hombre, os hade estorbar Fernando; (de, hablad largo. . el Cielo os guar te ofrece un pecho cobarde, que al aire se está quejando. Si hasta ahora no he ofendido el valor de tu nobleza: por que premias mi firmeza con grosero ingrato olvido? Ay desengaño mejor? No aguardo más. Gloria mía, salga a verme tu alegría, pues viene a hablarte mi amor. Don Fernando soy señora, cuya lealtad, es laurel del pecho más noble, y fiel. que humana belleza adora. Perdona si mis recelos despreciaron tu lealtad, que de tanta honestidad no era razón tener celos. Querido dueño; bien sabes que a mi justó rendimiento, en su ligero elemento cantan letrillas las aves. Cómo estas? . Ahora bueno, mas hasta llegar a verte como el que aguarda la muerte. Hárate mal el sereno, llama, y te abriré la puerta: no puedo, por que un amigo viene (señora) conmigo. Duerme tu madre? . Despierto sospecho que está; aún que tanto desuelarme el alma suele; que por que duerma, y yo vele, música la doy de llanto. Esta noche prometí enviar a cierta Marquesa los frisones de mi coche, cumplir mi palabra es fuerza. Don Fernando. . Qué mandáis? Por ahora se suspenda la conversación, . no es justo que os enoje mi obediencia; voy avisarla. Bien mío, un caballero me espera, para cosa que lo importa, vete, y la ventana cierra, que mañana te hablare Mañana? Sí. noche ba uela. Mandarme podéis ahora. Decid Fernando a Cabrera, que luego al momento lleve a la señora Marquesa, (cuyo nombre os dije ayer, estando con el de Feria) mis frisones, y la pía. Dónde? . Para la respuesta tengo casa don Fernando. Voy volando. El que seprecia de tener criados nobles muestra que tiene nobleza. (do, Pero un hombre viene huyen- Virgen amparadme: . apenas pone en la tierra los pies, turbado viene: ya llega. Señor, si tenéis valor: no tengo poco. . Ay Y glesia por aquí cerca? . . San Juan: mi defensa san Juan sea. (hombre. Qué tenéis? . He muerto a un , Hidalgo, o plebeyo? . Hera mayordomo de un señor. Pero la justicia es esta: pobre de mí, qué hede hacer? Lástima me da, . ya llega. Tomad mi capa, y espada. Para qué? . Dadme la vuestra; callo y concedo; la casa del Farnesio de Plasencia os servirá de sagrado; bien me advertís, voyme a ella. Invencible corazón, heroicas son tus grandezas. 1. Téngase al señor alcade. 2. No veis la espada sangrienta? no hay que dudar, él le ha muerto. Prendedle, Pnadie me prenda, primero que hable al alcalde. Qué queréis? . Llegad más (cerca, sauréis quien soy. 1. Quién será? 2. No lo sé, mas su presencia declara que es hombre noble: 1 escuchad. . Vuestra excelencia me tenga por desculpado. Diome ocasión, y fue fuerza, que págase con la vida lo que dijo con la lengua. Hera casado? . Y su esposa, con cuatro criaturas bellas, riega la tierra con llantos, el viento rompe con quejas: Don Pr vayan por ella. . Ramírez decid a doña Teresa que al momento venga aquí, 2. volveré luego con ella, Hera el difunto celoso: jamás celosas sospechas han de causar desconciertos: por que la mayor prudencia, es aguardar ocasión para castigar la ofensa. Yo no hablaba a su mujer, ni se si es hermosa, o fea; no por vida del Rey: . basta, la verdad tiene gran fuerza. 2. Doña Teresa está aquí: Te sangriento autor de mis penas, fiero homicida cruel. Señora doña Teresa, el daño que ya está hecho, con llorar no se remedia Vuestro marido, (Señora) con determinación ciega, sin haberle yo ofendido quiso que con el riñera, metió mano, y bien sabéis cuan lícita es la defensa: quizas topara con otro, de desgarrada conciencia que os dejara a vos viuda, sin consuelo, y con pobreza: pero yo que se pagar, con valor tan grandes deudas, diez mil ducados os doy; que fueran cien mil quisiera, pero estoy algo alcanzado. 2. Fuele sin darle respuesta. 1. Señora, Dn P. no la sigáis? por que principal no fuera, si con palabras humildes este bien me agradeciera: 1. no responde mal quien calla; tanto como hermosa escuerda, pues acetando el dinero queda con fama de honesta. Mañana al señor alcalde, se le cantará Ribera; 2. valor notable: Don P. hasta ver lo que el Rey en esto ordena, tendré mi casa por cárcel, dele de ello larga cuenta: diré lo que ne visto aquí. Conviene que España sepa, que jamás procedio mal don Pedro Farnesio en ella.

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda Licencia tenéis ya del Rey La muerte pague con los diez mil que os entregaros fue la desgracia grande, el trance fuerte pues sabed que otras manos lemataron. qué me decís señor? Al homicida mis generosos ojos se inclinaron. Vile venir huyendo, y que afligida, quien por ser immortal extraña el suelo, puso a mis nobles pies, turbada vida: su pena me obligo, y saber que el Cielo a semejantes obras hace salva, dando para larel su eterno velo. ̱. Diole allí su favor la siempre calva, para que aquesta hazaña se supiera en cuanto abraza el Sol, vida del Alba. Pero que me mandáis? Servir quisiera; l umplimientos dejad. humilde me tenéis, y si pudiera, para poder pagar mércedes tantas, hurtara al Sol su luz. Don P. Gónzalo amigo, no es bueno ser ladrón de luces santas. Suspendio eljusto Cielo tu castigo: por que quiere le obligues con la enmienda, que el qu e obsti ado vive es su enemigo solo yo te conozco, nadie entienda que a una mujer dejaste sin amparo, que a veces la ocasión los ojos benda. Si contigo se muestra el hado abaro, muchos hay que te igualan, ten prudencia, pues el Cielo te hadado ingenio claro. No pienses que hade haber quien tu impaciencia cargue sobre sus hombros, y que imite de mi valor antiguo, la excelencia. Vuelve a Flandes, que en ella (si compite con sus fuertes Pompeyos tu buen pecho) no habrá quien el laurel verde te quite: honrra pretendo yo, que no provecho. Dineros te dará Juan de Riuera, como una jara a Flandes voy derecho. El sargento está aquí, falte allá fuera. Qué hablarme (señor) queréis me handicho ahora: Pres verdad; ya que solo estáis, hablad. Qué pretensiones tenéis? Yo he servido, P dejad eso. Lo mejor hede dejar? Don Pr conviene amigo abreviar, Perderé sin duda el seso, si me detengo aquí mucho: D . belicosa condición. Para que mi pretensión; penséis que no os escucho, tenga buen efecto, os vengo Príncipe ilustre a rogar, (ya damos en pasear? que noca paciencia tengo) que habléis a los consejeros de estado, y guerra por mí: pienso que lo haréis así. Tengo tan pocos dineros, que por Dios que ha más de un mas que es tan leve mi fustento, que solo pan; agua, y viento, regalo del cuerpo es. Hanme dicho que os preciáis, de entre cristianos, y moros, repartir vuestros tesoros, que con aumento veáis; ción bendición tenéis de Dios, remedie vuestra piedad extrema necesidad, que solo descubro avos: por que nací tan entero, que antes que otro la supiera; vive Dios que me comiera las hormas de un zapatero. (to Cómo os llamáis? . El sargen- don Juan de Arce es mi nombre. Pobre estoy, y cuando un hombre de mis prendas, y talento llega a este extremo, no tiene más desdichas que esperar, P mi antiguo blasón es dar. (ne? Pues siendo así, que os detie- Bien está, . gentil abrigo; que a lo grave se pasea. (nea Arce el sargento, . en Gui- no se usara esto conmigo, Arce el Sargento. Déjome con bien está remediado. Que aquesto sufra un soldado? Solo un bien está? Agraviome. Bien está? quien no dirá, que por dineros de engaños, pues que tan caducos años. remedia con bien está, Vive Dios que hede comer, cocido en ediondo barro cada mañana un guijarro, antes que me vuelva a ver en otra ocasión como esta: solo cruces cenaré, por que un grave no me dé un bien esta por respuesta. Bien esta? que desuentura Pedir en vano, es morir. Bien está? No hede pedir para el cuerpo sepultura. Cómo negoció soldado? si en el campo le cogiera, de otra suerte le dijera lo bien que aquí he negociado. Notable viejo don Juan. Saldrá luego su excelencia? Denme los Cielos paciencia. Estas si negociaran. Mujeres aquí? Qué quieren? Mira por mi honor, A desvía, Sillas Bernardo; . este día todas mis miserias mueren. Solo habéis de estar Señor; despejad luego la sala. vala cuando con pena y dolor trágicos sucesos llora. Ay de mí, que en lo que miro se apunta a mi honor el tiro- Dn . Decid qué queréis señora. Yo señor soy una dama de valor, y principal, cuyo pequeño caudal no deja crecer mi fama. Mirad si tristes cuidados mis males no hande aumentar, pues junto todo mi ajuar no vale treinta ducados. Para mayor desconsuelo, desasosiego, temor, pobreza, llanto, y dolor, me dio aquesta hija el Cielo. He la querido casar, estrivando en mi nobleza: pero en viendo su pobreza nadie la quiere arrostrar. Vos señor, a quien el mundo, por lo que cuenta la fama con justa razón os llama noble Alejandro segundo. Remedialda, que más quiero, emplearla en vos señor, que sin dote, y con temor, casarla con caballero, que despertanto mis males desampare su hermosura: por que pobreza, y cordura, son enemigas mortales, Es doncella? . Es claro espejo de la más honesta. . Es cuerda? Para que Sol no se pierda en vuestro poder la dejo. Muerta el mundo me hade ver primero que sin honor. Bernardo, don Juan. Señor? Entreten a esa mujer. Liberal Príncipe, sabio, si mi madre: . no temáis, que auque en casa extraña estáis, no se os hará en ella agravio. No estéis cubierta Señora, que no hade encubrir un velo la gloria de vuestro Cielo. Menos hermosa es la Aurora. Qué es esto Cielos? . Ay triste, Don P. notable hermosura tiene, So morir aquí me conviene: Don . de tantas flores no viste la primavera a su abril, como ella tiene en su cara: pero santo honor repara, en que este talle gentil no hade oscurecer tus glorias: mas quien a tan bellos ojos no rendira por despojos fama que merezca historias. Fuerte es la ocasión honor, niño el amor que no duerme, Mas su furia hade vencerme, cuando es rayo mi valor? Pero de soles tan bellos que pecho estará saguro, si abrasa el netal más duro los rayos que salen de ellos. Ay tal gracia? Ay tal agrado? Hay hon estidad mayor? insufrible estáis amor, nunca tan fuerte os he hallado. Venza el honor, Amor venza; ciega pasión, poco a poco, que como amor es juez loco, samas saca a la vergüenza. Las cartas tenéis aquí: (do! guardadas. . Que estoy miran No es aquel mí don Fernando? No es esta Sol? . Ay de mí, que me ha conocido. . Cielos. como atajaré mis daros, si tan claros desengaños. dan alma oscura a mis celos? Fernando escribid. Yo? Sí. Qué dolor: Fe de celos muero; sujetar mi pasión quiero, en triste estrella nací. Gustaré señor, que luego de a la hermosa portadora. Esto más mujer traidora? el alma tengo de fuego, diez mil ducados. Diez mil por beldad que adoro yo? Bien, y barato compió. Oh bastardo ineres vil. Celosa rama me abrasa: Fernando me mira airado: Don . del dinero reservado para el gasto de mi casa. en esto que escribo haz cuenta que mi testamento hago; Do . que con su carta de pago lo reciviré yo en cuenta. No me ha acontecido tal después que vivo; . a cruel: Don Pi mostrad, firmaré el papel: muerto soy, Sol estoy mortal. l , Llamad a cierta mujer que con Bernardo está hablando. Que esto sufro? . Don Fernando sola hade entrar. Qué hede hacer, metida en tan grande abismo de confusión, y temor? El poder de tu rigor hede vencer en mí mismo ciego rapaz. Qué mandáis? Deciros (Señora) quiero, que jamás por el dinero vuestro crédito perdáis. No puede ser principal mujer que su infamia apoya, pues no advierte que no aijoya como la fama inmortal. Vos bien nacida? Es engaño: que quien es tan mala madre, en lugar de noble padre, tuvo infame padre extraño: del, y de vos, esto siento; no tratéis (pues) de nobleza, por que en fin de su bajeza es hijo este atrevimiento. Madre como vos impía, que tan mal ejemplo da, colgada parecerá mejor que en presencia mía: pues vender su sangre propia, es tan infame acción fiera, que presumo no lo hiciera mujer bozal de Etyopia, cuato y más quien es cristiana, pero vuestra sed cruel, no ha sidó de madre infiel, si no de fiera inhumana. Señor, . perdonaros quiero; no más dorados engaños si vivo cuatro mil años, franco, y cortés caballero, confieso que estoy corrida. Diez mil ducados en plata os dará Carlos Estrata; Ángeles son, Pimas por vida de Felipe mi señor, que si llega a mi noticia, que con villana codicia infamáis el santo honor, que os hede hacer castigar; vos inocente doncella, si no hubiere enmienda en ella, venidme luego a avisar, Más recoleta seré que un capuchino. . Don Juan, sirve un rato de galán, nunca señor repliqué al gusto tuyo, . acompaña, cortes don Juan a este Cielo; premie Dios tu noble celo, Falsa mujeri fementida: ven dona Sol. Oh rigor. Quién se queja? . Yo seños, Cual quier pesar se me olvida en viéndote don Fernando: siempre a tan breve contento, siguió el arrepentimiento, Dn P. consigo mismo está hablando. Salga de mi pecho . Quién? Fue cierta imaginación, nacida de una pasión, siempre a los que quieren bien, les da otras cosas enfado, pero advertirte pretendo. que no te quiero, sirviendo, pretensor apasionado. Señor, desvía: El temor me ha suspendido el aliento. Sin ocasión pensamiento; Qué viento corre Señor? te persigue la Fortuna. Quétenemos? Ray Manzano. Qué mudanca es esta? . En vano pido constancia a la Luna, en vano humedad al fuego, fición pido a la verdad, descanso a la adversidad, al inquieto mar sosiego, a la avaricia franqueza, valentía a la arrogancia, discreción a la ignorancia, fausto pido a la pobreza, concurso a la soledad, blandura a la obstinación, competencia a la ambición, mansedumbre a la crueldad: que lo mismo que refiero, es pedir a una mujer firmeza, y valor: tener para majarla un mortero. Mas quién es esa mudable? Doña Sol, que aquí ha venido, para verme más perdido. Es la vida perdurable entender quimeras tuyas. Sol sin honor? Ay de mí. Qué perdiste en verla aquí? Doradas finezas suyas, son como torre fundada sobre cimientos de arena, mal me declaras tu pena, salio de aquí deshonrrada. Malo; pero si casado con nimfa, si hermosa, fría, por oculto modo, había de convertirte en venado, de lo que te ha sucedido puedes dar gracias a Dios. Fernando, Señor: D . sin vos, el jardín me ha parecido inhabitable desierto. Soy quien; P. perdonad si aquí rienda a mis enojos di, tal estoy que a hablar no acierto. Mucho me habéis obligado con aquel advertimiento, Dn . tener agradecimiento, es blasón de un buen criado, Decid Fernando a Ribera que mil ducados os de. Deme un zapato tu pie: por que me toque si quiera alguna cosa, o roh Manzano; a todos das, pero a mí, ni un solo maravedí me ha llegado a dar tu mano. Pide cien ducados, . mandes, con dominios poderosos, de blancos, reinos famosos, de negros, provincias grandes. La memoria del sargento tencisla hay? . Esta es; Don ral Rey voy a hablar. Despo que soy señor de los ciento no quepo en mí de alegría, ven, por que te he menester, dos vestidos hede hacer, que en ellos se mire el día. Esta es la patente, Rees justo que yo premie al gran Marqués de Benafro, . un Hectores, Re, sirve con amor, y gusto. Al conde Mauricio opuesto, encumbra su fama en Flandes, Re merecen sus hechos grandes tan calificado puesto. Tiene experiencia, es prudente, vigilante, y generoso, Re decid también valeroso, merece el laurel su frente, Al Serenísimo Alberto la patente sele embíe, vuestra Majestad se fre de mi obediencia. Riestoycierto de que sin lisonja alguna me servís Conde, . es así, no os hede apartar de mí; , mudanzas de la Fortuna no podré temer con eso, Sois conde ilustre, y leal, quien mi corona real tiene justamente en peso: pero si estamos los reyes más prudentes, y discretos, a la fortuna sujetos, pensión de sus varias leyes, temelda conde, que el sabió, que con necia confianza no tiembla de su mudanza, hace a su prudencia agravio. Besar quiere, gran señor, Farnesio tus pies reales; , entre luego. No pudiera A clemencia, y virtud tan grande, responder menos que un entre. Primo alzad. . Famoso Atlante de la católica Igleilía, a quien Júpiter, y Marte, consagran con reverencia sus imperios celestiales, ruego a Dios llegue tu fama desde Guadiana al Ganjes, desde el Tesin al Danubio, desde Caistro al Hidaspe. Sujeten remotos reinos tus valientes capitanes, no dejando en Bervería quien ciña morisco alfanje. Ya se que me deseáis immortal nombre, . bien sanes que jamás fui lisonjero. Qué se os ofrece? . Rogarte que despaches a un soldado que ha cuarenta años que en Flan se ocupa en tu real servicio, (des fiado en que has de premiarle. Tanto tiempo? Sí. Su nombre? El sargento don Juan de Arce. Qué pretende? . Compañía. Tiene valor? . Es un Marte. Don Pedro, señor, decid al conde que ile despache. y. Qué dijo su majestad? Que esta tarde se acordase la pretensión del sargento: bien es que todos le amparen. Yo hablare al Rey de manera, que vuelva premiado a Flandes: siempre vos ilustre conde amparáis pechos leales, , quisiera ayudar a todos. El Rey quiere hablaros. Antes que de mi casa saliera, daga de encubierto alarbe anticipara mi muerte, solo para el justo amable. Cristianísimo Monarca, tan indignas son mis partes, que no acabaran contigo que al sargento despachases, sin ir remitido al Conde? Con razón puedo quejarme; no por que hay descuido en él, que merece que le alaben, de prudente, sabio, y recto, de esforzado, y vigilante: mas porque quisiera yo que mi nobleza alcánzale muchas mercedes de ti sin intercesor tan grave. Don Pedro. P señor, cubríos, muy bien estoy. . De qué nace la turbación que tenéis? De verte no hade turbarse la humildad con que te sirvo? Para con los reyes, vale un adarme de humildad mas que montes de diamantes. Méritos señor del conde; (des, muchos son don Pedro, . y gran pero mi amor no es pequeño: ni vuestra lealtad mudable. Al Sargento, prometí dar su despacho esta tarde. Su despacho? . y como gusto de que ninguno me falte si hay palabra de por medio, no quisiera que culpase la que yo habré de romper, si tu señor no le haces Capitán de infantena. No hablasteis al Cónde? . Aptes me di por desentendido; despacharle quiero, Callen delante de ti Señor Alejandros, y Hanibales, otavianos, y Catones, pues con ventajas tan grandes les excede tu grandeza, digna de bronjes, y jalpes. A Lo que pedistes le doy, mas si queréis agradarme, tomad de un Rey que os estin dos consejos importantes. Nunca don Pedro salgáis de lo que el Rey ordenare, como cosa justa sea; porque para acreditarse, órdenes de rey prudente guardan vasallos leales. con el segundo os aviso que no prometáis a nadie cargos honrrosos que penden de pareceres reales; que a un que prometerlos vos, es con pensión de obligarme a que los conceda yo, jamás confianzas grandes, hande juzgarse señoras de mércedes que el Rey hace. Tenéis que pedirme más? Que con un hábito honrrases, cierto hidalgo amigo mío: como tenga nobles partes, denle el uno de los tres. Hasta las ligeras aves. engrandezcan tus virtudes. Don Pedro a Dios, Do . él te guarde. Que prudente que es el Rey, sus cosas son admirables. En la antésala Señor, me dio este billete un pajo. De los míos? . De los vuestros; de lo que es quiero enterarme. Buen modo de proceder. pues cuando yo voy a dalle dineros, y compañía, se atreve a desafiarme. Voy a ver lo que me quiere; que no es razón que me espanten presunciones de valientes, ni amenazas de arrogantes. Bien está? Por Jesucristo, que nos han de oír los sordos; que estos soñorazos gordos, como pobres no se han visto; como no tienen travajos, lo entregan todo al olvido. Pues que si hubieran comido de una asentada cien ajos; cien ajos, digo, y con ellos, sin pan, ni otra cosa alguna, visto de la blanca Luna tres noches los rayos bellos. Pues que si en tiempo nublado, cuando suele grande hielo, en la mitad de su vuelo. dejar a un pájaro helado, sobre blanca nieve fría, en duña cercana al mar, con coletillo de armar se pasearan un día, Que como yo acuchillados, de bien, y de mal supieran, siempre liberales fueran con pretendientes soldados. Esperando está el Sargento: mi bien está viene allí. Don Juan, Señor, Don Pveisme aquí, cobrando voy nuevo aliento. Es vuestro aqueste papel? Si ha sido tratar verdad mi mayor felicidad, será lo que pinto en él bosquejo de mi valor: Don . no prosigáis, que yo os creo; mal me conocéis Don P. Deseo saber que queréis? . Señor, deciros la queja mía: por que estás canas honrradas, han sido más estimadas que en la tierra lo es el día. Entendiendo remediarme, (cosa que por muchos pasa) dos veces fui a vuestra casa; la primera sin llamarme: de esta no me quejo yo que bien sé que haber entrado sin haber sido llamado; lo que pedí me nego dándome a entender que fuera muy grande mi necedad, si de aquella cortedad mi pobreza se ofendiera. La segunda, que llamado de vuestra excelencia fui, es la que me agravia a mí: por que habiendo procurado que a su presencia volviese, fuera bien, pues que me oyó, que me remediara, y no que un bien sin alma me diese. Con intención de reñir vive Dios no os he llamado, Ido, que a un que estoy algo agravia no hede dejar de decir, que el hacerlo fuera exceso; valor tengo, y calidad pero la desigualdad que hay entre los dos confieso, Esto es verdad, y supuesto que el motivo de llamaros no hasido para enojaros, quiero dejar este puesto, no menos que asegurado do que no quebranto ley; que un bien esta, solo el Rey puede decirlo a un soldado. Esperad, y lo primero veréis romper el papel: por que no os sentencie el, cuando yo libraros quiero. No, atenido a la nobleza, vuestro valor se desmande. que desafiar a un grande os costará la caueza: mitad lo que hacéis sargento, sed cortés, y bien hablado, por que no vuelva el soldado con alas de atrevimiento. Si la vez que yo os llamé os dejé de remediar, (entrar fue por que a hablarme os con muy diferente pie de los que entran a pedir, que el que no lleva humildad, no tiene necesidad de pedir para vivir: mas lo cierto es que estimando la visita de esas canas, mas que altivas pompas vanas, que desde aquí estoy mirando; vive Dios que presumí no poder págaros yo con cuanto el Cielo me dio el honrrarme vos a mí. Capitán sois, que este es el memorial decretado, solo os pido que al soldado que no fuere muy cortes, con prudente brevedad, le hechéis de la compañía: por que la descortesía suele enjendrar deslealtad. Dadme vuestros pies. . Ribera os dará dos mil ducados. Esto más Cielos sagrados! Con el dinero os espera. De quien se escribe otro tanto, P este sello le llevad. Tanta merced. . Levantad, con enmienda me levanto, g Viva con su Cleopatra Marco Antonio, de su paz, y quietud goce Otabiano, gane con la verdad fama Trajano, de Hanibal de su esfuerzo testimonio. Cubra con gruesa armada el mar Ausonio poderoso, y cruel Jerjes persiano, nombrese emperador Julio romano, que a mí solo me agrada el Macedonio. Sin generosidad, la valentía, el amor, la quietud verdad, y mando, comparo a cuando está nublado el día, pero ser liberal, es como cuando sembrando luz el Sol, causa alegría, que por ser más que todo, sale dando. Déjame, P. Fernando es este. Escucha, aguarda. . una Dama viene en seguimiento suyo. Pero no es la que en mi casa estuvo esta tarde? Sí. Desde aquí sauré la causa de tanta descompostura. Fernando. suelta la capa; si no quieres que en las manos te la deje Sol: . repara; no me de tengas, . advierte. Esta tuve por honrrada? Esta por prudente, y cuerda? Mal don Fernando me pagas seguirte de aquesta suerte, haberte entregado el alma. Primero que mis desuelos den audiencia a tus palabras, verás la tierra sin frutos, verás los mares sin agua, darán las fuentes hermosas en lugar de perlas brasas, y subirán hasta el Cielo los pajarillos sin alas: dormira sin luz el Sol en los brazos de Diana, viendo en su curso divino sobre natural mudanza. Si eres hidalgo Fernando? No pienso que hay en España quien en calidad me exceda: mas déjame que se agravia mi fidelidad de oirte. Levántete el tiempo estamas! Qué ilustre señor, se firve, en provincia que el marbaña, de criado más leal? (Basta Qué oírme no quieres? . que por entender que es na, con tanto desdén la trata. Qué fineza? qué bondad? Ya te digo que te vayas (Pedro. Don Fernando? . esto es don Vete sol, y no me hagas, que clave en tu corazón poco vengativa daga. Voyme donde no me veas. Qué os quería aquella dama? Importunaciones, cosa que en la más cuerda no falta. Perdió a su madre en el prado, y como me vio en tu casa, que la llévase a la suya, con humildad me rogaba. De manera la desculpa, cuando pudiera culparla que casi estoy por creelle. Con el Rey hede ir a caza: yo a padecer nuevas penas. Venid Fernando? . en España, tienes el mismo lugar que Alejandro en Grecia; . busta que me sirváis vos a mí, para tener buena fama. Dos otas ha que salió. Vendrá tan presto? . No fe. No os dijo dónde iua? . No, Sola mi Sol? Yerro fue: descuidada estaba yo cuando tomó Sol el manto. Quiérola (doña Ana) tanto, que por sus dos soles muero. Pero si tanto la quiero, porque no estima mi llanto? Si por su hermosura lloro, porque se precia de ingrata? Pídame, pues que la adoro, sobre buferes de plata racimos de perlas, y oro. Pida a mi desasosiego, tubí de color de fuego, semejante a mi dolor: pues desde que tengo amor, estoy de abrasado ciego. Pídame el zafir hermoso; que por que calmen mis celos, veloz, firme, y cuidadoso, por el subirá a los Cielos mi pensamiento amoroso, Pídame de mil colores, peregrinas bellas flores, que a mayo presenta Abril: pida en redes de márfil celebrados ruiseñores. Pídame. . Doña Sol viene (si no me engaño) llorando, de ella sauré lo que tiene; perlas vendrá derramando. Ya confusa se detiene: ya mira al Cielo, ya al suelo, temblando está mi recelo. Válgame Dios, qué será? pienso, que no me dirá la causa de su desuelo. Hija, mi bien, mi alegría. (do? Qué tienes? Quién te ha enoja- Tuya es mi vida, y si es mía, el pesar que ha tite handado, es bien que yo. . Fiera arpía el mundo todo te llame. Hija. . Tú mi madre infame? Humor frenetio gasta. Si de Sol eres madrasta, que mucho que Sol derrame estas lágrimas piadosas; pues en pálido color truecan su grana las rosas, después que ven en mi honor mudanzas tan afrentosas? Estas loca? . Despreciada, perseguida, y engañada, cómo hede tener cordura? Tu mal nacida locura, es la que te hace culpada. De que me importa tener fama honrrosa en lo interior, si la más casta mujer, por mala nota exterior, suele venirse a perder, Mira que está aquí Leonardo. Miren que Adonis gallardo. Señora; Sol gentil consuelo: belleza de aquese Cielo que alegre mostréis aguardo. Vete pretensor blasfemo, si no quieres que te abrase el fuego en que yo me quemo. Que un traidor me desprecia- Que se vuelva loca temo. (sie? Villanos que mormurando de la lealtad de Fernando, mi muerte estáis disponiendo, dejadme morir viviendo, dejadme vivir penando. Permitid que a aquestas rejas refieras falsas palabras: dejad que con triste quejas guarde escuadrones de cabras, siga ejércitos de ovejas: que en verdes, y amenos prados; bien lejos de mis cuidados tus pensamientos están, : con más quietud viviran mil desuelos mal pagados Bella Sol, Sol demonio feo quitáteme de delante, que son sombras cuanto veo, después que un fingido amante se burla de mi deseo. De ti mi afición se ofende. Tu loco amor qué pretende? Mi bien; Sol, vete de mi casa: desdén el pecho me abrasa: rigor el alma me enciende. Qué es esto señora? . El loco de esotro día ha venido: ay Manzano brasas toco; antes que envista atrevido, me quiero ir poco a poco, El cielo os guarde doña Ana. Ya os vais leonardo? . Mañan con más espacio os veré. Quieres algo? . Gustaré que aquí me dejes tirana. A tu madre? . Si lo fuera, cierta estoy que no gustara de que mi honor se perdiera. Si a don Pedro no mirara, con obras te respondiera, Escucha Manzano? . Di; tan descortes frenesí, será por la pena cuerdo, Si a mí don Fernando pierdo, podré tener vida? . Sí. No prosigas necio. . digo que moriras si le pierdes, tráígole siempre conmigo, pésame que de él te acuerdes. Don Fernando, esposo, amigo, detén las plantas veloces, escucharas mis congojas. Siendo el Sol me desconoces? Mi aliento seca estas ojas, mis penas dan estas voces. Tú querido, y yo olvidada? Tú aegre, y yo desuelada? Tú con gusto, y yo sin el? Faltá un párvaro cruel que pruebe en un Sol la espada? Loca hermosa dama: Say Cie no es aquella tortolilla? (lo, Tortolilla? es un mochuelo: Se, ya llega a la blanca orilla de aquel hermoso arroyuelo. Es la tórtola señora iego amante, que te Llorando mi Sol está, mas como noche será que engañ e a verte he venido, Ya qu mujer, un tiempo mía, digo que a un que beldad que adoro es tanta, que suspendiendo encanta, libre ya, y no oprimido, noche te llamo yo, si alguno día Fúndase mi porfía, en que desde aquel punto, que dieron esos ojos lugara tu deshonrra, y ami enojos, quedó mi amor difunto: luego será imprudencia, buscar en muerto amor correspondencia. Juantas veces ingrata, en floridos jardines, requiebros amorosos medecias? Cuantos dichosos días sobre arenas de plata despleganas manteles de jazmines? Mil sonoros clarines, cantando mis desuelos, el alma me alegraban: savores de tus manos me envidia 1an buillantes arroyuelos: por que a sus nimobas bel por perlas de cristal, llas. Por dinero vendist tu opinión, alevosa? No estaba aquí mi amor para compralle; no con dispuesto talle, ropa que el mundo viste do co al Mas ya que rigurosa tu afrenta me consume, no me llames más tuyo. o: Huyó Dafne del Sol, yo de ti hu por que mi fe presume, que siempre que me hablares, me darás por encuentros mil azares, Lo que a decirte vengo, es que más nome veas: que por mí no preguntes, ni me hables; que a mujeres mudables por mal nacidas tengo, las que no tienen honrra son las feas: esto quiero que creas. Ya no soy más tu amante: Por que hasde ver villana, que hede ser más cruel que tu liiana, por más quetriste, cante entre cristales puros, presente confusión, males futuros. Don Fernando querido, rey de mi entendimiento, descanso de mi amor, que vive en calvia, cuya nobleza hasido concertado instrumento de que en fuente de honor, te de yo el alma verde, valiente palma, a laurel, árbol de Apolo, incorrutible cedro, merecen doña Sol, y el gran don Pedro: por que al opuesto polo, con luma ligereza llegue a un tiempo su fa si firmezal Yo ofenderte mi vida? Yo olvidarte bien mío? Yo tocar otra mano? yo amor nuevo, cuando de amor herida celebrando tu brío, me encuentra desuelada el claro Fevo? Yo que lealtad te debo, no menos que invencible, había de ser traidora? Primero llorará sangre la Aurora, será el mundo invisible, tendrá en mujer airada, la luz dela razón, piadosa entrada. Vanas satisfacciones. tienen muy poca fuerza. Muévate mi verdad. Verdad? Ya enfadan tus muchas sin razones: mi inocencia me esfuerza, Delfines son los dos que en seeo nadan. Engaños no me agradan, estos no son engaños: para que vuelva a hablarte han de obligarme a mí, y a ti abonarte. Qué mi bien? desengaños: pues siendo de esa suerte prevendré desengaños, o mí m

JORNADA TERCERA

jornada tercera in dar a nadie cuenta haces es (si yo no me engaño.) maduer is. digo que anduve mal; Don . no merecía semejante rigor la amistad mía. Después que a Sol me hurtaron; cosa extraña, cinco veces he visto el mar de España. No habéis sabido de ella? Heme cansado todo este tiempo en vano. Triste he estado mientras que vos ausente. Una embustera, que devota de cierto amante era, me dijo que en Granada la hallaría: salí de aquesta corte el mismo día que el de Feria os gano cien mil ducados, vuelvo, y traigo de allá nuevos cuidados. Parte de ellos me toca. Algo quejosa pienso que hauréis hallado a vuestra esposa. De quién? De mí. Por qué? Por que no he entrado por sus puertas después que de fui a isado que estabades ausente: justa queja, Don . no muy justa, Señor. Quién aconseja que a mujer de hombre noble, que está ausente, visite el más amigo, es imprudente. por que a un que sea honrrada, y virtuosa, tapar la boca al bulgo es fuerte cosa. De un hermano que tengo he aprendido. honrrar a la mujer por el marido: cuando estuviere pobre, remediarla, pero andar siempre corto en visitarla, No penséis que es dañoso este consejo; que el honor de mujer, como es espejo, cuantas veces un hombre le visita. tantas es negra sombra, que le quita, o poder verse en él el noble esposo, tan pacífico, alegre, ni gustoso. 1. prudente proceder. Voyme, que es tarde. Queréis algo don Luis? Que el Cielo os guarde. ve Para poderme partir, suplico a vuestra excelencia trate de darme licencia: en todo le hede servir, señor Capitán, r honrrado con esa palabra iré, siempre su amigo seré, Ya la patente me han dado, con orden de que a Granada vaya a hacer la compañía, conserve la amistad mía; por vos señor, esta espada del olandes será espanto, el valor tenga de un Marte: sois mi señor. . Cuándo parte? Mañana al alba: . honrre tanto los españoles leones, que el laurel que otros desean, verde en su frente le vean mil extranjeras naciones, Fernando. . no poco honrrado pretendéis verme señor, más merece su valor, S. gran príncipe, . buen soldado. a sclavo obediente soy. Don Juan, . A tus pies estoy, mucho se tarda don Diego: es mozo, rico, y galán, con razón culparle puedo, son las damas de Toledo de humanos ojos imán: muchos alaban sus picos, Para que envidies sugala pisa Manzano esta sala cubierta de pasos ricos. Galán vienes, Ma soilo yo. Quién te ha vestido? . Los ciento. Contento me das? . Contento? Vuelta por mi amor, Ma salió todo el trapo a luz. P. Mazano, en qué te ocupas? . Señor en no ser murmurador, que esto tengo de aldeano. Qué hay en la corte? . Ambició, querer más, y nopensar que todo se hade acabar. Digo bien? . . tienes razón. Hay en la corte valientes, que yo llamo desalmados, a lo morisco barbados. poca barba, y menos dientes. HAy viudejas de algodon, que por ir sin luto a Roma, celebraran de Mahoma el mondado zancarrón. Hay cortesanas tan grandes, que por tener, tienen todas, como el Coloso de Rodas, (des. un pie aquí, y el otro en Flan- Ay doncellas como estrellas, pero conviértense en don: por que todas ellas son doñas falsas, no doncellas. Ay Narcisos, que en señal de que manejan doblones, visten preñados jubones, con pico de abe imperial. Pues casados? Aquí es troya; di, que me vas agradando. Hay marido, que alabando desu mujer una joya, para incitar al oyente, dice, jugando de mano, que se ladio don Fulano, en sesto grado pariente. Ay también marido zorra, en lo industrioso, y astuto, que trayendo siempre luto trata de bohemio, y gorra: hombre que en conversación; con no poca desvergüenza. certífica que loro es mujer sin invención, dama hermosa, y bien hablada; hombre en fin, que de allí a un mes, dice que lorenza es su bella mal maridada. No es aqueso murmurar? Faltas generales son; que solo es murmuración hablar en particular. Verás. La doncella hermosa, que estuvo aquí el otro día, en que hade hablarte porfía. llámala Circe engañosa. Entrará? . Sí. Tu Manzano vuelve después; . trataré de besarte elotro pie. Bien te entiendo. Amor tirano la razón que tengo mira, mas su presencia me ofende, pues ves mis males, suspende de tus desprecios la ira. Dejadme solo conella. Aqué vienes? Noble seño u tienes honor? Tú tienes T honestida honestidad de doncella? a u tienes recogimiento? Tu compostura en los ojos? Tú liviandad me da enojos, confusión tu atrevimiento. Tú eres prudente? Tu firme? Qué licenciosa es la hacienda: que tu madre no se enmienda. vendrás sin duda a decirme: mas ya se tu desuarío, di tú que quieres perderte; por que con ser Dios tan fuerte, no fuerza el libre albedrío, Ya se que son tus cuidados esclavos de un niño infiel. Piensas que hay otro papel, que te de diez mil ducados? Tú con don Fernando? . espera, por que te vas despeñando. Tú quieres que do Fernando, contra su gusto te quiera? Háblame con más respeto, que soy Sol de Bobadilla, (milla, mujer que a un Rey no se hu- noble más que tu discreto, más fiel, que tu generoso: repórtate, si eres sabio, que apelaré de este agravio al Sol de mi honor famoso. Favor no vengo a pedirte, ni a pedir dineros vengo, que con los pocos que tengo, lauré Príncipe servirte estima (pues) la fe mía, laurel de mi voluntad, que si hede tratar verdad, triste a tu casa venía, solo para que supieses que por don Fernando muero: por que alos daños que espero, justo remedio pusieses. No sin causa carlo Estrata, con quien tienes hecho asiento, el debido pagamento de los diez mil me dilata: que mi mal adevinando, le suplique no acetase, hasta que yo le avisase, letra que escribió Fernando, hombre que por ti me infama; la letra es esta, y advierte, que suelo dar de esta suerte plumas, y lengua a la fama. Rota, y con prodiga mano, entregarla al aire quiero, con ser el primer dinero, que se lleva el viento vano. No te espante aquesta hazaría, que a un que por cierto tuviera, que letra tuya me diera cuanta plata tiene España, la hiciera diez mil pedazos: por que no por el dinero, pierdo yo de un caballero como Alvarado los brazos. Cuando ingrata madre, aquí mi honestidad te ofreció, la muerte esperabayó, primero (señor) que en ti viese mi honor abatido, que luz que mis ojos dan, no pide amante galán, si no prudente marido. Don . Hermosa doncella honrrada, déjame señor, Don P. detente: por que hazaña tan valiente merece que coronada de esmeraldas, y diemantes, en famoso altivo templo, viva immortal, para ejemplo de corazones constantes. Jamás mujer agraviada supo dar razón de sí: no me detengas, Don P. de aquí no hasde salir enojada; poco digo, y mucho siento. Qué eslo que quieres? . quisiera que me dejaras, Don P. espera, mis males escucha atento prosigue. . Tengo una madre, que no se si lo es señor, mas si es mi madre, valor tuvo mi difunto padre: por que su buena opinión, que en mi pecho resucita, me da lo que ella me quita con su mala inclinación, Monstro puede ser del suelo, mil veces ha procurado ver mi limpio honor manchado, vence al engaño un buen celo. Después que me vio en tu casa; tu secretario Fernando contigo (señor) hablando, dándome celos me abrasa. con llaneza y con recato nos queremos ti mas ya su amor impaciente extraña mi honesto trato; mi esposo fuera, si aquí (ble: no me hubiera visto, Don P es no- no hay en mi fe trato doble. Aile en la suya? . No, y sí. Qué dice? . que me has compra- (do: mira que podré sentir, si meno mal es morir, que oir del sujeto amado vil afrenta semejante, tenga yo un marido necio, primero que oiga un desprecio de un hombre que es solo amante. Tu Señor. Dn . nomás señora; no llores por vida mía, que nadie tendrá alegría si de pesar el Sol llora. Si es aquesta dama bella la que desuela a don Luis? Bien corazón me advertís. Doña Sol (sin duda es ella) llama a doña Ana tu madre: en esa ante sala está, Don Pi don Juan te acompañará, Señor en lugar de padre te hede tener, Don Pr hazlo así, Don Juan, Seño Don P esta dama deja en su casa, . la fama, D . te celebre Sol a ti. No tiene el mundo doncella de más noble honesto trato. que viudeja, y qué recato! fuego en él, y rayo en ella. Doña sol me dijo ahora que entrase señor a hablaros, no os llamo para enojaros, entiéndolo así. . Señora, por razones que aleguéis es verdad averiguada, que os toca muy poco, o nada del Sol que eclipsar queréis: por que yo he sido informado que a don Luis de Bobadilla, (que con Giomar de padilla esta al presente casado) tan hermoso fruto dio, en Madrid, sol de Mendoza, que en el Cielo, de Dios goza. Digo bien señora? . No. Fue sol la mujer primera que tuvo el noble don Luis: si la verdad me decís, famoso premio os espera. No dudéis de mi secreto, que mejor lo dispondré de lo que pensáis. . qué haré? Don Pamil ducados os prometo si me habláis con claridad, mas en no haciéndolo, os digo que hade ser grande el castigo. Pues vuestra mucha bondad, (qué ilustra el Reino españo!) me advierte que no me aflija, respondo que sol es hija de don Luis, y doña Sol Solos tres años tenía cuando en Madrid se la hurté, grande atrevimiento fue, mayor es la industria mía, yo lo creo; . en fin llevando no menos que un Ángel preso; disoluto infame exceso, , dejé a sus padres llorando. Cuando aquesto sucedio mas de tres moses había que no se pasaba día sin que a sol no viese yo! por que cuando en el portal con otros niños jugaba, mi voluntad contemplaba su belleza angelical. Con ella me fui a sevilla, donde cuantos la miraban Sol del mundo la llamaban: mas esto no es maravilla, que sol, es sola en el nombre, en la hermosura, y bondad después, basta; la piedad ningún temor os asombre, que estoy depor medio yo. No deis a Sol de esto cuenta. vuestra palabra me alienta, nunca el alma me mintio; id con Dios, A grande es mi pena. tu bárvara alevosía, mujer con voz de firena. Ya están escritas las cartas. Con un modo extraordinario, hede hacer que a doña Sol vuelva a querer don Fernando. No me respondéis Señor? Vos con pena, y suspirando? Vos afligido? Vos triste? Vos que valeroso, y franco dejáis atrás las memorias delos cesares Romanos, tenéis la lengua suspensa? tenéis el valor turbado? Vos que a vuestras plantas veis timbres, y laureles sacros, quitáis el aliento al alma? tenéis en los ojos llanto? que novedad es aquesta? decid quién os ha enojado? Ay don Fernando. . Ese hay, dice que un rapaz tirano, es el que os tiene confuso, es el que os ha lastimado; que los suspiros de Príncipes que imitan a sus pasados, no los causan (señor mío) adversidades, ni agravios: por que a los casos adversos saben resistir gallardos, como también si una ofensa impide a su Fama el paso, para salir victoriosos, saben tener fuertes manos, tienes razón. . Pues señor, quien mejor que el Secretario podrá saber vuestra pena? sauras amigo Fernando, que aquel seraphín hermoso con quien yo te vi en el prado, Por aquí comienca? A celos, en cual quiera acción villanos, cuando recelos, odiosos, cuando verdad, inhumanos. Notablemente lo siente, no conviene ir tan despacio. Me desprecia de manera, que firme y atropellando un mison de ofrecimientos, que en obras viera trocados, si mereciera tocar la púrpura de sus labios, es una peña a mis voces, es un diamante a mi llanto. (ble Qué es lo que escucho! Es posí que yo he vivido engañado? Ya parece que se alegra, Proseguid señor. . Pensando que la rindiera el dinero, que con todos puede tanto, pararsu gasto la di letra de diez mil ducados: pero ahora, con mil perlas en sus dos luceros claros, cosas me dijo que pueden escribirse en alabastro. Decildas señor. . No adviertes (me dijo con rostro airado) que la afición de mi pecho solo a un amante consagro? Yo no soy mujer don Pedro, pirámide soy de mármol, pues no me vence el dinero pues no me engaña el engaño, No pienses que he de rendirme, que estos ojos, y estos brazos, reservo para un amante, noble, valiente, y gallardo. Por tu respeto padezco: por que celoso ha pensado que ha habido quiebra en la fe de mis pensamientos altos, mas piense lo que quisiere, que yo soy Sol, y esta mano, espada me sabrá dar, primero que hacerle agravio: La libranza que me diste, es la que del pecho saco, con propósito de hacerla no menos que mil pedazos: por que en mi casa señor, mas quiero pasar trabajos, que con infamia evidente, scosa que abomino tanto) ponerme cadenas de oro, romper sedas, y brocados. Esto me dijo, y por presto. que quise acudir (dejando más cautivas mis potencias la fe de sus verdes años) no supe aplacar su furia, ni pude impedir mi daño. Rompió la libranza, y luego, pareciendo bela el manto, furiosa se fue de aquí, dejándome aquí penando. La rota libranza es esa, yo soy quien por Sol me abraso, ella la que quiere a otro, yo el que muero despreciado, Sol que resplandece es ella, yo soy negro oscuro ocaso: en fin (Fernando, es mujer que mata desengañando, y yo soy quien por sus ojos diera cuanto Dios me ha dado. Si el amante de esta ingrata vieres, o hablares Fernando, si le encontrares con ella entre las fuentes del prado, ruégale de parte mía no desprecie su recato: por que de manera estimo haberme aquí declarado su resolución valiente, que quiero morir callando, solo por que tenga Sol quietud, contento, y descanso. Responder quise a don Pedro, pero estoy tan desgustado por haber culpado a Sol, que a penas pueden los labios referir su sentimiento, ni desterrar mis engaños. Sol hermoso, (a quien el mundo llama divino milagro de belleza, y discreción) estos papeles levanto, para que guarde mi pecho lo que desprecio tu mano. Con ellos señora mía, pediré (desengañado) perdón a tus castos ojos, quietud a tus bellos brazos, que a un que sin razones mías te han dado tristeza y llanto, mas hade poder mi amor que la causa de tu agravio. Yo no le entiendo, . Manzano tampoco le entiendo yo, Que en fin no te habla? . No. es montañes cortesano. De mí se ría, y yo lloro. Que a mí no me encamara fregona de aquesta cara, (toro? el que a un Dios transformó en Si no que cuantas encuentro, por negros de mis pecados, tien en los ojos pelados, zambo un pie, y el otro adentro: a la chino lo figura, la discreción a lo lego, el aliño a lo gallego, a lo fraile la cintura. Qué le falta a mi persona? Soy yo enano? Soy gigante? El tallazo a lo matante tiénele tal nuestra zona? Pues la postura, y el brío, no pudieran encantar mozas que van a lavar trapifera ropa al río? Quieres a mí don Fernando traer con engaño aquí? En hablándole de ti entra partiendo, irajando. Dile que un desmayo fuerte me tuvo anoche mortal, un desmayo es poco mal, pues di que quedo a la muerte. Fíngete enferma, . si haré, voile (Señora) a decir que venga a verte morir. Vendrás con mi bien, Miven Soles queme abrasáis, ojos hermosos, dejazmín, rosa, y evano cercados, si tantas muertes dais a mis cuidados, como nombre os han dado de piadosos? No miréis con rigor seréis dichosos, mirando con amor seréis amados: por que parece mal que estéis guardados para darme tormentos rigurosos. No pido que premiéis el alma mía, que con pena y temor desdenes llora, premio que da el amor, en todo ciego, sino que pues que sois reyes del día, bellas perlas mo deis como la Aurora no como el ruvio Sol, rayos de fuego. AINCIARA Leonardo es este. Señor, cómo habéis entrado aquí? Hombre en su casa? Ay de mí, , licencia me dio el amor. Quiero escuchar, a un que sea la sentencia de mi muerte. Vuestro temor no os advierte, que mi voluntad se emplea en premiar otro sujeto? Señora mi pretensión; dándome vais ocasión para que os pierda el respeto. Doña Sol; Sol señor Leonardo, dejemos vanas razones; nuevas prisiones me pones, que aunque sois noble y gallardo, para mí venís a ser, decid: esto va perdido, como un compuesto marido, para una libre mujer. La máno os daré, Fe oh villano, de oscura estirpe, y vil nombre: de España hade ser el hombre que mereciere mi mano, Estas joyas, y cadena distes a mi madre vos; no lo niego, . sabe Dios si me han dado poca pena. Pena os handado? . Aquí están, yo no las quiero, o. no es bien, que en poder de Sol esten prendas de hombre tan galán: en la manga las traía para daroslas, . Señora, dar yo joyas no es de ahora, tomad, Leo es descortesía. Si no las tomáis, al suelo bajaran por la ventana: ay Sol del alma. . tirana; S mirad como habláis, Fa recelo (que se hade descomponer. Quién es eseamante? Yo, que haré que por donde entró salga volando. . Hade ser vuestra mujer esta dama? quién le mete en eso a él? Váyase digo, , un lebrel no me ha de i gualar. Quié amá? Qué ha de amar? . digo que es dejar por vuestro respeto (justo mi pretensión, F. es discreto, soy amigo de dar gusto. Hermoso Sol de mis ojos, perdona sospechas mías, que si en ti vivo más días, que a tu luz he dado enojos, jamás con infames celos perturbaré tu quietud, Fernando tu ingratitud puedes ver en mis desuelos, mas ya previenen abrazos tormentos que he padecido, que basta que arrepentido vuelvas Fernando a mis brazos, para que solo me acuerde de que me tienes amor, que en mujer cuerda, el rigor mucho de su fuerza pierde. confuso en tu luz me veo: por que siento como savió, (Sol de mi vida) tu agravio. No me abrazas? . El deseo culpaba ya la tardanza. Qué aquí vive? . Sí señor. 1. Tuyo he de ser, So. de mi amor vuelve a vivir la esperanza. Esto deseaba ver, los brazos me vuelve a dar, sigue el placer al pesar, como el pesar al placer. Don Fernando, Señor mío: perdido soy. . los prudentes, nobles, y fieles criados; (uen Qué hede responder? . se atre- a poner los ojos, donde (nes los ponen sus dueños? . Tie- mas razón que yo cordura. Cuando soy segundo Apeles, que retrato la belleza de este Sol resplandeciente, para que el retrato suyo me vivifique, y alegre, ya que el bello original me desprecia y aborrece, te vengo a ver en sus brazos? Mucho te debo, bien puedes por tan honrrado servicio suplicarme que te premie. Puede haber mayor desdicha? Con esto don Pedro viene? Cuando yo noble Fernando vengo a ver si estas paredes quieren oyr mis tormentos: por que también ellas suelen hacerse oídos, y ojos, si bien no miran, ni sienten, vengo a hallar en tu alegría mi pena, congoja, y muerte? Los dos me miran confusos. Qué disculpa hade valerte en tan Google en tan grave ofensa? . Solo la que ya prevengo: laduierte que es poderosa mi parte. Señor; . si prudencia tiene, se hade valer de ella ahora, razón será que te acuerdes que en tu casa me mandaste; buen principio, Fa que si viese al amante de este Sol, que en mis ojos amanece le mándase de tu parte que le estimase, y quisiese. Bien me acuerdo. . Pues señor, yo soy el que en muchos meses no he dejado pasar día, sin que por tiernos papeles, no supiera mis pesares, no entendiera mis placeres. Yo soy señor el amante, que venciendo sus desdenes, ha tenido en esta calle los años por oras breves. Yo soy señor. . Don Fernando, no admito disculpas leves; Hay más borrascas amor? que un amante, que pretende no dar disgusto a su dama; dejadme penas crueles, siempre ofrece lo interior, no lo exterior, que promete lo que no pueden cumplir los tormentos que padece. (do, No has visto a un padre indina- que al hijo desobediente piensa matar en los brazos, quiere comer con los dientes: pues cuando con más enojo, está diciendo. Traede, que es razón que el rapaz vea lo que mi cólera puede, entonces el corazón; con voces mudas, refiere. No me le traigáis, dejadle: por que es alma mía, y vencen consideraciones tales montes de cólera ardiente. Fuego de amor invencible, de mi furioso acidente colérico padre ciego, cansado de ver desdenes, no poco airado te dijo lo que por disculpa quieres que te valga a ti Fernando, mas cuando más impaciente, cuando más precipitado te encargaba que pusieses por obra el enojo suyo, entonces interiormente, con lenguas de velo, y fuego, te rogaba no lo hicieles. Quédate, y goza a tu Sol, (des, que a un que en hacerlo me ofen- quiero perderla Fernando, no más de por no perderte: señor. . que te quedes digo. Señor. mi bien. Que me quede dice don Pedro? Ya Sol, no tengo luz para verte, para darte audiencia hoy voluntad para quererte, memoria para acordarme de la afición que me tienes, lengua para referir lo que tu virtud merece; solo entendimiento tengo, para entonder que es más fuerte la obligación de un criado, que cuantos gustos ofrecen fingidas glorias de amor, cuya excelencia es ser breves. (dicen. Vuelvo a escuchar lo que Pluguiera a Dios que en la frente del más bárvaro salvaje, que ocupa gruta siluestre, viera el laurel de la mía, o cuando nadantes peces, en el centro de Neptuno la furia del viento temen, navegando en frágil barco, viera mi vida pendiente de cuatro embreadas tablas, sin timón, jarcia, y trinquete. Del mar surgiera, en desierto donde en un instante diesen sepultura a mis pesares, fieras horribles serpientes; o entre flores olorosas, cuando el Sol aljófar vierte, Áspid fiero, y venenoso, me matara alevemente, antes que don Pedro (a quien di palabra de ser siempre tan amigo de sugusto que al mío le prefiriese) de mi lealtad se quéjase, Qué intentas? Irme; detente: quédate Sol. Gloria mía, mas que mi afición, te mueven persuaciones de un señor liberal, noble, y prudes Quién huyera de mi fe? Que corazón no enternece llanto de mujer leal? El amor es parte fuerte. Si saves lo que me cuestas: por que Fernando consientes que Sol carezca de gusto? que tu rigor me desuele? Así los amantes pagan? con tanta crueldad proceden los nobles que quieren bien? los que tales deudas deben? por tu amor suspendo el aire; también cristalinas fuentes por ti (mi bien) certifican que jamás me ven alegre, Pues señor por qué me dejas? Como procuras que ausente por tu presencia suspire, de tu ingratitud me queje? Roca inexpugnable soy, ninguno en querer me excede, Tu conmigo tan cruel? Tú en mi daño tan valiente? Vuelve los ojos Fernando. Si no te adoro: . suspende. Dices mi tormento Sol? Digo el amor que me tienes. Quiérote, mas soy leal. Aquién? Adón Pedro. Tenme por la mujer más infame (ente, que hay desde Oriente a Poni- si te dejare ir de aquí sin que contigo me lleves Segan, don Pedro, y el mundo, que mi amor primero es este: por que una mujer honrrada, antes de admitir dos veces llamas del tirano amor, debe entregarse a la muerte. Oh valerosa matrona! Vengan bronces, que celebren tu peregrina lealtad vengan famosos pinceles, que den vida a tus retratos, para que immortales queden. Don Fernando. Señor, digo (vence. que triunfe, y viva el que Tuya es doña Sol: . el Sol, menos que tu resplandece, en parias, preciosas perlas te den soberanos reyes. l noble Bobadilla luego al punto este billete. Maslana os espero en casa, (ue con mi madre iré, .alas nue- podréis con ellas venir: los justos Cielos prosperen vuestro estado, fama, y vida, Dios os guarde. o Vuelve a verme primero que me recoja, vendré si no me detienen forzosas ocupaciones, no dormire si no vienes. Todo ingenio de invención a mi ciencia se sujeta. Tu poeta? . Yo poeta; trata de tu profesión por que la heroica poesía es don sobre natural. Ni Galeno, ni Hanibal compusieron en un día lo que Manzano en media hora, Quién te ha dicho que Galeno fue poeta? . Aquesto, es bue Por que a cierta cantimplora (no halló Galeno vacia, viniendo con gran calor, hizo la Eneida: . por flor tienes engañar. . Tenía firme amor a una fregona un Balbín mi compañero, grande devoto de un cuero, como ella de la chacona. Viéndola un día que estaba en medio de una escalera, donde por que no se fuera, parte de un pie le mostraba, inclinando el libre cuello, Dos basas del cuya vio que su hermosa Mencia, con media turquí, cubría el argentado pie bello. Quiso subir, más turbado, por muy poco, en la escalera los dientes no se rompiera el lacayo enamorado. Vino con el caso a mí; mire a quien vino: Ma en efecto alcanzo de mí un soneto. Quieres que le diga? . Sí. Cnristal cubría un velo, color de celos parecía tapete de zafir, i gual al día cuando Febo su autor alegra el suelo, Alas puse al deseo, y mi desuelo. dando a mi cuerdo amor loca osadía, los ojos levantó, y el alma mía vio sobre las dos basas otro Cielo. Algo más admirado que atrevido, corta escala subí, mi mal temiendo, que a mirarla el amor lo mismo hiciera: pero apenas llegué cuando rendido, cay como Paetón en fuego ardiendo; mas que mucho, si un Sol, su rostro era! Tú le compusiste? Tú? No puede ser, no. . Por qué? No puede ser. . Compodré ciento y treinta a Beelcebú. Muestra tu ingenio bizarro Manzano en una comedia, (día hombre soy, que en hora y me hice cien liras a un jarro, que me presentó Balbín, lleno de vino hasta el tope. Buenas las liras? . De Lope. Qué vino? . De san Martín. Quién a Galeno: . Avicena fue tan buen doctor como él, pero se escribe, que de él se enamoró una vallena: por que era calvo, y traía la cabellera rizada. Doña Sol? . Queda encertada. Don Luis? . Que luego vedría respondió al papel. . Manzano, ya estas aquí? . si señor, que soy gran madrugador, mucho es serlo en el verano. Quién madruga, Dios leayuda. suelon decir, . es así; si se dijera por mí, yo fuera el dichoso, Don Pr muda de conversación. Qué miras? Estoy mirando cual fue el pie queyo te bele, bien veo el blanco a que tiras: M. presumo que fue el izquierdo; dame el derecho, así veas cumplido lo que deseas: P. pide ducientos, Lpno es lerdo el montañes, reres franco. Pero quisiera saber si ducados hande ser por que lo mejor en blanco, lo mismo (Príncipe) es, que decir levantaos Conde sin declararle de donde, doblones digo. . Tus pies me han hecho ricazo, y quiero mudar desde hoy de comida. Comeré toda mi vida pies de cabrito, y carnero, por que de tus pies, humanos, si no enfada mi porfía, pienso pasar algún día a merendarme las manos. En mi obediencia veréis si os tengo amistad; . bien puedo darme el para bien a mí (amigo don Luis) de veros. Venga doña Sol Fernando, voy por ella a mi aposento, Don . entre su madre con ella. Que vendrá ha ser esto Cielos. Bien os acordáis de Sol? siempre que de ella me acuerdo resistir no puedo el llanto. Qué me daréis si os la muestro? Cuanto tengo. . Pues dón Luis, como perdonéis el yerro de la mujer que os la hurtó os daré a Sol, . yo os prometo de perdonaría, y premiarla, por mi cuenta corte el premio. Veis aquí don Luis a Sol. Habláis de veras don Pedro? Con este hermoso agnus Deí confirmar su verdad puedo: (esto? en el pecho le truía cuando te la hurté. . Qué es Hija de mi vida! . Ay triste, con este padre a Sol pierdo. Yo soy vuestra hija? . Sí: por arte de encantamento ha parecido este padre. Ven bien mío, P. tiene dueño, dándosele vos, será particular caballero. Don Fernando de Alvarado es (noble don luis) tan bueno como yo mismo? . Señor! yo os le ofrezco para hierno; hábito de Calatrava le ha dado el Rey, y yo tengo cien mil ducados que dalle. Cien mil ducados? san Telmo! Todo me lo debe a mí, la razón te diré luego, Don Pr dila al momento Manzano. No te acuerdas, P. bien me acuer del caso de Andalucia, (do todo fue (señor) entredo Qué te movió a mentir? . Ver (le tan necesitado, siendo de lo mejor de León. Cuatro mil le añado, y quiero que los goces tu Manzano. Una mano es esta. Cielos si la derecha llegase? llegará si eres discreto, tengas más hijos que tiene imperfeciones un suegro. El mayorazgo de Sol son tres ma ducados, Pa pienso que no lo pasaran mal. no habrá príncipes como ellos. Dame tus pies, . don Fernando, poco fuera darte un reino, cuanto imás esta miseria. Dense las manos. . Que veo fin tan dichoso en mi amor? Yo le miro, y no le creo. No me olvido de vos madre, hablad a Ribera luego, no dejéis madre de verme, mil años viváis. . Ya es tiempo que el generoso en España de fin, Senado discreto,