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Texto digital de La estrella de Monserrate

Metadatos de la obra

Atribución tradicional
Cristóbal de Morales y Guerrero
Atribución estilometría
Antonio Manuel del Campo Probable
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La estrella de Monserrate. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/estrella-de-monserrate-la.

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LA ESTRELLA DE MONSERRATE

JORNADA PRIMERA

Penas que un tiempo fuisteis testigos de mis bienes, y mis males, conmil suspiros tristes, Liguales aunque siempre a mis culpas des- vuelvo otra vez a veros, (ros. y espero con mi llanto enternece Ya con trabajo inmenso llegué a Roma a los pies del Pa dre Santo, y con dolor intenso le confesé la causa de mi llanto, y a tan grave dolencia (cia. me aplicó medicina, y peniten- Manda que por el suelo (bruta, ande arrastrando, como bestia y sin mirar al cielo (grura, vuelva a vivir en mi primera que una bestia lasciva, (viva. si vive, es bien que como bestia Mándame que prosiga (tierno de aquesta suerte hasta que un niño en clara voz me diga que estoy ya perdonado, o Dios eterno! si él llega, aunque yo aguarde mil siglos mi perdón, no llega tarde. Ojos míos, en tanto ablandad ese pecho endurecí- con encendido llanto, (do hasta que el corazón arrepentido merezca que del cielo (lo. venga la luz del interior confue- Apagola el pecado, y el recelo mi pecho solicita del peligroso estado del alma de la triste Margarita pues mi maldad, y engaño (ño. causa quizás en ella eterno da Virgen piadosa, y bella, pues sois consuelo, y Norte de afligidos, pues sois benigna Estrellal dos. que al puerto guía los que va perdí Tened piedados ruegol ciego de aqnlla a quien mató mi furor , , . Bravamente se ha dispuesto Muy presto habéis negociado, os veo primo querido, en el lugar concertado en abito de villano: todo este tiempo encubierto os he esperado. . el cocierto no nos ha salido en vano. Nadie os ha visto? . ni el Sol solo de noche bajaba de mes ames, y buscaba que comer en Monistrol, y preguntaba de paso las nuevas de Barcelona, sin conocerme persona. La importancia de este caso consiste en eso. Yo fui a Lorena, a Arnaldo hablé, y de Enrique le conté la prisión, y referi el rigor con que trató Carlos a su noble hermano, que aunque este no fue inhumano, pintele inhumano yo. Y el mancebo, que es bizarro, se altero de tal manera, que bramaba como fiera, y con valiente desgarro dijo? Por el alto cielo, que le tengo de vengar, y antes de un mes ha de estar Cataluña por el suelo. Ya queda juntando gente para entrar en Barcelona, y él mismo viene en persona determinado, y valiente. Darse gran priesa procura, y pienso que parte ya: mira Fernando, si está nuestra venganca segura? más hoy hay grande ocasión de lograr nuestra intención. pues el año aún no cumplido, . Pues en que consiste? e En esto Parió un niño el otro día Laura, y esta noche traza una mascara en la plaza Carlos, y es él quien la guía. Pues tenéis caballos, vamos enmascarados allá, porque así se ofrecerá la ocasión que deseamos. Y en pudiendo acometer diré yo al darle la herida: Justo es te quite la vida quien te quita la mujer. Y advierte, que procureme herirle, y no darle muerte, porque mejor de esta suerte de Laura nos vengaremos, que con el dolor profundo, y celos que sentirá, él mismo la matará, y revolverase el mundo. Valiente industria, extremad Pues ejecutarla luego. Presto veré a sangre, y fueg a Barcelona asolada. Oh villanos empleos, (ido de pechos al furor precipio Mas paso, Juan, teneos, que no es justo os espanten los pede pues no tenéis derecho heca viendo los desconciertos que aud Qué desastrada suerte te espera arcelonamiserable ir quiero a socorrerte, mas ay, que mada el cielo que no Y el sanar mi conciencia consiste en aplicar la penitencia, pero es rigor terrible Igaño no descubrira Carlos este en mas es caso imposiblel daño. que roper la obediencia es mayor Ay que ofender recelo (cielo. a la patria callando, hablando al A vos, Padre piadoso, (rana ya vos Virgen, y Madre sobe pide mi afecto ansioso, (rana, que réprimáis venganza tan ti- y con piedad divina estorbéis a mi patria su ruina. Esta es mi antigua cuena, (ble más ay cielos, que luz tan admira el corazón me eleva! Ible! que olor siento venir tan agrada. que acentos repetidos . ocupan dulcemente mis oídos! 1. Pierde Juan el recelo, (ma. que no ha perdido Margarita el al Oh celestial consuelo, Rosa desericó, sagrada Palma, clara Estrella serena, (llena: Fuente de gracias, y de glorias quién sino vos pudiera (grosa? ser dueño de piedad tan mila. 2. Hra Fray Juan, y espera de María en la mano poderosa, que hará que aunque padezca mil peligros tu patria no pe- (rezca. Librarala María por Margarita de un penoso es Hay dura suerte mía, (tremo, aunque la miro así, mirarla temo. 1. Ten Fray Juan esperanza, que aquel que persevera premio al canza . Entrad pues pensamiento, para ser alma de esta peña dura, y pues a tal tormento gra, me redujo mi propia desventu- llorad tanto ojos míos, (rios. que aneguéis mis pasados desva. , s No sé Carlos, si lo aciertas, que al fin, son menos dañosas unas sospechas dudosas, que no unas ofensas ciertas. En mi mal andan despiertas tantas tropas de cuidados, que con celos alterados, impulsos mueven ansiosos, y si son escrupulosos por fuenza han de ser pesados. Hoy de diamantes pedí a Laura una pluma yo, una llave me entrego con que un escritorio abrí, allí estos papeles vi, y el uno de ellos fue espía que con mortal tiranía toda el alma me penetra, porque advertí que la letra, era de hombre, y no era mía. Este dice: En mi prisión see. sirve de alivio a mi pena, que es el amor la cadena, la cárcel la obligación. O terrible suspensión! Este dice Aunque me habéis lee, preso, si vos no queréis señora, ser mi homicida, no me quitarán la vida, pues el alma me tenéis. Preso, dice, el que la escribe está: ay de mí, que sería, si a Enrique Laura quería, y aqueste fuego revive! el que mi pecho concibe es a un volcán semejante, busco una pluma brillante de diamantes, y hallo en suma, lo liviano de la pluma, sin lo firme del diamante. Si antes de casarme yo papeles Laura tenía, ofendiome ya en ser mía, y en guardarlos me ofendió: Cielos, quién me sujetó. a tan penosa fatiga? o dura suerte enemiga, si no quiere tu rigor asegurarme el honor, porque a tenerle me obliga? Cuando mi honor en mi estaba, vime a guardarle obligado, más pagábame el cuidado, con saber que le guardaba; hoy mi quietud menoscaba de una duda la impiedad, o suma infelicidad! que por la misma razón que crece la obligación tip mengue la seguridad! No blasone de animoso el que hizo en un frágil leño En esa edad, Laura mía, de la hacienda, y vida dueño, al fiero mar proceloso: más temerario, y furioso fue el incauto mercader, que sin llegar a tener riesgo tan penoso, y grave, echo del honor la nave en el mar de una mujer. De un hijo en el nacimiento, . Aunque el do, mi Laura, es tal, fruto de mi amor temprano, gozoso estuve, y ufano, mas llevome el gozo el viento? de este pasado contento, y del presente temor nace el tormento mayor, pues que por mi mal colijo, que ya tengo en duda el hijo, pues tengo en duda el honor. Esta es Laura, callar pues, que no hay mujer que sea fina, cuando sabe, o imagina, que piensan que no lo es. Cómo me alegro que estés, Laura mía, tan valiente! Teniéndo os mi bien presente, como sin vos no reposa. el alma, estoy animosa, y débil, si estáis ausente. Es tiempo del regocijo? Presto mi bien, será hora;; pero decidme señora, cómo tenéis vuestro hijo? vuestra la lengua lo dijo, . que mío, no se atrevió. Ahora, señor, me miró, y aunque antes alegre estaba, con migo se lastimaba, y en mirándome lloro, susto no poco me ha dado. ni el llanto, ni la alegría es justo que os den cuidado. Él es un vuestro traslado, que después que quiere Dios, que nos gocemos los dos, juzgo que el darme yo a mí, es dar muy poco, y así; quise daros otro yos. por vuestro es más estimado, pues es dueño del traslado quien lo es del original. Señor, este memorial el preso Enrique te envía. Muestra; o dura suerte mía! cierta es ya mi desventura, que esta letra me asegura . la desdicha que temía, toda es una, él es sin duda de mi deshonra el autor Paréceme que el color a Carlos se le demuda. La garganta fe me añuda: Vere. Qué es esto mi bien? Dame Enrique el parabién del mayorazgo; y me pide, o que su exceso se olvide, o que la muerte le den. Si a mí él alma no me miente o mi presunción no es vana en la muerte de mi hermana está del todo inocente. Ya le disculpa, o inprudente! que más tengo que esperar? . Porque él no poderse hallar el cuerpo de Margarita toda la culpa le quita. No puedo disimular. . y de llamas llevo un mar. . Amé, y fue dicha amar, pues el empleo Él a mi padre atribuye la ejecución de aquel daño, y esta queja algún engaño en caso tan grave arguye. Mi proceso se concluye, ella en librarle porfía . Su nobleza; y cortesía también su causa defiende. Ya su libertad me ofende más que la deshonra mía. . Parece que estáis suspenso. Causame Enrique dolor, porque el Conde mi señor, que trata su muerte pienso. Jesús, que rigor inmenso! idle, señor, a la mano, porque Arnaldo es caso llano, que ha de venir en persona a vengar en Barcelona el desastre de su hermano: baste esa prisión tan dura, sin que quiera darle muerte. Ah aleve! qué de esta suerte . tenerle cerca procura, ya mi paciencia se apura. A Dios mi bien, que de entrar pienso que es hora. Esperar aquí quiero un rato a solas. Llevo un infierno de holas, lo mereció el amor, siguió el cuidado, al cuidado el desvelo, y alentado tras el desvelo se arrojó el deseo. Logré el deseo, y en mis brazos veo primicias ya del fruto deseado, con que vidoria conseguí del hado, triunfo del miedo, del amor trofeo. En la cumbre me miro de la dicha, y hoy que estoy puesta en el más alto punto comienzo ya a temer mi desventura, que es ladrón generoso la desdicha, y en viendo ya el contento todo junto entonces a robarle se aventura. Aquí me quiero sentar, que aún no estoy del todo fuerte, sin duda alguna me advierte el alma de algún pesar. No puedo el pecho quietar, pero ya de mi sentido el sueño compadecido, quiere ser piadoso dueño, que es buen sustituro el sueño, si en las penas falta olvido. Sabe que me tienes Laura, donde cuido de tus cosas, y así vengo a darte aviso de lo que a tu estado importa. Arnaldo hermano de Enrique, (con sugente belicosa) en venganza de su hermano amenaza a Barcelona. Verdades son las que sueñas, que en ideas misteriosas quiere declararte el cielo lo que tan cerca te toca. Mira como ya en el viento los estandartes tremolan inquieto mar de cendales por el batir de las ondas. Mira yelmos coronados de varias plumas vistosas, dando al aire Primaveras, dando a los ojos lisonjas, Mira templados arneses, que lucidamente forman espejos, donde retrata el Sol su belleza toda. Mira las bandas, que cruzan los petos, donde las bordan tantos rayos, que parecen ellos cielos, y ellas Zonas. Mira acerados paveses, lanzas, celadas, y coras, donde encierra el fiero Marte tantas iras belicosas. Mira valientes escuadras, que al son de cajas, y trompas, para venganzas sangrientas, pechos, y brazos provocan. Mira al bravo mozo Arnaldo, cuya inquietud orgullosa, rigiendo el marcial bastón iras a todos exhorta. Ya de Génova en la playa mira las naves vistosas que coronan variamente las inquietas banderolas. Ya la seña repetida a la embarcación convoca, y a los colores, y galas sirven de espejos las olas. Mira los vasos, que ufanos huellan con bizarra pompa golfos de vidro, y en ellos saladas esplumas cortan. Mira el orden de las velas, tan altivas; que blasonan contra el orgullo triunfos, y contra el poder victorias. De nuestra patria amenazan las murallas, y pregonan, que han de besay sus almenas esas playas arenosas. Piensa el Conde nuestro padre que de la muerte que llora es autor Enrique, a quien injustamente aprisiona. Mas fue de nuestro enemigo sagacidad maliciosa, para hacer, que en Reales pechos reine la fatal discordia. Y así para la quietud de ambas naciones, importa dar a Enrique libertad, pues su inocencia le abona. Esto dispone, quien mira por el bien de Barcelona, y la ejecución, o Laura, te la remite a ti sola. Toma esta llave, y al tiempo que la noche tenebrosa prenda en sueño a los sentidos, y a los colores en sombras, abre la prisión oscura, y de los daños le informa que por su culpa amenazan a esta infelice Corona, y pedirasle, que en pago de la libertad que goza; de su altivo hermano enfrene la airada furia orgullosa. Y advierte hermana, que el cielo gusta ya de qué dispongas el corazón para penas, y el alma para congojas. Porque en el pecho de Carlos nacen sospechas celosas, que con incendio impaciente furores altivos brotan. Sufre, que entre estas espinas nacerá la alegre rosa del desengaño! que sirva a tu virtud de corona. Que por este medio el cielo quiere que el mundo conozca la gloria que Cataluña guarda en una rica joya de la Imagen de María, divina perla, que agora quiere encubrirse, tomando duros peñascos por conchas. Está será la Ciudad de refugió, que socorra a los que son perseguidos de su fortuna enojosa. Esta será Estrella clara, que en puerto seguro ponga a los que en el mar del mundo siguen incierta derrota. Luna bella en Monserrate, Alba hermosa en Barcelona, Dia alegre en Caraluña, Luz de España, y Sol de Europa. Hermana, querida hermana deten, espera, ay de mí, si fue verdad lo que oí, o imagen del sueño vana. Mas aquí dejó la llave, sin duda verdad es esta, que en señal tan manifiesta, ni ficción, ni engaño cabe. Hay cielos, si esto es verdad, es posible que he de ver que Carlos llega a tener sospechas de mi lealtad? o duramente enojosa; disposición de mi suerte! mas quiero cierta la muerte, que no la opinión dudosa. Hay amargo desconsuelo, imposible es resistir, sufrir corazón, sufrir, pues así lo quiere el cielo. Salga Enrique de prisión, y uie el cielo de piedad, que si hago su voluntad el guardará mi opinión. Ponte al punto a la ventana divina señora mía, verás que con la alegría anda el juicio en Cantillana. Ya tocan los añasiles, y cajas, a cuyo son va mi cuártago trotón tocando mis tamboriles. Verás a Carlos de Moro, con la cuadrilla primera, que son en banda ligera silgueros de seda, y oro. Verás a yegua, y a mula con marlotas, y bonetes muchos Cristianos. Ametes, y Bencerrajes con Bula. Verás invenciones varias con un juego, y otro juego: verás la esfera del fuego convertida en luminarias. Verás mil vivas señales de un Palacio mal regido, donde solo meten ruido cascabeles, y atabales. Rebozos, y mascarones verás, si en ellos reparas, que hoy hacen andar las caras conforme los corazones. Ya está el caracol dispuesto, . Hy amenazas crueles, con escaramuza fina, por ganar al otró el puesto. van enredando su juego, ejercicio Palaciego, enredarse unos a otros. Van de Moros Africanos con penachos hasta el cielo, que por alzar alto el vuelo dejarán de ser Cristianos. Verás que con un desdén cuidadoso, y descuidado, echan las plumas a un lado, y las conciencias también. Con hachas van más de dos en cuadrilla arto lucida, que aunque la luz va encendida les viene bien Nescio vos. Todos saltan este día, porque ven alegre al Conde, que ya señora, se esconde la lisonja en la alegría. Hay que alegre estás Trabón, quien tu condición tuviera! Mas quien, señora, creyer que envidias mi condición? Yo a creerlo no me aplico, pues veo que a tu condado el primer año le has dado por heredero a Luísico. Y este común parabién, con entristecerte pagas? no sé si no es que lo hagas por disfrazarte también. Quien oíra que no se alegra una heredera forzosa, moza, casada, y hermosa, ya con un hijo, y sin suegra? Ven ahonrar estás ventanas, que sueñan los cascabeles. plegue a Dios que salgáis vanas. donde todo hombre cámina, , Ya en los caballos, y potros. . El claro Sol su lumbre me niega, y dame el cielo por, prodigio el consuelo, y el penar por costumbre, y entre mis ansias solas mar es mi pecho, y mis cuida. Aunque el cielo sublime, dos olas mi combatida nave con propio paso grave. hasta el centro la oprime, y en diversas regiones Ines. miedos navega, y pisa confusio- Mi daño he descubierto, y conozco que ha sido vivora mi sentido ya por sus partos muerto: y en tan fieros tormentos Itos. da la muerte al sentido sentimien y de un furor violento Cadena fabricada de locos desvaríos, pues a los hierros míos siempre vives atada, lástima en verte siento, (mento. el pájaro acosado, pues más que me atormentas te ator y en su cárcel oscura, Triste prisión sombria, destierro del consuelo, tan ausente del cielo, que ni aún su luz te envía: mas que sufro padeces, pues tú con mi tristeza te entriste Esperanza perdida, pues cuando más padezco, y la muerte aperezco, no aperezco la vida: que más penosa suerte, Etel que aún no esperar alivio con la muer Por el cielo en olvido. puse un tiempo el cuidado, mas ya el cielo olvidado por mi cuidado ha sido, y en tanto descosuelo (alcielo, no hallo alinio en el cielo, me olvida el mundocuando olvido Cuando pública guerra L el mar confuria grave, hallar suele la nave más benigna la tierra, apela la piedad de otro elemento. Cuando más apurado del Alcón atrevido, tal vez encuentra nido Tra. cuando en la luz peligra, se asegu- Del riguroso padre huyendo el rostró airado, el hijo halla sagrado Eces. en la amorosa madre; que siempre el cielo mira, que nazca una piedad a cada ira. Y cuando más la suerte se muestra enfurecida, a quien cansa la vida le es refugió la muerte, que aunque desdicha sea algo tiene de bien, pues se desea. Yo solo sin consuelo en mi dolor profundo, cuando me aflige el mundo, Tza. y mi vida no alcanza co la muerte remedio, ni esperan- Vive mi infierno, pues te me escapaste, Guarín infame, y pues a Dios te has vuelto, que ha de pagar tu patria Barcelona el dolor que me aflige intentar quiero el engaño mayor que ha visto el mundo. Esta sortija pues, que fue de Enrique, y la dio en otro tiempo a Margarita, que en fe de esta señal seré creído. . Hombre, quien eres di, quien te ha traído. a la vista de un triste desdichado, cosa en esta prisión jamás usada? Mientras divierte la ciudad las fiestas, que por el parto de la hermosa Laura hace regocijada Barcelona, sobornando una guarda llego a verte: mírame Enrique, y en mi rostro advierte: vísteme alguna vez? . Sí, bien me acuerdo, tú me diste la espada en sangre tinta de aquel Ángel bellísimo inocente. El mismo soy, y porque te sosiegues, te digo que no es muerta Margarita, y que yo vengo a hablarte de su parte. Cielos, que es lo que escucho? cielos santos: hombre, dices verdad? qué dices, hombre? Acuérdate, señor, de esta sortija, que en el reverso del diamante hermoso ostenta de Lorena los blasones. Prenda fue, que mi amor dío a Margarita. Pues por ella te pide, que me creas, y que esta noche estos vestidos ricos te vistas, y que esperes que ella envíe a quien te libre de esta triste cárcel. ̱ No consintio que te trajese espada, por no hacerme a las guardas sospechoso. Tú en tanto toma este instrumento, y lima esa dura cadena, y en saliendo irás al puesto donde viste un tiempo la sangre, y las señales de su muerte, que fue fingida, solo porque Carlos se casase con Laura, y ella fuese, como lo ha sido, eternamente tuya. Allí te aguarda, para que encubiertos os partáis de Lorena a tus Estados, Y allá sabrás de espacio el alto modo por donde ha ejecutado sus intentos. Benignos cielos, que esto me esperaba cuando jamás imaginé un alivio: quién ha de abrir? . No importa que lo sepas. Hombre, que te daré? doite a mí mismo. Esto es lo que pretendo. . Y en llegando ha de hourarte Lorena, serás Duque, y seré tu vasallo. . Ya no puedo detenerme, que en caso semejante desmentir la sospecha es importante. Sin armas le he dejado, yo me entiendo, . porque le mate Carlos en saliendo. . Desterré en mis desdichas la esperanza, que es la que suele entretener la vida, y en mi infelicidad ya conocida ni esperé luz, ni presumi mudanza. Hoy que descubro en tanto mar bonanza, consiguiendo mi gloria pretendida, despierta la ventura agradecida, y culpa mi interior desconfianza. Yo excuso al que en sus males desconfía, con que recibe más lucido aumento, cuando viene la dicha de repente. Si tal gloria me espera, suerte mía, sin resquicio de luz venga el tormento, que no quiero esperanza eternamente. . 1. Aparta, aparta. 2. Bravo es el tordillo: el alazan tostado le aventaja. Vivan mil años Carlos, y Luifico: viva el Conde don Luis, y Laura viva. Qué ruido es este? 1. Tengan los traidores: traición, Jesús, traición, herido Carlos: corred todos, prended esos infames, ya se han perdido entre la gente. . Ay cielos. lque Hay maldad semejante? . O perros viles, que no quisisteis esperar, bergantes! Es acaso la herida peligrosa? cómo os sentís? . No mí señor, no es nada, alcanzome un piquete en este brazo; y con solo apretar en él un lienzo no necesito agora dé otra cura. Conocisteis acaso los traidores? Ni aún sospecho quien son. . Algún tacaño por hacerse famoso en todo el mundo, quiso intentar aquesta borrumbada. Carlos del alma, ay Laura desdichada! que es esto, dueño mío? Hay suerte amarga! nunca trazara fiestas Barcelona: cómo estáis mi señor, quien os ha herido? A infame, lo que sabes me preguntas. e no es nada, Laura mía, ya estoy bueno. Venid mi bien, descubrase la herida, apliquese remedio al punto, al punto. Yo voy luego, dejadme un rato a solas, que no ha sido la herida de importancia. En la mano cenó su fuerza el golpe, y al brazo tocó apenas. . Sentaos, hijo, que así mejor os cobraréis del susto. Solo deseo estar un rato. . Vamos. Solo sin mí? . Sin vos por un momento, al punto voy a veros, Laura mía. . Bien es te quite la vida el que te quita el honor, dijo al herirme el traidor que intentó ser mi homicida. Pluguiera a Dios, que la herida toda el alma me arrancara, o por lo menos privará de advertencia a los sentidos, primero que a mis oídos voz tan infame llegara. Bien es te quite la vida el que te quita el honor, menos fuera tu rigor, o voz, si fueras cumplida. Pero que el morir me impida mi suerte, es más duro mal, y este golpe desigual hace la herida más fiera, pues la del cuerpo es ligera, y la del honor mortal. del todo se conjura, salgan todos Bien es te quite la vida el que te quita el honor: que tal sufristeis, valor, a una lengua fementida! Que mi nobleza ofendida sufriese ultraje tan fiero! mas si bien lo considero, el que la herida me ha dado dijo bien, no soy honrado, pues de coraje no muero. Bien es te quite la vida el que te quita el honor: o fiero aleve rigor de mi suerte enfurecida. Mas ya que el vivin impida de mis dichas la esperanza, solo un consuelo me alcanza, que será mi vida medio, si no para dar remedio, si para tomar venganza. Contra la patria de Guarín mi infierno . cuantos enredos mi malicia alcanza. Señor, señor, si no nos oyen quiero. De qué te turbas, hombre, di quién eres? Una guarda, señor, del preso Enrique soy, y quisiera, de lealtad movido, darte aviso de un caso el más terrible, que el tiempo vio desde su anciano origen. Acaba presto, acaba de matarme. Mátame tú, señor, si en mí no vieres lealtad, y verdad. Laura tu esposa. Ay cielos! mira lo que dices, hombre. Ya lo miro, señor, más es forzoso a tu honor darte aviso. Laura digo tiene correspondencia con Enrique, Laura de su prisión hizo una llave, Laura de noche, cuando el sueño grave oprime los sentidos. . Hombre, espera. Yo callaré . No, mátame, prosigue. Le abre, y lleva consigo. . Oh fementida! Y por disimular dentro de un hora le vuelve a la prisión. . Oh vil traidora! No lo supe hasta agora, que entre tanto que duraba el festivo regocijo, le sacó a que le viese, y aún le dijo cuando a la oscura cárcel le volvía, que otra vez esta noche le abriria. Diole vestidos ricos, y bizarros, para que salga más galán, y entiendo que le quiere librar de todo punto: Ya llegó el desengaño todo junto: Pienso, señor, que si esta noche velas podrás ver con tus ojos sus cautelas, y juntamente mi lealtad, y celo. Vete, y guarda secreto di tu nombre. Celio me llamo? . Para mí a lo menos cielo has sido . De nada tengo menos. . Al fin está concluido de mi deshonra el proceso, y del pasado suceso Enrique el autor ha sido: al fin Laura me ha ofendido, al fin me fueron traidores. sus halagos, sus amores, y sus caricias infieles; cubriendo espinas crueles con apariencias de flores. O blasones heredados, con tanto honor adquiridos, torpemente deslucidos, infamemente borrados: merecieron mis cuidados esta paga, Laura ingrata? por que el honor me maltrata tu liviandad atrevida? y si te entrego la vida, por que tu rigor me mata? Mal hago en encarecer la ingratitud de esta culpa, pues tiene Laura disculpa solo con que fue mujer: di en regalar, y en querer, y no me puedo quejar, pues para venir a hallar como ser aborrecido de una mujer, siempre ha sido el mejor medio obligar. en tan ciega confusión, ni remedio en la razón, ni en las dudas esperanza: ya es forzosa la venganza, aún no cesará el cuidado; que la venganza, y la queja, es medicina, que deja resabios del mal pasado. Oh duro ingrato furor de mi suerte desdeñosa! te inclina siempre al rigor? o edificio de mi honor fabricado sobre arena, siempre de firmeza ajena, y aún no es tanto el fundamento , . una mujer que no es buena. que por eso me mataba, porque el honor me quitava, Habla al Conde, y remedia venga el remedio mejor, y el acero vengador algo de mi muerte evite, a quien me quita el honor. Noche triste, y sombria, de ti me valgo para ver el cie- no me atrevo de día, (lo: que su luz temo, y a la sombra ape- de tus negros horrores, (lo pues eres capa al fin de pecado O morada divina, (res. dedónde mi delito me destierra o esfera cristalina, Tencierra, Al fia ya mi honor no alcanza donde el perdó, y la piedad se oíd los ruegos míos, (rios. pues es mi pecho mar, mis ojos n ; Bien hemos caminado. (media aunque después de vengado . Pienso que hemos llegado en horay Con hecho tanosado (día. algo de nuestro agravio se reme Si tiene Carlos honra, él vengará celoso su deshonra. Bien claro se lo dije: (te quita Justo es te mate el que el honor que estrella siempre enojosa . Poco; primo, me aflige, que muera Laura, muera Marga- pues que no las gozamos, (rita, que mueran. A encontrar a Arnaldo vamos. pues no es arena, que es viento e. Guarín, vive mi infierno (to que a abrasar a tu patria estor resue Qué bien dijo mi homicida, por el dolor eterno las vuelto que me ha causado el ver que aDios t que sin el honor no hay vida! de Barcelona la infeliz tragedia. pues la honra está perdida . Es contra la obediencia del Pontifice santo. Dios perdona al que hace penitencia. que es bien que la vida quite . Defenderá María a Barcelona Hay enemiga mía, su nombre de tentarte me desvía. Divina Virgen, Madre generosa, blanca Paloma del Esposo amada, excella Palma en el Cades plantada, bella de Jericó purpúrea Rosa. Escuadra de soldados belicosa, de David Torre fuerte, y levantada, Ciudad para refugió edificada, mi patria os ruega, que os mostreis piadosa. Pues sois Torre, amparadla en la batalla, pues Rosa sois, en su corona os vea, pues sois Paloma, haced la paz notoria. pues sois Ciudad, servidnos de muralla; pues sois Escuadra, entrad en la pelea; y pues sois Palma, dadnos la victoria. . Lidiando con sobresaltos medrosamente confusos, que turban el corazón con desastrados prenuncios. Hoy lo que me manda el cielo con tal peligro ejecuto, que para matarme bastan los accidentes del susto. Turbada me desanimo, desanimada me turbo, y lo que por justo emprendo, por peligroso lo dudo. Por las huellas de mi afrenta, con cuidadoso descuido, sigo unos pasos aleves, que son de mi honor verdugos. Senti levantar a Laura, que en el silencio nocturno, pordar vida a su apetito, da a mi ventura sepulcro. Fiel testigo el corazón de algún desastre futuro; el pecho medroso rompe con repetidos impulsos. Por aquí siento sus pasos, y aunque más lo disimulo; temo que he de ser sentido según en furor prorrumpo. Ya me anega el sentimiento, ya con mil infiernos lucho, ya las olas son volcanes, y los incendios diluvios. A la prisión he llegado, y aunque animarme procuro a abrir la puerta mil veces, tantas el brazo rehuyo. Ya toca en la cerradura, ya el golpe del hierro duro es campaña; que pública mi desnonor, y su insulto, Tente mujer, que me matas, tente, que me debes mucho, mira que haces al honor víctima infame del gusto. Ya la llave tengo dentro, y aún apenas me reduavo a dar la vuelta, que inquieta entre mil miedos me ofusco. La vuelta doy, pero no; ya la doy, mas ya interrumpo, segunda vez quiero abrir, segunda vez lo rehuso. Parece que está dudando, que siempre el de iro tuvo por pensión de su deseite sobresaltos importunos. Abro pues lo manda el cielo, que si es del cielo el asunto, en tal determinación vanamente me atríbulo. Apenas con la experiencia de esta dicha me aseguro, porque siempre los deseos hacen dudosos los gustos. Quién eres, mano divina, que de estos Reinos oscuros piadosa me restituyes a la hermosa luz que busco? Su luz la llamó. La seguidme con silencio, y pasos mudos, y no preguntéis quien soy. Pues no gustáis, no pregunto. Aquí venganza, aquí honor. L. muerta soy. . o trato injusto traza fue para matarme. Paga a la muerte tributo, pues te le pagó mi honor. Carlos, refrena el orgullo, porque jamás te ofendí. Más en negarlo te culpo. Advierte que estoy sin armas. El honor no mira en puntos. la luz se mató. . Pues Carlos porque estoy sin armas huyo. Seguirete, auque en tu busca falte a mis plantas el mundo. cierro a Laura, y quede en tanto que vuelvo mi agravio oculto. Laura vuelve entí, ino temas que el cielo por juicios suyos quiere provarte. L. ay mi Dios. Ten de este cordón, y al punto que al último trance lleguen, hermana, tus infortunios, llama a María, y verás como en su nombre te acudo. Tanto apretar, cielos santos, a la inocencia. . Que pudo ser, tan fiera mi desdicha, que con encantos detuvo la fortuna mi venganza, y que al dar el golpe crudo vuele Enrique por los aires, entre prodigios me ofusco. Hijo, no sé si lo sois, perdonad, que queda impuro mi honor mientras vos vivís, que no del todo os disculpo, pues de aquel árbol aleve habéis sido el primer fruto, que sus resabios hereda. A Carlos mi bien. . qué escucho tu bien me llamas, infamie? No tengo otro bien alguno, sino vos en esta vida, y aunque por ella discurro no hallo que os haya ofendido. Mas pues mi suerte dispuso mi muerte, dadme a Luífico solo por un breve punto, darele el último abrazo, y luego matadnos juntos, pues vos así lo queréis. Ha duras leyes del mundo, que a tal cruesdad obliguéis, que fiera, o bárbaro inculto sufriera tal? Toma aleve, toma el infante trasunto, heredero de mi agravio, no digas que soy tan duro, que alguna piedad te niego. Hijo del alma, no culpo a vuestro engañado padre, ocasión bastante tuvo para dudar de su honor: sola mi fortuna supo ser de tantos danos causa, mas si es fatal estatuto, que heredéis vos de mi estrella los desdichados influjos. Muramos juntos los dos, caiga el árbol con el fruto apenas nacido, y antes agostado que maduro. Ha corazón de diamante, que tal oigo, que tal sufro, y no me acaba el dolor! Pero que dudas consulto, si es fuerza vengar mi agravio? aqueste puñal agudo les pase a los dos el pecho. Virgen, vuestro amparo busco Qué nuevo prodigio es este? Así siempre el cielo justo del engaño, y la maldad, da a la inocencia triunfo. Qué Circes, o que Medeas, con encantos, y conjuros, impiden de mi venganza los intentados impulsos? Es esta justicia, cielos, estando mi honor disunto? no ha de quedar vivo el seso, desde hoy por loco me juzgo, daré voces, que penetren esos celestiales muros, y oíranse mis lamentos en los abismos profundos. Arboles, peñascos, montes, campos, fuentes, selvas, frutos, venida gritarme todos, que hoy con el seso concluyo. Al loco, al loco muchachos, lleguemos por aquí juntos, un natanjazo le tiro, tírale piedras Perucho. A mí piedras? o tacaños! pues si con uno apeclugo, por el siglo de mi honor que entre los brazos le estrujo. Al loco, al loco. . qué es esto? Quién eres, cara de brujo? eres acaso Trabón? No, si no el ventero zurdo. Ah lindo tiempo llas venido. Enrique, y Laura van juntos volando por esos aires. Oh que hermosos havechuchos! y Luílico va con ellos? no los ves? . ya los columbro. Y ves que quedamos solos yo, y mi deshonra en el mundo? Si señor. . Oh perro infame San Jonge, san blas, S. Bruno, Pues vuela por esos aires, y ve tras ellos al punto. Alas me faltan? . Aleve, por mi deshonra te juro, que has de volar. . Si señor, espera aquí viene un bulio. quitafelas. . Son pequeñas. pero con él llega un grullo, y me prestará las suyas. Pues vuela presto, importuno No tengo con que pegarlas. Co este puñal, perjuro. No señor, tente, yo tiemblo; aquí traigo cierto engrudo con que si pegan. . Pues vuela. Por esos aires me subo. Presteme el infierno llamas, centerlas, incendios, humo, que pues juntos me ofendieron tengo de abrasarlos juntos. Ya se fue, pongome en cobro, por este lado me escurro, si de su furor me escapo metome luego Cartujo. .

JORNADA SEGUNDA

jornada segunda Quien no os tuviera, o Dios, tan enojado, para pediros con afecto ansioso; que detengáis el golpe amenazado, que a mi patria deciende riguroso. Es posible, Guarín, que aún obstinado en tu error perseveras pernicioso, y que no evites lástimas tan graves manifestando la verdad que sabes? Ya te he dicho de Laura la inocencia, y del celoso Carlos el engaño; de Enrique ya tú sabes la inclemencia que se ha usado con él por aquel daño de que tuvo la culpa tu insolencia, acude Juan, acude al desengaño, y pues tu pecho la noticia esconde, habla a Enrique, habla a Carlos, habla al Cond De cuando acá, enemigo tan celoso del bien de aquellos que abrasar pretendes? el no hablar yo con hombres es forzoso, aunque tu astuto derribarme emprendes, esto me manda el cielo poderoso, en vano, infame, nuevos lazos tiendes. Guarín, tu bien conoces, que esta espada está ya en mi rigor ejercitada, tú con ella mataste a Margarita, Enrique vuelve, y volvera a cobrarla, verás cuan presto mi furor le incita a una sangrienta; y áspera batalla, verás como la vida al Conde quita. Virgen pura, servidnos de muralla, miradnos Madre del Autor eterno. Ese nombre me arroja en el infierno. . Donde me dejas peregrina hermosa, ausente de tu luz en noche triste? Librásteme de muerte rigurosa, y en más penosa muerte me pusiste: vuelve, vuelve a mirar mi pena ansiosa, confirmame en la vida que me diste: mas no es esta la espada, que solía estar manchada en la desdicha mía? Incultos riscos, ásperas montañas, sírvame de muralla esta aspereza, pues no me da en desdichas tan extrañas consuelo el tiempo, ni el valor firmeza: prestad, peñas, prestad a mis entrañas esa insensible, y rigida dureza, aunque serán a golpes semejantes barro los bronces, vidrio los diamantes. Margarita con muerte lastimosa de mi casa faltó, Laura insolente mató mi honor, y huyéndose alevosa una prenda llevo sola inocente, Carlos loco del yerro de su esposa, Enrique libre, porque más me afrente, Arnaldo acrecentando mil recelos, y yo con vidas fuliminadme cielos quién habla aquí? . qué miro? o yo me engaño o este es Enrique. . El Conde mi enemigo, Este es toda la causa de mi daño. Este es aquel, cuyo furor maldigo. No fuiste tú quien con rigor extrano hizo maldad tan digna de castigo? No fuiste tú quien lastimosamente dio muerte fiera a un Ángel inocente? Ay cielo, quien pudiera en tal aprieto dar desengaño a sus ardientes pechos. Qué pretensión? qué intento? qué respeto te movió a ejecutar tan crudos hechos? Si fue amoroso tu cuidado inquieto, cómo te puso en trances tan estrechos, que usando de crueldad tan exquisita dieses muerte sangrienta a Margarita? Que no pueda yo hablar! ay desdichado! bien será descubrir el hyerro mío, callar es impiedad, hablar pecado, en mil dudas se anega mi albedrío. Atónito, y suspenso me ha dejado, o Conde, el escuchar tu desvarío, bien tu maldad, tirano, disimulas, cuando tu rigor fiero me acumulas. Tú aquel Ángel bellísimo mataste, porque a Carlos por mí puso en olvido, tú el hecho riguroso me imputaste; teniéndome en prisiones oprimido, tú con este diamante me engañaste, enbiando un mensajero tan fingido, como decir ser viva Margarita, y que el librarme, y verme solicita. Todo fue trato para darme muerte, allí el salir de la prisión oscura, pues Carlos con furor altivo, y fuerte, el paso airado contra mi apresura: y si el cielo su furia no divierte, ya soy despojo de la muerte dura, pues me vi sin defensa, y sin espada: esto es ser noble? es esto ser Moncada? Qué es lo que escucho, cielos soberanos? no vimos todos el fatal acero, injustó Enrique, en esas impías manos, tinto en la sangre que vertio primero? no vimos los indicios inhumanos, que en el campo dejó tu rigor fiero? no confesaste entonces ser aquella sangre infeliz de Margarita bella? Ni contra mi cesó tu rabia fiera cuando te viste en la prisión profunda, pues habiéndome muerto la primera, me mataste el honor de la segunda: siguiote Laura, que en el mal ligera rompio de la vergüenza la coyunda, y rendido al dolor de tal suceso, Carlos perdió con el hanor el seso. Yo he visto los papeles que escribiste mostrando a Laura tu amorosa pena, tu a darte libertad la pervertiste: es esta la nobleza de Lorena? Cómo, piadoso cielo, tal sufriste? quien a que tal escuche me condena? Oh enemigo común de los mortales, que causen tus engaños tantos males! Ya no puedo sufrir, aleve Conde, la fingida traición de esa quimera. Con la lengua de acero se responde a insolencia tan bárbara, y tan fiera. Socorro, Virgen, acudid adonde oficio ejérciteis de medianera. Aquí verás. . Teneos Caballeros, suspended el furor de los aceros. Valeroso Conde don Luis de Moncada, cuyos hechos fueron lisonja a la fama. Enrique gallardo, honor de la Casa que a España dio Condes, y Reyes a Francia. No queráis saber quien es la que os habla, que me oculta el cielo, y él sabe la causa. Que a los dos descubra verdades me manda, deshaciendo hierros, que os turban, y engañan. Sabe, Conde ilustre, que sin causa llamas alevoso a Enrique, y su nombre ultrajas. Que no dio a tu hija. la muerte inhumana, que en tantas se funda conjeturas falsas. Si en su mano viste la sangrienta espada, fue del enemigo maliciosa traza. De darla la muerte tan ajeno estaba, que antes le movía amor a vengarla. Tampoco ha tratado amores con Laura, ni dio para ella papeles, ni cartas; que los que halló Carlos escritos estaban para Margarita, mas no para Laura. Que en aquel desmayo, que en las peñas altas le dio a Margarita cuando audaba a caza. A caza de penas, pues en penas paran del amor lascivo las glorias profanas. En aquel desmayo, cuando se pagaban. a costa del cuerpo excesos del alma. Desnudando el pecho Laura de su hermana, halló los papeles. que Enrique la enviaba. Curiosa los mira, sincera los guarda, que el que está inocente poco se recata. Si en ellos Enrique de prisiones habla, son las del amor, que el sentido enlazan. Ni Laura en librarle anduvo liviana, mandóselo el cielo por precisas causas. Ella está inocente, y así Dios la ampara por la fe inviolable que a su esposo guarda, a quien loco vuelven ilusiones vanas. del falso enemigo, que a todos agravia. Y tú, noble Enrique, sabe que te engaña la lengua que al Conde de homicida trata. Fue engaño el anillo, fue enredo la espada, fingido el mensaje, y las señas falsas. No te libró Carlos, ni el Conde, ni Laura, para darte muerte. con astutas trazas. Que si bien lo adviertes. nadie les vedara. quitarte la vida cuando preso estabas. La serpiente horrible furiosa derrama contra Barcelona venenosa rabia, por ver que María, la Estrella del Alba, que dio al Sol divino cortinas humanas. Propicia la alumbra, piadosa la ampara, y atesora en ella favores y gracias. Vos Conde de Carlos aplacadlas ansias: vos de Arnaldo Enrique la altiva arrogancia: la discordia muera, sosieguen las armas, que ha mucho que vive la razón esclava. Gozarán alegres, si las guerras faltan, de quietud los cuerpos, y de paz las almas. No te pregunto quien en dulce peregrina bella, más del Sol de las mujeres eres sin duda la estrella, pues anunciárnosle quieres No sé que tiene de cielo tu gracia; y voz elocuente, que anega todo recelo, y trae en si juntamente el crédito; y el consuelo. A intentar, señora, voy, que desengañado quede Carlos, como yo lo estoy. Entablar el Conde puede nuestras paces desde hoy. r ni En v peregrina, a noner mano en mi mal, se que ha querido darme el cielo soberano todo el consuelo perdido: en vos muere mi disgusto, con esto llevo alegría. Conde, acudid como es justo a la divina María, cobraréis hijos, y gusto. Peregrina soberana, en cuyas luces se ofuscan esos rayos, con que el Sol las once esferas alumbra. Mas peregrina es tu gracia, que el traje que disímula algún oculto misterio, o alguna deidad oculta. Son tus hermosos cabellos tropas de estrellas confusas, que aunque más que el cielo claras son con tus ojos oscuras. Tu bordón rayo de luz, de gloria tu vestidura, tu sombrero el mismo Sol, y tus sandalias la Luna. Eres toda hermoso agrado, toda agradable hermosura, toda milagros tu suerte, toda asombros, toda dudas, toda prisión de las almas, de toda la luz injuria, de los corazones centro, que te adoran, y te buscan. Dime, peregrina hermosa, así Dios te de ventura, si acaso viven sujetas tus glorias a la fortuna. Así a tu patria dichosa los cielos te restituyan, si ya no has querido acaso ser peregrina en la tuya. Dime, señora, quién eres, pues no es justo que te encubras a un alma, que agradecida por todo su bien pregunta. Tu fuiste quien me libraste de la loca airada furia del que pretendió sus celos acreditar con mis culpas. La vida me diste entonces, más quedome la importuna muerte cruel de un deseo, que entre mis ansias me apura. Entre esos rebozos bellos, que algo de tu luz usurpan, sin reprimir su esplendor, aunque templarle procuran, se trasluce un bien divino, cuya estampada figura en un alma que te adora todos los senos ocupa. La fe me lo certífica, el temor me desahucia, que el corazón le conoce, mas el respeto le duda. Mil pensamientos me cercan, mil confusiones me ofuscan, mil recelos me acobardan, mil tempestades me inundan, mil sustos me sobresaltan, mil sobresaltos me asustan, y mil tinieblas me cercan, cuando mil rayos me alumbran por tus ojos, peregrina, y es fuerza a mi ruego acudas, que lo pido por dos cielos, que de los demás triunfan. Que no permitas me acaben tantas penas: que no sufras, que confusiones me aflijan, y aflicciones me confundan: que des luz a mi cuidado, que asegures mi ventura, que mis alientos aumentes, que mis miedos disminuyas, que sosiegues mis tormentos, que des quietud a mis dudas, que alientes una fe viva, y una esperanza difunta. Inconstante Caballero, no es bien que en vano presumas noticia de los secretos. que el cielo a todos oculta. Solo por lo que te importa es justo que te descubra lo que Dios en ti pretende, y lo mal que lo ejecutas. Doña Guiomar de Moncada, que sabes fue madre tuya, en quien virtud y belleza al mundo admiraron juntas, vivio seis años casada, y el cielo por causas justas no quiso en todo aquel tiempo darle sucesión alguna. Con extremo lo sentía, que es de los hados injuria verse en mocedad briosa una belleza infecunda. Clamó a las puertas del cielo. con oración importuna, llamó a María, que es siempre amparo de quien la busca, devotamente piadosa con promesa le asegura, que el primer parto que tenga consagrara en honra suya. Naciste tú, y aún apenas. dejaste la primer cuna, formando en pueriles labios tiernas voces tartamudas, cuando te entrega tu madre, porque su voto se cumpla, a Guillermo, Abad entonces del Monasterio de Tulda. Porque tu tierna niñez en santa quietud instruyan los Monjes, que de Benito visten la negra cogulla. Aquí viviste encerrado, hasta que la edad adulta rompio del freno impaciente las ya pesadas coyundas. Olvidaste la enseñanza de aquella santa clausura, y de la virtud al Templo derribaste las colunas. Hacer Duquesa en Lorena prometiste a Rosimunda, hija del Conde Ancelino, que lloro entonces tus burlas Ella se caso después, y vive hoy hermosa, y viuda de aquel Marqués malogrado Alexandro de Perusia. Murió tu padre, y tú viendo, que con mil ligeras plumas. en Margarita la fama hace alardes de hermosura. A Barcelona te partes, donde solo te estimulan de tu apetito las leyes, y las del cielo desnudas. Diote Dios en un peligro toques fuertes, que sacudan el torpe yugo profano, y al divino te reduzgan. Ya te miraron entonces estas montañas incultas. habitador penitente de su fragosa espesura. Ya te vieron estos riscos, cuando, con plantas desnudas osadamente pisabas de sus abrojos las puntas. Ya te oyeron estas peñas, cuando en llantos, y amarguras clamando al cielo, pedias perdón para tantas culpas. Ya desde aquel tiempo daban estas quebradas profundas prisión a tus desconciertos, y a tus años sepultura. Ya las fuentes bulliciosas, que por estos montes cruzan, sus corrientes aumentaron con el raudal de las tuyas. Mas hay desdicha, y que presto otros cuidados te ocapan, siendo ingrato a cuanto el cielo en tu favor ejecuta! Hoy te libró de la muerte, que por presumida culpa; te diera un pecho incitado de una celosa locura. Y tú, entre piedades tantas la ingratitud continuas, y olvidos de las primeras confirmas con las segundas. Vuelve Enrique a la nsemoria aquellas verdades, huyan de tu pecho los engaños, que la muerte te apresuran. Escapa del mar del mundo la convatida chalupa, no te la roben cosarios, o tormentas te la hundan. No te engañe el apetito brindando vedadas frutas, que entre apacible apariencia el veneno disimulan. En que te encantas, pues truecas aquella acendrada, y pura fuente hermosa de aguas vivas, en rotas cisternas turbias? Por qué quieres que te aneguen rojas mundanas lagunas, pudiendo su furia airada pasar con plantas enintas? Mira que te llama Dios, y quiere que restituyas a tu cuerpo, de Benito la olvidada vestidura. Quiere que en esta montaña de Monserrate, instituyas un Monasterio, que sea de su Madre Corte Augusta. Ya se han cumplido los tiempos en que quiere se descubra su Imagen, para reparo de las edades futuras. Tú has de dar principio Enrique, y ser la primer coluna de este anmirable edificio, que hasta los Cielos se encumbra. De Lorena los Estados luego en Arnaldo renuncia, y reprime de tu enojo la airada espantosa furia. Mira que con fuerte armada óprime el monte de espuma, cuya altiva cresta huellan los bajeles que le surcan. El imagina que el Conde te encierra en prisión oscura, sin causa, aunque el Conde tuvo causas de su engaño muchas. Tú, porque de ser Duquesa la palabra se le cumpla, harás que Arnaldo tu hermano dé la mano a Rosimunda. Ea Enrique, vuelve en ti, y en tu pecho se introduzgan mil generosos deseos de los contentos que duran. Deja frágiles engaños, deja Sirenas astutas, deja mundanas memorias, deja lascivias inmundas. Busca gozos que no engañan; , o luceres que no se mudan, deleites que no se agoran, corrientes que no se enturbia, agrados que no te mientan, porque tu gloria segura, nunca desmentir se pueda, ni pueda acabarse nunca. . Loco engaño imaginado, en vano ya desvarías, y inútilmente porfías, profanar más mi cuidado: ya el daño está declarado, recogeos pensamiento, que es falta de sentimiento, andando entre tantos daños, tropezar en desengaños, sin dar en un escarmiento. No más ciegos desvaríos, dad la rienda a la razón, pues a eterna perdición, os despeñan vuestros bríos; dulces desengaños míos volveda vivir aquí; más ay, que no os escogí, sino de paso, y no es mucho, que si tan mal os escucho huyáis agora de mí. Bellísima peregrina, bien mi pasión mejoraste, pues lo que humana causaste ya lo trocaste divina, pues el cielo me encamina a empleo de tal grandeza, mundano estado, y riqueza pongo debajo del pie, y así al cielo llegaré a coronar mi cabeza. . Segunda vez envuelta en este traje humilde, de mi fortuna apruebo los golpes insufribles. Ayer me dio mi suerte la gloria más sublime, y hoy numero no tienen los males que me afligen. Cielos, si allá el cuidado de la inocencia vive, como afrentada arrastra prisiones que la humillen? Si la verdad se ampara, para que se permiten invidias que la culpen, y culpas que la invidien? Porque de mi fortuna el navichuelo triste, navega perseguido de Scilas, y Caribdis? Qué importa que del golfo mi vida salga libre, si en la tormenta airada se va el honor a pique? Qué importa que en la playa las olas me bomiten, si la opinión se anega entre sospechas viles? Qué importa que aire puro el corazón respire, si montes de recelos a mi sealtad oprimen? Qué importa que yo viva, cuando el vivir me sirve de que entre infames dudas mi afrenta se publique? Hijo nacido apenas, pues luego que naciste, las penas te contrastan, los males te persiguen. Pensé hacerte heredero de las glorias, y timbres, que dieron a mi sangre tus avuelos insignes. Y agora solo heredas mil dudas infelices, adonde tu nobleza con mi lealtad peligre: muramos hijo, más será inposible que hasta las muertes huyen de los (tristes. Poderoso ha llegado el suerte Arnaldo, y al fin, como la tierra conocemos, nos hace espías, para que miremos si a caso trata de defensa el Conde. De día esta montaña nos esconde, de nocher a estas Aldeas bajaremos, y de los mismos rústicos sabremos si se convocan armas, y soldados. Allí he visto una humilde labradora, y yo aseguro, primo, que no ignora si por esta montaña juntan gente, paréceme el hablarla conveniente. Pues está sola? . Oh confusión terrible! Y si nos conociese? . No es posible. Ha zágala. . Quién llama? . más que miro, no es esta Laura? . Es ella, o yo estoy ciego. Cielos, favor, que en nuevo mar me anego. Detente Laura; pues al fin tu suerte te ha puesto en nuestras manos, y ya sabes que tienes nuestro honor muy ofendido. Arnaldo contra Carlos ha venido, jurando de arruinar a Barcelona, con él hemos llegado por soldados, que somos en tu agravio interesados: paciencia has de tener, aunque no quieras, que te hemos de llevar a sus galeras. Oh fortuna cruel! O suerte brava! que aún esta desventura me faltaba! Y si a caso no quieres que conozca Arnaldo? que eres Laura, en ese traje puedes disimularte entre nosotros, y si hasta aquí a los dos fuiste enemiga, serás agora de los dos amiga. Ese ha sido discreto pensamiento, digo que del concierto soy contento, pare en dulces amores la venganza, y a nuestro enojo tu hermosura venza. sufra el cielo tanta desvergüenza! Que infames, insolentes, atrevidos, y al fin, como traidores, mal nacidos. Ya mi coraje con mi vida lucha, que el justo cielo tal maldad escucha! sin fulminar tan bárbara insolencia, tanta es como mi rabia su paciencia. Salgan rayos del fuego en que me abraso, si mi desdicha no les cierra el paso: ya conocéis, cobardes, estos brazos, huid aleves, que os haré pedazos. Este ha sido descuido de tu Estrella, forma quererlas, Laura; contra ella, y vente con nosotros. . Esto es hecho, no han de ser tus brabatas de provecho. Deja, deja el infante de los brazos, que no es justo que lleves embarazos. A mi hijo me quitáis? . Aquí le dejo encomendado a aquesta peña dura. Quedará encomendado a más blandura que a la de vuestros viles corazones. Déjate, Laura, agora de baldones, pues has venido a dar en nuestras manos. Quiérenlo así los hados inhumanos; hijo de mi alma, por ventura el cielo abrir quiere camino a vuestras dichas, y porque no os estorben mis desdichas, de vos me aparta en tanto desconsuelo, que siendo mi fortuna tan terrible, iros conmigo, bien, era imposible, ya no podrá vencerme el sentimiento, pues de mi corazón voy apartada, con vos se queda el alma, prenda amada, y pues estoy sin alma, ya no siento, mi Luis, quien dividirnos ha podido, estando yo perdida, y vos perdido. Deja lamentos, Laura, que ya es tiempo de caminar, que Arnaldo nos espera. A quien tal desventura no moviera? Tus lágrimas me excitan más enojos. Vamos volando. Hay hijo de mis ojos. Infames, no sabéis ya, que soy Horlando el furioso, y se me va por el mundo Ángélica con Medoro? A mi burlas? a mi gestos? a mi visales, y cocos? esperad jayanes viles, veréis que tales os pongo, Detente por Dios, señor, que es lastima los destrozos que haces por estas montañas. Quién os mete en eso, tonto? quien sois vos? sois por ventura Reinaldillos, aquel loco que se atreve a competiro con este brazo famoso? pobretón, que en Montalvan posee un castillo solo, donde tiene por vastallos a los grajos, y a los tordos. pues esperad majadero. Tente Roldan. . Toma bobo este cuarto de ropilla para sonarte los mocos. No te rompas los vestidos. Callanecio, toma ese otro, y remiéndate esas mangas, que revientan por los codos. Estás remendado? . Sí. Pues ya que no estás tan roto quiero matarte Reinaldos. me. Tente horlando generoso, que no soy Reinaldos yo. Pues quién eres? . Soy un Moro Ferraguto eres por Dios. Oh Ferraguto alevoso! por que mataste a Argalia hermano del bien que adoro, y a mi Ángélica divina causaste tantos enojos? tengo de hacerte pedazos, y arrojar tu cuerpo bronco a estas, quebradas profundas, porque te coman los osos. Repórtate, que no soy, Ferraguto. . Pues fray tonto, hablaras para mañana, di quién eres engañoso? Soy tu amigo. Branoimarte. Ogran Paladín heroico, donde queda Flor de Lis? Queda guisando unos ongos, que os tengo por convidado. En todo sois mani roto, y que más tenéis que darme? Tengo unos navos redodos de lo mejor de Galicia. Dícenme que son ventosos. Son de la hechura del mundo, y así paran en un soplo. Qué valiente desengaño! que más tienes? . Un solomo, agua de zarza, y cecina, y para postre colombros. Sois principal Caballero, y es Flor de Lis como un oro, hacendosa, y bien criada, y tiene dobaire en todo, cómo estáis? . Algo cansado, encendido, y caluroso de la aventura que tuve con el ciervo del teloro. Pues haced cuenta que sois Agramante el bravo Moro, yo saco mi Durindana, sacad vuestro alfanje corbo, acometo, yendo, rajo, rompo, atropello, destrozo. Tened, si sois Agramante, yo confieso que es muy corto mi valor, yo soy vencido. Hvéis resistido poco, no sois Oliveros vos, ese es engaño notorio: Quién eres hombre perdido? sin duda que eres el Orco, pues no respondes palabra: espera encantado monstruo, y verás quien es Horlando. Ay, ay Conde valeroso, advierte que soy Rujero. Rujero? o pasmo! oh asombro de todos los Paladines, pues basta tu brazo solo, para conquistar mil muundos, sin duda por estos sotos a tu Bradamante buscas la hermana de aquel piojoso Reinaldos de Montalvan, Moraza de bravo tomo. De tomo todas lo son. Fuerte Rujero famoso, rabio por verte Cristiano. Ya me dijo un Fraile gordo que bautizarme quería. Espera, allí va un arroyo despeñado de aquel monte, verás como en él te arrojo, porque bautizado quedes. Ay, S. lorge, S. Antonio, tente, que no soy Rujero, Pues quién eres? Soy Astolfo. Oh famoso Duque Ingles, . vienes ya de ver los globos celestes en tu hipogrifo? Allá me llevó el Apostol. Y que habéis visto? . Los seso de los hombres que están loco en el mundo. . Cuántos son Eso es más dificultoso que contar los que son cuerdo Bien decís, cuerdos hay poco pero yo soy uno de ellos, y vos. Duque, sois el otro: decidme que sesos visteis? Los más eran de devotos de Monjas. . Y qué decía Renegaban de los tornos, de las redes, y rendijas, escalas, y Locutorios, Mandaderas, y villetes. Son muy habladores gozos que amagan, y nunca dan: visteis más? Mostrome Apolo los sesos de los Poetas. Y cómo estaban? . quejo de ver los enamorados de damas de plata, y oro, perlas, cristales, y Abriles, algallas, y cinámomos, y de verlos tan opuestos, que ya los señores todos aroman, como a los perros, unos Poetas a otros, Vi los sesos de las damas, que se huyeron temerosos de andar sepultados siempre en las tumbas de los monos Bien decís, y que más viste Vi los sesos de un celoso, que sin ser cierto su agravio, por cierto lo dice a todos. Ese es un gran majadero, cómo se llama ese tonto? Un tiempo llamose Carlo Y agora? . Horlando el furio Yo soy ese por san Pedro, Sses infame, aunque seas Astolfo, , loco llevarás muchas puñadas, sson donde estás, que no te topo? rdo. que no eres tú. . Pues no ves, oco que he visto ya con mis ojos, que se me va por los aires Ángélica con Medoro? Hetelos van; ellos son, ya surcan el ancho golfo, ya los envisten los vientos, ya encuentran en un escollo, ya se hace piezas la nave, ya todos se van afondo, requiescant impace, Amen. In sécula seculorun. Qué es esto, quién llora aquí? imagino que escondidos, o que donoso envoltorio! yo conozco estás mantillas: este es el hijo dudoso, que no sé yo de quien es, si de Horlando, o de Medoro; pero matarele en duda. Oh desastre prodigioso! . sin duda es este Luifico, os, quien le ha dejado aquí solo? agora Carlos le mata si no viene algún socorro del cielo: qué haces, señor? Quiero cenarme este pollo, y lavarme con su sangre. No hagas tal. Quita allá tosco, Mira que el matar los niños i tan nada para el otro. es un hecho vergonzoso, que no le cuentan de Horlando, ni Volardo, ni Ariosto. Tienes razón, toma allá Entre estas matas le escondo. os - Pero no, matarle quiero vive Dios que le conozco, aquesta es la prenda infame, y ha de morir de este modo, pues vive en ella mi agravio. Hay caso más lastimoso! que has hecho, señor, que has hecho? Calla, que eres hombre broco, algo ha labado esta sangre de la desdicha que lloro, mueran los aleves, mueran: donde os hundisteis, demonios? están en aquellos olmos. Ellos son, allí está escrito en la corteza de un tronco: Aquí gozó dulcemente de su Ángélica, Medoro, allá voy, hola, muchachos tiradme piedras, y lodo, gritadme, gritadme apriesa al loco, perros, al loco. . Esto es hecho, con el juicio ser vaya perdiendo todo, no es sano estaros aquí, ponedos, Trabón, en cobro, dejemos gracias a un lado, pues veis que valen tan poco los chistes, para este mundo, Llevarme quiero el infante, pero no, que es peligroso, no me achaquen que le he muerto en estas hojas le pongo. A buscar al Conde voy, darele cuenta de todo; con que me rapo a navaja, para ser Fraile Boloño. . De mi cueva escondido he mirado este caso lastimoso y llego condolido (roso, Virgen, a vuestro amparo pode pues ese brazo fuerte (erte. pone yugo al imperio de la mu Causó el furor violento (no del enemigo del linaje huma. destrozo tan sangriento, (mano restaure, o Virgens vuestra larga esta vida inocente, . pues sois contraria a la infernal Las noches, y los días (serpiente regaré de mi cueva el triste fue con las lágrimas mías, (lo hasta que me otorguéis este con y en este infante miro (suelo, pronósticos del bien por quien suspiro. Si me escondéis la villana, vuestra sangre he de verter. Pues a una humilde mujer, señor, tu valor se humana? Quién mujer humilde llama a una deidad superior, en cuyos ojos amor todas sus flechas detrama? Al prodigio más valiente que conoció la hermosura, a una animada blancura, con las luces del Oriente. A una dulzura tirana, que los sentidos encanta, a una belleza, que es tanta que no puede ser humana. A una majestad tan rara, que a no ser Cristiano yo, tan alta me pareció, que por Diosa la adorara. Si ya tan perdido estás, fuerza el decirte ha de ser, quién es aquesta mujer: Invicto Arnaldo, sabrás que esta es Laura, y es la esposa de tu mayor enemigo. En vano el asalto sigo en venganza más famosa de la prisión de mi hermano, que llevarme esta mujer, pues con esto vengo a ser tirano con un tirano, y si tan gran posesión me concede mi ventura, será su inmensa hermosura disculpa de mi traición. que no has de rendirla advierte porque adora en su marido. Nunca el poder fue vencido. Antes se dará la muerte. Mientras Carlos fuere vivo no hay quien conquistarla intente, porque en Carlos solamente vive su gusto cautivo. A fuera cobardes Moros, que el mar me lleva mi Estrella, porque Ángélica la bella se me va con mil Medoros. Tengo de arrojar un monte sobre esa puente encantada, pues con lanza, y con espada guarda el paso Rodamonte: alto pues, que me desnudo. Quién es aqueste furioso? Hay caso más prodigioso? Carlos es este. . No pudo ser mi ventura mayor, ya mi aliento se restaura, hoy a los ojos de Laura ha de morir el traidor, y luego habrá de ser mía, en viéndose sin marido, que bien granjearán su olvido su viudez, y mi porfía No me impidáis vos el paso. Arnaldo, Arnaldo espera. Quién es el que me llama? Soy tu hermano. Cómo de esa manera. desprecia tu valor, ese tirano con tan infame ultraje? (traje. No es el Conde la causa de este Quitaos luego de delante, sois Servín, o Sacripante? sois Mandricardo, o Gradaso? no traigo aquí a Durindana, ni el yelmo que fue de Almonte dejadme ir tras Rodamonte, que le tengo brava gana. Tenedle por ese lado, atadle uno, y otro brazo. a. Alto, yo caí en el lazo, al fin estoy encantado, el jardín de Falerina es sin duda donde estoy, si ya por aquí no voy al lago de Dragontina. Vamos con él a la armada, o qué bien ha sucedido! En bravo encanto he caído, oh Falerina malvada! Cese hermano la ira Ido, que contra Barcelona has concebi- que fue engaño, y mentiral gido, cuanto de mis agravios se ha fin pues ni fui despreciado, ni el Conde ha sido en mi prisio culpado. Los perversos engaños! niente, sabras después de la sútil ser. con que infinitos daños (eente. causar pretende a quien esta ino. Ni ultrajes me hizo Carlos, ni cuado los hiciera es bien ve- los peligros he visto (garlos, de este engañoso mudo fementi- y así siguiendo a Cristo, (do, de este tosco sayal vego vestido. Y del siglo olvidado (Estado. renucio en ti las glorias de mí Serás Duque en Lorena, (vierte, manda, utrinnfa Arnaldo, pero ad que cuides que sea buena, (muerte pues qeue as de tener más que una y que ha de ser eterno Tinfierno. gozo en la gloria; o llanto en él Quién tal imaginara! (loco: hallarte pensé preso, y te hallo Así tu sangre clara, (eo, así el alto valor tienes en po- de tu casa excelente, (diente. famosa en cuanto ciñe el Solar. Quédate loco hermano, (seso, que yo haré las exequias de ese dentro del mar insano, (preso. matando a Carlos a quien llevo y con Laura casado, (do. . gozaré la grandeza de tu Esta- O rigor inhumano! fatal estrella, fuerza rigurosa. sin duda ese tirano (sa, llena presos a Carlos, y a su espo y en su rigor extraño, (dano. ha de crecer de Barcelona el Ya se aleja la armada, (gulloso oprimiendo del mar copie on. la cresta levantada, (piadoso. muestrese el cielo en mi delos Enrique. . Quién me inspira? sube en aquesta peña, y el mar (mira, . . Acabadfementidos. y en él cuan arrogante (loso. . Resistese, señor. huella el Mediterraneo proce. . Socorro, cielo. Arnaldo triunfante, Jesposo, . Dejadme malnacidos (suelo! con la prisión de Laura, y de su . que no me acabe tanto descon anegándole a él por gozar de- Mira el rigor furioso a Laura divina, advierte a Carlos dura muerte. Tesposo. Arnaldo, sin honor no quiero Oh Falerina fiera, nera! que encantes a Roldan de esta ma- Laura, pierdo el sentido, (ro. no te muestres ingrata, que te ado yo adoro a mi marido. (doro? . Sosiega Laura hermosa, decid cual devosotros es Me que aunque estoy encantado (do. le daré en las narices un boca. Si a tu marido adoras, (rierle por que pudiendo, o Laura soco- su suerte no mejoras? Mas quiero verle muerto que que sangre esclarecida( ofenderle, vive con el honor, no con la vida. Pues no basta mi ruego, arrojadle en el mar, y con él la causa de mi fuego. (muera quée el cielo sufra una inpiedad Ea, que estáis dudando? Itan fiera! Cuerpo a la mar. Levanta bien Fernando. ay fortuna invmana! (rrachos? A jayanes, que es esto, estáis bo- que hacéis gente villana? (chos, al mar, y si me mojo los mosta. el copete, y guedejas, (ías? que me diran las mozas, y las vie- y con Dios atropella Illa. . Yo habré de ser, villanos, nos. el que le arroje, pues os faltanma. con que arrojan a Carlos maniata al golfo proceloso. (do O hermano vil, cuyo furor os al justo cielo enoja! (sado que causas con rigor tan desdeñoso Tambien a mí, tirano, al marme Ay dueño de mi vida! (arroja, que ya no atiendes a las ansias mías hay sangriento homicida, (días si anegando a mi esposo preten aplacar tus enojos, ojos aquí estaban dos mares en mis que ya es porfía lo que fue fineza, ya puedes ser mi esposa, (za servirá de guirnalda a tu caber o de alfombra a tu planta (panta. el Inperio Aleman, que al Orbe es En vano Arnaldo fiero (ecitas, mi pecho casto a tal locura in tus Imperios no quiero, mas que me ofreces cuando el ser me quitas? ya el mundo solo espere que muera Laura, pues que Garlos Para que quiero vida, (muere si la de mi adorado esposo mí Ts a mis ojos perdida? ya el corazó con el postrer sus me da voces que quiere (piro que muera Laura, pues que Carlos muere. Tenedla. . No es posible. No bastan a su furia nuestros Oh constancia invencible! (brazos Soltadme infames que os haré tu furor se modere. (pedazos. Hoy muera Laura, pues que Car- los muere. O mujer valerosa! (uece Parece que con ella se embra- del mar la furia undosa. El viento esfuerza, el cielo se el golfo se revela, (entristece, bogue la chusina. Zarpa a remo, y vela. Al mar se arrojó Laura, (dido, que detenerla Arnaldo no ha po- y así su honor restaura, (rido. queriéndose anegar con su ma- Virgen del Sol vestida, Ivida. haced que a tal lealtad no falte. Ya me manda María (parta. que por el aire a socorrerlos Hay peregrina mía, (aparta. jamás tu piede la piedad se A todas partes mira, (ra. y de la Virgen el poder admí- O milagroso prodigio! en cercos de rojas nubes, va la hermosa peregrina bordando el aire de luces. Ya del alterado mar rompe los vidros azules, que a la fuerza de su impulso espumas blancas escupen: Y sin que a Carlos, y Laura las fieras ondas sepulten, por milagro, entre su furia los cuerpos luntos descubre. Ya en un derrotado esquise hace que las aguas surquen, y con tranquilo sosiego a la playa los conduce. Mas ay, que apenas tocaron la arena, cuando se cubre de espantoso horror el cielo, y el golfo irritado ruje. Ya de la armada los vasos entre varias inquietudes, se desconciertan, y el viento por el mar los distribuye. Ya en los brazos de las aguas besan las celestes cumbres, y ya del cielo arrosados, hasta el abismo se sumen. Ya de las olas hinchadas, los perpetuos arcaduces derraman en los bajeles mil dilvvios que los hunden. Ya en escuadrones los vientos por el piélago discurren, y los vasos divididos unos con otros sacuden. Ya con airada porfía, porque más presto se inunden, crespo el mar, y roto el cielo sus raudales conteibuyen Sacra Princesa María, el cora zon no me sufre que de invocar deje a voces tu presto piadoso numén. No contra mi loco hermano sentencia fatal pronuncies, más permite que su enmienda con su vida se asegure. Pero la vista me miente, o en el farol se descubre de la galera de Arnaldo una nueva hermosa lumbre, y una celestial Señora, que con su favor concurre a que en un batel, tres hombres a la playa se apresuren. Allí con la peregrina, los hace señas se junten, y ella les señala a todos de Monserrate la cumbre. Allá caminan, y el cielo ya aplacado, restituye su tranquilidad al mar, y la tormenta interrumpe. Mil gracias Virgen;os doy. Justo es Enrique divulgues la piedad con que María a tantas dichas concurre.

JORNADA TERCERA

jornada tercera Libra del mar a tu hermano, porque él contra su costumbre, humilde al cielo, y a Laura. a pedir perdón acude. Vete al punto a Monserrate, que ya su Imagen descubre al mundo, y en honra suya quiere que tu vida ocupes. Guiadme vos, peregrina. Con que del todo desnudes al mundo, que en postre amargo paran sus principios dulces. En fatal ocaso mueren sus más bizarras vislumbres, que para vender el humo hace la muestra de luces. . Del cielo son sin duda, señor Cura, aquestas claras luces soberanas. Yo, aunque soy medio ciego, las he visto, aún dende Monistrol, cuando no veo a veinte pasos una grande hoguera. El cielo hermanos, quiere descubrirnos. algún misterio, orad al cielo todos, roguemos a la Virgen de rodillas, que nos declare tantas maravillas. Yo ha de ser imposible arrodillarme, que el dolor de la pierna me fatiga. Y yo estoy de mi pecho que me ahoga. Una música escucho milagrosa. Qué olas del cielo! . Qué divina cosa! Ha señor Cura, chante en esa peña cuales que tres; o cuatro guisopadas. Yo, señor, aunque en todo muy indigno, como ministro vuestro os pido, y ruego me deis de vuestra voluntad noticia, y de vuestros intentos misteriosos, en aquestos prodigios milagrosos. Martín, Pascual, Vicente, sed testigos de caso tan extraño, y estupendo: mirad, mirad la Imagen soberana de la divina, y celestial María. Válgame el cielo! . Oh Virgen milagrosa! O Rosa celestial! . Oh Planta hermosa! vengáis Reina gloriosa en hora buena, a enriquecer a nuestra Barcelona, a Cataluña, a España a todo el mundo. O rara, y nunca vista maravilla! Tomad aquestas luces milagrosas, y llevemos la Imagen soberana en procesión a Monistrol, y luego daremos cuenta al Conde del milagro. En sus manos la tome el señor Cura, con toda reverencia conveniente. Hoy tengo de quebrar las pascualejas. Yo tengo de que mar dos pipas viejas. Venid María Madre de la gracia, Remedio de los tristes, y afligidos, Refugio universal de pecadores, y Madre del Señor de los señores. Pero qué es esto, Dios, quien me detiene? el mover más los pies es imposible, otro misterio es este milagroso, sin duda hermanos que la Virgen quiere que este mismo lugar se le dedique apartad estas ramas, y dejémosla aquí, pues gusta de estas soledades, en tanto que a avisar al Conde vamos. Válgame el alto Cielo! una Capilla está aquí con su lampara, y su velo. Sin duda que los Ángeles la han hecho para la habitación de su Señora. Letras tiene. qué dicen? . No lo entiendo, pergéñelas el Cura, que es Letrado, o Martín, que es Poeta confirmado. Dice: Trono a la Virgen, ofreciendo de Monferrate aquí Virgen divina, os dejo en Monserrate peregrina. De hoy más así se llama esta montaña, vamos a Barcelona. . Iré a las Indias, pues ya mi pierna no me duele nada. Oh pecho sano! . Oh vista deseada! No puedo contenerme de alegría, gracias a vos, bellísima María; que llegó ya tan deseada hora. Jesús (Martín) Jesús, qué monstruo horrendo! Ay, que me han visto. . Huir. . En vos cofio, Virgen de Monserrate, acometamos. Y ha dicho bien Martín, con este chuzo le tengo de matar. Qué fiera bestia! procuradle entre todos tomar vivo por presentarle al Conde, . ParDios vaya: yo llego por aquí con mi azagaya. No es bien entrarme porque no me sigan, y encuentren con el cuerpo de aquel niño. A vos, Virgen divina, le encomiendo, amparenme; Señora, vuestras manos, pues me entrego al rigor de estos villanos. Qué quedo que se está! . Pues yo me llego, y le echo este cordel. Ya que está atado, sinrorio no hay que temer, llevémos le Vicente. Guárdefe Cura, no le chante el diente. Ya pisamos la aspereza, Enrique, del Sacro Monte, a cuya gloria eminente se rinde postrado el Orbe. Esta entre las tierras todas es la que elige por Corte, la eligida antes del tiempo para dar ser a Dios hombre. Ya, peregrina del cielo, pues por tal te reconoce un corazón, que se halla ardiendo por tus razones en deseos celestiales, te suplico que me informes de la voluntad divina. Enrique, sus trazas oye: En esa altiva montana, de cuya espalda disforme, como de Atlante los Cielos, al parecer se socorren. Adquirió de los paganos injustas adoraciones la sierpe astuta, que tiende tantos lazos a los hombres. Mas la divina María, que su arrogancia conoce, y con vencedora planta yugo a sus cervices pone, de la posesión antigua priva al demonio, y escoge para su Culto sagrado el distrito de estos montes. Cuando entraron en España tantas bárbaras naciones de las que idolatran ciegas, Dioses de palo, y de bronce. Los perseguidos Cristianos aquí la Imagen esconden, por ocultarla a despecho de sus altivos furores. Mas descubriéndose agora, quiere que su claro nombre esparza de gloria al mundo, soberanos resplandores. Harás aquí un Monasterio, donde mil santos varones en la Regla de Benito, sirvan de espejos al Orbe. En tres Clases divididos, aunque en un celo conformes, hagan un jardín ameno de varias vistosas flores. La principal de las tres, será de Observantes Monjes, juntando a Marta, y María en sosiego, y en acciones. Ya entre alabanzas divinas suben al cielo sus voces, ya se ejércitan firviendo los peregrinos, y pobres. Ya oyendo a los penitentes las devotas confesiones, remedio eficaz aplican a mil dolencias enormes. En los siglos venideros dará esta planta a su orden un ejército escogido, de mil divinos Heroes. Tú, según el cielo justo para su gloria disponé, serás, Enrique, el primero, de sus ilustres Priores. Llamaraste Fray Gerraldo, mudado de Enrique el nombre, porque rastro en ti no quede de los humanos blasones. Seguirante Frai Gervasio, con Fray Valerio, y FrayCosme, Beltran, saimundo, dos Pedros de Religión csaros nombres. El Infante de Aragón don Juan, generoso joven, que hará mayor, con virtudes la gloria de sus mayores. Arnaldo, Jaime, y Vicente, famoso en gobierno, adonde comenzando los Abades tendrán ya fin los Priores. Fray Marcos primer Abad, dos Antonios, cuyas nobles familias en Cataluña ganarán claros renombres. A estos sucede Juliano Cardenal, que con el nombre de Julio Segundo, en Roma, será Cabeza del Orbe. Fray Garcia de Ciseros, rama de aquel tronco, adonde tuvieron su claro origen los Andaluces Girones. Será del cielo traído a que el Convento reforme, plantando en él, de Benito los primitivos fervores. Santo, apacible, y prudente, remediador de los pobres, y de las verdades centro, como de las almas Norte. otros dejo, cuyas glorias serán tales, que sus nombres en el Templo de la Fama vivan en planchas de bronce. Será la segunda Clase de Donados, que en la orden a los Oficios de Marta, con humildad fe disponen. Hospedarán peregrinos, que de infinitas Naciones a la Emperatriz del Cielo vendrán a pedir favores. Saldrán a buscar limosnas por todo nuestro horizonte, y serán tantas, que todos las admiren, y las gocen. Entran en Clase tercera los Ermitaños, que escogen la más penitente vida en estos riscos disformes. En aquella excella punta, que parece que se esconde entre las mismas estrellas, a cuya altura se opone, se edificará la Ermita de aquel Sol de los Doctores, cuyo pecho ásperas piedras ablandan con duros golpes. Sin esta, por estas penas se plantarán otras doce, Salvador., Santa Cruz, la Trinidad, . onofre, San Antonio, San Benito, el mejor de los ladrones Dimas, y el Apostol fuerte, Patrón de los Españoles, la Madalena, Santa Ana, el Precursor de Dios homb y la virgen, que venció de las navajas el corte. Aquí clamarán al Cielo con perpetuas oraciones, venciendo monstruos horri hijos del miedo, y la noche. Aquí el perverso enemigo juntará sus escuadrones de furias, espantos, iras, gustos, asombros, furores. Mas saldrá siempre venció su arrogante orgullo torpe, porque el nombre de María viles ejércitos rompe. Mira esa inmensa Montaña, cuya belleza componen mil castillos naturales, con homenajes, y torres. Esas pizarras azules que avivan más sus colores, con el verde oscuro esmalte de las encinas, y robles. Esas quebradas, y penas, que porque alegren, y asombren desde el pie son hermosuras, y desde la cumbre horrores. Toda será de los cielos, un retrato, donde cobren nuevos alientos las almas, nuevo ser los corazones. Hechos sierpes los caminos, cortando riscos, y montes, arcaduces son que bajan de la Virgen los favores. Ea, generoso Enrique, con el amparo del Conde la ejecución apresura, pues que los cielos te escogen. Y porque mudadas miro tus humanas aficiones, y que a divinos empleos tu corazón se dispone, quiero que testigo seas. de un gran milagro, y pregones de la Madre de piedad los infinitos loores. Sabe que soy Margarita, Jesús, aunque te conoce la vista, lo duda el alma: y vives? . Vivo, y mayores maravillas has de ver: agora importa que notes el lugar donde me encierro, para que a su tiempo al Conde Sacra Montaña, cuya lumbre hermosa le manifiestes. . Parece que se desgaja este monte: que estupenda maravilla! En tu pecho Enrique, esconde lo que has visto, hasta que el tiempo te de ocasión en que logres la noticia que hoy adquieres, y aquesta ausencia no llores, que aún hemos de vernos vivos, pues en ambos corazones se truecan en casto afecto ciegos profanos amores, Tú el Palacio de María. edifica, porque goce el mundo en la edad futura nueva prosapia de Soles. consagra la presencia de María, en ti a mis ojos amanece el día, después de larga noche tenebrosa. Fúndese en ti la Planta generosa, donde larga influencia el cielo envía, la que ha de ser de tantas almas guía de la inmortal Jerusal en gloriosa. Tú serás mi refugio, tú mi gloria; que si en ti me arrastró mi suerte fiera, ya quiere la razón, que el paso asiente. Oh cumbre santa, adoro tu memoria; en ti yo siempre viva, y en ti muera, que esto será vivir eternamente. Ya contra mí se ha dado la sentencia, que huya de esta Montaña para siempre: o rabia, o furia, o enemiga mía, venciste al fin, y tu triunfante planta la cerviz orgullosa me quebranta. Cuando a fray Juan pensé vencer del todo, haciéndole llorar a Barcelona, para que su silencio quebrantase, hallo que trasportado en Dios camina, sufriendo mil injurias con paciencia, y resuelto en cumplir su penitencia. Ha reniego mil veces de mí mismo, abrete al punto, tenebroso abismo. No ya con algazaras me reciba, pues se salva Guarín, mi triste infierno, si no con llanto, y con dolor eterno. Milagrosos casos son los que me contáis, amigos: Pues todos fuimos testigos de vista en esta ocasión, y en el espacio de un día que en Monistrol estuvimos, apenas contar pudimos los milagros de María. A los que estamos aquí nos curó, a Vicente el mal del pecho, y al buen Pascual la pierna, y la vista a mí, a mí nuera Catalina la sanó de mal de madre, y a Gil Machado su padre de carráspera, y de orina. y es un sin fin los Cristianos que la Virgen ha sanado, echad, señor, del Condado Médicos, y Cirujanos. Alabente, Virgen pura, los cielos. . Mirad, señor, el monstruo. . causame horror Tien perversa catadura. Es manso como una oveja, come castañas, y pan, y todo cuanto le dan; y no gruñe, ni se queja. Pues para Palacio es bueno. Atadle en el corredor. Cómo merezco, señor, . me tratan. . Ponedle heno. Los pobres, y peregrinos que acuden ya a Monserrate, no hay quien de contarlos trate porque cubren los caminos. Conviene haber quien atienda a recogerlos allí. Yo he de procurarlo así, gastese en eso mi hacienda, el Estado, y mayor vida. Si a mi licencia me dieras, yo, señor, tengo con verás esta empresa apetecida. Yo seré, con tu licencia Ermitaño en Monserrate, donde solamente trate de asegurar mi conciencia, pues veo que por acá entre tanta desventura, como no hay cosa segura la conciencia no lo está. Yo con los pobres tendré cuidado. . Si Dios, Trabón, te da tanta devoción, yo en eso te ayudaré, ve en buen hora. Tiel cielo amen te próspere. A Dios Palacio, que voy a vivir de espacio, porque voy a vivir bien. A Dios ciega confusión de la mentira adorada, a Dios maldad afeitada con blanco, de adulación. A Dios laberinto loco, en cuya incierta salida es sueño toda la vida aunque se duerme tan poco: A Dios disfrazado engaño con la capa de amistad, que hace estimar la maldad, y hace agradecer el daño. A Dios mortal frenesí, y confusa tabaola, donde a ley de carámbola juegan todos para sí. A Dios motines violentos de pechos mal avenidos, dode aún los mismos vestidos andan siempre en rompimientos. A Dios hermano tinelo, que me dabas cada día una ración flaca, y fría, aunque entre carbón, y pelo. A Dios señoras meninas, donde viven engastados en desdenes los cuidados, los melindres en cortinas: A Dios damas hechiceras, encanto de los señores, que sois aves y sois flores. por pintadas, y ligeras. A Dios Corte de embelecos, adonde hay perpetua danza de la lealtad, de Mayanza, y de la fe de Marruecos. . Cristianos, todas las noches me ha mandado Mustafa, que os azote crudamente. Qué rigurosa impiedad! Pero bien sabéis, que yo no he querido ejecutar su decreto, por que tengo con vosotros amillad. Dios te de, piadoso Alí, noticia de la verdad de la santa Ley que adoro, porque te puedas salvar. Por que Mustafa no quiso nuestro rescate? . Sabrás, Andrés, que tu hermano Antonio que te vino a rescatar a ti, y a tus hijos, dice, que se ha descubierto allá una Imagen de María de poder tan singular, que hace inmensas marabillas, fana dolencias, y da vista a ciegos, pies a cojos, y ninguna enfermedad hace suerte en quien la invoca, y aún suele dar libertad a mil cautivos; que saca de la cárcel donde están. Apareció en unos riscos, y llámase aquel lugar Monserrate, una jornada de tu tierra. . Qué oí tal, y no muero de alegría! Al su comenzó a contar tu hermano milagros tantos, que enfadado ya el Baja, dijo: Pues eso es así a vuestra tierra os tornad, que avuestro hermano y sobrinos la Virgen los librará sin que vos le deis rescate: hizome al punto llamar, y que os doble las prisiones me mando, y aún dijo más, que os echase dos caudados, y si yo no entendí mal, pienso que manana quiere preséntaros al Sultan. El cielo se compadezca de nosotros. ̱. Aqui entrad a descansar, que esta noche? me manda el Baja quedar con vosotros. . Ay de mí. Madre de toda piedad, Señora de Monserrate, porque sepa Mustafa, y aquesta ciega Morisma, lo que de Dios alcanzáis, vuestro poder con mis hijos, y conmigo ejercitad, s Pues qué ruido de cadenas es esté que oigo sonar? queréis por ventura huir? Cristianos, adonde vais? Mas qué es esto? en una nube por los aires se me van: que portentoso milagro! pero el padre queda acá. Hijos. . Subid padre mío. tes. , Oh prodigio celestial! vuélvete Cristiano. Alí. El mundo he de caminar a vista de tal asombro: rompiendo la nube va los aires, y abaja al suelo. Hijos míos, no miráis las torres de Barcelona? no veis el fuerte, y el mar? ya estamos en nuestra tierra. Qué es aquesto, santo Alá? No veis sobre aquellos riscos una inmensa claridad? sin duda que es Monserrate. Pues hijos, vamos allá. grande es vuestro Dios, amigos yo me quiero bautizar. Qué es lo que dices, Alí? No soy Alí, si no Juan. 1Gentil almo tenemos, cuando se abrasa a Guillen toda su casa, y hacienda, con sus hijos y mujer, le damos lindo socorro. 2. Remedielo Dios amen pues no podemos nosotros. Cielos, qué tengo de hacer? ay desdichado de mí, amigos, de mí os doled, no veis las llamas terribles? no veis el humo? no veis arder maderas, y tejas? pues a Constanza dejé dentro con sus cuatro hijos, que a nadie pude valer. 1. Qué aguay vasijas nos falten agoral claro se ve, que Dios quiere ejércitaros, paciencia amigo Guillen. Para la Virgen sagrada de Monferrate hay quien dé, devotos de Jesucristo, de María, y de Josepli, una bendita limosna, porque el soberano Juez de sus ánimas se apiade por siempre jamás, Amen. Hay mi Padre fray Trabón. Qué es aquesto que tenéis? que desgracia ha sucedido? Mis hijos, y mi mujer se están abrasando vivos: cate mi casa, no ve subir al cielo las llamas? Ánimo amigo tened, que esta Imagen de la Virgen, que en mi pecho indigno veis, aprende ya de la grande a hacer milagros también. A echarla voy en las llamas, Virgen santa, no os queméis Oh Virgen de Monserrate, piedad, Señora, tened, que a vuestra casa a Constanza, y a mis hijos llevaré. a daros gracias inmensas. A grande priesa el corazón me avisa, 2. Válgame el cielo, no veis como cesó todo el fuego? 1. Echó fray Trabón en él la Imagen, y entrose dentro de vuestra casa. 2. Atended, que ya por la puerta salen sin quemarse todos seis. Ea Guillen, veis aquí vuestros hijos, y mujer. Constanza. st. marido mío, ya casi me he visto arder toda cercada de fuego; mas a la Virgen llamé, y con su Imagen sagrada cesó la llama. . Mujer, vamos luego a Monserrate, y una pintura pondré. a este famoso milagro. 1. Vámonos los dos con él. De milagros graduado queda Trabón de esta vez. que es tiempo de acudir a Monserrate; y pues permite. Dios que me desate tomar quiero el camino de corrido, y más que está mi guarda divertida. que alentadamente emplezas Mala olla, lleve el diablo este fray Trabón, que apenas después que vino a esta casa nos ha dado cosa buena. La hambre es famosa salsa. Pues sorbamos a conciencia; que soléis de un sorbeton dejar sin alma una cuenca. Le, yo empiezo en nombre de Dios y él está al humo? Gi yo acoto de los dos tallos de acelga el más gordo. . Bien escoge, yo acoto, pues me le deja, aquel garbanzo que está al hondón junto a la verza. cuál de ellos? Le. el más negrillo Pues presto saquele fuera. Arrojóla nadar los dedos, vive el cielo que se anegan. O pesia tal, voto a mi alma, que me ha abrasado la lengua: me de faltar el pan. Qué gentil figura llega! O Gilote, o Leganes. Cojo del diablo, que intentas? el pan querrás agarrarnos. De esos me sois gentil pieza. Pienso que todo lo comes Blasillo, y así me dejas muerto de hambre cada día. Señor padre, en mi conciencia que le dejo lo mejor: pero aquesta cebolleta . no la provaréis mal ciego, ni este cogollo de verza. La mi maldición te caiga si me engañas. . No lo vea, si viere que yo le engaño demeun palo que me escueza. Alabado sea el Cordero divino. . Quién se lo niega? Marta viene. . que no es Marta sino una mala pelleja. Oye, señor cojo falso, menos soltura de lengua, porque le haré si me enfada que le igualen ambas piernas. De cuántas en esta vida desigualó, justo fuera que me igualara las mías, y escapara de muletas, señora mula del diablo. Si no tiene más vergüenza, el provará quien yo soy. Estos son los que la prueban. Que apenas hay una fuente en todas aquestas peñas! La señora Marta Hernandez tiene cinco en cada bierna. Tengo el diablo que le lleve. Es en el alma. . Paciencia So Bien venido, Sancho Panza El panzón, y el sordo llegan Jesu. Cristo sea loado. En vano, panza, te quejas aquí de falta de agua, que el caldo es agua, y aún fresca Ay quien no esté satisfecho de caldo? . Blasillo llega, pide más. . Eche aquí Padre Vos sois la misma inocencia Para aquesta criatura un traguito. . Linda pieza es de sacristan, o paje? No Padre, que en mi conciende que es mía. . Bien respodio Tiene a punto las respuesta y siempre dice que sí. callá cojo, . aunque sin pierna la alcanzo, señora Marta, pero en vos no es cosa nueva que estáis muy acostumbrad a que os alcance cualquiera. Tu sordo, quieres más caldo Si soy Cristiano? . que flem Si por la gracia de Dios, y me persigno a derechas, y a zurdas, y con los pies, y diré sin errar letra el Oredo, y la Confesión, si manda su Reverencia. Padre honrado, hay un refres que le aseguro que queda mi ropa y matalotaje en esas sucias galeras, y rabio de hambre por Dios, acabe Padre, que espera, a que me muera del todo? Un poco de más paciencia se suele tener aquí. Bien se ve que a mesa puesta más huir fuera vileza come el Padre motilón, porque si acaso él tuviera la hambre que tengo yo, este pobre se engullera con toda su panza . Fuego Solo el hondón de la olla queda con algunas verzas, tome este medio bodigo. Qué dice Padre, en que piensa? a un hombre que ha sido Cabo de cuarenta mil galeras le da brodio; y en la olla? pues voto a tal, que en mí mesa entre mí; y mis camaradas, se comen en una cena cuatrocientas Aves Fénix, y si es Viernes diez Ballenas. Gracias a Dios que he llegado a Monserrate. . Hay la fiera que estaba en Palacio. . huyamos pesia tal. . Y la braveza, seor soldado, que se hizo? Pensé que nos defendiera, y es el primero que huye. . Encargo nielo mi avuela. Que no hace mal. No la espero. Porque estos no me detengan no será malo espantarlos. , n e qué arremete. .yo soy muerta Agora; Conde, veréis Huye padre. . No me dejes. el bien que esperar podéis Ayudadme bien muletas. Esto va malo, yo escurro. Él se ha metido en la cueva, . Todos con gran devoción los pobres huyeron todos, confieso que de esta hecha no sé si quedo muy limpio, en hombre que hace milagros, y más hoy que es día de fiesta, y hemos de curar enfermos sin jarabes, ni recetas. . ya me tuvo entre las muelas. . Siento generoso Enrique, un consuelo en estas peñas, que solo con dulces señas quiere el alma se publique: remedio de mis desdichas. espero en este lugar. En él solo se han de hallar los alivios, y las dichas, con razón aquí te inclinas. a buscar Conde consuelo, porque aquí te guarda el cielo más ventura que imaginas, y a mí también me convida mi devoción a acetar el cargo de este lugar, y acabar en él mi vida. Ya he renunciado en mi ermano de Lorena los Estados. Dichosamente dejados por un fin tan soberano. A Padre nuestro, ya es hora que se descubra la Imagen. Haga que los pobres bajen, que esta divina Señora es de todos medicina. de su clemencia divina. hinquen entrambas rodirlas. Autora de maravillse, Trono del Rey Salomón, Pozo hermoso de aguas vivas, Fuente pura, y soberana, Estrella de la mañana, Monte de Palmas, y olivas, Madre sois de desválidos, y Amparo de pecadores: remediad en sus dolores a estos pobres afligidos, que de vuestra gran piedad invocan la medicina. Corra, hermano, la cortina, vosotros con Fe esperad, y podéis estar sin miedo de mal de dolor, o llaga, a todos la Cruz les haga del aceite con el dedo. Venganse llegando, hermanos. Unte, Padre, esta papera. Jesús, Jesús, toda entera se me fue de entre las manos, mil gracias Virgen os doy. Unteme. Padre, esta mano: Madre de Dios, ya estoy sano, Virgen, vuestro esclavo soy, ya puedo ballar con ella. Padre, aquesta criatura se muere: Virgen bendita, ya está buena, y sana. . Y ella, si quiere de su dolencia, hermana Marta, sanar, Qué os parece, señor? . Válgame el cielo, y que yo solo quede sin consuelo! doleos de mis fatigas, y quebrantos, y pues sois Fuente hermosa de alegría, yo diré que le han de untar. Qué me han de untar? La conciencia. Yo no respondo a bribone Unte, Padre, estos oídos, que los tengo muy túpidos. Dios te sane. . Sus razónd oí: o divina María, denme un grito, otro menor. Unte, Padre, estas pernetas Jesús, Jesús que consuelo? brinco, salto, corro, vuelo, cuelguen allá esas muletas. Padre, esta panza me unte, que es lástima cual estoy. Plegue a la Virgen, que hoy al espinazo se os junte. Madre de Dios, ya se afloja abrochar el jubón puedo, ya podré beber sin miedo agua, vino, cidra, aloja. no llegáis, ciego? . no trate de untarme, Padre, que es llano que si de la vista fano ha de cegar el gaznate, que a oraciones me sustento, y ningún oficio sé. Vos tenéis muy poca Fe. Ay Padre, yo me arrepiento llego, que la Virgen pura satisfará mi deseo. Santa María, ya veo, y salgo de noche oscura. Válgame Jesús divino, o mal Blasillo, de hoy más, ni el caldo me chuparás, ni me beverás el vino. cesen con vos las causas de mis llantos, amanezca a mi dicha el claro día. Cese la tempestad pues sois Estrella, y dadme todo el bien pues sois María. Nueva gente ha llegado. . Virgen bella, conozca el mundo tu piedad divina, y gocen todos los efectos de ella. Este lugar la hermosa peregrina nos mostró con el dedo. . Cielo santo, no es esta Laura? o dicha repentina! Padre y señor. . Enrique. . El llanto no puedo reprimir. . Del mar airado la Virgen nos libró. . Ya no me espanto, mayores maravillas han mirado aquí mis ojos. . Aún en si no ha vuelto Carlos, conmigo viene desmayado, que entre sus ondas largo rato envuelto le tuvo el marfurioso, y en su dano estaba el hado al parecer resuelto. Mas pues socorro en lance tan extraño le dio María, espero ha de volverle sentido, acuerdo, seso, y desengaño. Ante su Imagen será bien ponerle mientras pedimos todos a María prosiga en la piedad de socorrerle. Aurora clara, que al eterno día trujiste de este mundo al Emisferio, rompiendo sombras de la noche fría. Tú, que eres de los hombres refrigerio, tú a quien el mal de la mortal dolencia no contrasta la fuerza de tu imperio, abre el profundo seño a su clemencia, vuelve, Señora, a Carlos el sentido, y dile, pues que sabes, mi inocencia. Parece que se mueve. . El cielo ha oído de la afligida Laura el ruego ardiente, y a Carlos al sentir restituido. Madre de Dios, Estrella refulgente, el cielo adore tu piedad inmensa. Ya Carlos habla, se levanta, y siente. Amado esposo. . Oh Laura, cuanta ofensa han hecho a tu lealtad mis locos celos! tu injuria con mi sangre recompensa: en mi desmayo los piadosos cielos me han declarado mi infeliz engaño, que ha de costarme tantos desconsuelos: llegó de tu inocencia el desengaño, de la lealtad de Enrique generoso, y del muerto Luísico el triste daño. Mi Luis es muerto? . Estando yo furioso fui de su muerte autor. . Y yo testigo. Hay suerte dura! . O caso lastimoso! Virgen, pues tan piadosa estáis conmigo; valedme en el mayor de mis dolores, no triunfe de mi sangre el enemigo. Este es el monstruo, que unos labradores llevaron a Palacio. . Virgen pura. Un niño trae. . Quitádsele, señores. que parece Luisico. . Y lo asegura el vestido, si es él, y viene vivo, lano, hermoso; y alegre. . Hay tal ventura? hay mi hijo, y mi bien. . Qué pensativo está el monstruo! . Y el niño quiere hablar según parece. . Qué placer recibo. Hablar quiere, lleguemos a escucharle. Levántate fray Juan, que tus pecados te lla perdonado Dios. . Con este calle el milagro mayor. . Qué perdonados son, cielo soberano, mis errores: o fin dichoso en medios desastrados. Hombre, quién eres? . Atended, señores. Yo soy el hombre más malo que vieron jamás los siglos, un Nerón en crueldades, y un Lucifer en delitos. Yo soy aquel Ermitaño, o Conde, que en estos riscos a Margarita en un tiempo libró del Dragón antiguo. Fray Juan Guarín es mi nombre, el que profano; y lascivo, rompiendo humanos respetos y lo que es más, los divinos, de tu hija la pureza violó una noche, y hizo sentimiento todo el cielo con rumores excesivos, y por temer de mi infamia el ya cercano peligro, si quejas de Margarita llegasen a tus oídos, multiplicando maldades, obstinado, y atrevido, con la sangre de su cuello esmalté fiero dos filos. Maté a tu inocente hija, y al punto a furiosos gritos me clamaba mi conciencia, con que al fin me determino a morir desesperado: pero el justo cielo quiso, sin mirar a mis maldades, darme un eficaz auxilio para que no me perdiese, y oí una voz, que me dijo: Ve a Roma, que el Padre santo te de remedio; y castigo. Fuí, confesé mis pecados, y el Pontifice benigno me mando andar como bestia arrastrando, hasta que un niño de tres meses me dijese, que ya estaban mis delitos en el cielo perdonados. Volví a tomar el camino de Monserrate, y un día desde esta cueva escondido vi a Carlos, que de sus celos furioso rompio a su hijo la cabeza en estas peñas: recógile condolido aquí dentro, donde ha estado todo el tiempo que cautivón viní en Barcelona yo, que encargado al patrocinio de la Virgen le deje, y por su favor divino me desato, vuelvo, y hallo al infante alegre, y vivo, y que me dice, que el cielo perdono los hierros míos. Quien del demonio no tiembla, pues con mil trajes fingidos ha causado en mí, y en todos, los daños que habemos visto? El en forma de Ermitaño me despeñó en el abismo: el hizo a Enrique, y al Conde autores del homicidio. El fue el que a Carlos de Laura tan falsas maldades dijo: él quien a Enrique engañó con la espada, y el anillo: el quien en Pedro y Fernando puso alientos vengativos, y Dios quien me ha revelado lo que de su parte os digo: quien no sirve aun Dios tan grande quien los necios desatinos del mundo no reconoce? quien sus fatales bajios, no declina, y de su engaño no se niega a los peligros, con quien cantan sus firenas, y matan sus basiliscos? quien no ve, que solo ofrece unos fantásticos visos, desvanecidas ideas de deseites fugitinos? Quien a la bella María no se consagra rendidos pensamientos, y deseos, pues con tan grades prodigios a los hombres favorece, y con semblante propicio a los pecadores abre las puertas del Paraíso. Este soy, Conde don Luis, yo mismo venganza pido de un hombre, que aDios, y a ti tan graves ofensas hizo. caso raro. . Dios no quiera que a quien los cielos benignos perdonan, castigue yo. Siempre el alma me lo dijo. Dejarla con él a solas, por el habito bendito que traigo, aunque indignamente, que fue muy gran desatino. Fiad de los Ermitaños, quien me fiara un comino a mí, cuando ven que un viejo se arroja por esos trigos? Hay hermana de mi vida, de la mía desconfío según me rinde el dolor. Ya estoy de espanto rendido. Esta, señora, es la Ermita de la Virgen. . JesuCristo, que bizarra viuda es esta. Abos, Señora, dédico . cuanto valgo, y cuanto soy, pues vuestro brazo divino me dio vida, y me sacó de tan furioso peligro. No es aquesta Rosimunda? Señora. . Es Enrique? Él mismo: o providencia infinita de la Virgen! . Cómo ha sido encontrarte en este traje? Después sabras mil prodigios que te admiren a que vienes? Ya sabes, que habiendo visto, . Pecador soy muy indigno. Enrique, que te mudaste, cuando de casar conmigo diste palabra a mis padres, por causa que no he sabido, me casé con Alexandro Marqués de Perusa, primo de mi madre, que en el cerco que el Turco Selin altivo puso a Viena, murio, con que no le gocé vivo si no es tres semanas solas. Viendome expuesta al peligro de los Turcos vencedores, quise escapar por el río en un barco, con la gente de mi casa, que oprimidos con el temor de juzgarse o ya muertos, o cautivos, gobernarle no supieron, con que el Danubio atrevido, sorbiendo el barco, nos lleva a sus profundos abismos, dando sepulcro arenoso a los cuerpos medio vivos. Ya en Alemanía la fama publicaba los prodigios de esta Imagen, a quien buscan mil debotos peregrinos. Clamo a ella; y con afecto entrañable le suplico me ampare en lance tan fuerte, y vi en el centro del río una Señora adornada de un blanco vestido rico, que me tomó de la maño: yo entonces perdí el sentido, hasta que volviendo en mí me hallé en el lugan vecino a esta famosa Montaña, y a este puesto me ha traído. este santo Sacerdote. Y este honrado labrador. Aunque Poeta de oficio. Raro milagro, señora. Sabed que os ha Dios traído a que os cumpla la palabra, que los decretos divinos no hay resistirlos: Arnaldo, sabed que el cielo ha querido, que Rosemunda en Lorena sea Duquesa. . No resisto a lo que me está tan bien. Mis Estados he cedido en mi hermano. . Yo le doy . Perdóname, Margarita. que presto se confirmó: las tocas del viudismo colgará Vueseñoria de la Virgen, junto al Niño, como el muerto la mortaja. Desde luego se las rindo con diez mil ducados más. Yo señora, los confirmo, y otros veinte mil añado. Ya vamos estando ricos: a cuatro milagros de estos el Monasterio edifico. Hay si del difunto cuerpo el cielo nos diese indicios para darle sepultura. Atiende al mayor prodigio, o Conde don Luis, que el tiempo en sus edades ha visto. En nombre de Dios te mando Bien lo disponen afec que te partas, duro risco. Santos cielos. . o yo sueño o a mi amada hermana miro viva y saba. . Margarita. Conde, padre y señor mío. Extraño portento! . Raro. Hija mía, vives? . Vivo por milagro de María, y cuanto Guarín ha dicho ha pasado, solo advierto, que nuestro astuto enemigo puso en su imaginación de aquel deleite lascivo una idea, mas no tuvo ejecución el delito, la mano y el alma. ha visto . Cómo he de negar el mío si te da Dios el perdón? Con la regla de Benito manda el cielo que se funden dos Monasterios, que unidos ilustren estas Montañas con su oración, y retiro, sirviendo siompre a María en devotos ejercicios, haciendo a pobres limosnas, y hospedando peregrinos. Uno será de varones retirados del bullicio, siendo Enrique su Prelado: otro estará a cargo mío de virgines, que olvidando del mundo gustos fálidos, de limpia intacta pureza consagren la flor a Cristo. los Convénticos vecinos: . habrá de entrar lo devoto en lugar dé lo marido, Recíbeme, noble Enrique, en tu casa, pues confío que me queda poca vida. Con gran gusto te recibo. Yo pido a Laura perdón, y a Enrique el habito pido. Y yo suplico uno y otro. yo os perdono. . yo os admito cur yo señor, pues fui el primero que este Tesoro divino hallé, aunque soy pecador, seré mientras fuere vivo de la Virgen Capellan. Justo será, Cura amigo, que en el Altar celebréis de la Misa el sacrificio. Laura ofendida, perdona. Amado Carlos, yo estimo los azares que he pasado, pues mi inocencia habéis visto. Luego al punto se edifiquen los Conventos, que yo aplico las rentas de este contorno. Arnaldo, no se ha perdido vaso de tu gruesa armada, junto a la playa ha venido para que a tu esposa lleves, y os gocéis los dos un siglo. Vamos pues. La historia es esta de Monserrate, yo pido perdones, y júbileos, que según soy de prolijo no habrá Bula que me baste. Y a esta Señora suplico, que pues fanan tantos cojos, mancos, menguados, tullidos estos mis versos concierte: mas si es mi celo admitido de su piedad, ya no temo los natanjazos, ni silbos.