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Texto digital de El espejo de la muerte

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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El espejo de la muerte. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/espejo-de-la-muerte-el.

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EL ESPEJO DE LA MUERTE

Escucha atento por tu vida Floro. Sin gusto mi palabra desembargo, pues lo que has de contarme no es en oro. Mal podré parecerte ahora largo, que es buena la materia. Di que después diremos de la feria. Que le importa a la flor abrir lozana el brillante botón de su belleza al bello rosicler de la mañana si a la tarde marchita su grandeza, y prueba su hermosura en un tiempo la cuna, y sepultura? Qué importa al Sol Planeta radiante centellar luces, rayos, y candores ser de los Cielos Astro más brillante, y aliento de los brutos, y las flores si a lo instable prefiere, y pues aún tiempo nace, brilla, y muere? Que le importa veloz cruzar al Ave lo vago del celeste pavimento ser de atenciones rémora suave, si en medio de su vuelo, y dulce acento cuando va a remontarse, se ve que al vuelo viene a derribarse? Qué importa al pececillo bullicioso el mecerse en el campo de la espuma, cortar su líquido cristal hermoso, y volar aunque pájaro sin pluma, si cuando descuidado entre las redes queda aprisionado? Qué importa al bruto pueble con bramido a la tierra de espanto y de horrores, y que sea de todos tan temido por la voracidad de sus furores, si al golpe de una vala la vida en un instante se le exhala? Qué importa al hombre el fausto, y magjisterio, lo bello, lo galante, y generoso, pisar coronas, y obtener imperio, y ser único en todo y victorioso, si en el más breve punto se ha de ver de miserias un trasunto? Es esta triste vida como un sueño, que de tiempo, ni un punto se examina, pues de todas sus glorias el despeño se acerca cuando menos se imagina, y así se nos previno, que aquí no vive el hombre, es peregrino. No prosigas, detente haz aquí pausa, y estima la atención que conseguiste, porque enfado, y dolor a mí me causa Memoria que es tan funebre, y tan triste y pues solo me ajusto a las leyes alegres de mi gusto. Tu perdición recelo que se copia en esa voluntad, pues bien se sabe, que la que se mantiene siempre propia es del Orco azufrado cierta llave, cuyos profundos senos de ella dice Bernardo que están llenos. No de Aristides sigas la doctrina no tanto de Epicuro el gusto afeites, que pongas con acción adulterina la Bienaventuranza en los deleites, detén la falsa rienda, mira que hay para el Cielo estrecha senda. En vano lo divino sutilizas, pues nada a mis designios desalienta, mi perdición en vano profetizas con una exhortación, que es desatenta, y cuando nadie ignora, que el perdón se consigue a cualquier hora. Qué es ese pensamiento ciego, insano, bien claro se conoce, si no dime esa hora tan feliz está en tu mano? De muerte repentina quién te exime? Pues de Fe no sabemos, que por eso Dios manda que velemos? A la puerta cerrada no se hallaron cinco Virgines necias imprudentes, porque en culto al esposo no velaron? Y el rico por sus obras insolentes, cuando más descuidado no ha sido en los abismos sepultado? No sabes que el Author de nuestra vida todo rige, y gobierna con concierto, y que hasta en el pecar puso medida? Tienes acaso tu presagio cierto, de que al primer delito su mergido no te halles del Cocito? Si dolor, y propósito constante fáciles te parece se conciertan desengaña tu juicio que es errante, porque en esto son pocos los que aciertan: pocos los escogidos, muchos llamados necios, y perdidos. En vano tu fervor me solicita disvadir de dictamen, pues me alienta ver que en Dios el poder no se limita; ni muerte repentina desalienta, pues morir de repente no es caso regular, es accidente. Ya no más tus razones grato escucho, pues tanto los escrúpulos provocan, que con indignaciones ya yo lucho: y aunque es tal mi valor que no le apocan pues le son enfadosos será bueno no escuche escrupulosos. Que dices, donde vas, aguarda, espera, mira que es de Plutón sagaz astucia no atender mi razón. No con ceguera Alecto te despeñe en su Aquerusia: no desprecies mi ruego, no a la razón te muestres bruto, y ciego. Mas que me admiro de estas necedades, si entre los males que la culpa brota los superiores son las seguedades, porque como se nota las culpas se amontonan, y engradecen, porque ciegan, ofuscan, y entorpecen. Pues ni el malo se rige ni amaestra despreciando el consejo aquí señalo, que pues de alguno un ciego bien se diestra mas tropieza que un ciego aquel que es malo. y este mísero ciego pues no estima la luz dará en el fuego. Fuerte locura, ceguedad terrible, que siendo del pecar la muerte pena nos parezca el pecar tan apacible! Debemos de juzgar que no condena, o si no la juzgamos al cometer la culpa que pensamos? Mal pensamos de Dios en la clemencia si por eso abrazamos la malicia, porque este del abuso irreverencia irrita sumamente a su justicia, y solo para el llanto en la piedad se puede alentar tanto. hacer despeñadero del asilo convertir el antidoto en veneno, es más que frenesí, inhumano estilo, y más que ceguedad del desenfreno, pues estos frenos trueca, quien fiado en la piedad resuelto peca. Así temo de Floro fin infausto, pues da con ese esfuerzo rienda al vicio y en fin temo, que al fin acabe exausto del torrente de gracia más propicio, pues la ordinaria escribe, que así muere cada uno como vive. No así por vuestro amor lo permitáis a todos dad mi Dios muerte feliz, que así bien sé Señor lo deseáis. Vuestra mano nos tenga en el desliz, que vuestra mano Sancta nos socorre, sostiene, y nos levanta. Rosauro en fin se resiste al veneno que le arrojo, a las llamas que vomito, y a los incendios que soplo, Pues como así, cuando soy del centro ardiente, y fogoso quien aclama más victorias, quién lo postra, y rínde todo? No soy la Luxuria yo, que dulcemente destrozo de la virtud más perfecta el más empinado trono? No soy la que entre los males me visto de tal rebozo, que por el bien de más gusto me estiman, y aprecian todos? No soy sepulcro de ingenios, pues cuantos corren mi golfo una ciega voluntad, no llevan por su piloto? No soy con toda certeza la causa, y motibo propio de cuantos males suceden en este terrestre globo? No soy quién tizna la fama? Quién ocasiona los robos? Pues homicidios, y achaques, que no causo; o no ocasiono? Por mí el hilo de la vida no acaba Lachesís corto? por mí con más brevedad no ejecuta el golpe Cloto? Que por mí vino el dilubio no es claro, cierto; y notorio? Y aquel fulminante fuego, que con ímpetu asombroso cuatro Ciudades redujo a negra ceniza, y polvo, por mi causa no bajó? Pues la de Sichen tan poco dejó de ser asolada por mis echos contagiosos? No fue casi consumido. de Benjamín todo el tronco también por mis ocasiones? El homicidio alevoso no cause también de Amón? Salomón por mis antojos no fue idólatra, y David adúltero pernicioso? A veinte y tres mil Varone de su pueblo el poderoso; no hizo quitarles la vida en pena de mis oprobrios? No fui de todo estor causa? Es así, pero que asombro cuando en el Estigio Lago no hay dragón más orgulloso. En fin soy de poder tanto, que de mí mismo me asombro, y si en Dios temor cupiera, fuera de mi temeroso. Así Cristo permitió en su colegio devoto casi todos los pecados. Mas no a mí por más dañoso. No permitió de aquel Judas el contracto más impropio? No permitió que Tomas fuese encrédulo temoso? Las negaciones de Pedro no las permitió piadoso? La ambición de preferirse no la abrazaron golosos? Contra los Samaritanos faltó en algunos enojo? del que milagros hacía no estuvieron envidiosos? Que todo esto consintiese, y solo no a mí? Pues cómo? Qué razón pudo tener? Ya la discurro, y conosco, y es porque sabe, que tengo esta fuerza que pregono, y que si llego a osgrimir mi cuchillo deleitoso, ni apostólico Colegio puede estorbar mi destrozo. Pues si tengo tanta fuerza si de tal poder blasono, como temo no aclamar de Rosauro feliz logro? Para no prender mi fuego cómo encuentra tanto estorbo? Es posible que esto sufro, que esto pasa, y no me enojo? He de volver a embestir con poder, con arte, y modo. Mas que temor me embaraza que pavor, o miedo toco? Mucho: porque en la experiencia halla mi temor apoyo, pues en otros muchos lances, que acometí con arrojo para el vagel de mis llamas siempre ha sido fuerte escollo. Pero por que me acobardo, porque mi valor aflojo; porque hasta el fin no porfío si hasta el fin nadie es dichoso? Donde serpentinas furias horror, y pasmo del Orco dónde estáis? No en esta empresa me falte vuestro socorro. Porque prorrumpes Lujuria en ecos tan lastimosos? No puedo vencer al Justo, que por Rosauro le nombro. No temas, que en los empeños como madre te socorro. Pues quién eres? La Soberbia. Por madre te reconosco. No temas vuelvo a decir, que tengo el brazo espantoso y dondo quiera que gusto el estandarte enárbolo. Ya sabes que entre los vicios yo por Reina me corono; (cuya Corona Esayas pronuncia en eco quejoso y todos los vicios deben ser mis vasallos honrrosos, pues de todos suy la puerta, el principio, causa, y polo. Ellos se atreven a Dios con un género de embozo, unos por fin del deleite, por fin de interes los otros. Pero mis atrevimientos pasan a más valerosos, porque siempre a Dios me atrevo cara a cara, rostro, a rostro: y así suele ser conmigo más tirano, y riguroso, pues derribó del asiento los soberbios poderosos: Y aunque no ignores mis obras hazañas, y hechos heroicos quiero repetirte algunos, como glorias de que gozo, o para que más te alientes en tus sucesos, o abortos. Por mí no se redujeron tantos Ángeles hermosos a una estupenda fealdad no menos que de demonios? Por mi Adan no se privó de aquel lardín más frondoso olvidando del delito en sus hijos lo penoso? Y que en rigor de justicia solo era Dios poderoso para dar satisfacción como por extraños modos excesivamente el Verbo la vino a dar cariñoso? Por lo altivo de mis bríos no fue convertido en mostruo un Nabudonosor? No ha padecido el despojo por mi Saul de su Reino? A Roboan poderoso no le faltaron dies Tribus? Del ejército grandioso, de aquel Rey Sanacherib, no murieron presurosos ciento ochenta y cinco mil en pena de mi desdoro? Antiocho, y Paraón no se murieron penosos por el celo de mi causa? Todo es verdad, no lo ignoro mas con todos esos hechos, y tu esfuerzo prodigioso temo no hemos de lograr la victoria que propongo. Nada temo, porque nada tengo por dificultoso: y para que temas menos aquí al Engaño convoco. A vuestra obediencia estoy, como ministro más pronto. Confieso de berte a ti mis vencimientos gloriosos. Yo confieso que te debo los trofeos que amontono. Tiéneme todos los vicios por su ministro, o su socio, y ninguno sin mí puede tener victorias de abono. Soy negra sombra que encubro de las verdades el oro, y con vanas apariencias lo bueno al malo porpongo. Todas las cosas humanas también las visto, y las doro, que no aprecian más lo eterno que si fuera fabuloso. Todos padecen por mí los achaques peligrosos, mayormente los que están en presidencias, y tronos, porque una vez engañados ni el hombre sabio, ni el docto al desengaño con ellos sabe formar un coloquio. Y es cosa muy natural con los de puestos honrrosos, que para desengañarlos cada cual encoja el hombro. Solo los hombres humildes, que llaman debajo estofo, suelen hallar quien les diga las verdades sin rebozo. Engaño no digas más, pues conocemos tus modos, y no es bien que senos pase un punto de tiempo ocioso. Vamos pues contra Rosauro Y qué haremos contra Floro? El malo en él se dibuja de que estás bien noticioso: y habiendo hecho con nosotras eternos los desposorios, para que es fuerza contra el? Contra Rosauro la exhorto; porque venciendo al que es justo es el triunfo más glorioso. Contra Rosauro pues. Vamos. Con paso tan presuroso dónde camináis? Tened. La arrogancia desconozco. No la extrañéis que Avaricia es más que perro rabioso: y ahora vengo sintiendo, que faltéis a mi decoro, y pues que sin darme parte echos trazáis belicosos, cuando en los mares del mundo tanto vuelo giro, y bogo, que soy cosario tan fuerte, que a nadie eximo, o perdono pues del menor al mayor dice un Profeta lloroso, que estudian en la riqueza en lo avaro, y codicioso, hasta el clerigo, o levita (que es el victor que más honrro) cuando soy Tigre feroz, cuando el más hambriento lobo, y en fin hidrópico vicio, que cuanto más talo, y sorbo, tanto más están sedientos mis afectos vigorosos. Soy como el fuego también, pues me enciendo más furioso cuanto más leña de bienes allegan los ambiciosos. Y en el vientre me parece, que mis vajeles aporto, porque Parés, y Tamar estuvieron litigiosos sobre nacer el primero para ostentarse dichoso quien llebase el mayorasgo. (que en bienes la dicha embozo. No como otros vicios soy, que en la vejez se hacen cortos pues mi bandera levantan mas los viejos que los mozos. Y siendo esto, y mucho más a mi valor claro elogio, que por no hacer detención echos callo portentosos, como de mí no os valéis? Pues que juzgáis que no importo? No tienes no que sentirte que cuando fuese forzoso como ministro de vicios para dar aviso corro. Como en todas ocasiones todas prontísimas somos la invocación detubimos hasta ver el fuerte foso. Con la disculpa que dais mi sentimiento reporto. Vamos pues contra Rosauro. Con mis espinas, y abrojos. Con lo altivo de mis iras. Con el fuego de mis hornos. Atención que soy Juguete y vengo de regodorio a decir de mis chufletas los buenos chistes que formo. A mí me suelen llamar el remedio contra el ocio siendo así que el ocio causa el hacer luguetes momos, a todas cosas me aplican los discretos, y los bobos que hacen lúguere los más de las verdades de plomo, yo debo de ser galán, que con encanto enamoro pues muchos por un lugnete andan perdidos, y locos. Un hombre soy de buen gusto, que suspendo amargos lloros y hago hacer en los amantes, unos amantes córcobos. Mucho me estiman las damas sin duda que soy donoso, pero también por luguete sacudirse suele el polvo. Soy de tan buena opinión, que por alegre, y jocoso no temen de los fracasos cargar la culpa a mis hombros, pues sucediendo que alguno, les moteja algún retozo luego responden, pues eso fue más que un lúguete tonto? Conque si quiere luguete, alguna de este auditorio hable después, no hay que hacer asquillos que soy buen mozo. otras cosas más dijera sino saliera allí Floro, que es el amo a quien yo sirvo aún más firme que un cachorro. Júguete donde estubiste, que ha mucho que no te topo? Pues Señor ha tanto tiempo, que a tu presencia me escondo? Un instante que me faltes me parece cien otoños. Cualquier tiempo sin lúguete será más largo que un olmo. Habla en forma no te burles. No puedo por más que amoldo que soy príncipe de chanzas como del Parnaso Apolo. Yo de Brígida quisiera, que cantaras en un tomo sus divinas perfecciones porque es la Imagen que adoro. Y he de pintártela toda sin que le falte ni un ojo? Píntala como bien sabes. Yo también te la arrebolo, que digo que donde está, vayan las damas al rollo. Acaba pues de cantar. Vaya pues que me dispongo, y entre burlas digo verás, como entre verde lo rojo. La bella cara de Brígida es un prodigio Satánico, que es hermosura diabólica, la que comueve los ánimos. Son sus ojuelos bellísimos aquien los mira relámpagos, y aún más que rayos de Júpiter, contra Gigantes obstáculos. No me le miren solicitos el disparar de los parpados, que me tostaron los tueranos la vez que estuve mirándolos. Tiene la voca por párvula impropia para los cánticos, pues para salir el céfiro se queja no tener ambito. Ricas perlas tiene el concabo, y sus labios oro arabigo, que pueden hacer pauperrimos de soberbio, y rico trafago. Las manos tiene de prodiga, y si no he de hablar mecánico toda blancura es etiope con lo exceso de su cándido. Pues de sus plantas lo esferico no lo dirá Matemático, que aunque las mire portatiles darales un ser fantástico. No te la pintó más crítico que bien sé que eres gran pájaro, y volarás como una aguila a los soles de este oráculo. Ay de mí que allí sale el desengaño. Parece que le temes que te asustas. Suele a veces tener para mi daño brazo valiente, fuerzas muy robustas. Pues luego de que sirve ser picaño, si debiendo alegrarle le disgustas? Como el no gasta burlas si no verás, por eso suele darme para peras. De mi vista lúguete no te absentas? Quiero ver si una chanza te acomodo. Con las chanzas no sabes que me afientas? No juegues Desengaño más del codo, que no quiero contigo ya más cuentas. Conmigo Desengaño tan mal modo, como eres ante mí tan atrevido, ignoras que ser suelo mal sufrido? ̱. No me admiro, no Floro, no me espanto, que tanto desestimes mis acciones porque vives muy preso del encanto en que ciego te tienen tus pasiones. No me admiro por cierto, porque tanto del Engaño se estiman las leciones, que ya estila el humano entendimiento llamar al Desengaño atrevimiento. En que llanto forzoso, y lamentable no debo prorrumpir amargamente, pues siendo fijo norte de lo estable, y regla de la vida más prudente a cualquiera paresco intolerable! Y es tal la ceguedad que aunque evidente a todos le prevengo el grave daño, hoy los más me reputan por Engaño este bárbaro abuso Floro deja los ojos abre bien, repara, y mira, que el Desengaño soy que te aconseja, repara que a lo eterno mal aspira quien huye de mis voces, y se aleja, Mal contra mí tu pecho se conspira pues si claras verdades yo te digo, es solo porque soy tu cierto amigo. Si fuerzas tengo siempre varoniles, (que soy para el respecto solo anciano) si aborresco prudente acciones viles, si faltar no procuro a cortesano a tus inclinaciones Floro diles, que sigues mi consejo, porque es sano: y sabe que al Amor que más abone nunca bien la razón se le pospone. Fue loseph sobre todos más querido, pero a Judas lacob nombra heredero: pues como del Amor no fue rendido si amaba con amor tan verdadero? Es el caso. Jacobera entendido, y ludas era que Joseph primero, y porque a la razón Amor se opuso con razón al Amor así pospuso. En esto está del hombre la locura, que como irracional pospone al gusto, la razón, la prudencia; y la cordura. Por esto no se estima lo que es justo, por esto se hace el robo, y se murmura, por esto priva más lo que es injusto, por esto todos vicios desenfrenan, y en fin todos por esto se condenan. Es posible que solo hagas alarde de seguir el destino a tu despejo? No el seguirme dilates a más tarde mira que el Desengaño es claro espejo, y que porque tu vida no peresca es celico favor que se te ofresca. Recibe mi amistad con grato pecho, que si quien halla un amigo halla un tesoro el amigo seguro, y más estrecho, que siempre es desengaño, sabe Floro: sabe que amigo soy de tal provecho, que infinitas grandezas atesoro, y sabe que sin mí toda grandeza para en eterna, y mísera pobreza. No ingrato correspondas al cariño, conque amante tu bien solo deseo, y si enfado te causa ver que riño tu loca sin razón, y debaneo en eso puedes ver que solo ciño del afecto de Amor mayor trofeo, que la escuela Divina no se rige de amor que no castiga, o no corrige. Tan fuerte exortación tan blando ruego en tu pecho mociones aún no labra? Que me respondes, Floro, acaba luego. Tú misma suavidad me descalabra, y siento que me abraso si me allego, que es un rayo, y centella tu palabra. No me espanto que sientas mi dureza, que no gano aficción sin aspereza. No es dable sin dolor, que cauterices al fuego que respiro tu gran llaga: la planta que tuviere hondas raices, no ves que al desquiciarse fuerza estraga? No Floro pues así te atemorices, no la virtud tan dura se te haga por sentir al principio esa amargura, que es amargo el antídoto que cura. Del mundo en la campaña tan fragosa, hay quien con las virtudes no se agrave sintiendo que su senda es escabrosa? Confieso que es muy raro, pero sabe, que solo en el principio es tan costosa, porque el yugo después tiene suave. Y sabe que esto así lo facilita, el que trata conmigo, y se ejercita. A todo cuanto quieras reducido estaré Desengaño muy constante. Parabienes te doy de agradecido, y no menos a mí de estar triunfante, Espero siendo siempre tu valido ser de todas Virtudes firme Atlante. Desde ahora conmigo te prepara, que ha de hacerte el Engaño mayor cara. Aprende de Rosauro el invocarme, y contra tu pasión sabrás vencerte, como el no dejarás de acompañarme, y ten siempre oración por no perderte, que es sonoro clarín para llamarme, y a mi atención la rémora más fuerte. Conque ahora te queda no sudando, que si obrares así saldrás triunfando. Es tiempo que al Engaño despreciase, y que mi fe meresca el desengaño, es tiempo para que la rienda hallase a un bárbaro despeño, y ciego engaño, y es tiempo que resuelto ya cortase la raiz de los vicios, y mi daño, porque no me señalen con despego por inútil tronco para el fuego. La Voluntad extraño que se inclina a no hacer lo que ordena entendimiento. Sin razón del deleite se abomina, pues quien puede sin el vivir contento? Deja la penitencia, y disciplina, que es potro para todos de tormento. Yo no sé por mi pecho lo que pasa, que en fuego de torpeza se me abrasa! Es el gusto que ofresco soberano, y dispárate hacerle resistencia. Puedes sin ser lascivo cortesano el tener con mujer correspondencia. Siempre ese suele ser camino llano, que sube del deleite a la eminencia. Ya tan fuerte el deleite a mí me apura, que estoy casi vencido a su ternura! Con el vaso del gusto más gustoso liberal el deleite te convida. Es locura que vivas tan penoso ofreciendo el deleite buena vida. No gustes de ese vaso venenoso, que serás de ti mismo el homicida. Tanto viene el deleite areducirme, que ya casi no puedo resistirme un volcán del amor mi pecho siente, y aunque más le resiste mi despego temo que me consuma, y me reviente, que aprieta con voraz desasosiego: y estoy para el desliz menos pendiente, que Absalón de sus rizos, de este fuego. No temas aunque pendes tan de un hilo pues tienes Desengaño que es tu asilo, ni extrañes la batalla ni el debate, que es la vida del hombre una milicia: resiste con esfuerzo ese combate, que con tanta violencia te desquicia pues bien sabes que premio de quilate, quien firme no resiste desperdicia, y en fin contra el deleite considera lo que dibuja aquesta Calavera. La vida te dibuja transitoria, y que esto es fin de todo te lo advierte. Ya no espero de aquí lograr victoria, que sacó Desengaño una arma fuerte. Despierta pues Rosauro la memoria al retrato, o dibujo de la muerte, y que se estime ten por cosa rara gusto de cuerpo que en aquesto para. Si ha de ser de gusanos alimento, y a ceniza mi cuerpo reducido, como a morir no vivo más atento, y de humanas delicias no me olvido? Como ahora se ofrece al pensamiento uno de la torpeza conducido? Será porque morir siendo infalible aún no se considera por posible. No piensa el Alma en esta desnudez, cuando al gusto mundano gusto nombra no piensa que en aquesta mendigüez para tanta riqueza que le asombra, no previene en lo bello esta hediondez, ni piensa que es la vida como sombra, o cuán ciega está el Alma, loca, y necia, que verdades tan ciertas menosprecia. Abate del deleite la bandera, Alma por ti repara, ten gobierno, no ves que a deleirosa primavera se sigue este desnudo, y triste invierno? Arroja la Lujuria, salga fuera no la sigas que es senda del infierno: y llora que en el mundo menos mueve un gusto eterno que un deleite breve. Responde Calávera, pues pregunto, que sientes del deleite que aca hechiza, que sientes de los vicios a este punto? Si en el Cielo tu dicha te eterniza, pena, y dolor dirás que es todo junto, cuanto bien el mundano solemniza, y si acaso en las llamas te abrasares, dirás que humanos gustos son pesares. En fin sale Rosauro victorioso contra todo el poder de mi combate, Pero como a mi impulso belicoso es posible resista, y desbarate? Dónde asiste mi brazo poderoso, nada puede el vigor de tu debate. A vengar salid vicios esta injuria, que vencieron la fuerza de mi furia. Sin que faltes Rosauro a tu pureza, ni al místico escuadrón en que te alistas lo próspero procura de riqueza. ien de la pobreza que desistas, pues por ella se ve tanta flaqueza. Sin razón con riqueza te malquistas, que es pobreza del hombre un enemigo, y así todos la tienen por castigo. Tentación de ser rico se me ofrece. Desprecia la riqueza porque es raro el hombre rico, que en virtud florece. No podrás siendo rico ser amparo del mendigo, y del pobre que perece? No dudo que eso es bueno, mas reparo el que a muchos astuta la Avaricia, con pretextos tan justos acaricia. Si dejas la riqueza por ser mala de imprudente, y de necio no te excuso. Ella siempre por buena se señala, porque siempre lo malo está en el uso. Es verdad, pero siempre se resvala, que es difícil tenerla sin abuso: y será privilegio de portentó no tener donde el oro el pensamiento. Del Cielo la riqueza a muchos priva, pues tiene salvación dificultosa, el que de ella se prenda, o se captiva. No júzguez que es Rosauro fácil cosa; hacer que no te pueda ser nociva. Advierte que si pica es ponzoñosa Sierpe, que al corazón luego se allega, y que en fin como es humo siempre ciega en el retrato pon tus atenciones, y sabrás impedir ese deseo: pues no hacer los de Egipto opocisiones al sulir con la hacienda el Pueso Hebreo, que pudo merecer estimaciones ha sido porque estaban en empleo de enterrar primogenitos difuntos: lamentables, y míseros trasumptos. Los ojos que miraren a los muertos, no dudo que riquezas desestiman, Ya sufro al Desengaño desconciertos, que toda mi arrogancia desaniman. Aquí si que se ven los desaciertos de los que con afán el oro estiman: del mundo aquí se ven las falsedades, y como es vanidad de vanidades. Es dable que a esta vista no se rompa en desprecio más grave, y más profundo con toda la grandeza fausto, y pompa, que con tanta ceguera ofrece el mudo? Es dable que este acuerdo se corrompa con breve posesión de un bien imundo? Mas hay que no hace el hombre este reflejo, porque bien no se mira en este espejo. Costumbre era entre Griegos muy loable que acompañando al Rey que se eligía un plato de estos huesos formidable, le presentase un hombre de osadia; porque viese que el cetro no es estable. Y también este plato se ponía en convites de Egipcios ostentosos, porque siempre viviesen temerosos. Los Bragmanes filósofos abrieron a la entrada en sus casas sepultura, y otros muchos gentiles que tuvieron las glorias de este mundo por locura, con efigies de muerte se acogieron, haciendo de este mundo tal censura, que por vasos como este unos bebían, otros en los sepulcros se dormían. Oh cuanta confusión, y pesadumbre, es ver estos que el mundo despreciaban de la se no teniendo, ni vislumbre, sino en ver que los bienes se dejaban, y que el hombre es mortal, y podredumbre! Es dable que estas cosas no recaban, y que tan poco atento me las miro, que afectos de riqueza me hacen tiro! Vencida está mi fortaleza, y zaña en este batallón, y fuerte empeño. Hola vicios salid a la campaña a hacer de estas afrentas desempeño. De Avaricia, y Lujuria la guadaña, venciste con aplauso no pequeño, mas no es bien que por raro se señale, que siempre victorioso un fancto sale. Que te tengas por justo muy bien cuadra, pues en la mar del mundo riges fuerte en todos tus sentidos una escuadra, que vence los cosarios de la muerte. Él seso la soberbia te taladra si los triunfos te apropias de tu suerte. Pues rendidos los vicios se deponen será bien que mis glorias no blasonen? La vana gloria aparta que te quema, porque es de las virtudes fuego lento, y será gran dolor, y pena extrema, que por solo lo que es un poco viento, quieras perder del triunfo la diadema. No presumas, y ten por fundamento, que hombre bueno de sí no se percive, porque es de Dios lo bueno que recibe. No podrás como justo imaginarte si solo un justo sabe resistirse? No pienses que han tus obras de salvarte, si a ti las buenas no han de atribuirse? Juzgaré que en mis obras tengo parte pues por ellas el premio ha de medirse? Rosauro en esa parte bien ajusto, que puedes presumir el que eres justo. Aunque el justo en sus obras parte tiene por la piedad de Dios que es soberana, que de si no presuma se previene, porque toda esa parte de Dios mana. Pues en cuanto de bueno se encadene eslabones no forja fuerza humana: para lo malo solo ella se admite, que eso Dios no lo quiere, lo permite. Seguro para el Cielo más camina el pecador que tal se reconoce, que el justo que por justo se imagina, y así flor de virtud por que se goce tenerla es menester sin esta espina, pues siempre es de temer, que se destroce la torre de virtud más elevada, si sobre la humildad no está fundada. Conociose por justo el Fariseo siendo justo, y por eso se ha perdido, juzgose el Publicano sin rodeo por malo, siendo malo, y fue escogido: y si aquel ha perdido su trofeo, siendo así que verdad ha presumido temer puedes sin duda malograrte, si por ti solo llegas a ensalzarte. Un vano pensamiento sobre nada ya sagaz la soberbia me ofrecía. Y no en vano lo ofrezco que a mi espada no hay brazo que se oponga, ni osadía. Darás a su despeño sofrenada, si solo la humildad tienes por guía, que siempre a la Soberbia la despeña como en ese retrato se te enseña. No lo dudo, pues no ignoro, otros al querer cocerlos, que Dios queriendo hacer sabio al Profeta leremías, su providencia ha trazado fuese a casa de un ollero, donde vio, que de un vil barro, que sobre una rueda puso, formaba distintos vasos ocupando todo el día en este humilde trabajo, Y vio que unos se quebraban antes de estar acabados, otros al querer sacarlos, y que si algunos duraban siendo Barro, vio que al cabo con una ocasión ligera, se habían de hacer pedazos. Y sientonces Dios le dijo, amante piadoso, y blando ahí mis palabras oirás no será muy cierto, y claro, que en memorias de la muerte la mejor doctrina hallamos? Así me enseña este espejo, que es loco, ciego, insensato quien a vista de esta nada quiere presumir ser algo. Mas quien se atreve sabiendo que está un Profeta clamando, que nuestras justicias son cómo asquerosos arapos? Quién? El que a la vana gloria rinde los afectos grato, aquel que aspira a Gigante desconociéndose enano: y en fin aquel que no mira, que es este su fiel retrato, porque aquí se desvanece todo pensamiento vano, toda loca presunción, todo fantástico aplauso, toda estimación mundana, toda gloria, y gusto humano. De este soberbio combare, por tuyo el victor aclamo. Ya puedes bien blasonar, que sabes rendir mi brazo. Solo la gracia Divina es quien vence tus contrarios. Verdad es que solo un hombre es capaz de obrar lo malo. Estás de la perfección en el más supremo, grado, que la perfección más, alta es aniquilarse tanto. Pues tienes libre albedrío nace el obrar de tu mano. Con todo para lo bueno solo es cierto cooperamos. Y al que cóopera con Dios no lo llamaremos Sancto? No te ciegues que para eso, auxilios son necesarios, y vuelve a mirarte atento en ese espejo Rosauro, pues te arrojó la Soberbia el más venenoso dardo. Y mira que te prevengo, V que son tales sus engaños, que del vencimiento forma nuevas flechas, nuevos arcos. Que me dices Calabera de mi pensamiento insano? No me respondes, qué dices? Pero para que así clamo si en lo que me representas estás vivamente hablando? Tú si que me acuerdas bien del ser que fui fabricado, siendo la causa motiba, en que todos bien logramos un propio conocimiento, que es el fundamento llano, en que funda la virtud los redificios más altos: y tanto que solo en el tiene seguro, su estado. Formó Dios al primer hombre en el Damasceno Campo, trasladole al Paraiso, y apenas habiendo entrado, cuando siendo dueño de él lleno de gustos tan varios en lo vario de bellezas de frutos, flores, y ramos, de brutos, aves, y peces, por desvanecido acaso faltó en el conocimiento del ser do que fue sacado, y olvidado de sí mismo y de tanto dominio hufano, dando a cada cosa nombre para si no lo ha tomado, que es Adan nombre común en opinión de dos Sanctos. Y quien de sí se olvidó no es maravilla ni espanto, que al mismo Dios ofendiese porque siempre de ordinario de no conocerse así suele nacer el pecado. Así en pena luego al punto fue del lardín desterrado al mismo campo, porque en el mismo cultibando tuviese siempre a sus ojos el ser de que fue formado. Oh que necio es quien aparta la vista de aqueste casco, que en la rueda de esta vida salió de un vaso quebrado. Este es el escudo fuerte, conque mejor nos armamos contra altivez, y riqueza, gusto, y deleite profano. Este el cimento más firme de los místicos palacios y este el seguro camino, sin tropiezos, ni embarazos. Vencidos en fin salimos. Pues Soberbia que aguardamos; Oh pese a todo mi orgullo. Oh pese a todo mi engaño. Para que el reloj de vida tenga el hombre concertado ponga por despertador aquella pesa de barro, y verá como resiste con valor que será pasmo la tentación, y combate de nuestro mayor contrario. Tubimos una porfía, y bien que la dispuramos, que el envidioso es peor, que el cudicioso más malo. Unos así lo afirmaban, pero otros me lo negaron. Tú dime ahora que sientes, pues tienes ingenio raro. Esplicáreme pues gustas con un cuento sazonado: ofreció un Príncipe grande hacer mercedes, acaso por ser curioso; a dos que eran cada cual en sumo grado envidioso el uno, el otro codicioso, con tal pacto que el segundo que pidiese llébase premio doblado, conforme a lo que el primero pretendiese: en este caso sobre pedir el segundo, fuertes coloquios formaron, pero como el envidioso ser segundo no ha logrado pide que un ojo le saquen, conque un ojo le sacaron y después al codicioso se los sacaron entrambos. Haste explicado muy bien. Así Lira se ha explicado, que aunque Júguete tal vez sé citar Authores sabios. Llora hombre que con lúguete . Te conoce por bellaco, ciego entretienes los años, porque lúguete es achaque, que terminar suele en llanto. Quién eres pícara voz, que con eco tan osado de Júguete hablas tan mal, porque aborresca su trato? Soy del desengaño el eco, que te aviso del encanto, de que siempre hace luguete el tiempo breve, el fin largo. Porque esté cercano el fin, y es el tiempo breve estamos obligados a dejar el gusto de bien gozarlo? No es mejor que en breve tiempo gocemos fiestas, y aplausos, que hace menos mal lo breve el festin gusto, y regalo? No digas más que es dislate responder a un eco vago, y cuando en eso parece, que algún crédito le damos. Tienes razón. Pues tratemos de quenos entretengamos. Templa la guitarra, y canta. Escucha, y verás encantos. Deja el sonoro instrumento, que tengo que hablar un rato con Floro. Qué es lo que quieres? Déjanos hombre, o mal trasto. Escucha Floro te ruego, que pues de corazón te amo no diré cosa que ofenda. y sabe que siempre vienes con un sermón estudiado: si lo has escrito es mejor nos dejes el cartapacio, que nosotros le leeremos, porque excuses el cansancio de ponderarlo, y decirlo, y a nosotros de matarnos. Que si le estimas, porque te costase algún trabajo lo volveremos, sin dar la vista de él, ni traslado. Escucha atento. No quiero. Atiende. Estás porfiado. He de estar hasta que escuches. Escucha pues. Por ti lo hago. Cuantos por lúguete escuchan cosas Divinas hay cuantos! Pero no importa que a veces no hay burlas con desengaños. . El Eclesiástico dice, que jamás hará pecado, quien se acuerda de la muerte. Luego no hay freno, o reparo más fuerte contra la culpa; que este recuerdo sagrado. Y aquel que no refrenaré su vivir desenfrenado con esta memoria tiene de su perdición presagio: que no hay dureza de pecho. Contra golpe tan pesado. Reducir Moises no pudo Faraón, ni sus vasallos con las más penosas plagas: pero viendo aquel estrago, en todos los mayorasgos, no perdonando al del Rey, ni al del humilde vasallo tanto espanto concibieron, que llenos de sobresaltos concedieron luego todos libertad a sus esclavos. hizo lo que no acabaron aquel horror de tinieblas, en que estaban sepultados: la tempestad de granizos, moscas, mosquitos, y rayos, sangre, langostas, y ranas, conque fueron molestados. Mira pues que es triste cosa, que hiciese la muerte blando el pecho de un Faraón, y que a tu pecho cristiano no pueda tanto ablandarle! En fin te aviso y declaro, que el Espejo de la Muerte es la vida, así cuidado. Escuchen los valentones, los que se precian de guapos, una jácara no vista de los ciegos que ay hogaño. Qué modo es ese luguete, que gracia, o desacato? Escuchen si saber quieren, la jácara de más garbo, que tienen Damas de aldea donde no hay emballenados. Porque tanto me embarazas, di necio, di mentecato? Siempre embarazo al que es bueno, y al malo desembarazo. que un Ángel hizo una noche . Oh desengaño es posible, que no pueda más tu mano? Ven que no es bien que tu fuerza no saque de Floro lauro. Con el canto no prosigues? Prosigamos con el canto. Que ver cercana a la muerte . Advierte Floro, y repara, que el Desengaño alentado, sale a privarte del gusto, que libre estás hoy gozando. Vendrá como tierno amante tiernamente sollozando, y así no le escuches, huye, que de experiencia he notado, que son sus lágrimas fuego en el pecho más helado. En qué ocupas Floro el tiempo? La curiosidad le alabo. No te acuerdas Floro amigo de la palabra que has dado? No me acuerco. Pues escucha, que tengo de Dios lo hidalgo en hacer recuerdo al hombre de lo que importa a su estado y las palabras, que da. Pues prédicas ya no aguardo. Eso es hombre resuelto. Eso es ser hombre obstinado. Qué es esto mi Dios, que así usais de piedad tan franco con el hombre, que no sabe, si no solo ser ingrato? Él es villano, y se olvida de su obligación, vos manso, y tan apacible amante, que se la acordáis. Oh cuanto debe serviros el hombre, oh cuánto debe estimaros! Olvidó Nabuco el sueño de la estatua en que avisado fue, que eran todos mortales y que aún el más encumbrado tiene de barro los pies, rindiendo al golpe más flaco de una china su soberbia, su altivez, su pompa, y fausto. Pero el Profeta Daniel de orden Suprema esforzado se lo acordó, y declaró virídicamente claro. Y a su Pueblo Dios después de haber el lordan pasado mandó luego levantase padrones, y fabricados de piedra, y cal en memoria del favor con que ha triunfado, y las promesas que ha hecho de servirlo, y adorarlo. En el capítulo veinte y seis ha Israel profesado de no servir a otro Dios, mas que solo al que adoramos: y luego en el veinte y siete de sus piedades usando mando levantar padrones que fuesen eterno amparo contra el olvido, que es causa de tantos, y graves daños: y al veinte y nueve repite las promesas, y los pactos. Oh inconstancia de los hombres cual es, pues fue necesario, que tan repetidas veces los fuese Dios avisando, y que aún esté repitiendo ya por ministros sagrados, ya por las inspiraciones, por desgracias, o milagros lo mismo, que nos conviene, y a que estamos obligados. Él no pensar en la muerte es la causa; así borrarnos esta memoria procura nuestro más fuerte contrario, que adivinando los bienes de este pensamiento lancto, desde el principio del mundo dijo a nuestros Padres falso, que era esta vida immortal, conque fueron engañados. Así hombres no de la muerte estemos más olvidados, y aquel engaño tan ciego neguemos, y respondamos que somos polvo, y ceniza, y alimento de gusanos, y reparemos por fin que vida es la que pasamos, porque Espejo de la Muerte es la vida. Así cuidado. El invierno se pasó de miserias, y trabajos: Esposa ven a gozar del deleitoso verano. Sube Esposa a coronarte, que es premio proporcionado, lleguen haberse ensalzados. Pues goza Rosauro eterno de sus virtudes el lauro, victoria contra los vicios, viva yo muera el engaño. irrró Pues ya que el Desengaño hoy victorioso aplaude las glorias del Laurel, que por seguirle ciño tan triunfante Escuchad viadores de ese mísero valle, de la Ciudad de Dios imensas, y gloriosas Majestades. Bien sé que es imposible, que alguno la retrate, aunque dicen que de ella algunos ya dijero cosas grandes. Haré solo bosquejo si puede ejecutarse, que es superior sublime, y me temo que deje bosquejarse. Sus muros son rubies, perlas, y diamantes, y mejor que el de Arabia, el oro trasparente de sus calles. Por doce puertas se entra, que son tan admirables, que es cada una una piedra, que excede al sol en luces, y quilates. Los Ángeles asisten en ellas vigilantes ya por guardas, o ya (rens que humildes abatimientos a dar la en hora buena a los que entra Por medio corre un río, que en líquidos raudales ofrece a los deseos, licores, y dulzuras como a mares, A su margen coronan de amenidad notable los árboles con frutas, que ofrecen a la vida eternidades, Entonan en sus ramas, acordes, y suaves, las aves tan sonoras, que más parecen Ángeles las aves. Mas que digo hablaré con mil impropiedades, (se? que en cosa inacesible, quien puede estar esento de no errar- O porque no se alcanzan, metaforas, y frases, que en buena alegoría, aún los rasgos delinien de un realce. O porque un sumo gozo, no bien deje explicarse, o porque aunque se explique no se entienden acá divinidades. En esta pues Ciudad, es donde el Señor hace Teatro de grandezas, y suma ostentación de sus piedades. Allá se gozan bienes, con privación de males, y ven los pensamientos el más cumplido lleno a sus alcances. Allá se goza el centro a las felicidades, y pues allá las dichas, ni por acaso pueden ser instables, Allá todos son Reyes con gusto, y sin azares, donde no pesa el cetro, aunque al peso se da de los pesares. Allá se ve Corona, que se conserva en paces, y sin temer discordias, aunque siempre la viven tantos grandes. Amor allá nos une haciendo caso dable, que donde la fe falta, se logre permanentes amistades. Y en fin allá le premian todas penalidades, que los hombres acá estimarlas por dicha nunca saben. Danse gustos eternos, por penas de un instante: hombre para este trueque la ambición, y codicia nunca falte. No le desprecies hombre, repara, o tu viandante, que ganas en el trueque, lo que precio infinito siempre vale. Sigue del Desengaño la senda, y las verdades para que también puedas de laureles de gloria coronarte. Ay infeliz de mí, Ay de mí miserable, que me quema, me abrasa la llama más voraz, y penetrante. Este es Floro que triste de los abismos sale publicando en su mal los triunfos, y victorias de mi parte. Ay infeliz de mí, ay de mi miserable, que soy de los que habitan el centro de las penas, y los males. Aquí un fuego me abrasa, que es fuego intolerable, fuego que no consume, (me. y quemando no acaba de quemar- Con este voraz fuego, no hay fuego semejante, porque es su ardor horrible, y no lucen sus llamas siendo grandes. no lucen, que si luz alguna vez esparcen, es para ver horrores, que entre sombras asombran formidables. Es fuego tan voraz, que en él las almas arden, y sin que sitio ocupen; las penetra su llama inejorable. De tanto fuego al hielo, aquí suele pasarse, sin que en esta mudanza (que. la pena alivie, ni el tormento apla- Aquí sin morir mueren cuantos conmigo yacen o mal haya la muerte, que a tal vida no deja que se acabe. Todos la muerte vuscan, y no la alcanza nadie, porque como es eterna a ninguno es posible que la alcance. Así bien dijo lob, que deja registrarse aquí solo su sombra, (jarse que empieza en cada horror a dibu- Aquí siempre se llora, sin que al llanto se exalen las lágrimas, porque entonces no pudiera eternizarme. Aquí porque los ojos miraron declenables, veo horroras nieblas, por señas de que fueron ceguedades Las tinieblas de Egipto fueron sombra, no imagen de las que aquí padezco, y bien así no llegan a explicarse. Dulzuras del deleite, esta amargura traen: cumplir antojos feos aborta en estas penas infernales De la usura, y codicia, estas miserias nacen, y este vil captiverio, de que jamás se espera algún rescate Aquí la vanidad se premia con ultrajes porque sin duda alguna siempre es la vanidad acción infame Aquí palabras torpes, y lascivos cantares. se vuelven en canciones de gritos, y blasfemias incesables. Aquí las maldiciones no cesan un instante, por eso el que maldice, vive como llegando a condenarse La lengua despedazo sin que lengua me falte para decir blasfemias, que solo en mayor pena me recaen. Aquí la golosina, si no se satisface, se paga por lo menos con hambre mortal, y sed insaciable. Mas hay triste de mí, para que es alargarme en numerar rigores, que por tantos no pueden numerarse? Basta decir que vivo el centro de los males, negado a todo bien, porque más atormente el desearle. Basta decir la pena, que más a todos pasme, que es de no ver a Dios, (ve. porque es entre las penas la más gra Esta se manifiesta al que considerare (de. falta del bien mayor, que es la pena mayor, y el mal más gran O si a mi desengaño no le despreciara antes como no padeciera este mal que padezco irremediable. Esto de que no quise del bien aprovecharme, es gusano roedor, que todo me carcome, y me deshace. Así los que vivís el peligroso valle, (des. abrid al Desengaño los ojos, que os previene estas verda- Y escarmentad en mí; que es acierto, mortales, (ces. de los lances ajenos prevenir el acierto en propios lan- Que yo por mi desgracia ya vuelvo a sepultarme al centro de la muerte a vivir muerto por eternidades. El Author con esta idea, como en Espejo apercive, que uno muere como vive, y que vence el que pelea. Con ejemplos el que lea, esto notado hallara, mas si crédito no da alguno a tanta evidencia no saco más consecuencia, sino que allá lo verá. Por fin ilustre Senado invoco vuestro favor, para que logre el Author perdón en lo que ha faltado, El victor solo he pensado, lo darán por mi sainete, y no es razón de bonete porque es muy puesto en razón donde hay tanto lugueton, que digan victor luguete.