Texto digital de Los enredos del Diablo
Metadatos de la obra
- Atribución tradicional
- Matías de los Reyes
- Atribución estilometría
- Matías de los Reyes Segura
- Género
- Comedia
- Procedencia
- El texto procede de la transcripción automática de un impreso.
Aviso
Puede incluir errores u omisiones. Si dispones de una edición mejor, te agradecemos que contactes con nosotros para incorporar actualizaciones.
Licencia
Cita sugerida
Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los enredos del Diablo. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/enredos-del-diablo-los.

LOS ENREDOS DEL DIABLO
JORNADA PRIMERA
o de tado S vin a̱ La Diosa bella y rindamos gracias, o que de espigas ruvias acolma las parvas. Argentea hermosa, Lucina, Diana, Trebia, Cintia, Bellaotoco veloz Atalanta. Demuestra humildad recibe en tus atas nuestros doves pobres, ricés de esperanzas. Que bien conocenos OReyaa sobesada que de ti resulta aquesta abundancia. Y como de Céreo en colmadas parbas hemos visto el fruto que se te consagra. Veamos de Vaco abundancia tanta, que para hospedarle falten las tinajas. Que si así nos regalas, la vida es corta, tuyas son las almas. Cese la alegre canción, y humillados a la Diosa, prestad suma devoción, en tanto que en religiosa forma hago la oblación. Hécate santa y divina, tu oído piadoso inclina a mi petición devota, ya que en parte tan remota te adora esta gente indigna. Dales abundante el fruto en las mieses y ganados, pues siguiendo tu instituto, del colmo de sus cuidados te ofrecen siempre el tributo. Admíteles la oblación que con toda religión te ofrecen, en recompensa, así por edad inmensa goces de tu Endimión. Mas o notable protento! Cintiz, aquesta novedad es por aborrecimiento de la himisde cantidad de su corto ofrecimiento. Volved a vuestro lugar, si os permitís levantar de mivistro tan indigno: caso extraño y peregrino. no os satisface este altar? Vanamente en esta parte procuras mi honor Tímolo, comienza a desengañarte, que a resistir un Dios solo no importa el valor de Marte. Enemigo contra vos? o suceso incompatible, y nunca oído entre nos! que supuesto hay tan terrible que se oponga contra un Dios? Si puede humana defensa ser a Dioses favorable, (no de otro Dios en ofensa) a agravio tan formidable ofrezco venganza inmensa. Isleños cese el temor, que en este tiempo, mejor es mostrar pecho constante, pues será bien importante en daño tan superior. Si en ocasión tan urgente desfallece el más valiente; en que mejor ocasión podrá ganar opinión vuestro valor excelento? No lloráis ver profanado el volocausto y altar a Hécate consagrado? no teméis en su lugar (ver otro Dios colocado? quien podréis ocurrir con vuestras necesidades? que Dios sabréis elegir, en quien tantas calidades juntas puedan concurrir? Que Dios de los superiores desde sus circunferencias envía bienes mayores mediante sus influencias a los cuerpos inferiores? yo es ella quien fertiliza con su provida humidad cuanto Apolo esteriliza con la adusta sequedad de su flecha arrojadiza? qui pudiera añadiros de sus partes mucha copia: pero para persuadiros, baste ser causa tan propia la que obliga a preveniros. ves cuando en resolución no os incitara el cuidado de amparar la Religión, cada cual queda obligado al de su conservación. a defensa se prevenga, y conozca el mismo cielo cuando a oponer se nos venga, que hay valor acá en el suelo que agravios de Dioses venga. Nada de esto dificulto, si vuestro valor consulto. Quiérolos así obligar, . que perderé el pie de altar, si la Diosa pierde el culto. Puesto que sois el espejo Tímolo de nuestro isleño, por Sacerdote, y por viejo, es muy justo que seáis dueño ahora en nuestro consejo Todos siguen lo que digo, y en nombre de todos digo, que para tan alta empresa, donde tanto se interesa, nuestras personas obligo. Estimo el ofrecimiento, y la Diosa estimarale, conocido vuestro intento, que es la juya que más vale, cuando es de lisonja exenro. En ejecución pondré, con acuerdo que le importe; y porque en decoro esté como conviene, a la Corte a la Diosa llevaré. Cómo podrá con su ausencia estu tierra consolarse? No falta su providencia a quien quiere aprovecharse de su divina clemencia. Aqueste intento inferi de aquel oráculo ambiguo que en su voz divina oí, estilo y lenguaje antiguo, solo reservado a mí. Totad vuestros instrumentos, y con funebres acentos cantad himnos a la Diosa. En empresa tan piadosa logre el cielo tus intentos. Ásperos montes de Lencia despoblados y silbestres, llorad la ausencia de Cintia, y pedilde que no os deje. Y si de vuestros pecados el exceso lo impidiere, vuestros árboles y plantas de sentimiento se sequen. No dore ya vuestras cumbros Apolo pues ya no tiene su hermana altar en vosotros, a donde la reverencien. todo finalmente, (gre. pues que Cintia nos deja, no se ale- d Lo que estimo esta ocasión quisiera signifícaros, a no temer enfadaros con larga exageración. Que me ha concedido el cielo un punto en qué os hable y vea? ni más el alma desea, ni hay mayor dicha en el suelo. Sola a mi dicha atribuyo el bien que gozando estoy; y si gloria en verme os doy, viéndoos me la restituyo. En fin me amáis? Que os adoro. Eso es cierto? Es caso llano. Quién lo asegura? Esta mano. Sabéis qué es fe? No lo ignoro. Según eso, mi esperanza puerto dichoso tómo? Así nunca tema yo en vuestra afición mudanza. Porque a divertir acierte vuestra duda en lo que digo; si miento, el mayor amigo. a traición me dé la muerte. Córame en aquesta solva un ieon un oso, vn tigre, entre sus garras peligre, y muerto a esos ojos vuelva. Y vea, en resolución, que otro estimáis, y no a mí; que si esto sucede así será mayor maldición. Satislecha en parte quedo, y para que lo quedéis, el juramento que hacéis hago, si ya no le excedo. Tan sumo bien merecí? oh bien lograda afición! Llegó mi satisfacción al cúmulo que temí. Que este es causa de mis celos! que por el de mí se esquive! que muera yo, en quién el vive? como lo permito cielos? A nuestra gente sigamos, que nos deja muy atrás. Cuándo nos veremos más? Mañana aquí. Vamos. Vamos. Vive Júpiter Augusto que no has de gozarle ingrata, y pues tu desdén me mata, que he de matarte tu gusto. Tengo menor calidad? no es la mía más al doble? Hay en Leucia otro más noble, ni de más autoridad? Si es porque de galán pica, no se aplica mi valor a su afeminado humor, porque al de varón se aplica. A regir bastón undoso mibrazo está enercitado, y no al melindre afectado. que le hace menos honroso. las que me detiene cielos? y juntos los dejo ir? por Apolo que han de hundir aquestas islas mis celos. . Al arma, al arma, fuego, guerra, guerra, Alecto, Tesiphont, Mejera, ayuda, La caterva infernal, que el Orco encierra, A dar favor a mi desdicha acuda: Ya se conjura contra mí la tierra, Ya de valor el cielo me desnuda, Pues mediante una humilde mujer flaca A Hécate de Lencia arroja y saca. Del que causa mi afrenta desespero! Para que quiero cetro ni corona: No quiero Reino, fuego eterno quiero, Pues el sejo femíneo me abandona: No basto, que la silla que no espero Redimiese de Cristo la persona, Sano que ahora, por hacerme daño, De una mujer se valga? Caso extraño; Ser, quien se vido en la dorada cumbre Del Testamento en el excelso monte, Y ser por excelencia, el que la lumbre Trae delante de Apolo al Horizonte: Ser, quien tiene en eterna pesadumbre Cuantos fleta la barca de Caronte, De qué me importa? si al que me contrasta Para hacerlo una mujer le basta! Ha cierta por mi daño astrología! Nunca signos, ni estrellas consultara, Que anunciaron la infausta profecía, Que a los infiernos les saldrá tan cara: Muerte predicen a la idolatria En Leucia isla remota; suerte avara! Cualquiera bien del hombre me fastidia, Rabio de celos, muérome de invidia. Bien puede el cielo, por hacerme injuria, Criar monstruos a este semejantes; Pero bien se le acuerda, que mi furia En Plegra indujo contra el gigantes: Ánimo pues, cobarde infernal curia, Que aquí son vuestros bríos importantes, No permitáis que pierda tanto isleño, De quien por justo título soy dueño. Aquí ministros del eterno fuego, Habitadores del confuso abismo, Que ya en el vuestro mi poder delego Contra un nuevo ministro del bautismo: De esta victoria pende mi sosiego, (Si ya el sosiego en mí no es barbarismo) Armas, furias, ministros, diablos, guerra, Que el paso Cristo a mis intentos cierra. e Mas que fiesta hace el infierno, cuando con mayor rigor crece mi dolor eternor Dame tus manos Señor, Rey del oscuro gobierno. No por infame soborno, sino por justo retorno del cargo a que me levantas, con seiscientas mil y tantas almas a tu Corte torno. Traigo soberbios altivos, presuntuosos parones, tanto a la humildad esquivos, que en sus afectos y acciones fueron tus retratos vivos. otros que sus cofres daban, lo que a sus cuerpos quitaban. @ Biblioteca ción asmo que sus vidas, tiranizando, cuyos frutos disipando sus herederos quedaban. otros que al lascivo ardor, (de que a penas nadie escapa, dieron su tiempo mejor, que por darle honesta capa le han puesto nombre de amo El iracundo escuadrón que en Polo opuesto al perdo viven, clima de la injuria, se sigue al de la lujuria, que compatriotas son. otros, (y estos son más viles,) a quien el ajeno aumento puso en discursos sutiles, que les basta por tormento, cuando no los aviquiles. as estos viene a ocupar puesto en el sexto lugar de Epicuro la manada, que a la Gula nordinada, hizo de su vientre altar. os pecados de omisión, de quien nació la pobreza, son la séptima legión, que la pobreza y pereza hermanas de un parto son. omo te relataré las muchas almas que cobras, cuyo caudal era Fe; mas como fue Fe sin obras, en ellos Fe muerta fue. mi relación aumento con más de diez veces ciento almas, que a verte bajaron, que en propósitos libraron su tardo arrepentimiento. raigo gran suma, señor, de mal regidos jueces, que sin Dios, sin ley, ni honor, se sujetaron mil veces al miedo, interes, y amor. adres te ofrezco livianas, que a sus hijas permitieron conversación y ventanas, de cuya ocasión nacieron desenvolturas tempranas. ero en vano solicito de este número precito las especies exponer supuesto que vendrá a ser proceder en infinito. El triunfo he visto Asmodeo, y entre tan suma caterva sola una mujer no veo. que ya en mi desdicha acerva fuera el más dichoso empleo. Es la que el difunto hermano vivo en Betania cobró? o la que con pecho ufano de los dos viejos triunfó, frustrando su intento vano? O la que en Egipto has visto, que sin provecho conquisto? o la que arrojó en un pozo junto a Samaria tu gozo dando de beber a Cristo? Ninguna de aquesas es, puesto que cualquiera de ellas me tiene donde me ves, siendo quien nuves y estrellas olló un tiempo con sus pies. Mi grave enemiga es Sila, está mi estado aniquila, esta causa mi disgusto, ya la nave de mi gusto es infortunada Scila. Esa tu pecho atormenta? declara el sitio y lugar que tu enemigo aposenta, porque el volverte a vengar quiero tomar por mi cuenta. Dímelo, que rabia mucha dentro de mi pecho lucha, acaba de declararte, que si el cielo es, mi estandarte fijaré en el; dilo. Escucha. Allí donde más violento el mundante Boristenes las Hilispónticas aguas para su paso divide. Hay una isla fragosa, a quien el nombre dio Aquiles, en cambio de haberle dado túmulo, en que muerto vive. Lencia la llaman también, y dicen que por Leúcipe su primero poblador, (mas no con verdad lo dicen.) Gente la habita, a quien dan para que se vistan, tigres pieles, y los alcornoques toscas posadas, y humildes. De la tierra, la aspereza es tanta, que no permite mas de una ciudad pequeña en quien sus Reyes asisten. Allí con más policia se gobiernan (si decirse podrá república aquella que las letras no cultiven.) Aquí nacio esta mujer de la familia y estirpe Real, pues que su corona tiene su blasón por timbre. Su padre es el Capitán genetal, llámase Gijes, que de la tierra, y del mar el cetroy tridente rige. Audando una vez en corso, hallo un derrotado esquise, y en él sola una mujer sino muerta, de ello a pique. Su historia no hace a mi caso, (si ya pudiera escrebirse sobre ella un alto volumen:) pero bastará decirte. Que era Cristiana, y de sangre noble más el amor libre su libertad hizo esclava entre remotos Caribes. Recogiola en su canoa Sibliote a Naciona el valeroso Cacique, de la abundancia obligado de sollozos mujeriles. Llévola a Leucia, y hallando sus acciones compatibles a mayor educación, la de Sila le dirige. En quien como en blanda cera en breve tiempo le imprime el carácter de la Fe, que gozosa ella recibe. Llegó a la edad en que otras marido a sus padres piden, en la cual repudió ella cuantos los suyos le eligen. Propusiéronle un varón noble, en el nombre Aristide y en fin por obedecer. forzada hubo de admitirle. Yo que desde el nacimiento de aqueste monstruo invencil hallé que nacia el daño que ya mis Reinos aflige. Quise causarle la muerte, y aunque mil veces lo quise, todas la divina mano mis intentos contradice. últimamente, la noche que en Himíneo apacible Aristides esperaba de sus deseos los fines. Al campo de esta batalla en forma humana fíngime, para con este embeleco honra y gusto divertirles. Retírose ella primero a su oración, en que pide a Dios su castidad guarde, y de esta ocasión la libre. yó su oración entonces, y de mis trazas sutiles sacó la divina mano la defensa que le pide. orque entrándose a costar su esposo, creer le hice que su mujer no era casta, excediendo a la de Ulijes. ingra que la abrazaba, cuando el agravio insufrible pretendió cobrar en mí el no agraviado infelice. Arrojome una estocada, y al punto desparecime, dejándole entre las manos el manto, por persuadirle. Alborotose la casa a las quejas que repite, y en diversas opiniones la familia se divide. Unos culpan su inocencia, otros sospechas comprimen, que no faltan Danieles que Susanas acrediten. Aquestos prevalecieron, pidiendo que se fulmine proceso, creyendo así hacer ninguno su crimen. Mirando pues los indicios, queces de pasión libres, que lo fueron sangre y manto, y que ella no contradice. La condenaron por ley, que manda a la que delinque en tal crimen, despeñarla de una roca inaccesible. Una para aqueste caso ordinariamente eligen en la parte más remota de la isla, entre unas sirtes. Ejecutada esta ley en ella (caso indecible) echada de lo más alto, Dios la muerte la redime. Que abrazada de una imagen de la que pariendo virgen, lo quedó, dlesa bajó en hombros de Serafines. Aa que está en aquella parte desde la edad de los quince años, a los veunte y dos, con traba; os insufribles. Sol, frío, sed, y causancio, y tentaciones terribles, como si un Antonio fuera, o otro Pablo, las resiste. Qué figuras no he tomado? que martirios no le hicer que memorias no le truje, que no me las facilito? He alcanzado finalmente, que está ha de ser el origen por quien a Lencia y su isla la Fe se le comunique. Siento ver la idolatria desterrada, y que derriben a Hécate los altares, y que a Dios se le dediquen. Conviene pues Asmodeo, ya que a tanto te atreviste, que de esta Sila el valor en todo caso anquiles. Lleva quinientas legiones, ve presto, y porque te animes te prometo una diadema de alquitrán, o de alerevite. El aumento de mi estado hoy en tu valor consiste, tu Rey soy, tú mi vasallo, haz de inodo que me obligues. Príncipe de tu pasión, la mayor parte me alcanza; pero ten satisfacción que tomaré la venganza que requiere la ocasión. Legiones no he menester para poder emprender un negocio tan ligero, no soy Asmodeo el fiero, y ella una flaca mujer? El tiempo y plazo se acorta, dame licencia, y reporta tu pasión. De ti he fiado en aumento de mi estado, que tanto la empresa importa. h . Detén el curso ligero que al viento veloz excede, si como rostro apacible visión los efectos tienes. Tórname mi cara prenda, no quieras escurecerle a mi alma el claro día que de su amor me procede. Toma en cambio el alma mía, aunque muy poco, ofrecerte por interés tan divino @ Biblioteca Nao ioar lo que tanto humano tiene. Pero si mi amor inmenso obligar al dueño puede, que no me niegue su amparo con lágrimas pedirele. Virgen criada abeterno en la soberana mente del mismo que fuistes Madre, guardando el ser Virgen siempre Arca, en que el linaje humano con el y personas siete el Patriarca Noc vivificó nuevamente. Zarza, que vido Moises milagrosamente arderse, quedando entre tanto fuego fresca, intacta, amena, y verde. Vara de Aaron milagrosa, con que el caudillo prudente hiriendo la piedra, dio agua que el pueblo bebiese. Prudentísima Judie, que al enemigo Holofernes la cabeza derribastes por levantar nuestra suerte. Divina ester, que en los ojos del Rey indignado y fuerte hallastes favor y gracia, para que el pueblo viviese. No me desaparéis de aqusta suert que dulce vida, en bra aufencia es mu (t Sila cese tu pasión, tu pena y lamento cese, pues has sido tan dichosa, que Dios quiere engrandecer De lo más inhabitable de aqueste yermo silbestre, de su orden te conduzgo al Templo que ves presente. en el quiere ser honrado, y que de hoy más se celebren en vez de ritos gentiles oficios santos solemnes. Quiere que el santo Bautismo aquestas islas reengendre, y de ellas la idolatria para siempre se destierre. Ya llegó el tiempo en que Leucia gozará de las mercedes que perdieron sus pasados obstinados y rebeldes. Tanto Dios a un gusanillo como yo levantar quiere, muy humilde es mi sujeto, si él no me le enriqueciere. Y pues en esta ocasión tan a propósito viene una duda que me ocurre, Ángel santo, resolvedme. Puesto que al hombre crió Dios para el descanso alegre, que en corazón de hombre humano no puede comprenderse. Como permite que mueran sin bautismo tantas gentes, siendo tabla, que al nanfragio del primer pecado ofrece. Siendo nuestra redención, que resulió de su muerte tan copiosa, y tan bastante, que mil mundos salvar puede? El que abeterno previno todo aquello que sucede, sucedio, y sucederá, porque a todo está presente. En estos isleños vio una obstinación rebelde, no dispuesta a recibir las Evangélicas leyes. Y así no les envió predicación, hasta verles con disposición bastante de poder reconocerle. Porque si antes enviara fuera sin duda ponerles a ocasión de mayor pera su dureza inobediente, Pues nunca el libre albedrío permite que se violente siendo la prerrogativa que más al hombre engrandece. En vuestros primeros padres ejemplo se nos ofrece, para asentar la dotrina, con que tu duda se absuelve. Si con su libre albedrío, opuestos a la serpiente, triunfarán (como pudieron) de sus fingidos deleites. Oh qué dichosos que fueran! o qué gozarán de bienes! gozarán perpetua vida, no supieran lo que es muerte. Todos los males del mundo, si lo consideras, vienen de usar mal de este caballo, que sin riendas se enfurece. Esta es la resolución de tu duda, y aunque tiene diversas disposiciones, esta te baste al presente. Toma, y pon la imagen santa en el altar que se ofrece, que en ella el original quiere Dios que reverencien. Yo asisto siempre a tu lado, iré instruyéndote siempre Recibe sacra Cinthía en tu dichoso gremio el alma del cadáver de nuestro amparo belico. pues que con su transito nos ha dejado huérfanos da muestras amparándonos de tu favor benevolo. De este enemigo incognito que se opone a su credito, haznos, o Diosa obstáculo quede su intento reprobo. Que si es tu favor valido, cuando el tuyo superfiuo, tendrás aquí holocausto, como tu hermano en Delfos. o, pues Cese el fúnebre canto pues llegamos Al lugar del sepulcro, y casa eterna, Donde el cadáver de mi padre helado Descansará por infinitos siglos: Quitad la losa que le tapa y cubre, Y conforme a los ritos de estas islas, Apercibilde la postrera mesa. Y vosotros varones, que heredastes El cargo de mi padre, en la defensa De la Diosa suprema que adoramos, Dalde el último vale, y retirémonos A proseguir la junta comenzada, Que aunque mujer (cuando admitáis mi lado) De mi padre heredé valor, y tengole Para decir y obrar cuando convenga, Cómo veréis cuando la ocasión venga. Ya seguna Belona conocemos De ese ingenio y esfuerzo valeroso Por las obras efectos inauditos, Vuestro valor seguimos, y consejos, Pues alumbran el nuestro sus reflejos. Ya tenéis advertido de mi animo, Que sois el norte vos de su gobierno. Conozcolo. Pues viva Galatea, Gobierne nuestros ánimos su ingenio, Viva otra vez su nombre. Viva. Viva. Viva primero Pero la peña cayó que el sepulcro guarnecía, sin duda la pena mía a Hécate enternecio, Y mirando mi pobreza, remediarla ha pretendido, yo estoy muy agradecido grandiosa a vuestra largueza. Y para confirmación de aqueste agradecimiento, en la mela tomó asiento, y parto de estejamón. . Ya cría la boca orín, que está picante el tocino: para pasar el camino, brindís mi seor Baalín. Por Júpiter que se mueve! es por provar mi valor? ánimo tengo señor, tome de esta presa, pruebe. No aguarda que le moleste, lo, y de la mano me lo toma: . no he visto muerto que coma en mi vida, si no es este! De temor perdido estoy, al más sin ventura igualo. No temás Batilo. Malo, también habla? muerto soy. La puerta quiero coger, pues el sepulcro está abierto, aguarde aquí señor muerto, que tengo un poco que hacer. No temas, escucha, advierte, que te admira? que te espanta, si como persona santa me ves triunfar de la muerte? No fue mi recelo en vano, de mi daño fui profeta: cuerpo de Dios, como aprieta para estar muerto, la mano! En guerra tan desigual le combaten mi codicia, y de este hombre la avaricia, libraré sin duda mal. Oh vicio vil, torpe, y fiero, opuesto a toda virtud, que aún hasta en el ataud quiere guardar el dinero! De temor estoy perdido; tanto discurso que importa, que a la larga, o a la corta mi fin último ha venido. cion ade E No te receles de mí, pues solícito tu bien. Permítalo el cielo, amén, que ello me suceda así. Que si va a decir verdad, yo tengo un poco de miedo. Pues yo quitártelo puedo. Con harta dificultad. De hoy más gozo nuevo ser, mira lo que has merecido, pues que tú el primero has sido que me mereciste ver. Sé mi Dios me ha consagrado Júpiter allá en su esfera, y a Leucia de esta manera me envía por su legado. Y porque veas que apoyas mi crédito en cierta ciencia, en fe de aquesta evidencia goza de todas mis joyas. Toma esos vasos preciosos, y satisfaz tu codicia, parte luego a dar noticia de mis sucesos gloriosos. Ve pública por el mundo mi alegre resurrección. Entre gloria y confusión varias contr oversias fundo. Ya de ver que te eternices a admiración me provoco; ya viendo que te hablo y toco creo que verdad me dices. Daré voces por el mundo, publicando esta verdad. Y yo por mi autoridad te crío nuncio segundo. Albricias Leucia dichosa, que ya del trágico fin ha triunfado Baalín @ BibliotecaN en transformación gloriosa. Publiquese aqueste engaño de la suerte que deseo, que yo ganaré el trofeo Sila a pesar de mi daño. Hoy toma de Baalín el fiero Asmodeo forma, hoy en hombre se transforma, el que ya fue Cherubín. Qué traza intentar pudiera para la ocasión presente, que persuadiera esta gente, que la que intento no fuera? Sobre aqueste embuste entablo de mi victoria el blasón, que así los principios son de los enredos del diablo. Tírsites! Alfredo! Enemigo tu sangre pienso beber. Yo la tuya he de verter, que a beberla no me obligo. Mi respeto profanáis? Cuando amor miró respet con celos? Basta: en efecto que en mi ofensa os declaráis? Qué savores me debéis de hijos de mi voluntad, en quien con seguridad celos tan vanos fundéis? Donde no hay correspondencia, estrella, o inclinación de recíproca afición, es amor impertinencia. Y en particular me río mucho de tu amor Tirsites, mirando que solicites a fuerza de armas el mío. Y si con ellas pretendes ganar en mí algún favor, ocasión tienes mayor que no la que ahora emprendes. Vuelve y mira la opresión de nuestra Diosa divina; que ya extranjera camina buscando nueva región: Ya sabes como murió mi padre, y que en este estado en su ausencia me habéis dado el oficio que dejó. Compañía he menester para tan ardua ocasión, que para su imitación soy en efeto mujer. Esto presupuesto así, por no hacer discurso largo, quien mereciere este cargo ha de merecerme a mí. Dejad os belar los pies por merced tan conocida, pues restaurastes mi vida con tan pequeño interes. Nadie como yo merece por el cargo esa persona. A los pasos que blasona mi furia se aumenta y crece. blioteca Hasta haberlo merecido, es Tírsites por demás, valiente eres, bien podrás merecer ser mi marido. Esta esperanza concedo . a este arrogante enfadoso, por divertirle el celoso odio con que mira a Alfredo. No con plazos dilatados mi esperanza entretengáis, que por donde los templáis mas incitáis mis cuidados. Bien sé que Alfredo será para vos el más valiente si mi valor lo consiente, (que no lo consentira.) Aunque su vida asegure vuestra autoridad, y aún que por la muerte que le dé vuestro favor aventure. Oh qué gentil blasonante! de tus bravatas me río, solo en mi valor confío, no como el tuyo arrogante. Ves aquí que Galatea te desdeña, y aborrece, me ama, y me favorece, que has de hacer cuando así sea? Por las más inaccesibles cumbres de los altos vientos te arrojaré en pensamientos y átomos indivisibles. Ya no me atrevo a sufrir en mi afrenta este desprecio, sin duda que aqueste necio ignora lo que es morir. Pues quiéroselo mostrar con mi esfuerzo y braco suerte; aquesto arrogante es miuerte, acional de aña y aquesto saberla dar Señora, a tu padre avisa como por tu esposo quedo, que parairle a ver Alfredo, está como ves deprisa Qué gracioso desenfado! pues no es posible que vivas, mejor es que te apercibas a llevarle tú el recado. Y pues he de despacharte tan a priesa al Reino negro, da Tírsites a mi suegro mil recados de mi parte. Vete vivo Acaba loco, que de este golpe te envío. Nunca del esfuerzo mío tuve crédito tan poco. Isleños valerosos, qué es aquesto? Guerras civiles, cuando vuestra patria Con extranjera guerra está oprimida: Volved, volved, mirad vuestros mayores, Que alimentaron con su sangre noble Su honor hi el vuestro, defendiendo a Leucia. Baalín, el amparo de esta isla Soy, que me envían los supremos Dioses A defenderos en tan gran miseria. Cobrad ánimo amigos, cobrad animo, Que vivo estoy, la vida me conceden, Viendo ser importante a esta república, Desechad el temor que os acobarda. Padre y señoy, si el ser yo hija vuestra, lla sido causa de creer primero El bien que nos habéis significado. Dadme los brazos, porque así confirmen La verdad que publican vuestros labios. Llega querida hija, que los tuyos De mi vejez cansada fueron báculo Llegad, llegad los dos, tomad mis brazos. Oh padre de la patria va divino Oh noble viejo! oh patria venturosa. Dichosa tú, pues tal penate tienes. Los Dioses me han mandado, que mi hija En casamiento ofresca a quien triunfare Del enemigo que destierra a Hécate, Y así de parte suya lo prometo. No pudiera obligarnos el gran Júpiter, Con premio más honroso, ordena y manda. Juráis obedecerme? Sí juramos. Y seguir mis preceptos? Y seguirlos. Pues vamos al efecto. Rige, ordena. pues habemos jurado la obediencia. Vamos donde juntemos los mayores Que esta parte remota reverencia, (puesto que sois los dos los principales, Y en conclave cerrado consultemos Lo que más al presente caso importe. Vamos, que ya deseo aquese punto, En que he de hacer mi fama memorable, Mereciendo el sujeto a quien áspiro. Esa ventura para mí se guarda. O poco ha de poder mi sed diabólica, Oh de Leucia he de echar la Fe Católica.
JORNADA SEGUNDA
ACTO SEGUNDO. Nobles isleños, éroes valerosos, A quien hagan los Dioses inmortales En la empresa intentada victoriosos. Si encierran vuestras venas prifcipales La sangre que ilustró a vuestros mayores, aa @ Biblioteca Nacional de Coperio Siendo a sus Dioses, y a su Rey leales. Tiempo ha venido, en que a los escritores Podáis acrecentarles la materia Para historias, que escriban superiores. Del tiempo en que vivimos, la miseria Al premio nos obliga que buscamos Famoso, de la Scitia, hasta la Iberia. Los Dioses sempiternos que adoramos, Ofendidos del monstruo protentoso, Llaman suya la causa que llevamos. Aquesto manifiesta el milagroso Suceso que advertís, isleños caros, Del nuevo ser que gozo milagroso. Pues para que su amor comunicaros Con más comodidad pudiesen, quieron Un Semidios en mi persona daros. Toda tu potestad en mi difieren En vuestra ayuda, haciéndome penate, Mientras vuestras personas convatieren. Y para conclusión, fin, y remate De mi razonamiento, os aseguro Que esté el vencer en el primer combate. No imaginéis que conquistáis un muro Como el de nabilona mespugnable; No a peligro imposible os aventuro. Que sola una serpiente formidable, Indomita, cruel, y montesina, Es la causa del daño lamentable. De cuya pestilencia, la divina Hécate va huyendo desterrada, Por extranjeras aras peregrina. Mirad si es justo que la patria amada Del sufragio carezca, que la inmensa Diosa le ofrece, de piedad llevada. Conviene pues salir a la defensa, Dándole, como ordena, cruda muerte, Del oprobio común en recompensa. Ánimo gente noble, pues se advierte El premio que le aguarda al valeroso Que a tanta dicha con la suya acierte. Reconocemos Capitán famoso Que Hécate divina os ha traído, Librando en vos su amparo generoso. Y supuesto que habéis reconocido, El ánimo de todos disponiendo, Podréis ir, pues que sois obedecido. Por la silla de Júpiter tremendo Yo el valor de esta isla certifico, Que se ha de honrar la Diosa que defiendo. Y pues mi pretensión última aplico Al premio de la Diosa que deseo. Mucho más he de hacer, poco público. Marchemos a buscarla, que trofeo La mano me está dando, y muchas voces, Midiendo la ocasión a mi deseo. Oh Tírsites soberbio, no conoces Que la victoria solo aguarda Alfredo, Fuerte y feroz, entre los más feroces. No sabes el valor en que te excedo, Nohas ya de aqueste brazo experimentado Valer en mí, y en ti vergüenza y miedo. Hubierasme inducido algún cuidado, Si todo aqueste pueblo que me escucha No estuviera en mi esfuerzo asegurado. La bizarría que en tu idea lucha Te aspira tan soberbias presunciones, Mas todo es viento, y vanidad es mucha. Y puesto que a las mías te antepones, Dónde tienes escritas tus hazañas? Muestra alguna añadida a tus blasones. Sacarete, por Cintia, las entrañas, Y con su sangre escribiré las muchas Que han visto, y han oído estas mentaías. Qué toros y leones en las luchas Salieron con las vidas en mis brazos? Tú sabes si es verdad lo que me escuchas. Cuantas veces te hubiera hecho pedazos, A no haberte sacado de los míos @ Bibliote El respeto que debo a otros abrazos. Guardad isleños nobles esos bríos Para la empresa noble que hoy os llama, Que entre amigos ofenden desafíos. Quién pretende adquirir renombre y fama, No del amigo, no; del enemigo La sangre vengativo le derrama. A la venganza amigo que os obligo Mostrad ese valor, a quien prometo Honroso premio, si su fin consigo. Repórtome señor por tu respeto, Que el bastará a obligarme solamente. Ese ha hecho en mi enojo el mismo efecto. Retirad a una parte nuestra gente, Qué baja hacía nosotros de la cumbre En forma mujeril, ya la serpiente. Su vista por desdicha no os deslumbre Si nos mira primero, que podría Darnos sin recibirla pesadumbre. Hh pese a la desdicha suerte mía De que han de aprovechar mis invenciones, Si en su amparo y defensa está María? Cruces, Cruces por los caminos pones? Reniego de la tierra que produce Árbol que escureció mis pretensiones. Que has de vencer, mujer, se me trasluce. Si en otro monte plantado fuistes árbol por mi bien, sed en este trasplantado, pues aún vive aquí también el original pecado. En aquesta tierra oculta, silvestre, bárbara, inculta os suplico que prendáis, Biblioteca Nacio pues por el fruto que dais bien sumo al mundo resulta. Mucho esta tierra se honra, o Cruz! con vuestra presencia, que si en un tiempo de honra fuistes, ya la omniporencia de Dios os da culto y honra. Frutificad árbol santo, no tanto porque yo os planto, cuanto porque se honre Dios, objeto por quien hoy vos sois reverenciado tanto. Y la fruta que yo os pido son almas, que para el plato de Dios, es fruto escogido, pues de la verdad que trato Dimas buen testigo ha sido. Buena está, a lo que imagino, pongamos otra en lo bajo, que ya no hay senda o camino donde (aunque con gran trabajo) no puse el árbol divino. , z Capitán, pues nos promete en las manos el copete, la ocasión que nos ayuda, en que di tu intento duda? qué aguardamos? acomete. De qué te pones suspenso? qué miras? qué has visto? Alfredo, en cierta máquina pienso. Antes recelo que al miedo estás ofreciedo incienso. . Qué miras con tanto espanto que así te hace temer? Ay amigos, un encanto que allí ha puesto esta mujer, es lo que me ofende tanto. Oh qué terrible contraste! ya la victoria ganaste, sin provecho te conquisto, loteca pues la bandera de Cristo contra mi astucia sacaste. Ya se entra en el templo, acude, guarda que d él no se escude, si dentro pone el pie. Mientras el palo allí esté no es posible que os ayude. Aquello te descompone, tiene más valor que un palo? Ay amigos, que en el pone esfuerzo que yo no igualo, y a todo el mío se opone. Mas pues la mentira soy, . cómo tan tímido estoy? diciéndoles la verdad he de apoyar la maldad en que caballero voy. Isleños nobles de Leucia, a quien dilate el gran Cintio las vidas, porque veáis vismetos de vuestros hijos. Los que merecistes ser para el oráculo Pitio, primeros participantes, no sin razón elegidos. Los que de la religión que florece en estos siglos, sois el crisoldo se apura el oro acendrado y fino. Aunque el rostro de Baalín. como veis, parece al mío, no es así, que soy un Dios muy semejante al altísimo. El venir de aquesta forma fue por consejo divino, para no causar horror en vuestros pechos sencillos. La causa para que vino otra vez he referido, que fue por tomar venganza del general enemigo. Y si preguntáis la causa del odio que significo tener al madero, oiida, aunque en términos sucintos. Al principio que las cosas estaban en sus principios, entre mi y el mayor Dios un grave encuentro tuvimos. Esto fue por los asientos, que tuvo a sumo delito querer sobre el Aquilón poner el supremo mío. Llegó a tal extremo el caso, y tanto nos ofendimos, que levantamos bandera como entre dos enemigos. Hiciéronse de la suya la más parte de los míos, despreciando mi poder, y amparando el suyo altivo. fue forzoso retirarme a otro Reino, donde habiro, con los muchos que siguieron la misma causa que sigo. Procurando mi venganza (que esta procuro he venido a este mundo (hechura suya) mil veces a destruirlo. Y por ofenderle más, en una suma que hizo de todo cuanto crió para henchir el lugar mío. Hice la suerte mayor, pues todo aquel edificio a golpe de una manzana vino al suelo destruido. otra vez que lo intenté, @ Bibliotecaa Nio oa ocio de vivientes infinitos que el mundo entonces tenía, solos ocho deje vivos. Asolé muchas ciudades, y a un particular amigo suyo, puse en tal miseria, que necesitó su auxilio. Visto mi valor soberbio, pasados algunos siglos, envió a tomar venganza de estos daños a su hijo. Entramos en campo un día, y mi adversa suerte quiso quedasemos, por mi daño el vencedor, yo vencido. otra vez le pedi campo que tuve ya muy por mío, porque en el le vine a hacer mil pedazos el vestido. Mas subiose en aquel palo, y tal resistencia hizo, que aunque murió, me dio muert y quedó aunque muerto vivo. Mirad si con justa causa mi valor al palo rindo, siendo instrumento por quien perdí el triunfo más altivo. Abrasad cuantos veáis, que a no hacerlo, os pronostice a todos horrendo estrago, reparad tanto peligro. Con esto parto a mi Reino, y advertid que participo de todo el bien de la diosa, en cuya defensa asisto. , q Aguarda santa visión, no cortés tan presto el hilo a tus razones suaves, que por divinas estimo. Él se fue, mas vive Apolo que tengo de dar principio a la venganza que pide contra este palo, o vestiglo. No ha de quedar en la selva desde el empinado risco, hasta el valle más profundo el lugar más escondido. En que no busque estos palos, y en fe del esfuerzo mío de ellos al Dios nuestro amparo he de hacer un sacrificio. Válgame Júpiter sacro! que suceso es el que miro? de donde el palo arranqué otro nuevo ha producido? Mas de encantos semejantes para que me escandalizo, si a mi corazón brioso no desflaquecen prodigios. . otra salio, caso extraño! pues no me doy por vencido, aunque siempre que uno saque aproduzga la tierra cinco. . Basta ya, no me persigas. Oh resplandor nunca visto! vencido estoy con tu vista, de ofenderte me retiro. enprora et Esposo dulce, Reo. Rey del cielo, en la tierra peregrino, Consuelo firme, celestial camino, Vida del hombre, y muerte del pecado. Deleitoso, apacible, ameno prado, Rubi engastado, rosicler divino, Santo rocío, que en la nuve vino Sobre el casto velión inmaculado. Si bajastes primero a darnos gracia, En el virgíneo claustro de María, Común remedio del linaje humano. No es menor el amor, y la encacía Con que bajáis a Leucia en este día En Cruz clavada una y otra manó. @ lo Levantaos, no os cause espanto el milagro que habéis visto, ni yo, pues que no os resisto; adorad el sacrosanto pendón de la he de Cristo. De paz vengo, no temáis, y si de este os receláis, las manos clavadas tiene, y a daros la vida viene, no muerte, como pensáis. Si tus encantos son tales, vana es nuestra pretensión, si a un Dios causas confusión, como podremos mortales hacerte contradicción? Que eres Diosa es muy posible, y de mayor majestad que Cintia, pues tu deidad ha contrastado invencible su divina auteridad. pues siendo de aquesta suerte, que astro fiero divierte nuestra paz; pequeña gloria anmentara tu victoria en rendidos, si se advierte. Diverso intento es el mío del que muestra ese temor, a daros vengo favor, confiad en quien confío, porque es su atributo amor. Si eres Diosa, aqueste altar vuelve, que te he de adorar yo el primero. No varón, que el culto y adoración a solo este habéis de dar. Al que miráis suspendido deste palo, solo honrad a esta sola Majestad @ Biblioteca Noacio aqueste honor es debido, lo demás es vanidad. Pedilde con devoción en tan provida ocasión infunda en vuestra alma luz, pues está desde esta Cruz convidándoos con perdón. Los brazos abiertos tiene, aguardando que lleguéis, y os ruega que le roguéis, ved que es misterio solene, puesto que no le entendéis. Que aunque es todo su deseo (como en los efectos veo) sálvaros, no lo hará, mientras el vuestro no está dispuesto para este empleo. Lavad ya vuestro pecado, pues tan abundantemente aquesta perene suente que mana de su costado laba a todos igualmente. Pedilde el Bautismo. Advierte, qué es Bautismo? Es en sustancia contra la antigua ignorancia, de quien procedió la muerte, un remedio de importancia. Es un nuevo nacimiento que al alma da nueva forma, y de modo la conforma con Dios este Sacramento, que casi en él la transforma. Es de tan suma eficacia aqueste bien sin igual que el pecado origina! excluye, y reengendra en graci al que le tiene actual. Tiene en sin autoridad por la divina bondad, de infundir en nuestras almas las tres virtudes más almas, Fe, Esperanza, y Caridad. Al alma dan este dote, materia, ministro, y forma; la materia es quien se informa, ministro es el Sacerdote, y la forma, quien reforma. Confirmase con el agua, cuyo saero lavatorio milagroso desposorio entre el alma y Cristo fragua, (gran misagro, auque notorio.) Grandes cosas públicáis, y todas nos las cifráis con decir, que solo es Dios ese a quien adoráis vos; decid en que lo fundáis? En eficaces razones, y cualquiera tan bastante, que no el sabio, el ignorante miradas sus conclusiones las confesará constante. No es razón muy natural, que el sentido racional tiene ponuveriguada, que toda causa es causada por causa más principal. Si la tierra frutifica con tanta diversidad, causa de ello es la humidad que la Luna comunica mediante su calidad. Discurrid pues ahora vos de causa en causa, y veréis, que la Luna a quien tenéis aquí por supremo Dios, toca criatura la hallaréis. Que si es verdad insalible, que todo lo corruptiole fue criado, no hay ninguna cosa, que como la Luna sea en esto más pasible. Hoy mengua, manana crece, ayer fue, hoy es ya nada, ya está del todo eclipsada, ya como el sol resplandece, no siendo en nada templada. Luego bien queda provado el ser vuestro Dios criatura: de donde se conjetura que tendrá el que le ha criado naturaleza más pura. Y que aqueste fue increado es negoció averiguado que un Dios otro Dios no cría, que dar tal caso sería absurdo inconsiderado. En fin solo un Dios gobierna en su idea y mente eterna, trino en personas, y una en esencia, y cada una con la otra corterna. Es una mente y razón de este compuesto admirable, cuyo ser inexcrutable causa eterna duración en su Deidad incesable. Ya que vemos que es criatura Cintia, a caso es racion Por esperiencia segura veis que es cuerpo cerestial de naturaleza oscura. Porque su luz es prestada como se ve cada día, que el sol es quien se la envía, cional de conciuiión muy asentada que tiene la astrología. pues como les da respuestas a todas nuetiras cuestiones? Aquellas son ilusiones del demonio, que dispuestas solo están a confusiones. Qué obstinado en el delito por quien vive desterrado del bien, a que fue criado, su natural apetito le funda en ser adorado. Y por venir a alcanzar esta vana pretensión, usa de aquesta invención, creyendo tiranizar la divina pretensión. Y si bien en ello miras, verás con facilidad noctoria su falsedad, que a precio de mil mentiras vende una inútil verdad. Y el que en aquese madero está con clavos fijado, como si es Dios verdadero, a tan miserable estado vino? Deciroslo quiero. Después que el divino Autor sacó del caos confuso el mando, para señor de todo, al hombre compuso, (que es otro mundo menor.) Quedó en extremo agradado de esta armónica hechura, por haber en el cistado la máquina y compostura del vniverso criado. Esto comenco a mostrar, @@Nacior poniéndole en un lugar, que por excelencia quiso se llamase Paraiso, que cielo viene a cifrar. Y para segunda prueba de tan amoroso exceso, crió su consorte Eva, quitándole al hombre un huést para fábrica tan nueva. Invidioso Lucifer de ver al hombre pospuesto, pretendió descomponer su privanza, y serle opuesto, reduciéndole a su ser. Fue el caso, que habiendo puesto un prece pro al hombre Dios, porque entendiese con esto que eran criaturas los dos, y no se engriesen presto. De un árbol, a quien nombro del bien y el mal, les vedó solamente la comida, y con pena de la vida el precepto les gravó. Luzbel viendo la flaqueza de la consorte liviana, con diabólica destreza, y precio de una manzana, hizo esclava su nobleza. Pasó triunfando adelante, y valiéndose de aquella que a contrastar fue bastante, con ruegos injustos de ella también salió del triunfante. Hízole perder la gracia de Dios, por la inobediencia, y la suma omnipotencia incluyo en esta desgracia a toda su descendencia. de Esta herencia es el pecado que atrás dije original, a quien ha sido aplicado el lavacro celestial, de quien habemos tratado. En el tribunal divino la causa se ventiló, y aunque la culpa previno castigo, el amor halló para su perdón camino. El cual dijo, cosa es cierta que no pretende el Señor, que su piedad se divierta con muerte del pecador, mas que viva, y se convierta. El cual su culpa ha llorado, y de Lucifer no imita el presupuesto obstinado, justa cosa es que se admita el dolor pesu pecado. Que aunque negocio muy llano, que en ser Dios el ofendido, si el mismo con franca mano no da un liberal partido, es corto el caudal humano. Pero pues mi oficio es dar en tales casos medio, y hacer bien es mi interes, yo libro aqueste remedio en el uno de los tres. Y resuélvome en efecto en que baje al mundo Dios, y junte para este efecto las naturalezas dos de hombre y Dios en un sujeto. Y padeciendo en cuanto hombre la muerte, quedará Dios con satisfacción del hombre, porque una ofensa hecha aDios sin Dios no la paga el hombre. Y pues un árbol causó perdida tan conocida, y por él la muerte entró al mundo, entrará la vida por otro que daré yo. Aqueirá una Cruz será, en quien como mal hechor por el hombre morirá, que no con precio menor tanto bien se comprará. En el Consistorio Trino se aprovó este parecer, y luego el Verbo Divino encarnó en una mujer por misterio peregrino. Esta, aunque le concibio, intacta, pura, y doncella como primero quedó, que el Santo Espíritu en ella misterio tan alto obró. Páriole, y quedó después como antes del parto virgen, que este poder de Dios es; yasí dio en cuanto hombre origen al segundo de los tres. Treinta y tros años vivio debajo del mortal velo, y los milagros que obró dígalos el mismo cielo, que no soy bastante yo. Dio testimonio de sí al mundo notoriamente, y por dar efecto así al deseo vehemente con que amor le trujo aquí. Permitio que el Judaismo, (que era un pueblo a quien el mismo tena más obligado) ioa con un intento obstinado, y notorio barbarismo. Testimonios le imputase indignos de quien es Dios, y a muerte le condenase, y que entre ladrones dos así le crucificase. Pero no porque murió quedo para siempre muerto, esto también os advierto, que luego resucitó a tres días, esto es cierto. Este tiempo se ocupo de las prisiones sacando los santos que redimio, donde estaban aguardando la gloria que les ganó. Después por nuestro consuelo al cuadragésimo día se subió triunfando al cielo, porque aqueste tiempo había mostradose acá en el suelo. En el cielo está sentado del Padre eterno a la diestra; todo cuanto os he mostrado la Fe Católica muestra, por los Santos confirmado. Esto es lo que ahora puedo en vuestra duda deciros, supuesto que corta quedo. Gran consuelo da el oiro cuanto habéis dicho os conce Yo de mi parte os suplico que el Sautismo se me dé, que desde aquí me dedico a tan sacrosanta Fe, y Cristiano me público. Todos lo mismo queren A solo Cristo adoramos En el Templo nos entremo para que en el dispongamos lo que más hacer debemos. Cada uno se aperciba, para que por todos modos gloria tan alta reciba; decid viva Cristo todos. Viva Cristo. Cristo viva. r De que valor se viste un débil, femenino, y flaco pecho, que mi valor resiste, cuando de Capitanes sujeto valerosos ademanes? Humana criatura tanto valor, sin ser divina, tiene? tanto invencible dura, que mis astutas mañas. no pueden granjearle las entrañas? Que una mujer persuada la Evangélica ley tan doctae hay suerte más pesada? qué escuelas ha cursado? que Tomas, o Augustino consultado? Incité a los isleños porque la diesen fiera muerte, y cuando los juzgo de ella dueños, Cristianos los envía? que rabia puede haber cómo la mía! En amoroso fuego para que la persiga a Alfredo incito, y cuando al caso llego, le hiela el rostro casto: por que me causo? en vano el tiempo gasto! Mas por que desconfío victoria he de alcanzar, aunque le pese al cielo daño mío: yo no soy Asmodeo? pues como pongo duda en mi trofe Qué dolor os atormenta el alma amigo, señor, que con tan fiero rigor vuestra pena se acrecienta? Con que descuido venís le nuestro daño ignorante, cuando dentro de un instante perecemos! Qué decís? Que el Dios que nos habéis dado iene muy poco valor, pues no llega su favor adónde el daño ha llegado. omo a mí solo toca de daño tan general, la parte más principal, a tal rabia me provoca. le tengo veinte mil reses, otca diez casas, veinte alquerías llenas de mis granjerías, de ganados, y de mieses. Y como en Astrología soy perfecto y consumado, notoriamente he hallado aquesta perdición mía. Veo que en aspecto opuesto está Saturno con Marte, y que todos a esta parte anuncian un sin funesto. Y mirad si ha sido vana aquesta melancolía, pues que ya la hacienda mía quema una llama inhumana. cior otro prodigio notable anuncia nuestra tuuna, hacia nosotros se inclina un monstro fiero espantable. No le veis? otro parece con una espada furioso: que es de ese Dios poderoso, cómo no nos favorece? leve mi alma Luzbel, pues toda mi hacienda lleva, caigan rayos, agua llueva, muéstrese tu Dios cruel. Que porque se que le agravio me colgaré de una encina, quédate con su dotrina, que ya por dejarla rabio. Así habéis desconfiado? o notable obstinación! volved, pedilde perdón a Dios, que estará indignado, Si ya sin hacienda os veis, carga terrible y pesada, a la patria deseada mas libre caminaréis. rob fue más rico que vos, y más que vos pobre fue, y nunca perdió la Fe, antes enlalzaba a Dios. Imita! de pues así, triunfad de vuestro contrario, id al Templo, y un rosario rezad por amor de mí. dien de este modo consigo Ndacion Biblioteca de mis asucias el fin, mas yo seré tu Caín, pues eres Abel conmigo. En una barquilla quiero hacerla entrar en el mar, con socolor de pagar su celo y amor fincero, Que si llego a reducilía con el embuste que ordeno, daré un oculto barreno, con que anegue la barquilla, Justo es que me satisfaga lo que acabáis de decir, mas no le hemos de pedir a Dios que milagros haga. Aquí en la boca del mar tengo un barquillo aprestado, donde por mi desensado suelo salirme a pescar. En el salvarnos podemos de muerte tan conocida, que no es bien perder la vida, ya que la hacienda perdemos. Venid pues, que ya el asalto de las aguas va creciendo, mirad las fieras huyendo de ellas, al monte más alto. Seguidme. La voluntad se cumpla del que lo ordena que rumor tan grande suena! que notable tempestad! Venid Iris sacrosanta, y serenad todo el suelo, que de las aguas el vuelo cubre la más alta planta. Vamos al barco los dos, que llevando tal piloto aunque en el casco más roto libres saldremos con vos. , z No temas Sila, está queda, asiste en este lugar, no te más que el fiero mar mas en tu daño proceda. Donde hay favor semejante, en vano es ya mi temor, apelo a vuestro favor del fiero mar arrogante. Ya Sila Dios admitio la oración que le hiciste, y por ella como viste la tormenta se quiero. Mucho tu virtud le agrada, tu ayuno, y tu disciplina, abstinencia peregrina, y carne mortificada. Aunque tal vez puede ser, siendo sin moderación, tanta mortificación digna de reprender. Que en fin no te ha dado en vano esa virtud prodigiosa, pues no sale cosa ociosa de su providente mano. por ti quiere convertir aquesta bárbara gente, y a un acto tan exceiente sola te quiso elogir. Pues si con tanta abstinencia estragas el instrumento de tan alto Sacramento, vas contra su providencia. Siendo así, con más templanza puedes a Dios agradar, que no está siempre en obrar toda bie naventuranza. Siempre la obediencia fue mejor que no el sacrificio, como el mismo Dios da indicio, y en la de Abrahan se ve. Poco viniera a importar, si ayuno, abstinencia y llanto si tú has de hacer otro tanto para poderte salvar. En el desierto ayunó continuos cuarenta días, y esta y otras obras pías todas te las aplicó. Harto tienes granjeado, qué quieres? descansa ya, que ya en los cielos está tu premio determinado. Ángel, de vuestras razones nace en mi gran confusión, mirando mi obligación, y muchas imperfecciones. Soy un humilde gusano, y si en mí se halla bien, no es mío, porque es de quien me le da con franca mano. No se lo que siento en mí, que no tiene el alma mía aquel gozo que tenía cuando otras veces te vi! cioi nit al de España Alumbre mi entendimiento aquí el Espíritu Santo, que esta visión me da ospanto, en vez de gloria y contento. El cielo contra mí viene; ha rabiosa fautaña! como, que siempre María a mis trazas contraviene! Pues no tengo de cansarme, ni es bien que mi intento cese, pues aunque a los cielos pese de ella tengo de vengarme, Huye a la micura morada lobo carnitero y fiero, y daja la cordeeía si sero Pastor del cielo. Y tu Sila ten constancia, que aqueste seón hambriento auda por cacarte el alma, de quien es tu Esposo dueño. Pronigue con la oración y penitencia, que en premio es cielo te dará el pago que mereces a su tiempo. Santo Dios misericordia, tenadme Senor os ruego de vuestra mano, pues anda ensobo en piel de cordeco. de voz Señora me amparo, blioteca Nc en vos como en salvo puerto del naufragio que he corvido escapar en salvamento. Suéltame pues. Ah perjuro! así se guarda una fe? No te canses, suéltame, que ablandas un bronce duro, Cintia me vengue de ti. No eres de mi religión, esta ha sido la ocasión que de ti me aparta. Así? Y si esa ley profesare querrasme bien? No es posible, si una pasión invencible del alma no se apartare. Nuevo amor de eso se infiere, pero no lo he de creer, que es mengua en una mujer creor que hay quien la prefiere. Para burlas basta ya, dame una mano. Desvía, ya paso lo que solía. Qué furia en tu pecho está? Que en sin amas? Es forzoso. Ya mí me aborreces? Sí. Por qué ingrato? Porque vi. A quién viste? d al Un rostro hermoso. Yo me mataré. Qué importa. Mucho, si la causa eres. Anda ya, que en las mujeres no más de la lengua corta. Eso no me da recelos, porque te juzgo más cuerda. Dios te libre que nos muerd el fiero alacrán de celos. Mira que me pronostico cruel venganza de ti. Amenazas para mí, de tu cólera suplico. Modera tanto rigor, y déjame por ahora, que estás cansada señora, y no dispuesto mi amor. En efecto estás resuelto en no amarme? Cómo dico, Pues desde luego enemigo como me pides te suelto. Y pues tu afrenta mayor es que Tirsites me goce, a él me voy, que reconoce mejor que tú mi valor. Y ruego a Dios que no goces esa vil en que te empleas, y que a su puerta te veas muerto por bestias feroces. Aborrézcate adorada, porque vengas a entender, perdiendo aquesa mujer lo que siento desdeñada. Quédate perjuro amante, desagradecido amado, tan villano en ser rogado, cuanto en palabra inconstante. Gracias al cielo piadoso, que me ha librado de ti, si la palabra rompí culpa el nuevo amor forcoso. Culpa una fuerza de estrella que me compele a duerer esta divina mujer, sin llegar a merecerla. Ay mi Sila, que confuso este loco amor me tiene, pues mi entendimiento viene por él a perder el uso. Siempre que en tu ansencia estoy, por verte y gozarte muero, y en viéndote comidero el imposible a que voy. Este es quien me trae aquí por los cabellos asido, y aunque forzado rendido, porque está mi centro en ti. Mas ay de mí, que ya sale por entre aquella arbolada, uspensa mi vista queda, ya mi intento nada vale. Ya el motivo sensual siento que de mí se aleja, y que en su lugar me deja afecto reverencial. Supe por revelación de Alfredo el intento feo, y reducirle deseo la torpe imaginación. Oh Aliredo! Oh patrona santa! dadme besareos los pies, pues vuestra santidad es la que al cieio nos o Álgate amigo, que quiero nacerte por esta vez de cierta quesción juez. A Como a ingenio tan grosero Sina tú en un debierto hallaras un hombre herido de muerte, y lamentando su suerte a tu casa le llevaras Si le mrarás la herida, y en un licor muy extraño le dieras un dulce vaño con que cobrará la vida y a obras tan verdaderas, y a bien tan sumo y crecido fuera desagradecido, dime Alfredo, que le hicieras? Si he de decir lo que siento, por el que el mundo gobiorna, que es digno de muerte et tal desagradecimiento Tú mismo te has condenado, quédate a Dios, mira por ti. . Todo lo ha dicho por mí, reconozco mi pecado Yo soy el que del error de idolatría fui herido, tú quien me ha curado has fid y el Bautismo es el licor. Que he de hacer triste de mí, que ya me siento abrasar tórname pues a mirar, para que me hiele en ti. Que mal mi remedio entablo con tan grande obstinación o esta es natural pasión, o son ented os del diablo
JORNADA TERCERA
ACTO TERCERO, Ya que del Reino proceloso y humedo Dejado habemos los caminos diáfanos Hagamos alto en estos verdes álamos, pues nos reciben con aplauso y música Desde sus copas los parleros pájaros, Prenuncio cierto, que en la empresa belica Hbemos de tener sucesos prósperos Aunque es hierro poner duda, ni obstáculo En la victoria contra cuatro bárbaros Sin disciplina, y en las fuerzas débiles. Sengral, no prelamas que la insula loteca Nacional de España Que como quiera que el desierto es áspero, Habitado de fieras y vestigios, Saben de guerra extraordinarias máquinas. Demás que tienen por defensa y báculo Esta mujer famosa nigromántica, La cual si quiere, aquestos verdes árboles Convertira con su saber diabólico En escuadrones de soldados ajiles. Mas obligado del favor y credito Que a mi persona y mis razones distedes, Una traza daré tan a proposito, Que ponga en vuestras manos a la mágica. Hoy es un día entre ellos el más celebre, Que se congregan con festivos cánticos A celebrar de una mujer el transito, Que Madre de su Dios llama la Satrapa. Descuidanse de modo, y enbebecense En esta devoción, que como en jaula Los podremos coger cual aves simplices Dentro del Templo, sin algún escándalo. No menos de tu ingenio presumieramos, intenta como dices su fin trágico, Que pues mi Capitán he ya criadote, Dicta a todo mi ejército, obedezcante. Beso señor tus manos invictísimas, Por los favores con que vas honrandome, Excedas con tu nombre al de los Césares. Recojeos Artidoro, en lo más lóbrego De la amena floresta, que con Edipo Quiero quedar a solas, preguntándole Lo que me pueda ser más a proposito. Tu orden aceptamos como súbditos, Marche el campo soldados, marche y sigame. Oh poco ha de poder mi sed diabólica, O de Lencia he de echar la Fe Católica. Contigo solo he quedado en esta ocasión, a efecto Edipo, de que me digas lo que preguntarte quiero. Nadie puede hoy en el mí? No cocantedo que yo puedo, por tener en varias cosas la gran noticia que tengo. Hacia donde está un peñasco teatro acervo y funesto, de que arrojan las mujeres qué cometen adulterio? Ves aquel risco empinado que besa el primero cielo nacia aquella parte? Sí, Si es aquel, muy bien lo veo. Alto encumbrado peñasco, si con mis suspiros puedo ablándaros, dadme oídos, si ya tenéis sentimiento. Hacia que parte enviastes aquellos hermosos miembros? que quiero darles sepulcro dentro de mi propio pecho. Mas, o amor, parad un poco, que vais caminando tierno, y a quien me quito el honor, honor ninguno le debo. A fuera, a fuera afición, viva honor, que amor es ciego. y si lo estoy, y me guía, uno tras otro caeremos. Qué buena entrada me ofrece la ocasión para un entedo, con lo que ahora Aristides revuelve en su pensamiento! Mil historias te contara, que desde que yo me acuerdo, en el funesto teatro ha representado el tiempo. Y por ser la más notable la que entre manos tenemos, la tengo de referir; oye que tnto sucedo. Habrá como siete años, poco más, o poco menos, que fue al suplicio traída una dama de este Reino. Del crucisicado cuentan que siguió ley, y preceptos, instruida de una esclava, (mas esto a parte dejemos.) A saberla conocer, la habían dado los supremos Diores, la suerte mayor que alcanzó el mayor sujeto. Y fue darle por esposo un iustre caballero en Lencia del mejor nombre, y aún dicen que del Rey deudo. Pero aquella misma noche en que el divino Himineo enlazaba sus dos almas con los primeros requiebros. Óyese, nunca le oíste el mayor atrevimiento que en la mujer más común pudo el vicio torpe y ciego. Yendo a cobrar pues su esposo el fruto de sus deseos, con la torpe un hombre halló, juzga cómo, si eres cuerdo. Si la gozo o no, hubo duda. aunque yo ninguna tengo, por lo que después la han visto hacer estos ojos mismos. Pero en fin, haga o no haga, que en eso yo no me imeto, pues que no soy su marido, ni ta permitan los cielos. Tue en juicio convencida, y despeñada enefeto, docono culpada, del risco. En fin murio? Bueno es eso! Hiciérase mil pedazos, si de sus encantamentos no se valiera en el trance. Luego no murió: Es lo cierto. Qué cayó, mas llegó libre, presupuesto que creyeron los ministros del castigo del precipicio el efecto. Santo Apolo! si es la ingrata que infamo mi honor eterno, de quien Edipo me cuenta tan extraño acaecimiento? Y en fin? De allí a pocos días algunas gentes la vieron liore, y sin lisión alguna. Di, que me tienes suspenso. Persuadidos todos pues, que por milagro del cielo gozaba salud y vida, a las chozas la trajeron. Hiciéronla mil regalos, por la caridad los menos, porque su hermosura y gracia encendio más de dos pechos. Ella les correspondio a su torpe amor y celo, haciendo de su persona franco plato a todo isleno. Verdad es, que fui incitado yo de su amor halagüeño, pero por comun e infame la resisti con desprecio. Y vive mujer tan mala todabía? Y la tenen no menos que por caudillo de los enemigos nuestros. Por esta a la Corte fui a dar cuenta del extremo estado que tiene a Leucia su diabólico embeleco. Sabes por ventura el nombre de esa mujer? Sí, direlo, es su nombre propio Sila. Cierra la boca, que muero. Sila dices? cielo santo! hablas de verás? No puedo hablar de burlas. Qué aguardo? que me detengo? qué espero? Sila, y mi deshonra viven? cómo? con quién? qué es aquesto? que Júpiter poderoso esto sufres en el suelo? Ven acá, dime, también la has gozado tú? Si miedo pudiera caber en mí, le tuviera: bravo enredo! Ya no te digo señor, que abominando tan feo vicio, no quise admitilla. Mas con tu virtud me ofendo. Valeroso Capitán, que nuevo desasosiego te ha causado aquesta historia? tócate a caso? qué es esto? Es tu esposa por ventura? que puede importarte? Edipo no, yo, díganlo las muestras hijas de mis nobles celos. Válgame Apolo! ay tal cosa? corrido estoy en extremo, a saber que te importara lo encomendara al silencio. Ay deshonor, Hidria fiera, que habiéndoos cortado un cuello contra mi valor, he visto que habéis producido ciento. Mas Tebano Alcides soy, y con el valor que tengo, a mi! Hidrias cortare, si los tienen, cien mil cuellos. Lavará mi propia mano lo que la ajena no ha hecho, que es infamia del honrado vengarse por brazo ajeno. Apercibe mi escuadrón, mas no, para que se quiero, solo quiero aconmeter, de otra ayuda me avergüenzo. No ha de quedar en las islas desde el mayor al pequeño, a quien de mi espada el filo no ensangriente el falso pecho. Si mi parecer admites, eso no te lo aconsejo, lleva todo tu escuadrón, que es el contrario soberbio. Bien dices, corre apercibe, pero no, detente; acierto vengándome de eso modo? haré así mi honor eterno? eso señor, quién lo duda? no vienes a ser el medio de su general ruina. Bien dices, ya me resuelvo. Júntese toda la gente, y en escuadrones diversos, no quede vivo ninguno, que no pase a sangre y fuego. Oh como no reconoces que es solo en esto mi intento las muertes de unos y otros, por quien mayor triunfo espero Comienza a poner en oído la gente, ve presto. darelo: vicoria inverno, vencí, celebrense mis entedos. re, honor, cuidado, ̱. Agravios, celos, sang Ya que todos causáis mi desventura, Labremos a mi nombre sepoltura, Pues a mi deshonor no la habéis dado. O leyes del honor, que ha promulgado Del vulgo nada docto la censura! Porque la mejor prenda, a la clausura De un muro nada firme habéis fiado. Es la llama ligera más que el viento, Y el humo más ligero que la llama, Y más que el humo la mujer es leve. Triste del que en tan frágil fundamento El alcázar fábrica de su fama, Dilo darse al sueño alguna ve Viva Sila, viva Sila, que a Lucifer aniquila. Viva la que a Leucia ha dado libertad con el vautirmo, viva, pues al cielo mismo patente nos ha mostrado, viva la que ha serenado la patria con paz tranquila. Viva Sila, Gente a esta parte he sentido, y voces de fiesta son, o me engaña el corazón, o de Sila el nombre he oído, de Caribdis he huido, y he venido a dar en Seila. Viva Sila, viva Sila, que a Lucifer aniquila. Será la fiesta notable, y nunca en la selva vista. Como en ella Sila asista, Yo la doy por admirable. El día de la Asunción de María, es caso justo que mostremos todos gusto con toda demostración. Gracias a quien alumbró nuestro ciego entendimiento, y al santo conocimiento de lo que es Dios nos guió. Ella es Ángel, no mujer emviado por el cielo, porque su virtud y celo humano, no puede ser. Qué caltidad! qué perfecta! qué ayunos! qué disciplina! qué caridad! qué doctrina! y en todo, en fin, qué discreta! No sabes lo que he notado de su bello rostro casto? que cualquiera impulso incasto mirándole queda helado. Acuerdome cierto día en que me tento el demonio, no con santo matrimonio, porque otra cosa quería. Pero nadio no lo laste del modo que lo lasté. Que fue Batilo? Qué fue? tan solo saber os baste. Que yendo determinado a gozar de este amor ciego, me parecía que un fuego todo me tenma cercado. Y con ser fuego el que via, de tal manera me helaba, que el cuerpo me imaginaba envuelto entre nieve fría. Llegue a verla, y quede tal, que todo mi atrevimiento desvaneció en mi cual viento su vista reverencial. Eso a mí me ha sucedido mil veces, no os admiréis. De su castidad no haméis, siendo el caso más sabido. otra gracia, aunque secreta se yo, que no habréis notado. Y cuál es? Que ha rey mil cosas, como Profeta. Dijo que Tapiracu por el demonio instigado, una gruesa flota ha armado contra nosotros. Josúl Y aún que su propio marido viene por su General. Luego por suceso tal soldados ha prevenido? Preténdenme divertir aquestos, canonizando la injusta que voy buscando; esto es verdad, o fingir? Tras la cierta relación que Edipo de ella me ha dado, tarde, y sin tiempo ha llegado tan flaca satisfacción. No ha de quedar hombre a vida de aquesta canalla vil. Qué gente viene? Ocho mil. Armada será lucida. Poca defensa es la nuestra, si destruirnos cudicia, que toda nuestra milicia está poco, o nada diestra. No es justo así temáis vos, pues nuestra defensa abona vener tan santa patrona tan estimada de Dios. Canalla vil, ya ha llegado el día de mi venganza, hoy veréis como la alcanza un noble pecho agraviado. No ha de quedar uno solo de vuestra bárbara casta, pues solo mi nombre basta, cuando sone oponga poloo Sin duda que ya la armada del Rey ha tomado tierra, arma, arma, guerra, guerra, ayuda patrona amada. Aunque cual el veloz viento huyáis, no podréis de mí, que alas al viento pedí, y me las da el pensamiento. A tal extremo ha llegado en mí de invidia el poder, que hasta forma de mujer, siendo yo un Ángel, me ha dado A más no puede llegar esta rabia que me instiga, pues de mi propia enemiga la forma vengo a tomar. Alfredo que no reposa en su afición encendido, hoy quedara persuadido con invención cautelosa. Fingiendo lo que parezco, y que le adoro fingiendo, la traza apoyar pretendo, con que mi embuste enriquezco Él viene a buena ocasión, y Aristides vendrá luego, y hallará encendido el fuego de su celosa pasión. De aquí pretendo sacar dos engañosos efetos, guisados con los objetos en que ambos vienen a dar. Alfredo con su afición, Aristides con sus celos; no hay que dudar, burlarelos, graciosa imaginación. Y de este entedo fraguado, cuando cual pienso no salga, al menos haré que valga de cada cual un pecado. Esta mi ciega pasión tras si me lleva de suerte, que de mi ser me divierte, y de las de la razón doy en manos de la muerte. Mil desengaños han dado desengaño a mi cuidado, mas mi engaño es tan extraño, que buscando el desengaño, muero por ser engañado. En aquesta soledad se retira a su oración, ver quiero en resolución si la suya es castidad, o la mía obstinación. No doy disculpa a mi error, si bien procede de amor, de donde vengo a inferir, que me dejo persuadir por otra fuerza mayor. Ejecutaré el intento que ha sido tan dilatado, que ya lo más tengo andado, puesto que en el pensamiento ya se cometió el pecado. En su intento divertido viene tan entretenido, que no me ha visto yo quiero salirle al paso primero: seas Alfredo bienvenido. Ay de mí! oh patrona santa! dadme los pies besarelos. Levanta. Merecerelos, que es mucho mi amor. Levanta, pide brazos, y darelos. En vano los he seguido, que exceden al veloz viento; falto vengo del aliento, y al cabo los he perdido, que es lo que en extremo siento. Y lo que es mucho peor; es reconocer mi error en medio de esta espesura, donde no habita criatura que me pueda dar favor. La sed me afligo y maltrata, todo bien se me dilata; hacía allí una fuente veo, satislaré mi deseo en su corriente de plata. Ven sentémonos aquí, que ha mil días que está en mí deseo de esta ocasión, que muero de su afición Cloonsi bien que te vi. De mi indignidad no fío nindecible labor. Mas capaz es tu valor, otro mayor que este mío es corto premio a tu amor. Entre estas peñas fragosas razones oigo amorosas, y en tales partes amores, o son de tiernos pastores, o deidades luminosas. Quiero buscar donde están, y porque ellos me lo digan, esperaré que prosigan. Gracias que en ti Alfredo están a mayor fineza obligan. No me juzgues por esquiva, ni de presunción altiva, ni creas que desdeñado has sido de mi cuidado, que en él tu estampa está viva. Que el conservar mi opinión con la gente que granjeo, puso en prisión mi deseo, y fue celar mi pasión sin duda el mayor trofeo. No quieras saber de mí mas, de que el venir aquí a tal soledad, fue a efecto de poder con más secreto gozar mi dueño de ti. Ficada la dama está, y el fuego bien encendido. Tanto bien he merecido? mi desdicha cesto ya; una cosa sola os pido. Y es, que no me le vantéis tan alto, si no queréis que cual Íearo presuma, fiado en mi fragnpluma subir donde me abraséis. Fía en tus merecimientos, mira no los aniquiles, que cuando los recópiles con mis altos pensamientos, no los hallarás tan viles. Bella y adorada Sila, nada mi amor se aniquila, que este recelo y temor es muy hijo del amor, que siempre el que ama bacila Sila dijo? cielo santo! el corazón se alborota, viendo en mi fama tal nota, y que frutifique tanto, que hasta entre penascos brot Aqueste risco escabroso, a quien este arroyo undoso de espejo sirviendo está, a los dos amantes da sitio apacible y dichoso. No los veré, aunque lo intente, pero en aqueste cristal que recópila el raudal de este arroyo y su corriente, dos buitos veo, aunque mal. Y no tan mal, pues discierno, que uno es hombre, otro el eten infierno que me atormenta. que bien le cuadra a la afrent el atributo de infierno. Está en mi alma tan vivo de mi enemiga el retrato, que el tiempo, ni el dueño ingrat borraron lo positivo O que en la memoria dilato. es, que aunque su traje es peliceo de salvaje, en todo el rostro conforma con el de su antigua forma. Ay dolor que este aventaje! donde subir podré, que el sitio es muy escabroso? o Júpiter poderoso! prestame un rayo, y haré mi honor y el tuyo famoso. Palabra y mano te doy de esposa, fía de mí, y quédese ahora así. Digo que tu esclavo soy, eso me basta de ti. Vamos, porque mi presencia importa, que la violencia comienza ya del contrario, y oponer es necesario a su poder resistencia. Ya los dos juntos diviso, no hay por do seguillos pueda, ya pasan del arboleda, en vano malezas piso, no hay viento que los exceda. inte, gente, Edipo, Audronio, Artidoro Lelió, Ausonio, no hay quien diga donde estoy? decidme por donde voy; no hay siquiera algún demonio. Aquí estoy yo, que me quieres? que voces das, qué es aquesto? cómo estás tan descumpuesto? Quién eres hombre? quién eres? No me conoces tan presto. No me llamas? Donde estabas: A lli donde me mirabas, No juraré que te vi desde que fuiste de aquí: ahora de llegar no acabas? Desde que tu comenzaste a mirar los dos amantes estoy aquí, y aún más antes. Cómo, que tú lo miraste? Si mi señor, no te espantes. Qué viste? Tu mujer vi, y a Alfredo. Los viste? Sí. No ha sido imaginación! como sabes que ellos son? Conózcolos como a mí. Qué aguardo? que me detengo? sígueme, que mi vengasca no requiere más tardanza, si hoy mi deshonor no vengo, poco mi valor a canza. De esta vez el caso entablo, Lucifer contigo hablo, ten anvidia a mi poder, que yo te haré conocer hoy los énedos del diablo. a ̱ acional de España A. . Quéi Bien conozco, Señor, que preveniros En la ocasión presente, es excusado, Por vuestra cuenta corre mi cuidado, Ya le sabéis, qué tengo que advertiros? Los contrarios pretenden oprimiros El pueblo que me habéis encomendado; Bien sé que no hay esfuerzo tan osado Que se os pueda oponer, ni resistiros. Que cuando el mar bermejo aquí faltare, cuchillo de Judic, de David honda, y clavo de Jael (aunque hay Sisara.) Haréis que se renueven, si importare, y que este al otro tiempo corresponda, Cuchillo, Clavo, Honda, Mar, y Vara. De la milicia del cielo a mí como a tu Custedio de general de esta guerra me toca el bastón honroso. Hoy cual otro Josue la defensa a cargo tomo del pueblo, que en ser amado del gran Dios, imita el otro. Tócame (digo) este cargo, y a ti te ha de tocar solo el de Moises y su hermano, a quien tocó el Sacerdocio. Con la oración en los labios harás más ricia y destrozo, que arrojado de Trabuco hace el fulminante plomo. Nuestra será la victoria, que siendo el caso tan propio de Dios, es cosa muy cierta que percará por nosotros, Gean gente es la del contrano, Biblioteca Nación mas su poder orgulloso ha de rendir la cerviz al que es poderoso en todo. Por blasón de su bandera trae Aristides tu esposo en cuatro letras Latinas estas razones que formo. Aristides Potentian Quis Debasta (Esto es) A la potencia de Aristides valoroso quien bastará contrastar y así en mi bandera pongo Contrapuestas a las suyas las mismas cuatro en retorno que a su pregunta responden por un reciproco modo. Ángelus Potentía Qué Divina Dicen: Podrán divertir tu intento atrevido y loco un Ángel, y la potencia. de un Dios poderoso y solo. d sen ciento y ochenta y cinco il, soldados velicosos, nato una noche a los Siros, podra aquí, mil veces ocho. nas, que en esta batalla, Dios con pecho generoso ordena, que nadie muera le los unos ni los otros. u pensó de aquesta vez levar el triunfo el demonio, y llevará el desdichado confusión, infamia, oprobio. llevará un alma sola, como presumio, en despojos, que el y la muerte este día acarán fruto muy poco. dos se reducirán, viendo claro testimonio del engaño de sus Dioses, obedeciendo el que es solo. iz prevenir a los tuyos de suerte que vayan todos con las armas de la Fe confiados, y animosos. ne en esta señal que traigo del falso caudillo asombro, venceremos sus escuadras, sin que a la nuestra haga rostro. Cómo quiera que Ángel mío tengo cierto mi socorro en vuestra ayuda, no temo trances más dificultosos. orque si Dios es conmigo, el resto del mundo es corto convocado contra mí, cuando en mi ayuda le invoco. Tu escuadró viene marchado, tan compuesto y animoso, que basta oponer su vista al más militante asombro. A tiempo estaré en su ayuda, queda en paz. Siendo vos propio su general, no me admira ver ya prático al más tosco. Del alarde me alargué, solo por llegar primero a ver la gloria que espero darle por premio a mi sé. Aquí está: Mas nuevo caso es el que ya siento en mí! a penas puedo de aquí mover el tímido paso! Aquel antiguo temor en mi vuelve a renovarse; ya comienza el pecho a helarse: esto es amor, o es furor? No es mi prometida esposa? pues cómo de hablarla temo? viose jamás tal extremo, ni confusión tan penosa! No me ha visto? pues que duda de venir a hablarme? ah cielo? algo en mi daño recelo, que todo bien en mí es duda. Quiero llegar. Madre nuestra! Mas ay de mí! aqueste es nombre que le puede dar un hombre a quien tanto amor le muestra? Protectora! No tampoco, que es nombre de autoridad. Santa Aquesta es dignidad mayor. Sin duda estoy loco! Esposa de Jesucristo! mía le quise decir: da o y véngome a confundir por mucho que me resisto. Oh qué extraña confusión! a admiración me provoca, ver que al partir de la boca se me trueca la razón. Alfredo, no llega ya el ejército? . La caja da invicios de que ya baja, y de que muy cerca está. Por el orden que os he dado compondréis el escuadrón. Qué notable confusión! A todo mi bien fue soñado. Llevará la retaguarda Tirlites, como ordené, y vos, como os encargué, ampararéis la vanguarda. Y solo encárgatos quiero, si la victoria queréis, los corazones llevéis puestos en Dios verdadero. Toda torpe tentación en el alma no admitáis, puro os pido que ofrezcáis a mi Esposo el corazón. Que siendo de esta manera, él la palabra me ha dado, que del contrario esforzado sujetaréis la bandera. Es mi Esposo agradecido, y no le ofreció ninguno dones, que ciento por uno no le haya restituido. Estoy señora escuchando vuestra razón, deseoso que me digáis, de que esposo ahora me estáis hablando. Del que esperaron las gente y de una Virgen nacio, y con morir redimio los pasados y presentes. Del que predicar me has visto por solo Dios verdadero, del inocente Cordero sin mácula Je sucristo. Oh fortísimas palabras, aunque breves, pues con ellas sacade vivas centellas de este pedernal que labras. Ya me vengo a persuadir que no fuiste la que hablé, ilusión sin duda fue, a esto lo he de atribuir. Que tengo que dudar yo con tan ciaro testimonio, sin duda que fue el demonio que su figura tomó. Yo quedo tan reducido, que de mi mal pensamiento, supuesto que me arrepiento, de temor perdón no pido. , t En concertado alarde, ooedeciendo Tu expreso mandamiento, al Templo santo Venimos, o partona, y madre nuest A pedir al gran Dios de los ejercitos, Reciba en protección el nuestro humilde. Y para que resulte en gloria suya, Nos dé del enemigo la victoria, Porque reconociendo su Fe santa, Venga en aumento, y esta selva inculta Fertilizada con el sacro culto, Produzga tales plantas, que a su mesa Frutos le den, y olor en abundancia. Hijos, él os conceda, pues es justa, Y por causa tan suya esa demanda: A todos de su parte os certifico Que hoy habéis de triunfar del enemigo, Sin que gota de sangre se derrame, Ni del contrario, ni de nuestro ejercito; Id con tal confianza, que estéis ciertos, Que es todo poderoso, y le es muy fácil Mudar un corazón de piedra en cera. Y pues que ya sus cajas nos avisan, Y a más andar se vienen acercando, Ocupad de esta sierra lo más alto, Que con esta ventaja conocida Resistiréis el ímpetu contrario. Y aunque es verdad, que límite no tiene El poder de la mano poderosa, Y puede sin ningunas prevenciones Poner en vuestras manos la victoria. Muchas veces se vale de los medios Humanos, y por ellos manifiesta Con mayor evidencia sus milagros; Cual suele en el cristal el rostro verse, Mediante aquel acero que a la espalda Juntó para este efecto el diestro artifice. Yo, en tanto que durare la batalla, Pues solo a mí me toca aqueste oficio, Estaré en oración pidiendo al cielo Conserve vuestros ánimos e intentos, Sin declinar amas de ocupad de esta sierra lo más alto, que con esta ventaja conocida resistiréis el ímpetu contrario. Con la orden que dais nos conformamos, soldados a la sierra. Vamos. Vamos. q . A. . QuO. Al arma Capitanes valerosos, Ya estáis en la ocasión, al arma, al arma, A mineos el blasón de mi bandera Que las cuatro Latinas letras cifran: Aentides famoso es mi apellido, Quién podrá debastar a mi potencia? La religión y patria nos anima, No quede un hombre vivo de los bárbaros, A ellos gente noble, cierra, cierta. A ellos, mueran. Mueran. Guerra. Guerra. Ya ha llegado tirano el punto y hora En que verás tu confusión patente. Quién cómo Dios? ingrato vengativo, A competir te atreves su potencia? En fe del estandarte que has traido, Que es el poder de Dios, quedo rendido. a Nacidrnse li Dulcísimo Señor del alma mía, esta ocasión y día resulte como os pido en gloria vuestra; el poder de esa diestra toque los corazones de estas gentes, porque en conocimiento vengan de tan supremo Sacramento. A mi esposo mostrad con desengaño su sospecha y engaño, vea salvo su honor, y mi inocencia: mostrad vuestra clemencia, que siendo esposa vuestra, el honor mío corre por vuestra cuenta, y en vos no cuadra esposa con afrenta. De una fuerza no vista compelido hasta aquí me he venido, pues no me salta el ánimo, qué es esto? error es manifiesto: que dirán mis soldados de esta ausencia? de la persona mía dirán (y con razón) que es cobardía. Ánimo corazón, que honor os llama, volved por vuestra fama, que no es el retirar de caballeros, morid de los primeros, que un buen morir la vida toda honra, no digan que huistes, y que la espalda al enemigo distes. Volved, volved: Mas, o divino Apolo! esto buscaba solo; sin duda que este impulso me ha traido: honor esclarecido hoy quedaréis vengado muere adúltera fiera, que es bien, que el mal hechor cual vive muera. Aristides, no ofendas la iocencia, a quien la omnipotencia de Jesucristo ampara, en su virtud y santidad repara, si no lo haces, advierte que está en la suya tu desdicha y muerte. Armigero señor, supremo Marte, quién podrá contrastarte? si tú eres su defensa, luego me rindo a tu deidad inmensa: mas siendo Dios, defiendes a la misma maldad con que te ofendes? Yo no quiero creer, que un Dios permite que el honor se le quite a él, ni a su criatura: y así saco de aquí por conjetura que esta ha sido quimera, por excusar la muerte que le diera. Aristides, qué esperas en la empresa? pues la fortuna habiera prevalece en tu daño: el furor del contrario es tan extraño, y tan incontrastable, que su vida parece perdurable. Un mancebo divino los ampara, de la más bolla cara que el ser humano ha visto, va publicando, Vivadlo uCiristo: si alguno a decir iya muera Cristo, repite Viva, viva. Biblioteca Nacionial de Españá Una Una bandeta roja al franco viento arroja, de quien la Cruz, que llaman, es el asta, y por rémate basta, (Mira si lo penetras) decir que es su blasón tus cuatro letras. No hay hombre que la espada al aire estienda, ni que poner pretenda el sin que deseamos a la victoria, a quien aspiramos; todos piden Bantismo, y si he de hablar verdad, pido lo mismo. Oh Júpiter tonante, que haya poder bastante a contrastar mi suerte? todo huye de mí, hasta la muerte, porque consuelo fuera, huye de mí, sin permitir que muera. , d Ya llegaste monstro horrendo er tu vana esperanza, has visto de tus enredos in inútil que sacas. irá a los circunstantes embustes y maranas, elve el honor que quitaste linocente cuipada. Déjame, no me atormentes, pongas en mí esa vara, epesa en mis omoros más Biblionteo que la montaña más alta. No repliques enemigo, que esta bandera y mis plantas serán potro, en que confieses tus enbelecos y trazas. No me prevengas esculas, cuéntalo de presto, acaba, y advierte, que por mi voz el mismo Dios te lo manda. Aristides valeroso, isleños nobles, si en tantas Nancional de Españamen mentirás como os he dicho cabe verdad, escuchalda. Aunque como de mentira Cristo por san Juan me llama padre, producir verdad cosa me será pesada. Pero supuesto que Dios es quien decirla me manda, aunque me amargue direla, (que la verdad es amarga.) Tu esposa Aristides es la misma que alla buscaba en tus proberbios el sabio, temerosa, fuerte, y casta. Despide aquella sospecha que concebiste en el alma en la noche de tus bodas, porque es mentirosa y falsa. El hombre que viste fue, no hombre, si no fantasma, tomada del aire vano por mí para deshonrarla. Quién después la preservó del precipicio, en que estaba tan conocida su muerte, fue la virtud que la ampara. Quien a Cintia desterró de este Templo, y de sus aras, sus oraciones han sido, (que estas los cielos ablandan.) Quién tomó de Baalín el cuerpo, a quien faltó el alma, yo fui, que el querer ser Dios no fue nuevo en mi arrogancia. Quién fingió la tempestad también, cuando de las aguas el curso, las altas cumbres de los montes sojuzgaba. Figura de Angel tome, y con fingidas palabras sus virtudes, y abstinencia por divertirla increpaba. Edipo, Aristides, soy, que con crueles entrañas a tu esposa virtuosa tanto desacreditaba. Y a tanto de mis embustes llegó la perseverancia, que tome su propia forn creyendo que esto impor Para mover y encender aquella amorosa llama que en Alfredo encende todo con fin de infamarla Esta ocasión fue famosa, pues de una vez incitaba al esposo, y al amante, aunque con diverías cau En sin me doy por vencido que el de las lucientes ar que mi cerviz supedita, es el Ángel de su guarda. Harto creo que os he dicho Custodio bendito basta. que me aflige y atormer decirles verdades tanta Huye confuso drago a tu lóbrega morada, y goce de aqueste triun la virtud incontrastada. Isleños buscad a Dios, pues por evidencias clar habéis visto el desengaño de las diabólicas trazas. Santa patrona tenéis, como a tal reverencialda, ella os catequizará mientras se da cuenta al Papa. Oh desengaño dichoso! dadme las dichosas plantas, pondré mis labios en ellas, seré dichoso en tocarlas. rdonad querida esposa, pues mi disculpa está clara, que a diabólicos enredos cordura humana no basta. No quiero de mis agravios más satisfacción y paga que veros ya reducido, a Dios se deben las gracias. Prevéngáseme el Bautismo, lave mí a alma las manchas, que un punto que se difiera será dilación muy larga. Todos lo mismo pedimos. Demos muchas alabanzas al que pone esos deseos tan vivos en vuestras almas. que es Vicario de Cristo, que Pontífice se llama, he pedido Sacerdotes para una empresa tan alta. los administrarán los Sacramentos, que tanta dignidad, no se concede a quien tenga menos gracia. no dgablioteca De lo alto de la sierra he visto cosas tan arduas, que me obligo a publicar esta ley por justa y santa. Perdona mujer divina, que por sospechas livianas juzgué mal de tu opinión, que celos fueron la causa. Ya confieso mi pecado. De mí estás muy perdonada, qué pretendes pues? Querría ser con los demás Cristiana. Y si esta ley no divide unidad entre dos almas, que me cases te suplico con quien me debe palabra. Este Alfredo es mi marido. Reconozco mi ganancia, confieso mi ingratitud, pero ya sabéis la causa. Mi palabra y mano es esta. Dios os conserve en su gracia, y os haga muy bien casados, que es la bendición más alta. Señor, sin vuestra licencia yo tengo ya consagrada mi pureza a mi Criador, y vuestra permisión falta. Que aunque nuestro matrimonio a fuer de la Iglesia sacra no se hizo, a la obediencia del nombre quedo obligada, Y aquí en este santo Templo se labre una insigne casa, amparo de peregrinos, en memoria de esta hazana. Yo confirmo vuentro voto, aci para que os sueifas que será firme, también doy al gran Dios la palabra. Si con castidad se sirve, de darle la mía en parias, y que gastaré mi hacienda en edificar su casa. Yo en vuestro servicio quiero acabar lo que me falta de la vida, y darle a Dios mi hacienda para la fabrica. Y pues triunfa la virtud de los entedos que traza el diablo; abracémosla, que aunque aquí dan fin, no acaban
