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Texto digital de Engañar para casarse

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Atribución tradicional
Juan de Cabeza
Atribución estilometría
Juan de Cabeza Segura
Género
Comedia
Procedencia
El texto procede de la transcripción automática de una suelta sin datos de imprenta (Santander. Biblioteca de Menéndez Pelayo: 30854).

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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Engañar para casarse. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/enganar-para-casarse.

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ENGAÑAR PARA CASARSE

JORNADA PRIMERA

Dadme el guante . Asi mejora Soltaldo. . . No es grosería, Pues qué será? . Cortesía. Cortesía? . . Sí señora. Que me conozcan no quiero, y así en tan confuso encanto échate Laura ese manto. Ya te obedecí primero. Cruel señora os mostráis. pues al granjearme un dolor, para negarme el favor todo un Cielo me ocultáis. En caso tan peligroso cuidadoso me tenéis, cuando tan esquiva hacéis quede cobarde, y medroso, La causa aquí desabrocha mi cuidado, pues en mí solo atento conocí. que al salir las dos de Atocha, en tierra se os cayó un guante, y al alzarlo con ventaja cogi de un rubí la caja, la concha alcé de un diamante. Ya sé yo en lo que pecaste. y porque te menosprecia. Dime por qué? Te desprecia porque vio que te abajaste. Que muestres tanto desdén, que quieras ser tan cruel? Yo Laura mía con él, ni lo hice mal, ni bien Cuando rendido me traja, tu soberana deidad, halló tanta crueldad a cuenta de un agasajo? Dejad que en dolor mortal sirva usano aquese sol, imitad ese farol que en la combre celestial por azules paralelos dorando plateados giros, no niega lucientes tiros a foorque mija a los Cielos. Castigar su atrevimiento importa dé aqueste modo, eso engaño ha de ser todo. Concced mi rendimiento. No eches en su amor olvido, pues si llegas a notarlo, no tendrás que conquistarlo, porque ya se ve rendido. Caballero, perdonad, ya sé que anduve grosera, y estoy corrida, si quiera, por ver vuestra calidad. Casi rendida os adoro, y en tan confusa agonía por quien sois me penaría, que no estiméis mi decoro. Más fino, que el Sol seré, que por seguir a la Aurora de plata el aljófar dora, en cuyo espejo se ve Y sin padecer desmayo de su amor en el crisol, para parecer al sol te seguira como un rayo. Pero quisiera de espacio ver aquesa deidad bella por venerar por estrella. lo que pareció topacio; Seguidme si eso buscáis, y la casa notaréis. en donde entraré . Seréis mi vida aunque me matáis, Y aquesta noche a las diez os esperaré a una reja, el alma con menos queja, mi amor con menos doblez. Así señora, te arrojas, sin ser cruel al favor examinelo el rigor? sufra primero congojas. Laura tú no has entendido. esta cautela que escojo, porque aunque ves que me arrojó, advierte, que no he caído, Cuando vienes a casarte señor, desde zaragoza, así tu amor se reboza? Esto mucho ha de importarte . para aqueste nuevo amor. Que ya acasaros venís? Si mi grande fe advertís, nunca ha de hallarse fuvor. que pueda ya divertirme de vuestra deidad hermosa, que entre flores sois la rosa. Pues si en eso estáis, seguidme. Señora aqueso reporta. Pues habemos, de muda: nos de esta casa, abalanzamos a ste arrojo; poco importa. Que vaya a seguirla vano, y que mostrando gran fe pueda un guante darle pie siendo cola de la mano, De su amor querrá advertirla, y cuando se pone en quintas, no ha de haber tabur, de pintas que sepa mejor seguirla. Él se mira en conclusión apasionado en vacío. que aunque no ha sido Judio no hace falta a la pasión. El vuelve con fe resuelta, y cuando amante blasona, aunque quede sin balona, quiere dar luego la vuelta: Ya Tragón logré unadicha y ya entre suspensa el alma del rubí de sus deseos, la concha vio vio la caja. Luego dónde vive sabes? Si lo supe, y la ventana; donde he de hablarla esta noche. Luego has deberla? . Me Excusada Tragón es esa pregunta. Según eso a la mañana hablándola tú también, como tu ingenio declara, aunque no sea cortés podrán decirle con causa que tiene muy buenes modos, pues qué fue tan bien hablada. otra cosa traigo más. Y qué será, dilo acaba? Aqueste pliego cerrado al pasar por esa plaza encontré. . Viven los Cielos que aunque la lleve doblada, cuando ya doy en tahur nunca puedo encontrar carta, Y lo que más me fatiga en penuria tan extraña, que sin jugar a la flor nunca el azar me hace falta. Abrirlo intento, y seerlo. Quedo señor; no lo abras. Porqué razón no he de abrirlo? Porque dentro sus entrañas puede traer alguna letra de cambió para cobrarla. Leer quiero el sobre escrito, y dice si no me engaña. A Di Fabricio de Almeida. Y la callé no relata dónde vive esa persona? Sí dice la calle, calla, vive cerca la Plazuela de la Cebad. . Extremada ha de ser nuestra ficción, y tenemos mucha causa para echar por esos trigos. pues que vive a la Cebada. Si no me engaña el discurso. cerca de nuestra posada se muda un tal Don Fabricio; y puede ser que la carta sea para el que se muda. Vamos a busar la casa, que si vive a la plazucla- habrás de salir a plaza No puede tardar dos días Don Baltalar que en sus cartas me escribió su padre que llegaría esta semana a Madrid; no estás gustosa? Solo me molesta, y cansa el haber yo de casarme con un hombre, (tiembla el alma) aquien nunca vi ni hablé, cuando hasta insensible planta usa de su galanteo, para abrazar lo que ama Que hiedra en olmo copado antes de colazar la, ramas no da vueltas por el tronco? y con viviente esmeralda, al que es vojetable arrimo, o no le pule, o engasta? Pues si en insensibles vemos recipróquez tan extraña, como, señor me desposas, y como señor me casas. con un hombre, que no he visto, cuyas condiciones varias, aunque a mi gusto se ajusten tal vez a los otros cansan. Esta es la casa sin du la no mintió mi confianza. Pues hablale, y dale el pliego. Para vos es esta carta, lecela . . Decid señor de dónde venís? . La tiampa ha de conocer el viejo, pero la industiia me valga. Advertid; que mi señor es de condición tan varia, que no lo dirá hasta que veáis del pliego la daa. Pues leo el pliego gustoso. Qué a estos aprietos metruje? vive Dios vergante que te quite el alma a mi espada. En ti ya no es cosa nueva, porque aunque se ve tan mala tu condición aún con eso me tienes robada el alma. Ya estamos en el peligro, aunque dijera la carta, que eres un capón, yo sé que te pelaras las barbas d Con razón puedo gustoso, estar de vuestra llegada señor Don Baltasar, este es Vrsinda en dicha tanta el que viene a ser tu esposo? La carta es de buena data. Esto su padre me escribe. Qué es esto que por mí pasa. Ahora señor te turbas, cuerpo de Dios, coge bazas; y te llevaras la polla triunfando con esa carta No sé fingir vive el Cielo. No es aqueste dime Laura el caballero del guante? Si señora. . En mí una escluva para sor esposa vuestra hañlará vuestra esperanza. Y en mi hallará esa hermosura quieldo brilla con luz tanta un esposo que la estime, sin ser su voluntad falsa. No me desagrada el novio. Mucho la novia me agrada. Galán es Don Baltasar. e Por Dios que Visinda es vizarra. Decidme Don Baltasar, los tensales que intentaba cargar el señor Don Luis, cárgolos. . Aquí nos cusca. . Este es negocio de peso, dejadlo a parte que cansa. Pues por qué puede cansar? Porque es ya cosa asentada, que le ha deser muy pesado cuando le tratáis de carga. Qué podré yo responderle? Dile cuatro pataratas. Señor no tuve noticia, pero según lo que alcanza mi conocimiento, juego. no se lo que dice el alma. No es mucho que así responda, porque tienes mucha falta de memoria, con que al año, poco más o menos gasta. por falta de la memoria seis mil quintales de pasas. De pasas seis milquintales? Así con las pasas pasa. Para su miseria es bueno. Las pasas son cosa rara, porque con ellas engorda. cualquier a memoria flaca: ̱. Quedaos aquí con Uriinda, porque es fuerza que yo salga. a disponer, los negocios. para la boda . . Llegada es ya señor la ocasión, dile tus penas, tus ansias, pues te dejan triunfar. y ve cogiendo apriesa bazas, note quedes con les triunfos. y al que con sus esperanzas te pretendiere la polla, darle luego con la espada. Galán venís por mi vida, Mayor será la ganancia de enamorado y rendido. Que está tan apasionada vuestra volunta? . Señora, mas lo dice quien lo calla. Que habéis venido tan tierno que venís con tantas ansias? No habrá devoto de Monjas cuando pasan seis semanas (si es que puede pasar tanto) sin ver aquíen idolatra; que llegue tan tierno, y fino, mas con mejor circunstancia, que el que es devoto de Monjas, porque este después que cansa. toda la noche el discurso por pensar en Sor fulana, el sueño todo asustado, el amor ciego sin causa, con fe mas con vano amor, madruga por la mañana, llega gustoso al Convento, luego a la reja le alarga, da dos golpes en la rueda, de allá responden Deogracias, diga vusted por quien pide si a vusted no se le causa, llámeme a Sor Serafina (cuando dabe de ser falsa) lo dice luego e devoto. Respóndele está ocupada esa señora más juzgo que a persona tan de casa no se le puede negar. Entonces gustosa manda llamen a Sor Serafina, luego nuestra Monja baja habiadora más que seis, que no hay Monja tan extraña, que en tocar a locutorio ̱ aros m o pierda en este juego baza. pues aunque le desmayase ninguna perdiera el Imbla. El devoto a hablarla llega y cuando en confusión tanta por pasar con sus anhelos. a las rejas se hace rajas, ler esponde su devota: eso que vusted me manda es imposible, porque la Priora nos coarra en día de confesión; y así con tantas desgracias, después que esta mal dormido, después que dejó la cama llevado de su pasión. por cuatro finezas falsas, sin ser de queso el devoto. con solo el rallo le pagan. Todo amor es desigual señora al que a mí me informa, sino dígalo su forma, que no me dejo neutral. Es mi amor tan especial, y con tan vivos arrojos, que no quiso por despejos veros para arder su fuego, inferio bien, que estoy ciego, pues no me guían los ojos. Bien mi cariño se ve cuando tan loco os venero, con que podéis ver que os quiero antes de veros por fe. Todo esto de mi amor sé, porque en su fino crisol, todo ese hermoso arrebol comparando al Sol estuve, que aunque lo encubre la nube no falta la luz del Sol. Así yo cuando ignoraba, los hayos de su hermosura son casto amor, con fe pura, aquese Sol me ilustraba; y aunque yo tanto distaba de Madrid en tanto mal por dos nubos esas niñas me mmeraran, que sus juces incen 2. Planeta Celelval. Si como dice la voz es converdad vuestro amor, no en vano será el favor, con vos no he de ser atroz. Pero os miro tan veloz con desvelos que se arrojan, que luego de si despojan el carino que fue antes, ya se que al caerse guantes hay galanes, que los cojan. No culpo vuestra afición, pero al venir a casaros, puedo con razón culparos faltando a esta obligación, No es mala la inclinación, bien parece que digáis, cruel señora os mostráis, pues al granjearme un dolor para negar el favor todo un Cielo me ocultáis. Todo lo que paso save, ap no se excusan ya los celos, si es su amiga la del guante; más reparo, que tan presto, no pudo informarla. . Juzgo como tengo cinco dedos que te dará alguna mano, dando el guante fundamento. No entiendo lo que decís? Ni yo tampoco, y en eso no pareceia entendida. Cómo no? . Yo no os entiendo He de probar sus finezas, he de apurar sus enredos, Don Paltasar? Qué mandáis? porque solo amante espero que respire ese clavel, mandando con blando imperio para obedeceros fino, y para serviros tierno. 22. Eso es para la del guen, oo Por eso no fue grosero, antes bien es de alabar, porque se ve manifiesto, que allí levantó un caído, y que llevó intento bueno. Esta noche en esa reja (el probarlo así es mi intento) os he menester hablar. Vuestro mancato obedezco, pero decid, a qué hora? A las diez. Ma Es poco acierto, porque es tempraño, y podrá tu padre Ursinda saberlo. Pues vos de la hora quidais? No hay Clerigo Recoleto, que quide más de las horas. No he de poder vive el Cielo acudir a la del guante Sois de cala Caballero?? De can soy mandas algo? De importancia traigo un pliego para el señor Don Fabricio, quisiera hablarle. . Esto es hecho el novio es este que miro pero aunque viene tan tieso con ser tan novio no vio de su boa lus curedos, que cuida soso, que viene. Pardilo viven los Cielos. Qué buscas! El puega miro, y que se ha perdido pienso. Muy buen despacho traos Que no me apuréis os ruego, que pierdo ya la paciencia. Mejor fuera, pue no el pliego. Ya me enfada cuanto habláis Etraño mucho que siendo quien trae carta, así se apure Por que loextraña? . Es muy bueno. porque ha de tener correa el que se mira Correo Decid quién es esa dama? Hacerlo la ir intento. puges que el viero lo vea porque si habla con el viejo le dua lo que hace al calo, y después echará verbos. La que miras tan hermosa, en cuyo hermoso bosquejo el sol la tiene por sola, por que la Luna en el Cielo siempre se queda a la Luna, de Don Tabricio es efecto, quiero decir que es su hija, (ahora en lo vivo pienso darle para que se vaya) hoy con este Caballero se ha casado, y así os pido que de aquí os vais al momento, porque es hombre tan celoso, y tan mal sufrido en eso, que si esperáis os dará con a fuerza de los celos al diablo, y con sus enojos os imviará al infierno. Hablaré con Don Tabricio. Y conoced, que os advierto que no volváis a esta casa, y a traer villetes menos. Id con tiento en lo que habláis, Solo el diablo va con tiento. Este hombre debé estar loco, el dejurlo será acierto. ̱. Dejad cuidados aparte, porque quien fuera tan necio, que cuando vos prometéis hacer oriente los hierres de una reja que dejará por sepultarse en el sueño. de gozar rayos de aljófar de beber neve en icendio? Estorno puedo excusarlo . a inque lo siento en extremo, porque la dama del guante me pareció (así lo siento) más hermola en su desgarro, porque en las damas supuesto lo medido, del recato y lo cortés del empeño, no tenerlo melindroso es un hermoso bosquejo, sobre márfil, oro si no, plata sobre coral terso: En la reja me veréis. id al señalado tiempo. Me Tragón? . Dime los? quieres. Pocas esperanzas tengo de mi fortuna. . Eso es malo, mas yo discursivo infiero, que lograremos la dicha. si el Caballero del Pliego no hablaré con Don Fabricio, que sobre ser malo, y viejo es suegro y en tal desgracia. para mostrarnos mal ceño tiene malas circunstancias, pues tiene el ser suegro, y viejo. Me Mayor es mi pena. . Acaba dime ya tu sentimiento; y yo el remedio daré en tan difícil empeño, porque sol medio. Doctor, y con eso haré como ellos, que remedian pocos daños, pero todos dan remedio. Ya sabes que la del guante haciendo flechas los dedos de aquel arpón de cristal. dijo, que en medio el silencio fuese a hablarla. . Alí es verdad y con eso que tenemos? Un grapesar. . Y cuál es Sabe que Vrsinda me ha puesto en grande empeño, pues manda para probar mis desvelos. que la hable esta noche, y yo no sé como hacerlo puedo, pues en esa misma hora tengo de acudir al puesto de aquella dama del guante, porque en prisiones de hielo por lo suspenso me tiene. y en una cárcel de incendio me tiene su ardiente amor; con que es lance manifiesto que aunque con Visinda falte el seguir mi gusto apruebo, No faltaras a ninguna. Si tu me dieras remedio. Siendo yo tan buena pala; hacer falta fuera hierro. pero curioso pregunto, que te mueve aún desacierto si Visinda es dama bizarra, con dinero, y casamiento? Solo me mueve elmirarla ya como propia, que en serlo, enfada la más hermosa, que yo tengo por supuesto. que se ha de dejar lo fácil por lo dfícil. . A eso un cuento quiero decirte. Que no me canses te ruego. Aunque más me persuadas no he de dejarme de cuentos: Yo una dama festejaba, a la cual le dio deseo de comerse treinta peras, mas yo su pena saviendo para traerle las peras fui a hurtarlas amate aún huerto, Al primer paso que di en aquel pensil ameno encontré un árbol cargado, subí en él, mas luego viendo sobre la cima eminente: un peron ni más menos por el color de su cara que las demás de estos tiempos, sui trepando por las ramas, y como era el árbol tieno apenas cogerlo quise di en el suelo con mi cuerpo. Mas yo triste con mi pena; a tentar la pera llego de mi impensada fortuna, a la cual miré por dentro gastada por su vejez, con que llegué, a decir luigo, amuchos suceder suele lo que me está sucediendo, muchos caen por una vieja si en otros lances son tiesos. Esto señor te sucede: pues tan claramente vemos que a Ursinda alcanzarla puedes con la mano, mas traviello quieres trepar por las ramas, en donde con fundamento juzgo, que hallando una vieja con la cara de abadejo, con una frente de un cofres. y con el color de un negro, has de caer, que un tentado no lleva el peligro lejos, y hallando una dama calva, va el amor de los cabellos. Yo he de ver a la del guante, Y Ursinda? . Faltar intento, Pues aqueso es renunciar. Ya mi poca fe confieso; Que quieres tu renunciar, parece cosa de juego. Si Tragón esto ha de ser, Qué capón habrá tan necio que viendo tan grande polla renuncie. . Aquesto pretendo Pues no ha de ser de ese modo, que yo mismo haré tu puesto sin que me conozca Uriinda, porque ya en aquestos tiempos no hay criaco que lo sea, de que con razón infiero, que todos son mal criados, pues andan tan descompuestos. ̱. Bien dices, que pues tan poco nos ha tratado, confieso que tendrá efecto el engaño, Y como si tendrá efecto, pero tú que eres amante dime de dentro tu pecho mil requiebros que decirla, como amante, y como tierno, Estás loco? . No lo esoy, que aunque te exhorto a este empeño no quiero que me vequiebres, si que me digas requiebros, mas ya tengo que decirla. ̱. Qué la quieres decir? . Esto, tú tres mi amo. . Es verdad. Pues con ese fundamento tengo un requiebro muy grande, Infórmenme pues tus ecos, sepá yo tu buen discurso. Juzgaré al hacer teriero que hablo contigo, y así Qué le dirás? . Sois mi dueño, Ya va llegando la hora, porque ya el azul espejo dos horas ha que guarnece paros de alabastro senos con las lucce del Sol hijas, con rayos hijos del viento, Si la hora va llegando, a seguir tu gusto apelo. Vamos si mi gusto sigues como un Fraile te obedezco, A gozar de se frescura, que exhala con manso aliento aqueste apacible viento, salgo tu noche tan oscura, con ser la noche primera, que en aquesta casa babito a salir me precipito, menos cuerda, y más ligeras Qué frescura tan hermosa, para que al son del laurel se desabroche el clavel, se desahogue la rosa. Mas si es verdad mi cuidado, y no miente en lo que creo, con la luz escasa veo llegarse acá un embozado, La reja en donde me dijo que me vería es aquesta, llegome con fe modesta para ver mi nosta fijo, De aquí no me he de apartar hasta saber sus ensayos. No os ocultéis, que esos rayos, ya me llegan a informar que aquesa reja es Oriente, y así temiendo la Luna, se escondió por su fortuna, compitiéndola esa frente, No entiendo lo que decís, porque ignora el corazón, con que licencia, o razón tan lisonjero venís Aqueso dudar podéis? Dudarlo es grande cordura, pues yo no tengo hermosura, ni vos licencia tenéis. Sabed que quedó el deseo al miraros hoy sin seso, esto señora confieso a vista de aquel trofeos alla no pudo mi empleo en tan esquivo dolor, deciros, tierno mi amor, porque en tan dura conquista valiéndome vuestra vista, quede al veros sin valor. Dándoos el guante la llama de aquese blanco buril, con ser nevado márfil me mató si ahora me inflama, Calle el ado Guadarrame, a un que su nieve remonta, cuando al Cielo la trasmonta. de tu mano al orizonte, que aunque Guadarrama es monte, mas que Guadarrama monta Sin razón dudáis señora el haber venido a hablaros, pues vos misma sin turbaros e sois quien señaló esta hora. Y así imitando a la Aurora, que aún tiempo cada mañana y peinad del clavel la grana, sina, y puntual salís; que mucho si competis con la rubía Aurora efrna? Ya os entiendo, he defingr que soy la del guante yo, que mi vista os cautivé? Con rayos ese z fir en manso desasosargo, y no con incendio leve quiso herirme nieve a nieve, y matarme fuego a fuego. Poco constante seréis, cuando atento me veas, Eso cruel prenunciáis, pono mi fe conocéis. Cómo sin ver la hermosura estáis tan enamorado? Me rijo por mi cuidado, guíándome la cordura. que aunque el rostro no miré en tal calma, y suspensión, no mentirá el corazcn, no se engañará mi fe, Cautivose el albedrío en tan amorosa calma. quedó sin razón el alma, y sin movimiento el brío, Don Baltasar de Aragón me llamo, mi calidad en vuestro gusto emplead, que será el mayor blasón, que en si tendrá mi valor- Vivo en casa un Don Fabricio, cuando serviros codicio con recompensa mayor. Conosco ese Caballero; y aún yo lo tengo tratado días ha. . . Un enamorado como yo es muy verdadero. Manana este hombre he de ver, aunque parezca curiosa. Aquesa deidad hermosa siempre por fe he de querer. Que no será así se advierte, porque si lo procuráis, dispongo que me veáis. , . De que modo? . De esta suertes Mi padre se fue a Toledo, en que algún tiempo ha de estar con que tendremos lugar, sin que nos afligar el miedo. Yo a Di Erbricio diré que mientras dura la ausencia de mi padre, la asistencia allá en su casa tendré y advertid que soy prolija, cuando doy en ser celosa, no es mucho que esté medrosa, pues sé que tiene una hija Don Fabricio, aunque a mirar nunca llegué su hermosura, tener celos es cordura si hay amor, Don Baltalar. Mañana veros codicio, para que en tan triste herida mi amor llegue a tener vida, tenga mi fe cacrificio. Estimad este amor solo, y a Dios señor, porque es tarde, que ya Tebo en llamas arde en el contrapuesto Polo . Ya ha cesado mi agonía, ya acabo mi suspensión, voy a decir a Tragón que ya me amanes e el día Qué tarde esta mujer tanto, siendo más de las diez horas, y que yo sin ser correo haya de hacer tanto pesta? La reja cerrada está, y en discordia tan penosa. que no está en la reja es cierto, pues su parece, ni asoma No sé que hacer vive el Cielo, cuando para Zaragora tengo de llevar dospliegos a la estafera que montan Un hombrehacia acáse llega, baldreme de él si se arroja mi valor a encomendarle negocio que tanto monta ̱. . Por aquí juzgo voy bien a mi posada, y se acorta grande parte de camino. Ea ya llego, la hora. A hidalgo. . . Que me mandáis. Saber curioso me importa si sois albañil, o no. Sa locura es mur doñosa. Porque si sois albañil me haréis una buena obra. Pues en qué puedo serviros? Esta reja es de una joya preciosa caja, y espero más hacera de una hora que salga porque he de hablarla, y el irme de aquí me importa, vos me habéis de hacer favor de esperar, y en mi memoria, decir que Don Paltalar de Aragón, por ciertas cosas, no puede venir a hablarla, aquesto ossuplico. . . abserta . tengo el alma al escucharlo, pues a mí mismo me nombra, he de obedecerle en todo, pues en causa tan impropia. penetraré aquestercaos, puraré esta ponzoña Qué raspondéis? . Os respondo que mi obedieucia es notoria. Si me obedecéis a Dios. . Pues ya me empeñé conozca mi cuidado aquesta dama. Llegaos más . . Estoy señora tan contento con mi dicha que casi el ama se ahoga al admirar mi fertuna, al conocer tanta gloria. Dejad, ya Don Baltasar conmigo tanta lsonja: Verdades son que conozeo, por la sangre que me informa, por lo noble que profeso, cuya gran nobleza. Sobra aquese encarecimiento, que ya te que en Zaragoza Don Baltalar de Aragón sois, habiendo pocas horas que habéis venido a cusaros a Madrid. . Decid señora quién os ha dicho mi nombre? quien en gloria tan penosa os dijo esas circunstancias, sin salir de mi memoria? Pues ahora disimuláis queréis fingnos ahora, cuando tengo conocido. d . Esta mujer está loca, vive el Cielo que ha de hacer que lo que ha escuchado, y nota el conocimiento crea. Con esa sé enutelo a pagáis el amor que os tengo pues desde que es vi en Atocha estor corrida, y sin, alma, estoy sin alma, y con gloria. A mí en Atocha me visteis? Eso es asentada cosa. Soñara no hablaia conmigo. Con vos hablo. . Yo señora en Atocha nunca estuve. Que queráis que no conozca mi discurso el fingimiento, no es ya cosa muy notoria que de Zaragoza sois, y que al ser de Zaragoza de Aragón Don Batalar os llaman, y lo pregona un pliego que habéis traído para efectuar las bodas? Solo falta en esta pena, que llegue a decirme ahora, que perdí el pliego al llegar. Dejad esas ceremonias del fingimiento. . Es verdad eso que dijo esa boca. ̱. Pues si es verdad para que se muestra tan rigurosa vuestra voluntad esquiva, ya es fuerza que reconozca que aquena dama delgana os ocupa la memoria. Eso del guante no en tiendo si con palabras más propiias no declaráis ese engaño, de que mí se está remota. Qué lo dudáis? . . El fingir con esta mujer me importa, Si Señora porque ya después que vi en esa Aurora cuatro rayos en sus ojos, y mil perias en su boca, fue preciso el olvidar esta mujer, porque monta mas una luz de esas rayos, que en otra esfera una antorcha, Finalmente habéis faltado a tu reja a las diez horas. Fue imposible el apartarme de aquí, pues vos regís sola e discurso que me guía, la voluntad que me informa Mi padre salio de casa, y si no miente la sombra, que por aquí viene, juzgo. Qué os sobresalta, señora? Aquesa puerta está abierta, antes que aquí os reconozcan entraos en cala por ella, que ya estará Laura pronta, y os llevará a vuestro cuarto. . A vuestra deidad hermosa obedereré gustoso pero la vista engañola. pues hombre no viene alguno. Vive el Cielo que estas cosas he de apurar con el riesgo, sabiendo en tanta congaja quien me hace tanto favor para si en tanta discordia, lo que merece mi nombre, merecerá mi persona JORNADA SEGUNDA

JORNADA SEGUNDA

Estoy sin juicio al mirar estas estas cosa; que me pasan, pues apenas me dejó la criada de la damalque me habó anoche en la reja, por ser la obs- curidastanta; no pude over el paso, mas ya con a luz escasa qué ese Plane ta divinotributa mover las plantas puedo más no sé que infiera de todas las circunstancias que ha conocido el discurso; ni la calle ni la casa en que estar he conocido, solo infiero por las causas que es de gente principal, pero de aquellas pa abras que me dijo entre confusa; entrad luego que ya Laura os llevará a vuestro cuarto, no sé que di corra el alma. Vive Dios qué he de esperar aunque en confusiones tantas el riesgo mire a los ojos, que ta cruesmo amenaza Ruido siento, y me parece, que entran hacia aquesta cuadra, cordu ra será ocultarme he estas telas cdigadas por lo que suceder puede, y si es a aso la dama que me habó a noche en la reja, saldré cuidadoso a hablarla. Vengo señor Don Fabricio con las acciones tur badas para hablaros muy de espacio. Siempre estará apareja la mi casa para serviros Sa Astrea. Por cabmías que no importa relatar, pues más que no obligan, cansan, sabed ques miría, y yo por su condición extraña, tuvimos un gran pear anuche, aquí estoy turbada y así os pido pues me hace tanto sa- vorvuestra casa, como noblo deis lugar a que por una semana habite en ella, hasta tanto que o se sesiega, o se apla ca la condición de mi tía. Estando tan obliga a mi casa, señora Astrea a vuestra nobleza están cia será de vuestra hermosura estecuar to, más señala tal precepto mi cuidado que no ha deser avisada Uriinda de aqueste empeño. Ya sé que es muy linda dama, mas no la he comunicado, vuestro padre es la ausencia, y desca ufana el alma luvista pues no lohevisto desde que en edad temprana siemprenos hal haba juntos por esas calles el Alba. Aunque lo vea; parece si no tengo ilea falsa que no lo coneceré, pues alpeinar tantas canas lo que fue negro azaba- che, se habrá convertido en plata. Ya por horas lo esperamos, y creo que su tardanza no será de muchos días Pues para vos esta sala será para que habitéis, mas el secreto os encarga mi cuidado, que ya haré que se entre acá una criala para serviros . No importa, pues al buscar con tal ansia el secreto no conviene. Pues camo gusteis se haga más paradisimo sar quedaréis aque encerrada que yo cuicaré de vos El Cielo os guarde . Ahora falta decira Don daltasar que tiene llave a esa cua- dra, que no entre en ella a buscarlo es bien que luego me parta. , El viejo se fue, y quedó sola encerradadad ama si se a la de la reja, salir es cosa acertada. . ADo Ba talar importa avisar que con la traza que yo daré me nablará . . Sin euda que por mi causa entro aquí salir imporia, pues en mi tragedia extraña ella me busca rendida. Qués esto el Cielo me valga . Dn qués susendéis se. ñora porqué os mostráis tan turbada? Pues no queréis que me turbe cuando piense que esta casa es amparo a mis desdichas? Esto importa en tal desgracia, pues puede dejar de ser p. Balalar. Impensada señora es esta fortuna, cuando rendida (si el alma consiesa lo que en si siente) en la reja al dar él alba a esos espejos de ajolar mil crepúsculos de nacar dijiste, (sin vida estoy es Don Baltalar, bien puedo hablarle sín che una reja, pero consiéselo el alba, ansia. Sed fina a mi firme amor tasar, aunque con tibieza tanta, os he rora; y al turbarse con luz tanta con esos tratado al principia fue potqu; lanoche dorados rayos hacéis, que le tenga a raya conociese usana, mas ya que ha llegado . . Que os adoro es cosa ciara. a veres el cariñó en su esperanza nunca en sus aras empleó mejor las puntas engaña el oído, y si la vos no me enga de aquella doraba aljaba. . Lallabe ña es de mujer la que escucho, y con se había retiareme a esta parte, porque enamorando esd Baltala: . Sincausa me vea, q; aunque; vos sois tan de casa Aquí una dama tapada descubre el conocimiento. . Un hobremueve las praras acía estaparte . . Será aquesta dama embozada ladel guante, ella es sin duda, pues dio tantas esperan- zas de verme aquí muy de espacio. Acá se llega. Quién ama nunca puede hallar sosiego, así señora llevada mi voluntad del deseo, que tan apriesa la mata; os buscaba, mas ahora que os hallo donde os buscaba sosega ra, al modo que de aquesta esfera pla- tea la de cristalnevado monte, yobelís coda esmeral as baja condensa la nie la cima eminente de un monte, llegaa la falda en dónde el natura! peso como en su centro descansa guarneciéndode gáis que yo en Atoria osmiré, y en pe las flores, o ya el coral; o ya el nacar. Sabéis ves lo que decís? Yo si eso decís, porque ya escosa asentada . . Esto no podéis negar que si vos no lo sabéis es sel alma la ig norancia. . . No entiendo aquesa zas. . Vos la licencia me disteis dra en que nos han puesto es buena, c que estabais enamorala. ̱. Aqueste haciendo de vuestra ca a Oriente ano- que vertiendo perias finas no pasó de no seáis a mi fefalla . Yo S. Don Bal Guadaria un que; he madridvos sois la aú parda no dio lugar a la vista a que os . Que no os entiendo es muy cierto En gran peligro estol, no sé que razón será que os confiese, que Venus discursos haga . Si no me se oye en la puerta, y antes que la puerta ma a circunstancia pues quien la está no es cosa habertada que; con vos alguien fingís señora pues nadie puede entrar en esta la a a escucharnos, desahogad podrá serde algún enfado el verme con con verdades apuradas el fantástico fin vos . Con cabia, y razón os retiráis gir, que en ocasion ta extraña no da lugar lo suspenso ala admiracién del al ma. Ya el escucharlo es preciso. Solo os respodo turbada que no os e tiendo, ni puedo entender esas palabras. Puede faltar lo que digo, pue- den ácaso ser falsas estas colas? no sois vos a quie al salir ufana de Atocha ayer se cayó un guante que avuestra a jaba le sirvió de aguda flecha cuando esa mano nevada vibró centeras denieve, cuyas manillas de nácar guarnecieron el mar fu para ser decoral balas? l Vi- sinda lo esta escuchando, y no es ya co- sa excusa a el avisar a mi amo. . De eso inficro que son falsas las que vos ve cuya materia argenteadadando en juzgáis verdades y que con razón du- daba Porqué razón lo inferis? Porque el discurso osengaña si juze na tanta menos a penetrar llego al co- nocerme engañada lo del mursil guan no lo sé, mas si el alma Loco estás te, y nieve centellas, flechas, y aljaba. Cuerpo de Dios ca la calla. Aquí importa divertirlo. . esquivez. C. Menos yo astás esperan. Qué procuras? . Estacua y findo perfecta sala estamos bien en Madrid, encuya Corte bizarra estando entlanerfecta no estamos he Salamanca. Quita vergante de aí, que no me agradan tus chanzas . Pienso que ha de proseguir, y el avisarle a las cla- ras no es posible por Ursinda, que nos mira cara a cara . Si no enten- deis lo delguante con aquesta circuns- tancia loentenderéis; sa las diez anoche en uua ventana no me hablastéis muy rendida, y de la pasión llevada arroga da no dijisteis quevendríáis a estacala hoy a hablar, con Don Fabricio, de la pas sion obigada para que os diese licencia de esar aquí en tantas ansias, por tener lugar de hablarme, a caso pueden ser sallas estas circunstancias? . Cómo pudo hablar, si por mi causa estuvo Don Ba talar en aquesa hora inmediata hablando conmigo? es cierto que Din al ta e engaña, y que; es falso lo que; dice sin tener parte, esta dama, esperaré que responda . Lo que vuestrasé relata de la calle, de la reja, y de la hora seña la a es verdad, pero con ves yo no ha- ble, ates bien me mata el conocer que; hay a pates de tan fallas esperazas, que a sus amí gos les sigan lo ques consus damás pasan Pues yo señora aquién dije? del Cielo un rayo me parta Yo no lodigo porbos porque cuado mi amor eata de negar que sois mi amante, era en pena tan pesada el argüiros de falso tener ya por asentada una razón que es fingida, y que tanto me contrasta. Bien pensará estamujer que po co amante enmisansias llegue a contes la lo todo a este hombre más excusada es la sospecha, pues sabe que al cerrarse en su ventana toda una esfera de rayos que por sus habras se ralga, entré luego porla puerta que me ofrecio la crinda y que después no he sando del retrete de esta sala. Mi padre viene a esta parte, no he de encubrirle la causa de mi pena, he de decirla, pues, ya no puedo ocultarla. Urfinda porque razón la pena te sobresalta? Atiende bien, y sabrás el dolor que me amenaza. No sé yo lo que sospeche de vuestra extraña inconstancia, Oh alguien nos escucha, o no? Si no nos escuchan trata mal vuestra deidad hermosa, a quien noche, y día gasta contemplando esa hermosura, bello Sol de la campaña. Si nos escubán, decidlo que mi voluntad cansada será prolja hasta tanto que por los labios de nácar arrojéis un sí, señora, que refrene a quien es causa, Decid ese sí, que os pide, pues tanto con un si gana, porque cualquiera razón, como sea articulada en la caja de esos dientes, confiesa cuando os alaba. que le ha de venir de perlas, siendo en ella organizada. Deja esas locuras loco. El conceptuar me arrastra, y así la caja he traído y aunque se pese a tu alma he de venir bien aquí. ̱ Poro razón? . porque encaa. No sufra ya el corazón al mirarme tan picada de lo ardiente de los celos estar encubierta. . . Basta. ya señor Don Palta ar. que aes dentro de mi casa parece mal. Según veo, a ese cancel me escuchaba Don Fabricio con Ursinda Es por ventura la dama a quién cogisteis el guante? Señora Astrea. . Qué manda vuestro cuidado en mis penas. Os suplico en tal desgracia que no digáis que yo soy quien os dio con mano frazca lugar para estar aquí, porque importa . Cómo esclava os tengo de obedecer; tenea en mi confianza Es posible que digáis cuando a sí mi fe se mancha, qué ignoráis esa mujer? Y confieso la ignorancia, otra vez, y otras mil veces. Y podéis vos confedarla, sin que las penas me maten, cuando los celos me abrasan? Ves celos, porque razón? Cuando vuestro amor me encanta, al concer el desdén, no queréis que en vivas asquás arda el amor de los celos? Vos amor? . Y con fe tanta, que al dar Febo en sus matices ya oro en rayos y ya en grana, no he podido reposar hasla cumplir la palabra que en la reja anoche os di. Luego os habo? . Es cosa clara y me ha pesado infinito, que al mirarme enamorada os sea desconocida. Habrá mujer más extraña que antes se móstrase esquiva. y cuando no me importaba se muestra tan carñosa. Pues señora en tal desgracia quítese el manto del rostro. Ella tiene mala traza; que nos quiere mal infiero. ̱ . Porqué razón, dilo acaba? Porque después que nos mira, porque después que nos habla, aunque más yo lo procure, no puedo verle la cara. Ja señor Don Bairasar acompañando esa dama y advertid que sois grosero, cuando Uriinda os idolatra, y que ese arrojo a su vista solo servir ha de cansa para que en su grande amor apague las vivas llamas de este atrevimiento el hielo, porque en aquelles que pagan feudo a las agudas flechas, si ven siempre estas desgracias de elemento, cuyo tacto de amor el incendio apaga. El acompañarla es fuerza. Y quieres acompañarla sin descubrirse? . Qué importa Importa esta circunstancia, Por qué importa? Porque al vernos. ir siguiendo sus pisadas, no puede saberle malo; si acaso nos muestra cara. Pues si tengo de ir convos, segura señora mis plantas. Vive Dios que va con ella, no sé como he de excusarla un pesar, cuando confiesa, que su tía la matrata con su condición esquiva? Pero ya el discurso alcanza como ha de atajar el daño antes que lleguen a casa, ir importa y esperarlos a la puerta que al rogarla cortésmente con mis ruegas. será lu tía aplacada Que yo vaya imparta antes que lleguen, per esa plaza iré con más brevedad. . Yo quiero avisar a Laura que saque luces. . . Sin duda esta es la de la ventana, pues la que se fue parece que aquí no vive. . Llamarla importa. Esperad señora. Quién sois? el Cielo me valga pues no os acordáis que anoche mandasteis a una criada que de uu postigo me abriese la puerta? qué os sobresalta? Hombre, no digo bien, sombra, cuya indiscreta atención en tan triste suspensión tan atrevida me no mbra; el mirarte aquí me asombra que en peligio tan fata! dro ya tan cerca el al, que la lengua a hiblar no acierta, yo hice que os abriesen puerta, yo con delacato tal? No sé como me reprima al conocer el engaño, que se ha de temer, el daño, poro la cabasla lo anima; no es posible me comprima conociendo la traición, una grande sinrazón es fuerza me persuada, porque solo tuvo entrada Don Baltasar de Aragón, Pues si aquesto confesáis, con razón podrá la lengua deciros, que estoy sin alma, deciros que aquesas bellas niñas me tienen rendido, pues desde que estrella a estrella con sus luces me abrasaron el alma tengo suspensa, vivo, y muero a un tiempo mismo, pues sois una causa misma que me aviváis con los rayos, con las oentellas, ese mismo que cnfiesa. Pues quién sois? pero llamaron en esa puerta paqueña. que sirve de pastiguillo para aquesa callejuela, Mucho me da que pensar, pues nunca en aquesa puerta llamar suelen a estas horas, pues ya el Platcado, Planeta barda en plata lo que el Sol guarneció de día en perlas. Abrir quiero, y ver quien llama. Si la piedad y nobleza suelen causar un efecto, esta ecasión os empeñan para que os balgáis de entrambas hiciendo en mi nueva deuda. Esta mujer que miráis es mi hermana, con que os ruega mi cuidado la tengáis pora excusarme mil penas está nocha en vuestra casa, que sunque sangre nos alienta, noble, por ciertos enfados el que no esté en casa es fuerza esa noche, esto os suplico que a la mañana por ella vendré, siempre agradecido. De este modo se remedia . el que a tu casa no llegues, para que con tal cautela mañana con muchó espacio nos veamos. . Bien lo ordenas, pero esta mujer a quien al alma fina me entrega no conozco, más parece que tiene dentro sucvenas sangre noble. . He de apurar, . o si me ama, o si desprecia Don Baltasar esta vez; apuraré las sospechas quedando aquí esta mujer, que pues no sabe esta puerta, no juzgará que es mi casa, en donde fino la deja. Serviros intenta el alma Caballero, por que fuera faltar a una obligación que la sangre noble engendra. Reconocela primero. mira bien lo que le entregas. Puede su brío mentir, y puede a caso ser fea. quien los celajes del manto hizo Cielo con sus hebras. No sé lo que diga en eso pero yo con mi rudeza si cajoben, o no mijara, que aunque esa es mujer de prendas mañana cuando volvamos tan evidadosos por ella, aunque de ella no le sirva te la podrá volver vieja. Pues señora hasta mañana os quedad con Dios. . Sin pena os podéis ir Caballero, porque aquesta dama queda blanco ya de mi cuidado, ojebto de mi asistencia. Pero sabes lo que juego? Qué es lo que juzgas, opiensas? Que si Ursinda, que es un diablo no digo bien, porque es bella, supiera estas pataratas, cuando los celos la aprietan, nos arañara, porque entendiendo tus cautelas, no es mucho que al darle soga dejase ella de ser cuerda. Por dos bujías iré, si a caso me dais licencia. . Vos mandar podéis, a quien serviros siempre desea. Los que llamaron se fueron el salir de aquí es ya fuerza antes que en cala lo noten. Por entre las sombraruegra. veo un bulto, y me parece que poco a poco se acerca. Mirad lo que disponéis que aunquevuestro amor me alienta podré serviros ufano, porque mi correspondencia ha de ser amante sino, y no importa, que esté fuera de vuestra casa, pues son quién me alienta estás finezas? De un encanto, en otro encanto, de una pena en otra pena, de un pesar en otro ahogo, de un caos en otra cautela he de dar, no sé que juzgue. Di con presteza la vuelte, por si puedo con Visinda dorar aquellas sospechas, mas si no miente el oído, mas si no engaña la idea la voz de un hombre escuché, el saberlo bien es fuerza No me respondéis señora? Cómo he de dar la respuesta si no os entiendo, ni sé con quien habló ni quien llega en tal pena, en tal desdicha, en tal desdicha en tal pena a hablarme. . . No lo sabéis? puede mentiros mi lengua cuando soy Don Baltalar de Aragón, que con se tierna está rendido a esas rayos? sacadme de aquí, que fuera sino corresponderé, porque aunque amante se arriesga vuestra deidad a tenerme dentro de su casa misma no ha de ser tan a su costa, esto mi amor considera. Qué es lo que me está pasando? imposible es que lo entienda. Está es Ursinda sin duda, bien las razones lo muestran del viano que la habla, no sé si será cautela el decir entre confuso, que es cuando le habla en tal deuda Don Baltasar de Aragón ya mis esperanzas mueran. Sin luz vengo, porque puede con la encendida pavesa ver esta mujer al hombre que me hablaba, dar la vuelta importa para sacarlo antes que mi amante venga. Señora seguid mis pasos a donde mi amor alberga vuestra persona. . Ya os sigo en confusión tan adversa. Tragón amigo, mi suerte va perdida. Considera que paras en muchas cartas, y que es cosa manifiesta que el que para en muchas cartas viene a parar en lacería Lluz sacán, y nos importa tener la cara encubierta pera ver eo lo que para. Si aquese es tahur de verás vendrá a parar en espadas. Con la luz que acá se acerca dos hombres veo, y me importa que la cáramo me vean. Caballero, mas qué miro? (el susto me dejó muerta) tres hombres tan embozados cuando al salir allá fuera uno solo dejé yo, Cielos que penas son estas? Visinda se turba. Don el Calla, y veremos sus cautelas. ̱. Por qué os habéis embozado? yo sabré de esta manera . cual ha sido el encubierto, porque de los tres es fuerza que sea Don Baltasar el uno. . Acia acá se acerca Vrsinda, . Mucho me espanto, que un caballero dé prendas cnmo vos así sé envoce, cuando es fuerza que ya sepa mi padre que sois vos mismo quien amando con firmez con el título de hermana entregasteis. y fe entera aquella dama. No entiendo, lo que decís. . Que no entienda. para salir lo que fingo, sin que mi amante lo advierta. Juzgo que ya sabe Ursinda según su lengua lo muestra todo lo que me ha pasado. Lo que os advierto es que espera aquel a dama salid que esperáis ya Vuostra lengua ha ignorado con quien habla. Mal mi ficción se concierta sin duda erré el embozado. Para hablarme a mí se llega ur Caballero si sois ves quien con firme amor, fe tierna aquella dama dejó advertid que no sosiega hasta veros, porque quiere irse, pues quedó suspensa la luz del farol del día No entiende aquesta quimeras Advertid que esto es fingido. . Con razón puedo entenderla, si esa dama está esperando seguiros mi amor ordena Venid. . . Anda que ya os sigue gustosa el alma enital deuda. Ya sosegar el discurlo puede cuando conoció que es falso lo que creyó al tener tan buen recurso: No queda que sospechar pues no lo pudo fingir esto lo puedo decir cuando no puedo notar que yo de los embozados era el uno de eso infiero que con verdad considere sin cautela sus cuidados. De amor en aquel destrozo juzgo que Visinda se escapa, pues ama con mala capa el que quiere con rebozo. Y así no quieras pensar que te llega a hacer traición, pues tan poca obligación te tiene, y llego a notar como de todo se infiere, que no se le da una guinda de ti que la dicha Visinda no quiere, porque no quiere. Bien podré si no ha sabido aquello que me pasó con la dama que llevó mi cuidado, al ser fingido, ir por ella cuando el Sol haciendo el Orbe Palacio convierta en rico topacio el dorado tornasol. Pues ya del mar en la playa renace de sus desmayos, que si el Sol es todo rayos el alba pienso que raya. Tengo por mejor que vamos por aquella dama luego, por que no sosiega el fuego de mi amor . Los dos estamos con ese mismo cuidado, y al verte por ella loco a mi sufrimiento invoco que no es poco en un criado. Pero cuendo así me humillo sin pallar plaza de cuoja, si acaso fuese una vieja con un palmo de colmillo que harías? . Mas no me apures, que me muelen tus preguntas, cuando disparates juntas, y te ruego no censures lo que yo hiciere, y disponga. Aunque tu sentir me aprieta dama de tan mala seta. Qué tendrá? . Naciz de ongo Señora aunque no os conozco a suplícaros me atrevo una cosa que me importa. Mandar podéis porque es vuestro mi a vedrío . Qué sepáis antes de mi favor quiero quien es el que es trajo aquí. Helgáreme de saberlo. ̱ Solas dos veces borcó de los diáfanos Luceros la plata aquese zasir, aquese cerúleo espejo después que pisa las calles de Madrid el caballero que a noche os trajo a mi casa. Dortodo eso por supuesto, pero ignoro porque causa me referis todo eso. Todo para el calo importa. Pues vanos al caso luego. Aqueste ha de ser mi esposo pues con ese presupuesto vino desde Zaragoza. ya tratados los conciertos, y así como amiga os digo, y así como amiga os ruego tengáis gusto de dejar aquese amoroso empeño que haciéndolo así tendréis una amiga,, cuyo, perho será leal en serviros como veréis, y yo ofrezco, y si no lo hacéis sabed, que contenerme no puedo en la pasión que me oprime. pues comunmente sabemos que hay zolos donde hay amor, y no hay cordura con celos. Según la vista me informa en lo que estoy conociendo. la hija de Don Tabricio. es aquesta, y según veo estames dentro su casa. que el engaño manifiesto estuvo en ser otra puerta la que en me dio del silencio buscamos no se que diga al ver estos embelecos. Vuestra hermosura os responda señora, que yo no puedo. Por qué razón no podéis? Porque tengo yo por cierto, qué viéndome ami y a vos, no habrá hombre de tan mal genio. que a vos os deje, a mi escoja, pues cuando lo considero tanto disto yo de vos, como de un clavel sangriento el azar ajado en tierra, como de la tierra el Cielo, como de la sombra el rayo, como de una estrella febo, como el tarbón de la nieve, como una luz de un lucero, mirad si hayr á tan mal gusto quen mí me escogiese, viendo que soy azar, vos clavel que yo soy tierra, vos Cielo, que soy sombra, y que vos rayo; que yo no estrella y ves fevo, que soy, carbón, y vos nieve, yo no luz, y vos lucero. Dejad aquesas lisonjas, porque al mirar vuestro afecto otra cosa he de pediros, Il lo que queráis pidiendo. Ya sabéis como al dejaros a mi custodia hizo empeño Don Baltasar de Aragón de volver. . Qué estáis diciendo? que no fue Don. Baltasar el que me dejó. . Yo pienso que si fue Don Baltalar, y sea; o no lo que os ruego; es que cuando por vos vuelva me hagáis un gusto. . Yo otrezco serviros como veréis. Pues ya confiada en eso os suplico, que pues no os vio el rostro, por el ceño, que se compuso de sombras en la noche, y ya teniendo con sutil nube del manto todo ese Cielo encubierto, me hagáis favor de fingiros. que sois a quien loco, y ciego os entregó aquella dama. pues es tal el fingimiento que pa ará por verdad, cuando ignora quien es dueño de esta casa, pues os trajo por otra puerta que entiendo que ignera que corresponde. a nuestra casa, y supuesto este favor que me hacéis, vestida yo con el mismo traje, con que os trajo, aquí conseguiré lo que intento, saliendo en vuestro lugar. A obedeceros me arielgo, porque no siendo mi amante, y, como vos decís, siendo quien se ha de casar con vos, poco hago en obedeceros. Pues a la puerta llamanoa. que Don Baltasar estemo el que no me importa. Entráas señora allá dentío, porque ya la puerta abro. qué es lo que pedís? Yo quiero responder a esa pregunta. No lo escuchéis, que es un necio Venimos los dos que veis aquella dama piciendo, que que anoche finos dejamos, pero yo ante vos protesto, que aunque pedimos mujer no pedimos casa miento. Según eso vos seréis aquel mismo caballero que una dama me dejó. Cómo vos decís es. . Y luego haré que salga, esperad. . Con razón estoy temiendo que esta mujer ha de darnos. debajo del negro velo una tarasca con pies con tanto arrugado ceño, con la cara de un judio, y condición de un tudesco. Porque nos ha de dar vieja? Por ponernos como nuevos, como de salir le dura en su tardanza estoy viendo, Qué miras en su tardanza- Que tiene ahora el espejo en su mano, y que la cara una mano se está haciendo. ̱. La cara puede ser mano? Si puede por que es muy cierto, que no hay mujer, que es mujer, no hay fregata en estos tiempos que no tenga si se advierte. en su cara cinco dedes. Ya sale calla, y repara en el brío Caballero la que buscáis es aquesta, salid por el mismo puesto que habéis venido. Vivid. muchos años para hacernos favor de ser guarda damas. Ya podéis estan sin miedo que ya la calle pisamos. Vuestro grande amor confieso, pero parece fingido. Yo señera, no lo advierto porque soy rendido amante. Pues advertid que yo entiendo que me engañáis . lae que modo? Porque tengo por muy cielto que habéis venido a casaros con una dama. . Os advierto que por vos estoy sin alma, y que a Ursinda, que así ereo, que se ha del amar la dama que pretendió mi desvelo estoy engañando y tanto, que cuando a mí me creyeron, juzgan ser Don Laltasar de Aragón; pero de un pliego me val para este engaño, que a su propio mensajero se le perdió acá en Madrid esto es verdad, sabe el Cielo lo que el corazón os dice, lo que os advierte mi pecho. Seguidme si eso es verdad, que si lo que estáis diciendo ejecutáis; he de ser vuestra esposa. . ̱. Solo anelo a sérvaros vive Dios, que es lo que está sucediendo engañar para casarle. si hay engaños que son medios. JORNADA TERCERA

JORNADA TERCERA

Ya que pisamos del prada aqueste pensil ameno, merezca ya mi cuidado ver el Cielo sin nublado, ver ese zafir sereno. si no es que elquiva queráis cuando tanto lo ocultáis, que estén sin vida las flores, pues vos se la con primores, si viven alma lesadais. No tiene a quíque eximirse, porque aquesto es darnos comos, y cuando puede advertirle, sepa que fiados somos, muy bien puede descubrirse. No No he visto mujer más rara, al mostrarse tan avara, pues en tan crecida pena no sé si su cara es buena, mas nos hace mala cara. Por esa parte diviso . a Don Fabricio; y me pierdo si llega a tener aviso. que otra dama tan bien quiso, mi cuialo, poco cuerdo. Señora a mi atrevimiento importa aquí un fingimiento conceded lo que fingiere. Aunque para mí es tormento apoyaré lo que fuere, Cuando urfinda así os adora, cuando os tiene tanto amor, qundo sola la enamora vuestra persona el dolor pagáis con le tan traidora. Aqueste error corregid, y que borrmis advertid con pena que es tan prolija la voluntad de mi hija después que estáis, en Madrid No sé lo que habláis, ni sé porque causa os enojos, pues yo jamás os di pie para que me cortijáis de ln suerte que se ve El discurso titubea, cuando mira que no apea la cansa de eses enojos. mirad que juzga la idea que deben de ser antojos. Si todo, aqueso decís por esta da na que veis, mal lo que habláis advertís, pues un agravio me hacéis cuando así me corregís. Esta a quien hacéis vitreje cubierta con el ce aje del manto Ursinda es señor. Qué decís en tal dolor? Reprimid ese coraje, porque quiso esta manana gozar en el prado hermoso, ya de la rosa de grana, ya del clavel oloroso, ya de la mosqueta ufana. Dejad ya de estar quejoso, pues cuando he de ser su esposo, era manifiesto agravio mostrarme tan alevoso con ella ma, y con el labio. Señora esto no os den pena? . porque yo a vos os adoro que si aquesto mi fe ordena, es porque con ello doro lo que el engaño encadena. A vos no os he de faltar tengo a Uriinda de engañar, conque podéis advertir si amí me importa fingir lo que llegáis a notar. Que le creyó es conocido cuanto el viejo le ha escuchado, y habiendo ayuno venido antes de haber almorzado juzgo que se lo ha bebido. Ya su condición prolija hace que así se corrija y cuando a laca su ira con grande atención! a mira. yo sé que ella es buen a hija. No puede el alma creer que es Ursinda la que miro, porque llego a conocer, que ha poco que en su retiro la dejé yo y a mi ver, que Don Batasar me engaña con cautela tan extraña, yizgo, si lo creo tado yo he de apurar ataraña, y ha de ser de aqueste modo. Don Baltasar. . Qué decís, Que luego hacia casa os vais, dejando el verde pais Pues con eso qué mandáis? e . Sabreislo, si lo albertís, cuando de casa salí, que os bascaban conocí de Zuagoza dos hombres, no me dijeron los nombres, pero del traje inferi que son gente principal, los cuales apasionados os esperan caso tal una reconpensa igual merece en vuestros cuidados, y así cuando aquesto pasa os digo que vas a cara en donde los hallaréis, y con eso cumpliréis no con voluntad escasa. Con esto a casa se irá y al quedarme yo con ella el engaño apurará mi discurso en la querella, y si es cautela sabra. Si como decís señor me han hecho tanto favor, luego con vuestra licencia (que he de haber en tal dolor) iré a la correspondiencia? no sé que hacer en tal caso, ya temblando el corazón está, si en penas me abraso porque no es dolor escaso el del pliego, y la ficción. Si acaso luego me voy, y desconocido sos todo el engaño se sabe, si acaso me quedo doy una sospecha más grave. Pero más vale en tal pena, y en tan infaustos agüeros hacer lo que más bien sueña, porque si son caballeros harán lo que mi fe ordena: luego les he de advertir el engaño con decir que he de servirles en todo, yo creo que de este modo puedo del dolor salir Yo señora luego vuelvo, . de ese modo aquí quedad que a serviros me resuelvo, perdonad mi cortedad, que cuando me desenvuelvo de esta ocupación, por vos que me pena sabe Dios; pero el más constante amor, suele tener pruebas dos la esperanza, y el dolor. . Que con mi padre me deje . cuando en pena que es tan grave, si mi atrevimiento sabe será fuerza que se queje hablando menos suave. Al hacer aquesta ofensa, será la mejor defensa decir que Vifinda no soy. Siempre mi discurso piensa que no lo es. . Temblando estoy Mas en tan adversa estrella tengo de saber si es ella Hija mía de mis ojos, como de esta suerte huella tu pie el prado . Son antojos lo que miro o no lo creo, así fingirá el deseo. . Cuando sois mitad del albma con un hombre así os salís, mi dicha inquieta, y no en calma. Refrenad esa locura que no soy la que pensáis, y si no tenéis cordura, alvertid que no notáis. mi candidez mi fe pura Siendo cola de un amiga como es el Cielo testigo pedrías más refrenaros, y con aquesto que os dign yo no pretendo agraviaros. Yo de vuestra alma mitad? no el requiebro, si el consejo; que ha de estar en ves notad. y que soy joven mirad para ser mitad de un viejo. Me habéis dejado admirada, suspensa el alma, y turbada a ese viejo pasatiempo, yo suelo andar ocupada, no tengo yo tanto tiempo También hay viejos traviesos que perdieron la cordura, y en tan terribles sucesos yo me muestro siempre dura, aunque vos sois todo guesos. Al cabo de la jornada que os vais os pido enfadada, y si vuestro amor alterca, aunque me tenéis sitiada, yo no os quiero como cerca, Así no conocera quien soy. . Con tanta a tivez me respondéis Y será de atro modo si etra vez en ese embeleco da Qué imprudente sois consieso en natural tan adverso, no ves que agravio me hacéis cuando la esquivez tenéis con un viejo Y aún por eso. Ya cen el con la prueba que no es Ursinda, porque viendo que mi amor la lleva no encabriría su fe con esquivez que es tan nueva. Ya mi padre está enterado . en su confuso cuidado. Estos sen casos extraños, que aba acá viene, he mualo, tal persona, que mis años rchusara, que me vea hasta ver si aca camina, para mí estó tronco sea quien me encubra; ya adivina el alma lo que desea, sigún veo su destino ira, por otro camino: ̱. Soivo a templar mi cuo con la amenidad del prado, mas una dama ay, llegarme como cortes no sé excusa. Vos Caballero, mandarme. podéis al verme confusa, pero os importa dejarme. Vos os mostráis tan esquiva, cuando miráis mi fe viva. Vos dando al prado candor podéis padecer dolor, siendo quien el prado aviva. . Un hombre si no me engaño, y si es que no vuelvo ciego veo con Ursinda. . Luego os retirad. . Yo no os daño, Sed cortes con una dama que quien su recato infama castigando el disfavor ha de probar mi valor. Mi prudencia el caso llama, deteneos Don Batasar, dejad ya por mí la espada que fue un caso singular el que me pudo apartar de esta dama . Estoy turbada. o No se espanten los presentes que mi amo muestre dientes, pues aqueso es ser honrado, que a inque estamos en el prado, no queremos ser pacientes. No os admiréis cuando paso penas dolores, y celos, que así me irrite un acaso, pues al costarme desvelos Ursinda hace poco caso. Aquí importa proseguir con lo que empece afingir, este hombre que se llego cuando mi fe lo estorbo (no he de poderlo decir) es de ellá favorecido, y lo ama con tanto exceso, que lo ha tenido escondido esta noche. . Cómo es estor Con tener me a mí en olvido Ya mis travesuras vio, y ya el engaño notó. Juego que a mí me engañar cuando una mujer dajáis que mi amor no conoció Salid pues de ese cuidado, salid pues de aquesa duda, echad ese manto a un lado. Todo el viejo lo pescuda. Toda sin alma he quedado, no sé qué tengo de hacer si de absoluto poder me mandaren descubrir. Veamos, aqueste zafir. Todo el engaño he de ver. Señora hacedme favor . de no descubrir la cara, que si os conece un crior hacéis, con cuyo rigor me pierdo si se repara Si Urainda sois; acabad, del rostro el manto quitad, no seáis ya tan prolija, o sois, o no sois mi hia de este encanto me sacad. Si me descubro, padece mi rácato algún baldón. Si no me descubro crece en mi padre la pasión de lo que firme apetece; mas válgame el fingimiento en tan terrible tormento para cumplir con los dos, Advertid que en tal lamento yo no me encubro por vos. Sabeo señor Don Fabricio, que así creo que os llamáis, que si encubrirme codicio es, porque aquel que miras mi hermano es sin artificio. Cuando a hablarme se llegó sin vida el alma quedó y así vos no os admire que así me encubriese y) si lo que es digo sabéis. Cuando así a entender es daba, que era Ursinda en tal suceso alvertid que os engañaba yo celosa lo notara, aunque pasaba por eso. Y así señor es suplico si a caso no os perjudico con vos mismo me llevéis, donde con razán veréis el corazón que os dedico. Pero daréis a entender que soy Ursinda, y que hacéis por llegarlo, a conocer que no me descubra alber la verdad. . . Vos oisponéis bien, y tengo de serviros Caballero podéis iros, sin pesar, y con reposo y al ver los celosos tiros, no os espantéis, que es su esposo. No es menester que del manto corra aquesta dama el velo, porque ya conozco cuanto os debe Ursinda. Yo apelo en tantas penas al llanto. Cómo Don Melchor esclama al deshacerse la trama, ya el engaño es fuerza se halle, pues le han pescado la dama con irse de calle en calle. Importa que esta mujer venga a casa con los dos. Si Visinda ha llegado a ser, no es mucho Aquí vive Dios mi engaño se ha de saber. No hay remedio en el empeño, terrible será el despeño pues Ursinda la vera, con que ya conocera del modo que la desdeño. De aquesta boda, o encanto que sacaré en pena tanta. aunque andamos de levanto; si a Laura le dan un manto, yo bien merezco una manta. Don Manrique Benavides, que ayer a Madrid llegó, ha de ser en mis desdichas el asilo, y el favor. Este caballero anciano como joven se ausentó de Madrid, no lo conocen, conque para la ficción es apropósito, y pues ya con aljófar bordó la edad el rostro, podrá según tiene información de mi discurso, fingirse mi padre para que yo de Visinda esposo me miré; porque no hay ya dilación en el caso, pues mi padre de escribir se descuidó. Aquí esperarlo me importa para que en tanto dolor ueamos a Don Fabricio, aunque con emulación del que se fingió en mi nombre, porque según alcáno el entendimiento, un hombre somentando la ficción, dijo ser Don Balta ar con el pliego que perdió o la que fue inalvertencia, o la que no fue atención. Ya Don Manrique se llega, que el cuidado señaló este puesto a que acudiese. Perdonadme, si tardó, el deseo que en serviros suplirá la, dilación Huélgome que así vegáis de camino, con que yo podré decir que llegáis de Zaragoza . Por vos; he de hacerlo que pudiere, porque aunque sea ficción, no lo será en mi deseo. Pues vamos luego señor? Vamos, si importa que vamos luego. . Seguidme, queyo guiaré a la calle, y casa, y en tan terrible dolor, engañar para casarse no será contra razón. Señora, por ese cuarto. a quien dora luz escasa del Planeta; que al morir se alberga en tumbas de plate, entrad y en el hallaréis. a Ursinda para que os haga un agasajo. Obedezco, si tanto interesa el alma Señor, mirad lo que hacéis, que agasajos de tal data no son para esas mujeres, no sé lo que en pena tanta . le dijo, solo advertí que con las vajas palabras le advirtió que entrase dentro Ignoró lo que con ausia habláis, pues al ser Ursinda no fue mucho que mandara. que entrase luego a su cuarto. Es posible que ignorancia. tiene pensando que fue Ursinda? En tanta desgrucia, todo sé ha de descubrir, pues saldr á luego irritada para informarse del caso. Crece el dolor, tiembla el alma ̱ De este modo lo dispongo: ignoro señor la causa; encubréseme el motivo, y la razón con que mandas que esta dama me visite, cuando sola es esta dama quien dándome vivos celos con su presencia me mata. No te entiendo vive el Cielo. Descubriose la inaraña el novio va con los diablos, la nevia queda endiablada, ya no hay para Laura manto, ni para Tragón hay manta No es ya notorio a los ojos, cuando sus mismas palabras han confesado que estuvo con Don a tasar turbada estuve al tiempo de oírlo. Llegó de todo a informarla, mal haya el hombre que fía en mujer, pues la más cauta tiene con ser muy perfecta en la lengua alguna falta. Que mi amor le confesase, y que sepa en tal desgracia que lo engañe Don Fabricio, cuando ya tan cerca estaba de cumplirse el casamiento. Ya te entendieron la trampa porque todas las mujeres por ser inconsideradas; pecan en ser habladoras, solo puedo compararlas a un tiro de artilleria, y aún me parecen más malas que el tiro, aunque tiene boca, hace ruido, mas no habla. Que tan mal las quieras. . Sí, y al conocer sus marañas solo por hacerlas tiro reparada una vala Así pagáis el amor y así cuando os idolatra la dejáis tan neciamente, teniendo las esperanzas tan cerca del casamiento? Yo no conoceo esa dama, y puedo jurar muy bien que no la he visto la cara. Sois el señor Don Fabricio? Ese mismo soy, que manda vuestro cuidado? . . Decitos que soy en desgracia tanta Don Paltasar de Aragón que ha tiempo de una semina, que llegué a Madrid, y por haber perdido la carta como no me conocíáis, no vine a veros, más halla su asilo mi pena ahora pues en la desconfianza hoy llego a Madrid mi padre, con cuya presencia trata animado el sufrimiento llegar a vos Mas sus canas os informarán, pues llega. Bien hice de compararla al tiro de artilleria pues al ver estas marañas dejará de ser mujer si contra ti no dispara. Quién es aquí Don Fabricio? Quién espera con el alma para serviros. . . Aquí feneció ya mi esperanza, que tengo de responder en desgracias tan extrañas. Que, no quieres ya la nobía, y en ficción que es tan pesada decirles que to burlaste, cuando de ella te burlabas. Caballero, si es que puede encomendarse una dama a quien no tiene obligado. Decidme que es la desgracia que os aflige. Aquese anciano que aquí estampó sus pisadas, es mi padre Don Manrique de Benavides turbada estuve al verlo, si acaso intenta verme la vara: evitad que me descubra, porque si acuso me halla en este traje, un pesar se acrecentar á a mis ansias. No temáis mientras mi sangre. me aliente, pues si antentara veros antes que lo hiciera yo padeciera una infamia. Que no os conocí confieso 4 . Todo lo pueden las canas, que la edad con su buri! a nuestro pesar esmalta, dícenme que un caballero, usando defe villana se fingió Don Baltalar al perder mi hijo la carta. Cay allero eso es engaño, que yo soy en esa causa a que debe responder: ya sabemos que son falsas todas aquesas propuestas pues sois cuando sufre el alma Don Manrique Penavides, que desde la ecad temprana. faltáis de Mudrid, aquesto cuando el verlo no me engaña, es verdad, ̱. . Ya conoció la caute la con dorarla. podré prevenir el daño. Y en causa que es tan trrana, sino estuviera desante Don Tabricio os estrellara con ese vago orizonte en cuyas luces doradas volvierais el rejo esmalte. de coral en puras brasas. Que soy Don Manrique escierto no puede negarlo el alma. así el dolor cautelizo pero al verme en vuestra casa eso tomé, por motivo para entrar en ella, en tantas penas que sufro. . . Decidme. el dolor que sobresalta e ̱. Sole días ha que faltó de la casa de mi hermana, una hija que tenía, dijeron me que aquí estaba; y así entré de aqueste modo, y sin duda es esa dama que con el manto se encubre; pues si no tuviera causa no se encubriera . Quitad ese manto de la cara para que el llauto mitigue, y de tanto dolor salga. Ea, que aguardáis, quitadlo, no hagáis penar mi esperanza. Ella es mujer, no lo hará, pues para encubrir sus trampas. en estos tiempos que estamos, les silve el manto de capa. , Caballeros, yo soy dueño de esa acción, pues esta dama se encomendó a mi valor, y si la osadía trata hacer que es enseñe el rostro lo remediará mi espada, yo sé que no es vuestra mja- Ella es una estrafalaría que allá en la puerta del Sol fue más clara que no el agua, pues luego nos envistió con aleja, y limonada. Que a mis ejos la defienda, y que ciega mi esperanza lo adore no sé que diga Aqueste pliego do cartas trajo un hombre, y me advirtió, haciendo grandes instancias, que sin dilaciendeáis sus líneas . . No es excusada la priesa de leerlo luego. Callen barbas, y habien cartas, De Zaragoza es el pliego, y según en el relata de Don Batasar el padre. la flección es confirmada pero ya mis esperanzas conocen, que este que vino, tiene las señas sin falta que refiere, aquesta tardo ha de quedar desposada. con Don Baltas Visinda, mas está ignorando el alma el modo con que ha de ser. pues Ursinda es tan extraña. que se enamoró del otro, y al estar enamorada, no vendrá bien en casarse aunque yo la persuada. con el que es. Don Baltasar; pero osta industria me valga: Escuchadme caballero que quiero reñir con causa. un agravio tan crecido. Ya reconozco mis faltas pero. . Ya sé que sois vos . Don Baltasar, y así trata mi cuidado que os coséis esta tarde pero el alma lo dispone de esta suerte. De eso pende mi esperanza, ya os escucho, decid presto Cuándo estó ya la campaña toda vestida de sombras haré que fuera se vaya el que se fingió ser vos, porque aquesta circunstancia. importa para casaros. En esta hora señalada vendréis con puntualidad. Yo soy quien en eso gana mi obediencia será pronta como veréis. . No sé ue hablan Don Fabricio, y el que vino, la paciencia se me acaba. De secreto están los dos, no se puede escuchar nada, si es vn su conversación, será cosa vil, y baja. Pues en aqueso quedamos. Haré lo que oídería, y manda. quien puede darme preceptos. Perdonad, si en vuestra casa anduve yo descompuesto, pues en tan estrechas ansias con el afecto de padre, anduvo desordenada la voluntad. . Ese es cierto, pues cuando tanto nos cansa, anduvo muy poco docto y al hacer desorden tanta. veo que sin tener orden hay padres legos que matan. Ya, nos veremos despucío señor Don Mantique. . . Trata siempre el alma de serviros, que aunque ya me veis con canas, el afecto siempre es uno. siempre es una la esperanza, que en esta ocasión no es verde, pues se ha vestido de plata A Visinda no avisaré, solo prevendré con Laura que las luces no prevenga, por que con las sombras pardes se casara con el que es Don Baltalar, y no engaña nuestras constantes finezas, la cántela es de aimportancia, porque no querra casarse al muarse enamorada con, aquel que es verdadero Don Baltasar, cosa es clara. e Decid señor que tenéis con su pensión tan pesada? porque al miraros tan mudo, si es que puede obrar la causa estando distante, a mí vuestra suspensión me mata Mandad, porque mi obediencia cuando es tan interelada, en serviros será pronta cuando serviros aguarda. Aquesta es buena ocasión para empeñao Pues tata ha de ser vuestra obediencia, hoy la razón confiada os pide un favor. Decidlo. Cómo ya sabéis, en cama ha seis meses que Don Juan de Sandobal está, el alma os suplica, que esta noche os lleguéis hasta su casa, que agún entretenimiento podrá divertir sus ausias ̱ Y si no tuvieren napes yo iré a buscarles barajas. Mi obediencia no se excusa, y pues ya con luz escaa se sepulta el Sel, voy luego. Importa avisar a Laura lo de las luces, y a no ey casión escuada para qué Visinda no sepa que en esta noche, sin falta se ha de casar más con quien no lo sabrá hasta que ufana le dé la mano de esposa Con tu licencia esta dama quedará señor conmigo, hasta que llorando el alba el Sable en juje as perlas Hárase lo que tu mandas, pero advierte que esta noche, cuando las sombras engasta en plata latona hermosa, te has de casar, sin que haga la pompa y el aparato novedad, pues los de casa asistiran olamente. Siempre este y subordinada a lo que mandas, y en tanto con tu licencia esta dama. y yo nos retiraremos Pues para avilar a Laura lo de las luces, es buena ocasión esta, a gozaría e ven que se acerca. la que fue hora señalada. Déjeme señor por Dios, que yo no, soy el que busca. Yo no cumplo con dejarlo, pues en fiaguancia, y en dudas de una muerte, me han mandado lo prediese, lo que escucha es verdad . . Viven les Cielos, que pueda más la fortuna que mi dicha, pues la noche de mis bodas me acumulan un delito tan sin causa. no discurro como cumpla con Ursinda, y Don Fabricio. Cómo hace la noche oscura no veo al mover los pasos, y si la sombra no ofusca dos bultos miro en la calle. Pues tercia en tanta penuria la capa, que si son bultos no será hacerles injuria, pues dándoles treinta palos no das a persona alguna, porque dará solo a bulto, aquel que a bulto sacuda Dos ombres la calle pasan, si mi fortuna me ayuda con ellos, a Don Fabricio le diré, que mi fortuda quiso que se suspendiesen las bodas el alma lucha con un mislón de pesares que las penas articulan. Que pena os está afligiendo, mirad si queréis que acuda a vuestro alivio? . No os pida en el pesar que me anuda con el dolor las paabras sino que aquesos que cruzan la calle un poco me escuchen. Caba leros. Calia, escucha. Quién nos nombra Yo he de hablaros, pues cuando un triste fluctua en todo este mar de penas solo el que es noble le ayudas Decidme lo que queréis. Salid pues de aquesas dudas. De la ceín la en la plaza, por su grande arquitectura conocida, un caballero, tuya nobleza pronuncia, que es Don Fabricio de Almeida vive, y en las sombras mudas de esta noche prometí el irme a casar con una dama que se llaa Ursinda; única heredera suya En orden a esto os suplico, que sin dilación alguna. vais a decirle sin falta, que quiso hacer la calunma, que me lleven preso, sin tener delito, ni culpa, que se dilaten las bodas hasta que de mi fortuna el eje errante se aplaque en su rueda que flactua cuando caduca en mis males ya me alaga, ya me injuria. Señor la fortunar es vieja, no os espantéis si es cadura. Obedeceros intento, y con obediencia muda. aré a serviros. Señor. qué es Tragón lo que pronuncias Decirte que si las sombras en esto no nos ayudan aunque es oscura la noche nos quedamos a aluna- No he de refrenar mis penas. Vamos a casa, y en duda di que eres De Baltalar porque si no te descuidas les pondrás freno a tus males si volvemos la gurupa. Voy caballero a servioa. Yo voy a una prisión dura Pues tanto el calor molesta. de Julio en aquestas tardes, aqueste jardín nos sirva con la núsica suave, que hace el céfiro en las hojas de alivio, que en esta margen que hace un ribete copioso de esmeralda, lento bate lo que sirve de copete a la falda de ese sauce. Mucho Don Baltalar tarda, grande tibreza de amante. Obececer a mi aviso . Don Baltasar, que ya se hace hora de venir, según le dije yo que tardase. Entrémonos al jardín; porque con el calor grande allí gozar an del fresco por el viento que combate. No vale aqueso que dices. Porqu? . Porque es cosa de aire, Don Fabricio allí se ve mejor es llegar a hablarle, fin giendo que soy el preso, porque el fingimiento es fácil con las grandes sombras es Don Fabricio. . . Mil pesares tuve viendo que tardabas, luego importa que te caíes, antes que el fingido venga, y esto habrá de efectuarle sin luces para que Ursinda cuando sin el otro se halle no pueda decir de no Señor eso es alumbrarte por que mejor se la pegues. Te tengo en lugar de palre: con que abré de obedecerte. Vive el Cielo que me hace . un agasa jo con eso. A cuan lo juegaba agraviarme. Ya vino Don Baltasar rsindamejor es darle amano de esposa. Laura luego des bugias trae a ese ecna lor. Voy luego: El tardar es importante Laura con las luces. Yo haré lo que me encargaste. Conocieron noseryo; apenas llegué a la cárcel el reo de aquel desito. Deljar an por esta parte se escucha gente será Don Fabucio, quiero hablarle: señor. El presa es aquesto lla feción es importante Cuidadoso vengo, . Cómo? Porene aunque pude avisarte de mi prisión, no se excusa el tener yo mi pesares, cuando, tú los tienes. . Sois hombre de muy buenas partes. Betan buenas lo soy yo Dequé modo? . Será fácil la respuesta. . . Cómo di? Porque al hacer el ejamen veo que na hay en mi cuerpo, pasado de parte a parte, mas, ni menos, con qué juigo que tengo partes cabales. Ya podéis darle la mano que Ursinda os espera amante. Lograr la ocasión importa. La ocasión me llana . Tate Las llces están aquí, ya tarde lo que mandaste. Des hombres, que es lo que miro con ligritas falsedades se atreven. . Sin culpa estoy. porque yo al decir tu padre que fuese tu esposo, hice elección de su dictamen. Pues contra aquesa hermosura no puede agravio notarle de mi parte, pues mirando de tu pare en las señales, que quiso hacerme, tu esporo, obedecí como amante. Saca inos de acuase error Pues ya no puede ocultarse Don altalar de Aragón no soy yo, pero en la sangre, aunque tenga gran nobleza, no le cederé quilates. Quién lois deciá luego alpunto. Doe Soy Don Melchor de Rosate, en el Reino de Granada de los as nobles solares, y si Ursinda quiere, luego este pecho se consagre a su culto, para ser su espolo ̱ Si es que mi padre gusta, vuestra mano admito como vuestra esposa, y si antes os quise Don Baltasar ya Don Meschor de Rosate No es agravio esto que sufro, porque era querer pesares el casarme por engaño, cuando Uriinda quiso antes otro hombre con tanto exceso, y no siendo yo su amante Pues, se ha hecho el casamiento que aguardan las circunstantes? Astrea puede volverse a la casa de su padre, Don Baltalar de Aragón a Zaragora, y quenarse Tragón para ver si puede engañar para casarle.