Texto digital de El encubierto
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El encubierto. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/encubierto-el.

EL ENCUBIERTO
JORNADA PRIMERA
Cuarte es aquel, que yace de Valencia una legua, no más; estos criados nos aguarden allí, que la prudencia, tal vez es poderosa con los hados; tengo mucho que hablar a Vuecelencia. Dos caballos dejad a un roble ata te. dos, y con secreto me aguardad en Cuar ̱. Mas que la fuerza es poderosa el arte. Por una carta escrita de la mano del Rey, os avisó como venía, que esperasedes solo en este llano con secreto a esta hora, y este día. (no; Mendoza sois, Marques, y sois mi herma por Virrey de Valencia el Rey me en. y allanar este Reino se promete (bía, por vos Marqués insigne de Cenete. Aquí he llegado a toda diligencia. con orden de no entrar, sin que primero os hable, y me digáis que hay en Valencia, si el pueblo sigueal rey, entrarme quie ro en público, y si niega la obediencia entrareme de noche, que yo espero en Dios, que una vez dentro mi persona será del Rey don Carlos la Corona. Bien quiesiera excusar el sentimiento que en el alma renueva la memoria, más Vueselencia escuche, y deme en tan sino silencio, admiración, y llanto. (to Después que el Rey Don Fernando ganó en diez años de guerra, el gran Reino de Grañada, y en el mundo fama eterna: mandó, que se vautizasen los Moros, o que se fueran de España; si fue acertado, ya lo ha dicho la experiencia. Viose el agua del Bautismo en cincuenta mil cabezas, y las prosanas mezquitas se vieron Santas Iglesias. Cuando el cielo mostró al mundo con un extraño cometa, que en la religión de Cristo, todo es amor nada es fuerza Los Maros de la Alpujarta resistieron la violencia con las armas veintey un años, peñas vivas entre peñas. Ya vencidos con valor, perdonados por clemencia, duró en su opinión el Rey, y los Moros en su seta Mando otra vez vautizarlos, o que dejen sus haciendas, y los hijos y se vayan, y que pararse no puedan si no en tierra del Soldan, y con tan fuerte sentencia muchos se hiz ieron Cristianos, muchos dejaron la tierra. Valencia considerando, que esta pragma tica nueva había de acabar el Reino, pidió que un fuero se hiciera en las Cortes de Monzón, para que jamás por fuerza se bautizasen sus Moros, y el Rey por fuero lo ordena. El pueblo, que del gobierno pocas veces se contenta, dio en murmurar este caso, diciendo, que la nobleza del Reino, tiene la culpa, pues por conservar sus rentas, en los Moros tributarios, apartaban las ovejas de aquel Pastor, que en los hombros a la más perdida lleva. Amenazaron al Reino. en los púlpitos, que hierra el buen celo muchas veces, si le falta la prudencia. Quedó el pueblo amedrentado, ycon tal doctrina, siembran contra los Moros, y nobles, odio en la gente plebeya. Aumentose anduvo el tiempo, y muriendo en edad, tierna el gran Princi pedón Juan en Salamanca, y la Reina. su madre doña Isabel, Filipo Primero hereda por su mujer doña Juana, y muerto también, la pena le quitó el Reino, y la vida, para que en él le suceda el gallardo Rey don Carlos, que hoy gloriosamente Reina. Prodigiosas profecias de Fray Juan de Roca Celsa, Damaceno, y San Isidoro, que en mal de España interpretan, diciendo, que esta es la edad en que se ha de ver revuelta con tristes guerras civiles, hambre, sed, y pestriencia, han dado infeliz principio al joven Rey, porque esperan con odio, y miedo en sus Reinos, sed y hambre, peste, y guerra. En esta ocasión; un hombre, sin que jamás le supiera quien fuese, ni con que intento se entró corriendo en la Iglesia mayor, el día de Ramos, y al Altar furioso llega, y al tiempo del ofertorio, dio al Sacerdote dos velas, y vuelto al Gobernador, le dio una espada sangrienta, diciéndole. Haz justicia, haz justicia, en voz tremenda. Al lusticia criminal volvió luego, y dijo: Alerta, alerta, que grandes males amenazan esta tierra; por no conocerme a mí los castiga el cielo, mueran os enemigos de Dios. Yo soy, yo soy; o Valencia, el Encubierto; y cual sombra desvanecida en sí misma desapareció, dejando toda la gente suspenda: unos le tienen por loco, otros que es santo confiesan muchos que es endemoniado, los más lo llaman Profeta: pero todos los plebeyos dicen, que la providencia de Dios envía este hombre, para que remedio sea de los males que se temen, de riesgos que se recelan. El traje, y talle es notable, grave, y feroz la presencia; robusto cuerpo, y mediano, el cabello, y barba negra: ojos chicos, y ancha frente, cortas, y delgadas cejas: el color algo quebrado, nariz corba, señal cierta de valor, como notaron en sus Reyes los de Persía. Los vigotes muy caídos, la boca roja, y pequeña, manos toscas, y pies grandes, y las piernas no bien hechas. De pieles de fiero tigre, a quien su mano soberbia, si vivo quitó la vida, muerto le añadió fiereza. Es mal compuesto el vestido, cuya horrible calavera, siendo lauro de sus sienes, fue del animal afrenta. La espalda, y pecho le cubre, mal ceñida una jaqueta, toscos calzones los muslos, brutas abarcas las piernas. Desapareció en efecto, y el Reino entre tantas penas, representó al Rey los males que esperaba por su ausencia. Vino de Flandes don Carlos, y por tan alegres nuevas, émula a Roma, previene espectáculos Valencia, S0 RIMENEZ ENOISO. Cuando el día señalado, queriendo empezar las fiesas, mostró Dios cuan cerca viven el contento, y la tristeza: y de repente el gran Turia, rompiendo puentes, y puertas, representó del diluuio la memorable trajedía. Los desenfrenados vientos, cual fáciles hojas, llevan presumidos edificios, y burladas fortalezas. Llegó de luto la noche, por tantos males más negra, y de confusión, y miedo tembló tres veces la tierra. osado pecho de bronce, sin voz turbada, refiera tantos lastimosos casos, tantas muertes, tantas penas, que yo diré, si me atrevo, como al mismo tiempo ordenan los demonios en el aire otras fantásticas fiestas. Varios estruendos se oyeron, y entre una, y otra cartera, dicen Viva el Encubierto con mil voces mal compuestas. Volviose Turia a su madre, cuando el pueblo salió de ella, confirmando en sus desdichas sus temerosas sospechas, que es gran santo el Encubierto, dicen todos, y que encierra grande misterio este hombre, pues el cielo lo celebra. Búscanlo, y no pareciendo, dan voces. Los Moros mueran, y los nobles, si quisieren ampararlos en su fera Publican, que tienen trato con los de Argel, y que intentan entregarles todo el Reino; y por vengar esta ofensa, DED DiEGo furiosos toman las armas, y animosos los adiestra Guillen Sorolla, hombre anciano de valor y de prudencia. Cada oficio de por sí, cajas, toca alza bandera, y en orden, con oficiales, todos hicieron reseña, La Nobleza, y Regimiento o estorbó, y la gente ciega repiten: Mueran los Moros, que el Encubierto Profeta lo dijo, y que al Rey, y a Dios sirven, poniendo en defensa su patria tiranizada de los nobles que gobiernan, y con libertad no vista, de todo al Rey le dan cuenta, y el Rey mal aconsejado, su lealtad, y celo aprueba. Salió el arrogante pueblo. arrojando con violencia, con los nobles el honor; con los Moros las haciendas. Pero viendo la ciudad cuan grandes males engendra la ignorancia poderosa, y la amparada vileza, infermó mejor al Rey, pidiéndole, que viniera a remediar tantos daños, y hacer Cortes en Valencia; porque juntos en san Jorge toda la gente plebeya, ha jurado una hermandad, y morir por defenderla. Respondió, que no podía; y que Aquisgran hace ausencia con pretensión del Imperio, ruego a Dios que por bien sea; Y sabiendo, que a mí solo todo el vulgo me respeta, favor que debo al sombrero, si no es merced de mi estrella, RIMENEZ ENCISO. me mandó su Majestad, que aquí espere a Vueselencia, contándole esta historia, de lo que ha de hacer le advierta. Valiente Conde de Melito, el pueblo cuando se altera, es como el fuego ambicioso, lo más levantado quema; la ciudad esta oprimida, el odio de la grandeza ya libre, y con señorio, es cordura, que se tema: treinta mil soldados tienen: y aunque dicen que profesan servir a Dios ya su Rey, gobernar el Reico intentan; una hija de Sorolla, aquien sirvo, me lo cuenta; solo al Encubierto buscan; ay si parece, Valencia. Vueselencia viene solo; y quiere entrarse sin fuerza a desarmar los prebeyos, y amparar a la nobleza; o casión que se da al vulgo a que la vergüenza pierda; y es gran materia de estado conservarle la vergüenza. Venga el Rey, y traigagente; que el temor, y la presencia del señor, enfrena el pueblo: y Vueselencia se vuelva; mire que lo han de matar: y si hallare resistencia en su valor mi consejo, y en su ingenio mi rudeza, Mendoza soy, y sabré al lado de Vueselencia, por mi Rey, y por mi hermano, morir vengado en la guerra. Marques, tenéis razón, mas ya he llegado donde veis, y dormiré en Valencia, aunque pierda la vida, que al osado no hace la fortuna competencia. No siempre aiuda alatrevido el ado pero si esta resuelto Vueselencia, muramos que al que muere dando ejemplo no es olvido el sepulcro;, si no templo. Tomemos los caballos, que cansados estarán de esperar. . Y tan briosos que estanfriñendo a coces ya bocados Teneldos que so van. . Y va furiosos cual los del Sel los miro despeñados si no vamos tras esos presurosos, Vi Corramos, pues. . Ataja. Presto. notable escuridad cielo que es esto: Por acá por acá. Dios sea conmigo; el pelo se me eriza, aguardar quiero; no parece el Marqués hola? A quién digo. Ablaron, si fue antojo? . A caballe Si bandoleros son será testigo (ro. lo oscura breña del luciente acero que eterno nombre por mi fama goza Señordon Diego Urtado de Mendoza nombrado me han yallí diviso un bulto quién eres? No responde, extraño caso! yo soy aquel que nada dificulto: hombre, o visión alarga, alarga elpaso qué pretendes de mí? No estés eculto cuando en tu hielo convalor me abraso Sígame Vueselencia. . Ya resigo la sangre de Mendoza va conmigo. , qu Embozado caminante que como sombra me sigue, qué quiere, qué persigue? No soy caballero andante, yo no entiendo de aventuras; un pobre escudero soy, que con esta hacha voy, ERIO porque tengo miedo a escuras. Si el vestido ha codiciado, hable, y llevaralo aprisa; aunque no traigo camisa, porque vengo disfrazado: sino quiere, estoyme quedo. Ay suceso más cruel! cómo, que le dé el papel? Ya he descubierto el enredo; deudo, sin duda, este bulto de Laura debe de ser; quien se pudiera esconder en los conceptos de un culto, No hay que echar mano a la espada para que? Tome el billere qué quiere? Soy alcahuete, que es cosa bien excusada; a Laura sirve el Marqués, hija de Guillen Sorosa, porque como el mundo es bola, ya es cabeza el que fue pies. Vive en esa caseria, y esta noche la ha de hablar: que? que le vaya a alumbrar, le el papel? qué bobería; por Dios que loyo el billete, y aún hace extremos de loco; malo, aguárdeme aquí un poco, y a Dios. e. . Marqués de Cenete qué le dice, estamos buenos? e mal haya quien me vistió; oyó aquella voz, sí, no no? Él se va del mallo menos. El hombre me ha descompuesto con llevarme este billere; qué haré? . Marqués de Cenete. Válgame el cielo, qué es esto? EL ENCUBIERTO. A quién ha sucedido suceso igual al que por mí ha pasado Marqués yo vengo herido, con un monstruo, sin verlo, he peleado llámome; y fui animoso, y el monte artiba huye cauteloso: seguile, y en lo alto, desgajando una rama a untronco seco, tiro un golpe, y de un salto líbreme, y dio en el suelo, sonó el eco tanto, que parecía último asombro del postrero día, Venimos a los brazos, porque en el leño se quebró mi espada, y en tan fieros abrazos sentí el alma del cuerpo desatada, cuando el puñal osado venganza fue del término del hado: doile una, y otra herida, huye rodando, sígole corriendo, y al quitarle la vida, casi aquí junto se me fue huyendo; o el infierno lo encierra, y vivo, o muerto lo tragó la tierra Vamos a Cuarte luego, si alcazasteis las postas. . Yo estoy loco; con la sangre está ciego: que postas, o Marqués? Escuche un po co. Si busca al de Cénete, su criado soy. Quién dices? . Sú mandó que aquí esperase, (alcahuete; y no ha venido. . Gronde mal sería si aquel monstruo encontrase, que aunque siento ya la sangre fría, y aguardarle no puedo tu valor, y lealtad no tendrá miedo. Aquí al Marqués espera di que don Diego Hurtado está aguardan en Cuarte, y que está herido. . Señor don Diego Hurtado, soy per dido; fu ese, yo he estado ciego; no más alcahuerazgo en noche oscu (ra o que lindo don Diego; no me puedo mover, gran desventura EL ENCUBIERTO. que el Marqués tarda mucho. Ay. . Ya escampa, Jesús, que es lo que una voz ha sonado escucho? allá desde el profundo del abismo, si estoy descomulgado, o me faltan palabras del vautismo? Ay . Aquí cerca sueña: mas si fuese el Marques, notable pena. si en el pozo ha caído, donde bebe las siestas el ganado? sin duda que esto ha sido, con saber que es mi amome he animado A de abajo. . Quién llama? Es el Marques? . Yo soy. . Hoy con o mal haya la villa, (brofama; que sin brocal tan hondo pozo tiene. Soga ay, yo quiero asirla a este árbol:ea señor, arriba viene, sube, dame la mano. layme soy mi Marqués. . Quita vi El cielo sea conmigo; (llano no es el Marqués, que es esto que he saca Tu muerte, tu castigo, (do quién eres? di verdad. . Soy un cria- del Marqués de Cenete. (do A qué veniste aquí? . Con un billete De quién? . De cierta dama. A dónde vive? . En esa caseria. Sabes cómo se llama? Laura. . Vela el Marques Verla esta noche. . Por dónde? quería. Por el jardín; aimás? . Mas ay, res a qué hora? . A la una. ponde; que armastrae. . su valor. dime, que Acaba ya. . Ninguna. gente; Tiene padre esa dama. . y muiva Quién es? . Guillen Sorola. liente. dónde aguarda el Marques? y gentil pa dilopresto la aquí es elpuesto. (rola Cómo tarda? . No sé. . yo sí, des- quia. Echó fortuna el resto. Dame esa espada. . mire que no es Guía al jardín volando mía. Qué jardín? . Al de Laura. Voy temblando Seguila causada voz, que repitió el dulce nombre del Marqués, aquien adoro, del áspid que no me oye: rompí el sagrado silencio con mis lastimosas voces, y con mis plantas ligeras penetré corriendo el monte, o campos adonde muero; si cual suele en otros bosques, tienen alma vuestras plantas, y espíritu vuestras flores: lastimeos ver en mi historia, por la ingratitud de un hombre; del olvido más villano burlado el amor más noble. Yo soy Flora, yo soy Flora, a quien un tiempo en la Corte sirvió el Marqués de Cenete, hoy burlada, amada entonces: el alma fui de sus gustos, y el blanco de sus favores, el cuidado de sus días, y el descuido de sus noches. Por unos injustos celos mudó en rigor sus fanores, porque jamás al olvido le faltaron ocasiones. Don Enrique Enríquez fue a quien tuve por mi Adonis, cuando a su pecho de cera tu ve yo el alma de broce, afrentándole en mi casa, huyo a Valencia, y dejome cobrando dos enemigos con un olvido, y un golpe; no permite amor que el tiempo de mi memoria le borre, Vencí su ligero curso, Troya asolada perdone; vengo a buscarle a Valencia, aunque a mi cama se oponen mares de dificultades, que en mi amor sus olas rompen. Pasé atrevida por todo, teniendo el gusto por norte; cuando ya casi en el puerto, probé tormentas mayores, junto a Cuarte encontré a Jayme su criado aquien conoce mi amor, desde el triste día que al Marqués dije favores; y apenas la via la luz cuando entre mil confusiones, los celos me pronostican lo que es bien que el dolor llore. Porque no me conociera encarce he mis razones desde el pecho a la garganta; plegue a Dios que no me ahoguen Vi un papel, y leilo: leiló, o campos, o montes, leilo; y vi rigurosas mil muertes en seis renglones Que sirve a Laura el Marqués vi, y que le aguarda esta noche en el jardín, para ser laurel con que se corone: La voz seguí que a este tiempo llamó al Marqués, y burlomé; dejé a Jayme, y me he perdido; busqué ni bien, y perdiose. Así campos, así plantas nunca el Aquilón os sople, ni ambicioso fuego os queme, ni segur villano os corte. que respondáis a mis ruegos, y que si el Marqués se esconde en vuestra inculta maleza; que no ayudéis sus traiciones, Llamarle quiero ofendida, permitidme que le nombre, aunque con mis esperanzas DE P DIDC se lleve el viento mis voces. Pero qué bulto corriendo por tales sombras, y horrores, encamina aquí sus pasos con pies de pluma veloces? si es el Marqués de Cenete? Ya busco entre mis temores celos con que olvide a Laura, trazas con que a Flora adore. Siguiendo fui los caballos, y al viento dejan corrido, y con ellos he perdido la esperanza de alcanzarlos. Busqué a mi hermano en su puesto, y en suyo a mi criado, y en el ambos hallé el cuidado en que amor, y honor me han puesto Ay Dios, quien tendrá paciencia, pues en la noche que había jurado Laura ser mía vino mi hermano a Valencia Mándame gozar amor la ocasión que está en mi mano; y que socorra a mi hermano manda a un mismo tiempo honor. El honor ha de vencer; y así presuroso viento di a Laura cuanto lo siento, que es lo más que puedo hacer. Será bastante disculpa; pues no? A Laura. . A Laura llama él es. . Quién de verás ama, cualquiera respeto culpa. Yo voy a buscar a Cuarte al Conde, que allí ha de estar, que ya no puedo esperar que vuelva layme a esta parte. Quizá se fue despechado de no haberme hallado aquí. El Marqués es; ay de mí, gran traza en mi mal he dado. DIM I Rumor de gente he sentido; quién es, quien va. . Santos cielos, como no muera de celos, yo tomo cualquier partido: es el Marqués de Cenetes Quién busca ahora al Marqués? Un hombre. . Diga quién es, Por mí hablará este billete, que quitó a vuestro criado un galán, que a Laura goza, si sois amante, y Mendoza, tan galán como soldado, con una daga, y espada, solo a las doce os espera en el Grao, cuya ribera se verá esta vez bañada, con la sangre de los dos, si a Laura no le dejáis: sin responder sé que vais. Decís bien. . Adiós. Adiós. Fuese corriendo, que ha sido lo que me ha pesado cielos: basta, no más, basta celos, que yo me doy por vencido. Loco estoy basta honor haber vencido mi amor mucho queréis emprender, vos mismo os queréis vencer; que si hasta aquí había dejado a Laura, siendo llamado, por mi Rey, y por mi ley, ved si puedo por mi Rey no salir desafiado? En Cuarte aguarda mi hermano, y en Valencia mi enemigo, mi Laura en casa: qué digo? o amor verdugo inhumano; Laura, a quien gozó un villano, quieres que la llame mía, a fuera loca porfía, dejo a Laura, a Laura olvido, Mas quien será el atrevido De galán, que me desafía? mucho en mi opinión confío, sino salgo; a loco amor; bien sé, engañoso temor, que son más estos recelos por averiguar mis celos. que por volver por mi honor. La hacienda, la vida, y honra es del Rey, a Cuarte voy, pues cuando un Reino le doy, no puedo temer deshonra: en la afrenta está mi honra, aunque la envidia sutil atribuya a hazaña vil la resolución, que sigo, pues si dejo un enemigo, me parto a matar cien mil. Quién no provó la llama de aquel que en hielos arde, del valiente cobarde, que aborrecido ama? del Rey de mil coronas, que es solo Dios en no aceptar personas. Apenas recogido dejé a mi padre viejo, cuando amor sin consejo al jardín me atraigo, donde al Marqués espero, y en dudas yesperanzas vivo, y muero Dejé abierto el postigo, y las plantas que veo burlan de mi deseo en las sombras que sigo; mas ya sus pasos siento, sin duda es el Marques, no más contento. Honor pisemos con tiento, vámonos despacio honor; pedid los pies al temor, y el ánimo al sufrimiento, caminad con más pereza, entretened vuestro engaño, que quien corre al desengaño; De en mil afrentas tropieza. Llamen a Laura en mi desvelo no respondió, fui a su cama, no la hallé, temió mi fama, vestime, ármeme, y con celos vengo a buscarla al jardín, porque en casa no he hallado. . Despació honor, que he llegado a mi afrenta, y a mi fin; aquella es Laura sin duda, que entre el compuesto arrayan aguardará que el galán al verde tálamo acuda: pero también puede ser, que esté aquí tomando el fresco: no vio, honor, lo que padezco quien os puso en la mujer. Ahora bien, nunca el discreto se determinó enojado, quiero aguardar embozado; plantas, tenedme secreto. Qué amorosa cobardía detiene ahora al Marqués, lo que no debo a sus pies, deba a la vergüenza mía. Ce. Qué escucho? . Ce ya está mi padre acostado: quedó el postigo cerrado? Matarela vive Dios. Laura soy inculta piedra, que labró mi amor fiel, hasta aquí altivo laurel, pero ya amorosa hyedra. Estad seguro, señor, y no andéis tan recatado, aunque en fingiros turbado acreditéis vuestro amor. Bien os podéis descubrir, y hacer alfombra estas flores, cuyos ardientes amores ejemplo son al sufrir. Aquí os aguardan mis brazos, y un alma rendida aquí: queréis abrazarme? . Sí, si sois vos, mas para hacerte pedazos Villana, viven los cielos, que he de matarte. . Qué es esto. Tu padre soy. . Tú en tal puesto señor? . Son Argos los celos; dime lo que haces aquí Templaba el aire el calor, burla fue hablarte, señor, que yo bien te conocí. Dime, Laura, el atrevido, que osó mirar a mi casa acaba, di lo que pasa, o morirás. . Mi marido. Tu marido? Di quién es a quien le diste ese nombre sin mi licencia? . Un gran hombre. Qué tangrande? . Es el Marqués de Cenete. . Muerto soy, mi honor perdí, y la esperanza de poder tomar venganza da mi afrenta adonde voy, que haré? Estoy desatinado, poco de mi aliento fío; ánimo corazón mío: Laura, di si te ha gozado el Marqués? Dime verdad. No señor, por un billete llamen al Marqués de Cenete, rendida a su voluntad, aquesta noche le espero con palabra de marido. Amor te ha desvanecido, muy necia te considero, paga al arrepentimiento las deudas del apetito, mayor temí tu delito, retírate a tu aposento, cierra tras de ti esa puerta, y acuéstate, que ya voy Confusa, y turbada estoy, o gloria de amor incierta Cuando el Reino de Valencia lo sujeta mi valor, hay quien se atreva a mi honor, y ocasione mi paciencia. El Marqués ha de quedar sin vida en este jardín: hoy dio la nobleza fin, pues me ha querido afrentar; pero matemos en tanto un poderoso enemigo: abierto dejó el postigo, duélate, o noche, mi llanto. En un árbol dejé atado el hombre que fue mi guía; honor, ya ha llegado el día en que me he de ver vengado Este es de Laura el jardín. Este es sin duda el Marqués Allí está un bulto. . Quién es? El Marqué es. . Con que fin pisó tu planta atrevida mi casa? . Si en ella algente nos oirán; si eres valiente fácil está la salida. Vamos al campo, y allí sabrás a lo que he venido Nunca estando yo ofendido con nadie al campo salí. Pues riñe sin que nos sienta nadie, si tienes valor Valor tengo, y tengo honor. Yo valor, y tengo afrenta Yo sé callar, y matar. Yo sé callar, y morir. Herido estoy. . Pues sufrir. que también lo estoy. . Callar. Bien te acuerdas de una afrenta, que en la Corte hiciste a un hombre. La que tú haces a mi nombre vengar mi valor intenta Yo soy, Marqués de Cenete, quien se tiene de vengar. Si me piensas engañar, mucho tu ingenio promete, ya sé que eres el Marqués. Yo el Marqués? Extraño caso: tú quien eres. . Ten el paso, que no te valdrán los pies; un padre soy ofendido. Quién? . Guillen Sorola soy En notable riesgo estoy, aquel traidor me ha vencido. No huyas. . Fuerza es huir. También es, aunque te asombre seguirte. . Que quieres hombre Quiero vengarme, o morir; tengo de hacerte pedazos. Suéltame Guillen valiente, que no soy quien piensas. . Tente y averiguarán mis brazos si eres bruto, o racional Hombre soy, y hombre agraviado: suéltame, que estoy cansado, y me siento ya mortal. Di tu nombre, y la ocasión de buscarme, y daré voces Guilién tú no me conoces pero es tanta la afición que a tu valor he cobrado, que te dijera mi vida, a dar lugar una herida por donde me he desangrado. Yo te la sabré curar por penetrante que sea. ea, No es bien, que nadie mey ni con nadie puedo hablar. Llevarete a un cuarto mío, donde solo, y retirado serás servido, y curado. Ahora de ti me confío: a si supieses quien soy. Yo se que he de ser tu amigo. Cierra, Guillen, el postigo. Ven a curarte. . Ya voy.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Ya te he curado piadoso ya mi piedad te dio aliento ya puedes hablar, ya debes rendir tu voz a mi ruego. No finjas bruta fiereza, preben a mi amor el premio, que al crédito de mis canas quiera fiar un secreto. Ya habrás a la fama oído los prodigiosos portentos con que el poderoso brazo de Dios amenaza al Reino: y que en los ocultos montes anda un gran santo encubierto, prodigio de las ciudades, y asombro de los desiertos. Este, aunque le buscan muchos, por ser general consuelo, a pocos fue concedido ver tan profundo misterio. Las senas que dan del santo son las tuyas y en ti veo, mil resplandores divinos; cuya virtud reverencio. Si es verdad lo que presumo, si tan grande bien merezco, si permite Dios que corra tu divinidad los velos: si el entrarte por mis puertas fue divino mandamiento, que a tu amistad inclinado, dio a las estrellas preceptos. Si acaso estás ya eligido para voz que clame al pueblo castigo de la nobleza, y azote del Agarenos ahora, ahora, que espera, ahora, ahora es el tiempo que tu misteriosa diestra fuimine rayos de acero; sepase, deidad oculta B2 VI CCIC de Mahoma, y lleguen juntos su castigo, y su escarmiento Cúmpleme aquí la palabra di quien eres, que así espero, dando venganza a mi injuria, guardar al Rey este Reino. Pudo, Quillen, tu amistad, renovando mis enojos, dar llanto a mis tristes ojos, y al duro pecho piedad. Yo prometí, y es verdad, decirte toda mi historia, mas temiendo la victoria que ha de alcanzar mi dolor, pierdo el respeto a tu amor, y no el miedo a mi memoria. De la vida que me has dado, no te estoy agradecido. pues siempre mi vida ha sido un martirio dilatado. Cuanto más, que si obligado de tu piadoso respeto, te dijera mi secreto, fuera mi muerte, y castigo. No pidas nunca a tu amigo, que deje de ser discreto, decirte quien soy no puedo, pero al fin sabrás quien soy; un muerto, que vivo estoy, un mal, que siempre está quedo? verdad que parece enredo, tiniebla medio alumbrada, deidad no reverenciada, oro oculto sin labrar, mina, que ha de reventar, y soy mucho sin ser nada. Soy con honor una afrenta, un loco con gran sentido, un vigilante dormido, una nave con tormenta, en horror que no amedrenta, a sol ya sin luz alguna, na esperanza en la cuna, un modo, que es elocuente, la fábula de la gente, y la enigma de fortuna Con eso más me provoco a saber lo que ignores quién te trujo aquí? . No sé Cómo te llamas? . Tampoco. Tú eres santo? . El vulgo es loco Bien te encubres. . Bien porfías. Porque a inatarme venías dentra en mi casa? . Eso no Pues dime a quién? . Que sé yo. Que poco de mi confías. Quién quieres, Guillén, que sea un hombre con este traje; júzgame bruto, o salbaje, que incultos montes todea, esta melena, que hondea negras hondas de Leteo, el monstruo rostado, y feo, aspecto; y miembros feroces no dicen quien soy a voces y que miente tu deseo? deja eso curiosidad, y al punto a Valencia parte, que aguarda el Virrey en Cuarte para entrar en la ciudad. Mira bien si a la Hermedad le está bien que entre el Virrey, y si conforme a la ley de los Fueros de Aragón le han da dar la posesión antes de jurar al Rey. Qué dices, que han proveído Virrey has profetizado? Virrey es don Diego Hurtado y en Cuarte está mal herido. Tú me pretendes burlar o te has de venir conmigo, o mientras tu engaño sigo, encerrado has de quedar. Aquí te quiero aguardar cierra, o no, a Valencia parte, en tanto que en esta parte treguas doy a mis sentidos. Seré ejemplo de ofendidos si es don Diego Hurtado Marte. . Cerró, y fuese, y yo he quedado desangrado, y sin aliento; música me ofrece el viento, cama de flores el prado: pero un Príncipe agraviado, cómo podrá reposar? Bien puedo seguro estar: cuanto, o Carlos te importara cuanto, que no despertara quien tanto te ha de costar. Mándome encerrar mi padre en mi guardado aposento, cuando el corazón me avisa del mal que en mi daño temo. Llegué al jardín y escuche entre el confuso si lencio unas cuchilladas mudas, a quien dieron voz los ecos. Sentí que hacia mi venían, y escondida medio veo en los brazos de mi padre, casi rendidos, un cuerpo; y a esta sala, cuyas rejas siempre a su jardín sirvieron de escalas a los jazmines, sola esta noche funestos, hizo sepulcro del triste; cuando perdido el aliento subía mi cama llorando Marqués, que juzgué muerto. al Quise quitarme la vida, y entre mis canceles siento turbada, que preguntaba mi padre si duermo, o velo que dormía le respondo, y él me dice. Yo me llego a Valencia, y con la llave cerrada la casa dejo: yo volvere antes del día; mas si tardare, te ruego que nadie salga de casa, mira que importa el secreto, Yo lo prometí, y el parte y ya sin vida, y sin seso casi en sus propias pisadas pone mis pies mi deseo: traigo la llave maestra que para el Marqués hicieron esperanzas mal logradas de no gozados efetos. La sala he abierto, atrevida, y animada del ejemplo de aquel, que no amando tanto, osó bajar al infierno. Ay Dios, que haré, que temblando, resuelta; y medrosa llego a descifrar mis desdichas, que las lloro; y no las creo. Oh crueldad aperecida, o mariposa, que al fuego de un desengaño te arrojas solicitando el incendio! Si la oculta luz descubres, y te manifiesta muerto al Marqués que has de hacer Laura, cuando el morir es lo menos? Ahora bien la luz descubro: válgame el cielo, qué es esto o qué animal tan notable! o que salvaje tan fiero. Hola criados, ay triste; hola. . Quién es? . Ya no puedo moverme, de piedra soy, teniendo el alma de fuego. Guillen; quién eres mujer? Turbada me tiene el miedo. hija de Guillen Sorola. El traidor me ha descubierto. Ni es traidor, ni tiene culpa Pues como entraste aquí dentro si el cerro, y llevó la llave Amor me dio atrevimiento; entendí hallar aquí a un hombre, y cor y con tanqve que tengo para abrir todas las puertas, esta por mi mal he abierto. Eres Laura? . Laura, soy. Laura bien se tu suceso, dame la llave, y perdona, si es que te asombregrosero. A Laura, que grandes daños en haberme visto has hecho; tu padre perdió su honor, y su libertad el Reino. Dile a Guillen cuando vuelva, lo que pasa, y que no espero, porque amor, y la mujer. jamás guardaron secreto. Oye, escucha, si es posible que hallen en hombre tan fiero cortés respuesta estas voces, blanda piedad estos ruegos; no te vayas, vuelve, espera; no permitas que mi yerro castigue airado mi padre. ̱. Tarde buscaste el remedio, no puedo, Laura, perdona. Pues di, ya que no merezco este bien, tu nobre, y casa; porque mi padre en viniendo vaya a buscarte, y perdone la vida que por ti pierdo. Un hermano soy de todos, ni nombre, ni casa tengo, entre esos peñascos vivo, entre mil injurias muero. Pero ya, Laura, atrevida, que huyo, y no te obedezco, pagaré con avisarte lo que a tu padre le debo. El Maques te busca, Laura, quiere a Flora, no sea necio tu amor, que si te visita, spor saber los intentos, dle tu padre, su enemigo: ay deél, ay de ti, hay del Reino, si ofendido no le mata; restaura; o Laura tu pueblo. Qué dices monstruo detente, que has derramado un veneno de mortal rabia en mis venas, de ansia infernal en mi pecho. No huyas, que aunque presumas fingir alas en el viento, te he de alcanzar, si la vida rindo en tus brazos soberbios, Si aguardo a mi padre en casa me ha de matar; y si dejo de averiguar mis desdichas, tengo de morir de celos. Y pues el morir es fuerza, por tu causa, yo prometo de seguirte, y de vengarme, si saber quien eres pienso. Dejaré abierto el postigo, y pues faltamos a un tiempo los dos, pensará mi padre, que me has robado; o me has muerto. Desafié a mi amante, y en lugar de salir al desafío; mientras me está esperando, altivo, y arrogante, vengo vencida del cuidado mío, por Laura preguntando; por ver si hablarla puedo y con mi historia despertar su miedo. Llegué a penar celosa al oculto postigo, cuando veo un hombre; que traía por esta selva umbrosa otro por fuerza, a quien librar deseo oí que le decía: ya estás en el postigo de Laura, y piedadpide a su enemigo; pero atándole a un tronco, del camino un gran trechodesviado, E1 D entrose el otro dentro. De la piedad es centro un pecho generoso, fui, y desatele con valor piadoso: bien vi que layme era, pero apenas del lazo quité el ñudo, cuando en Valencia estaba. De una; y otra quimera fábricas hizo el discurso agudo; ver quise en que paraba suceso tan extraño, y retirada suspendí mi engaño, y al fin de una grande hora, vi que salió el que entró, diciendo avoces el yerro de mi vida: El Marqués quiere a Flora, dijo, y corrió, cuando con pies veloces y con voz afligida salió en su seguimiento otro, que por espuelas calzó el viento. Yo atrevida, y confusa, llego al postigo, y veo que está abierto, y a entrar me determino, que amor nada reusa; hallo el mudo jardín solo, y desierto, todo así lo imagino; luz ay, si mal no veo, brilla en otras antorchas de un man- Sin duda este vestido (teo es de Laura: ay tal caso! si han robado ladrones su tesoro: pero hacia allí he sentido un paso, y otro paso, quiero esconder la luz, cubrir el oro, y aún ponérmele quiero, que por mujermayor piedad espero Entrad todos con cuidado, que me han hecho prevenido los sucesos de esta noche, que tan justamente admiro. uya Cuarte, y hallé a mi hermanó, sino muerto, mal herido fiera D que jamás el mundo ha visto. No pudo entrar en Valencia, y al punto me determino, celoso; noble y amante, a salir al desafío. Fuy al Grao, y hallé en su ribera, en vez de firme enemigo, mudables olas, retrato del mar donde me he perdido. Aguardé, y tardó; y temiendo burla; o engaño, he venido llamándoos, a ver a Laura, cuya casa es la que piso. El nombre de Laura fío del viento, quizá se esconde vergonzosa entre estos mirtos. Laura, Laura. . Extraño cuento; cielos, al Marqués he oído, esta es su voz, y su talle, y este, por mi mal el sitio adonde le llama Laura; gran traca mi amor previno; que soy Laura he de fingir, que aunque el Marqués la haya visto, ayuda mucho al engaño la noche, casa, y vestido? Laura, Laura Quién me llama? Jesús; quién es? Qué bien finjo Laura, el Marqués de Cenete. Confieso que me he dormido, ya debe de ser el Alba, pues me ha obligado el rocio a cubrirme todo el rostro. sino es ya, que esté corrido de haber esperado tanto pasos de galán tan tibio. No sé Laura si es tibieza o si fue lance preciso salir al Grao por tu cansa DE EROU DIERRO esta noche a un desafío. Si tienes galán tan bravo, que el papel que me has escrito a layme se le quitó, y furioso entre esos riscos te atrevió a desafiarme, fuera bien que mi enemigo, ya que dice que es tu dueño, dijera que no he salido? Perdona, si el primer día que en tu casa te visito, en vez de dulces favores; rabiosos celos te pido; que amo tanto, que ese hielo; que en mi juzgas, y en ti miro, me ha de abrasar, si me encubres quien es quien te ha merecido. Quién, Laura? Dímelo presto: pero estoy tal, que aunque pido verdades, engaños quiero, del amor infame vicio. Dime que galán no tienes, finge, pues dices que finjo, que si es cierto que te quiero, dalo Laura por creído. Que cuando verdad no sea, si yo el engaño acredito, ni me agravia la mentira, ni me miente el apetito. Eldisimular agravios, no es amor. . Es desatino de quien ama. . Es amor propio, piedad que tienes contigo, o es cobarde rendimiento del gusto. . Y a quien me rindo, no es amor? . No es si no infamia, que amor nunca fue sufrido. Laura cuando no usa el alma del poder del albedrío, lo sufre todo. . Pues sufre, que yo en decirte porfío desengaños que acompañen, las verdades que público. larques ya yo estoy casada. DE EROU DIERRO Burlas Laura? . Verdad digo. Vi que un Marqués de Cenete es mucho para marido, y he puesto en mi igual los ojos, y así Marqués, te suplico, que con mi esposo me dejes, prenda que en el alma estimo, Basta Laura, basta Laura, no estés probando en los filos de tu rigor mi paciencia; no he de creer lo que has dicho. r Marqués, Marqués no des voces, que si te he llamado, ha sido por estorbar en Valencia muchos daños que adivino. Tengo padre, y tengo esposo, ambos nobles, ambos ricos; y si ofenderlos intentas, la razón hace atrevidos. Salte por Dios de mi casa, que es tarde, y siento ruido, no sea mi padre, o mi gente, vete, y cerraré el postigo. No quiero Laura, no quiero, pues que tan grosero quiso tu descortes desengaño, quitar mi vida, y mi juicio. Si se aventurara el mundo, no ha de gozar tu marido el bien mayor que deseo: yo he de llevarte conmigo. Qué dices Marqués, qué intentas? Padro, señor. . Da más gritos. Malogrado se ha mi intento. Quién suola porfía de una mujer celosa, mepudiera seguir contanto aliento? o triste estrella mía; o vida rigurosa, a quien las penas sirven de alimen: Si mal logre mi intento. sino tome venganza, acabe con mi vida mi esperanza. Antes que llegue Laura me he de echar en el pozo, de donde anoche me libró mi suerte vetemos quien restauta en tan justo destrozo un mal preciso, una forzosa muerte: no hay ánimo tan fuerte que siempre esté sufriendo; do. en tus manos, o muerte me encomien Don Enrique detente, Cielos, que voz he oído do! que por mi oculto nombre me ha llama el ánimo valiente, y la fuerza he perdido, y un frío por mis venas dilatado en mármol me convierte pero que teme quién desea la muerte? Llega, dame la mano, que quiero salir fuera. re. Toma la mano, y sal, y seas quien fue. Oh cielo soberano, que figura tan fiera! No me conoces? . No se quién otras veces me viste eres. en forma no tan bárbara, y ta triste, porque desesperado así te precipitas, cuando España te ofrece su Corona, el monte está poblado de lagente que incitas, y ya vienen buscando tu persona; descúbrete, qué aguardas? das: Casi a un tiempo me animas, ya cobar di quien eres. . Un hombre, que en Gibraltad un día te descubrió tu historia soberana, entonces no te asombres, otra forma tenía, blanco el color, crecida barba cana que viene como viejo, porque no despreciaras mi consejo: mas hoy vengo mostrando ser el cruel castigo, que envía Dios a Carlos, Rey de Espa ya te viene buscando Guillen tu grande amigo, con la gente mejor que le acompaña, ya Laura va perdida, no tienes, que temer, diles tu vida. Cómo he de ser creído en tan mísero estado. El cielo hade ayudar a tu inociencia cuando sueñe el bramido del León coronado en la ciudad famosa de Valencia, asaltarás seguro a pesar del Virrey, su fuerte muro. La santa germanía, con indomable acero hará eterno tu nombre en mil eda des Enrique, oy es el día; tú en España el primero principio das a las comunidades: no tendrá Carlos tierra, que no se abrase en temerosa guer no quedará en Europa quien no busque su ofensa, que así dispone el cielo tu venganz tu fortuna va en popa, ya arrojó en tu defensa, de envidia, y de ambición mísera las ya España en guerra se arde. Notable confusión. . No seas c ven seguro conmigo, (baro verás su injusto dueño, diciendo su desdicha en su tristeza Don Carlos tu enemigo, es el que en triste sueño ves; que a tu nombre inclina la cabe de donde la corona se le cayó, temiendo tu persona Este es Carlos de Gante, de todos tan temido; déjame que le haga mil pedazos: o rapaz arrogante. Ya tu gente ha venido, no gastes en el aire los abrazos, que una peña temiera; el que tiene valor, no desespera. No me dejes, detente; quedó desvanecido, el fantástico cuerpo en aire vano: mas ya miro la gente, que en mi busca ha venido, y cobra aliento el corazón humano: voces dan en el monte. Busquese en torno todo el Horizonte hallaré el Encubierto, o perderé la vida, ono pues no puedo vengarme de mi agra (cuio. Si está ya descubierto, no seas homicida del varón más prudente, y del más sa- (bio; ya me tienes contigo. Muera yo ahora, pues halléna mi a- migo; no quiero darte quejas de no esperarme en casa cumpliendo la palabra que me diste, que guardo mis orejas a un gran mal que me pasa; porque pienso que al campo te veniste, donde a buscarte vengo, y con mi llanto tu valor prevengo. No te enternezcas santo, me tu valor se afrenta, o te disculpas con las canas, LRA Permitido es el llanto a quien suire un afrenta, pues es mujer, quien con palabras va se venga de un Mendoca (mas que a pesar de mi honor a Laura goza; por mi mal fui a Valencia; donde hablen a mis amigos, y todos que te busquen han botado Volví con diligencia, llevando por testigos a mi casa la gente que he juntado: no hal e Laura en ella, que la robó el Marqués, que me atrope- loco vengo ofendido, lla: para tomar venganza de este cruel, que al copo de esta nieve de afrentas ha tenido: en ti está mi esperanza, pues con tu amparo mi escuadrón se atreve; si eres el Encubierto, y vida a un a dar muerte al Marqués Dinos tu oculto nombre, muerto. duélete de Valencia; y duélete de mí; si puede tanto el ver llorar a un hombre V 1. Ten del Reino clemencia, 2. Dinos si eres profeta; o si eres santo. No ha de servir mi historia de más que de afligirme la memoria quien nació desdichado, ha de aspirar prudente, no a remediar el mal, sino a sufrirlo. Con eso has aumentado el deseo en mi gente; tu nombre has de decir. Si he de decirlo il estadme un poco atentos. Suspenso el campo está mudos los vien (tos. Ciudadanos de Valencia, cuyo valor admirable, tiembla ell Morisco vonete, y el Otomano turbante: si buscáis al Encubierto vuestros pies cansados paren. que envuelto en pieles de tigre aquí en vuestros ojos yace. No soy Santo, ni Profeta, aunque en voces desiguales celebra mi nombre el cielo porque la tierra me ampare. Donde Enrique Enríquez soy, a quien dio su heroica sangre a los Católicos Reyes por abuelos inmortales. De Isabel, y de Fernando nació mi infelice padre, el Gran Príncipe don Juan lástima de mil edades, heredero de sus Reinos Con Margárita de Flande; casó, y vivió pocos días no más de para engendrarme. el Archiduque Filipo, que era justo que aspirase al Reino por su mujer, si malpariese mi madre: pidió que le pongan guardas, y ordenaron que le guarde el Cardenal de Mendoza que fue don Pedro Gonzalez Este traidor tuvo trato, para que el Reino heredase, con Filipó el Archiduque, padre de Carlos de Gante. Él, y la aleve partera, a mi padre persuaden que había parido una hija, y que fue muerta al instante. Publicose así en el Reino, permitiendo que levanten por mi tía doña Juana los temidos Estandartes. Dieron orden, que un criado del Cardenal me llevase para arrojarme en el mar de la gran ciudad de Cadiz. Llevome, y con piedadnecia poniendo ciertas señales en mi pecho, en una cuna me entregó al mar inconstante Quién duda, que despreciando, despojo a su imperio fácil, que me mecieron la olas, y me arrullaron los aires; o que por mayor desdicha, mi fortuna variable dio ley al mar, y a los vientos, ya mi leño tiempo, y arte, pues llegando a la ribera de Gibraltar una tarde, si fui asombro de su gente, vergüenza fui de sus naves. Rústica pastora humilde, llorando un difunto infante que dio el cielo a sus deseos, flor que a un tiempo muere, y naces salió a la mar este día, que coechando sus pesares aumenta el dolor que ofrece perlas, que en sus conchas guarde? pero agradecida, y rica con los despojos de un Ángel, le dio en vez del hijo muerto otro, que su amor engañe. Llevome a su casa luego, adonde a mis nuevos padres fui consuelo cuando niño, y remedio cuando grande. Llegué a ser hombre, y un día, al tiempo que el alba sale vitoriosa de la noche, coronada de verdades, vi un viejo, cuya presencia deidad temí venerable, que entre bostezos, y miedo. me dice, que me levante. Contome toda esta historia, y yo consuso, y cobarde la dudaba, y la creía, y el dijo razones tales: Ínclito Rey don Enrique, a quien Dios mil años guarde pura que a perar de Carlos, tu honor, y Reino restaures. Mil divinas profecias, mil Aravigos jofares dan al Español estoque, victoria del Turco alfanje. Un Rey magnánimo, y santo, dicen que ha de haber, que acabe- de echar de España los Moros, castigo del Godo amante. Mensajero soy del cielo, y te aviso de su parte, que tú has de ser este Rey, ia Dios tal servicio haces. Al Rey Filipo el Primero quitó el Reino por vengarse, ya don Carlos le previene civiles comunidades. Deja el rústico ejercicio, desnuda el grosero traje no empuñe cayado humilde, quien mereció cetro grave, Detrás de aquel montezuelo tienes cabal os, y pajes, corre la posta a la Corte, serás afrenta del aire. Allí tendrás prevenido cuanto pueda imaginarse; y cuando menos lo pienses, serás Rey, no temas parte, dijo: y suspendido el cuerpo, que entre luz, y olor fragrante, perdió la forma de un hombre, dio desengaños de Ángel. Yo de espíritu divino animado, sui al instante por las postas, que mintieron ser postas, y fueron aves. Vime en la Corte en un punto, y en el mismo vi apearme n un cuarto, que compite. con los Palacios Reales. a obstentación de la casa, e condición siempre afable, el dar a los que lo dicen, y el pedirlos que lo callen, me dio fama, y me dio amigos, tratándome el Almirante por su deudo, y a su ejemplo los más Títulos, y orandes. Entonces amor corrido de verme ocioso, y no amante, libre al común cautiverio, burla de su dulce cárcel, superior beldad, gallarda, que cual rayó fulminante, castigo obstenta en lo fuerte, y perdón muestra en lo fácil, dio por objeto a mi vista, porque en sus aras abrase, Flora, a quien amé las palmas con que pensé coronarme. Yo, y el Marqués de Cenete, a un tiempo fuimos galanes de este imposible de nieve, monstruo hermoso de diamante; y una noche la más negra, hallé al Marqués en su calle, y en sus rejas, cuyos hierros temí que a su amor se ablanden. Celoso, y desesperado, estando Flora delante, llegué a quitarle del puesto. que amor no respeta añadie: y él corrido, o triste suerte! o permíteme que calle mi afrenta, o que mi dolor, si la dijere, me mate. Corrido al fin, y atrevido, teniendo calzado el guante, puso su mano en mi rostro, a vil Caballero infame, quise matarle, y no pude; porque se puso delante mucha gente; que hubo mucha por mi mal, aunque era tarde. Vino a Valencia, y seguile, adonde con mil disfraces, procuré tomar venganza, mas todos fueron en balde. Salí al campo despechado, y hecho horrible salbaje cuidado di a los pastores, y asombro a los caminantes. muchos quisieron seguirme, mas nadie llegó a alcanzarme o por mis plantas ligeras, o por mi feroz semblante. Llamávanme el Encubierto, y admirados estos valles, o por santo, o por profeta, casi me hicieron altares Estando así esto, una noche, que porque el cuerpo descanse, quiso hacer la verde hierba con mis pesadumbres paces, vi al Marqués, y al Virrey, que en las mudas soledades trataron lo que no os digo, hasta que despacio os hable; matar quise al de Cenete; pero siguiendo el alcance, de unos caballos; que sultos, aún hoy espera que paren, se libró, y llamando al Conde, mil heridas penetrantes le di, y el a mi otras tantas; y ciego de mi coraje, cayen un pozo, de donde, pagándole el agua en sangre, permite Dios, que un criado de mi enemigo me saque. Cóntome, que sirve a Laura el Marqués, y por matarme fui a la casa de Sorola, donde pasó lo que sabes. En fin, yo soy el que he dicho; si acreditan mis verdades, que el cielo las diga a voces, que el Turia salga de madre, que los espantosos vientos, para aublicarlas bramen, que buclen los edificios, que las montañas se arranquen, que el cielo despida rayos, que haya peste, sed, y hambre, y que llore de la Virgen en Concentaina una imagen Haced lo que os pareciere, que yo llego a consolarme; con que en todas mis desdichas, no es posible que me falte una hora para morirme, y un día para vengarme. Don Enrique desdichado, no temas, no desampares a quien te busca afligido, siendo en descichas iguales, Toma este bastón gobierna Guardaos Mendoza de un Marte.
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA No es hombre este monstruo, él es espíritu ya desnudo de carne, pues así pudo escaparse de mis pies. En el monte estoy perdida, sin reparar en mi daño, acreditando un engaño que me ha de costar la vida. Quien de el Marqués no creyera ser verdadero su amor? que discreto es el temor, la voluntad, que ligera! Pero un confuso rumor sueña en el monte desierto: que he de hacer que hacia este llano baja una mujer cortiendo Aunque yo muera huyendo, no has de alcanzarme tirano, no has de engañarme Marqués, deja a Laura, sigue a Flora Qué es esto que escucho ahora Detente mujer. . Quién es? Un hombre soy, no te asombres. En vano el miedo resisto no les digas que me has visto a esas fieras o a esos hombres. Tente, espera; va volando, apenas ya se divisa, y por correr más aprisa los vestidos va dejando; conocerlos he querido. Qué es esto; si mal no veo, son mi ropa; y mi manteo; notable suceso ha sido. Seguilda todos, seguilda, y ninguno a verme vuelva si Laura no pareciere: mas que digo, Laura es esta. Laura, a que efeto procura mudar el traje, que intentas Marqués a quien vas siguiendo cuando yo te busco muerta? Tú me buscas cuando huyes en tu desdén tan ligera, que apenas dejan tus plantas señales en el arena. Yo huyo de ti, qué dices? porque infamas mi firmeza, siendo en el mar de mis celos roca a tu mundanza opuesta. Oh que bien que finges Laura como siyo no entendiera, que rendida del cansancio, desesperada me esperas. Tu finges, que yo no finjo, pues que pretendes que crea que soy la dama a quien sigues, hecho Apolo de esta selva. Yo sigo otra dama, ingrata: no eres tú, Laura, la misma, que no ha un hora que dijiste, que ni te amara, ni viera, con desengaños groseros? No me afirmaste resuelta, que esta noche celebrabas tus bodas, y mis obsequias; l no me echaste de tu casa? obbuno Pues cuando estuviste en ella, si yo te aguarde hasta el alba? Que de esta suerte te atrevas a negar tus sin razones burlándote de mis quejas! Sin duda has perdido el seso, o quieres que yo le pierda, formando en tu ingenio agudo esas locuras que sueñas. Ni te he hablado, ni te he visto, ni me caso, ni pudiera dar posesión en el alma, si es juridición ajena. Aguárdete en el jardín, pa adonde un monstruo, una fiera, me descubrió tus engaños, pues por saber lo que intenta mi padre contra los nobles, me obligas, y me paseas. Que sirves a Flora dijo, y yo medrosa, y resuelta, dándome el miedo mi padre, la resolución tu ofensa. Seguí el monstruo, y en el monte quedé en la primer cartera, si no rendida, turbada, y si no medrosa, ciega. Perdime en fin; y a este punto, sin respetar de esas sierras peligrosas pesadumbres, una mujer baja de ellas: que la dejes va diciendo, y entre esos peñascos deja los vestidos que son míos, cuando siguiéndola llegas. Que soy yo finges en vano, que bien sé qué Flora es esta a quien sigues en el monte: Dafne, que tu amor desdeña. C DDIENO Síguela que tardas mucho para quien tan libre vuela, y ruego a Dios que la alcances vengado de su esquiveza. Piensas que me has satisfecho: tente Laura? . No me tengas. Ya sé qué pretendes irte. Ya sé que tú lo deseas. Ese monstruo que han fingido tus presumidas quimeras, no son los celos que dices, son las mentiras que ordenas, si esos vestidos son tuyos, cómo los trae Flora? Piensa la disculpa, y lo que hacía en tu casa? . Ser pudieran parecidos a los míos; y es imposible que vieras en mi casa a Flora. . Laura; no acrecientes más mis penas: advierte, que lo que he dicho lo vi yo. . Y lo que tu niegas no lo he visto; qué quieres? Falta a mi amor la paciencia, en fin Laura, qué es tu intento? Que de esa alada belleza sigas los pasos; que amor con el desdén amártela, que a mí no me ha de faltar en mi padre la clemencia, ni en mi ventura un marido por lo que tengo de sea. Ves como intentas casarte; Ves, Laura, como soberbia, lo que has negado obstinada, inaqvertida confiesas? qu , Marqués, lo que tú quisieres: hola habrá un pastor que sepa a la quinta de Sorola? Ya tengo de mi vergüenza; hola, hao, habrá un pastor, que en camino, monte, o sierra, haya visto un Ángel bello, perdido entre estas malezas? Por Flora pregunto, campos. Oh mal haya, amén, la lengua, que te dijere de Flora Ríos, plantas; aves piedras, decildle que estoy perdida al dulce bien que me espera. Mal haya quien tal dijere. Allí descubro una senda: Marqués a Dios. . Laura a Dios, que Flora es sin duda aquella. Ay cielos; este es mi padre. En fin es nuestra cabeza don Enrique el encubierto, ya el ejército gobierna, ya todo el vulgo le sigue: mientras la genta da vuelta, y el descansa en aquel prado; en esta fuente risueña beberé, pagando en plata lo que me prestare en perlas. Quiero huir, que me ha visto. . Entre las plantas diversas, quitasoles de este campo; . un hombre el bosque penetra; importará conocerle, por si es noble, ya se aleja. Hola soldado, a soldado, ni me escucha, ni me espera, mas huye mientras más llamo en sus temores tropieza: cuidado me da su miedo, en vano los aires vuelas. Oh loco el amante necio, ENCU que con astucia desprecia lo que adora: de que sirve dar celos quién toma penas? Quise amartelar a Laura; pero el arte no aprovecha para enlazar voluntades que desatan las estrellas. , s Marques, Marques. . Laura es esta; válgame Dios! . Que me maten. Primero a las manos muera de mi mayor enemigo: que lejos las voces sueñan. Laura, Laura, da más gritos, para que seguirte pueda: si le han tapado la boca? Hablad plantas, hablad piedras, socorred al bien que adoro, o nunca verá esta selva florido Abril que la vista, rico albor que la enriquezca. Laura, Laura Quién da voces? Cielos que extraña fiereza es la que se pone en medio! Quién es el que me despierta con tan espantosos gritos? Bruto, si el nombre respetas del gran Marqués de Cenete, yo soy, o el paso me deja, o la vida, porque el alma me dice que Laura es muerta. Tú eres el Marqués, qué dices? Yo soy el Marqués, que piensas? Pienso como he de matarte, y matándote, quisiera volver a darte la vida pues cuando mil vidas tengas, me parecerán aún pocas para vengar una ofensa, BTEITO Conocesme? . No: quién eres? Muy necio es quien no se acuerda de su enemigo, yo soy, don Enrique Enríquez Ea, saca la espada cobarde, y verás como se vengan en la sangre de Mendoza la de Enríquez, y Ribera. Don Enrique Enriquez es? parece que el alma sueña Quién te trujo aquí? Tu agravio. Villanamente peleas, la espada se me ha caído Tómala, aunque bien pudiera matarte; porque el agravio, aún en la traición dispensa. Ven a los brazos conmigo Ya me corro que detengas el alma con el alientó. Ay Laura cuanto me cuestas. Monte, otra vez vuelvo a verte. necio soy, y porfiado. pues en ti a un arbolatado me hizo cocos la muerte. Aquí me pescó la espada el monstruo, y de aquí fui a Cuá donde el Virrey, nuevo Marte dio aviso de su llegada al Reino, y por gran ventura lo han de entrar hoy en Valencia los nobles, que la prudencia lo más perdido asegura. Al Marqués vengo a buscar, no me puedo divertir con ser discursivo el miedo. Apenas moverme puedo; sin causa quiero huir, mas no he menesterla yo. A traidor, que me despeñas Muera, villano, entrene DE D DIEOC quien entre peñas vivió. Válgame el cielo, qué es esto? Pesia mis pies, ya mi suerte, dónde voy? Qué aguardas muerte, pues en tus manos me han puesto? El monte se viene a bajo. Llegué al suelo sin sentido. En piedra estoy convertido; este echó por el atajo; colgado estoy de un cabello, suélteme, suelte. . Eso no. Pues porque, parilo yo, que siempre he de socorrerlo? La cara tiene de hombre, parece que está borracho, yo tengo gentil despacho. Ven acá, dime tu nombre. Jayme soy, quien lo sacó del pozo, ya se le olvida? Sé que te debo la vida. ̱. Muy al uso lo pagó, pues me dejó a un roble atado sin ser hija de Jimena. La intención Jayme, fue buena, gran traza pierde el cuidado que después sabrás mi intento: mucho le importa al Marqués, que le hable, mueve los pies, y méteme en su aposento; sin que ninguno me vea. Que eres hombre, hay cosa igual? Hombre soy, pero estoy tal, que nadie habrá quien lo crea Como eso mienten las pieles, unos con piel de León son liebres, y lobos son los que parecen lebreles. Pero dejando esta historia, no dirás como has caído del monte. . Estás sin sentido? No aflijas a la memoria. Pues tú, que tienes que hablar con el Marqués mi señor? MENTZ ENCISO Quiere matarle un traidor, y cuando le fuia buscar a la casa de Guillen, fue para darle este aviso; pero su suerte no quiso, que le hiciese tanto bien. Qué me dices? . Lo que pasa, si eres leal, y discreto. no apures más mi secreto. Yo te llevaré a su casa, y esta es muy buena ocasión, que está el pueblo albororado; porque esta noche ha bramado por las calles un León, que es cosa de la otra vida, dicen, y alma con bramido. sin duda es de algún marido con pieles de León fingida; aumenta esta confusión las fiestas que hacen al Rey. Tú muestras tu buena ley; alto, ya bramó el León, fortuna ya llegó el día No sabes lo que he advertido, que es bien que mudes vestidó? Tienes librea. . La mía, que salgo con el Virrey en la máscara delante. Ese disfraz es bastante, honor, al Marqués, y al Rey tiene en un lazo mi suerte; o mi honor he de cobrar, y el Reino; o a su pesar triunfará de mí la muerte. h ; - Cuando en tantas acciones la expe riencia no acreditará la lealtad gloriosa de la ilustre nobleza de Valencia, por tantos siglos siempre generosa este recibimiento, y diligencia, ( que se ha puesto en mi entrada prodigio diera, a pesar de quien su honor disfa o a la envidia, y lenguas a la fama. Yo confieso, que en Cuarte retirado mal erido de un monstruo, casi muerto di cuenta al Rey del infelice estado del Reino, cuyo sin juzgo por cierto: apenas despache cuando un criado del Rey me dice, que entrará encubierto esta noche en Valencia, y que así quiso los gastos excusar, y dar aviso. Poco tiempo estará, porque Aquisgran le aguarda para darle la corona, en cuyas sienes ya la miró ufana, supremo Emperador de zona azona; justo será que envidie la mañana tal noche, pues el Rey viene en perso- a quietar la nobleza, y germanía (na máscaras haya, y luces hasta el día. mas quien turba la paz con son de gue- Qué gente es esa? ría? r. Gran señor, gran daño, Guillen altera la inconstante tierra, treinta mil hombres siguen este engaño: no baja así hambriento de la sierra, lobo voraz, a dar en el rebaño de las simples ovejas, como él baja al son horrible de la trompa, y caja. que haremos, porque llegan a palacio? Poned aquí una silla, abrid la puerta. ilgamos . no salgáis, 2 géntil espacio esto es morir vilmete. . Esto se acier , . (ta. Si de diamante fueran, y topacio as puertas, donde el oro se concierta on el arte, rompiera mi locura e un puntapie la fiera arquitectura. Quién es? . Yo soy. . Quién sois? Guillen Sorola. (to? i len Sorola sois. Pues bie, que es es- Una afrenta; una cólera Española, ontra el poder que a mi valor se ha opuesto. shola. Hola, habladme más paso. . no soy, Yo sé bien castigar un descompuesto dad las armas; prendeldo, dad las ma- estén los lazos esta vez ufanos, (nos, que me miráis, en mármol convertido, si siempre fue cobarde la malicia. susto castigo de mi enojo ha sido; pero tengo razón, tengo justicia; loco vine, señor, vine ofendido, no tiene honor, el que vivir codicia sin honra, y como estoy desesperado, doyocasión para vivir vengado. De treguas al enojo, y la venganza, ínclito Conde, la leal clemencia del generoso pecho, en quien alcanza igual parte el valor, y la prudencia: en una hija puso mi esperanza mi suerte, y el poder, y diligencia, con quien lo más difícil no es seguro, asaltó de mi honor el doble muro. El Marqués de Cénete la ha robado. cortó el Marqués el sarmentillo verde, que a la vieja parediba arrimado, en quien mi honor, y sucesión se pierde salí al campo en su busca despechado, donde quiso el honor que no me acuerde. que era mi hija indigna de este nombre, allí la hallé, señor, en traje de hombre. Seguila, y alcáncela, y de la suerte, que la águila veloz débil garganta de la avecilla, que con garra fuerte, burlando hiere, y sin llegar la espanta, quise torcer su cuello, mas su muerte fue defendida allí de gente tanta, que guarda en esas sierras, los ganados, que no pude dar fin a mis cuidados. Fuime, y déjela, y cuando entre en Va apellidado a voces mi vengaza, (lencia el pueblo fácil convoque a clemencia, que me sigue con bárbara pujanza, prendióme justamente Vueselencia, pero del vulgo tanto amor me alcanza, que si diera una voz en preve espacio campo mirara el que admiró palacio. Pero quise callar, porque se vea; y DE D. DIPGO mi lealtad, y valor, que si he juntado la santa Germania, que hoy pelea, defendiendo este Reino desdichado, con orden fue del Rey, que el Rey desea, que este ejército tenga siempre armado, a pesar de los nobles mis contrarios, que defienden los Moros tributarios. Ayer pude quitarle esta corona al Rey, y hoy sin honor vilmente preso, ultrajada mi sangre, y mi persona, lloro mi afrenta, pero no el sucesos en medio de un ejército me abona, darme a prisión al tiempo que confieso mi agravio, pues corrida la malicia, en mi hallará lealtad, en ti justicia Guillen mucho me pesa, que mi hermano os de ocasión al justo sentimiento; mas de amor el imperio soberano, disculpa su arrojado pensamiento: mayor ejemplo advierto en el Romano que estando siempre a la justicia atento, le dio, porque jamás se quebrantara la prenda más preciosa de su cara Ni la amistad, ni el parentesco estrecho no estorban a vengaros de esta injuria, pase de vuestras manos a mi pecho, el lazo vil, que vuestra fama injuria: quedó obligado, y quedó satisfecho; salid al punto, y aplacad la furia del loco pueblo, que a su amor devoto, no es bien que sienta el Rey este alboroto, Ya sabéis que esta noche entra en secreto dejen las armas, y haga cada oficio tal fiesta, que su amor muestre el respeto con que el alma le ofrezco ensacrificio Morir callando a tu valor prometo. Servir al Rey, y a Dios solo codicio. Viva el Rey Valencianos, el rey viva. Ciñan su frente de laurel, y oliva. , s RIMENEZ ENCISO En esto no has hallado a Laura? . Yo no la hallé. Yo si amigo, y la dejé. Bien su desdén has pagado. He hecho falta? . Notable, que eres el Sol de Valencia, más supliolo su Excelencia con una traza admirable Publicó, que te ha llamado el Rey, y diote el aviso con Jayme. . El cielo no quiso qué le viese. . Ya has llegado a tiempo, que puedes ser de máscara, y alegrar la ciudad. . En mi pesar, que alegría puede haber? Mas fuerza será salir, pues viene a Valencia el Rey, decid que llegué al Virrey, y empezad a prevenir lo necesario. . Iré luego. La puerta podéis cerrar, quizá se podrá aplacar en breve espacio mi fuego. Echaré la llave? . No, llegad una silla aquí. amor, si a Laura perdí, de que el vencer me sirvió! De qué importó despeñar a mi enemigo mayor, si me despeña el amor desde el placer al pesar? Después que al monstruo venei busqué a Laura, y no la hallé; neciamente la dejé, tristemente la perdí. Con la fiesta, y el rumor ligente, aunque despierta, e ha divertido, y la puerta abrió mi dicha al honor. Jaime me entró en su aposento, donde me dio su vestido; bebió, encérrele, y dormido a nadie en el cuarto siento. Cielos, este es mi enemigo, arbitrio soy en tal suerte, de su vida, y de su muerte, muera durmiendo, qué digo? Si, que no seré traidor, aunque le mate durmiendo; a mi enemigo defiendo yo propio con mi valor. Quiero matarle despierto, aunque mi agravio no quiera, porque entienda antes que muera, que yo soy el que le ha muerto: señor Marqués de Cénete. Es Laura, es Laura, quién es? No es Laura, señor Marqués. Quén te metió en mi retrete? Quién eres hombre? . Sosiega: estás solo? . Solo estoy, dime quién eres? Yo soy; conocesme: quién te ciega? Yo soy, yo soy don Enrique, que por favor soberano tuve tu vida en mi mano, porque mi valor publique. No eres muerto, extraño caso! o estés vivo, o seas quien fueres, yo soy quien soy, que me quieres? Detente, escucha, habla paso, démonos, Marqués, al mar en una barca los dos, donde solamente Dios nos pueda ver, y estorbar; verás allí, que la afrenta, no la hace el más valeroso, y la dicha de un dichoso, F al que es valiente, no asienta. Al Sol se atreve un nublado, y basta para turbar su luz, no para dejar su limpio esplendor manchado. Nublado fuiste, que opuesto a mi ardor, me escureciste; mas como nublado fuiste, salió el Sol pasaste presto. Ya yo he venido a alcanzar mi honor; porque el desagravio no está en vengar el agravio, sino en poderlo vengar. Tú, Marqués, me has ofendido, hallándome descuidado, yo durmiendo te he llamado, honrosa venganza ha sido; pero porque no consiente duda mi honor; ven tras mí, que si noble te vencí, te quiero matar valiente. Enrique nevio has andado; nunca con loca esperanza aventures la venganza de quien te hubiere agraviado. Antes de llegar al mar nos tiene de amanecer, todos me han de conocer, y no te podré matar. En este cuarto no aigente, B del Virrey está apartando, riñe, en quien soy confiado; noble soy, y soy valiente: Busca tu venganza incierta, nadie escuchará el rumor Nada teme mi valor, déjame cerrar la puerta, . Pues cómo podrás huir? Ahora lo verás Marqués. Dos montañas son tus pies, Dos mi bronces tu sufrir. Ya arrepentido estarás de haberme quitado el sueño. Mi espada tiene veleno. Riñe, que tu dormirás. Llamad, llamad, despertad al Marqués. puerte ocasión. El Virrey es. . Gran traición tú eres noble? Entrad, entrad. Don Enrique, no des voces; no hay traición; esto fue acaso. Mi espada me dará paso. Derribad la puerta a coces. No dijiste, que no había quién nos oyese? . Es así; mas no sé quién trujo aquí al Virrey: de mi te fía, éntrate en ese aposento, no repliques. . Solo digo, que eres noble aunque enemigo. Señor! . Escuchadme atento, Prendí a Sorola en medio de su gente, y para mitigar su justa queja prometí castigaros; y prudente deja las armas, y su injuria deja: pero el pueblo, colérico imprudente, con su engaño atrevido se aconseja, y al Encubierto por caudillo elige, él los engaña, los írrita, y rige. (ra Qué es don Enrique Enríquez de Ribe y nieto de Isabel, y de Fernando, dice, y que es Reyde España, y así altera con mentida lealtad su aleve bando: el vulgo en sus errores persevera, cercado está el palacio, yo esperando sin gente al Rey, los nobles ya rendidos, que se ha de hacer Marqués? Somos per Cielos, qué haré? didos, Aay caso más extraño! (bierto Don Enrique es sin duda el Encu causa será de irreparable daño, (to si al Virreino le entrego vivo, o muer pero mi sangre no permí te engaño. lograr mi acierto para que en bronce escrito quede cuanto en el noble la calabra pueda Marqués en qué pensáis? En la alabanza que se consigue en la gloriosa muerte no adula aquí al peligro la esperanza: morir con honra es venturosa suerte pero tal vez la industriatanto alcanza, como el valiente amor de animofuerte muestreseal puebloluego Vueselencia quizá se enfrenará con su presencia. Ejércitos de esclavos; no leales, no más que con azotes en las manos por no hacerles con armas sus iguales venciero industriosos los Romanos, cuando falta el poder, en casos tales, el ingenio da triunfos soberanos, y no bastando, no podrá la suerte estorbar al valor gloriosa muerte. Marques vn estro consejo seguir quiero Publitad que ya el Rey entró en Va- digamos viva Carlos. C (lencia; Aquí muero. no ito (tencia, Que poca nube al Sol, no es resis- Carlos viva La puerta cerrar quiero. Marqués, Marques; o bárbarabiolencia no respondió, la puertame ha cerrado yo moriré; mas moriré vengado. Derribaré la puerta, daré voces, pues no ayriesgomayor: a Valencianos mis fuerzas en mis daños son atroces sangre brotan los ojos, y las manos: pueblo, pues por tu rey me reconoces no triunfen de mi suerte dos tiranos no hay balcón en el cuarto, no hay salida quién es a tantos males una vida? Don Enrique. . qué intentas? No te alteras, que si estando agraviado, y yo dormido no me mataste, conso de mi infiere que te mate encerrado, ya vencido: T la puerta tienes libre, seas quien fueres yo cumplo mi palabra, a esto hevenido vete, más considera que te sigo, (go. y que ofendiste al Rey. . Noble enemí Si quieres entregarte, te aseguro su perdón, que ya el Rey entró Valencia; con ánimo leal, sencillo, y puro, aclaman todos su Real presencia. Qué importa, side mi no está seguro muera Carlos. . Oh perfida insolencia Vuestros Reyes Enrique el encubierto Marques venamatarme. . Ya estás muerto Viva Carlos, Carlos viva, muera el Rey fingido, muera. Solo Valencia pudiera, tan leal, y vengativa, recibir así a su Rey, y vengar así su engaño, del bárbaro más extraño, sin Dios, fin nombre, y sin ley, Apenas se publicó, que vuestra Real Majestad había entrado en la ciudad, cuandó el pueblo se aplacó, Muera do Enrique, muera Sosegó la Germanía Guillen, que era su cabeza, Señor, hizo paz con la nobleza, llegó el Sol, ya es todo día, en busca del Encubierto el vulgo sigue a mi hermano. Deseo ver un tirano sin fuerza. . Un bajel sin puerto, Flora, y Laura os han contado, Guillén, delante de mí sus sucesos. . Señor sí. Y que el Marquer no es culpado. Publicose su prisión, y para evitar tal daño, Flora, y Laura al desengaño, derón luz, y a la razón Dejé engañado al Marqués T en el monte; pero luego vine a Valencia, vi el fuego en que ardía, ya tus pies confesé de mis engaños tanto repetido error, disculpa tendrá mi amor en tu ingenio, y en tus años, Jamás he visto en mi casa al Marqués, al monstruo sí, amaba, celé, y temír mas contando lo que pasa, amor, respeto, y lealtad, libró al Marqués de su daño, a mi padre de su engaño, de fu error a mi ciudad. R Qué disculpa dais Guillen, de tener al Encubierto en vuestro jardín. . Es cierto lo que he contado. . Está bien. Yo he venido a perdonar, ciega ha de ser mi! clemencia, como lo es siempre Valencia en obedecer, y amar Muera do Enrique, muera Qué ruido es ese? Señor, don Enrique ese traidor, que aún muriendo nos altera, quiso matarle el Marqués; pero Valencia ofendida, también quiere que su ulda sea indigno triunfo a tus pies. Pero cual suele valiente jabalí que horrible, y fiero acosado del acero fulmina colmillo ardiente, así este monstruo feroz destroza troncos humanos, con los dientes, con las manos con la vista, con la voz. Socorrelde todos presto. No muera Enrique. El Vir está aquí, quieraos. . El Rey lo manda. . Aguardad. , o ̱. Qué es esto degro, o demonio, o quien fuiste, que un Reino me has prometido cielo que favor fingido, con mil prodigios me distes Vosotros habéis deshecho todo lo que habéis formado, que yo quedó consolado, pues más que todos he hecho. riunfa fortuna cruel de este bastón, pero advierte, que despreciando mi suerte, te doy de palos con él. Hombre quién eres? n, Qquién es quien lo pregunta? . E Rey soy, Nadie es Rey donde yo estoy Llega, arrójate a sus pies, no esés, Enrique obstinado, mira que tu vida es corta, no pierdas más. Pues qué importa? Nadie en el mundo ha ignorado, que murió sin sucesión a Juan Príncipe de España Salamanca, tu maña, os engaños tu ambición, han inquietado a Valencia: Enrique, yo te perdono, li quien eres. . En su trono me ha juzgado tu clemencia. Mucho me has enternecido migo llégate a mí. Amigo me llamas? . Sí. con tu piedad me has rendido, soy digno de llegar tus pies. lega a los brazos ietás con estos lazos cómo he de poder negar? Sosiégate, y en ti vuelves porque al pueblo te publique. Este es don Enrique Enrique, o cuanto el tiempo revuelve, Quisiera obedecerte contándote mi historia, (ría pero el libro en que a escrito mi memo borra la negra pluma de la muerte, mi cuerpo es todo bocas enmimengua y a tantas bocas les faltó una lengua si bien andando de una en otra herida, en desdicha tan grave, aún la muerte no sabe por cual de tantas sacará la vida, y pues la muerte duda; escucha atento las razones que ahogo en sentimiento El año que de España desterraron Isabel, y Fernando los Hebreos. a Gibraltar pasó por mi desdicha, uno de esta nación; quizá fue dicha, Con paternal ternura su hijo me llamaba: pero en mí lo dudaba un no se que, que ya sé qué es locura? Lengua el orbe no tiene, no tiene ciencia el arte, en que su escuela no me diese parte prudente mi fortuna; así previene como si vez alguna al mérito siguiese la fortuna. Llegó el último día, que de su caña edad contó la muerte, con trémula voz así me advierte. No soy tu padre, hijo eres dichoso del Príncipe do Jua cuya es España, el cielo esta verdad me ha rebelado, riro, ley, religión ni será tienes, ni patria, ni vautismo, haz tu fortuna, empieza de ti mismo, dijo, y juntando el ya cadaver frío, al triste rostro mío; tal fue mi sentimiento, que aún no puede prestarle un brede EL ENCUBIENTO. y entre nieve peinada, quiso salir la vida, y quedó helada Cual suele levantar de la llanura del mar el viento airado ejércitos de espuma contra el cielo, así fue de esta voz vana locura mi espíritu quieto, levantado, me creí; pero después recelo en mi padre su engaño, en tu poder mi daño, y corrigiendo el viento de un loco pensamiento, vi, como el mar, en mi pobreza suma que tú eras cielo, cuando yo ni espuma Ni soy Rey, ni aún soy hombre, non- pues ignoro mis padres patria, para alterar a España, bre, con ilusiones el infierno engaña a mi fingido padre; la tierra, común madre; me esconde en publicado mi pecado el negro horrible, el venerable viejo también demonios fueron, ellos tantos prodigios han causado de mi escarmiento tomoya consejo, siun reíno, pormi malmeprometiero un Reino por mi bien mi fe me hada limpio, acendrado, y puro, (do, lo conquisto, lo gano, lo aseguro; EL ENCUBIENTO. en el vautismo santo confesaré con llanto mi error, eslabonado, y repetido conñiado, constante, arrepentido. que no ignora mi ciencia ci que Cristo es Dios, de cuya omnipor espero un Reino eterno; (no Valencia esto es verdad, burlén el inste Notable caso! . Espantoso. Id a asistirle Virrey. Válgate el diablo por Rey tan oculto, y prodigioso. Guillen, pues que a Laura, y Flora, debo tanto, de los dos me encargo. . Guárdete Dios. Llegó su dichosa hora; murió, señor, bautizado el admirable Encubierto. El logró el mayor acierto: a Valencia he perdonado, vos os quedáis por Virrey, el Marqués vendrá conmigo. Premio ha sido tu castigo. Viva Carlos. . Viva el Rey mas no acabe en casamiento por ser común barbarismo, basta que acabe en vautismo, que también es Sacramento,
