Texto digital de Los empeños de seis horas
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los empeños de seis horas. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/empenos-de-seis-horas-los.

LOS EMPEÑOS DE SEIS HORAS
JORNADA PRIMERA
Ya, prima, te traigo aquí a mi hermana. Dios te guarde. con ella estaré esta tarde, ya que estoy siempre sin mí. Pared en medio vivimos, y engendró la vecindad mas que el deudo voluntad en las dos, que sie he fuimos aún más que primas las dos muyamigas. . Eso estimo. Volveré porti? No primo quédese esta noche Adiós. Seas bien venida Nise que tengo mucho que hablar, contigo he de descansar, Yo también hablarte quise; que desde que vine, ay cielos, de la jornada de Ungría en mí un cuidado porfía. Si son de amor tus desuelos, en mi hallarás un traslado mas vivo de tu dolor. Olvida Otavio tu amor! Siempre vive en su cuidado. Mas tengo un mal. Dilepues. Oye pues, mira, advierte. Dila por ver si es más fuerte la que te cuento de pués, Otavio, como va sabes que es de mis sentidos dueño y a quien con igual empeño le di del alma las llaves. En secreto me servía. y como tan cerca está tu casa, en ella le hablaba, por no poder en la mía algunas noches. . Ya sé que fue tal nuestra fortuna, que de aquesas noches una, tu hermano Enrique, que fue siempre amate, y nunca amado de mis ojos, acerto a veros, porque pasó con don Diego de Albarado su grande amigo: y creyendo que era yo, metiendo mano, lo que hiciera como hermano, y como amante, y viendo, a Otavio, que conocido de Enrique, de enojo ciego riñendo mato a don Diego: de que tu hermano ofendido vengar su amigo juró, y a Otavio busca indignado: si esto solo es tu cuidado, mayor mal padezco yo. Pues supuesto este suceso, y que sin Otavio vivo; porque de verle me privo, que esta escondido por eso, Para hacer mayor mi pena, viéndome a su ruego ingrata, por fuerza mi hermano trata, por fuerza mi hermano ordena, Que me case yo sin mí, pues yo me caso, y no quiero, con no sé que Caballero, a quien nunca hablé, ni vi. Que de Flandes viene, y ya mi hermano Enrique le espera, porque sin Otavio muera quien sin él no vivirá. Si contradigo a mi hermano, y el amor de Otavio digo, es su mayor enemigo, y que ha de matarme es llano. Si pruebo aolvidar, no ay modo: si no me caso, me pierdo; si en casarme tomo acuerdo, pierdo a Otavio, y a mi y todo. Cualquier mal es el más fuerte: que haré, di, para librarme, pues es mi muerte el casarme, y el no casarme es mi muerte? Dijo un varón singular, que si un día se juntaran todos juntos, y sacaran a la plaza su pesar. Aunque trocar cada uno con el del otro pudiera, con el suyo se volviera; porque no hallara ninguno menos grave, y menos fuerte. Esto a ti te ha sucedido, tu mal me has encarecido: y aunque pudiera tu suerte trocar conmigo este día: si a caso mi pena oyeras, con la tuya te volvieras por no padecer la mía. Tu no ves a quien adoras; tú no miras a quien quieres; él no sabe si tú mueres; él no escucha si tú lloras. Pues si yo amara, y no viera; si padeciera, y no hablara, y si decirlo intentara a mi amante, y no pudiera. Si aquel por quien muero, y vivo no aliviara mi cuidado, ya que no en lo enamorado, siquiera en lo compasivo. Si quien causa mi dolor siempre de ignorarlo hubiera, sin que excularse pudiera, no fuera mi mal mayor. Si prima; mas si el decoro no te obligo a enmudecer, de que modo pudo ser (noro. que el loignore? . El modo ig. Que un mal tan extraño, y grave suceder tan solo puede. bien se sabe que sucede; pero el modo no se sabe. Y el ignora tu mal fuerte! Sí. Y no lo puede saber? . No. Puede ser? . Puede ser. De qué modo? . De esta suerte. Cuando el gran Felipo el Grade, Sol de el Horizonte nuestro; a quien solo le examina las Águilas del Imperio, despachó su Embajador a Ungría, donde a este tiempo el Emperador estaba, por darle cuenta del nuevo desacierto en que le ponen los temerarios pretestos del Catalán rebelado, y del Portugues soberbio. Carlos mi hermano (que fue de los que fueron priniero sirviéndole, ya lo sabes, como honrado, y caballero) creyendo que su jornada durara más largo tiempo. Quiso asegurar su honor, y no dejarme en el riesgo, que tuvieran en Sevilla poca edad, y algún despejo. Llevome consigo en fin. fuese de amor, o de miedo; si de amor, muy sino anduvo; y si de miedo, muy cuerdo. Llegamos, pues, y en Ungría un año estuvimos: dejo convites, fiestas, saraos; y pasome a mis sucesos, que es colérico el cuidado, y viendo que me divierto brota en dilubio a los ojos: y como resisten ellos, se vuelve al alma, dejando sendas de ardor en el pecho. En fin, abreviando lances, mi hermano concierto intento trato de volverse a España, y de camino, queriendo ver a Bruselas, venimos por Flandes: pluviera el cielo que antes les fuera a mis años perezoso monumento la nieve que en sus Provincias hace reació el invierno; o ya la granice el norte, o ya la mátice el hielo. Antes azotando el aire vibrada siempre de fuego, que veneno escupe en llamas, y silvos repite en truenos, volviera en polvos mi vida. Antes por fatal decreto el adelgazado estambre, de quien es lino mi aliento, fáltara deshecho, o roto de aquellos fatales dedos. Porque pasando a Bravante cerca de Juliers, perdiendo el camino, nos prendió, saliéndonos al encuentro, una escuadra del de Oranje, quedando por prisioneros de un Coronel Olandes, que las lágrimas bebiendo, que racional cocodrilo le brindaba yo en veneno. Como a prenda suya en fin mandó llevarme al momento a una Quinta, a quien el Mosa del jardín errante espejo, borda en perlas fugitivas, y lame en líquidos besos. Ya se apagaba en las ondas a parasismos, luciendo el hacha inmortal del día, y desarrugando el seño iba sacando la noche la sombra, el hurto, y el sueño. Cuando el Coronel, hay triste, con mil contrarios afectos, como enamorado humilde, como vencedor soberbio, muy mío, como mi esclavo; muy suyo como mi dueño, como amante muy mirado, como con afectos ciego: como quien pide cortés, como quien toma grosero libraba agravios del alma en las violencias del cuerpo. Yo entonces noble, y honrada entre desmayos, y esfuerzos, mujer en no persuadirme; hombre en durarme el aliento, con flaqueza para el llauto, con valor para el esfuerzo; para su amor muy sin ojos, para su error muy con ellos: defensa intentaba en vano, cuando en repetido estruendo sueñan armas, suenan voces, y en confusas llamas, luego arde abrasada la Quinta, y de edificios sediento elo va bebiendo todo hidrópicamente el fuego. Yo, que sagrado en las llamas busqué del pasado incendió, por mi honor dando mi vida, sin regatear el precio al ruido, al polvo, a la llama, a la confusión, y al miedo, desmayada caigo, adonde para breves desalientos, parca no durable, el humo me dejó el vivir suspenso. Parente sis de la vida fue el desmayo, y del suceso también porque ignoro cuanto sucedio todo este tiempo. Solo se que cuando ya restituida en mi acuerdo, temiendo hallar todabía allí a mi enemigo fiero, abría los ojos para volver a cerrarlos luego; halló, hay Porcial hallo a mi lado un bízarro caballero, que en caricias, y en halagos daba a mi vida remedio. Yo antes de estar bien en mí, ternezas de amante oyendo, persuadida a que serían de aquel Olandes soberbio, las pagaba sin mirarle ingrata como primero, con interiores retiros, y con un visible ceño. Mas viendo que aquellas quejas se mejoraban de dueño, tan otras ya me sonaron, tan mejor me parecieron, que entre agradecida y fina, con no se que afecto nuevo reñí el retiro a los ojos, y reñí al alma el despego, respondiendo a sus palabras con otras mías, que fueron allá fuera cortesías, pero acá dentro requiebros. Salamandra hermosa dijo, bello Sol, dulce elemento, nieve congelada en llamas, ardor encendido en hielos, cielo humano, y otras cosas, que con un melindrenecio yo entonces no las oía, y ahora me las acuerdo. Si eres hielo, como abrasa; y si de nieve, y de fuego, venza a la nieve la llama, o temple al ardor el hielo. Iba a responderle, cuando roncomilitar precepto por la boca del clarín, y del parche con los ecos forzosamente le llaman, y él ya soldado, y ya tierno se quedaba, y se partía, lidiando en su altivo pecho el amor con el honor. Mas como era tan moderno amor en él, y el honor de tan antiguos cimientos, estando el uno tan niño, y el otro con tanto esfuerzo, no fue mucho que venciese cuando los dos compitieron, amor tan recién nacido un honor de tanto tiempo. Fuese en fin sin conocerme, y solo al partirse (ay cielos!) me dijo. Señora mía, nunca tan duros, y estrechos de la milicia me han sido los puntuales preceptos. sin conoceros me voy, porque es forzoso; y si puedo algún día: mas ay Dios! que en el honor me está hiriendo el parche, y no ha de decirse, que para cosas de riesgo oye el último las cajas don César Portocarrero. Fuese, y dejome sin alma para que viva muriendo, para que la obligación ponga espuelas al deseo, para que la ausencia triste tire el freno al pensamiento. Y al fin, para que sin alma entre contrarios efectos muera de mi propia vida, y viva de lo que muero. Cómo dices que se llama! Don César. . Válgame el cielo; don César? Huélgome Porcia que hables de tu esposo. Ay cielos, qué escucho! Escribiste ya la carta a tu esposo? . Tiemblo de oír tal nombre: si hermano. Ya que César, qué es tu dueño, no te ha visto la hermosura, leate el entendimiento, algo se anticipe el trato. Y pues han sido conciertos, y no os conocéis los dos, sirva el papel de tercero. Así como llegue César te has de casar, que ahora vengo de dar cuenta al Asistente, que ya como deudo nuestro quiere honrar, siendo padrino, estas bodas que deseo. Un criado de don César se apea en este momento de una posta, y quiere hablarte. albriclas te debo? no pudiera haber tevido nueva de mayor contento, si no es el hallar a Otavio. Perdóname, si te acuerdo, Nise, disgustos de un hombre, por quien con tanto desprecio metrataste; y por quien yo de aquel mi amorme arrepiento, Qué es espuela la memoria, y vengar en él deseo los desprecios de mi amor, y la muerte de don Diego. Yo voy a leer las cartas, que de gusto no sosiego de ver que se acercaya mi descuido, y tu remedio. . Ay desdicha más extraña! Hay más infeliz suceso! (vio? Yo a un hombre, que no es Ota. Don César va de otro dueño. Porcia a don César rendida. Don César a Porcia: ah cielos! Pues primero he de morir. Pues yo moriré primero. Sabes ya mi mal? . Si prima: y tú el mío? . Ya le advierto. Pues demos alguna traza. Pues busquese algún remedio: Flora; qué dudo, o qué aguardo? sepa Otavióo mi tormento. Flora, ve a ver si mi hermano acaso a escribir se ha puesto, ya despachar al criado. Yo voy. Dame presto, presto, tú ese manto. Pues qué intentas? e . Si mi hermano está escribiendo a César, será de espacio: y entretanto hablar latento, pues juzgándome contigo, no me podrán echer mievos, a Otavio para decirle, como aquesta noche espero pedirle que busque modos a mi mal; pues ya no es tiempo de dilación. . Pues adónde le has de hablar, si hay tangran riesgo en esta casa? . La suya pienso que es cerca, y me atrevo air allá. . Pues tú la sabes? No la sé, porque saliendo siempre en el coche, o la silla, a dos pasos fuera cierto que me perdiera. . Pues cómo irás sin saberla? . Iremos Flora, y yo, que él a la sabe. Mi señor. Válgame el cielo! Allí está. . Queréis hablarla? No, que solo verla quiero. Con su prima está en visita: habladla, que a escribir vuelvo. Cuál es? . La que está sin man eso claro está. . (to, Yo llego. Si mevio mi hermano? . No: que se llega a hablarte pienso el criado. . Lindo alivio: pues despáchale al momento, dale esta carta. . Llegad, Hazle que se vayapreste, no venga mi hermano. Cómo queda César vuestro dueño, y aún dueño del alma mía? Cómo? esperando ser vuestro. Pluviera a Dios. . Esta carta le llevad. . También le llevo nuevas de tanta hermosura, bien las albricias merezco. . Por ti me ha tenido, Porcia. Pluviera a Dios, que en viviendo también César se engañara la primera vez; que luego, aunque por mi hermano Enrique se descifrara el enredo. Quizá viendo tu hermosura, hecho ya en su amor efecto, me dejará luego a mí, con tu hermosura contento. Pluiviera Dios, Porcia mía. Vamos, señora, o qué hacemos? u Miira que te arriesgas mucho, que Enrique, o mi hermano es que entrarán luego (cierto Bien dices, que si mi hermano tan presto acabo de escribir, ya salir de casa no puedo: que hora será? ̱. Son las siete, que alas seis, si bien lo advierto, vino Nise a vintarte. Pues Flora, al punto, al momen le llevarás un papel, que de excusarlo no es tiempo, a Crario, para que venga a verme en anocheciendo para decirle mi mal, pues que cada instante espero a mi esposo, o mi enemigo: ya encubrirlo fuera hierro. Lien dices; pero por dónde le has de hablar? Aunque lo temo, por el jardín, cuya puerta cae, como sabes, tan lejos, que allá en la de San Vicente cae del jardín, saliendo a la calle de las Armas la principal. . Pues con eso sin riesgo puedes hablarle. Flora, ponte el manto luego. Yo voy pues. Ay dueño mío! Ay César mi dulce dueño! En viviendo César, prima, las dos claro le hablaremos, sepa que le quieres tú, y sepa que a Otavio quiero. Bien dices. . Esto ha de ser. Ayude amor mis intentos. Yo he de ser de Otavio, Nise. Y César mío. . Eso es cier- Oravio ha de ser mi esposo. (to, Y Don César? Le aborrezco, hasta su nombre me cansa. Asono. . Pues si no acierto digo que le quiero bien. Tampoco no gusto de eso. Pues qué he de hacer? Tomar, prima, de dos extremos un medio. Pues, Nise, de aquí adelante diré con mejor acuerdo, que le aborrezco por mío, y que por tuyo le quiero. . Temprano en Sevilla entramos. Aún el Sol no está difunto, lleven las postas al purto. Pues apearnos no vamos en casa del que ha de ser. tu cuñado, a más tardar esta noche? . Quiero entrar, Camilo, por más placer, cuando esté más descuidado, que él no me espera tan preso, ya saber la cafa, A ruesto un poco se ha adelartado, sir decir que llegaré esta noche: ya vendrá Arnesto, y nos llevará, que yo la casa no sé. Salgamos, que es hora ya de cusa Quitrín. Q. Salgamos, que morciélagos leamos siempre cuando el Sol se val Terrole desdicha ha sido andar oculto quien ama. Que añade ser de esi dama hermano el que está otendido. Cómo se llama esta calle? Llámase si no me engaño de la Merced: mas extraño estas tú que yo. Buentarle; pero que míso? es Oravio? Quién es? No me conocéis? Don César, De qué os tardéis en conocerme incagravio. Los brazos, César, me dad; cuando llegabes . Ahora. Gran soldado, quién lo ignora. Aquesta es mi casa, entrad a descansar, aunque hoy estaré desprevenido; porque estoy aquí escondido por un disguito. . Yo estoy esperando aquí un criado; y no puedo, por si pasa, entrar dentro, que a la casa le emvíe de mi cuñado. Qué decís? cuñado? . Sí. Grande susto me habéis dado Ya, Otauso, vengo casado: a no he de ser el que fiia Con el yudo no lo dud no hay hombre cua ple se ltega que aúnque es de listosa darrlenga al hombre marespaldudo. Qué hay de Flander? Que la guerra quedaba en mejor estado. Y. Velada graa soldado! Es honor de niestratie asombro también de Flandes. En fiu el Mosa palsó? Fue gran hazaña. Imitó a tantos abuelos grandes. Mientras que viene el criado, decid como sacedio. Q. Ea, romance le dio, cono calambre, hacia un lado. Mastrique, plaza que en Flandes, para serdos, siendo via, la corta por medio el Mosa, valla de cristal, y espaia, tan indiferente yace cada mitad de las suyas, entre Lamburque, y Bravante, que estos dos Paises junta, siendo de entrambas Provincias, y no siendo de ninguna. Tómola, pues el de Oranje, aquel Olandes, en cuya fortuna diré, o valor, digo valor, y fortuna. Los más Príncipes de Europa, que divertirnos procuran, h pócritas de la paz, la guerra nos disimulan. Aquel Corneja de Marte, que ajenas plamas ilaltran, brazo derecho de Eurepa, pues que toda Europa junta, L4 le mueve solamente la desnuda. Tómala, y por conservarla, después que a Mastrique usurpa, cerco a Rimberque, porque socorriéndole, no acudan a Mastrique nuestras armas. Pero usando de su industria nuestro ejército, a Mastrique poner en riesgo procura, y meter socorro en Gueldres, y en Juliérs, que entrabas juntas, porfalta de municiones, y gente, tanto se apuran, que ya casi se rencían del enemigo a la furia. Encárgose esta facción, por difícil, y por suya, que bien las acciones grandes contan gran sangre se ajustan, al gran Marqués de Velada, de Marte, y de Apolo injuria. Marcha orilla de la Mosa, quejoso el clarín retumba, azotado el parche gime, todo es ira, todo es furia. Tala el Marqués cuanto encuen arden las campañas rudas, (tra, arden troncos, y cabañas: y poniendo fuego a algunas quintas, que orillas del Mosa, mirándose en él se adulan, Yo empeñado más que todos en mirar como caduca, oigo voces, oigo quejas, oigo lástimas en una de aquellas quintas, y advierto, que mujer las artícula. Entro osado, la voz sigo, y de una cuadra de muchas veo que se arroja un hombre, que envuelto en polvo procura huir del fuego. Yo entonces por la puerta, ya confusa con el humo, entró a la cuadra con no se qué furia oculta, piso horrores: qué osadía! venzo el riesgo: qué ventura! y en la cuadra: qué dolor! miro postrada: qué angustía! entre las llamas: qué pena! a suerte una hermosura. ci. Descuidado el cabello en ley incierta al corazón la sangre retraída, desmayada con aire de cormida, y dormida con garbo de despierta. Poco cierto el vivir, la beldad cierta, el alma sin obrar en si encogida: para poder matar, como con vida; y para no sentirlo, como muerta. La vi, y al irla a hablar, dije advertido, si lo hermoso de ingrato es argumento, desmayada, y esquiva tendrá oído. Luego en vano es decirla lo que siento, que mal podrá sentirlo sin sentido, si aún con él no tuviera sentimiento. reverato el socorro me descuida, La admiraciónb en pero trocando al remedio tantas suspensiones mudas útilmente temerrario, que hay temeridades justas. oso tomar en mis brazos en menguante luz la Luna, confunesto eclipse al Sol, y al cielo con sombras mustias. Del peligro en fin la saco, doyla quejas con voz muda: sta sorda, y tal vez lo yo, que me escucha. me cuando ya el accidente deja que se restituya sacciones el alma, ya libre de ellas usa, tada abrió los ojos, para que dos Soles luzgan, do el alna algunas perlas, van, como que lo aduncian a dar nuevas a la boca de que ya su luz madruga. Considerad vos, Orabio, pues os dije que era mucha su hermosura, en el desmayo, siendo la más dulce injuria de una belleza los ojos, cual estaría la suya con más viveza, y con ellos, si estaba hermosa sin duda, aún cuando tuvo guardada la mitad de la hermosura. Dio un suspiro, y yo turbado dije, ved que es ley injusta, que vos suspiréis el mal, y sea yo quien le sufra. No sé que me dije más, que al cabo como locuras, el decirlas fue fineza, y el repetirlas es culpa. Iba a responderme, cuando trompas, y cajas confusas no ya a marchar, si no al irma, me arrebatan, y me tarban. La novedad me alborota, la suspensión me descuida, la obediencia me da voces, la hermosura me disculpa. Y otra vez sonando el parche, porque el valor no lo sufra: en fin, el honor me arrastra; y aunque mi afecto me acusa, la dejo; y mi voz: ay cielos! con mal creídas disculpas. Sigo el parche, basco el daño, y en batallla atroz, y dura halló al Marqués, y a su gente, que el enemigo en su busca vino a estorbar el socorro, que a las plazas se procura. Ya nuestra caballerla en sangrienta escaramuza con Guillermo de Nasao, Gobernador de la suya. En fin, abreviando lances, y dejando hazañas muchas, co o más que del valor son soldado; de la industria. Viéndose casi perdidos, y advirtiendo, que aventuran toda la vida, si esperan, solo el honor cuando huyan. La infamia, y la vida escogen, y del puesto que ya ocupan, el pavo libre nos dejan, mas que en retirada en fuga. Socorre el Marqués las plazas, hace que sus faltas supla: trato entonces de casarme, conveniencias me aseguran. cartas conciertan las bodas, (ra, hablo al Marqués, soy su hecha- pongo en sus manos mi honor, vengo con licencia suya, tomo postas, llego a España, y para mayor ventura entro en Sevilla, y os veo: aquesta es mi historia en suma. Con igual gusto he escuchado César amigo, os confieso, de la guerra el buen suceso, que ya que estéis casado a con tal gusto. . Amigo, ta he mudado de consejo, erra, y pretensiones dejo, y solo mi gulto sigo. Aruesto viene, que ha habido! Albricias me puedes dar dije que aquí en un lugar que dabas, y te he traído esta carta de tu esposa, y aquesta de tu cunado Notable gusto me has dado, oye aparte, es muy hermosa! otro más docto la alabe: si esta noche piensas ir, del cuarto en que has de vivir me dieron aquesta llave, que es uno bajo que cae a la calle. . Otaulo amigo sed de mis dichas testigo. Ve Arnesto, y aquí me trae las maletas de la casa de las posas. Voy al punto. Vuestros bienes no os pregunto, porque a tal extremo pasa mi mal, que aunque para mí vuestra dicha no es ajena, en viendo un gusto mi pena me acuerda que le perdí. Pues eso es hacerme agravio. Y tu señor? . No le ves? Yo llego a hablarle Después Aparta, señor Otavio, oíd aparte, yo soy. Qué, hay algo de nuevo, Flora? Mucho, en este mi señora te avisa, mas yo me voy No aguardas? Haz lo que dice mi señora, y Dios te guarde. e Saca una luz No es tan tarde, bien leerás. . Soy infelice, sin duda alguna es pesar. Porfuerza ha de ser desdicha? Sí: que si ella fuera dicha, mas se hiciera de rogar. ̱. Para deciros un pesar, que ya no puedo excusaros, os espero así como anochezca, por la puerta del jardín: venid preve. nido de valor, que yo lo estaré de llanto, Dios os guarde. Válgame Dios, que será baja Cuatrín un broquel: siempre mi suerte es cruel: quedaos César. . Bueno está, que me quede cuando os veo con tal disgusto, y llamado de un papel? No os de cuidado Una dama a quien paseo, con cuyo hermano un disgusto tuve una vez tan pesado, que a esconderme me ha obligado, me causa ahora este susto. Porque dice que me espera para decirme un pesar que ya no puede excusar, por un jardín; y aunque muera voy a oír mi muerte: adiós. Esperad; pues si decís que receloso vivís de aquese hermano, y vais vos desprevenido, será razón que yo os deje ir solo? . Yo voy a morir, que no quiero vivir ya. No, Otavio, donde vos vais iré yo. . No; es excusado meteros yo en un enfado, cuando casado llegáis ahora. . Las ocasiones, Otavio para no errarlas, ni buscarlas, ni rehusallas un hombre de obligaciones. Buscar el riesgo, es error; menospreciarle, osadía, salir bien de él, valentía; pero no rehusarle, honor. Cuando he sido aquí testigo de lo que he llegado a oír, fuera bueno dejarir a un riesgo solo a un amigo? Metermeyo en la ocasión fuera valor: mas vencerla una vez, ya puesto en ella, es honra; distintos son. Y así el valor del buscarla, Otavio, no me le admitas, mas es bien que me permitas el honor del no excusalla. Que aunque estoy muy reportado lo más que puede el prudente, es dejar de ser valiente, no dejar de ser honrado. Pues ya que en aqueste empeño os metéis vos como amigo, yo en esa empresa que sigo de nuevo a vos os empeño. Palabra me habéis de dar de ayudarme en cuanto habiere Por vos en cuanto pudiere, contra todos he de esar. Pues esa palabra aquí os tomo yo. . Y yo os la doy y en vuestro favor estoy, aunque fuera contra mí. Pues con eso solo espero que se ha de lograr mi amor. vamos pues. O. vamos temor a saber del mal que muero No has de ir haber a tu esposa esta noche? . Ya te digo, cuando voy con un amigo no me trates de otra cosa. Qué hora es? Las ocho han dado, y ya anochece. Notemos que es verano, y ya tenemos dos horas menos, cuidado. En fin ya contra cualquiera vamos restados los dos? Digo, que he de estar con vos, si contra mí mismo fuera, En César mi dicha espero, pues llevo en él, suerte inmensa, para Enrique, una defensa, y para Porcia, un tercero.
JORNADA SEGUNDA
SEGUNDA JORNADA Lleguemos ya, que ya es hora. Ya es de noche, y no es peque- dicha el ser un poco oscura. (ña Pues, Nise, así como venga Otavio, tú, y Flora al punto os subid a tener cuenta, por si viniere mi hermano; que es su condición tan fiera, que si algo de esto alcanzara me diera la muerte. . En vela estaremos por si llama aunque pienso que está fuera. Ya es hora, Pues no es temprano para amorosas empresas? No, que me envío a decir; que así como anocheciera viniera sin dilatarlo, Pues si lo dijo, obediencia Qué oscura que está la noche, uinque ha tan poco que reinar las sombras Si no me engaño gente parece que sueña s, Ahora salí abuscaros. Dicha fue hallarme tan cerca en tan desusada calle, De dónde venís por ella? Del jardín del Asistente. (ras, Pues si has de llegar, que espe Quédate tú aquí esperando, mientras hacemos la seña Cesar, y éntrate tras mí, en viendo que habren la puerta. Así lo haré, Este es Otavio: eres tú? Yo soy Espera, abriré; sabios vosotras vienes solo? mal hiciera Cuatrín viene, y unamigo. Fien hiciste, Flora alerta. J. Qué esperemos dijo? . Sí, Sí mañana el novió llega es menester. . Esperad, que hemos llegado a la puerta de mi jardín Qué queréis? Que nos entremos por ella a que estamos aquí. Vamos hacia la puerta, no temas. Acábalo tú con Dios, que quiso que yo tuviera el corazón tamanito, y no temeré. En qué piensas? Oh es el miedo, o viene gente. ̱. Dices bien vamos ten Que nos pasemos de largo, a no causar sospecha, a que pasen la calle parece que habren la puerta La puerta he sentido abrir: gare? . qué aguardas? entra antes que venga mi hermano. Este es or Hay ofensas qué es lo que escucho? Entra, acaba Si hemos de entrara que esperas? sígueme va Calla. . Entremos a saber mejor mi afrenta Pues para que no se escapen cerraré tras mí la puerta. , e Ea, no tengas recelo, que cuando mi hermano venga avisarán: no respondes mi bien? No soy el que piensas disímulo por si acaso conocer quien es padiera. Este es sin duda el amigo, Otavio es aquel, qué esperas? No soy Otavio. Oravio Cómo no? pues dónde queda? quién eres hombre? y tu sombra? Soy ta castigo, y mi afrenta. Soy tu castigo, y mi afrenta? Qué escucho Sin vida estoy que seas Y ta, cualquí hombre, que te has atro ido tiertas, a entrar por aquel dundirte al centro; pued b ue acaso fuer que si no sSible, el dueño mir quien esta cal do porhaber en ella has de salir hecho piezas Pues yo soy ese que dices, Qué dices Qué es cosa cierta, que si dices que ese solo con vida de aquí saliera; yo he el trado en aquesta casa, y he de sa irvido de ella: luego soy aque lle mismo. bueno; pues que más dijera, i aquesta fuera su casa? Yo estoy en mi casa misma; mirad si es toy bien seguro. Hobre, di, eres loco, o sueñas? Bien digo, que a mí valor me asegura las ajenas, tanto, que siempre en la mía estoy estando en cualquiera; y porque veáis que es cierto, hable aquesta espada. Muera. Que ahora me falte Otavio. Gra desdicha, yo estoy muerta. Llama, ya no hay que esperar; rope la puerta. . Allá fuera sueña Otavio, voy a abrirle. No dejes abrir la puerta. Dónde vas? No puedo abrir. Aunque la puerta defiendan, no importa, que a mi valor también son puertas las rejas; sube por aquí a las tapias 1. En vano escaparte intentas. Presto lo veréis, cobardes. Ay, que me quebré via pierna. Ea amigo, aquí estoyyo. (ta. Otavio entro, yo esoy muer. Ha bue amigo . Hatraído. Que entrasién los otros! (res! Mueran, Llamaa los eñados. (tas Hla, Silvio, Floro. . Ape. acierto a mover las plantas. Mientras pasa la pendencia quiero subirme en un árbol. Acudamos. la Brava gresca No importa yo solo basto. Ea amigos, todos mueran. Bien se deben de tirar, porque las espadas suevan lindamente. la. Muerto soy Auertos ay, saquen bayera, Sígueme. . Apenas podré. Pero dónde está don César? Quiero bajarme a saber, si ha cesado la tormenta; pero no vuélvome al árbol. Quién es; . Es Ota. (vio. Apriesa salgamos, sigue mis pasos. Si haré, si el temor me deja. Vamos, pues, Oravio. Otavio es este, y a Porcia lleva: voy tras él. No encuentro a Enrique; hay confusión cómo aquesta! acia la puerta va un hombre, Este debe de ser César ven, que ya van adelante. Este es de ellos. Vamos ea Sabré quien son. No aguardemos a que salgan, y nos vean aquestos borrachos. . Vamos Allá a casa se la llevan: sígueme, que acasa voy. Sabré el dueño de esta afrenta, ya voytras ti. . Voy delante: mas oyes. . Qué? Lindas bestias, de codillo nos llevamos la dama, y ellos se quedan. Hasta saber la ocasión disimular será fuerza. . Hay más notable desdicha! Sin duda alguna se matan Ay Porcia. También tu hermano hablaba allí. . Aunque me llama la sangre en él, mas cuidado me da Porcia: qué desgracia! Yo quiero abrir esta puerta, que sale al jardín. . No abras, que estando la puerta abierta nos hemos de hacer culpadas. Y ya que sucede el daño, mas vale que no haya causa de pensar Carlos, y Enrique, que las dos en esta infamia tenemos parte. . Bien dices. Ya no sueñan las espada que habrá sucedido? . Luz veo, y por aquellas salas viene Enrique; ay de mí triste! Pues Flora no hables palabra hasta saber lo que intenta: oigamos desde esta cuadra. Toda la casa he buscado, y no parece. . Ah villana! si huyó a su cuarto? No pudo, que siempre estuvo cerrada aquella puerta. . Tampoco hallo a Carlos: a que aguarda la muerte? . No los escuchas señora, que Porcia falta? Sin duda la lleva Otavio. Hizo muy bien en liarlas, que si no hubiera deguello. Pregunta allí a una criada por Porcia, a ver lo que dicen. Flora. . Responde. Qué mandas? Está aquí Porcia? Endenantes dijo que al jardín bajaba. Ea, cierta es mi desdicha, mi hermana mi honor agravia, por una hermana sin honra; o mal merecida infamia, que sin propósito, ay cielos! tienen parte las hermanas en la honra, estrago inútil de la opinión, y la fama, pues son mucho del honor, y del gusto no son nada. Enrique. . Carlos. Yo vengo de dar no pocas pisadas hacia tu venganza, primo. Dónde has estado? En la casa del agresor de tu ofensa. Qué dices? Que siendo tanta la confusión, te perdí (bre en la pendencia pasada. Y andando en tu busca, un hom se llegó a mí, y con voz baja me dijo Vamos apriesa, que ya la llevan a casa, sígueme. Yo por saber quien es el que así te agravia, sinlo la voz, y le sigo, ya pocas calles se para, y me dice: aquí es, entremos. Yo sin responder palabra voy a entrar, y él más atento del silencio se recata: pregunta otra vez quien soy, y echando de ver es traza el no hablar para encubrir, él se alborota, y se aparta: y entrándose adentro aprisa, cerro la puerta. Yo a causa de no alborotarle más, porque de allí no se vayan, no quise hacer más esfuerzo para entrar; porque mañana, sabiendo quien vive en ella, y quien a tu hermana guarda, este achaque de tu honor, que ya caminando a infamia, o se alivie en el remedio, o se ataje en la venganza. Bien dices, viva mi honor: y dónde, dime, es la casa? Bien cerca de aquí, en la calle de la Merced, a dos casas. La casa de Otavio es esta, allá la llevaron. . Calla. Pues primo vamos, qué espero? y con el fuego que escala mi deshonra, haré cenizas el vil teatro, que guarda mi afrenta. . No ves que ahora es inútil esta saña porque, di, que efecto haremos en una casa cerrada, sino alborotar no más, sin conseguir la venganza! (mos Pues que quieres que aguarde. a qué mañana se vaya quen un criado me ha muerto, y me ha robado una hermana? Pues para ser esta noche, yo he pensado mejortraza. Lo que se pretende ahora no es conocer quien te agravia, para remediarlo luego? Pues yo me llegó a la casa del Asistente, pues es nuestro deudo; porque vaya dándole cuenta del caso, y nosotros con él. . Calla, y fuera bueno dar cuenta tan pública de mi infamia? No que yo solo pretendo, que sin hablar de tu hermana, a título de la muerte la diligencia le haga; porque yendo a consultar con el aquesta desgracia, ya juez, y ya pariente, pues tanta parte le alcanza de nuestras cosas, y es su condición tan bizarra, sabrá en aquello que importe ser ministro en esta causa: y sabrá también, si el caló solo admitiere disimular, serministro cuando fuere de importancia, por ser solo caballero, siendo menester su espada Bien dices; pues ve almomento Tabien liene el honor alás va cuando importa, ré volando. No escuchas esto que trazan? Allá está Porcia sin duda y si van han de encontrarla; que haremos? . Poner remedio, que la casa alborotada, . no me podrán echar menos. Loco estoy, mira cual andas honor por una mujer Ah hermana cruellha ingrata! que bien me pagas, traidora, el cuidado, y vigilancia de darte tan noble esposo! Y si él acaso alcanzara a saber tus liviandades, como hiciera. Ahora acaba, señor, de llegar don César. Qué dices? . que en esta sala esta aguardando, Don César? Y el mismo dijo que entrara a avisarte. . Penas mías, esto solo me faltaba; (so! que he de hacer? válgame el cie- loco estoy. . Mira que aguarda. Cuando Don César pregunte por su esposa, con que cara le he de decir, siendo noble, que de mi casa me falta? Tendré boca, tendré aliento, tendré voz, tendré palabras para decirle yo mismo mi afrenta? cielos. . Repara que está a la puerta. . Pues entre Dónde vas? Estoy sin alma. Ya no reparo en que César sepa mi deshonra clara, solo reparo en ser yo el mismo que ha de contarla sepa pues mi infamia César, sepa que falta mi hermana de otra boca, que es vergüenza decirle yo cara acara mi deshonra, otro la diga. Que bien puede por desgracia padecer su ofensa un hombre, mas no puede pronunciarla. Y así el suceso le informe que es muy infame quien halla al hablar pisabras hechas, para decir con voz clara, sin honra estoy, que entre nobles nunca por leyes usadas ha de tomarse en la boca la ofensa sin la venganza. . Fuese? . Sí. Pues al remedio, que pues tiene puerta falsa esta casa, y manto yo, a fe que no ha de encontrarla. Aqueste es su cuarto. Enrique no debe de esar en casa, pues no salió a recicirme, y dónde está Porcia calla! Luego lo sabréis, ye solo os digo, que esa es su cuadra Esperad, pues no sabéis que está en ella? . No sé nada. Mira Arnesto, que sin duda la calle erraste, o la casa. Bueno, la casa es de Enrique esta, y la calle que llaman de las Armas, si en las señas pude esta tarde acertarla: habiendo ya estado en ella, cómo quieres que la errara? Pues, di, si apenas dejé a Otavio, y aquella dama en su casa, cuando vengo a ver mi esposa, y en casa no hallo a Enrique, ni quien diga aún si Porcia está en su cuadra: es mucho pensar, que aquesta no es la cala en que me aguardan? Ya empiezo a encontrar miste. bueno a fe, si ahora hallara, (rios: que era muy fea mi esposa, fuera cosa sazonada. Presto saldrás de esa duda. Cómo? . Cómo está en la (sala; allí está Porcia. Esta es? . Si señor. Pues llego a hablarla. (nesto. Sí has de turbarte? . No ar. porque ya llevo pensada la primera necedad: llego pues, si puede un alma, (ro? válgame el cielo! . Que mí. Es ilusión que me engaña? Es sombra que lisonjea? No es esta la misma dama que libré? . No es este César? si, que pienso le esperaban: él ha llegado sin duda. No es la mujer que yo amaba? No es el hombre que yo adoro? Pues qué dudo? . Que me es- Albricias vivo deseo. Albricias muerta esperanza. Qué vuelvo a verá mi dueño? Que he vuelto a ver a quien Quiero hablarla. (amas Hablarle quiero. No se esté todo en el alma. Algo del bien salga fuera. (bla. Habla amor. . Turbacio ha- Suele un hombre divertido, dudar cuando en si recuerda, si aquello de que se acuerda, fue soñado, o sucedido. La misma duda he tenido, que aunque me llego a acordar que os vi, empezando a dudar del bien que quiere engañarme, pienso yo, que es acordarme, debe de ser soñar. Paréceme a mí, que os vi en Flandes, y que os amé; y cómo, aunque dicha fue, tan apriesa la perdí, por aquesto lo creí: mas como ahora os he hallado, dudo bien, que un desdichado puede, aunque el bien se le acuerde, creerle cuando le pierde, mas no cuando le ha cobrado. Y si verdad pudo ser, dichas mi suerte derrama; pues juzgué al perder la dama, la que al hallarla, es mujer. Incierto perdí el placer, y cierto le hallé este día; qué locura, o que porfía es la de mi bien, que ordena que os pierda yo, cuando ajena, (que os halle, cuando mía? Los más que pierden el bien, l l suelen algunos también: mas hallarle suyo, quien le perdió sin esperarle, sueño fue: mas sueñe y calle, que aún para soñado es bueno, que todos le hallen ajeno, y yo más propio le halle. Que soy Porcia ha imaginado; yerro del criado fue, él me quiere; pues no esté en que soy Porcia engañado; pero yo no sé en que estado esté Porcia, y es mejor en duda, tal deshonor, por si menos cierto es, callarle, y si no después él lo sabrá; finjo amor. César, que solo este niombre me dejo allá vuestra ausencia, para que en dulce elocuencia mi amor cada instante os nombre: verdad es, aunque os asombre; yo soy a quien disteis vida, mas de esto mi amor le olvida, porque no me usurpe nada, a la fe de enamorada, la parte de agradecida. Primero inclinada os quiero: luego en la deuda me tundo, y amara por lo segundo, si faltara lo primero. Que si un amor verdadero no deja de hacer su oficio, entre ofensas de este indicio, ved cual será una pasión, que nace en la inclinación, y crece en el beneficio, Cuando por dueño este día os esperaba mi amor, sin saber que eráis, señor, a quien la vida denla, lléchcla alionor pedía para no ser hoy ingrato; mas ya que puede, este rato de voces, hable mi amor, sin guardarse del honor, ni tener miedo al recato, Mas porque no está mi hermano) en casa, y es indecencia hablaros sola en su ausencia, C quien no os ha dado la mano, perdonadme, que aunque gano mucho en estarme con vos, esforzoso por los dos, que a mi cuadra me retire, aunque mi pecho suspire el rato que os pierdo, aDios. Aunque tan sin mir quedo, no es justo que yo os replique. Voyme, que si viene Enrique deshace todo el enredo. . En Hay tal bien! qué dices de esto? Que grande ventura ha sido. Que venga yo a ser marido de la que adoraba, Aruesto: C loco estoy. . No dices bien, que estás cuerdo en las albricias. Dárelas, si eso codicias; y aunque no está aquí, tamblén a Camilo: dónde está? Allá bajó le dejé en su cuarto, para que pusiese tu ropa allá. Vuelvo a casa, que ya aquí César debió de saber mi deshonra: ah vil mujer! pero cómo, aún se está aquí César? voyme, no me vea; mas ya me vio. . Si se esconde vuestro amor, mal corresponde a quien ya tanto os desea; aunque ya de Porcia. Ay cielos! . En vano. Yo estoy perdido; ya César lo habréis sabido. Ya sé que os cuesto desvelos. Y tantos, que puedo en vano encarecer. . Y es razón, no propios del suceso son. No siempre puede un hermano. Ya supe que Porcia. . Ea fin lo supisteis? . Y al buscarla no me dijeron. . César calla, que hablar en esto es mi fin, si mi de cuido has sabido (dado No entiendo a Enrique, el cui- vuestro, aunque hubiera faltado, todo lo hubiera suplido el habervisto. . Ay de mí! A Porcia. (rique. Vos la habéis visto? . Sí En- Mal me resisto: vos mismo la visteis? . Sí. Y dónde? . En aquesta sala. Qué es esto? el juicio se apura. Por señas que a su hermosura ninguna en el mundo iguala, y allá se entro recelosa de haberme hablado sin vos. Qué es esto? válgame Dios, que ella se entro temerosa; en esto hay algún enredo: mejor es disimular, por no dar que sospechar, por si averiguarlo puedo. Por eso dudaba yo, que ella os hablara sin mí: ahora bien, vamos de aquí, que quien cansado llego, ha menester descansar del camino. . Antes me voy. Adorde? rabiando estoy por entrar a averiguar este enigma de mi agravio. A ver un amigo llego: quédate tú. Volved luego, Camilo, y yo en cas de Oravio iremos a ver que ha habido: y tú oye. Enrique, ya espero que sepamos si el acero. Hablad paso, que ha venido don César. . Desdicha grave, pues Porcia. . Calla, no sé. Y ha sabido que se fue? Aún pienso que no lo sabe. Pues ven presto, que en su casa espera ya el Asistente, ven la suya el delincuente, sin saberesto que pasa, le hallaremos descuidado. Espera, que he desaber. Qué te quieres detener? He desalir de un cuidado. Ven apriesa. . Averiguar quiero una duda, Ya es hora, y espera; vamos ahora, que después aura lugar. . Vamos pues, César a Dios, suspendo el saber mi agravio. Pues si vas en cas de Otavio tú, y Camilo, con los dos ir no podré yo también? No para que has de ir allá; quédate acá, por si acá te ha menester. . Dices bien. Notables despegos son aquestos de mí uñado pero da el parente! co ocasio (chas Qué dices? . Haytal desdí- Pues traidor, no lo dijeras entonces? . Pues di que hicieras si lo supieras por dicha Que, salirme yo amatar ese hombre, porque así triunfara Enrique de mí, y no llegara a alcanzar donde estamos Po. Muerta estoy, ya estar aquí no podemos De qué sirve hacer extremos? Mil heridas no te doy por no manchar el puñal en tu infame sangre. . Mil por eso la tengo vil, por librarme en trance tal. Ay, Otavio, di, que haremos, que es fuerza que luego acuda aquí mi hermano? Es sin duda. Pues qué has de hacer? dónde iremos? No sé donde; solo sé que importa mucho no estar aquí esta noche: a buscar voy una silla.̱. Para qué? Porque Porcia vaya en ella, que a pie, y con una mujer por la calle, puede ser llegar a reconocerla la justicia: y como yo mi nombre no he de decir, seráforzoso reñir, con que todo se perdió. Ya una silla nunca llegan: (lla: tráela presto. ,̱ Hay tal manci- mal a los mozos de silla conoces, cuando les ruegan. Pues ve presto, trae un coche. De oírtelo desespero: peor, que peor cochero, casi a las diez de la noche: juro a Dios, que había de ser dificultad más pequeña hacer vestira una dueña, si la hubieras menester. Yo a tal, no me atreveré, Que en todo imposible veas; quédate, maldito seas, que yo mismo lo traeré por no oírte; y agradece que la ocasión me reporta, que ahora sufrir me importa, por el lance que se ofrece. . Qu. Allá verás lo que pasa. Ay, Cuatrín, perdida soy; porque de saber que estoy mi hermano en aquesta casa, ha de ser mi muerte cierta. Aún quizá no lo sabrá. Entremos adónde está? Otavio. . Pues a la puerta no le encontraste al entrar? No. Qui. De casa salió ahora. Vuestro disgusto, señora, no me dejó sosegar; y así me apartó el cuidado de los ojos de mi esposa, a saber si alguna cosa sucedió. . Pues sois casado? Sí señora, porque vos tengáis uno más aquí que os sirva en ella, y en mí. Yo agradezco por los dos, por mí, y por Otavio digo, esa merced que me haréis, Aunque no me conocéis, yo soy su mayoramigo; que aunque en Sevilla nací, por la guerra forastero vengo a ser, pero ya espero. Sin aliento llego aquí. Flora? . Sí Qué sucedió? Gran mal, todo lo ha sabido, donde te han escondido, que Carlos se lo conto a tu hermano, y ha llamado al Asistente, y ya viene, que aviso por ellos tiene a título del criado, abuscar. . Lance cruel. Qué esperas? vete de aquí, que han de encontrarte. Ay de mí. Que ya vendrán ellos, y él. Qué haremos? Oh suerte escasa! Y Otavio? . A traerme fue una silla. . Mira que vendrán ya. Que no esté en casa Otavio, mas aguardar será locura en tal trance. (lance, Qué he de hacer? mas en tal ya no lo puedo excusar. De vos me amparo, señor Ea pues, venid conmigo, que por vos, y por mi amigo ya me ha empeñado el honor. Dile tú, en viniendo a Otavio, como la llevo a un Convento; pero ahora es necio intento, remedio será más sabio llevarla a mi casa, pues es lance tan apretado, y contarle a mi cuñado el suceso; que aunque es necedad, que tan apriesa Al le lleve yo a mi mujer tal carga, me he de atrever, por ser cosa tan precisa. Venid, que ya que he venido en tallance, con mi esposa os llevaré. . Acción piadosa. Ansí, tampoco me olvido de Oravio; tú, ya que Arnesto se quedo, toma estas llaves, ya aquel cuarto, que ya labes, le lleva; y por si sucede que le encuentren, encubierto en la misma silla es cierto que irse más seguro puede. Q Dices bien. . Es medio sablo. Vamos pues. . Yo voy sin tú, Flora, quédate aquí mí; hasta que le vaya Orabio, y ve tras él. . Para qué? Porque sepas donde va, y me avises donde está, que yo abuscarte enviaré. Vamos. . Aunque temerosa os sigo. . No hay que temer: mas que me ha de agradecer el huésped, Porcia mi esposa? Ay hermano aborrecido, (. defiéndame Dios de ti. Cuando yo os amparo así, en vano le habéis temido, Es mi suerte muy escasa. Haced cuenta, dama bella, yendo a mi casa, que en ella vais a vuestra propia casa. Buenos quedamos ahora nosotros. . Linda receta. Si viniese la justicia, buen lance echado le hubiera. Busted no debe de ser muy goloso de la trena? Dos veces que la he provado, y entrambas en esta tierra, me ha sabido a los demonios, y si reventar supiera no la probara otra vez. Q. Pues qué hará cuado se ofrezca? Ponerpies en polvorosa Eso hago yo en las pedencias. Yo estoy decentado ya de esta gente, y no quisiera, por si acaso bien les supe, que ahora me prosiguieran las espaldas. Muy bien dice, Eso es hacerte de penzas propiamente: mas dejando esto aparte, que te hicieran, Flora, si aquí te encontrarán, si te raparan las cejas, y obisparas por un rato? ta Pues porqué? . Por alcahue. yo juraré contra ti. Yo me holgara si tuvieras dientes que perder: mas ya sin dársete de la pena dos maravedís, podrás jurarfalso cuanto quieras, Pegasténiela de puño. Metedla, y salios a fuera, ya eslá aquí la silla, vamos Porcia; Flora es esta: Flora a que has venido aquí? Vine, señor. Qué, Date priesa Pues que ha sucedido? Qe En su Flora vino a daros nueva. (ma de lo que ncá sospechabas, que sabiendo que esta era la casa en que estaba Porcia, su hermano le ha dado cuenta al Asistente del caso. y vienen ya a toda priesa a buscaros a los dos. Que de desgracias me cercan: y dónde está P orcia? (ta Porcia se llama tabién aques. como nuestra novia (va Ya se fue. . Miseñor la lle- a ponerla en salvo, que sabiendo que estaban cerca, la llevo sin aguardarte. Fue resolución muy cuerda en tan apretado lance: y dónde llevarla intenta? Pienso que a un Convento. HAy triste, solo me faltaba, penas, el no vera Porcia ahora. Puede ser que esto no sea así, que también es tarde para que en Convento abrieran. No me consueles Cuatrín. Pues vamos de aquí, qué esperas? A dónde iremos? . También mi señor de ti se acuerda. Cómo? . Cómo dejó dicho, que en la silla te metieras, y que al cuarto, que en su casa ya prevenido le espera, te llevase. . Ah buen amigo! Pues entra en la silla, ea, que vendrán ya. Dices bien, vamos. En la silla entra, no se te tuerza el chapín. Qué siempre burlarte puedas? Ea, carguen con la silla, entren, acaben, que esperan? Ea, salgamos apriesa. Bien jarifa dama llevan, mas es un poco bellosa, que es señal de mucha fuerza. Entremos, esta es la casa. Esperad, qué gente es esta? Ya dimos con todo al traste Deténgase la Condesa, téngase. . Tenido soy. No fue vana mi sospecha: quién eres? . No sé que diga. Dónde aquesta silla llevas? Dónde la llevo? al Refugio. Y aquella mujer cubierta quién es? Q. Ella lo dirá, que es en extremo parlera. Hacedla que se descubra. Esperad, que por si es ella, no es bien descubrirla aquí. Bien decís, llegad a verla. Yo soy, que con mi señora Basta Flora, ya se deja entender. Pues no me han visto, porque engañados entiendan, que vengo con ellos mismos, mezclarme entre ellos quisiera. Ya yo hallé lo que buscaba. Pues quién la tapada era? Es una criada suya, que la llevaban a ella sin duda en aquesta silla a otra parte. . Bien se muestra. i. Veamos si está en la silla. Apartad, que acción tannecía, bástale su mismo error a una mujer de sus prendas por castigo, sin sacarla aquí, como a la vergüenza. Que acertado fue el dejar, porque no viera esta afrenta, a Enrique allá en vuestra casa, Yo no quise que viniera, porque a vista de su agravio nadie hay que templarse pueda: y es mejor que aquestas cosas entre Caballeros tengan composición, que venganza, si acalo pueden tenerla Este es criado sin duda, ahora falta que parezca su amo: quién sois? . Cuatrín, y aún no me tengo de renta. Quitadla espada. . Quitad vos, solo a vos os la diera espada que sirvió tanto. Tomad. Linda alhaja lleva. . Entrad, y mirad la casa. Corta mucho? . Es de má. que un nabo de cien olandas (nera, lo pasa como una breva. Adónde está vuestro amo? En aquesta silla misma. Lindo humor gasta a fe mía: decid dónde está? Hay tal flema. Dónde está? En aquesta silla. Él esta borracho, o sueña. Cuál estara ahora Otavio? Cómo yo, que ya estoy muerta. Este es el medio mejor. Por vos haré cuanto pueda. No ay nadie en toda la casa, no importa nada, que ella me dirá de él . Al criado llevarle también es fuerza, (ca; ya esotra criada suya. Claro está. . Dónde os parez. irá, a su casano es justo (cierta, por su hermano. . Es cosa yo Fa yo la llevaré a la mía, si acaso me dais licencia Que pues trato de que todo por bien se componga en ella, de mi hermana acompañada estará con más decencia. Demás, que por los criados, siendo ya las diez y media, es mejor, que entenderán, que como otras noches, esta se ha quedado con mi hermana. Puto, hora y media nos queda para acabar la maraña, quiera Dios que salga buena. (nos Todo está ya en vuestras ma- Beso mil veces las vuestras, Murió el criado? Aún no ha muerto, más perdonará, aunque muera, la parte, que es pobre y luego nunca el Rey el perdón niega como Alcayde los recibo. Adónde, señor, la llevan? A mi casa; venid vos. (van Cuando alguna esquina vuel- me aparto, pues no me ha visto. Vamos. Tú también vas presa? No ha sido pequeña dicha. Ya, Carlos, a Porcia llevas. Así tengan la salud. Vamo, porque Enrique sepa, que ya que falto su hermana, lo remedio mi fineza, pues dentro de aquesta silla se la vuelvo a su presencia. Cuál se han de quedar, señores, cuando abriéndole la hiema a la silla, hallén que Porcia ha barbado tan apriesa!
JORNADA TERCERA
TERCEAA JORVADA Ea, ya estáis en mi casa, esperad en esa pieza, traeré luz, y avisaré a Porcia, que a veros venga. A quién? . A Porcia mie posa, esperad, que voy por ella. P. Porcia le llama también? fuerza es que infelice sea, si también como en el nombre se me parece en las penas Válgame Dios! ay Oravio! hay amor lo que me cuestas! adónde me habrá traído. este hombre? qué casa es esta, que a dos pasos perdí el tino con el susto, y las tinieblas? Qué barrio es este no sé, solo sé que no está cerca de mi casa, porque anduve de sde la de Orabio a esta, mas de tres, o cuatro calles pues qué dudas, pecho? alienta: ya por lo menos estoy, aunque mi dicha no quiera, egura aquí de mi hermano. Ya han cesado las tormentas de esta noche; que aunque yo no sé que casa es aquesta, basta saber que no es la mía, y como esto sepa; para que averiguo más, que de tan furiosas penas, donde quiera estoy segura, como mi casa no sea? Ya viene Porcia, esperad. Ya espero a ver si mis quejas: pero qué miro? ay de mí! esilusión? es quimera? no estoy en mi propia casa? no es de mi cuarto esta pieza? bien le conozco, es sin duda; loca estoy: mi muerte es cierta. Quién me trujo! cómo vive? es verdad, o yo estoy ciega? verdad es, no hay que dudar, que es desdicha, y será cierta Qué he de hacer? válgame Dios como puede ser que sea cierto aquesto? estoy soñando? Pero no, yo estoy despierta. (vio Qué hombre es este? Pues si Ota- a su esposa en mi defensa, y en mi casa, loca estoy, aún a discurrir no acierta, que también se entro en el alma a turbación de la lengua. Ireme mas dónde? ay triste! quedáreme? mas es fuerza que me maten: qué he de hacer? morir de cualquier manera: porque a tal tropel de males como me afligen, se vea lo que atormentan pesares, si dan en venir las penas. Confusa estoy: qué mujer será la que dice César? A esta dama, Porcia mía; perdona tú que me atreva, le ha sucedido esta noche: mas después lo sabréis de ella. Válgame el cielo, que miro: Yo la truje, por serprenda de un amigo, por hallarla en tal lance, que era cierta su muerte sino la libro. Yo fiado en la nobleza de Enrique, y que él en tal caso la misma fineza hiciera, la he traído aquí; perdona, que a Enrique voy a dar cuenta de esto que me ha sucedido, si está en casa; ya que sepa, que por cuenta de los dos ha de correr la defensa de esta afligida hermosura: tú entre tanto, como cuerda, la consuela, y la agasaja. . Aguarda César, espera, no es menester que mi hermano; mas ya se fue, yo estoy muerta: habla, dime si eres sombra? di, si eres Porcia tú misma: para que aún después de dicho segunda vez, no lo crea. Bien haces Nise en dudarlo, porque hay desdichas tan nuevas, que de puro extraordinarias, no parecen verdaderas. Pues cómo fue? . No lo sé: solo sé, que gran tragedia le está esperando a mi vida; que si no me engaño, César mi esposo, tú le nombraste, es quien con traza, o cautela me trae a darme la muerte, conque desdichada, onecia, metiéndome por la espada, cuando andaba huyendo de ella, busqué de la ofensa amparo en el dueño de la ofensa; pues que mi propio marido, tercero ya de su afrenta, por librarme de sí mismo, metrujo a mi casa misma, Ay suceso más extraño! pues como no siendo ciega no no conociste la casa? Cómo pude conocerla denoche, perdiendo el tino y no habiendo en la escalera, ni en el portal luz alguna? Ay desventuramas nueva? vo no entiendo lo demás: mas de una duda de aquesta; bien fácil será sacarte. (das Cómo? . Cómo si te acuer su criado aquesta tarde me habló portí en esta pieza. (do? Pues mi hermano no le a habla. No lo sé: mas cosa es cierta. Pues si le ha hablado mi herma cómo el engaño no cesa? (no, No prima, yo he imaginado, que como ofendido César, concertado con mi hermano mi muerte traza, y ordena? Cómo, si es su amigo Otavio, y a librarte a ti se empeña? Pues no puede ser, que en eso. ande César con cautela, y que por vengar su agravio, de mi hermano la ofensa, finja que no me conoce, y con Oravio proceda on engaño, por hacer a su salvo lo que intenta? No, prima, yo estoy sin duda randerle Ni aunque de esa sospecha puedes estar segura, porque no es cierta; por otra, temo tu vida esta noche; porque César, como viste, fue abuscar enrique, y a darle cuenta de que estás aquí: y aunque yo encubrirte quiera, no podré; y si Enrique sabe que estás aquí, es cosa cierta, que de repente esta noche; porque la cólera ciega, entre a hacerte algún desaire, que estorbárselo no puedan dos mujeres. . Es sin duda, que aunque mañana resuelta, a César, y aún a tu hermano pienso hablar, para que entienda en componer estas cosas entretanto estoy expuesta al rigor de Enrique, y ya no sé cómo excusar pueda, por lo menos de esta noche, el peligro que me espera. Él de esta noche? pues eso fácilmente se remedia. Cómo? . Cómo? pues está pared en medio de aquesta, podemos pasarnos, Porcia, a mi casa, porque en ella conseguiremos tres cosas. Cuáles son? . Es la primera, asegurarte de Enrique, que pienso que no es pequeña. a segunda, hablar a Carlos ni hermano, así como venga, para que medie estas cosas. atercera, hablara César, enviándole a llamar. r. Bien dices mas ay de mí, en que han de parar mis penas? parece que la fortuna conmigo esta noche juega, pues de una en otra me trae: porque en una parte misma tantos géneros de males, no hallara estándose queda. Aunque el Asistente allá me dejó en su casa mesma, to, que él, y mi primo en fueron a la diligencia Yo en pudiendo me he escapado a saber que enigma es esta, de decir César, que ha visto Porcia en aquesta No hay nadie, entro a la segunda; si viene don César. ero aque Dese modo lo sabré say es fuerz no m quien es la Porcia; sabe entraré tras él, si entra Que tan tarde no esté en casa. forra Así todo se remedia. mas no im Enrí No hal se suie ni hermano. al a iguna de Pues como me dijo Carlos. que él lo sepa, Mejor ser podarte a ti ese en tro Enrique viene espera se lo diré. . Aguarda, oye. ̱. Eurique. . Mi muerte llega. Una dama está con Porcia. Ya sé quién es. . Conoceisla? pues yo, perdonadme. . Mrad que por mí se queda questa noche con Porcia. (sus. Perdonad, que ella, porque es forzoso, con vos na pedido que interceda Él lo ech todo: perder. e deses Nise, que con mi hermana. de de sultos me atormenta Yo hice que aquí se quedase deser a la ocasión tal eva scolo que N Poreo juntas? fineza lo llan s lo que escucho? g Porcia primas que no me hubiera avisado? advertencia ay may lo fuera haberle dicho todo el caso. . Amigo César esta dama, que por yo hora en casa se qued seno yo machos gustos, y que yo le pague es fue tun día estos pesares de Otadio, y esla me cuestan que más claro ha de decirlo? de mí, mi muerte es cierta. Sin dada lo sabe rodo. Y vos, porque es tarde, César, a que las dos se recojan a su cuadra, dad licencia: entraos las dos Prim vamos, si me quedo aquí soy muerta. Pues si están aquí, por donde saldremos? . La misma puerta que lo fue para mi daño, lo será de mi defensa or el jardín, ya eltar lo por ella salió Flora: abierta está. Vamos, porque el cielo ordena, que donde se abrió al peligro, se abra al amparo otra puerta. Hay confusión más extrañas Carlos dice, que se llevan a Porcia, y cuando pregunto por ella, Flora la niega. César en el mismo instante dice que estuvo con ella: quién entenderá estas cosas? Mas si la misma experiencia me muestra que mi honor vive, viva aunque yo no lo entienda. Un hombre está con Enrique: si es César? pues no lo sepa: Enrique escuchad aparte César, con licencia vuestra. En buen hora, hablad los dos, que luego daré la vuelta: voy a ver si ya Camilo trujo a Otavio. C. Cuando empiezan las desdichas, tarde acaban. Ya no hay desdicha que tema: di lo que fue. . Fuimos, primo. Y hicistes la diligencia? Sí, y hallamos en la casa. A quién hallastes? . Quisiera que te armaras de valor antes de oír estas nuevas porque hallé en la casa. . Aquién: como no hallases en ella a Porcia, que no hallarías, poco importa. . Adiós plu- porque hallé a Porcia. (viera, Qué dices! (ma a mi hermana? . A Porcia mes Bueno a fe. . De qué te ríes? Tú estas soñando, despierta: a Porcia? . otra vez lo digo. Calla. . De ti me reyera si la pasión me dejara. Carlos, di, si hablas de verás? Vive el cielo que la he visto Yo he de perder la paciencia, pues si ha estado siempre en casa, si ha hablado con ella César, y si yo la he visto en fin, cómo quieres que ella sea? Bueno, mira que te engañas, que yo la hallé allí, por señas, que Flora, aquella criada, estaba con ella misma. Flora? calla por tu vida. Si acabo ahora de verlas, cómo lo dudas? . Si Porcia estaba en aquesta pieza, y ahora acaba de entrarse, cómo quieres que lo crea? Eso cómo puede ser, si ahora a Flora, y a ella la truje yo en una silla, y ahora en mi casa quedan con tu criado, entre tanto que vine a darte las nuevas? Pues yo no sé lo que diga. Ni yo sé lo que me entienda. Pues hay más que verla, Carlos? Pues Eurique, hay más que ver- Ven, para que no porfíes. (las? Ven tú, para que lo veas. No está muy lejos su cuadra. Y mi casa también cerca. Tú verás cómo te engañas. Y tú verás como hierras: mas ya viene tu criado, yo haré que aquí te convenza. Está aquí Enrique? Qué ha habido? Enotra ocasión pudiera pedirte albricias. . De qué? De que ya lo que deseas has hallado la venganza llegó, que ha tanto que esperas. Qué dices? Mándome Carlos, ya lo sabrás, que metiera en su cuarto a Porcia, y Flora. Mira ahora cual acierta: di adelante.̱. Yo lo lice, yu en la misma silla apriesa, la metí, cerrando al panto, por guardarles más, la puerta. vuelvo a darles una luz de allí a un rato, y abro apenas, cuando vi en la cuadra aorabio, con el susto, la vela he me cayó. . Que, qué dices? Con lo cual, aunque el quisiera, no pudo salir, que yo, como es de golpe la puerta, serré presto, y le he dejado sentro de la misma pieza de Carlos, y aquí he venido, señor a darte estas nuevas. C. Pues cómo, estando cerrado, entró allá? . No hay quien lo en yo no sé si estaba allá (tienda: antes que yo luz metiera, o si después solo sé que Otavio en tu casa queda. Carlos, no hay que averiguar como entró, que es mucha flema. Pues vamos a darle muerte. Vamos a matarle. (da: Espera, quién ha de morir? . No es na que ahora viniese César! Yo tambien soy vuestro amigo, y ninguno habrá que pueda serviros mejor que yo. Pues ya que decirlo es fuerza; sois mi amigo? . Amigos fui muyestrechos enla guerra, (mos tanto que vos desde acá me disteis la mejor prenda en Porcia, con quien en Flandes me han casado cartas vuestras, Pues si ya a nuestra amiltad la sangre le da más fuerza, como aquí no me dais parte, como en el gusto, en la pena? Pues segú deudas tan grandes, si un hombre de quien desea vengarse mi honor, por ser mi enemigo: ahora, César, te le mostrasen a ti que hicieras con él? . qué hiciera? darle la muerte mil veces. Pues sabe que ahora llegan a darme nuevas que está en una casa aquí cerca un enemigo, que el verle me cuelta mil diligencias. A darle la muerte vamos, por eso no me detengas, o me dejes, o me sigas, que me daprisa mi ofensa. Pues vamos, Enrique, vamos, que nunque la ventaja es cierta, a veces la demasía es circunstancia, que lleva la venganza, cuando el caso no pide bizarras muestras del valor, si no castigos, hechos de cualquier manera. Muera quien te ofende, Enrique. Que de cosas tan diversas en mi honor han sucedido! Vamos, para que se vea lo que en breve tiempo aflige, cuan cuando la desdicha empieza. Qué es esto de aquesta noche, señores, que así me traen de lechuzo con espada, y buho con talabartes? Dónde me tienes, desdicha? muera ya una vez, y acaben tantos males con mi vida. C. Mal haya quien deseare morirse, aunque viva más que unodio entre Catalanes que una costumbre en aldea y uno a quien ha de heredarle un desdichado que un suegro, cuando da en habellabarse: el morirle es lo peor. Peor, cuando tantos males me matan de muchas veces? Todo aquesto es cosa de aire: del modo que tú te mueres y se mueren los amantes, mas de setecientas veces me moriré por dos reales Que hora fue cuando trujiste el papel de mis pesares, Flora? Poco más, o menos, las ocho eran de la tarde. Pues como en tan pocas horas han cabido tantos males? Horas de Agolto, y sin cena, por fuerza han de ser muy grandes Ven acá, donde estará Porcia ahora? . Eso pensaste buenos estamos afe con tu amor, y tus donaires, cuando yo por verme libre así me metiera Fraile, o donado de un Convento. que aquí traer me dejase, Pues tú, que pudiste hacer en tan apretado lance: Morir matando, pues fui tan infeliz, que encontrarme alíl pudo el Asistente. (des? Pues fuese la muerte a Flan- no te pudrás de eso, que cuando aquí de morir trates lo tendrás como en la bolsa. Lo que me consuela en parte es que traigo espada, y que si Eurique viene a matarme, he de venderme muy caro Y si mi muerte intentasen, que consuelo tendré yo que me he de vender de baldes Qué arrepentido que estoy: válgame Dios de dejarme traer aquí; mas ya es hecho: no se errara ningún lance. de dos veces Pues porque lo erraste allí? qué pensaste? En que como por la muerte de don Diego anda a buscarme la justicia, y como luego esta noche, por mis males, matamos aquel criado, me pareció, que entregarme a la muerte era el salir presumiendo, que escaparme entonces era imposible con tanta gente delante. Y como también o a Carlos que con suaves medios componer quería estas cosas: por más fácil escogí el venir con él, creyendo, que ya en taltrance por su mismo honor con Porcia brrique quiere casarme. Al caboyendrá a ser eso Que Lleve el diablo quien se olgare, por porque es forzoso que luego a mi contigo me casen, por costumbre inmemorial del lacabo, porque acabe como Comedia este entedo. Pues tan mal había de estarte? ̱. Cómo puede estarme bien? Espera, pienso que abren una puerta. . Pues no es por la que entramos, que cae en aquesta cuadra misma esta que ahora se abre, parece que es allá dentro. Es que allá por otra parte este cuarto, bien lo sé tiene otra puerta, que sale a otra escalera, y está dos piezas más adelante. Que como Porcia a su prima me enviaba cada instante, bien puedo dar tales señas. fa, esto es hecho. A matarte sieve Enrique, y es forzoso que también a mi maten Sancas. . Pues valor. ̱. Qué valor, que dos gigantes (de han entrado por allí a cenarnos? . Ya es muy tar Para mis tripas es cierto. Aún no pueden comer carne aunque esta tarde era Viernes Andando en estos desmanes, mucho cuidado tenemos con el reloj. . Estos padres nos dan la vida por cuartos. No pienlo que nos vio nadie A qué entramos más adentro? A abrir la puerta que sale: válgame Dios! . San Cirilo. Porcia? . Otavio? Hay tales lances? oh estamos durmiendo todos, y soñamos disparates o andan los diablos degorja, y aquestas burlas me hacen. Aquí Porcia? Otavió aquí? No se admiren más, acaben, que ya yo tengo hecho callos esta noche de admirarme Cómo aquí te trujo César? Lo mismo he de preguntarte; cómo aquí César te trajo? Viole traición semejante? (bles mira si lo dije yo: ha traidor César! . No ha- así de César, que es mi amigo. . Dice verdades, que él sin duda te ha vendido. Calla, infame, que don César es mi amigo, y tiene sangre noble, y de él no he de creer, aunque tantas dudas halle, (do cosa indigna. . Que engaña. estás, como en fin no sabes que es don César el que vino concertado desde Flandes. i. Dónde está muera el traidor Ya escampa, y llovia vinagre. Abre Enrique aquesta puerta, y muera el traidor infame, que ofenció sangre tan noble Qué escucho? Terrible lance! Di ahora, que es leal César. Vamos por estotra parte del cuarto, huyamos. Por dónde, que al entrar nos cerró el aire la puerta, como es de golpe, por de fuera la llave to. se quedó. . Cuerpo de Cris- Enrique acaba, no abres? Entrémonos allá dentro, servirá de dilatar la muerte, sígueme Otavio. Yo estaré al morir constante. Entremos aprisa. Entremos. No haya miedo que yo pare hasta el último aposento. Dónde está el traidor cobarde? Adónde está el que me ofende Dejadme a mí que le mate. Aquí estoy, traidor Don César, llega si quieres matarme. Válgame el cielo es Otavio? Orabio, que por fiarme de tí, desleal Don César, estoy en riesgo tan grande: mas no importa. Otavio espera: hay tan apretado lance! En qué te detienes? muera. Apártate, César. . Nadie le ofenda. . Mira que es este mi enemigo, no le ampares. Mira que soy a quien buscas, y a quien traidor engañaste. Matarle no prometiste? No prometiste ampararme? Pues dónde están los rigores? Pues dónde están las lealtades? Válgame Dios fuerteempeño. Enrique de mí se vale, Otavio de mí se ampara, palabra di de ayudarle a Enrique, y palabra a Otavio de ayudarle en cualquiertrance. Iguales empeños son, pues valor, si son iguales, al primero; pues al riesgo mi confianza le trae. Qué respondes? Qué respondes? No te enmudezcas. No calles. Esto ninguno le ofenda. Qué es eso, César, qué haces? Ponerme al lado de quien de mí ha llegado a fiarse. Mira, César, que el que amparas es el que ofendió mi sangre. Yo, Carlos, en que te ofendo? Pues no es ofensa ocultarme a Nise mi hermana? . ANise? Él lo niega, aunque lo sabe. Si en mi vida tuve intento. Eso niegas? pues no sabes que siempre la pretendiste, y la noche que mataste a don Diego, fue porque hablando estabas constante a sus ventanas? . Ya, Enrique, que quieres que claro hable, sabe que siempre de Nise he sido fingido amante. Todas las demostraciones, y finezas que pensaste, son engaño, que aunque a Nise exteriormente mirase, solamente quiero a Porcia con interiores verdades. (lo! Qué escucho? válgame el cie- bien puedes desengañarte, que a pesar de todo el mundo, he de ser de Porcia amante Esto sufro! muera. . Enrique mira que estoy de su parte. Cómo le amparas? tú tienes hon. honra pues no le escuchaste: mira que a Porcia tu esposa en tu deshonra. . No hables, no me digas nada, calla, que contra Otavio irritarme pueda ahora; y si lo dices, tiento yo, si lo escuchare. Que como estoy obligado de amparar en este lauce a Otavio, si algo me dices, qe me ofenda, o que me agravie, puede ser que de repente, sin poder yo reportarme, o el afecto me despeñe, o la cólera me arrastre. Y( puede tanto en un noble a fe de que de él se amparen que ahora saber no quiero sospecha, que por infame me las dejo sin creerlas; porque no pueda obligarme, a que esta palabra quiebre, ni a esta confianza falte. Pues mueran entrabos, primo Cómo, si el valor me vale? No importa que le defiendas, Retírate aquí. . Qué haces? Tomemos aquella puerta. Pues eso no es retirarse? Sígueme Otavio, que no me retiro de cobarde. Cierra esta puerta. Qué intentas? Ah cobarde, que cerraste. No importa, que pues el cuarto tiene puerta en otra parte, por allá entraremos, primo, Biblioteca Nacional de España Así no podrán librarse. Pues vaya a buscar Leonido de la otra puerta la llave, y aquí los dos nos quedemos, porque en tanto no se escapen. Esto es lo que pretendía. Qué es eso César, qué haces! Cumplir como caballero con mi honor, y con mi sangre. Acá se en trarón los dos. Escucha, Cuatrín, no hables Oiganios, qué intenta César? Yo prometí de ampararte, Otavio ya lo he cumplido, como has visto en este lance: que mientras hubo de quien defenderte, y ayudarte, soy tu amigo: mas ahora, que ya no te ofende nadie, soy tu enemigo ya puedo de mi deshonra acordarme: y así defiende tu vida, porque tengo de matarte. César, cuando yo tetengo obligaciones tan grandes, no corta mi espada en ti, porque es acero cobarde aquel que embotar los filos en la obligación no sabe: tú me obligas. No pretendas de aquesa suerte excusarte. Tú has de casarte con Nise, pues en vano a Porcia amaste, y has de pagar con la vida haber sido tan infame, que oses decir que la quieres, sabiendo que he de calara con Porcia, A lo que propones, dos respuestas he de darte. Lo primero, ruego al cielo que aquí tu españa me mate, si supeque era tu esposa: aquesto ha sido excusarme de la llfamia que tuviera de una deslealtad tan grande. Lo segundo, que yo siempre firme, seguro, y constante he de amar a Porcia en fin, y con ella he de casarme: por eso haz lo que quisieres. A respuesta semejante hable la espada. . Ay de mí! Ay desdicha más notable! Pues qué dudo de un peligro, con otro quiero sacarle: entrad; con esto le libro, yo quiero ahora librarme. Ea César. . Muera Otavio Eso no, que ya que entrastes, de parte de Oravio estoy, y a vuelvo a ser lo que antes. Pues no le dabas la muerte? Pues no intentabas matarme? Es verdad, mas como en mí están porfiando iguales la confianza, y la ofensa, acudiendo a entrambas partes indiferente el honor en dos respetos me hace que con los demás le ayude, y que conmigo le mate. Pues, César, que le defiendas, que le libres, o le ampares, ha de casarse con Nise, Eso no puede dudarse. César, eso es imposible, que aunque aquí tu espada bañe con mi sangre ha de ser mía Porcia. . Porque se restaure el honor de Nise, es fuerza, que aquí con ella te cases, omorir, por eso escoge. Confusa estoy. . Yo cobarde, Pues morir escojo, Enrique, que es el remedio más fácil. Pues habrá de ser ansi. Yo salgo. Yo he de arrojarme, para salir de estas dudas. Para salir de estos males. Aunque me cueste la vida. Aunque tú después me mates. Carlos. . Enrique. Don César. . Orabio. Oídme. . Escuchadme. Di, para morir después, Di, aunque César en tal lance es el juez de tu disculpa, él es quien ha de escucharte. Tú, Otavio, a quien quieres? Yo a Porcia adoro constante. Tú, César, a quien pretendes? Yo con Porcia he de casarme. Aguarda, cuál es la Porcia qué dices? . Puede dudarse: tú, Porcia, eres dueño mío; tú, Porcia a quien desdeFlandes el alma adoro rendida. Gracias a Dios que acabaste. Ya salió el parto derecho. Es Niselinda comadre. Pues con esto, oídme, han cesado tantos males: Don César, Nise es la Porcia, que tu engañado adoraste: don Carlos, Porcia es la Nise con que orabio ha de casarse. Un engaño solo ha sido causa de tantos pesares, Nise se case con César, yo con Otavio me case; porque así se case en Porcia la Nise que tu pensaste, Carlos, y también con Nise su Porcia don César halle. (ra. Hy tal dicha. . Hay tal ventu- Hay engaño más notable. Pues ya no hay más que esperar, aquí, señores, se acaben los Empeños de seis horas: perdonad hierros tan grandes.
