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Texto digital de Los elementos de amor: voz, cristal, luz y color

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Manuel Vidal Salvador
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Manuel Vidal Salvador Segura
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Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Los elementos de amor: voz, cristal, luz y color. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/elementos-de-amor-voz-cristal-luz-y-color-los.

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LOS ELEMENTOS DE AMOR: VOZ, CRISTAL, LUZ Y COLOR

JORNADA PRIMERA

sen ella plana o maldita esto al monte otra Ataja ataje, que la fiera al valle haga El miedo el abra me quita a mí el hambre de la boca. a otra parte Cintia. Sacad las redes del mar y el vara, podéis atar, a ese tronco que a esta roca la corona de esmeralda Hacia aquí el monstruo se inclina que era aceta, A mí esta ¡Ay mi pollina, el llano el monte A la falda Yo de miedo esto aborrido Y yo mal quisada estoy Mujer sabes dónde voy, Sabes dónde esto marido ¿Qué desdicha es ésta? No me hable jabonada, que ya es mi vida acabada, ¡Ay mi pollina ¡Ay mi Cesa, el mar se arrojo la fiera Buenas nuevas más de Dios. Estamos solos los dos Porque lo dice? decirte una novedad sin que tú me la pescudas, ni bastar tiempo lo dudes mi grande coriosidad ese palacio, no ves, agudo con una cerca tamaña, que del mar y la montaña besa la falda, y los pies Pues mira; en él Aurelio, un hombre mayor que es gentil razonador, me ha dicho que vive aquel Príncipe que a las mujeres nunca quiso hablar ni ver, ni oír, Bien podrá creer cuanto en esto me dijeres, pues las zagalas, hermosas mormuran del mal pergeño de tan retirado dueño Pues paso a mayores días dicen que es joven galán valiente y de gran caletre no hay arte que no penetre armas y libros le dan un placer bien repartido con la noche y con el día y en fin, tanto desconfía, de veros que persuadido vive en que es cada mujer un basilisco, un dragón, y a ser todas como son las filas, no hay más que ver su opinión es muy prudente, y conmigo igual te copia, pues por gala, y mujer propria eres dos veces serpiente, da de eso te barrunto. Dices bien, voy a mi cuento y sabe que mi talento y va subiendo de punto. Pues el viejo Aurelio quiere que yo al príncipe divierta, y me manda que a esta puerta que sale al monte le espere Esta novedad me da que pensar en mi fortuna que en fin, cualquiera ninguna igual para mí será, como yo son ti me vea, Qué es lo que el alma me anuda constumbres la suerte muda, Dame un abrazo, y no sea mover tu llanto debido una risa respaldada. Gila desventurada, que hoy pierdes a tu marido Vete en paz Mas antes quiera pararte un cuento segundo después del de Segismundo ese príncipe severo. Es muy largo es prevención para entendernos después con de la Y según punto, esto es excusar la relación a los galanes. en fin Conoces a Cintia. que es una azucena en pie en Chipre, selva y jardín pues en la aldea aseguran que de Aurelio es, hija bella ella dice que su estrella no es tanta; y si más la apuran las sacerdotisas, que al templo de la gran diosa, asisten muy misteriosa, responde que no les dé, su vida ningún cuidado pues corre a cuenta del cielo Hasta aquí tengo el consuelo de saber cuánto has hablado voy a que su inclinación la lleva al mar de tal suerte que en la borrasca más fuerte no perdona su afición al barco, ni a la redo de zagalas asistida, en la pesca, divertida mas de dos veces la vi Ferrando a Venus albores, y al amor nuevo despojos siendo la luz de sus hijos fragua de muchos amores. Dicen qué cierto pintor muy preciado de sotil, viendo un día del abril salir del mar esta flor, quiso copiar su belleza y en fin consiguió un retrato que a pesar de su recato le hurtó a la naturaleza. entra, pues me mandó que la asistiese también con que en el mal en el bien marido te imito, yo, tregando por la colina, me encaminó a la ribera, lo susto hubo fiera ¡Ay mi esta Ay mi pollina que la he perdido oy todo la merienda que traía y rucia del alma mía Aurelio tuvo último modo sarlo, de despedirnos es este Pues Aurelio es quien me llama. de Cintia. de mi ama Esta es la voz y me preste, cualquier pájaro los plumas a mí tus alas con del la entrar sale Aurelio por la parte de subo, y Cintia por la de la mas con muesos amos dos con las espumas y las redes, batallando estuve, pero aquí veo, a Aurelio, Señor, Tu empleo. bella Cintia contemplando estoy con toda atención, recelo que en el mar has de venir a arriesgar tu admirable perfección. verte gustosa quisiera mas no arriesgada, que en fin donde la casa te espera y te convidan las flores pudiera dejar tal vez a la indomita alba, del monstruo de los herrores dice muy bien su merced que el agua es cosa perda y dónde está el vino nada alegra, sino la red, de Baco, que hacen las vides, con racimos andados aun por eso tus pesados son los Cintia, en las vides, de la mayor competencia hoy tu hermosura ha de hacer aquel triunpho que ha de ser fama decora y esencia de tu seño, Di tu intento Del príncipe Segismundo sabes la fama que el mundo celebra como portento el pecho apenas dejo de su sutriz afligida cuando por guardar la vida tierna libertad perdió hasta sus catorce años vio el rey en su estrella impía, un mortal riesgo en qué hacía es fuerza de sus engaños una mujer con que aquí me mandó que le criase, nidades de mores mo desaco y gran asistencia En quatro caso han hecho que a curados pecho a nadie a la influencia una tan rara a que aunque el rey ha procurado en dos veces que aquí ha estado llevarle con la razón de vez su corte hizo tales extremos de sentimiento que el rey de dio a lo violento sus afectos naturales que vuelve me avisa ahora su majestad y me ordena que en algada era buena discurra, por si me pre se imundo su extrañeza, tan dura como obstinada, y viendo Cintia adornada de mil gracias tu belleza paso a suplicarte que con Maria, cuyo canto mas ¿qué dulzura, es encanto de aquestas selvas y de los mares, procures sabía a traer un corazón que absoluto en su opinión a las mujeres argura, Con esto empeñarla a aquí por si su beldad consigue, que el astro que la persigue reforme el aspecto suyo Qué dices, Cintia, ya que responderte es fuerza sin desairar el cariño que como padre me muestras Digo que ese retirado Príncipe de quien me cuenta la historia tiene en mi pecho condiciones tan opuestas que aborrezco hasta su nombre de suerte que, aunque parezca que quien estudia un olvido de su memoria se acuerda Yo sin acordarme dél estudio con diligencia no el olvido de su nombre sino el odio que me cuesta. Yo por las mujeres todas dijo airosa y satisfecha, nuestra gloria, pues si el juzga que va con la especie nuestra la monstruosidad unida, y librada la fiereza, yo discurro, que él será toda la agregada esencia de cuantas monstruosidades del género de las fieras si es sabio que en mi sentir es negado el que lo sea, porque la inumanidad va muy lejos de la ciencia Si es valiente que lo dudo Pues es cobarde bajeza que aborrezca a las mujeres y que sin amor las tema, Estese muy en buen hora, con sus armas y sus letras, conquistando ociosidades observando sutilezas, que todo es error; y nada es tanto como la ofensa que se hace a sí mismo en todas las que agravia su soberbia. sea como el mundo dice entendido sea, como afamado y ninguno tan amables partes tenga como la que en el concurren, que todas aquestas prendas hacen mayor nuestra injuria pues nos juzga indignas de ellas su presumpción que en la altiva magua de sus ideas, no es tanto lo que nos hurta, cuanto lo que infiel nos niega, ese príncipe discreto ejercítese en diversas en la oblica sólo descubra sombras funestas, en la arismética sume los errores que opuesta en la música su oído, falsas disonancias tenga las líneas de la pintura sus borrones obscurezcan. de la architectura noble destruya constantes reglas, y en fin sus varios influjos, investigue a las estrellas que en luz número sonido, color, fábrica y esfera si de nosotras se aparta, con la ignorancia se queda pues funda sus discreciones en juzgarnos indiscretas, estás en mí son las causas de aborrecerle, y sin estas Hay otras que si las vasos, alguna razón primera no las alcanzo y serán a lo que entiendo de aquellas que llaman antipatías, los que las experimentan Con esto, Aurelio te digo el motivo que me lleva a la diversión del mar dejando jardín, y selva pues en selva, y en jardín mas dable el que pudiera ver a un hombre de quien huyo, que no en la mar, pues no piensa en irse a arriesgar el agua el que nos teme en la tierra. vite ese alcázar sumo, dórica grandeza Corinto envidia; no trate sino robustas y feas, estatuas de Marte airado de prometeo en su adversa Fortuna y del castigado sión con la amarga rueda, que con estas diversiones y no saber que hay bellezas, tiene han dado cuanto puede pedir una vida necia. y no sólo no hacer pienso Aurelio lo que me ordena aunque tu amor me lo culpe, y mi obligación lo sienta sino que desde hoy me empeño en añadir antes nuevas para aborrecerle más, huyendo con diligencia de este sitio, aunque los mares den sepulcro a mi tragedia, y Pirámides de nieve apaguen, Dios de un etna, Quién ha visto, ¡ay de mí dos uelo opuestos sobre una mesma causa de no amar ni ver, el fin con que se aborrezcan mas si hay influjos distantes Qué mucho que no anden cerca la razón que los malquista ni él porque los diferencia ya hablando con la aparte Por pan que lo parlo Cintia, como una Siringa. y aun por eso tan brana como cantan en la aldea, Cintia, hermosa no creí, qué pesadumbre te diera mi proposición; mas viendo que ofendida la desprecias, con tal ardor que parece que el misterio de tu estrella se manifiesta en rayos se descubre en pavesa, digo que yo no pretendo disgustarte, pues no fueran magisterios del cariño preceptos de la violencia así en buen hora prosigue las peregrinas tareas, cinta. de tu barquilla en las ondas y tus redes en la arena con calidad que a mi amor no siempre pendiente tengas de aquel susto que los mares por su inconstancia se llevan No me admiro de que Cintia, a esta diversión se mueva, Pues ¿cómo segunda Venus Es hija de una tormenta. padre y señor, que este nombre debo darte, pues te cuesta mi vida el mismo cuidado que si realmente lo fueras, larga edad y dichas sumas, te del cielo, pues me dejas libre con mi repugnancia y esclava con mi obediencia vete en paz que ya la hora uelo de ver al príncipe llega y no puedo decir más, sino que temples tu idea, y pienses que Segismundo no es el mismo que tú piensas creo, Aurelio lo que dices mas no será bien que crea que quien sólo así se estima nada conmigo merezca. Adiós, señor el gran Jove, guarde tu vida. Pileta en conmigo El Dios Neptuno nos depare buena pesca, que mas lance, si tú vas con tu cara de lamprea, Garibo una prevención tengo que hacerte cuando entras a ver al príncipe sarlo, Aurelio, que no te acontezca, jamás el nombrar ninguna mujer porque su paciencia aunque de burlas te escuché, ha de indignarse devera si hay algun Dios de memoria o alguna diosa de lengua bien pueden andar conmigo en conten Sigue, y no temas Temo, y sigo, por hacer dos cosas en una mesma Voces. Amaina, amaina, Echad presto el áncora A tierra a tierra es la parte entrara yo, El cuarto de Segismundo que abren la puerta dice el ruido de una llave, ruido de a puerta El cuerpo me tiembla, de temor de no nombrarle nacer a ninguna de las ella abriendo una puerta saldra se imundo Aurelio, Señor, Quién viene porque a tu alteza con su candidez sencilla, este villano entretenga le traigo Yo te lo estimo a besar la mano llega a su Alteza donde hay pies, Yo no quiero besar esas, sino estotros, y con ellos yo me he de bien abierta gran tengo a darte gusto mi buen humor y simpleza mal labrada y bien nacida, te suplico que me tengas en tu gracia la levanta Dios que su gentileza es extremada y su modo, no es como lo considera Oh, quién pudiera hablar mas hay lengua mía cuenta con las voces femeninas. aunque te pases a neutra árbol sino por más señas a quien le dio el verde mayo, su proprio nombre en las sierras En qué te ejercitas, mi ganadito y mis yerbas, y en este cuidado propio consiste toda mi hacienda. Feliz tú, que por ti mismo hacer rica a tu pobreza. Qué bien dice aquel que afirme que por humilde que sea la conversación desnuda de lisonja, aprovecha, Qué abilidad tiene algún tiempo coplas suelta segismo cuando estuve enamorado endemoniado dijera Más bien yo lo eche a perder Si mucho me aprieta, temo que han de entrar aquí los versos de Gila y honor sente yo me enamore, para poder ser poeta, de una sus medio rana, ha por parte de abuela, de un dios que se llama tomo, a quien todo se lo cuenta la en relación y vila, tan linda en una gaceta qué cierto satiro ciego dado de ser venía como muy ingenio puso, con coplas de la legue que me fui, como un perdido buscando de pena en pena a la fuente cabalina, donde dicen que por fuerza asisten las nueve hermanas, que beban o que no beba, y a la verdad que no fue en mí la menor fineza andarme a ojo de fuentes siendo el aora mi culebra, En fin, no pude encontrarla, y viendo mis diligencias burlada, como son todas uar las matas se emplean, de un árbol sin fruto que dicen que tiene injerta a una reina como un tronco, y aun desdén como corteza, hora estos versos, que en Dio cantaron tres garzas nuevas musa siempre grana no vista de Garibo y de él querida o estás en la montaña, en una de sus fuentes convertida torcer mi camino que yo no busco a el dona o alvino, Buen humor gastas, no hay medica en la aldea, con que yo siempre me aplico, lo que ellos nunca recitan. real ¿Qué es lo que manda que los dos os salgáis fuera y me dejéis con mis libros mejor diré con mis penas Pues mi padre me ha avisado que viene, y llevarme intenta a Egnido, ¡ay de mi infeliz que de pesares me esperan Ya, señor te obedecemos en garbo, Venus bella de este corazón de mármol, saca un tributo de cera, Mira me sacó en paz del escollo de las hembras, mas si otra vez me pregunta cuidado con las respuestas soberano estudio mío, con que la vio dos diademas, una de intacta virtudes, y otra de gloriosas ciencia A ti vuelve un peregrino qué pocas horas te deja sin adorar la memoria de tu variedad inmensa umbral saludo rendido vengo a fiar en tus puertas la primera tabla rasa, que así llaman la primera razón del hombre los sabios cuando aun todavía en ella nada dibujo el estudio, el arte ni la prudencia con benignidad recibe mi aplicación y por prenda a un entendimiento amante de finas inteligencias Hoy ha de ser mi ejercicio discurrir en la materia de los elementos que componen con diferencia a todas las entidades sublunares, sin que pueda haber compuesto ninguno que de los cuatro no tenga la calidad que le toca consistiendo en su perpetua, lucha y fuerte oposición del compuesto la existencia de suerte que cuando falta aquesta precisa guerra o porque algún elemento cedió a los demás sus fuerzas, porque hicieron los cuatro paces con su resistencia es en el compuesto ruina lo que en ellos falsa tregua. y siendo en los animados la respiración abierta el comercio de la vida y recíproca asistencia de los alivios de adentro, y beneficios de afuera trataré primeramente del aire; pero qué seña, dando al viento lo que es suyo, me hurta la quietud atenta? otra parte instrumentos, y canta Maria la camina voz, donde no llegan amar los suspiros de amor pluma ni flechas. que dulce raso del viento mis atenciones penetra, y en breves cláusulas pone tanta cifra de ternezas. se engañan mis oídos en ellos el aire engendra un nuevo elemento de condiciones tan opuestas Que aquí lo que hiere inflama, y allí lo que alivia quema diciendo en la confusión de mi propria indiferencia le allá camina voz Tú que impeles tú que obligas, Tú ¿qué mandas tú que fuerza con el generoso ruido con la racional cadencia al valor que perfecciona, y al espíritu que elevas Quién eres? Pero parece clarin que las armas me aconsejan, que a tu estrépito pregunte todo lo que cabe en ella Ya te sigo, espera, aguarda. Va a entrarse con la voz de Marfisa, y los instrumentos se detiene Allá caminas voz, donde no llegan los suspiros de amor, puma ni flechas tu calidad contraria hija de una causa mesma pues el aire que te trae es el que de aquí te lleva Quién eres? Pero arrojemos en borrasca, tan deshecha, al viento algunos peligros por salvar los que me esperan Corazón al arma. Al arma Viva mi albedrío. tasca, voy a buscar dos principios que es preciso que me muevan, el uno bélico, claren el otro halagueño, Una furia me arrebata, un halago me despeña, alarma Viva el amor Todas muera. va a entrarse como furioso con la espada desnuda, y le detiene el Rey que sale con el Hijo, cómo de esta suerte me recibes! ¡Qué furor padre y señor cobre mi sosiego al verte; a tus pies mis dichas viven. que violentos embarazos te apartaban de mis brazos cuando en ellos me recibes, y me honra tu majestad con tanto exceso, no son los ecos de mi aprehensión voces de esta realidad Seas, señor, bien venido donde mi rendimiento logre en la ocasión de atento las muestras de agradecido Tu majestad cómo viene Bueno y mejor volveré, si de ti consigo el que hagas lo que más conviene a mi estado, y tu persona No sé si estará en mi mano buscar un riesgo tirano ceso el riesgo y la corona te llama a una obligación de tan estrecha entidad que hacía ella, tu voluntad no nació con elección. por ley de las gentes queda probada y establecida, siendo incapar una vida de agraviarse en lo que hereda, en manos de un soberano poner los dioses la ley mas no podrás como rey negar al cielo tu mano el cetro heredas de Egnido, que yo dejo en ti desde hoy Mira si en lo que te doy con libertad has nacido. Estraña es su obstinación y creo que habrán de ser la violencia y el poder mi última resolución. Yo dispuse el que Marfisa, en los jardines entrase y que con otras cantase, mientras del clarín le avisa el eco por otra parte y ha visto que su furor confunde el blando rumor, con el estruendo de Marte. qué respondes seis mundo? Señor, que si sólo hubiera en el mundo la primera parte que escuche del mundo Esto es aquel instrumento que antes sonaba en mi oído mas ya vuelve repetido, saliera alegre y contento a emprender sobre la tierra mi generosas hazañas, pero cuando en sus campañas Digo otra voz. Arma, guerra Allá caminas voz, donde no llegan los suspiras de amor, llama fecho luego sutil estruendo me regala, y me recrea, y aunque penetrar desea el alma lo que no entiendo con mi ignorancia profunda, y quedarme quisiera con mi espada a la primera y sin alma a la segunda qué resuelve obediente tus órdenes cumpliré, Pero te suplico, que en la confusión presente me permitas retirarme, y que me des pensar en el último pesar a que he de sacrificarme, Señor, yo de mi sentir Por ahora le dejara hasta que se serenara de lo que ha llegado a oír, su consejo es muy prudente pues si mi instancia le irrita, el callarla, no me quita que después más bien la intente hijo, bien donde yo vea, estudios, liberales, las artes principales en que tu ingenio se emplea, Venus ablanda este pecho a Cintia el amor también que es archivo del desdén contrariedades hecho Segismo Ya te obedezco, Señor, voz, nuevo elemento, sino cabe en el viento dónde irás con mi temor el templo saludemos de la deidad hermosa que es madre de las llamas y es hija de las ondas. Clorinda, componed, himnos a Venus porque su piedad nos diga a otra Cintia, echad al mar el barquillo en que mis iras se engolfa, Aguarda prodigio bello, en Federico Espera veloz lisonja del martirio que me deja y del alma que me robas, de atiende siguiendo la Federico No me siga, repara tu acción y cobra con una atención debida una enemistad forzosa Dioses, si éste es seis mundo mas hay que la duda sobra para que el odio castigue contingencia de su sombra perfectísima zagala, la primera vez que logra ver tu esplendor quien lo admira, y tu cielo quien lo adora Qué más claro ha de decirlo. Este es el príncipe tus iras no es bien que es tienes de una vez, porque si a costa a del de tantas armas me rindes Quién dirá que fue victoria? Amor, ¿qué hermosura es ésta que aun la admiración ignora si lo más de un imposible lo menos que la adorna? la novedad con que mira haberle visto hasta ahora y mi rabia sobre todo que es Segismundo me informa huyó el horror de su encuentro, tras ella Federico Válgame el mar. y prema en Federico exalación de jazmín, fugitivo albor de rosa, Yo me puerto en mi barquilla, Doblad los remos. si doblas. en Federico dos soles sobre la espuma No hay mares que los recojan, salir Federico, por la parte contrario burlado en tierra y en agua, me dejas beldad gloriosa, con el fuego y con el viento en que mi pasión zozobra. caprichos de mi fortuna son estos que apenas toma tierra, dejando el bajel que arrimado a la persona del rey mi me trajo con Clorinda a aquesta costas, cuando la mayor tormenta de un desdén quiere que corra, a tiempo que con las damas viene al templo de la diosa, Clorinda, y acordemente repiten, cuando la imploran Marfisa, y las damas con cañas, tillos de rosas, y Marfisa con dos palomas, y por otra parte ante la gal y garbo da el templo saludamos, de la deidad hermosa que es madre de las llamas e hija de las ondas Simbolo que me cuentas me da gran gusto y se ahora entre aquestas hermosuras, viese yo a Cintia, Es otros diligencia el que la busques, en tierra firme Venís, si vuelvo la vista al mar dónde está el Aurora purpúrea rosas fragrantes, Candidisimas palomas, hechizo vivo de plumas arrullo travieso de hojas aves de apacible vuelo flores de unión amorosa que el tura os riza a suspiros y en perlas el alba os borda, blantes correspondencia fragrancia madrugadora. Primer asunto de Venus Maria de Adonis postrer memoria. Clavela Servid de sacreficio a la deidad hermosa que es madre de la llamas es hija de las ondas Maria esa fábrica hermosa recitado alcázar sumo de la cierra diosa, cuyo dórico estilo émula el Tíber, y celebra el Nilo, ese templo supremo donde pendiente remo, de las tormentas roto a la hija de la espuma cumple el voto. que el mísero, afligido ansioso pecho en lágrimas deshecho ofreció a la deidad cuando sulcaba la amargura del golfo en que se hallaba, es el centro felice que buscamos, y de rosas y plumas coronamos, para que el voto admita Venus bella mejorando el aspecto de una estrella que en Segimundo influye la aversión enemiga con que huye del Oriente ejemplar de la hermosura retirado a la obscura, infausta idea de su pensamien rompa mi voz el viento termino ponga al mar freno alos y de tantos desvíos le saque esta fieras diciendo nuestras ansias fervorosas. Nunca el templo alos de la deidad hermosa que es madre de las llamas y es hija de las ondas. ante toda ¡Ay, Cintia, que no te veo, Pero si tengo tu copia en una tabla pequeña, sea el retrato mi gloria y esperanza perdida que al mar de mi amor me arrojas ¡Ay, que ya Aurelio me espera la por mi solloza, a imagen Federico desdén pagada de Fragua es de amor con su sombra. Premio esquivo es de mis ansias Es prensa de mi memoria. entra en el templo dicen los tres las que sus víctimas postran; Servid de sacrificio a la deidad hermosa que es madre del incendio es hija de las ondas se cada uno por diferente pare

JORNADA SEGUNDA

sombra lusión o fantasma, que de mi quietud has hecho la fábrica de mi asombro y la máquina del riesgo Ya te dios, espera aguarda ya tu ligereza advierto tu velocidad, tu amado tu ejecución Quiere entrarse, y le detiene en adonde la Señor, quien así, arrebata la grandeza de tu pecho si acaso escucho a Marfisa, sus dulcísimos acentos, que con industria del rey que lo estaba disponiendo en los jardines quedaba, oculta estamos, Aurelio nadie nos escucha. Pues si un rato Y atiendo cansado de mi estudios, que son cuchillo severo que agudamente sutiles, yeren al entendimiento dividiendo en precisiones el alma de los conceptos, y quebrantado de tantas instancias que como ruegos vienen de mi padre y son de la Majestad preceptos, me entregué un rato al descanso, para buscar en el sueño el olvido de una idea, que después que hoy los ecos de aquella blanda armonía y aquel incentivo estruendo no puedo apartar de mí apenas con el sosiego restauraban mis sentidos las acciones que perdieron cuando haciendo la memoria cuenta del erario inmenso donde guarda los tesoros, de los tributos del tiempo fingidos en especie, en sustancia verdaderos, Soñé que veya, ¡ay de mí! o quién supiera discreto dibujarte, Aurelio ablando lo que mudo estuve, viendo Pero sin embargo escucha una pintura, que creo que ninguno la habrá oído pues ninguno hasta hoy se ha puesto la pintarlo imaginado no llegando a comprenderlo. vi, pues la forma sensible, de un soberano sujeto que ignorado de mis ojos y de mi aprensión ajeno haciéndose más benigno me dejaba más atento. Mi propia espere tema, si en mi juicio no yerro pues me hablaban sus razones con mis propios sentimientos y la reflexión del alma nos miraba en un espejo pero elevado a más alta calidad, a más perfecto modo gozaba en sí mismo tan heroicos privilegios que su dignidad me dijo que con absoluto imperio la ponía muy distante de mi condición su sexo, Este, pues se componía de los mismos elementos de que yo empre a tratar mas dejaban su compuesto tan asistido de gracia y de perfecciones lleno como dirá su pintura, si es que a referirlo acierto. a soplos de oro redujo, el aire entre sus cabellos la siempre pródiga, y vaga, codicia de ir los moviendo tirar pretendía el poblado vulgo inquieto, que en la infinidad armado dobló triunfos de soberbio frente por frente el cristal espacioso campo terso, le dio ael agua que ambiciosa de tan peregrino centro hizo puente de jazmines hasta la nariz corriendo por golfos de nieve y flores lo que hay de la tierra al cielo la luz consiguió en sus ojos evidencias para serlo, y el sol no tuvo más día, que el que se abrasaba en ellos No estaban sus explendores a la operación sujetos pues sin fatigas de rayos eran descanso de incendios. un seis bien repartido sobre aquestos dos luceros venían a ser las cejas, que con iguales extremos si los descubrían vivos, los recataban modestos. siendo la vida una llama que se cuenta por alientos y queda en el desengaño cuanto a punto en el deseo era muestra de clavel su boca, que a los pequeños Cándidos dientes tocaba, como números del centro con que movidos sus labios del espíritu del pecho eran salta del alma con sutil punta de fuego. dos suspiros del aurora en sus mejillas se vieron tan vivamente inflamado del martirio del silencio que no pudiendo esconder su hermoso merecimiento i el ser suspiros callaron, el ser rosas me dieron un nevado sacrificio de los candores del pecho hacía el ídolo del rostro se articulaba en su cuello, Víctimas de nieve pura ofrecían a este intento sus manos, ¿quién habrá visto un sacrificio tan nuevo de de en dos azucenas, zolocaustos de hielo toda la delicadeza, que cabe en el aire al tiempo que en la cuna de esmeralda mece al jazmín, y al Gilguero de uno las hojas levando, de otro las plumas puliendo cena su talle, en fe de ser tan sutil misterio, que la realidad se andaba sin la distinción del cuerpo. esto vi, y no fue lo más ver mis ojos todo esto sino el oír sus palabras cuya voz, dulce veneno bebido sin albedrío me halló sin merecimiento con que les quitó a mis ansias la vida de estarla viendo y no sólo de sus voces se labró mi cautiverio más noble cadena puso a mi razón atendiendo a sus altas discreciones que eslabonando trofeo me repreendian con luces lo que yo dudaba en yerros. hablóme, en fin, más hablóme de suerte que no me atrevo separar el hechizo, de la integridad del ceño como dijo aquí del labio he la voz indiscreto Segismundo, no articula la lengua lo que pretendo juzga mis respiraciones retroceden hacía dentro manchar la acción me ha faltado, el puro explendor, mi aliento cuanto le oprimió dormido vuelve a padecer de pierto. como presames manchar dijo otra vez el más bello origen, que califica, los timbres del universo? como incurre tu altivez en el error de los necios que crían con su ignorancia la culpa de los discretos es falta en las perfecciones no estar en conocimiento de todo es crimen suyo, la impresión de los soberbios Qué virtud, dime ha tenido tan monstruosa dicha y premio que notoria no sea envicha o ignorada sea desprecio. en medio de estos errores te sucede a ti lo mesmo que aquel que nació sin vista y en el día más sereno del abrasador esto anda por el sol expuesto a sus rayos injuriando con indignos vituperio, a la mayor hermosura que aman los que más la vieron de suerte que su ignorancia no sabe vir los incendios, y la perfección del sol pasa a ser odio en el ciego Esto dijo con airado semblante, y cuando más lejos estaban mis turbaciones de encontrar con los aciertos que se reponderla y quie ¡Ay, Aurelio, a tan mal tiempo que huyó con el imposible para dejarme el deseo. desapareció el prodigio y yo desperte, siguiendo por las huellas de mi asombro la imagen de aquel objeto, de quien no sabré decirte mas de que me tiene preso su imaginación hermosa que aún dura en mi pensamiento su nombre ignoro, su origen, tampoco ¡ay de mí penetro, la admiración no sabe componerse con el miedo Si te digo que adorando estoy lo que vi recelo añadir a sus reboces la ocasión de merecerlos. si es que deidad la imagino airada la considero, Si voy a buscar sus aras no sé dónde tiene el templo si inventó algún sacrificio que sé yo si es sacrilegio, donde a su oráculo busco, a mi confusión encuentro; mis esperanzas destruyo, en donde su altar asiento si es que vuelvo a retirarme juzgo que a ofenderla vuelvo. si salgo al mundo, salgo al abismo de los riesgos, Este es el dolor el ansia la novedad el tormento el susto, pena y cuidado que inquietamente padezco esta causa me arrebata, Este es el ardor violento que me abrasa y precipita, con tan contrarios efectos que de su violencia vivo, y de su memoria muero. tan admirado me deja se desmando este suceso como a ti el bello milagro representado en el sueño. si por ventura sería la que vio la airada ven, que ofendida en la hermosura vino a castigar desprecio de este joven obstinado? Dime ¿qué discurres de esto? No alcanzo más que el peligro grande en que te considero si a los dioses no obedeces. y cómo ha de ser saliendo a ver el mundo. sen el tiene mi aborrecimiento a las principales causas que me amenazan, qué puedo honrar al valor postrando aquesos recelos el odio en mí es influencia de las estrellas es dueño con su discreción, el sabio Quién eligió en lo más bueno de una prudente quietud monstruosos desasosiegos? Quién quiere gloria, y la fama anda del temor muy lejos conmigo nació el valor sepultarlo es no ejercerlo. Yo no me niego a la arma. sólo a las mujeres temo, y bien sé que es gloria mía el susto que la confieso Tan cortesana, es tu ciencia como engañoso tu miedo. con él estoy batallando y entre el furor y el respeto la osadía, y el temor la duda y el sufrimiento en busca de aquella sombra iré a mi pesar, diciendo por la que va a entrar de la voz de Maria, se suspende, con para Cantad pagarillas, Música Cantad, pajarillo Corred arroyuelos, Corred arroyuelos, respiran claveles, respirad, claveles, Marfisa, inflama, luceros, inflamad luceros, segunda vez el encanta, mis sentidos ya atrayendo siendo lado Pajarillo se siendo el cristal Abuelos sobre los campos claveles sobre la esfera Luceros Y todo junto si a escucharlo, vuelve, voz cristal luz, y color Voz cristal, luz y color primeros elementos Son del amor primeros elementos. Ya te sigo, blando e hizo Ya me sacas de mi centro, hacía los jardines y a buscarte, en Aurelio con propia obediencia y gusto tu resolución apadebo la voz de Marfisa, ha dado principio al triunfo y espero que Cintia con su hermosura coronaré el vencimiento Dígate yo voz suave, repitiendo los últimos acentos que decían con alma superior. voz cresta, luz y color Voz cristal, luz y color son del dolor primeros elementos. son del amor primeros elementos salga Gila, hacia a Baco, que un día Cintia y Gila, os encontré fuera de redes y de el mal de la europea, que es el agua, a quien yo temo gracias a mi fortuna que pongo el pie, donde es una la firmeza sin el remo, el ejercicio del mar y por Aurelio he dejado y el cariño y el cuidado de ver si le puedo hablar a este sitio me han traído con harto susto, ¡ay de mí! acordándome, que aquí via aquel hombre aborrecido de mi pensamiento. ¡Ah, cielos Quién duda que es Segismundo si sobre mis iras fundo la verdad de mis recelos Yo creo que no será Cintia, el que piensa lo sé si lo acertaré, más garbo lo dirá que me ha dicho en conclusión que vio al príncipe y le modo es su pintura, que en todo No es más que una perfección. Él es galán yo bueno es eso, A fe mía que lo es tanto que el alba entre risa, y llanto por mirarle pierde el sejo, y los pájaros su canto Viste, bien, según me has dicho. tanto en esto se señala, que ningún lindo le iguala. su vestido es de capricho al uso del sol su gala, Pues su talle hablar del talle. es decirme que la calle porque es un rayo, gentil para abrasarse el abril y echarse el mayo en la calle. lo dices también marido que entiende mucho en efecto? en materia de entendido si es lo que suena al oído no puede ser más discreto, su brío del proprio Marte ha heredado, sólo confiesa un temor que por no ser el menor viene a ser él más honrado Di qué teme No he de oíros. del príncipe me habláis, más, pues así me acordáis odio, rencor y suspiros que la memoria me cuesta de haberle encontrado hablemos para los dos lo que a la pintura reta, porque a mi corosidad nada le suena mejor ser un marido hablador, Gila, acaso es novedad? mujer ¿qué quieres de mí que me cuentes lo demás, que viste Eso lo sabrá. cuando vaya, donde fui ya por saberlo me muero vi un gigante no pastiga un tigre Nada me diga Ya más no quiero encontré también sobre una puerta un platón, puesto en imaginación de la idea de un desdén. ese plato imaginado, mi gloria movió, pues de sus ideas, yo no prove, ni aun bocado. Mucho tarda Aurelio y tento el rato que me destierra María en agua y en tierra en fuego y en viento es el amor superior elemento, En agua y en tierra en fuego y en viento es el amor superior elemento? quien canta de amor las glorias salvo es Marfisa acompañada, de su voz y de su gusto con que sola se regala, saliendo de los jardines de palacio hasta aquí pasa, diciendo a la soledad que sus afectos arrastra En fuego y en viento en tierra y en agua es el amor elemento del alma ardor estuvo con la razón que abrasas haciéndose el discurso materia de tus llamas sosiega descansa. pues faltarán las vidas si tú les faltas. respiración unida, al corazón que inflamas y de alientos que oprime tus duraciones sacas, sosiega descansa porque nadie respira, si tú desmaya. firmeza en que se funda la obligación sagrada de admitir atenciones del que noble las paga, Estrecha, y enlaza recíprocos laureles de la constancia fineza en los cristales de la verdad, mirada, que con la nieve del miedo osadías pagas. dibuja retrata, con tu pureza al cielo de la esperanza. o fuego y en viento en tierra y enagua es el amor elemento del alma Vuelve a entre a reparar en ellos Qué dictamente lo dice? cinta. No esto error lo que canta amor, que elemento puede tener dominio en las almas miente la voz miente el labio y si acaso temeraria mi duda al eco creyese, miente también mi ignorancia. bien, y esa mentira probaré con linda gracia yo, que también se cantar con mis redes y mi barca. cúya es la letra la compuso en su cabaña. será extremada. es preciosa ella lo ha de de Mientes amor que no eres ardor ni viento, ni tierra ni agua Pues ¿qué serás una fragua del engaño y del error Si quiere decir cupido que es más que fuego tu acción porque un pastor tuvo luna y cierta ninfa mal sol mientes mientes amor, Pues yo he visto mil noche obscura, bien hermosura sin tanto rigor. si de ser viento te precias por la osada veloz que algunos dicen que es pluma y otras dicen que es arpón, mientes mientes amor, pues el necio que está enamorado aun es más pesado que no su dolor si en las rocas de los montes haces tu comparación porque nunca se apartaron del lugar que tienen hoy mientes mientes amor, pues bien sé que ningún miserable ha sido mudable y es risco por si al agua quiere hurtarle su pureza y su candor, por andar con la corriente del riesgo tu adulación miente, mientes amor, que yo he visto mudar los cristales las mismas señales en otro color mientes mientes amor, que no eres ardor ni viento, ni tierra ni agua pues que serás una fragua del engaño y del error mil sales tiene la letra, del mar sale, y al mar nace pues con la merced de Cintia, cualquier golfo será gracia de Clorinda y Federico Venus admita en sus aras votos que puso Chipre en manos de su monarca. del templo salen las voces y según veo, ya acaban la solemnidad, pues todos sale el templo su planta hacia esta parte encaminan. uiendo No me detengáis que ocultos entre esas ramas sin la podremos verlos sin vernos, Bien dices, pues la distancia en que tan cerca los miro no me permite que salga de aquí, donde escucharemos si repiten, cuando pasan con la música, el rey Federico soldado Clorinda, Astrea y Clavela, de Clorinda y Federico Venus admita en sus aras los votos que puso chipre en manos de su monarca. Ya de su deidad se ha visto un prodigio, pues la estraña y orrorosa obstinación que segundo mostraba, en salir de su retiro se va haciendo menos ardua Bajando hasta los jardines donde suspenso quedaba, la variedad contemplando de flores que en ellos halla quiera amor de mentir su fiereza imaginada, y adornar del mayor triunfo a la pompa de su aljaba, quiera Venus que encuentre a aquella hermosa zagala, que tiene en mi pensamiento el archivo de mis ansias. Este es vivo el que digo y el que aborrece con tantas Pues mira como estuviste engañada que el príncipe de Silesia Federico se llama. No sé en esto que decirte. Mores no hablar palabra y confesar que creíste, lo peor. la atiende y calla. Mientras estuvo Cupido, de su ceguedad vencido y en sí mismo retirado por vivir sin cuidado no era entendido Clavela cantaste ay, qué gracia que hechizo, querer poner sus glorias en un abismo Mientras Venus le escondía, a la claridad del día y del sol alos favores mal logró sus primores, y no crecía ay, qué gracia tan linda, malquistar perfecciones de amor nacidas, ocultar la inteligencia sobre la misma evidencia de una aprehensión conocida es error de la vida contra la ciencia ay, que engaña que tema proceder de las luces a las tinieblas. que la razón se resista al examen de la vista haciendo al discurso ciego aguando aquel fuego que le conquista ay, qué gracia tan linda, ser discreto el dichoso que se retira A las voces de Marfisa, y de las que le acompañan en el canto, mucha parte se debe de esta mudanza, A todo, señor, nos honras, seguid todos mis pisadas, y entre el verde laberinto de hiedras murtas y parras, repetid, acordemente esa dulce consonancia de Clorinda y Federico Venus admita en sus aras los votos que puso Chipre en manos de su monarca. con que ya el príncipe dicen cencia que a ver los jardines baja Y qué tenemos con eso? Mucho pues si antes se estaba con su estudio y con sus libros dejando la oja doblada, a la injuria que nos hizo inventando nuestras faltas, puede ser que alguna vez cuando se halle más humana su condición me halle a mí saliendo a ver la campaña y vea que mi esquivez, es más que bastante causa a producir la fiereza, que en todas imaginabas lo que me holgará de verle. lo que de eso me pesara, sentia ¡Ay qué dicen que es perfeto, será lisonja ordinaria Dilo tú, hubo, y vuelve a lo que antes me contaba, prosiga Por vida tuya ten más vi una fantasma, con dos clavos por palillos, y dos hercules por mazas, un sastre con obrantes limpios dos dotores con espadas matándose por saber el que más cura o más mata, vi una sierpe con patines. corriendo sobre la tabla de los celos que por sumo, dio el bozo de una garraja, un razón con sus antojos y sobre todo una araña, vacion con tontillo. No prosiga que el temor conmigo acaba, alli. Cintia querida porque de mi amor te apartas, Gila la nuevo sólo, señor la esperanza de verte aquí me detiene, y como tanto tardabas no creyendo conseguirlo, afligida y airada me iba al Mar, a dar mi llanto mas amargura a sus aguas en ellos todas mis penas se ataban, y quieran también los dioses que algún día tus desgracias se acaben, si como pienso el retrato y la medalla, con que saliste del mar da luz a tus altas causas sabes cómo se imundo con la música se hablanda después que en un sueño hasta la imagen representada de una mujer Ay, Aurelio Ya sabes las circunstancias con que siempre aborrecí, Segismundo? Te engañas que aunque sientes mal del nombre vacion van sus prendas apartada de ese rencor solo se que hasta su nombre me cansa. sólo sé que sin embargo de tan mortal repugnancia, suelen hacer las estrellas uno de equivocada, y que está tal vez la dicha en manos de quien la aparta, La única en mí es la deberte, igual fortuna me pagas, uelo con tus ojos a Dios, Cintia, que Segismundo me aguarda en los jardines a mí mi afición sobre las aguas Vengativo la ven. a obedezco. la que manda pileta hago yo, acabose el cuento ten más esta palabra Vime sin mujer y entonces no pude ver cosa mala, en conjunta persona y mi marido en substancia enemigo a todas horas el mar es puente de plata. uo por una parte y por otra Cintia, y Gileta, y sale Danteo, con el retrato de Cintia en la mano Adónde Cintia bella te ocultas de un zagal, que por su porella, tan callado te adora que aun la esperanza su pasión ignora? Mis ojos mudamente te dijeron, cuando en los montes tu hermosura vieron que de tus soles abrasados mueren, y viven por morir de lo que quieren. donde otra vez digo, tu desdén enemigo en alas te ha llevado de tu contradición y mi cuidado? al margen de este arroyo cristalino, que atraviesa con paso peregrino por los jardines de palacio con la memoria crecen mis desvelos, dan a un pintor que entonces asistía, en palacio, y en fe de que perdía, Mucho si segismundo le encontraba, retrato de mujer y le miraba, me dio esta tabla, que en lugar pequeño la Majestad incluye de mi dueño. copia es de Cintia, y lo están verdadera, como fino mi amor, mientras espera mi cuidado a ayuso por saber si vio a Cintia y de ella tuvo noticias que por la las consigue, temple el descanso el mal que me persigue, y al margen del arroyo hallé mi sueño su florido apoco. a los pensiles de Chipre, va el retirado de como suspenden las rosas al que es alma de las flores Segismundo sonoro encanto mío, que hiriéndome la ley del albedrío con fuerza apetecida, compones mi remedio de mi herida, impaciente te busca mi sentido robado y ha traído de aquesas suspensiones que dicen a mis vagas propensiones. a los pensiles de Chipre, el una baja el retirado Adam, por llegó a gozar esta hermosura la más fragrante y pura, sitio delicioso voz del descanso, lengua del reposo, ya mis ojos reparan, que la fuentes disparan salva de Abril con munición de nieve, sediento el jazmín bebe, vivas dulzura, cándidos desmayos, no hay flor, que a los ensayos del color no se apagué o no se cobre; el capillo más pobre mercedes preciosísimas recibe sobre limpio cristal el sol escribe sus decretos flamantes, los pájaros amantes desde el olmo y laurel se arrullan vellos, puliendo picos que rozando cuellos hechizo, suave, está mi dicha por tu causa sabe, pues anima y alientas mis temores repitiendo apacibles tus favores como suspenden las rosas al que es alma de la flores imundo para que de mi estudio, los principios no malogre, volveré a los elemento, y en este arroyo que corre por los jardines el agua me dará puras liciones Dime, cristal, quien te guía, a los mares, desde dónde por sendas ocultas vuelves, a nacer fuente en el monte Quien tu propriedad, mas cielos No sé qué imagen propone a mis ojos la corriente sobre una tabla a temores Hace que se inclina a tomar trato en que aguardo que no la sacó, del agua yo quede inmóvil, Quién vio tan raro prodigio esta imagen corresponde a la que me habló en el sueño. si estoy dormido o no lo que despertar en tanta dicha quien duerme, y la reconoce con la diferencia que está deidad la nombre cuidado universal del estudio de los dioses sin el ceño de sus iras a mi confusión responde que en cuna de cristales y nunca meriendo tu arreboles, el mejor día de un siglo a estos jardines propones, Más bien por ti repitieran aquellas primeras voces los gentiles de Chipre baja el retirado Adonis, Bella Aurora, que me sacas, de las sombras de la noche desatando muchos sustos, con un clavel que recoges, a tu albor dirá el acento con ventaja superiores, como a las rosas abrasa que es alma de la flores ante se pueda apaño Siguiendo, ¡ay de mí infeliz este arroyo, llegue a dónde vea si puedo encontrar lo que en un sueño perdone he perdido hay retrato dónde están tus perfecciones mas aquí esta Segismundo y es imposible que cobre mi prenda amada hasta tanto que mi suerte se mejore, y con aqueste cuidado Voy por donde el agua corre había el mar en cuyas ondas sepulcro mi vida escoge de encanto dolor la voz al cristal socorre, mi admiración al hizo, y la luz a sus colores con que de cuatro elemento fundamente conforme voz cristal, luz y color mi nuevo amor se compone lince, seré de las aguas viere con tus ardores, Diciendo con mis pesares diciendo con mis pasiones dónde te oculta sol, donde te ocultas, Dónde naces luz, donde te pones sin de la jornada

JORNADA TERCERA

sobre un altar de rosa, coloca se imunda, el ídolo primero de su mejor estudio, la cantando Mi barquilla se queda en la arena, y ay, ay de mi pena Yo vengo volando diciendo y cantando alacena que el ídolo primero del príncipe severo En hora buena tenga el celebre altar que a su culto convenga, de rosas y flores a cuyos primores, ofrezca el vergel el sabio pincel de la primavera si dicen que es sabio porque no venera a las que están en la especie de rosas y tienen de hermosas la gloria mayor. sus conde su amor vive sin él, su pecho cruel ella nunca espere de Venus el alto castigo, pero qué qué digo? que según me ha pintado jaba, el príncipe estuvo bien hallado con sus perfecciones en las atenciones del docto saber ni nos quiere oír. nos quiere ver. Mas, pues Cintia me espera del mar en la ribera imitaré veloz a este arroyuelo, mientras dice el fervor contra su hielo. sobre un altar de rosas coloca segismundo el ídolo primero de su mejor estudio, Segismundo con el retrato de Cintia. deidad cuyo nombre ignoro, aunque según lo discurro, con que te llama deidad el más propio te atribuyo, hasta cuando tu silencio ha de alimentar mi susto, temiendo que el labio rompas contra errores, qué pronuncio? Decirte que entre las flores eres el astro más puro, y que la vida de todas depende de las influjos, que presidiendo a los astros eres flor de tan buen gusto que a la auroradas candores y al sol estímulos rubios, que azucena resplandeces, y que florece carbunco, substituyendo ejercicios de luz, y olor, piedra y uno. y en fin de que eres centro de la perfección del mundo y que todo lo admirable es linca de aquese punto es corta frase, es vulgar elocuencia, es un confuso hablar en que va el respecto arriesgado a ser insulto. y finalmente es error en que tropezaron muchos queriendo que su capricho de todo el valor al culto Hasta cuando ha decir vuelvo sagrado prodigio sumo, en ti has de observar hermoso lo que en mi conquistas mudo, de ti he preguntado a Aurelio, para poder más seguro venir en inteligencia del modo de hacerme tuyo. mas él con tanto misterio responde cauto y astuto, que solo de su respuesta por indicios conjeturo, que eres deidad de los mares, y que en sus ondas recurso, halla tu desdén, viendo de los hombres y del mundo. Si serás aquel Cupido que en aquestos mares tuvo su origen según refieren? Si serás más absoluto que el mismo amor, si serás alguna limpia pregunto serás mujer! Mas ¿cómo agravio tus atributos, mujer dije, pero bien grande crimen injusto! Cómo cabe que ser puedas aquello en que yo te imperio mas hay que por otra parte hago no sé qué discursos que aborrecen lo que ignoro y adoran lo que descubro. tu templo en estos pensiles, de muchas vida construyo, al compás de aquellas voces que a mi oído el aire trujo? sobre un altar de rosas Coloca se imundo el ídolo primero de su mejor estudio, más por entre aquellos mertos he descubierto a garbo, y me dirá cuanto sepa Dame grande Segismundo tu pre para que le bese, quien de puro alegre, y puro, contenta está en una gloria viéndote fuera del uso, de estarte siempre enterrado en un gabinete obscuro. Ya echaba menos tu genio, que es sazonado y agudo no es envidioso en los pocas ni malignante en los muchos que ya es una parte buena con que las malas disculpo. una pregunta que hacerte por Baco, que juz que va a pedirme otras coplas, y mi ingenio Casquirido, no siempre ha de hallar las muías, declinables por su gusto. sáqueme han de este aprieto, con algún fauno nocturno. Mira que has de hablar verdad en lo que yo te pregunto, Esto es hecho. ¡Ay, Gila mía el matrimonio renuncio; Mas qué me manda empalar si el que su marido supo Señor, sí, cuando en efecto la musa vana el enturbio, de la fuente de que dime te turbaste, es que soy rudo y en hablando de las fuentes como un bendita me turbo. pileta, la dicho dicho hacerme ermitaño juro, Nada temas, y responde Si conoces este asunto del sutil pincel, y aquese retrato enseñale el retrato Dioses quién pudo darle de Cintia el retrato? Perdido estoy de confuso, No me niegues la verdad. con la misma te aseguro que es de Cintia. de Diana ego No digas más, pues arguyo de tu verdad la de Aurelio, cuando a la luna no dudo que Diana muchos la llaman y otros Cintia y que su influjo domina sobre los mares; sacra deidad, ya acudo, con la adoración y el voto a tu imagen, que dispuso ser la primera entre tantas tutela mía Quién vio tan raro capricho? Señor, pues a mí me cupo la ocasión de hablar de veras como muy hombre y maduro, debo decirte, que aquesta Cintia, no es de pleilunio de traílla ni lebreles, es una zagala a su mura, criada en aquestos montes y hija de Aurelio, que el curso de tus palabras suspende, cierra tus labios impuros villano insolente, como profanar intentas uno, de los ídolos mayores que el cielo en mi mano puso y garbo, por tu vida no daré dos almendrucos, Señor, yo, Cintia, pileta, Dios ya me veo incurso, en el matrimonio Vete de aquí Ya me escurro con tanto miedo que pasa más allá de lo que pudo Vete presto; mas espera Ay de mí! ¿Qué miro funtos, dos opuestos. En un potro me manda poner pregunto esa Cintia es tan perfecta como este retrato suyo? Pese a caso tanto hasta su beldad de se dibujo, cuánto va de mí a tu alteza nada la adulo, no hay rosa en estos jardines que la imite en lo purpúreo azucena que su nieve no la rinda por tributo no hay jazmín tan apacible, ni clavel tan rubicundo toda es un dice de flores del alba un melindre puro, escollo de la esperanza y del deseo sepulcro Celestial en dónde paran sus imposibles futuros, los pasados y presentes en suceso y en anuncio,