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Texto digital de El ejemplo de casadas y prueba de la paciencia

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Atribución tradicional
Lope de Vega Carpio
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Lope de Vega Carpio Segura
Género
Comedia
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Cita sugerida

Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de El ejemplo de casadas y prueba de la paciencia. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/ejemplo-de-casadas-y-prueba-de-la-paciencia-el.

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EL EJEMPLO DE CASADAS Y PRUEBA DE LA PACIENCIA

JORNADA PRIMERA

MERO DEL ERE plo de casadas. D Vasallos yo os agradezco vuestra justa pretensión, deseo la succesión el casamiento aborrezco. Fuy de mi padre advertido. cuando comenzaba a ser, que no escogiese mujer la vista si no el oído. Y decía muchas veces que del pleito de casar eran de todo el lugar ojos y lenguas jueces. Quien con justa elección buena mujer escogia, hallaba un sol que ceñía de luz su buena opinión, Y que no siendo escogida tal, llevaba en su rigor una noche de su honor y una infamia de su vida. Estas y otras muchas cosas me hicieron considerar que quiere espacio el tratar materias tan peligrosas. Yo lo veré, yo daré que ese gusto lo más presto que pueda, que estoy dispuesto a estimar su celo y fe. Noble Énrico de Moncada, señor nuestro y del Condado de Ruisellón estimado por tu ingenio y por tu espada. Mucho a tus vasallos pesa que de casarte rehuyas y que de esa suerte arguyas el fin de esta justa empresa. Todas las cosas se adquieren con ciencia y valor romano todas al ingenio humano de los hombres se prefieren, Bien puedes tu conquistar a Francia y a Ingalaterra, ser Alejandro en la tierra, y ser Jasón en el mar. Verde el sol resplandeciente la misma cuna en que nace, y el túmulo donde yace por el opuesto Ocidente. Medir con pasos iguales más tierra por todo el suelo, que en las esferas del cielo La ciencia y compás de Tales. Mas no por la tuya hallar ni con paces, ni con guerras tal mujer aunque no yerras en procurar acertar. El conformaros los dos del mismo cielo ha de ser porque la buena mujer viene de mano de Dios. Da este gusto a tus vasallos noble Enrico ansi te veas con el laurel que deseas, y ansi tus fuertes caballos. Verán el corriente Cona con mil trofeos y lazos, y cerque Dafne, a dos brazos tu celada y tu corona. Que si no hubieran mirado que no hay cosa que te mueva, o la que algún libre lleva huyendo de ser casado. Lo que es imposible en ti no se dieran priesa ahora paraque le des señora que de trasados de ti. Tú no amas cosa alguna de tu estado que te impide que temor se descomide a tu valor y fortuna. Cómo puede un gran señor errar en su casamiento siendo un claro fundamento del Polo de tu valor. La mujer, que tu consejo elija espejo será que con tu luz servira a tus estados de espejo. Esta hallaran en Castilla, Aragón, o Portugal, Francia, o Saboya tu igual digna de tu cetro y silla. Ea señor da este guito a quien te adora y desea que siempre su dueño sea tu casa y tu nombre Augusto. Digo que lo mirare amigos con más cuidado. Del Romano celebrado empresa famosa fue. El áncora y el Delfín para darnos a entender que espacio y priesa ha de haber date espacio y priesa al fin. Yo os juro determinarme lo más presto que yo pueda que no es poco que os conceda la voluntad de casarme. Que os juro que antes entrara de una tigre en una cueva y con fuerza heroica y nueva de los pechos le quitara. Un hijo, o con un león entrara a hacer desafío con más fortaleza, o brío, que Lisimaco, o Sansón. O me abrázara desnudo con las sierpes de la Oconte, o subiera al hombro el monte quel fuerte Milón no pudo. el Libano de damasco pusera atlántica frente o llevara eternamente de Sisifo el gran peñasco. O la torre de Babel pretendiera edificar, o pretendiera agotar el mar sacando agua de él. Qué casarme ni vivir una hora sola casado, porque un casamiento errado no es tanta penamorir. Mil mujeres virtuosas coronan sus maridos. de gloria. Y mil ofendidos se quejan de muchas cosas. Mas que pretendéis contarme lo que Porciay Artemisa paraque me de más prisa con este ejemplo a casarme. Como si Fabia y Albanía, Rosimunda y otras mil, no acompañaran la vil y deshonesta Agripina. Ahora bien nada me agrada como decirme los dos que de la mano de Dios viene la mujer honrada. Esto espero y eso creo eso le pido y os juro que sola virtud procuro que es el dote que deseo. No hayáis miedo que me lleguen cantidad ni calidad, virtud, fama, honestidad, me den, lo demás me nieguen. Yo escogeré tal mujer y la provaré de modo que la halle buena en todo porque en todo lo ha de ser hoy pienso amigos ques día de ir a la cárcel. Ansí. lo esperan todos de ti que es ley de este estado, Y mía, ques mucha razón. El cielo tu vida aumente. Énrico es hombre prudente. Prudencia es la remisión que teme este hombre. No sé. Porque cela el casar mal. Si un hombre tan principal lo teme el sabe porque. Aunque por Astrología le hubieran adevinado que había de ser mal casado. La opinión del pueblo y mía es que debe de ser casto a más no poder. Si es eso ya temo algún mal suceso. Cualquier temor contrasto con su virtud. viene un Reino a sujeción y a veces dueño a disgusto. Este todo apercibido. 1. Perros y alcones lo están. Traiga Ardenio el gabilan que está herido de la garza aunque pienso que desea matar algún jabalí. No ves lo que pasa aquí en esto su vida emplea. Y a cierta porque la caza dinigna de Príncipes es. Todo cuanto en ella ves es de una guerra la traza hace muy fuertes los hombres, cría gallardos soldados. Haz que tengan ensillados para cuatro gentilhombres Fabio otros tantos caballos. 2. Voy estarán avisados. Va esta tarde su excelencia a caza como otras veces. Justa privanza mereces por tu ingenio y diligencia, a donde va. A Miraflor. Volvera presto. No sé, que como en ocio se ve trátale el campo mejor. Mucho huye de la Corté. Es toda la filosofía. Trata el casarse. Querría mas no hay quien mujer le corte a medida de su idea, que la bien imaginada Lucrecia en el ser honrada en amor Ysicratea, Nicostrata en el saber Judich; en la fortaleza y Edbanes en la firmeza, Y donde aura tal mujer. Muchas hay y muchas tiene, y ha tenido el mundo tales A príncipes sus iguales menos Tebaldo conviene. Tan alta filosofía porque de ese proceder se suele el gran monstruo hacer como el que Tebas tenía. Yo aseguro que no vuelve a la ciudad en un mes. También puede ser que en tres si a no venir se resuelve, donde está ahora En audiencia ques ley que al año asista tres veces. Será su vista de perdón y de clemencia esto voy a prevenir. Dios le de al Conde mujer tan justa que pueda ser que se la pueda vestir. Viendo tantos desengaños que a cierta entender podrías lo que es para muchos años. , que dicen que se ausentó. Llamad alcade a visita si prevenidos están. Ya tu piedad solicita su culpa y saliendo van, tu heroico señor imita la grandeza gloriosa de tus pasados, aquí está una mujer hermosa. Mujer viene. Señor sí. Mujer la primera cosa leed su causa. Está presa Fabia que Fabia se llama por sospecha Un poco cesa que es sospecha. Voz y fama, no hay testigos ni confiesa. De que es la fama. De haber muerto a Eraclió su marido. Bien digo yo que ha de ser muy pesado y muy temido esto de buscar mujer, que es el indicio. Murió con bascas y amanecio casada con un criado suyo Trebacio es llamado, Ya de la fuga el indicio es de las leyes muy fuerte rea de este maleficio, porque le diste la muerte ved que principio de oficio. Señor invidias han sido y celos de otra mujer por mi segundo marido. Quieres tu adulterio ver sino provado entendido. Cómo. Si no le trataras invidia del que murio nunca con él te casaras tan presto, ni aún pienso yo que aún hombre vil te igualaras, Antes porque conocía su virtud quise estimar la mucha que en este via y por más honra no estar sin amparo de hombre un día. En una noche pensaste un casamiento. Pues no. Dormiste. Dormí. Trazaste en el tiempo que quedo la boda que ejecutaste. Sí señor. Debió de ser una hora el tiempo. esa aura sido. ̱. En una hora una mujer decreta y busca marido. Pues que ciencia es menester. Pues como yo no me atrevo y en tantos años no pruebo que tú no puedes errar porque si le has de matar siempre hallaras otro nuevo. Yo matarle. No buscaras tan apriesa otro marido si al pasado no mataras que ya tenías sabido remedio si en este erraras ahora bien este es el día de perdonar lo dudoso, vete libre que a fe mía que te castigue tu esposo mucho más que yo podía. Que viendo tu liviandad o sospechando, o sabiendo, que has muerto con tal crueldad al otro marido haciendo a un siervo infame amistad. Él te pondrá de tal suerte quel te de la muerte allá con que des fin a su suerte, o te traigan presto acá porque le has dado la muertte, Aquí ante ti se presentan este hombre y esta mujer, Qué piden. Piedad intentan. Que han hecho. Aquí puedes ver lo que los testigos cuentan, Flora pide fuerza a Arnesto, con palabras que la dio. Es engaño manifiesto el decir que la forzó si es que la palabra ha puesto, que si palabra la dio no le forzó pues por ella en la fuerza se rindio, que no es forzarla vencerla, si él, interes la vencio, que dices Flora. Qué he sido o forzada, o obligada, con fe de ser mi marido. Dístesela Está engañada, Ay testigos. Esos pido. Que testigos que es provanza hecha entre deudos y amigos. De ti tengo confianza. Todos son falsos testigos. Qué mayor que tu mudanza di Flora tan fácil cosa es el casar que aunque gusto se tiene por rigurosa que de un hombre a su digusto mueres por llamarte esposa, loco está el mundo que es esto lo que temo voluntario te piden por fuerza Arnesto, o pincel que por ser vario tal belleza te ha compuesto, pero tú como has negado la palabra que le has dado tiniéndola obligación. Cuales tan precisas son que obliguen a ser casado. y cuando se la tuviera no era bien se la negara y que casarme temiera si Flora en fuerza repara mayor Flora me la hiciera que yo el cuerpo le force si es verdad que le ofendí, pero más claro se ve que el alma me fuerza a mí, que desque casado esté pido fuerza que es mayor que la del cuerpo del alma. Que bien habla en mi temor la vela esperanza calma que navegas mar de honor ahora bien a Flora doy mil ducados vaya Arnesto libre. A tus pies Conde estoy. Cásate Flora con esto. Tu esclava y tu hechura soy. Tu Arnesto mira no des por gustos de voluntad tan soberano interes que iguala a la voluntad ninguna ociosa lo es, no puede un frágil contento obligarte a casamiento, y cuando eso haya de ser cuestete el hallar mujer mil años de pensamiento, Tu consejo gran señor será de mi vida espejo. Qué pleitos ay Relator. Colas inútiles dejo por no ocupar tu valor Ebandro que viene aquí siete veces se ha casado. Válgame el cielo. Es ansí, y la octava le acusado. otra más. Señor sí. De que le acusa. Han reñido porque le dijo no ha un mes del desposorio cumplido que duraba mucho. Y pues. Celia señor le ha tenido y piensa que las ha muerto con esto cierto, o incierto bien provado, o mal provado, dicen que a las siete ha dado v eneno. Si estoy despierto duermo a caso, o si es verdad que este hombre presente veo que extraña temeridad. Qué te espantas señor creo mi dicha o mi libertad. En tu dicha no me meto que dispusición de lado que por el cielo interpreto ni que a las siete hayas dado veneno o muerte en secreto. Lo que a la razón repugna de mis sentidos jueces es tu animosa fortuna en casarte siete veces y que yo tiemble de una Ay cosa igual, hay suceso, más notable nuevo Adlante que tienes el mundo en peso Elomedes Milongigante Ticio en el casto preso. Majímino, a quien la fama si se permite el decirlo de tal estatura el ama que le servía de anillo la manilla de su dama. Diapeto que por extremo de fuerzas quel mundo Oridomo Poliseno hijo de Neptuno y loas que mató al tostudo remo. iete vec es te has casado, siete mujeres vencido, siete vidas enterrado, siete humores has sufrido, siere templos derribado. Laidra de Hércules tuvo siete cabezas más fuerte la que tu vences estuvo Sansón de la misma suerte menos la fama entretuvo. Dos colunas derribó Y en fin entre ellas murió, tu siete veces después mira si el ni cuantos ven a tu fortaleza igualó. La admiración que me has dado me hace dejar esta audiencia, y el ver que por darme enfado cuanto viene a mi presencia es casarse, yo casado. Mando que luego un pintor por monstruo te me retrate y ponga en el corredor entre Tonse y Efiarte, Porfiris y Adamastor. Voyme a caza vos mañana a estas horas acudid si hubiere vuelto olibiana condición cuanto es en mí de recatada inhumana. A los ladrones pareces que toda la vida vitando nunca vieron los jueces y otros luego en comenzando, Jesús, Jesús, siete veces. Librasme al fin, Y quisiera hacerte un mármol a efecto de que tu nombre viviera. no eres Ebandro discreto que bastaba la primera. Dichosa tú. Yo porque. Por eso que me has contado tu descuido y mi cuidado tú libertad y mi fe mi cárcel y tu albedrío mi blandura y tu desdén son como el mal con el bien o como el calor y el frío ay Laurencia. Yo sospecho de estas quejas cierta cosa vives a caso celosa. Todo se me abrasa el pecho. Lástima tengo y más cuando imagine que a mí que nunca amor conocí del tuyo cuenta me das. Tratar con un estudiante o soldado el que es villano al noble al enfermo al sano el docto y el ignorante. En el plebeyo el señor, es lo mismo que tratar el que nunca supo amar ni supo tener amor. Mas con todo puede ser que pueda el entendimiento discurrir Fenisa a tiento en materia de querer. Amor oigo yo decir aunque villana que tiene su teórica en que viene el ingenio a discurrir. Y aunque a prática de manos no haya llegado con él sabré por discurso en el algunos principios llanos. Amor será algún deseo de gozar la cosa amada que vista y tratada agrada como yo te trato y veo. Amor entre mil efectos por hijo tendrá el temor el temor hijo de amor le dará celos por nietos. An sí que tu amando estás de quien amas temerosa y de este temor celosa tienes otra cosa más. Ay Laurencia que no en van toda esta rústica tierra hasta aquella blanca sierra desde aqueste verde llano. Te tiene adora y estima por única entre pastores quien si no tú sin amores dijera de amor la enigma. Alaban tu entendimiento al igual de tu hermosura, dete el cielo la ventura igual al merecimiento. Eso es amor y es temor y son los celos también pero no sabes de quien. El dueño te dé tu amor. pero ignoro el de tus celos. Llega Laurencia a la fuente Está a caso en su corriente cáusate a caso desuelos es Ninfa que vive aquí. Mira el agua. Ya en la risa pongo la vista Fenisa. No ves nada. Sola a mí. Pues esta debe de ser la que me tiene celosa. Yo. Tú pues. ̱. Notable cosa desde cuando. ̱. Desde ayer que vi claramente hay Dios que te miro. A mi Fenisa. Mi Danteo que en la risa os encontrastes los dos. ̱. Bien has dicho que son celos que celos es sospechar no que lo amado puede amar mi vida acaben los cielos si en tu agravio soy culpada, Bien segura estoy de ti pero que me importa a mí si mereces ser amada quisiera aunque injusta cosa Di que haré por ti, No se tomo lo diga. ̱. Si haré. Que dejes de ser hermosa. Deja esas vanas quimeras que celos son ilusiones imor imaginaciones que mezclan burlas y verás. a segura de mí que en mi vida quise bien porque un natural desdén e lo manda el gusto ansí. las fieras y los hombres lo para mi distención has de que tienen razón y los trato por los nombres. Pastores vienen. Detrás de este aliso estar podremos. Juez digo que busquemos y no se contienda más. Ya pensaras que has vencido. Pues yo no tengo razón. No hay quien juzgue esta razón montes una Ninfa os pido. Los montes oyen por Dios, Cómo. Una Ninfa pedís y a penas se lo decís cuando se os ofrecen dos. Oh flor de la nuestra villa y de este monte laurel rosa, azucena, clavel jazmín, lirio, y clauellina, o Laurencia que es lo más que un rústico decir puede, oh Fenisa. Allí se quede que no hay más. Qué necia estas. Dejad encarecimientos y dejaos de esa cuestión aquella que en discreción admira los pensamientos que de la finge de Tebas puede descifrar la enigma. Gloria honor blasón estima flechas de amor armas nuevas Laurencia hermoso retrato del cielo nuestra cuestión juzgue aquí tu discreción y estanos atento un rato, Que habéis apostado. Yo un vaso de enebro en quien Venus, y un fauno sevón que cien doblones le dio y en el hasa el niño amor llorando que hombre tan feo goce su madre aunque creo que es la hermosura y amor. Yo he puesto doce cucharas que en las palas si las vieses nunca mejor de los meses, pintadas viste las caras en los cabos en mil guecos parte que en efecto es lo sutil, de cada mes las frutas verdes y secas. Yo apuesto un cayado liso en cuyo extremo retrato la cara a los cielos trato en cuanto a mí. Buen Narciso dime Belardo por Dios como la has retratado que ya me has puesto en cuidado. Estadme a tentos los dos pinte una cara muy flaca llena de capotes ceño que como el laurel es leño fuego de la vista saca en unas cejas cubiertas cien ojos ciegos. Qué sabe La boca mordiendo el labio y las orejas cubiertas y a se que lo he de decir en la frente en vez de ramos dos puntas como los gamos cuando empiezan a salir. Ay tan notable pintura. Mucho me retrata a mí. Qué es la cuestión. Oye. Di. Toda es celos. Qué locura. Yo digo que es mayor mal la sospecha que el suceso. Allá atraviesa a lo espeso y desciende al arenal pase el arroyo la gente. Estos cazadores son mas que cesa la cuistión. Dios guarde la buena gente es muy profundo ese río. Muy bien se puede pasar. aunque lo veis murmurar no tiene más de aquel brío Por mi vida que es el vuestre más peligroso y profundo ved las usanzas del mundo. Bien haya el rústico nuestro ya querra vuesa merced entretener el calor. Mostráis natural valor y hareisme en eso merced que vengo por Dios cansado Asentaos en esa peña que todo lo bueno enseña de aquel monte y de ese prado: pero como allá estaréis enseñado en vez de suelo a sillas de terciopelo que hombre noble parecéis no os sabéis acomodar. Contadme ya por sentado que aunque noble me he criado no hay aquí mejor lugar y allá como allá, y aquí como aquí. Qué hombre tan llano. ̱. Bien parecéis cortesano, allá son todos ansí decidnos por vida mía que pasa en esa ciudad, o como va la verdad que siente la cortesía, que dicen los agraviados, como viven los quejosos, en que entienden los ociosos, que hay de los pobres honrados, es el Conde buen señor no se casa, en que se emplea. Este es ingenio de aldea, este es justo labrador por Dios hermosa aldeana tantas cosas preguntáis que apostaré que os quedáis sin respuesta hasta mañana, y mañana hasta otro día, solo del Conde os diré porque le sirvo. A la fe que lo tengo a cortesía. El Conde gobierna y mira el provecho de su estado, premia a la virtud. Qué honrado y castiga la mentira. Caza cuando se debierte de los negocios de Corte veis aquí nuevas sin porte. Estara aquí de esa suerte. ̱. Aquí encima le deje de estos cerros. Es galán. Qué os va en eso. Quinta parte, Aquí le dan mil alabanzas. Porque. Por el gobierno y virtud que muestra, pero es culpado. En que. En no haberse casado teniendo edad y salud. Teme. El Conde teme. Herrar, no hallar conforme mujer Muy bien hace de temer que es fuerte cosa el casar, pero si estuviera aquí quiza le diera un consejo. Bien cerca de aquí le dejo mas dádmele vos a mí y dáréselo yo a él. Oíd cuanto a lo primero es Cristiano y caballero todos lo sabemos de él, encomiende el caso a Dios que es de quien todo procede quien sin el acertar puede. Nadie. Y oíd. Proseguid vos. Luego pregunte a la fam de la virtud y valor, recato, honesto temor, y sangre de alguna dama, aunque si digo verdad de la sangre no pregunte, porque basta que la junte a su ilustre calidad: procure tras esto verla y no se case sin ver pues verá en ver su mujer si puede vivir con ella, si aquestas si aquestas partes no tiene, y si de estos se previene verá que nada le falta, si aquesas partes no tiene con esto podrá casarse y dejar vanos recelos. No han hecho mujer los cielos que a esta pueda igualarse. Hay cosa igual, hay valor, como este hay ingenio, hay talle, que esto nace en vuestro valle montañas de Mirafor. Extraña cosa no he visto quien ansime haya mudado creo que el cielo me ha dado lo que imposible conquisto. Si aquí milagrosamente me trujo que estoy dudando, Que piensas. Estoy pensando vuestro consejo prudente. Al Conde pienso decir que en su pleito de casado he hallado un gran letrado y que os venga a ver y oir. Como os llamáis. Yo Laurencia. Tenéis padre. Allí enfrente podéis ver su antigua presencia, está caduco el búen hombre, Qué nombre Lauro es su nombre, no veis aquella cabaña pajiza, aquella casilla que parece que se humilla al centro de estas montañas, pues en aquella vivimos. Y allí se aprende el consejo que me dais, Es aquel viejo la escuela, en el aprendimos. Allá voy a descansar, y a verme un rato con él. Holgaréis de ver en él un nuevo modo de hablar. Por la que en vos engendro hecho yo de ver cual sea. Pero en fin todo es aldea. Allá voy. l Luego iré yo por si os quedáis a comer serviros y regalaros, Declaradme cielos claros si esta ha de ser mi mujer, que si es mi constelación que la venga hallar aquí quedose igual para mí, que hermosura y discreción. Qué palaciega has andado, Admirado le has tenido. El hombre va sin sentido. Y de escucharte elevado. Dalos a Dios que es cansado gente. Este ha sido cortes volved a decir los tres la contienda comenzada. Digo que yo temo más los celos que no al suceso. No entiendo la razón de eso, Ahora la entenderas, los celos me traen sin mí sin dormir y sin comer, mientras no puedo saber la ofensa, o no es esto ansí. Es verdad. El suceso me hiela la voluntad que en sabiendo la verdad pierdo el gusto y cobro el seso, Yo digo que de los celos mas siento y es más dolor la envidia al competidor, que han dado este bien los cielos, cualquiera gracia que tiene cualquiera cosa que hace. Eso de los celos nace y de sus sospechas viene que lo que celos ha dado parece galán y hermoso que es inferior el celoso al amado imaginado. Tu Belardo. Yo Laurencia, digo que es mayor dolor un desengaño de amor cuando viene con violencia. Que si yo gusto tenía, mas quiero estar engañado, que perder el bien forzado del desengaño de un día. Luego tu engañado amaras. Sí, por no perder el bien. Necio estás. Soilo. Si en quien hace ofensa no reparas ques amor. Querer mi gusto. Cómo. Si no se va ofensa paso, con gusto más piensa del desengaño el disgusto: que está la vencia el saber que una mujer me ha ofendido que pierdo el alma, el sentido, la vida, el gusto, y el ser, y ansí huelgo de mi daño. Ahora bien el que me diga esta enigma, aura vencido la apuesta. Di. Dadme oído, tú en tanto Fenisa amiga mira si quieres volver porque yo me quiero ir. Luego en oyendo decir la enigma. Extraña mujer. Quién son las tres que aún no son y tan extraños los tres que los dos andan sin pies y el otro con la razón, uno es ciego, y otro tuerto, y otro es un lince en la vista, en cuya luz y conquista, dejan un pájaro muerto. Qué dices. Lo que has oído, vamos y vedme mañana. Yo lo entiendo. Cosa es llana. Llana, yo pierdo el sentido. Vanse los tres a estudiar. Mas si fuesemos los tres. Pues el pájaro quien es. Miradlo con más seso Caballero que a los mozos engaña la hermosura. Padre a Laurencia por esposa quiero mirad que ella merece igual ventura Quién sois señor. El Conde soy Enrico. B2 que de aquel valle subí junto a una fuente, dando flores sus pies a su corriente hable con ella, y confirmó el efecto de su hermosura aquel ingenio raro, . Aquí la muerte espero hace de su valor alto concepto, que aún estos pensamientos os declaro, porque pensar gozarlo con secreto, ni ella es tan vil, ni vos sois tan abaro vil imposible, y dije al pensamiento No lo dudéis por cuanto cubre el del un límite al otro dela tierra (cie (lo no vendiera mi honor Conozco el celo que la nobleza de tu pecho encierra. Ygualare el sayal al terciopelo, la paz del campo en la continua guerra de la ciudad, ques esto en que me veo. Padre vuestra ventura y mi deseo yo hallé mujer aquí, siendo un hombre que lo he tenido en cortes y ciudades si el cielo a esta me aspira no os asombre señor quieros decir claras verdades yo tengo esa casilla, si ese nombre merece, unas pobres heredades, una viñuela que esos guindos cercan, tal que algunos vecinos me la mercan tengo menos o más de veinte cabras . Qué galán huésped tenemos. dos bueyes, flacos son, mas sirven juntos Padre no quiero que los labios abras ni interes con amor se ponga en puntos hacienda dejo, estimo las palabras. Estos años que están casi difuntos presto os dará señor la pobre hacienda riqueza os doy, riqueza es mil aurencia. No porque es hija mía más os juro . Padre mío que no de su virtud en cuanto baña el Sol del Norte claro al Sur oscuro aunque nacida en rústica montaña. que bajando del monte a la verdura . Padre y señor el dote que procuro, solo es virtud, gran dote le acompaña, yo tengo para mí y entrambos juntos, llevare conmigo. y desde ahora quiero que no sea el concierto ninguno. Padre amado sino queréis salir de vuestra aldea, aquí seréis de mi cierto estimado. el fin es de este amor el casamiento. . Como en el campo amanecer no vea y el círculo del Alba plateado dividir estas nunves y estos montes volviendo el Sol extraños Horizontes. Como no vea el carro y la bocina, y oiga estas aves y estas claras fuentes unas en guija, y otras en encina, en canto igual con voces diferentes como entre mis corrales la gallina, no me despierte, y con alzadas frentes, balar corderos y cantar los gallos, como el señor el relinchar caballos. Contadme por difunto. Padre mío; digo que aquí os quedéis. Laurencia viene. Hija mía oye aquí dos palabras, Ya os entiendo queréis que mate algún pichon casero algún pollo, o gallina por ventura, ya se la condición de vuestro pecho. Escucha hija. excusad de las pláticas de padre, aunque sois tan discreto, cuerdo y noble y vos señora no entendáis que vego con con hambre de comer que la que traigo es de hallar la virtud y entendimiento que en vos ha puesto el cielo que me manda que os pida por mujer. Que te suspendes, ansí vienen las cosas ordenadas del hado y la fortuna así se meten por los humbrales de las mismas casas yo he dado la palabra a un caballero que dice que te quiere por esposa su persona conforma lo que dice, Laurencia no te turbes. Padre mío como os habéis cegado de esa suerte, pues a un hombre y en traje cortesano que no vistes jamás dáis vuestra hija, criada tan sin madre que sospecho que podrían decir que es el vuestro parto qué es esto Lauro. A mi casilla vino a donde estaba yo como Diogenes, y el mequitaba el sol como Alejandro y con tales palabras me ha cegado, que en fin puede cegar la cortesía, quele he dado palabra más no importa que sin tu voluntad no aura palabra ni en los caducos hay obligaciones. Qué es como los niños. Aquí dijo que venía ese noble Caballero. Ese es el que buscáis. Este es el mismo Cónde y señor qué es esto. Este es el Conde Dónde señor estabas que perdidos yuamos haciendo humildes valles, Quinta parte, y trepando también soberbios montes. Señor dadme esos pies y perdoname Alzad del suelo noble suegro mío. Señor a mi ignorancia poned culpa. querida mujer mía alzaos di suelo Mujer dijo. Mujer qué es esto. Mujer Tibaldo, así lo quiere el cielo, besalde los pies todos, señor quien puede replicar tú eres nuestro dueño legítimo tu gusto debe estimar cualquiervasallo tuyo de más que la virtud y hermosura, a esta señora muestra bien los méritos y el haberla escogido tus oídos basta en satisfacción de nuestros ojos, dadnos los pies a todos. Ay tal cosa. Todos la llamen de hoy más Condesa denos los pies via excelencia a todos Fenisa yo no se qué responderte, si no es que aquí se burla la fortuna yo seré ejemplo de una dicha extraña dadme esa mano ycomeremos juntos y tu parte Tibaldo y traigan luego, una carroza en que mi esposa vaya padre dadme también la mano y vamos Yo soy hechura vuestra. Que os parece, ya queda bautizada de Condesa. Perdiendo quedo el seso. Si creyera que en el reloj del cielo soberano había desconcierto, este lo fuera. Fenisa va también. Lleva la falda. Dama será tambiénde la Condesa . Paraque me traes acá casi entiendo ya la enima. De qué suerte. Los tres so estos tres, el que está ciego es el Conde que amor tanto a cegado, que vivo en el alma está! el tuerto es ese viejo casi ciego, y el que mira es Laurencia que así mira tantos estados desde aquesta choza, los dos andan sin pies pues no temían pues para su ventura si la misma no viniera a buscarlos a su casa, el que anda con razón es don Enrique . Qué pesado sois de pies. que es la razón más justa de adoralla. . Son señores ya lo veis. Y el pájaro. Danteo que ha quedado muerto del cazador. Sin duda es eso. Yo voy a verlo. Y yo. Yo pierdo el seso. ACTO SEGUNDO Jesús mis campos adoro. del ejemplo de ca- sadas.

JORNADA SEGUNDA

Esté todo prevenido, ni haya descuido ni olvido, no traen el vestido ya. Aquí el camarero está Pidiendo viene el vestido, ausénteme por no ver las bodas de mi Laurencia y vengo, a Belardo a ver la prueba de la paciencia mayor que pudo tener. tras dos años que han pasado divertido y cuerdo ya muerto imaginé el cuidado Esté todo apunto, pues. 1. Aquí traigo los vestidos que a visto la virtud de esta doncella . Como quieren ser servidos. Entrad que ya el Conde aguarda. 2. No he podido más por Dios, Qué es esto. Alguna gallarda gala que acuerdan los dos y este a quien la pide tarda. Mal en palacio me hallara, En la fortuna repara que mide las telas de oro y el sayal con una vara. Quien a Laurencia dijera que en tal riqueza se viera. Arto caro me ha costado dos años ausente estado de mi cabaña y ribera, fuime luego que la vi ir a la Corte Belardo, mas pues ya he llegado aquí a que me refiera aguardo. Oye. Di. Acabando de comer en una pobre cabaña Laurencia y el Conde Enrico sangre ilustre de Moncada, y Lauro su padre viejo sobre unas maguntas tablas en que se veya más de ellas que de las limpias toallas, vino una verde carroza cubierta de seda y plata, que tiraban seis caballos más blancos que los de el Alba, llegó aquel prado que entonces parece que se espantaba de ver carroza de seda donde vio carros de plata, y saliendo el Condé Enrico con la señora, o serrana, de Ruisellón y estos montes asida la mano blanca vio que el viejo detrás de él arri mándose a una caña, venía diciendo espera, Conde mi señor aguarda de esa joya que me llevas, aunque en sayal engastada, mira el alma por quien sube a donde tú la levantas no mires su rustiqueza que aunque es de barro la casa el alma es toda de perlas, engasta en perlas el alma: yo os prometo respondía el Conde de regalarla, como a prenda que los cielos me ha dado por ser tan alta, y ójala que yo pudiera hacer la Reina de España, como en Ruisellón Condesa, y entonces volvió a abrazarla: estaba abierto el estribo y de rodillas estaban caballeros gentilhombres y alabarderos de guarda, entra Laurencia en el coche sobre un sayuelo de grana esparcida la madeja por los hombros y la espalda, que no pudiendo los hombros sustentar belleza tanta, pidieron favor y ayuda y repartieron su Arabia: partió la carroza a vista del viejo y de las zagalas, de los pastores, del Río, fuentes, olmos, y cabañas, lloraban todos, y todas, decían, Laurencia falta, ya no veremos Abril Fabonio, Césiro, y Alba, ya no esperen fértil año los campos y vegas llanas, sino en vez de verdes trigos amápolas y gamarzas, hasta aquella misma noche se vieron en partes varias ahullar lobos, ladrar perros, gemir novillos y vacas: Llegó a la Corte y salieron muchas damas cortesanas mirando vuelta en Condesa la que guardó veinte cabras, quitáronla luego el traje trujeron sayas bordadas, en vez del tosco sayuelo y de las groseras mangas, pusiéronle mil cadenas en vez de patena y sartas, y celébranse las bodas con fiestas de tres semanas, y estas pasadas Danteo Lauren- B4 Laurencia se halla preñada, de una niña que a su tiempo salió como flor de zarza, a sido tan buena a todos a sido a todos tan grata, que la adoran y bendicen al Conde, que blasfemaban, y más ahora que ha dado un niño que no le igualan Adonis, ni el mismo Amor, perdone Apolo y Diana cuyo bautismo que es hoy la ciudad tiene alterada, mas ya la música suena y vuelven de dar el gua. Llegad más cerca que está mi señora la Condesa a la ventana o pues ya. Se ha levantado. Harto pesa al Conde. Envidia me da. No estés Danteo envidioso, Si tiene de verse ausente si la amaste ama su bien. De mi suerte estoy quejoso. Allí unos vidrios se ven y en ellos un sol hermoso, mas si fuese la parida. Ay Belardo si ella es muerte ha de ser mi venida. Besarle quiero los pies. Yo ofrecerle estotra vida. Mas no se como me atreva aunque alaban su humildad. Porque el ver que no la mueva, a inchazón la majestad se tiene por cosa nueva, señora que un tiempo fuiste de nuestras pobres cabañas cuando tanto enriqueciste de gloria aquellas montañas, como el sol de luz la viste pues dicen que tu trofeo es la humildad en que veo tu entendimiento gallardo, vuelve la vista a Belardo y la memoria a Danteo, baja tus ojos al suelo del cielo de tu valor donde a esa vida el cielo lleno de piadoso amor de la virtud de tu celo que no quedara manchado tu sol por tocarle el lodo a este sayal. Si ha quedado en quien ha quedado todo lo que es humildad trasado mire en ella los que allí vio con tanto amor y fe y entre muchos mire en mí y esto que decir no sé. montes, árboles, y fuentes, quejosos, que haré yo triste con alma, y alma que asiste a tantas penas presente, no porque del bien me pesa que le han dado tanta prisa mas porque la suba el hado para ser yo desdichado desde pastora a Condesa hay tal juego de fortuna, hay tal perder y ganar. Aquí como allá soy una pastores de aquel lugar que fue mi primera cuna, Dios sabe cuanta alegría recibo en veros pues vi con veros la imagen mía, eso mismo soy aquí que en la montaña solía, no muda el alma el lugar si el traje puede mudarse, que antes la humildad crecio que allá fue porque nacio y aquí porque ha de cesar, pero no lo quiera Dios entrad a verme en palacio entrad y habladme los dos. Cuándo aura señora espacio de poder hablar con vos. En cesando aquesta fiesta, y porque el Conde me aguarda adiós. Qué humilde y que honesta. Qué señora y que gallarda. Que alegre y cortes respuesta. Contento de verla voy, vengado voy de su ausencia yo vuelvo a los montes hoy y de que que vi su presencia pido albricias, nuevas doy. Vamos que mueren de ausentes, y pienso que las dará cualquiera a quien se lo cuentes, . Extrañas quimeras son los árboles su maná, y sus cristales las fuentes. Extrañas cosas me cuentas. No se parezcan extrañas Tibaldo pues me acompañas, y pues que servirme intentas he visto tanta humildad en Laurencia que he querido certificar si es fingido a mi propia voluntad. Yo me he puesto en entender perdónenme si es error a que llegara el valor de la más cuerda mujer. Porque si esta que es discreta llega a lo que yo he pensado verá este siglo engañado que hay una mujer perfeta. Luego también la querrás en cuanto es honesta. No merecieras respuesta oye y no lo digas más. Nunca un hombre ha de provar la espada ni la mujer porque esta puedes torcer y aquella puedes quebrar. Es quien probarlas celebra como quien vidrio ha provado para ver si esta cascado que cuando lo prueban quiebra. En lo que yo te avise la quiero provar no más. No lo intentare jamás y te confieso que haré. Pues hablala y lo que digo pondrás en ejecución. no le puedo replicar aunque por Dios que me pesa aquí viene la Condesa si podré acertarla a hablar. Soberbios edificios, torres bellas dorados paramentos y techumbres cuyas piramidades pesadumbres quieren servir de vala a las estrellas vosotras que en las sierras porque en ellas nací tenéis en poco y de las cumbres que ven primero las celestes lumbres altivos murmuráis tan lejos de ellas: palacios ricos donde está el contento está en vuestros tesoros y riquezas o en la seguridad del pensamiento o cuán seguro estado es la pobreza pues no puede temer que humille el vien su miserable estado a más bajeza (to Bien creo que en mi color y en el hablarte turbado conocerás mi cuidado indicios de mi dolor. Quisiera no haber nacido por no darte aquesta nueva del valor última prueba que has con el Conde tenido. Del cual estás satisfecha que ha merecido llegar a enternecerme y quitar de tu opinión la sospecha. Yo vengo en fin de su parte Si de su parte venías Tibaldo porque temías. Por no ofenderle. Es culparte que no me puede venir de parte del Conde cosa que no la escuche gozosa bien me la puedes decir, que dudas, de que enmudeces, que vas a hablar y te paras, si es del Conde en que reparas. Diamante en valor pareces no se yo como decirte lo que el Conde me ha mandado y ya tú el modo has hallado con que lo puedas sufrir. Si Tibaldo que quien ama halla presto la obediencia Luego hallaras la paciencia. Que me dé en el mundo fama Pues has de saber quel Conde de sus vasallos cansado sin tomar contigo estado a quien es no corresponde. Y ellos lo toman tan mal dice que quiere agradarlos que junto a otro Rey vasallos y más si el poder es tal. Anse de tratar muy bien y pues ya tiene heredero que no salga con lucero pues parece al sol también. Tu hija dice que pida y que la lleve, no se como lo diga. Porque. Donde le quite la vida. Tibaldo el Conde es el dueño de ella y de mi gusto es que se la dé y tú le des gusto pues que yo te enseño. Y tienen mucha razón sus vasallos en quejarse de que a querido infamarse con tan baja sujeción. Ya mi padre le avisaba ya se lo dije y quería mas mi campo en que vivía quel palacio en quel estaba. Porque entonces no miró la murmuración presente pues era el Conde prudente mas como le culpo yo. Puede el Conde errar en nada aunque sea contra mí no, mal hable que nací a su servicio obligada. Por vasalla es justa ley y por mujer mucho más como por ella no vas ques ley un gusto de un Rey. Ea pues en que reparas. Llorando oyéndote estoy. De la fortuna desde hoy sabrás que tiene dos caras. Mostrome la alegre ayer hoy me ha mostrado la triste mira tú en lo que consiste en volver, o no volver. No hay cosa sigura alguna porque está en volver la cara esta fortuna y repara en que es mujer la fortuna. Ve Tibaldo y por mi vida si la has estimado en algo que a un caballero a un hidalgo bien es que una mujer pida. Y más tan pobre mujer y de su señor dejada con quien estaba casada no ha mucho pienso que ayer. Que no pongas en tal parte a este Ángel que de las fieras sea sustento. Tu pudieras serlo a transformarte el arte. Porque, que cosa más fiera que verte tan obediente viendo el Ángel inocente y condenado a que muera. Voy por el pues tú no vas y te ha faltado valor. Oyes aquesto señor ce Conde, ce donde estás. Aquí detrás escondido viendo esta heroica matrona digna de mayor corona que todas las que han nacido. En esta presente edad que santa correspondencia que de virtud y humildad mil veces me vi tentado de salir y entre sus pies poner mi boca. Ya es de esa manera excusado. La prueba ha de ir adelante. Señor. Quedo y no te espante Fenisa sale. Aquí me escondo yo. Dios te bendiga dale Tibaldo una higa no es hermosa. Un Ángel es. Mi señora me ha mandado muy alegre te la de no me dijo paraque. Será Fenisa excusado quiérale el Conde enseñar a un cierto señor Frances quédate a Dios. Adiós pues aquí te quiero aguardar. No importa yo haré de suerte que halla la vuelva una dueña Ángel vuestra madre es peña pues no siente vuestra muerte. Montes de Miraflor altas miontañas donde vi la primera luz del cielo, donde una casa vil un arroyuelo entoldado de juncos y espadañas: que quimeras son estas que marañas ques de mí campo y mi florido suelo los verdes olmos que bordaba el cielo los copos que igualaban las cabañas. Ni el plomo entre el diamante niel topa asientan bien ni el pez está contento (cio fuera del agua aún que pequeño espacio ni se halla sin el oro el avariento ni el rústico pastor en el palacio que es centro en cada cual su nacimiento Buen trasudor ma costado haveros acá metido. A fe que eres atrevido que lucido está y dorado. Pisa quedo pesia tal no pongáis recio los pies. Pensáis que es suelo pues que es. Es oro todo y cristal. Ya parezco yo en efecto sacristan de este lugar que he de limpiar el altar le voy perdiendo el respeto. Ensartad bien necedades. Dorida, Belardo, amigo, Danteo, Lucindo. Todos nos alegramos contigo, Pesía tal que buena estás a Fenisa buen sayuelo es este. Trocado has pelo ya medio conde serás no te osamos abrazar por no ensuciarte el vestido. Ya que habéis todos venido. A verte Fenisa y dar el parabién del mancebo que la Condesa pario a ti, o a ella que yo casi hablarla no me atrevo. De su agüelo le traemos al mócito un gran recaudo. Mas habemos concertado sino es que allá nos turbemos y es que estos han de cautar una canción que Belardo compuso al niño gallardo, Tú. Yo, dígalo el lugar. Cómo fue. Allá me subí a un cerro que estaba solo llame Apolo y dijo Apolo que se entraba todo en mí. Y pardiós que salió fuera redonda como una bola. La Condesa viene sola ay Dios si el Conde viniera porque oyera la canción cantalda. Si cantarán y aquestos dos bailaran. cada vez que acabe el son. Los de Miraflor para bien traemos al Conde y Condesa del nuestro heredero que me bullen y saltan los pies de puro contento. Los toscos pastores que fueron un tiempo en los verdes campos y en los prados frescos los que acompañaron vuestros pensamientos llevando el ganado por montes y cerros ahora que os hizo su señora el cielo para bien os traten del nuevo heredero toca y répica el pandero que me bullén y saltan los pies de puro contento. Quién dirá que me han movido a más tristeza que el daño que del Conde he recibido ya envidio el grosero paño y alabo el tosco vestido. Parecéis que estáis suspensa Condesa y señora mía. Por dicha en sus montes piensa. Hay cuanto perdí aquel día que vi esta grandeza inmensa hay amada soledad donde con tosca llaneza trataba simple verdad adornando mi cabeza verde laurel de humildad que sirve verla ceñida de hojas de oro y real corona todo este bien es fingido. Que bien cuadra en su persona Belardo el noble vestido parece que se crío para Reina de este estado. Bien adevinaba yo que era el estado prestado, mas que era fingido no, amigos como estáis todos. Buenos señora, de verte subir por tan varios modos a ser igual al más fuerte que descendio de los Godos, Lauro tu padre descansa en su vejez con gran gusto de ver que una oveja mansa rinde a un León tan robusto, y que su fuerza amansa, está de mirar contento que este nieto prenda amada junté en este casamiento con la sangre de Moncada vuestro humilde pensamiento, mil parabienes te envía hasta los olmos y fuentes se alegraron aquel día. Concertando sus corrientes oimos dulce armonía por muchos años señora goces el dichoso fruto. Hay riqueza aduladora que sirven cubrir el luto ríe el rostro el alma llora, en fin que mi honrado viejo vive alegre en su casilla. Bueno y contento le dejo siendo al mundo maravilla y a tus costumbres espejo, ni el hábito se ha mudado ni adornado las paredes de lo que le has enviado, tan desnudas verlas puedes como en el tiempo pasado, doblados están los paños que dice el que son engaños del mundo. Tiene razón. Los que de su condición le respetan llama extraños come en su plato de barro sobre su mesilla pobre sin querer otro regalo. No hay oro como ese cobre a mil diamantes le igualo, hay quien no hubiera perdido tanto bien. Triste has venido no estás buena. Buena estoy. Si no alegra el bien yo soy dichoso en ser lo que he sido. De que es su melancolía Fenisa. Estara indispuesta cantad y dalda alegría. Quiza la enfada y molesta nuestra humilde compañía. Di Fenisa es gravedad esto que Laurencia tiene. Mal conocéis su humildad, mas con veros se entretiene que en la confusa ciudad. Anda que bien se ve en ti la gravedad que tenéis. Ni se ve en ella ni en mí. Estas telas en que vais en soberbecen ansí, ya tendrás mil pretensores caballeros y señores que oirás de ilustres palabras no como entre humildes cabras las viles de los pastores de pues Dios nos hizo tan buena. Dorido yo tengo bien que imitar en mi señora. la Dejado y cántese ahora mo proseguidle el parabién. la Sea el nuevo infante en la guerra un Hector en la paz Salmón pa el que hizo el templo ar tra sea en los amores as como un Gerineldos vie dente bendiciones sal díganle requiebros conquiste el sepulcro donde estuvo el cuerpo de nuestro Señor como sus agüelos, de toca y répica el pandero que me bullén y saltan los pies depras L contento. no ton Oh que hermosa junta de villanigo que bárbara y grosera compañide y que mal se olvida de parientes llpor la baja sangre que un villano ciaío salen en fin mis pensamientos vial que mal podrá sentar la cortesía? ero sobre el sayal d un vil, humildedoa que vuelve el alma al rústico lengque Estas Laurencia son conversaciondor de una Condesa entre altos caball Su si con estas liciones te entretien Yo aprenderas de ingenios tan grosela vuelves a tus primeras intenciión vuelves a ser fiera ahora entre fienes note cuadra el palacio al campordo ha de estos tapices mi aposento adosial us y Las fábulas nos cuentan que una que pidio a Juno, y dio un blando dplata se la hiciese mujer y a mí la aplico la Diosa por no ser al don ingrata mudole en rostro humano el negro la pielpelosa hen cuerpo deseado (ocico y fue su casamiento celebrado. as como en el extrado viese un día pasar unos ratones como antes arrojose tras ella la que había tratado en liviandades semejantes: así agradeces tú la intención mía viendo pasar tus rústicos amantes salí de aquí ratones viles bajos. Ya empieza la fortuna mis trabajos Tibal o cuelguen luego al que viniere de aquella almena, así quien mal se casa le pastiga el cielo, tu descanso adquiere. Lo que señor con inocencia pasa no es justo que te enoje ni te altere tomo otras veces no los has reñido lanigora como suelen han venido. ñije yo dejo las cosas que son justas ppor esas groserías no lo creas cidio causa mi humildad y el ver que gul vial vez de aqílas rústicas aldeas: (tas sipero sabiendo yo que te disgustas se no hayas miedo que más su sombras veas gque de aquello que fui me olvidare onpor no ofenderte. Su gran paciencia advierte. Yo conozco que tú me has transforma rostel animal en la mujer que ahora (do . Cosa es clara cion tal gran deza mereció tu lado qen es de Cerdaña y Ruiselión señoras yo he vuelto al ser humilde que has pen desi al ánimo de tosca labradora (sado nasus vasallos lo digan y sean jueces pues han loado tu elección mil veces, de tal manera amaba un hombre rico Mas pues pruebas con fábulas tu intento un labrador escriben que tenía un tronco de moral por tosco asiento que le pidieron en su pueblo un día: labró del un artifice contento una imagen de Júpiter que hacía (trava después milagros y aunque el pueblo en a verle el labrador jamás llegaba. Pregúntole un vecino que le advierta la causay respondió cuándo me acuerdo que este era moral junto a mi puerta la devoción a sus milagros pierdo: así vuestra excelencia se concierta con mi padre señor, mas no fue cuerdo diole el moral y aunque milagros haga que aura que tronco verme no deshaga. 1. No me venga pastor más a esta casa, . Laurencia si ellos dicen que te adoran ellos te engañan con lisonjas claras antes mi humilde casamiento ignoran. Créolo, tiene el mundo muchas caras Los grandes me murmuran y desdoran mi honor Lauren, y pesales que paras, dicen que les doy Príncipe heredero nieto de Lauro labrador grosero, Y no les falta causa razón tienen yo hice mal estoy arrepentido aquí los nobles por el niño viene que con paciencia me le des te pido: matarle, o esconderle allá previene donde jamás parezca he lo sentido mas que tengo de hacer que vienen altera- con armas aquitarme los estados. (dos Tenlo por bien, no puedo más Lauren. muestra el valor que dices. que a ejemplo gran señor de mi paciencia con ella te daré tu prenda cara si conviene tu vida tu excelencia crea que con la misma alegre cara esperaré la muerte suya y mía. Que notable pacienciay alegría. . Suéltale ya. Ve por Gestón Fenisa y traile luego Pienso que duerme ahora. Ira dormido y así no sentira la muerte. Hoy llego Yo voy. Como que este del llanto ciego . Ay umildad como esta, hayobediend y y que ella tal valor haya tenido. Disímula Tibaldo yo quisiera que otro medio esta gente previniera es áspera la gente de Cerdaña preciale de nobleza y quieren dueño dela sangre de Francia, o d Alemanía, no como dices rama de aquel leño . Harelo sale la tigre de la fiera Licania a defender el hijo yo le enseño al mismo cazador porque se impida quel estrado me quiten y la vida. Aquí viene Gestón. Muestra Fenisa que el Conde mi señor dará licencia paraque viese esta inocente risa por el último bien de su presencia hijo porque nacistes tan aprisa para poner mi vida en contingencia parece que de un parto y de una suerte nacieron via vida y vuestra muerte. Hijo queréis saber vuestro delito sabed que os matan porque fuistes nieto que notables son todos los Enriqu dla humildad dun viejo a quien imito que ya tienen de vos tan mal concepto: mas si materia, o forma os han escrito la materia soy yo de poco efecto (do la forma sube di Conde ha se engaña- quien os quiere formar d mal culpado Dadme señor licencia que me voy por un rato a mi aposente a ver un monstruo de valor vestido . Que no ha llorado celestial pacienti que no ha hecho materno sentimiento ay varonil valor, hay sentimiento. Señor vuélvele el niño que esto base para saber que es obediente y casti Dale a Tibaldo, y a Celio di que lueg a Bolonia lelleve a Eradiano con las cartas que he escrito. como es tu gusto, pero el cielo salp el sentimiento y lágrimas que lleve Tibaldo esto conviene. (piedo Qué procuras hacer de una mujer, es bronce, que edificio levantas en su pecho que quimeras sábricas en su anin para que quieras tantas perfecciones. Temí el estado en que me vi Tiblep escogí la mujer que tengo humil y ver que no la muda el alto estad me ha puesto procurar saber dito de aquella condición heroica el cen para labrarla estautasdoro imar y consagrar al tiempo su memorio Tanto puedes probarla que la mat, Ve conmigo Tibal. y no repliqu De tu paciencia me espanto Condesa y señora mía pues muestras el alegría cuando me deshago en llanto. Tus hijos muertos y estás con aquesa compostura. Tras la primera locura que tengo que sentir más. Locura fue dar la mano a un Príncipe de mujer mujer a quien daba el ser que tiene un tosco villano. Y pues que entonces no vi el daño que ahora tengo vengome de mí, que vengo si amenos de lo que fui. Pague el alma el sentimiento que paraque no descanse no lloro porque no amanse la fuerza el llanto al tormento, b Fuera de eso no he de hacer lo que las flacas mujeres que es razón que consideres que soy del Conde mujer. A nobleza responde ser obediente al marido ni es bien que haberlo sentido lo diese a entender al Conde. Porque en mostrar sentimiento le daba a entender Laurencia que mostraba resistencia a su justo mandamiento. No se que piense de ti de piedra tus ojos son de bronce tu corazón. Calla, el Conde viene aquí. Condesa, Laurencia a quien quiso el cielo que escogiese con los ojos de mi gusto consejos que yerran siempre, llevando a entregar el niño Quinta parte. aquel Ángel inocente a la inclemencia de Herodes que ya en sus manos le tiene, hallé su vulgo alterado que alterado y junto es fuerte para matarte Laurencia que algún demonio te mueve, quise enojarme. Señor no te enojes que bien puedes entregarme a su codicia nací obligome a la muerte denmela, tú no me enojes que un enojo tuyo breve importa más que mi vida. Questo un hombre humano intenten No que ya se contentaron con que me aparte y te deje volver donde naciste. Muy bien dicen, razón tienen el agua a su centro corre al mar los ríos y fuentes, la piedra a la tierra baja el humo al fuego celeste, todo en fin tarde, o temprano, a su nacimiento vuelve, que porque somos de tierra es el fin que nos entierren, bien es justo que a mi padre vuelva voluntariamente paraque te deje libre y goces lo que mereces, mas piedad es que matarmen si no te sirve mi muerte por mi padre no por mí que la furia me enternece solo Conde mi señor te pido. Di brevemente. Pues siempre se les otorga a quien se va, o a quien se muere, que se hará lo que desean me mandes dar. Di que temes. El dote que aquí te truje. Dote, mujer de que suerte. Un sayuelo, un delantal una cofía, seis, o siete patenas, y unos corales, y tres o cuatro anusdeyes, de azabaches de galicia una gargantilla. Denle su vestido si es que vive. Yo le guardé y tú le tienes, ve Fenisa adonde está. Estos son hombres quien cree vuestras palabras y gustos con otro como este encuentre. A quien no le rompe el alma la mujer más obediente que ha visto el sol donde nace y la luna donde muere, no se como puede el Conde no se como el Conde puede Tibaldo sufrir el llanto. Es fiera, es mármol, es nieve. Esperiencias tan sangrientas será poco que le cuesten la vida. Celio este es hombre que ninguna cosa teme. Su honor y no la razón es justo que le gobierne. Persecución en un vidrio plega a Dios que no se quiebre. Este es señora el vestido. Tómale Laurencia y vete, quieres otra cosa. Sí. Y es. Qué abrazarte me dejes. No es tiempo de eso camina. El cielo contigo quede luz de mis ojos, mi bien, mi señor. Acaba. L Yreme. Celio y Floriano vayan con ella y los dos la lleven a su padre, y de mi parte le digan que se consuele que esto conviene a mi estado. Diremos lo que conviene. Es posible que esto haces. Fuese ya Tibaldo. Fuese. A llorar me voy Tibaldo. Mas que llores y revientes. Qué dices. Que pruebas mucho este ejemplo de mujeres. Pues otra cosa le falta, ven conmigo. Qué pretendes. Oye. Mas golpes le das al vidrio plega Dios que no se quiebre. del ejemplo de ca- sadas.

JORNADA TERCERA

Bien adivinaba yo de mis desdichas el fin Padre el Conde nos mandó traer a Laurencia. En fin de Laurencia se cansó. Dice mal que no pudiera cansarse de su virtud de mi vejez la dijera mejor. Es la juventud desenfrenada carrera erró en este casamiento y a ruego de sus vasallos hizo aqueste apartamiento. Si son mozos los caballos culpado en su error me siento. Decir a me de guardar el día que se empinase con mi bajeza a el lugar que a ella ya mi honorase que es muchas veces bajar De extraña suerte la envía pues cuando a cambio la diera trujera más mejoría que era hacienda que pudiera con honra aumentar la mía. Acuerdome que llevó aquellos mismos vestidos que aún vestidos no me dio que es indicio de perdidos Oy más quien su honor perdió. Mas ansí viene mejor pues la envía a la grandeza de Enrique nuestro señor vestida de mi bajeza y desnuda de su honor. A quien de esclava sirviera dos años que no la diera por dos años de servicio el más bajo beneficio otro vestido si quiera. Pero mejor acertó tomándolo en buen sentido si vestido no la dio que mal cubrío a el vestido lo que el honor desnudó. No debo de hablar muy bien más es licencia de viejos, no es mucho que me la den fuera de que no estoy lejos del fin que aguardando estén. Y como aquel que ya espira no es bien que diga mentira todos sabéis que es verdad. Antes Lauro tu bondad, nos enternece y admira. Encuentros son de fortuna muestra aquí tu entendimiento que no es firme en cosa alguna. De su libre movimiento no tengo queja ninguna. De mi señores me quejo que siendo un pobre viejo un espejo que tenía colgué tan alto aquel día que se me quebró el espejo, Debiera considerar que esta bajeza desdice aquel supremo lugar presto lo que vistes hice despacio aure de llorar. Ninguna cosa violenta puede durar en un ser ni estar de mudanza esenta y más gusto de mujer que siempre para en afrenta. Ahora bien que le diremos. Nada de esto que me oís que los padres cuando vemos lo que conmigo sentís hacemos tales extremos. Pero podeise decir que me pesa que Laurencia no le acértase a servir y que aquella insuficiencia me la pueda atribuir. Labra con oro el platero un vaso y con tosca mano de vil barro el ruedo lleno ansí el señor y el villano el pastor y el caballero. Labre con barro quien duda que la tierra a tierra acuda mil Príncipes hallara que labren de oro y vera que el oro en barro se muda A estos podrá pedir hijas que le acertaran a contentar y servir o por lo menos tendrán padres. Qué queréis decir. Que tendrán a quien el Conde respete, pero decildle que a su valor corresponde volverve a mi prenda humilde cuando ya mi sol se asconde. Solo este bien me faltaba para morir que ya estaba en el estado que veis, pero si queréis diréis que también conmigo acaba. Que es el dolor del castigo de ver esta afrenta en ella, y yo del honor que os digo presto moriré con ella y ella morira conmigo. El cielo Lauro te de paciencia. Tendre paciencia. Laurencia perdoname que así te llame Laurencia a quien Condesa llame, que el Conde nos ha mandado que no te lo llamen más, que mandas. Que te ha quitado el título. En eso das, si le ha quitado el vestido. Dices bien que más honrada estara sola Laurencia que la virtud heredada fue de paternal herencia y no adquirida y comprada. Y mirad si es más valor si le dio el Conde el honor que le ha podido perder y el nombre no puede ser luego es el nombre mejor. Lástima padre me has dado. Dios te guarde. No ha querido hablarnos. Triste ha quedado es grande el bien que ha perdido. Hija porque no has hablado. De vergüenza padre mío ya el siglo está sin mí los suspiros van al viento, no pido yo la venganza. Pues que no tengo de que, ni porque alguna esperanza en mis males me la de, ni remedio, ni mudanza, fuera de esto el sentimiento de mis hijos es razón que me cause algún tormento. Luces de estos ojos son y espejos de mi contento hay nietos del alma mía que aquel padre os mátase que tigre la Ircanía envía que tanto rigor mostrase. Todo fue padre en un día de un soplo mató la muerte dos luces por darme enojos dos ángeles de una suerte a y dos niñas de estos ojos que el llanto en fuentes convierte allá los dio a sus vasallos como cuentan de Diomedes que a sus feroces caballos daba a comer sus huéspedes Puedes sufrillo. Pude engendrarlos y desde que madre fui supe que eran mortales y a su dueño se los di. Quédate Laurencia aquí No podré yo ir contigo, De dónde tanto castigo autor supremo del cielo pues a un Ángel en el suelo das un tirano enemigo. Quinta parte. Juntara los discordes elementos el cordero y él león en un aprisco el concabo del cielo y aquel risco las obras y los mismos elementos. En una copa el mar, en red los vientos, la paloma y el fiero basilisco la vasa triángular de los cimientos, la palma abrazara con el olivo, de la libia los secos arenales, a los hielos del norte el muerto el vi amores, interes, bienes y males (cio quien juntara lo grave con lo altivo y en un pecho dos almas desiguales. Par Dios Fenisa amiga que aunque nos pese a todos como sin quel amor lo diga (es justo de esta desgracia y general disgusto que en parte el alma mía revienta por los ojos alegría, adonde está Laurencia que adoraba extranjeros orizontes con su hermosa presencia que humildes valles y soberbios mon (tes quedan regocijados y le darán albricias de su planta hon- parece que moviéndose (rados la llaman ya los árboles alegrandose y se alegran oyéndola el ruisenor, calandría, y oropendola, adonde está la epítima delas almas que amor les daba credito nuestra Reina legítima que el monte, el valle, y soto, atonito la nombran y entre auriferas aguas, le ofrecen flores odoriferas. Dinos Fenisa bella donde hallaremos la preciosa joya igual igual con la alta Estrella en que el planeta de la mar apoya su luz cuando amanece y cuando el Sol la salva al Indio ofre Adonde la veremos (ce. aunque llena de lágrimas y pena porque la consolemos de las desdichas que la suerte ordena. Ay Belardo y Danteón que fin tiene en los hombres el deseo veniy veréis los ojos que alegraban los prados y las fuentes en tal tropel de enojos vencer con tierno llanto sus corrientes venid veréis desnuda los que la antigua casa puso en duda. Vamos que no es posible que la fortuna adversa mude el pecho que el bien más imposible estuvo humilde. g Vencera a despecho del tiepo y de la muerte (fuerte. la virtud de aquella alma heroica, y Sin sucesión nos dejas y te partes y te partes a ir a presa tan remota. Conde ilustre no era mejor casarte, cómo es esto mira señor en que aflición nos dejas. No os de cuidado valerosa gente la sucesión que no sabéis ahora y la veréis algún dichoso día quel cielo tiene acargo mis aceros. Señor si no te casas porque temes que no está el matrimonio disimido enjusticia de aquella labradora que dejaste por causa no bastante, y te parece cargo de conciencia escribe al santo padre que disponga por causa tan legítima. No puedo pedir esa dispensa al Pas ni dejar de partirme donde os digo yo hizo voto al cielo en un peligro de ir a Jerusalém con mis soldados no lo he cumplido, y vivo con disgusto supe estos días que el Ingles Ricardo iva a la gran conquista del sepulcro y que el Rey Castellano le acompaña que es el otavo Alfonso hierno suyo porque a Leonor su hija le promete quiero pasar con ellos que se embarci en Sicilia muy presto según dicen ya dela honrosa cruz horo mi pecho y la puse al arnes y limpo escudo que la pienso manchar de sangre barbar: rogad a Dios que vuelva victorioso que en lo que toca a daros heredero heredero tenéis de algunos años que algunos ha que me case. (a caso Qué dices viven los hijos de Lauren Floriano tu quedas en mi estado por señor y gobierno, ya te he dicho antes de ahora mis intentos mete mis vasallos en paz y tu Tibaldo (me pues quies en esta impresa acompaña ve donde te adorne dia cruz el pecho que llevan cuantos van a esta conquista Señor yo soy tu echura ire contigo al límite postrero de la tierra adonde no hay humana o fiera estampa Catalanes famosos de Cerdan y Cerdanías, vosotros tenéis Princi, pues sois leales aguardad a Enrigue Viva Enrí, y la sangre de Moncada viva el que en el sepulcro estuvo muer pues murioy vive para darnos vida (t (ciba Viva, viva. Mi voto y mi intención Dios lo re- Amigos y caballeros cuidadosos de mi gusto digo que el casarme es justo consejos son verdaderos. Los que me da vuestro amor pues muerta la bella Alfreda a Biarne no le queda legítimo sucesor. Murió en sus floridos años de cuya pena he vivido en el luto y el olvido que me dejaron sus años. Ya que pudo la razón mas que el amoroso efecto casarme y daros prometo ligítima sucesión. Poned los ojos en quien os parezca prenda igual tal que a mí no me esté mal y a todos os esté bien. Que desde ahora he dejado aquel justo sentimiento y os daré a todos contento y sucesión a mi estado. Muchas ilustres señoras del Aleman y Español se ofrecen que al mismo Sol salen diversas Auroras. Tú elige la que te agrade pues que has de vivir con ella. Ni el ser rica, ni el ser bella, ni ilustre me persuade. La virtud, la discreción, por mejor dote quisiera porque de igual prenda, os diera cuerda y santa sucesión. No me anima la grandeza ni el oro me da inquietud porque sola la virtud la verdadera nobleza. Que sin ser rica ni bella con virtud y discreción es corona en el varón y el es glorioso por ella. Illustrísimo Gosfredo gran Príncipe de Biarne oye atentamente Antelmo ansi Dios tus años guarde. Si la virtud como dices es dote más importante que la hermosura y riqueza la calidad y la sangre. Una ocasión se te ofrece que en el mundo puede darte más fama de cuerdo y justo que del soldado Alejandre, Don Enrique de Moncada señor de alto linaje que a Ruisellón y Cerdanía rige aborreció el casarse. Ybuscando por la fama mujeres por varias partes de sangre y virtud ninguna dicen que pudo igualarle. Pero yendo a caza un día por las montanas que yacen a las espaldas famosas del insigne Montarate. Vio una labradora humilde en honesto y pobre traje tan hermosa y tan discreta que era retrato de un Ángel. Pidiola a su padre viejo y con sus nobles y grandes celebró su casamiento aficionada a sus partes. Fue después tan gran señora que humildes y principales la adoraban y llamaban Porcia, Artemisa, Elatnes. Pero el demonio que suele invidiar glorias iguales que la paz de los casados le causa pena notable. Puso tal fuerza en él que sin dar causa bastante no bastante, más ninguna, sus hijos mandó matarle. Y no contento con esto de aquellas ropas reales la desnudó y la vistio las que trujo humildes a Con esto mandó volverla a su viejo y pobre padre con lágrimas de sus ojos debidas y generales. Partiose a Jerusalém con algunos Catalanes porque Ricardo y Alfonso a la conquista se parten. Años aquesta señora que paraque el nombre cuadre a su valor y virtud quiso Laurencia llamarse. Vive sola en estos montes laurel sagrado que hace resistencia al rayo fiero de este Júpiter infame. Dicen sus estados de ella con lágrimas generales que no a nacido en el mundo quien sus virtudes iguale. Que la paciencia en sufrir tan firme, honesta y constante los desatinos de Enrique lauros le ofrece inmortales. Muchos más hablan ahora en la humildad que trae cuatro ovejas por el monte quien rigio estados tan graves. Mucho más alaban verla entre pastores iguales solo alabando al tirano que tales locuras hace. Llámanla en todas sus tierras en extranjeras ciudades de las casadas ejemplo único santo admirable. Si tu señor esta piedra en tu corona engastases si la hicieres tu mujer paraque tu nombre ensalce. Paraque el oro divino de tu sangre diese esmalte con la virtud de sus ebras que fama aura que no alcances. Hácense retratos de ella por sus soberanas partes en toda Francia y Castilla con excelencia y honras tales. De los cuales este es uno que le puse en este naipe que es Reina aunque en este jueg la fortuna le descarte. Notable cosa me cuentas y el rostro Anselmo lo es. Haz cuenta señor que ves la paciencia en las afrentas. La virtud en el rigor, la humildad en la porfía, la paz en la tiranía, la hermosura en el dolor. El silencio en tantas dichas y toda un ser de tal ser, que no parece mujer sino solo en las desdichas Extremamente me agrada, no he visto tanta hermosura que a una hermosura tan pura se ha visto tan lastimada. Di Rosauro acertare en amar virtud tan alta si en lo que es la sangre falta cumple en lo que acá se ve. Señor cuanto a su hermosura y partes, mucho acertaras. Prosigue en lo que reparas es el honor por ventura. No señor, no se echa de ver que no están bien disimido matrimonio que el marido deja a su propia mujer. Eso una bulla lo hará el padre santo en sabiendo que este la escluyo, diciendo en los trabajos questa. Siendo ansí tú harás señor una hazaña valerosa. Mujer santa, honesta, hermosa, y de divino valor. Váyanme luego por ella. Ejemplos tienes bastantes en aquellos dos Infantes, que a Sol, y a Elvira a la vista dejaron sin ocasión allá en Tormes maltratadas Condes Reyes de Aragón. Pues vamos iréis los dos por mi Laurencia que creo que su viltud, mi deseo mueve, he inspirado de Dios. . Tras tantos años Laurencia que avitas estas montañas tus esperanzas engañas entre silencio y paciencia. Tras tantos años que ves tu esposo ausente suspiras eres pavón que no miras tanta desdicha a tus pies. Tras tantos años que moras estos valles encumbrados por los contentos pasados mueres, sospiras y lloras. Ya quieres más desengaños que estos robles tienen hojas muda Laurencia congojas pues mudan robles los años. Cuando veniste a esta tierra estos almendros estaban en varas que a penas daban hojas de amor de la tierra. Ya de corteza cubiertos estienden brozos con fruto y tú no dejas el luto de un olvidado y dos muertos. Estos becerros son nietos de los que entonces guardaba todo se aumenta y se acaba deja esos tristes efetos. Ya cinco veces Danteo del Sol del Aries al pez vio el cielo y ningún juez vio mudanza en mi deseo. No son mis duelos de aquellos que el tiempo que ya bastaba con su imperio los acaba porque él le tiene sobre ellos. Crezcan los ramos pequeños vuélvanse troncos hojosos y los novillos famosos doblen la casta a sus dueños. Todo se doble y aumente que mi mal aunque mujer siempre ha de estar en un ser en el alma que le tiene. Cuando quien tiene un pesar porfía a pasar con él él viene acabarle a el que él no le puede acabar. Y ansi tu vendrás a ser a quien acabe el dolor mayormente que es de amor y tu agraviada mujer. No te quiero persuadir porque en un pecho obstinado es el consejo excusado. Por aquí suelen venir. Mas piensa Dorida bien que a preciarte de ser mía huyeras la compañía como cuantos quieren bien. Vanse las aves a un nido las fieras a un valle oscuro los peces al centro puro del agua, el sol al olvido. Y tú siempre andas buscando donde no te pueda hablar. Extraña cosa es amar todo es andarte quejando. Bien pintaron niño amor que es de niños el quejarse. También pudiera pintarse muy gigante el desamor. Porque una tierna mujer con él se esfuerza de suerte que vence el hombre más fuerte. Aquí podrá ser que estén, Mas mira cuantas mudanzas hac en los tiempo en todo. Sola Laurencia de un modo conserva sus esperanzas. Que yo cansada de ver en su opinión a Danteo quiero mudar de deseo si es la mudanza mujer. Pondrás mil hierros a una alma que con extremo te adora pareceras desde ahora como la oliva y la palma. Todas las cosas amadas y en concordia de su intento crecen y tienen aumento. Basta decir que me agradas. Basta para premio justo de este bien nacido amor que agradar es la mejor parte del alma y del gusto. Si te agrado tu amaras que es principio del querer si sabes lo que es mujer. No quieras Lucindo más. Aquí está Laurencia. Aquí Dorida y Belardo están Por el valle abajo van Laurencia. Es Fenisa. Sí. Todos nos hemos juntado Yo conozco este lugar. Pudole el tiempo trocar que esto era monte y ya es prado y no ha mudado a Laurencia. Ni a ti de esa tema loca. Ya por los celos te toca pierdo en eso la paciencia. Yo sigo mi voluntad. Que puedo pensar de mí. Que cuando te dije sí fue para eterna amistad. Aquí en materia de celos con Laurencia un triste día que a la corte en que vivía nos la llevaron los cielos. astores si os acordáis los tres hicimos apuesta mal mejor ocasión es esta que en mayor cuidado estáis. Di Laurencia aquella enigma ̱. No se si a dicha la se, ni que premio ahora os dé. Oirte es de grande estima. ̱. Quién son los tres que uno son y tan extraños los tres que los dos andan sin pies y el otro con la razón. Uno es ciego, otro es tuerto, y otro es un lince en la vista en cuya luz y conquista dejan un pájaro muerto. A mí me parece que es la primavera gentil, Hebrero, Marzo, y Abril, asin pies, que a caballo van, aguas ni nieves no dan lugar ni el camino atinan, y ciego es Ebrero que tiene ciego el campo, Marzo es tuerto que vea el suelo abierto la hierba que a salir viene, Abril es lince pues ve lo las entrañas a la tierra, que es todo el amor que encierra paraque flores le dé, el pájaro es el invierno pues queda muerto a sus pies, son los tres. No son los tres. Tengo ingenio a lo moderno diga Danteo. Esos son, la noche, el alba, y el día, todos un tiempo. Afe mía que es alta adivinación. Noche y alba andan sin pies, que duermen y se están quedas, el día no, que en las ruedas del Sol anda, y razón es. Pues no hay más cuenta y razón que decillo en armonía, la noche es ciega aunque guía al amante y al ladrón. Que es tuerta el alba es muy cierto, pues a penas puede abrir los ojos, lince es decir que ve el día el cielo abierto. El muerto de todos tres es el sueñoo el temor. No aciertas. otro mejor. Diga Belardo. Oye pues. Efetos digo que han sido de amor, y todo es amor, celos, olvido, y temor, y desengaño de olvido. Cómo. La envidia en los celos bien los ves andar sin pies no al desengaño que ves, con la razón de los cielos. uciegos los celos son díganlo cuantos los tienen pues a desatinos vienen indignos de la razón. La envidia es tuerta de suerte que a nadie a mirado bien con mil nunes de desdén y cataratas de muerte. Por ser lince el desengaño dígala el mismo pues ve el pensamiento que fue tratado y hecho su daño. Celos y envidia es muy cierto y el desengaño mejor que son la muerte de amor y amor el pájaro muerto. pues aunque es muchacho hyere y se ve entre muchas malas, pues que le pintan con alas y vuela por donde quiere. Belardo acertó No ves que soy medio sacristan. Por aquí dicen que van. El valle no es este. Él es. Qué gente es esta. Estos son. Sin duda está aquí Laurencia. Hay más pruebas de paciencia hay nueva perfecución. otra gente viene aquí. Caballeros donde van que el camino herraran si no vuelven por allí. Nosotros vamos buscando a Laurencia. A ti Laurencia Nosotros por su presencia vamos también preguntando. Yo soy Laurencia. Esos pies nos da a nosotros Teneos caballeros. Tus deseos cumplidos señora ves. El gran Príncipe Gofredo de Biarne, te ha elegido por mujer, porque ha sabido tu valor, deja ese miedo. Y luego a su tierra ven que aquí para tu partida hay lítera prevenida damas y coches también. Con diferente lenguaje oirás la embajada nuestra. En la tristeza se os muestra Como a ti en el alma el traje, El Conde de Ruisellón que fue tu esposo ha venido pasó por Francia y ha sido tanta su buena opinión. Que le ha dado por mujer el Rey su hija, y la espera por puntos, y al fin quisiera si es que lo puedes hacer. Que vinieras alimpiar su casa pues lo sabias, porque dentro de dos días Rosimunda ha de llegar. Quiere el Conde que también entiendas en la comida. Buena embajada. Escogida, para lo que aquestos vienen. Estáis oyendo señor que un Príncipe nos envía porque es el ejemplo y guía de mujeres de valor, que la hace Princesa de Biarne, y con tal furia la llamáis a quien le injuria quiere que la cama y mesa. le haga, paraque esté con la mujer que le agravia esta es embajada sabia, esta es bien que se le dé. lo halla quien pueda hacer esa comida a sus bodas, tantas pruebas. Sí, que todas son pocas a tal mujer. No basta lo que ha sufrido. Esta embajada te he dado en lo que fuere culpado si el embajador he sido. u Laurencia escoge aquí el servir al Conde, o ser de este Príncipe mujer que envía gente por ti. Que hay que escoger no está clar que irá a Biarne. Señora mira cual te ven ahora el cielo y busca tu amparo. amos a Biarne a ver. C. Ea señora que aguardas mira cuanta gente y guardas te esperan y quieren ver. ira a un Príncipe tan alto que por mujer te desea. En quien te estima te emplea. Mucho a lo que debo falto todo es bien corto y pequeño. ̱. Habla Laurencia y responde. ̱. Que voy a escribir al Conde. ̱. Porque. Porque fue mi dueño. Alta y no table lealtad. Fuese con los caballeros más bárbaros y más fieros del mundo. Oh santa humildad. Vamos a contarle el caso al Príncipe. Extraño ha sido. Que desprecie tal marido. Vamos salgámosle al paso no le dejemos salir del monte de Mirasor. Déjala que tiene amor que es quien enseña a sufrir Sacar mi cuchillo quiero y en aqueste olmo liso. Pondrás Belardo que quiso siempre a su dueño primero. Pondré que aunque por Elena se perdió mil veces Troya, no tienen los hombres joya como una mujer que es buena, Esté todo como digo apercibido lo necesario y conviniente y bordado de piedras y el vestido que envidien las que engendra el Horizonte? la guarda apunto el coche apercibido que al lucifero carro el sol afrente las salas solamente despojadas y las camas como dije desarmadas. En el jardín dondré la nobia queda siempre haya fiestras, luces y alegrías porque mi gusto y mi grandeza pueda Feconocer aquestos breves días: espero que hoy el cielo me conceda por todas las demás conquistas mías echas en honra del sepulcro santo Ya quedan las salas descolgadas y echados por el suelo los tapices . Hay prenda mía, las camas enlas cuadras desarmadas de aquella suerte gran señor que dices, con la novia las damas ocupadas que es tan justa razón que solenices y cubierto el jardín de fiesta y luces, donde tambien a tanto bien reduces. No se como te diga ilustre Conde . Roma y Grecia te la den que el gran valor de esta mujer divina. Cómo responde. Ya por tu casa con placer camina, las salas cuelga y limpia hasta donde se ponen los manteles de tu cocina, tan contenta y alegre que con bella No porque estaba dormida lloran los que le ayudan solo en bella. Mas esto es poco para una alta prueba que hizo cuando dimos tu embajada Gofredo de Biarne con la nueva Quiero fingir lo que suelo, de que es por santa y bella celebrada, la quiso por mujer, y al fin la lleva damas, coches, vestidos, guarda, creo Milveces en hora buena que vino hasta aquel monte su deseo. Responde que servir a su marido era mejor, que al fin era su dueño, con esto parte y con su ruin vestido Yo soy mujer, mujer soy, sirve en tu casa. Esto es verdad o sueño, tan gran virtud se ha visto y se ha oído, el alma alegre por la vista enseño, Soy aquella que solía id caballeros por la novia y venga con el padrino que en su amparoto so a señora tan alta que hoy es día fu en que se ha de esparcir generalme esta de tanto bien la gloria y alegríaco el bien que adoro, y he celebrado tanto . Todos iremos porque bien se aum po con regocijo igual. . Co su co presto verás mi bien como restaupan tu gloria al alma y a su frente el laurmo est De tú de con te Haz Fenisa que esa sala . se limpie y ponga muy bien. pre pues que ninguna te iguala. no Hay semejante humildad, hay más notable obediencia la gloria de tu presencia despierta mi voluntad. mas por aumentar mayor go2 que es el Laurencia de amor ese que tal vez templanza o caida. en muj aunque me mata el placer, as qu dime quien eres mujer. Anselmo con quien fuese acompañada . Señor que guarde el cielo. rosr y ser por vengas a tu antiguo estado pro vitorioso y laureado les y el alma de triunfo llena. solo en ti que solía ser mujer, se qu mudé el ser por otro ser, y en el ser pasado estoy. gran y que que otra diferente fue, solo no que no mudé fue la se que te tenía. Esta señor he creído la con muchas fuerzas de amor mi porque te estimo señor como te adore marido. su casa vengo a limpiar tan paraque entre en ella quiero aun merezca mucho más vero este supremo lugar. De tu parte me han mandado de tu parte vengo aquí contenta de ver que ansí te sirvo. Estoy obligado prosigue y hazlo también que en la comida y la cama no haya falta. De esta dama goces mil años amén. i ese entrose alegre y yo que te he merecido ver en fin me llamó mujer mujer, pero suya no. as que importa, él me ha mandado disservirle, eso he de hacer y servir a la mujer por quien a mí me ha dejado. o prometí esta obediencia al estado que tomé solo pido a Dios me dé en tantos males paciencia. le cuando la novia venga no se que ha de ser de mí gran música sueña aquí y quiera Dios que ella venga, Aquí bella Rosimunda tu casa antigua te aguarda, aquí tienes a tu esposo aquí quien te ha dado el alma, aquí los estados tienes de Ruisellón y Cerdanía, este es mi Real palacio, aquellas mis nobles armas, y tu famoso padrino gran don Ramón de Moncada, aquí tienes quien te estima y se alegra en ver tu cara. Dadme señora esas manos. Señor yo soy vuestra esclava, mi mano es esta. Detente, y escúchenme dos palabras Laurencia, escucha Laurencia. Llamas señor que me mandas Impides aquestas bodas. No señor pues tú te casas que mal puedo yo en tu gusto poner aunque tenga causa impedimento aunque sea tan acosta de mi alma. Pues caballeros famosos oíd atentos que os habla Enrique vuestro señor el que fue a la casa santa. Por la cruz que traigo al pecho de Jerusalem se llama que me la dio el Rey Ricardo y puso Alfonso de España, que es Rosimunda mi hija y de Laurencia, que estaba a criar con gran secreto en los confines de Francia, don Ramón que era el padrino de estas bodas deseadas, es el Príncipe heredero de Ruisellón y Cerdanía, estos son aquellos niños que de los brazos del ama hice quitar aquel día y criar en confianza, que decís es esto ansí. Sí señor que hay en la sala muchos que lo saben todo Pues siendo ansi esposa car da los brazos a tus hijos y a mí que te doy el alma, por la mujer más famosa más perfeta y más honrada, mes humilde y obediente que en las historias se halla, fuera de aquellas que tiene la Iglesia en nombre de santas. Hijos de mi alma y vida. Madre de mi vida y alma. Vasallos hagamos fiestas y puede hacerlas España, de que hubo en ella mujer de las nueve de la fama. No dudes de que en su gloria resulte alabanza tanta entre las muchas matronas que por su virtud se alaban, Aquí Belardo da fin a la verdadera estampa, a la historia verdadera de ejemplo de casadas.