Texto digital de La discordia concordada de los cuatro elementos
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de La discordia concordada de los cuatro elementos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/discordia-concordada-de-los-cuatro-elementos-la.

LA DISCORDIA CONCORDADA DE LOS CUATRO ELEMENTOS
JORNADA PRIMERA
Qué te pareció? Una rosa abierta de par en par, ámbar toda al espirar. Ya se sabe que es hermosa. Pero lo que te pregunto, es, si te hablaba severa, oh amorosa, y placentera? Puntos hubo en cada punto. Porque cuando la decía lo que su amor te abrasaba, yo no sé si se enojaba, mas sé que no sercía. Díjome de antiguas lides que hubo un tiempo entre los dos ella es mujer, mas por Dios, que es Neñe con ella Alcides. No ignora que eres pariente de su medio hermano; pero niega tu amor verdadero celosa de Doris: Tente. Si tú me estás tempujando las palabras, como puedo por más que me tenga quedo, no estar prosas reventando? Viendo tan grande altivez, gravedad, y poco amor, respondí por ti, señor, muchas cosas de una vez. Telus dije, si blasonas, que todo te lo mereces, la espuma con que te creces es la con que te jabonas. Deja que te amén, te quieran, que penen; y que suspiren, que te miren, y remiren, y que en mirándote mueran. Agradece, estima, adora, aplaude, y siempre acaricia, no entiendan que es de justicia ser la universal señora. Pero se puso muy hueca con lo que yo la decía. Para amante dama, es fría. Y para hermosa, muy seca. Pero a más quererla obliga su diverso natural. Es tu enemiga mortal. ̱. Aunque sea mi enemiga. No te dio entre esos rigores por favor sus encomiendas? Quino hay favores do no ai tiendas, que hoy se compran los favores. Conociore? Qué sencillos, son tus conceptos, Aeolo, sabe, y resabe, que solo soy yo tu Quitapelillos. Pues yo tengo de fingir, según mi naturaleza, que agonizo en su belleza. Estás loco? Hasta adquirir. Y Doris: Con ese anzuelo quiero darla el soliman. Pobre Dotis, tu galán pone mudas a tu cielo. Anda ve, y búscame a Cloris la dama de Dotis. Voy. Qué es lo que mitando estoy? Por ti, bellísima Doris, me abraso noches, y días. Eso cómo puede ser? Por resistir tu poder mis ansias, mis agonías. Qué escucho! grave mal temo! Quién como yo tan amante, tan puro, noble, y galante? nadie, pues siempre me quemo. Acolo me está mirando. . Ya me ha visto, Doris bella, espejo de cuanta estrella está en el cielo brillando. Ya se acabó aquel mártelo que hubo un tiempo entre los dos. Sois un poco de Aire vos, y estotro un poco de Cielo. Véngate de aquestos bravos amantes amorrecidos, que se jactan de Cupidos, cuanto se mienten de Esclavos. Uno pena, y otro muere; pero si acaso hay mortaja es para el honor que se haja, no para el galán que quiere. Mal haya quien no los quema. Que bien dices, que bien sientes, Hablando están entre dientes, si es conmigo todo el tema? Además, que como digo, a Telus tengo afición; y no está puesto en razón vuelva a penarla conmigo. Ella es linda en todo extremo, porque en todo es acabada, ella es la galanteada del Animal más supremo. En ella está su alegría, que es donde se satisface, pues desde el punto en que nace todos sus contentos cría. Yo soy mujer, y celosa, y me corono guirnaldas, cuando me acuesto en sus faldas, quieres que vayan diciendo mirad vos si es más hermosa. Los celos me están rasgando si esto por mí te sucede, las telas del corazón. Él tiene su galardón aborreciendo, y amando. Si entre dos competidores cayó el más altivecido, la gala de competido ya no exámina favores. Él está desesperado. Bramando está de coraje. . cuerpo, al cuerpo Luminar, Cese Doris tanto ultraje. Nunca en vos le he imaginado. luego es sin duda que amando, Luego no es ultraje? No: El desprecio? Lo que digo. Pues no me enojes contigo, que sabré vengarme yo? Considerasme vasallo? No: que tengo Cetro Real, y aún al pensar tenga igual, es temeridad pensarlo. Luego diré en lo que callo tanto, que a ese hombre (despojos de encendidos pedernales) . Ya sé, le apagaré en dos cristales; si los permiten tus ojos. Tú quieres violando esferas . Mucho de lengua te vas. haga pomposas tus galas? Tú, que al temple de mis alas . El Fuego qué es? sean tus ondas lisonjeras? Porque al verlas placenteras, al Sol, que te estás riendo; claro es que tu amor no puede no querer, querer queriendo. Desde que renace en huellas de luz la Fénix del día, hasta que en la noche fría se hacen Soles las Estrellas, y hasta que sus luces bellas unidas vuelven a dar siempre yo te estoy mirando; pues del ver nace el amar? Piensas que a Telus adoro, y aún presupones que muero por lo mucho que la quiero, hasta llorar cómo lloro? No soy oro, que a ser oro no conquistara tibiezas, cual Jove, antes tus finezas conquistaran mi caudal, que dicen que este Metal sabe a todas las Bellezas. más bien mis penas, y enojos, . Fanfarrón, no ves que estás junto a Pireo? que sin mí te desharé, y que conmigo haré más. No soy Fuego. Piramidal lengua, pues abrasa con ligereza; di también que tu cabeza es el Trono de mis pies. No te veo. Claro está, pues tampoco a ti te ven: No hay Tierra, dime? Pues bien, que te viene a ti, ni va? Es, que supuesto que ya un contrario me concedes, concederme el otro puedes; uno de más perfección que otro, como privación de más, y menos mercedes, De orden natural infiero, que si existe algún contrario posterior, que su adversario haya de existir primero. La Tierra en orden postrero dispuso Naturaleza, la prioridad; pues empieza en el Fuego que no ves. Luego hay Fuego, cuyos pies son Laurel de tu cabeza? Y resumiéndome breve, de Elementos, bien se sabe, que si hay sumamente un grave que hay un sumamente leve. A la Tierra se le debe tal gravedad como ves: luego es fuerza que me des al Fuego aquí dónde estoy? con que concluyo que soy la cabeza, y tú los pies. Responderás por instancia, que Fuego; y Tierra no son contrarios, porque en razón no los tiene la substancia. De perse, fuera ignorancia, pero no por accidente; mas pues soy Lengua. Detente. Tú también. Qué grave mengua! Con la espada, que es la lengua diré que tu lengua miente, El honor tengo cargado, . Y esto lo sustentaré. Pues yo te la sacaré, aunque eres un deslenguado. Fue pendencia? Sí, pendencia, y entre dos grandes Señores, en amar competidores. Sería por tu presencia? No te parece bastante para ocasionar desvelos? Tanto, que a mí me das celos, porque puedo ser tu amante. Dime quien fue por tu vida? Acolo fue con Pireo. Y sobre que galanteo? Sobre ser yo la querida, y tu ser la despreciada. Oh qué engañada que estás! Yo volví por ti. Jamás pude ser, sin ser amada. Antes bien sin ofenderte, me tienen por el imán de lo hermoso, y lo galán, y blasonando mi suerte en cuanto Elemento, Acolo, Píreo, y Dotis, a ti, crio la mente por mí, y a mí por el hombre solo. Que animal vive engendrado en el Fuego, sin quimera? Ninguno, porque se diera Animal no elementado. Que vida vive en el campo vano del Aire, preciso? ni la Ane del Paraiso, o Pájaro de Melampo. Pues en el común sentir fácil se deja entender, que yo le doy de comer, si él tiene para morir. Pues del Agua, no es ambigno, cuantos brutos, cuantos peces crías, sustentas y creces, que viven en ti, y conmigo? Quien por tu vo idas navega, que no me tengan por fin? Quien no besa mi chapín, cuando a tus márgenes llega? Si esto es cosa averiguada, como quieres presumida ser tú sola la querida, y Telus la despreciada? No respondes a tu agravio? Telus, con más atención se da a entender un blasón, de la que explica tu labio. Porque querer con desprecios desvanecer tanto el mío, fuera de ser desvarío, son (y perdona) muy necios. Quien dijo fueron cieados los Elementos por ti, y tú por el hombre? Sí: Son tus principios negados? Deja esas vanas porfías, y advierte, si no lo alcanzas, que tú con tus alabanzas has conjudado las mías, Y si soberbia te atreves, cuanto hermosa, a más Creatura; aunque es tanta tu hermosura, diré que a mí me la debes. Yo te doy (sin merecerlas) en vapor que al aire sube, y de que se hace la nube, una tempestad de perlas. Con que adquieres tafetanes de diversos tomasoles. unos con que te arreboles, y otros con que re engalanes. Si estas son tus maravillas, yo te las doy amanojos, con muchas fuentes por ojos, y ríos por gargantillas. Linda venganza de guerra. . Aparta Quitapelillos. Anduviste muy prudente, sepa la pobre que es Tierra. Yo me vengaré en pudiendo. Yo te ajustaré en hablando. invonuquon Cloris, yo te ando buscando. Y yo me voy escondiendo. . Rico serás? No te vayas por tu vida. Por amor de ti no iré. pero dime para qué? Para curar cierta herida, que mi amo tiene en el pecho. Y dime, quién se la dio fue Pireo? Quién le hirió, no fue, según lo sospecho, sino Doris, y ha dos horas que te busco sin hallar; y pienso me ha de matar por la tardanza. No lloras? Son mis entrañas mil bronces, y mil plomos mis desvelos. Qué pesada estás de pelos, pelos de plomo, y de entonces. Yo pelos? Sí, en los carrillos, mas yo te los quitaré con un arte que yo sé. Puse ceniza en su frente. . Una vez los quito en blanco, y otra vez los saco en tinto, que es arte como te pinto, por liberal, y por franco. Hago una lisonja pura en el molde de un favor, y como esta engendra amor (como pudiera vasura) tengo mil aficionados en cualquier parte que estoy, porque navaja les soy, para que queden pelados. Mis consuelos son, si quieres admitillos, gafas de Quitapelillos, con que me lleno de pelos. Mas respóndeme a mi carta, Doris por mi dueño muere? Sé que le quiere, y no quiere, que se le acerca, y aparta. Y tu amo que hace con Doris? No sé por Dios lo que hace, en que entiende, ni en que pace; porque clarísima Cloris, para darle la respuesta, y decir que no te hallaba (cuando en tu busca volaba) me subí sobre una cuesta. Luego sobre un campañario, pero tampoco le hallé; y aún pienso que le busqué, en el mismo Calendatio. De Músicos, y Poetas, de Astrólogos, y Arbitristas, de Amantes, y de Alquimistas, de Estafados, y Estafetas. Y preguntando a otros pocos de aquellos que sospechaba, me respondieron, que estaba en la Casa de los Locos. Él en fin es un tronera, y no tiene el amor firme. Estaba para reírme. Esto es lo que es, y lo que era. Puramente eres criado, y yo lo hubiera sabido sin haberte conocido, por lo que tienes hablado. No te espantes, soy modesto. Eso se llama modestia? mal año para la bestia! Que bien lo dijiste, y presto. Imaginarasme manco en dar, y dar sin dolor? y es, que en cuanto a mi señor, yo no pelo, si no arranco. Mas dime, como te va de amor conmigo? no gimes, suspiras, lloras, y exprimes las Naribundas? Pues ya te consta que soy bizarro, y de talle bien airoso: que dices, no estoy hermoso, aún con aqueste zamarro? Callas Cloris? Pues bien sé, que eres de Dorida Dama, que te quiere, estima, y ama, con porqué, y con para qué, De que arguyo (y no son gambas) pues ambas os confrontáis, y ambas os reciprocáis, de que sois húmedas ambas. Luego, Cloris, no es desgarro en materia de afición, saber por preguntación, como te va de catarro. En ti la gracia se espacia. No se espacia, ni aún se asoma que aunque mi madre fue roma, era una toma sin gracia. Mas lo que se espacia, si es un dolor de cabeza por parte de tu belleza, desde que tus ojos vi. En los ojos reparaste? Qué circunspecta que estás! si, que en los ojos no más toda tu beldad brillaste. Muy cortos son tus reparos. Antes no, si bien reparas, y es, que las caras son caras, y nunca los ojos caros. Ademas, que con sus luces hacen las mejillas Mayos, donde amor arma sus rayos, y el Cementerio sus Cruces. Por eso está allí el hechizo que funda las amistades, aunque con sus humedades, me pegaste el romadizo. Ay qué muchacha de flores! Quita pelillos. Si haré: llega, y te los quitaré, porque me abraso de humores No abrase de humores. Pues que me dicen tus tibiezas? Que dó hay contrarias cabezas ha de haber contrarios pies. Pues ya me voy resfriando: oh mal haya tanto ardor! porque no te puedo ver, si estoy de lejos mirando.
JORNADA SEGUNDA
Qué le venciste? Vencí con tanta facilidad, que de su Imperio adquirí parte, si no la mitad, no más de con que le vi. Que comó soy tan ligero, que a mí mismo me prefiero entre mis competidores, cuando presumo rigores, llego a vencer el primero. Y entre el llegar, y vencer con mí misma actividad (cuando me quiero crecer) la distancia es mi unidad, y la unidad mi poder. Pésame que tus enojos se apropiasen los despojos de quien por no amarle yo, se lo pagaré, sino se lo han pagado mis ojos. Sí, que entre Potentados, si hay encontrados despejos, y perdimiento de Estados, pagan los más allegados, aunque deban los más lejos. De esto recelo mis males; pero aunque viertan corales el valor, y la proteruia, le haré yo por su soberbia, Ícaro de mis cristales. Ponga en campo sus vasallos, cuantos se númera vientos; y haga (por más animarlos) temblar a los Elementos del curso de sus caballos. Que aunque sean sus Capitanes Torbellinos, y Uracanes, haré sus fuerzas desmayos; porque hay en mis ojos rayos, como en mis iras volcanes. Si la guerra no es notoria, para que es la indignación prevenida en la memoria? Porque fue la prevención la mitad de la victoria. Y si por más prevenida llego a estar más combatiba, con lo más que me repito, a mi enemigo le quito la victoria con la vida. Siempre es bien tener recelo del mal que suceder puede, (aunque nunca corrá el velo) que aún sin recelo sucede tal vez que se enoje el cielo. Y como esté ya sentido de puro estar prevenido el mal, sin que haya llegado, parece recién pasado, aún cuando reciénvenido. Yo siento muy al contrario de suturos contingentes, en que no hay mal necesario; para que no te lamentes de un contingente que es vario Porque si te ensoberbeces, ya el sentimiento padeces, y es, supuesto el repetir, mejor de una vez sentir, que no sentir tantas veces. Diviértete con mi amor. Si hiciera si yo pudiera. Pues qué causa hay superior? Ser tú de contraria esfera, y mi enemigo en rigor. No supiste que te amé? no agradeciste mi fe con blandura, y con llaneza? pues cómo tanta aspereza? Eso yo te lo diré, Yo fui de Acolo querida, con quien tuve dilección reciprocamente unida, por cierra convinación de cualidad conocida. Buscó en Telus el Sagrario de otra adoración por vario, y como estaba agraviada, gusté si de ser amada, aún de mí mismo contrario. Que es gala en una mujer, si acaso no es pundonor (oh soberbia de su ser) querer la tengan amor, aunque no quiera querer. La resolución que toco entiendo que alabarás; pues lo que pudiera en más te he referido en tan poco. Ah traidora! No lo he sido, ni de burlas, ni de verás, porque nunca te he querido. Huélgome que las banderas contrarias ayan venido. Vengan, que solo me fundo en mí, en cuanto me circundo con la Tierra, con Acolo; porque mi cólera, solo basta para todo el mundo. pon De que yo a Dotis pretenda parece fábula mía, porque es mi amor sin porfía; mas no el odio sin contienda. Ella así mismo se prenda conmigo de disonantes términos, en cuanto amantes; pues de qué me quejo ay Dios! si en esto somos los dos, dos contrarios semejantes. oio i Despedido, y mal contento. y todo mal para mí, pues es para mi tormento. Quitapelillos, tú aquí? Sí, porque falté a un don Viento. sino es lo mismo un don Aire? con que con lindo desaire a tus plantas me arrojó; y aún dice que me pagó, debió de ser con el Aire. Es sánguino, no me espanto. Quiéresme a mí? Estoy perplejo. Pues en qué reparas tanto? En verte, que eres vermejo, de cuyo pelo no hay Santo. Antes mi amor te promete ser un Ángel. Auda vete, que si para su contento el Aire me quiso un viento me querrá el Fuego un condre. Él tiene gracia, y despejo, . y para paje de amor propositado el gracejo: Qué me respondes? Señor, que ya he mudado consejo. Mándame en que se desvele mi cuidado, como suele, en tu obediencia, y servicio; aunque primero, y de oficio será mejor que te pele, No sé qué suerte es la mía, . sino la de pretendiente, pues como de alegoría un poco de Aire presente, y una esperanza otro día. Mas Dios me dio que comer si hay que asar, y que cocer en mi amó, hasta hartar, sin que me cueste soplar, cuando me sobra que arder, Qué dijo Acolo de mí, cuando le acorté la piel trup de su Carrago? Le oí decir, que pasó por él, lo que ha pasado por ti Porque si contra el sosiego, todo de cólera ciego haces tu Fuego del Aire; él hace al Aire del Fuego. Pero ahora es para abajo la contienda que se fragua; porque anda no sin trabajo; como el vino con el Agua, tal vez sufriéndola un tajo. Y como este es de contino, aunque sopló un torbellino el ropaje de sus naguas, no sé si todas las aguas se han tragado todo el vino. Estaba Doris, que digo, estaba, cuando es un Sol, que se amanece consigo, con un belico arrebol airada con su enemigo. Y como tanto brillaba sobre la nieve en que estaba el arrebol que tenía, su Sol, aunque competía, parece que enamoraba. Buen gusto tienes, pues sabes dulzurar una fatiga de aquellas que son más graves; pues si alabas mi enemiga, te estimo de que la alabes. Yo la vi (por maravilla) cuando pisaba la orilla al postrer paso que dio; por más señas que estampó cuatro puntos dejervilla. Qué afirmas con eso? Qué? Dos espantos por ventura, y en lo que menos se ve; el uno es ser la hermosura mas, cuanto menos el pie. El otro espanto que toco, de cuerdo me vuelvó loco, viendo crezca en tanta fama esta bellísima Dama, y ella se tenga en tan poco. Pero para suma, y sumas de su vista, esta es cabal. Que la viste en las espumas? Con un peto de cristal, y una celada con plumas. Y como con Primaveras de oro estaban las polleras, dándolas alma su talle, para pasar la hizo calle el Sol de sus vidrieras. No me quiere? Tú estás tierno al parecer. Su desvío me mata. Lo que discierno es, que lo que hace en Estío Doris, no hiciera en Invierno. Porque la más avarienta, y a su beldad más atenta está, cuando el Cierzo brama, anhelando por tu llama, hasta que al fin se calienta. Divierte ese pensamiento, y aplica esa calentura a otro desvanecimiento: busca en Telus la hermosura, pues que la tiene del asiento. Hablala de parte! mía, lo que de noche, y de día sobre mi alma la adoró. Válgate el diablo, eres Moro, que hablas en Algarabia? Yo la buscaré, y diré, cuanto supiere, y pénsare encareciendo tu fe, y si no te la hablándare, no te la endureceré. Quieres más? Mas ella es ella, la mismísima que viene. Mas que de Venus la Estrella, mas que el hijo de Climene, Sol hermosísimo, bella. Porque el Sol es una cosa; y ella de mil modos rosa: luego si está en lo diverso lo hermoso del universo, aún más que el Sol es hermosa? Telus? Píreo? Adó vas? A desenfadarme un poco. Pues contigo no lo estás? No, que en mí el gusto que tocó, es para enfadarme más, Extraña Filosofía, Sin duda es hipocondria, que hoy se usa como el comer! alza el rostro para ver, paciencia, y no se me ría; si hoy a Médico me arrojo, y escupo cual que presagio; dime, padeces de antojo? No. Ni tuviste contagio? No. Pues sin duda que es ojo, Sahumate con Pireos, toma en caldo unos deseos, para que los poros abras; y con las cinco palabras (dichas con muchos rodeos) una pata de Auestruz, y una mano de Tejón, la quijada de Sansón, y pelos de su Testuz: aplicando al carcañal (para el mal que en ti se ve) te pondrá tan buena, que no haya más que desechar. Dícese que la hermosura es para ajena persona, porque no causa dulzura con quien la brilla, y blasona, sino con quien la procura. Salir tú a desenfadarte fuera de ti; en otra parte, da materia a responderte, que sales a complacerte, porque no puedes gozarte. Quién tiene algún galanteo desea, porque le falta la posesión del deseo: luego soy prenda más alta yo, pues todo lo poseo? Que si es lo mismo faltar, que llegara desear, y no hay falta en mi alborozo: Luego yo misma me gozo, sin que me deje gozar? y la hermosura otra cosa. Y con eso habrás probado, que la hermosura en la hermosa es bien sumo, mas prestado. Porque con la enfermedad, o con la voluvidad de los días se destroza: Luego ella, si es que se goza, es con otra voluntad? Ya no halla con que se explique . No, y sí. la madre de los lagartos, si en ti hay partos, y pospartos, para que es tanto alfeñique? Deja esos pensares Godos, porque alcanzo de tus modos, no es desagraviarme, no, y en tiempo bien oportuno, que el no querer a ninguno, es porque los quieres todos. Si hay algún tiempo de amar, este es el de aborrecer, con que no tienes que hablar. A mí que soy. No hay que seráon La víctima de tu Altar, que en mí el amor es muy fuerte? En fin no quiero quererte. Ese fin es por demás, o que sé que tú me querrás al tiempo de aborrecerte. S V buelda Una cosa es el enfado, . Prenda querida, aunque no bien enterada de mí, dichoso quien mereció una venganza por ti, como la que adquirí yo. Con quién fue? Con Doris fue. No la desamo. Porque; no es tu enemiga? Explícate, que entendí fuese tu gusto. No sé. Vengarme a mí, siendo yo quien puede tomar venganza, sino atrojarme la lanza, que mi enemiga biandió, Pero supuesto que en mí con tan fiero frenesí fingisticorro poder, a los dos he de vencer, solo venciéndote a ti. Que pues que tú me provoras con presunciones tan locas a pervertir mi sosiego, te haré pedazos, y luego te tragaré por mil bocas. Lindamente batallaste. No pude más te prometo. Ya vi cuando te arrojaste, que le pusiste en aprieto, casi como que triunfaste. Mis soberbias altiveces, jactancias, y avilanteces, cada cual me ocasionó, que fuese vencida yo, que le he vencido mil veces. Que va triunfante, concluyo, poderoso, y reputado. De qué lo arguyes? Lo arguyo, de que un puño de mi Estado vale por diez en el suyo, Pero ya por las Riberas de Telus, van las banderas de mi valerosa gente, y habrá como tan valiente, hecho frente las primeras. Que es punto al Estado atento (en que yo tengo opinión sea, o no con fundamento) la propia conservación, como después el aumento. Pues si el agravio es mi pena, y el Estado no condena el agraviar por crecer, vaya de Estado al perder, cuando he perdido una almena. La ciencia de Machiabelo dicen que lo dice así. Mira Clotis, mi desvelo es cobrar lo que perdí, que ansí me lo dicta el Cielo. Y en hacerlo, no hago mal, porque enterado el caudal, que mis límites encierra; cuanto le usurpo de tierra, se lo vuelvo hecho cristal. Yo lo entendí de otro modo. Pues no lo entendiste bien. Ya sé me puse de lodo. Sí, que lo que obro, también hacen los demás, y todo. Ella estará criminosa, cuanto osada, y jactanciosa, sin que le falte una tilde. Por otra parte es humilde, como misericordiosa. Y aunque se llegue a jactar de aquello que se adopto, si es que se quiere sentar entre nosotros, tomó siempre el último lugar. Tú la humillas, y engrandeces, tú la amas, y la aborreces, tú la admites, y la arrojas, dime de estas paradojas lo que he dudado otras veces. Para hablarte con certeza, solo sé en mi desvarío, mudanza, amor, y extrañeza, que no obro por albedrío, . Dorís, a tu ilustre mar sino por naturaleza. De que te aquietes te ruego, volvió el rostro en conclusión, ten un poco de sosiego. . Estimar, y agradecer Cómo puedo sosegar, si soy un fuego en amar, y yo también otro fuego. Si tienes tanto calor bebe frío; mas aquí tienes a Doris, señor, un mar de hermosura en sí, y otro mar de agua de olor: o nada, si no quisieres tomar una bocanada para templarte, o no nada, Siempre ella me aborreció. Pues Cloris, como que no en ese Artículo peca? Válgate un pollo por clueca. Clueca? Sí, que empieza en Clo. Pues tú quieres ser amado? . Anda vete noramala. Quiero, pero sin zozobra. Gran baja el amor ha dado! Yo soy tú a Latere, y sobra, para que muera quemado. Ce, a quién digo? no hay hablar, aún no me quiere mirar, por no mirarme de duelo, Cloris, a tu lindo Cielo. de hermosura, como Ixión. ofrezco nueva fatiga. Rindo este pobre bolsón. Calla. Es de plata sin liga: tu voluntad, sin perder mi condición natutal, sino lo reputo a igual, es casi como querer. Porque el agradecimiento en condiciones dispares (aunque no cause ardimiento) hace menos los pesares, y aquí mi aborrecimiento. Y tú estás agradecida? No: mas algo enternecida: te sobraran las mujeres. q. Oh lo que puede la plata! que hecha perdigones mata, y hecha moneda da vida. Marco Valerio Mésala mandó por un bando ayer, lleno de pompa, y de gala, que no la diese a mujer. El cuerpo se me estremece. . Digo que Mesala miente. Qué será lo que acontece? Si digo mi pensamiento, cosa más alta parece. A mí me parece indicio, contra el que escupe el ayuno, y hace ascos del cilicio; pues para que tenga alguno, llama esta voz a juicio. no me digas no, ni sí, no vienes? acaba ya, porque trairemos de allá todo lo que falta aquí. Estimando tus favores he llegado a imaginar remediados mis ardores. Sí, que hay grados en amar mas, y menos superiores. Porque aunque a mí me compete, qué es quererá un enemigo? que te aborrezca, y te inquiete, ni requiero, poco digo, si acaso me desabrocho; y aborreciere como ocho, será mi amor como siete. ll Vuelvo al bando, y no te asombre, que pues la mujer la cria (digo, la plata, y el nombre) es tan claro como el día, que es para dársela al hombre. Luego Mésala bien siente, en no teneros por gente, cuanto al uso del dinero, de que el hombre es heredero? Un Cónsul puede mentir poco, y remucho, infensata? esta voz no es de Elemento, . Podrá, si quiere adquirir, y más en tiempo de plata potencia, para subir. Anda Cloris, ven tras mí, . otra vez al Aire inquieta, alguna cosa decreta el Cielo, por esta via, de muchísima alegría. Válgate Dios por trompeta! Qué me quieres? que me muero, todo en parte, y todo entero: esto es hecho sin reparo, tanto gritar, y tan caro! si es juicio, no le quiero; ni tataraquiero, es poco; yo muero mil veces loco, sin seso; porque sin migo. Parece que están cantando? No lo escucho con mis olas; pero lo que estoy mirando son hombres, que con estolas van por el aire volando, Dime, adónde irán? Adónde? si el vuelo les corresponde, no van lejos. Dices bien, que irán a Jerusalén, donde el misterio se esconde. Vamos si tú me conduces, que no me hallo en ira solas. Vamos me echaré de bruces. Sí, que tienen Aureolas donde podrás beber luces. Qué dulce, es el canto! Qué suave! Parece canto Divino! Esto si lleva camino, porque me gusta, me sabe. uira
JORNADA TERCERA
SCENA TERCERA omviya la upa cmille bepoll Raro favor! merced altivecida es gozarte hoy mi tierra tan cercano, para darme calor, aliento, y vida. nomen No pudo sin dictamen Soberano acontecer tan peregrino exceso, como el que toco indigna con la mano. Tú, que con el acceso, y el receso de la luz, causas tantas novedades, dime la causa que hay de este suceso? Vengo a asistir a un Mar de Majestades, o aquel Mar, que es Custodia de la gente, más bien que las Angélicas Deidades. Al Muro de Repúblicas valiente, por más canjado en lo ancho lo eminente. Al Argos de los Reinos más seguío, por más linces que son los Principados; porque no tienen el mirar tan puro. Al Freno de Luzbeles desbocados, que tiene (por oviar sus inquietudes) mas que las Potestades enfrenados. A aquel Mar de Milagros, no lo dudes, que los obra por raras Prelaciones mas que del Cielo todas las Virtudes. A aquella intimadora de los Dones de Dios, con más autoridad, y mando, que las que en Coro son Dominaciones. Al descanso de Dios, que está brotando amor en que descansa, si ser puede, mas que en sus Tronos delicioso y blando. A aquel Mar de de hermosura, a quien con- ilustraciones la Divina Esencia, (cede en el abismo en que al Cherubrexcede. Al amor que más arde en la presencia de Dios, para con Dios, cuyos ardores no alcanza el Serafín, por su eminencia. A aquel hermoso espanto en sus amores, que por Hija adopió el Eterno Padre, mas legal que de sus Progenitores. A aquella Majestad, del Verbo Madre, que juridicción parte de contino, con tener Hijo que a los dos les cuadre. A la escogida del Amor Divino, para delicia suya, para Esposa, y Patria que no tuvo el Uno, y Trino. Al Mar de Gracias, a la siempre hermosa Luz, que entre las tinieblas brilló día, como entre espinas, sin espinas Rosa: Estas las señas son, y ella María, de su Divino Criador. yo también tengo un cantor en cada flor, cada planta. Canta más, porque me encanta tu voz regaladamente, pues pasa a mar esa fuente; sin que me admire, ni espante, cante sin alma informante, quien tiene el alma asistente. ̱. Mas si es hija la que es su Mayorazga, claro es tiene mayor Soberanía. No hay quien de aquesta herencia la desasga porque la arraiga más (aunque criatura) con el amor que sus entrañas rasga. Ella tiene el Primado en la hermosura, como mi Sol entre las luces bellas, tanto que el verla fue suerte, y ventura. Diga un Dionisio al ver de sus Estrellas vistas, lleno de Fe, que es lo que siente, dirá que del Divino ser las huellas. Tan lleno de luz vio, tan refulgente su Rostro, que hace (como siempre hacía) al circunspecto más, más reverente. Ella es por quien desde la noche al día rondó, acechando el más Divivo Esposo, desde la puerta a la alta celosía. Ella, quien con un rayo luminoso de su vista, le tuvo siempre herido del amor que vio el mundo más grandioso. Ella es la Reina, que el Profeta vido vestida con realces de un brocado vario, en cuantas grandezas ha tenido, y no pocas, en cuantas he callado. Fuera de verme admirada, me has tenido tan gustosa, que escuché en tu voz gloriosa, la letra Divinizada. Porque en tu voz delicada gusté de su melodía. y en la Canción que te hoía otra gloria singular, nunca mayor que el cantar las grandezas de María. No porque la existo parte virtualmente, no formal, la admiro de Celestial. cuando sigo su Estandarte. Porque es mi amor de tal arte (si a universal le acomodo) que tracendiendo en el modo, dejaran en su entender, todos los serés de ser; porque ella lo fuese todo. Yo me voy a mi asistencia, aunque de ti no me ausento con la luz, y el movimiento. Qué hermosísima presencia! No es mucho por excelencia, si cuando tengo un desvelo, una pena, y un azar, huyen con solo mirar a este Milagro del Cielo. Por esto, no infimo Coro, da al Zafir la inteligencia, que causa con su asistencia el movimiento sonoro. Mas alto encierra tesoro, pues por lo que mueve, y hyerra Coro más Divino encierra (que es logrando gratitudes) el Coro de lar virtudes, por las que influye en la tierra. Que es tu amor fuego, hermosa Peregrina, claro está, pues da luz de que te abiasa, no solo el corazón, principal basa, mas la parte exterior circunvecina. Y como el fuego a su Región camina, y es del Amor de Dios, del fuego pasa, hasta poner a Dios fuego en su casa, echa una brasa de su Amor Divina. Si estás con tanto fuego deseosa de tener fuego más de Amor, te ruego, que me permitas ser tu Mariposa. Llegaré al centro de mi ardor, y luego, como ambicioso de tu luz hermosa, trocaré con tu Amor todo mi fuego. Con quién hablas? estás fuera de tu fuego, que te aflige? Todo lo que no la dije, sin duda se lo dijera, si elevado no estuviera, viendo su hermosura tanta. Yo no la vi; porque espanta la beldad, cuando es tan mucha: que hago, tapo un ojo, escucha, y otro meto en la garganta. Y como le hice la buz. Yo no te entiendo. Al testuz: esto se me ha de creer, la vi mejora mi ver por el rastro de la luz. Siempre te estás solazando. Si cae un rayo estupendo, que el aire, va iluminando, no miran su luz durmiendo? no le oyen muchos rondando? Pues si estotro es sin zozobra despierto? crédito cobra mi presunción; pues se exalta por lo que a los ojos falta, la inmensa luz que la sobra. Dime, y aquellos viejazos quién son? porque a ellos he visto sin aquellos embarazos. Son Apóstoles de Cristo. Que lindos Apostolazos. Píreo estará ofendido; pero ya le he remitido. mi contrariedad notoria; Píreo? Qué linda historia! no trates ya de Cupido. Dime siquiera un reflejo de su beldad. Si pudiera, aún fuera mucho despejo. Compárala como quiera. (jo. Va sin sombra, aunque en bosque De las dos Naturalezas (de la Angelica, y la Humana) eligio Dios, qué finezas! para otra más soberana, lo mejor de ambas bellezas. Que en María lo pusiese es cierto, porque saliese sobre su origen primero: pues pisó al Ángel Lucero, aún antes que amaneciese. Copió de cinco hermosuras una Ceujis, mas tan rara en las edades futuras (desde que la dieron Ara) que fue asombro a las pinturas. Aquí copió la experiencia de cinco, acá la Potencia de Dios, copió de Millones, Bellezas, y perfecciones, esta estampa de su Ciencia. Bien has dicho por mi vida, si, afe de quien soy; pues es la mejor, por escogida; habla a Telus, no la ves, que está cari aconrecida? El estar tan divertido en mis contentos, ha sido causa de no haberte hablado Telus, perdona el cuidado. Ya sé lo que habéis tenido. Que a no ser tan superior, faltara la cortesía es un desprecio de amor, en él igual villanía, y afrenta en él inferior. Yo me sintiera afrentado, por lo que tengo escuchado con el término de vos; a no saber, vive Dios, que soy vuestro enamorado. Luego inferior me propones? muchos me finges desmayos, y adoptas antelaciones! cuando no formaras rayos, a no darte exhalaciones. Mira tu corto poder, habiendo de suponer, que para que salgan buenos de luces, como de truenos, sin Aire no puede ser. Solo lo que tu interpretas lástimas son de mil modos, o públicas, o secretas, con que nos turbas a todos en tu lección de Cometas. Porque causas tal afán a los que ven tu desmán (cuándo te das a entender) que hay duda te puedan ver, aún cuando viendo te están. Y aún muchos te disputaron, no sin estilo profundo, que escribieron; y afirma ron no haber tal fuego en el mundo, porque tu luz ignoraron. otros por obiar cizañas (y aún coronarte de hazañas) Pithagoras, sus secuaces, compusieron estas paces, poniéndote en mis entrañas. Que ande mi honra en opiniones! Señor, que son disparates: por Dios que no te apasiones. Tanto oro, tantos quilates con menos ley! qué baldones! Edificó del Verbo la alta Ciencia para si un Templo de cristal tan puro, que radiase candores en lo oscuro; y escureciese al Sol con su presencia. Pusole la Divina Providencia un Mar de gracias para Foso, y Muro, en cuya Torre, por mayor seguro, el Verbo incorpotó toda su Esencia. Si para ver a Dios, es necesario verle por esta pura celosía, como Custodia que es, como Sagrario. Qué gloria! qué alborozo! qué alegría! para mi fuera el ver tal Relicario toda una Eternidad, viendo a María. Dorís, quita los enojos a mi amo, cuantos encierra, porque esta Telus, o Tierra le ha puesto tierra en los ojos. Qué me quieres enemiga? No me estiujes la barriga, que no quedo de provecho? nunca viniera sin higa. Sosiega un poco Píreo. Ah señor, qué es lo que tiene? . Ah Píreo, estás en ti? Miren con lo que me viene . Quitapelillos, tú a mí? uno, y otro Filisteo? No te escondas, ya te veo. No ve qué soy doncellita? . Qué desatino! Oigan del modo que grita: . Soplón, tú lo pagarás: Yo veré. Suspende el tema. Si luce el fuego, si quema, y en que parte es donde habita. Él me arremanga las faldas: . Que soy Cloris considera, Mira, señor, que soy macho. Mientes. o Qué gentil despacho! tate, que son las espaldas. Vaya al infierno a dar caldas. Todo hoy le punzan abrojos, . Muestra a Pitahoras luego. Qué Quita Gorras? El ciego, que me vio dentro en la Tierra, y no me miró en la guerra, que es donde más luce el Fuego. mal de ojos yo? que te he hecho, . Cloris, llega que me fino. pues son pelos de cochino mi enojo! No serviste al Aire, y más al Fuego para remate? Yo haré no haya (aunque te mate) Quitapelillos jamás. suelta la mano, no aprietes. Aunque le des seis cacheres, no hayas miedo que se muera. Señora, acude ligera, orluego iré. No es malo el trueco. Flema del mundo, embeleco del favor, hay mi garganta! su mucha cólera espanta. No ve que es caliente, y seco. Píreo, el sumo Calor (to; no a la Tierra, al Agua, al Vien- Desapasiona el dolor; que al parecer es profundo, porque eres tan sin segundo en lo activo, y decoroso, que por el Fuego es hermoso lo más hermoso del mundo. . Quiéres servirme? Con cuatro cosas figura, que cuatro Elementos note, mostró el Sumo Sacerdote distinta su vestidura. Viso, por la signatura de Tierra, Púrpura hermosa; por el Agua en que se entosa; lacinto, por el color del Aire, y por su esplendor, cual Fuego, Grana ambiciosa. Dos hay de nosotros fríos, dos de vosotros calientes, con parientes de parientes; secos, y humedos desvíos. Mas porque estos desafíos se ajustasen (sabéis vos) ser providencia de Dios (que en la discorde porfía) para que hubiese armonía; fuesen dos para otros dos. se debe a algún Elemento, . Ya tengo la vista clara, que estaba como con paño? Milagroso fue aquel baño con que le diste en la cara. También tuve a cosa rara. luego es al Fuego en rigor? . Qué fue lo del cordelejo? No, porque yo no me quejo, tú sí, y con causa mayor, porque fue tuyo el dolor, al sacudir mi pellejo. Tal amo yo no le quiero. Seivir? tampoco, por no subir a plaza de Marinero. Tierra pido, y tierra espero, la Tierra es la que levanta, con Tierra crece la planta, aunque la Tierra sea Tierra; pero en fin la Tierra es Tierra, donde está la Tierra Santa. Loco estaba de perdido. Casos de reputación vienen con obligación de hacer perder el sentido. El caso es bien conocido. Y la causa el ardimiento del amor, si en detrimento del honor en que se fía; ay sombra de fantasía, y falta de entendimiento. Quéntame muy por menudo, cuando viste a mi señora, que por suya el mundo adora, como tú la viste? Dudo pueda mi estilo, por mudo; formar siquiera un acento; porque helado el movimiento quedé tan fuera de mí, que la vi, porque la vi gloria de mi pensamiento. Si encarecerte pudiera su beldad, aún fuera poca; pero es tan mucha, que toca toda la Divina Esfera. Porque la vi demanera resplandecer en un modo singular, tan sin apodo de haber en el mundo dos; que para Dios (sin ser Dios) pienso que la sobra todo. d sioro un Sucede al descubrir joyel de un Santo, (digo el sepulcro que su cuerpo encierra) que aup espirar ámbar, lo que en él fue tierra; no sin admiración, no sin espanto. Pero hoy María con mayor encanto (cuanto el mundo es mayor, que un Monte, o Sierra) toda es fragrancia, al triunfo de su guerra; tanto respira olor, Aroma tanto. Ya no soy el sujeto que solía, donzupon por cuyo medio vagen los olores, don o que el Agua produce, o los que el suelo. Porque en el punto de espirar María. su Cielo es Prado, y sus Estrellas Flores; porque la Tierra se transforma en Cielo. con prevenciones sin calma, Qué hablas? qué sientes? qué dices? entre adversas, y felices. enes toda el alma y Discordia Concordada. Pon más luz a tus matices, pues no se sabe que son, cuando están en presunción: habla claro. Estoy sin mí, no sé que decir oí de tránsito, y asunción. Ese término de hablar me da luz (aunque sin verla, de que ya faltó en en mi Perla la mejor Perla del Mar. Ya quiere al cielo brillar por ser más resplandeciente; de aspecto más eminente,
JORNADA CUARTA
Cuando hay valor, y hay espadas. . Eso le toca al mejor sobran vanas presunciones. Parece que te antepones? pues ya están desenvainadas. e a gb Me haces punta? Es mi valor sin igual, y a quien compete, ser de la Virgen Tapete. S1 de más pureza, y candor; y en fin círculo mayor en la Esfera de su Oriente. Qué hará el mundo sin tal día? que hará el hombre sin tal bien? quién será su auxilio, quién? faltando todo en María? Pero pues la joya es mía, yo la tengo de llevar. Dorís, no tienes que hablar en lo que me toda a mí. Alto pues, vamos de aquí otia vez a pelear. de todos los Elementos, que soy yo. Dónde yo estoy yo soy no más la que soy mejor, por más valimientos. Eso sí; que en mí está el uso de tu rueca natural, allá va ese Diagonal, y luego este Ángulo obruso. Ea, defiéndete fiera Repárate Baladrón. No tiras tu al corazón? Pues dónde? A la faliriquera. Si es al bolsón niña mía, esta vez perdiste el lance, pues no hallo pieca de alcance en toda tu Artilleria. Pues no es mejor que te quiebre el estado más perfecto, la bolsa, que la cabeza? No, que en tocando esa pieza no es más de porque sois menos. mi amor escupe su siebre. Basta villano dichoso, V que si te pierdo, te falvo. Eso Cloris, allá a un Calvo, y después del nacimiento no conmigo, que soy oso. Ella es un fuego de amor, y el llevarla a mí me toca. No harás, callate la boca, que yo fui aliento a su olor. Mi eristal de gozo llena bebio, llevarela yo. Qué beba cristal, o no, soy jardín de su azucena y si a mis merecimientos se atiende, no hay que dudar, que sola la ha de llevar, estos son mis fundamentos. Yo sola tengo quietud, de la voluble fatiga, que ejércita el Universo. ser este el mejor estado, no hay duda, cuando sabemos, que el fin de cuantas Lationes examinan movimientos, es la quietud el de scanso de tanto tálamo el centro. Luego si yo soy no más la estable por privilegio, n y natural condición (sin dírculos, ni rodeos) y es la posesión del fin el pretenderle vosotros, Yo soy quien al Animal (también es predicamento) le recibe cuando nace, le regala con mil gustos; porque están hoy tan enfermos, que no toca en ordinario el gusto que no es supersiuo. Y aún paso más adelante a un prodigio, y a un portento, de que yo sola me jacto, porque si muere le entierro como hijo de mis entrañas; haciendo alarde, y empeño de que amparándole vivo, no le desampare muerto, No así el Agua para el hombre, pues con granizos, y hielos, porque siempre obruve el medio nieves, y escarchas le angustia. le da horror, pavor, y miedo, y en el mar con sus tormentas, un dilunio de tormentos, No así el Aire para el hombre, porque le asombra con truenos le pena con bracanes, y por glosar de lo horrendo, por las bocas de mis venas busca competentes huecos para causar mil ruinas, con terrémotos soberbios. No así el fuego para el hombre (sean envidias, o sean celos de mi poder) que en un punto digo un instante de tiempo, si al hombre mata con rayos, a mí me abrasa con fuegos. Yo para las opulencias en mis entrañas engendro oro, y plata, que ambos son (bruñidos, puros, y tersos) Sol de hermosísimos rayos, y Luna bella de espejos, con que también tengo dos Luminares, sin ser Cielo. Yo produzgo las Pantauras, Diamantes, y Perileuchos, los Rubiés, y Topacios, Zafitos, y Crisopteros, Esmeraldas, y Ametistas, con los Piropos; que incendios retratan en las tinieblas, que todas q sin las que dejo) son tantas Estrellas, que me hacen otro Firmamento. Yo tengo para los males universales remedios, y para todos los gustos también tengo sus recreo Qué vista hay cómo la mía? cuando sola me divierto en Cármenes, y jardines, donde hay mayor galanteo que en los Valles, y en los Prados, faldas de Gigantes cerros. Pero aún mirándome inculta, parece que compitiendo planta a planta, y flor, a flor (el cumpo de flores lleno) la hermosura, y la fragrancia se han tocado los extremos. La Virgen es de mi tierra, y aunque yo no la merezco, habiéndola de llevar alguno de cuantos veo. No tiene partes tan grandes, que con encarecimiento pueda quitarme este gusto; esta gloria, este consuelo, este aplauso, esta alegría esta delicia, y content porque si no cabe en mí, aún es poco solio el Cielo. Vanagloriosa estarás con todo lo que has hablado, mas no, que no hayas dejado para mí un poquito más. Que aunque el presumir en ti está muy puesto en razón, yo fuera de presunción, fundo mi alabanza así. Que eres hermosa no hay duda, es Madre, como puedo rte cosa tan clara? pero en cuanto al movimiento a quien, tu (por tu quietud) opones, tantos desprecios, tocare, pero a mi modo, las ventajas que te llevo. Porque entre las afecciones del ente natural, siendo el movimiento, como es pasión más Física, puedo decir yo que te aventajo: homiro los fundamentos de en señar por el la Esencia, grados, y especies; y vengo a que me llamaron vida, que es encomio más excelso. Tú por ti, Telus hermosa, cuanto más te considero te hallo seca en tanto grado, que por el mismo respeto, aún no produces abrojos, cuanto más tantos luceros, mete os, plantas, y flores, a no prestar, como presto, en la humedad de mis Aguas lo lindo del Universo. Por esto, el Divino Ambrosio (en los siglos venideros) dirá que soy de la Tierra el manjar, y nutrimento. Pues la fecundo conmigo, y fecundada la alegro dándola mil hermosuras, Que soy la Madre que hospedo tanta inmensidad de Ríos: que soy la fuente que riego tanta infinidad de lluvias: y el más la cónico medio para contratar en uno esos Polos contrapuestos. No para aquí, que dirá cuanto al hombre en su compendio, que soy su auxilio en la guerra, cuando se mira deshecho. La gracia de los Deleites, la salud de los enfermos, la tranquilidad del siglo, de la templanza el secreto, de la devoción la brasa, y de la aflicción el Puerto, con otros Elogios tantos, que por innúmeros dejo. Yo también tengo hermosuras (hablando de las de adentro) en mil plantas de corales, blancos, purpúreos; y negros. En mil perlas, que por sí, o cuando gala en los cuellos: con la beldad que las sobra hacen amable lo feo. Mis Islas me son de adorne, aunque se erigen trofeos de mis ondas de cristales, con quien tanto me deleito, que juego con ellas todas; y es de admirar, que en el juego como a Gigantes las bato, y como a niñas las beso. Yo crío acá en mis entrañas tanto animal, tan diverso que con la Tierra no solo compito, si no la excedo. Porque es constante opinión de algún docto forastero, que tengo cuanto ella cría, sino ademas que yo tengo más especies de individios (sin que me falte el remedo del hombre, y de la mujer) en este concabo inmenso, que cuantas pisan la Tierra, y cuantas vuelan el Viento. Yo crío también atomas en el ámbar, que es conjelo de bituminosas fuentes, parto feliz de sus senos: si tú la algalia, y almizcle, en Gacelas, y en Cibetos. Yo tengo varios colores, el verde, azul, y vermejo, que son los más deleitables; y cuando el rostro sereno, Estrellas, Lunas, y Soles; porque yo sola me precio de mirar en mi cristal (como Diáfano cuerpo) en Zigarrales de flores, las luces que gua el Cielo. También tengo medicinas sino bastan tus remedios, para que sobren los míos en los baños que poseo. Luego si soy la mejor de todos los Elementos, pues el Aire nada engendía, ni tampoco engendra el Fuego, y siempre toca al mejor toda la gala, y el premio? A esta Reina, a esta Señora he de llevar; pues es cierto, que es el pozo de Aguas vivas, y que es la Fuente con sello, donde Dios bebe cristales, cuando de amores sediento. Que por estas dos razones, atributos, y pithetos, no bastando lo segundo, sobra en mucho lo primero. A no ser tu enamorado desde hoy viendo tus grandezas, ejercitara finezas nuevamente mi cuidado. Mas pues áspiras al todo en aquesta contención, ser mío todo el blasón lo probaré de este modo. Ser para la vida humana el Aire la mejor prenda. cuanto a su necesidad, la necesidad lo enseña. Porque el da a los animales vital espíritu, y fuerza, tanto, que el calor nativo, a no ser porque él le alienta, reciptocándose siempre, como quien da vida nueva, en su presudio de Aurora la vida se hallara muerta. Por esto un Docto me llama la comida que alimenta cuanta infinidad de cuerpos respiran; y aún otro aleva que sin mí la enfermedad no es medicable en su esfera, ni la salud es salud, no constando mi presencia. Así se escribe de muchos, que en varios siglos, y tierras, sin la comida, y bebida, y sin el fuego, y su agencia vivieron tiempos no pocos; pero sin mi es cosa cierra, que no viviera ninguno; luego es pura consecuencia que soy el mejor, por tantas cómo repito grandezas? Si salgo al campo a espaciarme, cuando los panes en verga, y los árboles en flor (o están las plantas en hiema) como yo no las ventile, y alegremente las mueva; olas no sé qué gracia (que otros llamaron belleza, con el Agua, y con el Sol, o se pudren; o se secan. No el Puego matesal, que es tan activo como muestra, si yo no le ventilara, él tampoco se encendiera; faltando al ser, a faltar mi ser, y naturaleza. Dicen que soy de los Vientos la Provincia turbulenta, y que como Ciudadanos (qué fácilmente se alteran) escándalos doy al mundo con cuantas muevo procelas. Pero bien consideradas estas dictadas contiendas, aún entonces doy provechos (si no deleites, y fiestas) porque conmuevó a millares nubes que desato en perlas. Esos pájaros sin pluma, que por tus ondas navegan, ya llevando, y ya trayendo variegadas las riquezas, a mis vientos se les debe; en cuanta circunferencia miras climas, y Naciones, que a este fin se confederan; porque les presto en mis alas golfos de pluma a sus velas. Mirad de cuanta importancia soy al hombre, que excelencia que sin el Aire, por quien tantas imager es vuelan, ya a la vista, ya al holfato, ya al oído, por las tejas, que a cada sentido adornan, como que le gallardean, que sin este medio, nunca se mirara la Floresta, ni las humanas beldades, ni las celestes Lumbreras, ni otras algunas de cuantas son lisonja, o son ofensa. Que aunque un Ernico sin mí dijo, que verse pudiera una mosca allá en el Cielo, tuvo galante respuesta, de que ni aún el Cielo todo sin mi Elemento se viera; por más que radiase lilios, y cándidase centellas. Y aunque no le niegue a Doris, que se ve en su vidrio entera la Púrpura que la ensalza, o el Nácar que la hermosea, quitándome a mí, ni aún Doris, viera en sí su imagen bella. Si al otro sentido atiendo del holfato, pareciera (faltando yo) la fragrancia de la rosa, y la azucena, del clavel, y del jazmín, si otro aroma en competencia, Sin mí, el sentido de oír diera en vago su potencia, porque nunca se actuara; y sin el acto no oyera, ya el instrumento sonoro del arpa, y de la vihuela, ya el concento de las voces con que las almas se elevan tanto, que presumen glorias a estas dulces apariencias. También faltaran sin mí las palabras, y sin ellas, todas las ciencias que son pronunciación de la lengua. Pero lo que más admira, pone pavor, y tristeza! es, que la Ciencia Divina de su audición careciera; porque toda la enseñanza tiene entrada por la oreja. Quién habrá, pues, qué me iguale? ni quien tan digno, que pueda llevar a esta Celestial, a un tiempo Madre, y Doncella? A este hermoso Paraiso, que si (como dicen) llega a pasar de mi Región mas de dos partes, y media. Toda es mía sin recelo, sin duda, y sin controversía; porque la belleza toda, la voz, y sus diferencias, la fragrancia, y sus olores, los caracteres, y letras, la Evangelica Doctrina, con todas las demás ciencias que por mí son perceptibles, sin mi Elemento no fueran. A no ser yo tan Gigante, temblara de haber oído tanto elogió merecido, como se opone delante. Mas por no salirme afuera, que fuera gran cobardía (y ser la victoria mía) p comienzo de esta manera. Siempre la Naturaleza guardando su orden heroico, dio a los cuerpos más jayanes, más nobles, más valerosas, el mejor lugar, mas alto; y siendo yo aquel que solo, entre vosotros ocupo toda la Alteza, es notorio, que soy el más noble, pues Tiro me consagró solio. Fuera de que la excelencia de los Elementos todos, por su propiedad nativa se da a entender, y no ignoro ser el calor de mi fuego por gallardo, y fervoroso, amigable, y efectivo, el más digno de este encomio. Quién duda de esta prestancia! cuando a gritos algún docto llamó a la naturaleza, incendio maravilloso. Porque el alma sus funcciones (sentencia también fue de otro obra mediante el calor, con que yo para mi abono (por lo que abundo en ventajas piense que me jacto poco. do a mi levidad, que es sin ponérsela estorbo, de cualidades matrices la más noble, también postro en parte vuestras grandezas (que confieso, y que conozco porque a mi gran Majestad conviene, cuanto al decoro, tener por sus inferiores, Príncipes tan poderosos. Mirad en cuan grande estima estuve un tiempo, que loco ib el Caldeo me adoraba, V ídolo siendo a su antojo; adoración a su afecto, y último fin a su oprobio. No para aquí mi grandeza, cuando con ella supongo, que el cielo que es de la luz fuente, en sus fulgidos globos, pues se desata en raudales, como que exorvita arroyos de fuego en naturaleza dijeron ser, que gran gozo! Pithahoras, y Heracleto, Tálete, Platón, y Procio, Teodoreto, y Augustino, el gran Basilio, y Ambrosio; porque también con el Cielo lucientes conspiro Elogíos. Que la quietud de la Tierra no es un hipórbole hermoso? Ademas del beneficio que al hombre exhibe en tesoros de plantas, y minerales? Fuera un sentimiento corto no concedérsele; pero la contienda entre nosotros es, cuanto al grado que dio Naturaleza por logro a todos los Elementos: en cuanto son sin rebozo primarios cuerpos que hacen, y que padecen despojos; que en este grado ninguno llega al fuego en ningún modo. No importa que yo no engendre metales de plata, y oro, piedras, plantas, y animales, porque los engendran otros, mas no con propia virtud eficacia, y valor propio, pues concurrimos a un fin, que es la generación, todos, dando nuestras cualidades, y la materia, que exordio es de cuanto productible mira el cielo con sus ojos. Porque así como el pincel (en esto Majestuoso) con dos colores extremos, blanco, y negro, aunque sin odio, y otros colores que median (como el pajizo, y el rojo) proporcionando los grados saca un bulto, o pinta un rostro. Oh cuál la música suele de dos extremos sonoros, agudo, y grave, y sus medios formar glosas, y hacer tonos, y ser su diversidad concepto maravilloso, si aquel dando admiraciones, esta, embelesos, y arrobos. Así, pues, los Elementos de quien dimanó el consorcio de la música, y pintura, concordes damos asombros (con tantos partos diversos) a este celeste contorno, que de admiraciones tantas no sé si tiemblan sus Polos. Prsocomo hoy la discerdia pone a nuestro amor divorcio, y nuevamente compite sobre lo excelso del Trono: y yo por mi actividad, y el sitio con que me honoro, soy el todo preferido, como el que en grandezas sobro, Y solo, pues, que yo basto, a este cuerpo misterioso de los Archanos Divinos, dócil más, mientías más hondo. A esta Palma que se erige sobre los Cielos Pimpollo. A esta Arca del Testamento, Madre del Propiciatorio. A este Cedro incorrutible, que no se convirtió en polvo. A este Cipres siempre verde, o por clemencia, o por voto. A este Olimpo con Estrellas, porque a sus pies son Colosos: Y a este, o Libano! qué dio escarces de nieve en copos tengo de llevar, Alantes de tanto Cielo mis hombros. O sobre esto haré pedazos los más altos Promontorios, las Rocas más elevadas, los más Gigantes Escollos, aunque los lluevan diluvios, y aunque los aborten golfos, si el Cielo con su poder me deja, porque le adoro. La Competencia en los Nobles, Yo soy el Cielo, qué ha sido? qué os mueve? qué competencia turba la circunferencia del Orbe? qué ha acontecido? Violo la Tierra el sosiego, Pero en esotra porfía y con recíproca guerra quien mereciere la palma, subió a ser Fuego la Tierra, con la vida, y con el alma y bajó a ser Tierra el Fuego. ha de llevar a María. Arrancose alguna Estrella? Quien haya sido María, y buscó lugar mejor quién es? oh Elementos! basta en este mundo inferior, decir por suposición, por blasonar de más bellas? que el Cielo, con cuanto exalta Porque tan alborotados de Angélicas hermosuras os miro en vuestros semblantes, (para biombo de sus plantas) que sois otros. ha bajado aquí conmigo; No te espantes triunfo mayor de la fama, de que estemos encontrados. por ser de las hermosuras Ya por natural discordia, María la Antonomasía. que llaman antiparía, Y si para sin tan grande ya por llevar a María, soy el uno de su Casa, con que nos falta concordia. mejor soy yo que vosotros, Pues quiere ser superior la consecuencia es bien clara. cada uno, y ninguno menos. Esos cuerpos sublunares, Sí, porque todos son buenos, que informan materia tanta, y uno por uno el mejor. de tal manera la informan, Háganse las amistades, que al sin todo se desata; para que tengan unión, pues todo apuesta a mortal, guardando siempre atención cuanto vistió vital Aura. con sus mismas cualidades. Pero la forma del Cielo nunca al Cielo desampara, y es y es mejor la inseparable, que esorras que se separar. Digo esto, porque mil Sabios con apariencia de causa, me llamaron Elemento, pero la propuesta es falsa. Yo me muevo circular, y es de otra especie, otra casta y mayor Naturaleza, pues hace a todas ventaja. Porque a ser clemental me moviera sin prestancia, para el medio, como el Aire, u del medio, como el Agua. También lo dice el lugar, porque a tener semejanza, no tuviera sobre todos esta alteza Soberana. Si por la ucción lo averiguo (como absoluta de franca) soy uninersal Agente; porque de mí se derrama por influjo de la luz tanta cualidad, tan varia, sobre los cuerpos sujetos, que súscito mil mudanzas. Pues modero sus mixtiones, alteraciones, y gracias, y de tantos movimientos la alternación que se vagan. Pues si por mis obras soy el de mayor eficacía, y por mi naturaleza de excelencia más hidalga: Yo he de llevar a María, con estos que me acompañan o? Espíritus Celestiales (que son del Cielo la gala) puesta sobre mi cabeza, como quien lleva guirnalda por triunfo de mil vitorias, y contención de mil ansias. Mas pues soy moderador de todas vuestras hazañas, y en él amor ya conformes, hacéis bella consonancir En cuanto la competencia (digna de Elegios, y estatuas) pues es por llevar a quien hizo humilde la palabra, dándola sayal; al tiempo que era el Dios de las venganzas. Yo también tendré a gra gusto, que a esta que también es Ara donde se celebió Dios vestido de came humana, la acompañéis todos juntos, cada uno en cuanto alcanza la esfera de su poder; porque la oliva, y la palma tengáis de tan grande afecto, de que es fruto la alabanza. Que con esto tendrán fin los ahogos, las batallas, los disgustos, y las penas, las contiendas, y las armas, la Competencia en los Nobles, y discordia concordada. Yo te estimo los favores con que a tode ensalzas. Nos concordas, y compones, nos das vida, y pones alma. Tal fin la discordia pide. Tal bien la concordia alcanza, pues por tantos triunfos siempre luces tantas luminarias. otra discordia tenemos, y es no más que de palabra. Cuál es? La de un Estudiante, que allí la cabeza baja, murmura que sirve al Fuego, y si el fuego es el que abrasa, que como no me abrasó los pelos, y las entrañas, No quema el elemental. otro allí también con rabia dice, que una falta ha habido, y es muy poco donde hay tantas. No lo escuchas? Ya lo entiendo, que es la del perdón. Acaba. Eso me toca a mí sola, por ser Tierra, y por ser Dama. Auditorio esclarecido, Cielo en luces, las más claras de las Artes, y las Ciencias, hoy como siempre postrada a vuestros pies, perdón pido de este Acto en todas sus faltas, ya que un victor no merezca. Vamos, que la Pompa aguar-
