Texto digital de Dios hace justicia a todos
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- Atribución tradicional
- Francisco de Villegas
- Atribución estilometría
- Francisco de Villegas Segura
- Género
- Comedia
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- El texto procede de la transcripción automática de Nuevas escogidas.
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Cuéllar, Álvaro y Germán Vega García-Luengos. Texto digital de Dios hace justicia a todos. BICUVE, 2026. URL: https://etso.es/bicuve/dios-hace-justicia-a-todos.

DIOS HACE JUSTICIA A TODOS
JORNADA PRIMERA
Con más tristeza, señora; estás hoy? . Es que podía remediar la que tenía ayer, y hoy no puedo, Flora. ̱. Rodulfo, no viene a ser. quién pudo la causa darte? . Sí! Pues para declararte, qué tiene más hoy, que ayer? sino es que tu pundonor el no te haber entendido sin declararte ha entido. d No es eso, porque en rigor, ya mi imposible cuidado, solo tiene por consuelo, Flora, y por piedad de el cielo, ser de Rodulso, ignorado, pues no he de lograr el suyo. Si por la puerta que pasa, no solo a tu misma casa, si no hasta el retrete tuyo desde Palacio a la bella Reina no ha un hora saliste de hablar, dime: en qué consiste tu disgusto? . Solo en ella. La Reina, siendo tu prima, pudo tu pena causar? Sí, y es fuerza a mi pesar, que tanto afecto reprima. Cómo? Apenas me vio, cuando me dijos hoy, Rosaura, hermosa, mas que otras veces ansiosa, verte, estaba deseando, que sinti dincilmente consuelo tener pudiera, prima; mi desdicha fiera. Ni de el furioso corriente de el mal de la pena mía resistiera los embates, porque al poder de Amurates mejor resistiese Ungría. Dejó mi padre mandado, que con el Rey me casara de Polonia, y es tan rara la adversión que le he cobrado, que declarar me esforzoso, Rosaura, o vivir mutiendo, que el Reino, según entiendo, por Rey de Ungría, y mi esposo, al de Polonia ha nombrado, que con ejército espera, de este Reino en la frontera de su poder confiado. De Juan Uniades pende mi bien, pues es, prima, mía, su prudencia, y valentía, quien este Reino defiende. A Rodulfo llamar quiero, para que a su padre diga, que la elección contradiga, y elijan un Caballero de Ungría el más conveniente. Pues en eso, qué has hallado en contra de tu cuidado? El tener por evidente, que no nace de adversión el haberlo resistido, si no de haber elegido otro Rey su inclinación. Pero ella te ha declarado, que es Rodulfo el que quisiena que la nobleza eligiera por su Rey. . Si se ha criado con Rodulfo, Rosimunda, y en Ungríasiempre ha sido sobre haberla defendido de el Rey, persona segunda, si en la sangre no le excede, si mil victorias ha dado, si es temido como amado, y esto ignorarlo no puede; porque es evidencia fija, y dice, que un Caballero natural, y no extranjero Ungría por. Rey elija, y que de no efetuarse ansí, no se ha de casar; qué más se ha de declar quién no puede declararse? Mucho me admiro. . Yo que no me debe admirar, que ella se llegue a inclinar, de quien me he inclinado yo. Y todos, como testigo es el Gran Turco Amurate pues le envió sin rescates, debiendo ser su enemigo. Cuantos Cristianos queda en esta lid prisioneros, entre los Turcos aceros, cuando a recoger tocaron y uno fue Astolfo mi primo No ha sido poco acordarte de su nombre. Asegurarte puedo, Flora, que le estimo mas por deudo solamente. No es eso lo que el quisiera desengañado pudiera Antes que me ausente, (blarla, aunque me arriesgue he de ha- y decirla quien soy. . Flora, quién ha entrado? Ese criado, que es tu guarda cuidadosa. Ya pasa de atrevimiento, que estando en mi cuarto sola entréis en él. . Permitidme, que me disculpe, señora. No podéis tener disculpa, pues os he mandado en otras ocasiones, que no entraráis, ni aún con causa muy forzosa donde yo estoy, sin que os llame, que el veros a cualquier hora, desde que en mi casa entrasteis hecho de mi cuerpo sombra, sin otras de mostraciones, me tienen muy sospechosa, oque no son de los criados las asistencias tan prontas. ̱. Yo he de ver si ha sido engaño. Téngolo por cierta cosa. e. Detente. . Pues en albricias le que es mi ausencia forzosa, que me perdonéis os pido Qué es esto? De cualquier forma fuera preciso ausentaros, y agradeced que dudosa, o de que en vos caber pudiese te alguna osadia loca, salgáis vivo. . La osadia que decís, Rosaura hermosa, por ser vos la causa, es mucha, por ser quien soy, es poca: apporque mi poder, Escucha. De tantos Reinos se forma, que es de la corona mía, cada punta una corona. Pues quién eres? A murates. . Cómo? Calla. . Rara cosa! (to Válgame el cielo! . No el sus- robe al clavel de tu boca la púrpura, restituye a tus mejillas las rosas. Ahora he tenido aviso, de que una lengua traidora me ha vendido, revelando que en Buda estoy, y aunque es loca temeridad detenerme, antes que en salvo me ponga, de ti a despedirse entraron mis ojos, no mi memoria. Tres lunas habrá, Rosaura, que a la margen arenosa de el Danubio, a resistir mis escuadras numerosas llegó el valeroso anciano Juan Uniades, que roba la fama de cuantos Heroes, celebran tantas historias. Rodulfo, su heroico hijo, cuya cuchilla famosa defiende el Ungaro Reino, la caballeria toda a caudillaba, compuesta de Albanía, Ungría, y Polonia. Batalla me presentaron, aunque era tan ventajosa en el número mi gente; pero en menos de tres horas rompido su campo, tuve ya por mía la victoria. Contento estaba, y ufano, de que sobre tantas rotas saliera una vez la suerte, de el padre, y el hijo en contra. cuando el valiente Rodulfo, Oye, que otra vez te nombra. Un rayo blandiendo, armado de la esquinela a la gola, con muy pocos, que llamados por sus nombres de su boca le siguieron vergonzosos, fue rémora de mis glorias. También absorto quedé, viendo. sobre una movible roca. gala, tan desesperada temeridad, tan airosa, que olvidado de mí, dije, con voces afectuosas: A lá te ayude, y te libre; Cristiano, que tan honrosa bizarría, que pudiera ser de Marte vanagloria, no merece que la fustre la ciega inconstante Diosa. En fin, su espada, y su dicha, maldije, su espada sola dio lugar a que su padre volviese a hordenar sus tropas, que si es fuerza que a las causas los efectos correspondan, nada le debe a la dicha el que lo que emprende logra. Volviose la lid sangrienta a renovar, y aunque acosta de ambas partes, pelearon sin declarse la rota, hasta que el Sol escondido de el Oceano en las ondas partido el triunfo, dejaron las negras noturnas sombras. Entre otros con tres heridadas, por empeñar su persona, mas quedó cautivo Astolfo, Ungaro de bien notoria, nobleza, pues es sobrino, según supe de su boca, de tú ya difunto padre, que fue de Ungría Bayboda Sin sentido, no por ser las heridas peligrosas, si no por la mucha sangre que de algunas venas rotas inundaba la campaña, si antes verde, después roja, estaba el valiente joven. Y haciendo que le recojan al quitarle la casaca: (si te ofendiere perdona) de un cordón, visobre el pero pendientes mis penas todas Y advirtiendo, que en los rie usais el llevar debotas efivies, juzgué que fuese Retrato de esa Señora, que Virgen, y de Dios Mad todos los Cristianos nomb Cuyo favor siempre, en quí trabajos tienen invocan, y a quien los Moros tambió respetan, si no la doran. Pero luego otro cautivo, me dijo, que era la copia de tu original hermoso, agravio más que lisonja, sin duda que en sus materia de la colorida forma el artifice alevoso mezcló visual ponzoña. Darle la muerte a tu primo quiso mi pasión celosa, y aún sin celos, fuera justa su muerte, pues nadie ignor que es ley antigua en la gue y más que cruel piadosa, no dar cuartel, a quien usa de armas, que son venenosa Creció el deseo de verte tanto en mí, que busqué fo de entrar dis razado en u aaunque fuese a tanta costa, como el ajar mi grandeza, y a venturar mi persona. Y fiando de Muley, Bisir de mis armas todas, mi intento, que publicase, a, mande, que a Constantinopla de secreto me partía, ooiy entre las mismas personas, que embié luego a Rodulfo, de mi afecto muestra corta, esentre en Buda, y con el oro, las que tantas lealtades postra, rien tu casa me introduje donde, cuando mi amorosa pasión no haya conseguido, mas que el saber que no logra adfavores tuyos, Astolfo, my que sepas que te adora quiel que para que los pises, con el nombre de su esposa, bid te ofrece de tantos Reinos, como deseos, alfombra, volverá, si no pagada mi fineza, no envidiosa; y porque ya los caballos me esperan. ria Las puertas todas tomad. . Qué rumor es esté? La casa cercan, señora. Qué haré? . Ah traidores. Qué es esto? Encomiéndese a Mahoma, m. Perdido soy, ha fortuna! No ha sido muy rigurosa, gue que aunque tu prisión importe tanto a mi Patria, y a Europa, sa no es justo que el mundo diga, osa que pasión tan amorosa como justa, y noble, ha sido sol por quien tanto triunfo logra, Que y aunque he de librar tu persona. Rodulfo soy. . No pudiera bizarría tan heroica ser de otro. . Advierte, que yo no he sido. . Rosaura hermosa, todo lo escuché, no temas que tu honor peligro corra. Pues siendo así, por la puerta, que hasta la ante sala propia sale de la Reina, puedes librarle. . Presto, que toda la Ciudad se altera. . Vamos, que hasta que ensalvo te pongas, ninguno habrá que te ofenda cuando haya quien te conozca. Alá quiera que algún día me hayas menester. . Tú, Flora, mientras les abro la puerta; di a los criados, que todas las de mi casa franqueen. Vamos antes que las rompan. Vuestra Majestad me siga seguro. . Entre muchas tropas no lo fuera tanto. . Aprisa Seguidme. . Patria perdona. Celia, nada me aconsejes, pues que me ves despechada. Ya no te aconsejo nada; solo extraño que te quejes de Uniades, cuando ha sido quien el Reino ha conservado, y por tu padre ha quedado. Pues de él mi mal ha nacido. Cómo pueda ser ignoro, que en él mala intención haya. Ay Celia mia! mal haya de la grandeza el decoro. Si viendo al Reino alterado a Uniades le dijiste, que si su quietud consiste en que tómaras estado luego los Nobles juntase, y para Rey eligieran, y esposo tuyo, el que vieran que más al Reino importase; y de común parecer al Polaco han elegido: en qué, dime, te ha ofendido? A poderte responder, Celia, no le disculparas. Eso consiste en mi suerte, pues bien pudiera deberte que la ocasión me fiaras para descansar siquiera, pues mi amor, y mi lealtad sabe vuestra Majestad, y también que no pudiera de todo punto ignorarla yo, pues siempre te he asistido. Confieso que yerro ha sido, y mayor el no fiarla. de Uniades, siendo el medio mejor, pues por ocultado miro mi mal en estado, que es imposible el remedio; y supuesto, como has dicho, que tu cariño, y lealtad me ha asistido desde niña, sin que un instante jamás de vista me hayas perdido, vergonzosa necedad sería, Celia, el negarte lo que no puedes dudar. En diversas ocasiones, señora, me han dicho ya tus ojos, lenguas de el alma, de tu pasión la verdad. Por Menino de mi madre trajo a Palacio a criar, Uniades a su hijo. Desde su primera edad los dos nos criamos juntos, y con un cariño igual nos trataba el Rey mi padre no solo por su real sangre, si no por deberle al valor, y la lealtad de el suyo, el haber podido, defender, y conservar a Ungría, Marte en la guerr como Licurgo en la paz. Desde mi infancia, mi estrel se debió de confirmar, Celia, con la de Rodulfo, no sé si con igualdad. Pasó la pueril llaneza, y el cuidado empezó a dar muestras, siendo el trato mí de que era el efecto más. De diez años era, cuando empezó luego a mostrar en Marciales ejercicios. su inclinación natural. Ya muy poco más, creyend que quedaba en la Ciudad, en una lid, bien sangrienta le vio el padre pelear. cercado de tantas lanzas, Turcas, que con empeñar todo el campo en su socorr como padre, y General, el poderle cobrar vivo, fue de los cielos piedad. Hasta entonces nuestro afece juzgué familiaridad sencilla de la crianza; mas como esta enfermedad tiene el pulso en el semblan mirando una vez mortal el de Rodulfo, al hablarme, y otra vez colorear, conocí en lo intercadente, que era malicioso el mal. Las muchas victorias suyas, sin ser vencido jamás, esobre inmitas de el padre, ser en la sangre mi igual, su opinión en toda Europa, su silencio, su humildad, bien inclinarme pudieran; si no lo estuviera ya. 1n Y más habiendo creído; que mi padre, qué crueldad! ell con mi mano le premiara, pues me pudiera comprar con su sangre, mas él viene; si me ha podido escuchar? No señora. . Preven luego neidos caballos. . Ya lo están. Cuanto ocultó mi respeto, mi queja ha de declarar, aunque su enojo aventure, pues que no he de verla más. Pues desbuchar, y piquemos. dee. No llega? . Parado está. Mas ya me ha visto. . Rodulfo? Deme vuestra Majestad los pies. . Seáis bien venido. Cómo, señora, podrá ser bien venido, el que viene a veros para su mal? Mucho de vuestras palabras extraño la novedad. Es que viene a confesarse, Pienso que absuelto saldrá. ̱. De culpa, mas no de pena. Sin razón las extrañáis pues vengo, señora, a daros el parabién, de que ya en quien vos habéis mandado, hecha la elección está. ̱. Sab éis que yo lo mandase? No señora, mas si dais permisión generalmente, no pudiendo vos dudar, que a quien mandó vuestro padre por última voluntad, era fuerza que eligiesen por su Rey, que tiene más. Eso más, que parabién parece queja? . Es verdad. pero es sofística queja de el dolor que anda abussear razón, para que la culpa parezca infilicidad. Pues el pensar que pudieran a tanto premio aspirar, siendo quien soy, mis servicios, fue necia credulidad. Y aunque en el pleito de amor, y Reino puedo alegar, de deseos, y victorias tan notoria antiguedad. De otro laurel más dichoso se intentaba coronar mi esperanza, que el de Ungría no le pretendí jamás. Y no porque en otro pueda mejor empleado estar, que yo con vos solamente puedo tener humildad. Antes, porque tan altivo soy, que pienso, y es verdad, que fuera de vos, no hay dicha que pueda yo desear. Solo siento que en el Rey vuestro padre, perdonad, de elegir al de Polonia fuese causa principal la defensa de este Reino, pues defendiéndole está, Juan Uniades, mi padre, y yo, desde que la edad sobre el lienzo de mis labios líneas empezó a formar. sin que el poder de Amurates, con el ejército. Real, en trece años sucesivos. se haya podido alabar; de no hallarnos a dos marchas, donde en batalla campal, de el frío undoso Danubio, mas de una vez el raudal aumentó su curso, tanto Turco caliente coral, que entonces pudieran darle: nombre de Bermejo mar; sin las auxiliares, armas. de el Polaco, y Aleman. Mi pasión es quien se queja;, no mi ambición, disculpad. que verdades os confiese, ya tan cerca de espirar: Y puesto, que ya mi padre la obediencia le fue adar por Ungría a vuestro esposo: Qué torpe la lengua esta? Y que juntos los dos Reinos, no solamente podrá su. Rey resistir al Turco, si no de el Asia triunfar: Licencia, envano me animo;, me dé vuestra Majestad, de que me retire, donde muera de una vez; será la primera que le vieron a Rodulfo retirar. Que fuera de que mi espada está en Ungría demás, yo no he de besar la mano de el que me viene a matar, ya que quiso mi desdicha, que sin poderme quejar vea el yerro de la cura; cuando es sin remedio el mal. Volved, esperad, Rodulfo. Ya, qué tengo de esperar? Oíd; yo embié abuscaros, No le pudieran hallar, que estaba muy ocupado. En qué? . En una neceda Estás en ti? salte fuera. Rabiando estoy por contan Antes que os diga la causa de enviaros a buscar; responderé a vuestras quejas No admiro que las tengáis de mi padre; pues debiera. tantos servicios pagar vuestros, y de vuestro padre; mas que a mí me las digáis. con voces tan indecentes, es tan grande ceguedad, que el ser tan grande; es laca de no llegarme a enojar. Diciéndome vuestro padre, como era forzoso ya determinarme, le dije, que hiciese luego juntar los Nobles, y que eligiesen Rey extraño; o matural. Por Governador de el. Rey y Capitán. General; sobre tener tan ganada de todos la voluntad; árbitro de la elección era, bien pudo mirar antes que la causa ajena la suya de el os quejad, que yo, Rodulfo, no pienso que pude decirle más. Pues con eso llevar pudo bastante seguridad, de que siendo el elegido vos, no escusara pagar sus servicios; y los vuestros: Mas tan poco presumáis, que otra causa me obligara, que el no quererme casar con Casimiro; procede, de una haversión natural. Sabiéndola vuestro padre, da irle la obediencia a dar, asin darme parte primero, fue mucha temeridad, ss o licencia maliciosa para no darme lugar; de que estorbarlo pudiera, mas la suerte echada está, Princesa me juró Ungría un ano antes de pagar el Rey mi padre la deuda! común, como natural. Si mandó que al de Polonia eligiesen, claro está u que juzgaria que fuese también con mi voluntad. Y cuando no lo juzgase, Reina soy, y puedo va, leyes, cuanto, y más mandatos de otros Reyes derogar. Mis vasallos, en fin quieren mi albedrío violentar, nmujer soy, y vuestra Reina, vos Caballero, y leal; por mujer, que me amparéis os pido; y que defendáis os mando por Reina vuestra, Podulfo, mi libertad. Alcanzad a vuestro padre, y no pudiendo alcanzar su per sona, a Casimito, pues no está lejos, hablad de parte mía; y en orden a que no me he de casar, le diréis, mas poder mío en causa propia lleváis, por que la de el Rey es propia en el vasallo leal. Ya Juan Uniades, luego de mi parte asegurad que el Rey, no ha de ser mi esposo, o que yo no he de reinar. Y cuando habiendo sabido que sois vos el que amparáis mi causa; siendo su hijo, se llegue a determinar, a faltarme, y a faltaros, vuestro valor no podrá. Parciales tenéis, y amigos, los que gobernando están, las plazas fuertes de Ungría, todos de mi parte están, y a vos os deben los puestos. El ejército juntad, y defended mi albedrío, sin que lleguéis a arriesgar vuestra persona en campaña, que si la Nobleza está de parte de Casimiro, es el poder desigual. Y vuestra vida, Rodulfo, es lo que me importa más, que él podrá ser Rey de Ungría, mas mi esposo, no podrá. Esto aunque nada os importa, solo os puede asegurar, Rosimunda: el cielo os guarde, no quiero que os detengáis. . Hola, Pericón? . Señor, . qué mandas? Ro el alazan, y el castaño, di que ensillen. Si los mandaste ensillar para ausentarte, en hablando a la Reina, claro está que no me descuidaria, en el patio esperan ya. Mas dime, si has de ausentarte, cómo tan alegre estás? Como ya es otro el intento de mi ausencia, hoy he de hablar a Casimiro. Bien haces, que fuera temeridad el no darle la obediencia. Lejos de mi intento estás, Pericón, porque la Reina no quiere casarse ya con él. Y a eso vamos? Sí. . Pues bien nos regalara; y habemos de montar luego? Alpunto. Pues voyme a armar. Contra quién? Contra mi hambre? Aún no tres millas está de aquí, porque a la ligera la nueva vino a esperar. Y nosotros será fuerza, si tales nuevas le das, que a la ligera volvamos; y no he de galopear yo seis millas, de ida, y vuelta, sin comes Ro siempre has de estar de burlas? s. Rodulfo, amigo? Astolfo? a tiempo llegáis; que me excusáis el buscarlos. Si tenéis en que ocupar mi per sona, a todo trance soy vuestro. de la amistad vuestra muchas experiencias me pueden asegurar. Nuestra Reina Rosimunda, dice que no le ha de dar la mano al Rey Casimiro. Y contra su voluntad los Nobles le han elegido, la obediencia le sube a dar mi padre, mas Rosimunda, defender la libertad de su albedrío me manda, no solo debo arriesgar mi vida, si no perderla, por mi Reina natural. Él la me ordena, que al punte me parta a desengañar al Rey, vos, Astolfo, entanto el Estandarte Real, pues por vuestro oficio os to en Palacio, enarbolad. A las voces de las cajas, y el animado metal, nuestros parciales, y amigos se junten, y bando echad. en nombre de Rosimunda, dándose por desleal a cualquiera que de el Rey siga la parcialidad; que los que se declararen por él, de Euda saldrán por lo menos, y esto solo de mucho efecto será, que mejor es que se junte con el Rey, que pelar mal seguras las espaldas, quedándose en la Ciudad. Haced que los Coroneles. donde alojados están; sus tercios, partan, y ordenen que empiecen luego a marca No os descuides que aunque hbos la vuelta mía será no perder el tiempo importa Todo cuanto me ordenas ejecutaré al instante. Vamos. . Los brazos me y a Dios, Astolfo: El os guarde, y os dé lo que deseáis. Desde el castaño, un codillo de el sigón he de agarrar Aunque tanto he deseado ser de Rosimunda esposo, en más, Capitán famoso, yesimo el haber logrado que vuestro Rey me llaméis, pues sola vuestra persona puede ilustrar mi Corona. Si tanto favor me hacéis, aunque a la modestia mía le pese, quedaré vano. Sentaos. Ya os besé la mano por mi Rey, y Rey de Ungría, y vuestro vasallo soy. Silla el muerto Rey os daba. Obligaciones pagaba. Yo más obligado estoy: sentaos, que vasallos tales, mayores honras mirecen. Mis canas os obedecen. . Laureles más inmortales que de Reinos merecían de hijo, y padre las hazañas, increibles por extrañas. Las de mi hijo podían dudar se más que ningunas; pero testigos serán de Amurates Otoman las siempre menguantes Lunas. Entre Polonia, y Ungría mi Ejercilo acuartelado queda; y puesto que ha cesado el recelo que tenía, haré despedir la gente. De hacerla, la prevención. antes de hacer a elección pudo ser inconveniente: y yo lo llegué a temer, que a Nación tan belicosa es la amenaza dañosa. Y de mi podéis creer, que si tan justas razones a Ungría no la obligaran a elegiros, no bastaran de Jerges los escuadrones. Eso nunca lo he dudado, mas tantas buenas fortunas debe solo a dos colunas. Un Caballero ha llegado con mucha prisa de nuda. El nombre. Rodulfo dijo que se llama. Vuestro hijo debe de ser. . Es sin duda. Decidle que alegre espero su persona s Querráiufano ser en belaros la mano, segundo, si no primero. Agradecen tu fineza debo así. Señor, mirad que ese es mucho extremo: Entrad. Guarde el cielo a V. Alteza. Alteza dijo? . Señor, hablale con tiento. . Calla. Vos seáis muy bien venido, Rodulfo, que no esperaba menos de la sangre vuestra. Ya su Majested aguarda. que su mano beses llega: Aquí empieca la porrasca. No es esto a lo que he venido, Cómo? Habla poco, y escapa; Pues a qué venís? Sentado lo que mi Reina me manda que os diga sabréis. . Rodulfo tiene la color mudada, que hay alguna novedad. recelo. . Entereza extraña: ya esto y sentado. No puede, hijo, haber razón contraria para no dar la obediencia a quien yo la tengo dada. Si puede. . Pues ya os escucho Cuando no fuera Embajada de mi Reina la que traigo, silla por quien soy tomara. Pues cómo vos? muy bien hizo Juan Uniades. . Ya escampa. Razón tiene, de mi enojo . ha de triunfar mi templanza, que vuestro hijo bien puede con los mayores Monarcas tomar silla hablad, Rodulfo. Gentil cena nos aguarda. Breve seré. . De esta flecha, ya conozco yo la Aljaba. Mi Reina dice, que todos sabian la repugnancia grande que a ser vuestra esposa tuvo siempre, y que fiada en eso, mandó a mi padre que la nobleza juntara, y que luego la elección hiciesen, también fundada en que siendo a su disgusto, pudiera no confirmarla; siendo justo que primero con ella se consultara; pero antes de dar la parte del Rey, que a Ungría le daban. La venida de mi padre supo, y por ella la causa: y en fin, dice que es de Ungui legítima, y propietaria Reina, y que no ha de casarse por gusto ajeno. Ya basta. Si algo me hubiera quedado que deciros, no bastara. Vive Dios. . qué os repon os pido, que esta Embajada, señor, aunque en lo aparente viene a vos, conmigo habla; y a mí el responder me toca. Que sea vuestra la causa estimo, que en mi respuesta nuestra amistad peligrara. Guardeos el cielo, Rodulfie aunque el muerto Rey encas de paz, y guera el gobierno a mi prudencia, y mi espada. Y también, como es notorio, en su testamento manda, que con el Rey de Polonia case su hija, y hay tantas razones para ser justo, aún cuando no lo mandara. No atropellarán el gusto de su Reina soberana, los Nobles, ni yo, que el tie vence injustas repugnancias. Nadie juzgo que lo fuese, sino que de Reina, y dama el decoro, y la vergüenza su permisión dilataban. Ya la dio al fin, de qué hicieso la elección, y no ignoraba que era preciso el hacerla en el Rey, por muchas causas. En nombre del Reino, y mío la obediencia tengo dada a su Majestad, su mano besé, ya mi Rey se llama, y ha de reinar en Ungria; si lo estorba Europa, y Asía. No fomentéis disensiones, cuando os toca sosegarlas, viendo en tan preciso empeño mi lealtad, y mi palabra. Rama sois vos de este tronco; y aunque del tiempo arrugadas sus cortezas, las raices, ni están secas ni cortadas. Firme corazón conservan, pero su verdor recata, porque es padre el tronco, y quieres que le gre triunfos la rama. Si de tanta nieve juzgan la sangre en el pecho helada, fuego al corazón le sobra con que renovar hazañas. Que de mi valor; el aire para descubrir las llamas, arrojó a barba, y cabeza. las cenizas de estas canas. De la misma suerte estriban sobre mis hombros las armas, que en el tiempo que fui asombro: de las lunas Otomanas. Con menos pabor me arrojo a las enemigas lanzas, cargado de tantos años, que cuando en mi edad pasada, tantas veces a la Aurora del frío Enero la escarcha, en la gravazón del peto, formo relleves de plata. De. Rosimunda el enojo, si hoy no, cesará mañana, y ser mi Rey Casimiro, para serlo vuestro basta: besalde la mano. . Yo solamente he de besarla a quien le dé Rosimunda, que es mi Reina soberana, como a su esposo la suya; pero ha de ser voluntaria. C. Disimular es forzoso, que si. Uniades me falta no he de con seguir mi intento. Tengo tanta confianza, Juan Uniades famoso, de vos, que no me asustaran mavores inconvenientes. Reducid la temeraria resolución de Rodulfo a mirar mejor la causa (dré. de un Rey su amigo; y de un par, Yo os espero en esa cuadra, que no quiero estar presente. El hará lo que le manda su padre. . Malo lo veo. A Dios. En vano se cansan: A fuera con los caballos espera? . Voy: o bien hayan las trovas donde el lacayo a conseja, y no embaraza. : Viendo en empeño tan grave a un padre, sacáis la cara en su oposición, qué es esto? Pues no es cosa más extraña, que un padre le quite a un hijo el Reino, el gusto, y el alma? Advitro de toda Europa. (da me han hecho más que esta espa- mi lealtad, y mi prudencia, mi verdad, y mi constancia; pues siendo ansí, fuera justo que ya en está edad borrara una pasión ambiciosa; la historia de mis hazañas? Ambición era elegir a quien la Reina gustara? No, pero ella no me dijo, que a otro alguno se inclinaba, yo solamente debo obe decor las palabras de Dios, y el Rey a la letra, que hay riesgo en interpretarlas. Sí, pero no fuera justo que por tu causa miraras primero que por la ajena? Esto es mirar por mi causa, Y es razón, siendo el decoro de su silencio la causa, que violentes a tu Reina? Yo no quise violentarla, mas lo que erró su decoro no ha de pagarlo mi fama: otro yo sois vos, Rodulfo; pero en llegando a las aras del honor, yo soy primero que yo mismo; si os arrastra vuestra pasión, reprimilda, que Casimiro manana ha de hacer su entrada en Buda. Difícil será su entrada. Cómo difícil, rigiendo Uniades sus escuadras? Pues si no fuera imposible, que porque tú le acompañas, digo que es dificultoso, pues es quien ha de estorbarla otro tú, porque yo rijo de Rosimunda las armas. Vos las armas contra mí? Yo soy de este tronco rama, y tu otro yo, pero en trances de honor, de lealtad, y fama, antes soy yo que yo mismo, y con más precisas causas. La Reina, como a vasallo, y Caballero, me manda, que su albedrío defienda; y la he dado la palabra de morir en su defensa. Si se la disteis, guardadla, que no os culpo, aunque la tengo por empresa temeraria; pero advertid (mi terneza temo que a los ojos salga) pero en fin, esto es forzoso. Qué dices? Que antes que esparza el Sol la melena de oro sobre el peinador de plata, he de estar en el Palacio de Buda, si sus murallas. fueran las de Bavilonia. No habrás menester escalas, porque si de toda Europa, dejándola despoblada, el Ejército del Rey Casimiro se formara, no le esperara Rodulfo guardado de las murallas; que a Buda no la defienden sus muros, sino mi espada. Cómo lo dice lo hiciera: nunca de vos lo dudara; pero en qué forma pensáis esperarme en la campaña? Yo no revelo mi intento nunca a la parte contraria. Hacéis bien, mas recoged la gente que acuartelada tenéis . No te dé cuidado que ya presumo que marcha; pero las estratagemas para otra ocasión las guarda, que yo bien al descubierto presentaré la batalla. Yo he de obrar como contrar pero mirad que os engañan muchos, y os envidian todos asegurad las espaldas. Dígolo porque no quiero venceros yo con ventaja; mas vive Dios de mataros si os encuentro cara a cara. Fuerza será que me mates, que no he de volver la espalda pelcando por mi Reina. a. El corazón se me arranca? . pues aDios, hijo. . ADios, padre ma. Ois? mirad que mañana marcho con el Rey a Buda. Yo te espero en la campaña.
JORNADA SEGUNDA
JORNADA SEGUNDA Divierte un poco, señora, tus temores. . Ya no temo que el Rey Casimiro venza; porque lo imagino cierto; pues en favor suyo miro declarado todo el Reino, y tan ventajoso en gente. Pues temerás, según eso, el ser forzoso casarte. De Ungría podrá ser dueño el Rey; pero mi albedrío me le dejó libre el cielo. Que yo pusiese a Rodulfo. . en tan evidente riesgo? Qué te aflijes, pues? . No sé. Yo si: pues el pensamiento divierte, hasta que sepamos. de la batalla el suceso: El tuyo me admira mucho, y no me ha pesado cierto, de que se pusiera en salvo Amurates. . Yo a lo menos no fui parte en que Rodulfo le librara . Yo lo creo; pero más que de Rodulfo, prima, era tuyo el empeño. Yo no di causa, y su arrojó, y a mi fortuna agradezco que Rodulfo le escuchara. En tu ilustre nacimiento; demás están los testigos; mas no dejabas por eso de haber sido tú la causa: y en fin dijo, que el deseo suyo, a ser tu esposo aspira. Sí? . Fuera gran casamiento, porque es el mayor señor de Europa. . qué importa el serlo si yo no puedo acetarle? Porque no pudieras? . Bueno, quieres que me case yo con un Turco? . Yo, ni quiero que te cases, ni tampoco, Rosaura, te lo aconsejo; pero muchos ejemplaras en las historias tenemos, y bien cercanos algunos, pues se casó Mahometo con la hija del Despota, Cristiano, Príncipe Griego, y de ella nació Amurates, que en eso funda su intento. Santas ha avido casadas con Moros, siendo instrumentos, de mucho fruto en la Iglesia: y otros casamientos dejo, permitidos, porque pueden ser de muchos bienes medio. Así será, mas dejando. aparte lo que es primero, quien se ha de casar, señora, con hombre, de quien sabemos. que tiene tantas mujeres? En lo que es uso, no hay celos. Será en las que allá se crían. Eso fuera lo de menos, porque en siendo poderosos, los más son Turcos en eso. Ay otros inconvenientes muigrades, . Sí; pero es cierto también, que si tú quisiera prima, pudieras vencerlos; ay de quien quiere; y no puede. Los inferiores sujetos, tienen disculpa en vencer dificaltades, queriendo mas, ni vuestra Majestad siendo Reina, ni yo siendo, aunque vasal a su prima, podemos lo que queremos. Mira lo que dices. . Calla. Mucho hay que decir en eso, porque las dificultades podré yo vencer, si quiero: eso claro está. . Rosaura, sospecha de tu despego la causa. . Pues no es cordura darme a entender su recelo: más dime, si con Astolfo trataba tu casamiento tu padre; por qué si dices que áspiras a igual empleo, cuando él lo desea tanto, le tratas con tal desprecio? El por qué, yo no lo alcanzo, pero sé que le aborrezco; y casarme a mi disgusto, siendo ya mi padre muerto, fuera necedad. . Pues yo por eso mismo no quiero dar la mano a Casimito Sí, pero mi casamiento no, puede importarle a Ungría, y el tuyo si. . No lo niego mas en Polonia, Rosaura, que es de Casimiro el Reino siempre que herederos faltan: por elección se da el Cetro, como sabes, y no eligen a un Rey, sino a un Caballero. Esto mismo hacer pudieran mis vasallos, pues es cierto que hubiera alguno, Rosaura, que pudiera me recerlo. Natural fuese, o extraño, que yo a ninguno prefiero: y aunque esto es verdad, bien también que no han de creen y que han de juzgar, no solo Ungría, sino el Imperio, Francia, Inglaterra, Flandes y toda el Asia, en sabiendo que mis vasallos eligen al Polaco, y que no quiero casarme yo, que es Rodulfo en quien los ojos he puesto, y tú también, mas yo; primas mas sobre qué argumentamo Ya, sobre nada? Laus Deo. Pericón, qué ha sucedido? Mal, pues yo vengo el prime Vive Rodulfo? . Si vive a su pesar. . Yo lo creo, pero como él tenga vida, todo lo demás es menos. Buena nueva. . La mejór Señora, mudar de intento será forzoso, y casarte. No te pido yo consejo: en fin venció Casimiro? Si señora; pero es cierto que aunque era tanta su gene y tan ventajosa en puestos, no lograra la victoria: más apenas se envistieron, cuando conoció mi amo que en los Cabos de los nuest ocultaban los emblantes la malicia de los pechos. Mi señor dese perado de volver a componerlos, porque no le obedecían, juntó un batallón pequeño de amigos, y de parciales; rabiando como un perro: obre un bruto, que pudiera, no solo por corpulento, eser el engaño de Troya, si no también por el fuego yque por los ojos brotaba, del que por los dos abiertos. hijares le introducia la colerad su dueño. Furioso abanzó al contrario por la frente, que del cuerpo de la batalla era línea, y su manguardía rompiendo, al batallón de las guardas del Rey envistió tan fiero, que juzgaron su cuchilla, relampago en los reflejos, cuando formaba el amago, trueno el golpe, rayo hiriendo; Y escarmentados decían, Rodulfo es, nadie al encuentro se le oponga, que es su espada, rayo, relámpago, y trueno. Ya casi estuvo rompido el batallón, mas temiendo. su padre que si Rodulfo acababa de romperlo, la victoria se podría volver el sueño del perro: o por excusar que al Rey encontrase, o porque viendo. desesperado a su hijo, de tanto escuadrón en medio, y con pocos en su ayuda, recelase el verle muerto, st pues preso fuera imposible: Le salió al paso resuelto, sobre un Andaluz Caballo, de tan Español aliento, que su lealtad, y obediencia. eran la espuela; y el freno. Piel tordilla, que por cano, sin duda para este empeño le eligió, porque templase lo brioso con lo cuerdo. Llegó la espada en la mano, mas como estaba tan ciego mi amo, sin conocerle, cerró con él, pero el viejo recibió el golpe tan cerca; que logrando su deseo llegó con él a los brazos, con que al primer movimiento de los brutos, abrazados vinieron los dos al suelo. Y aunque intentó desasirse mi señor, fue vano intento, que a su padre por las fuerzas, aún más que por tantos hechos, llaman Hércules de Ungría. Y viendo a Rodulso preso, a Casimiro aclamaron todos: pero ya el estruendo dice que se acerca. . Viva. Casimiro. . Solo temo que no ha de besar la mano Rodulfo al Rey. . Será hierro. Ya será fuerza el casarse. No sé. . Pues puede sermenos? Vivan por eternos siglos, para bien de los dos Reinos, Rosimunda, y Casimiro, Por casada te da el pueblo. Ya bien puede. . Pues qué dicen? Que vivan siglos eternos Rosimunda, y Casimino. Juntos no será si puedo. . Ya publican los clarines que entró en huda. En mucho empeño te has de ver . Así lo juzgo, mas no he de vivir muriendo. s Ya entro en Palacio sin duda. Señora, yo no te liego que tu sentimiento es justo; pero ya que quiso el cielo que Casimiro venciese, que no le muestres te ruego, no imagine que forzada te casas. . Veré primero que deje de imaginarlo, si es verdad que puedo serlo. Ya está en tu cuarto. Ninguno pase de aquí, Caballeros. No ha de poder excusarse. Mi cólera estoy temiendo. Mas que osado, temeroso, a besar vuestros pies llego, que no vencí a mi contrario, si vuestro enojo no venzo. Que aunque me ha nombrado Ungria su Rey, por esposo vuestro, no podré reinar, señora, si en vuestro agrado no reino. Vuestra Majestad no pudo aborrecerme, supuesto que es esta la vez primera que hablarla, y verla merezco. Mas ya vuestra Majestad, ni yo quejarnos podremos, pues desde hoy tendrán disculpa su adversión, y mi deseo. Sea vuestra Majestad muy bien llegado, y eternos siglos goce la Corona que mis vasallos le dieron. No niego que ha sido justa su eleción, siendo el pretejto solo darle Rey a Ungría poderoso, como es cierto. Que no es posible que fuese con más intención, sabiendo la adversión que siempre tu si no a vos, al casamiento. Vuestra Majestad ocupe su Palacio desde luego, que yo en Velgrado. . Señ Recelando estoy mi emp Yo en Buda, y vos en Velgo vuestra Majestad de intento mude, que en el que propone corre su decoro riesgo. No se arriesga mi decoro pues en Velgrado pretendo, tomando mejor estado, retirarme a un Monasterio. No lo permitirá Ungría, pues en su nombre, y el vuesteo posesión de vuestra mano me ofreció con la del Reino Juan Uniades. . En nomí mío? de cólera tiemblo. Vuestra Majestad, señora, se sosiegue: yo os confieso, que de mi Reina la mano os prometí con su Reino. y Lo que pude hacer cumplir por fuerza, contra mí mismo cumplido está, que yo cumplo contra mí lo que prometo. Daros la Reina su mano, si juzgué fácil, suponiendo, que el ser justo, por preciso, qu dispusiera el cumplimiento. Mas si su rigor no vencen fi la razón, y vuestro ruego, la de fácil se hace imposible, que yo a mi Reina no puedo, violentarle su albedrío, ̱n ni vos, ni el mundo, ni el cielo Pero no dudo que temple su injusto desabrimiento, la pues sabe que no es posible con dos separados dueños, poder conservar Ungría, siendo en voluntad opustos. Vuestra Majestad conquiste con más rendidos afectos su agrado, que esta victoria consiste en el rendimiento. Mas entretanto que os da la mano, como lo espero, ni pudiera ser decente, señor, al decoro Regio, asistir en un Palacio los dos, ni sois vos el dueño de su voluntad, y puede asistir en el Convento, o el Palacio que gustare. En tanto que me apodero . de todas las Plazas fuertes, sufrir el atrevimiento de Uniades es forzoso. Juan Uniades, no niego quetenéis razón en todo; de su albedrío es el dueño su Majestad, y del mío. Celia? . Qué? Diablo es el viejo. r. Ella en fin lo ha dilatado. Qué importa si ya no hay medio ara dejar de casarse? Perdonad, que mi deseo siglos juzgó los instantes, mas ya, señora, confieso que cuando de parte mía estuviera el gusto vuestro, fuera justo dilatarme la dicha de mereceros, porque pueda tanta pena darme algún merecimiento, Vuestra Majeltad merece hayor dicha. . Mucho temo nalboroto. . Prudente la andado el Rey, te prometo. Porque es fuerza. Cada instante se aumenta más mi recelo. Esto está de mala data, Celia. . Sí, pero tras eso. ha de ser fuerza el casarse. Pues mi amo, volaverum. qué haces tú aquí? . Ver, y oír, no más. . Es criado vuestro? Sí, señor. . Dos veces. Dos? . Y aún tres. Cómo? . Así, comiendo; en su casa estoy criado: esta es una; otra sirviendo a Rodulfo, que son dos; otra a su padre, y por eso, siendo mi nombre Perico, me llaman Pericón, viendo que sirvo de todos palos. Pues uno falta. . En silencio quise pasar el de espadas; pero de ese más atento que de los tres he servido: que siendo hijo, y padre opuestos, con no servir a ninguno, serví a los dos. . Eso es cierto; pero tú a quien te inclinabas? Bien lo sabe Dios del cielo. En qué torre vuestro hijo queda? . Responderle temo. Mira, prima, si es prudente el Rey. . No lo ha sido en esto. En qué torre queda? en una de las que labró su avuelo. Calla, loco. Lo que yo había de responderos, respondió ya ese criado. Es que también sirvo de eso. Pues bien podéis mejorarle luego de prisión, que presto (de. tendrá él perdón. . Dios os guar- más Rodalso no está preso. (to. No? . a torre Salte allá fuera. Obedezco. Que aunque vos me lo mandasteis, ni era fácil, ni yo veo para prenderle razón ninguna que pueda serlo, que lo que Rodulso hizo, también yo lo hubiera hecho, no siendo vuestro vasallo. Que estoy corrido os prometo, solo de haberlo intentado. yo quitaré de por medio a Rodulfo, y a su padre. Vos andubisteis muy cuerdo. El enojo me ha quitado Uniades. . Muy resuelto. le habló. . Cón razónbien puede. Rabiando estoy, vive el cielo. Vamos, Rosara. Licencia me dad. . Yo también os ruego me la deis de suplicaros, que mientras en nombre vuestro visito todas las Plazas, y Ciudades de este Reino, no dejéis vuestro Palacio, pues yo he de partirme luego. Esto es justo. . Pues si es justo yo lo haré. Guadeos el cielo. Ya está menos rigurosa. Dame tus pies. que hay Fisberto? Una novedad bien grande. Dila pues. . Obedeciendo las ordenes que me diste, partí a saber los intentos del Turco, en su traje, y lengua, disfrazado, como suelo. En fin, señor, Amurates, o recelando, o sabiendo que Rey de Ungría, y Polonia, intentaras por lo menos dar favor a los Cristianos, feudatarios a su Imperio. Con ejército tan grande viene marchando, que pienso que excede los de Alexandio Jerges, César, y Pompeyo. La mayor parte del Asia le sigue, con los Imperios de Trapisonda, y de Grecia; y de Etiopes flecheros. tanta copia, que mezclados entre los blancos los negros tabla de agedrez parecen, cuando está travado el juego Preven, señor, la defensa, y no más que a tanto esfuen de gente salirle al paso, será temerario empeño. Qué decís? . Que a la ca es preciso salir luego, como nos fuere posible; mas si baja el Turco hacien ostentación de sus fuerzas, como ha referido Fisberto conquista intenta sin duda, y aunque el Ejército nuestro fuera mayor, se arriesgaba, peleando al descubierto en el campo, que Amurates consiga lograr su intento; porque si nos desbarata, ningún recurso tenemos. Y qué dirá de mi Ungrías si cuando a reinar empiezo vuelvo al peligro la espalda Dira que anduvisteis cuen que esta no es de las Provino donde se rien oyendo, que cien mil hombres se jue que cuando el Turco hace en cuatrocientos mil le siguen y ginetes los trecientos: mas para cualquier disinio, importará que marchemos con la brevedad posible. Si es verdad lo que sospecho, . la venida de Amurates tiene mayor fundamento. Que han de achacar a Rodulso siempre al socorro dispuestos. esta guerra estoy temiendo. . . Lo que ordenaréis se haga. Tratar de paces sería con algún partido honesto, señor, lo más conveniente. Es verdad; pero no creo que ha de acetarlo Amurates, y sintiera el proponerlo. No ha de ser de esa manera; pero de marchar tratemos. Pues ya me besó la mano Astolfo, él irá rigiendo Señor, sabes que está dentro . Qué os parece? de Ungría el Turco? Sí, Astolfo. Pues qué esperas? Marcha luego: tú la vuelta de Velgrado con los Ungaros, que presto con la gente de Polonia, yo. y Uniades saldremos siguiéndote. . Mi cuidado verás. . Espera tú, Fisberto, irás guiando su marcha con cien Caballos ligeros, pues sabes también la tierra, y adonde vieres que asiento hace el campo de Amurates, eligirás para el nuestro los puestos más convenientes. No es menester tomar puestos, que para lo que intentare el Turco, es fuerza que estemos, pie en csstivo, y mano en biida, Mira que perdemos tiempo, qué mandas? . Que si Rodulfo quisiere a tan grande empeño no faltar, pues es tan justo, vuelvas tú a tomar tu puesto, y él vaya rigiendo el campo de Ungría Pluviera al cielo. A Dios pues. Y a mí me ordenas la gente de Ungría. . El viene algo más? . Que montes luego. Beso tus pies. querra Rodulfo ir rigiendo de Ungría los escuadrones? Solo aseguraros puedo, que no faltará Rodulfo de la ocasión. . Yo lo creo, mas ya las trompetas tocan a marchar, vamos. . Los medios para la paz voy pensando, que han de correr mucho riesgo Ungría, Epiro, y Albanía. si nos rompe. . No lo niego. Rodulfo ha de conseguirlo. Solo de esta guerra siento, ser tan preciso embarazo para lograr mis intentos. A Palacio te vienes, ya ordenadas para marchar las tropas? Pues vasallo no soy de Casimiro, poco, o nada el que marchen, o no me importa. . Al callo, mas la gente de Ungría separada te diera Casimiro. . Del caballo, y la espada no más he de encargarme, que ya solo de mi pienso fiarme: yo regir gente por quien he perdido, fama, gusto, y honor? . Estaba urdida lindamente la trama. . Y obedeciendo, en la campaña sin perder la vida; pero buena ocasión se me ha ofrecido. No voy allá. . Que ya una vez perdida la esperanza que tuve, solo espero morir matando, pues viviendo muero. Pues aquí ya qué esperas? Despedirme. de Rosimunda. . Mira que es forzoso; viendo que en no casarse está tan firme, que el Rey esté de ti ya receloso: no la veas. . Ni yo he de persuadirme a que pueda dejar de ser su esposo, ni tendrá que temer de parte mía, pues ya no puedo yo volver a Ungría: Si tu persona en esta guerra se halla, dejar a Ungría presto pongo en duda. Ni yo en tanto peligro he de dejarla; ni he de volver jamás a entrar en Buda: mas si el Rey se resuelve a dar batalla, y el cielo con milagros no le ayuda, se ha de perder, y entonces será cierto volver a Ungría yo, más será muerto: Pues yo pienso volver vivo; pero qué caballos piensas. llevar, porque se aderecen? Los tres morcillos apresta, y en vez de alegres adornos, desde el codon a la testa, de negra malla les cubre, negros los fustes, y riendas. Llévame aquel negro peto, no el espaldar, ni las grevas, nesre el se morero, y las plumas, banda, y sobrevista negra Vas a retar a Zamora, que tu padre vivo queda? No me hablés jamás de Pues por quien vas a la con luto? . Por mi esper Pues enterrarla si es mue porque a materias tan gra mejor es echarlas tierra. Mas la lanza serle olvida: irá de somonte, o negra? pero amarilla es más propio, que en fin es color de cera, y la juzgarán por acha. Mas si has de hablar a la Reina, qué aguardas? pero ella sale, y solamente con Celia. A esa puerta me retiro mientras la pides licencia de mi parte para hablarla. ̱. Tan extrañas son mis penas, que solamente se alivian, cuando estoy sola con ellas. Pericón? . Si de estar sola gustáis, volvereme. . Espera, que tú solo me diviertes. No me espanto de que sientas ver a Vugria en tanto riesgo. No ha mucho que lo sintiera mas; pero qué hay de Rodulfo? Ay de él, que parte a esta guerra por su gusto, adredemente. Ay de él, que está tu licencia esperando para hablarte: y también, si se la niegas, ay de él. . Y ay de mi también, . que la niegue, o la conceda, que aunque deseaba verle, no sé si a verle me atreva. Queda dentro de mi cuarto? En la Antecámara queda. Válgame Dios! dile que entre. Voy. No es razón que se vuelva sin verme, habiendo ya entrado. Mas con todo no lo aciertas. Pues no me lo hubieras dicho primero? . Lo mismo fuera. Dadme los pies. . Rodulfo? vengáis en hora buena. Hora en que puedo veros, preciso es que lo sea. Salis a la campaña, que lo dicen las muestras. A la campaña salgo, que en ocasión como está, la defensa de Ungría me toca, por la Reina, de quien yo soy vasallo, para que otro posea lo que yo he defendido. Pero no es cosa nueva, que en las sangrientas lides, como dijo un Poeta, el atrevido vence, y al venturoso premian. Mas con todo es forzoso que os sirva en esta guerra gustoso, porque es cierto que será la postrera. Pues voy de aventurero, para que así no pueda refrenar mi despecho de caudillo la rienda. Si no es que mi desdicha no permite que muera, que a quien ventura falta, qué importan diligencias? Rodulfo, si el peligro de la que es patria vuestra, vuestra piedad no obliga, vuestro valor no empeña, bien podéis excusarlo; que si la que quisiera premiar vuestros servicios, no pudo; siendo Reina; y el conseguir los premios, no está en que se merezcan, servicios, de qué sirven? méritos, qué aprovechan? Bien sabe la fortuna en quien sus iras muestra, porque no las lograra si yo quien soy no fuera, que bien, presto, señora, esas campañas vieran, Ungaros, y Pólacos, de su sangre cubiertas. Y no se si otro alguno lo excusara, si viera la venganza en la mano, tan al pie de la ofensa. Amurates me escribe, diciéndome que queda, su Ejército a mi advitrio, y que con él espera que logre mis intentos. A buena ocasión llega: Estas en ti? qué dices? Yo pienso que a la Reina no le pesará mucho. No es su pasión tan ciega . como, yo he presumido, pues la ocasión desprecia: y vos, qué respondisteis? Solo fue la respuesta, que mi sangre no admite sacrílegas bajezas. Dice que otras dos causas le han movido a que venga con esfuerzo tan grande a Ungría. La primera es Rosaura, que quiere que el poder, y grandeza venza el inconveniente de su contraria fecta. La segunda, que aún antes que la elección hiciera Ungría en Casimiro, si bien ya con certeza escribió a los Cristianos. Griegos, y a los de Armenia, ofreciendo librarles. del tributo que pechan al Imperio Otomano. Y porque se divierta con esa niñeria, se ha entrado por sus tierras. A esto, señora, vine, que aunque disculpa tenga de haber venido a veros quien veros más no espera, no me hubiera atrevido. Que será conveniencia de los dos el no verme mi temor os confiesa. En cuanto al ausentaros, haréis lo que os parezca, que aunque es en contra mía no es justo que os detenga. Que en quédaros, Rodulfo, vuestra vida se arriesga, y mi opinión peligra también en vuestra ausencia Pues dirá por lo menos la intención más atenta, que de alguna esperanza precedió la entereza de no besar la mano que vuestro padre besa. Pero pues ya procede vuestra pasión tan cuerda, que el ser quien sois la vence el ser quien soy la venza: para que los recelos no pasen a evidencias, excusando, Rodulfo, sentimientos, y quejas, que sobre ser injustas, resultan en mi ofensa. Yo, señora, os prometo, que desde hoy nadie vea, del sentimiento mío, ni en el semblante muestra Y si la ausencia mía, como decís, arriesga contra el decoro vuestro la más leve sospecha. Menos mi vida importa, mas no es fácil perderla, que la venden muy cara los que morir desean. Uniades, mi padre, juzgando, cosa cierta, ser el Rey vuestro esposo, pudo darle obediencia. Si el no hacer yo lo mismo. resulta en vuestra ofensa, sin quejarme, señora, de vos, ni de mi Estrella, le besare la mano, seguro de que sea, si vos me lo mandaréis, para darle la vuestra. Mal me habéis entendido. Muy presuroso entra buscándote tu padre. A qué mal tiempo llega. Lo que el Turco le ofrece ha sentido la Reina que no acete Rodulfo. Que os halle aquí me pesa. Pues ya será forzoso. No pediros licencia perdonad, porque importa, señora, la presteza. Rodulso, ya el Rey marcha, y Amurates se acerca tanto, que está de Buda siete millas apenas. Si el Ejército nuestro en campaña le espera, para cada soldado tiene el contrario treinta. Si las Plazas queremos socorrer, será fuerza pelear, que es lo mismo que Amurates desea. Yo sé lo que os estima; que ajusteis con él treguas, o paces nos importa, mi opinión, y la vuestra: harto con esto he dicho. Si eligió la Nobleza de Ungría a Casimiro, porque juntas las fuerzas de Polonia, y Ungría pudiese defenderla. del poder de Amurates, dejad que la defienda. Bravamente le quiere. Señora, cuando ostenta para conquista el Turco de su poder la fuerza, como esta sucediendo; para la resistencia los Príncipes de Europa sus poderes agregan. Tras eso, si pidiere lo que justo no sea, con algunas reclutas, y las tropas Vohemias, que se están esperando, a cara descubierta probaremos fortuna. Y podrá ser que vuelva con lo que el refran dice, el tal Turco; entre piernas. Haced lo que quisiereis, Pues, señora, te pesa de que paces se traten con el Turco? . Sí, Celia. Por qué? . Porque esperaba mis paces de sus guerras. Yo ajustaré las paces; y pues está tan cerca el Turco, entre su campo, y el nuestro haz que prevengan donde puedan firmarse. Pues ya las dais por hechas? Sí, porque sepa el Reino. que soy arbitro en ellas. Tú puedes ir sirviendo, hasta el sitio; a la Reina mi señora. . También he de ir yo? . Será fuerza, por Reina propictaría de Ungría. . Avisa, Celia, a mi prima Rosaura, porque conmigo venga. Con eso, de Amurates. harán pavilo, y cera. Y aunque ella disimule, juzgo que no la pesa. La brevedad importa. Hoy han de quedar hechas: mi muerte solicito. Mandad que apunto teng carrozas de campaña, que sin que a Buda vuelva me partiré a Velgrado. Advertid. . No hay, que advie Sea lo que gustaréis. Imposible es vencerla. Tú solo has de ir conmigo Postillón de estafera viene a ser el Gracioso, en aquesta Comedia. Adiós. . El cielo os gue Mucho temo a la Reina. Deseos, no hay remedio. Inclinación, paciencia. Alto han hecho, señor, como has mandado, todas tus tropas ya. . Muy admirado estoy de que no tenga Casimiro en campaña su Ejército. . No miro en cuanto descubrimos, un vasallo, ni se escucha relincho de caballo. Por Alá que he de ver, pues que lo ofrece, como a mis feudatarios favorece. En fin, solo a Rodulfo le dejaron, cuando el padre, y el hijo pelearon. Cómo pudiera ser de otra manera? Y aún ansi Casimiro no venciera, si el viejo no llegara. . Así lo siento. No querer aceptar tu ofrecimiento, importándole un Reino, mas me admira. Has de añadir, que está fresca la ira, y que la mano al Rey no le ha bosado, y que está con extremo enamorado, porque le juzgues consumadamente. muy Noble, muy honrado; y muy valiente; pero yo le he de hacer dueño de Ungría porque de su pasión, y de la mía se logren los intentos; mas de sus militares instrumentos, ya los ecos escucho. Pues no oreas que el Rey se acerque mucho: Forzoso es, Mahomad, que esté distante, porque el poder, que tiene, no es bastante para oponerse al mío, que aunque de el viejo Uniades el brío es tan grande, se iguala su prudencia, y el Rey se ha de regir por su experiencia: pero esta vez muy poco ha de importarle, que de cualquiera suerte, he de obligarle apelear, sin que le valgan trazas, o a que se encierre en una de sus plazas. Dos hombres, si la vista no me engaña descubro, Gran Señor, en la campaña. Ginetes son, y a todo correr vienen. Ya deseo saber que intento tienen. Será embajada, que ya el uno muestra una blanca señal. . Con otra nuestra le responded. . Te ofrecerá el Cristiano para la paz partidos. . Será en vano, que va ningún partido habrá que pueda hacer, que de mi intento retroceda Ya llegan cerca. . O miente mi deseo, o es el uno Rodulfo, mas no creo, que en ocasión como está se mostrara tan mi amigo, que haberme se arrojara. Si es neutral, por qué no? Ya van entrando por los cuarte es. . Mas qué estoy dudando? Rodulso es, salva haced a su persona. Bien su mucho valor tu afecto abona, sin que el ponerte ensalvo le debieras. A conocerle, todas mis banderas le hubieran abatido, y aún no pagara lo que le he debido; por Alá soberano. Vuestra Real Majestad me dé su mano. Que yo de estas carreras no escarmiente, Dame los brazos, Capitán valiente, que mucho más que toda mi grandeza estimo en ti, Rodulfo, la fineza de que ufano me hallo. Maldito de Dios sea tal caballo. A pedirte he venido, para pagarte lo que te he debido, que así se pagan los Monarcas grandes. Mejor será que lo que pidas, mandes: almohadas llegad. Bien satisfecho estoy de la grandeza de tu pecho. No llegas, Pericón? . Que he de llegarme, en un mes no es posible menearme, hasta que un Algivista me socorra, si el que no puede andar quieren que corra. Tan mal caballo traes? . No era caballo en el que yo he venido, sino un gallo, según de cola, y cuello se encrespaba, y los brincos, con que me lebantaba tan alto, que al caer me daba a perros, porque el fuste era lanza con dos hierros; pues siempre con un mismo golpe heria al maldito animal, y a mí me abría. Siéntate, pues, Rodulfo, y dime luego lo que pides, o mandas? No dio fuego. . pues para no cansarte, yo he venido, señor, a suplicarte, que con las condiciones convenientes a tu grandeza, como sean decentes, hagas paces por mi con Casimito, porque. . Detente, con razón me admiro: las paces quieres tú, con sentimiento tan justo? Si señor. . Pues qué es tu intento? Estorbar en mi honor viles sospechas. No pases a delante, ya están hechas. Así lo he asegurado, y aún algo más, pues la palabra he dado por ti, de que antes que fallezca el día, se harán entre tu campo, y el de Ungría; y también prometí que irias con migo, Ya con certeza sé que eres mi amigo, y que lo eres arguyo, de que conoces ya que lo soy tuyo; y no de agradecido, que desde que te vi tu amigo he sido. Las condiciones son. . No he de saberlas, yo he de firmar las paces, tú has de hacellas. En desigual grandeza; no es posible igualarse la fineza, mas la que en mi cupiere, experimentarás mientras viviere. Pues experimentarla presto a guardo. No sé como encajar otro petardo. Que si a caso resuelves ausentarte, mi huésped has de ser. . Asegurarte mi ausencia no podré, porque no es mía mi voluntad; pero dejando a Ungría, de servirte te doy palabra, y mano, no siendo contra Príncipe Cristiano. Yo la aceto. . De haber llegado es hora al sitio ya la Reina mi señora. La Reina? . Hallela. Ya quedó en campaña. Y Rosaura su prima la acompaña. Qué dices? . La verdad; de qué te ries? Dad luego a Pericón dos mil cequies. beso tus pies, prometote pagarlo. Con qué lo has de pagar? . Con publicarlo, y me importa también. . Cómo? Esa es buena, los Príncipes no dan donde no suena, Un papel la escribi. . Y a respondido? Ni aún sé si le leyó. . Que le aleido, Flora me dijo. . ese diamante toma. Esté al lado dere cho de Mahoma vuestra Real Majestad, cuando muriere. Donde? . Válgame Dios, donde estuviere. Es aquel cerro el puesto señalado? . Si señor. Vamos, pues, que y a han llegado, y mi amante deseo me da prisa. Ya de que esperan, el clarín avisa. Llegad, cay Pienso amigo, que es difíicil empresa la que sigo. Mil ejemplares ay, no desconfíes. Yo me quedo esperando mis cequies; quién me los ha de dar? . Yo Pues contallos, que no me he de ir de aquí sin agarrallos, y si a Constantinopla llego con mí señor, y un poco sopla en mi favor la suerte, presto espero, doblar cinco, o seis veces mi dinero. . Cómo? Con un ejemplo conveniente me verás poderoso brevemente: dineros traen dineros. Pues en qué has de emplearlos? En sombreros Borracho está el Cristiano; pues pregunto, quién los ha de de comprar? . Aí está el punto. No digas desvaríos. el Asia no está llena de Judios? . Sí. Pues ha de mandarlos el Gran Señor, para diferenciarlos de los Turcos, y Moros, que no ande ninguno sin sombrero, y que les mande haré también, que traiga un papelito cada Judio de mi mano escrito; en que yo he de decir, que me ha comprado el sombrero, y por tiempo limitado, porque no ha de durar más de dos meses cada sombrero. . Si eso consiguieses. Mas que se clava el perro. . Yo te diera tres mil cequies, y el empleo fuera por los dos, que otras veces se ha tratado; y que ande cada Judio señalado; y que lo pidas luego te aconsejo. Pues no le ha de valer ser perro viejo: eso a la vuelta lo verás firmado. Pues como yo lo vea decretado de el gran Señor, con tus dos mil te entrego tres mil cequies, porque émpices luego. voyme, y con Amurates vuelvo al punto. Pues entre tanto todo el oro junto; ya como te parece, siendo buenos, qué los vendamos? A cequí el que menos; que aunque pidamos dos han de comprallos, Si un año vivo, compraré vasallos. Amurates lo hará sin duda alguna. . Por Mahoma que ha sido gran fortuna. Seas, gran Amurates, bien venido. Tú, Casimiro, heroico, bien hallado. Mucho estimo el haberte conocido. Y yo el verte en Ungria Coronado. Si niestra información te habrá traído? Basta el decirme a mí que fui engañado, hombre de tu grandeza, y de tu brío. Toma asiento, señor. . No es este elimio. Con ser tan gran Monarca, si me viera tu Majestad en Reino suyo, entiendo que ese mismo lugar a mí me diera por huésped? Ya respondo obedeciendo. De ver al Rey el corazón se altera. Dudando estoy lo mismo que estoy viendo, la paz quiere Rodulfo, y tanto puede con el Turco, que luego la concede, Dame tu mano.. Capitán famoso. . Señor, qué h aces? Menos que debía, que Varón tan ilustre, y valeroso, de el Orbe puede honrar la monarquía. No he de vivir si puedo receloso. Que muchos Reyes ha tenido Ungría, mas solo un Juan Uniades. . En eso duda no puede aver. Vuestros pies beso. Pondré en las Plazas para asegurarme, guarnición de Polacos. . Ya ha llegado la Reina. . La venida han de pagarme de el Turco, y estas paces que han tratado, Mucho recelo por Alá turbarme. Ay de mí, que mi muerte he somentado! Seré, a sus luces mariposa ciega. Mal haya el fuero del honor. . Ya llega. Vuestra Majestad, señora, como sol de Ungría, se halle con el que el Ala desea, a deshacer tempestades de guerras: en feliz hora, donde dos soles me manden que no habrá vuelto tan vano por vitorioso Amurates jamás a Constantinopla, pues no pueden igualarse; triunfos de muchas victorias, con la dicha de estas paces. Terrible ha de ser el lano , . si el Rey estorbar pretende Con bien vuestra Majestad venga, donde honras tan grandes de su grandeza reciba, y con las felicidades que merece, quiera el cielo, si viere que es importante, que presto en Constantinopla vea el sol que deseare. Confuso quedo. . Mil siglos Alá vuestra vida guarde. Muy cortésano es el Turco? Eso no podré negarte. Prima. . Señora. Discreto, las of y galán es Amurates? Sí, más le diste esperanza. Sí Ro muy presto. Reye e cie al Gra Fue por pagarle aquello de los dos soles, porte que de por él uno que me cabe. Todos son mis enemigos y ofre de mo si ar Dión a la Reina, el retirarse a Velgrado. . todos muede hay su intención en el semblan de ha Sin duda que la pasión ne de Rodulfo, no es tan grandulfo como la mía? . Y en qué lrá lo fundas? . En estas pace Con mucho cuidado mir al Turco? . De el suyo ?Los ti Grande ocasión he perdidor De lo que importa se tra. Vu que ya es tiempo hablad, Rosas fir iso sí h Y Oigan vuestras Majestadn. Al dirés Qué envelesado está el Tu El Gran. Señor, Amurates toman. Rey soberano e las dos Alias, y Grande imperador de la Grocia, (jes, Rey de Armenia, y cuanto el Gan- laña, Señor, de Turquía, Arabia, quiere hacer paces con la. Reina Rosimunda, que es por muerte de su padre latural. Reina de Ungría Todo para en mi desaire. Y con el Rey de Polonia, Ungría, de cuya parte Uniades, las propuso: no que por sus Majestades las ofrecido, refiere. Si yo puedo ha de pesarle. Rosimunda, y Casimiro, Reyes de Ungría, que guarde. el cielo, paz aseguran al Gran Señor Amurates, por término de veinte años, que desde hoy han de contarse, y ofrecen no dar socorro de montados, ni de infantes, si armas a los que al Imperio Otomano le negaren h , , ra Los tributos que le pagan por jurado vasallaje. Vuestra Majestad, señora, as firme, que de su parte so solamente basta. Y eso pudiera excusarse: . Algunas tropas del Turco - diréis que me aco do hasta el muro de Velgrado. Ya está prevenido el lance. Qué se sigue? . El juramento vuestro, y de el Gran Amurates. h . Qué breve dicha! Y después firmar vuestras Majestades. Qué cansadas ceremonias! e, Yo prometo, y juro al grande Alá, y su Santo Profeta en su Alcoran, firmes paces a la grande, y propietaria Reina de Ungria; y al Grande Rey de Polonia, y Ungría, por veinte años. Amurates (. Juro, y prometo, las manos sobre las Sacras verdades de los cuatro Evangelistas, de guardar seguras paces, y lo referido en ellas, al Gran. Señor Amurates, por veinte años. Casimiro . Lo que ofreciste, y juraste, contiene este papel? . Sí Pues razón es que le rasgue: testigos de las palabras entre hombres particulares son estos, porque ante humano Juez, han de presentarse. Mas si el Juez de los Reyes es Dios, género de ultraje parece, guardar testigos para el que todo lo sabe: mayormente, cuando a él mismo le juran seguridades, que entonces, no solamente es Dios Juez, si no parte. Que tienes razón confieso. Mahomad, haz que al istante mis tropas, a las Provincias de donde salieron marchen, Dadme Gran Señor licencia. Para que podáis mandarme sin horror, que os acordéis os pido, de que Amurates siendo hijo de Mahometo, nació de Cristiana madre, Yo he de serviros: responde Rosaura, que es importante. Vuestra Majestad, señora, me perdone, que no es fácil la respuesta De Rosaura, sin duda es el Turco amante. Con más agrado me miran sus luceros; Amurates, el cielo con bien te lleve, Casimiro, Aláte guarde. El Turco es común con
JORNADA TERCERA
JORNADA TERCERA , , , . Mo es lícito el hacer paces, Cierto salió mi recelo, que el habérmelo ocultado, le confirma? . Presto espero quedar de todos vengado. Ya Uniades ha entendido tu intención. Ya no hace al caso. Solo contra el Turco puede juntar el Rey poder tanto Permite que te pregune la causa de haber juntado, cuando nadie te molesta tanto marcial aparato: muchas tropas de Bomi has conducidos, montado Epirotas, y Albaneses, vienen por Ungría entran de Polacos, y Suecos tu Ejército has reclutado y todos a incorporarse dicen que vienen marchan que es esto, a quien haces go que de habérmelo callado, recelo un injusto arrojo. No es vuestro recelo vano porque en el llamarle injust solo os habéis engañado. Luego es contra el Ture Sí. . Pues las paces que transo hombres como yo, y mi hijo y quebráis sin haberos dado él causa ninguna Amurates? de pa de la Iglesia, y yo las hice C0 de necesidad forzado. co Sí; más cumplir la palabr fue señor, es en los humanos natural derecho, y este qu no excepta leyes, ni estados. con Moros, un Rey Cristia Y En vos sí, pues las hicisteis ma como habéis dicho, forzado, qu viendo que no era posible resistir a poder tanto. Ros Por eso mismo no debode cumplirlas, pues se ajustaron ast por su poder, en mi contra; y yo lo he comunicado es con hombres doctos, y dicen que solo a Reyes Cristianos guardar la palabra debo. Cómo os ven determinado, no querrán contradeciros, o no están bien informados mque dando yo la palabra, solo el salir de mis labios lo al cumplimiento me obliga, ano el sujeto a quien la he dado, pero cuando no debieráis cumplirla, por ser contrario lo de la fe, la que a Dios disteis, con juramento, las manos sobre los cuatro Evangelios, como la rompéis? . Culpado en haberlo prometido fui, pero no en quebrantarlo, que juramentos injustos (ño no deben cumplirse. . En da- de honor, de vida, o conciencia. Pues las paces que he jurado son contra mi honor, y vos, y Rodulfo los culpados en todo, pues ofrecistís, de mi decoro en agravio partido tan indecente, como no amparar Cristianos contra un infiel, que sin duda fue de Rodulfo llamado con ese fin, y con otros, que el no besarme la mano confirma. . Pero yo os sufro solo porque la he besado. Y yo también no os castigo mas, por vuestros muchos años que bien estorbar pudistis el retirarse a Velgrado, Rosimunda, y el desaire, e irla el Turco a compañado lasta el muro con diez tropas; en fin haberme negado entrada, que no es posible que sea sin el amparo vuestro, o el de vuestro hijo, ya contra mi declarado. Mucho la cólera os ciega, pues no veis que maltratando estáis a Uniades, hombre que siendo muchos sus años, contra el gusto de su Reina, esta corona os ha dado, quitandósela a su hijo, y por fuerza, que el nombraros yo, y el Reino, no bastara, ni el haber yo somentadó el no pelear su gente, si aunque viejo, de estos brazos la fuerza no reprimieran su valor desesperado. Y de esto en historia alguna (no. no hay ejemplar de hombre huma- Que de Rodulfo no pudo ser Amurates llaniado, hacer él mismo las paces, es bastante desengaño. Que si él le hulbiera traído con tan numeroso campo en su favor, fácilmente su intento hubiera logrado. No paguéis obligaciones, con tan injustos agravios de palabras, como de obras. Y advertid para templaros, que yo soy vasallo vuestro, porque ya lo he pronunciado yo, que mientras Rosimunda mi Reina, no os dé la mano, ni en rigor sois Rey de Ungria, ni yo soy vuestro vasallo. No el veros con tanta gente os ciegue, que el tiempo es largo; cumplid lo que en vuestro nombre ofrecí yo al Otomano, (gre, que aunque es tan nable mi san- muchas veces derribaron las balas de ingratitudes, muros de pechos honrados. Vos me amenazáis, prendedle. Prenderme a mi? reportaos porque no han de obedeceros, y os ofendéis en mandarlo: yo mismo a mí me prendiera, si no me importara tanto satisfacer con mi vida al mundo, de que culpado no soy en tan fiero arrojo: Rey Casimiro, miradlo, mejor; que si el ser con Moro juzgáis que anula el contrato, Dios hace justicia a todos, y ante Dios lo habéis jurado. . La memoria he deborrar, en Ungría de padrastros tan altivos, vive el cielo. Decid que salga marchando. nuestro ejército a juntarse, con el que ya incorporado de Albania; Epiro, y Boemia nos espera, que aunque al paso se oponga, para impedirlo, todo el poder Otomano: de la Rusia, y la Moldavía. seré dueño. A tus vasallos; solo obedecer les toca. No es posible que a estorbarlo; se oponga tan presto el Turco. No importará, pero vamos, y dispóngase la marcha. Con recelo esta Velgrado, de que es cercarla tu intento. Diera lugar entretanto a que pudiese Amurates, de Uniades avisado, prevenirse a la defensa, que por eso lo dilato. . Qué cercar quiere a Velgo Así se dice. . Yo cre que lo yerra. . su deseo sobre el haberle negado con tanto rigor la entrada, le disculpa. Disculpar; quieres venirme a sitiar. Quedarás muy obligada. No hará el Rey tal desvan pero si posible fuera; que en ejecución pusiera cercarme en el Reino mío Detente, porqué irritada? corre riesgo la decencia que te debes. . Mi pacien en su arrojó es la culpada, pero nada puede estarme tan bien para mi intención como esa resolución, que no he querido amparar prima de el Emperador, por lo que el mundo imagine mas si el Rey se determina, me valdré de su favor; yo que aunque era difcultoso que a Velgrado el Rey rinstod. qu cuando sitiada estuviese dos años, pues que mi espos no ha de ser, si ostenta ciego C en mi ofensa su poder; lo que después he de hacer; mejor es hacerlo luego. Que de el Turco te valiste. dicen que el Rey ha sentido . Que a verme no haya veniteyn Rodulfo! . Tú le diciste e. que presente yo, muy severa que convenía el no verte, N y él trata de obedecerte. No juzgué yo que pudieriar De el papel que te leí la respuesta está esperando, y estoy, señora, dudando si es justo responder? . Sí, que el papel es tan compústeo que no te puede ofender, prima mía, el responder, y más cuando es el pretejto de Amurates tan decente, so el entrar disfrazado como te escribe, en Velgrado le dirás que no lo intente, que no lo he de permitir por el tuyo, y mi decoro. En esa parte no ignoro lo que le debo escribir; pero en cuanto al casamiento. En eso a mi parecer nada le has de responder. si es acetarle tu intento, hasta que su Santidad vea si son los partidos que el Turco tiene ofrecidos en bien de la Cristiandad. Bien dices, así lo haré, voy a escribir. . Vive Dios que he verla. . Que a mi costa Rodulfo me obedecio. Aunque su enojo aventure. Cada día estás peor. Que ni un criado si quiera. No llegó a mala ocasión. Quién ha entrado? . Yo, señora. Rodulfo? . Gracias a Dios. Vos en Velgrado, qué es esto? Venir a saber de vos que mandáis, yo estoy turbado. Pues os he llamado yo? No señora, pero basta lllamarme mi oblía y que hasta saber con certeza para lo que el Rey juntó el ejército, obligado por vuestro vasallo estoy a no faltar de Velgrado. Mi decoro, y mi pasión luchando están; yo no dudo que el que hasta ahora excusó el verme, vendrá forzado de su misma obligación; mas si el Rey sitia a Velgrado, que no hará tan grande error, como yo me determine, no os he me nester a vos. Porque le riñes, si culpas el no verte? . Que sé yo. No pudiera tener queja, a no ser cierto que vos llegando a determinaros, pudieráis sin el favor de otro alguno, hacer dichoso al que sin dicha nació. Pero son muy desiguales los afectos de los dos. El haber venido a veros si fue yerro, culpa no, porque el ser error, o culpa, solo estriba en la intención. La mía fue de serviros, pero solo porque sois mi Reina, que ha muchos días que mi esperanza murió Si pudisteis por vos mismo lograr vuestra pretensión sin riesgo mío, acetando lo que el Turco os ofreció, y vuestro escrupalo necio desestima la ocasión, para que se queja un hombre que dice que tiene amor? pudiera correr peligro de vuestra sangre el blasón, no siendo de el Rey vasallo, ni siendo su esposa yo? Sí, señora, que aunque es cierto también que no era traición, infame crueldad sería, pues era fuerza en rigor para poder conseguirlo, llegando a la ejecución, que de la Cristiana sangre el exhalado vapor, por muchos días cubriera de rojas nieblas el sol. Fuera bien que ocasionara subir al cielo el clamor de todo un Reino oprimido de la bárbara invasión? Vuestra Majestad no sabe las desdichas, y el horror que causa en Reino vencido, ejército vencedor. Si vos os determinaráis a que le intentara yo cobrar, no como vasallo, sin valerme de el favor de el Turco, lo consiguiera, supuesto que la opinión vuestra lo mismo arriesgaba, que en la determinación que decís, pues era fuerza que el mundo viendo una acción tan impía; confirmara lo que hasta aquí sospechó, porque ninguno creyera de mi honrado corazón, que a tanto se resolviera. sin que lo mandaráis vos . Pardiez que la hicimos buena. Pues qué hay de nuevo? . Salió de Buda marchando el Rey contra Velgrado? . Peor. Pues qué hay? . Que de Casimiro la postema revento, y arrojó de si materia para cualquier escritor, y en fin declaradamente el Rey las paces quebró, y está en campaña. . Qué dl Válgame el cielo! . A mia Buenas nuevas traes. . Lipo que hicimos mi padre, y yo, rompe Casimiro. . Y dice, R que por eso las rompió. Ved si fue yerro el hacerlaal Pues no es eso lo peor.q Pues qué hay más? . A Rey Que por que le replicó d mi señor, quiso prenderle; sa mas no quiso mi señor. Y dónde queda mi padre? la No sé más de qué montó en cólera, y en un rucio, Reo y como un viento veloz o salio de Buda. . Licencia me dad. . Eso no haré yostey Mirad, señora. . RodulseR en Velgrado estáis mejor, que Uniades a su estado, Pod I sin duda se Retiró. Esta boda de Rosaura. fe se deshizo, Pericón? Mucho dinero he perdido, le Sí, que eras el corredor.el Fuerza es saber el intento de mi padre. . No hay anC ninguna que en este caso po podáis intentar los dos, cn pues pelear no era justo con Cristianos en favor de Amurates, ni en su contra aun tampoco, porque en rigor ya, es causa vuestra la suya, y yo con recelo estoy pu de que asaltar a Velgrado sea del Rey la intención primera, pues es preciso como vos sabéis mejor, pasar marchando a su vista, tratad de la prevención, que por frontera también de el Turco, pues ya cesó la paz, importa el cuidado. El asistiros a vos es mi obligación primera. Y mi peligro mayor. Que ha de hallarle descuidado al Turco temo. . Yo no, que ha días que lo recela. Hasta el átomo menor de lo que se trata en Buda, sabe el Turco. . Sin mi estoy! ̱. Ya los soldados coronan las murallas. . El temor anticipa la defensa. Ay de mí, que ciega estoy! Pues yo a empezar a serviros, con vuestra licencia voy. Mirad que me dais palabra, Rodulfo, como quien sois, de no salir de Velgrado, Pues tengo albedrío yo? . Esta si que es buena guerra. - Bien sé que segura estoy, . . Si con él se declarara mas de esta suerte a Rodulfo, le quito de la ocasión. Mas tú te quedas en ella. ̱. Si mi determinación, Celia, es hacerle mi esposo, poco aventura mi honor. , aunque mi rabia losiente, ya, Mahomad, llegó el día en que descanse la gente, pues ese monte eminente divide a Rusia, y Ungría. Que las marchas he doblado, porque no pueda el perjuro Rey, de sinrazón armado, decir, que aún sobre seguro tierras mías ha pisado. Si a mis feudatarios diera favor, aunque injusto fuera, pues lo jurado quebrara, como él no lo confesara, por la Reina lo sufriera. Pero juntar tanta gente, el fin suyo cautelando, es acción tan indecente, que aún viéndola claramente, Mahomad, la estoy dudando. Mucha gente ha conducido el Rey. . La que me ha seguido. si no es más, no es inferior en número, ni en valor, No es poco que hayas podido juntarla en tiempo tan breve. Alá sus afectos mueve. Uniades me ha admirado. Pues no le juzgues culpado en intento tan aleve. Justo el avisar te fuera. el Rey, no solo eso hiciera, pero su Patria dejara si estorbarlo no pudiera; mas ni se lo ha declarado el Rey, ni él lo ha recelado sin duda, que no recela jamás infame cautela, el que es valiente, y honrado. Rodulfo lo habrá sentido mucho. . Sentirlo es forzoso, pero nuevas no he tenido de él, y estoy muy cuidadoso. Sin duda que está corrido. pues las paces en rigor las hiciste por su honor, y que está juzgo en su Estado. No estará si no en Velgrado, por amante, y defensor de la Reina. . Pues no dista de aquí diez millas a penas. Nadie habrá que me resista, si yo peleo a la vista, Mahomad, de sus almenas. Publicad luego, que pena de la vida nadie corte de el término de Velgrado, ni una espiga, los pastores sus ganados apacienten, sus vides el fruto logren; que por vida de la Causa, que ejecute en el más noble la pena, si Alá, en el centro de la tierra no le esconde: pero qué rumor es ese? Tus mismos ojos te informen. tus plantas, gran Amurates, besa, quien te ofreció en nombre de el. Rey de Ungría, y Polonia las paces, y condiciones. Dice, que en su contra fueron, . Mas fue como a Rey de y que viendo superiores. tus fuerzas, jurarlas pudo cautelosamente entonces; pues yo quise desairarle con partidos desconformes de su ley, y su grandeza. Y puesto que fui yo el móvil de que él pudiera engañarte, y culpado me propone. Calimiro en su cautela; yo soy quien las paces rompe. Y pues en su Rey, no puede vengar espada tan noble. ses mjariza, en su dueño, almunde satisfacciones. A tus pies está, con ella te ruego, señor, que cortes mi cuello, porque mi espada mi perdida opinión cobre. Vuelve a la vaina, famosoya Caudillo, el valiente estoqu cuyas victorias publican tantos animados bronces. ̱̱ Bastantes materias dieron a las plumas tus blasones, deja Uniades, algunas hazañas para otros hombre Bien a mí costa sabemos, el mundo, y yo, que no rom Uniades, y su hijo palabras, si no escuadrones. Rije los míos, su puesto que no hay causa que lo est que no es Casimiro Rey de Ungría, mientras no loguo ser de Rosimunda esposo, y esto no habrá quien lo igno Que Rey de Ungría no se nada para mi supone, que pues le besé la mano, mi Rey es, a ley de noble. e Pero es caracter en hombp como yo; y a ver no puedem accidentes que le borren: Muchos habrá de opinión contraria en lo que propone Sí, pero no puede haberla, en que yo las armas tome contra la fe que profeso, que en la fe no hay opiniones No tengo que responder s . Ya; señor, los vatidores el ejército Cristiano descubrieron . En vueño el nuestro a marchar empiero Advierte antes que te arrojes, que el ejército de el Rey es grande. . Más reconoces que sea menor el mío? No, pero aunque me perdones, con ejércitos iguales peligro el suceso corre? ̱. Sí, pero la razón mía hará sus fuerzas menores. Muchas veces hemos visto triunfantes las sinrazones, y sintiera que las suyas en esta ocasión se logren, vive Dios. . Bien se que en ti no hay segundas intenciones, mas yo le he de dar batalla, si reventaran los montes pariendo gente en su ayuda; aunque arriesgue, si me rompe toda la Rusia, y Moldavía. Pues ya de los batallones de sus caballos, el polvo espesas nieblas compone. Uniades, te parece que la manguardía se forme de Genizaros de Albanía? Según en las ocasiones pasadas he conocido, mejor resisten el choque primero de los caballos; pero luego con desorden pelcan, y a pocos lances su altivez les descompone. Mezcla igualmente con ellos la gente de el negro Ponte que tiene más sufrimiento, y mezcladas las naciones pelean con más vergüenza. Mejor que yo las conoces, de esa suerte se ejecute, y empiecen los batallones a marchar, y en dando vista . a. Velgrado, puestos tomen para esperar al contrario. Que está cerca te responden los ecos de sus trompetas. Que veas mis escuadrones te pido antes que te partas, por si hay algo que reformes. O quién pudiera ayudarte mas que en las disposiciones. El deseo estimo: vamos. Alá permite que logre lo que intento, porque acaben sin que nadie nos lo estorbe, con la del Rey, o mi vida, de uno, y otro los rencores. Ya llegó la ocasión que he deseado. Las marchas Amurates ha doblado, y es fuerza que cansada esté su gente, El envestirle luego es conveniente, castigando la prisa que ha traído. Muy poco cuerdo es, pero atrevido. Sí, que según avisan las espías, si el salir dilatara quince días, ejército trajera ventajoso, con que hiciera el suceso más dudoso; pero con gente igual es osadia venirme a recibir dentro de Ungría, mas presto llorará su desacierto, que si le rompo, que lo juzgo cierto; cuando de muerto, o preso se escapare primero que otro ejército formare, habrá templado su furor mi rabia, quitándole la Rusia, y la Moldavía, y Ungría quedará desengañada, de que sin la prudencia, ni la espada de sus grandes Uniades la pudo no solo defender, mas poner miedo al Asia con mi nombre solamente, añadiendo coronas a mi frente, Sus batallones puestos van tomando. Y un gínete se a cerca levantando blanca bandera. . Dadle, pues, seguro con otra; y llegue, pues que no aventuro nada en saber que quiere. No le envía Amurates, sinduda que sería locura grande, pues que no hay que intente; cuando para envestirse frente a frente los dos campos están. . Ya ha desmontado, y si no es que la vista me haengañado, es Mahomad Bisir. Él es. . En nombre de Amurates vendrá, porque es un hombre a quien el Turco, si él no sale, entrega por General Bisir; el bastón. Llega, que ya a su Majestad presente tienes, Guárdete Alá. Di presto a lo que vienes. El gran Señor, cuyo nombre solo, adoración merece de las sinrazones tuyas; ofendido juntamente, me mandó que de su parte, sin que un átomo discrepe las palabras que me dijo, venga a referirte, atiende. Dice, que su sentimiento no nace de que le quiebres las paces, pues las hiciste. como tú has dicho, por verle con fuerzas tan superiores, y porque cumplir no debes, según dices por Cristiano, eres lo que a Si es justo, tu Dios lo sabe, que tu intención comprende, sin informes, de quien nacen los errados pareceres. Pero en fin, si le avisaras, y luego te previnieses, aunque no le dieras causa, supuesto que no la tienes; sentir el romper las paces. pudiera, mas no ofenderse. Pero intentar cauteloso de su descuido valerte; no es posible que lo apoyen divinas, ni humanas leyes. Y en fin, para que se escusen con una infinitas muertes, pues no es bien que paguen tantos culpa que tú solo tienes. Dice, que entre los dos campos, con las armas que eligieres, de su persona a la tuya te espera, donde pretende; que las aceradas lenguas disputen si romper puedes. No prosigas, vuelve, y dile que el duelo aceto. No adviertes que es forzoso que lo impidan tus vasallos. . Moro, vete aprisa. . Ya yo he cumplido mi obligación. Nadie intente impedírmelo; un caballo me dad luego. . Si perdiese. mil vidas, he de estorbarlo. Tú a mí? . De esta suerte: tocan a envestir. Cierra Ungría. Del Turco algunos ginetes, para estorbarlo sin duda, escara muzar pretenden. San Estéfano. Ya es fuerza envestir, aunque me pese, que han empezado a trabarse. Monta, señor, que acomete con los Ungaros Astolfo. Ruego a los ceelos que encuentre al Turco. Polonia. . Ungría. Ea Pólacos valientes. Vitoria por Casimiro. Ea que la espalda vuelven: Qué es esto, amigos, tan presto vuestro valor desfallece? pelead por vuestras vidas, vuestro peligro os aliente, que no tenéis retirada, y morís infamemente. Volved a cobrar los puestos; pero en vano lo pretenden mis voces, que todo el campo rompido la espalda vuelve. Sin aliento estoy, ay cielos! esta infamia me sucede a la vista de Velgrado? menos mal fuera la muerte. Cómo, Dios de los Cristanos, esta sinrazón consientes? Tu amparas al que te rompe la paz que a ti te promente? Por obligación precisa, cualquier hombre humano debe, cuando hace unas amistades, castigar al que las quiebre. De su parte las hiciste, a ti es justo que me queje, pues en confianza tuya despedí luego mi gente. No del castigo le lora que la ley tuya profese, que de los que son amigos, mas la sinrazón se siente. Si a conquistar algún Reino Cristiano mis armas fuesen, y el juramento quebrara por intentar socorrerle; no pudiera yo quejarme de que se lo permitieses, que contra ti, no era justo cumplir lo que te ofreciese. Mas no siendo en favor tuyo, ninguna disculpa tiene, por ley divina, ni humana; y en intento tan aleve, tú eres el más injuriado, pues solo para que fueses cómplice en su alevosía, tuvo tu imagen presente. Como a su Juez te invoco, guardarme justicia debes, que para darle castigo, siendo su Dios, poder tienes. Pero si no es, que al oído la imaginación fingiese la voz: una oí, que dijo, Moro a la batalla vuelve. Mas las fuerzas que sentía, casi no ha un instante breve, del cansancio envejecidas, de nuevo rejuvenecen. Yo solo; pero mi campo la infame fuga suspende, y en desordenadas tropas hacen al contrario frente. Sin duda su Dios dispuso que mi Ejército rompiese Casimiro, porque fuera su castigo más patente. Amigos, el día es nuestro. Ea, señor, que tu gente se ha vuelto a juntar, y todo desesperados prometen, o vencer; o morir manda que no envistan los ginetes hasta volver a ordenarse. No hay que ordenar, acon que yo he de ir delante. Mira. Ninguno estorbarlo inte di que a envestir toquen u Ya mi lea tad te obedece Ea Dios de los Cristian por tu misma causa vuelve. Tarde me dio la licencia la Reina, que ya la gente de Amurates en huida se ha puesto; pero aunque arrie vida, y opinión es fuerza que en su socorro me empeñ Señor, mira que es locura. Sígueme, y calla: Detente, que no puede ser posible que desbaratado huyese el Turco. Cómo? No miras las tropas de sus ginetes abanzar? Viven los cielos que desesperados vuelven a envestir. Quien se volviera: las carnes se me estremecen; Jesús que choque tan fiero! Acobardados parece que le esperaron los nuestros. Mas que se trueca la suerte. Y de eso te alegras, loco? Solo Dios puede entenderte: no veniste a socorrer al Turco? Mas no a su gente. s Pues ponte más a lo largo, que puede ser que te tiente el diablo estando tan cerca. Preciso es qué más me acerque para buscar a mi padre, e que temo algún accidente. Pesa el alma que me lizo! Dos afectos diferentes. luchando están en mi pecho, en un peso se mantiene. la batalla, y a la parte que yo agora me pusiere se cargará la valanza, si el corazón no me miente. ̱. Si él pasa de aquí, me escapo Pues si la ocasión me ofrece mi dicha, ayudando al Turco, para lograr fácilmente si mi amor, y cobrar a Ungría: qué aguardo? Si se resuelve, no paro de aquí a Velgrado. Pero yo en favor de Infieles, pelear contra Cristianos por humanos intereses? Piérdase todo, mi ley es primero; mas si vence Casimiro, Rosimunda me culpará justamente, pues para cobrar su Reino, valerse del Turco puede, y ha de ser dificultoso después, si A murares pierde la batalla, y ser pediera que al Rey la mano le diese. Pues mira: estate quedito tú, y a quien Dios se la diere, San. Pedro se la bendiga. Pero mi padre no es este? El mismo. Hijo mío? . Padre? Cuál me has tenido hasta verte! dame los brazos; mas dime, qué intentas? Lo que tu intentes. Hijo, sin duda está en contra de Casimiro la suerte. Y aún su Ejército rompido. O qué nueva tan alegre será para Rosimunda! Pues nuestros rencores cesen, que la Fenuestra es primero. las pasiones se atropellen; y conveniencias, Rodulfo, que la Europa tiene Reyes que estimen nuestras personas, y espera que Dios te premie, Pericón, parte a Velgrado al punto. . Dios te consuele. Y di lo que ha sucedido a la Reina. . Lindamente. Pues aprisa. . Eso me encargas? no me alcanzará un cohete. Ya no hay que aguardar más: mira que voy por obedecerte. solo a defender a Ungría del Turco, mas no a ofenderle, pudiendo ser. . Vamos, hijo, que yo haré lo que tu hieres. El Rey cayó del caballo herido. . Cielos, valedme! muerto soy: Fisberto, Astolfo; castigo del cielo es este. Volved, no temáis, soldados, que para que yo muriese, quien pudo haceros cobardes, hizo a los Turcos valientes. Ya sobre mi cayó el rayo, que el instrumento más leve, porque el impulso no ignoren, Dios en rayo le convierte. Solo para mi castigo se forjó, Señor, suspende la espada de tu Justicia, no sea eterna mi muerte. Ay de mí! Señor, piedad. . El Rey es muerto. (llo Valientes Ungaros, vuestro caudí Rodulfo tenéis presente, No temáis, volved el rostro, ya tenéis quien os gobierne. Toca a recoger. Rodulfo viva. Ya solo con verte el Ejército se anima. Soldados, ninguno intente mas que acudir a su puesto, que Amurates con la muerte del Rey, a recoger toca. Tu padre fue a detenerle. Rosimunda nuestra Reina viva. . Su Majestad viene. Y Amurates con mi padre. ̱. Dame los brazos mil veces. Y con ellos la palabra de ser tuyo eternamente. Viva nuestro Rey Rodulfo De esa aclamación alegre el parabién vengo a daros. Solo el que vos eligiereis por esposo es Rey de Ungría. A pesar de inconvenientes fui yo siempre vuestra esposa. Y yo vuestro esclavo siempo De mi deseo, señora, recibid los parabienes. Ruego al cielo que los mis os pueda dar brevemente. La voluntad de Rosaura por mi responderos puede. Segura tenéis la mía, venciendo el inconveniente. Pericón no toca nada de estas bodas? Desde hoy tienes la Alcaidía de Velgrado, con Celia. Son dos mercedes. Más sepa que es la postrera la mayor. De todo tiene. Con la pompa acostumbra el cuerpo del Rey se lleve. Y a Buda partamos luego, donde mis dichas celebre. La mayor será que alcanze perdón de vuesas mercedes, el que escribió esta Comedia, de los hierros que tuviere.
